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Encuentro tu belleza en todas las esquinas de mi espíritu

,
respirando ajenjo, perdida en el laberinto sempiterno de mis
palabras, endulzorando las manos que intranquilas te buscan.
Encuentro tu imagen rompiendo el cántaro de la tarde, espiando
por ventanas secretas, poemas extraños, cervezas frías, un punto
de apoyo para mover todo el universo. Encuentro tu desnudez en
los burdeles más oscuros de mi imaginación, en los albores de los
dioses suicidados, en las lunas secretas, tendida en mi cama, sólo
con los tacones puestos y las ganas prontas. Encuentro tu suspiro,
el baile de máscaras libidinosas, y entonces eres todas las mujeres
con todos los nombres del cielo.

Deja las ventanas abiertas, las cortinas corridas, el vino servido, las
ganas puestas. Ven a besarme, a enraizar tu lengua en mi lengua
como se dice de ciertos árboles sagrados y tus manos en mis
manos, enmarañadas en el aquelarre de la pasión. Sacrifiquemos
todo al instante del goce, que no nos importe nada más. Beberé el
licor de tu ombligo, de tu sexo; te embestiré tan rico y tan salvaje
que me dejarás rasguños en la espalda por el miedo de caer en el
vértigo del vacío. La petit mort, susurraras a mi oído como una puta
o como una diosa, o como una guerrera amazona y luego lanzarás
tus pezones erectos para que me los lama y los chupe y los muerda,
entonces tus gemidos serán una composición musical de cuatro
tiempos. Deja atrás tus miedos, déjate puestos los tacones altos; te
voy a beber, a masturbar, a coger, el cuerpo, el alma, el intelecto, y
tus periféricos. Vamos al hotel, la tarde nos sonríe como un diablo
travieso, los telones están abiertos y nos invitan a portarnos mal.

La tarde es de un enigmático azul y yo pienso en ti, pienso (perdón
por la vulgaridad) en tu culito parado, en la línea de tu espalda, en

Vivir es la experiencia más deleitosa porque sé que estás en el mundo para llenar de poesía las manos de los desamparados. para repetir los pasos que me lleven a tu infierno. riquísima como un café a las cinco de la mañana. y yo como licántropo profesional le aúllo fantásticos cuentos a la luna de tus pechos.tu cabello alborotado y en el sonido de tu voz al tener un orgasmo. de la efervescencia de la música. Eres la tarde. Muerto por conocer tus fantasías. Encuentro tu belleza en todos los puertos. para . tus oscuros y retorcidos secretos. un jardín con mi lengua que vaya de tu espalda a tus nalgas. La tarde es enigmático y yo sólo puedo fumar y recordarte. Encuentro tu belleza más allá del ardor de la sangre. garabatear palabras como quien dispara contra el tedio. como una película porno a las cuatro de la mañana. recorrer los contornos de tu sombra. quiero hacerte un vestido de besos. Encuentro tu belleza y eres la musa. allí donde la maldad y el goce confluyen para crear un mismo río místico. Me gusta escribirte (es la confesión) como quien le dispara un chorro de semen en la cara a todo lo que llaman buenas costumbres. tus piernas y tus perversiones. Yo pienso en ti y pienso y escribo y sueño y muero y revivo. en todos los mares embravecidos. del poder del arte. como aquel día en la ducha que indiscriminadamente me toqué pensándote en todas las poses y de todos los modos. para acurrucarme en el calor de tu cuerpo y en el vino de tu boca. de tu pubis a tus pezones duros. besar tus tacones. Tu erotismo que es alcohol servido de tus labios. como quien te corta las braguitas con una navaja suiza. la promesa de la noche. en las noches estrelladas en que antiguos poetas fuman constelaciones en su pipa. Me gusta escribirte y saborearte con el paladar de mi imaginación.

para arrojarme en el precipicio de tus caderas.desnudarte. … . para jugar a ser un explorador debajo de tus vestidos.

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