EL OTRO YO de Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas,
hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando
Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.
El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente ,
se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse
incómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando
no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de
los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando
despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué
hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Éste no dijo nada, pero a la
mañana siguiente se había suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó
que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa
vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente
estalló en risotadas.
Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el
muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y
saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del
esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía,
porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

LOS BOMBEROS de Mario Benedetti

Olegario no sólo fue un as del presentimiento, sino que además siempre estuvo muy orgulloso de su
poder. A veces se quedaba absorto por un instante, y luego decía: "Mañana va a llover". Y llovía.
Otras veces se rascaba la nuca y anunciaba: "El martes saldrá el 57 a la cabeza". Y el martes salía el
57 a la cabeza. Entre sus amigos gozaba de una admiración sin límites.
Algunos de ellos recuerdan el más famoso de sus aciertos. Caminaban con él frente a la
Universidad, cuando de pronto el aire matutino fue atravesado por el sonido y la furia de los
bomberos. Olegario sonrió de modo casi imperceptible, y dijo: "Es posible que mi casa se esté
quemando".
Llamaron un taxi y encargaron al chofer que siguiera de cerca a los bomberos. Éstos tomaron por
Rivera, y Olegario dijo: "Es casi seguro que mi casa se esté quemando". Los amigos guardaron un
respetuoso y afable silencio; tanto lo admiraban.
Los bomberos siguieron por Pereyra y la nerviosidad llegó a su colmo. Cuando doblaron por la calle
en que vivía Olegario, los amigos se pusieron tiesos de expectativa. Por fin, frente mismo a la
llameante casa de Olegario, el carro de bomberos se detuvo y los hombres comenzaron rápida y
serenamente los preparativos de rigor. De vez en cuando, desde las ventanas de la planta alta,
alguna astilla volaba por los aires.
Con toda parsimonia, Olegario bajó del taxi. Se acomodó el nudo de la corbata, y luego, con un aire
de humilde vencedor, se aprestó a recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

teléfono 90948. gruñó ella y me dejó en el zaguán. Maldonado 1346. don Celso. pero sólo como. dije. el hijo mayor. que el único tesoro que tenemos los pobres es la honradez y basta. más callado que el cine mudo. 0 sea que el muchacho se impresionó. No tolero porquerías. Y menos todavía el patrón. Tenía cara de caballo y cofia y delantal. Estábamos a veintitrés y yo precisaba como el . vamos. con cara de malandra y ropas de Yriart. "Ya lo sé". mirando las baldosas. "Vengo por el aviso". "Hay otra muchacha" había dicho la Vieja. Me han dicho que en Buenos Aires hay un doctor japonés que arregla eso. con esa bruta panza de tres papadas y esa metida con los episodios. había. No así la hija. Me callé la boca pero se la guardé. "¿Edad?" "Diecinueve." "¿Celia qué?" "Celia Ramos. "Así me gusta. Fue ese segundo golpe el que cambió mi vida. pormigo misma. jugando al tenis en Carrasco y desparramando fichas en el Parque Hotel. cuando apareció la señora y nos miró como a cadáveres. así que nada de sonrisitas ni de mover el trasero. Es que la vieja parecía verle a una hasta el