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Imperio Carolingio

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El Imperio Carolingio fue el Imperio de Carlomagno o Carlos el Magno, el cual produjo un verdadero renacimiento de la época. Los elementos procedentes del Cristianismo, del mundo bárbaro y de la cultura greco-romana se entremezclaron

para

dar

origen

a

nuestra

actual

cultura

occidental.

Unos de los más importantes reinos germanos fue el reino franco, unificado

por Clodoveo. Con él se inició el reinado de la dinastía merovingia, nombre dado en

honor

de

su

abuelo

Meroveo.

Al morir Clodoveo, el año 511, el reino se dividió en cuatro: Neustria al oeste de Francia; Austrasia al este; Borgoña en el centro sur y Aquitania al sudoeste. Sin embargo, las luchas entre los merovingios llevaron, poco a poco, a que éstos perdieran

prestigio

y

poder,

por

eso

se

les

llamo

los reyes

holgazanes.

Ante la decadencia

de

los reyes,

los nobles se convirtieron en

los verdaderos

detentores del poder. Ellos recibieron el título de mayordomos de palacio. A

principios del siglo VII, los mayordomos de Austrasia, de la familia Heristal,

obtuvieron

supremacía.

A esta familia perteneció Carlos Martel, quien detuvo el avance de los árabes en la batalla de Poitiers (Francia, 732), y su hijo Pipino, el Breve, que destronó al último de los reyes merovingios el año 751, unió nuevamente el reino y se coronó rey de los francos. Entonces concluyó la dinastía de los merovingios y se inició la dinastía carolingia. Dentro de esta familia nació Carlomagno, el primer rey germano que intentó reconstruir el Imperio Romano de Occidente.

En el año 768, Pipino dividió su reino entre sus hijos Carlos y Carlomán. Sin embargo, tres años después, esté último murió y Carlos heredó la totalidad del reino. El nuevo rey franco fue conocido como Carlomagno que significa Carlos el Grande y fue uno de los monarcas de mayor prestigio de la Europa medieval.

Carlomagno El renacimiento del Imperio Romano Al llegar al trono, Carlomagno se propuso restaurar la unidadEspaña musulmana (778). En esta región ocupó un pequeño territorio al norte, en el que estableció una provincia fronteriza: la Marca hispánica . Con estas conquistas, Carlomagno creó un amplio imperio que se extendía desde el " id="pdf-obj-1-2" src="pdf-obj-1-2.jpg">

Carlomagno

El renacimiento del Imperio Romano

Al llegar al trono, Carlomagno se propuso restaurar la unidad política del Imperio Romano y consolidar el cristianismo en Europa. Para lograrlo, sometió a los sajones (772-804), que habitaban en el norte de Alemania, hasta convertirlos al cristianismo. Al mismo tiempo, y luego de mucho batallar, exterminó a los ávaros, pueblo de origen mongol que amenazaba la zona de Baviera, Alemania. Paralelamente, por le sur, Carlomagno se apoderó del reino de los lombardos en Italian (774 d.C.), pues éstos hostilizaban al Papa, y llegó a cruzar los Pirineos, penetrando con poco éxito en la España musulmana (778). En esta región ocupó un pequeño territorio al norte, en el que estableció una provincia fronteriza: la Marca hispánica. Con estas conquistas, Carlomagno creó un amplio imperio que se extendía desde el

Atlántico al río Elba y desde el mar Báltico a España e Italia. Entonces, el Papa León III lo coronó emperador en la Navidad del año 800. De esta manera nació el Imperio Carolingio y Carlomagno se convirtió en le brazo armado de la Iglesia.

Atlántico al río Elba y desde el mar Báltico a España e Italia. Entonces, el Papa

Mapa del Imperio Carolingio

La autoridad del Emperador

El Imperio Carolingio se sintió profundamente romano y cristiano, pero su modelo de organización fue germano. Carlomagno gobernó su imperio de manera absoluta, al estilo de los emperadores romanos. Sin embargo los hombres libres de su imperio se reunían dos veces al año, al modo germano, en una asamblea que aprobaba las leyes llamadas capitulares. Carlomagno, como otros reyes germanos, vivió en sus dominios campestres, aunque

a menudo residió en la ciudad de Aquisgrán, que es considerada, por eso, la capital

de

su

Imperio.

En Aquisgrán, Carlomagno contaba con un grupo de funcionarios que lo ayudaban en sus tareas, como por ejemplo, el canciller, que era su secretario, y el chambelán,

que se encargaba de todo lo concerniente al servicio personal del gobernante. La administración territorial se ordenó en provincias o condados en los cuales se desarrolló principalmente la agricultura, al frente de los cuales hubo un conde, con poder civil y militar sobre su comarca. Las provincias fronterizas, llamadas marcas, resguardaban el imperio de los invasores y estaban gobernadas por los marqueses. Tanto éstos como los condes estaban vigilados por los missi dominici un laico y un sacerdote que en sus visitas a las provincias velaban por el cumplimiento de las órdenes del emperador.

El renacimiento Carolingio

Otros elementos de la dominación política de Carlomagno fue la cultura. En esos

tiempos era difícil encontrar a

alguien que supiera leer

y escribir:

el

propio

Carlomagno

era

analfabeto.

Por esta razón, el emperador impulsó la apertura de escuelas para la formación de

funcionarios públicos y religiosos. Una de ellas fue la famosa Escuela Palatina, que

funcionaba en Aquisgrán y que se destinó a la instrucción de los futuros funcionarios

del

estado.

También se fundaron escuelas en las iglesias y en los monasterios, que llegaron a

conformar importantes bibliotecas, en las cuales el mundo occidental conservó una

gran

parte

de

la

tradición

cultural

latina.

A fin de impulsar este movimiento de renacimiento cultural, Carlomagno se rodeó

de figuras de relieve, como el inglés Alcuino de York y el francés Eginardo, que escribió su biografía. También se preocupó por las artes: mando construir numerosas iglesias que imitaron el estilo romano y bizantino como, por ejemplo, la capilla del

palacio

de

Aquisgrán.

El denominado renacimiento carolingio produjo una serie de obras que forjaron el fundamento cultural de la Edad Media. Sin embargo, a pesar de su importancia, este renacimiento solo afectó a un número muy limitado de personas: a los nobles y al clero.

Sociedad en el Imperio Carolingio La Escuela Palatina de Aquisgrán Para llevar a cabo su empresa

Sociedad en el Imperio Carolingio

La Escuela Palatina de Aquisgrán

Para llevar a cabo su empresa cultural, Carlomagno reunió en la Escuela Palatina de Aquisgrán a los hombres más sabios de la época: el historiador y teólogo anglosajón Alcuino, el poeta español Teodulfo, los historiadores Eginardo y Pedro Diácono y el teólogo Rabano Mauro. Estos hombres no pensaban en componer grandes obras, sino en rescatar las obras de la antigüedad. Por eso se esforzaron, en primer lugar, por rescatar la pureza del idioma latino escribiendo gramáticas. Además, ellos enseñaron las llamadas artes liberales formadas por Trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el Quadrivium (aritmética, geometría, música y astronomía). Estas disciplinas se convirtieron en la base de todo el saber medieval.

La desintegración del Imperio Carolingio

Tras la muerte de Carlomagno en el año 814, el poder del emperador disminuyó de manera repentina: la creciente independencia de los nobles, la gran extensión de los territorios, la dificultad de las comunicaciones y las particularidades regionales atentaron contra la estabilidad del Imperio Carolingio. Los condes y marqueses convirtieron sus cargos en hereditarios y buscaron desligarse de los monarcas. Por eso, el hijo de Carlomagno, Ludovico Pío, reinó en medio de violentos conflictos con la nobleza.

Tratado de Verdum

A la muerte de Ludovico, sus tres hijos, Lotario, Luis el Germánico y Carlos el Calvo se repartieron el territorio en el Tratato de Verdún (843). A través de este pacto el imperio se fragmentó en tres reinos:

Carlos el Calvo recibió la Francia occidental que corresponde, aproximadamente, a la actual Francia.

Luis el Germánico obtuvo Francia oriental o Germania equivalente a la Alemania actual.

Lotario adquirió el título de emperador y los territorios situados entre los de hermanos, que se conocieron como Lotaringia: los Países Bajos, Alsacia, Suiza e Italia.

Este tratado ratificó la progresiva desintegración del imperio soñado por Carlomagno. Además, una serie de episodios contribuyeron a acelerar la decadencia del imperio:

las invasiones de pueblos bárbaros, normandos, sarracenos y húngaros. Estos episodios, sumados al creciente poder de la nobleza, acarrearon el debilitamiento de la monarquía, más notorio durante el siglo XI.

Tratado de Verdum A la muerte de Ludovico, sus tres hijos, Lotario, Luis el Germánico y

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El Imperio carolingio supone, aún a día de hoy, un amplio debate acerca de cómo se debe entender éste. El final del Imperio romano de occidente había supuesto el final de la unidad política, pero muchas de las estructuras sociales, económicas y culturales se habían manteniendo en un largo periodo conocido como Tardoantigüedad. Claramente, a lo largo de éste, lentamente se van produciendo cambios sustanciales difíciles de averiguar por los historiadores. En cualquier caso, el Imperio Carolingio parece ser la bisagra entre esta Tardoantigüedad y la plena Edad Media la época feudal. No hay un acuerdo entre los historiadores entre si hay que situar la época carolingia como el fin del mundo antiguo, el último gran Imperio con unas características que intenta una reestructuración aunque más germánicas que romanasdel antiguo Imperio de occidente, o, por el contrario, supone el principio de la formación de Europa. Probablemente no sean dos hipótesis contrapuestas, debiéndose entender como fin y principio al mismo tiempo.

Sea como fuere, lo importante es que Europa de hecho la Europa en la manera que la concebimos hoy se inicia en este periodoempieza a crecer en dos sentidos distintos. Por una parte, se produjo una expansión del cristianismo por el este, característica que la definirá. Por otra parte, creció en población tras los siglos anteriores de caída demográfica.

El Imperio carolingio es, en cualquier caso, una época de resurgimiento, puesto que tras siglos de oscuridad documental, se vuelven a tener abundantes fuentes escritas que iluminan la Historia.

Los orígenes

En la antigua provincia romana de la Galia, los francos se habían asentado a lo largo de ella, en especial después de la batalla de Vouille en el 507, la cual provocó la retirada visigoda del sur galo. Sin embargo, el reino franco, bajo la monarquía merovingia, rara vez permaneció unificado a lo largo de los siglos siguientes. En el siglo VII, existían tres reinos francos:

Austrasia, Neustria y Borgoña. Cada uno de ellos con un monarca merovingio, apenas sin poder, pues éste acabó siendo ejercido por mayordomos de palacios. A finales de este siglo, Pipino de Herstal, mayordomo de Austrasia nombrado en el 688 en todo el reino, después

de conseguir una amplia clientela, consiguió tal poder que unificó en su persona las mayordomías de los tres reinos ejerciendo el poder también a través de sus hijos, aunque, si bien, aquitanos y bretones quedaron al margen de su poder.

Pipino murió en el 714, revestido prácticamente con poderes reales reunía el ejército y comandaba las campañas, creó básicamente una monarquía hereditaria. Así, su hijo no legítimo, Carlos Martel, heredó íntegramente las mayordomías, pese a la oposición de la aristocracia de Neustria. Poco después, Carlos recibía el título de duque o príncipe de los francos, lo que muestra que la monarquía merovingia era meramente un títere en manos de éste.

Para consolidar su poder, necesitaba integrar a las aristocracias de los distintos lugares. Para ello, se recurrió al antiguo pacto germánico por el cual un individuo se ponía bajo la protección de otro. Pero éste estaba modificado para ser adaptado a las circunstancias, es decir, para ser un pacto entre poderosos. Por ello, se recurría al beneficium, por lo general tierras provenientes de las posesiones de la monarquía merovingia, que el señor Carlos Marteldaba a estas aristocracias sus vasallos. Se conformó así, a su alrededor, una importante clientela que sustentaba su poder, al tiempo que las introducía en aquellos territorios donde existía mayor tradición romana, especialmente Provenza.

En esta región, su obispo y la aristocracia de origen romana se rebelaron contra el poder del duque de los francos. Para calmar los ánimos de estos, Carlos Martel ideó una serie de campañas exteriores que beneficiara a la aristocracia en general. Estas iban encaminadas a controlar a alemanes, frisos y sajones al nordeste. Mientas, en el sur, se logró frenar el avance del Islam.

Los musulmanes, que habían ocupado la Península Ibérica en el 711, habían penetrado también en la Galia concretamente en la Septimania. Carlos Martel, en el 732, los venció en Poitiers, frenando su posible expansión por Europa para siempre. Probablemente no porque el Islam supusiera un peligro para el reino franco alega el historiador Cardini, sino porque era una oportunidad para abrir un nuevo frente bélico que mantuviera ocupado a dicha aristocracia. Al mismo tiempo, era una demostración de la capacidad militar, ahora que los caballos se habían dotado de estribo.

