ué tendrían en común la desa

-
parición del bote, el caballo
perdido, el arenque de la viuda,
fe
el chaleco salvavidas, el vidrio de la ventana, la
turba perdida, el resorte de reloj oxidado o las
extrañas huellas en la tierra, y la Caverna de
McCullen?
¿Quién ordeñaba la vaca de la a n c i a n a \<
dejaba una nota que decía: "No se preocupe poi
Nancy esta mañana"?
R o y s e propuso descubrirlo. Puesto t | u < | > >
recia haber algún tipo de < o i i r \ i < > n con l.i < , i \ « - i
na, Roy fue a explorar ;i!ií. I ,a ca\cina estaba os
cura y tuvo que enti - ar gateando, 'leniblando .1
medida que se adcniraba l ú e a d a i , par:) su sor
presa, con una p u e r t a . Miro con < '.idad i
través de la ranura y a l l í . . .
Pero, ¿por que no lo lees l u m i s i n o \I •'
bres el misterio de la < avern;i?

H W'

•!l
I lili

1

retado

Al mirar hacia atrás, a través de los años, to-
davía puedo ver ese antiguo y pintoresco pue-
blo en la costa noroeste de Escocia, escenario
donde se sitúa esta historia. Recuerdo cuando,
del barco de vapor proveniente de Glasgow,
descendí al pequeño bote que me llevó a la cos-
ta. Puedo ver a los residentes del pueblo que
esperaban las cartas —y a los pasajeros— con
ansias y gran curiosidad. Detrás de ellos esta-
ban sus cabanas de techo de paja, todas dis-
puestas en fila a lo largo de la costa.
Recuerdo cuando visité muchas de esas ca-
banas, también la del guardabosque que estaba
tierra adentro y era la única con dos pisos y te-
cho de tejas. Vuelvo a ver el extraordinario pa-
norama que se apreciaba desde la cima de las
montañas circundantes, esa vista maravillosa
del mar ondulante, las islas envueltas en nebli-
na y la puesta de sol.
Allí, en ese precioso y solitario lugar, nació
El secreto de la caverna. Es mi deseo que esta
historia inspire a los niños de todo el mundo a
encontrar su mayor alegría en el servicio, al re-
confortar y brindar felicidad a aquellos que lo
necesitan.
TÍO ARTURO

(3)

Título del original en inglés: The Secret ofthe Cave, Pacific
Press Publishing Association, Boise, Idaho, E.U.A., 1951. íncliice
Editora: Graciela R. de Mato
Traductora: Paola Canuti
Diseño: Eval Sosa 1. ¿Contrabandistas o espías? 7
Diseño de tapa: Néstor Rasi
2. Llega el "detective" Roy 17
IMPRESO EN LA ARGENTINA 3. El remo mágico y la cena mística 24
Printed in Argentina
4. La turba fantasma y el bote misterioso 35
Primera edición
MCMXCVín - 4M 5. El misterio en la casa del pastor 45
Es propiedad. © Pacific Press Publ. Assn. (1951). 6. La repisa sorpresa y el cortaplumas
© AGES (1998). colgante 56
Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.
7. La persecución de medianoche y la
ISBN 950-769-016-6 pista equivocada 66
Edicione New Life, División AGES, Buenos aires, Argentina. 8. La vaca que se ordeñaba por sí sola
Tel. 761- 4802. FAX: 760-0416 y la luz detrás de la puerta 73

9. El gran desenlace 83
244 Maxwell, Arthur S.
MAX El secreto de la caverna - 1a. ed. - Florida (Buenos
Aires): Ediciones New Life, 1998.
96 p.; 20x14 cm.
Traducción de: Paola Canuti
ISBN 950-769-016-6
I. Título -1. Literatura religiosa

Impreso, mediante el sistema offset, en talleres propios.
060598
—36506—

(5)

CAPÍTULO 1

¿Gorntralbanclistas
o espías?

|ra el tema de conversación
de todo el pueblo. Todo otro asunto había sido
olvidado excepto la intrigante pregunta:
¿Quién estuvo anoche en la caverna de McCu-
llum?
El viejo Pedro Macdonald, un pastor monta-
ñés de barba gris, había permanecido hasta
tarde en las colinas con su rebaño. Al regresar
por un atajo escabroso junto a una playa cu-
bierta de rocas, pasó bajo la entrada de la anti-
gua caverna y se dio el susto de su vida.
Muchas veces, en la escarpada ladera, ha-
bía visto la entrada a ese gran agujero, con sus
puntas salientes. En su juventud había explo-
rado la mayoría de sus interminables, oscuras
y silenciosas galerías; pero ahora, para su
asombro, había escuchado sonidos muy extra-
ños que provenían de la boca de la caverna.
Aunque de alguna manera amortiguado, un
fuerte golpe, como el de un pesado martillo
Linternas en mano, el grupo penetró en la oscuridad. (7)

El viejo Pedro Macdonald estaba seguro de haber oído ruidos en la tro comercial en el que pudieran deshacerse de caverna. ¿Podrían ser contrabandistas? Difícilmente. esta- de aquel quien se le ocurre una gran idea. gravedad y su padre la acompañaba en el hos- . Entonces. no él. Osear y Bruno Maclaren. secreto de la caverna íéa sobre unas maderas. Por supuesto que no se asustó. se descartó y se retomó toda clase de teorías. ¿qué querrían unos espías en ese lugar ban muy interesados. —¡Espías! —sugirió alguien con la agitación ban del tema. ¿Quién había estado en la caverna? Seguramente no había sido ninguno de los habitantes del pueblo. Ahora. Dos niños. llegó hasta sus oídos. cientemente su madre había enfermado de vidido en una cantidad de grupitos que habla. su mercadería. completó su viaje de regreso al hogar. ¿Por qué querría alguno de ellos estar en la ca- verna a esas horas de la noche? Una y otra vez se discutió. que contaban que la caverna estaba habitada por fantasmas. por mo- mentos a estos ruidos se sumaba un grito con- fuso. No elegirían un lugar tan distante de todo cen. ¡un experimentado pastor escocés! Sin embargo. Pero. Re- Esa noche. que tantas veces escuchara. el pueblo de Longview estaba di. Eran hijos del guarda- tan solitario de la costa noroeste de Escocia? bosque que vivía en las afueras del pueblo. todos hablaban de eso. de pronto se acordó de las historias. Para aumentar su sorpresa. a paso rápido.

estos dos muchachitos estuvie. Por supuesto que se lodo el grupo a una distancia prudencial. expedición inició su camino. pero los dos muchachitos. Pero los hombres de más edad se negaron a bres y a los dos niños hasta la entrada. se habían construido algunos escalones en las Al día siguiente. sentían tristes porque su mamá y su papá no Finalmente. grupo tendría que haberse acercado en bote ta manera acabar de una vez por todas con hasta la entrada de la caverna. el entre sí. ¿qué ron en la playa. Estaba ubicada un poco por y con ansias recogían todos los detalles que se encima de la playa y llegar hasta ella era algo le iban agregando a medida que el tiempo pa. Sin embargo. Iban de un grupo a otro y escuchaban las La caverna se hallaba como a cinco kilóme- últimas versiones de la historia del viejo Pedro. de lo contrario el más valientes debían visitar la caverna y de es. Un pequeño esfuerzo para subir los despare- ron entre los primeros que se ofrecieron para jos escalones finalmente condujo a seis hom- ir. que les pudiera ordenar que bajaran. Otros tantos que habían venido se queda- mas. en el lejano norte. en las que allá. Pero Osear y sen? Bruno estaban resueltos a ver de qué se trata- A pesar del balde de agua fría que echaron ba. Se encendieron las linternas y el pequeño . que sus corazones latieran un poco más rápido —No. la subida fue mucho más fácil. la libertad. dieron con tanta insistencia que los llevaran. esa situación. cuando los habitantes del rocas. Por pueblo decidieron que algunos de los hombres suerte la marea estaba baja. se hallaban solos.10 El secreto de la caverna ¿Contrabandistas o espías? 11 pital de Glasgow hasta que mejor i que que los hombres finalmente aceptaron. y como su padre no estaba. no —dijo alguien—. disfrutaron mucho de su inesperada sol no se pone hasta las diez de la noche. Algunos les gritaban a los dos nos dirían su padre y su madre cuando regre. muchachos para que no subieran. Supongamos que de sólo pensar con qué se podrían encontrar allí hubiera espías o contrabandistas con ar. allí. Osear y Bruno les pi. una de esas largas tardecitas estaban con ellos. y supongamos que les dispararan. tros del pueblo. pero como se llevaban bien de verano. no sin llevarlos. difícil. que tenían quince y trece con la condición de que prometieran seguir a años. como hacía algún tiempo saba. no había nadie sobre sus expectativas.

Sin embargo. no eran de gran importancia. pero no encontraron nada. Ojos atentos y ansiosos miraban hacia de- lante. Pero el viejo pastor no dudó ni por un ins. Era verdad que el tiempo había cambia- tante de lo que había escuchado. exploraban las galerías. Esa misma noche un bote desapareció de la sa. Alguien dijo que podía ser producto de un derrumbe y esto pareció satisfacer al resto. entrada. a los habitantes del pequeño Ahora. revisaron la última gale. Algunos le di. casi todos— se olvidaron del asunto. ron en bromas y al poco tiempo todos —es de- ría y luego. se preguntaban todos. Nuevamente los hombres avanzaron. jeron que no debía regresar tan tarde a su ca. pueblo todavía les esperaban grandes sorpre- blo se reía de Pedro Macdonald. do y una fuerte tormenta había barrido la costa los "misteriosos sonidos" pronto se convirtie. se dirigieron a la cir. sas y sobresaltos. y las amarras del bote se podrían haber corta- . desconcertados. lentamente y con sumo cuidado.12 El secreto de la caverna grupo avanzó en la oscuridad. La emoción iba en aumento y todos contenían su respiración en tanto que. la mayoría de los habitantes del pue. Todos fueron a verlas pero "¿Quién había emparchado el agujero del bote?". Sin embargo. Por todo el suelo había peda- citos de roca desparramados. Justo cuando estaban pre- guntándose si iban a examinar esa sección con más detenimiento. Osear atrajo la atención al señalar algunas huellas raras que había un poco más adelante. deseosos de ser los primeros en ver al intruso o cualquier indicio de una reciente ocupación. pero en ese lugar había más que en otros. playa. En cier- to momento el líder del grupo se detuvo a exa- minar la pared.

pocos días más tarde. nido tiempo de comentar este acontecimiento reflexionaba y hablaba una y otra vez. para gran preocupación del due. pero he noble. Aunque anteriormente la ¿Te puedes imaginar la conmoción cuando. El pueblo de Longview pensaba y hablaba. A pesar de las muchas preguntas y averigua- blerinos. Todos sabían que el bote había sido era más pobre que otras debido a que se enfer- robado. la bían atado y. cuando una mañana. panes y una cantidad de deliciosos arenques! Un caballo. el barco reapareció en ahora la habían descuidado. ¿por quién? Ese era el problema. viuda no pudo saber quién había sido la per- ño. Atlántico. Pero. la devolución del caballo y las visitas atarse por sí solo en su caballeriza. en tanto el resto de la comunidad las ayudaba nocen la furia de los repentinos vientos del de alguna manera. y en realidad esta- su lugar de siempre pero con un prolijo parche ba muy escasa de dinero. desapareció del lugar donde lo ha. en el lugar de Pero. sas y cómo llegaron hasta ese lugar? ¿Había Había escuchado que los caballos hacen cosas alguna relación entre los "ruidos de la caver- sorprendentes pero no podía concebir la idea na" del viejo Pedro Macdonald. sin embargo. Para el día siguiente sona generosa responsable de una acción tan se planeó una búsqueda colectiva. y mien- extraordinario cuando se produjo otro hecho tras tanto los hechos sucedían con rapidez. ciones de una punta del pueblo a la otra. De tanto sus embarcaciones mal amarradas. el bote maltra- de un caballo que pudiera abrir las puertas y tado. en uno de sus lados y que cubría el gran aguje. Una viuda. habían ayudado en más de una oportunidad. ¿de dónde habían venido todas las co- siempre! El hombre estaba mudo del asombro. encontró parecido? junto a su cama una cajita de galle titas. ni tuvo oportunidad de brindarle un ca- aquí que cuando el hombre fue al establo esa luroso agradecimiento a su benefactor. . al despertarse. maba con frecuencia. ¡allí estaba el caballo. nocturnas a la viuda? Los habitantes del pueblo apenas habían te.14 El secreto de la caverna ¿Contrabandistas o espías? 15 do. porque co. dos Dos días después ocurrió otra cosa extraña. que pertenecía a uno de los pue. pero los pescadores escoceses nunca dejan En el pueblo había pocas viudas. no lo podía encontrar. mañana. que aumentó su interés. ¡Imagínense entonces su sorpresa y alegría ro que se había hecho mientras estaba desa.

