RECIBAN MIS MÁS CORDIALES SALUDOS.

Les hablare acerca de uno de los problemas más críticos que esta afectando a
nuestro planeta. La contaminación ambiental, especialmente nuestro aire. El aire
que todos respiramos a diario, y es por eso que es un tema que a todos nos debe
de interesar.

Nuestro planeta ya no es el mismo, ha ido cambiando mucho desde las últimas
décadas a consecuencia de la actividad humana, a consecuencia de nosotros.

Existen diversos factores que influyen a la contaminación de nuestro aire y en gran
medida se debe a los países subdesarrollados que gracias a su avance
tecnológico poseen gran cantidad de fábricas e industrias, que son una de las
principales fuentes de contaminación ya que producen óxidos de nitrógeno dióxido
de azufre y silicatos que afectan directamente la capa de ozono.

Aparte sumemos que en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) en su estudio del 2011 somos cerca de 7000 millones de habitantes en el
mundo, los cuales supongamos que una tercera parte de ellos poseen un
automóvil que emite dióxido de carbono que se forma debido a la combustión
incompleta en los motores. Y solo estamos hablando de aquellos que suponiendo
se encuentran en buen estado, ahora sumemos los que no lo están y despiden
mayor número de contaminantes que afectan directamente nuestra salud.

Como ya lo mencioné, la industria y el transporte son las dos principales fuentes
de la contaminación de nuestro aire.

Ya que una vez arrojados los contaminantes a la atmósfera se mezclan con otros
compuestos para formar contaminantes de igual o mayor toxicidad como el ozono
y el dióxido de nitrógeno, que pueden causar enfermedades tales como el cáncer,
malformaciones congénitas, daños cerebrales y trastornos en el sistema nervioso.

Pero no solo está afectando nuestra salud un aire contaminado.

Así como también nos afecta a nosotros, también se ve afectada la flora y la fauna
del mundo, y más aún se vea afectada la capa de ozono, esa capa que nos
protege de los rayos UV y otras reacciones nocivas para la salud.

Existen muchas formas de contribuir a reducir la contaminación de nuestro
aire como:
Reducir el uso del automóvil y si lo utilizamos evitar circular a altas velocidades.
No sobrellenar el tanque de la gasolina.
Siempre mantener en buen estado el vehículo
Participar en los programas como “el hoy no circula”, la verificación vehicular o el
cambio de convertidor catalítico.
Si se puede hacer un aporte significativo ala purificación de nuestro aire y esta en
nuestras manos.
Es tiempo que comencemos a hacer algo, no solo por nosotros sino por nuestro
planeta nuestro hogar, el lugar donde habitamos

Millones de seres, el lugar que durante mucho tiempo nos ha dado las
herramientas necesarias para sobrevivir y que muchas de ellas las hemos
desaprovechado y peor aún las hemos desperdiciado.

Es tiempo que reflexionemos sobre nuestra vida, pero no solo una vida propia,
sino una vida en la que podamos respirar tranquilos.
Buenas noches amigas y amigos que están este día tan especial
acompañándome. A muchos de ustedes los conozco desde niño, otros se han ido
agregando a la aventura de mi vida conforme ésta va transcurriendo. Otros, que
no se encuentran presentes, han tomado caminos diferentes que nos han
separado, tal vez físicamente, pero no emocionalmente ya que están presentes en
este momento tan especial de mi vida.

Todos ustedes, presentes y ausentes han colaborado de una u otra forma para
que se dé este momento tan especial, ya sea con un consejo, una ayuda,
acompañando, incluso regañando y guiando mis pasos. De todos he aprendido
algo y todos, inclusive muchos sin darse cuenta, han aportado algo para que se
diera este gran logro en mi vida.

Quiero agradecer muy especialmente a mis padres, sin su guía, apoyo y
comprensión que siempre me han dado aún en momentos difíciles no hubiera
logrado esto. También quiero dar un agradecimiento muy especial a la compañera
de mi vida que es quien ha vivido todas estas aventuras a mi lado y que, sin
juzgarme, siempre me apoyo pero también me corrigió cuando yo estaba
equivocado, sin su apoyo, consejos paciencia y especialmente compañía no lo
hubiera logrado, es el motor de mi vida.

