ENFOQUES NARRATIVOS PARA EL ABORDAJE DE PATERNIDADES SUBALTERNAS

Ponencia presentada en el V Coloquio de Estudios de Varones y Masculinidades.
14-16 enero 2015, Santiago de Chile.

Harún Oda G.1

Resumen:

Se propone un abordaje narrativo, de corte socioconstruccionista, para indagar respecto
de las nuevas paternidades, aquellas que emergen como prácticas subalternas a los
paternidades hegemónicas, que tienen su nicho en la legalidad, el acervo cultural y el lenguaje.
Se propone una ontoepistemología narrativa para acceder a los textos y configuraciones de
sentido excluidas y que representan una especie de fractura, desde donde podemos
aproximarnos a la comprensión no solo de los fenómenos, sino de las tensiones y ejercicios de
poder y contra-poder, que allí subyacen, a modo de emergencia vital de ejercicios subalternos
de las paternidades.

ENFOQUES NARRATIVOS PARA EL ABORDAJE DE PATERNIDADES SUBALTERNAS

La presente propuesta propone un abordaje de corte socioconstruccionista, que desde
el análisis y deconstrucción de la subjetividad presente en los relatos busca indagar respecto
de las paternidades subalternas, que emergen en contraposición a los relatos hegemónicos de
la parentalidad masculina tradicional, toda vez que los cambios en las prácticas sociales y la
estructuración de la familia y los vínculos han generado nuevos lugares sociales desde donde
ejercer las paternidades. Paternidades subalternas no comprenden solamente nuevas
significaciones de los roles en la familia tradicional, sino también nuevas configuraciones en el
ejercicio de las paternidades, como son aquellas paternidades no residentes, aquellos padres
que noven con sus hijos tras la separación de ellos con la madre, paternidades en el contexto
de familias simultaneas o ensambladas, paternidades no legales ni biológicas, pero que fungen
en el ejercicio de roles y funciones paternales. Paternidades anómicas y anómalas. Otras
paternidades desde abajo, paternidades subalternas.

Resulta relevante poder reconocer cuáles son las eventuales fisuras de la paternidad

1Psicólogo USACH. Magíster en Antropología y Desarrollo U. de Chile. Diplomado en DDHH y Pedagogía
de la Memoria F. Henry Dunant. Académico Departamento de Psicología UCM. Coordinador Programa
de DDHH y Diplomado Salud Mental Comunitaria UCM. hoda@ucm.cl

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¿Cuáles son las nuevas paternidades que se encuentran en construcción en nuestra sociedad y desde qué lugares esas nuevas identidades logran enriquecerse adquiriendo vigor?. Se busca responder entonces a las siguientes interrogantes. La política pública requiere de insumos de conocimiento para poder habilitar espacios de entrada a estas nuevas configuraciones sociales y las ciencias sociales requieren abrir focos de observación de esa cotidianidad que por abundante llega a resultar invisibilizada. como estrategias de resistencia. Es necesario poder penetrar en ese territorio discursivo del sujeto para vislumbrar los lugares y diálogos sociales que están emergiendo en nuestra sociedad actual. asociadas al vínculo afectivo y al disfrute de los hijos. para lo cual buscará poder identificar las narrativas dominantes/hegemónicas de la paternidad en la sociedad. ¿qué prácticas individuales y/o colectivas. para luego elicitar narrativas en varones que a contra-mano y como una contra-trama social. asociada a una figura varonil desvinculada y meramente proveedora y las tensiones que se genera respecto de las nuevas paternidades. Se propone explorar las diferencias entre las narrativas. con sus clivajes e incertidumbres. cuando el padre se encuentra fuera del espacio vital de los hijos y socialmente restringido a acceder a ellos o cuando el ejercicio de la paternidad se genera ante la incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos lo necesario para lograr reconocimiento o soporte. ¿Cómo las narrativas subalternas de la paternidad permiten abrir sentido andamiando identidades emergentes que posibiliten nuevas prácticas vinculares incrementando el sentido de agencia personal?. en pos de incrementar la capacidad del ser humano de mirar los escenarios que vienen. a veces legal o meramente funcional. El estudio de las subalternidades tiene la pretensión de observar las tensiones acumuladas y los procesos de cambio societal. ¿Cuáles son las tensiones y/o subordinaciones de dichas producciones narrativas con los hegemónicos culturales sobre la paternidad?. así como también las tensiones discursivas entre las narrativas emergentes y las narrativas hegemónicas.dominante. posibilitan la emergencia de nuevas significaciones subalternas de la paternidad? 2 . Las ciencias sociales han estudiado las paternidades habitualmente desde el déficit y la opacidad. La propuesta de abordaje teórico tiene como objetivo reconocer producciones subjetivas emergentes de la paternidad mediante la identificación de narrativas subalternas (contra-hegemónicas). ¿Cómo dialogan las narrativas subalternas de la paternidad con las narrativas hegemónicas de la paternidad?. ejercen sus paternidades desde fuera de los marcos dominantes. postergando miradas de apertura y búsqueda de alternativas posibilitantes de sentido y proyecto social. a saber: ¿Cuáles son las producciones de subjetividad presentes en las narrativas de varones que ejercen paternidades subalternas?.

