Con nombre y apellido.

Casa,
parentesco e identidad en el
Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725)
(With name and surname. House, kinship and identity in the
Prepyrinaic area of Navarre)

Zabalza Seguín, Ana
Univ. de Navarra
Dpto. de Historia
Edificio Bibliotecas
31080 Pamplona

BIBLID [1136-6834 (1999), 28; 317-332]

La presente comunicación trata de acercarse al problema de la definición de la identidad individual. El manejo
de fuentes del Antiguo Régimen permite comprobar la pluralidad de nombres por los que es c onocida una persona, en
función de los distintos ámbitos en que se mueve. Sin embargo, esta pluralidad no da lugar a confusión, en parte por -
que el nombre –sobre todo cuanto más atrás nos remontamos- está unido a una realidad significante, como la tierra o
el orden de nacimiento en la serie de hermanos. Aquí analizamos con detalle los nombres más utilizados y las prácti -
cas seguidas por distintos grupos sociales en un área del Pre-Pirineo de Navarra.

Palabras Clave: Onomástica. Identidad personal y familiar. Siglos XVI y XVII. Navarra.

Norb anakoaren identitatearen definizio-arazoari hurbiltzea da komunikazio honen helburua. Antzinako Erreg ime -
neko iturriez baliatzeak bide ematen du pertsona bakarra izendatzeko erabilitako izenen aniztasuna egiaztatzeko, per -
tsona hori nolako inguruneetan mugitzen den arabera. Nolanahi ere, aniztasun hori ez da nahasketarako bide gertatzen,
neurri batean izena —batez ere denboran zenbat eta urrunago joan— errealitate baten adierazlea baitzen, hala nola le -
kuarena edo anai-arreben saileko jaiotzeko ord enarena. Hemen, Nafarroako Aurre Pirinioetako eskualde jakin batean
gehien erabilitako izenak eta hainbat gizarte taldek buruturiko praktikak aztertzen ditugu zehatz-mehatz.

Giltz-Hitzak: Onomastika. Norbanakoaren eta familiaren identitatea. XVI. eta XVII. mendeak. Nafarroa.

Cet exposé tente d’aborder le problème de la définition de l’identité individuelle. Le maniement de sources de
l’Ancien Régime permet de apprécier la diversité des noms par lesquels pouvait être connu un individu, en fonction des
d ifférents milieux dans lesquels se déplace c ette personne. Cette diversité ne prête cependant pas à c onfusion, entre
autres parc e que -plus nous remontons dans le passé et plus nous pouvons l’observer- le nom est lié à une réalité sig -
nificative, telle que la terre ou l’ord re de naissance des frères et soeurs. Nous analysons ici en détail les noms les plus
utilisés et les pratiques suivies par différents groupes sociaux dans une région des Pré-Pyrénées de Navarre.

Mots Clés: Onomastique. Identité personnelle et familiale. XVI et XVII siècles. Navarre.

Vasconia. 28, 1999, 317-332 317

punto de encuentro semanal en su mercado y anual en su feria. más patente queda que en ella se traducen al lengua- je culto categorías populares. En el caso que aquí nos ocupa. 1999. además de la villa de Aoiz. “en la lengua vulg ar. Además. Ver. Ch.. igualmente importantes. Los declarantes han de cum- plir una serie de formalidades -como considerar al varón de más edad como miembro pree- minente del hogar. Por desgracia. Esta comunicación se inscribe en un proyecto de investigación del que se han publica- do ya algunos resultados. En la época de nuestro estudio era una de las típicas villas-mercado que jalonan el es- pacio comprendido entre el Pirineo y el valle del Ebro. Un análisis de la familia en Navarra: F. no ha llegado hasta nosotros más testimonio que la traducción culta y castellana de prácticas consuetudinarias. en gran parte del periodo estudiado. que solían ha- cer compatible este oficio con el trabajo de la tierra. a las disposiciones emanadas del Concilio de Trento.una serie de actos. KLAPISCH-ZUBER (1990). El peligro que amenaza a todo historiador al usar fuentes del Antiguo Régimen es siem- p re el mismo: pese a todas las precauciones. a todos estos filtros se añade el hecho de que el escribano traduce al castellano las declaraciones. El espacio elegido fue la notaría pre-p irenaica de Aoiz (Navarra).e. Junto a los artesa- nos. p. y omitir -o consignar como secunda- rios. En definitiva. Cuanto más se maneja esta riquísima fuente de información. Muchos de estos trabajos se basan en contratos matrimoniales. Y. se trata de sacar el máximo partido a este tipo documental. populares y “vascongadas”. esta realidad presenta face- tas aún por explorar. 2. 3. forzar la realidad debido al uso de categorías conceptuales inadecuadas. cabe suponer que cuanto más humilde sea el grupo social. La “notificación” es el instrumento notarial que nos permite probar este punto. pertenecientes a un universo conceptual muy distinto. UN INTENTO DE ACERCAMIENTO A LA NAVARRA DEL ANTIGUO RÉGIMEN En los últimos años se han multiplicado los estudios sobre la familia troncal y sus carac- terísticas.) (1993). casi sin excepción. en la segunda mitad del siglo XV. no siempre se con- signa la traducción oral al vascuence. cuyo ámbito comprende los valles de Arce y Lónguida. COMAS D’ARGEMIR (dir. propia o arrendada. En consecuencia. 4. la cultura escrita y la oral. al estilo de las extra- ordinarias Ric ord anze florentinas4. pero que no son requeridos por la leg islac ión. Ana 1.Zabalza Seguín. 318 Vasconia. EL DERECHO Y LA COSTUMBRE. En la mesa del escribano confluían el derecho y la costumbre. MIKELARENA (1995). procurando eliminar las extrapolaciones ajenas al mundo de valores de los d ec larantes. algo inexacto en el sistema troncal-. salvo excepciones. Ésta se había independizado del valle de Lónguida. que son. al que pertenecía. 28. de los que cabe des- tacar la importancia del viñedo -muchas de estas casas tienen bodega-. más filtrada será la imagen que nos llega. en ocasiones incompatibles con la primera. 317-332 . concretamente en el ámbito pirenaic o1. No obstante. D. poblaban la villa un buen número de labradores -propietarios o no-. En nuestro caso. En el caso que aquí vamos a analizar. la celebración tradicional del matrimonio había de adaptarse a las nor- mas eclesiásticas2. principalmente tejedores de paños ordinarios. Entre sus cerca de 200 “vecinos” figuraba un grupo relativa- mente numeroso de artesanos. y varias familias 1. tam- poco contamos con otro tipo de fuentes para los grupos privilegiados. que es la vascongada” 3. Pero que exista este riesgo no resta valor a la fuente.