hígado. bah) se puso de ojos vidriosos y cada día más ligero de manos. trabajo de mula. y además mi hija y yo ayudamos. Heredé de mi padre. "Yo y mi hija ayudamos". de modo que cuando el tres de junio (fue San Cono bendito) cayó en mis manos esa foto en que Estercita se está bañando en cueros con el menor de los Gómez Taibo en no sé qué arroyo ni a mí qué me importa. la araña de ocho bombitas y una especie de cancel. después me atropellaba en el corredor del fondo. Después vino la señora. Yo le dije: "Usted a mí no me pega. mala comida. sin teléfono. lo tuve que frenar unas diecisiete veces. A quién va a ayudar la niña Estercita. A la noche le dije que a fin de mes me iba. Con todo. Yo me entiendo. Es decir. pero cuidándome de no parecer demasiado asquerosa. ¿sabe?" y allí nomás demostró lo contrario. Estercita. dijo ella. En cambio el joven Tito. teléfono 413723." "¿Su nombre?" "Celia. En el segundo. "Buenos días. " "Sí señora." "¿Tenés novio?" "Tenía. Nos peleamos por eso." ¡Ula Marula! Después de los tres primeros días me resigné a soportarla. "hay bastante que hacer". pero mientras tanto no es posible sofocar mi naturaleza. la que se iba. La Vieja puso entonces cara de al fin solos y me encajó bruta trompada en la oreja. Peor para ella. mi especialidad." " Pero hay otra muchacha. Reconozco que el mío ha andado un poco dislocado. "En casa y fuera de casa. Él se rió muy canchero y había empezado a decirme: "Ya verás. pero que a ella. "Me lo imagino. pero la verdad es que se mueve de moto propia. A quién va a ayudar la vieja. más tranquila: "En el primer caso. A ensuciar los platos. ¿estamos?" "Sí señora. A mediados de mes ya estaba solita para todo rubro. ¡A quién van ayudar! Todo el trabajo para mí y aguantate piola. la gran siete. Sí. Gabriel Pereira 3252. que se las tira de avispada y lee Selecciones y Life en español." Me estudió de nuevo. yo le haya aplicado el sosegate y que habláramos claro? Le dije con todas las letras que yo con ésas no iba." Mucho juicio. había agregado. cómo no. "¿Referencias?" Dije tartamudeando la primera estrofa: "Familia Suárez. El idiota bajó los ojos y mutis por el foro. Estudié las paredes y los zócalos. ¿Qué tiene entonces de raro que cuando Tito (el joven Tito. En el tercero. Yo salgo a mi padre en las corazonadas. Quiero mucho juicio." Me barrió de una mirada. no me lo explico ni me lo explicaré. "¿Motivos del cese?" Segunda estrofa. a quien alguna vez encontré mirándome los senos por encima de Acción. que en paz descanse. en tanto que me trataba de comunista y de ramera. De modo que por obediencia a la Señora." Ningún gesto. La pipeta. señora. Después abrieron y me atendió la ex. de veinte. Familia Borrello. Aclaré por las dudas: "Un atrevido. veinticuatro años. Primero se le iban los ojos." La Vieja sonrió sin entregarse. bastaba una miradita de sus ojos saltones para que se me pusieran los nervios de punta. una pituca de ocai y rumi que me trataba como a otro mueble y estaba muy poco en la casa. En cuanto al trabajo." Subió las cejas." "Aquí". que se pasa reventándose los granos. no voy a negarlo. Tengo un hijo mozo. en seguida la guardé porque nunca se sabe. putita". Y nada de hijos naturales. impresionante. Por primera vez me di cuenta que de tanto en tanto parpadeo. Juro que obedecí a la Señora en eso de no mover el trasero con malas intenciones. Larraíaga 3362. un bagre con lentes. no precisaba la excusa del diario para investigarme como cosa suya. La puerta tenía un gran barrote de bronce y pensé que iba a ser bravo sacarle lustre. estas corazonadas. vaya y pase y ni así. Sonrió como una Virgen. Escribano Perrone. Que a mí me gustase Isolina o la Burgueño.CORAZONADA de Mario Benedetti Apreté dos veces el timbre y en seguida supe que me iba a quedar. y también.