Carlos Martel gobernaba en la práctica como un autentico monarca en el reino cristiano más poderoso de Europa occidental: el reino franco. Así lo demuestra que el papa Gregorio III solicitara su ayuda en el 739. El pontífice se veía superado en una Italia dividida entre bizantinos y lombardos el monarca Liutprando había conseguido cierta unidad de los territorios italianos bajo dominio lombardo. Y, especialmente, quería protegerse del Imperio bizantino, en un momento en que las relaciones de la Cristiandad habían empeorado tras la declaración iconoclasta del Imperio bizantino. Carlos Martel no prestó ayuda alguna, pero la petición de ayuda del papado refleja que el reino franco poseía el mayor poder en una Europa cristiana que se había reducido tras la caída del reino visigodo. Más allá de las islas británicas y de Italia, el reino franco ocupaba la mayor parte del territorio cristiano en la Europa occidental.

En el 741 moría Carlos Martel. De nuevo, se producía una sucesión hereditaria como si de una monarquía se tratara. Esta vez el reino quedó divido entre sus dos hijos: Carlomán que quedó con Austrasia, Turingia y Alemaniay Pipino el Breve Neustria, Borgoña y Provenza. Ambos se encontraron con una dificultad agravante: no eran reyes y tampoco existía en ese momento ningún monarca merovingio en el trono. Ello hacía que muchos territorios, como el ducado de Baviera, decidieran no respetar la autoridad de estos. Así, se decidió dar el trono franco a Childerico III claramente como títere.

Poco después de ello, Carlomán decidió retirarse de la vida política para recluirse en un monasterio. Todos los territorios quedaron bajo la tutela de Filipo, quien decidió alejarse de las apariencias para ceñirse la corona real, que le correspondía de acuerdo al poder que ejercía. Con el apoyo de la aristocracia, Pipino buscó la legitimación en el papado, ostentado en este momento por Zacarías, a quien preguntó lo que debía hacer. El papa no lo dudo ni un momento, si alguien debía ser rey, éste era Pipino, pues a todos los efectos era el que tenía el poder, destronando a Childerico III.

Así fue como, en el 751, una asamblea reunida en Soisón coronaba a Pipino como rey, al tiempo que un legado papal le ungía como tal en nombre del pontífice. Por primera vez un monarca se convertía en tal por la gracia de Dios, dejándose atrás una monarquía electiva y legitimada aún en paganos mitos. Al mismo tiempo, se aprovechaba para reestructurar la jerarquía de la Iglesia en el reino franco, la cual había quedado desecha por la política de Carlos Martel, el cual había entregado sedes episcopales a laicos otras directamente se encontraban bacantes. Así mismo, se devolvió a la Iglesia muchas de sus posesiones las cuales se había usado también para entregar el beneficium, aunque se permitía al monarca entregarlas a nobles, si era necesario, a cambio de una renta a la Iglesia.

¿Qué le llevó al papa a aceptar a Filipo como monarca? No era a cambio de nada. Ya hemos visto como se produjo una reordenación del clero. Pero además el papado se garantizaba su futuro. En adelante, una llamada del papa debía bastar para que Filipo acudiera en apoyo de éste. Y ello no tardo en ocurrir. El llamamiento lo hizo Esteban II, después de que el sucesor de Liutprando intentara la expulsión de los bizantinos de la península itálica y, no contento con ello, apoderarse de la propia ciudad de Roma, gobernada por el propio pontífice. Inmediatamente dos expediciones enviadas por Filipo llegaron a Italia. Estas obtuvieron sendas victorias, entregándose al papa sendos territorios como el exarcado de Rávena, la Pentápolis italiana y el corredor de Perugia. Todos estos territorios se convirtieron en los Estados Pontificios, el patrimonio de San Pedro.

Para justificar el dominio sobre estos territorios se realizo, a mediados del siglo VIII, un documento conocido como la Donación de Constantino. Se trataba de un texto que se le atribuía al emperador Constantino, y por tanto claramente falso. En él se decía que el emperador romano había entregado al entonces papa, Silvestre I, la ciudad de Roma, las

ciudades de Italia y todo occidente. Así reza un fragmento del falso documento: “Y para que la dignidad pontificia no sea inferior, sino que sea tomada con una dignidad y gloria mayores que las del imperio terrenal, concedemos al susodicho pontífice Silvestre, papa universal, dejamos y establecemos en su poder, por decreto imperial, como posesiones de derecho de la santa Iglesia romana, no sólo nuestro palacio como se ha dicho, sino también la ciudad de Roma y todas las provincias, distritos y ciudades de Italia y de Occidente. Por

ello, hemos considerado oportuno transferir nuestro Imperio y el poder del reino a Oriente y fundar en la provincia de Bizancio, lugar óptimo, una ciudad con nuestro nombre y establecer allí nuestro gobierno, porque no es justo que el emperador terreno reine donde el emperador celeste ha establecido el principado del sacerdocio y la cabeza de la religión

cristiana”.

Por una parte, justificaba el dominio de los territorios papales adquiridos gracias a Filipo, pero ante todo se trataba de justificar la capacidad del papa para intervenir en los reinos occidentales, puesto que, si sus monarcas lo eran por voluntad divina, era el papa quien entregaba esos territorios que supuestamente le pertenecían. De hecho, el falso documento entregaba también al papa todos los atributos de los emperadores.

Sea como fuere, el Papa se convirtió en un poder hegemónico en Italia, pues dominaba la Italia central, y, al mismo tiempo, Filipo el Breve obtuvo de nuevo una legitimación de su poder, ahora plasmado en sus hijos, pues fueron ungidos como herederos.

Los lombardos perdieron fuerza, lo que supuso para Pipino una ventaja, ya que podía dedicarse a otros asuntos de frontera. Así, logró quitar de manos musulmanas la Septimania. También Aquitania, gobernada independientemente por el duque Waifredo, pasó a manos de Filipo tras la muerte de éste en el 768 y una expedición militar.

Carlomagno y la conquista de un Imperio

El año en que Filipo el Breve regresaba de la expedición a Aquitania, éste murió. El reino franco fue divido entre sus dos hijos Carlomán recibiendo los ducados de Alemania, Alsacia y Lorena, la Septimania, Aquitania y Provenza- y Carlos Austrasia, Germania, Neustria y la Aquitania marítima-. El primero, sin embargo, murió tres años después, así que Carlos que será conocido como el Grande: Carlomagno- heredó el reino franco en su conjunto.

La historia le daría a Carlomagno un lugar en el imaginario colectivo. No es de extrañar que para muchos sea el comienzo de una Europa feudal, con unas características diferentes a la Antigüedad. Aunque de hecho, hay que dejar esa magnificencia que la tradición y la historiografía le han otorgado, pues llevaría únicamente a un error. Carlomagno, dentro de su importancia, se contextualiza en una época que, si bien conocida como carolingia, comienza antes de éste y acabo más de un siglo después de su muerte.

Uno de los puntos más relevantes de Carlomagno fueron sus conquistas territoriales, siguiendo las políticas de sus antecesores, Carlos Martel y Pipino. Así, se lanzó a la conquista del este de la frontera franca, en el que existían pueblos todavía paganos. De esta forma, se fortaleció el dominio y cristianización de Frisia. Al mismo tiempo, se derroto a los sajones que se encontraban asentados a lo largo del rio Elba. Estos no eran un reino, sino que divididos en cuatro grandes grupos, vivían bajo la teórica autoridad de varios reyes en muchos casos se mantenía las estructuras tribales que caracterizaban a los germanos-. En todo caso, de vez en cuando se daban al saqueo de la frontera franca.

Aprovechando un saqueo sajón en el 772, Carlomagno inició las operaciones bélicas, las cuales durarían nada menos que treinta años en los que no faltaron las derrotas francas. Tras la victoria final, se comenzó a o organizar el territorio sajón y, lo que era más importante, cristianizarlo mediante el envió de misiones. En parte, la integración se realizó gracias a que la aristocracia sajona mantuvo sus privilegios y costumbres según decretaba la Lex Saxonum, siendo integradas en la administración del Imperio en condición de condes.

También se logro el dominio de Baviera, cuyo duque católico-, que era en teoría vasallo de Pipino el Breve, jugaba a varias bandas: se acercó a lombardos y ávaros en ciertos momentos. Carlomagno no podía tolerar tal comportamiento, así que lo depuso en el 788. Baviera quedó integrada en el Imperio, aunque manteniendo su carácter como región el ducado de Baviera.

Poco después, conquistó el reino ávaro, que se encontraban desde el siglo VI en el curso medio del Danubio, dedicándose al continuo saqueo de los Balcanes. ¿Qué interés podía presentar entonces? Los saqueos habían dado a los ávaros un rico botín que era guardado en un lugar concreto. Tierras y botín cayeron en manos del rey franco en el 796.

En el sudoeste, si su padre había conquistado la Septimania, Carlomagno cruzó los Pirineos, después de que los propios reyes musulmanes de Zaragoza y Barcelona le solicitaran ayuda para hacer frente al emir Abd-al-Rahman I. Sin embargo, cuanto el caudillo franco llegó al valle del Ebro, la situación había cambiado. Acampado junto a las murallas de Zaragoza cuyo rey se negó a abrirle las puertas, tuvo finalmente que abandonar el territorio. Cuando se retiraba, sufrió una derrota, la de Rocesvalles lugar que aún no ha acabado de ubicarse, a manos de los vascones en el 778. Quedó plasmada en el Cantar de Roldán elaboró en el siglo XI, el cual transformó la derrota en epopeya y a los guerreros francos en héroes. Incluso Carlogmano será presentado como el primer peregrino a la tumba del apóstol Santiago.

Tras esta derrota, se creó el reino de Aquitania, en mano del hijo de Carlogano, Luis. Además, se empezó acoger a los hispani, cristianos que no quería vivir bajo el poder musulmán. Junto con ellos se logró conquistar Gerona en el 795 y Barcelona en el 801, creándose la Marca Hispánica la cual se fue ampliando, en los siglos siguientes, conforme los reinos peninsulares iban “reconquistando” las tierras del antiguo reino visigodo–. A lo largo de ella se fueron creando condados, cómo era habitual en la organización del Imperio, que, dirigidos por aristocracias locales, acabaron por formar reinos independientes en el futuro el condado de Aragón por ejemplo.

Finalmente, en Italia se continuó la lucha. Desiderio, el rey lombardo, que era el padre de la repudiada mujer del rey franco, rompió los acuerdos suscritos anteriormente, amenazando los territorios pontificios. En el 774, Carlomagno llegó hasta Pavia, la capital lombarda. Ciñéndose la corona de hierro, se autoproclamó rey de estos.

Patricio de los romanos: un nuevo Imperio romano

La Cristiandad occidental se encontraba básicamente bajo el dominio de Carlomagno. No es de extrañar que el papa León III considerara que éste había restaurado la unidad del Imperio romano de occidente, así que le puso la corona imperial bajo el título de “Patricio de los romanos” en el 800. La ceremonia tuvo lugar en la misa del Gallo: “En efecto, él mismo, como en el día de la Navidad hubiese entrado a la basílica del apóstol San Pedro, a la celebración de la misa solemne, y se hubiese situado ante el altar, donde se inclinó para hacer oración, el papa León le colocó la corona sobre su cabeza, reunido todo el pueblo romano que aclamaba: ¡Karolo Augusto, coronado por Dios, grande y magnífico emperador de los romanos, vida y victoria!. Después de estas alabanza fue adorado por el propio pontífice al modo de los antiguos príncipes, y después, omitiendo el nombre de patricio, fue llamado emperador y augusto”.

Desde ese momento, Carlomagno contaba con una rimbombante titulación, la cual plasmaba

la concepción de su poder: “Carlos, serenísimo Augusto, coronado por Dios, grande y pacífico emperador, gobernante del Imperio romano y, por la misericordia de Dios, rey de

los francos y de los lombardos”. Se trataba, al fin y al cabo, de legitimar a través del pasado y de la religión cristiana la soberanía del monarca. En ello fue importante tanto el papado como la camarilla personal del emperador en donde estaban destacados teóricos como Teodulfo de Orleans y Alcuino de York. Estos últimos buscaron justificar la supremacía del rey. De hecho, Alcuino de York, en el 799, envió una carta al emperador en donde le explicaba que existían tres poderes terrenales: el emperador de Constantinopla, el papa de Roma y el rey de los francos. Pero era el de este último el de mayor importancia, concluyendo que se requería de una renovatio Imperii romanorum en la persona de Carlomagno algo que se realizaría al año siguiente-, pues al igual que en el cielo solo existe un Dios, también en la tierra debería existir un único jefe.