(1996) y (1997). 1999. especialmente en el XVI. hasta 1725. desde donde administraban su patrimonio. Un análisis más detallado de esta región puede encontrarse en A. ZABALZA SEGUIN (1994). IDENTIDAD INDIVIDUAL Y GRUPO FAMILIAR En el mundo al que tratamos de acerc arnos. se pasa a estrechas garg an- tas. fecha de los más antiguos. entre seis y siete “fuegos” 6. presenta en pocos kilómetros un acusado contraste: desde las llanuras cerealistas. 9. 5. con algunos pueblos de cierta entidad. 28. aunque el principal era el cereal5. plantearemos hipótesis y futuras líneas de trabajo. con frecuencia de origen foráneo. en esta comunicación estud iaremos algunos aspectos del nombre de pila como elemento definidor de la identidad de un sujeto7. El tamaño medio de las aldeas es aún menor: por término medio. se usan como apellido distintos términos de referencia. 7. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) nobles. MORENO ALMÁRCEGUI y A. 2. con frecuencia dueños de pequeños señoríos dispersos por la comarca. nuestro artículo citado en la nota anterior. Vasconia. Casa. Por término medio. No faltaban una serie de funcio- narios reales. Sobre los problemas que plantea la formación del apellido y del nombre de la casa: A. 21-24. Pese a encontrarse en el límite septentrional del cultivo de la vid. 6. El origen del nombre de la casa es históricamente más rec iente. MICHELENA (1955). Rodeando el término de Aoiz se encuentra el valle de Lónguida. 10. El apellido remite al solar de origen. El modo de transmisión no está fijado y coexisten varios sistemas. Como metodología. Más que certezas absolutas. procedimos al vaciado sistemático de todos los contratos matrimo- niales que se conservaban. Desde este puesto de observación. ZABALZA (1997). Esta práctica ya está probada en el siglo XI: L. Cfr. A grandes rasgos. compuesto por unos veinticinco “lugares”. roturados hasta el extremo y con una mayor dedicación ganadera y forestal. cada individuo usa un nombre y un “apellido”8. entre los valles pre-p irenaicos na- varros. vivían en cada uno de ellos unas siete u ocho fami- lias. Con nombre y apellido. la obra clásica es la de H. pero asen- tados en Aoiz. A. la identidad de un individuo se expresa de distintas maneras. Lónguida destacaba. la autarquía económica del periodo estudiado contribuía a que estos caldos fueran muy apreciados en los valles septentrionales. sin que ninguno superase las 22. sino que varían por individuos. p. desde 1530. que ni siquiera obedecen a tradiciones familiares. poco frecuentado hasta ahora. YABEN (1916). bien entendido en sentido más amplio -el lugar de donde se cree que procede el individuo-. ZABALZA SEGUIN. más septentrional. bien más concreto -el nombre de la casa9. El vecino valle de Arce. Pero. con climas y suelos adversos. Centrándonos en el caso de Nava- rra. trataremos de obtener una perspectiva que nos ayude a mejorar nuestro conocimiento de la sociedad navarra en el pasado. 317-332 319 . La bibliografía sobre la casa es abundante desde distintos puntos de vista. Cualquier aproximación al modo de definir la identidad individual en estas sociedades pasa por la comprensión del verd ad ero sujeto social: la “casa” 10. 8. Tras haber tratado en otros trabajos lo relativo al apellido y al nombre de la casa. por la importancia del cultivo de la vid. MORENO y A.

p. p. 1999. Es muy posible que la preferencia que en la Navarra pre-p irenai- ca se observa por la mujer como heredera se explique porque ella se relaciona con la esta- bilidad de la casa -el valor al que se supeditan los demás-.1.2.1. Juan Arrizabala: 18 de mayo de 1654. En este sistema prima una concepción vertical de las relaciones familiares: más que es- poso o hermano. Ch. En primer lugar. Así encontramos en los contratos matrimoniales a tres hermanos llamados “Martín mayor”. 317-332 . Heredar el nombre y la casa. Más aún. recogido prácticamente siempre en los contratos matrimoniales: el “llamamiento” de bienes. 119-122. El ideal es transmitir fielmente lo que se ha recibido: “aumentar y mejorar” la casa. p. 28. parece observarse una doble indiferenciación: por una parte. la donación universal al hijo o hija here- d ero o heredera sólo tendría efecto en el caso de que éste o ésta lo transmitiera íntegro a uno de sus hijos. es el sistema de hered ero único. 12. con relativa frecuencia las mujeres rec ib en nomb res “masculinos”. al menos hasta 160013. Por éste. suceder en el taller En nuestro territorio. Los hijos del labrador y del artesano: ¿nombre común o nombre propio? Una de las primeras sorpresas que nos depara la fuente es que los padres -a excepción de la nobleza. 14. A.Zabalza Seguín. MORENO y A. Dos ejemplos pueden ilustrar esta “verti- calidad”. ZABALZA (1996). 279-280. en el mundo semi-urbano de la villa de Aoiz. Como rasgo característico de nuestra comarca destacábamos la preferencia por la mu- jer como heredera. Además. estas prácticas chocaban con la cultura oficial. KLAPISCH-ZUBER (1990). a la que debían ser transcritas y adaptadas. ZABALZA (1996). not. ese conjunto de bienes materiales e inmateriales. p. MORENO y A. dando paso a una clara preferencia por el varón como sucesor al frente del patrimonio15. CARO BAROJA (1974). un sujeto es hijo y nieto. Ana 2. que circula entre las casas y se define primero como hija y luego como esposa. apelativos cultos que difícil- 11. 16. 53-55.2. de cuyo culto y custodia se ocupa especialmente la “etxekoan- d re”. como en prácticamente toda la Montaña navarra. 54-56. por otra. padre y abuelo. 2. 320 Vasconia. los padres donan a uno solo de los hijos la “casa”. El segundo es un instrumento jurídico. [A]RCHIVO [H]ISTORICO DE [P]ROTOCOLOS [N]OTARIALES DE NAVARRA.no parecen preocuparse de dar un nombre distinto a cada uno de los herma- nos y hermanas. Compartir el nombre. 13. Aquí la mujer es mucho más que el “huésped pa- sajero” de la aristocracia florentina14. 2. el padre transmite el taller artesano a su hijo o yerno. ¿compartir la identidad? Al acudir al escribano. SALINAS QUIJADA (1975). F. va- rios hermanos reciben el mismo nombre. “Martín menor” y “Martín mínimo” 16. p. una de las posesiones más emblemáticas de la casa es la sepul- tura de los antepasados11. V-2. J. 249. a tenor de los contratos matrimoniales es- critos. 15. A. En uno y otro caso. con la misma condición12. la práctica mayoritaria. pues el varón se dedica a activi- dades que req uieren ausencias más o menos prolongadas. Esta tendencia comienza a in- vertirse desde las primeras décadas del XVII.

