SALUD MENTAL Y PSIQUIATRÍA: EL DESAFÍO DE LA LIBERTAD


Valentina Martínez M.

Llevo algunos años dedicada a trabajar en violencia de género e intrafamiliar.
Partí en un tiempo cuando los derechos de las personas hombres y mujeres
estaban conculcados, cuando la violencia estaba institucionalizada. Es en ese
momento que el movimiento de mujeres y feminista tuvo coherencia de poner
la mirada y la exigencia de que el respeto por los derechos humanos viniera
de no solo de parte del Estado sino también de parte de cualquier ciudadano,
especialmente de aquellos quienes son nuestros vínculos afectivos,
sanguíneos y familiares. Especialmente pusimos el acento en las relaciones
entre hombres y mujeres, en las relaciones de poder. Desde esta experiencia
social, política y profesional integré los primeros Equipos de Atención
Especializados, desde donde compartí una rica experiencia, desarrollamos
perspectivas y saberes en el abordaje del problema. Así mismo me ha tocado
desarrollar diversas iniciativas para aportar en el abordaje de la violencia de
género desde el sector salud, participando del Proyecto Piloto de Violencia
hacia la Mujer en la Atención Primaria, como el Proyecto de Atención de
Violencia hacia la Mujer en el Nivel Secundario, iniciativas apoyadas por el
MINSAL, SERNAM, Fondo de Población de Naciones Unidas y OPS. Mi
trabajo desde el Centro Clínico y de Investigación de la Fundación Templanza,
sigue estando vinculado con la atención especializada, con la capacitación y
formación de profesionales en clínica de violencia e investigación en relación
al problema y su abordaje en nuestro país. Actualmente estamos por concluir
una investigación FONIS acerca del Impacto del Modelo de Atención en
Violencia en la Atención Primaria de Salud.

Es desde esta experiencia que quisiera reflexionar acerca de algunas
consideraciones teóricas y técnicas, que creo pueden aportar en la discusión
en este Panel. En primer lugar propongo una conversación acerca de lo que
ha sido el proceso de instalación de la violencia de género e intrafamiliar en el
sector salud, sobre todo en relación a la difícil conceptualización de la
violencia de género e intrafamiliar como problemática de salud. En segundo
lugar me interesaría referirme a la importancia de la dimensión del género
como modelo comprensivo de la violencia, así como la dimensión de la
violencia intrafamiliar y de género como una trauma relacional y los efectos de
estas perspectivas en los procesos de conceptualización y de abordaje de la
violencia.

La violencia intrafamiliar es un problema social, jurídico, de derechos humanos,
como también un problema de salud.

Esta afirmación que parece obvia, aun no se ve reflejada en su amplio sentido
en las prácticas del conjunto del sector salud. Aun en muchos Centros de Salud
Primarios, Centros de Salud Mental, Centros de Especialidad y Hospitales no se 

