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Subversivo dilema

Story: Subversivo dilema
Storylink: https://www.fanfiction.net/s/9799160/1/
Category: Twilight
Genre: Hurt/Comfort
Author: Catalina-Lina
Authorlink: https://www.fanfiction.net/u/2992807/
Last updated: 06/04/2014
Words: 198432
Rating: M
Status: Complete
Content: Chapter 1 to 34 of 34 chapters
Source: FanFiction.net

Summary: Todos en el mundo viven y se enfrentan día a día a
solucionar dilemas, desde los más insignificantes hasta aquellos más
trascendentales, que irrevocablemente delinearán el transcurso de la
vida. ¿Pero, qué exactamente nos lleva a tomar una decisión
acertada sobre cuál camino elegir? ¿El Instinto, el corazón, la razón,
o todas ellas?

*Chapter 1*: Chapter 1
¡Hola gente linda!

Ya estoy de regreso, y estoy muy contenta de presentarles
"Subversivo Dilema", mi nueva locura la que espero sea de vuestro
agrado.

De antemano gracias a las que se darán el tiempo de leer, a las que
desde siempre me acompañan y a las nuevas que por curiosidad van
a entrar por aquí. ¡Mil gracias!

Estoy trabajando con un equipo maravilloso, mi beta adorada Gaby
Madriz que es la maestra y jefa que me ayuda a hermosear cada
capítulo y a Manu de Marte que juega con las imágenes que
publicamos para promocionar esta locura. ¡Gracias a ambas, las
adoro!

Ahora sí, las dejo con el prólogo de la historia y ya saben, los
jueves nos leemos... aunque por ser el primer capítulo, quizás
suba el primer capítulo antes... ya veremos =P

Como saben, pueden encontrarme en Facebook como Catalina
Lina y en Twiter como Cata_lina_lina

Subversivo Dilema

¿La voz de la conciencia o la del corazón? ¿lo que debes o lo que
quieres hacer?

Todos en el mundo viven y se enfrentan día a día a solucionar
dilemas, desde los más insignificantes hasta aquellos más
trascendentales, que irrevocablemente delinearán el transcurso de la

vida. ¿Pero, qué exactamente nos lleva a tomar una decisión
acertada sobre cuál camino elegir? ¿El Instinto, el corazón, la razón,
o todas ellas?

Prólogo.

Renée Dwyer, la joven muchacha que apenas pisaba los veintiún
años, salió corriendo en medio de una fuerte lluvia de invierno en
plena noche. Su vida como ayudante de cocina en la casa de los
Vulturi había acabado aquel día, como en una triste trama de
telenovela venezolana, cuando la madre del joven de la casa se
enteró que ella y su hijo han estado teniendo un amorío a
escondidas, y que como consecuencia, la niña esa había quedado
preñada.

La altiva dueña de casa no demoró en correrla, obligándola a salir
de inmediato de su hogar, no reparando en la hora ni mucho menos
en las condiciones del tiempo. Le tiró diez billetes y la sacó,
dejándole muy en claro que no quería volver a verla allí y que sería
mejor, que buscara al verdadero padre de la cría que esperaba y no
intentara encaletárselo a su hijo, porque tomaría cartas en el asunto.

Así es como Renée salió desconsolada de la casa de su primer, gran
y único amor, rumbo desconocido.

En la gran ciudad había quedado un abatido y confundido Aro;
joven estudiante de economía, que se había enamorado
perdidamente de la ayudante de cocina que hacía más de un año
había llegado allí. Le prometió amor eterno y una vida juntos, pero
todo aquello se vio truncado cuando, como cada mañana, corrió al
cuarto de servicio a darle los buenos días a su amor, viendo el lugar
vacío.

―Si buscas a Renée, te informo que ella decidió irse anoche. ―dijo
su madre, sobresaltándolo con su presencia allí en la recamara
vacía― Recibió una buena oferta de otra ciudad y pues no soy yo
nadie para truncarle a una jovencita un mejor pasar, ¿verdad?

―Pero… pero… ¿dónde fue?¿Por qué no me lo dijo? ―confundido
por lo que su madre acababa de contarle, trataba de explicarse el
porqué de su huida o si ella había dejado para él algún mensaje
escondido, entre líneas. Pero nada.

―¿Y por qué tendría que decírtelo, Aro? Era sólo una empleada…

―¡Madre, no te hagas la que no sabes! ―exclamó enojado por el
tono de desdén que su madre usó al referirse a ella y cómo ella
ignoraba los sentimientos que había nacido en él por Renée y lo
obvio que eran para todo el mundo en casa. Pero ella no tomó en
cuenta el reproche de su hijo, y continuó.

―¡Mira, ella simplemente se fue y no se despidió, no sé por qué!
―mintió descaradamente. Enseguida recompuso su estoica postura,
estirando su traje de diseñador de dos piezas, dejando pasar el
incidente como algo sin importancia― Ahora vayamos a desayunar,
que se te hará tarde para ir a la universidad ―agregó, antes de salir
del cuarto.

Aro dobló sus rodillas y se dejó caer sobre la solitaria cama de plaza
y media, donde había hecho el amor con su Renée. Desconsolado,
con la picazón en sus ojos advirtiendo las lágrimas que estaba por
desbordarse, desvió su rostro hacia la almohada, tomándola entre
sus manos la llevó hasta su nariz, aspirando el fragante y dulce
aroma del amor de su vida, que junto a un montón de preguntas, era
ahora lo único que le quedaba.

Es así como después de mucho andar de un lugar a otro y mientras
el tiempo pasaba inexorablemente, la joven Renée llegó a un
pequeño pueblo, en donde apenas bajar del tren se tropezó con un
joven oficial de primer grado de la policía, quien la sostuvo por un
brazo para evitar que cayera. El joven policía quedó prendado de
ella enseguida, sin importarle la barriga ―de cinco meses― que
esta hermosa mujer de cabellos color miel cargaba.

―¿Le puedo ayudar?

―Uhm… estoy buscando un lugar económico en donde dormir. Y
necesito un trabajo…

―¿Trabajo? Lo que tiene que hacer es descansar y cuidarse
―indicó, bajando su vista hacia el vientre de la chica. Ella
instintivamente lo cubrió ante la mira que el joven le daba a su
abultado abdomen.

―Es que necesito trabajar…

―Mire, déjeme invitarle a comer algo y buscamos un lugar donde
pueda quedarse. Por esa carita tan demacrada que trae, apostaría
que no ha comido, ¿verdad? ―instintivamente, Charlie tomó la
blanca y delgada mano de la mujer, la que bajó su vista apenada por
la situación.

―Vamos, déjeme ayudarle ―insistió, sonriéndole.

Ella le sonrió tímidamente y asintió con la cabeza.

―¡Ah! Por cierto, me llamo Charlie, Charlie Swan ―le contó,
mientras tomaba su maleta y la sacaba de entre el gentío de la
estación, rumbo al restaurante habitual donde solía comer.

―Yo soy Renée ―respondió la chica, siguiendo a su salvador.

Ese día, Renée encontró el ángel que la cuidó, que la amó sin
condiciones y que se hizo cargo de su pequeña criatura,
reconociéndola como hija propia. Construyó con él, una familia,
poniendo cada día de su parte para retribuirlo con el mismo amor
que él le entregaba, pero le fue imposible, pues hasta su último día
de vida albergó en su corazón el amor que sintió por Aro Vulturi.

Murió cuando su pequeña Bella tenía apenas 6 años, después de no
poderle ganar al cáncer digestivo que en cortos seis meses le fue
quitando la vida poco a poco.

―Charlie… mi buen Charlie… ―susurró Renée en su lecho de
muerte― Fuiste un compañero perfecto… no sabes lo mucho que te
quiero… ―dijo con dificultad, mientras Charlie tenía su mano
tomada fuertemente.

―No digas nada, descansa mi amor…

―Te quiero… te quiero mucho, Charlie. No lo olvides… y
recuérdale siempre a mi niñita que ella fue el tesoro más importante
para mí…

―Lo haré… ―sollozaba Charlie― Te lo juro, lo haré.

Ella le sonrió, cerró los ojos y antes de dejarse caer en los brazos de
la muerte susurró despacio el nombre de Aro, antes de expirar y
finalmente morir.

Así es como Charlie se quedó desolado por la partida de su amor, de
su esposa, dejándolo solo a él y a su hija… porque aunque el ADN
indicara lo contrario, Bella era su hija amada y procuraría ser de ella
una mujer buena, así como lo fue su madre a quien él amaría hasta

el último día de su vida.

*Chapter 2*: Chapter 2
¡Ey señoritas!

Ya estoy aquí con el primer capítulo. Primero, mil mil gracias
por la aceptación de esta locura. Le estoy muy agradecida y
bueno, espero no defraudarlas.

Así que aquí les dejo el primer capítulo. Como siempre, mi
eterno agradecimiento a Gaby por ser beta y amiga maravillosa
y a Manu por los hermosos banners que pueden ver en mi perfil
de facebook.

Lea y disfrute, y ya saben que nos vemos los jueves.

Besotes!

Como saben, pueden encontrarme en Facebook como Catalina
Lina y en Twiter como Cata_lina_lina

1.

Dos chiquillas de diecisiete años cada una, se sentaron en la barra
del bar arreglándose el cabello muy coquetamente, esperando a que
el guapo y sexy bartender se dignara a prestarles atención, pero el
sexy hombre tras la barra estaba secando hacía ya unos cinco
minutos el mismo vaso de vidrio, mientras su vista estaba clavada
en la forma tan desvergonzada con que la chica que a él le gustaba
coqueteaba con otro tipo.

Él suspiraba como un estúpido y se torturaba con esa escena que se
repetía día tras día frente a sus ojos, aquella en donde esa mujer a
quien él quería y por quien no era correspondido, desataba su

hermosura, sensualidad y carisma con tipos desconocidos,
ignorándolo completamente desde que él se atrevió a declarársele
hacía un año y medio atrás.

―¡¿Edward?! ―canturreó una de las adolecentes en ebullición
sentadas frente a la barra― ¡Yuju!

Pero el aludido ni aun así desvía su vista de la hermosa Jane, mujer
de piel tan blanca que parecía iluminarse por sí misma, además de
sus alegres y seductores ojos azul calipso, sus labios de cereza que
él alcanzó a probar una vez y su cabello rubio que caía en ondas
sobre su espalda.

"Dios, es maravillosa" pensaba, mirándola embobado, sin dejar de
secar el vaso, que dicho sea de paso ya estaba bastante seco y que
por la presión que ejercía sobre este, seguro lo quebraría en
cualquier minuto.

Lo hizo finalmente despabilarse una fuerte palmada en su nuca,
cortesía de su jefe, amigo y casi hermano, Sam Uley.

―¡Demonios, Galeno! ―exclamó Sam, llamando a Edward con el
apodoque le puso desde que este ingresó a estudiar medicina― El
maldito bar está lleno y tú con la cabeza y los ojos en otro lado,
¡Concéntrate, maldita sea! ―urgió el dueño de "El bar de Sam",
nombre que finalmente le puso a su "negocito", inspirándose en el
personaje de Moe, de su serie favorita "Los Simpson"

―Lo siento ―dijo el joven trabajador soltando por fin el dichoso
vaso, quien estaba allí cubriendo los turnos de noche para costear
sus estudios de medicina de cuarto año.

Mientras se ponía las pilas atendiendo a un par de comensales e
ignorando a las dos chiquillas que seguían allí esperando que él las

atendiera, vertía sobre los vasos la justa medida de vodka para
preparar dos Kamikaze, pensando mientras tanto en el alto de
materia que debía estudiar para los exámenes parciales que se
avecinaban con más rapidez de la que él deseaba.

Cada día, después de sus clases, viaja en tren desde La Capital en
donde se asentaban las universidades de la región, hasta El Pueblo
en donde residía. Cuarenta y cinco minutos diarios de viaje le
servían para descansar un poco, antes de ir directamente al bar y
cubrir su turno hasta pasadas las cuatro de la mañana, esto cuando
no tenía horas de práctica en el hospital.

De ahí, se iba a su departamento que compartía con su amigo Jacob
Black y con su gato León, en donde se ubicaba en la mesa de la
cocina, después de poner agua a hervir para acompañar su estudio
con café bien cargado. Cuando tenía mucha suerte y sus materias
habían sido cubiertas con una buena dosis de estudio en la
biblioteca de la universidad, lograba llegar desde el bar derechito a
su cama y dormir hasta las nueve de la mañana. Pero eso rara vez
pasaba.

Esa era su vida diaria. Un poco agotadora ciertamente, pero no se
quejaba; valía la pena el sacrificio por cubrir sus gastos
universitarios de cuarto año, pues las becas no eran tantas ni tan
generosas como para cubrirlas al cien por ciento y él solo no podían
suplir el resto.

Su familia no era acomodada como para pagar sin problemas la
universidad. Carlisle, su padre, era paramédico del consultorio del
pueblo con quien él llevaba una nula relación; y Esme, su madre,
era ama de llaves en el hogar de los Uley. El hermano que le seguía,
Emmett, era Policía en el pueblo y su hermana más pequeña Alice
se dedicaba a ayudar en casa mientras decidía qué hacer con su

vida.

La familia de doña Carmen Uley, madre de Sam, quería a Esme y a
su familia como si fuesen parte de la suya propia, insistiendo varias
veces incluso en pagar las mensualidades de la universidad de
Edward, pero este era tan orgulloso y terco, que se negó
tajantemente a aceptar la ayuda de la señora Carmen. A
regañadientes recibía una ayuda económica de su madre, pero fuera
de eso, no aceptaba ayuda de nadie más.

De cualquier forma, Sam se las arregló para ayudarlo sin interferir
en sus estudios, y lo más importante para Edward: obteniendo
dinero mediante trabajo. Por eso, él trabajaba para Sam en su bar
como barman, mesero e incluso la hacía de chofer cuando el galán
dueño del bar tenía alguna cita en la capital u otro lugar.

―¡Demonios, Edward! ¡Tú sí sabes cómo hacer bien un trago!
―comentó uno de los muchachos cuando el barman aludido puso
su baso de Kamikaze frente a ellos.

―¿Será que ahora nos puedes atender a nosotras, Edward?
―preguntó con coquetería Leah Uley, hermana menor de Sam, que
aún estaba esperando, incluso después que su hermano le gruñera
por estar allí. Pero para él ya era caso perdido, pues casi todas las
noches su hermanita y su amiga Jessica llegaban ahí con dos claras
intenciones: beber un trago y flirtear con Edward. Ninguna de las
dos intenciones había sido cubierta, nunca.

―No tengo leche, chicas. Lo siento ―les dijo Edward, haciendo
que los dos hombres a quienes él había atendido recién se
carcajearan de la risa. Leah miró a los hombres con ira y luego a
Edward con desaprobación.

―No queremos leche, queremos cerveza ―indicó con su
mandíbula apretada.

―Eso, hermanita, cuando cumplan la edad legal y lo harán delante
de mis narices, ya saben ―advirtió Sam― Ahora, les daremos un
nutritivo jugo de durazno y luego, como niñitas buenas, se irán a
casa, se pondrán sus pijamitas rosa y se dormirán, ¿entendido?
Mañana deben madrugar para ir al colegio ―agregó, ignorando la
furia de las niñas.

En aquel momento y medio del gentío, vieron a dos nuevos clientes
que venían ingresando. Un hombre y una mujer. Él la llevaba a ella
sujeta por la espalda baja, guiándola hacia una de las pocas mesas
que había desocupada en esa tan atiborrada noche de público en el
bar. Hablaban de algo, él muy cerca del oído de ella diciéndole algo
que la hizo ruborizar y sonreír. Mientras eso ocurría, Jane llegó
diligente hacia ellos para ofrecerles la carta y tomarles luego su
pedido. El joven miraba la carta y decía algo, mientras su
acompañante, Bella Swan, observaba con desaprobación de pies a
cabeza a la mesera, que estaba concentrada en decirle algo sobre lo
que hojeaba.

Todos en la barra miraban a la pareja. Los dos varones se miraron
entre ellos alzándose de cejas, mientras las dos jovencitas hacían
comentarios sobre ellos, o más bien cuchicheaban:

―Esta es su tercera cita en la semana ―decía Jésica, mirando de
reojo a la pareja por sobre su hombro― Ese es el nuevo del pueblo,
hijo del nuevo director de la escuela, se llama Michael Newton. Es
de una buena y acomodada familia, estudia literatura y tiene un
auto. El perfil idóneo de Bella… ¡Esperemos que esta vez le atine!
―concluyó, exclamando entre risitas.

―¡Basta de cuchichear, niñitas! ―se apresuró a increpar Sam a las
chiquillas, antes que el cabizbajo Jacob Black se acercara a la barra,
vestido con su traje de servicio policial, que era en donde trabajaba,
con la pena y el pesar sobre sus hombros como cada vez que su
amada Bella Swan entraba al bar acompañada de alguien, un
hombre que no era él.

―Lo de siempre, Edward ―dijo Jacob, sentándose en el taburete,
dejando su gorra a un lado y apoyando su cabeza en ambas manos.

―Lo siento, pero no queda leche, Jake ―indicó Edward,
rascándose la cabeza y torciendo su boca como en una disculpa.

―¡Maldición!

Jacob Black era un humilde oficial de primer rango de policía, de
veintidós años, proveniente de una humilde familia y que trabajaba
en una humilde estación de policía con un humilde cargo que
ayudaba a cubrir sus gastos básicos.

Sí, humilde era su vida y eso precisamente lo hacía estar fuera de la
lista de candidatos a salir con Isabella Swan. Como bien habían
dicho las dos chiquillas fisgonas, Jacob no encajaba en el perfil de
citas para Bella.

La hermosa chica de veintiún años, dueña de unos grandes y
castaños ojos, labios carnosos, piel de seda y cabello marrón rojizo
que caía hasta su cintura, lo ignoraba exactamente desde hace tres
años, desde el mismísimo día de su graduación a la que ella nunca
llegó. Bella formó desde siempre, parte de su círculo de amigos
cercanos, pero desde ese día ella cambio del cielo a la tierra. Nunca
más volvió a salir ni con él ni con ninguno de sus amigos, apenas les
dirigía la palabra y estaba más bien preocupada de atrapar a un

buen hombre para casarse. Y entiéndase por buen hombre, a un
chico, mínimo con coche y una gorda billetera.

Nadie entendía qué demonios le había pasado a esa chica, que de la
noche a la mañana se convirtió en alguien aparentemente tan
frívola.

―¡¿Me puedes decir qué demonios te ocurrió, Bella?! ¡Éramos
amigos, y de pronto ya ni siquiera me hablabas! ―le dijo una vez
Jacob, interceptándola después de una cita, antes que entrara en su
casa.

―¡Porque con amigos como tú, nunca podré surgir, nunca podré
salir de este pueblucho! ―exclamó ella.

―Dios, Bella… si supieras cuanto te extraño y lo mucho que te
quiero…

―No me basta con tu amistad, no para mis propósitos.

Ese fue el día que Bella Swan rompió el corazón de Jacob Black. Un
chico alto, moreno, fornido, sano, amigable, pero humilde.

―Vete a casa, Jacob. Y dale de comer a León por mí… ―le
propuso Edward, apretando su hombro de forma amigable.

―¡Ese jodido gato tuyo me odia, Edward! ―refunfuñó refiriéndose
al endemoniado felino que Edward tenía como mascota, sin levantar
la vista de la barra.

―¡Claro que no! ―insistió Edward― Ve y descansa, Jake.

―Vale, vale, me largo ―dijo, levantándose de su taburete― Y
déjenme decirles que es una vergüenza que no tengan leche

―criticó , mirando alternadamente a Edward y Sam antes de salir
con su cabeza gacha del local, para evitar encontrarse con la mujer
que rompió su corazón, coqueteando con otro tipo que no era él.

―¿Sabes qué? ―cuchicheó Sam a Edward cuando Jacob estuvo
lejos y cuando su hermana y su mejor amiga se habían ido ya― Me
cuesta creer que Bella tenga citas día por medio con hombres
diferentes y después acabe con ellos… tú ya sabes dónde.

―¿Derechito a follar, dices? Pues me cuesta creerlo también
―meditó, poniendo un poco de orden en su lugar de trabajo― Me
cuesta creerlo, pero por Charlie, él no lo permitiría.

―¡Edward! ―lo llamó Jane que era para él como sintiera a un coro
de los ángeles catando su nombre― Necesito un Jack Daniel's de 18
años con dos cubos de hielo y una margarita sin alcohol ―indicó
ella, tomando nota de algo en su libreta, ante de quitar la hoja y
dejarla sobre la mesa, para que el cocinero tomara la orden de
comida. Edward la miró mientras hizo todo eso y antes de
arrepentirse, la jaló por la cintura, atrayéndola muy cerca de él.

―¡Oye! ―exclamó Jane con un dejo de diversión en su voz―
Estoy trabajando, ¿no me ves?

―Te veo, claro que te veo… ―dijo él como en un ronroneo
sensual, llevando su nariz hasta el cuello de Jane que olía
malditamente sensual, provocándole cosquillas, riéndose luego
como una colegiala.

―Entonces, dame lo que te he pedido y…

―Te doy lo que quieras cariño, ¿pero cuándo vas a darme tú lo que
yo te he pedido? ―susurró, jaloneando el lóbulo de su oreja.

―No, Edward. Es suficiente ―dijo ella, apartándose y girándose
para alejarse de las manos largas de Edward, quien soltó el aire de
sus pulmones, como desinflándose, agarrando luego las botellas para
hacer los tragos que Jane pidió. La vio de reojo cuchichear con
Victoria y mirarlo a él a la vez que reían por algo. No sabía si debía
sentirse halagado o avergonzado, pues no tenía claro qué era lo que
esas dos mujeres hablaban tanto.

―¿No te cansas de perder el tiempo jadeando detrás de Jane?
―reprochó Sam, preparando una bandeja para una de las mesas.

―Sólo quisiera entender por qué yo no ―dijo Edward, sonando
frustrado, mientras miraba a Jane.

―Porque te considera su amigo y todo ese cuento de que cuando te
metes a la cama con tu amigo, la amistad se rompe y toda esa
cantaleta… ―recordó Sam despreocupadamente, mientras revisaba
unas facturas y sacaba cuentas con su vieja calculadora.

Pero Edward no se tragaba ese cuento. Él sabía que de insistir un
poco más con acercamientos como el que acababa de tener, ella
cedería, pero sólo para una noche de sexo, pero él no se
conformaría sólo con eso. Él quería algo más con ella, un
compromiso mucho más formal y definitivo. ¿Sería eso acaso a lo
que ella le hacía el quite? Pensaba distraídamente, otra vez mirando
a la hermosa mesera hablando y riéndose con unos clientes…

―¡Ey! ―un golpe de mano seco sobre la base caoba de la barra,
proferido por la castaña mujer que hace unos momentos había
entrado en compañía de su tercera cita semanal. La mismísima hija
de Charlie Swan, miraba con disgusto a Edward, dejando
previamente un vaso de margarita que hace un momento envió para
ella con Jane― No sé si tienes claridad sobre cuál es la diferencia

haciendo comentarios sobre el movimiento del día. dándose media vuelta y regresando a su mesa. Edward. para evitar problemas a futuro. quien simplemente dijo. Sam y él miraron anonadados el arranque de rabia de la clienta contra Edward. agarrando el vaso y sacando otro para preparar el trago una vez más. yéndose con los libros de contabilidad hacia su oficina. usando todo el sarcasmo que fue capaz. ―Uhm… ¿lo siento? ―dijo Edward confundido. que es esta que me mandaste. y volvió a proferir un palmetazo en la nuca de Edward. en tono de reprensión: ―¡Concéntrate en tu maldito trabajo. no entendiendo bien si tan sólo se debía a que preparó mal el dichoso coctel. Este reaccionó. como ella había pedido. sin ni siquiera detenerse a comprobar que lo que alegaba la fierecita esa. Victoria. y una sin alcohol que es la que yo pedí. Edward rodó los ojos y se concentró en preparar el trago de la dama. ―Antes que lo olvide― dijo Sam en general para sus colaboradores ―el viernes nos honra con su visita el hijo ilustre del pueblo ―dijo. los trabajadores tomaban su café y comían su habitual dona antes de marchar. cuando el local estaba desocupado y cerrado. ―¡Para la próxima vez podrías estar más concentrado en tu trabajo. Horas más tarde. Victoria frunció sus cejas y .entre una Margarita con alcohol. era cierto. sobándose en el lugar del golpe y mirando a Sam con un "¡¿Por qué haces eso?!" a Sam. que para eso te pago! ―exclamó escondiendo su diversión. Jane. en vez de andar flirteando descaradamente delante de todo el mundo! ―acusó. Sam enseguida sacudió su cabeza.

echándose hacia atrás en su asiento y cruzando sus pies por los tobillos. levantándose también.desató la coleta que recogía su pelo rojo. ―Bueno. ¡Maldita sea! ―exclamó Sam a Edward. acabándose su café y calzándose su chaqueta de cuero que yacía colgada en el respaldo de su asiento― Ahora me voy. ―No te envidio ni un poco en este momento ―admitió Jane. mientras respondía: ―¿Jasper Whitlock? ¿El loco Whitlock? ―El mismísimo ―asintió Sam― Digamos que va a bajar desde el Olimpo de las estrellas del rock y vendrá a su pueblo natal a grabar un documental de su vida o algo así… ―Por supuesto. una fiesta privada. seguida de Victoria― Iré a dormir y despertaré cuando mi cuerpo lo pida. ―Como sea. tomas para el documental y no sé qué otra mierda ―informó Sam. Eran amigas desde pequeñas y era lo obvio que ambas terminaran viviendo juntas y trabajando en el mismo lugar. Su agente enviará un itinerario y quiere contar con este local para un par de reuniones. rodando sus ojos y bufando a continuación. dentro de unas horas tengo clases y quiero dormir un poco. ―Somos dos ―acotó Victoria. quien era compañera de piso con Jane. entonces tendremos show para unas cuantas semanas en este pueblo ―dijo Edward. sacando un cigarro de la cajetilla que . ¿para qué otra cosa iba a querer venir? ―dijo Jane. el hombre es un cliente importante y debemos atenderlo y preparar el local para una conferencia o algo así. ―Toda esto de Whitlock arruinó mi cita del viernes. en una actitud de relajo.

Lleva poco viviendo aquí y nunca ha venido ―comentó muy seriamente. Pensaba llevarla a cenar a un lugar lujoso en La Capital. y quiero que lo vea. tráela y has que conozca el bar y de paso a Jasper. ―¿Lo dices por… cómo se llama… Maggie? ―Sí.guardaba en el bolsillo del pantalón. a ellas les encanta esto de sacarse fotitos con las estrellas… ―Ella es diferente. ya sabes. y pues si puedo darle todo eso que a ella le gusta. cuando las muchachas y el resto de los colaboradores se había ido. Edward sonrió socarronamente a su amigo y palmeó su hombro. Edward. recordando ese cuestionamiento que tuvo desde la primera vez que Sam comenzó a salir con esa mujer. La invitaré a venir claro. yo soy un galán como el de los libros. ¿eh? Lo digo porque te veo tan . ¿me podrías explicar por qué me necesitas como chofer cuando puedes manejar perfectamente? ―preguntó Edward. ―Te tiene bien agarrado esa mujer. así que sólo comentó: ―Pues sobre la cita del viernes. ―Maggie adora esos libros donde las mujeres son como Cenicientas. y donde los galanes son ricos y tienen autos lujosos y choferes fieles y dispuestos a dar la vida por sus jefes ―explicó― y pues. ¿qué problema hay? Edward rodó sus ojos y no hizo ningún comentario sarcástico a eso. pues este sitio es mi orgullo. y por supuesto tendrías que haber sido mi chofer… pero ahora con toda esta mierda… ―Hablando de todo eso de ser tu chofer.

no quiero que te enfermes y que Esme me culpe que no te cuido… Edward soltó aire vaciando sus pulmones y asintió.preocupado. no tuvo un buen término de día ―habló Edward a su gato. ahora sí para largarse― Bueno. ―Te lo dije. Descansa hombre. mañana estaré aquí a las ocho. Edward lanzó las llaves hasta el sillón y caminó hasta la cocina. abriendo el mueble y sacando la bolsa de alimento para gato. vertiendo una buena porción para León. Tengo clases hasta las cuatro y luego cubro un turno de pasantía en el Hospital Universitario hasta las siete. como nunca antes con ninguna otra. quien se paseó por entre sus piernas y corriendo hasta su plato de comida vacío. ella es diferente. Es diferente como mujer y es diferente lo que me hace sentir. mientras este se desesperaba por probar bocado y su amo acariciaba su lomo gris con ternura. tomate la noche mañana y ven hasta el viernes que tendremos más movimiento. que . ¿eh? Pues debemos entenderlo. alzando las cejas. ―Vaya ―exclamó Edward. despidiéndose de su amigo mientras este salía y se despedía de él con su mano alzada. Enseguida tapó su boca para esconder el bostezo y se abrochó finalmente su cazadora. ―Vale. tomaré la tarde libre mañana entonces y aprovecharé de visitar a mamá. ―Así que Jake no te alimentó. ―Nos vemos el viernes entonces ―dijo Sam. Cullen. Al llegar a su apartamento y fue recibido como cada día por el fiel León. ―Edward.

ojalá los astros se . ¿Cuánto se demoraría en encontrar a alguien. Suspiró y cerró la libreta con fuerza. ***S. se sentó sobre la cama. pero no le diría así.ronroneaba mientras comía su alimento. su madre. eso en no más de dos años. lanzándola a un lado para a continuación recostarse en su cama boca arriba y pensar. con León sobre sus piernas. pues sonaba muy infantil―. los que también estaban tachados. desde donde sacó su libreta ―que era como un diario de vida. quitó sus bailarinas negras y gateó hasta el cajón de su velador. un hombre adecuado para ella? Ojalá las cosa fueran más fáciles. Abrió hasta la última página donde estaba anotado el nombre de Michael Newton y lo tachó con la fuerza de su impotencia. merecía lo mejor y él se encargaría de dárselo. pensaba en que una de las primeras cosa que haría cuando tuviera un buen trabajo como médico. Lo dejó en paz para retirarse finalmente a su cama. Estaba agradecido por como la familia Uley había sido con ella y con el resto de su familia.D*** Entró a su cuarto iluminado por la tenue luz de su lámpara de noche. haría que por fin su madre dejara de trabajar como ama de llaves y se dedicara a descansar y disfrutar. Esme. cerrar los ojos y dejarse llevar por el cansancio de ese día. pero era ya momento que su madre disfrutara de cosas que postergó por sus hijos. Bostezó largo y sonoro antes de reubicarse. la que estaba hecha y no por obra divina. Mientras se quitaba la ropa y se metía bajo las colchas. sino porque seguro su madre había ido a hacer aseo. apagar la luz de su mesa de noche. Desvió su vista hacia los nombres escritos antes que este.

Bella Swan suspiró profundamente allí en la penumbra de su habitación sobre su última cita y lo defraudada que estaba. Él era un espíritu nómade y necesitaba la libertad para moverse a sus anchas. A esas alturas de la conversación. Bella ya estaba bostezando y preguntándose por qué no bebió sin chistar el trago que por error Edward preparó para ella… . que estudiaba literatura y que estaba allí de paso. lo que dijera el resto no importaba. sería en un compromiso libre con ninguna atadura que los amarrara. de quien enamorarse y con quien pudiese casarse de una vez por todas… para acabar con todo pesar. Y de tener una mujer. ella le contó sobre sus ilusiones del matrimonio y sobre lo importante que era para ella el sagrado vínculo aquel. Mientras esperaban su turno. Michael Newton no había demorado en invitarla a salir en una cita y ella aceptó enseguida aquel día cuando se conocieron en la fila del banco. diciéndole lo hermosos que eran sus ojos y lo mucho que le recordaban al color de un delicioso chocolate y lo suertudo que sería si ella aceptara en salir con él. pues necesitaba apartarse de la urbe para escribir un libro que le quitaba el sueño. pues el asunto del matrimonio no estaba en sus planes ―ni cercanos ni lejanos― ya que él ahora estaba concentrado en su carrera como literato. le importaba un comino lo que la demás gente pensara. él le contó que era hijo del director del colegio. Galanteó con ella enseguida. viendo como a él se le desfiguraba la cara. Sus propósitos estaban claros y nada ni nadie la sacarían del camino que había trazado para llegar a ellos. en todos los sentidos. Cuando lo hicieron aquella noche. Realmente. los chismes que su actitud incomprendida dejaban a su paso y a los que hacía oídos sordos.alinearan para ella y pusieran en su camino al hombre ideal. Para ella.

Ella trabajaba medio tiempo en el negocio familiar de su mejor amiga Ángela. pues fuera de los arreglos florales ―la especialidad de la casa― contaban con lo necesario para cubrir cualquier tipo de eventos. papá. ―Sí. ―Sí ―asintió Charlie. una floristería que en realidad era dentro del pueblo como una empresa de producción de eventos. porque viene Jasper a no sé qué cosa. quitarse su vestido verde oliva y ponerse su ropa de dormir. ―Sí. para dormir. cielito? ―preguntó Charlie Swan a su hija. haremos arreglos florales para la boda del sábado… ―La boda de Embry. Además. moviéndose al baño para lavarse la cara y sacar su maquillaje. pensó. Así que cualquier ceremonia en el pueblo era cubierta en todo sus detalles logísticos por la "La Casa de Ángela"."Edward… si las cosas fueran diferentes…" Sacudió la cabeza y se levantó de la cama de un salto de su cama. Hay que decorar un espacio privado para eso. necesitan preparar el Bar para el viernes. Ella terminó de masticar los cereales y tragar antes de responderle a su papá. mientras se metía bajo las colchas de la cama y apagaba la luz de su mesita de noche. y pidieron ayuda ―explicó. Mañana sería otro día y con el nuevo día. terminándose de beber su tazón de café mañanero― Nos pidieron resguardo policial para la estrella . seguro llegaban nuevas oportunidades de conseguir su sueño. que tenía muy buena fama allí. ―¿Tienes planes con Ángela. desde manteles hasta la más fina vajilla. mientras tomaban el desayuno en la mesa de la cocina a la mañana siguiente.

Pero la pasé bien al menos ―dijo. contaba el joven. no dejando convencido a su padre. Además. pues ya sabía él lo ilusionado que estaba de cortejarla… pero ella puso un muro tan grande entre ambos que apenas y cruzaban el saludo en la calle. pues ni el mismo Jake lo entendía. es todo. quienes por suerte ya no residían allí. Simplemente. ―Muy bien ―respondió Charlie. ella decidió de la noche a la mañana no ser más su amiga. de Jake por ejemplo? ―Simplemente nos comenzaron a gustar cosas diferentes. Eso partió el corazón del pobre Jacob. alzó sus cejas y esperó a que ella fuera más explícita. eso de que anduviera saliendo con otros muchachos en busca de su "hombre ideal" mientras la demás gente soltaba chismes . haciendo sonreír a Bella. Ella carraspeó y agregó― Es simpático… y lindo… pero no es para mí. sin más excusas. limpiando su boca con la servilleta― ¿Alguna vez me contarás por qué te alejaste del resto de tus amigos. sin darle mayor importancia. no queriendo ahondar más en el tema. papá. ―Espero que no haga tanto revuelo como la última vez ―comentó ella. las mujeres dejaban como regalo de su eterno amor a Jasper su ropa interior colgada en la entrada de la casa de sus padres. Sabía que algo escondía su hija sobre su decisión de alejarse de Jacob.―refunfuñó con disgusto el jefe de policía refiriéndose a Jasper. ―¿Y qué tal tu salida de anoche? ¿Te la pasaste bien? ―Si… ―respondió ella. Charlie sólo asintió. recordando cuando años atrás su carrera de músico se disparó. alzando sus hombros. quien cruzó sus brazos.

impidiendo que siguiera con la cantaleta de siempre― Es mi única chance. Bella se fue caminando hacia la floristería y entró cuando aún no era hora para la atención a público. Aun así encontró a su amiga del alma. Caminó hasta el cuarto de baño después de terminar el desayuno con su hija. Ángela. Bella. y buscas otro medio… ―¡No. antes de salir de casa y comenzar su día. y sacó de su escondite el frasco con sus medicamentos. Pero confiaba en su hija y sabía que a sus veintiún años ella era muy madura y que no haría nada que pusiera en tela de juicio su dignidad. ―Bella ―le dijo Ángela con tono de suave reproche― Por qué simplemente no dejas estar esta idea de casarte.sobre ella. aunque la demás gente pensara lo contrario. en serio! ―dijo. levantándose de la mesa plegable donde solían tomar el café en las horas de descanso― Mejor será que nos .. pero él simplemente hablaba como en otro idioma. con quien aprovechó de tomarse un café antes de abrir el negocio. ―Fue tan decepcionante ― reconoció Bella entre suspiros― A la media hora ya estaba bostezando. Me encanta la literatura ¿sabes?. La tragó con un buen poco de agua. no tengo más opciones… ―Las tienes. no quiere compromisos de ningún tipo. ―¡Basta. tomándose la píldora correspondiente a esa hora.. mientras se contemplaba al espejo y rogaba a Dios que cuidara de él y su hijita. Ángela! ―exclamó Bella a su amiga. le disgustaba. Y lo más importante.

cariño ―sonrió la madre de los hermanos Cullen. Estaban apartando las rosas para que Esme las llevara a casa de la señora Uley. vestido de traje y corbata color café. Un hombre bajo de estatura y tostada piel. entró esta amable mujer. Estaban en eso. yo sólo quiero lo mejor para ti ―dijo suavemente Ángela. envuelta en un vestido de lino azul que estilizaban su figura y unos zapatos negros de medio taco que se veían cómodos. Con su siempre sonrisa hermosa y radiante engalanándole el rostro. Además ―dijo. además de un sombrero de ala pasado de moda que . ―Esme. que seguro a doña Carmen van a encantarle ―comentó Bella. ―No te enfades conmigo. caminando hacia la puerta. Su rostro estaba suavemente maquillado y su pelo marrón oscuro iba tomado aquella mañana por una moña baja. cuando las campanillas de la puerta sonaron. cuando las campanillas de la puerta volvieron a sonar. Bella. se ve radiante esta mañana ―comentó Ángela. ganándose frente a Bella. entrando como cada día la primera clienta: Esme Cullen.pongamos a trabajar. desviando su vista al reloj de muro― Esme debe estar por llegar a por las flores de doña Carmen ―recordó. Con su monedero sujeto entre las manos entró directo hacia las dos chicas para saludar con un amoroso beso en la mejilla a cada una. después que Esme la saludara a ella. quien suspiró y torció su cabeza antes de acercarse a su amiga y abrazarla en agradecimiento por su preocupación. para girar el cartel que colgaba de la puerta de "Cerrado" a "Abierto". ―Anoche trajimos desde el vivero unas rosas hermosas. ―Eres muy amable.

indicando con su dedo índice las primeras que estuvieron en su campo visual. ―Damas… este… yo quisiera llevarme… un ramo de… esas flores ―dijo con algo de nerviosismo. que era un par de centímetros más alta que él― creo que en comparación a esas margaritas. Definitivamente. menos de alguien que no fuera su marido. La boca de Ángela y Bella se abrió de sorpresa por el piropo tan romántico que ese extraño hombre hizo a Esme. Sin más. Nos vemos mañana ―dijo. es usted mucho más hermosa. niñas. aunque este casi nunca hacía aquello. . dejando al pobre hombre mendigando de su presencia hasta que ella desapareció de la visión desde dentro del local.escondía bajo su sombra un par de ojos amplios y de un extraño color verde. bajando la cabeza y abriendo su monedero para pagar el pedido― Ya me voy. a un tono rojo carmesí. ―Ejem… ―carraspeó ella con incomodidad. dejando el billete sobre el mesón y tomando presurosa el ramo de rosas que Bella preparó para ella. ―¡Margaritas! ―exclamó Esme al hombre. salió casi corriendo del local. sacando a su vez un pañuelo del bolsillo para secar el sudor que hacía brillar su cabeza desprovista de cabello. entró al negocio. indicándole que era ese el nombre de las flores que él había elegido― Son hermosas… ―Si me lo permite ―dijo el hombre. Bella y Ángela fruncieron su entrecejo ante la nerviosa actitud de aquel raro hombre. mientras la aludida cambiaba el color de su rostro pálido. Esme Cullen no estaba acostumbrada a recibir ese tipo de piropos. girándose hacia Esme. quitándose su sombrero y saludando con caballerosidad a las dos damas que atendían.