Parece que no hay pasaje- (17) 17» muchacho bajó del barco de vapor hasta el bote que lo estaba esperando. mercadería y. En esas oca- siones se podía observar a la mayoría de los habitantes que salían corriendo de sus hogares para ver la llegada de la pequeña embarcación. —Ya bajaron la correspondencia —excla- mó—. oca- sionalmente. mientras que un pes- cador con telescopio en mano les informaba los detalles. CAPÍTULO 2 Llegia el "detective" Roy ¡n el pueblo de Longview uno de los entretenimientos de la semana era la lle- gada del barco de vapor que venía de Glasgow trayendo correspondencia. Quizá sea para Pedro Macdonald. El vapor acababa de echar el ancla en la ba- hía. . No había lugar para que el barco atracara. Está viniendo un perro. visitas. A través de la neblina matutina la gente en la playa observaba cada movimiento de las per- sonas en la embarcación. de modo que anclaba a cierta distancia de la costa donde los pasajeros y el cargamento eran transbordados a un pequeño bote que los traía a tierra firme.

ni falta hace decirlo. el dueño del alma- cén de ramos generales de Longview. quien. tiene la posibilidad de disfrutar un verano así. le había pedido que viniera a pasar sus vacaciones de verano en este peculiar lugar. Los dos pasajeros resultaron ser extraños en el pueblo. Seguramente no pasó mucho tiempo hasta vertida? que los recién llegados se enteraran de los mis. ¿Pero cuál era? ¿Qué podía ser? Roy nes habían comenzado de una manera tan di. Creo que no los conozco. Sin en el pueblo. misterios. a medida que le daba vueltas al tema interesado. ¿verdad? En cuanto terminó de decirlo. sí. pero Roy paró sus orejas para cap- en su cabeza. estaba resuelto a descubrirlo. ¡Esto haber una leve conexión que uniera los cuatro sí que era una aventura! ¿Cuándo sus vacacio. Encantado con la idea decidió también traer a su hijo de catorce años. el bote. se le ocurrió que al menos podría tar todos los detalles y sintió que de repente se estaba convirtiendo en todo un detective. Esos sí que no se demo- ran. el caballo y el arenque. estaba tan contento como cualquier otro jovencito que Cansado de tanto nadar. y un hombre se está preparando para hacer lo mismo. el barco co- menzó a desplazarse rumbo al norte y el boteci- to de remos comenzó su viaje de regreso. El señor Wallace no parecía muy embargo. Ah. El hombre era un tal señor Wallace. Roy.18 El secreto de la caverna ros. no podía ver la relación entre la teriosos acontecimientos que habían ocurrido caverna. Eso es todo. Ahora el barco se está yendo. . Tal vez sean los hombres que vienen a quedarse en la casa del dueño del almacén. Roy se subió a una roca para descansar. Su hermano. Al principio. hay un muchacho que está bajando. de Liverpool.

o mejor dicho a la maña- na siguiente. no en ese momento. existía la posibilidad de que alguien estuviera adentro. Roy cayó al agua estrepitosamente. no había na- da para ver. Su orgullo y embarcación. La ma- rea estaba baja. Esa misma noche. Una hermosa noche. Por lo menos. uno de los pescadores. pronto llegó a conocer a todos los que vivían allí. cuando regresaba a después de haber ahorrado durante mucho su casa. incluyendo Al resbalar.20 El secreto de la caverna Como el pueblo era pequeño. Con mucho cuidado fue obteniendo de cada uno toda la in- formación sobre los últimos acontecimientos. regresó al almacén. triste. Por algún motivo no tenía ganas de subir por los escalones. De hecho. Esa tarde fue a caminar por la playa y a echarle un vistazo a la famosa caverna. así que tuvo oportunidad de acercarse bastante. Sin embargo. quienes tenían más o menos la misma edad que él. Algunas personas amables lo enviaron a la casa del guardabosque para que conociera a Bruno y a Osear. no lo haría hasta que tuviera más información. De esta mane- . Hacía como un mes. se había comprado uno de los chalecos dado el chaleco salvavidas en la cubierta de su salvavidas más caros y modernos. a no ser por la oscura entrada. fue objeto de otro desconcertante sobre- ción de sus compañeros. Pero ocurrió algo muy salto. la gente de Longview. Esa misma noche se levantó un su 'mayor alegría consistía en ponerse su nuevo viento muy fuerte y azotó todas las embarca- tesoro y escuchar los comentarios de admira. no se dio cuenta de que se había olvi- tiempo. ciones que estaban en la costa. a Roy. Pero como no los encon- tró en su casa.

su casa. alejarse más y decidió. gura de una persona!. fue arrastrado por el agua. fue hacia otra roca. Roy se olvidó de que no estaba sentado vavidas estuviera relacionado con los ruidos de en un lugar muy seguro. Cuando estaba había ido a parar a ese lugar? Alguien lo tuvo descansando sentado en una roca. ¿Quién lo había hecho? Ade. ratito fue hacia otra más. con la emoción del mo- ocurriendo? ¿Sería posible que el chaleco sal. La abertura parecía pe- mañana. El hombre es. gañaban! ¡Algo se estaba moviendo en la entra- Roy. dio cuenta de que estaba justo frente a la en- ta esa hora. quién era. Sí. patinó en la roca res- En la desesperación. y después de descansar un Imagínense entonces su sorpresa y su ale. Así continuó. suspendido de un clavo. pensó que sería conveniente no saparecido hacía un tiempo. distancia. baladiza y cayó al agua estrepitosamente. Roy se dispuso a olvi. queña porque estaba a unos cuantos metros de Sin embargo. y antes de las cinco y media de la trada de la caverna. ¿Cómo canso. puesto que no se había ido a la cama has. por casuali- que haber puesto después de las once de la no. Se zambulló otra vez y lamentando la pérdida por un tiempo. vio el chaleco salvavidas que había de. ¡era la fi- estaba intrigado. al abrir la puerta de dose poco a poco del pueblo. ¿había alguna relación con todos los mis.22 El secreto de la caverna Llega el "detective" Roy 23 ra. nes no se pudo encontrar ni una pista de quién ¿Y qué era eso? ¡Sin duda sus ojos no lo en- lo habría puesto allí. Así que al ponerse de la caverna? pie para poder ver mejor. todo lo que no estaba firmemente asegura. pero no podía distinguir más. da de la caverna! Volvió a mirar. que fue la hora en que abrió la puerta. Finalmente. avanzó una distancia considerable. después del último des- frente de él. teriosos acontecimientos que habían estado Desgraciadamente. Estaba justo en. que era hora de regresar. a pesar de todas las averiguacio. pero se la veía claramente. en dirección a la caverna. una mañana. . Para su sorpresa. dad miró hacia la costa. pero la figura ya ha- Comenzó a nadar enérgicamente y pronto bía desaparecido. incluyendo el tan preciado chaleco salvavi. se che. al igual que toda la gente de Longview. dar todo el asunto por esa tarde e ir a nadar Cuando volvió a la superficie miró nuevamente por un buen rato. mento. aleján- gría cuando. Cuando do. empezó a sentirse cansado se subió a una pe- das. queña roca que sobresalía del agua para des- tuvo inconsolable durante dos días y continuó cansar por un momento.

porque la casa tán. Después de la cena arrojar piedrecitas a la botella hasta que un ti- pensó qUe debería tratar de encontrar a Osear ro de Roy hizo que la botella no sirviera para v a Bluno. con mu. pisos y techo de tejas. los tres se pusieron a un de:jCiOSO vaso de leche. pensó que sobrino del dueño del almacén y les contó que por el momento era mejor no decir nada de lo venía de Liverpool. y esto fue suficiente para que h^ja visto en \ entrada de la caverna. como un buen detective. Todavía no los había visto. Al escuchar las pisadas se dieron vuelta cho a-. pero por lo que había oído de ellos —Te invitaríamos a pasar a nuestra casa estab^ seguro de que se llevarían muy bien. la casa está un poco desordenada. Roy lle. (24) . —dijo Osear—. El remo mágico y la cena mística 25 3 de las cabanas con techo de paja que había en el pueblo. algun^ información adicional. pronto lle.etito y muy pero muy conmocionado instantáneamente y saludaron al recién llegado despugg ¿e ia experiencia de esa tarde. por él. con la esperanza de que le dieran nada más. Sin con un alegre "¡Hola!" Roy se presentó como el embaigQ. Roy los vio de lejos y pudo acercarse bastante antes de J la cena mística que lo vieran. Al igual que otros muchachos. Después vinieron algunas preguntas y tritiva^ galletitas de avena escocesas y tomando respuestas. los dos hermanos se estaban divirtiendo arro- jando piedras a una botella de vidrio que ha- bían colocado sobre un muro de piedras que |L|J na hora más tarde. Estaba muy cansado. mágico Los dos hermanos estaban en casa. día antes que regresen —agregó Bruno con gó al lugar Era Una vivienda bonita. rodeaba el jardín. guardabosque estaba retirada del pueblo. tenía dos una gran sonrisa. —Vamos a hacerle una buena limpieza el Ras0s grandes y apresurados. pero como mamá y papá no es- Teriía que caminar bastante. Finalmente. lo que la hacía diferente —¿Duermen solos? —preguntó Roy. go al Almacén. que los otros dos muchachos se interesaran R°> recobró las fuerzas comiendo unas nu.