Centro Clínico y de Investigación, Fundación Templanza

incluidos los actores del contexto. especialmente de género.) posee ciertas características dadas por una forma de desarrollar las políticas de manera más bien jerárquica.han implementado acciones para la promoción de formas de relación respetuosa y equitativa entre hombres y mujeres y adultos y niños. que habría que abordar integralmente para erradicarlo. Pudiera ser que el sector salud al igual que quienes viven en problema tiende a no reconocer la violencia. no se ha implementado el diagnóstico específico. primeras crisis. como tal. así también no se ha implementado suficientemente la intervención integral transdisciplinaria o la reparación del daño en los involucrados en las relaciones de abuso. están . planteado por distintos autores. donde el énfasis está dado más en la cantidad de pacientes que en la calidad de esta atención. alude al mecanismo a través del cual los participantes en el circuito de violencia. expresada en posiciones que van desde la omisión del la violencia. las que la identifican como en factor de riesgo de enfermedad o las que postulan a la violencia intrafamiliar y la violencia de género como un problema de salud. Los estudios han mostrado que la violencia tiende a interrumpirse cuando se logra registrar y hacer conciente el malestar que ésta provoca. etc. con los usuarios y con sus jefaturas. en donde la productividad está medida desde un enfoque economisista más que en indicadores de eficiencia. relacionan el problema con diversa sintomatología. La “anestesia” que se desarrolla serían favorecidas por ciertos condicionamientos. Desde una mirada global el sector salud tiende a un acercamiento heterogéneo en sus prácticas. evalúan su presencia. También es posible analizar esta relación de complejidad que el sector salud tiene en relación al abordaje de la violencia desde considerar que el Sistema de Salud a pesar de los avances en el modelo de atención (integralidad. sino que no se dan cuenta de que no ven (“no vemos que no vemos”). Ravazzola en su aplicación del concepto de doble ciego. las que sus acciones apuntan a intervenir sólo en sus consecuencias o efectos. Esto explicaría por qué los circuitos de violencia se repiten y perpetúan en las relaciones. Así también encontramos que el acercamiento de los equipos al problema de la violencia es ambivalente. señalan su incidencia como de alta importancia. lo que entre otras cosas genera en los equipos la instalación de ciertas dinámicas de relación entre ellos. no sólo no ven. dado que las agresiones y el abuso van dirigidos contra la integridad física y psicológica. satisfacción o mejora en la calidad de vida. y en especial de la violencia de género e intrafamiliar. sectorización. considerando su complejidad y distinciones de casos de leve a moderados de aquellos de mayor complejidad. no se ha implementado la detección temprana para acceder no sólo a relaciones de violencia instalada sino a primeros episodios. como aquellos dados por los procesos de traumatización que como sociedad y sujetos relacionales hemos vivido. enfoque biopsicosocial. pautas que se ven del todo contradictorias con el abordaje de diversas problemática de salud. Pareciera que se olvidarse su conexión. etc. no registran el malestar o disonancia afectiva producida por la violencia. es decir claramente afecta la salud física y mental de las personas.

La base neurofisiológica de estos hallazgos se encuentra en la alteración del frágil equilibrio entre la corteza frontal y la corteza posterior. de ansiedad generalizado  T. Es en el ámbito de la salud mental donde se ha ido dilucidando una clara relación entre VIF y patologías mentales. dificultad respiratoria. de estrés agudo  T.de acuerdo en la necesidad de intervenir en ella. Desde el punto de vista epidemiológico la violencia representa uno de los mayores problemas de salud de amplios sectores de la población. Por otra parte. Como plantea Carla Fischer. Las resistencias tienen que ver por una parte con las contradicciones que genera el meterse en un problema de salud que exige del sistema cuestionar los contenidos y la relación de atención. Así niveles altos de despertar autonómico resultan en angustia con sus signos asociados: tensión muscular. Entre las patologías que con frecuencia se asocian a VIF encontramos: • Trastornos depresivos • Trastornos de ansiedad:  T. alza de la presión arterial. . lo que en muchos casos puede generar una vivencia emocional que no ha sido elaborada. se basan principalmente en los efectos en la integridad física. sin embargo a la hora de establecer la posibilidad de instalar acciones de intervención se presentan resistencias evidentes para llevarlas a cabo. las resistencias se relacionan con la temática. Al presentarse en forma crónica nos encontramos con alteraciones cardiacas. Meterse en la violencia de género e intrafamiliar plantea ampliar la mirada del síntoma hacia la integralidad de la persona y sus relaciones. de Pánico  T. Cuando las emociones se encuentran disreguladas en forma crónica o cíclica se produce daño a nivel de los sistemas. donde al inhibirse la corteza frontal desplaza la activación hacia la corteza posterior. respiratorias y gastrointestinales. Por otra parte el estrés continuo lleva a disminución de la concentración y alteraciones cognoscitivas. Quienes han sostenido que la violencia intrafamiliar y la violencia hacia la mujer constituye un problema de salud pública. las emociones en su despliegue tanto normal como patológico llevan a cambios corporales importantes. psíquica y sexual que esta tiene en sus víctimas y de los efectos en el conjunto de la sociedad. por lo que puede resultar de difícil manejo para los profesionales y técnicos. de estrés postraumático • Trastornos Somatomorfos • Las diversas asociaciones de traumatización temprana y trauma psíquico con los Trastornos de Personalidad. El acercamiento al problema de la violencia intrafamiliar actualiza nuestra propia experiencia relacional. esto lleva a alteraciones del ánimo de tipo depresivo con apatía importante. Sale fuertemente de la mirada de la enfermedad al bienestar biopsicosocial. palpitaciones. diarrea.