¿Pero cómo podía aceptar todo esto el papa? Evidentemente, si el papa le coronó, no fue porque aceptara estas ideas. Pero tampoco existía ninguna otra alternativa, ya que, al fin y al cabo, los territorios pontificios se mantenían gracias al rey franco. El papa, en cualquier caso, intentó reconducir la situación para aprovecharla en su propio beneficio. Así, el ritual de coronación de Carlomagno daba una imagen de fortaleza del papado. Se tomó el ritual bizantino, pero invirtiendo sus dos fases. Dicho de otra manera, el papa impuso primero la corona a Carlomagno y, tras ello, llamó al pueblo para que fuera aclamado como tal algo que se mantendrá en todas las coronaciones futuras-. ¿Qué quería decir esto? Sencillamente que era el papa quien tenía la potestad única para nombrar emperadores y reyes, ya que de llamar primero al pueblo sería como darle a éste dicha capacidad.

Por otra parte, la Iglesia entendió el poder del emperador y futuros monarcasde acuerdo a las ideas de San Agustín y San Isidoro. En resumidas cuentas, el poder real se encontraba al servicio del cristianismo. Si ello era así, el poder del papa se encontraba por encima de todo.

En resumidas cuentas, pura teoría que difícilmente podía ocultar la realidad: Carlomagno era una especie de nuevo emperador romano que no debía cuentas a nadie, el cual aparece revestido con una apariencia sacerdotal. Su poderío quedó plasmado en la construcción del palacio real de Aquisgrán, residencia oficial del monarca desde el 794.

Por otra parte, ¿cómo se tomó el emperador bizantino esto? Claramente no lo aceptó, pues éste se consideraba aún como legítimo heredero del Imperio. Se produjeron algunos enfrentamientos en la frontera de ambos imperios, en la zona de Venecia. En el 812, el emperador Miguel I reconoció a Carlomagno como emperador y augusto en occidente. El emperador bizantino trataba de presentarse con una autoridad superior como si se tratara de un nuevo Diocleciano, por la cual entregaba a Carlomagno el gobierno de occidente, pero en una única unidad romana.

Organizar una ¿res publica?

La desaparición del Imperio romano supuso el desmembramiento de la estructura estatal en su mayor parte, pese a que en muchas zonas se mantenía el derecho público. Ningún reino había conseguido estructurar una administración capaz de gobernar el territorio de forma eficaz. Pero ello cambia con Carlomagno.

La organización del imperio se realizó básicamente bajo un origen germánico más que romano, aunque la Iglesia intentó revestir esta estructura mediante una tradición romana como si de una nueva res publica se tratara. Algo que era totalmente imposible de acuerdo a las circunstancias.

A la cabeza del Estado se encontraba Carlomagno, el emperador. Estaba revestido de dos poderes básicos, el ban militar y el munt judicial. El primero se basaba en la capacidad de reunir y comandar el ejército. En cuanto al segundo, es mucho más complejo. Se intentó ejercer éste de forma directa o, en su caso, mediante funcionarios nombrado por éste, componiendo tribunales condales. Pero ¿qué leyes aplicar? El derecho romano solo se mantenía, en parte, en el sur del reino franco. En el norte pesaba mucho más las costumbres de origen germano y ni tan siquiera similares de unos territorios a otros. Así, se permitió que cada territorio funcionara con leyes propias, sin que existiera un cuerpo legal que se aplicara a todo el territorio característica que regirá la Edad Media y la Moderna-.

En cuanto a los procesos, los tribunales funcionaban mediante juramentos y testimonios, en especial cuando los implicados tenían cierto rango social. Cuando se consideraba que los juramentos eran débiles para las clases inferiores, se usaba las ordalías se aplicaba el juicio de Dios. Y frente a esta justicia que se puede llamar pública, apareció una justicia privada basada en el duelo otra forma para que Dios dictara sentencia-.

Volviendo a las funciones reales, debemos mencionar las eclesiásticas, que el Papado había concedido al emperador, tales como el nombramiento de obispos. En cuanto a las funciones económicas: fijaba ferias, mercados y acuñaba moneda. Respecto a esta última, el sistema ideado en este momento se mantendrá a lo largo del tiempo. La moneda se basaba en la plata como patrón, acuñándose el denario con peso de dos gramos. Por encima, se encontraban otra serie de unidades de cuenta es decir, no existían físicamente: el sólido que valía doce denarios- y la libra veinte sólidos.

¿Por qué no tenía unas atribuciones mayores? En la teoría se podría decir que toda soberanía manaba del monarca, pero difícilmente este podía ejercer un poder de forma directa. El monarca reinaba desde el palatium, que si al principio no tuvo sede fija, al final acabó en Aquisgrán. Gobernar un vasto imperio desde un lugar concreto se hacía difícil sin la existía de una estructura de comunicación eficaz y una administración pública, tal y como la habían tenido los emperadores romanos. De esta forma, el poder debía ser delegado, algo que se hizo en los condes, siendo todo el territorio dividido en entes territoriales condados. Estos fueron entregados a los principales aristócratas de la zona, pues sin ellos era difícil mantener el poder. El monarca les entregaba este territorio con autoridad para gobernar en ellos como si fueran la extensión del poder real. En definitiva, se trataba de cargos públicos que a la larga se privatizaron. En muchos casos, gobernaron por cuenta propia, pese a la existencia de los missi dominici enviados por el monarca, los cuales inspeccionaban la situación de los condados. Estos eran también aristócratas y eclesiásticos que obtenían sustanciales ventajas participando junto con los condes.

Por encima de estos se encontraban los ducados, entes territoriales con una personalidad propia, que englobaban varios condados. De igual forma, en las fronteras las marcasse pusieron al frente de un marqués, quien debía velar por la seguridad de éstas.

Por otra parte, para que el emperador se sustentara en el poder, necesitaba clientelas. Estas se traducían, ante todo, en un amplio ejército formado por caballeros. Ya lo hemos visto al hablar de Carlos Martel. Se trataba de que aristocracia y guerreros juraran fidelidad al monarca mediante un juramento que convertía a los primeros en vasallos del segundo. Este se plasmaba en la inmixtio manuum: la colocación de las manos del vasallo dentro de las del señor y el beso entre ambos. A cambio, el monarca entregaba un beneficium, feudos o prestimonio básicamente tierras en usufructo-, con el fin de que pudieran mantenerse con las rentas que los habitantes que trabajaban en ellas que acabaron por ser siervosmantuvieran un caballo y armamento para ir a la guerra auxiliumcuando el monarca lo requiriera, así como asesoramiento consilium. Mismo juramento prestaba la aristocracia, recibiendo mismo beneficium. En todo caso unos y otros conformaron el estamento nobiliario.

¿Y la fiscalidad? La entrega de las tierras permitía a condes y caballeros mantener sus funciones, de tal forma que el emperador solo recibía dinero de las posesiones públicas.

Los sucesores: un Imperio en crisis

A Carlomagno le sucedió Luis el Piadoso en el 814 coronado en Reims, cuyo ceremonial se mantuvo a lo largo del tiempo-, quien tuvo que mantener un Imperio que se empezó a desmoronar quizás porque ya no existieron campañas militares que dieran un objetivo común a la aristocracia del reino. La propia pérdida del poder del monarca acabó por deteriorar el sistema organizado por Carlomagno. Y, conforme este lo hacía, se deterioraba el poder real. Condes y duques, que en la teoría eran cargos públicos, privatizaron sus puestos, los cuales los hicieron hereditarios. De igual modo, todos aquellos que recibieron

territorios en usufructo acabaron por hacerse propietarios de estos, ejerciendo además competencias políticas y jurídicas sobre ellos. Poderes locales y territoriales se hicieron más fuertes, amenazando la integridad del regnum francorum.

Esto ya lo observó Luis, quien se apoyó en las jerarquías eclesiásticas quizás porque fue influenciado por éstas. Pero ello tiene una razón política, trataba de sustituir una administración, que se le iba de las manos, por la de la Iglesia mucho más homogénea a lo largo del reino. Se creaba una Respublica christiana que caracterizará a una Europa que se estaba conformando.

El primer golpe para la unidad del Imperio vino con la muerte de Luis en el 840. Sus hijos hacía tiempo que tenían un acuerdo para dividirse el reino. En el 823, los hijos del primer matrimonio Lotario y Luis el Germánicose repartieron éste. Pocos después, el hijo del segundo matrimonio Carlos el Calvo- tuvo que ser incluido en el acuerdo. En el momento en que se tuvo que realizar los repartos, el hijo primogénito, Lotario, intentó apoderarse del reino en su conjunto. Los otros dos pretendientes se unieron contra éste mediante el juramento de Estrasburgo en el 842 primer documento redactado en francés y alemán. Al año siguiente, el tratado de Verdún entre los tres hermanos acordó la división. La Francia occidentalis el territorio de la actual Franciaquedó en manos de Carlos. Luis con la Francia orientalis la futura Alemania. Y Lotario con el territorio que quedaba entre ambos, incluyendo los territorios italianos y Aquisgrán. Una división, esta última, totalmente artificial a la que se le dio el nombre de Lotaringia.

Pero a esta división, se le unió otra mucha más profunda. La aristocracia apoyó a unos y otros pretendientes, lo que conllevó que estos recibieran mayores cuotas de poder, así como mayores territorios, debilitándose el poder real como ya se ha mencionado. Un proceso que se aceleró con las llamadas “segundas invasiones”. Pueblos al este del Imperio saqueaban o intentaban entrar en él. Continuos ataques de vikingos, húngaros y sarracenos hicieron que muchos aristócratas protegieran sus propias tierras sin contar con el supuesto poder central. Ello también llevó al empeoramiento del campesinado, pues mucho de ellos, que eran libres y acomodados, solicitaron protección a los señores, lo que hizo que pasaran poco a poco a convertirse en siervos.

Por su parte, estos aristócratas crearon sus propios ejércitos mediante lazos vasalláticos, de tal forma que estos guerreros no debían fidelidad al monarca sino a sus propios señores. Y estos, a su vez, solían ser vasallos de otros señores. Los más fuertes normalmente los condes y duquesconsiguieron crear principados territoriales que se ajustaban a una geografía y étnica concretas.

Los monarcas difícilmente podían hacer nada para parar este proceso de fragmentación del poder. ¿Cómo iban a conseguir clientelas si eran incapaces de recuperar los feudos que se habían entregado en el pasado? Si no se recuperaban, no se podían volver a entregar. De hecho, Carlos el Calvo sancionó esta realidad en el 877, legitimando la propiedad privada de los feudos territoriales.

Entre el 875 y el 888, la estructura política del Imperio desapareció totalmente. Distintos monarcas se sucedían al frente de los tres reinos muchas veces con nuevas divisiones momentáneas, con cambios de fronteras y de fidelidades.

En la Francia occidentalis la cual ya podemos llamar Francia, Eudes hasta entonces conde de Parísfue nombrado rey en el 888 gracias a sus vasallosdespués de haber defendido París del ataque de los vikingos. La aristocracia francesa, que no estuvo de acuerdo con tal nombramiento, presentó a Carlos el Simple como el sucesor legitimo, al ser éste miembro de la dinastía carolina. A lo largo de un siglo, se produjeron luchas entre robertinos por Roberto el Fuerte, hijo de Eudesy carolinos. La lucha solo acabó en el 987, año en el que Hugo Capeto, pretendiente robertino, dio un golpe de Estado, convirtiéndose en el primer Capeto en gobernar Francia. Para aquel entonces, el ducado de Normandía se había convertido prácticamente en un Estado independiente poco después su duque conquistaría Inglaterra-.

Mientras tanto, Alemania tuvo que hacer frente a húngaros y vikingos. Ello hizo que poderes regionales fructificaran a lo largo del terrino, especialmente ducados, y de ahí una Alemania dividida en multitud de estados hasta el siglo XIX. De hecho, incluso dentro de los ducados, las aristocracias locales fueron, en mucho casos, tan fuertes que hicieron que los propios duques no tuvieran tampoco dominio efectivo sobre el territorio. El título real de poco valía de no poseer una preponderancia sobre el resto de ducados. Estuvo en manos primero del duque de Franconia, pasando luego, en el 918, a Enrique I, duque de Sajonia. Lo mantuvo su hijo, Otón I, a partir de 936.

Por su parte, la Lotaringia, tras la muerte de Lotario II, estuvo en manos de su aristocracia, los cuales una vez dependieron del reino alemán y otras del francés. Finalmente dichos territorios acabaron dentro de la dividida Alemania, el futuro Sacro Imperio Romano Germánico fundado por Otón I.

En conclusión, el Imperio carolingio fue el final de una época en el que se mantenía características de la Antigüedad. Al mismo tiempo, fomentó el cambio que caracterizará a la Europa feudal. De esta época surgió el concepto de Europa en la forma que la conocemos, así como una ampliación de ésta y de la religión cristiana hacia el este suponiendo una primera ampliación. Al final de la época carolingia, se habían conformado los principales reinos europeos que sobrevivirán a lo largo de los siglos siguientes.

7) El pensamiento político medieval.

En los primeros siglos de nuestra Era, el pensamiento cristiano con implicancias políticas arranca de dos pilares evangélicos fundamentales: "MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO" (San Juan, XVIII, 36) y "DAD AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS" (San Mateo XXII, 21 y San Marcos XII,17).

