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La Geometría Sagrada (1)

1.- ¿Por que una Geometría Sagrada?

Esta pregunta puede parecer muy apropiada en un ámbito cotidiano. ¿Qué puede tener de
sagrado la geometría?

Efectivamente todos hemos aprendido que la geometría, en términos básicos, es una rama
de las matemáticas que estudia la lógica de las formas en el espacio, ya sea bidimensional
o tridimensional. Es decir, trabaja y explica problemas concretos de la forma. En la vida
práctica la geometría presta una gran utilidad para medir las tierras y para poder analizar
y comprender las obras concretas que realiza el ser humano (puentes, acueductos,
edificios, etc.).

Por otro lado el término sagrado nos sugiere una dimensión espiritual o moral que se
inserta en la evolución del ser humano, con una proyección trascendente. Es decir, como
lo contrario a lo profano y al rol cotidiano y práctico de nuestras vidas.

A primera vista la geometría, en su dimensión arquetípica, nos parece que tiene más que
ver con el mundo práctico y cotidiano, porque es ahí donde presta su real utilidad.
Entonces, ¿cómo es que podemos instalarla en una dimensión espiritual y trascendente?

De modo de poder sumergirnos en esta disciplina, es necesario comprender que vamos a


trabajar con nuestra dimensión racional al mismo tiempo que lo hacemos con aquella
espiritual y con nuestra intuición. Es decir, estaremos alternando entre nuestro hemisferio
izquierdo y el derecho.

La Geometría Sagrada es un conocimiento que se remonta a los inicios de los tiempos,


viene de épocas ancestrales, y es probable que no se puedan encontrar sus orígenes, aun
cuando se pueden registrar rastros de ésta en diversas civilizaciones, como la Egipcia, la
Maya, la Hindú, las comunidades Neolíticas, por mencionar sólo algunas. Las preguntas
que surgen son:

• ¿Qué buscaban aquellos que dejaron las huellas que nos permiten identificar una
Geometría Sagrada?

• ¿Cómo y de quién o de quiénes recibieron este conocimiento?

Ha habido muchos estudiosos que se han hecho estas preguntas y que han logrado
estructurar un campo de conocimiento y experimentación que ha permanecido oculto por
mucho tiempo. Desde Platón, pasando por Fra Luca Pacioli, Leonardo da Vinci,
Leonardo de Pisa, Matila C. Ghyka, hasta los actuales físicos cuánticos y estudiosos
espiritualistas como Drunvalo Melchizedek o artistas como Charles Gilchrist, el artista,
matemático y geómetra George W. Hart y muchos otros que nos han permitido ir
descubriendo y develando el misterio que hay detrás de la Geometría Sagrada.

La enseñanza que nos han dejado nos permite comprender que la Geometría Sagrada es
un conocimiento que contiene el patrón de crecimiento, evolución, expansión y desarrollo
de todo lo manifestado, lo que, de alguna manera, nos revela los orígenes del tejido del
universo. Como patrón de crecimiento, podemos decir que se trata de una forma abstracta
de razonamiento y como tal se puede aplicar no solo a procedimientos y fenómenos
concretos, naturales y empíricos, sino que también a realidades conceptuales, abstractas e
incluso espirituales.

En este contexto no se puede dejar de mencionar la estrecha relación que existe entre lo
sagrado de la geometría con lo sagrado de los números. Esta se manifiesta a través de las
series numéricas y las relaciones y razones numéricas existentes en las proporciones de
las partes componentes de las entidades geométricas, las cuales expondremos más
adelante. Podríamos decir que la geometría traza el despliegue de los números en el
espacio, realizando un viaje o un camino desde el simple punto, pasando por la línea y
llegando al plano, para luego entrar a la tercera dimensión y eventualmente trascenderla,
para luego retornar al punto nuevamente. En otras palabras se trata de una disciplina que
incursiona en las leyes de ordenación del universo y de la huella digital de la creación. A
través de proporciones, patrones, sistemas, códigos y símbolos, establece las bases tanto
de la creación natural (el universo, la materia, los organismos vivos y su ADN) como de
las re-creaciones humanas: el arte, la arquitectura, el diseño, la ciencia, la física, la
música, la cábala, las matemáticas, etc. A través de estas últimas, el hombre hace de
creador e intenta acceder a niveles superiores de consciencia, entendimiento,
conocimiento o sensibilidad que lo conecten en forma creciente con la vastedad que lo
rodea. Y esto lo logra cuando basa su creación – consciente o inconscientemente - en la
Geometría Sagrada, obteniendo así lo que G.I. Gurdjieff llamaba ‘arte objetivo’:

“El arte oriental es preciso, matemático, sin manipulaciones. Es una forma de escritura…
Por ejemplo, tomemos la arquitectura. He visto algunos ejemplos de arquitectura en
Persia y Turquía; por ejemplo, un edificio de dos habitaciones. Todo aquel que entraba a
estas habitaciones, ya fuera viejo o joven, inglés o persa, lloraba… El resultado era
siempre el mismo. Con estas combinaciones arquitectónicas, las vibraciones calculadas
matemáticamente contenidas en el edificio no podían producir otro efecto. Estamos bajo
ciertas leyes y no podemos resistir las influencias externas. Como el arquitecto de este
edificio tenía una comprensión diferente y construyó matemáticamente, el resultado era
siempre el mismo. Hicimos otro experimento. Afinamos nuestros instrumentos musicales
de un modo especial y combinamos los sonidos de tal manera que aún trayendo a los
transeúntes casuales de la calle obtuvimos el resultado que queríamos. La única
diferencia era que uno sentía más, otro menos. Supongamos que llega a un monasterio;
usted no es un hombre religioso, pero lo que tocan y cantan allí evoca en usted el deseo
de orar…. Y así sucede con todos. Este arte objetivo está basado en leyes...”

(Extractado de “Perspectivas desde el Mundo Real”, Ed. Hachette, Argentina, 1977, págs.
164-165).

Como verán, se trata de incursionar en un recorrido donde los números se despliegan


desde un espacio bidimensional en una superficie plana y luego en un espacio
tridimensional. Este proceso ha generado un lenguaje universal cuya carga simbólica
trasciende fronteras y épocas en el tiempo, y que es el vínculo axiomático sine qua non
para una correspondencia entre lo grande y lo pequeño, entre arriba y abajo, según la Ley
de Analogía. Este recorrido es el camino de toda realidad manifestada desde su punto
inicial de creación hasta su retorno al origen.

“Los practicantes de la geomancia se interesan en la Geometría Sagrada porque es el


estudio de la manera en que el espíritu se integra a la materia, a través de amplificar y
resonar la geometría de la naturaleza y los movimientos planetarios, logramos alinear la
resonancia del cuerpo/mente/espíritu con la frecuencia armónica de lo superior y lo
inferior.

