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¡Esta no es su Fiesta Sr. Papá Noel!

Con todo lo simpática que puede resultar a muchas personas la figura del anciano Papá Noel,
recorriendo con su trineo tirado por unos renos las distintas casas dejando juguetes, alegrando a tantos
niños y no tan niños, tengo que decir que muy amablemente le diría a este simpático anciano, que no es su
fiesta, y que aunque resulte odioso, no basta con decir que la Navidad es una invitación a ser más bueno, lo
que se reconoce, es más que meritorio.
Hablar de la Navidad, no es sólo contar una historia de un señor o una señora que es gruñón o
gruñona, que hace la vida imposible a sus familiares y vecinos, y que un día invadida por el espíritu
navideño, comienza a brindarse a todo el mundo, generando sorpresas y beneplácitos en todos, que
terminan atribuyendo lo sucedido a la “magia” de la Navidad.
Además de no ser su Fiesta estimado Sr. Papá Noel, su figura encierra una muy delicada conexión
de esta fecha con el consumo. Bolsas de juguetes, de regalos que “Papá Noel debe conseguir”. Es más,
recibe ciento de cartas con solicitudes de ese tipo. Esto genera una dinámica muy curiosa, ya que los
implícitos trabajadores de Papá Noel, que viven entre nosotros, y que tienen por títulos papá, mamá,
abuelo, tío, etc. se afanan en saber qué dice la carta y en conseguir eso que con tanto solicitud se pide, ya
que se ha sido bueno durante el año, en la familia y el colegio. De paso, se busca algún regalito para todos,
lo que ocupará a estos trabajadores de Papá Noel, convertidos ahora en buscadores y compradores.
¿Y si no “podemos” dar curso al pedido de la carta? ¿Y si probablemente la visita de Papá Noel se
vea postergada para toda la familia que se reunirá a la cena? Recuerdo algunas navidades así. Invade un
profundo sentimiento de tristeza, de amarga desazón, dando lugar a frases como “qué se le va a hacer… Lo
importante es que estamos bien”…
Pero hay algo más. ¿Han pensado ustedes a la cantidad de niños que ni siquiera se les propone
escribir una carta, ni ellos piensan hacerlo, porque los trabajadores de Papá Noel saben que no disponen
por el momento de lo necesario para poder, en caso que se escribiese la carta, para satisfacer dicho
pedido? ¿Han contemplado ustedes en sus barrios alguna vez el rostro de los niños o incluso familias para
las que “ha llegado Papá Noé y para las que no, o al menos llegó pero muy, muy austeramente”?
Por eso, a estas alturas sería bueno intentar responder a la, reconozco, poco simpática pregunta de
a quién corresponde esta Fiesta, y cuál es su finalidad, ya que no debiera ser el riesgoso camino del
consumo la cima a escalar en esta Fiesta. ¿Se han preguntado por qué nos reunimos, para qué, qué
festejamos? ¿Acaso festejamos el poder comprar regalo y por ende la desesperada e impaciente espera de
la medianoche para poder abrir esos regalos?
Me dirá alguno, “pero… ya pasó la Navidad”. Estamos en el tiempo de Navidad. De hecho por estos
días, la iglesia celebra la Octava de Navidad.
Ahora bien, si aclaramos ahora a quién pertenece esta Fiesta, podremos clarificar el significado, el
sentido profundo y último de la misma. Y verán ustedes, contrariedades de la vida, el festejante, a veces no
es invitado, y menos aún atendido o escuchado.
La Navidad, no es otra cosa que nacimiento, natividad. Nace Jesús de Nazaret. Los cristianos, la
Iglesia, confiesan a Jesús Hijo de Dios. Reconocemos a Jesús como Dios, pero la Navidad nos desborda al
invitarnos a contemplar a Dios asumiendo la condición humana. Esto celebramos, a esto nos remite esta
celebración.
