Vol. XII No.

25 • 2012 julio-diciembre
ISSN 0124 - 4620

Revista Colombiana de
FILOSOFÍA DE LA CIENCIA

PROGRAMA DE FILOSOFÍA

Revista Colombiana de
FILOSOFÍA DE LA CIENCIA
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Indexada en
Philosopher’s Index
Red de revistas científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugual (RedALyC)

Eugenio Andrade. diseño. EU. Flor Emilce Cely. Otros países: US$40 Correspondencia e información Universidad El Bosque. Alfredo Marcos. 7B # 132-11.co Suscripción anual Colombia: $20. MBA. MEd. Universidad de Buenos Aires. Universidad Nacional de Colombia. 4-72 la Red Postal de Colombia. MD Directora del Departamento de Humanidades Ana Isabel Mendieta Directora del Programa de Filosofía Flor Emilce Cely Corrección de estilo Martha Moreno Concepto. Cra. Argentina. Rafael Alemañ.Cundinamarca - Colombia. Tel.edu. España Fundador Carlos Eduardo Maldonado. Universidad Miguel Hernández.000. . Universidad El Bosque Editor asistente Alejandro Farieta. Nicolas Rescher. Vence 31 de diciembre de 2012 UNIVERSIDAD EL BOSQUE Rector Carlos Felipe Escobar Roa. Latinoamérica: US$20. MD Vicerrector Académico Miguel Ruíz Rubiano. PROGRAMA DE FILOSOFÍA ©Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia ISSN: 0124-4620 Volumen XII No. Universidad El Bosque Comité científico José Luis Villaveces. (57-1) 258 81 48. Facultad de Diseño. biblioteca@unbosque. Camilo Ordóñez. Biblioteca – Canje.edu. Universidad de Pittsburg. 25 2012 julio-diciembre Editor Edgar Eslava. revistafilosofiaciencia@unbosque. 2012-280. Universidad El Bosque. Universidad El Bosque Comité editorial William Duica.MD Vicerrector Administrativo Rafael Sánchez París. Universidad de Valladolid. Bogotá . Universidad Nacional de Colombia. Universidad del Valle.co Tarifa postal reducida No. MS. España. Laura Gómez. Imagen y Comunicación. Universidad Nacional de Colombia. diagramación y cubierta Centro de Diseño y Comunicación. Departamento de Humanidades. Universidad El Bosque Solicitud de canje Universidad El Bosque.. Impresión Editorial Kimpres Ltda. Eduardo Flichmann.

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Contenido Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend en torno a los supuestos metafísicos del principio de complementariedad de Bohr: un aporte a la cuestión ciencia-metafísica Teresa Gargiulo 7 Sobre el discurso tecnológico de la modernidad Germán Carvajal 37 Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista Rafael Andrés Alemañ Berenguer 61 Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos Juan José Colomina Almiñana Vicente Raga Rosaleny 83 La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje Federico di Pasquo Guillermo Folguera 99 Indicaciones para los autores 121 Instructions for authors 123 .

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el cual. Advierte la necesidad de examinar racionalmente estos supuestos para evitar que estos degeneren en dogmas que imposibiliten el progreso de la teoría cuántica. Niels Bohr A bstract Paul Feyerabend reveals the metaphysical assumptions implicit in the principle of complementarity of Niels Bohr. science-metaphysics relationship. lejos de destruir la ciencia y promover el irracionalismo que habitualmente se le atribuye. Aceptado: 8 de agosto de 2012. Palabras clave: Feyerabend. metaphysics. nos señala una posible y auténtica solución al problema de la relación ciencia-metafísica. a partir de la crítica y análisis de estos supuestos ontológicos. principio de comple- mentariedad.com. constituye un modelo de ciencia donde la reflexión metafísica no solo tiene un importante papel precientífico. metafísica. principle of complementarity. The objective of the article is showing how from the criticism of the ontological assumptions of the principle of complementarity our philosopher begins to draft his theoretical pluralism and. Mendoza – Argentina. Creemos que el pluralismo epistemológico. in definitively. A lgunas reflexiones de Paul K arl Feyerabend en torno a los supuestos metafísicos del principio de complementariedad de Bohr: un aporte a la cuestión ciencia-metafísica 1 Some reflections of Paul K arl Feyerabend on the metaphy- sical presupositions of Bohr’s complementariety rrinciple: a contribution to the question science-metaphysics Teresa Gargiulo2 R esumen Paul Feyerabend revela los supuestos metafísicos implícitos en el principio de complemen- tariedad de Niels Bohr. He notes the need to examine rationally these assump- tions in order to prevent them from degenerating into dogmas that obstruct the progress of quantum theory. sino que es en ella misma donde se resuelve el curso de la actividad científica. indicate us a possible and authentic solution to the science-metaphysics relationship problem. a model of science where metaphysical reflection not only plays an important pre-scientific role. El artículo tiene como objeto mostrar cómo. CONICET. relación ciencia-metafísica. Correo electrónico: gargiulomteresa@ yahoo. far from destroy the science and promote the irrationalism which habitually adjudge itself. Keywords: Feyerabend. 2 Universidad Nacional de Cuyo. We think that epistemologist pluralism. Niels Bohr 1 Recibido: 12 de marzo de 2012. este filósofo comienza a bosquejar su pluralismo teórico. en última instancia. but is in itself where resolves the course of scientific activity.ar. .

Ellas no intentan describir la naturaleza de los fenómenos sino explicar y predecir única y exclusivamente el comportamiento de los mismos bajo determinadas circunstancias experimentales ([1962] 1981 n. 90-2 y 96).25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . uno y otro modelo son descripciones que se presentan como mutuamente excluyentes. 3 Intentaremos exponer brevemente el principio de complementariedad. El principio en cuestión se refiere esencialmente a la descripción de los fenómenos cuánticos. los aparatos de medición de los que nos valemos son macroscópicos. Ni el mismo Bohr parece haber ofrecido tal definición. A la hora de explicar el comportamiento del mundo subatómico bajo determinadas circunstancias experimentales parece ser nece- sario recurrir tanto al modelo corpuscular como al modelo ondulatorio. Introducción No es fácil enunciar de un modo claro y sintético el principio de complemen- tariedad. Bohr serán interpretadas a la luz de los artículos de Feyerabend. Bohr sostiene que estas imágenes no son más que “idealizaciones” o “abstracciones” limitadas y parciales del dominio micro- físico. En segundo lugar. De ahí que para ser aplicadas correctamente en el nuevo dominio experimental sea necesario restringir su campo de aplicación mediante ciertas condiciones suplementarias. Para superar esta dificultad. Además. no en la formulación original de Bohr. La imagen corpus- cular y la imagen ondulatoria presentan determinados atributos que aparecen como contrapuestos dentro de un esquema interpretativo clásico. Dejaremos para posteriores estudios la cuestión de si su concepción es fiel o no al pensamiento del físico. las condi- ciones experimentales o los resultados de las observaciones deben ser descritos en términos clásicos puesto que son las únicas nociones que disponemos. 321-2. Teresa 1. 61. 23. 193)3. Incluso las citas explícitas de N.Gargiulo. a despecho de todas las objeciones decisivas. 1958. Se trata de dos imágenes clásica- mente incompatibles que no pueden utilizarse de manera simultánea pues mientras un corpúsculo es una partícula pequeña en extensión con una localización exacta en el espacio y una velocidad bien definida. es debida a la vaguedad de las afirmaciones fundamentales de este principio” (1962. [8] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. En el ámbito de la física clásica. las imágenes de onda y corpúsculo solo pueden ser apli- cadas a los fenómenos microfísicos de un modo meramente instrumental. En primer lugar. una onda se encuentra extendida en el espacio a una velocidad incierta. sino tal como Paul Feyerabend accedió a su comprensión. No son más que herramientas cuya función es proporcionar predicciones del comportamiento corpuscular. toda experiencia física. Feyerabend advierte que una de las razonas de “la persistencia de la fe en la complemen- tariedad. [1958] 1981.

290). Los datos obtenidos en estas nuevas situaciones experimentales no pueden reco- gerse en una única imagen o modelo. Tal es la unidad de este “bloque indivisible” que un mismo fenó- meno. Finalmente. Ambos modelos proporcionan una descripción completa del dominio cuántico. 311-2). Este postula que los modelos corpuscular y ondulatorio son complementa- rios. afirma. El principio de complementariedad de Bohr es un dispositivo que intenta ofrecer una imagen consistente y exhaustiva del comportamiento de los sistemas microfísicos (Feyerabend. sometido a distintas condiciones experimentales. O. necesarios para elaborar un esquema que explique el comportamiento de los fenómenos subatómicos. de restringir la aplicación de todo resultado. De aquí. Es precisamente en esta situación en la que se recurre a la noción de complementariedad. incluida una explicación completa de todo el experimento (1958. la necesidad de destacar el carácter relacional de los estados de descripción. [1962] 1981. mientras que el ondulatorio se refiere a los hechos faltantes. 82. 1978. . arrojará resultados distintos. el físico escribe: Debemos estar preparados. y sobre todo. 93-4). para elaborar un esquema suficientemente amplio que proporcione la explicación de las regularidades fundamentales que no pueden ser incluidas en una descripción única (Bohr ctd. entonces. el instrumento de medición y las circunstancias parti- culares en las que se realiza la experimentación ([1968] 1981. 1958. deberíamos decir que Bohr entiende por fenómeno las obser- vaciones obtenidas por el aparato de medición en circunstancias específicas. frente al hecho de que datos obtenidos mediante dispositivos experimentales mutuamente excluyentes (como aque- llos que se emplean para determinar posición e impulso) pueden mostrar contrastes hasta ahora no observados. lo cual da origen a su principio de complementariedad. Describe el [9] . En su obra El cuanto y la vida (1965). esta- blecer estos fenómenos experimentalmente (1958. 75). observación o conjunto de conceptos a un dominio experimental determinado ([1962] 1981. es decir. Estos no solo permiten sintetizar y unificar los fenómenos subatómicos de un modo económico sino. la cual incluye el fenómeno. Bohr considera que aún cuando los conceptos clásicos de corpúsculo y de onda sean opuestos. siendo aún más exactos. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . Sostiene la mutua conciliabi- lidad de los conceptos clásicos en el universo de los microobjetos. e incluso aparecer contradictorios a primera vista. El modelo corpuscular permite explicar ciertos hechos del fenómeno suba- tómico. en Agazzi. los conceptos o imágenes de onda y corpúsculo no se aplican al fenómeno subatómico en sí sino a la entera disposición experimental. 316 y 323). . corresponden a dos posibles comportamientos del mismo sistema cuántico. 317).

pero ante todo se funda en premisas que no son empíricas ni matemáticas y que propiamente deben ser designadas como metafísicas (1958. dos imágenes características de la mecánica cuántica elemental y de toda teoría futura del nivel microscópico. 75. Teresa modo en el cual los conceptos clásicos aparecen dentro del esquema predictivo de la mecánica cuántica (1958. Todo esto lo lleva a afirmar que la validez del principio de complementariedad depende comple- tamente de la validez de dichas premisas filosóficas: In his analysis of physical conceptions. en su carácter corpuscular y ondulatorio. 356). a saber: en las leyes de conser- vación. el carácter instrumental que concede a las imágenes de onda y corpúsculo como modelos que permiten explicar de manera alternativa el comportamiento corpuscular. Feyerabend explica que. que intentan imponer su credo filosófico a los descubrimientos físicos. 94). presentan sus hallazgos dentro de una metafísica kantiana y Rosenfeld lo hace en el marco de un materialismo dialéctico. En esta misma dirección se ha encaminado también —según él— lo que conocemos como la “interpretación de Copenhague”.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . Así. revelan a nuestro epistemólogo la presencia de supuestos metafísicos en el interior del quehacer científico del físico. por ejemplo. en consecuencia. 81). la cual no es más que una gran variedad de interpretaciones. por ejemplo. Yet the validity of Bohr’s approach completely depends upon the validity of these two ideas (1958. en la existencia de la acción del cuanto. Feyerabend asegura que el principio de complementariedad de Niels Bohr se basa efectivamente en premisas empíricas. quien asegura que apelar a preconcepciones metafísicas para fundar la validez de este prin- [10] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. por su parte. la elección de una metodo- logía inductivista por parte de Bohr. muchos físicos ignoran o rechazan explícitamente el carácter especulativo o metafísico del principio de complementariedad y postulan. Heisenberg y von Weizsaecker. complementarias la una con la otra. incluso antagónicas. or overlook them altogether. su insistencia en la imposibilidad de acceder a formas perceptivas e instrumentos distintos a los de la física clásica. Pues bien. su validez abso- luta y definitiva (1957.Gargiulo. el filósofo vienés demuestra que Bohr para dar fuerza y credibilidad a sus ideas físicas las incorpora dentro de un sistema filosófico (ontológico). 314-5). critica estas perspectivas por no adecuarse a su propio punto de vista ([1962] 1981. Un caso ilustrativo es Rosenfeld. Bohr. desde una concepción positivista. [1962] 1981. 313). En el ámbito cuántico pasan a ser dos imágenes. Bohr is guided by two philosophical ideas which are so simple and at the same time so general that physicists either tend to regard them as obvious.

[11] . 316). Now the attempt to relate physical ideas to a more general background and the correlated attempt to make them intuitively plausible is by no means to be underestimated. Frente a ello. Ahora bien. Por el contrario. cuanto más corta es la dura- ción de la interrupción de oscilaciones (más precisamente está localizada en el tiempo). Para sustentar lo anterior. Mackay sostiene una tesis diametral- mente opuesta a la de Feyerabend. 312-3. sociology and perhaps even ethics. por ejemplo. En su artículo “Complementarity II”. el filósofo devela los supuestos metafísicos implícitos en el principio de complementariedad. Tal principio. no física (1958. both by Bohr. La complementariedad microfísica —concluye Mackay— constituye solo un caso particular de complementariedad lógica entre las descripciones de una función en cuanto a tiempo y frecuencia espacial (1958. 416-7. . it is to be welcomed that these physicists undertook the arduous task to adapt also more general philosophical notions to two physical ideas which have some very radical implications. cuanto más estrecho es el rango de frecuencias de una interrupción de oscilaciones. 121). the philosophical backing of physical ideas that emerged from these more general investigations has led to a situation that is by no means desirable. es lógicamente accidental y secundaria (Mackay 1958. puede ser objeto de dos descripciones exhaustivas. más larga va a ser su duración. biology. la cual se extiende de modo uniforme hacia el infinito. 1966. . que hacen diferentes aserciones. psychology. Esto es una realidad lógica. muestra que es contradictorio asignar una frecuencia exacta a una onda. Se trata de dos imágenes complementarias. . a una metafísica positivista. afirma que la asociación del principio de complementariedad. no se sostendría sin un bagaje filosófico específico: For as is well known it has been attempted. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . Today this dogmatic philosophical attitude with respect to fundamentals seems to be fairly widespread ([1962] 1981. 80). 1958. 107-8): un mismo fenómeno. cipio físico sería un procedimiento no científico ([1962] 1981. . It has led to the belief in the uniqueness and the absolute validity of both of Bohr’s assumptions. aunque histó- ricamente entendible. La frecuencia es definida como el número de frecuencias por segundo de una simple función de onda. 105). . en este caso una frecuencia de onda. más amplio es el rango de frecuencias. 118). to give greater credibility to these ideas by incorporating them into a whole philosophical (ontological) system that comprises physics. argumenta. no podemos definir a la vez la duración o la frecuencia exacta de una onda. en términos de conceptos dife- rentes cuyas precondiciones de uso son mutuamente excluyentes (1958. Quite the contrary. Luego. However. mostrando así la incoherencia del positivismo postulado por Rosenfeld y otros seguidores de Bohr. and by some other members of the Copenhagen circle.

según él. Con el propósito de superar estas filosofías parásitas. satisfactoria- mente el principio de complementariedad. 1958. Mackay afirma que este niega el rostro de la realidad cuando se propone presentar teorías alternativas al principio de complementa- riedad: hacerlo significaría para él evadir lo que la misma realidad nos muestra (1958. Mackay adhiere. por ejemplo. Teresa Esta posición de Mackay no es sino una renovada presentación del dogma- tismo que pretende combatir Feyerabend. 21. en gran número y variedad de artículos entre los años de 1950 y 1960. nos vemos obligados a adjudicarles a estas imágenes un valor meramente instrumental. Ahora bien. la interpretación de Copenhague ([1958] 1981. con la consideración explícita o implícita de que otras alternativas son simplemente contranaturales (1958. No se avanzará hasta tanto sus argumentos dogmáticos sean remplazados por argumentos realmente dialécticos. Para superar la contradicción lógica de atribuir a un mismo fenómeno una naturaleza corpuscular y ondula- toria. Feyerabend rechaza con insistencia el modo acrítico e ingenuo que tienen los físicos de aceptar una determinada ontología. lo que le podríamos responderle es que justamente el problema radica en comprender qué es lo que nos está mostrando la realidad. 113-4). Feye- rabend se ocupa. Por ejemplo. a una filosofía empirista e instrumentalista. de criticar y examinar de manera detallada los supuestos meta- físicos del principio físico y de considerar teorías ontológicas alternativas. facilitaría una potencial liberación de la actitud dogmática en la que quedo encerrada. 1966. Mackay es un claro ejemplo de la miopía y el deslumbramiento de los físicos ante las correctas predicciones inferidas del principio de complementariedad. cuando ignora el carácter meramente instrumental que Bohr concede a su principio de comple- mentariedad. para las cuales explicar un fenómeno equivale a incorporarlo dentro de un esquema predictivo exitoso. aunque de un modo implícito e inconsciente y por ende dogmático. que ciertamente no encontramos en Bohr. 22.Gargiulo. hasta que la atención en la sofisticada [12] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . con respecto al problema de la inter- pretación de la teoría cuántica. Este requisito parece cumplirlo. El epistemólogo insiste una y otra vez. ni mucho menos en Feyerabend. Al desconocer los supuestos que validan el principio de complementariedad. no alcanza a entender la necesidad del pluralismo teórico que plantea Feyerabend. Mackay incurre en importantes confusiones. 86). Postular una complementariedad lógica entre dos imágenes opuestas con el fin de superar una contradicción lógica (y ontológica) equivale a comprometerse con supuestos metafísicos que evidentemente son desconocidos para Mackay. Tal reflexión. en que no habrá progreso hasta que no exista una verdadera discusión filosófica en torno a sus supuestos metafísicos. según él. 416-7).

ella no queda limitada a una instancia previa a la actividad científica. en cambio. sino que ella es el gozne alrededor del cual gira la entera actividad científica. 598). termina concibiéndolo. es decir. Nuestra intención en este artículo es mostrar cómo. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . 2000. su verdadero propósito: Feyerabend no lucha contra la ciencia misma. en primer lugar. sino que se constituye en una de las actividades medu- lares del quehacer científico. El pensamiento de nuestro filósofo vienés ha sido objeto de abundantes incomprensiones. En su lugar propone una ciencia más humana. la selección de evidencia. . se conoce. Pero se desconoce. formulación matemática se dirija hacia los problemas filosóficos fundamen- tales (1968. o en el peor de los casos exclusivamente. Refuta así la falsa distinción entre ciencia y metafísica. etc. expondremos que concibe la metafísica como una vía supera- dora del carácter estrictamente instrumental que posee la teoría cuántica. De hecho. sino contra un modelo restrictivo de ciencia. después de 1975. Para explicar esto estudiaremos. una ciencia donde la especulación metafísica y la actividad científica constituyan un único cuerpo de conocimiento. Él destaca que si la reflexión metafísica determina el método. Esto lo ha llevado a ser acusado de irracionalista (Watkins en ctd en Preston. sobre todo. y ya a modo de conclusión. los instrumentos. integrado en la entera vida del hombre. Munévar y Lamb. En segundo. 49) o de ser “el peor enemigo de la ciencia” (Theo- charis y Mihalis. Este punto exige considerar su discusión con Popper y el caso del movimiento browniano. . Contra las creencias de muchos de sus físicos coetáneos. 1987. de tal modo que pueda entreverse la naturaleza de su pluralismo y su estrecho vínculo con el análisis metafísico del principio de complementa- riedad. Feyerabend comienza a bosquejar su pluralismo epistemológico. como un modelo de ciencia donde la reflexión metafísica no solo tiene un impor- tante papel precientífico. el significado de los términos. Feye- rabend entrevé la necesidad de su pluralismo teórico donde la metafísica se presenta como fuente y posibilidad de superar las formas perceptivas clásicas. Feyerabend prueba que las teorías físicas no son solo determinadas por los hechos sino que la especulación metafísica desempeña en ellas un rol realmente importante. ofreceremos algunas razones [13] . por sus virulentas e irreverentes denuncias contra la ciencia. Finalmente. 309). cómo a partir del análisis y la crítica del primer supuesto del principio de complementariedad. Aunque en un comienzo lo presenta como un método. y muestra que esta última es imprescindible para que la ciencia recupere su auténtico valor descriptivo. a partir de la crítica a los supuestos ontológicos del principio de complementariedad. de una teoría.

Al respecto. L a metafísica como fuente y posibilidad de superar las formas perceptivas clásicas Uno de los supuestos sobre los que se funda el principio de complementa- riedad —según Feyerabend— indica que todo resultado experimental o conocimiento no puede ser sino expresado en los términos de la física clásica ([1958] 1981. advierte que el físico se aleja de la concepción positivista habi- tual según la cual las experiencias sensibles por sí mismas no poseen ninguna propiedad formal. según el Bohr. aunque de un orden más elevado (1958. señala Feye- rabend en “Complementarity” (1958).25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . de no ir más allá de lo que es dado en la experiencia (1958. 1958. no ha sido demostrada por la misma física. Los límites de la capacidad humana no se deben ni a la falta de imaginación. No disponemos de otro modelo intuitivo. según Feyerabend. nuestros modos de aprehender la experiencia. insiste en que nuestras experiencias están organizadas por las “categorías” o “formas de percepción” de la física clásica y que no pueden existir sin estas formas. El hombre parecería estar. estas consistirían en simples elementos desorganizados. Esta imposibilidad de encontrar un nuevo esquema conceptual. 81-2). etc. Este carácter insustituible que concede a las nociones clásicas hace que. determinado a aprehender la evidencia tal como lo postula la física clásica. 80). influyen de tal modo en nuestros procedimientos experimen- tales y aún en nuestras “formas de percepción” que nos resulta cada vez más difícil imaginar una alternativa diferente para explicar los fenómenos físicos. Las categorías propias de la física clásica. de otro modo de visualizar la experiencia sino es en los términos propios de la física clásica. sino que se apoya en el hecho de que tal esquema no clásico estaría en conflicto con la conciencia positivista de Bohr (1958. ni a las precarias habilidades que les impedirían a los físicos ir más allá de las ideas clásicas. Teresa por las cuales creemos que Feyerabend en sus últimas obras señala una posible y auténtica solución al problema de la relación ciencia-metafísica. Luego una imagen no clásica de los fenómenos subatómicos sería [14] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. sino a una decisión metafísica. según él. de tacto. El positivismo postula que solo podemos inventar aquellas teorías que son sugeridas por nuestras observaciones. Feyerabend ubica la filosofía de Bohr dentro un tipo específico de positivismo. 22-3. según Bohr. 81-2). Bohr permanezca dentro de un positivismo. 2. nuestras formas de percepción. más o menos consciente. 87). en cambio. son clásicos. Bohr. tales como las sensaciones de color. Ahora bien.Gargiulo.

En consecuencia. 222). la invención de un nuevo aparato conceptual es imposible ([1962] 1981. la transición al positivismo es un hecho simplemente dado por supuesto. 320). la significación de un término o una expresión está determinada por su uso ([1958] 1981. Según la teoría pragmática. Es un esquema conceptual universal donde ningún hecho puede quedar fuera de su dominio de aplicación. Señala que existen límites en la capacidad humana para crear conceptos distintos a los propios de la física clásica y que sería erróneo creer que las dificultades de la teoría atómica podrían ser superadas remplazando eventualmente los conceptos de la física clásica por nuevas formas conceptuales (Feyerabend. Bohr niega que alguna vez sea posible inventar una teoría universal que tras- cienda el ámbito clásico. ofrece algunos argumentos a favor del mismo. nuestras experimentaciones e incluso nuestras formas de percepción. . en cambio. y se es por completo inconsciente del cambio que supone este contexto filosófico. El esquema conceptual que se emplea con frecuencia para la explicación y predicción de los hechos corres- ponde al esquema de la física clásica. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . Son circulares. además de psico- lógicamente imposible. p. gracias a la lectura de Causality and Chance in Modern Physics de Bhom (1957). 23). Dentro del principio de complementariedad no hay hecho o evidencia (que al [15] . Esta determina nuestro lenguaje. a pesar de la vaguedad de sus escritos que pueden llevarnos con facilidad a interpretar una aceptación acrítica del positivismo. 324). Una imagen no clásica sería. .322. —desde esta concepción metafísica— psicológicamente imposible ([1962] 1981. Feyerabend insiste en que la imposibilidad que ve Bohr en crear imágenes no clásicas es de carácter lógico y no sociológico. que tales argumentos y justificaciones son insuficientes para fundamentar la validez de su principio. Pero en “Complementarity” (1958) constata una apreciable diferencia entre Bohr y la “interpretación de Copenhague”. en su artículo “Professor Bhom´s philosophy of nature” (1960) Feyerabend advierte. lógicamente absurda ([1958] 1981. [1960] 1981. aunque esta vez en oposición a la opinión de Heisenberg y von Weizsaecker. Tres años más tarde. quienes afirman que introducir conceptos no clásicos sería prácticamente imposible debido a la costumbre de la mayoría de los físicos contemporáneos de utilizar el lenguaje de la física clásica como lenguaje observacional ([1962] 1981. En “Hidden Variables and the Argument of Einstein. 21). nota nº 62). Es en estas afirmaciones de Bohr donde Feyerabend entrevé el peligro de que las teorías o principios se constituyan en dogmatismos irrefutables. 85. Bohr. 1958. Podoslky and Rosen”. En esta última.

25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . 278-9). Más tarde. Sin embargo. 223). en 1968. 281 y p. se ve forzado a acusar al físico de caer en un dogmatismo. pues el principio de complementariedad parece ser entendido por su autor como un principio filosófico básico cuya absoluta validez lo torna inmune a toda refutación e incapaz de ser remplazado por una teoría superior ([1960] 1981. No obstante. Feyerabend corrige tal acusación. aquella primera acusación a Bohr de mantener una actitud dogmática le permitió a Feyerabend entender la necesidad de su proliferación teórica en cuanto que esta permitiría evitar que el quehacer científico se viera obstaculizado por la aceptación acrítica de ciertos dogmas metafísicos. Pero esta filosofía no le impidió explorar otras alternativas. Teresa menos desde él pueda concebirse) fuera del dominio de su aplicación. atendiendo a las afirmaciones explícitas —arriba citadas— de Bohr. Estaba muy dispuesto a admitir la necesidad de nuevas teorías alternativas del nivel micro- físico que permitieran un entendimiento más profundo del comportamiento microfísico ([1968] 1981. 273. La consideración de otras alternativas libera a Bohr del peligro de convertir el principio de complemen- tariedad en una “inarticulada fe filosófica” ([1968] 1981. 281). Feyerabend contempla la posibilidad de que el principio de complementa- riedad sea interpretado como una imagen intuitiva y un principio heurístico que admite la existencia de otras teorías alternativas satisfactorias. por lo cual. no encon- traremos evidencia capaz de cuestionarlo o de sugerir una nueva teoría. en su artículo “Niels Bohr´s World View”. Fue justamente la consideración y refutación de estas alternativas —tal como Feyerabend lo muestra en la sección 5 de este artículo— lo que lo condujo a sus ideas originales y lo convenció de la corrección y validez de su perspectiva filosófica ([1968] 1981. En “Complementarity” (1958). El principio de complementariedad no es más que una posición metafísica que solo puede ser defendida por argumentos plausibles ([1960] 1981. Es evidente que Bohr tenía algunas razones filosóficas —provistas por una metafísica materialista— para esperar que esta hipótesis fuera verdadera. pues desde el principio se moldea y organiza de tal modo la evidencia que no existen hechos que sean capaces de refutarlo. Feyerabend utiliza la noción de inconmensu- rabilidad —aunque no el término mismo— para criticar el “conservadurismo [16] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Aquí Feyerabend presenta el principio de complementariedad no como un dogmatismo filosófico sino más bien como una hipótesis física. 221-2). Ni la experiencia. Todo fenómeno será explicado conforme a este. Aquí afirma que Bohr era consciente del carácter meramente instrumental del principio de complementariedad. ni el formalismo mate- mático nos ayudan a elegir entre este y otra teoría empíricamente exitosa. lógicamente. nota nº 59).Gargiulo.

el epistemólogo demuestra que podrían ser inventados conceptos no clásicos completamente nuevos siempre que existan imágenes abstractas del mundo (metafísicas o de otro tipo) que pueden convertirse en teorías físicas. Allí sostiene que Bohr. Ahora bien. Se trata de categorías del todo nuevas que no guardan ninguna relación lógica con las categorías que las anteceden. Una teoría científica puede disponer la evidencia empírica de tal modo que su punto de vista quede reforzado y constituirse así en una verdad absoluta con un pobre contenido empírico que modela a su antojo. 24. Mientras que la proliferación teórica satis- [17] . impide el desarrollo de nuevos términos incompa- tibles (o inconmensurables) en lo conceptual con los imperantes (1958. Después de todo. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . . en este caso. pues en una teoría siempre existe el peligro de que se seleccionen solo aquellos datos o resultados que la confirman y que a la vez se rechacen todos aque- llos que no puedan acomodarse a ella. en cuanto postula que la conducta de los fenómenos cuánticos debe ser expresada necesariamente en los términos propios de la física clásica. En la transición entre estas teorías surgieron términos o nociones que no son meras deriva- ciones o modificaciones de las nociones que lo preceden. Ilustrar esto con una lectura particular de la historia de la ciencia: asegura que una mitología universal fue remplazada por la física aristotélica y a esta última le sucedieron la física de Galileo. 81). la de Newton y la de Einstein. 31). la distancia que existe entre un esquema conceptual clásico y uno no clásico no es mayor que la distancia que existió entre la concepción física de Aristóteles y la de Galileo ([1958] 1981. conceptual” del físico. los cuales develarían. . Se sigue entonces que necesitamos una fuente no observacional para las inter- pretaciones. Tal fuente es provista por la especulación (metafísica) —asegura Feyerabend— ([1958] 1981. La metafísica nos provee de la libertad nece- saria para crear nuevos conceptos inconmensurables. 107-8). 323-5). Al respecto. y así aumentar el contenido empírico de la ciencia. En “Linguistic Arguments and Scientific Method”. herméticamente cerrado. que el carácter absoluto y definitivo concedido al principio de complementariedad no ha sido más que un dogmatismo que ha entorpe- cido el progreso de las teorías microscópicas. explica que solo mediante la invención y consideración de teorías alternativas que contradicen al menos alguno de los principios del punto de vista aceptado será posible obtener nuevos hechos. [1962] 1981. los conceptos propios de la física clásica también podrían ser remplazados un día por un nuevo esquema conceptual. Pues bien. el filósofo vienés advierte que estas nuevas interpretaciones o teorías alternativas no pueden emerger de la cerrada atención a los “hechos”. donde la realidad no puede mostrar otra cosa que lo que ella quiera hacerle decir ([1965] 1981. La teoría se torna un círculo vicioso.