―¿Le gustarán a ella las margaritas? ―preguntó el hombre. indicando el trozo de cartón rectangular que iba con el . ―Esmerald. Sacudió la cabeza como recordando algo.El hombre volvió a mirar a las señoritas. aunque todo mundo la conoce como Esme ―corrigió Ángela. ―¿Se llama Esme? ―preguntó con ensoñación. viendo en ellas una clara muestra de extrañeza en su rostro. ―¿Qué quiere ponerle a la tarjeta? ―preguntó Ángela al extraño hombre. llevándose un golpe de codo en su brazo. dejando en claro ese punto. ―Digamos que vengo de paso. que al parecer al hombre aquel no le importó mucho. volviendo a desviar la vista hacia la puerta. mientras Bella seguía con atención puesta en ese extraño hombre. El hombre soltó un suspiro fuerte y volvió su vista a las chicas. y miró a las chicas. lo que lo llevaba hasta allí. Ángela había tomado el pedido del hombre. quien la miraba con disgusto. todo el mundo conoce a todo el mundo ―"además. todo el mundo aquí sabe que Esme está casada y totalmente enamorada de su marido" quiso agregar Bella a su repuesta. por donde Esme se fue hacia unos minutos. proferido por Bella. ―Esme es casada ―advirtió Bella con algo de rudeza. ―¿Es nuevo usted por aquí? ―¿Por qué lo dice? ―Es un pueblo pequeño.

extendiendo el ramo de margaritas hasta el hombre. torciendo su cabeza hasta Ángela. ―Nada. quitando el sombrero y volviendo a secar su frente.ramo. En una hora estoy en . trabajo para ella… ―Mi colaboradora. se apresuró a decir con voz seria y profesional: ―Señor. nada… ¿dígame una cosa. ―¡¿Y su nombre?! ―se apresuró a preguntar Ángela antes que el hombre saliera del local. Este negocio no sería nada sin Bella ―dijo con orgullo. ―Aha… ―dijo. y ayudo a Ángela. y sin decir palabra se miraron y alzaron sus hombros. el señor Jenks caminó y se sentó en el primer banco que encontró. mirando el entorno del florido local― ¿y usted es…? ―Soy Bella. quien sacó un billete de su bolsillo y lo dejó sobre el mostrador. ―indicó Bella. ambas son las dueñas de este local? ―Uhm… sólo Ángela. sacó luego su teléfono móvil y marcó. para luego poner el gorro de regreso sobre su cabeza y despedirse de las jóvenes tocando el ala del sombrero. Dejó el ramo de flores a un lado. Afuera. Ambas muchachas quedaron mirando con extrañeza al hombre. Cuando respondieron del otro lado. El giró medio cuerpo y miró a las damas: ―Jason Jenks. quien le daba el último toque al ramo. tengo la información que necesitaba. para servir a las damas ―torció su boca en una sonrisa y salió del local.

Se levantó y caminó hasta su carro.su despacho ―y sin más colgó la llamada. poniéndose en marcha hacia La Capital donde le esperaban. dejando olvidado sobre la banqueta el ramo de margaritas. .

la que está siendo beteada por Gaby Madriz (a quien le agradezco en el alma su ayuda). Les agradezco mucho sus comentarios y la buena recepción que en general ha tenido la historia. las dejo entonces. Había quedado pensativo. en la que le informaba que por fin tenía noticias concretas que a él le interesaría. después de recibir la llamada de Jenks. Ha estado al mando de estas desde que llegó de regreso al país tras haber estudiado en prestigiosas universidades extranjeras. así que le tocó hacerse cargo de las empresas que actualmente se situaban dentro de las . Aro era el heredero de un importante imperio económico. ¡Abrazos y besos a todas! Como saben. mirando distraídamente hacia la ventana. diversificando sus inversiones en activos bienes raíces. Aro Vulturi estaba sentado tras su escritorio. ya es jueves. El hombre debía estar por llegar y estaba ansioso por que eso sucediera. Sus padres habían muerto y él era hijo único. pueden encontrarme en Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina 2. producción de materia prima y teniendo participación en empresas del sector privador las que se transaban en la Bolsa de Valores.*Chapter 3*: Chapter 3 Damas. Bueno. Aquí les dejo el segundo capítulo de esta locura.

pero esta vez. ―Hazlo pasar. sabía que sería diferente. señor. sino por la ilusión de encontrar finalmente a quien siempre sería el amor de su vida. sin despedirse siquiera… cuestión que provocaba en él una tristeza que cruzaba siempre en sus marrones ojos. Levantó el auricular y oyó a su asistente anunciar al señor Jenks. ya sabes. como siempre lo deseó. por fin. sin ninguna explicación. entraba a la imponente oficina el investigador. la mujer a quien conoció siendo joven y a la que le juró una vida juntos cuando él se independizara de sus padres. lograra poder encontrarla y traerla junto a él. Escasos minutos después. Porque a sus 46 años. por fin. Algo dentro de él lo hacía sentir certeza de ello. El sonido del intercomunicador lo distrajo de sus cavilaciones. y que no me interrumpan. Heidi. quitándose su típico sombrero de ala. seguía eludiendo al matrimonio y no porque no creyera en él. ―Lo que ordene. Eso al menos esperaba cada vez que su investigador. haciendo que su esperanza se desvaneciera cuando le comunicaba que todas eran pistas falsas. era un tipo atractivo que hacía suspirar a las mujeres de cualquier edad y aunque mantenía relaciones esporádicas con algunas. Jason Jenks.más prósperas del país y con ello hacían estar en los primeros lugares del ranking de hombres más ricos y ciertamente uno de los solteros más codiciados. Puso su . Pero tenía la esperanza que tras años de búsqueda. llegaba hasta su oficina a darle informes como tantas veces. para luego extender una mano a su patrón y sentarse frente a él. la que sin más desapareció de la noche a la mañana sin decir nada.

señor ―. Su corazón bombeaba con más rapidez que de costumbre y su respiración era aún más irregular. ahora sentía que poco a poco iba deteniéndose. explicó: ―Ella llegó hasta un pueblo hace veintidós años más o menos y tras muy poco de residir allí se casó con un hombre que ahora es jefe de policía del pueblo. ―Ella… la señora Renée… está muerta. Miraba a su investigador esperando ―o suplicando más bien― que él se retractara o le dijera que nada era seguro. Dijo. bueno… llegamos un poco tarde ―respondió entre tartamudeos el investigador. Si hacía un instante Aro sentía que su corazón bombeaba con fuerza. Dijo el investigador. señor… ―Estoy comenzando a perder la paciencia. ― ¿Por qué lo dice? ¿Está casada? ―No sólo eso ―. Aro frunció su entrecejo. compadeciendo un poco del empresario y tras carraspear. tomando un poco de aire mientras aflojaba el nudo de su corbata― Lo que tengo que decirle… quizás no era lo que usted esperaba. "Por fin". ―La encontramos. Jenks. Torció su gesto como disculpándose por traer malas noticias. poniendo una mano sobre su pecho. . abriendo su libreta.portafolio sobre el escritorio y lo abrió buscando su block de notas y otras cosas para complementar la información. Aro abrió sus ojos con desmesura. Pero el hombre no lo hizo. ―Aunque lamento decirle que… pues.

―Me temo que sí.― ¿Está… está usted seguro. Dejaron entrever que la niña fue concebida antes del matrimonio y lo más extraño es que ella sólo después de seis meses de llegar al pueblo se casó con el señor Swan. ―No tuve acceso a muchos detalles. me fui directo al cuartel de policía. ― ¿Qué más averiguó? ―preguntó. Uno de los hombres que trabaja allí me contó la historia de Charlie Swan y su esposa Renée. Suponen que ella llegó . caminando de regreso hasta el escritorio donde tomó su block de notas y leyó algo antes de agregar― La niña tenía seis años cuando ella falleció. señor. pues dicen que Charlie es muy receloso con ese pasado. Dejó a su esposo devastado y a una pequeña hija… Aro se giró hacia Jenks. pero la gente recuerda que un cáncer fulminante fue lo que provocó su muerte. Al llegar al pueblo. Jenks lo miró y se levantó tras él― ¿Está seguro? ―Completamente señor. ellos dicen que fue algo extraño lo de su embarazo. sintiendo como sus ojos escocían por el dolor que para el significaba una noticia como esa. la señora en cuestión dio a luz. Y quizás esto le pueda interesar: según lo que logré averiguar con la gente más antigua del pueblo. ―No puede ser… ―susurró. pues en apenas unos meses de casada. levantándose de su sitio como un zombi hacia la ventana. sintiendo la presión que se formaba por el nudo que aquejaba su garganta. interrumpiéndolo: ― ¿Hija? ―Sí señor ―respondió. Jenks? ―Preguntó.

― ¿Cómo se llama? ―Isabella. que en algo aliviaba su tremenda pena. Aro bajó su cabeza y cubrió sus ojos con una de sus frías manos para detener las lágrimas.embarazada al pueblo hace veintidós años… ― ¡No me diga más. Jenks! ―Exclamó. torciendo su cabeza y le preguntó: ―"¿Y por qué italiano?" Ella bajó los ojos un poco avergonzada. Antes de llamarlo estuve en el lugar en que ella trabaja y puedo decirle que es una jovencita muy linda. ―Si le interesa saber. cuando tenga una hija. mientras recordaba un diálogo que Renée y él tuvieron: ―"Algún día. Él la miró con ternura. pude conocer a la hija en cuestión. pero todo el mundo allí le dice Bella. Le dijo ella una noche en las que solían escabullirse al jardín para simplemente hablar. era una certeza absoluta. volviendo a girarse. La pena de saber a su Renée muerta era un dolor que traspasaba su alma… pero la convicción de que esa niña era suya. retorciendo susdedos ―"Pues… me gusta como suenan esos nombres…" Él soltó una risa y agregó con humor ―"Yo soy de ascendencia italiana" . de esos que suenan tan elegantes" ―. voy a ponerle algún nombre italiano.

su amada Renée estaba muerta. viendo al jefe como sujetaba su cuerpo a la muralla. ―Señor. mientras sentía ardientes lágrimas brotar de sus ojos. como si en cualquier momento fuera a desvanecerse. pues. Su Renée. se sintió en libertad para dejarse caer en uno de los sillones. cuánto tiempo albergando la esperanza de encontrarla para luego. tomando sus cosas. iré sin problemas… ―dijo con más entusiasmo del habitual. ―Lo que usted mande. calándose su sombrero y saliendo raudo de la oficina. ¿De qué demonios le había servido tener tanto dinero. Ahora necesito estar solo. señor ―. Aro no hizo caso de eso. ―No haga nada más hasta que yo se lo diga. y negó con la cabeza. ―Y gracias Jenks. Ahora retírese por favor. se desvanecieran como agua entre sus dedos. poniendo su cabeza entre las palmas de sus manos. Cuando Aro sintió la puerta cerrarse. señor? ―Preguntó muy preocupado el investigador. cuando eso . Jenks. Cuantos años perdidos en seguir pistas falsas. ―Estoy bien.―"Lo sé… quizás por eso lo decidí. Aro abrió los ojos y recobró su postura. señor." ― ¿Se encuentra bien. ―Ni lo mencione. Dijo. ha hecho un buen trabajo. si usted necesita que regrese allí.

la sensación de su paternidad de la que estaba seguro sin mediar exámenes. Dos jóvenes a quienes había aprendido a querer y quienes retribuían de igual forma su cariño y agradecimiento. como se lo juró alguna vez? ¿O habría muerto decepcionada? ¡Pero Dios es testigo que la buscó. Lo que sí hizo. Pero ahora. tres suaves golpes sonaron en la puerta para luego abrirse con lentitud. asomándose por esta a un preocupado Garrett. Tantas preguntas. En esa hija que él sabía que era suya. tantas… que nunca tendrían la respuesta que él necesitaba para vivir tranquilo. se concentraría en esa hija. siendo ambos sus dos personas de mayor confianza allí: Garrett y Rosalie. o si le hubiese dicho. ¿Por qué. no pensaba engendrar hijo de nadie más. por qué se fue. él hubiese cuidado de ella. si decía amarlo más que a nadie? Si se hubiera quedado. Porque así como nunca pensó comprometer su vida junto a otra mujer que no fuera Renée. incluso en medio de su frustración por su abandono! Porque eso sintió cuando supo que ella se había ido sin decir más: un profundo sentimiento de abandono. tras llorar tardíamente su muerte. lo hacía ver las cosas desde otra perspectiva. fue hacerse cargo de dos pequeños que apadrinó de una institución infantil que estaba bajo su supervisión. quien con sus ojos pidió autorización a Aro . para compensar esa falta. Pero ahora. ¿pero cómo abordarla? Tras unos minutos de soledad y lamento. Había alguien que era fruto de su amor por Renée.no lo hizo recuperar su felicidad? ¿Lo habrá amado hasta el último día de su vida. la que llevaba su sangre y a la que deseaba conocer lo antes posible. y siempre fue muy cuidadoso con ello. y ahora no estaría lamentando su muerte. Dos niños a los que entregó educación completa y quienes actualmente trabajaban con él.

―Siento un vacío tan grande en mi pecho. ―Jenks estuvo aquí ―. quien luego de oírlo sostuvo la respiración para soltarla en segundos con lentitud. levantándose de su sitio y . Eventualmente después de todos estos años. Rectificó el empresario. dándose tiempo de asimilar lo que Aro le había contado. El triste hombre asintió una vez desde el sillón y el joven no demoró en acercarse a él. pero eso no me impediría de ir hasta ella y… ―se detuvo. Dijo con pesar. ― ¿Y qué harás ahora? Finalmente ya no hay nada… ―Sí hay algo ―. cuando comenzaste con la búsqueda debiste ponerte en todos los escenarios posibles. ― ¡Oh…! Pues lo lamento mucho. ―Las peores noticias que podría haberme dado… ―Aro. mientras miraba la oscura alfombra de la oficina. sentándose a su lado. Me puse en el lugar de que ella estuviera casada. afirmando sus codos sobre sus rodillas. ―Creo haberlo visto entrar… y por lo que veo no trajo buenas noticias. Garrett levantó una de sus manos y la puso sobre el hombro de aquel hombre a quien él consideraba un padre. esperando que hablara. Aro. era lógico que ella rehiciera su vida. Imagino cómo te sientes. dejando los dichos de Garrett en el aire. Garrett alzó las cejas y asintió despacio.para ingresar. Garrett. Nada podría haberme preparado para esto. cubriendo sus ojos y soltando aire de sus pulmones. que se casara. Interrumpió. que… ―Ella está muerta ―.

―Es increíble… y perdóname que te lo diga. después de todo el tiempo que pasó? ―Llámalo intuición. Aro relató para él en resumen lo que su investigador había logrado averiguar y fuera de su corazonada. pero esto es como el trama de una telenovela. ―No entiendo ―. ¿no? ¿Cómo puedes estar tan seguro.caminando alrededor mientras Garrett lo observaba con extrañeza― Isabella. debo buscar la manera de acercarme a ella. Reconoció el joven. Conocerla y que me conozca… ― ¿Y cómo harás eso? . Ataba cabos ahora. Garrett abrió paulatinamente su boca y se levantó del sillón lentamente. ―Como sea. explicó cómo sí era probable que esa joven fuera su hija. ―Pero… pero… ella se casó. es hija de Renée… y estoy completamente seguro que es mi hija también. corazonada o lo que sea. explicándose por qué salió tan rápido de su casa y por qué se casó tan apresuradamente con ese hombre en cuanto llegó a ese pueblo. rascándose su castaña cabellera. ― ¿Disculpa? ―Isabella. pero sé que es mi hija y no necesito exámenes de paternidad para comprobarlo.

― ¡Damas. . al ver a Aro mirarlo así. pero lo único que recibía de regreso eran reproches. quienes a su vez gritaban el nombre de la estrella. Garrett. que rodeaban la entrada formando entre ellos una cordón humano. Después de dos segundos desvió su rostro hasta Garrett y estrechó sus ojos hacia él. ―Uhm… seguro. empujándose unas a otras para conseguir su objetivo. supo que algo tramaba. por favor. Aro se acercó hasta él. El resto de los policías. como si en ese instante se le hubiese ocurrido algo. invitándolo a sentarse de regreso en el sillón. Emmett Cullen. Dime cómo. les rogamos no empujar! No queremos que se hagan daño… ―intentaba lidiar Emmett con ellas con voz en cuello. Garrett. lazando sus brazos al aire pidiendo atención. maldiciones e improperios varios. En la puerta. declarándoles su amor eterno y haciéndoles ofrecimiento de todo tipo.―No sé… no sé… ―dijo pensativo. comenzando a delinearle lo que acababa de ocurrírsele. había llegado hasta allí. ― ¿Qué? ―Tú me vas a ayudar. teniente de policía en segundo grado y su compañero Jacob Black intentaban mantener a raya a las desquiciadas jovencitas que intentaban entrar al lugar. ―XxX― Una muchedumbre de mujeres de todas las edades abarrotaban la entrada de "El Bar de Sam" esperando que la suerte les permitiera ver a la estrella del rock que hacía más o menos una hora. era igual de insultado por las muchachas.

limitándose sólo a asentir. cubierta por un mantel blanco que cubría el total de la mesa y sobre la cual había botellas de agua. llegar hasta la puerta donde su hermano y su amigo resguardaban el ingreso. pero evitó hacerlo. Emmett alzó sus hombros y respondió: ―Ya sabes: Jasper. pero la cerró muy rápidamente. abrió la puerta. intentando romper la barrera humana. ― ¡Demonios! ¡¿Qué pasa?! ―Exclamó. viendo los cambios que se tuvieron que realizar para recibir al artista. Después de eso. Edward lo miró con el entrecejo fruncido y le preguntó: ― ¿Qué tienes. estaba un poco distraído mirando hacia adentro del local. logró. Contempló el bar. al oír el nombre del artista. un par de . después de una ardua lucha en aquel mar de féminas.El joven estudiante de medicina que trabajaba allí. Edward quiso rodar de nuevo sus ojos. cuando las niñas volvieron a empujar hacia adelante. ― ¡No te desconcentres. como al resto de las jovencitas. preguntando a su hermano cuando al fin pudo respirar. Una mesa larga. mientras Emmett hacía un gesto de dolor en su rostro por los chillidos y Edward rodaba sus ojos. Jacob! ―Le gritó Emmett. dándole a las muchachas escasas esperanzas de poder ver a Jasper. como si algo allí llamara su atención. Las niñas que estaban más cerca de ellos. Jacob junto a ellos. eh? ―Bella está adentro… ―explicó él. la caratula del disco del rockero exhibiéndose. gritaron como unas locas.

Bueno. tras meterse tras la barra. además de un micrófono en el centro de la mesa para que hablara el artista. no era que Jasper Whitlock fuera una real estrella de la canción con una voz angelical. una gigantografía de Jasper Whitlock cubría la parte trasera de la mesa y frente a esa. caminó hasta la barra. y a las mujeres les llamaba la atención su postura rebelde e irreverente. las que siempre terminaban en algún escándalo. que las hacía suspirar. doblando servilletas. ¿creerás que según él no se acordaba de nosotros? ¡Ni que llevara toda la vida fuera de este pueblo! ―Comentó Ángela.arreglos florales en tonos negro y rojo. recordando la travesía que significó para él. las que serían repartidas en la posterior fiesta privada que se brindaría en honor a la estrella y sus invitados. Además. Las niñitas afuera amenazan con tirar abajo el local… ―comentó Victoria. Bueno. más bien acaparaba la atención de estos por sus bullidas relaciones sentimentales con modelos. cuando Edward a su lado empezó a revisar las botellas de licor y ver cuales debía reemplazar. ―Sam está hecho un demonio. llegar hasta la puerta del local. actrices y otras mujeres. indicando levemente con su cabeza hasta una mesa que se encontraba en un rincón. donde Jane y Victoria estaba limpiando copas y colocándolas sobre bandejas. Después de su escrutinio. además de su aspecto atractivo y seductor. donde tres mujeres que a simple vista . ― ¿Y ves a las tres mujeres que estás allí? ―Susurró Jane a su lado. estaban dispuestas varias sillas que seguro eran para la conferencia de prensa que se daría en ese lugar. ―Jasper está hecho un maldito engreído. Ambas estaban siendo ayudadas por Ángela y Bella. ―Y las creo capaces… ―comentó el joven. a quienes saludó.

sobre todo después que esas… mujerzuelas vertieran su bebida sobre su blusa azul sin ella haberles provocado de ninguna manera. Ángela frunció sus delgadas cejas y preguntó. miraban con displicencia el entorno.parecían ser modelos. ¡¿lo puedes creer?! ―Dijo la rubia. echando de vez en cuando miraditas hacia la barra. . me lo prometiste ―. ― ¿Quiénes son? ―Son sus groupies. deseando desaparecer de ese lugar. pues tú también. ― ¿Estás bien. que se había mantenido en silencio durante todo ese rato. ―Lo único que quiero es largarme… ― ¡No Bella! Si yo me quedo aquí hasta el final. Bella? ―Preguntó Edward. Jasper fue a la única que reconoció de entre todos los que estaban allí –no siendo esto algo de lo que ella se enorgulleciera– y seguro eso las alteró. Claro. después de oírla decir eso. tocando levemente su brazo. Bella la miró de reojo y suspiró. Ella apenas alzó la mirada a él y asintió con la cabeza. ― ¿Sus qué? Victoria se arrimó sobre la barra y susurró a Ángela: ―Son como amiguitas especiales del artista… ya sabes… cinco minutos de fama a cambio de buen sexo. que fue seguida por la de Edward y la de Victoria. Soltó Ángela. no resistiendo soltar una risa. ―Perras esas… una de las muy desgraciadas vertió su bebida sobre Bella… Bella.

Se sentó en un taburete cerca de los demás. Desvió su vista a Bella ―que estaba muda intentando hacerse invisible― y alzó su mano. Jasper caminó hasta la barra. ¿tu padre sigue siendo policía del pueblito este? ¿Cuántas multas ha cursado desde que me fui. Bella. . revisaron el lugar antes que la estrella asomara en este. Tras él y con un semblante muy diferente. ¿no? Victoria. Él asintió con la cabeza. con una muy grande sonrisa de suficiencia en el rostro. contextura gruesa y vestidos completamente de negro. ―Entonces. lo sé… La puerta de la oficina del jefe Sam se abrió. y de esta salieron dos hombrones de casi dos metros de estatura. tocando su espalada. mirándolo con reprobación. peinando su sedoso y largo cabello que caía hasta casi tocar sus hombros. mientras Bella negaba con la cabeza y Edward lo miraba de regreso con rostro nada cordial. mirándolos con una sonrisa sardónica. eh? ―Dijo en tono burlesco. poniendo en alerta a sus groupies. salió Sam. Ella se sobresaltó enseguida y dio un paso al costado. para luego alzar su dedo índice y preguntar: ― Edmund. Miró entornando sus ojos a Edward por un rato. ―Edward. cabreado por todo aquello. mientras las tres mujeres tras él lo toqueteaban. quienes saltaron y corrieron hasta él. Jane y Ángela soltaron una carcajada.―Lo sé. Los dos guardaespaldas del artista.

Edward golpeo la barra de madera con la base de una botella con algo más de fuerza. ― ¡Oh. claro que lo hizo! ―Respondió Jane. se acercó a ellos cuando vio que su gente reía con ganas. A la hora acordada. antes de contra preguntar: ― ¿Y tu madre. mirando con rabia al tipo ese. Sam que se había quedado aparte hablando algo con el representante. sigue bordando tus calzoncillos con tu nombre para que nos los pierdas por ahí? ― Y sin más. el bar se llenó de periodistas y de otras personas listas para escuchar lo que sea que Jasper iba a decir sobre el lanzamiento de su DVD que relataría su meteórica carrera profesional. alzó lentamente su seria mirada hacia él y poco a poco las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa que daba un poco de miedo. El primero en estallar de la risa fue Edward. mientras Victoria. ―Un whisky a la mesa… ¡rápido! ―Exigió el ofendido artista. Jane y Ángela estuvieron a punto de saltarle encima. ¿Qué se creía este tipo con ínfulas de grandeza? Bella por su parte. ― ¿Bella pateó las bolas de Whitlock o algo así? ―Preguntó con humor. levantándose de la barra y caminando con sus chicas hasta la mesa donde ellas estaban. Bella agarró una bandeja y caminó hasta la cocina lejos de ahí. con extractos de algunos conciertos y de cómo se . Jasper. tomando otra de las bandejas y caminando también hacia la cocina. dejando a Jasper rojo de la vergüenza por algún recuerdo que aquel comentario le hacía aflorar. sí. seguida por las muchas.

la multitud de muchachas seguía enfebrecidas. y no porque formara parte del grupo de fanáticas de Whitlock. sino porque necesitaba verlo después de tanto tiempo sin saber de él. si así recordaba toda la sarta de promesas que le hizo antes de irse. ―Ni que lo digas… Después de terminada la conferencia. mirando el entorno del bar que se cernía sobre Jasper. La pequeña hermana de los Cullen. la fiesta en sí comenzó. Los periodistas estaban no muy interesados en eso. y saber. Pero de forma encubierta por una puerta lateral y con ayuda de una de las muchachas de la cocina. intentando traspasar las barreras para ingresar. Sam y Victoria trabajan a todo lo que podían tras la barra. se movían de un lado a otro. logró entrar allí. por tanto los asistentes eran nada más que caras desconocidas. verdaderamente.realizaría la película sobre su vida. Alice. preparando tragos excéntricos que pocas veces eran pedidos en ese lugar. Los que estaban trabajando en el bar. no podía quedarse afuera. Muy pocas personas del pueblo habían sido invitadas. que había comenzado en ese tan humilde poblado. pues cuando fue el momento de preguntar lo hicieron con cuestionamientos sobre el rumor que corría sobre una modelo que alegaba sobre un embarazo donde él era el padre de la criatura. Quería ver su rostro y que él la viera. con las canciones del único disco que Jasper Whitlock había lanzado. Afuera. sonando una y otra vez por los altoparlantes. una chica del pueblo. ― ¿Puedes creer lo ridículo que es todo esto? ―Preguntó Sam a Edward. mientras Edward. . quien al parecer estaba en la mismísima gloria viendo como todo el mundo quería saber de él.

y por favor no se lo digas. No creo que le agrade mucho verme aquí… ―Ya veo… aunque no creo que logre verte.Se escabulló entre el gentío y se ocultó en una de las esquinas tras un grupo de jóvenes. Era atractivo. Indicó. respondió ella al saludo de uno de los chicos que trabajaba allí y que se había acercado hasta el grupo de jóvenes a entregarles las bebidas que habían pedido. Aunque preferiría que alguna vez pudieras aceptar algunas de mis invitaciones a salir por ahí… Ella escondió sus verdes ojos y bajó su rostro pálido escondiendo su rubor por el coqueteo de aquel muchacho. sigue con tu trabajo… ―Oye ―dijo el joven mesero. Era muy gentil y amigable. por favor. Lamentablemente no lo logró: ― ¿Alice? ―Uhm… hola Seth ―. su tez morena combinaba perfectamente. ― ¿También fuiste invitada? ―Preguntó el chico― ¿Sabe Edward que estás aquí? ―No. tratando de no ser vista por nadie que la pudiera reconocer. que se notaban eran parte del nuevo círculo de amigos de Jasper. el con marrón de sus ojos y su cabello negro. que llevaba bastante tiempo tratando de conseguir una cita con ella. Y ya quisiera ella verse . Está amarrado con trabajo tras la barra ―. no… no lo sabe. tomando las blancas manos de la joven de veinte años― de alguna manera me alegro verte aunque sea en medio de todo esto. el chico por el que cualquier mujer se derretiría de amor. haciéndose junto a ella― ¿Quieres que te traiga algo? ―No.

mientras Seth pegaba un respingo. que miraba alternadamente y con extrañeza a la pareja. sin quitar la vista de ella. pero no podía. Desde lejos y mientras estaba siendo atosigado por un grupo de personas.atrapada por ese galán. dando un paso atrás y soltando finalmente las manos de Alice. Dijo secamente. Sin excusarse. bajó su vista a las manos aun entrelazadas del muchacho y Alice. que en ese momento eran amenazantes. ―Déjanos solos ―. prometiéndose estar al pendiente por si ella necesitaba ayuda. Seth ―. se apartó del grupo y caminó apresuradamente. sin soltar sus manos. levantó su vista y cruzó sus ojos con los de él. Jasper hizo un movimiento con su cabeza por el lugar y como si Alice fuese una luciérnaga entre el ambiente de luz tenue del bar. preocupado por ella. mientras ella daba un paso atrás. Cuando llegó hasta ellos. como impactada por la presencia tan cercana de Jasper. alzando a penas su vista. viendo como el joven sonreía con ilusión. levantándola luego con desaprobación hasta ella. esquivando a varias personas más que trataron de interponerse en su camino. Ella. Ordenó el artista al muchacho. la vio sonriéndole a un tipo… sonriéndole a un tipo que no era él. viéndola reírse por algo que el tipo ese le decía. como si sintiera la presencia de Jasper acercarse. . mientras asentía ligero y mordía su labio. Alice? ―Preguntó Seth. ―Algún día. ― ¿Está bien. Él se apartó de ellos. Respondió ella. que lo miró y asintió con su cabeza. ―Alice ―.

Se apresuró a mentir ella. ya estamos aburridas. ―Alice. Ronroneó con lascivia. eh? ¿Quieres ver si aún me derrito por ti? ―Dio un paso y puso su boca muy cerca de su oído― Pues entérate.―No vine aquí por ti ―. Él soltó una risa socarrona y miró a su alrededor. la mujer casi de dos metros con aspecto afroamericano por el tono oscuro y lustroso de su piel. me derrito por ti y estoy ansiando llevarte otra vez a mi cama. Alice. Jasper! Sólo vine a confirmar algo… ― ¿Qué cosa. quien sintió nauseas cuando oyó a las mujeres ― ¿Te nos unes. Irina. Dijo. apretándolas con propiedad― Sabía que te vería. por favor. Vamos al cuarto de hotel… y hagamos cosas sucias entre los cuatro ―. como aquella vez… ― ¡Cállate! ¡Ni loca haría esa tontera contigo otra vez! Como si las tres groupies tuviesen un radar. sin quitar sus ojos de Alice. que contrastaba totalmente con el de las otras dos rubias. vámonos de aquí Zafrina ―. siseó ella. caminaron en grupo hasta donde se encontraba Jasper. tomó del brazo a Jasper y lo apartó de aquella niña. Una de ellas. Dio un paso para estar más cerca de ella y cogió sus manos sorpresivamente. Alice? ―Asqueroso ―. ―Nene. antes de escabullirse de regreso a la cocina y salir de ese lugar donde nunca tendría que haber ido. una de las rubias acompañantes de Jasper. dio un paso más y tomó el otro brazo del artista y preguntó con voz chillona: . no pensé que tan luego… dejamos unas cosas pendientes… ― ¡No seas engreído. ―Sí. toda esta gente está aquí por mí ―.

estoy cansado. dio media vuelta caminando hasta su representante. pero quien en verdad terminó ayudando como una empleada más del local. ayudado de su amada Maggie a quien llevó ese día para que disfrutara de la fiesta. Bella resopló indignada. ― ¡Lo siento. ¡Gracias a Dios! Pero el sitio había quedado hecho un asco y los encargados del local debían hacerse cargo de limpiarlo. contratarás gente para la limpieza. ―No. Sam! ―Gritó Jane a su jefe. hacía inventario de sus cosas. Jane y Victoria recogían los vasos desocupados. a quien le dijo algo al oído. mientras llevaba sobre una bandeja un alto de copas sucias. Déjenme solo ―. tendría que haber . servicios. para que luego este llamara a los guardaespaldas para que lo ayudaran a salir de ahí. Por muchas razones. dijo. mientras sin éxito lograba mover una pesada mesa. Sam! ―Respondió Victoria. mientras su amiga Ángela en la cocina. siguiendo a su amiga Jane a la cocina. ― ¡La próxima vez. pensaba ella. Chicas! ¡Pero no olviden que serán recompensadas! ― ¡Más te vale. Bella llevaba una gran bolsa de basura donde echaba todos los desechos que iban apareciendo en su camino. La fiesta había terminado.― ¿De verdad vamos a ir a jugar. copas y todo lo demás. El resto lavaba bajillas. Edward y Sam sacaba cuentas. nene? Jasper soltó el aire de sus pulmones y de un rápido movimiento soltó el agarre de las dos mujeres.

después que la vio durante varios minutos lidiar con esa mesa de robusta madera. ¿no? ―Sí. pero eran más de las dos de la mañana y ahí estaba ella. Pero me disgusta más saber que estoy recogiendo la basura de una fiesta que se dio en honor a Jasper ―. Siempre . Cambió mucho con todo esto de la fama… ―Su padre fue el superior de papá en el cuartel de policía. déjame ayudarte. verdad? Bueno. cuando con una esquina de la mesa pasó a llevar su cadera. ―Mierda ―. tan menudita. ― ¿No te cae bien. gruñó. ―Oye. mientras jugueteaba con la escoba que recogió del suelo. recogiendo basura y tragándose con rencor ver cómo "él dedicaba todas sus miradas y su coquetería a la otra". Edward alzó sus cejas. sorprendido por esa confesión. tomando lugar en la otra silla. sentándose en una de las sillas contiguas y recogiendo los vasos de plásticos y demás basura. Susurró ella apenas. sin saber por qué. no cabía duda. ―Estás cansada.declinado de ayudar a Ángela con ese "evento". creo que no le es agradable a nadie. Era un buen dinero. Él torció la boca y se inclinó para ayudarla con los residuos y meterlos en la bolsa. Edward llegó al rescate de Bella. dejando caer la bolsa y la escoba que tenía en las manos. ―Gracias ―. tratando de mover aquello. después que se fuera. que para él fue tan simple de correr de regreso a su lugar. Era gracioso verla allí. soltó.

todo el mundo sabe de lo altaneros que eran los padres de Whitlock y de lo bien que les sentó la fama de su hijo. Si tan solo fuese siempre así… ― ¿Bella? ― ¿Uhm? . donde veía a Edward hablar con ella y sonreírle a ella. El joven estudiante de medicina frunció sus cejas y pudo entrever ese sentimiento turbador en Bella. torciendo su boca en una sonrisita que hizo que Bella se derritiera de la ternura. Además siempre le hacían preguntas… de su pasado… sobre mi madre… decían cosas… y Jasper siempre me molestaba con eso… ― ¿Cosas sobre tu madre? ―Chismes ―. Asintió Edward. teniendo que apartar su vista del hermoso rostro de Edward y ocultar lo feliz que era con ese sencillo diálogo. Sintió un poco de pena por ella. al igual que todo el resto de los pobladores de ese sitio. ―Es cierto ―. bajando su cabeza mientras alzaba sus hombros. Así que antes que ella siguiera procesando esos recuerdos amargos. y papá nunca lo tomó en cuenta. pues él. no a Jane. había oído algo de esos chismes. lo mejor es que eso. quizás eso lo enervaba más. Dijo. cosa que no era cierta. ―Sí. como bajándole la importancia a esos comentarios.lo denigraba y decía estar en un rango mucho mayor a él. pues bullían en ella una serie de inquietantes sentimientos. dijo: ―Bueno. los que en realidad la herían bastante. los sacó de este lugar. ¿no? ―Ella suspiró y asintió hacia Edward.

pero finalmente alzó su hombros. pues vio como el rostro de Bella se contrajo. caminó lejos de Edward. metiéndose a la cocina para avisarle a Ángela que se iba. donde vio a Sam hablarle algo a Maggie. intentando hacer cambiar de opinión a su dama. Sam Pero es tarde y mañana tengo que ir temprano a la capital ―. así que no hay problema. ― ¿Un novio? ―Soltó como broma. estudiar quizás… ―Ahora no puedo. explicaba ella. dejando libre el pelo caoba lleno de ondas pequeñas y dio unos pasos hasta acercarse a él . y regresó a la barra. Sam pasaba sus manos por la cabellera negra con frustración.―Te preguntaba. ―respondió con resignación― tengo… otras cosas que resolver antes. subió la cremallera. ―Está bien ―. sin darse cuenta. como rogándole algo. ya sabes. agarrando la bolsa de basura y quitando la escoba de las manos de Edward. Mi casa no está lejos y traje el carro de mi hermano. ―Lo siento. Arrugó su nariz y se levantó de su silla. que era lo que su rostro demostraba en ese momento. ―Quédate en casa al menos… ―No haré eso. Ella calzó su chaqueta. ― ¡Eso no te importa! ―Y sin más. Pero ella simplemente no cedía. su broma no había sido bien recibida. cuando Edward llegaba a la barra a terminar de poner orden. Y al parecer. pasando de la incomodidad a la rabia. bajando su cabeza con pesadumbre. Edward quedó sorprendido por su reacción. se levantó. Susurró él. ubicó en su lugar la mesa y las sillas. que no quería estar allí. si a ti no te gustaría salir de este pueblo.