En total. éste tuvo dos hijos: Juan “mayor” fue el hered ero. Corría el año 1721. al que la abuela unía un nombre de casa. sus parientes y testigos. solía tratarse de nombres tan habituales que realmente no designaban a un individuo concreto. pues hizo testamento en 1650. hijo de Pedro de Usoz y Juana de Lacabe. Barrenechea: 2 de enero de 1721. Andrés Alli: 2 de febrero de 1654. AHPN. Juan. Hemos cuantificado los nombres de pila usados por varones y mujeres en la notaría de Aoiz entre 1550 y 1725. Juan Martínez de Urroz: 16 de marzo de 1609. En la tabla 1 se refleja la abrumadora mayoría de varones llamados Juan.Con nombre y apellido.600 nombres. AHPN. 317-332 321 . pero debió de morir prematuramente. así como cinco hermanos: Juan. se casó la heredera de la casa de Osmochena. mientras que la ta- bla 2 comprobamos que el santoral femenino era aún más reducido. dueños de la casa Irigoyen del lugar de Meoz. ARCHIVO GE- NERAL DE NAVARRA. Las tres her- manas de Martín se llamaban como su abuela. existe un nombre genérico de varón y otro de mujer. Casa. 28. En el momento de su boda todavía vivía su abuela materna. Martín Alli: 28 de diciembre de 1610. En muchas familias. Para su boda con Juan de Urd íroz.A. escogimos los apelativos de los novios y las novias. usaban como apellido su lugar de origen. y su único hermano recibió el nom- b re de su madre. AHPN. Martín Alli: 7 de febrero de 1578. 1607. Los Usoz. que no co- 17. Encontramos estas formas en contratos antiguos: “Marianica”. hombres y mujeres. 21. Este problema está relacionado con la escasez de nombres disponibles. pues los unían lazos de parentesc o. El contrato matrimonial de Martín de Usoz: not. Muchos años después. no lejos de allí. Juan Arrizabala: 22 de marzo de 1632. García Zabalza: 21 de diciembre de 1561. Comptos: Otros documentos de Comptos. Vasconia. le sucede su hijo. llevan los nombres más repetidos en- tre sus contemporáneos. Los padres de Juana. el joven se llamaba Martín de Usoz. not. AHPN. las mujeres. la diferenciación de sus miembros mediante el nombre de pila es mínima. 20. llamado como él. Según el contrato. en la pequeña aldea de Lacabe (va- lle de Arce). Juana de Oroz. como “María Chinquín” 17 o “Anica” 18. como “Miguelico”: not. también en Lónguida. 1999. Para ello. Más creíbles son algunos diminutivos que diferencian a los hermanos pequeños. en Oroz-Betelu. El primer Juan de Redín aparece declarando sus bienes en la Valoración de 1612. a excepción de los padres. Martín y Pedro. o todo lo más dos. her- mana menor de una “María”: not. not. Francisca María y Juana María21. Su hermano Juan “menor” consiguió casarse en segundas nupcias con una heredera en su p ropio lugar de origen19 . María. En 1610 se casó el hered ero de la casa Ederrarena. Mac hinena20. veci- no del lugar de Urd íroz. M. Abundan los ejemplos que ilustran esta realidad. muchos proceden de los contratos más antiguos. Graciana. vivían cuando se celebró el con- trato. Para los Redín. 19. Juan. son unos 7. que también recoge el notario. A su vez. Martín de Oroz y María de Villanueva. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) mente usarían los declarantes. También aparecen diminutivos masculinos. que en las dos generaciones anteriores habían sido he- rederas. 18. fue necesario obtener dispensa. not. de quien su mad re había heredado la casa. su nombre era Graciana de Lacabe Machinena. “Valoración de bienes muebles y raíces y del ganado mayor y menor de los pueblos del Reino”. en ocasiones. p ero resulta sorprendente que esta práctica continuase siendo frecuente en el primer cuarto del XVIII. Además. “Juan” era el nombre común de varón.

40 % 29. Gaspar 10 0. Pascual 28 0.31 % 37. 1999.181 99.08 % 14. 317-332 .44 % 27. Sebastián 11 0. Fernand o 22 0.57 % 10.75 % 18. seleccionamos los ape- lativos que aparecían usados al menos diez veces: 37 de varón y 23 de mujer. Lope 74 2. Ignacio 14 0. Simón 36 1. Domingo 24 0. Rafael 11 0. Tras eliminar los nombres que sólo aparecían esporádicamente.37 % 30.69 % 19.32 % 19. Greg orio 10 0.59 % 24.38 % 18. pues es frecuente que algunos sujetos ap arezcan repetidas veces22. Luis 39 1. Antón 10 0.61 % 15.88 % 17.31 % TOTAL 3. Nicolás 30 0. Gil 12 0.62 % 22.92 % 13. Beltrán 13 0. Joaquín 17 0. Fermín 33 1.69 % 20. Frecuencia de los nombres propios masculinos más usados.22 % 12. Lucas 17 0.69 % 21. Sancho 76 2. 28.82 % 22.34 % 34.89 % 16. Iñigo 11 0.53 % 26. 1550-1725 Nomb re Nº de veces que Porcentaje sobre el total de ap arece (1550-1725) nomb res masculinos seleccionados 11.34 % 32.53 % 25. Tabla 1. El análisis de su distribución ofrece resultados significativos23.03 % 15.Zabalza Seguín.62 % 23. Ramón 22 0. Ana rresponden exactamente a otras tantas personas. Francisco (Francés) 86 2. Andrés 10 0. Gabriel 19 0. Esteban 22 0. Pedro 480 15. José 115 3. Garc ía 35 1.70 % 17. Martín 793 24.34 % 31.47 % 11. Gracián 20 0. Bernard o 47 1. Notaría de Aoiz (Navarra). Puede verse nuestro trabajo A. Antonio 50 1. Además.13 % 13.44 % 28. Carlos (Charles) 92 2. Estos resultados deben ponerse en relac ión con los obtenidos en otras áreas del Oc cidente europeo.34 % 33.10 % 14. ZABALZA SEGUIN (1999).94 % 16. Lorenzo (Lorenz) 20 0.31 % 36. ha de tenerse en cuenta que el nombre no siempre es conocido. Hernand o 14 0.62 % 12. 322 Vasc onia.31 % 35. 23. Felipe 11 0. Juan 847 26.