157). Eric Oberheim y Paul Hoyningen subrayan la dificultad que existe para poder determinar en un argumento los elementos con los cuales Feyerabend se compromete justamente por el uso de tal recurso (2000. es decir. 229). ideal propio del positivismo. Si queremos alcanzar los objetivos propios del positivismo (aumento de conte- nido). por ende. Nélida Gentile formula un razonamiento análogo en su artículo “El camino de Feyerabend: crítica. Por medio de una reducción al absurdo. de una herramienta que permite predecir el compor- tamiento de los fenómenos cuánticos pero es incapaz de describir aspectos esenciales de dichos fenómenos y. de incrementar el contenido de la física. sino para realizar una crítica inmanente al positivismo de Bohr que podríamos sintetizar del siguiente modo: no se puede sostener un positivismo y. a saber.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . debemos asumir un pluralismo metodológico. Ronald Laymon en su artículo “Brownian Motion. 91-2). pero no porque esté comprometido con él. Probablemente la confusión de Laymon y Gentile se debe a desconocer uno de los recursos habituales que emplea Feyerabend para mostrar la inconsis- tencia de la tesis que ataca. La mecánica cuántica no es una teoría en el sentido clásico. un conservadurismo conceptual conduce a un estancamiento del progreso de la ciencia y a una consecuente crisis de los ideales del positivismo ([1969] 1981. proliferación y realismo” donde propone que los ideales del positivismo parecen animar tanto el realismo conjetural como el plura- lismo metodológico de Feyerabend (2007. Se trata más bien. If this is Feyerabend’s position then it is not incompatible with the positivism that he attacks since his position (on this interpretation) reduces to the trivial advice to pick the theory that explains the most (1977.Gargiulo. el uso de los razonamientos por reducción al absurdo. 369). 101). el epistemólogo ataca el conservadu- rismo conceptual supuesto en el principio de complementariedad y muestra que este es incompatible con la doctrina positivista adoptada por el físico. Teresa face esta exigencia del empirismo. and the Hiddenness of Refuting Facts” acusa paradójicamente a Feyerabend de positivista en cuanto que el único criterio que ofrece para elegir entre teorías alternativas es el aumento de contenido empírico. el principio de aumento de contenido. al mismo tiempo. tal como reconoce Bohr. entonces Bohr debería estar dispuesto a abandonar su conservadurismo [18] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Si queremos que la ciencia progrese. requisito esencial del empirismo (1958. en lugar del positivismo. Nuestro filósofo asume el ideal del positivismo. el aumento de conte- nido de la ciencia.

Muestra que en efecto la teoría cuántica tal como es postulada por el principio de complementariedad no ofrece una descripción de los fenómenos cuánticos. experimentaciones y un formalismo matemático. por ende. 278). Lo único que podemos llegar a deter- minar es en qué medida los fenómenos cuánticos no son una onda y en qué medida no son un corpúsculo. por ejemplo. a [19] . como son su velocidad bien determinada o su exacta localización en el espacio. En “Hidden Variables and the Argument of Einstein. . 341). su significación física para convertirse en meros símbolos o herra- mientas que nos permiten predecir el comportamiento de los microobjetos. No obstante. 1968. Pierden. no podemos estar seguros de si estamos tratando con situaciones imaginarias o con fenómenos reales. nos da números pero no nos permite decir qué proceso particular objetivo es responsable de la aparición de estos números (1968. este constituye solo un sistema axiomático. El método usado. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . L a metafísica como vía superadora del carácter instrumental de la teoría cuántica Otro de los supuestos metafísico que anima al principio de complementa- riedad es aquel que indica que los conceptos de la física clásica cuando se aplican al ámbito subatómico poseen un valor estrictamente instrumental. Las imágenes antagónicas de “onda” y “partícula” pierden en la teoría cuántica algunas de sus propiedades intuitivas esenciales. para la determinación de un estado estacionario es de una naturaleza formal. como lo ha hecho la física cuántica. Por el contrario. Aún cuando el principio de comple- mentariedad se apoye en observaciones. En su artículo “Niels Bohr´s World View”. quizás ninguna otra teoría en la historia de la física haya dispuesto a su favor el inmenso caudal de material observacional y operaciones matemáticas. Estamos obligados. . 277-8). 3. En pocas palabras. A saber. conceptual y a revalorizar la metafísica como fuente y posibilidad de concretar un pluralismo teórico. su contenido descriptivo. Bohr enfatiza en que su principio de complementariedad carece de todo valor descriptivo y no configura un nuevo proyecto conceptual (Feyerabend. simplemente predice con relativa exactitud su comportamiento. no sabemos de qué estamos hablando o con qué objetos estamos tratando. aún permanece confusa la verdadera entidad y naturaleza de su objeto ([1962] 1981. Podolsky and Rosen”. una formalización matemática que aún no ha sido interpretada. Feyerabend analiza in extenso este aspecto. en definitiva. presenta la paradoja que implica este supuesto.

es decir. El físico teme que la formalización matemática pueda oscurecer el núcleo de los problemas físicos de la teoría cuántica. de esto no se sigue que abandone o rechace de una vez para siempre el ideal de una explicación realista. Esto no deber ser entendido. La “generalización racional de la mecánica clásica” no admite una interpre- tación realista de ninguno de sus términos: ni de aquellos propios de la física clásica ni de aquellos que han sido introducidos con el propósito explícito de aplicar los primeros. 220-1). permite inferir predicciones correctas ([1960] 1981. Por el contrario. [1960] 1981. En oposición a Schrödinger.Gargiulo. es una exigencia que se presenta desde el origen de dicha teoría ([1962] 1981. Bohr destaca las abstracciones extremas que deben ser hechas en la electrodinámica cuántica para describir los observables.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . 88). para Feyera- bend. Bohr entiende su principio como un esquema predictivo. Es decir. y está 4 Aquí Feyerabend objeta que la teoría cuántica fue creada por Schrödinger. 278). El principio de complementariedad es incapaz de proveer a la física cuántica una referencia ontológica pues su objetivo no es la construcción de una nueva teoría física acerca del mundo que existe independientemente de las mediciones y obser- vaciones. 220-1). 275-276). Bohr sostiene que las leyes de la física cuántica no pueden ser consideradas reglas o nociones que describen las características universales de un mundo diferente al de la física clásica. enfa- tizando así la distancia que existe entre el formalismo y los hechos que se intentan representar ([1968] 1981. utilizando partes de la física clásica. este se limita a ofrecer una maquinaria lógica o un conjunto de relaciones formales que. No ofrece una comprensión teórica de los fenómenos cuánticos y en cuanto tal no constituye propiamente una teoría ([1968] 1981. la posibilidad de que la teoría cuántica sea subsumida en una teoría general cuyos conceptos sean aplicables de forma universal (1958. Teresa mantener siempre en mente la aplicación restringida de la física cuántica y por ende a abstenernos en ella de toda inferencia ontológica ([1968] 1981. [20] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 322. o de toda pretensión realista (1958. La escuela de Copenhague nunca produjo una teoría. solo interpretó la mecánica de Schrödinger desde una perspectiva positivista. Más bien. esta teoría nació en el marco de una metafísica del todo opuesta a la perspectiva de Niels Bohr y de sus discípulos. 277). nota nº 61)4. como una maniobra filosófica que ha sido intencionadamente superpuesta sobre la teoría cuántica. quien la interpretaba desde una óptica realista. Pero. según Bohr. La formalidad matemática por sí misma no siempre refleja de manera adecuada la naturaleza de los fenómenos físicos. históricamente. La física cuántica no es más que una formalización matemática con gran éxito predictivo y capaz de establecer cierto orden en la constante acumulación de material empírico. 92.

Evidentemente Howard. En definitiva. 671). El mismo estilo de los artículos de Bohr manifiesta. aun en vista de las confirmaciones más sorprendentes. Convierte en objeto de sus críticas filosóficas el éxito predictivo de las teorías sorprendiendo así a los físicos entusiasmados ([1968] 1981. desconoce la oposición del físico a otorgar un contenido real a los resultados de estas agencias de observación. podría algún día ser objeto de una interpretación realista. En ellos aborda los problemas físicos dentro de un marco histórico: presenta los estudios precedentes sobre el tema. [21] . según él. Este escepticismo respecto al contenido ontológico de su principio de comple- mentariedad revela la preocupación metafísica de Bohr. Para el físico. Estas nos permiten. según el epistemólogo. predecir el comportamiento de los fenómenos pero nada nos dicen acerca de la natura- leza de sus resultados. este sentido de la perspectiva. Luego Bohr no sostiene el antirealismo que a menudo se le atri- buye (Howard 2004. no física en el sentido tradicional de la palabra. La conciencia de las limitaciones de su propio modelo atómico pone de manifiesto la naturaleza metafísica de su lectura. según Bohr. todas las teorías científicas. El énfasis lo pone en la palara “independiente” y no en la palabra “realidad”. Bohr supera la actitud propia de un físico-matemático que se contenta con lo formalmente satis- factorio y ecuaciones fácticamente adecuadas. están siempre relacionadas con perspectivas filosóficas. no sabemos con qué estamos tratando. El objeto observado y el aparato de medición cons- tituyen un par indisoluble tal que no pueden ser distinguidos como realidades separadas. 271). 321). aunque acierta al destacar la inevitable interacción y unidad entre los objetos y los instrumentos de medición señalada por Bohr. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . la crítica de Bohr es epistemoló- gica. Posee la actitud propia de un filósofo que mira más allá del éxito y descubre la necesidad de un sentido de la perspectiva. Sin ellas. . . asegura. Don Howard sostiene que Bohr no deja de conceder un sustrato real a los fenómenos cuánticos. junto con sus problemas técnicos. aunque destaca que no puede describirlos como una “realidad independiente”. absolutamente convencido de que esta formalización matemática debería estar precedida por una completa explicación física (1968. el estado actual del conocimiento y sugiere el posible curso de las investigaciones futuras. 272-4). Según Feyerabend. no podemos adjudicar un realismo efectivo al principio de complementariedad sino más bien tendencial o hipotético en cuanto que. no se podría resolver sus problemas ni podríamos tener una mínima idea de lo que estos significan o hacia donde nos conducen ([1968] 1981.

No es la experimentación empírica la que ofrecerá teorías alternativas a la física clásica. En este sentido. A esta última tarea se abocó nuestro epistemólogo por estos años. Por ende. La física [22] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Si respetamos la exigencia de Bohr. Solo en la medida en que dispongamos de “imágenes abstractas del mundo (metafísicas o de otro tipo)” (1958. subraya también —animado por un conservadurismo conceptual— que tales teorías serán formuladas necesariamente en los términos propios de la física clásica ([1968] 1981. 321). Bohr reconoce que su principio de complementariedad no ofrece ningún modelo descriptivo de la realidad sino un puro sistema axiomático que nos permite predecir el comportamiento de los fenómenos cuánticos. el epistemólogo se opone y supera la exigencia del físico según la cual las nuevas teorías del dominio atómico deberían corresponder con las formas de percepción propias de la física clásica. podremos obtener un esquema conceptual distinto al que nos sugiere la experiencia y así superar los dogmatismos a los que nos puede conducir la sola lectura y consideración de la experiencia facilitada por la física clásica. en nuestro lenguaje. en nuestros modos de seleccionar y disponer la evidencia que naturalmente llegaría un punto en que la expe- riencia se tornaría incapaz de sugerir nuevas teorías (1958. En resumen.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . es la única fuente de nuevas teorías o descripciones hipotéticas acerca de la estructura y natura- leza del mundo físico. pero su novedad radica en que presenta la metafísica como la vía por la cual la física cuántica podría adquirir un verdadero fundamento teórico. muestra que este conservadurismo conceptual conduce a un estancamiento del progreso científico. en nuestros métodos. Estas podrían ser suministradas exclusivamente por la metafísica. 278-9). 85-6). en nuestras ideas. Feyerabend adhiere a la interpretación de Bohr. Teresa Este método de investigación de Bohr es evidentemente imitado por Feye- rabend en su posterior crítica a los supuestos metafísicos del principio de complementariedad. En su artículo “Comple- mentarity”. según él. Si a la hora de comprender o resolver el más mínimo problema empírico o técnico es necesario recurrir a la perspectiva filosófica que funda su significado y existencia. la física clásica incidiría de tal modo en nuestras percepciones.Gargiulo. 86). No obstante. luego el sentido e incluso validez del principio de complementariedad dependerán también de los supuestos meta- físicos que lo sustentan. Y por tanto solo ella es capaz de conceder a la estructura formal de la teoría cuántica una interpretación que le confiera una referencia física. La metafísica. es consciente de la necesidad de elaborar teorías que precedan absolutamente la formulación matemática y que sean capaces de facilitarnos un entendi- miento más profundo de la naturaleza de los microprocesos (1968.

facilitaría una interpretación ontológica de la teoría cuántica. la teoría debe ser empíricamente adecuada. Feyerabend propone un pluralismo teórico. Por modelo clásico de explicación. debe ser de tal forma que nos permita decir qué es la luz y no describir simple- mente cómo la luz aparece bajo diversas condiciones (1958. 92). es más. 80). debe explicar de modo completo y exhaustivo todos los comportamientos cuánticos que se abordan mediante la imagen corpus- cular y la ondulatoria. Solamente la invención de un nuevo conjunto de ideas las cuales audazmente se opongan a las apariencias y creencias comunes y las cuales intenten explicar a ambas de un modo profundo. Quizás sea necesario reiterar que Bohr no se opone al ideal clásico de explica- ción. podría luego conducirnos a un progreso adicional y permitir una argumentación racional. la teoría debe ser universal. está en verdad preocupado por el desarrollo de un nuevo modelo de explicación por el cual podamos entender la naturaleza de los fenómenos microscópicos (1958. En este punto. según Bhom. 103-4). La aplicación del ideal positivista conduce a un estancamiento de la ciencia. clásica se constituiría en dogma y esto implicaría el fin de la ciencia como una empresa racional. está llena de ejemplos que muestran lo fructífero que es aceptar que ciertos objetos y elementos podrían ser reales. y el progreso científico por el otro (1958. en este caso. la eliminación de la misma doctrina inductivista y el regreso al modo clásico de explicación permitiría nuevos progresos en la ciencia (1958. la postura de Feyerabend encuentra una mayor afinidad con Bhom. Esto muestra la conexión cercana que existe entre lo que ha sido llamado el ideal clásico o realismo por un lado. En segundo lugar. 78. un procedimiento realista que alienta el progreso científico en todas las direcciones racionales posibles. En primer lugar. Este exige la verifica- ción de dos condiciones. es decir. Feyerabend entiende un ideal de conocimiento estrechamente conectado al realismo. tal como se manifiesta en el artículo “Professor Bhom´s Philo- sophy of Nature”. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . que sugiere elaborar un aparato conceptual nuevo por completo. Este esquema en su origen sería “extrafísico” en cuanto no sería susceptible de ser comprobado por los métodos disponibles hasta ese momento. Para Feyerabend. 80). el cual ya no haría uso de las ideas clásicas. . mucho antes que [23] . No es este el blanco de la crítica de Feyerabend sino el hecho de haber impuesto las categorías propias de la física clásica como límite infranqueable a la hora de crear nuevas teorías. Para evitarlo. . La misma historia de la investigación cientí- fica. y en este caso.

Crean o contribuyen a “una muy indeseable escisión entre la física y la filosofía” ([1964] 1981. El epistemólogo vienés nos advierte que no se trata solo de estar a favor de una interpretación realista de la mecánica cuántica. 4). 185). El razonamiento. además. [24] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. por ejemplo. está mucho más preparado que la interpretación de Copenhague para inventar visiones extremas y hacer de hechos aislados el punto de partida de una nueva visión del mundo (1966. 416). Tal interpretación solo sería un prejuicio filosófico. 193).Gargiulo. Mientras los físicos apelan a su favor innumerables y fructíferos experimentos. El instrumentalismo o el realismo de la teoría cuántica no es una posición filosófica que pueda ser discu- tida mediante argumentos generales. 5 También el método de Einstein. Feyerabend muestra que tal interpretación realista. luego debemos inter- pretar la teoría cuántica de un modo realista. aparte de no tener ningún hecho experimental que la sostenga. los filósofos realistas desarrollan argumentos abstractos que en absoluto refutan el mérito de aquellos (1981. en su artículo “Realism and Instrumentalism: Comments on the Logic of Factual Support”. En su lugar. muestra ser consciente de las dificultades e incon- sistencias que crecen alrededor del intento de acceder a una interpretación realista de la mecánica cuántica. El razonamiento es confuso: por interpretar las ecuaciones matemáticas o los resultados estadísticos de un modo realista no por ello estos adquieren inmediatamente una implicancia ontológica. hasta aquel entonces era inconsistente con observaciones y leyes físicas bien confir- madas. 1961. no solo sería confuso sino también irrelevante porque con él no se avanzaría un solo paso hacia la resolución del problema de la interpretación de la física cuántica ([1964] 1981. Ellos rechazaron la hipótesis de los estados indefinidos de descripción señalando que esta simplemente es consecuencia del carácter incompleto de la teoría cuántica postulada por Bohr. Nos previene de la ingenuidad de llevar a cabo el siguiente razonamiento: el instrumentalismo de la teoría cuántica es un resultado del positivismo. 225. según Feyerabend. 365)5. sobre todo del carácter estadístico de su teoría. Expone. ni tocan en absoluto los argumentos desarrollados por los físicos. Feyerabend. Teresa cualquier procedimiento conocido pueda observarlos directamente ([1960] 1981. un dogma- tismo. el positivismo es falso. Estos argumentos epistemológicos no refutan.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . propusieron que las entidades microfísicas tienen un estado bien definido. las inconsistencias que se derivan de Broglie y Schrödinger quienes intentaron desarrollar una teoría completamente nueva para describir la naturaleza y el comportamiento de los sistemas cuánticos.

. Con lo explicado hasta aquí. según el vienés. es decir. En este sentido. no ha sido aún reconocía por los campeones puramente filosóficos del realismo en microfísica ([1964] 1981. Los estados indefinidos de descripción. Feyerabend afirma que es imperativo evitar los círculos viciosos de este tipo y atacar el instrumentalismo donde este parece ser más fuerte. hasta el momento. observa que en el estado presente de la ciencia no parece posible evitar el carácter formal [25] . 4). refutar los resultados fácticos específicos que lo confirman ([1964] 1981. Popper. La discusión entre los físicos y los filósofos retrocede sin llegar a ningún lado. 193-4). en la primera página de su ensayo “Tres visiones del conocimiento”. 195-6). Es necesario desarrollar una teoría con tal grado de detalle que pueda a la vez ofrecer una explicación alternativa de todos los experimentos cuán- ticos desarrollados hasta ahora y mostrar que los resultados experimentales obtenidos no son estrictamente válidos. la naturaleza dual (ondulatoria y corpuscular) de los fenómenos cuánticos. Feyerabend señala a Einstein como un verdadero ejemplo del realismo científico que produce descubrimientos y contribuye con el desarrollo de la ciencia. Ni uno ni otro invalidan el punto de vista que cuestionan. Esta es una formidable tarea que. Hasta que esta nueva teoría pueda ser construida acabadamente. la única explicación satisfactoria que aboga a favor del carácter instrumental de la teoría cuántica. Feye- rabend asiente a la conciencia realista de Bohr por la cual advierte que lo único que poseemos hasta el momento es una mera formalización matemática ([1964] 1981. estaríamos obligados a reconocer que solo disponemos de un esquema predictivo de los fenómenos cuánticos. sino también demostrar que la misma es experimentalmente tan valiosa como la teoría que ha sido usada hasta el presente. podemos entender la crítica que Feyerabend dirige a Popper en su artículo “Niels Bohr´s World View” (1968). Se trata de dos cosmovisiones inconmensurables sin ningún puente de diálogo o comunica- ción. El problema radica en lo que la teoría cuántica realmente es. estaríamos obligados a adoptar frente a la mecánica cuántica un instrumenta- lismo. . Einstein inició interesantes desarrollos teóricos y además supo proporcionar delicados expe- rimentos que clarificaban conceptos básicos de la teoría cuántica (1981. No solo es necesario elaborar una nueva teoría de los fenómenos cuánticos con implicancias ontológicas. 186). y la validez individual de las leyes de conservación son. es decir. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . y atendiendo a esto. según él. las leyes de interferencia. Diseñó experimentos cruciales que reforzaban una interpretación realista de la física cuántica y refutaban el núcleo de la visión instrumentalista. Frente a esto.

si la teoría cuántica es puramente estadística o las probabilidades que arrojan las estadísticas obedecen a leyes en sí mismas no estadísticas. De este modo. Popper describe el comportamiento de los cuantos como propen- siones hacia el cambio. Pero Feyerabend señala que este es uno de los puntos en discusión. (Pero quizá lo podríamos evitar diciendo que son “nada más” que potencialidades). sin ningún debate adicional. es monístico porque las realizaciones o actualizaciones no solo determinan las potenciali- dades. [26] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Una vez que estas se han actualizados se crea una nueva situación que da lugar a un nuevo conjunto de potencialidades. 159-160). 261-2). todas las propiedades físicas del mundo no son más que propensiones. Según esta imagen. sino que debe decirse que son potencialidades ellas mismas. al menos. Aunque estas propensiones no establecen en general los cambios futuros. Teresa de la teoría cuántica. Es dualístico en cuanto las potencialidades son potencialidades solo relativas a sus posibles realizaciones o actualizaciones. Popper no contempla esta segunda alternativa ([1968] 1981. Popper establece que la teoría cuántica es en esencia estadística o probabilís- tica y a partir de allí elabora su programa de interpretación del mundo con la pretensión de que sea universalmente válido. advierte Feyerabend. su maestro parece no tener en cuenta tal observación cuando elabora y propone su interpretación metafísica de la propensión y continúa creyendo en la corrección de esta microfilosofía ([1968] 1981. posibilidades o potencialidades. Obtenemos así un cuadro del mundo que es a la vez dualístico y monístico. 1982. El cambio no es más que la actualización o realización de estas potencialidades. Ante la constatación de que la física clásica no nos ofrece un cuadro de la realidad sino un mero aparato de predicción de los microobjetos y al quedar rechazado el programa de Faraday-Einstein-Schrödinger. a saber.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . sí pueden determinar. Su intención es solventar la falta de una interpretación física de la teoría cuántica con la proposición de otro programa. la posibilidad de hacer inferencias ontológicas a partir de los resultados estadísticos en los que se expresan los comportamientos cuánticos.Gargiulo. Popper da por sentada. No obstante. el que designa programa metafísico de la interpretación de la propensión. y en esto coincide con la opinión de Bohr. 279-280). Lo concibe como un “programa de investigación” en cuanto incorpora una idea general de lo que habría de ser una solución satisfactoria de los problemas. Y “metafísico” porque ofrece una visión general de la estruc- tura del mundo y de la situación de la cosmología física. las distribuciones de probabilidad (Popper. Popper se propone elaborar una interpretación realista de la probabilidad.

Para Popper. 294. El blanco de la crítica de Feyerabend estriba en mostrar que. 100) —escribe Feyerabend— establece de modo a priori. afirma que es mucho más rico el principio de complementariedad que la teoría de la propensión de Popper pues esta última simplemente dice que las probabilidades cambian una vez que modifican las condiciones. pues los elementos que son objeto de las predicciones estadísticas deben tener prácticamente todas las propiedades de una partícula clásica. Feyerabend hace notar. Respecto a los experimentos subatómicos. las propiedades dinámicas deben ser definidas con una precisión mucho mayor a las incertidumbres de Heisenberg. . Ahora. eventos o proceso cuánticos. además. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . Aún más. No obstante. 287-8). (2) los elementos no poseen sus valores antes de descubrir las condiciones relevantes. Este cons- tituye un claro ejemplo de las ingenuas pretensiones realistas que describimos más arriba. nota nº 100). que una partícula elemental posee un valor bien definido en oposición a todas las pruebas existentes a favor del carácter relacional de las magnitudes dinámicas. ni nos permiten inferir si los seres humanos son o no entidades cuyos rasgos son independientes de la observación ([1968] 1981. aún dando por supuesto que se trata de una teoría estadística. 286-7). 294. . sino que son transformadas por las condiciones (por la medición) en un estado que contiene estos valores de una manera bien definida. existen al menos dos alternativas: (1) los elementos poseen sus valores bien definidos antes que descubramos las condiciones experimentales. n. y nos informa qué propiedades están relacionadas con determinadas disposiciones experimen- [27] . Todo esto lleva a Feyerabend a juzgar como inválido y definitivamente falso el programa de interpretación de Popper ([1968] 1981. A pesar del gran éxito empírico de la interpretación estadística. Popper en un acto de “inge- nuidad infantil” ([1968] 1981. sin justificación alguna. esto solo es posible si suponemos que las mediciones no introducen nuevas condiciones. La complementariedad nos permite ver cómo las propensiones pueden ser incorporadas dentro de la teoría cuántica. esta no nos provee de ningún elemento —afirma Feyerabend— para decidir entre (1) y (2). podemos inferir que esta funciona pero no podemos esbozar ninguna inferencia acerca de las propie- dades individuales de los fenómenos. Las estadísticas de muertes no nos permiten esbozar ninguna conclu- sión respecto al modo en que estas han ocurrido. en una nota que introduce en 1980 en el artí- culo “Niels Bohr´s World View” que la teoría de la propensión fue introducida por Bohr mucho antes que Popper empezara a pensar en ella ([1968] 1981. Popper también da por aceptada tal suposi- ción. Lo único que nos muestra son los valores esperados que estos elementos tienen bajo ciertas condiciones bien definidas.

Gargiulo. Este permite obtener nueva evidencia que de otro modo sería imposible disponer. Feyerabend está lejos de simplificar ingenuamente la tarea de lograr una interpretación realista de la mecánica cuántica. así como mostrar las dificultades y anomalías de las teorías imperantes. Esta necesidad es confirmada por los mismos hechos históricos. En su artículo “Problems of Empiricism” (1965). De aquí que sea imposible una refutación “directa” de la segunda ley considerando solamente la teoría fenomenológica y el “hecho” del movimiento browniano. Jean Perrin confirmó experimentalmente las predicciones de Einstein mostrando que las partículas son bombardeadas de manera continua por el movimiento [28] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 290). Cincuenta años más tarde. James Clerk Maxwell y Ludwig Boltz- mann elaboraron la teoría cinética de los gases aplicando las leyes de la mecánica y del cálculo probabilístico al comportamiento de las moléculas individuales. en primer lugar. Se requiere disponer de una nueva explicación alter- nativa del calor que sea capaz de facilitar las técnicas de medición necesarias y así poner en evidencia los hechos que cuestionan la teoría termodinámica clásica (1965. Einstein hizo uso de ella para calcular las propiedades estadísticas del movimiento de la partícula browniana. medir con precisión la temperatura y el calor transferido al entorno para determinar que cualquier pérdida ocurrida aquí está compensada por el aumento de energía de la partícula en movimiento y el trabajo hecho contra el fluido. No es posible hacer mediciones precisas del calor transferido. asegura que hubiera sido imposible descubrir de una manera directa la inconsistencia entre el compor- tamiento de la partícula browniana y la segunda ley de la termodinámica clásica. parece haber ido gestando su pluralismo teórico como un modo que permite remover y superar tales problemas. Tales mediciones están más allá de las posibilidades experimentales de la teoría termodinámica clásica. Afirma que para ello sería necesario. tal como ya hemos explicado. 39).25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . Teresa tales y cómo estas se modifican en resencia de fuerzas o de otros procesos compatibles con las condiciones de su aplicación ([1968] 1981. 1962/1989. medir el movi- miento exacto de la partícula para determinar el cambio de energía cinética más la energía gastada en superar la resistencia del fluido. 175-6. Atendiendo a las dificultades y obstáculos que aquella presenta. y. ni trazar el camino transcurrido por la partícula con la precisión deseada. en segundo lugar. El caso de las predicciones del comportamiento estadístico del movimiento browniano parece ser un ejemplo paradigmá- tico al que se refiere insistentemente Feyerabend para mostrar la necesidad y eficacia de su pluralismo teórico. En la segunda mitad del siglo XIX Rudolf Clausius.

de las moléculas en el fluido. Nos detenemos en esta discusión para mostrar con un poco más de detalle la eficacia del pluralismo teórico que Feyerabend elaboro justamente atendiendo a los problemas que presentaba la física cuántica. Daniel Sirtres y Eric Oberheim en su artículo “Einstein. o nuevos métodos o técnicas de medición. y no una nueva teoría sobre el calor. sin las predicciones cuantitativas que luego hizo Einstein basándose en la teoría ciné- tica de los gases. antes que se publicara el artículo de Einstein y se realizaran los experimentos de Perrin (1977. Fue el método de las variaciones concomitantes de Gouy en cuanto que muestra que los factores externos no son causantes de las fluctuaciones de temperatura en el fluido. estas observaciones simplemente carecerían de significado y no implicarían refutación alguna a la termodinámica clásica (2006. Esto confirma que solo es posible obtener nueva evidencia empírica. lo que mostró las dificultades que representaba el movi- [29] . Según Laymon. en un estado de equilibrio térmico el calor no puede transformarse completamente en trabajo. capaz de refutar una teoría firme- mente arraigada. si no se realiza trabajo. Laymon basa su tesis en los experimentos de variación conco- mitante de Gouy y en las afirmaciones de Poincaré. Ronald Laymon en su artículo “Brownian Motion. 1150). incluso sin la ayuda de una teoría alternativa. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . La lectura que hace Feyerabend de este caso paradigmático de la historia de la ciencia ha sido objeto de abundante crítica y discusión. es imposible transferir calor desde una región de temperatura más baja a una región de temperatura más alta. Sin embargo. . Este experimento constituyó un verdadero contraejemplo para la segunda ley de la termodinámica. si se proponen y desarrollan nuevas teorías alternativas. según la cual. La misma conclusión fue compar- tida por Poincaré. . Una teoría alternativa no solo provee nuevas observaciones. como una contrainstancia de la segunda ley de la termodinámica clásica. tornándolas así capaces de cuestionar la validez de una teoría vigente. and the Hiddenness of Refuting Facts” (1977) argumenta contra Feyerabend que fue posible reconocer el movimiento browniano como algo anómalo. sino que incluso puede informar de significado y sentido a observaciones ya disponibles. La experimentación de Perrin solo fue posible una vez se desarrolló la teoría cinética de los gases. 236-8). Gouy concluyó en 1988 con base en los experimentos realizados que la partícula B viola la segunda ley de la termodinámica. Las moléculas de un gas son influidas por la fuerza de atracción de las otras moléculas. Entropy and Anomalies” (2006) advierten que las observaciones de las partículas brownianas estaban disponibles mucho antes que Maxwell y Boltzmann desarrollaran la teoría cinética en 1866.

