Fahlman 1

Claire Fahlman

Emmy Herland

SPAN 303 C

El 30 de mayo, 2017

Una muñeca en la forma de la mujer: el poder del patriarcado en La muñeca menor

No es un secreto que hay desigualdad entre las mujeres y los hombres en muchos

aspectos de la vida. Mujeres son deshumanizadas, negadas el mismo salario, y en algunos casos

pueden ser aisladas en su papel de maternidad. Esos males son la culpa de nuestra sociedad

patriarcal, en la que los hombres son valorados más altos que las mujeres y como resulto tienen

el poder. En La muñeca menor, por Rosario Ferré, las vidas de las dos mujeres principales son

arruinadas por hombres y el poder que ellos poseen. Un doctor intrigante no cura a la tía en el

cuento para ganar de su sufrimiento después de que una chágara entra en su pierna, y su hijo, un

médico también, se casa con la sobrina de la tía para ascender en la sociedad y no por el amor.

Los problemas de las mujeres son la culpa del patriarcado, lo cual está representado por el

simbolismo de la chágara, las muñecas, y el balcón.

La chágara es un símbolo del patriarcado en el modo en que limita a la vida de la tía.

Cuando la tía se está bañando en el río, una chágara la muerde y entra en su pierna. El doctor no

quita la chágara, aunque puede, porque quiere el dinero que viene con las visitas que él hace para

“tratar” a la tía cada mes. Después del ataque del crustáceo, la tía no puede vivir como antes:

“Había sido hermosa, pero la chágara que escondía bajo los largos pliegues de gasa de sus faldas

la había despojado de toda vanidad. Se había encerrado en la casa rehusando a todos sus

pretendientes” (Ferré 2). Antes, ella tenía muchos pretendientes por su belleza, pero la vergüenza

de la deformidad de tener una chágara en la pierna le roba de su futuro como mujer casada. En el
Fahlman 2

cuento, las oportunidades de una mujer dependen directamente de su belleza o la ausencia de la

misma: “All of the women in the story are in some way defined by physical appearance and

remunerative assets. The aunt’s possibilities for marriage vanish after her beauty is marred by the

chágara, and she spends the rest of her life cloistered amidst her family” (Zee 163). La

posibilidad de salir de la familia y vivir una vida sola depende de la capacidad de casarse con un

hombre. Tener un hombre es la única posibilidad de vivir normalmente, mostrando la manera en

que el patriarcado tener poder casi total sobre la mujer. De este modo, el poder de la chágara

sobre la tía para determinar la vida es simbólico del poder del patriarcado sobre la mujer.

Las muñecas representan la manera en que el patriarcado cosifica a las mujeres. En el

cuento, están literalmente creadas en la forma de cada sobrina: “La tía había ido agradando el

tamaño de las muñecas de la manera que correspondieran a la estatura y a las medidas de cada

una de las niñas” (Ferré 2-3). Las muñecas son copias de la forma física de cada mujer, sin la

personalidad y el alma. Después de la boda de cada sobrina, la muñeca se sienta en silencia: “A

los novios los tranquilizaba asegurándoles que la muñeca era sólo una decoración sentimental

que solía colocarse sentada, en las casas de antes, sobre la cola del piano” (Ferré 5). La vista que

tiene los novios sobre las muñecas es la misma manera en que el patriarcado ve a las mujeres,

como objetos para mirar, pero no escuchar, que deben sentarse en silencio esperando órdenes de

su hombre. Ser objetos pasivos de poder social es el papel que el patriarcado tiene para la mujer:

“The doll and the woman depict a ‘muñeca menor’: an object valued for its beauty and youth.

Indeed, the doll signifies the predicament of the upper-class woman in general, consigned to the

stultifying role of exhibiting a beautiful and passive exterior to promote the social standing of her

father and her husband” (Palmer 130). Las sobrinas y las muñecas tienen el mismo papel en la
Fahlman 3

sociedad, como cosas simples para mirar, que no añaden mucho a la conversación. Por eso, las

muñecas simbolizan como el patriarcado cosifica a la forma de la mujer.

La cárcel que el balcón forma simboliza el poder sobre la mujer que tiene el patriarcado.

La tía casi nunca abandona su asiento en el balcón: “El día que la mayor de las niñas cumplió

diez años, la tía se sentó en el sillón frente al cañaveral y no se volvió a levantar jamás. Se

balconeaba días enteros observando los cambios de agua de las cañas y sólo salía de su sopor

cuando la venía a visitar el doctor o cuando se despertaba con ganas de hacer una muñeca”

(Ferré 3). Ella no mueve, solo mantiene su asiento y ve a las personas en las calles que viven

vidas normales y amplias. Su vida existe en forma limitada a los confines del balcón, pero de su

silla, la tía puede ver al resto de la ciudad. También, puede ver el lugar donde la chágara le

mordió. Mujeres que viven en sociedades patriarcales no pueden existir totalmente como ellas

mismas, solo como objetos aislados por el poder del hombre. El balcón donde ella sienta la

encarcela, como el poder del hombre sobre la mujer en el patriarcado.