" En realidad.. Estuvo como tres horas diciendo nunca. "¿Qué tal. a Estercita de inmoral y tarada. te prometo que. Después dijo que nunca.. sin cura pero con juez. Silencio. le pregunté: "Vos sí. pero nada. Un minuto de silencio. Fui yo la que corté. Estuvimos codo con codo. Don Celso había contestado: "Lo que faltaba. La guardé en el mismo sobre que la foto y el treinta me fui a una pensión decente y barata de la calle Washington. la toalla como turbante en la cabeza. caramelos. Como ésta era la primera cosa amable que oía de mis labios se conmovió bastante. "Habla Celia". porque don Celso se va a Punta del Este. El veintiocho a las dos de la tarde. Estercita se rió como dos años." Del otro lado no dijeron ni mu. "no sé qué hacer". En cambio la Vieja se puso verde. De pronto me miró de refilón desde abajo del velo. Estuve por dar los hurras. Se lo había dicho al padre. Yo lo había leído. sólo quedamos en la casa la niña Estercita y yo. Estercita juega al tenis y Tito sale con su barrita de La Vascongada. a don Celso de cero a la izquierda. revistas. "si ése es el motivo. también la tengo yo. porque nunca se sabe.pan esos siete días. Texto completo] Mario Benedetti Ambos somos feos. porque ayer me encontré en la tienda con la Vieja. la cara embadurnada. cómo le va?" Entonces tuve una corazonada y agarrándome fuerte del paraguas de nailon.. lo suficiente para meter la pata. A nadie le di mis señas. pero a un amigo de Tito no pude negárselas. "Está como loca". "No se opone pero exige que no vengas a casa. mamá?" LA NOCHE DE LOS FEOS [Cuento. "¿ Por qué?". dijo el Tito. el veinticinco nos casamos (hoy hace dos meses). Un tipo pierna. Sabía que don Celso tenía guardado un papel gris en el cajón del medio de su escritorio.. Se habrá quedado mascando su bronca con la cara embadurnada y la toalla en la cabeza. Pero yo no cambié. Abrazos. No se la di. Ester. dijo a gritos. Una tarde entró tan pálido que hasta doña Cata hizo un comentario. pero yo le apliqué el tratamiento del pudor. "Bueno. Pero yo sí sabía. que desde hace unos años dirige la pensión. Y él lo sabía. ¿y usted. Era una carta de un tal Urquiza en la que le decía a mi patrón frases como ésta: "Xx xxx x xx xxxx xxx xx xxxxx". Ella se fue a sestear y yo a buscar el papel gris. ¿y tu familia?" "Mi familia soy yo". Fuimos a menudo al cine y hasta me quiso arrastrar al Parque. Pero escuchaban.me hizo pensar a fondo: "No creas que salís ganando. pero. y desde la puerta gritó: "¡La vieja afloja! ¡La vieja afloja!" Claro que afloja. La espera duró tres días. Yo me hice cargo. pero a mí qué me importa. pero con la emoción dejé que me besara. impresionante." Entonces como si él hubiera dicho lo que no dijo. Ella tiene un pómulo hundido. Los sábados la Vieja está siempre sola. La misma voz gangosa. le interesa. Entonces dije: "Piénselo. Creo que prefirió el segundo y para humillarme me trató de usted. Desde los ocho . No era para menos. Entonces le pregunté si estaba enterada de una carta de papel gris que don Celso guardaba en su escritorio. dijo ella. en la mayor intimidad. todo esto me vino a la memoria." Después le pregunté si conocía una foto en que la niña Estercita aparecía bañándose con el menor de los Gómez Taibo. porque lo que yo querría no puedo pretenderlo". Estaría con su salto de cama verde. no ella. 0 sea que a las siete me fui a un monedero y llamé al nueve siete cero tres ocho. En lo que estuve bien porque desde entonces no faltó una noche. Tito apareció una noche y yo lo recibí delante de doña Cata. A Tito lo trató de idiota. nunca. señora" y corté. A la semana llegó el Tito radiante. Después de esa compadrada siguió viniendo y con él llegaban flores." Pero después se ablandó. Allí tuve una corazonada: "No pretendo nada. Él se disculpó. le contesté tranquila: "Yo bien. Tenía dos caminos: o ignorarme o ponerme en vereda. revolviendo saldos. trajo bombones y pidió autorización para volver." ¿Exige? ¡Las cosas que hay que oír! Bueno. "Hola". la tengo yo. Una tarde quiso averiguar directamente qué era lo que yo pretendía. y antes de que colgara: "No corte. "Bueno. Don Celso aportó un chequecito de mil y Estercita me mandó un telegrama que -está mal que lo diga." Esperé por las dudas. Ni siquiera vulgarmente feos. Bien hecho. señora. dijo el pobrecito. nunca.