La evidencia que aportan los resultados de las variaciones concomitantes solo podía tener un sentido y valor refutador en el marco de una nueva teoría. En consecuencia. en su artículo “Feyerabend and Laymon on Brownian Motion” (1988). Couvalis corrige a Laymon. los resultados de las variaciones concomitantes de Gouy no necesariamente implicaban la refutación de la segunda ley de la termodi- námica. Teresa miento browniano para la segunda ley de la termodinámica. las que ponen de manifiesto las variaciones concomitantes de Gouy— no pueden invalidar un principio o teoría. 418). Estos podrían haber sido objeto de una explicación coherente dentro de la misma termodinámica clásica. Couvalis explica que “El método de las variaciones concomitantes podría no haber sido utilizado por sí mismo para refutar la Segunda Ley porque la fuente del movimiento browniano podría haber sido resultado de la acción de una fuente de energía desconocida” (1988. refuta esta crítica que Laymon dirige contra Feyerabend. rechazaríamos automáticamente muchas hipótesis que al ser comprobadas después han significado importantes progresos científicos (1988. Estos motivos se limitan a señalar lo siguiente: si el movimiento browniano no toma prestado nada de las fuentes externas de energía. Luego de citar el texto en el que Laymon pretende apoyar dicha afirmación.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . Afirma que si aplicáramos este criterio de manera amplia. advertimos su poco interés por comprometerse con la visión de que la segunda ley de la termodinámica había sido refutada. 416-7). Couvalis destaca que cuando consideramos la situación de la física en el tiempo que Poincaré escribió su artículo. luego el principio de Carnot (la segunda ley) es violado. Couvalis destaca que en tal pasaje Poincaré sostiene que los experimentos llevados a cabo mediante el uso de las variaciones concomitantes suminis- traron algunos motivos para sospechar de la segunda ley de la termodinámica. Poincaré en dicho artículo se limita a presentar la necesidad de realizar experimentos adicionales para determinar si el principio de Carnot había sido violado o no (1988. Pero en ningún momento Poincaré se compromete o da por resuelto que la ley ha sido efectivamente violada. En pocas palabras. George Couvalis. Por el contrario. 418). Luego la segunda ley de la termodinámica solo podía ser refutada por las [30] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Ninguna teoría alternativa es o ha sido históricamente necesaria para justificar las descripciones del movimiento browniano que “directamente” refutan la termodinámica clásica (1977. Además. 255). la defensa de la proliferación teórica que consiste en mostrar que los hechos anómalos no están disponibles en la ausencia de teorías alternativas no se sostiene (1977. Couvalis asegura que las meras dificultades o anomalías —por ejemplo. 240). quien asegura que Poincaré en 1904 concluyó que la segunda ley de la termodinámica ha sido definitivamente violada.Gargiulo.

predicciones de una teoría rival. . 418-420). En sus primeros artículos. 135). Luego. en el ensayo arriba citado. de las investigaciones en torno a la física cuántica (Feye- rabend. es imposible juzgar los méritos de nuestras teorías sin contrastarlas con teorías alternativas (2006. hecho que parece ser desconocido tanto para Laymon como para Couvalis. Gouy compartió las creencias del paradigma atomista y solo por esto le fue posible llegar a la conclusión de que el movimiento browniano refuta la concepción clásica de la segunda ley de la termodinámica. por el contrario. tal como la versión de la teoría cinética de Einstein (1988. 4. Pero a partir de este año —tal como él mismo confiesa— descubre la pobreza y la ingenuidad de toda filosofía normativa de la ciencia en cuanto que mutila o diluye en un par [31] . 1995. despejan aún más la discusión al advertir que Gouy era un atomista ferviente. . 1153). el filósofo vienés presenta su pluralismo como una meto- dología que debe regir todos los desarrollos científicos. tal como hemos visto. En este caso hemos visto cómo el principio de complementariedad exige reconocer la imposibilidad de acceder a formas perceptivas distintas a las de la física clásica. queda expuesto cómo la gestación del pluralismo teórico responde a la atenta observación que hizo Feyerabend de la práctica científica real. Daniel Sirtres y Eric Oberheim. una vez develada la continuidad existente entre filosofía y ciencia. Su confianza en las creencias atomistas le permitió excluir todas las otras posibles explicaciones de las que podían ser objeto los resultados de sus experimentos y reconocer en ellos el potencial refutador de la segunda ley que contenían. Conclusión Feyerabend descubre en la discusión sobre el principio de complementariedad la presencia e incidencia de los supuestos metafísicos en la práctica cientí- fica. Hasta aquí. entre estos supuestos filosóficos y la práctica científica del físico. Feyerabend responde con su pluralismo teórico. El pluralismo teórico que originalmente Feyerabend presenta como un método deviene luego de 1965 en un nuevo modelo de ciencia y racionalidad. lo fecunde? A este interrogante. entonces la cuestión que se presenta por resolver es otra: ¿cómo debe participar la meta- física en la ciencia de tal modo que no impida el progreso de la ciencia sino que. Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . y adjudica un valor instrumental a las imágenes complemen- tarias. sobre todo en estos años. Ahora bien.

son el elemento espe- cífico que las constituye como tales ([1960] 1981. Dicha cosmovisión se concretiza en principios no de una naturaleza concreta y metodológica sino conceptual y ontológica. en todo su rigor. el cual fue madurando en las sucesivas publicaciones de su Tratado contra el método. Para este filósofo no puede haber ciencia sin metafísica. La cuestión que se le presenta por resolver no es cuál es el método más eficaz o el que emplea habitualmente el científico sino qué es ciencia. cuyos límites puedan ser perfectamente delimitados. Sus críticas y denuncias no tienen como objeto el método en cuanto tal sino la misma noción de ciencia. La reflexión racional y las habilidades observacionales conforman un único arte u oficio (1999. 1995. Aún más. Feyerabend trasciende la discusión acerca de la relación que cada teoría esta- blece con su método tal como es planteada en el marco de una epistemología normativa y en el de una epistemología descriptiva de la ciencia. La ciencia por sus mismas exigencias cognoscitivas es metafísica. Es ella. y vemos que existe una pluralidad de métodos. 135). A la hora de definir qué es ciencia. ambas se embarcan en un único proyecto conceptual. Feyerabend no presenta la metafísica como una disciplina autónoma respecto a la ciencia. Feyerabend hablará [32] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. La entiende como la cosmovisión que atraviesa el quehacer científico y que conforma una unidad con él. A partir de entonces. La reflexión filosófica no ocupa en su propuesta un período precientífico. 136-7. La Meta- física. desiste de su intento por elaborar una epistemología normativa de la ciencia. lo que imprime en una teoría el carácter de ciencia. Ciencia y meta- física se identifican. En su pluralismo teórico no presenta la revisión metafísica como una supraciencia. en un sentido estricto. percepciones y pensa- mientos. ni consiste en un análisis lógico posterior al conocimiento científico. Feyerabend supera toda dico- tomía ciencia-filosofía para integrarlas.Gargiulo. Ambas se funden en un rico repertorio de acciones. Pues si el método es lo que define a la ciencia en cuanto tal. De este modo. Nos acercamos así al verdadero sentido de su pluralismo. atraviesa la entera actividad científica. Denuncia la filosofía de la ciencia —tal como se desarrolló a lo largo del siglo XX— en cuanto que ha sido incapaz de ofrecernos una clara noción de ciencia. 42). ni una infraciencia. estamos obligados a admitir que existe una infinidad de modos de entender la ciencia. en un único cuerpo de conocimiento. entendida como especulación racional.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . 146). es metafísica. Teresa de normas o requisitos metodológicos las vastas posibilidades del movimiento científico ([1978] 1982. Se trata de principios intrínsecos a toda teoría científica. Feyerabend muestra histórica y metodoló- gicamente la invalidez del criterio de demarcación. En el mismo momento en que la ciencia pretende conocer y explicar lo real.

dirá que no pueden ser considerados propia- mente como teorías ([1968] 1981. [33] . sino que conforman un paradigma conceptual que determina el modo particular de llevar adelante una actividad epistemológica. para Feyerabend. leyes e instrumentos de medición ([1962] 1989. de teorías científicas en la medida en que estas se constituyan en auténticas “forma de mirar el mundo” o la naturaleza (1962/1989. Feyerabend prueba que la ontología informa y organiza la teoría científica no solo evidenciando en ella una visión de la realidad sino también determi- nando la explicación de los hechos observacionales. En cambio. 60). definiendo la manera de seleccionar y disponer la evidencia. 4. Con su habitual uso de los razonamientos por reducción al absurdo. . aquella devendrá en una empresa estéril. los principios ontológicos no son verdades generales. Feyerabend revaloriza la reflexión metafísica desde el interior de la misma ciencia. 40 y 17). la ontología define en cuanto tal el quehacer científico. Atendiendo a una distinción que hace Dilworth. artículo medular de su obra de la década de 1960 por su gran valor sintético. delimitando la significación de los términos teóricos y observacionales. De este modo. En “Límites de la ciencia: explicación. que se comportan en el cuerpo científico como la base a partir de la cual puedan ser formalmente deducidas las demás verdades empíricas particulares. estableciendo un método. reducción y empirismo” ([1962] 1989). evidentes por sí mismas. de los principios. Mediante el problema de la inconmensurabilidad. En Provocaciones filosóficas escribe que “una ciencia sin metafísica no podría dar fruto” (1991 [2003]. Si concebimos la investigación cientí- fica como una disciplina independiente de la metafísica. 54 y 61). Algunas reflexiones de Paul Karl Feyerabend . . La discusión metafísica en torno a los supuestos de las teorías científicas tiene una central importancia para que aquellos no devengan en dogmas que pueden estar paralizando nuestra posibilidad de comprender la realidad. estos principios no constituyen la base o el fundamento de la ciencia sino el núcleo o gozne alrededor del cual gira la entera actividad cien- tífica (2006. cuando los modelos científicos no ofrezcan una comprensión teórica de la realidad o del objeto que estudian —como en el caso de del principio de complementariedad de Bohr—. 77-8). p 277). y de este modo. el vienés demuestra que el saber positivo —tal como lo concibe el positivismo lógico— debe asumir la reflexión filosófica si quiere que la ciencia recupere su auténtico valor descriptivo y no degenere en dogmas que entorpezcan el progreso científico. Es decir. constituyen el núcleo de la ciencia. Estos principios no son meras tesis o senten- cias generales acerca de la naturaleza de la realidad. podemos decir que. La metafísica permite que los modelos predictivos se traduzcan en verdaderas vías de acceso a la comprensión y entendimiento de lo real.

El pluralismo teórico hace de la metafísica una auténtico espacio —intrínseco a la misma ciencia— donde se lleva a cabo una reflexión crítica acerca de cada uno de los supuestos y alcances de las teorías científicas. Además. Rationalism and Scientific Method. Evandro. [34] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Causality and Chance in Modern Physics. “Feyerabend and Laymon on Brownian Motion”. por A. 1957. entre instrumentalismo y realismo. I. David. British Journal for the Philosophy of Science 7. Philosophical Papers vol. Feyerabend señala la paradójica situación en la cual el ideal de aumento de contenido propio del positivismo lógico es asequible únicamente mediante la metafísica que pretenden expulsar. ni de las relaciones lógicas entre las teorías.28 (1957): 354-7. 1978. George. “An attempt at a realistic interpretation of experience”. Teresa Feyerabend demuestra que el progreso científico no depende de los datos observacionales. etc. no es “un asunto fáctico que podemos decidir señalando determinadas cosas actualmente existentes. Pennsylvania: Univer- sity of Pennsylvania Press.Gargiulo. Paul K. la metafísica contribuye a aumentar el caudal de conocimiento. Craig. Feyerabend. Se trata de dos hipótesis metafísicas que deben ser sometidas a una discusión. —.Mechanics: A study in Continuity and Symmetry». Boston Studies in the Philosophy of Science 173.. Bohm. 2006. 33-4). este es un asunto entre diferentes ideales de conocimiento” ([1958] 1981. Dilworth. 17-36. The Metaphysics of Science. An Account of Modern Science in Terms of Principles. entre positivismo y realismo. Temas y problemas de filosofía de la física. Trabajos citados Agazzi. Barcelona: Herder. formas de lenguaje. 1958. Realism. Ha mostrado que la misma discusión en torno a la interpretación de la física cuántica. Couvalis. o en este caso. Aristotelian Society suplementary volumes 32 (1958): 75-122. Landé”. “Reseña de «Foundations of Quantum. proce- dimientos.25 (2012 julio-diciembre): 7-36 . del principio de complementariedad. Philo- sophy of Science 55. de la especulación metafísica. Feyerabend ha mostrado que todo problema científico es en definitiva un problema metafísico. y sobre todo. “Complementarity”. 2ª ed. —. sino. Laws and Theories. 1981. Dordrecht: Springer.3 (1988): 415-421.

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sino en el sentido de un tipo de discurso a partir del cual se organiza y legitima un determinado campo técnico. Next. This interpretation shall prove. in the third section. El ensayo comienza exami- nando brevemente las tendencias en los discursos sobre la tecnología para evidenciar su proclividad a identificarla con el campo instrumental.edu. Palabras clave: tecnología. Revolución indus- trial. either related to science or industrial processes. Esta significación nueva del término se deno- minará “tecnología real”. Posteriormente. . vía del hiato técnico de la Revolución industrial. Esta tendencia se denominará “tecnología imaginaria”. Correo electrónico: gecarvajal@pedagogica. 2 Universidad Pedagógica Nacional. In this case I want to interpret the term as making reference to a kind of discourse upon which a given tech- nical field is both organized and legitimized. Philosophy of Technology 1 Recibido: 6 de noviembre de 2011. technique. to be possible for our contemporary times. A bstract This essay aims to interpret the concept of technology in a way different from the tradi- tional one in which the term is related to the instrumental field. imaginary. this tendency shall be nominated as “imaginary technology”. En la siguiente sección se muestra que estas notas siguen vigentes en los discursos modernos sobre la técnica. el texto se remite a los orígenes griegos anti- guos del término para obtener allí unas notas objetivas del concepto que permitirán interpretarlo como discurso sobre la técnica. in the modern speech on technique.co. real. This paper starts by analyzing briefly some speech on technology to point out their tendency to identify it with the instrumental camp. en relación tanto con la ciencia como con las técnicas industriales. filosofía de la tecnología. industrial revolu- tion. Grecia antigua. Ancient Greek. el texto concluye con una explicación de cómo pasó el término tecnología original antiguo a nombrar el campo instrumental. Aceptado: 18 de agosto de 2012. This new meaning of the term shall be nominated as “real technology”. imaginario. real. técnica. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad On the modernity ’s technological speech1 Germán Carvajal2 R esumen Este escrito es un ensayo para comprender el concepto de tecnología no en el sentido tradicional relativo al instrumento. Finally the text is closed by constructing an explanation concerning the shift of the original Greek meaning from discourse to the modern meaning related to the instrumental field. the paper shall go back to the ancient Greek origins to get some criteria that allow to interpret the concept as a discourse. Keywords: technology. Finalmente.

técnica. técnica. El rótulo “filosofía de la tecnología” manifiesta una serie de cuestiones sobre el instrumento: su ontología. técnica. pero estos elementos nuevos no inciden sustan- cialmente en la definición dominante. Por otro lado. en torno a la pertinencia del elemento ciencia. Se ha introducido otro tipo de elementos en la serie. se dan. Quintanilla (2005) sostuvo la misma definición. Para Acevedo. ciencia. Quince años más tarde. la reflexión filosófica en torno a la tecnología presupone como punto de partida esta misma concepción de tecnología. además. Así. Hronszky (1998) hizo una síntesis retrospectiva de la filosofía de la tecnología en Alemania. desde el siglo XIX. así como el análisis de enunciados normativos alrededor de su uso. son mínimas. es decir. instru- mento. en cuanto que la organización es afectada por el desarrollo instrumental. y consiste en que mientras la ciencia refrenda sus resultados vía el documento escrito (el artículo especializado). Karl Mitcham (1989) afirmó que la tecnología es una modificación de la técnica. Podemos decir entonces que la citada definición extensiva. por ejemplo. el concepto de tecnología en la industria. y en este recorrido puede advertirse que el concepto de tecnología implícito en las preocupaciones filosóficas no es muy distinto de la serie enun- ciada más arriba: instrumento. pero esta ha sido cuestionada. producto del arti- ficio humano. investigación industrial. Introducción El concepto contemporáneo de tecnología está hoy consensualmente coop- tado por la definición extensiva. entendidos como objetos funcionales. Esta definición tiene su correlato en los enunciados del habla ordinaria donde tecnología es principalmente un sustantivo que remite a algo que se transfiere (la transferencia de tecnología). industria. el conocimiento desarrollado en función de su creación. según la cual el término tecnología remite al campo compuesto por la serie ciencia. ligada fundamen- talmente a la industria. por ejemplo. tangibles. en medio del consenso. un estado de arte sobre filosofía de la tecnología de Vega (2009) trasluce el consenso según el cual la tecnología es un ámbito ligado esencialmente a los artefactos. 1992). Más recientemente. al menos. que tiene niveles (alta tecnología o tecnología [38] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. implícita o explícita. la serie es entonces: instrumento. la tecnología lo hace vía las patentes.Carvajal. Las discrepancias. vía de la ciencia y. referida al comienzo. quien se pronunció para determinar por lo menos un criterio que hace de la ciencia algo inconmensurable con la tecnología. Germán 1. expresa la concepción dominante hoy de lo que es tecnología. el componente sociológico de la organización (Orlikowski.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . industria. instrumentos. hace un poco más de dos décadas. por Acevedo (1998). Este criterio de Acevedo enraíza. eso sí.

que puede ser equivalente a técnica. La concepción actual nos lleva a incurrir en anacro- nismos como el de referirnos a la “tecnología griega antigua” (por ejemplo. el concepto que permitía pensar el diseño y fabricación de sus instrumentos no era tekhnología. lo cual parece haber dado origen a la urgencia de una “educación tecnológica” del individuo. construir y usar el instrumento. Este anacronismo implica la inadvertencia de que. Ahora bien. en los artículos de la compilación de Olesson. que ejecuta funciones en el desarrollo de determinados procesos. una entidad física. el nivel. La yuxtaposición es tan constante y abrumadora que. Esto indica que con ese anacronismo queremos [39] . con comple- jidad diversa. la negación de la idea real de tecnología (ligada al discurso) a favor del exacerbado desarrollo instrumental como pretendido pivote central del desarrollo social. en la cual la tecnología se concibe como una especie de técnica. el instrumento no es —como el cuerpo humano— un cuerpo diestro. sino tekhnè. El vocablo tekhnè era traducido al latín por ars. es o bien el instrumento. que se usa (el uso de tecnología). por tanto. es un cuerpo funcional yuxtapuesto al cuerpo humano. y se encuentra apegada fundamentalmente al cuerpo del instrumento. palabra cuya declinación ablativa. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad de punta). para los griegos antiguos. Dado lo anterior. los individuos tienden a volverse de manera perma- nente operadores de instrumentos. es decir. destrezas humanas y funciones instrumen- tales constituyen el vasto campo de la técnica. el instrumento es inversión de conocimiento técnico. Esta concepción reposa en una identificación subrepticia entre tecnología y técnica. el instrumento es primordialmente un cuerpo. el instrumento es un tipo de artefacto y. sobre todo de máquinas. 2. resultado de la técnica. 2008). de sus capacidades de diseño y construcción. Esta equivalencia (tecnología = técnica) implica la forclusión. Aquello sustantivo de lo cual se pueden predicar la trans- ferencia. Esta entidad física es producto de la habilidad humana. El concepto griego de tekhnología Para empezar. o bien el saber que permite diseñar. al denominar los instru- mentos que se diseñaron y fabricaron en la Grecia antigua. es decir. arte. por lo menos en la sociedad contemporánea. que se desarrolla (el desarrollo de la tecnología). en ese contexto histórico. este escrito pretende desarrollar la siguiente proposición: la concepción dominante de tecnología es imaginaria. el uso o el desarrollo. es justo recordar que el concepto de tecnología es de origen griego antiguo y que. compone nuestro sustantivo castellano (arte). solo tangencialmente estaba ligado al instrumento.

el ejer- cicio intelectual que organiza esas prácticas en un tratado (logos) consistente. por ejemplo. Esto es lo que los griegos. Por su parte. Entre estas tres coordenadas. Llamaré “real” al concepto griego antiguo de tecnología porque. denominaron como tekhnología. Epicteto (Dissertationes 2. asociado al instru- mento. finalmente. La idea griega de tecnología se compone en esencia de tres coordenadas: de un lado. o sea. después de Platón. con nuestra “tecnología”. retorna en las sociedades. la segunda funge como término medio entre las otras dos. no se liga a la unidad imaginaria del instrumento.gr escultura. 514a). no aparece en el corpus platónico. de C. 12) y en autores posteriores al Estagirita. 2.1. sino que enuncia un principio o idea que. el cual determina y distribuye los principios que organizan los componentes del campo técnico. en Atenas. 18. a diferencia del contemporáneo. etc. en el apogeo de la llamada Revolución industrial. Pensar la técnica. La segunda forma de pensar la técnica consiste en objetivar el ejercicio mismo de la técnica en general para obtener las notas fundamentales de su idea. de otro lado.4. [40] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Este principio consiste en que toda técnica se organiza como campo de procedimiento en función de unos principios no técnicos sino discursivos.Carvajal. haciendo que el poder ordenador del pensamiento permee el ámbito de los procedimientos para organizar un determinado campo técnico. por lo menos hasta el siglo I d. y. el documento escrito en el que el tratado se divulga a un público interesado. hasta la propia política. los griegos lo circunscribieron a la filosofía. sino porque pensó la técnica.. Este segundo ejercicio. en Plutarco (De Garrulitate. bajo diversas condiciones. en las primeras líneas de la Retórica 1. 17. pasando por el teatro y la composición de discursos. El concepto antiguo de tecnología es un concepto posplatónico. de C. Nuestro concepto imaginario de tecnología. iniciado con Platón.16.1. brota en una coyuntura histórica más o menos ubicable en la primera mitad del siglo XIX.19) y Cicerón (Epistulae ad Atticum. Longino (De Sublimitate.3). tanto entonces como hoy. arquitectura. La Grecia antigua no hizo tecnología porque fabricara instrumentos (que por supuesto los fabricó). 10.). Germán identificar la técnica griega. se puede hacer de dos maneras: primera. en tanto tenga que ver con instrumentos. 1. las vincula en una unidad por la cual un saber no ligado inicialmente a la theoría sino a la poiesis o la praxis adquiere consistencia como campo técnico vía el ejercicio del discurso (logos).9. el concepto griego antiguo se puede ubicar aproximadamente a partir del siglo II a..1). las prácticas y saberes (tekhnè) de una ocupación cualquiera (v. pero sí aparece en el corpus de Aristóteles (por ejemplo. 9.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 .

toda técnica. una trama discursiva que la organiza como campo de actividad. el pensamiento que organiza esas prácticas como un campo consistente y la escritura. entusiasmada con el ascenso de la industria manufacturera e industrial. lejos de ser hoy día el vago recuerdo de un pasado es. L a tecnología como discurso La idea griega antigua de tecnología. Una técnica cualquiera es un procedimiento para controlar la realidad. un animal. como lo mostraré luego. toda técnica presupone un propósito más allá de ella misma. y sobre todo contemporáneamente. el lecho sustantivo. solo porque hay propósitos se desarrollan técnicas y hay necesidad de intervenir de modo controlado en la sustancia de la realidad. Una técnica sin propósito es solo un gasto de energía idiota. Matar. En otras palabras. tecnología. siempre se inscribe en un propósito. y esta red de relaciones es tan poderosa que suprimirla voluntaria- mente implica incluso el desarrollo de una técnica de ensimismamiento. Entonces. continúe vigente manifiesta su carácter real. en realidad. el ejercicio intelectual de organización de un campo técnico? Este principio rige todavía el desarrollo de la técnica pese a que ya no se lo mencione con su nombre original. el desarrollo instrumental. el ensimismamiento autista prueba que con él decaen las técnicas. por el contrario. y su continuación indica que toda técnica implica una tecnología. por ejemplo. Reto- memos las coordenadas constitutivas de la idea griega del concepto tecnología: tenemos las habilidades y saberes. pero no son propósitos técnicos. toda técnica supone una red de relaciones tanto con la sustancia del mundo como con los otros sujetos. es decir. llegando por vía técnica a lo que el autista llega por simple condición subjetiva. pues este implica no tener propósitos en el mundo. Un propósito cualquiera. El nombre fue usurpado literalmente. como la del yogui que intenta alcanzar la perfección en el nirvana para eliminar todo vínculo con el mundo. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad 3. despellejarlo y cortar su carne son propó- sitos en el mundo. pero el control de la sustancia de la realidad. para mencionar con él un rubro técnico particular. Pero el hecho de que el principio antiguo. técnicas son las maneras [41] . aunque innominado donde se desarrolla la técnica contemporánea y. por la intelec- tualidad dieciochesca y decimonónica germánica y francesa. implica además un reconocimiento intersubjetivo que ha permitido tener esa noción de realidad. cualquiera que sea. nos inte- resa. Efectivamente. “idio- sin-crático”. Por tanto. el segundo por ser el vínculo de los otros dos: tecnología como un ejercicio intelectual de organización de un campo técnico. que demande un ejercicio técnico de intervención en la sustancia de la realidad. De estos tres elementos. innominado hoy. sobre todo. ¿Qué puede significar.

el propósito tiene una naturaleza ética. etc. relación en la cual los primeros ponen las condiciones de posibilidad de la segunda.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . para comprender el estatuto real de la tecnología. en la medida en que esa decisión pone un punto de sutura y jalonamiento para unas maneras de realización. describe el animal que ha de ser sacrificado. punto al cual doy el nombre de “tecnología real”. y que consiste en un ejercicio intelectual de organización del campo técnico en función de unos principios amparados en el propósito decidido. lo otro son las maneras de realizarlo. que solemos denominar con nombres diversos como ingenierías. Contemporáneamente. así como instrumentos) que los hombres desarrollan para realizar esos propósitos. Lo mismo puede ocurrir en las relaciones con la divinidad: el Levítico. cuyo olor agrada al dios. Entiendo la relación [42] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. es preciso reconocer que el trabajo científico demanda destrezas e instrumental ligados a procedimientos. Mas. es objeto de decisión. La tecnología real. En la medida en que el propósito no es técnico. etc.Carvajal. Badiou (2004). lo cual da a la ciencia un carácter eminentemente técnico. adminis- traciones. La segunda categoría de técnicas agrupa a aquellas ligadas a la creación y cons- trucción de instrumentos y sistemas de instrumentos. por ejemplo. el propósito se vincula a las decisiones de los sujetos: el propósito. La tecnología. ingenieriles. aquellas técnicas ligadas de manera directa al conoci- miento de los fenómenos. es el remanente poderoso e influyente del prejuicio aristoté- lico (de la Ética nicomáquea) de la distinción entre episteme y tekhne. La tecnología real implica dos tipos de principios: unos que llamaré principios de la técnica y otros que denominaré principios técnicos. no es una manera de realizar algo. esta yuxtaposición. diseño. habilidades físicas e intelectuales. Con frecuencia yuxtaponemos ciencia y técnica. mientras que la segunda operativa (mekhanica). Germán (estrategias. Esto último (agradar al dios) es el propósito. Como lo señala A. arte. las partes de su cuerpo que han de ser incineradas en el altar. a las cuales se les suele dar el nombre genérico de ciencia. tiene una naturaleza que vincula la ética con la técnica: es el punto de sutura entre una decisión y los procedimientos que concurren a realizarla. arquitecturas. donde la primera es contemplativa (theorika). Estos diversos campos técnicos contemporáneos (científicos. antes de ser realizado por una técnica. en cuanto pensamiento que organiza el campo técnico. se inscribe no en la técnica sino en esa relación de los propósitos no técnicos con la técnica. muy acreditada. los campos técnicos pueden agruparse en dos grandes categorías: de un lado. sus coordenadas de orden y organización. sino que es lo que ha de ser realizado. en cuanto real. en cuanto tales. involucran ese punto de sutura entre un propósito decidido y la técnica de su realización.).

[B] La locomotora ha de ser manejada y administrada con eficacia y economía del gasto del dinero público. es deontológica. No hay nada que relacione necesariamente la institución ferroviaria al Estado. la naturaleza de esa institución radica en el uso y administración de un tipo de máquina para prestar el servicio: el ferrocarril. la institución queda sometida al régimen del Estado. en principio. queda subordinada al régimen. la menor es esa institución en particular. máquina principal del sistema. que establece el pensamiento tecnológico. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad entre estos dos tipos de principios como una relación de determinación de los segundos por los primeros. su cuidado se vuelve un aspecto sustancial de su manejo y administración. Ahora bien. El ejemplo en que me voy a apoyar es la descripción del surgimiento a comienzos del siglo XX de una empresa del Estado colombiano (hoy desgraciadamente desapare- cida). 1989). pues [43] . está articulado a la voluntad de ser cumplido. nada que no sea la decisión política de un determinado gobierno por asumir desde el Estado la tutela del sistema ferroviario. La naturaleza de este régimen no es ontológica. llamada Ferrocarriles Nacionales (Arias de Greiff. o sea. Voy a expli- citar esta diferencia tomando un ejemplo concreto. es decir. Pero una vez tomada la decisión. entre entidades discursivas. Ahora bien. El grupo de ingenieros que organizó todo el campo técnico que implicaba la institución ferroviaria tuvo las siguientes premisas: [A] La institución ha de ofrecer un excelente servicio con base en una economía del gasto del dinero público. donde la premisa mayor es la máxima general. Pero volvemos a insistir: es un régimen deontológico. lo cual significa que su cumplimiento depende de la voluntad de los individuos. los segundos son patrones de procedimiento que cobran existencia en función de aquellas. La locomotora. Excelencia en el servicio y corrección en el gasto de dinero público son dos premisas de orden ético que. Pero ¿por qué el Estado tiene una institución tal? Es una decisión. el ejercicio real de la tecnología. rigen para toda institución estatal. La vinculación que lleva a cabo la tecnología entre técnica y propósitos orientadores es. la conclusión es que esta institución ha de cumplir ese régimen general. De aquí se sigue la otra premisa. o sea. en últimas. ¿cuál es la diferencia entre esos dos tipos de principios? Los primeros son máximas. Esta segunda premisa es la conclusión de la silogística mencionada atrás. En tanto la máquina cobra importancia para efectos de cumplir la máxima del régimen (excelencia y economización). una relación entre principios. Entre el régimen general del Estado y una institución particular se articula un silogismo.

