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Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años [14]. Era de complexión recia, seco de carnes,
enjuto de rostro [15], gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de
«Quijada», o «Quesada», que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque
por conjeturas verisímiles [*] se deja entender que se llamaba «Quijana» [*][16]. Pero esto importa poco a
nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso —que eran los más del año—, se
daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la
caza y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto [ 17], que
vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que [*] leer [18], y,
así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y, de todos, ningunos le parecían tan bien [ *] como los
que compuso el famoso Feliciano de Silva [19], porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas
razones suyas le parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos
[20], donde en muchas partes hallaba escrito: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal
manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura» [21]. Y también cuando leía:
«Los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican y os hacen merecedora
del merecimiento que merece la vuestra grandeza...» [22]
[...]Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento duró
otros ocho días, y al cabo se vino a llamar «don Quijote» [60]; de donde, como queda dicho [*], tomaron
ocasión los autores desta tan verdadera historia que sin duda se debía de llamar «Quijada» , y no
«Quesada», como otros quisieron decir [61]. Pero acordándose que el valeroso Amadís no sólo se había
contentado con llamarse «Amadís» a secas [62], sino que añadió el nombre de su reino y patria, por hacerla
famosa [*], y se llamó «Amadís de Gaula» [63], así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre
de la suya y llamarse «don Quijote de la Mancha», con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y
patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.
Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín y confirmándose a sí mismo
[*][64], se dio a entender [65] que no le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse,
porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma [66]. Decíase él:
—Si yo [*], por malos de mis pecados [67], o por mi buena suerte, me encuentro por ahí con algún gigante,
como de ordinario les acontece a los caballeros andantes, y le derribo de un encuentro [68], o le parto por
mitad del cuerpo, o, finalmente [69], le venzo y le rindo, ¿no será bien tener a quien enviarle presentado
[70], y que entre y se hinque de rodillas ante mi dulce señora [71], y diga con voz humilde y rendida: [*]
«Yo, señora [*], soy el gigante Caraculiambro, señor de la ínsula Malindrania [72], a quien venció en
singular batalla [73] el jamás como se debe alabado caballero don Quijote de la Mancha, el cual me mandó
que me presentase ante la vuestra merced [*], para que la vuestra grandeza disponga de mí a su talante»?
[74]
¡Oh, cómo se holgó nuestro buen caballero cuando hubo hecho este discurso, y más cuando halló a quien
dar nombre de su dama! Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de
muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo
ni le dio cata [*] dello [75]. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora
de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase
al de princesa y gran señora, vino a llamarla «Dulcinea del Toboso» porque era natural del Toboso: nombre,
a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto
[76].

2

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le
daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a
acometerI. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oíaII las voces de su escudero Sancho, ni
echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:

—Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

2

sin gana o con ella. o esta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto.. [. Y en tanto que él iba de aquella manera menudeando tragos. que hizo la lanza pedazos. Díjole Sancho que mirase que era hora de comer. y debe de ser del molimiento de la caída. y las grandes aspas comenzaron a moverse. a todo el correr de su asno. lo cual visto por don Quijote. se acomodó Sancho lo mejor que pudo sobre su jumento. que le pudiera envidiar el más regalado bodegonero de Málaga26. sino por mucho descanso.]Yo lo creo todo así como vuestra merced lo dice. que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos. aunque se le salgan las tripas por ella. y si no me quejo del dolor. y. —Así es la verdad —respondió don Quijote—. mas apenas los divisó don Quijote. Traían sus antojos de camino y sus quitasoles [38]. —Si eso es así. si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse. sacando de las alforjas lo que en ellas había puesto. caballeros sobre dos dromedarios. no tengo yo que replicar —respondió Sancho—. le declaró que podía muy bien quejarse como y cuando quisiese. 3 Estando en estas razones. 25. y dándole una lanzada en el aspa. y es así verdad15. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía. dijo: —Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo. una señora vizcaína que iba a Sevilla. por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene. ni tenía por ningún trabajo. que comiese él cuando se le antojase. que hasta entonces no había leído cosa en contrario en la orden de caballería. Con esta licencia. pidiéndole que en tal trance le socorriese. aunque iban el mesmo camino [41]. que no eran más pequeñas dos mulas en que venían [37]. pero enderécese un poco. Acudió Sancho Panza a socorrerle. con tanto gusto. como después se supo. andar buscando las aventuras. que fue rodando muy maltrecho por el campo. porque aquellos bultos . no se le acordaba de ninguna promesa que su amo le hubiese hecho. No venían los frailes con ella.. que parece que va de medio lado. por peligrosas que fuesen. cuando dijo a su escudero: —O yo me engaño. y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza? —Calla. No se dejó de reír don Quijote de la simplicidad de su escudero. Respondióle su amo que por entonces no le hacía menester24. llevándose tras sí al caballo y al caballero13. iba caminando y comiendo detrás de su amo muy de su espacioIV. Y en diciendo esto. y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.Levantóse en esto un poco de viento. De mí sé decir que me he de quejar del más pequeño dolor que tenga. me lo habéis de pagar. asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito. —¡Válame Dios! —dijo Sancho—. donde estaba su marido. cuanto más. bien cubierto de su rodela. así. que no eran sino molinos de viento. y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea. pero sabe Dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. con la lanza en el ristre. arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante. Detrás dellos venía un coche [39]. y de cuando en cuando empinabaV la bota. mas al cabo al cabo16 han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada. que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza14. y. es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna23. la volvió el viento con tanta furia. con cuatro o cinco de a caballo que le acompañaban y dos mozos de mulas a pie. amigo Sancho —respondió don Quijote—. que pasaba a las Indias con un muy honroso cargo [ 40]. que yo pienso. Venía en el coche.

compré al muchacho todos los papeles y cartapacios por medio real. llevado desta mi natural inclinación tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía y vile con carácteres [*][22] que conocí ser arábigos. fementida canalla [46] —dijo don Quijote. apeándose ligeramente de su asno arremetió a él y le comenzó a quitar los hábitos. Díjele que me la dijese. y quedaron admirados así de la figura de don Quijote como de sus razones. y comenzó a correr por aquella campaña. arremetió contra el primero fraile. .] —Gente endiablada y descomunal [44]. Detuvieron los frailes las riendas. Pero yo. Contentóse con dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo [30]. El segundo religioso. bien se pudiera prometer y llevar más de seis reales de la compra. que vio del modo que trataban a su compañero. [. y roguéle me volviese aquellos cartapacios [29]. Mucha discreción fue menester para disimular el contento que recebí cuando llegó a mis oídos el título del libro. con tanta furia y denuedo.negros que allí parecen deben de ser y son sin duda algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche. si no cayera muerto [47].. donde en poco más de mes y medio la tradujo toda. sin quitarles ni añadirles nada. que si el fraile no se dejara caer de la mula él le hiciera venir al suelo mal de su grado. aquí en el margen escrito esto: «Esta Dulcinea del Toboso. la suerte me deparó uno. leyendo un poco en él. la lanza baja. sin dejar la risa. Mire que digo que mire bien lo que hace. que vio en el suelo al fraile. llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero [*][21].. pues aunque le buscara de otra mejor y más antigua lengua le hallara [24]. del mesmo modo que aquí se refiere. nosotros no somos endiablados ni descomunales. Y sin esperar más respuesta picó a Rocinante y. a las cuales respondieron: —Señor caballero. puso piernas al castillo de su buena mula [48]. y el coche debe de ser de alguna gente pasajera. y aun malferido. Llegaron en esto dos mozos de los frailes y preguntáronle que por qué le desnudaba. en lengua castellana. y. le di priesa que leyese el principio. que si él tuviera discreción y supiera lo que yo los deseaba. salteándosele al sedero [27]. y él [*]. Respondióles Sancho que aquello le tocaba a él ligítimamente [*] 4 Estando yo un día en el Alcaná de Toledo. y como yo soy [*] aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles. —Peor será esto que los molinos de viento —dijo Sancho—. ofreciéndole la paga que él quisiese. y prometió de traducirlos bien y fielmente [*][31] y con mucha brevedad. señor. le abrió por medio. más ligero que el mesmo viento. y haciéndolo ansí. aparejaos a recebir presta muerte. y es menester deshacer este tuerto a todo mi poderío [42]. todos los que trataban de don Quijote. quedé atónito y suspenso. volviendo de improviso el arábigo en castellano. —Para conmigo no hay palabras blandas. si no. dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha» [25].. porque luego se me representó que aquellos cartapacios contenían la historia de don Quijote. diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos. Y puesto que aunque los conocía no los sabía leer. y. En fin. por justo castigo de vuestras malas obras. historiador arábigo [26]. por facilitar más el negocio y por no dejar de la mano tan buen hallazgo. Apartéme [*] luego con el morisco por el claustro de la iglesia mayor [28]. que ya yo os conozco.[. tantas veces en esta historia referida.]Sancho Panza. como he dicho. no sea el diablo que le engañe. le truje a mi casa [32].. y respondióme que de una cosa que tenía aquel libro escrita en el margen por anotación. dejad luego al punto las altas princesas que en ese coche lleváis forzadas [45]. Mire. Cuando yo oí decir «Dulcinea del Toboso». anduve mirando si parecía por allí algún morisco aljamiado que los leyese [23]. que. Preguntéle yo que [*] de qué se reía. dijo que decía: Historia de don Quijote de la Mancha. Con esta imaginación. dijo: —Está. y no sabemos si en este coche vienen o no ningunas forzadas princesas. sino dos religiosos de San Benito que vamos nuestro camino. escrita por Cide Hamete Benengeli. y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante. que aquellos son frailes de San Benito. se comenzó a reír.

