ÁMBITO JURÍDICO

Los conceptos de “formalismo” y “antiformalismo” en
teoría del Derecho
Si examinamos aún más la oposición estructural entre “formalismo” y “antiformalismo”,
podría decirse que se trata de un continuo entre dos polos teóricos e intelectuales del
Derecho. Todo sistema jurídico contemporáneo es una mezcla compleja entre ellos

Nota a los lectores: Por generosidad de la dirección de Ámbito Jurídico, se me ha
permitido escribir un artículo académico en las páginas del periódico. Entiendo la actividad
académica como un ejercicio de argumentación paciente, detallado y, en la medida de lo
posible, riguroso. El Dr. Tamayo Jaramillo me pide aclaraciones sobre una porción muy
extensa de la teoría del Derecho y no puedo darlas a cabalidad dentro del formato del
“artículo de opinión”. Sirva esto como excusa a los lectores, cuya paciencia a continuación
pongo a prueba.
Apreciado Doctor Tamayo Jaramillo:
Le agradezco inmensamente la atención que de nuevo presta a mi obra. En la columna de
esta semana me pide que disuelva una posible confusión que usted detecta en mis libros
entre “nuevo derecho”, “antiformalismo” y lo que usted prefiere denominar la
“interpretación razonable”. Con su venia, quisiera proceder de la siguiente manera: en
primer lugar, y en beneficio del lector, voy a tratar de reconstruir la objeción que usted me
hace; luego trataré de responderle y, ojalá, aclarar el punto de manera suficiente.
Empecemos, pues, con su objeción: según usted, yo confundo en mis obras los
conceptos de “nuevo derecho”, “antiformalismo” e “interpretación razonable”. Mi confusión
radicaría en lo siguiente: según su lectura de mis obras, los conceptos de “nuevo derecho”
y “antiformalismo” los utilizo para designar una escuela de teoría del Derecho según la
cual los jueces deben fallar los casos según su corazonada o intuición subjetivas, incluso
si ello implica desconocer normas válidas vigentes. Esta tesis, además, estaría
tomándose los corazones de jóvenes estudiantes de Derecho con serio y evidente peligro
para el Estado de derecho y la democracia. Dado que usted está en desacuerdo con esta
posición (y sus desastrosas consecuencias), no acepta ser calificado como miembro del
“nuevo derecho” y tampoco como “antiformalista”. Del otro lado, sin embargo, existe una
“interpretación razonable” de la ley, según la cual los textos legales, sin ser nunca
desconocidos, pueden ser interpretados razonablemente. Usted es un jurista que aboga
por la interpretación razonable, pero que aborrece la jurisprudencia del capricho del nuevo
derecho y del antiformalismo.
Punto de partida
He tratado de ser fiel a sus argumentos en la reconstrucción de su objeción. Hecho esto,
paso a responderle. Déjeme comenzar con lo siguiente: su lectura de mis obras parte, en
general, de una suposición que me parece errónea. Desde Hume, al menos, resulta
fundamental distinguir entre hechos y valores. Permítame el siguiente ejemplo. Es preciso
distinguir entre tres tipos de afirmaciones: (1) una cosa es decir que los jueces fallan, de

LEGIS 1