Además. 1995 en Bolívar. implicando una mayor comprensión de la complejidad de los fenómenos psicológicos y sociales.un medio de inventar el propio yo. 2002). por lo que sería más bien una ontología. Ello implica a su vez un cambio en los criterios habituales como validez. se da significado a lo sucedido o vivido (Ricoeur. En palabras de Bolívar (2002: s/p): “La narrativa no sólo expresa importantes dimensiones de la experiencia vivida. con toda su fuerza. de darle una identidad (narrativa). así como las pautas y formas de construir sentido. Es una reconstrucción particular y subjetiva de la experiencia.Abordaje Hermenéutico-Narrativo en las Ciencias Sociales La narrativa es más que una metodología. fiabilidad. más radicalmente. 3 . donde se cuestiona y replantea el papel del sujeto-investigador y la necesidad de incluir las subjetividades en el proceso de comprensión de la realidad social. a partir de acciones temporales personales. media la propia experiencia y configura la construcción social de la realidad. sino más bien es una forma de construir realidad. como señalara Jerome Bruner (1988). Bolívar (2002) plantea que la investigación biográfico-narrativa incrementa dicha crisis introduciendo una "fisura" entre la experiencia vivida y cómo ésta debe representarse en el discurso de la investigación. estamos enfrentados a una crisis de los modos paradigmáticos establecidos del conocer. 2000 en Bolívar. por la que. generalización. 2002:s/p). Bornat y Wengraf. su naturaleza relacional y comunitaria. por medio de la descripción y análisis de los datos biográficos. cuyo valor y significado viene dado por la interpretación hermenéutica que de ella dan los actores. emocionales y biográficas). El auge del giro hermenéutico. la materialidad dinámica del sujeto y sus dimensiones personales (afectivas. un enfoque narrativo prioriza un yo dialógico. ha provocado que entendamos los fenómenos sociales como textos. mediante un proceso reflexivo. El mismo autor señala que dada nuestra condición postmoderna. “Narrativizar la vida en un autorrelato es -como dicen Bruner o Ricoeur. En su expresión superior (autobiografía) es también elaborar el proyecto ético de lo que ha sido y será la vida” (Bolívar. que han empezado a tambalearse. sino que. que sólo podrían expresarse por medio de narrativas biográficas en las ciencias sociales (Chamberlayne. en un proceso dialógico. se convierte en un modo privilegiado de construir conocimiento”. Desde la perspectiva Construccionista y Postmoderna la subjetividad es una condición necesaria del conocimiento social. paralelo a la caída del positivismo y a la pretensión de dar una explicación ‘científica’ de las acciones humanas. emergiendo entonces. donde la subjetividad es una construcción social. Se entenderá como narrativa la cualidad estructurada de la experiencia entendida y vista como un relato. El juego de subjetividades. intersubjetivamente conformada por el discurso comunicativo. 2002).

