You are on page 1of 6

SOBRE LA ESPERANZA.

"¿Existe, pues, un mundo
cuyo destino regento con absoluta soberanía?
¿Un tiempo que retengo con cadenas de signos?
¿Un vivir que no cesa si éste es mi deseo?
Alegría de escribir.
Poder de eternizar
Venganza de una mano mortal".
Wislawa Szymborska (1923-2012).

SOBRE LO QUE PUEDE SER LA ESPERANZA

Es un nombre de mujer y lo último que se pierde, dicen. Será que es el nombre de una
mujer que no se pierde? O será el fruto de la terquedad expresada por una gran amiga que
tiene en su epígrafe de presentación el “tercamente esperanzada”. ¿Cómo es el color de la
esperanza? Será multicolor, desteñida, fútil, será perenne. Tal vez es una intelibella dama
oscura hecha de pasados que buscan presencia en un futuro incognoscible. Fuera del rostro
de mi amiga Esperanza y su bella sonrisa feliz de arte que transforma el teatro del oprimido
en teatro de las liberadas no se me viene nada bonito. Pienso que alguien mató mi
esperanza y que apenas me estoy dando cuenta de ello. Es – pe - ran –za - das. Suena a
esperar las hadas dadas y quitadas. ¿Será que la esperanza es esperar? ¿Será fácil o será
desesperada la espera? ¿De qué se trata la esperanza?
Cada vez siento que dudo de las palabras y requiero algo más de ellas, les exijo a las
palabras que me digan algo más, pues se me vaciaron de tanto escucharlas, creo que se me
gastó su contenido y ya ni el diccionario de significados ni los de uso como el de la gran
María Moliner, me sirve para llenar mis vacíos. Siento las palabras huecas como un pitillo
por donde pasa el aire, el agua que es chupada como mis palabras. Qué es la esperanza,
dónde se escondió a esperar que pase la tormenta, dónde se perdió su sentido que solo
parece vivir en las nueve letras con dos abiertas vocales que se repiten como una plegaria.
Rebujando en la biblioteca del barrio en busca de la esperanza me encontré a Erich Fromm
escondido en su especial revolución de la esperanza, estaba agazapado entre otros títulos.
Creo que en esto de buscarme a mí misma como una esperanza pasada me ayuda este autor
que mientras yo nacía el escribía esto que yo hoy me pregunto, pues este libro que apoya mi
pregunta fue publicado por primera vez en 1968, va a cumplir 51 años y yo 50. Este título
me lleva también a recordar a Virginia Woolf pues por ella cultivé la esperanza de tener un
cuarto propio, un cuerpo propio y una escritura propia y eso es, creo, un principio