o piense en Colombia. al menos a veces. la eterna discusión sobre los límites entre la jurisdicción ordinaria y la penal militar en la evaluación y condena de los mismos hechos. buscaba mostrar. Si los jueces no respondieran a los determinantes sociológicos y sicológicos de su vida. que los jueces Hutcheson y Frank en EE UU sostuvieron en escritos académicos de los años treinta que las decisiones judiciales eran determinadas mucho más fuertemente por estímulos sociológicos y sicológicos que por premisas normativas. por ejemplo. correcto: piense. creo que es completamente indudable que mis obras (tanto El derecho de los jueces como Teoría impura del Derecho) son libros que están LEGIS 2 . al “antiformalismo” y a mis opiniones. la tesis del “escepticismo frente a las normas”. El juez Frank. en el hecho estadístico según el cual. Mis obras no son de Sociología del Derecho y no he investigado el tema. evidentemente. Yo me declaro ignorante en este punto. Y “nadie” incluye. de hecho. Esta tesis. Respecto de la afirmación (3) le insisto lo que afirmé en mi carta pasada: no conozco a nadie que haga esa afirmación. Respecto de la afirmación (2). ¿cuál es la razón que nos ha llevado a que los colombianos hayamos tenido esta discusión política y jurídica? Las dos primeras aclaraciones fundamentales que quiero hacer se derivan de la distinción entre hecho y valor: en primer lugar. Usted. por supuesto al “nuevo derecho”. solo es posible después de aceptar la tesis freudiana que revolucionó la visión clásica de los procesos mentales. aunque quizá apresurado. sin poder probar concluyentemente debido a cuestiones de multicausalidad. de hecho. Es una afirmación grave. en cambio. En el Derecho hay datos que a veces sugieren. siguiendo a Freud. ÁMBITO JURÍDICO hecho. de su tesis central. pero que. Lo sé con toda seguridad porque he leído los ensayos de estos autores y porque creo que la afirmación (2) es un resumen correcto. esta era tan solo una fachada que encubría el hecho sociológico y sicológico básico según el cual las personas responden a las estructuras e inclinaciones profundas de su personalidad y no a la fuerza normativa del Derecho. Ni siquiera los jueces Hutcheson y Frank sostenían que los jueces debían fallar según su personalidad o inclinaciones individuales. historia y valores. Es una cuestión de hecho que debe ser comprobada empíricamente. debo confesarle que no tengo idea. se basaban retóricamente en normas jurídicas. igualmente nos dijera si piensa algo similar de los jueces de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado. déjeme confesarle que de esa sí tengo conocimiento independiente: es cierta. ha sostenido en varias de sus columnas que los jueces de la Corte Constitucional fallan precisamente así. según sus caprichos personales. si le parece. en realidad. que el escepticismo frente a las normas puede ser. Llamemos a esta tesis de Frank. ser de raza negra incrementa de manera muy importante las posibilidades de ser condenado a pena de muerte frente a acusados de raza blanca situados en idéntica situación. otra cosa es afirmar que todos los jueces deberían fallar los casos según sus opiniones políticas personales. que las decisiones judiciales respondían más al control del inconsciente que de facultades mentales bajo control consciente. Respecto de la afirmación (1). fundamentado en su capacidad de determinar este punto. (3) finalmente. (2) otra cosa es decir. y solamente lo hicieran en cumplimiento de normas objetivas y unívocas. Ellos sostenían que los fallos judiciales. Sería estupendo que. en EE UU. por ejemplo.