parece ser o que el frío de la mañana que ya venía [53]. Sancho? —dijo don Quijote. que fue que le pareció que no podía mudarse sin hacer estrépito y ruido [59]. que la mucha conversación que tengo contigo ha engendrado este menosprecio [62]. que él pensó que era lo más que tenía que hacer para salir de aquel terrible aprieto y angustia. y. Dejóse la bacía en el suelo. Sancho? —No sé. le sobrevino otra mayor. así. recogiendo en sí el aliento todo cuanto podía. —¿Sabes qué imagino. Y. Pues pensar de no hacer lo que tenía gana tampoco era posible. dijo: —Sin duda que el pagano a cuya medida se forjó primero esta famosa celada debía de tener grandísima cabeza. alzó la camisa lo mejor que pudo y echó al aire entrambas posaderas. por bien de paz [56].5 En esto. dándosela a su amo. señor —respondió él—. mas yo no tengo la culpa. Sancho. bien diferente de aquel que a él le ponía tanto miedo. que tan sin pensarlo ni temerlo vio venir aquella fantasma sobre sí. y dijo que el pagano había andado discreto [14] y que había imitado al castor. tomándola [*] en las manos [17]. no tuvo otro remedio para poder guardarse del golpe de la lanza sino fue el dejarse caer del asno abajo. fue soltar la mano derecha. que sin más ruido ni alboroto que el pasado se halló libre de la carga que tanta pesadumbre le había dado. —Retírate tres o cuatro allá. que tienes mucho miedo. el cual. y no hubo tocado al suelo. amigo —dijo don Quijote (todo esto sin quitarse los dedos de las narices)—. buscándole el encaje [20]. fue tan desdichado que al cabo al cabo vino a hacer un poco de ruido. lo que hizo. se taraza y harpa [*] con los dientes [15] aquello por lo que él por distinto natural sabe que es perseguido [16]. cuando se levantó más ligero que un gamo y comenzó a correr por aquel llano. —Bien podrá ser —dijo Sancho—. no se pudo escusar de que algunos no llegasen a sus narices. que no eran muy pequeñas. y no a ámbar —respondió don Quijote. se la [*] puso luego en la cabeza. o que fuese cosa natural —que es lo que más se debe creer—. —Sí tengo —respondió Sancho—. o que Sancho hubiese cenado algunas cosas lenitivas [54]. Cuando Sancho oyó llamar a la bacía «celada». y desde aquí adelante ten más cuenta con tu persona y con lo que debes a la mía. con la cual bonitamente y sin rumor alguno se soltó la lazada corrediza con que los calzones se sostenían sin ayuda de otra alguna [57]. —¿De qué te ríes. y. dijo: —Por Dios que la bacía es buena y que vale un real de a ocho como un maravedí [18]. 6 El barbero. y. y comenzó a apretar los dientes y a encoger los hombros. que tenía asida al arzón trasero. pero. tras esto. Mandó a Sancho que alzase el yelmo. mas ¿en qué lo echa de ver vuestra merced ahora más que nunca? —En que ahora más que nunca hueles. y apenas hubieron llegado. Hecho esto. sino vuestra merced. en quitándosela. que me trae a deshoras y por estos no acostumbrados pasos. a él le vino en voluntad y deseo de hacer lo que otro no pudiera hacer por él. mas vínosele a las mientes la cólera de su amo y calló en la mitad della. que casi por línea recta subían los vapores hacia arriba. Oyólo don Quijote y dijo: —¿Qué rumor es ese. viéndose acosado de los cazadores. apretándolas entre los dos dedos. que no osaba apartarse un negro de uña de su amo [55]. que no semeja sino [*] una bacía de barbero pintiparada. como no se le hallaba. que las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco [60]. Sancho? Que esta famosa pieza deste encantado yelmo por algún estraño acidente . mas era tanto el miedo que había entrado en su corazón. con la cual se contentó don Quijote. que no le alcanzara el viento. Alguna cosa nueva debe de ser. y sucedióle tan bien [61]. cuando él fue al socorro. rodeándola a una parte y a otra [19]. dieron luego abajo y se le quedaron como grillos [58]. con todas estas diligencias. el cual. —Ríome —respondió él— de considerar la gran cabeza que tenía el pagano dueño deste almete [21]. y lo peor dello es que le falta la mitad. Mas como don Quijote tenía el sentido del olfato tan vivo como el de los oídos y Sancho estaba tan junto y cosido con él. no pudo tener la risa. y con tono algo gangoso dijo: —Paréceme. Tornó otra vez a probar ventura.