1
SOBRE LA ESPERANZA.

esperanzador que hoy me interpela para hacerme creer en la esperanza. No la busco porque
esté en su contrario pues creo que nada es opuesto totalmente a la esperanza que solo
requiere de un prefijo que la ponga en duda y la descalifique en des-esperanza. Hoy llegué
corriendo de trabajar con esta idea revoloteando en mi cabeza y como es media noche
mañana consulto con mis dudas a ver si saco algo en claro y lo comparto con el papel que
guarda la esperanza de ser leído por usted que seguro también se aferra o construye con ella
la ilusión, el anhelo, la espera o la creactividad1.
Dijo una amiga mía que conocí después de su suicidio y que no murió ya que a través de su
escritura legó una herencia que trae su presencia cada que pienso en mi ganas de escribir.
Ella, en las tres guineas guardó un tiempo de atrás que se hace presente en cada guerra, en
cada resistencia, en cada palabra escrita desde el alma. Ella, mi Virginia Woolf, escribe que
“el futuro es oscuro, que es, en general, lo mejor que el futuro puede ser, creo”2. Creo con
ella, pues no estoy tampoco segura de nada, que la esperanza es oscura como el futuro y es
lo mejor que puede ser ya que es desconocida y como una incertidumbre se gesta en lo
porvenir al que se le pone el color del día en que llega. Tenemos una paleta de colores pero
cada quien hace sus propias combinaciones, el caso es pintar aunque sea
monocromáticamente pero eso ocurre en el instante mismo en el que el futuro se hace
presente.
Colorear el futuro puede ser una ilusión vana y fútil, pero necesaria para la imaginación y
para no perderse de la probabilidad de obtener algo. Soñar con el futuro pero no dormirse,
no aquietarse ni en el cuerpo ni en la mente. Pues siguiendo el pensamiento Woolfiano, nos
reafirmamos en que no hay barrera ni cerradura que se puedan imponer a la libertad de la
mente y por su puesto a la libertad de imaginarnos en la escritura liberadora de
pensamientos encarcelados en mentes adormecidas en esperanzas perdidas.
Yo tan des-esperanzada como Woolf acierto en la escritura que se convierte en esperanza,
pura, pues la única certeza es este encuentro entre la escritura y yo. Es a través de ella que,
como dice la académica y activista Sara Fernández, a quien le escuché por primera vez la
frase de terca esperanza, que se me quedó pegada como una lapa. Esa sola y potente frase
me reafirmó en una razón para mi terquedad que se convierte en esperanzacción3. Es decir,
en una esperanza que no espera ya que es una esperanza despierta y en acción sacada de la
moral. Una esperanza que se revela y se hace cierta en este papel que a lo mejor cuando
termine me vuelva a dejar como el pitillo, vacía y por colmar. Por eso mi conexión con la
esperanza es en blanco y negro para usar la metáfora del poner en blanco sobre negro: el
escribir.
Escribir es esa búsqueda de conexión con el pasado del que no puedo saber todo al igual
que el futuro que también se me prefigura oscuro y no es que no tenga objetivos o este triste
y desahuciada, no, es que soy prudente y me visto en colores y saludo a la gente en los
idiomas de ellos y me rio de la vida al igual que me lloro de ella. Pero soy hija de la

1
Es una suma de palabras donde la creatividad es en tanto lo es la actividad. A la creación la activa la acción.
2
Wolf, V. (1981): Diarios 1915-1930, Barcelona., Ed. Lumen
3
Esta palabra es el resultado de la esperanza en acción. La esperanza activa lo es en tanto hay acción

2
SOBRE LA ESPERANZA.

incertidumbre, vengo de ella y voy hacia ella haciendo realidad el día y dejando testimonios
en la escritura que es lo único que me deja ser libre. Sí, he reencontrado la libertad que
perdí en la lucha incansable en el corre-corre de un contrato laboral o en la fila para un
papel que confirme que existo legalmente en la migración. Ahora solo quiero leer, escribir
y correr tras el aire y el esfuerzo que haga sudar mi cuerpo y pensar mi mente ágil para
cumplir con el oficio de investigar para escribir artesaniando intelectualmente4 (Wrigth
2009) con lo que vivo y aprendo día a día.
Se preguntaba Fromm (1970) sobre la esperanza en la siguiente forma: “¿se tiene esperanza
cuando el objeto de esta no es una cosa sino una vida más plena un estado de mayor
vivacidad, una liberación del eterno hastío, o cuando se persigue, para usar un término
teológico la salvación o, empleando uno político, la revolución?”5. Creo que este debate
sobre lo teológico y lo político ha logrado ganarse en el terreno de la moral religiosa pues
mucha gente busca tener esperanza pero no se revoluciona. Tal vez por eso sea tan corriente
encontrarnos con que la gente confía en que su futuro será mejor pero el del mundo peor.
Me explico: ante la pregunta de cómo ve su futuro, la mayoría responde que será mejor,
mientras que si se pregunta por el futuro del mundo, la respuesta es que lo ve peor. La
esperanza en sí y la desesperanza en el otro ratifica la individualidad y la desesperanza
aprendida, de la que habla la historiadora Diana Uribe6 y muchas personas preocupadas por
la sociedad en la que la esperanza se ha convertido en pasividad y ha dejado la lucha re-
evolución-aria para unos pocos y unas pocas que en vez de dar bendiciones y consejos
damos argumentos, escribimos textos y recreamos momentos de reinvención colectiva para
que, como en el juego, que mi amiga Gloria Bustamante7, hizo poema, podamos decir “un ,
dos, tres por mi hermana”, un, dos, tres por todxs.
Ahora la escritura afanada por retener y soltar esta palabra me lleva a comprender el porqué
de mi rechazo a este término que nombra en femenino algo que hemos perdido. Y es que en
los lugares de donde vengo: Urabá, Medellín y Colombia, la palabra se ha quedado en
resignación, en una mera ideología que reparte bendiciones y a todo responde “si Dios