en todas las culturas. Para Ricoeur (1999) el discurso obtiene una triple autonomía semántica: respecto de la intención del autor. que tiene sus orígenes en la Sociología del Conocimiento y en los desarrollos de la etnometodología se ubica dentro de las teorías denominadas parte del Postmodernismo. no son reductibles uno a otro y. aunque lo comprende. Este modo paradigmático no se identifica estrictamente con el positivismo clásico. diferente del discurso directo cara a cara. Por contraste. El autor se opone a reducir la interpretación a las intenciones del autor. las formas para juzgar la validez también difieren” (Bruner. 2002:s/p): El modelo paradigmático. máximas o principios prescriptivos. representan dos formas de comprender la realidad. caracterizado por presentar la experiencia concreta humana como una descripción de intenciones. planteando un triple juego de las partes como un todo y propone como tarea de la hermenéutica la búsqueda de la dinámica de estructuración del texto junto con la capacidad de proyección de la obra. 1997 en Bolívar. 1997). Jerome Bruner fue uno de los intelectuales que más ha contribuido a dar un estatuto epistemológico al modo narrativo del conocimiento. (Bruner. de acuerdo con la tradición científica y la lógica tradicional. las capacidades del receptor o las estructuras del texto. en donde los relatos biográfico-narrativos son los medios privilegiados de conocimiento e investigación. construir la realidad y entender el mundo. la noción del conocer. más relevante. así como una primera y excelente legitimación inicial. económicas. sociales y culturales. el segundo es el modo narrativo (sintagmático). En él. La tarea de la hermenéutica será explorar la interpretación de este devenir-texto. se expresa en un conocimiento proposicional. Su trabajo Dos modalidades de pensamiento. cada uno con sus propias formas distintivas para ordenar la experiencia. significó.que vienen dadas por la propia naturaleza del lenguaje. Se considera parte del paradigma constructivista per se diferencia del abordaje constructivista en cuanto el enfoque constructivista en cuanto promueven una imagen del sistema nervioso como una máquina 4 . El Construccionismo Social de Keneth Gergen El Socio-Construccionismo. en su momento un profundo cambio respecto del valor de las narrativas para el conocimiento: “…la irrupción en el mundo psicológico y educativo del programa narrativo. su universalidad. sugiere que tengan su base en el genoma humano: pero si no queremos ser innatistas. en base a su concepción antiescencialista. Bruner habla de ‘dos modos de conocer y pensar’. bien cabría decir -como generativistas. mediante una secuencia de eventos en tiempos y lugares. de las expectativas y posibilidades de abordarlo del lector y de las circunstancias de su producción. normado por reglas. tienen funciones cognitivas diferenciadas.

y una y otra vez que esta inmerso en ellas se implica compartiendo las pautas de dichos sistemas.cerrada. la identidad se configura en torno a los sistemas de relaciones que se superponen a la existencia individual a los que Barnett llama «juegos». 2000:3) el construccionismo social está asociado a cuatro enunciados esenciales. 3. a saber: 1. 3. retórica). que se definen como diseño de actividades conjuntas. Según Barrett Pearce (1994. 5 . Lo que tomamos como conocimiento del mundo no es un producto de la inducción ni de la comprobación de hipótesis generales. en el ámbito del mundo social. en Ponce y Jubés. Desde la posición construccionista el proceso de comprensión no es automáticamente producido por las fuerzas de la naturaleza. El mundo social consiste en actividades. Las formas de comprensión negociadas tienen una significación crítica en la vida social. Lo que nosotros tomamos por experiencia del mundo no dicta en sí mismo los términos por los cuales el mundo es comprendido. creen que las ideas. conflicto. al estar conectadas integralmente con muchas otras actividades en las cuales la gente está implicada. Para Pearce. Desde esta posición el sujeto no es epistémico. los conceptos y los recuerdos surgen del intercambio social y son mediatizados por el lenguaje. Los términos en los cuales se entiende el mundo son artefactos sociales. 2. sino social. sostienen los construccionistas. La sustancia del mundo social son las conversaciones. Todo conocimiento. 4. por el contrario. productos de intercambios entre personas. Los teóricos de la construcción social. 2. donde las percepciones y constructos toman forma a medida que el organismo ‘se golpea’ contra su entorno. El grado en el cual una forma de comprensión prevalece o es sostenida a través del tiempo no depende fundamentalmente de la validez empírica de la perspectiva en cuestión sino de las vicisitudes de los procesos sociales (comunicación. señala cuatro presupuestos básicos: 1. sino que es el resultado de una tarea cooperativa y activa entre personas en interrelación. Los seres humanos tienen una capacidad innata para implicarse en los espacios discursivos de la vida social. El hombre en el mundo entra en sistemas de conversaciones que siempre le anteceden. Las actividades sociales se estructuran según reglas de obligatoriedad acerca de lo que debemos o no debemos hacer.. negociación. e históricamente localizados. evoluciona en el espacio entre las personas. Kenneth Gergen (1996) sintetizando su propuesta teórica.