Y a todos ustedes que tanto me han dado solo puedo darles una pequeña palabra
de 7 letras, pero que en tan pocas letras cabe todo el sentimiento de
agradecimiento que tengo hacia ustedes. Gracias, gracias por haber sido parte de
este momento.
LA MATADRAGONES
Había una vez, hace muchos, muchos años, en un reino que algunos siglos tras
los sucesos cayó, de la misma manera en que caen todos los grandes reinos.
Este reino era tan antiguo como los mismos hombres, rico como ningún otro, y no
había personas más felices que los habitantes de este lejano lugar.

Pero había una niña que vivía en un lugar apartado y solitario del reino, lejos de
las calles de oro y los techos de marfil. Ella prefería la soledad del bosque donde
nadie llegaba nunca.

El nombre de la pequeña era Jessy y sus padres habían fallecido algunos meses
atrás. Seguramente algún gentil habitante de la ciudad la podría haber acogido si
ella así lo hubiera querido, pero con solo diez años la pequeña prefirió crecer sola

Con las armas que su padre había dejado aprendió a cazar y con los utensilios de
su madre se enseñó a sí misma a coser sus pocos vestidos.

Pero llegó el día en que la felicidad de aquel lejano lugar fue truncada. Y como en
muchas ocasiones el fin llegó con un gigante de fuego; un dragón.

Sin embargo este dragón en particular llego de noche, silencioso y sin ser notado.
Nadie le vio hasta que este escupió su fuego hacia la torre más alta del castillo, en
la que se encontraba la habitación del rey. Solo entonces los guardias pudieron
ver el fuego azul del ser reflejarse en las escamas negras como el ónix y en sus
ojos plateados.

De inmediato los centinelas le atacaron con sus arcos y flechas, espadas y
catapultas como si de su peor enemigo se tratase. Todo aquello tardó unos
minutos hasta que el dragón levantó el vuelo y se marchó tan silencioso como
había llegado.

Los habitantes del reino estaban aterrorizados, la gente te siempre se aterroriza
por cosas que no les han concernido, y a pesar de que el rey había salido casi
ileso de aquel ataque, el hombre consideraba la pérdida de su sombrero preferido
a causa del fuego azul una grave pérdida, de inmediato se llamó a los hombres
más sabios de las tierras cercanas a un concejo.

Todos coincidían en que el dragón debía de ser aniquilado para que no presentara
ningún peligro para nadie, pero nadie quería matarle, veamos que es más sencillo
dar una sentencia de muerte que ejecutar al condenado.

Y asilos sabios hombres estuvieron debatiendo quién sería el mejor candidato
para librarles a todos de aquella bestia, pero por más que pensaran no
encontraban al brillante caballero que sería encargado con la difícil hazaña.
Estaba cayendo ya la noche cuando entró un hombre al salón de reuniones. Era
un anciano que caminaba encorvado y arrastrando los pies con un bastón como
toda ayuda. Este anciano en particular tenía los ojos grises, y cuando digo ojos
grises quiero decir que sus ojos enteros lo eran. Él era un ciego, pero todos en el
reino lo conocían y respetaban por ser vidente.

El anciano se abrió camino hasta el rey y le entregó las siguientes sencillas
palabras:
-Su majestad está buscando al guerrero equivocado- anunció con su áspera voz-.
No busca usted al guerrero más fuerte, busca a la niña solitaria.

Todos los ojos del salón cayeron con confusión en el hombre sin comprender sus
palabras, pero nadie pondría jamás en duda lo que ese anciano decía.

-También debo decirle que sus tiempos de pastelillos y diamantes están llegando a
su fin- advirtió con un toque de burla en la voz, y dicho aquello se volvió hacia la
puerta y salió del palacio a seguir su propio camino, como siempre lo había hecho.
Aquella tarde Jessy recibió una visita en su hogar.

La joven había crecido y ya no era la niña huérfana que todos recordaban. En los
años en los que apenas se había dejado ver por nadie se había convertido en una
preciosa joven de cabello rojo oscuro y ojos oscuros que caminaba con paso
decidido y el mentón levantado con orgullo.