dijo. "Usted admira a los hermosos. Ella no podía mirarme. No. Quizá eso nos haya unido. de mi vieja quemadura. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. pero no puedo. La confitería estaba llena. Un rostro horrible y aislado tiene evidentemente su interés. sin barba. cuando le hicieron la operación. Mis antenas están particularmente adiestradas para captar esa curiosidad enfermiza. pero contiguas. o el ácido le hubiera quemado la mejilla. ya que mis oídos alcanzaban para registrar murmullos. de otros espantajos. Durante una hora y cuarenta minutos admiramos las respectivas bellezas del rudo héroe y la suave heroína. Todos -de la mano o del brazo. todavía mirándome. Nos sentamos. A la hora y media hubo que pedir dos cafés para justificar la prolongada permanencia. podía distinguir su nuca de pelos rubios. Era la oreja de su lado normal. a juzgar por su risa." . La esperé a la salida. que sólo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Cuando se detuvo y me miró. Nos miramos las respectivas fealdades con detenimiento. con insolencia. poco menos que coordinado. a pesar de que usted es inteligente. Sólo ella y yo teníamos las manos sueltas y crispadas. Nos sentamos en filas distintas. tuve la impresión de que vacilaba. amantes. Ella no se sonrojó. algo que se debe mirar en compañía. dijo. a los normales. Hablamos largamente. ¿verdad?" "Sí". Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro. pedimos dos helados. nuestras respectivas soledades. abuelitos. Mi animadversión la reservo para mi rostro y a veces para Dios. Por lo menos yo he sido siempre capaz de admirar lo lindo. pregunté. Me gustó que fuera dura. brillante. que devolviera mi inspección con una ojeada minuciosa a la zona lisa. El pozo de la mejilla cambió de forma. esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza.tenían a alguien. aun en la penumbra. Su lindo pelo. sin curiosidad. pero yo.años. Nos conocimos a la entrada del cine. ocurrida a comienzos de mi adolescencia. Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos. "Tal para cual". Decidí tirarme a fondo. De pronto aceptó. milagrosamente simétrico. o le faltara media nariz. y luego le hablé. de ningún modo. haciendo cola para ver en la pantalla a dos hermosos cualesquiera. allí fue donde registramos. irremisiblemente estúpida. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz. Usted quisiera tener un rostro tan equilibrado como esa muchachita que está a su derecha. Allí fue donde por primera vez nos examinamos sin simpatía pero con oscura solidaridad. pero en ese momento se desocupó una mesa. o tuviera una costura en la frente. Pero esta vez ni siquiera era necesaria mi adiestrada intuición. "¿Qué está pensando?". ese inconsciente sadismo de los que tienen un rostro corriente. ya desde la primera ojeada. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento. También para el rostro de otros feos. "Un lugar común". En la cola todos estaban de a dos. vaya uno a saber. De pronto me di cuenta de que tanto ella como yo estábamos hablando con una franqueza tan hiriente que amenazaba transpasar la sinceridad y convertirse en un casi equivalente de la hipocresía. tosecitas. Ella guardó el espejo y sonrió. novios. Quizá debería sentir piedad. "Usted se siente excluida del mundo. Por fin entramos. falsas carrasperas. La invité a que charláramos un rato en un café o una confitería. Caminé unos metros junto a ella. A medida que pasábamos entre la gente. junto a uno (o una) de esos bien parecidos con quienes merece compartirse el mundo. y ella. quedaban a nuestras espaldas las señas. su oreja fresca bien formada. y ella tuvo coraje (eso también me gustó) para sacar del bolso su espejito y arreglarse el pelo. A veces me pregunto qué suerte habría corrido el mito si Narciso hubiera tenido un pómulo hundido. Recorrí la hendidura de su pómulo con la garantía de desparpajo que me otorgaba mi mejilla encogida. los gestos de asombro. pero dos fealdades juntas constituyen en sí mismas un espectáculos mayor. pero además eran auténticas parejas: esposos. La verdad es que son algo así como espejos.

