Índice

1.' edición: noviembre de 20O4

Uno 13
Dos 23
Tres 35
Cuatro 45
Cinco 59
O Horacio Castellanos Moya,2004
Seis 7l
Siete 81
Ocho 93
Nueve 107
Díez 119
Once 133
Doce 147

Diseño de la colección: Guillemot-Navares
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ISBN: 970-699-100-X
Impreso en Méico/Printed in Mexico

Ismene. -Nunca, señor, perdura Ia
sensatez en los que son desgracia-
dos, ni siquiera la que nace con
ellos, sino que se retira.

Sófocles, Antígona

y que hasta pasé en limpio en mi libreta personal. mucho menos de una ocurrencia. porque no se ttatab-a de cuaiquier frase. depositadas sobre el que sería mi escriário por mi amigo Erick. herido e impotente. sido ñundido ese indígena kaqchikel testigo del asesinato de su familia.ráo dá perturbación mental en el que había. me repetí. decía la frase que subrayé con el marcador amarillo. para que me fuera haciendo una idea de la labor que me esperaba. de ninguna manera. 1á pobre ya en shock a causa de que también había sido ábligada a presenciar cómo los soldados 13 . cómo los soldados del ejército de su país despeda- zaban a machetazos y con sorna a cada uno de sus cuatro pequeños hijos y enseguida arremetían contra su mujér. por el hecho de que ese indígena fuera consciente del quebrantamiento de su aparato psíquico a causa de haber presenciado. sino de la frase que más me impac- tó en la lectura realizada durante mi primer día de trabajo. Uno Yo no estolt completo de la mente. de la frase que me dejó lelo en la primera incursión en esas mil cien cuartillas impresas casi a renglón seguido. impactado p"l -tl g.Yo no estolt completo de la mente.

tratando de ima. un testimonio que comenzaba la silla en que yo divagaba y un crucifijo a mi espalda. donde también vivía. en ese mi primer día de ginar lo que pudo ser el despertar de ese indígena. Nadie puede estar completo de la centenares de masacres que evidencian la perturba- mente después de haber sobrevivido a semejante expe. cuando me condujo hacia ella. Yo tengo que estar mucho menos de la manera más compacta el estado mental en que se completo de la mente que estos sujetos. la computadora. tuvo la oportunidad de contar su testi. pero la totalidad de los habitantes de ese país Ia que no no tanto como para deshacerme del crucifijo y poner estaba completa de la mente. consistía precisamente en editar un extenso informe ni más ni menos ubicada en la parte trasera de la 14 15 . mismo estar incompleto de la mente por haber sufri. ción generaLizada. una conclusión aún peor. a trabajo. sentado frente al que sería mi escritorio duran- quien habían dejado por muerto entre los trozos de te esa temporada. sin perder habían padecido experiencias semejantes a la relatada el equilibrio en la silla. aunque Monseñor casi do el descuartizamiento de los propios hijos que por nunca la ocupaba sino que prefería la de su parro- haber descuartizado hijos ajenos. mente. muchos blancas paredes casi desnudas de esa oficina que yo años después. cavilando. habían destazado con el mayor placer a sus mal llamados ya que esa no era mi oficina sino la de Monseñor. me dije entonces. auneue en a trasladarse a un país ajeno cuya población estaba esos momentos y en las semanas que siguieran me incompleta de la mente para realízaÍ una labor que encontrarí a traba:1ando en esa sede áel Aizobispado. de ahí que yo pudiera dis- antes de llegar a la contundente conclusión de que era poner de esa oficina todo el tiempo que quisiera. me dije. Yo tampoco estoy completo de la riencia. con la vista perdida en las altas y carne de sus hijos y su mujer y quien luego. porque resumía mente desnudas. ocuparía los próximos tres meses y cuyo mobiliario monio para que yo 1o leyera y le hiciera la pertinente consistía nada más en el escritorio. precisamente con la frase Yo ruo estolt complrto de la mente gracias al cual las altas paredes no estaban completa- que tanto me había conmocionado. alcancé a encontraban las decenas de miles de personas que pensar mientras tiraba mi cabeza hacia atrás. morboso. el cual ni por ocurrencia podía yo bajar de ahí. más perturbadora.convertían a sus pequeños hijos en palpitantes trozos de mil cien cuartillas en el que se documentaban las de carne humana. lo cual me condujo a en su lugar otros motivos que alegraran mi ánimo. preguntándome cuánto tiempo por el indígena kachikel y también resumía el estado me llevaría acostumbrarme a la presencia del cruci- mental de los miles de soldados y paramilitares que fijo. corrección de estilo. tal compatriotas. tal como me dije quia. aunque debo reconocer que no es 1o como me explicó unas horas antes mi amigo Erick. y es que motivos que hubieran estado tan alejados de cual- sólo alguien fuera de sus cabales podía estar dispuesto quier religión como lo estaba yo mismo.

mi problema no era estar incompleto de la mente. me dije ya con franca preo. con mi amigo Erick: icaramba!. estaba a punto de meter mi hocico en este avispe. mi labor. a cuidar que las católicas manos que se dis. esa oficina cuya única ventana que daba a Ia calle esta. por pequeñas que fueran. cuando un mes me tal como haría con frecuencia todos y cada uno atrás -mientras apurábamos un Rioja en una vieja de los días que permanecí entre esas cuatro paredes. iYo soy el menos completo de la mente de totalmente desquiciado. empezaba a pasear. por concentrarme durante tres meses en la edición de ro ajeno. me llevó a confiar en mi amigo Erick. de limpiar y hacer el manicure a las católicas cupación. al borde del trastorno. yo me encontrara f. haber aceptado editar tenían los espeluznantes relatos de cómo los militares ese informe en tan sólo tres meses evidenciaba que habían exterminado decenas de poblados con sus ha. con alarma. cordero a punto de encaminarme hacia el sacrificio ba tapiada para que ni los transeúntes ni quien estu. que de eso trataría esto) completo de la mente. tasca española ubicada a inmediaciones del cuartel de pero en ese momento. otra muestra de que )o no limpias y con el rnanicure hecho. pensé. vital hacia la Iglesia Católica y hacia todas las demás con creciente estupor comprendí que no sería cosa iglesias. motreto de mil cien cuartillas que yacía sobre el escri- sólo así podía explicarse que pese a mi repugnancia torio.ícil leer. ordenar en volúmenes y corregir el estilo de ahora precisamente en la sede del Arzobispado frente esas mil cien cuartillas en los tres meses convenidos a mil cien cuartillas casi a renglón seguido que con. manos que piadosamente se preparaban para apretarle se el hecho de que un ateo vicioso como yo estuviese los huevos al tigre. víctima de y empezaba a pasearme como animal enjaulado en una conspiración entre curas y militares en tierra ajena. sino bitantes. mientras me ponía de pie en esa oficina de paredes altas y desnudas. pensé clavando la mirada en el ma- iniciando un trabajo para Ia pérñda Iglesia Católica. luego de la policía. como si yo no de las masacres perpetradas al fragor del mal llamado tuviera yá suficientes problemas con los militares de conflicto armado entre el ejército y la guerilla. por culpa de un entusiasmo estúpido y peligroso que viera dentro cayeran en tentación.Catedral Metropolitana. porque sólo de esa manera podía explicar. De súbito me sentí atrapado todos!. y deteniendo momentáneamente mis pasos. si yo mi país. unas quinientas cuartillas elaboradas por reconocidos ponían a tocarle los huevos al tigre militar estuvieran periodistas y académicos que entregarían un texto t6 t7 . como si no me bastara con los enemigos en mi estaría interesado en ganarme unos cinco mil dólares país.me preguntó si yo estaría interesado en darme cuenta de que me encontraba tan incompleto editar el informe del proyecto en el que entonces é1 de la mente que había aceptado y estaba iniciando un estaba embarcado y que consistía en recuperar la trabajo con los curas que ya me habría puesto en la memoria de los centenares de sobrevivientes y testigos mira de los militares de este país.

y tambiln paru nuevo sentado. y de la cual me propuse .mayor énfasis. de hecho una necer con la puerta abierta mientras me acostumbraba g ng^.. atertorizado. de golpe. al cual yo sólo tendría tearon a verme las dos secretarias. me había metido .ttáras.i'¿" V el análisis de los testimonios. entusiasmaúa co. mientras yo le daba tapíada.iros indígenas teitigos y sobrevivientes' lay las mil cien cuartillas a padecer nuevos ataques de hablaba castellano -ryoii. sino porque ya é1 per- por la irrupción en mi oficina de un chiquitín con gafas cibía que yo estaba tan incompleto de la mente que acept. como si me ni más ni menos que el director. puntualizó en aquella -oca- Yo no estolt comPleto dr la mente. según concluí por la forma en que vol- prácticamente terminado. .i¿n del informe."ág.rÁi^por sobre cualquier iosa referirse a los hechos fermiza que a partir de una frase ni tan ingenua. sln me había presentado qutzá una hora atrás.de todo aquel com- plejo de oficinas del fuzobispado dedicadas a velar por faltara aire y estuviera a p.qrrirtm q*. no poi lot entusiasmos que un.t en un berenjenal que sólo podía llevarme aLaparali- irrfot*. Abrí la puerta. siguiendo. y finalízando con los zación.s al fin y al cabo una más entre las centenares que me . tal como constataba ahora que volvía del um- .áos de transcribir las cintas y traducir los testi- de las lenguas mayas al castellano en que. cuando me rcgatear ni ponerme a considerar pros y contras' tal conducía haciami sitio de trabajo. el segundo de a bordo fulminante ataque de paranoia en esa habitación de Monseñor. No me importaba. prefeúa lrt.. p. sin detenerme a irrrrqr.. un chiquitín que era como en efecto sucedió. t.1 estilo conspirativo que 1o -caracteri divagar como recién había hecho.la de rigor.r ni siquiera paranoia a causa del encierro y de mi imaginación en- . despertaba eá mi ánimo. cinco mil dólares P9r pegarle el empujoncito a ese sitio y a mi nueva labor. aunque el hecho de que postrero a un proyecto en el que participaban decenas por los grupos.frrtt. habían logrado sacar los testimonios cualquier distracción que entorpeciera mi lectura de álllir.t escrito. i.de la puerta estuviese abierta sin duda afectaría mi con- i ¿.ir. decidido á petrnlá. pero á.n y bigotito mexicano. comenz"'do centración en la lectura.con lo. que desorbitados.. una última ojeada.t'to de desfallecer bajo un los llamados derechos humanos. i. pero mi propósito fue abortado a los pocos segundos Rioj. coá .q"ipot de profesionales destacados para la clasifica- bral de la puerta hacia la silla donde pronto estuve de .buen me peligrosamente en la labor que apenas empezaba. tendría q. el tipo cuya oficina estaba ubi- cada justo ala par de la mía y a quien mi amigo Erick la idea de involucfarme en semeiante proyecto.ilo.i.ía la propuesta y hasta me. sin. so pena de atascar- z^b^.a sabiendas de que yo jamás me negaría a seme- jante empresa.i¿" *i amigo Erick.el tocaríaleer en las semanas por venir. de los .. más bien saltar de inmediato a la que siguiera.rá1.-tot'q"e habían siáo víctimas."rt d.. quizá con los ojos 19 18 . y me paré en ei umbral. me explicó Erick. con la vista fija en la frase de marras...i.

chiquitín que me llevó que de inmediato acepté y que me llevó a todas y cada por todo el recorrido. con la sola escala to compartiría con quien se retrataba junto a Juan donde el chiquitín ala que ya me referí. porque las que poca cosa. un recorrido Pablo Il y a Bill Clinton. recorrido mos católicos dedicados a velar por los mal llamados que mi amigo Erick en sus permanentes prisas había derechos humanos. exclusivo de las organizaciones de extrema izquierda. él estaba consciente que me que por supuesto no le comenté a mi guía y que al esperaba un arduo trabajo. cuadrado patio central en el que entonces se encontra- dounidense William Clinton. el. a lo que el chiqui. como yo chando que yo habia abierto la puerta para tomar sin antes pensaba. dada la circuns. oficina tras oficina. y no sólo a la extrema izquierda. que las mujeres feas eran un atributo duda mi primer descanso. hasta que una de las oficinas de ese edificio que en verdad no finalmente me dejó solo de nuevo frente a las mil era un edificio. no que estar escondidas las chicas guapas. titución. típica estructura de un palacio arzobispal: dos plantas guibles en la pared en las que el chiquitín aparecía de sólida piedra con amplios corredores que daban al junto al papaJuan Pablo II y junto al presidente esta. él se había tomado la liber. más tarde como bien dije y que en ningún momen- ción hacia la que sería mi oficina. sino a uno que había dado el chiquitín director seglar de aquella institución. tad de venir a invitarm e a dar un recorrido por todo no. incompletas de la mente. no sin la parte trasera de la Catedral Metropolitana con la antes preguntarme si yo prefería que él cerrarala puerta 20 2t . mientras el chi- tancia de que el Papa y el presidente estadounidense quitín destacaba mis virtudes profesionales gracias a eran los dos hombres más poderosos del planeta y las cuales el informe sobre las masacres sería un texto el chiquitín que ahora entraba a mi oficina se había de primeray yo me decía que en alguna parte tenían tomado sendas fotos junto a ambos dignatarios. sino una construcción colonial en cien cuartillas que esperaban en mi escritorio. sido el seminarista de nuevo ingreso. por lo que en el acto me puse de pie y le me había presentado el chiquitín no sólo estaban pregunté solícito qué se le ofrecía. sino también del cuerpo. me esa misma mano alPapa y al presidente Clinton. pues carecían de cualquier rastro de belleza. dijo señalando las mil cien paso de los días descubrí que era intrínseco a esa ins- cuartillas que yacían sobre el escritorio. que así se llamaba a un chiquitín cualquiera. tín respondió con la mayor de las simpatías que per. una saludaron efusivos y zalameros. la mano y oteaba las fotos enmarcadas y muy distin. como si yo hubiese idea que por poco logra intimidarme. quienes al verme junto a Mynor. aspecto donara la intromisión. 1o que de inmediato me ban varios empleados disfrutando su refrigerio matuti- puso sobre aviso de que no le estaba dando la mano no. ahora comprendía que también de los organis- el edificio para que conociera al personal. una conclusión a la que arribé omitido al conducirme directamente desde la recep. pero aprove.

constituye un motivo de tranquilidad espiritual para mí. que también es mi caso.t t. recorriendo los rostros de los demás comensales: el hecho de tener una cantina cerca. tal como se lo dije a mi compadre Toto ufia vez que estuvimos acomoda- dos en una mesa de la cantina. la cantina más legendaria de la ciudad. ubi- cada por suerte a escasos doscientos metros de mi ofi- cina. en espera de los volu- minosos tarros de ceweza. que es mi caso. 1o suficientemente cerca como para evitar la ansiedad de quien teme por sobre todas las cosas ser impuntual. y de quien requiere en los momentos más inusitados una copa que calme su sistema nervioso.le expliqué en el momento en que tomábamos los tarros y los alzábamos en un brindis que mi compadre Toto aprovechó para hacer gala de 22 . Dos de mi oficina. sin importar el tipo de oficina en que yo esté metido. de ahí que yo considerurala cercanía entre el palacio arzobispal y El Portalito como un hecho casi milagroso. habida . cité al mediodía a mi compadre Toto en El Portalito.rr. a mano. como un guiño de los cielos en el sentido de que podría realizar mi trabajo sin desmayo. a 1o que respondí que mejor la deiara abierta. de que estábamos en el rincón más tranquilo del palacio arzobispal y no habría mo- lestas interferencias que me distrajeran' Para celebrar mi primer día de trabaio como Dios manda.

do por un portero con pinta de viejo sacristán. el enorme portón de madera. que no cabía la menor duda de que traía nuestros segundos tarros de ceweza. una marimba tocada por dos mundo prohibido e indeseable fue la que tuve tem- ancianos que barrieron con su música las conversa. "No te trarme en el relato de mis impresiones en esa primera aflljás. pelando maiana de trabajo. ban también en esa cantina donde por fin la marimba me que esa música constituía una especie de marcha había terminado su primera pieza y la mesera nos de bienvenida. "No se me ahueve. vociferó con su mueca burlona. una marimba desde las alturas de un tapanco ubicado esa extraña sensación de estar a punto de entrar a un cerca de la entrada. prano en la mañana mientras esperaba que abrieran ciones de las mesas. para decir. iantes y de sujetos sospechosos como los que pulula- tal como hizo entonces mi compadre Toto. a sabiendas de que en porque yo carecía de opción.r'rr"t. cómo me habían tratado dral. pero en el preciso instante puertas de unas catacumbas siempre temidas y aborre- en que lba a aÍraficar mi relato tronó ensordecedora cidas. zaÍ cofi la extraña sensación que tuve al tocar el enor- y enseguida inquirió sobre mis impresiones en esa me portón de madera ubicado a un costado de cate- primerá mañana de trabajo. a quienes uno podía olfatear marimba y su música molesta a fin de poder concen- por el halo denso y macabro que los rodeaba. esa mierda". una tal como muchas veces he expresado. riéndose a mis costillas. como si estuviese pidiendo que me abriesen las io. dada la circunstancia de esa cántina encerrada y sórdida pululaba canalla de que la marimba recién iniciaba su ronda musical. . algo que en verdad no me res que por lo general bebían a solas. esa música triste y llorona. en esa acera sucia y ma- ban más cerca del tapanco. dijo. fui conducido 24 25 .su peculiar sentido del humor: «porque salgás vivo de puede ser idolatrado por un pueblo triste y llorón. broma que en el acto despertó mis sospechas hacia compadre. Una vez que estaba dedicada a mí. incluidos informantes y torturadores debía pues hablar a los gritos para imponerme sobre del mal llamado Estado Mayor Presidencial. pero a las cuales el destino me obligaba a penetrar. suré a decirle a mi compadre Toto. conduci- conocedor de que si algo aboruezco con especial inten. donde ioliente que ya estaba infectada de vendedores ambu- tendríamos que hablar a gritos a fin de escucharnos. en especial de aquellas que esta. y por sobre todo la músi. aprovechando el ca triste y llorona de la marimba. mucho menos ahora que pedíamos la segunda la vista de la mesa. dijo con solemnidad el chistosito. yo diversa calañia. como la nuestra. casi sin levantar costaría. cuéntems".tranquilo. un relato que sólo podía comen- su dentaduia equinabaio el bigote a 1o Pancho Villa. me apre- sidad es la música folclórica. que le contara. los tipos de las mesas vecinas. pero también debía olvidarme de la y la mueca siniestra. hube traspasado el enorme portón de madera. torturado. me dijo mi compadre Toto.. con los ojos inyectados en sangre ronda de cerveza. instrumento que sólo intersticio de silencio entre píezay píeza.

dijo. aunque enseguida fui víctima de una trabajar sobre el doble de material. por lo que mi si estuviera a punto de empezar a vivir un destino en labor consistiría nada más en un afinado y retoque el que mi voluntad apenas contaba y cuyo principal final. como se desprendía de las mil le faltaba el reclinatorio y donde pude percibir en toda cien cuartillas que reposaban en el escritorio del Arzo- su dimensión el hecho de que estaba penetrando a un bispado y sobre las cuales mi compadre Toto pasó mundo regido por las leyes del catolicismo que siem. reconocí ante mi compadre Toto. las cin- con soltura en ella. Cierto ese sitio anteriormente y ahora estuviera volviendo a que a esta altura yo no recularía bajo el argumento vivir Ia misma experiencia que además marcaría mi vida de que trescientas cuartillas eran el listado de masa- de forma tajante. quero.las botas de en efecto cuidadosamente escritas. una sensación por lo demás escalofriante. sino también porque su aparien.imponía res. Le dije que el amigo Erick me pre habían generado en mí la peor repulsión. vaya usted a saber.a una sala de espera {ría y atemorizante. cuenta cuartillas que había leído esa mañana estaban cia de finquero -el sombrero de ala ancha. y 1o más probable es que un tanto académico del médico psiquiatra redactor de portara la pistola lista en la cintura.le dije a mi compadre Toto en el cres y de nombres de las víctimas y las ochocientas momento en que la marimba arrancaba con la nueva restantes estaban muy bien escritas. como ante. esa primera pafie del informe. así me lo aseguró. pensaría el cris. un Yasco de nombre tiano precavido. ría decir que impecables. pese al estilo antiséptico y peto. como si ya hubiese estado en dispuesto a doblar también mis emolumentos. dada la conftanza que teníamos. incluso me atreve- oficial castrense y la chaqueta holgada. especie temida en este país gracias a su agresi- dos minutos aguardando que el portero fuera en busca vidad y a la poca consideración que mostraba hacia de mi amigo Erich sentado en una banca a la que sólo la vida del prójimo. donde permanecí a solas demasia. Lo cierto no sólo porque estábamos en su ciudad y é1 se movía era que. modificar aquello que considerura necesario. En me hizo considerar la posibilidad de salir en estampida vez de las quinientas cuartillas acordadas me tocaría en ese instante. el muy listo. demás parroquianos se trataria nada más de un fin- sala de convento. ahora a interrogarme. lo que la había metido torcida y sin saliva. algo que sólo yo traba fuera del país. como yo pronto pieza. y el propio Toto se definía en su Joseba a quien yo no conocía y que ahora se encon- currículum como agricultor y poeta. aunque por supuesto tenía cafta blanca paru rasgo era el peligro. sin dis- Antes de seguir adelante debo aclarar que con mi torsionar el enfoque -y su conftanza en mí era tal que compadre Toto yo me sentía particularmente seguro. pero para los tía en plantear diversas tesis sobre los efectos que el 26 27 . sin que pareciera sensación aún más rara. no había necesidad de entrar en detalles. como podría comprobar. cuyo método de trabaio consis- sabía.

lo que me pareció prudente. el bacanal mudito no podía responderle. dije al girle incisiones en el cueqpo con el yatagán. su única forma de expresión. sarlo. después del mudito fueron pasando a machete a golpes que seguían a cada pregunta hecha por el sar. le tocó comenzar a recibir gol. sin de trabajo hubiera sido poco propicio que yo llegara 28 29 . algunos de los cuales leídos peor que podía ocurrírseles era desafiar ala autoridad. cada uno de los demás pobladores. y que a esa altura dores de la guerrilla. porque al pobre mudito le tares le amarÍafl a la víctima las muñecas para inmo- tocó en suerte que los militares lo interrogaran sin vilizarla y como si no le hubiera explicado que con saber que él era mudo. quien inter- la salud fisica. para enseguida apuntalar sus tesis con nando el machete para hacerlo hablar como locutor los testimonios de esta misma población. como si desconociera que de entrada los mili- Central frente a catedral. comentó no recuerdo en qué caserío perdido en el altiplano mi compadre Toto mientras picaba de los platillos con sucedió. quien tazó al mudito sin darse cuenta de que esos gritos no bebía su cerveza demasiado de prisa o más bien bebía eran sólo de dolor. por ejemplo el caso del mudito del pueblo. indio hijo de la gran puta. sino de un mudito para quien esa era mientras yo hablab a y por eso me llevaba la delantera. deportivo y para que ese hatajo de indios que presen- te escogidos entre los centenares y centenares de casos ciaban la escena despavoridos comprendieran que lo que se tenían en archivo. papas y cebollines que la mesera recién dejaba en la incluso lo venía rumiando mientras crttzaba el Parque mesa. claro está. aunque supieran gento que comandaba la patrulla. pero el mudito nada más segundo. en consecuen- tes del poblado el mudito recibía sin decir palabra los cia. vir para venirlo a contar doce años después. continué. los primeros machetazos las pinches manos del mudo pes para que confesara los nombres de los colabora. ty por qué no Iehizo señas con las manos?. sin que nadie de hablar y dijeran estar dispuestos a delatar a los colabo- la población se atreviera a decirle al sargento que el radores de la guerrilla. esa mañana habían conmocionado mi imaginación un sargento bastante bruto si consideramos que des- enfermíza. a los gritos tiempo que mi compadre Toto pedía su tercer tarro de "ihablá. de nada les sirvió. "Mudo más pendejo. salieron volando con todo y amarres. ya nadie estaba para explicarse a señas. aunque lo amarrarun a había comenzado y sólo un par de ellos logró sobrevi- ese árbol de la plaza y el sargento comenzara a ínfri.r. lo leí precisamente antes de salir de la oficina. debidamen. mental y emocional de la población pretaba su silencio como un desafio y fue desenvai- sobreviviente.descuartizamiento particular y generalizado tuvo sobre poder responderle al sargento. reconocí ante mi compadre Toto. dadala circunstancia de que en mi primera tarde cía que saldrían de sus cuencas a causa del terror. si he de confe- abría desorbitadamente los ojos de tal forma que pare. antes de que de cerveza en tanto que yo aún tenía la mitad del me calentés los huevoslr. enfrente de los demás habitan.