También están interesados en la Geometría Sagrada porque se ha descubierto que ciertos


espacios con proporciones especiales, permiten al individuo vibrar en una frecuencia
apropiada que le permite maximizar la posibilidad de conexión con el Unico.”

(Extractado del artículo “Why Sacred Geometry” from Mid – Atlantic Geomancy.)
www.bibliotecapleyades.net/geometria-sagrada

2.- El origen y el Génesis.

2.1.- El vacío.

Antes de comenzar con el primer elemento manifestado, intentaremos imaginar el espacio


vacio (fig. 1) en el cual aun no existe nada y se constituye como el principio de la
creación. Es aquel espacio infinito y plenipotencial en el cual se penetra en la meditación
cuando logramos acallar la mente y entramos en el vacío, que es como estar flotando en
ninguna parte y que sólo es invadido por una luz blanquecina.

Fig. 1 El vacío

2.2.- El punto

En este espacio aparece un simple punto (fig. 2) que será nuestro primer arquetipo que
conforma la primera dimensión. Este representa la consciencia de unidad, la mente divina
e indivisible. Es donde comenzamos nuestro camino, desde donde iniciaremos nuestra
misión para luego retornar al punto que es la raíz absoluta del concepto mental y el que,
del mismo modo, es la raiz del pensamiento holístico. Para nosotros es el punto de
síntesis que brota del tercer ojo en la glándula hipófisis en el cerebro.

Fig. 2 El punto

2.3.- Los dos puntos.

Del universo unidimensional pasamos al bidimensional donde la unidad se transforma en


dualidad. Ocurre este gran milagro y misterio donde el punto aislado se divide y se
transforma en dos puntos que dan paso a la segunda dimensión (fig. 3). A partir de esta
instancia nos vemos enfrentados a la primera dualidad que genera un espacio medible.
Aparece una relación espacial dentro de la cual podemos habitar y desplazarnos.

Fig. 3 Dos puntos

2.4.- El radio y el arco.

Desde el momento que podemos desplazarnos, damos origen a una línea. Es el


movimiento entre el primer y segundo punto, es decir la línea recta entre los puntos A y
B. Este primer movimiento que se traslada entre estos dos puntos da origen al radio (Fig
4), el cual representa el arquetipo masculino. A continuación se manifiesta un
movimiento de rotación donde el punto B gira en torno al punto A configurando el arco
(fig. 5), que representa el arquetipo femenino. Es el origen de la dualidad radio/arco de
la cual se genera todo camino posterior. Con propiedad podemos llamarlo el movimiento
raiz.

A partir de éste se despliega todo el concepto de dualidad:


• Ying y Yang
• Luz y oscuridad
• Izquierda y derecha
• Arriba y abajo
• Adelante y atrás
• Madre y padre
• Etc.

El juego radio/arco etablece todas las energías del universo.

Fig. 4 El radio
Fig. 5 El arco

2.5.- El circulo.

El arco continuará girando a partir del punto B en torno al punto A hasta volver a retornar
al punto B desde donde comenzó a girar. Este movimiento da origen a la primera forma
cerrada de la Geometría Sagrada. El círculo es una manifestación bidimensional de la
Mente Divina e indivisible. Además representa un movimiento y un tiempo que se
manifiesta como el primer ciclo cerrado o la primera forma cerrada de la Geometría
Sagrada. Es como el ciclo inicial que expresa el Génesis.

Esta relación de desplazamiento en el tiempo del radio/arco se ha expresado en términos


matemáticos como Phi, que es la proporción de la circunferencia del círculo con su
diametro. Se trata de un número trascendental o irracional (se verán los números
irracionales más adelante), con un valor de 3,14159265. Para propósitos prácticos Phi =
3,1416.

Los números trascendentes son irracionales, pero no todo irracional es trascendente (por
ejemplo raíz de 2). Es decir, trascendente implica irracional pero no al revés. El número
Phi no sólo es irracional (no es igual a ninguna fracción o cociente de dos enteros) sino
que además trascendente. No es algebraico, es decir no es solución de ninguna ecuación
algebraica (=polinominal).

Fig. 6 El círculo

2.6.- El rayo y las seis direcciones.

Nuestra consciencia situada en el centro del espacio puede proyectarse en seis direcciones
y por tanto seis rayos. Adelante y atrás, izquierda y derecha y arriba y bajo. Esto lo
tenemos que visualizar en el espacio tridimensional (fig. 7). Cabe considerar que para
los budistas estas direcciones del espacio pasan a ser diez.

Luego podemos trasladar esta imagen tridimensional a una de dos dimensiones o plana,
logrando que estos seis rayos giren y completen el círculo (fig. 8), y a su vez den origen a
seis puntos B sobre la circunferencia del círculo. Estos a su vez dan origen a los ejes del
patrón de crecimiento de la creación.

Es así como la línea recta o el rayo (arquetipo masculino) en conjunto con la línea curva
o arco (arquetipo femenino), dan origen al primer ciclo completo o Génesis que es
simbolizado por el primer círculo (bidimensional) o esfera (tridimensional)

Fig. 7 Seis direcciones en el espacio

Fig. 8 Seis direcciones en el plano

2.7.- Primer movimiento. Dos círculos de radio común.

A partir de este círculo (o esfera), se insinúa el primer movimiento, que no hace otra cosa
que duplicar esta figura arquetípica, dando origen al primer día después del Génesis. Este
segundo círculo se desplaza haciendo centro donde el rayo intercepta el primer círculo
originario (punto B).

Esta es la primera forma traslapada de la Geometría Sagrada, llamada “dos círculos con
radio común” (fig.9).

Fig. 9 El primer día del Génesis. Dos círculos con radio común.

Fig. 10 Vesica Piscis.

2.8.- La Vesica Piscis.

Este primer movimiento o día del Génesis da origen a la segunda forma cerrada de la
Geometría Sagrada: La Vesica Piscis, también conocida como “la vejiga del pez” o
“mandorla” (fig. 10). Esta forma es como el útero o matriz del universo. A partir de ella
se crean todas las formas que se desarrollan en el espacio.
A partir de esta imagen nacen dos nuevos puntos, el C y el D, los cuales se han concebido
como los hijos mellizos de A y B.Esta figura también hay que imaginarla en tres
dimensiones, en donde las dos esferas dan origen a esta nueva figura tridimensional que
es como una pelota de rugby o zeppelín.

Por lo tanto podemos decir que este primer movimiento del Génesis da origen al patrón
de la vida y de la luz, y por tanto a partir de este momento nuestros ojos pueden ver la
creación.

2.9.- El segundo movimiento.

El segundo movimiento da origen a un tercer círculo o tercera esfera que representa el


segundo día (fig. 11) después del Génesis. La relación de estas tres esferas o círculos dan
origen a la estrella tetraédrica (fig. 12).

Fig. 11 El segundo día del Génesis.

