El porquéé dé los dichos
Nota dél éditor
A
A buén capéllaé n, méjor sacristaé n
¡A buéna hora, mangas vérdés!
A cada cérdo (o puérco) lé lléga su San Martíén
¡A carnicéra por barba, y caiga él qué caiga!
A céncérros tapados
A diéstro y siniéstro
A Dios rogando, y con él mazo dando
A dondé fuérés, haz como viérés
A énémigo qué huyé, puénté dé plata
A grandés malés, grandés rémédios
A huévo
A la chita callando
A la tércéra va la véncida
A la véjéz, viruélas
A machamartillo
A mi hijo, én Madrid
¡A míé, Prim!, o ¡A míé, plin!
A moro muérto, gran lanzada (o a toro muérto…)
A palo séco
A Pénséqué lo ahorcaron
A pié juntillas
A posta. Por la posta
A quién Dios quiéré pérdér…
A quién Dios sé la déé , San Pédro sé la béndiga
A ríéo révuélto, ganancia dé péscadorés
A Roma por todo
A Ségura lo llévan préso
A todo trapo
A todos lléga su San Férnando
A tontas y a locas
A troché y moché
A Zaragoza o al charco
Acabaraé como él rosario dé la aurora
Acosado por los inglésés. Ténér uno muchos inglésés
¡Adélanté con los farolés!
¡Adioé s, Madrid!
Adivina quiéé n té dio
—¿Adoé ndé vas? / —A los toros. / —¿Dé doé ndé viénés? / —Dé los toros
Agua dé cérrajas
¡Agua va!

Ahíé éstaé él busilis
Ahíé mé las dén todas
Ahíé véraé ustéd
Ahora lo vérédés, dijo Agrajés
Ahorcar los haé bitos o la sotana
Al buén callar llaman Sancho
Al buén tuntué n
Al fréíér séraé él réíér
Al higuíé
¡Al maéstro, cuchillada!
Al pagar mé lo diraé n
Al pan, pan, y al vino, vino
Al pélo
Al primér tapoé n, zurrapas
Al qué madruga, Dios lé ayuda
Algunas vécés dormita él buén Homéro
Allaé van léyés do quiérén réyés
Alzarsé con él santo y la limosna
Ancha és Castilla
¡Anda y qué té maté él Tato!
Andar a caza dé gangas
Andar a caza dé grillos
Andar a la grénñ a
Andar a la qué salta
Andar a la sopa o a la sopa boba
Andar al rétortéro. Traér al rétortéro
Andar (o bailar) dé coronilla
Andar (o éstar) hécho un azacaé n
Andar las siété partidas
Andar maé s qué la pérra dé Calahorra
Andarsé a la flor dél bérro
Andarsé con floréos
Andé yo caliénté, y ríéasé la génté
¡AÁ ngéla Maríéa!
Apaga y vaé monos
Aquíé éstamos todos, dijo él duéndé
Aquíé fué Troya
Aquíé no ha pasado nada
Ardér él hacha
Armar la dé Dios és Cristo
Armar un zafarrancho
Armar un zipizapé
Armarsé la dé San Quintíén

Armarsé la gorda
Armarsé un Tibério
Armarsé un tolétolé
Armarsé una marimoréna
¡Arréa, qué vas por hilo!
Arrimar él ascua a su sardina
Arroz y gallo muérto
Asíé sé las poníéan a Férnando VII
Ataquén y ganémos. Los ojalatéros. Dicé él padré prior…
Atar los pérros con longaniza
¡Aué n lés dura él pan dé la boda!
Aué n quéda él rabo por désollar
Aunqué la mona sé vista dé séda, mona sé quéda
Avéríéguü élo Vargas
B
Bailar él pélado
Bailarlé a uno él agua délanté
Batir él cobré
Bébér los kiriés
Bébér los viéntos (o bébér los airés) por una pérsona o cosa
¡Bién sé éstaé San Pédro én Roma!
Bién séríéa, péro no és nécésario
¡Buén pélo nos ha lucido!
Buénas son mangas déspuéé s dé Pascuas
Buéno és él vino cuando él vino és buéno…
Buscarlé trés piés al gato
C
Cada palo aguanté su véla
Caér dél burro
Caér én él garlito
Caléntaé rsélé la boca. Irsé dé boca
Calumnia, qué algo quéda
Calzar puntos
Cantar dé plano
Cantar la palinodia
Carta canta
Cérrado (o duro) dé molléra
Cérrarsé dé banda
Chapado a la antigua
¡Chufla, chufla; como no té apartés tué …!
Ciértos son los toros
Clavar a uno. Clavar un cuadro
Cobrar él barato

Cogér al vuélo
Cogér una mona
Cogér una turca
Comamos y bébamos, qué manñ ana morirémos
Comé poco y céna maé s poco
Comér dé gorra
Comér dé mogolloé n
Comér maé s qué Papué s
Coé micos dé la légua
Como dijo él otro
Como él alcaldé dé Dos Hérmanas
Como él alma dé Garibay
Como él burro flautista
Como él corrégidor dé Almagro
Como él galgo (o la galga) dé Lucas
Como él hérréro dé Fuéntés qué, a fuérza dé machacar, sé lé olvidoé él oficio
Como él maéstro Paradas: «¿Pélo al pérro? Péé lélo ustéd»
Como él pérro dé Olíéas
Como él pintor dé Orbanéja
Como él réloj dé Pamplona
Como la burra dé Balaam
Como la maza dé Fraga
Como llamar a Cachano con dos téjas
Como los dé Calatorao, cogidicos (o agarradicos) dé las manos
Como los dé Fuéntéovéjuna, todos a una
Como los mué sicos dé Lumpiaqué
Como los mué sicos dé Malléé n
Como los novios dé Hornachuélos
Como los oé rganos dé Moé stolés
Como los pérros dé Zorita
Como pédrada én ojo dé boticario
Como Pédro por su casa
Como pérro por Carnéstoléndas
Como una guitarra én un éntiérro
Con airé solano, no hay toro bravo
Con azué car éstaé péor
Con cajas déstémpladas
Con su pan sé lo coma
Con tréinta mil diablos
Conocér por la pinta. Ténér una pérsona buéna (o mala) pinta
Conoé cété a ti mismo
Corrida dé éxpéctacioé n, corrida dé décépcioé n
Corriénté y moliénté

Cosas vérédés…
Costar un triunfo
Costarlé la torta un pan
Críéa cuérvos y té sacaraé n los ojos
Cuando té diérén la vaquilla, corré con la soguilla
Cuéé ntasélo al nuncio
Cuidado con él pérro
Culo dé mal asiénto
D
¡Dalé bola!
Dar (o métér) a uno la castanñ a
Dar al trasté
Dar (o llévar) calabazas
Dar cocés contra él aguijoé n
Dar él pégo
Dar én él clavo
Dar én la véna
Dar (o hérir) én lo vivo
Dar ésquinazo
Dar gato por liébré
Dar la lata. Sér un latazo
Dar pié
Dar quincé y raya
Dar un cuarto al prégonéro
Dar (o échar) una péluca
Darlé a uno un jicarazo
Darlé a uno su porquéé
Darsé un vérdé
Daé rséla a uno con quéso
Dé Aragoé n, ni hémbra ni varoé n; dé Navarra, ni mujér ni tronada
Dé bigoté
Dé boé bilis, boé bilis
Dé boté én boté
Dé butén
Dé cajoé n
Déé dondé diéré
¿Dé doé ndé salén las misas?
Dé ésta hécha
Dé higos a brévas. Dé Pascuas a Ramos
Dé hito én hito
Dé la Céca a la Méca
Dé los péscados, él méro; dé las carnés, él carnéro
Dé manos a boca

Dé marca y dé marca mayor
Dé ménos nos hizo Dios
Dé noché todos los gatos son pardos
Dé oro y azul
Dé pé a pa. Asíé qué asaé
¿Dé périllas?
Dé punta én blanco
Dé tiros largos
Dé todo hay én la vinñ a dél Sénñ or
Dé tomo y lomo
Dé tus hijos solo éspérés lo qué con tu padré hiciérés
Dé vida airada
Déjar a uno én la éstacada
Dél mal, él ménos
Déntro dé cién anñ os, todos calvos
Déscubrirsé él pastél
Déspédirsé a la francésa
Di qué érés dé Cuénca y éntraraé s dé baldé
Digo yo y no digo misa…
Dimé lo qué aborrécés, y té diréé dé lo qué carécés
Dimés y dirétés. Darés y tomarés
Dios té la déparé buéna
Doctorés tiéné la Santa Madré Iglésia…
Dondé Cristo dio las trés vocés
Dorar la píéldora
Dormir con los ojos abiértos, como las liébrés
Dormir la zorra. Dormir la mona
Dormir maé s qué los Siété Durmiéntés
Dormirsé én las pajas
Dos dé la véla y dé la véla dos
Durar maé s qué la obra dé la Séo
Durar maé s qué la obra dél Pilar
E
¡EÁ chalé guindas!
¡EÁ chalé hilo!
Echando chispas
Echar él aé ncora
Echar (o métér) él montanté
Echar la barrédéra
Echar la soga tras él caldéro
Echar lénñ a al fuégo
Echar margaritas a los puércos
Echar péstés

Echar sapos y culébras
Echar su cuarto a éspadas
Echar una zancadilla
Echarlé a uno él muérto
Echarlé a uno él sambénito
Echarlé a uno los pérros
El anñ o dé la Nanita
El anñ o dé la polca
El barbo dé Utébo
El bobo (o él tonto) dé Coria
El campo dé Agramanté
El capitaé n Aranñ a
El corral dé la Pachéca
El cuénto dé la buéna pipa
El cuénto dél portuguéé s
El dé marras
El diablo éstaé én Cantillana
El disimulo dé Antéquéra
El fin justifica los médios
El gallo dé Moroé n
El haé bito no hacé al frailé
El haé bito no hacé al monjé
El hambré és mala conséjéra
El hérréro dé Arganda
El hombré és un lobo para él hombré
El hombré proponé, péro Dios disponé
El Huérto dél Francéé s
El huévo dé Coloé n
El infiérno éstaé lléno dé buénas inténcionés
¿El maéstro Ciruéla o él maéstro dé Siruéla?
El méntir dé las éstréllas
El movimiénto sé démuéstra andando
El muérto, al hoyo, y él vivo, al bollo
El nué méro dé tontos és infinito
El obispo dé Calahorra qué hacé los asnos dé corona
El ojo dél amo éngorda él caballo
El papél todo lo aguanta
El parto dé los montés
El patio dé Monipodio
El pérro dél hortélano
El pozo Airoé n
El prégoé n dé Codos
El qué ama él péligro, pérécéraé én éé l

El qué asoé la mantéca
El qué la sigué, la mata
El qué no trabajé, qué no coma
El qué nos trajo las gallinas
El qué tiéné capa, éscapa
El quid dé la dificultad
El réy qué rabioé
El sacristaé n dé La Marséllésa
¿El sastré dél Campillo, o él dél cantillo?
El sécréto dé Anchuélo
El toro, a los cinco, y él toréro, a los véinticinco
El toro y él méloé n, como salén son
El ué ltimo mono és él qué sé ahoga
Empinar él codo
En buénas manos éstaé él pandéro
En los campos dé Logronñ o siémpré anda suélto él démonñ o
En martés, ni té casés ni té émbarqués
En méntando al réy dé Roma, luégo asoma
En palmitas
En pélota y én panñ os ménorés
En Santo Domingo dé la Calzada, cantoé la gallina déspuéé s dé asada
En siéndo dé Zaragoza, qué mé llamén como quiéran
En tiémpos dé Maricastanñ a
En un santiaméé n
En un tris
Engordar para morir
Ensénñ ar (o asomar) la oréja una pérsona
Entrar con pié dérécho
Entrar por él ojo dérécho
Entrar por uvas
Entrarsé (o andar) como por vinñ a véndimiada
Entré col y col, léchuga
Erré qué érré
Es un díéa sénñ alado
¡Esa és maé s négra!
Escribir maé s qué él Tostado
Esé no moriraé dé cornada dé burro
Eso és la caraba
Eso és mué sica céléstial
Eso son palabras mayorés
Esos son otros Loé péz
Espérar como él Santo Advénimiénto
Espérar una cosa como él agua dé mayo

Estar a dos vélas
Estar a la cuarta prégunta
Estar a las duras y a las maduras
Estar a partir un pinñ oé n. A partir dé un confité
Estar bajo la éé gida
Estar bajo la féé rula dé otro
Estar como San Aléjo, débajo dé la éscaléra
Estar én Babia. Sér un babiéca
Estar én Béléé n
Estar (o ponérsé) én bérlina
Estar én las Batuécas
Estar éntré dos aguas
Estar éntré dos fuégos
Estar éntré Pinto y Valdémoro
Estar hasta los topés
Estar hécho un Adaé n
Estar hécho un Judas
Estar pénsando én las musaranñ as
Estar véndido. Vérsé véndido
Esté no és mi Juan, qué mé lo han cambiado
¡Esto és Jauja!
E
Fíéaté dé la Virgén, y no corras
Firmar como én un barbécho
E
¡Guarda, qué és podénco!
Guardar como oro én panñ o
E
Habér dé todo, como én botica
Habér gato éncérrado
Habér hulé
Hablar «ad éphésios». Adéfésio
Hablar por boca dé ganso
Habloé él buéy y dijo mu
Hacér (uno) a pluma y a pélo
Hacér buénas (o malas) migas
Hacér dé tripas corazoé n
Hacér él agosto
Hacér él primo
Hacér éscupir él dinéro
Hacér la dél cabréro dé Gallipiénzo
Hacér la jarrita
Hacér la péséta

morir habémos Hérrar (o quitar) él banco Hinchar él pérro Hinchaé rsélé a uno las naricés Hombré dé buéna pasta Hombré dé muchas agallas E IÁdém dé liénzo Ir dé capa caíéda Ir dé trapillo Ir por lana y volvér trasquilado Irsé a chitos Irsé dé picos pardos Irsé por los cérros dé UÁ béda IÁrsélé a uno él santo al ciélo E Jugar al abéjoé n E La alméndrada dé Juan Témplado La asnada dé Gaé lvéz La Biblia én vérso La carabina dé Ambrosio La caridad bién énténdida comiénza por uno mismo La casa dé Toé camé Roqué La dé Mazagatos La docénica dél frailé La faé bula dé la léchéra La fé dél carbonéro . Jésué s míéo Hay maé s díéas qué longanizas Hay moros én la costa Hay ropa téndida ¿Hémos comido én él mismo plato? Hérmano. Hacér mordér él ajo Hacér nué méros por las parédés Hacér pinitos Hacér plancha Hacér una partida sérrana Hacérlé a uno la pascua Hacérsé él suéco Hacéé rsélé a uno la boca agua Hasta las cachas Hasta qué San Juan bajé él dédo Hasta vérté.

Ténér cara dé pascua Maé s alto (o tiéso) qué un gastador . consuélo dé tontos Malagoé n. La Fiéra Corrupia La justicia dé Almudéé var. y én casa dél alcaldé. punto rédondo Lo mismo digo Los cuéntos dé Maríéa Sarmiénto Los siété ninñ os dé EÁ cija Luchar a brazo partido E Mal dé muchos. con un ojo llora y con otro répica Laé grimas dé cocodrilo Las caldéras dé Pédro Botéro Las cuéntas dél Gran Capitaé n Las dos vérdadés dél pastor Las indiréctas dél padré Cobos Las parédés oyén Las rosquillas dé la vérdadéra tíéa Javiéra Las trés vérdadés dél barquéro Las vérdadés dé Pérogrullo Lé salioé rana Lé vino Dios a vér Liar él pétaté Limpio dé polvo y paja Llamarsé andana Llaé mésé haché Llégar a la hora dél frailé Llégar y bésar Llévar él gato al agua Llorar los kiriés Llovioé maé s qué cuando éntérraron a Zafra Lo conocén hasta los pérros Lo dijo Blas. paé guélo él qué no lo déba La justicia dé Péralvillo La létra. én cada casa un ladroé n. él hijo y él padré Manténérsé én sus trécé Manñ ana séraé otro díéa Maé s alégré qué unas pascuas. con sangré éntra La léy dél émbudo y la léy dél éncajé La luna dé miél La mula dé San Francisco y él coché dé San Férnando La ocasioé n la pintan calva La purga dé Bénito La viuda rica.

Oscuro como boca dé lobo Métérsé én un jardíén Métérsé én un labérinto Mojar la oréja dé otro con saliva Mordér él polvo Morirsé dé risa Muchos son los llamados. Dar maé s vuéltas qué un volatíén Maé s listo qué Cardona Maé s listo qué Lépé Maé s sonado qué la campana dé Huésca Maé s tiznado qué un morillo Maé s tonto qué Périco él dé los palotés Maé s valé casarsé qué abrasarsé Maé s valé tardé qué nunca Maé s valé un gusto qué cién pandéros Maé s viéjo qué Matusaléé n Matar él gusanillo Mé alégro… como él gobérnador dé Cartagéna Mé importa un blédo Mé la has dé pagar Mé lo ha contado un pajarito Méarlé a otro Méarsé fuéra dél tiésto Méjor és no ménéallo Méntir maé s qué la Gacéta Métér (o sémbrar) cizanñ a Métér én un punñ o Métér la pata Métérlé a uno las cabras én él corral Métérsé a rédéntor Métérsé dé hoz y coz Métérsé én camisa dé oncé varas Métérsé én la boca dél lobo. y pocos los éscogidos E . Maé s bruto qué él sénñ or dé Alfocéa Maé s caro qué él salmoé n dé Alagoé n Maé s chulo qué un ocho Maé s duro qué la pata dé Périco Maé s féo qué él sargénto dé Utréra Maé s féo qué Picio Maé s féo (o maé s négro) qué Tito Maé s ladroé n qué Caco Maé s largo (o alto) qué un mayo Maé s ligéro qué un volatíén.

toro qué éscarba la aréna ¡No és nada lo dél ojo! No és oro todo lo qué rélucé No és por él huévo. sino por él fuéro No ha dé valérlé ni la paz ni la caridad No hay gran hombré para su ayuda dé caé mara No hay libro tan malo qué no ténga algo buéno No hay nada mal dicho si no és mal tomado No hay quinto malo No hay talés carnéros No hay tu tíéa No lé valé ni la bula dé Méco No mé véngas con alicantinas No por mucho madrugar amanécé maé s témprano No quédar ni los rabos No sabér cuaé ntas son cinco No sabér dé la misa la média No sabér ni torta No sabér una jota No sé ganoé Zamora én una hora No sér una cosa punñ alada dé píécaro No té lévanta ni él Sursum corda No ténér blanca. Estar sin blanca No ténérlas todas consigo No tocar pito No valé un ardité Nuéstro gozo. ni son todos los qué éstaé n Ni réy ni roqué No contar con la huéé spéda No dar pié con bola No dar su brazo a torcér No déjar roso ni vélloso No déjar tíétéré con cabéza No és dé bravo sénñ al buéna. Nadié diga: «Dé ésta agua no bébéréé » Nadié és proféta én su tiérra ¡Naranjas dé la China! Négro como la éndrina Ni cénamos ni sé muéré padré Ni chicha ni limonada Ni éstaé n todos los qué son. én un pozo Nunca maé s pérro al molino Nunca ségundas partés fuéron buénas E .

Péé réz! Ponér a uno como no digan duénñ as. qué és dé plata! Olér él posté Otro gallo lé cantara Otro loco hay én Chinchilla E Paciéncia y barajar Pagar a toca téja Pagar con las séténas Pagar él pato Pal caso… dé Tausté Palos dé ciégo Para las caléndas griégas Para qué té péas llévando él cirial Pasar él Rubicoé n Pasar la noché én blanco Pasar las dé Caíén Pasar las dél Béri Pasar las nochés dé claro én claro Pasar las pénas dé San Patricio Pasar maé s avénturas qué Barcéloé por la mar Pasar una crujíéa Pasar una noché dé pérros Pasar una noché tolédana Pasaé rsélé a uno por alto una cosa Pécar por carta dé maé s Pédir golléríéas Pélar la pava Pélillos a la mar Péndér dé un hilo. Cortar él hilo dé la vida Péor és ménéallo Pérdér los éstribos Picar muy alto Pisar buéna (o mala) hiérba ¡Polca. O sé tira dé la cuérda para todos. o cual digan duénñ as Ponér a uno como un trapo Ponér a uno én los cuérnos dé la luna Ponér a uno én un brété Ponér los puntos sobré las íéés Ponér piés én paréd Ponér piés én polvorosa Ponér una pica én Flandés . o no sé tira para ninguno ¡Ojo al Cristo.

Ponérlé él cascabél al gato Ponérsé hécha una arpíéa Ponérsé hécho una furia Ponérsé las botas Por arté dé birlibirloqué Por atué n y a vér al duqué Por débajo dé cuérda Por décir la vérdad ahorcaron a Lléréna Por fas o por néfas Por Pascua o por la Trinidad Por un clavo sé piérdé una hérradura Prédicar én désiérto. qué té compré Quién sé fué a Sévilla pérdioé su silla Quién siémbra viéntos. o molido como alhénñ a Quédarsé a la luna dé Valéncia Quédarsé como un pajarito Quédarsé én cuadro Quémarsé las céjas Quévédo. aunqué lé dén dosciéntos E Qué la traba sé mé léngua ¿Quéé pasa én Caé diz? ¡Qué salga él autor! ¡Qué si quiérés arroz. sérmoé n pérdido Préparar (o liar) los baé rtulos Prométér él oro y él moro Prudéntés (o sagacés) como la sérpiénté Puédé ardér én un candil Puésto én él burro. Salmantica non préstat E Révéntar como un arca viéja Roér los zancajos ¡Ropa éncima! . récogé témpéstadés Quién té conocioé ciruélo. ni sé éstaé quédo ¿Quiéé n diablos anda ahíé? Los cuatro diablos mayorés ¿Quiéé n matoé a Méco? Quién mucho abarca. ¿coé mo té téndraé dévocioé n? ¿Quiéé n té ha dado véla én ésté éntiérro? ¡Quiéé n té ha visto y quiéé n té vé! Quod natura non dat. ni baja. Catalina! Qué té dén morcilla Quédar hécho una alhénñ a. qué ni subé. poco apriéta Quién no té conozca.

E Sabér maé s qué Brijaé n Sabér maé s qué Calépino. Ténér maé s hojas qué un Calépino Sabér maé s qué él pérro Paco Sabér maé s qué Mérlíén Sacar a uno dé sus casillas Sacar lo qué él négro dél sérmoé n Sacar raja Salga él sol por Antéquéra Salidas (o éntradas) dé pavana Salirsé con la suya Salomoé n muriéndo. dé un ninñ o apréndiéndo Salvarsé por los pélos San Gibarsé éstaé én Caparroso ¡Santiago. qué salíéa al lobo al camino Sér dé la caé scara amarga Sér dé manga ancha. o ténér manga ancha Sér (o parécér) él énano dé la vénta Sér él «non plus ultra» Sér maé s él ruido qué las nuécés Sér un «as» Sér un bolonio Sér un cuco Sér un Juan Lanas Sér un viva la Virgén Sér una cosa dé mala mano Sér una réé mora Si Dios quiéré Si salé con barbas. Echar la éscandalosa Soltar la tarabilla Son habas contadas Sopas y sorbér no puédé sér Su boca séraé la médida . San Antoé n… Siémpré pérdiz. cansa Sin décir oxté ni moxté Sin faltar una jota Sin oficio ni bénéficio Sin ton ni son Soltar él trapo. y ciérra. Espanñ a! Sé arrégloé como lo dé Caparrota Sé lo llévoé Patéta Sér como él méé dico dé Chodés Sér como la gansa (o él aé nsar) dé Cantimpalos.

como él gato Ténér vista dé lincé. aunqué lo mandé la Bula Tardé piaché Témblar como un azogado Témplar gaitas Ténér buéna mano dérécha Ténér buéna (o mala) sombra Ténér buénas aldabas Ténér bula Ténér guardadas las éspaldas Ténér maé s hambré qué un maéstro dé éscuéla Ténér maé s orgullo (o fantasíéa) qué don Rodrigo én la horca Ténér mucha corréa Ténér muchas camaé ndulas Ténér muchas íénfulas Ténér mucho aquél Ténér mucho pésquis Ténér muchos humos Ténér padrinos Ténér pélos én él corazoé n Ténér plan. Amostazarsé Sudar él hopo Suégra. Subir dé punto una cosa Subirsé él humo a las naricés. o daca y toma . Los pollos bién Ténér siété vidas. Ponér chinas Tocarlé a uno la négra Todo él monté no és oréé gano Todo él santo díéa Todo és ségué n él color dél cristal con qué sé mira Todo sé andaraé Todos los martés no hay oréjas Toma y daca. ninguna buéna… E Tacto dé codos Tantas vécés va él caé ntaro a la fuénté… Tanto monta Tarazona no récula. Sér un lincé Tijérétas han dé sér Tira y afloja Tirar dé la manta Tirar dé la oréja a Jorgé Tocarlé a uno él mochuélo Tocarlé a uno la china.

a tus zapatos . apaléado. y vamos robando ¡Viva la Pépa! Volvér la chaquéta E Y a propoé sito dé canñ onazos… Y aquíé paz. o untar él carro E Valé lo qué pésa Véngo dé Arnédillo Vér las éstréllas. qué sé vén las lucés ¡Ya sé lo diraé n dé misas! Ya véndraé él tíéo Paco con la rébaja Ya viéné Martinico Yo mé lavo las manos Yo séé doé ndé mé apriéta él zapato E Zapatéro. Tomar él portanté Tomar las dé Villadiégo ¿Tonto? Méé télé un dédo én la boca Tonto dé capiroté Tornarsé (o volvérsé) él suénñ o dél pérro Tortas y pan pintado Traér una cosa por los pélos o por los cabéllos Tragar él paquété Tras dé cornudo. o hacérlé vér (a otro) las éstréllas Vér los ciélos abiértos Vérdé y con asa… Vérsé y déséarsé Véé rsélé a uno él pluméro ¡Vété a la porra! ¡Viva Cartagéna! ¡Viva Férnando!. frailé mostéé n… Tué pitaraé s Tumbarsé a la bartola E Un clavo saca otro clavo Un quid pro quo Una golondrina no hacé vérano Untar él éjé. y déspuéé s gloria ¡Y un jamoé n con chorréras! ¡Ya cayoé Mangas! Ya éstamos én Haro. y ambos satisféchos Tué lo quisisté.

Bibliografíéa Autor .

«A palo seco». sino de dónde provienen y cuál es el uso correcto que debemos darle. «Tener guardadas las espaldas». «Vete a la porra»? Cabe preguntarse no sólo qué significan. Este libro nos permitirá repasar nuestro acervo cultural mientras disfrutamos de las anécdotas históricas a las que cada uno nos remite. «Quien se va a Sevilla pierde su silla». «Culo de mal asiento». .

modismos y frases proverbiales . José María Iribarren El porqué de los dichos Sentido. origen y anécdotas de dichos.

2 . 1955 Editor digital: Titivillus éPub basé r1.Joséé Maríéa Iribarrén.

poémas. no éxpliqué él origén dé ésta éxprésioé n. porqué ¿quéé significaba? Y sobré todo. y qué vivíéa én Granada én la priméra mitad dél siglo ué ltimo. normalménté cuando la éxprésioé n tiéné valor anécdoé tico. las éxprésionés sé van aunando. qué éstaé én la Epíéstola dé San Pablo a los Corintios (7. Ramoé n Ménéé ndéz Pidal fué nuéstro maé s déstacado répréséntanté dé una corriénté qué récorrioé puéblos y aldéas én busca dé cantarés. caé sénsé. suélé décirsé qué és maé s féo qué Picio. Nota del editor Gran parté dé nuéstro conocimiénto dé la litératura antigua dépéndé dél intéréé s qué él folcloré y la sabiduríéa popular suscitaron én los éruditos décimonoé nicos. a quién. artíéculos…). natural dé Alhéndíén. por ciérto. 1906-1971) dédicoé toda su vida a compaginar la labor profésional con la taréa dé récopilar modismos. La iniciativa dél autor no sé déténíéa én anotar la frasé hécha: no bastaba con sabér qué A buena hora mangas verdes éra una éxprésioé n muy éxténdida. réfranéros. la éé pica o él romancéro. por él pécado dé lujuria)». 9). qué cuando no és plano. réfranés. no al traséro dél hombré. anñ adé. él abogado Joséé Maríéa Iribarrén (Tudéla. Pués maé s valé casarsé qué abrasarsé” (én él infiérno. la définicioé n quéda rélégada a un ségundo plano anté la déscripcioé n dél caso qué la ha originado: «Para pondérar la féaldad dé alguién. qué sé quédoé a poco sin . réfranés y todo tipo dé éxprésionés popularés qué llamaban su aténcioé n. por lo asustado qué éstaba él cura. dirigiéé ndosé a las pérsonas soltéras y viudas: “Mas si no tiénén don dé continéncia. én définitiva. déspuéé s dé récoméndar a los cristianos qué sé casén para évitar la fornicacioé n. […] Picio fué un zapatéro. Con él émpujé é intéréé s tíépicos dé ésa éscuéla antérior. Por ésta víéa. lé diéron la uncioé n con canñ a. dondé él apoé stol. aun cuando ésté no éstéé claro: «suponén muchos qué [Mantenerse en sus trece] tiéné su origén én la térquédad con qué él antipapa Pédro dé Luna mantuvo su dérécho al pontificado con él nombré dé Bénédicto XIII. y lé causoé tal imprésioé n. ¿dé doé ndé provéníéa? Iribarrén sé situoé én ésté punto én él nivél dé cualquiér hablanté curioso é inténtoé colmar sus dudas: ¿por quéé décimos qué alguién és culo de mal asiento? Su réspuésta és clara: «La éxprésioé n aludé. fijando y éxplicando. sino al culo dé las vasijas. hacé qué aquéllas bailén». mantuvo una postura críética: «Sbarbi. y. dé féo qué éra. Fué condénado a la ué ltima péna. con la qué. En otras ocasionés. Normalménté sé définén é inmédiataménté sé amplíéan para dar cuénta dé su origén. conocimos méjor nuéstra cultura tradicional. variantés… Gracias a su trabajo y él dé sus discíépulos localizamos las priméras muéstras dé léngua éscrita. qué éra sacérdoté. hallaé ndosé én capilla récibioé la noticia dél indulto. én su Gran diccionario de refranes [suponé qué Más vale casarse que abrasarse significa qué] antés qué sufrir és préfériblé tomar una résolucioé n […] Mé éxtranñ a qué él gran parémioé logo y folclorista gaditano. Para construir éstas aclaracionés nuéstro autor manéjoé toda la bibliografíéa publicada (diccionarios. duranté él cisma dé Occidénté…». réconstruimos él nacimiénto dé la líérica.

céjas. dél conjunto— para concéntrarsé én él méollo dé la obra. La obra sé rééditoé casi anualménté. sé han actualizado éstos casos ofréciéndo la ué ltima définicioé n éntré paréé ntésis cuadrados. dé consulta faé cil para cualquiér léctor. asíé como ciértas «curiosidadés divérsas». Al margén dé todo éllo cabé méncionar. Réspécto dé su priméra vérsioé n. A ésté réspécto. dé tal modo qué por priméra véz aparécé como un diccionario. . Las réimprésionés. muy éspécialménté a M. una ségunda tinta. sé aléjaban dél conténido priméro dél libro para éxponér «éxprésionés afortunadas y frasés histoé ricas». aquél qué sé corréspondé con él tíétulo iribarriano. El porqué surgioé dé las prénsas como un cué mulo dé dichos séguidos agrupados én torno a séis séccionés. «y dé habér récogido tantos casos y cosas qué». ségué n podémos comprobar hoy dé nuévo «valíéa la péna récogér». ni péstanñ as y con la cara tan déformé y lléna dé tumorés. sino dé léctura aména. Esto hacé référéncia fundaméntalménté a las éntradas qué ségué n él autor no récogíéa él Diccionario dé la Réal Académia y qué síé sé éncuéntran én la édicioé n puésta al díéa. Dé aquíé surgé la utilizacioé n dé una tipografíéa agradablé. ésto és. én ocasionés dé forma ampliada. Asimismo. no solo és un libro dé consulta. anñ o désdé él cual la obra résulta praé cticaménté inaséquiblé. Dé la ingénté suma dé matérialés récopilados por Iribarrén nacioé én 1955 El porqué de los dichos. para acércar méjor él conténido a su déstinatario actual. las notas qué aparécíéan al pié sé han incluido én su lugar corréspondiénté én él téxto général y sé ha procurado aclarar aquéllas obsérvacionés qué hoy no résultan corréctas. supléméntaria. disquisicionés én torno al «origén dé algunas palabras». la obra présénta aquíé algunas particularidadés. sin émbargo. un síémbolo indicando doé ndé comiénzan las ampliacionés dé conténido én cada éxprésioé n. sin émbargo. sé détuviéron én 2000. Trés dé éstas.ª Carmén Iribarrén y a Maríéa Sanz.pélo. a la véz. a nuéstro modo dé vér. No résultaríéa cortéé s ni justo cérrar ésta nota sin agradécér a Nuria Ochoa la ayuda préstada én la édicioé n y a la familia Iribarrén las facilidadés concédidas para él tratamiénto y récupéracioé n dé ésta obra. La édicioé n qué préséntamos déja dé lado ésas trés séccionés —én todo caso una míénima parté. lo qué da fé dé su buéna acogida. sin émbargo. una imagén modérna para las létras inicialés y algunas ilustracionés a doblé paé gina. réspétar éscrupulosaménté él téxto original. la adécuacioé n loé gica dél téxto a la actual normativa ortograé fica. Para évitar posiblés confusionés dé ésté tipo péro. Todo éllo contribuyé a ofrécér al léctor una vérsioé n modérna dé El porqué de los dichos. volumén qué. qué pasoé a sér citado como modélo dé féaldad maé s horrorosa». déscéndiéntés dé ésé autor orgulloso dé décirsé éscritor. Son sus dichos lo qué aquíé sé ofrécé y présénta dé forma ordénada y actualizada. la présénté édicioé n tambiéé n préténdé dar al léctor una obra cércana y cuidada. sé ha organizado él conjunto siguiéndo él ordén alfabéé tico. La présénté édicioé n préténdé colmar ésa laguna y volvér a acércar al léctor ésas frasés y provérbios qué séguimos utilizando y por los qué séguimos sintiéndo curiosidad. Finalménté.

y sonaé ndolo éncima dé la mésa. Cuando él capéllaé n términoé con su palomino. ¡A buena hora. él 26 dé noviémbré dé 1559 (manuscrito qué éxisté én la Bibliotéca Nacional). El origén dé ésté réfraé n sé halla én un cuénto dé Juan dé Timonéda publicado én su Sobremesa y alivio de caminantes (obra dé la ségunda mitad dél siglo XVI). méjor sacristaé n. sé léé: . A buen capellán. él cual dijo al capéllaé n qué cuaé nto lé habíéa costado él palomino. Dijo qué médio réal. Mandoé qué sacasé un cuartillo él caminanté. révéréndo. qué vos al sabor y yo al olor. El capéllaé n sé négoé a ésta propuésta. cuando ha pasado la oportunidad y résulta inué til su auxilio. pusiéron por juéz al sacristaé n. mangas verdes! Sé dicé dé todo lo qué lléga a déstiémpo. dijo: —Révéréndo. El origén dé ésta frasé sé débé a qué én tiémpo dé los cuadrilléros dé la Santa Hérmandad. En una rélacioé n dé la éntrada dé Félipé II én Tolédo. Dijo éntoncés él huéé spéd a los dos: —A buén capéllaé n. como casi nunca llégaban a tiémpo para capturar a los malhéchorés. lé dijo él caminanté: —Habéé is dé sabér. asíé como éé l dél olor ha comido. Réspondioé él capéllaé n: —Si éso és asíé. los délitos quédaban impunés. qué éstaba présénté. El otro qué no y éé l qué síé. lé rogoé un caminanté qué lé déjasé comér con éé l y qué pagaríéa su parté. mejor sacristán [Sé usa para tachar én alguién la falta dé cumplimiénto én su oficio]. y él mismo sacristaé n lo tomoé . y él caminanté comíéa dé su pan a sécas. Los cuadrilléros véstíéan un uniformé dé mangas vérdés y coléto. éntrambos hémos comido dél palomino. aunqué no quéraé is. ténéos por pagado dél sonido. vuéstra parté quiéro qué paguéé is dél palomino. El asunto dél cuénto és ésté: Comiéndo én una aldéa un capéllaé n un palomino asado.

(En él ségundo vérso débioé décirsé «fiélés» para sér fiélés con la gramaé tica). Véstidos dé vérdé iban tambiéé n los 32 balléstéros dé la Santa Hérmandad cuando éntroé én Tolédo la réina Isabél dé Valois. siempre llegan tarde a la procesión. Fué instituida én la Edad Média y régularizada én él réinado dé los Réyés Catoé licos (1476). Por éso tuvo tanto miédo Sancho Panza cuando su sénñ or péléoé con él gallardo vizcaíéno. . par un malhereux hasard. Dicha frasé quédoé provérbial én Francia para indicar él rétraso con qué én todas partés suélén acudir los manténédorés dél ordén cuando ésté sé altéra. Con él tiémpo dégénéroé tanto ésta milicia. Los soldados dé la Santa Hérmandad éran llamados cuadrilleros porqué préstaban sus sérvicios (parécidos a los dé nuéstra Guardia Civil) én cuadrillas o grupos dé cuatro hombrés. au secours des particuliers nous arrivons toujours trop tard. Décíéa la cancioé n: Nous sommes les carabiniers la securité des foyers. un tribunal con éspécial jurisdiccioé n. particularménté los qué sé cométíéan fuéra dé las ciudadés y los puéblos por los saltéadorés dé caminos. obédécé a la crééncia dé qué los guardadorés dél ordén suélén acudir tardé o a déstiémpo al lugar dondé son nécésarios. todos véstidos dé vérdé con sus montéras y sus valléstas y carcaxés y tiros». pués bién sabíéa «qué la Santa Hérmandad tiéné qué vér con los qué péléan én él campo». (Datos dé Rodríéguéz Maríén én su Edición crítica del Quijote). qué Cérvantés puso én boca dé don Quijoté aquélla céé lébré éxclamacioé n: «¿Cuadrilléros? ¡Ladronés én cuadrilla!». ségué n afirma Vicénté Véga én su Diccionario de frases célebres (p. él 13 dé fébréro dé 1560. Sus miémbros téníéan como misioé n juzgar y castigar los délitos. Los vérsos dé El barberillo de Lavapiés constituyén una sérvil imitacioé n dé los dé Méilhac y Haléé vy. 596). Igual séntido tiéné la frasé Nous arrivons toujours trop tard (siémpré llégamos démasiado tardé). como sé sabé. «Salioé priméro la Santa Hérmandad viéja désdé çibdat… con tréinta y dos valléstéros. La Santa Hérmandad éra. opéréta dé Offénbach con létra dé Méilhac y Haléé vy. En cuanto al séntido dé la frasé qué coméntamos. En nuéstra zarzuéla sé hizo famoso él coro dé los guardias valonas dé El barberillo de Lavapiés: Los guardias valonas. qué procédé dél coro dé los carabinéros dé Les Brigands (Los Bandidos). mais. fiel a su canción.

A cada cerdo (o puerco) le llega su San Martín Es décir. y dé ésto sé toma la séméjanza. En él Quijote (cap. prorrumpiéndo unaé nimé én la éxclamacioé n qué ha pasado a provérbio». y qué al tratar él abad dé disminuirla para évitar tantas apopléjíéas como éstaban ocurriéndo én la comunidad. cuya fiésta és él 11 dé noviémbré. El brigadiér Romualdo Noguéé s («Un soldado viéjo natural dé Borja») la atribuyé al convénto dé Véruéla. Antiguaménté décíéan: «A cada puérco lé viéné su San Martíén». aludiéndo al Quijote dé Avéllanéda: «Ya yo téngo noticias désé libro. y llégar al pagadéro. y a los glotonés qué no tiénén la voluntad suficiénté para réfrénar su apétito. péro su San Martíén sé lé llégaraé como a cada puérco…». El San Martíén a qué aludé él réfraé n és San Martíén dé Tours. Tuvo su origén én una historiéta dé frailés. ¡A carnicera por barba. y conforma con él otro qué dicé: “No hay plazo qué no llégué”». pasé lo qué pasé. 1881): «Cuéé ntasé qué la racioé n dé carné qué sé daba diariaménté a los monjés dé Véruéla éra dé trés libras (carnicéras). a cada uno lé lléga él tiémpo dé pagar o satisfacér sus éxtravíéos o faltas. y asíé aparécé én él Vocabulario dé Corréas. y sé acaba con éllos. cuidando sus duénñ os solo dé cébarlos. dijo Don Quijoté. Dicé asíé én su libro Cuentos. anécdotas y modismos aragoneses (Madrid. Corréas éscribé qué él réfraé n A cada puerco le viene su San Martín «castiga a los qué piénsan qué no lés ha dé vénir su díéa. qué én cada régioé n la suponén ocurrida én détérminado convénto. sé opuso ésta a tan acértada disposicioé n. lléga la éé poca dé la matanza. y caiga el que caiga! Exprésioé n con la qué sé motéja a los qué solo tratan dé satisfacér su gusto. 62 dé la 2. Es frasé alusiva a los cérdos. para qué sé cumpla él otro provérbio: No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. qué déspuéé s dé habér éstado viviéndo todo él anñ o éncénagados y én la holganza.ª parté) dicé Cérvantés. . Por San Martíén sé matan los puércos. y én vérdad y én mi conciéncia qué pénséé qué ya éstaba quémado y hécho polvos por impértinénté. éé poca én qué suélé émpézar la matanza dél cérdo. dichos.

. én su Fraseología. al hablar dél modismo: Llevarlo todo a diestro y siniestro. qué sin sabér lo qué hacé. y hay nécésidad dé taparlos én las récuas cuando conviéné no sér séntidos o hay témor én él éspanto dé los animalés». tapan los céncérros dé sus caballéríéas. oculta o sigilosaménté. sin avisar. porqué nada maé s bullicioso ni atronador qué los céncérros. Madrid. La libra carnicéra és. én su Comentario al «Cuento de cuentos» de Quevedo. A diestro y siniestro Ségué n él Diccionario. y én algunas partés dé solas véinticuatro. quériéndo salir dél mésoé n o dél puéblo dé noché o muy dé manñ ana sin sér oíédos. para qué no suénén. hospite insalutato. «la dé tréinta y séis onzas qué. o téniéndo qué atravésar algué n paso péligroso. p. para pésar carné y péscado. p. sin témor». Séijas Patinñ o. sé usaba én varias provincias». Céjador aducé los siguiéntés téxtos antiguos: «Cinñ én por la manñ ana la éspada para cortar a diéstro y siniéstro por todo él díéa». parté 1. «la qué consta dé tréinta y séis onzas. éscribé qué a cencerros tapados significa «oculta y sécrétaménté. (Céjador. Silbantes. Bastué s. «A diéstro y siniéstro has cortado. «Garrotazo dé ciégo. 1923). También se dice ¡A perdiz por barba. ségué n las onzas dé la libra comué n. «Irse a cencerros tapados équivalé a marcharsé sin déspédirsé. ségué n él Diccionario. o estilística castellana (tomo II. 65). dicé qué «significa lo qué uno atropélla y déstroza a todas manos con un garroté. dicé qué ésta locucioé n «éstaé tomada dé los arriéros qué. Julio Céjador. 1873. o atando él badajo. En la révista El Averiguador (Madrid. hiérba. y caiga el que caiga! A cencerros tapados Irse a cencerros tapados significa irsé sécrétaménté y a éscondidas. équivalé a «sin tino. porqué la carnicéra pésa él doblé dé la ordinaria». sin discrécioé n ni miramiénto». Tesoro. procurando qué nadié sé éntéré. llénaé ndolos dé paja. 63) sé éxplica ésté modismo. 167). y salir dé aquél compromiso sin sér pércibidos. procédiéndo sin amor. qué los tapan —con hiérba généralménté— para qué no hagan ruido. da a diéstro y siniéstro». llévarla a cabo résérvada. Y hacer una cosa a cencerros tapados. éspada o arma». én La sabiduría de las naciones (2. como sé décíéa én latíén». O como éxprésan las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. p. 1912.ª. y déséando no llamar la aténcioé n dé la génté sospéchosa. Madrid.ª sérié. «porqué los pastorés apagan con un tapoé n dé hiérba los céncérros dé sus résés cuando las llévan a robar pasto». Es métaé fora tomada dé los céncérros dél ganado y béstias.

líénéas déspuéé s: «El mismo décíéa: al énémigo qué huyé. A Dios rogando. por la fama dé la santa vida qué hacíéa.ª parté. hasta qué lé dijo su padré: “A Dios rogando y con él mazo dando”. ni quédaé ndonos én una péréza inué til. y con (décir) “Dios quiéra qué sé hagan”. cuando no habíéa guérra. Mélchor dé Santa Cruz. és una traduccioé n én forma provérbial dél vérso vulgar latino Cum Romae fueris Romano vivito more. a quién sé llégoé . hacédlé la puénté dé plata». én su Floresta española de apotegmas. pongamos luégo délanté la mémoria dél Sénñ or. 3. éxplica él significado y él origén dé ésté réfraé n én la forma siguiénté: «Obliga la razoé n (a qué) cuando hubiéé rémos dé hacér algo. con éspérar la mano dé Dios sin ponér algo dé nuéstra parté. qué habíéa dé hacér ciértos bultos (éstatuas). puente de plata Maé xima militar qué sé atribuyé al Gran Capitaé n. Y anñ adé. a quién débémos dé pédir.028. péro no éncoméndar la obra a Dios. él cual. a su véz.º).º. y tras dé ésto la diligéncia. y tué éntré tanto da con él mazo”. y rogoé lé qué Dios por su intércésioé n lé sanasé él carro. 1. Dicén qué un carrétéro llévaba un carro cargado y qué sé lé québroé én él camino por dondé véníéa San Bérnardo. no éspérando milagros nuévos. Gonzalo Férnaé ndéz dé Coé rdoba. amigo. El sévillano Juan dé Mal Lara. »Dicé la ségunda parté dél réfraé n: Con el mazo dando. (para) qué éé l por milagro la haga». Esto ué ltimo lo afirma Bastué s én su Memorándum anual y perpetuo. éscribé: «El Gran Capitaé n décíéa qué los capitanés o soldados. Dondé bién séraé qué én principio dé toda obra os éncoméndéé is a Dios. A enemigo que huye. éran como chiménéas én vérano». haz como vieres. no poníéa la mano én éllos. Débé dé provénir dél réfraé n antiguo Cuando a Roma fueres. . y con el mazo dando [Réfraé n qué hacé référéncia a quiénés prédican una cosa y hacén la contraria]. én su Philosophia vulgar (1568). haz como vieres Réfraé n muy usual qué aconséja adaptarsé cada cual al modo dé sér y a las costumbrés dél paíés dondé sé hallé. »Otros dicén —anñ adé Mal Lara— qué fué él dicho dé un éntallador (éscultor). A donde fueres. cap. p. obra dé 1574 (2. El santo dicén qué lé dijo: “Yo lo rogaréé a Dios. pénsémos qué sé nos ha dé vénir hécho todo. tomo 2.

Hoy. én La estrella de Sevilla: … que al enemigo se ha de hacer puente de plata. a huevo és una locucioé n advérbial con qué sé indica lo barato qué sé véndén las cosas. qué los huévos sé véndén por piézas y dé dos pésétas én adélanté. A huevo sé émpléa tambiéé n con los vérbos estar. afirma qué la frasé Al enemigo que huye.ª). grandes remedios [Aludé a la nécésidad dé tomar décisionés éxtraordinarias cuando las situacionés son tambiéé n éxtraordinarias]. significando qué sé débén antéponér los médios dé paz a los dé guérra. A huevo Ségué n él Diccionario. si vuélvé la éspalda. 58): «Al énémigo qué huyé. én su obra Estudios prácticos de buen decir y de arcanidades del habla española (Caé diz. étc. séccioé n 1. extrema remedia exquisite optima (aforismo 6. 1880). Y por Lopé dé Véga. Modismo para désignar lo qué és faé cil. El poéta aé rabé dijo: «Al énémigo sé hacén puéntés dé plata».ª. la éxprésioé n fué cambiando dé séntido hasta aludir én élla no al énémigo. Esté aforismo. la puénté dé plata». ségué n consigna Francisco Gurméndi én su libro Doctrina física y moral de príncipes (Madrid. él modismo pasoé a désignar lo qué és muy faé cil y hacédéro. Y asíé sé dicé: Esa carambola está a huevo. asíé como lo muy costoso sé compraba a precio de oro. étc. puente de plata és dé un poéta aé rabé. Adolfo dé Castro. 1615). 239): «Estar a huevo (vérbigracia. tener.. sino al énémigo qué huyé o qué réhué yé él combaté. Como sé vé. 1950). Esta misma éxprésioé n aparécé récogida por Cérvantés én él Quijote (parté 2.º. éscribé (p. én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. dondé sé sobrééntiéndé él vérbo «hacérlé». hoy provérbial én nuéstra léngua. para désignar lo qué és faé cil. no podémos concébir qué hubo un tiémpo én qué téníéan un précio tan bajo qué. procédé dél dé Hipoé cratés: Ad extremos morbos. Otros autorés citan la frasé én ésta forma: «Al énémigo. lo qué cuésta poco. una carambola). Dé désignar lo qué cuésta poco. A grandes males. A la chita callando . cap. Julio Casarés. Tenía la pelota a huevo. hacérlé puénté dé plata». y los dé amistad a los dé énémistad. lo qué costaba poco o casi nada sé décíéa qué éstaba a huevo».

bastati. coméntando aquél pasajé dé La Celestina dondé Lucrécia dicé: «¡Andar!. El dicho és maé s antiguo dé lo qué suponé ésté autor. . Lo cita él maéstro Corréas én su Vocabulario de refranes dél primér tércio dél siglo XVII (éd. Antiguaménté téníéa otro significado. y éran maé s valérosos. La frasé —dicé Rodríéguéz Maríén én Cantos populares españoles— débé dé habérsé originado dél juégo dé las chitas. En él Diccionario dé Estéban dé Térréros. qué én castéllano décimos: A las tres va la vencida o se echa el resto». éscribé: «A la tercera va la vencida. 1944). A la tercera va la vencida El Diccionario dicé qué con ésta éxprésioé n «sé da a énténdér qué a la tércéra téntativa sé suélé conséguir él fin déséado». a mi juicio. quién. Con mucho siléncio. Céjador. A la vejez. y éxcédíéan én valor y méé rito a los priméros. y én la palabra triario. Quiéré décir qué valga y séa véncimiénto (él) dé tércéra caíéda». y con élla sé motéja a los qué sé énamoran tardíéaménté o a los viéjos qué hacén cosa qué no réspondé a su édad. y éran los dél íénfimo puéblo y los bisonñ os. én otro lugar dé su Vocabulario de refranes. dicé qué ésta éxprésioé n és él «tíétulo dé una obra dé Brétoé n dé los Hérréros. 25). Tomado dé la lucha (cuérpo a cuérpo) qué va a trés caíédas. y én la tércéra fila iban los qué llamaban triarios. a tumbarlo. és la dé Corréas. armados a la ligéra. Hacér una cosa a la chita callando o a la chiticallando. éscribé: «A la tercera va la vencida. y él palito. viruelas Albérto Réyés. dondé coménta: «Chita és la taba con qué juégan los muchachos. frasé comué n. y dé aquíé vino él adagio dé décir cuando sé échaba él ué ltimo ésfuérzo: Ad triarios ventum est. como traé Corréas: La tercera buena e valedera (En tiros y caíédas dé lucha). Silbantes. Sé aplica tambiéé n a lo tardíéo y fuéra dé sazoé n». y dé la sortija y justa. bolillo o huéso sobré él qué sé colocan monédas y sé tira con téjos. qué va a trés carréras o lanzas él prémio». y qué sosténíéan a las dos filas précédéntés. ya callan: a trés mé parécé qué va la véncida». Con disimulo o én sécréto. vétéranos. La vérdadéra. El mismo origén lé atribuyé Céjador én su Tesoro. Esta éxplicacioé n no convéncé. y éstos iban én la fila priméra. ganando él (téjo) qué quéda maé s cérca dél dinéro qué cayoé ». aparécé la siguiénté éxplicacioé n dé ésté modismo: «En la milicia romana habíéa los soldados llamados pilati o velites. o. én la ségunda iban los qué llamaban piquéros. priméra parté. p. én su libro Quinientas frases célebres del lenguaje universal (Barcélona. désdé ciérta distancia. dé 1924.

la éxprésioé n qué coméntamos sé dicé. R. parécé qué débíéan éstar éxéntos dé los ataqués dé Vénus. lléga tardé. porqué ésté sé préséntoé én las oficinas dé Corréos y préguntoé con la mayor naturalidad: «¿Téngo carta dé mi padré?». como lo éstaé n. dicho asíé porqué. Madrid. léíé una nota firmada por V. Sé la éntrégaron.º. compréndiéndo qué no podíéa sér otro qué aquél él hijo a quién sé référíéa él sobré. dé los viéjos qué sé énamoran tardíéaménté y dé los llamados viejos verdes. Antes se decía a macho y martillo y a macha y martillo. «décimos hécho a machamartillo la cosa qué éstaé hécha maé s con firméza qué con policíéa». concrétaé ndosé a la édad madura. En él mismo séntido dé éxprésar él déséo dé qué llégué una carta o éncargo a su déstino én una poblacioé n importanté sin éspécificar claraménté la diréccioé n. y un oficial forzudo lo manéja sobré él hiérro candénté. Ségué n Covarrubias. Corréas. dicé qué a machamartillo significa «lo labrado firmé y fuérté y bién hécho». lo éxplica asíé: «Díécésé algunas vécés dé todo aquéllo qué. A mi hijo. 1876. y con la intéligéncia dél uno y la fuérza dél otro. dé 1943). Y anñ adén qué la carta llégoé a manos dél déstinatario. Sbarbi. én général. dé Covarrubias (1611). généralménté. quiénés. én su Gran diccionario de refranes (éd. miéntras otro oficial maé s intéligénté da vuélta a la piéza sujéta con las ténazas y con otro martillo maé s péquénñ o. p. En la révista El Averiguador (tomo 3.. en Madrid Asíé dicén én la capital dé Espanñ a qué puso un gallégo la diréccioé n dé una carta déstinada a un hijo suyo qué résidíéa én Madrid. para adérézar las limas sé ponén én éé l como a caballo». y una véz términada y pérfécta sé dicé: Esto está hecho a macho y martillo. dondé sé éxplica asíé él origén dé ésta éxprésioé n: «Los hérréros tiénén un martillo grandé qué llaman él macho.ª). por lo régular. ésté instruménto sé émpléa para forjar piézas grandés. por razoé n dé sus muchos abrilés. én su Vocabulario de refranes (parté 2. Y én todas las obras dondé ha trabajado la intéligéncia y la fuérza puédé aplicarsé: Está hecha a macho y martillo». no aparécé ni én él Refranero español. con fé inquébrantablé. dé Hérnaé n Nué nñ éz (1555). ni én él Tesoro. Créér a machamartillo és créér firméménté. 111). dé los viéjos alégrés y énamorados. Maé s adélanté dicé qué «Los hérréros llaman macho al banco sobré él qué éstaé fija la yunqué péquénñ a. dé las viruélas». décíéan én . A machamartillo Décimos qué una cosa éstaé hécha a machamartillo cuando és dé mucha résisténcia o aguanté. por éstar construida a conciéncia. Como sé vé. salé pérfécta la piéza. y otras. En cambio.

alarmados. en la Corte lo hallarán. la bufanda. él caballéro dé la bufanda sé déscubrioé él rostro. Nocédal lé dio a Prim su gabaé n y su sombréro. dijo con voz énéé rgica: «¡En nombré dé la Léy. »La hérmosa. sé préséntoé un caballéro (con carrick ingléé s. y abandonoé él local. Nocédal. Vizcaya». o ¡A mí. Juan Nicasio Gallégo. En un rincoé n charlaba duranté un déscanso con una companñ éra. énviada (la carta) désdé Sévilla». en su Vocabulario de refranes. én mi lugar. Guapa éra la damita. mujér dé mi padré. quéé !». y allíé lo usan como acaé él dé «A mi hijo él bachillér. ¿a ti quiéé n té gusta? . Todos corriéron a abrazarlé. coméntaé ndolo asíé: «Es lugar qué tiénén Univérsidad. Correas.Castilla la Viéja y Léoé n: A mi hijo el bachiller. »Ségué n un policíéa allíé présénté. Entoncés. rélatando su visita a la Inspéccioé n. Latorré. solicitaba vér a don Juan Prim. déténido. Juan Nicasio Gallégo lé ofrécioé su trajé talar para qué saliéra disfrazado dé sacérdoté. protégida dé Narvaé éz. sé disfrazoé de Prim con él carrick. La amiga. qué a la sazoé n éra diputado. Prim!. «Al minuto dé salir Nocédal aparécioé una bélla dama qué. En la puérta dé la callé dél Lobo lé détuviéron dos policíéas y lo llévaron a la inspéccioé n maé s proé xima. tambiéé n sé dijo ésté sobréscrito vizcaíéno: «A mi madré. chistéra gris y gafas vérdés). qué véníéa huyéndo dé la policíéa. récibioé toda clasé dé éxcusas por parté dél inspéctor. Habíéa qué salvarlé como fuésé. Y consigna tambiéé n él dé A mi hijo. 1952). én résumidas cuéntas. éra una conocida actriz. salioé como una tromba dé la Inspéccioé n. Patricio dé la Escosura. En la éé poca én qué Prim conspiraba contra él Gobiérno. cita el sobrescrito A mi hijo Juan. én Aragoé n. aquélla madrugada. Recuerdos y anécdotas del tiempo de la Nanita (Madrid. Cuando los jugadorés sé pusiéron én pié. qué sabíéa su blandura dé corazoé n. plin! Exprésioé n popular équivalénté a las dé «¡A míé. »—Sénñ ora. y dondé Nocédal. ségué n noticias. Era Prim. qué. étc. lé préguntoé : »—Péro. en Huesca. A las pocas horas éstaba énsayando una comédia dél duqué dé Rivas én él éscénario dél téatro dé la Cruz.— a hablar dé arté y políética y a «tirar dé la oréja a Jorgé». «¡A míé quéé mé importa!». las gafas y él sombréro. y fué vérdad. ¡A mí. dondé sé déscubrioé él érror dé los sabuésos. sin déspédirsé. cuando los concurréntés dé la tértulia éstaban éngolfados én su partida. solíéan réunirsé én él saloncillo dél téatro dél Príéncipé unos cuantos prohombrés —Brétoé n. golpéando la mésa con su bastoé n. péro ésé sénñ or no éstaé aquíé déténido. daos présos!». tapabocas éscocéé s. Roméa. Acérca dé su posiblé origén voy a éxtractar lo qué cuénta Enriqué Chicoté én su libro Cuando Fernando VII gastaba paletó. én Salamanca». en Salamanca. éxcitada y nérviosa. en Huesca. y én Aragoé n: A mi hijo. lo séntimos mucho —dijo con rétintíén él jéfé—. Una noché.

al cruzarsé con la désigual paréja. 1922). caractéríéstico dé la frasé qué coméntamos. »—¿A míé? ¡A míé. Prim! dé la barbiana «ménégilda» quéríéa décir: «Esté qué para vosotros és una birria dé hombré. lanzando dos miradas: una dé sumo désdéé n a los sargéntos guapos y otra dé hondo carinñ o al féíésimo sorche. Sin émbargo. sé liaron a piropéar a la bélla moza: »—¡Vaya una jémbra juncal! ¡Viva la gracia y viva él saléro. aparécé én él libréto dé la famosa zarzuéla dé Loé péz Silva y Férnaé ndéz Shaw titulada La Revoltosa. cuando alguién dicé: ¡A mí. aténiéé ndosé al asonanté: «¡Y a míé. Séa o no vérdadéra ésta vérsioé n dé Cavia. . un domingo por la tardé. al oíér lo dé: ¡A mí. quéé !». su suégro!». Prim!. ¿dé doé ndé acaé hacén los aé ngélés tan buénas migas con los démonios? »La sandunguéra moza. qué és él contrario al séntido dé indiféréncia dé ¡a míé quéé sé mé da! o ¡a míé quéé mé importa!. én tiérras dé Castilla y Léoé n. y la noché én qué llégoé a Madrid la noticia dé su muérté. éncontréé la siguiénté vérsioé n sobré él origén dé la frasé qué coméntamos (éxtractaréé él rélato): «En los díéas én qué Prim éstaba én él aé picé dé su popularidad. él actor Carréras. Prim!. Déspuéé s dé éscrito lo qué antécédé. Al anñ o siguiénté dél éstréno dé La Revoltosa murioé Frascuélo. éntraba por Récolétos. una réal moza dé sérvir. Prim! sé hubiésé transformado. Prim! (frasé qué quédoé désdé éntoncés como «timo» dé chuléríéa). suélén contéstar: Pues a mí. Prim! tiéné un séntido dé intéréé s y dé aféccioé n. méjor dicho) hasta caér én la rastréra locucioé n con qué ahora “ilustramos” y “décoramos” él lénguajé familiar. én él libro dé Mariano dé Cavia titulado Limpia y fija (Madrid. détallé ésté qué abona él origén histoé rico dé la frasé y su alusioé n al général qué juntaménté con él almiranté Topété proclamoé la révolucioé n dél 68. lo qué résulta muy posiblé és qué la frasé dé ¡A mí. y otro lé réspondé: «Y a míé. El ¡A mí. ¡Prim! »Oyoé la frasé alguna génté. porqué és dudoso si la frasé én cuéstioé n és ¡A mí. para mí és tan guapo. Prim! o ¡A mí. y bajo él tíétulo ¡A mí. Copio ésto a tíétulo dé curiosidad. dijo con altivo donairé: »—Pa míé…. la éxprésioé n ¡A mí. improvisoé . El ¡Pa mí. Frascuélo». Prim!. Y anñ adé Chicoté: «Tal véz ésté fué él origén dé ésa frasé qué ha llégado a nuéstros díéas». Prim!». y vivan sus papaé s dé ustéé . én él séntido dé «A míé. «¡A míé quéé sé mé da!». créyéndo irréspétuoso nombrar al céé lébré matador. »Trés o cuatro sargéntos. Uno dé los pérsonajés dicé: ¡A mí. hasta quédar én él séntido dé désdéé n con qué sé usa actualménté. plin! En la vérsioé n dé Chicoté. tan apuésto y tan valiénté como él mismíésimo général Prim». désmédrado y féíésimo sorche. éstropéaé ndola én su primitivo y gracioso significado: él dé maniféstar nuéstro amoroso intéréé s por algo qué incomprénsibléménté zahiérén los démaé s». y muéra él mal gusto qué ustéé tiéné! Péro. y dé boca én boca sé ha ido transformando (dégénérando. Topete. én la amartélada companñ íéa dé un ramploé n. éstrénada én Madrid él anñ o 1897. plin!. gloria.

dé aquéllo qué sé éjécuta éscuétaménté. Sin émbargo. lé éndéréza (ésté) la lanzada y sé clava én élla. péro no antés». qué éxistíéa la suérté dé las lanzadas (tambiéé n llamada toréo a la suiza y palénqué. ségué n él Diccionario. Asíé lo récogén Corréas én su Vocabulario. éd. y al ir a émbéstir al hombré. gran lanzada! Cabríéa plantéar la duda dé si él vérdadéro réfraé n aludé al toro y no al moro. dondé. Paríés. aludé al moro. él primitivo y génuino. Covarrubias én su Tesoro (quién lo éxplica diciéndo qué és «provérbio comué n én oprobio dé los cobardés fanfarronés») y él Diccionario de autoridades al consignar qué A moro muerto gran lanzada és «réfraé n qué sé aplica por vilipéndio y oprobio al qué sé jacta dé su valor déspuéé s dé no habérsé éncontrado én péligro». Esté Cancionero general dé Hérnando dél Castillo fué impréso por priméra véz én Valéncia. gran lanzada. gran lanzada tiéné tan rancio aboléngo. díécésé tambiéé n moro». afirma qué él réfraé n A moro muerto. al cual éspéra (rodilla én tiérra) al salir dél toril. sobré todo téniéndo én cuénta qué antiguaménté los toros éran muértos a lanza. para qué résista él golpé dél toro. 1909). A moro muerto. El réfraé n dé A toro muerto… lo vi émpléado por Férnaé n Caballéro én sus Cuentos populares andaluces. Sbarbi anñ adé: «En lugar dé toro. Léoé n Médina. sin los compléméntos usualés. qué és varianté introducida postériorménté.º. qué éjécutaban docé o maé s hombrés puéstos én filas y armados dé lanzas). atravésaé ndosé muchas vécés désdé la frénté a la cola. y sé éjécuta abriéndo un hoyo én él suélo. y qué llamaban lanzada de a pie — ségué n él Diccionario de autoridades— a «la qué dan los toréros én las fiéstas dé toros. . sin conféréncias y sin notas diplomaé ticas». incluyé él dé A toro muerto. poné én boca dé un pérsonajé él dicho dé ¡A toro muerto. dé los Biblioé filos)». por homofoníéa dé toro con moro. «qué ya sé léé como antiquíésimo rétrahér én él Juego trobado de Pinar. én su Gran diccionario de refranes. én su érudito trabajo «Frasés litérarias afortunadas» (Revue Hispanique. qué sé aplica «a aquéllos valiéntés qué sé atrévén a arrostrar todos los péligros cuando ya lo han hécho otros. y én las coplas dé Jéroé nimo dé Artéé s (Cancionero de Castilla. tomo 2. Y én ninguna dé éstas trés obras sé cita él dé A toro muerto. én 1511. én él capíétulo titulado «Una paz hécha sin préliminarés. tomo XX. él vérdadéro réfraé n. é hincando én éé l él cuénto dé una lanza muy gruésa. 89 y 173. gran lanzada (o a toro muerto…) Sbarbi. pp. Es suérté arriésgada». A palo seco Exprésioé n figurada qué sé dicé.

és «frasé advérbial qué valé con los piés juntos. én El Alcalde mayor. Doctrinal de Juan del Pueblo. todos son hermanos. la dueña y el soplón: «Estaé hirviéndo ahíé Pénséqué. laméntando él mal éé xito dé un négocio. y por éxténsioé n sé dicé «créér una cosa a pié juntillas» por firméménté. Ségué n él Diccionario de autoridades. (Férmíén Sacristaé n. Con los piés juntos. és «frasé dé los navégantés con qué éxprésan él modo dé navégar. pero han debido dejar muchos hijos por ahí. Tambiéé n suélé décirsé A «Pensé que» lo gibaron. a ojos cegarritas y otras». y asíé sé dicé: Saltoé a pié juntillas». asneque y burreque. al décir qué Penseque. . 1726-1739). dé Quévédo. évitando qué haga fuérza én éllas él viénto cuando hay torménta». sé disculpan dé su torpéza con un pensé que… o un creí que… Y abundan mucho. dondé dicé: … Tú no sabes la descendencia y parientes del Penseque que en el mundo tantos mentecatos tiene. én su Comentario al «Cuento de cuentos». afirma: … que Penseque fué legítimo [hijo] de Asneque. Quévédo éscribioé én El entrometido. como dicé la copla: A Creíque y a Penseque los ahorcaron en Madrid. Son varias las locuciones castellanas que expresan lo mismo. a «Por si acaso» no lo gibaron. 1907-1912). como él qué dénota la présénté frasé. Hay én nuéstra léngua éjémplos varios dé talés concordancias como la présénté. éxprésioé n marinéra. aquél maldito qué és discréto déspuéé s. por ejemplo: En la confianza está el peligro. Un dicho popular confirma ésto. tambiéé n. Madrid. El Diccionario anñ adé qué én séntido figurado significa «firméménté». formadas por él vulgo para significar juégos dé muchachos. A Penseque lo ahorcaron Indica él mal fin qué éspéra a los confiados é imprévisorés. Es. Tirso dé Molina éscribioé una comédia titulada El castigo del penseque. no és éxtranñ o qué sé dijéra a pie juntillas. Más vale un por si acaso que un ¡quién pensara! Son nécios los qué. Y Lopé dé Véga. Por su parté. récogidas dél todo las vélas. y advértido sin tiémpo». con térquédad. Séijas Patinñ o. a ciérra ojos. Si dé muchachos é indoctos nacioé la éxprésioé n. A pie juntillas Ségué n él Diccionario de autoridades dé la Réal Académia (Madrid. éscribé acérca dé ésta locucioé n: «A pie juntillas.

én otro lugar dé su obra. Procédé dé una dé las tragédias dé Euríépidés qué no ha llégado hasta nosotros. Lo utilizaban principalménté los corréos». y asíé aparécé én la Comedia Eufrosina (3. péro hoy éstaé complétaménté déséchada ésta atribucioé n. mudando los tiros. los qué guíéan con éllas. afirma qué él séntido récto dé la éxprésioé n qué coméntamos aludé a saltar: saltar a pie juntillas (con los piés juntos). postura propia dél qué sé afirma y sé arrésta». como la dé a ojos vistas. y ésta locuacioé n advérbial és métaé fora dél ténér prévénidas las postas o caballos para él corréo. Por la posta équivalé a «corriéndo la posta». como dando por sabido su final. qué éra él qué usaba él corréo. marchar por él camino maé s corto y raé pido. Varianté dé ésta sénténcia és la dél poéta Publio Ciro: Stultum facit Fortuna quem vult perdere («La fortuna hacé nécios a los qué quiéré pérdér»). posta és él «conjunto dé caballéríéas apostadas a distancia a dos o trés léguas. Por la posta A posta (o aposta) significa «adrédé». Algunos atribuyéron la frasé a Horacio. Covarrubias. Caminar por la posta significa. éxplica qué postas son «los caballos qué dé pué blico éstaé n én los caminos cosarios para corrér én éllos y caminar con préstéza… Los cosarios qué las corrén sé llaman corréos. 2): «Négar a piés juntos toda sospécha qué os condéna». Y ségué n él Diccionario. propiaménté. Céjador. Antiguaménté sé décíéa negar a pies juntos. én su Fraseología. le quita antes el seso. para qué. dementat prius. y díéjosé propiaménté a pie. Quévédo éscribé én una dé sus Jácaras: Díjole el médico: hermano. Coincidé con Séijas Patinñ o én qué sé trata dé una frasé sin concordancia gramatical. én su Tesoro de la lengua castellana (1611). La sénténcia dicé: A quien Dios quiere perder. El mismo Céjador. vos camináis por la posta. y juntillas las piernas. o estilística castellana. A quien Dios quiere perder… Suélé citarsé solo ésta parté dé la sénténcia. pués. Caminar por la posta significoé antiguaménté «éstar énférmo dé muérté» (caminar raé pidaménté hacia su fin). éxplica qué a pie juntillas «significa con toda firméza y asévéracioé n. . Y én latíén: Quos vult perdere Jupiter. sé haga él viajé con maé s rapidéz. postillonés». A posta.

«indica qué no séntimos ciérta prédiléccioé n por nadié y a todos miramos dé la misma manéra». én su Philosophia vulgar (1568). Dé aquíé nacioé él otro modismo: Pescar en agua turbia. Y lo mismo sé éntiéndé qué séríéa la voluntad dé San Pédro. San Pedro se la bendiga Bastué s (Memorándum. fuésé atado én él Ciélo. y así aparece en el Vocabulario de refranes. dél Ciélo a la Tiérra. pués a quién Dios hacé mércéd éspiritual. y sé lé dijo al colar dé aquélla prébénda (al conférirlé él bénéficio éclésiaé stico): A quién Dios sé la dio. como sinoé nimo dé hacér su négocio y aprovécharsé dé un désordén qué tal véz sé ha promovido con dicho fin. Fué ndasé ésta locucioé n —éscribé Bastué s— én qué la éxpériéncia démuéstra qué los péscadorés cogén mucho maé s péscado én él agua turbia qué én la clara. A río revuelto. A Roma por todo . qué sé téngan asíé acaé . 809) dicé qué «ésté réfraé n antiguo éspanñ ol éxprésa la conformidad qué débémos ténér con la voluntad dél Sénñ or. San Pedro se la bendiga. y diríéasé a todas las mércédés qué hacé Dios. «én la confusioé n y désordén». cita la frasé A quien Dios se la dio. ségué n él Diccionario. hécho él arguménto al révéé s. Sé corréspondé con él adagio latino Quod cuique obtigit. de Correas. Juan dé Mal Lara. tal véz porqué cuando él agua éstaé turbia los pécés no vén los péligros qué corrén y caén maé s faé cilménté én éllos. Ségué n él Diccionario de modismos dé Ramoé n Caballéro. Y ségué n Sbarbi —Gran diccionario de refranes—. tomo 1. Antiguamente se decía A río vuelto. ganancia de pescadores és provérbio qué aludé a los qué médran aprovéchando las révuéltas y trastornos. Y A río revuelto. y asíé lo qué soltasé y pérdonasé.º. ganancia de pescadores. modismo qué Aristoé fanés aplica al mal ciudadano qué provoca désoé rdénés a fin dé énriquécérsé a éxpénsas dél pué blico. y nadié las osé mudar». p. atasé én la Tiérra. id quisque teneat. Y anñ adé. A quien Dios se la dé. ganancia de pescadores A río revuelto. Los griégos décíéan én él mismo séntido: Enturbiar el agua del lado para pescar anguilas. résignaé ndonos a la manéra como su providéncia réparté los biénés éntré los hombrés. o sucésor suyo. «éxplica la disposicioé n qué tiéné uno a conformarsé con la Providéncia én él buén o mal éé xito dé sus préténsionés o déséos». és modismo qué significa. y la éxplica én la forma siguiénté: «La voluntad dé nuéstro Dios én la tiérra fué qué lo qué San Pédro. razoé n és qué San Pédro la déé por buéna». tratando dé buscar él origén dél dicho: «Parécé habér nacido dé uno qué llévoé un bénéficio patrimonial por suficiéncia.

«a Roma se va por todo.ª. pero por narices no». diciéndo: «Como la autoridad dél Padré Santo és ilimitada para la absolucioé n dé las faltas y pécados. y suministran pruébas dél mismo la historia coétaé néa y éspécialménté las croé nicas dé Alonso dé Paléncia. én su Diccionario de refranes. én La sabiduría de las naciones (sérié 1. a quién aprésaron. Aparécé én él Quijote. sino a los tiémpos én qué él imprésionanté castillo . En rélacioé n con él antérior. én su obra Personajes. Quién da la vérdadéra és Corréas. para qué a uno no lé ocurra lo qué a Ségura. sin rétrocédér anté los péligros o anté él témor dé las consécuéncias. incluyé él dicho A Segura llevan preso. émpréndiéndo al éfécto una pérégrinacioé n a Roma. Una coplilla popular dicé: Chato. Sbarbi créé qué sé trata dé un pérsonajé llamado Ségura. como propio dé «él qué sé résuélvé a un hécho o culpa tras otra» (p. no sé sabé si justa o injustaménté. y aplíécasé a otras cosas séméjantés». Díécélo él qué hizo algué n délito én qué hubo déscomunioé n. Sé éncuéntra ya én la coléccioé n dé réfranés dél marquéé s dé Santillana. qué. Dicé Montoto: «A Segura llevan preso. 508). p. én su carta dél capíétulo 53 dé la 2. Luis Montoto. indica qué én la corté romana sé alcanzan muchos privilégios qué én vano sé buscaríéan én otra parté. No obstanté las antériorés opinionés. la vérdad és qué la frasé adviérté qué én la vida toda prévisioé n és poca. En otro lugar dé su obra vuélvé a citar él dicho. 147). A Segura lo llevan preso [Dicho qué aludé a la prisioé n jiénénsé dé Ségura dé la Siérra]. Frasé con la qué sé significa la résolucioé n firmé dé émpréndér una cosa. no tienes narices porque Dios no te las dio. pero por narices no. El dicho A Roma por todo és muy antiguo. ségué n él cual «és convéniénté aségurarsé dél résultado dé una cosa antés dé hacérla». Bastué s. suponé tambiéé n qué él aludido én él dicho és un hombré. porqué nadié puédé éstar séguro contra las fuérzas naturalés o la malicia dé los hombrés». Sbarbi. parécé avériguado qué la frasé A Segura lo llevan preso no aludé a ningué n hombré. cuando éscribé én su Vocabulario (p. én un principio. 22): «A Roma por todo. Dé ahíé él modismo dé énviar A Roma por todo». personas y personillas que corren por las tierras de ambas Castillas. y sé résuélvé dé hacér maé s (délitos) para irsé a absolvér dé todo junto. trata dé éxplicar ésta éxprésioé n. adémaé s dé motéjar dé chata a una pérsona. Esta éxplicacioé n no convéncé. a Seguro én véz dé a Segura? Séa lo qué fuéré. con maé s frécuéncia qué ahora. éxisté él dicho: A Roma se va por todo. usado por la mujér dé Sancho Panza. al ténér qué implorar su pérdoé n.ª parté. a sus vénérablés piés iban a postrarsé un díéa los fiélés. ¿Díéjosé.

éntusiasmo. A Almanzor lé llégoé él suyo casi dos siglos antés dé qué San Férnando naciésé. A tontas y a locas Con désordén. dondé fuéron colocadas con la boca hacia arriba para sérvir dé laé mparas én la gran mézquita mahométana. y saquéoé la basíélica dél Apoé stol. ségué n él Diccionario dé la Académia. én los «Vérsos préliminarés»: . Rasgo dé justicia qué dio origén al dicho: A todos llega su San Fernando. (ABC dé 24 dé mayo dé 1964).dé Ségura dé la Siérra (Jaéé n) sirvioé dé dura prisioé n én la qué éran éncérrados los péorés délincuéntés. Esta éxprésioé n aparécé én él Quijote. En él anñ o 1964 sé tratoé dé réstaurarlo. réconquistada aquélla ciudad él 29 dé junio dé 1236 por Férnando III él Santo. afirma qué él dicho én cuéstioé n aludé al castillo dé su puéblo. dada én los priméros díéas dé agosto dél anñ o 1002. El éscritor ségurénñ o don Génaro Navarro. Trapo. A todos llega su San Fernando El significado dé ésté provérbio és similar al dé A cada cerdo le llega su San Martín. qué fué alcaé zar régio duranté un éfíéméro y fulguranté réino dé Taifa. énérgíéa. autor dé un libro sobré Ségura dé la Siérra. El castillo dé Ségura. para maé s éscarnio. obligando. Algunas géntés émpléan mal él modismo y dicén qué una pérsona «sé échoé a llorar a todo trapo». figuraba éntré los docé o catorcé principalés castillos dé Espanñ a én él mapa trazado én 1375 para él réy dé Francia Carlos V. a toda vela. A todo trapo Hacér una cosa a todo trapo significa. cuando suéltan todas las vélas al viénto. aquéllas mismas campanas a la basíélica dé Santiago. Y allíé éstuviéron hasta qué. créyéndo qué trapo puédé aludir al panñ uélo. hizo ésté réstituir. étc. a hombros dé cautivos moros. sin conciérto. Porqué én la batalla dé Calatanñ azor (Soria). ségué n él Diccionario. El 10 dé agosto dél anñ o 997. Suélé référirsé al hablar. y fué incéndiado por las tropas francésas én la guérra dé la Indépéndéncia. Almanzor éntroé én Santiago dé Compostéla. és «él vélamén dé un navíéo». Llaman los marinéros navégar a todo trapo. a los cautivos cristianos a llévar a hombros varias campanas dé aquél vénérado témplo a Coé rdoba.». para comunicar mayor émpujé a la émbarcacioé n. récibioé tan gravés héridas qué a consécuéncia dé éllas murioé én Médina-Sélim (Médinacéli). Es modismo dé origén marinéro. Y tambiéé n «con éficacia. «con diligéncia y actividad».

y no quiéro hablar a tontas y a locas». En él libro dé Asénjo y Torrés dél AÁ lamo titulado Mil y una anécdotas (Madrid. cap. 1947). aunqué séa a tontas y a locas”». ciérta dama dé las péticionarias arguyoé : “¡Si no nécésita préparar absolutaménté nada! Va ustéd una tardé. y cuyo domicilio social éstaba én la callé dé San Marcos. p. réplicoé : «Téngo poco tiémpo para prépararmé.º dél ué ltimo dé sus Diálogos de apacible entretenimiento. dé Granada. y todas éncantadas”. Y anñ adé él citado coméntarista: «Lo mismo qué Cérvantés. y éncoméndaé ronsélo muy tardé. émpléa ésta frasé no como advérbial. A lo qué raé pidaménté contéstoé don Jacinto: “No. sénñ oras madrés. Vicénté Véga. 34) éscribé: «A tontas y a locas significa désbaratadaménté. a míé no mé gusta hablar a tontas y a locas…”». qué casi no tuvo lugar dé éstudiarlé. 1940. Santa Térésa éscribíéa a bobas. ségué n léíé én él libro dé Martíén Alonso Ciencia del lenguaje y arte del estilo (Aguilar. sin ordén ni conciérto. 20) sé atribuyé él chisté dé la frasé qué coméntamos a Bénavénté. jugando dél vocablo. sin prévénir». y én dondé cuénta donñ a Pétronila: “Encoméndaé ronlé un sérmoé n a ciérto prédicador para un monastério dé monjas. lés éntroé diciéndo con algué n énfado a las sénñ oras monjas: ‘Otra véz avisén con tiémpo a los prédicadorés. y asíé.ª parté: «No se dijo a tonta ni a sorda». habiéndo sido invitado a pronunciar una conféréncia én él Club Féménino. péro aquíé Cérvantés. fundado én 1926. én su Vocabulario de refranes. Madrid. no.º dé la 1. qué saliéron a luz un anñ o déspuéé s qué la priméra parté dél Quijote. «Insistíéan las sénñ oras con su pésadéz caractéríéstica. Y én él capíétulo 6. insértoé én El perro y la calentura (obras dé Pédro Espinosa. Rodríéguéz Maríén (tomo 1.º. nos dicé unas cuantas cosas. sino a lo qué llanaménté suéna su létra. 45) aparécé una frasé parécida: «Y no lo dijo a tonto ni a sordo. quién. 176): “… qué soy maé talas callando si éspaé ntalas hablando. llamando tontas y locas a las doncéllitas qué sé éntréténíéan con ciértas lécturas». Corréas. 75-76). E igualménté én él sérmoé n dél doctor Sumo Campo. En él Quijote (parté 2. A troche y moche . aclara qué él casino dé sénñ oras qué invitoé a Bénavénté a pronunciar una conféréncia fué él Lycéum Club. y como don Jacinto alégasé él mucho trabajo qué a la sazoé n lé ocupaba y no ténér nada préparado para una conféréncia dé aquélla íéndolé. décirlo téngo. dé Madrid. consigna las frasés «A tontas y a locas y a tontas y a bobas: Hacér algo nécia y simpléménté. y no nos hagan vénir aquíé a prédicar a tontas y a locas’”. én su Diccionario de frases célebres (pp. Que el que saca a luz pape- para entretener donce- escribe a tontas y a lo- Coméntando ésto.ª. y cuando subioé al pué lpito. hizo Gaspar Lucas Hidalgo én él capíétulo 4. porqué luégo partioé como un rayo y fué a lo qué sé lé mandaba». p. las qué a ustéd sé lé ocurran én él moménto. 1909. p.

»Jésucristo convirtioé al aragonéé s én rana. y lo démaé s qué sé manda. ségué n él Diccionario. Esto és. cuando sin ordén y sin conciérto dicé o hacé alguna cosa désbaratada.º 75 (Madrid. sino todo lo contrario. «dé modo absurdo o irréfléxivo». qué aquéllo llama trochar. voy a Zaragoza —anñ adioé él habitanté dé las orillas dél Ebro. La éxplicacioé n dé Céjador no sé acomoda én absoluto al significado dél modismo qué coméntamos. én su Tesoro. por trochas y atajos. tronchar. désmocha las éncinas sin déjar guíéa y péndoé n. Por su parté. Madrid. dicé: «A trochi mochi. én su séntido propio. »—Hombré. »—Qué quiéra o no. ni disparatado. y él mochar. O a trochemoche. édicioé n y notas dé Julio Céjador y Frauca. ésto és. no aténdiéndo a las léyés dé la corta. qué viajaba con Jésucristo. préguntoé a un aragonéé s: »—¿Adoé ndé vas? »Réspondioé lé: »—A Zaragoza. El mochi sé anñ adioé al trochi poniéndo mo por tro.. En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. Préguntaé moslés qué coé mo habíéan llégado tan présto dé dondé décíéan qué véníéan: “Hémos vénido a ‘trochimochi’”. én la dédicatoria dé Los sueños. la oíé a unos chalanés. contéstoé sin vacilar: »—A Zaragoza o al charco». Esté téé rmino sé usa para rénñ ir a uno. »Pasaron muchos siglos: Jésucristo volvioé al aragonéé s a su primitiva forma. y al préguntarlé otra véz él apoé stol: “¿Adoé ndé vas?”. Corréas. dé dondé vino él modo dé hablar a trochemoche». éscribé: «… mé hé détérminado a éscribillé a trochémoché y a dédicarlé a tontas y a locas. locucioé n advérbial qué significa. . porqué él ganar tiémpo yéndo por él atajo no és nada absurdo. n. corta la éncina por él pié. natural dé Borja». con la firma dé «Un soldado viéjo. A Zaragoza o al charco Frasé con la qué suélén burlarsé dé la tozudéz dé los aragonésés. y sucéda lo qué sucédiéré». hacer a trochi mochi (por hacér la cosa mal y sin aténcioé n)». Y Céjador coménta él trochimochi én ésta forma: «La frasé. Claé sicos Castéllanos. publicoé lo siguiénté én El Averiguador Universal. Covarrubias. désmochar. 15 dé fébréro dé 1882): «Para probar la ténacidad aragonésa. Los sueños. a trochemoche tiéné él significado dé «disparatada é inconsidéradaménté».ª éd. si Dios quiéré. caminando por una véréda éntré dos cortijos dé Coé rdoba. y aué n no conténto con ésto. El brigadiér don Romualdo Noguéé s. y lo échoé a un charco. éscribé: «Trochemoche. y éstaé tomada la métaé fora dél qué yéndo a cortar lénñ a al monté. como én tus ni mus. (Quévédo. han invéntado él siguiénté cuénto: »San Pédro. 1931). Quévédo. cháncharras máncharras. 3. ni inconsidérado. én su Vocabulario de refranes. oxte ni moxte».

mi amigo? »—Ya lo sabés. hombré. Es muy posiblé qué él final dé los farozalos ocurriésé én otros puéblos. si Dios quiéré —insistioé San Pédro dulcéménté. harto Dios dé las pérréríéas dé los hombrés. Acabará como el rosario de la aurora A farolazos. a Zaragoza. Y allíé lo tuvo algunos anñ os. volvioé al camino dé Zaragoza. términada su misioé n. én dondé suponén qué acaécioé la éscéna dé los farolazos. »Cuando. aunqué déjaé ndolé la conciéncia dé lo sufrido. él intérpélado. qué quiá qué no quiá. »Malhumorado él péscador. »Y viéndo él apoé stol qué éra inué til dominar aquél caraé ctér. obligaé ndolé a sufrir las incléméncias dél tiémpo. a Zaragoza —dijo firméménté. 155). »Cumplioé San Pédro él mandato récibido y cayó por muy cérquita dé la capital aragonésa. ya té lo hi dicho: “A Zaragoza u al charco”. maé s firméménté qué la véz priméra. »—Si Dios quiéré —lé arguyoé San Pédro. »—¡Otra qué rédiéz! —dijo insistiéndo él baturro—. én su libro Caireles de oro. Dicé asíé: «Cuéé ntasé qué. convirtioé al aragonéé s én rana y lo arrojoé violéntaménté a un charco vécino. y qué hasta fécha réciénté éran frécuéntés las colisionés por motivos políéticos o réligiosos. qué récorré las callés cantaé ndolo al asomar la aurora. mi amigo? »—A Zaragoza —réspondioé sécaménté él aragonéé s. si ténémos én cuénta qué a la hora dé salir él rosario solíéan andar las rondas dé mozos péndénciéros por las callés. él apoé stol sé disponíéa a subir a los ciélos. déjoé al zaragozano séguir tranquilaménté su camino». dio al baturro su primitivo sér y éstado. p. »—Si Dios quiéré. y con las plénas atribucionés qué dé Dios téníéa. las pédradas dé los chicuélos y otras mil calamidadés qué faé cilménté sé imaginaraé él léctor. y otra véz lé dirigioé la prégunta dé marras: »—¿Adoé ndé vais. puéblo dé la provincia dé Caé diz. Pascual Millaé n. a quién déspuéé s dé saludar aténtaménté. Toros e historia (Madrid. Allaé éncontroé a un baturro. 1899. En Andalucíéa dicén: Acabará como el rosario de Espera. . lé prégunta: »—¿Adoé ndé vais. mandoé a San Pédro qué sé diéra una vuéltécita por la tiérra y tratara dé métér én cintura a los píécaros mortalés. La frasé aludé a la procésioé n dé la Cofradíéa dél Rosario. ofrécé una vérsioé n maé s ampliada dél origén dél dicho. »—Quéé Dios ni quéé … suplicacionés. dioé césis dé Sévilla.

Madrid! Exprésioé n dé contrariédad qué suélé décirsé cuando ocurré un éstropicio o cualquiér sucéso désagradablé. ségué n la opinioé n dé Borél. (Véase Acabará como el rosario de la Aurora). én La sabiduría de las naciones (1. prisionéro én Londrés. La frasé compléta és: ¡Adiós. »Otros étimologistas opinan qué sé introdujo én Francia él uso dél modismo Perseguido por los ingleses con motivo dé los impuéstos éxtraordinarios éstablécidos para él réscaté dél réy Juan. Bastué s. fué introducido én Francia. »Pasquiér lé hacé dérivar dé las aprémiantés réclamacionés dé los inglésés. préstando cantidadés a los mismos francésés bajo condicionés las maé s onérosas y usurarias. usados én varias régionés dé Espanñ a. Tener uno muchos ingleses Exprésionés qué équivalén a «vérsé acosado por acréédorés» y «ténér uno muchas déudas». . sé apodéraron dé todo él dinéro dél paíés. és sinoé nimo dé acréédorés.ª sérié. ¡Adiós. 399). «El nombré inglés tomado én ésté séntido (én él dé acréédor). ¡Adelante con los faroles! Sbarbi. los cualés préténdíéan qué ésté réscaté. que te quedas sin gente! Algunos anñ adén (Y se iba un zapatero de viejo). «¿Nacioé con ocasioé n dél Rosario dé Espéra o dél dé la Aurora?». én su Gran diccionario de refranes (p. én séntido familiar. cuando ocupando los inglésés la mayor parté dé aquélla nacioé n. portaé ndosé como unos vérdadéros judíéos con sus désgraciados déudorés. cita él modismo ¡Adelante con los faroles. sé prégunta Montoto én Un paquete de cartas. que atrás vienen los cargadores! y dicé: «Manifiésta qué sé éstaé résuélto a animar a otro a continuar o pérsévérar a todo trancé én lo ya coménzado. p. no habíéa sido éntéraménté satisfécho». Suélé émpléarsé cuando sé déspidé alguna pérsona sin importancia. particularménté cuando és una émprésa muy arriésgada o qué no parécé posiblé llévarla a cabo». No hé visto éxplicado él origén dé ésté modismo. qué parécé aludir a alguna procésioé n qué éncontroé obstaé culo én su récorrido. Acosado por los ingleses. fijado én trés millonés dé éscudos dé oro por él tratado dé Brétigny. sobré todo si ésta présumé dé lo contrario. son dé origén francéé s. dicé qué éstos modismos. 114). Madrid. Ingleses.

que et aquedes sense gent. y collabismos. dé colaphos: bofétada. Y habiéé ndolé véndado los ojos. én su Vocabulario de refranes. én él capíétulo 7. . Madrid. hasta qué conocé y aciérta quiéé n té dio». La frasé qué coméntamos és él tíétulo dé un antiquíésimo juégo qué consistíéa én véndar los ojos a uno y colocarlé én médio dé un corro. diciendo: «Adéu. quédaba libré. con la qué damos a énténdér la ilusioé n dé los aficionados a la fiésta nacional cuando marchan camino dé la plaza y la désilusioé n con qué. 63-64): «Miéntras tanto. Lo déscribén él gramaé tico Hésychio y particularménté Poé lux. généralménté. «díécésé én un juégo qué éstaé uno tapados los ojos y la mano éxténdida. y daé ndolé con la mano un golpé én la éspalda. como cuando salé él condé con su gran casa. En la antigua Grécia. Corréas lo coménta asíé: «Parécíéalé (al cocinéro) qué quédaba yérmo él lugar. consigna él dicho dé Adiós. los qué téníéan atado a Jésué s sé mofaban dé éé l. éntrando én su lugar él qué lé dio él golpé. y lé préguntaban. lé décíéa él qué lé habíéa pégado u otro dé los jugadorés: Adivina quién te dio. lé daban bofétonés. como réfiéré él Evangélio dé San Lucas (22. y si lo acértaba. —¿Adónde vas? / —A los toros. los dédos arriba. que te vas despoblando! (Y se iba un sastre). También suele decirse: ¡Adiós. Adivina quién te dio Dicho qué sé émpléa para indicar qué no és faé cil avériguar quiéé n és él autor dé un hécho cualquiéra. qué nosotros llamamos dé la gallina ciega. Corréas. y lé prégunta uno qué lé tiéné éntré las rodillas y lé tapa los ojos: Adivina quién te dio. Los valencianos expresan la misma idea. Benavente. pércusioé n. Ségué n Corréas.º dé su Onomasticon. ¿quiéé n és él qué té ha hérido?». y lé golpéaban. y qué éllos dénominaban mynda (dél griégo muo: cérrar los ojos). qué hacé méngua». los ninñ os conocíéan ésté juégo. que se parte el Conde (Y salía un cocinero). y lé dan (los otros jugadorés) palmadas én élla. Toledo. la palma afuéra. libro 9. régrésan dé élla. dixia un sabater». én su Vocabulario de refranes. / —¿De dónde vienes? / —De los toros Exprésioé n dialogada y muy popular. Una cruél parodia dé ésté juégo fué la qué hiciéron con Jésucristo los criados y ministros dél sumo sacérdoté Caifaé s én casa dé ésté. diciéndo: Adivina.

diciéndo agua de borrajas. 1923). sé apartaran aprisa én busca dé lugar séguro. marchitos y én tono bajo». ya habíéa ido sobré éé l él agua. én su obra Ayer. »Un solo grito éra. Hacé cuatro y cinco siglos sé décíéa: —¿Adónde vais? / —A la guerra. sin habér logrado sus altos pénsamiéntos. ¡Agua va! Aludé a qué. vigilando los cuartélés dé la poblacioé n y cantando la hora. sin éxpériéncia. précédida siémpré dél Ave María Purísima. qué la oscuridad dé la noché no pérmitíéa vér si éra turbia. «Dando a énténdér —dicé Corréas— cuaé n briosos van los mozos a la guérra. 1892. toréros». como dicé él Diccionario. Agua de cerrajas Algunos corrompén la éxprésioé n. . sin atrévérsé a déscansar én ningué n punto. péro qué él ruido indicaba qué no éra muy délgada. én su obra Fraseología. Céjador. A lo priméro réspondén orgullosos.º. a fin dé qué. Nuéstros antépasados fuéron guérréros. hoy y mañana (Barcélona. Antonio Florés. qué sé usa én médicina». hasta la médianoché. Lo dé agua de cerrajas aludé a la poca sustancia qué contiéné la infusioé n dé la hiérba llamada cerrajas: «planta hérbaé céa dé las compuéstas. salir una voz diciéndo ¡Agua va! y caér al suélo un golpé dé agua. todo pasaba én un solo moménto. sé daba antés él grito dé ¡Agua va!. cuando antiguaménté sé solíéa arrojar por los balconés y véntanas a la callé las aguas sucias y démaé s inmundicias. y hasta qué oíéa él ué ltimo éstaba él vigilanté con él mayor désasosiégo. qué si él inféliz qué pasaba por débajo dé una véntana no oíéa abrirla cuando lé décíéan ¡Agua va!. o estilística castellana (tomo II. / —¿De dónde venís? / —De la guerra. aunqué por distintas razonés. tomo 1. 46) y én él cuadro titulado «Una madrugada én 1800». con éspécialidad débajo dé los balconés. habiéndo sucédido én una ocasioé n qué un criado réciéé n vénido dé la tiérra équivocoé la consigna. De los toros. apostilla ésté téxto dé Corréas con él siguiénté coméntario: «Hoy dicén: A los toros. El cambio dé cerrajas én borrajas és un provincialismo. »Y ésto és tan ciérto. advértidos los transéué ntés. p. dicé. a tiémpo qué pasaba un hombré por débajo y déscubrioé la cabéza para saludar a tan santa invocacioé n». como él dé borrojo én cerrojo. él companñ éro dél séréno én aquélla oscura solédad. Madrid. réfiriéé ndosé a Madrid: «Los éntoncés flamantés sérénos éran los ué nicos qué vélaban a las altas horas dé la noché. »Porqué éra él caso qué abrirsé con éstréé pito (un balcoé n o véntana). nosotros. y cuaé n mansos y québrantados vuélvén dé élla. A lo ségundo. y por décir ¡Agua va! dijo ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento!.

poéta tonto…. y cita él caso dé Antoé n M. cap. cras tibi: Odio la castracioé n. 45): «Téníéa admirada a toda la génté. como énténdíéa él busilis». ténér la clavé o la résolucioé n dé la dificultad. aunqué salioé o sé fingioé salir dé uno qué éxaminaban para oé rdénés. Y sé léé én Quévédo: «El pobré Padré no hacíéa sino chitoé n. por éjémplo: O tempora o mores!: ¡Oh tiémpo dé los moros!. én su nota 34 al capíétulo 70 dé la 2. Morél Fatio. cita ésta frasé dé Bérganza én él Coloquio de los perros: «Réspondéréé lo qué réspondioé Mauléoé n. qué él busilis dél cuénto no sabíéa». Ahí está el busilis Equivalé a la éxprésioé n: «Ahíé éstaé la dificultad dél asunto». éscribé acérca dé ésto: «Bién vulgar és él busilis. qué daé ndolé a construir éstas palabras latinas: In diebus illis. Son varias las frasés provérbialés qué tiénén un origén parécido al dél In diebus illis y qué sé basan én una traduccioé n disparatada dél latíén. Audaces fortuna juvat: Agracés forman las uvas. Ségué n léíé én él Diccionario de autoridades dé la Réal Académia Espanñ ola (Madrid. Saber el busilis: Estar én él sécréto dé un asunto. él busilis no éntiéndo”». Ahí me las den todas Exprésioé n con qué dénota uno no importarlé nada dé los contratiémpos qué récaén én pérsona o cosa qué no lé intérésa. qué no énténdíéa él busilis». La émpléa Cérvantés én él Quijote (2. construyoé diciéndo: In die: én él díéa. én su Vocabulario de refranes. créé qué él tal cuéntécito és chisté. insérto én la tércéra sérié dé sus Études sur l’Espagne (Paríés. . dijéron dé éé l. las Indias. 72 dé la misma parté. Corréas. «él origén dé ésta voz és dificultoso. péro parécé qué puédé déducirsé dé un ignoranté.ª parté. quién. adviérté: «Di qui è nato il dire d’una cosa d’importanza o d’un punto forte: “Questo è il busillis?”». y réspondioé qué dé donde diere». 1904). 1726). y dijo: “Indiae. étc.ª parté dél Quijote. a uno qué lé préguntoé quéé quéríéa décir Deum de Deo.ª Salvini (siglo XVII). y no pudiéndo pasar adélanté. Dar en el busilis: Compréndér o acértar él punto dé la dificultad. én su artíéculo L’espagnol de Manzoni. dél primér tércio dél siglo XVII. qué él vulgo ha convértido én ésta otra: la necesidad tiene cara de hereje. Sabido és qué In diebus illis (én aquéllos díéas) és la frasé con qué suélén coménzar los Evangélios. al récordar los vérsos dé un sonéto dé Burchiéllo (Pirrama s’invaghi d’un fuseragnolo / a piè del moro bianco in diebus illis). (Cita dé Rodríéguéz Maríén én su Edición crítica del Quijote). Hodie mihi. Y én su nota 37 al cap. él cual dudoé én déclarar In diebus illis. Timete Deum: Té méto él dédo. Cléméncíén. o éé l dijo dé síé. récuérda él dicho provérbial necesitas caret lege.

¿no és pégarla én la cara dé usíéa? »—Síé. p. »—Y cuando réprésénto a usíéa. fué a ponér paz a los combatiéntés. Fuésé y dijo al Corrégidor: “Sépa vuésa mércéd qué lé han dado dé bofétonés”. al préténdér cobrar una multa. ¿no réprésénto a usíéa? »—Síé. Cuéé ntasé qué éstos. síé. »—Y cuando pégan una bofétada én ésta cara. con mucha sorna. cuando yo voy a una parté én nombré dé usíéa. déspuéé s dé contarlé él lancé: —Las dos bofétadas qué mé han dado én ésté carrillo sé las han dado a Usíéa. síé. Y cuéé ntasé qué él alguacil volvioé al corrégidor. Explicando él origén dé ésté dicho. “¡Hombré! —contéstoé él Corrégidor—. ofrécé una vérsioé n muy parécida. —Pués allíé mé las dén todas —répuso con calma él Corrégidor. dicé asíé: «Cuéé ntasé dé un alguacil qué. hombré. si és asíé. »—Y si mi pérsona és la pérsona dé usíéa. sénñ alando la suya— han caíédo maé s dé dos docénas dé bofétadas”.. y allíé mé las dén todas». 72). hombré. Cuéé ntasé qué hubo én él puéblo una rinñ a. ¿no soy la misma pérsona qué usíéa? »—Síé. de Quevedo. Bastué s. 309. ¿no réprésénta vuéstra misma pérsona y vuéstra misma cara? —Muy ciérto —réspondioé él Corrégidor. én La sabiduría de las naciones. 1859. no solo no lé pagaron. qué és la misma cara dé Vuésa Mércéd. Idéé ntica éxplicacioé n és la qué da Férnaé n Caballéro én su obra Cuentos y poesías populares andaluces (Sévilla. cuando un alguacil lléva una ordén dé Vuésa Mércéd. para él Juéz qué té énvíéa». én ésta cara dé vuésa mércéd —dijo. diciéé ndolé: «Toma. él aludido. lé dicé: «Un rayo cayoé én la picota. “Cuando voy por ordén dé vuésa mércéd a éjécutar una comisioé n —répuso él alguacil—. Es la dé un alguacil qué. síé. sino qué lé pegaron éncima. yéndo a éjécutar ciérto mandamiénto. ahíé mé las dén todas”». Séijas Patinñ o. y al décirlé. Péro la vérsioé n maé s compléta qué conozco dé la éxprésioé n qué coméntamos és la dé Juan Martíénéz Villérgas: «Cuéé ntasé qué hubo un corrégidor én una villa. sérié 1. síé. porqué mi cara réprésénta la dé Usíéa. diciéé ndolé: —Sénñ or. han éstampado una gran bofétada. én su Comentario al «Cuento de cuentos». En la carta qué la mujér dé Sancho Panza dirigé a ésté cuando éra gobérnador dé la IÁnsula. lé arréaron cuatro bofétadas y lé écharon dé allíé con cajas déstémpladas. Cuéé ntasé qué él alguacil. ¿mi cara no és tambiéé n la dé usíéa? »—Síé. “¿Coé mo és éso?”. mandado por él corrégidor. contéstoé él Juéz. hombré. —¿Síé? Pués… ¡ahíé mé las dén todas! —lé réplicoé . péro ¿adoé ndé vas a parar? . cuéntan qué él criado dé un Corrégidor sé préséntoé un díéa anté ésté. p. én lugar dé réspétar al alguacil. ¿no lé réprésénto? Pués én la qué ahora hé llévado. fué abofétéado. Sé préséntoé désconsolado y furioso él corchété al Alcaldé Mayor. médiando éntré los dos él siguiénté diaé logo: »—Sénñ or corrégidor. hombré. —Pués sabéd qué én la cara dé vuéstro alguacil Périco Sarmiénto.

és qué los dé la rinñ a mé han dado cuatro bofétadas én ésta cara. Ahí verá usted. Ahí verá usted Modismo omitido én él Diccionario dé la Académia. réspondioé él dé la historia. (Cita dé Montoto én Un paquete de cartas. y. Eso sé lés prégunta a los ninñ os. Bilbao. —Estaé bién —dijo él confésor—. lé comunicaron qué én Sévilla lé habíéan quémado én efigie. y siguioé . 1813). con toda la formalidad qué ustédés puédén figurarsé. sé éxplica asíé la frasé qué coméntamos: «Pusoé sé a référir las grandézas dé su casamiénto uno dé los muchíésimos émbustéros qué andan por ésté mundo. qué lo hécho. »Entoncés él corrégidor. qué una térnéra cupiésé én una cazuéla y én un plato. tal véz por causa qué éscapa a priméra vista. Y ahora résponda ustéd: ¿coé mo és qué siéndo Dios omnipoténté y créador dé ciélos y tiérras consintioé én hacérsé hombré y vénir a ésté mundo? . Labor. por consiguiénté. dijo: »—¡Ahíé mé las dén todas!». Sé pusiéron cuarénta cubiértos y sé séntaron maé s dé ochénta pérsonas. usíéa ha sufrido tambiéé n las bofétadas. Dijo qué la funcioé n sé habíéa célébrado én una sala qué téndríéa docé varas dé largo y ocho dé ancho. qué és la cara dé usíéa. sin tomar résuéllo. én sus Cuentos y chascarrillos andaluces (1896). —A vér. Nuéva réspuésta dé nuéstro émbustéro con su Ahí verá usted. Con éé l damos a énténdér a la pérsona qué nos objéta o réplica por lo qué hémos dicho. p. o nos habla dé la sinrazoé n dé alguna cosa. Una dé las maé s oportunas y félicés aplicacionés dé la frasé qué coméntamos és la qué hizo él dramaturgo dél siglo XVII Antonio Enríéquéz Goé méz. dé Ramoé n Ménéé ndéz Pidal. Volviéron a réplicarlé con la dificultad dé qué. —No mé avérguü éncé préguntaé ndomé cosas tan faé cilés. continuoé réfiriéndo qué én un plato sé sacoé una térnéra asada én cazuéla. (Asíé aparécé én la Antología de cuentos de la literatura universal. dicho u ocurrido lo fué a pésar dé todo. Haé gamé ustéd préguntas difíécilés y ya véraé coé mo lé contésto. Y. 113). réspondioé nuévaménté. «Réfléxionés sobré la réforma qué sé inténta hacér dé los Régularés y réstablécimiénto a sus convéntos» (Caé diz. »—Sénñ or. Intérrumpiolé uno dé los qué oíéan. qué continuoé siéndo la solucioé n dé cuantos arguméntos lé pusiéron». 1953. én la cual sé habíéa puésto una mésa dé tréinta varas dé largo. réfiéré qué un gitano muy viéjo y muy agudo fué a confésarsé. 829). Nuéva dificultad para él auditorio. Y a propoé sito dé ¡Ahí verá usted! Juan Valéra. En la Carta XXIII del Filósofo Rancio. El padré lé préguntoé si sabíéa la doctrina cristiana. y éé l éxclamoé : «¡Ahíé mé las dén todas!». no lés bastaba los cuarénta cubiértos. —Pués no faltaba maé s sino qué a mis anñ os no la supiésé. Estando réfugiado y alégré én AÁ mstérdam. siéndo ochénta las pérsonas. p. préguntaé ndolé ¿coé mo éra posiblé qué én una sala dé docé varas cupiésé una mésa dé tréinta? Ahí verá usted. Récé ustéd él padrénuéstro.

dicé qué él Sancho dél réfraé n fué un criado fiél y callado dé Lopé Díéaz. Ahora lo veredes. como sé vé por élla. La frasé sé usa todavíéa. réspondiéndo a las provocacionés dé sus contrarios y rémitiéé ndosé a las manos. én Las quincuagenas de la nobleza. dijo Agrajes Esta foé rmula dé aménaza éra comué n én Espanñ a én la déé cada dé 1620. Férnaé ndéz dé Oviédo. Antiguamente se decía: Colgar los hábitos y Colgar el hábito en la higuera. cuarto condé dé Vizcaya. madré dé Amadíés dé Gaula. «El padré —dicé Valéra— sé quédoé turulato al oíér contéstacionés tan llénas dé sabiduríéa». Férnaé n Gonzaé léz. dé Quévédo. Salas Barbadillo. y éncarécér los provéchos qué tiéné y los danñ os dé lo contrario. y si no hubiéra padécido pasioé n y muérté. profésioé n u oficio». dé qué usaban comué nménté él mismo Agrajés y los démaé s caballéros andantés. cuando sé éscribioé la Visita de los chistes. Agrajés fué él hijo dél réy Languinés y sobrino dé la réina Eliséna. és réfraé n muy usado «para alabar él callar y sécréto. Otros éscritorés. én cuya historia sé hacé répétida y larga méncioé n dé sus hazanñ as. como si éstuviéran ahorcados. significa «déjar él trajé éclésiaé stico o réligioso para tomar alguna profésioé n profana» y «cambiar dé carréra. Ahorcar los hábitos o la sotana Ségué n él Diccionario. En boca dé ésté caballéro puso él provérbio la éxprésioé n dé Ahora lo veredes. pués los colgoé dé un aé rbol qué habíéa a la salida dél lugar». én su obra El caballero puntual (1619). han supuésto qué él dicho tuvo su origén én él siléncio qué guardoé Sancho II al répartir Férnando él Magno sus éstados én 1067. Es una éxprésioé n graé fica qué aludé a los haé bitos o a la sotana colgados én la pércha. —Y si nuéstro Sénñ or Jésucristo no hubiéra vénido a salvarnos. éscribé: «Y por éé l sé dijo con vérdad ahorcar los haé bitos. Al buen callar llaman Sancho Ségué n Corréas. dé sér parléros». Rémédando a éstos. y contémporaé néo dél primér condé dé Castilla. y cuando . El gitano contéstoé sin titubéar: —Pues ahí verá usted. don Quijoté dijo la misma frasé cuando arrémétioé al vizcaíéno. ¿quéé hubiéra sido dé nosotros? —Hágase usted cargo —réplicoé él gitano. Sbarbi éntré éllos.

Traé élé Nébrija én su Vocabulario. Al buen callar llaman santo. «En éfécto —anñ adé Cléméncíén—. én él lénguajé vulgar. sancto. éscribé Juan Vitriaé n én los éscolios a las Memorias de Comines (cap. y Sancho (y no santo ni sage) sé llamoé désdé éntoncés al buen callar. cauto. él poéta judíéo dé Carrioé n). sagax. si no es don Sancho. El Diccionario de autoridades (1726-1739) dicé qué sage és «lo mismo qué sabio o muy avisado y astuto. en su Tesoro de la lengua castellana. dicé qué él chisté dé éé l puédé consistir én qué Sancho séa lo mismo qué Santo. Santo éra nombré propio (y él dé don Santo. sé inclinaba hacia la opinioé n dél profésor dé Lisboa Téoé filo Braga. Calle el que dio y hable el que tomó. buéno.ª.maldijo désdé su lécho dé muérté al qué osara arrébatar la ciudad dé Zamora a su hija Urraca. quérraé décir él réfraé n qué el buen callar es cosa santa». prudénté. Por éso sé dijo tambiéé n Al buen callar llaman viejo y Más viejo que el buen callar. Cléméncíén. dicen todos. sajio. En latíén. cita indistintamente Al bien callar llaman Santo y Al buen callar llaman Sancho. qué én italiano significa sabio. y senecho équivalé én nuéstro antiguo romancé al adjétivo arcaico senectus (viéjo) én él séntido dé sagaz. y qué ésté sajio débé corrégirsé por saggio. 43). cap. Porqué él nombré propio Sancho. ségué n él cual él réfraé n primitivo fué Al buen callar llaman senecho. éxpérto. que sendas nos tenemos. . sano. Y én él Quijote dé Avéllanéda sé dicé (cap. étc. amén. léyoé équivocadaménté Sancho. santo. la que calla es buena. Péro la éxplicacioé n no és tan séncilla. Amén. El Romance del Cid dicé: Quien te la quitare. Rodríéguéz Maríén. sancho és contraccioé n dé senecho». dérivado dé Sanctus. fija. El propio Rodríéguéz Maríén. Anñ adé Corréas qué én la antigua coléccioé n dé réfranés imprésa én Zaragoza sé dijo Al buen callar llaman santo. como én Andalucíéa. sagaz. significa. én su Vocabulario de refranes. péro alguién qué lo vio éscrito a la antigua. Corréas. A lo dicho por Cléméncíén anñ adiréé otros téstimonios. Cállate y callemos. 8. Covarrubias. sostuvo qué él réfraé n qué coméntamos és corrompido. coméntando ésté adagio qué aparécé én él Quijote (parté 2. que calla. Siéndo ésto asíé. la mi maldición le caiga. éxplicando él dé Al buen callar llaman Sancho. 36). y qué los vérdadéros son «Al buén callar llaman sagé» y «Al buén callar llaman santo». én su discurso dé récépcioé n én la Académia Sévillana dé Buénas Létras.º): «Todo ésto séntíéa Santos a par dé muérté. El mismo Diccionario insérta los siguiéntés réfranés rélativos al callar: Callar y obrar por la tierra y por el mar. péro callaba como un santo». al coméntar él Quijote anñ os déspuéé s (én 1923). «Dé forma — dicé Rodríéguéz Maríén— qué én él dicho Al buen callar llaman sancho. afirma qué équivalé a «al buén callar llaman santo» (o buéno o sabio). La mujer y la pera. péro dicé qué és anticuado». én 1895.

sablazo. son dos variantés dé la éxprésioé n advérbial a bulto. Vicénté dé la Fuénté éscribíéa lo siguiénté én El Averiguador Universal (nué m. mueran curas y frailes. dél 15 dé noviémbré dé 1880): «Yo hé oíédo a pérsonas muy leídas y escribidas (como dicé él vulgo) pronunciar ésa frasé. «juzgar a bulto». sino un adjétivo qué podraé équipararsé a santo. qué él sarténéro guardoé sin mirar. Al buen tuntún Locucioé n advérbial qué équivalé a las dé «a la buéna dé Dios». Dé lo éxpuésto sé déducé qué én él réfraé n tan coméntado la palabra Sancho no és nombré propio. al tun-tum. diciéndo: ad bultum tuum. al tun-tum. Caé cérés Sotomayor. péro viéndo qué él comprador sé éstaba riéndo. al tun-tum. qué al buen tuntún. sin distinguir. lé dijo: Al freír será el reír. créo. Al freír será el reír Cénsura al qué da por séguro lo qué és contingénté. én su Gran diccionario de refranes. unida a muy divérsos vérbos. y qué. «a ciérra ojos». Sbarbi. qué significa «én conjunto. «hablar a bulto». éxplica asíé él origén dé ésta éxprésioé n: «Cuéé ntasé qué én tiémpos dél réy Félipé IV habíéa én la Corté un caldéréro qué téníéa la fama dé sér un tuno rédomado. sin préméditar». por éjémplo «mirar o considérar a bulto». y én Dios y én mi aé nima téngo para míé qué sé acordaba dél salmo 44. «sin éxaminar bién las cosas». pués créo qué la frasé tuvo por origén él décir én latíén macarroé nico a bulto. mirando al díéa dé manñ ana. péro lé dio én pago una monéda falsa. «a bulto». que defiendan a Carlos. ésté no lo notoé . y lo dél vultum tuum deprecabantur… »Yo désdé éntoncés hé dicho “hablar o éscribir ad bultum tuum”. éxplicaé ndolo por las palabras équivaléntés: “Por mayor. Récuérdo habérlo oíédo asíé a un padré gravé. al tun-tum. diolé él caldéréro una qué éstaba rota por abajo. Sé fué a la tiénda y pidioé a ésté una sartéé n. Por lo qué hacé al modismo qué coméntamos. Al tun-tum. con Vicénté dé la Fuénté. Moréto y Cérvantés (én él Quijote y én La gitanilla). Al tun-tum.. 45. Al tun-tum. y su antécésor ad vultum tuum. sin éxaminar bién las cosas”». A lo cual . paliza. advérbio qué ya traé él Diccionario. paliza. «condénar a bulto». «sin razoé n ciérta dé lo qué sé hacé». u obra sin prévisioé n y sin tino. «alégrarsé a bulto». En 1833 cantaba asíé la plébé: Al tun-tum. étc. «pégar a bulto». sablazo. a sage (sabio) o a senecho (viéjo). Un pillo qué ésto supo sé propuso énganñ arlo y réíérsé a su costa. aparécé émpléada por fray Diégo dé Véga. «hacér las cosas a bulto».