-¿Puedo ayudarle en algo a los caballeros o es una visita de cortesía? - preguntó
la muchacha cargando al interior de su hogar lo que había cazado aquel día.

-¿No reconoces a tu rey, jovencita?- preguntó uno de los guardias al noble señor.
-Quizás no quiero reconocerlo- sugirió Jessy limpiando sus manos contra la tela
de su ropa de caza.

El rey bajó de su montura y se aproximó a la muchacha para tomar le el mentón
con una mano y examinarle el rostro con atención.

-¿Puedes matar a un dragón?- inquirió el hombre sin rodeo alguno.
-Puedo matar a cualquier cosa que me ponga un dedo encima sin permiso previo-
replicó la chica mirando al rey con ojos furiosos dejando claro de lo que hablaba.
-Bien- siguió este pasando por alto las últimas palabras que ella había dicho-.
Quiero que mates a un dragón para mí.
Jessy arqueó una ceja dedicándole una mirada poco impresionada al rey.
-Yo quiero que el árbol de manzanas dé oro, pero no se puede tener todo en esta
vida.

El rey dejó la barbilla de la muchacha y se paseó alrededor de ella.

-Verás...
-Jessy - masculló la chica.

-Jessy, nombre precioso, sí- el hombre carraspeó y prosiguió-. Hace años estoy
buscando una esposa, pero hasta ahora nadie me ha parecido adecuada para mí.
La muchacha rodó los ojos poco interesada en todo aquello.

-¿Así que ha venido hasta aquí para contarme de su mísera vida amorosa?
-Así que he decidido que si matas al dragón te tomaré como esposa, serás reina,
sólo tienes que matar al monstruo de fuego.

-¿Se le ofrecen también galletas y té?- preguntó Jessy tras un momento de
pasmado silencio.

-¡No seas tan insolente, muchacha!- se exaltó el rey-. ¡Es la oportunidad de tu
vida! ¡Puedes tener una nueva vida!

-¿Y qué hay de malo con la que tengo?- Jessy no esperó a que el hombre pudiera
responder-. Mataré al dragón que tanto disgusta a su majestad- aceptó con una
reverencia profunda llena de burla-, pero a cambio se me dejará vivir tranquila por
lo que me resta de vida.

El rey asintió y de aquella manera cerraron el trato, se le pidió a la joven ponerse
en camino lo más pronto posible y ella dejó su hogar, la mañana del día siguiente,
acompañada soto de un puñal, su arco y un bolso lleno de provisiones.

Los hombres del rey habían localizado el rastro que el dragón había dejado detrás
de sí, camino hacia las montañas altas del norte. El viaje duró dos días completos,
por los días la chica viajaba en el caballo que el rey le había dado y por la noche
descansaba bajo el cielo estrellado envuelta en la manta de pieles que ella misma
había hecho años atrás.

Cuando por fin llegó a su destino se enfrentó a las impresionantes montañas que
se extendían mucho más allá de lo que ella podía ver, pero no era aquello lo que
buscaba, ella iba en busca de una de las cuevas que se encontraban en lo alto de
aquellas montañas, ahí era dónde decían que los dragones solían esconderse y
ahí era dónde ella quería llegar.

Esperó hasta que la noche cayó y observó aquellas cuevas con atención
esperando cualquier señal que le indicara en cuál el dragón se había escondido,
pero la noche cayó y Jessy no pudo reconocer la cueva, y así pasaron dos
noches más en las que ellas fue avanzando entre las montañas sin resultado
alguno.

Justo parecía que no encontraría a la bestia escamosa cuando por fin vio en
medio de la penumbra suaves chispas azules salir de una de las cuevas. La
respiración del dragón.
Tomando su puñal entre los dientes empezó a escalar la montaña con dificultad
cayendo por poco en varias ocasiones, pero finalmente logró entrar en la cueva.
El dragón estaba enrollado sobre sí mismo, dormido al parecer, con la respiración
acompasada y de sus fauces escapaban las chispas que habían alertado a la
chica.

