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ENSEÑANZA, APRENDIZAJE Y DIOS

Isaías 28:23-29; Hechos 17:28
Según los versos al inicio, vemos que Dios está activo tanto en la enseñanza como en el
aprendizaje. ¿Cómo están relacionadas la enseñanza y el aprendizaje con la presencia activa de
Dios en nuestra mente y corazón humano? ¿Qué renovación de la mente es necesaria?. La
suposición general es que la habilidad de aprender es cuestión de genes, dones y antecedentes de
la niñez. Algunos estudiantes aprenden fácilmente, otros no.

Cualquiera que sea el caso, inconscientemente definimos el aprendizaje en términos de lo que se
aprende de los libros en la escuela. Pero hay muchos otros medios de aprendizaje. Los estudiantes
con un bajo rendimiento en los estudios académicos, a menudo resultan ser excepcionales
hombres de negocios o de ventas.

Así que, necesitamos considerar con detenimiento a qué nos referimos cuando hablamos de
aprendizaje, pues el proceso de aprender asume muchas formas y es mucho más que la
adquisición de realidades y destrezas.

La enseñanza tampoco está definida en forma clara. Pero, ¿es la enseñanza algo más que una
habilidad profesional? Se dice que los padres, especialmente las madres, enseñan a sus hijos,
antes que cumplan cinco años, la mitad de lo que sabrán alguna vez. Entonces, existen preguntas
acerca de cómo definir tanto el aprendizaje como la enseñanza. Y aún no hemos tocado la
cuestión de si Dios está involucrado y cómo lo está.

La enseñanza es algo que Dios hace directamente o a través de un agente. Es algo habilitado por
Dios. La enseñanza siempre buscará, y el aprendizaje siempre debe involucrar, una respuesta a
Dios. Por lo tanto, no es solamente secular.

Según Éxodo 31:2-6, vemos que a pesar de cualquier cosa que el parentesco o el aprendizaje
hayan tenido que ver con ello, las habilidades fueron dadas al mismo tiempo por el Señor. El
Espíritu de Dios fue la fuente de sus destrezas artísticas. Es nuestra tendencia pecaminosa hacia
la independencia la que nos lleva a excluir a Dios de su mundo tan efectivamente como nos sea
posible. El que las creó (Ezequiel 18:4), también las enseña y les provee dones o talentos.

Toda la enseñanza, en última instancia, es Su obra. Un creciente conocimiento de esta realidad
produce en nuestro corazón un profundo temor y anhelo de Dios. Pero no sólo enseña a los
cristianos, pues Pablo dijo a los paganos griegos “en él vivimos, y nos movemos, y somos”. No fue
sólo a los granjeros judíos que Dios enseñó a levantar cosechas.

Es cierto que los no-cristianos fallan al no reconocer la fuente de sus dones...aún los cristianos. El
aprendizaje no es automático ni mecánico en los niños. Es un don dado por gracia a casi todo niño
que nace. Conocer correctamente cualquier cosa en la creación involucra conocer al Creador (Juan
17:3). En nuestra pecaminosidad, suprimimos vigorosamente esta verdad, pero eso no la cambia.

Todo verdadero aprendizaje, entonces, no es sólo hecho posible por Dios, sino que, al mismo
tiempo, es aprender a conocer a Dios. Aprendemos a conocer a Dios a través de la Biblia y a
través de la persona de Jesucristo. Sin embargo, los cristianos a menudo olvidan que hay una
tercera forma en la cual Dios se da a conocer (Romanos 1:20). Si rendimos honor al Espíritu Santo
por conocer a Dios a través de la Biblia, hagámoslo también por lo que aprenden de Él en los
estudios escolares.

Conocer a Dios significa entablar una relación con él, relación en la cual somos penitentes,
creyentes y obedientes. Significa que Dios viene a habitar en nosotros en nuevas y maravillosas
formas. La Biblia indica que nada es más importante que el conocimiento de Dios (Juan 17:3).

sabremos quiénes somos. tanto para los estudiantes como para sus maestros. con ese mundo. Pero la ejecución de esto será el trabajo apacible del Espíritu Santo y vendrá gradualmente a medida que maestros y alumnos aprendan a orar y a trabajar juntos en nuevas formas. Esto significa que el estudio de la sicología es inseparable del conocimiento de Dios.Y si conocemos a Dios. casi demasiado buena para ser verdad. Tendremos que buscar la renovación mediante la transformación de nuestra mente. Estamos pensando con la mente de la carne y no la del Espíritu. Si la parte que Dios desempeña en la enseñanza y el aprendizaje humano va a ser real. Lo que esto implica para la escolaridad cristiana es de largo alcance. Ver los eventos ordinarios como portadores de significado es verlos irradiados con luz sagrada y transformados en alimento que satisface el corazón. La posibilidad es imponente. por lo que también es un canal a través del cual podemos conocer y servir a Dios. lo que nos permitirá la entrada a la rica emoción del aprendizaje en la presencia de y con la bendición del mismo Señor. Consideraban el mundo físico como sucio y lo removieron. La herejía más grave durante los dos primeros siglos de la iglesia cristiana fue el gnosticismo. Entonces. No puede empezar a desarrollar este tipo de aula a no ser que él mismo haya crecido hasta llegar a conocer a Dios de una forma íntima. en su pensamiento. Uno de sus peores rasgos fue denigrar la creación. En la Edad Media los cristianos no podían ver la naturaleza como parte de la autorrevelación de Dios porque estaba manchada con religiones paganas y mitologías. También tiene implicaciones a largo plazo para el maestro. tan lejos como les fue posible del contacto con Dios. podremos llevar testimonio más efectivo a un mundo que ha apartado a Dios de sus pensamientos. tendremos que abandonar nuestro conveniente hábito de separar el estudio de las así llamadas materias seculares de la comunión con el Dios viviente. Pero eso se puede repetir al separar a Dios del estudio de la química. La razón por la cual vacilamos es que estamos pensando dentro de los falsos campos de percepción de la modernidad. Hemos vivido suficiente tiempo en una cooperación comprometedora. . Para los estudiantes significa que el estudio de las diversas materias y destrezas puede desembocar en una experiencia de comunión y amistad con Dios y con los demás. Necesitamos cultivar una conciencia alternativa. Significará que el maestro deberá transformarse en una persona de oración y fe mucho más que antes. Todo esto hará de la enseñanza un ministerio profético. confiable y obediente. en pensamiento y acción. en el cual la debilidad del maestro humano será repetidamente el punto de contacto a través del cual el Dios viviente pueda perfeccionar su poder. la física o la biología.