Se giró hacia Edward. muy típico de él. a lo que Sam solo asintió en estricta mudez. torciendo Sam su boca en desagrado. y pues ahora quiere hacer las cosas diferentes. de quien se despidió con un rápido saludo. . ya sabes. ¿no? ―Preguntó con humor. ―Quizás sea virgen… ―comentó Edward. Pero Sam lanzó a tierra la teoría de Edward: ―No lo es. ―Te estás arrastrando. Edward no pudo esconder su risa. como buscando una razón para su amigo. ―No puedes estar seguro de eso. no has tenido acceso a… ese detalle. Edward dejó de reír. ¡Pero de verdad no sé qué espera! ―Admitió. ―Te llamo mañana. ya sabes… ―Simplemente lo sé. alzando sus hombros. ganándose un palmetazo de su jefe sobre su nuca.tomarme la cara y darle un suave beso en sus labios. Tuvo una desilusión algo traumática para ella. respetando sus límites… ¡Pero soy hombre. Pero ni aun así. del por qué su chica reaccionaba así. para salir luego caminando rápidamente del bar. y me he comportado como un caballero medieval. agarrando una banca y sentándose. maldita sea. ¿sí? ―Dijo. sabes. y tengo… necesidades! Edward alzó una ceja en dirección a su amigo ― ¿Sexo? ―No quiero aprovecharme. ― ¡No deja que la toque! ―Gruñó entre dientes― Hace cuatro meses que salimos.

―Tengo que estar seguro que es ella con quien quiero estar el resto de mi vida. antes de permitirle que la lleves a la cama? ―Creo… creo que sí. eh? ¿Alguna compañerita en la universidad que te hace el favor? ¿Alguna enfermera sexy y cachonda que ayuda a suplir tus necesidades? ―Estoy todo el maldito día en la universidad. en el hospital y el resto estoy aquí. claro. ― ¿Cómo lo haces.― ¿Cómo diferentes? ¿Crees que quiere un compromiso más serio. sonriéndole a su amigo. como cuando eras adolecente?! ― ¡Cierra la maldita boca. claro. pero… no sé. antes de "retirarme del mercado". tú entiendes. ¿crees que tengo jodido tiempo para eso? ― ¡Oh. ―Salirte de la lista de los solteros más cotizados. entre risas. Sam! ―Exclamó. No me lo ha dicho abiertamente. ―Y qué esperas… ―animó Edward. sexo y toda esta cosa. ―Y ya que estamos hablando de compromisos. animándolo a dar un paso adelante. Galeno! Eso no es excusa ¡Siempre hay tiempo! ―Dijo. ¿cómo vas tú con Jane. Sam! . quien se quejó un poco del golpe. dando un puñetazo sobre el brazo de su amigo. eh? ¿Aún no te deja entrar en sus bragas? ― ¡Cierra la boca. empujándolo con el codo― ¡¿O acaso atacas tú mismo el problema. como matrimonio.

Junto a ella estaba Bella. y yo estoy cerca. gracias por ayudarme a cubrir esta locura! ―Exclamó. Ella apenas alzó su vista y respondió casi en un susurro ―No te preocupes. Mientras Sam arreglaba unos detalles sobre el pago. Dijo. Hicieron un estupendo trabajo ―. Nos vamos. Edward? Edward y Ángela se carcajearon.― ¿Sam? ―Ángela llamó al jefe del local. Edward. Edward se hizo sobre la barra para quedar cerca de Bella y pedirle disculpas si es que con su comentario anterior la había hecho enojar. ―Sí. ―No fue mi intención. por supuesto. ―Ah. ya sabes. hicieron un muy buen trabajo ―. mirando seriamente a los dos hombres. de verdad. Bella. ya no tenemos nada más que hacer aquí. ―Todo estuvo impecable. Agregó Edward― Y creo que cobraron muy poco… Sam lo fulminó con la mirada: ― ¿No tienes más botellas que cubrir. mientras Bella mantenía su vista fija en sus botines. mientras este se carcajeaba de su ahora malhumorado amigo. Y gracias a ti también. no . dándose la vuelta para darle un amistoso abrazo― Mañana tendrás en tu cuenta lo acordado. Muchas gracias una vez más. a lo que Bella suavizó un poco su rostro y asintió al sonriente Sam ―Bueno. y si Jasper por alguna razón te molesta. ― ¡Ángela! ¡Dios.

Charlie se casó con ella y crió al bebé como suya propia. Le indicó. ―Claro. acerca de la madre de Bella? ―Preguntó Edward. ― ¿Por qué lo preguntas? ―Estuve hablando con ella e hizo mención a eso… ―La gente más antigua asegura que Bella no es hija de Charlie ―. pero era algo que todo el mundo dio por sentado.explicó Sam― Mamá dice que mi padre se llevó esa verdad a la tumba. yo feliz de tener una buena razón para golpearle ―. oír esos chismes sobre ella. guiñándole un ojo. ―La gente aquí quiere mucho a Charlie. Sam frunció sus cejas y lo miró con extrañeza. No pudo evitar alzar la vista completamente y sonreírle. por eso es muy poca la gente que lo comenta. La madre de Bella llegó embarazada. mientras Edward y Sam hacían los últimos arreglos en la barra para dejarla en orden. mientras asentía. recordando la pequeña charla que tuvo con ella. lo sabes. Bella torció su boca en una sonrisa y mordió su labio mientras sentía la temperatura de sus mejillas elevarse. ― ¿Y por qué lo preguntas? ¿No habías oído eso? . ― ¿Recuerdas cuál es la historia que se habla por ahí. ―Debe ser difícil para Bella. Las dos chicas salieron del local después de despedirse de todo mundo allí. bien sabías tú lo buenos amigos que eran.dudes en gritar. y para evitar habladuría.

justo bajo el hombro. sintiendo un poco de pena por la hija de Charlie Swan. caminando hacia su apartamento. y se metió bajo las colchas de su cama a reponer algo de sueño perdido. ―No has terminado. mientras seguía pensando en lo difícil que ha de haber sido para Bella Swan cargar con toda esa duda. ―Me largó ―. respondió Sam. ocupando el próximo sitio dentro de su lista de citas?! Edward no respondió con palabras. anunció. es todo. me dio un poco de curiosidad. Llegó a su casa. ― ¡Y una mierda que sí! Nos vemos mañana ―.―Claro que lo oí. agachándose bajo la barra. para sacar su chaqueta de donde la había guardado. que a simple vista se intentaba hacer la fuerte frente al resto. la próxima cita de Bella? ¡Pues no! ¿Y por qué no? Pues porque… porque… simplemente porque no. sumado a las habladurías de la gente. pero nunca presté atención. simplemente e giró un poco hacia el bocota de su amigo y lanzó un doloroso puñetazo nuevamente sobre su brazo. se desnudó. ¿Él. como cada noche entró en su cuarto. ―Curiosidad… ¡¿No estarás pensando en Bella para suplir tus frustraciones sexuales. donde se enfrentó al frío de la noche por las solitarias calles. Cullen ―. se despidió y caminó hacia la puerta. haciéndolo reclinarse del dolor. aun adolorido por el certero golpe de Edward en su brazo. recibido por su fiel León. y después de alimentarlo. No era justo que nadie pasara por eso. Y no la culpaba. pensó. Además. .

. Rosalie. ― ¡No me hagas reír. Gracias por sus lecturas y comentarios. no viene él y habla con la niña esa…! ―Isabella. ― ¡Por qué simplemente. para ir hasta ese pueblo y entablar negociaciones con un par de agricultores para la compra de sus producciones. Garrett! Rosalie Hale había sido reclutada junto a Garrett. no de pueblos pequeños como aquel al que se acercaban. ―Sí. Besos a ella. Por qué no viene y le dice la verdad. ella. Y besos a ustedes que siguen esta locura.*Chapter 4*: Chapter 4 El capítulo de hoy está dedicado a mi hermosa beta y amiga Gaby Madriz que ayer estuvo de cumple. para qué todo este montaje de querer invertir en este pueblo… ―Hay buenos nichos de negocio aquí. pueden encontrarme en Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina 3. Ella era una mujer de la urbe. A leer! Y ya saben. No es sólo un montaje. La rubia y hermosa empresaria de veinticinco años odiaba tener que ir a meterse a ese lugar que la apartaba de su amplia y luminosa oficina.

su adolescencia. pero él insistió en tantear el terreno. a acercarme a ella" Garrett. que parezca casual. quien esta vez lucía un impecable y elegante traje negro. desde que supieron de la existencia y el paradero de Bella. No era que el viaje al pueblo ameritara semejante vestimenta.Pero debía hacerlo por Aro. por cierto no pudo negarse. pues él ganaría tanto o más que ellos. ― ¿Y él. Hale. en primer lugar envió a sus dos más fieles colaboradores a finiquitar el negocio y de paso. Aro contactó a estos agricultores del poblado aquel y les ofreció el negocio de sus vidas. Él también creía que Aro debería haber ido allí y hablar directamente con Isabella y su padre. a él simplemente no podía negarle nada. así que pensó que todo se confabulaba para acercarse a su hija de forma paulatina. Srta. con corbata y sombrero de ala a juego. porque el hombre a quien él quería como padre se lo había pedido como medida desesperada. Por eso. mirando por sobre su hombro hacia el asiento trasero del coche. . sabes cómo hacerlo. Acerca de su infancia. proponiéndoles comprar por el triple de su valor la producción de lácteos que se obtenía en los criaderos de esa zona. como el señor Vulturi me lo pidió ―. Y no era un mal negocio. "Garrett. pero la idea de volver a ver a la hermosa Esmerald. Respondió muy estoicamente el hombre. cuáles son sus planes… cualquier cosa que me ayude a conocerla. acercarse a Isabella. pues Aro Vulturi no hacía negocios sin una sólida base de datos sustentables. ―A continuar con mi trabajo. a qué viene? ―Preguntó Rosalie. En tres días. búscala. en donde venía el investigador Jason Jenks. hazte amigo de ella y pregúntale cosas… lo que sea.

mientras caminaba frente al auto para checar que el número de la patente fuera el mismo que el del registro. Indicó el oficial. el oficial de policía desvió su vista hacia la acompañante del chofer y en ese preciso momento. Puede retomar su camino ―. Pidió. Indicó Rosalie con desdén. Emmett suspiró. quitándose las oscuras gafas. poniendo en marcha su . alzando una mano y agitándola hacia el costado. extendiendo los documentos hasta Garrett. ―Gracias. en un control de rutina. señor. mientras Garrett buscaba estos en la guantera del auto. Garrett ―. sintiéndose ya perdido por esa mujer ―y eso que ni siquiera le había mirado ni dirigido una palabra― y regresó su camino hasta la ventana del conductor. el conductor del coche vislumbró a un policía pararse en medio de su carril. como acompañando la belleza de esa mujer que a él lo dejó estupefacto. ―Está todo en orden. aprovechó de mirar a aquella mujer que se mantuvo impasible. De reojo. Agradeció Garrett. sacudiendo su cabeza y agarrando los documentos. observando el entorno rustico que rodeaba la carretera. sintió coros celestiales cantar. Kilómetros adelante. por favor ―. ―Supongo que vienes con tus documentos en orden. ― ¿Oficial? ―Sí… sí… ―dijo el oficial Emmett Cullen. muy cruzada de brazos. Abrió la ventana y vio como el oficial se acercaba a ellos. mientras él rodaba los ojos y estacionaba su lujoso auto. Oficial ―. ―Sus documentos.hacía que valiera la pena. indicándole que se detuviera.

― ¡¿Un bar. mientras que su risa salía de él sin poder controlarlo. ― ¿A caso no lo viste? Rosalie alzó una de sus delineadas cejas hacia Garrett ― ¿Qué cosa? ―Al policía. vale… ¡Qué genio! Finalmente. auspiciando a una.coche hacia su destino. Garrett! ― Protestó ella. golpeando su brazo ―Y acelera será mejor. cómo te miraba… ― ¡Cierra la boca. ― ¡¿Qué?! ―Preguntó Rosalie. ―Pero… pero… ¿qué hacemos en un bar? ―Es el lugar donde tendremos la reunión ―. dirigiéndose hacia el lugar donde habían concordado con los productores lácteos para esa reunión. ―Vale. Rosalie miró con horror el frontis y luego a Garrett. Siguió las indicaciones de Jason. Garrett entró en la ciudad que daba la bienvenida con un inmenso cartel. Garrett?! ¡¿Un maldito bar?! . poca conocida marca de gaseosa. quien había conocido bien el lugar en su visita anterior. Garrett la miró de reojo sin dejar de reír. mientras desabrochaba su cinturón de seguridad. Cuando finalmente se estacionó. algo irritada. que quiero terminar luego con esto y regresar a mi casa. Explicó Garrett con mucha calma.

usted le contará sobre el negocio que van a montar aquí. no todo era tan malo. Dijo el conductor finalmente saliendo de su asiento. Jason. Quizás entrar allí y preguntar si ellas saben sobre un lugar que se rente como para montar oficinas. Al menos ―pensó Rosalie― el lugar era limpio y no olía a cerveza ni cigarrillo. Se lamentó Garrett. dijo. mientras lanzaba improperios contra Aro. A ella no le quedó de otra que hacer lo mismo. alzándose de hombros. Ella le preguntará para qué. Interrumpió Jason. Era iluminado y agradable. habiendo reservado una mesa de mantel blanco junto a una ventana. No se deje influenciar por el nombre. recuerde que la florería del pueblo es el lugar donde encontrará a la señorita Isabella. ― ¡Ya ves! Deja de refunfuñar y bájate.―Perdone usted. una cosa llevará a la otra ―. ―Toda la razón. dama ―. Y antes que pierda la oportunidad de recordárselo. dispuesta para un desayuno de trabajo. entrando al bar. aunque algo pequeño. si me permite decírselo. . que estamos retrasados ―. Toda la razón. Garrett y ese maldito oficial de policía que con esos ojos grises y aquel cuerpo de adonis la dejó temblando. Los productores lácteos recibieron a los capitalinos con un amable saludo y apretón de manos. Jason? ―Hacer mis propias averiguaciones. arreglando su corbata― Esto es más que un bar. Ni modo. ― ¿Y usted qué hará mientras tanto. ― ¡Demonios! Ni siquiera sé cómo voy a abordarla ―. ―Ella es muy linda.

haciendo fricción para ver si eso aliviaba un poco el dolor. sobándose el pecho de arriba abajo. ―Suena delicioso. no podía darse el lujo de tener casi medio millón para esas medicinas. caminando hacia la cocina. leyendo las noticias mientras se tardaban en traer su desayuno. Reiteró Victoria. debe tener su tratamiento mientras no pueda someterse a la intervención. señor Swan. ―En cinco minutos está aquí para usted. Dijo la sonriente mesera. hizo su pedido: ―Quisiera el desayuno ejecutivo que ofrecían en la pizarra de la entrada. y eso era seguro porque la enfermedad estaba tornándose rápida en sus sistema. cuando el investigador Jason Jenks se sentó tras la barra. huevos con tocino y pan recién salido del horno ―. después de quitar solemnemente su sombrero de ala negro. Los medicamentos que estaba tomando para mantener a raya el dolor de la enfermedad que lo aquejaba. señor ―. Él suspiró y tomó el periódico que se hallaba a un lado del mesón. señor? ―Preguntó Victoria. hasta que no podamos detenerla. reiterando el menú. ―XxX― Charlie Swan recostó su espalda en el sillón de su escritorio. para traer su pedido. Pero lamentablemente. y mucho menos para una intervención. Tras sonreírle a la colorina mujer.― ¿Qué va a servirse." . "Es simple. de lo contrario la enfermedad irá ganando terreno. al parecer no estaba teniendo el efecto de antes. ―Café negro.

al igual que el miedo de que por esa enfermedad él pudiese llegar a ser una carga. ―Jacob. Eso era lo que lo amargaba. quería como suya propia. aunque no fuese sangre de su sangre… "Es tuya. Sólo hazte cargo. cuando este lo llevó para que lo checara. ¿tienes algún problema. ¿Qué diría Renée? Que no supo ser padre de esa niña que él. Las cosas han estado tranquilas. así que puede irse sin problema. muchacho? ―Para nada. ― ¿Jefe Swan? El llamado del cabo Black lo distrajo de sus cavilaciones. quien había declinado de asistir a la universidad después que no le fuera concebido una beca con el monto necesario para cubrir sus estudios. sacudiendo la cabeza y mirando al joven frente a él. Era una amargura que lo aquejaba cada noche. jefe? ―No. es nuestra hija" le dijo Renée el día que su Bella nació. prefiriendo quedarse en el pueblo y trabajar. ¿Pero no quiere que le traiga algo? ―No. levantándose . eso claro antes de enterarse de lo costoso que era todo. no muchacho. Él estaba dispuesto a someterse. así que te tendrás que quedar aquí a cubrir mi turno hasta la seis. ¿sí? ―Indicó. Jefe. la verdad es que no. qué sucede. su gran amigo. Charlie… en nuestra. ― ¿Se siente bien.Esa fue la sentencia que dio para él un médico conocido de Carlisle. Él tenía un trabajo humilde en un pueblo pequeño que no le permitía acceder sino a los gastos básicos para él y su hija Bella. la idea de que su hija hiciera a un lado sus sueños porque él no era capaz de suplirlos monetariamente.

Creo que es una señal… . ― ¿Sabes? Anoche soñé con Renée. avisó Carlisle. luego de checar que la presión de su amigo estuviera dentro de los rangos normales y sacar de su maletín algunos medicamentos suaves para palear su dolor. ―Ve a recostarte y descansa.y tomando su chaqueta para salir del cuartel de policía para ir a su casa. Tengo unos ahorros para el costo de la consulta. ―Voy para allá. Charlie. se dejó caer en el sofá de la sala y agarró el teléfono llamando a su amigo Carlisle: ―No me siento muy bien. Podría hacerlo incluso gratis… ―Y Edward preguntaría por qué y tendríamos que decirle ―. Charlie. después de que se despidiera de Jacob. Te he dicho un montón de veces que puedo pedirle a Edward que nos consiga una hora con algún profesor suyo. antes que llegue Bella y te encuentre así. El paramédico amigo de Charlie llegó al cabo de quince minutos. Carlisle. Carlisle apenas alzó la vista para mirarlo y seguir con su tarea. Explicó― Iré en un par de días a la capital y buscaré al médico de siempre. Admitió el jefe de policía. ―Estoy asustado ―. sentándose junto a él con la instrumentaría para checarle la presión. ―Ni siquiera has querido chequearte como corresponde. Cuando estuvo allí. mientras tanto. ―Te acompañaré ―.

el día que vayamos a ver al médico veremos primero en que condición ha avanzado la enfermedad y le pediremos que nos diga qué debemos hacer. dejando a tu hija sola…! ― ¡Cállate.― ¿Señal sobre qué? ―Preguntó Carlisle con un poco de molestia― ¿Te está llamando a hacerle compañía al cielo. qué oportunidades?! Para quienes no tenemos dinero no hay oportunidades. escúchate. cállate! ―No sé cómo hacerte reaccionar. Eres mi amigo. ¿entendido? ―Eres como un hermano para mí. Carlisle. Luego iremos hasta una financiera y veremos si nos dan un préstamo o algo así para cubrir los gastos. ― ¡Oh. ―Es lo que soy. te estimo como tal. Carlisle. ― ¡¿Qué oportunidades.. Charlie! ¡Vas a arrepentirte cuando te veas agonizando en la cama. ¿qué estás esperando que ocurra? ¿Qué se presente alguien y ponga sobre tu mesa el dinero que necesitas para el tratamiento? ¡Eso no va a pasar. Carlisle. pero no puedo hacerlo en contra de tu voluntad. Charlie? Porque eso es lo que vas a conseguir. que estés dejando pasar el tiempo y dejando ir las oportunidades. Charlie! Debes ir y buscar las oportunidades. y me lamento de no haberte obligado antes a esto. cómo? ―Escúchame. es lo que desde un principio tendríamos que haber .. Carlisle. pero odio que te dejes estar de esta manera. Y me molesta mucho que no tomes en serio esto. Charlie. ¡Demonios! Sabes que te llevaría a rastra para que tomes un tratamiento como corresponde. ― ¿Cómo.

Garrett se acercó hasta la barra mientras Rosalie hablaba por teléfono.hecho. Agregó. Me ocuparé de apartar una hora con el médico lo antes posible y te llamaré esta noche para avisarte el día y la hora en la que nos esperará. No quiero que nadie más se entere… al menos hasta ver lo que me dice el doctor. ―Sí. Verás que con su apoyo será todo más fácil. . ―XxX― Después de acabada la reunión donde se cerró el trato de negocio. ―Hola… uhm… ¿podría decirme donde hay una floristería por aquí? ―Preguntó al barman. Un hombre alto que secaba unos vasos mientras leía un documento con mucha atención. frente a la plaza ―. ―Eso espero. pero como le dijo Aro. eso espero. después de eso hablaré con Bella y pues… le contaré… supongo. ―Es lo que debes hacer. no le costará nada dar con ella ―. Ahora ve a recostarte y descansa. quería que todo pareciese casual. ―De acuerdo… pero una cosa. pues Garrett ciertamente sabía a la perfección donde se encontraba la dichosa floristería donde encontraría a Isabella. Dijo. claro. indicando la ubicación― Es la única florería del lugar. alzó su vista hacia él cuando presintió su presencia. mi amigo. nada de pedirle favores a Edward. extendiendo su brazo hacia la derecha. para no levantar sospechas. escondiendo la información que él manejaba. A dos cuadras de aquí.

golpeando con sus altos tacones el suelo del local. ― ¿Ya nos podemos ir entonces? ―No todavía. elevándosele la comisura de sus labios cuando le vio allí parado. Era sin duda. avisando de su entrada. piel levemente bronceada y unos lentes de marco negro que escondían detrás una alegre mirada. tengo que pasar antes a un lugar… ―. Rosalie lo miró y antes de protestar. donde al abrir la puerta de vidrio. donde aparcó justo frente a la floristería. lo que le pareció una imagen hermosa ver a aquella linda chica. siguiendo a su amigo. Carraspeó. como embelesado por ella. Regañó. pues de ser así. con cabello negro atado a su nuca. rogando que fuese ella la mujer que buscaba por petición de Aro.―Muchas gracias. sonriéndole y dirigiéndose hacia la puerta. caminando hacia el mesón. no demoro en regresar. mientras la dama colocaba . Dio media vuelta y se dirigió hasta su colega que lo esperaba de brazos cruzados. para él sería todo un placer acercársele y relacionarse con ella. Salió del coche y caminó hasta la floristería. Garrett condujo su coche hasta la plaza. Dijo. él le dijo: ―Quédate aquí. Desde el interior. apareció una mujer cargando un sinfín de flores de todos los colores. Suspiró. unas suaves campanillas sonaron. la mujer más linda que él había visto desde hacía tiempo. ― ¡Por vida de Dios! Tendría que haber venido en mi coche ―.

pensativo. Porque esa era una floristería. Él miró el ramo de rosas y luego la miró a ella. ¿qué otra cosa podría querer él? "Tonto de mi" ― ¿Busca algo en especial? ―Preguntó la chica. Se las puedo arreglar con hojas verdes y flores perene blancas– indicó ella con una sonrisa. Asintió ella. que con una delicadeza que él pocas . torciendo su boca. Él asintió y le sonrió de regreso. siendo lo primero que se le vino a la cabeza― rosas rojas. así que adelante– indicó.las flores a un costado. bajando su cabeza para esconder su diversión. ―Rosas ―. Ella se dirigió hasta donde se encontraban las flores requeridas y sacó un paquete de las flores requeridas –¿Cuántas desea? –Preguntó ella a continuación. ―Claro ―. deseando haberle respondido eso a la risueña chica. "Lo que sea que tú quieras darme" pensó él. -Uhm… bueno. respondió. para un arreglo promedio… –Con media docena estaría bien. ― ¿Lo puedo ayudar? ―Sí. –Usted es la profesional. bueno… quisiera… quisiera flores… ―Por supuesto ―. dándole la libertad a la hermosa chica. no estoy seguro… no sé.

ella no era Isabella. dejándolas sobre el mostrador. sacó la media docena. nombre muy acorde para su aura angelical. Bella ―. ―Años de práctica ―. "Ángel" ―Sólo déjalas ahí. en verdad era lo que ella estaba haciendo. las que él ciertamente ignoraba el nombre y también pequeñas flores blancas. Sacudió su cabeza como recordando que no estaba sola. ―No lo creo… yo no podría haberlo hecho. para luego tomar un paquete de ramas verdes. poniendo el ramo frente a Garrett. La delicadeza de sus movimientos sobre el ramo y su concentración le parecieron atractivas… bueno. ella en realidad le pareció atractiva. Él simplemente sonrió. ―Bueno. que para él. Se jactó ella. aquí están sus rosas ―.veces había visto. Al menos ahora Garrett sabía que lamentablemente. en dónde pongo los lirios! ―Se oyó otra voz femenina gritar desde adentro. observó como ella daba forma al ramo con tanta delicadeza. acompañado luego por ella. alzando sus cejas. realmente. que sobresaltó a la artista. pensó el joven empresario. Desde la parte . pero al menos sabía que la artista se llamaba Ángela. Gritó en respuesta. ―Es un arreglo hermoso. En completo silencio. dijo Ángela. girando enseguida al cliente con una mirada de disculpa.las que comenzó a arreglar sobre una base verde. ―No es muy difícil de hacer. como si estuviera haciendo una obra de arte. ― ¡Ángela. Él se carcajeó animosamente.

y su ampolleta de ideas se alumbró― ¿No saben sobre alguna casa por aquí. además de servir para ser habitada. creo que sí. ―Ah… ―asintió Bella simplemente.trasera. ― ¿Usted la habitará? ―Preguntó Bella con mucho interés. Tenía que pensar en algo rápido para comenzar a sacarle información. Dijo. pero era una distracción tan fuerte tener a Ángela frente suyo. . ―No sé de quién me habla la verdad ―. Admitió Garrett― Yo viene a cerrar un negocio con unos productores de leche de la zona. quizás después de oír las risas. apareció una segunda chica. Afirmó Bella entornando sus ojos hacia él. ―Usted no es de aquí ―. ―Eventualmente. ― ¿Se quedará mucho tiempo por aquí? ―Preguntó ahora Ángela con mucho interés. afirmando sus manos sobre el mesón― ¿Viene por Jasper? Garrett frunció sus oscuras cejas. mirando hacia ellos con curiosidad. confundido por lo que Bella le preguntaba y algo sorprendido por la manera en que lo abordaba. que sintió que todas las ideas escapaban de su cabeza. Tendremos que poner una especie de oficina aquí. ―Sí bueno… estaremos viniendo constantemente ―. ya sabe. "Es ella. cosa que a él le gustó. que se arriende? ― ¿Una casa grande? ―Sí. más o menos. es Isabella" pensó Garrett cuando la vio.

― ¡No. si va a salir conmigo. como recordando que su amiga estaba allí también. sacando su billetera y extendiendo un billete para pagar el ramo. pero sabía que esa era una buena oportunidad para hablar con Bella. Garrett quiso agradecerle a Bella que se ofreciera a acompañarle. indicó Garrett a Bella. La aludida solo alzó brevemente su vista y asintió hacia él levemente.Ángela pensó por unos segundos antes de responder ―Uhm… creo que la señora Carmen Uley tiene una casa en arriendo que puede servirle. con sus ojos puestos en el ramo de flores con el que la vio entrar. soy Garrett Anderson ―. dijo. es mejor que conozcamos nuestros nombres. tomó el billete y le dio el cambio correspondiente. y sonriéndole le extendió una mano en señal de saludo. ― ¿Y cómo puedo ubicar a la señora Uley? ―Esto… yo… yo puedo acompañarlo hasta donde ella vive. no percatándose del rostro de decepción de su amiga. ella es Ángela Weber! ―Dijo Bella. ―Muchas gracias ―. quien bajó la vista y frunció su entrecejo. Ciertamente. agarrando luego el talonario de boletas y donde anotó el valor del ramo. Nadie la toma. porque es bastante grande. quién ahora estaba como ajena a ellos. Bella salió de detrás del mostrador. para que hable ahora con ella… ―. yo lo acompaño! ―Exclamó Bella interrumpiendo a Ángela. . pues prefería ir con Ángela. Se ofreció Ángela tímidamente. Ángela sin mirarle. mirando fijamente a Garrett. ¿no cree? Él medio sonrió. ― ¡Oh. tomando la mano de Bella ―Toda la razón. ―Soy Bella Swan. mirando de soslayo hacia Ángela.

jurándose volver por ella. aunque él deseaba que ella fuese su acompañante. Dijo Bella. Ángela. ―Bueno. más temprano que tarde. pero tenía un compromiso con el hombre a quien veía como padre. explicarle que en ese momento lo mejor era ir con Bella. lo deseaba en verdad. el que no podía eludir. y quien sabe. quien lo miró asintiendo una vez en su dirección. Quería conocerla. y muchas gracias ―. debo quedarme por un rato más. diciéndole que la casa quedaba nada más a una cuadra de distancia. caminando hacia la puerta. ―Antes que digas nada. genio? ―Existen los trenes. Se giró para seguir a Bella. Así que vete y . así que puedes tomar las llaves e irte. porque supongo que no quieres esperarme ―. regresando luego su atención hacia su trabajo con un sentimiento cabizbajo que Garrett quiso pensar era porque él se iba con Bella. tomando las rosas del mostrador y entregándoselas a Garrett― ¡Regreso enseguida Ángela! ―Indicó ella. mientras él atravesaba la calle y se enfrentaba a una enojada Rosalie Hale.Él se la quedó mirando unos instantes más. Él le solicitó que la esperara. se despidió Garrett gentilmente hacia Ángela. esperándolo. y no con ella. le preguntó a Bella si desde ahí podían ir caminando. ―Hasta luego. Una vez afuera. no quiero retrasarlo más ―. Ella lo fulminó con la mirada ― ¿Y cómo pretendes regresar tú. vámonos. jurándose regresar allí para llevarla a pasear. ¿sabes? Y son muy relajantes. a lo que ella asintió. comentó.

¿sólo trabajas en la florería. Dijo. esposo? ―Nada de eso tampoco. ― ¡Oh. "Muy perspicaz" pensó Garrett. que lo miró como si fuera un bicho raro― Y esto es para aplacar tu disgusto. y se apresuró en negar con la cabeza. ―Ni novia. es como mi hermana. cerró la puerta y regresó hasta donde Bella lo esperaba. comentó. Antes que ella respondiera. ni nada de eso. Él alzó las cejas por la sorpresa de esa pregunta. dijo. ―Qué bueno…― comentó ella. "Rosas. Estoy esperando al indicado. guiñándole el ojo. ― ¿Y qué hay de ti. agitando su mano― ¡Dios me libre de ello y guarde al hombre que sea su novio! La quiero mucho. no! ―Dijo. ― ¿Pero tienes novia? Esposa no tienes.déjame aquí ―. o estudias también? ―Sólo trabajo. pero espero estudiar… aunque primero tengo que . para una rosa" ―. ― ¿Es tu novia? ―Preguntó sin remordimiento. Bella Swan? ¿Novio. porque no llevas un anillo. pero Rose tiene un carácter complicado ―. ni esposa. salió del coche. un poco divertido. ―Ya veo… y dime. y antes de salir extendió el ramo hasta su acompañante. comenzando a caminar por la vereda hacia su destino. con un claro gesto de intriga en su rostro. entregándole las llaves del coche.

Llegaron a la casa de la señora Uley. Hablaron sobre negocios. quedando en dos días de juntarse a ver la casa. acabando justo a la hora de almuerzo. Su instinto le dijo que detrás de ese deseo de acercársele. que él conoció por fotografías. La amable mujer no tuvo problema. me gustaría que nos viéramos el tiempo que estés aquí… para ser amigos… si no te molesta. si no te importa. Garrett le explicó que lo llevaba hasta allí y lo interesado que estaba en rentar una casa para fines habitacionales y comerciales. ―Bueno. negó. cambiando el transcurso de la conversación― Entonces. ― ¿Te quedas para almorzar? ―Preguntó Bella. a quien le sorprendió la visita. hay que cubrir algunos movimientos desde aquí.ocuparme de otras cosas… ― ¿Cómo otras cosas? ―No importa ―. fuese tan intrépida al socializar con un hombres venido desde La Capital y a quien apenas conocía. Él sonrió y negó con la cabeza. Aquella pequeña reunión duró media hora. había algo más. así que creo que serán dos o tres meses. no lo creo. vienes de La Capital a hacer negocios aquí. claro… "¡Guau!" pensó Garrett. Debo regresar y cubrir unos compromisos en La . como escondiendo tras esa pregunta una clara invitación. como pensando en que ella sin querer estaba haciéndole su tarea más fácil. ―No. ¿significa que te quedarás mucho tiempo? ―El necesario. que eventualmente averiguaría. aunque le extrañaba que una chica de pueblo como ella. para cerrar el trato del arriendo.

pero él denegó del ofrecimiento. aunque en realidad quería caminar un poco a solas. Garrett sonrió con tensión.Capital. pero no dijo nada al respecto. excusándose que no quería quitarle más tiempo. Soltó el aire de sus pulmones y se puso a caminar en dirección a la estación. Ella dio un paso hacia él. mientras él se quedaba ahí. así que puedes pasar por mí allí. ¿la estación de tren queda hacia allá. ¿no? ¿Tendrías una cita ese día conmigo? ―Oh… bueno… yo… supongo que sí. sacando del bolsillo de su chaqueta su teléfono móvil para . como en pausa después de aquello. ¿cierto? ― Reiteró Bella. Dio media vuelta y se echó a caminar con rapidez hacia su lugar de trabajo. recordando el compromiso. a las siete voy por ti ―. se empinó sobre la punta de sus pies y dejó un beso suave en su mejilla. creía que eso sería más bien una cita. y por lo entusiasmada que ella se veía. alzando su mano hacia el interior. Sonrió él. retirándose luego. ―En dos días. ―Ahora creo que debo marcharme. que una salida de amigos. ―Bueno… pero regresas en dos día. ofreciéndose enseguida a acompañarle. claro… por supuesto… ―podría haber extendido la invitación a Ángela. ¿Puedes. intrigándole en verdad mucho la actitud de Isabella. verdad? ―Indicó. Ella asintió. ―Pero nos vemos en dos días. o pensó que ella lo haría. ― ¡Perfecto! Salgo a las siete de la florería. mientras mordía su labio. verdad? ―Sí. llamar a Jason Jenks y pensar.

en donde Aro lo esperaba con impaciencia para que lo pusiera al día con los detalles del viaje. ―XxX― "De tripas corazón". A solas entonces. Pensando en el "hermoso ángel artista de la flores" como la llamó. muy simpático y de una muy buena situación económica. Él era agradable. Pero que ese . A él le alegraba ayudarlo.llamar a Jason. la que ella intuía sería muy fructífera. pues a él le hubiese gustado ocupar su tiempo allí cortejando a Ángela. era el rostro de tristeza de Ángela cuando ella le contó que habían acordado una cita con él. quien por cierto estaría feliz por ese acercamiento. guapo. había visto como ambos se miraban ese día. se subió al tren después de comprar su ticket y se encaminó hacia La Capital. pero hubiese deseado que las cosas se dieran de otra manera. Ella no era estúpida. cuando recién salida de la ducha se miraba al espejo y agarraba su secadora de pelo. Ese día. Lo único que le dolía. Garrett iría por ella hasta el negocio y tendría con él una cita. podría llegar a enamorase y sacarse de una buena vez a… lo que sea. Eso se repetía Bella. como Ángela estaba encantada con él y como él le retribuía de igual forma. caminó pensando en los pasos que debía seguir a continuación con la supuesta hija de Aro. encendiéndola para que el aire tibio secara su cabello. quien despertó en él un súbito interés. quien le dijo que se quedaría allí para completar unos informes. Tenía la sensación de que por fin había encontrado a alguien que le diría "sí". incluso pensó. por lo que entrelazar una relación con él sería fácil.