Fig. 12 Estrella tetraédrica.


2.10.- El tercer movimiento.

Este da origen al cuarto círculo o esfera que representa el tercer día del Génesis (fig. 13).
Si se observan detenidamente veremos que estos cuatro círculos contienen cinco Vesica
Piscis y un pétalo central, el cual constituye otra de las figuras contenidas de la
Geometría Sagrada (fig. 14).

Estos cuatro círculos son muy simbólicos ya que representan la esencia de la familia en el
lenguaje de la Geometría Sagrada. Los círculos 1 y 2 son los padres, los 3 y 4 los hijos, y
el corazón de la familia se nos presenta en forma de pétalo.

Fig 13. Tercer día del Génesis. Cuatro círculos y el pétalo central.

Fig. 14 Cinco Vesica Piscis y el pétalo central.


2.11.- El cuarto, quinto y sexto movimiento.

Dan origen, respectivamente al quinto, sexto y séptimo círculos o esferas, que a su vez
simbolizan el cuarto, el quinto y el sexto día del Génesis (figs. 15, 16 y 17).

Fig. 15, 16 y 17: Cuarto, Quinto y Sexto día después del Génesis

3.- La Semilla de la Vida.

De esta forma, al completar el séptimo círculo, se completa el patrón del Génesis y el


principio de la creación del universo. Es así como se da origen a lo que se conoce como
La Semilla de la Vida (fig. 18); y a partir de esta se concibe el Tubo Toro (llamado
simplemente Toro por los matemáticos) o Toroide (fig. 19). Esta es una figura
tridimensional que es el resultado de rotar el patrón del Génesis en 360 grados alrededor
del centro. Es una esfera que se curva hacia sí misma por arriba o por abajo. Se le suele
comparar con una rosquilla, con el anillo de humo de un cigarro o con un neumático o un
salvavidas. Pero al mismo tiempo se puede concebir con un orificio central infinitamente
pequeño hacia el cual rotan los círculos componentes, como si fuera un toroide más
cerrado (fig. 20).
Fig. 18 La semilla de la vida

Fig. 19 Toroide o Tubo Toro

Fig. 20 Toroide cerrado.


4.- El huevo de la vida.

A continuación de la semilla de la vida y patrón del Génesis, se produce una segunda


rotación hacia el exterior de los seis círculos de esta. Esto se logra haciendo centro en los
respectivos cruces de los seis círculos y trazando los próximos seis círculos del mismo
tamaño que los anteriores (fig. 21). Luego se borran los primeros seis círculos y se
obtiene la silueta del huevo de la vida (fig. 22).

Fig. 21 Construcción del huevo de la vida

Fig. 22 Silueta del huevo de la vida

El huevo de la vida da forma al embrión de la vida humana (a partir de la mórula inicial)


y a la morfogenética del cuerpo. El cómo la existencia física de nuestros cuerpos se
origina en el huevo de la vida es materia de un nuevo estudio. En todo caso su carácter
embrionario y su forma circular se manifiesta como una cualidad de la geometría
femenina, la cual revela las primeras formas geométricas masculinas de carácter angular
y en base a tramos rectos. Estas son el cubo, el tetraedro y la estrella tetraédrica (fig. 23).
Fig. 23 Cubo, Tetraedro, Estrella tetraédrica

5.- La Flor de la Vida.

Si observamos la construcción del huevo de la vida (fig. 21) , veremos que hay seis
puntos donde se cruzan tres círculos. Si hacemos centro en cada uno de ellos y trazamos
sus respectivas circunferencias en el mismo tamaño que las anteriores, obtendremos una
tercera rotación (fig. 24).

Fig. 24 Tercera rotación


Fig. 25 Siete círculos tangentes

Esta tercera rotación permite la construcción de la Flor de la Vida. Son seis círculos
azules, seis verdes y seis rojos, más el verde central, que hacen un total de 19 círculos. Es
muy importante observar que los seis círculos exteriores azules tocan tangencialmente al
círculo verde central. Podemos reproducir esta figura si colocamos siete monedas iguales
sobre una mesa (fig. 25).

Estos diecinueve círculos conforman una figura de una gran importancia en la Geometría
Sagrada y ha estado presente en las más variadas civilizaciones desde tiempos
inmemoriales. Siempre los diecinueve círculos, los cuales fueron rodeados por dos
círculos mayores, son los que dieron forma a la Flor de la Vida (fig. 26). A esta altura nos
damos cuenta que este patrón podría seguir hasta el infinito, sin embargo se detiene aquí.

Fig. 26 La Flor de la Vida

6.- El Fruto de la Vida.

Al observar este patrón vemos que en el perímetro externo de la figura se insinúan


muchos círculos que están incompletos. Si nos aventuramos a completarlos y seguir con
este patrón tendremos una cuarta rotación que nos permite continuar con los círculos
tangentes hasta llegar a tener trece (fig. 27). Al aislarlos como si colocaramos, igual que
lo hicimos antes, monedas del mismo tamaño en forma tangente sobre la mesa,
tendremos el Fruto de la Vida (fig.28).

Fig. 27 Trece círculos tangentes.

Fig. 28 El Fruto de la Vida.

7.- El cubo Metatrón.

Hasta el momento hemos incursionado principalmente en un patrón femenino, en el cual


se ha desplegado una gran cantidad de círculos, los cuales han arribado como una suerte
de síntesis, al patrón llamado el Fruto de la Vida, conformado por trece círculos
tangentes. Este patrón, en conjunto con el Huevo de la Vida y el Tubo Toro o Toroide
conforman los tres patrones fundamentales de la existencia.

A estos patrones concebidos por círculos femeninos, se sobreponen líneas rectas


masculinas: los sistemas informacionales de la creación.

Así como ocurriera con el Huevo de la Vida, el cual permitió la formación de algunas
formas masculinas a partir del punto central de sus círculos, el Fruto de la Vida da
origen, al unir los puntos centrales de sus círculos, al Cubo Metatrón, que es la
contraparte masculina del Fruto de la Vida, utilizando la energía masculina de las líneas
rectas que unen dichos centros, y es uno de los sistemas informativos esenciales de la
creación. La correcta construcción del Cubo Metratón se logra trazando un círculo cuyo
centro está en el centro del círculo central y su radio coincide con los centros de los
círculos exteriores del fruto de la vida (círculo azul). Luego se traza un segundo círculo
(verde) con el mismo centro que el azul pero con un radio que es igual al radio del círculo
azul multiplicado por Phi de valor 0,6180339 (fig. 29).

Luego se traza una estrella tetraédrica haciendo crecer la interior hasta que sus vértices
hagan contacto con el circulo interior (verde). Estos puntos indican el trazado que
permitirá trazar correctamente el Cubo Metatrón completo, de modo de poder trazar las
coordenadas que permiten construir la totalidad de los sólidos Platónicos, especialmente
el dodecaedro y el icosaedro, como se expone en el punto. 8 Los sólidos Platónicos a
continuación (fig. 30).