85 para máquinas de dos cilindros. Para cumplir esta premisa hay al menos dos posibilidades: uno. la máquina ha de tener un diseño tal que le permita sortear las condiciones diversas involucradas en el trazado de las vías férreas: las curvas y pendientes. Forzar la relación de adherencia (relación entre la capacidad de tracción y el peso de la máquina) a 375 libras por tonelada de peso total en máquinas de tanque. y 3. o sea. 4. Dos. Para que el deterioro fuese mínimo.40 para máquinas de tres cilindros. el ejercicio de este diseño estuvo encaminado al cumplimiento de las tres premisas ante- riores. Este conjunto de cuatro premisas son principios de la técnica. 1998) había dejado claro que el desgaste del equipo era oneroso debido a la topografía del terreno.Carvajal. el equipo de ingenieros acuñó una máxima de diseño: [D] La locomotora ha de ser diseñada para la vía. pero son el conjunto de coordenadas orientadoras del ejercicio técnico como tal. La experiencia de los empresarios privados (Molina. 3. La locomotora es un cuerpo. Forzar la relación de adherencia a 450 por tonelada de peso de la sola locomotora en las máquinas de ténder. mientras se repara. debe tener un deterioro mínimo posible. Reparar el deterioro implica gasto del dinero. de esta técnica: la del diseño y los servicios ferroviarios en manos del Estado. la relación de la locomotora con la vía determina el nivel de su deterioro. por supuesto. por ejemplo: 1. 2. dise- ñarla. Para el grupo de ingenieros. Para cumplir la determinación [C]. así como las condiciones del clima.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . y como tal. [44] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Por tanto: [C] La locomotora. máquina nuclear del sistema. y salida del servicio. principios técnicos. sufre desgaste y deterioro. por tanto. comprar la máquina buscando en el catálogo ciertos parámetros de calidad. y. la decisión consistió no en comprar loco- motoras por catálogo. sino en inscribir un diseño propio en el catálogo. La relación entre peso adherente y tracción ejercida será de 3. del ejercicio de diseño de la máquina. Este se realiza mediante otros principios. Estos principios no son técnicos ellos mismos. Eliminar de las ruedas motrices las pestañas que no contribuyeran a que la máquina se inscribiera con facilidad en las curvas. Se procedió entonces al diseño de las locomotoras. Germán es con ella que se presta el servicio.

El momento de la decisión está en el establecimiento de las premisas de la forma (las normas tecnológicas). porque todas las reglas la implican en el mismo sentido. La lógica se liga a la técnica porque la técnica. 15. Segunda: en la acepción de Heller (1990. la regla se inscribe en una cadena unidireccional hacia el cumplimiento del objetivo. La diferencia entre ambos tipos de principios puede abordarse al menos de dos maneras. persona o máquina. mientras esta suministra todo el vapor requerido para la máxima exigencia. el objeto es la máquina en su diseño preciso. Los seis principios técnicos están determinados a partir de los cuatro principios de la técnica. el proceso técnico solo es la secuencia necesaria. Las reglas técnicas para construir objetos (en este caso locomotoras de vapor para los Andes colombianos) implican un diseño. pues el principio de la técnica determina unos elementos básicos y generales para que el sujeto cons- truya con ellos los principios técnicos que realizan la prescripción tecnológica. los principios de la técnica organizan el campo técnico. el ejecutor técnico de la secuencia. En tanto las reglas se despliegan apuntando a realizar la forma. todos los pasos se ordenan para su realización. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad 5. etc. jalona su sentido como un hilo conductor. El principio normativo: “la locomotora ha de diseñarse para la vía” determina la regla: “eliminar de algunas ruedas las pestañas”. no en la ejecución de la secuencia de reglas. Queda entonces la prescrip- ción técnica de que una locomotora para las vías andinas colombianas debe tener ciertas ruedas sin pestañas. no decide.16). Para el ejemplo en consideración. Primera: los principios técnicos buscan la realización de los principios de la técnica. en este caso. solo desarrolla la secuencia en su orden. la lógica del procedimiento de construcción es guiada por esa forma. El inyector debe ser capaz de mantener el nivel de agua en la caldera. un modelo de locomotora compuesto por determinados elementos. al basarse en principios regulativos de sentido unívoco. una forma. La norma es un principio que se puede ejecutar de varios modos. la norma es la posibilidad de varias reglas. mientras la regla es un principio que solo se ejecuta de uno. igual- [45] . Por otra parte. Por eso. la organización de un sistema de ferrocarriles bajo la tutela del Estado fue una decisión: el concepto de Estado no implica el de ferrocarriles. la conjunción entre ambos depende de un acto decisorio. al no dar alternativas. crean las coordenadas para la emergencia de los principios técnicos. en tanto que los principios de la técnica son normas. es decir. por decirlo así. son el marco de referencia en función del cual emergen los principios técnicos ligados directamente al objeto. los principios técnicos son reglas. por tanto. Así. implica una misma forma que. por tanto estos son el horizonte de aquellos. ni viceversa. Una vez esta- blecida la forma. en el orden necesario.

Frente al precepto normativo “S debe hacer P”. 175-177) afirmó la posibilidad de deducir un enunciado normativo (o sea. no cabe la implicación. Por ejemplo: S juega fútbol. el debe es aparente.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . solo es una posibilidad. Frente a tal precepto normativo cabe la pregunta: ¿cómo S puede hacer P? Esto implica que la respuesta a ese cómo no va implícita en el enunciado normativo. Los enunciados normativos y regulativos no se deducen necesariamente de enunciados descriptivos. en este caso tampoco. Las opciones son variables en relación con una constante: cualquiera de las dos que se llevara a cabo implicaba necesa- riamente la máxima. Realmente todo el tiempo en este contexto se está en el orden del es. no hay una lógica. entonces es capaz de cobrar un tiro libre. el deber. ha de ser aportada por el sujeto. La máxima general lo que implica necesariamente es la obligación de tomar un curso posible. pero sí era necesario llevar a cabo alguna. emergen de otro lado: son aportadas por la voluntad del sujeto. S [46] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. John Searle (1970. el “debe” en este segundo enunciado es superfluo. La misma situación ocurre si yo digo: “Está lloviendo en el sur de Bogotá. abre un abanico de posibilidades sobre cómo llevarla a cabo. buscando bajos precios y racionalizando el gasto de mantenimiento. En el ejemplo. esa maximización podría haberse pensado respecto a la compra de las máquinas por catálogo. ni asumir un diseño ya establecido en un catálogo ni realizar el propio se deducen necesariamente de la premisa de régimen de economía de gasto. El enunciado auténticamente deontológico. por tanto. Tomar uno de los dos caminos es una decisión. no es reductible a sus componentes básicos por separado. El debe no compone. pues el enunciado puede reducirse a descripciones: si S juega fútbol. ougth) de un enunciado descriptivo (o sea del ser. pero la máxima no necesariamente a ninguna de ellas. un deber. pero sí una ética. el querer y el ser: hay algo irreductible en el deber. en realidad. por ejemplo en equipo militar). Pero la decisión fue intervenir directamente en el diseño: diseñarlas de acuerdo con la vía y mandarlas a fabricar a un licitante. es un asunto de decisión. de la tecnología. entonces S debe hacer q.Carvajal. puesto que q no es necesaria. Es preciso decir que ninguna de las dos opciones era necesaria. entonces S debe saber cobrar tiros libres. ningún enunciado auténticamente deontológico. luego deben estar mojadas las calles del sur de Bogotá”. Pero. Germán mente. las formas en que la máxima general se puede cumplir son exógenas a la máxima. Incluso podrían haberse comprado máquinas de segunda mano (como ha ocurrido muchas veces. La maximización del ahorro del dinero del Estado es un principio que ordena y orienta los actos y. is) siempre y cuando ese enunciado descriptivo de partida pertenezca al orden institucional. La relación entre la máxima y sus formas de cumplimiento no es lógica sino ética. al mismo tiempo.

sino en todos. de los cuales emergen los principios técnicos. por principio. aquel que organiza un campo técnico. Esto —como es sabido— hace mención a un conjunto de principios teóricos y operativos que determinan la organización de la disci- [47] . esbozaré algunos argumentos muy generales para la ciencia y la industria. P es q. ¿esto mismo se puede mostrar en otros rubros técnicos? Seguramente. solo puede seguirse otro enunciado descriptivo. La ciencia es un hacer.. Se trata de un Estado en particular en un momento de su historia. no necesariamente este o aquel. al concepto de revo- lución científica de T. la ciencia y la industria no son ajenas a estas condiciones. tomando el ejemplo del ferrocarril. Puede ser cualquiera. Una revolución es un cambio radical en las maneras de hacer algo. que aquellos son máximas normativas y estos reglas de procedimiento en relación con unos objetos. que esta organización se da por la elaboración de unos prin- cipios de la técnica. L a tecnología y los principios de la técnica He afirmado que la tecnología es un tipo de discurso. De un enunciado descriptivo. en las maneras de vivir y de pensar. en primer lugar. porque no se puede cons- truir el deber sin el concurso del deseo. me remito. es decir. tenemos: La vía tiene exceso de curvas y S desea diseñar la locomotora para la vía. Kuhn (1962). se deduce uno normativo (del tipo debe) a condición de que medie un enunciado desiderativo. se trata de una técnica de descripción y explicación detallada de un fenómeno o sector de fenómenos que se organiza en torno a un paradigma o matriz disciplinaria. y no solo en otros. no si juega fútbol. entonces S debe… modificar las ruedas. de la intervención decisoria del sujeto. y no precisamente de un Estado poderoso.. Así. 4. Rápidamente. la tecnología se inscribe. Comenzando con la ciencia. Por esto no hay lógica de la tecnología. Solo se deduce lo que de alguna manera está contenido en las premisas. Ahora bien. y de uno normativo otro normativo. de un enunciado desiderativo solo se sigue otro enunciado deside- rativo. y S desea r respecto de p. nos muestra al Estado territorial contemporáneo en su papel de tecnólogo. sino. en la ética. por sí mismo. si quiere jugarlo. por tanto. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad debe poder cobrar tiros libres. El anterior ejemplo. entonces S debe hacer n respecto de p. por mor de brevedad. tomado de una fuente historiográfica de la técnica en Colombia. o…diseñar un sistema de dirección… o etc. Pero. De un enunciado del tipo es. De un enunciado del tipo es. pero sí necesariamente uno de ellos. de inteligencia que organiza el campo de una técnica por medio de la organización racional de prácticas disponibles. o sea. solo se deduce de modo directo otro del mismo tipo es.

afirmó que este modelo de comprender la historia de la ciencia había sido tomado de otras disciplinas. es decir. es sí un momento del pensamiento en una disciplina. se organizó en función de al menos cuatro objetivos: ahorrar materia [48] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. es un asunto que escapa al ejercicio de una ciencia normal. La ciencia tiene su propia tecnología real. una ciencia extraordinaria. tiene un pensamiento no técnico que determina sus principios. La llamada Revolución industrial. ocurrida entre los siglos XVIII y XIX. que se da por fuera de las determinaciones paradigmáticas. como en la ciencia. ligado al invento de nuevas formas de comportamiento técnico. una disciplina. De otro lado. es decir. se trata de una actividad que presupone la suspensión de la técnica. producir un conocimiento descriptivo de un universo de fenómenos. que contribuya a la producción de plusvalía. porque. pero. la industria es un campo técnico esencialmente distinto de la ciencia. que no son sus instrumentos. Esa tecnología real es el discurso que organiza el campo técnico de una ciencia. es decir. sus principios técnicos se han vuelto inoperantes. pero la constitución del paradigma no es un asunto cientí- fico él mismo. la tecnología de esos campos. la agricultura y la ingeniería (Berg. a su vez. todo campo técnico. desarrollada a partir del paradigma. siendo este el fundamento de la operación técnica como tal.Carvajal. también se refiere Kuhn a una ciencia no normal. cambio que desarrolló. fue fundamentalmente una revolución en el campo técnico que sostiene la producción de bienes de consumo. el momento de la constitución de los principios de la técnica. determinar de nuevo los principios de la técnica. su propósito directo es producir objetos de consumo. Se trató de una revolución técnica. 34). los campos de la minería. El obje- tivo directo de la técnica en la industria no es. es decir. Kuhn llama a esta ciencia. es decir. el propio Kuhn. El discurso de los principios de esa técnica. siendo el conocimiento un residuo indirecto resultante de este objetivo directo. Cierto es que a lo largo del siglo XX a la ciencia se le ha pedido que se pliegue a los intereses de la industria. se trata de un pensamiento esencialmente creativo. en el epílogo de la segunda edición (1969). Ese pensamiento extraordi- nario busca restablecer el orden del campo. pero esto no cambia para nada el hecho de que intrínsecamente su objetivo de orientación es otro: la contemplación. pues. por tanto. la theoría. tiene su tecno- logía.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . Al ser un pensamiento que se ejerce para establecer los principios de la técnica. 1987. La tecnología no es. en virtud de alguna anomalía. o sea que toda disciplina. “ciencia normal”. lo cual implica que hubo un cambio en el discurso orientador de la técnica. La teoría de Kuhn muestra la historia de la ciencia como una serie de interrupciones del ejercicio técnico debido a las crisis del paradigma. Ahora bien. Germán plina como un campo consistente.

tan natural que en un texto muy conocido en el que Habermas (2005. determinando el desarrollo técnico de la economía indus- trial contemporánea. respectivamente. que se sutura a la técnica misma. Además. 1987. se ha silenciado con el tiempo. Petty. recomiendan ese control sobre el tiempo y el trabajo. así como que esta posición de Habermas. Ese principio de la técnica. reducir el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía y. 62). 1987. en últimas. consciente. el diseño instrumental y la planificación de la organización de los procesos de trabajo. al cambiar las relaciones entre los hombres. a Plentiful Living for the Poor. principios y discursos que no han dejado de tener vigencia en el capitalismo contempo- ráneo. que continúan modelando el diseño de sus máquinas y su planificación organizacional. Marx explicita más los principios que organizaron ese campo técnico: llevar a cabo una cantidad de trabajo en un tiempo dado. capítulos XI y XIII). es decir. 59. ahorrar trabajo. Bellers (1696) en su “Proposals for Raising a Collegde of Industry of All Useful Trades and Husbandry. vía Gehlen (vía. Afirma Marx que esto no es un principio a posteriori o una ley involuntaria que arrastrara ciegamente la nueva formación social. por ejemplo W. para quien el desarrollo instrumental obedece a una proyección de las funciones del organismo humano. continúa allí tácito. En su análisis de la manufactura y el posterior sistema de maquinaria (El capital. Kapp) tiende a poner el desarrollo técnico instrumental en [49] . los esfuerzos de organización del trabajo por parte de Boulton y Watt (Berg. 44. De igual forma. pero silenciado no quiere decir desaparecido. según la cual la técnica habrá de ser cualitativamente distinta. 50. quien en efecto en “Verbum Sapienti” (1665) y en “Another Essay on Political Aritmethic” (1683) ya daba recomendaciones acerca de la organiza- ción del trabajo para el ahorro del tiempo en beneficio de las exportaciones del reino. Este es un principio a priori. Remite Marx a la lectura de los ideólogos de la Revolución industrial. maximizar los beneficios (Berg. así como Vanderlint en “Money Answers All Things” (1734). abaratar los costos. producir plusvalía. poniéndola sobre un lecho de desarrollo determinado. La acumulación o ganancia orienta la ingeniería y la administración. and a Good Education for Youth”. pero su carácter tácito lo hace aparecer natural. en general. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad prima. 52. Marcuse. eith Profit for the Rich. En este texto Habermas responde a Marcuse apoyándose en A. Gehlen. sino que era un principio enarbolado de manera consciente. disciplinar al obrero. 51) implican la conciencia de que era necesario organizar el campo técnico de la industria bajo un principio orien- tador nuevo que permitiera un ritmo controlado de organización y ahorro de tiempo. una decisión política. 60-63) hace una crítica a la concepción de técnica de H. conscientemente enarbolado. Es clara la influencia hegeliana en Gehlen de Erns Kapp (1877).

que pretenda dar orientación y organi- zación a un campo técnico determinado. entre técnica y tecnología. construye y opera. pero mejor es la tecnología que claramente explica todo trabajar. distingue. estas viejas palabras: Tekhnologia. no es expresión de la técnica. como lo harían los griegos. La idea originada en Grecia antigua.. la producción de plusvalía sería inmanente a la técnica instrumental y. tekhnologeoo. pero esto no es todo. a denominar las técnicas de manufactura. en la segunda mitad del mismo siglo ya señalaba el saber sobre el instrumento. su secuencia y completo orden de razones. etc. tekhno-logos. aunque. y su nombre pasó a partir del comienzo del siglo XIX. 20. posteriormente. quedó innominada. ingenieril. luego. lo cual implica que las máquinas de la Revo- lución industrial no obedecieron a un principio extratécnico. en “Entwurf der algemeinenTechnologie” (1806). lo que significa el inicio y posterior destino de un arte o un oficio. Germán una ley inmanente a sí mismo. ¿por qué se olvida esto? ¿Por qué la palabra tecnología se desliza hacia el saber sobre la instrumentación? Barruntemos una respuesta. Existen. en tanto la técnica instrumental es proyección de las funciones humanas. finalmente. define su concepto de tecnología: La historia de la técnica gusta de la narración minuciosa del invento. Pero. sin referencia entonces a un propósito polí- tico o económico. El autor tiene en mente un distanciamiento de la historia de la técnica. claramente. sino al propio desarrollo intrínseco de la técnica. Un tipo. al menos. por tanto. En el primer texto. El promotor inicial de este desliz semántico fue Johan Beckmann en “AnleitungzurTech- nologie” (1802). hubo por supuesto la complicidad intencional del hombre. no es tampoco el instrumento. Habermas. . traducción propia). ni el saber que lo diseña. Tecnológico es todo aquel discurso de orden político. pese a seguir rigiendo la técnica de las sociedades modernas industriales. religioso. En otras palabras. el capitalismo indus- trial un efecto necesario de la técnica instrumental. por supuesto.Carvajal. el capitalismo es efecto de la naturaleza humana. (1802. primero. 5. no un discurso en particular. en últimas. da la razón al liberalismo clásico que ve en el capitalismo una condición natural del ser humano. . L a tecnología como ciencia La tecnología no es una especie de técnica. [50] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. los griegos no pensaron solo una manufac- tura .25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . jurídico. y. científico. pedagógico. La tecnología es un tipo de discurso. Pero este giro semántico no vino de una determinación ciega.

El autor circunscribe el término a una disciplina académica. en esto. una técnica de técnicas. 463. orden. sino que su objeto era variado. Su objeto: el procesamiento de materia prima. la conjunción ciencia-técnica. En vez de que en los talleres se sigan las indi- caciones. no es una especie de técnica. En “Entwurf der algemeinenTechnologie”. para la fabricación de las mercancías. pues la tecnología griega no tenía un único objeto. Con esto. desechar y preparar. razones. traducción propia). Sobre el discurso tecnológico de la modernidad La técnica tiene una historia. Beckmann define con mayor detalle su concepto de tecnología: La tecnología es la ciencia que enseña el procesamiento de lo natural o el conocimiento de la manufactura. Su tecnología pretende abarcar todo el campo de la manufactura. [51] . Explicación. Esto significa que él pretendía unificar todas las técnicas manufactureras en una mathesis universalis. Ahora bien. Pero. la tecnología de Beckmann sigue. de aprender cada técnica con un maestro respectivo. sino de una disciplina general que permita abarcarlas todas desde principios confiables y experiencias seguras. siendo griega. 19. y todas las diferentes formas de uso a partir de las cuales los hombres hacen. por la cual —dice— se procesa lo natural. Además reduce los proce- dimientos a tres tipos: hacer. y sacar provecho del proceso y explicar los fenómenos concomitantes (1802. hace una descripción más deta- llada y nueva de su ciencia: “La tecnología enseña tanto sobre la materia cruda como sobre la procesada. Esta no da cuenta del inicio y destino de un oficio. como reza la explicación de la primera definición. unifica todo el campo de la manufactura a partir de dos tipos de material: crudo y procesado. secuencia. a una ciencia. desechan y preparan” (Beckmann 1809. La tecnología es. de tras- cender la especificidad de cada técnica. cosa que no pretendieron los griegos. desde principios y experiencias confiables. la manufactura. instrucciones minu- ciosas para. sino que explica la secuencia y el orden completo de las razones. traducción propia). ¿cuál es la diferencia entre esta tecnología y la tecnología griega? ¿Dónde y cómo comienza la sepa- ración? La tecnología de Beckmann se refiere a una conjunción que no era pensable para los griegos. encontrar los medios de este objetivo final. en orden sistemático. La tecnología de Beckman es una ciencia general sobre todo el campo de la técnica manufacturera. He aquí ya el comienzo de la escisión. según los hábitos y reglamentos de los maestros. pues no se trata. pero también una tecnología. como el propio Beckmann lo reconoce en el primer párrafo citado. en este caso. sino que es algo que rige técnicamente a las técnicas específicas. la manufactura. la tecnología da. hay algo más: esta ciencia brota de una pretensión totalizante porque se trata de trascender los reglamentos técnicos de los maestros en los talleres.

Lo que Beckmann toma de los griegos es la intención sistematizadora del campo técnico en unos primeros principios. una vez hechas las comparaciones y clasificaciones entre los oficios. Esta unidad implica. 137). Esto implica el supuesto de una comunidad de principios entre los diversos oficios. implica un hilo conductor para lograr una ciencia seme- jante. pero no por razones económicas. solo puede estar ligada a la necesidad de desarrollo económico en cuanto alto nivel de producción.Carvajal. Pero en esta transferencia. al que pertenece la segunda definición. Beck- mann no está lejos de los teóricos ingleses que pretendían organizar el proceso de trabajo para disciplinar a los obreros. por supuesto. A Platón lo movía su preocupación por lo justo. sino por razones éticas. el control y coordinación que difícilmente lograba el disciplinamiento forzado de la fábrica. y esta unidad operativa. procederían a trabajar con los artesanos para traspasar los medios y útiles de un oficio al otro. Ahora bien. pero él —a diferencia de aquellos— piensa que este disciplinamiento ha de llegar desde la ciencia. consistía básicamente en que los sabios tecnólogos. por su propia dinámica. a estos hombres del naciente capitalismo los mueve la mejora de la producción. Como lo destaca Vérin (2007. se plantea el problema de cómo puede haber una técnica de técnicas manufactu- reras. un control político y administrativo de la técnica. Hubo al menos un griego que llegó a pensar la política como una organización de las técnicas. señala Verín que el término era entendido al menos de ocho maneras [52] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. esta coordinación en una axiomática universal. Pero hay una diferencia con los griegos: a Beckmann solo le interesa la manufactura. el concepto de Beckmann no pasó a Francia sin sufrir transformaciones. se fundan en una sola axiomática. quiere que las técnicas industriales se resuman y recojan en una sola. Platón (político).25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . comunidad obtenida por el método de comparación y clasificación entre ellos. Germán En la medida en que la concepción de Beckmann se resume en una ciencia unificadora de los procedimientos de manufactura y la materia prima. el poder de un Estado. El modo de operar de esta ciencia. se trata de un método comparativo para considerar el trabajo productivo desde la relación entre intenciones y operaciones. así —según Beckmann— se desarrollaría la fecun- didad de la tecnología: por la transferencia de los métodos y medios de operar entre los oficios. el segundo libro. de hecho. Los políticos franceses de Francia de finales del siglo XVIII —cuenta Verín (2007)—. también se preocuparon por introducir en su país esa ciencia de las artes que se enseñaba en la Alemania de Beckmann. desde el saber total sobre la técnica. la trascendencia de los principios técnicos particulares en unos principios generales de la técnica. pensaba que la unidad en el control técnico habría de traer. según el proyecto de Beckmann.

Para Beckmann. en la instrumentación misma en cuanto es algo que se desarrolla. . en la sociedad es resultado de una actitud del hombre ante la naturaleza. el proceso directo de producción de su vida y. ningún invento del siglo XVIII fue obra personal de un individuo .” (ibid). de las condiciones de su vida social y de las ideas y represen- taciones espirituales que de ellas se derivan (Marx. se hubo de conocer como aplicación de la ciencia. cit) Esto. Marx mostró la imposibilidad de semejante empresa por el hecho de que la gran especialización a la que conducía el sistema manufacturero hacía inasimilables entre sí. 303 n. Ya Marx. . se lamentaba de que aún no existiera una “historia crítica de la tecnología” (1977. y dado que en el hombre es el resultado [53] . en realidad. ya descrito atrás. también porque. . Sobre el discurso tecnológico de la modernidad distintas para finales del XVIII en Francia. tecnología era el proceso de inventar instrumentos. en El Capital (casi sesenta años después de la publicación de los dos textos de Beckmann refe- ridos). . Para Marx. Pero. más tarde. El propio Marx en El capital entendió el término tecnología en el sentido contemporáneo: como diseño y construcción de instrumentos. para reducirlos a los mismos principios operativos. se había referido al estado de esta aplicación tecnológica de la ciencia como uno de los factores de producción para determinar la media de tiempo de producción socialmente necesario. y añadía: . más precisamente. que son la base material de toda organización específica de la sociedad. Lo tecnológico estaba. . no merece ningún interés? . la tecnología habría de ser una ciencia autónoma. entre las ciencias físicas y el ejercicio de las artes. como se muestra en el Reglement sur l’organisation generale de l’ instrucción Publique. El proyecto beckmanniano fracasó. la cual. demostraría —según él— que “. sus presupuestos eran excesivamente problemáticos. . los diversos oficios. Lo tecnológico está en este proceso de formación o invención. esta historia no existe. En su análisis de la manufactura. de Condorcet (citado por Verin. pues requería encontrar puntos comunes entre las diversas técnicas de manufacturas para lograr la unificación operativa. . pero en Francia (Verín. loc. En una nota marginal del capítulo XIII. 139) quedó constituida como una ciencia inter- mediaria entre la teoría y la práctica. 4). de existir. entre otras cosas. Hasta hoy. desapareció la manufactura. ¿Es que la historia de la creación de los órganos produc- tivos del hombre social. La tecnología nos descubre la actitud del hombre ante la naturaleza. hacia la formación de los órganos vegetales y animales como instrumentos de producción para la vida de los animales y las plantas. . 2007. con el desarrollo de la mecanización. Darwin ha orientado el interés hacia la historia de la tecnología natural. 1977. es decir. se forma: en la naturaleza es un proceso orgánico. como hoy. con su propio objeto. 303). en El capital. por tanto.

las del proletariado. concebía la instrumentación como expresión orgánica del hombre (sus órganos productivos) y consideraba que la revolución tiene como meta fundamental la apropiación. la clara influencia de Kapp (1877) en cuanto considera la relación cuerpo-órgano como fundamento de la tecnología. lo que está en juego es la inteligencia. en su análisis del sistema manufacturero consideró a este como un gigantesco obrero. fue práctica. Redujo así la tecnología a la instrumen- tación en la medida en que toda técnica que implique la transformación de la naturaleza demanda el instrumento.Carvajal. pasando por el hito de Beck- mann. y de clase. lo que Beckmann pretendía. es decir. una ciencia autónoma que organizara y unificara el campo de las artes indus- triales.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . y en efecto. Primera. Lo implícito en esta concepción son dos cosas. Germán de una actitud. el poder sistematizador de la ciencia y el poder productivo de la industria habrían de entrar en conjunción. hay un giro ideológico. En realidad esa primera conciliación entre ciencia y arte industrial no fue posible por dos razones: por un lado. una sutil contradicción entre su concepción de la tecnología y sus propósitos políticos: Marx tenía claro que la máquina industrial iba en contra de los intereses del obrero. es el punto de confluencia de diversas técnicas que tienen en [54] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. como en Gehlen. cuyos miembros eran los obreros particulares armados de sus herramientas especializadas. la revolución no alteraría la técnica (que va en contra de los intereses del proletariado) sino que pondría la técnica en otras manos. en cuanto mostraron su poder de contribuir a la riqueza de las naciones. P. pero es claro que esa disyunción inveterada comenzó a ceder ante el ascenso social de las artes industriales. Para Marx. Así. sin embargo. la racionalidad del instrumento. la manufactura mostró ser la base técnica de la industria mecanizada cuando el cuerpo complejo del gran obrero manu- facturero fue reemplazado por el sistema de maquinaria. Esa disyun- ción —desde la Grecia antigua— no solo fue teórica. Rossi (1966) nos cuenta que se prolongó hasta bien entrado el siglo XVIII. implicaba obviamente la conjunción de dos conceptos disyuntos hasta el momento en la tradición occidental: ciencia y arte industrial. No se trataba ya de rechazar al artesano como un miembro de una clase inferior. Así. Segunda. Beckmann pretendió unificar el campo productivo de la industria por medio de una ciencia (a la que llamó tecnología) con el fin de tornarlo un campo más prolífico. la tecnología era la razón en tanto se hace instrumento. En su calidad de político y administrador preocupado por la marcha de los asuntos del Estado. pues. ¿Cómo fue el proceso de este giro ideológico de la noción de tecnología? En primer lugar. por parte del proletariado de los medios de producción. sino de controlarlo poniéndolo al servicio de la emergente producción industrial. la industria no es un campo técnico. de los griegos antiguos a Marx. el pensamiento implícito en el proceso.

siendo la tecnología. máximo logro de la conjunción de la ciencia con la técnica así depurada. conflicto que adquiere. el proyecto de Beckmann puso en marcha la aspiración de la sociedad burguesa industrial de juntar la ciencia con el arte. Así. este discurso sobre la técnica. Se trata de un invete- rado conflicto de clase. efectivamente. En la tecnología como una especie de técnica. la técnica industrial basada en la manufactura desapa- reció por virtud de la mecanización. el artesano se vuelve un obrero sin especialidades directas que no sean las de operación y cuidado de la máquina. Marx. Por esta vía. advirtió en su análisis de la máquina el principio de esta trans- [55] . una sutileza particular pues mediante la ciencia. aunque no se sostuvo la mathesis univer- salis de Beckmann. la tecnología se transforma en el capitalismo en la redención de la técnica: la desvalorización de las habilidades a favor de las funciones de la máquina. Por otro. Sin embargo. involucra un entusiasmo por el instrumento en general y por la máquina industrial en particular. sin embargo. que no es otra cosa en lo que consiste aquello que se llama inteligencia artificial. la palabra tecnología continuó denominando la unidad del binomio arte-ciencia teniendo ahora al instrumento maquinal como el punto donde encalla esa unidad. incluso procesos de cálculo y razonamiento. Sobre el discurso tecnológico de la modernidad común la producción de bienes para el consumo. reducido a la técnica instrumental. Centrada toda la semántica del término en la técnica instrumental. se sigue. que sobrevivió explícito hasta entrado el siglo XVII. en su tiempo. Conclusión El concepto contemporáneo de tecnología. en el mercado. sosteniendo de forma tácita el principio clasista griego. los logros técnicos de orden químico y mecánico influyeron en la producción. se traduce final- mente en la tendencia a despojar en general a los individuos de su capacidad para ejecutar procesos. 6. permite realizar la aspiración del incremento de la producción y los beneficios. con el desarrollo de la industria mecanizada. realmente. Despojar al obrero de su habilidad. se borra el hecho de que la técnica está asociada por un vínculo discursivo a unos propósitos no técnicos sino éticos y políticos. producto de la inversión metódica del conocimiento. de que las artes mecánicas son inferiores por sí mismas y son ejercidas por gentes viles. y el aumento de plusvalía. para que aquella insuflara en este una racionalidad que lo haría más productivo. estos propó- sitos organizan la técnica. porque la máquina. Este binomio ciencia-arte adquirió un decurso parti- cular cuando. una especie muy elevada.

como movido por unas leyes endó- genas. De aquí se desprende que la tecnología no es una habilidad. puede ser objeto. e incluso. despojado de su componente tecnológico real. En realidad. pues no es un cono- cimiento que pudiera ser pedagógicamente administrado. ir en la vanguardia de un progreso constante. Es una categoría del discurso en la que se pueden clasificar todos aque- llos discursos cuyo objeto es producir la organización de un campo técnico. es decir. Al menos tres cosas resultan de esta tergiversación: en primer lugar. la filosofía contemporánea sigue reconociéndola bajo el concepto de “multitud”. El desa- rrollo instrumental. [56] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. oculta las relaciones de poder y conflictos de clase que le son inherentes al desarrollo instrumental. entonces. y hoy. En segundo lugar. el campo técnico de los saberes. La tecnología solo es la forma general de un tipo de discurso (el discurso que organiza un campo técnico) y. Germán formación del artesano en un obrero sin saber técnico específico. sino políticas y éticas. Considerar la tecnología —como de hecho se hace desde hace más de cien años— una especie de técnica es el efecto de la tergiversación ideológica de una idea originaria: el discurso que constituye y legitima.Carvajal. no es susceptible de una pedagogía ni de una didáctica. solucione el problema endémico de la tozudez humana reticente a comportarse dentro de los estrictos canales institucionales jurídicos y morales. es decir. dado este olvido. mientras que las demás formaciones institucionales han de plegarse a él. de otro discurso. la tecnología no es un discurso sino un tipo de discurso sobre la técnica. el olvido de que la tecnología es un tipo de discurso sobre la técnica (un discurso ligado a la decisión que sutura el propósito a la técnica) antes que un discurso técnico en sí mismo. en la cual se espera que el poder del instrumento solu- cione los males de la humanidad. y esta pureza del desarrollo instrumental. Y si el desarrollo instrumental no muestra su bondad intrínseca es porque la tozudez y maldad humanas estorban la marcha de sus leyes endógenas. modernizarse. ella misma. el desarrollo de la técnica instrumental aparece como autónomo. por tanto no es algo enseñable y.25 (2012 julio-diciembre): 37-60 . En tercer lugar. en un marco ético- político. Este discurso es la filosofía. Por eso ha de educarse a las distintas genera- ciones en una convivencia moralmente correcta con el instrumento. adquiere una bondad intrínseca. Este discurso se silencia y oculta tras la cortina del saber que impulsa y produce el desarrollo instrumental. tan poderoso que puede guiar a la sociedad entera. se les ha de dar una “educación tecnológica”. no es tampoco un campo disciplinar en sí mismo. en cuanto forma. por el olvido de que un campo técnico depende de decisiones no técnicas.