Bella sin más asintió a sus dichos. ¿es por el chico con quien vas a salir? ¿Lo conozco? ―Sí. es por el chico. Ángela era su amiga y sabía por qué ella hacía todo eso. tragándose de una vez el contenido de su taza de té― Y se me hace tarde. así que me voy. Exclamó Charlie. ― ¿Un capitalino? ―Preguntó Charlie. acercándose a él y dejando un cariñoso beso en la mejilla de su padre. Llegó aquí para hacer negocios con los señores de la lechería. ―Te ves más contenta que otros días. Mintió Bella. Dijo Charlie. . intentando mantener sus palabras en el filo de la normalidad. "De tripas corazón" ―Te ves muy linda ―. se llama Garrett y viene de La Capital. papá! ―Respondió con entusiasmo. y por mucho que le doliera hacer sufrir a su amiga Ángela. la mañana aquella mientras desayunaban― ¿Tienes alguna cita? ― ¡Sí. Todavía― Estoy segura que muy pronto lo traeré aquí para presentártelo. evitaría que ella se entrometiese en su camino. muy agradable y guapo. estaba segura. no lo conoces… ―. ―Hija… yo… esta tarde… iré a La Capital con Carlisle… me pidió que lo acompañara ―. y no. entornando sus ojos hacia ella― ¿Hace cuánto lo conoces? ―El tiempo suficiente para tener una cita con él ―. así que debía entenderla.hombre se hubiese presentado en el local ese día era una señal para ella. Es encantador.

Ángela apenas la miró y sólo asintió con la cabeza. pero aun así. el que ella no correspondió. si era consciente de eso ―y ella sabía que era así― seguía adelante con todo eso. Charlie sonrió y gritó de regreso a su hija un "Te amo" cuando ella iba saliendo de la casa. no iba a dar su brazo a torcer. papá ―. y no como habitualmente era. pero le lastimaba que su amiga pasara por alto lo que el joven que conoció hace un par de días atrás le hizo sentir. Entonces. Así. Caminó con espíritu alegre hasta la tienda. Nunca un hombre la había hecho sentir así con tan solo una mirada. . transcurrió en breves diálogos. Bella se le acercó y la saludó con un beso en la mejilla. perfecto para el día templado que la unidad meteorológica indicaba. muy alegre llegó hasta la tienda como cada mañana. pues bien sabía que se merecía ese trato. El día allí. Dijo al despedirse. Bella hizo caso omiso. Ángela. como nunca antes lo estuvo con otra. Tendría que calarse encima un delantal para no ensuciarse el vestido de tirantes azul marino. sino más bien dándole un frío recibimiento. muda en su pena ―o rabia. haciendo sonar las campanillas de la entrada. muy extraño en ella. extrañamente entusiasmada por su cita con Garrett.―Te cuidas. Ángela se encontraba de espalda hacia la puerta. girándose sobre sus pies para mostrarle a Ángela su atuendo. por qué Bella. ¿sí? Te quiero. concentra aparentemente en su trabajo. poniendo atención a dos gigantescos ramos de flores de todos los tipos que debía tener listo para dentro de una hora. ― ¿Te parece bien como luzco? ―Dijo Bella. sin intención de molestar. frustración o como sea llamara a los sentimientos que la aquejaban― trataba de pensar en otras cosas. muy típico de esa época del año.

antes que fuese la hora de cerrar. Aun así. no. Ángela apartó la vista y Garrett se puso tenso. entonces vámonos Garrett ―. ―Hasta pronto. poniendo sus manos sobre sus anchos hombros y dejando un beso en su mejilla. para dejar un beso en su mejilla y un "Te quiero" susurrado sutilmente. Ángela levantó la vista hacia él y suspiró lentamente. y sacando su chaqueta de y su bolso del pequeño armario empotrado en la muralla.Llegado el momento. para nada ―. dijo. ¿verdad Ángela? ―No. respirando pausadamente. corriendo hasta Garrett. sin levantar la vista de su trabajo. forzó una sonrisa y saludó a Bella. susurró Garrett desde la entrada. mientras él la miraba fijo y anhelante. apareció Bella. De pronto alzó su . Ángela cerró los ojos cuando se oyó la puerta cerrar y tragó grueso. Ángela ―. como si quisiera decirle algo. como si estuviera pidiendo perdón. que era en verdad lo que estaba haciendo. las campanillas de la puerta repicaron y por esta apareció la figura masculina que a la propietaria de ese pequeño local la había dejado sin dormir durante los dos últimos días. corriendo hasta detrás del mostrador. A veces ella no entendía sobre las extrañas cuestiones de la amistad y mucho menos entendía cómo sobrellevar esos nuevos sentimientos que dentro de ella estaban naciendo. desde adentro y ya lista para salir. ― No hay problema que me vaya. ―Bien. Respondió ella. Pero antes de articular palabra. pasando enseguida junto a Ángela. preguntándole si estaba lista para salir. antes que bella tomara su mano y lo arrastrara hacia afuera.

inspiró una gran bocanada de aire. Delante de la puerta del bar. se reiría con él y se olvidaría de todo eso… y de paso. poniéndola enseguida sobre la barra para el cliente. poniendo la bolsa sobre el mesón― Y aquí hay un milagro para un gato. Así que cuarenta minutos después. eso haría. Se sentó en un taburete vacío y alzó la mano hacia Edward que estaba a un costado batiendo una mezcla en la coctelera. no lo reclamó. Sí. se sentaría en la barra y le pediría a Edward que le preparara un buen trago para pasar el rato… o para pasar el nudo de pena que estaba ya formado en su garganta. y salió de su negocio. se calzó su chaquetilla café de cuero. tomó una bolsa de comida para gatos que alguien había dejado olvidada allí el día anterior. la que luego vertió en un vaso. le daba un escarmiento a su "disque amiga" para que viera qué se sentía y meditara sobre la cláusula primordial e implícita en toda relación de amistad: "el chico que le gusta a tu amiga. Alguien dejó este alimento en la tienda. enderezó sus hombros y empujó la puerta. que no descansaba de clientela durante todo el día y que para la hora ya estaba medio repleto. Caminó directamente hacia la barra. así que pensé que le podía dar un mejor uso… o que León podría darle un . rumbo al bar a un par de cuadras de allí. mientras Bruce Springsteen cantaba ronco y sexy la melodía de "Fire". evitando mirar hacia las mesas donde intuía estaba Bella y Garrett.rostro y tomó una decisión: iría al bar. los milagros ocurren! ―Respondió la mujer. se maquilló un poco. espolvoreando algo como canela. Se secó las manos y caminó hacia ella. con una amable sonrisa. es completamente prohibido para ti". para que veas. ― ¡Esta si es sorpresa! ― ¡Ah. y entablaría una amena conversación con él.

Victoria o Jane. Comienzo la pasantía a tiempo completo en la Clínica Universitaria. Dijo. Te prepararé un trago. ―Bueno. De tanto en tanto se les unían alguna de las chicas. que le preguntaba qué flores eran buenas para darle a una enamorada. ― ¡Dios. la verdad. negando con la cabeza― Tengo un montón de planes en mi cabeza… sueños que cumplir… ―Y seguro que se te cumplirá cada uno de ellos… ¡Te mandaré un hermoso y gran ramo de flores para tu graduación. Edward! A cambio por supuesto que seas mi médico de cabecera y mi barman… ¡Imagínate. un doctor que mezcla tragos a sus pacientes! ―. mientras hablaba de la vida. Era una delicia esa mezcla.mejor uso. Dentro de un par de meses tendré que quedarme tiempo completo en La Capital. Un trago a base de vodka y berry fue lo que Ángela degustó. estudios y trabajo con el barman. Edward! Estás cada vez más cerca el momento de recibirte… dime qué se siente… ―Ansias es lo que siento ―. la casa invita. Exclamó Ángela. o Sam. Edward se carcajeó y tomó la bolsa entre sus manos ―León y yo te lo agradecemos. cuando este puso su tercer trago frente a ella. ― ¿Y piensas seguir aquí mucho tiempo? ―Preguntó Ángela a Edward. ya un poco dominada por el vodka y el Berry. . precisamente tendré que preparar a alguien para que tome mi lugar aquí. convirtiéndose ese en su ahora trago favorito. ―Gracias Edward.

por lo que no era raro que sonara en el lugar. ― ¡Baila con la dama. mientras el resto aplaudía. se carcajeó Edward. con la misma música. "Top Gun". Edward! ―Vitoreaba un hombre sentado a la barra. los comensales ―damas y caballeros― sentados a la barra y algunos de quienes rodeaban el lugar en las mesas. tema ochentero soundtrack de una de las películas favoritas de Sam.―Eso no es muy ético. Ángela esbozó una sonrisa antes de . Ángela se giró y colocó sus manos alrededor del cuello de Edward. Ángela deseó levantarse del taburete para ir hasta el excusado. cerró sus ojos. apoyándose de los brazos de Edward que la sujetaban por la cintura. echó la cabeza hacia atrás y comenzó a balancearse lentamente de un lado a otro. Es mejor que te despidas y te vayas a casa… ― ¡No sin antes bailar una canción conmigo! ― ¿Cómo…? ―Preguntó Edward confundido y divertido a la vez. pero cuando tuvo los pies sobre el suelo. Cuando el tema iba llegando a su final. aplaudieron. Edward solamente la sujetó. guiada por la música suave de "Take my breathe away". riendo como una colegiala. torciendo la boca en una sonrisa. ― ¡Guau! ―Exclamó la florista. y con quién. Se sujetó a la barra. ―Mucho vodka para alguien que no está acostumbrada. pero se puede compatibilizar bien ―. imaginando otros brazos y otro lugar. el bar comenzó a dar vueltas. mientras Ángela se olvidaba de dónde estaba. mientras Edward se apresuraba a salir de atrás para ayudarla.

― ¿Estás mejor? ―No lo sé… ¡Tú y tus demoniacos tragos. Pero de momento a otro su rostro se contrario y apostaría que se puso de un extraño color. ― ¡Ey! Bailé con una linda chica. dijo ella. Bella y Garrett hablaban con Sam. ella muy preocupada y molesta por su postura corporal de brazos cruzados y frente arrugada. dejó que ella enjuagara su boca. quien vació su estómago. aun un poco ebria. Yo mismo te llevaré. abrió la tapa del inodoro y sujetó la negra melena de su amiga Ángela. ― ¡Dios. ― ¡Diablos. Ángela. dándole un golpe en el brazo. de qué se trata todo este show! ―Protestó . a casa ahora. ¿por qué tendría eso que darme vergüenza? ―Indicó. tomando su frente. Él sonrió y negó con la cabeza. ―Bueno. La ayudó a levantarse y de la cintura la sacó del baño. qué vergüenza… qué vergüenza… me siento tan mal…! ―Dijo ella. Afuera. guiñándole un ojo. mujer. que empeoró cuando la vio salir del baño. cuando bajó la tapa y tiró de la cadena. ¿sí? ―Gracias.abrir los ojos y vio a Edward sonriéndole también. cuando estuvo sentada sobre la tapa del WC. por la manera en que Edward la miró. Edward! ―Protestó ella. Entonces Ángela le susurró: ―Tengo ganas de vomitar… El gentil barman la llevó en vilo hasta el baño privado a la velocidad de la luz. Edward… y espero no haberte avergonzado ―.

Ángela bufó graciosamente y miró a Edward con ojos medio abiertos. para finalmente comenzar a caminar acompañada siempre de Edward. mientras que con la otra llevaba la taza hasta su boca. chicos ―. con la intención de tomar el puesto de Edward. Sam interrumpió la charla ―Te quedarás con ella hasta que sepas que esté bien. quien la llevó en el coche de Sam hasta su casa. ―Claro. La cocina de tonos verde agua del pequeño apartamento de Ángela estaba iluminado sobre la mesa de cuatro puestos donde la dueña de casa y su invitado tomaban una humeante taza de té. terminando de beber su infusión. ― ¿Estás molesta con Bella por algo? Las noté extrañas… ―. alzando su rostro hasta Edward y una sonrisa melosa. increpándola con sus manos sobre sus caderas. mientras luchaba con la embriaguez y el sueño. ¿verdad que harás eso? ―Preguntó ella. ―Quiero que Edward me vaya a dejar… no interrumpan su cita por mi culpa. Bella?! Simplemente vine a tomarme un trago con mi amigo Edward. con quien bailé. con curiosidad. claro… ―Yo la puedo llevar ―.Bella. pero Ángela se agarró más fuerte a su amigo y negó con la cabeza. Edward. Se ofreció Garrett. dijo ella dejando entrever su disgusto. . acercándose a ella. mirando a Edward luego con reproche. y quien ahora me irá a dejar a casa y se tomará un té conmigo. Preguntó Edward. Ángela estaba sujetando su cabeza con una mano que estaba apoyada con fuerza por el codo. ― ¡¿Qué show.

antes de seguir hablando tonteras…. ¿sabes? Hemos sido amigas desde siempre… pero para ella lograr su objetivo es más importante que los sentimientos de su amiga… o sea yo… ―Presumo que hablas del hombre que la acompañaba hoy.―Yo a veces. pero ¿no decían que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad? Así que. fue lo que dijiste ―. levantándose de la mesa y ayudando enseguida a Ángela. verdad?! ―Pues si tú lo dices… ―. La joven florista amiga suya estaba algo pasada de copas y podría estar hablando de más. ―Olvida lo que dije… las palabras salen de boca sin sentido ―.. que lo acompañó hasta la puerta y antes de . no la entiendo… la quiero.Si ella tan sólo viera que hay otras soluciones para su problema… que el matrimonio no es la única solución… Ante lo que Ángela acababa de decir sin querer. finiquitando sutilmente la cita― Es mejor que me acueste. en un afán curioso. ― ¡¿Es lindo. asintió él. ―Vale ―. Ángela? Ella sonrió y levantó su dedo índice incriminador hacia Edward y con voz pícara le exclamó ― ¡Ah! ¡Eres un curiosillo. la curiosidad de Edward se disparó. preguntó: ― ¿Qué problema de Bella es del que hablas. insistió Edward. Edward! Y no estoy tan ebria como para soltarte el secreto… ―Busca casarse para remediar su problema. Suspiró y sacudió su cabeza.

arrastrando sus pies. ― ¿Por qué la fuiste a dejar a su casa? Nosotros podríamos haber ido… ―Ella no quería arruinar tu cita. lo que ella le confirmó para que se fuera tranquilo. Admitió él. pero bien… ― ¡¿Habladora?! ―Intervino Bella― ¡¿De qué hablaron?! ―Cosas ―. Edward se hizo hacia atrás y soltó una carcajada. mientras caminaba hacia su cuarto. sin siquiera quitarse la ropa. recostó su espalda sobre esta y suspiró pesado recordando el tremendo ridículo que había hecho frente a Garrett. agarrando el brazo de . Cuando esta lo vio rodearla y ubicarse en su lugar de trabajo. Agregó estrechando su mirada hacia ella. encontró a Bella y su acompañante en la barra hablando con Sam. lamentándose profundamente. abriendo ampliamente sus ojos.retirarse. Bella. se acercó hasta él. Al regresar Edward al bar. Bella? ―. quien lo miró. asintiendo en confirmación a su respuesta: ―Bien… un poco habladora. para dejarse caer sobre su cama y dormirse al cabo de unos minutos. Cuando cerró la puerta tras despedir a su amigo y agradecerle. alzándose de hombros― ¿Por qué. despreocupado. ¿lo olvidas? ― ¿Quedó bien? ―Preguntó con genuina preocupación el acompañante. "Soy una tonta… soy una tonta" se repitió. piensas que me contó algunos de tus secretitos. provocando el enojo de Bella. Edward lo miró. le preguntó si estaba bien.

Sam recargó su cuerpo sobre la barra.Garrett a quien sacó del local como alma que lleva el diablo. mientras por alguna razón le daba vueltas en la cabeza lo que Ángela le dijo sin querer y los cabos que en su cabeza estaba comenzando a atar. mezclando bebidas. Allí se quedó Edward hasta la hora de cierre. alzando sus hombros ―Podría. Sam. Enseguida respondió. mientras tomaba un vaso largo y vertía un poco soda para bebérsela de un tirón. pero ni yo mismo lo entiendo. . mirando a Edward ― ¿Me puedes explicar qué es lo que acaba de pasar? Edward miró de reojo a su amigo.

Se lo pregunté directamente a Bella y me dijo que simplemente las personas "de cerebro estrecho" no la entendían y eso a ella no le . ―Pues no. advirtió Garrett enseguida. Besos y abrazos para todas! Y ya saben. mi hermosa beta y amiga que me ayuda con esta locura. pasando repetidas veces sus manos por la barbilla. Remató Garrett. no de verdad ―. pueden encontrarme en Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina 4. Él oía atentamente. dibujando en su cabeza toda la historia de la que no quería perderse ni un solo detalle. sumido en su imaginación. Ahora a leer. ― ¿Crees que le gustes… de verdad? ―Preguntó Aro al muchacho alzando sus cejas. después de relatar a Aro en la privacidad de la oficina y con lujo de detalle sobre su pasado encuentro con Isabella. Mil gracias por sus lecturas y comentarios. se los agradezco con todo mi corazón. ilusionado de que Isabella y Garrett pudiesen entablar una real relación sentimental. Agradezco también a mi Gaby Madriz. ―Así está la cosa ―.*Chapter 5*: Chapter 5 Niñas (y niños) hermosos. oí los rumores poco discretos entre la gente cuando íbamos entrando al bar. agregando― soy una cita más para ella.

Estaba absolutamente decidido a volver al pueblo aquel y plantarse frente a Ángela y hablarle de… de lo que . Garrett. Mientras. ―Sí. y es que me percaté de una actitud suya… que me dejó pensando… y un poco confundido. alzando sus cejas y haciendo con sus dedos comillas en el aire. antes de repetir una frase que Rosalie le dijo el primer día que viajaron: ― ¿Por qué no vas y hablas con ella directamente? ―Lo haré. ―No estoy seguro. interrumpiendo su idea. ―Averigua lo que le pasa. Una advertencia envuelta en una petición. Garrett. Garrett se dejó caer en su asiento y suspiró.preocupaba. dijo. Garrett. cuando Aro le dijo aquello con firme tono de voz. pero a su debido tiempo. Estaba pensando en retractarme de la cita y… ―No te atrevas a hacerle ese desaire. resaltando la última frase. Sólo se estaba dando la oportunidad de conocer a quien sería el "amor de su vida y su salvación" ―. de tomar la iniciativa. pensó Garrett. y tendrás la amabilidad de invitarla. ―Pero no solo eso. por favor Garrett. con sorpresa por lo que lo dicho por Isabella significaba realmente. Ni a ella ni a mi ―. ― ¿Eso dijo? ―Preguntó Aro. prométeme que seguirás aceptando sus invitaciones. pero… ―Pues me alegro. La petición de Aro hizo que su determinación de dejar "el jueguito" con Isabella se esfumara. y me pidió que saliéramos de nuevo. bueno.

él estaba sintiendo. Sí. lo llamó Aro. es muy importante y no podía confiar en nadie más para esto. ―Vale. allí estaba. podría estar saltando de júbilo con la chica que lo hacía suspirar junto a él. Así que suspiró. pero en el poblado a cuarenta y cinco .― dijo. En ese momento. ocupando su tiempo libre en ella… pero no. negándose a sus deseos por ayudar al hombre a quien quería como padre. Aro sonrió a su casi hijo y puso una mano en su hombro. ocultando su pesar y asintió a Aro con su cabeza. acercártele. le había quitado el sueño desde el día que la vio por primera vez. agradeciéndole lo que estaba haciendo por él. pues cuenta conmigo.. tratándose de hacerse explicar― Pero si me necesitas para esto. y no por ella… aunque ese malestar en el rostro de Ángela. cuando podrías simplemente ir hasta allá. y le partió el alma ver su rostro de congoja cuando fue hasta el negocio a por Isabella. Garrett ―. Aquella misma mañana. ―Una cosa más. en mutismo. le dio el indicio necesario para darse por avisado que ella sentía lo mismo por él. antes de meterse de lleno en asuntos de negocios ―lo que estás haciendo por mí. ―Gracias hijo.. porque la hermosa joven artista de las flores. ―Reconozco que no sé por qué estás haciendo así las cosas. ―Ahora hablemos de negocios y ponme al tanto sobre la compra de lácteos. apretándole con estima. ya sabes.

mucha sed. eh ―. ―Antes de irme a mis clases. las campanillas de la puerta sonaron. deja sus quehaceres para saludar a su amigo. Bella observa en silencio esa extraña cordialidad entre ambos.minutos de La Capital. demonio! ―Le exclama ella. guiñándole un ojo. ―Con un dolor de cabeza demencial. Vale. las dos chicas en la florería trabajaban en absoluto mutismo con un aire de tensión bastante palpable en el ambiente. La noche anterior ambas se encontraron en el bar y no fue un encuentro muy amigable. Quiere saber Ángela. Bella se estaba mordiendo la lengua para no reprocharle su "comportamiento" de la noche anterior. ―No soy ningún demonio ―. haciéndola carcajear. Saluda él. eran amigos. ―Bueno. . Le dice. haciéndolo sonreír también. mirando ese dialogo. ―Hola chicas ―. quería saber cómo habías amanecido. Sonríe. Bella sigue muda. y no pensaba sólo en la borrachera. Bromea Edward. mientras que Ángela retenía su impulso por lanzar preguntas irónicas sobre la cita con Garrett. Inmediatamente Bella dirigió su vista hacia allí y casi se atraganta con saliva cuando ve a Edward entrar. como "¿Y ya pusieron la fecha de la boda?". ― ¡Ey. Mientras ambas ponían furiosamente flores en los respectivos buqués que preparaban. ―En qué andas. pero bien. son síntomas normales después de una juerga ―. pero pocas veces se les veía tan amistosos. es todo. haciendo que Ángela se gire y supiera de su presencia.

―Es una estupenda idea. Bella. Edward. ―Bien. No. cargando su mochila negra por un hombro. quien había mejorado su ánimo con la visita de su amigo . después de eso soy libre. tomamos algo y nos devolvemos juntos.Muda y un poquito celosa. ― ¿Por qué? ¿Insistirás en hacerme visitas y degustar mi talento de barman? ―Puede ser. con sus jeans desteñidos y rasgados a la altura de su rodilla derecha. A las seis te llamo para darte señales de mi ubicación. sus tenis Vans. su camisa gris con el logo de un grupo de rock que se dejaba ver debajo de su siempre fiel chaqueta de cuero negro. concluyó Edward. ―Perfecto. que por alguna razón respiraba pesado y se despidió también de ella― Adiós. tengo clases hasta las dos. salió de la florería. ― ¿Trabajas en el bar esta noche? ―Pregunta Ángela. Nos vemos al rato ―. Esos hermoso y sexis ojos verdes que no la miraban a ella. pensaba Bella con pesar. qué te parece. luego cubro turno en el hospital hasta las seis. Enseguida sacudió la cabeza y desvió su vista hacia Ángela. Su barba de tres días y su cabello rubio oscuro o castaño claro que está cortado a ras de su cabeza y sus alegres ojos verdes. guiñándole un ojo luego se dirigió a Bella. ―Tengo una mejor idea: nos encontramos allí. Es sólo que… esta tarde debo ir a La Capital y pues… pensaba que nos podíamos encontrar allí y devolvernos juntos. Sin más. ―Tienes mi número. corrección: muda y definitivamente celosa.

― ¿Y por qué te ofreciste para verte con él esta tarde. Y que él me haya acompañado hasta la casa. eh?! ―Preguntó Bella. y no respetas eso. lo de hace un rato con él! ― ¿Qué crees tú que pretendo.Edward. Ángela! ―Hacer qué exactamente. Y no pudo más retener su lengua. soltando con exasperación un par de preguntas y reproches para su amiga Ángela: ― ¡¿Qué pretendes. enfrentándola. Bella ―. dejó la rosa blanca con fuerza sobre la mesa y se giró completamente hacia Bella. alzando los brazos― ¡Por qué haces todo esto. acercándose a ella. Preguntó. mi atención no se centró en Edward. ―Simplemente anoche decidí pasarme por el bar porque se me dio la regalada gana y charlar con los muchachos allí. eh? ¿Pura coincidencia? ― ¡¿Y qué mierda pretendes tú?! ¿Copar la atención de Garrett y de Edward a la vez? ¡No te entiendo! ― ¡Sabes cómo me siento respecto a Edward y no respetas eso! ― ¡Sabes cómo me siento respecto a Garrett. no quitando sus ojos de su trabajo. ― ¡Lo de anoche en el bar con Edward. eh? ― ¡Pues no lo sé! ¡Explícamelo! Ángela tensó la mandíbula. . fue coincidencia. porque para tú información.

Los volvió a abrir y dijo con más calma. aunque a veces no estuviese de acuerdo con ella. dio un paso y abrazó a su amiga. eran amigas y ella había aceptado su actuar. Bella. Ángela cerró los ojos y respiró un par de veces. Y sobre amistad y apoyo incondicional era un asunto que Carlisle . ¿vale? ―Ángela… perdóname… perdóname por lo de Garrett ―. ― ¿Con engaños? ¡Porque presumo que él no sabe que estás buscando conquistarlo con un fin poco romántico…! ― ¡No digas nada de lo que te arrepientas después. tragando grueso― Sabes por qué me acerco a Garrett. dirigir a tu modo tus sentimientos. No podía enfadarse con Bella. ―Decidiste vivir así tu vida. Ángela torció su cabeza. a quien quería como hermana. lo conozco desde que tengo uso de razón. deteniendo los dichos de su amiga. y espero que sepas lo que estás haciendo. así como yo te he dejado tranquila con los tuyos. Ángela! ―Le exclamó. ¡¿por qué no se me está permitido salir con él entonces?! ―Ángela… ―dijo con pesar el nombre de su amiga. sé que él me puede ayudar. que seguía hipeando y agregó― Y por mí no te preocupes. limpió con ternura las mejillas mojadas de su amiga. ―Espero que valga la pena el esfuerzo. con mis sentimientos de amistad o lo que sea que fuesen por quien sea que fuera. déjame a mi tranquila entonces con los míos. es mi amigo.Bella! ―Repitió textualmente las palabras de su amiga― No tengo ninguna intención sentimental con Edward. aunque a mí me cueste entenderlo ―. sabré sobrellevarlo. Se apartó. Pidió. sin poder retener sus lágrimas.

esas son inconsistentes excusas cuando se trata de la salud ―. por qué dejó pasar tanto tiempo? ―Preguntó calmadamente el médico. Por eso mismo era que Carlisle estaba acompañando en ese momento a su amigo Charlie en un chequeo con un médico especialista. ― ¿Podría explicarme usted. ―A estas alturas. pero por el tiempo que ha pasado. señor Swan. regañó el médico. después de chequearlo y hacerle algunas preguntas. se lo suplico! . Chequeo que tendría que haberse hecho hace mucho tiempo atrás. ―Bueno… no vengo a La Capital a menudo y pues el dinero… ―Excusas. Charlie bajó la cabeza con vergüenza. y por los síntomas que me ha descrito que ha sentido. las cosas no pintan bien.Cullen y Charlie Swan sabían y conocían muy bien. doc'? ―Preguntó Charlie con temblor en su voz. señor Swan. doctor? ―Hemos perdido mucho tiempo… hay que hacer exámenes para corroborar el real estado del señor Swan. no habría intervención que pudiera revertir tu estado… o detenerlo. ― ¡¿No hay cura?! ―Insisto. mientras Carlisle carraspeaba y preguntaba al especialista: ― ¿Cómo va todo con Charlie. ― ¿Cómo de mal pintan las cosas. debo hacer otros exámenes más exhaustivos… ― ¡¿No hay cura doctor?! ¡Dígamelo.

¿Qué sería de su Bella cuando él le faltara? Media hora más tarde. así que no rompas tus promesas. para ya no seguir sintiendo el dolor en su pecho… dejarse llevar para ignorar la cruda realidad.―No hay cura. Charlie. Carlisle. ―Dije eso cuando tenía esperanzas. ― ¡No digas eso. pero… Y ahí Charlie Swan dejó de escuchar. sino por su hija en quien inmediatamente pensó. la única mujer que amó en esta vida. Como si el infierno se abriera paso y lo llamara desde sus llamas ardiendo. abandono. Charlie. Pero no se sentía perdido por él. que le recordaba que debían seguir las indicaciones del doctor. el apesadumbrado Charlie Swan estaba siendo contenido por Carlisle Cullen. ― ¡Y para qué. no rendirnos antes de tiempo. Cuando murió Renée. Pero ahora… ya no caso tiene. desespero. señor Swan. comprar los medicamentos y hacerse los chequeos para ver cómo continuaba con el tratamiento. eh! ¡Para qué demonios voy a meterme más medicamentos en el cuerpo y para qué me voy a hacer más chequeos! ¡Está todo dicho: me voy a morir! ―No digas eso. maldita sea! Voy a llevarte aunque sea a rastras a hacerte esos exámenes y te voy a hacer tragar a la fuerza . sin la capacidad de luchar. impregnándole de congoja. por lo que el médico acababa de decirle. Quedamos en dar la pelea hasta el final. sintió cómo era sentir aquello que dicen sobre cuando la tierra se abre a tus pies y una sensación de absorción nace desde el centro de esta. con el único deseo de cerrar los ojos y dejarse llevar por la corriente que lo reclamaba. Como en ese momento.

Carlisle. si se había dejado estar con los tratamientos y todo eso? Entonces pensó en comenzar por fin a hacer bien las cosas. pero eso no significa que te vayas a morir. con la que tendrás que cargar el resto de tu vida. Carlisle. porque me pongo violento. . Charlie. Se puso de pie. por eso no tiene cura. voy a intentar vivir lo que más pueda por ella… ― ¡Eso es mi amigo! Salieron de la sala de espera de la clínica en donde el doctor los recibió hasta el estacionamiento. ¿me oyes? ¡Y no intentes protestar contra esto. No pierdas tu tiempo en lamentaciones que no tienen sentido. donde Charlie dejó el coche de policía que los trasladó desde el pueblo hasta ahí. Y voy a encargarme de cumplir los sueños que dejó inconclusos. esa enfermedad iba a estar con él hasta el último día de su vida. estirando las piernas y le habló a su amigo con total convicción. ¿Pero cuándo sería ese último día. Suspiró y dejó de lado la sensación de miedo. pues como había dicho su amigo. ya sabes! ―Me agota todo esto… ―Es una enfermedad crónica.cada uno de los medicamentos que compremos ahora. Voy a luchar por ella. De camino. ―Voy a aprovechar cada momento con mi hija. Charlie preguntó a Carlisle: ― ¿Sabes dónde queda el círculo de Bellas Artes aquí? ― ¿Circulo de Bellas Artes? ―Preguntó el rubio amigo de regreso. Charlie levantó su apesadumbrada cabeza y miró a Carlisle.

un pincel y una paleta con óleos de colores. Charlie hacía mención a la serie de lienzos que Bella dibujó desde los quince. Porque estaba seguro de que su hija. si su esposa no alcanzó a cumplir ese sueño. que según su humilde opinión. quien al parecer tenía un don con el pincel. Así. Le recordaba a Renée. forjando hermosas obras que su inspiración alentaba a plasmar. por mucho que lo negara. se dirigieron hasta la facultad de arte de la universidad donde Edward estudiaba. seguía guardando la esperanza de volver a plasmar su arte y enseñarlo al mundo entero. por tanto no perdería el tiempo en eso. para tomar una cita con el . Y bueno. pues cuando tenía un lienzo en blanco frente a ella. pensaba Charlie. él cumpliría el sueño de su hija antes que la muerte decidiera tomarlo y llevárselo de esa tierra.enarcando una de sus cejas. pero de un día para otro. cuando se sumergía en la cocina y preparaba aquellos elaborados platillos con tanto esmero. ―Quiero que algún entendido en la materia vea los cuadros que mi Bella hizo. ella no podía desperdiciar. como decía cuando era más pequeñita. Ella podría haber sido una estupenda chef. Siempre fue su ilusión estudiar arte y pintar. ella parecía elevarse y resplandecer. que no le daría la estabilidad económica que ella necesitaba. tomó todos los cuadros que estaban dispersos en la casa y los escondió en el sótano. Él no entendió muy bien por qué ella se apartó de esa pasión que la avivaba. diciéndole a su padre que el arte no era para ella. y que están arrumbados en el sótano de la casa. pensando en eso. Un estilo abstracto había dicho uno de sus profesores de preparatoria cada vez que se veía los trabajos de su estudiante.

"¡Y no se moverían de ahí hasta que. dándole el nombre. como habían quedado. ―"¿Di Marco?" ―Preguntó Edward. Ángela Webber se acomodaba en una de las mesitas del balcón y sacaba el móvil de su cartera para marcarle a su amigo Edward.decano. ― ¡Sí. Estoy en un restaurante italiano a dos cuadras del Hospital Universitario. más específicamente en un restaurante italiano. haz el pedido mientras llego! Y fue lo que ella hizo: una pizza hawaiana tamaño gigante y dos muy grandes vasos de refresco light. eh? ―Iba a llamarte ahora. que estoy hambrienta! ― ¡Pues. la especialidad del lugar. por lo que deseaba que su amigo se uniera a ella y comieran un buen trozo de pizza. ese mismo! ―Diez minutos y estoy allí. ― ¡No demores más. confirmando allí Ángela su ubicación. ― ¿Dónde estás. Cerca de la casa de estudios. siendo ese mismo amigo quien la estaba llamando de regreso. Dispuesta a llamarle. cuando el celular se iluminó. se disponía a buscar el número entre sus contactos. Se había pasado la tarde comprando insumos varios para su negocio y estaba muerta y hambrienta. cuando la secretaria les dijo que veía imposible que el maestro Marcus Bonafon los pudiera atender. y darle señales de su ubicación. que llegaron justo cuando . aquel hombre los recibiera!" dictaminaron los caballeros.

Y teniendo en cuenta aquella distendida conversación. Ella hizo un chistoso sonido cuando frunció su boca y dejó escapar el aire como globo desinflándose. ―No dijiste ninguna indiscreción. que yo ni siquiera tuve tiempo de preguntarle la edad cuando Bella ya le estaba preguntando si podía acompañarlo ―. ―Qué quieres que te diga. como uno más de sus citas. ¿por qué rayos dejas que Bella salga con él. Pero tengo curiosidad. Edward se adentró en un tema del cual sentía curiosidad. quedando el trozo de piza a medio camino de su boca. lo dije bajo los efectos del alcohol! ―Dijo con rapidez. Él no pudo evitar carcajearse. recordándose que ella era su . sacando la primera rebanada y llevándosela a la boca sin contemplaciones. mientras él con diversión masticaba y alzaba las cejas en dirección a su conmocionada amiga. Ambos amigos hablaron un poco de todo. entrando en confianza con esas charlas que antes solían tener. no? Ángela abrió los ojos como huevos fritos. Hizo una pausa. ― ¡Esto huele delicioso! ―Dijo Edward. eh? Desembucha. ―Entonces. Ángela. teniendo que cubrirse la boca con la servilleta. mientras tú andas soltando suspiritos por ahí. justificándose por algo que quizás dijo de más sobre Garrett y que no recordaba. si es que eso te complica.Edward se acercaba a ella y la saludaba con un efusivo beso en la mejilla. el hombre que andaba anoche con Bella… por ese que suspirabas tanto ¿Garrett. ― ¡Todo lo que te haya dicho anoche.