4
Idea inspirada en la artesanía intelectual, un proceso que me invita a sanear la vida a través del arte de la
escritura. Este documento lo pueden encontrar en Wrigth Mills, C. (2009). Sobre Artesanía
Intelectual. Trabajo y sociedad, (13), 126-144. Recuperado en 30 de mayo de 2017, de
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1514-68712009000200011&lng=es&tlng=es.
Writing
5
Pueden ver más en el texto titulado La revolución de la esperanza. Hacia una tecnología humanizada. Ed.
Fondo de cultura económica en España en 1970 y publicado por primera vez en 1968 en Nueva York bajo el
título el inglés the revolution of hope, towar a humanized tecnology.
6
La polifacética maestra Diana Uribe intentó explicar que Colombia hace más de un siglo “se montó en la
película equivocada de creer que cualquier transformación colectiva está destinada al fracaso. Incluida la paz.
Para ella, se trata de “una desesperanza aprendida” que es menester comenzar a aprehender para tener
ilusiones que permitan superar fracasos. En http://fensuagro.org/index.php/1000-mitos-diana-uribe
7
A mis sabias abuelas que han dejado escrita para mí una memoria, a mis sabias hermanas vivas que como
arañas tejen mi esperanza día a día para no morir antes de tiempo y con el tiempo de dejar este quejido, tejido
de palabras que repiten vocales que aunque iguales se diferencian con el sonido consonante que acompaña un
resonar que hace habitual lo inesperado, lo inimaginable como este texto que pensé anoche y termino hoy con
el saber de la caminante entre penumbras que alumbran lo desconocido en el mismo momento en que se
escribe

3
SOBRE LA ESPERANZA.

quiere” y yo quiero una re-evolución donde no se espere, donde no sea la paciencia ciega la
que diga que la esperanza es lo último que se pierde sino lo primero que se gana. Como dijo
una señora que quería recordar el nombre de mi amiga y esta le decía ¿pero cómo es que
me llamo yo? Y la señora no atinaba, hasta que mi amiga le dijo, a ver le doy una pista: soy
lo último que se pierde y ella, muy sabía, le respondió: la memoria, y todas nos reímos, qué
buena, pero me llamo Esperanza.
Esta amiga, Esperanza Cadavid, no esperó, ella luchó, persistió trabajó por los derechos de
las y los niños trabajadores, hizo una película titulada la noche más larga en la que mi
familia y la red de Derechos Sexuales y Reproductivos participamos para denunciar la
injusticia cometida contra una joven campesina condenada a casi medio siglo de cárcel por
un delito que le cometieron. Luego se comprobó que ella era la víctima y por tanto
inocente.
Ella, la esperanza, es para el cambio, no para la resignación, por eso las mujeres somos las
del cambio, las de la incertidumbre oscura que se ilumina con palabras que se comprometen
a persistir para que el futuro aún desconocido sea mejor aunque no lo conozcamos ya que
como Virginia Wolf nos moriremos antes que el mundo cambie por destrucción o por
reconstrucción pero en él se verá nuestra esperanza hecha escritura. Como dice María
Zambrano y lo hacemos muchas, una escribe para defender una soledad compartida que
pervive en texto aunque una se vaya por sus propias manos.
Vengo de recuperar mi cuerpa vestida de un color esperanza que se resiste al abandono del
tono oscuro del devenir poblado de incertidumbres que serán de un color real cuando
sucedan.
Sugiere la escritora Sara Amhed es su bello texto la política cultural de las emociones8 que
la esperanza es feminista y Gloria Bustamante que dice, en un lindo poema, que los gatos
son feministas, entonces como yo soy feminista puedo ser una gata sinuosa esperanzada
que rumia pensamientos entre lecturas y entre-remiendos de sí misma con palabras de otras:
me di cuenta que el mundo y yo estábamos vivas y podíamos, con movimiento, adoptar
nuevas y cambiantes formas metamórficas donde “la esperanza que guía todos los
momentos de negación, y estructura el deseo de cambio con el temblor que lo acompaña
cuando el futuro se abre, como una apertura hacia lo que es posible” (Amhed, 2015, p. 259)
Y voy llegando al final para cerrar como comencé poéticamente, con unas preguntas.
La primera pregunta la hace Fromm revolucionándose en la esparanza