su sexo. hasta hallar su pecho. Donde usted no me vea. En ese instante comprendí que debía arrancarme (y arrancarla) de aquella mentira que yo mismo había fabricado. dijo. No sólo apagué la luz sino que además corrí la doble cortina."Sí. O intentado fabricar. donde yo no la vea. ¿no lo sabía?" Se sonrojó. Así vi su vientre." "La posibilidad es meternos en la noche." Ella frunció el ceño. y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida. y queda cerca. en un apartamento. "Vamos". "Vivo solo. Mi tacto me transmitió una versión estimulante. ¿sabe?." "Prometo. ¿Me entiende?" "No. su mano también llegó a mi cara." "¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. GABRIEL GARCIA MARQUEZ EL DRAMA DEL DESENCANTADO [Cuento: Texto completo] Gabriel García Márquez . y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos. Luego me levanté y descorrí la cortina doble. y pasó y repasó el costurón y el pellejo liso. Su cuerpo es lindo. "Prométame no tomarme como un chiflado. caramba. O simplemente congeniar. Y no era una respiración afanosa. los amores furtivos. pero lo hice." "¿Algo cómo qué?" "Como querernos. Pero igual pude darme cuenta de que ahora estaba inmóvil. A mi lado ella respiraba. de que usted y yo lleguemos a algo. luego progresivamente serenos) pasaron muchas veces sobre sus lágrimas. felices. Yo no veía nada." Levantó la cabeza y ahora sí me miró preguntándome. y empezó una lenta. los breves instantes de felicidad. Mi mano ascendió lentamente hasta su rostro. nada. En la noche íntegra. cuando yo menos lo esperaba. las pequeñas tragedias domésticas. poderosa. cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común. Pero hay una posibilidad. averiguando sobre mí. "Yo también quisiera eso. esa isla sin barba de mi marca siniestra. Tuve que recurrir a todas mis reservas de coraje. encontró el surco de horror. Desgraciados.. No quiso que la ayudara a desvestirse. Llámele como quiera. No quería concebir esperanzas. LADRON DE SABADO [Cuento: Texto completo] Gabriel García Márquez . No éramos eso. a la espera." Por primera vez no pudo sostener mi mirada. convincente y convencida caricia.. Sus manos también me vieron.el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso. Entonces. En realidad mis dedos (al principio un poco temblorosos. Fue como un relámpago. No éramos eso. Lloramos hasta el alba. pero hay una posibilidad. y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata. de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo. tratando desesperadamente de llegar a un diagnóstico. En lo oscuro total. Estiré cautelosamente una mano.

baile que a ella le encanta pero que nunca puede practicar con nadie. El ladrón de sábado se va feliz. Ana se sorprende de lo bien que se llevan. que el próximo fin de semana su esposo va a volver a salir de viaje. El ladrón no lo piensa mucho: se pone los pantalones del señor de la casa y le pide a Ana que cocine para él. mirándole muy fijo a los ojos. la dueña. Ellos se ríen de la madre. y él la conquista con algunos trucos de magia. es bastante atractivo. Amenazada con la pistola. pues es hora de que el marido regrese. Pauli los observa. y le pide que no se acerque a Pauli. cosas que pasan. al hablar sobre la diferencia entre contar un cuento o escribirlo. Rendidos. aplaude y. Él le propone que bailen una pieza y se acoplan de tal manera que bailan hasta ya entrada la tarde. terminan tirados en un sillón de la sala. que saque el vino de la cava y que ponga algo de música para cenar. es de noche y nadie va a llegar. Ana decide poner una pastilla para dormir en la copa de Hugo. a fin de cuentas. Ana empieza a sentir una extraña felicidad. Hugo está por desaparecer y ella lo llama a voces. Ana lo mira alejarse. Hugo y Pauli juegan. mientras escuchan al gran Benny cantando Cómo fue en un casete. ha habido una equivocación. entra en una casa un sábado por la noche. la mujer le entrega todas las joyas y cosas de valor. mientras silba. Hugo piensa: «¿Por qué irse tan pronto. hablan sobre música y músicos. que entre semana es velador de un banco. El hijo se va a jugar al billar. ya que han terminado de hacer el desayuno. Cuando regresa le dice. Hugo repara las ventanas y el teléfono que descompuso la noche anterior. descubre que Ana es la conductora de su programa favorito de radio. finalmente se queda dormida. Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos. porque sin música no puede vivir. mientras prepara la cena se le ocurre algo para sacar al tipo de su casa. preocupada por Pauli. Hugo es su gran admirador y. pero ya es tarde porque el somnífero ya está en la copa y el ladrón la bebe toda muy contento. el ladrón. y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima. Sin embargo. la casa está muy alejada. bailando por las calles del barrio. y quien ha tomado la copa con la pastilla es ella. Hugo se pone nervioso pero Ana inventa que la niña está enferma y la despide de inmediato. pues el marido -lo sabe porque los ha espiado. el otro jugador le dice: . En el jardín. Hugo le devuelve casi todo lo que había robado. el programa de música popular que oye todas las noches. A la mañana siguiente Ana despierta completamente vestida y muy bien tapada con una cobija. un ladrón que sólo roba los fines de semana. Ana se queda dormida en un dos por tres. Ana. en su recámara. Durante la cena. Dicen que esos son presentimientos de vieja. una treintañera guapa e insomne empedernida. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: -No sé. pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.Hugo.no regresa de su viaje de negocios hasta el domingo en la noche. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. le da algunos consejos para que no se metan en su casa los ladrones. Para entonces ya se les fue el santo al cielo. En esos momentos una amiga pasa para invitarla a comer. y se despide de las dos mujeres con no poca tristeza. Pero no puede hacer gran cosa porque Hugo cortó los cables del teléfono. Ana se arrepiente de dormirlo pues Hugo se comporta tranquilamente y no tiene intenciones de lastimarla ni violentarla. uno de 17 y una hija de 14. lo descubre in fraganti. le encanta cómo cocina ese ladrón que. mientras anochece. Así los tres se quedan juntitos en casa a disfrutar del domingo. "Para que vean después cómo cambia cuando lo escriba". Sin embargo. Ana se entera de que él baila muy bien el danzón. Aunque Ana se resiste. la niña lo ve. si se está tan bien aquí?» Podría quedarse todo el fin de semana y gozar plenamente la situación. García Márquez contó lo que sigue. A Ana. su niña de tres años. sin falta. Además. ALGO MUY GRAVE VA A SUCEDER EN ESTE PUEBLO [Cuento contado: Texto completo] Gabriel García Márquez Nota: En un congreso de escritores.