—¿Y nadie encontró nada? —Ni un rastro. no pudieron darle D0]rmimos como troncos —contestó Os. Obvia- mente fue un poco inquietante. ¡Y vaya si nos habremos reí- do del pobre Pedro! La conversación desvió a otros hechos mis- teriosos. No había nada ¡No1 nav razón para tenerlo! Hemos vivido que le hubiera gustado más. ocurrido.nuestra vida y conocemos a todas pusieron de acuerdo. —¡Tonterías! ¿Ya escuchaste la historia del viejo Pedro? Pues muchos de nosotros investi- gamos la caverna de punta a punta. pero mientras que Osear y Bruno pa- Osear y Bnfno arr°Jaban piedras a una botella que estaba sobre la tafia. —¿Ustedes fueron con el grupo que investi- gó? —¡Por supuesto! No nos hubiéramos perdido esa experiencia por nada del mundo. y una vez que se aquí toe13. ninguna idea en cuanto a cómo pudo haber ear. —¿Ustedes creen que en la caverna puede haber contrabandistas o espías? —sugirió Roy. El remo mágico y la cena mística 27 si fuera tan viejo como Pedro Macdonald. Por el momento dejaron el tema de ¿NcD tienen ni un poquito de miedo? —in. lado y Osear le preguntó a Roy si le gustaría ir terrogó ]Huevamente Roy. . ¿y qué en- contramos? ¡Nada! Roy paró las orejas. Roy regresó a la casa de las personas del lugar —respondió Osear como su tío. a pescar a la mañana siguiente. recían estar muy ansiosos de descubrir quién estaba detrás de todo esto. pero eso es lo mejor de las aventuras.

¿no? —dijo Roy. ¿qué vas a hacer ma- ñana? ¿Te gustaría venir a pescar con noso- tros otra vez? —preguntó Osear. dos? —preguntó Roy muy intrigado cuando se —No. pronto sobrepa.. —Bueno. El remo mágico y la cena mística 29 tiempo. gresó al almacén orgulloso. pero después. —Pues sí. —Me encantaría. fecha en que desapareció el chaleco salvavidas. —Oí algo de eso —dijo Roy. saron a Roy en la cantidad de peces que iban —¿Escuchaste las noticias? —preguntó el pescando. cautivante. Como el olvido cuando surgió otra aventura más Bruno y Osear eran expertos. y así terminó la conversación. Pero. estaban pescando en las aguas de la bahía. Una vez que arrastraron el bote hasta la playa.. llevando algunos pescados que. ni bien llegó. pero me temo que no pue- da —replicó Roy—. Eso sucedió más o menos en la misma nunca nos sobran —agregó Bruno. remo recién comprado durante la última tor- —Siempre hay gente que nos compra y menta. Roy re- Los tres muchachos se divirtieron mucho pescando en la bahía. —Te acuerdas que el viejo Sandy perdió un —¡Pues venderlos! —respondió Osear. los muchachos se despidieron. ¿hay algo interesante? bajaron del bote. Mi papá planificó un par de viajes para estos días y quiere que lo acompa- ñe. le mostró al padre A la mañana siguiente los tres muchachos como prueba de su hazaña. Con esto nuestras billeteras es- tán más "gorditas". Pero la novedad de la pesca pronto cayó en go que realmente disfrutaron mucho. tío una vez que habían terminado los elogios —¿Y qué van a hacer con todos esos pesca. . por la pesca de Roy. al. —Ustedes hacen buen dinero con este pasa. entonces ven cuando puedas —di- jeron los otros.

30 El secreto de la caverna —Bueno. Era un remo sólido y tenía grabado su nombre. ¿Y qué vio al abrir los ojos? No era otra cosa que el remo perdido que estaba atorado en la ventana de la habitación. Salvo la larga caminata. un lado. montañas y más montañas que se levanta. le pareció relativamente apacible al desplegarse ba y desde allí mirar el mundo a sus pies. el día ban una detrás de otra hasta que se perdían en transcurrió sin pena ni gloria. no pudo resolver el misterio. expansión del océano Atlántico. Es más. Pensó que estaba soñando. Lo extraño es que nadie sabe nada más. que por una vez Fue una experiencia fantástica el estar tan arri. con la pala saliendo por la ventana y el mango sobre su pecho. ¿no te parece? Roy pensaba que sí. sus pensamientos no lo dejaron dormir durante buena parte de la noche. picos más altos para tener un buen panorama. En dirección opuesta estaba la vasta fue diferente. Era el mis- mo que había perdido.. Nunca vi a alguien ponerse tan contento como Sandy.. él. censión y los maravillosos paisajes. Hacia hacia el lejano y borroso horizonte. Pero todo es un poco misterioso. Al día siguiente. En realidad. su padre y su tío fueron El viejo Sandy se despertó y vio que el remo que se le había perdido esta- de viaje a las montañas y treparon a uno de los ba apoyado en su pecho. . la dificultosa as- ñas. Pero la noche la neblina. pensaba que era algo más que misterioso. hasta donde se podía ver. pero después se dio cuenta de que estaba despierto y vio que era un remo de verdad. anoche —Sandy no está bien se- guro de la hora que era— sintió un fuerte golpe sobre su pecho. Pero así y todo. había monta.

permítanme explicarles. abrió la puerta y se paró en el umbral. El pobre Pedro no tenía nadie que limpiara su cabana porque su esposa ha- bía fallecido hacía muchos años. paredes de pie- dra de granito. a Roy le pareció ver rastros de lágrimas ble. en el rostro barbudo del anciano. Estaban cansados. nunca an. pero... mi casa tal como la había dejado esta mañana. techo de paja. Su voz sonaba ronca y a medida que entra- ban. ¡pasen! —¿Quién podría haberlo hecho? —se preguntaba Pedro Macdonald. largos años. —¡Entren un momento! —gritó el anciano con agitación—. La gente ha sido muy ama. Cuando el viejo Pedro oyó los pasos de los que se acercaban. dos ambientes y una chimenea. Alguien ha- durante todos estos largos. —Wallace —fue la respuesta. Era una típica vivienda de la región montañosa de Escocia: tenía sólo planta baja. Era muy tarde cuando los tres viajeros pa- saron por la cabana. pero por debajo de la puerta se veía luz. lo que yo más que murió María. Por favor. desde bía hecho una buena limpieza. En realidad debe de haber sido casi medianoche. Esta tarde.32 El secreto de la caverna Cuando regresaban a Longview por otro ca- mino. tes alguien había hecho algo así. ham- brientos y con los pies doloridos. al menos no ¿qué encontré? Todo era diferente. —¿Quién anda ahí? —gritó. pasaron por la antigua cabana que el viejo Pedro Macdonald llamaba su hogar. de una vez me había propuesto hacer pero . un largo día de trabajo y esperando encontrar —Nunca antes vi nada parecido. cuando llegué cansado y agotado después de —¿Qué ocurre? —preguntó el almacenero.

que temblaba de pies a cabeza. ¿Quién querría su turba? Además. pero ¿qué de enojo. el chaleco entrar a la sala—. no hay na- sancio venció a sus pensamientos. el remo. Roy. señor. Estaba cansado y le dolía todo el cuerpo. ¡pero por el almacén. casa. descifrarlo. de rabia y nocer cierto aroma en la habitación. Pronto el can. ¿Era éste otro es- la señora Wallace. sino como hacia la diez de la mañana. además. el caballo y los ruidos en la muy infelices me la robaron! ¡Robarle a una pobre anciana! ¡Es una vergüenza! caverna? Mientras iba caminando. ¡alguien robó mi turba! ¡Los salvavidas. Y sobre la mesa. Sin embargo. una señorita de unos setenta abri- habían preparado para cenar! Le pareció reco- les. die en el pueblo capaz de hacer semejante co- (35) . a pesar del cansancio que te- Los tres estaban en pleno desayuno cuando nía. Roy trataba de —No puede ser —replicó el almacenero—. más extraño aún. pero era en vano. y había encendido en la chimenea el mejor fuego que jamás haya visto. entró en la sala con una tal señori- qué no le había preguntado al viejo Pedro qué le ta Mackay. Así que deseándole buenas noches al las montañas. Eso es lo que no puedo saber. ¡estaba servido La turba rantasma todo un banquete! —¿Y no sabe quién lo hizo? y el bote misterioso —No. tenía que ver esto con las otras cosas que ha- —Señor Wallace —prorrumpió aún antes de bían ocurrido? ¿Cuál sería la posible relación entre la cena de Pedro Macdonald. Señor Wallace. el padre y el tío no bajaron a desayunar tojo en medio de tanta felicidad. ¿Quién podría hacerlo? Y lo que más me llama la atención es que ¿quién querría hacerlo? día siguiente ocurrió algo No era momento para conversar y. Roy no se levantó muy tempra- viejo Pedro regresaron apresuradamente a la no. Roy no dejaba de pensar.34 El secreto de la caverna CAPÍTULO 4 nunca pude lograrlo. dejándolo para que especulara a su an. que había estado atendiendo labón de la cadena de misterios? Ay. los viajeros estaban muy cansados como para No es necesario decir que después del viaje a hacerlo.

Entonces todavía Cargando el canasto de turba sobre su espalda. cerca de él. No recuerdo haber escuchado de un robo fácilmente tanta cantidad de turba. de gravedad en todos los años que vivo aquí. pero poniendo misma la desenterré hace como un mes y la especial atención en la parcela de la señorita dejé al aire libre para que se secara. Roy era "todo oídos" y resolvió tomar parte activa en la inmi- nente búsqueda de la turba. cuando yo había extraído como seis canastos llenos! ¡Es una vergüenza robarle a una pobre anciana. la anciana se retiró. Cuando le dieron esa seguridad. débil y enferma! La pobre señorita Mackay estaba muy so- bresaltada. fue a encontrarse —¡Pero se la han robado! —interrumpió la con Osear y Bruno y los tres visitaron el lugar señorita Mackay—. no podía esconderse tan sa. Sé que lo han hecho. . Yo donde la gente extraía la turba. En principio. Terminado el desayuno. Mientras contaban la historia. Razonaba de esta manera: seis canastos llenos de turba no pue- den caminar por su cuenta. Es más. Esta mañana me levanté y fui directa- mente a buscarla y ¡ya no estaba! ¡Apenas quedaba un puñado. Nadie se los lleva- ría por la montaña o en bote. trataron de convencerla de que harían todo lo posible para encontrar la turba perdida después del desayuno. la señorita Mackay se tenían que estar en algún lugar del pueblo o fue rápidamente a su casa. La turba fantasma y el bote misterioso 37 mi reuma empeoró y no pude ir para traerla a casa. Después Mackay. y a los presentes les costaba arti- cular alguna palabra y ni qué hablar de conti- nuar con el desayuno.