1550-1725 Nomb re Nº de veces que Porcentaje sobre el total de ap arece (1550-1725) nomb res femeninos seleccionados 11. Jerónima 12 0. 26.635 llevan los 23 nom- b res más usados: 410 (25. con 139 casos. Martín o Pedro.73 % 22. Pedro.07 % 12. Josefa (y compuestos) 80 4. Excluimos de este grupo a las mujeres que llevan un nombre masculino precedido de “Mari”. 3. Joanes. 373.9% De los 3. En sus variadas formas: Juan.65 % 13. María ( y compuestos.21% de las mujeres estudiadas respondían a uno de los cinco nombres más usados (si consideramos Graciana y Graciosa como dos distintos. Isabel 17 1. y Graciosa.34 % 15. con 120. sólo o compuesto26. Es decir.44 % 11. Teresa 27 1. 1.89 % 12. Mari Juan 44 2. Este era también uno de los nombres más extendidos en el País Vasco francés: cfr.67 % TOTAL 1. p.73 % 21.54% de los varones se llamaban Juan o Martín.5 % 14. Catalina 373 22. Catalina (22. 317-332 323 . 847 (el 26% del total) se llamaban Juan24.28 % 16. Graciana 120 7. Joaquina 11 0. Graciana. El cuarto nombre más usado. 24. De ellas. Juanes. Agueda 31 1.03 % 19. Notaría de Aoiz (Navarra). Angela 12 0. y el 66. En cuanto a las mujeres. 25. Graciosa 90 5.10 % 18. 19. Marg arita 12 0. el 51.81%). excepto nombres “masculinos) 410 25.Z.181 (86. y no variantes de un mis- mo nombre).33 % 15.73 % 23. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) Tabla 2.24 % 18. N. DAVIS (1984).69 % 19. Martín25. Casa. Francisca 42 2.07%) se llamaban María.89 % 17. Joan.56 % 10.sólo aparece 115 veces.85 % 20.Con nombre y apellido. Mari Martín 53 3.62% llevaban por nombre Juan. 1999. José en sus variadas formas -con frec uenc ia compuestas. 793. 28.65 % 14. con 90. Juana (Joana) 139 8.81 % 13. Vasconia.22 % 17. Martina 20 1.635 99. Antonia 21 1. Frecuencia de los nombres propios femeninos más comunes. el 69. Lucía 18 1. De ellos.35%) llevan los nombres más rep etid os. Con otras palabras. Luisa 27 1.50 % 16. los resultados son similares. Le siguen Juana. y su uso se generaliza en el último periodo de estudio.685 varones de la muestra. y 480. Ana 14 0. Mari Miguel 22 1. Mariana 40 2.

Entre los vecinos de la villa de Aoiz cabía esperar otro tipo de comportamiento: al servir a los notables y vivir junto a los funcionarios reales. dio a dos de sus hijos el nomb re de su hermano sacerdote. not. not. que aparece con el nombre de “Lucasena” 27 . del lugar de Ja- verri. Juan Arrizabala: 12 de enero de 1654. Martín Najurieta: 6 de febrero de 1702 y 25 de marzo de 1715. Andrés Alli: 3 de junio de 1647 y 24 de octubre de 1661.. Un factor debe ser tenido en cuenta: en el derecho consuetudinario que se sigue en la región. De su segundo matrimonio con Catalina Primo. también llamada María Iñiguez de Murillo. Lucas. Hay que “rehacer” al antepasado más de una vez30. not. es la comunidad de vivos y difuntos. realmente. al tener mercado y feria. incluso los que superaban la pri- mera infancia?29 Es difícil creerlo.Zabalza Seguín. llamados Pedro. ¿Es posible que los hijos carecieran de nombre propio. “Lucas mayor” heredó de su mad re la casa. vecina de Murillo de Lónguida. Los dos hermanos transmitieron su nombre a hijos y nietos. entran aquí elementos de historia de las 27. lo vemos una vez más. sin que influyan en la de- cisión de los padres el sexo o el orden de nacimiento. Los ejemplos que hemos visto hasta aquí se refieren a casas de las aldeas de Arce y Lónguida. Tomamos la expresión de Ch. pero también allí abundan los ejemplos de comportamientos tradicionales. 28. o ser incapaz o irresponsable. 30. Pedro J. Ana En algunas casas aparecen antropónimos más característicos. Un caso es el de los López. Los dos se casaron. Sin embargo. Además. Lupercio Gur- pegui: 19 de octubre de 1670. María Pérez Iñiguez. o incluso dando nombre a la casa. en el XVI. cualquiera de los hijos o hijas puede ser elegido hered ero. los únicos que aparecen en los contratos matrimoniales. Y. para asegurarse de que su puesto seguirá ocupado: la “casa”. Sin duda. este tipo de nombre tiende a desapare- cer a partir de la mitad del XVII: ¿un síntoma de la decadencia de la actividad artesanal en la villa? Puede ser una hipótesis sugerente. 317-332 . Más bien tenemos la impresión de que los amos de la casa utilizaban otras categorías para denominar a sus hijos: quizá un apelativo relacionado con el orden de nacimiento. Son éstos. Catalina. y “Lucas menor” entró como advenedizo en la casa Gilena. en la mayor parte de los casos. se establece con mayor frecuencia contacto con otros modos de concebir la familia y sus relaciones. not. Desde las primeras fechas aparecen en la villa de Aoiz testimonios de artesanos que dan a alguno de sus hijos el nombre del santo pa- trón de su gremio: Cosme. estaba al frente del solar originario. y una hija. Recibirá la casa aquél que se de- muestre mejor dotado para velar por el “aumento y mejora” de la explotación familiar en el momento que se considera adecuado para el traspaso de poderes. que acaban siendo nom- b re genérico de hered ero. que puede mo- rir tempranamente. Hay además otra razón: el pre- cioso nombre del abuelo o la abuela no se puede dar sólo a uno de los niños. del que puede ser reflejo el “Juan mayor. Pedro López tuvo cuatro hijos: tres varones. de su hermana Catalina tenía un sobrino llamado también Pe- d ro. y sorprende más por tratarse de una familia con apellido castellano. Esto sucedía en la primera mitad del XVII28 . Damián. 1999. al contra- tar jornaleros para la vendimia. Los contratos matrimoniales de este linaje: AHPN. 324 Vasconia. Un rasgo diferenciador de la pequeña villa de Aoiz es que. Otei- za: 19 de mayo de 1712. Lucas de Ilun- dáin. Juan menor. not. El destino de los herma- nos es separarse: poco importa que sus nombres coincidan. KLAPISCH-ZUBER (1990).. Los contratos matrimoniales en que nos basamos: AHPN. los cambios comienzan en la villa. 29. Juan mínimo” que citábamos antes. hacia 1700. los artesanos dan a sus hijos los nombres de sus santos patronos. nieto de Lucas mayor. 28.