Estos principios proclamaron la emancipación de la Religión respecto de la Política, separaron sus campos de acción y precisaron sus límites. "Señalaron el asentamiento de una Iglesia distinta del Estado -dice Hearnshaw- el fin de esa subordinación del culto divino a la administración civil que había sido la notable característica de la Ciudad-estado griega y romana" (1).

En el desarrollo inmediatamente posterior del pensamiento político cristiano, principalmente por obra de San Pablo, se consideró la complementación de tareas entre el Estado y la Iglesia: el primero mantiene la paz social y hace cumplir las leyes; la segunda se ocupa de la salvación de los hombres. Sobre esta base, la doctrina enseñó el orígen divino de la autoridad civil: "LOS PODERES QUE EXISTEN SON ESTABLECIDOS POR DIOS" (Rom. XIII,I); "ROGAD POR LOS REYES Y POR TODOS LOS QUE POSEEN AUTORIDAD" (I Tim. II,2); "RECUERDENLES QUE SON SUBDITOS DE LA SOBERANIA Y DE LOS PODERES, PARA OBEDECER A LOS MAGISTRADOS Y PARA ESTAR PREPARADOS PARA TODA OBRA DIGNA" (Titus III,1).

En los escritos de San Pablo es también posible encontrar conceptos muy acordes con los de la filosofía estoica, como el reconocimiento de la Ley Natural, inscripta en el interior del hombre, cualquiera sea su raza o circunstancias (Rom. II, 12-15), o como la afirmación de la igualdad de todos los hombres ante la Gracia Divina, cualquiera sea su condición o jerarquía en esta tierra (Philem. 10-17).

También encontramos conceptos similares en la llamada "Primera epístola de San Pedro":

"SOMETEOS A TODO MANDATO DEL HOMBRE POR AMOR A DIOS AL REY" (1 Pet. II, 13-17).

...

TEMED

A DIOS, HONRAD

El Imperio Romano persiguió a los cristianos. Pese a su amplia capacidad para asimilar las religiones de los vencidos, se había alarmado mucho por el exclusivismo del culto cristiano (que se veía a sí mismo como "la única y verdadera fé universal") y por la consiguiente negativa de los cristianos a ofrecer sacrificios y desempeñar servicios incompatibles con sus principios. Se había alarmado mucho más aún por la creciente organización y poder de la Iglesia, su ascendiente sobre el pueblo bajo y su infiltración en círculos cercanos al poder.

Estas despiadadas persecuciones modificaron la óptica cristiana respecto del Estado romano. Ya no fue más visto como "heraldo del Evangelio" y cobraron relieve las palabras de la Revelación de San

Juan: "BABILONIA

...

LA

GRAN RAMERA

...

LA

MADRE DE LAS PROSTITUTAS Y DE LAS

ABOMINACIONES DE LA TIERRA

EBRIA

DE SANGRE DE LOS SANTOS Y DE LOS MARTIRES"

(Rev. XVII, 1,9).

Esas persecuciones cesaron en el año 311 dC, tras un completo fracaso en cuanto a frenar la difusión de la nueva religión, pero habiendo ocasionado entretanto sufrimientos sin cuento. En el año 313 dC, Constantino reconoce al Cristianismo como una de las religiones oficiales del Imperio, y ochenta años después, en el 392 dC, el emperador Teodosio I cerró los templos paganos y proclamó al Cristianismo como única religión oficial del Imperio.

Una curiosa consecuencia de este aparente triunfo fue la subordinación completa de la Iglesia al Imperio (o sea el llamado césaro-papismo) que eliminó temporariamente la separación entre Política y Religión. Ese movimiento de subordinación a lo secular de parte de la Iglesia fue resistido de varios modos: el monasticismo, el hermitañismo ascético, las revueltas heréticas (arianismo, donatismo, nestorianismo, etc.) y principalmente por la reflexión filosófica y la acción política de los obispos del Imperio Romano de Occidente, tras la muerte de Constantino. En el Imperio Romano de Oriente, en cambio, esa subordinación continuó durante largo tiempo.

En la Teoría Política, la consecuencia de esta situación en Occidente fue que, durante mil años, el eje de la controversia política pasó por la relación entre el soberano secular y la Iglesia dependiente o independiente de su poder, o queriendo subordinarlo al suyo.

En ese contexto emerge, como primera manifestación del debate, la formidable obra de San Agustín "La Ciudad de Dios". San Agustín reconoce la autoridad del Emperador romano, admite que ésta viene de Dios, prescribe a los súbditos el deber de obediencia y exhorta al Emperador a defender a la Iglesia contra los cismas y las herejías, pero no admite que, en cuanto Emperador, tenga alguna autoridad dentro de la Iglesia. La Fé y la Moral quedan reservadas a los Concilios y a los Obispos consagrados. Marca así nuevamente con claridad la diferencia entre la Ciudad de Dios y la ciudad terrenal.

En el pensamiento de San Agustín, estos dos conceptos tuvieron una notable evolución: al principio, el primero representa al cristianismo y el segundo al paganismo. En esta fase, San Agustín procura liberar al cristianismo de la acusación de ser responsable del saqueo de Roma por los visigodos de Alarico (410 dC) y mostrar que el paganismo no habría salvado a Roma del desastre ni aún en sus épocas de esplendor. Más tarde, la Ciudad de Dios representa a la Iglesia institucional y jerárquica, y la ciudad terrena, al mundo fuera de la Iglesia. Por último, la Ciudad de Dios designa a la "comunidad de los santos" mientras la ciudad terrena es "la sociedad de los réprobos" ...

Es de hacer notar aquí que San Agustín, y otros Padres de la Iglesia de aquel tiempo, están ubicados, en forma similar a Séneca y los estoicos, ante un dualismo inquietante y aparentemente irreducible:

lo espiritual y lo material, lo bueno y lo malo, la Iglesia y el Mundo, la autoridad espiritual y la autoridad secular. De allí en adelante, la historia de la Teoría Política medieval es la historia de las propuestas de resolución de este dualismo.

"La Ciudad de Dios" (413-426 dC) ha ejercido una influencia política duradera, profunda y variada, sobre muchos autores, que van desde Bossuet a Comte y a los historiadores y comentaristas del siglo XX. El entendimiento de la doctrina política de esta obra debe buscarse en el contexto de la comprensión que San Agustín tenía del misterio cristiano.

Esa doctrina surge motivada por las luchas de San Agustín contra el dualismo de los maniqueos, contra el donatismo, contra el pelagianismo, contra la acusación hecha a los cristianos de haber contribuido por su misma religión al saqueo de Roma por las huestes de Alarico, pero no es una doctrina sólo para un tiempo, sino el producto de una reflexión permanente, con vocación de perdurabilidad, sobre la violencia y la guerra, la vida y la muerte y la ubicación de los cristianos en la prueba de la historia.

Surgido en un tiempo de crisis, el pensamiento de San Agustín se forjó en la confluencia de dos tradiciones: la cultura greco-romana y las Escrituras judeo-cristianas. De la cultura griega San Agustín valora principalmente la figura de Platón y su "República". Hay una filiación intelectual de idealismo platónico en el pensamiento agustiniano, lo que, entre otras cosas, lo ha convertido con el tiempo, en el involuntario inspirador de muchas corrientes heréticas, del mismo modo que las

restauraciones de la ortodoxia generalmente se inspiran en Aristóteles

Pero

Agustín apela en su

... obra sobre todo a la cultura romana, de la que está impregnado. Conoce muy bien la historia de la "Urbs" por excelencia, y la utiliza para mostrar que los dioses paganos no podían servir al Estado, al contrario del Dios verdadero. San Agustín no le pide a Roma que renuncie a lo que la hizo grande

sino que reciba finalmente los dones del Dios verdadero, tal como está prometido en las Escrituras.

En su esquema general, "La Ciudad de Dios" se presenta como un recorrido que parte de la crisis reciente (410 dC) para inducir al mundo romano a releer su historia política, para descubrir la vanidad de su "teología civil" y reconocer la necesidad de un mediador entre Dios y los hombres -Cristo- para que la "ciudad terrestre" se abra a ese camino de salvación y, al mismo tiempo, a una comprensión de su proceso histórico, que pueda esclarecer su destino político, al mismo tiempo que el destino último de los hombres y las naciones.

Según San Agustín, los hombres siempre forman parte de algún grupo, en una escala que va desde la familia hasta el Imperio, manteniendo en su seno una relación tan estrecha como "la de una letra en una frase". La existencia misma de grupos de diverso tipo supone la presencia de un acuerdo

básico, una disposición social fundamental, propia del ser humano. Para San Agustín, PUEBLO es la reunión de una multitud de seres razonables, asociados "por la participación armoniosa en aquéllo que aman". Como toda sociedad, la "Civitas" requiere un consenso básico, un acuerdo que la induzca a perseguir ciertos objetivos antes que otros; un AMOR cuyo objeto (bueno o malo) evidencia la moralidad o perversidad del pueblo.

Una condición esencial de una verdadera "Res publica" es la JUSTICIA, cuyo objeto es el Derecho, el cual según San Agustín debe derivar de la Caridad. Esta idea de Justicia no está tomada sólo de la tradición latina: ella está transfigurada por la interpretación cristiana.

Dice San Agustín que "la paz de la ciudad es la concordia bien ordenada de los ciudadanos en el gobierno y en la obediencia". En su pensamiento, la PAZ es un valor central: "La paz es tan esencial a los hombres que hasta los malvados la desean". San Agustín sabe, por cierto, que hay paces injustas y admite la legitimidad de algunas guerras, pero denuncia sus atrocidades. En esos días turbulentos, el tema de la paz se plantea con fuerza, y también con el recuerdo cercano de la "pax romana", de los más bellos días del Imperio ...

Pero, heredero al fin de la tradición bíblica, San Agustín entiende que la vida política está marcada por una oposición fundamental: "Dos amores han hecho dos ciudades: el amor de sí hasta el

desprecio de dios, la ciudad terrestre; el amor de Dios hasta el desprecio de sí, la Ciudad Celeste.

Una se glorifica en sí misma, la otra en el Señor

...

".

San Agustín considera que la Ciudad de Dios debe marcar con su impronta a la sociedad política, para que no triunfe en ella la ciudad terrena, la "ciudad del Diablo". Las leyes de la ciudad terrena deben ser observadas, pero en nombre de fines superiores. San Agustín reconoce que, en el mundo real, la "ciudad del Diablo" generalmente triunfa, al menos momentáneamente. La sociedad política no es neutra: después de la Caída, su campo es el campo de Lucifer. Ella subsiste, sin embargo, porque Dios, en su infinita paciencia y amor, le ofrece en forma permanente la oportunidad de convertirse en Ciudad de Dios. El pensamiento político de San Agustín desemboca así en una "teología de la historia política": Cristo, por su muerte redentora, ofrece a las ciudades terrestres la oportunidad de convertirse en ciudades de Dios.

La posteridad de la obra de San Agustín ha sido excepcional, pero su pensamiento, ha sido tergiversado o no? Hay o no una tercera ciudad, la ciudad del hombre, la ciudad de la política? El punto de vista de San Agustín sobre la relación entre lo temporal y lo espiritual, sobre la relación entre la Política y la Religión, parece rechazar todo intento de sacralizar el orden establecido. San Agustín es muy consciente de la precariedad de las cosas humanas, siempre próximas al caos, caos que la sociedad política debería, justamente, vencer.

La sociedad y la cultura: se sostienen sólo por el reconocimiento de su fin último? Cómo compatibilizar la precariedad de las construcciones políticas humanas con la vocación sobrenatural de la Humanidad? Temas actuales, preguntas profundas. La respuesta de San Agustín, generada en un tiempo de violencia y de decadencia, está signada por la esperanza cristiana y vislumbra, a través de las viscicitudes de los reinos terrestres, el advenimiento del "Reino que no tendrá fin" (2).

Las invasiones de los bárbaros derrumbaron al Imperio Romano de Occidente, o lo que quedaba de él (recordamos aquí el pensamiento de Toynbee según el cual ningún Imperio cae por causas externas si no ha sido corroído previamente por causas internas, por sus propias contradicciones y conflictos) pero esos bárbaros se convirtieron al Cristianismo por obra de monjes y misioneros enviados por el Papa. La unidad política imperial fue reemplazada por la unidad de la Iglesia, por encima de la fragmentación política resultante de las invasiones. Por su parte, el Imperio Romano de Oriente subsistió durante casi un milenio, ejerciendo una sujección imaginaria del Occidente.

En realidad, las relaciones entre el Papa y el César bizantino fueron siempre malas, hasta que el Papa León III, a fines del siglo VIII decidió sacudirse el yugo: declaró "destronada" a la emperatriz Irene "por sus enormes crímenes" y "trasladó" la autoridad imperial a un representante más digno:

Carlomagno, Rey de los francos, a quien coronó en las Navidades del año 800 dC., ratificando así una situación existente de hecho desde bastante tiempo atrás. Este movimiento político del Papa, opuesto incluso a la estrategia política que estaba intentando llevar adelante el mismo Carlomagno -por medio de una alianza matrimonial con la emperatriz Irene- planteó en el terreno de la Teoría Política, y también en el de la disputa ideológica y práctica, el problema de los dos poderes, en su forma más compleja.