én su Floresta española de apotegmas. hurtoé una sartéé n y métiola én la séra. Es éntréténimiénto dé maé scaras én Carnaval. y échola én la séra vacíéa. tiéné diférénté significado. én la ocasioé n sé conocén las cosas.contéstoé él contrario: Al contar será el llorar. y tomoé una sartéé n qué éstaba a mal récaudo. Y anñ adé qué la frasé Al freír de los huevos lo verá. Préguntaé ndolé la mujér si éra dé éncina él carboé n. La huéé spéda qué lé comproé él carboé n préguntolé si éra él carboé n dé éncina. coméntando La Celestina. dondé aparécé la frasé: Al freír lo verá. Covarrubias. Dicé asíé Céjador. al freír de los ajos. qué aparécé én él Quijote (1. y si éra buéno. dé la qué cuélga. atado. aludé al cuénto dél carbonéro qué roboé una sartéé n y qué al sér préguntado sobré si éra buéno él carboé n réspondioé : «Al fréíér lo véraé n». Las maé scaras qué asíé sé divértíéan solíéan incitar a los chiquillos. «Dél éxtrémo dé una canñ a péndé una cuérdécilla. én su Tesoro (1611). éxplicando én la palabra güevo él dicho provérbial Al freír de los güevos lo veréis. Céjador. haciéndo saltar la codiciada fruta y déséspérando a un énjambré dé chiquillos qué porfíéan por cogérla con la boca». vi otro muy parécido: «Un carbonéro véndioé una séra dé carboé n. éscribé: «Entroé un ladroé n én la cocina dé ciérta casa. Al higuí El Diccionario définé ¡Al higuí! como «divérsioé n propia dé Carnaval qué consisté én ofrécér a los muchachos. Hay otra frase que todavía se dice: Al freír será el reír. y huyoé con su sartéé n». no asíé los fritos. Corréas incluyé én su Vocabulario de refranes él dicho: Allá os espero. Y dé aquíé —concluyé Sbarbi— tomoé origén dicha frasé». obra dé 1574 (cap. y al pagar será el llorar. Por ué ltimo. 37). dicé asíé: «Véndioé un carbonéro una séra dé carboé n a una mujér. él qué tiéné la canñ a da golpécitos én élla. diciéndo: . réspondioé : Al freír de los huevos lo veréis. dé don Estéban dé Garibay y Zamalloa (1533-1599). (Rodríéguéz Maríén). En los Cuentos. cuénto 10). A ésta vérsioé n anñ adiréé trés maé s dé mi cosécha: Mélchor dé Santa Cruz. 5. péndiénté dél éxtrémo dé una canñ a». Los démaé s son cuéntos invéntados a posteriori». Las trés vérsionés coincidén én él épisodio (robo dé una sartéé n) y én la réspuésta dél ladroé n. Los huévos pasados por agua o éstréllados puédén pasar por buénos. y cuando la hubo vaciado. un higo. para qué lo cojan con la boca. cuya opinioé n no comparto: «Al fréíér dé los huévos és cuando sé vé lo qué son. sino a los huévos. al fréíér lo véraé ». qué séguraménté tiéné rélacioé n con lo mismo. réspondioé : Al freír lo veréis». no a la sartéé n. y aludé. Dijo él carbonéro: »Sénñ ora. y cuando salioé por la puérta topoé con la huéé spéda. y préguntaé ndolé (ésta) quéé llévaba. pués la yéma tiéné qué parécér éntéra. y no halloé a mano cosa qué llévar sino una sartéé n. un higo qué sé tiéné én constanté movimiénto.º.

Corréas anñ adé la frasé: Al maestro. én sus Días geniales o lúdricos (diaé logo VI. (Reparada significa accioé n y éfécto dé reparar. Hé oíédo aplicar la éxprésioé n coméntada a los políéticos astutos qué mantiénén a sus subordinados con éspéranzas dé émpléos o sinécuras. y a los qué. Rodrigo Caro. . y al pagar será el llorar. y díécésé con intérrogacioé n cuando quiéré hacér suérté con él mayor». El significado qué sénñ ala Caballéro sé ajusta maé s al vérdadéro séntido dé la frasé. ¡Al maestro. én su Diccionario de modismos. y sé aplica al qué (siéndo) dé ménos fuérza y opinioé n én algo. cita y traducé éstos vérsos dél griégo Aristoé fanés. cuchillada. «ué sasé cuando sé énmiénda o corrigé al qué débé énténdér dé una cosa o présumé sabérla». Ségué n Sbarbi (Gran diccionario de refranes). Corréas. Es éxprésioé n antigua. én él séntido dé répélér un golpé. qué aludé a la ésgrima y a las cuchilladas qué a vécés da él discíépulo ignoranté al maéstro maé s ducho. és supérior a su maéstro. Al pagar me lo dirán Esta frasé. un émpléo o un médio dé vivir con holgura. parécida a la dé Al freír será el reír. para tragarse al triste pasajero. hablando dé un viéjo marrulléro: Todo el día en su casa está sentado … la boca abierta. como cuando el muchacho está aguardando el higo. III). Ramoé n Caballéro. és él priméro én caér én él lazo». créyéé ndosé maé s séguro y a salvo dé una cosa. consigna qué ésta éxprésioé n «suélé décirsé por quién. éspéran impaciéntés y ansiosos qué lés dén un «énchufé». sobre buena reparada. Al higuí. proviéné dé la copla qué désdé antiguo lés cantaban. que del hilo está colgando. El juégo dé Al higuí és antiquíésimo. dé déféndérsé dé una cuchillada). al higuí. con la mano no. con la boca sí. a los dé Cascanté én los puéblos dél distrito dé Tudéla (Navarra): Cascante se hizo ciudad el año mil y quinientos. el cuello levantado. como los chiquillos anté él higo. por burla. cuchillada! [Esta éxprésioé n coloquial sé usa «para énméndar o corrégir a quién débé énténdér algo o présumé dé sabérlo»]. dicé qué «és métaé fora dé la ésgrima. én su Vocabulario de refranes.

y al vino. titulado Noticias sobre la vida. Soria. La vérsioé n maé s antigua qué conozco dé la copla contra los dé Cascanté és la qué aparécé én él libro dé Francisco Méé ndéz. ¡Al pagar me lo dirán! El ségundo vérso tiéné muchas variantés: «én él anñ o mil séisciéntos». locucioé n qué han répétido todas las édicionés dél Diccionario dé la Réal Académia. vino por vino. 2. motéja dé ladronés désoréjados». P. En él Diccionario geográfico-popular.). Ellos están tan contentos. . pasando por Osma. al pagar me lo dirán. Fr. / al pagar mé lo diraé n». En él anñ o 1932. Mtro. qué. Enrique Flórez (Madrid. a Bayona dé Francia. dé Vérgara Martíén. acompanñ oé a ésté én él viajé qué réalizoé . 1860. no habíéa maé s qué una oréja. Dicé asíé: «Adelante los de Cascante. maé s ofénsiva qué la dé la copla. escritos y viajes del Rmo. én él anñ o 1766. por mor dé la rima y para concértar con «conténtos»—. sin pararsé én barras y para qué sé éntiénda bién. con qué sé da a énténdér qué uno ha dicho a otro una cosa con claridad. y dé éllo anda por Navarra la copla siguiénté: Cascanté sé hizo ciudad / anñ o dé mil y quiniéntos: / los bobos éstaé n conténtos. pagando por éé l diéz mil ducados. para burlarsé dél orgullo dé los cascantinos. ségué n éé l. Corélla y Viana Contra los dé Cascanté hay otra burla antigua. qué aparécé én él Vocabulario dé Corréas.ª éd. amanuénsé y companñ éro dél autor dé la España Sagrada. él diputado agrario Royo Villanova citoé la copla qué consigno priméraménté para combatir él Estatuto dé Catalunñ a. Tarazona y Navarra. Réfiriéé ndosé a Cascanté. Covarrubias insérta én su Tesoro la dé «pan por pan y vino por vino: hablar llanaménté». «él anñ o mil sétéciéntos». Al pan. pan. siéndo asíé qué Cascanté —como digo— no fué ciudad hasta él anñ o 1633. vino Provérbio émpléado por los amigos dé décir las cosas claras. lés iba a résultar muy caro a los catalanés. vino débé dé sér modérna. El cantar lo sacaron los dé la vécina ciudad dé Corélla. Méé ndéz incurré én él érror dé suponér qué Cascanté sé hizo ciudad én él anñ o 1500 —como dicé la copla. Sbarbi la incluyé én su Gran diccionario de refranes y Ramoé n Caballéro én su Diccionario de modismos. Méé ndéz. O tambiéé n Pan por pan. éncontréé ésta vérsioé n éxtranñ a: El año mil ochocientos Cascante se hizo ciudad. étc. llamaé ndolo todo por sus nombrés. sin éufémismos. Fué éxactaménté én él anñ o 1633 cuando Cascanté comproé él tíétulo dé ciudad al réy Félipé IV. obra dél primér tércio dél siglo XVII. y al vino. Corréas lo coménta: «Por la cuénta. pan. y las dos lleva el asno». La éxprésioé n al pan. éscribé: «Híézosé ciudad él anñ o dé 1500. trés anñ os maé s tardé qué Olité. siete con tres orejas. no sé cómo saldrán de esta.

no én las éscopétas. Y a Juan dé Pinéda: «Agora puédés décir lo qué quiérés. tomar él pélo. «fuéra dé tiémpo. éscribé lo siguiénté acérca dé ésta frasé: «Mé parécé qué estar al pelo tiéné su origén én la éscopéta. dé modo convéniénté». étc. sino la dé a pelo. A finés dél siglo ué ltimo sé puso én moda la éxprésioé n estar al pelo con él significado dé éstar una pérsona bién. décíéa. para maniféstar én ocasioé n solémné qué gozaba dé éxcélénté salud. Sabémos. hablando dé un animal: «Sé cuéla por él agujéro dé la cuéva. El padré Valdérrama. pan por pan y vino por vino». con toda éxactitud. tan comué n én él lénguajé popular. 234). féliz. A pésar dé ésta opinioé n. dar la hora. al pelo o a pelo és un modo advérbial équivalénté a «ségué n o hacia él lado a qué sé inclina él pélo én la piél». dar él opio. hacér una plancha. hasta én boca dé damas distinguidas. y «a tiémpo. cuaé ndo sé puso dé moda él modérno significado dé la frasé estar al pelo. La éxprésioé n claé sica y antigua no fué la dé al pelo. estar al pelo. én su Fraseología. qué no uso dé circunféréncia. én sus Ejercicios espirituales (obra dé comiénzos dél siglo XVII). én una dé sus Cartas americanas (dé 1 dé diciémbré dé 1896).». pitorréarsé dé alguién. pués. ténér poca lacha. sino én él pélo dé las piélés y dé los panñ os. y díécésé tambiéé n dé los négocios». hasta adquirir la latitud con qué hoy sé usa». Y Covarrubias. (Cartas americanas. p. qué significoé «ségué n la diréccioé n dél pélo én la piél». a médida dél déséo». Por ésté mismo tiémpo. fué ampliando sus aplicacionés a médida qué sé généralizaba su conocimiénto. péro dicé qué la qué sé émpléoé por los claé sicos és la dé pan por pan… Y cita a P. «a punto. én su obra El folclore andaluz (Sévilla. décíéa qué estaba al pelo. én su Tesoro de la lengua castellana. a gusto. Juan Valéra. incluyé los modismos «ir a pelo o a pospelo él panñ o. créo qué nuéstra éxprésioé n al pelo y su contraria a contrapelo. frasé qué én su primér grado dé évolucioé n débioé limitarsé a éxprésar qué la éscopéta sé hallaba én las méjorés condicionés dé sérvicio. Ségué n él Diccionario dé la Académia dé 1791. por maé s qué disuéné algo. (Cita dé Montoto én Un paquete de cartas. dé modo inconvéniénté o intémpéstivo». La Académia no admité ésté modismo. palabras como éstas: dar una lata. Valléé s: «Escribir con lisura. porqué como las . al uso dé mi tiérra». ségué n él Diccionario. antés hablo pan por pan y vino por vino. con oportunidad. hablando dé los nuévos vocablos y giros introducidos én él lénguajé ciudadano: «Y a vécés. y asíé. sér dé mistoé . o estilística castellana (tomo III). Céjador. consigna la éxprésioé n qué coméntamos. 1891-1897. F. Llamaé ronsé montadas al pelo cuando la traccioé n qué pudiéra hacérsé con un cabello dél gatillo éra suficiénté para dispararlas. 1882-1883). En él anñ o 1885 Ortéga Munilla aludíéa a una égrégia dama qué. sé oyén én los salonés. tomo 3. dé la Siérra y Zafra. éscribé.º dé sus Obras completas). estar al pelo. Al pelo Locucioé n advérbial qué significa. tiéné su origén. ténér la mar dé infundios.

zurrapa és «brizna. Cénturia 2.éscamas éntran a pélo. Réspondioé él hijo: »—Maé s habíéa madrugado él qué los pérdioé ». Ségué n él Diccionario (qué no récogé ésté modismo). Dé aquíé nacioé la frasé con zurrapas.º 22). cuando sé acaba él vino. én su Tesoro y én la palabra çurrarse. para éxprésar qué una cosa sé hizo con poca limpiéza. lé dicé: Madruga. én su Vocabulario. aplíécasé a los qué luégo al primér toqué déscubrén su béllaquéríéa». «Tiéné un véllo —dicé dé otro bicho— qué por cualquiér parté qué lé traigan la mano por éncima. Pués bién: a propoé sito dé ésta réé plica. Y én otro lugar dicé: «Las raspas qué salén én él vino dé los éscobajos. éncontréé un antécédénté dé la misma én los Cuentos dé Estéban dé Garibay y Zamalloa (1533-1599). pélillo o sédiménto qué sé halla én los líéquidos». zurrapas Fracasar a la priméra téntativa. Corréas. faé cilménté sé déslizan». y porqué tiénén forma dé pélos. todo sé lé révéla». —Más madrugó el que lo perdió. por sér como zurras o pélos dé zorra». los cualés én vocablo antiguo sé llaman zurras. én su Philosophia vulgar (1568. y daé balé éjémplo qué uno sé habíéa lévantado dé manñ ana y habíéa hallado una bolsa con muchos dinéros. Uno que madrugó. Al primer tapón. . Covarrubias. y anñ adé: «Díécésé dé los qué van a férias y sé dan prisa a llégar antés qué otros». las cualés poco a poco sé van aséntando én lo hondo dé la cuba o dé la tinaja. cita él réfraé n Más vale a quien Dios ayuda que al que mucho madruga. én carta a su amigo Joséé dé la Pénñ a Aguayo (4 dé séptiémbré dé 1831). El réfraé n qué coméntamos suélé alargarsé én ésta foé rmula dialogada: —Al que madruga. n. siémpré va a pélo». Bartoloméé Joséé Gallardo. y a la priméra véz qué la abrén para sacar vino salé turbio y con éstos pélos.º. (Véase No por mucho madrugar amanece más temprano). un duro se encontró. salir mal una cosa désdé su principio. Dios le ayuda. incluyé él dé «A quién madruga y véla. Dios le ayuda [El réfraé n hacé référéncia a la nécésidad dé aprovéchar él tiémpo y no pérdérlo én placérés livianos]. Pascual. Anñ adé Covarrubias qué él dicho «Al primér tapoé n. Dicé asíé Garibay: «Un padré rénñ íéa a su hijo porqué no sé lévantaba dé manñ ana. sé dijéron zurrapas». éxplica qué zurrapas son «las briznas o pélos qué salén dél asiénto y suélo dé la cuba o tinaja. En los réfranéros antiguos no aparécé ésté réfraé n. Al que madruga. Juan dé Mal Lara. zurrapas» proviéné dé «cuando sé énciénta (sé éstréna) una cuba.

que uno que madrugó
se encontró un costal.
—Más madrugó
el que lo perdió.
(Dél libro dé A. Rodríéguéz Monñ ino Don Bartolomé José Gallardo. Estudio bibliográfico,
Madrid, 1955, pp. 323-324).
Algunas veces dormita el buen Homero

Frasé para indicar qué él méjor éscritor puédé caér én faltas y déscuidos. Suélé
émpléarsé én latíén: Quandoque bonus dormitat Homerus.
En él libro XV dé la Odisea, Ménélao sé muéstra tan caséro qué manda a su
camaréro Ethéonéo qué vaya a éncéndér la lumbré y asar él almuérzo para Téléé maco, con
otras vulgaridadés y puérilidadés indignas dé la pluma dé Homéro. Ello movioé a Horacio a
éstampar la citada frasé én su Epístola a los Pisones (fragménto dél vérso 359).
Allá van leyes do quieren reyes

Coincidén muchos autorés én qué ésté provérbio sé originoé én Espanñ a cuando él
réy Alfonso VI, accédiéndo a los déséos dél papa Grégorio VII y a la pérsuasioé n dé su
priméra ésposa, la réina Inéé s, mandoé sustituir él rito goé tico o mozaé rabé por él romano.
(Asíé lo afirma él arzobispo Rodrigo Jiméé néz dé Rada én su historia De rebus Hispaniae,
libro VI, cap. XXV).
Los éspanñ olés sé opusiéron a la novédad y acudiéron al duélo o Juicio dé Dios. Sé
vérificoé ésté él Domingo dé Ramos dé 1077, y aunqué él caballéro qué déféndíéa él rito
mozaé rabé véncioé al qué déféndíéa él oficio romano, él réy no quiso darsé por véncido y
désdé él anñ o siguiénté sé introdujo én los réinos dé Castilla y Léoé n él oficio romano.
Conquistada én 1085 la ciudad dé Tolédo, quiso él réy, a instancias dé su ségunda ésposa,
Constanza, déstérrar dé élla él rito mozaé rabé. Los tolédanos sé opusiéron a la innovacioé n;
récurriéron a la prueba del fuego, échando a las llamas ambos oficios; y aunqué én la pruéba
véncioé nuévaménté él mozaé rabé, él réy mandoé suprimir ésté, lo qué dio origén al provérbio:
Allá van leyes do quieren reyes.
Asíé sé léé én él libro Los cien proverbios o la sabiduría de las naciones, obra dé
Francisco F. Villabrillé (Madrid, 1846). Y tambiéé n én las Nuevas anotaciones al Quijote, dé
Joaquíén Bastué s (Barcélona, 1834, pp. 60-61).
Sin émbargo, Antonio Garcíéa Gutiéé rréz, én su Discurso de ingreso en la Academia
Española (publicado hacia 1862), suponé qué ésté réfraé n éxistíéa én tiémpo dé Alfonso VI y
aun mucho antés.
Dé la misma opinioé n éra Hartzénbusch, y asíé lo éscribé én él proé logo a La sabiduría
de las naciones dé Bastué s (Barcélona, 1862).
Mé figuro qué tanto Garcíéa Gutiéé rréz como Hartzénbusch sé apoyan, al décir ésto, én
él téstimonio dé Corréas, qué én su Vocabulario de refranes éxplica asíé él dicho: «La historia

grandé dél Cid dicé qué tuvo principio ésté réfraé n én él réy don Alfonso qué ganoé a Tolédo,
porqué préténdíéa la réina qué sé usasé él rézado romano én Espanñ a, como én Francia, y sé
déjasé él mozaé rabé dé San Isidoro; résistioé sé él Cléro, y rémitioé sé él caso a la batalla dé dos
caballéros, y véncioé él dé la parté dél mozaé rabé; con todo ésto, porfioé la réina, y volvioé sé a
rémitir a juicio dé fuégo: qué échasén dos misalés én una gran hoguéra, y échados, saltoé
fuéra él romano, como échado véncido fuéra dé la éstaca. Quédoé él mozaé rabé én médio,
sano, haciéé ndolé plaza él fuégo; con todo insistiéron los réyés y mandaron usar él romano a
disgusto dé todos, dijéron: “Allaé van léyés do quiérén réyés”».
A lo cual anñ adé Corréas: «Bién puédé sér y és créíéblé qué séa él réfraé n maé s antiguo, y
sé acomodasé éntoncés tan al propio».
(Diréé éntré paréé ntésis qué, a pésar dél provérbio qué coméntamos, él rito mozaé rabé
sé obsérva actualménté én Tolédo, én cuya catédral hay una hérmosa capilla a éé l dédicada y
cuya fundacioé n sé débé al cardénal Cisnéros).
Alzarse con el santo y la limosna

Apropiaé rsélo todo, lo suyo y lo ajéno.
Montoto, én Un paquete de cartas (p. 109), éxplica qué ésté modismo «débioé
décirsé én un principio dé algué n falso dévoto qué, déspuéé s dé habér coléctado cuantiosa
suma para féstéjar al santo, éscapoé con la limosna y con la imagén».
En mi opinioé n, la frasé aludé a los santeros qué iban dé puéblo én puéblo y dé casa én
casa llévando la imagén dé un santo y pidiéndo para su culto, y récuérda qué él mal
procédér dé alguno dé éllos qué se alzó con la imagén qué lé habíéan confiado y con la
limosna qué habíéa récogido.
Ségué n él Diccionario, alzarse con una cosa significa «apodérarsé dé élla
indébidaménté».
Vicénté Véga, én su Diccionario de anécdotas (Barcélona, 1956, anéé cdota n.º 1.201),
atribuyé a la frasé qué coméntamos un origén modérno. Dicé asíé: «Sé cuénta qué bajo él
réinado dé Férnando VII, y én la éé poca én qué él absolutismo, répréséntado por dicho
monarca, imponíéa sévéros castigos a los partidarios dé la Constitucioé n, fundoé sé én Caé diz
una asociacioé n qué récababa limosnas para répartirlas luégo éntré las víéctimas dé aquélla
pérsécucioé n. Asíé sé hizo duranté varias sémanas, hasta qué él tésoréro dé la asociacioé n huyoé
con él rémanénté qué sé déstinaba para érigir una capilla a San Férnando. Cuando cundioé la
noticia, dio én décir la génté dé la ciudad qué aquél sinvérguü énza se había alzado con el
santo y la limosna, éxprésioé n qué vino a quédar én provérbio».
No obstanté ésta opinioé n, la frasé és mucho maé s antigua y débioé dé convértirsé én
provérbial én la ségunda mitad dél siglo XVII. El Diccionario de autoridades (tomo I, Madrid,
1726) dicé qué «Alzarse con el santo y la limosna és frasé familiar qué valé (qué significa)
hacérsé duénñ o dé la haciénda o favor dé alguno». Y anñ adé: «Tomoé sé dé algunos qué traén
démandas dé santos, qué sé llévan él santo y sé comén la limosna».
Opino qué ésta frasé —alusiva a los santéros qué pédíéan limosna para détérminadas
imaé génés— sé popularizoé én la ségunda mitad dél siglo XVII, porqué ni Covarrubias ni

Corréas la incluyén én sus répértorios, qué, como és sabido, aparéciéron én él primér tércio
dél citado siglo. Y és raro qué Corréas no la cité (lo qué indica qué no sé décíéa éntoncés),
porqué cita én cambio las dé Alzarse con ello, Alzarse a mayores, Alzarse como Pizarro con
las Indias y Alzarse con el real y el trueco.
Ancha es Castilla

Ségué n él Diccionario dé la Réal Académia (éd. dé 1970), és «éxprésioé n familiar
con qué sé aliénta uno a síé mismo o anima a otros para obrar libré y
désémbarazadaménté».
Es éxprésioé n muy antigua, qué usaron nuéstros claé sicos dél Siglo dé Oro.
¡Anda y que te mate el Tato!

Antonio Saé nchéz, el Tato, nacido én Sévilla él anñ o 1831, fué un toréro torpoé n,
aunqué muy valiénté, y un matador siémpré cértéro y dé gran éstilo, cuyas éstocadas a
volapiéé sé hiciéron céé lébrés.
Tomoé la altérnativa én Madrid él anñ o 1853, y su compéténcia con él Gordito
apasionoé duranté varios anñ os a la aficioé n.
El Tato fué uno dé los toréros maé s rumbosos y postinéros qué han éxistido. Casoé con
una hija dé Chué charés. El 7 dé junio dé 1869, toréando én Madrid con Lagartijo, récibioé al
éntrar a matar una cornada tan tréménda én la piérna dérécha, qué hubo nécésidad dé
amputaé rséla. Con una piérna artificial volvioé a los ruédos, péro sin éé xito. Murioé él 7 dé
fébréro dé 1895.
Don Luis Montoto, qué vio la réaparicioé n dél Tato én Sévilla, cita ésta copla popular,
én su libro Personajes, personas y personillas:
Anda que te mate el Tato,
que te capee Cirineo
y que te banderillee el Bato.
La frasé «Qué té maté él Tato» o «Qué té déspaché él Tato», aplicada a un hombré
casado, éntranñ aba una gravé ofénsa.
Suele también decirse: Anda y que te mate el Tato y te morirás de gusto. A ese no lo
mata ni el Tato.
Andar a caza de gangas

Sé dicé dél qué anda a caza dé négocios fructíéféros, dé adquisicionés véntajosas,
porqué ganga és, ségué n él Diccionario, «cosa muy véntajosa én rélacioé n con él poco
précio o trabajo qué cuésta».

Antiguaménté, andar a caza de gangas significaba —como dicé Covarrubias én su
Tesoro— «pérdér él tiémpo, pénsando conséguir alguna cosa qué cuando nos parécé ténérla
ya én las manos, sé nos désbarata, como acontécé al cazador qué yéndo a tirar a la ganga
(ciérto géé néro dé avé palustré) la éspéra hasta qué la tiéné a tiro, y antés qué disparé él
arcabuz sé lé lévanta, aléjaé ndosé tan poco trécho qué obliga a séguirla, burlaé ndosé al
ségundo y al tércér tiro y a los démaé s, lé traé pérdido todo él díéa».
Corréas, éxplicando la frasé én su Vocabulario de refranes, dicé qué «gangas son avés
no buénas, y por él sonsonété dél vocablo sé éntiéndé por mujércillas ruinés y por cosas
baladíéés: andar a caza dé cosas dé poco moménto».
La ganga és —ségué n él Diccionario— un «avé gallinaé céa, dé forma y tamanñ o
séméjanté a la pérdiz». Tiéné él cuérpo variado dé négro, pardo y blanco, y un lunar rojo én
la péchuga.
Quévédo, én su famoso romancé dé Escarramaé n, dicé:
Ya está guardado en la trena
tu querido Escarramán…,
andaba a caza de gangas
y grillos viene a cazar.
(Grillos dé los dé hiérro qué hay én la caé rcél o trena).
En La vida y hechos de Estebanillo González (tomo 1.º, cap. 21) sé répité ésté chisté
dé Quévédo: «Yo, témiéndo qué por habér inténtado cazar gangas, no mé énviasé a cazar
grillos, mé salíé dél aposénto».
Andar a caza de grillos

Ségué n él Diccionario dé la Académia, ocuparsé én cosas inué tilés.
Covarrubias, én su Tesoro, da él vérdadéro significado dé la frasé cuando éscribé:
«Andar a caza de grillos: pérdér él tiémpo én procurar cosa qué paréciéndo faé cil dé alcanzar
sé va dé éntré las manos y nunca sé cumplé nuéstro déséo. El Coméndador Griégo (Hérnaé n
Nué nñ éz) poné ésté réfraé n: Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus
hijos. Hay una faé bula dé la zorra qué un díéa fué a caza dé grillos y cuando pénsaba qué lo
téníéa débajo dé síé, sonaba én otra parté; y con ésto anduvo pérdida toda una noché, hasta
qué dé cansada y réndida lo déjoé , y dio ocasioé n al provérbio».
Como sé vé, él andar a caza de grillos no sé réfiéré al hombré, sino a la zorra, y a una
faé bula antigua.
Andar a la greña

Ségué n él Diccionario, «armar discusioé n o contiénda».
Greña és «masa dé cabéllos révuélta y mal compuésta», o, como dicé Covarrubias
én su Tesoro, «la cabélléra révuélta y mal compuésta, cualés suélén traérla los pastorés y los
désalinñ ados, qué nunca sé la péinan, y éstos décimos éstar désgrénñ ados».

Andar a la greña és frasé idéé ntica a la antigua andar a pelo: a golpés. Ambas aludén a
las rinñ as y péléas éntré comadrés, «porqué al pélo sé dirigén las mujércillas para hacér
présa cuando contiéndén». (Séijas Patinñ o, Coméntario al «Cuénto dé cuéntos», de Quevedo).
Andar a la que salta

Esta éxprésioé n aparécé récogida por la Académia con él significado dé
«aprovécharsé uno para sus finés dé cualquiér oportunidad qué sé présénta». Ségué n él
Diccionario dé 1791, és «frasé qué sé dicé dél qué anda buscando las ocasionés qué lé
présénta la fortuna o casualidad, ya séa para susténtarsé, divértirsé o émpléarsé».
Andar a la que salta, és, maé s qué aprovéchar las ocasionés, darsé a sorpréndér las
ocasionés, y, una véz sorpréndidas, aprovécharsé dé éllas.
El modismo puédé aludir o a la carta én él juégo o a la liébré én la cacéríéa, y maé s
créo yo qué aludé a ésta ué ltima.
Andar a la sopa o a la sopa boba

Méndigar la comida dé casa én casa. Llévar vida holgazana dé gorroé n.
Antiguaménté habíéa una porcioé n dé éstudiantés pobrés qué séguíéan la carréra dé
las létras, manténiéé ndosé con la sopa (la sopa boba) qué lés daban én las portéríéas dé los
convéntos, adondé acudíéan a tomarla con los méndigos.
A aquéllos éstudiantés los llamaban sopistas, por la sopa qué lés daban.
La sopa sé répartíéa én muchos convéntos, particularménté én los dé capuchinos, a
las docé én punto dél médiodíéa.
Covarrubias, én su Tesoro (1611), dicé: «Ir a la sopa: acudir a la portéríéa dé los
monastérios, adondé dan a los pobrés, cuando no tiénén maé s qué répartir con éllos, caldo y
algunos méndrugos dé pan con qué hacén sopas».
Cléméncíén, réfiriéé ndosé a la sopa boba dé la qué vivíéan antiguaménté muchos
éstudiantés y holgazanés, éscribé: «Posiblé és qué ésté míéséro récurso, tan comué n én otros
tiémpos y apénas conocido én los nuéstros, haya sérvido una u otra véz para foméntar él
ingénio y los taléntos; péro sin duda ha producido innumérablés sujétos inéptos, y ha
privado dé infinitos brazos a la agricultura y a las artés, dondé tampoco son inué tilés ni él
ingénio ni los taléntos».
Andar al retortero. Traer al retortero

Ségué n él Diccionario, retortero équivalé a «vuélta alrédédor». Andar al retortero
significa «vagar sin sosiégo dé aquíé para allíé». Y traer a uno al retortero, «traérlé
énganñ ado con falsas promésas».

Covarrubias, én su Tesoro de la lengua castellana, al éxplicar él vérbo retorcer,
éscribé: «Andar al retortero: andar a la rédonda; díéjosé dé tortera, una rodaja qué las
hilandéras ponén én él huso para cargarlé, y díéjosé asíé, a torquendo, porqué sé va siémpré
torciéndo a la rédonda, dé tortus, torta, tortum».
Ségué n Séijas Patinñ o, én su Comentario al «Cuento de cuentos», dé Quévédo, traer al
retortero és «traér a uno a vueltas, de un lado a otro. Díéjosé asíé dé retorcer, para lo cual sé
dan vuéltas, y como én latíén torcido és tortus, dé aquíé retortero. O bién proviéné dé
retortera, qué tiéné él mismo origén, y és la rodaja qué las hilandéras ponén al huso para
cargarlé».
Bastué s, éxplicando él modismo én su obra La sabiduría de las naciones (2.ª sérié, p.
71), dicé lo siguiénté:
«En tiémpo dé los Réyés Catoé licos corríéan dé boca én boca dé los désconténtos dé
aquél gobiérno unos vérsos én los qué, criticando la conducta dé cuatro dé los qué maé s
influíéan én él aé nimo dé los monarcas, sé décíéa:
Cárdenas y el Cardenal,
y Chacón y fray Mortero,
traen la Corte al retortero.
»Rétortéro és la vuélta én torno o alrédédor, y és tomado dé la tortera o rodaja qué
sé poné al rématé dél huso y qué da vuéltas como ésté. Dél latíén a torquendo, porqué ayuda
a torcér la hébra».
En él Refranero, dé Hérnaé n Nué nñ éz (1555), éncontréé ésté réfraé n: Tres tocados a un
brasero, siempre andan al retortero. Aludé a los tocados dé las mujérés y a lo difíécil qué séraé
qué trés mujérés puédan avénirsé y vivir én paz, éstando én una misma casa (séntadas anté
él mismo braséro). Es dicho parécido al dé Tres tocas a un hogar, mal se pueden concertar.
Andar (o bailar) de coronilla

[Ségué n él Diccionario, «hacér algo con sumo afaé n o diligéncia»].
P. Piulach trata dé éxplicar él origén dé ésta éxprésioé n én la révista Medicina e
Historia (Barcélona, mayo dé 1970).
Dicé asíé:
«Ségué n él Diccionario dé la Réal Académia y él dé Martíén Alonso (Enciclopedia del
idioma), “andar o bailar dé coronilla” és “hacér una cosa con sumo afaé n y diligéncia”. Hasta
ahora sé créíéa qué significaba, figuradaménté, andar o bailar dé cabéza abajo. Sin émbargo,
én ésté séntido litéral la frasé carécé dé loé gica.
»Ahora bién: sabiéndo qué én tiémpos dé Carlos III y én los dé monarcas antériorés
habíéa una monéda dé oro péquénñ a, como las actualés dé 10 céé ntimos (1966), o como las dé
50 céé ntimos dé la préguérra éspanñ ola (1936) llamada vulgarménté “coronilla”, és vérosíémil
qué él citado dicho haga référéncia a ésta monéda. En éfécto, cuando dicha monédita sé
éscapaba dé la mano dé su duénñ o y caíéa al suélo, débido a su diminuto tamanñ o y a su alta
dénsidad, daba botés, quiébros y rodadas muy vivos, qué én un moménto la hacíéan
pérdérsé dé vista. Piéé nsésé én lo qué ocurré cuando caé al suélo él gémélo dél cuéllo dé la

camisa: émpiéza a dar rébotés y, én un instanté, sé ésfuma dél campo visual. Cuando las
“coronillas” désaparéciéron dél uso fiduciario, él vulgo, aunqué siguioé émpléando él
aforismo, pérdioé la idéa dé su origén».
Esta éxplicacioé n no convéncé. Si él bailar sé réfiriésé a la monéda, sé hubiéra dicho
bailar como una coronilla, al igual qué sé dicé bailar como una peonza o como un trompo én
lugar dé décir bailar de peonza o bailar de trompo.
Bailar de coronilla, éxprésioé n éxagérativa qué no aparécé én las priméras édicionés
dél Diccionario dé la Réal Académia, és bailar cabéza abajo, apoyando én él suélo la parté
maé s alta dé la cabéza.
Todos hémos visto, én él circo, acroé batas y énanos qué andaban y bailaban (dando
dos o trés giros) de coronilla.
En Navarra sé dicé andar de cogote, és décir, andar de cabeza, dévanaé ndosé los sésos,
confuso, apurado, con gran ésfuérzo o dificultad.
Andar (o estar) hecho un azacán

Ségué n él Diccionario, significa andar o éstar «muy afanado én ocupacionés o
trabajos».
Bastué s, éxplicando ésté modismo én su Memorándum anual y perpetuo (tomo II, p.
171), dicé qué andar, o estar, hecho un azacán és «lo mismo qué andar muy afanado én
négocios». «Déríévasé él nombré azacán dé una voz aé rabé qué significa aguador, y como
éstos suélén andar muy afanados, dé aquíé sé aplicoé su nombré para éxprésar una pérsona
qué éstaé muy cargada dé négocios y qué éstos lo tiénén continuaménté ocupado.
»Tambiéé n sé aplica él nombré dé azacaé n a los grandés pélléjos qué sirvén para
conducir acéité».
A lo dicho por Bastué s anñ adiréé qué él Diccionario incluyé, éntré las acépcionés dé la
voz azacán, la dé aguador, y la dé pérsona «qué sé ocupa én trabajos humildés y pénosos».
Andar las siete partidas

Frasé qué ha quédado para éxprésar las mué ltiplés idas y vénidas a qué obliga
détérminado asunto.
Cérvantés, én él capíétulo 13 dél Quijote, éscribé: «… y asíé lo haréé yo dé no soségar, y
dé andar las siété partidas dél mundo, con maé s puntualidad qué las anduvo él infanté don
Pédro dé Portugal…».
Rodríéguéz Maríén, coméntando ésté pasajé, dicé qué lo dé las siete partidas aludé al
Libro del infante don Pedro de Portugal, que anduvo las quatro partidas del mundo, publicado
én Zaragoza él anñ o 1570, y sé prégunta: «¿Por quéé él vulgo dijo sér siete y no cuatro las talés
partidas? Quizaé por contaminacioé n dé ésa frasé con él nombré dé nuéstro céé lébré coé digo dé
las Partidas o dé las Siete Partidas».

Rodríéguéz Maríén (copiando én ésto a Bonilla San Martíén) suponé qué Cérvantés sé
équivocoé al décir las siete partidas én lugar dé las cuatro. Y no és asíé.
Justo Garcíéa Soriano, én una dé sus notas a las Cartas filológicas, dé Francisco
Cascalés (Claé sicos Castéllanos, tomo 2.º, p. 11), récogé dé ésté autor la éxprésioé n dé «las
siete partidas qué anduvo él infanté portuguéé s», y coménta: «Partidas éstaé aquíé émpléada
én su antigua acépcioé n dé “partés dél mundo”». Los géoé grafos antiguos considéraban al
mundo dividido én siete partés o partidas. Coloé n éscribíéa: «E él mundo és poco, él énjuto dé
éllo és séis partés, la séé ptima solaménté cubiérta dé agua». Quévédo dicé én su musa 6.ª,
romancé 60:
Y son tantas las partidas
que en su billete se encierran,
que teniendo siete el mundo,
tiene su papel setenta.
Véé léz dé Guévara émpléoé tambiéé n ésta éxprésioé n én El Diablo Cojuelo (tranco IV):
«Mal haya quién no caminara contigo todo el mundo, méjor qué con él infanté don Pédro dé
Portugal, él qué anduvo las siete partidas dél».
Y, aludiéndo a la opinioé n dé Rodríéguéz Maríén, anñ adé Garcíéa Soriano: «No hubo, pués,
contaminacioé n con él nombré dél céé lébré coé digo dé Alfonso X; sino, por él contrario, él
tíétulo dé ésta compilacioé n fué sugérido por aquélla divisioé n géograé fica. En él Septenario qué
précédé a Las siete partidas del sabio rey don Alonso (Madrid, 1611, fol. 4.º) sé dicé:
«Sépténario és cuénto muy noblé, a qué loaron mucho los sabios antiguos… Otrosíé, los
sabios départiéron por ésté cuénto las siete partes de toda la tierra, a qué llaman climas».
El infanté don Pédro qué anduvo las siete partidas fué él ségundo dé los hijos varonés
dé don Juan I dé Portugal. Nacioé hacia 1392 é hizo una larga sérié dé viajés y éxpédicionés
maríétimas por las costas dé AÁ frica; récorrioé Egipto, Paléstina, Pérsia y Turquíéa, y visitoé casi
todas las cortés dé Europa.
En portugués se escribió una Historia del infante don Pedro que anduvo las siete
partidas del mundo. Bonilla San Martín cita una obra impresa en Zaragoza en 1570, con el
título de Libro del infante don Pedro de Portugal, que anduvo las quatro partidas del mundo.
Esté cuatro dé la édicioé n zaragozana és él qué dio lugar al coméntario équivocado
qué Rodríéguéz Maríén éscribioé én su édicioé n críética dél Quijote, y qué volvioé a répétir én una
dé sus notas a El Diablo Cojuelo (p. 91), obra dondé tambiéé n sé ménciona al infanté don
Pédro dé Portugal, «él qué anduvo las siété partidas dél mundo» (tranco IV).
Andar más que la perra de Calahorra

Proviéné ésta comparanza popular dé qué, ségué n cuéntan, hacé bastantés anñ os sé
trasladoé dé Calahorra a Logronñ o ciérta familia, én ocasioé n dé habér parido siété
cachorrillos una pérra dé su localidad. Y dicén qué la pérra tuvo él héroíésmo dé ir
trasladando a Logronñ o, uno por uno, asidos con su boca, los siété pérrillos, dé dondé
résultoé qué hizo siété viajés séguidos dé ida y vuélta.
Dé Calahorra a Logronñ o habraé unos cuarénta y cinco kiloé métros én líénéa récta.

Bonifacio Gil Garcíéa, én su trabajo Dictados tópicos de la Rioja publicado én la révista
Berceo (Logronñ o, 1953), cita él dicho qué coméntamos y él dé Hacer más viajes que la perra
de Calahorra, que de tanto andar reventó en el camino, qué sé aplican a las pérsonas qué son
muy andariégas, y anñ adé:
«Sé atribuyé la éxprésioé n a un ordinario (a un récadéro) qué sé llamaba Calahorra dé
apéllido, o qué lé llamaban asíé por procédér dé dicha ciudad riojana.
»Lé acompanñ aba siémpré una pérra. Estando con élla én Logronñ o, lé llégoé la hora dé
qué viniéran al mundo siété cachorritos, a los qué trasladoé , uno por uno, al puéblo dé dondé
procédíéa él ordinario, réalizando, por tanto, siété viajés complétos, suponiéndo muriésé én
él ué ltimo, si hémos dé dar fé a la ségunda dé las frasés apuntadas».
Andarse a la flor del berro

Darsé a la vida ociosa y régalona; corrér én busca dé dévanéos y vicios dé una a
otra parté.
Ségué n Corréas én su Vocabulario de refranes, «és andarsé a sus anchas él qué no
cuida dé maé s qué sus gustos». Para él Diccionario de autoridades équivalé a «hacérsé briboé n
y holgazaé n».
Ségué n Bastué s (Sabiduría, sérié 1.ª, p. 280), ésta éxprésioé n sé dijo «con rélacioé n al
ganado, qué cuando éstaé bién pacido y harto, va én busca dé sabrosas yérbécillas, y
particularménté dél bérro, dél cual éntoncés solo corta la florécita…».
«El bérro —anñ adé Bastué s— és planta acuaé tica, qué sé llama én botaé nica Nasturtium
aquaticum, y lé hay tambiéé n horténsé o qué sé cultiva én los huértos».
La frasé qué coméntamos aparécé én la Vida y hechos de Estebanillo González (cap.
1.º), y la récogé como provérbio Pédro Espinosa (Obras, éd. Rodríéguéz Maríén, p. 236).
Séijas Patinñ o, én su Comentario al «Cuento de cuentos», dé Quévédo, dicé qué andar a
la flor del berro és «darsé a divérsionés y placérés, ésto és, déscabézando las méjorés
yérbas, sin buscar los aliméntos sanos y nutritivos qué vigorizan él aé nimo».
Ségué n Juan dé Pinéda, én sus Diálogos familiares de la agricultura cristiana
(Salamanca, 1589), andarse a la flor del berro significa «andarsé a novédadés,
mariposéando con inconstancia, por lo caédiza dé ésta flor». Esté mismo éscritor dicé én
otro lugar dé su obra (5, 44): «Quéda luégo él pécador transformado én flor, y flor dé bérro,
qué con un soplo sé caé o séca».
Para los éscritorés dél siglo XVI, la flor dél bérro éra síémbolo dé lo inconstanté,
éfíéméro y caédizo.
Andarse con floreos

Floreos —ségué n él Diccionario— son «las convérsacionés dé méro pasatiémpo,
los dichos vanos y supérfluos para hacér alardé dé ingénio o halagar o lisonjéar al
oyénté».

Lo dé andarse con floreos tiéné su origén én la ésgrima. Covarrubias, én su Tesoro
de la lengua castellana, dicé qué floreo és él «préludio qué hacén con las éspadas los
ésgrimidorés antés dé acométér a hérir él uno al otro, o cuando déjan las éspadas, qué
llaman aséntar».
Y anñ adé a continuacioé n: «Dé aquíé llaman floréo a la abundancia dé palabras én él
orador, cuando no apriétan y tan solo atiéndé a ténér bénéé volos y aténtos a los oyéntés».
Ande yo caliente, y ríase la gente

Sé suponé qué ésté réfraé n proviéné dé la céé lébré létrilla dé Goé ngora qué lléva
ésté tíétulo:
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno;
y las mañanas de invierno
naranjadas y aguardiente,
y ríase la gente…
Péro sé trata dé un adagio antiguo qué aparécé én los Refranes glosados dé 1541 y én
él Refranero dé Hérnaé n Nué nñ éz (1555), dondé sé léé: Andeme yo caliente, y ríase la gente.
Aparécé, asimismo, én él Vocabulario de refranes dé Corréas (dél primér tércio dél
siglo XVII) y én él Tesoro de la lengua castellana, dé Covarrubias, obra dé la misma éé poca.
¡Ángela María!

Exprésioé n dé sorprésa qué équivalé a las dé ¡Avé Maríéa! ¡Virgén Santíésima!
¡Alabado séa Dios!, étc.
Sbarbi, én El Averiguador Universal (tomo 4.º, n.º 27, p. 70), dicé qué débé
éscribirsé ¡Ángel a María!, porqué «asíé como él anunciar él arcaé ngél San Gabriél a Maríéa
Santíésima qué séríéa Madré, y Madré dé todo un Dios, y sin intérvéncioé n dé varoé n, y solo por
obra dél Espíéritu Santo, fué motivo dé gran sorprésa y éstupor para la casta doncélla dé
Nazarét, asíé tal cosa qué sé nos ha rélatado, o qué vémos, és asunto dé admiracioé n suma por
nuéstra parté, guardadas, por supuésto, las débidas proporcionés».
Apaga y vámonos

Sé émpléa al vér qué una cosa toca a su téé rmino, y tambiéé n cuando sé oyé o vé
algo disparatado o absurdo.
Para Sbarbi, él dicho proviéné dé una historiéta andaluza, bastanté irrévérénté,
qué, ségué n dicén, ocurrioé én él puéblo dé Pitrés (Granada).

én Un paquete de cartas. mi désdicha. Corréas. Y como él uno oyéra qué él otro. La émpléa dos vécés Cérvantés én él Quijote. qué cita Cléméncíén én sus Notas al Quijote. y la aplicaban généralménté a las rinñ as éntré mujérzuélas dondé sé lléga a las manos. y suélé décirla él qué lléga a una réunioé n dondé no sé contaba con éé l. sé oyoé la vocécilla dél duéndé qué. consigna la frasé qué coméntamos y anñ adé: «Díécésé cuando hay éscarapéla. Y a propoé sito dé ésta frasé. lé dijo al monaguillo: Apaga y vámonos. o para indicar cualquiér acontécimiénto désgraciado o ruidoso». én su Vocabulario de refranes. én lugar dél Introibo ad altare Dei. y dijo: “ acá tamo toro”». Procédé dé la éxprésioé n antigua Acá estamos todos. y rompiéndo otras mil. cuéstioé n o péndéncia. Montoto. sé résolvioé mudarsé a otro barrio. éscondiéndo mil cosillas. y dijo: “Aquíé fué Troya. décíéa: “¡Acá estamos todos!”». én su édicioé n críética dé El Diablo Cojuelo. Y én él 66: «Al salir dé Barcélona volvioé don Quijoté a mirar él sitio dondé habíéa caíédo. sé llévoé mis alcanzadas glorias”». por huir dé éé l. Aparécé tambiéé n ésta éxprésioé n én la comédia dé Lopé dé Véga Angélica en el Catai: ¡Oh troncos de libelos míos escritos! Todos os rasgaré con estas manos. (Ségué n léíé én Covarrubias.ª parté: «Si no fuéra por los molinéros qué sé arrojaron al agua y los sacaron én paso a éntrambos (a don Quijoté y a Sancho). atribuyé la anéé cdota a dos sacérdotés qué optaban a una plaza dé capéllaé n castrénsé. y no mi cobardíéa. ségué n él vulgo. aquíé. én él capíétulo 29 dé la 2. luégo qué vio éntrar al galaé n. dijo el duende Ségué n Rodríéguéz Maríén. Péro cuando. éscondido én un palanganéro. . Asíé la définíéa él Diccionario dé la Académia. la cual tuvo su origén. allíé habríéa sido Troya para los dos». o én lugar dondé la hubo». péro sin usar armas). salioé dé dondé lé habíéa métido la dama. En La pícara Justina (novéla picarésca dé principios dél XVII) sé habla dél bobo de Plasencia (Caé cérés). préguntoé a su mujér: “¿Falta algo?”. én un cuéntécillo qué récogé asíé Rodríéguéz Maríén: «Un duéndé hacíéa tantas diabluras én una casa. Dos sacérdotés sé apostaron a quiéé n dé éllos décíéa la misa én ménos tiémpo. Misa est. émpézaba diciéndo él Ite. qué él inquilino. «qué éscondido por una dama débajo dé la cama. Aquí fue Troya «Frasé dé la cual sé usa para dar a énténdér qué solo han quédado las ruinas y sénñ alés dé alguna gran poblacioé n o édificio. La priméra. al llévar la ué ltima carrada (carrétada) dé muéblés. Aquí estamos todos. és frasé popular én Andalucíéa. escarapela llamaban én aquél tiémpo a la rinñ a.

no al ardér dél hacha én él séntido dé «véla dé céra. A propoé sito dé ésté dicho citaréé una copla navarro-aragonésa qué és toda una bravata: A mi corazón le dieron veinticinco puñaladas. La éxprésioé n sé réfiéré. ¡Que arda el hacha!. Suélén complétarlo. pues faltó de él don Facundo. y qué al fin sé rindioé én él dé 1282 antés dé Jésucristo. ¿Qué miráis. cuando no prémiados y condécorados por anñ adidura. Asíé és qué. villanos? La frasé tiéné su origén én la Eneida (libro 3. y se levantó diciendo: Aquí no ha pasado nada. o al hacha dél vérdugo. 10 y 11). por éjémplo. contra lo qué sé débíéa éspérar por tal concépto. aludiéndo con éllo al hacha déstructora. suélé décirsé éxagérativaménté. Armar la de Dios es Cristo . compuésta dé una pala acérada. déspuéé s dé habérsé cométido gravés tropélíéas. Y aludé a qué cuando los lénñ adorés trabajan con gran énérgíéa én él corté dé aé rbolés o én la labra dé la madéra sé caliénta él hacha como si éstuviésé ardiéndo.º. aquí fue Troya. y acábase el mundo. como créén algunos. sin réparar én lo qué puéda sobrévénir. qué va a habér una sarracina. y aménazaé ndosé con qué los tribunalés dé Justicia cumpliraé n con su débér. céé lébré y antiquíésima ciudad dél Asia Ménor. Aquí no ha pasado nada Sbarbi. vérs. aludiéndo a la ruina dé Troya. aludiéndo a lo qué sé vérifica frécuéntéménté éntré matonés. sino al hacha o ségur. situada a la falda dél monté Ida. qué sé va a organizar una révolucioé n. dondé sé léé: «Littora tunc patriaé lacrymans portusqué rélinquo / ét campos ubi Troia fuit». ¡Arda Troya! és dicho qué dénota la résolucioé n dé llévar uno a cabo su gusto a propoé sito. cuyas péndéncias suélén términar por quédar amigos. con filo por un lado y un ojo para énastarla por él lado opuésto». sé suélé décir qué Aquí no ha pasado nada». diciéndo burléscaménté: Arda Troya. a la qué tuviéron sitiada los griégos con mil navés por éspacio dé maé s dé diéz anñ os. «hérramiénta cortanté. cuando. para indicar qué sé va a armar una marimoréna. comué nménté én las altas ésféras socialés. résultan absuéltos los culpablés. én su Dicionario de refranes. Arder el hacha Va a arder el hacha. cita ésté dicho con él qué sé significa «la solucioé n favorablé qué sé da a alguna cuéstioé n ruidosa. grandé y gruésa». pues robaron a Elena.

Ségué n los maé s. zimpi- zampa. én su Vocabulario (2. tipi-tapa. éscribé acérca dé ésto lo siguiénté: «Armar un zipizape. tomo 2. étcéé téra. Armar un zipizape Sbarbi. consigna la éxprésioé n «A lo de Dios es Cristo. én su Gran diccionario de refranes. Corréas. tole-tole. A lo rufo significa. Bastué s dicé qué aludé a las témpéstuosas disputas téoloé gicas qué hubo én ciértas éscuélas y én algunos concilios para hacér vér y démostrar a los disidéntés o héréjés la sinrazoé n con qué sosténíéan sus érroé néos principios acérca dé la divinidad dé Jésué s. Ségué n Sbarbi (Gran diccionario de refranes). sé réfiéré a la pérturbacioé n ocurrida én él Calvario cuando los judíéos déicidas sé convénciéron dé qué él crucificado éra vérdadéraménté él Hijo dé Dios por él témblor dé tiérra y los fénoé ménos qué acompanñ aron a su muérté. Armar un zafarrancho Es dicho qué procédé dé la marina dé guérra. para qué sé apartén dé la contiénda. por él véstido o él sémblanté qué uno lléva con désgarro». Como a lo rufo y fanfarroé n». a los préparativos qué a toda prisa sé hacén én un buqué dé guérra para éntrar én combaté. trochimochi. «a lo rufiaé n. dé Jésucristo. Ni Covarrubias ni Corréas citan la frasé qué coméntamos. ségué n él mismo autor. Sé dicé dé la rinñ a ruidosa y con golpés. La éxplicacioé n dé Sbarbi mé parécé rébuscada é ingénua. rinñ a. én él séntido dé «armar zambra. como ocurré con las dé zurriburri. para déjarla dispuésta a détérminada faéna». Opino qué zipizape és una dé tantas foé rmulas dé répéticioé n. humana y divina. y las éxprésionés zafarrancho de combate y zafarrancho de limpieza. y zape. rifirrafe. étc. la marinéríéa corré a las armas. cuando. proviéné ésta éxprésioé n dé las controvérsias qué sé armaron én él Concilio dé Nicéa al discutirsé la doblé naturaléza. carénté dé séntido y dé éxplicacioé n. ocupa sus puéstos dé combaté y sé aprésta raé pidaménté a hacér frénté al énémigo. La frasé qué coméntamos. apénas oíédo él llamado «toqué dé zafarrancho».º.». 180-181). Y a las trémolinas y réyértas muy grandés y ruidosas. para ahuyéntar a los éxtranñ os». tiquismiquis. gori-gori. pp. hacé alusioé n al zafarrancho de combate. (La sabiduría de las naciones. Tomada dé las dé los gatos. Sé aplica a las péndéncias én dondé todos gritan y ninguno sé éntiéndé. Con zipi parécé qué sé indica la llamada dé éstos qué son dé casa. Hijo dé Dios. és décir. El Diccionario dé la Réal Académia (éd. chamusquina. qué concluyén éspantaé ndolos con talés o séméjantés palabras. dé 1970) incluyé la palabra zafarrancho como «accioé n y éfécto dé désémbarazar una parté dé la émbarcacioé n. .ª parté).

considérada una dé las maravillas dél mundo. désdé Flandés. Por su parté. én su obra Impresiones y recuerdos (tomo II. én qué él éjéé rcito éspanñ ol dé Félipé II. titulado En aquel tiempo. mandoé Félipé II érigir él témplo dé San Lorénzo dé El Escorial. al mando dé Manuél Filibérto. Por aquéllos díéas —consigna Montoto— sé cantaba én Sévilla ésta copla. sé préguntaba: ¿Cuaé ndo sé va a armar?… »Al atardécér dél díéa 18 dé séptiémbré… sé oyoé én la calle de la Sierpe él rédoblar dé tamborés. En él libro autobiograé fico dél éscritor sévillano Luis Montoto. sé dicé qué én Andalucíéa. y éspécialménté én Sévilla. 8-9). ganada él díéa dé San Lorénzo. Armarse la gorda Exprésioé n provérbial qué équivalé a «armarsé la révolucioé n». duqué dé Saboya. y atacoé la plaza dé San Quintíén. dérrotando éstrépitosaménté a los éjéé rcitos francésés dé Coligny y Montmoréncy. y qué. hablando con él carrétéro. porqué révolucioé n (dél vérbo revolver. Julio Nombéla. 1929. pp. réalizoé un viajé én carromato a la siérra dé Guadarrama. sin miédo a la policíéa. Digo qué és tíépicaménté révolucionaria ésta cancioé n. pp. Vida y milagros del magnífico caballero Don Nadie (Madrid. El éjéé rcito francéé s tuvo én ésta batalla diéz mil bajas. La concurréncia dé caféé s y cíérculos dé récréo salioé présurosa a la callé. «Por todas partés sé séntíéa él vaho dé la révolucioé n: éstaba én la atmoé sféra. én las plazas y én las callés. dénominaban la Gorda a la révolucioé n qué sé éstaba fraguando contra Isabél II én los mésés dé julio a séptiémbré dé 1868. que los pobres coman pan y los ricos coman… yerba. éntroé én Francia. Aludé a la céé lébré batalla qué tuvo lugar él díéa dé San Lorénzo (10 dé agosto dél anñ o 1557). »—¡Ya sé armoé ! —décíéan los unos. cuénta qué «algunos mésés antés dé la révolucioé n qué aparécé én la historia contémporaé néa dé Espanñ a con él pomposo nombré dé La Gloriosa. y la nobléza maé s linajuda dé Francia cayoé hérida o prisionéra. concépto qué éncuéntra su síémil én «la vuélta dé la tortilla». dar vuélta dé arriba abajo) significa étimoloé gicaménté «ponér débajo lo qué éstaba arriba». 124-125). tíépicaménté révolucionaria: Cuándo querrá Dios del cielo que la tortilla se vuelva. En caféé s y tabérnas. Armarse la de San Quintín Armarsé alguna péndéncia o rinñ a muy violéntas. sé mascaba. Madrid. 1910. ésté lé dijo: «Esto no . En conmémoracioé n dé la victoria dé San Quintíén. »—¡Ya llégoé la Gorda! —décíéan otros». »Espéraé bamos a la Gorda.

los cualés fuéron tantos y talés. y qué sé vio précisado a réprimir con mano fuérté él émpérador Tibério. «aludé a los éxcésos qué cométioé duranté su réinado él émpérador Claudio Tibério. »¿Si véndraé su étimologíéa dé los désoé rdénés qué con motivo dé la célébracioé n dé la fiésta dé priméro dé mayo sé cométíéan én Roma y aun fuéra dé Italia. éra antérior al anñ o 1868. No tardaraé la gorda én sacarnos dé pénas». Péro él nombré dé la Gorda. éscribé: «Habrá un Tiberio. Séyano é infinidad dé pariéntés y amigos. tituladas Mis primeros ochenta años y lo que me dejé en el tintero. a Gérmaé nico. én La sabiduría de las naciones (2. su mujér. o dé las démasíéas y éxcésos a qué luégo sé éntrégoé él mismo Tibério én él ué ltimo tércio dé su vida?». Agripa. Druso. . No incluyé la éxprésioé n popular Armarse un toletole. la frasé armarse un toletole «hacé alusioé n a las palabras tolle-tolle con qué én médio dé gran algazara y gritéríéo pidiéron los judíéos a Pilatos qué lés quitara dé la vista a Barrabaé s y décrétara la muérté dé Jésué s». Lo mismo qué décir habraé una comilona con bulla y grésca. alboroto o désordén. Bastué s. 954). Y anñ adé Nombéla: «La gorda éra la révolucioé n qué por éntoncés sé éspéraba dé un moménto a otro». qué a vécés da origén a péndéncias. dicé él Diccionario. puédé aségurarsé no habíéa familia én Roma qué déjara dé contar éntré sus miémbros alguna víéctima sacrificada al furor dé aquél aborto dél infiérno. p.puédé durar mucho.ª sérié. sobré habér dado muérté a Julia. 176). «sé hablaba dé la gorda antés dé la priméra batalla dada a la monarquíéa por la Révolucioé n él 22 dé junio dé 1866». y tambiéé n suscitarsé ciérto rumor o runrué n. Ségué n Sbarbi. Ségué n Sbarbi (Gran diccionario de refranes. aplicado a la révolucioé n. Aludé Valéro dé Tornos a la fracasada sublévacioé n qué dirigiéron én Madrid los généralés Piérrad y Contréras y él capitaé n dé artilléríéa Hidalgo. Armarse un Tiberio Suscitarsé una gran péndéncia. por un Portero del Observatorio. régocijo dé mal géé néro. 940). péro én général sé éntiéndé divérsioé n dé baja ésféra. vino a morir ahogado a manos dé su sucésor Cayo Calíégula én él anñ o 36 dé la Era Cristiana». Madrid. «Tiberio: confusioé n y alboroto». hasta qué al cabo dé véintitréé s anñ os dé réinado tan abominablé. Armarse un toletole El Diccionario dé la Académia incluyé la voz tole én los significados dé «confusioé n y gritéríéa popular» y «murmuracioé n o rumor dé désaprobacioé n qué va cundiéndo éntré las géntés». p. én su Gran diccionario de refranes (p. qué. Néroé n. Ségué n léíé én él libro Crónicas retrospectivas (Recuerdos de la segunda mitad del siglo XIX. Qué dé la Gorda sé hablaba ya én él anñ o 1866 lo vi confirmado tambiéé n én las mémorias dé Emilio Gutiéé rréz Gaméro. 1901. Juan Valéro dé Tornos). qué significa lévantarsé un gran alboroto o confusioé n.

7 dé octubré dé 1918). Armarse una marimorena Armarsé gran rinñ a o péndéncia. dé las qué tanto abundan én nuéstra léngua. gorigori. tuvo origén ésta éxprésioé n én las quiméras qué armoé én él siglo XVI una tabérnéra dé Madrid. iba a Calatayud a hacér unas compras. tabernera de corte. zipizape. qué mé parécé rébuscada.ª parté dél Quijote). tabérnéra dé Madrid. por ténér én su casa cuéros dé vinos y no quérérlos véndér». y én ninguna dé éstas obras dél siglo XVII aparécé la voz Marimorena ni la éxprésioé n Armarse una marimorena. Tragar él paquété» (ABC. Madrid. su mujér. Ségué n parécé. como la formada él anñ o 1579 contra Alonso dé Zayas y Mari Moréna. ¡Arrea. Cléméncíén. que vas por hilo! Incluyé ésta éxprésioé n modérna Ramoé n Caballéro én su Diccionario de modismos como sinoé nima dé ¡Arrea!: «éxclamacioé n muy frécuénté cuando nos sorpréndé o asombra alguna cosa. éscribé. dé Covarrubias. coméntando la éxprésioé n dél Quijote «dar moréna». rifirrafe. qué sé guardaban. Y anñ adé Zuaznaé var: «Es muy vérosíémil qué él nombré y apéllido dé ésta mujér éncausada. . étc. folléto dé ocho paé ginas. dé Corréas. trochi- mochi. 26 dé la 1. con su mulo. oíémos o léémos». trataba dé éxplicar ésta frasé én la forma siguiénté: «Un baturro. (Véase En tiempos de Maricastaña). tipi-tapa. hoy muy usual dé Marimorena por péndéncia». Frénté a ésta opinioé n dé Sbarbi. aludiéndo a las causas antériorés a 1700: «Habíéa éntré éllas algunas curiosas. Joséé Maríéa dé Zuaznaé var. Tambiéé n sé émpléa como para admirar la abundancia o gran importancia y trascéndéncia dé algo qué vémos. impréso én San Sébastiaé n él anñ o 1834. su clasé y la calidad dé su culpa. y diéron ocasioé n a ruidosos procésos judicialés. ségué n sé dicé. como las dé tate tate. «éxprésioé n provérbial qué énvuélvé aménaza dé avériguacioé n y litigio mayor». Hé révisado él Tesoro. y él Vocabulario de Refranes. Mélitoé n Gonzaé léz. conocida con él nombré dé María Morena o Mari Morena. y qué carécén dé séntido y éxplicacioé n. hubiésén dado origén désdé él anñ o 1579 a la éxprésioé n. én él archivo dé la Sala dé Alcaldés dé Casa y Corté. Morena puédé sér abréviatura dé marimorena» (nota 36 al cap. én su artíéculo «Eféméé ridés éspanñ olas. dicé qué Marimorena significa rinñ a o péndéncia y qué «hay quién atribuyé él origén dé ésta voz a las quiméras qué antiguaménté éxcitoé una María Morena. opino qué toletole és una foé rmula dé répéticioé n. én sus Noticias para literatos acerca de los Archivos públicos de la hoy extinguida Sala de Señores Alcaldes de Casa y Corte.

aludiéndo a los banquétés propios dé las aldéas]. 1944). y éxplica qué és: «Comida imaginaria con qué désignamos la qué vamos a hacér cuando no quérémos décir su nombré. 1892. Madrid. pénsando én qué dé la ciudad volvéríéa con ladrillos. Cada uno llega la brasa a su sardina (José Gella Iturriaga. y con los ojos véndados… lé aséstaba con un palo diféréntés golpés hasta . daé ndosé «garbanzos dé péga. qué éllos asaban én la candéla (én la lumbré) dé los caséríéos. como téníéa por costumbré. tomo I. Florés. déscribiéndo én él capíétulo 51 las fiéstas tradicionalés dé Madrid én él anñ o 1800. Bénéficio». sacos dé yéso o cosa maé s pésada. no quéríéa andar. papél dé fumar dé péga y cartas dé chasco». pp. qué vas por hilo!». Sévilla)». dicé qué con élla «pondéé rasé féstivaménté la éspléndidéz dé una comida o banquété. aunqué andariégo. Refranero del mar. Suele también decirse: Cada uno huelga llegar a la brasa a su sardina puesta a asar. «dénota la inclinacioé n qué todos ténémos a déféndér lo qué nos pérténécé o nos acomoda». nacida én él siglo XIX. cérillas dé péga. ¿éra mulo o burro?). El baturro créyoé qué él animal sé hacíéa él rémoloé n. él baturro dijo al burro: «¡Arréa.º. Rodríéguéz Maríén éxplica asíé él origén dé ésté dicho: «Dicén algunos qué antanñ o solíéan dar a los trabajadorés dé los cortijos sardinas. Y anñ adé: «En ésos mismos díéas colgaba un gallo én la callé. «aprovéchar las ocasionés én bénéficio propio». Comida éxtraordinaria. Arrimar el ascua a su sardina Arrimar uno el ascua a su sardina significa. étc. Suélé émpléarsé con los vérbos haber y tener». Acérca dé su origén copiaréé lo qué éscribé Antonio Florés én su obra Ayer. hoy y mañana (Barcélona. Ségué n Sbarbi. Esté origén sé atribuyé aquíé al réfraé n. mantéando peleles. dicé qué én Carnaval las géntés sé divértíéan. aludiéndo a los dé las aldéas. Para animarlé con la idéa dé traér géé néro dé poco péso. ségué n él Diccionario. péro como cada uno cogíéa ascuas para arrimarlas a su sardina. por lo cual tuviéron qué prohibir él uso dé ésé péscado. La popular éxprésioé n débé dé sér modérna. én su Gran diccionario. »El burro (¿én quéé quédamos?. Ramoé n Caballéro la incluyé én su Diccionario de modismos. 32- 33. p. 393). Arroz y gallo muerto [Tener arroz y gallo muerto és frasé féstiva qué sé utiliza para pondérar la éspléndidéz dé una comida. poniéndo mazas y rabos a los transéué ntés. y aun al citarlo anñ adén algunos: por eso quitaron las sardinas de los cortijos del Viso (dé Viso dé Alcor. obséquiaé ndosé con caramélos amargos y frutas préparadas con acíébar. Sbarbi. tomo 1. la candéla sé apagaba.

muerto a palos. Así se las ponían a Fernando VII Exprésioé n con la qué pondéramos las éxcésivas facilidadés qué una pérsona puédé éncontrar para réalizar una cosa. incluyéndo bajo ésta dénominacioé n a los carlistas qué én Madrid y duranté los anñ os dé la priméra guérra civil sé réuníéan maé s o ménos clandéstinaménté para comunicarsé sus éspéranzas én él triunfo dé los suyos. Dice el padre prior… Exprésioé n popular qué sé aplica a los inhibidos. Dé ésté paé rrafo. lé poníéan las carambolas faé cilés. Aludé a carambolas y a qué los cortésanos dé la camarilla dél citado réy. Y hasta llégoé a aplicarsé én la ségunda guérra civil a los qué formando parté dél éjéé rcito carlista no éstaban én priméra líénéa o sé éncontraban disfrutando dé pérmiso. y dé la proé xima éntrada dé ésté én la corté. a los qué no van a la guérra. Es la frasé qué décíéan duranté la priméra guérra carlista (1833-1839) los qué Carlos O’Donnéll calificoé acértadaménté dé ojalateros. qué sé éntrégaba como prémio a su matador. Los ojalateros. sin pénsar én qué a éstas fiéstas sé aludiríéa maé s tardé cuando sé dijéra arroz y gallo muerto». o véníéan a décir a todas horas: «¡Ojalá ataquen (nuéstros soldados) y ganemos (nosotros)!». por adularlé y hacérlé créér qué éra un éxpérto jugador. dédica un capíétulo a los ojalateros. . dé Florés parécé déducirsé qué la frasé qué coméntamos sé dijo. cuando jugaban con ésté al billar. La palabra ojalateros tuvo gran acéptacioé n. Antonio Florés. Sé hablaba dél partido de los ojalateros. én général. én su obra Ayer. hoy y mañana (tomo 2. no muy claro. sin tomar las armas por él préténdiénté. qué éé l aplicaba a la éxténsa cohorté dé préténdiéntés qué invadíéan él réal dé don Carlos. a los cobardés. Ataquen y ganemos. dé la inminénté intérvéncioé n dé Rusia én favor dé don Carlos. ya éntrado él siglo XIX.º). El oficial carlista Carlos O’Donnéll fué —ségué n hé léíédo— él invéntor dé la palabra ojalateros.qué conséguíéa matarlé para comérlé déspuéé s con arroz. y qué sé pasaban la vida diciéndo: ¡Ojalá ataquen y ojalá ganen! El calificativo sé éxténdioé luégo a todos los qué. a los émboscados y. para motéjar a los qué én la guérra adoptaban una actitud pasiva y présumíéan dé éntusiasmo por la causa. con alusioé n a ésta costumbré carnavalésca y al gallo. sé conténtaban con déséar él triunfo dé las tropas dé ésté. y para hacér corrér éntré éllos las noticias maé s aléntadoras y fantaé sticas acérca dé las victorias dé Zumalacaé rrégui. porqué décíéan.

En El festín de Trimalción. hijo dé otra obréra. él choricéro inmortalizado por él pincél dé Goya. no habiéndo trabajado. indicando a una pérsona qué no débé hacérsé ilusionés: No creas que allí atan los perros con longaniza. y al salir lés contoé a sus amigos qué én casa dél tíéo Constantino ataban los pérros con longaniza. frasé parécida a la dé No creas que aquello es Jauja. Un chiquillo. Juan Rico. qué dicé asíé: «Ha llégado a la callé dé los Tudéscos. (Allíé sé atan las vinñ as —o los sarmiéntos dé éllas— con salchichas). él choricéro». Parécido al modismo qué coméntamos és él qué dicén los italianos: Vi si legnano le viti con le salciccie. y tuvo lugar én él tallér dél acaudalado industrial don Constantino Rico. casa nué méro 21. La frasé sé généralizoé y auméntoé la fama dé rico qué ya téníéa él duénñ o dé la faé brica. conocido por él nombré dé «El tíéo Rico. ¡Aún les dura el pan de la boda! Exprésioé n qué sé aplica a los casados. dondé trabajaban muchas obréras. Un díéa sé lé ocurrioé a una dé éstas atar con una larga ristra dé longaniza a un pérrillo dé la casa y sujétarlo dé ésté modo a la pata dé un tajo. qué parécé faé bula propia dé Jauja o dé un paíés fantaé stico. dé Candélario. (Diríéais qué los cérdos andan asados por las callés). cuyo cartoé n sé éncuéntra én él Muséo dél Prado. significando qué aué n no han llégado los trabajos dél matrimonio y dé susténtar casa. Los antiguos romanos sé valíéan dé una frasé parécida para éxprésar la abundancia dé un paíés én él qué sé suponé qué sé vivé sin trabajar y én médio dé todos los placérés y comodidadés. . sé léé la siguiénté éxprésioé n: Dices hic porcos coctos ambulare. Atar los perros con longaniza Suélé émpléarsé ésta éxprésioé n én séntido négativo. 1925. Léíé ésté ué ltimo dato én él libro dé Luis Martíénéz Kléé isér titulado Del siglo de los chisperos (Madrid. pp. ocurrioé én él puéblo dé Candélario (Salamanca). qué éntroé én aquél moménto a dar un récado a su madré. jamonés y saé banas dé liénzo caséro. él qué traé una partida dé chorizos. todo con équidad». porqué lés dura lo qué lés diéron. famoso por sus émbutidos. Esto dé atar los perros con longaniza. vio al pérro. que trabajéis y que después merendaremos. nombré qué dan én aquél paíés a un asiénto éspécial dé corcho. él mismo qué inmortalizoé Bayéu én un tapiz dél palacio dé El Pardo. En matéria ajéna a la guérra éxisté una frasé con la qué sé zahiéré a los qué. Esté Juan Rico figura én un anuncio dél Diario de Madrid dé finalés dél siglo XVIII. 61-62). Ascéndiénté dé Constantino Rico. Téníéa él tíéo Rico én la planta baja dé su casa un gran tallér dé émbutidos. dé Pétronio. quiérén participar dél fruto dél trabajo ajéno. débioé dé sér Juan Rico. Es la siguiénté: Dice el padre Prior que bajemos al huerto.

Ballésta). Muchos suponén qué ésté réfraé n proviéné dé la famosa faé bula dé Iriarté titulada La mona. Los régalos. 4). p. al qué sé quéja dé trabajos padécidos. Antiguaménté sé décíéa indistintaménté la cola o el rabo. En mi tiérra hay una copla qué dicé asíé: El día que me casé hubo toros y novillos. cap. Aún queda el rabo por desollar Esta éxprésioé n corriénté y las dé estar o faltar el rabo por desollar significan. ségué n él Diccionario. Antiguaménté. qué déspuéé s faltan por lo régular». Aunque la mona se vista de seda. . 315). «Lo péor dé désollar és la cola» (Lena. o qué falta aué n lo maé s duro y difíécil». incluyé las citas siguiéntés: «Aún la cola le falta por desollar. sé dijo ésta frasé «por él placér y buén tiémpo priméro dél casamiénto. qué coménto én otro lugar. pan pintado «és él qué sé hacé para las bodas y otras funcionés. parté 2. voy al monte por tomillos. Céjador. mona se queda. 35). agasajos y buén tratamiénto qué sé suélén hacér los priméros díéas.ª.º. por lo qué éntoncés hay qué comér dé lo qué lés diéron». éspécialménté por él marido a la mujér. En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia sé léé: «Pan de la boda. Ségué n él Diccionario dé la Académia dé 1791. én su Vocabulario de refranes. 4. mona se queda [Réfraé n qué aludé a lo innécésario dé disfrazar lo évidénté]. «Aún la cola tenéis por desollar. y aun hoy én algunas régionés dé Espanñ a. y con éstas dos palabras aparécé él dicho én él Diccionario de autoridades (1726-1739). «qué una cosa éstaé inconclusa. él pan dé la boda éra él provérbial pan pintado. adornaé ndolé por la parté supérior con unas laborés qué sé hacén con la carrétilla o pintadéra». Falta lo maé s difíécil» (Caro Céjudo). qué aué n lé quédan mayorés» (S. Igual séntido tiénén én las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. én su Fraseología (tomo 1. «Qué aué n lé falta la cola por désollar» (Quijote. dél qué proviéné él dicho: Eso son tortas y pan pintado. para mi desgracia. El quedar aún el rabo por desollar és un síémil qué sé réfiéré a la opéracioé n dé quitar él pélléjo o la piél a los animalés y a la dificultad dé désollar la cola. qué émpiéza: Aunque se vista de seda la mona. Ségué n Corréas. y ahora.

éscribé: «Dio origén a ésta frasé él muy céloso y agudo don Francisco dé Vargas. 1603. 48) cita a Vargas. tomo 1. qué aparécé én los Diálogos dé Luciano. yo también lo diré aquí. La Académia coincidé én afirmar qué él pérsonajé référido én la frasé és don Francisco dé Vargas. én su comédia dé caraé ctér Marta la piadosa. Otros dicén qué fué Vargas él sécrétario dé Félipé II. cap. pp. Eféctivaménté. Dicé asíé Sandoval. dél Conséjo dé Castilla én tiémpos dé Carlos V. «alcaldé dé corté. obispo dé Pamplona. Sbarbi. a mi juicio éxplicablé. Y ségué n léíé én él artíéculo dé Léoé n Médina «Frasés litérarias afortunadas» (Revue Hispanique. parécé avériguado quiéé n éra ésté Vargas. no lo apruébo. én su Gran diccionario de refranes.º.ª. llamado Vargas. Péro olvidan qué a continuacioé n dé éstos dos vérsos dicé Iriarté: El refrán lo dice así. 10): «Esté és él dél provérbio. én su Historia de Carlos V. p. Eféctivaménté. Sabríéa (por référéncias) qué él obispo Sandoval. habríéa cambiado dé opinioé n. sin historia». 59. lo cita asíé: «Aunqué sé vista dé séda la mona. péro no como conséjéro dé Carlos V. a quién Isabél la Catoé lica éncargaba cosas difíécilés dé avériguar». lé dijéron cuaé n cérca éstaba . muy solíécito y por éso malquisto dé los culpados y los con quién téníéa négocios. y por sér tan modérno. términaba ésté diciéndo la frasé dé référéncia». Sbarbi sufrioé un érror. 1909. Dé la misma opinioé n és Bastué s. cap. por quién décíéa él Réy Catoé lico a cualquiér éscaé ndalo qué sucédíéa: “Vaya y avéríéguü élo Vargas”». diciéndo: “Avéríéguü élo. fray Prudéncio dé Sandoval. Contra lo qué suponé Corréas. y a éé l aludé én su Historia del emperador Carlos V él obispo dé Pamplona fray Prudéncio dé Sandoval. a quién él obispo rémitíéa todas las cosas. mona sé quéda». 211-297). al cual Vargas sé lé éncargaban las comisionés maé s difíécilés. Tirso dé Molina. antés juzgo qué éstos son dichos vulgarés a plaé cito. A éé l sé réfiéré asimismo Graciaé n én El Criticón (parté 3. én su Historia de la vida y hechos del Emperador Carlos V (Pamplona. Averígüelo Vargas Al éxplicar ésté dicho Corréas éscribé: «Dicén qué un mayordomo dé un obispo dé Ségovia. és réfraé n antiquíésimo. Vargas”. sino dé Férnando él Catoé lico y dé Isabél dé Castilla. Si hubiéra léíédo la obra dé Sandoval. Cuando algo sé préséntaba oscuro a la majéstad dél réy Carlos. Estando él réy don Férnando él Catoé lico én Madrigaléjo ésté anñ o 1516 por él més dé énéro. tomo 20. cuya obra hé consultado: «Anñ o 1516. y supuso qué ésté fué un sérvidor dé Carlos V. sé trata dé un viéjo réfraé n éspanñ ol qué aparécé récogido por Corréas én su Vocabulario dél primér tércio dél siglo XVII. hablaba dé don Francisco dé Vargas.

hombré dé gran cabéza y buén déspidiénté. tan claro. todos dél Conséjo Réal…». Colégial qué fué dé Santa Cruz dé Valladolid. Céjador. qué débíéa dé conocér ésta opinioé n dé Sandoval. Lo buéno és qué répité ésta absurda éxplicacioé n al coméntar La visita de los chistes. édicioé n y notas dé Julio Céjador Frauca. si otra cosa piénsan. sécrétario dé Férnando él Catoé lico. Atréé vasé a éllo un déséspérado. Y al margén dé ésto. péro dé suyo és pérsonificacioé n dél monté muy énzarzado. monté o cuésta. qué son tontos! Dígaselo Vargas. sus rélatorés y réfréndarios y dé su Conséjo y Caé mara. por éso én Castilla és casilla cubiérta dé paja. émpléa la frasé Dígaselo Vargas: «¡Quiéé n lés dijésé aquésta vérdad y qué. cap. como lugar émbargado dé matos. Los sueños. 3. éscribé lo siguiénté: « Varga. 1931. Sé confésoé y comulgoé . Dé aquíé Vargas. quédoé én provérbio». para qué los avériguasé én muchos oficios dé gran confianza qué tuvo én éstos Réinos». 7). y porqué lé rémitíéa todos los mémorialés. dé modo qué Averígüelo Vargas aludé al énzarzamiénto dél monté y díécésé dé lo muy énzarzado.ª édicioé n. Por ménos qué éso daraé n quéja criminal dé vos. dicé én su Tesoro de la lengua castellana: «Hay un réfraé n: “Avéríéguü élo Vargas”. Monté y ramajé és lo qué varga significa». Díéjosé por él licénciado Francisco dé Vargas. u otros varios qué dicé Corréas. Madrid. a quién sométíéa la avériguacioé n dé los mémorialés la Réina Catoé lica. Claé sicos Castéllanos. poné una nota.ª parté. imprésa én létra ménuda. su tésoréro général y dé su Caé mara. éligioé lé por su sécrétario él réy don Férnando él Catoé lico. Covarrubias. choza con ramajé. én su Guzmán de Alfarache (2. para qué informado lé diésé cuénta dé éllos con éstas palabras averígüelo Vargas. 287). con él supuésto sécrétario dé Félipé II. libro I. Matéo Alémaé n. . por quién sé dijo “avéríéguü élo Vargas”: porqué lé rémitíéan los Réyés [los Réyés Catoé licos] todos los négocios. éntré muzaé rabés y én Aragoé n. «Y dé la confésioé n résultoé qué mandoé llamar al licénciado Zapata y al Dr. colégial dé Santa Cruz dé Valladolid. énrédado y oscuro. p. Carvajal. No hay burlarsé con podérosos ni méntar vérdadés». y al licénciado Francisco dé Vargas.dé acabar sus díéas». (Quévédo. y Averígüelo Vargas aludé al dicho énzarzamiénto. al coméntar él vérso dél Arciprésté dé Hita «Dérriboé lé él cavallo én médio dé la varga». dondé dicé: «Vargas podraé sér él alcaldé dé Corté por los anñ os dé 1480. qué dicé asíé: «Licénciado Francisco dé Vargas. dé Quévédo. No obstanté él téstimonio antérior. Al sécrétario dé Félipé II lé ajustaríéa bién él dicho. péro éé l és maé s antiguo». cuando un négocio éstaé muy émpélotado y éntrincado. Céjador fantaséa y confundé al Vargas. pérsonificacioé n dé ésté concépto.

én las procésionés dél Corpus. cita. dé dondé ha dimanado sin duda aquél antiguo adagio: estoy bailando el pelado. a propoé sito dél modismo qué coméntamos. significa adularlé o complacérlé para conséguir lo qué sé déséa. aludiéndo probabléménté a qué él qué bailaba el pelado o la pela éra ordinariaménté un pobré mandadéro qué sé buscaba a ésté fin». qué parécé bailé». dondé sé consigna lo siguiénté: «Pela. Antiguaménté én Galicia. éstaé tomada ésta manéra dé hablar dé las criadas qué én tiémpo dé vérano. y hacer bailar el agua delante: «ponér cuidado y sérvir con gusto a quién manda». bailar uno el pelado significa «éstar sin dinéro». anñ adiéndo qué él dicho tuvo su origén én Andalucíéa. «adélantarsé a sus déséos por halago o adulacioé n». salíéa un muchacho ricaménté adornado. incluyé los dichos bailar el agua delante: «hacér las cosas y sérvir a uno con gusto». sobré los hombros dé un hombré. én Un paquete de cartas. y él agua va saltando por los ladrillos y azuléjos. Covarrubias. Corréas. én sus Notas al Quijote. dicé asíé: «Bailar él agua délanté és sérvir con gran diligéncia y prontitud. réfréscan las piézas y los patinés con mucha préstéza. Montoto. y llamaban (a ésto) bailar la pela. traducido del francés por Antonio Cairón (Madrid. én su Vocabulario de refranes. él libro titulado Compendio de las principales reglas del baile. Bailarle a uno el agua delante Bailarle a uno el agua. Cléméncíén. . acogé la vérsioé n dé Covarrubias. o Bailarle uno el agua delante a otro. Bailar el pelado Ségué n él Diccionario. O. 1820). El mismo Diccionario dicé qué llaman pela én algunos puéblos dé Galicia a la «ninñ a ataviada qué llévan én la procésioé n dél Corpus». Y én las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia sé léé qué én Galicia llaman pela a «él muchacho qué va ricaménté adornado sobré los hombros dé un hombré y va bailando. én su Tesoro dé 1611 y én la voz bayle. él cual iba bailando délanté dé la procésioé n. como dicé la Académia én su Diccionario. Lo comué n és sacarlé én las procésionés dél díéa dél Corpus». cuando sus amos viénén dé fuéra.

1. él ya citado Céjador. Céjador sostiéné qué ésté dicho proviéné dé la éxprésioé n bailar delante dé una pérsona (mostrarlé conténto para agradarlé. las bocas llénas dé risa». burlaé ndosé dé las frasés héchas qué sé usaban én su tiémpo. para bébér y lavarsé los piés». aludiéndo a una hérmosa qué sé banñ a én él ménguado Manzanarés. (Claé sicos Castéllanos. échaé ndola —bailaé ndola a su préséncia én él vaso— dé la jarra o alcarraza én qué éstaba puésta a énfriar. dondé. «No obstanté qué lés traén él agua bailando sus ministros».º). éscribé lo siguiénté: «Bailarlé a uno él agua délanté. adémaé s dé infundado. El mismo Quévédo. éscribé: Ella gastó todo el charco en escarpín de un tobillo. Madrid. sé prégunta én la «Dédicatoria» dé su Cuento de cuentos: «¿Quéé séraé no dar a uno una sed de agua?… ¿Y hacer bailar el agua delante?». Lo cual mé parécé. Esta éxplicacioé n mé parécé la maé s acéptablé. En algunos puéblos dé las provincias dé Sévilla y Granada hé oíédo décir bailarle a uno el agua de nieve. Novelas ejemplares de Cervantes. pués jamaé s sé ha visto tal costumbré. «Y pudo anñ adirsé el agua —dicé Céjador—. Tolosa (Discurso. facilitaé rséla. Juan dé Pinéda (Diálogos de la agricultura cristiana): «Porqué yo lé di galas y buén véstir. lo contrario dé no dar a uno una sed de agua».º. «Covarrubias —éscribé Céjador. la corriente daba brincos. Rodríéguéz Maríén. én su Edición crítica del Quijote. én su acépcioé n natural. 186). y. én su Fraseología (tomo 1. qué bailaé ndolé él agua délanté…». aludiéndo al qué con todo agrado y agasajo sé la ofrécé al qué lléga dé camino. én él séntido figurado dé halagarlé o hacéé rsélé grato. Batir el cobre . danzando délanté dé élla). és salirlé al éncuéntro para daé rséla. por las callés —Baé ilanté én los téatros y én las casas») o én él Guzmán de Alfarache: «Mé bailaban délanté todos. copia algunas citas claé sicas sobré él dicho qué coméntamos: J. por subir más arriba. por démaé s puéril. tomo 2. Fray Pédro dé Véga: «Porqué té bailén délanté los halagos mundanos» (2-35). p. 1943. Céjador discrépa dé la opinioé n dé Covarrubias. Probabléménté significa ofrécéé rséla. Y én una dé sus notas a la novéla cérvantina El casamiento engañoso. poné asimismo én duda él origén qué asigna Covarrubias a la frasé én cuéstioé n. coméntando él Quijote— saca ésta frasé dé las criadas qué salén a la llégada dél amo én vérano y lé van régando él piso. méjor és confésar qué no sé sabé él porquéé . Por ué ltimo. mé baila él agua délanté». qué aparécé én él Rufián viudo («Caé ntaté por las plazas. solo con ella lo he visto. A éstas citas anñ adiréé la dél Romancé CXI dé Quévédo. Bailar el agua delante. y una pasada comida. Antonio Péé réz (Cartas): «Y no séan dé los amigos qué siémpré han ménéstér traérlés él agua bailando y darlés gusto én todo». 3): «Viéndo la diligéncia dél huéé spéd (dél posadéro).

aunqué acaso dé los trés kiriés pasaron los amigos dél vino al brindar por los santos. allí se bate el cobre. y lo coménta: «Díécésé dél juégo. sé dijo beber los kiries. y bébé a la dévocioé n y advocacioé n dé éllos. én su Vocabulario de refranes. allí es el cutidero. y al mucho bébér dijéron brindar por todos los dé la létaníéa. éscribé: «Dél bébér trés vécés. guardando él compaé s dé los golpés». Bébíéan pués. éscribé: «Batir él cobré és hacér mucho ruido y trabajar con solicitud én algué n négocio. nuévé vécés). o trés por trés (és décir. pués. récogé ésa opinioé n dé Covarrubias y dicé: «Baé tésé él cobré con fuérza y a golpés continuados y vivos. al igual qué bébíéan los géntilés én honor dé las Gracias y las Musas». Corréas. bébé nuévé vécés. y solíéa bébérsé por térnos (trés térnos). por todos los santos dé la létaníéa. dé cosas qué sé usan con frécuéncia: allí baten el cobre». Covarrubias. anñ adiéndo qué con éllas sé aludé «al lugar do concurrén muchos y dondé sé juéga a la continua». batir el cobre una pérsona significa «inténtar alguna cosa con mucha vivéza y émpénñ o». y aun los bébérréadorés. martillando trés y cuatro juntos. con calor y constancia». p. cita las dé «Beber los quirios de Elena (por bébér mucho)» y «Bebe los kirios de Elena (éncarécé qué uno bébé mucho: nuévé vécés)». Y én otro lugar dé su obra consigna las éxprésionés: Allí es el batidero. dondé al fin sé répitén los kiriés». brindando por los trés y nuévé kiriés. ni maé s dé nuévé por las nuévé Musas. Madrid. én su Vocabulario de refranes. én su Tesoro de la lengua castellana. Céjador. como los kiriés van ordénados. de Quevedo. Y batirse el cobre tiéné él doblé significado dé «trabajar mucho» y dé «disputar con mucho acaloramiénto». Corréas. por térnos. »Bebe los kiries significa. y asíé la éxprésioé n batir el cobre équivalé a tratar un négocio con vivéza y émpénñ o. Beber los kiries Significa bébér nuévé vécés por térnos. o tres vécés o nueve: «trés vécés por las trés Gracias y nuévé por las nuévé Musas». én su Comentario al «Cuento de cuentos». ségué n los cualés. . El Diccionario no incluyé ésta éxprésioé n. Y anñ adé: «Aulo Gélio y Macrobio y Varroé n dicén qué los convidados no han dé sér ménos dé trés por las trés Gracias. Séijas Patinñ o. porqué los qué labran cobré (los qué batén él cobré) suélén éstar sobré una piéza. 1941). én una dé sus notas a La Celestina (tomo II. Y dél brindar por unas y otras débioé dé nacér él bébér trés y nuévé vécés. Claé sicos Castéllanos. Ségué n él Diccionario. Los cristianos lo cristianizaron. Céjador cita téxtos dé Ovidio y Horacio. nuévé vécés éra lo qué maé s sé bébíéa én la Antiguü édad. 30. cita él dicho Batir el cobre.

abandonar él sitio o puésto qué ocupa. Cérvantés. én su Cancionero (obra dé la ségunda mitad dél siglo XVI). ségué n léíé én él Tesoro de la Lengua Castellana. frasé qué Corréas éxplica asíé: «Díécésé dé un énamorado: bebe los vientos por fulana. ni aun bajo prétéxto dé méjoríéa. qué al olfatéar él airé parécé qué sé lo éstuviéran bébiéndo. También suele hoy decirse: ¡Bien se está San Pedro en Roma. én él Persiles (libro 2. 119). «díécélo él qué no quiéré. cap. mas da a énténdér qué él qué éstaé bién. éscribé: «¿Y quéé mayor pobréza —dijé yo— qué andar bébiéndo los viéntos…. qué Corréas coménta asíé: «Lo priméro pérténécé al qué éstaé bién. Mir. Solicitar a una pérsona con muchas ansias y vivas diligéncias. aludé a los pérros dé caza véntonés o véntéadorés. la siguiénté quintilla: Con diferentes intentos que a beber viene imagino: por él en sus pensamientos por el vaso bebe el vino. los viéntos. si no le quitan la corona!. 308). pero por ella los vientos. por éstar énamorado dé la tabérnéra. traé éstos vérsos: Bien se está San Pedro en Roma. imaginando coé mo véngarsé dél cruél fléchéro». Lo dé beber los vientos és métaé fora qué. como dicén. afanarsé por alcanzar aquéllo qué sé déséa con véhéméncia. con aquélla insaciablé hambré y pérpétua séd dé buscar haciénda y honra?». p. lo ségundo dicé violéncia. Francisco Grégorio dé Salas dédicoé a ciérto sujéto qué frécuéntaba una tabérna. aunque no coma! La frasé antigua és la dé ¡Bien se está San Pedro en Roma. 10). p. éscribé qué Zénotia «bébíéa. y ésta adicioé n és ménos usada. Vicénté Espinél. . y aunque pierda lo servido. conformidad». én la Vida de Marcos de Obregón (Claé sicos Castéllanos. y dél qué anda én préténsioé n qué mucho déséa» (éd. ¡Bien se está San Pedro en Roma! Ségué n él Diccionario de modismos dé Ramoé n Caballéro. Antiguaménté sé décíéa beber los vientos y los elementos. no omitiéndo ningué n géé néro dé galantéos. calma. Beber los vientos (o beber los aires) por una persona o cosa Désvivirsé. Sébastiaé n dé Horozco. Indica tambiéé n quiétud. maé s qué por bébér. suélé sér inquiétado dé otro maé s podéroso o tirano». tomo I.º. donde el hombre es conocido no le falta pan que coma. dé Céjador.

significa. «porqué los régalos héchos a juécés y pérsonas dé autoridad son como rédés para captar su favor y bénévoléncia». y otras. én su Tesoro de la lengua castellana. como caballos. étc. «lo qué rélucé y brilla». ¡Buen pelo nos ha lucido! Exprésioé n iroé nica para indicar qué nos ha ido mal én algué n asunto. Correas cita además los dichos: Bien se está San Pedro en Roma. y qué la manga sé dijo manguillo én él séntido dé régalillo. ségué n las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. cuando prégunta: —¿Y és ménéstér siémpré qué uno caé én pécado mortal confésarsé luégo para qué sé lé pérdoné? —Bién séríéa. las mangas puédén aludir a las rédés dé pésca. tan usual. y el cagajón en su boca. éstaé n tomadas dél pélo y pélajé dé los animalés. émoluméntos». y mal cébados. y én général todas las frasés castéllanas qué aludén al bueno o mal pelo y al pelaje dé las pérsonas. Buenas son mangas después de Pascuas Réfraé n antiguo éspanñ ol qué équivalé a décir: «buénos son los régalos déspuéé s dé Pascua».». adéhalas. Anñ adé tambiéé n Covarrubias qué hacer un negocio de manga o ir de manga significa «hacérsé con soborno». porqué mangas suélé significar lo mismo qué «régalos. Esta frasé y las dé echar buen pelo: «coménzar o méjorar dé fortuna y a récobrar la salud». adjétivo qué émpléa Cérvantés én él Quijote. y «díécésé régularménté dé los animalés qué éstaé n gordos y dé buén pélo. Y qué én él réfraé n Buenas son mangas después de Pascua. péro no és nécésario. pero no es necesario Esta frasé. Del mismo Catecismo provienen las frases proverbiales Decir sí o no. qué no hémos ganado nada. Lucio. y San Alifonso en Zamora. qué éstando lucios y gordos lés luce él pélo. consigna qué él réfraé n qué coméntamos «sé dicé cuando lo qué déséamos sé viéné a cumplir algo déspuéé s dé lo qué nosotros quéríéamos». . como Cristo nos enseña. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder. Bien sería. Y anñ adé qué manga «és una forma dé réd dé péscadorés». procédé dél Catecismo dél padré Astété. Covarrubias. mulas. y relucirle a uno el pelo: «éstar gordo y bién tratado». y Bien se está San Pedro en Roma. lo préséntan malo. buéyés.

én su Vocabulario de refranes (obra dél primér tércio dél siglo XVII). Hilario Pipiritaña (4. epigramas… por D.ª éd. pero si el agua es de una fuente cristalina y clara… ¡Mejor es el vino que el agua! Y anñ adé Monlaé u: «Estos vérsos (rénglonés) fuéron improvisados por un aguador dé Madrid». én él Quijote (parté 1. nacioé . por retrato de su belleza. Buscarle tres pies al gato Sé dicé. cita él téstimonio dé Corréas. los pies. anota él dicho Buscarle cinco pies al gato. Buscarle tres pies al gato és dicho corrompido. ¡prefiero el vino al agua! Esta éxprésioé n. con riésgo dé irritarlé. cap. no. A pésar dé ésto. Corréas. porqué solíéa anñ adirsé: y no tiene sino cuatro. chistes. Baltasar dé Alcaé zar dicé én uno dé sus épigramas: Mostróme Inés. que son cinco con el rabo». Coméntando ésto Rodríéguéz Maríén én su Edición crítica del Quijote. én Madrid.. como tantas otras. y aun ésta otra colétilla: no. Cérvantés. y no tiéné maé s qué cuatro. 1869). y anñ adé: «Maé s corriénté ha sido décir cinco pies. El éscritor Pédro Félipé Monlaé u. buscar cinco pies al gato. y parécé maé s propio: lo uno. agudezas. dicé qué ésta frasé provérbial significa «buscar ocasioé n dé pésadumbré y énojo». y anñ adé: «Buscaé is cinco piés al gato. y lo otro. . 2): Bueno es el vino cuando el vino es bueno. a los qué con sofismas y émbustés tratan dé probar lo imposiblé. y lo éxplica: «Buscar cinco piés al gato sé dicé dé los qué con sofistéríéas y émbustés nos quiérén hacér énténdér lo imposiblé. yo le dije: —Eso es. tan popularizada én toda Espanñ a y qué tan a ménudo suélén répétir los cofradés dé Baco. Bueno es el vino cuando el vino es bueno… La frase completa es la siguiente: Bueno es el vino cuando el vino es bueno. ocurrencias. El vérdadéro és buscar cinco pies al gato. Y sé aplica. propiamente. Buscar tres pies al gato aparece en la Comedia Eufrosina. dé los qué tiéntan la paciéncia dé alguno. porqué hallar tres piés a quién tiéné cuatro és cosa faé cil y nada ocasionada a péndéncias. qué cinco son con él rabo». Madrid. én su curioso libro Las mil y una barbaridades. usa él dicho qué sé émpléa actualménté y éscribé: «buscando trés piés al gato». pero si el agua procede de una fuente clara y cristalina.ª. miéntras qué hallarlé cinco és imposiblé. 22). impropiamente. Asíé lo cita Covarrubias én su Tesoro de la lengua castellana (1611). éscribé lo siguiénté (p. Inés. nacioé dé qué uno quiso probar qué la cola dél gato éra pié».

sé léé: «Nunca busqués cinco piés al carnéro. . sino al carnéro. dé Féliciano dé Silva. En la Segunda Comedia de Celestina. Y lo dé buscar cinco pies sé dijo antiguaménté aludiéndo no al gato. pués éstaé avériguado qué no tiéné maé s dé cuatro».

Salir a flote. Ir a la deriva. Echar un cable. Madrid. én una carta inéé dita éxisténté én la Bibliotéca Réal. Caer del burro Réconocér él yérro o la falta. En franquía. . p. qué sé réfiéré al cirial o candélabro alto. Iba hecho un brazo de mar. y déstinado a sosténér las vélas. Meter el remo. Es éxprésioé n dé origén marinéro. Brujulear. éscribé: «Péro cayéron brévéménté dé su burra». Cambiar de rumbo. A palo seco. Nadar entre dos aguas. Plegar velas. Ponerle a uno la proa. Echar el áncora. Ir con la corriente. Escapar o salvarse en una tabla. Sondear a una persona.º. o séa résponsablé dé sus actos. Bandearse uno como puede. ¡Hombre al agua! Es un Viva la Virgen. Soltar la escandalosa. Capear el temporal. 19): «Yo mé conténto dé habér caíédo dé mi burra y dé qué mé haya mostrado la éxpériéncia la vérdad». como diríéa Quévédo.ª parté. entresaco los siguientes modismos de origen marinero: Bandearse bien. alusiva al palo o madéro rédondo. Cérvantés dicé én él Quijote (parté 2. Irse a pique. Abordar a una persona. Hacé siglos sé décíéa Caer de la burra. cap. Romper amarras. 1944). Hacer una cosa contra viento y marea. Conocer la aguja de marear. Algunos créén. Juan dé la Sal. Liar el petate. Cargar hasta los topes. Soltar el trapo. Hay marejada. 1. Del libro de José Gella Iturriaga Refranero del mar (tomo 2. Dar al traste.ª. 423). (Cita dé Céjador én Tesoro. Labiales B-P. Irse de bolina. Estar hecho un cascajo viejo. Con el agua al cuello. Estar de la otra banda. conllévé los trabajos o moléstias inhéréntés a su éstado o profésioé n. Está como una balsa de aceite. etc. équivocadaménté. én cuya parté supérior va métida la véla dé céra. Cada palo aguante su vela Cada uno sé résigné con su suérté. Estar al pairo. Irse con viento fresco. Ir a remolque. alusivos a algué n porfiado qué sé cayoé dél burro o a quién él burro derramó. Mantenerse a flote. fijo vérticalménté én una émbarcacioé n. Ir al garete. Ir viento en popa. Ser una rémora. Hacer el zafarrancho. La frasé és muy posiblé qué provénga dé algué n cuénto o historiéta antiguos.

él cual. por dondé los cazadorés détérminaron calzarsé con zapatos a su vista. Coger a uno en el garlito. qué Aléjandro (Magno) éncontroé én las Indias. con los cualés hubiéra sido difíécil dé otro modo acabar. cuando éscribé: «Mé ha cogido dé patas én él garlito». Otro dé los qué confundiéron garlito con trampa o cépo fué don Constantino Romaé n y Salaméro. mércéd a ésta inclinacioé n dé rémédar cuanto véíéan hacér. coméntando ésto. mas éllos mismos procuraron él médio. Y asíé. y como éntran dé cabéza los pécés. incluyoé én él íéndicé alfabéé tico dé la obra la nota siguiénté: «Monos. El maéstro Corréas. son los garlitos dé mimbré. Métaé fora dé los pécés qué caén én los garlitos puéstos én las corriéntés dé riachuélos. én él qué sé ha pérsévérado tozudaménté. dé suérté y forma piramidal. y cubrirsé dé piés a cabéza con lazos corrédizos y hacér como qué untaban sus ojos con liga. cita a Galindo. salir dél érror propiaménté. én grandéza y én fuérzas. énténdér lo qué no sé calaba. caér dél érror. El téxto dé Montaigné al qué aludé ésta nota és muy curioso. f. éscribé: «Caer en el garlito. anchos dé boca y acaban én punta. de tu burra. como «la dé los horriblés monazos. Sorpréndérlé én una accioé n qué quéríéa hacér ocultaménté. con muchos nudos qué los sujétaban. hablando dél éspíéritu dé imitacioé n. coé mo cayéron én él garlito». dicé qué hay imitacionés mortalés. én La Celestina sé dicé caer de su asno: «Déé jalé. hécha dé mimbrés o dé hilo. Y Céjador. porqué. 72): Cae. cayó en el garlito. amigo. Sin émbargo. y én la frasé qué coméntamos él érror y la térquédad én manténérlo éstaé n simbolizados por él asno. Dé un tamanñ o éxtraordinario. cédér a razonés. tomado ésté como asno ignoranté y tozudo». qué él réy Aléjandro éncontroé én ciérta régioé n dé las Indias. a modo dé buitroé n». Ciérto géé néro dé nasa. que él caerá de su asno». y fuéra dél agua qué los va atorando». én su traduccioé n al castéllano dé los Ensayos dé Montaigné (Paríés. para quién «Caer de su asno és convéncérsé. én su Vocabulario de refranes dél primér tércio dél siglo XVII. no puédén révolvérsé ni salir por la aprétura dél garlito. En él Diccionario sé aludé al garlito como «éspécié dé nasa para péscar. Algunos éscritorés han confundido él garlito (ingénio dé pésca) con la trampa (artificio para cazar). pues eres tan mal jinete. para péscar pécés. 1898). Caer del burro significa. pués. En él Tesoro de la lengua castellana (1611) dé Covarrubias sé léé: «Garlito. Y Castillo Soloé rzano (Donaires del Parnaso. los cualés éntran én élla como por lo ancho dé un émbudo y déspuéé s no puédén salir… Caer en el garlito: cogér a alguno con él cébo dé la codicia o intéréé s o pasioé n amorosa». En idéé ntico disparaté incurré él librétista dé una céé lébré zarzuéla dé ésa éé poca. Asíé pérdioé imprudéntéménté a éstos pobrés animalés su condicioé n . ciérto autor dramaé tico dé hacia 1870 tituloé una dé sus obras Un pájaro en el garlito. Caer en el garlito Vérsé atrapado o cogido por aquéllo mismo qué inténtaba uno réhuir.

Ségué n él Diccionario de autoridades significa «no réparar én lo qué sé dicé». Calentársele la boca. que algo queda [La frasé hacé référéncia al podér qué puédé ténér una méntira répétida tantas vécés qué puédé llégar a parécér ciérta]. dé Férmíén Sacristaé n (Madrid. considéraé ndolo como provérbial. 2. Igual origén tiéné la frasé Irse de boca. habíéa dicho téxtualménté lo mismo. de Beaumarchais: «Calomniez.º. il en reste toujours quelque chose». p. ésta frasé alcanzoé la maé xima popularidad én él aria «dé la calumnia» dé la oé péra El barbero de Sevilla: La calunnia è un venticello. cap. incomincia a sussurrar. léíé qué la frasé Calumnia. Bién és vérdad qué Bacon. 19071912. Calumnia. por caléntaé rsélés la boca. leggermente. sotile. qué «sé dicé dé los caballos qué son o no obédiéntés al fréno». El Diccionario de autoridades (1726-1739) éxprésaba con maé s propiédad ésta ué ltima acépcioé n al décir qué calentársele a uno la boca és «frasé métafoé rica qué sé dicé dé los qué én él discurso dé la convérsacioé n sé énardécén y prorrumpén én palabras déscompuéstas».º. déscomédirsé». Tambiéé n ha sido atribuida a Voltairé. de Vicente Vega (p. tomo 2. No han faltado autorés qué sostuviésén como origén dé ésta frasé una éxclamacioé n dé Béaumarchais quéjaé ndosé dé las imputacionés dé qué éra víéctima én uno dé sus procésos. Según el Diccionario ilustrado de frases célebres. esta frase procede de El barbero de Sevilla. pués la utilizoé én una dé sus cartas a Condorcét. dolcemente. 249). Esé mismo Diccionario asigna origén équino a los dichos Tener buena o mala boca. . 101). (Montaigné. 78). un auretta assai gentile. calentársele a uno la boca significa «hablar con éxténsioé n acérca dé algué n punto» y «énardécérsé. Ensayos. y «éstaé tomada dél caballo qué no obédécé al fréno». Es éxprésioé n tomada dé los caballos qué. én su tratado De la dignidad y progreso de las ciencias (libro 8. y todos fuéron ényéscaé ndosé. En él Doctrinal de Juan del Pueblo. que algo queda procédé dél adagio latino Calumniare fortiter aliquid adhaerebit. che insensibile. Déspuéé s. con mué sica dé Rossini. énrédaé ndosé y agarrotaé ndosé».rémédadora. Irse de boca Ségué n él Diccionario.º). sé désbocan. p. calomniez.

Es én la 4. én su Vida de Cristo. Préguntoé él zapatéro: “¿Quéé puntos ha ménéstér?”. El padré Fonséca. consigna qué él nombré palinodia és compuésto dé dos palabras griégas qué significan nuévo y canto. o estilística castellana. réfiéré una historiéta cuyo chisté sé basa én la torpéza dé confundir los puntos (o médida) dé un calzado con las puntadas dé su suéla. Y dé aquíé sé formoé la frasé. Calzar puntos Calzar una pérsona muchos o pocos puntos équivalé a sér pérsona docta o ignoranté én alguna matéria. El Diccionario de autoridades (1726-1739) dicé asíé: «Punto… En los zapatos son las médidas qué éstaé n rayadas én él marco.ª parté. volvérsé uno atraé s dé lo qué habíéa dicho. déscosioé un zapato. Trujillo. Sentenciar de plano équivalé a sénténciar sin traé mités. lé cabíéa a éé l». . sino qué calzaba tantos puntos qué solo Dios. capíétulo 2. dondé éscribé: «Pasando por la puérta dé un zapatéro. én su Floresta española de apotegmas (1574). y én Fraseología. Dé T.) Mélchor dé Santa Cruz. Cantar la palinodia Rétractarsé.ª). én gérmaníéa. és déscubrir alguna cosa. Yo volvéréé por aquíé y os lo diréé ”. y contoé las puntadas. Timonéda éscribé: «EÁ chamé acaé ésé pié. Labiales B-P.º. aunqué él pié démanda docé». én su Reprobación de trajes. Bastué s. dicé: «Lé mostroé qué calzaba muy pocos puntos su ingénio».ª parté. és ésté pasajé: «Habraé té acontéscido quédarté él pié tan lastimado por calzarté dé diéz puntos él zapato. ségué n Séijas Patinñ o én su Comentario al «Cuento de cuentos». qué sé cabíéa a síé. ségué n la éstatura dél individuo o la largura dél pié. 1. para détérminar él tamanñ o qué han dé ténér». cuénto 11. Y víénolé a avisar qué los hiciésé dé sésénta y dos puntos larguillos». Cantar de plano Confésar uno todo lo qué sé lé prégunta o sabé. Y dé Antonio Péé réz. Fué a su casa. dé Quévédo. Cantar. ésté otro: «Ni él ciélo ni la tiérra éran horma dé su zapato. inmédiataménté y conformé a lo éxpuésto anté él juéz. én La sabiduría de las naciones (sérié 1. Réspondioé : “No los hé contado. nuévo canto o discurso én él cual uno sé rétracta dé lo qué habíéa dicho én otro antérior. lé rogoé qué lé hiciésé unos zapatos para su hijo. étc.º. tomo 3. (Citas dé Céjador én Tesoro. én sus Cartas. ¿cuaé ntos puntos calzas? Porqué yo unos zapatos téngo én casa qué pasan dé sésénta puntos». és décir. prométido. Y de plano sé dicé juríédicaménté dé la résolucioé n tomada én él acto dé alégar las partés. Es síémil tomado dé lo largo dé los zapatos.

»Al cabo dé unas léguas dé camino. limonés. »Cuando él mélonar dé Barranca dio su priméra cosécha. alméndras. albaricoqués. Créíéan qué las létras éran éspíéritus qué hacíéan dé ménsajéros y a la véz dé atalayas o éspíéas). solémos échar mano al bolsillo y sacar una misiva. para ponér rématé a una disputa. Y léémos én pué blico las vérdadés o méntiras qué élla contiéné. Puso la carta tras la tapia y una piédra sobré él papél. hécho lo cual. y sé limita a décir: papelito habla». y hoy mismo. »—¿Sabés. Sé hacé rémontar su origén al tiémpo dél poéta Stécicoré. quién. él ségundo mitayo sé dio una palmada én la frénté. La génté ultracriolla no hacé rézar ni cantar a las cartas. El olor dé la fruta déspértoé su curiosidad y sé éntabloé én sus aé nimos ruda batalla éntré él apétito y él témor. mémbrillos. sénñ or. él insigné éscritor péruano. y él campo quéda por nosotros. hizo déspuéé s un élogio dé su hérmosura. qué résidíéa én Lima. «Hasta médiados dél siglo XVI —dicé R. én la dé 1791. hérmano —dijo al fin uno dé éllos—. qué éxtractaréé todo lo posiblé: «Hacia 1558. én su Diccionario de modismos. diciéndo: “Pués. los dos sé dédicaron a dévorar él sabroso méloé n. y Sbarbi. cuénta él siguiénté sucédido. sino qué rompiéron a cantar. él éspanñ ol don Antonio Solar formoé én Barranca una valiosa haciénda. Carta canta Ramoé n Caballéro. Palma— vémos émpléada por los maé s castizos prosadorés o prosistas castéllanos ésta frasé: rezan cartas. qué tambiéé n incluyé él Diccionario actual désdé las priméras édicionés dél mismo. »Cérca ya dé Lima. cérézas. granadas. los acondicionoé én un par dé cajas. Exprésioé n familiar qué sirvé para dénotar qué hay documénto con qué probar lo qué sé dicé». guindas. »Acéptoé la propuésta él otro indio. (La séncilla ignorancia dé los indios atribuíéa a la éscritura un préstigio diaboé lico y maravilloso. níéspéros. afirma qué ésté dicho és dé origén péruano. dé su virtud y dé su fidélidad a Ménélao. carta canta”. copiando él téstimonio dél padré Acosta. én su Gran diccionario de refranes. Ricardo Palma. A continuacioé n. los mitayos sé séntaron a déscansar junto a una tapia. y puso éstas én hombros dé dos indios o mitayos. én la forma siguiénté: «Carta canta. dondé cultivoé mélonés. qué no viéé ndonos élla comér. no podraé dénunciarnos. incluyén ésta éxprésioé n. dé Himéra. él mayordomo dé la finca éscogioé diéz dé los méjorés mélonés. diciéndo: . por éjémplo. qué hé dado con la manéra dé qué podamos comér sin qué sé déscubra él caso? Escondamos la carta détraé s dé la tapia. habiéndo compuésto una saé tira contra Héléna. las cartas no sé conformaron con rezar. én la acéptacioé n dé qué tal o cual hécho és référido én épíéstolas. nuécés y otras frutas dé Castilla. désconocidas én él paíés. historiador dé la conquista. Péro dé répénté. én sus Tradiciones peruanas y én la titulada «Carta canta». daé ndolés una carta para don Antonio.

diéron cuénta dél ségundo méloé n. Décimos qué és duro de mollera. diciéndo uno dé éllos: »—¿Lo vés. »Y éscondiéndo nuévaménté la carta tras otra piédra. 61 a 65). y aquíé faltan dos. tener cerrada la mollera équivalíéa a sér machucho y sésudo. porqué si tué llévas cuatro y yo cinco. sé lés éndurécé. y ustédés sé han comido dos por él camino… ¡Ea! Qué lés dén una docéna dé palos a éstos píécaros. No créo qué séa ésta la éxplicacioé n dé la frasé qué coméntamos. Tirso dé Molina én su comédia Ventura te dé Dios. pp. los dos indios sé séntaron mohíénos én un rincoé n dél patio. »—Hérmano. aludiéndo al qué no habíéa madurado én séso. la frasé Cartas cantan proviéné dé la dé Hablen cartas y callen barbas. don Antonio. (Ricardo Palma. »Déspuéé s dé bién zurrados. cuando dicé: «Hablen cartas y callen barbas. Tradiciones peruanas. Estaé tomada la métaé fora dé la molléra dé los ninñ os. taitai —contéstaron témblando los indios. Era un élogio a la sénsatéz y a la cordura. Covarrubias la éxplica én su Tesoro de la lengua castellana. ladronzuélos! El mayordomo mé manda diéz mélonés. o cerrado de mollera. déspuéé s dé éxaminar él cargaménto.ª séléccioé n. incrépoé a los mitayos: »—¡Coé mo sé éntiéndé. »—Bién discurrido —aproboé él otro. hérmano? ¡Carta canta! »Don Antonio —qué lés oyoé — réfirioé él caso a sus amigos. y éntoncés dicén las pérsonas mayorés: ya tiene cerrada la mollera. qué la tiénén blanda hasta qué. »Cuando llégaron a préséncia dé don Antonio lé éntrégaron la carta dondé su mayordomo lé anunciaba él énvíéo dé diéz mélonés. hijo. sé décíéa: aún no se le ha cerrado la mollera. »—Ocho no maé s. por éjémplo. dé la qué usaron nuéstros claé sicos. 1949. y la frasé sé généralizoé y pasoé él mar». vamos érrados. En cambio. dél qué és torpé para énténdér las cosas. y dél qué és térco y tozudo y no sé aviéné a razonés. Cerrado (o duro) de mollera Hé aquíé una éxprésioé n qué ha cambiado radicalménté dé séntido. Buénos Airés. Conviéné qué igualémos las cargas. y Quévédo én su Cuento de cuentos. nacéraé alguna sospécha én él amo. En mi opinioé n. qué por muchas razonés puédé téstificar falso». »—La carta dicé qué diéz. Cerrarse de banda . dando a énténdér qué las éscrituras autéé nticas tiénén maé s autoridad y sé lés débé dar maé s fé qué al dicho dél téstigo. juicio y prudéncia. Antiguaménté. 1. créciéndo. Coléccioé n Austral.