Tan mal se sero de su jardín. ta Mackay: reumatismo. antes de riosos. embarcación para ponerle brea a la quilla. que por casualidad andu. pero la búsqueda la misma enfermedad que aquejaba a la señori- fue infructuosa y se dieron por vencidos. menudo decía que no podía andar por todos dría haber llevado los canastos a la caverna. bría cubierto de brea la parte que faltaba. Entonces Roy tuvo una idea brillante. El pobre Roy. palda y sus piernas. zó a tener más "dolores reumáticos". El "Viejo Corkey". algo historias de su vida en el mar. Al día contraría una pista de los otros hechos miste. Estaba comenzando a padecer como dos horas buscándolos. y Roy le ayudó al pobre anciano a llegar hasta que había tenido la esperanza de que. Era un relato sobrecogedor. sentía que dejó el bote y la brea como estaban. aseguraba ser el hombre un puñado de turba. en el lugar donde habían McCorquodale. y de versar con un viejo pescador llamado Juan esta manera le daría una gran sorpresa. Al igual que ella. de más edad en el pueblo. a Cuando Roy insinuó que quizá alguien po.38 El secreto de la caverna La turba fantasma y el bote misterioso 39 No había dudas. había encontrado todo el preciado combus. ¿Adonde habían ido to. en. que no había pensado hacer en la mañana an. Juntos cubrieron de brea como un tercio de tes de visitar la parcela donde extraía su tur. . Estaba muy contento de Al llegar a la casa. ges- La señorita Mackay. dejar el resto para el día siguiente. Luego. un poco desanimado. al resol. ver el misterio de la turba desaparecida. su casa. aún mayor que Pe- dos esos canastos? Los muchachos estuvieron dro Macdonald. la quilla. él ya ha- Por la tarde fue a la playa y se puso a con. como le de- estado los seis canastos llenos apenas había cían generalmente. que el "Viejo Corkey" llegara al lugar. siguiente se levantaría temprano y. decidió tible prolijamente apilado detrás del muro tra. to que recompensó contándole maravillosas viera por la parte de atrás de su terreno. una broma. como el "Viejo Corkey" comen- ba. se sintió más desorientado que nunca. que Roy le hubiera ayudado a dar vuelta la Roy se encontró con la noticia más asombrosa. Estaba ocupado reparando su bote viejo pe- —¿Por qué alguien querría llevar turba a la ro el trabajo era un poco molesto para su es- caverna? —dijo Bruno con razón. lados haciendo muchas cosas como antes so- los otros dos muchachos pensaron que era lía hacer.

le dio la impresión de que la gente tenía razón al afirmar que un ángel había decidido que el pueblo de Longview sería el lugar ideal para su silenciosa e invisible morada. Roy estaba convencido de que una persona de carne y hueso —aunque quizá con el corazón de un ángel— era respon- sable de la reciente sucesión de hechos que. pero no consiguió información alguna al respecto. en el mismo lugar donde lo habían dejado la noche anterior. al llegar a la casa del anciano. Esto era algo sumamente extraño. La turba fantasma y el bote misterioso 41 Así fue que se acostó temprano y se levantó a las cinco y media. era posi- ble que el "Viejo Corkey" hubiera estado allí antes que él. llegando al bote poco des- pués de las seis. porque. A medida que se iba acercan- do al bote empezó a restregarse los ojos y a pe- llizcarse para ver si realmente estaba despierto. aunque generosos. En reali- dad. porque el bote estaba ahí. Roy comenzó a averiguar si alguien sabía quién lo había hecho. . Pero no fue así. Roy ayudó al "Viejo Corkey" a cubrir de brea la quilla de su bote. pero ¡ya estaba cubierto de brea! De hecho. eran también misteriosos. Para él sólo cabía una pregunta: ¿Quién? Y ca- da hecho misterioso que siguió sólo fortaleció su deseo y determinación de encontrar a la persona o las personas que estaban detrás de Con mucho gusto. Sin embargo. Roy descubrió que todavía estaba en la cama.

ni una pista. que regresaba a su casa después na. alguien en- tró y se llevó el único reloj que tenían. para sorpresa y alegría de la joven esposa en el fondo de esta cuestión había una perso- del pescador. nadie supo cómo había Debía admitir que tenía ciertas sospechas . Pero no había testi. pareció haber visto pasar a un hombre. Era cierto que no funcionaba desde hacía como un mes o más. e incluso gos del hecho. como sucedía siempre. Comenzó a pensar y a analizar a to niños en los alrededores. Mientras la esposa de un joven pescador estaba excavando turba. A algunos vecinos les ocurrido. resultados. trató de "sospechar" de ellas pero no obtuvo El reloj ya no estaba. cada persona que vivía en el pueblo. cosa que causó muchos inconve- nientes y dolores de cabeza a su dueño. Roy decidió que si para develar el misterio era necesario quedarse toda una noche despierto y patrullar el pueblo. Después del incidente del bote. Y equivocadas. Pero dos días más tar. pero no querían deshacerse de él y menos de esta ¡Entre los arbustos había un oxidado resorte de reloj! manera. Sin embargo. encontró que el reloj bilidad de que los hechos no estuvieran rela- estaba en el lugar de siempre ¡y funcionando! cionados. Roy estaba confundido.42 El secreto de la caverna todo eso. sin embargo pensó que había alguna posi- de una breve ausencia. y como no había nadie en la cabana. Ahora estaba muy seguro de que de. había desaparecido y nadie supo más de él. Quizá su gran deseo de ser un "de- Lo habían arreglado y lustrado de tal manera tective" lo estaba conduciendo a conclusiones que parecía un reloj completamente nuevo. No podía encontrar tras que otros aseguraban que sólo habían vis. Pero entonces los hechos extraños comen- zaron a ocurrir de día. Tendría que esperar y observar. él lo haría. mien.

en Se agachó y lo recogió. No había nada que pudiera hacer. y en do de un reloj! otra había escobas. palas. Era un mu. Otros recordaban que en las últimas noches había estado fuera de su casa hasta ga^quella noche vino una fuerte tarde. ¡Era el resorte oxida. pensó Roy. otra estaban las ollas. la servar con cuidado. Tenía planeado se- más. ¿Podría ser él? Era posible. kilómetro el camino se volvió empinado. en la casa del pastor ca de la casa de la esposa del pescador alrede- dor de la hora en que el reloj había sido de- vuelto. pero ahora se le hacía im- tiéndose muy cansado como para seguir su. "¡Qué día!". en dirección a la caverna. se encaminó hacia el sur del puebleci. la rocosa ladera dificultaba mucho el guir la pista que había encontrado en el arbus- tránsito. posible. De tanto en tanto A la tarde siguiente.44 El secreto de la caverna CAPÍTULO 5 de un joven de unos diecisiete años llamado Roberto Malcolm. horcas y otras he- (45) . En una esquina estaban los víveres. Miró el suelo para ver bien por dónde cami. Algu- nos estaban seguros de que había pasado cer. En las cercanías podía escuchar el to. se dis. ex- biendo sin ninguna razón en particular. Roy lo iba a ob. una ráfaga de viento azotaba los vidrios de las mientos. sumido en sus pensa. cepto sentarse y esperar que pasara la tormen- puso a bajar. todo estaba totalmente empapa- cho con los otros muchachos. y cuando Roy despertó chacho muy tranquilo y no se relacionaba mu. lluvia todavía caía a mares. en la mañana. sartenes y platos. Después de un tronar de grandes olas sobre la playa. Este muchacho fue visto en la turbera la noche antes de la desaparición El misterio del combustible de la señorita Mackay. algo extraño que estaba mejor que hacer. Después del desayuno. fue al almacén y se puso a sobre un montón de arbustos pequeños llamó mirar las diferentes cosas que su tío tenía a la su atención. venta. y cuando lo hizo. Roy avanzó un poco más y luego. to la tarde anterior. ventanas. ta. do en agua. Ade. como no tenía nada naba. tormenta del Atlántico. sin. Cuando miró por la ventana.

mi niño —dijo ella—. se preci- pitaba dentro del almacén en busca de algún K^SMÍM artículo que necesitaba con urgencia. destinado a suplir todas las ne- cesidades de la población. frascos con clavos y latas de pintura. —¿Pero qué opina de lo que le pasó a Pedro Macdonald? —preguntó Roy—. ninguno quería volver a salir. empapada de pies a cabeza. —¿Ha escuchado hablar sobre las cosas tan extrañas que han estado sucediendo en el pue- blo? —le preguntó a una mujer de edad que estaba muy envuelta en una capa. Los clientes se quedaban charlando. con la esperanza de que el clima mejorara. de tanto en tanto. . pero no creí ni una palabra. Una vez adentro. El misterio en la casa del pastor 47 rramientas de jardinería. A mime gustaría saberlo. En realidad era un almacén de ra- mos generales. Pero ese día había pocos clientes. Esta si- tuación le dio a Roy la oportunidad de hacer EL algunas preguntas que tenía en mente. Sin embargo. ¿Y lo que le pa- só al "Viejo Corkey" y su bote? —¡Tonterías! —exclamó la anciana—. alguna alma valiente. Parecía que todos habían pensado lo mismo: quedarse en sus casas hasta que la lluvia se detuviera. Y ni voy a creé na' hasta que yo mesmita lo vea y lo oiga. Por aquí y por allá había rollos de soga. \¿Quién podría conocer al responsable de estos hechos extraños? —Pué sí. El Pe- —preguntó el doctor MacGregor—.

Sin embargo. abrió de golpe y ¿adivinen quién entró como Pero le daré una tabla de madera para que la una ráfaga de viento? Ni más ni menos que el clave en la abertura y mañana a la mañana le mismo doctor Samuel MacGregor. Mi. Le voy a decir una cosa: Algo raro alto. Pero está ocurriendo destello en sus ojos cuando conversaba con los algo extraño. ¿Alguien toda la mañana y buena parte de la tarde. entró por una de las ventanas y la rompió. de mediana edad. y me han dicho Todos lo saludaron con una sonrisa. el pastor del enviaré a alguien para que le coloque un vidrio lugar. era evidente que era mentiras.48 El secreto de la caverna El misterio en la casa del pastor 49 dro Macdonald está soñando. levantados y su sombrero negro estaba gotean- —Pues yo sí —dijo otra anciana que acaba. y me gustaría sa. presentes y le decía al señor Wallace lo que de- —¡Ángeles! —dijo la primera anciana—. nunca antes lo hombres y ninguno de ellos andaría diciendo había visto. nas—. había cierto ángeles y puede que no. —¿Qué tan grande es? —preguntó el señor nes. "Viejo Corkey". por ejemplo. la puerta se —Esta noche no —dijo el señor Wallace—. ¡Nunca voy a creerlo! —Lamento molestarlo en un día como este —Es mejor esperar y ver qué pasa —dijo un —dijo—. además. Puede que sean porque. Co- mando. puesto que el "Viejo Corkey" puede haber estao to. como Roy pudo notar. Yo no le voy a creé a ninguno de los mo el cuello y la solapa de su abrigo estaban dos. ¡Nunca vi cosa igual! Miren el bote del Wallace. do. ¿Quién le terminó —No muy grande. Los conozco bien. que lo apreciaban y lo respetaban mucho. seaba. nuevo. ber quién está detrás de todo. podría venir a arreglarla esta noche? nutos antes de cerrar el almacén. pero no muy serio. No hay que apurarse a sacar conclusio. Son buenos hombre exactamente. pero la tormenta ha derribado un ár- pescador de rostro curtido por la intemperie. tenía cabello gris y su está pasando en este pueblo. Es una abertura pequeña de poner brea? ¿Cómo me explican eso? pero la lluvia está entrando torrencialmente y Y así continuaron las discusiones durante está haciendo un desastre en mi sala. rostro era alargado y serio. Roy no pudo ver con facilidad cómo era este ba de entrar—. bol que estaba al lado de mi casa y una rama que estaba sentado sobre un cajón de manza. .

pero ¿cómo voy a saber quién es el res- ponsable? —¿Usted cree que son ángeles? —preguntó una de las ancianas. —Bueno. si des —dijo el pastor—. muchísimas gracias —dijo el pastor aceptando la tabla de madera—. ja! —se rió el Dr. —Disculpe. Por supuesto que estoy al tanto de todo. Parecía que todo el mundo subía la colina rumbo a la capilla. pero. Yo mismo puedo clavarla. ja. Apa- puerta. señor —dijo—.50 El secreto de la caverna —Gracias. rentemente nadie sabe cuál es el problema. En realidad hace tiempo es que me permite? que estaría arreglada si tan sólo hubiera en- El doctor MacGregor regresó y cerró la contrado a alguien que supiera hacerlo. MacGregor—. tú no tienes que preocuparte por esas cosas. —Por supuesto. voy a conseguir que vuelva a sonar. ¿quién podría saberlo? —respon- —Quisiera saber cuándo va a hacer arreglar dió el pastor con una sonrisa—. ¿ha oído hablar de las cosas extrañas que han estado ocurriendo últimamente en el pueblo? —¡Ja. Cuando estaba a punto de abrir la puerta. ¿Cuál es su pre. pastor —exclamó el pescador que estaba sentado sobre el cajón de —Deseo hacerla arreglar tanto como uste- manzanas—. Si alguno lo la campana de la iglesia. y esperaré que mañana venga alguien para terminar de arreglarla. cuando voy para la iglesia. Me gusta escucharla supiera. —Sólo un minuto más. Mi- ra. de un mes que no la oímos. No se . Y hace como más Y sin decir más abrió la puerta y salió. mi amigo. Roy se le acercó. Pero les prometo que algún día gunta? —dijo. Está atorada. ¿Podría hacerle una pregunta. jovencito. a mí también me gustaría saberlo.