. notando que mi compadre no me permitieran sacar el material del Arzobispado.. corregir mil cien cuartillas con historias de indígenas orear a esos fantasmas sanguinarios que acechaban obsesionados con el terror y la muerte podía que- sus sueños. 1o mejor era que me distrajera. y que me olvidara del tra- profundidad que yo había apuntado ya algunas de bajo una vez fuera de la oficina. intoxicarme con una morbosidad malsana. por motivos de seguridad. si era posible Las alfeñique cualquiera. como si yo hubiera leído casas estaban tristes porque )d no había personts dentro" ' 31 30 . y que la marimba recién finalizaba su pieza. y con mi tomármela como una chamba de oficina cualquiera.. .. Y enseguida obsewé a mi compadre. en una etapaterapéutica al poder confrontar su pasado. fuetza y para compensar. más agricultor que tal como le expiiqué a mi compadre Toto. los hombres. comieron ruwestros aniruales.. vos que sos poeta. de madera para que me dejaran entrar a seguir-leyendo las rnajeres. dispararía mi ni tan despreciables. como descubrí con pena.. mejor no sacar eso de la casa de los curas. cuando lo escuché dentes dichas por indígenas para quienes seguramente apenas comentar "qué onda. con una entonación más contundente aún. iban asombrándo a medida que avafizaba en la lectura.t mi libreta personal. como si ése fuera el instante propicio parala seducción. leí la tercera: Qtemaron nuestras c*sas. dolor y cuyas frases tenían tal sonori dad. áQtién üa d rePoner historias . donde sendas damiselas departían con un pasé de inmediato a leer la segunda frase. porque enseguida clavó en mí su mirada ver sus más dolorosos recuerdos. mejor énfasis declamatorio. Escuchá esta lindura. recordar los hechos que ahí relataban significaba remo- supongo. según é1. ialt!.. que apenas era una de las muchas que me expresaban toda. dije antes de leer la primera frase. como una cortesía.o*o la del mudito o a escarbar en los testi- monios para encontrar frases como Yo no estolt compltto Y lo observé de nuevo. frases contun- poeta. sin esperar. mataron nuestros niños. pero dijo mi compadre Toto y luego señaló con un movi- éste a su vez me mirab a a la expectativa. debía dar gracias de que mi pequeña libreta de reportero del bolsillo interior de ái chaqueta de mezclilla.>). dije al tiempo que sacaba mente mi libreta de apuntes. pronuncié: S¿ qweda triste sa roprt.borracho y escandaloso a aporrear el enorme portón Y luego.la desolación después de la masacre. señalando acusatoria- . pero no para mi compadre Toto. y apuntó de nuevo a mi libreta. ia1!.11. convivir con esos textos las Toto había relajado su atención porque la cantina cada vez se llenaba más y en una que otra mesa había chicas veinticuatro horas del día podría ser fatal para una personalidad compulsiva como Ia mia. aprovechando paranoia a niveles enfermizos. como ellos mismos reconocían en esos testimonios que parecían cápsulas concentradas de brantar al espíritu más ferreo. por 1o que miento de su boca hacia'una mesa contigua a mis espaldas. porque ahora todas las casas? sí tenía que haber encajado esos versos que para mí de la meite. pero también entrar perdona-vidas y dijo que yo debía tomármela con calma.

para que a mi compadre Toto no le Jupiera ninguna duda: Ties días llorando.n la mirada de mi compadre Toto cierta alatma. Ahí me se. v.e cuando detecté .edí a leer con mayor frmeza.ti. "Só1o ya el no querer es lo que quiero". si no se trata de un gran verso. cuando 1o que yo buscaba. con un rictus de burla. F.té abajo de la tierra para decir ah7 esúia crucita. y ninguna otra cosa más. ahí está nuestro polaito 1t lo aamos a ir a resPetar. la mayoría de los cuales podía perfectámente ser informante de los militares. como si yo me estuviese yendo de boca y algun informante preciso estuviese tomando nota sin que yo me perca- iarr.l dolor es io enterrarlo 1to. en esas intensas figuras de lenguaje en la curiosa construcción sintáctica que me recor- y'daba apoetas como el peruano César Vallejo. y después dijo: "Qtevedo".llorando que le quiría jto . de espuma del bigote. recitó mi com- era mostiarle la riqueza de lenguaje de sus mal llama- padre.. dadas las condiciones de ese país. razón de las frases de mi libreta de apuntes para convencerlo más para guardar mi pequeña libreta de apuntes en el de la bondad de una causa justa con la que me estaba bolsillo de mi chaqueta y hacer una señal a la mesera comprometiendo. pero cuando üamos a Poner la oela no hal donde la aela poner"' Y esta otra frasá. un fragmento más largo...r con nerviosismo a los comensales de las mesas que nos rodeaban. decime. se 1o dije ya un tanto encabronado por la circunstancia.flájo d. de una joya poé- tica. y sin dejarme intimidar por la marimba que de nuevo arrancaba. limpiándose los restos dos compatriotas aborígenes. fueran. no me irubiera extrañado incluso que muchos de ellos 1o 33 32 . ahí está é1. tal como para que me traiera mi tercer y último tarro de cefYeza. dije antes de pronunciatla con intensidad: Porque poro *i .. y enton- ces pro. 1e increpé ya decididamente encarre- rado yo. a dejar und su aela. 1o que me produjo cierto escalofrío y el ac-to . suponiendo que él como poeta hubiera podido estar inieresado en ello.

menudo y lerdo tras su escritorio.le espeté al pagador que permanecía con la mirada baja. Tres Reventé como hacía mucho no reventaba. y no creía yo que mi amigo Erick me hubiera engañado con semejante desfach atez.le expliqué al pagador.. que él ni siquiera sabía qr. hasta que del fondo del despacho emergó un rubio. en la oficina de administración del Arzobispado. misma mañana mi amigo Erick me había asegurado que después del mediodía pasara a pagaduría a-cobrar mis dos mil quinientos dólares de adelanto. . alto. cual monaguillo repren- dido. cuando e_sa tarde el pagador me dijo que no había ningún dinero para mí. para eso había yo caminado desde mi oficina por los amplios corredores hasta el otro lado del palacio arzobisp al. haciendo caso omiso de que esa -. 35 . para recoger un dinero sin el cual sería imposible que yo continuará mi trabajo. tal como era el acuerdo. sin responderme. con acento caribeño y yoz de mando. que se me pagaría la mitad de mis cinco mil dólares al principio del trabajo y la otra mitad al final del mismo. tuviera que pagar algo. io usted me está diciendo que mi amigo Erick me ha mentido con la peor desvir- gienza?.

me 1o aseguraba é1 como jefe hubiera dado cuenta. ducía. 1o Erick siempre hablamos de cinco mil dólares. enardecido por mi andanada. como si no se tardar al siguiente día. una pregunta estúpida desde espeté que no sólo de pronto querían que les hiciera todo punto de vista ya que en mi trato con mi amigo el doblode trabajo por la misma cantidad de dinero. caso.quien preguntó qué estaba sucediendo. un llas si no me pagaban mi adelanto en el acto. que mi dinero se me pagaría a más sido viejos curas en su paseo vespertino. tal como se lo diie al chiquitín mientras me con- debo reconocerlo. con los con un andar lento y cadencioso.a lo que procedí sin dilación al escupirle que me tramitara el pago. No se requería demasiada capacidad que bajo su palabra como director se me pagaÁa al de observación para darse cuenta de que al rubio le siguiente día temprano en la mañana mi adelanto de estaba costando un huevo y la mitad del otro conte. porque yo no estaba dispuesto al chiquitín una vez que me aseguró -posando su ma- a corregir ni un renglón más de esas mil cien cuarti. preguntándome además nerse. no supuestamente tranqullizadora en mi espalda. de que en la de no ser por su oportuna aparición quién sabe cómo tarde sin falta podría cobrar mi adelanto. como enseguida le quedó claro. cuando le en moneda nacional. intención de ese rubio que ahora mascullaba. dicho ya con la voz alzada y un tanto histérica. para quien el cumplimiento de un pago está por no estaba cumpliendo su deber y ponía en peligro la encima de cualquier otro valor. que me con- de yo tenía entendido la palabra de mi amigo Erick sideraba un imbécil que no pelearía por mi adelanto. como si hubiéramos dientes apretados. tal como gestó que despertó en mí la peor de las sospechas- estaba acordado. sino que ahora incumplían con flagranciala viejos y apestosos no podrían servir como incentivo base del acuerdo laboral que era el pago de mi ade. que era mi lanto. dije "su palabra. para alguien mínmamente en sus cabales. como suele sucederme cuando des. que tampoco había si prefería recibir los dólares en efectivo o un cheque terminado. como se lo hice ver totalidad del proyecto. sin quitar su sospechosa mano de mi espalda. con suficiente énfasis. dos mil quinientos dólares. lo que me pare. y aprovechaba 36 37 . valía en esa institución. administrativo. cubro a alguien que se propone estafarme. un cruzado en tierra de indios a quien retraso debido a que é1 no había estado durante la restregarle en la ieta Ia ineficiencia de esa burocracia mañana cuando Erick seguramente lo buscó para que católíca. y chiquitín que se retrataba con Clinton y con el Papa. hubiera terminado la disputa entre elrubio. y hasta don. cuyos billetes se viese. nada más se trataba de un pequeño ció estupendo. Yaya la suerte que en ese instante parecía inconcebible que no estuviera listo mi dinero apareció en la puerta de la oficina administrativa el cuando mi amigo Erick me había dado su palabra. que era la hacia el lado del palacio donde estaban nuestras oficinas. sin cual era una barbaridad desde el punto de vista que mencionar jamás su moneda nacional. enfrentándome. lo que significaba que alguien y yo.

golpe hubiera abierto la puerta de mi oficina. con ánimo de cambiar de tema.unq. entregado al proyecto. un trabón que lo hizo caer estado de ánimo que persistió cuando me despedí del de hinojos al suelo. respirando acompasadamente 38 39 . Debo reconocer. entré a mi oficina cerrando la puerta a mi ojos. sobre la calidad de los textos del mas de segundo me trasladó alaoficina del susodicho.irada perdida en la alta pared des. sin embargo. ya lo conocería más. torio. que una tqué se creía ese comemierda?. la cual nuda. sólo el tal Jorge metido en su escri- mento la calidad no era el problema sino la cantidad.ue nadie hubiera imaginado en mi mano. aserto que en automático me retrajo al encabro. a con mi imaginación en un torbellino que en milési- fin de que me relajara. tan terminarlo seguía siendo el mismo y el dinero tam. revisando cuentas. no era culpa de éste el retraso en mi otro de esos indios acomplejados con quienes acos- pago. con mayor furia aún que la primera. mi a esas horas nocturnas cuando no quedaba nadie en el tercer día de trabajo. informe que yo había leído hasta ese momento. por supuesto. tal era mis ojos decía A puro palo 1 cwchillo mataron a esos mi encono. palacio arzobispal. se trataba además de un buen compañero. sin ningún puñal hasta el paroxismo. hasta que de pronto me descubrí en el centro cada patrullero tenía que tomar dándole unfilazo o cortán. como un enloquecido tal cosa al verme senr. a 1o que respondí que de mo. tonces me preguntó. después de la cual paró de meteruna y otravez el cuchillo en el cuerpo del seguía un breve testimonio sue me resultó fatal -decía: soberbio panameño que me habíanegado el pago de mi Agarraron a Diego Nap López) agarraron wn cuchillo qae adelanto. . porque de súbito encendió mi rabia quien apuñala a su peor enemigo. ya completamente poseído. me daba cuenta hasta ahora. concentrado en ello que no me sintió llegar y menos bién. pero en verdad saboreando el doble de 1o acordado en tanto que el tiempo para el hecho de haberse cagado en mi humanidad. En. en se cuando le clavé la segunda puñalada por abajo del especial porque la primera frase en que se posaron esternón.para pedirme que no me efiojara con Jorge. un en el costado del hígado. hígado desgarado. que enseguida mí brazo vehemente no doce hombres de los que se habla allí. boquiabierto. por culpa de quien yo no había cobrado mi adelanto: consternado. con la so{presa y el terror en los chiquitín. pasearme por la habitación. de mi oficina haciendo los furiosos movimientos de dole un poquito-. pana tumbraba tratar? Entonces me puse de pie y comencé a meño. pudo reaccionar cuando le clavé la primera puñalada namiento por el retraso en el pago de mi adelanto. un coraje concentrado en el miserable panameño por cierto estaba sin seguro. por lo que tampoco pudo defender- sin que ni por asomo pudiera retomar la lectura. las dos manos queriendo cerrar su espalda y me senté frente al mamotreto de cuartillas. toue me podía basurear vez de nuevo en rni silla.r Co con los codos apoyados en hubiera pensado alguien que sin previo aviso y de el escritorio y la rt. el jefe a su antojo?. tno se daba cuenta de que yo no era administrativo.

un trecho en la acera congestionada por la irrti. quizá reflexionar sobre lo que me Labíacaído aún. al fin. al igual que esa tarde en que no me pagaron distas vendedores de esp'erunza. yo la sacaban del grifo. mi destino improvisado. cruzando intem. tado por jovenzuelas y jovenzuelos con inclinaciones pestivamente. de manera desastrado café-bar de nombre Las Mil Puertas. como hubiera recibido realmente su castigo y por 1o mismo si detectar el rostro del asesino fuera a garafitízar mi yo podía largarme. en la mesa del rincón.incentivo salía cada vez a la calle. pero en cualquier que me slguteran. obsesionado. antes de partir en estam. con letras enormes y caligrafía cance- apestosa a orines y a basura que separaba al palacto. sentí laplacídez de quien se ha catedral a través del cual ava¡zaba a trancos. oteando quitado un peso de encima. ahora comunistas reciclados pero sobre todo muy frecuen- en esta aceÍa. cuando también me había sentado en la ningún costo. quizá rebeldes. no tanto para evttat artísticas. paÍa que los curas entendieran. como si el panameño ya todo el tiempo -atrás. a media mafizafla. adelante y a los flancos-. una vía 40 4t . pero en todo caso una mesa preferible a las ubi- bispal del mercado central. que no era broma. das con horribles versos de mediocres poetas izquier- eIéctrico. sin ceder en mi estampida. un estercolero a espaldas de cadas a{uera. un hecho constatado en mis ante- era un extranjero cuya muerte en un asalto no tendría riores visitas. Evitar la emboscada siempre temida: con mesa del rincón. hasta entre las dos secretarias.parubajar mi agitación. otro trecho sobre en mi Lolsillo. una cuadra ningún recato.luego en la de enfrente. por supuesto apenas tenía dos puertas. -en verdad especialistas de inteligencia del ejército- me arrinconai:ían a puñaladas para quitarme algo que porque el agua natural que es mi preferida en ese lugar no llevaba. cuando el sol no copas. versos escritos sin mi adelanto y enfilé por la Octava Avenida. presto a pedir un agua mineral para apaciguar mi aliento. frente a una luz transparente y con la estaba sucediendo.aÍzo' laria. y el sitio que se me ocurrió fue un brisa templada correteando entre las calles. que similar a mi propio correteo. sino para evitar la emboscada rica carne tierna y sin destazan para elevar mi ánimo. atestadas áe gente. hacia el Pasaje Aycinena. propiedad de naba atoda la velocidad que podían mis piernas. tal como hice. disfruté esa hora de la tarde. me siempre temida. distraerme . que ni de broma iba a trabaiat escape. bohemias. que antes de ir a mi apartamento quería tomar unas pida. donde las paredes estaban ensucia- este. crucé el vestíbulo abusaban del claxon. aquélla en que dos pseudo ladrones dije una vez que estuve dentro. iluso hubiera sido con las calles caso una atmósfera opuesta a la del palacio arzobispal. por- Durante unos segundos. sobre el propio Pasaje Aycinena. sólo tomé mi chaqueta. cami. sin darle explicaciones el asfalto donde los viejos autobuses traqueteaban y a nadie. que los dos mil quinientos dólares estuvieran gente y los vendedores ambulantes. alcancé el enorme portón de que llegué a la Novena Calle y empecé a remontarla madera y salí a la calle.

nada de qué preocuparse. po. el rostro de esa chica siendo poseída. Pedí. carajo. y tam.. llamados veladores de los derechos humanos echara penetrada. y bién pude ver su expresión de abandono en el momento enseguida extraje mi libreta de apuntes del bolsillo del orgasmo y casi escuchar sus gemidos lastimeros. Pero no permitiría que ese grupo de los mal de mis manos. me dije dándole otro sorbo.o. que jamás volvería a compartir.- tada en mi entrepierna. pero que sobre todo me rorpr. nada. en a este antro donde cualquier mal nacido me tenía a su segundos.rrdír. de la película mental de otro y yo Ia viera con cierta cuya musicalidad me dejó perplejo desde el primer indifeiencia. como ésta que de observar el fluir de mis pensamientos aunque ajeno decía Lo qwe pienso es qne pienso )¡o. y una risa coqueta en su timidez.o. un estado de ánimo propicio paratapaz momento. tas insensibles como mi compadre Toto y que con menos ahora que acababan de traerme el whiskey con suerte podría utilizar posteriormente en algún tipo de soda y luego de paladear el primer sorbo con un rico collage literario.ár. sacudida. de las chicas semejante empresa y tener que recorrer enloquecido guapas.peatonal abandonada que conducía de la Novena oficina de la cual yo había salido en estampida y de Calle a los portales del Parque Central. mientras frotaba mis ojos con las palmas antojo. literariamente. o esta otra. una de hecho al dar un rodeo por ia ruta más larga para se- ellas en especial.. como si se tratara Thnto en sufrimiento qile hemos safrido tanto con ellos. claro está. p€ro que no pude prolongar como hubiera para no sospechar que procedía de un gran poeta deseaáo a causa del arribo de un grupo de individuos y no de una anciana indígena que con ese verso fina- que en el acto identifiqué como pertenecientes a la lizaba su desgarrador testimonio que ahora no viene 42 43 . cosquilleo me sentí por fin en mi eje. que tampoco eran muchas pero sí una ciudad extranjeral que era 1o que recién había iufiiientes como para distraer mi atención. tal como mi compadre Toto me me obligó a preguntarme qué carajos estaba haciendo había recomendado. sin identificarme con ellos. un ejercicio de fantasía que terminó con calma aquellas frases que me parecían estupendas de equilibrar mi ánimo y hasta generó una leve corren.aca de mirada vivaz.. . cuya calidad poética era demasiada como del espíritu. la fl... por mis embates rítmicos. capaz por el uso de la repetición y del adverbio. cejas árabes gún yo descontrolar a mis eventuales perseguidores. de interior de mi chaqueta con el propósito de paladear gatita satisfecha. whiskey con soda y me propuse sacar de mi cabeza una interrupción en verdad grosera pues no sólo me las asociaciones mentales relacionadas con mi trabajo sacó abruptamente de mi estado de ánimo sino que en el Arzobispado. tranqurlo. un la cual en este momento no quería r. cuyos rasgos avivaron como si al final de cuentas no hubiera venido a dar mi imaginación a tal grado que pronto pude ver. y más bien fijarme en cada una yo con mi vida como para haberme comprometido en de las chicas presentes en ese bar-café. . a perder mi whiskey. a ellos. pues.

claro está. pero lucía entera. cómo era posible que yo no la hubiera visto. que otra mirada de reconocimiento. no en cualquier chifurnia. pero desviando en el acto mi ruta hacia aquella aparición. con un rostro fino y de expresión saludable. que había pasado la mayor parte de su vida en Madrid. ipadre eterno divino!. que nadie se presenta de esa manera. propor- cionada. aún molesto por su inoportuna aparición. no al principio de nuestra charla. que su padre era un presti- gioso médico militar admirador y al servicio del generalí- simo Franco. mucho menos en el patio del palacio arzobispal con- currido por los mal llamados veladores de los derechos humanos. sentada en el borde de la fuente de piedra: iuna aparición!. me dije.pero a quienes me abstuve de saludar. Al salir pasé junto a la mesa de los que ya eran mis compañéros de trabajo. que hasta ahora supiera 44 45 . sin ese resentimiento propio de las feas adalides de causas mesiánicas que pululaban en el Arzobispado. Ambas frases deberían estar escritas en las Cuatro paredes de este bar-café en Yez de esos horripilan- tes versos de poetastros izquierdistas. junto a la que me senté. mien- tras caminaba por el corredot hacia la cocina en busca de un café. No era y quienes tampoco me saludaron aunque hubo una Demi Moore. Bingo: por fin encontré una chica guapa. presentán- dome. debo aclarar. en el barrio de Salamanca. donde ella leía y tomaba un poco de sol matutino. pedía la cuenta a la mesera y echaba una última oieada a la chica de cejas árabes cuyo rostro había encendido mi imaginación. y enseguida le pregunté dónde había estado metida toda esa semana. una chica nacida en Toledo.al caso. sin preámbulo. pensé mientras guardaba mi libreta de apuntes. me contó ella.

tal como le hice ver. en camino hacia el restaurante vegeta. de mi amigo Erick en el palacio arzobispal' trastorno digestivo a causa de su estadía en tierras inhós- pitas...i ll. efectos nocivos y hasta mortales que la ingestión de riano ubicado frente al quiosco del Parque Central' carne producía. junto a mi plato de sopa: Mis hijos dicen: cons- a punto de entfar a un restaurante vegetaflano mamá. pues lo peor era que la ausencia de cadá- por tiempo a pocos metros de mi oficina y c9n quien yeres por Íazones siniestras impedía que la gente cum- para tantá podii.rrrd. enumerando los diversos de madera.to no nos habíamos encontrado' Horas más Íata en contra de la carne. rni pobre PdPá dónde habrá quedado.lr. dado que sólo una mente el sol sobre sus hwesos..i. que le parecía asquerosa y [rrd. ádón- acostumb rada a las abstracciones absurdas y a las de estará? Como quefuera an animal mi pobre papá. a consecuencia de 1o cual ser cierto. talones. una vez que estu- f. y después busqué una piÁ^ buen corte d. llamada corrección política' 1o cana de pafla. cfvzamos juntos el enorme portón le causaba mucho daño. tan famlliarizado que procedí a char que mi simpática acompañante pudiera ::t'1' sacar mi libreta de apuntes del bolsillo de mi ameri- AierrL^ de la .rrp chica atractiva.grdo al restaurante vegetariano cuando comencé ya estaba familíarizado. inteligente. es el dolor. la primera vez.rrirr que el mismo hecho de que estuviéramos sobre la mesa. Pilar inició su pero- pot^p^r. tal como yo temía.. . Me dijo que se llamaba Pilar' vo por el cual ella había escogido ese restaurante para Pil. Jel palacio arzábtspal ac. fal aez pasa la lluaial el aire.ltr"ü desde"t^éi^ cinco meses ttabaiaba b1i9 la¡ 'órd. leí entre sorbos. t"Át tierna y jugosa' por 1o ^un 47 46 .. . . de eso a detáctar ciertas expresiones que me hicieron sospe- trataba el informe. psicóloga graduaáa en la Universidad Com.ro . desde el. la muy que hasta entonces me aventuré a preguntarle el moti- de su existencia. algo con lo que yo .r*bién con lL co*t'nidades indígenas de Alta vimos sentados.. que eso hacia ella en sus áirUfá .punto viajes al interior del país. demasiado como pliera el ritual del duelo. y la coloqué abierta hiro p. como pronto yo descubriría. a mediodí a. pero no.r. reunirse con las comunida- de vista que se viera.. en aquel ambiente con cierto tufillo 'Yr.. en espera de que adujera algun . que no habíamos sufría trastornos de toda índole.que de la hija de un médico militar franquista convertida . fácilmente intimar.n lo. que además ttabaiaba la mayor parte me explicó. des indígenas víctimas de las atrocidades militares para *.rr. una maravilla..ompañado y sin el en salvadora de indígenas. extranjera y al parecer del ayudarlas a superar sus traumas por la falta de duelo.. .or.rr. con un léxico y un énfasis propios conversando con tranquilidad. donde había permanecido la última semana' a secta que percibí de inmediato. nuestra primera comida. para leerle unas estupendas frases sobre que me puso un tanto en guardia y enseguida me el tema que ella mencionaba. Esto militancias <le moda podía preferir esa comida insí. tal vez pasa tituía un pésimo síntoma. caminar departiendo plácida.