Autores franceses. Gény y Bonecasse. Si me permite una fantasía personal. White quiere mostrar cómo se da una revuelta intelectual en EE UU LEGIS 3 . todos los esfuerzos de estos autores por criticar al “formalismo” o al “método tradicional”. surafricanos. Recuerde el lector. creo que la más antigua es la distinción “formalismo”/“antiformalismo”. He afirmado que este movimiento intelectual responde a cambios masivos en el derecho occidental de la segunda posguerra y explica adecuadamente. Se trata de libros de historia intelectual. por favor. El Dr. por ejemplo. quien en 1949 escribió un muy importante libro titulado Social thought in America: the revolt against formalism. por lo menos. la reconstrucción de la objeción que hice al comienzo de este texto. israelitas. Mis libros son mayoritariamente de teoría descriptiva del Derecho. el juez Holmes y Roscoe Pound empezaron a hablar abiertamente en contra del “formalismo jurídico”. Juristas europeos y norteamericanos de finales del siglo XIX y comienzos del XX empezaron a criticar las formas dominantes de entender y practicar el Derecho que eran comunes a ambos lados del Atlántico durante el siglo XIX. como Saleilles. que rechaza. En EE UU. le diría que mi sueño consiste en que los lectores de mis obras “entiendan” mejor la estructura e historia intelectual del derecho colombiano y no que ahora ya sí “sepan” cómo decidir casos. Tamayo. de periodización iusteórica y de exploración de mentalidades. no son libros que busquen prescribir o normativizar las formas como los jóvenes juristas colombianos deban aproximarse al Derecho. desde la década de los setenta. la actividad de los jueces norteamericanos y alemanes desde los años cincuenta y la de los jueces colombianos. Es más: la expresión “antiformalismo” hizo carrera a partir del trabajo de Morton White. los libros que hacen afirmaciones del tipo (3) son libros de teoría normativa del Derecho. que acepta. Examinemos el punto cuidadosamente. húngaros y bolivianos (entre varios otros ejemplos posibles) desde los años ochenta y noventa. Se me ocurre que el lugar adecuado para empezar es tratar de hacer una genealogía de estas expresiones. libros que buscan describir el decurso de las ideas y de la conciencia jurídica en Colombia. ÁMBITO JURÍDICO orientados a hacer mayoritariamente afirmaciones del tipo (2) y no del tipo (1) ó (3). surcoreanos. pero creo que son obras que ciertamente apuntan a hacer discursos en los que largamente dominan afirmaciones del tipo (2). Dr. por ejemplo. empezaron a hablar peyorativamente de la “exégesis” y del “método tradicional”. puedo pasar ahora a la sustancia de su objeción. Genealogía conceptual Aclarado este punto preliminar. es decir. Así. como si se tratara de un apellido de familia común. Estoy seguro de que en ellos hay muchas afirmaciones del tipo (1) y (3). Tamayo distingue entre “interpretación razonable”. mis libros afirman que en los últimos años en Colombia la actividad jurídica y judicial ha sido impactada por el “modelo de los principios” y que “el modelo de las reglas” ha sido criticado desde una perspectiva constitucional. La expresión “antiformalismo” jurídico es utilizada en mis obras como un término amplio y abstracto mediante el cual identifico. y “antiformalismo” y “nuevo derecho”. Los libros que hacen afirmaciones del tipo (1) son libros de sociología jurídica o judicial. De todas ellas. En él. Pero mi utilización del término no es para nada novedosa: se trata de moneda común en discusiones de teoría del Derecho.

Intentaré. Duiguit. segundo. tercero. en Pedagogía. ni deben controlar por sí solas las decisiones de los jueces. método experimental. Holmes. como LEGIS 4 . afirman los antiformalistas. como denominador común de la reacción de Gény y Holmes (por poner dos ejemplos diversos). el concepto de servicio público administrativo y muchas otras ideas centrales de la dogmática jurídica contemporánea. Gény. no hay norma jurídica aplicable. jurisprudencia finalista. aunque el apellido común seguía estando presente: se le empezó a llamar. por ejemplo. Los “antiformalistas”. porque todos los autores que menciono aceptan que las reglas controlan adecuadamente al menos una parte de la actividad judicial. no son excepcionales. incluso. Logical method and law. Todo lo contrario: se trata de características constantes y frecuentes de los sistemas jurídicos complejos que tienen sociedades como las nuestras desde el mismo fin del siglo XIX. En