DIOS NOS QUIERE HIJOS LIBRES

Estamos prácticamente al final del camino cuaresmal, camino hacia la Pascua, camino hacia
la Liberación, camino hacia la Libertad, porque Dios nos quiere “libres”, siempre, desde la
creación, nos ha querido así y por eso envió a su Hijo, para que seamos “(hijos) libres”, pues “para
la libertad nos liberó Cristo” (Gal 5,1). ¿Pero, cómo llegar al final de ese camino? ¿Bajo qué
condiciones hay que recorrerlo? ¿A qué precio). El de Jesús lo conocemos y ¿el nuestro?
TEXTO: Jn 8,31-42:
31
Dijo Jesús a los judíos que le habían creído: «Si permanecéis en mi palabra, seréis
verdaderamente discípulos míos; 32 conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». 33 Le
replicaron: «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú:
“Seréis libres”?». 34 Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado
es esclavo. 35 El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. 36 Y si
el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. 37 Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin
embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros. 38 Yo hablo de lo que he visto
junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre». 39 Ellos replicaron:
«Nuestro padre es Abrahán». Jesús les dijo: «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo
Abrahán. 40 Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a
Dios; y eso no lo hizo Abrahán. 41 Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre». Le replicaron:
«Nosotros no somos hijos de prostitución; tenemos un solo padre: Dios». 42 Jesús les contestó: «Si
Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y he venido. Pues no he venido por
mi cuenta, sino que él me envió.
EXPLICACIÓN DEL TEXTO:

La perícopa que es propuesta a nuestra reflexión forma parte de un conjunto más amplio (Jn
7-8), situado durante la fiesta de las Chozas o de los Tabernáculos y concretamente en el Templo,
donde Jesús está enseñando y se produce una disputa con los judíos sobre su misión e identidad.
Nuestro texto es la continuación de la perícopa anterior (Jn 8,21-30). Al final (v. 30) se nos dice que
muchos creyeron en él. Voy a centrarme, sobre todo, en los vv. 31-36, sobre los que tanto se ha
escrito. Un comentario muy bueno, aunque muy técnico, es el de Ignace de la Potterie, La vérité
dans Saint Jean, vol II, pgs. 537-592; 825-866 (Lástima que sólo está en francés), pero no os
preocupéis, pues para algunas de las ideas expuestas me inspiro en él).
En el v. 31, sin embargo, se nos dice que Jesús se dirige no a los que habían creído “en” él, o
sea, que le habían prestado su adhesión (v. 30), sino a los “judíos” que “le” habían creído, es decir,
que habían dado crédito a sus palabras. Es un pequeño matiz que muchas traducciones (incluida la
de la Conferencia Episcopal Española), no tienen en cuenta, porque no es exactamente lo mismo
creerle a uno que creer en uno. Creer a uno, dar crédito a su mensaje, ya es algo, pero es una fe
incipiente e insuficiente que pide dar un paso más: creer “en” la persona misma que habla, no
quedarse en sus palabras, sino prestarle adhesión personal y comprometida: pasar de la fe en sus
palabras a la fe en su persona. La fe a la que invita Jesús exige “permanecer” en su palabra, es decir,
“fidelidad” a su palabra (v. 32), ponerla en práctica, hacerla vida propia. Jesús no dice “mis
palabras”, sino “mi” palabra que, en realidad, es permanecer en él, en la “Palabra hecha carne” (Jn
1,14), o sea “permanecer” unido a su persona, fiel a él, a su amor (cf. Jn 15,4.9). Esta es la
condición para ser “sus discípulos” y conocer la “verdad”, tener una penetración progresiva y cada