Fue la revuelta de manera que las guardas. viendo la ocasión que se les ofrecía de alcanzar libertad. que yo la aderezaré en el primer lugar donde haya herrero. Y llamando a todos [*] los galeotes. es pensar que es ahora de noche. y los de a pie a sus dardos. y en este entretanto la traeré como pudiere. y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud [82]. y esta es cosa que se podrá cumplir de noche y de día. ya por acometer a don Quijote que los acometía. no la procuraran. y le contéis punto por punto todos los que ha tenido esta famosa aventura hasta poneros en la deseada libertad. y de la otra mitad hizo esta que parece bacía de barbero. debió de fundir la mitad [*] para aprovecharse del precio. —¡Vois sois el gato y el rato y el bellaco [77]! —respondió don Quijote. . en paz o en guerra. que más vale algo que no nada [23]. se le envía a encomendar [84]. que con mucho sosiego los aguardaba y sin duda lo pasara mal. y cada uno por su parte. sino solos y divididos. procurando meterse en las entrañas de la tierra. que nosotros diremos por la intención de vuestra merced. pusieron mano a sus espadas los de a caballo. que aún no son las diez del día.debió de venir a manos de quien no supo conocer ni estimar su valor y. y así les dijo: —De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben [81]. no hicieron cosa que fuese de provecho. ya por acudir a los galeotes que se desataban. cuanto más que bien será bastante para defenderme de alguna pedrada. se le pusieron todos a la redonda para ver lo que les mandaba. norabuena su camino adelante y enderécese ese bacín que trae en la cabeza [75] y no ande buscando tres pies al gato [76]. que. Lo que vuestra merced puede hacer y es justo que haga es mudar ese servicio y montazgo de la señora Dulcinea del Toboso [85] en alguna cantidad de avemarías y credos. Y. diciendo y haciendo. arremetió con él tan presto. ni aun le llegue. digo. es imposible de toda imposibilidad cumplirlo. y. Dígolo porque ya habéis visto. ¡Bueno está el donaire con que ha salido a cabo de rato [74]! ¡Los forzados del rey quiere que le dejemos. viéndola de oro purísimo. dio con él en el suelo malherido de una lanzada. y arremetieron a don Quijote. os podréis ir donde quisiéredes. 7 —¡Donosa majadería! —respondió el comisario—. y avínole bien. a tomar nuestra cadena y a ponernos en camino del Toboso. que andaban alborotados y habían despojado al comisario hasta dejarle en cueros. que este era el de la escopeta [78]. a la buena ventura. pero pensar que hemos de volver ahora a las ollas de Egipto [86]. sin que tuviese lugar de ponerse en defensa. procurando [*] romper la cadena donde venían ensartados. que sin duda alguna ha de salir en nuestra busca. y de suerte que no le haga ventaja. porque no podemos ir juntos por los caminos. en pago del cual querría y es mi voluntad que. luego os pongáis en camino y vais a la ciudad del Toboso y allí os presentéis ante la señora Dulcinea del Toboso y le digáis que su caballero. huyendo o reposando. o él la tuviera para mandárnoslo! Váyase vuestra merced. señor y libertador nuestro. señor. con manifiesta experiencia. que para mí que la conozco no hace al caso su trasmutación. señores. Pero sea lo que fuere. pero. Respondió por todos Ginés de Pasamonte y dijo: —Lo que vuestra merced nos manda. si los galeotes. volviendo sobre sí. por no ser hallado de la Santa Hermandad. Las demás guardas quedaron atónitas y suspensas del no esperado acontecimiento. el que de mí habéis recebido. cargados de esa cadena que quité de vuestros cuellos [83]. el de la Triste Figura. como si tuviéramos autoridad para soltarlos. y es pedir a nosotros eso como pedir peras al olmo [87]. la que hizo y forjó el dios de las herrerías para el dios de las batallas [ 22]. sin saber lo que hacía. como tú dices. hecho esto.

griega. porque tiene mucho de cortesana [87]: con todos se burla y de todo hace mueca y donaire. es verdad que las tienen [*]. y de aquellos que las celebran y celebraron? No. las Dianas. así el del vizcaíno como el de los galeotes. y es la que merece ser señora de todo el universo. las Silvias. señor don Quijote: que hasta aquí he estado en una grande ignorancia. Sancho. ninguna le iguala. que ha muchos días que no la veo y debe de estar ya trocada. los teatros de las comedias están llenos. Ahora digo. que son la mucha hermosura y la buena fama. ¿qué se le ha de dar a la señora Aldonza Lorenzo. . y píntola en mi imaginación como la deseo. y otros muchos que deben ser. bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta. no seré castigado de los rigurosos [104]. tanto vale como la más alta princesa de la tierra. ta! —dijo Sancho—.8 —¡Ta. las Fílidas y otras tales [99] de que los libros. hecha y derecha y de pelo en pecho [*]. ¿Piensas tú que las Amarilis [*]. y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo. y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo [83]. por cierto. así. ¿y qué hacía aquella reina de la hermosura? A buen seguro que la hallaste ensartando perlas o bordando alguna empresa con oro de cañutillo para este su cautivo caballero2. las Filis [*]. que dos cosas solas incitan a amar. puesto que le lleve el diablo [88]. Y querría ya verme en camino. ni otra alguna de las famosas mujeres de las edades pretéritas. Y diga cada uno lo que quisiere. las tiendas de los barberos [100]. si no lo sabes. que es moza de chapa. pocas le llegan. fueron verdaderamente damas de carne y hueso. Sancho. ¡Vive el Dador. Y. ¿Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la señora Dulcinea del Toboso. y estas dos cosas se hallan consumadamente en Dulcinea. —No la hallé —respondió Sancho— sino ahechando dos hanegasI de trigo en un corral de su casa3. que si por esto fuere reprehendido de los ignorantes. Y confieso a vuestra merced una verdad. que mereciese los ricos presentes que vuestra merced le ha enviado. Y para concluir con todo. a la señora Dulcinea del Toboso. según deben de ser muchas las vitorias que vuestra merced ha ganado y ganó en el tiempo que yo aún no era su escudero. y ella se riese y enfadase del presente. que no todos los poetas que alaban [*] damas debajo de un nombre que ellos a su albedrío les ponen [98]. y en la buena fama. Porque has de saber. al sol y al aire. las Galateas. así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. y en lo del linaje. y qué voz [85]! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre [86]. sin que sobre ni falte nada. sino que con justo título puede desesperarse y ahorcarse. y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante o por andar que la tuviere por señora [ 84]! ¡Oh hideputa. que nadie habrá que lo sepa que no diga que hizo demasiado de bien. ni la alcanza Lucrecia [103]. —Bien la conozco —dijo Sancho—. bárbara o latina. sino que las más [*] se las fingen por dar subjeto a sus versos [101] y porque los tengan por enamorados y por hombres que tienen valor para serlo. Pero. aunque estaban de allí más de media legua. Y lo mejor que tiene es que no es nada melindrosa. porque gasta mucho la faz de las mujeres andar siempre al campo. los romances. 9 Llegaste. de que se le vayan a hincar de rodillas delante della los vencidos que vuestra merced le envía [*] y ha de enviar? Porque podría ser que al tiempo que ellos llegasen estuviese ella rastrillando lino o trillando en las eras [89]. que pensaba bien y fielmente que la señora Dulcinea debía de ser alguna princesa de quien vuestra merced estaba enamorado. que no solamente puede y debe vuestra merced hacer locuras por ella. que no han de ir a hacer la información dél para darle algún hábito [ 102]. señor Caballero de la Triste Figura. bien considerado. yo imagino que todo lo que digo es así. y ni la llega Elena. Sí. porque en ser hermosa. más que otras. por lo que yo quiero a Dulcinea del Toboso [97]. y ellos se corriesen de verla. digo. solo por vella. y. Así que. o alguna persona tal. así en la belleza como en la principalidad. importa poco. qué rejo que tiene. llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo [82]? —Esa es —dijo don Quijote—.

sin duda alguna. ¿no sentiste un olor sabeoVIII. —En decir que maldecía mi fortuna dijiste mal —dijo don Quijote—. porque antes la bendigo y bendeciré todos los días de mi vida. Pero pasa adelante: cuando le diste mi carta. amigo. desnudo de la cintura arriba8. el trigo ¿era candeal o trechel? —No era sino rubión4 —respondió Sancho. llegamos tan juntos. que no la puedo leer hasta que acabe de acribar todo lo que aquí está». ¿un tuhoX o tufo como si estuvieras en la tienda de algún curioso guantero13? —Lo que sé decir —dijo Sancho— es que sentí un olorcillo algo hombruno. que eché de ver que me llevaba más de un gran palmo. con el mucho ejercicio. y díjome: «Poned. sin comer pan a manteles ni sinII peinarse la barba9. —Tan alta es —respondió Sancho—. tocados de sus manos. mas yo le dije de la manera que vuestra merced por su servicio quedaba haciendo penitencia. o qué hizo? —Cuando yo se la iba a dar —respondió Sancho—. —Pues yo te aseguro —dijo don Quijote— que. —Pues ¿cómo. llorando y maldiciendo su fortuna. ahechado por sus manos. Sancho? —dijo don Quijote—. estaba sudada y algo correosa14. esa carta sobre aquel costal. que yo no acierto a dalle nombre? Digo. Pero no me negarás. ¿qué coloquios pasó contigo? ¿Qué te preguntó de mí? Y tú ¿qué le respondiste? Acaba. —Pues es verdad —replicó don Quijote— que noV acompaña esa grandezaVIy la adorna con mil millones y graciasVII del alma11. Y en tanto que estaba en su menester. una fraganciaIX aromática y un no sé qué de bueno. por haberme hecho digno de merecer amar tan alta señora como Dulcinea del Toboso. Sancho.—Pues haz cuenta —dijo don Quijote— que los granos de aquel trigo eran granos de perlas. que a buena fe que me lleva a mí más de un coto10. metido entre estas sierras como si fuera salvaje. —¡Discreta señora! —dijo don Quijote—. ¿Haste medido tú con ella? —Medíme en esta manera —respondió Sancho—: que llegándoleIII a ayudarIV a poner un costal de trigo sobre un jumento. y debía de ser que ella. Eso debió de ser por leerla despacio y recrearse con ella. —Ella no me preguntó nada —dijo Sancho—. Adelante. . Y si miraste. durmiendo en el suelo. una cosa: cuando llegaste junto a ella. ella estaba en la fuga del meneo de una buena parte de trigo que tenía en la criba6. Sancho. ¿besóla? ¿Púsosela sobre la cabeza5? ¿Hizo alguna ceremonia digna de tal carta. no se te quede en el tintero una mínima7. hizo pan candeal. cuéntamelo todo. amigo. 12.