Por otra parte. not. p. 31. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) mentalidades. No son ni siquie- ra mencionados en los contratos matrimoniales que se otorgan en la casa tras su salida. Gil de Arizcuren se casó con la heredera de una casa en los primeros años del XVII. Pedro J. AHPN. Pero entre la descendencia de la casa no vuelve a aparecer nadie llamado Gil.Z. 317-332 325 . Pero el número de linajes totalmente rec onstruidos no nos permite asegurar que esto fuera la norma. en villas y lugares. comprobamos que el “santoral” en uso se extiende y enriquece. Pensamos que no se trata simplemente de una moda: la catequesis post-tridentina tuvo seguramente mucho que ver con esta cristiani- zación de las costumbres. no siempre se cumple. En la generación de sus nietos (la heredera se casó en 1654) la casa era llamada “Gilena”. Ya N. 32. las lazos de cada uno de los que han salido con el hered ero no llegan a romperse. Davis señaló que cambiar de nombre. En el apartado 2. es menos frecuente el re- curso a la repetición de nombres entre hermanos. Por este motivo. el ape- llido materno o paterno. Es lo que sucedió en el lugar de Javerri (Lónguida). El nombre de quien consolidó o engrandeció una casa no suele repetirse entre sus des- cendientes. y estaba relacionado con los frecuentes cambios de residencia: N. aunque la fratria como tal no sea un grupo cohesionado. AHPN. 28. han tomado el nombre de este antepasado como nombre de la casa. Analizando las casas rec onstruidas durante varias generaciones. 1999. por decirlo de manera gráfica. Casa. de apellido o de mote al menos en el siglo XVI. not. Las relaciones de fraternidad en esta sociedad tendrían. la relación de cada uno de los segundones con el hered ero es distinta de las de los segundones entre sí.Con nombre y apellido. los tíos daban nombre a los sobrinos. Vasconia. Sin emb argo. DAVIS (1984). El segundón que salió para casarse fuera y ve que va a morir sin hijos puede nombrar hered ero universal al hijo de su hermano hered ero33. Hemos dicho antes que. los hermanos se separan. María de Belzunegui. al menos en la “Na- varra de las aldeas”. y sobre todo en el XVIII. no faltan ejemplos de personas que van modificando su apellido a lo lar- go del curso vital. Pero los nombres son tan limitados que. Es raro ver a dos hermanos casados en la misma población. Siguiendo en el tiempo el curso de los contratos matrimoniales. Por ejemplo. not. ya no forman parte de la casa. Juan Arrizabala: 12 de enero de 1654 y not. De hecho. y su nexo con los demás pasa a través de la casa y de quien la ha heredado. Martín Alli: 25 de marzo de 1630. nom- b raron heredera universal a su sobrina. o de tela de araña: cada uno ocupa un lugar distinto. etc. Oteiza: 19 de mayo de 1712. en este caso quizá restos del culto a los antepasados. Una norma que parece respetarse es que el hijo no se llama igual que el padre. en casas acomodadas o pobres. Z. Tanto entre los grandes linajes como entre modestos labradores. El matrimonio formado por Joanes Belzunegui y María de Echeverri y Elcoaz no tuvo hijos. es posible rastrear al- gunas pautas en la transmisión de nombres de pila. por partida doble. En nuestra comarc a. este distanciamiento es también físico: el hered ero se queda en el pueblo. debido al sistema de rep roducción social. de esta comunicación nos referiremos expresamente al cambio de nombre de pila. con la práctica. J. el topónimo del lugar de residencia. En los últimos años de XVII. era algo habi- tual. los demás se ca- san fuera. si un dueño de casa llamado Gil consiguió “aumen- tar” y “mejorar” la casa. que son quienes.31. es poco probable que tenga descendientes directos que lleven este nombre32. Arrizabala: 1 de dic iem- b re de 1642. 38. al menos hasta donde llega nuestra re- c onstrucción en este caso (1712). usando en cada caso como referencia el nombre de la casa nativa. 33. ni la hija igual que la madre. de modo que tras su muerte cambia su nombre original por el de “Gi- lena”. forma radial. como hemos visto. En consecuencia. los hermanos que han recibido la “legítima” y la han abandonado.4. de la que forma parte nuestro territorio.

se trata de un rasgo en discordancia con el carácter matrilineal de la c omarca. Aparentemente. Aparece como estudiante para sacerdote en el contrato matrimonial de su hermano mayor: AHPN. Mariana. not. Tabla 3. contrajo matrimonio con un noble de la comarca.tanto en la villa como en los lugares. El género y su definición La segunda faceta de esta “indiferenciación” es el uso de nombres “masculinos” por mu- jeres. 317-332 . un varón llamado Carlos. pues los tíos eran padrinos y. abad del cercano Zariquieta35 . Se usan entre todos los grupos sociales -excepto la “alta” nobleza. Esporádicamente encontramos otros.2. el más frecuente es María Martín o Mari Martín (55 veces). de GUERRA (1927). Encontramos con relativa frecuencia nombres como “María Martín”. Una hermana segundona del abad de Larrángoz. not. c omo María Joaquín. no pocas veces. entre otros. pero teniendo en cuenta. J. 29 de 1660 a 1689. María Matías y María Nicolás. 37.2.C. AHPN. 35. De este ma- trimonio nació. 15 en- tre 1600-1629. 451. Los tíos sacerdotes dan con frecuencia nombre a uno o más sobrinos. destinado al sacerdocio desde la infan- c ia34 y. Hemos intentado probar esta hipótesis en nues- tra muestra. Distribución del uso de nombres “masculinos” por mujeres. Don Carlos de Iriarte era “abad” del pequeño señorío de Larrángoz. daban su nombre al niño. sólo ocho son hijas o esposas de un Mar- tín. Ana Con frecuencia. 38. p. Notaría de Aoiz (Navarra). 23 entre 1630-1659. Por nombres. “María Juan” y “María Miguel”. Teniendo en 34. 28. En total son 133: 15 en el periodo 1530-1599. 1550-1730 PERIODO CON “MARIA” CON “MARI” TOTAL 1530-1599 115 10 115 1600-1629 117 10 117 1630-1659 118 15 123 1660-1689 121 18 129 1690-1709 123 12 125 1710-1729 121 13 124 TOTAL 115 18 133 Juan Carlos de Guerra estudió este fenómeno en una de sus lecciones con motivo del I Cong reso de Estudios Vasc os37 .Zabalza Seguín. 2. 326 Vasconia. así como cinco de las 44 “Mari Juan” y otras cinco de las 22 “Mari Miguel”. obedecía a la costumbre de que la mujer ca- sada agregase a su nombre el de su marido. También aparecen con la forma “Mari” en lugar de María. No muy lejos de allí había ejercido su ministerio su tío paterno. 36. Excluimos a las que se llaman Martina. llamado también Carlos de Iriarte. la relación más intensa con los sobrinos “de casa” provenía del momento del bautismo. y se distribuyen con sorprendente regularidad a lo largo del periodo obser- vad o36. 25 de 1690 a 1709 y 24 de 1710 a 1739. Juan Arrizabala: 15 de abril de 1657. con el tiempo. el del padre. Juan Arrizabala: 12 de septiembre de 1649. seguido de María Juan o Mari Juan (46) y María Miguel o Mari Mi- guel (23). En su opinión. además del nombre del marido. de las 53 mujeres llamadas “Mari Martín” 38. Pues bien. 1999.