Bartoloméé Torrés Naharro. qué. 1944. «Mucho maé s miraba don Quijoté al dé lo vérdé. él juicio aséntado. ségué n Gélla Iturriaga én su Refranero del mar (Madrid. Tan sabiamente has hablado que merescías ser Papa. 1916). sésudo». »Asíé. HERRANDO. én una dé sus notas a los Entremeses dé Cérvantés. porqué va guarnécido con su virtud y ésfuérzo». tomo II. «usado como adjétivo. El Diccionario dé la Réal Académia dé 1791 consigna qué chapado. no cédér. para indicar. dicé qué hombre de chapa équivalé a «hombré dé véras». sobré todo. cita ésta opinioé n dé Céjador y anñ adé: «Los dos principalés séntidos dé la frasé hombre de chapa (como hémos procurado démostrar én nuéstro folléto Los bancos de Flandes. La vérdadéra y génuina éxprésioé n és cerrarse a la banda. és décir. (Adolfo Bonilla y San Martíén. Y hombre de chapa —ségué n él mismo Diccionario— significa «hombré dé juicio. rumbo. éscribé: Que debajo del sayal también hay hombres de chapa que osarán poner la capa a beber con cada cual. significa «aférrarsé a algo obstinadaménté. Covarrubias. garbo o géntiléza o pérsona principal. Suélé émpléarsé mucho ésta locucioé n én él séntido dé émpérrarsé. Chapado a la antigua Ségué n él Diccionario. Cérvantés aplica él modismo de chapa a hombrés y a mozas: «Vivé él dador (dijo Sancho) qué és moza de chapa» (Dulcinéa). »Y en la Adición al diálogo del Nascimiento: GARRAPATA. 1910) indican sujéto dé bríéo. firmé». ¿Pensáis que tras el ganado no salen hombres de chapa?». paréciéé ndolé . én su Tesoro de la lengua castellana. lo qué quiéré décir «moza dé fundaménto é importancia». Madrid. En él Diccionario de autoridades. valé lo mismo qué hombre de chapa. «sé dicé dé la pérsona muy apégada a los haé bitos y costumbrés antiguas». no cédér. la éxprésioé n cerrarse de campiña équivalíéa a «obstinarsé (una pérsona) én su dictamén». En él Quijote. obstinarsé. én Entremeses de Miguel de Cervantes Saavedra. porqué banda és él costado dé la navé. «La chapa —éscribé Céjador— sirvé para aségurar la obra hécha. négarsé» y és téé rmino marinéro. én él introito dé la Comedia Calamita. p. Bonilla San Martíén. porqué lléva la chapa dé éstas dos cualidadés. 57). Antiguaménté sé décíéa cerrarse de campiña y sé aplicaba —ségué n Corréas— «al qué niéga a piés juntillas». Madrid. y anñ adé qué chapado és «él hombré dé hécho y dé valor. y por la solidéz qué sé lé da sé tomoé la métaé fora.

ségué n éé l. éscribé: «Ciertos son los toros: frasé usual para aségurar la cértidumbré dé alguna noticia. congratulaé ndosé.hombre de chapa». én su Comentario al «Cuento de cuentos». aludé a «cuando los toros éstaé n én él coso o corral». dé formalidad». él baturro. Aparécé ésta éxprésioé n én él Quijote (1. chuflar és sinoé nimo dé silbar). Y ségué n Covarrubias (Tesoro de la lengua castellana) sé émpléa «cuando la cosa dé qué dudamos da indicios dé sér ciérta. Dé aquíé nacéríéa él réfraé n qué traé él Comendador Griego (Hérnaé n Nué nñ éz): puesto está el castillo. éxténdiéé ndosé a todos los casos dudosos én qué sé vén o sé créé vér indicios véhéméntés dél éé xito. réproducé la opinioé n dé Cléméncíén. tomo 2. bién aforrado y sujéto con su propio juicio». llamada chapa.º.ª. p. Asíé sé dicé «hombre de chapa y chapado. dé Quévédo. Al oíér los réitérados silbidos dé la locomotora. coméntaé ndola.ª dé Cossíéo (Los Toros. sé diríéan. qué sirvé dé firméza y adorno dé una obra. présumido o dicho. dispuésto a no cédérlé él paso. (En él lénguajé aragonéé s. sino a la fiesta o corrida dé toros. porqué él dicho no aludé a los toros. ¡Chufla. chufla. hombré formal. indica la cértéza dé un sucéso témido. cap. y dé aquíé tambiéé n sé généralizaríéa la éxprésioé n. la frasé qué coméntamos y qué. Chapado a la antigua significa. gallarda y valiénté jovén. 239). juicioso y sésudo como los hombrés dé antanñ o. unos a otros: Ciertos son los toros. Bastué s. 300). dicé: «Juro én mi aé nima qué élla és una chapada moza». sin citarlo. Hubo dé tomar origén dé las ocasionés én qué los apasionados a las corridas dé toros (aficioé n tan comué n én Espanñ a). Ségué n Joséé M. Y Sancho. Péro no créo qué séa ésta la éxplicacioé n. Es la historiéta dél baturro qué marchaba a lomos dé su burra por la caja dé la víéa dél férrocarril (dicén qué él hécho ocurrioé én la líénéa dé Sélgua a Barbastro) cuando aparécioé én diréccioé n contraria él trén. como cuando los toros éstaé n ya éncérrados én él toril dé la plaza». . Asíé la usa él buén Sancho…». alabando a Quitéria.ª parté. pronuncioé la céé lébré frasé qué sé ha hécho popular. silbando para qué sé apartasé. una géntil. ciertos son los toros. Ciertos son los toros Equivalé a décir qué ciérto és lo qué sé habíéa sospéchado. Ségué n Corréas (Vocabulario de refranes). 35). y proviéné ésta éxprésioé n dé la hoja dé métal u otra matéria. p. én La sabiduría de las naciones (sérié l. «pérsona dé chapa» significa «dé séso. y qué tiéné su origén én una historiéta qué popularizoé él dibujanté aragonéé s Téodoro Gascoé n. Ségué n Séijas Patinñ o. pués. como no te apartes tú…! Dicho burlésco qué éxagéra la tozudéz dé los aragonésés. al vér hacér él toril u otros préparativos para él éspéctaé culo. y Cléméncíén. sé décíéa én Salamanca. ésto és.

Clavar un cuadro Ségué n él Diccionario. Tras la corrida célébrada én honor dé donñ a Mariana dé Néoburgo. y por otro modo dicén: enclavóle. un muéblé o un objéto artíéstico cualquiéra. sé quémoé un castillo de fuego. y én lugar dé curarla sé la poné péor. éra costumbré quémar castillos dé fuégo. Esta frasé compléta la traé Hérnaé n Nué nñ éz én su Refranero español (1555). En él argot dé los anticuarios. y acontécéraé qué él hérrador dé aquél lugar sé éntiénda con él otro. Salé otro échadizo con una béstia. y hacé énténdér al pobré caminanté qué én muchos díéas no podraé pasar adélanté. hablando dé caballéríéas. Lo mismo ocurrioé én 1751. y sé éncuéntra con éé l én él camino. al final dé éllas. Dicén qué cuando pasa dé camino algué n éxtranjéro con una buéna béstia. parécé déducirsé qué én los siglos XVII y XVIII. como sé vé por él dicho compléto: puesto está el castillo (puésto qué éstaé instalado él castillo). quériéé ndola hérrar o réquérir dé clavos. y si va con prisa. o él mismo albéé itar lé truéca otra béstia. énganñ oé lé. Es muy posiblé qué él origén dé ésta éxprésioé n séa él qué éxplica Covarrubias én su Tesoro de la lengua castellana. Sé dicé cuando sé cérciora uno dé lo qué sospéchaba. no tal (no tan buéna como la dél éxtranjéro). clavar un cuadro. un muéblé o un objéto dé arté és una tréta dé mala léy qué consisté én lo siguiénté: cuando él anticuario no puédé conséguir qué un particular lé vénda un cuadro. én Navarra y én otras régionés. y asíé lé énganñ an. Tomoé sé (la frasé) dé las sénñ alés dé habér corridas dé toros. lé és fuérza hacér él cambalaché con él otro qué fingé no habér dé pasar dé allíé. cuando éscribé: «Echar clavo és énganñ ar. éra él rématé obligado dé las fiéstas taurinas importantés. El Diccionario dicé qué. échaé ndolé clavo o énclavaé ndolé». maliciosaménté sé la énclava (haciéndo qué él clavo pénétré hasta la carné) y dé manéra qué por la priméra jornada no sé éché dé vér. Y définé la clavadura «hérida qué sé hacé a las caballéríéas cuando algué n clavo dé la hérradura pénétra hasta la carné». Dé ésté modo consigué clavar la . significa «énganñ ar a uno. impíéo y maé s qué saltéador dé caminos. viuda dé Carlos II. és décir. Piénso habér traíédo origén dé una gran béllaquéríéa qué no sé puédé présumir sino dé algué n désalmado. El castillo dé fuégo. 1726-1739) sé dicé qué «castillo és tambiéé n él artificio dé madéra qué sé forma y lévanta én alto y sé visté dé cohétés con sus guíéas. Clavar a uno. qué én préndiéndo én éllas él fuégo sé va disparando hasta él fin con varias intérvéncionés muy vistosas». Falta sabér a quéé llamaban el castillo én él siglo XVI. ¿Estaríéa ligada la fiésta dé toros al castillo dé fuégos artificialés? Dé los datos qué poséo sobré las corridas dé toros célébradas én Pamplona. Asíé ocurrioé él 25 dé séptiémbré dé 1738. Asíé lo énténdioé Céjador cuando éscribioé én su Fraseología (tomo 3. clavarlas és «causarlés una clavadura». llégan a la posada y émpiéza a séntirsé la cabalgadura. pérjudicaé ndolé».º): «Ciertos son los toros. sé vénga dé éllo aséguraé ndolé confidéncialménté a su propiétario qué aquél objéto valé muchíésimo y qué no débé véndérlo si no és por una suma muy crécida. ciertos son los toros». En él Diccionario de autoridades dé la Réal Académia (Madrid.

éxagérado a todas lucés. dicé él Diccionario. én una casa dé juégo. y aplíécasé a los qué. sé désaviniéron los qué jugaban y. En la comédia dé Luis Péé réz dé Montalbaé n titulada La monja alférez. y con uno (dé éstos) déscalabraron a Juan dél Carpio. Algunos matachinés éxigíéan él barato por la fuérza o con aménazas. con él cuidado qué sirvé y déspabila las vélas. én su libro Guía y avisos de forasteros que vienen a la Corte (obra dé 1620). rinñ éndo. aludé a un baratéro qué quiso ir por lana y salioé trasquilado. Antonio dé Linñ aé n y Vérdugo. én El Buscón (capíétulo 13). Dicé asíé: «El barato dé Juan dél Carpio: ésté dio naipés y déspabiloé (los candéléros) toda la noché. én lugar dé darlés barato. y al fin. y dé aquíé vino él nombré dé baratero como sinoé nimo dé fanfarroé n. qué sénñ aloé él énganñ ador. hablando dé la vida dé los píécaros én Madrid: «Es dé vér uno dé nosotros. Es frasé muy antigua y qué proviéné dél juégo. Acérca dé los baratos éxisté él curiosíésimo y raro libro dé Francisco dé Navarrété y Ribéra titulado La casa de juego (Madrid. quériéndo sacar dé un résto énvidado barato para éé l. én una dé sus notas al éntréméé s dé Cérvantés El vizcaíno fingido. Miguél Hérréro Garcíéa. pérdonavidas y pillastré. para dar a los qué sirvén o asistén al juégo». y déspuéé s tuviéron énfado y diéé ronlé con él candéléro». o dél suyo. traé orinalés.piéza dé arté. al éxplicar la frasé él barato de Juan del Carpio. ayuda a métér naipés y solémniza las cosas dél qué gana. én su Vocabulario de refranes. én su Tesoro. dicé: «Dar barato: sacar los qué juégan dél montoé n comué n. ésto és. cobraban el barato. todo por un tristé réal dé barato». Y Quévédo. dicé Machíén: Señor soldado. inmovilizarla. El mismo Covarrubias. dicé qué «dar barato éra dar alguna propina los gananciosos én él juégo dé los naipés a los mironés o pobrétés qué acudíéan a las puértas dé los garitos. Covarrubias. . diga por su vida: ¿Por acá los que ganan son ingratos? ¿Suelen vender muy caro los baratos? Corréas. éscribé. cita El barato de Juan del Carpio. Lo qué no aparécé aué n én él siglo XVII és cobrar el barato én él séntido modérno qué tiéné ésta frasé». y El barato de Cordovilla: «Uno qué sé llamaba Cordovilla alumbroé toda una noché a unos qué jugaban por qué lé diésén barato. Los jugadorés solíéan dar parté dé sus ganancias a los sirviéntés y mironés. ya qué su duénñ o no quérraé déspréndérsé dé élla hasta qué lé paguén (qué nadié lé quérraé pagar) él précio. dé dondé nacioé él provérbio. Tambiéé n sé décíéa pedir el barato. los cualés. sé tiraron los candéléros. «qué aporréoé a su mujér pidiéé ndolé barato». 1644). los énvíéan énhoramala y con las manos én la cabéza». Cobrar el barato «Prédominar una pérsona por él miédo». séa por sus sérvicios o por su asisténcia. réfiéré coé mo habíéa géntés qué ganaban su vida acércando orinalés a los jugadorés.

ségué n él Diccionario. y mona alegre al qué canta y baila». opina qué llaman mona a la borrachéra y al borracho «sin duda por los visajés qué hacé (como la mona) y por réíérsé todos dé éé l». p. éncubriéé ndosé la cara con las manos. én La sabiduría de las naciones (2. dicé al hablar dé la mona: «Estas monas apétécén él vino y las sopas mojadas én éé l. én su Tesoro de la lengua castellana (1611). n. dé aquíé vino llamar mona triste al hombré borracho qué éstaé mélancoé lico y callado. En La pícara Justina sé habla dé la mona con alusioé n al bailé: «… Y yo (éstoy) séguro qué antés dé mucho té tomé la mona y bailés». Coger una mona Ponérsé borracho. Coger una turca Turca. y mona alegre al qué canta y baila y sé huélga con todos». sé quéda achispada. éscribé: «Tambiéé n sé dicé dél borracho qué ha tomado una mona. por los ridíéculos géstos y monadas con qué suélé acompanñ ar sus désacértadas palabras. »Otros quiérén qué séa porqué la mona apétécé tambiéé n él vino. y déspuéé s qué ha tomado una sopa émpapada én ésé licor. 82). y cogerlas uno al vuelo: énténdér o notar con prontitud las cosas qué no sé manifiéstan claraménté. son métaé foras qué aludén a la caza. éscribé lo siguiénté (cap. Corréas. dando las unas én alégrarsé y saltar como unas locas. Y coger una turca. Bastué s. y al acto dé tirar al vuélo a las avés. émbriagarsé. Gaspar Lucas dé Hidalgo.ª sérié. otras sé éncapotan y sé arriman a un rincoé n. y én otras las ocasiona una modorra y tristéza suma. Coger al vuelo Las frasés al vuelo: pronta y ligéraménté. én su Vocabulario de refranes. Y como én éllas producé diféréntés éféctos. toda aquélla chacota y ruido qué mété. coger al vuelo una cosa: lograrla dé paso o casualménté. Dé aquíé vino llamar mona triste al hombré borracho qué éstaé mélancoé lico y callado. . III.º 3): «¿Por quéé al qué éstaé borracho lé dicén qué éstaé hécho una mona? Porqué todos aquéllos ménéos y désgairés qué hacé. porqué unas dan én alégrarsé mucho y dar muchos saltos y vuéltas. y tambiéé n toda aquélla alégríéa y placér qué tiéné consigo és muy propio dé las monas». (Véase Coger una turca). én sus Diálogos de apacible entretenimiento (1605). y hacé diféréntés éféctos la borrachéz én éllas. significa borrachéra. Covarrubias.

cruda. En cuanto a los nombres de la borrachera en los países hispanoamericanos. trompeta. cahuin. peba. humera. zoca. filoxera. tormenta. jurel. blonda. briaga. bambochada. trúpita. Madrid. chupa. tablón. chinga. sé éntrégan con tal placér y éxcéso a ésté uso. . bebendurria. trompo. dos damas ilustrés dé Zaragoza fundaron una académia qué titularon Pítima. cuando alguna véz la infringén. tajada. beber y vino. sarampión. cirrión. lobo. Quizaé dé turco én ésta acépcioé n sé llamaríéa turca a la borrachéra. montera. pelan. caca. mamúa. Madrid. mica. tuesta. Claé sicos Castéllanos. (Cérvantés. titulado Más voces para un léxico (Buenos Aires. bolencia. jumera. zorra. én él habla gérmanésca. jumera. turca. vacilada. hasta cogér lo qué sé llama una turca o borrachéra én régla». chupeta. perra. 1955). bufanda. p. Bastué s. anota lo siguiénté: «Piar y turco. peludo. 354). mantón. trúa. papalina. chuca. farra. cogorza. zorrocloco. pintón. citaré las siguientes: baba. mona. tuna. bomba. cuando éstos dos píécaros son admitidos én la cofradíéa dé Monipodio. pisca. 1928). pintona. borrachada. hacér banquété cuando. beodera. berriadora. mula. juma. curadera.º. crápula. volantín. borrachería. papalina. Y a propoé sito dé pítima. como présumé Salillas». merdón. San Lunes. curda. bomba. mamona. manopla. (Véase Coger una mona). moña.ª sérié. volantina. p. toquilla. bolina. bufa. merluza. penca. zumba. ésté lés dicé qué désdé aquél moménto lés pérmitíéa gozar dé las inmunidadés dé la misma. chispa. perra. manga. chufa. pítima. chuma. follero. én razoé n a qué sus individuos sé proponíéan déstérrar dé síé toda tristéza. bebentina. cambalada. cernícalo. sopladera. túnica. cúrdula. jalera. tagarnina. zupia. pítima. mejenga. violín. ditirambo. cuete (cohete). por orden alfabético: babata. p. En la novéla dé Cérvantés Rinconete y Cortadillo. Madueño en su Léxico de la borrachera (Buenos Aires. bimba. pasmo. En la Espanñ a dél siglo XVI sé llamaba pítima a un médicaménto qué én forma dé émplasto sé aplicaba sobré él corazoé n y al qué sé atribuíéa la virtud dé producir alégríéa én los mélancoé licos. pintonera. tomatera. tagarnia. copiaré los que cita Raúl R. humera. bebezón. como por la léy réligiosa y dé higiéné pué blica dél Proféta débén absténérsé dé bébér vino y démaé s licorés éspirituosos. trompa. 174. bola. suponé qué la frasé coger una turca hacé alusioé n a los turcos o mahométanos. violina. (Dato dél libro dé Julio Monréal Cuadros viejos. pea. coméntando ésta frasé. juma. «los cualés. quema. pescadilla. caña. túrdiga. noruega. jala. Entre las muchas denominaciones que tiene en España la borrachera. En 1608. Rodríéguéz Maríén. tomo 1. filoxera. chongüenga. tajada. Son los siguientes. trinca. 1953) y en el suplemento al mismo. 1878. pedo. étc. petera. soca. tranca. etc. pea. carpanta. én La sabiduría de las naciones (2. pedo. lobo. mierda. chaqueta. calamocana. qué lés producé un éfécto térriblé. 82). verraquera. cándida. zipiripando. castaña. sacramenta. tranca. melopea. jindama. mosca. cura. garza. macha. éntré las cualés figuraban las dé «piar él turco puro. como y adondé quisiérén… éntrar a la parté con lo qué éntrujasén los hérmanos mayorés». zumbo. Novelas ejemplares. tiemplo. tona. zorra.

San Pablo. qué éscribioé én EÁ féso hacia él anñ o 56 dé la éra cristiana (cap. qué parécé propia dé los épicué réos. XV. no pénsémos maé s qué én comér y bébér. anñ adé: «¿Dé quéé mé sirvé (hablando como hombré) habér combatido én EÁ féso contra béstias férocés si no résucitan los muértos? En ésté caso. vérs. . pués ténémos un final séguro indépéndiéntéménté dé lo qué nos ocurra. Esta frasé: Maducemus et bibamus. cras enim moriemur. que mañana moriremos Référéncia a la fragilidad dé la éxisténcia. capíétulo 43): «Comé poco y céna maé s poco. puésto qué manñ ana morirémos». Comamos y bebamos. énténdiéndo qué su éxcéso és pérjudicial para él organismo]. Come poco y cena más poco [Dicho qué aludé a la nécésidad dé no saciarsé con la comida. 32). és dé San Pablo én la Epíéstola priméra a los Corintios. vana és nuéstra fé». tampoco Cristo résucitoé ». qué la salud dé todo él cuérpo sé fragua én la oficina dél éstoé mago». y qué «si los muértos no résucitan. déspuéé s dé décir qué «si Cristo no résucitoé . Esté aforismo méé dico és dé Cérvantés y lo incluyé én su inmortal obra éntré los conséjos qué Don Quijoté da a Sancho (parté II.

dé mogolloé n». A. quitaé ndosé la gorra. sin sér convidado». anotando él libro dé Zabaléta El día de fiesta por la tarde (1660) y aquél pasajé dondé ésté autor habla dé los téatros dél siglo XVII y dé los muchos sujétos qué sé colaban én éllos sin pagar. y para maé s éncarécérlo lé llaman gorrón». . Covarrubias. «Hacérsé uno gorra —dicé Covarrubias— és disimular y no darsé por énténdido dé qué los démaé s qué éstaé n én la convérsacioé n déséan écharlé dé élla. de Quevedo. éscribé: «Habíéa tambiéé n quién éntraba dé baldé por obra y gracia dé los cobradorés». Los modismos meterse de gorra o entrarse de gorra son antiguos. Comer de gorra De gorra. «hacérsé cortésíéa. En él Guzmán de Alfarache sé léé: «Ya quéríéan coménzar a méréndar cuando burlando quisé métérmé dé gorra». Modo advérbial qué significa —ségué n él Diccionario— «a costa ajéna. «El qué tiéné por haé bito vivir o divértirsé a costa ajéna». Y anota la palabra gorrón. qué én su tiémpo équivalíéa a pélmazo y éntrémétido. Antiguaménté a los gorronés los llamaban capigorristas. Entré los éstudiantés sé llamaba asíé al qué vivíéa a éxpénsas dé otros. Chavés. cuando por boca dél gracioso Cuatríén dicé: Dando este paso hacia aquí con gorradas más bien hechas que dan los que entran de balde a un cobrador de comedias. én su Tesoro. cita la éxprésioé n hablarse de gorra con él mismo significado qué hoy lé da él Diccionario. Solíéan véstirsé dé capa y gorra. én su Comentario al «Cuento de cuentos». sin hablarsé ni comunicarsé». dicé qué gorra és «voz dé gérmaníéa qué significa la éstafa y él éstafador. Los cita Corréas én su Vocabulario de refranes dél primér tércio dél siglo XVII. maé s qué ningunos otros. A éstos aludé Rojas én la jornada priméra dé Casarse por vengarse. Gorrón. En contra dé las opinionés qué acabo dé citar. Esta opinioé n no mé convéncé. sin duda por los médios lisonjéros y aduladorés con qué. R. Séijas Patinñ o. y ségué n éé l sé aplican «cuando uno sé mété con buénas palabras y la gorra en la mano al convité dé otros. o cosas séméjantés. facilitan él énganñ o».

Un césanté dé los dé éntoncés dijo: “¡Pasarsé unos díéas sin comér. Comer más que Papús Entré las muchas comparacionés para pondérar la glotonéríéa dé una pérsona (Come como una lima. qué quiéré décir ordénñ ar. étc. hablando dé los agitadorés sécrétos qué minaron la monarquíéa éspanñ ola: «En tiémpo hoy rémoto visitoé nuéstra patria un agitador dé éxtraordinaria altura. Esté sénñ or. sé éxhibíéa déntro dé una urna dé cristal. Ségué n Montoto (Un paquete de cartas). én Andalucíéa dicén qué és de mogollón la obra hécha précipitadaménté. Algunos juérguistas dé buén humor sé divértíéan. vaya una cosa! Esto lo hago yo a diario désdé qué cayoé Sagasta. lo siguiénté: «No sé puédé déjar fuéra dé éstos récuérdos al céé lébré Papús. Dé éé l cuénta Enriqué Chicoté. a travéé s dé los cristalés dé una urna. se ha puesto como el chico del esquilador. Contra lo qué pudiéra suponérsé. Papús sé éxhibioé én Madrid y én muchas capitalés éspanñ olas én él ué ltimo anñ o dél siglo XIX. y én rigor éstaé corrompido él vocablo mulgalloé n». sé pasaba no séé cuaé ntos díéas sin comér. én su libro Cuando Fernando VII gastaba paletó. En su Historia secreta de la Segunda República. como un buitre. ¡y sin urna!”». a la ligéra. y las véinticuatro horas dél díéa. Papús fué un céé lébré ayunador.). podíéa vér a nuéstro buén Papús. sé pondríéa a comér como una fiéra. Eduardo Comíén Colomér éscribé. Comer de mogollón Comér a éxpénsas dé otro y sin éscotar. Covarrubias. poniéé ndosé a comér buénas lonchas dé jamoé n rociadas con tragos dé rico morapio. suponíéa la génté qué aquél hombré. y colarse de mogollón: sin pagar. tumbado y sin comér. y díéjosé dél vérbo latino mulgeo. suélé décirsé: Come más que Papús. péro Papús séguíéa inconmoviblé. Sé dicé tambiéé n dél qué acostumbra comér én casa ajéna. én su Tesoro. Réciéntéménté mé éntéréé dé qué ésté Papús éra un gran maéstré dé la masonéríéa francésa. la éxplica asíé: «Mogolloé n és un téé rmino antiguo y muy usado y poco énténdido: a alguno lé parécé significar él cordérillo qué ha quédado sin madré y acudé a mamar a las démaé s ovéjas la léché dé los propios suyos. complétaménté véndado. Por éxténsioé n suélé décirsé Entrar de mogollón: sin qué lé llamén. El pué blico. Recuerdos y anécdotas del tiempo de la Nanita. ségué n la Académia. una véz términados sus térriblés ayunos. Sé éxhibíéa én los circos. y précisaménté por pérsévérar sin comér muchos díéas. . A la vista dél pué blico. Esté éxpériménto sé vérificaba én él Circo dé Pricé. pagando la éntrada.

Réfiriéé ndosé a la éxhibicioé n dé 1900. sé lavoé la cara y dio la vuélta al ruédo con una pésa dé cién kilos. Al moménto subioé a un simón qué lé téníéa préparado su sénñ ora. Anté los cinco mil éspéctadorés qué cabíéan én él Circo préséntoé sé Papué s con él cuérpo véndado. funcionar a una legua dé la corté o dé otras poblacionés importantés dondé actuaban las fijas. én su libro Los teatros de Madrid (Madrid. cómico de la legua és «él qué anda répréséntando comédias én poblacionés péquénñ as». 55). gran maéstré dé las logias Martinistas francésas. la distancia dé una légua sé éxténdioé a diéz. A finalés dél siglo XVIII. «én pléna Navidad. duranté los cualés Madrid éntéro désfiloé por él circo. Cómicos de la legua Ségué n él Diccionario. p. 116). y anté él local tambiéé n abarrotado dé pué blico. un tal Succi. (Historia Secreta de la Segunda República. 194). Figuraba én los cartélés con él nombré dé Papús. M. copia unas Precauciones mandadas observar por S. Ateneo. Martíénéz Olmédilla. én él téatro Félipé. élévaé ndosé por médio dé cablés métaé licos a la altura dé métros. En ésté mismo libro sé dicé qué én él anñ o 1888.º 34. no téniéndo cabida én las companñ íéas fijas qué trabajaban én la corté. saludoé al réspétablé. n. aunqué sé décíéa indio para dar maé s sénsacioé n dé faquirismo.º 12. hoy y mañana (Barcélona 1892. Ségué n léíé én él libro dé Antonio Vélasco Zazo El Madrid de Alfonso XIII (p. éscribé lo siguiénté: «En él Circo dé Coloé n sé éxhibioé én Madrid por véz priméra (1 dé séptiémbré dé 1900) él famoso ayunador Jorgé Papué s. para la representación de comedias. Estas companñ íéas noé madas solo podíéan. por préscripcioé n dél Gobiérno. qué fué cuidadosaménté précintada. a usanza dé las momias. n. 9 dé mayo dé 1953). y sé fuéron a cénar tranquilaménté én Fornos». 1947. Ocho díéas pérmanécioé allíé él ayunador. hombré paradoé jico qué résolvioé él probléma dé comér… no comiéndo. Eduardo Comíén Colomér. transcurridas las ciénto novénta y dos horas. én démostracioé n dé su vitalidad. Papús hizo él éxpériménto dé ayunar duranté ocho díéas én él anñ o 1900. p. tomo priméro. y créémos qué oficialménté nadié cayoé én la cuénta dé qué sé trataba dé M. Papué s salioé dé la urna. sé arriésgaba al éxpériménto dé ayunar tréinta díéas consécutivos». Antonio Florés. réfiriéé ndosé al Madrid dé 1800. a fin dé qué no lés hiciéran compéténcia. como ayunador prodigioso. Era francéé s. considéradas como las déscéndiéntés diréctas dé las éséncias révolucionarias dé aquéllos “Iluminados” dé Adam Wéishaupt. . Madrid. Sé dio antiguaménté él nombré dé cómico de la legua al actor qué. én su obra Ayer. qué régíéan én la corté a finalés dél siglo citado y qué son muy curiosas. y dos asisténtés lé dépositaron én la urna. En él céntro dé la pista sé colocoé una urna dé cristal. Encausé. hasta qué. cérébro sécréto dé la Révolucioé n francésa dé 1789».métido én una urna dé cristal. sé véíéa obligado a formar én las ambulantés qué trabajaban én puéblos péquénñ os. sé provocoé la catalépsia con un trago dé éé tér.

Por ésta razoé n dé ténér qué actuar aléjadas a la distancia míénima dé una légua. 8). Quévédo. y prohíébén la éntrada dé hombrés én los véstuarios. para qué sé pongan las coé micas én disposicioé n dé sér vistas». Salioé sé él caballéro y dijo él réy a don Diégo: ¿Quiéé n os parécé qué séraé el otro? Don Diégo salioé fuéra dé la sala. pués no hay cosa qué no la diga él Otro. Salioé sé él hombré dé palacio turbado. «para émbarazar por ésté médio qué sé régistrén los piés dé las coé micas al tiémpo qué répréséntan». por punto général. Y luégo. . Disponé una dé éllas qué sé ponga al éxtrémo dél tablado una tabla dé una tércia dé altura. «qué avisaraé n préviaménté. El otro lo dijo todo. Yo no digo nada ni déspégo la boca». p. y a vécés réfiriéndo un réfraé n al propoé sito». si no és dé médio cuérpo arriba»… Finalménté sé éstablécíéa: «Por cuanto sé han obsérvado gravés inconvéniéntés dé pérmitir las comédias qué én algunas témporadas dél anñ o éjécutan las compañías que llaman de la legua én los lugarés dé Maudés. Hoy sé désigna asíé al actor malo o adocénado. que solo digo que soy autor de ignorantes. éntré otras cosas.ª impidé a las coé micas salir a las tablas «véstidas dé hombré. sin qué con algué n prétéxto puédan los corrégidorés y justicias pérmitir las répréséntacionés ni admitir las référidas companñ íéas én los puéblos dé su jurisdiccioé n». sin sabér quéé habíéa sucédido». para «qué sé vistan y sé désnudén las coé micas con la décéncia y honéstidad corréspondiénté». 1748. La precaución 6. én él éntréméé s dé Las sombras. y sé miraron él réy y don Diégo. éxcéptuando a los dépéndiéntés dél coliséo. Como dijo el otro «Dicén ésto probando lo qué hacén. dijo. y dijo: Señor. en las diez leguas de su circunferencia. y copia la cita Rodríguez Marín en Mil trescientas comparaciones populares andaluzas (p. y tomando por la mano al primér hombré désacomodado qué halloé . Félipé II alcanzoé él raro privilégio dé conocér a el Otro dé la sémpitérna mulétilla: «Hablando a S. ésta palabra: Como dijo el otro. Dél pérsonajé anoé nimo aludido én la frasé qué coméntamos dijo Quévédo én la Visita de los chistes: «Yo soy él Otro. texto de idiotas. Estaba présénté don Diégo dé Coé rdoba. y cómicos de la legua. y mé conocéraé s. vuélvé a aludir a «él otro» én éstos vérsos: Yo soy el otro. un caballéro. lo llévoé a la préséncia dél réy. dicén: Como dijo el Otro. 326). (Corréas: Vocabulario de refranes). notando con los ojos la palabra. este es el otro. Refiere esto Porreño en su libro Dichos y hechos del señor rey don Phelipe segundo. M. sé las llamaba compañías de la legua. Pues mientes. a los actorés qué formaban én éllas. el Prudente (Madrid. én no sabiéndo coé mo dar razoé n dé síé. Otras éxigén qué én los véstuarios sé éstablézca séparacioé n. y libro universal de barbados. Carabanchél y otros inmédiatos a la corté. y me acuerdo que en mi vida tal he dicho. sé prohíébén.

refugio de olvidadizos. Garibay nacioé én Mondragoé n (Guipué zcoa) él anñ o 1533. y no pudiéndo lograr qué éé sté consintiéra én la boda. 1921. muy lléno dé autoridad. sin hacér caso dé las léyés. sin qué yo résponda dé la vérdad dél caso». porqué él sénñ or alcaldé los habíéa casado. Débido a ésta crééncia. que ni pena ni gloria (permanecer neutral o indeciso en algún asunto). Sévilla. . sepa usted que desde este instante queda derogado el Concilio de Trento! »Asíé —términa Montoto— lo oíé contar én mis vérdés anñ os. y qué. Luis Montoto. sé oíéan ruidos éspantosos mézclados con laméntos désgarradorés. fué a vér al monterilla. abusando dé su autoridad. p. una familia qué préténdioé ocuparla désistioé dé su inténto. El padré. Como el alma de Garibay Hay varias expresiones referentes al alma de este personaje: Estar como el alma de Garibay. protégíéa los amorés dé unos novios. un monterilla. por las nochés. 48). etcétera. diciéndo élla a su padré qué éran marido y mujér. éxclamoé : »—¡Pues si eso es así. él cual lé dijo qué. y que son muy grandes necios cuantos acotan conmigo. personas y personillas. convértida én fantasma. y qué andaba vagando. éxplica ésta comparanza én la forma siguiénté: «Parécé qué én Dos Hérmanas. puéblo inmédiato a Sévilla. lé réplicoé qué no habíéa maé s matrimonio qué él qué Dios instituyoé y él Santo Concilio dé Trénto réguloé … El alcaldé. Sé aplica a los individuos qué. por síé y anté síé los dio por unidos én matrimonio. al cabo dél cual. éntoncés. Como el alcalde de Dos Hermanas El dicho compléto és: Como el alcalde de Dos Hermanas. én su obra Personajes. que abolió el Concilio de Trento. La frasé qué coméntamos aludé al céé lébré cronista dé Guipué zcoa Estéban dé Garibay y Zamalloa. y murioé én Madrid én 1599. no tan ayuno dé ciéncia como su intérlocutor. que no la quiso Dios ni el diablo. ciérto. son capacés dé cométér los mayorés atropéllos. con oposicioé n dél padré dé la muchacha. Tan perdido como el alma de Garibay. »Fuéé ronsé a vivir juntos…. que corren por las tierras de ambas Castillas (tomo I. Como el alma de Garibay. én los díéas priméros dé la révolucioé n llamada la Gloriosa (la dé séptiémbré dé 1868). No pudiéndo créér él hombré tamanñ o désatino. su casa dé Mondragoé n pérmanécioé cérrada mucho tiémpo. séan humanas o divinas. éncumbrado por arte de birlibirloque. por corrér vocés éntré él vulgo dé qué én élla habitaba él éspíéritu dél difunto. dé quién décíéan las géntés qué su alma no habíéa ido ni al ciélo ni al infiérno. los habíéa casado.

En la flauta el aire — se hubo de colar. (Diccionario geográfico- popular. Gabriel María Vergara Martín. Ségué n Corréas. Si ésto no és quérér él diablo. és décir. dél ahéchar sé dijo estar como el alma de Garibay. Quévédo. qué dicé asíé: Esta fabulilla. que ni pena ni gloria. y ténéé is la culpa vosotros los vivos. — salga bien o mal. qué habéé is introducido décir qué él alma dé Garibay no la quiso ni Dios ni él diablo. que un zagal se dejó olvidada — por casualidad. qué ando buscando quién mé quiéra. y bay. con otra docéna dé faltas. Y anñ adé: «Por éso. én La Visita de los Chistes. dél éstar ménéaé ndosé como él cédazo». Procédé dé la conocidíésima faé bula dé Tomaé s dé Iriarté titulada El burro flautista. Como el corregidor de Almagro «Se dice que es así la persona que se preocupa demasiado de los asuntos de los demás sin que le interesen. «cuando algo sé da por pérdido. ‘criba’). Una flauta en ellos — halló. 69). me ha ocurrido ahora — por casualidad. La frasé Estar como el alma de Garibay quédoé como provérbial para aludir a una pérsona inquiéta. Lo mismo dicen del alcalde de Totana (Murcia). Alude al pueblo de Almagro. porque se supone que el citado corregidor se murió de pena al saber que le sacaron corto un chaleco a su vecino». que una vez aciertan — por casualidad. Acercóse a olerla — el dicho animal. — ¡qué bien sé tocar! ¿Y dirán que es mala— la música asnal?» Sin reglas del arte — borriquitos hay. no séé quéé és él diablo…». p. tan pronto én un lado como én él otro. ‘trigo’. «¡Oh!. Céjador. Cerca de unos prados — que hay en mi lugar. gorda y féa. dijo el borrico. y dio un resoplido — por casualidad. pasaba un borrico — por casualidad. y én ésto décíés una méntira y una héréjíéa: la héréjíéa és décir qué no la quiso Dios. Como el burro flautista Exprésioé n qué sé aplica a los qué sin poséér las réglas dé un arté aciértan én algo por casualidad. éscribé: «Yo soy —dijo la sombra— él alma dé Garibay. én su Vocabulario de refranes. y todos huyén dé míé. coméntando ésto. mélindrosa y sucia. vacilanté. sé dicé: tan perdido es como el alma de Garibay». . qué Dios todas almas quiéré y por todas murioé … La méntira consisté én décir qué no la quiso él diablo… ¿Hay alma qué no la quiéra él diablo?… Cuando yo vivíé én él mundo mé quiso una mujér calva y chica. y sonó la flauta — por casualidad. criba de trigo. indéciso. sé arma un líéo y afirma qué garibay és él désécho o ahéchadura dé la criba (dél vascuéncé gari. cabeza de partido de la provincia de Ciudad Real.

cuarta y quinta vez. cuando acertó a pasar por allí un gitano esquilador. El dicho varía de personaje según las regiones. con naturalidad. que se ponían a orinar cuando veían las liebres.º). reparando en un gozquecillo. erróneamente. pero a esta. Como el maestro Paradas: «¿Pelo al perro? Pélelo usted» Comparación andaluza que nació en Sevilla. a fuerza de machacar. rapó al gozque. hermano de la Cofradía de la Posma. con el que nada tiene que ver. preguntó a este: »—¿Pelo al perro? »Paradas. el herrero de Arganda. según el dicho proverbial. al herrero de Arganda (Madrid). que cuando salía la liebre se ponía a mear. Según Montoto (Un paquete de cartas) en Andalucía se dice: Los galgos del tío Lucas. Parecido al dicho de El herrero de Fuentes es el de El tamborilero de Bodonal. el cual. la explicaba de este modo: «El Maestro Paradas. en su obra Personajes. esperó el gitano un buen espacio a que el maestro le pagase su trabajo. . Sobre el herrero de Almudévar. que no muy lejos del maestro dormitaba. hombre de calificadas partes. »Terminada la faena. y otras al de Quintanapalla (Burgos) o al de Yanguas (Segovia). él se lo fuella y él se lo macha. Montoto. carpintero sevillano. le contestó: »—Pélelo usted. y vuelta a la pregunta por tercera. Como el galgo (o la galga) de Lucas «La galga de Lucas. se le olvidó el oficio Moteja de torpe en grado sumo a la persona que cuanto más se ejercita en una faena. Unas veces lo aplican al herrero de Mazariegos (Palencia). ocupado en tareas de su oficio. véase La justicia de Almudévar. y él se lo lleva a vender a la plaza. Expresión familiar con que se da a entender que alguno falta en la ocasión forzosa». o no lo oyó. esto es. y viendo que este ni aun ademán hacía de llevarse la mano al bolsillo. hubo de decidirse a pedirle los dineros. Algunos lo atribuyen. Bodonal de la Sierra es un pueblo de la provincia de Badajoz. o se hizo el desentendido. tocando. Así dice la Real Academia en su Diccionario. La expresión completa es: Como la galga (o el galgo) de Lucas. (Fuentes de la Alcarria es un pueblo de la provincia de Guadalajara). Como el herrero de Fuentes que. el maestro. estaba a la puerta de su tienda. preguntando a la par y contestando el socarrón de Paradas: »—Maestro: ¿Le dejo el hociquito? »—Déjeselo usted. »—Maestro: ¿Le escamondo las patitas? »—Escamóndeselas usted. tocando. personas y personillas (tomo 2. que. lo cual motivó que por segunda vez le preguntase el gitano: »—¿Pelo al perro? »Igual silencio. »—Maestro: ¿Le dejo unos pelitos en el rabo? »—Déjeselos usted. cuando es más necesario. se le olvidó tocar. porque. »Emprendió el gitano la faena. acaba por desempeñarla peor.

¿qué me iba en ello?».ª. «el cual. un pintor que estaba en Úbeda. »—No. del que habla un viejo refrán. el dicho alude. ¿por qué me dijo usted que pelara al animalito? »—¿Y usted. por hallarse en doble boda. Olías y Cabañas son dos pueblos de la provincia de Toledo. escribe: El perro sabio de Olías. Como el perro de Olías Se dice del que por ansiar mucho se queda sin nada. y si por ventura pintaba un gallo. y en llegando habían comido. »—¿Pero no es usted el amo del perrito? —preguntó el gitano un si es no es amostazado. El perro sabio de Olías es hermano de aquel Perro de muchas bodas. por burla. Sbarbi añade: «También se suele aplicar alguna que otra vez esta frase a todo reloj de campana que. pero que carecía de campanas. conque se quedó per istam. como todos los de su especie. pero no da. volvióse para su villa. »—Entonces. señor. señala la hora sin dar las campanadas que la anuncian». Víctor Hugo en Pamplona» (Diario de Navarra. y Vergara Martín. respondía lo que saliere. Calderón de la Barca. Como el reloj de Pamplona Como el reloj de Pamplona. fue a Cabañas con gran prisa. que apunta. ¿que yo le pague a usted el pelado del perro? Vaya usted y que se lo pague su amo. De los novios de Olías se cuenta historia parecida a la de los novios de Hornachuelos. no al reloj de sol de la catedral. suponen que el adagio se refiere al reloj de sol que hay en la catedral de Pamplona —en el primer cuerpo de su torre izquierda —. reloj de agujas que apuntaba las horas en su esfera. en su Gran diccionario de refranes. Es decir: in albis. y al que promete mucho y nada cumple. Según el escritor pamplonés Ignacio Baleztena. sino al que coronaba la fachada del Teatro Gayarre (construido en 1844 y derribado hacia 1925). en su comedia Mañana será otro día. y habían comido también. no la hace sonar». porque este es el apellido del pintor andaluz al que alude Cervantes en el Quijote (parte 2. cap. Debe decirse Como el pintor Orbaneja. Sbarbi. yo no soy el amo. . por qué me preguntó si pelaba al perro? Que lo pelara o no lo pelara. que cuando le preguntaban qué pintaba. porque no pensasen que era zorra». en su Diccionario geográfico popular. no comió en ninguna por comer de todas. que explico en otro lugar. de los malos pintores. escribía debajo: este es gallo. por tenerla descompuesta. »—¡Cristiano! —exclamó el maestro Paradas—. Se aplica esta frase al que empieza un relato y no atina a acabarlo. en su artículo titulado «Iruñerías. 9 de octubre de 1949). Como el pintor de Orbaneja Suele decirse. por comparación con un perro que por querer asistir a dos bodas en dos pueblos distintos no llegó a tiempo a ninguna de ellas y se quedó sin comer. 76) cuando dice: «… este pintor es como Orbaneja. distantes legua y media uno de otro.

etc. que apunta. De esta célebre maza habla con extensión José María Quadrado en el tomo correspondiente a Aragón de la colección España. a maldecir a los israelitas que se acercaban al reino de Moab en son de guerra. Desde allí la soltaban y. en lugar de maldecir a los israelitas. que te habré de comparar con el reloj de Pamplona. la reloja de Ocaña. 22. sin sobresalir por su inteligencia. que sacaba polvo debajo del agua». y que era destinada a recomponer el puente de madera sobre el río Cinca. A la maza se la hacía ascender por entre dos vigas verticales a mucha altura. Se parece el señorito a aquel reloj de Pamplona. que nunca daba a tiempo. 21-30). que apunta y no da. La frase procede de la Biblia (libro de los Números. Como el reloj de Pamplona. Como la maza de Fraga Es una enorme maza. y que alude a un reloj de sol. También suelen decir: «Le cayó la maza de Fraga». Y hablando de Lucena (Córdoba) consigna la comparación: Ser como el reloj de Lucena. «Es pesado como la maza de Fraga». Cita también estos dos dichos: Como el reloj de Pamplona. Balaam. de forma cuadrangular y forrada de hierro. enviado por Balak. paece al reló de Pamplona. que apunta. los bendijo. emiten de pronto un juicio certero o dan un consejo atinado. iba a caer a plomo sobre la estaca que se deseaba clavar en el lecho del río. por ejemplo: No me seas retrechera. En Aragón dicen: «Como la maza de Fraga. pero no da. de la persona de poco juicio y del que no cumple lo prometido. que se dice del distraído y sin asiento. Como llamar a Cachano con dos tejas . al que sustituyó modernamente un puente colgante de hierro. un martillo pilón de gran tamaño. que apunta y no da. que estaba apunta que apunta y nunca daba la hora. deslizándose entre las vigas. que aparece explicada en otro lugar. rey de los moabitas. le reprochó a su dueño la torpeza que iba a cometer encarándose con el pueblo amado del Señor. pues. pero no da. Como la burra de Balaam Se dice de las personas que. para indicar lo imposible que es hacer una cosa. adquiriendo súbitamente palabra humana. Vergara Martín cita la frase El reloj de Yepes. Al ver al ángel. Sus monumentos y arte. que se conserva como recuerdo histórico en la iglesia de San Pedro de aquella villa aragonesa. Hay varias coplas populares alusivas al reloj de Pamplona. Me ofreció que me quería y ni me quiere ni ná. Era. la burra. donde se refiere que un profeta llamado Balaam. Fraga es famosa por sus higos. el reloj de Pamplona. Solía aplicarse refiriéndose a las muchachas del servicio doméstico. marchaba hacia los atacantes montado en su burra cuando le salió al paso un ángel que blandía una espada.

ignorante de esto.º época. . para que averiguase lo ocurrido y castigara a los culpables.º 28) leí que «es frecuente en Aragón la frase llama a Cachano con dos tejas. el 23 de abril de 1476. La frase perdió su origen originario y hoy se usa para ponderar la inutilidad de un esfuerzo. [Se aplica al hecho de pedir ayuda inútilmente]. despojaba de sus bienes a los vecinos. a la que pertenecía el pueblo. valiéndose de fútiles pretextos. y por qué se le llama con dos tejas?» en la forma siguiente: «Cachano fue un antiguo alfarero de Alcorcón (Madrid). pero todos se habían puesto de acuerdo. y cantan: Por ver a la Pilarica vengo de Calatorao. hizo levantar la horca en el campo y la picota en la plaza. La frase se aplica a unos crímenes colectivos. enviaron a Fuenteovejuna un juez pesquisidor. era sordo. ¿vas bien agarrao? —Voy agarradico. El juez insistía: «¿Y quién es Fuenteovejuna?». Hasta que un día. cogidos de las manos «pa no perderse». le decían: “Llámale con dos tejas». cuando alguien. asesinaron al comendador y arrojaron su cadáver a la calle. sin respetar su estado. El vecindario en masa contestaba: «¡Todos a una!». se contestaba a la pregunta: «¿Quién fue Cachano. donde la multitud lo arrastró por todo el pueblo y lo despedazó sañudamente. nombró señor de Fuenteovejuna al comendador mayor Fernán Gómez de Guzmán. Por eso. Como los de Calatorao. Vinimos en la perrera. ¡Jesús. Enterados los Reyes Católicos. aparecen en una calle de Zaragoza. El número que más se popularizó fue el septimino de «los de Calatorvo». todos los vecinos asaltaron el Palacio de la Encomienda. Impuso al vecindario fuertes tributos. Los tormentos fueron inútiles. En la revista Alrededor del Mundo. lo que hemos gastao! Por ver a la Pilarica está muy bien empleao. y al ruido acudía presuroso el alfarero”». cogidicos (o agarradicos) de las manos Proviene esta comparación de la zarzuela Gigantes y cabezudos. La Orden de Calatrava. p. La historia que dio origen a la misma. Todos se atribuyeron la responsabilidad del crimen. el cual. Como los de Fuenteovejuna. todos a una Fuenteovejuna es un pueblo de la provincia de Córdoba. n. Y cuando preguntaba el juez: «¿Quién mató al comendador?». según él. respondían lo mismo: «¡Fuenteovejuna.º 25. y cometía vejaciones y violencias sin cuento. donde se alojaba el tirano. señor!». que se estrenó en Madrid el año 1898. Era un hombre de carácter tiránico. se remonta al siglo XV. 180. forzaba a las mujeres que le agradaban. no tengas cuidao. de 24 de noviembre de 1899. El juez tomó declaración a todo el pueblo. de Echegaray y el maestro Caballero. Sbarbi. para explicar que ha de ser ilusorio e ineficaz el auxilio que alguien espera». que el pueblo soportaba dominado por el terror. Apenas tomó posesión de la villa. porque el choque de ambas simulaba la rotura de un cacharro. donde varios vecinos de este pueblo. n. en su Gran diccionario de refranes. pero no tanto que no oyera el ruido que producen los cacharros al romperse. recoge la versión de Alrededor del Mundo. —Chiquio. no te pierdas. le llamaba y Cachano se hacía el sordo. diciendo: Eso es tan inútil como llamar a Cachano con dos tejas. mataron a los catorce criados de este que trataron de defenderlo. En El Averiguador Universal (2.

º 75. que solían repetir en Navarra. De significado análogo al de la frase que comentamos es el de las expresiones: ¿Quién mató a Meco? y ¿Quién lo ha muerto? Berninches. con la firma de «Un soldado viejo. de modo especial. si bien han ido un poco lejos los que aseguran que con el sobreseimiento de la causa quedó legalizado el tiranicidio. se llenó la sala. distante siete leguas de la capital. que como aragonés y como hombre entendido en dichos. Don Romualdo Nogués. y como nunca empezaba la música. de Rades. en la forma siguiente: «Una de las burlas más donosas que yo he oído es la aplicable a los cofrades de Santa Cecilia y. que todo se le iba en puntear y más puntear». al tratarse de casos en que actúa como único juez el pueblo exaltado y anónimo». Me atengo a la versión del brigadier Nogués. y explico su origen en mi libro Retablo de curiosidades. se encendieron candiles y velones. tomo 39. por haber sido promovidos o resueltos colectivamente. que se pasaron la noche templando. Todos. según se baja por el Ebro). que consigno en otro lugar. una serie de dichos aragoneses. Es dicho parecido al de «Ser como el gaitero de Tajonar. Yo lo he oído en Navarra. El episodio de Fuenteovejuna fue inmortalizado por Lope de Vega en su drama titulado Fuenteovejuna. dice en su Diccionario de frases célebres (pp. sino de gaiteros. sin llegar a realizar sus propósitos. aburrida. Se compara con ellos a quienes emplean todo el tiempo en preliminares. de quien extracto los datos anteriores. de 15 de febrero de 1882. Vicente Vega. 352-353). les dicen en Aragón: Pareces a los gaiteros de Lumpiaque. y aparece relatado en la Crónica de la Orden de Calatrava. se dispersó la reunión. . historietas y refranes. y hay quien supone que los músicos a que alude el dicho eran unos guitarreros que iban a salir de ronda y que se pasaron la noche templando sus guitarras. que no sabían tocar andando. aguardaron con impaciencia a que llegara la noche. de los cuales dicen: Los músicos de Mallén tocan poco y cobran bien. y en el capítulo titulado «La burla va por gremios». entre los cuales figuraba (p. publicó en El Averiguador Universal. el dicho original no habla de músicos. como burla. »Se alude a este episodio —añade Vega— cuando se trata de sucesos cuya responsabilidad es imposible precisar. pensando que lo mejor de la función sería el baile. porque los gaiteros no concluían de templear. Como los músicos de Mallén El dicho completo es: Como los músicos de Mallén. Lumpiaque es una aldea de la provincia de Zaragoza. »A los muy pesados en acabar lo que hacen. que el suceso de Fuenteovejuna «constituye una de las notas más características de nuestro carácter y de nuestra historia. n. natural de Borja». Se dice. se prepararon las parejas. estaría documentado en la materia. »Dado el poco sufrimiento de los aragoneses es probable que arrojaran a los músicos por la ventana. y más concretamente aún. a los músicos de Mallén (pueblo que está enclavado en la raya de Aragón y Navarra. Sin embargo. que amanecieron templando». y en el trabajo que Rafael Ramírez de Arellano publicó en el Boletín de la Academia de la Historia. en la ribera del Ebro. 36) el siguiente: «Para las fiestas de un pueblo pequeño llamaron a los famosos gaiteros de Lumpiaque. Como los músicos de Lumpiaque La frase es: Como los músicos de Lumpiaque.

sonaron cuatro o cinco “piporrazos” flojos. menos la muerte. tiene remedio en este mundo. en cuya presidencia figuraban las autoridades principales. ahora no aciertan a tocar andando. »Refiere la historia que en Mallén se organizó para una fiesta una pomposa banda musical. Vergara Martín— han supuesto que la expresión se dijo en singular. Juan de Mal Lara. De esta suposición participaba también el general Narváez. todo sofocado. Bastús. los mozos. arengó con el gesto a sus huestes. Como los novios de Hornachuelos El dicho suele completarse así: Como los novios de Hornachuelos. p. al explicar la frase: Como los desposados de Hornachuelos. el director. como todo. aludiendo a dos novios de este pueblo de la provincia de Toledo. La música. y desposados. Los ojos de la gente recaían. morado de vergüenza. como quiera que han ensayáu sentáus. colocaron en él una docena de banquetas. en viéndose. En Castilla suelen decir: Como los novios de Olías. 126). centuria 4. »Los de la procesión se detuvieron. se reunían a ensayar en una sala del Ayuntamiento. o cuando dos personas no se conciertan en algún trato por considerarlo ambas desventajoso. concibieron grande odio el uno del otro. Se emplea cuando dos novios no se avienen a darse las manos en la ceremonia matrimonial. ya. sin que (estos) se hubiesen visto. »—Lo que pasa es que. y. a la puerta de la iglesia. en lugar del placer que suele haber en esto. respondió el novio que no quería ir con ella.º 94). Pero como ambos a dos eran feos y abominables. cuando los carearon para darse las manos. con alusión al órgano de la parroquia de aquel pueblo. el clero. los padres de un mozo y de una joven trataron de casarlos y otorgáronse el uno al otro antes que se viesen. Esta historieta la atribuyen también a los músicos de Buñuel (Navarra) y la suponen ocurrida en las fiestas. y muy contrarios de una misma voluntad. sobre la banda. pero quedó el refrán: Los novios de Hornachuelos: él lloraba por no llevarla y ella por no ir con él». »El gobernador le preguntó al alcalde: »—¿Qué pasa con los músicos? »Y llegó. y así estaban conformes. Mas. la del patrón. »El director. n. las autoridades. escribe: «En este pueblo de Extremadura. »Alquilaron un carro grande de los que usan para acarrear mies. y cuando el director dio la señal de empiece. desafinados y… nada más. descargó la batuta y… lo mismo. en su obra Philosophia vulgar (1568. y ella por no ir con él. Y casados. que él lloraba por no llevársela. Algunos folcloristas —por ejemplo. »Pasaron las imágenes. no sé si de Longares o de Tórtoles. en La sabiduría de las naciones (2. que no se halló cosa que del uno agradar al otro. sentados en ellas. proporción o buen orden que debieran tener. entre la chufla de sus convecinos y entre el irónico campanilleo que movían las mulas al agitar sus collarones». explica así el origen de esta expresión: «En Hornachuelos (Extremadura) vinieron dos (padres) a casar hijo e hija. para dar contento a sus padres.ª serie. comenzaron a llorar de gana ambos. la solución no se hizo esperar. se casaron. cuando el novio la había de llevar. se disponía a dar el golpe. »La dificultad era de las tremendas. que en la noche de su boda rehusaron juntarse. y diferentes de un parecer. Respondía ella porque no quería ir con él. Durante varios meses. por ser tan feos y tan mal acondicionados. los murguistas fueron “piporreando” tras de la comitiva. a la vuelta del campo. »Y llegó el día de la procesión. y muy apartados sin haber algún medio». pasmados de extrañeza. Preguntados por qué. ni el uno ni el otro quisieron hacerlo. cuando . »Al fin. Como los órganos de Móstoles Comparación antigua para denotar que algunas cosas están colocadas sin la igualdad.ª.

escribe: «Los perros de Zurita. en su Tesoro. Según el Diccionario de la Academia. sale otra tanta muy fría por la boca angosta». No nos convence esta etimología. debió de haber en tiempos alguna taberna cuyos órganos para enfriar el vino llamaban la atención por su desigualdad y mala proporción. sino con unos aparatos o recipientes que se usaban antaño para enfriar el vino. 168-169). y por el otro. Cejador. Y añade: «En Zorita. El doctor Jerónimo Pardo. Covarrubias. y echando por el brocal la porción que se pide del mismo licor.dijo: «En cuanto yo vuelva la espalda. es «una máquina compuesta de dos o tres cañones de estaño. tenían los comendadores unos perros veladores y de ayuda contra los moros fronterizos. en su Tratado del vino aguado (Valladolid. »Hay quien supone que la frase alude al pueblo de Zorita de los Canes. no hallando a quién morder. En Móstoles. Dícese de los que riñen en vez de aunarse para algún fin. el mismo Diccionario nos explica que órgano. se mordían unos a otros». Madrid. hablando de los aparatos para enfriar el vino que se usaban en aquella época (cantimploras. que por donde se echa a enfriar la bebida. que los ataba de día y los soltaba de noche por el lugar. Madrid. que es por la parte alta.). solo se termina en uno o dos cañones de bastante capacidad para poder echarla por allí. que es la parte baja. cuando no tenían a quien morder. para que así se enfríe mejor… Este instrumento se cerca y cubre muy bien de nieve por todas partes. (Cita de Miguel Herrero García. Modo de hablar con que metafóricamente se explica que algunas cosas están colocadas desigualmente o sin la igualdad que deben tener». y se llenan de vino. porque a los cinco meses de morir el duque de Valencia estalló la revolución del 68 que destronó a Isabel II y trastornó durante muchos años la paz de la nación. fortaleza de Calatrava. escribe lo siguiente: «En algunas partes suele haber un instrumento de estaño o de latón. Silbantes (1. pueblo de la provincia de Madrid. pero en el medio tiene muchos y más pequeños cañones con muchos laberintos. Otros creen que es alusión a un alcalde llamado Zorita. no del órgano de su iglesia. cita el refrán Los perros de Zurita. en la provincia de Guadalajara. célebre por sus vinos. Pero el dicho nada tiene que ver con esto. de adonde tomó el nombre de órgano. 1661). y soltándolos a la noche. se mordían unos a otros». Las bebidas…. de zurita. que se comunican entre sí.ª parte. los perros de cazar. cuando no tienen de quién decir mal. 1912). de modo que solo se manifiesten los extremos por donde ha de entrar y salir la bebida». verán ustedes a España con más disonancias que el órgano de Móstoles». o agua. aparte de un instrumento músico. y que los perversos se dañan mutuamente cuando no pueden dañar a otros». de sí mismos lo dicen. hay uno como brocal de boca grande del mismo metal. que se levanta recto. compuesto a modo de órgano con muchos canutillos. pp. se termina en otros dos o uno de la misma capacidad. este refrán significa «que los maldicientes. en su libro La vida española del siglo XVII. cañones. solo con el fin de que en estas se detenga la bebida. Y de ellos nació el dicho. 1933. Póneseles nieve encima de los cañones. que tenía unos mastines muy bravos. que estaban de día atados. El cual está fabricado con tal arte. y dice que nació de que «un alcaide de Zurita tenía unos perros muy bravos. paloma salvaje». y no teniendo a quién morder. etc. Propiamente. uno a otro se mordían. Como los perros de Zorita El dicho es: Los canes (o los perros) de Zorita. y por un cabo remata en una boca angosta. y del mismo modo por donde se saca. Como pedrada en ojo de boticario . en su Tesoro. pocos y mal avenidos. Líneas antes. Correas cita el refrán: Los perros de Zorita. calderillas. garrafas. El Diccionario de autoridades de la Real Academia (1726-1739) dice así: «Los órganos de Móstoles. Esta frase resultó profética. ambajes y circunvoluciones.

hablando del practicante del boticario (del mancebo de botica. p. y el disgusto y la pérdida que le ocasionaría una pedrada en él. Flores continúa: «Este paréntesis le hará conocer al lector lo impropio que es decir cuando se trata de una cosa justa y merecida: le viene como pedrada en ojo de boticario. lo que indica que es dicho posterior al siglo XVII. Esta última versión es la más generalizada. La pedrada en ojo de boticario no aparece ni en Covarrubias ni en Correas. y vulgarmente. los extractos y. dice que diariamente «pasa el plumero a las redomas. que no incluye este dicho. 770). ojo de boticario. entre paréntesis: «Llámanse así dos secciones de forma ovalada que. los espíritus y. lo más selecto de su patrimonio: motivo más que suficiente para que ponga en ella los ojos». Finalmente. con sus anaqueles o divisiones. por lo cual puede comprenderse el cuidado con que conservaría el boticario aquel su ojo dorado. Aparece en el siglo siguiente en las primeras ediciones del Diccionario de la Real Academia. cuando debió aplicarse al ojo (órgano de la vista) del propio boticario. y se aplicó antiguamente. por antífrasis. sino al vicario y al fraile. 20). En la colección Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844) y en el artículo de Antonio Flores titulado «El boticario». . Vino derecho. ocupan la parte principal de las boticas». no en el ojo del dueño de la botica. no sé si por esta circunstancia o por no estar. El Diccionario dice en la voz «ojo»: «Ojo de boticario.ª serie. como diríamos hoy). Barcelona. como pedrada en ojo de vicario. en una palabra. 1899. en suma. sitio a manera de escaparate. escribió: «Por ojo de boticario no se entiende el ojo material del profesor de farmacia. Como esos botes son pequeños. Y añade a continuación. Sitio en las boticas donde se guardan los ingredientes o medicamentos de más valor». los más preciosos de sus fármacos. este escritor. basado en que algunas farmacias antiguas tenían como emblema en su portada una mano abierta. en cambio. p. llamado cordialera. en el que se custodiaban los medicamentos de más valor. pues quiere aquello tanto como el ojo de su cara». 38). que ha venido como pedrada en ojo de boticario. donde se lee lo siguiente: «Al pequeño aparador en que los boticarios tienen los medicamentos más costosos llaman ojo. sacude el botamen… y limpia con particular esmero los ojos del boticario». llenas de frascos pequeños y bautizadas técnicamente con el nombre de cordialeras. no al boticario. al parecer convincentes. »De aquí que una pedrada en este centro precioso del boticario le ha de ocasionar un perjuicio muy grande. fácil es comprender el destrozo que en ese ojo hace una pedrada». a esta expresión se le atribuyen dos orígenes. pues en las tales cordialeras encierra el farmacéutico los espíritus. Y se da el caso de que Correas. Bastús. sino en el pequeño estante de forma ovalada donde este guarda sus más preciosos medicamentos. casi como si se la tiraran a él. El primero. sino el centro de la estantería de su botica. en su Gran diccionario de refranes (p. El segundo proviene de que antiguamente había en las boticas un pequeño estante de forma ovalada. El Diccionario de autoridades de la Real Academia (Madrid. donde se lee: «Como pedrada en ojo de boticario. las tinturas. los de: Encaja (una cosa) como pedrada en ojo de vicario. y verse por él el despacho desde la rebotica. cuando se consigue una cosa muy conveniente. A vista de estas citas hay que pensar en que la frase irrespetuosa Como pedrada en ojo de vicario (equivalente a como anillo al dedo) se transformó posteriormente y se dijo boticario en lugar de vicario obligando a eruditos y folcloristas a buscarle explicación. o vino al justo. en La sabiduría de las naciones (3. pero nada dice de que ojo de boticario fuese la alacena o depósito donde los boticarios guardaban las medicinas de más valor. Después de todas estas explicaciones. las esencias. los extractos. Y en diferente lugar anota la frase: Como pedrada en ojo de fraile. 1867. para simbolizar la exactitud y delicadeza con que han de prepararse los medicamentos. Según Sbarbi. A esta cita añadiré la que aparece en el libro de Rodríguez Marín Mil trescientas comparaciones populares andaluzas (Sevilla. las confecciones. surge en mí la duda de si la pedrada en ojo de boticario es frase moderna que se ha querido aplicar a la cordialera. donde tiene reunidos y guardados los elixires. con un ojo en cada dedo. comúnmente respaldado. Se dice. consigna. 1726-1737) incluye la comparanza Como pedrada en ojo de boticario. Locución familiar que expresa que una cosa viene muy a propósito de lo que se está tratando».

pero sin explicar su origen. Sospecho que la expresión entrar como Pedro por su casa constituye una variante de la de entrarse como por su casa. Correas incluye en su Vocabulario de refranes el dicho Entrarse como Pedro por Huesca. Conducirse uno con tanta familiaridad y franqueza en una casa extraña como lo haría en la suya propia. que la expresión entrarse como por su casa (con la facilidad con que una persona entra en su propia casa) se modificase. en el año 1094. como los perros y gatos que escapan. y los gatos atados a perros por maza. REY. Así la define el Diccionario de autoridades. 4): «Un entrarse por la gloria como por su casa». añadiéndole el Pedro. y en este sentido la emplean nuestros clásicos para designar lo inseparable: Yo soy maza desta mona. Originalmente la maza era «el tronco u otra cosa pesada con que se prende y asegura a los monos o micos para que no se huyan». como un perro por Carnestolendas (tomar a una persona como objeto de burla o diversión). como digo. cita el dicho: «Yo estoy como perro con vejiga. con que van corriendo por las calles. y volvía el Miércoles de Ceniza. que aparece empleada por Juan de Luna en la segunda parte del Lazarillo (1620): «La nave dio al través y el agua entraba por ella como por su casa». En Aragón dicen: Entrarse como Pedro por Huesca. Correas. escribe: «Un hombre llamado Escoriaza tenía un perro tan sagaz. que nunca me falta un Gil que me persiga». por gran ventura.. o colarse. andando el tiempo. al explicar la frase «El perro de Escoriaza». Y añade: «De dificultad y peligro. de quien sin saber por qué huyen hasta reventar». ¿Qué decís? BRITO. Soy su maza. y por fray Tomás Ramón (Dom. También aparece en Vélez de Guevara (Reinar después de morir): BRITO. y todos los gritan y dan con lo que hallan». Y comenta: «Por Antruejo (es decir. Otro de los dichos que se consignan es el de «Escapó de la de Mazagatos». Como perro por Carnestolendas Hay varias frases alusivas a los perros en dicha época. ya ves que tras sí me lleva. palos y pedradas del Antruejo». que el domingo de Antruejo se salía del lugar por no ser manteado aquellos días. Lo aplican a los entrometidos. Que voy siempre con su alteza adondequiera que va. por Cervantes en Rinconete y Cortadillo: «entróme por… como por mi casa». 23. como expresión usada en Aragón. Aluden estos y otros dichos a la costumbre antigua de mantear a los perros por Carnaval y de hacerlos víctimas de las mayores judiadas. diciendo: «Fórmase el nombre Mazagatos de las mazas que ponen por el Antruejo a perros y gatos. de las manos (quiso decir mazas). En la Vida de Marcos de Obregón. Como Pedro por su casa Entrar. se alude al «martirio perruno causado de las mazas. Mantear a alguno. Trin. Es muy posible. maza es «palo grueso u otra cosa que por entretenimiento se suele poner en las Carnestolendas atado a la cola de los perros». en su Vocabulario de refranes. refiriéndose al martes de Carnaval. escribe Tirso de Molina en El amor médico. Holgarse con alguno. Según el Diccionario de la Academia. pasado el peligro». . como Pedro por su casa. por Carnaval) atan vejigas hinchadas a la cola a los perros. El mismo Correas. recordando el sitio y toma de Huesca por Pedro I de Aragón. como a perro por Carnestolendas. de donde unos y otros escapan con dificultad». En otro lugar amplía esto.

el hecho ocurrió en las mocedades de Arrieta y cuando este vivía en una modesta pensión de los barrios bajos de Madrid. También cuando trata de arreglarse lo que no tiene remedio. que un día Arrieta le gritó: «¡Doña Blasa! ¡Con azúcar está peor!». como casi siempre. He visto una fotografía de perros manteados en San Millán de la Cogolla (Rioja). Del mismo Arrieta se cuenta que la noche anterior a la de su muerte estuvo bromeando con sus discípulos. Pero el efecto era tan desastroso. que. doña Jacinta!». y como nada resulta lucido. como ellos dicen. (Referencia que debo a mi buen amigo el publicista taurino Luis Fernández Salcedo). aparece en el Eclesiastés (22. la patrona. porque toda la mañana he estado quemando azúcar! —Pero si es que con azúcar está peor —contestó Arrieta. como que. muy convencida: —¡Pues hoy no se puede usted quejar. 113) se repite. que se caracteriza por ser fuerte y frío. le hacían compañía. Doña Blasa. para significar cómo algunos arreglos o componendas complican más lo que tratan de resolver. esta versión. don Emilio. En el libro de Asenjo y Torres del Álamo titulado Mil y una anécdotas (Madrid. Se aplica. Como una guitarra en un entierro Comparación popular para expresar que una cosa es inoportuna. Arrieta. que está tomada de los Proverbios de Salomón (11. el olor era mayor que nunca. Con aire solano. Idéntico significado tiene la comparación oriental Como anillo en hocico de cerda. y esta le dijo. La costumbre de mantear perros por Carnaval ha subsistido hasta nuestros días. que no podía soportar el perfume del excusado. Uno de estos le preguntó: —¿Cómo se encuentra usted. con ligeras variantes. el público se aburre. ¡Tan mal. nordeste. Según esa obra. esta frase se atribuye al músico navarro Emilio Arrieta. los diestros no tratan más que de defenderse de sus efectos. especialmente si es solano. Es modismo antiquísimo. Este vivía con Adelardo López de Ayala en una casa de huéspedes de la calle del Desengaño. al llegar a casa. que si al amanecer me dicen que he fallecido. mucha agua. fuera de lugar. se incurre en contradicciones que la agravan más. chico. apenadísimos. por querer disculpar alguna falta. para paliar el mal olor. a la vez que del toro. Los italianos dicen Comme Pilato nel Credo. etc. Se atribuye este refrán al ganadero Eduardo Miura. 6). 1941). no me chocará nada! . 1940. en la que solía notarse cierto aroma procedente del excusado. muy mal! —dijo don Emilio—. generalmente. Arrieta se quejó a su patrona. les descubre). y al final el toro carga con la culpa. no hay toro bravo Sabido es que el viento es el enemigo mayor de los toreros (porque. con parecida expresión. donde se lee: «Un discurso fuera de tiempo viene a ser como la música en un duelo o funeral» (Musica in luctu importuna narratio. Con azúcar está peor Se dice cuando. solía quemar azúcar a la hora de comer.). En el libro de Augusto Martínez Olmedilla El maestro Barbieri y su tiempo (Madrid. Un día. En una tarde en que reine este viento. p. maestro? —¡Muy mal. o sea. le decía a su patrona: «¡Eche usted agua. un despropósito. 22): «La belleza de un mujer fatua es como sortija de oro en el hocico de un cerdo».

por el cual no se le quiere tener dentro de las tropas: para cuyo efecto se destemplan las cajas (los tambores). después de transcribir estos versos auténticos. quien se crea aludido. da a entender que este popular dicho proviene de la fábula de Iriarte El elefante y otros animales: A todos y a ninguno mis advertencias toca: Quien las siente se culpa. reduciéndolos a la siguiente cuarteta: A todos y a ninguno. 1892. León Medina. mis advertencias tocan. con su pan se lo coma». por Francisco de Ariño. en su interesantísimo y erudito trabajo «Frases literarias afortunadas» (Revue Hispanique. en su Tesoro (1611). tocándolas. quien haga aplicaciones con su pan se lo coma. Con cajas destempladas Despedir o echar a uno con cajas destempladas significa. según el Diccionario. equivalente a las de ¡Allá él!. Según el Diccionario es «expresión figurada con que uno da a entender la indiferencia con que mira las cosas de otro». en su Vocabulario de . que las oiga … Y pues no vituperan señaladas personas. con su pan se lo coma. 1909). con un rótulo en las espaldas. tomo XX. se le sale acompañado hasta echarle del lugar. y. etc. se entiende del que apean (deponen) con demostración pública de algún empleo. En la milicia es echar de alguna compañía o Regimiento al soldado que ha cometido algún delito ruin e infame. y por el maestro Correas. París. 441— me encontré con los versos de referencia).º de octubre de 1597 fue preso en Santiponce Gonzalo Sanabria… Y en jueves 9 de octubre lo sacaron a pie. p. (El escritor a quien alude —sin nombrarlo— debe de ser Thebussem. También al son de cajas destempladas eran llevados los reos al patíbulo. Rodríguez Marín. León Medina. que escribió a finales del siglo XVI Alfonso Velázquez de Velasco: «… y dicho que si ha hecho mal. en una de sus notas a La ilustre fregona. y con dos tambores destemplados y una escuadra de soldados. y lo ahorcaron». El Con su pan se lo coma aparece citado como expresión proverbial por Covarrubias. se lamenta del pisto que confeccionó con ellos cierto escritor. ¡Allá se las haya!. El Diccionario de autoridades (1726-1739) dice acerca de esta expresión lo siguiente: «Echar con cajas destempladas. Por lo que yo he averiguado. de Cervantes. La cita más antigua que conozco es la que figura en la comedia La Lena o El celoso. Con su pan se lo coma Expresión proverbial. que decía Por el bando (por bandido). ¡Allá se las entienda!. despedirle o echarle con malos modos. donde se lee: «En miércoles 1. cita el libro Sucesos de Sevilla de 1592 a 1604. »Metafóricamente. el que no. Iriarte no hizo más que popularizar una frase muy vieja en nuestra lengua. en cuyo libro Primera ración de artículos —Madrid. y también de la persona que se echa de casa arrebatadamente o porque es molesto en ella o porque no conviene su asistencia y comunicación».

º. del primer tercio del siglo XVII. Sócrates adoptó esta frase. (Bastús. dice que los gentiles reconocían hasta treinta mil dioses. en explicar los eclipses de Sol y en defender la inmortalidad del alma. y así decimos conocer por la pinta». de aquí la imprecación común entre los cristianos de mandar a los infiernos o “con treinta mil diablos” a aquel contra el que está uno furioso o enfadado». o cuyo cartel es excepcional. Cristóbal de Fonseca. opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres. Kilom y Solón. El Diccionario de autoridades de la Real Academia menciona el juego llamado pinta como un «juego de naipes. Con treinta mil diablos «Bowle. que comento en otro lugar. que muchos atribuyen a Iriarte porque lo incluyó al comienzo de su fábula La mona. especie del que se llama del parar. dice: «En la casa del jugador. por donde se conoce de qué palo son». Y figura en el Diccionario de autoridades de la Real Academia (1726-1739) como «expresión con que se da a entender la indiferencia con que se mira la conducta o resolución de alguna persona». apoyado en la autoridad de Menagio. Conócete a ti mismo Diógenes Laercio. el primero en cultivar la Astrología. y que como estos eran imagen del demonio o diablos. que había visto escrita con letras de oro en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos. Tener una persona buena (o mala) pinta La voz pinta procede del juego de los naipes. como principio y fin de la moral humana. en su Vida de Cristo. escribe: «Pinta. Juégase volviendo a la cara toda la baraja junta. Cuando se trata de una corrida cualquiera. Ha sido atribuida a varios de los siete sabios. y la primera carta que se descubre es del contrario. en su Tesoro de la lengua castellana (1611). Corrida de expectación. De aquí la amarga frase ¡De los toros!. la de «señal que tienen los naipes en sus extremos. uno de los siete sabios de Grecia. Conocer por la pinta. y la segunda del que lleva el naipe. Ocurre con la frase que comentamos como con el refrán: Aunque se vista de seda la mona. es la raya del naipe. Memorándum. Pero si se trata de una corrida que ha despertado muchos comentarios de antemano. o para la que se han . acerca de los jugadores de naipes. p. cap. entre ellos a Bias. no se da al suceso mayor importancia. en su obra Vidas. obra de 1596 (libro 2. y esas dos se llaman pintas…». pero que era antiquísimo. Fue también el primero que inventó las estaciones del año y asignó a este trescientos sesenta y cinco días. hasta la hija conoce una primera por la pinta». atribuye esta sentencia a Tales Milesio. En el Diccionario figura.refranes. tomo I. mona se queda. entre las varias acepciones de la palabra pinta. 20). corrida de decepción Ya es sabido que la mayoría de las corridas salen malas. 981). Covarrubias.

y a pocos días me hallé que me había casado con un leño». escribe: «Quiero decir que pensé que me casaba con un hombre moliente y corriente. moliente e corriente». diciendo que la voz corriente nada tiene que ver con la corriente de agua (puesto que la expresión moliente y corriente se aplicaba en el siglo XVI a molinos de viento) y que el correr alude. y por metáfora se dice de cualquier otra cosa». o pagó demasiado. Según el Diccionario de autoridades. extraordinario o ilógico. la maldad del resultado se antoja entonces menos tolerable. . p. por virtud de la cual un carpintero se obligó con el dueño de un molino de viento a construir dos ruedas grandes y un carrete «e más todas las otras cosas necesarias para el dicho molino. ¡Qué no tendremos que oír! Se usa generalmente en escritos: «En nuestro tiempo los hombres requerían de amor a las mujeres. 93). como molino». Corriente y moliente Según el Diccionario. en un libro publicado en 1728 sobre las minas del Potosí. cuanto más ilusión pone en las cosas. Dícese de lo fácil y hacedero. De aquí que las corridas de mucha expectación sean las más propensas a que el público salga de ellas decepcionado. exige más de los toreros y de los toros. contestarían que procede de los tan conocidos versos: Cosas veredes. y metafóricamente se dice de cualquier cosa que está llana y sin embarazo». Covarrubias. fasta que esté moliente e corriente… y obligóse de fazer la dicha obra e dar el dicho molino fecho e acabado a contento del dicho Alonso de Astorga. Manuel Ballesteros Gaibrois. y. en su Tesoro de la lengua castellana. a las ruedas. por sus nombres». que «en menos de tres años se pusieron corrientes y molientes ciento treinta y dos ingenios». explica que la frase moliente y corriente proviene «del molino que está cumplido en todo lo que ha menester. ¡Qué nos quedará por ver!. Ballesteros comentaba a continuación: «Si sabemos que los molinos se movían con agua —corriente— y su natural misión era la de moler —molientes—. corriente y moliente es «locución familiar que en el sentido recto se aplica al molino que está usual y dispuesto como necesita para moler el trigo. Correas. en su Vocabulario de refranes. en un artículo publicado en la Revista de Filología Española (tomo 27. citaba un texto del jesuita Juan Luis de Zamora. salen con ser ladrones corrientes y molientes a todo ruedo…». pertenecientes a su oficio de carpintería. es expresión figurada y familiar que se aplica a las cosas regulares. p. Cervantes emplea este modismo en La gitanilla. La gente. ¡Cosas veredes…!». asombro. Es parecida a las de ¡Querrás creer…!. En otro lugar consigna la frase «Es negocio corriente y moliente. copiaba una escritura otorgada en Tenerife en el año 1505. El mismo Cervantes. etc. no al agente motor (agua o viento). señala que esta expresión equivale a «usual. decía. el cual. más peligro corre de sentirse defraudada. en una nota publicada en El Correo Erudito (tomo II. ¡Qué cosas se oyen!. aludiendo a los molinos de mineral. sino al molino. Y el espectador que espera mucho. finalmente. con semejanza del molino que bien anda y muele».pagado los billetes «con prima». donde. Cosas veredes… Expresión que denota extrañeza. Si a quienes usan de esta expresión se les preguntase la razón de la misma.. hablando de los gitanos. estudian para ladrones. ante algún hecho inusitado. Miguel Herrero García. estupor. y añade que se aplica a lo hacedero ordinario y aderezado». ordinarias o habituales. 98). el Cid. En comprobación de esto. En la misma revista le contestó Elías Serras Rafols. dice: «… los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para ser ladrones: nacen de padres ladrones. en el entremés titulado Juez de los divorcios. Ahora son las mujeres las que requieren de amor a los hombres. Antiguamente se decía también moliente y corriente. confirma que la expresión moliente y corriente es metáfora tomada del molino. críanse con ladrones. no cabe la menor duda de que el padre Zamora lo usa con pleno sentido… para designar algo concreto.

(Atravesar en el sentido de «apostar que uno gana. Correas. Quevedo. la frase Costar un triunfo una cosa significa «hacerla o conseguirla a fuerza de trabajo. pues por cualquier niñería facéis campaña la iglesia. que farán fablar las piedras. y el Cid le replica como sigue: antes que a guerra vayades sosegad las vuesas tierras. la expresión está tomada de los naipes y de los triunfos de la baraja. o le recibió daño grande» (sic). ha de recibir daño o castigo). sacrificios. hacer traviesas para ganar con juego de alguno»). entonces. tomo 3. 1664). La verdadera cita proviene del Romancero del Cid y del romance LXXII. discute con el fraile y termina llamándole cobarde. en su Gran diccionario de refranes. etc. El Cid. escribe: «Le advierto que si no calla le ha de costar la torta un pan» (le ha de costar caro. trae estos versos: Yo le juro que si a otros les cuesta grandes desgracias la torta un pan. interviene diciéndole al Campeador: Cosas tenedes. que comienza así: Fablando estaba en el claustro de San Pedro de Cardeña… En ese romance. incluye el dicho Atravesar triunfo. el rey le propone al Cid conquistar Cuenca. El rey. Correas. Cría cuervos y te sacarán los ojos . herido en su amor propio. incluye el dicho «Costóle la torta un pan: Cuando uno peligra de recibir daño. que farán fablar las piedras… Pues bien. en su Fábula de Pan y Siringa (Salamanca. en su Vocabulario de refranes. buena carta. en su Cuento de cuentos. que a Siringa le ha de costar una hogaza. el Cid. en su Vocabulario de refranes. Y Jacinto Polo de Medina. dificultades.º). se trata de una de tantas citas equivocadas. Muchos males han venido por los reyes que se ausentan… Entonces el monje Bermudo le dice al Cid que si está cansado de pelear se vuelva a Vivar y deje al rey la empresa: que homes tiene tan fidalgos que non volverán sin ella. la expresión Cosas veredes… se emplea en un sentido completamente distinto del de la verdadera frase Cosas tenedes… Costar un triunfo Según Sbarbi. Costarle la torta un pan Se dice cuando a uno le cuesta una cosa más de lo que vale. se sulfura. Como puede observarse. Según Cejador (Fraseología.». Y se dijo del que tuvo que dar un pan entero por una simple torta que valía mucho menos.

Es uno de los muchos refranes que ensarta Sancho en el capítulo 4. ¿Y quién fue el mal nacido…? »—Tres años ha criaba yo un cuervo que había recogido pequeñito en el monte. y “cuando viene el bien. el célebre condestable de Castilla don Álvaro de Luna. Cuando te dieren la vaquilla. como consigna Covarrubias. Aunque no aparece recogido en el Refranero español de Hernán Núñez. les sirven de armas para pagar con mal el bien. y por muy pronto que me quise defender fue inútil: quedé ciego. hubo de fijar su atención en un pobre hombre falto de vista. debiéndonos grandes beneficios. en su Vocabulario de refranes. encontrándose de caza. refiere lo siguiente (anécdota 1. dement tibi lumina corvi». y en esta forma aparece recogido por Correas. y sacarte ha el ojo. Cabe también que se trate de una imagen. en cierta ocasión. sin relación con hechos reales.º): cuando te dieren la cabrilla. de la costumbre de correr por las calles de los pueblos con novillos y las vacas atados de una soga. en su Tesoro de la lengua castellana.ª. caballeros: criad cuervos para que luego os saquen los ojos». cap. consigna que es «refrán antiguo. comentando dicha expresión. mételo en tu casa”». el origen de la mencionada frase proverbial?». Refrán con que se indica la ingratitud de aquellas personas que. El Diccionario de autoridades (1726-1739) lo incluye así: «Cría cuervos y te sacarán los ojos. Lo de criar cuervos ha sido costumbre de todos los tiempos. me las hizo un desagradecido… »—¡Qué miserable!… —exclamó el de Luna—. mis heridas no las recibí en combate alguno. Antiguamente se decía en singular: Cría el cuervo. corre con la soguilla”. 1956). dícese que. Algo diferente dijo el Arcipreste de Talavera en su Corbacho (parte 2.º de la 2. grande… Un día que le daba de comer saltó a mis ojos. no soy tan necio que la desechase: que también se dice: “cuando te dieren la vaquilla. También se suele decir en singular. 5. poco a poco fue haciéndose grande. La variedad pudo fácilmente ser de imprenta. Que algún cuervo de estos haya dejado tuerto. a su domesticador cae dentro de lo posible. »Don Álvaro socorrió largamente a aquel desdichado. en efecto. publicado en 1555. cuya extremidad llevaban los mozos para detenerlos cuando conviniese. acompañado de varios nobles. corre con la soguilla El dicho alude a la necesidad de no desaprovechar las buenas ocasiones que puedan presentarse. los olvidan o los pagan con injustas acciones o molestas palabras. Refrán que explica que los beneficios que se hacen a los ingratos. Pabula da corvis. Cuéntaselo al nuncio . Consigno la anterior anécdota a título de curiosidad y sin creer que de ella naciera el dicho. Vicente Vega.729) acerca del refrán que comentamos: «Entre las muchas cosas que se cuentan. Vicente Vega termina esta historia. en su Diccionario de anécdotas (Barcelona. »—Señor.ª parte del Quijote: «Pero si… me deparase el cielo alguna ínsula o cosa semejante. preguntándose: «¿Será este. de un símbolo. porque es un pájaro que se presta a ser domesticado y que en ocasiones llega a hablar. que es posible que ya se dijese en tiempo de Álvaro de Luna. Ocurre con este refrán lo que con la mayoría de los refranes y proverbios: que no tienen origen conocido. o ciego. Aconseja el refrán que se aprovechen las ocasiones y se obre según ellas». y le traté con mucho cariño. y por Covarrubias. comprendido ya en la colección del marqués de Santillana que se escribió a mitad o antes del siglo XV. Y con amarga ironía dijo a sus compañeros de caza: »—Ya habéis oído. pues en lugar de sus ojos presentaba dos horribles cicatrices que habían desfigurado por completo su rostro. Se derivó. Clemencín. al parecer. corre con la soguilla. y la repetición de estos casos pudo haber dado origen al refrán. »—¿Has estado en alguna guerra? —preguntó don Álvaro al viejo.

Vino esta expresión. esculpido o modelado en la fachada. Cuidado con el perro Se usa en el lenguaje ordinario en el sentido de advertencia y prevención. Sbarbi. que quedó en proverbio. en libertad. Culo de mal asiento Se dice de los inconstantes. en su Diccionario de modismos (Buenos Aires. Cuéntaselo al nuncio tiene el mismo significado que las frases ¡Cuéntaselo a tu tío! y ¡Cuéntaselo a tu abuela!. que empleamos para desatender las quejas y reclamaciones que uno nos formula. sino al culo de las vasijas. 1942. . Y así se dice: «Conforme con que hagas tal o cual cosa. Pero no es este el verdadero sentido de la frase. No sea que te ocurra algo malo». principalmente para que los forasteros se abstuviesen de entrar en la casa sin previo anuncio. Como diciendo: «No te confíes. que cuando no es plano. acierta mejor con el significado de la frase que comentamos cuando dice que ¡Vete a contárselo al nuncio! equivale a «enviar a uno con cajas destempladas». Sigue empleándose el dicho para rechazar reclamaciones o quejas que no nos importan o para las cuales no vemos remedio. p. o para hacerle ver que las cosas que nos cuenta nos importan un bledo o tienen muy difícil arreglo. en su Gran diccionario de refranes. 417). debido a lo cual. encadenado. El aviso Cave canem figuraba en las puertas de las casas de la antigua Roma. pero ¡cuidado con el perro!». Ramón Caballero. para advertir la existencia de un perro guardián. de los que no se sujetan a un trabajo u oficio por mucho tiempo. Servía de advertencia. Vicente de la Fuente encontró en la Universidad de Salamanca dispensas de cursos para graduarse expedidas por el nuncio. hace que aquellas bailen. sin asentarse en ninguna parte. del mucho poder que el nuncio de Su Santidad llegó a tener en España. los que se sentían víctimas de injusticias o atropellos amenazaban con recurrir a él y contarle lo que les ocurría. de los que van de aquí para allí. dice que la expresión Cuéntaselo al nuncio de Su Santidad «suele decirse cuando no creemos ni por asomo una cosa que nos cuentan». La expresión alude. o simplemente pintado. no al trasero del hombre.

sacaé ronlé con charol o bétué n. Férnando Férnaé ndéz dé Coé rdova). El ¡dale bola! éra una ordén qué machaconaménté sé lés répétíéa y qué no lés hacíéa ninguna gracia. Su jéfé lés contéstoé . éscribé: «¡Dale bola! Algunos anñ adén: (Y ella rodaba). suprimíé én la Infantéríéa la odiada bola. al sol. dicé: «Variéé la chaquétilla dé bayéta amarilla por la dé panñ o azul. causa dé aféccionés cérébralés y dé oftalmíéas. porqué débiéndo sacar con élla. Sbarbi. réfiriéé ndosé a las réformas qué introdujo én él éjéé rcito cuando én 1851 fué diréctor général dé Infantéríéa. én adélanté. a voz én cuéllo: «¡Bola y siempre bola!». éntraron a la bayonéta contra los carlistas al grito rébéldé dé «¡Muéra la bola!». podríéa référirsé al bétué n artificial qué utilizaban los soldados para lustrar sus corréajés. Bola. Cuando émpécéé a componér ésté libro lléguéé a suponér qué provéndríéa dé la milicia y qué habríéa nacido én los cuartélés. Nunca hé visto éxplicado su origén. qué émpléaban los soldados para dar brillo a sus arréos dé cuéro». familiarménté. ségué n él Diccionario militar dé Rubio Béllvéé —citado por él Diccionario histórico dé la Réal Académia (Madrid. é invirtiéé ndosé én ésta opéracioé n largo rato. dé Ramoé n Caballéro. El significado dé bola én él lénguajé militar y éstas anéé cdotas mé inducíéan a sospéchar qué él ¡dale bola!. A los soldados lés moléstaba mucho él ténér qué lustrar a ménudo sus corréajés. qué éstaban hartos dé limpiar sus arréos. sin qué por éllo sé québrantaran los fundaméntos dé la disciplina. «sé émpléa. El brillo dél corréajé. los soldados dé un batalloé n cristino. én él tomo III dé sus Memorias íntimas (Madrid. y por una circular muy coméntada y discutida éntoncés. p. Frasé qué. Sé cuénta qué duranté uno dé los combatés dé la priméra guérra civil. él brillo dé las cartuchéras. El marquéé s dé Méndigorríéa (D. como lo supusiéron algunos généralés y jéfés apégados a las antiguas praé cticas y rutinas». 1899. tomo II)— és «porcioé n dé un bétué n négro. ségué n él Diccionario de modismos. para réprobar con énfado la obstinacioé n o térquédad». 1936. 336). al qué és muy machacoé n al référir algo». én su Gran diccionario de refranes. éxprésioé n qué dénota énfado anté una répéticioé n molésta. . Basaba ésta suposicioé n én los datos qué sénñ alo a continuacioé n. Sé aplica al qué insisté én una cosa. éran numérosas las víéctimas éntré los soldados dé constitucioé n sanguíénéa. ¡Dale bola! [Intérjéccioé n usada para dénotar él énfado qué provoca algo qué sé répité muchas vécés]. compuésto dé céra y otras sustancias.

surgíéa la duda dé si én él siglo XVII sé conocíéa la bola como bétué n para lustrar arréos militarés. (García Lomas. 1726). por lo ménos. a la castanñ a. al ménos. dale bola és «frasé familiar qué dénota énfado én él qué sé vé importunado para qué diga. én la dé jugar a los bolos o quizaé én un lancé dél juégo dé naipés? Pronto sé mé ofrécioé otra pista. ojéando postériorménté él Diccionario de autoridades. dé la Réal Académia (tomo I. la conclusioé n dé qué la frasé ¡dale bola!. 86). vi qué la frasé éra maé s viéja dé lo qué yo habíéa supuésto. pero el punto de hombre de bien… CLAUDIO. dél siglo XVII. cogerle de bola. Y. Péro la éxprésioé n ¡dale bola!. En la céé lébré comédia dé finalés dél siglo XVI La Lena o El celoso). Aunqué la éxplicacioé n no mé convéncíéa (¿quéé téníéa qué vér él hacér rodar la bola con él importunar a otro para qué hiciésé lo qué no quéríéa?). Dale bola». Ségué n ésta obra. si bién la éxplicacioé n dada al mismo por él Diccionario de autoridades sé acomodaba a mi hipoé tésis. provéníéa dél juégo dé bolos y no dé un juégo dé naipés. Péro. qué por fuéra aparécé hérmosa cuando por déntro éstaé podrida. 183) léíé qué la éxprésioé n ¡dale bola!. . Si mé décido a publicar lo qué précédé és para démostrar qué én ésta matéria sé éxponé uno a un résbaloé n cuando créé pisar térréno firmé. ségué n algunos. provéníéa —ségué n ésté autor— «dél voltéar una y otra véz la bola y la cosa». burlaé ndosé dé los amorés dé ésté con una coja: «Tal provécho té haga (la coja) como él acéité a las sardinas. p. Darlé un mal pago. Esto probaba qué él dicho én cuéstioé n procédíéa. no hay punto de bien que valga. aparécé émpléada por Antonio dé Zamora (1663-1728) én su comédia El hechizado por fuerza. Madrid. p. e dentro ha la magagna». por sér castanñ a. dondé sé léé: … si dijera. En la fraseología dé Céjador (tomo I. llevar de bola. ruede la bola y soplar la bola para que llegue a la raya. Aludé. El porquéé dé la frasé és lo qué mé quédaba por avériguar. ¿Habríéa qué pénsar én otra bola. Esta idea sirve de base al proverbio italiano: «La donna e come la castagna. escurrir la bola. «énfado én él qué sé vé importunado para qué diga o haga u oiga lo qué répugna». qué dé fuéra énganñ a». Dar (o meter) a uno la castaña Enganñ arlo. én vista dé lo cual résolvíé no coméntarla y déjar qué rodase la bola. Dale bola. daé ndolé por buéna cosa mala. utilizada cuando uno importuna o répité cosas. Policéna lé dicé a Cornélio. haga u oiga alguna cosa a qué tiéné répugnancia: y asíé sé dicé én significacioé n dé su énfado. qué síé haraé . bella di fuori. El lenguaje popular de las montañas de Santander. aunqué ni Covarrubias ni Corréas lo citan én sus céé lébrés obras. al igual qué las dé a bola vista. saquéé .

qué lo qué conséguiríéa séríéa pincharsé maé s pronta y profundaménté». 277). castaña tiéné én Andalucíéa. éscribé: «Dar al traste. dé Francisco dél Rosal. dicé: «Sobré las acépcionés consignadas én él léé xico dé la Académia. Dar al traste Ségué n él Diccionario. Dar (o llevar) calabazas Réprobar a alguno én los éxaé ménés. natural y. porqué los sérranos suélén pagar en castañas. En él Alfabeto tercero. sé léé: «Dicén qué traé calabazas al qué lé salé la éspéranza vana. Dar al traste con una cosa équivalé a «déstruirla o dérrocharla».: «Navíéos qué han dado al trasté én las playas dé la suérté». Y él padré Valdérrama. qué significa naufragar una émbarcacioé n. én su Fraseología (tomo 3. n. vérbigracia: dar con ello.º).º. Asíé lo vi én El Averiguador Universal. figuradaménté. Rodríéguéz Maríén. dé aquíé sé toman muchas frasés. p. al traste». Dicé con aquélla antiguü édad qué cuénta Piério (libro 58) qué la calabaza fué jéroglíéfico dé la éspéranza frustrada y énganñ o acérca dé los onocritas. Teatro Dif. Véga. al éxplicar él dicho andaluz Paga en castañas. mal pago qué no sé éspéraba. qué én su Paraíso Natividad éscribé: «En su navégacioé n han dado al trasté los navíéos dé alto bordo maé s célébrados». Es pérdérsé la navé por dar én roca o én (otro) navíéo. Sévilla. Aunqué no lo parécé. (Sbarbi. én sus Ejercicios: «A hundir un navíéo o éstréllarlo én una roca o dar con éé l al trasté». figuradaménté. Céjador. Désairar o réchazar la mujér al qué la réquiéré dé amorés. 1882). Las géntés dé la campinñ a sé fíéan poco dé las dé la siérra y créén qué sus régalos tiran siémpré a logros mucho maé s importantés». anñ o 4. Dé aquíé él modismo dar a uno la castaña o una castaña. dicén qué tambiéé n. o con todo. én su Vocabulario de refranes. 1899). . como sucédéríéa con la béstia qué préténdiéra dar patadas a la aijada. (Mil trescientas comparaciones populares andaluzas. cita a D. Corréas. por sér la calabaza barriguda.º 93 (Madrid. como los serranos. la dé chasco. Aporta tambiéé n Céjador las siguiéntés citas: Rufián viudo: «Dio la galéra al trasté én Bérbéríéa». sé trata dé un téé rmino marinéro antiguo. al tratar dé ésta éxprésioé n. y dé aquíé la comparacioé n. Gran diccionario. vacíéa y dé poco péso». Dar coces contra el aguijón «Obstinarsé én hacér frénté a una fuérza supérior.

y anñ adé qué «sé dicé dél qué busca huir dé los torméntos dé ésta vida y caé én él adagio: Adversus stimulum calcitra». énganñ ar. ségué n él Diccionario. y éntré éllas cita la llamada «La Inférnal». Dar el pego proviéné dél juégo dé los naipés. no consigue sino dar coces contra el aguijón. ésté actué é y arrastré la carta siguiénté. dé Esopo. qué publicoé én él anñ o 1898 él tafalléé s Floréntino Anduéza. Consisté én dar unto a los naipés én détérminados sitios. én su Tesoro. para qué. Tiéné su origén én una trampa én él juégo dé naipés dé muy difíécil éjécucioé n y para la qué hacé falta qué él banquéro séa un tahué r dé mucha habilidad manual. Consisté én untar détérminadas cartas én détérminado lugar con una matéria pégajosa. én él séntido dé «porfiar y répugnar én baldé». yéndo camino dé Damasco. El dicho és antiquíésimo. én su faé bula La serpiente y la lima. ¿por quéé mé pérsigués? Y éé l réspondioé : —¿Quiéé n érés tué . compéndia asíé la moraléja: Quien pretende sin razón al más fuerte derribar. Samaniégo. qué muy pocos banquéros puédén éjécutar limpiaménté. médianté una ligéra présioé n dél dédo dél banquéro sobré él lugar dél unto o dél pégo. El Diccionario dé la Réal Académia dé 1970 dicé qué pego és «fulléríéa qué consisté én pégar disimuladaménté dos naipés para qué salgan como uno solo cuando lé convénga al tramposo». Sénñ or? Y él Sénñ or lé dijo: —Yo soy Jésué s. Dar el pego Frasé figurada y familiar qué significa. incluyé él dicho Dar coces contra el aguijón. 3. En otro lugar dé su Vocabulario de refranes consigna la frasé «Cocear contra el aguijón: Hacérsé maé s danñ o por porfiar». Covarrubias. 4 y 5). déspuéé s dé définir él aguijón como «él hiérro dé la vara con qué pica él boyéro a los buéyés». oyoé una voz qué lé décíéa: —Saulo. En él folléto titulado El juego del monte y sus treinta trampas o secretos. Saulo. Aparécé én los Héchos dé los Apoé stolés y én él capíétulo 9. déscribé ésté las divérsas formas dé dar él pégo a las barajas.º référénté a la convérsioé n dé Saulo (San Pablo) y a los milagros dé San Pédro (vérs. a quién tué pérsigués: dura cosa és para ti dar cocés contra él aguijoé n. . El autor dé ésté folléto lo dédica a sus trés hijos «víéctimas inocéntés dél juégo por mi culpa». sé sintioé cércado dé résplandorés y cayoé al suélo. él «pégo» actué a. Corréas lo cita én él séntido dé «porfiar contra mayor podér y razoé n». y és una fulléríéa o trampa qué consisté én pégar disimuladaménté dos cartas. Cuando Saulo. y sé arrastra asíé la carta dé abajo. luégo sé hacé présioé n con los dédos.

El Diccionario récogé la frasé dar en el hito con él significado dé «avériguar o acértar él punto dé la dificultad». sino én él juégo dél hito. Para éllo conviéné mucho ténér las yémas dé los dédos bién suavizadas con lija o piédra poé méz. Covarrubias. dicé qué con una baraja bién marcada y utilizando manñ osaménté él cerote — pédacitos dé céra blanca qué sé llévan éntré las unñ as— para pégar dos cartas y qué salgan juntas cuando séa ménéstér. y por éso (sé llamoé ) hito y fijo». cuando sé gastan muchas palabras impértinéntés qué no hacén al propoé sito». y dé otros juégos a qué sé tira. y suélé sér un huésézuélo blanco hincado én él suélo. Los críéménés dél Huérto dél Francéé s». un brévé y magníéfico tratado dé las trampas y artimanñ as dé qué sé valén los tahué rés én los juégos dé azar. sé décíéa dar en el hito. Dar en la vena Ségué n él Diccionario. Dar en el clavo Avériguar él punto dé la dificultad. con él significado dé «acértar». dé Madrid. . A pésar dé ésta éxplicacioé n. én su Vocabulario de refranes. aludiéndo al juégo én qué sé tira con una monéda al palillo tiéso. n. Madrid. Tambiéé n sé usa én séntido négativo. Corréas. dicé qué «hito és la sénñ al dél juégo dél hérroé n. Acértar én lo qué sé hacé. Y él mismo Covarrubias. no hay banquero qué no consiga llévarsé él dinéro dé sus contrarios. éstaé tomado dé los hérradorés qué dan muchos golpés én la hérradura y pocos én él clavo qué van hincando. Antiguaménté. dé dondé nacioé otro provérbio: “Una én él clavo y ciénto én la hérradura”. y sobré él cual sé apilan las monédas qué apuéstan los jugadorés. yo créo qué la frasé dar en el clavo no tiéné su origén én los hérradorés. a fin dé adquirir finura y suavidad én él tacto. én su Tesoro de la lengua castellana (1611). puésto én él suélo. Entré otras cosas. publicado én La Novela del Sábado. Joséé Munñ oz Lopéra. y dé allíé nacioé él provérbio dar en el hito por acértar én él punto dé la vérdad». én la palabra hito. dar uno en la vena significa «éncontrar un médio para conséguir faé cilménté su déséo».º 10. dicé qué «Dar én él clavo és acértar én la razoé n y acudir a lo sustancial y a lo qué hacé al caso. éstando préso én la caé rcél dé Sévilla. éspécialménté cuando la résolucioé n és dudosa. én lugar dé dar en el clavo. éscribé: «El juégo dél hito sé dijo asíé porqué fijan én la tiérra un clavo y tiran a éé l con hérronés (rodajas dé hiérro con un agujéro én médio) o con piédras. uno dé los criminalés dél céé lébré Huérto dél Francéé s. (Datos dél artíéculo dé Francisco Sérrano Anguita titulado «El éntréé s y la ruéda. 23 dé marzo dé 1940). éscribioé para El Liberal.

éscribé lo siguiénté: «Dar en lo vivo. Antiguaménté sé décíéa dar cantonada. Maloé n dé Chaidé. Céjador. étc. Dar (o herir) en lo vivo En lo qué maé s sé siénté. ségué n él Diccionario. dicé qué «Darlé cantonada a uno és hurtarlé él cuérpo torciéndo él camino. Y maé s adélanté: «Ella. 1924). y dar cantonada équivalíéa a burlar a uno a la vuélta dé la ésquina. éra sinoé nimo dé ésquina o cantoé n. Y fray Luis dé Léoé n: «a los qué no dan én la véna dél vérdadéro séntido». dé la qué usaron nuéstros claé sicos: «Has éncontrado la véna dé ésa énférmédad». . én La conversión de la Magdalena. Ségué n Corréas. por picar y tocar y mordér a uno con razonés o palabras én lo qué maé s sé siénté”». para bébér. sino a la vena: «conducto natural por dondé circula él agua én las éntranñ as dé la tiérra». «déjar a uno plantado. Madrid. Es posiblé qué él dar en lo vivo aluda a las mataduras dé las caballéríéas. éxprésioé n todavíéa én vigor én muchos puéblos dé Aragoé n y récogida por la Académia. qué siéntén allíé maé s los palos (díéjosé). Corréas cita én dos ocasionés la éxprésioé n Dar en lo vivo. abandonarlé». ingrata. régar. éscribé: «Bién parécén él díéa dé hoy hijas dé talés madrés qué dan cantonada a sus maridos». Céjador copioé mal a Corréas. Covarrubias.º. én su obra Fraseología. én él lénguajé claé sico. én dondé maé s danñ o producé. dicé él Diccionario. él cual dicé lo antérior éxplicando él modismo Dar en las mataduras. péro sin anñ adir ningué n coméntario. Dar en la vena és dar con una véna dé agua y conséguir faé cilménté ésta. Dar esquinazo Frasé qué significa. Dar gato por liebre Enganñ ar én la calidad dé una cosa por médio dé otra inférior qué sé lé aséméja. o estilística castellana (tomo 3. y déjando la víéa récta». én su Tesoro. El dicho no aludé a las vénas dél hombré. dale cantonada y vasé con un rufiaé n». El padré Rivadénéyra dicé én su Vida de San Ignacio: «Dar én la véna dé los trabajos». Antiguamente se decía Vender el gato por liebre. Cantonada. “métaé fora dé las béstias matadas (dé las béstias con llagas o mataduras quiéré décir). Es locucioé n antigua. «Enganñ ar én la calidad dé una cosa». péro Corréas nada dicé sobré ésto. liviana. huyéndo dé éé l y déjaé ndolo plantado.

habla dél hombré qué sé disfraza én Carnaval. convérsacioé n u otra cosa cuya prolijidad causa disgusto o cansancio». buéno o malo. dirigiéndo la palabra a la cosa frita. como nunca la habíéa. 49): «Parécé qué antiguaménté habíéa una foé rmula. mas luégo. éféctivaménté. dé la Siérra y Zafra. mé aséguroé qué én su bélla ciudad habíéa disminuido la cifra anual dé homicidios désdé qué sé prohibioé dar la lata. Asíé lo consigna Covarrubias én su Tesoro de la lengua castellana (1611). y pusíémoslo dé piés con los véntéros. publicado én La Ilustración Española y Americana (Madrid. o séa éxpéndér por dos cuartos una lata lléna dé mosto sazonado con las éscurriduras dé vinos. licorés y aguardiéntés. / si érés gato. Débé sér gracia y para éncarécér cuaé n tiranos y dé poca conciéncia son algunos». én su artíéculo titulado «Antruéjo». p. én su obra Folklore andaluz (1882-1883. p. tomado dé los véntéros. sé rébéla. 65). causaba una vérdadéra déméncia. Y. sin compréndér la rélacioé n éntré él valor y él signo.ª sérié. la comézoé n dél déséntumécimiénto. Hablando accidéntalménté dé éstadíéstica criminal. gato o cabrito. cuyo bodrio. no habiéndo novédad. décíéa: “Si érés cabrito. con la qué los viajéros créíéan cérciorarsé dé si la piéza qué él véntéro lés préséntaba én la mésa éra liébré o conéjo. comíéan lo qué fuésé. porqué él dar la lata équivalé a dar la pélmada. y él maé s calificado dé éllos. no puédé convéncér a nadié. (Récojan los avériguadorés ésta . Acérca dé ésta locucioé n citaréé lo qué dicé Bastué s én La sabiduría de las naciones (2. »Al éfécto. todos los coménsalés sé poníéan én pié. suponé qué ésta frasé nacioé én Maé laga: «Oíéa con frécuéncia la frasé dar la lata. »Entoncés sé séparaban algué n tanto dé la mésa para qué pudiéra éscaparsé si saltara dél plato. / manténté frito. maé s qué émbriaguéz. Esta vérsioé n. cogé su lata dé pétroé léo y la arrastra. nos da la lata. Unamuno. / salta dél plato”. 15 dé fébréro dé 1901). lata és «discurso. propinar tal brébajé éra dar la lata én la mayor plénitud dél significado con qué hoy sé acépta». qué récogé Sbarbi én su Gran diccionario de refranes (p. éspécié dé conjuro. la jaquéca haché. dé los cualés sé sospécha qué lo hacén a nécésidad y échan un asno én adobo y lo véndén por térnéra. Dar la lata. y nos da la priméra tabarra. al séntir con la savia primavéral. y éscribé: «Por éso én carnéstoléndas. 536). y ésto nada tiéné qué vér con la lata dé mosto y éscurriduras qué poníéa loca a la pobré génté malaguénñ a. a pésar dé sér una locucioé n dé origén réciénté… Una convérsacioé n qué tuvé con un amigo malaguénñ o sobré sistémas péniténciarios mé sirvioé dé guíéa. pérsuadidos dé qué éra conéjo. F. cabrito o lo qué quéríéa él véntéro». cuando dicé én la palabra «gato»: «Vender el gato por liebre: énganñ ar én la mércadéríéa. qué borbotando lé subé. liébré. Ser un latazo Ségué n él Diccionario. Quévédo éscribé én El alguacil alguacilado: «Un mohatréro dijo qué éé l sé condénaba por habér véndido gato por liébré. qué dan lo mismo».

no téngo por quéé aguantar latazos. és décir.. és décir. ripia.) fuéra priméraménté un palo. unos cuantos salvajés armados dé latas vacíéas dé pétroé léo qué van arrastrando én su carréra». como Picoé n Fébréé s. -azo hémos dé convénir én qué hay grandés posibilidadés dé qué él éspanñ ol latazo (mé ha dado un latazo. y cita a continuacioé n la dél padré Aicardo. objéto contundénté. dicé: «Acaso vénga (la frasé dar la lata) dé lo pésado qué és él ruido tamboriléro qué sé hacé con una lata. porqué én los médios ruralés dé Espanñ a. dar la lata significa dar él palo. En su opinioé n. Daé maso Alonso concluyé asíé: . las éxprésionés dar una lata. él ménos! Valé maé s qué nos déé la lata vacíéa. Portugal y paíésés hispanoaméricanos. dar él garrotazo. lo mismo qué cañazo con canñ a o macanazo con macana». ¡Y dél mal. tabla’. como lata én Espanñ a. Y én él siglo XVI sé usaba latter con él séntido dé vapuléar. dérivaé ndola dél latíén latas. 1906). sé débiéron dé difundir por los médios ciudadanos hacia él ué ltimo tércio dél siglo XIX. dondé él insigné acadéé mico trata dé hallar él vérdadéro origén dé las frasés qué coméntamos. ya arrastraé ndola por él suélo». palo y ripia. Algunos hallan probablé ésta étimologíéa u origén. y déspuéé s dé éxponér y analizar críéticaménté otras éxplicacionés. un varapalo. Latte én francéé s significa. latta. En lénguajé gascoé n. Procédé dé la céncérrada monuméntal qué récibén los infélicés a quiénés copan én la callé. Y anñ adé: «Si ténémos én cuénta él portuguéé s latada (golpé dado con la lata) y la corréspondéncia hispano-portuguésa dé -ada. late. Esto téníéa yo éscrito. significan palo. cacétada. lata. ‘madéro. Consigna Daé maso Alonso la éxplicacioé n absurda y pérégrina qué da Céjador a la voz lata. lata. és varapalo. todos éntran. ségué n la cual. titulado Esp. él continénté. porra. fatigosa». én él mismo campo sémaé ntico dé latazo». dondé sé léé lo siguiénté: «Lata. varal. nos da la suya. Madrid. El éspanñ ol latazo da idéa dé «golpé con la lata». la éxplicacioé n dé Siérra y Zafra résulta incongruénté.éxplicacioé n dél modismo). palo. un “golpé dado con una lata”. én Voltairé. méjor dicho. «Es curioso qué lo mismo én portuguéé s qué én éspanñ ol. rigurosaménté. Esté éscritor vénézolano définé la voz lata como «convérsacioé n pésada. macanazo). latum. Otros. suponiéé ndola dérivada dél vascuéncé. porrada. ripia. o significoé . Ségué n Daé maso Alonso. Explicacioé n qué és parécida a la qué anñ os antés dio Pédro dé Mué gica én su obra Maraña del idioma (Oviédo. «Latas y varapalos —dicé Daé maso Alonso— han sérvido para apaléar a la génté». Tal és la éxplicacioé n qué da Unamuno —no sé sabé si én broma o én sério— al modismo qué nos ocupa. «lata». cacété. la palabra lata (dé la raíéz latta) significa. la voz latte y sus dérivados lato. cuando én él Boletín de la Real Academia Española (tomo 33. macana) lléguén todos a significar «cosa aburrida y fastidiosa» (mazada. qué no la chamusquina dél qué fué su conténido». 1953) aparécioé un magistral énsayo dé Daé maso Alonso. «latazo». italiano y portuguéé s. lo vén dé manéra distinta. 1894). dar la lata. provénzal. ya golpéaé ndola. una sérié dé golpés dados con divérsos objétos contundéntés (maza. la noché dé Navidad. étc. Coup de latte. quién én su libro Palabras y acepciones castellanas omitidas en el Diccionario Académico (Madrid. étc.

por causas qué no puédo précisar. qué dondéquiéra. un díéa pénétroé én la vida ciudadana. én cambio. dondé habíéa dé hacér fortuna». én su acépcioé n dé hablar mucho y con pésada insisténcia. Y dar la lata cuadra a lo qué él puéblo llama cencerrada. sé difundé hacia él ué ltimo tércio dél pasado siglo. habíéa dé caér. pronto sé lé sumaron instruméntos maé s a la mano y mucho maé s adécuados al fin dé métér ruido. como y con lo qué sé la golpéé. én muchos lugarés a los viudos qué contraén ségundas nupcias y a los mocitos viéjos qué con las priméras prégonan qué éstaé n maé s para él arrastré qué para él himénéo. anñ adé por su cuénta: «Lata. tras dé aludir al magistral trabajo dé Daé maso Alonso. al aparécér los récipiéntés llamados latas. Péro miéntras la lata (palo. hasta qué. y aué n dan. vivioé probabléménté una larga vida rural. y déstérrada dé la cultura ciudadana. «Hé aquíé. qué lata y latazo éncuadran pérféctaménté én un sistéma morfoloé gico y sémaé ntico dé palabras conocidas. Lata. »La lata désplazoé al céncérro én él ménéstér dé mofa y chunga —qué no éscarnio o insulto—. y dar la lata ascéndioé por la éscaléra léxicoloé gica con mucha maé s soltura qué cencerrada». Joséé Carlos dé Luna. La palabra lata (lo qué producé fastidio. aburrimiénto”. instruménto contundénté) sé quédoé inménsaménté diséminada én los ambiéntés ruralés hispaé nicos. én un artíéculo périodíéstico titulado Lata. aturdidora sérénata qué daban. . résuéna con éstruéndo énsordécédor. y confirma qué la éxprésioé n dar la lata (dar él palo o él garrotazo) sé transformoé én «dar la tabarra o la murga» siglos déspuéé s. él invénto dé la lata (hoja dé lata) habíéa dé ténér una importancia créciénté én la vida. Y sé compréndé él aprécio dé la lata pétroléra ya vacíéa. aburrimiénto) ya no podíéa sér rélacionada con su origén “palo”. publicado én énéro dé 1955. »Si talés sérénatas sé diéron al principio con céncérros. zumbas. én la ésféra sémaé ntica dé “hoja dé lata”. Esta opinioé n dé Joséé Carlos dé Luna no contradicé la dé Daé maso Alonso. pués. piquétés y campanillas o ésquilonés. latazo y latoso. én su séntido métafoé rico dé “moléstia.

tambiéé n és sénñ a y aviso». por lo cual los jugadorés tiénén . El Diccionario incluyé la éxprésioé n dar el pie a alguien: «sérvirlé dé apoyo para subir a un lugar alto». y adémaé s contarsé éé l un lancé por una véz sin ganarlo». ségué n la Académia. significa «ofrécér ocasioé n o motivo para una cosa». y como éxprésa él Diccionario. «sé dicé con alusioé n al juégo dé pélota». y dé aquíé résulta. tomo III): «En la pélota a largo o raquéta. Tolosa. ségué n Corréas én su Vocabulario de refranes. y. ségué n uno dé los campos haya conséguido pasar o no dél todo la pélota réspécto dél otro. llamados quincés… Cuando sé hacé raya quéda én suspénso él quince. o bién la ganancia dél quince. Dar pie Ségué n él Diccionario. Y «ayudar a otro para qué diga o haga maé s». és darlé (uno dé los jugadorés a su contrario) la véntaja dé no contarlé una falta qué valé un lancé. la palabra quince «én él juégo dé pélota a largo és cada uno dé los dos priméros lancés y tantos qué sé ganan». Cada juégo sé componé dé cuatro puntos. équivalé a «ayudar a uno para qué suba én cabalgadura. Eféctivaménté. 1899). Proviéné dé la antigua éxprésioé n dar el pie qué. Significa «avéntajarlé mucho én cualquiér habilidad o méé rito». o qué sé haga raya. déscribiéndo él juégo dé pélota «a largo» én su obra Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa (tomo I. éxplica las éxprésionés quince y raya én la forma siguiénté: «Principia él juégo sacando uno dé éllos la pélota hacia sus contrincantés a mano limpia… Rébaé téla uno dé los contrarios. Dar quince y raya Es frasé équivalénté a la dé dar uno quince y falta a otro. Ballésta (citado por Céjador én su Fraseología. La frasé Dar a uno quince y falta (véncérlé con mucho) la définé asíé él éscritor S. Pablo dé Gorosaé bél. poniéndo las manos trabadas para qué él otro ponga él pié.

ségué n Covarrubias. »Proviéné dé qué los vécinos dé los puéblos acudén al prégonéro para qué. hacér pué blico algo qué débíéa callarsé». p. o cuando sé lés ha pérdido algo. Julio Céjador. Dar (o echar) una peluca Bastué s. En él Guzmán de Alfarache sé léé: «Y daé ndolé dé voléo alarguén maé s la chaza y ganén quincé». conducíéos bién y no déis ocasioé n a qué se os haya de dar una peluca o hayáis de recibir una peluca”. y és posiblé qué aluda al juégo infantil llamado el tres en raya. dicé qué la éxprésioé n popular dar una peluca és lo mismo qué dar una réprénsioé n o répriménda fuérté. lé daban al déspédirlé una péluca matérial. Cuando antiguaménté un novicio én las oé rdénés monacalés sé conducíéa mal y los supériorés no podíéan admitirlo a la profésioé n. étc. la cual és posiblé qué provénga dél juégo dé la pélota (dar tres quinces o tres puntos y raya). qué véndén. réémplazando ésté adorno y ocultando la falta dé cabéllo qué lé habíéa sido cortado como ésclavo qué iba a sér dé Dios. prégoné sus vinos. 224). Dar un cuarto al pregonero Locucioé n qué significa «divulgar. En ésta clasé dé juégo todos los jugadorés usan én la mano dérécha un guanté dé cuéro o dé césta».. puésta én la cabéza. En algunas régionés éspanñ olas sé usa la frasé dar tres y raya con él mismo significado qué dar quince y raya o dar quince y falta. imponér un castigo sévéro un supérior a un inférior. éscribé acérca dé ésté modismo: «Dar un cuarto al pregonero significa prégonar. »Dé aquíé tomaban accioé n los supériorés y maéstros dé novicios para décir a los qué quédaban: “Ya lo véis.». Montoto. médianté una propina. én Un paquete de cartas (p. hérmanos. trigos. caé ustica. viéé ndosé précisados a écharlé dél convénto. a fin dé qué con élla. Dar quince y raya procédé —ségué n Céjador— dél juégo dé pélota y significa «éstar dispuésto a concédérlé al contrario la véntaja dé chazas corrientes». 282). y al révéé s. échar én la plaza y hacér qué sé sépa pué blicaménté lo qué no sé débiéra sacar dé puértas afuéra: “Lo mismo és décíérsélo a fulana qué dar un cuarto al prégonéro”. qué consisté. transcribé ésta opinioé n dé Bastué s. Y éstaé tomada la frasé — ségué n Céjador— dél juégo dé la barra. pudiéra préséntarsé al mundo sin éscaé ndalo. «Esta locucioé n és dé origén monaé stico.ª. Dar quince de largo équivalé a «pécar por carta dé maé s». én colocar trés piédrécitas formando raya én un cuadrado rayado én forma éspécial. étc.qué cambiar dé posicioé n pasando los dél saqué al résto. én La sabiduría de las naciones (sérié 1. én una dé sus notas a la édicioé n dél Lazarillo de Tormes. . El quince de largo aludé a quincé pasos dé distancia. dé dondé vino la aplicacioé n dé ésta frasé én séntido figurado dé fuérté répriménda o corréccioé n».

déntro dél mismo témplo. La palabra jícara: taza para tomar él chocolaté. én su Viaje a España en 1679. a énvénénarlo. dura venganza tomaré de ese salvaje. és méxicana. dicé. lo siguiénté: «A tanto llégoé él vicio dél chocolaté. pués él vénéno lo poné amargo. «Las damas sé éncolérizaron maé s y maé s. Juan Valéra. déjaé ndolé éscogér él géé néro dé muérté. én él anacronismo dé suponér un jicarazo de estricnina én la Espanñ a dél siglo XV. Artémio dél Vallé-Arizpé. 1932). hérmanos y maridos… Y todo términoé con la muérté sué bita dél pobré obispo. adrédé. Darle a uno un jicarazo Equivalé. Otro díéa amotinaron. Madamé d’Aulnoy. . no pudo conséguir su inténto. El amanté sé bébioé él chocolaté y dijo: «Hubiéra éstado méjor con un poco maé s dé azué car. y qué él chocolaté nos lo trajéron dé Améé rica los conquistadorés: Pero no. Leyendas. siéndo asíé qué la éstricnina fué aislada én 1818 por Péllétiér y Cavéntou. para prévénir a alguién dé algué n péligro qué lé acéchaba én su inocéncia». cuénta qué una alta dama. por ciérto qué con la complicidad dé una linda damita. priméro con advérténcias y sué plicas. lé préséntoé un punñ al y una taza dé chocolaté énvénénado. En las novénas. én los trisagios. al parécér énvénénado con un toé sigo qué lé sirviéron ¡én una jíécara dé chocolaté précisaménté!. téniéndo quéjas dé su amanté. éllas saboréaban su chocolaté. muy amiga dé uno dé los pajés dé Su Ilustríésima. a sus padrés. incurrioé . Y a propoé sito dé ésto. y maé s tardé con aménaza dé éxcomunioé n mayor. usadas antiguaménté como tazas. Acordaos dé hacérlo asíé con él priméro a quién arrégléé is las cuéntas». pués cuando sé quiéré énvénénar a alguién sé viérté él vénéno én una jíécara dé chocolaté. én los rosarios. qué tratoé dé cortar ésté abuso. Tambiéé n sé décíéa: “Cuidado con él chocolaté dé Chiapas”. a las almidonadas criadas o a los ésclavos qué conducíéan én alto las grandés bandéjas dé plata con él chocolaté para sus amas». én su libro Del tiempo pasado. y a maé s dé ésto los intérrumpíéa la ruidosa confusioé n dé los fiélés al lévantarsé moviéndo las sillas y bancos para dar paso a los solémnés lacayos. én lénguajé figurado. acompanñ ado déliciosaménté dé pastélés y panécillos y dé agua frésca o névada y dé su gran plato dé confitura. Las jícaras éran una éspécié dé calabazas. réfiriéé ndosé al térritorio méxicano dé Chiapas y a la tércéra déé cada dél siglo XVII. sino qué hasta én las iglésias lo iban a saboréar. tradiciones y sucedidos del México virreinal (Madrid. lo cual pérturbaba a los sacérdotés oficiantés o a los prédicadorés. qué no solo lo tomaban las sénñ oras én sus casas y a todas horas. Y la palabra jicarazo (incluida én él Diccionario dé la Académia como «administracioé n alévosa dé vénéno») sigué éstando én uso én Améé rica dél Sur como sinoé nima dé énvénénamiénto. Anñ adé Vallé-Arizpé qué él obispo Bérnardino dé Salazar y Fríéas. én su dramoé n chistoso Estragos de amor y celos. y aménazaron al obispo con no ponér él pié én la catédral. »Dé ésta manéra —términa él éscritor— nacioé én Méé xico la frasé dar jicarazo.

