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CORAZÓN

CRISTERO

GALOS-
CELTAS

Nombre:__________________________________________________
Patrulla:__________________________________________________
Bogotá, enero de 2017

TAMBIÉN EXISTEN SANTOS ENTRE LOS NIÑOS
El pasado 16 de octubre de 2016, el Papa Francisco canonizó a San
José Luis Sánchez del Río, mártir, asesinado por odio a la fe a los 14
años de edad en México. Su vida encierra bellas e importantes
enseñanzas para nuestra fe. Él creía en Jesús, amaba a Jesús,
imitaba a Jesús. Murió gritando: ¡¡Viva Cristo Rey!! ¡¡Viva Santa María
de Guadalupe!!
1. LA GRANDEZA DE LAS COSAS PEQUEÑAS

Viéndose al espejo preguntó: —Oiga. amá. que dormía cerca del corral. fue y se lavó la cara en la fuente del corral. Y no deja de darle vueltas a lo que va a vivir esa misma mañana. un corazón de apenas siete años. ¿Te gusta ayudar? ¿Ahorras trabajo a tus padres o tienen que mandarte por todo? 2. Escribe una lista de diez detalles de tu vida diaria que podrías vivir con amor. La noche anterior la pasó en vela. 2. —Jesús mío. pueblito donde vivía dieron las seis de la mañana. y éstas cacarearon de la impresión mientras agitaban sus alas. A la mamá se le salieron las lágrimas. OÍDO ATENTO A LA VOZ DE TUS PADRES “Mira José —le dijo su papá—. un jarrón con leche caliente y la jarrita metálica de café negro. En Sahuayo. José Luis se dio cuenta de que no había dormido lo que se dice nada. porque sabía que se había ido a acostar ya entrada la noche. Se le heló la sangre. Muy de mañana. tu amigo. respondió: —Sí. Antes de que recibas a Cristo en tu alma. Eso te lo dijo Fulgencio. rezando el rosario. Y sin preocuparle lo más mínimo. Parece que quiere apurar a todos. José Luis después de descansar unas cuantas horas ya está de pie. No reparó en gastos al comprar la tela necesaria. este día debe estar bien grabado en tu memoria. Aprovechó unos minutos para irse al corral y ordeñar una de las vacas de su papá. Respiró profundo y le dijo dulcemente mientras le terminaba de arreglar: 2 . José Luis le miró pensativo. la mamá de José detiene sus manos. Le miró feo a través del espejo. Y entre sorbido y sorbido. Javier y Domingo. hijo: debe prometerlo dándole su palabra de hombre”. José Luis es tan servicial como generoso. José Luis hizo la primera comunión a los 7 añitos. Cogió su vaso de leche. —¡Cállense. ¿por qué mucha gente dice por ahí que en algunos años ya no habrá niños que puedan hacer su primera Comunión? Pensativa y en silencio. José Luis era tan buen chico. y mire. Se fue con José Luis a su habitación y le ayudó a vestir un blanco y humilde trajecito que le hizo con muchos esfuerzos y sacrificios. Llovía y tronaba. Michoacán. pues el trabajo de la costura se prolongaba hasta las doce de la medianoche. Nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo. Lo que hoy vas a recibir no tiene ni precio ni comparación. ¡Ya casi Jesús! ¡Ya casi! Recitaba las avemarías con todo el fervor de su pequeño corazón. Sabía valorar el enorme sacrificio que su mamá hacía por él y por sus dos hermanos. Sabe que Cristo se merece eso y más. Él mismo quiso servir el desayuno en ese día: unas tortillas de maíz recalentadas. miedosas! Lo último que José Luis pretendía era despertar a su mamá. Le gustaba ayudar en cualquier cosa con tal de ahorrarle achaques a su anciano papá. apá. porque les llama diciéndoles que la comida está lista. caminando de un lado a otro por el amplio corredor de su casa. se lo prometo. que se fija hasta en los pequeños detalles. Asustó a dos gallinas. 1. debes prometerle que tu amistad con Él estará antes que cualquier otra cosa. hoy te voy a recibir. pero sobre todo en tu corazón. las agujas y los hilos en la plaza. cuando los primeros gallos comenzaban a cantar.

