Las condiciones de vida actuales han venido a transformar este mundo hasta tal

punto que nuestras certezas han quedado desconcertadas, sorprendidas,
confundidas, nuestras instituciones han quedado apabulladas, oscurecidas,
descalificadas, y nuestra labor se enfrenta a diario con desafíos que parecen ser
más del orden del absurdo y lo fantástico que de lo pedagógico o escolar.
Sin embargo, también sabemos que la escuela cumple hoy, más que nunca, una
función social irrenunciable y, que el valor del conocimiento que la escuela le
puede ayudar a construir a niños y jóvenes es y será una de las herramientas más
valiosas. Los procesos a partir de los cuales se puede dar cuenta del aprendizaje
tienen una complejidad difícil de explicar, pues todo intento de explicación es
siempre, y de alguna manera, una simplificación o banalización.
A veces, cuando advertimos estas "murallas" en nuestros alumnos, puede que
estemos tentados a dejar a ese alumno "en su mundo", o a imponerle, de manera
más o menos autoritaria, la obligación del trabajo escolar.
Ahora bien, si el deseo, el interés por aprender y enseñar no está puesto ahí, en el
aula, es muy difícil que algo de este esfuerzo por comunicarse y entenderse
suceda. Recién cuando algo de este deseo, de este interés por (hacer el esfuerzo
de) enseñar y/o aprender, esta ahí puesto, recién entonces podemos empezar a
hablar. La cuestión seria:

1. "Hacer algo" para que este interés aparezca en el aula: Presentar los
contenidos escolares como saberes abiertos, incompletos, imperfectos,
pasibles de revisión y recreación. Para ello, como docentes, tendremos que
estar dispuestos a modificar las rutinas habituales de nuestras estrategias
didácticas, dispuestos a interrogar nuestros propios saberes e interrogarnos,
dispuestos a explorar otros caminos de acceso y es necesario que
dominemos con destreza y profundidad el conocimiento que habremos de
proponer al alumno, esto es, conocer los orígenes, los problemas que
intentan o intentaron resolver, los misterios que intentan o intentaron
explicar o comprender, los contextos de producción de esos saberes.

2. Ubicar el interés por enseñar y por aprender en "algún lugar":
3. Permitirle "un tiempo" para que el interés se genere, se construya y se
sostenga.

Related Interests