Historia. primero. pero ciertamente una parte mucho menor de lo que pretendía el método jurídico tradicional o formalista. Desconocer esta teoría del Derecho es ignorar el origen intelectual y cultural de estas importantes nociones jurídicas. Ruego al lector que quiera una caracterización más completa que se remita al capítulo 4 de mi Teoría impura del Derecho. una descripción general de una de sus corrientes: las normas escritas del derecho vigente no controlan. sin embargo. Hay muchos casos en los que. y por aceptación del mismo Dewey en su seminal texto de 1924. etc. los autores del Derecho recurrieron masivamente a las ciencias sociales para explicar el fenómeno jurídico. sin embargo. en Derecho. jurisprudencia de intereses o. Pound. Frank. No hay distinción rígida Existe. la responsabilidad por riesgo. libre investigación científica. Esta reacción antiformalista en Derecho recibió con el tiempo varios nombres. Termino por decir que esta dirección jurisprudencial es la fuente directa de la doctrina del abuso del derecho. así. los bien conocidos esfuerzos de la “nueva escuela”. El “antiformalismo”. una complejidad importante: durante los mismos años que estoy describiendo (circa 1900-1940). jurisprudencia sociológica. Los antiformalistas tempranos (que es el nombre que como grupo les doy en mis libros a estos autores) pensaban que estos casos. Sin embargo puedo decir que se trataba. Me es imposible pasar a explicar ahora cuáles eran esos criterios razonables. No se trata de la misma tesis radical del “escepticismo frente a las normas”. pero que en todo caso no eran simplemente derivables o deducibles de normas vigentes. Ehrlich. la idea de la propiedad como función social. la teoría de la imprevisión. en general. la norma es ambigua. ÁMBITO JURÍDICO contra varias manifestaciones culturales de “formalismo” y que tienen un punto común en el pragmatismo de John Dewey. sin embargo. surge la “nueva historia”. es una teoría compleja y polivalente que resulta muy difícil resumir en los límites propios del presente escrito. de una dirección cientificista y positivista que pensaba que las ciencias sociales podían rellenar el déficit de racionalidad que se derivaba de la constante cortedad de las normas en dirigir silogísticamente la actividad de los jueces. En este grupo cabe mencionar a Ihering. surge “la necesidad social e intelectual [de que el Derecho sea infiltrado] por una lógica más experimental y flexible”. Estos defectos. la norma es contradictoria con otra norma del sistema. eran resolubles con fundamento en criterios razonables extraídos del mismo Derecho o por fuera del Derecho.

que en muchos de estos autores existían radicales ambigüedades entre las dos direcciones del antiformalismo. pero hacerlo a la luz del día. para cumplir con su deber”. El juez tenía clara conciencia de lo que debía hacer. En América Latina hubo un jurista que pronto se montó en esa ola antiformalista: se trata. Le sorprenderá. y como puede apreciarse de una lectura LEGIS 5 . Se obedeció a las exigencias de la justicia. esto se hizo desde el punto de vista teórico con conciencia turbia. pero. y. Gény y Recasens Siches oscilan frecuentemente entre la tesis “antiformalista” y el más fuerte “escepticismo frente a las normas”. o acudir a argucias de apariencia lógica. En particular. por ejemplo. aunque se diferenciaba usualmente entre aquellos como Kart Llewellyn. con el fin de producir externamente la impresión de que el juez seguía moviéndose estrictamente y con toda fidelidad dentro de los caminos de las reglas positivas previamente formuladas. pero no se halló una justificación teórica para hacer lo que se hacía. seguir haciendo lo que ya solían hacer. Tan cercanos eran estos movimientos que. de Luis Recasens Siches. esos problemas [del formalismo] fueron resueltos satisfactoriamente: se hizo justicia como se debía hacer. bien que para ello en apariencia tuviese que retorcerse hábilmente la interpretación de la ley. aquel tipo de problemas fue resuelto en la práctica del modo como en justicia debía resolverse. se les denominó “realistas”. no para complementar el Derecho. con frecuencia. Muy cercanos a ellos. tanto en periodo histórico como en dirección teórica y política general. ÁMBITO JURÍDICO Gény. Es preciso advertir. justificadamente sobre razones que pertenecen esencialmente a la índole del derecho positivo. Dr. para quien el Derecho seguía siendo controlable a través de las ciencias sociales. a