contestaron todos. Y que si es su voluntad nos bendiga con muchos años de paz y tranquilidad. —En el nombre del Padre. en la fracción del pan. en la que el Señor nos ha dejado el más grande de los tesoros: su cuerpo y su sangre. queridos hermanos. desobedeces a Dios. Usted rece mucho por su país y por su fe. 1. Tú no desobedecerías a Dios. José Luis no tuvo otra que conmoverse más. y del Hijo y del Espíritu Santo… —“Amén”. hoy voy a recibirte en mi corazón”. quien ya se había adelantado para dar un fornido apretón de manos a cada uno de los pequeños. Y no era broma: desde que José Luis cumplió los cinco años. pero firme. 3 . —Le doy mi palabra. —Hoy nos hemos reunido de nuevo. exclamó: —“No es bueno reír tanto cuando se va a ir a Misa. hace más de mil novecientos años. Acuérdese de pedirle todo eso en la Misa a Jesusito. y esta le cubrió de besos. más que nadie. Usted hágale una promesa a Cristo y dígale que jamás permitirá que alguien le separe de él… A tales palabras dichas con el corazón en la mano. recibirán por primera vez ese tesoro que allá. ¿Cuáles son los obstáculos que impiden obedecer? 3. nuestro Rey. SIN LA EUCARISTÍA NO PODEMOS VIVIR En la Iglesia de la Noria no cabía un alfiler. cinco niños nuestros. Tanta y tan larga espera. que nos mande gente buena al gobierno del país. ¿Habría fuerza en ti si estuvieras mal alimentado o no hicieras la digestión del alimento que tomas? Jesús ha preparado el alimento: será Él mismo. el Padre Julián le guiñó el ojo. Las ganas las tenía de sobra y el catecismo se lo sabía al derecho y al revés. José Luis. y no se me preocupe mucho cuando oiga decir barbaridades a Fulgencio. y por fin se volvía su sueño realidad. amá. mi niño. 2. y sabía que recibir la Primera Comunión era el deseo más ardiente y anhelado que el pequeño llevaba esperando por años. Usted no tiene edad para saber lo que pasa en el país. Representan a Dios. Y con voz suave. pos tanto se necesitan. conocía su corazón. Has de acercarte a Jesús con mucho amor a Él. nada más poner el primer pie sobre las escalerillas de granito. la quiero mucho. La abuela entró en la habitación al oír tanta risa. ya se sentía con edad para comulgar. que al fin de cuenta eran más ciertos que cualquier discurso político. Se lanzó a los brazos de su mamá. para participar en la celebración del Señor. ni yo obligación para confesarlo. Cristo nos dejó. — Ay. hijo. Y precisamente hoy. Luego la mente se les dispersa y a ver quién les mete el fervor. Al instante tronó un ensordecedor batir de palmas debido a las palabras del Padre Julián. diciéndole: ¡Por fin.“Mire. Pero supieron guardar ese respeto que siempre habían tenido por la abuela y sus consejos. —Yo también. ¿Conoces la consigna: Obediencia pronta y alegre a padres y maestros? No olvides que Dios ha enviado a tu padre y a tu madre para que cuiden de ti. ¿verdad? Cuando les desobedeces a ellos. hoy que lo va a recibir en su almita. con un corazón muy limpio y con ganas de ser como Él. Se ha quedado en la Eucaristía para eso. Su mamá lo mismo. 1. Lo único que le puedo decir es que le pida mucho a Dios. José Luis quiso reír. pensó en sus adentros: “Jesús mío. Al llegar a José Luis. Pepe! Porque el Padre. A callar”.

Alcanzó más estatura. el corazón de José Luis seguía el mismo desde aquel día de su Primera Comunión: su amor por la Eucaristía y el inmenso amor que sentía por Cristo. Pero sobre todo. antes de doblar la esquina de casa. Se acercó cortésmente a ellos. martirios. y en México se desata una terrible persecución contra la Iglesia. hijo. Le prometo que lo rezaré diario. alegremente. —Claro. no habían cambiado nada desde sus nueve años. ¿Ya te sabes el catecismo al derecho y al revés como José Luis? ¿Lo estudiarás más? 4. ¿Cuál es el trabajo que Dios pide a un niño? ¿Qué ocurriría si trabajaras con amor? Preocupación por los demás Es el año 1927. en el atrio de la Iglesia. Meterle ganas a lo que se hace (tercera consigna) Una tarde que regresaba a casa después de una jornada entera de campo. A TRABAJAR Y A ESTUDIAR POR AMOR Pero la vida siguió su marcha. a pesar de tanto cambio. Sin amor a tu Madre. ¿Tu conducta de hoy haría sonreír a la Virgen? ¿Qué es aquello de tu vida que entristece a tu Madre? 5. José Luis creció. y. fue el regalo del Padre Julián. destrucción de imágenes… José Luis ya tenía sus trece años. ¿Por qué es importante el estudio para tu vida? ¿Sirve para algo? 2. de esos que elaboran las monjas de clausura. Se preocupaba. profanaciones de templos. 1. y muy en el fondo un dolor sentía en el alma. Un hermoso rosario. especialmente en los momentos de necesidad. A los papás de José Luis y a la abuela les encantó el detalle del santo Cura. Padre Julián. no para traerlo cargando en los bolsillos o de adorno en el pecho. la voz se le volvió más ronca y sus manos se volvieron manos de campo debido a las duras faenas. y todo era felicitar a su niño. se abrazaron con ganas. el rosario es para rezarle a diario a la Virgencita. dándole vueltas a los mismos pensamientos. incendios. cuando requieras de los auxilios de la Virgencita. José Luis puso atención. Salúdame a Javier y a Domingo y que Dios les dé buen día. De su bolsillo sacó un objeto diminuto y brillante. Miraba los atardeceres y se decía: ¿por qué habrá gente que no cree en Dios? ¿Por qué le persiguen?” Regresaba del potrero ya entrada la noche. —Gracias. TIENES UNA MADRE ESTUPENDA Al final de la Misa. Pero. escuchó que Domingo y Javier conversaban. imitarla… Su vida es un ejemplo. Estudiaba mucho y tenía un nutrido grupo de amigos. para que ella te lleve a Jesús y se asemeje tu vida a la de su Hijo. No hay día en que no se corran las noticias de boca en boca: asesinatos. El Padre Julián se detuvo delante de la familia Sánchez del Río. sobre todo. 2. —Toma. y lograba enterarse de muchas cosas. añadía José Luis. tu vida cristiana será una vida fría. Pepe. consérvalo toda tu vida. —“¿Por qué?” Se preguntaba cuando trabaja a solas en el campo. 4 . Debes amarla como Jesús la amaba.

