Yo siempre quise ser ese señor

Aún recuerdo aquellos veranos, en donde, mi padre y yo,
solíamos dar una vuelta al pequeño pueblo de Arabia. Siempre me
paraba a fijarme en aquel señor de los planos que, con su gran
esfuerzo, construía y realizaba hermosas fabricaciones. Yo
siempre quise él. Viajaré a donde sea para cumplir ese gran sueño.
Y me toco Barcelona, España. El viaje fue largo y duro.
Por fin llegue. Vi que era zona de mucha arquitectura y
construcción. Allí era donde iba a aprender, por fin, el gran oficio.
En la posada donde me alojaba, había una muchacha, también de
Arabia, bastante guapa. No estaba casada y tenía dos hijos José y
Joshué. La invité a tomar algo, ella acepto. Fuimos a un
restaurante cenamos y nos fuimos. Nos llevamos muy bien.
Acabamos siendo novios hasta que le pedí matrimonio. Ella
acepto. Hicimos un boda, en la que solo fuimos Lara y yo. Al cabo
de un año Lara quiso volver a Arabia, pero a mi casa, por que la
suya se la había quitado, por no poder pagar el alquiler.
Dos años después…
Ya he terminado mis estudios y voy a volver a Arabia con
Lara. Estoy ya en Málaga y voy a coger el barco para ir de España a
Israel y luego de Israel a Riad, la capital de Arabia.
El barco había 87 camarotes. A mí me toco el 63 con un chico,
que no mencionó su nombre. Estaba un poco chalado, decía que se
había gastado todo su dinero para poder cumplir uno de sus
sueños. Le dije que era el mejor arquitecto del mundo y se lo
creyó. Era muy inocente. El largo trayecto duró 20 días. Al llegar
quise ir a un panadería, pero el señor raro me empezó a seguir:
-Esto no parece Arabia.-Dijo
-¿A que te refieres con eso?- le pregunté.
-Pues que no parece Arabia.
-Claro que no, no estamos en Arabia, no encontramos en
Israel, debiste leer mal el billete. Si quieres ir a Arabia tendrás que
coger el ferrocarril.-Pues si que estaba en razón, es muy raro.
-¡El ferrocarril!-Gritó.

No paraba de quejarse diciendo que hacía mucho calor. Necesito saber cuanto cuesta el billete si no nunca podré cumplir mi sueño. Había trasformado mi casa por completo. -Si el ferrocarril. pero eso no importaba ahora. se llama Hortensio. Me empezó a dar algo de penar. ese transporte con combustible de carbón. Hortensio Marino.Nos dijo sin. -Sabes que soy alérgica a las Hortensias y me repugna el agua del mar. A las ocho estábamos en la estación. nos interrumpió mi mujer. que olía demasiado a vapor. Después de dos horas de charla. el raro. nuevo séquel. prepararemos la cena más tarde.- Dije -Oh no lo entiendo. -Justo para el viaje. Convirtió una de las habitaciones en una sala de arquitectura dejando así todos los lápices y planos que había por la casa. Cómo gran amigo que era le dije que si. Me tocó otra vez con mi amigo. aunque aquí no se llaman pesetas sí no. en el tercer vagón. ya que me moría de ganas de volver a ver a Lara. intención de amenazar. -Si. Hortensio Marino. había mucha gente. muy largo… -Se lo que es un ferrocarril. que sí se movía mucho. Por cierto aún no me has dicho cómo te llamabas. . Así durante los siguientes tres horripilantes días. quien sabe. donde siempre. -Pronto vendrá Lara y mis hijos José y Jhosué. bueno la verdad es que no lo se llevó tiempo sin verla. -Lo siento por todo el desastre. aunque hacía ya mucho tiempo que no veía mi casa. pero no podía pagarle el billete. cuando el me pidió sí se podía alojar en mi casa. la capital de Arabia.-Añadió. mi mujer no debió limpiar la casa. -Me llamo Hortensio. además solo me queda cincuenta mil pesetas. -Veo que has traído visita. sin entender nada. Cuando llegamos me quede impresionado. o con. Por fin habíamos llegado a Riad.

quería dejarlo en mis manos. a cumplir el de los demás.-Se dirigió a mí. pero era. iba a celebrar su boda. que ahora se llamaba Al-iskir. pero que duerma en la caseta del perro. Me dio bastante. quería ir a pedirle perdón. también. Pronto me di cuenta de que era Hortensio. día a día. pena que se fuese. impresionaba con sus construcciones. La cara del nuevo Rey me sonaba. Hortensio . Fui a visitarle y él me empezó a contar todo lo que había vivido. Pasaron varios días cuando el Rey . cuando llegó al final me di cuenta. Que había visto a Hortensio con otros ojos.-Solo se quedará unos días. pero era su elección. yo como buen ciudadano asistí. la princesa de Arabia. Cuando se acabó todo. En ese momento me sentí el señor que siempre quise ser. que el jardín que tanto amaba. pero Hortensio me interrumpió: -Lo siento. nada más. . Cuando marcho corrí a pedirle perdón a Lara y luego juego con José y con Jhosué. Un día de verano. Aquel me di cuenta que me había equivocado. Pasaban los años y cada día me preguntaba que sería de Hortensio. me reclamó. No conseguía ver mucho. si no el único que saldrá perdiendo serás tú. no podía ser él. pero bastante. perro que no tenemos. Cuando se fue. Será mejor que me vaya. con todas las personas que había ido. -Vale. ese arquitecto que. ya que no lo volví a ver más. Él es una muy buena persona con un gran corazón que me ha ayudado a cumplir mis sueños y ayudara. me fui frustrado a mi casa y me dormí.