La historia de la celebración de la Navidad no debería estar asociada a Papá Noel. La Navidad se
celebra desde el Siglo IV cuando en el contexto de conflicto con la herejía arriana (Difundida por Arrio,
quien sostenía que Jesús era un hombre maravilloso, extraordinario, pero no Dios, y sólo en su pasión se
ganó la condición de Dios, por colaborar con éste en la salvación de los hombres), la Iglesia decide difundir
la celebración, no tan popular hasta ese momento, del nacimiento de Jesús:
“De este modo, la Iglesia primitiva, con su especial pedagogía, bautizó y cristianizó la fiesta
pagana del “Día natal del Sol Invicto”, y la convirtió en el “Día natal de Jesús”, el Sol de
Justicia mucho más radiante que el astro rey. Y así, el 25 de diciembre se convirtió en la
Navidad. La fiesta del nacimiento de Jesús, pues surgió en la Iglesia no tanto para
contrarrestar el mito pagano del Sol que vence a las tinieblas del invierno, sino para
impugnar las ideas de Arrio de que Jesús, al nacer, era un hombre común y que solo después
Dios lo adoptó con la fuerza de su Espíritu y lo convirtió en otro Dios” (Álvarez Valdés, Ariel;

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Ensancha nuestras miradas. honda. La Navidad nos deja latente la pregunta por quién es este Jesús que nace como generoso ofrecimiento a toda la humanidad. la Iglesia instaura la celebración de la Navidad. pregunta dirigida especialmente a quienes intentamos celebrar la Navidad: «Y vosotros. sino que puede distraernos de la pregunta “que pone en juego nuestra existencia”. Sólo clarificamos las cosas. ¿Quién es este hombre por quien tantos han muerto. ¿quién decís que soy yo?». el Redentor. y de millares de mártires. por quién es Jesús de Nazaret para nosotros. No estamos enojados con él. ¿Se dan cuenta mis buenos amigos? El que nace. de las tantas. La Navidad es una Celebración más. este personaje que parece llamar a la entrega total o al odio frontal. Dios nace en fragilidad. pero brilló la luz. como una esperanza. el “Sol Invicto” que vence las tinieblas. Desde su nacimiento Jesús es Dios. este personaje que cruza de medio a medio la historia como una espada ardiente y cuyo nombre -o cuya falsificación. ¿quién decís que soy yo?» ¡Feliz Navidad para todos! 2 . en el comienzo de la introducción de su libro “Vida y Misterio de Jesús de Nazaret”. qué jugo misterioso o maldito hemos sacado de sus palabras? ¿Es fuego o es opio? ¿Es bálsamo que cura. el Sol de Justicia prevaleció por sobre las tinieblas. Pero también es una invitación a pensarla desde la perspectiva de ausencia. en pleno invierno de la Palestina?. Hace dos mil años un hombre formuló esta pregunta a un grupo de amigos y la historia no ha terminado aún de responderla. Con su pedagogía habitual. profunda. nos deja un poco más claro que esta no es la Fiesta de Papá Noel. En el momento que Jesús visitó el sepulcro parecían vencer las tinieblas. necesitado de cuidados. cómo hemos usado o traicionado su voz. siendo remplazado por Papá Noel.produce frutos tan opuestos de amor o de sangre. no deberíamos “medir” la calidad de esta Fiesta por cuántos regalos hay alrededor del árbol. nuestra fe. se incorporaría la idea que desde el nacimiento Jesús es Dios. el “espíritu navideño”. pues. a quien tantos han amado hasta la locura y en cuyo nombre se han hecho también –¡ay!– tantas violencias? Desde hace dos mil años su nombre ha estado en boca de millones de agonizantes. nuestro corazón. ¿Nació Jesús un 25 de diciembre. no tanto para combatir una celebración pagana al sol invicto. Ponen en juego toda nuestra existencia. y celebrando el nacimiento de Jesús. que nos invitan a la pregunta interior. de locura magnífica o de vulgaridad ¿Quién es y qué hemos hecho de él. entonces. Con su habitual sencillez y profundidad. a quien celebramos en la Natividad es al Niño- Dios. Creo que lo compartido hasta aquí. qué implica que miles y miles de personas celebremos su nacimiento como Niño-Dios. nos dice: «Y vosotros. o por una vivencia afanosa de consumo. del nacimiento de Jesús. como un orgullo. espada que hiere o morfina que adormila? ¿Quién es? Las respuestas de este libro no nos muestran un fenómeno cultural de la humanidad. Por eso. Martín Descalzo. Jesús pareciera estar ausente en muchas celebraciones navideñas. cuántos tiranos han levantado su nombre como una bandera para justificar sus intereses o sus dogmas personales! ¿Quién es. y por sobre todas las cosas qué significa para nosotros confesar la fe en un Dios que asume la condición humana. Mirar a Papá Noel. sino para contrarrestar la herejía de Arrio.Diciembre 2011). Y también –¡ay!– ¡cuántos han sido obligados a creer en él con riesgo de sus vidas. Como vemos la Navidad es más. Vida Pastoral » Portada del Nº 302 . no sólo nos pone en el riesgo de recorrer la senda del consumo.