Salustiano Oloé zaga. Y darle a uno su porqué és lo mismo qué pagarlé a uno sus trabajos. dé Quévédo. significando la inténcioé n o él acto dé échar por los trigos dé Dios én companñ íéa dé una moza dél partido. y luégo séguíéa la razoé n o lo qué én son dé tal sé dijéra. éntoncés. dé dondé viéné sin duda la frasé dé darle a uno su porqué. cuando éscribé: «Si algunos caballéros andantés subiéron a sér émpéradorés por él valor dé su brazo. esta esencia de estricnina verterá en su chocolate. importé: le dieron su porqué.ª. un buen porqué és una buéna porcioé n. a fé qué lés costoé buen porqué dé su sangré y dé su sudor». Buénos Airés. holgar con mujér pué blica. Buen porqué significaba antiguaménté «gran cantidad. . Darle a uno su porqué El porqué —ségué n él Diccionario— significa. én séntido familiar. y én él artíéculo titulado «Graciosos dé surtido» (publicado én la Revista Contemporánea. sé tasaba. gran porcioé n». én él discurso inaugural qué léyoé én la Académia matriténsé dé Jurisprudéncia y Législacioé n. 13). (Copia ésté trozo Justo Gaé raté én su libro Cultura Biológica y Arte de Traducir. En tal séntido usa ésté modismo Cérvantés én él Quijote (parté 1. «cantidad dé dinéro». cap. équivalé al quid latino». sé dicé qué la primitiva locucioé n fué la dé tomar un verde entre dos azules. 1943). décíéa: «… bastaraé décir qué todos los péríéodos dé sus alégatos coménzaban précisaménté con éstas palabras: Y por que…. én séntido métafoé rico. Mi criada. que es ladina. satisfacérlé sus honorarios. «holgarsé o divértirsé por poco tiémpo» y «hartarsé dé hacér alguna cosa». én su Comentario al «Cuento de cuentos». él 10 dé diciémbré dé 1863. Asíé. qué équivalé a pagarlé lo qué lé corréspondé». y todavíéa sé usa én ésta acépcioé n. 389). Daré a la mora un brebaje que le destroce la panza y la vida le arrebate. p. Darse un verde Darse un verde significa. criticando él éstilo curialésco dé nuéstros antiguos abogados. por porqués. Originariaménté significoé . tomo 59. como ahora por pliégos. dé las qué usaban medias azules én véz dél jubón de picos pardos qué én lo antiguo usaron por léy (y qué dio origén a la frasé «irsé dé picos pardos»). y én ésté séntido. dicé «porqué sé toma én él significado dé paga. En él trabajo dé Dionisio Chauliéé Adición a las cosas de Madrid. ségué n él Diccionario. Séijas Patinñ o.

escogiendo soledades donde nadie los estorbe. éscribé: «Darse un verde. Céjador. y a costa de Vulcanejo. Nota a El celoso extremeño. en fin. Dársela a uno con queso Enganñ arlé. qué significa héno o hiérba.) Antiguamente decían también: darse buen verde y darse tan buen verde. Y anñ adé la dé «darse verdes con azules (por holgura)». Corréas. motéjando a éstas béstias cuando sé burlan y toman déporté néciaménté con otros. Rodríéguéz Maríén. éscribé: Venus y Marte pretenden que sus deseos se logren. qué significa holgarsé o divértirsé por poco tiémpo. maridillo tagarote darse un verde y dos azules. Criticón. Espasa Calpé. como él caballo sé émpapa dél vérdé én primavéra». vuélto). 1943).º). Claé sicos Castéllanos. distingué éntré las éxprésionés darse un verde. (Rodríéguéz Maríén. p. (Salazar. o estilística castellana (tomo 3. Céjador copia éstos vérsos dé Polo dé Médina: Pues en esta vida. équivalénté a saciar y hartar dé héno. «Por unos prados aménos. Castillo Soloé rzano. 143 dé la éd. én su Vocabulario de refranes. én su Fraseología. Empaparsé (una pérsona) béstialménté én obra dé su gusto. Y anñ adé éstas citas: «Déé monos un vérdé y una buéna hartazga». qué équivalé a darsé una hartazga dé éllo. «y toé masé por cualquiér manéra dé hartura y pasto». qué aludé a los ganados y sé traslada a las pérsonas. 7. y darse un verde de alguna cosa (por éjémplo. Madrid. (Graciaé n. Sobré la éxprésioé n darse un verde én su ségundo significado dé hartarsé. én su Fábula de Marte y Venus (Madrid. te han dado más lindos verdes que el potro de Belianís. dicé qué darse un verde significa «holgarsé én banquétés y placérés». dé mué sica o dé léctura). como dicen plebeyones. Anñ adé qué ésta éxprésioé n proviéné dél griégo chortos. Covarrubias aludé a la ségunda dé las acépcionés dé la frasé qué coméntamos. tomo 2. Proviéné dé la frasé qué anota Corréas. Retozar con el verde. la incluyé y coménta: «Por placér». Covarrubias. y dél vérbo chortar. folio 8. dé quién tomo ésta ué ltima cita.º. Eféctivaménté. médianté algué n ardid o trampa. 1. 1624. la éxprésioé n antigua éra darse un verde con dos azules. Credo). dé las Novelas ejemplares dé Cérvantés. dondé sé éstaba dando vérdés la juvéntud». . én su Tesoro. aplicaé ndosé métafoé ricaménté a los hombrés. Como puédé vérsé.

hablando dé las fantasíéas y méntiras dél éscritor Pompéyo Génér. y anñ adé: «Lo priméro és por él viénto solano qué viéné a Castilla dé la banda oriéntal do éstaé Aragoé n én Espanñ a. mandoé fabricar grandés y rédondos quésos dé bola y los pintoé dé négro. lés atribuyé él siguiénté origén: «Un aragonéé s dé génio éndémoniado sé casoé con una navarra qué lo téníéa péor. considérado como él maé s apétitoso. porqué la bondad dé los aragonésés és notoria: yo la éxpériméntéé algunos anñ os én su companñ íéa». siéndo général gobérnador dé la ciudad dé Utrécht y éstando éstréchaménté sitiado én la misma y sin municionés para su artilléríéa. dé 1555. Pompéyo Génér términaba diciéndo: «A las pocas horas. la ciudad dé Utrécht. alborozada. Antiguaménté sé décíéa El viento y el varón. ¡Mi antépasado sé la habíéa dado con quéso al énémigo!». Cuando tuvo amontonados milés dé duros quésos junto a los canñ onés. dichos. con cosa qué apétécé. no es bueno de Aragón. Esta éxprésioé n proviéné dé la antigua armar con queso. qué. quiénés sufriéron tantas bajas qué optaron por alzar él cérco y rétirarsé. él marido: »—Dé Navarra. ni mujer ni tronada Dicho popular qué hacé référéncia a antiguas rivalidadés éntré los dos réinos. significa «cébar a uno con alguna ninñ éríéa para cogérlé como al ratoé n». éscribé acérca dé ésté modismo lo siguiénté: «Antiguaménté sé décíéa “armarla con quéso”. ordénoé dispararlos contra los asaltantés. lo ségundo sé anñ adioé por consonancia y matraca. y al éxclamar. a énganñ o y trampa. 1957. dé Hérnaé n Nué nñ éz. 17). én su Vocabulario de refranes dél primér tércio dél siglo XVII. su dulcíésima mitad: . célébraba la gran victoria. y asíé aparécé én él Refranero español. én su libro Cuentos. én su libro Medio siglo de vida íntima barcelonesa (Barcélona. incluyé él adagio De Aragón. ni hembra ni varón. de Navarra. réfiéré lo qué ésté contaba acérca dé un antépasado suyo. ni mujér ni tronada… »Réplicoé . Y a propoé sito dé ésté dicho. Corréas. ségué n Corréas. En cuanto a las dos frasés priméraménté citadas. én su Vocabulario de refranes. Lés cogioé én campo raso una horrorosa torménta. De Aragón. a pésar dé qué las palabras dé la frasé (daé rséla a uno) ya no lé sirvén dé sostéé n». 1950). ni buen viento ni buen varón. aludiéndo a la ratonéra én la qué sé poníéa ésté cébo. 1881). asíé qué lo dé varoé n no és vérdad. anécdotas y modismos aragoneses que da a la estampa un soldado viejo natural de Borja (Madrid. én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. «atraér a uno. El significado métafoé rico dél énganñ o ha sobrévivido sin la ménor déformacioé n. furiosa. y. p. ségué n Covarrubias én su Tesoro. como a los ratonés qué son golosos por quéso». él brigadiér Romualdo Noguéé s. déséspérado. Mario Vérdaguér. qué én él siglo XVII. Julio Casarés. El priméro dé éstos dichos parécé corrompido. como sé suélé anñ adir algo én otros réfranés por hacér igualdad.

la frasé de bigote negro. Mola anñ adé qué él général Sérrano Orivé. cap. éscribé: «El díéa 6 marchéé a Céuta. al qué acompanñ aba su inséparablé cigarro puro. La priméra pérsona con quién topéé al déjar él trén fué al général Sérrano Orivé. qué igual aplicaba a énsalzar la bélléza dé una mujér hérmosa como a éxprésar qué la jornada sé préséntaba o habíéa sido proé diga én tiros». bóbilis» (és décir. un tanto mal hablado. De bigote Exprésioé n équivalénté a «dé oé rdago» o «dé miédo».ª. atribuyé la créacioé n o la difusioé n dé ésté modismo al général Sérrano Orivé. Tambiéé n én él Quijote (parté 2. bóbilis. »Aué n sé répité él dicho». Sé décíéa: «Sé armoé un frégao dé bigoté». én su significado dé «dé baldé. «dé baldé. incluido én sus Obras completas (Valladolid. De bóbilis. »—Dé Aragoé n. vobis. én su Comentario al «Cuento de cuentos». bóbilis. cap. 71). Ségué n Séijas Patinñ o. CASTILLO. aunqué con gracia. Mola. abrazo aprétado y él coméntario dé rigor: aquéllo sé éstaba poniéndo de bigote negro». vobis. «hizo céé lébrés. a lo bobo». coméntando ésta éxprésioé n. y «sin trabajo». «¿“Coé mo va él asunto?” “Dé bigoté”» (péliagudo. réfiriéé ndosé a la guérra én Marruécos én él vérano dé 1924. éspécialménté éntré militarés. de Quevedo. Saludo cordial. Cortéjoé n suponé qué diríéa de vobis. Un mayorazgo opulento que me ensancha el coram vobis. 30) Sancho lé dicé a don Quijoté: «Caé sésé. . 1940). gratuitaménté). éntré otras. «Pasamos una noché dé bigoté». Sancho lé dicé a su amo: «… y no quiéro créér qué mé haya dado él ciélo la virtud qué téngo para qué yo la comuniqué con otros dé bóbilis.ª. qué sé popularizoé mucho én la guérra civil éspanñ ola. caé sésé luégo… y tomé ésé réino qué sé lé viéné a las manos de vobis. Rodríéguéz Maríén dicé qué alguna véz sé ha éscrito vóbilis. tiéné casi por séguro qué él original dél Quijote diríéa de bóbilis. ¿Cien mil pesos? Compro un juro. de bóbilis. hombré buéno. El général Mola. ni hémbra ni varoé n. vobis». ségué n él Diccionario. Por su parté. En él Quijote (parté 1. Cléméncíén. és frasé «invéntada y compuésta baé rbaraménté por él vulgo». bóbilis Locucioé n advérbial qué significa. péligroso). én su libro sobré Dar Akoba. gratis. intéligénté y valéroso. y cita a Tirso dé Molina én La lealtad contra la envidia. gratis».

1950) dicé qué «de bote en bote és él modismo francéé s de bout à bout. Y én Quinñ onés dé Bénavénté: «La tristé casa dél mundo —dé boté én boté éstaé lléna— dé los locos qué…». éstupénda. qué significa ‘buéno. En La verbena de la Paloma (éstrénada én él anñ o 1894). y dél proé ximo Caféé dé Mélilla salé la voz dé la cantaora flaménca. qué én nuéstra léngua no téndríéa éxplicacioé n. Casarés débé dé référirsé a las acépcionés castéllanas actuales. y ségué n Covarrubias én su Tesoro de la lengua castellana. és décir. A priméra vista. cuando én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. én lénguajé dé gérmaníéa y én él vulgar dé hacé anñ os. De bote en bote Sé dicé —ségué n él Diccionario— dél éspacio o local complétaménté lléno dé génté. qué tiéné él infiérno lléno dé boté én boté». média ésté diaé logo éntré los dos agéntés dé la autoridad: GUARDIA 1. dé éxtrémo a éxtrémo».º ¿Qué te paece. Para Séijas Patinñ o. hombré dé bién. dé buéna calidad’. un regimiento. para el vóbilis vobis. o la plaza. Aparécé ésta éxprésioé n én Quévédo (Los sueños): «Estos son los boticarios. puésto qué ninguna dé las acépcionés castéllanas dé bote podríéa sérvirnos para él caso». «boté significa éxtrémidad. Pedro? Que canta de buten. dél francéé s de bout à bout: dé cabo a cabo. Algunos hacén provénir la voz buten dél alémaé n gut. y asíé décimos: Estaé lléna la sala dé génté. pués ya hé citado la qué én él anñ o 1611 da Covarrubias a la palabra bote én él séntido dé éxtrémidad. Coincidé con ésta éxplicacioé n Julio Casarés. De buten Ser una cosa de buten significa. Y én Baltasar Graciaé n (El Criticón): «No faltoé quién dijo qué éstaba dé boté én boté vacíéa». vita bona. sér éxcélénté. qué équivalé a ‘mantéca o nata dé la léché’. o. buten. dé éxtrémo a éxtrémo. . cuando éstaé n én éscéna la tíéa Antonia y los dos guardias. magníéfica. Sin émbargo. dé boté én boté. Otros la dérivan dél latíén butyrum. parécé qué ésté dicho aludé a los botés o tarros dé boticas y tiéndas. GUARDIA 2.º No me extraña nada que se la disputen. sin duda. ésta éxprésioé n viéné.

y diríéa a ésto lo qué décíéa un loco qué arrojaba cantos. én un artíéculo titulado «Juégo dé palabras». De esto y de aquello. cap. 274). Y parécé sér qué sé trata dé un vocablo hérmano dél italiano cagione. Y ségué n las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. llamado Mauléoé n. poéta tonto y acadéé mico dé la académia dé los imitadorés. Cuando alguno tiraba. «sér corriénté y dé éstilo». él cual réspondíéa dé répénté a cuanto lé préguntaban.ª. (Miguél dé Unamuno. Dé donde diere Exprésioé n usada para dénotar qué sé obra o habla a bulto. Buénos Airés. Aparécé én él Quijote (parté 2. Tomo II. »En portuguéé s. dé Buénos Airés. En cuanto a la éxprésioé n coméntada. él caso dél cajoé n. Y aparécé asimismo én él Coloquio de los perros: «réspondéréé —dijo Braganza— lo qué réspondioé Mauléoé n. copiaréé lo qué dicé Matéo Alémaé n én su Guzmán de Alfarache: «Hablando voy a ciégas y dirasmé muy bién qué éstoy muy cérca dé hablar a tontas. dé donde diere». En una précéptiva litéraria léíé qué hacé alusioé n a las impréntas y a ésas frasés éstéréotipadas dé las qué tanto usan gacétilléros y périodistas. “Una frasé dé cajoé n” quiéré décir ya hoy una frasé convéncional y como litué rgica. todos me la deben. pués arrojo la piédra sin sabér doé ndé podréé dar. por lo tanto. 76). De cajón Ser de cajón una cosa significa «sér régular y corriénté». A mi juicio. 1951. si cabé. publicado én la révista Caras y Caretas. motivo. Editorial Sudaméricana. él cajoé n o caja grandé és caixâo y én la frasé ésa sé dicé: de cajâo. p. y réspondioé qué “déé dondé diéré”». qué andaba los anñ os pasados én la Corté. sin réfléxioé n ni réparo. éscribé acérca dé ésto: «Maé s curioso és. a uno qué lé préguntoé quéé quéríéa décir “Deum de Deo”. Miguél dé Unamuno. cuando Cérvantés cuénta dé «un poéta. causa. y qué. Y ésté cajoé n parécé qué no ténga nada qué vér con él auméntativo dé caja. “frasé dé cajoé n” és frasé dé ocasioé n». ¿De dónde salen las misas? . él 23 dé julio dé 1921. y és él latíén occasionem. con la caja grandé. la éxprésioé n manida. qué én rigor quiéré décir qué és dé oportunidad. Esté cajoé n és él dé aquélla frasé dé “éso és dé cajoé n”. y préguntaé ndolé uno ¿quéé quéríéa décir Deum de Deo?. réspondioé : “Déé dondé diéré”». daba vocés diciéndo: guarda aho. la frasé de cajón és la frasé hécha. y éllo aunqué acaso induzca a créérlo él pénsar qué una frasé dé cajoé n és la qué éncaja én un caso dado. én éfécto. guarda aho. Mé parécé qué aquíé Unamuno sé arma uno dé ésos líéos linguü íésticos a los qué tan aficionado éra.

médiando asíé muchos mésés éntré los higos y las brévas dé la cosécha siguiénté. y él équivalénté dé la prégunta és: ¿De dónde salen las cantidades que gasta Fulano? El origén dé la éxprésioé n compléta radica én él chisté dé un moribundo. lé préguntoé : —¿Dé doé ndé salén las misas? (Es décir: ¿Con quéé dinéro han dé pagarsé?) —Dé la sacristíéa —contéstoé él otro. al poco tiémpo. De esta hecha El Diccionario no récogé ésté modismo. Dé idéé ntico significado és la frasé De Pascuas a Ramos. higos. por la misma razoé n. Cuéntan qué un pobré diablo. ségué n llévaba las éspaldas». aludiéndo a los célébrantés. Sabido és qué la higuéra da priméro brévas y. Misa sé dicé én él séntido dé limosna o éstipéndio con qué pagar misas. acabadas éstas. én una dé sus Epístolas familiares (2-10). De uvas a peras. désdé ésta fécha». Antonio dé Guévara. y qué significa «dé aquél éntoncés. dé ésta véz. Unamuno éscribé echa y dicé qué és la échada dé dados. De Pascuas a Ramos De higos a brevas équivalé a «dé tardé én tardé». un lapso dé un anñ o ménos siété díéas. dondé sé aludé a las Pascuas dé Résurréccioé n. déspuéé s dél Domingo dé Ramos. qué conocíéa la indigéncia dél téstador. Céjador. dé la qué usaron nuéstros claé sicos. o estilística castellana (tomo II. éscribé: «Víénosé dé aquélla hécha Abrahaé n a tiérra dé Canaaé n». Proviéné dé la éxprésioé n De aquella hecha. a la llamada Pascua Florida. Entré Pascuas y Ramos média. De higos a brevas. mandaba qué sé dijéran cénténarés dé misas én sufragio dé su alma. pués. qué no téníéa doé ndé caérsé muérto. De esta hecha. Y Lopé dé Ruéda: «Yo mé éspanto coé mo no murioé dé aquélla hécha. Tambiéé n sé dicé. y sé usa frécuéntéménté con los vérbos venir y verse. si no nos meten en la cárcel será un milagro. al otorgar su téstaménto. én su Fraseología. qué compréndé prégunta y réspuésta. és: ¿De dónde salen las misas? De la sacristía. qué tiéné lugar una sémana déspuéé s dél Domingo dé Ramos. réfiriéé ndosé a las péras dé séptiémbré y octubré (llamadas éstas dé San Simoé n) y a la véndimia dé octubré y noviémbré. 1923). El notario. En mi Vocabulario Navarro incluyo la frase: «De esta hecha: Esta vez. Madrid. En El Averiguador Universal dél anñ o 1871 sé éxplicaba ésta locucioé n andaluza én la forma siguiénté. De esta hecha nos hacemos ricos». La frasé compléta. désdé éntoncés. Esto no mé convéncé. Se le ha metido en la cabeza que de esta hecha se va a morir. dicé qué de esta hecha équivalé a de esta fecha y significa «désdé ahora. dé aquélla véz o fecha». en esta ocasión. .

y qué Meca és la dé Arabia. 10. Hito o fito és él mojoé n o posté dé piédra qué sénñ ala los lindéros y da a conocér la diréccioé n dé los caminos. y én los Diálogos de montería: «Los ojos rétésos. qué éra uno dé los lugarés dé maé s dévocioé n para los mahométanos. valiéé ndosé dé éstas sénñ alés para no éxtraviarsé. puésta én boca dé Sancho: «Y lo qué séríéa méjor y maé s acértado… fuéra él volvérnos a nuéstro lugar… déjaé ndonos dé andar dé céca én méca y dé zoca én colodra. barraque y otras infinitas palabras dé ésté géé néro. adondé éstaé él zancarroé n. lo dé qué ceca y meca no significan nada y son «palabras énfaé ticas. traque. y dicé qué «ceca és palabra araé biga qué significa casa dé monéda… Los cristianos dé la Péníénsula diéron. y Meca la mujér pérdida. cap. héchas por éé nfasis dél sonido. qué aparécé én la Silva dé Antonio AÁ lvaréz: «Asíé las mira a cada una dé hito». concluyé Corréas. De la Ceca a la Meca Hé aquíé una éxprésioé n provérbial qué ha dado lugar a muchos y divérsos coméntarios. (Es décir. a do los moros véníéan én roméríéa. dé mojoé n én mojoé n. ésta frasé salioé dé las dé mirar de hito y mirar en hito. dé allíé sé dijo andar de Ceca en Meca». ésté mismo nombré a la mézquita grandé dé Coé rdoba. dicé qué Ceca éra «ciérta casa dé dévocioé n én Coé rdoba. los cualés la frécuéntaban con sus roméríéas y pérégrinacionés. Zoco y Colodro…. Ségué n Céjador (Fraseología. dondé éscribé lo siguiénté: «Andar de Ceca en Meca.ª al capíétulo 18 dé la priméra parté dél Quijote. Antés dijéra yo qué Ceca éra la ciéga y adivina. de Quevedo). No créo a los qué quiérén décir qué Ceca fué una mézquita én Coé rdoba. qué dé éso no sé acordoé él castéllano viéjo. Corréas discrépa dé ésta opinioé n én su Vocabulario de refranes (libro coétaé néo dél dé Covarrubias). Ceca y meca son palabras castéllanas énfaé ticas. Covarrubias. como dicén». no sé sabé por quéé . Introduccioé n). (Parté priméra. Mirar de hito en hito. Antiguaménté sé décíéa andar de ceca en meca. De hito en hito Mirar de hito en hito équivalé a fijar la vista én algué n objéto sin distraérla a otra parté. (Séijas Patino. Diégo Cléméncíén. és décir. Díécésé dé los qué andan dé una parté a otra y én partés diféréntés. mirando dé hito a do éstaé la avé». Comentario al «Cuento de cuentos». én su Tesoro de la lengua castellana (1611). p. qué no sé nombran. vanaménté ocupados y sin provécho. 18). tomada por bruja y héchicéra… y quisiéra décir: “aé ndaté dé adivina én bruja y héchicéra. pronombrés indéfinidos dé lugarés»). fingidas dél vulgo para pronombrés indéfinidos dé lugarés divérsos. fingidas. sé arrima a la opinioé n dé Covarrubias. én su nota 3. fulano y citano…. como son Zanquil y Manquil…. és frasé qué dénota la aténcioé n dél qué camina por lugar désconocido. Y como . y pérdéraé s él tiémpo… Lo priméro téngo por ciérto”». y asíé aparécé én él Quijote.

pués sé hubiéra dicho de la Ceca a la Meca». ségué n él cual nuéstro réfraé n castéllano nunca quiso aludir a la Méca dé los musulmanés. qué dicé: «An corrido a cequa y a meca y a la cañabereta y a los olivares de santa arén». Eféctivaménté. zanquil-manquil. én su Edición crítica del Quijote. orondo y . ares y mares. y dé lo distantés qué éstaé n éntré síé Méca y Coé rdoba. por lo cual andar de Ceca en Meca sé parécé al andar las estaciones. chirlos-mirlos. El mismo Céjador. chácharas-máncharas. hubo dé résultar én él uso comué n la éxprésioé n provérbial dé andar de Ceca en Meca para dénotar la vagancia dé los qué sé andan dé una parté a otra sin objéto préciso y détérminado». én su Tesoro de la lengua castellana. Rodríéguéz Maríén.ª parté (Madrid. y qué él ceca y meca sé dijo por sonsonété. dé todo éllo. dé Féliciano dé Silva (obra dé hacia 1534). récogido por moséé n Pédro Valléé s. qué dé uno a otro hay muy aé spéro camino dé siérra y montés qué los dividén». dé ésto. el oro y el moro. sé léé a ceca y a meca. Esté Santandér débé dé sér corrupcioé n dé Santaréé n. záldico-máldico. lugar dé sus pérégrinacionés. 1912). Por otra parte. trochi-mochi. Silbantes. A propoé sito dé ésté dicho citaréé lo qué dicé él maéstro Corréas: «Tampoco agrada (tampoco mé convéncé) lo qué siéntén algunos portuguésés. troche y moche. «hay la dificultad dé qué falta él artíéculo. én la Segunda Comedia de Celestina. Dicé asíé: «No sabés tué . porqué hay un dicho portuguéé s. En confirmacioé n dé lo qué dicé Rodríéguéz Maríén. y la opinioé n autorizada dél maéstro Corréas. a causa dé répétirsé como én ce por be.hacíéan lo mismo con la Meca. sirimiri. Yo he recogido al azar diversas fórmulas rimadas o frases de repetición proverbiales. combinado confusaménté. la m inicial de meca parece confirmar esta opinión. chus y mus. toca-moca. désécha la opinioé n dé Cléméncíén y Covarrubias. qué allaé Ceca y Meca son dos ríéos turbios. ceta por bayeta. dicé qué si bién Ceca én aé rabé és la casa dé la monéda y sé llamoé tambiéé n asíé a la mézquita dé Coé rdoba. qué a nuéstro juicio carécé dé fundaménto. chánharas máncharas». traque barraque. 1. oxtemoxte. Céjador. tejemaneje. y anñ adé qué «hay no poco qué hablar dé tal frasé y dé la dé andar de zoca en colodra». Dicé asíé: «Hasé créíédo vér én la frasé andar de Ceca en Meca la Ceca o casa dé la monéda én aé rabé y la ciudad dé la Méca. récogé ésta ué ltima opinioé n dé Céjador. a pérégrinar a los dos famosos santuarios musulmanés. La mayoríéa dé los éscritorés han séguido ésta opinioé n dé Cléméncíén. en las cuales entra la letra m como inicial de la segunda voz: tus y mus. sénñ or. puésta m por c. la falta dé artíéculo én la frasé de ceca en meca. Yo no séé qué los moros anduviéran dé la casa dé la monéda a la Méca dé Arabia para qué parasé én provérbio. Péro habíéa qué adobar priméro ésos candilés y atar ésos rabillos qué aué n quédan por désollar. ni ménos qué lo anduviéran los cristianos para qué él provérbio fuéra cristiano y éspanñ ol… Dicén qué Ceca tambiéé n éra la mézquita dé Coé rdoba… Meca no tiéné otro sér qué él dé ceca. como sé dicén hoy muchas frasés qué pudiéé ramos llamar dé répéticioé n fonéé tica. anñ adiréé qué én un libro muy antérior al Quijote. qué téngo yo corrido a céca y a méca y a los olivarés dé Santandér». dé la casual consonancia éntré Ceca y Meca. ágilis- mójilis. él détallé dé qué Cérvantés éscribiésé ceca y meca con minué sculas. inclinan él aé nimo a la opinioé n dé qué sé trata dé dos palabras émpléadas como pronombrés indéfinidos o como advérbios dé lugar. sin artíéculo y con minué sculas. al coméntar én su Diccionario del Quijote él ya citado pasajé cérvantino. tiquis-miquis.

Piulach. no dejar crudo ni menudo. la Meca y la Vall d’Andorra». Líébano. J. pp. A propoé sito dé ésta ué ltima. mé parécé opinioé n muy avénturada. y anñ adé: «En Cataluña. anñ o 1927. én su Memorándum anual y perpetuo (tomo 1. en efecto. qué lo aplicaron a su casa dé la monéda. Lo dé la ciéga. én su valioso artíéculo Les formules rimées de la langue espagnole (publicado én la Revista de Filología Española. tras habér récorrido lo qué én la actualidad és Siria. El profésor Piulach. 462). En ésté “todo” sé inscribíéa él aé mbito comércial dé la Répué blica dé Vénécia». Yo créo qué la frasé andar de ceca en meca és una dé tantas foé rmulas rimadas. hay opinionés para todos los gustos. péro no mé atrévéríéa a afirmarlo. sin chistar ni mistar. qué conocé y cita ésté libro. al éstudiar la frasé de la Ceca a la Meca. La opinioé n maé s réciénté sobré la frasé qué coméntamos és la dél insigné cirujano barcélonéé s P. dondé la ségunda voz (méca) carécé dé significado y no tiéné otro valor qué él dé un consonanté. cuando és muy posiblé qué él llamar la Céca y la Méca a los castillos éxtrémos dél vallé dé Andorra. 113-133). sé distinguén todavíéa los véstigios dé otro castillo llamado la Meca. tuviéra origén én dos topoé nimos dél vallécito pirénaico dé Andorra. hubiésé nacido. sin hiel ni miel. déspuéé s dé oíér misa los domingos por la manñ ana.º. Mésopotamia y Arabia. éra motivo dé admiracioé n y énvidia por parté dé sus compatriotas. y por éncima dé Ondino. diciéndo: “Fíéjaté én éé l. paséaba por la plaza dé San Marcos. idéntifica Ceca y Meca con los dos puntos éxtrémos dél vallé dé Andorra. tomo 15. Turquíéa. Egipto. Cuando. récogiéndo la dé Bastué s. . qué dicé Corréas. ni chuz ni muz.morondo. Para acabar quiéro anñ adir qué éntré las vérsionés antiguas dé la frasé qué vénimos coméntando figuran las dé Andar de Ceca en Meca y la Val de Andorra y Correr de Ceca en Meca y los valles de Andorra. En cuanto a la priméra palabra (céca) és posiblé qué aluda a la casa dé la monéda y a la mézquita cordobésa. sé léé lo siguiénté acérca dél réfraé n comué n én Catalunñ a: Correr de Ceca a Meca y los valles de Andorra. sé inclina por la opinioé n dé Vérgara Martíén. ni charla ni maula. seco y merendeco. titos y mitos. etcétera. a causa dé la frasé provérbial. lucho y machucho. picos y micos. Como él léctor puédé obsérvar. y aquél proé ximo a la dél sur: dé modo qué para pasar a corrér dé Céca a Méca éra préciso atravésar los vallés dé Andorra». qué. Y mé résisto a créér qué una éxprésioé n. o viajando én los éntrépuéntés dé una galéra. los padrés lé sénñ alaban como éjémplo a los hijos. afirma qué la introduccioé n dél nombré aé rabé ceca sé débé a los vénécianos. otro puéblo dé la misma répué blica. corriente y moliente. tan viéja én nuéstra léngua y tan éxténdida por toda Espanñ a y Portugal. codillo y moquillo. ya séa formando parté dé caravanas dé mércadérés. éscribé Bastué s. Morawski. Paléstina. p. Cérca dé la villa dé San Juliaé n. publicada én la révista Medicina e Historia dé mayo dé 1970. désdé la Céca a la Méca” (dalla Zecca alla Meca). dél référido vallé. se dice: Corra la Seca. Y qué la Meca sé réfiéré a la dé Arabia: «Cuando un mércadér viéjo sé rétiraba a disfrutar dé los millonés amasados én él curso dé su azarosa vida. lo ha corrido todo. précisaménté. tira-mira. través y mantravés. sé vén las ruinas dé un antiguo castillo llamado la Ceca. paja por meaja. fulano y mengano. lo siguiénté: «Entré varias curiosíésimas apuntacionés tomadas dél archivo dé la Répué blica dé Andorra qué ténémos a la vista. ésté inmédiato a la frontéra dél norté dél térritorio dé la répué blica. piante ni mamante.

Dé sus cuérnos sé hacén tintéros. éxéncionés y libértadés dé cuantos hay sobré la tiérra». con un pélléjo gruéso. fértiliza las tiérras con su éstiéé rcol y consérva su éspécié. El pulmoé n dél carnéro cura las llagas dé los piés. cita él autor éstos dos réfranés: «Carnéro. ségué n afirma Plinio. Es réfraé n muy antiguo. el mero. de las carnes. obra dé 1616. «No tiéné él carnéro én su cuérpo cosa alguna qué no séa dé gran sérvicio al hombré: sus duros y rétuértos cuérnos. Piulach anñ adé qué ésta frasé pasoé a otros paíésés y llégoé a Espanñ a: «Ello fué débido a las Cruzadas y a la intérvéncioé n dé Espanñ a én los asuntos italianos. El éstiéé rcol dé carnéro. como afirman Plinio y Discoé ridés». Péro él carnéro al qué aludé él réfraé n como bocado dé éxquisitéz insigné tiéné qué sér castrado: «A carnéro castrado no lé mirés él rabo». blando y aplicado én émplasto. da mucho susténto al cuérpo humano. los prélados dé la Iglésia y él mismo Jésucristo. Quién lo incluyé y lo glosa muy por éxténso és él doctor Juan Sorapaé n dé Riéros én su libro Medicina española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua. tiérna y muy agradablé al gusto. québrantados y sémbrados débajo dé la tiérra. cabos dé cuchillos y dé navajas. A maé s dé ésté. dé énéro a énéro». no daraé n dé síé sonido alguno. pulvérizados y disuéltos én agua. Y «avé por avé. el carnero [El réfraé n trata dé significar lo méjor dé cada éspécié para sabér élégir bién la aliméntacioé n]. dando a énténdér qué aunqué sé coma todo él anñ o no émpalaga ni causa fastidio. El carnéro tiéné tanto dé buéno. Basta horadarlos con una barréna junto a la oréja para qué él carnéro féroz piérda su furia. Sorapaé n dédica al carnéro los élogios maé s éncéndidos. El carnéro nos visté. . y sus téstíéculos. el mero». casi négro «y débajo mucho unto. como dé tocino». nos calza. como dé malo él lobo: «Si una guitarra sé éncuérda con cuérdas dé carnéro. y én résolucioé n és tan éstimado qué de los pescados. réciénté. éntré las cualés éstuviéré alguna dé lobo. porqué la énémistad dura déspuéé s dé la muérté». El carnéro —sigué diciéndo Sorapaé n— simboliza la cruz dé nuéstra rédéncioé n. De los pescados. rémédia él dolor dé gota. los maé rtirés dé Cristo. y én la coalicioé n con Géé nova y Vénécia contra los turcos. én Naé polés y Sicilia. aunqué Corréas no lo récogé én su Vocabulario. valé caro. él carnéro si volasé». son rémédio dé la gota coral. hacén qué én aquélla parté nazcan gran cantidad dé éspaé rragos én brévé tiémpo. y cuénta dé éé l una curiosa sarta dé fantasíéas tomadas dé los éscritorés antiguos. «Es —dicé— él animal dé maé s provécho y maé s nécésario para él aé nima y cuérpo humanos dé cuantos Dios crioé . Dél méro dicé ésté autor qué és un péscado véstido dé éscamas péquénñ as. qué culminoé én la batalla dé Lépanto». «Tiéné la carné albíésima. y él dé maé s privilégios. étc. aunqué maé s séan tocadas las cuérdas.

Volviéndo al réfraé n qué éncabéza ésté artíéculo, consignaréé una varianté dél mismo:
De la mar, el mero, y de la tierra, el carnero.
De manos a boca

Ségué n él Diccionario, és «modo advérbial, figurado y familiar, qué significa dé
modo imprévisto, con proximidad».
Corréas, én su Vocabulario de refranes, éscribé: «De manos a boca (Díéjosé). Por
hacérsé présto una cosa y cogér a uno dé manos a boca, haciéndo o diciéndo algo».
Céjador, én su Fraseología, o estilística castellana (tomo II, Madrid, 1923), dicé qué
ésté modismo aludé al acto «dél llévar raé pidaménté a la boca él aliménto». Y cita ésté téxto
dél padré Cristoé bal dé Véga, éscritor dé médiados dél siglo XVII: «En romancé décimos dé
manos a boca, tomando la métaé fora dé cuando séntado y a la mésa vais a tomar él bocado
dél plato para llévarlo a la boca, y én ésé mismo éspacio dél plato a los diéntés sé os
désaparécioé (él bocado) délanté (dé) los ojos».
En los claé sicos, la éxprésioé n qué coméntamos significa «dé improviso, por sorprésa,
raé pidaménté».
Carlos Coloma éscribé én su libro Guerra de los Estados Bajos (1625): «… con quién
sé tomoé la caballéríéa catoé lica dé manos a boca por éntré aquéllos bosqués».
Y Pédro dé Caé cérés: «¿Coé mo podríéa yo cogér a Dios dé sobrésalto y dé manos a boca,
porqué no mé cérrasé la puérta?… Di con éé l dé manos a boca».
De marca y de marca mayor

Ségué n él Diccionario, de marca és «éxprésioé n figurada con qué sé éxplica qué una
cosa és éxcélénté én su líénéa». Y de marca mayor o de más de marca, «éxprésioé n figurada
con qué sé déclara qué una cosa és éxcésiva én su líénéa».
Suélé aplicarsé a pérsonas, y asíé décimos: «éra un truhaé n dé marca»; «éra un píécaro
dé marca mayor».
Rodríéguéz Maríén, én una dé sus notas a El Diablo Cojuelo, dicé qué las éxprésionés
de más de la marca o de marca mayor sé dijéron asíé «por traslacioé n dé lo qué sé décíéa dé las
éspadas, dé los cuéllos y dé otras cosas qué, como éstas, no débíéan éxcédér dé la longitud o
anchura qué sé lés fijaba én pragmaé ticas u ordénanzas».
Comprobéé ésté origén én él Tesoro de la lengua castellana dé Covarrubias, él cual, én
la palabra marca, éscribé: «En otra significacioé n valé longura y médida ciérta, como éspadas
dé la marca, panñ os dé marca, y én él papél décimos dé marca mayor y marca ménor».
Cléméncíén, én una dé sus notas al Quijote, éxplica qué marca «és la médida
éstablécida para alguna cosa, como para la alzada dé las caballéríéas, la talla dé las pérsonas,
él tamanñ o dél papél, lo largo dé las éspadas y otras armas, y asíé ladrón de más de la marca
(éxprésioé n qué usa Cérvantés) és ladroé n qué éxcédé a los ladronés ordinarios, gran ladrón».

De menos nos hizo Dios

Ramoé n Caballéro, én su Diccionario de modismos, cita las frasés De menos hizo
Dios a Perico, De menos nos hizo Dios, que nos hizo de la nada, y De menos nos hizo Dios:
«éxprésioé n qué éxplica la éspéranza dé conséguir lo qué sé inténta, aunqué parézca
désproporcionado».
Sé trata dé una éxprésioé n qué con él tiémpo ha cambiado dé séntido. Ségué n
Corréas, én su Vocabulario de refranes, dé comiénzos dél siglo XVII, sé décíéa «cuando dan
éspéranzas dé vida a uno qué sé éstaé acabando», y sé décíéa tambiéé n «ménospréciando,
téniéndo én poco algué n danñ o o cosa grandé».
De noche todos los gatos son pardos

El Diccionario de autoridades dicé qué ésta éxprésioé n és «modo dé hablar familiar
con qué sé éxplica qué con la oscuridad dé la noché, o falta dé luz, és faé cil disimular las
tachas dé lo qué sé véndé o sé comércia».
El mismo diccionario cita a continuacioé n dos frasés référéntés a la noché. La dé La
noche es capa de pecadores «con qué sé éxplica qué los qué obran mal sé valén dé la
oscuridad y las tiniéblas para ocultar sus malos héchos y no sér conocidos». Y la dé Lo que
de noche se hace, a la mañana parece, «con qué sé répréndé al qué obra mal, fiado én la
oscuridad dé la noché, avisaé ndolé qué la luz dél díéa déscubriraé sus déféctos. Tambiéé n sé usa
para éxhortar o prévénir él trabajo cuando hay mucho qué hacér al otro díéa».
De oro y azul

Ségué n él Diccionario, poner a uno de oro y azul, équivalé a ponérlé como chupa dé
doé miné, como un trapo, és décir, «répréndérlé agriaménté o décirlé palabras ofénsivas».
Originariaménté, de oro y azul significoé «muy bién, dé pérlas, muy bién compuésto y
atildado», y aludíéa a la pintura con ambos colorés.
A propoé sito dé ésta éxprésioé n copiaréé lo qué, con la firma S. C., éscribioé Francisco
Javiér Saé nchéz Cantoé n én la révista El Correo Erudito (tomo I, p. 169):
«De oro y azul. La frasé pudiéra créérsé modérna y hasta con ciérto déjé taurino; mas
ya ni tiéné canas qué péinar. Téngo régistrados dos téxtos dél siglo XVI dondé ocurré y la
vaga mémoria dé otros. Léé ésé én la traduccioé n castéllana dél Coloquio de las damas, dé
Arétino, qué publicoé Ménéé ndéz y Pélayo én él tomo IV dé los Orígenes de la novela (p. 254),
y én la éscéna quinta dé la Comedia llamada Cornelia, dé Timonéda. Sin duda, la frasé sé
originoé con él précio y hérmosura dé los dos colorés maé s caros éntoncés: él oro y él azul
llamado “dé ultramar” o “dé Acré”, qué véníéa dé Oriénté y por él puérto ué ltimaménté citado

sé traíéa a Occidénté; tan costoso éra qué, al décir dé Pachéco (Arte de la pintura, 1649, lib.
III, cap. V), “ni sé usa én Espanñ a ni tiénén los pintorés dé élla caudal para usarlo”.
»Lo qué débé dé sér réciénté —términa Saé nchéz Cantoé n— és él séntido iroé nico dé la
frasé, hoy él maé s usadéro».
En cuanto al séntido iroé nico dé la misma, no és tan réciénté como suponé Saé nchéz
Cantoé n. El Diccionario de autoridades dé la Réal Académia (17261739), déspuéé s dé
consignar qué de oro y azul és «modo dé hablar para pondérar qué alguna pérsona viéné
muy aséada y compuésta», anñ adé lo siguiénté: «Poner de oro y azul: frasé iroé nica qué
significa décir a alguno palabras sénsiblés, y tambiéé n habérlé llénado dé lodo o dé otra
inmundicia».
Juan Antonio Tamayo, én su nota «Dé oro y azul», insérta én El Correo Erudito (tomo
IV, p. 123), copia unas séguidillas qué publicoé én él anñ o 1760 don Joséé Joaquíén dé Bénégasi
én su Descripción festiva dé la éntrada én Madrid dél réy Carlos III. El copléro, déscribiéndo
la comitiva, éscribé:
Van los caballerizos,
van mayordomos;
y de oro y azul puestos,
como van otros;
pero con orden
diciendo están sus clases
los uniformes.
La éxprésioé n éstaé émpléada aquíé como «a todo lujo» y aludé a las libréas qué véstíéan
caballérizos y mayordomos én él suntuoso désfilé.
A pésar dé éstas citas, éxistén razonés para suponér, con Saé nchéz Cantoé n, qué
primitivaménté la frasé «dé oro y azul» aludíéa a la pintura. En los contratos qué suscribíéan
los pintorés dé rétablos én los siglos XIV y XV aparécé con mucha frécuéncia la claé usula dé
qué éntré las «historias» pintadas habríéa dé habér forzosaménté una «dé azul y dé oro
buéno», dé dondé sé déducé qué él oro y él azul séducíéan por su riquéza dé colorido a los
qué éncargaban los rétablos citados.
Céjador, én su Fraseología (tomo I, p. 129), cita la frasé plantar de azul y oro (los
cuérnos) y aducé ésté pasajé dé La Lena (3, 7): «Con aquéllas simplonas qué los plantan dé
azul ultramarino y oro».
Actualménté, én lugar dé la éxprésioé n «ponér a uno dé oro y azul» sé usa la dé
«ponérlo vérdé».
De pe a pa. Así que asá

Locucioé n advérbial qué significa, ségué n él Diccionario, «íéntégraménté, désdé él
principio al fin».
Aparécé én La Celestina, dondé dicé Cénturio: «Yo té juro por él santo martirologio
dé pé a pa, él brazo mé tiémbla dé lo qué por élla éntiéndo hacér…».
Corréas, én su Vocabulario de refranes, incluyé ésta éxprésioé n con él significado dé
«décir las cosas claras».

Y Céjador, coméntando él citado pasajé dé La Celestina, dicé qué de pe a pa «és
délétréar la síélaba pa: p maé s a, igual a pa, la cual consisté én abrir bién la boca para afirmar
y décir síé, qué és lo qué pa, pa significa én vascuéncé».
No convéncé nada ésta éxplicacioé n, ya qué él significado afirmativo qué asigna
Céjador a la éxprésioé n qué coméntamos nada tiéné qué vér con él séntido qué sé lé da
ordinariaménté: dé arriba abajo, désdé él principio hasta él fin. Lo dél délétréar y lo dél
vascuéncé parécén cosas dé fantasíéa.
Tan fantaé stica como ésta éxplicacioé n dé Céjador és la dé Adolfo dé Castro én su libro
Estudios prácticos de buen decir y de arcanidades del habla española (Caé diz, 1880, p. 318),
dondé éscribé lo siguiénté: «Decir una cosa de pe a pa tiéné su significacioé n éxacta, y
tampoco és una frasé dé fantasíéa. Pé én hébréo és “boca”, y pa, contraccioé n dé otra voz,
hébréa tambiéé n: pathat o pethat, qué éntré otros significados tiéné él dé “abrir o abértura”».
Dé Castro téníéa la maníéa dé las étimologíéas hébréas y aé rabés. ¿Quéé tiéné qué vér él
«abrir la boca» —éxplicacioé n qué podríéa irlé bién, por éjémplo, al bostézo— con él hécho
dé décir una cosa dé cabo a rabo, désdé él principio hasta él fin?
El mismo autor éscribé: «Cuando décimos: lo mismo así que asá cualquiéra crééríéa
qué éso sé ha formado al sonsonété, sin maé s motivo qué la véléidad dél vulgo. Lo mismo da
así que asá équivalé a así: séncillaménté, o a asá: compuésto o éxornado, porqué viéné dé
hasa, vérbo hébréo qué équivalé a hacér, adornar, préparar, adaptar».
Y él autor sé quéda tan conformé con ésta éxplicacioé n, créyéndo qué con élla y con la
antérior ha puésto una pica én Flandés.
¿De perillas?

El modismo és propiaménté de perilla, y significa, ségué n él Diccionario, «a
propoé sito, muy convéniénté u oportuno». Suélé décirsé, por éjémplo: «Estaba sin un
céé ntimo y tu giro mé vino dé périlla». Venir de perilla una cosa équivalé, pués, a
préséntarsé con la mayor oportunidad, én él moménto én qué nos és maé s ué til o
nécésaria.
Périlla és la punta saliénté dél borréé n délantéro dé la montura o, como dicé él
Diccionario, «la parté supérior dél arco qué forman por délanté los fustés dé la silla dé
montar».
Aludé ésta locucioé n advérbial a la oportunidad con qué él jinété novél éncuéntra la
périlla dé la silla al alcancé dé la mano cuando, por un movimiénto brusco dél caballo o por
otra causa, sé vé a punto dé sér déspédido.
De punta en blanco

Ségué n él Diccionario dé la Académia, de punta en blanco significa, én séntido
récto, «con todas las piézas dé la armadura antigua», y én séntido figurado, «véstido dé
uniformé, dé étiquéta o con él mayor ésméro».

Proviéné dé la éxprésioé n antigua armado de punta en blanco, qué, ségué n Corréas
én su Vocabulario de refranes, quiéré décir «armado dé piés a cabéza, con todas las piézas
dé un arnéé s, y las démaé s armas défénsivas y ofénsivas désnudas, a punto y guisa dé
acométér y péléar».
«Sé dijo —anñ adé Corréas— porqué cuando un caballéro va a éntrar én batalla y
acométér al énémigo, o én justas y tornéos, va todo armado con la lanza én ristré, désnuda
la cuchilla y déscubiérta én blanco la punta; y si son hombrés dé a pié, tambiéé n acométén
con las éspadas désnudas y las picas y chuzos, qué és llévar la punta én blanco… Díécésé
ésgrimir con éspadas blancas por las dé corté, y asíé las lanzas, cuando las llévan én la mano
désnudas, van dé punta én blanco, a diféréncia dé cuando éstaé n con sus fundas o cubiértas
o vainas én la arméríéa, por défénsa dél polvo y oríén».
Y para rémachar maé s qué la éxprésioé n de punta en blanco significa con la punta
désnuda, anñ adé: «Si un hombré va caminando con un gorguz o azagaya én la mano, cuando
pasa por (un) lugar, lé poné én la punta un zoquété dé corcho u otra cosa, y asíé no tiéné
péna si la lléva déscubiérta, qué és la punta én blanco propiaménté».
Ségué n Julio Casarés, én él artíéculo titulado «Dé punta én blanco» publicado én él
périoé dico ABC dé 21 dé abril dé 1952, ésta locucioé n proviéné dé la dé «armado én blanco»,
cuyo uso sé rémonta a médiados dél siglo XV y sé continué a hasta los comiénzos dél XVII, y én
la qué sé aludé a la blancura résplandéciénté dél arnéé s. Locucioé n ésta qué no récogé
nuéstro Diccionario, péro qué fué récogida én él suyo por Cuérvo, con él significado dé
«armado dé todas armas, dé piés a cabéza».
«No parécé, pués, arriésgado suponér —dicé Casarés— qué la éxprésioé n “armado én
blanco”, référida principalménté al arnéé s, sé haya cruzado con la dé “arma én blanco”», és
décir, désénvainada o désnuda, para dar asíé nacimiénto a la locucioé n «armado dé punta én
blanco» con él significado qué Corréas éspécifica, haciéndo hincapiéé én qué compréndé no
solo las armas défénsivas, sino tambiéé n las ofénsivas «a punto y guisa de acometer y pelear».
(Es préciso aclarar qué a diféréncia dé las espadas blancas, qué éran las acéradas y
acicaladas, propias para déféndérsé y oféndér, las llamadas negras o de esgrima éran, como
dicé Covarrubias, solo dé hiérro, sin lustré, sin corté y con botoé n én la punta).
El mismo Casarés, én un ségundo artíéculo publicado én él ABC dél 22 dé abril dé
1952, sénñ aloé un ségundo y muy diférénté significado dé la éxprésioé n de punta en blanco.
Réfiriéé ndosé a armas dé fuégo, tirar o disparar de punta en blanco significa tirar
énfilando la punta dél arma hacia él blanco, como si ésté sé hallara én la récta idéal qué pasa
por él éjé dél arma. Es décir, disparar en tiro rasante o directo, no én tiro curvo o por
élévacioé n.
Gradualménté, dé ésté séntido récto —técnicismo dé artilléríéa— fué surgiéndo él
significado traslaticio o métafoé rico. Y asíé sé dijo «oféndér o agraviar dé punta én blanco», és
décir, diréctaménté, sin rodéos. Y «désobédécér o québrantar la léy dé punta én blanco»,
ésto és, abiértaménté, a cara déscubiérta, sin tratar dé éscudarsé o éxcusarsé.
Por ué ltimo, cuando sé habla dé doctrinas, conductas, séntimiéntos, étc., sé puédén
oponér unos a otros de punta en blanco, és décir, diamétralménté.

Casarés documénta éstos significados con citas dé fray Antonio dé Cabréra,
Covarrubias, fray Antonio dé Guévara, fray Cristoé bal dé Fonséca y fray Joséé dé la Madré dé
Dios.
De tiros largos

El Diccionario incluyé él modismo de tiros largos: «con véstido dé gala». Y dicé
qué équivalé tambiéé n a la locucioé n advérbial a tirantes largos: «tirando dél carruajé
cuatro caballéríéas, con dos cochéros». Ségué n él Diccionario dé la Réal Académia dé 1791,
«tiro: En él coché, lo mismo qué tiranté; y asíé sé dicé tambiéé n: ir a tiros largos».
La éxprésioé n de tiros largos, équivalénté a «con lujo, pompa o grandéza», proviéné
dé qué antiguaménté én Espanñ a cada particular podíéa hacér tirar dé su coché él nué méro dé
caballos o mulas qué créyéra convéniénté; péro solo él réy y la grandéza podíéan uncir a sus
carrozas él tiro délantéro a mayor distancia dé los démaé s; distancia qué lo séparaba muchas
vécés dé los tiros traséros, médianté cuatro o cinco varas dé corréas o tirantés, lo qué sé
llamaba tiros largos.
De todo hay en la viña del Señor

La frasé original és De todo tiene la viña: uvas, pámpanos y agraz, «éxprésioé n con
la qué —ségué n la Académia— damos a énténdér al qué alaba mucho a una pérsona o
cosa, qué tiéné tachas o déféctos qué éé l no conocé o no sabé, aun én aquéllo mismo qué
aplaudé».
Montoto, én su libro Un paquete de cartas (p. 168), éscribé:
«En cuanto al origén dé ésté modismo, mé aténgo a lo qué dicé un éscritor tan
discréto como érudito: “Estando én Sévilla él Réy Félipé IV él anñ o 1624, tuvo qué prédicarlé
én la capilla dél Alcaé zar él famoso padré Fray Horténsio dé Paravicino él sérmoé n dé la vinñ a,
y tomando él airé dé la tiérra, lo émpézoé con ésta famosa rédondilla:
De todo tiene la viña,
Sacra y Real Magestad,
de todo tiene la viña:
uvas, pámpanos y agraz”».
Como sé vé, Montoto, maé s qué una éxplicacioé n dél origén dél dicho, nos ofrécé una
aplicacioé n dél mismo.
De tomo y lomo

[Locucioé n qué actualménté sé usa para éxprésar qué algo és dé considéracioé n o
importancia y con la qué antiguaménté sé hacíéa référéncia a algo dé mucho bulto o
péso].

Séijas Patinñ o, én su Comentario al «Cuento de cuentos», dé Quévédo, éxplica asíé ésta
locucioé n: «De tomo y lomo. Dé importancia, dé gran cuérpo; quiéré décir tanto como “dé
éxténsioé n y volumén”; porqué tomo és volumén, cuérpo; y lomo, él canto dé los libros,
grandé por su anchura y supérficié».
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre
hicieres

[Provérbio qué aludé a qué la éducacioé n y la formacioé n sé hérédan, pués los
padrés las récibiéron dé los suyos y los hijos émularaé n las dé los padrés].
Esté provérbio procédé dé un paréado dé Martíénéz dé la Rosa qué, bajo él tíétulo dé
Mácsimas (sic), vi incluido én él librito éscolar titulado El trovador de la Niñez (Barcélona,
1866).
De vida airada

Ségué n él Diccionario, vida airada significa «vida désordénada y viciosa, dé
désénfréno».
El Diccionario dé la Académia dé 1791 consigna qué hombre o mujer de vida airada
és locucioé n familiar «qué sé dicé dél qué vivé libré y licénciosaménté, y tambiéé n dél qué sé
précia dé guapo o valiénté». Vida airada parécé sér sinoé nimo dé vida iracunda,
éncolérizada, porqué airarse és «tomar ira o énojo, éncolérizarsé».
Céjador, én su Fraseología (tomo 3.º, p. 661, Madrid, 1924), opina qué la vida
airada, «la dé matonés, rufianés y raméras, procédé dél antiguo vérbo airar: rétirar él sénñ or
su gracia al vasallo, déstérraé ndolo y confiscando sus biénés (Mio Cid, 629), ésto és, qué vivé
fuéra dé la sociédad ordénada».
Dejar a uno en la estacada

También Quedar en la estacada.
El Diccionario dicé: «Dejar a uno en la estacada. Abandonarlo én un péligro. Quedar o
quedarse uno en la estacada. Morir én él campo dé batalla, én él désafíéo, étc.».
Figuradaménté significa sér véncido én una disputa u otro émpénñ o.
Estacada —como éxplica Cléméncíén coméntando él Quijote— éra «él palénqué o
liza, formado ordinariaménté con éstacas (dé dondé viéné él nombré), én qué sé célébraban
los désafíéos solémnés, los tornéos, justas, juégos dé canñ as y otros pué blicos dé ésta éspécié».
«Dé aquíé sé llamoé figuradaménté quedar o quedarse uno en la estacada a sér véncido
én una disputa, o pérdérsé én una émprésa, y poner o dejar a uno en la estacada, a matarlo o
abandonarlo én un gravé riésgo o asunto péligroso», concluyé Rodríéguéz Maríén én su
Edición crítica del Quijote.

El maéstro Corréas, éxplicando én su Vocabulario de refranes él origén dél provérbio
Allá van leyes do quieren reyes, dicé qué cuando fuéron sométidos a la pruéba dél fuégo los
misalés romano y mozaé rabé, saltoé fuéra dé la hoguéra él romano, «como échado véncido
fuera de la estacada».
Del mal, el menos

[Es décir, qué éntré dos malés hay qué procurar élégir siémpré él mal ménor].
Esté provérbio y él dé «Dél mal, él ménor» procédén dé la éxprésioé n Mínima de
malis, qué dicé Fédro én una dé sus faé bulas.
En él Kémpis (libro 3.º, cap. 12, vérs. 6) sé léé otra éxprésioé n parécida: De duobus
malis, semper minus est eligendum («Entré dos malés, élégir él ménor»).
Dentro de cien años, todos calvos

[Esta éxprésioé n dé consuélo, hoy tan corriénté, qué récogé Bastué s én La
sabiduría de las naciones, sin coméntarla, y qué no hé visto consignada én ninguno dé
los répértorios dé frasés y modismos, débé dé sér rélativaménté modérna y aludé a qué
todos nos aguarda él mismo déstino].
Férnaé ndéz Floé réz, én su libro Visiones de neurastenia, consigna qué la dijo uno dé
los autorés dél famoso crimén dé la Guindaléra, cométido én Madrid. En él patíébulo pidioé
pérmiso para hablar. Sé adélantoé hasta él bordé dél tablado, y, échando una mirada al
bullicioso géntíéo qué iba a sobrévivirlé, éxténdioé sus brazos y dijo:
—¡Réspétablé pué blico! ¡Déntro dé cién anñ os, todos calvos!
Quériéndo comprobar la véracidad dé ésta cita dé Férnaé ndéz Floé réz, consultéé a mi
buén amigo, él publicista madrilénñ o Vicénté Véga, quién mé contéstoé lo siguiénté:
«Es raro qué Joséé Millaé n Astray, én la ségunda sérié dé sus Memorias (Madrid, V. H.
Sanz Calléja, éditorés é imprésorés, s. a.), y én él capíétulo qué dédica a la éjécucioé n dé los
autorés dél crimén dé la Guindaléra (pp. 27-36), no récoja dichas palabras, y téé ngasé én
cuénta qué Millaé n Astray, por su condicioé n dé diréctor dé la Caé rcél Modélo, dé Madrid, fué
forzado téstigo préséncial dé la macabra éscéna, qué tuvo lugar él 11 dé abril dé 1888, y la
réfiéré con bastanté détallé. Podríéa habérlas pronunciado él principal dé los réos, Pédro
Cantaléjo, dé quién éscribé Millaé n Astray: “Téníéa rudiméntaria cultura; algué n folléto mal
léíédo y péor énténdido lé daba pédantésco barniz dé érudito. Désvérgonzado y procaz,
confundíéa él valor con la groséríéa, y con la éxcitacioé n propia dé su tristé situacioé n, hablaba
siémpré, y la protésta y él insulto no abandonaban sus labios”.
»A pésar dé ésto, Millaé n Astray adviérté qué én los ué ltimos moméntos éstaba
abatidíésimo y tuviéron qué ayudarlé los Hérmanos dé la Paz y Caridad para qué subiésé al
patíébulo, y si Millaé n Astray récogé, como lo hacé, las ué ltimas palabras dé otro dé los
ajusticiados (Vicénté Camarasa), és éxtranñ o no consigné las qué Férnaé ndéz Floé réz poné én

boca dé Cantaléjo. A ésté ué ltimo, por ciérto, lé habíéa déféndido él futuro condé dé
Romanonés, a la sazoé n jovén abogado.
»La prénsa diaria madrilénñ a dé la éé poca, qué cuidaba tanto ésas informacionés,
réprodujo bastantés barbaridadés dé las qué sé lé ocurriéron al Cantaléjo duranté las horas
qué pasoé én capilla, y détallés dé sus ué ltimos moméntos, sin méncionar para nada lo dé
“déntro dé cién anñ os, todos calvos”».
Descubrirse el pastel

Ségué n él Diccionario, «déscubrirsé una cosa qué sé procuraba ocultar».
Para avériguar él origén y significado primitivo dé ésta éxprésioé n hay qué ténér én
cuénta qué la palabra pastel: «masa dé harina y mantéca én qué ordinariaménté sé énvuélvé
créma o dulcé», téníéa antiguaménté él significado dé «émpanadilla hojaldrada qué tiéné
déntro carné picada o pistada», como dicé Covarrubias én su Tesoro dé 1611.
Los pastélés dé antanñ o téníéan déntro carné picada, y los pastéléros llévaban fama dé
adultérar él conténido dé sus pastélés. Récordémos las burlas dé Quévédo contra los talés.
Déscubrir él pastél podríéa aludir a déscubrir su masa dé carné picada. Péro la
palabra pastél téníéa antiguaménté otra acépcioé n qué no consigna Covarrubias, y qué
aparécé én él Diccionario de autoridades dé la Réal Académia (1726-1739). Ségué n ésta obra
claé sica, la quinta acépcioé n dé pastél és la dé «fulléríéa én él juégo qué consisté én barajar y
disponér los naipés, dé modo qué sé tomé él qué los réparté lo principal dél juégo o sé lé déé
a otro su parcial». Y la octava acépcioé n és, por métaé fora dé la antérior, «él convénio dé
algunos, sécréto o éncubiérto, para algué n inténto, régularménté no buéno».
Dé dondé sé déducé qué descubrir el pastel équivalé a déscubrir la trampa, él juégo
sucio, él convénio sécréto y maligno.
Y ésté és, a mi juicio, él primitivo significado y él origén dé la frasé én cuéstioé n.
Despedirse a la francesa

Significa, ségué n la Académia, «sépararsé dé otras pérsonas sin décíérsélo o sin
saludarlas».
Hay quién suponé qué él origén dé ésta éxprésioé n és él siguiénté: én él siglo XVII sé
puso én moda én Francia él no déspédirsé dé nadié cuando sé abandonaba una réunioé n. Era
éllo muéstra dé finura y acto éxigido por la étiquéta. Intérrumpir la réunioé n para
déspédirsé éra considérado como una falta dé éducacioé n; lo ué nico qué sé pérmitíéa éra mirar
él réloj como para indicar a los préséntés qué uno sé véíéa obligado, contra su voluntad, a
abandonar tan grata companñ íéa.
Dé Francia la costumbré pasoé a Europa. Cuando cambioé la moda y él déspédirsé a la
francésa implicaba déscortésíéa, los francésés réchazaban la invéncioé n dé tal moda é
invéntaron la frasé: se retirer à l’anglaise.

Sbarbi, én su Gran diccionario de refranes, opina qué él despedirse a la francesa
«pudo ténér su origén én él modismo francéé s sans adieu (sin adioé s), qué significa despedirse
con propósito de volver y qué constituyé la éxprésioé n cortéé s dél agrado qué producé la
companñ íéa qué témporalménté sé abandona. El sans adieu fué tomado én Espanñ a én su
séntido litéral, y dé ahíé qué sé dio a ésta frasé un séntido distinto dél qué tiéné én Francia».
Antériorménté, él mismo Sbarbi, éxplicando la éxprésioé n «Déspédirsé a la francésa»
én El Averiguador Universal, n.º 92 (Madrid, 31 dé octubré dé 1882, p. 310), habíéa éxpuésto
ésta opinioé n, a mi juicio équivocada: «Frasé provérbial con qué sé dénota qué alguno sé ha
auséntado sin dar cuénta dé su marcha o sin saludar. Présumo qué ésta locucioé n punzanté
débé su origén a la rétirada vérgonzosa qué tuviéron qué hacér los francésés (él anñ o 1812)
no habiéndo podido éntrar én Caé diz cuando la guérra dé la Indépéndéncia, pués no
récuérdo habérla visto usada antés dé ésta éé poca por ningué n éscritor. La Académia
Espanñ ola no lé ha dado cabida én su Diccionario hasta él anñ o 1869 én qué publicoé su
undéé cima y, hasta hoy, ué ltima édicioé n».
A la déspédida sin adioé s la llaman los inglésés «a la francésa». En cambio los
francésés la dénominan «a la éspanñ ola» y «a la inglésa» (filer à l’anglaise). Ocurré con ésto
como con la énférmédad qué nosotros llamamos mal gálico, y los francésés, mal español.
Di que eres de Cuenca y entrarás de balde

Asíé sé acostumbraba décir én otros tiémpos, aludiéndo al privilégio qué otorgoé
Alfonso VII a los dé Cuénca, concédiéé ndolés, éntré otras cosas, éstar librés én todos los
dominios dé Castilla dél pago dé portazgos, pontazgos y barcajés.
La frasé quédoé como provérbial para indicar la posibilidad dé lograr él accéso a
algué n sitio védado o résérvado, médianté alguna éstratagéma. O simpléménté para soslayar
él pago dé la éntrada én algué n éspéctaé culo pué blico. (Vicénté Véga, Diccionario de frases
célebres, p. 58).
Digo yo y no digo misa…

Exprésioé n vulgar dé la qué usan algunos antés dé éxponér una opinioé n.
Léyéndo él Deleite de la discreción, dél duqué dé Fríéas (Madrid, 1764), éncontréé
ésta historiéta qué quizaé ténga rélacioé n con él dicho apuntado: «Ordénoé sé dé sacérdoté él
discrétíésimo don Antonio Solíés; y a poco tiémpo dél nuévo éstado, éstando una tardé con él
Duqué dé Médinacéli y él Condé dé Oropésa, altércando los dos, dijo él dé Médina: “Y sobré
ésto, ¿quéé dicé él sénñ or don Antonio?”. A (lo) qué réspondioé : “Yo, señor, digo misa”».
«Discréto disimulo dél propio séntir, éntré dictaé ménés dé supérior graduacioé n»,
titula ésta historiéta él autor.

éscribíéa Las Lusiadas! ¿Las habríéa léíédo én toda su vida?». léyoé él artíéculo para síé. lés aplica él cuénto dél soldado a quién.ª parté dél Quijote. «Hombrés hay —dicé Rodríéguéz Maríén— qué. La ségunda parté dél réfraé n qué coméntamos aparécé én él dé Dime de lo que presumes. En ésté mismo proé logo. réfiriéé ndosé Rodríéguéz Maríén a éstos énémigos dé la érudicioé n qué simulan quérér para él Quijote. andar én réé plicas y contéstacionés. o cosa parécida. y Excusar los dimes y diretes: évitar las contéstacionés. y te diré de lo que careces [Esté réfraé n hacé référéncia a quiénés hablan mal dé aquéllo qué ignoran o son incapacés dé asumir]. un comentario puro. porfíéas. Llégoé un traviéso éstudianté légista. al tratar dé Camoéns. débatés. étc. Anñ os ha —maé s dé los qué yo quisiéra— publicoé sé én un diario dé Sévilla. y te diré de lo que careces. altércados. azué car y canéla qué én Espanñ a suélén écharlé». por los díéas dé Carnaval. Dimes y diretes. én los capíétulos 5 y 74. Coméntando Cléméncíén éstos modismos. ¡Y éra vérdad: éra cojo él autor dél artíéculo! »Tambiéé n cojéan —éstos. Cita ésté réfraé n Francisco Rodríéguéz Maríén. y té diréé dé lo qué carécés”. lo mismo qué altércados y disputas. Ya lo advirtioé él réfraé n: “Dimé lo qué aborrécés. Dares y tomares La éxprésioé n dimes y diretes sé usa én las frasés Andar en dimes y diretes: pasar él tiémpo én porfíéas y disputas. Esta locucioé n toma su origén dé las ocasionés én qué. dél pié dé la cultura soé lida— los qué fingén ménospréciar o aborrécér la érudicioé n. Los qué léén débén mirar con désconfianza a éstos talés. cuéstionés éntré dos o maé s pérsonas. Léíémosla cuantos joé vénés frécuéntaé bamos él Aténéo. ¡Como qué éntré éllos conocíé alguno qué. y para las obras antiguas én général. éstimaé ndosé por cultos. y la dé dares y tomares. sin críética histoé rica ni luminoso ésclarécimiénto dé sus réconditécés. solo gustaba él chocolaté puro: «sin las porquéríéas —décíéa éé l— dé cacao. abominan dé los éruditos y tiénén a gala burlarsé dé la érudicioé n. altércando dos . éscribioé al margén: “Sé adviérté qué ésté gran détractor dél bailé és cojo”. una furibunda diatriba contra él bailé. dicé: «Dimes y diretes. Dime lo que aborreces. Cérvantés usa la foé rmula dimes y diretes én él capíétulo 26 dé la 2. y sacando un laé piz. qué habíéa én la ciudad dé la Giralda por aquél éntoncés. contéstacionés. al final dél proé logo qué én 1914 hizo para la édicioé n dé las Novelas ejemplares dé Cérvantés. Dares y tomares équivalé a disputas. por habér sérvido én Cuba. disénsionés.

cuando dicé: —Adémaé s dél Crédo y los Artíéculos. cap. Dicé asíé Matéo Alémaé n: «Quíésosé parécér a lo qué acontécioé én la Mancha con un méé dico falso: no sabíéa létra. Céjador. dél primér tércio dél siglo siguiénté). étcéé téra. 4. sin distincioé n. Romana. ni habíéa nunca éstudiado. tomoé dé casa dé un boticario muchas récétas én una alforja. y a otra dé purgas. padré. dél réspondérsé uno al otro los qué péléan vérbalménté». Corréas. én su Vocabulario de refranes. tomo 2. la éxplica asíé: «Dicén qué un méé dico ignoranté qué no sabíéa récétar. Frasé qué sé usa para éludir la réspuésta a una cuéstioé n dificultosa.º). Doctores tiene la Santa Madre Iglesia… Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder. y él Vocabulario dé Corréas. sacaba una récéta dé la alforja y daé bala al énférmo. El méé dico a qué aludé Corréas tiéné qué sér él méé dico manchégo dé qué habla Matéo Alémaé n én su libro Aventuras y vida de Guzmán de Alfarache (parté 1. Cérvantés. todo lo qué créé y énsénñ a la Santa Madré Iglésia Catoé lica. y réspondé la ségunda: Diréte…. qué no ténga algué n dimé y dirété?».pérsonas. qué soy ignoranté: doctorés tiéné la Santa Madré Iglésia qué os sabraé n réspondér. réconviéné la priméra émpézando asíé: Dime ésto o lo otro. traíéa consigo gran cantidad dé récétas. 1923). La misma significacioé n tiéné la dé dares y tomares». a una parté dé jarabés. coincidé con Cléméncíén.º (Madrid. y asíé lé daba con la qué priméro éncontraba». y décíéa: “Dios té la déparé buéna”». y cualquiér énférmédad qué sé ofrécíéa. (La priméra parté dél Guzmán de Alfarache és dé 1599. diciéndo priméro éntré síé: “Dios té la déparé buéna”. —¿Quéé cosas son éstas? —Eso no mé lo préguntéé is a míé.º.ª. Dios te la depare buena Con ésta frasé provérbial sé da a énténdér la duda o récélo qué sé tiéné dé qué no salga bién lo qué sé inténta. libro 1. Proviéné ésta éxprésioé n dél Catecismo dél padré Astété. y cuando visitaba algué n énférmo (conformé él bénéficio qué lé habíéa dé hacér) métíéa la mano y sacaba una. por buéno qué séa. én él Coloquio de los perros. diréte yo. y la éxprésioé n proviéné dé «dime tué . éscribé: «¿Quéé linajé hay én él mundo. y fuésé por los lugarés (én) qué no éra conocido a curar. Dimes y diretes son porfíéas. Donde Cristo dio las tres voces . ¿crééé is otras cosas? —Síé. én su Fraseología. Apostoé lica.

º 78 (Madrid. dé H. solitario. Satanaé s. Los cazadorés obsérvan frécuéntéménté qué éstos animaléjos. qué don Quijoté. disimular un danñ o o pérjuicio. Es comparanza muy antigua. éstando acostado én él camastro dé la Vénta. Asíé aparécé én la nota qué firmada por F. porqué él olivar dé Gétsémaníé no és él «lugar muy distanté y solitario» a qué sé réfiéré él dicho. Coméntando ésté pasajé. Mitigar o disimular dé algué n modo una mala noticia. 195). Unas pélotillas médicinalés y purgativas. y asíé quédoé por provérbio: Píéldora dorada. Sbarbi. no viéné muy al caso. Frasé qué éxprésa lugar muy distanté y. pués don Quijoté no dormíéa y nada tiéné dé particular éstar con los ojos abiértos cuando no sé duérmé. adoraraé s. dolorido dé sus costillas. Dormir con los ojos abiertos. y no lés alcanzan a cubrir dél todo los ojos. éscribé lo siguiénté: «Píldoras. como las liebres [Sé usa para indicar qué alguién vivé con précaucioé n y cuidado. »Qué las liébrés duérmén con los ojos abiértos lo notaron ya lo antiguos. 31 dé marzo dé 1882. y a EÁ l solo sérviraé s». y dé éllo habloé Plinio: patentibus (oculis) dormiunt lepores dijo én él libro 2. éstando quiétos én sus camas . como parécé. qué sé toman por la boca. tu Dios. Covarrubias. sino dé toda palabra qué salé dé la boca dé Dios». y aparécé én él Quijote. éscribíéa: «Siémpré hé créíédo qué és una alusioé n a las trés éxclamacionés én qué prorrumpioé él Sénñ or én él huérto dé Gétsémaníé al répugnar él caé liz qué lé éra énviado dé lo alto». a la opinioé n dé qué las liébrés duérmén con los ojos abiértos. dondé sé dicé. Sabido és qué Cristo ahuyéntoé las téntacionés dél Maligno con trés frasés. para évitar sér sorpréndido o énganñ ado]. cap.º. La causa és qué los paé rpados dé las liébrés son péquénñ os. Dorar la píldora Dulcificar. a sabér: «No solo dé pan vivé él hombré. sé publicoé én la révista El Averiguador (Madrid. p. tu Dios» y «Vété. p. y los boticarios suélén dorarlas para disimular él amargo dél acíébar qué llévan déntro. «No téntaraé s al Sénñ or. 15 dé julio dé 1872. Cléméncíén éscribé (nota 19): «Si ésta éxprésioé n aludé. n. 92). «téníéa los ojos abiértos como liébré». én su Tesoro de la lengua castellana (1611). La éxplicacioé n dé Sbarbi no convéncé. porqué éscrito éstaé : Al Sénñ or. én El Averiguador Universal. por lo régular. én él capíétulo 16 dé la priméra parté. por los lugarés honoríéficos qué tanto parécén dé codicia y déspuéé s amargan maé s qué mil hiélés». 37. Débé dé référirsé al désiérto dondé sé rétiroé Jésué s y dondé fué téntado por él diablo trés vécés.

qué trabaja dé noché. Dormir la zorra. huyéndo dé la pérsécucioé n dé Décio a médiados dél siglo II dé la Iglésia. dormir la mona. y és algo corta dé vista: corré con mucha ligéréza.con los ojos abiértos. no dan muéstras dé vér. lo qué arguyé qué éstaé n durmiéndo». Sérapioé n y Constantino. los cualés. déspértaron y viviéron un díéa. Ségué n la Leyenda Áurea. como merluza y mona. dé Jacobo dé Voraé giné. Maho. Lobo y zorra. y hay quién los créé hérmanos. El Diccionario de autoridades (Madrid. Dionisio. y muriéron o durmieron en el Señor. desollar el lobo y dormir el lobo significan «dormir miéntras dura la borrachéra». Juan. sino que duerme la zorra. En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Réal Académia sé dicé qué la liébré «tiéné… los ojos grandés y sin péstanñ as: duérmé con éllos abiértos. sé éscondiéron én una cavérna cérca dé EÁ féso. én su Nacimiento de Jesús (2-450): Estáis durmiendo la zorra que os cautiva a cada paso. como dicé Tilémoé n. Tambiéé n sé ha dicho qué sé llamaban Maximiano. porqué carécé dé péstanñ as. én la cual fuéron émparédados por sus pérséguidorés. las éxprésionés dormir la zorra. Y Lopé dé Véga. Martiniano. 1726-1737) dicé qué la liébré «tiéné muy corta vista. Sé trata dé una éxprésioé n antigua. (Véé asé Coger una mona y Coger una turca). por comparacioé n con la zorra. por lo cual tiéné siémpré abiértos los ojos». ségué n una tradicioé n antigua. Sé ha dicho qué los siété maé rtirés éran naturalés dé EÁ féso. . dé la qué usaron nuéstros claé sicos. éscribé: Por beber tanto despierto sospechan que no está muerto. én El buen humor de las Musas (1637). y és muy médrosa y cobardé». La éxprésioé n dormir la mona és muy antigua. alta y profundaménté». son sinoé nimos dé borrachéra. Jacinto Polo dé Médina. dé dondé sé lés dio él nombré dé durmiéntés. El dormir la zorra aludé a los béodos trasnochadorés qué duérmén duranté él díéa. y tiéné qué dormir duranté él díéa. Y. ni huyén dél péligro qué tiénén délanté. Dormir más que los Siete Durmientes Los llamados Siete Durmientes fuéron siété cristianos. Dormir la mona Ségué n él Diccionario. La fécha dé su muérté la fijan unos én él anñ o 251 y otros én él 253. robando gallinas y avés al amparo dé las sombras. ciénto novénta y séis anñ os déspuéé s dé su martirio sé los éncontroé dormidos én él intérior dé la cuéva. Aparécé én La pícara Justina: «Coménzoé a dormir la mona.

cuatro por cuatro. Sbarbi. 1918. En El Diablo Cojuelo sé aludé a la conséja dé qué los Siété Durmiéntés déspértaron al cabo dé casi dosciéntos anñ os y viviéron algué n tiémpo: «él poéta… sé quédoé tan aturdido. sé léé: «Qué son péligrosas éstas custodias. Céjador. Claé sicos Castéllanos. Céjador. En La Lena. cuatro. Madrid. désaprovéchando él viénto para avéntar». a péligro dé no valér la monéda cuando déspértasé». én su Fraseología (tomo 3. (Cita dé Rodríéguéz Maríén én su édicioé n críética dé El Diablo Cojuelo. Antiguaménté sé llamaba sietedurmiente al muy dormiloé n. Décíéa: dos dél huévo y dél huévo dos. tréinta y dos. étcéé téra. Dos de la vela y de la vela dos «Con ésto —dicé Rodríéguéz Maríén én Cantos populares españoles— sé motéja toda cuénta pérégrina». sietedoblar. tréinta y cuatro». y aparécé ésta voz én él proé logo a La vista de los chistes. él muy disimulado. sietecolores. dicé qué siete indica muchédumbré. én su Gran diccionario de refranes. si anda Juno célosa. éstar con vigilancia». tumor én él dédo. coméntando ésté libro. comédia dé finalés dél siglo XVI. No dormirse en las pajas: «ténér cuidado. como los Siete Durmientes. opina qué sé dijo «dél dormirsé én la éra.ª dé Santo Domingo en Soriano: Si a la venganza saliesen cuantos hay en Soriano y lloviera Dios valientes. pués no sé puédé él hombré dormir én las pajas». él qué la tiéné grandé. con solo un dedo meñique sin mover esotros nueve los arrojara tan altos. p. Madrid. qué apostoé a roncar con los Siété Durmiéntés. sietecueros. y asíé sietepicos és la muy parléra. sietencarado. 110).º. ciérto pajarito américano. que cuando a bajar volviesen hallasen otra moneda. Dormirse en las pajas Significa «déscuidarsé». Y anñ adé: «Un asisténté justificaba asíé la invérsioé n total dé una péséta én la compra dé un huévo qué solo costaba dos cuartos. doblar muchas vécés. dé Quévédo. y diéciséé is. 1924). y dos dél huévo. coménta asíé él dicho: «Aplíécasé cuando sé nos da una cuénta émbrollada. con référéncia a aquél criado a quién su amo énvioé por una . sietecabezas. Esto mismo dé la monéda dicé Péé réz dé Montalbaé n én la jornada 1. diéciséé is.

cuyas obras duraron siglos. qué no sé acaba)». p. én su Vocabulario de refranes. Ségué n otros. por grandé o complicado. tréinta y cuatro». én su libro La sabiduría de las naciones. dé Zaragoza. 146). parécé condénado a no acabarsé nunca. La obra dé El Escorial sé inicioé én él anñ o 1563 y duroé hasta 1582. la catédral dé Paríés. éscribíéa Bastué s én él anñ o 1863. Durar más que la obra de la Seo Dicho catalaé n para indicar qué algo és intérminablé y qué hacé référéncia a la catédral dé Barcélona. con rélacioé n a la Séu. cuatro por ocho. cuyas obras émpézaron én 1689. qué cuénta algunos siglos désdé cuando sé principioé .bujíéa (qué én aquéllos tiémpos costaba dos cuartos). cuya términacioé n nadié sé atrévé a sénñ alar. aludiéndo al grandioso témplo dé Gaudíé. hasta 1584. tréinta y dos. Durar más que la obra del Pilar Dicho aragonéé s para indicar qué una obra o asunto sé hacé intérminablé. Corréas. la frasé sé cambioé por la dé «Durar maé s qué las obras dé la Sagrada Familia». dé la misma manéra qué sé cita «la obra dé El Escorial» o «la obra dé Tolédo». sédé épiscopal o catédral dé Barcélona. («Todavíéa falta mucho para concluirla». Maé s modérnaménté. cita éstos dos: «La obra de El Escorial y La obra de Toledo (por grandé. Aludé al témplo dé Nuéstra Sénñ ora dél Pilar. y no lé dévolvioé nada. daé ndolé una péséta. émpézado én 1689 y cuyas torrés éxtériorés no fuéron concluidas hasta 1961.ª. En Francia éxistíéa una locucioé n parécida én rélacioé n con la faé brica dé Notré Damé. y dos dé la véla. justificando su cuénta dé ésta manéra: dos dé la véla y dé la véla dos. . sérié 2. Sabido és qué una péséta téníéa tréinta y cuatro cuartos. En Catalunñ a dicén la obra de la Seu. son cuatro. sénñ alando algo qué. Son dichos parécidos al qué sé aplica a la basíélica dél Pilar dé Zaragoza.

Los muchachos lé échaban por la boca a la Tarasca cérézas y guindas. qué no és maé s écharla én éllos qué échar capéruzas a la Tarasca». La Tarasca llévaba sobré él lomo una figura dé mujér (qué ségué n él vulgo répréséntaba a Ana Boléna). én los anñ os dé la Répué blica (1931-1936). cuyos portadorés. ¡Échale hilo! Es una frasé cortada. y dé allíé quédoé un provérbio dé los qué no sé hartan dé alguna cosa. cuando van a las ciudadés él díéa dél Sénñ or. pués los élégantés acudíéan a présénciar la procésioé n para copiar las novédadés éxhibidas por él maniquíé. én figura dé dragoé n. y parécé habér sido dicho por algué n chico cuando. . La éntéra és ¡Échale hilo a la cometa!. y verás cómo las masca. y sé popularizoé én toda Espanñ a. sé poníéan a salvo dé los talés mordiscos. y si sé déscuidan suélén los qué la llévan alargar él péscuézo (él dé la Tarasca) y quitarlés las capéruzas dé la cabéza. régalo qué agradécíéan mucho los qué iban déntro. dondé sacaban un monstruo dé cartoé n pintado. y sé los tragaba con gran alégríéa dé los qué. Ambas éxprésionés tiénén su origén én las antiguas procésionés dél Corpus dé Madrid y otras capitalés. lé hacíéan abrir una boca désmésuradaménté grandé. la cual. Covarrubias éscribé én su Tesoro. éscondidos én él intérior. con la cual la Tarasca arrébataba a los qué éstaban déscuidados los sombréros y capéruzas. La frasé maé s corriénté suélé sér: ¡Échale guindas al pavo!. por la fuérza dél viénto. implantaba la moda dé primavéra. la cométa. rompé él hilo y sé éscapa. gracias a una cancioé n dé la pélíécula Morena Clara. cuyas víéctimas solíéan sér los palétos qué dé los puéblos comarcanos acudíéan a la Corté a présénciar la fiésta. réfiriéé ndosé a la Tarasca: «Los labradorés. lujosaménté véstida por los méjorés sastrés y modistas madrilénñ os. éstando én él sécréto. éstaé n abobados dé vér la Tarasca. muy én alto. dé cuéllo largo y movédizo. ¡Échale guindas! Exprésioé n dé asombro anté la facilidad con qué otro hacé una cosa o résuélvé una dificultad. que se complementa así: Échale guindas a la Tarasca. qué protagonizaban Império Argéntina y Miguél Ligéro. Proviene del dicho proverbial: Échale guindas a la Tarasca.

llamada montante. qué sé aplica «a los qué sé énojan y dicén mucho. dicé Covarrubias én su Tesoro: «AÁ ncora. y a la muy grandé llamaron los antiguos sacra ancora. con dos arponés. Hay unas mayorés qué otras. 886). Echando chispas Ségué n Corréas. qué éra arrojada al mar én los apurados trancés maríétimos. Echar (o meter) el montante Meter el montante significa. qué sé échaba al mar én lancés dé gran apuro. ségué n él cual montante és «éspada dé dos manos. con una posiblé alusioé n a la maé quina dél férrocarril. la vélocidad. arma dé véntaja». y équivalé a apélar a los ué ltimos récursos cuando uno éstaé proé ximo a pérdér la éspéranza. A la Espéranza sé la réprésénta con un aé ncora. y con gavilanés muy largos. Vi confirmada ésta éxplicacioé n én él Tesoro de la lengua castellana. qué manéjan los maéstros dé armas con ambas manos. los cristianos tuviéron tambiéé n su áncora bendita. y sé la llamaba áncora de misericordia o de salud. por sér él postrér rémédio én la témpéstad». tomo I. proviéné ésta frasé «dé la costumbré usada por los maéstros dé ésgrima. Espada ancha. p. La llamaban él áncora sagrada. Aludé a qué los navégantés antiguos solíéan llévar én sus émbarcacionés un aé ncora dé réspéto. El aé ncora és un síémbolo dé la tranquilidad y dé la firméza. Maé s tardé. Ségué n Bastué s (Memorándum. Echar el áncora La frasé originaria és Echar el áncora sagrada. para dar a énténdér qué ésta virtud nos sostiéné o ampara én nuéstras désgracias. No figura én él Diccionario dé la Réal Académia. muy conocido. Y én él llamado Diccionario de autoridades. ségué n él Diccionario. Sé émpléa la frasé echando chispas para pondérar la rapidéz. invocando la protéccioé n divina. los cualés suélén traér una éspada larga dé hoja y gavilanés. para séparar las batallas én . sirvé para afirmar las navés y réténérlas. dondé sé léé: «Montante. Instruménto dé hiérro. dé Covarrubias. «séparar con éé l las batallas» y «médiar uno én una disputa para cortarla». Aludiéndo a élla. la éxprésioé n echando chispas. un aé ncora consagrada a los diosés. con la qué séparan a sus discíépulos cuando én sus léccionés y énsayos sé acaloran démasiado én algué n lancé». aludé al hiérro ardiénté cuando és golpéado a martillazos sobré él yunqué. énojados».

la siguiénté: Y si quisiere primero las pérdidas remediar. . y échar lo ménos tras lo maé s». lo qué sé lléva cuanto éncuéntra. Tomoé sé su forma y nombré dé las éspadas antiguas. éscribé: «Con ésta réd tan barrédéra. Frasé qué. con rédés barrédéras péscan los mué jilés. Sancho. échoé tambiéé n la soga con qué lé pudiéra sacar. pilidés y los mornuros». tras lo pérdido. én su Visita de los chistes. cap. matarmé han é iraé n allaé la soga é él caldéroé n». Estaé tomado dél qué. qué sé jugaban con dos manos… Meter el montante. Y la dé mallas maé s éstréchas y cérradas qué dé ordinario. a fé qué sé va anudando én élla géntil réd barrédéra para péscar corazonés». soltar él instruménto y rémédio con qué sé ha dé obrar. Y Cérvantés.ª. dé las cosas dé mi sénñ ora. y dé rabia y déspécho. Diégo Graciaé n dé Aldérété. én su Agricultura cristiana. sé lé cayoé déntro él caldéro. y significa: «pérdido lo principal. dicé: «Y asíé. Juan dé Pinéda. valé ponérsé dé por médio én alguna disputa o rinñ a. én su Vocabulario de refranes. én La gitanilla: «Déjén crécér a la rapaza. Métafoé ricaménté significa lo qué todo lo arrébata. usado én la ésgrima. atando a élla un garabato o garfio». y no arrojémos la soga tras él caldéro». En La Celestina. échar a pérdér él résto. El maéstro Corréas. cita las expresiones Allá irá la soga tras el calderón y Do va la soga. lé hacé décir al hidalgo manchégo: «Habla con réspéto. pérdida una cosa. muchos pécés y dé los mayorés péscaé is». yéndo a sacar agua dél pozo. a los avíéos para sacar agua dé un pozo. sé piérdé lo sécundario». para cortarla o suspéndérla». Echar la soga tras el caldero Equivalé a la éxprésioé n «écharlo todo a pérdér».él juégo dé la ésgrima. Cérvantés. dicé Sémpronio: «E si muéré. y téngamos la fiésta én paz. y aparécé én las coléccionés dé Blasco dé Garay (1541) y dé Hérnaé n Nué nñ éz (1555). adémaé s dél séntido récto. vaya el caldero. incluyé éntré las profécíéas dé Péro Grullo. 9). El dicho és muy antiguo. én su libro Morales de Plutarco (f. 274). nos da una éxplicacioé n idéé ntica: «Echar la soga tras el caldero. Correas. Echar la barredera Red barredera és la qué sé arrastra y barré él suélo al péscar. «Es —dicé Covarrubias én su Tesoro—. Es. Lo dé la soga y él caldéro aludé. en su Vocabulario de refranes. én él Quijote (parté 2. pués. qué élla haraé dé las suyas. Quévédo.

Luégo vino lo dé poner leña al fuego y añadir leña al fuego». Julio Casarés. trata dé ésté modismo y dicé qué «los réfranéros antiguos y los éscritorés dé la éé poca claé sica solo conociéron echar aceite al fuego o echar aceite en el fuego. Asimismo la incluyé Sbarbi én su Gran diccionario de refranes con él significado dé «foméntar una discordia con nuévas quéréllas. [péro tambiéé n como «dar incéntivo a un afécto. El cardénal Gomaé . ni échéé is vuéstras pérlas délanté dé los puércos…». «avivar una discordia». y vino el demonio a echar la soga tras el caldero. qué. én La sabiduría de las naciones (sérié 1. p. 1939. p. qué sé acomoda méjor al téxto évangéé lico y a la loé gica dé la frasé. Sin émbargo. ofrécé ésta vérsioé n: «No déis lo santo a los pérros. la palabra «margaritas» és sustituida modérnaménté por la dé perlas. Covarrubias. pozo fue el mar. éntran los hombrés én lo profundo dél mar a péscarlas. y no sin gran péligro». El Diccionario de modismos. y Hero caldero. inclinacioé n o vicio»]. Y . dé Ramoé n Caballéro. En la Biblia dé Torrés Amat sé léé: «No déis a los pérros las cosas santas ni échéé is vuéstras pérlas a los cérdos: no séa qué las huéllén con sus piés y sé vuélvan contra vosotros y os déspédacén». incluyé la frasé Echar leña al fuego én la acépcioé n dé «incitar». p. Y asíé lo copian Bastué s. o dar paé bulo a una pasioé n cualquiéra para qué llégué a hacérsé maé s véhéménté dé lo qué antés éra». 597. a fin dé adornar con éllas los cuéllos y las oréjas dé las mujérés. Asíé lo dicé San Matéo én él capíétulo 7. vérsíéculo 6 dé su Evangélio. Echar margaritas a los puercos Es frasé muy antigua. 1950). al caldéro y al pozo dondé caén una y otro aludé Baltasar dél Alcaé zar én ésta rédondilla. ésto és. éxplica qué perla és «la margarita o unioé n préciosa. y Sbarbi. «agravar la situacioé n dé alguién o dé algo con détallés inténcionadaménté aplicados a la pérsona o cosa tratadas». én su Tesoro de la lengua castellana (1611). référénté a los amantés Héro y Léandro: Soga fue Leandro. A la soga. lo hará solo con echar la soga tras el caldero. én su Gran diccionario de refranes. Echar leña al fuego Modismo muy usual con él doblé séntido dé atizar el fuego. 131). dé la qué usoé Jésué s én él Sérmoé n dé la Montanñ a cuando dijo: «No déis las cosas santas a los pérros ni échéé is vuéstras margaritas a los puércos».ª. én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. én los Evangelios concordados (Barcélona. 141).

al coméntar él pasajé dél Quijote (parté 1. y ciénto y véinté pésetes y réniégos dé quién allíé lé habíéa traíédo. Luis Barahona dé Soto. dondé trata largaménté dé las pérlas». su origén és muy distinto y aparécé éxplicado por Bastué s . Echar pestes Echar réniégos. aparécén éstos. por la boca dé los éndémoniados. maé s sé ayudan dé dos pésetes qué dé trés mulas». és la dé Echar sapos y culebras por la boca. blasfémaban y maldécíéan dé todo lo maé s santo cuando sé lés éxorcizaba». si acaso lés quéda por sacar alguna ruéda dé algué n atolladéro. Muchos créén qué ésté modismo éstaé rélacionado con los naipés y con él palo dé éspadas dé la baraja. libro 37. la génuina significacioé n dé ésté modismo és la dé «jurar. sé lévantoé ». pesia a mí? (pésé a míé). Echar pestes proviéné dé la frasé echar pésetes. térciar én un débaté o convérsacioé n. én una dé sus composicionés. El Diccionario actual lé asigna las acépcionés dé «décir disparatés» y «proférir con ira dénuéstos». y sésénta sospiros. lanzar imprécacionés. Pésete significa «qué té pésé». Eféctivaménté. cap. la compléta. én dibujos antiguos dondé sé réprésénta a condénados. Estos talés salíéan. qué juraban. Echar sapos y culebras En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia équivalé a «décir palabras injuriosas o indécéntés». Ségué n Montoto (Un paquete de cartas). «Y éstos sapos y culébras —anñ adé— son répréséntacionés corpoé réas dé los mismos démonios dél infiérno. arrojando «sapos y culébras» por la boca. por éjémplo: ¡Pesia a tal! ¿Qué tengo de dormir. Véraé s a Plinio. Echar su cuarto a espadas Tomar parté én alguna discusioé n. La vérdadéra frasé.ª. dijo: Echar pésetes. 15) «Y déspidiéndo (Sancho) tréinta ayés. éndémoniados y éxorcizados. votos y un bufido ni engrandecen las fuerzas corporales ni un ánimo levantan abatido. tomando la forma dé aquéllos animalitos. éscribé: «Dé los carrétéros dicé Cérvantés én El licenciado Vidriera qué. como éxplica Rodríéguéz Maríén cuando. Los pésetes éran réniégos.consigna én otro lugar qué margarita és «piédra préciosa…. Sin émbargo. sé atan unas con otras y sé hacén déllas sartalés para échar al cuéllo. blasfémar y maldécir».

omicidio u omecillo. a cargarlé con la résponsabilidad dél crimén y con la pécha dé la multa. caso dé no éncontrarsé al asésino u homicida. la zancadilla éra una dé las antiguas tretas dé qué sé valíéan los péonés o infantés cuando éra comué n la lucha cuérpo a cuérpo. Consistíéa én cruzar uno su piérna por détraé s dé la dé otro y aprétar al mismo tiémpo con élla para dérribarlé. Estos talés préparaban él éspéctaé culo. los puéblos én cuyo téé rmino sé cométíéa una muérté violénta procuraban trasladar él cadaé vér dé la víéctima al téé rmino dé otro puéblo. llamada homicidium. Débido a ésto. pués. sin duda. Entoncés sé conocíéan. cuyos nombrés. zancadilla és «énganñ o. los vaivenes. y és «métaé fora dé los qué luchan». principiaba échando su cuarto o péquénñ a monéda al plato. todo aquél qué quéríéa tomar léccioé n o adiéstrarsé én él manéjo dé la éspada y jugar al asalto con él maéstro. 653). adémaé s dé ésta. consigna las éxprésionés: echarle a uno el muerto o echar el muerto a casa. Echar una zancadilla En séntido figurado. én su Vocabulario de refranes. y dé aquíé. lo mismo qué su gimnasia o éjécucioé n. Péro én su séntido récto. El origén dé ésté réfraé n data dé la Edad Média. la sacaliña. Echar el muerto a otro pueblo équivalíéa. én su Gran diccionario de refranes (p. él puéblo éstaba obligado a pagar la multa o calonia. él desvío. Ségué n las léyés médiévalés. natural éra tambiéé n qué hubiésé géntés qué sé ocuparan dé énsénñ ar él manéjo dé élla. poniéndo cérca dé éllos una bandéja o plato. p. o al vecino. él traspié y otros ardidés. y asíé és qué a principios dé ésté siglo (aludé al XIX) aué n andaban por los puéblos algunos llamados maéstros dé armas. Corréas. Ségué n él Diccionario. han pasado al olvido. Echarle a uno el muerto Sbarbi. nacioé él modismo: echar su cuarto a espadas». otras tretas. én él cual. péro sin éxplicar su origén. dicé qué la frasé armar zancadilla és «hacér tréta y énganñ o».én La sabiduría de las naciones (sérié 1. o a puerta ajena. los tornos. én él séntido dé «achacar o imputar a otro la culpa dé lo qué no ha hécho». Echarle a uno el sambenito . la lancha. trampa o aséchanza».ª. cuando déntro dél téé rmino dé un puéblo aparécíéa él cadaé vér dé una pérsona muérta violéntaménté. a fin dé librarsé dé la multa. si no llégaba a avériguarsé quiéé n habíéa sido él matador. los cualés daban léccionés pué blicas dé ésgrima por las callés y plazas. como la mediana. echar a uno el muerto és «atribuirlé la culpa dé una cosa». 221) én la forma siguiénté: «Acostumbrados los éspanñ olés al uso constanté dé la éspada.

qué échan sobré él pécho y la éspalda dél péniténté réconciliado. préséncioé la corrida régia én la qué toréaron Cué charés y Lucas Blanco. Cuando Aléjandro Dumas vino a Espanñ a én él anñ o 1846. Estaé él nombré abréviado dé saco bénédicto». él sambénito lo llévaban. y solíéa précédér al désjarrétamiénto y sacrificio dé la rés. Péro no pudo con los otros. Y cuénta qué én ésta corrida salioé un toro cobardé y résonoé én toda la plaza él grito dé «¡Pérros. péro muy résisténtés. pérros!». para hostigar a éstos o para fatigarlos y sujétarlos. Como ésté éscapulario o saco sé béndécíéa antés dé ponérlo al péniténté. Ségué n Covarrubias. Entoncés salioé un chulo. los déscribé asíé: «Son péquénñ os y dé patas cortas. ségué n léíé én la Relación del Auto de Fe de Logroño del año 1610. dé dondé sé llamoé déspuéé s san-benito». Echarle a uno los perros Proviéné ésta éxprésioé n. Coincidé con ésta opinioé n Bastué s. llamas dé fuégo y otros jéroglíéficos». lé dio trés éstocadas. 25. dondé dicé: «El sambénito éra una éspécié dé éscapulario dé lana amarilla con la cruz dé San Andréé s. Algunos muérén atravésados por las astas dél toro. sujétando a séis dogos térriblés. Y madamé D’Aulnoy. él cual ténga sobré todas sus véstiduras véstido». «Algunos dé éstos fuéron cornéados y lanzados al airé por él toro. qué équivalé a hostigar o acosar a una pérsona. Anñ adé qué «éra una imitacioé n dél saco dé péniténcia qué sé poníéan para llorar sus culpas los péniténtés dé la primitiva Iglésia. En los autos dé fé dé la Inquisicioé n. no solo los reconciliados. sino los relajados (los éntrégados a la justicia sécular para él castigo dé sus culpas). y tan duros dé boca. cayoé él toro y fué rématado por él puntilléro». los réconciliados salíéan con una véla dé céra én las manos y con él san benito: «sant bénito dé color amarillo con dos crucés dé sénñ or Sanct Andréé s coloradas. Séis hombrés aparéciéron én la aréna. péro al fin lé sujétan. Cargarlé con la culpa dé algo qué no ha cométido. qué déspuéé s dé énristrarlos. Muérto él toro. Lopé dé Véga habla én La Dorotea dé los pérros dé présa qué échaban a los toros. Asíé aparécé én un procéso dé la Inquisicioé n tolédana dél anñ o 1541 qué cita Rodríéguéz Maríén én su Edición crítica del Quijote. qué lé cogiéron por las oréjas y él hocico y acabaron por réndirlo. dé la costumbré antigua dé échar pérros a los toros dé lidia. én su Viaje a España en 1679. qué cuando sé agarran déjaríéansé hacér anñ icos antés dé soltarsé sin arrancar él bocado én qué hiciéron présa. «Fué nécésario —dicé Dumas— qué los duénñ os dé los pérros sé llégasén a sépararlos dél toro al qué todavíéa éstaban adhéridos». p. én su obra La sabiduría de las naciones. los pérros séguíéan aférrados a su présa. Péro. Era castigo qué sé imponíéa a los toros qué sé négaban a émbéstir. él sambenito éra «la insignia dé la Santa Inquisicioé n. dé aquíé tomoé él nombré dé saco bendito. . los arroja a gran altura. dando tiémpo a qué lé cortén las patas con la média luna».

porqué hubo una cosécha tan abundanté. én Andalucíéa él anñ o dé la Nanita és él anñ o 1753.º. No mé convéncé la éxplicacioé n. Sobré él uso dé pérros contra los indios puédé vérsé Kirkpatrick. Y éra tan témido dé los indios qué si diéz cristianos iban con él pérro iban maé s séguros y hacíéan maé s qué véinté sin éé l». y dicé: «Era aquésté pérro dé un instinto maravilloso y asíé conocíéa al indio bravo y al manso». Gonzalo Férnaé ndéz dé Oviédo. Madrid. 8. no récuérdo doé ndé. . términa Dumas. (Aléjandro Dumas. Porqué sabido és qué nuéstros conquistadorés llévaban traíéllas dé pérros salvajés — généralménté alanos— qué azuzaban én las batallas contra los indios y qué solíéan éncarnizarsé én éllos y matarlos én ocasionés. Espasa Calpé. sin lé mordér ni aprétar. 1929). ¿coé mo sé obliga a los bulldog a abrir las mandíébulas? Nada maé s séncillo. Como no conocíéa al bulldog y no téníéa. y fray Pédro Simoé n. sé lés muérdé la cola». réfiéré él autor dé El conde de Montecristo qué un díéa. porqué és difíécil qué naíta sé conviérta én nanita. 359. Suélé décirsé tambiéé n el año de la Nana. «si él indio éstaba quédo. companñ éro inséparablé dé Vasco Nué nñ éz dé Balboa. Madrid. como lé pudiéra traér un hombré. asíéalé por la munñ éca o la mano. hizo lo propio con un pérrito bulldog qué habíéa acométido al pérro lobo dé una viéja marquésa y no habíéa médio dé qué lo soltasé. coé mo sé hacé ésta opéracioé n?. 1959. Madrid. qué él pan valíéa a naíta (a nadita). én su Tercera noticia historial de la conquista de Tierra Firme en las Indias Occidentales. 211). A propoé sito dé ésto. Déspuéé s dé éscrito y publicado lo qué antécédé quiéro anñ adir qué és posiblé qué la frasé echarle a uno los perros séa dé origén américano y dé los tiémpos dé la conquista. Cuando sé éscapaba algué n indio y lé mandaban a buscarlo. sénñ ora. p. généralménté muy rémota. El éfécto fué instantaé néo». tomo 1. hacíéalé pédazos. familiaridad con éé l. «Mé acércaron los pérros. Y anñ adé ésté dato curioso: «¿Sabé ustéd. El año de la Nanita Exprésioé n familiar con qué sé da a énténdér una éé poca inciérta. y por éncima dé éé l lé di un mordisco séco. p. én Paríés. dé Sbarbi. péro si sé poníéa én défénsa. Fray Bartoloméé dé las Casas protéstoé contra él émpléo dé éstos pérros. én su obra Los conquistadores españoles. habla dél pérro Leoncico. quizaé én él Florilegio de refranes. Ségué n léíé. é traíéalé tan cénñ idaménté. por tanto. tomo IV. lé énvolvíé la cola con mi panñ uélo.º. én su Historia general y natural de las Indias (tomo 119. y porqué és rébuscado él origén. 1961. cap. y logroé qué él Conséjo dé Indias dictasé una prohibicioé n. De París a Cádiz. Consta qué éstos pérros fuéron utilizados por Vasco Nué nñ éz dé Balboa y por Pédro dé Ursué a. qué én ocasionés fuéron utilizados como éjécutorés dé péna capital contra négros.

én su libro Ensaladilla (Madrid. El anñ o siguiénté fué muy abundanté y fué bajado él précio dél trigo hasta 12 réalés la fanéga. que anduvo la Pura y Limpia en el canasto del pan. y éstuviéron én todo su fuérté én 1881. El anñ o 55. cronista oficial dé Almadéé n. tanto. aparécé insérta én él libro 8. sino a qué él canasto. toda la Espanñ a cantando la Nanita én coplas qué décíéan: La Nanita se murió y la llevan a enterrar con espuelas y botines y manto capitular. léíé qué én él archivo parroquial dé San Juan Bautista y Santo Domingo dé Silos dé la villa dé Chilloé n (puéblo dé la provincia dé Ciudad Réal. »Esté anñ o fué muy éstéé ril. lo colmoé todo porqué fué abundantíésimo. qué és la déspénsa dé los pobrés. 1923). Siguiéron los anñ os buénos hasta él 50. Chilloé n. dicé qué «muy éntrado él ué ltimo tércio dél siglo XIX. y mucho maé s aué n él dél 53. En él ABC dél 18 dé séptiémbré dé 1952 y én la séccioé n Miscelánea pintoresca.º dé bautismos. ségué n parécé. éstuvo limpio. cursi. sé dijo: el año e las peteneras nos tenemos que acordar. con él doblé tíétulo dé «La Vaquilla. un féstéjo taurino-réligioso qué data dél siglo XVI». qué parécé confirmada por él artíéculo qué Luis Cavanillas AÁ vila.º titulado «Las Péténéras». Hasta aquíé la nota dé la agéncia Cifra. suélé décirsé én él lénguajé familiar para indicar qué una cosa és viéja. tambiéé n llamadas peteneras. situado a cuatro kiloé métros dé Almadéé n). és décir. y él 56. Rodríéguéz Maríén. anñ o céé lébré por su éstérilidad y por él précio éscandaloso qué alcanzoé él pan. y én él cap. llamado de los zorros. dondé sé déscubré qué «él anñ o dé la nanita» fué él 1634. publicoé én él ABC dél 18 dé agosto dé 1955. Popularizaé ronsé pronto. qué fué dé gran caréstíéa. no a la Santíésima Virgén én él mistério dé su Concépcioé n Inmaculada. Valioé un pan dos réalés y la fanéga dé trigo ochénta réalés. én qué no hubo parvas y sé muriéron los ganados y las abéjas. qué por ésté anñ o. Péro ésa cancioé n dé la Nanita qué sé murioé ¿no aludiraé a un pérsonajé provérbial antérior? Dé todas formas. y asíé mismo dé caraé ctér flamenco. El año de la polca «Eso és dél anñ o dé la polca». él archivo éjémplar. al folio 253 vuélto. 1. En Andalucíéa ténémos otro caso dé cancioé n popular qué ha dado nombré a un anñ o dé hambré y caréstíéa. aludiéndo con ésto dé la Pura y Limpia. qué fué igualménté éstéé ril. hacia él anñ o 1876. sin émbargo. una nota qué dicé asíé: «Esté anñ o dé 1634 és llamado de la Nanita. vacíéo». . Sé concibé qué él récuérdo dé un anñ o fatal sé ligué al dé una cancioé n puésta én boga duranté éé l. ya sabémos qué para los manchégos el año de la Nanita és él dé 1634. porqué una mozuéla dé quincé a diéciséé is anñ os paséoé . coménzaron a cantarsé otras coplas. pasada dé moda. fué pujanté».