not. AHPN. Por ejemplo. llamada María Martín. Cuando un antepasado común ha llevado un nombre de pila infrecuente o característico. not. Vasconia. como Luis o Antón. en la siguiente generación. Juana Sendoa se casó con un he- red ero llamado Juan Carlos de Murillo. Es decir. El varón se llama simplemente Martín Angel. ya lo hemos visto. Ch. 41. Hacia mediados del siglo XVI. supone. El dar a un recién nacido el nombre de un antepa- sado. a esta confusión de nombres masculinos y femeninos se superpone otra de nombres propios y apellidos. Lupercio Gurpegui: 1 de marzo de 1671. “rehac erlo” . En varios casos. y toman el apellido del padre: María Miguel y María Angel de Redín. IV de la obra citada en la nota anterior. AHPN. 43. p. An- drés Alli: 10 de abril de 1663. hija segundona de una familia de “notables” de Aoiz. Des- de el momento mismo de su nacimiento. o de un pariente recientemente desaparecido. 40. not. el hered ero era el primogénito varón. Juan “menor”. Juan menor se casó y tuvo dos hi- jas. También los hijos del hermano hered ero de Catalina. y el menor. Gracián y Ana43. la heredera se llamará simplemente “María Carlos” 39. Teresa y Juana Carlos. Juan Arrizabala: 29 de octubre de 1643. no tenía sentido llamar igual a otro her- mano. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) cuenta. 44. tuvo al menos tres hijos. se diferencia de la del pueblo llano.Con nombre y apellido. ver cap. que no debe descuidarse ni perd erse41. Sobre este conc epto. not. y luego en nomb re de casa40. don Pedro. casado muchos años después. Catalina de Erdozáin y Zozaya. not. 42.3. El patrimonio inmaterial: la singularidad onomástica de los grandes linajes En las familias nobles. Casado a finales del XVI con Mariana de Zalba. Además. La misma práctica se observa entre los descendientes de un hombre llamado Miguel An- gel de Redín. además. Y es lógico que fuera así. 105. AHPN. En la práctica noble. al menos de modo mayori- tario. not. mientras que el mayor de los varones se hace llamar Juan Angel. Lupercio Gurpegui: 23 de enero de 1672. vecino del lugar de Murillo de Lónguida. también en esto. 1999. Juan de Arrizabala: 1655. 2. la evolución del nombre de pila ha derivado primero en apellido. Testamento de María Carlos: not. 28. los nombres de pila forman una especie de patrimonio familiar. Andrés Alli: 8 de febrero de 1543 y 11 de marzo de 1585: not. vecino de Redín (lugar del valle de Izagaondoa). Carlos Domínguez Lesaca: 24 de no- viemb re de 1650. y una hija. y su nom- b re se elegía cuidadosamente. darle de nuevo vida42. Fermín An- gelena. De este ma- trimonio nacieron al menos dos hijos: el hered ero. dio a sus dos hijos los nombres de sus padres. sus descendientes pueden usar ese apelativo unido tanto a su nomb re como a su apellido. en 1663. Pero la conducta de la nobleza. 39. AHPN. sino distintas for- mas del nombre “Angel”: una se llama Catalina Angela. ese hijo estaba destinado a ser hered ero. no parece que en nuestro caso se haya seguido la costumbre recogida por Guerra. KLAPISCH-ZUBER (1990). Lupercio Gurpegui: 23 de diciembre de 1612. Los dos utilizan como apellido “Carlos de Murillo”. llevaban distintas formas de estos nombres44. y sus hijos ya no usan el apellido Redín. si no moría. Las hijas llevan un nombre masculino prec ed id o de “María”. 317-332 327 . Casa. Algo parecido sucede con otros nombres. Andrés Alli: 30 de noviembre de 1661 y not. que todos estos nombres figuran entre los más repetidos.