Temprano en la mañana. y se sentó en su cama nue luz matutina la hacía verse misteriosa. Juntos entraron en la antigua capilla. na rumbo a la iglesia. La te- Roy la oyó primero. nada más que hileras de bancos vacíos. La campana sonó. pana! El señor Wallace ya estaba despierto. Adiós a todos. Saltó de su cama y fue corriendo tusto pulpito de roble y. menta estaba amainando y en todos los hoga. ¿Quién —Está bien —dijo el señor Wallace en tanto pudo haberla arreglado en la oscuridad de la que los dos se iban a vestir. campana. Quizás es. —¿Qué es todo esto? —preguntó agitado—. gor que venía corriendo de su casa. preguntándose qué significaría eso. Roy y su tío salieron a la calle lavada por la nidas en el almacén se quedaron conversando lluvia. cando la campana? Pero no fue así. Uno de los hombres dio un paso al frente y cando a esta hora? tiró de la cuerda. Estaba silenciosa como una tumba. Entonces la campana tor. Para entonces la tor. señor Wallace—. No fue sino hasta muy entrada la noche que A medida que se iban acercando a las lápi- todos se fueron a sus casas y el señor Wallace das junto a la capilla vieron al doctor MacGre- pudo cerrar su negocio. parecía que todo el mundo subía la coli- de la tormenta.. el ve- guía sonando. ¡la cuerda de la cam- hasta la habitación de su tío. No había taba soñando. cuando Al decir esto se marchó y las personas reu. Pero no era así. dejó de sonar.52 El secreto de la caverna El misterio en la casa del pastor 53 preocupen. comenzó a sonar una —dijo el señor Wallace. la iglesia. —Eso es lo que hemos venido a averiguar antes del amanecer. la campana y el pas. —¿Qué está pasando? —preguntó Roy. —¡Vayamos a ver! —exclamó Roy. noche? ¡Es lo más extraordinario que jamás Sin lugar a duda otras personas también haya visto! . la campana se. res de Longview deseaban que la noche fuera ¿Cuál es el problema? ¿Quién ha estado to- apacible para poder descansar y dormir bien.. —¡Tiremos de la cuerda y veamos que suce- —¡Es la campana de la iglesia! —contestó el de! —dijo el doctor MacGregor. Todos se quedaron estupefactos. —¡Es increíble! —dijo el pastor—. ¿Quién será el que la está to. habían escuchado la campana porque.

¿o sí?! —¡Miren! —exclamó el doctor MacGregor—. ¡Pero miren. —Estoy empezando a preocuparme —dijo el pastor—. está la tabla que clavé anoche mismo. ¡Miren mi ventana! Era verdad. donde los esperaba otra sorpresa. Nuevamente todos se quedaron sin pala- bras. Esa era la que se había roto. Yo estaba en casa. Era simplemente de la montaña. cían en un charco de agua de lluvia. —Y yo también —agregó Roy. Roy observó que conducían hacia la ladera Nadie podía decir palabra. caverna! Ansioso. Miren. —¡Esa ventana! —contestó el pastor seña- lando con asombro la ventana en cuestión—. había algunas huellas en el ba- rro. yo no fui —dijo el señor Wallace—. ¡Sí! ¡E iban en dirección a la demasiado. durmiendo.J^fX" suelo. en el . f fx»A El misterio en la casa del pastor 55 » Jb* '% * % t %. —¡Miren! —exclamó el doctor MacGregor—. ¡Miren mi ventana! —¿Cuál ventana? —preguntó el señor Wa- llace. —Entonces. ¿usted hizo esto? —No. me pregunto quién fue —dijo el doctor MacGregor. siguió el rastro por unos me- Todos se dirigieron en silencio a la casa del tros hasta descubrir que las huellas desapare- pastor. —Quizá sean esos ángeles otra vez —dijo al- guien fervorosamente. allí! ¡Son huellas! ¡Los ángeles no dejan huellas. Señor Wallace. allí.

fue lo que su. ninguna otra persona lo sabía. De hecho. repisa para libros en la silla de ruedas. era exactamente lo que él quería. tengo una idea —dijo Roy justo Jimmy estaba encantado. La repisa sorpresa y el cortaplumas colgante 57 CAPÍTULO 6 observó un defecto. cedió con la silla de ruedas del pequeño Jimmy Pero. (56) . era otro misterio. tanto como le era cuando se estaba por ir—. ocasiones. El ros- rriendo en este emocionante período de la his. vio. los cabana para ver a los niños que jugaban o tres quedaron en silencio. discutió con Osear y Bruno. tro pálido de Jimmy brilló de alegría cuando lo toria del pueblecito de Longview. Cuando era ape. toda la gente del pueblo Osear dijo que era inútil ir allí en busca de había contribuido para comprarle una silla de una respuesta. No tenía un espacio para poner sus amados libros. se sentía lo suficientemente bien pero cuando llegó el momento de planear los como para que lo sentaran en la puerta de la detalles en cuanto a dónde y qué buscar. Denme su opinión. Roy sugirió organizar "una búsqueda" y los necer acostado la mayor parte del tiempo. —Bueno. Era un buen lector. pero eso fue todo. válida que había en el pueblo. pero su entusiasmo se apagó cuando —¿Qué idea? —preguntó Osear. posible. Tímidamente. En otros dos muchachos aceptaron de buen gusto. no podía leer tanto co- y el cortaplumas colgante mo hubiera querido. palda. La repisa sorpresa pero como el sostener los libros durante mu- cho tiempo lo cansaba. Simplemente. Roy iban a la escuela. y desde ese trágico día tuvo que perma. Un día su mamá fue al armario donde guar- daban la silla de ruedas y volvió corriendo para darle a Jimmy una noticia maravillosa: durante el hecho extraño más la noche alguien había instalado una pequeña notable de todos los que habían estado ocu. Roy oyó hablar del episodio y lo nas un bebé. El pequeño Jimmy era la única persona in. Jimmy se cayó y se lastimó la es. ¿quién lo había hecho? Ni su madre ni MacDougal. pero Hacía poco tiempo. propuso que investigaran en "la caverna". ruedas que mandaron traer de Glasgow.

Luego. ¿Sería posi- —Bueno.. cuando lo atrapes. Pero entonces. ojos no lo habían engañado. riéndose con ganas. pero él pensaba que sus —¿Piensas que él. sus libros. Roy no mencionó el incidente del resorte del reloj ni el de las huellas en el barro que había visto en la casa del pastor. Tampoco se había olvidado de la silueta que —Antes una pregunta. La repisa sorpresa y el cortaplumas colgante 59 —¡Qué buena idea! —gritó Bruno interrum- piéndolo. y de esta manera quizá poner sobre aviso a la Más de una vez. —No —dijo Roy—. Señor Detective —dijo Bruno riéndose—. Vayamos y pre- guntémosle directamente si él lo hizo. Pensaba que éstas eran evidencias de suma importancia como pa- ra comentárselas a unos muchachos de pueblo y que éstos a su vez las transmitieran a otros.. —De acuerdo. . Será mucho más diverti- do atraparlo con las manos en la masa. haznos el favor de hacer sonar el silbato y vendremos con las esposas.? —preguntó Roy lenta. Roberto Malcomí. había visto en la entrada de la caverna cuando ¿es bueno en carpintería? había ido a nadar unos días atrás. Déjen- melo a mí. su padre es el único carpintero ble que hubiera visto mal? Por supuesto que que hay en el pueblo. se fue cada uno por su lado. el pequeño Jimmy había deseado tener una repisa para persona que estaba buscando. —¡Excelente! —dijo Osear—. ¿Por qué? era una posibilidad. como Osear y Bruno habían mente.

sin saber cuan del "Viejo Corkey". ¡Los misteriosos visitantes nocturnos estuvieron en el almacén de su tío! Hacía unas semanas el señor Wallace había perdido un cortaplumas que quería mucho porque era el regalo de un viejo amigo. la cena de Pedro Macdo. En ese instante se propuso resuelta- nald. que venía en decadencia. y todo era producto de chis- mes. La repisa sorpresa y el cortaplumas colgante 61 En verdad. Pero esa mañana se despertó y encontró su cortaplumas colgando de una cuerda en la ventana de su habitación. Segura. Pero era más fácil decirlo que hacerlo. y cuya pérdida había lamentado profundamente en aquel momento. la ventana del doctor Mac. se renovó hasta al- canzar su punto culminante. Iba a abandonar toda la investigación. el león. cerca estaba de cumplir el deseo de su cora- Gregor. tenía poca evidencia contra Ro- berto Malcomí. el bote resolver todos los misterios. ¿qué motivo tenía él para relacionar el de la cola al león en su propia cueva". con la cueva? Ninguna en absoluto. guiente. Allí estaba el cortaplumas perdido. y él era arenque de la viuda. ¡colgado de la ventana'. la noche subsiguiente . la turba de la señorita Mackay. Roy consideró que el caso era como "tirarle dicho. la repisa de Jimmy y el resorte del reloj zón. Nada fuera de lo común ocurrió la noche si- mente era una tontería. Esa misma noche el entusiasmo de Roy. Sin embargo. puesto que desde que había puesto los pies en Long- view su cabeza había estado inundada de una serie de misterios. la devolución del chaleco salvavidas y el mente que no dejaría piedra sobre piedra hasta remo.