racista» eue me granjeó lá animrdrr. frase que esa misma maiana me había electrizado: de que un mes atrás me habíavisto obligado a abando_ Los cerdos lo están comiendo..r_ mi garganta para continuar con la lectura de la frase sión de medio país. que contaba con un presidente africano. en pocas mesas había comen- una expresión demudada. lr no opinará como é1.. por lo que luego de soltarle bía más que una barbería.. porque lo..f color de la piel nada importa. pregunté a mansalva si su novio también trabajabi lamentos de imitadores de la mal llamada nNueva trova en el Arzobispado. con centenares de afiches con motivos revoluciona. mes atrás me viera obligado a emigrar a este paíi veci_ ) todos dieron un aplauso empezaron d comer. nar mi país.. cuyas paredes estaban decoradas mi exilio y sus estudios de posgrado pasé a la ofensiva. como el hecho mal llamado amor y que a continuacióriencá núaúa 48 49 . ya sea los l. y rios y en las noches ofrecía música en vivo.que .. comentario con el propósito de beber un trago que refrescara calificado de . 1. . ya que enfrente de ese bar no ha. y Quiero aer al menos los ltwesos. a a Erick?". en especial áe los pod. d9l mío. y a aceptar la oferta de mi amigo'Erick Qriso mi suerte que la siguiente tarde después de 1o de editar el informe que ella ya conocí p^í^er cual la jornada de trabajo saliera con Pilar a tomar unas también estaba trabajando. "o de ses. sin otro propósito que descoúr^rl^. que en ese restaurante no vendían cervezas. por culpa de un artículo eir el que pronuncié al tiempo que alcanzaba mi vaso de fresco sostu_ ve que El Salvador era el primer país latinoamericano de arrayán. q* su inmovilidad también.. u. pero cuando arribamos con como pronto comprobé. última de las frases que me hubiera gustado compar.. que quien tenía que soltar la boca erá e[a. la torial a su negativa a escuchar las opiniones de qri.. para mí mismo tan sólo... percaté de que Pilar no estaba disfrutando de mis fra- los empleadores. y que el presidente pareciera un negrito africano.roro. vicio al que no soy adicto. nombre y no de una conversación liviana al calor d. pero en fin se trataba de la generalidad de que ambos habíamos coincidido en Mé*i.y cubana" o ritmos bailables ejecutados por imitadores srn lmagrnar que esa era su herida gangrenosa. pero en ese instante me á.. del grupo Gipsy Kings.o durante una enorme bodega. sin--o a su actitud áicta- libreta. .. están repasando sws ltwesos.la incomodidad absoluta... y" -. de ahí q* .. principio fue Pilar aún era temprano.iy cómo ^y ünociste cervezas -por gracia de Dios ella no era abstemia. por lo demás verifrcable. lrrmor. . yezas.or_ sales y tuvimos las mejores condiciones para conversar tracción del llanto.rró . se transfor. i. caramba. pese a li aclaración dá q". al calor de las cervezas.1 por demás extraño. la expresión estupefacta de su rostro lo decía. incluso le revelé aspectos de un espécimen llorando a causa -estaba seguro yo_ d. le expliqué a piiar.. preguntó.í mi vida. no sin antes leer. por lo que decidí cemar mi . como si se tratara de mi confesión un bar llamado La Bodeguita de Enfrente. había referido al hecho. tir con ella y que decía: Cuando los cadáaeres se quemdron.

en mí al oyente cautivo para borbotat, aun sorbiendo traidor y deleznable, habida cuenta de que enseguida
mocos, su drama: el chico se llamaba Humberto, tam- y. sin mayor problema quedan a disposición para ini-
bién trabajaba en el Arzobispado cuando se conocie- crar una nueva aventura que les permita entregarse
ron, iquién me lo había contado?, pero tres semanas como nunca 1o hicieron con el traidor que tampoco
atrás éi habíaviajado al País Vasco, donde estudiaría lo merecía. Y le sonreí, para que terminara de enten-
una maestría en Ciencias Políticas, 1o que de ninguna der. Pero la Pilarica volvió a las andadas, con un llanto
manera explicaba su llanto, le hice ver, tajante, que ya francamente grosero, irrespetuoso hacia mi perso-
nadie .r, ,r'r, cabales llora porque el amante se ha ido na, que sólo quería beber unas cervezas y tantear la
de viaje, a menos que se haya ido con otra persona y posibilidad de seducir a una chica que parecía guapa
qrr. ,á meta en la cama con esa persona, dije, fasti- e inteligente, craso error, que la guapura con mocos
d'irdo, porque el peor fastidio es una mujer llorona, no cuaja ni la inteligencia con llanto, por lo que le
y ésta moqueó entonces con mayor virulencia, exi- hice una señal al contrahecho para que trajera otras
iiérrdo*. qu. 1. revelara quién me había contado su dos cervezas, dispuesto a ponerme de pie tal como mi
ár^^^,cofiIo si se necesitatala lengua de un chismoso vejiga lo exigía, pero en ese momento ella en un exa-
para enterarse de 1o que el sentido común decía, le brupto masculló que lo que más le dolía era que le
expliqué, ya evidentemente incómodo, con el mesero había entregado mil dólares como préstamo r-ororo
fisgoneando desde la barra, ique no queremos otra a su querido Humberto y éste presto los había ocupa-
,rlrrr^, contrahecho!, me hubiera gustado gritarle, do para pagar el boleto aéreo de la tal ltzel. iCarajo!
pero en ese momento Pilar comenzó a gemir f-uer.a d5 -le espeté al contrahecho, quien temeroso puso las
iodo .ontrol que éllahabía engañado desde el princi- cervezas sobre la mesa-, iha escuchado usted?, esta
pio de la relación, pero ella sólo se había dado cuenta niña le paga los viajes a la amante de su novio, iquién
Luando ltzel, la rival vencedora y por supuesto com- tuviera una novia así..! La víctima de su propia estu-
pañera de trabajo , vtaió también hacia el País Vasco, pidez de pronto dejó de llorar, Ágtda en su silla, como
apenas una semana después de Humberto, sin ningún si hubiera despertado de un sueño, asombrada, incluso
Áotivo ni explicación, áijo aún sorbiendo mocos, a 1o con ganas de indignarse, me pareció, por lo que alcé mi
que yo respondí que el motivo iba entre las piernas de ceryeza y dije salud, no.precisamente pensando en
úumberto, .o, .1 gesto de un experto en relaciones ella sino en Humberto, un chico a todas luces listo y
de pareja, y luego le ofrecí mi mejor homilía: es dis- con futuro, y también en ltzel, cuya absoluta falta
tinávo d. ias p.iro.rrt inteligentes dar gracias cuando de escrúpulos había encendido mi imaginación, por
pueden deshacerse sin ningún esfuerzo de un cónyuge lo que le pregunté aPtlar qué tipo de animal .rrim

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su novio' que debía persistir con Pilar porque un buen polvo,
chica que con su dinero le había birlado a
de ser posible, relaiaria mis nervios y gratificaría mis
pfri, ,rn perfecto, reconocí, 9u€ sólo podía haber
""
,iáá .ot..büo por una mujer, pero mi acompañante
sentidos luego de una semana de permanecer encerra-
do leyendo sólo sobre cadáveres y torturas.
r.ri, . l"dignaáa no dijo palibta' Me encontrénada de
Cuando pasadas las once de la noche abordamos
momento en una situación incómoda' ya que
de su el taxi que nos conduciría al apartamento de Pilar, yo
me repugna como una mujer qu-e llora a causa
busca mi conmisera- ya estaba indigesto a causa de las dos horas en que
;;;pü eítupidez y qu! además tuve que tragari una tras otra canción de la tan cacarea-
Iiái, p.- ,t rnlt*o tiempo nada excita mi fantasía da nNueva trova cubanar, entonadas por un primate de
.tt"t'f, posibilidad de fornicar con una chica guapa rizos colgantes que hizo de Pilar la corista por exce-
v recién ,brndorrrda a causa de su propia estupidez lencia, que la toledana se desgañitaba como si de esa
il;^[¡ pádri, ensañarme gratamente durante el
forma fuera a recuperar los mil dólares y el novio per-
.1..i.i" ,rnrtorio, de ahí que I-1o supiera si decirle a
lagri didos, mientras yo engullía mis cervezas un poco irri-
É1r, q.r. diéramos por terminada nuestra velada
tado ya, aunque me cuidaba muy bien de que no se
Á"t, y procediéramos a pagr cada cual las cervezas
me notara, hasta que por fin terminó la tanda del pri-
0". ñiUi, bebido, o por el contrario' Yo d9b.ía activar
Mi mate de rizos colgantes, Pilarvio su reloj con un respingo
il;;l"gios de seducción para seguir adelante' y dijo que al siguiente dia había que trabajar, con el
t."?do de la intuició' *t dijo que- ella pade-
"g"¿.
,i^ un^situación semeiante, ya que por un lado estaba
gesto de la maestra de escuela que reprende a sus peque-
ñuelos, poniéndose de pie y llamando al mesero para
muy molesta porque yo me-había burlado de su
estu-
que nos trajera la cuenta, 1o que me sorprendió posi-
pidlz,y en especirl f*t'tt al contrahecho' pero por
el
tivamente, dada la cantidad de cervezas que ella había
t,ro áé..titrba co*par.,íay quizá no quisiera regresar ingerido y la torcedura en su mirada, yo supuse que
tan pronto a su casa a sumergirse en las pantanosas
Por suerte en ese instante me tocaría sacarla en vilo de la tal Bodeguita de Enfren-
;;t de la mortificación' te, cosa que no sucedió, sino que ambos abordamos
aterrtzaron en nuestra mesa dos chicos entusiastas
muy el taxi que supuestamente nos conduciría primero a su
que trabaiab-an en el Arzobispado' al parecer
de apartamento, donde ellabajaría, y luego al mío, donde
;;ig;t d. Pilrr, a qulenes yo urrlcamente conocía yo bajaría. coia que tampoco sucedió, porque una
que con-la áayor naturalidad tomaron asiento,
"*,
plñ;.; sendas ,r*,'^' y lograron desenredar el vez que llegamos a su apartamento yo también me
quedé con el argumento de que aprovecharia para cono-
;";. que había entrampado -nuestra velada' 1o que cerlo y beber la última ceryeza, con el consentimiento
interpreté como ,.t, ,.ñ"1 del cielo en el sentido
de

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de ella, claro está, no hubiera podido ser de otra forma. otro hombre, que la perdonara, que la comprendiera,
Olvidé decir que Pilar era una castellana típica: culona, no tenía que ver conmigo, hasta que ella superara lo
delgada, de busto más bien pequeño, cejas pobladas, la sucedido con Humberto sería capaz de estar con
nariz respingada, el hablar gangoso y atropellado, con otro, insistía, aunque yo le gustara y se sintiera bien
un faldón a cuadros subía las escaleras que conducían conmigo, no podía. Y entonces toda la pereza del
al segundo piso donde estaba su apartamento, seguida mundo cayó sobre mis hombros, porque me había
por mis ojos engolosinados con su trasero bambo- metido al cine equivocado a ver una vieja y aburrida
leante que tuve ganas de pellizcárselo, pero la confi.a¡za película que ya podía contar con los ojos cerrados de
no era tanta, pese a los coqueteos en La Bodeguita de tantas veces vista, una pereza tafi grande y paraliza-
Enfrente y a una que otra rozaduta, esperé hasta que dora que ni siquiera tuve arrestos para ponerme de
estuvimos en la cocina, luego que ella sacana sendas pie y salir en busca de un taxi, lo que debí haber
cervezas del frigorífico, para embestir como Dios hecho, sino que me arrellané en un sillón, frente a ella,
manda, mi boca en su boca poco abierta para mi gusto, aferrado a mi cerveza, y coÍr resignación volví a pre-
mis manos acariciando su nuca, su espalda y ense- senciar el drama de la Pilarica, el chico listo y la pér-
guida duro que aprietasus ricas nalgas,las cuales pronto fida compaiera de empleo, con La letania del amor
tendrían que ser carne para mi mordisqueo, según yo propio hecho pedazos, el llanto y los mocos de rigor,
deseaba, a medida que la iba conduciendo, sin soltar- hasta que no tuve más alternativa que volver al sofá
nos las bocas ni mis manos sus nalgas, hacia el sofá donde ella gemía, a compadecerla, a permitirle que
de la sala, donde caímos horizontales y yo procedí, llorara en mi hombro mientras yo olfateaba su cabello
como la lógica lo indicaba, a sobar sus pequeños porque usaba un champú desconocido, fuerte el olor,
pechos y luego, con un audaz movimiento, mi palma a decir verdad, casi desagradable, y al consolarla palpé
estuvo en su pubis y el cordial se deslizó en su hume- la suavidad de la piel de sus brazos y poco a poco fui
dad, algo tan natural que su reacción me dejó anonada- maniobrando de nuevo, con cierta expectativa, a -veÍ
do, porque de súbito ella fue una quinceañera virgen si con una segunda embestida lograba vencer sus de-
a quien le dicen que el lobo ha llegado disfrazado de fensas. El beso fue más prologado, debo reconocerlo,
yerga,por Dios, me hizo a un lado y se retrajo, diciendo incluso pude hacerla abrír la boca tal como a mí me
,.no puedo», corl dos mil años de culpa secándole el gusta, también mi mano alzó su faldón a cuadros y
coño, repitiéndose «no puedo", para convencerse, en acaríció sus muslos, con largueza, disfrutando sus vellos
el rostro la mueca de dolor, que 1o de Humberto estaba un tanto gruesos para mi gusto, pero en el momento
tan fresco que ella era incapaz de hacer el amor con en que me acercaba a su coño, rondándolo, ella retiraba

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por eso cuando la vi dome. hasta le pregunté si debajo de ese Con quien compartía apartamento no estaba. me dediqué a fisgonear entre sus pertenencias. y más bien acompañé a Pilar a su guarida. como muy bien supuse. severa pero sin reproche. como vuelo de pájaro. por eso apenas teparé en la habi tación de Fáiima.. susurraba. gesto al que por favor apagara Ia luz. pero en vez de arriesgai*. la chica aún asombrado. a prepararse para la cama. dijo. le rogué. que me dejara verlo. sorpresa fue absoluta. la seño. un pijama que en verdad era un en que yo deseaba. de darme respuesta alguna se metió bajo las cobijas.r. pensé. por lo quá decidí hacer un movimiento radical salir con aquel pijama franquista utilizado en conven- y me bajé. pero en verdad atento a que la tole- si yo me ñ)era a pasar la noche besándola y calentán.. mi me hervían. así se llamaba su compañera de apartamento. y cinturón de castidad. pero ella se incorporó de súbito. accedí porque la tercera eralavencida. en Yez visto uno.mi mano. 1o más sexy. dicho sea de paso. heredada de su madre y entregada a ésta por una es- diie. donde la cama me pareció lo suficientemente ancha como para que retozátamos a gusto. otra espa. y en su cam4 mejor. pues jamás en mi vida había yo podía quedarme en la habitación de ésta. que mejor lo nunca habia visto yo semejante prenda seguramente dejáramos. quiero quedarme sola.o y los títulos de su librero realmente espe- luznantes. pero no en el sentido tricta madre superiora. para comérmela y de una buena Yez me* tos de época pretérita para que las novicias ni siquiera ierle el cordial en el culo. carajo.. salir a la calle tan tarde en la noche. . dana me diera un grato deleite.flo. sólo pude exclamar ity eso?!. que ya los huevos pudieran meter sus manos en sus partes pudendas. y mientras esperaba a que Pilar saliera con su bafui doll cofto y transparente. que rita avergoniada al otro lado del sillón. pero sin rcchazatme. poniéndose de pie y tomando mi mano para dijo que estaba muerta de cansancio y me pidió que que 1á acompañara a las habitaciones. el escritorio dema- siado ihi. traje de astronauta no se había puesto también un ñola áel fuzobispado en gira por dominios indígenas. que-no estaba en mis planes irme mordido. dijo. sólo faltaba la escafandra. a 56 57 . tal como se 1o hice saber cuando ella se encaminaba al baño. sino que dijo «no te vayas' no traje de astronauta. Me voy. Entonces ella se ablandó. necesitaba compañía.

y cvya renta de 400 dólares mensuales no se me hacía tan cara dada su ubicación privilegiada que me permitía caminar las seis cuadras que me sepa- raban del Arzobispado y tener mis bares favoritos 59 . como comprobé rlrta yez más esa mañana al correr las cortinas y contemplar la luz sobre los techos y entre los edificios que por suerte eran pocos en mi perímetro visual inmediato. un apartamento amue- blado. Permanecí plácidamente va- rios minutos bajo las sábanas. recibiendo en mis manos ahuecadas el calor de los testículos. Cinco Desperté yo aquella mañana sin imaginar la cana- llada que me esperaba. arrullándome. el corazón mismo de la ciudad. porque mi apartamento de techos altos y am- plios ventanales estaba ubicado en la esquina de la Sexta Avenida y la Once Calle. escuchando la vocinglería de los vendedores del comercio informal que desde esa temprana hora matutina subía ya hasta mi quinto piso. en mi apartamento del edificio Engels. de lavand ería y de cambio de sábanas y toallas como si fuese hotel. feliz al recordar que ése era un viernes. con servicio de limpieza. en el que me había instalado casi desde mi arribo a esta ciudad.

con el propósito de que un cortadito y un par de churros y tomaba aquel perió. lo más hubiera sido apenas un chisme intrascendente de no mortificante. arteramente mi amor propio y al mismo tiempo desen- miniosa. sino que pagué afirmaba en la columna de marras que yo le había y partíhacia el Arzobispado atragantado por la rabia. bajando ciudad metido en lo que estaba metido. en bana del cafe León porque esa difamación acuchillaba la cual de pronto me vi mencionado de manera igno. y para en- la oficina. habida cuenta de los excelentes destino al café León donde podía beber el mejor servicios de inteligencia del ejército. tal Polo Rosas insinuaba que yo era un soplón. de suerte yogurt con cereal. contado que fulanito me había contado que zutanito seguro de que mi amigo Erick y el chiquitín de nombre se había opuesto a que al tal Polo Rosas le otorgaran Mynor ya habrían leído la columna de marras y ten- un premio de novela una década atrás. eché doble que casi me atraganté con el cortadito y ni ganas tuve llave a la puerta. com- nes resultó ser un periodicucho llamado Siglo XX el prendí entonces. recorrí el pasillo hacía el elevador. el escritorzuelo ese a quien yo había visto un cadenaba mi paranoia al grado que ya no quise otro par de veces en mi vida durante mi estadía en México. un mensaje clarísimo del Estado Mayor Presidencial nos días a la administradora y al portero. la salud es lo primero. Ya acicalado. atento a los transeúntes. que esa mañana de vier. que casi me puse a gritar y a manotear en la diera hasta que llegué a la columna de Polo Rosas.también a mano. me sentaba en la barua y le pedía al gallego viárselo a los curas también. lo cual tam- por la Once Calle rumbo a la Octava Avenida. que utilizaran a un escritorzuelo con fama de izquier- tal como hacia de lunes a viemes. con poco era una so{presa. y dada la muy buena seguridad gra. lo cual por supuesto me perturbó en cual fui leyendo sin encontrar nada que me sorpren. taba el genocidio perpetrado por el ejército de ese tro horas del día. salí al vestíbulo donde dije bue. luego de comer mi país contra la población indígena desarmada. no sólo los pelos para sugerir que yo era un soplón. Pero ni uno ni otro supuesto me dejó boquiabierto no sólo por la falsedad estaban en sus oficinas cuando a mí me urgía comen- de la información sino porque toda ella era traída de tar con alguien la canallada del tal Polo Rosas. y enseguida para decirme que ellos sabían que yo estaba en esa estuve en la calle. antes de enfilar hacia dista rebelde para enviarme dicho mensaje. delicado trabajo en el que se demostrabay documen- cias a la existencia de vigilante y portero las veinticua. lo cual para desahogar la estocada a mi amor propio. cortadito ni pude terminar los churros. de probar los churros cuando comprendí que ese era marqué planta baja. lo inaudito era café de la ciudad y leer los periódicos tranquilamente. extremo. sino también para aoalizar qlué signifi- haberme encontrado realizando en ese momento un caba esa maniobra y cuáles medidas había que tomar 60 61 .lo cual por drían más información al respecto. desconfiaran de mi personay de mi trabajo pues el dico que estuviera desocupado.

en la parroquia el gusto de saber hasta dónde me había afectado la de Monseñor. o sea de la mal llamada de quien no recordaba más que su calva. tal como yo correctamente inferí. no pude conceri. lo que escribiera un casateniente que todo mundo iuelo que yo había visto sólo dos veces en mi vida y sabía que era oreja del G-2. como me confesó cuando 1o encontré emponzoñado el enorme portón de madera. Mry bien supu- Debo reconocer que desde las ocho y media de la maña. hasta donde pude sonsacarle. dijo sin darle mayor irrr-. me la pasé maquinando una y otra opción que yo perdiera el tiempo y aun me preocupara por para responder a la alevosa columna del escritor. que yo pronto de éramos los únicos comensales aparte de una pareja transcribí a mi libreta de apuntes y que decía Allá en apoltronada en la barra.rÍra con unos mechones canosos en su circunferen. hasta las apostado en la mesa del rincón. mentí.lo que dis- estocada a los escuchas militares que grababan cuanta paró mi paranoiay me hizo temer que la calumnia del llamada telefonica entraba y salía del Arzobispado. alas once.irm y llamé por teléfono a mi compadre Toto. que yo padecía una mexicano llegarían al Arzobispado durante la maflana. como A puro leño se los publicadas por el viejito calvo trataran exclusivamente 62 63 . hora en que crucé enardecido y con mi espíritu na de marras. para porque ni mi amigo Erick ni el chiquitín del bigotito ser preciso. fáuna literaria local. cobrador era un abogado también al servicio de los mieñtos en esas circunstancias me hizo quedarme militares. en el lugar de siempre. pues esta- momento la canallada de Polo Rosas para no darles rían {uera en una importante reunión.para contrarrestarla.. a medio despertar. dijo mi compadre Toto en una cantin a aun repitiendo como poseso una frase escrita en la cuar.la cual repetí cada vez con mayor furia hasta . se que mi compadre Toto no había leído aún la colum- na. cuando lo volví a cruzar que yo porque él en verdad padecía una resaca espan- para dirigirme hacia El Portalito. sólo la novelista sino un dueño de casas de alquiler en distin- . ninguna otra cosa. había llegado antes díez y cuarenticinco minutos. nencia y el resentimiento que blandió una vez que porque el tal Polo Rosas no era en sentido estricto un ingirió la primera copa. resaca matadora.Yo no leo esas mierd¿s". cuyo representante legal y cia que por una muy explicable asociación de pensa. . la imperti. tos barrios de la ciudad. periodicucho fuera motivo de agenda. por 10 que me encerré en mi ofi. pero tampoco pude ayanzaÍ un ápice en esas tres horas ramos unas cervezashacia el mediodía. sacaron.t 1. inteligencia militar. tosa: . a quien le propuse que nos echá. corección de las mil cien cuartillas del importancia al caso y criticándome por el hecho de informe. al fin que vi el esplendoroso leño haciendo volar por los aires agricultor y poeta y por esto último conocedor de la los pedazos de mechones canosos untados de sesos. sin mencionar en ningún tal como una de las secretarias me informó. a Dios gracias sin marimba y don- tilla desplegada sobre mi escritorio. eso explicaba que las novelas el lzote estaban los sesos tirados.

sobre desertores y delatores de la guerrilla. "No jodás". sin prever que Chuc§ y su camarada la paranoi a otrá vez disparada. cuando me dijo que Polo 64 65 . atrás el candidato presidencial del principal partido Toío. así se entendía que dicho sujeto en dos oca. director de la oNG dedicada a 1a promoción posteriormente descubrí. quien ya con las á. la mesera corriese atomar su orden. mínimo te van tanto que Chuclcy sólo perdió los dedos meñique y a pegar un trabón. de que él nos saludara con el típico "Qyé pasó. "El muñeco asesino'.gri. Chuclcy. ante 1o que el poeta y contraatacarían con tal contundencia que los cuatro . dijo mi compadre Toto. quienes los creyeron dominados una vez ffice bolt que robara papel de la fotocopiadora '9-' ln difamádor que. cuando él era un audaz compañeros era asesinada. adquiría un caríz siniestro. se desempeñaba como encargado de prensa. y ense. aunque ya fuese. una aventura que yo había yo *at temía. quien sus subalternos. soltó la buena nueva de la mañana: que una hora . escuchado muchas veces en boca tanto de mi com- g"ia. exclamó mi tanto por su apariencia como por el hecho de que en compadre Toto. alaluz de las revelaciones recién que les ataron las muñecas y los subieron a la parte escuchadas.. comando urbano de la guerrilla izquierdista y junto a sin darle mayor importancia.el que su jefe sí estaba al tanto de ambos hechos. vidas sioáes ingresara a grupos guerrilleros izquierdistas y como las de los cuatro soldados que quisieron captu- qu. incluido mi compadre . luego diarme. mientras Irriesgó su vida y cobtó vidas ajenas. del poder municipal en la que mi compadre Toto vía peor. la cuchillada arteta a plena calle.ábl.rlto. quien pese a ser el encargado de sus tiempos mozos se había caracterizado por prota.or. un cha.rtt viejito calvo y enfermo de la próstata que t^egl.rp. de película. nes que yo percibí durante el apretón de manos. Nada pude respon. prensa de la oNG no había leído la columna en mi gonizar iodo tipo de peligrosas aventuras en las que contra ni se había enterado del atentado. dijo que para darme ese trabón no necesitaban padre Toto como del propio héroe.Éafas te quieran enviar un mensaje. "El muñeco asesino"' tado allá por la Zona Nueve.. sentenció: "Dejate de culeradas. aiodaban cariñosamente con el nombre de ese de oposición se había salvado de milagro de un aten- p. y algo toda. . 1o cual era precisamente 1o que anular de su mano derecha. le reclamé con trasera del jeep. logra-ra salir ináemne cuando la mayoría de sus rarlo diecisiete años atrás. tal como . cuando los soldados ocupantes del jeep resultaron muertos en . copas entre pecho y espaldablandía esos sendos muño- ramente con su columna periodística sólo buscó fasti. como si se refiriera a un su principal camarada de armas fue sorprendido por y los soldados.rrorr. Y entonces Chuc§ parro fornido 1o más parecido aw bwlldog de ojos cla. tal como lo había logrado. mari- der al razonamiento de mi compadre Toto porque cones» y antes de que se sentara y aplaudiera sono- entonces vimos caminar iunto alabatta rumbo hacia ramente como si fuese el dueño de la cantina para que nuestra mesa a Chuclcy.¡.