Llega el momento en que todo el mundo. mejor deme cuatro libras. siempre ha habido pajaritos que bajan. Al pueblo desierto. -¿Y por qué es un tonto? -Hombre. -Sí. se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo. Todos se ríen. dice: -Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto. pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo. está esperando que pase algo. baja de pronto un pajarito y se corre la voz: -Hay un pajarito en la plaza. hace calor como siempre. porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado. . Ella le dice al carnicero: -Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando. a esta hora nunca ha hecho tanto calor. y para no hacer largo el cuento. Todos se ríen de él. a la plaza desierta. -Pero señores. Alguien dice: -¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? -¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor! (Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos. Se paralizan las actividades y de pronto. cualquier pariente. le dice: -Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar. Y viene todo el mundo. los animales. los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. sus hijos. clamando: -Yo dije que algo muy grave iba a pasar. y se están preparando y comprando cosas. Se lleva las cuatro libras. y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio. porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo. dice: -Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas. Tira la carambola y no la hace. La pariente lo oye y va a comprar carne. pero no tanto calor como ahora. Contesta: -Es cierto. todo. Feliz con su peso.) -Sin embargo -dice uno-. -Yo sí soy muy macho -grita uno-. Y uno de los últimos que abandona el pueblo. -Sí. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó. y el que se ha ganado su peso regresa a su casa. Se llevan las cosas. Hasta el momento en que dicen: -Si éste se atreve. espantado. Yo me voy. que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Huyen en un tremendo y verdadero pánico. pero nunca a esta hora. a las dos de la tarde. El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne. diré que el carnicero en media hora agota la carne. como en un éxodo de guerra. si era una carambola sencilla. Entonces la vieja responde: -Tengo varios hijos.-Te apuesto un peso a que no la haces. en el pueblo. Agarra sus muebles. agrega-: Mejor véndame dos. Entonces le dice su madre: -No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen. -Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor. pues nosotros también nos vamos. mire. y me dijeron que estaba loca. mata otra vaca. Él se ríe. donde está con su mamá o una nieta o en fin. sus animales. a ver el pajarito.