AHPN. que destacan frente a la sencillez que veía- mos en los nombres campesinos. más raramente. Martín Najurieta: 1 de junio de 1689. otra familia de “notables” de la villa. como Juan. y de todos sus bienes muebles y ra- íces. existen numerosas excepciones: nobles que llevan nombres comunes y. Reveses de fortuna. bodegas con lo que hubiere dentro de ellas. así en el dicho lugar como en el de Ar- tozq ui” . Como es obvio. huer- tas. Pese a esto. viñas. yerbas y aguas. María de Rala. ostellas de casa. parece que la desprotec c ión de la mujer aumenta a medida que ascendemos en la escala social.será posible entenderlo mejor. incluso en fechas bien tardías. Si admitimos que los gru- pos privilegiados eran focos difusores de nuevas ideas. eras de trillar. derechos y acciones tocantes y pertenecientes. en Urraúl Alto. no puede deducirse que la mujer noble tuvie- ra una identidad mejor definida o un protagonismo mayor que la mujer campesina: la impre- sión que se extrae de la rec onstrucción de casas es la contraria. dueños de lugares y cotos redondos que no lle- g aron a establecerse en la villa. cañadas. con todo su pertenecido. los Jiménez de Guirior. not. la onomástica femenina se distingue claramente de la mas- culina. En las casas rec onstruid as a lo largo de varias generaciones se plantean muy distintas situaciones de crisis -debido so- b re todo a contingencias demográficas-. Son nombres cultos y refinados. Ana El santoral “noble” es mucho más variado y “personal”. corrales. casales. cañadas. Los rasgos de la pequeña nobleza rural Sin embargo. viñas.3. 1999. A través de un ejemplo -la rec onstrucción durante tres generaciones de uno de estos linajes. yerbas y aguas. llevan nombres como Lorenzo o Emerenciana. El novio. aportaba otro lug ar. pajares.Zabalza Seguín. el pequeño lugar de Ar- tanga. pero esto fue lo que sucedió. lo contrario. vecindades y demás usos y provechos a ella tocantes”. que responde al tipo de “huésped pasajero” del que hablábamos antes. En 1689 se celebró una boda un tanto especial45. No era frecuente que dos hered eros universales se casaran entre sí. Martín de Larrea y Graciana de Itoiz y Artanga. La novia. los pequeños “señores”. Hay advoca- ciones específicas del linaje. montes. 317-332 . eras de trillar. en la que la casa gravitaba sobre la mujer. habría que concluir que el mundo de valores “moderno” tenía un carácter masculino. nobles de origen rural pero establecidos en Aoiz. siguieron muchas veces pautas populares. pie- zas. pajares. bordas. aunque hay excepciones. Por contraste con éstos. del que eran dueños y señores. Ella ap ortaba el “dicho lugar de Uli con todo su pertenecido. como Onofre y Clara. drecho de patronato de nombrar abad en vacante como absolutos dueños que son de él. con sus bodegas. etc. que difícilmente se encuentran fuera de un determinado grup o de parentesco. re- cibía de sus padres. que el campesino. se repiten antropónimos casi exclusivos su- yos. o privilegiaba lo masculino. pueden singularizarlo especificando que se trata de “Juan Bautista”. montes. entre los Balanza. Además. cada hijo y cada hija reciben con mayor frecuencia un nombre distinto del de sus hermanos. Incluso cuando llevan un nombre muy común. que a la postre acabarían imponién- dose. y en ellas es frecuente encontrar a la mujer campe- sina como organizadora de estrategias. frente a la dama aristocrática. corrales. En conjunto. 2. piezas.1. 328 Vasconia. 45. pas- tos. Martín de Larrea. Uli Alto. como es de las casas. Entre los nobles. El recibía “las casas sitas en el dicho lugar de Ar- tanga. frente a otra cultura anterior. 28.

ayudada por el “consejo de parientes”. 49. Graciana nos recueda más al ama de casa labradora que a la mujer noble. no a la condición femenina de quien la gobernaba en ese momento. Artang a50. Estos dos segundones rec ib ieron una dote mejor que la que su padre había pagado a su hermana casada antes que el hered ero. not. desde hacía años no encontraban caseros para vivir en Uli Alto. Es posible que haya un error en la fecha. su nuera. sino las paredes de las casas”. Graciana de Itoiz y Artanga. La convocatoria del consejo de parientes responde a la necesidad de oír el parecer tanto de la rama paterna como de la materna. y le deja 30 ducados. como usufructuaria. veremos que sus nombres no se diferencian de los que usarían sus pastores y jornaleros. COSTA (1902). Vasconia. Al dirigir los destinos de la casa. junto a la de su padre y su suegro. not. Juan Esteban Arrizabala: 18 de junio de 1720. Menos de un año después se otorgó el contrato matrimonial de su nieto. 47. que fue de 135 ducados. 49-80. una de sus hijas se hubiera casado con un hered ero del cercano Zabalza. 50. y se hubieran establecido allí46. “en el di- cho lugar de Uli no hay ajuares.Con nombre y apellido. En esa situación. cuatro años antes.con un labrador. AHPN. Casa. No había ningún hombre en la casa para sacar adelante las dos explotaciones. En 1719 casó a su nieta Graciana -que había heredado su nombre. y fue Martín hijo quien se preocupó de dotarlos: Juan recibió 200 du- cados y Martín 160: eran cantidades habituales entre labradores acomodados. fustas de cama ni otro ningún servicio ni alajas de cocina. not. AHPN. otros dos hermanos se lla- maban también Martín. donde vivían y en la que había “mucha labranza”. Si nos detenemos en la familia del novio. Al hacer la donación universal y disponer de todos sus bienes. El hecho es que los dos pequeños lugares eran co- lindantes. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) Las razones que aducen los padres de la novia para hacer la donación son “el amor que le tienen y por el útil y provecho tan grande que consiguen en el matrimonio. Martín. AHPN. homónimo de su padre y abuelo. Uli Alto49. AHPN. Pero ni los padres ni el escribano Martín de Najurieta consideraron necesario especificar más las razones. la propiedad de los bienes revertía a su mad re. Bastante después se casaron dos de los hermanos menores. Martín Najurieta: 13 de noviembre de 1685. p. pues de otro modo no se ex- plica que se infringiera una de las normas básicas del sistema de hered ero único: cada ho- gar debía dar origen a otro. Esto excluía tanto los nuevos asentamientos como las uniones de patrimonios. y las dos hijas se llama- ban María. Sobre esta institución en el ámbito pi- renaico: J. Graciana no olvida a “María de Rala. además. y los Rala tres.” Sin duda de- bía de ser grande el “provecho” que obtenían las dos partes. Juan en 1704 y Martín “menor” en 171247. 1999. en especial la de Artanga. Juan de Reta. por el mucho amor y cariño que le tie- ne”. 28. y les permi- tieron casarse con dos herederas de lugares cercanos. No fue la falta de otros hijos lo que les llevó a tomar esta decisión: los Larrea tenían cinco más sin “tomar estado”. Martín Najurieta: 3 de julio de 1719. con abundancia de pastos y quizá con paso de la cañada Milagro-Aézcoa. hicieron que las circunstancias cambiasen. La muerte prematura de Martín de Larrea. 46. Además del hered ero. reuni- do para la ocasión48. además de María. y le dio el solar de su madre. como el padre. ropa blanca. que recibió el solar paterno. de manera que ambos “han sufrido menoscabos y están mal llevados”. not. Para entonces ha- bía muerto ya el padre. para que se mantuviera el mismo número de unidades domésti- cas generación tras generación. Martín Najurieta: 7 de enero de 1704 y 15 de febrero de 1712. 48. 317-332 329 . Graciana tomó las riendas de la situación. un cuarto hermano era Juan. Es probable que.