Fig. 29 Círculos para la construcción del Cubo Metatrón.

Fig. 30 Cubo Metatrón completo.

Este cubo debe su nombre al ángel Metatrón, el cual también es conocido como el
primero y el último de los Arcángeles, y recibe diversas denominaciones como Canciller
del Cielo, Ángel de la Alianza y Rey de los Ángeles. Su función celestial es la de
supervisar la anotación de todos nuestros actos en el Libro de la Vida.

8.- Los sólidos Platónicos.

Los sólidos Platónicos son cinco estructuras espaciales que conforman volúmenes
tridimensionales en los cuales todas sus caras son de la misma forma y del mismo tamaño
y cuyos bordes o aristas tienen la misma longitud. Además todos los ángulos interiores
son también del mismo tamaño. Por último, si inscribimos cada sólido Platónico en una
esfera apropiada, todas las puntas tocarán la superficie de la esfera.

Estos sólidos fueron nominados luego que Platón los describiera en el 350 A.C. en su
obra “El Timeo”. Han llegado a ser la base de la estructura de la vida orgánica y de las
obras de creación humana. Las podemos encontrar en la vida animal y orgánica, en los
minerales, en el sonido, en el lenguaje, en la música, en las artes plásticas, en la
arquitectura, en las obras de ingeniería, etc.

Los cinco sólidos Platónicos son:

1. El tetraedro (fig. 31), cuyas caras son cuatro triángulos equiláteros iguales. De este
poliedro se desprende la estrella tetraédrica, que no es otra cosa que dos tetraedros
invertidos e intersectados (fig. 32).
2. El cubo o hexaedro (fig. 33), que es un poliedro cuyas caras son seis cuadrados
iguales.
3. El octaedro (fig. 34), cuyas caras son ocho triángulos equiláteros iguales.
4. El dodecaedro (fig. 35), que es un poliedro de doce caras conformadas por doce
pentágonos regulares.
5. El icosaedro (fig. 36), que tiene veinte caras conformadas por veinte triángulos
equiláteros iguales.

Fig. 31 Tetraedro
Fig. 32 Estrella tetraédrica

Fig. 33 Cubo o hexaedro

Fig. 34 Octaedro
Fig. 35 Dodecaedro

Fig. 36 Icosaedro

Si observamos con detención cada uno de estos poliedros trazados en el cubo Metatrón
veremos que tienen una versión igual pero más pequeña que se inscribe en los siete
círculos tangentes interiores que se manifestaron en la tercera rotación (fig. 24 y fig. 25)

9.- El árbol de la vida.

El Árbol de la Vida es el símbolo geométrico que se expresa como la base de la Cábala,


que es el antiguo sistema místico del Judaismo. Cada uno de los vértices simboliza una
sephirah, que a su vez representa un atributo de Dios (fig. 37). En esta figura se puede ver
la perfecta relación existente entre el Árbol de la Vida y el patrón del Génesis
manifestado en la semilla de la vida.
Fig. 37 El Arbol de la Vida

Los Sephiroth del Arbol de la Vida:

1. Kether (Corona)....................6. Tiphereth (Belleza)


2. Binah (Comprensión).............7. Hod (Gloria)
3. Kjokmah (Sabiduría)..............8. Netzach (Victoria)
4. Gueburah (Poder)..................9. Yesod (Fundación)
5. Kjesed (Misericordia).............10. Malkuth (Reino)

10.- La cuadratura del círculo.

Como hemos podido ver, el arco o línea curva representan el arquetipo femenino y el
radio o línea recta el masculino. La forma cerrada primaria que construye el arco es el
círculo, y en el caso de la línea recta es el cuadrado. Por otro lado el círculo ha sido la
forma que se le ha asignado a los cielos y el cuadrado a la tierra. Desde muy antiguo se
ha intentado equilibrar o unificar el cielo con la tierra, el espíritu con la materia, lo
femenino con lo masculino, etc. En otras palabras, asimilar al máximo el perímetro del
cuadrado con el del círculo y su circunferencia. Esto es lo que se conoce como la
cuadratura del círculo.

Se trata de construir un cuadrado que tenga el mismo perímetro que un círculo dado. O
bien la misma área que un círculo dado. Y resulta que no es posible construirlo usando
sólo regla y compás.

Es una tarea que no ha sido fácil y es probable que la respuesta exacta todavía no haya
podido encontrarse. La respuesta es que no es posible realizar la construcción con regla y
compás, pero por supuesto, existe un cuadrado con la propiedad requerida. Una de las
aproximaciones más precisas radica en concebir un cuadrado cuyo lado es igual al
diámetro de la tierra (12.700 klm). Es decir, la tierra queda inscrita en un cuadrado de
esta medida. En seguida se traza un círculo haciendo centro en el centro del cuadrado que
contiene el círculo de la tierra y cuyo radio es igual a la suma del radio de la tierra (6.350
klm) más el radio de la luna, cuyo diámetro es 3.500 klm aproximadamente (1.750 klm),
quedando el radio en cuestión en 8.100 klm (fig. 38)

Tenemos entonces el perímetro del cuadrado A-B-C-D:

12.700 x 4 = 50.800 klms.;


Y el perímetro de la circunferencia de radio R:
2 x Pi (3,1416) = 6,2832 x r (8100) = 50.894
Es decir habría un error de un 1,7 %

Fig. 38 Cuadratura del círculo.

Por otro lado el conocido dibujo de Leonardo da Vinci del hombre Vitruviano, construido
en la superposición del círculo y el cuadrado, presenta una aproximación un poco más
alejada que la anterior a la buscada cuadratura del círculo (fig. 39).

En este dibujo el cuadrado tiene como lado 7 unidades y el radio del círculo es de 4,2
unidades.

Por lo tanto:

Perimetro del cuadrado = 7U x 4 = 28 U


Perimetro de la circunferencia = 2 x pi (3,1416) = 6,2837 x r (4,2 U) = 26,4
Error = 5,7 %
Fig. 39 Hombre Vitruviano de Leonardo da Vinci.

Una tercera aproximación a la cuadratura del círculo se ha construido partiendo de cuatro


círculos tangentes cuya suma de diámetros definen el lado del cuadrado que los contiene.
Luego, haciendo centro en el cruce de las diagonales del cuadrado y con un radio que se
integra al radio de los círculos interiores se traza un circulo exterior que se aproxima a la
cuadratura del círculo pero que tampoco es exacta (fig. 40).

Fig. 40 Cuadratura del círculo sobre cuatro círculos tangentes

Perimetro cuadrado = 5 U x 4 = 20
Perimetro de la circunferencia = 2 x pi (3,1416) = 6,2832 x r ( 3 U) = 18,85
Error= 5,75%
11.- El eneagrama.

