El origen del mundo

Mito algonquino

Al principio solo existía el mar y sobre el volcán miles de aves marinas. Un día, el padre de los
indios se sintió hambriento e intento sumergirse en el mar, pero no pudo porque flotaba.
Entonces, con gran estruendo, estruendo, empezó a llorar, a gritar y a lamentarse porque no
conseguía nada para comer. El gran antepasado se apiado de él y se llamó a las aves acuáticas
pidiéndoles que fueran a ayudar al padre.

Una tras otra, por orden de altura, las aves se fueron sumergieron bajo el mar. Pero murieron al
intento y el pato decidió sumergirse.

El pato permaneció bajo el agua durante varios días y varias noches. El padre flotaba con su canoa
sobre las agua, se preocupaba mucho a medida que pasaban las horas. Al amanecer del séptimo
día, el pato ya estaba de vuelta y se alegró. El padre vio que, entre las patas, llevaba un poco de
cieno extraído del fondo marino. El padre decidió poner sobre su pipa el cieno pero no alcanzo
cubrir todo.

Entonces apareció una tortuga, un delfín, un lobo marino y un pingüino para ayudarle en la
búsqueda del cieno que le faltaba.

Se sumergieron a la búsqueda del cieno. Estuvieron mucho tiempo bajo el agua que comenzó a
asustar al padre. De pronto de unos días apareció la tortuga el delfín y el lobo marino, el padre no
se alegró. Al pasar de las horas apareció el pingüino, y el padre tuvo una gran sensación de alegría
y tranquilidad que haya aparecido. El padre cogió de cada uno un pedacito de cieno para su pipa y
lo dejo que se seque.

El padre decidió romper un pedazo del cieno secado para lanzarlo a dirección de cada punto
cardinal. Cuando le quedo un pedazo, decidió lanzarlo al mar para que así surgiera la tierra.

Luego tomo una varita y creo a los astros, a la flora y fauna, ríos, lagunas, montañas, bosques etc.
Hasta inclusive al varón y mujer. Y asi es como el padre creo las cosas gracias al cieno