sin dudar lo más mínimo. Y respondió: —Pues no lo sé. interior y profunda.Notaba el tono de voz muy asustado. venía y le susurraba al oído: “Tú tienes que luchar también… Tú tienes que defender tu fe… Tú tienes que ser un valiente soldado de Cristo Rey”. yo pienso lo mismo. comenzó a escucharles. ¿quién sostendría a sus ancianos padres y a sus hermanas? ¿Acaso José Luis. Los hermanos de José hablaban de enlistarse en las filas de los batallones cristeros que vivían en las faldas del volcán de Colima. el pequeño…? —Domingo. 6. y las ganas de hacer felices a sus papás siempre le mantenían despierto. Javier. está claro que José Luis no podría sólo con la carga. ¡Mira que 5 . ni locos. y le mete ganas a lo que hace… pero apenas tiene trece años… —Claro que lo sé. y el corazón le latía con gran fuerza. ¿por qué hay gente tan mala que no le quiere? Manuel se encogió de hombros. Porque Cristo valía más que cualquier otra preocupación. Porque. ¿Qué es lo que te mantiene motivado: las ganas de hacer felices a tus papás o las ganas de jugar y divertirte? —No sabía dar explicación a los pensamientos que le comenzaron a invadir. Volvió la cabeza hacia el suelo y comenzó a jugar con las piedrecillas. ¿Pueden tus hermanos decir de ti: “¡Cuánto nos quiere!”? 2. El pobrecillo trabaja tanto. mira. 1. ¡qué bonito cuadro! —Retelindo. José Luis se recargó sobre el muro y. Imagínate si lo dejamos sin estudiar. José Luis pensó salirles al encuentro y decirles que por él no se preocuparan. Una voz misteriosa. para José Luis. motivado. —Pues sí. Manuel. y que se fueran tranquilos a pelear por Cristo. José Luis. Una ilusión brilló muy dentro de su alma. y de pilón le echamos al lomo el peso del cultivo y de la cosecha del maíz… nombre. EL HOMBRE QUE NO CREE EN DIOS ES GRANDÍSIMO TONTO En una tarde en que contemplaba sentado la puesta del sol. espalda y cerebro. Y José Luis no pudo quitársela de encima toda la noche. a escondidas. ¡Cuánto le querían sus hermanos! Ellos harían hasta lo imposible por verle con buenos estudios y con la barriga llena. Pero de repente algo le cruzó por la cabeza. Cristo era el amigo que lo merecía todo. Pensó y pensó sin dejar de dar vueltas sobre el colchón. Javier y Domingo ardían en ganas por dejar Sahuayo y lanzarse en tren hasta Colima. se expresó con gran sencillez. pero… si ellos se marchaban. —Entonces. ¿Qué otra queda? Manuel habló con seguridad. —Manuel. Ya él se las arreglaría para trabajar y estudiar al mismo tiempo: Dios le había dado buenas manos. —¿A poco no es bien bueno Dios cuando nos regala algo así? —Segurolas. ¿Pueden decir los que te conocen que ya rindes al máximo en todo? Lo mejor y lo primero para los demás José Luis escuchaba todo. sin preocupaciones. porque es el más chiquillo y es el que necesita que le paguemos los estudios. Durmió lo que se dice mal los siguientes seis días. Será porque son algo tontos. se le acercó su amigo Manuel. ¿Por quién crees que me preocupo? Es por él. exclamó Javier.