La doctrina dominante durante no menos de cinco siglos (800-1300) fue la de la supremacía papal:

el Papa era superior al Emperador y éste derivaba su autoridad real de aquél. En el campo teórico, los principales campeones de la supremacía papal fueron: - San Bernardo de Clairvaux (1091-1153); - Juan de Salisbury (1110-1180), quien escribió un tratado muy notable de Ciencia Política, el "Policratus", en el que desarrolló una teoría orgánica del Estado, basada en la analogía entre la constitución orgánica del hombre y la entidad política; - Santo Tomás de Aquino (1225-1274), sin duda el más notable de los filósofos medievales, aunque la amplitud y complejidad de su pensamiento nos hace vacilar al clasificarlo aquí. Más tarde comentaremos su obra y haremos algunas consideraciones al respecto; - Egidio Romanus (1247-1316), discípulo de Santo Tomás, quien hizo más bien una tarea de divulgación.

A partir del 1300, esa doctrina dominante comienza a ser crecientemente cuestionada. La causa de los Reyes nacionales contra las pretensiones papales estuvo también a cargo de escritores notables:

- Juan de París (1300?) con su"Tratado de la Potestad Real y Papal"; - Pedro Dubois (1255?-1312?) con su "Recuperación de la Tierra Santa"; - Juan Wycliffe (1320-1384) con su "Del Dominio".

Pero creemos que sobre todo hay que hacer mención de dos nombres, por ser precursores de líneas de pensamiento que serían dominantes en los tiempos modernos por venir: - Marsilio de Padua (1275?-1343?) por su obra "El Defensor de la Paz"; - Dante Alighieri (1265-1321) por su obra "De Monarquía".

Vamos ahora a ver con más detalle algunas de las principales obras de este período.

Santo Tomás de Aquino reintrodujo, después de un olvido de mil años, la "Política" de Aristóteles en la teoría política occidental. Interpretó al filósofo griego en términos de teología cristiana y efectuó una magistral fusión de Aristóteles y San Agustín.

San Agustín se ocupaba de política pero su interés iba mucho más a la "ciudad de Dios" que a los reinos terrenales, a cuyos dirigentes a veces llamaba "esos grandes bandoleros". Por su parte, las escuelas monásticas de la alta Edad Media exaltaban los deberes de la piedad para los reyes y los deberes de la fidelidad para los vasallos, pero todo ello era expresión de una política absorbida por la moral religiosa, con eclipse de la Ciencia Política. Cuando en los reinos, los señoríos y las ciudades de la Cristiandad renació el orden político, fueron pensadores como Alberto Magno y Tomás de Aquino quienes iniciaron la restauración de la filosofía natural y de las ciencias, entre ellas la Política, que Aristóteles había compilado en la Grecia clásica.

Podemos considerar que cuando Tomás de Aquino comenzó a leer y comentar la "Política" de Aristóteles a sus alumnos, renació la Ciencia Política en Europa. A partir de allí ella va a rehacerse en torno a esa obra fundamental, ya sea con ella (como en Santo Tomás y tantos otros) o en contra de ella (como en Hobbes y muchos otros pensadores modernos).

El Comentario (prefacio o "proemium") que Santo Tomás hace de la "Política" de Aristóteles, y que todavía suele encabezar algunas ediciones, es de por sí una obra maestra: ubica a la Ciencia Política en el campo del saber y define su objeto, que en su opinion son las COMUNIDADES, en las que los

conciudadanos acceden al "buen vivir". El mito (que luego se difundiría tánto) del "estado de naturaleza" es exorcizado de entrada: el hombre jamás vive sólo.

Realizar esas "comunidades" es el deber del hombre. Para hacerlo cuenta con la ciencia de la política, que es a la vez especulativa (observadora de lo real) y práctica (útil para la acción). La Ciencia Política no es nunca neutra. Los politólogos actuales harían bien en aprovechar esa lección del Comentario de Santo Tomás.

Hay una obra llamada "De Regimine Principorum", cuya autoría (al menos la de las primeras páginas) sería de Santo Tomás. En tal caso esta sería su obra más específicamente política. El problema es que tal autoría está cuestionada (3). De modo que vamos a buscar el pensamiento político de Santo Tomás en su obra más leída y más influyente: la "Suma Teológica", que no ofrece dudas en cuanto a su fuente de orígen. En ella, el tema político no tiene un lugar específico determinado. Está tratado en forma dispersa a lo largo de toda la obra. El lector interesado en este aspecto debe reunir los fragmentos por sí mismo y plantear las correspondientes cuestiones.

En la "Suma Teológica" la obra de Aristóteles es ampliamente comentada, pero Santo Tomás, según su costumbre, también la confronta con otros filósofos antiguos, con los Padres de la Iglesia y con las Santas Escrituras, y sus conclusiones tienen en cuenta todas esas consideraciones. Veamos algunos temas que presentan un interés actual.

En la "Suma", Santo Tomás no habla del Estado ni de los Derechos del Hombre, que son los conceptos omnipresentes en el pensamiento político moderno. En cambio, habla de "comunidades" que son de naturaleza relacional, y no han sido producidas por un pretendido "contrato social" sino por una relación entre "sustancias primeras": los individuos. Su orígen es muy claro: los bienes más importantes a que aspiran los individuos sólo pueden ser obtenidos y gozados "en común".

Así se constituyen grupos organizados, totalidades, tales como la ciudad. No se trata de un "todo contínuo" (como los organismos vivientes) ni tampoco de una fusión en un ser único. El pensamiento político de Santo Tomás no es organicista. La unidad política es otra cosa: una "unidad de orden", cuyas partes son distintas y autónomas, relacionadas sólo por la prosecución y disfrute de bienes que configuran un fin común.

El fundamento del poder es la necesidad de administrar, de dirigir, ese interés común. El bien común, el bien de todos, tiene neta preeminencia sobre los intereses particulares. Santo Tomás no tiene la menor estima por el desorden: asigna gran extensión al poder, exalta el valor de la virtud de la obediencia y considera a la sedición como uno de los pecados más graves. El oficio del Príncipe es regir, por medio de leyes, la conducta de los hombres asociados en pro del bien común. La ley positiva humana obliga a todos los ciudadanos desde su conciencia. La ley puede (en rigor, debe) castigar las trasgresiones, en forma acorde con la magnitud de las faltas, en casos extremos incluso con la muerte. El objeto de la ley es el "buen vivir": fomentar la virtud y reprimir el vicio.

Hasta aquí encontramos sólo razones en favor del ORDEN. Pero el pensamiento de Santo Tomás es complejo, dialéctico, y esas afirmaciones en favor del poder están muy matizadas: el deber de obediencia cesa frente al Príncipe injusto; la sedición deja de ser un pecado mortal y se convierte en una laudable virtud frente a los tiranos; si la ley "no dice lo justo" se desvanece su autoridad y no merece llamarse ley.

Una ley positiva, humana, es injusta si no es acorde con la Ley Eterna -ley natural- y con las Leyes divinas, expresadas en las Santas Escrituras. Esas fuentes metafísicas del Derecho y la Moral subordinan al Poder, que es esencialmente un poder legislativo.

La Ciudad es una "comunidad perfecta", última, autosuficiente: ella hace del hombre un ser "civilizado". Pero no es la única. También hay agrupamientos más extendidos, para los cuales Santo

Tomás usa con frecuencia la expresión "regnum" en lugar de "civitas", como anunciando la extensión de la política a los grandes Estados modernos. En cambio, no considera "comunidades" a los Imperios, siempre hijos de la brutal fuerza militar.

La Ciudad es un agregado de familias, que son también comunidades naturales. En el pensamiento político de Santo Tomás, la familia tiene la carga del vivir, de la generación de niños, de su primera educación y de la subsistencia material. La economía, la riqueza, el bienestar, no son asunto de la Ciudad sino de las familias y de las asociaciones de las familias en el trabajo. La Ciudad tiene la carga de crear las condiciones generales donde puedan darse todas las actividades, incluso las económicas.

Esta concepción, en su conjunto, tiene desde luego un fundamento metafísico: la Comunidad más vasta y universal es la dirigida por Dios, que preside "el Bien Común del Universo". La pertenencia a esa comunidad suprema defiende al hombre de los excesos del poder público. La Iglesia Católica es, para Santo Tomás, la representante aquí abajo de esa Comunidad Global. De aquí puede quizás inferirse una posición favorable a la preeminencia papal, aunque cabe aclarar que Santo Tomás evitó siempre "sacralizar" la política (que es siempre una forma de sacralizar un statu quo determinado) o subordinar el orden secular al eclesiástico, como hicieron muchos de sus continuadores.

Fue Santo Tomás monárquico, como sostienen tantos tomistas? Cuál es para él el mejor régimen político? Respecto de la primera pregunta, Santo Tomás no aparece muy apasionado por este tema. Su temperamento lo inclinaba a respetar las instituciones establecidas y, de hecho, en la "Suma" encontramos argumentos a favor y en contra de la monarquía. El principio de unidad, el gobierno único de Dios sobre el Universo y las primeras páginas de "De Regimine Principorum" (si es que Santo Tomás las escribió -el resto sería de Ptolomeo de Lucques) abogan en favor de la monarquía. Pero también tiene -en páginas de autoría menos dudosa- argumentos en contra, que se sintetizan en la profunda idea de que los "regímenes justos" son variados y relativos a las circunstancias. En realidad, cada vez que Santo Tomás se plantea el tema del "mejor régimen", se pronuncia a favor del régimen mixto, donde uno solo reina, la élite tiene su parte en el gobierno y la elección de los gobernantes procede del pueblo.

Es en verdad difícil exagerar la importancia y la repercusión del pensamiento político de Santo Tomás. El solo hecho de retrasmitir a Occidente la "Política" de Aristóteles no sería pequeño mérito, pero Santo Tomás hizo mucho más que eso: la reelaboró en forma acorde con los valores de la civilización cristiana y la actualizó para los tiempos por venir ...

La grandeza de su obra -como la de Aristóteles- tiene mucho que ver con su método dialéctico, que lo lleva a confrontar las tesis de sus predecesores sobre cada cuestión. También tiene que ver con su modestia, que lo mantiene en el nivel de las ideas generales como filósofo y como hombre de ciencia, dejando a la prudencia de los hombres de acción la tarea de dar a la Ciudad sus leyes "loco tempore convenientes" -adaptadas a las contingencias históricas.

Es un pensamiento complejo el suyo, que va y viene entre los pro y los contra de cada cuestión, lo que motivó muchas lecturas e interpretaciones de sus obras. Acababa de restaurar la Ciencia Política en Occidente cuando ya Gilles de Roma se sirvió de ella para la causa política del Papa. Marsilio de Padua y el Dante para la del Emperador y Juan de Paris para la del Rey de Francia ...

Pasemos ahora al campo de los defensores de la autonomía del poder secular. Como ejemplos ilustrativos vamos a comentar las principales obras políticas de Marsilio de Padua y de Dante Alighieri.

El más notable de los últimos escritores políticos medievales (porque fue prematuramente moderno) probablemente fue Marsilio de Padua (1274-1343), hombre de compleja personalidad: médico, abogado, militar y político; eclesiástico, arzobispo de Milán, luego excomulgado y sus obras puestas

en el Index, fue un hombre que se emancipó más que ningún otro de los moldes mentales de su tiempo. Enseñó, por ejemplo, la subordinación de la Iglesia al Estado, y del clero a los reyes. Enseñó también que los Pontífices y los Príncipes no poseían ninguna autoridad por derecho divino sino que todos la recibían por igual por delegación del pueblo soberano.

Su principal obra política fue "El Defensor de la Paz" (1324). Trata en ella tres temas: el Estado, la Iglesia y la relación entre ambos. Para Marsilio, el objeto del gobierno civil es la paz, y para lograrla considera que es mejor la monarquía que la república, pero también afirma que el Rey no tiene ninguna autoridad inmanente o metafísica: el poder le es conferido por el pueblo y lo debe ejercer sujeto al control popular y con las limitaciones de la ley, que procede del pueblo que lo eligió.

Por su parte, la Iglesia -sostiene Marsilio- no está compuesta sólo por el clero sino por todos los cristianos. Su autoridad no reside en los sínodos clericales ni menos en la curia papal sino en un concilio general, con representación de clero y laicos, donde los miembros más preparados (no necesariamente la mayoría) toman las decisiones. El clero debe limitarse a sus funciones espirituales y no mezclarse en asuntos temporales ni obstaculizar su actividad con riquezas mundanas. El Papa es una agente del concilio general, sin preeminencia inmanente alguna.

En cuanto a la relación entre Estado e Iglesia, Marsilio sostiene que ambos se componen de las mismas personas, aunque agrupadas de modo diferente. En el mundo venidero, el poder espiritual tendrá la preeminencia. En este mundo, el poder profano es el supremo.