La paternidad. sino la trama actual de nuestros sistemas de acciones. debemos centrarnos en el hacer y el producir. eventos. Las sociedades actuales. a propósito de las hegemonías puestas en conflicto frente a la emergencia de nuevas maneras de significar los fenómenos que alguna vez se tuvieron como “naturales”. dando paso a conceptualizaciones discursivas o fragmentadas donde la identidad se configura según las relaciones establecidas en contextos localizados específicos (Ponce y Janés. la secularización y otros componentes culturales propios de la posmodernidad que ponen en tela de juicio las verdades y meta-relatos de la modernidad. en las últimas décadas asistimos también a un creciente malestar de los hombres. a propósito de los giros vertiginosos que las prácticas sociales han ido imponiendo a los paradigmas imperantes. Surgen entonces una serie de tensiones. entre ellas la chilena ha sufrido procesos de transformación acelerada durante las últimas décadas. inconsciente. es decir. tradicionalmente restringida al rol de proveedor económico. sino que son condicionadas por las pautas de interacción social en que el sujeto se encuentra. Las explicaciones de fenómenos psicológicos no se ubican en el individuo ni en categorías psicológicas asociadas a este como creencias. Esta es una idea central de los autores construccionistas: el mundo social no es una realidad ontológica en la que estamos «depositados». 2000). sus extensiones en el ámbito de los derechos. conductas. la integración de la mujer al mundo laboral. sus roles y funciones. Masculinidades en Emergencia La masculinidad como cuestión monolítica e inamovible parece ser una noción desechada. ha emergido en niveles de variabilidad compleja y en conjunto a los cambios en las configuraciones familiares. Gergen a su vez incorpora la perspectiva crítica foucaultiana para desarrollar su teoría. presenta hoy multiplicidades de interés a las ciencias sociales. Pese a la resistencia de patrones conductuales propios de una paternidad tradicional. asociado ello a las transformaciones de los sistemas productivos. generándose procesos de reflexión entre varones que van generando iniciativas de trabajo 6 . Las nociones de género y los roles asociados tradicionalmente a ello han estado en fractura y debate. 4. La noción del self como estructura psicológica más o menos permanente se pone en entredicho. Para entender estos «juegos» o sistemas de actividades sociales. cogniciones. en cuanto resulta comprensible como una producción social siempre en tránsito. vivimos en un mundo que permanentemente construimos. señalando que tal como plantea Foucault (1979). un rechazo a la noción de sujeto ubicándolo dentro de los límites de una época que se expresa en términos del discurso dominante desde el cual se desarrollan las formas de conocimiento y las ciencias. El sujeto individual queda disuelto en estructuras lingüísticas y en conjuntos relacionales.