Aquí no se pudo contener don Quijote sin responder. que se vio acometer tan de improviso y oyó los vituperios que le decían. que le bañó los dientes en sangre. por parecerle que sería en él bien empleada la orden de la caballería. y de haberse convertido de jaez en albarda no sabré dar otra razón si no es la ordinaria: que como ésas transformaciones se ven [*] en los sucesos de la caballería [48]. Y hay más: que el mismo día que ella se me quitó. y no el yelmo que yo he dicho. y saca aquí el yelmo que este buen hombre dice ser bacía. Pero no por esto dejó el barbero la presa que tenía hecha en el albarda. yo se la di. porque desde que mi señor le ganó hasta agora no ha hecho [*] con él más de una batalla. es y será yelmo [*] de Mambrino.. que yo no soy salteador de caminos. no lo pasara entonces muy bien. porque hubo asaz de pedradas en aquel trance [52]. Sancho hijo. y así la conozco como si la hubiera parido [41]. que no me dejará mentir [42]: si no. la tomó en las manos y dijo: —Miren vuestras mercedes con qué cara podía decir este escudero que esta es bacía. con todos mis aparejos que me robastes! Sancho. y decía: —¡Aquí del rey y de la justicia [36]. y poniéndose entre los dos y apartándoles [*]. que era señora de un escudo [44]. y me hice señor dél con ligítima y lícita posesión! En lo del albarda no me entremeto. que lo que en ello sabré decir es que mi escudero Sancho me pidió licencia para quitar los jaeces del caballo deste vencido cobarde [47]. y juro por la orden de caballería que profeso que este yelmo fue el mismo que yo le quité. que todos los de la venta acudieron al ruido y pendencia. que la tuviese de manifiesto hasta que la verdad se aclarase [45]. yo quedaré por infame [43]. y él los tomó. corre. vino a decir: —Señores. el cual se le quité yo en buena guerra. y con ellos adornar el suyo. depositando la albarda en el suelo. que no se había estrenado. con la una mano asió de la albarda y con la otra dio un mojicón al barbero [35]. dijo: —¡Porque vean vuestras mercedes [46] clara y manifiestamente el error en que está este buen escudero. y ahí está mi asno en el establo.10 —¡Ah. cuando libró a los sin ventura encadenados. . me quitaron [*] también una bacía de azófar nueva. que sobre cobrar mi hacienda [37] me quiere matar este ladrón. salteador de caminos! —Mentís —respondió Sancho—. [. que en buena guerra ganó mi señor don Quijote estos despojos. para confirmación de lo cual. así esta albarda es mía como la muerte que debo a Dios [40]. don ladrón. Entre otras cosas que el barbero decía en el discurso de la pendencia. y así como don Quijote la vio. y si no le viniere pintiparada. Ya estaba don Quijote delante. que aquí os tengo! ¡Venga mi bacía y mi albarda. con mucho contento de ver cuán bien se defendía y ofendía su escudero. pruébensela. —En eso no hay duda —dijo a esta sazón Sancho—. sin haber añadido en él ni quitado cosa alguna [50]. y si no fuera por este baciyelmo [51].. antes alzó la voz de tal manera. pues llama bacía a lo que fue. y propuso en su corazón de armalle [*] caballero en la primera ocasión que se le ofreciese [39].]Sancho fue a do estaba la bacía y la trujo. y túvole desde allí adelante por hombre de pro [38].

viendo cuán mal recado le traigo dellas. y de locura que las más veces toma unas cosas por otras y juzga lo blanco por negro y lo negro por blanco. Sancho. loco. debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos. es la señora Dulcinea. non [19]. —Y bien. cuando no considerasen que soy mandado. que así será buscar a Dulcinea por el Toboso como a Marica por Ravena o al bachiller en Salamanca [23]. y si él jurare. viniesen y os moliesen las costillas a puros palos y no os dejasen hueso sano? —En verdad que tendrían mucha razón. pues le sigo y le sirvo. —Todo eso está muy bien. y en ella al sol de la hermosura y a todo el cielo junto. la primera que me topare por aquí. y aun también yo no le quedo en zaga [25]. —No os fiéis en eso. ¡El diablo. y lo que sacó dél fue que volvió a decirse: —Ahora bien. pues. Sancho? —Mi amo dice que han de ser unos reales palacios o unos soberbios alcázares. —¿Y adónde pensáis hallar eso que decís. . el diablo me ha metido a mí en esto. —¿Y paréceos que fuera acertado y bien hecho que si los del Toboso supiesen que estáis vos aquí con intención de ir a sonsacarles sus princesas [18] y a desasosegarles sus damas. que os mando mala ventura [21]. — ¡Oxte. venga lo que viniere [29]. y las manadas de carneros ejércitos de enemigos. ¿Y sabéis su casa. amigo. puto! ¡Allá darás. juraré yo. Quizá con esta porfía acabaré con él que no me envíe otra vez a semejantes mensajerías [30]. como se pareció [*] cuando dijo que los molinos de viento eran gigantes. tornaré yo a jurar. y de manera que tengo de tener la mía siempre sobre el hito. porque la gente manchega es tan colérica como honrada y no consiente cosquillas de nadie [20]. que algún mal encantador de estos que él dice que le quieren mal la habrá mudado la figura. como quien no dice nada. a una princesa. no merecéis [*] culpa. al acabar de la vida. que otro no! Este soliloquio pasó consigo Sancho. y otras muchas cosas a este tono [28]. decirte he quién eres». pues soy más mentecato que él. y las mulas de los religiosos dromedarios [27]. Vive Dios que si os huele. todas las cosas tienen remedio. y cuando él no lo crea. por hacerle mal y daño. no será muy difícil hacerle creer que una labradora. Sancho? —¿Adónde? En la gran ciudad del Toboso. rayo [22]! ¡No. y que Mensajero sois.11 —Sepamos agora. por cierto. que desface los tuertos y da de comer al que ha sed y de beber al que ha hambre [17]. y el otro de «No con quien naces. adónde va vuesa merced. Este mi amo por mil señales he visto que es un loco de atar. si no es la muerte [24]. sino ándeme yo buscando tres pies al gato por el gusto ajeno! Y más. porfiaré yo más. Siendo. como lo es. ¿Va a buscar algún jumento que se le haya perdido [16]? —No. sino con quien paces [26]». mal que nos pese. ¿y de parte de quién la vais a buscar? —De parte del famoso caballero don Quijote de la Mancha. si es verdadero el refrán que dice: «Dime con quién andas. como yo imagino. y si porfiare. o quizá pensará. —¿Y habéisla visto algún día por ventura? —Ni yo ni mi amo la habemos visto jamás. Sancho hermano. —Pues ¿qué va a buscar? —Voy a buscar.