y da inquisidora en los gestos de mis manos.ri se vio reforzada cuando relató suficiente como para salir del estado de perturbación cán el máximo colorido la vez en que los comandos que me había producido la columna del alevoso es- urbanos bajo sus órdenes.r. caramba.rr. atacado también al candidato presidencial del principal La tarde de ese mismo día estuve por primeÍayez partido de oposición. 'tarea bwlldog de ojos claros.r. capo entró acompañado del chiquitín del bigotito tificadá y . con ese porte un centro de operaciones de los escuadrones de la que impone respeto. {iio oficina.r. un hombre alto y fornido. candidato democristiano y poste. sentirme descubierto por atentado. con la con Monseñor en una breve reunión. propio de los padrinos de la cosa muerte de la derecha.ó. era Ia de unos maricones. la cual no correspondía de Vinicio Cerezo.r. el papel de Marlon Brando en El padrino. quien por suerte cioso que apenas preguntaba y más bien fijó su mira- había sa[áo ileso. á. y también de los altos dignatarios eclesiásticos la época y sin investigar decidió lanzar un ataque del Vaticano. no iba en el auto ametrallado. apreciaciót.qp. quizá con que consistió en un ametrallamiento y Lanzamrento de mayor pertinencia. lo que me impresionó positiva- grrrrdm contra un auto que salía de la casa. que este -r. con la novedad de que al escuchar la radio se salesiano. q. instante la mesera. quince años atrás. y el muy guapo. de que entonces fue por equivocación. procedente de mis años de primaria en un colegio blema. como si de porque . por 1o que con las urgencias de nostrA. en mi propia dif.Rosas era un viejo mierda y envidioso porque nadie momento llamaba "mi amorr. para nada con la imponencia de este hombre silen- riormente presidente de la República. comprendí yo en ese momento. 1o cual los comandos se retiraron sin mayor pro. luego mente. que en verdad era su oficina. habían critorzuelo calvo y oreja.i. le había traído un pla- jamás le tendría la confianzapafa encomendarle una tillo con tostaditas untadas de frijol. quízá conquistaría a esta gorda delicada como la que yo estaba realizando: $ta' cias a 1o cual de inmediato chuc§ se convirtií para para lo que requeria algo más que audacia y valor. . mí de un matón simpático en un tipo inteligente y y seguiría contando anécdotas que me distrajeron lo agudo. a quien é1 en todo pronto estuviese confesando todos mis pecados con 66 67 .por monseñor descendiente de italianos bien podía actuar los áscuadrones contra la imprenta de la universidad.ttá inmediata a una agresión perpetrada. algo que responsab ilizó a los escuadrones derechistas por el nunca me había sucedido. dijo Chuc§ con una carcajada coqueta' el movimiento de mis manos. cuervos en sota- enteraron de que acababan de atacar una residencia na y de mirada pervertida. donde el gran Chucky sin poáer contener la risa: de una mansión for. habida cuenta de que mi imagen de los curas. decenas de guardaespaldas salían carros mexicano para conocerme e indagar sobre los avances todo terieno con los cristales polarizados como si fuese del informe. la democracia cristiana.

o*J si el purpurado no hubiera no cambiara su mirada indescifrable ni dijera palabru. pobláción. cott detenimiento hasta la mitadun texto de tulado.extrayendo salvó de caer en la inevitable confesión y que también irr rrói datos que claramente habíamos convenido aque me impidió hablar con el chiquitín sobre las impli- recurriera las . me hizo temer que él me considerara un literato alu- el in- el movimiento de mis manos.i.oá el grueso de las consecuencias perpetrados por el ejército contra las comunidades in- histórico . u[ texto una confesión vergofizosa.f. que a nadie le gusta tener enfrente a un cura 1o que cruce . aunque yo a.l f. que él pensara que yo era un mero y. glstualidad de mis manos' porpreclso t" :I inquisidor que escucha como si uno tuviera que hacer mis brazoi sobre mi pecho-. ' Monseñor se me quedó viendo .t para el lector. así me sentía. .crista- mirada que les ahumados y montura de care¡ una 69 68 . . caye\a sobre mi sado mucho antes que yo-todo lo que lo cual me puso extremadamente nervioso.. aíg".o. podía asegurarle que se tratabade revi..9ue cinado en busca de versos donde 1o que habia era una prime- il. ái. exclamé y a punto cio arzobispal se negara a prestarme su espléndido culo.Ár.. Le expliqué.. á. para .rru mirada indescifrable tras sus gafas.?. con las listas de masacres y de víctimas' más mane- estilista que pasaba por alto el contenido del informe.h* mano a mi libreta de apuntes si el chiquitín llamado Mynor no hubiera mencionado á.a.t irrfot*t que estaban sobre mi escritorio mañana en el periodicucho Siglo XX.i. del enfoque psico-social y de la clasificación de . forma las mil cien cuartillas serían por lo que me abstuve de leer cualquier otra frase y átf. el tercero con el contexto que dígenas de su país.r..r. el hecho de que ambos tenían que recibir a una impor- bre Mynor con las frases sonoras que tanto *t t?1 tante delegación de un organismo internacional dentro que ellos podtan siasmaban.rr. las afecciones mentales de las víctimas.de. y leí el primer subrayado que encontré y que decí. pero en el acto recapacité de pocos minutos.ro sacatadá era oficina.del:s1 altura segun- más bien comencé ahablar de la estructura y del capi- ."lr".ro . .i.i¿.rt el oído de Monseñor y del chiquitín de nom.ái.. sin que el padri- calidad. de ahí que caciones de la canallada en mi contra publicada esa l"*ifirt á.neces no sé cómo me ndce el rencor I contra. ¿á ta mejor literatura..o ¿-. ¿irri¿itte en cuatro tomos'deloslasdosmasacres brutal denuncia de los crímenes de lesa humanidad . una especie de campaníllazo que me sin auto- pensar que en mr libreta yo estaba.quien desquitarme a üeces.ti .l:á. y a punto aluci- análisis y con unos testimonios conmovedores' hubiera estado de revelar mi frustración porque la riqueza expre- nantes. precisé. en especlal ese lenguaje de una única chica guapa que había encontrado en ese pala- riu. t. como se com- su aten- escritorio -y en ese instante me incomodó prenderá.: Hasta d .

de convertirme en el 7l . aún impresionado por el hecho de que el gran capo se fijara de semejante manera en el movi- miento de mis manos y también por la lectura de un testimonio que me pareció el argumento de una nove- la en algunaparte leída y que esta mañana de domingo retornó a mi memoria con ganas de que yo me mon- tara en él sin ponerle cortapisas a mi imaginación. tal como habíamos acordado con Pilar desde el viernes. a quien recién conocería este mediodía. y enseguida el nombre de Fátima. que en realidad no había tal novela sino las ganas de ha- cerla. de trastornar la tragedia. porque de pronto se infil- traba en mi mente el nombre de Itzel. la compañera de apartamento de la toledana. cuando los tres nos encontraríamos a comer unos ceviches con cerveza. Seis Ese domingo me quedé en cama hasta las diez de la mañana: por momentos dormitando. cuando la vi hacia el final de la tarde en el patio del palacio arzobispal y le comenté mi breve reunión con Monseñor. fantaseando a veces con Pilat sin lograr la concentración necesa- ria para una buena paja. un nombre sin rostro pero que a través de raros vericuetos mentales despertaba mi morbo.

debo reco- y otravez al requerimiento del teniente de que le-en. estaban siendo cercenadas. según mi versión. que también pueden gre y los sesos del susodicho. cuan. de algo que el registrador civil de Totonicapán nunca ahí que el argumento giraría en torno a los esfuerzos . como si hubiese sido del registrador civil como si fuese un coco al que se le . y a partir de ese golpe el alma t rg^r^ el libro áe registro de los difuntos del pueblo. prefirió morir falanges una a una mientras los soldados lo tenían ten. sesos palpitantes y sangrientos. nocerlo sin prejuicio. todo momento con las palmas de sus manos sin dedos do el teniente necesitaba con urgen cía la lista de los apretando las dos mitades de su cabezapara mantener difuntos del pueblo de los últimos diez años pa.r1 los sesos en su sitio. que el realismo mágico no me es revivirlos y que pudieran votar a favor del partido del por completo ajeno. El relato comenzaría con la expli- general Ríos Montt. y de paso falanges aceptó que tal libro estuviera en sus manos que revelaría la historia y el significado de ese libro que 72 73 . razones por las cuales el registrador civil de Totonica- selas de listo. ni cuando el contingente militar irrumpió en del alma en pena del registrador civil para comunicar- su casa y él supo que su suerte estaba echada. ni siquiera se con sus amigos a fin de que lo inscriban en el libro cuando sentí. los golpes filosos que rebanaban sus de difuntos sin que se enteren los militares. qr. en pena del registrador civil contaría su historia. antes que entregar el libro al teniente de la guarnición dido in el suelo luego de quebrarle a culatazos quién local. los dedos de sus manos.o.trdió. que el celo en el trabajo tenía un límite pán había preferido ser torturado y asesinado antes y ese límite era la autoridad del teniente que ahora que entregar el libro de difuntos a sus verdugos. tancia de que sólo é1 sabe donde lo ha escondido. no hubiera margen de duda.alma en pena del registrador civil de un pueblo llama. lo cual resultará muy dificil dada la circuns- de los muertos. rebanadas vio caer sus el testimonio no daba tantos detalles.rt o d.o y estuviesen en la playa.rr1. cortaran con machete todos y cada cos en el patio de su casa. aunque el libro sí haya do Totoni capán. pát. el criminal que se había hecho cación de que el alma del registrador permanecerá en áel poder a través de un golpe de Estado y ahora tece. la blandía el machete para dejar caer un solo y contun. novela que comenzaria en el preciso instante en que dente golpe que partió longitudinalmente la cabeza del ei teniente con un golpe de machete revienta la cabeza registrádór civil de Totonicapán. porque . de un imbécil que con su necedad existido y él1o tuviera escondido debajo de unos tron- propició qr. y no los sala de la casa del registrador civil salpicada por la san. que de eso trataría la novela precisamente. pena hasta que alguien 1o inscriba en el libro de los sitaba legitimarse gracias al voto de los vivos y también difuntos.rri. de las sabe cuántos huesos para que aprendiera a no llevár. en vaya usted a saber el porqué de tanta necedad.y no en la maltrecha sacará la apetitosa carne blanca y pulposa. l. quien se había negado una resultar apetitosos para ciertos paladares.

. sábanas con mis pensamientos jugando un ping Calzándome estaba cuando.tt1 otra návela más sobre indígenas asesinados. de no di"^§^í rotr. discutiendo con el me pagaran por emponzoñar mi tiempo libre' me necio portero que insistía en seis disparos y en que-se . dispuesto pone atención y. cuando aún yacía tirado bajo las pong clilla azil deslavada y los mocasines de piel marrón. color salmón. enjabonándome las ingles y los huevos.io.oq. con la ilusión de que películas en lai que desde e1_ auto perseguidor..". un testimonio cualquiera que jamá.9v9. que ya ilrt al auto perságuido. cinco Debo detenei esta estupidez. me dije. las-chiáas suspiraran-.ri*iré. los pantalones de mez- n^n^ de domingo. po. mi guárdarropa. conñrtiría en novela. por lo que no había víctimas ni rastros def tirotéo en 1á ca[e. con la curiosidad aciiateándome de ial forma que un minuto después misma áuerda que en el palacio arzobispal. jalándome la por generaciones estuvo en manos de su familia' un verga pero con mi mente puesta -en el escrutinio de ir¡. haciendo a y no seis comosostuvo posteriormente el portero del un lado las sábanas y saltando de la cama.1 . mientras esperaba que el agua que caía de tratabide una persecución de auto a auto. claro está. que me proponía llegar guapo y sport cio. de pronto. olfa- jui. tronaron cinco desordenado. firme en mi propósito de no hacerme para guarecerse en tanto que yo de un brinco estuve una paja que dilapidara mi energía mental. todas el vaivén despótico entrar en estamprda de la acera al interior del edificio de mis fantasías. me diio ya en el portal tenía mes y medio iin echar un polvo. teando el dejo a pólv-ora que subía desde la calle. porque a nadie en su sano excitado por d.acribi- Fátima fuera guapa como Pilar pero sin esas telarañas emocionales áejádas por amores despechados. porque él. como en las la ducha ernpezaraa cálentarse. acómodados bajo sus carpas de plástico en ya bajo .desde que desde donde pude comprobar que una aparente nor- arrtbé a está ciudad era víctima de la castidad como si malidad campeaba entre los vendedores del comercio me estuviese preparando para tomar los hábitos' pensé informal. sólo se asusta.rr. 9t1e a controlar de una ui. tiioteo que escuchaba. enérgico' ldifi.. y era el colmo que en mis días de descanso siguiera con la i pri.. cio le podría interesar ni áscribir ni publicar ni leer que en mes y medio en ese céntrico apartamentg . nieto de registradores civiles celoso de su ofi. con una necedad propia del estúpido que no en ruta hacia el baño para tomar una ducha. por lo que escogí un bolo . y no el corrector de barbaridades que doios disparos que yo conté a partit del primero y soñaba con ser quien no era' supuse de una pistola calibre nueve milímetros. si yo hubiera sido entonces un nove- disparos abaio en la calle.ñotio de agua caliente y reconfortante' 75 74 .reto. pues.r.s ln lr".rtana de mi quinto piso fisgoneando.scutrir el origen de hecho tan insólito.. una trama de suspensg y de aventuras que yo tendría que haber comenzado a hilvanar esa ma- prri qrr. cinco sorpresivos y estruen- lista.como si estuve en el vestíbulo del edificio.

sin permitir me a los ojos. como si yo fuera un policía que hubiera que los malos olores y la basura de la calle ensucia- venido a investigar los hechos. nida bajo el espléndido soi matutino. o seis como el pensamientos. media empezó a limpiar con una ftanela los discos piratas. y podía además estar seguro de que se quien hasta entonces poco sabía y que enseguida se trató de una pistola nueve milímetros.la tal Fátima de sexto disparo. le dije al de quiosco con las pocas sillas de plástico apretujadas vendedor que se hizo el desentendido y hacendoso a un costado de la plazuela del Conservatorio. Porque no hubo un de la chica que acompañaba a Pilar. contento por el hecho de que ningún interesaba saber era cuántos disparos había escuchado transeúnte o vendedor informal pudiera intuir mis é1. dijo el ladino chaparro y tollizo. pudieron ser cinco o seis. metía contra los comensales. por lo que insistí y le expliqué que procedía de la marimba que cada cierto tiempo arre- sólo podían haber sido cinco disparos porque des. vieja costumbre adquirida en los tiempos de guerra en Maravillosa es la vida. peor aún que el vendedor de discos piratas. docena de cafres entre quienes con un poco de rubor Crucé la calle. cinco y me quedé unas tres horas rnás tarde. Enfilé hacia el vendedor de los discos pira. donde el buffet de comida típica que el vendedor respondió que tampoco se había fi. una especie disparado con una pistola nueve milímetros. era una plaga en la totalidad de los restaurantes. y frente al debo incluirme y que estupefactos y babeantes con- McDonalds compré dos periódicos dominicales -no templamos a ambas chicas crtzar por la esquina del el periodicucho que jamás volveré a mencionaÍ y Conservatorio y ayanzar sobre la acera de la plazuela en el que se me habíadifamado-. a teo recién acaecido. sería mi desayuno dominical durante mi estadía en jado. y también para preguntarle al voceador sobre el tiro- tas. con rumbo hacia el restaurante del portero que en su estampida perdió la atención. cuatro. pero tal perturbación pués del primero yo los había contado en voz alta. que mi oído convertiría en objeto no sólo de mi atención. en tanto que los otros excitados ante 76 . pero el voceador resultó un caso unos diez pasos de la entrada del edificio. sin ver. con escaso trát\co ese día. diciendo dos. a 1o hotel del Centro. para pre. con el propósito de hacia la cevichería.. yo me que optara por seguir mi camino sobre la Sexta Ave- tiréal suelo. murmuró. cinco como yo que estaba atento. "Nada. exclamé para mí mismo.la acera. enquistado en la esquina de la Sexta y la Once. tres. en el colmo esa ciudad. cuando 1o que a mí me ran mi ánimo. maravillado ante la visión con la palabra seis en la boca. mi país. a una hora en que la única perturbación de la imprecisión. de ahí guntarle qué era 1o que é1 había visto. yo sabedor de que se trataba de acompañar mi desayuno con la lectura de reportajes Pilar y de Fátima. sino tam- no era cualquier oído y si buscábamos los cartuchos bién de la de media docena de cafres apoltronados calle abajo confirmaríamos mi certeza de que habían con sus cervezas en la cevichería Modelo.

Lo primero que supe de Fátima era que saban la catedral. una envidia sólo menguada trajes domingueros de colores festivos entre los que por el partido de frrtbol entre México y la fugentina. echando a cada rato miradas libi- más bien el emblema dela alegría de esas centenares dinosas hacia donde las chicas degustaban sus cevi- ches de pescado y sus cervezas en amena charla con de empleadas domésticas que disfrutaban su día de asueto en la extensa explanada a cuyos costados repo- su servidor. de los locutores deportivos vomitados por oreja demasiado cerca de 1o que yo pronuncíara. donde yo quería refugiarme de los panzones nes no hubieran tenido cierta mueca ameflazarrte y su acechantes.r. po. me hubiera me llevaría desde el ombligo hasta la carnosa guarida gustado decirle a ellas como saludo. como si nada tu- in el que sin embargo ya no pudieron concentrarse viera que ver con la sangre y el dolor sino que fuera con la misma pasión. ignótrtott y casi se sentaron. para breciendo el de los panzones que pronto comenzaron digerir con placidez el desayuno y dejar pasar el tiem- a segregar una envidia ponzoñosa porqu. uniformados pero con un entusiasmo fuera de duda- la posibilidad de que chicas tan hermosas' a todas luces a la otra mitad de sus congéneres. una de mis piernas.. se imponía el rojo saltarín y contento. lT chicas 1o. un paseo espléndido e ilustra- curvas entalladas en un pantalón de mezclilla roja y tivo porque mientras deambulaba bajo el cielo bri- llante pude constatar que ninguna de aquellas mujeres en una blusa de organd í balo la que asomaban su de ojos rasgados y piel tostada despertaba mi apetito ombligo coqueto y un caminito de vellos por el que yo sexual ni mi morbo. disfrutando la mañana luminosa en medio de esas centenares de indígenas atavíadas con sus étnicos . las muy deliciosas. atentos como estaban al par de bizcochos que me dieron un el televisor y del súbito e inesperado recuerdo de las centenares de indígenas entre las cuales había deambu- besito en cada cachete iluminando mi día y ensom- lado un par de horas atrás en el Parque Central. mi fantasía sosegada por com- viaje auna aldea del altiplano donde años atrás la mitad de la población había tasajeado -instigada por los pleto. al siguiente día yo continuara mi labor de corrector y en las cuales me negaba terminantemente a pensar. atento más bien al diseño de los tejidos y al 78 . por la apetitosa textura lechosa y levemente rosada de su piel y por las. pudieran quedarse perfumando esa cevi- masacres consignadas en las mil cien cuartillas que me cheria cuyo prin cipal atractivo era el televisor en el esperaban sobre el escritorio del Arzobispado para que que transmitíán el partido de fritbol dominical entre las selecciones de México y de la Argentina. niñas.rd. Venga. con que habéis llegado para ser el deleite de estos panzo- ganas sólo de descender por ese caminito de vellos que nes ridículos en sus pantaloncitos cortos.ras. si los tales panzo- de Fátima. el palacio presidencial y los viejos deseaba lamerla ánterita. en una de las 422 e*iranj.perfectas portales del comercio. gracias a 1o cual me desplacé comencé a áescender mientras ella relataba su reciente grácil y con levedad.

que me hacía guiños. según me dijeron mi amigo Erick y el chiquitín de nombre Mynor cuando marras. por suerte sin que los.corte de esos trajes étnicos cuyos faldones coloridos Siete impedían el mínimo asomo de la carne. sólo un médico siquiatra procedente del País Vasco pudo haberse sumer- gido durante meses a estudiar con dedicación los testi- monios de centenares de víctimas úaumatizadas por la orgia de sangre y pólvora de la que por suerte habían salido con vida. el vasco de nombre Joseba tércer ojo no hubiera detectado ya el resentimiento muy querido y admirado por todos los que trabaja- contra los aztecas que destilaban los panzones de ban en ese palacio arzobispal. ya de por sí pulcro y claro. tal como se lo hice ver una vez que estuvimos a solas en mi oficina revisando las correcciones que yo había hecho a su texto.panzones se percataran de ello. dicho con el suficiente con semejante entusiasmo y minuciosidad a un panta- énfasis óo-o para ganar así mi salvoconducto de nal de dolor del que cualquier persona en su sano jui- salida flanqueado por semejantes muchachonas. pero que no pudieron abstraerse de la emo- artífice de la mitad de las mil cien cuartillas que con ción imperante. al grado que Fátima me preguntó a quién le iba. si a México o a la Argentina. por 1o que de inmediato le dije que Centroa- me lo presentaron. tal como 1o definió el locutor depor- tivo con un aullido que incluso mereció la atención de ambas chicas. como si mi tanto denuedo yo corregía. cio hubiera huido sin la menor dilación. le dije con franca admiración a Joseba. unvasco de profesión médico siquia- mérica ioda apoyaba a la Argentina en contra del tra. que sólo así resultaba explicable que se haya metido vecino gigantón y ratero. y enseguida Ieí en voz alta y como al vuelo algunas de las frases que yo había trasladado a mi libreta de apuntes y que estaban subrayadas en las cuartillas que 81 80 . embobados como estaban con el duelo de titanes. al contrario delo que sucedía con el ombligo coqueto de Fátima. a quienes el futbol por supuesto Con la novedad de que por fin conocí al gachupín aburría.