Había quedado completamente fir- me y resistente. Repentinamente lanzó una exclamación de sorpresa.62 El secreto de la caverna alguien entró en la cabana de la señora Mac- Intyre mientras ella estaba fuera cuidando a su nuera enferma. Roy observó que las partes flojas fueron atornilladas. ¡está totalmente suelta! —Pues en verdad tienes razón —dijo la se- ñora Maclntyre—. mire! —dijo Roy—. en otra parte del pueblo. El misterioso intruso prácticamente reconstruyó la mesa de la cocina. —¡Señora. Examinó con sumo cuidado la mesa restaurada. pero fíjese. Tan pronto como Roy escuchó las noticias fue corriendo a la escena del último aconteci- miento. ¡La tabla del medio no está atornillada! Hicieron los aguje- ros. a falta de alguien que la arreglara. aunque la cabana más cer- cana estaba a cientos de metros de distancia. sin duda para no hacer algún ruido que pudiera llamar la aten- ción de los vecinos. la que a pesar de estar tan desvencijada. ¡Era la señora Maclntyre! . no clavadas. seguía siendo usada por la señora Maclntyre durante los últimos meses. ¿por qué los ángeles la dejaron así y no terminaron el trabajo? En ese momento la señora Maclntyre creía Roy encendió su linterna. Ahora me pregunto.

¿Están puestos los tornillos de donde se veía claramente la puerta del fren. vimiento y ruido y me levanté para ver. dirección a ella—. Maclntyre. donde había es- Roy con una sonrisa—. . Para entonces sus ojos se negaban a se- noche —sugirió la señora Macmtyre. sí! —exclamó Roy con repentino sobre su pecho en tanto se sumía en un pro- entusiasmo—. Quienquiera ha. al igual que la mayoría del pueblo. o si no se quedó sin torni. la puerta esta. Pero a medida que transcu- —¡Ya sé! —exclamó Roy—. ¡Quizá vuelvan! Dígame. así quienquiera sea el que venga. la va —¡No! ¿Si vi a quién? —preguntó boquia- a ver inmediatamente y se va a tentar a termi. un poquito abierta y acérquele la mesa lo más ¿Lo viste? posible. tal vez no venía na- terminar su tarea. frotó sus ojos y buscó desesperada- son ángeles no podrás ver nada! mente su linterna en la oscuridad. Sí.64 El secreto de la caverna La repisa sorpresa y el cortaplumas colgante 65 firmemente. Escuché mo- alumbrarlos ni bien oiga las pisadas. estaban de punta. Pero ya Una vez que su padre le dio permiso para no había nadie. pero si un salto. Entonces deje la puerta —¿Dónde estás muchacho? —gritó ella—. Roy regresó a la casa de la —¡Y la mesa! —exclamó Roy corriendo en señora Maclntyre y se escondió en el cobertizo. guir manteniéndose abiertos y su cabeza cayó —¡Pues. cerca de ésta. muchacho. salir hasta tarde. cuchado los ruidos. y entrada la noche comenzó a adorme- —Quizá regresen y terminen el trabajo esta cerse. Apuntando —Pero puede que no sean ángeles —dijo directamente hacia la puerta. rría el tiempo sus expectativas disminuyeron ya sido fue interrumpido antes de que pudiera un poco. Empezó a sentir frío y se le puso la piel de llos. ba entreabierta y la mesa. De todas maneras esta. Después de todo. señora fundo sueño. ¿le importaría si vengo y vigilo? ¡Oh! ¿Qué era ese ruido? ¡Pisadas! Roy pegó —¡No hay inconveniente. estaban. gallina. Tal como lo habían pactado. que faltaban? te. nar el trabajo. Pero había alguien. Yo tendré lista mi linterna para —No lo sé. encendió la linterna y ésta ré aquí alrededor de las diez y esperaré en el ¡iluminó la cara de la señora Maclntyre! cobertizo de su patio. die. Sus nervios actos de bondad. que los ángeles estaban detrás de todos estos Roy estaba muy emocionado. bierto.

lo extraño que es estar en la oscuridad y el si- ¡Qué oportunidad se había perdido! ¡Qué exas. Por un momento pensó en regresar a la ca- guntó acaloradamente a la señora Maclntyre. a paso Pero cuando llegó a la calle surgió ante él la vivo. la oportunidad era demasiado bue- pero no habrán pasado más de cinco o diez na como para perdérsela. No se echaría atrás. pos en dirección a la caverna. pregunta del millón: ¿Para qué lado ir? trepó muros de grandes piedras de granito Era una noche muy oscura. bían venido justo cuando se quedó dormido. alejándose por el sendero del jardín. Con la ayuda de su linterna saltó zanjas. camino de la izquierda y reuniendo coraje ini- minación. Podía co- rrer directamente camino abajo hacia el pue- de medianoche blo. La persecución de medianoche 67 CAPÍTULO 7 más remota idea del camino a seguir. como mucho. algo envuelta —que en el norte de Escocia sirven como cer- en neblina. na. sa de su tío e ir a dormir. a unos 50 perante! kilómetros de la estación de policía más cerca- —¿Hace mucho que se han ido? —le pre. pero como me tuve que ra tener que estar despierto toda la noche y re- vestir. Repentinamente sintió la soledad del lugar. minutos. —No sabría decírtelo —repuso la anciana—. Instintivamente eligió el —¡Los voy a perseguir! —dijo Roy con deter. ¿Qué camino debería tomar? pierto! Quizás estos personajes misteriosos ha. ¡Por qué no se había podido quedar des. Pero no. podía tomar una huella a su dere- cha que conducía a la turbera o podía ir por su izquierda. podía subir por el sendero escabroso de la y la pista equivocada montaña. tomar un atajo y atravesar los cam- py quería darse contra la pa. ni nadie para ver. cuando salí a la puerta ya no había nada correr todo el camino hasta la caverna. lencio de la una de la madrugada. y era obvio que Roy no tenía la cas— y poco a poco se fue acercando a su pri- (66) . Se detuvo unos instantes y reflexionó. Ha- La persecución bía cuatro rumbos que podía elegir. Me levanté tan pronto Encontraría a su "presa" aunque eso significa- escuché los ruidos. ció el recorrido por entre los campos. red. ¿La caverna? Sí.

entrada de la caverna. Cuando •s*^~*3Sífc se levantó. Fue prestando que corría tan rápido como él! atención durante todo el camino. cuando ya había recorrido casi Cuando alumbró con su linterna. La figura estaba mucho más arriba y. llegó hasta la colina al pie de la cual estaba la Ya había recorrido como medio kilómetro. Fue entonces que se tropezó y se cayó. Eso le hizo perder dos preciosos minutos. ocasionalmente. En vano trató de recu- perar el tiempo perdido. Nuevamente apre- suró sus pasos. pero bien po- . ¡y vio que a Por último. un kilómetro. Ahora estaba subiendo por la colina donde había encontrado el resorte. Pero eso no le importaba. cansado y fastidiado. La persecución de medianoche 69 Estimulado por lo que había visto. regresó a una corta distancia había una figura borrosa su casa caminando lentamente. algunas piedras que se soltaban al pisarlas caían ro- dando peligrosamente muy cerca de Roy. La siguiente vez que ilu- minó el camino tuvo la sensación de que esta- ba más cerca de su presa. pe- rner objetivo: el lugar donde había encontrado ro no. Roy vio a alguien que corría. Finalmente el resorte de reloj oxidado. se dio cuenta de que hacía mu- cho que debería haber alcanzado su presa. Comenzó a correr más velozmente y. todavía no veía ni oía nada. ¡pero allí tampoco en- cuando por casualidad iluminó con la linterna contró nada! el camino que tenía por delante. Su deseo tan acariciado estaba a punto de hacerse realidad. Roy re- dobló su energía y corrió tan rápido como sus piernas le permitían. la figura estaba fuera del alcance ^v&fífSit* A de la luz de su linterna.

La persecución de medianoche 71 los resultados de la vigilia nocturna. su padre y su tío quisieron saber lletitas y el cacao. No estaba dispuesto a decir más de lo que había dicho. Con sumo tac- despierto. Como era de espe- dormido. galletitas y pista! arenques de un visitante nocturno. Llegó al pero esta vez con el agregado de medio kilo de almacén alrededor de las tres de la madruga. Ya estaba muy cansado como para seguir "investigando" por ese día y el siguiente. La historia que la señora Maclntyre contó sobre cómo Roy se había dormido justo en el momento en que los "ángeles" llegaron. fue nueva- mente el objeto de un acto de bondad similar. da. ya había llegado a sus oídos y fue motivo de algunas bromas. y las risas só- lo atizaron su deseo de encontrar una solución al misterio. ¡Allí tenía que haber alguna que una vez había recibido pan. Lo más extraño de todo era que esta historia era idéntica a una que había ocurrido poco antes de su llegada al pueblo de Longview. cosa que no ocurrió sino hasta cerca to. ella rebosaba de alegría a causa del regalo Al día siguiente. rar. cuando estuvo totalmente y no podía hablar de otra cosa. cacao en polvo. Pero Roy rebatió el argumento afirmando que había visto algo. completamente exhausto. y que vería mucho más antes que pasara mucho tiempo. Pronto se quedó Roy visitó a la anciana. dría haber ahorrado toda esa energía. Roy le hizo algunas preguntas sobre las ga- del mediodía. y esto le dio la oportunidad de escuchar otra historia de una obra "angélica". La pobre y anciana viuda Roy observó el cacao con mucho cuidado. ¡Allí tendría que haber algu- .

al pasar cerca de la caverna había vuelto a escuchar ruidos extraños que salían de ella. longitud y ubicación de sus ramificados pasi. Era de esperar que la mayoría de los habi- (73) . de la puerta En ese momento. a tantas personas que no podía re. El viejo tomando la precaución de obtener una detalla. Con la información que obtuvo de la gente No estaba lo suficientemente cerca como para del lugar dibujó un croquis y planificó una ver qué era. espe. llos. De modo que la pista resultó inútil. que para animar a Roy en tal como había estado pensando durante esos su temeraria empresa. llegó a iría a investigar la caverna! Con este fin comenzó con los preparativos. vio algo que se movía en el frente de la caverna. pero sí estaba totalmente seguro búsqueda sistemática y exhaustiva de los lar. por sí sola y la luz detrás cordar a alguien en particular. al regresar a su cialmente en lo concerniente a la cantidad.72 El secreto de la caverna CAPÍTULO 8 na pista! Luego fue a averiguar dónde última- mente se habían vendido estos artículos y a quiénes. casa después de estar pescando toda la noche. Roy tomó la decisión de dejar de investigar estas pistas infructuosas para dedicarse a un último gran esfuerzo. la misma mañana que días. le daría mejores resultados: ¡él mismo había fijado para iniciar la búsqueda. gos túneles y los oscuros huecos de la antigua Como si esto fuera poco. el pescador cuyo remo había aparecido da descripción del interior de la caverna. mientras el viejo Pedro Macdonald regresaba a su casa. que la noche anterior. Su tío había vendido precisamente La vaca que se ordenata esa misma clase de galle titas y cacao pero. sus oídos una historia estremecedora. dijo que cuando estaba haciéndose a la mar. de que allí había algo o alguien extraño. Sandy. de una manera tan extraña. Roy se enteró de caverna. por desgracia.