diversidad de modalidades de intervención. Estas primeras consideraciones apuntan a afirmar la necesidad de que las políticas de Salud puedan dar cuenta de esta complejidad y que su instalación dentro de los Equipos de Salud Mental Integral en AP y en los Equipos de Nivel de Especialidad requiere de un proceso sistemático de sensibilización. En segundo lugar quisiera profundizar en algunas consideraciones que creo son muy centrales en las perspectivas comprensivas del fenómeno y que presentan importantes implicancias a la hora de abordar la violencia familiar y de género. • El proceso de instalación pasa por la entrega de herramientas teorico- técnicas y por el trabajo a nivel emocional de los profesionales y los equipos que intervienen en el problema. que se supone de permanencia en el tiempo. El nivel de resistencias que hemos constatado en los equipos requiere de ser abordado en un proceso que posibilite el enfrentamiento de los distintos nudos y complejidades que tiene el problema. Para abordar la violencia en la familia. de los servicios y comunales. A mayor protocolización mayor probabilidad de que los equipos incorporen herramientas de intervención. sustentan la necesidad de ver la violencia como un problema de salud en pleno derecho. Requieren de modalidades y herramientas específicas de intervención en vif.El conocimiento actual esta mostrando que las emociones hacen de puente y lenguaje entre lo mental y lo corporal y que al encontrarse en un estado de desregulación en los cíclos de violencia o en la vivencia sistemática en una relación de abuso. ¿Cómo nos explicamos que en una relación de amor y protección se vaya instalando de manera insidiosa y sostenida la violencia? . tenemos que atender que el abuso y el daño se establecen en el marco de una relación afectiva. número de sesiones mínimas. entre otras. ¿Pero que se requiere para lograr procesos de instalación de resolución de la Violencia de Género e Intrafamiliar:? • La instalación requiere de un concreto apoyo político y financiero de parte de las autoridades ministeriales. • Los equipos de salud requieren no sólo de orientaciones técnicas o lineamientos generales respecto del abordaje del problema. • La instalación del abordaje de la violencia hacia las mujeres y familiar requiere de un tiempo de transferencia y acompañamiento que se relaciona con el carácter de proceso que el fenómeno tiene. reconceptualización y transferencia de competencias en el abordaje de la violencia de género e intrafamiliar. • El proceso de instalación requiere de establecer condiciones mínimas para la atención de usuarias vif. Esto se relaciona con tiempos de atención para las distintas fases.