los padres se fueron al cine. sin que hubieran vuelto a pedirlos. dueños y señores de la casa. de siete. -Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada -dijo el padre-. bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas. estaban más decididos de lo que sus padres creían. aletas.LA LUZ ES COMO EL AGUA [Cuento: Texto completo] Gabriel García Márquez En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos. y rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad. y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. sacaron el bote. y se lo habían ganado. y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha. lo compraremos cuando volvamos a Cartagena. Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. y navegaron a placer por entre las islas de la casa. -La luz es como el agua -le contesté: uno abre el grifo. que era la más reacia a pagar deudas de juego. El problema es que no hay cómo subirlo ni por el ascensor ni por la escalera. mientras los padres veían El último tango en París. Nos hace falta ahora y aquí. -De acuerdo -dijo el papá. Tanto ella como el esposo tenían razón. tanques y escopetas de aire comprimido. Esta vez no tuvieron que pedir nada. En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela. y sale. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo. encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. -No -dijo la madre. que habían sido los últimos en los dos años anteriores. Entonces cortaron la corriente. Meses después. asustada-. -Felicitaciones -les dijo el papá ¿ahora qué? -Ahora nada -dijeron los niños-. La noche del miércoles. De modo que el miércoles siguiente. la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el bote por las escaleras. porque les habían prometido un bote de remos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria. Los niños. y en el garaje no hay más espacio disponible. y lograron llevarlo hasta el cuarto de servicio. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota. -El bote está en el garaje -reveló el papá en el almuerzo-. Esa misma tarde. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón. ansiosos de ir más lejos. Era un precioso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación. Con todo: máscaras. De modo que siguieron navegando los miércoles en la noche. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía. Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. -No -dijeron a coro-. de nueve años. Pero Totó y Joel. cerraron puertas y ventanas. Ya no más. Ellos fueron tan razonables. y les dieron diplomas de excelencia. porque los padres les preguntaron qué querían. y ya está. Sin embargo. El padre le reprochó su intransigencia. pidieron un equipo de pesca submarina. se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas. -Para empezar -dijo la madre-. y un refugio para dos yates grandes. -¿Y si nos ganamos la gardenia de oro del primer semestre? -dijo Joel. y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces. -Es que estos niños no se ganan ni un clavo por cumplir con su deber -dijo ella-. como todos los miércoles. que sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los . En cambio aquí en Madrid vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. pero por un capricho son capaces de ganarse hasta la silla del maestro. Totó. hasta que los padres regresaban del cine y los encontraban dormidos como ángeles de tierra firme. Así que el papá compró todo sin decirle nada a su esposa. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto. y Joel. aprendiendo el manejo del sextante y la brújula.

El papá. Pero al final ni él ni ella pudieron negarse. de nueve años. Los utensilios domésticos. Ya no más. dueños y señores de la casa. aprendiendo el manejo del sextante y la brújula. se derramaba a raudales por la fachada. Llamados de urgencia. la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. la tarde del sábado siguiente los niños invitaron a sus condiscípulos para subir el bote por las escaleras. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles. y en el garaje no hay más espacio disponible. que era la más reacia a pagar deudas de juego. de siete. entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. y lo dejaron correr hasta que el nivel llego a cuatro palmos. Pero está peor que quieran tener además equipos de buceo. volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina.compañeros de curso. El problema es que no hay cómo subirlo ni por el ascensor ni por la escalera. -¿Y si nos ganamos la gardenia de oro del primer semestre? -dijo Joel. y Joel. ansiosos de ir más lejos. y rompieron la bombilla encendida de una lámpara de la sala. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos. y yo no tuve el valor de pensarlo dos veces. y navegaron a placer por entre las islas de la casa. y un refugio para dos yates grandes. aletas. a solas con su mujer. Un chorro de luz dorada y fresca como el agua empezó a salir de la bombilla rota. -Felicitaciones -les dijo el papá ¿ahora qué? -Ahora nada -dijeron los niños-. La noche del miércoles. -La luz es como el agua -le contesté: uno abre el grifo. -Es una prueba de madurez -dijo. Entonces cortaron la corriente. Totó me preguntó cómo era que la luz se encendía con sólo apretar un botón. -Está mal que tengan en el cuarto de servicio un bote de remos que no les sirve para nada -dijo el padre-. y sale. Era un precioso bote de aluminio con un hilo dorado en la línea de flotación. Sin embargo. sacaron el bote. cerraron puertas y ventanas. -Para empezar -dijo la madre-. porque les habían prometido un bote de remos con su sextante y su brújula si se ganaban el laurel del tercer año de primaria. Los instrumentos de la banda de guerra. En cambio aquí en Madrid vivían apretados en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. -De acuerdo -dijo el papá. Con todo: máscaras. los padres se fueron al cine. aquí no hay más aguas navegables que la que sale de la ducha. En la casa de Cartagena de Indias había un patio con un muelle sobre la bahía. y ya está. pidieron un equipo de pesca submarina. asustada-. y el televisor de la alcoba principal En Navidad los niños volvieron a pedir un bote de remos. estaban más decididos de lo que sus padres creían. como todos los miércoles. estaba radiante. los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá. Salía por los balcones. De modo que siguieron navegando los miércoles en la noche. Totó. en la plenitud de su poesía. flotaban al garete entre los peces de colores liberados de la pecera de mamá. y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. los preservativos de papá. los bomberos forzaron la puerta del quinto piso. mientras los padres veían La Batalla de Argel . Meses después. Nos hace falta ahora y aquí. -El bote está en el garaje -reveló el papá en el almuerzo-. y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama. Lo único que queríamos era tener el bote en el cuarto. y lograron llevarlo hasta el cuarto de servicio. -No -dijo la madre. Los niños. Así que el papá compró todo sin decirle nada a su esposa. El miércoles siguiente. -No -dijeron a coro-. hasta que los padres regresaban del cine y los encontraban dormidos como ángeles de tierra firme. -Dios te oiga -dijo la madre. y se lo habían ganado. que los niños usaban para bailar. Tanto ella como el esposo tenían razón. que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. Esta aventura fabulosa fue el resultado de una ligereza mía cuando participaba en un seminario sobre la poesía de los utensilios domésticos. tanques y escopetas de aire comprimido. . lo compraremos cuando volvamos a Cartagena.