que cuando llegué a subir a Dulcinea sobre su hacanea. sino que la transformaron y volvieron en una figura tan baja y tan fea como la de aquella aldeana. ¿Por ventura tiene vuesa merced los ojos en el colodrillo [49]. —¿Cómo fuera de la ciudad? —respondió [*]—. a paso tirado volvió a buscar a su señor don Quijote. Sancho. turbóse todo y preguntó a Sancho si las había dejado fuera de la ciudad. Sancho amigo? —dijo don Quijote—. y venga. vengan sobre lo que vinieren.12 Y sucedióle todo tan bien. que son otros tantos rayos del sol que andan jugando con el viento [41]. por ser ordinaria caballería de las aldeanas. En efecto [71]. porque le echen bien de ver los que le vieren. haber mudado las perlas de los ojos de mi señora en . pero. resplandecientes como el mismo sol a medio día? 13 —Sancho. y. Ya en esto salieron de la selva y descubrieron cerca a las tres aldeanas. como sardinas en lercha [76]! Mucho sabéis. Mira no me engañes. como rétulos [*] de cátedras [36]. según tú dices. que con otras dos doncellas suyas viene a ver a vuesa merced. y verá venir a la princesa nuestra ama vestida y adornada. y juntamente le quitaron lo que es tan suyo de las principales señoras [73]. señor. y si esto no te contenta. Sancho. y hallóle suspirando y diciendo mil amorosas lamentaciones. o pollinas. Sancho hijo —respondió don Quijote—. mucho podéis y mucho más [*] hacéis. ¿qué te parece cuán mal quisto soy de encantadores [70]? Y mira hasta dónde se estiende su malicia y la ojeriza que me tienen. pues me han querido privar del contento que pudiera darme ver en su ser a mi señora. te mando las crías que este año me dieren las tres yeguas mías. yo nací para ejemplo de desdichados y para ser blanco y terrero donde tomen la mira y asiesten las flechas de la mala fortuna [72]. y en albricias destas no esperadas como buenas nuevas [45] te mando el mejor despojo que ganare en la primera aventura que tuviere [46]. Sancho amigo? ¿Podré señalar este día con piedra blanca o con negra [35]? —Mejor será —respondió Sancho— que vuesa merced la señale [*] con almagre. bellacos. y quién os viera a todos ensartados por las agallas. que no se contentaron estos traidores de haber vuelto y transformado a mi Dulcinea. Porque te hago saber. —Vamos. como quien ella es. —¿Qué sacaría yo de engañar a vuesa merced —respondió Sancho—. que el autor no lo declara. aunque más se puede creer que eran borricas [33]. así como Sancho vio a las labradoras. todas rubíes. que me encalabrinó y atosigó el alma [75]. me dio un olor de ajos crudos [74]. especialmente la princesa Dulcinea mi señora. que a mí me pareció borrica. sobre todo [42]. que no tiene más que hacer vuesa merced sino picar a Rocinante y salir a lo raso a ver a la señora Dulcinea del Toboso [37]. que es el buen olor. ¡Oh encantadores aciagos y malintencionados. —De ese modo —replicó don Quijote—. que no vee que son estas las que aquí vienen. —Poca diferencia hay —respondió Sancho— [*]. le dijo: —¿Qué hay. buenas nuevas traes. Sus doncellas y ella todas son una ascua de oro [38]. porque de ser buenos los despojos de la primera aventura no está muy cierto [48]. no hay para qué detenernos en averiguarlo. ¡Santo Dios! ¿Qué es lo que dices. Bastaros debiera. por andar siempre entre [*] ámbares y entre flores. y como no vio sino a las tres labradoras. Tendió don Quijote los ojos por todo el camino del Toboso. —Tan buenas —respondió Sancho—. vienen a caballo sobre tres cananeas remendadas [43]. —Hacaneas querrás decir. todas mazorcas [*] de perlas [39]. de cananeas ahacaneas. ellas vienen [*] las más galanas señoras que se puedan desear. —A las crías me atengo —respondió Sancho—. que cuando se levantó para subir en el rucio vio que del Toboso hacia donde él estaba venían tres labradoras sobre tres pollinos. que tú sabes que quedan para parir en el prado concejil de nuestro pueblo [47]. los cabellos. Y has también de advertir. que pasma los sentidos. todas son diamantes. todas telas de brocado de más de diez altos [40]. Como don Quijote le vio. ni quieras con falsas alegrías alegrar mis verdaderas tristezas. En resolución. pero como no va mucho en esto [34]. Sancho. y más estando tan cerca de descubrir mi verdad? Pique. que no hay más que ver [44]. —¡Oh canalla! —gritó a esta sazón Sancho—. en fin. sueltos por las espaldas.

llamada la cueva de Montesinos: hazaña solo guardada para ser acometida de tu invencible corazón y de tu ánimo estupendo III. 14. para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado. después de otras muchas razones que entre los dos pasaron [83]. Tenía la mano derecha (que a mi parecer es algo peluda y nervosa. señor clarísimo. y lo de Roncesvalles. que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte. Finalmente. por muchas. y sus cabellos de oro purísimo en cerdas de cola de buey bermejo. en ella no fueran lunares. —No sé —prosiguió don Quijote—. que por él siquiera sacáramos lo que estaba encubierto debajo de aquella fea corteza. Respondióme que en todo decían verdad. cuando le pregunté si fue verdad lo que en el mundo de acá arribaV se contaba. Harto tenía que hacer el socarrón de Sancho en disimular la risa. como los suele haber en otros sepulcros. Sancho! —dijo don Quijote—. aunque. merecen ser escritas y leídas. de quien la cueva toma nombre». ni de jaspe hecho. —A ese lunar —dijo don Quijote—. ni turba ni altera la verdad y contesto de la historia. Ven conmigo. a manera de bigote [78]. valeroso caballero don Quijote de la Mancha. a la cual subía de punto y quilates un lunar que tenía sobre el labio derecho. finalmente.agallas alcornoqueñas [77]. ni de mármol. sin que le tocárades en el olor. pero muy luengos para lunares son pelos de la grandeza que has significado. estaba un sepulcro de mármol con gran maestría fabricado. y lo primero que hizo fue abrazarme estrechamente. digo que el venerable Montesinos me metió en el cristalino palacio. ha de tener otro Dulcinea en la tabla del muslo que corresponde al lado donde tiene el del rosto [79]. con una cubierta de campo que vale la mitad de un reino [82]. sino en la daga. porque soy el mismo Montesinos. —Debía de ser —dijo a este punto Sancho— el tal puñal de Ramón de Hoces. sino lunas y estrellas resplandecientes. adonde pensaban llegar a tiempo que pudiesen hallarse en unas solenes fiestas que en aquella insigne ciudad cada año suelen hacerse [84]. Ahora torno a decir y diré mil veces que soy el más desdichado de los hombres. donde aconteció esta desgracia. el sevillano20. ¿era silla rasa o sillón? —No era —respondió Sancho— sino silla a la jineta [81]. así. que le escucho con el mayor gusto del mundo. si tuviera cien lunares como el que dices. 14 Llegóse a mí. con una pequeña daga. pero no sería dese puñalero. grandes y nuevas. y luego decirme: «Luengos tiempos ha. señal de tener muchas fuerzas su dueño) . —Yo lo creo. ha muchos años. —No con menor lo cuento yo —respondió don Quijote—. sino un puñal buido. ni pequeña. y. donde en una sala baja. sino de pura carne y de puros huesos. más agudo que una lezna19. el corazón de su grande amigo Durandarte y llevádoleVI a la señora Belerma. amigo —replicó don Quijote—. no de bronce. Apenas me dijo que era Montesinos 17. y esta averiguación no es de importancia. porque no fue daga. con siete o ocho cabellos rubios como hebras de oro y largos de más de un palmo. según es de rica. Sancho: aquella que a mí me pareció albarda que tú aderezaste. señor don Quijote. sino su hermosura. porque Ramón de Hoces fue ayer. volvieron a subir en sus bestias y siguieron el camino de Zaragoza. fresquísima sobremodo y toda de alabastro21. y así. para decir verdad. según la correspondencia que tienen entre sí los del rostro con los del cuerpo. Pero antes que allá llegasen les sucedieron cosas que. —Pues yo sé decir a vuestra merced —respondió Sancho— que le parecían allí como nacidos [80]. y. Pero dime. nunca yo vi su fealdad. tan delicadamente engañado. porque ninguna [*] cosa puso la naturaleza en Dulcinea que no fuese perfecta y bien acabada. como se verá adelante. todas sus faciones de buenas en malas. sobre el cual vi a un caballero tendido de largo a largo. oyendo las sandeces de su amo. —Así es —respondió el primo—: prosiga vuestra merced. que te quiero mostrar las maravillas que este transparente alcázar solapa15. como él se lo mandó al puntoVII de su muerte18. de quien yo soy alcaide y guardaIV mayor perpetua16. —¡Y que no viese yo todo eso. que él había sacado de la mitad del pecho.