Existé él dicho popular: «Los dé Utébo. acudiéron todos con cuérdas y ganchos. no podíéa sacarlo. Y la copla: Los tontos de Monzalbarba y los agudos de Utebo fueron al Ebro de pesca y pescaron un madero. habiéndo ido un forastéro a . én sus Memorias íntimas (Madrid. Bohémia formaba parté dé Alémania). anñ o 4. éscribé lo siguiénté. 35). El qué quiéra qué lé caliéntén las costillas los dé Utébo. por paréjas. 15 dé fébréro dé 1882. La polca (danza dé giro. (La misma palabra polka o polska ¿no significa polaca?). éntré los anñ os 1830 y 1835. El décir dé uno qué es de Utebo équivalé én Aragoé n a llamarlé torpé o atontado. con la firma dé «Un soldado viéjo natural dé Borja»: «Péscando con canñ a én él Ebro uno dé Utébo. aludiéndo a los bailés dé sociédad qué sé célébraban én Madrid por los anñ os 1845. péro puédé sabérsé a quéé éé poca dél siglo pasado corréspondé.º (Madrid. 1846 y 1847: «Créo fuéra én éstos anñ os cuando sé introdujo én Madrid la polca. a un paíés lléno dé poésíéa… la viéja Alémania» (para él francéé s dél siglo XIX. qué arrancaron dél fondo dél ríéo un énormé madéro. Pérroto y Robért éscribiéron: «La polca pérténécé a un paíés qué tiéné él dérécho dé réclamarla por suya siémpré y én todas partés. A raíéz dé su introduccioé n én la capital francésa. én compaé s dé dos por cuatro) procédé dé Bohémia. 138). sé introdujo én Espanñ a a médiados dél siglo XIX. No sé sabé cuaé l és él anñ o dé la polca. 1943). a pésar dé sér hombré dé bríéos. p. Iroé nicaménté lés dénominan los agudos y los del barbo. a Viéna én 1839 y a Paríés én 1840. tomo 3. bailaé ndolo un díéa la réina y la infanta con la mayor cérémonia».º. por Curt Sachs. qué a los aludidos lés sabé a démonios. cuando. como él dé la mazurca. 1889. qué fuéron a péscar y péscaron un madéro». p. usada tambiéé n én otros puéblos». por un maéstro dé danza dé Praga. El marquéé s dé Méndigorríéa. El barbo de Utebo Sobré ésta burla contra los dé Utébo. créyoé qué algué n barbo colosal habíéa picado én él anzuélo. réproduciréé la vérsioé n qué da él brigadiér don Romualdo Noguéé s én El Averiguador Universal. Dicén qué fué una ninñ a campésina bohémia la priméra qué bailoé una polca. (Datos dél libro Historia universal de la danza. El humorista bilbaíéno «Déspérdicios» (Auréliano Loé péz Bécérra) éscribioé én La Gaceta del Norte qué én Utébo sé formoé un orféoé n y qué. y su nombré chéco polka (mitad) significa medio paso o sobre paso. Llamoé én su ayuda a los vécinos dél puéblo. qué la juvéntud acogioé con éntusiasmo. y ambos altérnaban con él vals én las fiéstas dé sociédad. la Réal Académia Espanñ ola dicé qué la polca és «danza originaria dé Polonia. puédé préguntarlés: “¿Y él barbo?”». El bailé dé la polca. La nuéva danza fué llévada a Praga hacia 1835. y tantos ésfuérzos hiciéron. Buénos Airés. Frénté a ésta opinioé n dé Curt Sachs. y cuando én Palacio sé inténtoé réstablécér él minuet.

léjos dé sér un tonto. Corréas. Llaman asíé a uno por sér tal. sigué su curso.ª éé poca. én su périoé dico El Tío Camorra (paliza 22. anñ o 1848). que burló a su madre y a sus hermanas. las aguas cambiaron dé curso. 24 dé séptiémbré dé 1955). al qué llaman «él puénté viéjo». El bobo (o el tonto) de Coria Pérsonajé légéndario. miéntras él ríéo. procaz y désénfadado. no muy léjos dé Plaséncia… Suélén décir él bobo dé Coria. fué natural y vécino dé Coria. qué habíéa nacido én 1599. síémbolo dé la tontéríéa y méntécatéz. réconstruido én la Edad Média. cuando él térrémoto dé Lisboa. cométén los mayorés désafuéros. Luis dé Castrésana. dondé no hacé ninguna falta. so capa dé ignorancia. aléjado dé éé l. y no hallo origén désté modo dé hablar. Bajo sus arcos corríéan antanñ o las aguas dél ríéo Alagoé n. y preguntaba si era pecado» (burlar és éufémismo qué émpléoé Corréas). réfiéré qué én Coria éxisté un puénté én las inmédiacionés dé un ríéo. o por béllaco». Ciudad dé Extrémadura. Y tanto agradoé a Félipé IV qué él duqué tuvo qué cédéé rsélo. Dicé ésto ué ltimo Férnaé ndéz Guérra én El Averiguador Universal (2. sénñ or. anñ o 2. Eféctivaménté. solo mé pérsuado qué débíéa sér discréto éncubiérto. préndado dé su discrécioé n y gracéjo. Y él diréctor tararéoé él coro dé los répatriados dé Gigantes y cabezudos: «Por fin té véo Ebro famoso».º). y aquéllo qué comiénza: «Tras larga auséncia…». porqué sé acomoda a los qué débajo dé simplicidad y llanéza tratan dé su provécho». un puénté sin ríéo por débajo. és décir. Y qué él vérdadéro bobo de Coria nacioé én Coria dél Ríéo (Sévilla). Sé aplica tambiéé n a los astutos qué. Los dé Coria dé Extrémadura sostiénén qué él llamado bobo de Coria. nos informa dé qué Vélaé zquéz pintoé —éntré 1636 y 1657— él . qué és un énano bizco qué sérvíéa como bufoé n én la corté dé Félipé IV. Covarrubias récogé él dicho én 1611. én su Vocabulario. én su Tesoro. cuando Vélaé zquéz. y qué aplican él nombré dé tonto de Coria al arquitécto qué lo construyoé . y hoy puédé vérsé coé mo bajo él puénté y su alrédédor crécén los aé rbolés frutalés. El mismo Corréas dicé én otro lugar dé su obra: «El bobo de Coria. —¿La Traslarga? —préguntoé él forastéro. El bobo dé Coria qué pintoé Vélaé zquéz no és él aludido én él viéjo réfraé n. én su artíéculo El bobo de Coria (ABC. Martíénéz Villérgas. y éntroé a formar parté dé la sérvidumbré dé la Réal Casa. éxtranñ ado. éra un hombré listo y astuto. y él duqué dé Alba lo llévoé a la corté. én Coria éxisté un puénté romano. Péro én él siglo XVII. éscribé: «Coria.éntrévistarsé con él diréctor dé la masa coral. ésté lé dijo qué éntré las piézas dé su répértorio éstaba La Traslarga. —Síé. téníéa diéz u oncé anñ os dé édad. Esta circunstancia hacé qué sé atribuya al bobo dé Coria la construccioé n dé ésté puénté. Covarrubias. cita él réfraé n «El bobo de Coria. A ésté réfraé n aludé Covarrubias. El bobo de Coria dél cuadro vélazquénñ o.

si una gallina dé tu corral sé hubiéra pasado al dél vécino. féchado én 1794. El campo de Agramante Convértirsé una réunioé n o un lugar én el campo de Agramante significa convértirsé én lugar dé acaloradas disputas o dé fuérté lucha. El céé lébré historiador Modésto Lafuénté. nota). Asíé sé léé én él Canto 27 dél poéma dé Ludovico Ariosto Orlando furioso. y no hay nada asombroso én qué (él bobo) fuésé oriundo dé dicho puéblo éxtréménñ o. 1846. pa qué mi madré vénda maé s caras sus calabazas». Envío segundo: Excoscada. con una calabaza a cada lado. Maé s tardé. jéfé dé todos los réyés y príéncipés mahométanos qué concurriéron al sitio dé Paríés. «Juan dé Calabazas». dichos. Y a las disénsionés qué sé suscitaron én dicho campo. dicé acérca dél origén dé ésta éxprésioé n: . La frasé hizo fortuna y échoé sé a andar y désandar caminos… Sé afirma qué él tal éra bufoé n dél duqué dé Alba. Dél otro éscribé Garcíéa Arista én su libro Fruta de Aragón. buscando siémpré su provécho. Ségué n Bastué s (La sabiduría de las naciones. Un díéa fué citado al juzgado. —¡Miaé qué rédioé s!. —¿Por quéé has hécho éso. 256). otro dé los qué militaban bajo las oé rdénés dé Agramanté. p. tal cual la vémos én él rétrato dé Vélaé zquéz. lo qué parécé vérosíémil. puésto qué él duqué téníéa casa-palacio én Coria. Como la tapia és mucho bajita… —Péro té quédasté con la gallina… —¡Como soy médio tonto!… —Y. sé llamoé a ésté rétrato «El bobo dé Coria». ¿hubiéras conséntido qué éé l sé quédara con élla? —¡Sénñ or juéz!… ¡Entoncés séríéa tonto dél todo!…». aludé al campaménto dél réy dé Agramanté. tomo II. sénñ or juéz!… —¿Por?… ¿Por?… —Porqué la gallina sé pasoé . pués su fisonomíéa. «én una viéja ciudad aragonésa habíéa un médio méndigo al qué llamaban Santiaguico medio tonto. volando. Dice así este escritor: «Un tonto dé Albéta (lugar a docé léguas dé Zaragoza) arrancoé én una noché todos los calabazarés qué habíéa én él puéblo. én su Teatro social del siglo XIX (Madrid. De uno de ellos nos habla Romualdo Nogués en su obra Cuentos. qué haciéé ndosé los bobos cométén désafuéros. sérié 1. méloé n? —lé préguntaron. 249. dél corral dél vécino al míéo. como él dé Coria. p. y a las qué puso fin la prudéncia dél réy Sobrino. y él juéz lé dijo: —Hay una dénuncia contra ti por hurto dé una gallina… —¡Ganicas dé énrédar. citaréé dos casos dé tontos baturros.ª. qué fuéron muchas y muy rénñ idas.rétrato dé un bufoé n dé la corté. ménos él suyo. anécdotas y modismos aragoneses… que da a la estampa un soldado viejo natural de Borja. én un invéntario. Ségué n dicho éscritor. A propoé sito dé éstos tontos béllacos. a quién répréséntoé séntado én él suélo. és tíépicaménté coriana.

Péro mé inclino a suponér qué fuésé portuguéé s y qué sé apéllidasé Aranha (con h). embarca. Rodomonté. cap. éé l sé quédoé én tiérra y nunca maé s volvioé a émpréndér viajé alléndé los marés. anñ adiéndo qué «sé réfiérén a trés marinos gaditanos qué débiéron dé sér famosos por su afaé n dé trabajar poco. cuando én la vénta sé disputaba sobré si la albarda dé un asno éra o no rico jaéz dé caballo. Pinche (o Concha) y Cortés. «La poéé tica créacioé n dél Campo de Agramante. téé rmino ésté usual én Marina. dondé sé hacíéa la éléccioé n dé abad. incluyé los siguiéntés dichos: Ellos eran tres: Araña. él arcaé ngél éncuéntra la Discordia én un convénto dé frailés. En éfécto. El Araña dé éstos dichos dé Caé diz débé dé ténér rélacioé n con él patroé n qué émbarcaba génté y sé quédaba én tiérra. A vista dél apéllido Arana cabríéa suponér qué ésté céé lébré capitaé n éra vasco. Los tres: Araña. Trata dél mismo téma un romancé dé Lucas Rodríéguéz. én su Refranero del mar (tomo 1. embarca. dé Ariosto. para éxprésar la habilidad dé éludir las faénas a bordo». fuego ardiente de discordia a más andar se encendía… El capitán Araña Suele decirse: Como el capitán Araña. déspuéé s dé réclutar a mucha génté con él citado objéto. pp. és un épisodio qué sirvé como basé al poéma Orlando el Furioso. sé émpiézan a péléar los jéfés sarracénos unos con otros. Sacripanté. Joséé Gélla Iturriaga. qué émpiéza asíé: En el real de Agramante que sobre París tenía. embarca. qué déféndíéan intréé pidaménté Carlomagno y sus bravos guérréros. Carlomagno y la ciudad sé salvan». él réy Sobrino y otros cuyos tipos sé han hécho provérbialés tambiéé n. én qué figuran como jéfés Agramanté.º.ª. »Cuando éstos éstaé n cérca dé apodérarsé dé la capital. con él fin dé combatir a los insurréctos dé aquél continénté. embarca. la saca dé allíé. Digo ésto porqué én él périoé dico políético-satíérico . la lléva al Campo dé Agramanté. Cérvantés parodioé ésta discordia én él Quijote (parté 1. 45). y él se queda en tierra. O también: Se parece al patrón Araña. El origén dé éstas comparacionés és él siguiénté. que embarcó a la gente y se quedó en tierra. cuya pronunciacioé n és Araña. Concha y Cortés. El capitán Araña. Cuando a principios dél ué ltimo tércio dél siglo XVIII sé énviaba a las Améé ricas génté dé nuéstro paíés. llamado Arana o Aranha (nombré qué él vulgo transformoé én Aranñ a). él arcaé ngél San Miguél récibé ordén dé ir a buscar él Siléncio y la Discordia é introducirlos én él Campo dé Agramanté. y gracias a la discordia dé los énémigos. agarra a la Discordia por los cabéllos. y sé réfiéré al sitio dé Paríés por los sarracénos. dél cual sé cuénta qué. éxistíéa én una dé las ciudadés dé nuéstro litoral un capitaé n dé barco. o dé morearse. y él se queda en tierra. 81 y 125). con cuyo motivo los frailés sé éstaban arrojando los bréviarios a la cabéza.

o qué llévan aparéjado énganñ o.Bil Blas (1864-1873). corrédor para las mujérés. llamada La Pacheca. y unos bancos portaé tilés. con qué sé lévantaba dél suélo cuatro palmos». Concha y Cortés. sino vuela. pérténéciénté a un tal Burguillos. él poéta Manuél dél Palacio publicoé una parodia dé Canción del pirata. pérténéciénté a Isabél Pachéco. El corral de la Pacheca y los démaé s dé aquél tiémpo éran unos corralés o patios amplios qué sé abríéan én él intérior dé las casas dé vécindad y én los qué habíéa solaménté un tablado para répréséntar. 1804). Ségué n léíé én la obra dé Rodríéguéz Maríén Cuentos populares españoles. Estos corralés significaban. a pésar dé todo. un gran avancé sobré él tinglado dé la antigua farsa. sé éncérraba todo én un costal y consistíéa «én cuatro péllicos blancos. én su Tratado histórico sobre el origen y progresos de la comedia y del histrionismo en España (Madrid. y que ha embarcado más gente que Araña. al référirsé a los corrales qué fuéron cuna dé nuéstra gloriosa éscéna. suélé décirsé para indicar un lugar dondé réina él barullo y la confusioé n. y un tércéro situado én la callé dél Sol. Ségué n léíé én las mémorias dél éscritor sévillano Luis Montoto tituladas En aquel tiempo…. Bajel pirata que llaman por su bravura el regente. dicé qué én él anñ o 1568 sé répréséntaron ya comédias én un corral dé la callé dél Príéncipé. dé Esproncéda (parodia dirigida contra Narvaé éz cuando ésté éra régénté dé Espanñ a). no corta el mar. qué émpiéza asíé: Con cien cañones por banda viento en popa a toda vela. qué. y cuatro cayados. Don Casiano Péllicér. Componíéan él téatro — anñ adé— cuatro bancos én cuadro y cuatro o séis tablas éncima. gradas para los hombrés. . guarnécidos dé guadamécíé dorado. y qué por aquél mismo tiémpo sé adérézoé para los mismos finés otro corral dé la misma callé. El corral de la Pacheca Esto parece el corral de la Pacheca. poco maé s o ménos. como dicé Cérvantés én él proé logo dé sus Comedias. El cuento de la buena pipa Sé dicé dé todo rélato o éxplicacioé n pésados. y én cuatro barbas y cabélléras. ésta éxprésioé n tiéné su origén én él cuéntécillo con él qué sé burla la éxtrémada curiosidad dé los ninñ os. un steamer irlandés. él céé lébré Téatro dél Príéncipé sé édificoé sobré él antiguo corral de la Pacheca. El dicho aludé a uno dé los primitivos téatros dé Madrid.

Yo no digo qué digas no. Péro. Dél cuento del portugués habla Bartoloméé Joséé Gallardo én su obra Cartas al editor del «Eco del Comercio». él cual. Estudio bibliográfico. —Yo no té digo qué digas no. coitadiño!” (lé dijo): “Veña pra cá. De nunca acabar és tambiéé n él cuénto dé «Un réy téníéa trés hijas. lé arrojoé a lo profundo dé un pozo. por A. El cuénto dé la buéna pipa équivalé. y las tapoé con péz. dé aménaza vana o tardíéa. qué tiéné los piés dé trapo. dondé sé habla dé un pavéro qué conducíéa su manada por un puénté. —No. déspuéé s dé darlé una paliza sobérana. dondé la noché. y comiénza a répétir la madré: Y pasar pavos. so prétéxto dé qué los pavos éran muchos. y pasar pavos… y asíé intérminabléménté. sino si quiérés…. —Yo no digo qué digas síé. y la cabéza al révéé s. Dé ésta éspécié és él dé la pastora Torralba qué cuénta Sancho én él Quijote. Rodríéguéz Monñ ino. détué vosé al llégar. te perdono la vida». ¿Quiérés qué té lo cuénté otra véz? No. te perdono la vida!». O él cuéntécillo cubano dé «Esté éra un gallo-pélado. dondé dicé (carta II): «Esté contrasté ridíéculo dé la humillacioé n lastimosa y él orgullo pétulanté nos hacé acordar dé un cuénto qué pica én historia. p. que naon o farei mal”». El matón le gritaba: «¡Si me sacas del pozo. témiéndo émpantanarsé tambiéé n. él fríéo y él lodo hubiéran dado fin dé éé l a no acudir compasivo un pastor a sacarlé dél pantano. sino qué si quiérés qué té cuénté él cuénto dél gallo-pélado…». Madrid. 1955. Caminando un fidalgo portuguéé s… sé métioé hasta las tréncas én un trémédal. imaginaé ndosé qué él pastor sé déténíéa por cosa dé miédo o tal qué lé tuviésé: “¡Oya lá. las métioé én trés botijas. El de marras . e naon teña medo. Sé éntabla asíé él diaé logo éntré la madré y él ninñ o: —¿Quiérés qué té cuénté él cuénto dé la buéna pipa? —Síé. al cuento de nunca acabar. (Don Bartoloméé Joséé Gallardo (1776-1852). Es una lata parécida a la dél cuénto dé los pavos. El portuguéé s. Dicén qué un portuguéé s matoé n y jactancioso rinñ oé con un éspanñ ol. 174). El cuento del portugués Eso es como el cuento del portugués: «Si me sacas del pozo. como puédé vérsé. étc. sino qué si quiérés qué té cuénté él cuénto dé la buéna pipa. ¿Quiérés qué té lo cuénté otra véz?». Suélé citarsé él dicho cuénto como éjémplo dé baladronada. éntré tanto. éxaminando por quéé parté éntraríéa maé s séguro a la témbladéra. todo orgullo y miséria.

cuando marras.ª. dicé nacioé «dé la calificacioé n dé diablo qué sé hubo dé dar a alguna pérsona qué résidioé o éstuvo én Cantillana (Sévilla). (Cléméncíén. y sé dicé dé los puéblos dondé hay disturbios y énrédos». y hacér ésté réfraé n». Cléméncíén. y porqué éjércíéa éspécialménté sus déprédacionés én Cantillana. én su Comentario al «Cuento de cuentos». los arriéros y caminantés sé aléjaban dé aquél camino. Gonzalo dé Bércéo la usoé én la copla 206 dé la Vida de San Millán. cita él dicho dé El diablo está en Cantillana. Séijas Patinñ o. anñ adiéndo él siguiénté coméntario: «El réy don Pédro (él Cruél) dicé qué préténdioé allíé él amor dé una doncélla principal désposada (prométida én matrimonio). Tambiéé n pudo aplicarsé ésté dicho «al maéstro don Juan Pachéco. no sé atrévioé a éntrar én élla y sé quédoé én Cantillana. dicé qué marras «significa tiémpo pasado. y varias frasés. y particularménté dél anñ o qué précédioé ». escrita en 1632 por Bartolomé de Góngora. éscribé qué «és vocablo dé aldéa. que está el diablo en Cantillana. Gonzalo Férnaé ndéz dé Oviédo. qué significa «én tiémpos pasados». ségué n éscribé Marina én su Catálogo de voces arábigas. se lee: «Hernando Cantillana. y acostumbraban a décir: Vámonos por otra parte. Una comédia dé Luis Véé léz dé Guévara sé titula El diablo está en Cantillana. nota citada). Ségué n él Diccionario. En la Lista de los conquistadores de Nueva España. 22). dicé qué La de marras significa «él tiémpo qué ya pasoé o én qué sucédioé alguna cosa». én su Vocabulario de refranes. Corréas. urdiendo la tela y tramando la lana. Es nombré araé bigo qué viéné dé marrah: «lo qué pasoé ».ª 9. haciendo muchos males y desafueros. dondé habíéa una barca sobré él Guadalquivir. én su Tesoro (1611). y él padré Sarmiénto. Covarrubias. qué muéstra én la intérprétacioé n dé ésta palabra sus profundos conocimiéntos én la léngua araé biga. dé Quévédo. como: donde marras. y asíé otros».ª parté dél Quijote. hécho fantasma por miédo dél réy. lo de marras. ést. én sus Quincuagenas de la Nobleza (parté 2. la locucioé n de marras «indica tiémpo pasado u ocasioé n rémota y consabida». El diablo está en Cantillana Exprésioé n qué sé usa cuando salé mal alguna cosa o sé nota désbarajusté y désordén én algo. por quien se dijo el refrán del diablo está en Cantillana». adondé él réy iba cuando quéríéa hablar con éé l alguna cosa». vino a éspantarsé la génté.ª. quién acompanñ aba al réy don Enriqué IV én su viajé a Sévilla én 1469. afirma qué dériva dél advérbio aé rabé marrat. qué duranté las turbuléncias dé la minoríéa dé Alfonso XI récorríéa las cércaníéas dé Sévilla. én su Vocabulario de refranes. qué significa él tiémpo dé atraé s. Marras viéné a sér como él ohm (én otro tiémpo) dé los latinos. . créé qué ésta éxprésioé n sé dijo por un capitaé n dé la parcialidad dél almiranté dé Castilla Jofré Ténorio. y él ésposo véníéa a vérla dé noché. y siéndo sumaménté aborrécido én la ciudad. én su nota 14 al capíétulo 49 dé la 2. Corréas. fol. tratando de Narváez.

sé alzoé y ajustoé los calzonés. pp. la vérsioé n dé Starkié proviéné dé la qué Juan Valéra facilitoé al poéta sévillano Narciso Campillo. y éstando éé l allíé. la frasé proviéné dé una féria qué hubo én Antéquéra. y el c… al aire. lo cita asíé. Péro no éxplica su origén. muy usado én Andalucíéa. El caballéro tomoé éntoncés una résolucioé n tan sué bita como acértada. ni para nada. Désahogado ya. la cabeza tapada. personas y personillas (tomo 1. A maé s dé lo éxpuésto —anñ adé él autor dé Pepita Jiménez—. sé bajoé la capa y siguioé . Ségué n hé comprobado postériorménté. volvioé la cara hacia la paréd. Vi éxplicado ésté én él libro dé Waltér Starkié Don Gitano (Barcélona. qué copia Montoto én su obra Personajes. No daba tiémpo para réfugiarsé én sitio oculto. 1944. y cuya éxprésioé n compléta és: El disimulo de Antequera. y yo créo qué él qué siguioé él caballéro dé Antéquéra és tan buéno como cualquiér otro». y la coménta asíé: «Dicén algunos viéjos dé Sévilla qué hubo un obispo dé anillo qué téníéa haciénda én Brénés. Era ménéstér déscargar a éscapé. Asíé nacioé la frasé: “El disimulo dé Antéquéra: / la cabéza tapada y él c… fuéra”». 210-211). Sbarbi. élija él léctor la qué maé s lé gusté. dondé. . dé manéra qué no pudiéran réconocérlé. con la cara tapada y él cu… al airé”». tras la cita dé la éxprésioé n. én una carta. El mismo Corréas consigna la éxprésioé n: El diablo anda en Cantillana y el obispo en Brenes. én qué callés y plazas éstaban llénas dé géntés. sé léé lo siguiénté: «Ségué n un amigo míéo andaluz. la cabeza tapada y el culo fuera. 184).º. unos sobrinos suyos hiciéron én Cantillana algunos désafuéros y ruidos dé noché. y dijo ingéniosaménté: “Asíé ninguno dél puéblo mé réconocéraé . échoé las posadéras al airé y largoé la déscarga én un périquété. Entré tantas opinionés. péro récuérdo vagaménté habér oíédo éxplicar dé ésta suérté él origén dé la frasé: én un díéa dé féria. sin qué nadié llégasé a conocérlo por lo qué tuvo déscubiérto un instanté. su camino. tranquila y gravéménté. hé oíédo una copla qué dicé: Por la calle abajito va mi comadre. én su Gran diccionario de refranes. Lévantoé su capa. y dicé qué «aludé a los qué sé préocupan maé s dé lo corriénté qué dé lo qué réalménté importa ocultar». y éspantando la génté para finés dé sus amorés». énrollaé ndola alrédédor dé la cabéza. un caballéro principal antéquérano tuvo él maé s aprémianté y térriblé aprétoé n qué puédé imaginarsé. p. sé échoé la capa por la cabéza. Y coménta Starkié: «Hay muchos caminos para alcanzar la inmortalidad. Un ciérto caballero dé aquélla ciudad fué cogido én circunstancias comprométédoras réspécto a la posicioé n dé sus pantalonés. El disimulo de Antequera Es dicho provérbial. y qué dicé asíé: «No réspondéréé yo dé la vérdad histoé rica dé lo qué voy a référirlé. formando éstantiguas.

calumniador dé génio. El gallo de Morón Como el gallo de Morón: sin plumas y cacareando. 524-525).º): Salus populi. fué sin duda quién acréditoé ésta calumniosa invéncioé n al atribuir. sé cita généralménté én latíén. Esta impíéa y criminal maé xima. ségué n frasé dé su compatriota Chatéaubriand. Principio qué transformoé la Répué blica romana dé ésté modo. XVIII: “En las accionés dé los hombrés y particularménté én las dé los príéncipés. a los jésuitas la siguiénté doctrina: “Ciértaménté qué procuramos apartar a los hombrés dé todo lo prohibido. si violandum est jus. Léoé n Médina. y témplamos dé ésté modo lo vicioso dél medio con la puréza dél fin”». lo siguiénté acérca dé ésté céé lébré gallo: . Sé aplica a los qué consérvan algué n orgullo. Santiago Montoto publicoé . 1909). a los jésuitas. y qué hacé référéncia a qué cualquiér médio és vaé lido si él fin tambiéé n lo és]. El fin justifica los medios [Axioma moral qué sé atribuyé. »Pascal. qué no tiénén quién los juzgué. én la séé ptima dé sus Cartas provinciales. tomo XX. suprema lex esto. purificamos al ménos la inténcioé n. Péro mucho antés qué Maquiavélo. ségué n la calificoé Cicéroé n. él príéncipé dé manténér y salvar la éxisténcia dél Estado. 21) con apariéncias dé vérso: Nam. ségué n sé léé én él Tratado de las leyes dél mismo Cicéroé n (III. én la révista Blanco y Negro dél 10 dé octubré dé 1926. péro cuando nos és imposiblé impédir la éjécucioé n dé algué n acto. dé Maquiavélo. éscribé acérca dé éé l lo siguiénté: «Pocos éspíéritus fuértés dé la cénturia qué finalizoé y dé la antérior. habraé qué al oíér la maé xima El fin justifica los medios no hayan ténido por évidénté qué sirvé dé piédra angular a la moral dé la Companñ íéa dé Jésué s. aunqué én la péndéncia o négocio én qué sé métiéron quédén véncidos. Paríés. én su trabajo «Frasés litérarias afortunadas» (Revue Hispanique. siguiéndo la traduccioé n qué nos déjoé él gran orador romano (De off. qué nos ha légado una méntira inmortal. Préocué pésé. y aun sosténdraé n qué con éstas mismas palabras sé éncuéntra imprésa én sus Constituciones. regnandi gratia Violandum est: aliis rebus pietatem colas. Léoé n Médina anñ adé: «Difíécil és avériguar quiéé n éscribioé én la forma citada ésta frasé tristéménté céé lébré. pués anaé loga doctrina puso Euríépidés én boca dé Etéoclés én su tragédia Las fenicias (v. para justificar su usurpacioé n. 3. péro la doctrina qué contiéné sé halla én ésté pasajé dé El príncipe. III. débé mirarsé al fin. ya débíéan los príéncipés conocér talés maé ximas. sin razoé n. pués. cap. y los medios dé qué sé valiéré séraé n siémpré considérados honrosos y por todos aplaudidos”».

én vano la Chancilléríéa dé Granada désignaba juécés imparcialés. aunqué viniésé réspaldado por tan alto Tribunal dé apélacioé n. y la tércéra sé réfiéré a un récaudador. Sévilla y Granada y aun la misma Corté dé Madrid —récuérda una antigua croé nica— éstaban asombradas dé los asuntos dé Moroé n… Habíéa récéptorés dé continuo y juécés qué déspojaban a unos dé sus haciéndas y a otros los llévaban présos. “La Chancilléríéa. y titulado «Escénas pintoréscas. dondé sé considéraba a Moroé n como uno dé los puéblos maé s rébéldés y difíécilés dé gobérnar. Convocoé ésté én Moroé n a los régidorés. . Las disputas dé los bandos políéticos anté él nombramiénto dé nuévas autoridadés localés adquiríéan caractérés dé motíén. y dicén qué dé ésté hécho nacioé la copla: No te vayas a quedar como el gallo de Morón. No sé sabé si él Gallo de Morón nacioé dé un épisodio histoé rico dé la administracioé n dé la villa o fué quizaé invéncioé n dé la musa popular. las cuéstionés dél ordén pué blico no marchaban a déréchas én él famoso puéblo sévillano. da trés vérsionés dél origén dél dicho: una sé basa én ciérta rinñ a dé gallos. Las divérgéncias y réncorés sé introducíéan incluso én él séno dé las familias. Solo la éxpropiacioé n dél térréno dondé sé alza la éstatua y él allanamiénto dél mismo lés costoé véinté mil duros. Parécé sér qué a médiados dél siglo XVIII. produciéndo hondas disénsionés én él hogar… Esté “apaciblé” ambiénté ofrécíéa Moroé n dé la Frontéra cuando ocurrioé él famoso épisodio qué la éxtranñ a siluéta dé un gallo implumé inmortaliza hoy én una dé las plazas dél puéblo. El gallo dé Moroé n». al parécér. éscribé a propoé sito dé ésté: «La léyénda dél Gallo dé Moroé n tiéné. Hay otra copla popular qué dicé: Anda que te vas queando como el gallo de Morón. Los dé Moroé n lévantaron un monuménto al céé lébré gallo al pié dél castillo. hubo varios éntrédichos y éxcomunionés y hasta Césacioé n a Divino”. Don Férnando Morillas. sin plumas y cacareando. pués las luchas y rivalidadés éntré los sénñ orés principalés altéraban constantéménté la pacíéfica éxisténcia dé aquéllos vécinos. Francisco Rodríéguéz Ballori. lo azotaron. otra sé aplica én un corrégidor qué sé prévalíéa dé su cargo para no pagar los tributos. Avanzado él siglo XVI. con répércusioé n én las villas limíétrofés y én la capital dé la provincia. La Chancilléríéa dé Granada viosé obligada a énviar a uno dé sus dépéndiéntés. én un artíéculo publicado (marzo dé 1954) én él périoé dico ABC. »Sé apélaba a todos los médios én la éléccioé n dé cargos con tal dé triunfar sobré él bando contrario. él Concéjo dé Moroé n sé négaba a pagar los tributos. 1923). cacareando y sin plumas a la mejor ocasión. éscritor dél siglo XVIII. Quiso hablar un régidor én défénsa dé la villa. hombré dé gran énérgíéa. Péro los dé la villa aguardaron a qué llégara la noché. El dé la Chancilléríéa lé cortoé él habla diciéndo: En este corral no canta más gallo que yo. pués él orgullo dé Moroé n no admitíéa ésté ajéno arbitrajé. Asíé dicé Vérgara y Martíén én su Diccionario geográfico-popular (Madrid. maé s dé cuatrociéntos anñ os dé éxisténcia. Y én él camino dé Ranillas désnudaron al granadino.

A ésto anñ adiréé qué las éxprésionés Quedar sin pluma (sin nada) y Dejar a uno sin pluma (sacarlé todo su caudal). alusivas al gallo. »Sin apartarnos dé la léyénda ni désdénñ ar la vérsioé n érudita dé Bohoé rquéz Villaloé n. a mi cargo (corréríéa) qué tu amo quédasé sin pluma y nosotros sin quéja». Y habiéé ndosé incomodado todos dé séméjanté pédantéríéa. produciéé ndosé groséraménté con los sénñ orés. déjaé ndolé solo la camisa. y. Y habiéndo vénido én ciérta ocasioé n uno dé éstos hombrés. éntré otras cosas. Péro al fin sé ha décidido qué él haé bito no hacé al frailé. Llamo régularés a los qué éstaé n déstinados a los frailés y réligiosos profésos. »Esta és. por tanto. El hábito no hace al fraile El éscritor francéé s Carlos Rozaé n. én su libro Locuciones. los régularés no puédén conférirsé sino a los réligiosos dél mismo ordén. “qué dondé éé l éstuviésé no habíéa dé habér maé s gallo qué éé l”. qué sé véntiloé én otro tiémpo. én la intéligéncia dé qué si volvíéa a préséntarsé lo pasaríéa mucho péor. pués no lo contaríéa maé s. porqué és una maé xima général a todos los bénéficios qué regularia regularibus. dé pocas lucés y caraé ctér poco tratablé. «hay bénéficios sécularés y régularés. y procédé dé la cuéstioé n. lé sacaron una noché sigilosaménté con énganñ o al camino dé “Canillas” y lé désnudaron dé todas sus ropas. por tanto. y. én définitiva. sostiéné qué ésté provérbio. o si hay qué sér proféso. tratarémos dé rémémorar él céé lébré sucéso. no és. El hábito no hace al monje . secularia secularibus sunt conferenda. lés solíéa décir. cuya sintaxis y éxprésivo réalismo hémos quérido réspétar íéntégraménté». narrada con ingénua séncilléz por un amigo cronista dé la ciudad. qué és préciso habér profésado para poséér los dichos bénéficios» (los régularés). acérca dé si él noviciado y él haé bito bastaban para hacér a uno capaz dé un bénéficio régular. y tomando la vénganza por su mano. los sénñ orés détérminaron réunirsé. dichos y frases indispensables en la buena conversación. lé intimaron su marcha inmédiataménté. sino una imitacioé n dél provérbio dé los antiguos El traje de lino no hace el sacerdote de Isis. y por lo cual lé puso la génté él Gallo de Morón. Dé la régla prédicha sé ha tomado ocasioé n dé dudar si para obténér los dichos bénéficios basta él noviciado y él haé bito. y daé ndolé una buéna félpa con varas dé acébuché. conocida a travéé s dé uno dé sus ué ltimos copistas. En La Celestina sé léé: «Si tal fuésé agora su hijo. él présbíétéro don Joaquíén Angulo y Carmona. »… En la éé poca én qué sé hallaban las cuéstionés dél mando dél puéblo én su mayor grado dé éférvéscéncia éntré los sénñ orés —dicé una narracioé n qué figura al final dé la croé nica dé Bohoé rquéz— solíéa la Chancilléríéa dé Granada mandar algunos récéptorés para qué éstudiasén éstos négocios. proverbios. son muy antiguas én nuéstra léngua. qué nos récomiénda qué no juzguémos a los hombrés por su apariéncia. al parécér la vérsioé n maé s vérosíémil dé cuantas éxistén sobré él famoso épisodio dé Moroé n. Ségué n Godéfroy —citado por Rozaé n—.

por lo mismo». y se vale de su industria». que él se lo fuella. Y a continuacioé n consigna ésté otro: El herrero de Arganda. Créén algunos qué ésté réfraé n sé formoé én una éé poca én qué los monjés téníéan a gala llévar con la cogulla él yélmo y las éspuélas doradas. Porqué ésto dél olvido sé atribuyé généralménté a otros hérréros: al dé Fuéntés. se lee esto mismo: Cum monachum non faciat habitus. o como insociablé. puédé robar.ª édicioé n). y él se lo lleva a vender a la plaza. al dé Yanguas. én ocasionés. tomando maé s bién él aspécto dé caballéros qué él dé éclésiaé sticos. Y ségué n Térréros. y tambiéé n sé dicé suéna. (Bastué s: La sabiduría de las naciones. año 1227. pidé. 276. El herrero de Arganda Ségué n él Diccionario dé la Académia (14. sin valérsé dé auxilio ni favor ajéno». étcéé téra. qué décidiéron qué la profésioé n réligiosa éra nécésaria para poséér un bénéficio régular. El herrero de Arganda. matar. él se lo suella. 1. y sin tomar ayuda. solo lo hé visto én Corréas. én una dé sus Epístolas (én la XXI). dé lo cual sé condolíéan San Norbérto y San Bérnardo. El hombre es un lobo para el hombre . p. y él se lo saca a vender a la plaza. 216). que a puras martilladas olvidó el oficio. Réfraé n con él mismo séntido qué El hábito no hace al fraile. Y puédé. dé sonar. Péro la frasé qué coméntamos —Mala suadet faines— és dé Virgilio y aparécé én la Eneida. El hambre es mala consejera El qué tiéné hambré. grita». y él se lo macha. Así explica el refrán Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana. «Dícese del que trabaja a sus solas. al dé Mazariégos. al dé Quintanapalla. Corréas cita él dicho én ésta forma: El herrero de Arganda. Y coménta: «Suélla és soplar con él fuéllé. Séé néca. impulsado por élla. IV. és «réfraé n qué dénota a un hombré. El décir dél hérréro dé Arganda «qué sé lé olvidoé él oficio». sed professio regularis. dijo qué «él viéntré no oyé précéptos. El réfraé n dél hérréro dé Arganda qué sé lo hacíéa éé l todo tomaríéa origén dé la conducta obsérvada por algué n hérréro dé dicho puéblo dé la provincia dé Madrid. «sé aplica al qué hacé las cosas qué lé conviéné y nécésita. Otros opinan qué fué introducido él réfraé n por los jurisconsultos canoé nicos. de Gregorio IX. y él se lo macha. én su Diccionario castellano. y qué no éra bastanté para éllo él noviciado y la toma dé haé bito.ª sérié. o como énémigo dé cansar a otros». En las Decretales.

ducho én todas las trampas y artimanñ as dé los fulléros. én cuya éstacioé n lés éspéraban Munñ oz Lopéra y él Francés. Plauto. a un francéé s riquíésimo qué téníéa una finca én Pénñ aflor. Asíé sé léé én la Imitación de Cristo. natural dé Pénñ aflor. El Huérto dél Francéé s éra una casa viviénda. a médias y utilizando trampas. dé Kémpis (libro 1. én su comédia Asinaria. con cuadras. péro qué pérténécé a Fénéloé n. También suele decirse: El hombre es un lobo para los demás hombres. non homo. sed Deus disponit. Dos siglos antés dé Cristo. Dios lé guíéa»). cuyos cadaé vérés éntérraron én él huérto. 19. p. El hombre propone. vérs. fortuna aliud.º) sé léé: «El hombré éligé su camino y Dios conducé sus pasos». fué éligiéndo a sus víéctimas én las timbas dé divérsas férias y capitalés. Intimaba con éllos y lés proponíéa él négocio dé desplumar. Traducción de la expresión latina Homo homini lupus. suélé décirsé dé los lugarés dondé roban a la génté o dondé sé cométén críéménés para robar. Dieu le mène («El hombré sé muévé. En las Sagradas Escrituras (Provérbios.º. la récogé én la forma siguiénté: Lupus est homo homini. dos corralillos y un huérto dé dos fanégas dé tiérra. (El francéé s a quién iban a désplumar éra su socio Aldijé). Entré los anñ os 1898 y 1904. y la fortuna otra»). Aludé a los asésinatos qué én él puéblo dé Pénñ aflor (Coé rdoba) cométiéron Juan Aldijé (a) él Francés. cap. vérs. én su tratado De homine. Los asíé énganñ ados llégaban dé noché a Pénñ aflor. Aunqué quién popularizoé ésté adagio fué él filoé sofo ingléé s Tomaé s Hobbés (1588- 1679). Parécida a la frasé qué coméntamos és la dé L’homme s’agite. (Vicente Vega: Diccionario de frases célebres. aunqué tal véz séa una nuéva vérsioé n dé la sénténcia dé Publio Siro: Homo semper aliud. 9. a la parté opuésta dé la éstacioé n dél férrocarril. sé trata dé una éxprésioé n muy antigua. situada én las afuéras dé Pénñ aflor. críéménés qué fuéron déscubiértos én él anñ o 1904 y qué diéron lugar a un ruidoso procéso qué conmovioé a toda Espanñ a. qué con frécuéncia ha sido atribuida a Bossuét. cogitat («Siémpré él hombré piénsa una cosa. y Joséé Munñ oz Lopéra. él Francés y su companñ éro diéron muérté én dicha finca a séis individuos.º). Munñ oz Lopéra. El Huerto del Francés Eso es el Huerto del Francés. tahué r profésional. 168). Una véz én la finca dé ésté y al atravésar un pasillo oscuro y muy . pero Dios dispone Homo proponit. péro én los tiémpos dé Plauto éra ya una frasé popular. 16. conéjéras. natural dé Agén (Gascunñ a). cap. 9.

Asíé ocurrioé .éstrécho. Las cantidadés qué dé ésta forma consiguiéron robar no llégaron a séis mil duros. que sabido. titulado «El éntréé s y la ruéda. al famoso Juanélo Turriano. sabes de aquel huevo de Juanelo que los ingenios más grandes trabajaron en hacer que en un bufete de jaspe se tuviera en pie. dicé. él céé lébré arquitécto floréntino. para burlarsé dé éllos. él constructor dél complicado artificio para subir a lo maé s alto dé Tolédo las aguas dél Tajo. qué muchos créén apoé crifa. todos los sabios lé tacharon dé loco y visionario. Caldéroé n y otros poétas dél siglo XVII formulan ésta atribucioé n. golpéaé ndolé én la cabéza con una barra dé hiérro. lés invitoé a qué pusiésén dérécho un huévo cocido. péro al sér éxhumado su cadaé vér sé éncontroé qué llévaba éscondida én una dé sus botas una importanté cantidad dé billétés. én una réunioé n dé cortésanos.º 10. y éé l. todo es fácil. hécho lo cual lé déspojaban dél dinéro y alhajas. mi amiga. Todos dijéron qué aquéllo éra imposiblé. Cuando Coloé n sonñ aba con déscubrir un nuévo mundo. Extracto ésta noticia dél artíéculo dé Francisco Sérrano Anguita. un camino nuévo para las Indias. éntoncés. él Francés daba muérté a su huéé spéd. dando al huévo un péquénñ o golpé contra la mésa. El huevo de Colón Sé aplica a todo aquéllo qué parécé imposiblé o dificultoso hasta qué alguién démuéstra qué no lo és. qué éra loé gico. antérior én muchos anñ os al inmortal génovéé s. publicado én La Novela del Sábado. sé contaba dé Brunélléschi. én La Dama Duende. Y sé atribuyé. asimismo. ségué n cuéntan. los cualés lé dijéron a Coloé n qué su hazanñ a no téníéa tanta dificultad. n. Lé dijéron éntoncés qué aquéllo éra muy faé cil. A una dé las víéctimas solo pudiéron robarlé cincuénta duros. quémaban sus ropas y éntérraban su cadaé vér én él huérto. Caldéroé n. Péro déspuéé s dél déscubrimiénto no faltoé quién dijésé qué aquéllo no téníéa nada dé particular. o méjor dicho. Madrid. lo colocoé dé pié por éfécto dé la abolladura dél cascaroé n. El Francés y su companñ éro fuéron agarrotados én la caé rcél sévillana dél Poé pulo él díéa 31 dé octubré dé 1906. Los críéménés dél Huérto dél Francéé s». Coloé n. y Juanelo con solo llegar y darle un golpecito lo tuvo? Las grandes dificultades hasta saberse lo son. . por boca dé Donñ a AÁ ngélés: ¿El cuento. Péro ¡a nadié sé lé habíéa ocurrido hacérlo! Esta anéé cdota dé Coloé n. 23 dé marzo dé 1940.

Hay variantes: El maestro de Algodor. Parécé qué sé trata dé un dicho corrompido. péro qué podríéa sér Jorgé Hérbért.º). Sbarbi. én su libro Dictados tópicos de Extremadura (Badajoz. que no sabe leer y pone escuela. que no sabía para sí y puso escuela. y anñ adé: «Dícese de los maestros que carecen de conocimientos para enseñar.º. pués a mi juicio no hay séméjanza alguna éntré la énsénñ anza y los ciruélos. fundado quizaé én él sonsonété. refrán este último que tiene más sentido y más lógica que el anterior. p. También se dice: El infierno está empedrado de buenas intenciones y El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. San Francisco dé Salés (Cartas. 1931. Tambiéé n sé dicé: El maestro Ciruela. cap. én su obra Personajes. cita él dicho: El maestro de Siruela. én su Gran diccionario de refranes. 100). (Vicénté Véga: Diccionario de frases célebres. én él anñ o 1091. dicé una comparacioé n provérbial. atribuyé la frasé «El infiérno éstaé lléno dé buénas voluntadés o déséos» a San Bérnardo dé Claraval. Waltér Scott. cap. Todo hacé sospéchar qué sé trata dé una éxprésioé n muy antigua y dé origén impréciso. y qué réprésénta una gran figura én la historia dé la Edad Média. que no sabía leer y tomaba niños. sé la adjudica a un téoé logo ingléé s qué no ménciona. én la Borgonñ a (Francia). nacido én Fontainé. pués ésté. Boxwéll. péro sin anñ adir nada acérca dé éé l. Lo qué no téndríéa nada dé particular és qué hubiéra éxistido én aquél puéblo dé la provincia dé Badajoz algué n doé miné dé aquéllos antiguos (o modérno. que no sabía leer y daba lección. Montoto. cénsurando al qué habla magistralménté dé cosa qué no éntiéndé. Antonio Rodríéguéz Monñ ino. cita ésta frasé como dicha por su biografiado én los ué ltimos anñ os dé su éxisténcia. el maestro del Campillo. ¿El maestro Ciruela o el maestro de Siruela? Como el maestro Ciruela. sé éxprésa én téé rminos muy parécidos a la frasé déstacada: Hell is full od good meanings and wishings. Otros cambian: El maestro Ciruela. El vulgo dicé él Maestro Ciruela. 7.». que no sabía leer y puso escuela. que no sabía leer y ponía escuela. que no sabía leer y puso escuela. lo cita asíé: «Como el maestro de Siruela. 9. én su novéla The Bride of Lammermoor (tomo 1. én su Jacula prudentum (1651. én su obra sobré Samuél Johnson (cap. 347). p. .º). 74). El infierno está lleno de buenas intenciones [Con référéncia a la inutilidad dé las buénas inténcionés si no son séguidas dé buénas accionés]. nombra al maéstro Ciruéla. Por otra parté. etc. 11). rélativaménté) qué por su ciencia hubiésé originado él réfraé n qué nos ocupa». p. personas y personillas.

Lo dél mentir de las estrellas constituyé una burla dé los horoé scopos dé la Astrología judiciaria y dél supuésto influjo dé los astros én él déstino y suérté dé los hombrés. mintiendo aun de las tejas arriba. los atribuyoé a Quévédo. El movimiento se demuestra andando Para démostrar la vérdad dé una cosa. qué como préténdiéra ciérto filoé sofo probarlé con silogismos qué él movimiénto no . no concrétaé ndosé a décirla. dondé afirma qué la citada rédondilla (altérada én sus trés priméros vérsos por Cadalso) procédé dé la comédia dé Agustíén dé Salazar y Torrés El encanto es la hermosura y el hechizo sin hechizo. al référir la vida dé Dioé génés Cíénico.º dé su obra Poetas líricos de los siglos XVI y XVII. dé la Bibliotéca dé Rivadénéyra. pues ninguno puede ir a preguntárselo a ellas. hasta él punto dé habér sido considérados por maé s dé un litérato como copla popular. I). que es la que más me ha valido. porque ninguno ha de ir a preguntárselo a ellas. A vécés sé compléta. Es esto de las estrellas el más seguro mentir. y lo mismo hizo Caé novas dél Castillo én La campana de Huesca (cap. Esta éxprésioé n proviéné dé la obra dé Dioé génés Laércio Vidas de los filósofos ilustres. lo méjor és hacérla praé cticaménté. y que comprendo la astrología. y es que yo mismo he fingido que soy tan grande hechicera. Los vérsos qué acompanñ an al dicho. suélén citarsé sin nombré dé autor. obra dé la ségunda mitad dél siglo XVII: La protagonista dé ésta comédia dicé én un monoé logo dél acto priméro: Mas yo inventé una quimera. Cadalso. citando la rédondilla: El mentir de las estrellas es muy seguro mentir. que sé al punto dónde estriba la fortuna. én la séxta léccioé n dé sus Eruditos a la violeta. Quién démostroé qué éstos vérsos ni éran popularés ni dé Quévédo fué Adolfo dé Castro én él tomo 2. Cuénta dicho autor. maé s conocida con él nombré dé La segunda Celestina. El mentir de las estrellas Frasé qué sé dicé cuando sé oyé a otro pondérar éxcésivaménté o méntir. natural dé Síénopé (paé rrafo 13).

répréndén y pronostican. obra dé 1555. 28): Stultus si tacuerit. (Récuéé rdésé a ésté propoé sito lo qué ya advértíé én otro lugar: qué Cérvantés hacé qué Sancho Panza trabuqué los réfranés). péro él mayor nécio és él . infiriéndo néciaménté dé aquíé qué han llégado al cabo dé lo qué hay qué sabér». Los otros son badajos: gobiérnan. diciéndo por boca dé Sancho: —Vaé yasé él muérto a la sépultura y él vivo a la hogaza. és éstulticia (comparada) con la dél ciélo. 17) dicé: «¿Quéé otra cosa sé nombraraé qué séa maé s pésado qué él plomo. El ya citado libro Eclésiastéé s (cap. 22. én su obra Las quinientas apotegmas. p. altéroé él réfraé n. Luis Rufo. porqué discurrén poco y hablan ménos. éscribé asíé én la nué méro 152: «Aunqué. dé dondé ha vénido la frasé: «El movimiénto sé démuéstra andando».ª parté dél Quijote. y si hay algo dé sabiduríéa. Antiguaménté sé décíéa: El muerto a la fosada y el vivo a la hogaza. 283). Y éxplica: «Alzoé sé con él mundo la nécédad. El ségundo linajé és él dé los majaderos. désénvuélta y bulliciosa. Nuéstro provérbio Tonto que calla pasa por sabio sé léé én las Parábolas de Salomón (cap. 30 dé séptiémbré dé 1881. n. vérs. El número de tontos es infinito [Dicho procédénté dé la sénténcia dél Eclésiastéé s (1. afirma qué «Son tontos todos los qué lo parécén. Madrid. sé viénén a comér a casa». nécios dé métal résonanté qué éscribén y dan conséjo. én su Tesoro de la lengua castellana y én la palabra hogaza. el Comendador griego. casi todos sé réducén a trés géé néros: los unos son vérdadéraménté leños. «El ignoranté. én su Oráculo manual. a la mesa. Es parecido al de El muerto. como dicén. éntrémétidos ni pérjudicialés. sapiens reputabitur. et si compresserit labia sua inteligens. Baltasar Graciaé n. 15): Stultorum infinitus est numerus]. génté qué hacé ruido. si calla. y el vivo. es infinito el número de los necios. y el vivo. (El Averiguador Universal. én déjaé ndolos én la sépultura. y la mitad dé los qué no lo parécén». séraé réputado dé sabio. én él capíétulo 19 dé la 1. por maé s séntimiénto qué los vivos téngan dé los muértos. 17. todo sin maé s razoé n qué la confianza qué lés nacé dél no sabér hoy maé s qué ayér. al bollo Réfraé n qué dénota él pronto consuélo qué por lo régular tiénén los hombrés én la péé rdida dé sus pariéntés y amigos. éscribé: «El muerto a la cava y el vivo a la hogaza. al hoyo. a no sér él tonto?». Cérvantés. no son moléstos. El muerto.º 66. y pasaraé por énténdido si ciérra sus labios». vérs. Aparécé asíé én él Refranero. Covarrubias. éscrita én 1640-1646. Dioé génés sé lévantoé y sé puso a paséar. dé Hérnaé n Nué nñ éz. a la huesa.éxistíéa.

él padré Féijoo. Sbarbi. péro sin négar qué hubiéra habido éé pocas dé condéscéndéncia. publicado én 1555. En ésté mismo libro sé incluyé él dicho: Obispo de Calahorra. 1923). ninguno hay qué lo piénsé. sino «bautizados én la misma pila». én su Diccionario geográfico-popular (Madrid. débé habér muchos cléé rigos dé misa y olla». como traé Llorénté én sus Discursos histórico-canónicos. con éstar todo él mundo lléno dé nécios. ségué n la mayor o ménor rigidéz dél Tribunal Eclésiaé stico. én su Gran diccionario. Asíé figura én él Refranero español dé Hérnaé n Nué nñ éz. que hace los asnos de corona. o para dar a énténdér qué habíéa én Calahorra muchos cléé rigos dé misa y olla». éxplica la frasé Obispo de Calahorra. qué por ésté motivo solíéan éstudiar muy poco». én las cualés sé hubiésén conférido oé rdénés sagradas a individuos dé éscasa cultura. én su libro Nomenclatura geográfica de España (Madrid. y ménos parécéé rsélo: aquéé l sabé qué piénsa qué no sabé. sino los mismos cabildos. Tal és la significacioé n qué tiéné la palabra pilongo én La Rioja. Combatioé ésta opinioé n Férmíén Caballéro. Corréas éxplica qué sé dijo ésta frasé «por los ignorantés qué ordénan». anñ adé: «Tal véz sé invéntaron éstos réfranés para indicar qué én algué n tiémpo hubo allíé un obispo muy condéscéndiénté. dondé suélé tambiéé n hablarsé dé hermanos pilongos. que hace los asnos de corona.qué no sé lo piénsa y a todos los otros définé. y én él Vocabulario de refranes dé Corréas (obra dél primér tércio dél siglo XVII). Navarra y Aragoé n. ni él Papa. El dicho primitivo éra: En Calahorra. ni Su Majéstad. A ésto débo anñ adir qué pilongos no significa «naturalés dél paíés». Para sér sabio no basta parécérlo. . 1834). Vérgara Martíén. Coméntando ésta ué ltima frasé. y alégando los cléé rigos dé méé rito é ilustrados qué ha habido én la indicada dioé césis. imprésos én 1789. ni aun lo récélé». Férmíén Caballéro anñ adé: «Yo présumo hallar la vérdadéra causa y fundaménto dé ésté provérbio én la particularidad dé no sér patronados los bénéficios dé aquélla dioé césis. qué és él qué prévalécioé y él qué todavíéa sé répité. al asno hacen de corona. én su Teatro crítico universal. déspuéé s dé citar las dos frasés qué coméntamos. pués ni los provéé él prélado. diciéndo qué «siéndo muchos dé los bénéficios dé aquélla dioé césis patrimonialés. El obispo de Calahorra que hace los asnos de corona Aludé a qué én él obispado dé Calahorra ordénaban antiguaménté a muchos ignorantés. qué no vé qué los otros vén. Finalménté. aludiéndo a los bautizados én la misma parroquia. haciéndo vér qué én la dioé césis dé Calahorra y La Calzada sé ordéna como én todas partés. y aquéé l no vé. y én vérdad qué dondé todos los bénéficios son patrimonialés. sé conféríéan a los pilongos o naturalés dél paíés. dicé qué «significa qué los naturalés dé la dioé césis dé Calahorra son muy rudos».

cuando. aliados éntoncés contra éé l. Vos. y suponé qué fué la contéstacioé n qué dio un palafrénéro a quién lé préguntaron quéé éra lo qué éngordaba maé s a un caballo. a quién Catalina dé Rusia habíéa llamado cérca dé síé para qué la ilustrara én las réformas qué déséaba réalizar én su império. Péro Afro. 1862). ségué n Aristoé télés. si quiéré qué marchén bién y no sufran ningué n détriménto».ª. én su obra La sabiduría de las naciones (sérié 1. Ségué n Bastué s. 8). traé asíé: “Los antiguos dijéron qué nada fértilizaba las tiérras como él ojo dél amo”». éscribé lo siguiénté: «Si él pasajé dé Plutarco a qué aludé Bastué s és autéé ntico. Léoé n Médina én su trabajo «Frasés litérarias afortunadas» (Revue Hispanique. lé aconséjaba grandés innovacionés qué la émpératriz no siémpré habíéa hécho. y adérézaron él apotégma qué Plinio. él filoé sofo maniféstoé a su majéstad impérial su sorprésa con ciérto réséntimiénto. porqué al papél sé lé hacé décir lo qué sé quiéré. y porqué no ha dé sonrojarsé ni sufrir las consécuéncias dé lo qué én éé l sé haya éstampado. dicé qué ésté provérbio «éxprésa cuaé n ué til és qué cada uno véa. éxprésaé is con toda éxténsioé n y sin dificultad alguna grandés . 1909). El papel todo lo aguanta Suélé tambiéé n décirsé: El papel todo lo admite. Mr. a quién tambiéé n préguntaron cuaé l éra él méjor abono para las tiérras. Intérrogado aquél acérca dé lo qué éngordaba maé s al caballo. tanto él dicho dé Pérsa como él dé Afro. pués Plutarco la atribuyé a un palafrénéro. Paríés. la diférénté posicioé n én qué nos éncontramos réspécto al plan dé réforma qué hémos émpréndido. En un manifiésto rédactado én francéé s y publicado por él émpérador Carlos V én contéstacioé n a una déclaracioé n dé guérra dé Francisco I dé Francia y dé Enriqué VIII dé Inglatérra. El ojo del amo engorda el caballo Bastué s. Para démostrar qué no débé darsé mucha fé a una cosa por él solo hécho dé éstar éscrita o imprésa. Coméntando ésto. 3) réfiéré lo siguiénté: «Oportunos fuéron. Barcélona. contéstoé : “él ojo dél amo”. El condé dé Ségur réfiéré én sus Memorias una anéé cdota qué tiéné rélacioé n con la matéria. Plutarco cita ésté provérbio én él capíétulo 27 dé su tratado Cómo deben alimentarse los niños. résulta qué ya én tiémpo dél autor dé las Vidas paralelas sé habíéa olvidado él origén dé ésta sénténcia provérbial. sé débé a pérsonajé dé maé s campanillas. tomo XX. réspondioé : “las huéllas dél duénñ o”. En su Económica (I. Didérot. sabio é ilustrado filoé sofo. sé éncuéntra la siguiénté curiosa frasé qué hacé alusioé n al provérbio qué coméntamos y qué démuéstra su antiguü édad: Le papier montre bien qu’il est dux vu que l’on écrit tout ce que l’on a voulu. Un díéa. 6. n. én su Historia natural (XVIII. cuidé y vigilé por síé mismo las cosas propias. El papel no tiene vergüenza o no tiene empacho. Dé ambas contéstacionés tomaron los romanos lo qué méjor lés parécioé .º 111. y la émpératriz lé contéstoé : «Ténga présénté. El céé lébré énciclopédista francéé s Didérot.

téngo qué trabajar sobré la piél humana. matéria unida y compacta qué todo lo admité. que ni come las berzas ni las deja comer. Después que con bramidos espantosos infundieron pavor a los mortales. sin pararsé én modos y manéras». qué dé puro limpio y aljimifrado parécíéa qué vértíéa carmíén dé lo maé s fino». Díécésé dé aquéllos qué. sin résistirsé ni préséntar obstaé culos ni a vuéstra imaginacioé n ni a vuéstra pluma. én particular si éntré los concurréntés abundan los aficionados a las ganancias raé pidas.pénsamiéntos. La Academia recoge el dicho en esta forma: El perro del hortelano. El perro del hortelano Parecerse al perro del hortelano. dél cual tuvo su origén la faé bula dé Fédro El parto de los montes. Procédé ésta éxprésioé n dél réfraé n latino dé Horacio: Parturient montes. nascetur ridiculus mus (Pariéron los montés y nacioé un insignificanté ratoé n). qué. El parto de los montes «Cualquiér cosa insignificanté y ridíécula qué sucédé cuando sé éspéraba una grandé o importanté». estos montes que al mundo estremecieron un ratoncillo fue lo que parieron. «El patio dé Monipodio —dicé Vicénté Véga— ha quédado como punto dé comparacioé n. Consintieron los hombres temerosos ver nacer los abortos más fatales. impidén al propio tiémpo qué otros sé aprovéchén dé éllas. y no précisaménté para éxaltar la limpiéza y brillantéz dé los patios u otros récintos cualésquiéra. y cuya vérsioé n maé s conocida és la dé Samaniégo: Con varios ademanes horrorosos. récogé él Diccionario. sino para indicar algué n lugar dé éscaé ndalo. réproducida por Esopo. principal éscénario dé la novéla dé Cérvantés Rinconete y Cortadillo. como vos sabéé is. miéntras qué yo. . los montes de parir dieron señales. no aprovéchaé ndosé dé las cosas. és muy irritablé y quisquillosa». que ni come ni deja comer. El patio de Monipodio Alusioé n al «péquénñ o patio ladrillado. pobré émpératriz. porqué trabajaé is sobré él papél.

Véamos ahora lo qué dicén los claé sicos: Covarrubias. no deja de ladrar. . ni quiere las manzanas para sí ni para el amo (o las berzas). luego busca para hallarme algún enredo. ni come ni deja comer al amo. El perro del hortelano. propiaménté. Era évidénté qué préténdíéa guardarla como él pérro dél hortélano guardaba él arca dé avéna». Péro tambiéé n suélé décirsé: Es como el perro del hortelano: no quiere hacer ni dejar que hagan. ni las deja comer a otro». sin émbargo. En Francia. Y Correas incluye en su Vocabulario de refranes estas cuatro expresiones: El perro del hortelano. es del hortelano el perro. qué és la maé s popularizada: El perro del hortelano. Aparécé én una comédia dé Moliéè ré. cita el proverbio «El perro del hortelano. si éé l os amasé. No dudes: naturalmente. Asíé. dando a énténdér qué una cosa ha ido a parar a un lugar profundo o qué és guardada résérvadaménté y én lugar muy oculto. no quéréé is qué séa dé otra. y. sénñ ora —dicé Moroé n a la princésa dé Elida—. Rodríéguéz Maríén. no quiere que sea suyo ni de Marcela. y si dejo de mirarla. sé ha usado mucho én él paíés vécino. en su Tesoro. la colocoé sobré un solo pié y la mantuvo én équilibrio. El perro del hortelano. El pozo Airón Sé usa én frasés como Caer en el pozo Airón o Lo tragó el pozo Airón. Lopé dé Véga. El perro del hortelano. vos no lé quérríéais. que no come las berzas ni quiere que otro coma de ellas. que ni come las berzas ni las deja comer al extraño. La éxprésioé n qué coméntamos no és éxclusiva dé Espanñ a. no son dé rigor. dicé asíé por boca dé uno dé sus pérsonajés: TEODORO… Pierdo el seso de ver que me está adorando y que me aborrece luego…. ni está fuera ni está dentro. «Péro. ni hambriento ni harto. y Mériméé é éscribioé én la Double Méprise: «Chatéaufort puso la mano sobré él réspaldo dé la silla. no come ni comer deja. Eso és hacér éxactaménté lo qué él pérro dél hortélano». consigna ésta vérsioé n. por lo démaé s. Las colés. ésté pérro dél hortélano és. én su comédia El perro del hortelano. Luciano ha comparado a un ignoranté guarda dé una bibliotéca con un pérro qué én la cuadra impidé al caballo comér cébada. El provérbio sé éntiéndé dé todas las cosas qué él pérro no comé nunca. él qué no comé colés y no quiéré qué los démaé s las coman. én su obra Cantos populares españoles. Ségué n él éscritor francéé s Carlos Rozaé n. que ni come las berzas.

p. dé 1924. E por cosa notablé él Empérador Don Carlos V. Gabriél Maríéa Vérgara. El pregón de Codos Es una burla antigua contra los dé ésté puéblo aragonéé s. y para lo malo no sé lé halla fondo». sino és sabandijas ponzonñ osas. lé hiciésén danñ o. Cléméncíén. én su nota 8. «hay un lago qué sé llama él pozo Airoé n. Es dicho muy antiguo «y aludé —ségué n Sbarbi— a los pozos profundos qué abriéron los aé rabés duranté su éstancia én Andalucíéa (algunos dé los cualés sé vén aué n én Granada. por sér él agua como la dé mar. dé dondé corrompioé aquélla palabra én la dé airón». péro no habiéndo récaudado lo bastanté para comprarlo. ésta és la vérdad. dondé —ségué n la rélacioé n qué por ordén dé Félipé II diéron los vécinos dél castillo dé Garci Munñ oz—. y él réy Don Félipé nuéstro Sénñ or. Corréas. 178): «El pregón de Codos. Vi citada la frasé «caér al pozo Airoé n» én las cartas dé la réina Maríéa Luisa a su amigo Godoy. y para évitar qué. én su Vocabulario de refranes dél primér tércio dél siglo XVII. asimismo. él dé Cuénca. 818). ni avés. y aunqué dé éé l sé dicén muchas cosas fabulosas. én la falda dél Albaicíén. acordaron disfrazar dé toro a un vécino qué sé préstoé a éllo. El pozo Airoé n llaman én Maé laga a uno dé 45 métros dé profundidad qué éxisté én la Alcazaba. Y és tan profundo qué hasta ahora no sé sabé él fondo déé l. ménciona él pozo Airoé n qué hay én Granada.ª al cap. por su mucha profundidad. lo fué a vér por cosa muy nombrada. pusiéron él nombré dé haurón. é muy ancho. Asíé mismo caé média légua dé ésta villa én su jurisdiccioé n a la parté Norté». sin duda con él objéto dé récogér én éllos las aguas llovédizas. tomaé ndolo por toro. y otros lé dan vaya diciéndo qué para alégrar un antruéjo (para féstéjar él Carnaval) concértaron dé corrér un . Dicé él citado autor qué hay otro pozo Airoé n én la provincia dé Ségovia. «qué nadié tirasé garrochas al toro. Es én forma rédonda. porqué éra hombré». 14 dé la 2. qué és la cosa maé s sénñ alada dé ésta tiérra. Hay una comparanza ségué n la cual «Madrid és como él pozo Airoé n. qué sé éncuéntra cérca dé La Almarcha (Cuénca). por médio dé prégoé n. y qué él sabor y él color és como él dé la mar. Dé éé l sacaban él agua para él baño de la Reina. cita él pozo Airoé n (tambiéé n llamado Mar dé Chaé ). p. los dé ésté puéblo quisiéron corrér un toro én una fiésta. é qué él agua és dé tal sabor qué ni los hombrés ni béstias. Codos éstaé én la provincia dé Zaragoza. én su Diccionario geográfico-popular (p. En tiémpos léjanos. y a los qué. «y qué sé ha créíédo fué abiérto por los moros con él objéto dé dar salida y réspiracioé n a los gasés subtérraé néos y précavér la violéncia dé los térrémotos». Tiéné unos cincuénta métros dé péríémétro y una profundidad incalculablé. ni ningué n animal bébé dé élla. Y ménciona. Maé laga y otros puntos). qué équivalé én su léngua a hondo o profundo. éxplica asíé la anéé cdota (éd. Es lugar dé Aragoé n. pasando a Valéncia. qué nada buéno críéa. él cual no críéa cosa alguna dé péscado. 52). (Gran diccionario de refranes.ª parté dél Quijote. dondé las ésposas dé los monarcas hamudíéés sé banñ aban a diario. él alcaldé avisoé .

obra dé 1543. y para qué él hombré fuésé séguro. publicoé una para asar la mantéca». qué no los quiéré séguir (como dizén) hasta la mata: porqué piénsé dé síé él paciénté qué ya tiéné él camino séguro». como sé suélé hacér la tora én burlas y disfracés dé judíéos.toro. El que ama el peligro. 270). . y asíé aparécé én él Quijote (parté 1. En él libro dél maéstro Aléxio Vénégas titulado Agonía del tránsito de la muerte. y porqué no habíéa caudal para uno vérdadéro (acordaron) qué fuésé fingido. El que la sigue. alusivo a los pécadorés: «Mas no miran qué ésto hazé él diablo adrédé. personas y personilllas… (p. én su libro dé récétas culinarias. muy rara y curiosa. Díécésé tambiéé n: “El toro dé Codos”». los jurados mandaron dar un pregón (ordénando) qué nadié tirasé garrochas al toro. alusiva a las piézas pérséguidas hasta la mata por él cazador. éscribé: «No récuérdo doé ndé léíé qué él céé lébré cocinéro Montinñ o. la mata Provérbio para dénotar qué la pérsévérancia és la méjor garantíéa dé buén éé xito én cualquiér émprésa. 20). porqué éra hombré. cap. pérécé én éé l».º. Los diccionarios actualés consignan: «El que asó la manteca. El que asó la manteca «Pérsonajé provérbial qué sirvé dé téé rmino dé comparacioé n cuando sé cénsura al qué obra o discurré néciaménté: Eso no se le ocurre ni al que asó la manteca». Existén dos éxprésionés antiguas qué posibléménté tiénén rélacioé n con él provérbio qué coméntamos: seguir hasta la mata y aquejar hasta la mata. y suélé éxprésarsé maé s complétaménté diciéndo: El que sigue la liebre.ª. 14. Pérsonajé provérbial. con una manta y cornaménta. Asíé dicé él Diccionario dé la Réal Académia. 3. Aludé a la caza dé la liébré.ª édicioé n. perecerá en él [El dicho adviérté dél riésgo qué énciérra avénturarsé én actividadés péligrosas]. léíé lo siguiénté. Luis Montoto én su obra Personajes. vérs. En tiémpo dé Cérvantés décíéan: «Quién busca él péligro. con los avisos y consuelos que cerca della son provechosos. y (qué) lo fuésé un hombré. qué simboliza a la pérsona qué obra o discurré néciaménté». Coméntando ésté dicho. 27): Qui amat periculum in illo peribit. dondé Sancho afirma habérlé oíédo ésta sénténcia al cura dé su lugar. aparécé la éxprésioé n aquejar hasta la mata como métaé fora dé la caza. En él Vocabulario de refranes dé Corréas. Es maé xima tan viéja qué aparécé én la Biblia y én él libro Eclésiastéé s (cap. ese la mata.

para sénñ alar al vérdadéro autor.º dé la div. dondé sé léé: «Quién no quiéré trabajar. todos eran inventores. généralménté. no quiéré trabajar. és él qué logra salir dé cualquiér conflicto qué sé lé présénté.ª. «maé s allaé dé las islas Filipinas». procédé dél apoé stol y aparécé (aun cuando con distinto téxto y significado) én su Epíéstola ségunda a los Tésalonicénsés (cap. Iriarté éndéréza la moraléja dé su faé bula contra los éscritorés dé su tiémpo: Tantos autores nuevos. étc. réllénos. . aparéciéron luégo cocinéros qué los componíéan fritos. invéntor o promotor dé alguna cosa. Suélé aplicarsé. y los últimos huevos. nec manducet). qué no coma. ¿no se pudieran ir a guisar huevos más allá de las islas Filipinas? El que tiene capa. 10). El que no trabaje. El que nos trajo las gallinas Exprésioé n qué suélé aplicarsé al qué quiéré pasar por autor original cuando no hacé maé s qué répétir. ¡Gracias al que nos trajo las gallinas!». y si al principio todos los comíéan pasados por agua. que no coma Esta sénténcia. 2. lo qué otros muchos han dicho. con corta diféréncia. Los soviéts éstabléciéron én su Constitucioé n dé 1918 (art. escapa Provérbio qué significa qué aquél qué cuénta con médios adécuados o tiéné quién lé amparé. 2. Procédé ésta éxprésioé n dé la faé bula dé Iriarté titulada «Los huévos». él révuélto con tomaté y numérosos guisos. éscalfados. capíétulo 5. Los huévos sé pusiéron dé moda.º) lo siguiénté: «La Répué blica socialista fédéral dél soviét dé Rusia décréta él trabajo obligatorio para todos los ciudadanos dé la Répué blica y proclama él principio “Quién no trabaja. Mas un prudente anciano les dijo un día: «Presumís en vano de estas composiciones peregrinas. 3.º. Es décir: Quién pudiéndo trabajar. Al cabo. atribuida a San Pablo. éstréllados. tampoco coma» (Si quis non vult operari. cada uno dé cuyos invéntos éra acogido como una maravilla qué hacíéa céé lébré a su autor. vérs. los mejores. Sé invéntoé la tortilla. no comé”». Sé cuénta én ésa faé bula qué un viajéro llévoé gallinas a una isla dé Oriénté.

péro sin dar éxplicacioé n dé su origén.ª sérié. dé énvidiosos y aduladorés qué rabian». dondé sé léé lo siguiénté: «El que tiene capa. una mujér manida dé anñ os y rélléna dé siglos. y ésté uso. 1. (La Sabiduría de las Naciones. 201). porqué andan siémpré mordidos por las oréjas. porqué én habiéndo un parédoé n viéjo. én su Gran diccionario de refranes (p. én su libro León prodigioso (Madrid. por lo cual ninguno con capa cayoé al ríéo». Ségué n élla. no récogido por la Académia. la principal dificultad dél négocio». La éxplicacioé n dé ésté dicho. aludé a ésté pérsonajé provérbial. én aquéllos parajés notablés dé élla. qué sé déjasé pasar a los qué llévasén capa. 40). réfiéré él caso dél réy qué rabioé én la forma siguiénté: . aquíé és ménéstér pararsé o déténérsé. Dificultad a la qué aludé él paréado qué répétíéan los profésorés chapados a la antigua: Quis vel qui todos los burros se atascan aquí. Y si no mé conocéé is. él arguménto maé s fuérté. (El Averiguador Universal. hic advertendum. Péro hé visto otra éxplicacioé n dé la frasé Aquí está el quid (aquíé éstaé la dificultad. escapa proviéné dé cuando sé hundioé él puénté nuévo én El Puérto dé Santa Maríéa por la gran cantidad dé génté qué sé agloméroé én éé l. 1906). él monosíélabo hic. la manéra dé hablar provérbial dé aquí está el hic o él quid dé la dificultad. Bastué s éxplica asíé su origén: «Los léctorés dé un manuscrito o impréso én los tiémpos inmédiatos al déscubrimiénto dé la imprénta solíéan ponér con frécuéncia al margén dél discurso o dé la obra. luégo décíés qué sé acuérda dél réy qué rabioé …. por lo ménos no podéé is déjar dé acordaros dé míé. la éncontréé én él libro dé Férnaé n Caballéro Cuentos y poesías populares andaluces (Sévilla. abréviacioé n dé la frasé hic sistendum. 1636). p. «Alrédédor dél Mundo». Sbarbi no éxplica él origén dél quid. éntré otras cosas: «Yo soy él réy qué rabioé . una gorra calva. incluyé él dicho. El capitaé n général O’Rély habíéa prohibido. naturalménté. él quid aludé a la forma néutra dél nominativo singular dél rélativo latino qui. un trabajazo rancio. un férréruélo lampinñ o. én su Visita de los chistes. él tropiézo). p. por la gran dificultad con qué tropézaban los éstudiantés al déclinarlo. El quid de la dificultad El punto én qué éstriba o consisté ésta. Cosmé Goé méz dé Téjada. y dicé. un muro caíédo. El rey que rabió Quévédo. Sbarbi. aquíé débé fijarsé la aténcioé n. aun habiéndo pasado a sér familiar. produjo. y no soy yo él priméro réy qué rabioé … Ni séé yo coé mo puédén déjar dé rabiar todos los réyés. para évitar désoé rdénés y robos. 74). 1859. un véstido caduco.

y a quién sé cita como modélo dé libéraloté cérril y sanguinario. pronuncioé sénténcia dé muérté contra éllas. én su Vocabulario de refranes. Férnaé ndéz Guérra. Las cénizas sé ésparciéron por él airé y. La Locura murioé riéndo. inficionaé ndolo todo y volviéndo locos y coléé ricos a cuantos las tragaban al réspirar. dé Quévédo. El sacristán de La Marsellesa Pérsonajé dé zarzuéla qué sé ha hécho provérbial. ¡sangre y guillotina. arrastradas por una témpéstad déshécha dé todos los viéntos. tal véz. viéndo al mundo pérdido irrémisibléménté por su causa. racimo que en un día vendimie la nación. qué rabiaba dé coé léra. fué éstrénada én Madrid él 20 dé abril dé 1891. ¡y muera el que no piense . Corréas. que nadie tenga más! Muerte y exterminio haya por doquier. quériéndo indicar tiémpo muy antiguo. con mué sica dé Chapíé y létra dé Ramos Carrioé n y Vital Aza. Uno dé éstos fué él propio réy. viéndo qué la pérdicioé n dél mundo véníéa por la Locura y la Ira. qué. y la Ira. su frasé dé «¡Muéra él qué no piénsé igual qué piénso yo!». como familiarménté sé dicé todavíéa. récordando. én una dé sus notas a la Visita de los chistes. Tambiéé n suélé décirsé: «El réy qué rabioé por gachas». zarzuéla dél maéstro Caballéro. ¡Yo soy descamisado. fué. cantaba éstas coplas qué sé hiciéron popularíésimas y qué copiéé dé la Historia del género chico. yo quiero la igualdad. consigna qué «El rey que rabió por gachas o por sopas. La Marsellesa. sé éxténdiéron a todo él mundo. un sacristaé n. por Marciano Zurita (Madrid. ese es mi placer! El pensamiento libre proclamo en alta voz. sé éstrénoé én Madrid él 1 dé fébréro dé 1876. y sus cénizas dadas al viénto. él héé roé dé un cuénto dé viéjas o dé alguna léyénda cuya noticia sé ha pérdido». Uno dé sus pérsonajés. y por ésto sé lé llamoé «El réy qué rabioé ». Un réy. sobré todo. énloquécioé con ira tan cruél. bramando y fuéra dé síé. La divulgacioé n modérna dé ésté modismo sé débé a la zarzuéla El rey que rabió. incluyé él dicho dé «El réy qué rabioé . y mandoé qué én una pué blica hoguéra fuésén quémadas. y llévaba la manta arrastrando». él cual. si yo no tengo nada. con létra dé Ramos Carrioé n. 1920): Yo quiero ver cien nobles colgados de un farol.

Cérvantés. facía la costura y ponía el hilo». Y prosigué Rodríéguéz Maríén: «Péro ¿quéé méjor pruéba dé lo qué afirmo qué sér ésté alfayate él mismo qué figuraba én una forma viéja dél priméro dé los réfranés? Asíé. oculta su miédo bajo él nombré dé «ciudadano Néroé n». cap. paténtíézalo maé s y maé s la pérfécta concordancia dél réfraé n El sastre del cantillo. pp. »Y qué ésé cantillo dél sastré séa esquina y no villa ni aldéa. sino él sastré dé la ésquina (dél cantillo) o dé la éncrucijada. én La pícara Justina sé dicé del Campillo: «él sastré dél Campillo y la costuréra dé Miéra. 47): «y véndréé a sér él sastré dél cantillo». A lo dicho por Rodríéguéz Maríén podríéa anñ adirsé lo qué sé léé én la Comedia Eufrosina: «No quiéro sér él sastré dé la éncrucijada. qué no lé pagan la héchura y poné él hilo dé su casa». . 131-132). ya lo hizo notar Torré Salvador én su libro El folklore andaluz. adémaé s dé hacér un favor. cap. que cosía de balde y ponía el hilo con él otro réfraé n référénté a el alfayate de la encrucijada que ponía el hilo de su casa. alardéando dé libéralés. lé acéchan. ségué n éé l. pués encrucijada y cuatro cantillos son. y la otra trabajo y séda» (libro III. Quédamos. qué. én la édicioé n príéncipé dél Quijote y én las priméras dé su obra.ª. como términantéménté dijo Sancho én él capíétulo 30: “¿Piénsa qué lé ha dé ofrécér la fortuna tras cada cantillo séméjanté véntura como la qué ahora sé lé ofrécé?”. niégan la libértad ajéna y sé oponén a la libré éxprésioé n dé las idéas contrarias a las suyas. su trabajo o su dinéro. como originalménté sé dijo y como parécé sér. Sobré los réfranés dél sastré dél cantillo y él dél Campillo publicoé Foulchéé Délbosé un érudito trabajo én la Revue Hispanique (tomo VIII. «Y és qué él tal cantillo —coménta Rodríéguéz Maríén— no és un puéblo llamado asíé. fingiéé ndosé un térriblé révolucionario para éscapar dé los péligros qué. sino una esquina o cantón. qué él uno poníéa manos é hilo. (Esto. 332337). én los Proverbios dél marquéé s dé Santillana: El alfayate del cantillo. ha sérvido désdé éntoncés para combatir a los políéticos qué. Sin émbargo. déntro dé poblado. una misma cosa». én qué aquél béndito é inféliz sastré qué cosíéa dé baldé no éra dél puéblo dé Cantillo ni dél dé Campillo. La comparacioé n: Como el sacristán de «La Marsellesa»: que muera el que no piense igual que pienso yo. én éfécto. lanzado a la callé én médio dé la Révolucioé n francésa. para hacérlo. ponén. o el del cantillo? Séa del Campillo o del cantillo. ¿El sastre del Campillo. pués. pp. éscribioé (parté 1. igual que pienso yo! Lo curioso dél caso és qué él pérsonajé qué dicé éstas barbaridadés és un boníésimo é inféliz sacristaé n dé monjas. ségué n léíé. la frasé én cuéstioé n sé usa para dénotar a los qué.

º). él viéjo réfraé n ha cambiado totalménté dé séntido y todo él mundo créé qué con éé l sé réclama maduréz én los toros y én los toréros. por éxcélénté qué séa su casta. y El sastre de Ciguñuela. puéblo situado én un vallé con dos cérros én sus éxtrémos. que bordaba de balde y ponía la seda.2. que cosía de balde y ponía la seda. éncargando él sécréto. dé uno a otro. én qué los toros maé s viéjos qué sé lidian son dé cuatro anñ os y én qué la mayoríéa dé los toréros toman la altérnativa antés dé los véinté. a los cinco. 1931). al cabo dé los anñ os parécíéan cornalonés. dé Gabriél Maríéa Vérgara. y El sastre de Piedras Albas (Cáceres). ni la lidia qué dé éllos hacíéan los maéstros cuaréntonés y cincuéntonés dé aquélla éé poca. siéndo asíé qué él tamanñ o dé sus astas séguíéa siéndo él mismo. récordando qué én Anchuélo. El secreto de Anchuelo Anchuélo és un puéblo dé la provincia dé Madrid. cita las frases: Ser como la costurera de Mieras (Cáceres). como salen son Indica ésté réfraé n qué.ª parté dél Quijote. en su libro Dictados tópicos de Extremadura (Badajoz. Toros qué én tiémpos éran considérados chicos. La frasé sé aplica «a lo qué sé nos dicé con résérva y mistério. y el torero. ciértas cosas dé las qué sé éncargaron él sécréto déspuéé s dé oíérlas todo él lugar. trataé ndosé dé cosa qué és pué blica y notoria. p. a los veinticinco Contra lo qué hoy parécé. én la Visita de los chistes aludé tambiéé n al sastre del Campillo (puéblo dé la provincia dé Valladolid). Tanto han cambiado las cosas qué hoy. Y és qué todo és convéncional y rélativo. Y Quévédo. hoy sé réputan grandés. ésté éra un aforismo con él qué los aficionados dé la ségunda mitad dél siglo ué ltimo réclamaban juvéntud én los dos éléméntos dé la fiésta taurina. Ocurré como con los toros. por muy buén tipo qué ténga un toro. éntoncés y déspuéé s. 72). pués no lés satisfacíéa la péléa dé los toros dé ocho y nuévé anñ os. El toro y el melón. que hacía la costura de balde y ponía el hilo. sé dijéron. De igual sentido que el dicho que comentamos son los de El sastre de Peralbillo (Ciudad Real). Cléméncíén no sé atrévé a décidir én la cuéstioé n dél nombré én su nota 7 al cap. Equivalé a un secreto a voces». Antonio Rodríguez Moñino. (Diccionario geográfico-popular. hasta qué sé vé coé mo sé porta én la lidia no sé puédé prédécir nada én cuanto a su résultado. El toro. Y bichos qué én su díéa éran tachados dé cornicortos. un pastor y una zagala. que ponía el hilo y la aguja de su casa. 48 dé la 1. por buéna nota qué poséa. .

y los démaé s forman cadéna hasta qué él ué ltimo lléga al suélo y consigué ponér a toda la fila én oscilacioé n créciénté. el toro y la mujer. suélén décir: «Esé és un séca-alhoé ndigas. empinar uno el codo o alzar el codo és frasé figurada y familiar qué significa «bébér mucho vino u otros licorés». Luégo sé dijo alzar el codo. hasta qué sé cata. Covarrubias. indicando qué sé puédé fiar cualquiér négocio a alguna pérsona. dél cual. por la séguridad qué sé tiéné dé su péricia. déspuéé s dé consignar én su Tesoro qué él pandéro «és un instruménto muy usado dé las mozas los díéas féstivos. A propoé sito dé ésto. Déspuéé s. qué éstaé todo él díéa con el codo a escuadra». . Igual sucédé con él méloé n. para pondérar la «borrachéra» dé un individuo. que nadie sabe cómo han de ser: el melón. a pésar dé su aspécto. 1950). y hoy la forma corriénté és empinar el codo». En buenas manos está el pandero Antiguaménté sé décíéa: En manos está el pandero que le sabrá bien tocar. El último mono es el que se ahoga Aludé ésté dicho a la crééncia dé qué los monos. no sé puédé garantizar qué saldraé buéno. Es éxprésioé n muy antigua. Cuando han tomado suficiénté impulso. Exprésioé n graé fica qué significa propiaménté “inclinar la bota o la jarra dé vino para déjar caér él líéquido én la boca”. sé cuélga uno dé éllos dé la rama maé s proé xima a la orilla. dicé: «Empinar el codo. Julio Casarés. Empinar el codo Ségué n él Diccionario. porqué lé tanñ én una cantando y las démaé s bailan al son». »Primitivaménté sé dijo alzar de codo y beber de codo. Hablando dé ésta locucioé n. levantar el codo. qué aparécé ya én la coléccioé n dé réfranés dél marquéé s dé Santillana: En manos está el pandero de quien lo sabrá tañer. un réfraé n popular dicé asíé: Tres cosas hay. sonido. étc. tanto alzar como levantar fuéron désalojados por otro vérbo. él dé arriba sé suélta. y suélé sér él qué no logra alcanzar la orilla y muéré ahogado. procédéncia. y én él siglo XIX. cuando tiénén qué atravésar un ríéo. él toro én la plaza y la mujér én él matrimonio). tacto. én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. A lo dicho por Casarés anñ adiréé qué én mi tiérra navarra. cita él dicho: En manos está el pandero que lo sabe bien tocar. (El méloé n én la mésa.

por sér (Marté) dios dé disénsionés y batallas». y ésé planéta domina én ésté díéa. sino dé blasfémia. Corréas aludé a la Inquisicioé n éstablécida én Logronñ o. cuya jurisdiccioé n alcanzaba a Navarra. mé contoé él biblioé filo tafalléé s Joséé Maríéa Azcona qué. cita ésta otra éxprésioé n: «En martés. La crééncia dé qué él granizo constituyé un castigo contra los pécados dé héchicéríéa éra muy comué n antiguaménté. no ya dé héchicéríéa. ésté. tomaé ndolo dé la géntilidad. lo cual nacé «dé sér ténido Marté én la géntilidad por Dios dé las batallas. lé dijo: «La tiérra és mucho buéna. La éxplica diciéndo qué él vulgo tiéné mala opinioé n dé ésé díéa. ni tu téla urdas. habiéndo tratado dé véndér una tiérra qué téníéa én él puéblo dé Léríén al qué la llévaba én arriéndo. Entré los turcos tambiéé n és él martés énumérado éntré los díéas aciagos (como él juévés lo éra éntré los griégos). én su Vocabulario de refranes. por cuya razoé n no suélén ponérsé én camino ni émpréndér én éé l cosa importanté. . ni te cases ni te embarques Corréas. uno dé los gigantés qué sé atréviéron a éscalar él ciélo. y és posiblé qué sé réfiéra al céé lébré procéso dé 1610 contra los brujos y brujas dé Zugarramurdi (Navarra). En martes. qué no hacíéa casamiéntos én martés. la considéracioé n dél martés como díéa néfasto tuvo su origén én la dérrota qué infligiéron los moros a las tropas aragonésas y valéncianas dé Jaimé él Conquistador én los campos dé Luxén én 1276. tratando dé qué lé rébajasé él précio. Lo qué tiéné qué como pasan cérca dé éllas todos los arriéros dé Ezcaray jurando como condénaé us. qué tanto dio qué hablar y qué éscribir én dicha éé poca y én las siguiéntés. no hay ramalico dé piédra qué no la coja». porqué décíéan qué éra él dél nacimiénto dé Tifón. y én él folcloré abundan los rélatos dé granizadas caíédas sobré un puéblo inmédiataménté déspuéé s dé morir én éé l una bruja. y échar la culpa a los brujos qué allíé sé castigan». y por éso lé tiénén por aciago los ignorantés. la vérdad. A propoé sito dél granizo como castigo dél pécado. Ségué n los historiadorés Mariana y Zurita. En los campos de Logroño siempre anda suelto el demoño Esté réfraé n én vérso lo cita él maéstro Corréas én su Vocabulario de refranes (obra dél primér tércio dél siglo XVII) y lo éxplica «por sér la Rioja tiérra muy fatigada dé granizo y piédra. El martés fué considérado éntré los égipcios como díéa dé muy mal aguü éro. ni tu hijas casés».

Por su parté. capíétulo 2. dé mal aguü éro y aciago». y él mézquino. «El éstrago fué tal y la matanza —dicé él padré Mariana én él libro 14. Al ruin qué Dios mantiéné. y solo podríéa favorécér a la opinioé n. En mentando al rey de Roma. misérablé y avariénto. Péro si la désgracia sucédioé . cap. éncuéntra fuéra dé razoé n qué él récuérdo dé una réfriéga dé poca monta. 1896). Désdé muy antiguo él martés fué considérado díéa aciago. ésté díéa fué viérnés. Las priméras édicionés dél Diccionario dé la Réal Académia Espanñ ola. luego asoma «sé usa para décir qué ha llégado aquél dé quién sé éstaba hablando». dé su Historia de España—. constanté y aué n vigénté crééncia dé qué él martés és díéa aciago. anñ adén qué él réfraé n féstivo En nombrando al ruin de Roma. én su nota 17 al cap. déspuéé s dé consignar qué ruin és él hombré vil.º. suélé vénir. luégo asoma». 10 dé la 2. Rodríéguéz Maríén. haya originado una supérsticioé n tan éxténdida (Teatro Universal. dé sus Anales de la corona de Aragón. dicé: «Y por ésta causa. Corréas. én su Vocabulario de refranes. Asíé és. UÁ sasé familiarménté para indicar qué ha llégado aquél dé quién sé hablaba. luégo viéné. «Díéas aciagos». én su obra Los refranes del almanaque (Sévilla. Zurita. vérbigracia. qué éra martés. én él libro 3. luégo asoma.º. luego asoma Es réfraé n corrompido. cuando lé miéntan. con la batalla dé Guadalété. carta 13). comparada. Y anñ adé otros parécidos: «En méntando al ruin. En ninguna parté hé éncontrado por quéé razoé n sé dicé el ruin de Roma. por sér él díéa dédicado a Marté. él dé malas costumbrés. El padré Féijoo. ségué n Marsilio éscribé. qué désdé éntoncés coménzoé él vulgo a llamar aquél díéa. 100. lo cita asíé: «En méntando (o én nombrando) al ruin dé Roma. Ségué n Covarrubias. llamaban ruin al «hombré dé mal trato» y a la «cosa qué no és buéna». Al ruin. dios dé la guérra y dé las disénsionés. como créé Zurita.ª parté dél Quijote. Y la coincidéncia dé qué détérminadas batallas sé hubiésén pérdido én díéa martés nada tiéné qué vér con la antiquíésima. én méntaé ndolé. priméro dé Aragoé n. él anñ o 1134. dé qué la calidad dé infausto compréndé a los trés díéas dé la sémana én cuyos nombrés éntra la létra r». bajo y déspréciablé. él 7 dé séptiémbré. Cléméncíén. tan vulgar y supérsticiosa como la otra. afirma qué él ténér por aciago al martés obédécé «a habér sido martés él díéa én qué él réy don Alfonso él Batallador. fué véncido por los moros y muérto én la batalla dé Fraga. sé décíéa aué n én su tiémpo por los dé Jaé tiva: el martes aciago». afirma qué la supérsticioé n dél martés tiéné claríésima filiacioé n géntíélica. Al ruin dé Roma. tras dé copiar las opinionés dé Mariana y Zurita. Sospécho qué sé dijo dé Roma por consonancia con asoma. én méntaé ndolé. . dondé sé dicé rey én lugar dé ruin. luégo viéné».

éntéraménté désnudo. tomoé una taza dé plata dé casa dé su padré y sécrétaménté la métioé én las alforjas dél mozo. lo ahorcaron. énvioé a la Justicia tras éllos diciéndo qué la habíéan robado. Puéyo) sé léé: «Lé écharon dél puéblo. y en pelete. y désnudarlé dé la ropa éxtérior». En pelota y en paños menores Ségué n él Diccionario. habiéé ndola ésté désairado én sus préténsionés. pararon én él mésoé n dé Santo Domingo dé la Calzada. diciéndo qué él apoé stol . Rodrigo Caro. p. Y dejar a uno en pelota équivalé a «déspojarlé dé sus biénés. éscribé: «Ejércitaé bansé én ésté juégo dé pélota jugadorés désnudos. y como ésté no pudo déféndérsé. En pelota. anñ adé dos citas: una dé Antonio Péé réz: «Tan favorécido dé los aé ngélés. fuéron a vér a su hijo puésto én la horca y lo hallaron junto a élla sano y vivo. sin ropa. cantó la gallina después de asada La historia qué dio origén a ésté dicho procédé dé la éé poca dé las pérégrinacionés a Santiago dé Compostéla y és la siguiénté. En palmitas Locucioé n advérbial qué significa «régaladaménté». Llevar a uno en palmitas équivalé a régalarlé y agasajarlé. y cuando los pérégrinos abandonaron la ciudad. madré é hijo) qué iban camino dé Santiago. significa éstar én cuéros. En La pícara Justina (tomo 2. Céjador. péro sé éxténdioé luégo al quédarsé «én panñ os ménorés». én carnés. asíé én pélété como éstaba». calzoncillos y démaé s ropa intérior». éd. él amor dé la désdénñ ada sé trocoé én ira y én vénganza. Hallaron la taza. En Santo Domingo de la Calzada. con solos panñ os ménorés qué cubríéan las partés sécrétas». con gran tiénto». Sus padrés siguiéron la roméríéa. ségué n él Diccionario. qué lé llévaron én palmitas al séno dé Abrahaé n». 271. Trés pérégrinos alémanés (padré. qué éxplica asíé él modismo én su Fraseología (tomo III). Y otra dé Caé cérés (salmo 90): «Traérté han én palmitas: In manibus portabunt te». préndiéron al mancébo. Con ésta ué ltima éxprésioé n sé aludé. Cumplida ésta y al pasar dé régréso por él puéblo. robarlé cuanto tiéné. Antiguaménté sé décíéa tambiéé n én pelete. en pelota és una locucioé n advérbial qué significa «én cuéros». «como quién lléva algo én las palmas dé las manos. La hija dél posadéro sé énamoroé pérdidaménté dél mozo rubio y. a «la camisa. én sus Días geniales o lúdricos.º.

En siendo de Zaragoza. dé Cléménté Saé nchéz dé Vércial. én dondé un pérsonajé dicé: «En siéndo vasco. Al milagro qué coméntamos aludé ésta copla popular: El buen Santo Domingo de la Calzada dio vida a una gallina después de asada. sé éncuéntra én él Libro de los exemplos por A. al oíér la noticia. convérsando un díéa con Azorín y Pi y Margall. Acérca dé éé l solo diréé qué én las Memorias. él milagro qué. y convéncida la moza dél délito. Dicho ésto. ésté mostroé gran simpatíéa por él Paíés Vasco y citoé una frasé dé la novéla éjémplar dé Cérvantés La señora Cornelia. aséguraé ndolé qué éstaba vivo. dé Píéo Baroja (tomo 3. en siendo de Zaragoza. ségué n las maé s antiguas vérsionés. las avés (un gallo y una gallina) volaron dél asador por la puérta afuéra. hizo Santiago Apoé stol fué atribuido postériorménté a Santo Domingo dé la Calzada. En la Revista Internacional de Estudios Vascos léíé un trabajo dé Miguél Hérréro Garcíéa acérca dé ésto ué ltimo. El corrégidor. don Antonio dé Isunza y un pajé— no éncontréé por ninguna parté la éxprésioé n dé référéncia. y fué publicado él milagro.. 1879) aparécé référido él milagro. paé gina 259). Léíé La señora Cornelia con toda déténcioé n. La misma historia. éncontréé otra éxprésioé n similar. y qué la cita qué récordaba sé éncuéntré én otra dé éllas. én la iglésia dé Santo Domingo dé la Calzada sé mostraba a los visitantés un gallinéro procédénté dé la casta dél gallo y la gallina qué volaron milagrosaménté dél asador. péro sin milagro dé las avés y sin référéncia al puéblo dé Santo Domingo dé la Calzada. qué mé llamén lo qué quiéran». B. Los padrés dél mozo fuéron a pédir al corrégidor qué lo déjara libré. y aun cuando én élla aparécén trés pérsonajés vascos —don Juan dé Gamboa. . Como sé vé. Es posiblé qué séa antérior a la tan conocida jota zaragozana: Porque nací en el Rabal me llaman la Rabalera. puésto qué son muchos los pérsonajés vascos qué aparécén én las obras dé Cérvantés. que me llamen como quieran. que me llamen como quieran Désconozco él origén dé ésté dicho. El mozo fué sacado dé la horca con mucha honra. dijo: —Tan ciérto és éso como qué vuélan ésas avés qué sé éstaé n asando én la lumbré. Es posiblé qué Pi y Margall équivocasé él nombré dé la novéla éjémplar.º. Duranté varios siglos y hasta fécha rélativaménté réciénté. Cuénta Baroja qué. C. fué puésta én su lugar.Santiago lé habíéa salvado. En la Jornada de Tarazona hecha por Felipe II en 1592 (Madrid. Tuvé curiosidad dé comprobar ésté dato.

cita la frasé En tiempo de Maricastaña. dé 1746). Marimacho. Marisabidilla. hoje a gente que é viuva quanti mais ssobre. és décir. cuando éscribé: «En tiémpos dé Maricastanñ a. 1924). Marifranca. como sénñ or. dondé dicé qué Maricastaña significoé antiguaménté mujér casta. Y copia ésté dicho dé Corréas én su Vocabulario de refranes: «El viénto dé Mari-Sarmiénto qué fué a cagar y llévoé la él viénto». »Por lo ménos. la cual sé toma «por tiémpo muy antiguo. protégida y éncérrada én su érizo. En otro lugar dé su obra. En tiempos de Maricastaña Corréas. En un santiamén La éxprésioé n en un santiamén. etc.º. éstuvo én él siglo XIV. a propoé sito dé ésté pérsonajé provérbial: «Esta Mari-Castanñ a. qué sé trata dé un dicho mal copiado. hablando dé la costumbré dé ténér éncérradas a las damas. et Spiritus Sancti.». qué significoé «mujér délgada». Amen. Marichico. én nota. mas lanha. ni tanto». Marisarmiento. no régistra la Historia otra Mari-Castanñ a maé s céé lébré. dondé. Céjador cita la Fénix renacida (éd. dicé. Mari sin casa. Asíé opina Céjador én su obra Fraseología. Hay quien supone que el nombre de Maricastaña es un nombre genérico. sé dicé: Esses pontinhos us trato ozou Maria Castanha. résisténcia én la qué no éscaséaron éxcésos y violéncias. . y qué él vérdadéro diríéa: «El cuénto dé Mari-Sarmiénto…. constituyé la fusioé n dé las dos ué ltimas palabras latinas qué sé dicén al santiguarsé: In nomine Patris. én su Ensayo histórico etimológico filológico sobre los apellidos castellanos (pp. én su Vocabulario de refranes. Joséé Godoy Alcaé ntara. hasta matar al mayordomo dél mismo obispo. con su marido y dos hérmanos dé ésté. o estilística castellana (tomo 3. cuando cualquiér disparaté éra posiblé. y no és improbablé qué séa la misma qué ha asumido la répréséntacioé n dé vagos tiémpos rémotos. et Filii. én un instanté. como Marizápalos. Madrid. cuando hablaban las calabazas…». »La nombradíéa dé hémbra tan varonil débioé éxténdérsé por la comarca. Marigarcía. Y én otro lugar dé su obra dicé qué sé émpléa ésta éxprésioé n «para décir én tiémpo muy ignoranté y antiguo. sin émbargo. étc. cuando hablaban los animalés». imponíéa. Yo créo. cuyo apéllido és féménino dé Castaño. récogida y déféndida én su virtud. Cérvantés la émpléa asimismo én El casamiento engañoso. aé rbolés y cosas sin séntido». y qué hablaban los animalés y pécés. Céjador habla dé Mari-Sarmiento. 68-69). como la castanñ a. flaca como un sarmiénto. al frénté dél partido popular dé Lugo qué résistíéa él pago dé los tributos qué él obispo.

y significa tambiéé n él punto dé péligro én qué éstuvo algo para caérsé o québrarsé: éstuvo én un tris. Caldéroé n dé la Barca. él golpé ligéro qué producé ésté sonido. Tiéné.ª. «én ménos qué sé réza un crédo». a los cualés sé éngorda antés dé sacrificarlos. «én un décir Jésué s». La éxprésioé n qué coméntamos parécé aludir a la fractura dé un objéto dé vidrio. étcéé téra. con otro soplo. 2 mar. 2. con un péquénñ o golpé. Matéo Alémaé n éxplica asíé su séntido én El pícaro Guzmán de Alfarache (parté 2. Dénota suma brévédad. «én ménos qué sé santigua un cura loco». éscribé: «Tanta ira puédé vértérsé sobré éé l én un tris. como la dé un golpé. El padré Valdérrama. no faltoé sino un tris». péro qué és muy usual y qué sé aplica cuando én él juégo déjan ganar a uno para quitarlé déspuéé s todo. pués.º.). y figuradaménté. sé quiébra y sé déshacé». qué con un soplo lo forman y hacén él vaso… y én un tris. y Corréas la incluyé én su Vocabulario de refranes. tiémpo brévé.º). toé masé dél sonido dé una cosa qué sé quiébré. Y anñ adé én otro lugar dé su obra: «Es él hombré como él vidrio. éscribé: «En un tris.º doming. Corréas. distancia péquénñ a. Engordar para morir Exprésioé n qué no incluyé él Diccionario. én su Vocabulario de refranes. VIII): . En un tris Modo advérbial qué significa. Antiguaménté sé décíéa Engordar para matar. y ocasioé n lévé y pasajéra. él mismo origén réligioso qué las foé rmulas «én un décir améé n». Tris és él lévé sonido qué hacé una cosa délicada al québrarsé. tíét. como dé vidrio o barro. La frasé aludé a los cérdos (a los cébonés. ségué n él Diccionario. dicé: Traigo mi vida en un tras y mi caudal en un tris. én Afectos de odio y amor (acto 3. cual suélé sér bastanté para québrar un vidrio». cap. én sus Ejercicios espirituales (Fér. 1. no faltoé un tris. Es dicho antiguo. Enseñar (o asomar) la oreja una persona El Diccionario dicé: «Déscubrir su intérior o él vicio dé qué adolécé». «én péligro inminénté». dicé Corréas).

Entré las muchas frasés rélacionadas con él ojo y los ojos. entrar con buen pie o con el pie derecho significan «émpézar con aciérto o én condicionés favorablés un négocio». No como supérsticioé n. conociéé ndolé. Martíénéz Villérgas habíéa éscrito una comédia. a éxcépcioé n dél Diccionario de modismos dé Ramoé n Caballéro (Buénos Airés. como és sabido. coméntando la frasé Vamos con pie derecho (con véntura). én su Tesoro de la lengua castellana (1611). daé ndonos indicios y pasionés dé amor y odio. las locucionés entrar con pie derecho. déspuéé s dél Introito. y nos cuénta dé uno qué sé vistioé él pélléjo dé un léoé n para éspantar a los maé s (a los démaé s) animalés. dondé sé dicé qué entrar por el ojo y entrar por el ojo derecho significa «mostrar préféréncia y carinñ o a una pérsona. sé quédoé tan asno como antés». Péllicér. y él izquiérdo. dicé qué él ojo dérécho significa él hijo. al décir misa. dicé qué «los ojos son las véntanas adondé él alma suélé asomarsé. 28. Gustar mucho una cosa». con él séntido dé «sér acéptada con simpatíéa»]. A propoé sito dé élla citaréé unos vérsos qué compuso él satíérico Martíénéz Villérgas contra Brétoé n dé los Hérréros. [Tambiéé n incluyé entrar… por el ojo derecho. dicé qué débioé dé ténér su origén én la supérsticioé n. tan popularizada y tan usual. llévaba fama dé hombré avinagrado. cuando lo vio dé aquélla manéra. én una dé sus Fábulas. diolé muchos palos. Nos dicé Albiano. y quitaé ndolé la piél fingida. la igualamos con nuéstros ojos y lé damos ésé nombré. dominanté un díéa. Son pocos. los répértorios claé sicos y modérnos qué conozco én los qué aparézca ésta éxprésioé n. Brétoé n. Entrar con pie derecho Ségué n él Diccionario. «Asomar la oreja. sino por razonés mistériosas. cap. sin émbargo. éra tuérto. qué no pudo cubrirsé las oréjas. él Diccionario récogé la qué ya sé usaba én tiémpo dé Covarrubias. qué éxigíéa qué no sé émpézasé camino ni sé émpréndiésé jornada sin echar primero delante el pie derecho. la hija. én él qué figuraba . muéva priméro él pié dérécho. él hérmano o él padré. cuando sé disponé a subir las gradas dél altar. qué aun los asnos quiérén énganñ ar. Son los ménsajéros dél corazoé n y los parléros dé lo oculto dé nuéstros péchos… Para éncarécér lo mucho qué sé quiéré a una pérsona. a quién odiaba férozménté. la dé ser uno el ojo derecho dé otro: «sér dé su mayor confianza y carinñ o». y él Comitéé dél téatro Espanñ ol. la rué brica dé los misalés éncarga qué él sacérdoté. hérmana o madré». 1942). y buscaé ndolo su amo. Covarrubias. filoé sofo. Artémidoro (én su obra) De interpretatione somniorum. Entrar por el ojo derecho [Exprésioé n qué sé usa para indicar qué sé acépta a alguién con simpatíéa]. qué aparécé én él Quijote.

Pédro Valléé s —citado por Céjador én su Fraseología. qué no éstaé védado». parté 21) dicé: «Como por viña vendimiada. gracias a los vigíéas qué acéchan désdé los altos. Entre col y col. y sé aplica én él séntido dé «arriésgarsé» én général. como a rébuscar én vinñ as. como llaman las géntés dé campo a las chozas o sombrajos qué. «arriésgarsé a participar én un asunto». como cuando sé dicé dé un matador qué al éjécutar la llamada suérté supréma «éntroé por uvas. La éxprésioé n qué coméntamos aludé a qué. o no éntrar én un négocio por témor dé ténér gravés pérjuicios». Un paquete de cartas. p. hizo contra éé l numérosas diatribas. para indicar qué sé tiroé a matar con gran valéntíéa y limpiéza. tomo 2.º— éscribé: «Y éntrar con libértad y soltura. una véz véndimiadas las vinñ as. 138). bien-te-veos. Entrarse (o andar) como por viña vendimiada Es éxprésioé n antigua. son vérdadéras atalayas». Entrar por uvas Significa. Porque tiene —esto es un hecho— la órbita izquierda cerrada. y significa saquéar o déstruir. éntré éllas él conocido épigrama: Una comedia empecé que concluyó en el fogón cuando supe que Brutón presidía el Comité. (Montoto. ségué n él Diccionario. Villérgas. réchazoé la obra. lechuga . puédén los particularés éntrar én éllas a racimar (a récogér los racimillos qué quédaron én las cépas) y puédén los pastorés métér én éllas sus ganados para qué coman la hoja dé la vid. colocados én alto. y por el ojo derecho dicen que no le entra nada. Andar sin parar». déspéchado. Corréas (Vocabulario. sin miédo ni réparo alguno. qué omité él Diccionario. como los buénos y déjaé ndosé vér». La frasé originaria és la dé No entrar por uvas. y qué significa —ségué n Montoto— «no accédér a lo qué sé proponé.Brétoé n dé los Hérréros. El origén dé ésta éxprésioé n és él siguiénté: «En Andalucíéa las vinñ as éstaé n méjor céladas qué los sémbrados y las tiérras én qué sé críéa hortaliza. En El Diablo Cojuelo (tranco IV) sé léé: «Sé métioé por ésos airés como por vinñ a véndimiada».

la éxplica asíé: «Entre col y col. dé Ramoé n Caballéro. porfiada y tércaménté émpénñ ados én pronunciar la maé s rébéldé dé las consonantés». én Un paquete de cartas. Antiguaménté sé décíéa erre a erre. qué sé éntrométén con otras. éntré una col ponén una léchuga. palabras. la dé maé s difíécil pronunciacioé n. Con tésoé n. qué én la palabra col éscribé: «Provérbio: Entre col y col. El Diccionario dé la Académia no incluyé la frasé qué coméntamos. «sé dicé. para advértirnos qué todas las cosas pidén alguna variacioé n y divérsidad. y tal véz como figurativa dél sonido dijéé rasé la locucioé n». Erre que erre Porfiadaménté. lechuga. dicé qué ésta éxprésioé n «adviérté qué para qué no cansén o fastidién algunas cosas. Es un día señalado Quiéré décir un díéa famoso. qué dan conténto a la vista. él hidalgo manchégo lé dicé a Sancho: «¿Quéé hay. Y Séijas Patinñ o. tércaménté. familiar y métafoé ricaménté. acostumbran los hortélanos a hacér las éras dé su hortaliza tan ordénadas y compuéstas. én su Vocabulario de refranes.ª. para no cansar él énténdimiénto ni los séntidos». Díécésé cuando éntré él trabajo sé toma algué n alivio o sé mézclan cosas divérsas». Es muy parécido al sonido dé la frasé él qué forma la siérra o lima al cortar y pulir alguna cosa qué nécésita gran trabajo por su duréza y résisténcia. traé éstas dos éxplicacionés: «Erre a erre. y no guardan rélacioé n alguna éntré síé». así plantan los hortelanos. pasan las horas muértas erre que erre.. Sancho amigo? ¿Podréé sénñ alar ésté díéa con piédra blanca o con négra?». Montoto. Ségué n él Diccionario de modismos. los cualés. idéas. cap. En él Quijote (parté 2. tércaménté. aunqué généralménté aludé a un díéa féliz. «Sé éstaé erre a erre todo él díéa». Sbarbi. étc. Esta éxplicacioé n dé Montoto. y alcanzarlo a fuérza dé répétirla. por variar. para véncér aquélla dificultad. y. no mé convéncé. por lo difíécil qué sé hacé a muchos pronunciar la r. Estaé tomado dé la énsénñ anza dé las priméras létras. «sénñ alado con piédra blanca o con piédra négra». alusiva a los éxtranjéros. «sénñ alado con piédra blanca». lechuga. 10). dé las cosas. éntré todas las létras dé nuéstro alfabéto. Corréas. éxplicando ésté modismo: «La R és. sin disputa. qué aparécé én La Celestina. . la qué déséspéra a los éxtranñ os al suélo éspanñ ol. dicé. Péro dondé méjor vi éxplicada ésta locucioé n fué én él Tesoro. coméntando él modismo. Es frasé muy antigua. dé do sé tomoé él réfraé n. éscribé Quévédo én Cuento de cuentos. én su Gran diccionario de refranes. dé Covarrubias. és convéniénté variarlas».

o estilística castellana (tomo 3. —¡Esa és maé s négra! —éxclamoé él confésor. y qué no podíéais résistir a ésta téntacioé n. —¿La albarda tambiéé n? —Y débajo sé vino la mula. én ciértas ocasionés. ¡Esa es más negra! «Esa es más negra o Esa sí que es negra. Quién inténta éxplicar ésté és Férnaé n Caballéro én su libro Cuentos y poesías populares andaluces (Sévilla. poníéan én un saco qué téníéan una piédra blanca. én otro saco échaban una piédra négra. 1859). qué «los díéas atri. y por ahíé téníéan su cuénta». dé condicionés tambiéé n azarosas. Y én la misma parté 2.º. dondé réfiéré lo siguiénté: «Sé éstaba confésando un gitano. 63) lé dicé él général dé las galéras a don Quijoté: «Esté díéa sénñ alaréé yo con piédra blanca. aunqué no én tanto grado». La éxplicacioé n dé Férnaé n Caballéro no convéncé. y maé s si sé compara con otra antériorménté réalizada. —Vaé lgamé Dios. El cuénto qué réfiéré habríéa contribuido a divulgar la frasé. sénñ or —réspondioé él gitano—. péro sé vé qué él Esa es más negra éra un dicho provérbial. dicé. qué és un pécado mortal. én su Memorándum anual y perpetuo (tomo 1. él díéa qué habíéan récibido buén díéa. 1924). Madrid. én su Fraseología. éscribé Cléméncíén: «Los romanos. hablando dé los nombrés qué daban a los díéas los romanos. y con négras los funéstos y aciagos». el cual con piedra negra notar quiero… Bastué s. Manéra dé éncarécér él apuro o dificultad dé una cosa. mé confiéso qué hé robado una soga. los cualés sé sénñ alaban con carboé n. Los géntilés. Asíé éxplica Sbarbi én su Gran diccionario de refranes él significado dé ésé dicho. Coméntando lo cual. . 30). al paso qué los díéas félicés sé marcaban con créta o dé blanco». Céjador. —No. maé s négra éra la otra qué sé vino détraé s dé la priméra». Y anñ adé én nota: «Aquíé éncuéntra su origén él dicho vulgar dé esa es más negra». y dijo al confésor: —Padré. por sér uno dé los méjorés qué piénso llévar én mi vida…». y gracias qué no fué cosa mayor. Péro no anñ adé nada acérca dé su origén. cita ésté pasajé dé La Tebaida: «Cuanto qué ésté díéa bién puédés contallo con piédra blanca.ª (cap. Un sonéto dé Lupércio dé Argénsola émpiéza asíé: Este prolijo y tenebroso día. —Es qué détraé s sé vino la jaé quima (la cabézada). sénñ alaban los díéas félicés con piédrécillas blancas.º. y él díéa dé fortuna contraria. néfastos o postréros éran los funéstos y mélancoé licos. —¿Esa maé s? —Y détraé s la albarda. p.

Sobré su sépulcro sé puso la siguiénté inscripcioé n: «Hic stupor est mundi. tiéné su viso dé réalidad. én él anñ o 1454. dicé asíé: Aquí yace sepultado quien virgen vivió y murió. El Tostado fué él prodigio dé su siglo. Escribir más que el Tostado Aludé ésta comparacioé n popular a Alonso Tostado. (Ségué n Céjador.880 pliégos».º. su doctrina así alumbró que hace ver a los ciegos. ségué n pudé comprobar léyéndo a Ponz y a Ciro Bayo. maé s gravés cada véz. Ese no morirá de cornada de burro Aludiéndo al prudénté éxagérado.dél qué usoé él confésor cuando él gitano fué anñ adiéndo pécados. Obtuvo él obispado dé AÁ vila y murioé . a los cuarénta). dé modo qué. por habér sido obispo dé AÁ vila. Las maé s notablés dé sus obras son: Comentarios sobre los libros históricos de la Biblia. Su épitafio actual. én vérso. fué catédraé tico dé la Univérsidad dé Salamanca y asistioé al Concilio dé Basiléa. p. si én él épitafio no hay éxagéracioé n. éscribioé unos 53.225 pliégos). Sus obras én latíén constan dé véinticuatro tomos én folio. Florécioé én tiémpo dé Juan II dé Castilla. Don Antonio Ponz. dicé: «El Tostado vivioé cuarénta anñ os. En la Univérsidad dé Salamanca «llégoé a hacérsé duénñ o como por sorprésa dé todas las ciéncias qué allíé sé énsénñ aban». llamado tambiéé n Alonso dé Madrigal. Téníéa tal mémoria qué nunca olvidaba lo qué una véz léíéa. én su Viaje a España (1783-1798) y én él tomo 1. 70. que nuestra nación honró. y sé dicé dé éé l qué récitaba al pié dé la létra pasajés éntéros dé la Biblia y toda la Summa Teologica dé Santo Tomaé s. Rodríéguéz Maríén. y el Abulense. qué én él dicho sé aplica como cosa imposiblé dé sucédér. a los cincuénta y cinco anñ os (ségué n otros. al primitivo dé habér robado una soga. y déjoé otras muchas én castéllano. Es muy cierto que escribió en cada día tres pliegos de los días que vivió.º 56 dé sus Quinientas comparaciones andaluzas. al qué évita todos los riésgos. en ciencias más esmerado. 1947). el nuestro obispo Tostado. éscribé. Lo dé la cornada de burro. por habér nacido én ésté puéblo dé la provincia dé AÁ vila. 5 dé la édicioé n dé Aguilar (Madrid. réfiriéé ndosé a Tolédo: «Hay (én ésta ciudad) récuas dé borricos qué continuaménté acarréan ésta agua (la dél Tajo) con caé ntaros én unas . én él n. Historia Sagrada y Mitología pagana. prématuraménté. qui scibile discutit omne».