aferrado a los remos y con la máscara puesta. . y flotaban por toda la casa sus treinta y siete compañeros de clase. buscando el faro del puerto hasta donde le alcanzó el aire de los tanques. Los instrumentos de la banda de guerra. y les dieron diplomas de excelencia. a solas con su mujer. Salía por los balcones. y todo el cuarto año elemental de la escuela de San Julián el Hospitalario se había ahogado en el piso quinto del número 47 del Paseo de la Castellana. y se encauzó por la gran avenida en un torrente dorado que iluminó la ciudad hasta el Guadarrama. los preservativos de papá. Esta vez no tuvieron que pedir nada. y cuyos aborígenes de tierra firme nunca fueron maestros en la ciencia de navegar en la luz. Los padres no dijeron al fin ni que sí ni que no. En el cuarto de baño flotaban los cepillos de dientes de todos. -Es que estos niños no se ganan ni un clavo por cumplir con su deber -dijo ella-. Totó estaba sentado en la popa del bote. El papá. volaban con sus propias alas por el cielo de la cocina. y el televisor de la alcoba principal flotaba de costado. los pomos de cremas y la dentadura de repuesto de mamá. -Es una prueba de madurez -dijo. mientras los padres veían El último tango en París. sin que hubieran vuelto a pedirlos. entre las botellas del bar y el piano de cola y su mantón de Manila que aleteaba a media agua como una mantarraya de oro. los bomberos forzaron la puerta del quinto piso. y encontraron la casa rebosada de luz hasta el techo. -Dios te oiga -dijo la madre. que sólo quisieron una fiesta en casa para agasajar a los compañeros de curso. mientras los padres veían La Batalla de Argel . que habían sido los últimos en los dos años anteriores. eternizados en el instante de hacer pipí en la maceta de geranios. llenaron el apartamento hasta la altura de dos brazas. de beberse a escondidas un vaso de brandy de la botella de papá. bucearon como tiburones mansos por debajo de los muebles y las camas. sin mar ni río.El padre le reprochó su intransigencia. porque los padres les preguntaron qué querían. la gente que pasó por la Castellana vio una cascada de luz que caía de un viejo edificio escondido entre los árboles. encontraron en el dormitorio los equipos de buzos en su empaque original. De modo que el miércoles siguiente. todavía encendido en el último episodio de la película de media noche prohibida para niños. Al final del corredor. pero por un capricho son capaces de ganarse hasta la silla del maestro. En la premiación final los hermanos fueron aclamados como ejemplo para la escuela. Los utensilios domésticos. Esa misma tarde. flotando entre dos aguas. que los niños usaban para bailar. En Madrid de España. Pero Totó y Joel. El sofá y los sillones forrados en piel de leopardo flotaban en la sala a distintos niveles. Ellos fueron tan razonables. flotaban al garete entre los peces de colores liberados de la pecera de mamá. Llamados de urgencia. una ciudad remota de veranos ardientes y vientos helados. y Joel flotaba en la proa buscando todavía la altura de la estrella polar con el sextante. se ganaron en julio las dos gardenias de oro y el reconocimiento público del rector. se derramaba a raudales por la fachada. de cantar el himno de la escuela con la letra cambiada por versos de burla contra el rector. que eran los únicos que flotaban vivos y felices en la vasta ciénaga iluminada. estaba radiante. en la plenitud de su poesía. y rescataron del fondo de la luz las cosas que durante años se habían perdido en la oscuridad. El miércoles siguiente. Pues habían abierto tantas luces al mismo tiempo que la casa se había rebosado.