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Estimados institutanos, apoderados, profesores, codocentes y chilenos en general: Nuestro Colegio, el Instituto Nacional de Chile tuvo su génesis durante

el proceso de gestación de la Independencia Nacional, nació fruto del esfuerzo de muchos chilenos que entregaron SU VIDA a la causa libertaria chilena. Desde su fundación, nuestro Colegio se ha servido del postulado henriqueano de amor y servicio a la patria, “el gran fin del Instituto es dar a la patria ciudadanos que la dirijan, la defiendan, le den honor y la hagan florecer”, para aplicarlo en la enseñanza de sus alumnos. No por nada han salido de nuestro Colegio infinidad de personas que han dado la vida por sus ideales y por su patria. De nuestras aulas han egresado personas como Manuel Baquedano, quien huyó de clases (hizo la cimarra) para enrolarse en la guerra contra la confederación Perú-boliviana. O José Manuel Balmaceda que pereció defendiendo el presidencialismo. Y así otros innumerables ejemplos entre los que se incluyen Arturo Prat, Salvador Allende, Francisco Bilbao y Pedro Aguirre Cerda. Es por eso que hoy nosotros, los descendientes de todos estos próceres de la patria estamos llamados a defender a nuestra patria chilena de todo el que quiera hacer negocios y lucrar con ella. La lucha la debemos dar ahora contra esta ley que solo acrecenta la agonía de la Educación Publica chilena. Me apena mucho que algunos de nuestros compañeros “institutanos” piensen solo en si mismos y les importe un rábano el porvenir de de la educación publica chilena. Siempre hay que tener presente que nuestro Colegio se construyó sobre la sangre de miles de chilenos, al igual que nosotros, que se atrevieron a defender sus ideales. Hay que tener presente que ellos dejaron familia, amigos, incluso su propia vida por nosotros. Por citar un ejemplo, José Miguel Carrera no conoció a su hijo, pues murió antes. No estamos pidiendo que mueran por Chile ni que abandonen a sus familias, solo que apoyen y que participen activamente, y que no nos descalifiquen por defender a nuestro Colegio y a nuestro País. El Instituto Nacional de Chile fue pensado por los padres de la patria como “el principal centro de difusión de las ciencias, las artes y las humanidades de Chile”, es descrito por nuestro himno como “el primer foco de luz de la Nación.””Como la cuna de la Chilena Ilustración”. “Nuestro estandarte dice con letras doradas Instituto Nacional de Chile”. Entonces ¿es concebible que el PRIMER FOCO DE LUZ DE LA NACION dependa de la Municipalidad de Santiago?¿es acaso Santiago Chile?¿acaso Santiago debe poseer un patrimonio que es de todos los chilenos?¿acaso todos los buenos Institutanos son santiaguinos?.Para reflexionar ¿no es cierto? Además viendo el lado político, ¿va a existir algún interés de parte de Santiago por mantener la educación de alumnos de otras comunas? ¿No es más práctico usar ese dinero en paliar otras deficiencias del la comuna? Esto es un hecho obvio, pues la Municipalidad está para defender y representar a los habitantes de su comuna, no a los de todo Chile. Por lo demás el sistema municipal que se ha aplicado a la educación chilena no esta funcionando y no va a funcionar nunca, debido a que genera un apartheid educacional entre comunas, cosa que con el sistema fiscal de administración no ocurría. Ello por causa que algunas municipalidades inyectan recursos extras a sus Colegios, como Providencia y Ñuñoa, y en cambio Municipalidades más pobres como La Pintana, El Bosque o Renca se ven obligadas a destinar los recursos que el Estado suministra ,en mejorar aspectos mas esenciales para ellas como la salud.

También la existencia de colegios particulares subvencionados por el Estado constituye un excelente negocio para los sostenedores. Pues el Estado aporta dineros (QUE SON APORTADOS POR TODOS LOS CHILENOS) para sus colegios, y que todos sabemos no llegan a destino “por arte de magia”. El año 1986, en vísperas de traspasarse nuestro Instituto a la Municipalidad de Santiago se desataron fuertes protestas y el Rector de ese entonces, don Luis Molina anuncio, como medida de apoyo, que renunciaría a su cargo, de traspasarse el Instituto a la Municipalidad. El Colegio fue traspasado y el señor Molina renuncio a su cargo. Hecho admirable. Durante estos ya 20 años el Colegio se ha opuesto a este sistema. Fue de gran importancia el movimiento del año 2006, pero, a dos años de ese hito, hemos sido traicionados por los que nos prometieron cambiar este sistema. Si callamos hoy seremos cómplices de la muerte del INSTITUTO NACIONAL DE CHILE y de su transformación en el “Liceo A-0” o en el “Instituto Municipal de Santiago”, o lo que es mas probable, que se mantenga el actual nombre por razones de “propaganda”pero se pierdan los valores y la identidad que se han mantenido siempre. Ser institutano no es sacar buenas notas y después ser un medico, un ingeniero o abogado al que le importe solo su bien personal y no este ni ahí con su país. Ser institutano es poseer la llama del 10 de agosto 1813, trasladando la antorcha se la espléndida fortuna de la cuna de la ilustración chilena en la mas bella y noble tarea que nos legaron los padres de la patria, desde el altar sagrado de nuestros corazones, cual es dirigir, defender, hacer florecer y darle honor a Chile, con inteligencia, con el esfuerzo y aporte personal cotidiano, con creatividad, capacidad y autentico patriotismo; con afán de servicio desinteresado, desprovisto de fanatismo sectario y si teñido de amor humanitario. Que estas no sean solo palabras para discursos y que se traduzcan en actos de verdad. Cumpliendo con la noble tarea que me legaron los padres de la patria y queriendo solo el bien de Chile y del Instituto Nacional de Chile. ____________________ Simón González Barrios Alumno del 8°M