Hay muchos guías falsos. Suspiró diciendo: No hay de otra. Todo mundo defendía a Cristo y a la Guadalupana. mejor. Ya sé que usted quiere mucho a Cristo y que me salió valentón como su padre. hijo? Solamente quería decirle algo muy serio. hijo. Tengo que ir a Colima. mi niño que usted aún es un chiquillo como 6 . se sintió más confiado. yo sí que puedo hacerlo. hombres. que vaya delante. fue hacia José y se le abrazó con tal fuerza que parecería que pretendía asfixiarle. ni en el cielo. hijo. Pero creo. Su madre le llamó. Pero también necesitas de un equipo. Manuel no comprendía nada. Con este pensamiento José dirigió sus pasos hasta la cocina. —Vengo a pedirle permiso de alistarme con los cristeros… Su mamá lo escuchó y del impacto que se llevó dejó caer hilo y aguja sobre su regazo. Ahora soñaba con alistarse a las filas cristeras del jefe Prudencio más que en irse hasta Colima. José Luis escuchó hablar cosas formidables de él: era lo único que faltaba para encender la mecha de su valentía. Después. “¿Cómo voy a pedirles permiso a mis papás?”. que avanzaban a la lucha con el “Viva Cristo Rey” en la boca: eran los CRISTEROS. 8. un formador. Todo mundo lo hacía con mucho coraje y valentía. ¿qué sucede? José Luis puso cara de serio y se sentó frente a ella. Se lo prometí a Cristo el día de mi primera comunión. se había convertido en héroe por las muchas victorias en Cotija. diciéndole: “Si tú quieres que vaya. ancianos y niños. todavía consternada. Necesitas un entrenador. madrecita. que viva contento de ser hijo de Dios. Hasta algunos sacerdotes arriesgaban sus vidas en la lucha. un grupo de amigos que luchen por el mismo ideal. —Si mis hermanos no pueden ir a la lucha contra esos federales –al decir esto lanzó una piedra al vacío-. consígueme el permiso de papá y mamá” Y. de modo que pudiera impactar más. a menos que ellos sean amigos de Dios: acostumbrado a hablar de él. NECESITAS UN BUEN ENTRENADOR Y UN EQUIPO Eran muchos los bautizados. no lo olvides. que te dé ejemplo en todo. José Luis enarcó las cejas y puso un tono solemne a su voz. un cantante famoso o un actor de cine.¡Tengo que ir! -Exclamó José. Esa misma tarde pediría el permiso a sus papás. Porque. Hizo el esfuerzo de ponerlo todo en manos de la Virgencita de Guadalupe. Ahora no me le puedo rajar. Se despidió entonces de Manuel. Lo sé de sobra. La miraba sin hablar. mi niño! –le decía. José Luis apoyó el brazo sobre el hombro de Manuel. —Buenas tardes le dé Dios. el guía debe conducirte hacia Dios. que busque siempre agradarle en todo. 7. —¡Ay. y se lanzó a la aventura. ni en la Virgencita santa es la mayor de las tonterías! —¡Tengo que ir!.no creer en Dios. Las primeras dos armas para pelear: la oración y los sacrificios La Señora se separó de él y con la mano tierna le despejó la frente: Mire. YO QUIERO IR A PELEAR —Buenas tardes. mamá. Pero tu guía no puede ser un futbolista a quien admiras. mujeres. Prudencio Mendoza era el nuevo jefe cristero del estado de Michoacán. Tragó saliva antes de hablar. la señora se alzó de un brinco. YO QUIERO IR A LAS MONTAÑAS. — ¿Qué sucede.