. aún sentado en la silla. y aprovechan- fijarse en el crucifijo solitario y contemplador desde do un intersticio le dije: vaya patadoja.silla agaffara con las manos en la carne sino que le repro- der. que un su'eto con la más arque típicapinta de conquistador español su altura. límpida armadura de fiel caballero para pasar por las grado de oertur.g"ntaba mis impresiones sobre su trabajo y frenesí para cabalgar sobre el caballero que por el azoÍo perdería el decoro.que tri-..rr. sin querer no sería la misma..lor sobrevivientes y el peligro de.i.át.*ür.irro un temple Íozagante' el porte a la puerta para echar el pestillo y enseguida se hubiera . quien a todas luces mos. impresionante la objetividad de tu texto mezclada en mí una furia que comenzó a inflamarme en ese instante. y tanta alabanza sólo asistó y enloqueció de wna l)ez o Ese es rni ltermano' ita su mujer rnurió del pudo infectar mi fantasía con las más pertinaces sos- está loco de tanto miedo qwe ba recibido. tál como yo imaginaba lanzado a fondo. reletía que se ttaiaba de una labor espléndida' íÁp. frases como Entonces se mos hacia su casa de la zona 2. . pues la tarde anterior ella no 82 83 . exclamé con una emo- Fátima' una precisamente su método de trabajo psicosocial.ritoíio. aclaré. caballerós andantes que vinieron a conquistar a gueta y extraía la lanza que pronto recorrería con sus iot i"dig.tir¿" influyera en quienes trabajaban -con ellos' bajo encerrados en mi oficina yo comenzara a fantasear que no era el .por la charala utilizacíón de mi propia oficina para fornicar " .1dtnciaban el por eso no era raro que mientras comentáramos su tra- Uá. sin ánimoendelaofen.e manos y con su boca y poco después se ensartaría con no prrdJ evitar mencionar.uyr.irrir.1 más valiente humanismo. después de la cual la historia de este país aquella ricura jadeante restregándose sobre él y su vista perdida en las altas paredes desnudas. armas a la susodicha compatriota y-admirador.. de ningun a mafiera. la muy imbécil emperrada o.rso d. fraies q.orr. tante de mí. . con la forma como Fátima hubiera podido acercarse iJ.l muy modesto. Joséba. a besar con pasión al caballero admirado mientras desabotonaba su bra- . lrrt" dedicado án tanta devoción a rescatar la me. .rá. sino ción casi femenina. que aunque el tal Joseba estuviera casado no s.rrr.i¿" mental d. con y" f..t. nada casual.. había parado de alabar a Joseba mientras caminába- hojeaba sobre mi escritorio.io.r.r.. acariciándose su barbilla sombreada' Me con la chica de mis sueños.y me hubiera extrañado que se hubiera despojado de su el asesinato de él que decía Porqwe ito no quiero que me rrld'ten la gente de.usto también o No soi decires sino o ésta que tanto me impre-sionaba.. ."il masacrada de los indígenas. temeroso incluso de que Mynor o Erick . . tocaran la puerta y lo descubrieran en semejante trance o de que yo apareciera de súbito y no sólo 1o . pue lto lo ai cómo fue pechas.nas de estas tierris.. urra idea simpática qu.i¿tt. inquieto. porqueJoseba se movió-incómodo fr. como al paso' mientras é1 .. la muy Dulcinea.t. de pecho enhiesto. como si yo hubiese sido contra mi propia fantasía. "" sólo salud.lio. *i. no tanto contra el gachupín que describía . traición capaz de desatar p. ..

temeroso lo más seguro de la ral paranoica que no haria nada bien a mi digestión posibilidad de que desquitara mi resentimiento macha. tarde. me produjo cierto resentimiento. "\/enga. pensé el hecho de verme excluido súbitamente de ese círcu. como si mi trabaio no fuera la mafrana a la que no me invitaron hubiesen discu- lo suficientemente importante y mis opiniones sobre tido hasta dónde podían confiar en mi persona y cvya el informe no contaran. uno que otro Bilbao. pensé luego ya fran- a Monseñor. Fue la súbita contarnosJoseba y yo. al principio. pensé enseguida. amigo Erick se había abstenido de revelarme. en vez de académico de centros de estudios de la zona y tam- imaginarme a mí cabalgándola a ella. donde irrupción en mi oficina -que en verdad era la suya-. tío. del gallardo caballero sobre las intrigas palaciegas en liano lo que me sacó de mi embeleso y me trajo de que él había participado esa mañana y robr. y de la que al instante traté de huir cambiando el cando su texto. jamás me revelaría nada sobre sus correrías políticas en nas de oficinistas. medida que pasaban los minutos y dábamos iuenta ción de la que por suerte yo no formaba parte. nada mencionaría sobre su pasadoy presente 84 85 . del plato de entrada comprobé que el siquiatra vasco Dios me libre. Nos vemos para conclusión se reflejaba en esa cortés negativa del gachu- comer>). me aprestaba a recibir sabrosas confidencias de boca luego de los toquidos de cortesía. como si el luta discreción incluso ante empleados de cónfianza cura hubiera sospechado de mí desde que vio el mo. a punto de sumergirme en una espi- que yo había sido objeto.en imaginar a Fátim a cabalgatdo a Joseb a. dijo el hidalgo. pero a donde los tres se reunirían a mascullar una conspira.lo que desde todo bién personal del Arzobispado entre el cual debíamos punto de vista hubiera sido preferible. del gran capo sici. consciente quizá de la marginación de camente inquieto. me dije. tal como se 1o hice saber un par de horas más hurgar en la vida privada de mi compañero de mesa. cuando ya estábamos en el restaurante Imery a sabiendas de que en realidad la prudencia y el recato ubicado al otro lado del Parque Central. al que seguramente se sumaría mi amigo tución tuvieran un pacto de silencio que exigía abso- Erick. que ya tenía suficiente con las mil cien apenas respondía con monosílabos y evasivas a mis cuartillas como para además involucrarme en intrigas entusiastas preguntas. como si los capos de esa religiosa insti- lo de poder. insistiendo más bien en mente. algo que por supuesto no pasó por mi rumbo de la conversación. como si la prudencia y el recato vaticanas. antes de seguir pín a contestar mis interrogantes. como si en esa reunión de vimiento de mis manos. un sitio más eran componentes fundamentales de su carácter y bien penumbroso donde comían el menú del día dece. políticos de baja estofa. con un guiño. toáas las vuelta a Ia escena en que éste nos saludaba y le pedía demás intrigas relacionadas con el informe que mi a Joseba que lo acompañara a la oficina de Mynor. los de la mesa del rincón. como yo. aunque no puedo dejar de reconocer que fuesen componentes esenciales de su carácter.

que el texto nos cambiaba los platos. una pregunta que sólo pudo precisamente sobre ese análisis de la inteligencia militar causarme el mayor estupor. un análisis detallado sobre cómo al vuelo si yo sabía lo que era El Archivo.rnCirría de tánea coordinaba todo el trabajo del informe. bien que se bebía y comía en esa ciudad de acogedores sino que habían enviado al galante gachupín para que bares que pululaban por doquier. el capítulo del informe relativo a la inteligencia militár. pues. dada la cir. un restaurante en el que sin lugar a dudas de tiempo posible para su elaboración. a reaccionaÍ ante semejante canallada. de astilleros y arma. bado que la mesa de junto había quedado vacía. con Joseba cambió de súbito el tono despreocupado y la estentórea indignación que ameritaba. pero de manera simul.ro era delicadísimo. quizá \fia yez que hubo compro. una pre- operaban los servicios de inteligencia del ejército. que se le olía a distancia.ór. precisó la misma manera. ni de ninguna.i corregir para mi sorpresa. sino porque mi amigo Erick necesitaba el máximo El Archivo. Lrm casi cuchicheando.de simpatizante etarra. una miradita rativo era que estos sujetos realmente desconfiaban que en otra circunstancia yo hubiera interpretado como 86 87 . sin impor- vago de su charla y empezó a decirme. me preguntó . ciado con tanta ligereza y que yo no pror. I se de mí. comían diariamente no pocos oficiales y especialistas de cunstancia de que él era el experto estudioso de los esa oficina siniestra cuyo nombreJoseba habíapronun- aparatos de inteligencia militar. que dan los rompecabezas. cuando éste ya estuviera a punto de ser rante ubicado apenas a dos calles del palacio presiden- enviado a la imprenta. me hiciera tragar la píldora de que por un problema tostes de f. lelo como estaba yo ante la no había sido invitado y en la que acordaron que ese imprudencia de mi interlocutor. Pero de tiempo seguramente yo no podría . no tan seguro de que ninguno de biblioteca infantil o ala gaveta donde los niños guar- los comensales en ese salón pudiera escucharnos. al grado que tardé varios habían discutido esa mañana en la reunión a la que yo segundos en reaccionar. menos en un restau- momento. no sólo por motivos de seguri cial. porque de pronto Joseba como si yo no hubiese estado enterado de las fui presa de un ataque de pánico . qiirá que faltaba del segundo tomo del informe de marras intuyendo la borrasca inminente. en cuyos aposentos tenía precisamente su sede dad. dijo gunta hecha con el candor de quien se refiere .íbricas abandonados a lo largo del río. que no se hablaba de texto sería incorporado al inforrne hasta el último El Archivo en un lugar público.r.r . Iba yo. con un dejo tarme en ese instante la presencia de la mesera que conspirativo copiado de mi amigo Erick. atizado poi cierta labores de quien me había contratado. cuando el zamarrír. y que ni mi amigo Erick ni el chiquitín del bi- referíría nada más a generalidades concernientes a 1o gotito mexicano habían tenido el valor de decírmelo. empujar la puerta batiente de la cocina. cuando lo único mirada de soslayo que se permitió la mesera antes de que yo podía sacar en claro de su cuchicheo conspi.

sito que agitaba las incoherencias de mi lengua era pr:... El Archivo era precisamente la ofi. más admiro ds l"'spaña es-la lucha sobreviviente de las masacres gracias a las cuales del pueblo . algo que no sucedería. de ahí que-sil 1o". el humanismo de la familia real la audácia^de tomarlos por sorpresa. de proceder al chivatazo. y Joseba y yo estábamos ganando unos dólares -él más que yo. lucha me fascina la táctica etarra de ejecutar a sus enemigos por la espalda con el certero tiro en la nuca' cia de su trabajo-.. la amplitud de criterio de esa monarquía .rrÉl.r.r. . producto de la brillantez de un valiente estratega que no se permite la mínima derrota.or.. y. hubiera pensado yo en otro momento' pero no entonces. y Joseba estaba estupefacto. porque cuando logré mientras la mesera ponía sendas tazas sobre la mesa. supuse con tino.s.r"r. porqr.1 itrfot*e que reposaba sobre mi escritorio y que ción de un crimen tan perfecto en que la víctima in- había sido iedactádo ni más ni menos que por el defensa carece de cualquier capacidad de reacción gachupín boca floja que ahora esperaba tan campante me parece que únicamente puede inspirarla el nacio- a que yo comen zara a farfullat sobre la oficina inmen- nalismo más depurado. ieguramente con la presión arterial por la. salir del ataque de pánico que sólo cedía al conjuro de la pe- áe almuerzo. nos tenía en la mira y sólo referirme a las virtudes de la tolerancia democrática quería reconfirmar el t. son civiles desarmados y que están de espaldas para la natural curiosidad femenina ante la guapura del despacharlos sin que siquiera se percaten. agregué ya casi sin aliento.r. de aprovechar que española y de 1as demás monarquías europeas que 88 89 . .na- que tanto se entera. . cuando tal premura sólo me pareció foÍata que. práctíca común en un restaurante siem. cuando el solo propó- los ptstres y el café cuando apenas comenzábamos el .. la idea de for- cina de intá[gencla militar desde donde se planificaban y ordenabrrilot crímenes políticos mencionados en mar a la juventud vasca en la práctica y la admíra- . áfi. la idea de ejecutar carme ese ataque áe pánico que me tenía paraL. salir de mi estupor. dada la dimensión y sapien- de ei.rzado' a una víctima en tales circunstancias sólo puede ser transpirando.ió.rrrdo pláto. dada la incomodidad de mi interlocutor ia constatación de que esa mujer era una confidente y sin que yo supiera por qué.rrb.g. lina producida por ei hecho de que la mesera trileta como si no supiera decidir si enfrentaba una procaz provocación o a un delirante. enseguida me llevó a de los militares qr'r. le diie atropellando las palabras.it iitrt en espera de mesa libre a esa hora hacer a un lado el tema que me espantaba.ó. le dije con hidalgo caballero.ma de nuestra conversación española. cuando por fin pude vencer mi con la expresión de quien no se está enterando de lo ataque de pánicó fue gracias a otta descarga de adre."i constitucional que podía abrir sin complejos las son comen zara yo una febril perorata que el tal Joseba páginas de su principal revista real a una indígena no esperabu' lo q. pero que entonces sólo pudo provo- una intensidad que a veces logro.

esa misma indígena ganadora de las más altas distin- ciones internacionales erala única ciudadana de este país que aparecía rodeada de la realeza europea en la ievistá Hola. porque ellos de ninguna manera tenían ni jamás tendrían cabida en esas prestigiosas páginas. príncipes. una indígena gordita batiente de la cocina. aunque a decir verdad lo que más me impresionaba de mis últimas lecturas de Hola era la calidad de hembra de esa noruega con la que el príncipe Felipe estaba saliendo. con una expresión indescifrable en su permitían que esas fotos fueran publicadas ni más ni rostro. algo verdaderamente impresionante. mientras la mesera fisgona empujaba la puerta menos que en la revista Hola. le dije aJoseba con Lavoz casi fuera de control. no había una sola princesa de las que aparecían en las páginas de Hola capaz de superar a la vikinga que Don Felipe se daba a su antojo. rodeada de reyes. qué carne nór- dica para degustar. padre eterno divino. una indígena que ninguna de las familias blancas y mal llamadas respetables del país en que ahora tomá- bamos cafe hubiera recibido por la puerta de la co- cina como no fuera para que entregara las tortillas. le dije aJoseba chupando mis dien- tes con fruición y ya un poco más relajado. diie con el mismo atropello.no sólo recibían con el más alto protocolo a la indicarme que pasáramos a la caia a cancelar nues- indígena de marras sino que se retrataban con ella y tros alimentos. salir en la revista Hola era 1o máximo a lo que un personaje famoso podía aspirar y algo que los blanquitos sober- bios dueños de este país jamás le perdonaÁan a la gordita. alcancé a decir con un último suspiro al tiempo que Joseba se ponía de pie para 90 9l . marqueses y condes como en un cuento de hadas.

me reprochaba. su natural eza frágrl y desmoro- nable. Pero no. la idea de que el infierno se encon- traba en mi mente agstada. sin poder con- ciliar el sueño. con el cueqpo recién poseído roncando a mi lado. la idea de que el infier- no es la mente y no la came. tendido en la cama de mi apartamento del edificio Engels. y no en el sudor de la carne. pero cuya presencia me había sumido en la peor agitación. al grado de que hubiera dado cual- quier cosa porque ella no estuviera ahi. Ocho Estaba yo tirado en la cama. sorprendido por una idea que de súbito me había cegado. con la angustia mordisqueándome la boca del estómago. sin sosiego. tal como comprobaba yo en ese instante. una piel que en otra circunstancia hubiera sido deleite para mis sentidos. sin poder dis- frutar del resplandor de la piel lechosa de Fátima. me dije mientras me movía inquieto en la cama. porque todo hubiera sido tan sólo otra de mis fantasías. que de otra manera no podía explicarme el hecho de que yo estuviera ahi. sin lograr 93 . presa del desasosiego. ese cuerpo que tanto había deseado sólo había servido para que yo comprendiera la vulne- rabilidad del placer. porque nada hubiera pasado entre nosotros.

Le dije que me la chupara. algo más propio de-la.t esa pregunta procaz y {ueta de lugar temer una lastimadura. más y^ miembro en su mano y yo mi cordial en su propia de una profesional que de una chica presa de ^i coño. na siguiente. un novio al que jamás [e sería infiel. que semejante tirantez pro- duce dolor y dificulta el caminar. segundos menos. cuando ella tenía traste desde que ella hizo su procaz pregunta. aunque ahora mismo tuviera mi miembro en sus manos.pros- siguiente y del cual yo apenas me había enterado. con la mirada ñia en los ventana. uni pregunta que carec ía de cualquier sentido ebullición en mis huevos. sin había lomenzado con la caída de la tarde en una cerve- concentrarme demasiado en el placer que ella suponía cería de mala muerte llamada Tustepito. aunque el momento Labida cuenta-de que teníamos tres minutos -segundos mágico se hubiera perdido. porque prefería que ella me la chupara o que me hiciera una tampoco se trataba de quedarme templado y con la p^j^. succionando. con movi- hasta llegar a la consumación del acto amoroso. el rayón de un canino. caramba. Qrién sabe qué expresión mitaría en mi rostro. era desvestirnos completamente y relamernos la seducción. sélo hubiera brindarme sino que intentando descifrar la diferencia sido una coaftadapara llegar al momento en que ella entre chupármela y ser penetrada a la hora de reafir- tenía que preguntarme qué era lo que yo prefería. me repitió. 1o que me hizo vez de hr. ese cuerpo por todos tan deseado había de pronto pata mí su encanto. si mar su fidelidad ante el novio que llegaría ala mañana un^pii^ o r'rt.. que mucho amaba y quien aribaria al país a la maña- encontrar una posición cómoda que me permitiera dormir o relajarme. en sospechosos.de estarnos besando y tocán- de la posesión surge esplendorosamente se había ido al donos apasionadamente en el sofá de mi apartamento y 1o que procedía en ese momento. cuando una vez de desnudarse del todo y entregarse tal como la perdido -hora atrás me había preguntado a boca de jarro si yo lógica indicaba. pensaba yo mientras la contemplaba con mi miembro en su boca. posando mis manos en su cabeza. una tituta zamaffa que ofrece menú y precios al cliente diferencia que en verdad me costaba descubrir. les cuyas cortinas no había cerrado del todo y a través de loi cuales entraba la medianoche con sus ruidos por 1o que me daba a escoger si yo prefería que me hiciera una paja o que me la chupara. que ella tenía un novio al 95 94 . como si ese preámbulo de confesiones. mamada. que lo hiciera con más suavidad. ese instante en que la magia más. en mientos agitados y un tanto arrítmicos. pero mirándome con ansiedad y sin menguar sus movimien- enseguida mé aclaro terminante que ella no pensaba tos agitados balbuceó una y otrayez de manera gutural follai conmigo. de ahí relativa a si yo prefería una mamada o una paja. caricias y besos que que le sugiriera que se calmara. mucho excitado que de esta linda chica española a quien más cuando ella trató de hablar sin sacarse mi miembro según yo habia seducido con mis dotes de encantador' de su boca y pronunció algo así como <<ca-co-que-co>).

incluido ."ii". no le entendía. . me nuevo mi de los pies de Fátima. atenta y ansiosa por agradar aI a los cuales me aferraba tenazmente pana no sucum- cliente. mi mente como un capricho juvenil sin mayores consecuencias. cuando desde ese par de botas militares ascendió un tufo que hizo trizas mis fosas nasales y me provocó h"rt. pasos. Ningún otro motivo podría con asombro al tiempo que ella se metía de explicar que yo no me haya enterado del instante pre- miembro en su boca y ráemprendía su ofuscación sin ciso en que ella dejó de mamarme y con un movi- que yo pudiera disfrutar plenamente de tal esfuerzo dado el distanciamiento en que me sumió miento súbito se encaramó en mi miembro.rdrd era la pregunta otestás contento?"' Mentiría hacia atrás. sobre el respaldo del sofá.rrá .rtitt. qr'r. tal situación rebasó cual- cenados y la expresión embelesada del hombre poseído q. pues Fátimahizo seme- jante prégunta con la entonación de la ramerita que por el placer.r. q.lo .*bno de la boca paruhablar.rroda por 1o demás compartida por la mayotía la flacidez entonces hubiera sido el acabose. total estado de abstracción pudo permitir que Fátima toda esa situación incómoda e inédita..r. . mi estado de abstracció n caería bajo el contundente golpe de los la para sumir mí cara en su cuello.rrrencia iba a conv. insegura además de su capacidad paru ejercet. pero que entonces ni siquiera me atreví a había percibido sólo como «ca-co-que-co» y que.r1.or. con la mayor ansiedad en su mirada.«ca-co-que-co». repetí bir al contundente golpe nasal propinado por el tufo las técnicas recién aprendidas. 1. Suerte gruesas medias que para mí re-sultaban una moda un tuve de que la irrigación sanguínea no me fallara. habida cuenta de que había echado mi cabeza .es ná sé 1o que hubiera sucedido' Y pronto mi en mi miembro y lo único que pude hacer fue atraer- . a fin de filtrar lo más posible la insoportable hediondez que entonces sentidos. sólo mi árá. 1o que de inmediato estaba impregnado en sus pies quizá de lejos bellos y hrzo y enseguida repitió con claridad 1o que antes yo apetecibles. pero sin que a Dios gracias mi miembro flaqueara' que cuando quise reaccionar ya ella estaba ensartada qr. . "Ca-co-qu€-Co»..ro.rri pri--.i p.r. y mien- tras ella iba rumbo al freiresí y yo intentaba por todos de cooperantes europeas y que yo nada más entendí los medios pegar mis fosas nasaLes a su piel.. cuando ellayaentusiasmada por mi miembro ya impregnabala pequeña sala de mi apartamento y en su boca terminó de quitarse las prendas que aún y que seguramente sería dificil sacar del tapiz donde ella tenía encima.i. en desagrado. por- tivos.ono. un tufo que sin duda rni.riet expectativa de mi parte. dij.r. que irnao grosera y disestimulante bajo su faldón primave- . rebotaba como pelota de ping pong de la negativa pero que en ese rnstante adquirió su siniestra dimensión 97 96 . con mis ojos yo si .t de botas militares las restregaba sus pies para mejor cabalgarme. valgan los adje- empezara a cabalgarme sin que yo me percatara. qr. cuando la verdad era que por mi men- te pasaban las más variadas imágenes y pensamientos i. qu: s: sacara el la peor de las repugnancias.el ver.

rtqr.p"' q"t la llevara de inmediato ..i'*b"dos.lo esperaba. fi..r.. prefería que sus más amigos y ella le llamaran de esta manera. me explicó Fátima. rencia de una paia o ""' tht''p ada al ininteligible a lo que accedí con la situación ya totalmente fuera las funestas botas de soldado al ".verdad hubiera pre- . reposaba a mi lado. aún sin pronunciar- d. pero ya era demasiado 99 98 .. il. tarde y al poco rato ella sacó mi miembro destemplado terminante a follar a los grititos que ahora de su boca y dijo que estaba cansada.rá'.m.ii. mi cama que ya no sería la misma.. el mayor ferido llamar un taxi a su casa..mi miembro en " bot' luego deme. esa noche sin pies ní cabeza' de evitar que. que mejor nos giaban su orgasmo."i.me atributos de su cuerpo. su nombre fueraJuan Carlos Medina. un mayor del ejército uruguayo destacado ñ.t y ese miedo a lastimar decirle que al día siguiente 1o recibiría en el aeropuerto y que pedirle que se detuviera' ñ.áiá.bi" dejarme de tonterías.r. a punto del espanto.. de la pregunta sobre la prere- fuéramos alahabitación a meternos bajo las sábanas.hot... quedaran . que te corras>>. fuera al baño tomar una ducha Ce. .bátarrdo conalcanzaba su orgasmo y.. mientras Fátima me revelaba V .'rrr.q* m.. dos que pronto comprendí que venirme era 1o '"131J1" succlon iniciales que repetí mentalmente.. de quedar fi.t el valor para hacerla a un lado' detesté esa al pró.ls que ya los planes estaban acordados y ella trasladaría hr.*pl. había'sido aequívoco' mientras un militar a quien ella llamaba cariñosamente Jota . desnuda bajo las sábanas. impedia un qu.do. "1¡i amorcito'' como si cama y me obligaría a pedir un cambio de sábanas eta el novio tan espeiado. momento en el que instante seguramente preparaba sus maletas en un hotel .. una tos sin que yo suspirara por ninguno de los innegables lahayor intensidad en la ott . un tipo tierno y cariñoso que en ese mismo tío.grrid. Y caminó delante de mí a saltitos coque- . cuando mi sola urgencia antes de tiempo.e..¿á.Érr.ro."üó. Jota Ce. presa. concentrarme en su las.f"iJrt io¿o to demás a fin de desquitar 1o inverti^ su decisión de irse a vivir con Jota Ce en pocos días. que así le gustaba que le dijeran.. . paÍa más señas. sino que la dejé hacer hasta Juan Carlos Medina. .e s-e relaiata y .splay estaba en el baño' mucho menos cuando ella ya tendida comenzó de con desodorante ambienial inmediato a contarme sobre el novio que al día siguiente supe una vez que Qre la naturaleza es caprichosa..o.rio que llega tía al día siguiente. abalacama.tt qrr.recriminé decir "io{er. .. aunque en.irda y sin aliento. t"" a"t-o ntaru paraque* presto por el. áo. guerrilla.. uná erección que no respondía en absoluto volvió a Naciones Unidas que supervisaba el cumplimiento a mi estado de ánimo y ante la cual Fátima de los acuerdos de paz firmados por el gobierno y la .uo. de Nueva lbrk con su emoción puesta en la chica . "mi amo">. Fátima yo fuera idea de que el hedor de sus pies se impregnaría en mi grltrU. opacados por la desagradable *. notó que yo aún estaba en este país como parte del contingente militar de las t."". Pero nada ái.-. tr.'dá p-elota de de mi control.

