Resumen

La históricamente dominante concepción positivista que concibe el deporte como
natural, eterno, positivo, apolítico, transparente, igualitario y fraterno, es expresada por el
gobierno del deporte: Comité Olímpico Internacional y FIFA. En contrapartida, han surgido
posiciones críticas en el mundo y América Latina que tienen en común concebir las dificultades
del deporte como desviaciones superables por su propia dinámica e/o incorporando nuevas
lógicas de funcionamiento. Desde Venezuela una posición crítico-analítica totalizadora
concibe el deporte como Empresa Transnacional Atípica de Espectáculo y Entretenimiento
que produce una distribución regresiva de medallas- campeones y de beneficios económicos
generados, que se concentran en el gobierno deportivo y en EEUU, Europa, Japón y China a
través de sus Estados nacionales y empresas transnacionales: organizadoras de espectáculos
deportivos; medios de comunicación; patrocinantes; artículos e implementos deportivos;
Clubes Profesionales. Y considera la desigualdad, control transnacional, soborno, corrupción y
doping, como conductas estructurales, intrínsecas a la naturaleza del deporte, proponiendo
sustituir su protagonismo reivindicando la cultura, arte, cultivo del ocio, etc. e iniciar el debate
sobre su superación como práctica social. Una tendencia muy importante en América Latina,
precisa que “el deporte puede ser visto como un foco, un punto donde el analista se interroga
por la dimensión de lo simbólico y su articulación problemática con lo político. Pero también:
el deporte es un espacio donde se despliegan algunas de las operaciones narrativas más
pregnantes y eficaces para construir identidades.