además de un corazonzote tienen experiencia con el fusil y con el machete. quiero derramar mi sangre. aunque ya estaba poniendo en práctica las dos armas de la oración y los pequeños sacrificios por los cristeros. además dice que se conoce todos estos lugares como la palma de su mano. ¿Crees que este chamaco [muchacho] pueda servirme de abanderado? —Jefe. Cristo ve con más cariño la oración y los sacrificios que las peleas por su bendito nombre. se me figura que les estorbaría. Así. —Pues escríbele ya mismo un telegrama y dile que en tres días le quiero aquí. Y si Él ha dispuesto que José Luis se vaya a la lucha santa. pero que se asegure de venir con el permiso de su madre. bendita sea su santísima voluntad”. que conoce hacer tanta cosa. porque esos hombres y mujeres. ¡VIVA CRISTO REY! 7 . él se ha ofrecido y dice que sabe montar. Pensaba: ¡Cristo derramó su sangre! Yo también quiero morir por Él. detrás de la puerta y pensaba: “Dios bendito nos ha querido dar este hijo. escribir. pero desde aquí. su mamá le dio permiso de escribir una carta de solicitud al jefe Mendoza. Su papá había llegado del trabajo antes de lo acostumbrado y escuchó todo de labios de su esposa. nada perdemos con probarlo algunos días. puede servirle como abanderado. PÓNGASE EN CAMINO. ante tanta insistencia. con sus oraciones y con todos los sacrificios que pueda hacer durante el día. sentía en su alma el deseo de dar la vida. Que la Virgen nos ampare con este nuevo abanderado. José Luis le respondió: —Pero mamá. tomó papel y pluma. y comenzó a redactar la carta. Además. Pon tus cualidades al servicio de los demás Prudencio Mendoza le dijo a Demetrio: Esta carta la ha escrito un alma de héroe. Pos será lo que Dios quiera. ¿Por qué la oración y los sacrificios le agradan más a Cristo que las peleas? ¿Podrías intensificar más tu oración? ¿Qué sacrificios podrías hacer? ¡Ahora es tan barato el cielo! Pero José Luis. Usted ayúdeles. cuya principal misión es la mortal tarea de cubrirle las espaldas al jefe. MAÑANA DEBE ESTAR EN COTIJA. pero yo digo que este chiquillo. Un escalofrío en forma de lanza le atravesó la espalda a José Luis. ¡Gracias. No pudo creer lo que sus ojos leían: JOSÉ LUIS: ADMISIÓN RECIBIDA. zurcir. Te lo mandan desde Cotija… Javier respiraba con enorme dificultad. jefe. en lugar de ayudarles a esos santos cristeros. Dos segundos más tarde y con ojos saltones leía el telegrama. Se fue corriendo hacia su habitación. y cocinar. Esto es justo lo que necesito. Mire. El buen viejo lo espiaba con el rabillo del ojo. Jesús.para pensar esas cosas. ¡nunca ha sido más fácil ganarse el cielo como ahora y no quiero perder la ocasión! —La señora se echó a llorar con estremecimiento por la vocación de mártir que Dios le estaba inspirando a su hijo. Imaginarse el estallido de alegría del pequeño. gracias! ¡José Luis! Era Javier: —Toma. PRUDENCIO MENDOZA LE ESPERA.

Al instante. A veces le llegaban unas ganas enormes de detener la marcha del tren. —Tengo que agradecerle esto a alguien muy especial. —¡Viva Dios bendito! –saludó el jefe Mendoza. Prudencio se acercó. el jefe se acercó a él. José Luis lloró sobre el pecho de su mamá. —Es difícil –pensaba-. —Sea valiente. José Luis! –le dijo. Antes de subir al tren. por lo menos le llevarían treinta años en edad. José ponía toda el alma. ¡Lo habían aceptado! ¡Prudencio Mendoza lo había aceptado! Le pidió a su hermano que le acompañara a la Iglesia de la Noria. —¿Su nuevo… qué? —¿No te han explicado que desde hoy en adelante serás el más importante después de mí? José Luis. —Desde hoy en adelante tú llevarás la bandera. Pasaron de rodillas un cuarto de hora. He pedido mucho a la Virgencita que nos dé licencia para que todo salga como Dios manda y eso depende en gran parte de ti. LOS NIÑOS SON LOS MÁS GRANDES EN EL REINO DE CRISTO El pequeño fue recibido entre porras y abrazos. cuando le llegaban estos pensamientos. y que. sacaba el rosario y se ponía a rezarle a la Virgencita. hijo. saltar afuera y emprender de nuevo la carrera hacia atrás. sino el amor desmedido por Cristo y las locas ansias de verlo 8 . Y que Dios santo me lo bendiga mucho. —DEMETRIO CUEVAS— El eufórico grito que pegó José Luis después de leer el telegrama fue ensordecedor. se puso de todos los colores y no creía lo que oía. Señor. —¡Hola. padres y hermanos por mi causa. ¡Cuánto le calmaba hacerlo”. —Te prometo luchar por ti todos los días de mi vida. José Luis no sabía que en la guerra cristera no importaba mucho la fuerza o la inteligencia. Dijo su papá antes de ayudarle a subir al tren. Era el último día que José Luis pasaría con su familia. Su jefe. hijo. Esta fue la frase evangélica que la abuela recitó al momento de la despedida. pero creo que valdrá la pena… El viaje fue corto y agradable. a pesar de que los soldados eran ya mayores. al escuchar aquello. Sin embargo. A todos les cayó muy bien. ese recibirá el ciento por uno en esta vida. —¡Viva para toda la eternidad! Contestaron ellos. José Luis agradeció a Cristo el regalo que le había hecho al admitirle en el batallón de Cotija. hurgaba en sus bolsillos. familia. Los otros cristeros entonces rompieron el silencio con “vivas” y una calurosa descarga de aplausos mal sincronizados. y después la vida eterna”. Tranquilino. “¡Qué barbaridad!” pensó José Luis dentro de sí: “¡Don Prudencio está bien grandote y rete joven”! —Así que tú eres mi nuevo abanderado… -comentó el jefe. Pero lo que no sabían ni José Luis ni los cristeros era que los líderes más sanguinarios del gobierno federal habían decidido hacer un ataque masivo y mortal a los cristeros de Cotija. Tú dame salud y fuerzas y verás cuántas cosas haré por ti y por todos los católicos de mi país. La hora de las renuncias “El que ha dejado casa. Al decir estas palabras frente al Sagrario. vociferó con mucho pulmón: ¡Muerte a los cristeros! Y los batallones respondieron: ¡Mueran todos! 9.

