Escuela para Padres

Noche, violencia, drogas, alcohol: un cóctel explosivo que pone en riesgo la integridad de los
jóvenes. Sin embargo, no se puede dejar de tener en cuenta que la familia juega un rol
fundamental.

Se sabe que no hay universidad para aprender a ser padre ni existen manuales, pero una
tendencia suma cada vez más adeptos: se trata de las escuelas para padres, una movida que
tiene sus inicios en la Europa de la década del 40. Está compuesta por grupos de
psicopedagogos, psiquiatras, psicólogos y sociólogos que enseñan a los papás los mejores
procedimientos para orientar la vida de sus hijos.

En Buenos Aires, uno de los primeros pasos lo dio Eva Rotemberg, cuando hace seis años
inauguró su Escuela para Padres en la Capital Federal: “El proyecto nació como resultado de mi
larga experiencia como profesional de la patología mental severa. Me propuse utilizar la teoría y
técnica de la Terapia Multifamiliar para brindar dicha experiencia al servicio de la prevención”,
recuerda la psicóloga y psicoanalista.

"Se parte de la base de que no existen las recetas, ya que las dificultades son, por un lado,
intrínsecas del rol; y por el otro, que los problemas son, generalmente, producidos por
motivaciones inconscientes y no por mala voluntad. Del mismo modo que, ante la menor duda,
se llama al pediatra, las familias cuentan con talleres tanto para orientarse frente a una duda,
como para resolver problemáticas severas. Lo más importante, los hijos, son el resultado del
‘ensayo y error’ de muchos padres ‘bien intencionados’, pero que, ante las dificultades, tardan
años en consultar. Cuando lo hacen, ya hay síntomas o conflictos importantes que demoran
años en remitir”, explica además.

En la Argentina funciona también, y desde 1988, la Escuela de Formación Humanística Plenitud
(www.escuela.plenitud.com.ar). Además, se realizan en el país talleres en los colegios (suelen
abarcar jardín y escuela primaria y secundaria). En la provincia de Santa Fe, CreSer es una
asociación civil que, mediante cursos y seminarios, apunta a orientar y a educar a las familias
frente a los desafíos que impone la sociedad actual.

Cómo funciona una "Escuela para padres"

Las sesiones tienen una duración de dos horas semanales con la participación de alrededor de
veinte padres. En algunos casos, se agregan hijos, abuelos o tíos. Las angustias y dudas

A su vez. aunque ellos (con el tiempo) les den la razón. en un principio.resultan los disparadores de la charla que coordina un profesional del staff y las consultas suelen ser variadas. Los casos a tratar los plantean tanto padres primerizos como familias de adolescentes con temas evolutivos normales. Asimismo. ya que. profundizando la formación y llegando a la elaboración de proyectos concretos de acción. Sólo podría ser cuestión de hacer escuela. pues los talleres favorecen la reflexión y la contención. alimentar la autoestima. Utilizando distintas modalidades de trabajo. Existen otros cursos en centros especializados en el tema en los que se apunta a que los padres logren no aislarse del joven o desaparecer de su entorno. fue creciendo la necesidad del protagonismo de los padres en la educación de los hijos. que se encarga de realizar actividades afines en colegios y hasta empresas. estas últimas actitudes provocarán aislamiento. ya que desvirtúa la función de la crianza. Diversos especialistas consultados coinciden en que eso "no debe implicar hacerse su amigo". estos tipos de jornadas implican un trabajo profundo y comprometido tanto de los organizadores como de los participantes. se aconseja escuchar. Estos encuentros despiertan interés por parte de los padres. Uno de los casos en este sentido es el del Proyecto Padres. generar confianza y no ser prepotentes ni juzgar los dilemas de los chicos. Lo que a veces parece ser un problema sin solución que pone a los padres al borde de un ataque de nervios. no es tan grave. . También están aquellos ejemplos más perturbados por conflictos crónicos.