La cigarra y la hormiga

Acontecía el verano en el bosque, y todas las criaturas vivían felices de despertar cada
mañana bañadas con los rayos del Sol. La yerba era de un verde radiante, las flores
mostraban colores hermosos y el agua de los ríos corría con alegría hacia el mar. La
cigarra, también se alegraba de celebrar cada mañana el rocío de las plantas y los
rayos del Sol. Desde bien temprano en la mañana, entonaba melodías hermosas y así
continuaba hasta la llegada de la tarde, e incluso en la noche.

Tanto cantaba la cigarra que los animales del bosque se alegraban con sus melodías
y caminaban de un lado al otro bailando al compás de la música. Sin embargo, una
pequeña hormiga que habitaba cerca del lugar, apenas tenía tiempo para detenerse
a disfrutar las canciones de su compañera la cigarra. Trabaja tanto la hormiga
recogiendo alimentos, que desde que amanecía bien temprano hasta que el Sol se
ocultaba en el horizonte, no paraba nuestra amiga de buscar provisiones.

“¿No piensas parar un segundo, amiga adorada?” – le dijo la cigarra a la hormiga al
verla tan esforzada. “El verano no durará para siempre, querida compañera. Pronto
llegará el invierno y debo estar preparada. Tú también deberías hacer lo mismo”. Pero
la cigarra no hizo más que reírse con estruendosas carcajadas mientras que la
hormiga continuaba transportando frutas y granos al interior de su casita.

Así pasaron los días, las semanas y los meses. La hormiga jamás se detuvo un instante,
pero la cigarra continuaba cantando con alegría y despreocupación. Al cabo de un
tiempo, comenzó a sentirse un aire frío que bajaba de las montañas, los rayos del Sol
no eran tan fuertes y la yerba había perdido su brillo. El invierno había comenzado, y
lo que antes era frescura y luz, ahora se convertía en un ambiente gris y muy frío.

La cigarra ya no cantaba tanto como antes, y cuando llegó la noche, la nieve inundó
el bosque y repletó las ramas de los árboles sin hojas. Cansada de tanto caminar y
sin encontrar un buen refugio, la cigarra llegó a la casa de la hormiguita apartando

Era muy feliz. si te dedicaste a cantar todo este tiempo bajo el Sol. Yo trabajé con gran esfuerzo para reunir comida y protegerme del frío. se burlaba constantemente de los demás animales porque se creía superior a ellos. ahora te toca bailar al compás del frío. Es así. Y dicho aquello. Ayúdame. necesito comer algo y resguardarme. Pero la hormiga no le prestó atención a los sollozos de la cigarra. Con gran esfuerzo tocó en la puerta de su amiga. Eso le pasa a los holgazanes como tú”. y después de oír durante un tiempo sus plegarias. a la cual no dejaba de decirle cosas hirientes. el tiempo es oro y debemos saber aprovecharlo. No lo desperdicien. El blanco preferido de sus ataques era una lenta tortuga. queridos amigos. “Entonces. consciente de su capacidad.los copos de nieve del lugar. gritó con todas sus fuerzas: “Amiga mía. la hormiguita se alejó de la puerta para continuar con su cena y disfrutar del calorcito tan agradable que le brindaba su casita. Estoy desvanecida por la fatiga y por el hambre. se acercó a la puerta y le dijo: “Lo siento. ¿Tú qué hacías? ¿En qué empleaste tu tiempo mientras el verano aún era bondadoso?” “Pues yo cantaba y cantaba acompañada de los rayos del Sol. amiga cigarra. . LA LIEBRE Y LA TORTUGA Había una vez una liebre muy veloz que. ¿Y la cigarra? Pues no tuvo más remedio que pasar un duro invierno rodeada de nieve. y mientras tanto. por favor. pero estamos seguros que aprendió su lección de una vez y por todas. y como el sonido del viento frío era insoportable. mi cuerpo no aguantará tanto frío y temo que pueda morir congelada. ¡Por favor!”. pero ahora ya no tanto”.

a la que creían altanera. la liebre se echaba a un lado del camino a descansar o hacer otras cosas y dejaba que la tortuga. la liebre aceptó el reto. prepotente y realmente pesada. hagamos una apuesta con el resto de los animales como testigos y veamos quién se lleva el premio. No vayas tan deprisa que te harás daño –decía continuamente de forma burlona e irónica la liebre. Al inicio muchos animales les rían sus gracias. -Pues mira –ripostó la tortuga-. con paso lento. no sin antes proferirle insultos y tildarla de loca. tomase distancia. aunque más que eso lo consideraba un pan comido. –Qué puedes ganarme en una carrera. . Pactaron iniciar la carrera enseguida y llamaron a la línea de partida al resto de los animales del bosque. eso lo dudo. Pasado un rato la liebre emprendió su carrera y ciertamente era veloz. Cuando tomaba relativa ventaja. Esta operación la repitió muchas veces. muchos se sentían ya cansados de la liebre. la tortuga un día se atrevió y le dijo a la liebre: -Sabes. pero al no disminuir estas y ser tan constantes. -¿Cómo? –preguntó la liebre.-¡Pero vaya que eres lenta tortuga! Ten cuidado no seas muy vieja ya para cuando llegues a tu destino de hoy. estoy segura que con toda mi lentitud podría ganarte una carrera. En poco tiempo rebasó a la tortuga. le pasase con su andar lento. que no se detenía nunca. Segura de su velocidad y la lentitud del rival. confiada en que acabaría ganando la carrera en un impulso final. Cuando se hizo la señal de arrancada la liebre se mantuvo alardeando con los demás en la salida y dejó que la tortuga. sin importar cuanta ventaja sacase la tortuga. Cansada también de tanta burla.