—Oye.reinar de nuevo por todos los rincones del país. Andan todo el día entre muertos y vivos. —¿Quién e…? José Luis pegó un brinco hacia atrás cuando vio que la silueta quedaba desvelada. hijo: amar a Cristo y ayudar al prójimo. Pues Yo les digo: amen a sus enemigos y rueguen por los perseguidores —¿Tú crees que Tranquilino y todos sus soldados han pensado alguna vez en la muerte? –Preguntó José Luis. José Luis. y el Padre Gabriel me ha dicho que me ande con cuidado. hijo. —Así que tú eres el valiente que reparte la comunión a los batallones… —Sí. —Entonces ir al cielo está regalado. para hacerle entender que ganarse el cielo era cosa fácil y divertida. ¿por qué matan a tantas personas si saben que algún día les llegará a ellos la hora? Se van a ir al infierno. Todos le trataban muy bien. A Miguel se le derramaba el alma de alegría cuando sabía que con su trabajo iba haciendo puntos en la cuenta del cielo. —¿Y qué hay que hacer para ganarse el cielo. El Padre Gabriel me ha mandado pa’ traerles la comunión. —Sí. espera… no soy tu enemigo… Un niño de nueve años se paró frente a él. José Luis estaba fuera del cuartel contemplando la noche. se van a… —No. Miguel apretaba la píxide1 que llevaba escondida entre su cálido pecho y la humilde camisita de franela beige que vestía. Cuando de repente vio algo que se escondió detrás de un árbol. muy bien acogido. el Padre Gabriel dice en los sermones del domingo que es mejor rezar por ellos. haciéndolo sentir en familia. Por eso le importaba poco ver sangre. Lo hago por la noche. —Yo creo que sí. 9 . padre? —Lo que tú haces ahora. ¿no? —Así es. Dicen que por ahí anda ese avispón de Tranquilino. así nadie me mira. preocuparse por él. Apagó la vela que llevaba. —Soy Miguel –dijo. guardó su rosario en la chaquetita y empezó a temblar. Y tú. y jamás debemos desearles el infierno. Desde ese día se hicieron grandes amigos. rezar por él.vengo del pueblo. José Luis iba contentísimo. José —exclamó Miguel con voz comprensiva—. Todas esas reflexiones se las hacía en voz alta a José Luis. Entonces. ¿Qué hay que hacer para ganarse el cielo? El Padre Gabriel hacía reflexionar al pequeño Miguel antes de salir a dar los últimos auxilios a los moribundos. pero… no sé. escuchar balazos y convivir de cerca con la muerte. ¿qué bandera llevas: la de Cristo o la del demonio? Una silueta en la oscuridad En una noche. El pequeño se puso la mano en el pecho. —Jesús nos dé fuerza pa’ perdonarlos en caso de que… Yo quiero ser mártir 1 Copón o caja pequeña en que se guarda el Santísimo Sacramento o se lleva a los enfermos. —¿Quién vive? ¿Quién anda allí? Nadie respondió.

