Racionalidad instrumental y racionalidad de los fines

Manuel Comesaña (Universidad Nacional de Mar del Plata)

A veces se acusa a la ciencia de ofrecernos una racionalidad meramente
"instrumental". Esto es cierto, pero no justifica ningún reproche: nadie en su sano juicio
se enojaría con las almohadas porque no sirven para clavar clavos. La ciencia no es
capaz de decirnos cuáles son los fines que debemos perseguir; sólo puede, en algunos
casos, indicarnos cuáles son los medios más adecuados para alcanzar ciertos fines.
Como observó Max Weber, la ciencia es como un mapa: puede decirnos cómo llegar a
un lugar determinado, pero no adónde ir. En lo que concierne a la adopción de fines, la
ciencia no puede reemplazar a nuestras intuiciones, aunque sí puede ayudar a corregirlas
mostrando que algunas elecciones tienen consecuencias que no deseamos, o que algunos
de nuestros fines son incompatibles entre sí o imposibles de alcanzar.
En realidad, no es sólo la ciencia la que no es capaz de decirnos cuáles son los
fines que debemos perseguir; parece tratarse más bien de una limitación de la razón
humana. Bernard Shaw lo dijo así: "la razón puede descubrir para uno la mejor forma
-ómnibus o tranvía, subterráneo o taxímetro- de ir de Piccadilly Circus a Putney, pero no
puede explicar por qué quiere uno ir a Putney en lugar de quedarse en Piccadilly".
¿Puede haber determinación racional de fines (que realmente lo sean, esto es, que sean
fines últimos, y no medios para otros fines), o, por el contrario, la racionalidad es
privativa de los medios? Los defensores de la “razón instrumental” optan por la última
alternativa; sus críticos, partidarios de la “razón dialéctica” o de la “razón
comunicativa”, por la primera. No es difícil simpatizar con la postura de estos últimos,
al menos cuando se la entiende como expresión de deseos. Uno desea que las cosas
abominables, como por ejemplo el nazismo, tengan todos los defectos posibles; que no
sólo sean inmorales sino también irracionales. De ahí que entre las críticas que se le
hacen a la razón instrumental figure la de que permite la racionalidad del nazismo,
dando por sentado que esto está mal, ya que, como es obvio, el nazismo no sólo carece
por completo de virtudes morales sino que no puede tener ninguna virtud.
Pero ya se sabe que no hay que confundir los deseos con la realidad. La
“racionalidad de los fines” tiene en el mejor de los casos carácter programático. Si se
quiere dar un sentido claro a la expresión “determinación racional”, parece necesario
admitir que significa determinación argumentativa, y nadie ha presentado nunca una
argumentación plausible cuya conclusión sea que debemos adoptar determinado fin

como hombres comunes. pero esto no es algo que uno pueda aceptar en sus momentos filosóficos. pero el hecho de que. esto es. Juan. nuestra razón pueda desempeñar un papel en la adopción de fines no se debe a su poder sino. tendríamos a nuestra disposición un conjunto consistente de fines alcanzables y libres de consecuencias no deseadas. concernir a los fines y no sólo a los medios". en esa interpretación. en cambio. sin deliberación racional. ¿Cómo . cómo funcionaría la de los fines. y nunca podemos ver. en sentido estricto. o tienen consecuencias que no deseamos. Mi hijo mayor. nos parece obvio que las valoraciones “correctas” son las propias. Supongamos que estamos violando esa prohibición porque queremos hacer una tortilla sin romper ningún huevo. se elegirían libremente. dicho de manera redundante.no parece accidental o transitorio: mientras que es muy fácil entender en qué consiste la adecuación de los medios a los fines. ocurre todo lo contrario con la adecuación intrínseca de los fines. una concepción instrumentalista de la racionalidad práctica. A todos. Es muy probable que en la práctica nunca se pueda cumplir del todo esa tarea. La razón puede ayudar a corregir nuestros deseos o nuestra elección de fines mostrando que algunos de nuestros fines son inalcanzables o incompatibles entre sí. a sus limitaciones. por el contrario. que defiende en su tesis doctoral.último. a decir 'Está prohibido querer hacer una tortilla sin querer romper algunos huevos'. Si fuéramos idealmente racionales. lo único que hace la razón es prohibir ciertas combinaciones de medios y fines. Le pedí explicaciones y me aclaró lo siguiente: "Lo que argumento en el pasaje citado es en realidad una cuestión meramente lógica: bajo una interpretación plausible de la racionalidad instrumental. Dicho de otro modo. sostiene sin embargo que dicha concepción "es perfectamente compatible con la idea de que la deliberación racional puede. al menos a veces. Esto -que los argumentos no puedan influir en la adopción de fines. y los fines últimos se elegirían. Por ejemplo: decir que si uno quiere hacer una tortilla tiene que querer romper algunos huevos es equivalente. los argumentos ya no pueden tener ninguna influencia sobre la adopción de fines. una vez que nos quedamos con un conjunto consistente de fines alcanzables y (hasta donde podemos saber) libres de consecuencias no deseadas. ya que "una manera de ser racional es cambiar los propios deseos". pero. de manera rigurosa y detallada. constantemente estamos viendo cómo funciona la racionalidad (la determinación argumentativa) de los medios. una vez cumplida esta tarea. La razón puede influir de otra manera más en la adopción de fines. mientras que es extremadamente fácil encontrar y formular argumentos de ese tipo con respecto a medios. debido a eso.

también es dudoso que sea deseable. también pondría fin a nuestra libertad. a error o ignorancia. si los fines últimos fueran objeto de determinación racional. como en la ética intelectualista de Sócrates. además. ya que. ya no habría nada que elegir. La diferencia con los defensores de la racionalidad de los fines es que en esta interpretación todavía es posible el nazi racional. Es sumamente dudoso. A lo mejor esto es. A la racionalidad instrumental no le importa cuál. En efecto. .podemos cambiar nuestras actitudes de manera tal que ya no la violemos? De dos maneras: o empezamos a romper huevos o dejamos de querer tortilla. deseable -seguramente seríamos más felices sin libertad ni pecados-. la adopción de fines irracionales sólo podría deberse. si bien tendría el invalorable efecto positivo de librarnos de catástrofes como el nazismo. que la determinación racional de fines últimos sea posible. entonces. Pero. pero no es obvio que realmente lo sea. en definitiva. Junto con la posibilidad del pecado desaparece la libertad. Y también sigue siendo cierto que no hay determinación racional de fines".