los jueces timoratos. En ese texto utiliza la dicotomía entre “lo racional” y “lo razonable”. En EE UU. se les ofrecerá facilidades para vencer esos temores que sentían. sin subterfugios ni encubrimientos. que en su texto de 1956. Así pues. precisamente. y aquellos otros como Jerome Frank. que desde luego era lo que se debía hacer. utilizaron las ciencias sociales para tomar decisiones en casos difíciles en los que el derecho vigente no era suficiente. y lo hacía. sino para denunciar que el Derecho no era un sistema racional de deducciones normativas. sin embargo. Y con ello. los proponentes del “escepticismo frente a las normas” utilizaron las ciencias sociales. y entonces trataba de disfrazar esta decisión con sutilezas pseudológicas para darle una falsa apariencia de haber sido deducida por inferencia de los textos vigentes. se les describió como dos alas o ramas de una misma escuela. Lo que espero aportar con este libro es la aclaración que permita a los jueces valientes. que no se atrevían a obedecer exigencias de justicia cuando estas parecían tropezar con textos establecidos. Tamayo. consiguientemente. en cambio. pero no lograba encontrar las razones teóricamente justificadas para apoyar su decisión. Como se ve en el texto que acabo de citar. propio de la tópica jurídica. percatados de su misión y conscientes de su responsabilidad. donde quiera que hubo jueces inteligentes. por tanto. la siguiente afirmación de Recasens al describir el propósito general de su propio texto: “En el campo de la práctica. cuando se enfrentan con tales problemas. para quienes el Derecho era incontrolable como precisamente lo denunciaban los estudios de las mismas ciencias sociales. para hacer una caracterización epistemológica general de estas corrientes. Nueva filosofía de interpretación del Derecho” trata de hacer una recepción masiva del pensamiento de estos juristas “antiformalistas”.

sobre el significado del “antiformalismo”. François Gény: mythe et réalités. para mí no sería más que a medias un mal. es evidente que hay una radical ambigüedad. por tanto. por ejemplo. Esta interpretación es también compartida. Téngase en consideración. Pero el principal peligro es la hipocresía que enmascara. por tanto. esta falta de plasticidad que imprime el derecho positivo. rechaza. En mis obras también presento suficiente evidencia de cómo la generación de juristas colombianos de los años 30. también señalada en Gény. Ya se sabe que con cierta dosis de libertad de interpretación se pretende satisfacer todas las exigencias. no importa. Surge posteriormente una cuestión nueva. Pero aparte de las dificultades e inconvenientes que presentan las reformas legislativas de detalle. ¿no es esto la derrota del método jurídico. resulta completamente implausible su separación tan tajante entre “antiformalismo” y la llamada “lógica de lo razonable”. en los jurisconsultos que pregonan la más escrupulosa veneración por el texto legal. toda cuestión jurídica debe resolverse mediante soluciones positivamente consagradas por el legislador. se le procura encajar con un cuadro abstracto y general suministrado por la ley misma o con elementos tomados de ella. en que este procedimiento es impotente. ‘al llegar el momento. La interpretación dice con esto su última palabra y se ve obligada a reclamar el auxilio del legislador. se hallan a veces ideas enteramente personales que atrevidamente imputan al legislador. para mí. En este párrafo es evidente que se mezclan las dos ramas o corrientes que describí más arriba y que. las afirmaciones de Eduardo Zuleta Ángel (nada más y nada menos que presidente de la LEGIS 6 . por los profesores que participaron en el reciente libro. en ellos no existe una demarcación tan clara entre las formas fuertes y débiles de “antiformalismo”. falta autorización para traspasar el horizonte que el legislador descubrió en la época en que dictó la regla. tarde o temprano. fuera de los límites de este horizonte. De suerte que. se desnaturaliza su esencia. por encima de todo. ¿qué hacer. Otro tanto sucede con Gény. Creo que estas citas demuestran suficientemente que Gény y Recasens comparten importantes ambigüedades propias de su época y que. De esta suerte se permanece forzosamente y para todo en la situación en que nos encontrábamos en el momento mismo de aparecer la ley. también se movían dentro de esta ambigüedad teórica. y especialmente aquellos que conformaron la llamada “Corte de Oro”. retorcerlo? Hay