pues su identidad masculina tendría que superar una identificación primaria con la madre y sería entonces una forma característicamente masculina de diferenciarse. hombres y mujeres llegan a estar atrapados en lugares predisponentes al abuso. el . Pareciera que desde esta consideración. Desde la cultura y el desarrollo subjetivo ha predominado la necesidad de afirmación. los hombres estaría más bien en un proceso secundario. puede dar cuenta de todos sus casos. Chorodow plantea que la identidad masculina subraya un solo lado del equilibrio de la diferenciación: privilegia la diferencia por sobre el compartir. La verdadera independencia supone mantener la tensión esencial de estos impulsos contradictorios. La introducción de la “y” es central pensando en que se construye una paradoja. como un ser equivalente a mi? Para Benjamín para comprender los orígenes del dominio masculino y la sumisión femenina. No hay salida de esta dependencia. Hay aspectos profundos de cómo nos relacionamos con los otros. especialmente en los vínculos significativos. y no de reconocimiento. ni dimensión o perspectiva explicativa de la violencia intrafamiliar. Estas perspectivas explicativas y comprensivas del desarrollo humano y de la violencia como síntoma relacional y social. es preciso existir para otro. la autosuficiencia por sobre la dependencia. la separación por sobre la conexión. lo que traería como consecuencia mayores dificultades para reconocer al otro (otro sujeto). no como un mero objeto de mi mente sino como un sujeto por derecho propio. Qué determina el hecho que yo considere al otro. en donde el amor puede llegar a establecerse en una relación de dominio y sometimiento. los límites por sobre la comunión. hay que considerar el curso característico de cada género en el proceso temprano de diferenciación. que se relacionan con los aportes de la perspectiva de género y su capacidad de iluminar en la construcción subjetiva y social de los sujetos. la dominación comienza con el intento de negar la dependencia. no una mirada multiversal o inclusiva. integrativa…mutualista Desde esta cultura aprendemos una forma de amor donde nuestros deseos más profundos de libertad y comunión quedan implicados con el control. aquellas relaciones de intimidad desde donde desarrollamos nuestro yo. contradictoria o complementaria. en una relación de violencia. Por otra parte es desde los enfoques intersubjetivos que entendemos la necesidad de los sujetos de generar fuertes lazos afectivos a lo largo de la vida y su función en el desarrollo del aparato psíquico y la constatación de los efectos traumáticos de las fallas graves o acumulativas en los vínculos significativos. Sin embargo. Afirmar el sí mismo y reconocer al otro. Como señala Jessica Benjamín. nos permiten tener una mirada complejizante ante un fenómeno que hoy en día sigue siendo de gran impacto humano y social. en una relación de abuso. desde la experiencia desarrollada.No hay un sólo nivel. Para existir para uno mismo. ni tampoco una misma ecuación de factores. existen algunas certezas. que en mutilación y rigidez. Ha predominado una mirada binaria de los procesos.

manteniendo y agravando la situación de abuso que puede estar encubierta desde lo benigno (“protección”). contradictorias y en oposición también predominan a la hora de desarrollar iniciativas de abordaje de la violencia hacia las mujeres. la violencia y la sumisión. como sucede en algunas instituciones de salud o justicia. desarrollando respuestas ante la demanda que aparecen como univocas o estereotipadas en la medida en que no reconocen la particularidad. La individuación basada en la negación de que se necesita de los otros. valores y creencias personales de los funcionarios y profesionales de la salud. . se espera que ella represente un papel fijo.. sino siendo un sujeto en todo derecho. no sólo separado de mi. Las tendencias binarias. El amor auténtico sólo es posible desde el reconocimiento del otro como sujeto. de la relación. etc. de la mujer. Las instancias de atención no siempre reconocen la complejidad de la demanda de la mujer y se basa sólo en la definición del rol institucional frente al fenómeno y en las conceptualizaciones. La necesidad de ser reconocido debe resolver la necesidad de reconocer al otro como un sujeto. etc.. Variadas respuestas desarrolladas cosifican a las mujeres las ponen en un lugar de objeto y no de sujeto. para los profesionales de la salud.. etc. Esta perspectiva tiene importantes implicancias para los profesionales que se relacionan con el abordaje de la violencia de género e intrafamiliar. Eso determina la cualidad de este encuentro.abuso. Si en este encuentro no la reconoce. Tanto hombres como mujeres podemos adoptar la misma autonomía o diferenciación “falsa” que ha caracterizado al ideal de la individualidad masculina. de la situación de violencia vivida. sin embargo donde se reproduce una posición de sometimiento en que se encontraba. a expensas del reconocimiento y la sintonía. donde puede no estar al centro la co- construcción de esas salidas. complejidad. y para los terapeutas y clínicos. donde puede darse en mayor medida las retractaciones. hacia el abuso y violencia en todas sus expresiones incluida aquellas expresiones extremas como es el femicidio. en situación de dependencia de la institución. de una víctima siempre carente de recursos. las conductas ambivalentes. no puede considerarse un proceso de liberación. hacia la dominación y al sometimiento. El tipo de encuentro de las mujeres con los otros primarios o institucionales es de crucial importancia se relaciona con el tipo de encuentro y si este posibilita el reconocimiento de la mujer como sujeto. Posiciones de tanta omnipotencia de las instituciones de intervención generan posiciones impotentes de las mujeres y posibilita las desconfirmaciones al vínculo de ayuda. se la deja en situación de perpetuo sometimiento. Es en la interacción de aprendizajes culturales y procesos psicológicos donde encontramos respuestas a una construcción subjetiva de hombres y mujeres que va hacia la ruptura de la diferenciación.