El balcón no solo limita a la tía. La sobrina menor también está aislada en el balcón de la

casa que comparte con su esposo, el medico menor: “La obligaba todos los días a sentarse en el

balcón, para que los que pasaban por la calle supiesen que él se había casado en sociedad.

Inmóvil dentro de su cubo de color, la menor comenzó a sospechar que su marido no sólo tenía

el perfil de silueta de papel sino también el alma” (Ferré 6). En lugar de una relación amorosa

entre esposo y esposa, él la obliga asumir su lugar como mujer, dentro de su control, o, como

representa Ferré en el cuento, un asiento en el balcón. Para él, casarse con ella solo es una

manera de ascender en la sociedad, y es un símbolo para mostrar su control sobre la sobrina

menor al público desde el balcón.
Fahlman 4

Para les dos mujeres, la sociedad patriarcal las ha robado su independencia y literalmente

las ha puesto en una posición de idealización: “’La muñeca menor’ codifica los atributos que la

mujer dentro del patriarcado debe ostentar, o sea, el de figura de adorno que se coloca inmóvil en

un pedestal, en este caso el lugar a ocupar es el de la privacidad del hogar” (Carrasquillo

Hernández 139). El patriarcado dicta que las mujeres vivan en casa y sean bonitas amas de casa

sin ni opiniones fuertes ni pensamientos independientes. Deben ser delicadas y dedicadas a su

lugar preelegido, y además son simbólicas del poder de sus maridos. Como exige el patriarcado,

es la responsabilidad de la mujer quedarse en la casa, o aquí, en el balcón.

El fin del cuento representa una subversión del poder del patriarcado. Después de muchos

años en que la sobrina menor sienta en el balcón, siguiendo los órdenes de su marido, ella no ha

cambiado o envejecido. El doctor menor da cuenta de este hecho extraño, y una noche él

investiga: “Una noche decidió entrar en su habitación para observarla durmiendo. Notó que su

pecho no se movía. Colocó delicadamente el estetoscopio sobre su corazón y oyó un lejano

rumor de agua. Entonces la muñeca levantó los párpados y por las cuencas vacías de los ojos

comenzaron a salir las antenas furibundas de las chágaras” (Ferré 8). Por fin, la sobrina menor ha

convertido en una muñeca, pero no es un acto de la derrota. En cambio, es un acto de resistencia.

Como las chágaras saliendo de sus zócalos del ojo, la sobrina menor finalmente está resistiendo

el poder de su marido y finalmente toma control de su propio cuerpo del patriarcado.

En La muñeca menor, el patriarcado está representado en la chágara, las muñecas, y el

balcón. La chágara representa las limitaciones que vivir en un patriarcado impone a mujeres en la

manera en que limita a la vida de la tía. Como la forma cosificada de las sobrinas, las muñecas

simbolizan la deshumanización de mujeres por el patriarcado. Puesto que la tía y la sobrina

menor no pueden salir de sus balcones, los balcones representan el poder que el patriarcado tiene
Fahlman 5

sobre las mujeres. Al fin del cuento, la muñeca de la sobrina menor se convierte en la sobrina, y

chágaras enojadas empiecen a salir de los ojos hacia el doctor menor. Eso es un acto de resistir al

patriarcado, por resistir el control del doctor sobre su esposa. También es un cuento moral.

Nuestra sociedad es patriarcal como la del cuento, pero es posible resistir. Culminar con una nota

positiva e inspirador muestra a la lectora femenina que vivir dentro del control del patriarcado no

es la única opción.
Fahlman 6

Bibliografía

Carrasquillo Hernandez, Tania. Rosario Ferré: Voz de ruptura y transfiguración en el
patriarcado puertorriqueño. Southern Connecticut State University, ProQuest
Dissertations Publishing, 2008

Ferré, Rosario. “La muñeca menor,” Papeles de pandora, Vintage Books, 1976

Palmer, Lisa. (Re)visioning the female body: The doll in contemporary Latin American
narrative. University of California in Los Angeles, ProQuest Dissertations Publishing,
1998

Zee, Linda S. The Boundaries of the Fantastic: The Case of Three Spanish American Women
Writers. Indiana University, ProQuest Dissertations Pubishing, 1993. 9404392