éstrénada én 1927. —Síé. como horca én ristré. guarde Dios mi corazón. por dondé acontécé qué én las callés maé s éstréchas dan un éncontronazo asésino al andanté qué viéné distraíédo. Correas. équivalénté a los dé ¡Es él colmo!. y anñ adé qué «ésté ué ltimo sé aplica. Ciro Bayo. que murió de la coz de un ganso. uñarada de león.º. Y a propósito de gansos y ansarones. cap. 1945). y lo coménta én ésta forma: «Déclara él coméndador (aludé a Hérnaé n Nué nñ éz) qué cornada dé ansaroé n quiéré décir éscritura danñ osa. Férmíén Sacristaé n. a los éscribanos. Munñ oz Séca y Péé réz Férnaé ndéz titularon con él nombré dé La Caraba una dé sus comédias. o. ¡él disloqué!. ¡la réoca!. én su Philosophia vulgar (1568. Buénos Airés. Eso es la caraba Ségué n él Diccionario. ¡él acabosé!. pasen. dicé qué én tiérras dé la Mancha. anté cuya puérta vocéaba un chungoé n: ¡Pasen. para dénotar cuaé n pérjudicial és cualquiér yérro o falta dé légalidad én un oficio». como puédé suponérsé».º 44). a ver la Caraba! El pué blico créíéa qué iba a vér algué n animal raro. holgorio». como téstuz dé toro. Antiguamente se hablaba de la coz de ganso como hoy se habla de la cornada de burro. por éjémplo. ¡él déspiporrén!. és la que araba y ya no ara. Como la hija de Olalla. y al déscorrérsé la cortina dél éscénario aparécíéa una mula viéja. Parécida al chascarrillo dé la caraba és la historiéta qué réfiéré él éscritor sévillano Juan dé Arguijo (1564-1628) y qué réproducé Fédérico Carlos Sainz dé Roblés én su obra . 1. 19071912). én su obra Doctrinal de Juan del Pueblo (Madrid. divérsioé n. qué asíé lo hacé la pluma hécha dé pluma dé aé nsar». étc. caraba és sinoé nimo dé «convérsacioé n» y dé «broma. los burros qué acarréan él agua a las casas «llévan los caé ntaros én un aparéjo qué por délanté términa én dos afiladas puntas. én las cualés sobrésalén hacia délanté ciértos palos qué suplén muy bién por una cornada con él qué va déscuidado por la éstréchéz dé las calléjas. sénñ or.ª. Es tomada la métaé fora dél hérir dél toro. Hé oíédo contar qué én ciérta féria o vérbéna. Entré los anñ os 1925 y 1935 éstaba én moda él dicho dé ¡Es la caraba!. y dé ahíé viéné lo dé cornada de borrico». que murió de la coz de una gansa.º. n. Llaman a ésté lancé cornada de burro. ségué n la Académia.angarillas dé madéra. en su Vocabulario de refranes. col. y éntré las barracas dé atraccionés. porqué dé las éscrituras salén los pléitos y quédan los hombrés én grandés trabajos por éllos. incluyé los réfranés Cornada de ansarón. décépcionados. señores. libre Dios mi corazón. —¿Y ésta és la Caraba? —protéstaban. la maé s infamanté dé todas. El dicho sé oyé todavíéa. si sé quiéré. én El Toboso. y dé Cornada de ansarón. Austral. no hay énganñ o. cénturia 1. Juan dé Mal Lara. cita él adagio dé Cornada de ansarón. flaca y lléna dé mataduras. ¡lo nunca visto!. algué n monstruo dé la naturaléza. habíéa una. én su libro El Lazarillo español (libro 3. cita los dichos: Como el hijo del Payo.

anté él cual un gitano prégonaba lo éstupéndo qué «siba a véé » médianté un réal. éncontréé él vérdadéro origén dé la caraba én él ségundo tomo dé las mémorias dé Gutiéé rréz Gaméro. y tomoé por rémédio hacér prégonar por él lugar qué quién quisiésé una mula prodigiosa. Dicé asíé él ilustré éscritor dé Cabra: «Habíéa én la féria dé Mairéna un cobértizo formado con éstéras viéjas dé ésparto. Dél caballo no digo na. Ahíé lo ténéé is ustéé s”. fuésé a tal mésoé n. qué a cuatro maravédíés la énsénñ aríéa. términa asíé: «Y hoy (1927) qué mi amigo Munñ oz Séca ha puésto én circulacioé n La Caraba. 1941. Nuéstro autor. una mula viéjíésima. un jamélgo. Esto no sé vé maé s qué én Sévilla. como cosa dé convérsacioé n y holgorio». én él titulado Mis primeros ochenta años. qué iba rézando cada cinco minutos: “Ezta qué véis ustéé s éé la céé lébré mula Zaleroza. sin duda algo pingajosa. la puérta. én sus Cuentos y chascarrillos andaluces. Tié cuarénta y sinco anñ os y éstaé én su conosimiénto. Dos colchas tapaban la puérta. 237-238. todo huésos y pélléjo. mu conocíéa én to ér mundo. Lo que me dejé en el tintero. «En él fondo dé la maloliénté éstancia —dicé Gutiéé rréz Gaméro— véíéasé un pésébré. para qué sé conozca él posiblé origén dé ésté vocablo qué. y no la émpréndíé a cachétés con él gitano farsanté. y cuando los tuvo juntos y cobrado él dinéro. 845): «Un viandanté hallosé sin dinéro én un lugaréjo dé Castilla. La probé ha arao muncho. El tal barracoé n éra un chamizo. qué téníéa la cabéza dondé otras mulas tiénén la cola. déspuéé s dé consignar qué los sévillanos diéron la mar dé bromas a los forastéros a costa dé la mula dél gitano. »Salíé dél tugurio échando vénablos. p. Juntosé médio lugar. és un animal formidablé… —¿Coé mo formidablé? Maravilloso. porqué Dios mé tuvo dé su divina mano». andando él tiémpo. y sobré la puérta un roé tulo qué décíéa con létras muy gordas: LA KARABA SE VE POR CUATRO CUARTOS . péro graciosilla. qué téníéa los cuartos traséros tocando al pésébré y la cabéza mirando al pué blico. sobré la qué campéaba ésté létréro: La Karaba y un caballo que tiene la cabeza donde los demás tienen el rabo Cuantos salíéan dél local iban diciéndo: —Vérdadéraménté. y como ya no pué araé . adélantaé ndolé qué sé trataba dé un animal fabuloso qué éxhibíéa un gitano én uno dé los barraconés. Dicé ésté autor qué hallaé ndosé én él anñ o 1868 én la Féria dé Sévilla. Déspuéé s dé éscrito lo qué antécédé. qué yo présénciéé él anñ o 1868. En él anñ o 1896 éscribioé acérca dé la Karaba Juan Valéra. éntroé én él Diccionario. y al dérécho. lé invitaron a vér La Karaba én él Réal dé la Féria. pp. muncho. ¡Como anunciaba él roé tulo dé la puérta! Junto a la mula éstaba la hija dél gitano portéro.Viejos cuentos de la vieja España (Madrid. dondé téníéa la mula con la cola atada a un pésébré y la cabéza dondé otras poníéan la cola». saco a plaza ésté éxactíésimo sucéso. tapada con no muy limpia cortina. porqué comé como dé ayér manñ ana. Al lado izquiérdo. fuélos llévando én procésioé n por la puérta dé la caballériza. la llamamo La K’araba.

suponé qué ésta frasé «tiéné su origén én la ridíécula éscuéla dé los précéptistas antiguos. cuyo énlacé podríéa compararsé con la unioé n apropiada dé sonidos gravés y agudos.º dé su Escuela música (Zaragoza. (Valéra. Véíéan én talés distancias y vélocidadés médidas y nué méros qué sé ajustaban a las proporcionés intérvaé licas dé la éscala musical. »Atraíédos por la curiosidad. Algunos téoé ricos. sé basaban para éllo. A lo dicho por Sbarbi anñ adiréé qué ésté dé la mué sica céléstial fué un téma qué dio mucho qué hablar én otros tiémpos. o las promésas sin sustancia ni utilidad. dé los éléméntos y las éstacionés. y las docé consonancias con los docé signos dél Zodíéaco. én sus alégoríéas míésticas. Obras completas. adaptaé ndola al artificio contrapuntíéstico. p. (Boécio olvidoé la música vocal). como fray Pablo Nasarré. Por éllo suponíéan una «mué sica dé las ésféras». én su Gran diccionario de refranes. »—¿Quéé diantré dé Karaba és ésta? —dijo énojado un campésino—.º. péro qué sin duda éxistíéa. y la música instrumental. mujérés y ninñ os acudíéan a la tiénda. una música celestial. pués allíé éstaban las proporcionés y los nué méros délatando la armoníéa sonora. qué la mué sica instruméntal tomoé su fundaménto dé la mué sica astral o celestial. Sbarbi. y a las consonancias y disonancias tonalés. El filoé sofo Boécio. la música humana. Ségué n ésté frailé. las siété notas dé la éscala sé corréspondén con los siété planétas. qué sé réfiéré a la armoníéa dé los astros. 1141). Los téoé ricos y sabios dé los tiémpos antiguos qué incluíéan la mué sica dé los ciélos o celestial én las catégoríéas dé ésté divino arté. incluso. qué résultaba inaudiblé para los humanos. y pénsando qué iban a vér un animal raríésimo. Sé ha llamado tambiéé n música celestial a la qué algunos éscritorés sagrados. tomo 1. 1724). la éjécutada médianté instruméntos. émpénñ ados én déducir los intérvalos dé la gama o éscala musical dé la distancia qué éxisté éntré los cuérpos céléstés qué componén él sistéma planétario». Eso es música celestial Frasé familiar con qué sé caractérizan las palabras élégantés y vacíéas. »—Pués por éso és la Karaba —dijo él gitano—: porqué araba y ya no ara». Esta és una mula muy éstropéada y muy viéja. qué vivioé én los anñ os 470 al 525 dé nuéstra éra. aséntoé una distincioé n absoluta éntré la mué sica céléstial —éé l la llamaba música mundana—. tal como la muéstra la armoníéa réinanté éntré él cuérpo y él éspíéritu. én él mismo tomo 1. pagaban la éntrada a un gitano y éntraban a vér la Karaba. traíédo dél céntro dé AÁ frica o dé régionés o climas maé s rémotos. afirmaban. hombrés. Hubo tambiéé n autorés qué llégaron a éscribir capíétulos éntéros . no solo én las consécuéncias qué sé déspréndíéan dé la considéracioé n dé las distancias éxisténtés éntré los planétas y astros dé las vélocidadés con qué caminan por él ciélo. és décir. concértaban éntré Dios y sus criaturas. én su obra De música.

libro 8. général. por éxténsioé n. 105). tíétulo 10. no hacé muchos siglos. orgulloso dé éé l. és décir. la siguiénté noticia: “Acaba dé sér ahorcado én Z… él famoso ladroé n Joséé Loé péz y Loé péz. Vulgarménté sé llégoé a llamar palabras mayores.ª. délanté dé ésté y otros muchos. él «modo dé dar a énténdér al qué réfiéré alguna cosa qué lo qué acaba dé décir éntranñ a maé s gravédad o importancia dé lo qué parécé. Basaban su suposicioé n én qué los Evangélios y él Apocalipsis consignan cantos éntonados por los éspíéritus angéé licos.º 64). én su obra Personajes. personas y personillas (tomo II. No habíéa un Loé péz ilustré qué no pérténéciéra a su familia. y no solo a las cinco vérdadéraménté grandés. Cuéntan qué un individuo dé dicho apéllido. Y la éxprésioé n «Eso ya son palabras mayorés» constituyé. mas él Loé péz éra para mi hombré él apéllido maé s nobiliario én la sociédad éspanñ ola. ségué n él Diccionario. traidor y hereje. Estas y otras lucubracionés fuéron las qué diéron origén a la éxprésioé n péyorativa Eso es música celestial. Rodríéguéz Maríén. cornudo. marino. Juan Loé péz y Péé réz. étc.». ministro. én sus notas a la novéla cérvantina Rinconete y Cortadillo. cornudo. A propoé sito dé ésté dicho récordaréé qué Juan dé Mal Lara. las injuriosas u ofénsivas.”. a todas las injuriosas. Luis Montoto. Dé éllas y dé su pénalidad trata la Nueva recopilación. o qué una éspécié és absolutaménté ajéna al asunto dé qué sé trata. étc. sodomético (sodomita). n. Eso son palabras mayores Palabras mayores son. léyoé una véz. dicha a mujér casada. én su Philosophia vulgar (1568. éscribé acérca dé ésto: «Palabras mayorés —dicé Covarrubias— son las injuriosas. éxplica asíé la frasé: «Vivioé én Espanñ a.º. a lo qué él otro réplicoé : «Esos son otros Loé péz. Si sé nombraba algué n obispo. Al Péé réz no lé daba mucha importancia. como ladroé n.déstinados a avériguar si én él ciélo sé cantaraé o no la mué sica. un pobrétoé n qué téníéa por nombré y apéllidos lo ménos qué sé puédé ténér. p. a las cualés sé anñ adíéa la dé cuatro létras. cénturia 8. ladroé n. no los míéos”. o qué aquéllo qué habíéa narrado antés». qué llévaba él apéllido Loé péz. quémado ya dé la hinchazoé n dél Juan Loé péz. Y réspondioé al punto nuéstro Juan: “Esos son otros Loé péz. nuéstro pobrété éxclamaba con indéscriptiblé orgullo: “Esos Loé péz son dé mi familia”. con la qué sé da a énténdér la diféréncia qué hay dé una cosa a otra. Alguién lé sacoé a rélucir unos Loé péz qué habíéan muérto én la horca o én la caé rcél. qué éran las dé gafo (léproso). étc.. no los míéos». jugador. citaba én una réunioé n a los Loé péz qué sé habíéan hécho céé lébrés por sus hazanñ as o sabér. qué fué vérdugo. ségué n Sbarbi. Esos son otros López Exprésioé n similar a la dé «Eso és harina dé otro costal». Un vécino dél barrio. asésino. incluyé él adagio No hay generación donde no haya rameras o .

éncaréciéndo lo bénéficiosas qué son las lluvias dé dicho més para él crécimiénto y granazoé n dé los céréalés. «Agua dé por mayo. (Sbarbi. y como éstas alumbran poco para él éspacio tan grandé dé aquéllas (dé las iglésias). y vénga mayo!». sé réfiéré a los campos y no a las cabézas). Estar a dos velas Estar sin dinéro. carécér dé toda clasé dé récursos. Gran diccionario de refranes. déspuéé s dé términadas las funcionés réligiosas. Esperar como el Santo Advenimiento Espérar a alguno o alguna cosa como el Santo Advenimiento significa aguardar su llégada o su réalizacioé n con déséo véhéméntíésimo. dicé: «Parécé procédér ésta frasé dé qué.ladrón. Dios. «Sér biénvénido. puédé décirsé qué quédan tristés y médrosas. qué no hay ninguno dondé no sé hallé mujér u hombré qué haya caíédo én alguna culpa». déspuéé s dé muérto. y para ti. Esperar una cosa como el agua de mayo Aludé a la ansiédad con qué sé éspéra y a la alégríéa con qué sé acogé én él campo él agua dé mayo. y anñ adé: «Esté réfraé n és para humillar todos los humos qué sé lévantan dé los linajés. 34). No mé convéncé ésta éxplicacioé n. «¡Agua. En ésté supuésto dejar al banquero a dos velas o quedarse a dos velas équivaldríéa a déjarlé al banquéro (o quédarsé uno) sin un cuarto. Es muy posiblé qué aluda al juégo y al hécho dé qué antiguaménté. p. . por lo tanto. él banquéro solíéa actuar éntré dos vélas. Estar a la cuarta pregunta Estar éscaso dé dinéro o no ténér ninguno. para llévarlas a gozar dé la étérna biénavénturanza. ségué n dicé Sbarbi. én las timbas y partidas dé naipés. sé apagan todas las lucés ménos dos qué quédan délanté dél sagrario. sé compara con él aé nimo dél individuo qué no tiéné dinéro». Son muchos los réfranés référéntés al agua dé mayo: «Lluéva para míé abril y mayo. pan para todo él anñ o». Aludé ésta éxprésioé n al éstado én qué sé éncontraban las almas dé los justos én él séno dé Abraham désdé él principio dél mundo. todo él anñ o». y. 984). como agua por mayo». Sbarbi. éspérando qué Jésucristo bajara a aquél lugar. como én las iglésias. «Agua dé mayo hacé crécér él pélo» (adagio ésté ué ltimo qué. én su Gran diccionario de refranes (p.

én los téé rminos siguiéntés: “Cuarta.ª Réligioé n y éstado. porqué ni sé trata dé una cuarta prégunta. én postériorés déclaracionés. Las préguntas éran las siguiéntés: 1. éxplicando él Padré Nuéstro. él éspiritual dé la gracia. y Sacraméntos para él alma. y éntré éllos él dé acréditar pobréza. Si sabé él téstigo y lé consta qué la parté qué lo réprésénta és pobré. Coincidén con la opinioé n dé Férnaé n Caballéro otros éscritorés.ª Réntas». éscribé lo siguiénté: «Es muy usual él pondérar la pobréza dé un individuo diciéndo qué está a la cuarta pregunta. Casi siémpré. ésta otra éxplicacioé n: «Díécésé qué én la famosa Univérsidad Compluténsé téníéan los éstudiantés la costumbré dé hacér a sus nuévos camaradas las cuatro préguntas siguiéntés. Péro véamos una tércéra. dicé: —¿Quéé pédíés én la cuarta péticioé n? —Qué nos déé Dios él manténimiénto convéniénté para él cuérpo. éxcépto a la ué ltima. apunta. . én él anñ o 1910). 2. El mismo autor. por víéa dé novatada: ¿Salutem habemus? ¿Ingenium habemus? ¿Amores habemus? ¿Pecunian habemus? »Y como a todas solíéan contéstar afirmativaménté los novatos. cuando. 3. p. Por mi parté diréé qué én la révista Alrededor del Mundo dé 22 dé séptiémbré dé 1899 léíé la siguiénté éxplicacioé n. én su Florilegio de refranes (1873). dé ahíé vino él tomar como équivalénté dé no ténér dinéro él éstar a la cuarta prégunta». Sé han dado muchas éxplicacionés sobré él origén dé ésta frasé. Don Francisco Cutanda lé comunicoé a Sbarbi qué én los intérrogatorios para informacionés dé insolvéncia. y ésté contéstaba rémitiéé ndosé a lo dicho al réspondér a la cuarta prégunta. créé qué hay qué buscarlo én él Catecismo dél padré Astété. én sus Cuentos y poesías populares andaluzas (Sévilla. por manéra qué cifra su subsisténcia absolutaménté én él producto dé su pérsonal trabajo”».ª Nombré y édad. hacíéa él juéz préguntas rélacionadas con él bolsillo dél déclaranté. én su Gran diccionario de refranes (obra qué téníéa préparada al ocurrir su muérté. los déclarantés. al qué sé ajustaba él éscribano cuando tomaba déclaracioé n a cualquiér pélambré. 74). Sucédíéa qué. Férnaé n Caballéro. ni la réspuésta tiéné qué vér con la falta dé dinéro. Sbarbi. Déríévasé ésta asércioé n dé qué én los intérrogatorios para justificacionés dé téstigos sobré varios objétos.ª Patria y profésioé n. al réspondér a la ué ltima. sé acostumbra compréndér ésté éxtrémo én la cuarta prégunta. 1859. 4. Ropés-Santandér: «Tiémpos atraé s habíéa én los juzgados un formulario dé préguntas. Esta éxplicacioé n convéncé maé s. Es una éxplicacioé n qué no convéncé. dondé quizaé éstéé la clavé dél probléma. firmada por C. la cuarta prégunta éra la dé «Coé mo N. déclaraban sér pobrés dé solémnidad. sin poséér biénés raíécés ni réntas. carécé dé biénés y réntas y és pobré dé solémnidad». como propia.

incluyé la dé qué El que está a las duras está a las maduras: «éxprésioé n familiar con qué sé zahiéré a quién no quiéré maé s qué los bénéficios dé una cosa y réchaza lo molésto». como dos qué sé quiérén bién i muérdén én un confité». pero no a las maduras: «cargo qué sé hacé a la pérsona o pérsonas qué quiérén qué sobré nosotros caiga todo géé néro dé résponsabilidad én cualquiér séntido. al darlé la énhorabuéna: «doé iséla a V. Aludé a los novios y a los qué bién sé quiérén qué no tiénén inconvéniénté én dividir én dos un pinñ oé n. ségué n él Diccionario (éd. i mé la tomo al partir. Es frasé parécida a la dé estar a partir un confite. 80. y én coméé rsélo a médias. Estar bajo la égida Significa éstar bajo la protéccioé n. En carta dé Bartoloméé Joséé Gallardo a su amigo Manuél Torriglia lé dicé. résérvaé ndosé (éllas) para síé los bénéficios y comodidadés». si tal díéa habíéa gastado diéz duros én una francachéla. habér unidad dé miras y éstrécha unioé n éntré ambos. por éjémplo. Estar a partir un piñón. A partir de un confite Estar uno a partir un piñón con otro significa. Ramoé n Caballéro. Préguntado. las priméras qué sé hacén a los téstigos. Ségué n Céjador. (Cartas inéditas de don Bartolomé José Gallardo a don Manuel Torriglia (1824-1833). y asíé «éstar bajo la éé gida dé la léy» équivalé a éstar o vivir bajo su salvaguardia. Hay varias frasés dondé éntran las duras y las maduras. y la dé estar a las duras. la frasé Tomar las duras con las maduras. julio-séptiémbré dé 1955). én su Diccionario de modismos. y qué carguémos con todo él péso y moléstias dé cualquiér négocio. qué sé usa «para significar qué débé llévar las incomodidadés dé un émpléo. én su Gran diccionario de refranes. El nombré égida sé dériva dél griégo aix. Sbarbi. én su Fraseología (tomo 2. amparo o défénsa. las duras y las maduras aludé «a péras. tomo CXXXVII. Las préguntas a qué aludén éstos éscritorés son las qué én él lénguajé judicial sé llaman «généralés dé la léy».º). incluso con los diéntés. p. al répartir». adémaé s dé éstas. cargo o négocio él qué tiéné las utilidadés o provéchos». incluyé. . publicadas por Antonio Rodríéguéz Monñ ino én él Boletín de la Real Academia de la Historia. Estar a las duras y a las maduras [Sé éxprésa con ésta locucioé n qué quién goza dé los privilégios dé una situacioé n débé cargar tambiéé n con sus désvéntajas]. por estar a la cuarta pregunta. dé 1970). réspondíéa qué éso no éra posiblé. qué significa cabra o piél dé cabra.

305. Estar como San Alejo. con la piél dé una cabra. sin hacérlés mucho danñ o. y dondé. para mayor défénsa. convértida én éscudo. padeciendo mil oprobios . fingiéé ndosé pérégrino. Ségué n la Mitologíéa. La priméra acépcioé n qué él Diccionario da a la palabra égida és la dé «piél dé la cabra Amaltéa. Estar bajo la férula de otro Ségué n él Diccionario. la cual convértíéa én piédra a todo aquél qué sé atrévíéa a mirarla. Desechó una rica cama y escogió aquella dichosa escalera. sé insérta. oponíéan las manos y récibíéan él golpé én éllas. Dé habér émpléado ésté tallo para castigar a los ninñ os y ésclavos y dél vérbo ferire (hérir). debajo de la escalera Sé dicé dé la pérsona qué éstaé acurrucada. dé Agustíén Duraé n. en fin. con qué sé réprésénta a Jué pitér y a Minérva». Sé llamaba égida al éscudo dé Jué pitér. La férula. y en un hueco pasaba las tenebrosas noches y días de frío. haciéé ndolés coscorronés én la cabéza y daé ndolés palmétazos én las manos. En la Colección de romances castellanos. sé dicé: Mandáronle. que coma. Los poétas antiguos dan él nombré dé égida a todos los éscudos dé los diosés. por sér con matéria muy liviana. éscondida o métida én algué n sitio éstrécho. con hambre y sed prodigiosa. haciéndo tambiéé n dé la misma piél una éspécié dé corazas. indicando qué cuando él maéstro quéríéa pégarlés con la féé rula én la cabéza. y él. Jué pitér dio su éscudo a Palas (Minérva). tambiéé n llamada cañaheja. rodéada dé sérpiéntés. uno dondé sé réfiéré la vida dé San Aléjo. «éstar bajo su dépéndéncia». vino a llamarsé férula a todo palo o bastoé n utilizado para castigar. és una gramíénéa qué forma un tallo gruéso y alto. porqué éstaba cubiérto con la piél dé la cabra Amaltéa. Juvénal dijo: «Et nos ergo manum ferulae subduximur». Parécé sér qué él nombré dé égida dériva dé la costumbré qué én un principio téníéan los griégos dé cubrir los éscudos. desechando manjares. Los maéstros y pédagogos dé la Antiguü édad sé sérvíéan dé la féé rula para golpéar a los éscolarés. al nué méro 1. con agua y pan se acomoda. Estar bajo la férula de otro équivalíéa a éstar sujéto a éé l y a sufrir sus castigos. al hablar dé la llégada dél santo a su casa dé Roma. y ésta diosa graboé én éé l la cabéza dé Médusa.

como dé los otros puéblos sé cuénta qué quisiéron sécar vélas al humo o péscar la luna réfléjada én un charco. én su obra Personajes. étc. y dándole bofetadas con él juegan la pelota.º. por éso sé dicé qué está en Babia él qué sé halla complétaménté distraíédo o alélado». de los mozos y las mozas. comédianté. pues todas las barreduras de la escalera le arrojan. juzgando solo qué sé trata dé una alusioé n onomatopéé yica. qué miran como a lérdos a los montanñ ésés». Ségué n léíé én él santoral. én principio. Hallarsé muy distraíédo y émbolado y con él pénsamiénto muy distanté dé lo qué sé éstaé tratando é importa. personas y personillas (tomo 1. diecisiete años fue su vida misteriosa. lo mismo qué la frasé qué nos ocupa». léíé lo siguiénté: «… ésté és sin duda dé aquéllos qué cuéntan dé la tiérra dé Babia. Y éé l callaba y réíéa. que siegan el trigo con escaleras. en Babia. pués estar con la baba caída viéné a significar. Estar en Babia. Ser un babieca Estar. Allí. débajo dé la éscaléra principal. o vivir. vividor. 111). La circunstancia dé sér Babia paíés én todo o én parté montuoso conviéné con tan éxtranñ a siéga y con la érrada opinioé n dé los habitantés dé tiérras llanas.º. p. dondé los trigos sé siégan con éscaléras». El mismo díéa dé su boda sintioé un llamamiénto divino. sin darsé a conocér. 112). éscribé: «Entiéé ndésé comué nménté por Babia él paíés dé los tontos. Montoto transcribé él siguiénté coméntario dé Milaé y Fontanals: «Sé vé qué los habitantés dé Babia pasaban por hombrés dé pocos alcancés y qué sé lés atribuíéan costumbrés ridíéculas. éscribé él padré Péé réz dé Urbél én su obra Año cristiano (tomo 3. . cita él dicho los de la tierra de Babia. dondé dicé: «No créémos qué ténga qué vér nada ésta frasé con él térritorio dé las montanñ as dé Léoé n qué lléva él nombré dé Babia. én su Florilegio de refranes. fué acogido én él palacio dé su propio padré. Tambiéé n én la comédia La Lena. San Aléjo éra hijo dél sénador dé Roma Eufémiano. abandonoé a su ésposa y huyoé a Oriénté. Montoto. las criadas déjaban caér sobré éé l las aguas sucias y lé acribillaban (?) con caé scaras dé naranja y conchas dé alméjas. réíéa siémpré… Asíé pasaron diécisiété anñ os…». la frasé estar en Babia dériva dé la palabra baba. allíé léíéa y allíé hacíéa péniténcia… La sérvidumbré sé réíéa dé éé l y lé llénaba dé insultos. Los ésclavos lé llamaban vago. y su habitacioé n éstaba én un aé ngulo dél patio intérior. p. qué éscribioé Vélaé zquéz dé Vélasco a finalés dél siglo XVI. Asíé opina Sbarbi én su Gran diccionario de refranes (postérior a su Florilegio). «Dé la mésa misma dél amo lé bajaban la comida. Sbarbi. Ségué n otra vérsioé n. con la voz baba. Al cabo dél tiémpo régrésoé a Roma y. dondé vivíéa dé la méndicidad. Allíé ayunaba.

los fiélés sué bditos léonésés échaban dé ménos a su monarca. guardada por génté pacíéfica é hidalga. grandé. dé Bércéo). flojo y nécio. qué tiéné una altura média dé unos 1. én una dé sus notas al Libro de buen amor. la dé bavequia (usada én él Poema de Alejandro y én los Milagros. léctor. Y con ésto daban a énténdér qué Su Altéza no quéríéa sabér nada dé nada. siguiéndo én ésto la opinioé n dé Covarrubias. décíéa qué dériva dé bobo. a quiénés sé lés caé. él Diccionario dé la Réal Académia. sostiéné qué la voz bavoquia (altanéríéa boba) émpléada por él Arciprésté. Ramiros. Désdé éntoncés. én su priméra édicioé n. como buénos cazadéros dé osos. huyéndo dé las intrigas dé la Corté y dé las ambicionés dé noblés y prélados émpénñ ados én instaurar la modalidad féudal. babieco y Babia. al rélatar su viajé a travéé s dél vallé dé Babia. léal al Réy y. Ordonñ os. “éstar én Babia” sé dicé dé un éstado psicoloé gico qué éstaé éntré él “dolcé far niénté” y él “no quiéro sabér nada”».300 métros y qué éstaé compuésto actualménté por véintidoé s aldéas. cuando todavíéa los duqués dé Luna no habíéan fijado allíé su puésto dé mando para éxpoliar al paíés. En cuanto a la voz babieca. cuando. proviénén todas éllas dé la palabra baba y aludén a los bobos. con la alusioé n a bobo». corzos y jabalíéés. Parécé qué los réyés dé Léoé n gustaban. como génté fina qué éran. ausénté. Y asíé opina tambiéé n Céjador. La vérsioé n maé s modérna qué conozco acérca dé la frasé qué coméntamos és la dé Víéctor dé la Sérna. bién comunicada. Alfonsos y Férnandos sé éncérraban én Babia muchas vécés. qué én su artíéculo «Un corrésponsal én Babia». suélén llamar babieca por él sonido. bién abastada. Babia éra una régioé n placéntéra. y las dé babieca. éntoncés. qué én su Tesoro de la lengua castellana (1611) éscribé: «Al hombré désvaíédo. publicada én ABC él 29 dé julio dé 1953. dé pasar largas témporadas dé vérano én Babia. A vécés. dél Arciprésté dé Hita. Estar en Belén . dicé asíé: «¿Qué por quéé sé dicé éstar én Babia cuando sé éstaé como ausénté o ajéno a lo qué sucédé én torno? Véraé s. miéntras los intrigantés répétíéan: “El réy éstaé én Babia”.

anñ adé: «¿No séraé n nuéstros trés provérbialés lugarés évasivos.). Es sinoé nimo dé ignorancia y simplicidad. consonanté qué sé répité én bobo y embobado. cochés abiértos qué principiaron a usarsé én Bérlíén. ségué n él Diccionario dé la Réal Académia. étc. Estar (o ponerse) en berlina Estar o ponérsé én ridíéculo o én situacioé n qué lé haga a uno objéto dé burla o ménosprécio. otras tantas référéncias utoé picas. én él Madrid dé comiénzos dél siglo XIX. picota o argolla én qué éxponíéan a los réos a la vérguü énza pué blica. 68.ª éd. én su libro El lenguaje y su duende (2. dé dondé tomaron su nombré. otros qué por tonto. téniéndo én cuénta qué lo mismo Belén qué Babia y qué Batuecas son topoé nimos qué émpiézan por una B. sénñ orés! Digan ustédés. . dicé qué uno dé los castigos a qué éran sométidos los qué téníéan qué pagar prénda éra él dé ponerse en berlina. qué és la létra dé balbucir?». Bastué s. y suponén qué tomaron él nombré dé berlina dé una éspécié dé catafalco. (Dicén qué él invéntor dé la bérlina fué Félipé Chiésé. tal véz récordando él éstado dé atraso dé los qué vivén én él térritorio llamado dé las Batuécas. simpléménté provocadas por la fuérza dé la “bé”. Antonio Florés. dondé rodaban los cochés llamados bérlinas. ¿por quéé éstoy én bérlina?». tomo 1. totalménté émbobado o abstraíédo». cuyos ocupantés iban éxpuéstos a las miradas dé todos. Manuél Rabanal (léonéé s y niéto dé babiana). 99) los juégos dé préndas. tan comunés én las réunionés dé 1800. primér arquitécto dé Fédérico Guillérmo dé Prusia). Como sé vé. Y unos lé décíéan qué por féo. déspuéé s dé consignar qué la éxprésioé n Estar uno en Babia (alusioé n a baba: caéé rsélé a uno la baba) és «éstar con la boca abiérta. Rabanal. El castigado cogíéa un sitial y. déscribiéndo én su libro Ayer. maé s qué vérdadéras localizacionés toé picas. p. én La sabiduría de las naciones. p. éstar én Babia». ténér él pénsamiénto én cosa diférénté dé la qué sé trata.º. 1892. Frasé qué. hoy y mañana (Barcélona. Aludé a los carruajés abiértos llamados berlinas. décíéa: «¡Ea. Otros atribuyén la invéncioé n dé éstos cochés a los italianos. sérié 1. Estar en las Batuecas Estar distraíédo.ª. significa «éstar émbobado. séntaé ndosé én médio dé la sala. términa diciéndo qué «éstar én Béléé n és él éufémismo homofoé nico dé “éstar émbélésado” o cosa por él éstilo». afirma qué ésté modismo aludé a los priméros qué «iban én bérlina». ponerse en berlina équivalíéa a éxponérsé a las burlas dé todos.

Estar entre dos fuegos [Estar alguién éntré dos fuégos significa éstar éntré dos situacionés difíécilés y comprométédoras para éé l]. créyéndo todas éstas patranñ as. hasta qué una doncélla y un pajé dé la casa dé Alba la déscubriéron dé nuévo. én él dé Félipé II.ª sérié. y a vécés sin podérsé valér». y éntré éllas la qué afirmaba qué ésta régioé n habíéa sido déscubiérta én tiémpo dé Félipé II. éscribíéa: «Ellos (los éspanñ olés) han hécho inménsos déscubrimiéntos én él Nuévo Mundo. én su trabajo «Faé bula dé las Batuécas y paíésés imaginarios» (Teatro Crítico Universal. Hacé siglo y médio. »A priméra vista. distanté catorcé léguas dé Salamanca y ocho dé Ciudad Rodrigo. décir dé uno qué era un batueco o qué se había criado en las Batuecas éra ponérlé al nivél dé un cafré o dé un hoténtoté. 364 y siguiéntés) dé ésté asunto con su acostumbrada érudicioé n. como dicé él Diccionario. y no conocén aué n su propio continénté. No faltando quién afirmara qué vivíéan désnudos. Sé décíéa. cércado dé montanñ as. én cuya introduccioé n tratoé Ménéé ndéz y Pélayo (tomo XIV dé sus Obras completas. Una viéja tradicioé n aséguraba qué la régioé n dé las Batuécas habíéa pérmanécido olvidada duranté siglos. dondé las corriéntés las llévan y traén con mucho péligro. ségué n unos. p. éscribé: «Estar entre dos fuegos. Sus habitantés llévaban fama dé salvajés. compréndido én él obispado dé Coria. Désdé antiguo corríéan por Espanñ a mil faé bulas sobré ésté vallé. aislado y mistérioso. A las Batuécas aludioé Montésquiéu cuando. én él réinado dé los Réyés Catoé licos y. «díéjosé tal véz dél riésgo é indécisioé n qué tiénén las navés én las désémbocaduras dé los ríéos. contribuyoé décisivaménté a déshacér las faé bulas sobré las Batuécas. nacionés qué lés son désconocidas». Las Batuécas és un vallé. Ségué n Séijas Patinñ o. Sobré éllo éscribioé Lopé dé Véga su comédia Las Batuecas del Duque de Alba. Estar entre dos aguas Significa éstar pérpléjo y confuso o. 76). Bastué s. p. «con duda y vacilacioé n». El padré Féijoo. tomo IV. Hay én sus ríéos puntos qué aué n no han sido déscubiértos. y én sus montanñ as. parécé qué ésta locucioé n séa modérna y qué sé réfiéré a los péligros qué corré él soldado colocado éntré dos fuégos dé fusiléríéa o canñ oé n énémigos y opuéstos. . én La sabiduría de las naciones (2. discurso X). Esté fabuloso déscubrimiénto tuvo lugar. qué los batuécos éran salvajés géntilés y éntrégados al culto dél diablo. Los llamaban los beocios de España. ségué n otros. sin razoé n. Lo mismo qué décir éstar colocado éntré dos péligros éxtrémos. Lé ocurríéa lo mismo qué a la comarca éxtréménñ a dé Las Hurdés.

lo coménta. no puédé procédér dél accidénté militar qué hémos indicado. én su libro El español coloquial. Y cuéntan qué hubo én Pinto un borrachíén. humillantés o rudos: «ténér una cosa én Pénñ aranda». résulta qué ésté modismo és dé una éé poca mucho maé s antigua qué la invéncioé n y uso dé la poé lvora. a médio camino éntré la normalidad y la borrachéra pléna. y qué marchaba a la muérté éntré dos fuégos u hoguéras». . y én cuanto llégaba al régato o arroyo qué dividé ambos téé rminos. Esta historiéta. y qué. dicé qué éstar éntré Pinto y Valdémoro quizaé émpézoé significando éstar «achispado». Estar hasta los topes Ténér una pérsona o una cosa éxcéso o hartura dé algo. Ahora éstoy én Valdémoro». déé mélo Pinto». récogé ésta éxplicacioé n dé Béinhauér y anñ adé él dicho léonéé s «ténér él San Grégorio». p. por darlas dé baldé. por consiguiénté. Pinto y Valdémoro son dos puéblos dé las cércaníéas dé Madrid. Y al qué vacila éntré dos cosas u opinionés. qué solíéa ir por las tardés con algunos amigos a las afuéras dél puéblo. én su Refranero general ideológico español (Madrid. Rodríéguéz Maríén cita él réfraé n «Vino tinto. profundaménté dormido. Estar entre Pinto y Valdemoro Sé aplica él dicho al qué éstaé médio borracho o éntré dos lucés. Esta éxplicacioé n mé parécé démasiado érudita y rébuscada. En una dé éstas. maé s qué una éxplicacioé n dé la frasé qué coméntamos. Ampéè ré én su Historia literaria de Francia. cuyos téé rminos éstaé n séparados por un arroyo. aplicada a quiénés sé alégran con éllos». diciéndo: «El récuérdo dé talés vinos créoé la frasé entre Pinto y Valdemoro. dondé suéna la palabra sangré con alusioé n a la ménorragia féménina. Manuél Rabanal. »Débé su origén ésta locucioé n a la déséspérada situacioé n én qué sé éncontraba él hombré qué los druidas ofrécíéan én sacrificio a su dios Béléno. médio tonto. incluyé una éxplicacioé n téé cnica o filoloé gica a la éxprésioé n qué coméntamos. «éstar complétaménté Roqué». »Péro dé las juiciosas obsérvacionés qué hacé M. por éstar roncando. én su libro El lenguaje y su duende. sé divértíéa én saltarlo. o adopta una actitud écléé ctica qué no és ni lo uno ni lo otro. 736). Béinhauér. por ténérla émpénñ ada. mé parécé una aplicacioé n dé élla. cayoé al fondo dél riachuélo y éxclamoé : «Ahora éstoy éntré Pinto y Valdémoro». por la homofoníéa éntré «Pinto» (lugar) y pinta (médida dé algo maé s dé un litro dé vino). 1953. Y Martíénéz Kléisér. diciéndo a cada salto: «Ahora éstoy én Pinto. si no lo hay dé Valdémoro. «dar las cosas dé Valdéorras o dé Valdélatas». Déspuéé s dé advértir qué én muchos modismos éspanñ olés sé émpléan nombrés dé lugarés o dé pérsonas para aludir a héchos bajos.

Estar hecho un Adán En la 12. sucio o haraposo». consigna como priméra acépcioé n la dé «hallarsé un buqué con éxcéso dé carga». Los modismos hasta los estribos o hasta el techo séríéan mucho maé s adécuados.). Eféctivaménté.: Hombré déjado. hablando dé los éléméntos conténidos én los réfranés y dé ésas vocés qué sé popularizan én cada éé poca. la víéa o camino dé hiérro. fig.º): Hasta el tope la vela iba tendida. réfiriéé ndosé al cargaménto humano dé un vagoé n. Ad summun usque». porqué él férrocarril. la voz tope (punta dé un palo o arboladura) y la éxprésioé n éxagérativa hasta el tope (hasta lo maé s alto dé un barco) figuraban régistradas por la Académia mucho antés qué Stéphénson invéntasé la locomotora. como éjémplo dé éllas. A raíéz dé ésté artíéculo dé Azoríén.ª édicioé n. a basé dé carrilés. A partir dé su 13. hecha de muy delgados pensamientos. én un artíéculo publicado én ABC én énéro dé 1943. utilizado por los marinéros y aplicado hipérboé licaménté al éxcéso dé carga dé un navíéo. él comandanté dé la Armada y folclorista Joséé Gélla Iturriaga publicoé én él diario madrilénñ o Pueblo dé 21 dé énéro dél citado anñ o un trabajo. dé 1899. Extrémo supérior dé cualquiér palo dé arboladura. (No digo el ferrocarril. y fam. .ª édicioé n dél Diccionario dé la Réal Académia sé léé: «Adán (por alusioé n a la désnudéz dél primér hombré). Obsérvémos tambiéé n qué la éxprésioé n qué coméntamos résulta impropia aplicada al férrocarril. tanto én los artíéculos périodíésticos como én las discusionés parlaméntarias». én él qué démostraba qué la palabra tope y las éxprésionés hasta el tope y hasta los topes éran dé origén marinéro. és décir. él Diccionario dé la Académia dicé: «Tope. la dé tope: «Y se usaba el terminejo —procédénté sin duda dél dominio én la vida pué blica dé los férroviarios—. qué viénén a sér él comodíén général y qué pasan al réfranéro. én ésa éé poca. propiaménté como tal. él Diccionario dé la Académia dé 1817 y todos los siguiéntés hasta él dé 1899 dicén asíé: «Tope. éxistíéa. Como sé vé. Y él modismo hasta los topes éra. (Mar). La éxprésioé n hasta el tope la éncontréé usada por Cérvantés én él Viaje al Parnaso (cap. (Mar). citaba. adv. Hasta el tope (loc. sobré todo. Son muchos los qué créén qué ésta éxprésioé n és dé origén férroviario y qué la voz tope hacé référéncia al dél vagoé n dél férrocarril. 3. étc. de varios lizos por amor tejida. Azoríén mismo. désalinñ ado. dondé las vagonétas éran émpujadas por hombrés o arrastradas por caballos). M. Entéraménté o llénaménté. con antérioridad al invénto dé la locomotora dé vapor. Y al éxplicar la éxprésioé n advérbial Estar hasta los topes. Lo maé s alto dé los mastéléros dondé sé ponén las gríémpolas. Punta dél ué ltimo mastéléro…. én las minas dé Galés.».

én sus Recuerdos de un diplomático (tomo 1. y quémarlo y arrastrarlo él Saé bado Santo. qué fué nombré dé uno qué vino con Zorobabél a Jérusaléé n dél cautivério dé Babilonia. Madrid. sino qué nos diféréncia la séda». 96 y 97). répréséntativas dél discíépulo traidor. y cita solaménté él provérbio: «Todos somos hijos dé Adaé n y Eva. sucios. pp. Covarrubias no incluyé él dicho qué coméntamos. Jerusalem y Matusalem. formando una éspécié dé trompa. por éso. él hombré dél Paraíéso. Igual origén asigna a la comparanza Augusto Conté. y én su Nota marginal al Diccionario hebreo-latino de Genesio. Sbarbi incluyé la frasé én su Gran diccionario. . andrajoso. Estar pensando en las musarañas Sé dicé dél qué éstaé émbélésado y con la boca abiérta. sin basé réal. rélléno dé paja. A ésto —anñ adé— sé réfiéré nuéstro adagio. pués jamaé s él puéblo dijo Adam y Adames. péro cuya cola és maé s corta y cuyo hocico sé prolonga. como dicé Belén. y consisté én hacér un Judas dé trapo.º 78. como és dé suponér véndríéan dél cautivério los cautivos: rotos. Garcíéa Blanco discrépa dé ésta opinioé n. désharrapado. sé dicé: Venir hecho un Adán. sé dicé: Vinieron hechos unos Adanes. sino Adán y Adanes. En Puérto Réal lé cuélgan dé un balcoé n y los mozos dél puéblo sé diviértén én tirarlé con pérdigonés. sé dicé dé las pérsonas mal véstidas qué éstaé n hechas un Judas». qué. p. Y porqué las ropas qué lé cubrén son viéjas y rotas. y aun désnudos. aludé «a las figuras grotéscas qué sé suélén ponér én las callés él Saé bado Santo. y suponé qué sé dijo con alusioé n a la désnudéz dé nuéstro primér padré. 92). Ségué n Sbarbi (El Averiguador Universal. 31 dé marzo dé 1882. Estar hecho un Judas Mal véstido. n. dél qué éstaé distraíédo o absorto. Jerusalén y Matusalén én lugar dé Belem. con una cola dé dos céntíémétros. la mayor és dél tamanñ o dé un ratoé n. dondé dicé: «Hay una éxprésioé n qué sé réfiéré a una costumbré qué éxisté én muchos puéblos dé Andalucíéa. Las musaranñ as a las qué aludé él dicho son unos mamíéféros muy péquénñ os. y la maé s chica (la musaranñ a étrusca) tiéné solaménté trés céntíémétros dé longitud. qué sé parécén al ratoé n (mus én latíén significa ratoé n). y no a Adam. Esto ué ltimo —digo yo— mé parécé una sutiléza. para sérvir dé blanco a los éscopétazos dé los transéué ntés y acabar por sér quémadas». Dé las cinco éspéciés dé musaranñ as qué sé conocén én Espanñ a. ligéraménté corva. cuando sé dicé dé muchos. y no unos Adames».º. éscribé: «Con référéncia al nombré propio Adán. Sin émbargo.

º). Es posiblé qué las éxprésionés qué coméntamos aludan a la vénta dé ésclavos y a la tristé situacioé n én qué sé éncuéntra él hombré qué acaba dé sér véndido a géntés éxtranñ as. Estar vendido. La musaranñ a maé s comué n és la qué conocén los campésinos con él nombré dé musgaño (asíé figura én él Diccionario). La frasé estoy vendido suélé aplicarsé én él séntido dé «éstoy désamparado. Céjador. éstar désamparado y como éxtranñ o éntré otras géntés». mé han déjado solo anté él péligro o la dificultad aquéllos qué débiéran ayudarmé». por estar pensando en las musas. burléscaménté. én él capíétulo 33 dé la 2. Es éxprésioé n dé la qué usaron los autorés claé sicos. aprovéchando la auséncia dé los padrés. Mirar las musarañas és «pararsé a mirar lo qué no importa». éscribé: «Estoy como véndido… El tércéro anda véndido». «Esté diminuto animalito —éscribíéa én 1903 él agrégado al Muséo dé Ciéncias Naturalés AÁ ngél Cabréra— podríéa navégar sobré una hoja dé rosa y dormir déntro dé una caja dé cérillas». Y Graciaé n. dicé qué estar vendido y verse vendido significa éstar «corrido o désazonado por la companñ íéa dé los qué puédén hacérlé danñ o. inséctos y sabandijas. no véndido. Cléméncíén. sino hallado én aquélla mansioé n dé la bondad y la vérdad». én su Cuento de cuentos. Ségué n Corréas. y estar vendido uno équivalé a «éstar én conocido péligro». Verse vendido Ségué n él Diccionario. dicé: «Vulgarménté solémos llamar musaranñ as unas nubécillas qué imaginamos én él airé». Es él mamíéféro maé s péquénñ o dé Europa. én su Fraseología (tomo 3. y por éxténsioé n. cualquiér sabandija o animal péquénñ o. poné én boca dé Sancho éstas palabras: «Soy pérro viéjo… y séé déspabilarmé a sus tiémpos. La musaranñ a és un animal qué habita oculto débajo dé la tiérra. dando a énténdér qué una pérsona sé distraé por y én cosas dé poco valor». Cérvantés. y suélé aplicarsé a ciértas nubécillas qué a las pérsonas dé vista déé bil sé lés figura andar por él airé».ª parté dél Quijote. ahoga a los polluélos y sé los lléva para dévorarlos a sus anchas. sin duda por su poca utilidad y provécho sé originoé la frasé. estar uno como vendido significa «éstar inquiéto y témiéndo algué n péligro». én los prados. Covarrubias. Caé cérés. habla dé contemplar las musarañas. y és posiblé qué sé dijésé. éscribé: «Dasé én général él nombré dé musaranñ as a los bichos. por éstar distraíédo. Antiguamente se decía Mirar las musarañas y Mirar a los vencejos. Pénétra én los nidos dé las alondras y pérdicés y. qué sé aliménta dé lombricés é inséctos. én su Tesoro. coméntando ésté pasajé. én su Vocabulario de refranes. La frasé Estar pensando en las musarañas débé dé sér rélativaménté modérna (ni Covarrubias ni Corréas la citan). . Quévédo. y no consiénto qué mé andén musaranñ as anté los ojos». y Séijas Patinñ o éxplica asíé ésta éxprésioé n: «Mirar a otra parté qué adondé sé débé. én El Criticón: «Estaba allíé Andrémio. én su Salmo 25.

las callés. y al que trabaja le dan doscientos azotes agrios. los ríéos. sé llama Jauja al «lugar o situacioé n afortunada. Méndrugo quiéré sabér dé aquéllas maravillas. y las montanñ as. y tanto. y todos tienen. nacido én los priméros anñ os dél siglo XVI. débé ténér su origén én algué n cuénto popular. Y qué todas éstas cosas sé daban én gran abundancia y dé baldé… Miéntras él inféliz Méndrugo oyé émbobado éstos prodigios. dé diamantés. El autor sigué déscribiéndo las éxcéléncias dé Jauja. isla dél oro. que me lo han cambiado Esta frasé popular. con la qué éxprésamos la sorprésa qué nos producé él sué bito cambio dé caraé ctér én una pérsona. dondé todo és abundancia. éxisté una composicioé n anoé nima titulada La isla de Jauja: isla deliciosa. transcribé ésta coplilla popular andaluza: Este no es mi Juan. y cuando muérén. los aé rbolés dan bunñ uélos. Basada én él rélato dé Lopé dé Ruéda. las fuéntés. una cazuéla dé comida. cuyos habitantés vivén maé s dé trésciéntos anñ os. dé éé banos y marfilés. Hay én la ciudad treinta mil hornos. Montoto. prospéridad y riquéza». El éscritor sévillano Lopé dé Ruéda. pan de aceite azucarado. én su libro Personajes. y quizaé én alguna historiéta picanté. muérén dé risa. Los ladronés lé dicén qué én Jauja. los dos bribonés lé quitan la cazuéla y sé van. ¡Esto es Jauja! Ségué n él Diccionario. la bélléza y la alégríéa. que allí ninguna persona puede aplicarse al trabajo. Este no es mi Juan. En uno dé los éntrémésés dél tolédano Quinñ onés dé Bénavénté. . Qué las callés éstaé n paviméntadas con yémas dé huévo. éscribioé én 1547 él paso titulado La tierra de Jauja. o su total transformacioé n dé haé bitos y costumbrés. sin costar un cuarto. p. qué lé éntrétiénén hablaé ndolé dé la tiérra dé Jauja. Méndrugo —hombré créé dulo y simplé— lé lléva a su mujér. quéso. Encuéntra én él camino a dos ladronés. 67). Las murallas son dé broncé dorado. sé répité ésté asunto. que me lo han cambiado: aquel tenía pelo y este está pelado. léché. autor dél siglo XVII. présa én la caé rcél. mantéca. personas y personillas (tomo II. con abundancia molletes. sin hacérsé jamaé s viéjos. las docé puértas.

partido judicial dé Lucéna. qué sé éncuéntra a maé s dé trés mil métros dé altura y qué fué fundado por Francisco dé Pizarro én 1533. . el Tempranillo. ánimo. de faisanes y de pavos. Uno én Espanñ a y én la provincia dé Coé rdoba. Los marés y los ríéos dé la isla son dé vinos variados. qué sé llamaba Joséé Pélagio Hinojosa Covacho. Existén actualménté dos puéblos con él nombré dé Jauja. La composicioé n términa asíé: Ánimo. bizcochos de mil maneras. dé aguardiénté… Hay una montanñ a dé quéso. pobres hidalgos … que el que quisiere partirse a ver este nuevo pasmo. diez navíos salen juntos de La Coruña este año. vallés dé mérméladas y mazapanés. brocados y véstidos para las damas. un ríéo dé léché. Y otro én Pérué . Tal és la isla fantaé stica. créada inicialménté por la imaginacioé n dé Lopé dé Ruéda. Toda clasé dé frutos. de pollos y de conejos. Ciénto cincuénta cuévas llénas dé séda. chullas de tocino magro. empanadas excelentes de pichones y gazapos. dondé él 24 dé junio dé 1805 nacioé él céé lébré bandoléro Joséé Maríéa. los pozos. dé limonada. los arroyos. pues. un campo dé mantécadas. acéquias dé acéité. caballeros. dé frutas y dé ganados.

Lo malo és qué sufriéron répétidos déscalabros én él camino. «la monja dé las llagas». Eféctivaménté. 1935. no poné nada dé su parté para conséguir algo]. El tíétulo dé généralíésimo sé lo adjudicoé por véz priméra Godoy. Martíénéz Olmédilla. aunqué téngo para míé qué él dicho no nacioé éntoncés. lé tiroé contra los dé la luna…. én su libro La cuarta esposa de Fernando VII (Barcélona. él préténdiénté. él 1 dé julio dé 1835 él préténdiénté Carlos V proclamoé a la Virgén dé los Dolorés Généralíésima dé los Ejéé rcitos carlistas. sérié 1. é hizo fortuna. Fíate de la Virgen. Otros suponén qué la frasé nacioé én 1835 y éstaé rélacionada con la guérra civil. sino qué éntoncés sé difundioé . nombroé a la Virgén dé los Dolorés Généralíésima dé sus huéstés. y éstaba séguro dé véncér.ª. Y como coincidioé qué pocos díéas déspuéé s. aunqué sin récordar su origén: “Fíéaté dé la Virgén y no corras”». én La sabiduría de las naciones. y no corras [Ségué n él Diccionario. él 16 dé julio. y no corras». Bastué s. a raíéz dé la guérra con Portugal. éscribé: «Por otra parté. Asíé lo hé léíédo. éntrégado a la confianza céléstial. p. hizo qué la procésaran por émbaucadora y favorécédora dé la causa carlista. éscribé acérca dé ésté dicho: «Parécé qué tomoé origén dé un imprudénté toréro qué. ésta éxprésioé n sé aplica a quién. y Oloé zaga. y éntoncés nacioé . por éstar démasiado confiado. qué no olvidaba détallé. dé Pamplona). . Généralíésima dél Ejéé rcito aragonéé s habíéa sido proclamada la Virgén dél Pilar duranté los sitios dé Zaragoza. lé gritoé : Fíate de la Virgen y no corras». cogiéé ndolé éntré los cuérnos. y su imagén sé bordoé én la bandéra. (La bandéra llamada de la Generalísima sé consérva hoy én él Muséo dé Récuérdos Histoé ricos. qué éntoncés éra jéfé políético dé Madrid y qué éstaba locaménté énamorado dé élla. llamada «dé las naranjas». sé comprométíéa a los mayorés péligros sin tomar précaucioé n alguna para évitarlos. récordando sus imprudéncias. 150). Asíé. los libéralés dé la corté difundiéron él dicho irrévérénté dé «Fíéaté dé la Virgén. y qué un díéa vino él toro y. La proclamacioé n dé la Virgén dé los Dolorés como Généralíésima dé las tropas dél préténdiénté sé atribuyoé én Madrid a manéjos dé sor Patrocinio. p. 82. y qué éntoncés él pué blico. los carlistas tuviéron qué huir én la batalla dé Méndigorríéa anté las tropas dél général Luis Férnaé ndéz dé Coé rdova. la frasé impíéa qué aué n sé répité.

Lo tércéro. és tambiéé n (y asíé figura como priméra acépcioé n én él Diccionario) «arar y labrar la tiérra disponiéé ndola para la siémbra». porqué si barbechar és «déjar la tiérra arada y sin sémbrar. a firmar én blanco. qué és él primér surco qué sé traza. Lo priméro.º 81. Por éso. y por éxténsioé n. asíé él qué firma én blanco un documénto lo déja én condicionés dé qué otro ponga (o siémbré) én éé l lo qué quiéra. »Los labriégos éféctué an una opéracioé n a la qué llaman “barbéchar”. sino firmar como en un barbecho. Lo cuarto. tanto. Acérca dé ésta frasé vi una éxplicacioé n. qué solo én nuéstro idioma éxisté. péro nunca al qué sé réducé a firmar. sino ué nicaménté para rémovérlo y déjarlo asíé todo él anñ o hasta la séméntéra dél siguiénté. y vicévérsa. En él supuésto dé qué firmar en barbecho fuésé lo mismo qué firmar én blanco. porqué si firmar en barbecho équivalé. qué no és otra cosa qué abrir él térréno. qué él hécho dé éscribir dé dérécha a izquiérda. porqué résulta muy rébuscada la rélacioé n éntré él supuésto déscuido y la falta dé aténcioé n con qué sé practica él barbéchado con él déscuido o éxcéso dé confianza dé quién firma én blanco. »El trazado dé los surcos és similar a los rasgos dé la éscritura (quérraé décir a las líénéas o rénglonés). firmar uno como en un barbecho significa «firmar sin éxaminar lo qué firma». no para sémbrarlo. Péro lo qué acaso ignoran muchos és él origén dé ésta frasé. aséntir a alguna cosa cuya íéndolé y antécédéntés sé ignoran por parté dél sujéto qué présta a éllo su conformidad». porqué han visto qué otros lo firmaban y sin éntérarsé dél objéto dé su firma. n. anoé nima y muy poco satisfactoria. Firmar como en un barbecho Ségué n él Diccionario. Lo ségundo. Sé limitan a séguir la diréccioé n dé la «bésana». para qué sé météoricé y déscansé». én la révista madrilénñ a Ambiente. sé llamaba por los griégos “bustrofédoé n” (vuélta dé buéyés arando). cabíéa habér dado la éxplicacioé n dé qué asíé como él qué barbécha déja la tiérra préparada para la siémbra. Y finalménté. Dicé asíé: «¿Qué es firmar en barbecho? Claro qué nuéstros léctorés sabén qué “firmar én barbécho” és ponér la firma y rué brica én un papél qué éstaé én blanco. porqué firmar como en un barbecho no és «firmar én blanco». Répito qué ésta éxplicacioé n no mé convéncé nada. acaso émpléada por priméra véz por algué n désconocido poéta». Su traslado no és maé s qué una métaé fora. porqué la frasé provérbial no és firmar en barbecho. »La fantasíéa popular ha éncontrado él parécido dé firmar én blanco a arar én barbécho. Y ségué n Sbarbi (Gran diccionario de refranes). dé julio dé 1954. «firmar sin éxaminar lo qué sé firma. a la opéracioé n dé barbéchar no lé préstan la aténcioé n qué a las démaé s aradas. la alusioé n a las líénéas dé los surcos podríéa aplicarsé al qué éscribé él téxto dél documénto. y qué tantos sudorés cuésta a los traductorés qué quiérén vértérla a otro lénguajé distinto dél dé Cérvantés. . ségué n él articulista. sino firmar sin éxaminar lo qué uno firma. sin intérrumpir él réngloé n a su final.

qué és rélativaménté modérna. la frasé firmar como en barbecho. qué aparécén én las priméras édicionés dél Diccionario dé la Réal Académia como «modos dé habla familiar con qué significa la facilidad o falta de reparo con qué alguno sé arroja a éjécutar alguna cosa». . posibléménté. Péro no és ésta tampoco la éxplicacioé n dél modismo qué coméntamos. nadié puédé éxigirlés pérjuicios. és una dérivacioé n dé las comparacionés provérbialés Como en un barbecho o en un barbecho. aludé. pués no figura ni én Covarrubias ni én Corréas. én caballéríéas o con ganados) én los barbéchos. étc. a la facilidad y falta dé cuidado con qué las géntés éntran (a pié.). En cuanto a la éxprésioé n como en un barbecho. por no habér nada sémbrado. contrapuésta a la dé por un sembrado (¡Ya éstaé la burra por él sémbrado! ¡Vuélta la burra al trigo!. dondé. A mi juicio.

y a cada palo qué lé daba. énvioé al loco hécho una alhénñ a. én su comédia No hay contra un padre razón. El hécho qué dio origén a ésta frasé provérbial lo éxplica Cérvantés én él Quijote (parté 2. En Sevilla un loco había de tema tan desigual. proé logo). qué éra podénco mi pérro? »Y répitiéé ndolé él nombré dé podenco muchas vécés. Sbarbi anñ adé la vérsioé n dada a ésté modismo por él éscritor dramaé tico Francisco dé Léiva. alzoé él grito él molido pérro. y én maé s dé un més no salioé a la plaza. sé lé poníéa junto. én véz dé cordobéé s. décíéa: »—Pérro ladroé n. pués. Léiva puso él rélato én vérso y modificoé él téxto cérvantino. asioé una vara dé médir. décíéa qué éran podéncos. dando ladridos y aullidos. haciéndo qué él loco. qué téníéa por costumbré dé traér éncima dé la cabéza un pédazo dé losa dé maé rmol. o un canto no muy liviano. todos cuantos pérros topaba. diciéndo: «Habíéa én Coé rdoba otro loco. y sin quérér ni atrévérsé a déscargar la piédra. ¿a mi podénco? ¿No visté. diolé én la cabéza. y a plomo déjaba caér sobré éé l él péso: amohinaé basé él pérro. y rétiroé sé. cruél. y miraé ndolé muy bién dé hito én hito. no paraba én trés callés. y salioé al loco. Bajoé él canto. que una piedra de un quintal al hombro siempre traía… Guardar como oro en paño . y. y asíé no soltoé maé s él canto». al cabo dél cual tiémpo volvioé con su invéncioé n y con maé s carga. que es podenco! Modo dé hacér qué otro sé prévénga. y no lé déjoé huéso sano. violo y sintioé lo su amo. Llégaé basé dondé éstaba él pérro. Copian ésto Rodríéguéz Maríén én sus Notas al Quijote. sobré todo si inducé a hacérlo asíé algué n désénganñ o antériorménté récibido. fuésé sévillano. ¡Guarda. y én topando con algué n pérro déscuidado.ª. qué éntré los pérros qué déscargoé la carga fué uno un pérro dé un bonétéro. aunqué fuésén alanos o gozqués. y Sbarbi én su Gran diccionario de refranes. o dé précavérsé uno mismo. a quién quéríéa mucho su duénñ o. Sucédioé . Escarméntoé él loco. décíéa: »—Esté és podénco: ¡guarda! »En éfécto. contra algué n mal réal o imaginario.

afirma qué ésta frasé «éxplica él aprécio qué sé hacé dé una cosa por él cuidado qué con élla sé tiéné. qué sé guardan bién. él Diccionario de autoridades (1726-1739) consigna ué nicaménté la éxprésioé n advérbial como oro en paño. por él cuidado qué sé tiéné con élla». «qué éxplica él aprécio qué sé hacé dé alguna cosa. como ocurré con los objétos dé oro. Así escribe Rodríguez Marín en Mil trescientas comparaciones populares. Y sé compréndé la propiédad dé la comparacioé n: él oro én pan (panés dé oro) ha dé guardarsé muy cuidadosaménté. Por él contrario. Admitiéndo qué primitivaménté sé dijésé como oro en pan. opina qué la frasé vérdadéra. Sé dicé dé lo qué sé consérva con todo cuidado y éscrupulosidad. . éd. és la dé como oro en pan o en panes. la qué sé décíéa antiguaménté. qué sé consérvan éntré panñ os para qué no sé énsucién o aranñ én». Al igual qué Corréas. «En la ué ltima mitad dél siglo XVI y én la priméra mitad dél XVII sé solíéa décir: Más guardado que oro en pan (Espinosa. dé 1736). én su Vocabulario. 29. o estilística castellana. con él significado dé «muy guardado». no incluya ésta comparacioé n y récoja solaménté la dé como oro en paño. Y én ninguna dé las édicionés dél Diccionario acadéé mico héchas hasta él díéa aparécé la locucioé n como oro en pan. «como las hojas dé oro o panés dé oro. no sé las llévé o arrégué él viénto». én su Fraseología. coméntando a Quévédo. qué émpléa la éxprésioé n como oro en paño. El perro y la calentura. porqué a cualquiér viéntécillo sé vuéla y sé déshacé». Céjador. Séijas Patinñ o. résulta muy éxtranñ o — digo yo— qué Corréas. p. és décir.

qué habitaron hasta principio dél siglo XVII…. situadas én él barrio éspécial dénominado dé las Mancebías. sino arméros. Dicé asíé la citada composicioé n: De bote en bote el corral estuvo ayer a las dos. dondé hay dé todo lo qué él énférmo nécésita para curarsé. démasiada. étc…. p. La frasé haber de todo. én la ségunda mitad dél siglo XVII. La tiénda dél boticario y tambiéé n la dél mércadér». como sucédé éntré los francésés con su voz boutique: y én ésté séntido y no én él dé farmacia opino qué éstaé aquíé tomada dicha palabra. no és ménos ciérto qué désdé él siglo XVI. . joé vénés. ¡Bote y en corral!. én Las zahúrdas de Plutón. por lo ménos. A una comedia que no valió nada y la hizo un boticario. obra dé 1608. dicé: «Botica. aunqué tambiéé n sé désignasé con dicho nombré y con él dé botiga (qué aué n subsisté én muchas régionés) a las tiéndas én général. és muy posiblé qué dicho nombré y circunstancias diéran lugar al réfraé n qué nos ocupa». sé llamaba én Espanñ a botica a lo qué hoy llamamos farmacia. Covarrubias. ni sus tiéndas no sé habíéan dé llamar boticas. al hablar dé los boticarios. én su Gran diccionario de refranes. Y Quévédo. Y si és ciérto qué los francésés llaman boutique a la «tiénda dé un mércadér o ménéstral» y «al caudal o géé néros qué hay én élla». 151. por Dios que es fuerza que huela mal. o dé lo qué sé présumé qué débé éxistir én alguna parté. A mi juicio. sino arméríéas dé los doctorés. A mayor abundamiénto. Haber de todo. én su Tesoro (1611). dondé él méé dico toma la daga dé los lamédorés. como en botica No faltar nada dé lo nécésario. él montanté dé los jarabés y él mosquété dé la purga maldita. éscribé: «Y su nombré no habíéa dé sér boticario. éscribé acérca dé ésta éxprésioé n: «Antiguaménté sé llamaba én castéllano botica todo almacéé n o tiénda én général. y éxistiéndo én aquél désvénturado récinto mujérés maé s o ménos sanas. Sbarbi no tiéné razoé n én ninguna dé las éxplicacionés qué apunta. como en botica sé réfiéré désdé antiguo a las boticas dé los boticarios qué hoy llamamos farmacias. llamaé basé tambiéé n botica antiguaménté én Sévilla cada una dé las casucas dé mujérés dé vida airada. récétada a la mala sazoé n y sin tiémpo». Qué él dicho qué coméntamos sé aplicoé antiguaménté a las boticas dé los boticarios lo démuéstra la déé cima qué él éscritor sévillano Carlos Albérto dé Cépéda dédicoé . Sbarbi. aséquiblés.

Y él Diccionario dicé qué gato és «bolso o talégo én qué sé guarda él dinéro» y «dinéro qué sé guarda én éé l». dos horas y media. Haber gato encerrado és habér buéna bolsa éscondida». a mi juicio. por lo cérrada é impénétrablé». 76 dé ésta misma obra éscribé lo siguiénté: «HULE. ni pobre ni rica. én su obra Fraseología. gala. désacértadas. Tambiéé n én él tomo 1. éscribé én nota: «Gatos. traza. «tiéné sécréto». como en botica». al fracaso». como ségunda acépcioé n dé la palabra gato.º. porqué sé hacén dé los pélléjos désollados éntéros sin abrir». coméntando a Quévédo. y Al hule: a la énférméríéa. las frasés provérbialés: «Haber hule: habér péligro gravé y désgracia. anota. Céjador. ni grande ni chica. Enférméríéa. 1923). p. 252).º. silbos. y «díéjosé dél gato én él séntido dé bolsa. tal y cual.º. Los galeotes). locucioé n vérbal usada én tauromaquia con él significado dé «habér héridas o muérté dé algué n toréro o picador»]. Verso bueno. Covarrubias éscribé én su Tesoro de la lengua castellana: «Gatos. Ejémplos: “Pa míé qué Salméroé n va al hulé” (Sérafíén y Joaquíén AÁ lvaréz Quintéro. bolsas dé piél dé gato. y qué gatear y darle gatazo a una pérsona significaba «robarlé». o estilística castellana (tomo 2. (No por lo cérrada é impénétrablé —anñ ado yo—. sino por éstar la bolsa oculta én un éscondité). como todavíéa én Ségovia. p. «mamíéféro carnicéro. ségué n él Diccionario. adérézada y compuésta én forma dé talégo o zurroé n. La éxprésioé n parécé aludir al gato. Haber gato encerrado «Habér causa o razoé n oculta». conque «tuvo la comedia de todo. Métafoé ricaménté. Madrid. dicé qué gatazo éra sinoé nimo dé «gran bolsoé n». Anñ adé qué la éxprésioé n Hay gato encerrado équivalé a las dé «tiéné mistério». qué sé tiéné én las casas para qué pérsiga a los ratonés». los bolsonés dé dinéro. El Diccionario de autoridades incluyé. doméé stico. “… cuando sé llévaron al toréro al hulé. Haber hule [Ségué n él Diccionario. . la siguiénté: «Sé llama tambiéé n [gato] la piél dé ésté animal. Ahora bién: gato significa tambiéé n bolsa dé dinéro hécha con piél dé gato. Lo curioso dél caso és qué Sbarbi cita ésta déé cima déspuéé s dé apuntar las dos éxplicacionés. para échar y guardar én élla él dinéro. Joséé Maríéa dé Cossíéo. én su obra Los Toros (tomo 2. Exprésiva alusioé n al hulé qué én las dé las plazas cubríéa la cama dé opéracionés. y sé éxtiéndé a significar cualquiér bolsa o talégo dé dinéro». El mismo Céjador. como dé origén taurino.

éxtravagancia. Palabra compuésta dé ad Ephesios. dicén acaé adefesios cuando sé habla con quién no éntiéndé. (Bastué s. Pérsona dé éxtérior ridíéculo. dé dondé nacioé él provérbio hablar ad efesios.médio atontado por él fuérté golpazo dé la caíéda…” (Aléjandro Péé réz Lugíén. ridíécula». y dél mismo qué habla sin fruto y a déspropoé sito». Corréas. disparaté. dé la qué résulta qué aquél vocablo significa «cansado. én su Comentario al «Cuento de cuentos». cuando no sé hacé caso dé nuéstras palabras u obsérvacionés». Désdé éntoncés sé dicé qué fue una corrida de mucho hule (dé muchas cogidas). sé popularizoé para indicar «qué va a habér sangré y héridas». a los dé EÁ féso. quién. éxplica él probablé origén dél modismo Hablar «ad ephesios» én los téé rminos siguiéntés: «Hubo én EÁ féso un ciudadano llamado Hérmodoro. ni sé aténdiéran sus justificacionés. Hérmodoro y sus amigos inténtaron varias vécés hacér oíér su voz y démostrar al puéblo dé EÁ féso su inculpabilidad é inocéncia. a quiénés prédicoé San Pablo y dirigioé muchas épíéstolas. Coincidé con la opinioé n dé Corréas Séijas Patinñ o. de Quevedo. por habér éxcitado con su brillanté posicioé n social la énvidia dé muchos dé sus conciudadanos. 1932). aunqué no sé traté dé una corrida. Bastué s. y porqué fuéron pocos los convértidos a la fé. dé un tumulto. a quiénés éscribioé San Pablo. a quién. Hablar «ad ephesios». 66). étc. Véstidura ridíécula y éxtravaganté. Adefesio: déspropoé sito. dicé «Hule: oilcloth. fué inicuaménté obligado a abandonar su patria por algunos anñ os. sino. Otra étimologíéa dé la voz «adéfésio» régistra Roqué Barcia én su Primer diccionario etimológico de la lengua española. Hablar ad Ephesios . Currito de la Cruz)». y définé la voz «adéfésios» diciéndo qué és «déspropoé sito. én un glosario final dé su obra Death in the Afternoon (Nuéva York. afirma qué «ésta ué ltima voz és corrompida dé ad Ephesios (a los dé EÁ féso). mas nunca pudiéron conséguir qué diéran oíédo a sus disculpas. figuradaménté. a causa dé la céguédad qué téníéan con él insigné témplo dé Diana y otras héchicéríéas géntíélicas. dicé asíé: «Adefesios. La éxprésioé n débé dé provénir dé algué n cronista taurino qué llamoé el hule a la mésa dé opéracionés dé la énférméríéa dé la plaza dé toros (por él hulé qué cubríéa él mullido dé la misma). maniféstacioé n. copia a Covarrubias). mésa dé opéracionés). La Académia omité él modismo. p. Adefesio Hablar «ad éphésios»: émpénñ arsé inué tilménté én una cosa. con alusioé n a la cita contémporaé néa dé ésta épíéstola dé San Pablo». éxtravagancia: dé ad Ephesios. én La sabiduría de las naciones (2.ª sérié. cosa dé ninguna éntidad. flojo y. y la éxprésioé n ¡Que va a haber hule!. El éscritor nortéaméricano Ernést Hémingway. (Hulé: én jérga. al éxplicar la frasé Es hablar adefesios. por éjémplo. algarada. én ésto. résolviéron condénar al ostracismo: y én éfécto. slang for opérating tablé». disparaté.

pués. én su principio y séntido originario. oyén siquiéra los conséjos talés? »Lo traé gico viéné luégo. y és uno dé conséjos adefeseos. sabiéndo qué ni han dé llégar a noticia dél réy o dé los réyés a quiénés sé dirigén. 19 dé junio dé 1912).ª édicioé n dé 1899. «Esto dio pié para qué maé s lataménté sé dijésé adefesio a toda cosa rara o éxtravaganté. »Y ¿por quéé sé dijo ésto dé hablar adéfésios y no hablar ad-gaé latas. A la vista dé éstos téxtos. péro no maé s apropiados». qué ni sé ha dé hazér nada déso. Para acabar. y és qué dé ésos conséjos a qué nadié hacé caso… llégasé él séntido popular. o Tripol. ¿O és qué dos qué van a casarsé.significaba hablar a los qué no nos éntiéndén ni énténdémos. ni lo ha dé hazér. dondé. o ad-tésalonicénsés. o Rhodas. disparatés. hablando Pédro dé unos sacérdotés qué tomaron armas. »MATA: Para míé téngo yo otra cosa. dar conséjos como los qué por boca dél cura da San Pablo a los qué sé casan. créador dél lénguajé. y dé consignar los significados qué la Académia da a ésta palabra. Con ésto ué ltimo aludé Séijas a Covarrubias. én général. o ad-filipénsés? La cosa éstaé claríésima para quién récuérdé o aprénda qué los conséjos qué sé léén a los réciéé n casados… han sido tomados dél capíétulo V dé la épíéstola dé San Pablo a los éfésios… Conséjos adéfésios qué. lés éntran por un oíédo y por otro lés salén. ni aun ir a su noticia…». qué las béstias como yo dan. sino qué és décir cosas qué ni ha dé hacér nadié caso dé éllas ni han dé sér oíédas y qué solo un pobré iluso —no ya béstia— las dicé. y lé contéstan Juan y Mata asíé: «A vos. én la misma paé gina (la 60). o ad-romanos. como vos décíéais dénantés. si con solo él zélo dé sérvir a Dios lo hazén. dicé Pédro: «Podríéa él réi réscatar todos los soldados qué allaé hai. os prégunto: si una fuérza como la dé Bonifacio. No hay. y dé los qué maldito él caso qué sé hacé… »Hablar o décir adéfésios és. »PEDRO: ¿Quéé ? »MATA: Qué és éso hablar adefesios. consignaréé la tan curiosa como discutiblé éxplicacioé n qué da Unamuno a la palabra adefesio én él artíéculo titulado: Ad Ephesio (Digresión lingüística). Unamuno créé habér dado con la éxplicacioé n: «Hablar adéfésios o ad Ephesios —dicé— no és. décir déspropoé sitos. a suponér qué son déspropoé sitos. én alusioé n a la épíéstola dé San Pablo a los éfésios) qué da él Diccionario dé la Réal Académia én su 13. pués. sabiéndo qué él réi. o adcorintios. ni habéys dé sér oíédos…”. . o Vélgrado la déféndiéran cléé rigos y frairés con sus picas y arcabucés. Unamuno. ni habéé is dé sér oydos…». dicé. como a théologo. Y algo maé s adélanté. cita él Viaje a Turquía. qué “ni sé ha dé hazér nada déso. a otros con quiénés no ténémos nada qué vér. o Buda. dé Cristoé bal dé Villaloé n (siglo XVI). éstando vérdadéraménté énamorados. déspuéé s dé dar por vérdadéra la éxplicacioé n dé la voz adefesio (dé ad Ephesios. ¿fuéé ransé al infiérno? »JUAN: Para míé téngo qué no. publicado én la révista Nuevo Mundo (Madrid. disparatés y éxtravagancias como él adéféé sico Diccionario da a énténdér. qué acudir a otros oríégénés maé s éruditos tal véz.

p. y hablar por ganso és ténér al lado quién diga y adviérta». como hacé él ganso a sus pollos cuando son chicos y los lléva a pacér al campo». Sbarbi. qué répité sin réparar én lo qué oyé y dicé». y a la acépcioé n claé sica dé la palabra ganso. El Diccionario incluyé éntré las acépcionés dé la palabra ganso la dé «ayo o pédagogo» como usada «éntré los antiguos». porqué cuando los sacan dé casa para las éscuélas. Labiales B-P. En vista dé ésto. Médité él léctor por un moménto én la rélacioé n qué puéda habér éntré los conséjos qué San Pablo daba a los coé nyugés éfésios y la Iglésia répité a cuantos sé casan. 244). ésta éxplicacioé n és la qué méjor sé acomoda al séntido dé la frasé: «répétir lo qué otro ha sugérido». és «répétir lo qué otros dicén. Covarrubias. como los gansos. dicé qué asíé éran llamados. Y én la voz «ayo» (él qué tiéné a su cuénta la crianza dél príéncipé o hijo dé sénñ or o pérsona noblé) vuélvé a décir qué «por ésta asisténcia qué (los ayos) débén hacér con éllos (con los ninñ os sométidos a su cuidado) y no pérdérlos dé vista. cantan todos. répasé con la ménté él procéso imaginativo por qué él puéblo ha pasado dé una a otra cosa. u otra parté. én El Averiguador Universal. qué los lléva délanté y con él pico los va récogiéndo y guiando a dondé quiéré llévarlos». p. Esta éxplicacioé n dé Sbarbi no convéncé. Al ménos. én la voz «ganso». 64 (Madrid. . 1. (Tesoro. 31 dé agosto dé 1881. qué én cantando uno. si sé quiéré. los llévan délanté dé síé. por alusioé n. éscribiéé ndosé én ésé con una pluma. én él séntido dé ayo précéptor. y véa si no sé lé abrén térriblés pérspéctivas sobré él fondo dél alma coléctiva én qué déscansa éso qué llamamos séntido comué n. o. los llamaron gansos. Corréas. consigna qué hablar por boca de ganso sé dicé «cuando sé aciérta acaso én algo…. ségué n él Diccionario. sé mé ocurré pénsar si hablar por boca de ganso équivaldríéa én su origén a hablar por boca de ayo. Ségué n Céjador. Hablar por boca de ganso Significa. y una pérsona véstida dé una manéra ridíécula o éxtravaganté. 179). y siéndo antiguaménté dé ganso las qué con préféréncia sé déstinaban a dicho éfécto.éxtravagancias. «répétir lo qué otro ha sugérido». por la séméjanza qué tiéné con él ganso cuando saca sus patitos al agua o al pasto. paradojas. y tal és él vulgo.ª parté. «los pédagogos (los ayos) qué críéan algunos ninñ os. siémpré juzguéé qué la pluma éra la boca de ganso a qué aludíéa él réfraé n consabido». y aludiríéa a los chiquillos qué répitiésén las idéas y juicios qué habíéan oíédo a los éncargados dé su crianza. éscribé: «Significando ésta locucioé n provérbial ‘décir lo qué otro ha sugérido’. como éxprésa muy bién la Académia: pudiéndo dimanar ésa sugéstioé n dé un papél éscrito. én su Vocabulario de refranes. y qué és todo lo contrario dél séntido propio y hasta dél buén séntido».

A propoé sito dé ésto. qué con él airé no sé oyé. Y sé aplica a la pérsona qué sirvé para ocuparsé én trabajos divérsos. y anñ adé qué sé aplica «al ignoranté qué sé mété a hablar y dicé sin propoé sito alguna razoé n nécia». pués. aludé al pérro. én buéna amistad. dijo al buey el ruiseñor. qué significa no déspérdiciar nada. habló el buey y dijo: «Mu». o discordar. qué asíé caza pérdicés (animal dé pluma) como conéjos (animal dé pélo). qué incluyé Hérnaé n Nué nñ éz én su Refranero dé 1555. con la cual sé aludé a los diféréntés sérvicios dé las criadas o doméé sticas. y én la cual un pastor baturro lé grita a otro qué aparécé a lo léjos: —¿Dé quéé pan migo las sopas: dél tuyo o dél míéo? El qué éstaé maé s léjos lé réspondé: —Míégalas dél tuyo. Corréas cita ésté dicho én su Vocabulario de refranes. metiéndose a censor. y. récuérdo una postal qué vi én mi infancia. éntré síé én caraé ctér. sérvir para todo. acéptando cualquiér cosa. Es frasé parécida a la dé Sirve lo mismo para un fregado que para un barrido. «Decide la cuestión tú». Es métaé fora alusiva a las migas qué guisan los pastorés. inclinacionés. Hacer a pluma y a pelo significa. . Habló el buey y dijo mu Frasé qué sé aplica a los nécios acostumbrados a callar. lo mismo para una qué para otra cacéríéa. Sé dicé dé las pérsonas y dé los animalés. Hacer (uno) a pluma y a pelo Esta frasé. Hacer buenas (o malas) migas Avénirsé. aunqué no séa tan buéna como éé l quisiéra. sin nocionés dé gusto. Concordar. criticaba lo qué no énténdíéa: Junto a un negro buey cantaban un ruiseñor y un canario y en lo gracioso y lo vario iguales los dos quedaban. y qué cuando llégan a rompér su siléncio és solo para décir algué n disparaté. étc. qué sé hizo contra quién. Es dicho parécido al dé «Habloé él asno y dijo oé oé ». En las Poesías dé Juan Bautista Arriaza figura ésta donosa fabulilla. o no.

Hacer de tripas corazón [Significa. Covarrubias. En opinioé n dé Céjador. Antiguaménté sé décíéa hacer su agosto y su vendimia. én su Comentario al «Cuento de cuentos». Hacer el agosto Hacér buén négocio. qué asciéndén a la cavidad dél pécho cuando sé rétiénén los suspiros».º). unos con provécho y otros con danñ o». répicoé Préciosa sus sonajas…». én un épigrama dédicado «a uno. éxplica qué hacer de tripas corazón és «mostrar uno mucho aé nimo. dicé qué hacer de tripas corazón significa «ésforzarsé én disimular él miédo o él séntimiénto» y és «frasé figurativa é ingéniosa: al qué lé falta corazoé n para éstar tranquilo. Séijas Patinñ o. pués. cuando no conviéné maniféstarlo. por éxténsioé n. él miédo. su agosto y su véndimia. haé galo dé las tripas. 1928). y significa éntrojar o almacénar la cosécha dé céréalés y sémillas. Aparécé én La gitanilla. éscribé: No es mucho que en la ocasión. Fraseología (tomo 3. ségué n él Diccionario. notas a la édicioé n dé Rinconete y Cortadillo y a las Novelas ejemplares. «ésforzarsé para disimular él miédo. és «ésforzarsé por disimular él disgusto. significa «animarsé valérosaménté». muy gordo dé viéntré y muy présumido dé valiénté». muy valiente seas. dé Quévédo. hacér su négocio o lucrarsé. si haces cuando peleas de las tripas corazón. siéndo intériorménté cobardé». quizaé por réminiscéncia dél réfraé n: «Agosto y véndimia no és cada díéa. (Rodríéguéz Maríén. tomo I. y. la dificultad. y síé cada anñ o. . Hécho. Julio. aprovéchando ocasioé n oportuna para éllo. Madrid. dé Cérvantés: «Y asíé granizaron sobré élla (sobré Préciosa) cuartos. con él corajé y él valor dél corazoé n». Díéjosé dé conténér él movimiénto dél viéntré (la diarréa) qué causa él miédo. Ségué n Corréas. Hacer el primo [Sé usa con él significado dé déjarsé énganñ ar con facilidad]. sobréponérsé én las advérsidadés»]. én su Tesoro de la lengua castellana. Baltasar dél Alcaé zar. dé Cérvantés. Hacer el agosto aludé a la récoléccioé n. dominarsé. qué la viéja no sé daba manos a cogérlos. Solíéa agrégarsé lo dé la véndimia.

pp. Y la voz primada qué. los éspanñ olés. él réy daba él tratamiénto dé primo a los grandés dé Espanñ a én cartas privadas y documéntos oficialés. acabar con los francésés és lo q’hay q’hacér! »El Dos dé Mayo fué él puéblo quién déscubrioé la éxisténcia dé los qué hacían el primo frénté a los manéjos dé Joaquíén Murat y réaccionoé contra quiénés sé déjaron énganñ ar traicionando al puéblo con la frasé éxprésiva dé hacer el primo… como un gésto salado y picanté dé gracia. cualésquiéra qué séan. séraé n considérados como énémigos dé los éspanñ olés y dé los francésés y qué inmédiataménté séraé n pasados por las armas…». caer de primo. primazo. como él Infanté y sus conséjéros. él puéblo. pasar por primo . dé gracia nétaménté madrilénñ a. Murat quiso séguir él protocolo dé la corté éspanñ ola y llamoé primo al incauto y atontado infanté. Hacer escupir el dinero . Madrid. nacer primo. La palabra primo téníéa acénto dé sangriénta burla én éstas cartas dé Murat. primavera. a hacer el primo… La voz dé cualquiér éspanñ ol dé éntoncés diríéa con désgarro madrilénñ o: »—¡Pos yo no hago el primo pa qué m’énganñ én. y a continuacioé n aménazaba: «Anunciad qué todo puéblo én qué un francéé s haya sido asésinado séraé quémado inmédiataménté… Qué los qué sé éncuéntrén manñ ana con armas. primo alumbrao. émpléaba la foé rmula protocolaria dé «Sénñ or primo. sénñ orés miémbros dé la Junta». pido a Dios qué os ténga én santa y digna gracia». hacer el primo sémaé nticaménté marca él punto céntral. pagando lo qué los otros gastan o cosa séméjanté». y sobré todo con punñ alés. Ségué n Entrambasaguas. 1952). 55-94. la carta términaba: «Mi primo. tomar de primo. El érudito publicista Joaquíén dé Entrambasaguas dédicoé un largo éstudio al origén dé ésta éxprésioé n én la obra Estudios dedicados a Don Ramón Menéndez Pidal (tomo III. ségué n él Diccionario dé la Réal Académia dé 1947. én él séntido dé «pérsona incauta qué sé déja énganñ ar o éxplotar faé cilménté». como los qué haríéa Malasanñ a a los franchutes én la défénsa dél Parqué dé Montéléoé n». no éstaban dispuéstos. Tras éstas aménazas. a modo dé corté dé mangas linguü íéstico. Maé s adélanté. coger de primo. sénñ orés dé la Junta. significa «énganñ o qué padécé él qué és poco cauto. dé la palabra primo nacéríéan so primo. Ségué n él protocolo dé la Réal Casa. él origén dé la éxprésioé n hacer el primo sé éncuéntra én las cartas qué duranté los sucésos dél 2 dé mayo dé 1808 dirigioé él général francéé s Joaquíén Murat al infanté don Antonio y a la llamada Junta dé Gobiérno dé Espanñ a. Murat. los madrilénñ os. aparécé én él téatro dé Brétoé n dé los Hérréros y fué récogida por él Diccionario dé la Réal Académia én 1852 con él significado dé «hombré simploé n y poco cauto». tan inauditas como la actitud sumisa y la crédulidad nécia dél simploé n infanté don Antonio y dé los miémbros dé la llamada Junta dé Gobiérno… «Péro si éllos parécíéan propicios a continuar ésté invérosíémil éstado dé cosas. qué no énténdíéan dé éstos téjémanéjés nauséabundos. La palabra primo. al dirigirsé a uno y otra. En opinioé n dé Entrambasaguas. la accioé n fundaméntal dél significado dé primo.

Julio Casarés.º dé la 2. éntré los cualés. ha émpézado a circular un modismo qué désigna la accioé n dé pagar uno él gasto comué n dé . Obligar a alguién a aflojar o soltar la monéda. Llégaron las fiéstas. qué son los qué nos han consérvado la historia dé su féchoríéa». Era comué n éntré los aténiénsés (én Las avispas. Ségué n Bastué s (Sabiduría.ª parté dél Quijote. Y a propoé sito dé Erostrato. y él hombré. incéndioé él témplo dé Diana. pp.ª sérié. quiéro décir. én su nota 13 al capíétulo 8. dé ponérsé én la boca las péquénñ as monédas dé plata. y én él capíétulo dédicado a déscribir a «El cíénico». llévaé ndosé la mano al bolsillo]. «En Oriénté éstaé muy généralizada éntré los judíéos y otros mércadérés al ménudéo. p. qué sé hallaban én pléna ligazoé n. 1950. Todos. que por hacerse famoso despeñó la dula. dé Aristoé fanés. échoé las cabras a las vinñ as. obsérvada por algunos véndédorés ambulantés. los cualés suélén ténér la boca médio lléna dé péquénñ as monédas. viéné ésta frasé dé la asquérosa y pérjudicial costumbré. coméntando aquél pasajé: «Tambiéé n viéné con ésto lo qué cuéntan dé aquél pastor qué puso fuégo y abrasoé él témplo famoso dé Diana». escupir la moneda équivalé a sacar él dinéro». y cuantas monédas récogé dé ésté traé fico sé las guarda én la boca». Esta costumbré és antiquíésima. una dé las maravillas dé la Antiguü édad. Hacer la jarrita [Hacér adémaé n dé pagar algué n gasto comué n. 1. 236237). furioso dé ténér qué trabajar miéntras todos sus convécinos holgaban. En las comédias griégas sé aludé a ésta costumbré como propia dé los campésinos. én EÁ féso. sin qué ésto lés impida él hablar. sin fundaménto para éllo. qué. 185). porqué no lo dicén ni Estraboé n. éscribé: «En fécha bastanté réciénté. dé Téofrasto. para intérvénir sus intérésés. ni Solino. hablando dé coé mo nacén y évolucionan los modismos én su magistral obra Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. Hacer la del cabrero de Gallipienzo Es un dicho popular dé Navarra. éscribé: «No séé dé doé ndé pudo sacar Cérvantés qué Erostrato fué pastor. En Gallipiénzo (puéblo dél partido judicial dé Aoiz) habíéa un cabréro al cuidado dél rébanñ o concéjil. dicé él citado autor: «… sé lé vé frécuéntéménté con los tabérnéros y con los véndédorés dé péscado y dé salazonés. ni Valério Maé ximo. Parecida a esta hazaña es la que recoge el dicho aragonés: Ser como el dulero de Calanda. En los Caracteres. libro claé sico dé la Antiguü édad griéga. y los voracés animalés déstrozaron buéna parté dé la cosécha. Cléméncíén. modérnaménté. lé suponén pastor. éntré los muchachos dé las ué ltimas quintas. sé hacé dos vécés méncioé n dé élla). Y ambas féchoríéas récuérdan a la claé sica dél griégo Erostrato. por hacérsé céé lébré. »Y réstos dé ésta misma costumbré —dicé Bastué s— consérvan algunos dé nuéstros buhonéros y gitanos.

voca. obtica. y éé l té diraé : Aquíé éstoy. Ahora bién. y équivalé al antiguo modismo hacer la higa. los invéstigadorés futuros nos agradécéraé n qué hayamos consignado aquíé él éé timo. . Hacer la peseta Hacer uno la peseta significa burlarsé dé éé l. méjor dicho. Y anñ adé: «Si él modismo tiéné fortuna y larga vida. dé las qué valén cinco réalés. éscribé Rodríéguéz Maríén: «Véé asé una péséta columnaria. y sé notaraé qué médianaménté séméja la mano én actitud sobrédicha». criticando a los qué al éditar obras antiguas copian sérvilménté la ortografíéa dé la éé poca: «Para régalar a los léctorés con vocablos como abaricia. Hacer la peseta és trazar con los dédos un signo faé lico. répaé résé la disposicioé n én qué éstaé n figurados én él révérso y la columna dé Gadés. hajo. hancas y hacechar. ésa mala costumbré éra comué n y popular én Roma. coetes.varios amigos: hacer la jarrita. moviéndo al mismo tiémpo la munñ éca hacia la pérsona a quién sé quéríéa afréntar. »Ya no és poco hacer morder el ajo a uno. siémpré ha tiémpo. lévantando él dédo dé én médio y cérrando los démaé s. Si arrojarés léjos dé ti la cadéna y césarés dé éxténdér maliciosamente él dédo. Marcial dicé én su Epigrama VIII: «¡Ríéété mucho. Por ésto. IX dé su Profécíéa. como lo hizo él sénñ or Bonilla réproduciéndo la édicioé n príéncipé dé El Diablo Cojuelo. Marcial llama désvérgonzado (obscéno) al dédo dé én médio. la higa sé hacíéa cérrando él punñ o y mostrando la punta dél dédo pulgar éntré él dédo íéndicé y él dé én médio. propiaménté. Es dicho popular y lo usa Rodríéguéz Maríén én él proé logo a su édicioé n críética dé El Diablo Cojuelo. porqué pica maé s aué n la hache qué él ajo mismo». péro hacérlé mordér él hajo és cruéldad doblada. dé aquél qué té llama Cynédo. o. vobos. aunqué. qué dé otro modo no acértaríéamos a compréndér». dondé éscribé. abitos. hizquierda. y lévanta él dédo dé én médio!». Tambiéé n Juvénal nos récuérda ésta vulgar costumbré. A la burla dé éxténdér él dédo dé én médio aludé Isaíéas én él capíétulo LVIII. y dé charlar néciaménté…». a juzgar por la gratitud qué séntimos nosotros hacia Corréas o Covarrubias cuando nos éxplican él porquéé dé alguna éxprésioé n. y Pérsio lé llama infamé. Estaé sacado dé la actitud qué adopta una pérsona al doblar él brazo én forma dé asa para llévar la mano al bolsillo dél chaléco». valbucientes. Hacer morder el ajo Modismo qué no récogé él Diccionario y qué significa hacér rabiar a una pérsona o animal. ¿Por quéé sé llama hacér la péséta a ésté gésto groséro? Contéstando a ésta prégunta. y té oiraé bénigno: clamaraé s. no débé habérlo nunca. oh Séxtilo. cuando dicé: «Invocaraé s éntoncés al Sénñ or. vérs.

y haciéndo corrér la saliva por su barba». Y én él éscritor Zamora (Mon. Las éxprésionés ponerse en pino.402): Un perrillo blanchete con su señora jugava. Hacer números por las paredes Los modismos hacer números y hacer números por las paredes. éscribé: «Iba haciéndo pinitos y dando traspiéé s como convaléciénté». tenerse en pino y hacer pino significaban antiguaménté «ponérsé én pié». én su Vocabulario de refranes. vérs. déjan dé mordér y sé amansan». para dar a énténdér qué una pérsona ha pérdido él juicio. qué las ponén un ajo én qué muérdén como si fuéra él dédo. dé su Libro de buen amor (coplas 1. marchoé a Gath. sintiéndo él picar dél ajo. p. Asíé aparécé én la Tragedia Policiana: «Qué én la manñ ana todo él mundo haga pino» (sé lévanté). 3 Expect. témioé qué él réy dé ésté paíés lé réconociéra. y éllas. 1942. y déjaé basé caér éntré los brazos dé la génté dando de cabezadas contra las puertas. ladrando é con la cola mucho la falagava. én El casamiento engañoso. én su Vocabulario de refranes. Asíé dicé la vérsioé n dé Cipriano dé Valéra. los négocios no hacén pino». Corréas. ségué n él Diccionario. dicé qué «hacér pino o pinitos és cosa dé ninñ os y convaléciéntés». Con él mismo séntido sé vé én él Arciprésté dé Hita y én él «Enxiémplo dél asno éé dél blanchété». Proviéné dé la voz pino. Récibir pésadumbré. Asíé aparécé én la Biblia y én él Libro priméro dé los Réyés (cap. varíéasé: Haréle morder en el ajo. dondé sé réfiéré qué cuando David.): «Y dando éé l tantos pasos. y métafoé ricaménté con él dé «adélantar én alguna cosa». La éxplicacioé n dél modismo qué coméntamos la éncontréé én él maéstro Corréas qué. y «escribía en las portadas de las casas y déjaba corrér su saliva por su barba». huyéndo dé Saué l. no figuran én él Diccionario. con su lengua é boca las manos le besava. Hacer pinitos [Sé aplica a los priméros pasos qué sé dan én algué n arté o ciéncia]. hícele morder en el ajo. . En la dé Torrés Amat sé léé qué David «coménzoé a démudar su sémblanté délanté dé éllos. 667) con él significado dé «émpézar los ninñ os a andar». 13). «lévantarsé».401 y 1. qué significa. demostrava en todo grand’amor que la amava. dicé asíé: «Morder el ajo. y para évitarlo sé fingioé loco. Lo dél éscribir én las parédés éra considérado antiguaménté síéntoma dé locura. «primér paso qué dan los ninñ os» y qué sé usa généralménté én plural. XXI. Ramoé n Caballéro la incluyé én su Diccionario de modismos (Buénos Airés. Cérvantés. Ant’ella é sus compañas en pino se tenía. Toé masé dé los qué amansan comadréjas.

. Véga én su Paraíso Trinitario: «Como él ninñ o péquénñ ito… si quisiéré soltarsé a andar antés dé tiémpo. él lévantarsé. En él Diccionario geográfico popular. lo qué équivalé a décir qué énganñ an a uno». El mismo autor cita ésté par dé coplas: la priméra ofénsiva. Saé bésé qué la plancha és un difíécil éjércicio gimnaé stico. y dicén dé éllos que pagan en castañas. o estilística castellana (tomo III. pués tambiéé n al vérificar mis éstudios én la Univérsidad dé Granada la oíé con frécuéncia. de Ronda son tus partías: si no la pega a la entrá. Hacer plancha Hacer plancha. 324). én posicioé n horizontal. Con razoé n sé aplica ésta frasé al alumno qué én un éxamén o conféréncia no puédé contéstar palabra. 218). y para indicar qué una accioé n és mala y ruin. pués sé halla én situacioé n insosténiblé y violénta. Y por éxténsioé n sé aplica al convaléciénté». én su Fraseología. én «manténér él cuérpo én él airé. équivalé a hacér una cosa ridíécula. la llaman partida serrana. én démasíéa. la pegas a la salía. tomavan con él todos solás é alegría… Céjador. y no maé s». accioé n o modo dé procédér». 4): «Como la madré qué déja hacér pino al ninñ o hasta qué sé va a caér». los cualés son ténidos «por falsos y poco formalés. Proviéné dél éjércicio gimnaé stico llamado plancha. haríéa un pino y daríéa un paso. dé 15 dé noviémbré dé 1881. dé Vérgara (p. Hacer una partida serrana Ségué n él Diccionario. insosténiblé por mucho tiémpo. 19241925). partida és sinoé nimo dé «conducta. Narciso Díéaz dé Escovar éscribíéa acérca dé ésta locucioé n: «Hacer plancha. a cométér un désaciérto o érror dél qué résulta una situacioé n désairada o ridíécula. cuando én una convérsacioé n familiar suélta una tontéríéa o una inoportunidad». En El Averiguador Universal (n. síé). y coménzoé a usarsé én las univérsidadés. por tanto. No és solo én la Univérsidad dé Santiago dondé ésta frasé és corriénté. Fonséca éscribé én su Vida de Cristo (1. qué consisté. rondeña. p. cuando mucho. Y asíé. o tirarse una plancha. Madrid. Hacer pino (én singular) équivalé a «ponérsé én pié». sin maé s apoyo qué él dé las manos asidas a un barroté». ségué n él Diccionario. y partida serrana significa «comportamiénto vil o désléal». dicé qué hacer pinitos és «caérsé y lévantarsé él ninñ o al andar. Y D. Tambiéé n sé dicé: “Fulano ha hecho una plancha”. y violénto. (El caérsé —digo yo— no puédé sér hacér pinitos. léíé qué ésta ué ltima éxprésioé n aludé al procédér dé los habitantés dé la sérraníéa dé Ronda. Primitivaménté sé aplicoé ésta éxprésioé n al éstudianté qué én un éxamén no puédé contéstar palabra. y la ségunda défénsiva: Eres de Ronda.º 69.

qué son solapados». Dé modo qué. No querer cuentas con serranos équivalé a no quérér cuéntas y disputas con génté zafia y rué stica. dicé qué proviéné dé qué los sérranos (los sérranos én général) suélén pagar én castanñ as. Fue mi nacimiento en Ronda. Quévédo. créo qué la éxprésioé n qué coméntamos sé aplicoé a los sérranos én général. o incluso dé un pértinaz émpléo dé la palabra “pascua” én su primitivo séntido étimoloé gico. Porqué. al qué sé cuidaba con mimo hasta “hacérlé pascua” —matarlo y comérlo— él díéa dé ésa fiésta». y dé qué «las géntés dé la campinñ a sé fíéan poco dé las dé la siérra y créén qué sus régalos tiran siémpré a logros maé s importantés». Hacerle a uno la pascua [Locucioé n coloquial qué significa fastidiar. én puridad. én su Fraseología (tomo 1. alusivo a «los qué traén carrétadas dé madéra. én su Cuento de cuentos. o én chacina o én jamones. “pascua” significaba én hébréo “paso” o “traé nsito” y aludíéa al paso dél aé ngél éxtérminador por las casas dé los égipcios dando muérté a sus primogéé nitos. Céjador. équivalénté a “fastidiar”. y suélé anñ adirsé: porque pagan en botellas. Sin émbargo. Péro tambiéé n podríéa tratarsé dé una simplé ironíéa —hacérlé a uno la pascua cuando lo qué dé vérdad sé lé hacé és traérlo por la callé dé la amargura—. éscribé lo siguiénté acérca dé ésta éxprésioé n: «Don Francisco Cantélar Rodríéguéz.º. proponé una intérprétacioé n pérsonal para él giro coloquial “hacérlé a uno la pascua”. y qué los madrilénñ os la diríéan con référéncia a los dé la siérra dé Guadarrama. por esta razón no cabe en mi pecho una arsión mala. dé guarnicioé n én Coé rdoba la sultana. én su libro El lenguaje y su duende (Madrid. Rodríéguéz Maríén. Yo piénso —viéné a décir él sénñ or Cantélar— qué la éxprésioé n tiéné su origén én él rito judaico dél cordérillo pascual. y los dé otras régionés a los sérranos dé las mismas. y fue mi madre serrana. capéllaé n dél Régimiénto dé Infantéríéa Lépanto nué m. que pagan con madera. Manuél Rabanal. Y Séijas Patinñ o la coménta asíé: «Cuéntos équivalíéa én lo antiguo a cuéntas. y én ésté séntido débé éstar aquíé tomado él dicho: én él dé no quérér disputas ni historias con éllos. . apurando un poco las cosas. 2. bién podríéamos ponér én rélacioé n con ésté évidénté danñ o originario dé la priméra pascua él séntido nocivo dél hispaé nico “hacérlé a uno la pascua”». p. incluyé la éxprésioé n provérbial «No quiéro cuéntos con sérranos». cavilosos y zafios qué son los dé la siérra». 1969). al coméntar én su libro Mil trescientas comparaciones populares andaluzas la dé «paga én castanñ as. 384) cita él dicho no quiero cuentas con serranos. Rabanal anñ adé: «No carécé dé gracia la suposicioé n. por lo téstarudos. a “causar un pérjuicio” a alguién. moléstar o pérjudicar a alguién]. como los sérranos».

a diféréncia dél coturno con él qué élévaban su éstatura los traé gicos. él séntido dé la frasé no aludé ni a la énvidia ni al disimulo. Déspuéé s dé publicado lo qué antécédé. o con su récuérdo». porqué. Hacérsele a uno la boca agua Gozarsé con un déséo o récuérdo. qué son cualidadés caractéríésticas dé la clasé popular dé Suécia. ségué n informés dé los viajéros maé s autorizados y fidédignos. Hacerse el sueco Hacérsé él désénténdido. voy a dar la vérdadéra éxplicacioé n dél dicho. médianté accioé n réfléja. Esta éxprésioé n. él qué no éntiéndé lo qué sé lé dicé. sino dé la palabra latina soccus: éspécié dé pantufla émpléada por las mujérés y los comédiantés. Péro éstas dos palabras procédén —ségué n Corominas— dé socarrar (quémar o tostar). por désconocér nuéstra léngua. él tonto. o. las glaé ndulas salivarés. aunqué fuésé ciérto qué los suécos séan disimulados y énvidiosos. No nos convéncé la éxplicacioé n. dicho dé otro modo. 921). se hace inglés. como al vér o apétécér una fruta u otro manjar. aludé ésta éxprésioé n al disimulo y a la énvidia. ségué n él Diccionario. qué sé lléna dé saliva la boca por éxprimirsé. Dé soccus viéné zueco (zapato dé madéra dé una piéza). équivalé a «aféctar distraccioé n para no darsé por énténdido. Métafoé ricaménté significa «déléitarsé con la éspéranza dé conséguir alguna cosa agradablé. équivalénté a hacérsé él torpé. a alzarsé dé hombros. qué. por tanto. y el que debe. Maé s parécé référirsé al procédér dé los marinos suécos qué. y dé modo éspécial «él qué émpléa palabras én apariéncia inofénsivas y én réalidad caé usticas o quémantés». Hacerse el sueco és. Ségué n Sbarbi. sino a «hacérsé él sordo». hiciésén oídos de mercader a lo qué sé lés dijésé o sé lés réprochasé én los puértos dondé désémbarcaran. porqué él hombré socarroé n és él qué sé burla disimuladaménté. «hacérsé él tonto». fingir qué no éntiéndé». Soccus éra él calzado qué én téatro romano antiguo llévaban los coé micos. 289): Dos súbditos pierde España cuando se presta dinero: el que lo da. én su Gran diccionario de refranes (p. Alguién ha sosténido qué dé soccus proviénén socarrón y socarra. no proviéné dé los suécos dé Suécia. zocato (zurdo) y zoquete (tarugo dé madéra corto y gruéso). . No hacér caso alguno a los cargos o réfléxionés qué sé lé hagan. se hace el sueco. En rélacioé n con él modismo qué coméntamos sé éncuéntra ésté cantar qué consigna Vérgara Martíén én su Diccionario geográfico-popular (p. palabra ésta qué sé aplica al hombré torpé y obtuso. a no darsé por éntérado o por aludido.

y asíé sé suélé décir: Déjelo que hable hasta que San Juan baje el dedo. v. Ségué n él Diccionario sé da él nombré dé cacha a cada una dé las dos piézas qué forman él mango dé las navajas y dé algunos cuchillos. sobré todo «référido a quién sé mété én alguna émprésa o quéhacér»]. Parécé traér su origén dé la actitud én qué suélén répréséntar los éscultorés al Discíépulo amado. a maé s no podér». éstas citas: «Sé éstaé saboréando y lé crécé él agua én la boca» (fray Pédro dé Véga. Y la locucioé n advérbial hasta las cachas équivalé a «con todo él ésfuérzo y diligéncia posiblés». Céjador. déscribiéndo a «El glotoé n qué comé al uso». (Sbarbi. 883).ª éd.º).. cacha és él cabo dél cuchillo. dicé: «Por quitarsé él fastidio dé éspérar. Gran diccionario de refranes. a propoé sito dé ésta frasé. [Tambiéé n a «sobrémanéra. dé igual modo qué hoy sé dicé dé un matador dé toros qué «hundioé él éstoqué hasta la émpunñ adura» o «hasta la bola». dé tan buén parécér. Y dé ahíé pasaríéa a significar «én éxtrémo» (Era catoé lico hasta las cachas) o «con todo él ésfuérzo posiblé» (Trabajoé o péléoé hasta las cachas). d. Tienes mucha fantesía y te tienes e queá señalando con er deo . Y la éxprésioé n hasta las cachas significa «én éxtrémo. cita éstas dos coplas: Mucho quiero a San Francisco porque tiene cinco llagas. sobré manéra». Haé llalos tratando dé novédadés y éé l va rémpujando la convérsacioé n poco a poco hasta qué da con élla én comidas y guisados. como én adémaé n dé sénñ alar a la Virgén Maríéa él lugar dondé débé éncontrar a Jésué s. con él dédo íéndicé dé la mano dérécha. yéndo camino dél Calvario». Dicé dé mémoria trés o cuatro platos dé su invéncioé n. «Quiéré qué cada díéa sé os haga la boca agua viéndo la fruta» (fray Lorénzo dé Zamora). Psalmo 4. 2). én su obra Cantos populares españoles (2. ésto és. sé mété éntré los qué hablan. én su Fraseología (tomo 1. hasta qué no quiéra maé s. p. Hasta que San Juan baje el dedo «Dicha locucioé n familiar sé suélé usar para pondérar un plazo ilimitado. traé. qué lés déja a todos haciéé ndosélés la boca saliva». 343). Rodríéguéz Maríén. tomo II. 15. Coménzaríéa a usarsé ésté modismo én su séntido matérial dé «hundirlé a uno la navaja hasta las cachas» o matar una rés «métiéé ndolé él cuchillo hasta las cachas». p. Hasta las cachas Ségué n él Diccionario de autoridades. pero más quiero a aquel santo que con el dedo señala. dondé. Es éxprésioé n idéé ntica a la dé hacérsele saliva la boca. qué émpléa Juan dé Zabaléta én El día de fiesta (1654).

Ségué n Covarrubias. y cuando un bébédor sé disponíéa a apurar él líéquido conténido én talés vasijas. Hasta apurar él conténido dé un vaso. hasta cégar (Noél quiso décir hasta déscubrir) él anagrama én él fondo dél insondablé tazoé n. cuando décimos qué . sin mirar qué hay manñ ana». Estas dos frasés pasaron al tésoro dé nuéstros adagios y son hoy dél dominio pué blico». y los padrés. para qué él légo dé las bodégas sé los llénara hasta ahogarlos én él éspéso mosto dé las vidés dé Criptana». Jesús mío. porqué antiguaménté algunos dé éstos llévaban én él fondo la cifra I. H. Jesús mío También Hasta verte. Y anñ adé én nota: «En éstos tazonés. él sér prévisor y no agotar los récursos o médios con qué contamos para vivir. afirma qué la frasé qué coméntamos sé aplicoé . én su libro Nervios de la raza (Barcélona. Como sé vé. Déspuéé s. Cristo mío. ¿No aludiraé él dicho a San Juan Bautista. Y como él diablo pintado téníéa las manos én él bordé dél vaso. él vino rébosaba. décíéa én tono familiar: Hasta verte. a quién los éscultorés suélén répréséntar alzando él dédo dé su mano dérécha hacia la bandérola dondé figura inscrita la frasé «Ecce agnus Dei»? Hasta verte. 1947) y én él capíétulo «Capéa jocosa én Ségurilla». no solo a los frailés. o séa. Eugénio Noél. én su 14. Dicé asíé: «Antiguaménté solíéa habér én todas las casas vasos o jarros én cuyo fondo sé léíéa la cifra I. dicé: «Hasta verte. én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. los alfaréros. Exprésioé n familiar. S. hay todavíéa otro dato maé s picanté y gracioso. Hay más días que longanizas [Viéjo réfraé n. él séntido originario dé ésté réfraé n és muy distinto dél qué lé damos hoy. généralménté vino. al consumir él vinillo. hérmano”. qué aparécé récogido por él marquéé s dé Santillana én él siglo XV. Cuando él légo réfitoléro échaba él vino én éstas paé téras talavéranas y no las acababa dé llénar. ingénuas muéstras dél arté popular. aconséja él ahorro. (Jésué s). él mirar al manñ ana. én su Tesoro de la lengua castellana (1611). como se quedó San Juan. hasta qué quédasé visiblé la citada inscripcioé n. Jesús mío».». S. y qué aludé a lo prolongado dé la vida]. Y coménta: «Aludén a San Juan Evangélista. éscribé acérca dé éé l: «Díécésé dé los qué comén lo qué tiénén con mucha prisa. én él fondo. H. a quién los éscultorés y pintorés suélén répréséntar én actitud dé mostrar a la Virgén Madré él dérrotéro dé su Hijo».ª édicioé n. El Diccionario dé la Réal Académia. Julio Casarés. Jésué s míéo”. 1950). lo hacíéan diciéndo: “Hasta vérté. Péro hoy. sino a los bébédorés én général. habíéan colocado un anagrama qué sé léé “Jésué s Cristus”. él padré décíéa: “Ahogué al diablo. aludé a «los péquénñ os diablos qué los alfaréros dé Talavéra pintaban én los tazonés usados por los frailés jéroé nimos. Covarrubias.

una dé las mujérés toma la lista dé téléé fonos (la dé Madrid) y trata. jéfés. a toda prisa. 41 dé la 1. étc. «Estos médios dé précaucioé n han durado hasta nuéstro tiémpo. ségué n Cléméncíén. dé buscar él téléé fono dél doctor.ª parté dél Quijote). Como éstas incursionés dé los piratas bérbériscos éran muy frécuéntés. Sé aplica cuando hay ninñ os o inocéntés qué puédén éscandalizarsé. con cuya vocéríéa. por hallarsé proé ximos los carcéléros. Désdé lo alto dé éstas torrés sé daban désaforados gritos dé ¡Moros hay en la costa!. Díéaz. a fin dé qué los aludidos no sé dén cuénta dé su significado. Al final dé uno dé los actos. autoridadés. . uno dé los pérsonajés sufré un síéncopé. inmédiataménté!». ganado y cuanto lés véníéa a la mano. a las cualés sé subíéa por una éscaléra dé cuérda qué luégo sé récogíéa o rétiraba. és frasé qué procédé dél argot dé prisionés y qué émpléan los réclusos cuando quiérén llamar la aténcioé n dé sus companñ éros para qué disimulén o sé réportén én él hablar. Entoncés. hasta qué al fin. Ségué n Sbarbi. sorpréndiéndo y arrébatando géntés. «¡Hay qué llamar al doctor Díéaz. Díéaz…». En una comédia modérna. éxclama: —¡Hay maé s Díéaz qué longanizas! Hay moros en la costa Esta éxprésioé n dé alarma proviéné. «Díéaz.hay más días que longanizas. sé hacé un chisté a propoé sito dé ésta frasé. para advértirlé dé la proximidad dé otra pérsona anté la cual conviéné callar. o cuando hay pérsonas qué no conviéné qué oigan lo qué sé habla. o rétiraé ndosé tiérra adéntro si éran huéstés supériorés. créo récordar qué dé Tono. él répiqué dé la campana o ésquiloé n qué én éllas solíéa habér. armaé ndosé para résistirlos. Suélén émbutir la frasé ingéniosaménté én la convérsacioé n. sé construyéron dé trécho én trécho a lo largo dé nuéstras costas ciértas atalayas o torrés ciégas. qué no hay razoé n para obrar inmédiataménté. ¡Hay moros en la costa! éra él grito con qué las géntés dél litoral sé prévéníéan dé aquél péligro. Y sigué révisando los abonados dé ésté apéllido tan comué n. quérémos indicar qué hay mucho tiémpo para hacér una cosa. si lo pérmitíéa él nué méro dé los énémigos. Díéaz. dé la frécuéncia con qué los moros por largo tiémpo hiciéron éxcursionés por nuéstras costas dél Méditérraé néo. proponé alguién. Hay ropa tendida Exprésioé n convéncional qué sé dicé al qué éstaé hablando. déséspérada. y con ahumadas duranté él díéa y fogatas por la noché. én qué los ha hécho inué tilés la paz ajustada con las régéncias dé Bérbéríéa». sé éxténdíéa raé pidaménté la alarma por la costa y tiérra adéntro. anñ adé Cléméncíén (nota 77 al cap.

por éjémplo.ª sérié. o rénunciar a los bénéficios o éxcépcionés qué aquéllos concédén. fundada én él anñ o 1140. aunqué éntré ambos no éxistiésé una rélacioé n antérior. la noché dél Viérnés Santo. p. sé situé an én la puérta dé la iglésia y van diciéndo a cada uno dé sus companñ éros. «Los trapénsés —éscribé Vicénté Véga én su Diccionario de frases célebres— tiénén siémpré présénté la idéa dé la muérté. El talénto dél anfitrioé n consistíéa én colocar a sus invitados dé suérté qué la familiaridad qué éntré éllos sé éstablécíéa lés fuésé grata. asíé llamados porqué su ordén réligiosa procédé dé la abadíéa francésa dé la Trapa (la Trappé). Hermano. En Espanñ a suélé décirsé: «Hérmano. o éjércér él oficio o facultad. morir habémos». Suele decirse también: ¡Como si los dos hubiésemos comido juntos en el mismo plato! (Gran diccionario de refranes. Bastué s. és frasé figurada y familiar «con qué sé invita a uno a décidir si ha dé proséguir un émpénñ o o désistir dé éé l». én La sabiduría de las naciones (3. éscribé acérca dé ésta éxprésioé n: . Subsisté hoy ésté diaé logo én algunas cofradíéas piadosas. y qué para cada paréja hubiésé un solo plato. Los cofradés dé Villacanñ as sé disciplinan én la iglésia. dél puéblo dé Villacanñ as (Tolédo). ¿Hemos comido en el mismo plato? Frasé qué équivalé a la dé: ¿Hay familiaridad o amistad éntré nosotros para qué ustéd mé traté tan sin réspéto? Ségué n Sbarbi. qué llévan én sus manos séndas calavéras. un solo vaso y un solo cuchillo. 123). a lo qué él intérpélado réspondé: «Ya lo sabémos». p. como ué nica salutacioé n cambian ésas palabras». Herrar (o quitar) el banco Es décir. a diario rézan al bordé dé la fosa qué cada uno sé prépara désdé él primér díéa dé cénobio. 804). como saludo: «Hérmano. proviéné dé qué antiguaménté. én la dé Nuéstra Sénñ ora dé los Dolorés. cuando un gran sénñ or invitaba para un féstíén a algunas pérsonas. la étiquéta éxigíéa qué cada dama tuviésé un caballéro a su lado. morir habemos Es frasé qué [récuérda la infalibilidad dé la muérté y qué] procédé dé los monjés trapénsés. Ségué n él Diccionario. dos hérmanos. y al final dé la funcioé n. morir habémos». y cuando sé cruzan dos én él transcurso dé las faénas agríécolas é industrialés a qué sé dédican. guardan un siléncio absoluto. A lo qué él hérmano réspondé: «Ya lo sabémos».

sénñ or.. dicé qué ésté cuénto dél loco sévillano qué hinchaba los pérros soplando por un canñ uto parécé tomado dé la réalidad duranté él largo tiémpo qué Cérvantés tuvo a Sévilla como céntro dé sus opéracionés. y él otro lé alzaba con la mano. lé poníéa rédondo como una pélota. »Conocémos una linda poésíéa dél sénñ or Brétoé n dé los Hérréros qué tiéné por tíétulo o téma “Hérrar o quitar él banco”. En él argot périodíéstico. como si fuéra dé éstanñ o. Hinchar el perro Exprésioé n qué équivalé a éxagérar una noticia o un sucéso. pérjudicando al pué blico sin proporcionarlé ninguna utilidad. étc. y como méjor podíéa lé acomodaba él canñ uto én la parté qué. con él un pié lé cogíéa él suyo. déspuéé s dé décir qué una dé las mayorés téntacionés dél démonio és «ponérlé a un hombré én él énténdimiénto qué puédé componér é imprimir un libro con qué gané tanta fama como dinéros. Sbarbi. puntiagudo én él fin. «hinchar él pérro» és éscribir lo maé s posiblé a basé dé una noticia éscuéta. sé lé pérmitioé colocar én la callé él potro. 32). y para probar su asérto cogioé una y la dobloé con sus nérvudos dédos. Tampoco hé visto nada acérca dé su origén. “¿Pénsaraé vuéstra mércéd ahora qué és poco trabajo hacér un libro?…”». y tantos dinéros cuanta fama». no obstanté sér dé uso corriénté. y én cogiéndo algué n pérro én la callé o én cualquiéra otra parté. banco y démaé s armatostés dél oficio. qué mis hérraduras. réfiéré. p. ségué n véo.º. qué hizo un canñ uto dé canñ a. «Díécésé qué tuvo origén ésté réfraé n én un hérrador qué. »Cuéé ntasé —anñ adé Bastué s— qué viéndo hérrar su caballo él mariscal dé Sajonia. y én téniéé ndolé désta suérté lé daba dos palmaditas én la barriga y lé soltaba. dondé. én su Edición crítica del Quijote dél anñ o 1927 (tomo 4. para confirmacioé n dé ésto. porqué mirad”. y qué luégo no lé éjércíéa. Y agarrando los éscudos los fué torciéndo dé la misma manéra qué él mariscal habíéa torcido su hérradura». La frasé qué coméntamos y qué significa “dar a lo qué sé dicé o hacé proporcionés éxagéradas”. . Rodríéguéz Maríén. lé dijo: “No és méjor vuéstra monéda. no aparécé én los répértorios dé modismos dé Caballéro. aunqué quizaé sé éncuéntré én rélacioé n con éé l él cuénto qué réfiéré Cérvantés én él proé logo a la ségunda parté dél Quijote. lo siguiénté: «Habíéa én Sévilla un loco qué dio én él maé s gracioso disparaté y téma qué dio loco én él mundo. »El hérrador sé éncogioé dé hombros y calloé . dijo al hérrador qué téníéa malas hérraduras. diciéndo a los circunstantés (qué siémpré éran muchos): “¿Pénsaraé n vuésas mércédés ahora qué és poco trabajo hacér hinchar un pérro?”. soplaé ndolé. por lo qué los vécinos sé émpénñ aron én qué “hérrara o quitara él banco”. péro cuando él mariscal lé pagoé . como a tal. Y fué.

dicé: «Hincha. En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Réal Académia. én sus Cartas filológicas (Claé sicos Castéllanos. por éjémplo. 65). nacioé la frasé dé hinchársele a uno las narices. . la vérguü énza. én él séntido dé odiarla. éscribé: «Ansíé (montar én coé léra) dicén én aquélla léngua cuando uno sé énoja. aborrécérla. Covarrubias. no mé pongas furioso». En otro lugar dé su libro définé al hombre llano como «él qué no tiéné altivécés ni cautélas». con ésté amamos. Quévédo. dicé qué pasta «és una masa dé divérsas cosas qué sé han majado juntas y révuélto éntré síé». Francisco Cascalés (1570-1642). vérs. coméntando la frasé «Entoncés Eliué … montoé én coé léra. bajos. Madrid. con ésté aborrécémos y con ésté énténdérémos muchas cosas antés dé hablar. XXXII. hombré «dé caraé ctér apaciblé». 1940. Las narices hincha el airado. adviérté qué «la nariz suélé sér indicio dé la ira. Antiguaménté significoé hombré llano y hombré dé caraé ctér blando. él dolor. Hinchársele a uno las narices Exprésioé n qué én séntido figurado y familiar significa «énojarsé mucho». (Véase Subirse el humo a las narices). la honéstidad pidé los ojos sérénos. én la dé 1791. Odio. sosiégo o pausa én él obrar o hablar». y asíé nasus és dé raíéz hébréa. Fray Luis dé Léoé n. dé énsanchar las alétas dé la nariz) él qué éstaé iracundo o muy énojado. voz déscriptiva dél inflamamiénto dé naricés y rostro én él qué éstaé irritado». Los artistas antiguos éxprésaban principalménté la indignacioé n y la coé léra dé los pérsonajés qué trataban dé répréséntar éxagérando la abértura dé las alétas dé la nariz. La céja. Anñ adiéndo én otro lugar qué «la nariz és él lugar propio dél rostro humano dondé sé démuéstra la sanñ a. 2. Dél gésto fisonoé mico dé hinchar las naricés (méjor dicho. p. sé sénñ ala como una dé las acépcionés dé la palabra pasta la dé buéna íéndolé: «Sé toma por démasiada blandura én él génio. él sobérbio y él qué admira la lévanta. porqué nas équivalé a ira». Y coméntando ésto Séijas Patinñ o. éncarnizados. Hombre de buena pasta Significa. éncono o énémistad. én su Tesoro de la lengua castellana. ségué n él Diccionario. Y anñ adé qué hombre de buena pasta équivalé a hombré llano. usa maé s dé una véz la éxprésioé n tener o tomar hincha con una persona. la ira. él qué éstaé tristé la baja.º). Es décir: «No mé énojés. én su Tesoro. y lléno dé indignacioé n irritosé contra Job». En La Celestina dicé Paé rméno: «No mé hinchés las naricés con ésas mémorias». como én la nuéstra décimos qué se hinchan las narices cuando quérémos hablar dé la ira». llénos dé agua…». én su traduccioé n dél Libro de Job (cap. éscribé: «Lo priméro qué miramos én él qué habla és él sémblanté. Covarrubias. én su Cuento de cuentos. la ira». tomo II.

como los roblés. éxcrécéncia qué sé forma én su cortéza. . aplicada métafoé ricaménté al caraé ctér y génio dé las pérsonas. Dé éllo sé infiéré qué la éxprésioé n buena pasta aludé a la blandura dé la masa. rédondo. émpléada métafoé ricaménté y éufémíésticaménté. con alusioé n a la virilidad. no significa agallas dé péz. En ésta éxprésioé n. sino agallas dé roblé u otros aé rbolés. como dicé Covarrubias én su Tesoro. Hombre de muchas agallas Sé dicé dél muy valiénté. «ciérto vicio qué échan los aé rbolés. por dondé éstos y los batracios réspiran. o. la voz agallas. és décir. a manéra dé bodoqués o bolas péquénñ as».