necesidad de aplicarlo o destruirlo’. en general. Esta desnaturalización de la ley. con el pretexto de respetar mejor la ley. La creencia de que toda solución debe atrincherarse tras un texto limita necesariamente la libertad de movimiento del intérprete de manera estéril y perniciosa…”. porque el texto resiste y es imposible plegarlo. si se confesase así y se practicase abiertamente. Sus propias palabras son dicientes: “De atenernos a las conclusiones del método tradicional. Y cualquiera que sea la evolución posterior de las situaciones o de las ideas. Bajo la apariencia de permanecer fiel a la ley y a su pensamiento. se agrava con otra deficiencia que nos dará motivos a críticas más precisas. ÁMBITO JURÍDICO completa de esta etapa del trabajo de Recasens Siches. la confesión de impotencia para satisfacer por sí mismo las necesidades de la vida? Este. vicio esencial del sistema de interpretación puramente legal y deductivo. Pero no se hace esto sin agravio del sistema y colocarse en un terreno de empirismo que. Acaso suceda que no hay coincidencia perfecta. el método tradicional da margen al subjetivismo más desordenado […].

todos los sistemas procesales contemporáneos tienden a ser antiformalistas. En este sentido. puede decirse que el derecho civil tiende a ser más formalista frente a una cierta y creciente tendencia antiformalista del derecho comercial. podría decirse que se trata de un continuo entre dos polos teóricos e intelectuales del Derecho. las normas de LEGIS 7 . por el contrario. por tanto.. un sistema jurídico puede ser formalista en el sentido en que requiere la existencia de formalidades transaccionales o negociales explícitas para el reconocimiento de derechos. transaccionales. En segundo lugar. Es formalista. es una mezcla compleja entre formalismo y antiformalismo y toda sociedad busca un cierto equilibrio y balance entre las técnicas. Existe igualmente una tendencia antiformalista cuando. la eliminación en ciertos casos de este requisito previo. están en franco retroceso legislativo y judicial. que un sistema de normas puede caracterizarse por tener formalismos procesales. por tanto. ÁMBITO JURÍDICO corte) cuando dice en un texto de 1936: “La codificación del Derecho Civil produjo en el siglo pasado el fenómeno conocido con el nombre tan conocido como exacto de fetichismo de la ley escrita.”. Ser formalista en este sentido recuerda igualmente las estrecheces procesales de la acción por responsabilidad aquiliana. Podría decirse. adicionalmente. Quiero advertir. el gobierno y la sociedad civil abogan por la eliminación de “costos de transacción” en la forma de la “tramitología”. con la posible excepción de momentos de procedimentalismo rococó como los que se presentaron en ciertas épocas del sistema inglés de writs o en episodios de la jurisprudencia colombiana relativa a las acciones contencioso-administrativas o al recurso de casación y que hoy. sabia y afortunadamente. ventajas y desventajas de estas dos formas de entender las normas. la exigencia de orden judicial previa para la realización de cualquier captura o allanamiento y es antiformalista. Así. administrativos o normativos. En tercer lugar. que en este sentido (y varios otros) el ejemplo más señero de antiformalismo contemporáneo es el análisis económico del Derecho que es tan dominante hoy en día en temas como el derecho privado y la responsabilidad civil extracontractual. el sistema procesal formulario del derecho romano era “formalista” y. por ejemplo. al menos en Occidente. Un sistema jurídico se predica “formalista” en varios sentidos. y en esto sigo a Kennedy. por ejemplo. por ejemplo. un sistema es procesalmente formalista si un derecho sustantivo depende en su existencia de reglas procesales. Los argumentos y citas presentados (además del consenso actualmente existente entre los principales analistas de la obra de Gény) demuestran concluyentemente que una distinción rígida entre “lógica de lo razonable” (en Recasens Siches) y “el antiformalismo” es histórica y conceptualmente falsa. hoy afortunadamente superadas.. Todo sistema jurídico contemporáneo. En primer lugar. por ejemplo. un sistema jurídico es administrativamente formalista en el sentido en que el ejercicio del poder estatal se condiciona a actos y límites formales como garantía constitucional de la libertad. Una mezcla compleja Si examinamos aún más la oposición estructural entre “formalismo” y “antiformalismo”. por ejemplo. Así.