Como puede verse, su pensamiento es fuertemente heterodoxo. Marsilio fue un pensador revolucionario, pero nació por lo menos dos siglos antes de tiempo. De todos modos, "El Defensor de la Paz" representa una etapa decisiva en la formación de la teoría sobre la que se edificó el Estado moderno: el principio de soberanía.

En este aspecto, Marsilio plantea dos elementos esenciales para el poder del Estado: la autonomía del poder político civil y el monismo estatal. La fundamentación de la autonomía del poder civil parte de Aristóteles: la Ciudad "es creada para vivir, existe para vivir bien", en el sentido secular del término. El bien extramundano, la vida eterna, etc., no cuentan como principio constitutivo de la Ciudad. El orígen de la Ciudad es subvenir a las necesidades materiales e intercambiar mutuamente los bienes capaces de satisfacerlas. De esta concepción, casi burguesa, de la dicha presente, se deduce el principio del gobierno. Quién debe gobernar? La autonomía de la sociedad civil tiene su correspondencia en la autonomía del poder político. El gobernante debe surgir de la sociedad misma, para coordinar las funciones que hacen al bien común terrestre. El clero no debe gobernar la ciudad terrestre, bajo grave riesgo de guerra civil.

Con respecto al monismo estatal, el razonamiento parte de afirmar la existencia de tres órdenes en la Ciudad: el Sacerdocio, encargado de la salvación eterna; la Producción y los Oficios, para satisfacer las necesidades; y la Coerción, para ejecutar las leyes y custodiar lo justo. La paz civil se logra si cada parte se limita a cumplir las tareas que le corresponden. Para evitar los conflictos, hay que considerar a esta totalidad compleja como una unidad. De la unidad del cuerpo social se deduce la unidad del mando: un solo jefe. Este es el principio del monismo estatal, que será desarrollado dos siglos y medio después por Jean Bodin. Ese jefe único debe gobernar según la ley, que tiene su causa eficiente en el pueblo, es decir, en la voluntad popular, en quien reside en última instancia, según Marsilio de Padua, la paz civil (4).

Pasemos ahora al caso de Dante Alighieri (1265-1321) y de su obra "De Monarchia" (1310?). Esta obra, escrita en latín, puede ser considerada como el tratado donde el pensamiento político del Dante se enuncia más explícita y completamente, más allá de las referencias ocasionales a la cosa política contenidas en "De Convivio" o en "La Divina Comedia".

"De la Monarquía" desarrolla un planteo estratégico, directamente vinculado con los objetivos de una práctica política, que tiene a su vez un basamento teórico sustentado en una visión metafísica. Expresa el conflicto, la oposición entre el Estado monárquico moderno, en busca de su soberanía, y el poder espiritual de la Iglesia, pero pretende sustentar su estrategia en principios universales rigurosamente establecidos. En pocas palabras, es el trabajo de una racionalidad que busca los fundamentos metafísicos, filosóficos y jurídicos de la posición política asumida por el autor.

"De la Monarquía", al igual que "El Defensor de la Paz" de Marsilio de Padua, respalda a la Monarquía en el conflicto que la engrenta con la Iglesia, y su trasfondo histórico es la lucha inmisericorde que libran los güelfos, fieles a la autoridad temporal del Papado, y los gibelinos, que afirman la primacía imperial.

La originalidad de la obra no reside tanto en su tema sino en la argumentación que desarrolla, en forma de tríptico.

En el primer libro, deduce "la necesidad del principio imperial" del principio último de "unidad para la paz", necesario para el bienestar del mundo en su faz secular.

El segundo libro plantea un problema de raíz histórica: si los romanos ejercieron o no "de jure" el dominio universal. Al resolver positivamente esta cuestión (lo que implica, dicho sea de paso, una revisión radical de la doctrina agustiniana planteada en "La Ciudad de Dios") Dante identifica al Derecho con la Voluntad de Dios y plantea el requerimiento de una "santificación" de la instancia imperial, creadora del orden terrestre. En resúmen, Dante concluye planteando un retorno al "mito fundador" de Roma.

El tercer libro refuta las objeciones que fueron hechas a la primacía del Emperador con argumentos sacados de las Santas Escrituras o de textos históricos. Dante niega a la Iglesia el derecho de otorgar autoridad al Emperador y funda la independencia de los poderes -el secular y el espiritual- en la dualidad propia de la naturaleza humana. El objetivo del campo secular es el bienestar terrestre, cuya obtención plantea la necesidad de un principio único dominante, para evitar las discordias "inter partes", con lo que volvemos a la idea expresada inicialmente.

El fundamento metafísico de su razonamiento es aristotélico. La Monarquía temporal es necesaria para el bienestar del mundo; la libertad de los sujetos sólo puede basarse en el poder de la instancia reguladora del conjunto social, que se hizo efectiva por primera vez en el mundo en el Imperio Romano, con Augusto y su "pax romana".

El Emperador, instancia portadora de la soberanía, es mucho más que una opción política de gobierno: es un requisito del mundo y de la naturaleza humana. El Emperador es un proveedor de paz, un modo de acceso a la prudencia y una expresión del vínculo ético del gobernante con los gobernados. Se trata de un vínculo indestructible entre la instancia soberana, que ejerce su poder dentro de los límites de su potencia, y los súbditos, que legitiman ese poder mediante su acatamiento y consenso, pero al mismo tiempo forman parte de la potencia imperial.

Entre los siglos XVI y XVIII emergerá en toda su fuerza la teoría moderna de la soberanía estatal. El Dante se anticipa a ella, pero al mismo tiempo se diferencia de ella, justamente por esa idea de una mediación ética en el vínculo entre gobernantes y gobernados. Si hemos de reconocer a la Etica algún lugar en la Política, ese lugar es justamente el vínculo necesario entre los súbditos, sujetos de la soberanía, y la instancia soberana. Se trata de una especie de necesaria "substancialización" antropológica del Bien Político. En ese sentido, la obra del Dante, aunque haya emergido como respuesta a determinadas circunstancias históricas concretas y hasta personales, es ciertamente mucho más que un "escrito de circunstancias"(5).

HISTORIA DE LOS SISTEMAS POLÍTICOS

GUÍA DE LECTURA Nº 3

TEMA: PENSAMIENTO POLÍTICO MEDIEVAL.

I- Presentación de los autores

El presente tema será abordado a partir de los textos: una selección de “La Edad Media” de Andrés

Barcala Muñoz, incluido en la compilación de Fernando Vallespín de la cual hemos trabajado los capítulos sobre Grecia y Roma, y “La Bula Unam sanctam: visión retrospectiva y prospectiva” de Walter Ullman, incluido en su libro Escritos sobre Teoría Política Medieval.

Andrés Barcala Muñoz, es catedrático especializado en Historia de la Iglesia, que se desempeña como investigador en el Instituto de Historia del CSIC -Consejo Superior de Investigaciones Científicas- de Madrid, España. Entre sus obras podemos destacar:Las Universidades españolas durante la Edad Media; Biblioteca antijudaica de los escritores eclesiásticos hispanos y La moralización de la vida pública en los reinos bárbaros.

Walter Ullmann (1910-1983), austriaco, de ascendencia judía y religión católica. Con la llegada del nazismo al poder emigra a Inglaterra, donde obtiene el cargo de Profesor en Historia Medieval de Cambridge. Sus investigaciones tratan sobre derecho canónico medieval, las relaciones entre el papado y el poder temporal del imperio y los reyes durante la Edad Media, las tesis sobre gobiernos descendentes (poder de origen divino que baja al rey) y ascendentes (poder con origen en el pueblo que sube al rey) y la recepción de los textos aristotélicos en occidente; destacándose su papel de mostrar a la Edad Media como algo más que una era “obscurantista” y centrada en la religión. Obras destacadas suyas son: El Papado medieval. Teoría política de los canonistas medievales; y losEscritos sobre teoría política medieval.

II- Presentación del tema y ejes conceptuales

El artículo de Barcala Muñoz se ocupa del pensamiento político medieval desde la decadencia del Imperio Romano de Occidente, la creación de los primeros reinos cristianos, el rol de la Iglesia, el surgimiento del Sacro Imperio y las subsecuentes luchas por el poder entre el Papado y el Imperio, hasta el cambio cultural y político representado por el reingreso de los textos de Aristóteles a occidente y el creciente secularismo.

Los puntos fundamentales que se espera se estudie en Barcala Muñoz son:

a) La periodización de los diversos momentos de la Edad Media: desde la decadencia del Imperio Romano de Occidente (siglo V), el nacimiento de los primeros reinos germano-romanos, la dinastía carolingia y su intento de recuperar la unidad romana (siglo VIII), el establecimiento del Sacro Imperio Romano Germánico (siglo X), hasta la baja Edad Media con el surgimiento de ciudades y reinos independientes, que llevarán a nuevas formas políticas secularizadas y a las monarquías nacionales (siglo XIII).

b) El desarrollo de las teorías que subyacen a las formas políticas de la Edad Media: el modelo del agustinismo político , una reinterpretación de las nociones de San Agustín (vistas ya en el texto de Javier Arce sobre Roma). Existen dos poderes, uno temporal y otro espiritual que deben cooperar entre sí; el origen de “todo poder proviene de Dios”, y la ciudad celeste agustiniana (la única en que se da la justicia) pasa a ser identificada con lo eclesiástico. Ser cristiano es igual a ser ciudadano. Según qué poder sea el preeminente se darán distintos modelos.

  • c) El modelo hierocrático de fundamentación del poder: es el gobierno supremo del clero. La

legitimidad por el origen divino descendente del poder terrenal requiere necesariamente de la intermediación de la Iglesia. Todo poder secular le está subordinado y funciona como una mera extensión del poder espiritual, es el brazo armado del verdadero poder que es la Iglesia y su rol es protegerla. El poder temporal tiene su causa en el pecado y la caída, y es por tanto descripto como un mal necesario, para la disciplina. El Papa puede nombrar y deponer a los reyes y emperadores, y detenta la plenitud potestatis (la soberanía suprema) pudiendo ejercer como juez y legislador en cualquier cuestión temporal que crea necesario.

  • d) Se busca que se sepa diferenciar el modelo antes citado del teocrático: este se da en el

Imperio de Oriente desde Constantino, y es conceptualizado con Justiniano y su Código. Aquí al emperador le compete toda la soberanía en el gobierno del mundo, obteniendo sus dones de Dios sin necesidad alguna de intermediación de la Iglesia. Bajo esta forma teocrática se da la unión de

todos los poderes políticos y prerrogativas religiosas en la figura del Emperador (árbitro último de todo disputa política y doctrina religiosa). Los modelos hierocrático y teocrático chocarán en occidente durante la llamada querella de las investiduras, por la cual los emperadores del Sacro Imperio intentarán adquirir una legitimidad que corra independiente a la consagración que emana de la Iglesia, y detentar su autoridad en forma autónoma (inclusive en la elección del clero local).

  • e) Otro modelo que se debe saber diferenciar es el del Cesaropapismo, surgido con Carlomagno y

teorizado por el monjeAlcuino; y que presenta al pueblo Franco como un nuevo pueblo elegido, un nuevo Israel gobernado por un nuevo Moisés y David, un sacerdocio real que encarna el gobierno que Dios quiere sobre toda la humanidad. La realeza carolingia se presenta entonces por encima a la vez del Papado y del Imperio de Oriente. El poder que detenta es sacralizado y los súbditos jurarán su fe en nombre de Dios y del Rey.

  • f) El último punto fundamental a tomar en cuenta es la transformación que se da con el reingreso

del aristotelismo a occidente en el siglo XIII, que junto a los nuevos desarrollos sociales (urbanismo, comercio, gremios, universidades, artes liberales) preparan el panorama para el naciente republicanismo cívico y las monarquías nacionales. El tomismo resalta la dualidad de un orden sobrenatural (divino) y uno natural (lo exigido por la naturaleza humana), teniendo éste cierta autonomía, un campo de acción y leyes propias. En la política esto se traducirá a un poder temporal con un fin propio, el bien común, y una separación entre lo cívico y lo religioso; pero siempre inmersa en una armonía entre razón filosófica y revelación religiosa. Posteriores autores de la escolástica acentuarán la separación hasta quitarle toda injerencia a la Iglesia en los asuntos políticos. Hasta llegar a Marsilio de Padua que plantea el principio ascendente de la soberanía popular, y separa tajantemente las competencias de los poderes llegando a decir que la intromisión de los papas en la legislación civil es un crimen de traición en contra de la unidad de la sociedad, y que su función se reduce solamente a la salud del alma.

El texto, “la Bula Unam Sanctam…” de Walter Ullmann, fue elegido con el fin de profundizar el estudio de los cambios culturales que se produjeran durante la baja Edad Media. Estos cambios, que fueran tratados brevemente por Barcala, se presentarán aquí con mayor rigor resaltando su carácter disolutorio del orden cristiano como ideal de unificación del occidente medieval.

