El Día del Padre

Se celebra hoy, corrido ocho días por causa de las elecciones
presidenciales, el Día del Padre. Y el hecho que esta noble
conmemoración se haya convertido, por causa del afán mercantilista
que ha invadido a todo el mundo, en una fiesta más comercial que
sentimental y espiritual, no le quita el profundo sentido que ella
encierra.

El padre, como cabeza del hogar que es por excelencia, es el ser
sobre quien recae la mayoría de las responsabilidades en la casa y
quien lleva la carga económica, aunque es cada vez más común que
esta obligación la comparta con la madre, moral y espiritual de la
familia. A él le corresponde no sólo responder porque los suyos
tengan techo, abrigo, comida, educación y todas aquellas cosas que
constituyen las necesidades elementales del hombre, sino porque
reciban una adecuada y sana orientación en su forma de actuar y
enfrentar la vida.

No hay duda de que lo que sean el día del mañana los niños de hoy,
será el resultado de la educación y formación que reciban de sus
padres en los primeros años de su vida. Lo que en el hogar aprendan,
lo que sus padres les enseñen e inculquen como valores rectores de
sus actos, esos serán los principios que guiarán sus acciones en el
futuro.