El eneagrama es un símbolo sagrado cuyos orígenes se han situado en hermandades Sufis


y que fue presentado en Occidente por el maestro G. I. Gurdjieff. Este símbolo es una
combinación de la Ley de Tres con la Ley de Siete o de la Octava. Sus significados
pueden ser múltiples y su análisis requiere de un estudio aparte. En todo caso podemos
mencionar que expresa la ley o patrón de evolución y organización de todos los
fenómenos y procesos en los diversos planos de la creación. Si bien en esta ocasión sólo
veremos el eneagrama como una imagen de dos dimensiones, es recomendable, al menos,
imaginarlo como una esfera tridimensional por la cual circulan energías que transitan los
nueve puntos repartidos regularmente en el círculo base. Es decir, se trata de un patrón
dinámico.

En esta ocasión su construcción geométrica se ha realizado a partir del patrón llamado el


fruto de la vida, partiendo de la extensión de la flor de la vida. Primero se han localizado
tres ejes de dirección que dividen el patrón mencionado en tres partes iguales. Luego se
han ubicado (en azul) los tres círculos exteriores en los extremos de los ejes (fig. 41).

En segunda instancia se ubican (en verde) los círculos tangentes a los azules y entre ellos,
y en los centros de los círculos verdes se localizan los puntos que dividen cada uno de los
tres tramos en tres sub tramos, quedando un total de nueve de ellos. Estos seis puntos son
los que marcan el recorrido de la Ley de Siete. Luego, haciendo centro en el punto central
del patrón, y radio en los centros de los círculos verdes, se traza la circunferencia (en
rojo) que contiene el eneagrama (fig. 42)

Por último, en los puntos en que la circunferencia de color rojo corta los tres ejes de la
fig. 41 se encuentran los tres vértices del triángulo equilátero, el tetraedro que marca los
puntos 3, 6 y 9 que simbolizan la Ley de Tres. Por otro lado los puntos 1, 2, 4, 5, 7, y 8
son los que permiten la construcción de la Ley de Siete, cuyo recorrido sigue el orden de
1, 4, 2, 8, 5, 7 y de vuelta al 1.

Esta secuencia nace de la unidad (1) dividida por el total de etapas (7).
Del mismo modo, pero desfasado, resulta al dividir:

1:7 = 0,1428571
2:7 = 0,2857142
3:7 = 0,4285714
4:7 = 0,5714285
5:7 = 0,7142857
6:7 = 0,8571428
Fig. 41 Eneagrama etapa 1

Fig. 42 Eneagrama etapa 2

Fig 43. Eneagrama sobre el fruto de la vida.

El eneagrama es una figura que generalmente se concibe en dos dimensiones, sin


embargo al hacerlo en tres dimensiones nos amplía considerablemente las proyecciones
que sobre él tenemos (fig 44). En esta figura cada línea se transforma en un círculo y el
triángulo conformado por los puntos 3, 6 y 9 se transforma en una pirámide.

Fig. 44 Eneagrama tridimensional, Espacial y volumétrico.

12.- La proporción y la razón matemática.

No cabe duda de que hay variadas definiciones de belleza y muchas de ellas concuerdan
en que la belleza se logra cuando hay armonía en las proporciones. Para comprender el
concepto de proporción es recomendable remontarse a los orígenes y recurrir a lo que
entendían los griegos por proporción.

Entendían que la proporción es la igualdad entre dos razones, y la razón matemática se


definió como el cociente de dos magnitudes homogéneas, entendiendo como cociente el
resultado de la división de dos números.

La proporción es algo que encontramos en la naturaleza tanto como en la creación


humana. Cuando éstas llegan a una cierta aproximación o equivalencia, es que se puede
hablar de una razón matemática que se expresa en una proporción divina, sagrada y
de alcances espirituales.Se trata de una proporción que, manifestándose en la naturaleza,
es aprehendida y aplicada en obras humanas.

En realidad hay muchas proporciones o razones posibles, es un poco críptico hablar de


“la” proporción. En todo caso, aquí proporción se utiliza como sinónimo de“razón”.

“Pero es imposible combinar dos cosas sin una tercera; es preciso que exista entre ellas
un vínculo que las una. No hay mejor vínculo que el que hace de sí mismo y de las cosas
que une un todo único e idéntico. Ahora bien, tal es la naturaleza de la proporción.”
Platón: Timeo.

“La Geometría tiene dos grandes tesoros: uno el Teorema de Pitágoras; el otro es la
división de una línea en una proporción extrema y una media”
Kepler

“LA DIVINA PROPORCIÓN


A ti, maravillosa disciplina,
media, extrema razón de la hermosura,
que claramente acata la clausura
viva en la malla de tu ley divina.

A ti, cárcel feliz de la retina


áurea sección, celeste cuadratura,
misteriosa fontana de mesura
que el Universo armónico origina.

A ti, mar de los sueños angulares,


flor de las cinco formas regulares,
dodecaedro azul, arco sonoro.”

Rafael Alberti

13.- Números racionales, irracionales y trascendentes.

“Números Racionales : Es un número que puede ser expresado como la razón de dos
números enteros, como 1/3 o 37/22. Todos los números que, cuando son representados en
notación decimal, o bien se detienen luego de un número finito de dígitos o caen en un
patrón repetitivo, son números racionales.”

• “Números Irracionales: Un número irracional es aquel que no se puede representar


como razón de dos números enteros, y en consecuencia no caen en un patrón repetitivo de
ningún tipo cuando se expresan en notación decimal.”

• “Números Trascendentales: Estos son ciertos tipos de números irracionales que se


llaman números trascendentales. Al igual que los números irracionales , se definen por lo
que no son (no son números racionales), sin embargo los números trascendentales se
identifican como tal porque no son otro tipo de números, conocidos como números
algebraicos.”

“Un número trascendental requiere de un número infinito de términos para ser definido
con exactitud. Es una manera de pensar en Dios. Hay ecuaciones especiales para derivar a
los números trascendentales donde los términos son cada vez más pequeños a medida que
se avanza, de modo que se pueden ir agregando para alcanzar algún nivel de precisión
requerido, pero el verdadero número no se puede lograr con exactitud.Esa es la belleza
de los números trascendentales.”

Extractado del artículo “Why Sacred Geometry” from Mid – Atlantic.


www.bibliotecapleyades.net/geometria-sagrada

A lo largo de las más diversas civilizaciones y épocas, obras de variadas dimensiones y


de profundo contenido han manifestado proporciones a partir de cinco razones
matemáticas. Estas son expresadas en números irracionales, es decir que no pueden
expresarse como una fracción y cuyo desarrollo decimal consta de infinitas cifras. Si bien
estos números son infinitos (en realidad son números finitos y lo que es infinito es el
largo de su desarrollo decimal), su equivalencia geométrica se acota en forma precisa.
Podemos encontrarlos en obras que van desde las pagodas japonesas, los templos mayas,
Stonehenge, las grandes pirámides egipcias, las catedrales góticas, por nombrar sólo
algunas; han utilizado estas razones:

13.1.- Raiz cuadrada de dos y el cuadrado.