[. porque lo que he contado lo vi por mis propios ojos y lo toqué con mis mismas manos. Merlín. respondióme que no. Pero ¿qué dirás cuando te diga yo ahora como. viéndome suspenso mirando al del sepulcro. según los naturales24. le dijo: «Ya. Pues siendo esto así. ya hice lo que me mandastes en el aciago día de nuestra pérdida: yo os saqué el corazón lo mejor que pude. aquel francés encantador que dicen que fue hijo del diablo22. Todo eso pudiera ser. . a lo menos amojamado27 a la presencia de la señora Belerma 15 —Creo —respondió Sancho— que aquel Merlín o aquellos encantadores que encantaron a toda la chusma que vuestra merced dice que ha visto y comunicado allá bajo le encajaron en el magín o la memoria toda esa máquina que nos ha contado y todo aquello que por contar le queda. y. que cuando yo fuere muerto y mi ánima arrancada. Sancho —replicó don Quijote—. que pocos días había que en aquellos prados habían parecido. tan cierto como ahora es de día. que hallamos [*] a la salida del Toboso? Pregunté a Montesinos si las conocía. Tiénele aquí encantado. que como él sabía [*] la verdad del fingido encanto de Dulcinea. mi primo Montesinos! Lo postrero que os rogabaX. pensó perder el juicio o morirse de risa. y. pero no es así.. Lo que a míIX me admira es que sé. con lágrimas en los ojos. dando una gran voz. entre otras infinitas cosas y maravillas que me mostró Montesinos. un punto más que el diablo23. según imaginoVIII. y apenas las hube visto. ya con daga»25. El cómo o para qué nos encantó nadie lo sabe. porque no oliese mal y fuese. habiéndoos primero puesto en el seno de la tierra. y que realmente murió este caballero. y que no me maravillase desto. y ello dirá andando los tiempos. que Durandarte acabó los de su vida en mis brazos.puesta sobre el lado del corazón.. el mísero Durandarte. pero que él imaginaba que debían de ser algunas señoras principales [*] encantadas. señor Durandarte. como dicen. y que después de muerto le saqué el corazón con mis propias manos. primo de mi alma. que llevéis mi corazón adonde Belerma estaba. acabó de conocer indubitablemente que su señor estaba fuera de juicio y loco de todo punto. y lo que yo creo es que no fue hijo del diablo. Esto dicho. me dijo: «Este es mi amigo Durandarte. por no ser todas deste lugar. si no fresco. sino que supo. y antes que preguntase nada a Montesinos. cuando conocí ser la una la sin par Dulcinea del Toboso. Oyendo lo cual el venerable Montesinos se puso de rodillas ante el lastimado caballero. ya con puñal. yo le limpié con un pañizuelo de puntas26. en el primero lugar que topé saliendo de Roncesvalles eché un poco de sal en vuestro corazón. ¿cómo ahora se queja y sospira de cuando en cuando como si estuviese vivo?». que no están muy lejos. que fueron bastantes a lavarme las manos y limpiarme con ellas la sangre que tenían de haberos andado en las entrañas. dijo: «¡Oh. Y por más señas. el que tiene mayor corazón es dotado de mayor valentía del que le tiene pequeño. las cuales despacio y a sus tiempos te las iré contando en el discurso de nuestro viaje. como me tiene a mí y a otros muchos y muchas. me mostró tres labradoras que por aquellos amenísimos campos iban saltando y brincando como cabras [42]. y en verdad que debía de pesar dos libras. sin que os dejase una mínima parte en el pecho. de quien él había sido el encantador y el levantador de tal testimonio. yo partí con él de carrera para Francia. porque. porque allí estaban otras muchas señoras de los pasados y presentes siglos encantadas en diferentes y estrañas figuras. y las otras dos aquellas mismas labradoras que venían con ella.] ando Sancho Panza oyó decir esto a su amo. flor y espejo de los caballeros enamorados y valientes de su tiempo. sacándomele del pecho. carísimo primo mío. con tantas lágrimas.

y Clavileño no se movió de un lugar ni pasó adelante. porque les pareció que llevaba Sancho hilo de pasearse por todos los cielos [51] y dar nuevas de cuanto allá pasaba sin haberse movido del jardín. 16 —Yo. y pues no nos asuramos [47]. mirad lo que decís. pues volábamos por encantamento. sentí que íbamos. a lo que parece. Y llegándose don Quijote a Sancho. que por un ladito no se vee el todo de lo que se mira. poco mayores que avellanas [41]: porque se vea cuán altos debíamos de ir entonces [*]. Sancho —respondió don Quijote—. contando los mayores disparates que pueden imaginarse. que es muy grande además. y tomo ¿y qué hago [43]? Sin decir nada a nadie. y quise descubrirme un poco los ojos. siquiera me hiera. y los hombres que andaban sobre ella. o Sancho miente o Sancho sueña. que así como las vi. si los viviera. hablando sentencias y dando consejos a cada paso. ni la mar ni las arenas. y en mal punto se encontró con el señor Montesinos. no hago caso de tus palabras. señora mía. ¿en qué se entretenía el señor don Quijote? A lo que don Quijote respondió: —Como todas estas cosas y estos tales sucesos van fuera del orden natural. le dijo: —En mala coyuntura y en peor sazón y en aciago día bajó vuestra merced. ni a mi señor tampoco. pues estando la región del fuego entre el cielo de la luna y la última región del aire.. la descubrí por un ladito y la vi toda. ¿qué dijo y qué le respondió? —Conocíla —respondió don Quijote— en que trae los mesmos vestidos que traía cuando tú me la [ *] mostraste. —Yo no sé esas miradas —replicó Sancho—: solo sé que será bien que vuestra señoría entienda que. y está claro que si la tierra os pareció como un grano de mostaza y cada hombre como una avellana. con todo eso. ahora que estamos en paz: ¿cómo o en qué conoció a la señora nuestra ama? Y si la habló. pero que pasásemos de allí no lo puedo creer.así. Bien es verdad que sentí que pasaba por la región del aire y aun que tocaba a la del fuego. según mi señor me dijo.. que si no la cumpliera [*] me parece que reventara. me vi tan junto al cielo. no la consintió [*]. por junto a las narices aparté tanto cuanto el pañizuelo que me tapaba los ojos y por allí miré hacia la tierra. vos no vistes la tierra. a quien pedí licencia para descubrirme. tampoco creerá vuestra merced cómo. no es mucho que Sancho diga lo que dice. antes me volvió las espaldas y se fue huyendo con tanta priesa. Habléla. —Ni yo tampoco de las de vuestra merced —replicó Sancho—. y en Dios y en mi ánima que como yo en mi niñez fui en mi tierra cabrerizo. señora. o por las que le pienso decir si en las suyas no se corrige y enmienda. —Mirad. mas yo. Sancho —dijo la duquesa—. que no la alcanzara una jara [45]. al oído le dijo: . sino el de toda su vida.] No quisieron preguntarle más de su viaje. —Y en tanto que el buen [*] Sancho se entretenía con las cabras —preguntó el duque—. y parecióme que toda ella no era mayor que un grano de mostaza. Y sucedió que íbamos por parte donde están las siete cabrillas [42]. —Como te conozco. pero no me respondió palabra. pues. que tengo no sé qué briznas de curioso y de desear saber lo que se me estorba y impide. que dio que reír a los duques. volando por la región del fuego. no podíamos llegar al cielo donde están las siete cabrillas que Sancho dice sin abrasarnos [46]. ni vi el cielo ni la tierra. bonita y pasitamente me apeé de Clavileño [44] y me entretuve con las cabrillas. pero. al otro mundo. que no había de mí a él palmo y medio. sino los hombres que andaban sobre ella. De mí sé decir que ni me descubrí por alto ni por bajo. y que contar a Sancho siglos. Pero dígame vuestra merced. por encantamento podía yo ver toda la tierra y todos los hombres por doquiera que los mirara. caro patrón mío [44]. que.[. no solo aquel tiempo. siquiera me mate por las que le he dicho. Vengo. descubriéndome por junto a las cejas. Bien se estaba vuestra merced acá arriba con su entero juicio. y no agora. y por lo que puedo jurar. que son como unos alhelíes y como unas flores [45]. bonitamente [40] y sin que nadie lo viese. pero mi amo. casi tres cuartos de hora. tal cual Dios se le había dado. En resolución. me dio una gana de entretenerme con ellas un rato. un hombre solo había de cubrir toda la tierra —Así es verdad —respondió Sancho—. y si esto no se me cree. este fue el fin de la aventura de la dueña Dolorida. que tal nos le ha vuelto. A esto dijo la duquesa: —Sancho amigo.