―Pero hay más mujeres por ahí… ―Lo sé… ―asumió torciendo su boca― Sé que hay otras mujeres. . quizás no me guste tanto en verdad y sólo sea la primera impresión de ver un hombre guapo y desconocido. Además. ¿sabes? Y simplemente tiene esos juegos coquetos conmigo que me vuelven loco y después se va. Además no es que estuviera loco de amor por ella. dijo él indicándole con su dedo índice― estás dejando de lado tus súbitos sentimientos por ese hombre para que tu amiga Bella. ya sabes. lanzándole una servilleta de papel arrugada a la cara para cambiar de tema ágilmente― Y ya que hablamos de suspiros y no correspondidos amores. menos conmigo. mucho menos a Edward― Quizás no era para mí… ya sabes… quizás sí sea el hombre que Bella está necesitando… esperando.amiga y que no podía develar sus secretos. digo. ―Simplemente no cede ―. que por alguna motivo oculto ―. como dijo Ángela. háblame sobre Jane. qué hay con ella. aunque no como ella… Pero no voy a andar lloriqueando por los rincones ni rogándole que me mire. ―Creo más bien. ¿por qué? ― ¡Eres un curioso! ―Le exclamó Ángela. trato de tomarlo con calma. Lo he intentado. Masticó un trozo de pizza por un minuto y continuó― Tengo la impresión de que con cualquier otro hombre estaría dispuesta a estar. como riéndose de mí. Por alguna razón estás dando un paso al costado. recién lo he visto una o dos veces. mueva sus piezas y lo convierta en su principito. El rostro de Edward se torció en una mueca ante el recuerdo de su no correspondido amor.

golpeando la base de la barra para llamar la atención de las chicas que estaba ahí cubriendo a Edward. con el cabello negro ébano que caía hasta su cintura y ojos oscuros como la noche. extendiendo su mano hasta posarla sobre la mano de él.―Espero que conozcas a una mujer que saque de tu cabeza a Jane… o que Jane se dé cuenta lo que se está perdiendo ―. la que lo mira como enamorada y no tu amiga Bella. ocupó uno de los reservados para una reunión con no sé quien… ― ¡Ey. Victoria lo miró y le explicó que ese día tenía turno en el hospital hasta tarde y que por lo mismo no iría a trabajar. en donde "El bar de Sam" estaba en todo su apogeo como cada noche. sólo espero que no salgas malherida. No sé qué trama ella y qué tramas tú ayudándola. ―Sí. Preguntó Jane a su amiga instalándose detrás de la barra a ayudar con la tarea allí. ―También lo espero. alta. Ángela. se acercó con aspecto altivo y desafiante. ―Y yo espero que el hombre ese… Garrett. ―Entonces. logre ver que eres tú. dijo con suavidad. Edward sólo sonrió y sonrió a su amiga. Los dos amigos se quedaron allí hablando por un rato más antes de retomar camino hacia el pueblo. delgada pero voluptuosa. ¿Jasper otra vez anda rondando por aquí? Vi a unas niñas afuera esperando verlo… ―. ― ¿Y en dónde está Edward? ―Preguntó uno de los clientes buscando al barman favorito del lugar. mujercitas! ―Una mujer con aspecto afroamericano. . Edward.

Zafrina miró a la colorina mesera de pies a cabeza y dijo con voz arrogante ―Dime dónde está el baño. pero estás loca que voy a ir al baño público. después de mandarle a Victoria una miradita de satisfacción. se dio la vuelta haciendo por supuesto un gesto de desprecio con su cabello. la miró frunciendo sus cejas y le preguntó ― ¿Necesitas algo? . ―No sé si eres estúpida o qué. Dijo Victoria. ―Hay dos muy llamativos carteles por ese lado. allí hay un baño que puedes usar ―. La morena groupie de Jasper. Intervino Jane. mientras quedaba un poco sorprendido viéndola entrar allí. como desafiándola. alzando su dedo índice hasta el sector de los baños. viendo al jefe Sam afirmado en el borde de su escritorio. que indican que por ahí están los sanitarios ―. La morena mujer alzó una ceja y sin decir gracias.Victoria sacó pecho enderezando su postura. antes de ver a su amiga saltar sobre el mesón y dar de trompadas a la mujer esa. hablando por teléfono con alguien. mientras Jane simplemente rodaba los ojos y seguía con su trabajo de mezclas tragos. ― ¿Qué? ―Escupió Victoria. Cuando colgó la llamada. puso sus manos sobre sus caderas y la miró seria y fijamente. Necesito algo privado… Victoria tensó su mandíbula y estrechó los ojos hacia la groupie de Jasper ― ¡¿Me llamaste estúpida?! ―Por esa puerta está el privado de Sam. Caminó entre la gente hasta el despacho a donde entró sin anunciarse.

subiendo unos cuantos . de tez morena y una deslumbrante sonrisa. pues Jasper apenas las miraba desde que llegaron a ese pueblo. El recuerdo de su dulce Maggie lo hizo reaccionar y ocupar sus manos para apartar a ese demonio de mujer por los hombros.Zafrina sonrió de forma lobuna y mordió el labio. Por tanto. se pone frente a mí y me llama con la mirada… "¡¿Adonis sensual y varonil?!" pensó. fornido. tan sensual y varonil. y meterla enseguida dentro de su boca. vio frente a ella en la figura de Sam. pero muy necesitada… ― ¿Perdona? Zafrina se acercó a paso fiero hasta Sam. Le costó reaccionar. y lo hacía peor el hecho de estar guardando celibato porque su novia no quería darle el pase en ese sentido… su novia. olvidándose de su necesidad del sanitario por un momento. ―Oye. Bueno. que no entendía muy bien de que se trataba esa visita ni lo que pretendía esa mujer allí. Esa mujer emanaba sensualidad y sexualidad siquiera cuando parpadeaba y su lengua estaba haciendo dentro de su boca movimientos que hicieron que el "gran guerrero" entre sus piernas se endureciera. eso debía reconocerlo. una muy buena oportunidad de echarse un polvo. La presencia sensual de ese hombre alto. oye… cálmate… ―No puedo calmarme cuando un Adonis como tú. lo entendió cuando sintió las manos húmedas de esa mujer agarrarle el rostro para enseguida sacar su lengua y pasarla por sus labios entreabiertos. hizo que su lujuria retenida por tantos días aflorara. mientras su cuerpo se frotaba al suyo. ―Sí… ahora que lo preguntas… estoy muy.

Pero el efímero momento de excitación duró hasta que minutos más tarde la suerte le diera la espalda al Adonis Sam. mientras limpiaba la comisura de sus gruesos labios. la puerta intempestivamente se abrió. Jadeó lo suficientemente fuerte para que Sam abriera los ojos y viera por el rabillo de estos a su Maggie. caminando sin mirar a nadie. en que agarró entre su mano y apretó ligeramente. Jane y Victoria miraron con extrañeza primero cuando Maggie salió corriendo con el llanto brotando de ella. huyendo despavorida. por favor! ―Salió gritando en medio del local y frente a algunos clientes que se dieron cuenta de la escena.puntos su ego. con semblante de triunfo y sonrisa de hiena. soltando luego ágilmente el botón de su jeans y meter su mano hasta dar con su duro miembro. pues la mujer esa lo usó para volver a atacarlo y meter su lengua otra vez en su boca. de . Y fue más momento para pensar en eso. pues cuando la respiración le estaba indicando que iba por buen camino a correrse en la mano de esa mujer. cuando minutos antes llegó allí muy contenta en busca de Sam. mientras sus manos traviesas desataban la hebilla de su cinturón. quien ahora salía tras de ella ahora rogando que se detuviera. mientras abrochaba su pantalón y salía tras de su chica. y una menuda mujer vio esa escena con horror y asco. Victoria desvió sus ojos hacia la puerta del despacho que quedó abierta y vio salir a la mujerzuela. quien ya se había girado sobre sus talones y había corrido hacia la puerta de salida. ― ¡Maggie. Él no atinó sino a sujetar su cuerpo contra el escritorio que tenía detrás y cerrar los ojos mientras esa mujer ―había que decirlo― hacía maravillas con su manito dentro de su pantalón. empujando enseguida hacia atrás a Zafrina con pánico y sin miramientos. Maggie! ¡Detente. ― ¿Qué mierda? ―Susurró Jane.

regreso a la mesa donde sus "colegas" la esperaban. ― ¡Oh, mierda!
―Exclamó luego, dándose por enterada.

**S.D**

―¡Por qué, por qué, por qué…! ―Exclamaba con frustración, con
su frente pegada a la base de madera de su escritorio y con una
mano agarrada fuertemente a un vaso de licor, que había llenado
una seis o siete veces. Edward, que había llegado unos quince
minutos antes, fue puesto al día de esa situación por las muchachas
que le contaron lo sucedido, y ahora estaba ahí esperando que su
amigo explicara qué fue lo que pasó en verdad.

― ¿No lograste hablar con ella, explicarte quizás? Aunque lo que
hiciste no necesitaba más explicaciones…

La frase de Edward quedó en el aire suspendida cuando Sam
levantó su cabeza y lo miró con rabia ― ¡Ve a joder a otra persona,
Edward! No estoy para tus comentarios sarcásticos ahora.

―Oye, no estoy haciendo comentarios sarcásticos… bueno, quizás
sí, pero es que simplemente no entiendo cómo te dejaste engatusar
en tres segundos por esa mujer. ¿No pudiste simplemente decirle
que no?

― ¡Me agarró desprevenido! ―Gritó, golpeando el escritorio y
vertiendo en su boca de una vez el licor de su vaso― No me di
cuenta cuando ya tenía su lengua prácticamente en mi garganta… y
su mano…

―Vale, vale ―. Dijo Edward, haciendo que Sam detuviera la
explicación, pues no necesitaba más información al respecto― Es
que de verdad no entiendo que tengas tan mala suerte…

―Hubieras visto su cara… ni siquiera me miraba con odio ni rabia,
ella me miraba con decepción y pena… me dijo que no era para mí
y que lo nuestro llegaba hasta aquí… ―cerró los ojos por un
momento, recordando el semblante abatido de su Maggie cuando
logró alcanzarla. Sus ojos rojos del llanto y de sentimientos que a él
lo hirieron y su determinación cuando le dijo que la relación se
acababa― ¡Pero yo no quiero dejarla, maldita sea, yo la amo!

―Te das cuenta que tu discurso no suena muy convincentes cuando
dejas que otra mujer te seduzca hasta ese punto de dejarte llevar,
¿verdad? No lo digo para molestarte, es sólo para que recuerdes que
esto no es algo que ella vaya a perdonarte de la noche a la mañana
―. Dijo Edward, intentando sonar ligero, aunque Sam lo miraba con
los ojos oscuros taladrándole y bufando, pero ni aun así Edward se
detuvo― Me contaste que ella venía saliendo de una relación
complicada, donde pasó por algo similar, por eso su recelo con las
relaciones sexuales…

― ¡La perdí, maldita sea!

―Oye, deja que pase un par de días, pero no dejes que crea
tampoco que le has olvidado, no sé, flores con un mensaje…

― ¡¿Crees que Ángela esté en su negocio?! ―Preguntó, levantando
su mano hasta el auricular del teléfono para marcarle. Edward giró
sus ojos por lo literal que era su amigo para seguir sus consejos―
Lirios, le encantan los lirios… le daré una o dos docenas…

―Oye, oye, un momento, primero, son más de las diez, Ángela no
está en su negocio, estuvo toda la tarde en La Capital y al llegar se
fue directo a su casa.

― ¿Y tú, cómo sabes eso? ―Preguntó Sam, frunciendo su

entrecejo.

―Esta tarde estuve con ella después de mi práctica en el Hospital.

― ¡No me digas! ―Exclamó Sam, alzando sus cejas reiteradamente
hacia su amigo, olvidando por unos segundos su pesar― ¿Y
hablaron mucho o hicieron otras cositas?

Edward lo fulminó con la mirada ― ¿"Cositas", como las cositas
que hiciste con la groupie de Jasper? ―Sam hizo una mueca, se
echó hacia atrás en su silla y cruzó sus brazos― Pues no, Sam,
simplemente comimos algo y conversamos. Somos amigos de toda la
vida y hace tiempo que no hablábamos, es todo…

―Ella es soltera, y muy linda, Edward, no te hagas el ciego. Quizás
te puedas dar una oportunidad con ella.

―No estoy para eso, ya sabes… al menos no con ella.

―Oye, Jane no va a dar su brazo a torcer contigo, así que ve
olvidándote de la rubia; será mejor o terminarás como el cura del
pueblo, viejo y soltero.

―Cierra la boca, Uley. Piensa mejor en lo que harás para que
Maggie te perdone, antes de seguir hablando boberías ―. Se levantó
de su silla y abrochó su chaqueta― Ahora me voy, porque tengo
una larga noche de estudio. Nos vemos mañana.

―Hasta mañana ―. dijo, y luego soltó un suspiro tan grande y
lastimero, que Edward tuvo que tragarse su carcajada. No era que
se burlara del sufrimiento de su amigo, pero él se lo buscó y era
seguro que tendría que hacer malabares para que lo perdonaran.

Caminó hasta su apartamento, pensando en los pesados libros que

cargaba en su mochila, de los cuales tendrías que estudiar varios
capítulos para su próximo examen. Haciéndose un horario mental,
llegó a su piso, donde en la penumbra de la pequeña sala estaba su
amigo Jacob, bebiendo un gran vaso de leche, mirando hacia la
ventana, con sus pies descalzos sobre la mesita de centro.

― ¡Comisario! ―Saludó Edward a su amigo cuando entró.

Jacob reía cada vez que Edward lo llamaba así, pues se había
cansado de decirle que no era Comisario, que sólo era un novato de
primer grado en el cuerpo de policía del Pueblo. Así que en vez de
enojarse y corregirlo, simplemente aceptaba el gracioso saludo. Pero
esta vez, tan sumido en su melancolía, apenas lo miró y alzó una de
las comisuras de sus labios levemente. Edward suspiró, y dejó caer
su mochila al suelo, sentándose junto a su buen amigo.

―Mi vida es una mierda, Edward ―. soltó con pesar, mientras
Edward recibía en su regazo a León quien llegaba a darle la
bienvenida, ronroneándole y lamiendo sus manos.

― ¿Qué sucedió ahora, Jake?

―Oí a Bella hablar con tu madre en la entrada del supermercado y
le contaba de lo entusiasmada que estaba con su nueva "relación"
con ese tipo que nadie aquí conoce, y que siente que finalmente es
él el hombre a quien esperaba… ¡Estoy perdido, no hay opciones
para mí con Bella!

― ¿Todavía tenías esperanzas con Bella?

―Sí ―. Reconoció Jacob― Nunca las perdí, hasta hoy.

―Dime una cosa, ella antes de alejarse de ti, ¿nunca te dio a
entender que sintiera algo por ti, fuera de quererte como amigo?

―A veces sentía que me miraba distinto… no sé si era mi deseo de
que así fuera o qué, pero iba a declararme el día de su baile de
graduación, pero ya sabes… nunca llegó. Y cuando me atreví a
hablarle de lo que sentía, dijo que yo no era el hombre que
necesitaba, ni siquiera me dijo de ser amigos ―, negó, tragando
grueso― no soy nada para ella.

―Lo siento, Jacob.

―Ni siquiera supo explicarme bien por qué se había alejado de mí,
al menos no creí nada de que de la noche a la mañana simplemente
ya no me quisiera cerca, ni como amigo. No cuando nuestros padres
se conocen desde siempre y nosotros prácticamente crecimos
juntos.

―Bueno, ella no tiene amigos hombres… ―meditó Edward,
pareciéndole eso extraño ahora que lo pensaba y que era una pieza
más del puzle Bella Swan― No es que exclusivamente a ti te haya
hecho a un lado y sólo tiene a su lado a Ángela… eso es raro.

― ¡¿Pero por qué?! ―Preguntó con frustración, sobresaltando a
León, que ya dormía en las piernas de su amo.

― ¿Me lo preguntas precisamente a mí, que nunca fui su amigo?

―No, no, no sé, se lo pregunto al mundo… a Dios… ¡que Dios me
explique qué ocurrió!

―Jake, creo que simplemente debes dar vuelta la página, por muy
difícil que parezca. Ya te diste cuenta en todo este tiempo que ella
no hará nada por acercarse a ti, al menos no como lo que tú deseas.
Cierra el ciclo y pues trata de mirar hacia otro lado, no sé, otra
chica…

― ¡No quiero otra chica para que reemplace a Bella!

― ¡¿Reemplazarla de qué cosa, Jacob?! Ella nunca ha sido nada
tuyo, no ha sido ni tu chica, ni tu novia, ni siquiera has salido con
ella en una cita romántica ―. dijo con crudeza. Jacob lo miró con
recelo, a punto de responderle, pero no dijo nada, porque
lamentablemente tenía razón.

―No voy a sacar de mi corazón lo que siento por Bella saliendo
con otra mujer.

―Claro que no lo harás, si sigues mirándola como cordero a medio
morir, suspirando cada vez que la ves, o torturándote en ir al bar a
ver con quien tiene una cita, flagelándote con eso ―. Regañó a su
amigo― ¡Basta con eso, Jacob!

―Y según tú, con quien puedo salir, ¿eh? Si medio pueblo sabe lo
que siento por Bella…

―Oye, es salir con alguien más, no elegir a una chica para
proponerle matrimonio ―. indicó el estudiante de medicina. Pensó
unos segundos y le dio un par de opciones― Con Ángela por
ejemplo… o Alice.

― ¿Tu hermana? ¡Estás loco!

― ¡¿Qué maldita cosa tienes en contra de mi hermana, eh?!

Jacob rodó los ojos ―Ella se derrite por el pseudo rockero ese,
Jasper.

― ¡¿Qué dices?! ¡Estás loco! A ese tipejo más le vale mantenerse
lejos de mi hermana, si no quiere terminar en el hospital,
imposibilitado de por vida a seguir su carrera de estrellita de rock

―. escupió la amenaza muy seriamente, incluso con destellos de
violencia espantando a León de su sueño gatuno, quien saltó lejos.
Pero a Jacob los celos de hermano que Edward destilaba contra
Jasper, le parecían gracioso, haciéndolo finalmente reírse a
mandíbula batiente.

Edward lo estrechó con la mirada y dio un golpe a puño cerrado
sobre su brazo, justo sobre el tríceps, haciéndolo aullar del dolor.

― ¡No te burles, es mi hermanita! Y ella no sería capaz de salir con
un tipejo como él.

―Edward, como tu amigo te digo y con mucho respeto, que tu
hermana ya salió con el tipo ese. Y seguro la andará rondando de
nuevo ahora que está aquí.

―Escúchame una cosa, Jacob, si ves que eso pasa y yo no estoy
cerca, irás donde él y en nombre de la maldita ley dejarás caer tu
luma en su cabeza y lo amenazarás con meterlo a la cárcel si no se
aleja de ella, ¿me entiendes?

― ¡Lo haré, lo haré! ―Se comprometió, alzando sus brazos.

― ¡Más te vale! ―Le amenazó con el dedo índice― Y bueno, si no
quieres salir con mi hermana, pues invita a Ángela, ella es linda.

―Si te parece linda, pues invítala tú a salir. Yo no forzaré nada con
nadie, simplemente veré si a alguien le interesa salir y pues, ya veré
como se dan las cosas.

― ¡Me parece perfecto! ―Exclamó, poniendo término a su
consulta sentimental, y contento porque al menos su amigo había
pensado al menos salir con alguien más y sacarse de una vez por
todas a la misteriosa Bella. Así que de un salto se levantó a agarró la

mochila que dejó caer al suelo― Ahora me retiro a mi dormitorio,
mira que tengo una larga sesión de estudio. Que pases buena noche,
mi amigo.

―Yo me voy a la cama también ―. Indicó, levantándose detrás de
Edward― Oye, gracias…

―No tienes nada que agradecer ―. Respondió Edward, palmeando
su hombro antes de abrir la puerta de su cuarto― Buenas noches,
Comisario.

―Buenas noches, Galeno.

Y ahí quedó en penumbras y en silencio el piso que ambos amigos
compartían, mientras uno se instalaba en su escritorio con libros y
cuadernos de estudio, el otro se tendía en su cama, mirando al techo
y susurrando el nombre de Bella, esperando que un milagro la
llevara hasta él o hiciera que la olvidara para dejar de sufrir por ella.

*Chapter 6*: Chapter 6
Hola Gente! Aquí dejamos el quinto capítulo de esta locura.
Agradezco a quienes siguen leyendo y a quienes comentan (a
veces no me da tiempo de responder sus comentarios, pero los
leo todos y se los agradezco de corazón).

Gracias totales a mi beta y amiga Gaby Madriz que me ayuda
con esta locura.

Ahora les dejo para que lean. Nos leemos la próxima semana.
Besos y mil mil gracias.

=)

Y ya saben, pueden encontrarme en Facebook como Catalina
Lina y en Twiter como Cata_lina_lina

5.

― ¡Nos vemos en la noche! ―Gritó Carlisle desde la puerta antes
de abrir y salir por ella rumbo al policlínico del pueblo. Fue el único
gesto de despedida hacia su hija y su esposa, quienes levantaban la
mesa del desayuno. A Alice le daba un poco lo mismo, pero Esme
sufría en silencio por los contantes desaires de su esposo, el que
aquella mañana no se percató de su nuevo corte de cabello que
lucía hermoso en ella.

Cada día ella esperaba que él le dijera que la amaba o que dijera
alguna palabra bonita, pero nada de eso pasaba y desde hace
bastante tiempo.

En realidad, nunca le dijo que la amaba.

Esme suspiró y continuó con sus quehaceres antes de irse a trabajar,
sacando la sesta de ropa sucia que llevó hasta el cuarto de lavado,
donde abrió la máquina y comenzó a echar una a una las prendas.
Fue lo que hizo con una blanca camisa de su esposo, la que revisó
cuidadosamente antes de meterla junto al resto, cuando una mancha
carmesí justo en el cuello de la prenda llamó su atención, además
del fuerte olor a perfume femenino… perfume que ella no usaba.
Como si la camisa esa quemara, la soltó, mientras sus ojos se
cristalizaban y se desbordaban de lágrimas y un enorme sentimiento
de dolor se urdía dentro de ella. Sus más siniestros temores
afloraron y el miedo provocó temblores en su cuerpo.

Había querido negarse a creer que su esposo, el hombre al que ella
amaba, fuera a traicionarle. Pero lo que tenía frente a ella, las
pruebas que vio no hicieron más que confirmar aquella sospecha
que cargaba ya hace mucho.

Carlisle le era infiel.

¿Qué haría ahora? ¿Lo encararía, o haría como si nada hubiese
ocurrido?

Dio varias respiraciones lentas para obligar a calmarse y a detener
las lágrimas y para que su hija no sospechara nada. "Dios, dame
fuerza" rogó, acabando de meter el resto de la ropa a la lavadora y
pulsando el botón para que la máquina comenzara el proceso de
lavado.

Corrió al cuarto de baño, se lavó la cara y retocó su rostro
rápidamente con un poco de maquillaje, pues ya estaba sobre la
hora. Cogió su cartera y caminó hasta su hija, que se encontraba en
la cocina lavando los trastos, dejando un beso rápido, y
recordándole sobre las compras en el supermercado que debía de

hacer.

― ¿Te pasa algo, mamá? Estás pálida…

―Estoy bien, mi niña ―. Respondió, tratando de sonar convincente
con una sonrisa forzada― No olvides lo que te he pedido, ¿sí?

―Descuida.

Y es así como la triste Esmelard Cullen salió de su casa, con su
nuevo y hermoso corte de cabello, pero con su alma triste y su
corazón partido en mil pedazos.

A media mañana, su hijo Edward la llamó como todos los días para
saludarla e invitarle a almorzar a su apartamento, ya que ese día no
tenía clases y no trabajaba hasta la noche en el bar.

―No sé, hijo… tengo mucho trabajo…

―A usted le pasa algo, señora Esme, dígame.

―Edward, cariño, no es nada…

―Mamá, te conozco, apenas oí tu voz supe que algo andaba mal,
dime qué es. ¿Se trata de Alice, Emmett?

―No, cielo, no se trata de ellos…

Ella dejó la frase a medio terminar, atragantada por el nudo que otra
vez comenzó a formarse en su garganta. Esa mañana, en cuanto
llegó a casa de doña Carmen Uley, esta también se había percatado
de su extraño estado cabizbajo, que Esme trató de ocultar.

"Eres tan transparente, Esme, que a leguas se nota que algo no

anda bien. Anda, dime, confía en mí" había pedido Carmen, y ahí
fue cuando Esme desató su llanto y entre sollozos le contaba a su
patrona, ―la misma mujer que se había convertido también en su
amiga― lo que había encontrado esa mañana y sobre las dudas que
nada más aquel día se confirmaron.

― ¡Debes enfrentarlo, a ver si se atreve a mentirte en la cara! ¡No
te mereces eso, Esme! ―Le exclamó Carmen, furibunda por la
actitud del paramédico. Pero ella no estaba segura si era eso lo que
debía hacer, pues de hacerlo inevitablemente su familia se vendría
abajo…

― ¿Mamá, sigues ahí?

―Sí hijo, sólo…

―Voy por ti a medio día y no se hable más. Te veo dentro de un
rato. Un beso ―. Y sin darle espacio a protestas, Edward colgó la
llamada.

Edward bufó sonoramente y pasó su mano por su corta cabellera,
imaginándose de qué iba todo. Si no era ni Emmett ni Alice los que
tenían a su madre en ese extraño estado de ánimo, no se trataba de
otro sino de su padre, con quien él tenía una lejana relación.

Carlisle Cullen era muy "amigo de sus amigos" y un hombre que
destacaba en su trabajo de servicio, pero en lo referente a esposo y
padre de familia, era un completo inepto. Esa quizás fue una de las
razones que a él lo empujaron a irse de casa apenas pudo. Odiaba
tener que verle la cara cada mañana, ver cómo ignoraba a su familia
y como silenciosamente lastimaba a su madre con su indiferencia.
Su padre era su maldito dolor en el trasero.

Haciendo a un lado su rabia y la imagen de su padre, se puso de pie

y rebuscó en la despensa con qué atender a su madre para el
almuerzo. Si algo había aprendido en ese tiempo, fuera de hacer
buenos cocteles, era a cocinar, pues Jacob comía como un
troglodita, pero era un cero a la izquierda en la cocina como chef.
Así que con Led Zeppelin de fondo, sacó una bolsa de ravioles y
revisó si tenía lo necesario para acompañar la pasta con salsa
blanca.

Todo estuvo listo al cabo de un poco más de una hora, tiempo justo
para ir por su madre y traerla con él. Quince minutos de trayecto a
pie desde su departamento a casa de los Uley fue lo que demoró,
tocando el timbre del portón, siendo atendido por ella misma, que le
pidió que lo esperase, que salía enseguida.

Cuando esta apareció, eran más que evidente en sus ojos los rastros
de llanto, por lo que Edward no hizo más que atraerla a él y
abrazarla con fuerza, rodeándola ella por la cintura.

― ¡Oye, estás tan delgado! ―Exclamó, apartándose un poco para
acariciar ahora su rostro― ¿Te has alimentado bien? ¡No vayas a
enfermarte!

―Estoy bien, señora. No se preocupe ―. Respondió Edward con
ternura― Ahora vamos que el banquete se enfría.

Caminó de regreso a su apartamento con su madre tomada de su
brazo, mientras ella comentaba lo mal que había visto a Sam,
después que él rompiera con su novia.

―Se ve que está muy enamorado… ¿crees que regresen?

―Eso le costará a Sam un gran esfuerzo y arrastrarse lo suficiente
para que Maggie lo perdone.

― ¡En mala hora volvió ese Jasper con esas niñitas! ―Exclamó ella
desaprobatoriamente, haciéndole ver a Edward que estaba enterada
del asunto. Edward sólo río y no hizo más comentarios.― ¿Y tú,
cuándo vas a presentarme a tu novia?

―No tengo novia, mamá ―. Le recordó, mientras sacaba la llave
para abrir la puerta de su apartamento.

― ¡No puedo creer que ni tus hermanos ni tú tengas alguna
relación!

―Nos hacemos esperar… no cualquiera ha de quedarse con tus tres
joyitas ―. dijo, alzando sus cejas, y recibiendo una palmada en el
brazo por su madre.

León se embraciló enseguida en las faldas de Esme, quien lo
acarició concienzudamente mientras Edward, terminaba de preparar
los platos. Se ofreció para ayudar, pero el chef se negó,
recordándole que ella era la invitada al banquete. Cuando estuvo
listo, Esme dejó a León dormido sobre el sofá, lavó sus manos y se
sentó a la mesa, inspirando el delicioso aroma del plato de pastas
que tenía frente a ella.

― ¡Huele de maravilla!

―Y sabe de maravilla, ya verás.

― ¿Tiene toques de albahaca?

―Sí, y otro secretito en la salsa ―. Dijo, giñándole un ojo. Ella
sonrió y se sintió orgullosa de su hijo, que en un par de años sería un
médico, dedicándose a lo que él siempre soñó desde pequeño.

―Sonríe con melancolía, señora Esme, dígame por qué ―.

Comentó Edward, llevándose una porción de comida a su boca.

―Estoy deseando verte convertido en un médico…

―Y cuando eso pase, tú y yo nos iremos a alguna isla paradisiaca
por allí y disfrutaremos de unas soñadas vacaciones, ya verás, es
una promesa, te lo debo…

― ¡No me debes nada, soy tu madre y mi deber es educarte, y no
busco ese tipo de retribuciones!

―Lo sé, mamá, aun así lo haré ―. Prometió. Enseguida tomó un
poco de su vino y respiró antes de preguntar lo que le inquietaba.―
Entonces, mamá, dime qué te tiene tan triste. Sé que pasó algo, y si
no se trata ni de Alice, ni de Emmett…

Esme bajó su cara y tragó grueso, mordisqueando su labio inferior,
como debatiéndose sobre contrale o no a su hijo qué era lo que la
aquejaba. Suspiró y finalmente decidió decírselo.

―Se trata de tu padre…

―Lo sabía.

―Creo que… creo que él tiene… creo que él tiene una amante…

Edward soltó el tenedor y puso los codos sobre la mesa, pasándose
una mano en su frente repetidas veces.

― ¡Maldición!

―Sabes que las cosas con él nunca han estado bien, y nunca vi
nada que… me hiciera asegurar esto, pero esta mañana encontré
una de sus camisas con marcas de labial en su cuello y perfume de

otra mujer ―. explicó, jugueteando con la servilleta― Quizás…
quizás sea mi culpa, quizás yo…

― ¡No te atrevas, mamá! ―Exclamó el hijo con vehemencia― No
te atrevas a culparte ni mucho menos a justificarlo.

―Yo… lo siento ―. susurró, secando una lágrima solitaria que
corrió por su rostro.

―No voy a permitir que te siga haciendo daño. Ya suficiente he
dejado pasar y esto no es algo que vaya a dejar sin resolver…

―No quiero que te enemistes con tu padre…

― ¿Enemistarme? ¡Pero si nunca ha habido una relación paternal
entre ambos! ¡Carlisle me va a oír!

―Hijo, déjame hablar primero con él. Quiero que sea él quien me lo
diga…

― ¡No, mamá! Ya ha sido suficiente, no estoy dispuesto a permitir
que te siga haciendo daño. ¡¿Por qué sigues a su lado, después de
toda su… indiferencia contigo?!

― ¡Pues, porque lo amo!

―Eso no es motivo suficiente para que te dejes pasar a llevar por
él. Al menos tendría que tener respeto por ti, pero te trata como si
fueras… como si fueras su ama de casa y no su esposa.

―Hijo, por favor… ―pidió ella, cerrando sus ojos, con una mano
sobre su pecho, como si las palabras de su hijo, que no eran más que
la verdad, hirieran su corazón.

― ¿Quieres contármelo? ―No ahora. pues sabía que cuando su amigo andaba así. algo le había dicho Carmen. . pero la conversación que tuvo con su madre a la hora de almuerzo.Él acercó su silla junto a ella. era que Carlisle hiciera sufrir a su madre. Era raro verlo así. cuando las dos niñas adolecentes que siempre llegaban allí ―Leah y Jessica― lo vieron con cara de ogro. alcanzando a oír aquello. incluso rayando en el enojo. por lo que no seguiría permitiéndolo. así que no te me atravieses ―. por lo que supuso que el estado de ánimo de Edward tenía mucho que ver con su madre. gruñó Edward. Edward llegó al bar con un semblante serio. decidieron apartarse y dejar para otro día sus planes de conquista. Sam. mezclando una bebida para entregársela a Victoria. pues muy contrario a esa actitud que él ahora cargaba. Si había una cosa que él no permitiría. Además. ―Quiero patearle el culo a alguien. su madre. saliendo luego de allí. mientras ella dejaba fluir su llanto. Esa noche. era por una razón. era un tipo muy afable y siempre alegre. Edward? ―Preguntó Sam sin ánimo de burlarse. lo suficientemente para abrazarla. lo dejó bastante mal. Ya había pasado mucho tiempo dejando que él la ignorara y la hiriera en silencio. ― ¿Estás con el demonio metido en el cuerpo. Ella tomó el vaso y alzó las cejas hacia Sam. que era lo más valioso que él tenía en esta vida. por favor. Por eso. sobre lo cabizbaja que andaba Esme y cómo a él mismo le había tocado verla suspirando con la pena sobre ella.

Edward rodó los ojos. entendiendo a su amigo. ―La que me da pena es la pobre Ángela… ―comentó Leah. mientras un hombre que estaba sentado junto a ella alcanzó a oír la no discreta charla de las chicas. llamando ahora la atención de Edward. y como por cuarta vez. mostrando curiosidad por lo último que dijo su amiga. que la miró de reojo― Se va a quedar sin ayudante en la tienda. Enseguida.Sam asintió. quien ya era conocido en todo el pueblo. haciendo atorar a su amiga Leah con el jugo de piña que bebía en ese momento. a mí se me deslizarían las bragas. ―Dicen que Bella ya sacó su vestido de novia y está haciendo la lista de invitados para su boda ―. las dos señoritas adolecentes sentadas en la barra se pudieron a cuchichear. y vi la cara de cordero degollado de Ángela cuando este se fue de la mano de Bella… ¡A Ángela le gusta Garrett. Isabella Swan entraba tomada de la mano de su nuevo novio. estoy segura! . Edward apenas miró cuando la puerta se abrió. el empresario Garrett Anderson. porque ese hombre es muy guapo… si él tan sólo me sonriera. Comentó con ironía Jessica. ―Pero hay que reconocer que tuvo mucha suerte. y para colmo Bella se va a llevar al chico que le gusta… ― ¡¿De qué hablas?! ―Preguntó Jessica. riéndose por el comentario de una de ellas. ― ¡Es que no sabes lo que vi! Acompañé la otra vez a mamá a la florería y justo vi cuando Garrett llegó por Bella. así que agarró un vaso de agua fresca y se la llevó hasta su privado.

fulminándolo con la mirada. Ambas muchachas miraron al barman con sorpresa. tú no sabes nada… ― ¿Qué sucede? ―Preguntó Sam. se le está pasando la mano… ―respondió Leah. arreglándose el cabello despreocupadamente. que estuvieron bailando aquí mismo y que después la llevaste a su apartamento… ―Mira. ―Sucede que aquí. interrumpiéndolas. Jessica removiéndose en su silla por el claro gesto molesto de él. mirando con desaprobación a su hermana y luego a su amiga. mientras Leah no se dejaba amedrentar.― ¡¿No es hora de que ustedes dos se vayan a la cama para dormir?! ―Preguntó Edward. ― ¡Porque soy tu hermanita! . desafiante― O qué. pero no fue eso lo que ocurrió. ―Más bien creo que a las que se les está pasando la mano con la hora de irse a la cama es a ustedes ―. molesto por el comentario aquel. Respondió. quien miró hacia otro lado. a tu barman. apareciendo en escena justo en ese momento. ― ¡Pero Sam! ―Te recuerdo que este es un bar. Edward! ―Respondió Leah. ¿te molesta lo que comenté sobre tu amiga Ángela? Supe cosas sobre ti y ella. ― ¡Nosotras sabremos cuándo nos vamos. y ustedes no están en edad de estar aquí… ni siquiera sé por qué se los permito. niñita. esperando que su hermano increpara a Edward.

―Deberías decírselo a Carmen y ya. Ya lo haría al día siguiente cuando estuviera más tranquilo. él no estaba en condiciones para aconsejar ni nada de eso. ambos se acomodaron en las sillas. quedándose él un poco preocupado. no entiendo por qué lo hace. ahora ―. Sam tras su escritorio y Edward frente a él. a quien casi hizo caer.―Y porque eres mi hermanita. ―Recuérdame poner un guardia en la puerta ahora en adelante. Dictaminó Sam después de un rato. ―Edward. se ofreció Victoria. y sin más agarró la mano de su amiga. a mi despacho. ―Oye. no opinando más sobre el tema. ve con Sam ―. antes que se vaya por ahí Dios sabe con quién. si no quieres que te cargue sobre mi hombro y así te saque de aquí. que le prohíba salir de noche. Una vez adentro. Leah saltó del taburete. Deseaba ir a verla. Edward simplemente alzó sus hombros. No le importaba en verdad. para evitar que pase esto. ―Porque Leah le dice que viene aquí… cosa que prefiero. ahora mismo sacarás tu pequeño trasero de ese asiento y te irás a casa sin hacer berrinches. mirando con odio a su hermano mayor. instalándose tras la barra y empujando a Edward hacia el despacho de Sam. tengo trabajo aquí… ―Yo me encargo. sacándola del bar. pero esa noche no sería bueno. aunque sí le molestaba de sobre manera era como ellas habían hablado de su amiga Ángela. echándose hacia atrás mientras .

