XXVI.

El final del nudo
Después de insistir con firmeza en que el nudo no era un modelo ni una
representación (cf. seminarios XXI y XXII, especialmente), Lacan admite su
carácter metafórico:
“La metáfora del nudo borromeo en el estado más simple es impropia. Es un
abuso de metáfora, porque en realidad no hay nada que soporte lo Imaginario, lo
Simbólico y lo Real. Que no haya relación sexual es lo esencial de lo que
enuncio. Que no haya relación sexual dado que hay un Imaginario, un
Simbólico y un Real, es lo que no osé decir. Sin embargo, lo he dicho. Es
evidente que cometí un error, me dejé deslizar... Me dejé deslizar ahí muy
simplemente. Es enojoso, es incluso más que enojoso. Tanto más enojoso
cuanto que es injustificado. Es lo que me parece hoy, es al mismo tiempo lo que
les confieso.” (Cf. La topología y el tiempo, 4ª. lección, 9 de enero de 1979, la
bastardilla es mía.)
Subrayemos: se trata en estas líneas del final, del abandono del nudo
borromeo. Un paso más y el segundo programa, matemático, tambalea al punto
de caer, dado que este blanqueo también se lleva puesta la segunda tesis de la
enseñanza: la ausencia de relación sexual. Al menos, la relativiza en lo que
concierne a los nudos borromeos, y limita la investigación al nudo generalizado,
es decir, a la posibilidad de un tercer sexo –Lilit, quizá– que justificaría cómo se
las arregla la gente en el acto sexual1. El interés de Lacan está centrado allí. Y
esto da sino la ilación al menos el horizonte del seminario.
Recordemos la época. Los problemas en la EFP ya eran inocultables. No se
sabía si Lacan continuaba o no con su Seminario. El seminario XXII se anuncia
recién en la segunda lección con su afiche (y, por tanto, su nombre). El XXV
parecía haber sido el último (El momento de concluir). El ciclo se cerraba. Pero
el deseo de detener la serie ya se enunciaba al final de Encore.
Frente al fracaso del pase y la transmisión –los nudos están particularmente
referidos a la transmisión y, según creo, no tienen otro objeto– Lacan revisa su
teoría: algo anduvo mal.
No obstante, y a pesar de que el seminario XXIV, L’insu, se califica como “la
demolición del Templo”, los últimos seminarios no han sido tomados en serio 2.
Y existen buenas razones para que esto ocurra.

Notas
1.
“No hay relación sexual, es lo que enuncié, ¿Qué es lo que suple? Dado que está claro
que la gente –lo que se llama tal, es decir los seres humanos–, la gente hace el amor. Hay una
explicación: la posibilidad –notemos que lo posible, es lo que hemos definido como lo que
cesa de escribirse– la posibilidad de un tercer sexo.” Lección del 9 de enero de 1979.
2.
Algunos de estos últimos seminarios han sido leídos como “flashes” de ideas y
conceptos, sin darle unidad al desarrollo. En suma, como si se tratara de Conclusiones, ideas
y problemas de Freud. Por lo menos en parte, creo que estas lecturas se presentan así porque
no se ubica que el objetivo de los nudos atañe a la transmisión del psicoanálisis. No se trata
en ellos de la herencia de Lacan, de psicopatología, como tampoco de una simplificación de

etc.. les transmite la nodalidad (el agujero que los anuda). la prohibición del incesto. el que anuda a los otros dos sueltos (no-relación).) . p. passim. El tercer círculo (toro). (Cf. el grupo. De ahí.su enseñanza o del psicoanálisis. al Edipo. los temas referidos al padre. obviamente. seminario XXII.e..