aunque hasta entonces. aunque su tono no dejara í^i^. y.. ése era el pacto que habían hecho. angustia. más temprano que tarde le revelaría al de transporte público en esa zanapara . tenerse toda la confianza -como ella misma reconoció al tiempo que maba en la cama. o a ambos. plácida en su sueño profundo. . incluidos los "encuentros paralelos"' como no le pegara un tiro a ella.i..1'srrftiÁiento d. con la misma todo. su y . lot indígenas con los incomodidad' forma de burlarse de mí. lugar a dudas.rrrio'que ella nada había tenido que confe. y como . como entre bostezos. ni argumentar a favor del silen- fior. se arru. 12 años mayor que ella.lo más probable.i1. con cautela' que ya ingenua. peor aún dada la circunstancia de que dole la mitad de la espalda. que no se fuera de boca. é1 era un tipo incompara- se trataba de un milico acostumbrado a resolver sus ble. qrÉ Fá. i que también le gene iaría cietta 'dadalaér. con fines aviesos.sar' No le riesgo mi vida. Iba entonces a pedirle a Fátima 1.ortr. dijo... con la sábana cubrién- rabía y ceguera. cuando era evidente que el milico la meses de relación. "i^l^i^.sus bártulos desde donde la Pilarica hacía el amplio y apenas se volteó. ..d. contarse siempre la verdad. una mudaflza que que se 1o diría. de las Ñaciones Unidas en Nueva York que no fuera inconsciente.. especial aquelloi re-lacionados con que traba. cio.desli. hecha zaba a dormitar a mi lado era el coño propiedad de un ovillo. a tal giad.or. en los siete en este caso. muy compren- problemas por la vía expedita de las armas. cuando ella mi susto era demasiado al saber que la chica que empe. dejándome en un asfixiante estado de agita- zaÍme en el tobogán del terror y buscaba a tientas ción interiog a tal punto de desmoronamiento que una mínim rriáera para sostenerme' pero Fátima sólo se me ocurrió apagar las Luces y tenderme en la ^ ^g 101 100 . 1o nuestro. y me dijo que claro exclusiva zorta 14 de la ciudad. que tuviera sentido común. lba a exigirle a Fátima que no fuera irás a. soñolienta' decir la verdad a veces tontería es. Pero la relación ton Jota Ce estaba por sobre milico nuestra relación y éste reaccionaría como cual- quier hombre al que le ponen los cuernos. QUe yo estaba a punto de.rt. y ella odiaba sobre todo la simulación y la mentira. se internaba en el altiplano. acostada boca abaio. refiriéndose a las infidelidades.int a había comprendido y perdonado' . ajena a mi un milico . . que se llevaría mi humanidad entre las patas y de la manera más irresponsable pondría en irrrlir. comenzó a roncar con la mayor desfachatez. sino que imaginé que aquello era una broma. porque t rUirn pasado varios periodos separados. masculló. caramba.transgredía algunos de sus princi. con las palmas de las manos iuntas moderno apartamento que Jota Ce disfrutaba en la como almohada bajo su mejilla. la pobreza No quise voltearla a ver.i. me 1o pegaría a mí. sólo Jota Ce había confesado con había enredado en esa madeja de confesárselo todo total fran qveza un «encuentro paralelo" sin impor. me dije sumido en una creciente ella los llamó. y hasta suicida. maduro. murmuré. cuando é1 vorágine de paranoia.o que compatían todo lo que sucedía en sus vidas.

que escenario de mi catástrofe. una noche siniestra. con la ceÍteza de que ahora sí corría abrirla me encontré con la última frase apuntada antes t02 103 .1 de que yo eÍa el corrector de las mil cien cance por el artículo sobre el primer presidente africano cuartillas en lai que se documentaba el genocidio que de mi país y que me había obligado a salir al exilio.uras del Arzobispado. me liquidarían y convertirían mi ción. sin cumplir la receta.rpirarrdo a mi lado. porque en esa penumbra de ruidos sospe. seguramente con la presión arterial atención a otras voces y otros ámbitos. una noche en la cia de muerte roncando en la cama y la perspectiva de que el placer de Ia carne apenas había sido una coar. como si así pudiéramos peligro. en faitidiar al ejército.t . el ansiolítico del thoro.ttrdo contra sus mal llamados ansiolítico del que me mantenía lo más alejado posi- compatriotas. ó 1o que era aún peor: Plnse revolvién.t.no iba a suceder del peor de los terrores. enterados ya de mi "encuentro paralelo' con sivo me hubiera llevado a atracarme hasta la intoxica- la chica de Jota Ce.cama con el máximo sigilo. con el vaso de agua en la mano y el mente a lo.. vaya ocurrencia. de reducir mi tes españoles. como trago un whiskey triple. en capilla ardiente. .ho . a menos que me zamparu de un iada pára sumirme en el infierno de la mente. periodo que tardaba la pastilla . tal como el médico me pagar a los milióos locales el costo de mi vida gracias había recetado varios meses atrás cuando sufrí el per- -}r. licor del que carecía. transpirando. ble. por lo que aún presa del abatimiento duimiente fueran el sonar de la trompeta que anuncia no pude hacer otra cosa que dejarme caer en el sofá. secuencias de mi relación con Fátima.rb. que nada le costaría matarme y hacer otra dosis similar en la noche. todos de una u otra forma empecinados angustia para luego irme a La cama a intentar dormir. pero al nomás por las t.5 miligramos en la mañana y al tal Jota Cie. como si la muerte estuviese antes de 30 minutos. un magnífico golpe a una y me puse a leer la extensa hoja de indicaciones tres bandas que les permitiría cimbrar simultánea. y fai a la sala a pasearme como preso torrr de una Yez pana siempre esa noche equívoca. Ni duda cabe de que fui presa 1o cual -según el texto que leía. con la senten- propicia tan sólo para mi suplicio. del medicamento. tomara una fuerte dosis de Lexotán. tes de la mesita del centro parahojearLa y conducir mi dia. con la ansie- pasar desapercibidos.. a los observadores propósito de distraerme. Me tragué dos pastillas de 1. los sabuesos de la inteligencia adicciones y a sabiendas de que mi carácter compul- militar. la llegada de los heraldos negros. de dejar de pensar en las con- militares de las Naciones Unidas y a los cooperan. y tomar mi libreta de apun- el miedo todo lo distorsiona y yo estaba con taquicar. comprendí que yo me le había puesto a tiro cual yo debía ingerir 1. o que ya 1o dije. como si los ronquidos de 1a bella en hacer su efecto. que así me sentía. temeroso como soy de las dome en la cama.5 miligramos cada muerte . No pude más: me puse de pie..rt crimen pasional.tp. un éstos habían p. como si de tal forma pudiera dad destilando.

la frase Siy rne muero. Regresé más mi ánimo. con la intención de que la pelotita de viviente en su testimonio era Siy File lilnero. al masacrar a sus el aire que entrabay salía por mis fosas nasales. aunque una chica durmiera en mi cama.de salir del Arzobispado. la chica intensamente deseada que me había poseído sin que yo tuviera disfrute alguno y cuya imprudencia 104 10s . en un desam. a respi- d enterrar dicha por un anciano quiché a quien el ejército rar acompasadamente. me diie con los ojos acuosos. para que mi cadáver no permaneciera en la morgue hasta que fuera vendido como desperdicio a cualquier facultad de medicina. me lamenté ya en un estado de autoconmiseración. a punto de la depresión. porque me sentía en el peor de los desamparos. de inmediato me hice y se estampó en mis hocicos como mariposa negra. debo reconocerlo. no sé quién une aA a la habitación. nietos y demás familiares. pero casi tan solo y abando- nado como é1. al tufo de los pies de Fátima. pensé con tristeza. nadie se haría cargo de mis restos si algo me sucedía. sin el sufrimiento del anciano indígena cuya frase me había sumido en tal estado de ánimo. ya eran otras. ni los pocos familiares que quedaban en mi país ni ninguno de mis conoci- dos en esta tierra aiena se haría cargo de mis huesos.noi hasta conseguir me ad d enterrar. una frase que agitó todavía ahora amenazaba con empujarme ala muerte. no sé quién ping pong rebotara cada vez -. tratando de concentrarme en dejó en el mayor de los desamparos. porque yo tampoco tenía quién me enterrara en caso que el talJota Ce o los especia- listas de la mal llamada inteligencia militar decidieran eliminarme. el pobre anciano. a tenderme bajo las sábanas. quizásólo mi compadre Toto sentíahacia mí el cariño suficiente como para hacer una colecta a fin de con- seguir los fondos necesarios para un entierro digno. nueras. que mis preocupaciones paro tan extremo que el último lamento de este sobre. una pregunta que el sueño. ajeno hijos.

rti- monio yo estaba corrigiendo y que me había. incluida t07 . Nueve Vaya sorpresa la que tuve cuando esa mañana me enteré de que una mujer guapa y misteriosa a la que apenas miraba de vez en cuando recorrer los pasilios del palacio arzobisp al era la misma chica . un penumbroso pasillo del palacio era la misma chica cuyo testimonio yo estaba iomentándole c_on el mayor de los estremecimientos.r.r. me dijo que la mujer que en ese instante cami_ nlba po_r. el propósito de tomar aire y rm po. habida cuenta {e que ella relataba las infamias que había . una chica que entonces tenía dieciséis aRos y que fue conducida a las mazmorras del cuartel d.rfriáo diecisiete años atrás a manos de los -ilitrr.o de sol matutino.ryo t.e l'a policía donde padeció los peores vejámenes. una sorpresa mayúscula me llevé cuando la pilarica. que fuera capturada en el desparpajo de la reprlsión contra una protesta estudiantil'en pleno centro capi- talino. l.go á.or-o_ vido a tal grado que no pude teiminar la tarea de un tirón y había preferido salir al patio del palacio . a quien encontré sentada en el borde de la fuente revi- sando sus_apuntes y disfrutando también del sol y del aire.o.

rrt para que no la siguieran violando y patean- irrrJoi.rr. iquieres que te la presente?"' me preguntó medida de la inteligencia en los militares.oñf.t"* de sangre.t'r. Ie respondí los militares que la torturaban y lo que meno-s m. un bomboncito sobre el que docena informe que contenía el testimonio de la chica una y se revolcaron con la mayor crueldad media otravezüolada. era un respetable general que sonrisa. *irrrbl.r. .t i.hiia de una abogada laboral que defendía t. ttgútt detallaba el testimonio' Ia lectura y únicamente se me ocurrió escapar hacia el un oficial a quien la mujár de ahora había reconocido patio en busca del sol y el aire que disiparan semejante ..r-. .i . sin entender por qué precisamente en üsualizado cubierto con una venda y con moretones lse instante martillaba mi cabeza la idea de que la ima- V . .hi. q"t había sido sometida por Preferiría que me la presentaras otro di¿".tor- .ir. que la tortura es la ilrrd.r. *iti."t"' -át tarde sería 'a asesinada' la mujer que ahora caminaba por el pasillo. aunque más tarde comprendí que la intromisión de . Pilar bajo el ráconfortante sol matutino y con su meJor un gesto de diecisiete años después. se presentaba como el rostro amable a quien ella debía [a violación diariay sistemática por parte de sus. decía tan impactante que me había obligado a abandonar el testimonio.t foaot de archivo y que ante la chica de entonces 109 108 . i. Jt. el rostro de una chica golpeado ginación es una peffa en celo.. un testiÁonio contadá tott tanto detalle y do la media docena de bestias bajo sus órdenes. Y enton- irl . cuando nada en aquel salvaiemente por sus torturadores con el propósito de patio reconfortante bajo el sol matutino tenía rela- q.t.t. qr.o.r . violacione. aunque en verdad los verdugos . trabaiaba concentrado en [a corrección del ron su vagina y .ión.ro. con la idea de que la imaginación es una . .rrfr.. y que ahora. chica no perten ecía a la guerrill'^ y :y esa iáea tenía que ver conmigo y con el bomboncito . fr'que hundieron en el mismo infiemo durante gen que me había obligado a escapar de la oficina en una semana con golpizas y violaciones que desgarra.rrrr. álla aceptirasu pertenencia ala guerrilla y delatara ii¿n ni con la imaginación ni con una perra en celo. 1. la imagen que me puso los pelos y el de nombre á. a 1o que sólo pude responder con se paseaba orgulloso y ufano por esta misma ciudad yo .il. compañeros.rbír" q.r.r.rrme con su rostro que yo había pefra en celo.e a la toledana.t recién despatarrado por los verdugos y para nada con los sindicalistai y que . el teniente OctavioPérez Mena de aque- la oficina de moñseñor donde yo trabaiaba en busca lla época que con el paso del tiempo se convertíría e¡ á.os encabezados por un teniente alma de punta a grado tal que ya no pude seguir con Octavio Pérez Mena. .rrt. que no hacía ni cinco minutos que dond.. la mujer que recoría el pasillo del Arzobispado las más abo- revisaba el texto en el que Teresa narruba lo reconocería con el mismo teffor de entonces' "Gracias.o*o yo había le?do en el testimonio de marras' una ces se me reveló con la mayor contundencia la ima- . y emociones menos malsanas' 'ifbresa es una el jefe de Inteligencia del ejército.

purulenta. hizo una señal al esbirro encargado de la ergástula y tado en el borde de la fuente. tido si no me hubiera levantado yo como me tocó peaban. 1o cual por supuesto no ocurrió. porque me mantendría lo más alejado ctmprendió que eso se mantenía con vida. el teniente que entonces lamentando no haberme percatado del momento en 110 111 .reica que comenzab a a carcomerla ni del como si el despojo hubiera estado en sus cinco senti- semen putrefacto que estaba haciéndose feto en su dos. de-conciencia en ese despojo goteante frente al cual Fue la propia Pilar quien me sacó de la pesadilla ella permanecía también desnuda.rri t. políticos y por eso era un solo temblor de carne ma. tal como aseguraba en su testimonio. ante la mirada atónita de la chica el teniente hizo ese garrados apenas podía dar paso sin saber de la infec. le que había sobrevivido aquella barbarie -gracias a las áxpücó el teniente. según constaba en el informe. mientras la Pilarica pero. levantarme: atontado por Ia sobredosis de Lexotán y garcaban su vagina y su ano. seguramente disfrutando el chasco que me colgante y le dijo. paralizada por el terror ella creía que el teniente chado jamás y que la despertaúa en las noches por el la llevaba al rastro a donde destazaban a los presos resto de su vida. un amasijo de came sanguinolenta. mientras la mujer guerrillero salvadoreño dedicado al ttáfico de armas. sentí de nuevo el con un tizón encendido hasta que alcanzó el rojo vivo escalofrío de aquella chica que caminaba con dificul. ese mismo aullido que a mí me sacó en estampida de gullada el que entró a\a ergástula donde había nada la oficina de Monseñor hacia el patio donde ahora más un prisionero colgado del techo..trt expelía una sordo jadeo por el que la chica presentado.ro.entraba a uno que al tipo 1o habían machacado hasta el delirio y de los despachos. un jadeo posible de ella a lo largo de mi estadía en el palacio impárceptible por el que la chica vislumbró un atisbo arzobispal. porque sen. . sin que yo me atreviera a serle . el teniente Octavio Pérez. quien experto y de un tad por los sótanos del cuartel de policía. con una risita tomó del cabello para obligarla a acercarse al cuerpo pícara. preciso corte de castración que produjo un aullido áiót go. desnudo.p. las botas que la pateaban y las vergas que des. jalada por tajo cortó los testículos y la verga del cue¡po tumefacto. van a dejar a vos si no colaborás". con los gusanos que ya asomaban. con el tono del padre que reprende. a su-espald a y la mirada de pavor cuando el teniente la si la había pasado bien junto aFátima. como si él sin sospechar que el chasco hubiera sido hasta diver- no hubiera tenido que ver con los puños que la gol. con las manos atadas al preguntarme cómo me había ido la nocheinterior. el aullido más horuible que la chica hubiera escu- útero. y enseguida la pasó al teniente. un me encontrabajunto a la toledana. presiones de su abuelo coronel logró ser puesta en podtidr.imagen. éste presto sacó una pequeña hoz y calentó la hoja raba sobre sus problemas de trabaio. había llevado al descubrir que su amiga tenia pareja. con la vagina y el ano des. libertad.

de Ia cama hasta que llegué al palacio arzobispal y deam. para quien J' C' era 11 . dijo. trar a Fátima para pedirle que se olvidara de lo acae- táneament. pese a las insistentes e infructuo- esplendido. suponía yo que la cándide z estaria detrás de al hecho de que yo no podía hacer nada para comu- la respuestá d. *i ansiedad por las consecuencias que cido la noche anterior y se abstuviera sobre todo de podía acaÍrearme la noche pasada con Fátima' la comentárselo al talJ..i. para 1o p.r.abandon6 el apana9tl.. q."tp. el testimottio d.r. y quien desde entonces vivía en la p. mañana encerrado en la oficina de monseñor. sucedido la nóche antérior.prrar sus bártulos patala mudanza. la mujer qu-e recién había u otra manera me conducían a la ansiedad por encon- .. muy majo..^r^ al toro por los cuernos.. la frase ipero jto sientpre me siento mw1 cansado tipt instruido.rro. tol. mejor que le pudo haber pasado a Fátima' 1o sas llamadas que hice al apartamento que compartía .que Fátima se puso en pie y-.tipo nicarme con Fátima. simpatiquí. pr. l. frases como la pronunciada ansiedad que entonces se me disparó de nuevo por por un indígena de la etnia mam a quien.riíto po. los militares le desaparecieron a sus padres y f"á. el tal Jota Ce.. permanecí el resto de la en algún momento de la noche ella me había adver. que el silencio que tuve trabada en el esófago desde que salí tiempo apremiaba. ver con los salvajes militares locales' sino con Pilar. it . frases *. una petición d9 nuar la corrección de las mil cien cuartillas. dedicaría ese día a recibir al novio tan amado giendo el informe de marras. pero apenas logré balbucear Jrrr. ganas 113 tt2 .. yo tenía que conocerlo' sin en algo parecido a que yo me sentía muy angustiado ninguna duda nos llevaríamos súper bien' De pronto de que no podía hacer nada por evitar que Fátima." y. corri- aia" {".ryó . que por eso no pudá pedirle que olvidara todo lo pataruadadentro de la fuente y enseguida salir corriendo o.r.Ui. pronto me remitía h. y jamás hablata de ello con nadie' mucho con voz pastosa que debía volver a la oficina a conti- menos con su novio. L. des- de pués del acostón de bienvenida. de lá pregunta capciosa de la Pilarica junto a la masacre. inquirí' a sus hermanos. con mucho mundo.or.tté en el despacho de Monseñor y mi atención que me hacían divagar por un rato. sin poder concen- bulé en busca de Fátima infructuosamente -porque trarme como hubiera querido. Aguijoneado por el desasosiego.C. de cuando en-vez copiando y .ártr..rád.r. conveniente que de §fiaYez 1o supiera' con toda su tristeza y desolación. que mis nervios más profunda depresión. esa frase que decía ipero y to ^g^rár paÍa simulaciones y si debía prepararme "tirbrfi siempre rne siento mu1 cansado de que no puedo hacer nada!. que borrara el en estampida y sin rumbo.hasta que en mi pequeña libreta de apuntes frases insólitas. pero que de una . ¿Qg¿ tal sujeto ás el milico uruguayo?. después de la . de que no pwedo hacer nada!se convertía en mi cabeza "" . susurrara con la mayor sentí una tremenda resequedad en la boca. pegarle un empujón a la Pilarica para que cayera des- to. hizo olvidar momen. los pasillos y que me.

r.rporrd. empecé a caminar y a fascarme la duda alguna: ahí estaba la gota de pus tan temida. Y no había r. hrbírtt ido creciendo al paso de las la mejor forma para desquitarme de la canallada que horas. mismo instante estaba convirtiendo al tal J' C' en un y que era precisamente la posesión o no posesión de energúmeno dispuesto a machacar mis huesos.r¡ luego de varias semanas de al milico de sus amores. do ló que en. . deshacerme di lafemenina imagen de la parejita de que quizá en ese pues hasta entonces yo había creído que los hombres iórtolos y de la infidencia se dividían en dos grupos. puá. 115 rt4 .. del Ariobispado que era yo.*. por la búsqueda de zada. m. cuan- esa gota la línea divisoria. recién ganada batalla de amor' sin me vi de pronto sumido mientras recorría los pasillos.g.rdos le dijera con una mezcla de entusiasmo y por la extrema agitación emocional con la que entré <<encuen. procedí complicidad que ella también había tenido su a revisar mi miembro: no hubo necesidad de que lo tro iaralelo». declaración que y que me dejó paralizado.idrd pasaba era que a 1o largo de la mañana habiasentidó cierta comezón en la punta de Qre del pánico a la indignación pasé enfurecido 1o puedo asegurar porque antes de salir del gabinete mi pene y una especie de tirantez en los testículos' pro.o1. prt. por el estado de ofuscación mental en que átigado poi 1. con la atención agudi- poseído por la idea de lavenganza.dio. y más bien todo mi yo estaba abstinencia. precisamente la noche anterior.t. por- sivamente dentro áe la oficina de monseñor de solo que 1o que más había temido del comercio carnal era imaginar la escena postcoito de Fátima con su novio la posibilidad de contraer un mal venéreo..to .i r.r. los sucios y los virtuosos. igual de intenso en este servidor. porque nunca en mi vida había padecido una .. luego de echar el pestillo. boquiabierto. como hipnoti- despertaría una súbita tabia en el milico uruguayo zado. mientras yo tenía la enjaulado *. acusadoramente.de las inocencias al oído del mayor J' C' Medina algo Qre de la sospecha al pánico no hubo ni una frac- ción de segundo lo puedo asegurar por el paso enlo- así como «te tengo ufla sorpresa. al gabinete donde. frai. porque jamás creí que padecería t rti. hacia los lavabos ya había borrado de mi ánimo el sensaciones que yó atribuí a la natural irritación miedo de que Fátima delatara su aventura nocturna á".tía con la indolencia del guerrero sanitarios. irrr.. pori. tanto que enfermedad venérea. como mono mirándome.ln prrro.ha atención hasta que la chica de pies 'h. el vér- taba la cabeza de mi pene' como si con ese gesto tigo de quien ha traspasado la frontera prohibida.notaba'qu. cabezade mi pene por sobre el pantalón. de pie y empecé a pasearme compul- semejante tipo de enfermedad en mi existencia.rba frente al escritorio y me fro- sensación de que el piso se hundía a mis pies. pero que ahora.iá.iZ" llegado. *. con un apretara demasiado para que apareciera la gota blanca . mi amorcito"' a 1o quecido con que me lancé de la oficina hacia los que éste . po.

rrt.o*. áhot.. me carcomía y que sin ninguna más potente contra el mal que me aqueiaba. dores informales. que 1o hizo y sólo mi peor alevosía podía . hrbi.-r.rdf llevarla . era 1o urgente..t*edad venérea.1i. oficina de Monseñor como no fuera p-^r^ de inmediato en contra de la canalla ^rruar i"f. una de sus empleadas me había con- trjira"o ür. la infecciór. que para siempre perdiera su risita estúpida y se. incluso a 1a Pilarica le'pediría la recomendación de un galeno para. me dije mientras humedecía mi rostro la en los'lavabos. quizá con los gestos del poseído.rrrr-. me dirigí hacia el enorme portón 117 tt6 ."fp.i.i q. .tratar el mal que su compatriota me había transmitido la ."á"t de quién sabe qué prostitutas. pá"fe que poi frrrot me recomendara un médico ilrólágo porq.t.r.. crucé la calle apestosa a mendigos y vende- esa españolita había perpetrado en mi contra.per- i^r^i^del tipo áe amiga con que compartía' Y al mismo Monseñor^le insinuáría quá flo aYanzaba yo con la concentración deseada en la corrección del informe pár . árrf.diato era dÉt.llamar a mi amigo E{ck p. 1o ürgerrt.r.. p.rr.rir. t o se supiera portadora de la busca de un boticario que me recetara la penicilina infeccón qr.grtme su infección de la *r". duda Ie haÉía contagiado el milico uruguayo frecuen- . ptt 1o que raudo. Pero J recuerdo impactante de la perla de pus entre mis piernas me hizo compren- á.rporrderla. el cual le explicaría en detalle a fin de "o.t. i-potible que .r. ya que de madera..ft. desgraciado.p"áio contá Fátima podía esPerar y lo inme. de la tal Fátima que con su coño pútrido *. como si así pudiera deshacerme de peste adquirida. qu9 q esffategia de r. sin ninguna gana de volver a en- i. sólo la peor ale- .t 1. que es 1o que hatía. y entré alafarmacia de la esquina en .".rior.

loi muertos tuvie- ran su ceremonia de funeral correspondiente al ritual indígena. Diez Llegué a la casa l-25 de la Sexta Avenida a las 8:30_en punto de la noche. que la Pilarica había sido clara al decirme qr. abs_ temio como me encontrabapor los antibióticos inge_ ridos para contrarrestar la'infección ya descrita y q"ue esa tarde había sido motivo de discordia con FátiÁa. hora com enzaría-la fiesta de cumpleaRos dá Johnny Silverman. del equipo de antropólogos forenies que trabajaba con el Arzobispado. que tantos eran los enterra_ dos por el ejército en las fosas comunes. lunque fuera muchos añás más tarde y sin que se pudiera distinguir con precisión los huesós de uno de los huesos de otro. expectativa que pasar una velada tranquila. Llegué a la casa de Johnny Silverman a la hora previstá.rá . tal como fui convocado. sin otra. con el propósito de rácon- firmar los testimonios y permitir qu. . excavando en los diierentes sitios donde se habían registrado masacres para recuperar las osamentas de las víctimas. un judío neoyorquino que formaba part. quien en todo momento negó que ella o su novio estu_ viesen infectados de mal alguno e incluso se atrevió a lt9 .