El no reconocimiento por parte del adulto (tercero. • tampoco logra crear representaciones relativas al cambio profundo de la realidad en un sentido favorable. es el trauma o “traumatismo patógeno posterior”. forma parte del modo de acción psíquica del traumatismo. Una conmoción implica una amenaza o daño severo a la integridad física. de actuar y de pensar en defensa del propio yo. no transforma el mundo circundante. se entiende por trauma la consecuencia de una vivencia que no puede ser representada ni pensada. en Psicoanálisis. Carla (2006) El trauma relacional de la Violencia en la Pareja. En este segundo momento es negado por el entorno. y aceptación fácil y sin resistencia de una forma sumisa.2 Se trata de una conmoción psíquica. por la incapacidad de la víctima de responder a ésta adecuadamente y los efectos patógenos y duraderos que provoca en la organización psíquica de quienes la vivencian.1 De acuerdo a los planteamientos de Fereczi. no se aparta del problema. Tomo IV. de la capacidad de resistir. lo mas fácil de destruir es la conciencia. entendida como el exceso de afectos sin representación. Obras Completas (1970) Madrid: Ed. caracterizada por su intensidad afectiva. la autodestrucción se torna en una posibilidad para la liberación de la angustia. 2FERENCZI. etc. Esta perspectiva es de alta relevancia porque nos permite pensar la posibilidad de intervenir tempranamente en la definición de una situación traumática y limitar sus efectos patógenos en la medida en que los agentes de salud y otros terceros involucrados puedan reconocer la violencia como tal. que en sus expresiones más extremas. La consecuencia inmediata de este trauma es la angustia.Esta respuesta requiere estar vinculada a las necesidades concretas y específicas de cada mujer. 1CREMPIEN. Santiago de Chile: Universidad Internacional SEK. aferrarse a imágenes de representaciones que ponen el acento sobre el placer que nos hace capaz de “soportar” el desagrado. Así también es Ferenczi quien nos plantea que el comportamiento de los otros respecto a la persona que sufre la conmoción. Sándor (1934) Reflexiones sobre el Traumatismo. ante la incapacidad de responder.) de la conmoción psíquica. madre. la mentira del ambiente humano. se instala en el sujeto. cuyo afecto repentino no puede ser tramitado por el psiquismo. sancionarla y generar medidas para promover su reparación. la pérdida de la propia forma. . implica la destrucción del yo. así nace la desorientación y desorganización psíquica. Otra perspectiva insoslayable que me parece que hay que considerar en para comprender y conceptualizar la violencia. es la que se señala que la violencia hacia la mujer en la pareja o familia debe ser entendida como una vivencia traumática. el Yo. psicológica o del entorno de quien lo sufre. Su efecto es la anulación del sentimiento de sí. Espasa- Calpe. La conmoción psíquica causa un gran desagrado que no puede ser superado: • el sujeto no se defiende de lo nocivo.