A partir de un cuadrado de lado 1, trazamos su diagonal la cual lo divide en dos


triángulos rectángulos, lo que nos lleva a recurrir nuevamente a Pitágoras (fig. 45) y su
cálculo de la hipotenusa.

Fig. 45 Raiz cuadrada de dos en el cuadrado.

13.2.- Raiz cuadrada de tres. El cuadrado extendido y la Vesica Piscis.


Al abatir el tramo AD de la fig. 45 se extiende el tramo AB de valor 1 al tramo AF de
valor raiz cuadrada de dos, igual a 1,41421. Esto nos arroja un rectángulo de lado 1 y
1,41421, por lo tanto dos triángulos rectángulos con catetos de estos valores. Aplicamos
Pitágoras para conocer el valor de la hipotenusa (fig. 46).

Luego, si trazamos dos círculos con radio común 1 AB, la intersección de éstos genera
una Vesica Piscis cuyo lado menor ( AB) es 1.

El lado mayor ( CD) es igual a la raíz cuadrada de tres.


Al unir los vértices del lado mayor C y D con los vértices del lado menor A y B, se
obtienen cuatro triángulos rectángulos, a los que, a través de Pitágoras, les podemos
conocer el valor del cateto desconocido CE y ED; sumados éstos, nos dan el lado mayor
CD de la Vesica Piscis (fig, 47).
Fig. 46 Raíz cuadrada de tres en rectángulo

Fig. 47 Raíz cuadrada de tres en Vesica Piscis

13.3.- Raiz cuadrada de cinco y el doble cuadrado.

La diagonal del doble cuadrado de lado 1 nos proporciona dos triángulos rectángulos de
catetos 2 y 1 respectivamente. Aplicando Pitágoras obtenemos la dimensión de la
hipotenusa y diagonal del doble cuadrado, que es raíz cuadrada de 5 (fig. 48).
Fig. 48 Raíz cuadrada de cinco en el doble cuadrado

13.4.- Phi (?) y la relación entre el perímetro de la circunferencia y su diámetro.


Uno de los misterios que más ha intrigado a la humanidad se relaciona con el círculo,
aquella figura geométrica perfecta que representa el reino espiritual. Este radica en la
imposibilidad de resolver con absoluta precisión cuál es la relación que existe entre el
diámetro de un círculo y la longitud de su perímetro. Es decir, cuántas veces cabe el
diámetro en el largo extendido del perímetro de la circunferencia.

Teniendo un círculo de diámetro 1 de modo que su radio intersepte al eje XY en el punto


B, hacemos rodar el círculo en el sentido de los punteros del reloj hasta que el punto B
del radio haya dado toda la vuelta e intercepte nuevamente el eje XY. De este modo
habremos desplegado el perímetro total de la circunferencia. Esto sucede un poco más
allá de haber avanzado tres veces el diámetro del círculo(fig. 49). Este largo se ha
definido como Phi ? , con un valor de número irracional 3,14159……………

Fig. 49 El círculo y el número Phi

13.5.- PhiØ y la Proporción áurea.

¿Qué es la proporción áurea?


Es la división armónica de una recta en media y extrema razón. Es decir que el segmento
menor, es al segmento mayor, como éste es a la totalidad de la recta.
Ya hemos trabajado con patrones estructurados con el círculo femenino y de éstos se han
derivado nuevos patrones a los cuales se les ha sobrepuesto la línea recta masculina. En
esta oportunidad trabajaremos con la línea recta en forma independiente, con la finalidad
de incursionar en el concepto de la proporción, es decir de la relación entre las partes o
magnitudes medibles. Esta relación proviene de cierta razón matemática, detrás de la
cual se manifiesta la armonía del mundo que nos rodea. En este sentido debemos
comprender que nos enfrentamos a una dimensión sensible de la existencia, más allá de
un concepto de “perfección” abstracto.

Cuando hablamos de proporción, lo estamos haciendo respecto de dimensiones


comparadas, por lo tanto de números. La comparación más básica que podemos hacer es
relacionar un todo que dividimos en dos partes, lo cual nos arroja tres entidades: Parte a,
parte b y una totalidad c. Esto lo aplicaremos a un segmento o línea recta entre los puntos
A y B, que denominaremos tramo c, en el cual ubicaremos un punto C, que a su vez
dividirá el tramo c en dos sub tramos a y b. La relación o proporción más evidente es que
el punto C esté ubicado justo al medio del tramo AB, con lo cual tendríamos que a = b y
logicamente a+b = c (fig. 50).

Las otras posibilidades son que a sea mayor que b, o que b sea mayor que a.

Fig. 50 Tramo dividido en dos

De acuerdo a Fra Luca Paccoli de Borgo, existe una proporción de origen divino en que
la relación de las partes es: a es b como c es a a. En otras palabras que el tramo AB sea al
tramo AC como el tramo AC es al tramo CB (fig.50). Es decir que el tramo completo sea
al subtramo mayor como éste es al menor.

Una variante interesante es que usemos el punto C para “doblar” el segmento AB, como
si fuera un vara de plomo y lo juntamos con otra igual, para formar un rectángulo. Uno se
pregunta entonces, dónde habrá que doblar para que el rectángulo se vea lo más armónico
posible… Si se hace el experimento con muchos sujetos, la mayoría opta por una forma
de rectángulo cuya razón largo: ancho estará muy cerca de la razón áurea.
Solo hay un punto C que cumple con esta condición, que se manifiesta como la razón que
expresa la igualdad a/b = a+b/a, que es lo mismo que a/b = c/a, o bien a2 = b (a+b). Esta
proporción se reduce a un número que multiplicado por el tramo a me dará el tramo a+b
que equivale al tramo c, donde ambos cumplen con la proporción o relación referida. Lo
mismo si tomamos el tramo c y lo dividimos por el mismo número obtendremos el valor
numérico del tramo a.

Este número es el llamado número áureo o número de oro o simplemente número Phi.
Número que encontraremos presente en las bellas artes, en la arquitectura, en las plantas,
en el cuerpo humano, en los animales y en todo el universo.

Construcción de la proporción áurea y obtención de Phi a partir del cuadrado y del


rectángulo áureo.

Vamos a suponer un tramo a entre los puntos A y C como en la fig. 50. Le daremos al
tramo a un valor de 2 unidades. A partir de este tramo se construye un cuadrado ACDE
de lado a con valor 2. Acontinuación encontramos el punto medio del tramo AC, el cual
queda dividido en dos subtramos de 1 unidad. Unimos este punto con el vértice D del
cuadrado y con un compás hacemos centro en el mencionado punto medio y arco en D y
lo abatimos sobre la prolongacion del tramo AC donde lo corta está el punto B. Ahora
tenemos el tramo b entre los puntos C y B que queda en proporción áurea en relación al
tramo a. A su vez esto permite construir el rectángulo áureo ABFE (fig. 51).