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com. distribución. si bien ciertas interpretaciones instrumentalistas podrían no amenazar por sí solas la existencia de un mundo exterior e independiente de nuestra conciencia. function. Correo electrónico: raalbe. even though certain instrumentalist interpreta- tions might not threaten by itself the existence of an external world independent of the observer conscience. medida. magnitud. magnitude. considerándolas formal- mente representadas por conjuntos de valores en lugar de valores numéricos concretos. regarding them as formally represented by sets of values instead of sharp numeric values would help to dissipate any unreality shade in physical sciences. Keywords: Objectivity. A bstract The probabilistic character of quantum measures put in question the proper role of the realism as basic philosophy for science.autor@gmail. R ealismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista1 Pitagoric and cantorian realism in the non-relativistic quantum physics Rafael Andrés Alemañ Berenguer2 R esumen El carácter fundamentalmente probabilista de la teoría cuántica cuestionó el realismo como filosofía básica de la ciencia. Una reinterpretación de nuestras ideas sobre las magnitudes físicas. . Aceptado: 25 de septiembre de 2012. A reformulation of our ideas about physical magnitudes. 1 Recibido: 31 de marzo de 2012. measurement. ayudaría a disipar toda sombra de irrealidad física. Palabras clave: Objetividad. The lack of a defined value for such magnitudes previously to the measure encouraged the supposition that such values “did not exist” before there being measured. distribution. 2 Universidad Alicante. La falta de un valor definido para tales magnitudes antes de la medición alentó la suposición de que tales valores “no existen” antes de la medida. función. España.

1]. En una interpretación probabilística mínima. Wheeler & Zurek 1986.Alemañ Berenguer. los sistemas cuánticos siempre tienen valores bien definidos en algunas propiedades físicas (Van Fraasen 1974. Bene & Dieks 2002. discusión de experimentos. para cada estado. 1991. sin que todavía se haya llegado a un acuerdo general. Rafael Andrés 1. o las interpretaciones modales. Jammer 1996). Así pues. la teoría cuántica se concibe como un formalismo cuyo fin consiste en el cálculo de probabilidades corre- spondientes a las frecuencias pronosticadas para los resultados de medidas llevadas a cabo en sistemas preparados idénticamente. Quizás por ello muchos físicos suelen adoptar una pragmática duplicidad. qué cantidades físicas poseen valores [62] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Elby 1993. uso de imágenes intuitivas de los micro- bjetos individuales).25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . 225). En su vertiente científica —que es la que aquí nos concierne—. la explicación de Wigner basada en la conciencia del observador (Jammer 1974. Desde la concep- ción estadística propugnada por Alfred Landé hasta la concepción realista del potencial cuántico de David Bohm. pasando por la versión muchos universos de Hugh Everett. Berkovitz & Hemmo 2006) infringiendo el tradicional vínculo “autoestado-autovalor”. Tomando partido por una interpretación realista en el sentido anterior. Introducción Las discusiones sobre la interpretación más adecuada de la física cuántica apenas han cesado desde su mismo nacimiento. Sobre la mejor manera de entender sus fundamentos se han pronunciado muchos y muy eminentes autores. suscribiendo una opinión realista a efectos heurísticos (exploración de nuevos modelos. Se supone que el papel prin- cipal de cualquier interpretación en esta controversia consiste en proporcionar una regla que determine. si el estado obtenido tras la preparación viene dado por el operador ρ y la magnitud observable E se asocia con una POM (medida de operador positivo) en una σ-álgebra Σ de subconjuntos X del espacio de valores Ω. la física cuántica sería una teoría completa cuyos enunciados tienen como referentes sistemas individuales (no colectivos estadísticos). la medida de proba- bilidad asociada p es {X ∈ Σ} → pEρ(X) ≡ tr[E(X)] ∈ [0. Dickson 1994. y replegándose hacia una interpretación minimalista basada en conceptos estadísticos (según la cual la teoría cuántica no es más que un manual de instrucciones para operar con datos experimentales) cuando habían de afrontar cualquier cuestionamiento epistemológico (D’Espagnat 2006. el realismo consiste en una actitud epistémica acerca del contenido de nuestras teorías científicas. Albert & Loewer 1990. la cual recomienda creer en la validez tanto de los aspectos observables como los no observables del mundo descrito por las ciencias (Musgrave 1992).

4 Por simplicidad. así como las cuestiones que deja abiertas serán comentadas en las siguientes dos partes. Esta pequeña negligencia en las distinciones entre ontología y epistemología resulta menos comprometedora que la identificación usual entre “estado (cuántico)” y “función de onda”. El conjunto de operadores de proyección {E m} se conoce como la resolución espectral de A. Por último. Con ese fin. y las célebres paradojas vinculadas con dichos significados. de energía. 2. [63] . En relación con ello. 3 En general no se distinguirá en este trabajo entre un observable típico A y su representación matemática por medio de un operador hermítico Â. La segunda analiza si en verdad resulta inevitable someterse a la interpretación idealista de la teoría cuántica. suele tomarse como punto de partida en estas discusiones la afirmación de que la función de onda contiene toda la información susceptible de obtenerse en un sistema cuántico. de velocidad. y E m el operador de proyección sobre el autovector |am>. la primera parte analiza los distintos significados concedidos a la función de onda cuántica según el marco inter- pretativo escogido. De acuerdo con esto. entre otros). pero que acaso sea digno de una ulterior profundización a causa de sus prometedoras posibilidades explicativas. en este artículo se propondrá un punto de vista inter- pretativo no muy extendido. la discusión subsiguiente no se ocupará de los estados mezcla ni de sus operadores de densidad ya que nada añaden a la cuestión aquí planteada. Las repercusiones ontológicas de esta propuesta. velocidad. con los autovalores de tales estados. como veremos más adelante— del sistema cuántico estudiado. que satisface E m2 = E m. esta información se logra aplicando a dicha función de onda una determinada operación matemática (operador cuántico) de tal forma que cada dato (posición. etc) tenga asociado un operador específico (operador de posición. energía. con autovalores am. ha de atribuirse valor ontológico a las superposiciones cuánticas de autoestados en pie de igualdad. L a función de onda y las paradojas cuánticas En el marco de la teoría cuántica no relativista. En la práctica. aunque en otro sentido. un observable típico viene matemáticamente representado3 por un operador hermítico A = ∑m am E m. Un estado mecano-cuántico se expresa mediante un vector de estado4 |ψ> sometido al requisito de normalización <ψ|ψ> = 1. un sucinto resumen de las conclusiones cerrará el presente trabajo. En la formulación usual de la teoría cuántica (restringiéndonos a un espectro de valores no degenerados). La tercera presenta y defiende una alternativa. Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista definidos que representan propiedades genuinas —o “elementos de realidad”.

Estos vectores de estado son elementos de un espacio vectorial lineal. como es habitual. donde H es el operador hamiltoniano (en lo sucesivo se tomará. ∑m |cm|2 = 1. la solución de la ecuación de Schrödinger puede escribirse |ψ(t)> = e−iHt |ψ(0)>. |ψ> = ∑mcm|am>. La versión “débil” considera todos los resultados posibles en lugar de uno. sería <A> = ∑mpm am = <ψ|A|ψ>. es decir. ħ = 1). el vector de estado |ψ> sufre una transición discontinua5 |ψ> = ∑mcm|am> → |am>. La regla de Born nos proporciona la distribución de probabilidad de los resul- tados de medidas realizadas para un observable A en un cierto estado |ψ> según la igualdad pm = |<am|ψ>|2. donde la cantidad numérica <am|ψ> es la amplitud de probabilidad. la descripción física del sistema ya no puede contener probabilidades. adecuadamente normalizada. si se trata de probabilidades gnoseológicas que cambian al modificar el estado 5 Esta es la versión “fuerte” del postulado. el coeficiente de la función correspondiente al estado en que el sistema no se encuentra se hace cero. Una impor- tante aplicación de este principio es la posibilidad de representar un vector de estado arbitrario como una combinación lineal de autovectores de un obser- vable A. La evolución temporal viene dada por la ecuación de Schrödinger dependiente del tiempo iħ∂|ψ>/∂t = H |ψ>. de un espacio de Hilbert. puesto que entonces se concreta su estado. El llamado “postulado de proyección (o de reducción) de Von Neumann”. En concreto. Rafael Andrés El carácter vectorial de estos estados cuánticos concuerda con el llamado prin- cipio de superposición. En estas condiciones. y desemboca en un estado final descrito por el llamado “operador de densidad”. Así. el valor medio de los resul- tados de una serie de medidas. o más concretamente.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . constituye un posible vector de estado si |ψ1> y |ψ2> lo eran por separado.Alemañ Berenguer. pues una probabilidad igual a la unidad equivale a la certeza. La linealidad de esta ecuación garantiza la validez del principio de superpo- sición. [64] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. con lo que el otro coeficiente se iguala a 1. que afirma la aditividad de dos estados de modo que la combinación lineal c1|ψ1> + c2|ψ2>. el valor de la función de onda cambia repentinamente. que suele tomarse no pocas veces como parte del formalismo típico de la teoría cuántica no relativista. se supone que durante la medida de un observable típico A que conduce a un resultado am. Así ocurre si las probabilidades se interpretan como medida de la información o de la igno- rancia acerca del estado preciso en el que se encuentra el sistema. Cuando efectuamos una medida del sistema cuántico. Si no depende explícitamente del tiempo. esto es. establece que durante la medida el estado cuán- tico cambia de un modo no contemplado por la ecuación de Schrödinger.

1996). por tanto. estos autores establecen que si dos obser- vadores utilizan dos funciones de onda diferentes representativas del mismo 6 Esto no es así si se adopta una interpretación ontológica (propensiva) de la probabilidad. La cuestión pareció decidirse a finales de 2011 gracias a un artículo de Pusey et ál (2011) donde se presentaba un teorema —denominado ya “teorema PBR”— destinado a probar que la visión epistemológica es incorrecta. aunque dicha interpretación sufre de diversos inconvenientes. y (c) la posibilidad de que los sistemas físicos posean propiedades bien definidas en contra de las predicciones de la teoría cuántica que. sería incompleta en el sentido expuesto por Einstein. Por su parte. ciertas características objetivas de los microbjetos. Busch et ál. se tendría en este caso una descripción “incompleta” del sistema físico real. [65] . Por esta razón. el observador no tiene que ser macroscópico e incluso el “vacío cuántico” puede ser un observador válido. en una proporción del 50 % cada uno (Stapp 1971. el problema filosófico de las interpretaciones de la probabilidad no se limita a la física cuántica. a saber. ψ(gato) = (1/√2) ψ(gato vivo) + (1/√2) ψ(gato muerto). En la demostración del teorema PRB. todos los observadores7 que analicen de forma correcta el mismo sistema cuántico deben coincidir en el contenido físico —más allá de la forma matemática— de su función de onda. Aquí radica la famosa paradoja del gato de Schrödinger (1935). a los cuales nos referiremos en adelante como “cuantones” a fin de usar un término tan neutral como resulte posible (Bunge 1967a). diversos observadores pueden tener información diferente sobre el mismo sistema cuántico. La interpretación epistemológica afirma que esta contiene la informa- ción que un observador posee sobre un sistema cuántico. según la cual —si el sistema total evoluciona de acuerdo con la ecuación de Schrödinger— un hipotético felino podría encontrarse en un estado de superposición entre la vida y la muerte. Parafra- seando a Einstein. al menos en algún sentido. como la dificultad de hallarle una pertinente extensión relativista. 7 A juicio de los autores del teorema PBR. Hay entonces dos visiones contrapuestas sobre el significado de la función de onda. De acuerdo con la posición realista adoptada en este trabajo. Esta paradoja ilustra una triple dificultad en la teoría cuántica. consideraremos en lo sucesivo que la función de estado en la teoría cuántica representa. como medida de una tendencia objetiva. Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista de conocimiento del observador6. En todo caso. (a) la controvertida interpretación física atribuible a la función de onda. la interpretación ontológica sostiene que la función de onda codifica las propiedades físicas reales de un sistema cuán- tico. (b) la carencia de un criterio definido que marque la transición desde el mundo cuántico al mundo clásico.

porque parten de datos iniciales diferentes. la función de onda es “real” (lo que para estos autores significa ontológicamente independiente de los observa- dores) y no se trata de una mera elección epistemológica. La idea esencial que inspiraba esta alter- nativa había sido propuesta por Einstein.Alemañ Berenguer. sostienen que la conducta del electrón no es intrínsecamente fortuita e impredecible. Por otra parte. Semejante afirmación se presenta como una condición suficiente para atribuir realidad a una magnitud física. 1935. uno de los observadores afirmará que hay una probabilidad no nula de observar un resultado imposible (cuya probabilidad por construcción es siempre cero). 777). [66] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Sin embargo.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . entonces es posible construir un protocolo de medida en particular tal que los resul- tados físicos obtenidos difieran para ambos observadores. entonces existe un elemento de rea1idad física correspondiente a esa cantidad física” (Einstein et ál. y sobre ello se decía unas líneas después: “Si podomes predecir con certeza (es decir. las teorías de variables ocultas. Los autores del teorema PRB concluyen que dos observadores no pueden asignar dos funciones de onda diferentes al mismo sistema. En concreto. Siempre resultaría posible demostrar que una de esas dos funciones carece de validez. aun cuando sean aparentemente compatibles con todas las medidas. ¿qué consideraban un “elemento de la realidad” Einstein y sus colegas? Se trata de un punto esencial en el debate. no como una definición rigurosa de la realidad física en sí misma. Rafael Andrés sistema cuántico. multitud de experimentos en una serie iniciada por el científico francés Alain Aspect y sus colaboradores (Aspect et ál. En cuanto al tema que aquí nos atañe. Podolsky y Rosen. el artículo que presenta la paradoja EPR comienza dando un criterio de completitud para cualquier teoría física. lo que inspiró la llamada “paradoja EPR”. lo que confrontó a los físicos con el problema de explicar cómo es posible que una medición efec- tuada sobre un fotón afecte a otro tan alejado del primero que ninguna señal física pueda conectarlos. sino que su aparente aleatoriedad se debería a factores físicos inadvertidos. 1935. 1982) parecen respaldar más allá de toda duda razonable esta última opinión. Por tanto. opuestas a la interpretación convencional de la física cuántica. Una teoría se juzgará completa si “todo elemento de la realidad física ha de tener una contrapartida en la teoría física” (Einstein et ál. con probabilidad igual a la unidad) el valor de una cantidad física sin perturbar el sistema en modo alguno. Ahora bien. para ciertas preparaciones del sistema cuántico. 777).

para salvar la noción realista clásica. o teoremas de conservación. pues. analizando los referentes del formalismo propio de dicha teoría. no hallaremos el menor rastro de “mentes”. como el de la energía) que obviamente también se dan en el mundo cuántico (Fock 1958). 1972). Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista 3. “observadores” o “conciencias” en el corazón de la física cuántica. En ambos casos. Y no puede ser de otra manera porque ni las referencias al yo ni a sus aptitudes para colapsar estados pertenecen en rigor a la teoría cuántica. aunque en muchos casos tales propiedades resulten asombrosas. más allá de la fraseología empleada por algunos autores. Por ejemplo. basta con prescripciones puramente físicas sin más referentes que los de la propia teoría (Bunge 1985. No obstante. se recurre a la interven- ción de un presunto sujeto cognoscente responsable de tales limitaciones. 69-70. las distribuciones de probabilidad —una propiedad específicamente cuántica— pueden calcularse con precisión siempre creciente en proporción directa al refinamiento de nuestras teorías sobre el micromundo (Omelyano- vskij et ál. Se trata de interpretaciones adventicias de los referentes de la física cuántica así como de sus procesos de medición (Bunge 1982. se trata de conceptos formales cuyos referentes son las propiedades de los objetos físicos que componen el mundo natural (Bunge 1967b). Sustitu- yendo la palabra “observable” —un legado del positivismo lógico dominante a comienzos del siglo XX— por “magnitud física”. 79-95). [67] . El papel desempeñado por los símbolos matemáticos es idéntico en la física clásica y en la cuántica. Parece. como la de Schrödinger. Únicamente debemos renunciar al deter- minismo laplaciano. ¿Es inevitable el subjetivismo cuántico? Una respuesta imparcial a esta pregunta debería buscarse como se haría con cualquier otra teoría física. la descripción puramente cuántica no está sometida a tales limitaciones. que sí es posible interpretar la teoría cuántica mediante una perspectiva realista y objetiva (Bunge 1977) que no considere su formalismo como un simple artificio matemático para pronosticar datos experimentales. Las restricciones impuestas por las desigualdades de Heisen- berg se refieren solo a la descripción clásica de los fenómenos subatómicos. pero no a la existencia de leyes naturales bien definidas (ecuaciones de evolución. Pero sucede que para señalar los límites de validez en la aplicación de los conceptos clásicos al mundo cuántico no se necesita de subjetividad alguna. Y si obramos de ese modo. Tampoco se justifica la opinión de que la teoría cuántica destierra la causalidad del corazón de la física. esto es. 95-100). el ámbito de aplicación y el poder predictivo de la teoría cuántica quedan intactos.

contra la opinión todavía hoy manifestada en los escritos de algunos de sus expertos (Álvarez- Galindo y García-Alcaine 2005). otros objetos físicos. La teoría cuántica renuncia a la ubicabilidad. diríamos— en el espacio y el tiempo8. es bien cierto. sus experimentos las confirman en todo caso. Por último.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . es decir. Rafael Andrés ni como un imparable generador de mundos alternativos. Los observadores someten a prueba las distribuciones probabilísticas pronosticadas por la teoría cuántica con independencia de los observadores. en cuanto que los resultados de los experimentos sobre correlaciones EPR se han interpretado erróneamente como una negación de este requisito. pero no las crean. (R4) Independencia existencial: la existencia de las cosas físicas es autó- noma con respecto al entorno (observadores inteligentes. Por el contrario. (R2) Fisicalidad: todo objeto existente debe ser susceptible de incorpora- ción al esquema físico de la naturaleza. inexacto y siempre perfectible. aunque no por ello es menos real. el requisito (R2) se ha confundido. 8 Se considera concretamente la ubicación espacio-temporal —cuando el problema del valor definido concierne a todas las propiedades de los sistemas cuánticos— porque la ubicabilidad. con el de ubicabilidad. que todo objeto posee una localización concreta —“puntual”. La física clásica. (R3) Accesibilidad: los objetos físicos pueden ser conocidos de modo parcial. tradicionalmente y sin necesidad de ello. La física cuántica. pero en modo alguno abandona también la fisicalidad. 121-125): (R1) Sustancialidad: identidad permanente de las cosas físicas. es cierto. no es necesariamente positivista. en suma. (R4) es el que mayor controversia ha generado. se ha identificado siempre con las cuatro demandas típicas de la filosofía realista (Rescher 1987. [68] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. fue una de las cuestiones que más inflamó los primeros debates sobre la interpretación de la física cuántica. ni como expediente legitimador de una fantasmagórica intervención de la mente sobre la materia. con su transposición clásica inmediata (la posición de un objeto).Alemañ Berenguer. Sucede que el esquema cuántico del mundo es radicalmente diverso del clásico. entre otros). por lo cual no insistiremos en ellos. Rechazar los enunciados (R1) y (R3) supondría en la práctica vedar toda posi- bilidad de discusión racional sobre la naturaleza.

No puede mantenerse la imagen de un mundo completamente determinado. … Si los proyectores. . Nótese el descarnado salto lógico que se da en la cita precedente. parece hallarse un supuesto implícito al que pocas veces se presta la atención debida. no pueden estar completamente defi- nidos. Ya que la violación experimental del teorema de Bell indica que semejante opinión es insostenible. . negando toda legitimidad a cualquier otra opción. sería más adecuado buscar un nombre específico para este aspecto concreto relacionado con la expresión cuantitativa de las propiedades físicas. Teniendo en cuenta que el realismo clásico suele abarcar otras premisas. Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista 4. [69] . deberíamos denominar “realismo fisi- cista clásico”. en sentido estricto. una propiedad física se consi- dera “real” si posee un valor concreto expresado formalmente mediante un número real. . No podemos pensar que la realidad existe ahí afuera sin que la observemos (Cassi- nello 2007. Sin duda quienes así piensan tienen razón si reducimos el significado de “realismo” a lo que. pues de la indefinición de las magnitudes cuánticas se pretende deducir la imposibilidad de una realidad extramental no observada. de cierta ambigüedad. 47). a saber: la suposición de que las propiedades de los sistemas físicos solo pueden quedar matemáticamente definidas mediante números reales concretos. como el requisito de separabilidad (refutada por las correlaciones EPR). Recordemos que. las magnitudes. R ealismo “pitagórico” y realismo “cantoriano” En el corazón de la mayoría de las controversias sobre el realismo y el idea- lismo en la interpretación de los bien confirmados fenómenos cuánticos. Esquemáticamente expresado. en el realismo pitagórico se afirma que a cada propiedad p de un objeto físico cualquiera O corresponde un número real x al que llamamos valor de dicha propiedad. según el criterio EPR. Tal vez una denomina- ción apropiada sería “realismo pitagórico” por cuanto la clave de la distinción reside en la naturaleza del objeto matemático —números reales— que se hace corresponder necesariamente con cada propiedad física (aunque Pitágoras hubiese abominado de este tipo de números). de lo cual deducimos que p solo tiene existencia objetiva si existe un x con el cual hacerla corresponder. habrá que aceptar una imagen de la realidad microscópica en la que las cosas están en situación de indefinición. mediante un silogismo implícito no pocos autores han inferido de ello que la teoría cuántica refuta el realismo como trasfondo filosófico fundamental de la ciencia física.

La alternativa que aquí se defiende implica aceptar que la superposición cuán- tica de estados permitidos para un cierto sistema es tan real como cuando se encuentra en un autoestado cuyo autovalor para una propiedad determinada coincide con un resultado clásico. con los argumentos previos se nos invita a aceptar subrepticiamente una cadena de implicaciones muy determinada: Realismo ⇔ Realismo pitagórico ≡ Asignación de valores concretos (números reales) a las propie- dades físicas. y por tanto objetivamente real también la situación en que una propiedad física no se caracteriza por un valor numérico unívoco sino por un conjunto —continuo o discreto— de valores posibles. donde O es un objeto o sistema físico cual- quiera. t un instante del tiempo y f un marco de referencia. Rafael Andrés Por tanto. f 〉. no solo gnoseo- lógico. se nos exige la renuncia al realismo en su sentido más amplio. p. que bien podría ser un intervalo continuo (cuando los valores permitidos a una magnitud cuántica forman una serie continua) o un conjunto discreto (si el rango permitido recorre valores discontinuos). en principio. Teniendo en cuenta que las magnitudes cuánticas carecen en general de estos valores concretos. cada uno de ellos multiplicado por un coeficiente que determina su grado de participación en la superposición global. continuos o discretos. en lugar de valores únicos y aritméticamente aquilatados (sharp values). un número real x ∈ ℝ. según la cual bastaría con admitir que las magnitudes físicas solo pueden asumir conjuntos de valores.Alemañ Berenguer. asignar a la propiedad física p —antes de ser medida— un subconjunto de los números reales S. a los conjuntos de valores de las magnitudes cuánticas. para una propiedad física cual- quiera. Podía darse el caso de que las técnicas experimentales no pudiesen [70] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. t. por contraste con el nombre escogido con anterioridad. la física clásica asignaba siempre. dado que ahora operamos en principio con conjuntos de valores que pueden ser tanto conti- nuos como discretos. Sin embargo. podría denominarse “realismo cantoriano”. Para cada cuádruplo 〈O. Una elección tal merece su propia denominación que. p una propiedad física de O. las superposiciones de valores permitidos.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . Es decir. continuos o discretos. Con ello han de considerarse objetivamente reales las superposiciones de estados. hay una alternativa muy clara que surge con naturalidad de la propia teoría cuántica. no debería considerarse menos real que la tradición clásica consistente en asociar valores numéricos unívocos a cada propiedad física de un sistema. En este caso. son tan objetivamente reales como los estados unívocamente caracterizados por un autovalor tras efectuar una medición. Es de crucial importancia destacar que con esta decisión estamos otorgando un valor ontológico.

Por eso. a ese mismo cuádruplo se le puede asignar en general un conjunto de valores ?. Cassinello 2007). tal vez porque el objeto en cuestión formase parte de un colectivo muy numeroso (como en la mecánica estadística). Por primera vez en la historia de la ciencia. pero nunca se ponía en duda que tal propiedad poseía por definición un valor numérico aquilatado. Si hasta ahora. Jauch & Piron 1963). después de la teoría cuántica. Sin embargo. Pero. En la física cuántica. la adjudicación simul- tánea de un valor preciso a los observables de un sistema cuántico solo puede efectuarse consistentemente para los observables de un contexto (Bub 1997). la teoría cuántica sí es real- mente extraña comparada con la física clásica porque sus referentes básicos son entidades sin parangón en el mundo macroscópico clásico. cuya interpretación vulgarizada afirma que los resultados de las magnitudes físicas observables en un sistema físico “no existen” antes de ser medidos (Álvarez- Galindo & García-Alcaine 2005. en el mundo cuántico a cada instante corresponde todo un conjunto de valores del cual podemos obtener ulteriormente una distribución de probabilidad mediante los procedimientos usados en esta teoría. siempre se daba por sentado que el uso de las probabilidades y la estadística compensaba una dificultad de cálculo debida a nuestra ignorancia de la gran cantidad de factores implicados. sabemos que en la naturaleza puede haber probabilidades primarias irreducibles que no encubren nuestra ignorancia sobre multitud de datos bien determinados. Antes de la teoría cuántica. durante la evolución temporal de cada magnitud clásica se le asignaba un valor numérico en cada instante del tiempo. encontramos una teoría cuya cuantificación de las propiedades fundamentales de la naturaleza no se realiza primariamente mediante números individuales. Uno de ellos se apoya en el teorema desarrollado en 1967 por Simon Kocher y Ernst Specker sobre la compatibilidad de los valores observables (Kochen & Specker 1967). continuo o discreto. el cual queda reducido tras el proceso de medida a un único valor que en ocasiones coincide con un valor clásico de algunas magnitudes físicas. persiste una línea de pensamiento para la cual antes de admitir la existencia de un valor concreto de una propiedad física se considera un requi- [71] . La verdadera finalidad del teorema es demostrar la contextualidad cuántica: el hecho de que la adju- dicación simultánea de un valor preciso a todos los observables (magnitudes físicas) de un sistema cuántico conduce a una contradicción (para espacios de Hilbert de dimensión mayor o igual a tres) y. Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista medir esa magnitud concreta. por tanto. Estas puntualizaciones sirven como defensa del realismo no clásico frente a los intentos de asentar una postura positivista radical en el regazo de la física cuántica (Gleason 1957. por el contrario.