reconocer que la Pilarica me había contado que el tal cheando discutíamos. lo que explicaba de alguna portadora del contagio era aiena a todo síntoma. Entré a la con la insolencia de quien se sabe por muchos deseada casa de Johnny Silverman sorprendido de que el pro. No pude dejar de fijarme a 1o largo de con la misma levedad con la que después me preguntó mi reiorrido. y aquel otro Charlie. ayudándolo a preparar bocadi. que él mismo se había retrasado a causa de un culinaria apoyado por Tania y por Charlie. qué deseaba beber. un iuchillo de cocina en la mano. que ése no era lugar pata trigueña con garbo y negra melena tupida me saludó semejante plática. su acento argentino. pero Johnny me explicó nombre. invit ación que ella techazó con una mucho más rentable desenterrar huesos de indígenas á*.rrm cualquiera mientras endulzaba su café en que corregir cuartillas con sus testimonios. me 1o dijo dad que expelía.iná d. señalamiento que la encrespó aún más y la llevó a pero no otra cosa de la que pronto sospecharía. y después continuó su relato sobre las en el buen gusto con que estaba amueblada y deco- y'rada. sino que ya estaba cahabía vuelto a encontrarme. a lo que con rigor un cuchitril ante esta holganza en la que 'propuse que me acompañara de inmediato a la ofi' aún no me movía a mis anchas. excavaciones que entonces realízaban en los linderos nada comparable al apartamento del edificio de una antigua base militar abandonada en la zona del Engels donde yo pernoctabay que podía considerarse Petén. embutidos y los colocaban en las bandejas. tal era la sucie. Johnny Silverman pertenecía a una acaudalada fami- que la gotica apareciera justo a la maiana siguiente lia judía neoyorquina. Una cortar de tajo la discusión. punto en el que coincidí con é1. donde habían encontrado las osamentas de 77 120 1. con penthouse en Manhattan y d. qr. dijo al tiempo que salía. manera la diferencia entre su casa y mi apartamento. insinuar que yo estaba tratando de difamarla. idea que por aquello . su chica. pero me 1o dijo con la Charlie en la cocina. señalando el mueble donde destaca- en los grandes espacios de esa hermosa casa colonial ban las botellas. de que la sala estuYiera rapado a lo Yul Brynner que de inmediato desenvainó vacía como si la fiesta hubiese sido suspendida. luego de que Johnny dijera pio anfitrión me abríera la puerta en fachas y con un que ella era Tania. sos. me dijo Johnn¡ a quien había sido presen- que los invitados comenzarían a llegar en pocos mo. quienes trabajá de última hora y aún ni tomaba la ducha de sentados a la mesa de la espaciosa cocina cortaban rigor. porque no era posible. insistía yo. "Disculpa: pero no recuerdo tu pecha que expresé en el acto.21 .. aunque debo la cocina del palacio arzobispal. tado en la oficina de mi amigo Erick y con quien nun- mentos y que yo no era el primero. que era donde cuchi. ella abus ara de mí y ahora resultaba que la muchas otras posesiones. y por el más rico tenida. desde la puerta de entrada hasta la cocina. misma frescura con la que enseguida volvió a su labor llos. Monseñor donde en privado le mostraría la de las asociaciones me llevó a concluir que resultaba gota siniestra.

nlmpresionante. dije como una que yo repitiera una yez más y con otro énfasis la frase especie de amén cuando Johnny terminó su relato. Qte siempre los sueños allí están toda. punto de vista imposible. enfrascado desenterrados en palabras. en el filo del entu. incluidas mujeres emba. exclamé por yo me encontraba con ese rapado del que pronto supe tercera vez. preguntó Yul Bryner. rcpetí esa espléndida frase que había iluminado ría de Ia puerta yJohnny Silverman se precipitaba pa- mi tarde de trabajo en el palacio arzobispal con su sillos adentro en pos de la ducha que ya era hora que sonoridad. eue erala primera vez que Qte siempre los sueños allí están todaaia. ¡s|». la frase dicha gaba una ola de risotadas y murmullos.te siempre los sueños allí están todaaía. el timbre de la calle. en poesía de la mejor. en dispuesto a hacer. Parece referencia a la masacre cuyas osamentas desenterraba un verso de Vallejo". algo desde todo verdad se refería a la pesadilla del terror y de la muerte. para que comprendieran de una vez por y que era un viejo amigo de Johnny desde la época todas su trascendencia. biaron miradas suspicaces. alcornoque. tde dónde la sacas- eternidad sin soltar el instante. que trabajaba en la misión de las Naciones Unidas siasmo. sin atender los llamados a que se t22 t23 . con las cejas alzadas. che. debo reconocerlo. con ese uso del adver. porque enseguida le respondería poesía vallejiana y su relación con las lenguas indí- que estaba tomando antibióticos y el alcohol me genas a un sutil interrogatorio sobre mi labor en el estaba vedado. su estructura impecable abriéndose a la tomara. para que el argentino rapado en que ambos coincidieron en Nueva Yorh un rapado a lo Yul Brynner no me volviera a preguntar si me que con artimaña pasó de sus comentarios sobre la apetecía una cuba. mientras desde la sala nos lle- bio que retorcía el pescuezo del tiempo.personas de diversas edades. pero en ese instante tronó en un especial en el cumpleañero. una frase al mismo tiempo luminosa -por como si ese sujeto supiera lo que yo pensaba o se lo su sugerencia de significados. como si los en su testimonio por una anciana indígena quién sabe invitados se hubiesen puesto de acuerdo para llegar de qué etnia y que pudo haber sido pronunciada en todos al mismo tiempo. según precisóJohnny. dijeron. al tiempo que la por su extranjería. que los tipos necesitaban Qte siempre los sueños allí están todaaía. tal como sospeché en cuanto intercam- razadas y bebés recién nacidos.y terrible -porque en hubiese comentado anteriormente. "Pibe. esa frase maravillosa. Q. para que convirtieran los huesos recién Arzobispado y mi amistad con Erick. trigueña llamada Tania anunciaba que ella se encarga- aía. como estaba lo que provocó desconcierto entre los presentes. quien quizá creyó que mi rincón del techo de la cocina una chicharra escanda- expresión era parte de una convención desconocida losa. pertenecía. completamente en la conversación conmigo en la en algo que no alcanzaba a entÍar en sus cabecitas de mesa de la cocina. dijo el argentino con una cer- el equipo de antropólogos forenses al que Johnny tidumbre que me desconcertó.

de miedo él estaría encendiéndose más y más por las tido con mi amigo Erick. vaciarme hasta la saciedad. quien de espaciosa bañ. con la mirada tan fea que sólo alcancé respuestas. de los que yo desconocía cuando para tratar de reestablecer el contacto. dijo formada por sus mañosas preguntas y mis inevitables entre dientes. de su pene infecto. como si fuese una era Charlie.sumara a los grupos que comenzaban a achisparse en fuera cambiando de tema. o la toledana aunque yo jamás mencionara su nombre. el totalmente. que hasta me apené porque quizá le había implementos y aparaticos modernos seguramente paru rememorado un padecimiento similar e infecto. la sido repugnante para eI rapado argentino. en mis flancos ante el astuto enemigo. sobre los persona. fuera sino una pesadilla de la que pronto despertaría. ponerme de pie y caminar como mano la enfermedad síquica que me aquejaba y que zombi entre los demás invitados. compulsivamente. como si algo se hubiera desconectado. en una con distintas opciones para aniquilarme una vez que confesión exhaustiva después de la cual pade cia la yo saliera del baño. como si el tipo hubiese conocido de ante. o la otra mejor que él sabía que el contagio de marras procedía españolita que me había contagiado un mal para com. Fue el acicalamiento personal. pero para la chica de sus amores y para caffena orgásmica que culmínaría hasta entregarme los íntimos eraJ. a inquirir por el baño. Y entonces sin saber qué hacer. con la sensación de consistía en que una yez que me estimulaban para co. por el hecho de que la españolita ala que yo me había jes de antología que pululaban por el Arzobispado. el mayorJuan Carlos Medina. con la mente en blanco. descubrí que el baño de Charlie era todo un lujo: las necido. «Yo soy uruguayo». le pregunté si él era porteño la sala. hasta que mi milico que ahora mismo estaría considerando un plan interlocutor supiera todo 1o que quería saber. lo que habíamos compar. Y así sucedió: le conté en detalle sentado en el inodoro con las tripas hechas un nudo sobre las mil cien cuartillas. deseoso de que todo aquello no hubo un clic. como si me estuviera metiendo en una burbuja o del interior de la fugentina.. ausente. porque nadie sufriendo por el novio que la había estafado. como la mujer decenas de veces violada.era como para retozar con sendas dami- pronto tuvo en su jeta una expresión indescifrable. merTzar ahablar quería contarlo todo. como si la mención de mi padecimiento hubiera paredes con preciosos azulejos de palacio morisco. hasta quedar sin secretos. alfombras diversas. referido con tanto desprecio era a todas luces Fátima. sobre el hidalgo español y palabras que habían salido insensatamente de mi boca. aunque su existencia. con pelos y olo. estar cayendo en un precipicio oscuro y sin fondo. porque como energúmeno había despatarrado todos res. quien paraJohnny una especie de espasmo verbal. el chiquitín del bigotito mexicano. batir el cual se me imponía la abstinencia. selas.C. porque mientras yo permanecía peor de las resacas. un robusto armario dé cedro. como si la burbuja de encantamiento se hubiera desva. espejos de varios tamaños en los que se t24 125 . Paralizado.

Entonces sonaron los golpes la esperanza de encontrar una puerta que diera a la en la puerta. penum. que la de un lugar donde esconderme mientras lograba orde. J. un nar mis ideas. urgentes. por lo en mi vida había visto. sino que reconocí a Johnny Silverm an y a que me selló de plano el esfinter. cual rata arrinconada.. qutzá propinándo. golpeó de nuevo mi amigo Erick. Evitando las macetas y uno que sordos se hubiera enterado de que esos tres hombres otro escalón. si bien me iba. información confidencial. tal como no sucedió. par del macetón detrás del cual me escondía. tratándose de mi amigo Erick. C. no saliera por la ventana del bras prohibidas a los profanos. donde emboscada. llegué al otro extremo del patio. pala- atento a que el tal J. ran de mi presencia gracias a la enramada planta que broso y con olores a la vegetación que apenas distin. me dejó en una posición óptima desde la cual pude hasta que reparé en la ventana batiente de cristales observarlos cuando se sentaban a la mesa y ponían la esmerilados. por lo que presto tuve que agazaparme aprovecharíapara atraparme y cobrarse los cuernos que detrás de un macetón en espera de que mi persegui le había encaramado la zvtafla. La luz que encendieron en que de un brinco estuve en pie con los pantalones el salón lateral iluminó la ventana ubicada justo a la abrochados.. junto a un tercer sujeto a quien jamás la puerta. C. la que abrí sin dificultad y a través de la botella de whiskey al centro. sombra entre las sombras. a sabiendas sa lo antes posible. ventana indiscreta no dejaba pasar más que eso. como si el milico de los probar que yo no me había fugado y permanecía junto cuernos hubiera tomado un atajo para tenderme una a la puerta del baño en espera de mi salida. siempre pegado a la pared del corredor. pero guía.. con la misma urgencia imperiosa. lo que no me extrañaba baño. donde ense. una ventana batiente con de ese caserón colonial y por el cual me escabullí con cristales esmerilados. pero que luego me con- guida penetré por un pasillo que conducia a otra parte dujo a preguntarme qué haciaun rico judío neoyorquino t26 t27 . rcbajar el miedo. en busca conspiraban. que venían a mi encuentro. posibilidad que temía. como pronto pude comprobar. sin que yo pudiera comprender los murmullos con que yor de los sigilos. hablaban secretos. C. pero en eso escuché pasos y voces de que sólo podía ser el tal J. o conduciéndome a por una puerta lateral no se encontraba el rapado al la calle con las más siniestras intenciones. "Está ocupado". que así me sentía. porque entre me en el acto la más humillante golpíza enfrente de los tres tipos que aparecieron por el pasillo y entraron esos cooperantes. dor pasara de largo. eché el agua y comencé a pasearme de. Pero hasta el más sordo de los que yo transpiraba. emergía del macetófi y a la penumbra del pasillo. imperiosos. que lo único sensato era poner pies en polvoro- logré balbucear con el apretón en las tripas. un corredor por el que me desplacé con el ma.reflejaba mi rostro contrito. apaciguar la agitación murmullo ininteligible. lo que sesperado. quien venía a com. sin que ellos se percata- cual salí al corredor de un patio interior. calle.

lo dejaban entrar donde los cooperantes bailaban. ganoso al pasillo en el que yo me encontraba. corredor del patio y de un momento a otro entraría como si hubiese padecido de labio leporino. un terror ante el cual sólo se me vino de golpe mente: ese oficial de inteligencia no podía ser otro a la mente el testimonio de un sobreviviente que que el general Octavio Pérez Mena. de atento a las sombras a mis espaldas y al conciliábulo ahí que comenzara a brincotear una vez que supo tras el cristal. tan endemo- rango vestido de civil y a quien seguramente espera. el torturador de había corregido esa tarde y que decía haltmomentos en que tengo ese miedo t hasta me pongo a gritar. tratando de adivinar lo que los labios decían. del miedo ponerme a sombra era su oficio y que la prensa ni de broma lo gritar. vivir en la y 1o último que podía hacer. pana -ver también por la ventana de cobra a punto de atacar que por un instante temí por la que yo veía. en verdad un oficial de alto me atreví a hacer el menor movimiento. y con ese otro sujeto que estaba yo.rto sigilosamente de mi intuición no se equivocaba. podría culminar su arrebato. y sobre todo qué caraios hacía tana ni el talJ. simpático. hasta que resopló en mi oreja el típico ser testigo de una conspiración que podía costarme gemido canino en busca de juego o cariño.C.desenterrando huesos de indígenas masacrados por una confusión ese sujeto quería machacarme. ban media docena de guardaespaldas en la calle. con la trompa partida. que como si el rapado-se hubie. Especu- conspirando con un representante de la Iglesia Cató. la mueca rígida-. desde todo punto de vista parecía un militar -el porte cuando sentí la presencia a mi espalda. lando sobre el posible contenido de la negociación lica. que era exac- la chica del Arzobispado y masacrador de indígenas. 128 129 . por lo que la vida. tan cerca que no firme. niadamente cerca que percibí su respiración en mi nuca. de un brinco irrumpiría yo en el salón para que dando ladridos juguetones que de inmediato desper- mi amigo Erick me defendiera. como mi amigo Erick. menos ante esa mirada cuclillas detrás de mí. por lo que más de retozar ahí mismo. Horrorizado quise largarme de ahí para no señal ni palabra. porque si el rapado de los cuernos apa. disfrutando al mismo tiempo del que detectara mi presencia tras la planta en la penum.. de tal el ejército en un país en el que por menos que eso manera que ni los tres supondrían al fisgón de la ven- podían freírlo vivo. a brincotear por el pasillo recia. Pero pasaron etemos segundos sin que hubiera tuviera. y^ andaría husmeando en el mastín mocetón. Fue entonces cuando se produjo el circuito en mi zaba. de quien nunca había visto yo foto alguna porque tamente lo único que yo quería hacer en ese instante el muy zamaffo sabía pasar desapercibido. explicándole que por taron sospechas en el trío que en el salón conspiraba. conciliábulo tras el cristal y del terror que me parali- bra. pr'r. C. que seguramente al pobre no me convenía permanecer quieto en mi escondite. que mi atención era suya. que cautelosamente volteé mi cabeza y rcconocí a un de seguro el tal J. pero tampoco tenía hacia donde recular.

tío. mientras yo me volteaba para no ver la cara del rapado que la abrazaba. piecisó. {oder. sin que yo me percatara. "CLre ya conociste a Cha¡lis". pero que ahora estaba cerrada. "iDónde te habías metido?".. explicó que Charlie era uno de los mejores ámigós de sin importarme que pudiera caer en las garras del J. que temía mucho más ser atrapado sin que su explicación lograra detenerme en mi huida por el general Octavio Pérez Mena. Buscaba la puerta de la calle cuando de súbito topé con el rapado y con Fátima. no pudo venir. exclamó ella tomán- dome por el brazo. pero gracias al cielo el mas- tín olfateó entusiasta a su dueño. quedar entre dos fuegos. no fuera a ser que el general de marras viniera en estam- pida. compatriotas y compañeros de trabajo. "Lástima que J. mientras yo ayanzaba hacia la ventana del baño por la que había salido. rapado argentino. y después damente al corredor. que era lo que me faltaba. exclamó ella.por 10 que no tuve otra opción que regresar apresura. tqué te pasa? Parece que hubieras visto al diablo". cuando lo que yo esperaba erala trompada del rapado. C.erita de primera comu- nión. el masacrador incle- mente a mis espaldas y el cornudo y su novia en el frente. conocierasr. Me hubiera encantado que lo 130 131 . entre los que me abrí paso a trompicones. alcancé a escuchar que decía. huyendo entre las sombras. pegado a mis talones. porque sus intensos ladridos juguetones quedaron en el pasillo. insistió mien- tras yo intentaba irme de paso. a interrogarme sin contemplación alguna sobre los motivos de mi espionaje.C. 1o que me obligó a seguir de largo hasta dar con el salón de los invitados. quien procedería hacia la calle. carajo. con la inocencia de una compafi. con el método expedito de ablandarme a trompadas y enseguida me conduciría a sus macabras ergástulas.

que de otra manera no garantizanayo que el informe estuviera cui- dado con el rigor requerido. tal como se 1o dije a mi amigo Erick unos días antes de mi traslado a esa casa de retiro espiritual ubicada en una zona boscosa en las afueras de la ciudad. el vasto comedor. donde estaban la cocina. un sitio donde yo pudiera con- centrarme las 24 horas sin interrupción alguna en la labor para la que estaba contratado. una casa inmensa y moderna compuesta de 40 habitaciones idénticas distribuidas en forma de crtz y con un espacio común en el centro. 133 . salones de estudio y una pequeña capilla. con el propósito de que me concentrara intensamente durante no más de diez días en la revisión final de las mil cien cuartillas para poder enviarlas lo antes posible a la imprenta. porque yo mismo había manifestado a mi amigo Erick la necesidad de encerarme a trabajar en un sitio alejado del ruido mundano. Once Como liberado de temores me sentí esa primera mañana cuando desperté en la habitación que me asignaron en la casa de retiro espiritual a la que me habían conducido el día anterior mi amigo Erick y el chofer del Arzobispado.

el aire salvaje y húmedo impregnó mis pul. tal como hice. por lo que de inmediato salí de la cama limpio y del paisaje. cuenta de que si un empecinado enemigo quería des- plio patio de césped y al bosque de pinos al fondo. hasta que optaba por lan- me dijo que durante la semana laboral sólo estaría zarme a través del pasillo desierto hacia el comedor. no hubo más trote para limpiar mi cuerpo y mi mones de un novedoso entusiasmo mientras trotaba espíritu sino una carÍera desenfrenada por llegar a la en el patio de césped que rodeaba la construcción en habitación en la que tantas horas encerrado permane- forma de cruz. partes del informe que me habían impactado. miento que vino a enturbiar el ánimo con que comen- ración de vivir Ia vida de una nueva manera. concentrado en de mi respiración y mis músculos. quien tupido follaje del bosque. habida plar. Como liberado de pesadillas me sentí esa primera por un lado me satisfizo pues no habría motivo de mañana al despertar en la austera habitación de blancas interrupción durante mis días de trabajo. que sólo tenía que correr la puerta de cristal viejos temores. la mesa de trabajo desde la cual a medida que oscu- piritual. a través de la puerta de cristal que se abría al am. como si tad alguna para penetrar por el bosque que nos circun- de súbito hubiera despertado en otro país donde la daba. comprobé que no había más inquilinos en recia yo comenzaba a -ver con cierto temor hacia el ella. incluso perdí Ia respiración acom- a equiparme con mi sudadera. pasada que tan bien había logrado. de mi habitación y proceder a aniquilarnos. sión de agasajo y se convirtió en ruta de acecho. pero que los sábados y domingos la casa se con. tirado en la litera desde la que gocé contem. con la zaba mi segunda vuelta trotando alrededor de la casa mente y la emoción insufladas de aire libre y buenas de retiro y por culpa del cual dejé de disfrutar del aire vibraciones. a pesar de que Monseñor habíamos traído y que ocupaba la pequeña ya tenía varios meses sin practicar ejercicios. pero altora lo qwe pido es el arrepentimiento t34 135 . como que. con mi mente puesta en el acontecer cería a lo largo de los días por venir. pensa- guinario. sumiéndome en tillas tenis. como donde tomaría mi cena a solas mascullando aquellas ese jardinero que ahora divisaba hacia el lado del bos. y ya caramba. un testimonio que decía alprincipio quise lsaber sido una vertiría en un hervidero de catequistas. mis pants y mis zapa. que el tupido bosque dejó de ser oca- para salir a trotar y a reinventarme.llegar campante a la puerta corredíza de cristal naturaleza hiciera del hombre un animal menos san. nar la primera vuelta alrededor de la casa de retiro es. tal como había previsto mi amigo Erick. por otro lado me produjo cierta preocupación. situación que cubbra r)enenos*. Al termi. pero que paredes. mesa ubicada junto a la puerta corrediza de cristal. un sentimiento que estimuló mi vieja aspi. los cuales estaban la pantalla de la computadora que de la oficina de respondiendo de forma satisfactoria. con el personal de administración y de servicio. la truirnos amíy al informe de marras no tendría ciificul- neblina que pasaba empujada por el viento.

reventándola de p.gráo al cristal de la Puerta. a quien a propósito nunca cues. luego en una culebra venenosa a fin de consumar su ven. metido a fondo en la revi- a ser que una culebia procedente del bosque anduviese sión del informe.ttot. cuando no sólo me abstuve de abrir la puerta coffediza de cristal litera. un temor qt. . que irrumpía brutalmente en la choza de la familia pletaáente del oscuro patio de césped. imierda!. una imagen que se repetía en tioné sobrelo que yo ñabía presenciado a través de varias partes del informe y que poco a poco me fue penetrando hasta poseerme por completo cuando me la ventana indiscretar QU€ mi curiosidad enmudecía frente a mi miedo. llevó a recordar la jeta de aquejaba (aunque ya no había gotica en mi pene). de pasar horas y horas sin cruzar paLabra con nadie. . *.de indígena. lo alzaba en vilo y luego lo prorrto hubiera podido aparecer la cata de culebra hacía rotar por los aires. gataza. ajeno al mínimo placer.rrr.y me impresion ó a tal grado que esa noche me intercambiando saludos sólo a las horas de comida ábrt. entre la mesa de trabajo y la esa noche en la casa de retiro espiritual. durmiendo a sobresaltos en la pe- *. como si yo fuese ese teniente sino que también cerré la persiana pata aislarme com. de abrii 1a puerta coruediza de cristal no fuera con el personal de servicio.hí qrr. de culebra venenosa que tenía el general Octavio Pétez . como poseído..t. qr. 'hubiera aparecido tras el cristal de la puerta. salpicando sesos por todos lados.rrdo por el patio de césped y aProvechala y1 queña litera. tomaba con mi férreamano al bebé de pocos meses por los tobillos. del que me impresionó particularmente el Qre la soledad puede quebrantar hasta el ánimo más cuerdo lo pude comprobar a partir de mi tercer hecho de qué alguien quisiera ser una culebra vene- nosa. del general Octavio Pétez Mena. claro está.o-o quedó en evidencia desde ponía de pie y empezaba a pasearme en el reducido espacio de la habitación.roá. donde. mentos de descanso. el momento en que el rostro del torturador cabéza contra el horcón de la choza. su rostro siniestro p. *t indígena creyeru que podía convertirse día de encierro en la casa de retiro espiritual. d" . mi mente comenzara a perturbarse al grado de que una misma imagen se me imponía en los mo- Mena cuando estaba reunido con Johnny el judío y con mi amigo Erick.r. que como si fuese la onda de David desde donde saldría yo hubieia ialido espantado aullando por el pasillo disparada la piedra. aun. cada vez a más velocidad. velócidad de vértigo.r. que ni el alivio descuido de mi parte para penetrat rauda en mi habi. paja era posible por la enfermedad que me tación. frente a la mirada de espanto de sus padres y hermanitos. 1o hacía girar por los aires a una silencioso en busca de la caseta de los vigilantes.. y^ ryi manera fulminante. . 137 136 .r.rn.de ellos. le daba vueltas por los aires tomado de los tobillos hasta habitación habría estado rodeada por un comando que volvía en mí y me percataba de que había estado a de soldados. hasta que de súbito chocaba su que se ffatara de un esfuerzo infructuoso.

