LA DISTINCIÓN ENTRE MANDATO IMPERATIVO Y REPRESENTATIVO

Por Dr. Armando Mena Cuadra

Es este un tema de hondo calado político y más constitucional, pues de ello depende el
diferenciar qué tipo de mandato tiene, en este caso el diputado, frente a los electores que son
quienes los llevan a sentarse en los escaños parlamentarios y cuáles son sus límites hacia dentro
y hacia afuera del parlamento.

Esta dicotomía tiene su origen en la Europa medieval en la que los representantes se elegían por
estamentos y se reducían a cuerpos denominados órdenes, conventos, y se suele citar como
antecedente en derecho español el del capítulo general de la Orden del Císter, en las que los
elegidos lo eran en virtud de un mandato que tenía carácter imperativo y se asemejaba más a
un poder de un representante de carácter privado, por lo que tenía que ceñirse a las
instrucciones de su mandato y no podía salirse de ello bajo penas muy severas y su inmediata
eliminación del cuerpo ante quien representaba a sus mandantes. Es pues una tesis ius privatista
la que priva en tipo de representación.

El otro tipo de representación conocida desde antiguo viene configurada en atención más bien
a la teoría de la soberanía popular en la que el mandato es de tipo representativo y es el
imperante en la mayoría de las naciones del mundo occidental y se trata, según algunos juristas
de reconocido prestigio, de una representación de la comunidad, del cuerpo político o, cuanto
menos del pueblo, y no una representación de grupos o sectores específicos, Se trata pues, de
una representación general por la índole del representado, en la que no existe poder, ni
mandato, ni por tanto, límites materiales a la competencia del representante, ni instrucciones
que lo vinculen.

El representante ostenta una competencia universal y obra por el bien público de acuerdo con
su opinión y criterio, y en consecuencia el representado no puede ser cesado mediante retirada
o cancelación del poder -que no existe- ni se le puede exigir responsabilidad por el
incumplimiento de las instrucciones- porque no las hay- la única sanción susceptible de
aplicación al mismo radica en la no reelección. Entre quienes sustentan esta teoría hay
tratadistas españoles, franceses, argentinos, chilenos, peruanos de una larga lista que por
motivos de espacio no menciono.

La prohibición del mandato imperativo arranca de la revolución francesa, que en su Constitución
de 1791 lo prohibió de esta forma: “Los representantes electos por los departamentos no serán
representantes de ningún departamento en particular, sino de la Nación entera, y no se les
podrá conferir ningún mandato” (art. 7, Secc. III, Cap. I, Título III).

La revolución francesa no reconocía ninguna entidad intermedia entre el individuo y el Estado,
con lo que desarticuló el mandato que estas entidades conferían a sus procuradores en las
cortes, pero es obvio que tal pretensión sigue sosteniéndose como tal en la mayoría de las
Constituciones modernas y se siguió esta teoría de la representación participativa en las Cortes
de Cadiz de 1812 y de allí se trasplantó a la mayoría de las Constituciones iberoamericanas.

Y refiriéndonos concretamente al derecho Constitucional nicaragüense, la mayoría de las
Constituciones que han existido acogieron esta teoría de la representación participativa y más

no pueden colocarse en lugar de los electores. y el mandato representativo así configurado es la piedra angular que sostiene el estado de Derecho Constitucional. artículos de la propia Constitución del 78. con mayor motivo si éste es democrático. considerando entre otras la renuncia al cargo. los artículos 135 inciso final(…) “La violación de esta disposición –referida que no puede obtener concesión alguna del Estado. la misma teoría. para privar de sus diputaciones al ingeniero Jarquín y la exdiputada Campos. En ninguna se refiere a conflictos de abandono de bancadas y otras zarandajas que se ha inventado el CSE. que es de cinco años. fallecimiento. que fija el periodo para el que son electos los diputados. que elimina de un tajo la teoría de la representación participativa que acoge nuestra Ley de Leyes. El artículo 136. que representan al cuerpo electoral en su conjunto. por abandonar el esquema representativo tal y como lo concibe la Constitución. lo demás es puro juego de artificios. Hay que tener en cuenta además que los partidos no son poderes públicos. Abogado nicaragüense residente en España. de diputados (parlamentarios). Vienen a corroborar o avalar estas teorías. Si se optara por un modelo distinto. Y finalmente el 138 de la Carta Magna. admitir y decidir sobre las faltas definitivas de los diputados. entre otras.concretamente la última de 1978. que en su inciso 10 manda: “Conocer. por lo que sobraría la figura del diputado. . mal pueden suplir esta teoría. está presente en varios artículos y entre los que hoy cito a manera de ejemplo. depende la permanencia del representante en su puesto. que fija las atribuciones de la Asamblea Nacional. Solo éstos. esto es pura invención. que como decía en un anterior artículo sobre el tema del diputado Jarquín. ni ser apoderado o gestor de empresas públicas o privadas extranjeras-causa la pérdida de la representación”. alternativo. hoy por hoy en Nicaragua. La Asamblea se compone. condena mediante sentencia firme a de privación de libertad. la titularidad del escaño correspondería al partido. que con sus correcciones y enmiendas nunca tocó tal tema y se sigue sustentando pues. de quienes le han elegido.