La filosofía crítica

Dado que actualmente existen múltiples acepciones divergentes del término Filosofía, me
propongo hacer en el presente artículo una reivindicación de la filosofía en sentido
estricto. El espacio del que dispongo es reducido, así que no abordaré a profundidad los
conceptos psicológicos, mundanos, escolásticos, históricos, etimológicos y demás que se
tienen respecto de la filosofía, sino que me ocuparé exclusivamente de la llamada filosofía
crítica y, desde la construcción misma de esta filosofía, recalcaré los rasgos que la hacen
diferente y única merecedora del título filosofía.

Partamos de una breve definición (elaborada por Gustavo Bueno, el filósofo a
quien le debo este artículo entero): «La filosofía es enfrentamiento con las Ideas y con las
relaciones sistemáticas entre las mismas». Es evidente que estamos hablando de una
dialéctica, de una argumentación y pensamiento contra otros. Este ejercicio dialéctico es,
evidentemente, crítico: es un proceso en el que, a partir de conocimientos y parámetros
fijos desde los que se ejercitarán las operaciones (porque cifrar una crítica desde el vacío
o la nada es imposible, pues no cabe elaborar juicios sin partir de un sistema o de
determinados principios), se aborda un análisis crítico de ciertos problemas o asuntos
para sacar de ellos las concepciones, conclusiones o proposiciones más razonables y
conformes a los propios criterios de los que la crítica partió. El ejemplo perfecto está en
Platón: lo único que Platón hace en sus Diálogos es criticar las ideas e hipótesis
disponibles en su momento. Del enfrentamiento de sus propias ideas con las demás, saca
las conclusiones más convenientes.

Hay que prestar atención a lo siguiente: la filosofía, en este sentido, se ha
señalado como una acción o proceso. La filosofía es, por lo tanto, un procedimiento de
clasificación (discriminación, comparación, distinción, etc.) que está dado en función de

o quienes pretenden usar a Heidegger para pronosticar y solucionar problemas del presente). químicos y lógicos. damos ya por descartados los risibles y ridículos usos que se hacen de la palabra filosofía. La trascendentalidad de la filosofía crítica le está dada en tanto que únicamente parte. Esto es erróneo. y demás análogos. mucha filosofía crítica.otros campos categoriales y que no posee un contenido en sí mismo o para sí mismo. y discriminarlas y distinguirlas para sacar las conclusiones oportunas. el abismo te mira a ti»). en una sociedad (democrática) que no es capaz de defender su dignidad porque no tiene principios políticos definidos. por ejemplo. se basa en universales no circunscribibles a culturas ni sociedades determinadas. al contrario. determinar las contradicciones o fallas que hay en ellas según los principios de los cuales se parte. como ya dije. quienes definen a la filosofía como «amor al saber». y las Ideas del pasado son totalmente útiles para la filosofía crítica (aunque muchas veces solamente sirvan para recordarnos por qué determinados sistemas o razonamientos deben desecharse) en tanto que pretende. o sea. el lector seguramente podrá pensar que. funcionan como herramientas esenciales para la filosofía y le otorgan ese grado de universalidad a sus criterios. también es eminentemente presente y. Dejaremos atrás esos vacíos maquillados con la palabra filosofía (La filosofía de los empresarios). en una sociedad donde las discusiones se basan en compartir opiniones puramente personales llenas de falacias y contradicciones internas. cumplen con los criterios que hemos señalado. educativos y tecnológicos es una completa vergüenza hace falta filosofía crítica. que la filosofía es un saber de segundo grado. están totalmente fuera de ser ideologías o contenidos puramente culturales. según nuestra definición. enfrentar y clasificar Ideas. en una sociedad a la que un libro de lógica formal le parece estar repleto de jeroglíficos. Y. Hace falta mucha. de conocimientos fijos y bien establecidos. y. Como he dicho que la filosofía está dada en función de otras disciplinas o ciencias. esos psicologismos. son. Los dejaremos atrás y nos tomaremos más en serio a la filosofía: en una sociedad donde cada tres horas los «científicos» concluyen apodícticamente unos disparates que de ciencia no tienen nada. éticos. en consecuencia. por otro lado. delirios y presuntas revelaciones de conocimientos eternos (verbigracia. Muchos conocimientos matemáticos. físicos. esas retóricas dignas de adolescentes hormonales («Si miras demasiado tiempo al abismo. por consiguiente. y llegamos a un plano donde se le otorga una utilidad trascendental e indispensable para cualquier ciudadano. aunque la filosofía parta desde un presente cultural. carente de trascendentalidad o universalidad e incluso visión histórica. en una sociedad que en términos científicos. por lo tanto. la filosofía se adhiere a los distintos campos o ciencias o problemas del presente para cumplir con una función catártica. . El pasado forma parte del presente. Es evidente que. en una sociedad que se queja de la situación económica de su país pero no sabe quién carajos es Marx. certezas históricamente alcanzadas y universalmente aceptadas. certezas con validez praetercultural y. expuesta esta importante concepción de la filosofía. por lo tanto.