Sam miró extrañado y sin esperar respuesta. una amante y sinceramente no necesito verlo infraganti para saber que es cierto. Detrás de ella estaba Victoria con rostro de no saber qué ocurría. ― ¿Qué harás? ― ¡Encararlo. pero mamá me pidió tiempo para hablar con él primero. Edward. ¡¿Lo puedes creer…?! Insistentes golpes en la puerta interrumpieron a los amigos. ¿verdad? No sé nada. ― ¡Maldita sea. esta se abrió y apareció Ángela muy sofocada. pero la miré esta mañana y supe que algo no andaba bien. ―Una amante. Mi madre lo sabe. Edward. ―Hubiese estado desocupado para ir donde ese… ―Se trata de lo que le pasó a Esme. ―Encontró carmín en el cuello de la camisa de Carlisle y olor a perfume de mujer. Esto no se lo voy a permitir. pues parecía que había corrido una maratón para llegar allí. yo lo sé… suficiente he aguantado dejando que la pase a llevar con su indiferencia. qué más! Tendría que haberlo hecho a penas lo supe.masajeaba sus sienes. ―Simplemente podrías haberme llamado y no venir. ―Sí. no respondes tu teléfono! ― ¡¿Qué…?! .

pero en realidad era muy tranquilo y caballero. y después se oyó como un estruendo… corrí y vi a Carlisle en el suelo. golpeándolo. Pasaron por alto la mirada de una pareja que cenaba en ese mismo lugar y que vio la escena desde que Ángela entró despavorida. un hombrón con un corazón de niño. mientras Edward miraba como si no entendiera bien lo que Ángela le decía. con un Edward mudo y su amiga Ángela quien lo agarró de la mano y lo jaló hasta la salida. Edward! Victoria. encárgate de todo. . ―Mamá y yo llevamos a mi abuela allí por un alza de presión. Garrett y Bella se preguntaban en silencio qué demonios pasaba. y Edward suponía lo que podía haber pasado. por favor. ― ¡Movámonos. levantándose junto a Edward y agarrando su chaqueta del perchero. Respondió la colorina cuando Sam pasaba junto a ella. directo a la barra preguntando por Edward. ―Seguro ―. hasta cuando salió con él tomada de su mano. ― ¿Cómo… cómo sabes…? ―Preguntó Edward a Ángela una vez dentro del coche de Sam. Vimos a Emmett que venía llegando con alguien herido de la comisaría… entró a un cuarto buscando a tu padre supongo. camino al centro de salud.―Emmett le está dando una paliza a tu padre en el policlínico… ― ¡Jesús! ―Exclamó Sam. con Emmett sobre él. No lo podían apartar… ― ¡Demonios! Emmett era un hombre de metro noventa que con su sola presencia corpulenta denotaba rudeza. Por lo que algo muy grave tiene que haber pasado para que reaccionara así.

Él alzó de hombros. Edward lo miró de regreso con ojos acusatorios. sujetando en su regazo su cartera. sobre la que sujetaba una enfermera un apósito para estancarla. ― ¿Dónde está Emmett? ―Escupió a su padre. Una mujer rubia. Edward. antes que matara a su padre… ― ¿Qué sala? ―Edward. En una de las consultas de algún médico. Informó Sam detrás de él. llena de sangre que seguro escurrió de su nariz y su boca ―seguro con un par de dientes menos―. sin preocuparse por su padre golpeado. con sus ojos cerrados. Emmett está por acá ―. Edward caminó despacio hasta él y tocó su hombro. quien fue la que respondió. Carlisle estaba sentado. habiéndose ya formado en la cabeza la escena que seguro hizo que su hermano reaccionara así. que Edward reconoció como una de las groupies de Jasper estaba arrinconada. estaba su hermano. temblando y con rastros de llanto en su rostro. con su bata blanca desarreglada. ―Los guardias se lo llevaron a otro cuarto. rodeando de dos guardias y el doctor. todavía con la boca cubierta por la enfermera. se giró y siguió a Sam seguido por Ángela. Cuando entraron a una sala. su rostro rojo de ira y sus hombros y su pecho subiendo y bajando con rapidez producto de su respiración agitada. Carlisle abrió sus ojos y miró a su hijo Edward con gesto indescifrable.Al cabo de cinco minutos llegaron al centro médico y corrieron donde Ángela sabía había ocurrido todo. Emmett abrió los ojos con .

Edward miró a los guardias y al médico que aún estaban allí y les pidió suavemente que lo dejaran a solas con su hermano. Así que todos allí. apretándolo levemente y ahí. Edward. hermano de Edward se llenaron de lágrimas y su rostro se contrajo por sentimientos de ira y dolor. como si doliera sólo recordarlo― ¡Y salté sobre él. ―Mamá no se merece esto… no se lo merece… ―repetía mientras lloraba. el sollozo del policía se dejó escapar de él. Su cabeza calló en el hombro de Edward. tragando una y otra vez para deshacer el nudo de su garganta.alarma y alzó la vista a su hermano. ni siquiera le di tiempo de meterse la polla dentro de los pantalones! . ―Qué sucedió. se estaba follando en su consulta a esa… mujerzuela…! ―Relató con los ojos cerrados fuertemente. cerrando Edward los ojos mientras oía las palabras de dolor de su hermano. ―Estuve a punto de matarlo ―. mientras este lo contenía. Susurró ronco― Estuve a punto de matar a ese maldito cabrón… Los ojos del policía. Puso una vez más la mano sobre su hombro. prometiendo que ya estaba controlado. abarcando su nuca con una mano y con la otra su hombro. Emmett… El hermano alzó su rostro del hombro de Edward y secó sus lágrimas. incluidos Sam y Ángela dejaron a solas a los dos hermanos para que hablaran. Edward alargó una silla y la acercó hasta quedar al lado de Emmett. ―Entré buscándolo para… para que atendiera a un herido… que llegó al cuartel… y… ¡Demonios. pena y resentimiento.

lo hice pensando en el sufrimiento que le va a causar a mamá… ¡ella no se lo merece! ―Lo sé. porque a casa no vuelve.Cada golpe que le di. Emmett ―. quédate aquí un momento. ― ¿Está más tranquilo? ―Preguntó Ángela con un dejo de temor. ―Le diré que espero que su amante tenga un lugar donde alojarlo. quien se puso de pie para salir de ahí. ―Por eso. por favor. ― ¿Y qué le dirás? ―Preguntó Emmett a su hermano. Y espérenme con él allí hasta que regrese. ―Acompáñenlo. mientras voy a hablar con Carlisle. encontrándose afuera con el doctor titular del consultorio que hablaba con Ángela y Sam. Salió del cuarto. No se preocupen. ―Sí. lo está. . Después iremos a casa y hablaremos con mamá. por favor ―. soy capaz de… de saltar de nuevo sobre él y no detenerme. quédate aquí. Le pediré a Sam que te acompañe. jalándose su negro cabello― No me importa. no me importa… ―Vale. que para estas alturas ya debe saber lo que pasó aquí… ― ¡No quiero verlo! Si me lo cruzo de nuevo. mientras voy a hablar con él. y eso no te conviene… ― ¡No me importa! ―Exclamó. Reafirmó Edward con calma― Pero sabes que te podrían haber llevado detenido. cálmate. Lo tranquilizó Edward― Mira.

desviando Edward su vista cuando la mujer pasó frente a él y la enfermera detrás de ella advirtió que estaría afuera y que ante cualquier ruido entraría de inmediato. no eres bienvenido allí. le habló fríamente al hombre malherido sentado frente a él. pero estoy tranquilo… al menos no reaccionaré como Emmett ―. porque desde hoy la casa de mi madre ya no es tu casa. el hombre a quien muy pocas veces lo había llamado de esa forma. ― ¡Esa casa es tan mía como de ella! ―Exclamó Carlisle. acercándose a él. ―Ni se te ocurra poner un pie en casa de mi madre. ― ¡Tú no tienes derecho…! ― ¡Tengo todo el derecho! ―Gritó. Con gesto hosco. La rubia mujer. cuando Edward llevó su vista hacia su padre. Cerró la puerta al salir. Ya suficiente has denigrado a mi madre y yo me siento enfermo por habértelo permitido.― ¿Irás solo a hablar con él? ―Preguntó Sam. la enfermera lo estaba curando y la rubia mujer seguía agazapada en la esquina. Yo mismo meteré tu ropa en una bolsa y te la haré llegar a casa de tu amante o donde sea que vivas de ahora en adelante. amante de Carlisle. La enferme iba a protestar. ―Sí. pues nunca lo sintió como tal. la mirada oscura de rabia y los puños apretados con fuerza a sus costados. Pidió Edward con voz firme. ―Déjenme solo con él ―. necesito hablar con él. respondió y caminó hacia donde se encontraba Carlisle. y bajo ninguna circunstancia te atrevas a acercártele para justificar lo que ha pasado aquí. sobresaltándolo― Tengo todo el maldito derecho. pasando . Cuando entró. pero Edward la miró y Carlisle le dijo que se fueran. caminó rápido con la vista gacha para salir de ahí.

Carlisle. ―Debes permitirme hablar con ella. ― ¡Esa casa la pagó ella con su trabajo. y lo de antes de ayer? ¡No me vengas con idioteces. no valía la pena― Así que ya sabes. Antes que eso pasara. dejando al paramédico Carlisle Cullen con el dolor en el cuerpo por la paliza y el remordimiento alojándose en él como nunca antes lo había sentido. ―Eso cuando yo lo crea conveniente ―. Carlisle bajó su cabeza y con cuidado cerró sus ojos. uno de ellos algo hinchado por los golpes y susurró con vergüenza ―Lo de hoy… fue un error… ― ¡¿Lo de hoy?! ―Reiteró Edward sarcástico― ¿Y lo de ayer. Dictó.por alto el último comentario de su hijo. ―Pues lo intentaste muy mal. Edward. Carlisle! Lo de hoy fue una más de tus traiciones. Pero se detuvo. Abrió la puerta y salió de allí. ―Intenté que no pasara. Carlisle lo detuvo con sus palabras. haciendo ademán de girarse para salir de una vez por todas de ahí. como todo lo que mis hermanos y yo tenemos! ―Respondió otra vez gritándole. no me creas estúpido y mucho menos te permito que creas estúpida a mi madre. dando un paso hacia él. no te acerques a ella. con el deseo de hacer lo mismo que su hermano había hecho. Él no era un mal hombre. claro que no. pero en su contra frente a eso pesaba que no hubiese sido lo suficientemente valiente como para decirle a su esposa que en realidad nunca la amó como en realidad deseó . al menos para dar la cara.

―Gracias por estar aquí. ―Bien. ―Lo estoy. ―Uhm… yo iré a buscar a mamá que aún debe estar adentro ―. viéndose . Ángela.hacerlo y que finalmente casarse con ella. y caminó junto a su hermano y sus dos amigos hacia la salida. informó Sam. quien esperaba en la sala junto a su hija. Emmett restregó si cara con ambas manos y se levantó despacio. Un error que nunca tendría que haber permitido que sucediera. había sido un error. que ya mañana hablarían ―. ―El jefe Swan ya está al tanto. Ahora tenemos que llevar a Emmett a casa. informó Ángela a Edward. Él sintió y enseguida le dio un fuerte abrazo. como adolorido. muchas gracias. ― ¿Estás bien? ―Susurró Ángela acercándose a Edward cuando lo vio entrar de regreso en el cuarto donde estaba Emmett y Sam. Así. Dice que Emmett puede irse a casa y descansar. Edward asintió despacio a su amiga. vámonos entonces. los tres varones salieron del consultorio hacia el coche de Sam. Cuando la puerta de entrada se abrió y vio a sus hijos. Edward se acercó a su hermano y tocó su hombro ―Vamos a casa. se levantó apresuradamente hacia ellos. ―No tienes nada que agradecer. dirigiéndose a casa de Esme. Emmett. hacía ya más de veinticinco años. temblando de nervio.

Él se sorprendió con ese avance. que no entendía absolutamente nada. jugueteando con los dedos de sus manos mientras lo miraba a través de sus pestañas. Alice. Ella mordió su labio con coquetería. *S. Garrett y quisiera saber si querías seguir… saliendo conmigo. pero más temprano por la tarde. eso al menos le dio a entender Bella cuando en la pasada cita y cuando él la fue a dejar a su casa. nunca una mujer se le había lanzado tan directamente. ―Me agradas mucho. dejando allí un casto y suave beso. pillándolo un poco desprevenido. ya sabes… como… novio. Sin saber cómo en realidad. ― ¿Edward… qué… qué pasó…? ―Preguntó Alice. ―Oye… ―susurró Garrett. ella se empinó sobre sus pies y alcanzó sus labios con los de ella. Ella ciertamente. quien lloró como un niño pequeño en su hombro. ¡Joder! En todos sus años. Él dejó un beso en su frente y con sus labios pegados ahí. De plano ya no eran amigos que se estaban conociendo. mirándola con sorpresa. Garrett se bajaba de su coche aparcado en la puerta de la casa de los Swan. susurrándole que todo iba a estar bien. mientras Edward abrazaba a su hermana. su relación con Isabella se había tornado en algo más serio.D* Ese día. no pudo reprimir el llanto mientras acariciaba el ondulado pelo oscuro de Emmett. pidiéndole derechamente y en la tercera cita a que . Pero todo está bien. Ahora todo está bien. le dijo: ―Hablaremos de ello ahora.envuelta en los fuertes brazos de su hijo Emmett.

Pero no era ella. o más bien coordinó Bella. la hija perdida del hombre que él quería como padre la que se lo estaba pidiendo. No podía negarlo. Era Bella. ¡Otra vez.fuesen novios. Pero a pesar de eso y muy a pesar de lo que él mismo sintiera y deseara. que al día siguiente y ya que Garrett estaba instalado en la casona de los Uley que había rentado para fines habitacionales y empresariales. Bella ―. formalmente. ¿Y qué le iba a responder? ¿Qué no? Podría hacerlo. Ella sonrió y no esperó más para volver a acercársele y rodarlo ahora por el cuello con sus brazos. su padre y presentarse como su novio. mariposas o calambre― pero nada. Fue lo primero que se le ocurrió decir― Y claro que me gustaría. por mucho que él deseara o esperara lo contrario. para ver si algo destellaba dentro de él. estaba la petición de Aro y su compromiso con él. ella era muy hermosa y cualquier hombre podría enamorarse de ella… cualquier hombre. rodeó la cintura de Bella con sus manos y respondió el beso. sobre todo cuando él hubiese deseado que fuese una chica de ojos oscuros escondidos tras de unas gafas la que se lo pidiera. aunque intuía él que sus sentimientos no eran tan románticos como ella pretendía hacerle creer. menos él. podría ir hasta su casa a conocer a Charlie. no cuando aparecía el barman del bar del pueblo. tentativamente. Coordinaron. para dejar otro beso. la misma mujer que hacía arte con las flores. joder! . Isabella Swan. ―Eres muy hermosa. como un sentimiento escondido por esa chica que lo alentara ―. esta vez algo más osado sobre sus labios. descargas de electricidad. Él.

pasa. bajando del coche y caminando hacia la puerta de casa de los Swan. ―Lo soy. esas cosas se notan. para conocer a Charlie Swan. pero se quedó con esta en el aire. No pudo pasar por alto una serie de lienzos en óleo de varios . presentándose también. ―Eres puntual. Dijo ella. cualquier cosa…" había solicitado Aro. padre de Bella ―. mientras Bella iba por aperitivos para servir antes del almuerzo. cómo es la relación de ambos. saludó indicando su título de padre con orgullo innegable. si es tensa o no sé.Así que ahí estaba él. teniendo él que esbozar una sonrisa que pareciese genuina. cuando lo puso al tanto de todo allí. ―Soy Garrett Anderson… ― ¡El novio de mi hija! ―Sonrió Charlie. Empuñó su mano para golpear la puerta de madera. el padre de su… novia. ―Soy Charlie. pensó él. "¡Es excelente! Averigua cómo se llevan. Vio la amabilidad auténtica en sus gestos e incluso vislumbró destellos de expectación en sus ojos. tomándolo de la mano y llevándolo hacia la sala donde Charlie Swan lo espera de pie. pues Bella se apresuró a abrirle y recibirlo con una gran sonrisa y un beso. Se sentaron en el sofá. ―Pasa. observa qué tanto la quiere. "La chica se está soltando con esto de los besos". Él sonrió y respondió al saludo con un apretón de manos. Papá está ansioso por conocerte ―.

susurró cohibida. ― ¡¿Ella los hizo?! ―Preguntó. todos en un estilo abstracto de colores vivos. no. que sin él saber sobre arte.. sonriendo. asintiendo Garrett mientras le sonreía en agradecimiento. hija! ―Le propuso Charlie a su hija.tamaños que estaban afirmados en una de las murallas de la sala. ― ¡Puedes regalarle uno a Garrett. sorprendiéndole por la espalda mientras él los contemplaba― Esta mañana los sacamos del sótano de la casa. Dijo Bella. aventuró para sí que perfectamente podrían estar colgados en cualquier galería y ser adquiridos a muy buen precio. pensaba Garrett―. pues era algo que él desconocía absolutamente ―entre varias otras cosas. soy muy torpe para eso! Es Bella la artista de esta casa. ¿Por qué? ―Es… una larga historia ―. ― ¡Oh. arrugando su frente y mirando hacia el suelo― Ya te lo contaré. Se levantó a mirar uno a uno los cuadros. para nada. Quien iba a pensarlo.. Comentó Bella. Charlie se carcajeó y negó divertido por las ocurrencias del novio de su hija. meditaba Garrett mientras volvía a su sitio en . ―Uno de estos se vería fantástico en la sala de la casona. ― ¿Usted pinta? ―Preguntó Garrett. indicando los cuadros. que en total eran como siete. sorprendido ciertamente. ―Luego puedes elegir cualquiera ―. ― ¿Del sótano? ¿Los tenías en el sótano?. ―Era un secreto que mi padre y yo teníamos ―. Garrett miró a Charlie y luego a su hija.

una señal que de verdaderamente Aro era el padre biológico de Bella? ― ¿Y qué me cuenta de su familia. a Bella se le ocurrió una idea sobre la que su padre estuvo de acuerdo. vive aún? ―Bueno. Es más. ―Podrías decirle que venga a cenar la próxima semana con . Pero tuve la suerte de contar con alguien que creyó en mí y me quiere como hijo. ― ¿Y su padre adoptivo. Nunca conocí a mis padres biológicos. decidiendo finalmente que tentaría a la suerte ―Su nombre es Aro. pensando en que quizás no había sido buena idea preguntar sobre aquello. Charlie se vio un poco incómodo por el relato de Garrett. pues era una especie de herencia de alguno de sus abuelos quien fuera pintor por allá por los años veinte. y actualmente trabajo para él ―. pero en verdad no era algo que a él le molestara ni mucho menos le incomodara. recordó que alguna vez Aro le mostró uno o dos cuadros que él había pintado a lo cual había renegado a continuar haciéndolo. Aro Vulturín. Estuvo atento a la reacción de Charlie cuando dijo el nombre de Aro. Lo hacía muy bien. Mientras oía hablar a Charlie de lo orgulloso que estaba de su hija por retomar esa afición.el sofá y tomaba un vaso que Bella ofrecía para él. pero este no tuvo ninguna reacción fuera de lo normal. Garrett? ―Bueno. no es mi padre adoptivo precisamente pues salí de la casa de acogida cuando cumplí la mayoría de edad. me crié en una casa de acogida. ¿Sería acaso un indicio. Él me apadrinó más bien. creo que me abandonaron al nacer. pensó unos segundos sobre si decir o no el nombre de su padre adoptivo.

no olvide comentarle a su padre sobre la invitación a cenar la próxima semana. pero debía retirarse pues tenía trabajo en el cuartel y Jacob solo lo cubriría hasta las cuatro. por fin. despidiéndose de él con un apretón de manos― Espero verlo muy seguido por aquí y por favor. papá? ― ¡Me parece estupendo! Garrett asintió y se comprometió a consultárselo para así coordinar un día. Pasaron un rato estupendo durante el almuerzo. Al nombre de Ángela. ¿no te parece. preguntándose cuando iba a ir hasta ella y hablarle con sinceridad… ― ¿Te parece si llevamos uno de los cuadros hasta tu casa y lo colgamos de una vez? ―Preguntó Bella a Garrett. Él sonrió y asintió en acuerdo. rodeada de afecto. . me alegra haberlo conocido. ― ¿Tú no trabajas hoy. le pedí la tarde a Ángela. Pero era mejor saber que Bella había crecido en un entorno de familia feliz.nosotros. ―Bueno. Después de la sobremesa. y no quería abusar de él. Dijo. sacándolo de sus cavilaciones. joven Garrett. Ahora debo irme ―. para conocernos. Garrett soltó un suspiro silencioso. en que Aro enfrentara su pasado después de mucho tiempo. Ese sería el día. mi niña? ― No. Garrett pudo constatar el tremendo amor que se tenían padre e hija mutuamente y quizás pensó que a Aro le costaría lidiar con eso. Charlie se disculpó con la pareja.

Garrett. acercándose ahora a Bella para dejar un beso en su cabeza antes de salir de casa rumbo a su trabajo. No lo hay ahora. Lo que gano en la florería es para los gastos de la casa. te imaginarás que con los intereses la deuda ha llegado a las nubes. Contó. y estamos atrasados en unas cuantas cuotas. ― ¿Y te hace feliz a ti? ―Era como mi vía de escape… pero como te dije. papá hipotecó esta casa para pagar el tratamiento. sabiendo ella que no podía detenerse allí― Cuando mamá murió. me pidió que lo retomara porque lo hace feliz. . ― ¿Cuándo ibas a contarme sobre tu talento escondido. Bella. No me iba a valer de nada seguir pintando si nadie iba a comprarlos. es mi mayor tesoro! ―Exclamó. Me lo pidió esta mañana. eres muy talentosa. ― ¡Ah. al menos aquí. eh? ―Bueno… es algo que pocas personas saben… ―Por qué no te has dedicado a esto. pero es algo que hace feliz a papá. ― ¿Y por qué no? ¡Cualquier facultad de arte…! ―No había dinero para eso. Cuando ella regresó se sentó junto a él en el sofá de la sala para beber un té helado. no podía perder el poco dinero que teníamos en comprar materiales y todo lo demás. y cuide a mi niña. pues lo que gana mi papá es poco y hay que cubrir… otros gastos ―. tampoco. ―Había otras… prioridades.―Pierda cuidado. Ahora estamos pagando eso. ni mucho menos iba a poder seguir una carrera de esto.

luego pasearemos por el pueblo e iremos más tarde al bar a beber algo. Con esa respuesta. Garrett presumió que Bella escondía algo más. pero se detuvo de camino. Lo llevaremos a casa y me ayudarás a colgarlo. Ahora tenemos una… relación. Garrett… ―dijo después que soltara un largo suspiro. Lo dejó en su lugar y alzó otro. su . mientras yo elijo mi cuadro. Confía en mí. Garrett dejó la taza que tenía entre las manos sobre la mesita de centro y se acercó a Bella. ―Cuéntamelo.―Lo lamento… me imagino que has debido dejar de lado un montón de cosas por ocuparte de los gastos de la casa y me imagino que para Charlie no es cómoda esa situación. a pesar de que si la mirabas bien. artista del pincel. dando un salto y corriendo hacia el segundo piso a retocarse. la que estaba llena de retratos familiares. pues ya suficiente se había abierto con él. ve a coger una chaqueta. ¿te parece? ― ¡Estupendo! ―Exclamó. ―Bueno. ―Si tú supieras. Una imagen muy tierna. Bella. te lo pido. Levantó uno donde se veía a Bella junto a su padre jugando sobre el césped verde de algún jardín cuando era pequeña. sonreía a la cámara sosteniendo entre sus brazos a una niña de al menos casi un año. Bella había heredado rasgos de su madre. Definitivamente. ―Dame tiempo. Apostaba él que aquella mujer era la famosa Renée y que por supuesto la niña aquella era Bella. pero no la presionaría ahora. tomándole las manos. desviando su vista hacia una mesa. donde una mujer de cabello trigueño con hondas hasta debajo de los hombres. Garrett se levantó y caminó hacia los óleos apilados.

eligiendo el ideal para Garrett.mirada era como la de Aro… ¿o estaría alucinando? Sintió las pisadas descender por la escalera y en un impulso impropio de él. No… preferiría que tú me dieras uno. quien respiraba con nervio. Era muy tarde para devolverlo a su sitio cuando quiso. pues Bella ya estaba junto a él. el que tomó de su sitio para enseñárselo a Aro. mientras caminaba hacia sus cuadros y los miraba con cuidado de uno en uno. "Genial. que a Bella se le imaginó como el fondo marino. ― ¡Muy bien! ―Respondió con entusiasmo. blancos y verdes. metió el retrato dentro de su chaqueta antes de reaccionar en lo que estaba haciendo. ahora él se lo daría. cargando un oleo abstracto de 50X60. de tonos azules. el que quieras. ― ¿Elegiste el cuadro? ―Ehm…. además de la oportunidad de encontrarse con ella por primera vez. eso cuando lo pintó. Bueno. acabo de convertirme en ladrón ahora también… aparte de mentiroso…" Salieron de casa. Además del retrato de la madre y su hija que llevaba él escondido. . quien siempre se lamentaba de no haber tenido nunca una fotografía de su Renée.

su corazón latía con fuerza y su respiración pesaba como si sus pulmones necesitaran de mucho oxígeno y mucho más esfuerzo para trabajar mientras su vista estaba fija en el retrato de la mujer sosteniendo a su hija entre los brazos. a leer. Y la niña entre sus brazos que le daba al retrato un aura angelical y sobrecogedor que lo abrumaba. Abrazos y mis eternos agradecimientos a la mejor beta Gaby Madriz que hermosea cada capítulo. Su rostro era el mismo que recordó durante varias noches de su vida: su sonrisa genuina. Se imaginó por fracción de segundos que era él quien tomaba la fotografía con sus dos mujeres posando para él y sonrió al imaginar aquello. Mil besos a todas y nos leemos la próxima semanita! =) Y ya saben. sus ojos alegres… el tiempo no hizo nada más que embellecer sus rasgos. pueden encontrarme en Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina 6. las que dedican parte de su tiempo a leer esta locura y comentarla. Sus ojos se oscurecieron por la emoción y las lágrimas estaban a punto de desbordarse. . Ahora nenas. Espero les guste.*Chapter 7*: Chapter 7 Capítulo dedicado a todas quienes siguen la historia.

Espero que no se den cuenta en casa de Bella que falta ese retrato―.Sus dos mujeres… qué bien sonaba eso. ―Puedo hacer que saquen una copia y lo devuelves a su lugar… ―Me arriesgaré. ―Me imaginé que querrías tenerla. déjalo así ―. Aro suspiró y acercándose a él para tomar su hombro. mientras pasaba el dedo índice por sobre el retrato y escuchaba a lo lejos lo que Garrett le estaba diciendo. levantándose de su silla frente a Aro y caminando ahora hasta la ventana― Me preocupa más bien la velocidad que va tomando esto… mi relación con Bella. lo haré enseguida! ―Exclamó con ironía y con una mueca de disgusto en su rostro― Ella es hermosa. . Reconoció con una mueca.Respondió Garrett. apretándole levemente. pero esto ha sido… un golpe emocional muy fuerte para mí. Aro torció la boca y dejó el retrato sobre su escritorio para poder poner atención a lo que Garrett le decía. Apenas la conozco y siento que está atando una cadena a mi pie para no dejarme escapar. pero muy misteriosa. volver a ver el rostro de mi Renée después de tanto tiempo. ― ¿Por qué no te das la oportunidad y pones tu mente y tu corazón en esta relación y tratas de que los sentimientos nazcan? ― ¡Sí. perdona Garrett. su Renée y su Isabella. ¿verdad? ― ¡¿Uhm?! ―Reaccionó. ―No me estás escuchando. pensaba. claro. desviando su vista del retrato hacia Garrett― No. inteligente.

por eso que a él le pareció que para Garrett sería una buena idea y algo muy fácil acercarse a ella. conocerla de ese modo… ¡Pero somos novios. ―Pensé que ella no tendría problema en que fuéramos amigos. ¿no? ―Peguntó. por lo que dedujo que algo más debía de estar pasándole. Exigió Aro con preocupación. pero no he podido avanzar con ella… ―Porque se supone estás con Isabella. debes decirme lo que te está pasando ―. Garrett. ―Muy bien. Enseguida bajó su rostro y suspiró. ― ¿Lo que me está pasando? ― Hay alguien más. ―Sí. ¿verdad? ―Sí.―Y escaparte es lo que desearías. ¿no es así? ―Garrett lo miró. . por vida de Dios! Ya me presentó a su padre de formalmente… ¡Jesús! ―Y aceptaste todo esto porque yo te lo pedí ―. Aro sabía que Garrett era un joven que disfrutaba de compañía femenina y no se hacía problema en disfrutar con ellas. asintiendo varias veces con esta. poniendo sus manos sobre su cadera. Afirmó un poco culpable por verlo desesperado. Garrett pestañeó repetidas veces y rascó su cabeza. Aro. hay alguien más. pero nunca lo había visto así de inquieto precisamente por salir con una mujer. Garrett miró a su padre putativo con el cejo fruncido. pero no respondió directamente lo que él le había preguntado.

trabaja con ella y son como hermanas. dejando a un lado sus propios sentimientos por otra mujer. Garrett le estaba demostrando con sus hechos el cariño y la alta estima en donde lo tenía. enarcando una ceja. ¿lo olvidas? ―Pero no quiero que te obligues a hacer algo porque te sientes en deuda conmigo. Aro. respondió Garrett gruñendo y luego explicó― Es la mejor amiga de Bella. ¿la dueña de la floristería? ―Sí. sentenció― Tú debes quererme mucho como para sacrificar esos sentimientos por esa chica para ayudarme con mí… con Isabella. lo quiero hacer… pero no sé hasta qué punto podré alargar esta relación con Bella. Después de un minuto o más de silencio. ―Lo hago. Aro ―. ―Muy gracioso. la misma.Otro golpe de culpabilidad recayó sobre Aro. por cierto. mientras pasaba los dedos por su barbilla. Garrett le respondió con mucha calma. ―Vaya… ―dijo pensativo el empresario mayor. te comprometí a una cena con ellos la próxima semana… ― ¡¿Cómo?! ―Preguntó él con gran sorpresa. ― ¿De quién se trata? ¿A caso te diste cuenta al fin de que estás enamorado de Rosalie? ―Preguntó esto último. Eres como mi padre. Ah. ya sabes. ― ¿Ángela? Recuerdo que Jenks me habló de ella. deseando que ese sueño de verlos juntos se pudiera realizar. ―No me siento obligado. .

cálmate. porque a Aro Vulturi rara vez se le veía nervioso y ansioso como en ese momento. no puedes olvidar eso ―. quien había visto lo mucho que Charlie quería a Bella. No sé cómo voy a reaccionar cuando la vea en casa y junto al hombre que ella cree su padre. ―Es cierto. sabes que debes hacerlo. . ―Quizás sea buena idea que vayas antes de la cita y la conozcas para que la primera impresión no te tome desprevenido en su casa y frente a su padre. Así que para comprometerlo concretamente y no dejando que pasara mucho tiempo. ―Sí. ―Es una buena idea… es lo que haré ―. ― ¡Dios mío! ―Exclamó. tomándole el peso a la noticia aquella. lo sé. es el momento de verla. Accedió. Debes ir. este es el momento de tantear el terreno por ti mismo. paseándose inquieto de un lado a otro dentro del despacho― ¿Y qué le voy a decir? ¿Qué va a decir ella cuando me vea? ―Aro. Garrett sonrió un poco divertido. ¿sí? Esto debía pasar tarde o temprano. ―Charlie es su padre. Es sólo que me pone muy… ansioso todo esto. por Dios. lo sé. Recordó Garrett. Aro. soltando el aire de sus pulmones. sugirió: ―Mañana es el día entonces. de comenzar tu acercamiento.―Charlie y Bella quieren conocer al hombre que es como mi padre.

así que dime con claridad qué fue lo que ocurrió. No tengo más excusas que la ira que me segó en ese momento y la verdad no me arrepiento ―. que para este cuerpo de policía es imperante mantener un estricto perfil de orden y control. volvió a hablarle Charlie. ―Entiendo perfectamente.― Conociéndote como lo hago. me es difícil creer que reaccionaste como lo cuentan. no. asintiendo lentamente segundos después cuando logró tranquilizarse ―Vale. no a su subordinado. poniendo a disposición mi cargo si es necesario. Un poco más relajado en su postura y en su tono de voz. ―No. ―Mi… Carlisle estaba follando a una mujer en uno de los cuartos del policlínico. mañana. Dijo con voz completamente fría y plana. Emmett… ―.Aro lo miró con ojos grandes y redondos. sino al hijo de su mejor amigo a quien le tenía mucho cariño. Lo primero que hizo el jefe Swan fue llamar a su subordinado y tener una reunión con él: ―Usted sabe. Y en el pueblo contiguo a La Capital. esto cuando llegó a oídos del jefe Charlie el altercado de Emmett y Carlisle en el policlínico la noche anterior. teniente Cullen. Respondió Emmett con la cabeza agachada con vergüenza por el regaño del jefe― Y asumo toda clase de responsabilidad. no sé si me explico. otros dos caballeros tenían una especie de reunión que era calificada como "urgente". jefe ―. Emmett alzó su rostro hacia Charlie y una sombra de rencor traspasó sus ojos tan sólo al recordar lo que vio ese día y que lo hizo reaccionar de esa manera. Charlie escarbó sus ojos como para darse un poco de tiempo para .

si usted me hace el favor y le da ese mensaje. entonces ve a tus quehaceres y cualquier cosa. están en el maletero del coche. lamento mucho lo que ha pasado con tu padre… yo. Sin duda tendría que hablar con Carlisle de forma inmediata. Emmett. Pero Emmett con la misma voz si atisbo de sentimiento alguno. ni mucho menos que se le acerque a mi madre. ―Vaya. para tranquilizarte. para estar con tu familia? ―No Jefe.asimilar la información. pues no sabía qué más decir. que el bruto de su amigo haya hecho semejante cosa con Esme. cómo demonios fuiste capaz de hacerle algo así a Esme! ―Le gritó una vez ambos reunidos en su casa. ni por el semblante de cansancio que . Charlie lamentó ver tan cabizbajo a Emmett. no sintiendo compasión por los golpes que delataban el encuentro con su hijo la pasada noche. Estaba diciendo. yo sólo… sólo necesito trabajar. levantándose enseguida y saliendo del despacho. no es necesario. No podía creer que el tonto. cuando él era un chico muy alegre y tranquilo. ―Bien muchacho. y que por su ropa que no se preocupe. Emmett. lo interrumpió: ―No lo queremos de vuelta en casa. es todo. Agradeció en tono muy formal. claro… yo le daré el mensaje y le entregaré la ropa ―. ¿necesitas unos días… no sé. Asintió de inmediato― Y tú cómo estás con todo esto. ya sabes. ― ¡Mierda. Carlisle. yo me comprometo a hablar con él… ―. ―Gracias Jefe ―. ―Claro. Así que lo llamó y le exigió que se reuniera con él en su casa. Alice y yo la metimos toda en bolsas de basura.

pero nunca hiciste nada por solucionarlo! ―Exclamó con vehemencia. Charlie. sabiendo que ella te ama como lo hace? ―Increpó Charlie a su amigo. Las cosas no se hacen así. ¿No le tienes ni una pisca de respeto al menos. que ya hace años que las cosas andaban mal. ―Sé que no me merezco nada. ―Yo… simplemente… no sé cómo pasó… ― ¡Estupideces! ―Gritó Charlie contra su amigo― ¡No puedes responderme eso! ―Tú mejor que nadie sabe que mi matrimonio con Esme era una cuestión insostenible. ha llevado las riendas de la casa cuando esa labor te correspondía a ti. Edward . ― ¡Pensé que iban mal pero que como en cualquier otro matrimonio las cosas se arreglarían. sintiéndose más enojado aun con la actitud tan pasiva de él. nunca lo hice! ― ¡¿Y era esa razón para traicionarla?! Sabes lo que ella siente por ti y no respetaste eso… y yo me siento como un maldito cobarde porque sé que no es la primera vez que le haces esto. Charlie.cargaba. ― ¡No la amo. no agradeces lo que ella ha hecho por ti y tus hijos. ―Ni siquiera me he atrevido a mirarla a la cara durante mucho tiempo por la vergüenza que sentía… era mejor que esto pasara para acabar las cosas de una vez… ―Eres un cobarde. mientras lo miraba con mezcla de vergüenza y remordimiento. nada de lo que Esme me ha dado… ahora tengo el desprecio de ella y de mis hijos. Carlisle.

venía a darse cuenta de lo poco que lo conocía. ―quiso detenerse porque se arrepentiría luego. ¡Me tuve que casar con ella. me ofreció su cuerpo diciéndome que me amaba tanto que no le importaba nada… ella era hermosa. No podía ser que Carlisle culpara a Edward de algo que él había sido responsable. ―Esme se entregó a mí. Edward es tu hijo. pese a que no la amaba y tuve que hacer a un lado mi sueño de convertirme en médico. se ha esforzado como nadie aquí para salir adelante… a veces me gustaría entender el recelo que tienes tú en contra él. lo sigue . mientras oía a su amigo. poniendo mis ahorros para comprar pañales y biberones! Charlie. después de mucho tiempo de amistad con él.. ―Estás hablando sin fundamentos. Ahora. Carlisle.. lo tenía todo. así que simplemente lo escupió― Estaba listo para estudiar medicina. pero no pudo. pero él insistía. El paramédico apartó la mirada hacia la ventana e hizo oídos sordos hacia la petición entre líneas que su amigo le había hecho. pidiéndole que se lo explicara. entonces él estalló: ―Nada de esto estaría pasando si. no pudiendo creerlo. no apoyaste su carrera en ningún sentido y siempre él fue el más apegado a su madre. pero Esme salió con que estaba embarazada y todos mis malditos sueños se truncaron. iba abriendo los ojos paulatinamente.desde siempre ha sentido antipatía hacia mí y pues ahora de plano me odia… ―Sabes que su hostilidad hacia ti tiene fundamentos. además intuye tus… "comportamientos extramaritales". ― ¡Se fue de casa apenas pudo! No me vengas con que es el más apegado a Esme.