Pero si atribuimos a las propiedades cuánticas un carácter matemático distinto —no hay valores individuales antes de la medición.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . El criterio de realismo EPR. en cada uno de los cuales la densidad de probabilidad asociada se calcula mediante el cuadrado de la función de onda. y a consecuencia de ello infiere que dicha propiedad no es real. una vez más. que pese a su carácter puramente ilustrativo servirá bien a los propósitos de esta discusión. entonces las magnitudes físicas existen objetivamente en todo momento aunque no siempre como números reales aquilatados9. Sea y(x) la función de estado de ese cuantón. Si concebimos únicamente datos clásicos —expresados como números reales— la respuesta es nega- tiva. ¿Qué sucede cuando tenemos un sistema cuántico individual en una super- posición de dos estados? Escojamos por simplicidad el caso de un cuantón en una combinación lineal de dos estados energéticos discretos. resulta entonces que cada uno de los respectivos conjuntos de valores —?q y ?p. Tradicionalmente se afirmaría que los cuadrados de los coeficientes de esta combinación. Tomemos el caso típico idealizado de un cuantón en una caja unidimensional. en lo que entendamos por “existir antes de ser medido”. sino conjuntos de tales valores—. debería replicarse que en efecto el cuantón carece de una localización concreta —que sería una exigencia típica del realismo pitagórico—. yE = c1f1 + c2f2. los valores de esas magnitudes quedan indefinidos. pero aun así a la propiedad “posición” corresponde todo el conjunto continuo de puntos permitidos del espacio dentro de la caja. por ejemplo— viene estipulado por las bien conocidas desigualdades de Heisenberg. El corazón de la controversia radica. Ahora bien. por ejemplo. por ejemplo la posición y el impulso. dependiendo del modo en que se haya preparado físicamente el sistema en cuestión. sin otro signi- 9 Cada estado puro es una combinación lineal no trivial de autovectores de magnitudes cuánticas con las cuales el operador de densidad asociado (la proyección unidimensional) no conmuta. se opone a esa inter- pretación contextual. de manera que la discusión de la contextualidad cuántica no procede. representan tan solo la probabilidad de encontrar el sistema en uno de esos dos estados al efectuar una medición. si aceptamos el realismo cantoriano. Cuando se quieren determinar diversas propiedades incompatibles del sistema a la vez. Tener en cuenta solamente la posición equivale a elegir un solo contexto. Un positivista diría que el cuantón no posee un valor concreto de la propiedad “posición” hasta que es medido. Rafael Andrés sito indispensable la exigencia de que dicho valor no dependa de la mencionada contextualidad. de cuyo cuadrado obtenemos la densidad de probabilidad de localización |y(x)|2. con las consa- bidas condiciones de contorno. Por ello. [72] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. |c1|2 y |c2|2.Alemañ Berenguer.

las propiedades de interés son las magnitudes físicas de un sistema cuántico. Esta condición necesaria y suficiente para la realidad de los objetos físicos y sus propiedades aquí sugerida concuerda con ciertos requerimientos de la experiencia objetiva. el criterio de realidad suministrado por el vínculo autoes- tado-autovalor. Por tanto. esto significa que una propiedad se considerará real cuando la medida proporcione el valor de la magnitud sin ambigüedad. Desde la perspectiva del realismo cantoriano. se adopta como criterio definitivo en el reconocimiento de que un proceso determinado ha sido de hecho la medida de una cierta magnitud cuántica. 1996). el carácter real de una propiedad perteneciente a un objeto implica la capacidad de influenciar otros objetos (en especial. R epercusiones ontológicas Al considerar la cuestión de qué podría constituir una condición necesaria para que una propiedad fuese juzgada real. Una cosa (en latín res) posee la facultad de hacerse notar ejerciendo algún tipo de influencia a su alrededor. los aparatos de medida) de una forma típica de esa propiedad. basados en las categorías de sustancia. En nuestro caso. y la regla de que todo proceso físico de medida ha de finalizar [73] . de espíritu kantiano. Su incorporación en la física cuántica se hace posible si el carácter real de una propiedad se identifica con el hecho de que el sistema se halle en el autoestado asociado. 1994). el denominado “colapso de la función de onda”. Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista ficado físico más que el meramente instrumental. no estaría de más detenerse a reflexionar someramente sobre el significado de términos como “real”. y los cuadrados de sus coeficientes expresan la participación de cada uno de esos estados componentes en el proceso —todavía desconocido— que opera la transición hasta un resultado único (autovalor). esto es. actúa de alguna manera sobre su entorno. Estos teoremas presuponen una dinámica lineal y unitaria para los estados cuánticos. en suma— será distinta de la que exhibiría con esa propiedad presente. que ha recibido el nombre de condición de calibración (Busch et ál. la propia superposición posee valor onto- lógico. 5. Aplicado al contexto de las mediciones. sin embargo. causalidad e interacción (Mittelstaedt 1975. en el cual la interacción se da entre el sistema y una parte de su entorno (el dispositivo de medida). Esta prescrip- ción. la acción del sistema sobre el entorno —su conducta. Los teoremas de irresolubilidad iniciados por Wigner (Busch & Shimony 1996. En ausencia de una cierta propiedad. Busch 1998) recogieron algunas interesantes implicaciones de esta cuestión.

del realismo cuántico también se desprende la capacidad de encajar en su marco interpretativo el indeterminismo de los resultados de las medidas realizadas sobre magnitudes cuánticas. En todo caso. En síntesis. y no remiten a un devenir que convierte las potencias en actos. es decir. para modificar el criterio de realidad en la dirección señalada por el realismo cantoriano. Una razón más. el resultado individual de la media no viene impuesto por causa identificable alguna. estos tres requisitos tomados en conjunto desembocan en contradicciones. lo cual está muy lejos de hallarse claro en el momento presente (Mittelstaedt 1998). todo lo que una medida puede hacer es inducir el acaecimiento aleatorio de uno de los posibles resul- tados. ni a propensiones inherentes a la intimidad incognoscible de los cuantones. Esta idea descansa sobre la premisa de que las medidas y la obtención de sus correspondientes resultados son procesos físicos correctamente descritos y explicados por la propia teoría cuántica. refiriéndose a las probabilidades cuánticas como tendencias inmanentes de los microbjetos. poseen su propio estatuto de realidad.Alemañ Berenguer. las ideas que en la actualidad configuran la teoría cuántica de la medida sugieren la adopción del vínculo autovalor/autoestado como el criterio básico de realidad en la física cuántica. Es decir. Esta alternativa ontológica debe distinguirse con claridad de las versiones remozadas de la dicotomía aristotélica entre “potencia” y “acto”. Si una propiedad carece de un valor concreto —en el sentido antes expuesto—. si bien dicho resultado individual sí obedece a una causalidad de tipo estocástico (la regla de Born). [74] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Una idea similar fue defendida por Popper (1959) con la palabra “propensividad”. Desde la perspectiva del realismo cantoriano. Rafael Andrés con un resultado concreto. no hay tendencias ni potencialidades puesto que las superposiciones lineales de los autoestados gozan por sí mismas de una consideración ontológica de realidad con pleno derecho. Según los teoremas de irresolubilidad. El término “potencialidad” fue recuperado por Heisenberg (1958.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . se extinguirían los problemas asociados al debate sobre el realismo en los objetos cuánticos. 53) para expresar la tendencia de los fenómenos cuánticos a actualizarse durante las medidas. Pero se trata precisamente de un criterio legado por el realismo clásico (pitagórico) que en modo alguno resulta obligatorio admitir. Aceptando desde una posición realista cantoriana que los estados de superposición expresan una ontología propia. tal vez.

o bien hemos de poner al final la conciencia de un observador (versión del “amigo de Wigner”) y cargar sobre ella la responsabilidad de restaurar la realidad. pero no puede decirse aún que se haya pasado al mundo clásico puesto que el espín es una magnitud cuántica sin análogo clásico alguno. El espín no satisface dicha condición. [75] . Sigue pendiente esclarecer a qué clase de realidad conciernen las propiedades formales de dichas funciones. aunque —si bien puede incluirse por puro expediente empírico como un número cuántico más— surge de una combinación entre requisitos cuánticos y relativistas. El primero de ellos se refiere a la naturaleza física de la función de onda. si admitimos un encadenamiento de sucesivos colapsos nos veremos enfrentados a un claro dilema: o bien no hay un colapso final y todo el universo sigue evolucionado según la ecuación de Schrödinger (interpre- tación de “muchos mundos” de Everett). Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista 6. Este trabajo. cuestión ejemplificada por la archiconocida para- doja del gato de Schrödinger10. Tampoco se aclara dónde podemos encontrar la genuina transición desde el ámbito cuántico al clásico. Obviamente. No sabemos cómo se produce —si es que se produce— el así llamado “colapso” de la función de onda. Por tanto. Por ello. queda todavía en la penumbra dilucidar cuál es el referente físico de las funciones de estado típicas de la teoría cuántica. inde- pendiente de recursos extrafísicos. tres de los cuales —tal vez los más relevantes— la acompañaron desde sus inicios. se convierte en uno de los dos autoestados debido al colapso. función de estado cuántico. la discusión se refiere a aquellas magnitudes cuánticas con una contrapartida clásica. en buena parte a debido a que las funciones Y se consideran pertenecientes a un espacio funcional abstracto (espacio de Hilbert) con el cual nuestro espacio-tiempo físico guarda una rela- ción muy lejana y controvertida. Pero con ello tan solo probamos nuestra ignorancia del colapso cuántico como proceso físico genuino. por la cual una superposición lineal de diversos estados se reduce a uno solo. aquél que de hecho obtenemos en la medida. como supuestas mentes o conciencias reductoras de la función de estado. se ciñe a la cuantización no relativista efectuada tomando variables clásicas y sustituyéndolas por operadores cuánticos. Cuestiones pendientes La interpretación expuesta hasta este punto deja sin respuesta algunos de los interrogantes esenciales de la teoría cuántica. por ejemplo. o más objetivamente. La recurrente mención de los observadores o los actos de observación ha arrai- gado en la literatura especializada hasta el punto de que su improcedencia pasa completamente desapercibida: 10 Pero el colapso no es suficiente para explicar la transición de lo cuántico a lo clásico: una superposición de dos autoestados del espín en la dirección x. no obstante.

las coor- denadas espacio-temporales aspiran a convertirse en variables cuántica. . Mediante las álgebras C*. obtendrán de sus respectivas medidas (y consiguientes colapsos de la función de estado) imágenes del mundo físico difícilmente compatibles entre sí. (Cassinello 2007. permanecen en estado de indefinición hasta que los observamos. En tanto las coordenadas espacio-temporales devengan no conmutativas. las magnitudes.tiempo clásico y los objetos clásicos emergerían como configuraciones a gran escala.25 (2012 julio-diciembre): 61-82 . los medimos . por ejemplo. espacio n-dimensional o magnitud física. Por último. Sin duda diversos teoremas prohíben la transmisión de señales a velocidades hiperlumínicas mediante las correlaciones EPR. 2003). 7. De hecho. otra de las dificultades que no resuelve la adopción de un realismo cantoriano como base interpretativa de la física cuántica involucra la conciliación entre las características propias de los fenómenos cuánticos y los requerimientos derivados de la relatividad especial. dando lugar con ello al concepto de espacio-tiempo cuántico (Doplicher et ál. 47). aunque no puedan comunicarse a velocidades mayores que c. Pese a las repetidas afirmaciones de que la teoría cuántica de campos resuelve esta cuestión. fundada sobre algún tipo de estructura cuántica para el espacio-tiempo. Por ninguna parte se mencionan observadores. Los proyectores. observa- dores en movimiento mutuamente inercial que participen en un experimento de tipo EPR. . actos de medida o algo similar (Bunge 1971). Conclusiones Las interpretaciones idealistas y subjetivistas de la teoría cuántica en cual- quiera de sus versiones suelen argumentarse a partir de un supuesto implícito [76] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 1996) para comprobar que en su formulación rigurosa solo aparecen nociones como la de proyector. de modo que el espacio. La solución a este problema suele esperarse de una futura gravitación cuántica. Basta con un somero examen del citado teorema (Cabello et ál. lo cierto es que no se llega a trazar una imagen plenamente espacio-temporal de los sistemas físicos en ella tratados (Bohm & Hiley 1993). pero tampoco cabe dudar que nadie ha logrado obtener una genuina descripción covariante del colapso de la función de estado en términos del espacio-tiempo de Minkowski. 1995. Bahns et ál.Alemañ Berenguer. el marco natural para las medidas espacio-temporales podría ser el perfilado por el realismo cantoriano. Rafael Andrés El teorema [de Kochen y Specker] que hemos demostrado prueba que las propiedades de los sistemas microscópicos no están defi­nidas hasta que noso- tros las observamos.

Con este método. de valores propios de las magnitudes cuán- ticas (realismo cantoriano). Podría ocurrir que tanto la física clásica como la cuántica fuesen casos límites de una teoría más general y abarcadora. De ese modo. la reducción o “colapso” de dicha función. Aun así. propia de la física cuántica. para muchos autores— puede ser o bien abeliana (representativa de las situaciones clásicas). Sin duda. aunque solo sea porque habrá de modificarse para clarificar el colapso de la función de estado e incorporar la gravitación. pues no permanecerá como la teoría final de los procesos microfísicos. Realismo pitagórico y realismo cantoriano en la física cuántica no relativista relacionado con la asignación de valores numéricos unívocos a las propiedades físicas que se juzgan inherentes a cada sistema físico (realismo pitagórico). Parece excesivo pretender que la teoría cuántica en solitario —con su cortejo de problemas interpretativos— es el marco fundamental y último para la explicación de la realidad física. [77] . quedan en pie los problemas relacionados con el significado físico de la función de estado. considerada a su vez como una teoría completa —en el sentido de suponer la inexistencia de variables ocultas subyacentes— aunque no definitiva. fenómenos tan asombrosos como las correlaciones EPR. nos obligarán antes o después a modificar nuestra concepción de la naturaleza mucho más radicalmente que la propia revolución cuántica. así como la incoherencia entre la descripción espacio-temporal de los fenómenos físicos. o bien irreducible (fenómenos cuánticos). y la descripción estocástica no espacio-temporal. Este último caso parece corresponderse con sistemas cuánticos en los que operan reglas de superselección. que pueden aflorar en teorías relativistas de campos cuánticos o en teorías cuánticas de sistemas macroscópicos. Este problema puede soslayarse sin más que aceptar el valor ontológico de los conjuntos. que sería la responsable de asignar distintos dominios de validez a estas dos teorías. o incluso intermedia. como en algún momento afirmó Heisenberg. y otros del mismo jaez. discretos o continuos. típica de la relatividad especial. En suma. Uno de los escenarios inte- lectuales donde se persigue este objetivo surge al aplicar el formalismo de las álgebras C* a la formulación de teorías físicas. la estructura del álgebra de las magnitudes físicas —“observables”. no resultará obligado considerar irreal una propiedad física por el hecho de que carezca de un valor concreto estipulado mediante un número real. es perfectamente posible una interpretación realista y no local de la física cuántica (Bunge 1967b).

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.

Colomina agradece el apoyo necesario para su realización a LEMA Research Group. intuición ordinaria. Además. El marco para la confección y formalización de este trabajo se sitúa parcialmente dentro del proyecto de investigación FII2011-24549: “Points of View and Temporal Structures”. 4 Universidad de Cartagena. perteneciente al Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia y el Lenguaje de la Universidad de La Laguna. Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos1 Problems in kripkean philosophy: criti- cism on self-identifying objects2 Juan José Colomina Almiñana3 Vicente Raga Rosaleny4 R esumen El presente artículo pretende criticar las tesis fuertes de la ontología kripkeana. Aceptado: 8 de septiembre de 2012. por ser poco claras y precisas y por contener un grave error de fondo: la adopción de las intuiciones ordinarias como guía de su filosofía. a posteriori necessary truth.utexas. verdad contingente a priori. Correo electrónico: colomina-alminana_juan@austin. it discusses the Millian inheritance of the Kripkean theory of objects. A bstract This paper criticizes the Kripkean ontology. tal vez. y a los miembros del Department of Philosophy of The University of Texas at Austin. Correo electrónico: vragar@unicartagena. Juan J. 3 The University of Texas at Austin. derivada de la semántica que Kripke desarrolló a partir de la lógica modal. millianismo. no es muy recomendable basar un sistema filosófico en las intuiciones ordinarias. a priori contingent truth. 2 Recibido: 1º de noviembre de 2011. concluding that it is not desirable a philosophical system based on ordinary intuitions. which is based off in modal logic. Millianism.edu.edu. because of the adoption of the folk psychology as a guide of his philosophical project. ordi- nary intuition. se discute la plausibilidad o no de la adscripción de las tesis kripkeanas al millianismo. verdad necesaria a posteriori. 1 Agradecemos los comentarios que hizo un evaluador de esta revista a una versión previa de este trabajo. . Keywords: essential realism. Palabras clave: realismo esencialista. Also. lo que permitirá atender a ciertas nociones problemáticas y posibilitará concluir que.co.

Colomina Almiñana, Juan José & Raga Rosaleny, Vicente

“Los nombres designan sólo lo que es un elemento de la realidad. Lo que no
puede destruirse; lo que permanece idéntico en todos los cambios” -¿Pero qué
es eso?- ¡Mientras dijimos la oración ya nos vino a las mientes! Expresamos ya
una imagen totalmente determinada. Una figura determinada que queremos
emplear. Pero ciertamente la experiencia no nos muestra estos elementos.

Wittgenstein (IF, § 59).

1. Introducción
Del mismo modo que existen términos y nociones que pasan al uso popular,
vulgarizándose, provenientes del vocabulario técnico, del campo semántico
de la filosofía (el mejor ejemplo que nos viene a la mente es la noción ordinaria
de ‘amor platónico’, que ni es amor ni es platónico), también existen muchos
préstamos en sentido contrario: topoi ordinarios, vocablos, nociones que cons-
tituyen el cuerpo argumentativo de nuestra disciplina. Esto que en principio
parece inevitable, e incluso menos problemático de lo que algunos filósofos
han supuesto, adquiere un carácter altamente peligroso cuando se convierte
en el núcleo o base del proyecto filosófico propuesto.
Desde este punto de vista, debemos leer el trasfondo del proyecto filosófico
de Saul Kripke. Proponemos como punto de partida que este autor habría
tratado de alimentar algunas de nuestras intuiciones cotidianas: el hecho de
que existe una realidad en sí misma, previa, estructurada e independiente del
conocimiento que de ella tengamos. Esto es, la defensa de la existencia de
un conocimiento de la realidad consistente en un proceso de descubrimiento
(Defez 1998, 10). Por eso mismo consideramos que, a pesar de que nuestras
intuiciones son realistas, tal vez la filosofía no deba, y no se deje, acompañar
por ellas dado el elevado precio a pagar.

2. Designadores rígidos y referencia directa
Comenzaremos recordando el ejemplo referente al descubrimiento de Neptuno
y que Kripke aduce para reforzar e ilustrar sus tesis acerca de las verdades
contingentes a priori (Kripke 1985, 87 n. 33). Antes de que hubiera evidencias
de la existencia de este planeta, Leverrier estipuló a priori la posible existencia
de un planeta desconocido como causa de las discrepancias orbitales de Urano,
y que este se llamaría Neptuno. Pero podría haberse dado el caso de que estas
discrepancias tuvieran otra causa que no fuera la existencia de un planeta. Así,

[84] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12.25 (2012 julio-diciembre): 83-98

Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos

el enunciado ‘Neptuno es el planeta que causa las discrepancias en la órbita
de Urano’, si es verdadero, dirá Kripke, será porque es una verdad contin-
gente a priori. Sabemos que lo que ejemplifica este caso es cómo introducir
por estipulación un designador rígido (en este caso, ‘Neptuno’) mediante el
uso referencial de un designador no rígido (que aquí sería una descripción
definida, ‘el planeta que causa perturbaciones en la órbita de Urano’), además
con la peculiaridad, que no es absurda en una concepción realista esencialista
como la que está defendiendo Kripke, de estar pensando en una estructura-
ción ontológica previa e indiferente a nuestro conocimiento de la realidad, de
un bautismo en ausencia del bautizado o “por poderes” (Defez 1998, 8 n. 10)5.
Pero, ¿realmente es este un modo efectivo de introducir un designador rígido?
Pero, además, dice Kripke, si un nombre designa rígidamente, debe hacerlo
de modo estrecho6. Como se desprende de la crítica kripkeana a la teoría
descriptivista del lenguaje, una descripción no puede ser la referencia de un
nombre ya que esto significaría que un enunciado como ‘Cervantes es el autor
de El Quijote’ sería necesario. Sabemos que existen mundos posibles donde
puede ser que Cervantes no llegara nunca a escribir dicha obra, pero no existe
ningún mundo donde sea falso que ‘Cervantes es Cervantes’. Según las tesis
kripkeanas, debemos concluir que la identidad expresada en el segundo enun-
ciado es necesaria, por lo que ‘Cervantes’ debe ser considerado un designador
rígido de iure, donde la caracterización de iure apela a la necesidad de la rela-
ción entre el nombre en cuestión y su portador. Del mismo modo, podemos
decir que la descripción definida ‘el escritor de El Quijote’, que si bien permite
fijar la referencia de un nombre, no se mantiene en todo mundo posible,
puede ser considerada un designador no rígido o un designador rígido de
facto, porque alude a un individuo determinado que solo en un mundo posible
refiere a un cierto objeto.
Parece al menos cuestionable que podamos apelar a la intuición directa de
la rigidez de los nombres para establecer un determinado nombre como
designador de un objeto, como pretende Kripke. Si un objeto se asocia directa-

5 Es conveniente recordar al lector que, y este es un punto importante, el designador rígido introducido no es
una abreviatura de las descripciones definidas empleadas para introducirlo, y así es como debemos entender
un verdadero designador rígido. Sería necesario preguntarse, tal vez, por la ausencia de una estipulación
explícita de que el nombre debe entenderse como un designador rígido y la descripción definida como utilizada
referencialmente, y esto es lo que sucedería en un lenguaje natural frente a uno lógico, donde descansa esta
segura distinción y descripción de los elementos del lenguaje y de su uso (y la respuesta parece ser de nuevo la
confiable intuición, demasiado empleada como último recurso).
6 “[U]n designador designa rígidamente a cierto objeto si designa a ese objeto dondequiera que el objeto exista;
si, además, el objeto existe necesariamente, podemos llamar al designador rígido en sentido fuerte” (Kripke
1985, 56).

[85]

Colomina Almiñana, Juan José & Raga Rosaleny, Vicente

mente en virtud de sí mismo a un nombre, ¿cómo es posible tener intuiciones
directas acerca de fenómenos que son semánticos, como lo es la rigidez de un
nombre? (McCulloch 1986). Pero, además, la caracterización de los desig-
nadores rígidos como rígidos de iure es problemática porque incurre en la
falacia de la no mediación (Textor 1998, 48): no existe un sentido que refiera
un nombre a un objeto, por lo que se incumple una de las bases de la teoría
de la referencia directa, que la fijación de un nombre sustituya al conjunto de
descripciones que anteriormente se empleaba para referirse a un objeto y que
se ha logrado refinar mediante la observación empírica. Si consideramos que
hay designadores rígidos de iure, dichos designadores no podrían ser nombres
que sustituyan (por refinamiento) descripciones o designadores no rígidos más
primitivos, sino que deberían establecer a priori lo que Kripke ha defendido
como a posteriori: el descubrimiento de la asociación de un nombre con su
referente.
En este sentido, por ejemplo, en la teoría de Gareth Evans, la descripción o
descripciones relevantes sirven para determinar un cierto referente, pero no se
pretende que el nombre propio describa al objeto. Es decir, no se espera que el
nombre sea sinónimo de sus descripciones definidas. Así, podemos fijar la refe-
rencia de un individuo del que solo conocemos una cierta propiedad mediante
dicha descripción. Es decir, podemos determinar la referencia de un objeto
del que solo conocemos la propiedad G asociando dicho nombre al único
individuo que es ‘el G’. Por ejemplo, podemos estipular que denominaremos
‘Julius’ a la persona que inventó la cremallera sin saber a quien refiere ‘Julius’
asociando el nombre ‘Julius’ a aquel individuo que responda a la descripción
‘el inventor de la cremallera’. Es un modo más débil de descriptivismo porque
aquí no se asocia nombre con descripciones, es decir, el nombre en cuestión no
es sinónimo de las descripciones que le corresponden. Pero tampoco implica
las nociones de aprioricidad y necesidad porque pueden existir mundos posi-
bles donde ‘Julius’ puede no haber sido el inventor de la cremallera (por lo que
el establecimiento del enunciado no tiene por qué ser necesario) y porque no
es necesario que los hablantes conozcan a quién se refiere el nombre ‘Julius’
para ser competentes en su uso (por lo que sería irrelevante si el conocimiento
del enunciado es a priori). Si consideramos que ‘Julius’ es un designador
rígido de iure, entonces la fijación del nombre ‘Julius’ al individuo que refiere
sería previa a toda observación empírica, lo cual incumpliría los requisitos
kripkeanos de fijación de los designadores rígidos (Cf. Evans 1982; 1985).

[86] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12.25 (2012 julio-diciembre): 83-98

Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos

Pero, además, esta noción de rigidez de iure también incurriría en el llamado
problema de las descripciones actualizadas7. McGinn considera que existen
cierto tipo de descripciones que podemos emplear en este y solo en este mundo,
como por ejemplo, ‘el escritor de El Quijote’ para designar a un cierto indi-
viduo en este mundo. Pero puede ser que, convencionalmente, los hablantes
de un mismo lenguaje decidan emplear dicha descripción actualizada para
referirse a determinado objeto de modo estrecho, es decir, en todo mundo
posible, por lo que la descripción adquiere un carácter de iure. Sin embargo,
se incurre en un error al considerar que la convencionalidad significa ‘hacer
esto de esta o de aquella manera a partir de ahora’. McGinn parece confundir
el contenido de una proposición con su carácter. En un momento dado, los
hablantes pueden asociar un cierto sentido nuevo a un determinado individuo
mediante una descripción definida, pero la norma semántica que rige el uso
de esa nueva expresión indicativa pasaría a integrar la entera gramática del
lenguaje del que forma parte, por lo que se subordinaría a ella al provenir el
origen de la asociación entre un nombre y su referente de una labor y una
acción lingüística y social. Sin embargo, esto no consigue responder a nuestra
pregunta inicial. ¿Realmente sería este un modo efectivo de introducir un
designador rígido?
Lo que sí es cierto es que si paramos a pensarlo detenidamente, tratando de
distinguir entre una cierta confusión entre conocimiento de dicto y de re, como
ahora veremos, nuestra conclusión debería ser que no es el caso. Pero si no
lo es, tal vez tampoco sería lícita la aseveración de la existencia de verdades
contingentes a priori y, en última instancia, la distinción kripkeana frente a
la tradición filosófica y de la que se derivaba toda su imagen alternativa a la
teoría descriptiva del lenguaje y, en último término, un cierto irrealismo (por
tanto, la objeción debe ser radical).

7 “Kripke dice que un designador rígido es una expresión que designa al mismo objeto en todo mundo en el
que el objeto existe. La ontología de los mundos posibles involucrada en esta definición parece inesencial:
podríamos decir simplemente que un designador rígido es una expresión que designa al objeto que es su
actual referente –necesariamente designa al objeto que actualmente designa” (McGinn 1982, 97; traducción y
énfasis nuestros). McGinn aquí apela más al valor semántico que debe adquirir la atribución de referencia a un
nombre al implicar el conocimiento lingüístico que se supone en el empleo de un término, dejando de lado el
esencialismo de propiedades en que incurre la propuesta kripkeana.

[87]

de dicto. cuestiones acerca del lenguaje. un conocimiento a propósito de un individuo. Un argumento pormenorizado que analiza la ilusión de contingencia de los enunciados bidimensionales (como los de identidad) enunciada por Kripke puede encontrarse en Pérez Otero (1998). el primer síntoma de que algo extraño acontece en el argumento kripkeano es que si una verdad es contingente es porque debe ser hecha verdad por algún estado de cosas real. por estipulación. verdades de re. el que acaba por entrar dicho día y en dicha iglesia. más que un conocimiento de re (o. y no. un conocimiento de la verdad de que ciertos enunciados expresan una verdad más que un conocimiento de la verdad que esos enunciados expresan). sin embargo. por ejemplo. una verdad contingente (estamos pensando de nuevo en nuestro ejemplo). ¿qué tipo de verdad es la verdad contingente? Una verdad mucho más modesta. que la que pretende Kripke. que existan o no existan ciertos estados de cosas. por decirlo de otra manera. Pero esto no es cierto. Allí se apela a una explicación general (menoscabando la importancia de una explicación específica) que permite afirmar lo que denomina Ecuación Bidimensional Básica (EBB) y [88] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Juan José & Raga Rosaleny. ¿qué es lo que conocemos? O. aunque designado con un nombre diferente. Pero lo que se sigue del procedi- miento de introducir el designador rígido es que el enunciado expresaría. el enunciado ‘Bernat es el autor de El Quijote’ sería verdadero si hubiera un estado de cosas tal que Bernat fuera el autor de dicha obra. L a problemática de la necesidad frente a la contingencia Yendo paso a paso. entonces el hablante debería ser Dios para poder hacer este tipo de milagro. como confunde la verdad contingente a priori kripkeana. Por tanto.Colomina Almiñana. Si lo que hace que algo contingente sea verdad es cómo sea el mundo. deberíamos decir que sabemos ahora alguna cosa acerca de Andrés. en el sentido en que hay o habrá alguien del que ahora mismo sabemos alguna cosa y que si este. porque no hay un sentido plausible en el que podamos decirle a Andrés que. ¡el estipular cómo debe ser el mundo! (Donnellan 1977. por cierto. 19). debemos concluir que las estipulaciones no aumentan nuestro conocimiento del mundo sino tan solo de aquellas cuestiones lingüísticas. Entonces. mejor dicho. Un enunciado como ‘Bernat será el primer hombre que entrará por la puerta de la iglesia principal de Carcaixent el primer domingo del año 2030’ es clara- mente contingente porque podría ser el caso que ese día no entrara nadie en dicha iglesia y para Kripke. dicho enunciado sería una verdad. ya sabíamos 20 años antes que él sería el primer hombre que atravesaría la puerta de dicha iglesia el primer domingo del año 2030. de re. resulta ser Andrés.25 (2012 julio-diciembre): 83-98 . Vicente 3. o de dicto. Esto es un conocimiento de cuestiones lingüísticas.