que grado tal que de pronto estuve fuera de mí. persistía en mi trabajo como mis ojos no estaban repasando el texto en la pantalla obseso hasta que al paso de las horas mi concentra. Entonces. la puerta de cristal para salir al patio frío y oscuro a sos hechos cuando giraba al bebé por los aires. 1o vicioso de imágenes que. sino un corrector petrur. como si azotado por el viento sin ponerme a pensar que una mi transformación en el teniente que reventaba lacabeza culebra venenosa pudiera estar al acecho. como si yo no hubiera tenido suficiente con lo contra los horcones de madera. la muy en el teniente OctavioPérez Mena. transpiran. mismo tiempo con una sensación de levedad. me habían perturbado tanto que apenas logré correr do. era mi mente la que se transportaba al teatro de los he- ción languidecía y una vez más era poseído por la chos y entonces ella ya no era mía. girar por los aires al bebé que yo mantendría tomado o se metía a la fosa común entre los cueqpos muti- de los tobillos para reventar su cabeza de came tierna lados. que las barbaridades que una y otra. y cuando el tiempo apremiaba. mi mente se la cabeza de los bebés recién nacidos contra los horco. del astuto gazapo o de del informe. nes al calor de la masacre.fueron permeando a obligado a seguir adelante en la revisión del texto. porque no estaba en nin.vez leía -en buica bado por leer ese testimonio que se repetía a lo largo de la última coma mal puesta. en un ciclo repetitivo de concentración prolon- guna choza sino en la pequeña habitación de la casa gada con intervalos parala misma fantasía micabra. sin conside- de los bebés recién nacidos contra los horcones fuera la rar que el general Octavio Pérez Mena con su partida catarsis que me liberaba del dolor acumulado en las de sicarios pudieran echarme la mano encima. pegué 138 t39 . sumir. Y era el reguero de leído hasta el hartazgo ella deambulaba en un círcu- sesos palpitantes el que me hacía volver en mí. como abríla puerta corredíza de cristal y salí a au7lar al patio si me hubiera quitado una carga de encima. o entraba a la entenderían el infierno que les esperaba cuando vieran choza donde los sesos del bebé volaban por los aires. agitado. contenidos ni loco me metería. descu. si alguna vez lo misma imagen. oficial a cargo del reporterita. de retiro espiritual.punto de golpear mí brazo que giraba con violencia mil cien cuartillas en las que enseguida me volvía a contra el respaldo de la litera. me ponía de pie y me transformaba había sido. sudoroso y con los nervios a la frase no del todo clara. brirme en medio de la habitación. sino que se paseaba a su antojo. así que entraba de soldados machete en mano tasajeaban a los pobla- nuevo a la choza de esos indios de mierda que sólo dores maniatados y puestos de hinojos. ni yo era ese teniente que reventaba Pero al cuarto día. un tanto mareado por los movimientos vertigino. pero al aullar como animal enfermo bajo el cielo estrellado. porque a esa altura en los flor de piel. al filo de la medianoche. volvía a sentarme frente a la computadora. debo reconocerlo. fue de mis manos y no tuve ya momento de sosiego. por la explanada de la aldea donde los pelotón destacado parala masacre.

como si el hizo com enzaf a repetir entre dientes la última frase susto me hubiese entreabierto las puertas de la per. atento oscuridad del bosque. cuando volvía en mí. cuatro . aproximara yo me agazaparía en los linderos de la carretera. temiendo que los tipos me y sólo volvería a trotat cuando escuchara el motor que alcanzaran. eue dispararan táfagas hacia donde yo se iba a lo lejos. reponiéndome del el informe. la frase herido sí es' duro quedar. seguramente buscándome. cruzando el bosque por noche. que en tales circunstancias el intento sentido de la ubicación no fallaba. que los tipos que me zaÍon a reaccionar a tiempo. . sin chocar contra un árbol ni combatientes gritan para encenderse a medida que sufrir la fatÁ caida.r. percibí las sombras que sigilosas se acerca. de regresa r a la hábitación hubiera sido un suicidio. siempre sabida. que así me sentía. marchan. una frase que a primera vista no patecía tener . en la oscurafia y el viento zumbante. sofocado corríao que otros esbirros estuvieran aposta- dos para cazatme en la vereda. entre olores húmedos y los ruidos de mi nada especial.t. si no a destruir la computadora y los dis- quetes. pero que a la velocidad de mi huida propio miedo.ffes aullidos tan tremendos que los vigilantes segu. si mi rodeado. detrás de un tronco o de un cerco de piedra. seguros de que así impedirían su publicación. iáarajó!. guiándome como si esa ruta hubiese tomó el ritmo de esos cantos que los contingentes de ii¿ó ¿.o*brm que pronto serían siluetas y me tendrían carretera principal que bajab a hacía la ciudad. por 1o que ante cada vehículo que se matutinbs. acceso. Y al ritmo del trote. habían optado por dejarme escapar y volver sus pa- sos hacia la habitación donde procederían a incautar ramente pensarían en un coyote que rondaba' Pero entonces. una frase que qúzá vino a mi memoria porque enca)aba 1o mismo y con la certeza de que mis perseguidores t41 t40 . QU€ hasta yo me sorprendía de 1o bien que podía ver en la noche oscura. apenas uno que otro tropezón. con el cora. pero muerto es tranqwilo se convirtió pues en el grito de guerra que con la sensación de haber escapado por esa vereda anteriormente como si estuviera viviendo de nuevo yo entonaba mientras iba trotando por la carretera. con un arranque tan mespe- rado y contundenté que mis perseguidores no alcan.d. que para mi libreta de apuntes había escogido esa cepción. para que no maleza por la que había incursionado en mis trotes hubiera testigo. zón latiéndome al tope. aun a medio patio.r. al ruido de cualquier vehículo. mi memoria caprichosa me mento en que mrs sentidos se despeiaron. por lJ que presto salí en estampida hacia la profunda Y no me equivoqué: después de bordear unos setos desemboqué en la carretera por la que trotaria. la véreda que seguí a tientas. mientras yo a'vafizaba por esa vereda que pronto me sacaila a unos potreros por donde tenía que estar la ban procedentes de ambos lados del patio. pero hubo un mo. de tal manera que me habían rodeado en el patio tendrían que bajar por esta escabullí adivinando una vereda entre los pinos y la misma vía.

porque ni loco iría a mi aparta. que mi compadre apareciera. y mien- por la carreteta. a inmediaciones del teléfono público. a esperar general Octavio Pérez Mena estaba perpetrando con. pero maerto es tranqwilo. imaginando lo aproximaba y de inmediato me parapeté detrás de un que monseñor o mi amigo Erick podrían pensar de bordillo. como si yo hubiese autodenominaban inteligencia militar. cuando menos.cabalmente en el ritmo de la marcha. y si se habían sido un guerrero dispuesto a inmolarme repetía cada atrevido a incursionar en la casa de retiro de los curas. que con el general Octavio Pérez Mena yJohnny el judío. una idea que sitio donde podía transcurrir sin que mis perseguido- prendió la mecha de mi entusiasmo mientras bajaba res ni un vigilante nocturno me descubrieran. de tal manera que quienes querían destruir el informe estarían al tanto pronto me vi entonando efi yoz alta herido sí es duro de los que en él trabajábamos. cuando escuché un potente motor que se abandonado mi trinchera de trabajo. de mi parte. por si eso fuera poco saqué del bolsillo de mi chaqueta mento del edificio Engels ni al de la Pilarica. pero rnuerto es tranquilo. computadoras de mi amigo Erick. y mi preocupación de que se pudieran perder lo precisamente para no quedar ni muerto ni herido. eu€ me urgía que por favor sino que por el contrario. que de ella 142 t43 . eue ese fue el único tra la memoria y el trabaio de tantos. yez con voz más aguerrida el lema lterido sí es dwro con impunidad absoluta me arrebatarían de donde la quedar. ban. enfatizando que los matarifes ronda- podía ser la idea de retornar a la casa de retiro espiri. sin importarme que toledana. mi pedido de auxilio. aterrorízado ante la posibilidad de que los mi desaparición y si no supondrían un contubernio criminales me detectaruny procedieran a eliminarme. pues de cuero mi pequeña libreta de apuntes. que no en balde se quedar. eso era propio del dolor de un indígena sobreviviente que la cuestión no estaba como para que alguien acu- de la masacre y no de un corrector que ahora trotaba sara. pero que enseguida mostró toda su tras escondido tiritaba me asaltó la culpa de haber insensatez. y sincero apenas una. Luego me agazapé detrás de un contenedor de ba- tual para hacer frente al ataque que la cuadrilla del sura. cientos de testimonios de tantos sobrevivientes carecía Me acerqué a las primeras casas por el sector de de sentido. que a decir verdad eran poquísimas. pues copias del inform e habría en las Mixco repasando las opciones que tenía para el res. y siendo y del chiquitín del bigotito mexicano. pensamiento ante el que me defendí como insensato era también que entonara con ardor recordando la sospechosa reunión de mi amigo Erick la frase herido sí es duro quedar. quien asustado alzaría la bocina para escuchar en que apareciera el vehículo de mis perseguidores. Sólo me quedaba telefonear a mi compadre por mi enardecimiento no me enterara del momento Toto. del gallardo Joseba guardo. no tardé en buscar una causa viniera a recogerme en el acto a las coordenadas que que le insuflara combatividad a mi canto y que sólo enseguida le di. pero muerto es tranquilo.

y ni bien hube cerrado la porte- zuela me descosí a relatarle el ataque en el patio de la casa de retiro. un texto que decía qae se borre el nombre de los maertos para que queden libreslyno tengamos problemas. porque a él los militares no lo ubicaban y podría entrar a mi apartamento del edificio Engels a sacar mis pocas pertenencias y el dinero escondido en el reco- t44 145 . Le respondí que ni loco. Con regocijo salté de mi escondite media hora más tarde cuando escuché que el auto de mi compa- dre Toto se detenía. pero con ftrmeza. insistió mi com- tenedor de basura. osubamos a mos días que en esa penumbra pestilente. . pero el riesgo era altísimo. que mejor me diera posada en su casa y ya en la mañana me podría echar una mano. con tal atropello que mi compadre Toto sólo atinaba a decirme que me calmara.a memo- ria sino perpetuar el olvido. echar un vistazo. tras el con. espera.. me preguntó mi compadre Toto.iQlerés que subamos a ver qué ha pasado?". con el que compraría el boleto el fragmento de un testimonio copiado en los últi. logré descifrar para hacer leve mi padre Toto para mi asombro. cuando lo que trataba de transmitirle eran mis sospechas de que la agresión de la que acababa de salir indemne por un pelo pudiera estar relaclonada con la conspiración de la que fui testigo a través de la ventana indiscreta. para buscar veco de un mueble. para largarme hasta donde fuera posible. el embate de los malosos y mi reac- ción oportuna. que yo ya había considerado esa posibilidad durante mi escape. preocupado. 1o que ponía en evidencia que hasta algunos indíge- nas sobrevivientes no querían ya recup erat |.ni de mi pasaporte me desprendía nunca. Nada perdemosr. como si yo hubiera estado para contar con calma.

como si ese rostro pó. . y no mi ros- tro de todos los días. un instante en que me fui irre- conocible y que me causó e1 peor de los pánicos. el llamado oCarnaval.le cuenta el cometa. con mi vista fija en el espejo donde se reflejaba mi rostro sobre una ringlera de botellas.Á cuando procedente quién sabe de dónde.r. de un desconocido. con la concentración puesta en cada uno de mis rasgos. pues mi atención estaba fija en mi rostro que se reflejaba en el espejo. donde en verdad se reflejaban las decenas de bebedores que estaban a mis lados y a mi espalda. bebedores que biindaban anima- damente y a quienes yo apenas percibía en el salón iluminado. un instante hubiera sido de otro. pensaba yo esa madrugada apoyado en labarra del bár de peter. pues ella está feliz en su órbita y odia ser perturbada por quien sólo aparece de . -que nada tenía en común con lo que yo denomi- naba con esa palabra-.como si el que estaba áhí no hubiera sido yo. 147 . entre la densa humareda de cigarrillos y las voces entusiastas de quienes iniciaban la parranda más larga del año. en mi expresión que de pronto se me hizo ajena.. Doce La tierra no quiere saber nada ni entiende lo que .

leer las frases que tanto me conmovían. riencia como corrector de las mil cien cuartillas. costo de un tratamiento para aliviarme de la agresión tió el primo Qrique con la vulgaridad que era su im. el único que el gentío. Le pregunté cómo podía asegurar mientras corregía una y otrayez el informe de marras. que pese a encontrarme pondió que los había escuchado claramente cuando del otro lado del mundo. siento )o que estolt aiaiendo otra aez. a un desfile de carrozas a las cuatro de la madru. e_n lo cttal quizá tenía razón. como aquélla que decía gada a una temperutsra de cinco grados bajo cero. que cada pueblo de desenfundar mi pequeña iibreta de apuntes para tiene sus usos y costumbres. que las mujeres eran su obsesión y su flanco. "Yo quería entrar a cagar y los dos culeros no hubiera incluido en mi contrato con los curas'el no salían del baño por estarse chupando la verga". el por 1o que una vez más permanecí solo bebiendo entre simpático gigantón suizo dueño del bar.rián_ sería costumbre autóctona practicar la felación cuan. -ortoso estado de tris- comentaban la felación que ejercían. cia padecida semanas atrás. repi. me hubiera extrafi.rr..cordar eru una holandesa de buen ver a la que quería llevarse a vivir otra vez los testimonios de pesadilla tantas veces la cama.. a lo que me res. pensando de esos desconocidos en una ciudad desconocida si que yo era el cometa y el primo erique l-a tierra..*p-. pues . leídos. dad del primo Qrique. había pronunciado.al grado de que temí un ataque de locura en medio con mi rostro desconocido en el espejo. se quejó el primo Qrique acomodándose le decía y su única reacción era achacarme el"que yo enlabarra. cuales ya sabia de memoria. una frase que cabalmente se apli- Pero el primo Qrique ya no me puso atención. optaran por la felación al calor de los baños. me preguntó peter._ a nadie le gusta verse en el espejo y encontrarse con otro. .Esos dos maricas se estaban chupando la moronga en para él se trataba de una galaxia remota que ya nrda el baño". dije. temeroso de encontrarme en ese sitio hablaba español.iQgieres otra cerye za?. y si llamaban "Car. Comenté si no yo hacía referencia al texto corregido y ala. y no hubiera aparecido el primo Qrique a mi lado. pues el primo teza me impedía disfrutar la tranquilidad del entorno. que por eso se aburría si yo trataba de conlarle mi e*p. aferrado altarro. y Qrique hablaba el alemán con soltura y su enojo me a la menor provocación por prit. sin perder la cosiumbre do el llamado "Carnaval" empezaba. sino caba a mi situación en esa ciuáad extranjera y lejina que le pidió otro tarro de cerveza a Peter y se puso a donde me había ido a refugiar gracias a ia háspítali- conversar con la chica pálída que estaba a su lado.ado en absoluto que en vez de cuya sintaxis cortad a eru la constatación de que algo danzar semidesnudos. semejante cosa si no los había visto. donde para mi r. psíquica y emocional a Ia que había estado soáetido pronta de origen. como en los carnavales que yo se había quebrado en la psiquis del sobrevivienL que"la conocía. no Para mí recordar. mlchas dl las naval. del primo eyique convenció de que para nada mentía. . quien se movía agitado t48 149 ..

Y de tal modo aconteció: me quedé bebiendo len- del primo Qrique en mi hombro. porque los clientes eran demasiados. a lo que respondí. como siempre inclemente se arremolinaban disfrazados en las penum. que ya-vafi a pasar las caruozas de las que te hablér. Pero cuando abrí Ia puerta. digo.tras la barra. dijo tomándome del brazo y puesto. y por aquello de las asociaciones y del temor conduciéndome hacia la percha donde los abrigos col- a descubrirme distinto en el espejo pronto se instaló gaban. "Salgamos aho- después él ya estaba en el otro extremo de la barra y rita. me quedaría tibio en labarra ceÍveza de reojo no me perdí de vista ni dejé de repe. yo quedé de nuevo frente a mi jeta en el espejo.la cual repetía sin quitarme tros a las que teníamos nada del mundo yo iría a abrir la boca a la calle. hasta que nos largáramos a su casa. ojos. del fastidio. con que se me acercaba en el espejo y me preguntaba al sed abrumadora. dijo con premura el primo Qrique. realmente preocupado. eran personas como ruosotros a las que teníamos miedo. con tal virulencia que le dije al primo Qrique que por miedo.lTambién juraúa la posibilidad de encontrarme a otro en mi viene con nosotros>>. sino que el primo Qrique me pre- por mi rictus en medio de tanta algarabía. que me parecía increíble un carnaval si temiera una reacción impredecible y violenta de mi tan vistoso en la madrugada y en lo peor del invier. tenares de habitantes que haciendo caso omiso del frío lo que por supuesto lo desconcertó. a 1o que guntó a qué me refería. a quien el desa- vencido de que nada pasaría y de que si clavaba mi sosiego atacaba cada vez que yo hablaba de política mirada en mis ojos algo descubriría o al menos con. que la vista de encima. si era a él a quien me estaba de espuma mientras yo contemplaba la calle a través de dirigiendo. . naÍa a la holandesa a su antojo para después revolcar- quizá con tal énfasis que no tardé en sentir la mano la. el frío me pateó en mi mente la frase que decía ernn Personts corto noso. volteando a verlo a los los amplios ventanales. y que luego zas y bailando al son de tambores y flautines. y militares. le pregunté. lo quizá conmovido "iTodo bien?". un pelo se le había escapado a la muerte. que mejor que el indio matara al indio caffozas y de las burlas que hacían. aún sorprendido por los cen. y me puso el nuevo tarro rebosante oído qué me sucedía. como respondí que sí. "iY la holandesa?". incluso cuando empiné el tarro de por mí no se preocupara. entonces le expliqué que el ejército había obli- no. celebrando el paso de las carro. me preguntó Peter. gozosos. p€ro que ahora no sucedió. que é1 impresio- tir eran Personds como nosotros a las que teníarnos miedo. "obsesión enfermiza». percibí su imagen tamente del enorme tarro de cerveza. intercambiando 1s0 151 . que era una lástima que mi desconocimiento del gado a la mitad de la población a que asesinara a la idioma me impidiera comprender el sentido de las otra mitad. con. parte. que le respondía con la frase de un indígena que por brosas aceras. Pero segundos y que los vivos quedaran marcados. como le producía fastidio por 1o que él denominaba mi si estuviésemos en un aquelarre de la Edad Media.

el general Octavio Pérez Mena. eludiendo el como si yo le hubiera tenido que dar explicaciones a espejo. carente de y que ellos escucharon sin el entusiasmo que a mí audiencia. imierda!. eu€ en verdad quería decir de Peter. a que éste regres ara al bar. pues con la holandesa a su rior en catedral. pues el gigantón suizo se había despla. según me había conta. título que finalmente le habían puesto al informe. un bar donde no podía conversar con nadie. con ganas repitiendo algunas en yoz alta para disfrutar su musi.uno que otro comentario con Peter. sin ninguna intención especial. estaba. que Todos sabemos quienes son los dsesinos. simo rostro que había visto yo a través de Ia ventana 152 153 . donde Monseñor lo había dado a lado no había seguridad de ningún regreso. cuando a encender la computadora y enterarme al menos del Peter se acercó a preguntarme qué era lo que yo leía. por eso mientras antes de irme a enclaustrar ala casa de retiro espiritual más matara se iba más para arriba. en el instante preciso en que yo mascullaba el comen. alguno. me producia.ana del día ante. "iTodos sabemos quienes son los asesinosbr. eso. esperando que Peter me trajera la cuenta. que nada entendía y a quien tuve que expli. el mismí- festado su desconcierto ante mi súbita desaparición. la frase que decía Todos sabemos quienes son los pensa otorgada a la criminalidad del vecino y que asesinos era para mí la propicia. zadohacia otro cliente. que mi propuesta había sido que lo titularan con la tario que decía mientras más matara se iba más para frase más contundente encontrada en testimonio arriba. que en verdad era un lamento ante la recom. quien había mani. sin esperar saber lo que había sucedido la mañ. en ese mismo correo en el que me informaba de enlabarrahacia mi derecha bebía ni más ni menos que su encuentro con mi amigo Erick. hora quiz á ya habría noticias sobre la presentación que ahora mismo pagaúa mis cervezas y me lanzaría del informe y me entró la tremenda ansiedad por hacia el apartamento del primo Qrique. una frase car que la frase sintetizaba el hecho de que en la que les propuse en la última reunión sostenida con sociedad de la que yo procedía el crimen constituía mi amigo Erick y el chiquitín del bigotito mexicano el más eftcaz método de ascenso social. abandonado en barra. Fue cuando recordé que a esa exclamé alzando el brazo para que Peter me viera. repetí. como como si no fuera por culpa de esa conspiración que el vicioso que enciende otro cigarrillo con la colilla yo me encontraba tiritando de frío en una ciudad del anterior o el solitario que lee el periódico en la desconocida al otro lado del mundo. do en su último correo electrónico mi compadre cuando de golpe descubrí con asombro que apoyado Toto. la indicada para ser- pronuncié con mi mejor gestualidad ante el asombro vir de título al informe. sólo de regresar al apartamento del primo Qrique calidad o rememorar emociones precisas. libreta de apuntes. así hojeaba yo mi libreta y paladeaba las frases. Y en esas conocer con gran propaganda. hasta que irremediablemente saqué mi pequeña alguien que conspiraba de la forma más sospechosa.

. hubieran conducido a la más f. tadora para revisar mi buzón electrónico pronto me prendí y que seguramente era una coartada para es. mí era una especie de desafio que él apechugó sin y que no era una carta sino una especie de telegrama hacerme caso y hablando con Peter cosas ajenas a mi que decía: . y si puso su mejor sonrisa de despistado y enseguida pro. el gemido de la holandesa que despatatrada si así hubiera podido despistarme. Todo mundo está cagado. pero que no pude proferir al asesinos!. el cual procedí a abrir con mi mejor entusiasmo. aunque ya estaba yo rondado en mi cabeza los últimos días y ante la cual lncerrado en el cuarto de estudio donde dormía. esquivándome. y al cual correspondió con la sonrisa boba de mi intención. en la noche Presto estuve pues en la calle tiritando. tragaba. por lo que le repetí ya un poco fuera de mí efecto. impacto y me vi obligado a desplazaÍme con el mayor rido. que el alcohol se me evaporó del por lo que una vez que hube pagado a Peter 1o inge. a ver lo que gemidos de timbre bastante alto. le espeté esa frase del informe que había pues los sentía casi en mi oído.Ayer a mediodía Monseñor presentó -el entendimiento. tan tonto me creía. iTodos sabemos quienes son los iepl. me encaminé hacia el espía y le espeté a boca de de los sigilos a fin de que mis ruidos no cortaran esos jarro Despwés aiaimos el tiempo de la zozobra. abriéndome lo asesinaron en la casa parroquial. grito del que no me abstuve ni dentro del tranvía alzando mi tarro al aire. que ahora me miraba por el espejo con el amanecer. que el centro de gracias que te fuister. no hubiera tenido el propósito de encender la compu- nunció algo en alemán que por supuesto yo no com. un grito que me encendía y que pasaba desa- impunidad aquí inexistente. le destruyeron la paso entre el gentío en camino hacia la Aschenplatz. para ser sincero. y para darme ánimo entre aquella mul- titud de desconocidos que bebían y cantaban en el frío 155 t54 . y pana espantar de mi mente al fantasma mayor de los descaros y que cuando 1o enfrenté con que en el bar había quedado. cabeza con un ladrillo. Y en quivarme. respondía. . lo que para Toto. yo también grité una que el ceño retador. la ciudad estaba cerrado al transporte por los desfiles y la algarabia. caramba. porque un gemido más fuerte me paró quien no entiende la lengua en que le hablan. tal como era recía. el muy mamaíta. volteó hacia el otro lado.indiscreta.to de juerguistas. ull que encender mi ánimo y darme el valor para gritarle.ícil de las pajas. Da donde tendría que tomar el tranvía. pues mis cetvezas eran muchas y su ot uu a todo pulmón iTodos sabemos quienes son los ^ asesinos!. informe en catedral con bombo y platillo.rrtrrr al apartamento del primo Qrique.lo que no hizo más percibido en el desparpajo del llamado "Carnav¿l». en mi buzónhabia un mensaje del compadre Despwés aiztimos el tiempo de la zozobra. como en seco. que ése era el brindis que el torturador me.