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homicida desde el principio (vv. Para comprender este paso de una oposición a la otra hay que tener en cuenta el sustrato semítico de la expresión griega: “libres” (eleútheroi). aparentemente extraño. De igual manera. habéis sido llamados a la libertad. tener una relación. Jesús revela que la “verdad” que libera realmente es el Hijo. Por supuesto que Jesús sabe que son linaje de Abrahán.vez más profunda de la verdad. que fue echado de casa. Al menos es lo que creen ellos. es el objetivo al que la fe debe conducir al discípulo. por la línea de Isaac. Esto puede ayudanos a comprender lo que sigue. seréis verdaderamente (hijos) libres”. el hijo libre (Gn 16. vivíamos como esclavos bajo los elementos del mundo. Se pasa de la oposición esclavitud / libertad a la oposición esclavitud / filiación. cuando éramos menores de edad. Manteneos. quizás. Su verdadero padre es el diablo. En el v. y para que recibiéramos la filiación adoptiva. El efecto o resultado es la “libertad”: “la verdad os hará libres” (v. 43-44). la disputa da un giro. Jesús mismo: “Yo soy el Camino. pero no vayáis a tomar la libertad como estímulo del instinto.32). es homicida. por y en la persona visible del Hijo: Jesús. también nosotros. Pero. el hijo se queda para siempre” (v. Por eso.13- 14). la revelación del Padre. y si hijo. hermanos. Y concluye en Gal 5. ACTUALIZACIÓN DEL TEXTO: Creo que el mejor comentario y actualización del texto de Juan nos lo proporciona Pablo en la carta a los Gálatas (carta que os invito a leer. no creer en Jesús. “libres” se dice “(hijos) libres” (bene jôrîn / bene jôrayya / benay jêrê). firmes y no os dejéis oprimir nuevamente bajo el yugo de la esclavitud”. no sólo intelectual. ni Dios (v. 33. Sin embargo lo rechazan e intentan matarlo.38). porque posiblemente reflejan nuestra propia experiencia de fe en la vida de cada día. La réplica de Jesús a los judíos incrédulos es contundente: “todo el que comete pecado es esclavo” (v.9-21). haciendo. porque los judíos reaccionan a la frase de Jesús respondiendo que ellos no son “esclavos”. por eso intentan matarlo. porque no podía compartir la casa con Isaac. de ahí la expresión: “hijos libres”. Jesús puede decir: “si el Hijo os hace libres. o sea. al llegar la plenitud de los tiempos.1: “Para ser libres nos liberó Cristo. sino hijo. evidentemente. para rescatar a los que se hallaban bajo la ley. nacido bajo la ley. en nada se diferencia de un esclavo. 2 . como en arameo (que era la lengua de Jesús) y en siriaco. el hijo de Agar. 21. Pero ¿de qué verdad se trata? Es la misma pregunta que hizo Pilato: “¿Qué es la verdad?” (Jn 18. 36. porque Yo soy la VERDAD y la Vida: nadie va al Padre si no es por mí” (Jn 14. una experiencia total (vital y personal) de la verdad. sobre todo los capítulos 3-5). Por eso Jesús continúa diciendo: “El esclavo no se queda en la casa para siempre. porque lo característico de Abrahán es la fe y si fueran verdaderos hijos de Abrahán creerían en Jesús. La libertad verdadera que da Cristo es la filiación divina. por eso les dirá que su “verdadero” padre no es ni Abrahán. La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá.1-7). sino que está bajo tutores y administradores hasta el tiempo fijado por el padre. pero lo que cuenta no es la descendencia carnal y hacer de ello un “mito”. es decir. 35). una alusión velada a Ismael. Tanto en hebreo.34) y para Juan el “pecado” es fundamentalmente la “incredulidad”. esclava de Abrahán. con sus luces y sus sombras: “Pues yo digo: Mientras el heredero es menor de edad. antes bien. con ser dueño de todo. ya que son linaje de Abrahán. servíos mutuamente por amor.4-16. pues. En el v. la revelación del Dios invisible. envió Dios a su Hijo. rechazar su mensaje y su persona que son la “verdad”. Pues la ley entera se cumple con un precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Gal 5. el diablo y es que la incredulidad. según Juan. también heredero por voluntad de Dios” (Gal 4. Padre! De modo que ya no eres esclavo.6). nacido de mujer. porque imitan a su padre. 41). “Vosotros.

os escribo esto para que no pequéis. así que ánimo.” (1 Jn 2. no os planteo ninguna pregunta o si queréis las tenéis al principio. porque somos frágiles. el Justo . por la Palabra del Hijo que nos quiere tal y como nos quiere el Padre que lo envió: “(hijos) libres”. Jesucristo. en la introducción. reflexionéis y os dejéis interrogar por la palabra del evangelio. estudiéis el texto. ¡Felices Pascuas! Enrique Ruiz SMA 3 . De todos modos. que las palabras de Juan nos animen a recomenzar y permanecer fieles: “Hijitos míos. sólo os pido que leáis.1). os invito a cantar: “Cristo libertador”. ORACIÓN: Como oración. Pero si alguien peca. Que la alegría de la celebración pascual no quede empañada por nuestra vuelta a las andadas. Caminamos hacia la vivencia de nuestra liberación en la celebración del misterio pascual. Esta vez. tenemos un paráclito (abogado) ante el Padre. como le sucedió a la comunidad gálata y si eso llegase a suceder.