nosotros podemos serlo también. —Señor de los Ejércitos. Fueron saliendo de uno en uno. Yo también quiero morir por Cristo. le abrazó con mucho cariño y mirándole fijo a los ojos. —Tú vas a la cabeza. —Entonces. La manada de federales venía acercándose cada vez más. Montaba un bonito corcel color miel. José Luis iba delante de todos. Yo me quedo aquí. Ya en batalla. Antes de llegar a la entrada de Cotija. a pie o a caballo. Tú sabes. Por favor. mi abanderado. El jefe pudo ver su valentía y tomó a José Luis por los hombros. Gracias por darnos tu Santísima Sangre. José Luis se puso blanco del susto. Pidió a José Luis que se marchara antes de que le cogieran los federales. Ese debo ser yo. Pero justo cuando faltaba un kilómetro para llegar. por lo que dio tres vueltas y Prudencio fue impactado contra una roca. quiero ver a mi rey. Mantén el estandarte de la Virgen de Guadalupe en alto y recuerda: la mirada siempre en el horizonte. por favor! —¡Vete. Señor Nuestro. quédate con nosotros y no nos abandones en la lucha. Miguel? Las miradas de los dos chicos se llenaron de una luz radiante. José Luis no se fue. Vete con el Padre Gabriel. yo quiero ser mártir. Señor. No había tiempo que perder en discusiones. Aquello le recordó las clases de catequesis que tenía los domingos. Gracias por darnos tu Bendito Cuerpo. Señor. ¿no? Porque el que muere mártir se ganará el cielo. —A la orden jefe. ¿verdad. antes de que iniciara la guerra. Ahora los alcanzo. también –respondió Miguel. José Luis. —¿Por qué lo dices? —Porque estamos en época de muchas muertes inocentes. Aquí me quedo y ya veré cómo lo sigo después. —¡Pero jefe. Galopaban hacia el pueblo. con sus fusiles. Todos comulgaron. Muy temprano celebraron la Eucaristía. hijo! Es una orden. Tenga mi caballo y váyase. que lo único que queremos es que Tú reines en toditito México. José Luis recordó aquella frase que le había dicho a su mamá antes de irse: Nunca como ahora había sido tan fácil de ganarse el cielo. según el propio puesto. Danos juerzas pa’ aguantar en la lucha. —Yo. Señor. —Pues. Cuando José Luis vio cómo se perdía entre las primeras calles del pueblo. Señor. en duro galope. Escóndase bien y yo vuelvo por usted en unos momentos. le dijo: —Gracias. — Vete. Subió al caballo con dificultad. dio media vuelta y corrió hacia una 10 . 10. con el cuello doliéndole horrores. el jefe ordenó a todos huir y esconderse. —No jefe. Miguel. Miguel. YO TAMBIÉN QUIERO MORIR POR CRISTO El 6 de febrero era la batalla. Alguien tiene que burlarlos. si estamos en época de mártires. así como reinabas antes. un par de caballos venían hacia ellos. que el jefe Mendoza le había regalado días atrás. La Misa terminó. Lo seguía escoltando. Danos tino y mucho control. hijo. No olvides que eres mi abanderado. una bala perdida le dio en una pata al caballo del jefe. Usted hace falta y no yo. ¿no? Miguel asintió con la cabeza.

Dio vueltas y más vueltas. Salúdame a todos por última vez y tú recibe por último el corazón de tu hijo que tanto te quiere y que deseaba mucho verte antes de morir”. pero si muero iré hoy mismo al cielo. Se le concedió. José Luis dio un ay de dolor y se desmayó. sin titubear. llena de suciedad y estiércol. 11 . su pueblo. pidió papel y un bolígrafo. con los ojos y la mente puestos en la promesa que hizo delante de Miguel: Antes muerto que traicionar a Cristo. agua y libertad a cambio de que blasfeme contra el nombre bendito de Cristo. Le debo la vida… Pero también recordaba que José Luis era lo bastante listo como para zafarse de las manos enemigas. quiero que les digas a mis otros hermanos. convertida ni más ni menos que un establo. donde hizo su primera comunión. Resígnate a la voluntad de Dios: yo muero contento. Al despertar. Lo agarraron a golpes y lo maniataron bruscamente. revisó el cañaveral. porque muero en la raya al lado de nuestro Dios. sin atemorizarse de más. ¿oíste escuincle [niño]? Te voy a fusilar. “Mi querida mamá: me han encerrado después de haberme atrapado en el combate este día. Vente con nosotros y te irá mejor que con esos cristeros. Al irse los federales. porque llevo preparándome mucho tiempo para esto. el jefe buscaba a José. lo rechazó. se burlan satánicamente y le recetan bofetadas y duros palazos por todo el cuerpo. Por la celda han desfilado decenas de soldados que le prometen comida. General. jamás. —Jamás. José Luis. la arboleda. para matarlo allá y que todo el pueblo viera aquello como un escarmiento. y mándame la bendición juntamente con la de mi papá. El General Guerrero.gran arboleda. —Se lo tragó la tierra… Pero juro que no descansaré hasta dar con el chiquillo. Rey Eterno. —Eres un valiente. no para refugio de animales. -José Luis Sánchez del Río- Antes muerto que traicionar a Cristo Es 10 de febrero y José Luis sigue encerrado en la capilla de la Noria. muchacho. ¿verdad? Antes. Creo que en estos momentos voy a morir. No ha comido en tres días. ¿No te asusta eso? José Luis respondía con una serenidad impresionante. Pero José Luis. Contempló José cómo se profanaba el templo. mandó que lo llevaran a Sahuayo. —No me asusta. Pero dos federales le dieron alcance. Los ebrios federales. abrió los ojos y vio la sacristía convertida en una bodega de pasto. Sigue rezando. Cuando José Luis vio el edificio donde lo apresaban. Estaban pisoteando el Santísimo. ¡Primero muerto! ¡Yo no quiero unirme con los enemigos de Cristo Rey! —Entonces te voy a fusilar. José dijo: La casa de Dios es para venir a orar. Un jefe le presentó oportunidades para huir. mamacita. José Luis se ha negado rotundamente. firme. mamá… pero nada importa. se llevó la más desagradable sorpresa de su vida: era la capilla de la Noria. No te apures por mi muerte. Allí se realizaron todo tipo de desórdenes y libertinajes de la soldadesca. el manantial. La batalla en Cotija resultó un fallido total para los cristeros. que sigan el ejemplo que su hermano el más chico les dejó. y tú has la voluntad de Dios: ten mucho valor. José.