Intenté poner de mi parte… y con Emmett y Alice fue diferente… ― ¡Jesucristo! ―Perdóname. fue responsabilidad de ambos. ¿sí?. lo que no significaba que estuviera de acuerdo. pero no quería compromisos con ella. masajeando sus sienes con los dedos. sentándose finalmente en un sillón. pero cedí y quedó embarazada. . Charlie no le dijo nada. no puedes tenerle rencor a tu hijo. Respondió Charlie a las palabras de Carlisle. Pero pese a todo. Es tu hijo. Ya le había criticado su actuar. No sabía qué más decirle al respecto. porque no lo hacía. ni mucho menos avalara lo que había hecho. ―No siento rencor por él… sólo… no sé… no estaba preparado para ser padre. ―Siento defraudarte. lo prometo.siendo. pues muy amigo suyo podría ser. Charlie! ―No puedo creer lo que me estás diciendo. y ya te imaginas lo que pasó… ¡Su padre prácticamente me apuntó con un maldito rifle para que me hiciera cargo. Espero arreglar las cosas en adelante. como si esa conversación a él le hubiese agotado― Es sólo que… te desconozco. o lo justificara. mucho menos para casarme. pero es mejor que esto pasara de una vez para dar término al matrimonio. y no puedes culparlo a él. de Esme y tuya. Carlisle ―. por Dios. ―A mí no me tienes que pedir perdón. sé que hice mal. Carlisle. Carlisle se había comportado como más que un amigo para él. que he sido un mal hombre con Esme. no fue su responsabilidad lo que pasó.

perdona… Charlie soltó el aire de sus pulmones y lo miró seriamente. Llegó a examinarse no sé qué problema y saltó sobre mí. "¡Diablos!" Charlie no esperaba que Carlisle le pidiera ese favor. mientras le daba su respuesta. ―Vale. llegando a la conclusión rápida que Carlisle era un buen tipo que había obrado mal. ¿o era que inconscientemente lo estaba justificando? ―Debo pedirte un favor… ―. como para evitar mirarlo y saltar sobre él para golpearlo. será un tiempo corto. por un tiempo nada más. La mujer con la que… la mujer de anoche fue algo improvisto. Charlie lo miró esperando a que hablara― No tengo donde quedarme… y quería saber si mientras encuentro algo donde alojar. Ni siquiera me acuerdo cómo se llamaba… ― ¡No sigas contándome nada más. o que le provocara problemas con Bella. ―Gracias Charlie. Dijo con los ojos cubiertos por la palma de una de sus manos. esperando que después no se arrepintiera de ello.más bien como un hermano en todo el asunto de su enfermedad. por decirlo de algún modo. puedo quedarme aquí. mientras demoro en encontrar algo. ―Puedes quedarte. porque no podré retener las ganas de golpearte. Carlisle! Me estás dando excusas de un adolecente… ―. Dijo con Carlisle con cautela. ― ¿Y la mujer con la que estás saliendo? ―No hay mujer con la que esté saliendo. .

ella sintió que por un asunto de solidaridad emocional. Cuando lo supo. asintió Charlie. esa es la ropa que Emmett me pidió que te diera. ―En bolsas para la basura… ―. le tocaba tener en su casa a ese tipo. Así que salió de casa después de almorzar con su padre un poco antes de la hora en que debía regresar a su trabajo y pasó por el Bar de Sam donde seguro encontraría a Edward. **S.D** Bella salió de su casa dando un portazo.―Está bien ―. mientras contemplaba a un lado de la puerta de entrada las dos bolsas de basura que contenían sus pertenencias. después que hablara con su padre y este le comentara que Carlisle alojaría en casa durante el tiempo en que demoraba en encontrar algo donde vivir. Ella apretó su mandíbula con tal fuerza que sus piezas dentales estuvieron en peligro durante un momento. apoyando sus codos sobre las rodillas. debía contárselo a alguien que estaba directamente involucrado con todo eso y de quien no quería su hostilidad por ello. allí estaba él. Ahora para colmo de ella. que quería tanto a Esme. no cuando ya estaba en boca de todo el pueblo lo que Carlisle le hizo a la pobre Esme. resignado. "Qué alegoría más adecuada". follándose a una de las putas de Jasper en la sala de la consulta médica del pueblo. leyendo una especie de carta . esto porque su padre estaba aplicando caridad con alguien que definitivamente no se lo merecía. levantándose para preparar el cuartito que estaba bajo la escalera para habilitarla como dormitorio provisorio para él ― En la entrada hay dos bolsas. comentó Carlisle. Tal cual como lo pensó.

. Dicho sea de paso. mientras Jane y Victoria atendía un par de mesas que estaban ocupadas. con gente almorzando en ellas. ― ¡¿Eh?!. alcanzando una carta que estaba junto a él. que la miraba con su entrecejo fruncido. hola Edward.con mucha concentración. Apuñó sus manos y desvió su vista de los . A esa hora. pero antes de alcanzar a tomarla. pillándose desprevenida por Edward. ― ¿Vas a almorzar? ―Preguntó Edward. lo supuse. pues Sam se tomaba una extensa siesta después de comer y no alcanzaba a estar en su bar a esas horas. Decidida se sentó en un taburete frente a Edward y esperó hasta que este se diera cuenta que ella estaba allí. ―Aja. no estoy aquí para almorzar. se trata de Carlisle. a ella le dolía un poco que él no se percatara de su presencia como en sus sueños solía hacerlo… ― ¿Bella? Bella sacudió su cabeza espantando su ensoñación. era para estar a cargo de la caja.. ―No. Bella lo detuvo. ¿entonces? ―Yo quería… ejem… yo quería hablar contigo… o más bien decirte algo. Digo. cuando Edward se encontraba allí. El rostro hasta el momento amable de Edward se tornó osco con el solo nombre de su padre. ― ¿A mí? ―Sí.

―No puedo criticar ni mucho menos condenar lo que tu padre está haciendo. ―Para mí era importante… necesario quiero decir.ojos de disculpa que Bella le estaba poniendo en ese momento. no sabiendo si le había escuchado. ―No estoy de acuerdo. Edward soltó con ruido todo el aire de sus pulmones mientras oía las disculpas de Bella. saliendo rápido del bar. y gracias Bella. no había necesidad de que vinieras a… decirme eso. porque no me corresponde ―. sabemos que él actúa de buena fe dejándolo en su casa. Explicó retorciendo sus dedos. dejando al estudiante de medicina pensativo. eso la contentó. Te agradezco que hayas venido a decírmelo. así que no te hagas problema por lo que podamos pensar. Edward tenía la vista fija en un lugar que no era su rostro. ―Lo haré. bajándose de un salto del alto taburete― Ahora me voy a mi trabajo. Ella lo miró. . Dijo. pero no de mal humor. Dijo con mucha calma― Pero no te preocupes. hasta que él respondió. alzó sus hombros y luego levantó una mano en señal de despedida. pero mi papá le ofreció asilo en casa mientras él encuentra un lugar donde quedarse… yo sólo quiero que tú. ―Bella. ―Me siento más tranquila ahora que lo sabes ―. no con ella al menos. No quiero que malinterpreten lo que está haciendo mi padre… ―. por favor. Esme y tus hermanos sepan que mi papá no está de acuerdo con lo que hizo y que no por eso le está dejando quedarse en casa ―. Adiós Edward y saluda a Esme de mi parte.

Parecía como emocionado. quería aprovechar de presentarte a Aro Vulturi ―. bromeó Garrett. ―Él también habla mucho de usted y muy bien ―. Garrett me había hablado mucho de ti. comentó ella. ―Bella. ― ¡Hola. Le indicó al hombre que estaba junto a él― Mi jefe y el hombre que me crió como su hijo. Aunque se notaba un poco tenso. ― ¿Se encuentra bien? ―Preguntó preocupada cuando vio que el señor Vulturi no respondía. cuando desde atrás sintió la voz de Garrett llamándole. Garrett! ―Saludó ella a su "novio" cuando este la abrazó por los hombros y dejó un dulce beso en la coronilla de su cabeza. dedujo Bella. que de momento a otro tapó la boca con su mano mientras sus ojos se volvían cristalinos. pensando en que debía de comentarle a Ángela sobre lo de retomar la pintura. Tragó grueso y volvió a mirar a Bella con ojos de admiración. ―Es un gusto conocerlo finalmente ―.Caminó animada hacia la floristería. El señor en cuestión cerró los ojos y sacudió su cabeza. relajando un poco al señor . Respondió finalmente. ―Más me vale ―. Ella se giró y lo vio haciéndole señas desde el otro lado de la calle. Isabella ―. sorprendiendo a Bella cuando tomó una de sus pequeñas manos y la apretó entre las suyas― Eres muy hermosa. y preguntarle si podía exponer algunos de sus cuadros en el local con la idea de que se vendieran. saludó ella esbozando una gran sonrisa al hombre. ―Estoy bien… y también es un placer concerté finalmente. Junto a él estaba un hombre que a legua denotaba elegancia desde su oscura cabellera hasta los sofisticados zapatos negros que llevaba. intentando recomponerse.

antes que ella retomara su camino hacia la tienda de flores. quien seguía con la mirada a Bella alejarse de allí. respondió Aro― Ahí estaremos. ― ¿Intentarás hacer alguna prueba científica. Garrett miró de reojo a su padre putativo. Antes de irse ella. que no tuve duda de que ella era mi hija efectivamente. ―Seguro. pero se le estaba haciendo tarde para su trabajo y aunque fuese el negocio de su amiga. ―Es tan hermosa como lo era mi Reene ―. sé que tendré que hablar con Charlie y estoy . abrazó a la joven novia de Garrett por unos segundos. no le gustaba abusar de eso. Bella se disculpó con Garrett y Aro. y luego tomar un trago ―. Cuando ella estuvo lejos. comentó Aro― Y sentí que mi corazón se salía del pecho cuando me miró con sus dulces ojos. Garrett. ― ¿Estás bien. Aro se le acercó y causándole sorpresa una vez más.Vulturi. reconoció Aro con un nudo en su garganta provocándole a su voz un tono ronco. Después de esa corta presentación. para confirmarlo? ―No lo veo necesario. volviendo a reiterarle al señor Vulturi de lo encantada que ella estaba de conocerlo. Asique se despidió de ellos. ―Seguro que sí ―. ¿verdad? Él también desea conocerlo. ―Supongo que vendrá la próxima semana a casa para que conozca a mi padre. Aro? ―Necesito sentarme.

no explicándose abiertamente qué quería decir con eso. Garrett iría con Bella a beber una copa para celebrar sus cinco semanas y para oír algo que ella debía decirle. Por otro lado.seguro que él corroborará mi teoría. quien aún contaba con él para saber acerca de Bella. Aquella noche. y eso lo incomodaba un poco. ella se había comprometido a revelarle parte de su verdad para que él pudiese ayudarle. Algo importante. la que supo controlar. Edward estaba recibiendo la respuesta a una solicitud que envió hacía unas semanas. de él al menos no. denotando un amor reciproco entre ambos. ella se comportó con él. aunque eso le causara un poco de envidia. como una novia enamorada aunque él estaba claro que no lo estaba. pues en la intimidad parecían más bien dos buenos amigos que dos novios. que no se da cuenta como ya está cumpliendo cinco semanas de relación con Bella. Al menos esa noche. pero se contenía por Aro. después de enterarse que se abría . No estaba seguro a lo que se enfrentaría. Durante ese tiempo. Ella muchas veces le dijo que necesitaba de él para seguir adelante. Aro finalmente fue a casa de ella a conocer a su padre. **S. pues sabía que ambos estaban actuando y ninguno era capaz de reconocerlo. viéndose tentado a exigirle la verdad.D** Las semanas transcurren rápido en aquel pueblo y en la vida de Garrett. Charlie habló con él desde temas económicos hasta de futbol durante todas las visitas que Aro hizo y las veces que salieron a comer. sintiéndose agradecido interiormente porque se notaba que él había sido un buen padre para su hija.

habían sido beneficiados con aquella prestigiosa beca. tengo que trabajar. la que se abrazó con más fuerza a él. directo a la casa donde su madre trabajaba. Sam tendrá que entender que es un día especial! . Esa era su paga por todos los años de sacrificio. ―Ya te he dicho que no me debes nada. mamá ―. la sensación de levitar de orgullo por su hijo. Adjuntó sus calificaciones y unas cartas de recomendación. ya quisiera. Has hecho tanto por mi ―. ― ¡Mi Dios amado. mamá. ― ¡Oh. reconoció Edward. besando el tope de la cabeza de su dulce madre. la que se haría efectiva al cerrar el presente semestre. abrazándola cuando la vio llorar. las que en ese momento daban fruto. cuéntale a Sam de esta noticia… ―Celebrar. junto a otros dos compañeros suyos. pidió Edward. ve a celebrar con tus amigos. cuando Edward llegó de La Capital hasta el pueblo. para contarle la buena nueva. después del cual debían preparar su viaje al país que acogería a los estudiantes becados por sus restantes tres años de estudios. ― ¡Cómo no voy a llorar de emoción cuando me vienes con una noticia tan maravillosa como esta! ―Te debo tanto. ya sabes.una opción de beca para continuar sus estudios de medicina en el extranjero. que había recibido un merecido premio a su esfuerzo. Él. Ahora. De lado quedaba su sufrimiento de esposa cuando sus hijos ―porque no sólo Edward le daba satisfacciones― le daban esa clase de regalos que la llenaban de gozo. esto es increíble! ―Exclamó Esme muy emocionada. ―Pero no llores.

Edward. ―Bueno. Maggie simplemente no perdonaba el error de Sam. por mucho que eso le doliera. entrando Jane y Victoria con una botella de champaña y cuatro vasos. . intentos de interceptarla en la calla para hablarle. ya veremos. Así que él había decidido dar un paso al costado. Suspiró y se dejó caer en el asiento que estaba junto a él. ―Más te vale. señora Esme. abriendo de su cava personal y sacando una botella de vino. después que ella lo pillase in fraganti con aquella mujer en su despacho ―a quien no le permitió el ingreso a su local nunca más después de eso― envío enormes ramos de flores que Ángela preparaba. tienes esta noche para ir a celebrar con alguna dama por ahí. ― ¿Y lograste hablar con Maggie? ―Preguntó Edward. mensajes. Sam bajó sus hombros y contrajo su rostro en clara señal de derrota. Ya mañana veremos cómo diablos voy a suplir tu vacante… ―Prepararemos al alguien. Un montón de llamadas. regalos… pero nada. Cada día. la que le regaló a su amigo para que celebrara. siendo cada uno devueltos por ella. La puerta del despacho de Sam se abrió.―Ya veremos. Por supuesto que Sam entendió. una de las mejores cosechas. ―Para qué preguntas si sabes que no quiere hablarme. ―Lo lamento. Galeno. tenemos tiempo. pues esa mujer había logrado meterse en su corazón.

la rubia tomó el puesto de la colorina. abramos de una vez esta botella antes que se caliente! ―Exclamó Sam y de forma muy diestra descorchó la botella de mimosa después de darle una movidita. Edward decidió agarrar la botella de vino que Sam le había dado e ir a beber en calma a su departamento. Después de verter el líquido en los vasos. ― ¡Salud! ―Respondieron las dos chicas. dejando las copas sobre la mesa y acercándose a él para abrazarlo. y ojalá en privado. quien disfrutó mucho de ese mimo. ― ¡Bueno. ― ¡Salud por el futuro médico cirujano de este pueblo. comentó risueño. Edward hubiese querido que la rubia mujer por la que aun suspiraba. que nos atenderá gratis cuando tenga su elegante consulta médica en La Capital! ―Exclamó Sam con orgullo. en compañía de Jacob. Después de un rato y antes que los trabajadores del bar que entraban y salían de la oficina del jefe para celebrar con Edward se embriagaran. mientras abrazaba a su colorina compañera de trabajo. Así que salió cerca de las once y caminó en medio de la tranquila . los cuatro compañeros alzaron los vasos. Cuando esta lo soltó. Edward! ―Exclamó Victoria.― ¡Ya todo el pueblo lo sabe. mientras Edward se carcajeaba. ― ¡No sabes cuánto me alegro. haciendo que el tapón volara lejos y la espuma se desbocara. Susurró en su oído. Edward! Estamos muy orgullosas de ti ―. Pero se contuvo de pedírselo. ―Esa debe haber sido mi madre ―. abrazándose con orgullo a Edward. quizás. demostrara su orgullo por él de otra forma más… apasionada.

salud por tu logro mi amigo. asomándose ella casi enseguida desde el cuartito de atrás. pero se detuvo en una esquina cuando a lo lejos vio que algunas luces de la floristería de su amiga Ángela estaban encendidas. pues doña Carmen Uley había ido esa tarde por rosas y les había contado lo feliz que andaba Esme por el logro de su hija. Así que caminó hacia allí y golpeó la puerta de vidrio. no sé si pueda acompañarte… ―Ah. ―Estoy terminando un trabajo para mañana. Enseguida decidió cambiar sus planes y pensó que sería buena idea compartir esa botella de buen vino con ella. ― ¡Edward! ―Exclamó. pues. Ella ciertamente sabía sobre la beca. ¿te parece? ― ¡Por supuesto! Pasemos al cuartito… ―Le invitó Ángela. ―Bueno pues. ―Iba a casa con este vino que me regaló Sam y pues se me ocurrió pasar por aquí para que me acompañaras. ― ¡Salud! Chocaron las copas y bebieron un sorbo. abrazando cariñosamente a su amigo. te acompaño mientras terminas tu trabajo y aprovechamos de tomarnos una copa.noche hacia su piso. Dejó a un lado su trabajo momentáneamente y se instaló junto a su amigo que estaba abriendo ya la botella para verter el oscuro líquido en los vasos. para luego Edward comenzar a contarle a su amiga de qué iba la beca y cuándo es que . Él se acomodó en el viejo sillón que tenían allí. cerrando la puerta sin ponerle el pestillo como era costumbre. mientras ella buscaba dos copas y un abridor.

¿cómo ha ido todo. ―Oye. Mi madre está sobreponiéndose a eso. y… eh… ¿Carlisle… él no se ha acercado…? Edward cambió el feliz semblante por una mueca. eh?… lo digo por el galán… ― ¿Qué galán. ―Claro… entiendo… y perdona que te haya preguntado… es sólo que… ―No. pues me da lo mismo lo que haga. La tranquilizó él. sacrificándose para costearlos y sacar buenas calificaciones. ―He oído que ha faltado a su trabajo en el consultorio y pues… ―He oído cosas también Ángela y la verdad no me preocupan. Ella se removió incómoda e hizo una mueca que contrajo su rostro. para coordinar su lugar de estadía entre otras cosas. Edward? No tengo ningún galán… ―Sabes de quien te hablo ―. que es lo que en verdad me interesa. estaba entregando sus frutos. zanjando ese tema que en verdad le molestaba e incomodaba de igual forma. . ―No. bebiéndose de una vez su vino. Se quitó sus lentes y agarró la botella. está bien ―. mientras ella asentía. Tenía que ponerse en contacto con los catedráticos del país del norte donde residiría por tres años. respondió con tono hosco. y mientras él se mantenga lejos de ella y de mis hermanos. para volver a servirse un poco más. Se veía muy feliz por este logro.se tendría que ir. rellenando el contenido de su vaso.― Y tú. y no espero que lo haga ―. pues sintió que su esfuerzo de todos esos años de estudio.

. Edward se atragantó con la bebida. eres una mentirosa! Esperas que él te diga lo que siente por ti… ― ¡Él no siente nada por mí. no se las diría. andar de hombre en hombre… como si estuviese buscando al ideal para cazarlo.― ¿Garrett? ―Sí. como para que sus familias se conozcan y pues cuando pasa por aquí él simplemente me mira… y no me dice nada. Edward! Está con Bella. Edward… ―Se disculpó ella. ¿lo olvidas? Y por lo que ella me dijo… las cosas van serias… incluso sé que… sé que le pedirá que se case con ella. ― ¿Ella le pedirá matrimonio? ¿Tan luego? ¡Pero si hace algo de un mes que se conocen! ―Exclamó. la verdad… ― ¡Oh. pero luego recordó su teoría sobre Bella Swan y sus conquistas ― ¿Por qué lo hace. haciéndole entender que había cosas que ella sabía pero que por un compromiso tácito con Bella. al que parece que ya consiguió… Tú me dijiste que ella quería casarse para remediar su problema… ―Lo siento. Garrett… ―Bueno… ―Suspiró. mirando a Ángela con asombro por lo que acababa de decirle. Y no espero que lo haga. eh? ― ¿Qué cosa? ―Oh. sabiendo que no tendría sentido esconderle sobre sus sentimientos a su amigo. así que comentó― Ya tiene el título de novio de Bella. Su padre ha venido un par de veces hasta la casa de Bella y han cenado.

la que ella secó con rapidez. Lo que me molesta es que tú te comprometas con esa amistad. ―Tú no sabes si él anda soltando suspiros por mí.― Simplemente no soy lo suficiente mujer como para que él me eligiera a mi sobre Bella. Perdona si soy un bruto. ―Seguro… ―Eres una chica preciosa. pero no se te acerca porque está con ella. ― ¡Simplemente lo sé.―Lo entiendo. se te ve triste y sé que es por él ―. lo siento. lista. ― ¡Ay. Susurró él con algo de molestia― Y si él está eligiendo a Bella por sobre ti. mujer! O lo intuyo… Ella arrugó su frente y bajó la cabeza. mientras él acariciaba su cabello. comentó Edward. es porque es un tonto. tragando el nudo que instantáneamente se formó en su garganta. simplemente quizás no ha aparecido el hombre indicado para ti. Eres noble y trabajadora. cuestión que no entiendo. Además. no la suficiente como para evitar que Edward se diera cuenta. pero estoy tratando de entender. Edward! ―Se lamentó ella. o por ambas cosas. ―No digas una estupidez como esa ―. Ángela. abrazándose a su amigo por los hombros y dejando caer su llanto sobre su chaqueta de cuero. acariciando la mejilla de su amiga con el dorso de sus dedos. Cualquiera podría enamorarse de ti. ―Oye. Se escapó de sus ojos una lágrima traidora. . No sabía si se puso melancólica por los dos o tres vasos de vino o por lo que Edward había deducido. cuando ella pasa a llevar tus sentimientos por ese hombre que apostaría también anda suspirando por ti.

Era quizás un beso de catarsis ―o algo así― pero en ese momento simplemente no se lo cuestionaron. Poco a poco. ―Cuando alguien me inspira a hablarle así… y tú lo haces ―. con sus manos sosteniendo el rostro de su amiga por ambos lados. haciendo que la piel de su amiga se estremeciera― Mereces alguien que te quiera. Ella se allegó más al cuerpo de Edward. él sosteniendo el rostro de ella con determinación y ella respondiendo con sus manos hasta llevarlas al cuello de Edward. los labios de ambos se buscaron con un hambre que era extraño en ellos. . dijo seriamente. o el ambiente tenue y tranquilo que los rodeaba llevó a que el leve roce se acrecentara. pues otra vez. pero del que no se cuestionaron en ese momento.pero cuando eso pase. El vino quizás. él debe jugársela por completo por alguien como tú. como dos imanes. Ángela ―susurró. si no lo hace. ―Edward… ―susurró Ángela cuando se apartaron un poco para buscar aire. Edward puso su frente sobre la de Ángela cerrando sus ojos. convirtiéndose en un beso al que ambos respondieron sin darse cuenta. ―Hablas muy lindo. no es digno de ti. Las bocas se abrieron y las lenguas se encontraron. o una tregua. los labios de ambos se rozaron levemente. Sus narices se tocaron levemente y no sabiendo bien cómo. sin ninguna excusa. Ella se apartó un poco y torció su boca en una sonrisa. mientras sus bocas seguían degustándose la una a la otra. Edward. soltando un suspiro lento. la que duró poco.

ella estaba absorta pero no precisamente en su trabajo. Ella abrió los ojos con desmesura. tensó cada músculo de su cuerpo y sintió una especie de fuego dentro de él que lo hizo ponerse furioso. Edward en cambio miró con irreverencia a la pareja que se mantenía en pie. Bella y Garrett. creyendo que aquello no era otra cosa sino su imaginación. Vieron luz en la salita de atrás y caminaron en silencio ambos hasta adentro con la idea de encontrar a Ángela absorta en su trabajo. la puerta no tenía el pestillo… ―comentó Bella al entrar. ella para aprovechar de llevarse uno de los cuadros que había dejado allí. tanto así como para ser él mismo quien interrumpiera el encuentro con una fuerte exclamación: ― ¡Ángela! La aludida y Edward se apartaron dando un respingo cuando oyeron la voz masculina retronando como trueno en el pequeño espacio. A Bella se le escapó el aire de sus pulmones cuando vio aquella escena. ―Qué raro. el que le regalaría a Aro por petición suya. primero hacia Garrett y luego hacia Bella. Tan absortos estaban ambos. sintiéndose extrañamente avergonzada porque la hubiesen encontrado.tan sólo se dedicaron a disfrutarlo y dejarse llevar. se les hizo extraño ver luz en el local y decidieron pasar. quienes pasaban por allí. no ocultando su molestia hacia el . Bueno. sino más bien en los labios y en los brazos de Edward. pues su amiga no podría estar traicionándola de esa forma. que no sintieron cuando las campanillas de la puerta de entrada sonaron levemente. Garrett por otro lado.

dejando un beso sobre la sien de Bella. mientras que agarraba a Bella por la cintura y la atraía hacia él. ― ¡¿Qué se supone que estás haciendo. Ángela se levantó del sillón de un saltó y tomó el brazo de Edward ―Edward. por favor. Bella se tensó al oír esa admisión de Edward. entornando sus ojos hacia Ángela y Edward. ―Algo así. quien balbuceó y no pudo responder a su amiga. Edward! ―Me meto ―. ¿verdad cariño? ―Respondió Garrett. ― ¡Tú no te metas. Se levantó y dio un paso hacia Bella para enfrentarla― Desde ahora me meto en cualquier tema concerniente a Ángela. Ángela?! ―Preguntó Bella soltando las palabras con rabia. por lo que Edward intervino. ― ¿Así que tienes novio. Bella? ―Se reacomodó en el sofá y abrazó a Ángela por sus tensos hombros. mirando a su amiga con decepción y enojo.hombre novio de Bella. ¿por? ―Respondió Edward. Ángela? ―Preguntó ahora Garrett. respondió ahora con enojo pues la actitud de esa niña lo estaba exasperando. ametrallando con sus ojos a Ángela. ― ¿Y cuál es el problema. ―Por nada… simplemente nos sorprendimos de verlos aquí. que miraba a Ángela como si ella tuviera que darle algún tipo de excusa o explicación por su comportamiento. destilando ironía en su voz. .

y Bella estará muy ocupada con esas cosas ―. ― ¿Preparativos? ―Preguntó Ángela. como no entendiendo lo que ella quería decirle. simplemente miraba a la mujer junto a Edward quien a su vez la miraba a ella con ojos de disculpa. Así que no los molestamos más en su… velada ―. Enseguida. y sin decir más.Ella no respondió. Ángela arrugó su frente. Se giró hacia su amiga y la tomó por los . quien relajó su postura después que sintió el portazo que los visitantes dieron a la puerta luego de salir del local. empujó a Bella hacia afuera y en silencio recogió algunos cuadros y salieron en extremo mutismo del lugar. confundida― ¿Qué preparativos? ―Nos vamos a casar… pronto. intervino Bella de pronto en un susurro ronco. Ángela se quedó de piedra junto a Edward. ―Pero… pero… ―Tenemos que hacer muchos preparativos de ahora en adelante. ― ¡Pues felicidades! ―Exclamó Edward ahora usando él un tono de ironía que hirió a Bella y molestó a Garrett. indicó el novio de Bella. explicó Garrett. ―Nosotros pasábamos por aquí porque mi novia vino por sus cuadros… ―Ya no puedo seguir trabajando aquí contigo ―. ―Nos llevaremos algunos cuadros ahora y mañana vendremos por el resto de las cosas que Bella tiene aquí. mirando hacia la mesita donde estaba la botella de vino a medio llenar junto a los dos vasos.

pues su reacción fue de un hombre celoso. Desde ahí. Con la actitud de Garrett hacia lo que vio entre él y Ángela. esperaba que la tierra se abriera bajo ella y la tragara. pues sabía que el anuncio de la boda hecho por el mismo Garrett. no cuando él decidió estar con Bella. y eso a él le molestaba. Se apartó para tomar el rostro de Ángela entre sus manos. Ella negó. aún con su cabeza hundida en el pecho de Edward. Pero la actitud de Bella fue… extraña para él. por decirlo de algún modo. segundo porque Bella en un mal movimiento del destino los vio in fraganti quedando como traidora. peinando el cabello de Ángela. quien no tenía derecho a hablarle así. se explicó. cuando ella sabía. tranquila… todo va a estar bien… ―susurró Edward. abrazándola con fuerza. pero Ángela no respondió. y tercero por la actitud de Garrett. perdona. confirmó sus sospechas de que ese tipo estaba con Bella por alguna razón que no era amor.hombros. Así que él la atrajo hacia su cuerpo. primero por lo que pasó entre Edward y ella. y estaba seguro que en cualquier momento hubiese saltado sobre él para apartarlo de Ángela a punta de golpes. y secando una vez más sus lágrimas. sin atreverse a mirarlo. agregó― Y cuando te dije que merecías a alguien que te . pero la actitud de esos dos me descompuso y no pude reaccionar de otra manera ―. ―Oye. masculló: ―Perdona… perdóname por esto… yo… yo no debí… ―Ángela. Ángela. viendo su rostro contraído por algo como pena o dolor. que en los brazos de su amigo desató el llanto. sentía que la atracción entre ellos era más que obvia. le había roto el corazón. tú y yo somos personas adultas ―. ―Oye.

Eres maravillosa y cualquier hombre podría enamorarse de ti… cualquier hombre. Ella cerró los ojos y asintió despacio. quien la abrazó para confortarla y darle calor. pensando en eso último que había dicho. volviendo a esconder su rostro en el pecho de Edward. incluso yo. alguien que se las juegue por ti.quisiera bien. . lo dije en serio.

la sorpresa no.. no puedo adelantar más porque se enoja mi beta y jefa Gaby Madriz (a quien agradezco su apoyo.*Chapter 8*: Chapter 8 Hola Niñas! Hoy es día de mis locuras. porque lo hago con mucho cariño para ustedes. Abrazos gigantes y nos leemos pronto! Si gusta adelantos de la historia. ¿Les está gustando? Espero que sí. Les cuento que la primera parte de esta historia será más tierna y romantica. Gracias a todas las que siguen aquí conmigo. Por alguna razón. las que siguen leyendo y comentando. ¡¿Qué demonios se creía?! ¡¿Y por qué demonios se estaban besando así?! Esas eran las exclamaciones que Garrett profería en su fuero interno. puede hacer presión en mi Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina .-) 7. ayuda y amistad). La sorpresa de la petición de matrimonio de Bella ni se comparaba al avasallador sentimiento de inquietud y celos que sintió cuando vio a Ángela ―su Ángel― en brazos del barman ese que se las daba de médico. pero la segunda mitad se viene más oscura. la sorpresa inicial que lo sobresaltó aquella tarde cuando Bella le pidió matrimonio no fue tan profunda ni tan significativa como lo fue la sorpresa… no. mientras iba conduciendo su coche .. no.

.hasta la casona. Tomó de dos bocaradas los dos dedos de whisky que se había servido y continuó― ¿Por qué reaccionaste de esa forma cuando viste a… tu amiga con ese… tipo? ―Yo… yo sólo me sorprendí… ― ¡Eso no es verdad! ―Exclamó con su entrecejo fruncido. pero me doy cuenta que es algo más. ¿o quieres que yo lo deduzca? ― ¿Deducir qué cosa? ―Cada vez que ves a ese hombre. Pero yo pregunté primero. Debemos hablar ahora con la verdad ―. girándose un poco ahora para mirarla. cargando los cuadros de Bella y se sentaron en el sofá de la sala en silencio. dejaba caer lágrimas silenciosas por su rostro. y quiero que me digas la verdad. hasta que Garrett ofreció a su novia un vaso de licor. ―Buen. mirando hacia el frente. Bella. quien dicho sea de paso. Yo pensé que sólo te gustaba. tú también reaccionaste de forma extraña. dijo él seriamente. antes de comenzar a hablar. con Bella junto a él. Se metieron a la casa que el rentaba en El Pueblo. no puedes negarlo. suspiras y lo miras como si fuera un príncipe en vez de un hombre común y corriente de quien ni siquiera eres amiga. lo hice. ―Sí. algo más fuerte… ―No sabes lo que dices. Ella aceptó asintiendo con la cabeza y cuando este se lo llevó. ―Muy bien. se sentó junto a ella y respiró profundamente.

Llevó su mano a la espalda de Bella y la frotó suavemente. Quiero ayudarte. pero esa era una verdad que a él no le correspondía revelar. ¡Ah. y pensé… ―Yo me siento atraída por Edward. ―Bueno… bueno. y esa noche sabría de qué se trataba. Garrett la vio allí encogerse y sintió pena por ella. ¿no? ¡Touché. Así que buscó una excusa rápida y creíble. ―Oye. Bella. ¿vale? Sé que por mí no te sientes ni cercanamente atraída a como te sientes por Edward. te hace daño…? . ¿o me equivoco? Ella bajó la cabeza y no respondió a Garrett. me gustas. tienes problemas con tu padre. puedes ser sincera conmigo. aunque su silencio hablaba por ella en ese momento. y siento la necesidad de protegerte y ayudarte en lo que esté a mi alcance. señorita Swan! Al parecer él también había sido un poco obvio. por qué si estás seguro de lo que siento por Edward. con sus ojos puestos en la alfombra persa de la sala. Algo había que ella no le estaba diciendo. de momento. ― ¿Por qué has aceptado esta relación.―Bella. Bella. buena pregunta! Él había dicho que hablarían con la verdad. tanto como tú por Ángela. no somos niños. ¿Me dirás entontes cuál es tu apuro por casarte? ¿Quieres salir de aquí? ¿Por qué. ―Siento que estás pidiendo ayuda desesperadamente. te comprometiste conmigo y aceptaste pensar en mi petición de matrimonio? ―Preguntó Bella abstraída por el recuerdo de hace un rato atrás.

de qué otra manera puedo ayudarlo… ―Dios. De ese día. era joven. entre ellos Jacob. y por último . Le contó cómo su vida calló a pique cuando oyó. quien conocía toda la verdad. entre sollozos. Susurró Garrett atrayéndola hacia él. y de plano dejó de pintar pues eso le quitaba tiempo y alimentaba su ilusión. se alejó de sus viejos amigos. no! Nada de eso… mi papá me ama y yo lo adoro. Ya había sacrificado su ingreso a la universidad para estudiar arte. Bella. Su intuición se disparó y presintió que algo más grave de lo que pensaba estaba sucediendo con ella. pues estaba atado de pies y manos pues los tratamientos y la operación eran muy costosos. le contó a Garrett sobre el secreto que guardaba su padre.― ¡No. el mismo día de la fiesta de su graduación. Ella podía sacrificarse. cuando Charlie hablaba con su amigo Carlisle sobre la enfermedad degenerativa que lo aquejaba y sobre la que no podía hacer nada. además. no. ignorándolos adrede y extrañando la contención o la simple compañía de ellos. ―El tiempo… el tiempo se nos está acabando… y no sé qué más hacer. ella decidió dejar de lado sus planes y sus sueños por encontrar una manera rápida de ayudar a su padre para costear el tratamiento de la enfermedad. qué sucede ―. pero su padre tenía los días contados y cada vez pasaban con más rapidez. pero… ― ¿Pero? ―Insistió Garrett. acogiéndola en sus brazos para consolarla. Bella cubrió el rostro con sus manos y comenzó a llorar con fuerza. quedando sólo Ángela junto a ella. Bella.

aparte de Ángela. intuía que él no era un hombre que se fuera a aprovechar de ella. y eso llevarlo derecho a la muerte. por Dios amado. Por eso. ―Bella. un hombre que le diera la suma que ella necesitara… a cambio de sí misma. un hombre con el suficiente dinero que estuviese o tan enamorado de ella que no hiciera cuestionamientos cuando ella pidiera fuertes sumas para cubrir el tratamiento de su padre. limpiando su rostro mojado por las lágrimas. la que ella supuso fue una visita al médico. algo irremediable antes que yo pueda ayudarlo. cuando su padre y Carlisle hablaban en susurros después que ambos llegaran de un viaje a La Capital. con altas probabilidades de dejarlo ciego si no se operaban de urgencia en un margen de tiempo de a los más seis meses.renunció a su gran amor de niñez y que aún seguía crepitando en su interior. Además. Pero lo peor no era eso. o por otro lado. Sentía que él quería ayudarla. Con nadie. Si Garrett estaba dispuesto a casarse con ella. cómo has podido cargar con todo eso durante estos años… ―dijo Garrett sorprendido por lo que Bella acababa de contarle. tanto como para . Susurró Bella. con la ilusión de que él algún día pudiera mirarla como ella deseaba: Edward Cullen. se había abierto para contar ese secreto.― Tengo miedo… de que a mi papá le pase algo. ella necesitaba unirse a alguien. como mujer o lo que fuese. pues debía saberlo. La enfermedad degenerativa que padecía Charlie lo había hecho bajar de peso y ahora estaba haciendo estragos en su visión. ―Casi tres años… ―. lo peor era cuando la enfermedad atacara el sistema nervioso central. eso fue lo último que escuchó hace unas semanas.