El texto presenta el intento de parte del poder espiritual (el papado) de detener el avance de las nuevas doctrinas. Estas son:

  • a) El Aristotelismo, sea en su forma moderada (tomista) o extrema (averroísta latina), con su

rescate del hombre natural, cuyos fines son por naturaleza el vivir en comunidades (las ciudades o reinos) y buscar el bien. Se opone así a la noción religiosa del hombre renacido por el bautismo, cuyo único fin es la salvación y cuya única comunidad es la iglesia (que era por tanto comunidad universal). La humanitas de los hombres reemplaza a la christianitas de los creyentes.

  • b) El secularismo, por el cual la reflexión filosófica reemplaza a la fe religiosa como modo de

legitimación y fundamentación. Las citas bíblicas son relegadas por la cita de autoridad de los

filósofos y los maestros clásicos.

  • c) La autonomización de lo político: con estos nuevos esquemas de pensamiento se desarrollan

nuevas categorías, el ciudadano libre que reemplaza al súbdito, el Estado como ente autónomo y con sus propias leyes, las cuales estudiará la naciente ciencia política.

Todo esto surgiendo en el marco global de la autonomía de la Naturaleza, como una fuerza que es causa motora independiente en el mundo. Que no está subordinada ya al fin sobrenatural, y que tiene una lógica propia, una creciente Razón, que no necesita de la fe para subsistir.

Contra esta “pestífera enfermedad” es que se levanta la Bula estudiada, en un movimiento del Papa Bonifacio VIII y su teórico Egidio Romano para volver atrás hacia el orden medieval religioso. En la lógica del agustinismo político abrogaba por una cabeza única del poder, en manos de la espada espiritual garante de una universalidad que se estaba fragmentando.

Al final del texto sobre la Bula, Ullman desarrolla las ideas políticas de Dante Alighieri, un trabajo que profundizará en un texto posterior, y que nos ofrece una contracara a la respuesta del Papado a la fragmentación medieval. La clave en Dante, es que será el poder temporal, el Emperador, y no el Papa quien será presentado como la garantía de la universalidad. Frente a la disgregación de los Estados en monarquías nacionales, propugna el Imperio romano como el instrumento histórico para alcanzar la justicia y la paz universal. Y que frente a la atomización de los hombres en ciudadanos individuales, se eleva la humana civilitas (la humanidad), que incluye a todos los hombres por su mera naturaleza de ser hombres, sin importar si son creyentes o no, si son cristianos, herejes o paganos.

Se debe leer con atención especial la oposición que se presenta entre:

la Unipolaridad, que representa la postura del papado en la Bula. Y que remite a la

inseparabilidad de la vida en este mundo y el venidero, sometido el primero al segundo. Donde se da un dualismo de funciones, gobierno espiritual y temporal, ambos bajo la jurisdicción de lo divino. La Bipolaridad, que representa la postura de Dante. Y que remite a que hay un doble fin en los hombres (la salvación y el bien vivir o felicidad), y por eso hay dos entidades autónomas para realizarlas. Entre estas al Imperio le corresponde el rol preponderante. En su universalidad comprende a todos los hombres, mientras la Iglesia se reduce a una comunidad de fieles incluida dentro del imperio. El emperador personifica la ley y la justicia, estando por encima de toda división, de reino o ciudad, es el curator orbis (encargado de cuidar toda la humanidad).

Por último, el trabajo de Sebastián Provvidente, docente de nuestra cátedra, “Notas para una teología política medieval”, cuyo trabajo tiene como objetivo presentar el problema de la “teología política medieval” y de las relaciones entre el sacerdotium y el regnum en los distintos períodos de

la Edad Media. La inclusión del texto en el programa busca por un lado, incluir la discusión de un problema conceptual a través del tiempo y por otro lado, aludir al debate moderno sobre la teología política y surgimiento de los conceptos políticos a partir de un núcleo teológico. Debido a ello, es

necesario ampliar el contexto de la discusión sobre la “teología política medieval” mediante la

lectura del texto de Barcalá Muñoz. Finalmente, el texto busca matizar la presentación del pensamiento aristotélico realizada por el texto de Ullmann como un elemento esencialmente disruptivo y radical que representaría una visión ascendente del poder frente a una visión descendente que habría primado hasta el siglo XIII.

III- Cronología y cartografía - Edad Media: siglos V al XV

1. Temprana Edad Media: siglos V al IX.

  • - Reinos Romano Germánicos:

Primeros Reinos Germánicos

III- Cronología y cartografía - Edad Media: siglos V al XV 1. Temprana Edad Media: siglos

Referencias: Territorios ocupados por los ostrogodos después de la ruina del reino de Odoacro en Italia.

  • A. Reino Ostrogodo (Italia).

    • - 493: Teodorico vence a Odoacro (hérulos).

    • - 526: Formación del Reino Ostrogodo, Capital Ravena.

Relaciones con el Imperio Romano de Oriente.

  • B. Reino Visigodo -España y sur de las Galias-.

Capital Toledo.

  • - 587: Conversión de Recaredo al catolicismo.

C. Reino Franco -Norte de las Galias-.

Dinastía Merovingia: Clodoveo, conversión al catolicismo.

  • - 751: Inició de la dinástica carolingia con Pipino el Breve.

  • - 750: Falsificación de la “donación de Constantino” para apoyar la pretensión papal de supremacía

temporal

  • - 754: El Papa Zacarías ungió a Pipino como rey de los Francos.

  • - Imperio Romano de Oriente Bizancio

  • - 527-565: Justiniano

Bizancio como sucesora legítima de Roma / Intento por recuperar la unidad romana / Fortalecimiento del poder real: codificación del derecho romano. Código Justiniano.

Justiniano y el Imperio Bizantino

C. Reino Franco -Norte de las Galias-. Dinastía Merovingia: Clodoveo, conversión al catolicismo. - 751: Inició

Referencias: 1) Territorios originales y expansión del Imperio bizantino en época de Justiniano; 2) Zona de defensa respecto a los Sasánidas; 3) Irradiación comercial y económica de Bizancio; 4) Presión de los pueblos eslavos; 5) Expansión del reino francomerovingio

2. Alta Edad Media: siglos IX a XI

  • - Imperio Carolingio

  • - 800: El Papa León XIII corona a Carlomagno como Emperador

Intento de recuperación de la unidad romana. Expansión territorial. Defensa de la fe católica frente al avance del Islam.

  • - 814: Muerte de Carlomagno. Conflictos por la sucesión.

Segundas invasiones: Normandos o vikingos; húngaros o magiares; musulmanes

  • - 843: Tratado de Verdún: división del Imperio.

Tres nuevos reinos:

  • 1. Oriental: al este del Rhin y al norte de los Alpes. Luis el Germánico.

  • 2. Central: desde el Mar del Norte hasta Italia, incluida Roma. Título Imperial de carácter honorífico.

Lotario.

  • 3. Occidental: actual Francia. Carlos el Calvo, dinastía de los Capetos.

Carolingios

Referencias: 1. Territorios heredados por Carlomagno. 2. Territorios conquistados por Carlomagno. 3. Territorios más o menos

Referencias: 1. Territorios heredados por Carlomagno. 2. Territorios conquistados por Carlomagno. 3. Territorios más o menos dependientes del Imperio carolingio. 4. Marcas defensivas del Imperio. 5. Líneas de resistencia del Imperio.

- Reino Oriental Sacro Imperio Romano Germánico.

Cinco grandes ducados: Baviera, Sajonia, Franconia, Lorena y Suabia.

Los duques imponen la elección del rey entre sus filas.

936-973: Otón I. Ocupó el norte de Italia incorporándolo a sus dominios.

962: Otón fue coronado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico por el Papa Juan XII. Restauración del ideal carolingio. Pacto que renovaba la donación de Constantino. Juramento de fidelidad al papado.

El imperio Germánico bajo los Otones

Referencias: 1) Territorios de la monarquía germánica antes de Otón I. 2) Marcas fronterizas entre los

Referencias: 1) Territorios de la monarquía germánica antes de Otón I. 2) Marcas fronterizas entre los eslavos. 3) Territorios imperiales en Bohemia, Francia e Italia. 4) Estados protegidos por el Imperio germánico. 5) Límites del Imperio otónida.

3. Baja Edad Media: siglos XI a XV

  • - Expansión del siglo XI: roturaciones, comercio, desarrollo urbano, etc.

  • - Monarquías Nacionales :

  • - Francia: dinastía de los Capetos.

Felipe IV el hermoso. Conflicto con el Papado.

  • - Inglaterra : confederación de reinos germanos (anglos y sajones).

Siglo XI: daneses y normandos (Guillermo el conquistador).

1154: nueva dinastía Enrique II Plantagenets. (Ricardo Corazón de León, Juan sin Tierra y Enrique III)

1215: Carta Magna.

  • - Península Ibérica

Reconquista.

  • - Sacro Imperio

Otón I: conflictos con los señores feudales, las ciudades del norte de Italia y el Papado. Logra el carácter hereditario de la corona imperial.

1075-1122: Querella de las investiduras. Conflicto entre el Emperador Enrique IV y el Papa Gregorio VII / conflicto entre el Emperador Federico Barbarroja y el Papa Alejandro III.

  • - Península Itálica:

Norte: Venecia esta sujeta a la autoridad del Sacro Imperio (República Oligárquica); Milán; Ducado de Saboya (Piamonte); Génova; República de Florencia.

Centro: Estados pontificios

Sur: Reino de Nápoles y Sicilia.

1337-1453 : Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra.

Europa a mediados del siglo XIV

1215: Carta Magna. - Península Ibérica Reconquista. - Sacro Imperio Otón I: conflictos con los señores

IV- La recepción de Aristóteles en la cristiandad occidental

1120: Comienza la traducción de la lógica (el organon)

XII: Se cuenta con un corpus de textos de filosofía racional, filosofía natural, y filosofía moral (lógica, física y ética). Comienza la traducción de la metafísica. Surge una nueva clase intelectual, los artistas o maestros de artes liberales que son urbanos y aristotélicos a diferencia de la clase monacal, rural y de tradición agustiniana.

1230: Los textos de la ética vetus aristotélica ya son enseñados en la universidad.

1245: Ética Nicomaquea.

1255: La Universidad de París cambia sus planes de estudio: todos los textos de Aristóteles conocidos son puestos como obligatorios.

1265: Se traduce la Política, completándose la recepción de los textos aristotélicos.

1277: El Obispo de París condena 219 tesis de los aristotélicos.

V- Preguntas

Barcala Muñoz, Andrés “La Edad Media” en Vallespin, Fernando Historia de la Teoría Política. Madrid, Alianza, 2002.

  • 1. De acuerdo con lo que señala Barcala describa las características de la naturaleza de la

sociedad civil y la autoridad política durante la época medieval. Identifique sus diferencias más

significativas según la división cronológica que se realiza de ese período.

El tránsito de la Antigüedad al Medioevo.

  • 2. ¿Cómo fue el proceso de formación del cristianismo como doctrina política?

  • 3. ¿Cuáles son los cambios que se producen en la concepción de Imperio a partir de la conversión

de Constantino al cristianismo y el reconocimiento del mismo como religión oficial?

  • 4. El pensamiento de San Agustín se plasmó en una idea político-religiosa del poder que será

usado durante gran parte de la Edad Media, ¿Cómo se conformó y que elementos definen a esa

doctrina que permite formular una idea político-religiosa del poder que fue inscripta en lo que se llamó agustinismo político?

La época carolingia y el Sacro Imperio

  • 5. Identifique las ideas que se encuentran en los escritos políticos de los primeros siglos

medievales.

  • 6. Analice la relación entre Iglesia e Imperio bajo el modelo carolingio. ¿Por qué Barcala afirma que

la concepción y el ejercicio carolingio del poder fueron muy próximos al cesaropapismo?

De la querella de las investiduras a Juan de Salisbury

  • 7. Analice el contexto en el cual se inicia la denominada “querella de las investiduras” y explique

por qué una disputa medieval, permite el desarrollo de una nueva etapa en las ideas sobre el poder.

El apogeo de la Escolástica.

  • 8. Identifique la definición de “escolástica” y analice las nociones de método y síntesis que la

caracterizan.

  • 9. La filosofía de Tomás de Aquino trató de construir un esquema racional de Dios, la naturaleza y

el hombre dentro del cual, encontrar el lugar que le correspondía a la sociedad civil y la autoridad. Tomando en consideración esto ¿cómo entiende al hombre esa filosofía y que consecuencias sociales, políticas y jurídicas tiene esa definición? A partir de esta nueva definición ¿cómo se da forma a la sociedad civil y la autoridad?

  • 10. ¿Cuáles son los elementos del agustinismo y el tomismo que influencian y permiten dar forma a

la filosofía política medieval?

  • 11. En base a la teleología tomista (la tendencia de todos los seres a un fin) explique: a) ¿Qué

diferencia al hombre del resto de las criaturas? b) ¿Cuál es el fin último del hombre? c) ¿Cuál es el fin de la vida cívica?