8
Quiero invitarles a conocer esta autora mediante este texto que es el único que esta traducido al español y es
escaso a tal punto que en Madrid solo fue posible conseguirlo gracias a un encargo en la librería
Iberoamericana en la calle huertas 40. Puede deberse a que fue traducido por el programa Universitario de
estudios de Género de la Universidad Autónoma de México y aún no se ha difundido tampoco en América
Latina. Ahmed nació en Salford, Inglaterra. Su padre es pakistaní y su madre inglesa, y migraron a Australia
en los años 70. Sus temas de investigación, entre los que se encuentran la migración, feminismo, racismo e
identidad, están relacionados con estas experiencias.

4
SOBRE LA ESPERANZA.

¿Cómo es que tantas personas pierden la esperanza, la fe y la fortaleza y aman su
servidumbre y dependencia, si las tres son concomitantes de la vida? (Fromm 1970, p. 30)
La segunda, tercera y cuarta son de mi desvelo y de mis conversaciones con Inma Lozano,
Ana Falk, Ximena Molina y Ana María Pulgarín, entre otras que habitan mi terquedad, mis
esperanzados sueños.
¿Por qué queremos conocer el futuro al punto de ver la incertidumbre como un problema
cuando es una innegable y necesaria realidad?
¿Qué es lo que nos esperanza y para qué nos sirve?
¿Por qué creo que mi futuro será mejor y el de la humanidad peor?
Y estas últimas inspiradas en Zambrano
¿Para que escribe una si no es para zurcir su esperanza de ser con las otras que abriéndonos
nos sangramos y sangrándonos nos curamos?
¿Será que los claros del bosque son la escritura que ilumina el oscuro y dudoso por venir y
por pasar para quedarse en la palabra escrita?
Muchas gracias por seguir conmigo. Aunque no tengamos las mismas respuestas, pues lo
desconocido ya ha sido y el futuro tiene la maravilla de ser incierto, esto quiere decir que es
nuestro, pues en general creo que somos hijas de la incertidumbre donde, como le leí
alguna vez a una economista colombiana Consuelo Corredor “en un mundo de
incertidumbres la única certidumbre que tenemos es la de no querer vivir en el pasado”. Así
que si mi presente me pertenece tengo la esperanza de que el futuro también.
Será que lo primero que se pierde en la violencia es la palabra9 como lo afirma Gloria10 si la
palabra es la esperanza femenina es bueno saber cuándo la perdemos, para saber cómo la
recuperamos. Yo estoy en ello, ¿pero y vos?. Seguro que también, pues somos regidoras de
nuestra vida y dejamos para el futuro nuestras claras ideas puestas con negra tinta en blanco
papel para que nuestra venganza quede servida en el plato de la historia que saborearemos
con el devenir de las esperanzas antes que las memorias se pierdan, antes que los cien años
de soledad se conviertan en los cien años de olvido y la desesperanza.
Hoy termino este texto diciendo un, dos, tres por mí…Por mi madre, mis hermanas, mis
amigas, mis compañeras, las inmigrantes, las refugiadas las todas que desahogamos las
palabras desatando el nudo en la garganta para pedir que cese la guerra contra el mundo y
contra nosotras. Hoy todas en coro desde todos los lugares del mundo podemos seguir