El propósito de este artículo es reforzar la crítica (kripkeana) a la teoría de la identidad de los estados mentales con estados físicos. entonces solo podrá ser cognoscible en virtud de sus términos. que se convertiría así en un prin- cipio general. Recientemente. Esta distinción permitirá a Pérez Otero defender las posturas kripkeanas de ataques como los de Casullo (1977). así. porque algo que se autoidentifica solo puede ser considerado como necesario. para intentar mostrar la incorrección exegética existente en sus argumentos8. tal como lo es el enun- 8 Una atención adecuada a dicha crítica excede el tema del presente trabajo. así como también alguna de sus aseveraciones realistas. en un intento por salvar las tesis kripkeanas. a pesar de concluir que no es posible refutarla partiendo de la explicación específica. Pérez Otero (2002). Dan López de Sa (2006) argumentaba contra las tesis de Pérez Otero (y. por lo que entonces se descubre que no puede ser contingente. Pero si esto es verdad. observa que no distinguir entre los dos niveles de intensión supondría menoscabar el poder de la teoría causal de la referencia. por lo que críticas como las de Casullo violarían de manera explícita la EBB. [89] . la distinción entre necesario y a priori y. Podemos emplear la expresión atributivamente para referirnos a la longitud de S en t. Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos que diferencia en Kripke dos tipos de intensiones dentro de su semántica: una intensión secundaria (el sentido del término que se transmite en todo mundo posible) que de ser necesaria convertiría la identidad en necesaria. pero que nos servirá para poner entre paréntesis la adscripción inmediata de las teorías de Kripke al millianismo (nunca explicitada por el autor). las de Kripke) acerca de la defensa de la ilusión de la contingencia que son un recurso inválido cuando se aplican a la conciencia por tener una forma dife- rente a la de los demás casos familiares de enunciados necesarios a posteriori. en alusión a la barra. indepen- dientemente de que la intensión primaria (la evaluación del valor de verdad del enunciado en todo mundo posible como si fuera el mundo real y que permite indicar su sentido) sea contingente. 243-247). Solo de modo atributivo parece seguirse que ‘un metro es la longitud de S en t’ puede ser considerado un enunciado a priori. si estamos de acuerdo con que un enunciado como ‘Hesperus es Phosphorus’ en caso de ser verdadero debe serlo necesariamente. apelando a la EBB. entonces aludimos a la longitud que tiene la barra S. que afirma que enunciados como ‘un metro es la longitud de la barra S en t’confunden la distinción entre el uso atributivo y el uso referencial defendida por Donnellan. por presuponerlas. Pero si la usamos en sentido referencial. Por ejemplo. Todavía podemos plantear a la existencia de verdades necesarias a posteriori otro tipo de objeción. por derivación. toda la edificación kripkeana. diciendo que es un metro. no tan potente como la anterior. sea la que sea. haciendo peligrar. como afirma Fitch (1976.

137 ss. expresando el segundo ‘verdad’ y ‘necesidad’. por ejemplo entre propiedades y conceptos. entonces entenderíamos ambas cosas como relativas a la dimen- sión enunciativa distinguida o. 84. sino que nuestro conocimiento de ella sería tan a priori como el de ‘Venus es Venus’. que su contenido proposicional es el mismo que el de ‘Cicerón es Cicerón’ pero que lo conocemos a posteriori y nos aporta información.25 (2012 julio-diciembre): 83-98 . Juan José & Raga Rosaleny.). a la que ha dedicado alguno de sus textos). y siendo ‘aprioricidad’ y ‘aposterioricidad’ relativos al enunciado dado que ‘Cicerón es Tulio’ es verdadero. una verdad necesaria.Colomina Almiñana. al menos. Por tanto. tratar de preservar la identidad necesaria. admitiéramos como los millianistas que un enunciado de identidad como ‘Cicerón es Tulio’ es apriórico y no infor- mativo. el rígido nombrar las propiedades de las entidades y también a estas. 69-70). ‘Hesperus’ y ‘Phosphorus’ o ‘Tulio’ y ‘Cicerón’ difieren en su significado aunque compartan su referencia. no sería cierto que ‘Hesperus es Phosphorus’ exprese una verdad necesaria a posteriori. Mientras tanto. si ‘Hesperus’ y ‘Phosphorus’ no son analíticos no es porque no sean verdaderos en todo mundo posible. Por tanto. sino que no lo son en virtud de su significado (Pérez Otero 1998. analítico a fin de cuentas. haría falta algún tipo de distinción. Si. 9 Que los objetos de conocimiento serían proposiciones y que un designador rígido del enunciado sería insustituible por uno que designara el mismo objeto sin que ello suponga un cambio de proposición. si somos millianos y rechazamos que los designa- dores rígidos tienen un contenido descriptivo. como en el caso de ‘Venus es Venus’. pero según Fitch. Salmon 1986. ‘Cicerón es Cicerón’ y ‘Cicerón es Tulio’ expresarían la misma proposición. y le añadimos un par de presuposiciones adicionales9. Vicente ciado ‘Venus es Venus’. que dé cuenta de las diferencias de conocimiento existentes entre los hablantes para. entonces ni se puede rechazar esta tesis de la sustituibilidad ni podemos aducir la existencia de contextos intensionales para impedir la consecuencia no deseada. en cierto sentido. Podría decirse que si se distinguiera entre enunciado y proposición. aún mejor. a una dimensión pragmática o de semántica aplicada más que pura. debemos matizar el pretendido millianismo kripkeano y admitir que. por tanto. relativa al hablante. Esta parece ser una conclusión absurda e inaceptable para un Kripke que quiere dar cuenta del progreso de la ciencia (y de la paradoja de la existencia de enunciados de identidad contingentes. ‘Cicerón es Cicerón’ se mostraría como una verdad apriórica y como a posteriori el enunciado ‘Cicerón es Tulio’ por requerir investigación (Salmon 1993. es decir. y mirando a través de la lente enunciativa. Esto es. [90] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12.

que defiende una lectura de Kripke como intentando mostrar la coherencia de la respuesta milliana más que su adecuación empírica. 149-174). pero que no vamos a hacer aquí. debemos fijarnos en la crítica a la lectura excesivamente fiel a las intenciones y simpatías kripkeanas más que a sus reali- zaciones efectivas porque. y atendemos a los puntos de vista neofregeanos. donde este añade una crítica a los nombres vacuos y a los enunciados de creencia bastante interesante y difícil de rebatir. si se confirmara la distancia. tan grande. Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos Aunque no hemos prestado mucha atención a cuestiones relativas a la teoría kripkena del significado10. Es decir. 7-19). y frente a otras posiciones muy fundamentadas e inte- resantes12. 166-169) con respecto al uso de los nombres propios que solo tienen referencia en enunciados existenciales. y que muchos autores ya han denunciado en Kripke11. de la semántica milliana (y si hiciéramos caso de los que identifican a Kripke con esta posición. nos llevaría muy lejos de las pretensiones de este trabajo. Searle (1990. También en el mismo sentido las más modernas. en el segundo caso. como mucho más cercana a la primera que no a la segunda posición. No entraremos ahora en la exposición y discusión de dichos problemas del millianismo. una que ya hemos denominado teoría de la referencia directa y otra que se ha llamado millianismo (García-Carpintero 1998. que se inclinarían por negar la viabilidad. Si entendemos de este modo la posición kripkeana. 21-44). críticas de Bach (1994. este no enuncia explícitamente que la adopte. 11 Por ejemplo. La primera trataría de lo que viene dado por la semántica de un término en la determina- ción de sus condiciones de verdad mientras que la segunda establece el tipo de conexión existente entre un término y su referente. aunque en muchos casos idénticas. podemos distinguir entre dos aproximaciones a la cuestión de la referencia. 12 Estamos pensando en Stalnaker (1998. a pesar de ser muy interesante. para defender dicha coherencia entre semántica y meta- semántica. ya que Kripke parece dar plena importancia a la cuestión referencial más que a las discusiones en torno a su teoría del significado. Lo defiende de los ataques al estilo searleano o dummettiano. Kripke podría evitar alguna de las críticas que arrastra el millianismo y que suman dificul- tades a los problemas que nosotros hemos planteado. por una parte. Una vez dicho esto. que muchos identifican sin más con la teoría de la referencia directa. [91] . calificada incluso de imposible. por extensión de la semántica kripkeana). La distinción que hace. a pesar de ser cierto que el autor no puede esconder su simpatía por la tesis milliana. y este artículo pretende tan solo ser una reconstrucción crítica de algunas de las tesis de nuestro autor acerca de la realidad y su metafísica. de identidad (donde aparece el clásico enigma fregeano de los enunciados de identidad con información cognitiva) o también el error que denuncia Wittgenstein en el silogismo 43 de sus Investigaciones de confundir entre un nombre y su portador y que da pie a absurdas confusiones y a introducir la contingencia de los hechos del mundo en el lenguaje (porque parece que si el mundo fuese destruido todavía podríamos emplear el lenguaje para describir la desolación reinante). su puro estar por el objeto. parece que la diferencia entres ambas posturas no es. mientras que por otra sí que lo es. pero en otro sentido 10 No lo haremos ahora. Este punto es importante porque. Este incluye una discusión en torno a las fuentes de la ilusión de rigidez que también merecería cierto comentario. es necesario resaltar un punto conflictivo que aparece al criticar las distinciones kripkeanas de los conceptos clásicos de necesidad y apriorismo.

de la que podemos prescindir en una expresión de un lenguaje sin que este se modifique y se convierta en otro lenguaje. Tan solo es suficiente para nuestros propósitos indicar que lo que encontramos tras estas afirmaciones es un punto incompatible con las tesis kripkeanas. por lo cual no profun- dizaremos en ella. Para que esto fuera posible (o correcto). Vicente y con una consecuencia crítica para aquellos que rechazan la derivación del esencialismo a partir de la teoría de la referencia directa (Salmon 1981. esencialismo y teoría de la referencia directa irían de la mano de manera mucho más clara de lo que algunos críticos parecen considerar. por una parte. o propie- dades esenciales de re. para dar cuenta de la comprensión de los términos singulares con referente objetivo que tiene el hablante. algo que Kripke estaría negando desde el principio. Que un objeto sea idéntico a sí mismo no significa que dicho objeto posea una propiedad que sea idéntica a sí misma en todo mundo posible.25 (2012 julio-diciembre): 83-98 . necesitaríamos apelar a nuestras propias expli- caciones acerca de la identidad. Pero. deberíamos decir que no porque de otra manera estaríamos de nuevo ante una modalidad de dicto). La raíz de dicha cuestión nos llevaría demasiado lejos. la cuestión importante —que va conectada con un cierto internismo del contenido y con un antirrealismo metafísico que topa frontalmente con lo que hemos venido indicando de Kripke— es que el argumento clásico de Frege sería la defensa de la necesidad (y de la suficiencia) del sentido. Derivar el esencialismo de la teoría de la referencia supon- dría concebirlo de modo gratuito ya que se incurriría en una falacia modal. Lo único que indicaremos aquí es que. Y en este sentido no se distinguiría tanto de la teoría de la referencia directa entendida de modo amplio. En este sentido podemos acudir a las críticas de Mellor de las que se hace eco Salmon (1981. un perfil general (el sentido) y uno individual (la referencia). y en consecuencia. o no. en contraposición con el millianismo.). como nosotros lo hemos estado haciendo en los últimos párrafos. 92). dependiendo de su marco conceptual? Si fuésemos fieles a Kripke. independientemente de cómo nos los representemos. ya que tan solo bajo una atribución de dicto de las propiedades como esenciales puede admitirse su transmundanidad. una propiedad extrínseca. de todos modos.Colomina Almiñana. Como ya comentamos al referirnos al esencialismo kripkeano en relación con las consecuencias de su [92] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. ¿no será esta una propiedad esencial. Pero. Juan José & Raga Rosaleny. ya que si para Frege la referencia es algo adventicio. 207ss. podemos entender el fregeanismo como una posición que defiende la existencia de dos tipos de valores semánticos que debemos atribuir a los nombres. es una propiedad intrínseca que permitiría hablar de propiedades esenciales de los objetos. para Kripke.

prehistó- ricos. etcétera. así como de su concepción de la ciencia. Pero todavía nos falta clarificar una duda relativa a la plau- sibilidad de la raíz misma de dicha noción. como el agua (o nos llevara a una implausible indagación hacia sus orígenes remotos. transubjetivo y transhistórico. El esencialismo cientificista como base de la teoría causal kripkeana Como sabemos. 4. la llevó hacia una nueva guerra mundial y la involucró en el exterminio del pueblo judío (entre otros horrendos sucesos). La plausi- bilidad de esta tesis pasaría por aceptar la más que sospechosa antropología metafísica que indica que las personas serían entidades permanentes e inde- pendientes de cómo fueran descritas o conocidas por nosotros. parecería que otra vez nos situamos en el plano transconceptual. Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos análisis de los enunciados de identidad. que nunca podría llevarse a cabo en condiciones adecuadas). Si primeramente atendemos a los nombres propios. debería parecernos problemático que alguien pudiera mantener que todo lo que sabemos acerca de Aristóteles sea falso y que en realidad Aristó- teles fuera un caporal austriaco que luchó en la Primera Guerra Mundial y después dirigió un partido político de extrema derecha que llegó a tomar el poder de Alemania. los dos últimos elementos del teorizar kripkeano en los que vamos a detenernos. el acto bautismal que inicia una cadena causal de comu- nicación y que permite transmitir el nombre de un hablante a otro hasta llegar al que ahora mismo lo emplea y puede referirse a algo e identificar a un único individuo a pesar de carecer de criterios y descripciones (o aunque los tuviera. No es tan solo que sea irrealizable la investigación que nos llevara hasta el establecimiento del bautismo de cualquier término de nuestro lenguaje ordinario. su fundamento en una supuesta realidad translingüística. que estos fueran todos erróneos) ha recibido ya una serie de críticas y de explicaciones que permiten que dicha imagen alternativa funcione mejor cuanto más lejos se sitúe del marco realista de pensamiento que encontramos en su trasfondo. de masa. un plano como el que se desprendía del análisis de la imagen alternativa kripkeana de la teoría causal de la referencia. la cues- tión parece igual. ni tampoco simplemente que resulte inverosímil la idea de que la referencia determinada por cierto acontecimiento introductorio se mantenga invariable a lo largo del [93] . hipótesis esta que articularía las intuiciones ordina- rias presentes en la obra kripkeana. 156-161). Pero. implausible (Moulines 1991. o más. como por ejemplo ‘Aris- tóteles’. si pasamos al polo de los términos generales.

que la identificación de determinada entidad como tal está siempre guiada por nuestros intereses.Colomina Almiñana. De hecho.25 (2012 julio-diciembre): 83-98 . algo que según Kripke no sería posible ni necesario porque es independiente del significado y de la referencia de una entidad. todo aquello que pretende negar. y lo hace muy a menudo. Vicente tiempo (desde los griegos hasta nuestros días. donde los procesos son graduales y globales (esta concepción del bautismo). La actividad filosófica no consiste tanto en elaborar una teoría sobre el cono- cimiento. el análisis kripkeano no es correcto porque el bautismo supondría todo aquello que sabemos de la entidad a bautizar. de las prácticas actuales acordadas. como pretende Kripke. 233) dirá que tal vez no es una necesidad teórica que los nombres entren de modo atomizado en nuestras transacciones lingüísticas (y para nuestros intereses aquí no sería tan esencial ver el cómo sino el qué se requiere para entender una práctica bautismal como tal). 250-1). pero que la identificación vendría posibilitada por la praxis humana y no por la contemplación de las esencias del mundo. 525). el tipo de entidad que hemos bautizado. es independiente de todo aquello que los hablantes puedan saber o creer. pero no lo parece del modo en que se hablaba hace siglos (Dummett 1980. Lo que realmente resulta inaceptable es que se olvide que para referirse a alguna cosa hace falta un marco conceptual que nos permita saber. presupondría las reacciones naturales de los humanos y el marco conceptual en el que tienen lugar. la realidad. [94] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 14 De hecho. 13 El lenguaje cambia. los indivi- duos que conocemos. estructurada en el lenguaje ordinario. de su término oro al nuestro)13. por ejemplo. nuestras conductas como seres humanos. proceso que corre parejo al de nuestra ordenación práctica del mundo entorno. ni que el hecho no se corresponda con la realidad del lenguaje. entonces. Una posible solución la aporta Blasco al decir que la identificación sería previa a la descripción. o ambos. Juan José & Raga Rosaleny. Donnellan (1974. como en elucidar la estructura categorial de la teoría que tenemos incorporada… Los individuos que aceptamos. del mismo modo que permita tener en cuenta nuestras reacciones naturales. pero esta no es una teoría elaborada en el marco de una actividad investigadora. por lo que parece razonable pensar que el hablante sea responsable de cómo emplea el lenguaje ahora. El bautismo presupondría. sino que es la teoría que. aprendemos en el propio proceso de aprendizaje del lenguaje. que intro- duce de manera espontánea y atomizada mecanismos de referencia14. La identificación de individuos pertenece al seno de una teoría y es relativa a ella: la teoría que la praxis social ha creado y que constituye el corpus teórico del lenguaje ordinario. son pues consecuencia de un compromiso ontológico… avalado… por las estructuras de nuestro comportamiento social (Blasco 1974.

Por supuesto. Conclusiones Al final de una de sus obras. 5. por tanto. tesis de la división social del trabajo lingüístico cuando presupone que los hablantes no comprenden cabalmente los términos de su propio lenguaje (ordinario). Pero todavía puede ser mucho más grave que tratemos de inflar esta concepción del conocimiento y la verdad con toda una [95] . y nuestras actitudes naturales propias de los seres humanos en que descansan dichas prácticas (y. debemos descartarla por no ser una buena respuesta). Podríamos decir que esta sustancia es la clase instanciada por (casi toda) una muestra dada. con el esencialismo del Putnam más kripkeano. 305 ss. y solo tras los descu- brimientos de la investigación científica de tales características dicho término designaría correctamente al oro. esta respuesta continúa presu- poniendo nuestro marco conceptual. pero al mismo tiempo. y por extensión. Los problemas de la filosofía kripkeana: la crítica a la autoidentificación de los objetos Pensémoslo a un menor nivel de abstracción. por lo que deberíamos tender a pensar que existe alguna perversión en la plausible. tales como agua. pero sin poseer ninguna de las propiedades manifiestas del agua. y solo en casos extremos recurriríamos a la opinión de un experto para que certifique nuestra impresión porque nuestro saber es insuficiente. necesitaríamos alguna característica de la referencia fijada anteriormente. con todas las argumentaciones y aseveraciones que expusimos cuando comentamos la extensión de la noción de designador rígido a dichos términos. y a la inversa (y no podríamos entender a nadie. para poder asegurar dicha muestra. en el ámbito de la ciencia. científico y ordinario. Ayer no habla en estos términos) de que si encontrásemos una sustancia con la composi- ción química H2O. Necesitaríamos una muestra para poder fijar la referencia del término oro. que en apariencia estaríamos atrapados en un círculo vicioso donde para poder fijar la referencia sería necesario haberla ya fijado.) su descontento con la teoría putnamiana respecto de la referencia de los términos de masa. manifiesta Ayer (1983. Una posible respuesta (Hong 1998. con el ejemplo del oro. nuestra división entitativa fruto de nuestras creencias y conocimientos. Es decir. y posiblemente acertada. no solo que es un líquido. que hiciera tal cosa). Una de dichas aseveraciones nos parece aquí en espe- cial ilustrativa. La mayoría de nosotros sabe muchas cosas del agua. que no fuera un filósofo tal vez. no podríamos denominarla agua. Nosotros tenemos la intuición (por supuesto. 92) a esta objeción pasaría por decir que el oro de las muestras podría tener otros muchos componentes aparte de los que tiene aquello que la mayoría de la gente nombra como oro.

25 (2012 julio-diciembre): 83-98 . Tal vez el error kripkeano sea haber asimilado el tipo de lenguaje de la lógica. 15 Todo esto debería aducirse a lo que ya hemos comentado acerca de la crítica a la teoría causal de la referencia. ¿no dependería de los intereses y conductas humanas varia- bles el modo en que los nombraríamos?15 Podríamos recurrir a Kuhn. o a Feyerabend. Juan José & Raga Rosaleny. Si. por lo que respecta a los enunciados de identidad como por lo que se refiere a la teoría de la referencia directa. 523-525). Su intención de dar carne filosófica a nuestras intuiciones. por lo que debe- ríamos abandonarla. que satisfarían todas las caracte- rísticas cotidianas de identificación y fueran prácticamente indistinguibles? (Dummett 1980. pero creemos que es suficiente con todo lo que hemos expuesto para poder establecer al menos la duda respecto de la plausi- bilidad de esta imagen alternativa y pretendidamente mejor y más cercana a nuestro uso del lenguaje cotidiano. ¿Sería plausible pensar que más adelante. en el agua. a grandes rasgos. tal vez no sea tan buena idea. Vicente serie de descubrimientos de la ciencia como conocedora de realidades (aunque sean a medio camino). tal vez mañana. por ejemplo. para establecer una crítica del convergentismo y del esencialismo realista de la concepción de la ciencia del binomio Kripke-Putnam. uno o ninguno. [96] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. sin marcas externas que lo indiquen. y la identidad varía según el tipo de entidad. se puede oponer algunas dificultades relevantes. y una concepción formal de la identidad como autoidentidad. lleguemos a saber que aquello que llamamos agua era en realidad el conjunto de dos sustancias químicamente distinguibles. con el lenguaje natural. ¿Qué deberíamos hacer en esta situación? ¿Cómo podemos plantearnos esta cuestión y decidir el curso que debería seguir dicho término antes de introducir el marco conceptual de la teoría química? Y como ya hemos dicho. donde los nombres pueden tener diferentes portadores. a la imagen kripkeana de la ciencia. y a nuestra práctica de la ciencia y a nues- tras intuiciones. sería más que recomendable sospechar del hilo conductor de sus pensamientos filosóficos.Colomina Almiñana. y a la teoría causal de la referencia o. una de ellas un elemento y la otra un compuesto. Pensemos.

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Argentina. Estos cambios parecen estar relacionados con las grandes extensiones geográficas de los problemas ambientales. Keywords: Logical empiricism.ar. mediante una fuerte influencia del empirismo lógico. .com. el experimento ha sido presentado como una vía indispensable para todas las disciplinas dedicadas al estudio de la naturaleza. historia de la ecología. Argentina. 1. experimento. the experiment has been presented as a fundamental way to study of nature since disciplines and sub-disciplines. Between 1930’s and 1950’s decades. 2. experiment. History of Ecology. Entre las décadas de 1930 y 1980. 3. One of the causes of this change may be the wide geographic scales of the ambient problems producing the replacement of manipulative experiments by mensurative expe- riments in Landscape Ecology. in 1980’s decade it is recognized significant changes in characterization and application of the experiments. durante la década de 1980 se reconocen cambios significativos tanto en la caracterización como en la aplicación de los experi- mentos. que han obligado al reemplazo de los experimentos mani- pulativos por los mensurativos. CONICET.com. ecología del paisaje. problemática ambiental. Palabra clave: empirismo lógico. A bstract In the XX century. Sin embargo. se incorporó el experimento como una herramienta metodológica fundamental en las investigaciones de la ecología. Correo electrónico: guillefolguera@yahoo. experiment was considered as a fundamental methodological tool in studies of Ecology. Recibido: 31 de mayo de 2012. The aim of this work is to study characteri- zation of the experiment and its epistemic effects over an area of knowledge of Ecology: Landscape Ecology. Ambiental problematic. Esta investigación fue financiada por los proyectos de investigación UBACyT X029 y UBACyT Cód. En el presente trabajo analizamos la caracterización que se ha dado durante el siglo XX de la experimenta- ción así como sus efectos sobre una subdisciplina de la ecología: la ecología del paisaje. Aceptado: 15 de noviembre de 2012. Landscape Ecology. 20020100100285. Correo electrónico: dipasquof@yahoo. Universidad de Buenos Aires. 4.ar. However. L a experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje1 Experimentation and its epistemic role in ecology: the case of landscape ecology2 Federico di Pasquo3 Guillermo Folguera4 R esumen Durante el siglo XX.

en la biología. Mellender de Araújo 2006). registrados y regularizados. Futuyma 1998). De este modo. la experimentación era implementada bajo el objetivo de la búsqueda de la “verdad”. logrando ajustarse así a algunos de los lineamientos del empirismo lógico. que tuvo su correlato científico en la necesidad de manipular y controlar.25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . pieza teórica fundamental a los fines de obtener el carácter de cientificidad tan preciado para los partidarios de la síntesis biológica. continuando esta tradición.. se reconoce una fuerte escisión entre “lo empírico” y “lo metafísico” (denostando al segundo y promoviendo al primero). Al respecto. de algún modo. el experimento ofrecía carac- terísticas anheladas como la repetibilidad.Di Pasquo. [100] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Según esta perspectiva. que el experimento se presentó como una herramienta indispensable para todas las disciplinas y subdisciplinas dedicadas al estudio de la naturaleza. Introducción Entre las corrientes de pensamiento que pueden reconocerse en la conforma- ción de la biología contemporánea. cabe la mención de uno de los que ha ocupado mayor cantidad de páginas tanto desde la biología como desde la filosofía de la ciencia: la injerencia de lo metodológico en la relación entre microevolución y macroevolución. Por ejemplo. Dentro del ámbito evolutivo. Bock 1970. Esta presencia tan marcada del empirismo lógico dentro de la actividad académica fue objeto de numerosas y diversas críticas al seno de la propia filosofía. Guillermo 1. sin dudas una de las más significativas ha sido el empirismo lógico. Así. fue señalada durante la segunda mitad del siglo XX la “imposibilidad” de la paleontología de presentar mecanismos evolutivos en contraposición a otras subdisciplinas tales como la genética de poblaciones (cf. Más aún. los estudios que no cumplan dicho requisito metodológico serían insuficientes para reconocer los mecanismos que den cuenta de los fenómenos asociados a la vida en diacronía. algunos de estos elementos comenzaron a ser revisados de manera parcial y fragmentada a partir de la década de 1970 (para profundizar en estos aspectos. dicha característica fue esgrimida como uno de los requisitos indispensables para la obtención de los mecanismos evolutivos. el elogio del experimento como vía metodológica preferencial. Federico & Folguera. Desde esta perspectiva. pero sus influencias continuaron de un modo notorio en las cien- cias naturales y. entre otros. Entre los aspectos que pueden considerarse como provenientes de dicha influencia aparece. los “hechos del mundo” debían ser detectados. imposible de realizar en sistemas de cierta complejidad o en disciplinas como la paleontología. “lo empírico”. De este modo. e. Numerosos ejem- plos pueden señalarse al respecto. Es en este contexto. en particular. cf.g..

Martinez 1995. como tampoco indagar sobre las distintas leyes conocidas (e.g. Con el fin de analizar la problemática mencionada. Por simplicidad. En el presente trabajo analizaremos la caracterización de la experimenta- ción y su rol epistémico dentro de la ecología y en particular. ecología científica o ecología disciplinar nos referimos a una de las áreas de la biología. el trabajo está subdividido en diferentes secciones. 6. siendo reemplazado por el denominado experimento observacional (o mensu- rativo). son distinguidos dos enfoques experimentales dentro de la ecología: el experi- mento controlado y el experimento observacional. acompañado de una notable proliferación de diferentes subáreas. en el ámbito de las investigaciones ecológicas conducidas sobre grandes dimensiones físicas. No se pretende indagar acerca de la distinción entre “causa” y “leyes causales”. la denominada ecología del paisaje. La quinta sección presenta dos aspectos de relevancia para la argumentación general del trabajo: por un lado. en una de sus áreas. 310. se señala desde entonces un desplazamiento del experimento controlado (o manipulativo). Sin duda una de las áreas en las que lo experimental ha cumplido roles epistémico sumamente significativos ha sido la ecología5. el cual ocupo un “rol” central en estas investigaciones. 4). Dicho análisis transitará el periodo comprendido entre la década de 1930 hasta la actualidad. en la medida que deja decidir sobre un conjunto de hipótesis alternativas (Boido. Nuestra hipótesis principal es que durante la década de 1980 se reconoce una fuerte disconti- nuidad tanto en la caracterización de la metodología experimental como en sus implicaciones epistémicas. En la siguiente sección. ha sufrido un fuerte desarrollo teórico y metodológico. A su vez. utilizamos la expresión “causa” en un sentido amplio. se pretende solo vincular el experimento controlado y la posibilidad que ofrece acerca del control de los eventos y el establecimiento de causas. 1998. La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje Si bien el área evolutiva ha sido una de las más analizadas respecto al rol episté- mico que ha cumplido el experimento. leyes estadísticas. resulta interesante destacar que el experimento puede ser empleado como un modo de acceder (a través de una sucesión de ensayos) a las causas de los fenómenos estudiados. es presentado el modo en que es caracterizada la experimentación en la propuesta del empirismo lógico. una situación similar puede rastrearse en diferentes disciplinas asociadas al estudio de lo viviente. Durante el siglo XX. [101] . de desarrollo. Por ecología. entre las implicaciones epistémicas. este desplazamiento tuvo asociado la dificultad de dar cuenta de las causas de los fenómenos indagados6. En la tercera sección se hace mención sobre el modo en que es incorporado el experimento a la ecología a partir de la década de 1930. 14-15). En la cuarta. en las últimas décadas. puede tener un “carácter de tanteo”. Por el contrario. 1999. etc.). A su vez. esta área del saber se ha centrado grosso modo en la indagación de las interacciones entre los orga- nismos y su ambiente (Begon et ál. es señalado brevemente un aspecto central de la denominada “crisis 5. A la vez. En relación a ello. En este sentido.

En particular. escrito por Rudolf Carnap. Al respecto. Finalmente. . en una primera aproximación puede señalarse que gran parte de los supuestos que han guiado las prácticas de las disciplinas correspondientes a las ciencias naturales durante el siglo XX tienen un origen embebido en la tradición del empirismo lógico. [102] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 9).25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . Este “rol” central del experimento controlado se debió (en parte) a que agrega. Although experiment plays many roles in science. Una de las características más salientes de este movimiento fue el de sostener un pensamiento fuertemente empirista. Der Wiener Kreis” (El punto de vista científico del Círculo de Viena). permitirían operativizar al empirismo. 125). 2. Guillermo ambiental” y la influencia que tuvo en la ecología disciplinar. . ésta presente en la investigación de todos los campos de las ciencia experimental” (Neurath et ál. [1929] 1995.Di Pasquo. describir. uno de los elementos metodológicos asociados a la constitución de la cientificidad es el experimento. la biología. son ofrecidas algunas reflexiones y perspectivas generales. clasificar. inventariar o experimentar. la concepción científica . en la medida que capturan. O bien: “Sólo la continua investigación de la ciencia experimental puede enseñarnos en qué grado el mundo es regular” (Neurath et ál. es decir. es analizado críticamente la aplicabilidad del experimento controlado en un área de la ecología (la ecología del paisaje). tal como fue adelantado. De aquí que las operaciones prác- ticas como registrar. . la psicología y las ciencias sociales (Ayer [1959] 1993. reconociendo que “en la base del conocimiento” se encuentran los datos empíricos (Klimovsky [1994] 2001. El método experimental y el empirismo lógico Tal como se ha adelantado. En este manifiesto se señalaban los “principales” problemas filosóficos de la matemática. titulado: “Wissenschaftliche Weltauffas- sung. 10). en el manifiesto de la década de 1929 se puede leer: “. Una ciencia sería propiamente empírica en la medida en que pudiera fundamentar el conocimiento obtenido mediante la experiencia. . medir. y por otro. a la detec- ción de los fenómenos. 474). el cual era caracterizado como opuesto al “metafísico”. Otto Neurath y Hans Hahn. la física. [1929] 1995. detectan o registran los fenómenos. 2). Para analizar la relación entre la experimentación y el empirismo lógico nos limitaremos al análisis del manifiesto que se presentó en 1929. Federico & Folguera. its classical role is testing hypotheses in controlled laboratory settings” (Cleland 2002. el control de las variables bajo estudio: “Experimental research is commonly held up as the paradigm of «good» science.