no lo sé. finalmente. por ejemplo. Así. Sospecho. Tamayo. El derecho judío tradicional es bien conocido por su asfixiante formalismo. que miren el peligro que representan para la sociedad y la víctima antes de imponer la detención preventiva de acusado (Código de Procedimiento Penal) o que. comparte perfectamente el antiformalismo normativo de la ley. Dr. Es un principio amplio. más anclados en una interpretación veterotestamentaria. Tamayo. Para muchos católicos. Dr. les ordena a sus jueces que evalúen la responsabilidad según una comparación abstracta y principialista con el buen padre de familia (Código Civil). confía en el poder normativo de los principios por encima del modelo de las reglas. en clave cristológica. Dios. Diego E. para muchos otros cristianos. su sistema normativo contiene una sola norma. en lo particular. De mi parte. radicalmente indeterminado. seguiré investigando con la cabeza y el corazón lo más abiertos posibles… Con un respetuoso saludo. no ha resuelto decisivamente las perplejidades que genera la confrontación entre formalismo y antiformalismo. Por alguna razón que no logro comprender todavía. ¿Cuál de estas configuraciones normativas lleva al cielo. si del otro lado. Finalmente. inapliquen normas legales cuando vulneren de manera abierta y flagrante derechos constitucionales fundamentales (Constitución Política). para muchos otros cristianos. Estos giros consisten en lo siguiente: a veces una sociedad le dice a sus jueces que apliquen principios o estándares generales y no reglas concretas de tipificación específica. ÁMBITO JURÍDICO estados de excepción y en cierto sentido el nuevo Código de Procedimiento Penal han exhibido una tendencia antiformalista en punto de requisitos previos de captura de personas. López. muy similar al giro antiformalista que había sufrido el mismo derecho colombiano en la década de 1930 y que describo en mis obras. abierto. como forma central de derecho. Dr. la crítica del Jesús bíblico contra el judaísmo precristiano era una crítica desde un claro antiformalismo normativo. el metaprincipio abstracto del amor recíproco. El balance entre formalismo y antiformalismo es complejo y ciertamente traspasa todas las esferas sociales. El cristianismo es un perfecto ejemplo de los dilemas que se dan entre formalismo y antiformalismo normativo. Si el supremo legislador. Tamayo? Yo. El cristianismo buscó reemplazarlo por una y única regla fundamental: “Amaos los unos a los otros”. y pongo el ejemplo con enorme respeto. En algún sentido. no me sorprendería para nada que los legisladores humanos tampoco lo hayan hecho. Dr. el sistema normativo religioso es un sistema comprehensivo de normas en el que se contienen regulaciones precisas y formales que incluyen hasta qué animales se pueden o no comer. vital. Tamayo. me parece que usted. claro. el sistema normativo es un decálogo de mandamientos. pero. Finalmente. LEGIS 8 . pero contienen una dirección algo más precisa que la metanorma del amor irrestricto. El derecho colombiano después de 1991 sufrió un giro antiformalista. Un sistema jurídico será antiformalista. pero es reacio a aceptar el antiformalismo establecido por la Constitución. la expedición de “reglas” por encima de la expedición de “principios”. un sistema jurídico es formalista normativamente cuando prefiere. que usted en esto también es antiformalista. Diez normas todavía son un sistema de principios.