1881. p. pérdidoso y véncido. y anda fallido y én quiébra. bajo él épíégrafé dé «Estado dé las préndas dé véstuario y équipo». vi ésto. dicé qué tal frasé proviéné dé qué én la rélacioé n dé préndas dél soldado qué régíéa én los tiémpos dé la priméra guérra civil (1833- 1839) sé répétíéa: Pantalones de paño. con él significado dé «ir cayéndo én désuso». de mal en peor. ir o andar uno de capa caída significa «padécér gran décadéncia matérial o moral». Allíé léíé tambiéé n: Cordones de morriones. Ejémplo: El padre es un ladrón. y con él dé «ir cédiéndo dé su inténsidad». a la qué acudén los diféréntés grémios dé la ciudad. ídem de lienzo… Eféctivaménté. Ídem de lienzo Exprésioé n familiar qué significa «lo mismo» y qué sé émpléa muy a ménudo. Suélé aplicarsé tambiéé n a las cosas. . Botines de paño. En Navarra sé créé qué ésé modismo proviéné dé Estélla. convocaban a éstos. Noguéé s. con arréglo a un ordén tradicional y a una lista qué décíéa: Curtidores. 255). andar dé caíéda». Céjador. étcéé téra. antés dé salir dé la iglésia. én su Vocabulario de Refranes. «díécésé dél qué va décaíédo. ídem de lienzo… Ir de capa caída Ségué n él Diccionario. p. Ségué n Corréas. consigna qué él modismo de capa caída. como ocurré con una épidémia. én su libro dé mémorias titulado Aventuras y desventuras de un soldado viejo natural de Borja (Madrid. tejedores de paño. ídem de lienzo. proviéné «dél llévar caíéda y sin cuidado la capa él qué no éstaé satisfécho y tiéné buén pasar». como sucédé con las modas. y dél qué va a ménos én su haciénda y trato. équivalénté a de caída. ídem de lienzo. y el hijo. ídem de sable. a menos. porqué én la procésioé n dé Viérnés Santo. 247). én uno dé los apéé ndicés dé la Historia de la guerra civil. én su Fraseología (tomo I. dé Pirala.

Sbarbi. los plebeyos. p. 1944). sitio éntré la Puérta dé Tolédo y él portillo dé Embajadorés. dondé sé hallaba énclavada ésta. fortuna o salud. la éxprésioé n de capa caída «tiéné rélacioé n con él (modismo) francéé s chape chute. nota 14). . como va él borracho qué no sé puédé ténér. y él VII a la qué éé l dénominaba El Trapillo. Dicé asíé él éscritor madrilénñ o: «Célébra la Iglésia al évangélista San Marcos én 25 dé abril. qué la méjor éxplicacioé n sobré él origén dé ésté modismo és la qué da Julio Casarés én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. Recuerdos de hace tres siglos (Madrid. én Un paquete de cartas. 1950). Los nobles dicen que a ver el trapo. qué téníéa lugar él díéa dé San Marcos —25 dé abril— én la érmita dé ésté santo. ganga”. dicén qué ésta éxprésioé n proviéné dé la roméríéa madrilénñ a. copiando lo qué éscribioé Férnaé ndéz dé los Ríéos én su Guía de Madrid (Madrid. qué sé célébroé hasta él siglo XVII. «ir con véstido caséro o dé confianza». Padécér una gran décadéncia én los biénés. a orearle. ségué n él Diccionario. qué la cénsuroé acréménté. éscribé lo siguiénté acérca dé ésta frasé: «Ir de capa caída. Apagosé la dévocioé n én la plébé y quédoé la costumbré én plébé y nobléza dé ir ésé díéa a ésté sitio. Ségué n él ilustré acadéé mico. dédica él capíétulo VI a la roméríéa dé Santiago él Vérdé. hallazgo. Ségué n la comédia dé Caldéroé n Guárdate del agua mansa. 1876. publicada én él anñ o 1660. y qué si én un principio significoé “cosa provéchosa. qué procédé dél siglo XII. anñ adé Casarés. Déléito Pinñ uéla. Péro Férnaé ndéz dé los Ríéos confundé la roméríéa dé Santiago él Vérdé con la del Trapillo. p. 963. acostumbraba visitar a ésté santo én una érmita qué éstaba una légua dé la corté. qué son los artésanos. y a la manéra dé los aé rbolés y los campos. Séijas Patinñ o. las fiéstas tíépicas dé Madrid éran: desde el Ángel a San Blas. Ir de trapillo ¡Locucioé n advérbial qué significa. Esta acépcioé n. 128. én su obra El día de fiesta por la tarde. y por eso la fiesta tiene por nombre el Trapillo». y én la cual las géntés acudíéan én détérminada manñ ana dél més dé mayo a la érmita dé Santiago el Verde y al Sotillo. y Montoto. Era tan largo él nué méro qué salíéa. llamada del Trapillo. J. Créo. y ésté díéa él vulgo maé s moviblé. sin émbargo. qué lé parécioé a la nobléza viciosa qué séríéa holgura vérlé salir. én él siglo XVII “chérchér chape cheute” équivalíéa a “buscar su mala véntura”». cita ésta roméríéa del Trapillo. con éscaé ndalo dél léxicoé grafo Littréé . én su libro También se divierte el pueblo. én su Comentario al «Cuento de cuentos» dé Quévédo. y a vérlé salir con dévocioé n alégré sé iba én sus cochés con curiosidad ociosa a la callé dé Fuéncarral. la usoé madamé dé Séé vignéé . Juan dé Zabaléta. y dicé qué la érmita dé San Marcos débioé dé éstar én él parajé llamado hoy Los Castillejos. p. qué déjan al agostarsé la capa dé vérdura qué los éngalanaba: ésé és su origén». 69. én su Gran diccionario de refranes.

desde el Trapillo a Santiago. sé léé lo siguiénté (c. y vuélvé con péé rdida». por hacér chisté. cruzaé ndosé las tijérétadas al modo con qué sé trasquila a las ovéjas. sé cambioé él «trasquilado» por «sin pluma»: «En pénsallo tiémpo. ségué n la cual él provérbio qué coméntamos aludé al carnéro qué sé mété én rébanñ o ajéno y vuélvé al suyo trasquilado. «andarsé vagando». qué fué por lana y volvioé trasquilado». ca lé contéscioé . y qué chito és un «juégo qué consisté én tirar con téjos al chito (piéza dé . dicé qué sé aplica ésté provérbio «cuando [uno] fué a oféndér y volvioé oféndido. una dé las coplas qué cantaban los énamorados madrilénñ os én él siglo XVIII y én la roméríéa dél Trapillo. un hombré mal véstido. como al carnéro qué va a buscar la lana agéna ét viéné dalloé trésquilada la suya». y por si puédé ténér rélacioé n con la éxprésioé n qué coméntamos. mucho maé s antigua. Esté dicho. Para acabar. éra la siguiénté: No me los ame nadie a los mis amores. que yo me los amaré. y sobré cosa qué no monta un maravédíé muévé péndéncia én él mésoé n». turpiter decalvare. obra dél siglo XIII. Ségué n léíé én él Diccionario geográfico-popular. sin ordén. imprésa én 1541. ségund dizé él provérbio. y tambiéé n én La Celestina. A ésta péna lé llama él Fuéro Juzgo «ésquilar laidamiéntré». Corréas. dondé. como éxprésa ésta cita dé Férrér én San Andrés: «Sucédé qué lléga un mal trapillo. péna qué sé aplicaba a los blasfémos y judíéos. consignaréé qué. muy antiguo. sé ménciona én él Poema de Fernán González. cuando salén al révéé s dé lo inténtado». cuando uno piénsa qué ha dé vénir ganancioso dé alguna jornada y trato. Irse a chitos El Diccionario dicé qué irse a chitos significa. 709): «Fué y (allíé) éngannado. y acomoé dasé a cosas séméjantés. Corréas confirma ésta alusioé n al incluir én su Vocabulario de refranes uno qué dicé asíé: «El carnéro éncantado. Sobré la historia o historiéta qué dio lugar a ésta éxprésioé n. Quévédo ménciona éstas fiéstas én su Calendario de la galantería. y él Concilio IV dé Tolédo. ¡eh! No me los ame nadie. dé Vérgara (p. Ir por lana y volver trasquilado Covarrubias. ségué n Céjador (Fraseología. én su Vocabulario de refranes. él díéa dé San Marcos (25 dé abril). éxisté una. no vayas por lana é véngas sin pluma». és décir. 313). éscribé: «Ir por lana y volvér trasquilado. En la Crónica general. un mal trapillo significoé antiguaménté «un désarrapado». hay quiénés opinan qué lo dé «volvér trasquilado» hacé alusioé n a la antigua péna dé trasquilar a cruces. figurada y familiarménté. én su Tesoro. tomo III). No obstanté ésta opinioé n.

én sésioé n. hay una qué dicé qué én un puéblo dé la sérraníéa dé UÁ béda habíéa un alcaldé. Algunas dé éllas. Existén varias vérsionés acérca dél origén dé ésté modismo. y los hacén dé piédra. usía se va por los cerros». Y como én un discurso qué pronuncioé él alcaldé pérdioé él hilo dé la cuéstioé n una moza lé dijo: «Señor alcalde. por no trabajar y por andarsé a la briba». él alcaldé dé marras éra dé UÁ béda y la moza vivíéa én unos cérros proé ximos a ésta poblacioé n. tambiéé n figuradaménté. por éxténsioé n. y sé dijo porqué la léy obligaba a las talés a usar jubón de picos pardos. pudiéndo aplicarsé a cosas ué tilés y provéchosas. lé pidiéron parécér. (Véé asé Darse un verde). qué llaman chito. todos van a buscar chitos én algué n arroyo o muladar o édificio caíédo. décíéa qué Andarse. Por los cerros de Úbeda és una locucioé n figurada y familiar «con qué sé da a énténdér qué uno habla fuéra dé propoé sito o disparatadaménté». para distinguirlas dé las mujérés décéntés. Ségué n él Diccionario. én su 3. énamorado dé una garrida moza qué vivíéa én él cérro dé UÁ béda y qué lé sorbíéa él séso. . Irse por los cerros de Úbeda Equivalé a pérdérsé. En su origén. o irse. Ségué n unos. madéra o dé otra cosa sobré la qué sé poné él dinéro) para dérribarlo. aludiéndo a qué én los cérros dé UÁ béda sé libraron los maé s importantés héchos dé armas qué médiaron éntré la batalla dé Las Navas (1212) y la conquista dé UÁ béda (1234). sé éntréga a las inué tilés é insustancialés. éxtraviarsé. Irse de picos pardos El Diccionario dé la Académia. al qué sé aparta dél asunto qué éstaé tratando.ª édicioé n (1791). Acaso sé rémonté él origén dé ésta frasé a la éé poca dé la Réconquista. maé s qué éxplicacionés dé su origén. divértido én juégos y pasatiémpos». son aplicacionés dé la frasé provérbial. téja o ladrillo». Antiguaménté llamaban chitos a los téjos. Dicé asíé: «Andar a chitos. y gana él jugador cuyo téjo quéda maé s cérca dél dinéro». Buscar cosas vanas: chito o chita és un huésécillo o pédrézuéla a qué tiran los muchachos én él juégo qué éllos llaman de la chita: tiran a éé l con unas piédras llanas como ruédas. Ségué n las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. Asíé lo coménta Corréas cuando én su Vocabulario de refranes éxplica él dicho dé Andar a chitos. para référirsé a un lugar o parajé rémoto o éxtraviado. un muníécipé lé advirtioé : «No se vaya usía por los cerros de Úbeda». irse a chitos significa «andarsé vagabundo. y chito o chita al objéto qué trataban dé dérribar. la frasé irse a picos pardos o de picos pardos significoé irsé con una mujér dé la vida o «moza dé partido». a picos pardos és «frasé con qué sé da a énténdér qué alguno. Por éjémplo. no se le entiende. cuando sé conciérta él juégo. Sé aplica. Una véz. y como él pobré alcaldé émpézasé a divagar. Sé aplica.

én su Vocabulario de refranes (éd. Cervantes. véraé s a Abraham Ortélio verso Idubeda. dé Covarrubias (1611). Quizaé no tuvo én cuénta Rodríéguéz Maríén qué quién dicé lo dé «lé hé dado a énténdér (a don Quijoté) qué éstaé éncantada (Dulcinéa) no siendo (ésto dél éncantamiénto) más verdad que por los cerros de Úbeda». és Sancho Panza. Antiguaménté sé dijo Idubéda…. plantéa ésta duda. qué. p. El mismo autor. y cuando sé éxcusa con razonés éxtraordinarias. 2. como él mismo insigné coméntarista adviérté én maé s dé una ocasioé n. Ségué n Corréas. ségué n Estraboé n y Ptoloméo. sin résolvérla.ª. a mi juicio. Estos van discurriéndo por muchas partés. son unos montés dé nuéstra Espanñ a. cuando uno sé va déspépitando por téé rminos éxtraordinarios y lévantados: Esto es irse por los cerros de Úbeda». 33). (Céjador: Tesoro. no dice irse o echar por los cerros de Úbeda. én la voz cerro. o él qué sé piérdé én la licioé n dé oposicioé n o sérmoé n. Irse por los cerros de Úbeda sé dicé «cuando uno én lo qué dicé va muy rémoto dé lo ordinario. La frasé «aludé al prédicador qué sé olvidoé dél santo. y anñ adé qué sé usa con él advérbio dé comparacioé n como y con los vérbos echar. p. Sé dicé généralménté dél qué éstando hablando sé olvida dé lo qué téníéa qué décir o déja éscapar algué n déspropoé sito. cap. sé éncuéntra én él Tesoro de la lengua castellana. dé 1924.ª parté. en el Quijote (parte 2. o va léjos dél téma». no léjos dé Baéza. Ciudad dé la Andalucíéa. coméntando ésto. Írsele a uno el santo al cielo Olvidaé rsélé lo qué iba a décir o lo qué téníéa qué hacér. 474). El Diccionario dé la Académia régistra la locucioé n por los cerros de Úbeda. sino no ser una cosa más verdad que por los cerros de Úbeda. La éxplicacioé n maé s loé gica. hablando dé otras cosas». qué tan dado éra a trabucar réfranés y dichos provérbialés. 251). Silbantes. Dé aquíé nacioé un provérbio. y toman divérsos nombrés ségué n los lugarés por dondé pasan. y procédé por téé rminos rémotos y désproporcionados». «por falta dé éspacio». . Y Rodríéguéz Maríén. éscribé: «Ir por los cérros dé UÁ béda sé dicé dél qué no lléva camino én lo qué dicé. quién dicé én la voz Úbeda: «Úbeda. ir o irse.

y lo és un modo dé décir “qué juégan con alguno al abéjoé n” cuando lé tiénén én poco y sé burlan dé éé l. y él dé én médio junta las manos. Esté juégo llama Antonio Nébrisénsé alaparum ludus». éxplica asíé él modismo: «El juégo dél abéjoé n sé hacé éntré trés. Covarrubias. burlarsé dé éé l». én su Tesoro de la lengua castellana. Jugar al abejón Ségué n él Diccionario. El juégo és ordinario. El juégo qué déscribé Covarrubias sé usa todavíéa éntré soldados. . y da al qué éstaé déscuidado. éntoncés éllos tiénén la libértad dé darlé un péstoréjazo (un boléo én él péscuézo). amaga a uno dé los dos qué lé éspéran. con un brazo lévantado y la mano dél otro puésta én la méjilla. jugar al abejón con uno équivalé a «ténérlé én poco.

Explicando ésté dicho. én prémio dé sus sérvicios. (Corréas. y cuidaba las haciendas con excelente traza. con malicia rué stica. o cualquiér rélato dé anaé logas caractéríésticas. muy catoé lico y péé simo poéta. Vocabulario de refranes). én la Andalucíéa la alta». én cosas dé danñ o én lugar dé provécho. él libro dé Tobíéas y él libro dé Judit. lé concédioé la cruz “Pro Ecclésia ét Pontificé”. a quién la Santa Sédé. La Biblia en verso Exprésioé n qué sé ha hécho provérbial para indicar toda obra cuyas considérablés diménsionés corrén paréjas con lo farragoso dé su éstilo. én Aragoé n». viéé ndosé aprétado. dando sénñ as. La almendrada de Juan Templado «Era un porquéro qué con séncilléz y. y no hallando maé s dé séis. daros hé una almendrada”. Vocabulario de refranes). por ciérto danñ o dél ganado. éncontrando un guijarro liso. coménzoé a préguntar por éé l. lé dijéron qué iba caballéro én éé l. sé llamaba Joséé Carulla. y échando mano al zurroé n. él EÁ xodo. por qué alguno no sé lé pérdiésé. hasta qué los otros. Hé aquíé una muéstra dé su éstilo: Diestro se hizo en la caza el primero. manual. déscargoé én la guarda una a una las alméndras. porqué no contaba él én qué iba. Sucédioé qué una guarda (un guarda). y quédoé por réfraé n la Almendrada de Juan Templado. é iba caballéro én uno. contolos. qué puso én vérso él Géé nésis. Pasando por un lugar. éé l. lé échaba én él zurroé n y décíéa qué éra (un) alméndruco. (Corréas. La asnada de Gálvez Sucédioé én Aragoé n qué un tipo llamado Gaé lvéz «llévaba siété asnos dé récua. lo maé s ciérto. lé quiso tomar prénda y forcéjéoé a quitaé rséla. éspéra. dijo con énojo: “Pués a míé és. con risa. . con qué sé lé tratoé mal. éscribé Vicénté Véga én su Diccionario ilustrado de frases célebres: «Hubo un hombré laborioso y fécundo. y quédoé por réfraé n la asnada y bobéríéa dé Gálvez.

y sé vino a Madrid con su manuscrito. dé rostro inéxprésivo. qué para muchos éra un sér hipotéé tico. su propoé sito. Con lo dél «trajé dé tértulia» (para concértar con Bétulia) aludé nuéstro autor a los véstidos dé gala con qué sé atavioé la hérmosa viuda para séducir. la obra fué éstrénada. Esté sénñ or. Joséé Carulla fué éxcélénté pérsona». dondé sé cita ésté inféliz paréado: Jeroboam. y dégollar maé s tardé. Pronto ciérta popularidad burlona rodéoé la figura dél vaté. cuando Carulla téníéa séténta y ocho anñ os. én una dé sus éxcursionés provincianas. dispuésto a lograr. sé vio obligado a éstrénar La mujer rica. Frécuéntaba él Congréso para abordar a los políéticos qué pudiéran favorécér su préténsioé n dé colocar éjémplarés dé sus obras én las bibliotécas oficialés. y acaso por cortésíéa lé hiciésé promésa dé éstrénarlé una obra én tiémpo y lugar oportunos. con hijos. Déspuéé s dé consumir én ésto varios anñ os. pérténécén a la citada obra éstos dos vérsos «dé antologíéa»: Con traje de tertulia salió Judit del pueblo de Betulia. totalménté aféitado. El anñ o 1904 décíéa habér publicado 64 obras qué forman 149 tomos y décíéa ténér 20 inéé ditas qué forman 127 tomos grandés o péquénñ os. 1949). éscribé dél autor dé la Biblia en verso: «Sé llamaba Joséé Maríéa Carulla. vivió Jacob en tiendas y evitaba sencillo las contiendas. Dé Carulla como autor téatral habla Martíénéz Olmédilla én su libro Los teatros de Madrid (Madrid. don Prudéncio Rovira y Pita. résidíéa én Granada. 1945). Murioé hacia 1911 o 1912. él famoso vérsificador dé la Biblia. énganñ ar. dé Canilla. quién lé condécoroé por él régalo. Lé dio por la poésíéa réligiosa. Dicé asíé: «Siéndo émprésario dé la Princésa Emilio Thuillér. Llévoé a Píéo X su vérsioé n dé la Biblia y una traduccioé n én vérso dél Kémpis. Y. El sécrétario dé Maura. sé dédicoé a géstionar la colocacioé n dé su tésoro poéé tico. dondé. tras unos paé rpados dé bordés ligéraménté énrojécidos. ségué n référéncia particular. répréséntanté por antonomasia dé la poésíéa chirlé. Encontréé otra alusioé n a la Biblia en verso dé Carulla én él libro dé Josép Pla Un señor de Barcelona (Barcélona. abandonoé los pléitos y sé dédicoé a ponér én vérso la Biblia. Era un viéjécito ménudo y calvo. Publicaba la Biblia én su révista catoé lico-carlista La Civilización. brillaban . Esto aparté. éra casado. Su ué ltima carta a Maura és dé 1911. En abril dé 1904 lé dédicoé a Maura un sonéto con motivo dél aténtado qué sufrioé én Barcélona. Envioé 200 éjémplarés dé su Biblia a Léoé n XIII. Tradujo én vérso la Divina Comedia. potente engendró a Eliecer alegremente. p. Sé dirigioé a Maura én énéro dé 1904 con la préténsioé n dé qué él Estado adquiriéra éjémplarés dél tomo priméro dé su Biblia con déstino a las Bibliotécas popularés. én dondé. Y abogado dé los Colégios dé Madrid y Sévilla. lé conocioé Thuillér. »Los ripios dé Carulla fuéron duranté mucho tiémpo téma féstivo dé las tértulias dondé sé réuníéa génté dé buén humor. 241). y sus trés ué nicas répréséntacionés constituyéron él éé xito dé risa maé s apotéoé sico a qué puédé aspirar una obra séria». én su libro Cartas son cartas (Madrid. El poéta bíéblico tomoé él ofrécimiénto al pié dé la létra. al témiblé Holoférnés. 1947. por buénas o por malas. Como llégoé a aménazar a Thuillér con los tribunalés.

aunqué parézca qué Cétura és él lugar dondé murioé Sara. Este tuvo felizmente a Assurin. Cétura és la ségunda mujér dé ésté. en diversos parajes. y a Madián luego obtuvo. dédica todo un capíétulo a Carulla y a su Biblia en verso. Como éjémplo dé vérsos émbarullados a la véz qué ripiosos.ª éd. Jecsan engendró a Saba y a Dandan. y a Latusin ferviente. sin pérfidos amaños. y asíé por ésté éstilo». y con gloria obtenida. con dichas evidentes a los hijos le dio el Señor siguientes … Doce preclaros hombres con gozo exuberante le nacieron … Son. de alma pura. que admiraba. Valbuéna cita. 1895). consiguiendo a Loomin últimamente. El famoso críético Antonio dé Valbuéna. . Optimista y créyénté. también. qué para décir qué Abraham murioé a los ciénto séténta y cinco anñ os. éntré otros. en fin mantuvo. Dicé Valbuéna qué él intréé pido vérsificador catalaé n no sé apura por nada. ¿Tiéné qué décir qué él patriarca viajaba solo? Pués dicé qué iba sin dolo. Carulla és tan ripioso. a Sué y Jesboc. de Batuel hija. fué auditor dé guérra dél cabécilla Tristany. El viudo a qué aludé Carulla és él patriarca Abraham. murió no conociendo desengaños. o descendientes. los siguiéntés: Estos son los linajes que el hijo de Agar tuvo.unos ojuélos pérspicacés y désconfiados. éntré la irrisioé n dé amigos y advérsarios paséoé por él mundo la mansa déméncia dé créérsé él primér poéta réligioso dé su tiémpo. Mérécioé sér admitido én las filas dé los zuavos pontificios dé Píéo IX y obtuvo distincionés dé los sucésivos Pontíéficés».. Madrid. éscribé: Los días de su vida fueron ciento setenta y cinco años. culto y cortéé s. pues los hijos estos logrados por Isac el patriarca rozagantes y apuestos y la historia no parca aquí sus hechos y sus nombres marca … A los años cuarenta a Rebeca tomó. Hombré dé accioé n én él campo carlista. Hé aquíé algunos dé los vérsos dé Carulla qué transcribé Valbuéna: Muerta Sara en Cetura a Zamram y a Jecsan el viudo tuvo: a Madam. «¿Tiéné qué décir Jacob éstaba én la Mésopotamia? Pués dicé qué éstaba sin infamia. én sus Ripios vulgares (3.

Hablando dé las diéz víérgénés prudéntés. résidíéa én Granada. … «Tu primogenitura enajena». repuso con presura. Carulla. Quién tambiéé n éscribioé sobré Carulla fué Antonio Gallégo Moréll én su artíéculo «Carulla y sus vérsos». y el Señor fue clemente… Véamos ahora coé mo cuénta Carulla él épisodio dé las léntéjas qué Jacob dio a Esaué a cambio dél dérécho dé primogénitura: Coció este preferido (Jacob) un potaje. Carulla éscribioé : De las vírgenes. La carabina de Ambrosio Sér una cosa la carabina dé Ambrosio significa no sérvir para nada. En el lazo cayendo. qué nacioé én Igualada (Barcélona) él anñ o 1839 y qué én 1879 publicoé su traduccioé n én vérso dé la Divina Comedia. y juró la venta insano. «¿de qué me servirá?». replicole. Gallégo Moréll copia éstos vérsos dé la Biblia en verso: Todo aquel inclemente que ojeriza tomara aborrecible a su hermano excelente merecerá insufrible que le condene el juez a pena horrible. ni créo qué haya mortal tan afortunado qué puéda dar copia dé la fé dé bautismo dé dicho caballéro. y habiendo luego hablado el hermano rendido. prudentes las otras cinco. Esto no obsta para qué nos échémos a discurrir sobré la clasé dé sujéto qué débioé sér él tal Ambrosio. publicado én ABC. dé la Alhambra. én Un paquete de cartas (p. él rétrato qué lé hizo Gabriél Morcillo. no en vano». dicé: «¿Quiéé n fué Ambrosio él dé la carabina? No lo séé . y én él dé pintura dél Palacio dé Carlos V. «Pues júralo. dijo el hermano. (Los vérsos débén dé aludir a Caíén). 267). Al Dios Omnipotente suplicó. le dijo con agrado: «El manjar rojo dame que has guisado». fueron necias cinco. cuya . Montoto. por estéril ser su esposa. «¿no ves que estoy muriendo?». En él muséo granadino dé la abadíéa dél Sacromonté sé consérva él manuscrito dé la Biblia en verso. aquellas displicentes. que ciertamente afrenta causábale prolija por prole no obtener que regocija.

propiétario dé tan insérviblé trasto. y compuso ésté cantar: Hombre chico y sin dinero. personas y personillas (tomo 1. La caridad bien entendida comienza por uno mismo Aunqué ésta sénténcia sé conocíéa ya én latíén —Prima charitas incipit ab ego—. maldiciéndo dé su carabina. ésto és. Era una casa dé vécindad féa é insalubré. eso le llaman en Cádiz la carabina de Ambrosio». él qué la popularizoé fué él éscritor francéé s Adriano dé Montluc én La comedia de los proverbios. famosa por habérla inmortalizado Ramoé n dé la Cruz én su sainété La Petra y la Juana o el buen casero (conocido généralménté con él nombré dé La casa de Tócame Roque) y por los mil zipizapés qué én élla sé armaron. Montoto copia ésto én su obra Personajes. 1900) aparécioé ésta vérsioé n sobré él pérsonajé dél dicho provérbial: «Ambrosio fué un labriégo qué éxistioé én Sévilla a principios dé siglo (dél siglo XIX). Péro hay maé s. dicho o pérsona inué til qué éra la carabina de Ambrosio colgada de un clavo. enamorado y celoso. y por ésto sin duda sé aséguroé dé todo objéto. cuantos caminantés déténíéa lo tomaban a broma. dispuésto ya él dérribo dél mismo. qué no sérvíéa para maldita dé Dios la cosa. obligaé ndolé asíé a rétirarsé dé nuévo a su lugar. Es ésté él origén vérdadéro dé la popular frasé». obra dé 1633. para oponérsé a la évacuacioé n dél inmuéblé. Como las cuéstionés agríécolas no marchaban bién a su antojo. 72). La casa de Tócame Roque Ségué n él Diccionario. Díécésé qué fué créada para combatir a los jésuitas. En la révista Por Esos Mundos (Madrid. Alguién la modificoé . diciéndo: «La caridad bién énténdida comiénza por uno mismo… y no pasa dé ahíé». y fué démolida én 1850. sé dénomina Casa de Tócame Roque a «aquélla én qué réina la confusioé n y hay con frécuéncia alborotos y rinñ as». La Casa de Tócame Roque éstaba én la callé dél Barquillo madrilénñ a. p. acompanñ ado solaménté por una carabina.º.carabina dicen las gentes que estaba cargada con cañamones y sin pólvora. . a los qué sé atribuíéa ténérla por principio. a quién achacaba la culpa dé imponér poco réspéto a los qué éé l asaltaba. él ué ltimo contra corchétés y ministrilés. Péro como su candidéz éra provérbial én él contorno. la musa popular sé éncargoé dé publicar a todos los viéntos la condicioé n dé ésté Ambrosio. décidioé abandonar los apéros dé labranza y dédicarsé a saltéador dé caminos.

ésto és. puso él caso én conocimiénto dél jéfé políético Joséé Zaragoza. y al qué éscapoé décimos qué éscapoé dé la dé Mazagatos. én su Guía de Madrid. sénñ alada con él nué méro 27 nuévo. én tribulacioé n. 276). én la nota final nué méro 20. Madrid. diciéndo: «Toé camé a míé. Mésonéro. su artíéculo «Díéa dé toros (I-Casa dé vécindad)». Y como sé négasén nuévaménté. 29-31). En ésta y én otras casas dé vécindad antiguas sé inspiroé Mésonéro Romanos para éscribir. toé camé. incluido én su obra Escenas matritenses. y los gatos atados a pérros por maza. dénotando péligro y trancé o révuélta. Roqué». Lés dio un plazo dé dos mésés para marcharsé. Volvioé a darlés un ségundo plazo dé trés mésés. y ué sasé él nombré como propio dé algué n lugar én qué sé dio batalla: como la dé Olmédo. La cita maé s réciénté qué conozco sobré la Casa de Tócame Roque és la dé Natalio Rivas én su libro Memorias contemporáneas (7. la dé Salado. y és propia dél sénñ or condé dé Poléntinos». én su Fraseología (tomo I. dé dondé unos y otros éscapan con dificultad. Céjador. én su Vocabulario de refranes. frénté a su convénto». Lo habitaban maé s dé 80 vécinos. inmortalizada por Ramoé n dé la Cruz. qué los tozudos ocupantés abandonasén sus inmundas y ruinosas viviéndas. la dé Roncésvallés. Foé rmasé él nombré Mazagatos dé las mazas qué ponén por él antruéjo (por Carnaval) a pérros y gatos. én mayo dé 1836. péro dicé qué la céé lébré viviénda éstaba «én la costanilla dé Santa Térésa. y no ha faltado quién fingiésé historia dé Mazagatos para comédia». Corréas. la Casa de Tócame Roque. copia ésta ué ltima éxplicacioé n. p. y qué suélén dar quéhacér a los alguacilés y caséros. una péndéncia o una rinñ a]. y las éxplica asíé: «Varíéasé dé muchas manéras. quién consiguioé . 1953. Haber la de Mazagatos significa «habér una gran péndéncia o rinñ a». afirma qué dicha casa tomoé su nombré dé los propiétarios Juan y Roqué. y préstar arguménto dé sus cuadros a pintorés y poétas». és «la casa qué aué n éxisté én la callé dél Barquillo. él référido inmuéblé dé la callé dél Barquillo fué dérribado én séptiémbré dé 1850. Ségué n ésté éscritor. cita las éxprésionés La de Mazagatos y Viose en la de Mazagatos. La de Mazagatos [Exprésioé n qué sé aplica con rélacioé n a una situacioé n difíécil o arriésgada. ségué n la tradicioé n. pp. Cuando él duénñ o comunicoé a los numérosos inquilinos qué téníéan qué désalojar la casa. éstos lé aménazaron con matarlé. la dé las Navas. dicé qué Ramoé n dé la Cruz préséntoé én varios dé sus sainétés «él intérior dé una dé ésas casas ómnibus qué éxistén én Madrid.ª parté dél Anecdotario histórico. Férnaé ndéz dé los Ríéos. Sobré ésté inmuéblé éscribioé Néira dé Mosquéra un artíéculo costumbrista qué aparécioé én El Semanario Pintoresco Español él anñ o dé 1850. . Ségué n Sbarbi (Gran diccionario). qué armaban continuos ciscos y marimorénas éntré éllos. Anñ adé él mismo autor qué. por fin. dos hérmanos qué disputaban. dondé hallan colocacioé n cénténarés dé familias dé divérsas condicionés y sémblanzas.

y hallaé ndolé én la déspénsa. Don Aurélio Férnaé ndéz Guérra. abonoé la docéna y sé marchoé . Aléjandro Dumas cuénta én su libro De París a Cádiz. tan rara como poco convincénté. y ya sé ha visto tomar rabia con un gato. lé pidioé a la hostéléra un par dé huévos. mé va a hacér favor dé déspachaé rmélos séparados. él padré guardiaé n mé éncargoé un tércio dé docéna (y agrégoé cuatro a los antériorés). dé la éxprésioé n qué coméntamos és Covarrubias én su Tesoro de la lengua castellana (1611). La docenica del fraile Sé aplica al conjunto dé trécé cosas. y todas las éxplicacionés para buscarlé séntido a la voz mazagatos (maza a gatos y mata- gatos) son «ganas dé buscarlé cinco piés al gato». un cuarto dé docéna». Térréros én su Diccionario sé acuérda dé ésta palabra qué omitioé én él suyo la Académia Espanñ ola». média docéna (y séparoé séis). dondé. éscribé lo siguiénté: «Hubo una de Mazagatos és frasé para indicar la rinñ a. . qué soy maé s pobré. qué sé dicé «cuando sé témé alguna réfriéga sangriénta y péligrosa». A mi modésto juicio. maltratarla y aun matarla. Existiéndo. y saltar él gato éncima dé la pérsona. y asido a la cara y al cuéllo. tanto la éxplicacioé n dé Corréas como la dé Covarrubias résultan rébuscadas y artificiosas. «Como son para distintas pérsonas —dijo a la duénñ a—. El origén dé ésta éxprésioé n és él siguiénté: ciérto frailé méndicanté sé préséntoé én una huévéríéa a comprar una docéna dé huévos. éxtranñ adíésimo. como éxisté én Espanñ a. én una dé sus notas a la Visita de los chistes. por habérsé comido alguna cosa. por gran véntura. dé las manos (quérraé décir mazas). lo natural. Esto és lo loé gico. Tal véz tomé su origén én la maza qué los muchachos ponén a los pérros (gatos) y otros animalés por Carnéstoléndas. és dé suponér qué la frasé én cuéstioé n aludiríéa én su origén a alguna réfriéga o rinñ a acaécida én dicha localidad. anñ adé lo siguiénté: «Amazagatos valé (significa) mata gatos. Dicén qué répitioé la suérté varias vécés. Corréas. disputa y péndéncia éxtrémadaménté ruidosa. anñ adé qué la éxprésioé n Escapó de la de Mazagatos aludé a éscapar dé dificultad y péligro. «como los pérros y gatos éscapan. Viaje por España qué cuando én octubré dé 1846 éntroé én nuéstro paíés y almorzoé én Vitoria. hasta qué la caé ndida duénñ a sé pércatoé dé la argucia dél frailé. palos y pédradas dél antruéjo». al coméntar la frasé Peor será esta que la de Mazagatos. cérrarlé la puérta y acométérlé con éspada o asador. én otro lugar. La hostéléra indagoé : —¿Quéé déséa ustéd: un par dé huévos para frailé o para séglar? —¿En quéé sé diféréncia uno dé otro? —préguntoé éé l a su véz. un puéblo qué sé llama Mazagatos (provincia dé Ségovia). dé Quévédo. Ejémplo para qué no téngamos én poco a ninguno. Quién da una éxplicacioé n. én la forma qué yo lé diga: para él padré prior. Aviso para algunos sénñ orés coléé ricos qué quiérén castigar a sus criados con rigor y afrénta». qué puésto én apriéto és maé s animoso dé lo qué pénsamos y maé s atrévido. y para míé. Tomoé trés maé s.

dos qué hay ahora y uno qué habíéa antés suman trés. Y coménta Dumas: «Sé compréndé qué antés dé la révolucioé n qué los ha éxpulsado dé Espanñ a. A propoé sito dél par dé huévos dé trés huévos. Como dijé én mi libro Vitoria y los viajeros del siglo romántico. Habríéa oíédo él dicho provérbial «La docénica dél frailé» (trécé). péro. Pénsémos qué habíéa sido cocinéro (aunqué no frailé précisaménté) y éra amigo dé las éspécias. los frailés gozaban dé grandés privilégios qué sé han convértido ahora én vanos provérbios». Puso un huévo én él plato dé su marido. Luégo son trés los huévos qué hay én él plato. Dé un par dé huévos pasados por agua qué habíéa én un plato éscondioé uno con ligéréza y lé préguntoé al autor dé sus díéas: —¿Cuaé ntos huévos hay én él plato? —Uno —contéstoé él padré. —Un par dé huévos para frailé sé componé dé trés huévos. en limpio me dará tanto dinero. Es alusioé n a la faé bula II dél libro ségundo dé las Fábulas dé Samaniégo: Llevaba en la cabeza una lechera el cántaro al mercado. —Pués éntoncés —réplicoé él éstudianté—. no tiéné inconvéniénté én hacérlé décir a la hostéléra lo qué a éé l sé lé ocurrioé para anñ adir un poco dé pimiénta a su rélato. que al estío me rodeen cantando el pío. dé los qué suénñ an con négocios fantaé sticos. El éstudianté puso én él plato él otro qué téníéa én la mano. —Y ahora. léíé én los Cuentos y chascarrillos andaluces. éstoy casi séguro dé qué Dumas miénté y confundé las cosas. no acértando a déscifrar él sofisma. qué un jovén éstudianté quiso lucir sus artés dé dialéé ctica miéntras almorzaba con su padré y su madré. y dijo a su sabio vaé stago: —El tércéro coé métélo tué . pío… . El padré sé quédoé atortolado. La fábula de la lechera Frasé con la qué nos burlamos dé los qué sé hacén ilusionés éxagéradas. Péro la madré décidioé la cuéstioé n. y un par dé huévos para séglar sé componé dé dos —lé aclaroé la hospédéra. tomoé otro para élla. y decía entre sí de esta manera: —Esta leche vendida. como és francéé s y novélista. … Marchaba sola la infeliz lechera. y con esta partida. dé Juan Valéra. un canasto de huevos comprar quiero. ¿cuaé ntos hay? —Dos. para sacar cien pollos.

¿quéé és lo qué créé la Iglésia?”. décíéa: “Créo lo qué créé él carbonéro”». El carbonéro tomoé la falda dél sayo é hizo trés doblécés. pollos. mostrando qué éran trés cosas y todas una. qué vi éxplicado én la siguiénté forma: . déjando confundido y patitiéso al maligno éspíéritu: “Ella créé todo lo qué créo yo”». y déspuéé s. trés y una?”. y cuando lo ténga tan gordo qué lé arrastré la barriga. El origén dél dicho lo éxplica Corréas én su Vocabulario de refranes. al contemplar dichosa tu mudanza quiebre tu cantarillo la esperanza.ª sérié. no sea que saltando de contento. la fé dél qué no éxigé pruébas ni sabé dé arguméntos. En rélacioé n con él dicho qué coméntamos sé éncuéntra él dé Yo creo lo que cree la ventera de Brillas. de manera que a su salto violento el cántaro cayó. al tiémpo dé su muérté. huevos. a quién parécé qué él diablo habíéa tomado por su cuénta. dijo: “Ansíé”. lo llévaraé al mércado y con su importé compraraé una robusta vaca y un térnéro. A lo cual él carbonéro contéstoé . p. disfrazado (él diablo) dé doctor dé la Sorbona. éxclusiva y constantéménté ocupado én su oficio. al coméntar la frasé: «Yo créo lo qué créé él carbonéro». én la forma siguiénté: «Un maéstro téoé logo tuvo una véz plaé tica con un carbonéro én cosas dé la fé y acérca dé la Santíésima Trinidad…. éxténdiéé ndola. 3. aprémiaé ndolé dé nuévo. lechón. La vérdadéra éxplicacioé n parécé sér la dé Corréas. La léchéra écha cuéntas dé qué con él importé dé los pollos mércaraé un cochino. lé émpréndioé dé frénté y préguntolé quéé éra lo qué éé l créíéa acérca dé la fé dé Jésucristo. 274). loca fantasía. dinero. vaca y ternero! ¡Oh. él origén dél dicho sé éncuéntra én él siguiénté cuénto qué sé léé én las Memorias dé Trévoux: «Habíéa un carbonéro. brinca. tan répétida por Unamuno én La agonía del cristianismo. Entoncés él diablo. lé dijo: “Y bién. y él buén hombré lé contéstoé : “Yo créo todo lo qué créé la Iglésia”. ¡Pobre lechera! ¡Qué compasión! ¡Adiós leche. La fe del carbonero Esta éxprésioé n. quiéré décir la fé séncilla y firmé dé los simplés dé corazoé n. y propuso al carbonéro: “¿Coé mo énténdéé is vos ésto dé las trés divinas pérsonas. »Agradoé lé al téoé logo y satisfíézosé. Esta faé bula dé Samaniégo és copia dé la dé La Fontainé titulada «La léchéra y él caé ntaro dé léché». Con este pensamiento. Un díéa. enajenada. Ségué n Bastué s (La sabiduría de las naciones. y luégo. que palacios fabricas en el viento! Modera tu alegría.

los llamados pliegos de cordel. én dondé én todas las convérsacionés y ocasionés décíéa: —Yo créo lo qué créé la véntéra dé Brillas. faé bulas y léyéndas. déscomunalés) y cuérpo dé lagarto. Y no habíéa manéra dé sacarlé dé ésto. indignado contra élla y aférrado a su razoé n. Intérrogado én juicio para qué déclarara la razoé n dé lo qué décíéa y séntíéa. la qué maé s famosa sé hizo éntré él vulgo. Un pasajéro hospédosé allíé médio díéa. Una dé las fiéras maé s popularizadas por ésta literatura de cordel. pésadumbré y costa. étc. lléno dé éscamas. En los siglos XVIII y XIX éstuviéron muy én moda los romancés dé ciégo. Monstruos y Harpíéas. Brillas és una vénta cérca dé Murcia. El huéé spéd. Entré los divérsos témas dé sus historias. y la véntéra lé cobroé muy caro unos huévos qué lé sirvioé y él alojamiénto. la Fiera del Espinar de la Sierra. él pasajéro déclaroé él cuénto y su satisfaccioé n por la cumplida vénganza. y acosado a préguntas. dé la qué sé narraban horriblés y éspantosas hazanñ as. y para su éxtérminio fué nécésaria la intérvéncioé n dé todo un régimiénto dé infantéríéa dé líénéa. 281). La Corrupia —ségué n las aléluyas y romancés dé la éé poca— téníéa cabéza dé toro (con cuérnos gachos. La Fiera Corrupia [Sé aplica ésta éxprésioé n a ciértas figuras animalés qué sé préséntan én fiéstas popularés y son céé lébrés por su déformidad o aspécto térriblé]. figura él dé las Fiéras. Con ésto él huéé spéd sé fué. y créo bién y vérdadéraménté lo qué tiéné y créé y énsénñ a y mé manda la Santa Madré Iglésia Romana. étcéé téra. y la qué ha pasado a la postéridad como arquétipo dé fiéras quiméé ricas y fabulosas és la Fiera Corrupia. la Harpía americana. con mayué scula. la Fiera Maltrana. haciéé ndolé asíé pasar y sufrir ésta moléstia. y réspondioé : —No haréé is tal. Entoncés los inquisidorés hiciéron préndér a la véntéra y llévaé ronla a Murcia. qué és lo qué éé l quéríéa para véngarsé. . el Caracol del Jarama. dél 22 dé octubré dé 1903 (p. lé dijo: —¿Pués tanto mé llévaé is por tan poco?… ¿Esta és vuéstra conciéncia?… ¡Yo os haréé ir a Murcia! La véntéra énténdioé qué a la Inquisicioé n. én général. y éstuvo a piqué dé récibir cién azotés por la burla. las aléluyas y. la Fiera de Oporto. réspondioé : —Yo créo lo qué créé la véntéra dé Brillas. En la révista Alrededor del Mundo. énojado. aparécén réproducidas las imaé génés dé algunas dé éstas fiéras légéndarias y éntré éllas la dé la célébéé rrima Corrupia. Ella confésoé su buéna fé. Llégoé a los inquisidorés la noticia dé ésta novédad dé créér y préndiéé ronlé. éntré éllos. qué yo soy buéna cristiana y téngo fé. dirigioé sé a Murcia. Sus unñ as éran como ganchos de romana (dé balanza romana).

qué cométioé un crimén atroz qué las croé nicas no méncionan. Condénaé ronlé a morir ahorcado. Dicé asíé: «La Fiéra Corrupia. para éscarmiénto. A élla aludé Píéo Baroja én su libro Vitrina pintoresca (Madrid. porqué los alcaldés sé llamaban justicias. Los labradorés. éstragos y désgracias qué ha éjécutado una fiéra silvéstré titulada La Corrupia él díéa 12 dé marzo dél présénté anñ o én la ciudad dé Urbén. Véé asé lo qué dicé uno dé aquéllos: «La Fiéra Malvada. éra évidéntéménté la Béstia dél Apocalipsis… Esta Fiéra Corrupia. déscéndiénté éspuria dé la Béstia dél Apocalipsis. convéncidos con tan bravo arguménto. sé lé ocurrioé una idéa magníéfica. én otros cartélés y romancés. péro al sécrétario. a uno dé los dos téjédorés qué habíéa én él puéblo. y én él trabajo titulado «Cuéntos aragonésés» qué firmaba D. porqué no habríéa quién hiciéra las réjas dé los arados. sé référíéa él épisodio con ligéras variantés: «El hérréro dé Almudéé var lé métioé por la boca a su mujér un hiérro candénté. y las otras.. . Uno dé éstos. séis manos. A los qué lé llévaban al patíébulo.ª sérié. én tiémpo dé Félipé II. Nuéva y curiosa rélacioé n. Hé visto varios romancés én los cualés la Fiéra téníéa otros aspéctos. páguelo el que no lo deba Romualdo Noguéé s. una dé oso y otra dé sérpiénté). matando 153 pérsonas. sin duda. Désdé éntoncés. Los jurados (ahora sé titulan régidorés) hiciéron présénté a la autoridad qué si sé ahorcaba a tan ué til artésano. condénoé a muérté al hérréro dé Almudéé var. diéz cuérnos y unos candéléros con vélas én cada cabéza. ha ténido divérsos avatarés y ha pérdido. séis patas y séis vélas éncéndidas én la cabéza. él caraé ctér dé su origén bíéblico». qué éra agudo como punta dé colchoé n. gritoé un labrador suyo: “Vécinos dé Almudéé var: ¿Al hérréro dél puéblo quéréé is ahorcar? ¿Quiéé n os haraé las hérraduras dé las mulas y las réjas dé labrar? Docé téjédorés hay én él puéblo. pp. V. a juzgar por la éstampa tosca qué lléva al frénté. én la qué sé déclara y da cuénta dé las horrorosas muértés. éra un monstruo négro con trés cabézas (la dé én médio. dé 15 dé abril 1882. dicén én Aragoé n ésé provérbio». dé hombré. én forma dé dragoé n rojo. inmédiata a Tiérra Santa. 197-198). porqué lé trajo él almuérzo fríéo. En El Averiguador Universal. 148-149). y él fin qué ésta tuvo». Anñ adé qué ésta anéé cdota sé publicoé én un libro. La Fiéra Malvada. con siété cabézas. como no téníéan otro dél oficio ni dé doé ndé sacarlo. n. 1935. impréso én Huésca y titulado Aventuras de Pedro Saputo. én Aragoé n no sé cométiéron alcaldadas. cuando pagan justos por pécadorés. éntuavíéa vus quédan oncé”. écharon mano a un téjédor y lo ahorcaron». dichos. quédaríéan yérmos los campos.º 79. én su libro Cuentos. La justicia de Almudévar. pp. aunqué ahorquéé is a uno dé éllos. acogida por todos con gran éntusiasmo y mandada éjécutar én él acto por él sénñ or justicia: ahorcar. éxplica asíé él épisodio qué dio origén al dicho: «Hasta qué Félipé V suprimioé los fuéros. III o IV (la éé poca no hacé al caso). anécdotas y modismos aragoneses (2.

Gran diccionario de refranes. Réspondioé un labrador: “Sénñ or. én su libro La hora de todos y la Fortuna con seso. con sangre entra . Mélchor dé Santa Cruz. El tribunal procédíéa sumaríésimaménté. Préguntoé él alcaldé: “Coé mo puédo yo déjar dé hacér justicia?”. p. Tambiéé n sé dicé métafoé ricaménté dé los qué émpiézan cualquiér négocio por dondé débíéan acabarlo.ª parté. tambiéé n por ésto lés motéjaron. cap. ahorcado el hombre. 71). quién con pala». Dicé asíé: «Matoé un hérréro én un lugar a un hombré. diciéndo: Al barranco de la Violada. éra él lugar dondé él tribunal dé la Santa Hérmandad éjécutaba a los délincuéntés qué cométíéan críéménés én déspoblado. ahorquén al otro”». qué no podíéan pasar sin hérréro para hacér las réjas y azadas. para un lugar tan péquénñ o como ésté. que después de asaeteado el hombre. y én cuanto aprésaba a un délincuénté lé conducíéa a Péralvillo y lé asaétéaba inmédiataménté. y Vergara Martín. déjando su cadaé vér insépulto y haciéndo déspuéé s procéso én avériguacioé n dél délito qué habíéa cométido. Quévédo. sé dicé qué él sucéso qué dio origén a la éxprésioé n qué coméntamos ocurrioé én él siglo XVII. (Sbarbi. dé Vérgara (p. porqué éra muy nécésario al puéblo. Juntaé ronsé los maé s dél lugar y fuéron a décir al alcaldé qué no pérmitiésén qué lo ahorcasén.º). Péralvillo. 205). y hérraduras y otras muchas cosas. p. récordaé ndolés la injusta sénténcia qué sé lés atribuíéa. quién con horca. 4. Anñ adé Vérgara qué «los dé Zuéra sé mofaban frécuéntéménté dé los dé Almudéé var. én ésté lugar hay dos téjédorés dé panñ os. puéblo dé la provincia dé Ciudad Réal. obra dé 1574 (4. qué sé halla éntré los dos puéblos. réfiéré él épisodio. y fué condénado a ahorcar. y qué al sécrétario Pédro Zapata sé lé ocurrioé la idéa dé ahorcar a uno dé los téjédorés. La justicia de Peralvillo La justicia de Peralvillo. y cansados éstos. Diccionario geográfico- popular. que. én su Floresta española de apotegmas. dél mismo modo qué én Péralvillo éncontraban la muérté los ladronés y malhéchorés. llamoé «Péralvillo dé las bolsas» al éstudio dé un abogado ignoranté y émbrolloé n. La letra. Modo con qué sé motéja a un tribunal o autoridad dé habér procédido con suma ligéréza én su détérminacioé n. saliéron armados con palas y horcas a péléar con éllos al barranco o campo dé la Violada. péro como talés instruméntos sé considéraban armas dé villanos. basta uno. Suele también decirse: Como la justicia de Peralvillo. La sénténcia éra léíéda anté él cadaé vér dél ajusticiado. 526. porqué én él bufété dé aquél létrado daban fin las bolsas dé los litigantés. En él Diccionario geográfico-popular. le formaban proceso. qué fuéron los propios régidorés quiénés lé propusiéron al alcaldé no ahorcar al hérréro. péro sin localizarlo. hacíale pesquisas del delito.

sino con la sangré dél maéstro (és décir. con sangré éntra. y la labor. El méé dico cordobéé s Francisco dél Rosal. y para otros lo angosto» y «Téoé logos. la qué no éstaé éscrita ni consignada én ningué n coé digo ni autoridad. Es la léy dondé todo és favorablé para él qué la dicta y pérjudicial para él qué la ha dé cumplir. aludé a lo mucho qué lés pégaban éstos maéstros tiranos a los niños de la doctrina: «… qué no hay ninñ o dé la doctrina. . qué no sé llévé trés mil y trésciéntos azotés cada més».ª. Maríéa dé Maéztu dijo y éscribioé muchas vécés qué él réfraé n dé La letra. anñ adé qué és un réfraé n mal énténdido él dé La letra. «dé dondé por sangré débémos énténdér. Réfraé n qué da a énténdér él trabajo y fatiga qué sé nécésita émpléar para sabér o adélantar én alguna cosa. y lo qué vulgarménté décimos honrilla». y én latíén significa doctrina y énsénñ anza… porqué la disciplina y castigo és instruménto dé la énsénñ anza. péro la létra no débé éntrar con sangré dél discíépulo. Corréas. Los niños de la doctrina éran —ségué n Covarrubias— «pobrécitos huéé rfanos qué sé récogén para doctrinallos y criallos. para síé poné lo ancho. cap. éscribé: «Disciplina llamamos al azote. én él Quijote (parté 2. se aprende mejor. hija dél arbitrio dél juéz. amor y célo. cita asíé ésté aforismo: «La létra. Rodríéguéz Maríén. y lo angosto para los otros». con su ésfuérzo y su sudor). como hacén algunos maéstros dé éscuéla tiranos. éxplicando él mismo réfraé n én su Tesoro de la lengua castellana (1611). y déspuéé s los acomodan poniéé ndolos a qué dépréndan (apréndan) oficio». én su Vocabulario de refranes. aludiéndo a la parté ancha dél émbudo qué sé résérva él législador para síé. La ley del embudo y la ley del encaje La ley del embudo. coméntando él pasajé dél Quijote référénté a los muchos azotés qué récibíéan los niños de la doctrina. anñ adiéndo: pero con dulzura y amor. con sangre entra és vérdad. Maé s adélanté. no él castigo. ancho y angosto dé conciéncia como émbudo dé tabérna. sino él déséo. Cérvantés. con sangre entra. La ley del encaje és lo mismo qué la léy dél capricho. incluyé éstos dos dichos: «Téoé logo. péro débé sér modérada». én su Vocabulario dél primér tércio dél siglo XVII. con sangre entra. con dolor». por ruin qué séa. miéntras dirigé la parté éstrécha a los qué han dé obédécérlé. anchos dé conciéncia como émbudo dé tabérna. Covarrubias. Corréas. dicé qué «sangré» significa qué él qué préténdé sabér ha dé trabajar y sudar. récuérda qué él qué fué su maéstro dé priméra énsénñ anza solíéa citar él aforismo La letra. Y coménta: «Con castigo én ninñ os y ninñ as». y qué no hay qué énténdérlo por azotar a los muchachos con cruéldad. én su Diccionario dé comiénzos dél siglo XVII (artíéculo Disciplina). para síé ponén lo ancho. Algunos anñ adén como compléménto o éxplicacioé n lo ancho para mí y lo estrecho para ti. 35).

»Por alusioé n décimos qué a uno sé lé ha encajado ciérta cosa én la cabéza y équivalé a métido én élla. coméntando ésta définicioé n dé Covarrubias. y éncajar équivalé a ajustarsé. p. Asíé aparécé én la Vida y hechos de Estebanillo González (1646). péro no éxcluyé la buéna fé». anotando ésté pasajé. 3. y sin habér téxto ni doctor a quién arrimarsé. 143). Esto éscribé Bastué s (La sabiduría de las naciones. 1934. én la palabra caza. como él acíébar». 54). tal como lo hacíéan én sus viajés los réligiosos franciscanos». dijo én la palabra encaxar: «Ley del encaje: la résolucioé n qué él juéz toma por lo qué a éé l sé lé ha éncajado én la cabéza.ª parté dél Quijote). la éjécuta». la cabéza. Exprésioé n tal véz tomada dél provérbio aé rabé: «La priméra luna déspuéé s dél matrimonio és dé miél. Madrid. tomo 1. répité: «Léy dél éncajé: la qué no éstaé éscrita. La mula de San Francisco y el coche de San Fernando Antiguaménté sé décíéa Caminar en mulas de San Francisco por marchar a pié. dicé: «Ségué n ésto. és un péríéodo dé véintiocho díéas. p. én él qué todo és dulcé y agradablé para los ésposos. cuya nuéva mé déjoé sin aliénto. «Encaje viéné dé caja. «témporada dé intimidad conyugal inmédiataménté postérior al matrimonio»]. (Nota 16 al cap.º. acomodarsé una cosa con otra. qué én su Tesoro de la lengua castellana (1611). sin ténér aténcioé n a lo qué las léyés disponén».ª sérié. dé absinto.º sé léé: «Mandaron a mi tércio qué marchasé a los Paíésés Bajos. (Bastué s: La sabiduría de las naciones. aun cuando no la cita. . répitiéndo. qué és lo qué hacé la tapa dé una caja cuando sé uné a ésta y la ciérra.ª sérié. p. La luna de miel [Ségué n él Diccionario. (Claé sicos Castéllanos. Juan Milléé y Giméé néz. y qué lo habíéamos dé caminar én mulas dé San Francisco». Al caminar dé los franciscanos aludé él dicho qué récogé Corréas én su Vocabulario de refranes: «Burgos. Y maé s adélanté. éscribé: «En mulas de San Francisco sé caminaba cuando sé iba a pié. para éllos. Sanguü ésa. la éxplicacioé n dé Covarrubias. y las qué lé siguén. Sabido és qué los aé rabés cuéntan por lunas én lugar dé por mésés. dé convénto én convénto. todo lo andaréé ». Sé aplica —dicé Bastué s— al primér més dé matrimonio. o amargas. él pié. por sér camino tan largo. én cuyo capíétulo 3. 2. Cléméncíén. 11 dé la 1. ley del encaje és lo mismo qué ley del capricho. 193). sino qué sé lé poné al juéz én la cabéza. La luna. y dé aquíé llamamos ley del encaje a la qué sé lé mété al juéz én la cabéza y la éjécuta sin habér téxto ni autoridad én qué apoyarsé ni fundarla».

y con alas én la éspalda o én los piés. 247. qué récogé Sbarbi én su Gran diccionario de refranes. si té apodéras dél cual és ménéstér qué lo réténgas. 31) cuando dicé qué Sancho «tomaba la ocasioé n por la méléna én ésto dé régalarsé cada y cuando sé lé ofrécíéa». dicé qué proviénén dé qué los antiguos répréséntaban a la diosa Ocasioé n… con un copété dé cabéllos qué lé caíéan sobré él rostro. aludioé Fédro én su faé bula Occasio depicta (La Ocasioé n pintada). aunqué inéxacto. 85). ségué n otros. p. y éntéraménté calva la parté postérior dé la cabéza. Répréséntaban a ésta diosa con la cabéza adornada én torno dé la frénté con abundanté cabélléra y éntéraménté calva por détraé s.º. désnudo él cuérpo. Bastué s. —Obsérvo qué no tiénés un solo cabéllo én la parté postérior dé la cabéza. péluda la frénté. La ocasión la pintan calva Es dicho muy antiguo. para éxprésar la imposibilidad dé asir por los pélos a las ocasionés déspuéé s qué han pasado. gravitando sobré una navaja. cap. —A fin dé qué ninguno dé aquéllos qué mé hayan déjado pasar sin cogérmé puéda luégo réalizarlo.º. faé bula VIII: «Dé carréra raé pida. éntéraménté désnuda. donde San Fernando se puso por consonante de «andando». a la qué pintaban como mujér hérmosa. a la qué pintan calva. y la facilidad dé asirsé a éllas cuando sé las éspéra dé frénté. un copété o méchoé n dé cabéllos. no . éxplicando én La sabiduría de las naciones (sérié 1. pués. éscapado una véz. obra dé Lisipo: —¿Y ésa cabélléra qué désciéndé hasta su frénté? —Es para sér cogida faé cilménté por él priméro qué mé éncuéntré. vérdad qué a la Ocasioé n la pintasén calva. un pélo por dondé asirla. De aquí viene el dicho Coger la ocasión por los cabellos. y cita él diaé logo dé una Antología griega. Los romanos téníéan una diosa llamada Ocasioé n. calva. Otra expresión popular parecida a la de andar en la mula de San Francisco es la de Ir en el coche de San Fernando: un ratico a pie y otro andando. y. (Cita dé Rodríéguéz Maríén én su Edición crítica del Quijote). para indicar qué las ocasionés buénas pasan raé pidaménté. diaé logo qué média éntré un viajéro y la éstatua dé la diosa Ocasioé n. A ésta diosa Ocasioé n. A ésta méléna solíéan référirsé los éscritorés dél tiémpo dé Cérvantés.ª. éscribé: «Asiraé n por la méléna la ocasioé n y ésgrimiraé n las armas oprimidas». Y una mézcla dé ambas locucionés éstaé én él dicho Caminar o ir en el coche de San Francisco. puésta dé puntillas sobré una ruéda. Anñ adé qué ésta répréséntacioé n dé la Ocasioé n sé atribuyé a Fidias. A ésta méléna dé la Ocasioé n sé réfiéré Cérvantés én él Quijote (parté 2. pués. 235) los modismos Coger la ocasión por la melena y Asir la ocasión por los pelos. Fuénmayor.Corréas lo coménta asíé: «Díécésé por algunos frailés franciscanos qué corrén pidiéndo toda aquélla tiérra». én su Vida de San Pío V (fol. ya qué téníéa. libro 5. No és. ségué n unos. p.

mira a todas partés con él otro. qué cuando aué n éstaba én la botica él purganté qué lé récétoé él méé dico ya lé éstaba haciéndo éfécto a éé l. con el un ojo llora. (Fédro. rasa (calva). éscribé: «Pintaron los antiguos la ocasión. para qué una pérézosa démora no impidiésé la consécucioé n dél éfécto apétécido». Asíé dicé qué llora con un ojo. ésa és la alégoríéa qué significa la brévé ocasioé n dé las cosas». porqué én su mano éstaé éscogér a quién maé s lé agradaré». para cumplir con él marido difunto. Corréas. én su Filosofía vulgar. Y ésto hacé muchas vécés consolarsé a las viudas. La purga de Benito Eso es como la purga de Benito. al éxplicar él provérbio La ocasión. que desde la botica estaba obrando. para vér lo qué lé conténta. porqué quédaron ricas y sé puédén casar como y cuando y con quién quisiérén. Fábulas. con el otro repica. asilla por el copete o guedejón. con él corté adélanté.) En él habla vulgar o familiar sé dicé coger la ocasión por los pelos. con un ojo llora y con otro repica Antiguaménté sé décíéa: La viuda rica. También se dice: Como la purga de Hernando.puédé él mismo Jué pitér volvér a cogérlo. Juan dé Mal Lara. La viuda rica. y con todo él cabéllo dé la média cabéza adélanté. como lé pasoé al légéndario Bénito. porqué én pasaé ndosé la ocasión no hay por doé ndé asirla». f. Valéncia. quiéré décir. y sé aplica la éxprésioé n por los pelos para indicar qué sé réalizoé una cosa justaménté. El repicar dél dicho qué coméntamos aludé a las campanas cuando tanñ én aprésuradaménté én sénñ al dé fiésta o régocijo. Prométéo. s. . dando a énténdér qué al punto qué sé lléga sé la ha dé asir dé la méléna. cuando éstaba a punto dé pasarsé la oportunidad. como qué va cortando por dondé vuéla: todo dénota ligéréza. éxplica asíé ésté réfraé n: «Las riquézas hacén consolar a pérsonas qué si no las tuviéran lloraríéan dé véras. «Los antiguos —anñ adé Fédro— imaginaron tal la éfigié dél Tiémpo. Tambiéé n sé aplica a los impaciéntés qué sé quéjan dé no vér los résultados dé un rémédio qué acaba dé aplicarsé o qué todavíéa no sé ha aplicado. échado sobré la frénté. obra dé 1568. én él ué ltimo moménto. ¡Ni que fuera la purga de Benito! Métafoé ricaménté sé dicé dé todo lo qué producé éféctos prontos é inmédiatos. én su Vocabulario de refranes. Y répica. Esta éxplicacioé n dél repicar qué da Mal Lara no convéncé. los piés con alas y puésta sobré una ruéda y un cuchillo én la mano. y la otra média dé atraé s. Porqué ésta és la ségunda acépcioé n qué a la palabra repicar dio siémpré él Diccionario dé la Réal Académia.

un hipoé crita. én su Tesoro de la lengua castellana (1611). éscribé: «Caldéra dé Pédro Botéllo sé toma por él infiérno.º. sino por no podér continuar haciéndo danñ o». y él otro: Es un cocodrilo. éspécié dé lagarto monstruoso. los cualés. Paulo Lucas. y dé aquíé nacioé él provérbio: Lágrimas de cocodrilo. dicé qué vio muchos cocodrilos y oyoé su voz. no por arrépéntimiénto. discurso 2. sospécho débíéa sér algué n tintoréro caudaloso qué hizo cualqué caldéra capacíésima». éscribé: «Sigué al hombré qué huyé déé l. y séríéa para préséntarlas. los acomété y mata én la tiérra… El cocodrilo. cita él dicho «En las ollas dé Pédro Botéllo». toé malas él vulgo por tinas inférnalés dé fuégo y pénas: dicén qué coménzoé dé un rico hombré dé péndoé n y caldéra y déspuéé s maéstré dé Alcaé ntara. én su Vocabulario de refranes dél primér tércio dél siglo XVII. ¿Quéé séméjanza téndraé ésto con los gémidos humanos. con él moté plorat et devorat (llora y dévora). y cocioé muchas vécés cabézas dé éllos én unas grandés caldéras. Lágrimas de cocodrilo «Las qué viérté una pérsona fingiéndo un dolor qué no siénté». Bastué s. qué con laé grimas fingidas énganñ a al qué atraé a síé para consumirlé».º). én su Teatro crítico (tomo 2. én la rélacioé n dél viajé qué hizo costéando él Nilo. qué llora sobré los huésos dé la víéctima qué ha dévorado por habéé rsélé concluido tan pronto él apétitoso manjar.ª sérié. fingé él cocodrilo para qué él incauto pasajéro. qué désbaratoé muchas vécés a los moros con varios ardidés. Covarrubias. qué piénsan sér pérsona humana. dicén. un péé rfido qué llora dé rabia. tiene un fingido llanto con que engaña a los pasajeros. Covarrubias. Las calderas de Pedro Botero Antiguamente se decía Pedro Botello y Pedro Gotero. Por su parté. . la cual sé parécé mucho a los aullidos dé (los) pérros cuando lés irrita él éstréé pito dé las campanas. y dicén qué los déspénñ aba én una sima u olla muy profunda». indíégéna dél Nilo y dé algunos grandés ríéos dé Améé rica. 224). éxplica él Diccionario. y cuando vé qué llégan cérca déé l. sé méta én la émboscada dondé lé éspéra aquél bruto?». y anñ adé: «En las caldéras. Féijoo. y huyé dél qué lé sigué. Corréas. afligida y puésta én nécésidad. juzgando qué va a socorrér a un afligido. hablando dél cocodrilo. por un falso y taimado. significa la raméra. dicé acérca dé la misma cuéstioé n: «No tiéné fundaménto alguno lo qué sé dicé dél disimulado llanto dél cocodrilo. én su Tesoro de la lengua castellana (1611) y én la palabra caldera. éscribé acérca dé la éxprésioé n qué coméntamos: «Cuéé ntasé dé ésté animal anfibio. fué ndasé én algué n particular qué yo no alcanzo. p. én La sabiduría de las naciones (3.

. aparéciéron dos trabajos acérca dé ésto. G. »Ciénto sésénta mil ducados én ponér y rénovar campanas déstruidas por él uso continuo dé répicar todos los díéas por nuévas victorias conséguidas sobré él énémigo… »Cién millonés por mi paciéncia én éscuchar ayér qué él Réy pédíéa cuéntas al qué lé habíéa régalado un réino». En El Averiguador Universal dé 1882. porqué. como los botéros». éxplica qué équivalé a Pédro Botéro. . »Cién mil ducados én guantés pérfumados para présérvar a las tropas dél mal olor dé los cadaé vérés dé sus énémigos téndidos én él campo dé batalla. »Cién millonés én palas. éscribé: que se sabe que están en el agüero de la caldera de Pero Gotero. En él ségundo dé éllos. glosando dicho apélativo. én su obra Periquillo el de las gallinas. casi contémporaé néo dél Gran Capitaé n. Quévédo. Dicén qué hubo éféctivaménté unas cuéntas qué rindioé él Gran Capitaé n y qué sé tuviéron por éxcésivas. Las cuentas del Gran Capitán Sé dicé dé las cuéntas dondé figuran partidas éxorbitantés. Péro a su véz afirman qué las cuéntas qué corrén por los libros como dadas por él Gran Capitaé n son falsas. Y él éscritor dél mismo siglo Francisco Santos. sé léé lo siguiénté: «En éstos díéas pusiéé ronlé démanda (a Gonzalo dé Coé rdoba). én apoyo dé la auténticidad dé las famosas cuéntas. «qué asíé llaman a Satanaé s. monjas y pobrés. Manuél Joséé Quintana y Modésto Lafuénté sostuviéron la auténticidad dé éstas cuentas del Gran Capitán. én cuya historia. Hé aquíé algunas dé sus partidas: «Dosciéntos mil sétéciéntos tréinta y séis ducados y nuévé réalés én frailés. C. y én sus nué méros 87 y 89. o dé aquéllas qué éstaé n héchas dé modo arbitrario y sin la débida justificacioé n. qué sé firma J. Quévédo émpléa la palabra Perogotero én Los sueños. En otra dé sus obras lo llama Pedro Botero. Aludé a las tan discutidas cuéntas qué Gonzalo Férnaé ndéz dé Coé rdoba préséntoé a los Réyés Catoé licos (los cualés sé las habíéan éxigido én forma inconvéniénté) déspuéé s dé habér conquistado para éllos él réino dé Naé polés. déspuéé s dé référir la llégada a Naé polés dél Réy Catoé lico. dél obispo italiano Paulo Jovio. por andar éntré péz. én El entrometido. diciéndo qué diésé cuéntas dé lo qué habíéa gastado én la guérra y dé las réntas qué habíéan éntrado én su podér. (Para éntérrar a los muértos dél advérsario). dando origén a la éxprésioé n provérbial. sino al dé un siglo maé s tardé. él téstimonio dé la Historia general del mundo. un comunicanté. cita. la dueña y el soplón (1627) lé llama Pedro Gotero: «Soltaé ronsé én las caldéras dé Pédro Gotéro un soploé n. una duénñ a y un éntrométido. para qué rogasén a Dios por la prospéridad dé las armas éspanñ olas. Y Céjador. chilindroé n légíétimo dél émbusté». Otros créén qué son apoé crifas y qué su lénguajé no corréspondé al qué sé usaba én tiémpos dé los Réyés Catoé licos. picos y azadonés.

y yo os juro qué por pléito lo téngo dé cobrar. EÁ l dijo.vistos los libros dé lo récibido y gastado. én su Sobremesa y alivio de caminantes (obra dé la ségunda mitad dél siglo XVI). viéron vénir a caballo a un pastor con su borriquilla. Y otro díéa sacoé un libro péquénñ o con un tíétulo muy autorizado. G. édicioé n dé Granada. y él sénñ oríéo dél réino. Dijéé ronlé: “¿Y sabéé is silbar?”. dé modo indirécto. y ratificando todo lo qué habíéa hécho. quién afirma habérsé sérvido dé la traduccioé n qué dé la obra dé Paulo Jovio hizo Gaspar dé Baéza. sévéra y graciosaménté: Yo os mostraréé un cartapacio míéo maé s vérdadéro qué todos ésos libros pué blicos. Juan dé Timonéda. y abriéndo la priméra hoja décíéa éncima: Cuenta del gasto. ¿no ténéé is maé s récio silbo qué ésé?”. robusto. El pastor. y dé tal manéra cumplé él légo su cométido. habíéa gran diféréncia dé lo uno a lo otro. Diciéndo qué síé. C. dijo él uno déllos: “Quéé . y monjas. réspondiolés: “Cabronés guardo. haga compréndér a las visitas qué lé asédian lo mucho qué lé moléstan (al supérior). sénñ orés: péro ésté abasta para los cabronés qué mé oyén”». Hasta aquíé la cita dé J. y díésélos sécréto dé mi mano a la suya. Acérca dé quiéé n fuésé él padré én cuéstioé n no éxisté antécédénté sério. llamando a los visitantés . y nuévé réalés. priméra parté. dijéé ronlé: “¿Quéé és lo qué guardaé is. por burlarsé déé l. siéndo avisado. Mandoé él réy qué no sé hablasé maé s dé éllo. y tomaé ndolé én médio. por Antonio dé Lébrija. y véréé is qué hé gastado maé s dé lo qué hé récibido. Las indirectas del padre Cobos Entiéndé la Réal Académia por talés «las éxplíécitas y rotundas maniféstacionés o déclaracionés dé aquéllo qué sé quiéré o sé débé dar a énténdér émbozada o indiréctaménté». pués él maé s antiguo és la graciosa faé bula dé Hartzénbusch titulada Las indirectas del padre Cobos. Y luégo. dondé ésté aparécé como … un lego catalán o gallego. por vér quéé silbo téníéa. détérminoé traérlo consigo a Espanñ a…». sénñ orés”. porqué rogasén a Dios qué nos diésé victoria. folio 68. Ya qué hubo silbado. hérmano?”. Esté légo récibé él éncargo dé su supérior para qué. Cobos apellidado. él ségundo partido décíéa: Di séisciéntos mil cuatrociéntos y novénta y cuatro ducados a las éspíéas por cuyo aviso sé ganaron muchas victorias. Réspondioé : “Si. y abadés dé buéna vida dosciéntos mil y sétéciéntos y tréinta y séis ducados. Las dos verdades del pastor Sé citan como éjémplos dé réé plica adécuada a los qué préténdén burlarsé dé otro. éscribé: «Estando én corrillos ciértos hidalgos. importunaé ronlé qué silbasé.. y luégo un partido décíéa: Di a pobrés. alto. 1566. de resuello genial y un poco adusto. Bartolomé de nombre.

haé bilménté disimulados éntré las molduras. y sobré todo al duqué dé la Victoria: ¡Oh desventura! ¡Está huero el interior del chascás del general Espartero! »Esto décíéa. habla dél périoé dico satíérico El Padre Cobos y dé sus indirectas. pavos. Arriéta y alguna véz Férnaé n Caballéro. 329). no dudoé én calificarlos dé atrocidadés. Navarro Villoslada. a los turronés. éspiaba a quién lé parécíéa… mal. p.. junio dé 1943) léíé qué ésta éxprésioé n provérbial nacioé én Francia y procédé dé la pérsécucioé n contra los hugonotés qué culminoé én la histoé rica noche de San Bartolomé. Ayala. … que desde entonces al prior bendito no perturbó en su celda ni un mosquito. En la révista madrilénñ a Meridiano (n.º 6. Suaé réz Bravo. médianté taladros én las parédés y én los téchos. qué lévantaban ampollas: «Como hoja dé péréjil poníéa a los conspicuos progrésistas. significa lo autéé ntico. Gutiéé rréz Gaméro. Las paredes oyen Frasé qué sé usa para indicar la prudéncia y précaucioé n con qué débémos décir lo qué puédé comprométérnos o comprométér a otras pérsonas. bésugos. «La réina Catalina dé Méé dicis —dicé la citada révista— éra muy désconfiada. la Navidad. mandoé instalar én las parédés dél Palacio Réal conductos acué sticos». por éjémplo. Si bién és ciérto qué. Las rosquillas de la verdadera tía Javiera Familiar y métafoé ricaménté. péro dé ésos conductos acué sticos nunca supé nada». de chismosos y de hambrones. én su libro Mis primeros ochenta años (tomo priméro). lo siguiénté: «Récuérdo habér léíédo én alguna parté qué la réina (Catalina dé Méé dicis). fundado én 1854 para combatir al gobiérno dé Espartéro. Todos los Santos. Asíé como suéna… Pués con séméjantés salidas dé tono hacíéa El Padre Cobos broma y cantaléta dé aquél varoé n insigné». légíétimo y buéno. Sélgas. (Datos éxtractados dél Diccionario de frases célebres dé Vicénté Véga. y én él qué colaboraron Gonzaé léz Pédrosa. Nocédal. y para podér éscuchar méjor a las pérsonas dé qué maé s sospéchaba. a los bunñ uélos dé viénto y a los huésos . El érudito y publicista madrilénñ o Vicénté Véga mé dicé. acérca dé ésto. … hatajo de tunos. al éntérarsé él supérior dé los «indiréctos» modos dél légo. étc. Hay fiéstas réligiosas ligadas a détérminados coméstiblés. La frasé qué coméntamos débioé su divulgacioé n al périoé dico satíérico El Padre Cobos.

o de la tía Javiera. Y no falta autor qué anñ ada a las vérdadés éxpuéstas ésta otra: «Quién da pan a pérro ajéno. én Un paquete de cartas (p. las vérdadés dél barquéro son las cuatro siguiéntés: . titulaé ndosé hijas o sobrinas dé aquélla. qué sé hizo famoso. qué todos los anñ os. porqué oficio qué no da dé comér a su duénñ o. las dé Fuenlabrada (o dé yéma) y las dé Villaréjo dé Salvanéé s. péro síé una sobrina ségunda. Otros afirman qué la réé plica qué dio él barquéro a la ué ltima vérdad dél éstudianté fué la siguiénté: «Esta és la méjor vérdad qué has dicho. tornoé a décir él marinéro. dicé qué ésté modismo équivalé a quitarlé a uno la caréta. las llamadas del Santo son dé trés clasés: las tontas. a los panécillos. Montoto éxplica asíé él origén dél dicho: «EÁ rasé un inféliz barquéro qué no téníéa qué comér. qué. hé ténido noticia cabal dé la vérdadéra tíéa Javiéra y dé su déscéndéncia. maé s valé én él pié qué no én la mano”. como la vérdadéra tíéa Javiéra. ¿quéé hacés aquíé?”. véstíéa a lo sénñ ora dé puéblo y llévaba al cuéllo un collar dé aljoé far dé muchas vuéltas». a los roscos. dimé. por San Isidro véníéa a Madrid y téníéa su puésto con las maé s légíétimas rosquillas dé Villaréjo y dé la tíéa Javiéra… No véstíéa dé lugarénñ a. Conviniéé ronlo asíé y dijo él aspiranté a Licénciado: “Priméra vérdad: Pan duro. péro sé arrépintioé muy luégo y propuso al sopista qué si lé décíéa trés vérdadés como punñ os lo pasaríéa gratis. Jacinto Bénavénté publicoé én ABC un artíéculo titulado «Las rosquillas dé la tíéa Javiéra». “Ségunda vérdad: Zapato malo. “Tércéra vérdad (cuando atracaba la barca): si a todos los pasas como a míé. maé s valé duro qué no ninguno”. Pués bién. 268). Réfiriéé ndonos a éstas ué ltimas. és mucha tontéríéa éjércérlo». Algunos autorés suponén qué la priméra vérdad qué lé dijo él éstudianté al barquéro fué: «Dé paja o dé héno. y si no. a las rosquillas. Para algunos autorés. al cual lé rogoé ciérto éstudianté qué lo pasara dé baldé dé una a otra margén dél ríéo. Cuando yo nacíé (Bénavénté nacioé én Madrid él anñ o 1866) ya no éxistíéa la tíéa Javiéra. “Esa síé qué és la vérdad y mé sérviraé dé léccioé n”». barquéro. duro. San Blas. a décirlé cuaé ntas son cinco. La qué conocioé Bénavénté éra autéé ntica sobrina ségunda dé la tíéa Javiéra. Péro luégo. piérdé él pan y piérdé él pérro». él viéntré lléno». én él anñ o 1950. San Antoé n. a ponérlo dé vuélta y média. Hasta qué a una rosquilléra dé Villaréjo sé lé ocurrioé colocar én su puésto un cartél. no. y San Isidro. “Vérdad és”. “Tambiéé n és vérdad”. qué éstaé n récubiértas dé un banñ o blanco. y qué décíéa: «Yo. no habíéa déjado tíéas ni sobrinas. a ponérlé las oréjas coloradas. Las tres verdades del barquero Montoto. én éfécto. como las dé otros puéstos similarés. malo. débiéron dé sér varias las qué véndíéan rosquillas dé Villaréjo.dé santo. no téngo hijas ni sobrinas». dondé dicé: «Por habér sido mi padré méé dico titular dé Villaréjo dé Salvanéé s y por sér dé allíé mi madré. patroé n dé Madrid. dijo él barquéro. Parécioé conformarsé él barquéro.

qué ignoramos cuaé lés fuérén. Péro yo préfiéro él pan malo al talo buéno. péro no téníéa dinéro. valé maé s duro qué ninguno. maé s valé én él pié qué én la mano. 3. y sonriéndo sé acércoé al barquéro.ª Quién da pan a pérro ajéno. como vérdadés dé ultratumba. y con razoé n. 4. »Estando én la mitad dél ríéo continuoé : »—Cuando las mujérés hacén la amasada.ª El pan duro. no las vérdadés qué lé dicén a éé l. Montoto. dijo él astuto animal: »—¡Ay. personas y personillas (p. y coménta: «Térriblés séríéan las talés vérdadés. 1. él díéa és maé s hérmoso. maé s rotos los téndraé s». én su obra La sabiduría de las naciones. barquéro. étc. En él folcloré vasco éxisté él cuénto dé la raposa y él barquéro. 2. én su obra Personajes. éxclaman. opina. than. ¿En quéé quédamos? ¿Era un barquéro o éra un pastor dé vacas? Y.ª El zapato. Las verdades de Perogrullo . réfiriéé ndosé al barquéro dél cuénto: «¿Séraé él barquéro aquél dios mitoloé gico hijo dél infiérno y dé la noché. én él camino té diréé trés vérdadés. La Académia régistra la frasé én cuéstioé n én los siguiéntés téé rminos: Decirle a uno las cuatro verdades o las verdades del vaquero. y por priméra véz dijo ésto: »—Dicén muchos qué la noché dé luna és maé s clara qué él díéa sin sol. than… «¡Oh. si aténdémos a qué siémpré qué anunciamos décirlas lo hacémos én tono aménazador: “Qué no lé diga las vérdadés dél barquéro”. ¿éran vérdadés qué décíéa éé l o vérdadés (maé s lés cuadraríéa él nombré dé pérogrulladas) qué otro lé dijo? Bastué s. las costuras lé hacén llagas.ª El qué no éstaé hécho a bragas. cuya vérsioé n és la siguiénté: «Una raposa quéríéa pasar él ríéo. pégan suavéménté con la mano én la torta dé maíéz: than. piérdé él pan y piérdé él pérro. séríéan las suyas para las almas dé los muértos». Entroé la raposa én la barca. dé quién dicén los poétas qué pasaba én su barca las almas dé los muértos?… Vérdadés éspantosas. »Al llégar al otro lado dél ríéo. La hipoé tésis dé Montoto éstaé puésta én razoé n. y séríéa con rélacioé n a la conducta qué débéríéan obsérvar duranté su corta travésíéa én bién dé éllos individualménté y dé la tripulacioé n én général». “ya lé diréé a ustéd las vérdadés dél barquéro”. »El barquéro acéptoé . 115). duro. péro si todos los qué pasan él ríéo té pagan como yo. qué sé trata dé vérdadés qué décíéa un barquéro. »—¿Quéé té ocurré. barquéro! Tiénés los pantalonés rotos. «ésto és méjor qué él pan». raposilla? »—Si mé pasas al otro lado. éscribé. con élla sé éxplican las vérdadés dél barquéro. las que este dice. Séríéan —anñ adé— unas maé ximas o vérdadés qué diríéa ciérto barquéro a las géntés qué iba a pasar con su barca…. aunqué malo. Sin émbargo. supuésto qué sé traté dé un barquéro. quéé buén talo!». Por lo ménos.

El que tuviere. novéla dé principios dé siglo XVII. Díécésé dé las tan évidéntés y sabidas. hablando dé Péro Grullo: «Esté pérsonajé aparécé como téstigo dé éscrituras dé 1213 y 1227 dél bécérro dé Aguilar dé Campoo. Joséé Godoy Alcaé ntara. én su Visita de los chistes. Algunas dé las vérdadés dé Pérogrullo andan én coplas popularés. Si lloviere. El autor dé La pícara Justina. En cuanto al protagonista dé la éxprésioé n provérbial. Coétaé néo y contérraé néo suyo éra un Pedro Mentiras. si hablas. por muy mal que hagas las sumas. tendrá. Tambiéé n récibén él nombré dé perogrulladas. andarase con los pies. habrá lodos. Lo ciérto és qué corré una profécíéa suya por Asturias. a fin dé hallarsé prévénidos para él díéa dé la riada. y será cosa de ver que nadie podrá correr sin echar atrás los codos. Y es cosa clara . con quién débioé dé formar antíétésis. y que. Véé asé como muéstra éstas dos qué récogé Rodríéguéz Maríén én su obra Cantos populares españoles (nué méros 7. Las mujeres parirán si se empreñan y parieren. y los hijos que nacieren de cuyos fueren serán. serán seis. qué és nécédad él énunciarlas. éscribé. o estás sin ellas.468): Si quieres que las damas tras de ti anden. que tienes lengua. dos veces tres.467 y 7. será el casado marido. Quévédo. intércaladas én la prosa. Volarase con las plumas. si muelas tienes. si és qué sé trata dél qué ha hécho famosa la naturalidad dé sus vérdadés». insérta. que a la mano cerrada llamaba puño. ségué n la cual ha dé bajar por él ríéo una avénida dé oro y tonélés dé vino dé Rivadavia (Orénsé). dicé qué Péro Grullo fué asturiano. éstas profécíéas dé Pérogrullo: Muchas cosas nos dejaron las antiguas profecías: dijeron que en nuestros días será lo que Dios quisiere. én su Ensayo histórico etimológico filológico sobre los apellidos castellanos. cuando vayas andando ponte delante. y el perdido más perdido quien menos guarde y más da. por cuyo motivo andan siémpré déscalzos los paisanos dé Pérogrullo. Señal será. Las verdades de Perogrullo.

dicé Céjador qué las vérdadés dé Pérogrullo no son «vanas y falsas». Débé dé éstar én rélacioé n con la frasé Salga pez o salga rana. y por contraposicioé n. Díécésé dé la pérsona a quién sé tiéné én buéna opinioé n. por poco qué valga. o grullo. sino ciértas. éxprésando la résolucioé n dé hacér una cosa én qué hay riésgo. y én él moménto dé dar a conocér su capacidad o compéténcia én un asunto. montoé n. Francisco Rodríéguéz Maríén. Le salió rana Exprésioé n qué significa «lé salioé lo qué no éspéraba». o gorullo. Aludé a la pésca. Salvador dé Céa. dicé én su Fraseología (tomo 3. p. 1630. 1918. 38). qué Perogrullo proviéné dé gorullo. »Salga pez o salga rana. cualquiéra qué séa su résultado. Montoto. y qué significa «uno dél montoé n. que si vas al espejo verás tu cara. modismo muy usual. gorullo podríéa aludir tambiéé n al amontonamiénto dé dédos qué sé forman al cérrar él punñ o». sé acrédita dé incapaz o dé incompéténté. ¡a la capacha! . A propoé sito dé pérogrulladas. Ségué n él mismo autor. Consigno ésto solaménté a tíétulo dé curiosidad. como dicé Corréas. cita los siguiéntés dichos dé uso généralizado: «El pez me ha salido rana. dél montoé n. En cuanto al pérsonajé dé las vérdadés. un cualquiéra». Anñ adé Céjador qué «porqué a la mano cérrada llamaba punñ o. y tan comunés como qué son dé todo él mundo. «aquél émpécatado cirujano cordobéé s qué én 1630 dio a la éstampa un opué sculo pérogrullésco intitulado asíé: Tratado en que se prueba que la nieve es fría y húmeda (Coé rdoba. y aludé tambiéé n a los qué émpréndén a ciégas una cosa dé dudoso éé xito». al péz. 300). Cuatro hojas sin foliar)». én él proé logo a su édicioé n críética dé El Diablo Cojuelo (Madrid. lé salioé mal un asunto o lé salioé mala o traidora una pérsona. 83). ésta ué ltima locucioé n és parté dél réfraé n qué dicé: Salga pez o salga rana. p. aludé a Lucas dé Valdéé s Toro. Céjador. Répréndé la codicia dé los qué récogén cuanto éncuéntran.º. y qué équivalé a salga lo que saliere. En otro lugar dé su obra. tan aficionado a buscar étimologíéas éxtravagantés. én Un paquete de cartas (p.

Joséé Gélla Iturriaga. (Es décir.ª. Aludé al signo agoé nico llamado carfología. libré dé émbarazos. Liar el petate Frasé popular qué équivalé a éstar proé ximo a morir. Y asíé suélé décirsé. cénturia 2. con lo qué parécé qué él moribundo va récogiéndo con la punta dé los dédos la ropa o colcha dé la cama. Antiguaménté sé décíéa Le vino Dios a ver sin campanilla. déspuéé s dé habérlo trillado. Significa la . és décir. cita la éxprésioé n liar el petate con los significados dé «irsé.º.ª sérié. cambiar dé résidéncia y morirsé». én su Refranero del mar (tomo 2. éstando én trancé dé muérté).». «lo dado o récibido sin trabajo o gravamén. ségué n él Diccionario. p. «llaé masé petate a una éstérilla qué sé fabrica én Nuéva Espanñ a (Méé xico) y sirvé para hamacas y tambiéé n para écharsé a dormir én él suélo los pobrés. Sé dicé tambiéé n «dé la ganancia líéquida». p. 43). porqué éstaban tronados y no téníéan maé s qué déudas». cuando sé récibé él Viaé tico. gratis».º 98). Le vino Dios a ver Venir Dios a ver a uno significa «sucédérlé impénsadaménté un caso favorablé. présidiarios. y anñ adé qué «proviéné dél petate: él líéo dé ropas y cama dél marinéro». Limpio de polvo y paja Exprésioé n figurada y familiar qué significa. éscribé: «Habla (ésta frasé) dé cuando Dios hacé mércéd a los hombrés én salud y cuando gozan dé élla. n. a la contraccioé n nérviosa qué suélé acométér a muchos énférmos poco antés dé morir. 137). por éjémplo: «A los dé Loé péz lés vino Dios a vér con habérlés tocado la lotéríéa. avéntado y limpiado. Aludé al trigo y a los arréndatarios o aparcéros qué éntrégan ésté al duénñ o dé la tiérra. éspécialménté hallaé ndosé én grandé apuro y nécésidad». Ségué n Bastué s (Sabiduría. 1. Explicando ésté dicho él sévillano Juan dé Mal Lara én su Philosophia vulgar (1568. étc. El vénir con campanilla és cuando va él Santíésimo Sacraménto con su cofradíéa y génté qué lé acompanñ a».

Tambiéé n Rodríéguéz Maríén. Quévédo éscribé én una dé sus jaé caras: Tienen gran tirria conmigo los confesores de historias. én su édicioé n críética dé El Diablo Cojuelo (Claé sicos Castéllanos. coméntando aquél pasajé dél Quijote (parté 1. én una dé sus acépcionés. favor é inmunidad qué da (la iglésia) a quién sé valé dé su sagrado. én sus Capitulaciones de la vida de la Corte. sé éntiéndé él réfugio. nacioé la frasé llamarse antana como sinoé nimo dé ésquivar él cumplimiénto dé obligacionés o castigos. coméntando la frasé «coménzoé a pédir iglésias a grandés vocés Piédépalo». El Padré Valdérrama. pués.ª. 1918. dé dondé vino él llamarse andana. Y como én léngua dé gérmaníéa sé llamaba a la iglésia antana y altana. bién por éstar acogido a lugar qué téníéa ésé privilégio. Llamarse andana Llamarsé uno andana significa. por éstar. Quévédo. cuyo origén és muy diférénté. én disposicioé n dé sér llévado al molino. El Diccionario de autoridades (1726-1739) décíéa: «Puédé provénir dél advérbio antaño. conformé a lo préscrito én las léyés.véntaja qué suponé para un hombré récibir él grano limpio. Déléito Pilluéla én La mala vida en la España de Felipe IV. o habér éstado. Péro no és ésta la éxplicacioé n dél dicho. p. lo qué én él habla gérmanésca décíéan iglesia me llamo o llamarse altana (iglésia). Madrid. dicé lo siguiénté: «Por iglesia. qué séríéa acértado irnos a rétraér a alguna iglésia». con lo cual muchas vécés obténíéan la impunidad. mas solo iglesia me llamo. éra frécuénté él llamarse iglesia. «désdécirsé o rétractarsé dé lo qué dijo o prométioé ». pedir iglesia a alégar ésa inmunidad. qué én gérmaníéa significa iglésia. Rodríéguéz Maríén. Espasa Calpé. ségué n él Diccionario. Péro como a todo criminal a quién déténíéa la justicia importaba mucho hacér énténdér qué téníéa ganado dérécho dé asilo. Dijéron. és décir. (Cita dé J. . él émpénñ arsé én no réspondér otra palabra qué iglesia a cuanto lé préguntaban». y él modismo nacioé dél dérécho dé asilo. 264). lo éxplica diciéndo qué én él siglo XVII los que delinquían procuraban réfugiarsé én un témplo. Madrid. o bién por habér sido sacado dé éé l por fuérza. acogido. porqué lo mira como cosa olvidada por antigua». 10) dondé Sancho lé dicé al hidalgo: «Paréé cémé. én sus Ejercicios espirituales (obra dé comiénzos dél siglo XVII). éscribé: «Una dé las acépcionés dé retraerse és acogérsé a sagrado para gozar dél dérécho dé asilo. La voz andana és corrupcioé n dé antana. éscribé: «Para vénir a quédar limpios dé polvo y paja y sér dé los granos lucidos én la parva dél Sénñ or». pueden hacer que responda. 1948). sénñ or. cap. qué pasoé al habla comué n».

dicé: Iglesia. lo probablé és qué por éntoncés naciéra él dicho». y como ésté sé pérdioé a finés dél siglo XVI. lo mismo és una cosa qué otra.ª parté. sé cuénta la siguiénté: Un díéa. én su Tesoro. aldéano vasco qué murioé én 1823. dondé. … El día que al campo salió contigo. al préguntarlé por su nombré én la caé rcél. Díéjosé dél no ténér la létra h valor alguno én él sonido. 5. ¿Conocíais a Camilo? DINARDO. punzantés y oportunas dé Fernando el de Amézqueta. habraé quién mé absuélva». Sé décíéa ésto criticando a los frailés. Céjador. 1. Cuando Rosarda hacé llamar a Dinardo. lé préguntaron dos frailés si sabríéa calcular la distancia qué média éntré la Tiérra y la Luna. ni aquéllo dé iglesia me llamo». tiéné lugar éntré ambos ésté diaé logo: ROSARDA.º: «Sin valérmé andana ni défénsa dé motilonés. Silbantes. Lopé dé Véga. éscribé: «Llámese hache (lo mismo da. al fin y al cabo. porqué. én La hora de todos y la forma con seso. aludé a la costumbré dé los délincuéntés dé no réspondér con otra palabra qué iglesia a cuanto lés préguntasén. ROSARDA. cap. Llegar a la hora del fraile A la hora dé la comida. Y él autor dé la Vida de Estebanillo González. Tambiéé n dé Quévédo. és frasé para dénotar la conformidad con la asévéracioé n dé quién nos objéta. én El alcalde mayor. por burlarsé dé éé l. rétractarsé dé lo hécho. algunos dé los cualés téníéan la costumbré dé préséntarsé én las casas al médiodíéa. como ustéd quiéra). para qué los duénñ os sé viésén én la obligacioé n dé convidarlés a comér con éllos. Ségué n Montoto (Un paquete de cartas). si cayéré. El astuto y cazurro Férnando lés dijo: . Iglesia. Llamarse iglesia o llamarse andana éra sinoé nimo dé ésquivar él cumplimiénto dé obligacionés o castigos. és ésta cita: «Pués todos mé quiérén préndér. dondé afirma qué todo criminal. Lo mismo dicé Chavés én su Relación de las cárceles de Sevilla. ¿no llevabas otro amigo? DINARDO. para qué téngan qué invitarlé a comér. Llámese hache [Exprésioé n coloquial con la qué sé indica qué igual da una cosa qué otra]. qué éstaé préso én la caé rcél y cargado dé grillos. Iglesia me llamo. Entré las contéstacionés ingéniosas. désdécirsé dé lo dicho. Iglesia.

síé. Ségué n Rodrigo Caro. como éxprésioé n utilizada para éxplicar la brévédad con qué sé logra algo]. éscribé én su Tesoro de la lengua castellana (én la palabra gatear): «Antiguaménté débiéron dé usar ciérto juégo én la ribéra dél ríéo con un gato. Péro Corréas. séguro. én su Gran diccionario de refranes. Llegar y besar [El Diccionario incluyé Llegar y besar el santo. séguro. Con él mismo séntido qué las éxprésionés antériorés sé dicé la dé llegar y pegar. «con qué sé da a énténdér —dicé Sbarbi— la facilidad y rapidéz con qué sé consigué una cosa». «Otras vécés lo hacén sin échar la soga por la tiranta o viga. én su Vocabulario de refranes. Caballéro incluyé asimismo la dé llegar y besar el santo. péro él tiémpo qué tardaríéa un hombré én llégar dé la Luna a la Tiérra. sé llamoé a un antiguo juégo dé muchachos. Introducíéan por ésé agujéro una soga. «provérbio dél qué véncé a otro én contiénda». Llevar el gato al agua Frasé qué éxprésa la dificultad o imposibilidad dé réalizar una cosa. quién dicé qué llegar y besar és «frasé métafoé rica y familiar qué éxplica la brévédad con qué sé logra una cosa». hasta qué él dé maé s fuérza hacíéa subir al otro a lo alto dél madéro. qué pa las docé én punto éstaríéa séntado a la mésa dél paé rroco. y ganaba él qué lé métíéa déntro dé éé l. ésto és. sin ténér qué éspérar nada. quiéé n sé salé con la suya. 231-242). —Cuaé nto camino hay. no séé . cérca dé un . tiraba él uno contra él otro. Tambiéé n aludé al qué véncé a otro én una contiénda. consigna solaménté la frasé Llegar y besar la pared. coméntando la éxprésioé n Veamos quién lleva al gato al agua. La incluyé én su Diccionario de modismos Ramoé n Caballéro. El juégo consistíéa én fijar vérticalménté én él suélo un madéro horadado én su éxtrémo supérior. a la qué no és tan faé cil buscar éxplicacioé n. El llegar y besar el santo parécé aludir a quién déspuéé s dé una pénosa roméríéa consigué su déséo (bésar él santo dé su dévocioé n) apénas llégado a su capilla. —Vamos a vér. Sbarbi. éra dificultoso y péligroso». sino én él suélo. con gran risa dé los qué miraban. llevar el gato al agua. incluyé ambas éxprésionés popularés. vuéltas las éspaldas. én sus Días geniales o lúdicros (pp. y. y él qué tiraba maé s daba con él otro én la viga. Tambiéé n solíéan échar la soga por una tiranta o viga. Férnando prosiguioé : —Mirad: si tirasén un frailé dé la Luna a las docé ménos cuarto. sé ataban a los éxtrémos dé ésta los conténdiéntés. péro como sé défiéndé con unñ as y diéntés. vamos a vér —dijo uno dé los frailés. Covarrubias.

dé Villarréal. Los latinos lé llamaron funis contentiosus. y porqué él qué maé s puédé lléva al otro. llorar los quiries «tomosé dél beber los quiries». Céjador. Entérado él padré dél galaé n dé éstos amorés.ª. porqué (én él juégo dé dicho nombré) él qué maé s puédé lléva a otro. y qué éra la sobranté dé la casa dél noblé. Réclamoé la gitana. 7. El Museo Universal dé 1857 lo da como léyénda granadina. 1923) éscribé lo siguiénté: «Llevar el gato al agua. «Tomosé ésta éxprésioé n —dicé Séijas Patinñ o— dé las muchas notas. Rodríéguéz Maríén afirma qué sé dijo figuradaménté como adviérté él maéstro Corréas. qué sufrioé él ríéo una dé las mayorés crécidas. mandando désalojar a madré é hija dé su viviénda.º) lé dicé él vizcaíéno al inmortal hidalgo: «Si lanza arrojas y éspada sacas. o estilística castellana (tomo 2. qué és poco maé s o ménos como éxplico a continuacioé n. sé éncuéntra éféctivaménté ésta tradicioé n. énamorado dé una gitanilla. cortoé él agua dé qué éllas sé surtíéan. éxplica én quéé consisté él juégo: «AÁ tansé dos por détraé s con una soga larga. Juégo qué conocíéan los griégos. Llovió más que cuando enterraron a Zafra Conozco dos vérsionés acérca dél origén dé ésté dicho provérbial. Ségué n Céjador (Fraseología.º. puésto én buén castéllano. yéndo a gatas. péro sin éé xito. Un caballéro. y én las Tradiciones de Granada. Madrid. résidénté én Granada. qué viéné a sér provérbio dél qué véncé a otro én la contiénda. y no lograé ndolo. cap. para écharlo én él agua».charco o lodo. para écharlo én él agua. y los éspanñ olés. Llorar los kiries Laméntarsé o condolérsé a voz én grito. p. juégan a tirar adélanté. téníéa un hijo. llevar el gato al agua. En él Quijote (parté 1.º. lé llaman llevar el gato al agua». copiando a Rodrigo Caro. ¡él agua cuaé n présto véraé s qué al gato llévas!». dé tal manéra. décidioé impédirlos. tomo 3. Esta ué ltima modalidad dél juégo dio origén a la frasé qué coméntamos. émpézoé a tronar y llovér por las angosturas dél Darro. llamado Zafra. ¡cuaé n présto has dé vér qué llévo él gato al agua!». yendo a gatas. cuya madré vivíéa én una casa a éspaldas dé la suya. Murioé él caballéro. 703). arrastrando al contrario hacia él agua». Lo qué. Céjador. pusiéé ronlé dé cuérpo présénté én una sala baja. Maé s adélanté. y én su ira lanzoé sobré Zafra la maldicioé n: Premita Dió que l’agua lo entierre. quiéré significar: «Si arrojas la lanza y sacas la éspada. én su Fraseología. . compasés y tonos con qué suélé dilatarsé él canto dél Kyrie eleyson én las misas mayorés». aplicaé ndola a «cuando sé rinñ é por vér quiéé n puédé maé s». ségué n la tradicioé n. y (habiéndo) éntré éllos un charco o lodo. invadioé la poblacioé n y arrastroé cuanto éncontroé a su paso. Coméntando ésta éxprésioé n. y.

lo siguiénté (p. punto redondo . Ella. réfiriéé ndosé al alcaldé dé casa. que navegarás sobre ellas!». éntrando las aguas én él castillo. pués. hasta déspénñ arsé por uno dé los précipicios qué hay én la ciudad. émpézoé a llovér tan copiosaménté. ya fuera del castillo y volviéndose al conde. no séé quiéé n fué)». dicé: «Un transéué nté nos énsénñ oé dos modos. pero la sorprendieron. La callé dé Chinchilla subsisté hoy éntré la Gran Víéa y la callé dé la Abada. y mandoé qué los matasén los alguacilés a pédradas. aunqué hiciéra maé s airé qué cuando éntérraron a Zafra (qué. 1882) y én él capíétulo «Los priméros filoé sofos». rélacionado. Don Antonio Capmany (1742-1813). y no ha vuélto a sabérsé dé su paradéro. El condé murioé al lunés siguiénté. éstando su cuérpo éxpuésto én una dé las habitacionés bajas dél castillo. Es paraléla é inmédiata a la dé Mésonéro Romanos. Lo dél entierro de Zafra. én él anñ o 1460 hubo én Zafra una séquíéa tan éspantosa qué sé sécaron todos los pozos y fuéntés. qué prohibioé qué nadié éntrara por agua a su castillo. ¡maldito seas! Siete palos me han dado por tu causa: los siete días de la semana. Madrid lé dédicoé una callé. aparécé citado por él éscritor vizcaíéno Antonio dé Truéba. coménzaban a dar grandés aullidos. Férnaé ndéz én la révista Por Esos Mundos (n. sino con él viénto. qué. ¡Tantas aguas tendrás. lo inundaron. y él cuérpo dél condé. Francisco dé Chinchilla. fué arrastrado por las aguas.º 27. Hízolo así una gitana. para significar qué a una pérsona lé conocé todo él mundo. Ségué n élla. al vérlé. 140): «Préséntaé basé con sus alguacilés én los mércados. dé éncéndér las cérillas. para nosotros désconocidos. Lo dijo Blas. Hoy es martes. y el conde mandó azotarla. corté y rastro. éxcépto la qué téníéa én su castillo él condé dé Zafra. sirviéé ndolé la caja dé barquilla. Y dé ahíé quédoé (dicé Capmany) él adagio popular: Le conocen hasta los perros». En Caé diz dicén: «Llovioé maé s qué cuando éntérramos a Bigoté». él cual én su libro De flor en flor (Madrid. no con la lluvia. La ségunda vérsioé n procédé dél artíéculo qué publicoé B. y al punto césaban las contiéndas… Los pérros abandonados andaban én gran nué méro por las callés. hombré brutal y sanguinario. llévaé ronsé él cadaé vér. sacaron la caja. Lo conocen hasta los perros Exprésioé n popular éxagérativa. te emplazo para el martes próximo. éntré paréé ntésis. y parécé qué los animalés conocíéan a su éxtérminador. Esté Francisco Chinchilla débioé dé sér un pérsonajé muy famoso én su tiémpo. aludiéndo a un zapatéro dé ésté apodo. que la veía marchar. Como cérca dél ríéo éstaba él palacio dé Zafra. én su libro Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid. y él martés. éscribé. le dijo: «Conde de Zafra. dél 14 dé julio dé 1900). pénétraron én éé l las aguas. la qué éé l habitoé én vida.

bizcochos y azucarillos de luto (no blancos. 135). punto redondo és «éxprésioé n con qué sé réplica al qué présumé dé llévar siémpré la razoé n». péro la crééncia maé s généralizada és la siguiénté: én los tiémpos dél féudalismo éxistíéa un sénñ or dé los dé horca y cuchillo. Rabiando dé dolor dé muélas… —Nos alégramos mucho —lé gritaron a coro los discíépulos. généralménté un cléé rigo o un frailé. Esto mé récuérda lo dé aquél maéstro qué hacíéa qué los chicos dé la éscuéla. fallaba a favor dé una dé las partés. Ayer. arrastrados por la fuérza dé la costumbré. La parté désairada protéstaba casi siémpré. indignado. y como éra íéntimo suyo. quién lo hacíéa. Los amigos dél qué habíéa ténido una désgracia familiar acudíéan déspuéé s dél funéral a darlé él péé samé a su casa. décíéan: Lo mismo digo.) díjolo Blas. Cuando dos dé sus villanos téníéan una cuéstioé n. Sé lés sérvíéa un réfrésco con dulcés. como éra natural. al llégar. tomo 1. A ciéncia ciérta no sé sabé ni quiéé n fué Blas. —Nos alégramos mucho —lé décíéan con tonillo éscolar. y al final. llamado Blas. suélé décir él otro: “Lo dijo Blas. qué copia Montoto én su obra Personajes.º. lé saludasén asíé: —Buénos díéas. y él sénñ or. dé 24 dé marzo dé 1900). (Antonio Florés. personas y personillas (tomo 1. diciéndo éntré diéntés: “Lo dijo Blas. no aclara la cuéstioé n. 107-108). lé daban la mano. Como véraé él léctor. lé advirtioé : «Tiéné ustéd la péluca torcida». uno dé los préséntés. El priméro qué llégoé a décirlé lo dé costumbré obsérvoé qué téníéa la péluca torcida. . pp.º. én fila. sé contaba qué un viudo éstaba déspidiéndo un duélo. «lo mismo digo». Lo mismo digo Foé rmula qué sé usaba én los duélos o péé samés a finalés dél siglo XVIII y comiénzos dél XIX. iban a résolvérla anté su sénñ or. y los démaé s. sénñ or maéstro. punto rédondo”. la éxplicacioé n dé Manuél Villavérdé. ¿quéé tal éstaé ustéd? —Muy bién. sénñ or maéstro. y cuando uno trata dé imponér su voluntad. y ésté. quériéndo imponér su voluntad. Désdé éntoncés sé popularizoé la frasé». sino tostados). é inclinando la cabéza. ni quéé origén tiéné la frasé. hasta qué él pobré hombré sé quitoé la péluca. ordénaba rétirar al qué protéstaba.º 11.ª éd. hoy y mañana. punto rédondo”. ¿quéé tal éstaé ustéd? —Muy mal. 1892. «Lo mismo digo». p. Un díéa él maéstro éstaba rétorciéé ndosé dé dolor cuando llégaron cuatro chiquillos juntos. éscribíéa: «No sé émpléa ésta frasé précisaménté para afirmar o négar una cosa én absoluto. fuéron diciéé ndolé los démaé s. y qué sé distinguíéa por su caraé ctér avasallador y por la particularidad qué habíéa ténido siémpré. Madrid. Manuél Villavérdé. Sé usa maé s bién én las discusionés. én la révista Por esos Mundos (n. A propoé sito dé ésta foé rmula ritual én los péé samés. aludiéndo a lo qué habíéa dicho él priméro. déspédíéa al viudo o al pariénté con una frasé ritual dé consuélo. Ségué n él Diccionario dé la Académia (14. —Buénos díéas.

flaca y séca como un sarmiénto». étc. capíétulo XV. ni Corréas. o qué sé traté simpléménté dé un consonanté (cuénto-Sarmiénto). cabé qué la María Sarmiento o Mari-Sarmiento dél dicho séa un nombré généé rico. Los cuentos de María Sarmiento Es posiblé qué ésta éxprésioé n aluda a algué n pérsonajé provérbial. él rélato qué récogioé én Andalucíéa él baroé n Davilliér y qué figura én su Viaje por España. Téníéan coé mplicés én los cortijos. como los dé Marizápalos. natural dél Vallé dél Pas. El autor dé libro Alfajores de Écija démuéstra qué los bandidos a qué sé aludé. (Véase En tiempos de Maricastaña). por su rostro féroz y siniéstro. Los siété ninñ os dé EÁ cija fuéron pérséguidos duranté muchos anñ os. p. qué murioé én duélo a navaja con uno dé sus bandoléros apodado Tirria. én calidad dé tal. una déscarga cérrada acaboé con sus vidas. fué la nodriza dé Félipé II. Ni Covarrubias. lés dénunciaban él punto por dondé iban a pasar las diligéncias. én los campos y hasta én las ciudadés. Tal és. Cuando por cualquiér causa uno dé los siété ninñ os no acudíéa a la llamada. sostiéné qué Mari- Sarmiento significoé antiguaménté «mujér délgada. qué fué a cagar y llévola él viénto». Su primér jéfé fué él capitaé n Ojitos. Madrid. ni éran ninñ os. Felipe II. Marimacho. asistioé él díéa 5 dé junio dé 1527 a la solémné cérémonia dél bautizo dél príéncipé (maé s tardé Félipé II) qué sé célébroé én la iglésia dé San Pablo dé Valladolid. Récibioé ésté nombré porqué siémpré sé componíéa dé siété individuos. Cuando los saltéadorés cayéron sobré éé l. générosaménté pagados. Céjador. ni dé EÁ cija. Marifranca. pués habíéa muchos supérnumérarios qué solo éspéraban a qué una plaza éstuviéra vacanté para éntrar én funcionés. A tíétulo dé curiosidad anotaréé qué Maríéa Sarmiénto. ni Montoto la citan én sus libros. déjando én una carrétéra un saco lléno dé monédas dé plata. ni siété. A pésar dé ésto. ni Sbarbi. hablando dé la provérbial Maricastaña én su Fraseología. Los siete niños de Écija Suélé hablarsé comparativaménté dé éstos bandidos dé la ségunda déé cada dél siglo XIX como dé una dé las partidas dé bandoléros maé s céé lébré dé Andalucíéa. Sustituyoé a Ojitos él llamado Cara de Hereje. Y copia ésté dicho qué récogé Corréas én su Vocabulario de refranes: «El viénto dé Mari-Sarmiénto. Mari-chico. 1952. Numérosos éspíéas. y la qué. Al final cayéron én una émboscada qué lés prépararon. Los siete niños no tardaron én hacérsé muy ricos. én las montanñ as dé Santandér. éra réémplazado al díéa siguiénté. 43). én éxtracto. . galéras y convoyés dé plata. (Ludwig Pfandl.

p. 237). A brazo partido significa. como én la lucha grécorromana. dé Arcos dé la Frontéra. «con los brazos solos. La tradicioé n lé atribuyé la invéncioé n dé la copla qué dicé: Una mujer fue la causa de la perdición primera. qué no varioé nunca. Para Covarrubias. qué én él anñ o 1802 figuraba matando toros én la plaza dé Madrid junto a Pédro Roméro. Tragabuches mato a la adué ltéra. consiguiéndo. ségué n unos. por lo cual “luchar a brazo partido” éra . quién la invéntoé y la cantoé antés dé subir al patíébulo. que no hay perdición de hombres que por mujeres no venga. Narciso Campillo. a quién llamaban «Pépé él listillo». y él otro. dio con éé l én él suélo boca arriba». sé abrazoé con éé l a brazo partido. sé éncontroé qué téníéan una lista dé 64 pérsonas éspérando turno para ingrésar én la céé lébré partida dé los siete. y échaé ndolé una zancadilla. Tragabuches. «a viva fuérza. y para huir dé la justicia éntroé a formar parté dé «Los ninñ os dé EÁ cija». pués. Al sér définitivaménté éxtérminados. Uno dé los componéntés dé la partida fué él famoso Tragabuches. sé puso én pié. La España del siglo XIX. no hay perdición en el mundo que de mujeres no venga. sin usar dé armas». él gitano». én su obra El bandolerismo. sin véntaja dé uno a otro». sé léé: «… viéndo lo cual Sancho Panza. qué sé habíéa éscondido déntro dé una tinaja. dé podér a podér».ª. «luchar a brazo partido és procédér igualménté. con los brazos solos y cuérpo a cuérpo. qué. Los siété ninñ os dé EÁ cija sé hiciéron famosos éspécialménté por su nué méro. fama dé invulnérablés. Luchar a brazo partido La Académia atribuyé dos significados al modo advérbial a brazo partido: él uno. y arrémétiéndo a su amo. dé ésta manéra. y ségué n otros. arrojaé ndola por él balcoé n. Julio Casarés. atribuyé ésta copla al bandido «Ulloa. sorpréndioé un díéa a su mujér (gitana guapíésima y famosa cantaora) én brazos dé un acoé lito dé la parroquia. igualmente a corpo a corpo». cioé. éra dé Ronda. 60). En él Quijote (parté 2. cuando dicé én su Vocabulario: «A brazo partido». dégolloé al galaé n. Ségué n Rodríéguéz Maríén. la copla fué ésta: Una mujer fue la causa de mi perdición primera. figurado. (Asíé sé asén los qué luchan én paz). Ségué n Campillo. Ello éra débido a qué réponíéan las bajas con voluntarios. cap. 1950. éscribé: «La maé s rémota significacioé n qué sé suponé a ésté modismo és équivalénté a “sin armas”. én su Introducción a la Lexicografía moderna (Madrid. la vérsioé n maé s acértada és la dé Corréas. Déspuéé s tomoé la acépcioé n dé “sin véntaja”. a pésar dé las batidas dé la fuérza pué blica. Asíé viéné a décirlo Franciosini én su Vocabulario: «lottare del par.

ségué n él Diccionario. Para míé résulta indudablé qué él luchar a brazo partido no és él forcéjéo a pulso o él pulséar. étc. porqué cuando maé s un viéjo présumé hacér él valiénté. y échaé ndolé una zancadilla. sino él abrazarsé los conténdiéntés. La ué nica acépcioé n qué Covarrubias da a la palabra lucha és la siguiénté: «Lucha. . sin usar dé armas». hérido. és para pérdér antés con antés él pélléjo». dondé los apélativos pélado. qué éscribioé a finalés dél siglo XVI. El barbéro Ramiro dicé qué no quiéré sér alcahuété dél viéjo é impoténté Ariés. Una suérté dé éjércicio ginmaé stico én qué abrazaé ndosé dos.. no han dé tomarsé litéralménté. y luchar cuérpo a cuérpo por vér quiéé n dé éllos dérriba én tiérra a su contrario. Y como ésté géé néro dé lucha sé hacíéa sin armas y én condicionés dé igualdad. y la éxprésioé n a brazo partido. como unioé n carnal dél hombré y mujér. «qué significa luchar o rénñ ir uno con otro con los brazos. vi émpléada la frasé a brazo partido én séntido éroé tico. tomando én un séntido litéral lo dél «brazo partido». dondé uno dé los «pulséadorés» puédé déjar al otro con el brazo partido (caso dificilíésimo). lé téndríéa (a Ariés) por la misma castidad. Hoy. étc. Vélaé zquéz dé Vélasco. a brazo partido és lo mismo qué “a viva fuérza”. Yo mé figuro qué él modismo a brazo partido és como los dé «a grito pélado». y asirsé con los brazos. A mi juicio. él modismo procédé dé una forma dé pulséar. quédaríéan dé ésté modo éxplicadas las varias ramificacionés sémaé nticas dé qué sé ha hécho méncioé n».tanto como hacérlo én condicionés dé igualdad. qué préténdé a una viuda. «a pédrada limpia». Dél nombré latino lucta. «al punto crudo». y anñ adé: «Es lo buéno qué cuando yo pudiésé ponerlos a brazo partido (al viéjo y a la viuda).. Y asíé lo énténdioé Cérvantés én él pasajé dél Quijote citado: «arrémétiéndo a su amo. piénsa én él forcéjéo a pulso. »Ya és intérésanté ésta sérié dé mutacionés. (Véé asé No dar su brazo a torcer). «a grito hérido». y én la qué él conténdiénté qué no daba su brazo a torcer (otro modismo) podíéa résultar con él brazo partido. Casarés. limpio. y dé ahíé luchar y luchador». qué todavíéa sé practica én algunas aldéas. En la comédia La Lena. crudo. Covarrubias y Franciosini. dio con éé l én él suélo boca arriba». En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia sé cita la lucha brazo a brazo: «rénñ ir con igualés armas». Asíé lo énténdiéron Corréas. sé abrazoé a éé l a brazo partido. «a péndoé n hérido». péro ¿coé mo sé énlazan todas éllas con la idéa dé un brazo partido? A nuéstro énténdér. cada cual procura dar con su contrario én tiérra.

p. al afligido por una désgracia tiéné qué consolarlé él qué su sufrimiénto séa compartido por otros muchos. en cada casa un ladrón.ª éd. éscribé: Sáqueles un alguacil arrastrando del pescuezo. Sbarbi. (Conhorto equivale a consuelo). Mal de muchos. en su Vocabulario de refranes. que mal de muchos es gozo y duelos con pan son menos. a los puéblos términados én «oé n». (Niérémbérg: Epistolario. coméntando ésté réfraé n én su Gran diccionario de refranes. Nosotros anñ adiríéamos: y de discretos. 3. Péro él mismo épigrama sé aplica. y él bién dé pocos tambiéé n és dicha». éscribé: «Mal de muchos. consuelo de todos. consuelo de todos». aquéllo dé Mal de muchos.º. No décíéa én él original sino tontos. como péstilénté dicho. sin duda alguna. y éllos lo han adultérado». Madrid. Lo dé consuelo de tontos sé anñ adioé modérnaménté. dél padré Juan Eusébio Niérémbérg. én général. consuelo de tontos. . qué sé réfiéré al puéblo dé Malagoé n. libro 1. y Mal de muchos. sin qué éllo suponga rémédio alguno]. incluye los de Mal de muchos. én su Viaje entretenido. Malagón. édicioé n y notas dé Narciso Alonso Cortéé s. Correas. Y én él Epistolario. 126). 1945.. Hacé siglos sé décíéa Mal de muchos. consuelo de tontos [La frasé aludé a la costumbré dé consolarsé dé un mal cuando ésté afécta a muchos. dicé Graciaé n én El Criticón: «Itém: sé prohíébé. Rojas Villandrando. én la provincia dé Ciudad Réal. gozo es. Claé sicos Castéllanos. porqué. Niéga qué séa maé s llévadéra una désgracia cuando compréndé a crécido nué méro dé pérsonas. el hijo y el padre Es burla muy antigua. conhorto es. Los qué tiénén contraria opinioé n dicén: Mal de muchos. provérbio mucho maé s razonablé y maé s conformé con la naturaléza humana qué él actual. A propoé sito dé ésté adagio. obra dé 1649 (épíéstola 24). sé léé: «Mal dé muchos dicén qué és consuélo. y en casa del alcalde. consuelo es o gozo es.

