Análisis del agua de riego utilizado en el Area Metropolitana de Buenos Aires para

el cultivo de flores y plantas ornamentales

Morisigue1, D . y Karlanian1, M.
1
Instituto de Floricultura – CNIA INTA. De los Reseros y Las Cabañas, Castelar. (1712) Pcia. Bs.
As.
E-Mail: dmorisigue@cnia.inta.gov.ar

Introducción

La más importante consideración en un plan de riego es la calidad del agua a utilizar. Esta
debería analizarse periódicamente porque la calidad varía estacionalmente y entre diferentes
zonas (Argo et al., 1997, citado en Dole and Wilkins, 1999). En cultivos intensivos y
especialmente bajo cubierta, el manejo del riego es uno de los factores determinantes en la
calidad final del producto. En el manejo del mismo se debe tener en cuenta cómo y cuando
regar, aspectos relevantes cuando la calidad del agua es limitante.
Uno de los pocos trabajos sobre calidad del agua de riego utilizado en el cultivo de flores y
plantas ornamentales data de 1987 (Ando, 1987). El 87% y el 49% de las muestras de agua
analizadas contenían más sodio y magnesio respectivamente, que los niveles recomendados
para flor de corte. Además la calidad de agua varió en función de la zona.

Objetivos

Con el objetivo de evaluar la calidad actual del agua de riego que se utiliza en la producción
florícola de los alrededores de Buenos Aires, se llevó a cabo un estudio de análisis de calidad
en 2 épocas (julio 2005 y enero 2006), discriminados por zona y profundidad del pozo. En el
presente trabajo se presentan los datos del primer análisis.

Materiales y Métodos

Se recolectaron muestras dividiéndose el Gran Buenos Aires en 10 zonas (Tabla 1). Se
recolectaron las muestras en lugares representativos de cada zona de producción. Se entregó a
cada productor una hoja conteniendo un instructivo, donde se indicó la forma de toma de
muestras y los datos a completar. El envase de recolección de muestras fueron botellas
plásticas de agua mineral de medio litro, enjuagadas con la misma agua a analizar y dejando
correr el agua a la salida de la bomba por lo menos 5 minutos. Se recabó información sobre el
pozo: encamisado, profundidad y antigüedad. El numero de muestras analizadas fue de 219 y
la cantidad de cada zona esta en proporción a la cantidad de productores (Tabla 1). Se
analizaron concentraciones de calcio, magnesio, potasio y sodio con espectrofotómetro de
absorción atómica; pH, conductividad eléctrica (C.E. dS/m a 25 °C) y RAS (Relación de
Absorción de Sodio). Los resultados fueron analizados por ANOVA y comparación de medias
por test de Tukey.

Resultados y Discusión

El valor promedio de pH fue de 7.3, CE 0.86, potasio 0.33 meq/l, magnesio 1.71 meq/l, calcio
1.21 meq/l, sodio 3.86 meq/l y el RAS fue de 3.71 (Tabla 1). Analizando por zonas, los valores
de pH significativamente menores corresponden a las zonas de Escobar, José C. Paz, La Plata,
Moreno y M. Argentinas, con valores de 7.20, 7.24, 7.29, 7.27 y 7.23 respectivamente.
Cañuelas con un pH de 7.61 es la zona con más alto valor significativo y además tiene el valor
más alto de CE con 1.16 mS/cm. La Plata presenta el valor significativo más bajo con 0.82.
Con respecto a los cationes, no hay diferencias significativas entre las zonas en los valores de
magnesio y calcio. Con relación al potasio, las zonas de Escobar, F. Varela, La Plata, M.
Argentinas y Pontevedra-Merlo presentan los valores mas bajos, entre 0.270 y 0.321 meq/l. La
zona de Moreno presenta el mayor valor, con 0.390 meq/l. Los valores de sodio más bajos
correspondieron a Escobar, José C. Paz, La Plata, Moreno y M. Argentinas con valores de
3.927, 2.944, 3.592, 3.729 y 3.708 meq/l respectivamente. El valor más alto corresponde para la
zona de Cañuelas, con 6.063 meq/l. Los valores de RAS significativamente inferiores son para
las zonas de La Plata y M. Argentinas con 3.1, Escobar con 3.5 y Moreno con 3.7. Los valores
significativamente altos son para Cañuelas con 6.0 y M. Paz con 7.8.
Comparando los valores medidos dentro de cada zona (datos no presentados), la variación en
los valores de CE y pH fueron similares para todas las zonas. En los valores de sodio, Burzaco
presenta la mayor variación y José C. Paz y M. Paz las menores variaciones. Los valores de
RAS de Escobar y M. Argentinas presentan la menor variación y Pontevedra-Merlo la mayor.

De acuerdo a valores deseados de los parámetros medidos, para considerar un agua apta para
uso en riego, se citan entre otras en la bibliografía los valores de Petersen (1996), con valores
deseados para CE de menos de 0.7 mS/cm con poca probabilidad de problemas de salinidad y
de riesgo moderado con valores entre 0.7 y 2. Doyle and Wilkins (1999) citan valores deseados
de menos de 0.5. Para sodio citan valores menores a 3 y 2.2 meq/l respectivamente como
riesgo bajo y entre 3-9 como riesgo moderado y Doyle and Wilkins cita valores deseados de
RAS menor a 4. De acuerdo a estos valores de referencia, los valores de CE medidos en todas
las zonas son de riesgo moderado de salinidad. Respecto al sodio, los valores de todas las
zonas son de nivel moderado. Con relación al RAS, las zonas de Burzaco, Cañuelas, M. Paz y
Pontevedra-Merlo presentan valores de riesgo. Los valores de potasio, magnesio y calcio están
dentro del rango deseado.

Conclusiones

Comparando los valores del presente trabajo con los valores de Ando (1987), los valores de pH
son similares, no así la CE donde el valor promedio actual de 0.86 es superior al valor de 0.60
de 1987. En relación al sodio, se observa lo contrario, con valor de 3.86 meq/l actual, respecto a
4.39 meq/l, al igual que el RAS con 3.71 actual, respecto a 3.89 de 1987.
La calidad del agua analizada no es lo óptimo desde el punto de vista de su uso agrícola,
especialmente de importancia en la producción de plantas en macetas, donde el volumen
limitado de sustrato impacta en forma significativa el efecto de la calidad del agua. De las zonas
analizadas, en términos relativos, las zonas de Escobar, José C. Paz, La Plata, Moreno y M.
Argentinas tienen agua con menos problemas que Cañuelas, M. Paz y Pontevedra-Merlo,
donde especialmente los niveles de sodio y RAS son altos, donde se hace necesario un manejo
adecuado de la frecuencia e intensidad del riego, para tratar de atenuar el efecto del sodio por
acumulación, no solo en la planta (borde de las hojas quemado en algunas especies) como
también en las características físicas del sustrato, especialmente en la permeabilidad y drenaje,
aspectos a tener en cuenta especialmente en producción de flores de corte.

Bibliografía

Ando, T. 1987. Analices of well water used for flower production in Buenos Aires, Argentina. Tech. Bull.
Fac. Hort. Chiba Univ. 39, 1-8.
Dole, J. and Wilkins, H. 1999. Floriculture, Principles and Species. Prentice Hall, pp. 46-56.
Petersen, F. 1996. Water testing and interpretation. En Water, media and nutrition for greenhouse crops.
Editado por D. Reed. Pp. 31-45.