con voz debilitada y enferma. y aun muerto. como se deshace el humo con el viento. si no confesáis las condiciones de nuestro desafío [25]. todo lo demás cumpliría como caballero puntual y verdadero [27]. por cierto —dijo el de la Blanca Luna—: viva. Veía a su señor rendido y obligado a no tomar armas en un año. y oyeron asimismo que don Quijote respondió que como no le pidiese cosa que fuese en perjuicio de Dulcinea. adonde yo iba. con otros muchos que allí estaban. Temía si quedaría o no contrecho Rocinante [30]. volvió las riendas el de la Blanca Luna y. todo apesarado. en ninguna manera. caballero. Rocinante. descubriéronle el rostro y halláronle sin color y trasudando. no se pudo mover por entonces. Todo esto oyeron el visorrey y don Antonio. Finalmente. con una silla de manos que mandó traer el visorrey [32]. que no fuera poca ventura si deslocado quedara [31]. yo quiero que vos me creáis a mí lo que vi en la cueva de Montesinos. señor don Álvaro. porque el decir gracias no es para todos. Levantaron a don Quijote. sin alzarse la visera. viva en su entereza la fama de la hermosura de la señora Dulcinea del Toboso. nunca le oí decir gracia que la tuviese. las esperanzas de sus nuevas promesas deshechas [*]. 18 —Sin duda alguna pienso que vuestra merced debe de ser aquel don Álvaro Tarfe que anda impreso en la segunda parte de la historia de don Quijote de la Mancha recién impresa y dada a la luz del mundo por un autor moderno [6]. ¿parezco yo en algo a ese tal don Quijote [*] que vuestra merced dice? —No. Aprieta. dijo: —Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo y yo el más desdichado caballero de la tierra. o a lo menos le moví a que viniese a unas justas que se hacían en Zaragoza. —Eso no haré yo. como concertamos antes de entrar en esta batalla. y que le quité de que no le palmease las espaldas el verdugo [8] por ser demasiadamente atrevido. señor gentilhombre. Sancho. que solo me contento con que el gran don Quijote se retire a su lugar un año. pues vos queréis que se os crea lo que habéis visto en el cielo. . Hecha esta confesión. —El mismo soy —respondió el caballero—. y el visorrey se volvió también a ella con deseo de saber quién fuese el Caballero de la Blanca Luna que de tan mal talante había dejado a don Quijote [33]. o hasta el tiempo que por mí le fuere mandado. no sabía qué decirse ni qué hacerse: parecíale que todo aquel suceso pasaba en sueños y que toda aquella máquina era cosa de encantamento [29]. que el verdadero Sancho Panza soy yo. sujeto principal de la tal historia. 17 —Vencido sois. o deslocado su amo. y yo fui el que le sacó de su tierra. y ese Sancho que vuestra merced dice. de puro malparado. pues me has quitado la honra [26]. —Y ese don Quijote —dijo el nuestro— ¿traía consigo a un escudero llamado Sancho Panza? —Sí traía —respondió don Álvaro—. y en verdad en verdad que le hice muchas amistades [7]. y. todo triste. Don Quijote. —Eso creo yo muy bien —dijo a esta sazón Sancho—. y el tal don Quijote. a medio galope se entró en la ciudad. debe de ser algún grandísimo bellaco. como si hablara dentro de una tumba. caballero. y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. si no. le llevaron a la ciudad. Y no os digo más. y aunque tenía fama de muy gracioso. molido y aturdido. Mandó el visorrey a don Antonio que fuese tras él y que en todas maneras supiese quién era. que tengo más gracias que llovidas [10]. la lanza y quítame la vida.—Sancho. imaginaba la luz de la gloria de sus hazañas escurecida. haciendo mesura con la cabeza al visorrey [28]. fue grandísimo amigo mío. por cierto —respondió el huésped—. —Y dígame vuestra merced. frión y ladrón juntamente [9].