y con su hermana María Martín. no tenemos pruebas de que el segundo Juan to- mara el nombre de su hermano al asumir su papel de hered ero. Del contrato se deduce que las partes pusieron especial empeño en destacar que la se- paración de los dos patrimonios era total y definitiva: y esto confirma. 53. La señora de un lugar es hermana de una criada que sir- ve en la villa: son los contrastes típicos del sistema. Juan Esteban Arrizabala: 13 de enero de 1716. “Rehacer” a los antepasados En ocasiones. Pero. se traslada a Uli Alto con su abuela materna. y que cada casa asuma sus p ropias obligaciones. Entonces ocu- pó su lugar otro hermano. not. 52. En 1617. quien le sustituye en sus funciones toma también su nombre. se casó en 1716. not. la práctica de imponer a un recién nacido el nombre de otro miembro del g rupo familiar adquiere caracteres de “sustitución”: el recién nacido a quien se impone el nomb re ocupa el lugar de aquél miembro del grupo de parentesco que acaba de desapare- c er. Uno de ellos. 1999. le permitieron el matrimonio con María Catalina de Gortabe. pues aquél era su solar originario. 28. Además. los de Artanga no podrán reclamar nada a los de Uli ni viceversa. A partir de ese momento. servía en Aoiz. que es quien dota a sus hermanas53 . pero. de este matrimonio nacieron varios hijos. Carlos Domínguez Lesaca: 29 de julio de 1658 y 24 de marzo de 1659. del lugar de Villaveta de Lónguida. Trad i- cionalmente. en fecha tardía. causa probable de la fusión. también llamado Juan. Elvira de Nagore. heredera de su casa en la pequeña aldea de Elcoaz51. La ruina del linaje de los Rala. 2. heredera del solar de origen. a nuestro juicio. como su abuelo. En la generación de la unión con Artanga. tía materna de la esposa. quizá nada expresa mejor la posición de una casa que su capacidad para colocar a los segundones: cuántos y cómo. alternaban los nombres de Fernando y Juan para los hered eros de cada gene- ración. En las áreas de hered ero único. Además. En el momento de separarse se atiende a un doble criterio: que los escasos hombres há- biles para la labranza se dividan entre las dos explotaciones. Juan. que las uniones de dos hered eros era una solución no deseada. los 60 ducados que recibió estaban muy lejos de las cifras que manejaban los La- rrea. a la que se llegaba por fuerza ma- yor. Pero algunos indicios apuntan a que se llegaba más allá: al morir un miembro destaca- do de la casa -por ejemplo. se obligan a pagar la dote de María de Rala. En el caso que acabamos de describir. pasado un tiempo.Zabalza Seguín. además de que María. pues no se ha conservad o el contrato matrimonial del primero -en el que figurarían los nombres de toda la fratria. que “servía en Aoiz”. 317-332 . Juan murió sin descendencia. not.4. Esto pudo suceder en la familia Reta. Ana No sólo se separan las herencias: también la familia lo hace. Además. encontramos una prueba. No obstante. poco antes que sus sobrinos y con su ayuda. el hered ero-. llamado Juan. Martín Alli: 14 de junio de 1617. su sobrina. 330 Vasconia. pues sus pocos miembros deben atender el cuidado de ambas explotaciones. la recién casada. recibió una pequeña extensión de tierra durante un año. maestro pelaire y vecino de 51. Graciana. el único varón. AHPN. una de la hermanas. AHPN. hubo de comprometerse a pagar su dote. queda patente en la situación precaria de sus hijos deshered a- dos. AHPN. Agustín de Orbaiz. Fernando de Reta casó en primeras nupcias con Antona de Iriarte52. heredó la casa al contraer matrimonio.

CONCLUSIÓN Esta aproximación a los siglos de la Edad Moderna permite. El rec o- nocimiento de la identidad individual se afianza. o al menos se empieza a manifestar de un modo nuevo. 1976. La onomástica también evoluciona: se hace más barroca. CARO BAROJA (1976). Agustín decidió tomar un ayudante: así fue como entró a ser- vir en la casa Tomás de Ilárraz. Vasconia. se casó en 1708 con un vecino de Urroz. trabajo.. los nombres compuestos. 1972. y. En 1718. Ahora bien. al menos. 317-332 331 . más desligado de la pertenencia a la “casa”. CARO BAROJA. Pamplona. J. 56. AHPN: not. culta. los Orbaiz declaran explícitamente que sólo tienen dos hijas. 129 ya se refirió a la existencia de matrimonios entre la heredera y un criado de probada laboriosidad. En el momento de la capitulación no se especificaron las obligaciones hacia la otra hermana. y quizá se acorten las distancias entre grupos sociales.. deseando en vida nombrar hered ero y sucesora de su dicha casa y bienes para des- pués de sus días. asociada a la lengua vasca y. 1999. J. y otra. 1974. De la vida rural vasca. Etnografía histórica de Navarra. y se incorporan o se generalizan otros nuevos. en Baile. CARO BAROJA. not. Martín Najurieta: 12 de marzo de 1708. parentesco e identidad en el Pre-Pirineo de Navarra (1550-1725) Aoiz. Francisca. prestigiosa. y su mujer. Martín Najurieta: 23 de mayo de 1718. San Sebastián. Pedro de Erdozáin. María. cada vez más relegada a la peri- feria montañosa. han re- suelto y deliberado de común acuerdo y voluntad casar a la dicha María Francisca de Orbaiz y Labiano. su dicha hija única. Todo parece apuntar a que “María” ha adoptado el nom- b re de su única hermana. AHPN. seguramente la mayor. p. Casa. la hermana pequeña se casa con Tomás. J. a la que sustituye como heredera de la casa. con el dicho Tomás de Ilárraz. Cada vez es más raro que dos hermanos se llamen igual.. Surgen. tuvieron dos hijas54. escrita. al menos en la notaría. comprobar qué largo es el camino rec orrido en lo relativo a la definición de la identidad individual de hom- b res y mujeres. 55. cuyo núcleo de irradiación es el mundo urbano. su mujer. Francisca murió sin dejar hijos. La ono- mástica popular se va impregnando de la culta. y fue nombrada hered era55 . familia. La familia vasca. tradicio- nal.Con nombre y apellido. en la segunda mitad del XVII. Por las mismas fechas. que utiliza el castellano como vehí- culo de expresión y muestra un comportamiento expansivo. pasados diez años. el antiguo aprendiz: “Y ahora Agustín de Orbaiz y Catalina de Labiano. En el tiempo y lugar estudiados conviven dos culturas: una popular. En los dos contratos. 28. para su mayor descanso y alivio y aumento de sus conveniencias. 54. y las formas tipo “Mari Martín” o “María Mar- tín” se convierten en “María Martina”. en atención de que hace diez años de tiempo lo tienen en su casa y compañía trabajando en la facultad de la pelairía y todo lo demás que se les ha ofrec id o” 56. nueva. en retroceso. sin duda. Catalina de Labiano. 3. Las cosas no siguieron el rumbo que los Orbaiz habían pre- visto. San Sebastián. ¿responden a la rea- lidad estos aparentes cambios? ¿O son sólo el párroco y el notario quienes han recibido es- tas nuevas ideas? BIBLIOGRAFÍA CARO BAROJA.

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