La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje

Hasta aquí hemos podido reconocer la relevancia de la aproximación expe-
rimental dentro del empirismo lógico. En la siguiente sección analizaremos
cómo incidió el elogio de lo experimental en la ecología (en tanto disciplina
científica) durante el siglo XX.

3. El método experimental en la ecología disciplinar:
entre 1930 y 1980

Iniciado el siglo XX la ecología, como ámbito disciplinar de la biología,
comenzó a incorporar dentro de su metodología a los experimentos a partir
de las influencias dadas por el empirismo lógico (Lodge et ál. 1998, 218).
Desde entonces, es posible reconocer a grandes rasgos tres etapas diferentes en
cuanto a la caracterización de la metodología.
En el primer período, comprendido entre 1930 y 1950, tienen lugar una serie
de experimentos considerados por algunos autores como los primeros de la
disciplina (Hairston 1989, 56; Krebs 1988, 143). Generalmente se reconoce
que estos primeros ensayos fueron realizados por el soviético Georgii Frantse-
vich Gause, quien supo formular la ley de exclusión competitiva basándose en
los resultados de dichos experimentos (Lawton 1995, 328). Los mismos fueron
posibles a partir de la cría de dos especies de paramecios en el contexto del
laboratorio (Paramecium aurelia y Paramecium caudatum). A grandes rasgos,
eran tres las metas de estos primeros ensayos: determinar el crecimiento pobla-
cional de una especie según la disponibilidad de alimento, detectar los efectos
de la competencia entre dos especies, y estudiar la relación entre su predador
y su presa en el tiempo (Dajoz 2002, 175; Mcintosh [1985] 1995, 174-175).
La segunda etapa la podemos datar entre las décadas de 1950 y 1980. Es aquí
cuando la ecología comenzó a integrarse al proyecto del empirismo lógico, en la
medida en que incorporaba el experimento como una herramienta metodoló-
gica fundamental en las investigaciones de la disciplina a la vez, se aproximaba
al modelo de ciencia “dura” heredado de la física (Núñez et ál. 2008, 15-16;
Núñez 2008, 42-43; De Laplante 2004, 11). Algunos autores sugieren que
esta implementación del experimento es lo que permitió la “maduración” de
la ecología. Por ejemplo, según Kingsland, “The origins of ecology as a science
began with the application of experimental and mathematical methods to
the analysis of organism-environment relations, community structure and
succession, and population dynamics” (1991, 1). A su vez, Rosenzweig en
1976 mencionaba: “. . . as sciences mature they develop a hypothetico-deduc-
tive philosophy. They progress by generating hypotheses and disproving them

[103]

Di Pasquo, Federico & Folguera, Guillermo

in controlled experiments. It is my opinion that such a maturation is now
underway in ecology” (citado en Mcintosh 1982, 3). A la vez que se reconocía
el rol general de la experimentación en la ecología, fueron presentados los
primeros diseños experimentales conducidos a campo (Hairston 1989, 56;
Krebs 1988, 143). En dichos experimentos se consideraban (en general) dos
sitios de muestreo (e.g., dos lagos) (cf. Hasler et ál. 1951). Mientras uno de los
sitios era considerado como “control”, al otro se le aplicaba algún tratamiento.
Posteriormente, se comparaban ambos sitios en busca de alguna diferencia
significativa. En caso de que efectivamente se la registrara, el investigador
se encontraba en condiciones de asociar el cambio detectado con el trata-
miento implementado. Siguiendo esta tendencia, George Edward Pelham
Box y George C. Tiao, en 1965 y en 1975, desarrollaron otro diseño expe-
rimental denominado “Before-After”, donde se registraban los datos de un
solo sitio, antes y después de un impacto ambiental o de una perturbación no
controlada. En estos casos se comparaban los datos que habían sido tomados
antes de la perturbación contra los datos recogidos después de la misma. Sin
embargo, cabe señalar que en estos diseños no se contemplaba ningún control.
Fue Roger Harrison Green, alrededor de 1980, quien intento resolver dicho
inconveniente con un nuevo diseño, conocido como: “Before-After-Control-
Impact”. En este caso se consideraban muestras de dos sitios diferentes (uno
de los cuales era el control) antes y después del impacto (o de la perturbación)
(Miao et ál. 2009, 6). Este último diseño contemplaba no solo el seguimiento
de un sitio antes y después de una perturbación, sino que permitió también
su comparación con un sitio control. Finalmente, la tercera y última etapa
puede reconocerse desde la década de 1980 hasta la actualidad. En ésta se
alertaba sobre las diferencias de dos enfoques experimentales: el experimento
manipulativo (o controlado) y el experimento mensurativo (u observacional)7.
En la próxima sección, desarrollamos ambos enfoques destacando en qué se
complementan, en qué difieren y cuáles son algunas de las implicaciones epis-
temológicas que sobrevienen de su aplicación.

7. En el presente trabajo nos limitaremos a analizar la primera gran división (manipulativo-mensurativo). Sin
embargo, para una profundización del tema, cf. Eberhardt & Thomas (1991). Aquí los autores reconocen
ocho diseños experimentales distintos. Por un lado, aquellos donde interviene el investigados: experimento
con replicas; sin replicas y “modelización” y por otro, aquellos donde el investigador no interviene: análisis
de intervención; estudios observacionales; estudios analíticos; estudios descriptivos y por último, análisis de
patrones.

[104] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12.25 (2012 julio-diciembre): 99-120

La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje

4. L a ruptura de la década de 1980: el experimento mani-
pulativo y el experimento mensurativo en la ecología

4.1. Diferencias entre el enfoque manipulativo y mensurativo
El experimento en ecología contiene una serie de características “deseables” las
cuales fueron detalladas en un artículo de gran importancia para la disciplina:
“Pseudoreplication and the design of ecological field experiments”, presentado
por Stuart Hurlbert en 1984. En este trabajo se señala:
A full description of the objectives of an experiment should specify the
nature of the experimental units to be employed, the number and kinds of
treatments (including “control” treatments) to be imposed, and the properties
or responses (of the experimental units) that will be measured. Once these
have been decided upon, the design of an experiment specifies the manner in
which treatments are assigned to the available experimental units, the number
of experimental units (replicates) receiving each treatment, the physical arran-
gement of the experimental units, and often, the temporal sequence in which
treatments are applied to and measurements made on the different experi-
mental units (Hurlbert 1984, 188).

Según Hurlbert, con el fin de realizar un experimento controlado, entre
otros requisitos se debe poder definir la unidad experimental, determinar
el número necesario de éstas (las réplicas), decidir el número tratamientos
(entre ellos el control), decidir la/s variable/s explicativa/s y la variable expli-
cada. Así, a la vez que se presentaban las condiciones necesarias que un
experimento controlado debería cumplir, eran excluidos los diseños experi-
mentales que no contemplaban esos elementos. Por ejemplo, Hurlbert critica
los diseños “Before–After–Control–Impact”, los cuales carecían de réplicas
independientes (Miao et ál. 2009 6). Fue a partir del artículo de Hurlbert
que se distinguiría, muy a grandes rasgos, las diferencias entre dos enfoques
experimentales usualmente utilizados en la ecología: los experimentos mensu-
rativos (u observacionales) de los experimentos manipulativos (o experimentos
controlados):
Two classes of experiments may be distinguished: mensurative and manipula-
tive. Mensurative experiments involve only the making of measurements at one
or more points in space or time; space or time is the only “experimental” variable
or “treatment.” Tests of significance may or may not be called for. Mensurative
experiments usually do not involve the imposition by the experimenter of some
external factor(s) on experimental units. If they do involve such an imposition,
. . . all experimental units are “treated” “identically”. (Hurlbert 1984, 189)

[105]

aquello que se considera como proceso a un nivel dado (ej. and has as its goal the making of one or more comparisons.Di Pasquo.25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . 2007. Para ello. más bien. Federico & Folguera. entidades recurrentes. Guillermo En cuanto al experimento manipulativo Hurlbert agregaba: Whereas a mensurative experiment may consist of a single treatment. 69. 69. La distinción entre patrón y proceso no está siempre del todo clarificada. Marone & Bunge 1998. 35). las diferencias señaladas entre el experimento manipulativo y el mensu- rativo en la ecología. un cambio de abundancia en la sp. el proceso de extinción de la sp. 4. Wiens 1989.2. 20). 2007. En principio. • Mecanismo: tipo especial de proceso en donde un conjunto de causas que refieren a una interacción directa se traduce en un fenómeno (adaptado de Pickett et ál. entidad o relación de interés para el ecólogo) (adaptado de Pickett et ál. controlar los procesos de observación (Eberhardt & Thomas 1991. mientras que el segundo permitía. Implicaciones epistemológicas de los enfoques experimentales Resulta interesante analizar algunas de las implicaciones epistémicas de las dos aproximaciones presentadas.1 de n a 0) (cf. si consideramos las definiciones mencionadas en relación con los dos enfoques presentados (manipulativo y 8. Así. 2007. suceso. Estos fenómenos pueden estar o no relacio- nados causalmente (por fenómeno entendemos: cualquier evento. • Proceso8: conjunto de fenómenos en donde los acontecimientos se suceden en el espacio y en el tiempo. relaciones replicadas o trayectorias regulares e irregulares registradas en espacio y tiempo (adap- tado de Pickett et ál. descansaba sobre la idea de que el primero permitía controlar un fenómeno (o un evento). 69. Marone & Bunge 1998. “proceso” y “mecanismo” desde la ecología: • Patrón: eventos repetidos. Marone & Bunge 1998. The defining feature of a mani- pulative experiment is that the different experimental units receive different treatments and that the assignment of treatments to experimental units is or can be randomized (Hurlbert 1984. En las caracterizaciones anteriores se puede notar que es el mecanismo (y no el proceso) el que remite propiamente a las causas que darían cuenta de los fenómenos ecológicos indagados.1) puede resultar en un patrón a otro nivel (ej. Ahora bien. [106] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 35). 54). 190). veamos previamente en qué sentido se suelen entender los conceptos de “patrón”. a mani- pulative experiment always involves two or more treatments. 35).

hay una diferencia cualitativa entre los enfoques señalados. estudiarlo. en general. 140). Though we use two isobaths (or “treatments”) and a significance test. 111). experimento comparativos mensurativos). La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje mensurativo). Más aún. En cambio. We are simply measuring a property of the system at two points within it and asking whether there is a real difference (“treatment effect”) between them” (Hurlbert 1984. descomponer o sondear un mecanismo para conocerlo. se sostiene que estos diseños tampoco pueden ser considerados experimentos en sentido estricto. el investigador no interviene “imponiendo” tratamientos (Peters 1993. nada impide que se postulen hipótesis referidas a mecanismos (o procesos) ecológicos que luego son puestos a prueba por medio de un experimento mensurativo (u observa- ción controlada). por medio del experimento mensurativo se intenta. we still have not performed a true or manipulative experiment.g. Es decir. Dado que la simple aplicación de un trata- miento a una unidad experimental no supone la reproducción y estabilización de un fenómeno (o de un evento): We can call this a comparative mensurative experiment. es importante reconocer que la imposibi- lidad de manipular un mecanismo no inhabilita su postulación hipotética y posterior corroboración mediante la observación. logra reproducir un fenómeno (o un evento) de interés para obtener otro (Nagel [1961] 2006. se debe reconocer que desde una perspectiva epistemoló- gica. admite la “detección” de forma inequívoca del efecto que tienen los tratamientos sobre las unidades experimentales (Peters 1993. Es decir. Es por ello que en el experimento mensurativo resulta imposible analizar. Tal manipulación permite establecer relaciones causales entre las unidades tratadas y los trata- mientos. estabilizando y manipulando presuntos mecanismos). Mientras el experimento manipulativo permitiría elegir entre hipótesis alternativas y profundizar sobre las causas (reproduciendo. 137). es decir. registrar patrones fenomé- nicos desde los cuales podría inferirse (y no reproducirse) el/los mecanismos o procesos actuantes. resulta claro que el experimento controlado permite “fijar” rela- ciones entre dos fenómenos distintos en tanto y en cuanto. De este modo. 189).. el experimento mensurativo sólo admitiría la elección [107] . desde la postura dominante dentro de la ecología. manipularlo y de ahí. en el caso del experimento mensurativo no hay una manipulación de los fenómenos y mucho menos una reproducción de los mismos. Ahora bien. Y aun cuando en algunos diseños (generalmente conducidos a campo) se incluye algún tipo de tratamiento que implica alguna manipulación (e. el experimento controlado “ofrece” la posibilidad de reproducir un presunto mecanismo. En este punto.

desde la posición hegemónica de la ecología. the same formal mathematical procedures might be employed. Los enfoques manipulativo y mensurativo como complementarios Acabamos de señalar cómo. mientras que en los experimentos manipulativos a campo se señala su imposibilidad: Field experiments show the manipulate factor may have its presumed effect in a more natural setting. Con todo. En relación al control de las variables en el laboratorio Peters (1993. 137) señala la posibilidad de identificar hasta un solo factor entre un conjunto de variables que permanece constante. el experimento manipulativo llevado a cabo en el campo (y no en el laboratorio) encontró importantes dificultades en su aplicación: Aunque es cierto que la experimentación es una de las avenidas más efectivas para establecer relaciones de causalidad. la dificultad de “profundizar” en las causas de los fenómenos indagados. but the two approaches differ markedly in the relative strengths of inferences as to cause and effect” (1991. O dicho de otra manera. implicaría por los motivos recién expuestos. but these results are suspect because uncontrolled variations may induce chance 9. 246). en el proceso de descubrimiento. el experimento controlado da lugar al análisis de las causas que se traducen en un fenómeno. procesos o patrones). Por lo demás.25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . al comparar ambos enfoques (manipulativos y mensurativos). Eberhardt & Thomas mencionan: “In many respects. en la medida en que no permite manipular un fenómeno para obtener otro. el reemplazo del experimento manipulativo por un enfoque mensurativo (tema que justamente abordaremos en la quinta sección). las propias características del experimento manipulativo dan lugar al sondeo de mecanismos. no aseguraría el estableci- miento de las causas. 4. Federico & Folguera. Es decir. al garantizar la reproducción de un fenómeno o un evento en condiciones controladas. 54). Una diferencia que se supone entre la experimentación controlada en el labo- ratorio y en el campo.3. la continua aplicación del experimento mensurativo. no está del todo exenta de problemas en su aplicación del mundo real. es que en el primero “todas” las variables pueden ser controladas9. despite the uncontrolled variations of other factors. De aquí que dichos experimentos sea especialmente útiles en la detección de diversas vías causales. De aquí que. Las interacciones indirectas y el mutualismo competitivo dificultan el esclarecimiento de relaciones causales (Jaksic & Marone 2007.Di Pasquo. [108] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Guillermo entre hipótesis competidoras (se traten estas de hipótesis referidas a meca- nismos.

such experiments always risk confounding the manipulation with some correlate (Peters 1993. Poste- riormente. Por lo mencionado es que se acepta cierta rela- ción de complementariedad entre ambos enfoques (Lodge et ál. confluiría en la idea de que las acciones humanas devastan el planeta en toda su globalidad: “. la ecología del paisaje y el experimento manipulativo 5. 4). alcanzó distintos sectores de las sociedades industrializadas (científicos. regional y local” (Cornejo et ál. 2011. Peters 1993. un aspecto común de las sociedades industrializadas será su capacidad de degradar la naturaleza a escalas espaciales nunca antes concebidas (di Pasquo et ál. 7-8. Estados. por ejemplo. académicos. etc. 1998. empresariales. Bramwell 1992 [1989]. La ecología disciplinar y el aspecto “global” de la crisis ambiental En un periodo de tiempo relativamente corto (que comprende desde 1960 a 1980. . se puede considerar un experimento mensurativo a campo donde. 28-29.1. L a crisis ambiental. 2007. 219). a pesar de la diversidad en sus diferentes vertientes. Así. 8-9. se busca establecer una correlación entre dos variables. Revisado brevemente los dos enfoques que han caracterizado a la experimen- tación en la ecología a partir de la década de 1980. La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje colinearities and erroneous attribution of the significance. 111). por sí solo. se ensayan experimentos manipulativos en el laboratorio (o en el campo) para intentar “acceder” a los posibles mecanismos involucrados (en caso de que los hubiera) (Smith & Smith 2001. el experimento controlado en el campo encuentra difi- cultades adicionales (en comparación con su aplicación en el laboratorio) respecto del esclarecimiento de relaciones causales. 255). . existe una jerarquía de problemas ambientales que ejercen influencia a nivel planetario.). en la siguiente sección indagaremos el modo en que irrumpió la problemática ambiental en el seno de esta disciplina. Since there is an infinite number of factors and variables in field experiments. que él mismo actúe efectivamente en la naturaleza (Jaksic & Marone 2007. aproximadamente) el “mensaje ecologista” que alertó acerca de la degra- dación ambiental. 5. Según esta posición. Es decir. 2001. [109] . Parry et ál. A ello. se le agregó que la constatación de cierto mecanismo detectado en el contexto del laboratorio no implica. Esta toma de conciencia “setentista”. 138). 140).

2008 116. 2001[1984] 33-34. a pesar de las dificul- tades señaladas. Ello se debió. Otras definiciones agregaron que el paisaje se caracterizó fundamentalmente por la heterogeneidad espacial. Este es el caso de la ecología del paisaje (Ver: Andersen 2008 o Mcgarigal y Cushman 2002). 134). La escala espacial es la dimensión física del área geográfica. Resulta interesante destacar que la extensión de un paisaje puede variar entre 10 y 100 Km² aproximadamente. 10. con la consolidación disciplinar de la ecología del paisaje11 entre 1970 y 1980. Burel y Baudry 2004[1999] 12. . En general. Es decir.Di Pasquo. mientras que una región está formada por una combinación de paisajes. Smith et ál. a la ecología se le presentó un nuevo desafío que se sumaba a la mencionada dificultad de la implementación del experimento manipulativo en el campo: los problemas de la implementación del experimento manipulativo sobre grandes regiones geográficas10. entendemos que un área geográfica “amplia” se corresponde con una escala espacial “amplia”. ¿de qué modo la problemática ambiental pudo afectar la aplicabi- lidad del experimento controlado en la ecología disciplinar? Aceptada la idea de que los problemas ambientales pueden descansar sobre grandes extensiones geográficas. 27) y Matteucci (1998. el experimento manipulativo se mostró insuficiente y. más o menos fragmentados. 12. Naveh y Liberman. Véase Bailey (2009. a que el paisaje se representó como un conjunto de elementos. 228). [110] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. 43). en aquellas áreas de la ecología que se caracterizan por abordar investigaciones en escalas espaciales amplias. Neilson 2005 167-168. Federico & Folguera. es relativamente sencillo entender dicha conexión. el paisaje fue entendido como: “A mix of local ecosystem or land use types is repeated over the land forming a landscape. Véase Burel & Baudry ([1999] 2004. Sin embargo. sobre todo. which is the basic element in a region at the next broader scale . Dicho obstáculo se ha puesto en evidencia. 2011. en la medida en que permitía “profundizar” sobre las causas que se “traducen” en los fenómeno indagados. a la relevancia que han tomado los problemas ambien- tales (Odum y Barrett 2008 9. el experimento manipulativo adquirió cierto “privilegio” en comparación al mensurativo.25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . A continuación. De este modo. Turner et ál. Turner 20051968. 2001 7). en algunos casos. 24).2. directamente inviable12 . En efecto. indagamos el eje central de la tesis propuesta: la insuficiencia del experimento manipulativo en el contexto de esta subdisciplina de la ecología.” (Forman 1995. mucho autores del ámbito de la ecología disciplinar coinciden en que la atención sobre dichos fenómenos se debe principalmente. 11. En este sentido. 5. El experimento manipulativo y la ecología del paisaje Tal como mencionamos en las secciones anteriores. Guillermo Ahora bien. y de las investigaciones conducidas sobre grandes extensiones geográficas (di Pasquo et ál. a la ecología se le “introduce” el inconveniente de atender fenómenos que “actúan” sobre amplias escalas espaciales. . principalmente.

se observó que más del 65% de las investigaciones se condujeron sobre escalas gruesas mientras que en menos del 10% de éstas se realizaron estudios expe- rimentales. and more employment of mathematical and statistical approaches. En otro trabajo titulado “Comparative evaluation of experimental approaches to the Study of habitat fragmentation effects”. there are other important limitations related to issues of scale. and Ecological Applications from January 1995 through January 2000. This disqualifies many important large-scale phenomena from manipulative experiments. La autora analizó el porcentaje de investigaciones que descansaron sobre escalas amplias (más de 100km2) y el uso del experimento manipulativo en esos trabajos. en los trabajos publicados entre 1998 y 2005. . 1987– 2005” (2008). destacan: In addition to difficulties related to control and replication. There are practical limits to the area that can be manipulated in field experiments. only 13 studies used manipulative treatments. sus resultados indicaron que en el período que comprende entre 1987 y 1997. Also. but few are using manipulative designs that lead to the stron- gest inferences. 129). La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje En un trabajo titulado “Research in the journal Landscape Ecology. highlighting the difficulties of conducting manipulative experiments as described earlier (McGarigal & Cushman 2002. En términos generales. los autores Kevin McGarigal y Samuel Cushman mencionan: Our task was to review recent fragmentation literature to provide feedback to researchers on the effectiveness of recent fragmentation field research. methodological and GIS approaches. el 40% de las investigaciones fueron realizadas sobre escalas amplias. a more spread out distribution of study scales. The lack of experimental studies continued through Volume 20 (Andersen 2008. Barbara Andersen realizó una revisión de los artículos publicados en la revista Landscape ecology (que comprende desde el 1° volumen publicado en 1987 hasta la publicación del volumen número 20 en el 2005). A su vez. 339). more use of descriptive. at [111] . A su vez. and to provide suggestions to strengthen it. We reviewed a total of 134 papers on habitat fragmentation published in the journals Conservation Biology. . . . En palabras de la autora: There was a modest increase in papers addressing sociological subjects. mientras que menos del 1% realizó experimentos controlados (o manipulativos). . These results indicate that many researchers are using experimental approaches to study fragmentation. Furthermore. >75% of the experiments were mensurative in design. . Landscape Ecology.

There is conflict between the need to replicate and the need to study processes at appropriately large scales. a la dificultad de controlar y replicar un evento se le agrega la limitación práctica de poder manipularlo. we propose that landscape ecologists take greater advantage of natural field experiments [or mensurative experiments] (Hargrove & Pickering 1992. One cannot do classical experimentation unless one can replicate the treatment. cuando este descansa sobre un área grande (es decir. Por ejemplo: We question whether classical experimentation is adequate for real progress in landscape or regional ecology. the practical and logistical difficulties of implementing large- scale treatments are avoided altogether. entre estas. A la vez.Di Pasquo. En relación con ello. el reemplazo del experimento manipulativo por el mensurativo conllevó a la idea de una [112] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. Federico & Folguera. En una primera aproximación a las referencias citadas. Guillermo large scales there is a decided limit to the range of manipulations and controls that can be utilized. Asimismo. tal como en el caso de la ecología del paisaje. Otros autores se han referido al experimento manipulativo (en el contexto de la ecología del paisaje) para señalar su insuficiencia. . real-world systems. 338). que puede reconocerse claramente lo mencionado: el experimento mensurativo ocupó un “rol” central en aque- llas investigaciones conducidas sobre dimensiones físicas amplias: Mensurative experiments offer a means of overcoming some of the impor- tant limitations that we have discussed for manipulative experiments. 488).25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . el experimento mensurativo se ha visto “favorecido” en el contexto de la ecología del paisaje. el experimento mensurativo ha sido (al menos en parte) una solución metodológica “realista” para aquellas áreas de la ecología que involucran un amplio espectro de escalas espaciales. entendemos que la evidencia presentada permite sostener el abandono del experimento controlado en el contexto de las inves- tigaciones conducidas sobre amplias escalas espaciales. (McGarigal & Cushman 2002. Most importantly. De aquí. se puede reconocer la siguiente posición: la imposibilidad de manipular la naturaleza crece en la medida en que aumenta la escala espacial analizada (Odum & Barrett 2008. Contrariamente. 338-339). Según esta posición. sobre una dimensiones físicas amplias). mensurative experiments are the only feasible approach (Mcgarigal & Cushman 2002. For many fragmentation questions. 251). las correspondientes con dimensiones físicas grandes. because they are applied to unmanipulated. due to issues of scale and scope. Because of the difficulties in doing controlled field experiments at regional scales. . Mensurative experiments have the highest realism and generality. .

en el ámbito disciplinar de la ecología. En relación con la ruptura de otros aspectos epistemológicos de la ecología con el empirismo lógico ver Quenette & Gerard (1993. desarrollados dentro de la disciplina: el enfoque manipulativo (o experimento controlado) y el enfoque mensurativo. Por el contrario. el experimento fue un elemento metodológico fuertemente “anhelado” y la “intención” por parte de aquellos científicos fue incorporarlo. La experimentación y su rol epistémico en la ecología: el caso de la ecología del paisaje dificultad en cuanto a la sondeo de las causas de los fenómenos ecológicos indagados. entendido en un sentido estricto (el cual supone el control y la manipulación de un fenómeno) resultaba impracticable en aquellas investigaciones realizadas sobre regiones geográficas grandes. Ahora bien. 361). volvamos sobre dicha discontinuidad y analicemos más cuidadosamente tanto su naturaleza como algunas de sus consecuencias en la actualidad. Recordemos que entre las décadas de 1930 y 1980. 6. a partir del quiebre mencionado. Posteriormente. En este sentido. el quiebre sugerido se opone. la ecología del paisaje (una importante área del conocimiento de la ecología) se alejó de aquellos estándares de “cientificidad” al reconocer que el experimento controlado resultaba insuficiente e impracticable en aquellas investigaciones 13. en la cual el experimento (entendido en un sentido estricto) permitía operativizar dicha filosofía. Discusión Luego del recorrido trazado. fueron reconocidas las diferencias entre dos enfoques experimentales. Éste último ocuparía un “rol” secundario hasta finales de la misma década. constituyéndose como una herramienta esencial para toda disciplina que fuese considerada empírica. [113] . Las transformaciones que hemos señalado durante la década de 1980 no implicaron alteraciones únicamente al seno de la ecología disciplinar. cuando comenzaba a reconocerse que un experimento. la aproximación experimental había “acercado” a la disciplina a los estándares de “cientificidad” impuestos para las ciencias deno- minadas “duras”. resulta oportuno volver a la hipótesis sugerida en la primera sección. para mediados de 1980. dada por el empirismo lógico13. confronta y objeta fuertemente con aquella tendencia iniciada a comienzos del siglo XX. en la cual se reconocía una “fractura” durante la década de 1980 en cuanto a la conceptualización del experimento en la ecología y de la caracterización de sus implicaciones epistémicas. Sin embargo. en el ámbito de la ecología.

El primero. 2001. en el caso de la ecología del paisaje. en condiciones controladas. De aquí. De este modo. sobre la posición que propugna por una complementariedad de ambos enfoques “ubicando” el enfoque mensurativo en un lugar secundario. el abandono del enfoque manipulativo se vincula únicamente con las investigaciones conducidas sobre grandes dimensiones físicas. Así. se establece la idea de que los fenó- menos ecológicos operan dentro de un rango de escalas espacio-temporales (Burel & Baudry [1999] 2004. ¿cómo se comprende que una disciplina del ámbito de las ciencias “duras” concediera (en algunas de sus áreas15) el desplazamiento del experi- mento controlado? Al respecto. De aquí en adelante. dos motivos no excluyentes que dan cuenta de este singular proceso pueden ser sugeridos. ecología de poblaciones.g. En este sentido. La ecología del paisaje trabaja sobre una multiplicidad de escalas espaciales. estuvo acompañado de consecuencias epistémicamente negativas. Ahora bien.Di Pasquo. [114] Revista Colombiana de Filosofía de la Ciencia 12. se señaló que los experimentos mensurativos no podían sondear o bien profundizar en los mecanismos ecológicos actuantes. que el enfoque mensurativo no logre dar lugar al análisis de las causas que se traducen en los fenómenos indagados. Y ello se realizó a pesar de la adjudicación de dos elementos negativos. La macroecología es otra de las áreas de la ecología en las cuales pareciera que también se ha optado por el experimento mensurativo (Brown 2003 [1995]). tal como habría sido concebido por el empi- rismo lógico. ecología de comuni- dades y ecología de ecosistemas) las cuales descansaron (y aún lo hacen) sobre el experimento manipulativo o bien. Federico & Folguera. el experimento mensurativo ocupó un lugar central. Guillermo conducidas sobre escalas espaciales amplias14. puede reconocerse al seno de la disciplina que desde fines de 1970 y comienzos de 1980 emergen tanto la noción de escala (espacial y temporal) como la denominada teoría jerárquica (Schneider 2001. Turner et ál. es que el experi- mento mensurativo pareció vincularse más con un muestreo o una observación sistemática de la naturaleza. señalados por la corriente de pensamiento dominante dentro de la ecología. 36-37). A partir de la incorporación de estas estrategias teóricas.. 552). los fenómenos ecológicos deberán ser indagados en la dimen- 14. ecología del comportamiento. que con un experimento en un sentido estricto (Eberhardt & Thomas 1991. este recorrido subdis- ciplinar la diferenció fuertemente de las clásicas áreas de la ecología (e. Las transformaciones sugeridas sobre la dimensión metodológica parecen haber estado íntima- mente relacionadas con la propia dimensión teórica de la ecología disciplinar. 54). A su vez. El segundo. 15. Contrariamente. En tanto y en cuanto no permiten su reproducción y su “desintegración”. 81-82. El primero. se encuentra vincu- lado a la dinámica “interna” de la propia disciplina.25 (2012 julio-diciembre): 99-120 . es que el reemplazo del experimento manipulativo por el mensurativo.

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Vol. XII No. 25 • 2012 julio-diciembre ISSN 0124 .4620 Revista Colombiana de FILOSOFÍA DE LA CIENCIA PROGRAMA DE FILOSOFÍA .