Fig. 51 Construcción rectángulo áureo a partir del cuadrado

El número Phi se obtiene a partir del triángulo rectángulo GCD. Según Pitágoras el
cuadrado de la hipotenusa ( GD) es igual a la suma de los cuadrados de los catetos.
Es decir (GD)2 = ( GC)2+( CD)2
Por lo tanto GD2 = 12 + 22 = 5

GD = ?5

El tramo GD, al abatirse sobre la extensión del tramo AC, se iguala al tramo GB.
Entonces el tramo AB es igual al GB+AG, por lo tanto igual a?5+1, lo que se debe
dividir por 2 para obtener Phi.
PhiØ = (V5+1):2 = 1,6180339……………..
14.- El pentágono y el triángulo áureos.

El pentágono regular da origen al triángulo áureo que es un triángulo isósceles con dos
ángulos en la base que miden 72? y el ángulo opuesto 36?. A su vez, si la base del
triángulo mide 1, sus otros dos lados están en proporción áurea y miden 1,6180339…..
(fig. 52)

Fig. 52 Triángulo áureo

Fig. 53 Trazos en proporción áurea en la estrella de cinco puntas.

Luego el pentágono da origen a la estrella de cinco puntas, la que es considerada una


figura de gran contenido simbólico. Con una punta hacia arriba se considera una
protección contra el mal y al contrario, cuando se ubica con dos puntas hacia arriba, un
signo del mal, considerado como la supremacía de la materia sobre el espíritu. Además
todos sus trazos se encuentran en la proporción áurea. Esto se ve en las relaciones de los
trazos A, B, C y D (fig. 53)

En seguida podemos observar la existencia de tres tamaños de triángulos áureos insertos


en la estrella de cinco puntas que se inscribe en el pentágono áureo. Cada uno mantiene la
misma relación áurea entre la base del triángulo y cada uno de sus otros dos lados (fig.
54).
Fig. 54 Tres tamaños de triángulos inscritos en el pentágono áureo.

15.- La serie Fibonacci y la proporción áurea.

Para comprender la serie Fibonacci debemos primero definir lo que se entiende por una
serie numérica. Esto no es otra cosa que una sucesión progresiva de números que sigue
un patrón definido en su evolución. Por ejemplo la sucesión de números naturales, de
números pares, de números impares, de números primos, etc.

No está muy claro cuál es el patrón de los primos: en realidad parece aleatorio, y la
sucesión de los primos contiene secuencias aritméticas arbitrariamente largas…
(teoremas recientes de Terence Mao, “premio Nobel” en matemáticas, año 2006).

En el caso de la serie Fibonacci, se trata de una sucesión infinita de números naturales


que parten de 0 y luego el1, para continuar con la suma de los dos anteriores. Por lo
tanto0+1=1, en seguida se suman los dos últimos, es decir1+1=2, para seguir con1+2=3,
a continuación2+3=5, luego 3+5=8 y así hasta el infinito.

Si bien esta serie numérica primero fue descubierta por matemáticos de la India como
Gopala alrededor del año 1135 y luego Hemachandra en 1150, que investigaron los
patrones rítmicos que se formaban con notas o sílabas, su real dimensión nos ha llegado,
en occidente, desde que fuera descrita y explicada por Leonardo de Pisa, también llamado
Leonardo Fibonacci, un matemático italiano del siglo XIII.

Leonardo de Pisa la describió con el fin de resolver un problema que planteaba la cría de
conejos, tratando de encontrar el patrón rítmico de nacimiento de éstos.

Más adelante fue descrita también por el matemático alemán Johannes Kepler en el siglo
XVI. Y luego el matemático escocés Robert Simpson en 1753 descubrió la relación de
dos números sucesivos de la serie Fibonacci con la proporción áurea, detectando que
mientras más progresan éstos, más se aproxima su cociente al número de oro o divina
proporción (fig.55).
Fig. 55 Serie Fibonacci y la razón áurea

En la fig. 49 tomamos el número inicial 0+1 = al número siguiente que en este caso es 1 y
al sumar el 1 inicial con el 1 siguiente tenemos2, al sumar ambos tenemos3, luego al
sumar estos dos números, llegamos a5, enseguida a8, después a 13 y así sucesivamente
hasta el infinito.

A continuación, si dividimos el número siguiente por el número inicial de cada línea de la


serie de la fig. 49 partimos con1,0, luego 2,0 y así sucesivamente. Como los resultados de
estas divisiones nos dan un número con infinitos decimales, por razones prácticas los
limitaremos a siete decimales, y así encontramos que los resultados se van aproximando
paulatinamente al número que hemos descrito como número áureo con siete decimales
Phi Ø = 1,6180339, lo que se logra cuando se llega a la división6765 : 4181. De ahí en
adelante las divisiones que siguen tendrán siempre los mismos primeros 7 decimales
hasta el infinito. Si hacemos lo mismo con tres decimales, este número PhiØ = 1,618, se
estabiliza a partir de la división 233 : 144.

En realidad, para cualquier número de decimales que nos demos de antemano, se observa
que la sucesión de los cocientes llega a coincidir en esos decimales con el número Phi.

Ahora bien, si hacemos las divisiones a la inversa, es decir el número inicial dividido por
el siguiente, es decir si en lugar de dividir10946: 6765 = 1,6180338, dividimos 6765 :
10946 = 0,6180339. Esto es la proporción áurea a la inversa, es decir si el tramo mayor
mide 1 unidad, el tramo áureo menor medirá 0,6180339.

Esta serie numérica la podemos encontrar en numerosas manifestaciones de la naturaleza:

• La relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal.


• La relación entre la distancia entre las espirales del interior espiralado de cualquier
caracol (no sólo del nautilus)
• La relación entre los lados de una estrella de cinco puntas o estrella de David.
• La disposición de los pétalos de las flores (el papel del número áureo en la botánica
recibe el nombre de Ley de Ludwig).
• La distancia entre las espirales de una piña.
• La relación con el cociente entre el número de espirales horarias y antihorarias de una
flor de girasol o maravilla.
• Las relaciones entre muchas partes corporales de los humanos y los animales:
• La relación entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo.
• La relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos.
• La relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla.
• La relación entre las divisiones vertebrales.
• La relación entre las articulaciones de las manos y los pies.
Otro tanto ocurre con una gran cantidad de creaciones artísticas:
• Relaciones arquitectónicas en las Pirámides de Egipto.
• La relación entre las partes, el techo y las columnas del Partenón, en Atenas (s. V a. C.).
• En los violines, la ubicación de las efes (los “oídos”, u orificios en la tapa) se relaciona
con el número áureo.
• El número áureo aparece en las relaciones entre altura y ancho de los objetos y personas
que aparecen en las obras de Miguel Ángel, Durero y Da Vinci, entre otros.
• Las relaciones entre articulaciones en el hombre de Vitrubio y en otras obras de
Leonardo da Vinci.*
• En las estructuras formales de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de
Beethoven, en obras de Schubert y Débussy (estos compositores probablemente
compusieron estas relaciones de manera inconsciente).
• Autores como Bártok, Messiaen, Stockhausen compusieron obras cuyas unidades
formales se relacionan (a propósito) con el número áureo.

