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Instituciones y Recursos para la Paz.

Espacio y Poder en América Latina

RELATORÍA
El moderador del panel plantea la discusión alrededor de la
descentralización de las instituciones y la gestión de éstas para trasladarlas a las
regiones y así tener mayor impacto con las políticas a implementar en un
escenario de posconflicto.
Mariana Escobar hace su intervención y resalta la importancia del
planteamiento de una nueva institucionalidad regional reflejada en la Ley de
victimas1448 la cual centra su objetivo en los territorios más afectados por la
violencia con los grupos armados al margen de la ley. Los cambios se deben
plantear desde el territorio y con la presencia de actores locales a nivel regional
y submunicipal, los planes de mejora pensados y ejecutados desde lo central
(Bogotá) no son factibles ni efectivos, es imperante una contextualización más
profunda, desarrollada desde un enfoque territorial tanto con integración
espacial y como una poblacional; la participabilidad, interacción, y mediación
con los entes organizacionales territoriales permiten la expresión de las
necesidades y fortalezas de las comunidades permitiendo así, una
administración y ejecución efectivas de los recursos públicos.
En un segundo momento, la exigencia de una descentralización y
desconcentración de funciones y recursos como parte del desarrollo territorial,
son las premisas que defiende Amilkar Acosta. El escrutinio de la realidad
territorial por medio de perspectivas multiétnicas y pluriculturales darían paso
al planteamiento de un plan de desarrollo nacional para una paz duradera, que
incluya a los territorios, al mismo tiempo que posibilitarían la reorganización
de las instituciones en los mismos, dándoles capacidades de actuación propias
y responsabilidades junto a los recursos suficientes para cumplirlas.
Lo anterior argumenta la consigna de Acosta, “la paz se escribe desde los
territorios y no en los escritorios” y da paso la importancia de la distribución
espacial del poder en el territorio como un cambio del mapa político del país,
expresada por Liliana Estupiñan como la base de una “Paz territorial”. Dicho

puede llegar a ser significativo en el sentido de precariedad de las fuentes de financiación para tales transformaciones. Es verdad en gran medida.planteamiento. principalmente en Bogotá. elevar las condiciones de vida. no directamente en los territorios rurales implicados sino en las medianas ciudades que de una u otra forma influyen en el desarrollo de toda una región. el truncamiento de los procesos mencionados en los apartados anteriores. la reforma tributaria planteada en el país actualmente debe ser no centralizada. políticos y sociales. es otra manera de ayudar en la descentralización de personal capacitado y sin duda a conformar instituciones territoriales que redirijan los recursos del estado guiando a sus poblaciones a un escenario de paz duradera. bien lo indica Jorge Rodríguez. obedece la concepción de que la participación activa de las comunidades directamente involucradas en los hechos de violencia. implica llevar y depositar un concepto de estado sobre las poblaciones ‘aisladas’ esperando resultados positivos. los recursos pueden llegar a ser mejor administrados y ejecutados si quienes disponen de ellos son instituciones locales. Sergio Guarín como parte de la fundación ideas para la paz cierra la discusión con un argumento centrado en el capital humano. la idea de planear y gestionar la financiación de políticas para los territorios desde un poder centralizado. pero la consecuencia de no crear estado en estas poblaciones desde ellas mismas no tiene gran impacto. el fomento de incentivos para el trabajo en las zonas ya descritas para motivar a los profesionales en mitad de carrera (entre los 30 y 32 años) a sentar su núcleo familias y garantizar su permanencia en el sitio. . esto conlleva a la escasez de gente mejor formada en los territorios rurales que pueda impulsar grandes cambios económicos. ¿Cómo cambiar esta situación? Es el gran interrogante. Ahora. Es evidente la concentración del capital humano de profesionales con mayor nivel de educación en las grandes ciudades del país. Finalmente. es el pilar de un proceso de terminación de los conflictos armados incluyente. equitativo y duradero. es el primer paso.