siendo posible identificar cierta versión de masculinidad que se erige en norma y se convierte en hegemónica. Existe en contexto y en contraste y diálogo con la feminidad. Sadler. sin embargo ahora la paternidad es también sinónimo de cuidados. Fuller 2001. lo que permite concluir cambios significativos en la comprensión de la masculinidad. porque los hombres que reconocen abiertamente el amor que sienten por sus hijos participan más en su cuidado. en base a la experiencia mexicana. La paternidad alternativa emerge entonces como un eje donde los varones se dan permisos a nivel emocional. Figueroa y Franzoni (en: Aguayo y Sadler 2011).hacia otros sectores y grupos etarios. tan importante como el desarrollo profesional” Paternidades. desde el ámbito de las relaciones interpersonales. por aquellos que sí ostentan la calidad plena de hombres (Fuller 7 . comunicación. señalan Figueroa y Franzoni (en: Aguayo y Sadler. dando lugar a un modelo de masculinidad que no sólo oprime a las mujeres sino también a otras masculinidades subordinadas”. Esto permite el desarrollo de programas y políticas que incluyan acciones hacia los hombres en la lucha por la equidad de género. desoyendo el mandato hegemónico de la desvinculación emotiva. Así. Así. la cotidianidad e incluso el proyecto de vida. inserto en marcos socioculturales de actuación y legitimación de la diferencia. imponiendo mandatos a hombres y mujeres respecto de lo que se esopera y repudia de ellos. respeto y demostración de afectos. quienes lograron impulsar una ley de corresponsabilidad parental el año 2013. así como las expectativas personales y profesionales que tienen estos nuevos hombres. hegemonías y subalternidades El concepto de masculinidad es de carácter eminentemente relacional. se puede definir la masculinidad hegemónica como la configuración de la “práctica genérica” que encarna la respuesta normalmente aceptada en la lógica del patriarcado. y que presenta características comunes en distintos contextos. señalan que la participación cada vez más notoria de los hombres en actividades que antes estaban reservadas a las mujeres puede ser una clara expresión de los nuevos códigos de la masculinidad emergente. que puede ser sometido a dominio. De este modo los autores antes referidos señalan que hallazgos de su investigación muestran la paternidad como el primer canal que tienen los hombres para expresar sus emociones. garantizando la posición dominante de los hombres y la subordinación femenina. la relación con los hijos y la pareja. Sadler (2007:438) señala que “se trata de un concepto que es históricamente reciente (de unos cientos de años de antigüedad). 2011:73) “la paternidad se ha convertido en un proyecto personal para muchos hombres. Ejemplo de lo anterior serían los cambios y transformaciones en las normas de la vida en la familia. Cualquier versión de la masculinidad que no se corresponda a la noción dominante resulta entonces equivalente a un modo precario e incompleto de ser varón. en tanto. En nuestro país han surgido grupos de la sociedad civil como Amor de Papá. 2007). Los hijos siguen siendo motivo de responsabilidad económica. (Connell 1997.