es que se introduce un importante cambio en la definición de trauma a partir del DSM-IV (manual de clasificación de los desordenes mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría). Se caracterizan por estar aisladas. Otro elemento visible en personas victimas de un evento traumático es. con el ingreso de este concepto de trauma relacional de la violencia en la pareja. y ocurre en un contexto y un discurso que niega o justifica la transformación del cuidado en abuso. que se van acumulando de manera silenciosa e invisible. no sería sólo la severidad de los episodios de violencia lo que los vuelve traumáticos. protección y resguardo afectivo. a modo de un evento traumático. Manifiestan también dificultades para vincularse social y emocionalmente. sino la acumulación de estas fallas a la largo del desarrollo del niño. Y junto con ello. leer su mente y anticipar su voluntad para . Así el trauma acumulativo sería el resultado de esta brechas de escudo protector durante todo el curso del desarrollo del niño. en donde se le clasificaría como síndrome de estrés post-traumático. deteriorando el funcionamiento yoico y empobreciendo su repertorio emocional. En este sentido. en todas aquellas áreas de la experiencia donde el niño continúa necesitando al adulto como un yo auxiliar para apoyar sus funciones del Yo inmaduras e inestables. silenciadas. con nula expectativa de poder intervenir en la dinámica traumática. deriva de la combinación de dos factores: proviene de quien precisamente se espera cuidado. deprimidas. vincular y social. La víctima queda entonces sin posibilidad de asignar significados de violencia a los comportamientos de quien la abusa y pierde su capacidad de consentir o disentir.El otro concepto interesante propuesto por Kahn es el de trauma acumulativo. la identificación con el agresor. psicológico y/o sexual. con un escaso repertorio social y vincular. cognitivo. aislamiento social. que da cuenta de no sería cada falla aislada lo que tendría un efecto traumático. Así las principales experiencias traumáticas serían el vivenciar sistemático de abuso físico. en las relaciones de violencia en la pareja y familia. actitud hostil o desconfiada hacia el mundo. sino que la sistematicidad del abuso en la historia de la relación. Una secuela crónica e irreversible de estos desordenes por estrés consiste en cambios distintivos de la personalidad. sentimiento crónico de estar “al filo”. incidiendo de modo nefasto en la posibilidad de un funcionamiento integral. sentimiento de amenaza constante y enajenamiento. olvidándose de si misma. donde la victima se somete a quien la violenta. el efecto devastador de la violencia familiar. El trauma va dañando al ser humano. donde los desencadenantes típicos son eventos relativamente comunes que tendrían el acento en la naturaleza amenazante y provocadora de miedo de este trauma. En este proceso se van instalando algunos de los efectos y daños en la mujer que vive una relación de violencia. La pérdida de funciones es manifiesta. Las mujeres que consultan manifiestan dificultades para evaluar y reconocer la violencia. según lo planteado por Ferenczi. Actualmente. sentimiento de vacío y desesperanza. así como para protegerse o bien para detectar su propia participación en la dinámica de la violencia. intentando adivinar los deseos de quien la abusa.

Y también se refleja constantemente en el asistir al tratamiento y luego abandonarlo. de generar daño a otros y/o de revictimizacion. Más allá del principio del placer. esta ambivalencia genera frustración. dan paso para conocer y hacer propios los sentimientos del agresor. la recurrencia con que estas mujeres establecen nuevas relaciones en la que nuevamente sufren abusos. Considerando las categorías clínicas expuestas anteriormente y las respuestas que genera el trauma en las mujeres afectadas. En relación al comportamiento. . Buenos Aires: Editorial Amorrortu. constituyéndose este electo en una respuesta traumática continuada. o bien puede interferir con las intervenciones en la medida de no ser capaz de tolerar esta 3 FREUD. Como ha planteado Carla Crempien. donde la disociación o expulsión de la conciencia de los propios sentimientos y percepciones que resultan intolerables. la reactuación del trauma puede tomar la forma de autodestructividad. Esta ultima nos ayuda comprender mejor dos fenómenos. para convertirse en lo que espera. Esta sería una respuesta para sobrevivir del mejor modo posible la amenaza e implica la disociación de los propios sentimientos y percepciones. El concepto de compulsión a la repetición creado por Sigmund Freud 3 ha permitido proponer la noción de “revictimización” como otra importante respuesta frente al trauma en personas afectadas. estas mujeres presentan actitudes y conductas ambivalentes. como una manera de ganar control sobre éste. en Obras Completas (1996). Un efecto primordial para el tratamiento de la traumatización por violencia es la generación de un vínculo seguro con otra persona distinta a quien la ha abusado. en la emoción. La principal es tener conciencia de que estas mujeres han vivido un proceso de traumatización. Hablamos de una figura de apego que proporcione la confianza para explorar en sus experiencias difíciles y para interrumpir el aislamiento emocional y social que contribuye a mantener a estas mujeres en patrones repetitivos de abuso. tendencia a permanecer y volver con sus parejas a pesar de la violencia y por otro lado. desvinculándose de ellas. en el comportamiento. sensación de desgaste y rabia en quienes intervienen en violencia y puede llevar a desarrollar exigencias desmedidas hacia esta mujeres consultantes. Sigmund (1920). La revictimización describe el exponerse compulsivamente a situaciones que se parezcan al trauma original. Así el trauma sería repetido en varios niveles. por lo que la victima se siente culpable. Es importante considerar que como producto de las dinámicas de la traumatización. denunciar y luego desistir. con la implicancia que esto tiene que dar al profesional una mirada particular sobre el fenómeno y esto lleva a manejar desde premisas hasta herramientas teóricas y técnicas consecuentes con esta mirada. reflejadas en el separarse y volver a juntarse. en lo fisiológico y neuroendocrinológico. la dificultad de las mujeres que sufren abusos para terminar con estas relaciones. Este elemento es posible de ser visualizado en las mujeres victimas de violencia en la pareja.gratificarlo. se debe tener una serie de consideraciones clínicas al momento de evaluar a estas consultantes. incluida la culpa. aunque hayan riesgos para si o para los hijos. siente que hay algo malo en ella y por lo tanto causante de la agresión.