Con movimientos lentos y silenciosos Jessy sacó una flecha y tomó su arco para
apuntar al dragón.

Sólo que nunca llegó a disparar.
Sabía que con solo un movimiento podría poner fin a aquello, pero la criatura
parecía estar tan en paz y ser tan inofensiva que por un momento olvidó las
intenciones que traía.

Aquel fue el tiempo justo como para que el dragón despertara y la mirara con sus
grandes ojos plateados, como si no comprendiera lo que ella hacía ahí. El ser
nunca llegó a moverse de su lugar, y el fuego que salía de él nunca hirió a la
chica, sólo estuvieron mirándose el uno al otro durante un largo momento hasta
que finalmente Jessy bajó el arco sin soltarlo.

-¿Por qué trataste de matar a nuestro rey?

Corría el rumor de que los dragones tenían voz, pero nadie nunca lo había podido
comprobar, al menos no hasta entonces.

-Él no es tu rey, muchacha, él no es el rey de nadie.

Tras una pausa el dragón añadió con voz gutural que casi parecía un rugido. -Yo
lo soy. -Un dragón no es nuestro rey- contradijo Jessy con voz fuerte. -Él es mi
tío, muchacha insolente. Cuando mi padre murió se encargó de maldecirme para
hacer creer a todos que había muerto y tomó el mismo el poder. Me conocerás por
el nombre de Zandrio.

-Sé que nuestro príncipe se llamaba Zandrio- aceptó la muchacha tras un
momento de duda.

-Entonces ya sabes quién soy.

Jessy lo miró sin creerse aún aquella historia, aunque viniendo del hombre del
que estaban hablando era muy posible.

-¿Por qué querrías matar al rey de todas maneras? -Él no es el rey!- bramó el
dragón-. ¡Yo lo soy! Y solo puedo volver a ser yo una vez el usurpador esté
muerto. Quiero volver con mi pueblo, tienes que ayudarme a matarle, muchacha.

La muchacha alzó una ceja con autosuficiencia.
-Para empezar mi nombre es Jessy, no "muchacha", y siguiendo no me gusta que
me ordenen qué hacer. Puedo matar a un hombre con la misma facilidad que
puedo matar a un dragón o un venado, pero no si se me ordena hacerlo.

Y así siguieron hablando hasta que finalmente llegaron a un acuerdo, el rey
dragón y Jessy la caza dragones, como el monstruo de fuego apodó a la chica, a
pesar de que ella nunca había matado a ningún dragón.

Aquella misma noche la chica volvió a su hogar dónde una partida dejada ahí por
el rey la estaría esperando por dos semanas. Llegó a la tarde siguiente, con paso
triunfal y asintió al ver las miradas llenas de preguntas de los hombres y estos
estallaron en vítores y la cargaron sobre sus hombros para llevarla al castillo como
la heroína que pensaba que era.

-Estaba dormido- aseguró la muchacha cuando entró a presencia del rey-. Ha sido
juego de niños. Una flecha en la cabeza y he podido volver.

El rey asintió satisfecho y se aproximó a la chica para abrazarla a modo de
felicitación.

-Nunca dudamos de que volverías- aseguró el hombre sin enterarse de cómo
Jessy extraía su daga de su manga mientras le devolvía el abrazo.

-Conozco su secreto, su majestad- dijo aquella última palabra cargada con una
buena cantidad de ironía-. Y el trono debe volver a pertenecer a su legítimo dueño.
Y con aquellas palabras la chica atravesó la daga por el pecho del hombre, desde
la espalda quitándole la vida y dejando pasmados a todos los presentes.

¡Que pase el rey!- bramó Jessy y por la puerta entró Zandrio, el príncipe, ahora
rey, que todos daban por muerto.

Hombre de nuevo Zandrio vestía una larga capa negra y a su paso todos le
reverenciaron, todos menos Jessy, que mientras vivió nunca reverenció a nadie.
Y así fue cómo volvió a instaurarse la verdadera felicidad en aquel reino lejano,
con un rey dragón y una reina que todos conocerían como la "caza dragones"
cuando algún tiempo después se unió al muchacho en el trono e incluso después
de que ambos hubieran fallecido.