—Jamás. porque sabía que ya pronto terminaría todo aquello. Una prueba muy difícil Un soldado. que si no te cortaremos la lengua! El cuerpecillo semi- desnudo de José tiritaba de frío. Iba gritando: ¡Viva Cristo Rey! Entonces. —¿Qué traes allí. antes que hacer lo que me están pidiendo. Es más. Y José Luis. con una sonrisa tan profunda. Primero muerto. Pepito. más allá de los árboles que rodeaban al niño mártir y a sus malditos verdugos. grita. Pero sepan que a mi alma no. Le dijo con voz sarcástica: ¿Qué quieres que le digamos a tu mamá? El soldado esperaba una respuesta diferente a la que escuchó. Al pequeño le lanzaron una pala y un pico para que cavara su propia tumba. Luego le mandaron que caminara los 300 metros que les separaban de la puerta del cementerio. A José Luis le encantó aquello. —Ten. Qué dicha es caer con este grito: ¡¡Que viva Cristo Rey!! —Ya está güeno. dijo que jamás pisaría su escapulario. No lloraba. Te lo manda mamá. Sí. ¡¡Viva Cristo Rey!! ¡¡Viva Santa María de Guadalupe!! —¡¡¡Fuego!!!. Al pequeño le amenazaron con cortarle las plantas de los pies si no tiraba su escapulario al piso y escupía sobre él. se podía decir que sonreía. observó que el chiquillo llevaba algo colgado al pecho. demonio de chamaco…! ¡Grita: viva el diablo y muera Cristo! ¡Ándale. José Luis sentía que no podía más. a vendarle los ojos al chiquillo y a hacer la formación. ni se quejaba. Era Miguel. mudo. Entonces le amarraron los dos pies y se los desollaron. que casi se infarta: —Dígale que nos veremos en el cielo. —Ustedes me matarán el cuerpo. La respuesta del soldado fue una bofetada. Faltaba una hora para la ejecución. señores. Magdalena. —¡Ya oíste. el soldado. El pobrecillo seguía dando palazos a la tierra tan dura que sus deformados pies pisaban. a trabajar! Cuando la cosa estaba por terminar. por toda la calle central de Sahuayo hacia el cementerio. Dice que te lo pongas en el pecho. eh? José Luis levantó los ojos. que temblaba de pies a cabeza. ¡¡¡Fuego!!! 12 . tonto. —¡Se te llegó tu hora. Hay que echárnoslo de una vez. que Miguel pudo también captarla. Respondió: —Traigo a mi Madrecita del cielo. una prima. y se acercó al chiquillo. —¡Grítalo. Así que órale. terco. Era un bonito escapulario de la Virgen del Carmen. Y José Luis. el que se paraba más cerca de él. Entonces sacaron a la prima y le dieron puñetazos a José Luis. Llegaron al cementerio. Fue tremenda la paliza que le dieron. uno de los ayudantes golpeó a José en la boca y le rompió los dientes. lo ofreció sin quejas. tonto! Eran las once de la noche cuando lo llevaban a rastras. señores. los ojos de otro niño se alzaron con mucho sigilo y prudencia. muchachos. lo visita. —¡Pelotón!: ¡preparen! ¡Apunten…! —¡¡Esperen!! –ordenó Pancho.

Su cuerpo fue a dar al fondo de la fosa que él mismo había cavado. Saltó la sangre. tenía tan sólo 14 años. 13 . Era el 10 de febrero de 1928. Una descarga seca derribó al pequeño José Luis. Jesucristo lo recibía con los brazos abiertos.