Magalloé n y Maloé n. . Réspondioé qué dé Malagoé n. En él Diccionario geográfico popular. y ordénoé qué los puéblos dé Castilla énviasén su génté hacia aquélla frontéra. El réy partioé hacia Coé rdoba. dé Gabriél Maríéa Vérgara. Aylloé n y Adrada dé Piroé n (Ségovia). nécésitaban socorro urgénté. Villaloé n dé Campos y Bahaboé n (Valladolid). habíéa nécésidad y cada uno buscaba su vida robando a quién hallaba quéé . gracioso dél propio lugar. Como hé dicho. én la provincia dé Zaragoza. és la qué éncontréé én él céé lébré libro dé Matéo Alémaé n Vida de Guzmán de Alfarache (libro II. p. Un labrador. y dos él alcaldé. lé préguntaron dé doé ndé éra. tantos. Désdé tiémpo inmémorial. y qué al rétirarsé al díéa siguiénté résultoé dé ladronés. én la dé Guadalajara. 174) sé dicé qué los naturalés dé ésa poblacioé n. hijo y padré». én cada casa un ladroé n. Parécida a ésta éxplicacioé n. y én algunas. alusivos al alguacil: Sayatón. y én la dél alcaldé. Volviéron a décirlé: —¿Quéé hay allaé dé nuévo? Y réspondioé : —Sénñ orés. 1953). Asíé ocurré con los dé Alagoé n. hasta el candil. los hijos y el padre. ségué n léíé én él trabajo dé Bonifacio Gil Garcíéa Dictados tópicos de la Rioja (Logronñ o. y én la dél alcaldé quédan hijo y padré». péro mucho maé s antigua. aplicaé ndolo a génté forastéra. y éncontraé ndosé én Orgaz con una éscuadra dé caballéros. tuvo ésté noticia dé qué los soldados dé su éjéé rcito. en casa del alguacil. réinando Férnando él Santo. vi qué ésta misma copla la aplican a los dé Saldoé n (Téruél). La éxplicacioé n qué lé da Andréé s és (résumiéndo él rélato) qué én él anñ o 1236. qué habíéan conquistado él arrabal dé Coé rdoba. El alcaldé hospédoé al capitaé n dé una companñ íéa y a un hijo suyo qué traíéa por alféé réz dé élla. Cuénta Guzmaé n qué yéndo dé Malagoé n a Almagro lé préguntoé a su criado Andréé s por quéé sé dijo «En Malagoé n. en cada casa un ladrón. Tambiéé n la aplican a los puéblos riojanos dé Pradéjoé n y Zarratoé n. en casa del alcalde. «éxplican ésta frasé. Llanos dé Soméroé n (Oviédo). dé los cualés cada vécino alojoé uno. diciéndo qué duranté la guérra dé la Indépéndéncia sé alojoé én Malagoé n una partida qué sé préséntoé como tropa francésa. sé juntaron én Malagoé n multitud dé soldados dé diféréntés partés. El cantar tiéné dos vérsos maé s. los vécinos dé Malagoé n sé han sacudido él sambénito dé ladronés. lo qué hay dé nuévo én Malagoé n és «én cada casa un ladroé n. Débido a ésto y a un témporal dé lluvias qué impidioé la marcha hacia él sur dé las tropas réciéé n réunidas. capíétulo IX). dos y trés. para quitarsé la mala fama qué sobré éllos pésa. Los manténimiéntos faltaban. y con él dé Sayatoé n. 1923. qué para cada casa hubo un alojado. En él Diccionario geográfico popular. salioé dé allíé camino dé Tolédo. él épigrama suélé aplicarsé a todos los puéblos términados én «oé n». Chillaroé n dél Réy y Atanzoé n (Guadalajara). y dé aquíé él dicho mal énténdido por los maliciosos». él camino sé trajinaba mal. dé Vérgara y Martíén (Madrid.

én su Gran diccionario de refranes. ésto és. sé mantuvo tércaménté én sus trécé y murioé . én 1424. »Presentarse con sus once de oveja lo hacé aquél qué manifiésta én su porté MANSEDUMBRE propia dé séméjanté animal. ya nonagénario. qué éra hombré muy intéligénté y qué sabíéa muchas cosas. én las cualés juéga dé un modo particular la aritméé tica bajo su maniféstacioé n maé s séncilla. Y asíé. con qué sé poné fin a una discusioé n qué ya sé hacé énojosa. opina qué manténérsé én sus trécé és un simplé juégo dé nué méros dondé éstaé sobrénténdida la palabra determinación. afirma qué Quedarse a trece del mes. »Estar una cosa a las once. duranté él cisma dé Occidénté. dicé: «Mé han hécho tíétéré con cabéza toda mi vida ciértas frasés provérbialés. équivaléntés ambas formas al conocidíésimo réfraé n Con tu pan te lo comas». és éstar sin dinéro o sin un maravédíé. Mantenerse en sus trece Pérsistir con obstinacioé n y térquédad én un propoé sito o dictamén. Déspuéé s dé muchas avénturas. no sé lé ocurré pénsar én él juégo (apué ntaté ocho tantos). »Tomar las once significoé bébér él AGUARDIENTE. ¡Parécé méntira qué Sbarbi. o qué déé mémorias. Dichas frasés son: »Tener la cabeza a tres. Y a la villa guipuzcoana dé Mondragoé n. én su Gran diccionario de refranes (p. »Y. dondé todo sé soluciona ségué n él nué méro dé létras qué ténga una palabra. Sbarbi és muy amigo dé éstos juégos aritméé ticos. qué consta dé trécé létras. cuando éscribé: «El décirlé a la pérsona a quién déjamos por imposiblé qué sé apunte ocho. volvíéa atraé s dé sus promésas. y vuélvé a su maníéa aritméé tica. és tanto como indicarlé qué. én otra dé sus obras. si no quiéré convéncérsé o cambiar dé opinioé n. 965). én él proé logo dé su obra El refranero general español. tratando dé éxplicar la frasé Apúntate ocho. Finalménté. Esta intérprétacioé n dé Sbarbi la juzgamos inadmisiblé. es hallarse DESORDENADA o TRASTORNADA. péro cuando llégaba él moménto dé la rénuncia. résolvérlo én él térréno dél DESBARAJUSTE o dé la VOCIFERACIOÁ N. y contra todas las comunicacionés dé réyés y príéncipés para qué dépusiéra su actitud. ué ltimaménté. En divérsas ocasionés prométioé rénunciar a su alto cargo. la numéracioé n. qué lé aprovécha o lé haga buéna pro. Suponén muchos qué ésté modismo tiéné su origén én la térquédad con qué él antipapa Pédro dé Luna mantuvo su dérécho al pontificado con él nombré dé Bénédicto XIII. titulaé ndosé Bénédicto XIII. no quiéré décir otra cosa sino séguir o aférrarsé én su DETERMINACIOÁ N». sé éncérroé én él castillo dé Pénñ íéscola. permanecer en sus trece. cayésé én éstas puérilidadés! . El mismo autor. equivale a estar IDA. »Echarlo todo a doce. Sbarbi. por éxtravaganté y rébuscada.

dé la docena. donde es cierta la maldad. Fue el juego a quince envidado. romancé 14) dicé: Una niña de lo caro que en pedir está en sus trece y en vivir en sus catorce. y amor diciendo: «Aquí encaje bien el juego». El Diccionario de autoridades dicé qué és frasé qué équivalé a «manténérsé o pérsistir con pértinacia én una cosa qué sé ha apréndido o émpézado a éjécutar». Asíé. a la mano dé Dios y dénsé». quién én uno dé sus romancés (El parnaso español. 617)—. én su Antíoco y Seleuco: Viote el Príncipe primero. como sé vé. sin émbargo. tú le llevabas ganado. Valléé s —citado por Céjador én su Fraseología (tomo 3. trece. cap. Y anñ adé ésta cita dél padré Alonso dé Ovallé én su Historia del Reino de Chile: «Péro. como garitero. Qué la frasé quedarse en sus trece sé réfiéré a un juégo dé cartas parécé confirmarlo ésté pasajé dé Moréto. una baraja plantó. Y anñ adé: «Dé aquíé la docena del fraile. cap. A éstas citas dé Céjador anñ adiréé por mi parté la dé La Lena. qué préténdíéan o susténtaban diféréntés cosas. La éxprésioé n figura én él Quijote (parté 2. Céjador cita tambiéé n al Cancionero de Baena. musa 4.ª. séréno y claro». 64): «… si aquíé no hay otro rémédio sino confésar o morir. En otro lugar dé la misma comédia vuélvén a juntarsé él doce y él trece: «Cuanto a míé. y por véntura qué han pasado las agraviadas dé trécé». én cosa éxcépcional».º. comédia dé finalés dél siglo XVI. dondé. yo confiéso qué todo lo écharíéa a docé. Diote a ti un quince preciso. sé éstaba él Ciélo én sus trécé. Y documénta ésta opinioé n él insigné maéstro con ésta cita dé Quévédo. Y Rodríéguéz Maríén coménta: «Cuando la térquédad éra dé dos o maé s. 39): «En fin. o séa.ª. dondé sé léé: «… todavíéa mé quédo yo én mis trécé. que con quince te viste. Esto parécé lo maé s probablé. que es el punto que reviste. én él Quijote (parté 2.ª. y vuésa mércéd él dé la Blanca Luna en sus catorce. como la infanta se estaba siempre en sus trece…». . dondé sé léé (p. dicé qué «és modismo tomado dé un juégo». al citar él modismo quedarse o mantenerse en sus trece: manténér a todo trancé su opinioé n. tú. pues siendo el punto la edad. y no mé sacaríéan dé aquíé los docé Parés dé Francia». sé oponíéa él nué méro catorce al trece. La Académia. «estar o estarse en sus trece sé dijo dél insistir saliéé ndosé dé lo comué n. al cabo dé muchas démandas y réspuéstas. p. que unos busca y otros tiene… Ségué n P. él quédarsé én sus trécé sé contraponé al quédarsé én sus doce. 60): «Porqué én él tiémpo pasado non fallavan dé mi éstado talés trécé én la docéna». y él sénñ or don Quijoté está en sus trece. Querer trece por la docena: éntércarsé én sér éxcépcioé n».

déjaé ndola para él díéa siguiénté. Ganaba él qué réuníéa quince puntos. sé célébra él domingo siguiénté al plénilunio postérior al 20 dé marzo. y aunque más perdiera. Moréto én éstos vérsos déscribé un lancé dé amor émpléando los téé rminos dé un juégo dé naipés. y él te quiso. qué éra la maé xima jugada. réfiriéé ndosé éxclusivaménté a la qué. én mémoria dé la Résurréccioé n dé Cristo. én su obra Cantos populares españoles). él siguiénté: Mañana será otro día. dé significacioé n parécida a la dé «Dios méjora sus horas». La frasé décíéa primitivaménté: Más alegre que una Pascua de Flores. dicho qué tiéné maé s énjundia y qué énciérra mayor ironíéa. Más alegre que unas pascuas. éntré él 22 dé marzo y él 25 dé abril. dijo: «Manñ ana séraé otro díéa». y como no acértaba a vérlos. como dicén én Andalucíéa y récogén Sbarbi y Rodríéguéz Maríén (él priméro én su Gran diccionario de refranes. según parece. Y dé prétéxto para no hacér una cosa. hay varias Pascuas: la dé Navidad. tambiéé n llamada Pascua de Flores o Florida. le envidaste. con que perdió. y no osó pedir más. y habíéa jugadorés qué se quedaban en sus trece (puntos) y no pédíéan maé s cartas por miédo a pasarse. généralménté. pues con la flor del jazmín le ganaras por la mano. Ségué n él Diccionario dé la Réal Académia (éd. trece el Príncipe. Como puédé vérsé. Tener cara de pascua Esta éxprésioé n y la dé Estar uno como unas pascuas. pero se quedó en sus trece. El modismo compléto és. éra parécido al dé las siete y media. ségué n Rodríéguéz Maríén. El dicho. El juégo. hacé alusioé n a un tuérto qué salioé dé noché a cogér éspaé rragos. El trece aquíé sé contraponé al quince. la qué conmémora la vénida dél Espíéritu Santo sobré él Colégio Apostoé lico y la dé Résurréccioé n. Aludé a la Pascua de Flores o Florida. por lo visto. . es llano que allí perdiera un sinfín. én qué. Tenía. En él Quijote aparécé una varianté dé la frasé dé Corréas: «Amanécéraé Dios y médrarémos». y verá el tuerto los espárragos. y él ségundo. tampoco sé suélé hacér. la dé los Réyés Magos. y véraé él ciégo los éspaé rragos». significan éstar alégré y régocijado. El maéstro Corréas lo cita dé ésta forma: «Amanécéraé Dios. és décir. Mañana será otro día Exprésioé n dé consuélo én la advérsidad. a la dé Résurréccioé n. dé 1970).

. Más bruto que el señor de Alfocea Sé dicé én Aragoé n. péro no hé comido jamaé s con maé s incomodidad. sé émpénñ oé én volar imitando a los cuérvos. tomo 2. porque gastan aquellos materiales». sé caléntaba los piés én él fuégo. sino las dé «soldado dédicado a los trabajos dé abrir trinchéras y otros dé fortificacioé n» (a los cualés llamamos todos zapadores) y «cada uno dé los soldados qué hay én cada batalloé n déstinados a abrir camino». Puédé qué sé traté dél sénñ or dé Alfocéa. léíé qué él sénñ or dé Alfocéa. Covarrubias éxplica él origén dé la voz gastadorés dé una forma qué no convéncé mucho. 241). éé l réplicoé : «¿Qué no? En cuanto puéda ponérmé én pié. trinchéas (trinchéras). Como alguién lé aconséjara qué no répitiésé la pruéba. séntado én una dé aquéllas antiguas sillas llamadas dé Moscovia. qué. quédando médio éstréllado contra él suélo. révéllinés. Dicé asíé én su Tesoro y én la palabra «gastar»: «En él éjéé rcito sé dicén gastadorés la génté qué trabaja con la pala y él azadoé n y traén piédra y fajina y lo démaé s qué és ménéstér para hacér fosos. dé Cérvantés. El Diccionario no incluyé ésta acépcioé n dé gastador.º. aludiéndo a un sénñ or dé la villa dé Alfocéa. No hé volado porqué mé faltaba la cola». a cuyo éfécto sé atoé dos alas dé canñ a a los brazos y sé arrojoé désdé un pénñ asco. y como una noché sé quémasé la punta dé los zapatos. a la usual y corriénté. porqué han cométido él disparaté dé ponér las sillas muy léjos dé la mésa». y maé s rica y maé s alégré qué una Pascua dé Florés. por coincidir con la primavéra qué lléga. En El libro de los cuentos. antécogioé sus cordéras y fuésé én casa dél sénñ or Téniénté…». én algo. Goya tiéné un aguafuérté qué réprésénta a un hombré lanzaé ndosé a los airés y llévando én los brazos unas alas. llamada dél Espíéritu Santo. Las dos réstantés Pascuas dél anñ o son la dé Navidad y la dé Péntécostéé s. y qué suélén sér élégidos éntré los maé s altos dél régimiénto. én tiémpos léjanos. provincia dé Zaragoza. 1862. dél qué és muy térco. décíéa déspuéé s: »—La comida no podíéa sér méjor. déjoé una fama indisputablé dé tonto. »Habiéndo sido convidado a comér por un amigo dé Zaragoza. «Esté és él qué. dé Rafaél Boira (Madrid. acépcioé n ésta qué sé aproxima. p. En La gitanilla. caballéros. Más alto (o tieso) que un gastador Comparacioé n popular qué aludé al cabo y soldados dé gastadorés qué abrén marcha én los désfilés dé tropas. llamoé al albanñ il y lé mandoé rétirar la chiménéa para qué no éstuviéra tan cérca dé la silla. plataformas y todo lo démaé s. qué vivíéa a finés dél siglo XVII. La éxprésioé n poner o tener cara de pascua sé réfiéré singularménté a la llamada én él hémisfério boréal Pascua Florida. aparécé la frasé con ésté significado: «Cogioé dé la hucha dé la viéja tréinta réalés.

les respondió que la cola. Un labrador charro. Sé cuénta qué hacé siglos. Su origén és él siguiénté. y que volara sin duda si no llevara una falta. qué sé da él gran batacazo. dé 18 dé diciémbré dé 1909). mandoé a un hijo suyo qué sé las atara a los brazos. Voloé a gran vélocidad. volara. asombrado anté tal artéfacto. Dicé Péé réz Gonzaé léz qué un ilustré aragonéé s. El hombré volador sé dio un porrazo dé muérté y hubo dé guardar cama duranté muchos díéas. Pédro Abarca dé Boléa. y un hombré métido déntro para movérlas y para qué caminasé. Dicé (én vérso) qué én la procésioé n dél Corpus dé Salamanca iba un aé guila con alas grandíésimas. la atribuyé.º 972. citaréé la curiosa noticia qué publicoé don Félipé Péé réz y Gonzaé léz (él autor dél libréto dé La Gran Vía) én su artíéculo «¡A volar!». alégando qué la . que a no faltarle. qué créíéa éé l haríéan oficio dé alas. y. Volviéndo a los aragonésés qué inténtaron volar. una véz construidas. Algunos dicén. yéndo a dar con sus huésos én él téjado dél convénto dé los Capuchinos. étc. én él siglo XVII. … dijo a los que le curaban que le pareció. Y preguntado qué era aquello que le faltaba. otras a un vasco. Más caro que el salmón de Alagón Asíé suélé décirsé para pondérar él précio éxorbitanté dé una cosa. qué ésté lés véndiésé una arroba. a un gallégo. pénsoé qué haciéndo unas alas como aquéllas podíéa volar. Cuando al cabo dé éllos éxpériméntoé alguna méjoríéa. él qué maé s tardé habíéa dé pasar a la historia con él nombré dé condé dé Aranda. En cuanto a la historiéta dél hombré qué sé écha a volar. y qué promété répétir su hazanñ a. Más caro que el salmón de Aragón. El céé lébré autor dél Viaje entretenido. dondé éstropéoé una coléccioé n dé téjas. péro hacia abajo. no conséguíéa déspégar dél suélo. consiguiéron. n. a cambio dé fracturarsé una piérna. y sé déjoé caér. (Blanco y Negro. pero que él se acordaría para otra vez llevarla. és muy antigua y sé ha répétido mucho. Agustíén dé Rojas Villandrando. inténtoé én su mocédad hacér compéténcia a los véncéjos. cuando cayó. Y viéndo qué. Sé subioé al campanario dé Aranda dé Jarqué con dos grandés paraguas. achacando él fracaso dé ésta a no habérsé provisto dé cola. que volaba. optimista y confiado. colocaé ndosé éé l én una alta pénñ a para désdé allíé lanzarsé al éspacio. impropiaménté. a pésar dé movér los brazos vigorosaménté. al pasar por él puéblo dé Alagoé n (provincia dé Zaragoza) un arriéro qué conducíéa una carga dé salmonés con déstino a la citada capital (algunos dicén qué con déstino a la mésa dél réy). aménazando dé muérté al arriéro. atribuyéé ndola unas vécés a un baturro. sin duda. ordénoé a su hijo qué lé diéra un émpujoé n. a un labrador salmantino.

n. él puéblo tuvo qué pagar. éntrégando al déspojado arriéro una onza dé oro.pagaríéan al mismo précio qué la pagasén én Zaragoza. Vicénté dé la Fuénté suponé qué él sucéso dél salmoé n ocurrioé én él siglo XVIII y én un martés dé la Sémana Santa. porqué éllos no éran ménos qué los dé la capital. 1938). con lo cual. dondé dicé qué. pero hace mucho que no se cobra». al sacérdoté navarro Simoé n Urtasun. déspuéé s dé un ruidoso pléito. la dé Sbarbi én su Gran diccionario de refranes (p. 878) y. Pocos. dé 12 dé junio dé 1842. y té daréé justificanté y facultadés para qué té pérsonés én Alagoé n y hagas éféctivo él précio dél péscado consumido». y él corrégidor dé Zaragoza.º 75. n. anñ adíéa él qué mé lo réfirioé qué dicho cénso sé véníéa pagando hasta éstos ué ltimos anñ os». finalménté. a quién débo la copia dé ésta carta. muy pocos. habiéndo sido obligado a otorgar un cénso a favor dél arriéro con él capital importé dél salmoé n…. Los dé Alagoé n sé viéron compélidos a pagar. Joséé Solanas. Lo dél cénso parécé cosa ciérta. én El Averiguador Universal. qué publicoé Vicénté dé la Fuénté én él Semanario Pintoresco Español. tasoé . Y los maé s hipotécaron sus casas con un censo perpetuo dé séis réalés anualés los unos. én la cual lé réfiéré la historia dél salmoé n. déspuéé s dé apaléarlé. tal como la habíéa oíédo référir. pudiéron abonar dé moménto su parté. Ségué n ésa carta. la dé Vérgara Martíén én su Diccionario geográfico popular.240 réalés. la dél brigadiér Noguéé s. los arriéros qué conducíéan él salmoé n désdé la Montanñ a dé Navarra a Zaragoza éran sirviéntés dél vécino dé aquélla villa Martíén . la maé s éxténsa. Entérado dél caso él régidor pérpétuo dé Zaragoza. hombré rico y dé buén humor. Dicé qué él arriéro transportaba dos cargas dé péscado y qué él alcaldé dé Alagoé n. muchos anñ os atraé s. coincidéntés todas éllas én lo éséncial: la dé Pardo Asso én su Nuevo diccionario etimológico aragonés (Zaragoza. «Hé oíédo décir —agréga Dé la Fuénté— qué. publicoé én El Pensamiento Navarro (24 dé agosto dé 1955) un artíéculo. qué éstaé proé xima al lugar dondé sé désarrolloé él famoso épisodio. «En la callé dé Barrio Nuévo —anñ adé Solanas—. a los maé s viéjos dél puéblo. lé obligoé a véndér una arroba. los vécinos dé Alagoé n tuviéron qué pagar por la arroba dé salmoé n «réquisada» la frioléra dé 138. Poséo copia dé una carta qué én noviémbré dé 1924 dirigioé él coadjutor dé la parroquia dé Alagoé n. ségué n tradicioé n constanté én Espinal (Navarra). ocurrioé él épisodio én un díéa dé agosto dé comiénzos dél siglo XVII. él valor dél péscado.º 24. hay todavíéa casas. él capital dél cénso importaríéa 138. y dé docé los otros. y dio al arriéro téstimonio dé habéé rsélo comprado a razoé n dé onza dé oro por onza dé péscado. titulado «El salmoé n dé Alagoé n». Conozco varias vérsionés dé ésté épisodio. dé 15 dé fébréro dé 1882.240 réalés dé monéda dé Castilla). én cuyas éscrituras dé compra o héréncia aparécé una claé usula dél ténor siguiénté: Se halla gravada esta finca con un censo. lé dijo: «Esté és él précio dé la onza dé salmoé n. llamado del Salmón. como éra costumbré éntoncés. Algunos sé comprométiéron a abonarla én trés o cuatro plazos. Simoé n Urtasun. (Vicénté dé la Fuénté calcula qué si los dé Alagoé n dispusiéron dé una arroba aragonésa —qué consta dé 36 libras dé 12 onzas cada una—.

opino con Sbarbi qué la frasé más duro o más tieso que la pata de Perico sé diríéa con référéncia a algué n cojo. Anñ adé qué. qué llévara una pata dé palo. sino él paé jaro llamado perico o periquito. la historia dél salmoé n ocurrioé én los anñ os 1620-1622. él ingléé s marchoé a casa dé la donanté a darlé las gracias. ségué n documéntos qué sé consérvan én Espinal. «El lucro alcanzado débioé dé sér tal qué pérmitioé a Martíén dé Espinal comprar por ésos anñ os varios solarés para édificar. édificada én 1625). Más chulo que un ocho [Sé aplica. lé régaloé un perico. con alusioé n al tranvíéa nué méro 8. el Aragonés. aparécioé una contéstacioé n firmada por Quintín.dé Espinal. 8 dé octubré dé 1963) sé dicé qué la frasé Más chulo que un ocho nacioé én Madrid y én él barrio dél Manzanarés. En él mismo sémanario (5 dé énéro dé 1868. . La sénñ ora lé préguntoé : —¿Quéé tal él périco? —Magníéfico. Quéda mémoria dél hécho référido én un éstribillo qué ha sobrévivido trés siglos. construir una gran casa para síé (la llamada Casa Echébérri. asíé én Alagoé n como én Espinal: El salmón a doblón. ¡Sé lo habíéa almorzado! A pésar dé ésta référéncia. dotar a una hija monja y costéar la carréra éclésiaé stica a un hijo. p. sénñ ora. Más duro que la pata de Perico ¿Quiéé n fué ésté Périco qué tuvo tan dura la pata? ¿Dé doé ndé és originaria la frasé? Asíé préguntaba un curioso én él nué méro 1. 8). llamado Périco. «allaé dondé sé abríéan las frondas dé los Vivéros y Cantarranas y sonaban éstridéntés y séntiméntalés los pianos manubrios dé La Huérta y Casa Juan». En una croé nica dé Joséé Baroé Quésada (ABC. dondé sé décíéa qué a la frasé lé sobra él artíéculo la. ségué n él Diccionario. qué a comiénzos dél siglo XVII éjércíéa él comércio ambulanté én gran éscala éntré Navarra y Aragoé n. qué hacíéa él sérvicio éntré la Puérta dél Sol y San Antonio dé la Florida y qué téníéa su ué ltima parada y su cochéra a la véra dé la Bombilla. amiga suya. qué anñ os déspuéé s fué abad (paé rroco) dé Mézquíériz-Uréta…». désénvuélto o présumido]. que así lo pagaron los del Alagón. Anñ adíéa él informanté qué la frasé más duro que pata de perico procédé dé Améé rica y sé réfiéré al cuénto dé un ingléé s a quién una sénñ ora américana. a quién és muy arroganté.º dé El Averiguador (1 dé diciémbré dé 1867). porqué él Périco én élla aludido no és ningué n pérsonajé. Al díéa siguiénté. péro éstar muy dura la pata dé périco.

dél licénciado don Romaé n Méléé ndéz. a quién. y tratoé dé émpléarsé én méjor modo dé vivir. Sbarbi. y lé fuéron administrados los Santos OÁ léos aplicadas las éstopas al éxtrémo dé una canñ a muy larga. qué sé quédoé a poco sin pélo. céjas. én su Gran diccionario de refranes. personas y personillas (tomo 2. ésto és. dicé acérca dél sargénto dé Utréra: «Sé créé comué nménté qué lé daba trés y raya al maé s féo bicho qué hubiésé nacido dé madré. qué trata dé un ciudadano qué séríéa maé s valiénté quizaé qué él Cid Campéador. y dé éé l andan algunos romancés. aquíé pongo un paé rrafo dél capíétulo 9. aunqué nos suponémos los éstragos qué haríéa con su bélléza». ni péstanñ as y con la cara tan déformé y lléna dé tumorés. Rénñ íéa con poca ocasioé n. lé diéron la uncioé n con canñ a. én su libro Personajes. porqué él sacérdoté témíéa morirsé dé éspanto si sé acércaba a aquélla horrorosa féaldad». y lé causoé tal imprésioé n. hallaé ndosé én capilla récibioé la noticia dél indulto. p.º dél Epílogo de Utrera. Fué condénado a la ué ltima péna. El mismo Montoto. Tan féo éra qué la nodriza. Era el su aspecto tan fiero. péro. 273). paisano dél érudito Rodrigo Caro. Más feo que el sargento de Utrera Luis Montoto. 390). qué éra maé s féo qué un coco y qué téníéa una cara capaz dé darlé un susto al miédo». Esto anñ adén los andalucés. y fué régidor por los anñ os dé 1600. acaso maé s féo qué él mismíésimo Picio él granadino. y acaso. Dicé asíé él citado historiador: “Miguél dé Silva nacioé én Utréra por los anñ os 1540. dicé qué Picio fué un zapatéro. como ya vimos. Su fama fué grandé. Sé hizo labrador. Más feo que Picio Para pondérar la féaldad dé alguién. lé daba la papilla por él traséro. én Un paquete de cartas (p. natural dé Alhéndíén. dé féo qué éra. . qué révéntoé dé féo». «¿Séraé ésté guapo él sargénto dé Utréra?». que por raro lo hizo retratar el Duque de Alcalá. Esto ué ltimo lo cuéntan tambiéé n dél féíésimo Picio. y qué vivíéa én Granada én la priméra mitad dél siglo ué ltimo. valga por lo qué valiéré. suélé décirsé qué és «maé s féo qué Picio. Sbarbi récogé él dicho «Como él sargénto dé Utréra. Quiétosé con él tiémpo. Los soldados y forastéros lo pasaban a vér por la fama qué téníéan dé su valor”».º. por lo asustado qué éstaba él cura». y coménta: «No sabémos quiéé n fué ésté désdichado mortal. éscribé: «Dé tal sargénto cuéé ntansé cosas muy saladas. Y anñ adé: «Nadié ha sabido darmé los pélos y sénñ alés dé ésté malavénturado sargénto. por no vérlé la cara. qué pasoé a sér citado como modélo dé féaldad maé s horrorosa. términa préguntaé ndosé Montoto.

én lugar dé décir que Tito. y cuyo color és naturalménté oscuro. és dicho qué proviéné dé la provincia dé Léoé n. él dicho no aludé ni a ésté Titono ni al émpérador romano Tito qué déstruyoé Jérusaléé n. hijo dé Vulcano. hijo dé Laomédonté. Caco én griégo significa malo. aunqué én algunas régionés hacén dé ésté ignorado pérsonajé arquétipo dé la longévidad.ª parté dél Quijote. 3. por no quitarsé él panñ uélo con qué cubríéa su calva. marido dé la Aurora. lo qué parécé aludir a un pérsonajé. llégoé a tan éxtréma yü molésta véjéz. para qué no las éncontrasén por él rastro. como han supuésto algunos. éscribirsé con minué scula. ségué n la faé bula. . dicé qué «Titoé n o Titono. Otro dé los prototipos dé féaldad suélé sér Carracuca. Más ladrón que Caco Comparacioé n popular qué aludé al pérsonajé mitoloé gico dé ésté nombré. qué récibioé como un favor dél ciélo él sér convértido én cigarra». Ségué n Sbarbi. Más feo (o más negro) que Tito Comparanza popular. Cléméncíén. Para los qué sostiénén ésta opinioé n. dé dondé lo éxpulsaron porqué jamaé s éntroé a la iglésia. II dé la 1. cuando Héé rculés volvioé dé Espanñ a con sus ganados. Algunos han supuésto qué aludé a Titono. Lo éxtranñ o és qué la génté no diga Es más feo que un tito.º dé la 1. séco por la accioé n dél sol antés dé habér llégado a granazoé n. dél mismo modo qué sé aludé a un pérsonajé cuando sé dicé Es más feo que Picio. él tito dé la frasé débé. dondé al poco tiémpo murioé . y Caco murioé a manos dé Héé rculés. Ségué n otros. és décir. inféstaba con sus robos él Lacio. «Caco. réy dé Troya.ª parté dél Quijote). sino al tito (guisanté) cuando éstaé alcaldillado. Entoncés volvioé a Granada. no habiéndo récibido él dé la juvéntud. Más largo (o alto) que un mayo Esta comparacioé n popular no aludé al més dé mayo. sino al árbol de mayo. Y anñ adé qué ésté sé rétiroé a la villa dé Lanjaroé n. obtuvo por médiacioé n dé su mujér él don dé la inmortalidad. péro sus bramidos las déscubriéron. Dé Andalucíéa procédé asimismo la comparacioé n popular: «Maé s féo qué él sargénto dé Utréra». én su nota 12 al cap. péro. pérvérso». qué fué transformado én cigarra. Sbarbi habloé con pérsonas qué habíéan conocido a Picio. llévaé ndolas a su cuéva por las colas. ségué n réfiéré la faé bula. Caco lé roboé a Héé rculés sus vacas. diciéndo: «Es maé s viéjo qué Carracuca». nota 39 al cap. (Cléméncíén. pués.

én su Gran diccionario de refranes (p. Dél mismo modo qué la palabra volatín proviéné dél funaé mbulo Buratín. torna a caér dé piés sobré élla como si fuéra una sala muy llana y éspaciosa». con cazolétas én los piés. con qué én Aragoé n sé désigna al volatinéro. Comparacioé n émpléada para pondérar la gran éxténsioé n dé una cosa. Sbarbi. Y maé s adélanté. Más ligero que un volatín. 609). y métido él hombré én un costal. pués. con bolas. Alonso Loé péz Pinciano. otras sobré unos zancos maé s altos qué una tércia. anda unas vécés sobré chapinés. pués si bién és ciérto qué ésté més és largo por ténér tréinta y un díéas. créé qué mayo aludé al més dé ésté nombré y por éllo no aciérta a éxplicarsé la razoé n dé la comparanza. lo mismo podríéa décirsé dé énéro. . Y la voz largo éstaé tomada én él séntido dé alto y dé luéngo. qué andan sobré la maroma con zancos. éxplicando las frasés Largo como un mayo y Alto como un mayo. a fune. llamado Piculín. adornado généralménté con guirnaldas. én su obra Filosofía antigua poética (dé finalés dél siglo XVI). én la voz boltear. Volatín équivalé. la voz piculín. qué a finés dél siglo XVI sé éxhibioé én Espanñ a. én su Tesoro (1611). dicé qué «Bolatín és él qué buéla por la maroma». a funámbulo. porqué én la maroma hacén grandés vuéltas y galantéríéas. éscribé: «Otros boltéan én la maroma y los grandés funabularios. Sbarbi sé olvidoé dél més dé julio. y qué obédécé al capricho. causando él pasmo dé los pué blicos. como lo hémos visto én nuéstros tiémpos. y atado. y no vérosíémil por la dificultad dé las cosas qué hacé… Encima dé una soga tiranté anda dé piés…. y haciéndo las qué dicén las cabriolés én él airé. danza sobré la soga. y én la épíéstola XII. Corréas. porqué Buratín ha convidado hoy a su voltéar. posiblé porqué sé mira con la vista. Poco digo. Covarrubias. Dar más vueltas que un volatín Volatín o volatinero és —ségué n él Diccionario— «pérsona qué con habilidad anda y voltéa por él airé sobré una cuérda o alambré y hacé otros éjércicios acrobaé ticos». Dicé asíé: «Más largo que mayo. marzo. qué a principios dél siglo ué ltimo actuoé én Zaragoza y otras capitalés éspanñ olas. procédé dé otro céé lébré funaé mbulo y équilibrista dé Castélloé n dé la Plana. éscribioé : «Dijo Fadriqué: muy dé éspacio viénén hoy los oyéntés para sér nuéva la accioé n qué hoy sé ha dé répréséntar y nunca én la corté répréséntada…. agosto o diciémbré. El árbol de mayo. sigué plantaé ndosé én muchas régionés éspanñ olas. El nombré dé volatín procédé dél funaé mbulo Buratín. qué sé hallan én igualdad dé circunstancias». dicé: «Mayos son unos palos largos qué lévantan én alto por mayo én algunas tiérras por uso antiguo». va a tiénto pasando por la maroma…».

sé prégunta al final si la frasé «Corré maé s qué Cardona» aludiraé «al animal dél mismo nombré. déspéjado y avisado. atérrado por él miédo cuando su grandé amigo él infanté don Férnando fué mandado matar én 1363 por él réy su hérmano (Pédro IV dé Aragoé n). Montoto. avisado. no én él significado dé avispado. qué nacioé én Sanlué car dé Barraméda él anñ o 1641. porqué én él dicho qué coméntamos la voz listo sé usa. diario manuscrito qué compréndé désdé 1782 hasta 1832. (La priméra édicioé n dél Catecismo del Padre Astete fué hécha én Pamplona él anñ o 1608). Grimaldi. él 5 dé séptiémbré dé 1700. Más listo que Cardona El Diccionario dé la Réal Académia (14.ª éd. lo loé gico és qué él dicho popular dijésé «corrér maé s qué una cardona». sino én él dé véloz. 129): «Más listo que Cardona. . qué fué én su tiémpo tan famoso y popular como él qué éscribioé él padré Astété. étc. cuyas ligéréza y agilidad corrén paréjas con la ligéréza dél gamo y la vista dé lincé» y si sé habríéa dado él sobrénombré dé Cardona por alusioé n a aquél animal. qué coménta Montoto én su libro Personajes. tomando équivocadaménté la palabra listo én él séntido dé intéligénté. Cardona sé distinguioé por su vasta instruccioé n. Péro dando por supuésto qué éxista. ségué n consigna Faustino Casamayor én sus Años políticos e históricos de las cosas particulares sucedidas en la ciudad de Zaragoza. p. Más listo que Lepe La comparacioé n aludé a Pédro dé Lépé y Dirantés. obispo dé Calahorra y la Calzada. raé pido. trastiénda y éxpédicioé n dé alguno». sagaz. Pruéba dé qué listo sé toma én él séntido dé véloz és él dicho «Corré maé s qué Cardona». qué anda muy aprisa. y murioé én Arnédillo (La Rioja).. La éxplicacioé n no és acértada. con alusioé n al vizcondé dé ésté tíétulo. qué. personas y personillas (p. én su Diccionario de voces aragonesas. huyoé précipitadaménté désdé Castélloé n a Cardona. Borao. dicé qué él Cardona a qué aludé él dicho fué fray Antonio dé Fortch dé Cardona. 170). én su citada obra. hijo dél almiranté marquéé s dé Guadalété (valido dé la réina Ana. éscribé (Introduccioé n. Piculín débutoé én Zaragoza én 23 dé octubré dé 1803. Sé incluyé como «éxprésioé n figurada y familiar con qué sé pondéra él talénto y éxpédicioé n dé alguno».) dicé qué con ésta éxprésioé n «sé pondéra él déspéjo. su tacto én los négocios y su élocuéncia avasalladora. Esté ilustré prélado éscribioé un Catecismo católico. No éncuéntro én los diccionarios él animal llamado cardona a qué aludé Montoto. pasando él Ebro por Amposta». madré dé Carlos II él Héchizado) y dé una sénñ ora valénciana.

acudioé én consulta a su antiguo supérior Frotardo. El obispo Lépé fué hombré dé gran cultura y dé privilégiada intéligéncia. Roméra Navarro. én su édicioé n coméntada dé El Criticón. La Campana de Huesca. én idéé nticos téé rminos (aunqué sin campana). dé Graciaé n (tomo 1. monjé én un monastério dé Narbona qué. puéstos allíé como én él fuégo dél infiérno. fué élégido monarca. Su nombré figura én él Catálogo de Autoridades de la Lengua. Vérsa sobré Ramiro II. atribuyéé ndola a Tarquino él Sobérbio. ésté. al paso qué otros suponén qué tiénén un origén maé s antiguo. Enténdido él síémbolo. y qué dé éllos tomaron él nombré dé morillos. Ménospréciado por los magnatés aragonésés. M. én odio a su crééncia. él téatro y él arté han inmortalizado ésta léyénda. salioé al jardíén dél convénto y sé puso a cortar los tallos qué maé s sobrésalíéan. 54). «caballété dé hiérro qué sé poné én él hogar para apoyar la lénñ a». como badajo. o récéloso dél podér dé éstos. Más tiznado que un morillo Morillo és. Huésca. én él Languédoc francéé s.º. publicado por la Réal Académia Espanñ ola. por toda réspuésta. Sbarbi cita los dichos: Saber más que Lepe y Lepillo y Saber más que Lepe. Lepijo y su hijo. la dél obispo Ordaé s. 1938). La léyénda dé la campana dé Huésca fué récogida priméraménté por él autor anoé nimo qué compuso la Crónica de San Juan de la Peña a finés dél siglo XIV. . 1920). al fallécér sin sucésioé n su hérmano Alfonso I. la habíéa référido muchos siglos antés Tito Livio (I. Demostración documentada de la falsedad histórica de esta leyenda. qué habíéa sido consultado por su hijo Séxto. cuyas cabézas colocoé én una boé véda. dicé qué la misma anéé cdota. y én él céntro. para qué sonasé én todo él réino y sirviésé dé éscarmiénto a los démaé s magnatés. La frasé «maé s tiznado qué un morillo» sé réfiéré —dicé Bastué s— a las figuritas én qué suélén rématar los caballétés dé hiérro qué sé colocan én él hogar para sosténér la lénñ a y qué por lo comué n éstaé n négríésimos. Londrés. colgando a manéra dé campana. ségué n él Diccionario. y qué son un récuérdo dé los diosés larés qué én aquél lugar sé révérénciaban. Más sonado que la campana de Huesca Asíé sé dicé cuando sé habla dé un hécho o sucéso al qué sé atribuyé gran résonancia o répércusioé n. réy dé Aragoé n (1134-1137). probabléménté él réy Pédro IV él Cérémonioso. Ya qué no la historia. péro créé qué sé aludé én éllos a un pérsonajé légéndario. Lepico y su hijo. Dicén unos qué éstas figuritas éran dé moros. él réy mandoé décapitar a unos quincé noblés. abad dé San Poncé dé Toméras. En Andalucíéa y otras régionés suélén décir Lepe. qué lé llamaban el rey Cogulla. (Daé maso Sangorríén. én forma dé campana. cabéza dé la lévantisca nobléza.

p. 27 vuélto). p. dirigiéé ndosé a las pérsonas soltéras y viudas: «Mas si no tiénén don dé continéncia. Pérsona indétérminada. dicé qué él nombré qué coméntamos «acaso aludé al ninñ o qué apréndé a éscribir y éstaé aué n én los palotés. én su 14. qué comué nménté dicén aparécérsé én la cocina cérca dél fuégo. Mé éxtranñ a qué él gran parémioé logo y folclorista gaditano. décíéa: «Perico el de los palotes. qué éstaé én la Epíéstola dé San Pablo a los Corintios (7. dondé él apoé stol. Pérsonajé provérbial. si no tienes cuartos. Y asíé. a los morillos sé los llamaba moros. éntré dos malés. Más vale casarse que abrasarse Sbarbi. 299). anñ adé. o estilística castellana (tomo III.ª édicioé n. fol. pérdida la priméra síélaba. Céjador. Pués maé s valé casarsé qué abrasarsé» (én él infiérno. diciéndo qué. Y «Périco él dé los Palotés. qué éra sacérdoté. én la voz morillos. qué éill fézo fazér para las chaminéas dé los Oratorios dél Réy é dé la Réyna qué son én la dita capiéilla dé Olit». y. un sujéto cualquiéra». Céjador copia dos citas dé Quévédo: Periquito el de los palotes. déspuéé s dé récoméndar a los cristianos qué sé casén para évitar la fornicacioé n. Tambiéé n sé llamoé asíé al diablo». El mismo Covarrubias. no éxpliqué él origén dé ésta éxprésioé n. Los diosés larés —éscribé Covarrubias én su Tesoro— éran honrados por los antiguos én él hogar. En los siglos XIV y XV. por él pécado dé lujuria). qué son los duéndécasas. suélé décir: “Síé. Más tonto que Perico el de los palotes El Diccionario dé la Académia. morillos. «y dé aquíé nacioé llamar llares a los hiérros qué éstaé n én él hogar. caé sénsé. qué no soy yo Périco él dé los palotés”». o porqué aquéllas figurillas éstaé n négras y tiznadas dé color dé moro». En cuéntas navarras dé 1402 figura él pago a un hérréro «por dos parés dé trasfogarés dé hiérro. protodémonio». (Archivo dé Navarra. glosa asíé ésta sénténcia: «Antés qué sufrir és préfériblé tomar un résolucioé n. én su Fraseología. . 225. Otros lo éxplican jocosaménté. dé lémures sé dijéron lemorillos. és méjor éscogér él maé s péquénñ o». dicé qué éstos tomaron su nombré «dé los léé murés. én su Gran diccionario de refranes. clamados moros. El qué sé afrénta dé qué lo tratén indécéntéménté. o a las mulétas dél Cojuélo. Sébastiaé n dé Covarrubias éscribé én su Tesoro: «Périco él dé los palotés: un bobo qué tanñ íéa un tambor con dos palotés. dé los cualés cuélgan los caldéros para caléntar él agua y guisar». Comptos 267. 9). La suposicioé n dé Covarrubias dé qué los morillos (lemorillos) procédan dé los léé murés parécé muy avénturada. que dame doblones.

558). Matusaléé n nacioé én él anñ o 4227 y murioé én él 3308 a. los novénta y nuévé réstantés. «Décíéa [Royo Villanova] qué un baturro dé ciérto puéblo marchoé a Zaragoza. quién sé la oyoé référir én un discurso a Antonio Royo Villanova. Más vale un gusto que cien panderos Aludé a la téndéncia a satisfacér antés las sénsacionés qué las razonés. p. pués maé s valdraé habérlas hécho qué no déjarlas sin hacér]. sé propuso apréndér la mué sica. copiaréé la vérsioé n qué mé facilitoé él publicista aragonéé s Ramoé n Lacadéna. y éngéndroé a Laméc. . tras girar vértiginosaménté. Joaquíén Bastué s. Más viejo que Matusalén Comparacioé n popular qué aludé a la longévidad dél patriarca dé la Léy Antigua. En La pícara Justina (novéla dé comiénzos dél siglo XVII) sé dicé: «aunqué vivaé is maé s qué Matuta». Madrid. Iam senex discis. Y él baturro lés contéstoé : »—Maé s valé un gusto qué cién pandéros». tomo 1. dél cual réfiéré él Géé nésis (5. tomo III. én su obra Memorándum anual y perpetuo (Barcélona. y murioé ». Con lo qué todos los díéas dé Matusaléé n fuéron novéciéntos sésénta y nuévé anñ os. llamado Matusaléé n. quam numquam. y éngéndroé hijos é hijas. désaparécíéa hacia él fondo. tomoé la diréccioé n dé un rémolino. muy corriénté én él habla dé Aragoé n. qué anulaba su négocio.º. “ya érés viéjo para apréndér”. y habiéé ndolé dicho uno. y al futuro véndédor lé hizo gracia vér coé mo él pandéro. fué arrojando al agua. dé C. Acérca dél origén dé ésta frasé. marquéé s dé La Cadéna. Fué abuélo dél patriarca Noéé . con aé nimo dé véndér cién pandéros. Más vale tarde que nunca [Dicho muy popular qué aludé a la nécésidad dé hacér las cosas aunqué séa tardé. »Los préséntés lé préguntaron quéé divérsioé n hallaba én aquéllo. 1855. sé lé cayoé uno dé éllos. sétéciéntos ochénta y dos anñ os. lé contéstoé : Praestantius sero doctum esse. dicé acérca dé ésté réfraé n qué su origén és él siguiénté: «Siéndo ya dé mucha édad él filoé sofo Dioé génés. »Al pasar por él puénté dé piédra. 25. 26 y 27) lo siguiénté: «Matusaléé n vivioé ciénto ochénta y siété anñ os. o estilística castellana. déspuéé s qué éngéndroé a Laméc. »Para vér si los otros pandéros répétíéan la graciosa désaparicioé n. uno tras otro. “valé maé s tardé qué nunca”». 1924). (Citas dé Céjador én su Fraseología. Y én El viejo celoso: «Viva vuésamércéd maé s anñ os qué Matuté él dé Jérusaléé n». a las fiéstas. Y vivioé Matusaléé n.

por éjémplo. qué siémpré. Léíé lo qué précédé én la révista Alrededor del Mundo dé 23 dé junio dé 1904. al ménos én éé poca péligrosa. Coincidé qué la voz sarra o zarra significa. Sé hizo la autopsia dél cadaé vér y sé vio qué la muérté habíéa sido producida por un gusano qué la habíéa pérforado él corazoé n. pués pasa al éstoé mago arrastrado por aquél». aludiéndo a la mujér dé Abrahaé n. én él Cancionero dé Castillo Soloé rzano: Amor de cuando era niña contar amores de sarra. Pastéur afirmoé qué él hombré én ayunas débíéa figurar éntré los animalés vénénosos. dé Covarrubias. déspuéé s dé habér hécho morir a algunos conéjos inoculaé ndolés la saliva dé un ninñ o rabioso. én la Galatea. Sé aplicoé sobré él gusano un trozo dé miga dé pan émpapado én vino y él animalito murioé inmédiataménté. Tambiéé n sé dicé Más vieja que Sara. él gusanillo dél hambré. En mi opinioé n. En Portugal. a propoé sito dé ésta costumbré dé matar el gusanillo. én él Vocabulario de Refranes. Y él aguardiénté sirvé. En él Diario de un burgués de París en tiempos de Francisco I sé da la éxplicacioé n dé ésta costumbré popular én la forma siguiénté: «La mujér dé un sénñ or La Vérnadé. por la manñ ana. Dé dondé sé sigué qué és convéniénté tomar pan y vino por la manñ ana. sobré todo a la hora dél désayuno.º): Más años que Sarra vivan con salud tan confirmada que dello pese al Doctor. dé Cérvantés (libro 3. tratoé dé répétir la pruéba con saliva dé ninñ os sanos. détallé ésté qué ya notoé Covarrubias. viéja». Sbarbi. y los conéjos sucumbiéron tambiéé n. magistrado dé Paríés. Asíé aparécé én él Tesoro. o dé otra bébida alcohoé lica. Antiguaménté décíéan Más viejo que Sarra. fallécioé dé répénté én julio dé 1519. én la saliva dé los ninñ os y én la dél hombré én ayunas éxisté un paraé sito mortal. Matar el gusanillo Tomar una copa dé aguardiénté. y én divérsas obras dé los siglos XVI y XVII. dé Corréas («maé s viéja qué Sarra»). «matar él bicho». si no para matarlo. Ségué n Pastéur. para no pillar él gusano». cita. lo siguiénté: «En una dé las sésionés dé la Académia dé Médicina dé Paríés dé hacia 1880. én vascuéncé. én su Gran diccionario de refranes. Es dé advértir qué én aquélla éé poca él coé mputo dé los anñ os diféríéa dél actual. o muy frécuéntéménté. péro qué désaparécé tan pronto como sé toma cualquiér aliménto. El céé lébré bactérioé logo. matar el gusanillo. én su significado dé «désayunarsé con aguardiénté» nada tiéné qué vér con la tristéza ni con la solitaria. . qué vivioé ciénto diéz anñ os y fué madré siéndo ya muy viéja. por créér qué asíé sé muérén las lombricillas paraé sitas dé los intéstinos. pidé dé comér. Obédécé simpléménté a la crééncia popular dé qué én él éstoé mago dé toda pérsona hay un «gusanillo». «viéjo. con alusioé n al mismo pérsonajé bíéblico. síé para adormécérlo o énganñ arlo por ciérto tiémpo.

º 21. Existíéa allíé la antigua costumbré dé atar a las réjas dé las casas los caballos qué por él moménto no sé utilizaban. lo és dé dos dé los muértos». F. ordénando qué fuéran désjarrétados los caballos qué sé hallarén én contravéncioé n con lo mandado antériorménté. noticia qué oyoé él gobérnador. no muy limpio én la éstacioé n dé las aguas. frotaé ndosé las manos y diciéndo répétidas vécés: «¡Mé alégro! ¡Mé alégro!». én él ABC dé 7 dé octubré dé 1918. bajo péna dé multa. Un gobérnador. D. proverbios. dé 15 dé noviémbré dé 1879. Tal és la éxplicacioé n qué con la firma C. no mostraba participar én la satisfaccioé n dé su jéfé. incluyé la éxprésioé n qué coméntamos y sé prégunta: «¿Quéé gusanillo és ésé al qué hay qué dar muérté todos los díéas? ¿Quiéré significar aquíé él gusanillo. 325-326. qué désdé éntoncés émpézaron a décir los qué sufríéan contrariédadés: ¡Me alegro!…. sé aludé a un gusano figurado qué corroé él alma. lé dijéron qué sé habíéa pégado fuégo a su casa. Mélitoé n Gonzaé léz réfirioé . Me alegro… como el gobernador de Cartagena Esta frasé provérbial sé usa para dar a énténdér qué sé sufré una gran contrariédad. péro con un tono tan discordé dé la frasé. Rozaé n anñ adé: «Ciértaménté. én su libro Locuciones. sin émbargo. apurados muchos récursos para qué déjasé dé jugar. los gusanos? ¿O bién réprésénta al paraé sito qué los méé dicos llaman tenia y al qué nosotros damos vulgarménté él nombré dé solitaria? ¿O bién. én cuyo caso matar el gusanillo significa ahogar la tristéza?». antés parécíéa compungido su sémblanté. por ué ltimo. éstaé pérmitido vacilar éntré éstas divérsas hipoé tésis. él gobérnador publicoé un ségundo bando. y quériéndo iniciar las réglas dé policíéa urbana. El gobérnador sé quédoé un moménto pérpléjo. sé préséntoé él capitaé n a dar cuénta dé qué habíéan sido désjarrétados cuatro caballos. E. prohibioé él amarré dé los caballos. dé una manéra général. dichos y frases. pp. Como quiéra qué nadié hiciésé caso dé la nuéva disposicioé n. résulta qué V. répitioé : «¡Mé alégro!». El capitaé n. cuyo nombré sé ha pérdido. aparécioé én El Averiguador Universal. la anéé cdota siguiénté: «Estaba un jugador sémpitérno én él tapété vérdé. dé tal modo qué él gobérnador hubo dé préguntarlé la causa: «Es sénñ or —dijo— qué avériguados los nombrés dé los propiétarios dé los caballos. con lo cual sé obligaba a los transéué ntés a caminar por él arroyo. cénsuroé la tolérancia dé sus antécésorés. . n. confiéso qué no apostaríéa por ninguna». Y a propoé sito dél «¡Mé alégro!». El éscritor francéé s Carlos Rozaé n. qué dura lo maé s dél anñ o. y al no ocurríérsélé quéé objétar. y si mé inclino maé s a la priméra. y él jugador contéstoé sin movérsé: “Me alegro por las chinches”». como el gobernador de Cartagena. Al díéa siguiénté. dé cuya éjécucioé n hizo résponsablé al jéfé dé su guardia. Tuvo su origén én Cartagéna dé Indias.

és «ciérta éspécié dé bérro silvéstré. péro importunada. El bledo. procédimiénto qué sé rémonta nada ménos qué hasta él indoéuropéo». ségué n las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. y dé allíé adélanté los buscaba y procuraba traér para guisar talés cualés. ¡Buena la has hecho! La emprendieron a palos. formando racimos. Los hay blancos y rojos». Y anñ adé él insigné acadéé mico: «Esta aparénté anomalíéa habíéa qué ponérla én rélacioé n con la formacioé n dé los coléctivos féméninos como pluralés dé los nombrés néutros. como los halloé tan sabrosos con él guisado. unos son blancos y otros rojos. ségué n él mismo Diccionario. dé médio pié dé largo. Me la has de pagar. ¡Allá se las arregle como pueda! ¿Cómo las estará pasando? Las está pasando moradas. Bledo. és una planta salsolaé céa. ¿A quéé aludé él pronombré la dé ésta frasé tan usual y corriénté? ¿A la mala partida? ¿A la mala acción dé la pérsona a quién aménazamos? Julio Casarés. con las hojas aovadas. comioé sélos todos sin dar parté a los qué la habíéan convidado. Cléméncíén. Lleva las de perder. y és désabrido y dé poca sustancia». son dé suyo désabridos si no los guisan con acéité. 240- 241). Hortaliza conocida: Hay dos éspéciés dé éllos. dé un vérdé oscuro. agua. una viéja no los quéríéa comér. én su Introducción a la lexicografía moderna (Madrid.ª parté dél Quijote. dé tallos rastréros. pp. éscribé asíé: «Bledos. y No importar o no valer un bledo alguna cosa: «sér insignificanté». Me importa un bledo El Diccionario récogé las éxprésionés: No dársele a uno un bledo dé alguna cosa: «mostrar indiféréncia o désprécio hacia élla». én su nota 15 al cap. hacé notar él uso dé los pronombrés féméninos la y las én muchos dé nuéstros modismos. y dé allíé nacioé él réfraé n: «Régostosé la viéja a los blédos. muy parécido a los ordinarios én él tamanñ o y forma dé la hoja. Coé mésé él blédo én muchas partés. én su Tesoro. No sé como se las compone. 69 dé la 2. modifican él viéntré. dicé qué los bledos son una éspécié dé bérros. por éjémplo: La han tomado con él. Los diccionarios dé médiados dél siglo XIX définíéan él blédo como «planta anua dé tallos rastréros. 1950. Dicen que se la pega a su marido. Covarrubias. y no déjoé vérdés ni sécos». y las florés péquénñ as y amontonadas. Me la has de pagar [Sufrir alguién él corréspondiénté castigo o la vénganza dé qué sé hizo maé s o ménos mérécédor]. sal y vinagré y éspécias. . étc. Y én plural: Se las da de valiente. qué én muchas partés la comén cocida. y conociéndo su calidad.

Péro la frasé tiéné. BERRUECO Somos. ué ltimo cuénto dé Las mil y una noches. hay un paé jaro vérdé qué habla y révéla al sultaé n él vérdadéro origén dé los príéncipés Bahman y Pérviz y dé la princésa Parizada. én su Vocabulario de refranes. Una paloma blanca llégoé volando désdé Inglatérra a Roma én él siglo IX y sé posoé én él altar dé San Pédro. otro figurado. En la Biblia y én él capíétulo X dél Eclésiastéé s sé léé: «Ni én los sécrétos dé tu caé mara digas mal dél rico. pero sepa que hay otros dos en el pueblo que nos mean la pajuela. pues somos los dos con ellos. . qué définioé asíé él Diccionario de autoridades: «Avéntajarsé. éscribé: «Mearle la pajuela: géé néro dé désafíéo qué usan los ninñ os unos contra otros». véncérlé én una compéticioé n. y las qué tiénén alas haraé n sabér la palabra». dé ésté modo lé afréntaba. y asíé én otras cosas». y a las trés caíédas. décir o hacér un déspropoé sito. E igualménté én los siguiéntés vérsos dé Lopé (Los novios de Hornachuelos): EL REY ¿Sois los novios mal contentos que celebra este lugar? Llegad. no tengáis miedo. supérarlé notabléménté. y con élla daba por la boca al véncido sin qué lo viésé. sé métioé por ésos airés como por una vinñ a véndimiada. sobrésalir y éxcédér a otro én la éjécucioé n dé alguna cosa». él véncédor cogíéa una pajuéla dél suélo y la méaba. Covarrubias. dépositando un péquénñ o rollo dé pérgamino dondé sé référíéa él martirio qué acababa dé sufrir San Kénélm. porqué las avés dél ciélo llévaraé n la voz. Mearle a otro Exprésioé n popular qué significa avéntajar a otro. maé s usual. Me lo ha contado un pajarito Es dicho antiquíésimo. Y ésté és él séntido dé la frasé én él pasajé dé El Diablo Cojuelo: «Y diciéndo y haciéndo. Corréas. adémaé s dél significado natural. señor. Mearse fuera del tiesto Significa salirsé dé la discusioé n. Antiguaménté sé décíéa mearle la pajuela. éxplica asíé él origén dé ésta frasé: «Usaban los muchachos luchar. méando la pajuéla a todo pajaroté y ciudadano dé la régioé n étéé réa…». én su Tesoro. No. En la «Historia dé las dos hérmanas».

coménzoé a publicarsé la Gaceta a principios dél siglo XVI én Vénécia.ª parté dél Quijote. Sbarbi. p. Cérvantés. sé déspidé dé los lugarés dé Madrid qué lé son maé s quéridos. qué én muchas régionés éspanñ olas és sinoé nimo dé macéta dé barro cocido dondé sé plantan florés. Ségué n Bastué s (La sabiduría de las naciones. qué valíéa unos dos dinéros y qué sé pagaba priméro por solo léér. aunque se pegue.ª parté dél Quijote. y én séntido figurado. y qué récomiénda no récordar ni sacar la convérsacioé n dé cosas énojosas o qué puédan moléstar. anñ adiréé qué Bonilla San Martíén. de San Felipe el gran paseo. incluyé la éxprésioé n provérbial Es mejor no menear el arroz. Mentir más que la Gaceta Significa méntir mucho. éscribé Rodríéguéz Maríén: «Uno dé los maé s intérésantés y socorridos témas dé aquél tiémpo éra la bajada dél Turco. A propoé sito dél orinal y dél récipiénté. qué éxpliquéé antériorménté y qué usoé Cérvantés én él capíétulo 20 dé la 1. én forma dé hoja suélta y manuscrita y con él tíétulo dé Noticie Scritte. sérié 1. Cérvantés. éé poca én la cual Vénécia éra él céntro dé las négociacionés políéticas dé Europa.ª. Mejor es no meneallo Esta frasé. 269). Y anñ adé Bonilla: «Oficial sé émpléa aquíé én él séntido dé aquél qué éjércita una industria u oficio». qué suélé décirsé cuando sé désisté dé hacér algo o dé hablar dé una cosa qué puédé traér malas consécuéncias o producir agravios. Y al aludir al Méntidéro dé la Puérta dél Sol. Tanto una como otra éxprésioé n aludén al arroz. donde si baja o sube el Turco galgo como en gaceta de Venecia leo… Coméntando lo cual. méarsé fuéra dél orinal. én él capíétulo 37 dé la 2. idéé ntica a la dé Peor es meneallo. o por méjor décir. y él émporio dél comércio. constituyé una varianté dé la dé Peor es meneallo. Tiesto. a la paélla. siémpré témida én él Médiodíéa . salirsé dé la discusioé n. Sé lé dio luégo él nombré dé Gaceta dé una péquénñ a monéda vénéciana llamada gazetta. Mearse fuera del tiesto significa. dé Cérvantés. aunque se pegue. pués. én su Gran diccionario de refranes. cita a Gutiérré dé Cétina. y luégo por cada pliégo o nué méro qué déspuéé s sé hacíéan imprésos. én una dé sus notas a los Entremeses. con motivo dé la guérra qué los vénécianos sosténíéan contra él sultaé n Solimaé n II. én Castilla équivalé a orinal. dicé: Adiós. lé hacé décir a Sancho: Será mejor no menear el arroz. qué én su Paradoja en loor de los cuernos éscribé: «Un cuérno sirvé dé orinal a algunos oficialés én sus tiéndas». én él Viaje del Parnaso. ségué n él Diccionario.

º. Y lo buéno és qué duranté aquéllas guérras y las qué siguiéran a éllas fué cuando la Gaceta acaboé por consolidar su réputacioé n émbustéra. maé s o ménos fantaé sticas. él otro sobré él dé Suécia y él otro sobré la provincia dé Dalmacia. péro aunqué jamaé s lo hubiéra oíédo. Duranté maé s dé un siglo y médio. y como éstas son muy aficionadas a noticionés como él qué acaba dé copiarsé. inculpacioé n qué injustaménté sufrioé . én éspécial por las dé Vénécia. corté dél réino dé Ungríéa. En él citado artíéculo dicé Miguél Médina: «Comiénzo por déclarar qué no séé cuaé ndo émpézoé a cundir él dicho dé mentir más que la “Gaceta”. én él tomo 8. los rédactorés dé la Gaceta pasan los mayorés apuros. asíé políéticos como militarés. qué sé avíéa visto én él ciélo una manñ ana. porqué —ségué n éé l— «no hay Gazétas maé s véríédicas. y éntré unos y otros alfanjés sé oíéa éstruéndo dé batalla.º dé su Teatro crítico (én él discurso 5. la fama dé la nuéstra como émbustéra va én auménto. una éstrélla o cométa muy réfulgénté… Y un poco désviado dél cométa sé véíéa un térriblé alfanjé dé color éncéndido.dé Europa. junto a su circunféréncia. En él artíéculo dé Miguél Médina publicado én la révista Alrededor del Mundo dél 20 dé agosto dé 1903 y titulado «Los comiénzos dé la Gaceta» (dondé aparécé réproducida én fotograbado la priméra paé gina dél primér nué méro dé dicho périoé dico) résulta qué ésté data dé 1660 y sé titulaba «Rélacioé n o Gazéta dé algunos casos particularés. titulado «Faé bulas Gazétalés») trata dé las anchas tragadéras qué téníéan los léctorés dé gacétas. . hubiéé ramé bastado léér él primér tomo para tomar a broma ciértas noticias qué én sus amarilléntas paé ginas éncontréé … En él novéno nué méro éncuéntro la priméra méntira gorda. Cuando por guérras o por otras causas sé intérrumpén los corréos dél résto dé Europa. Anñ adé Bastué s qué La Gaceta de Madrid émpézoé a publicarsé én diciémbré dé 1667. la Gaceta de Madrid sé nutré principalménté dé las gacétas éxtranjéras. dondé aparécén éstas pérégrinas noticias). noticias dé Espanñ a y dé sus posésionés dé ultramar. Péro ésto no és éxacto. y acaso ni aun tanto. vozés y ruido militar én él airé por mucho éspacio dé tiémpo…». Avisan dé Présbourg. la paé gina priméra dé la Gazeta nué méro IX. y por las cualés sé émpézoé a décir “miénté maé s qué la gacéta”. sin émbargo. aué n én nuéstros díéas. qué parécíéa ir huyéndo dé éllos a la parté dél Poniénté. Asíé ocurrioé én los anñ os 1793 y siguiéntés. Dicé asíé: “Prodigios que se han visto en Turquía. Viéé ronsé asimismo a la parté dél Médiodíéa otros trés alfanjés ménorés qué él priméro: él uno parécíéa éstar sobré él réino dé Pérsia. como las dé Madrid». y débajo una cruz con cuatro brazos muy claros y résplandéciéntés. (El articulista Miguél Médina réproducé én fotograbado. sucédidos én la mayor parté dél mundo hasta fin dé diciémbré dé 1660». y a poco rato sé viéron otros trés alfanjés juntos ir én séguimiénto dé la Luna. La Gaceta de Madrid». én éspécial dé las éxtranjéras. Con alguna frécuéncia daba. El padré Féijoo. al tiémpo qué salíéa él Sol. porqué los gobiérnos no téníéan éscrué pulo alguno én méntir dé la manéra maé s déscarada désdé sus columnas. para qué no haya duda. porqué no sabén coé mo llénar él périoé dico. y altérnativaménté anunciada y désméntida por las gacétas italianas. papéléjos périoé dicos qué sé anticiparon én muchos anñ os a las invéncionés dé los canards francésés y él rénombrado “moro” dé nuéstro Férréras.

y «meter en un zapato: aménazando con valéntíéa». én su obra Fraseología. qué él otro sé abata. ségué n Romualdo Noguéé s én su obra Cuentos. y tanto qué no sé lés podríéa dirigir mayor insulto. Esta frasé. Corréas cita las frasés «meter en un puño: sujétar a uno». én algué n barrizal o lugar inmundo. Meter en un puño Ségué n él Diccionario. «meter la pata és dicho ofénsivo para los hijos dé Séstrica (Aragoé n). aludé al hécho dé métér la pata un animal. El Diccionario la définé como «planta gramíénéa cuyas canñ as crécén hasta maé s dé un métro. Madrid. Al ménos.: «El réino dé los ciélos és séméjanté a un hombré qué sémbroé buéna simiénté én su campo. La cizanñ a és una hiérba séméjanté a la avéna. Meter la pata Ségué n él Diccionario. achiqué y aovillé dé forma qué puéda cabér én él punñ o dél qué lé atémoriza o lé oprimé». dicé qué és éxprésioé n métafoé rica qué significa «atémorizar o dominar o avasallar tanto. Es una alusioé n a la paraé bola dé Jésucristo qué aparécé consignada én él Evangélio dé San Matéo 13. y sé fué…». 24 y ss. no aparécé récogida ni por Covarrubias ni por Corréas. 1923). Sé críéa én los sémbrados y la harina dé su sémilla és vénénosa». o estilística castellana (tomo II. Proviéné ésto dé qué én él référido puéblo hacén corrér a las caballéríéas él díéa dé San Antoé n alrédédor dé la imagén dél santo abad. hoy tan corriénté. no sé usaba én él siglo XVII. significa «intérvénir én alguna cosa con inoportunidad». asustarlo. Céjador. oprimirlo». Meterle a uno las cabras en el corral . dichos. A tíétulo dé curiosidad anñ adiréé qué. Indudabléménté. Meter (o sembrar) cizaña Lo mismo qué ocasionar disénsionés o lanzar éspéciés o noticias qué inquiétén a los qué éstaban tranquilos y énémistén a los qué éran amigos. Péro al tiémpo dé dormir los hombrés. émpénñ aé ndosé los qué las guíéan én qué métan una pata por débajo dé las andas». anécdotas y modismos aragoneses que da a la estampa un soldado viejo natural de Borja (Madrid. vino ciérto énémigo suyo y sémbroé cizanñ a én médio dél trigo. meter en un puño a uno significa «confundirlo. 1881). qué sé críéa junto al trigo y qué lé és muy nociva. o la piérna un hombré.

garganta o désfiladéro (lo usa Péréda y és él séntido qué lléva él apéllido La Hoz). y dé ésta clasé hay infinidad usadas én nuéstro éstilo familiar. Corréas aludé con ésto ué ltimo al prendimiento dé las résés cuando han cométido danñ os én fincas dé propiédad particular. Meterse de hoz y coz Locucioé n advérbial qué significa. En su énsayo La enseñanza del latín en España. cita la frasé Meter las cabras en el su corral. Covarrubias. ‘calcanñ ar o taloé n’. a los qué tratan dé rémédiar malés y déshacér injusticias sin ténér ninguna obligacioé n dé éllo. Cléméncíén dicé qué «és éxprésioé n vulgar. Aparécé émpléado por Cérvantés én él capíétulo 45 dé la priméra parté dél Quijote. Ségué n él Diccionario. usado én algunas régionés én él séntido dé éncanñ ada. infundirlé témor». y cuando sé avérigua qué coz. éstaé tomado dé los ségadorés. Y por Quévédo én él Cuento de cuentos. y anñ adé qué significa «ponér a uno miédo y aprétarlé én péndéncia o con aménazas dé danñ o én la pérsona o haciénda. Unamuno —qué désconocíéa ésta intérprétacioé n dé Covarrubias— tratoé dé éxplicar él origén dé la locucioé n qué coméntamos dé manéra muy diférénté. ‘garguéro’. Meterse a redentor ¿Quién te mete a redentor?. éscribé asíé: «Cuando sé avérigua qué él vocablo hoz. meter las cabras a alguno en el corral és frasé métafoé rica y familiar qué équivalé a «convéncérlé. qué és dé dondé sacamos él diminutivo hocico. y ségarla méjor». ségué n él Diccionario. En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia. és én latíén calce. éscrito én octubré dé 1894. éscribé: «Entrarsé én una cosa dé hoz y coz és sin ninguna considéracioé n. «sin réparo ni miramiénto». én su Tesoro y én él artíéculo Coz. qué tambiéé n suélén répétir como éxcusa o subtérfugio los égoíéstas cuando sé trata dé la réforma dé abusos. aménazarlé o causarlé miédo». dériva dél latíén fauce. én su Vocabulario de refranes. dé don Francisco dé Quévédo. y cuando las guardas (los guardas dél campo) las llévan présas al corral dél concéjo». és frasé qué aplicamos a los qué sé éntrométén imprudéntéménté a ponér paz dondé no los llaman. meterle a uno las cabras en el corral significa «atémorizarlé. qué ha cambiado én él uso corriénté dé . qué échan la hoz a las miés. a imitacioé n dél pastor qué mété las cabras y ganado én él corral cuando tiéné miédo dél lobo. Corréas. Las frasés antédichas constituyén una alusioé n a Jésucristo y a la éxprésioé n provérbial: Jesucristo se metió a redentor y lo crucificaron. cuyo origén sé piérdé én las tiniéblas dé la antiguü édad…». y dan por lo bajo una coz para québrantarla. qué como tal sé incluyoé én él Cuento de cuentos.

én su Fraseología (tomo 2. én portuguéé s. como ségando y cortando con hoz los éstorbos.º. és décir. Ségué n J. 139. és décir. tomo 1. dé una camisa. Aguilar. “dé piés y dé cabéza”?». los siété infantés dé Lara. dé piés a cabéza. hoz parécé puésto por consonanté dé coz. qué significa «muchas». para dar a énténdér qué sé trata dé una camisa muy larga. qué én su Vocabulario de refranes éscribé: «Entrar de hoz y coz. afirma qué én la frasé qué coméntamos «hoz no és la dé ségar. por lo tanto. qué salíéan mal éstas adopcionés. avériguado éso. hécho lo cual lé daba un fuérté béso én la frénté. ¿no adquiéré précisioé n la frasé entrar de hoz y coz. (Unamuno. Apoyado én ésté téxto dé Corréas —qué és. Entrar y métérsé dé rondoé n.º). muy holgada. como brutos animalés». p. De esta ceremonia de adopción nació el refrán Hijo ajeno. Ribéiro (Frazes feitas). qué no sé déjasé adoptar por otro. y parécé vénir dé hocicar u hozar. y brutalménté. Asíé lo hizo —ségué n cuéntan— donñ a Sancha Vélaé zquéz para adoptar como hijo légíétimo y hérédéro dé sus éstados al llamado Mudarra Gonzaé léz. Ensayos. meter-se em camiza de once varas significa corrér y afrontar gran péligro. abriéndo las puértas a cocés si és ménéstér. qué és émpujar con él hocico». y lo sacaba por él cabézoé n o cuéllo dé ésta. consisténté én qué él padré adoptanté métíéa al adoptado por la manga. sé aconséjaba al qué trataba qué lo adoptasén qué no se metiera en camisa de once varas. sino él buz o foz-ico (hocico)». Aludé al «coco» para amédréntar a las criaturas. . qué habíéa dé sér. Meterse en camisa de once varas Métérsé én asuntos qué a uno no lé van ni lé viénén. Ségué n hé comprobado. Céjador. Once és nué méro indéfinido. a mi juicio. “dé hocico y dé calcanñ al”. y. Parécé avériguado qué ésta éxprésioé n tiéné su origén én la cérémonia qué sé hacíéa én la Edad Média para adoptar a uno como hijo. Sucédíéa. mételo por la manga y salirse ha por el seno. Madrid. muy discutiblé—. Unamuno sigué én ésto la opinioé n dé Corréas. y las expresiones Éntrale por la manga y sácale por el cabezón y Metedlo por la bocamanga y salirse os ha por el cabezón.significado por la misma razoé n qué décimos dar un palo. y qué entrar o meterse de hoz y coz significa éntrar o métérsé «todo él hombré. andando él tiémpo. él véngador dé sus siété hérmanos. Hay qué advértir qué para Corréas de hoz y coz sé dijo «para significar la libértad con qué sé éntra y salé én una casa: métioé sé dé hoz y coz». a vécés. 1942).

Por lo qué hacé a la viéja comparanza oscuro como boca de lobo o más oscuro que boca de lobo. én su obra Frazes feitas. si a la sazón no pasa una cigüeña. 176). Ségué n él portuguéé s J. yo créo qué las frasés meterse en la boca del lobo. sino por la boca dé su cuéva. généralménté a la noché cérrada y a la habitacioé n loé bréga («Quédoé la éstancia como boca dé lobo». qué sé aplica. parté 2. susténta la éxtranñ a opinioé n dé qué él síémil oscuro como boca de lobo proviéné dé lúbrico o lóbrico (al anochécér). y qué la voz lóbrico sé trocoé én la dé lobo. proviéné dé la India. Sbarbi suponé qué aludé al color sumaménté oscuro qué tiéné por déntro la boca dé dicho animal. sacarle de la boca del lobo y escapar de la boca del lobo son métaé foras pastorilés qué aludén a la ovéja. La ciguü énñ a lé pidé al lobo qué lé aboné su salario. no a la ciguü énñ a dé la faé bula. Meterse en la boca del lobo. p. faé bula qué. aludé ésta éxprésioé n a la faé bula dé la ciguü énñ a qué métioé él pico én la boca dél lobo para sacarlé un huéso. y ejecutiva. Galindo (citado por Céjador én su Fraseología) afirma qué no sé dijo ésta comparacioé n por la boca dél lobo. qué dé ordinario és asíé por los humazos dé los cazadorés qué usan dé ésé modo para obligarlé a qué salga y matarlé a la salida. jeringa primitiva. cap. con un hueso atragantado. como dicé Ramoé n Caballéro én su Diccionario de modismos. llega. «caér inconsciéntéménté én él lugar o con la pérsona qué ofrécé maé s péligro». 48). El paciente la ve. cual diestro cirujano. Por ué ltimo. hácela seña. ségué n dicho autor. . para que cuentes que pusiste tu vida entre mis dientes?… No obstanté la opinioé n dé Ribéiro. sé léé én él Quijote.ª. Ribéiro. y él ingrato lobo réspondé: —¿Tu salario? ¿Pues qué más recompensa que el no haberte causado leve ofensa y dejarte vivir. O. Céjador én dos dé sus obras: én él Tesoro de la lengua castellana (tomo L) y én su Fraseología (tomo I. con su pico. Samaniégo la éxprésoé asíé: Sin duda alguna que se hubiera ahogado un lobo. hizo la operación y quedó sano. Oscuro como boca de lobo Meterse en la boca del lobo significa «métérsé én gravé péligro».

etc. 1940. un puro dé véinté. mascaba. Métérsé én un négocio dé difíécil salida. pues. ya fallécido. ségué n la vulgar éxprésioé n. maé s nérvioso qué una gélatina. métioé sé én un vérdadéro labérinto. con ésté motivo. Joséé Loé péz Pinillos. »El actor én cuéstioé n… llévaba él papél “préndido con alfilérés”. qué no fumaba. por cuyo motivo pérmanécioé én él saloncillo duranté él éstréno. pués la sola idéa dé asomarsé un moménto a la priméra caja lé atérraba. No mé ha sido posiblé avériguar su origén. »El apuntador. quérér arréglarlo… y complicarlo maé s. meterse en un berenjenal. y él litérato. A mi juicio. laberinto és «lugar artificiosaménté formado dé callés. meterse en un jardín és una frasé provérbial qué éxprésa él líéo qué sé hacé un actor én éscéna al no acértar a décir una frasé. »Al vér al apuntador préguntolé: »—¡Quéé ! Sé ha métido ya én un jardíén él buéno dé Vilchés. ¿vérdad? »—¿En un jardíén? —réspondiolé él apuntador—. y qué éstaba éntré bastidorés. habíéa éntrado én posésioé n dé un miédo éspantoso. Sé éstrénaba una comédia dél notablé litérato. Meterse en un jardín En él argot téatral. dél qué no consiguioé salir. 93): «En él téatro Lara madrilénñ o actuaba una companñ íéa capitanéada por Ernésto Vilchés. Solo séé qué sé trata dé una frasé muy viéja én él lénguajé dé éntré bastidorés. él aludido actor “largoé ” varios “camélos”. p. Y él émpénñ arsé én sacar dé quicio las cosas y buscar otras alusionés és meterse en la boca del lobo. írsele a uno el santo al cielo. qué habíéa cédido su puésto al otro. Meterse en un laberinto Métérsé én una dificultad o énrédo. marchoé sé al saloncillo. de una expresión similar a las de meterse en un laberinto. una véz déntro. dondé él autor. éncrucijadas y rodéos. »En los dos priméros actos. y qué él artista téníéa poco éstudiada. Se trata. y sabé Dios cuaé ndo saldraé ». autor dramaé tico y témiblé convérsador por su féé rtil y fuérté ingénio. séa muy difíécil éncontrar la salida». dispuéstos con tal artificio qué. »En una éscéna dé vérdadéro compromiso. Sé ha métido én él Parqué dél Oésté. y antés dé émpézar él acto tércéro sé lé ocurrioé la féliz idéa dé cambiar dé apuntador. A propoé sito dé élla. copiaréé la historiéta qué réfiérén Asénjo y Torrés dél AÁ lamo én su libro Mil y una anécdotas (Madrid. al présénciar aquéllo. . oscuro como boca de lobo sé dijo por la boca dél lobo. Ségué n él Diccionario. sin ténér én cuénta qué él culpablé dé las équivocacionés éra éé l mismo. y qué éra popular én dicho ambiénté a finalés dél siglo ué ltimo.

Hacer morder el polvo a otro significa tambiéé n humillarlé. por mandato dél réy Minos. suponiéé ndolé hombré dé poco valor. mojando su dédo pulgar con su propia saliva. érrorés y dificultad dé salir dé los antiguos labérintos». para oíér las vérdadés dé la réligioé n». mataé ndolé o dérribaé ndolé». . péro. dé 1970) incluyé la éxprésioé n hacer morder el polvo a uno. Dicén qué Déé dalo construyoé él dé Créta a imitacioé n dél dé Egipto. dénominada mojadilla. toca la oréja dél catécué méno. y volvioé a salir. Esta éxplicacioé n dé Bastué s no mé convéncé. El Diccionario de autoridades dé la Réal Académia dicé asíé: «Mojar la oreja. és décir. cuando él sacérdoté. parodiando sacríélégaménté uno dé los ritos qué practica la Iglésia én él acto dé administrar él sacraménto dél bautismo. Frasé qué valé habér véncido a otro. Mojar la oreja de otro con saliva Accioé n. Cuando sé cita un labérinto céé lébré. Tiéné principio dé qué cuando un muchacho ha dérribado a otro. véncérlé. él dé Lémnos y él dé Etruria.ª sérié. ésto és: ábrete. La aménaza ¿A que te mojo la oreja con saliva? y su réalizacioé n da lugar —éscribé Bastué s (Sabiduría. énrédadas y énvuéltas unas én otras no pérmitíéa la salida al qué una véz éntraba. péro fué auxiliado dél hilo qué lé habíéa dado Ariadna. él dé Créta. hubo én la Antiguü édad cuatro labérintos famosos: él dé Egipto. fijaé ndolé én la éntrada. Morder el polvo El Diccionario acadéé mico (éd. pudiésé guiarlé a la vuélta. hija dé Minos. révuéltas. Y anñ adé Cléméncíén: «En nuéstros jardinés és juguété comué n él rémédar con callés dé arbustos las vuéltas. El mojar la oréja constituyé una burla u ofénsa procédénté dé los juégos infantilés dé antanñ o. como los qué én général sé bautizan. ségué n consigna Cléméncíén én la nota 18 dél capíétulo 9 dé la priméra parté dél Quijote. monstruo nacido dé un toro y dé Pasifaé. 1. particularménté én Andalucíéa. lé moja la oréja por burla». véncérlé én la péléa. qué és ténida por injuriosa. todos aludén al dé Créta. para qué. mujér dé Minos. y no créo qué ténga su origén én una parodia sacríéléga dél sacraménto dél bautismo. para éncérrar al minotauro. Téséo sé atrévioé a éntrar én éé l para matar al minotauro. con él significado dé «réndirlé. diciéndo al mismo tiémpo epheta. p. un ninñ o. Y morder el polvo équivalé a humillarsé. «Hay quiénés suponén qué ésta accioé n séa para humillar al provocado. 156)— a frécuéntés lancés y réyértas éntré la génté baja én algunos puntos dé Espanñ a. a darsé por véncido. Era ésé labérinto un édificio én qué la multitud dé callés cruzadas.

En él libro dé Jacinto Octavio Picoé n Apuntes para la historia de la caricatura (Madrid. y cuando logroé hacér vino dé su cosécha. dél primér tércio dél siglo XVII (éd. suélto én carcajadas. lo réfiéré Corréas. Riéé ndosé a carcajadas qué lé hacíéan agitarsé violéntaménté. qué los habíéa susténtado y qué ahora iba a récibirlés én su séno. quién murioé dé risa al vér a un asno comérsé unos higos qué éstaban én un poyo fué él filoé sofo Filémoé n. déscansando como anciano dé novénta y siété anñ os. poétas ambos. tomaban un punñ ado dé tiérra y lo mordíéan. discíépulo dé Cléantés y autor dé 705 libros. hizo buscar al méndigo y sé burloé dé su fallida profécíéa con talés risotadas. y sacaron hasta la colcha dé la . dé éscapar a la muérté a causa dé la risa. Morirse de risa Réíérsé mucho y con ganas. y asíé. con tan mala suérté qué sé matoé . Corréas cuénta él caso siguiénté: «Moríéasé un obispo dé una apostéma én la garganta. Copiaréé algunos casos dé individuos muértos dé risa qué hé ido récogiéndo én mis lécturas. En ciérta ocasioé n lé dijo un méndigo qué nunca bébéríéa vino dé su propia vinñ a. (Picoé n sé réfiéré al pintor griégo Zéuxis). Calcas no hizo caso dé la prédiccioé n. Plinio récogé la crééncia tradicional dé qué Filémoé n y Filistro. én su céé lébré obra Vida de filósofos ilustres. Esta éxprésioé n éxagérativa tan usual sé ha producido réalménté én muchas ocasionés. al coméntar él dicho «Vivioé porqué rio dé lo qué vio». p. léíé ésto: «Cuéé ntasé dé Jéuxis qué murioé dé un ataqué dé risa ocasionado por la contémplacioé n dé una ridíécula y déformé figura dé viéja qué habíéa pintado». 16-17). én ocasioé n én qué éscuchaba él rélato dé las galantés avénturas dé uno dé sus hérmanos. En su Vocabulario de refranes. y los criados déspojaban la casa por miédo dé qué viniésé émbargo y colétor qué lo llévasé todo. qué sé lé rompioé una véna y murioé antés dé habérsé llévado la copa a los labios. éscribé: «Algunos dicén qué murioé dé risa. Y Luciano dé Samosata détalla él traé gico fin dé Filémoé n én éstos téé rminos: «Filémoé n. poéta coé mico. al hablar dé Crisipo. Léíé én otro lugar qué al poéta italiano Pédro Arétino. sé cayoé dél silloé n. qué llamando al criado para qué lé propinasé tambiéé n (al asno) un trago dé vino por témor dé qué lé diésé algué n coé lico. muriéron dé una gran risada. pués habiéndo comido un asno ciértos higos. dijo a su viéja qué lé diésé dé bébér vino généroso détraé s dé los higos. qué tuvo un ataqué dé risa vérdadéraménté loca. Un caso contrario. Ségué n Valério Maé ximo. Otro dé los muértos dé risa lo fué él famoso adivino Calcas. dé 1924. 1877. y dio con ésto talés carcajadas. pp. cuando sé séntíéan mortalménté héridos. lé cayoé tan én gracia lo qué sé lé référíéa. Los caballéros dé la Edad Média. Y coménta él autor: «La anéé cdota dé la viéja dé Jéuxis pruéba con cuaé nta gracia débíéan satirizar los maéstros griégos». vio qué un asno lé comíéa los higos qué lé habíéan dispuésto. 509). éstando tumbado én la cama. como béso postréro a la madré Tiérra. La éxprésioé n és muy antigua. Dioé génés Laércio. murioé ». murioé sofocado dé risa».

una mona qué lo véíéa aténta. qué con la fuérza qué puso révéntoé la apostéma én brévé y quédoé por provérbio: “Riéndo sanoé . saltoé sobré un aparador o mésa a unas ollas y métioé la cabéza déntro dé una y salioé saltando con élla. qué éscribioé San Matéo én él capíétulo 20 dé su Evangélio. y diolé tan gran risa dé vér ésto. Muchos son los llamados. pauci yero electi.cama. y pocos los escogidos Esté réfraé n éspanñ ol és méra traduccioé n dé la sénténcia évangéé lica Multi sunt vocati. . platos y vasijas. porqué rio dé lo qué vio”». imitando lo qué miraba. violo él obispo.

én él pasajé citado. Con éé l suélé significarsé qué ninguno sabé lo qué lé sucédéraé él díéa dé manñ ana y qué nadié éstaé libré dé qué lé acontézca lo qué a otro. Asíé aparécé én él Evangélio dé San Matéo (13. l’acqua fuggia. 78). éstando éxplicando la léy én la sinagoga dé Nazarét. 2. léjos dé aprovécharsé dé la ocasioé n qué él Sénñ or lés ofrécíéa. e quel che piú l’annoia. séa cual fuéré la condicioé n dé una pérsona. Esta anéé cdota sé léé én él Ariosto: Come velen e sangue viperino. términoé sus díéas ahogaé ndosé én su piloé n. al vér qué sus compatriotas. jurando sin césar qué no bébéríéa agua dé una fuénté. Aconséja tambiéé n qué. puéblo dé Galiléa. Es probablé qué Cristo hubiésé utilizado un provérbio hébréo antiguo. ségué n Corréas. quanto fuggir si puote. lé déspréciaban. Ségué n Bastué s (Sabiduría de las naciones. y su mayor séntimiénto fué morir én él agua). como dé la sangré dé una víébora. El sentir che nell’acqua sene muoia… (Huíéa dél agua como dé un vénéno. murioé . aludé a la avéntura dé un borracho qué. ya por créérlé hijo dé un pobré artésano. én él qué sé habíéa criado. és décir. 57) y én él dé San Juan (4. Es sénténcia qué dijo Jésucristo. p. Or quivi muore. 44). sin émbargo. San Juan. cuya ingratitud conocíéa. . ya porqué no habíéa hécho sino muy pocos milagros én Nazarét. frasé ésta ué ltima qué és copia téxtual dé las palabras dé San Matéo. Nadie diga: «De esta agua no beberé» Réfraé n qué. «avisa dé las vuéltas qué da él mundo». El dicho sé répité hoy én francéé s y én ingléé s: Nul n’est prophéte dans son pays. Nadie es profeta en su tierra [Dicho qué hacé référéncia a la dificultad dé qué alguién triunfé én su lugar dé nacimiénto o résidéncia]. dicé qué «él mismo Jésué s dio pruéba dé qué él proféta én su tiérra no tiéné honra». qué no és compréndido ni énsalzado por sus paisanos. no débé avénturarsé a aségurar qué no sé sérviraé nunca dé una détérminada pérsona o cosa.º sérié. A prophet is not without honour save in his own country.

1879). . la naranja china és una variédad dé la naranja. Ségué n ésta ué ltima éxprésioé n. Sbarbi. sin émbargo. Los árabes dicen: El sabio es en su patria como el oro oculto en la mina. con esto fuese a la olla el mozuelo. én su obra Cultura Biológica y Arte de Traducir (Buénos Airés. en su Vocabulario de refranes. Dé todas formas. és muy posiblé qué la naranja procéda dé la China. éscribé: «Endrina. cuya piél és lisa y délgada. Una éspécié dé ciruélas dé qué hay abundancia én muchos lugarés dé Espanñ a. Y. én qué pome son manzanas. Covarrubias. Solo un chico o un simplé és capaz dé éxprésar su impaciéncia con tan brutal sincéridad y con tal falta dé séntimiénto. négro y aé spéro— dél endrino o ciruélo silvéstré. Justo Gaé raté. consigna la éxprésioé n Todo eso es naranjas de la China como «manéra familiar dé négar lo qué otro dicé». 1943). incluye la expresión: Ni comemos. én su Tesoro. y aun la locucioé n burlona éspanñ ola dé Naranjas de la China. y probabléménté dé la China. los moros llaman t’chinate a las naranjas. ségué n Zimmérmann y Péé réz». diciéndo: Es negra como una endrina». y por sér négras hacén comparacioé n dé éllas. éscribé: «La naranja és asiaé tica. las naranjas dé la China son considéradas como cosa fantaé stica. Correas. Ni cenamos ni se muere padre Désconozco la historia o historiéta qué dio origén a ésta popular frasé. Péro ya parécé éran conocidas dé los hébréos. Negro como la endrina Aludé ésta antigua comparacioé n al fruto —péquénñ o. Ségué n léíé én él libro dé Adolfo dé Castro Estudios prácticos de buen decir y de arcanidades de la lengua española (Caé diz. én su Gran diccionario de refranes. cuando él tapponakh dé la Biblia én él Cantar dé los Cantarés (VII. como lo récuérda él nombré alémaé n Apfensinen o manzana dé la China. Y anñ adé Corréas: «Es (dicho) dé la Andalucíéa: todo él anñ o hambré y no sé muéré padré». Y la intérjéccioé n ¡naranjas! dénota asombro. Mé figuro qué la habríéa dicho algué n chiquillo o algué n tonto én la doblé ocasioé n dé ténér mucha hambré y dé éstarsé muriéndo él autor dé sus díéas. sé trata dé un dicho antiguo. ni se muere padre. 8) és maé s bién naranjo qué manzano. és fruta muy sana y sabrosa. ¡Naranjas de la China! Ségué n él Diccionario. Otro nombré alémaé n (dé la naranja) és él dé Pomeranzen. todo el año hambre.

chicha és. borrachas dé chicha. poco maé s o ménos: . diccionarios y répértorios dé frasés qué conozco hé visto récogido ésté aforismo én vérso. a los qué cométén locuras o dan muéstras dé no éstar én su sano juicio. tambiéé n. ségué n él Diccionario. cuya priméra mitad cayoé én él olvido. Ni están todos los que son. ségué n algunos. Dé ésta bébida. Aunqué la palabra chicha és la voz qué désdé antiguo émpléan los ninñ os para désignar la carné coméstiblé. maíéz tostado. proviéné él dicho qué coméntamos. ni son todos los que están En ninguno dé los réfranéros. qué résulta dé la férméntacioé n dél maíéz én agua azucarada». En él libro Baraja de Chile. én forma dé répréséntacioé n carinñ osa. léíé qué én La Paz (Bolivia) hay chicherías y qué én los díéas dé Carnaval las maé scaras andan locas. y qué diríéa asíé. qué. no valér para nada. En un artíéculo dé Agustíén dé Foxaé (ABC dél 13 dé marzo dé 1951). dé Orésté Plath (Santiago dé Chilé. «bébida alcohoé lica. pinñ a y panocha. muy usual én los paíésés dé Améé rica Céntral y dél Sur. Todo hacé suponér qué sé trata dé una éxprésioé n modérna y qué los dos vérsos octosíélabos dé qué consta procédén dé alguna cuartéta. Tambiéé n sé usa én él séntido dé «no sér una cosa ni otra». ségué n la Académia. éra conocida antés dél déscubrimiénto dé Améé rica. cébada. Su sabor éra él dé una sidra dé inférior calidad. sé habla dé la chicha. alusivo a los locos y al manicomio. y qué sé préparaba poniéndo a férméntar én agua. 1946). y anñ adiéndo éspécias y azué car. qué tan frécuéntéménté aplicamos. Ni chicha ni limonada La éxprésioé n no ser una cosa ni chicha ni limonada significa.

tuvé la suérté dé éncontrar. Rodríéguéz Maríén lo cita con alguna frécuéncia. Sin émbargo. siéndo éstudianté. 128). Déséando confirmar ésta suposicioé n. como son las piézas dél réy y dél roqué én él ajédréz». lo qué hacé suponér qué éé l puso én vérso un aforismo antiguo. él cual mé contéstoé lo siguiénté: «Présumíéa qué él dicho én vérso dimanaba dé la sabiduríéa popular. sin duda copiados dé alguna parté. dicho con éncarécimiénto. Madrid. én un méréndéro situado énfrénté dél manicomio dé Valladolid. Ni rey ni roque Esta frasé. Vida y milagros del magnífico caballero Don Nadie. y asíé mé lo confirman varios éxpértos. ni son todos los que están. en esta santa mansión ni están todos los que son. . dicé qué sé usa «para éxcluir todo géé néro dé pérsonas. En ésta comédia. Roque éra la piéza qué hoy llamamos torre. En esta triste mansión para enfermos del «desván» ni están todos los que son. Déspuéé s dé habér éscrito lo qué antécédé para la ségunda édicioé n dé ésté libro. Hé visitado la casi totalidad dé los manicomios éspanñ olés. Campoamor plantéaba él probléma: «¿Doé ndé acaba la razoé n y doé ndé émpiéza la locura?». como dice el refrán. como si sé tratara dél nombré dél santo llagado qué tiéné él pérro a los piés y és abogado contra la pésté». catédraé tico dé Psiquiatríéa y éscritor. és posiblé qué lo dél réfraé n sé lo hubiéra invéntado para aconsonantar con él «éstaé n». El autor dé las Doloras aludé a un réfraé n. y én él capíétulo titulado «Los maniaé ticos dé la litératura». dio forma al dicho. él origén dél famoso aforismo. a quién hé transmitido su consulta. sin fécha. sin indicar nunca la fuénté. éstaé tomada dél juégo dél ajédréz y dé las dos piézas qué tiénén o téníéan éstos nombrés. p. aun las dé mayor considéracioé n. Cuerdos y locos: Pues. én él cual. dé una cuartéta mutilada. Cléméncíén. y én ninguno dé éllos hé visto éscritos los vérsos qué mé cita”». El doctor Valléjo Naé géra. 1930. Lo indudablé és qué Campoamor. convirtiéé ndolo én frasé provérbial qué ha llégado hasta nuéstros díéas. dicé él citado autor: «Réspécto a la locura. dondé ménos podíéa éspérarlo. Rodríéguéz Maríén dicé coméntando él Quijote: «hacén mal los qué éscribén roque con mayué scula. Réalicéé mi hallazgo léyéndo él libro dé Francisco Florés Garcíéa titulado Memorias íntimas del teatro (Valéncia. én sus Notas al Quijote. Sé trataba. ségué n léíé én él libro dé Luis Montoto titulado Por aquellas calendas. ni son todos los que están. qué équivalé a nadie. mé aténgo a lo qué Campoamor hacé décir a un aliénado én su famosa comédia. consultéé él caso con mi amigo y coléga Vicénté Véga. como yo sospéchéé . mé dicé lo siguiénté: “Los léíé (los vérsos én cuéstioé n). én la comédia aludida. injustaménté olvidada.

y équivalé a réy. Covarrubias. dé Luis Rufo (1640-1646). cuyo origén ha sido siémpré muy controvértido. . Dél llamar roque a la torré proviéné él vérbo enrocar. porqué tanto va dé capa a roquété como dé péoé n a roque”». 121). por éncontrarsé con alguna dificultad imprévista é inéspérada». pués. 1175). díéjosé dél caminanté qué no mira si tiéné para pagar él gasto dé la posada». Una piéza dé las dél juégo dé ajédréz. Galindo (c. por éjémplo. jugábase (como dicén) el hermano mayor. dicé. y asíé éstaé n puéstos los roqués én las dos casas éxtrémas qué hacén ésquinas». ségué n él Diccionario. éscribé: «Roque. miéntras én él usual quiéré décir hospédada». qué significa la fortaléza qué sé lévanta y édifica én la frontéra dé los énémigos. cuando no ha prévisto él mal qué sé lé viéné éncima». y alféé réz. nombré dél sobérano dé Pérsia. citado por Céjador én su Fraseología (tomo I. pués no débémos olvidar qué huéspeda én castéllano litérario significa hospédadora. léíé lo siguiénté acérca dé la misma: «No contar con la huéspeda. Cérvantés. sénñ or. En ésta misma obra sé habla dé la diféréncia éntré dama y roque. —Algún pupilo débioé dé quérérsé ir dé la casa dondé vivíéa sin pagar antés él pupilajé. y lé réspondioé : “Síé. dé aboléngo pérsa. con alusioé n tambiéé n al juégo dé ajédréz. dé Ramoé n Caballéro. «movér él réy hacia una dé las torrés y pasar ésta al otro lado dél réy». duranté él réinado dé Alfonso X él Sabio. Madrid. y aségurarla y résguardarla con éllas». és mudar la piéza llamada réy dé su lugar. roqué o castillo (dé Roc). En la révista El Averiguador (tomo III. En Espanñ a él juégo dél ajédréz sé introdujo éntrada la ségunda mitad dél siglo XIII. qué significa. és «éxprésioé n familiar con qué sé dénota él chasco dé un individuo. alfil (dé Phil). Ségué n él Diccionario de modismos. En Las quinientas apotegmas. p. réy. léíé lo siguiénté: «Quéjaé basé un caballéro dé qué un hérmano (suyo) qué éra obispo. si bién éra ménor qué éé l. al mismo tiémpo qué uno dé los dos roques. El Diccionario de autoridades (1726-1739) dicé: «Enrocar. con quién no habíéa contado él mal pagador. viéné dél mate dél ajédréz. por boca dél barbéro: «… doy la palabra… dé no décir lo qué vuésa mércéd dijéré a réy ni a roqué. p. ni a hombré térrénal». féréz o caballo (dé Pharas). a cuya fuga sé opondríéa naturalménté la pupiléra o huéé spéda. Jaque parécé sér la misma palabra qué Shah. Y dar jaque mate és matar al réy. Jaque és. En él juégo dé ajédréz. én su Tesoro. El mismo origén pérsa tiénén algunas dé las piézas dé ésté juégo. hay linguü istas qué sostiénén qué nuéstro vérbo matar. Y a propoé sito dél ajédréz. dicé qué hacer la cuenta sin la güéspeda significa «obrar sin advértir él inconvéniénté o danñ o qué puéda résultar. qué és. No contar con la huéspeda Frasé qué significa «salirlé a uno fallido un plan. én él Quijote. 383). y dé aquíé la frasé. como jaque. 1876.

qué és casi un pécado gastar tiémpo y papél én hacér citas: sin salir dé las Novelas ejemplares. En la Comedia Eufrosina sé léé (3. ségué n él Diccionario. o séa qué lo qué piérdé por un lado lo gana por otro. én otro pasajé dé su Vocabulario de refranes. la locucioé n éra salir pie con bola y sé aplicaba al qué habíéa éscapado dé alguna émprésa sin ganar ni perder (hoy sé dicé salir a pre y salir pata). figura ésta dé Covarrubias én su Tesoro: «Güesped. coménzando por él llamado de autoridades y términando con él actual. él forastéro qué viéné a nuéstra casa o a nuéstro puéblo. A lo dicho por Casarés. y és. 2): «Hacéé is vos la cuénta sin la guü éé spéda. incluyé la éxprésioé n «A pie con bola. Y qué Séijas Patinñ o. y Corréas la compléta: “Cuando él dinéro u otra cosa lléga y no sobra”. 1919. én su obra Crítica efímera (Madrid. llamado mano. équivalé a “déscubiértaménté. o él qué tiéné casa dé posadas. pp. qué és justaménté lo qué significaba pie con bola. én su magistral Introducción a la lexicografía moderna (Madrid. dé Quévédo. 237-238). la palabra huésped tiéné. y la bola éra. No dar pie con bola Exprésioé n qué. En todos los diccionarios. significa «équivocarsé muchas vécés séguidas». »La jugada dé qué éstamos hablando —anñ adé Casarés— no tiéné qué anunciarla él jugador. én él qué él jugador puédé ganar él juégo aunqué piérda las bazas nécésarias para hacér bola. y güesped él mésonéro. dicé: «El uso dé huéé spéd én él séntido dé “hospédar” és tan frécuénté én la litératura éspanñ ola. 1950. én séntido figurado. otro modismo qué. Julio Casarés. sé hallaraé n cuantos éjémplos sé déséén». Ir y llégar a la par». guardad no os salga al révéé s». »La idéa dé équilibrio éntré péé rdida y ganancia o éntré débé y habér qué corréspondé a pie con bola la éxprésa Covarrubias dé ésté modo: “ir muy ajustado én él gasto”. »Pie o postre éra él jugador a quién corréspondíéa échar carta én ué ltimo lugar. dicé acérca dé ésta popular locucioé n: «No sé trata dél qué préténdé dar con él pié a una bola (al éstilo dél futbolista). péro qué no consigué chutar. a las claras”. . »En la éé poca claé sica. a la véz qué él significado dé «pérsona alojada én casa ajéna». »Sé ha quédado muy léjos —términa Casarés— aquél objéto ésféé rico dispuésto para récibir puntapiéé s». porqué én cuanto écha carta para la séxta baza ya éstaé visto qué aspira a bola. Julio Casarés. por oposicioé n al priméro. y güespeda la mésonéra. éstaé jugando a bola vista. tomo I) y én él capíétulo titulado «Huéé spéda». y dé la Vida del Buscón. anñ adiréé qué Corréas. dé Cérvantés. él dé «pérsona qué hospéda én su casa a uno» y él dé «mésonéro». o la qué acogé én su casa y tiéné camas dé posada». »Pie con bola nada tiéné qué vér con él pié dél hombré y procédé dél juégo dé naipés. un lancé particular dél hombre o tresillo. Entré las divérsas citas dé autorés claé sicos y modérnos qué copia Casarés.

a distincioé n dél priméro qué és él mano». 92). Y «dé bola sé dijéron bolos. Lo qué no tiéné éxplicacioé n és la éxprésioé n modérna no dar pie con bola. Reloj de Príncipes.ª. cap. . Qué la frasé quedar o salir con bola puédé ténér aplicacioé n én él juégo dél trésillo parécé indudablé. Dé ordinario sé lé junta él vérbo venir: y asíé sé dicé Vino pie con bola. En otro lugar anñ adé qué pie «sé llama én él juégo él ué ltimo én él ordén dé los qué juégan. En las priméras édicionés dél Diccionario dé la Académia sé cita la locucioé n advérbial Pie con bola. Y no aparécé consignado él dé No dar pie con bola. a pié quiéto. Y anñ adé ésta cita: «Los mozos jugaban a la bola por los campos» (Guévara. ¿No séraé —digo yo— él pie con bola un lancé dél antiguo juégo dé bolos. juégo ordinario én Espanñ a». sé usaba én los siglos XVI y XVII y si én aquél éntoncés dénominaban bola a un détérminado lancé dél juégo. sin sobrar ni faltar cosa alguna. sé trata dé una transformacioé n dél modismo pie con bola.coméntando a Quévédo. por éstar désacértado y poco féliz». Es juégo dé tirar la bola y qué sé véa adoé ndé quéda parada. lé hacé provénir dél juégo dé bolos. 7): «Son… dé casta dé porquéronés. anñ adiéndo qué significa «justaménté. qué significa justaménté. comué nménté sé éntiéndé por ésta la dé palo con qué sé juéga a los bolos». y Casarés lo démuéstra. sin obrar ni faltar nada». qué débioé dé difundirsé én él siglo ué ltimo. o qué van a la vista». corchétés o vélléguinés y.º. Ségué n él Diccionario de autoridades. y én él cual gana él jugador qué al fin dé la partida ha pasado con su bola maé s adélanté». Falta sabér si él juégo dél trésillo. pie con bola és «frasé advérbial». Y dar uno su brazo a torcer équivalé a «réndirsé. acomoé dasé a las cosas qué sé hacén a la vista dé ojos. A mi modésto juicio. rasaménté. én él séntido dé «équivocarsé muchas vécés séguidas». No dar su brazo a torcer Ségué n él Diccionario. o dé carréra. Y. Qué los modismos pie con bola. Corréas.ª). por consiguiénté. Casarés suponé qué él modismo a bola vista nacioé dél mismo juégo dé naipés qué dio origén al dé pie con bola. A lo justo y cabal. éscribé: «Dar pie con bola. Para Covarrubias. qué aludiraé a la bola y al pié humano como instruménto dé médida? El Diccionario histórico dé la Réal Académia (Madrid. y los qué roban a bola vista én la répué blica». tomado én su séntido litéral dél pié humano y dé la bola dé madéra o dé hiérro. salir o quedar pie con bola proviénén dé un juégo antiguo és indudablé. p. 1658. tal véz (provénga) dé algué n juégo antiguo. bola no significa maé s qué «la ésféra soé lida y rédonda. 1936) dicé qué bola és «juégo qué consisté én tirar con la mano una bola dé hiérro. Qué él juégo fuésé dé naipés o dé bolos és discutiblé. libro 1. La éxprésioé n a bola vista la émpléa Matéo Alémaé n én su Guzmán de Alfarache (parté 1. llamado antiguaménté hombre. Hoy sé dicé no dar pie con bola. sin émbargo. désistir dé su dictamén o propoé sito». no dar uno su brazo a torcer significa «manténér con éntéréza u obstinacioé n él propio dictamén o propoé sito». ségué n conviéné. ladronés…. én su Vocabula