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El Partido Republicano (GOP) (en inglés, Republican Party; también conocido
como GOP, de Grand Old Party, El Gran Partido Viejo) es un partido político de
los Estados Unidos, al lado del Partido Demócrata son los dos únicos partidos que han
ejercido el poder en ese país desde mediados del siglo XIX. El partido se asocia
comúnmente con el conservadurismo. En la actualidad es el partido de gobierno al que
pertenece el presidente Donald Trump y el que posee la mayoría tanto en la Cámara de
Representantes de los Estados Unidos como en el Senado de los Estados Unidos

Todos los iniciados en este nuevo partido tenían un ideal en común: el movimiento
antiesclavista, un grupo de piel blanca que luchaba por abolir la esclavitud de las personas
negras en los Estados del sur del país. Entre otras políticas, estaban a favor del proteccionismo
para disminuir las importaciones con aranceles altos y proteger la industria nacional de la
competencia extranjera. Desde el principio, el programa del nuevo partido lo hacía muy
popular en el norte del país -sobre todo por la política comercial proteccionista- pero
intensamente odiado en el sur; no sólo por la abolición de la esclavitud, sino también por la
política proteccionista que perjudicaba a algunos Estados sureños que no tenían casi industria
y que necesitaban el libre comercio para colocar sus productos agrícolas en Europa.

El modelo monárquico de Luis XIV requería, pues, de toda una parafernalia burocrática por
medio de la cual se impulsara un sistema de gobierno centralizado a cuyo frente estuviera un
rey que reinase y también gobernase. Ese gobierno centralizado se organizaba por medio de
consejos (Conseil d’en Haut, conocido también como Conseil Secret o d’État, a cuyo cargo
quedaban las cuestiones de gobierno más relevantes, especialmente de política exterior;
Conseil des Dépeches; Conseil des Finances; Conseil Privé o de Partis; Conseil de Commerce y
el Conseil des Conscience). No obstante, la capacidad efectiva para adoptar decisiones era
cualidad reservada a los secretarios de Estado y al resto de altos cargos del Estado: el canciller,
cabeza del sistema judicial francés y cuyo cargo vitalicio obligaba a delegar su poder decisorio
en el Garde des Sceaux que era nombrado y destituido a voluntad del monarca y el inspector
general, al cuidado de todos los aspectos de la administración interna especialmente la
hacienda, quien a lo largo del siglo XVIII adquirirá una primordial relevancia hasta el punto de
ser considerado el miembro más importante del Gobierno.