. pero para Roy. pero se demoró a causa de una anciana que llegó al almacén y empezó a relatar una histo- ria por demás cautivante. señor Wallace! —comenzó la ancia- na—. Mi vaca vieja. —¡Ay. señor. los "misterios" no estuviesen relacio- nados y los ocupantes de la caverna resulta- ran ser espías o contrabandistas? Esa idea casi lo hizo echarse atrás. ¿Valía la pena correr el riesgo? Por unos instantes estuvo tentado a dejar la investigación. señor Wallace. no gana". Se sentía más ansioso que nunca de iniciar su grandiosa expedición y apenas podía esperar para hacerlo. la noticia era de sumo interés. en realidad no quise decir eso. era arriesgado. Roy resolvió empezar inmediatamente des- pués del almuerzo. Bueno. nunca. esperando dar por finaliza- do todo el asunto antes de la hora de la cena. ¡Nunca he visto algo así en toda mi vida! Nunca. se ordeña por sí sola —dijo la anciana. pero así parecía. se ordeñó por sí sola. Usted sabe lo mal que —Mi vaca. y reuniendo todo el valor que pudo decidió que iría. La vaca que se ordeñaba por sí sola 75 tantes de Longview dudaran de la veracidad del relato. pero entonces recordó un viejo dicho: "El que no arriesga. Sin embargo. al recordar la infructuosa búsqueda que ya habían realizado en la caverna. ¿Y si después de todo.

Creyó haber escuchado todo lo que la ancia- go junto con otros papeles viejos! na podría decirle. ¡fantasmas! Roy hubiera querido investigar este hecho —¿Tiene usted la nota que dejaron junto a más detenidamente pero. pero fi- nalmente lo hice. ni más ni menos. —Eso no fue todo. Si la expedición —¡Eso es justamente lo más tonto que he de esa tarde resultaba infructuosa no tendría hecho! Quise guardarla. se- ñor Wallace. caso de la vaca para después. cuando me sentía peor que nunca. decidió dejar el interés.. Algunas veces.. pero siempre me acuerdo de mi vieja Nancy y trato de ordeñarla periódicamente. ¡sin darme cuenta la usé para encender el fue. ayer a la maña- na. Deben ser ángeles o si no. pero. La pobrecita se detuvo para tomar aire y luego se apresuró para continuar. —Entonces. No pueden ser los demonios por que ellos no hacen cosas Roy reunió valor y entró en la caverna. señor Wallace. otra opción más que seguir esta otra pista. Esta ma- ñana sucedió lo mismo.76 El secreto de la caverna I me he sentido últimamente. encontré. Cuando me acerqué a la puerta. Yo no tengo forma de averiguar qué ocurre porque los vecinos no sa- ben darme ninguna información. apenas me puedo levantar. que mis dos bidones de leche estaban llenos hasta el borde y junto a ellos había una notita que de- cía: "Esta mañana no se preocupe por Nancy". como una tonta. como ya se había fija- los dos bidones? —preguntó Roy con mucho do un objetivo más importante. la dejó continuar su conver- . señor Wallace. buenas como éstas. me pa- reció que no iba a poder levantarme.

mediatamente inició su expedición. tante. con el fin de observarlas con cui- desconocida y probablemente deshabitada que dado y descubrir algún rastro de ocupación re- entrar en ella. Este gar hasta la entrada y se detuvo a escuchar. empinado. encontró que la división estaba marca- sos escalones y observando el agujero oscuro da. parado sobre los roco. un par de minutos. En dentro. también resultó ser un "callejón sin salida". dió tomar el camino de la derecha. Avanzó len- En ese momento le pareció que era mucho tamente apuntando la luz de su linterna hacia más fácil planear la entrada a una caverna las paredes. No obs- ble de dar media vuelta y echarse a correr. En mu- no se veían más que paredes rocosas y. pues tenía recovecos y ramificaciones. haciendo uso de una gran fuerza de volun. Una vez nido a explorar la caverna —no a quedarse mi. Mientras tanto tarareaba una melodía estaban tan firmes como habían estado hacía para no sentir miedo. estaba decidido a hacer un buen trabajo ro. pe. Al mirar en el plano que se había hecho con A las cuatro de la tarde estaba casi en la toda la información que recabó de la gente del entrada de la caverna. entró en la caverna con paso decidido. y anotar todo lo que viera mientras estuviese tad. sus pasos y fue por otro pasillo que había pa- Subió los escalones que le faltaban para lle. breve llegó a la bifurcación del pasillo. encontrando y en más de una oportunidad se En un momento tuvo un deseo casi irresisti. Roy encendió su linterna y una luz potente Este corredor era mucho más intrincado inundó el interior de la caverna. que lo examinó detenidamente. chos casos el plano no coincidía con lo que iba co más adelante. había ve. un po. Roy sintió que sus piernas no ciente. volvió sobre rándola— y así lo haría. pasillo que estaba a su izquierda. así No había ningún ruido excepto el sonido de las que regresó a la bifurcación principal y tomó el olas que rompían en las rocas de la costa. lo condujo a un compartimento de que no totalmente. preguntó si debía continuar o regresar. que poco a poco se volvía más Pero al fin. sado de largo en su camino hacia arriba. la razón derrotó al miedo aun. Después de todo.78 El secreto de la caverna La vaca que se ordeñaba por sí sola 79 sación con el resto de los que allí estaban e in. . considerable tamaño donde se detuvo. Después de pensar por unos instantes deci- al cual estaba a punto de entrar. Sin embargo. El pasillo. una bifurcación en el pasillo. pueblo.

Era una pequeña puerta que al abrirse le mostró Por el momento. Cierta porción de la pared era lisa y completamente distinta del resto de las paredes que allí había. Roy se acercó para ver mejor.. Parecía que tam- bién era de piedra. Luego. si- un derrumbe: en ese sector el pasillo tenía una guió por el camino que alumbraba su linterna. casi había terminado. una vez que llamaban "el derrumbe". Empezó a tirar de la cuerda con todas sus fuerzas. Pasaron unos minutos hasta que logró re- Finalmente llegó al lugar que los pescadores cuperarse de su asombro. Y en verdad parecía verificó que la puerta no se cerraría tras él. forma diferente y por todo el suelo había pe. Entonces. Este túnel era mucho más pequeño que los .. ¡Era una cuerda! Cuando fue a tomarla con sus manos se dio cuenta de que no podía moverla porque estaba adherida a la pared. ¿Qué era eso? Alumbró directamente hacia ese lugar. este sector del pasillo era totalmente diferente de todo lo que había visto hasta el momento. una parte de la pared se movió. Sin lugar a dudas. sorpresa. para su Roy se acercó a la grieta más grande y miró hacia adentro. La vaca que se ordeñaba por sí sola 81 queños y grandes trozos de piedra de granito. y no un pasillo secreto. sin embargo. tratando de ver cuidadosamente todo lo que había a su alrededor. escuchó un ruidito. Roy alumbró con su linterna en todas las direcciones. como si se hubiera abierto algo. De repente. ¡La pesada puerta era de veía las horas de poner fin a esta situación de madera de roble y estaba pintada de tal mane- nerviosismo y poder salir "a la superficie" a ra que parecía una piedra! respirar aire fresco y puro.

un montón de mantas y cia. En un momento pensó que quizá ya había recorrido más de medio kilómetro y cuando es- oy casi se cayó de espalda taba apunto de abandonar su búsqueda e irse. llas junto a la mesa. en medio de la oscuridad. lo creyese o por la idea de que el éxito de su expedición era no. ¡se en. estaban ni más ni me- por entre sus grietas dejaba ver una luz bri. tapetes. la cual había dos sillas viejas. se acercó silenciosamente a la Olvidando por el momento el lugar tan ex- puerta. cuando sus ojos vieron lo que había detrás de escuchó unos ruidos que lo dejaron paralizado la puerta. El gran desenlace modamente. la esquina opuesta. Los sonidos se oían cada vez me. devorando ansiosamente contró frente a una puerta desvencijada que los sabrosos alimentos. Para que no lo descubrieran apagó su lin- terna y. El pasillo angosto se había converti- de miedo. En de lejos decidió avanzar con cautela y ver de el medio de ese recinto había una mesa junto a donde provenían. En algunas partes el pasillo era tan estre- cho que apenas había lugar para caminar có. buscó una de las grietas más grandes y traño en que se encontraba gritó: a través de ella miró hacia adentro. aceite y algunos alimentos. al doblar una curva del pasillo. Por momentos su cabeza tocaba el te- cho. pero animado allí estaban los dos muchachos. Sentados en las si- pente. Osear! (83) .82 El secreto de la caverna CAPÍTULO 9 otros. nos que ¡Osear y Bruno! llante! Roy no podía dar crédito a sus ojos. avanzó a los En una esquina había un pequeño fuego tropezones. aunque no eran muy claros por la distan. y cuanto más avanzaba más ga- nas tenía de dar media vuelta y regresar. De re. Sin embargo. —¡Hola. La longitud de este pasillo era sorprendente. que ardía en una chimenea improvisada y en jor. como parecían venir do en un compartimento bastante grande. inminente. pero Temblando de pies a cabeza. Sobre la mesa había una lámpara de Roy caminó tan rápido como pudo.

Ustedes cubrieron muy bien el ras- Roy apoyó todo su cuerpo sobre la puerta y tro. esta noche —dijo Bruno—. soy Roy Wallace. Lo descubrimos hace unos me- verdad es que les llevó un buen rato calmarse ses y no le contamos nada a nadie. Bruno tropezó con algo. nunca lo hubieras hecho. mirando a su amigo con ojos de. ran recibido una descarga eléctrica y se preci. Si no nos atrapa- sen! bas hoy. carlo pero no pudo. Intentó sa- y se pusieron a aclarar lo sucedido. ¿cómo hicieron para encontrar este lugar? tó Roy. en opuesto del compartimento. pensando lo suficiente como para poder volver a hablar que algún día podríamos aprovecharlo. Pero díganme. Sin embargo. aquí? —le preguntaron. gritar diciendo: —Es interesante que nos hayas descubierto —No se asusten. ¿no?! —exclamó Roy—. entonces fui a ayudarlo. escuchado un rugido que provenía del oscuro —Bueno. tó Roy—. en compañía de Roy. de repente. por supuesto. —¿Y qué diablos hacen ustedes aquí? —gri. riéndose—. porque hoy Los dos muchachos regresaron pálidos y recibimos una carta de nuestro padre diciendo temblando. ¡Regre. que regresa a casa la semana próxima.84 El secreto de la caverna El gran desenlace 85 Los dos muchachos saltaron como si hubie. —¡Eso fue un gran descubrimiento! —con- Y eso fue todo lo que pudieron decirse. después de forcejear un poco. me costó mucho trabajo —contes- pasillo y el miedo se apoderó de ellos. pero esta vez cuando. pone fin a toda esta aventura. —¿Cómo diablos hiciste para llegar hasta —¡Justo a tiempo. Entonces volvió a Roberto Malcomí. Cuando se agachó para ver qué era encontró La comida pronto desapareció y los tres un pequeño trozo de hierro que salía del suelo muchachos acercaron sus sillas a la chimenea y estaba bien cubierto de hierba. razonablemente. Pero nun- pitaron a la puerta que estaba en el extremo ca imaginé que nos descubrirías aquí. se . lo que. La testó Osear—. ayudó mucho el —Un día estábamos jugando en la colina hecho de reanudar la merienda. Yo sabía que algún día lo harías. Creyeron haber nuestro escondite. —Así que por fin nos atrapaste —dijo Osear De inmediato. Eso me pone muy contento. Realmente había empezado a creer que era ésta se abrió hacia adentro. sorbitados. porque te vi muy decidido a hacerlo.