como plantea Connell (1997). Su flujo y reflujo constituyen elementos importantes en su devenir histórico. Viveros (2000) plantea. privados de la libre y espontánea expresión de sus emociones (Amuchastegui. En cualquier tiempo dado. Connell (1997) propone que la masculinidad hegemónica encarna una estrategia corrientemente aceptada pero sujeta a cuestionamientos y a propuestas y tensiones que buscan construir una nueva hegemonía. la que 8 . es una relación históricamente móvil. derivado del análisis de Antonio Gramsci de las relaciones de clases. “La paternidad es uno de los elementos centrales en el proceso de la construcción social de la masculinidad dominante. evitativos del compromiso. Los resultados muestran a hombres más comprometidos en las tareas del hogar y cuidados de la familia de lo que se pensaba anteriormente. en particular aquellos referidos al tema de la parentalidad masculina señala que el abordaje generalmente implica una perspectiva más bien negativa observando los efectos nocivos de la ausencia del padre en vez de observar los efectos positivos de su presencia. En el modelo de masculinidad hegemónica dominante los varones suelen ser descritos como seres sexualmente promiscuos y agresivos. subalterna a la masculinidad hegemónica. Su centralidad radica en que se constituye en uno de los pasos fundamentales que permite ser reconocido socialmente como varón: ha demostrado que es heterosexual. se exalta culturalmente una forma de masculinidad en lugar de otras. 1996 en: Sadler. y además. 2006:3). La paternidad descrita en el contexto patriarcal es un hombre emocionalmente distante de sus hijos/as. La masculinidad hegemónica se puede definir como la configuración de práctica genérica que encarna la respuesta corrientemente aceptada al problema de la legitimidad del patriarcado. Barker (2003 en: Sadler 2007) sostiene una posición similar. a saber: “El concepto de hegemonía. al enfatizar que en la investigación social los hombres han sido habitualmente retratados de maneras incompletascon un enfoque centrado en el déficit en la vida familiar. dando cuenta de la emergencia de una nueva paternidad. arriesgados. haciendo una revisión de los estudios sobre masculinidad.2001). por tanto. Conscientes de este sesgo. Las identidades masculinas se ordenan en relaciones binarias de dominio y/o de subordinación con referencia al modelo hegemónico. La hegemonía. 2001). Se ha estudiado poco respecto de padres presentes en la crianza y de los significados que los varones le atribuyen a la paternidad. investigadores/as en años recientes han comenzado a incluir las percepciones de los varones de sus roles en las familias. derivando la crianza y cuidado de éstos/as al género femenino. se refiere a la dinámica cultural por la cual un grupo exige y sostiene una posición de liderazgo en la vida social. permite consolidar el tránsito de la niñez a la adultez” (Madrid.

hegemonía.9%) indicaron que les “gustaría trabajar menos si eso significara pasar más tiempo con mis hijos”. garantiza (o se toma para garantizar) la posición dominante de los hombres y la subordinación de las mujeres” (Connell.5% 9 .9% de las mujeres indicaron no vivir actualmente con ninguno de sus hijas/os. Paternidades no Residentes La Encuesta Internacional IMAGES de Masculinidades y Equidad de Género (Aguayo.7% señaló que “dedican muy poco tiempo a sus hijos por motivos de trabajo”. Un 87. el 61. 1997). mientras que un 21. dominación y marginación/autorización. 2011) arroja algunos datos interesantes respecto de la temática emergente de padres que no residen con sus hijos biológicos. Entre ese grupo.9% de los hombres y un 9. Un 61. Cualquier teoría de la masculinidad que tenga valor debe dar cuenta de este proceso de cambio (Connell. que pueden ir desde el vínculo frecuente y regular hasta la situación de no tener contacto alguno con el hijo/a. en cualquiera de sus formas. por otro lado entregan marcos comprensivos que permiten analizar masculinidades específicas. confrontándose entonces a la situación de tener que experimentar la paternidad no residente.9% de los hombres y el 69% de las mujeres señalaron vivir actualmente con todos ellos. Lo que expresa una tensión explícita entre el anhelo de rol parental y la demanda del mandato hegemónico de proveedor.5% de las mujeres declararon tener hijos/as biológicos. Gráfico No1 Residencia con Hijos Biológicos Reforzando la idea de esta nueva paternidad se observa que ocho de cada diez hombres que viven con sus hijos y trabajan (75. Masculinidad hegemónica y masculinidades subalternas denominan entonces tipos de carácter móvil a modo de configuraciones de práctica generadas en situaciones particulares y específicas. a saber: Un 56. Cristi. en una estructura siempre cambiante de relaciones.8% de los hombres y un 78. 1997:35) Estos dos tipos de relación. Lo anterior da cuenta de una situación significativamente presente en nuestra realidad nacional actual. Correa. relativa a la cantidad creciente de padres que no residen con algunos o ninguno de sus hijos biológicos. El gráfico No 1 da cuenta de dichos datos.