  • 12. La autoridad según Tomás de Aquino: a) explique su doble origen. b) ¿Qué necesidad se tiene

de ella en la búsqueda del bien común? c) ¿Por qué estaríamos obligados a obedecerla?

  • 13. Describa y diferencie: ley eterna, ley natural y ley humana. Según Tomás de Aquino en el caso

de la ley humana, ésta puede ser justa, o puede estar en contra del bien humano, o puede estar en

contra del bien divino, ¿comente qué sucede en cada caso, y las reacciones de los ciudadanos ante ello?

  • 14. a) Enuncie las distintas formas de gobierno y los criterios para distinguirlos. b) ¿Según Tomás

de Aquino, cuál sería la mejor forma de gobierno (sea desde la paz, sea desde la unidad)? c) ¿Cuáles serían las funciones que cumple un buen gobierno? d) ¿Qué tipo de subordinación tienen los hombres ante éste?

Los últimos siglos medievales.

  • 15. ¿Cómo se justifica y explica, durante los últimos siglos medievales, la superioridad del poder

civil sobre el religioso?

16. ¿Qué otras explicaciones de lo político van tomando forma?

Walter Ullmann, “La bula Unam Sanctam: visión retrospectiva y prospectiva

  • 1. Según Ullmann, la Bula Unam Sanctam no se dirige a ningún destinatario particular, ni es una

respuesta que pretenda imponer el absolutismo papal. Es un conjunto de réplicas papales manifestadas con la intención de ponerle freno a un movimiento de ideas que parecía socavar la base misma de la cristiandad: a) ¿Qué nuevas ideas son estas? b) ¿Qué nuevo fundamento redescubren, hasta entonces denegado por la cosmovisión cristiana?

  • 2. El nuevo movimiento de ideas trae nuevos conceptos políticos, enuncie y analice los tres

fundamentales. Intente ponerlos en relación y mostrar las diferencias con los esquemas conceptuales tradicionales hasta entonces en uso (Reinos, súbditos, y teoría como consejos

o espejos de príncipes).

  • 3. Dentro de este marco se plantean la existencia de dos tipos de fines autónomos: natural y

sobrenatural. a) ¿A qué apunta cada uno? b) ¿Qué instituciones se ocupan de ellos?

  • 4. Egidio Romano aparece como uno de los sostenes teóricos de la Bula. Frente a la revalorización

del hombre natural él opone el papel del hombre renatus. Siguiendo a este autor a) ¿Por qué dice

Ullmann que el bautismo se convierte entonces en un acto jurídico? b) ¿Qué relaciones y derechos podrían ser plausibles sólo para los bautizados?

  • 5. Explique la frase “el rey es emperador en su reino”. ¿Quiénes la esgrimen? ¿Qué modelo

político visto en Barcalase estaría retomando y utilizando?

  • 6. En defensa de la unidad cristiana medieval y para oponerse a las nuevas soberanías que surgen

-según se ha visto en el punto anterior- Ullmann cita la respuesta del papado la unipolaridad, para

luego presentar la de Dante la bipolaridad. Presente y explique brevemente cada una de estas soluciones, marcando qué tienen en común y en qué se qué se diferencian u oponen.

Provvidente, S., “Notas para una teología política medieval”.

1) ¿Cuáles son los tres significados posibles del concepto “teología política”?

2) ¿Qué ocurre con el concepto “teología política” en las fuentes medievales?

3) Describa las relaciones entre los tres vértices que permiten elaborar una “teología política” a partir de los textos de bíblicos de Pablo.

4) ¿Cuáles son los tipos de “teología política medieval”?

5) Describa la “teología política” en Eusebio de Cesarea ¿Qué papel desempeña el emperador en

la economía de la salvación? ¿Cómo se articula su poder con la trascendencia? Más allá de los

textos bíblicos: ¿sobre qué otras fuentes se apoya la teología política de Eusebio?

5) ¿Por qué se utiliza de manera errónea el término cesaro-papismo para describir la teología política de Eusebio?

6) ¿En qué se diferencia la “teología política” de Eusebio de la de Agustín de Hipona?

7) ¿En qué medida la epístola de Gelasio I al emperador bizantino Anastasio sienta las bases para la discusión medieval sobre la “teología política”? ¿En qué se diferencian la auctoritas del Papa y la potestas real?

8) ¿Cuál es la condición determinante de la autoridad política en Isidoro de Sevilla? ¿Cuál es la tarea primordial de los gobernantes? ¿Qué ocurre con los príncipes que se comportan de manera tiránica? ¿Es posible la resistencia?

9) Explique la idea de “sacerdocio real” en el mundo carolingio ¿Qué ocurre con el Sacro Imperio

de los Otónidas? ¿Qué papel desempeña la Roma pontificia en la transmisión de la idea imperial?

10) ¿Cómo se articulan el sacerdotium y el regnum a partir de la Reforma gregoriana del siglo XI? ¿Cuáles son las principales afirmaciones del dictatus papae? ¿Qué papel desempeña la idea de vicariato divino? ¿En qué se basa la superioridad del poder del Papa?

11) Explique la imagen de las dos espadas reutilizada por Bernardo de Claraval.

12) ¿En qué medida los papas canonistas de los siglos XII y XIII desarrollan la necesidad de mediación papal a través de la plenitudo potestatis? ¿Cómo serán reelaboradas estas ideas por Bonifacio VIII en su conflicto con Felipe IV de Francia? ¿Quiénes radicalizarán estas ideas papalistas en el XIV?

13) ¿En qué cosiste la respuesta del Reino? ¿Cómo busca fundamentar Pedro Crasso la dignidad del regnum? ¿Cómo lo hace el texto del Anónimo de York?

14) ¿Por qué las afirmaciones de Gregorio VII y las del Anónimo de York son expresiones extremas y opuestas de un mismo paradigma?

15) ¿En qué consiste la novedad del nuevo esquema propuesto por Tomás de Aquino a partir de la recuperación de los conceptos políticos aristotélicos?

16) ¿Cómo precisa Tomás las relaciones entre el orden teológico y el político en su doctrina sobre la ley?

17) ¿En qué medida Juan de París se vale de conceptos aristotélicos para justificar la idea de dos ámbitos terrenos e independientes? ¿Por qué estas ideas apoyan la causa de Felipe IV en su conflicto con Bonifacio VIII?

18) ¿Por qué no se puede ver pensamiento aristotélico en su conjunto - tal como lo hace Ullmann- como un elemento esencialmente radical y disruptivo con respecto a una visión descendente del poder?

19) ¿Cómo radicalizan Dante y Marsilio la separación de los dos órdenes propuestas por Tomás de Aquino?

20) ¿Por qué si los Estados Modernos se construyen sobre la base a su rechazo a ser fundados en relación a la divinidad, es importante recuperar los debates medievales sobre la teología política?

La edad media: la patrística y la escolástica

Publicado en marzo 21, 2012

PATRISTICA

Aquí se habla de los padres de la iglesia, de la importancia del magisterio de la iglesia como un

órgano de la tradición viviente en continuidad con la predicción apostólica.

Al hablar de los padres aquellos cuya labor fundamental fue la de redactar obras que exponían la doctrina cristiana. Son los verdaderos iniciadores de la filosofía cristiana al mismo tiempo que desarrollan la estructura eclesial.

La patrística se desarrollo en la edad media y surge con el objetivo de desplazar a las otras religiones o doctrinas religiosas y se considera como única doctrina religiosa lo cual su fundamento estaba en la creencia en Dios.

La patrística tiene tres etapas en su desarrollo como lo es la primera patrística del siglo II y III, la alta patrística del siglo IV y V y la patrística tardía del siglo VI y VII

¿Qué sucede en la primera patrística?

La primera patrística se desarrolló simultáneamente en dos ámbitos distintos, Oriente, representado por Grecia y Occidente por Roma. En todo caso el cristianismo defiende la palabra pura, según ellos para preservar la verdad de la palabra divina mientras que los griegos

buscaban el placer y la belleza de su obra utilizando para ello artificios y retóricas. Pero existía cierta similitud en ambas culturas, ya que los ideales defendidos por los Padres Primitivos correspondían en buena medida con las ideas destacadas por Platón en sus planteamientos filosóficos.

¿Qué sucede en la alta patrística?

Es acá donde la iglesia cristiana es reconocida en occidente y es considerada como la iglesia

verdadera.

Este reconocimiento trae consigo un amplio desarrollo de la literatura eclesiástica integrando a su vez los modelos helenos. Al igual que en la primera patrística, ésta también se desarrolla en dos vertientes geográficas, la oriental y la occidental.

¿Qué sucede en la patrística tardía?

Debido a las invasiones, y guerras en el occidente se da un deterioro social y cultural.

Quienes básicamente se destacaron en este movimiento fueron Boecio, Casiodoro e Isidoro de Sevilla.

Boecio estudió las obras de Platón y Aristóteles con intención de traducirlas en su totalidad aunque por desgracia sólo consiguió hacerlo con una pequeña parte de ellas, que, no obstante, fueron suficientes para constituir la base de lo que más adelante sería la escolástica.

Concluyendo con la patrística podemos afirmar que se ocupó sobre todo de una serie de normas o defensa del cristianismo frente a las religiones paganas primero y las sucesivas interpretaciones heterodoxas que darían lugar a las herejías luego.

La escolástica

Surge des pues de la patrística, La Escolástica se vio movilizada por un doble impulso: el respeto de la autoridad de Dios y el ejercicio de la razón. La búsqueda del equilibrio entre ambos y la definición de su mutua relación fue una de las cuestiones de mayor importancia para los filósofos de este período. El objetivo, el ideal al alcanzar, era integrar el saber que los griegos habían obtenido naturalmente, a través de la experiencia y la razón, con el saber recibido sobrenaturalmente por los cristianos a través de la revelación y la fe. El método escolástico, utilizado en las universidades, incluía la lectura de textos y la discusión pública de los mismos. Todos los profesores universitarios tenían la obligación de presentarse varias veces por año ante una asamblea, compuesta por los demás docentes y los alumnos, con el fin de defender en debate público las afirmaciones centrales de su enseñanza contra todo aquel que quisiera cuestionarlas.

 

ESCOLÁSTICA

ALTA

BAJA

PRE-ESCOLÁSTICA

TEMPRANA

ESCOLÁSTICA

ESCOLÁSTICA

Del siglo VI al IX

Del siglo IX al XII

Siglo XIII

Siglo XIV

 

Anselmo de

   

Cantorbery

Escuela de Chartres

Escuela de San Víctor

Escoto Erigena

Pedro Abelardo

Tomas de Aquino Buena ventura Duns Escoto

Guillermo de Ockam

 

Reforma monástica y renovación política de la iglesia. Las cruzadas.

   

Se vieron momentos de honda decadencia

Tradicionalismo y

Incipiente proceso de urbanización.

Edad de oro de la escolástica.

Incorporación de

moral y cultural. El imperio carolingio intento organizar escuelas.

sumisión a las autoridades.

Sobre el final de este periodo se fundaron las primeras universidades, se escribieron las primeras sumas y se

Redacción de las grandes sumas teológicas y filosóficas.

los nuevos

Divorcio entre razón y fe. El debate publico universitario degenero

Producción de

desarrollaron los conflictos entre dialecticos y no

elementos provenientes de la filosofía Árabe,

centrando su interés en sutilezas formales y dejando al contenido

recopilaciones

dialecticos.

judía y aristotélica.

en segundo plano.

ORIGEN DE LAS UNIVERSIDADES

Las universidades, tal como las conocemos con profesorado, estudiantes y grados académicos fue un producto de la Alta Edad Media. La palabra universidad se deriva de la palabra latina universitas, que significa corporación o gremio, y hacía referencia a un gremio de maestros o estudiantes. Las universidades medievales eran gremios educativos o corporaciones que formaban a individuos instruidos y capacitados.

Productos de la Alta Edad Media, las universidades proporcionaron a los estudiantes educación artística liberal básica y la oportunidad de continuar estudiando leyes, medicina o teología. Los cursos se enseñaban en latín, principalmente por maestros que leían de libros. No había exámenes en los cursos individuales, pero los estudiantes tenían que pasar un examen oral completo para obtener un grado.

La educación en la Alta Edad Media descansaba, sobre todo, en el clero, es decir, en los monjes. Aunque las escuelas monásticas fueron centros de aprendizaje desde el siglo IX, fueron rebasadas en el curso del siglo XI por las escuelas catedralicias, organizadas por el clero secular (monástico). Las escuelas catedralicias se extendieron con rapidez en el siglo XI.

La primera universidad europea apareció en Bolonia, Italia. La fundación de la Universidad de Bolonia coincidió con la renovación del interés por el derecho romano sobre todo por el redescubrimiento del Código de Derecho Civil de Justiniano En el siglo XII un gran maestro, como lrnerio podía atraer a estudiantes de toda Europa. La mayoría de ellos eran seglares, a menudo individuos de edad que desempeñaban funciones de administradores de los reyes y

príncipes, y estaban deseosos de aprender más sobre derecho para aplicar sus conocimientos en sus profesiones.