que terminó por dormirse. que alababan a la primera por su perseverancia. mientras se encontraba en una jornada de caza junto a su amo. encontrando únicamente al viejo perro. convirtiendo a la liebre en objeto de risa del resto de los animales. y a no ser tan orgullosa ni confiada. razón por la que echó a correr con suma velocidad. le dijo: . se topó con un hermoso jabalí. Enfadado porque hubiera dejado escapar a la pieza. Un día. pero como su boca ya no era la de siempre. vivía un viejo perro de caza. Desde ese día. Al escuchar el escándalo.Sin embargo. su amo corrió hacia el lugar. No obstante. al que quiso atrapar para su dueño. comenzó a regañarle muy duramente. Así lo hizo y tan bien y confiada se sentía. Hace muchos años. el animal consiguió escaparse. la liebre se percató que la tortuga estaba casi llegando a la meta. que no se merecía semejante regañina. Al despertar. vio un frondoso árbol que proyectaba una rica sombra en la que descansar unos minutos. consiguió morderle una oreja. Poniendo en ello todo su empeño. cuando le hubo sacado a esta mucha distancia en uno de los adelantos. cuya avanzada edad le había hecho perder gran parte de las facultades que lo adornaban en su juventud. la velocidad en este punto ya no le era suficiente y la tortuga terminó ganando la carrera. la liebre aprendió a respetar a los demás tal y como son. El pobre perro.

Únicamente el AMOR quedó esperando solo. Así que. La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima y el AMOR le dijo: “Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?” – No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti. mis facultades no volverán a ser las mismas. podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación? . dieron sus mejores años para darte a ti y a tu familia. que aunque ya no puedan realizar grandes proezas. Cuando la isla estuvo a punto de hundirse. una vida mejor. hasta el último momento. AMOR AMOR Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible. no creas que he dejado escapar a ese hermoso animal por gusto. lo siento. en lugar de enfadarte conmigo porque me he hecho viejo. Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse. al igual que hacía cuando era joven.-Querido amo mío. incluso el AMOR. He intentado retenerlo. en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre. la Sabiduría… como también. pacientemente. el AMOR decidió pedir ayuda. alégrate por todos esos años en los que te ayudaba sin descanso. la Tristeza. pero por mucho que lo deseemos ambos. AMOR… Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. todos los demás. “Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo? No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo: – Aquí todo es perfecto. La Moraleja de esta Fabula: respeta siempre a las personas mayores. Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. El Buen Humor.

– No AMOR… respondió la Tristeza.Entonces el AMOR dijo a la Tristeza que se estaba acercando: “Tristeza te lo pido. De repente una voz dijo: “Ven AMOR te llevo conmigo”. Fabula del Balsero y el Estudiante “…Un día. Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR. el viejo se fue. -¿El Tiempo?… se preguntó el AMOR. ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?”. – Estoy tan triste que necesito estar sola. ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado? Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el AMOR en la vida. se bajo de su auto y le pregunto al viejito que estaba ocupado con su trabajo: . pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando. déjame ir contigo”. con voz serena. de cuerpo fuerte y alma concreta. -“Ha sido el Tiempo”. respondió el Saber. Cuando llegó a tierra firme. En el viaje el joven. un joven estudiante naturalista sube con su auto a una vieja balsa comandada por un viejito. sorprendido por la inmensidad de paisajes del lugar. El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo. El AMOR miró a ver quien le hablaba y vio a un viejo. El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: “Saber.

amigo. mientras el Estudiante observaba el paisaje.-Buen día señor. de los colores mas variados. nuevamente sin decir nada. entonces. le pregunta: -Disculpe. ni de rocas… . el Estudiante volviendo a dirigir la palabra al Balsero. pero no se sus nombres y nada referido a ellos. – Ahh. como se llaman? -No señor. En un momento el Estudiante vuelve a dirigir la palabra hacia el balsero. disculpe que no sepa responderle. que lastima. pero no se que flores son. pero no se como se llaman esas hermosas piedras… -Ahhh. ni de flores. usted ha perdido otra gran parte de su vida al no conocer la hermosa variedad de flores del lugar… El balsero. -Ahh. amigo. mientras el Estudiante observaba la naturaleza. que florecen a la orilla de estas aguas? -No señor. ¿y siempre recorrió este mismo camino que estamos recorriendo ahora mismo? -Si. es un camino muy transitado. no lo se. entonces. ha perdido una gran parte de su vida por no conocer la amplia variedad de estas piedras hermosas El balsero. sepa usted que ha perdido una gran parte de su vida al no saber nada de peces. Se que son flores. continuo con su viaje por el rio. que me deja el dinero necesario para vivir… -Entonces sabrá usted que son esas hermosas piedras que veo a la orilla. toda mi vida fui balsero -Vea usted. siguió dirigiendo la balsa. sin saber que responder. entonces. solo se que son peces. veo que ustedes esta hace mucho que esta en este “rubro” – Si. usted sabe como se llaman esos hermosos peces que nadan por las cristalinas aguas de este rió? -No señor. y le pregunta: -Usted sabe que son esas hermosas flores. En un momento.

no lo se. pero tan útil en su momento… . y le pregunta al Estudiante: -Disculpe. entonces amigo. sepa que usted va a perder toda su vida! Moraleja: A veces.Al momento siguiente. pero no sabia lo que necesitaba para seguir en vida… Saber Nadar! algo tan simple. son las que nos pueden “salvar” la vida en precisos momentos… El estudiante podía saber muchas cosas sobre la naturaleza. nunca se me dio la oportunidad para aprender – Ahh. usted sabe nadar? -No. el balsero se da cuenta que la balsa comienza a hundirse de forma rápida. las cosas mas estupidas o que nunca usamos. que lastima.