16.- La espiral áurea y la espiral Fibonacci.

La espiral es una de las figuras geométricas con mayor carga simbólica que se expresa en
la geometría sagrada. Para comenzar estamos viviendo en una espiral, la galaxia. Esta
figura que en teoría no tiene ni principio ni fin está presente en todo nuestro entorno
natural, cultural y espiritual. Nuestro oído, con el que escuchamos, se desarrolla en forma
de espiral, y también lo encontramos en los conos de los pinos, en algunos cuernos
animales, en variadas plantas, en las conchas marinas, en el flujo natural del agua que se
escurre por un desagüe, en el flujo de aire de los tornados y huracanes, simbolizando los
ciclos de evolución de numerosos procesos, etc. Cada vuelta de la espiral representa un
ciclo de evolución, ofreciendo una perspectiva cada vez más amplia e inclusiva. Si
imaginamos la evolución como un patrón curvo, la espiral implica el concepto de
crecimiento de esta evolución. En caso contrario si la curva vuelve al comienzo, nos
encontramos atrapados en un proceso regresivo e involutivo.

Para los propósitos de configurar el tema de la geometría sagrada, distinguiremos dos


tipos de espirales. Por un lado la espiral logarítmica (fig. 56), que es la que encontramos
frecuentemente en la naturaleza y que se caracteriza por que sus brazos se incrementan en
progresión geométrica. Luego está la espiral de Arquímedes (fig. 57), cuyos brazos lo
hacen con distancias constantes.

Fig. 56 Espiral logarítmica

Fig. 57 Espiral de Arquímedes

Nos centraremos en la espiral logarítmica, cuya construcción se logra a partir del


rectángulo áureo, cuyo lado menor es 1 y el mayor es 1,6180339 (fig. 58). Otra manera
de hacerlo es a partir de la serie numérica Fibonacci aplicada a la diagonal de un
cuadrado de lado 1 que crece en la secuencia de la serie Fibonacci: 1,1,2,3,5,8,13……….
(fig. 59).
Fig. 58 Espiral áurea

Fig. 59 Espiral Fibonacci.

Ambas espirales, si bien al partir tienen un patrón de desarrollo diferente, a medida que
van gradualmente creciendo y alejándose de su centro, comienza a desaparecer la
diferencia y se igualan cada vez más. Es decir ocurre algo equivalente a lo que ocurre
cuando crece la serie Fibonacci, aproximándose cada vez más al número áureo.

Por otro lado las espirales se dividen en femeninas y masculinas, lo que dice relación con
los dos tipos de energías que las construyen. La espiral masculina se expresa a través de
las diagonales de los cuadrados que van girando en 90°. Esto ocurre tanto en los
cuadrados que dan origen al rectángulo áureo para la espiral áurea (fig.60), como en la
trama de cuadrados que dan origen a la espiral Fibonacci (fig. 61).
Fig. 60 Espiral áurea masculina

Fig. 61 Espiral Fibonacci masculina

La espiral femenina se va construyendo con el arco que queda conformado entre los
trazos de estas diagonales y los círculos cuyos radios son el lado de los cuadrados que
definen dichas diagonales. (figs. 62 y 63).

Fig. 62 Espiral áureo femenina

Fig. 63 Espiral Fibonacci femenina


Uno de las manifestaciones más características y evidentes de la espiral áurea es la
concha del nautilus (fig. 64).

Fig. 64 Nautilus y la espiral áurea

17.- La espiral, el triángulo y el pentágono áureos.

Otra manera de trazar la espiral áurea es a partir del triángulo áureo, con dos ángulos de
72°en la base y uno de 36°en el extremo opuesto que se genera en el pentágono regular.
Utilizando líneas paralelas del trazado de dicho triángulo y del pentágono en el cual se
inscribe (fig. 65), se logra construir un secuencia de triángulos áureos que permiten trazar
los círculos con centros en los puntos A, B, C y D, y cuyos arcos conforman esta nueva
espiral áurea (fig 66).

Fig. 65 Trazado para construir sobre triángulos áureos


Fig. 66 Espiral triángulos áureos

18.- Consideraciones finales.

• A pesar de la extensión de este texto, hay que aclarar que cada uno de los temas que se
han tocado son solamente el inicio. Se pueden profundizar y desarrollar mucho más allá
de lo expuesto aquí.

• Lo sagrado puede considerarse como aquello que conecta al fenómeno individual con la
creación toda y con su origen. En el caso de la geometría sagrada, se trata de un sistema
simbólico específico que nos evidencia un universo (universo: una sola voz) construido
con patrones semejantes desde lo más inmenso hasta lo más pequeño, desde lo global
hasta lo más íntimo o personal, en una relación de completa correspondencia que nos
llama a la reflexión.

• La Geometría es sagrada cuando expresa no sólo relaciones o proporciones físicas o


abstractas, sino cuando expresa valores eternos referidos a la belleza, la verdad, o la
incidencia de la luz sobre las formas (consciencia), en su danza de radio y arco.

• Es importante comprender que todos estos temas no sólo deben comprenderse e


incrementar la información que tiene nuestro disco duro, sino que debe alcanzar la
dimensión de un trabajo práctico. Es decir que partiendo de la información expuesta, se
puede comenzar por armarse de un compás, una escuadra, lápiz y papel, e iniciar nuestra
propia investigación que nos llevará a transitar por caminos insospechados.

• Todo lo que ha sido expuesto puede y debiera imaginarse en tres dimensiones, lo que lo
potencia aún más el significado esencial de lo que hasta ahora se ha visto.

• La profundización de esta práctica en cuanto a trabajo de dibujo tiene el potencial de


aproximarse a lo que es un proceso de meditación. Un buen ejemplo es el dibujo de los
mandalas (fig. 67), que en algunas circunstancias y con una práctica apropiada son un
buen medio de introspección e incluso de sanación, al ser instrumentos de re-ligazón
entre lo general y lo particular.
Semilla de la vida...Tercer día del Génesis...Vesica Piscis

Flor de la vida...Cubo metatrón...Laberinto de Chartres

Rueda del desierto...Escudo amarillo...Montaña Sagrada

Fig. 67 Mandalas del artista Charles Gilchrist