eso vino después. Incluso la rompi- mos un poco. Me sorpren- dió saber que el ruido que hacíamos al marti- llar hubiera llegado tan lejos. Tapamos muy bien la entrada que está en la colina para que nunca nadie pudiera descubrirla. Nos costó mucho trabajo abrir la puerta que da a la caverna. —Ah. El gran desenlace 87 desprendió un trozo de tierra —que estaba ad- herido a una tabla— y allí apareció una abertu- ra. después de tu llegada te vimos parado sobre una roca mi- rando directamente hacia donde estábamos. Anoche estuvimos allí. ¿y la otra entrada. Una vez. Conseguirnos velas y nos deslizamos hasta llegar aquí. cómo corrimos! ¡Y vaya que nos costó hacernos los despreocupados cuando poco después llegaste a nuestra casa y nos en- Los dos muchachos saltaron de sus asientos y huyeron despavoridos. pero traté de arreglarla lo mejor que pude y le puse una cuerda para que sea más fácil abrirla del otro lado. . Salimos por la otra puerta que hay en esta habitación y seguimos por el pasillo. el camino es muy lar- go. ¡Mi madre. Eso fue lo que asustó al viejo Pedro Macdonald. —No muy a menudo. ¡Pero el viejo Pe- dro tiene un oído muy sensible! —¿Iban a la entrada principal de la caverna a menudo? —preguntó Roy con gran interés. la que encontré? —preguntó Roy. —Pero.

la mesa de la señora Maclntyre. y lo del también cuéntenme lo de la cena del viejo Pe. Bruno. Todo fue muy das de Jimmy. —¡Ah. la campana de la capilla. éramos nosotros. ¿no?! —dijo Os- ear—. —Siendo que nos atrapaste casi con las ma- nos en la masa —continuó Osear—. —Cuéntenme más —pidió Roy—. ni . la turba de la señorita Mac. el cortaplumas de leco salvavidas y el remo del viejo Sandy? Ah. —¡Mi madre! ¡Vamos a estar aquí hasta la kay. la ventana del doctor MacGre. y mi tío. ¡Cuéntenme todo! dro Macdonald. sencillo pues nadie sospechó de nosotros. cada misterio se iba aclarando.88 El secreto de la caverna contraste lanzando piedras a esa botella! —Pero ahora —interrumpió Roy cuyo entu- siasmo iba en aumento a medida que encon- traba solución a cada uno de sus interrogan- tes— lo que quiero saber es si ustedes dos son los responsables de todos los "milagros" que ocurrieron en el pueblo durante las últimas se- manas. reloj. y todo eso. el bote del "viejo Corkey". Y nos divertíamos mucho al ver que sospechabas de Roberto porque sabíamos que nunca nos descubrirías en tanto desconfiaras de él. Sí. ¿no? Bruno asintió con la cabeza. quieres saberlo todo. robado? ¿Cómo hizo el caballo para entrar a su establo y como le hicieron llegar la comida a la viuda? ¿Cómo hicieron para devolver el cha. supongo que debemos confesar. la silla de rue. gor. supongo que será mejor que se lo digamos. Bueno. ¿Tuvieron algo que ver con el bote que todos daban por Uno por uno. y la vaca. medianoche! —exclamó Osear—.

dido en las montañas. Obviamente fuimos no- comenzábamos a trabajar. co. lo hicimos en la oscuridad de la noche. junto a la costa. —En cuanto al caballo. pero relinchaba tanto que creímos respuesta cautelosa cuando nos preguntaste que nos iban a descubrir. Por casuali. Y todo esto. por su- temprano y trancábamos la puerta por miedo puesto. tu respondiste: tramos en un lugar alejado. que fuéramos a buscarla! ¡Cómo nos reímos de —El bote que todos creyeron que había sido eso! robado debe de haber sido arrastrado por la —¿Y qué me dicen del bote que recubrieron corriente en medio de la tormenta. Pero no hacíamos eso. Algunas veces dormíamos de noche nos enteramos de que ¡había caído sobre su pero otras no. dónde dormíamos? —Al chaleco salvavidas y al remo los encon- —Sí.90 El secreto de la caverna El gran desenlace 91 siquiera tú. cierta vez que fuimos de pesca. y veníamos aquí para recuperar pecho! las horas de sueño atrasadas. Luego lo todos pensaban que nosotros nos acostábamos regresamos a su lugar. dad lo encontramos durante una de nuestras —Esa fue mi idea —dijo Bruno—. pero cantidad de cosas que se habían perdido. pero recién al otro día aventura. Logramos remolcarlo hasta la —Como mamá y papá no estaban en casa. Nos divertimos —Siempre fui cuidadoso para no decir una muchísimo tratando de empujar el remo por la mentira. playa y allí lo reparamos sin demora. nunca nos imaginamos que no la buscaría allí. Mediante la bonda. aun. Así que cuando —Ahora pasemos a la historia de la turba nos parecía que ya se habían dormido todos de la señorita Mackay. Vi cuan- expediciones por la costa. ahora lo recuerdo. de sus lados. Se había golpeado do tú y el "viejo Corkey" comenzaron a hacerlo contra una roca y se había agujereado en uno y cuando él se empezó a sentir mal. De modo . Algu. ni siquiera para encubrir nuestra ventana del viejo Sandy. lo encontramos per- nas veces dormíamos en casa y otras aquí. "Dormimos como troncos". ¿Te acuerdas de mi al establo. sotros los responsables de que la turba fuera a dosa ayuda de Dios encontramos una buena parar al muro que está detrás de la casa. No fue difícil regresarlo mo verás por las mantas. que en algunos casos nos llevó horas y horas ¡Y entonces fue cuando nos viniste a ver para de búsqueda. a los "fantasmas". con brea? —preguntó Roy.

mos en casa. Eso fue fácil. pero hice un buen ventana. Aquella vez fue que vi sus pisadas. ¡Era tan di- —Sí. la campana volvió a sonar de maravilla. En medio de la oscuridad sa de la señora Maclntyre. ¿Có. secreta. samos por ese charco a propósito para borrar mo hicieron para enterarse de que la ventana nuestras huellas. ¿por qué? vertido! —Aquí está —dijo Roy con aire triunfal. problema. —Casualmente Osear pasó cerca de la casa —Esa fue obra de Osear. y cuando logramos aflojarla. Despertó a me- cándolo de su bolsillo—. subimos hasta el campanario y con nuestras —Después vino lo del reloj.. pero le pusimos otro que en. carpintero. de hacerla sonar un par de veces. ja. Y la —¿Ustedes perdieron el resorte de ese reloj? verdad es que no pudimos resistir la tentación —preguntó Roy. dio pueblo. casa había un vidrio de la misma medida —es Roberto ni siquiera puede clavar bien un clavo. na. De alguna forma la cuerda se había contramos en un reloj destartalado que tene. que aquí todos los vidrios tienen un tamaño —Me parece que no sabías que soy carpinte- estándar—. —¡La escuché! —dijo Roy—. De modo que decidimos arreglar la ro —dijo Osear—. Fue simplemente . Bueno. explíquenme eso! —dijo Roy—.. lo linternas nos pusimos a analizar el mecanismo traje aquí y lo arreglamos entre los dos. Después vi. de funcionamiento. —¡Ja. pero no pude se- más de cerca la hubiera encontrado! guirlas por mucho tiempo porque desapare- —¡Si hubieras. ¡Si tan sólo hubiera observado un poco —Sí —respondió Roy—. supongo que no muy lejos de su entrada —¿De verdad? —preguntó Osear. Lo encontré en la coli. pero te lo dije para despistarte. ja! —se rió Bruno—. Ahora te vamos a contar lo estaba rota? de la silla de ruedas de Jimmy.92 El secreto de la caverna El gran desenlace 93 que le dije a Osear y pronto acabarnos la tarea. cían en un gran charco de agua. pero la campana nos trabajo. Le fal. no lo de la ventana del doctor MacGregor. ¿lo sabías? Y ¿te acuerdas que te Vio que una rama había roto el vidrio de la dije que el papá de Roberto Malcomí es carpin- ventana y se acordó de que en el taller de mi tero? Es verdad.! —rió Bruno—. Nosotros pa- —¡Ah. Yo lo torné. sa. Es un excelente del pastor poco después de que cayera el árbol. atorado en algo. Entonces descubrimos el taba un resorte. ¿no? El mejor de todos fue el de la me- costó mucho trabajo.

que era hora de poner en práctica lo que Jesús mos usar nuestro escondite para hacer algo nos enseña: alimentar al hambriento. ¿por qué lo hicieron? lo que hicieron. ¡ustedes sí que estas personas. decidimos se nos ocurrió este plan: ayudar a los pobres y hacerlo tratando de evitar los agradecimientos necesitados del pueblo en todo lo que estuviera que a veces nos hacen sentir incómodos por- . cuidado de que nadie nos viera. Pensamos que sería magní- —Bueno —dijo Roy.. Además. tú conoces esa frase: "Todo tura! Pero díganme. teniendo Uno por uno. ayudar a interesante. Tam. a nuestro alcance. Sin embargo. —contestó Osear. cada misterio se iba aclarando. Después de discutirlo por un rato mismo lo hicieron". Creo que no hay mucho que decir excepto que fui- mos nosotros quienes la ordeñamos. algo altruista en lo posible. una vez que todos los fico poder llevar un poco de alegría y alivio a "misterios" fueron aclarados—. —Siguiendo con las explicaciones. por mí tros padres. antes de que ya no estén entre se divirtieron a lo grande con toda esta aven- nosotros. alegrar a los tristes.. Pensamos pondió Osear—. Por muchas razones. los pobres. Así como él bién queríamos usar bien el tiempo libre que mismo dijo: "Todo lo que hicieron por uno de íbamos a tener durante la ausencia de nues. —Es que no teníamos suficientes tornillos.94 El secreto de la caverna excelente —especialmente porque nos estabas persiguiendo. ¡Qué contentos nos pusimos cuando vimos que los arbustos que había junto a la puerta del frente cubrían nuestros movi- mientos! —¿Por qué no terminaron el trabajo la pri- mera noche? —preguntó Roy. Quería. —¡Eso fue lo que pensé! —exclamó Roy. ahora viene lo de la vaca —continuó Osear—." —Me imaginé que lo ibas a preguntar —res- —Exactamente —dijo Bruno—. estos hermanos míos más humildes.

Supongo que ahora que papá va a volver no tendremos la oportuni- dad de continuar con nuestro plan.96 El secreto de la caverna que no sabemos qué decir. En cuanto a los agradecimientos. dos de ellos sintiéndose felices por- que sus esfuerzos para animar e iluminar a al- gunas personas solitarias habían sido valora- dos. La mayoría cree que todas estas cosas buenas las hicieron los ángeles. los tres muchachos continuaron con- versando y recordando una y otra vez sus aventuras. y el tercero alegrándose porque al fin ha- bía podido resolver el misterio de la caverna. no podemos negar que estas semanas que pasaron fueron las mejores y las más felices de nuestra vida. . Sin embar- go. Lo único que nos im- porta es saber que nuestro plan ha tenido éxito en aliviar a los necesitados. al menos no de esta manera tan particular. Estoy seguro de que la gente del pueblo les estaría muy agradecida y buscaría la forma de demostrár- selo si supiera que ustedes dos eran los que estaban detrás de todo esto. hasta que el fuego de la chimenea se extinguió y la luz de la lámpara comenzó a apagarse. —Eso es verdad —dijo Roy—. Y así. —¡Nosotros ángeles! —dijo Osear riéndo- se—. no nos interesan ni un poquito.