9
En la violencia contra nuestras cuerpas lo primero que se pierde es la palabra. Esto nos lo explica Gloria en
un encuentro de poesía que me lleva a concluir que es verdad que se rompe la corporeidad hecha de palabras
quebradas ya cuando se nos acusa de ser mentirosas y por naturaleza, mendaces. Venimos de una historia de
palabras rotas que se hacen añicos cuando que se quedan en la negación de una garganta fracturada en un
cuerpo de esperanza perdida.
10
Para ver más sobre Gloria María Bustamante Morales http://www.revistadepoesiaclave.com/content/gloria-
maria-bustamante-morales y http://neonadaismo2011.blogspot.com.es/2014/04/gloria-maria-bustamante-
dias-de-libro.html

5
SOBRE LA ESPERANZA.

jugando a liberarnos con ternura, con escritura y sin balas. Esta es mi letralla que solo
fulmina la pereza que espera sentada o acostada a que todo cambie para que su vida siga
igual o a que cambie su vida para que el resto siga igual.
Solo me queda agradecer al feminismo que me alimenta y del que devienen las mujeres que
en este texto nombro y a las que sugiere para hilar como arañas feministas que tejen redes
abiertas donde juegan con animales feminizándonos, femimismándonos11, amándonos entre
guerras que nos convencen de ser y hacer del feminismo un espacio común donde habitan
las diferencias entre nosotras, pues no hay igualdad posible mientras no nos reconozcamos
como seres pluriversales, pluriverbales. Nuestra reinvención como feministas, lesbianas,
no-racistas, antiespecistas, antipatriarcales, anticapitalistas, anti sexistas es nuestra
esperanza para hacer otro mundo posible desde el activismo, el artivismo, la academia y la
escritura.
MADRID PRIMAVERA DE 2017 (DE ABRIL A MAYO).
Ángela María Botero Pulgarín: angelamigrante@gmail.com
PD 1: escribir para que usted me lea es parte de la esperanza en la que participamos
creactivamente sabiéndonos en conexión emocional donde la emoción es conocimiento o,
si me permiten mi penúltimo invento de palabras es conoci-verdad lo que nos permite salir
del conoci-miento tradicional sesgado que ha separado razón y emoción; sentí-mientos y
saberes. Y, si mis sentimientos no mienten entonces son sentiverdades….
PD 2: Estoy aprehendiendo la esperanza a través del proceso de investigación
autoetnográfico que me lleva a creer en mi misma mediante un viaje por mis emociones
politizadas, razonadas, sentipensadas que reaniman mi yo como sujeta política y mi
colectivo colaborativo como un compromiso utópico que alimenta mi confianza en el giro
afectivo que tenemos que darle a las ciencias humanas y sociales en todo el mundo.

11
Del juego de palabras entre feminismo y mí misma que nos conjuga en la primera persona del singular
donde cada una es femimisma, es decir feminista con lo que tiene, hasta donde puede y a la manera en que
cada una se indigna con la inequidad, la violencia, la desigualdad, el racismo, el clasismo, la xenofobia, la
homofobia, la explotación capitalista y neoliberal. Podría decir que esta politización de los sentimientos de
exclusión nos liga a un colectivo y ese colectivo es el feminista que nos hace estremecer ante la injusticia.

6