Barings1

El viernes 24 de febrero de 1995 a las 7:15 de la mañana, Pedro Baring, gerente del banco Barings de Inglaterra, recibió una llamada de Singapur
que confirmaba que el banco tenía un abultado faltante en su contabilidad. Aún no estaba claro como era que se había generado tal situación en
la contabilidad del banco, pero estaba claro que el faltante era mayor que el capital del banco. Un negociador había acumulado masivas pérdidas
en operaciones financieras no autorizadas en Asia Oriental, las cuales amenazaban con quebrar el banco Barings.

Barings bank fue fundado en 1762 por inmigrantes protestantes holandeses. En 1980 el banco era aún una corporación familiar, pero ese
esquema de administración cambio en 1984 cuando, al igual que otros bancos, entró en el negocio bursátil, para lo cual se creó Barings Valores.
Esto representó una disputa entre la cultura de rígido control del banco con el enfoque de rápidas ganancias de las operaciones bursátiles.
Barings Valores llegó a registrar abultadas ganancias a finales de la década de 1980 como resultado del auge en la bolsa de valores de Tokyo,
pero en 1992 registró pérdidas importantes. El Consejo Directivo demandó una nueva estrategia. Barings Valores decidió ingresar al mercado de
derivados, con un nuevo equipo con personal sin experiencia en el sector. Se hicieron cambios para mejorar el control de las operaciones.

Nick Leeson se unió a Barings en 1989 para trabajar en Barings Valores en el área contable del mercado de derivados. El fue enviado a Hong
Kong y Jakarta para corregir problemas de control en las operaciones en esos mercados. Como premio a su desempeño fue trasladado a inicios
de 1992 a Singapur y en abril de 1993 fue nombrado gerente general de Baring Valores en ese mercado. Leeson había tenido ambiciones de ser
negociador (trader) pero no ganó la licencia en Inglaterra. Leeson aplicó para obtener la licencia en Singapur, donde no mencionó que no ganó
los exámenes en Londres.

Las operaciones de Barings Valores en derivados fueron autorizadas para hacerles en representación de unos pocos clientes. Eventualmente
Leeson empezó a realizar operaciones propias, para el banco, en lugar que para los clientes y obtuvo excelentes ganancias, que hicieron creer a
las oficinas centrales del banco en Londres que se trataba de un negocio libre de riesgo. Leeson contabilizó las ganancias y ocultó las pérdidas.
Las ganancias extraordinarias no fueron cuestionadas en las oficinas centrales o investigadas durante la auditoria anual. Para 1993 las pérdidas
ocultas sumaban 23 millones de libras esterlinas y crecieron a 200 millones en 1994. Leeson requirió dinero a las oficinas en Londres para cubrir
las pérdidas, aparentándolas como nuevas inversiones. En enero y febrero de 1995 acumuló pérdidas por 700 millones de libras esterlinas, el
doble del monto del capital del banco. Lesson usó una cuenta especial (88888) en los libros contables para distinguir las pérdidas de las
negociaciones que realizaba. En principio él dijo que la cuenta se abrió por un error. Esa cuenta no fue identificada por el sistema informática y

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Resumen del caso preparado por International Lausanne Switzerland
no fue conciliada por los analistas financieros. Las pérdidas eran reportadas como anticipos a clientes. Una auditoría interna a las oficinas de
Singapur había fallado en detectar la cuenta con pérdidas.