que fueron muchas! Más tenía de comilón que de bien hablado. puesto que yo estoy libre de buscar nombre de pastora fingida. y en sitio y en belleza. que todo se sale allá. el matador de las doncellas [ 11]. donde no la retule y grabe su nombre. por mejor decir. que si no nos cuadraren. como es uso y costumbre de los enamoradosXVpastores21. 19 Pasmáronse todos de ver la nueva locura de don Quijote. que es mi amo: todo cualquier otro don Quijote y cualquier otro Sancho Panza es burlería y cosa de sueño. por hipérbole que sea23. y tengo por sin duda que los encantadores que persiguen a don Quijote el bueno han querido perseguirme a mí con don Quijote el malo. los llevo sin ella. y Sancho Panza. por duro que sea. el que tiene por única señora a la sin par Dulcinea del Toboso. bien las podemos comprar nosotros y tenerlas por nuestras. Si mi dama. solo por haberla visto. albergue de los estranjeros. el famoso. que osaré yo jurar que le dejo [*] metido en la Casa del Nuncio. antes por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas desa ciudad no quise yo entrar en ella. —Eso está de molde —respondió don Quijote—. pues está ahí la sin par Dulcinea del Toboso. finalmente. y si Francisca. el tutor de pupilos y huérfanos. mi señor don Álvaro Tarfe. el amparo de las viudas. archivo de la cortesía. y. y tales y tantas. y verá que se me caen a cada paso. de quien está lleno el mundo: Fílidas. y el verdadero don Quijote de la Mancha. para que nos entretengamos por esos andurriales donde habemos de andar20. porque más gracias habéis dicho vos. nata de los donaires y. Para prueba de lo cual quiero que sepa vuesa merced. es que cada uno escoja el nombre de la pastora que piensa celebrar en sus versos. sustento de la hermosura. Pero no sé qué me diga. AmarilisXVIII. pero sé decir que no soy el malo. el valiente y el discreto. —Yo —dijo don Quijote— no sé si soy bueno. así. como ya todo el mundo sabe. el enamorado. en cuatro razones que habéis hablado que el otro Sancho Panza en cuantas yo le oí [ *] hablar. aunque bien diferente del mío. la celebraré debajo del nombre de «Anarda». o. el desfacedor de agravios. yo soy don Quijote de la Mancha. Galateas y Belisardas26. y lo que más es menester. esperando que en aquel año podría ser curado. —Así es verdad —dijo el cura—. y no ese desventurado que ha querido usurpar mi nombre y honrarse con mis pensamientos. Rióse don Quijote de la aplicación del nombre. en Toledo [12]. para que le curen. sino de mucha pesadumbre. y de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte. —¡Por Dios que lo creo —respondió don Álvaro—. A lo que añadió Sansón Carrasco: —Y cuando faltaren. me pasé de claro a Barcelona [15]. ofreciéndosele por compañeros en su ejercicio. por lo que debe a ser caballero. que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza. amigo. y si Lucía. nos esquinen25. pero porque no se les fuese otra vez del pueblo a sus caballerías. podrá celebrar a su mujer Teresa Panza con nombre de «Teresaina27». y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto. única. hospital de los pobres. y más de tonto que de gracioso. Dianas. A vuestra merced suplico. Fléridas. y que no dejemos árbol. el mismo que dice la fama. sea servido de hacer una declaración ante el alcalde deste lugar de que vuestra merced no me ha visto en todos los días de su vida hasta agora. patria de los valientes. venganza de los ofendidos [16] y correspondencia grata de firmes amistades. y el cura le alabó infinito su honesta y honrada . mi pastora. «Lucinda». ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoció. si es que ha de entrar en estaXX cofradíaXXI. que sin saber yo las más veces lo que me digo hago reír a cuantos me escuchan. la llamaréXIX yo «Francenia». adorno de estos prados. pero nosotros buscaremos por ahí pastoras mañeruelas24. por sacar a las barbas del mundo su mentira [14].haga vuestra merced la experiencia y ándese tras de mí por lo menos [*] un año. y agora remanece aquí otro don Quijote [13]. señores míos. señor don Álvaro Tarfe. concedieronXIII con su nueva intención19 y aprobaron por discreta su locura. es este señor que está presente. sujeto sobre quien puede asentar bien toda alabanza. que pues las venden en las plazas. darémosles los nombres de las estampadas eXVIIimpresas. por ventura se llamare Ana. Finalmente. yo soy celebérrimo poeta y a cada paso compondré versos pastoriles o cortesanos o como más me viniere a cuento. gloria de estas riberas22. —Y más —dijo Sansón CarrascoXIV— que.

»Iten. Mire. »Iten. a puerta cerrada [29]. diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron [27]. por cierto. mi sobrina quisiere casarse con él y se casare. sino en ayunas. ¿se quiere meter en nuevos laberintos. que está presente. el aullido de los lobos? No. Con esto se despidieron dél. cuanto más que vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros y el que es vencido hoy ser vencedor mañana. que están presentes. pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño [28]. que no se le doy sobre estar harta de pan y vino. »Iten. y en caso que se averiguare que lo sabe y. Yo fui loco y ya soy cuerdo. mal por mal. fui don Quijote de la Mancha y soy agora. señor. tú que vienes. sino levántese desa cama. con todo eso. — 20 ¡Ay! —respondió Sancho llorando—. suplico a los dichos señores mis albaceas que si la buena suerte les trujere a conocer al autor que dicen que compuso una historia que anda por ahí con el título de Segunda parte de las hazañas de don Quijote de la Mancha [33]. sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía. pastorcico. écheme a mí la culpa. Mire no sea perezoso. y más veinte ducados para un vestido. como tenemos concertado: quizá tras de alguna mata hallaremos a la señora doña Dulcinea desencantada. —Así es —dijo Sansón—. habiendo sacado primero de lo más bien parado della [31] lo que fuere menester para cumplir las mandas que dejo hechas. y sobre cincuenta años que tengo de edad: estése en su casa. perdone la ocasión que sin yo pensarlo le di de haber escrito tantos y tan grandes disparates como en ella escribe. y sobre mi ánima si mal le fuere31. Dejo por mis albaceas al señor cura y al señor bachiller Sansón Carrasco. —Señores —dijo don Quijote—. atienda a su hacienda. que este es ejercicio y oficio de hombres robustos. se case con hombre de quien primero se haya hecho información que no sabe qué cosas sean [*] libros de caballerías. sino tome mi consejo y viva muchos años. y vámonos al campo vestidos de pastores. vámonos poco a poco. Alonso Quijano el Bueno. confiese a menudo. mando toda mi hacienda. se entraron entrambas con don Quijote y la sobrina le dijo: —¿Qué es esto. y prosiga adelante el señor escribano. lo cual puedan mis albaceas distribuir en obras pías a su voluntad. mejor es ser caballero andante que pastor. porque parto desta vida con escrúpulo de haberle dado motivo para escribirlos. como he dicho. favorezca a los pobres. . Si es que se muere de pesar de verse vencido.resolución y se ofreció de nuevo a hacerle compañía todo el tiempo que le vacase de atender a sus forzosas obligaciones. los serenos del invierno. Pueda con vuestras mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la estimación que de mí se tenía. porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más. con regalarse lo que fuese bueno28. A lo que añadió el ama: —¿Y podrá vuestra merced pasar en el campo las siestas del verano. tome mi consejo. haciéndose «pastorcillo. Quiso la suerte que su sobrina y el ama oyeron la plática de los tres. curtidos y criados para tal ministerio casi desde las fajas y mantillas. que no haya más que ver. a Antonia Quijana mi sobrina [30]. pierda todo lo que le he mandado [32]. y la primera satisfación que se haga quiero que sea pagar el salario que debo del tiempo que mi ama me ha servido. No se muera vuestra merced. señor mío. de mi parte le pida cuan encarecidamente ser pueda. señor tío? Ahora que pensábamos nosotras que vuestra merced volvía a reducirse en su casa y pasar en ella una vida quieta y honrada. Aun. y así como se fueron. y el buen Sancho Panza está muy en la verdad destos casos. tú que vas29»? Pues en verdad que está ya duro el alcacelXXII para zampoñas30. es mi voluntad que si Antonia Quijana mi sobrina quisiere casarse. y le rogaron y aconsejaron tuviese cuenta con su salud.

21 Y el prudentísimo Cide Hamete dijo a su pluma: «Aquí quedarás [*] colgada desta espetera y deste hilo de alambre [46]. que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don Quijote. Y con esto cumplirás con tu cristiana profesión. pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías [56]. ni sé si bien cortada o mal tajada péñola mía [47]. porque esta empresa [*]. tate. si acaso llegas a conocerle. haciéndole salir de la fuesa [53] donde real y verdaderamente yace tendido de largo a largo. adonde vivirás luengos siglos. contra todos los fueros de la muerte. y no le quiera llevar. como deseaba. a quien advertirás. si presuntuosos y malandrines historiadores no te descuelgan para profanarte. Pero antes que a ti lleguen. y yo para él [49]: él supo obrar y yo escribir. que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando y han de caer del todo sin duda alguna». a Castilla la Vieja [52]. aconsejando bien a quien mal te quiere. ni asunto de su resfriado ingenio [51]. folloncicos! De ninguno sea tocada. porque no es carga de sus hombros. bastan las dos que él hizo [ 54] tan a gusto y beneplácito de las gentes a cuya noticia llegaron. Vale [57]. . imposibilitado de hacer tercera jornada y salida nueva: que para hacer burla de tantas como hicieron tantos andantes caballeros. para mí estaba guardada [48]. Para mí sola nació don Quijote. buen rey. y yo quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó [*] el fruto de sus escritos enteramente. les puedes advertir y decirles en el mejor modo que pudieres: —¡Tate. así en estos como en los estraños reinos [55]. a despecho y pesar del escritor fingido y tordesillesco que se atrevió o se ha de atrever a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada [*][50] las hazañas de mi valeroso caballero. solos los dos somos para en uno.