a raíz de una separación con la madre y el riesgo de pérdida de contacto con los hijos se expresa en que un 61. último reservorio de la cultura para devenir los fenómenos en realidad. aún a contramano de las estructuras normativas que le permitan sostenerse en términos de reconocimiento cultural y que generan.declaró que “en general. ha generado un mosaico de posibilidades de ejerciocio. que en simultáneo siguen ejerciendo parentalidades y asumiendo otras.6% de los hombres manifiesta tener temor de la prohibición del contacto con sus hijos/as si es que se termina su relación de pareja. Hurstel (1999) apunta la dificultad de lidiar 10 . Gráfico No 2 Afirmaciones sobre la Paternidad Paternidades Sin Nombre Existen otros ejercicios de la parentalidad. aún en simultáneo con otros adultos. por tanto.9% sostuvo que su “rol en el cuidado de los hijos es principalmente como ayudante”. Las configuraciones complejas e intrincadas que devienen de las rupturas matrimoniales y de las nuevas vinculaciones de los adultos. Como contrapartida un 61. de la paternidad. no reconocidos por el estado e incluso por el lenguaje. en la práctica. esta vez anómicos. lo que da cuenta del rol secundario en el cuidado que aún persiste La situación de los padres no residentes. Cabe consignar que en Chile después de una separación el cuidado personal de los hijo/as queda en manos de las madres teniendo que acordarse un sistema de visitas para el padre que habitualmente implica tiempos de fin de semana quincenales. tengo la mayor responsabilidad de proveer para mi familia” lo que confirma que todavía los hombres visualizan el rol proveedor económico como una de sus principales funciones. controversia y conflicto. por fuera de las convenciones legales.

La importancia de la denominación va más allá de la simple palabra. en la ampliación del concepto de familia se encuentra dificultad al nombrar estas configuraciones. señala que: “Una de las vías para encontrar los nudos de sentidos que atraviesan la comunidad de los desplazados será la que nos proporcionan los relatos contenidos en las narraciones de los sujetos afectados por una nueva identidad que les ha sido impuesta. 2011)) sugiere que los Estados Unidos hubieran dado inicio a las investigaciones de estas familias por el hecho de poseer en su idioma un término específico para este modelo: stepfamily. finalmente señala una marginalización del sujeto. al reflexionar sobre el modelo que gobierna las relaciones económicas y sociales. reflexionando la forma por la que se ve la relación que se establece. mientras los norteamericanos relataban ese fenómeno desde la década de 1980. por lo tanto. El Valor de las Narrativas Excluidas Una de las dificultades que conlleva este proceso de estigmatización y segregación del otro excluido es que éste termina. aunque esta sea desvalorizadora. siguiendo con lo anteriormente propuesto. En este sentido la narrativa sirve como medio de inclusión 11 . a su vez definiéndose en función de la construcción social que pesa sobre él. Liliana Lazcoz. En Francia. generando una identidad difusa y disminuida. La relevancia de una nomenclatura para esta configuración familiar es tan grande que Théry (2001 en Eiras. En palabras de Carlos Whiterell el valor del estudio de la narrativa excluida reside en que: “…permite entrar enfáticamente en la vida del otro y empezar a sumarnos a una conversación viviente. De este modo el modelo de familia nuclear tradicional. 2006:5). La importancia de conocer los relatos excluidos tiene una implicancia fundamental en la inclusión social. biparental y heteronormativo todavía ejerce influencia intensamente sobre los sujetos. Las masculinidades subalternas han estado siempre presentes. así como su función y receptividad social. pero muchas veces excluídas. volviéndose un sistema de exclusión. los primeros datos estadísticos respecto de familias con padrastro y/o madrastra se remiten a la década de 1990. La autora apunta la importancia de que el vocabulario y el arsenal jurídico verbalicen las prácticas cotidianas. Asumir esta decisión de prestar atención a las historias de estas personas es sustentar una posición ética” (Lazcoz. desarticulando la participación activa y borrando de los registros culturales oficiales su propia lectura del mundo.con las cuestiones que envuelven a los nuevos emparejamientos y formatos de convivencia familiar al abordar el tema de las formaciones familiares Posteriorers a una separación y. obstaculizando el surgimiento de una terminología específica. Eiras (2011) señala la relevancia del sistema jurídico en la afirmación social del modelo de la familia con padrastro y/o madrastra afirmando que el sistema jurídico.

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