el afirmar que no ha sucedido nada. ternura y sinceridad apropiada. La escasez de iniciativas de trasformación cultural. serían actuados o no se verían avances en el tratamiento. así como de iniciativas que complementen el control social y judicial de las conductas violentas con espacios de reeducación. La ausencia de políticas públicas integrales también se relaciona con la casi nula inclusión de los hombres como sector social desde y hacia el cual desarrollar políticas públicas. De la misma manera se debe reconocer y no negar el trauma. y porque lo fundamental para poder establecer una relación de ayuda eficiente es la generación de un vínculo seguro y aceptador del ser. estas mujeres se sentirán exigidas. ya que lo peor es la desatención. de trabajo terapéutico especializado. al modo de una madre presente. Esto último es fundamentalmente lo que hace al traumatismo patógeno. así como el tratamiento medico psiquiátrico en un porcentaje no menor de casos. opuestas y reduccionistas de los problemas y los fenómenos aun predominan. A pesar de que ha habido algunos avances sectoriales. aunque no se hable. puede ser una potente intervención protectora hacia las mujeres. Esta preocupación ha sido parte del trabajo que mi equipo ha desarrollado desde el año 2002 para la . mantener la estabilidad del setting que permita reconstruir la confianza en el ambiente. aun no contamos con una política de Estado que aborde de manera integral la prevención y la atención de la violencia hacia las mujeres y la violencia intrafamiliar. son muestras de ello. dejarán fuera de la relación sentimientos que perciban como inadecuados de sentir y al quedar fuera no serían trabajados. Estos choques graves serían superados sin consecuencias neuróticas traumáticas. permitir la elaboración significante del trauma y promover el análisis de la transgeneracionalidad del trauma. que no hubo ningún mal en ello. Las miradas polarizadas. si se escucha con toda la comprensión. las principales consideraciones clínicas a tener con estas consultantes son: la atención a la contra-transferencia. Durante las últimas décadas han sido escasas las políticas para desarrollar cambios culturales en las relaciones entre las personas en los distintos ámbitos. porque este apego de todas maneras existe. incluida la Atención en Salud Mental en el Nivel de Especialidad. de la mujer que sufre violencia. Dar el espacio a las mujeres para hablar de su apego a su pareja.ambivalencia. como la promoción de formas de socialización de los hombres desde modelos más integrales y flexibles. ofrecerse como un yo auxiliar ante un yo fraccionado. Estas reflexiones son centrales a la hora de la implementación de planes y programas de abordaje de la violencia intrafamiliar en la Atención Primaria y también en los otros niveles de Atención en Salud. El desarrollo de tratamientos especializados desde una perspectiva de género con hombres que ejercen violencia. En resumidas cuentas. de elaboración de sus propias historias de maltrato o profundas carencias.

como el tratamiento y reparación para los afectados. como de la consideración de las distintas fases de intervención desde la promoción. . podrá significar avances reales hacia una sociedad más humana y feliz. la sanción de la violencia.implementación de respuestas y niveles de resolución de la violencia intrafamiliar y de género desde el sector salud. así como una mirada integral tanto respecto de los actores involucrados. que involucre transversalmente y coordinadamente a las distintas instancias. Solo una política de Estado. incluido los ciudadanos.