Pidió. Bella se apartó un poco y de forma muy poco femenina sorbió su nariz con la mano y habló con voz ronca a Garrett. mi padre se negaría a aceptarla. No tengo profesión. ― ¿Y qué piensas hacer? ―Confía en mí. Bella! Eres una hija que está desesperada por ayudar a su padre como sea. tomándole por los hombros― Desde ahora confiarás en mí. o tenía. sólo el suficiente para sustentar la casa. dijo. quien peinaba su cabello con ternura. En ese momento no se cuestionó el por qué. por eso el matrimonio es lo más lógico… ―Escúchame una cosa ―. Seguiremos adelante con este noviazgo ficticio. Garrett?! Mi padre tiene un trabajo que no le da mucho dinero. yo tengo. confía en mí. ― ¡Por Dios. indicando con su dedo entre él y ella― después de lo que te he dicho. pues veo que hace muy feliz a tu padre y lo tiene muy tranquilo verte acompañada. nadie estaría dispuesto a darme un crédito así como así… y si llego a casa con una suma de dinero sin justificar. no te dejaré sola en esto. . por favor. Pero dejarás que haga un par de cosas para arreglar esta situación con él y no seguir perdiendo más tiempo. ―Supongo… supongo que querrás acabar con esto ―. un empleo que ayudaba con los gastos. Bella. pensarás que te he estado usando. ― ¡¿Cómo.dejar de lado sus sentimientos por Ángela. pero debes darte cuenta que existen otras maneras de conseguir el dinero que necesitas.

para evocar aspecto interesante.Garrett pensó que Aro debía enterarse de toda esa historia e intervenir. Continuaron ordenando las botellas. pensando en su ya muy preparada respuesta. rodaron al unísono los ojos cuando oyeron la respuesta del tipo aquel. el cual se erguía orgulloso como pavo real frente a las luces y las cámaras que captaban su atención. Así que el bar estaba sirviendo de escenario para la entrevista que se le estaba haciendo a Whitlock. ―No te imaginas. Y él se encargaría de que así fuera. Jasper. **S. ¿este lugar te evoca buenos recuerdos? ―Preguntó el periodista al músico que estaba sentado frente a él. ―Entonces. parados al otro lado de la barra. La gentecita aquí es grandiosa y convivir con ellos fue… enriquecedor. miró hacia el horizonte mientras acariciaba su barbilla con el dedo índice.D** Sam Uley. mientras la estrella seguía con su entrevista: . En ese momento él podría demostrar que su deseo de acercarse a su hija era real y que supliría sus necesidades como siempre debió hacerlo. tuvo que cerrar a regañadientes el bar a eso de la seis de la tarde para que en él se pudiesen filmar tomas de la entrevista que iría dentro del documental con la vida y obra de este eximio músico que nació en aquel pueblo alejado de la mano de Dios. pero intervenir con la verdad. Era el momento que Aro Vulturi hablara con Charlie Swan y su hija Bella y se presentara ante ellos como quien realmente era. Sam y Edward. Jasper. por petición del representante de la estrella rock Jasper Whitlock.

― ¿Sabes una cosa. finalmente era la única persona con la que se desahogaría. Galeno. ― ¡Para nada! Hubo amorcitos. ya sabes. enredando sus dedos en su melena oscura. peinándola hacia atrás. tú y yo tenemos que hablar. pertenece a todas las fans que me acompañan en mi carrera ―. Indicó.― ¿Y qué tal los amores de juventud en este pueblo? ¿Hay alguno que haya sido importante. mientras el estudiante de medicina le relataba sobre lo ocurrido la noche anterior con Ángela y lo que pasó después con la llegada de "los novios" y la reacción de ambos frente a lo que vieron. pues Sam. pero nada de importancia… Ahora mi amor y mi corazón. Galeno? ―Dijo Sam. un momento. ―Un momento. por lo que a Edward no le quedó de otra que seguir a Sam hasta el despacho y hablar con él. Otra vez. brujo o chamán― supo apenas Edward cruzó el umbral de la puerta del bar que algo le había pasado. ―como si fuera un vidente. y tenemos para un buen rato más. ¿me estás diciendo que "por culpa del vino" te dejaste llevar y terminaste besando a Ángela? ¿A Angelito? . Edward miró de reojo a su jefe y amigo. mientras Sam palmeaba a su frente. bebiendo una fría cerveza. los dos silenciosos exportadores ahora soltaron una carcajada. así que mejor acompáñame adentro. Se ubicaron en el sofá. guiñándole el ojo a la cámara. o que haya renacido durante tu estadía aquí? Jasper soltó una carcajada y negó con la cabeza. chocando el hombro de Edward― No soporto más escuchar las barbaridades que está hablando este tipo.

―No voy a tener una relación con nadie. ―Oye. y creo que a ambos les haría muy bien intentarlo. menos ahora que me voy en unos meses más. volví a besarla. Edward. No sé qué me pasa. Las cosas simplemente se dieron y bueno… las relaciones pueden partir desde este tipo de encuentros casuales.―No le digas Angelito. Pasé por la florería y estaba cerrado ―. confundido. ―Vale. rascando su cabeza― Cuando la dejé en la entrada de su edificio. sin pensarlo! ―Son cosas diferentes… ― ¡Claro que no! ―Exclamó. como un acto reflejo. vale. maldita sea. cuando uno tiene ese tipo de encuentros con una mujer. cuando su amigo usó el sobrenombre que ocupaban cuando era Ángela más pequeña y tenía que enfrentarse a la vida escolar cargando un extraño corte de cabello que la hacía verse como un hombrecito. dirías sí. Ángela es mi amiga y no quiero estropear eso. ¿y cómo lo sentiste? ―Extraño… pero no malo… ―Reconoció Edward. pero no responde a su teléfono. no son empujados necesariamente por sentimientos profundos. Además. gruñó Edward. has hablado con ella? ―Lo he intentado. la cosa es que la besaste. la hubieses visto ayer cuando aparecieron los otros dos… se veía tan afectada y vulnerable… . en el tiempo en que su madre experimentaba con la peluquería. ― ¡Pero apostaría que si se diera la oportunidad con Jane. Sam ―. terminando de beberse su botella de cerveza― ¿Y hoy. Comentó con frustración― Estoy preocupado.

después de verlos juntos? ―Sí. Sam negó lentamente con la cabeza. . involucrarse con el chico que le gusta a tu amiga… ―explicó Sam. ― ¡Estás loco! ―No.―Vaya…todo un lío con esta Ángela y los nuevos novios del pueblo ―. mi amigo. porque si no entendía lo que le pasaba a la hija de Charlie Swan. ¿dices que quedó en shock y luego renunció. quien a su vez trataba de comprender el extraño actuar de Bella mientras miraba fijo una ampliación de una foto familiar que Sam tenia colgada en su oficina. Él giró su cabeza lentamente su cabeza hacia Sam. era porque era muy despistado o muy tonto. Sam miró a Edward. Aquí pasa que ambas amigas están faltando al código ético de la amistad. Comentó Sam distraído. y la verdad no la entiendo. recordando algo más― Entonces. creo que sí y Bella lo sabe y no le importa. como si fuera una cuestión lógica. ya sabes. ―Es obvio. no entiendo a qué viene esa reacción. aun así se regodea frente a ella… ―Y sobre Bella. con su entrecejo fruncido. ¿era cierto? ―Sí. ¿Por qué otra cosa ella podría haber reaccionado así? ¿Porque está celando a Ángela? Pues no. como si de verdad no entendiera lo que le estaba diciendo. Edward. alzándose de hombros. Le gustas a Bella. queriendo lanzarle un manotazo en la nuca. cuando hace tiempo atrás mi hermana comentó que a Ángela se le notaba que gustaba de Garrett. para que se despabilara.

carcajeándose. recibiendo un manotazo en el pecho por parte de su amigo.―No lo creo. quien se reía de algo . esto último en tono de burla. se mofó. y creo que tú podrías tener esa respuesta… no sé. ―Mejor me voy a la barra. un poco incómodo con lo que Sam le dijo. encontrándose con Victoria. simplemente pienso que estás desvariando. Esa es mi teoría. ¿no es eso lo que hace cuando un chico le gusta? ―Ah. me importa más lo que pase con Ángela y cómo se sienta ella. siempre defendía de las burlas de los chicos que la llamaban "cuatro ojos" o "Angelito" como recordó Sam. Como ha actuado ella durante este tiempo. Sam! No me importa ir averiguando ese tipo de cosas. y si yo le gustara como dices. mientras Sam quedaba allí sentado. poniéndole más atención o preguntándoselo directamente a Angelito… ― ¡No voy a hacer eso. Llegó a la barra. poniéndose en pie. ― ¡Oh. dijo Sam. curiosearás hasta saber la verdad y sólo así podrás irte al otro continente sin preocupaciones ―. no soy amigo de Bella y por lo demás ella ya tiene novio. Edward salió de la oficina. Edward! Lo averiguarás de cualquier forma. porque le parecía una soberana tontería lo que él aseveró sobre Bella. no sea que nuestra estrella de rock se le seque la garganta y quede sin voz para cantar sus éxitos musicales ―. nunca fue amigo de Bella como sí lo fue desde la infancia de Ángela. eres un jodido mentiroso. pues no sé. alguien que se preocupe por ella. Sam. no soy psicólogo mi amigo. ya me habría invitado a una cita. Pero en realidad a él no le importaba. quien siendo menor que él.

indicándole con la cabeza la estantería repleta de licores tras de él. ―Van a hacer una pausa. con las tres mujeres de pie tras él― ¿Qué tienes? ―Lo que ves ―. Jasper. dándole un codazo a Edward. la verdad es que le eran indiferentes esas miradas de odio que él le lanzaba. como si se diera por vencido con algo. después que hubiese follado con ella y recibido una paliza auspiciada por su hermano. y para colmo con sus tres groupies que lo seguían a todos lados. Ella. Lamentablemente tuvo que quedarse allí. vale. Pero el barman no se dejaba caer en sus brazos candentes. no olvidado el rostro de ella. a quien no volvió a ver. Él negó meneando la cabeza. Edmund. aquella vez cuando encontró a Carlisle en el consultorio. ―Tengo sed ―. para que su majestad descanse las cuerdas vocales ―. mientras ella se metía hasta la cocina. . respondió Edward. cuando se acercó a él por sobre el mesón. El músico abrió los ojos ampliamente y alzó las palmas de sus manos. Soltó Jasper. pareciéndole en realidad un aliciente erótico. ―Vale. sírveme un… ―Edward no dejó que Jasper siguiera hablando. miraba con odio a una de ellas. teniendo que soportar a Jasper quien venía acercándose hasta él. pues estaba solo cubriendo la barra. la rubia en cuestión. avisó Victoria.que había dicho Jasper en su entrevista seguramente. como tan fácilmente lo hizo su padre. Él. sentándose en un taburete frente a Edward. perdona. por cierto. ―Bueno. poniendo sus manos sobre la barra y advirtiéndole con la mandíbula apretada: ―Vuelve a decirme Edmund y te rompo la cara.

Jasper? ―Preguntó con ironía. por lo que en silencio llevó la botella a su boca y bebió de esta. carente de cualquier emoción. Jasper. respondió Edward. Jasper en tanto. destapándola y poniéndola sobre el mesón frente a él con un ruido seco cuando hizo chocar el vidrio con la madera. ―Y aquí tienes algo para la sed. Jasper alzó una de sus cejas. mirando la botella de cerveza y luego al barman quien cruzó los brazos sobre su pecho desafiante. podría haber protestado pues él no había pedido aquello. pero era de naturaleza cobarde y no quería tentar su suerte ni ver perjudicado su rostro. y se aventuró a preguntar: ― ¿Y qué es de Alice? ―Ella está muy bien. levantándose enseguida y arreglándose la camisa de diseñador blanca con líneas azules que iba fuera de sus jeans azules perfectamente desteñidos.Edward. ― ¿Qué novio? ― ¿Llevas más de un mes aquí y no te has enterado. fue al frigorífico y sacó una botella de cerveza nacional. con sus brazos aún cruzados― Jacob y ella llevan una intensa relación… ―No tenía ni idea… ―Dijo con tono hosco. sin que Jasper se lo pidiera. así que quiso pulsar un poco los botones de Edward. Pero no se quedó contento con eso. provocando a Edward. Iba a averiguar sobre el temita de Alice saliendo con ese policía. apretó entre su puño con aun más fuerza la botella de vidrio en su mano y fue su turno de apretar su mandíbula. haciendo planes con su novio ―. como cliente del local. Edward . dejando la botella medio llena sobre la encimera.

es simplemente la desesperación de una chica que no sabe cómo ayudar a su padre. que venía llegando de un viaje del extranjero. donde sobre esta había una variedad de comida japonesa. cuando Garrett añadió explicando el porqué de su precipitada petición. La puso al día de todo lo ocurrido en su ausencia de casi cuatro semanas. se arrancaría a casa de Ángela a ver si podía verla y hablar con ella. sacó de su mochila sus audífonos. sacando enseguida un grueso libro el que comenzó a leer desde la página que había marcado aquella mañana. pero a cuarenta y cinco minutos de El Pueblo. que quería como hermano a Garrett. sólo conseguir .en tanto lo miró y en su fuero interno recordó que hablaría más tarde con su hermana sobre el asuntito de Jasper y le avisaría Jacob sobre la mentirita piadosa que le echó a Jasper. dejándola muda. esto parece un argumento de telenovela. A esa misma hora. los conectó a su IPhone y seleccionó música. sobre todo cuando le dijo que Bella le había ofrecido matrimonio. frente a la mesa de centro que servía en ese momento como mesa de comer. Ya más tarde. la que estaba degustando con su amiga Rose. a la que no le importa el qué dirán ni los chismes que se rieguen en el pueblo tras de ella. Rosalie. Garrett estaba sentado sobre la alfombra en la sala de su apartamento de La Capital. la que prefiere hacer a un lado sus sueños y deseos. pero él decidió no perder su tiempo con él. ―Garrett. a ver si servía de empujoncito para que ambos se entendieran de una vez. iba a comenzar a despotricar contra la dichosa hija perdida de Aro. Vio como el artista se reacomodaba en su sitio para proseguir con su entrevista. Rose. ¿ves lo retorcido de todo esto? ―No es retorcido. más bien aprovechó que no había clientes en el bar.

no sé… ―indicó. un poco incómodo con la idea de que Bella malinterpretara todo. ―Y serás por fin libre para tener tu amorío con la muchachita de las flores… ―Ángela. Probablemente vendrá luego el turno de hablar con Bella. Nunca lo había visto así por nadie. por lo que indagó más sobre lo que sea que tuviese con ella. Edward dijo eso sólo… . ella ya va a estar casada con el barman… ― ¡Cierra la boca! ―Exclamó Garrett. sea como sea. ― ¿Tú mismo no me dijiste que él…? ―Ese tipo no es novio… ―explicó el enojado hombre frente a ella― Bella lo sabría. para tener contento a su padre… ―Eso no durará mucho. Rose torció su boca por cómo él respondía al nombre de esa muchacha. arrugando su entrecejo. Mañana Aro va al pueblo a hablar con Charlie y decirle la verdad. ― ¿Y tú estás liado de ella? Lo digo por seguir adelante con eso del matrimonio.los medios necesario para ayudarlo. muy enojado. sorprendida de cómo Garrett había hablado de ella. me lo hubiese dicho. ― ¿Y no hablarás con Ángela hasta tu asunto con Bella se resuelva? Para esas alturas. Su rostro y sus ojos se alumbraban como si el nombre de la florista fuera un astro para él. quizás ya no me quiera cerca. Rose soltó un suspiro y alzó sus rubias cejas. y cuando sepa por qué me acerqué a ella.

apretando la mandíbula y la mano con la que rodeaba el vaso. ― ¿Y se lo has dicho. para caminar por alrededor. ―Quizás lo que viste es el inicio de su relación… ― ¡No! ―Se hizo hacia atrás y descruzó sus piernas para levantarse con el vaso de vino blanco. por qué estás haciendo lo que estás haciendo y entérate directamente de ella si siente lo mismo que tú. ― ¡¿Y a qué esperas. soltó. tiene que esperarme. Rose afirmó su cabeza sobre su mano y lo vio paseándose como animal enjaulado. dictaminó Rosalie con mucha seguridad. más si el hombre que se supone que una quiere está de novio con la mejor amiga… ―Ella no se puede aburrir. le has dicho que te espere así como me lo acabas de decir a mi? ―Pues no.sólo para justificarse… o lo que sea. como nos miramos las veces que nos hemos cruzado. Rosalie. ― ¿Crees que debo hacerlo? ―Si no lo haces. ―No la has visto como me mira. Garrett?! Ve de una vez donde esa niña y dile lo que sientes. mirándolo luego por sobre el borde de su copa cuando la . estoy seguro que ella siente algo por mí… ―Pero una se aburre de esas cosas. la perderás ―. le has explicado algo. mientras bufaba y pasaba su mano desocupada reiteradas veces por su abundante cabellera oscura. hasta que todo esto se resuelva ―.

pasando primero por la floristería.llevaba a su boca. Ella no lo estaba provocando. se bajó y llegó hasta la puerta del edificio de cuatro pisos. sin indicio de que hubiese alguien adentro. lo que no sabía era la exactitud del número de su apartamento. pasó por la sala para darle un beso mudo de agradecimiento a Rose y salió rumbo al pueblo. sacó la primera chaqueta que encontró. ni un portero que pudiera vigilar aquello. la que al parecer no tenía ni un tipo de seguridad frente a quien podía o no entrar. por lo que se devolvió al carro y lo puso en marcha unas cuadras hacia el interior. más ahora que él por fin había dado con la mujer con quien estaba seguro. llaves. quería su bien. Así que dejó la copa sobre la mesita. porque seguro y como era lógico en su cariño fraterno. encontrándose con una mujer mayor que iba de salida. simplemente lo estaba aconsejando. ¿No era eso peligroso? Meditó mientras subía los escalones. sin cuestionarse nada. De cualquier forma salió del coche e hizo girar el pomo de la puerta por si este cedía. ― ¡Dios! ― ¡Agarra tu coche y ve por ella. Garrett! Garrett miró a Rose y la vehemencia con la que lo aconsejaba. pero no. agarró sus documentos. compartiría su vida. Estacionó y antes de cuestionarse sobre lo que estaba haciendo. llegó al pueblo. Abrió sin problemas la puerta de fierro. Sabía que ahí vivía ella. Así que no le quedó de otra que golpear puerta por puerta hasta dar con ella. la que a esas horas estaba totalmente a oscuras. lanzando un bufido por no haber averiguado eso antes. fue hasta su cuarto. donde sabía vivía Ángela. Ella le dio una sonrisa amable la que él . Es así como en tiempo record de treinta y seis minutos.

cuando la señora lo interrumpió. ― ¡Angelita! Claro. ella siempre haciendo maravillas con las flores. mirando la noche por la ventana. Ángela. Después de lo ocurrido el día anterior no tenía ánimo de ver ni . que sonrió coquetamente. usted me podría decir… ―Último piso. Caminó presuroso por el corto pasillo. ¿podría ayudarme? Estoy buscando a alguien que vive aquí… ―Conozco a todos los que viven en este edificio. dejando un atrevido beso sobre la mejilla de la mujer.devolvió y aprovechando de preguntar: ―Señora. explicó graciosamente la mujer. vestida con su pijama de franela blanco con lunares rojos. Hasta que lo hizo. ¿no lo cree? ―Seguro ―. Asintió Garrett. departamento 404. se sobresaltó tras los golpes de la puerta. ―Oh. que estaba en silencio sentada sobre su sillón de felpa color marrón. bueno… se trata de Ángela… ―No alcanzó a dar más referencias. Respiró profundamente. agradeció. mirando el número de las cuatro puertas hasta dar con el que él quería. con sus rodillas dobladas. golpeando dos veces la puerta de madera café. decidiendo hacerse la sorda e ignorar los golpes. soy prácticamente parte del inventario ―. ―Muchísimas gracias. sonriendo. pero un poco impaciente por saber lo que él necesitaba― Entonces. peinó su cabello hacia atrás mientras regularizaba su respiración. señora ―. Frunció la boca mirando hacia allá. viendo al muchacho subir de dos en dos las escalas.

y volvió a descansar su barbilla sobre el respaldo del sillón. poniendo atención por si oía ruidos que le indicaran quien podía ser. que no era nada grave pero que prefería quedarse en casa ese día. . Dio un respingo cuando dos golpes impacientes volvieron a sobresaltarla… aunque el sobresalto de los golpes no se comparó con el sobresaltó que sintió en su pecho cuando oyó la voz masculina detrás de la puerta: ― ¿Ángela? ¿Estás ahí? Ábreme por favor. por la irritación de sus ojos. Como si la voz de Garrett fuese la melodía del Flautista de Hamelin y ella uno de los ratones a los que hipnotizaba con su música. Caminó hasta allí y colocó la palma de su mano sobre la puerta de madera. asintió con su cabeza lentamente.hablar con nadie. "¿Quién será?" se preguntó en silencio. pues si no lo hacía. pero la verdad no tenía ganas de hablar con nadie. aun aturdida con la sorpresiva presencia de Garrett. pero sí envió un mensaje pidiéndole disculpas por no atender. muy en contraste con su propia imagen ―desaliñada y preocupada― la que mostraba. observando por la ventana. Quiso ignorar las llamadas de su madre ―que se preocupó cuando vio que no abrió la floristería― pero antes de tenerla como palo fijo allí en su apartamento. ― ¿Puedo pasar? ―Preguntó Garrett en tono bajo. agarrándose a quicio de la puerta. las llamadas de Edward no las atendió. Ángela. Suspiró. Se veía tranquilo y muy seguro. decidió atenderle y decirle que se sentía enferma. iba a saltar sobre ella para abrazarla y sostenerla en sus brazos. pero los golpes de la puerta insistieron. como para evitar que sus pies descalzos hicieran ruido sobre el suelo de madera. abrió la puerta con manos temblorosas y como en estado de trance se quedó estática frente a la figura de Garrett. levantándose en puntillas. que no hace mucho había llorado.

como si para él fuera de vida o muerte que se la respondiera ― ¿Co… cómo? ―Ayer cuando llegamos. . y cuando se lo pregunté. lo miró expectante. recuperando su estabilidad― ¿por qué quieres saber? ―Espérame. dándole un vistazo al pequeño entorno. Ángela abrió su boca y la cerró reiteradas veces por la frontalidad de la pegunta. Cerró los ojos. Ella frunció su entrecejo y bajó su vista hacia sus pies descalzos.haciéndose a un lado para que él pudiese pasar. dijo finalmente Garrett. Caminó hasta el centro de la sala en penumbras. Te lo suplico. él y tú se estaban besando como si fuesen novios. ―Yo… yo necesito hablar contigo… sobre lo que ocurrió ayer ―. alzó su cabeza y miró a Garrett. Ángela. ― ¿Edward es tu novio? ―Preguntó él de sopetón. él respondió con "algo así" ¿por qué tan ambigua su respuesta? ¿Qué es lo que en verdad hay entre tú y él? ―Edward es mi amigo… y lo que pasó ayer… pues la verdad ―. espera por mí ―. De improviso se giró sobre sus talones y quedó frente a Ángela quien ya estaba un poco más recuperada. además del ansia con que lo hizo. dijo con cero credibilidad― Felicidades por su compromiso. pasando por alto los buenos deseos de ella. respiró profundo. otra vez guardando sus manos en los bolsillos. Pidió en un ruego que hizo tambalear a Ángela. ―Estoy muy contenta por ustedes―.

impregnándose del aroma de Garrett. quien la aferraba con fuerza a él. y no hay día que no desee estar contigo… pero no puedo. no aguantando más. Ella.― ¿Qué? ―Preguntó ella. besándolo a continuación. porque aún así estas con ella. conmocionada. susurró ella. dijo. Se apartó un poco y tomó el rostro de Ángela con sus manos. eliminando la distancia entre ambos. ―Ni tu ni yo nos podemos hacer los tontos con esto ―. que hacía tiempo había soñado con estar envuelta en esos brazos. y no nos volveremos a separar más. Esto acabará pronto y cuando eso pase. quedando a un escaso metro de distancia de ella. Garrett se aventuró a dar un paso. disfrutó del momento. voy a venir aquí y voy a reclamarte como mía. La abrazó por los hombros y absorbió el aroma de su cabello. ― ¡Dios! ―Exclamó él. Ángela. ― ¿Por qué… por qué me dices eso? ¿Qué es lo que sabes? ―Anoche ella y yo hablamos. Ángela abrió los ojos como platos y trató de apartarse de él. Tú sabes que ella está conmigo no precisamente porque me quiera ni mucho menos porque me ame. esquivando su mirada y jugueteando con sus dedos― y es contradictorio lo que me dices sobre lo que… dices sentir por mí. indicando con su dedo índice el espacio entre ambos― yo te vi la primera vez en la florería y me encandilaste. y me contó lo de su padre… ― ¡Jesús! . obligándole a mirarle― Quiero que confíes en mí. ―Porque estás con Bella ―. pero Garrett se lo impidió.

mientras ella digería la información que él acababa de darle. ¿por qué sigues con Bella? ―Hizo amago de soltarse porque si él sabía que Bella hacia todo eso por su padre. rodeada de flores. Desde que la vio por primera vez. Parpadeó repetidas veces y arrugando su frente miró a Garrett para preguntar: ―Si sabes todo eso. pues si es así. chocando ahora su nariz con la de ella. mientras . quiso probar su boca y degustar su sabor. Los corazones de ambos comenzaron a repicar al unísono. dio pie para que Garrett. Garrett. me apartaré de ti y te dejaré en paz.―Su mundo se vino abajo después que te vio con Edward. con sus labios muy cerca de los de ella― Dime la verdad. Pero lo que sintió en ese momento ni por asomo lo había sentido antes con nadie. Le pedí que me explicara por qué estaba conmigo si en realidad tiene sentimientos por él ―. yo seguiré con mi vida… ― ¡No. pero yo no… ― ¡¿Lo quieres a él?! ¡¿Es Edward con quien quieres estar?! ―Preguntó ahora. Si sientes algo por ella. no se abstuviera más y atrapara su boca bajo la de él. ―Lo siento. ―Yo no… no… El titubeo en la respuesta de Ángela. debes esperarme! ―Reiteró desesperado. cogiendo nuevamente su cara entre las manos y bajando su frente hasta chocar con la de ella― No puedo explicártelo… no todavía. comentó. ¿por qué seguía con él?― No juegues conmigo. pues adelante. masajeando con suaves círculos sobre sus hombros. allí tan cerca de sus labios. Al igual que ella.

el anhelo por quedarse para siempre así y no pensar en nada ni en nadie más… pero al menos para Ángela. De eso se percató Garrett en ese momento. . ― ¿Le darás tú el dinero para el tratamiento de su padre? ―No. eso sí― y con sus ojos aun cerrados apoyó la cabeza sobre el pecho sobresaltado. no te atormentes por eso… ― ¿Y cómo no he de atormentarme? ¡Ella es tu novia. Ni siquiera Bella se lo cuestionó tanto cuando él se lo dijo. Garrett besó el tope de su cabeza y suspiró. dijo él con toda seguridad― Te lo dije. siento como si estuviera traicionando "otra vez" a Bella ―. Bella ya no tendrá que sacrificarse. ― ¿Entonces? Ángela era tozuda. ―En este momento. ella me habló sobre el problema con su padre y habrá otra solución. mientras el anhelo iba creciendo en ellos. había una bruma que le impedía darse a él como deseaba. mucho menos cuando Charlie ignora que Bella sabe de su diagnóstico. susurró. La llevó hasta el sofá. Por él. no… ni ella si su padre lo aceptarían. cuando podía oír los engranajes de su linda cabecita sacando conclusiones del por qué él le aseguraba tan tajantemente aquello. por eso fue la primera en apartarse y despegar su boca de la de Garrett ―con mucha dificultad. sentándola prácticamente sobre sus piernas y abrazándola a él y ella se acomodó sintiendo que el regazo de Garrett era un lugar cálido donde ella siempre podría estar. se van a casar! ―Eso no va a pasar ―.el beso iba cobrando fuerza. ―Oye.

revelaría todo el secreto que se escondía detrás de su aparición en El Pueblo y de lo que Bella se enteraría en los próximos días. de su madre y de Charlie. sobre todo por lo que la gente más antigua comenta. no quiero incomodarte. No tengo derecho a develarte nada. mi ángel. te lo contaría todo. Ángela. te lo suplico… por mí. Se revelará algo de su pasado que quizás cambie su vida… ― ¿Se trata de su madre? ―Uhm… ¿por qué dices eso? ―Si hay algo raro en la vida de Bella es su pasado. No me pongas en ese aprieto. ― ¿Y tú tienes que ver con eso? ―Por favor. ― ¡No me incomodas. sólo debes saber que ella necesitará de tu apoyo en los próximos días. removiéndose un poco― No tengo derecho a presionarte así. pero es algo que involucra a más personas y yo simplemente… ―Ya no digas más. ¿Se trata de eso? ―Algo así. ―Está bien. ―Tienes derecho. ―Mi ángel. dijo ella. Pero no le correspondía. Hay muchas historias alrededor de ella. perdóname. no antes que ella se entere al menos. está bien ―. pero traicionaría la confianza… de alguien importante para mí. Ángela! ―Exclamó. acercándola más a él y . no sigas preguntándome más.

recorrió su rostro. nunca. preguntó: ― ¿Y cómo es que yo te miraba? ―Pues… tú sabes… ―No. a esas alturas estaba totalmente sonrojada con la declaración de Garrett. los que ella le ofreció con gusto. Nunca antes hubo una mujer que me hiciera sentir así. con qué cara ―. me miraste y me sonreíste y yo ya supe perdido mi corazón por ti. Garrett torció su boca y llevó su nariz hasta el cuello de Ángela. Alzó su mano y con su dedo índice. provocándole risitas coquetas. de mi deseo por que así fuera. ―Bella evitaba que yo fuera hasta la florería. no fue necesario ni siquiera que me hablaras. ya sabes… pero yo ansiaba ir y mirarte como hacías esas cosas hermosas con las flores ―. quien seguía olisqueando y besando su cuello. soltando una risa. Cuando sus bocas estuvieron desocupadas. sus pómulos. provocándole estallidos en el estómago como nunca antes . Desde ese día no dejé de pensar en ti… Ángela. ella reconoció: ―Pensé que… la manara en que me mirabas era producto de mi imaginación. no lo sé. Con su boca sobre la piel de su cuello. insistió él― ¿Con cara de bobo encandilado frente a un ángel rodeado de flores? ―Bobo encandilado ―. su barbilla. acariciando sus labios. Repitió ella.buscando otra vez sus labios. ―Dime. No quería torturarte. el contorno de sus ojos― ¿Sabes? La primera vez que te vi.

en silencio y sin decir más palabras. Ella asintió y cerró los ojos. en contraste con su blanca camisa. no era necesaria más luz para saber que estaba ruborizada. ―Puede ser… ―Respondió muy coquetamente. iluminada por la luz que se colaba por los ventanales del apartamento. disfrutando de la compañía mutua.los sintió. Así que confía en mí. Suspiró al recordarlo. En poco tiempo me entenderás y podremos estar juntos sin remordimientos. pues al parecer no era necesario. . Ahí. alzando su rostro para mirar directo a los oscuros ojos de su ángel. Ángela. ― ¿Ese suspiro es por mí? ―Preguntó con diversión. El río y volvió a besarla con toda la ternura que esa mujer ―su ángel― le provocaba. La iluminación amarillezca de los faroles de la calle que se colaban por la ventana. con su traje oscuro. Simplemente se escuchaban los sonidos de ambos labios cuando se encontraban en un beso o los suspiros que ambos proferían. Además. Garrett. Además. y confió en ti. Suspiró y declaró: ―Tienes mi corazón también. se quedaron estos dos jóvenes. le daban a su rostro un efecto sobrecogedor. en medio de la sala en penumbras. ―Tienes mi corazón. por favor. bajando su cabeza hasta el hombro de Garrett y volviendo a aferrarse fuertemente a él por la cintura. también recordó lo que ella sintió la primera vez que lo vio entrar allí. su cabello castaño alborotado y su sonrisa radiante de príncipe.

A leer. Va dedicado con mucho cariño para ustedes. Edward quiso hacer un espacio en su tiempo antes de irse a la universidad aquella mañana. con ella. Pensó también en lo que habló con su amigo Sam respecto a eso y la idea de darse una oportunidad con ella. ¿Cómo podía ser que después de ese encuentro él haya comenzado a experimentar sentimientos nuevos por su amiga? ¿Cómo es que antes no se percató? ¿O era sólo la confusión de lo vivido que lo hacía cuestionarse? Todo eso lo tenía . Eso lo tuvo dando vueltas en su cama casi toda la noche. Tan cómodo que deseo volver a sentirlo.*Chapter 9*: Chapter 9 Gracias a todo mundo que aún lee y comenta esta locura. De lo abstraído que se sintió mientras la besaba y de lo cómodo que fue tenerla entre sus brazos. más exactamente desde el día en que la besó. para pasar por la tienda de Ángela a quien no veía hace dos días. Mientras caminaba hacia la floristería. Mi absoluto y total agradecimiento a Gaby Madriz. pensaba en su amiga y en lo bien que se sintió a su lado. mi beta adorada que me ayuda con esta locura. Nos vemos la próxima semana! Abrazos a todas =) Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina .-) 8.

dijo ella. siendo retribuida por Edward. ella después de renunciar ese día. Él sonrió y acarició su mejilla rosada con el dorso de sus dedos. no ha venido a hablar conmigo. pero no oyó nada. Tenía exámenes importantes que se avecinaban y debía sumergirse en los estudios. es que necesitaba tiempo para pensar ―.desconcentrado y no era un buen momento para perder concentración de sus estudios y acabar bien el año académico. Pero dime. aventurándose a entrar. estaba en todo tu derecho. como si . ―Siento mucho que te hayas enfadado con ella… o ella contigo. estoy bien ―. lo abrazó con cariño. pero no podría hacerlo sin hablar antes con Ángela y aclarar todo aquello. Llegó hasta frente de la puerta de la florería y vio el cartel de "Abierto" en esta. Le dio la espalda a Edward para meterse tras el mesón. Desde la salita de atrás. ―Perdona por no haberte contestado. por lo que preguntó: ― ¿Estás sola? ¿Y Bella? ―Bueno. para marcharse sin problemas a cubrir su beca. asintió ella. Ángela asomó su cabeza para ver quien entraba y sonrió al ver a Edward acercarse hasta el mesón. ¿estás ahora bien? ―Sí Edward. Él miró a su alrededor. Y perdona que te pregunte. sonriéndole. esperando oír ruido de su amiga. ―No tengo nada que perdonarte. antes que Edward preguntara o dijera algo. pero ¿por qué ella reaccionó así. Ella salió a su encuentro y cuando llegó hasta él. quien sintió una nueva emoción cuando sintió el pequeño cuerpo de Ángela junto a él.

pensó Edward. Carraspeó y dejó su mochila a un lado. más bien parecía el balbuceo de un chiquillo quinceañero que estaba tratando de declarársele a una chica. ―Sobre lo que ocurrió la otra noche… yo he estado pensando… y. Le molestó además la justificación que ella usó para aquel beso. una ternura que no siento por mis amigas. quizás había alisado un poco su cabello y se había maquillado y estaba usando ropa con la que habitualmente no trabajaba.le molestara lo que estaba viendo? ―Concluyó Edward. Para estar todavía distanciada de Bella. Ángela abrió los ojos con sorpresa y algo de preocupación. yo he estado pensando en lo que pasó ese día… y pues tú y yo… podríamos intentarlo. Así que decidió tomar un hondo respiro y aclarar los puntos: ―Ángela. Se veía linda. bueno… ―No pasa nada. muy linda. como si algo hubiese sucedido para que la dejara así. para hacerse hacia adelante y afirmar sus brazos sobre la base del mesón. pues fueron más de uno. pero no respondió nada respecto a eso. O los besos. Yo siento mucho cariño por ti. Edward. ―Todo se arreglará ―. A él le molestó un poco que ella se expresara con tanta claridad mientras que lo que él intentó decir. Estábamos bebiendo vino y hablando de temas complicados para ambos. Ángela se veía muy tranquila e incluso feliz. preguntando por "pura curiosidad". Estábamos creando contención el uno para el otro y pues. Además eres muy bonita y . supongo que eso nos empujó a… besarnos. sólo se limitó a alzar los hombros. indicó ella titubeante. Incluso él advirtió que se había arreglado un poco.

En lo bien que me sentí y en todas las veces que estaría dispuesto a repetirlo. no quise decir eso. Volvió a acercarse al mostrador y habló con más calma ―Sólo quiero que no salgas lastimada con todo esto. ¿cómo no te das cuenta? ―Edward. doliéndole aquella mirada de decepción que ella mostraba hacia él. perdona por favor ―. restregándose los ojos y negando con la cabeza. pero comprenderás lo que te digo… ― ¡No puedo comprenderlo! ¿Pretendes ser su amante una vez que se casen? ―Edward… ―Dijo en un susurro. ―Perdona.pues… ―No puedo. ―No. en cómo nos besamos olvidándonos de todo. Y creo que estás confundiendo las cosas. ― ¡No estoy confundiendo nada! He pasado horas pensando en ti. Él se incorporó. volvió sus ojos claros hacia los oscuros y dolidos ojos de su amiga. ―Estoy con Garrett. él está con Bella. tú no serías capaz de algo así. entre sorprendida y dolida por lo que Edward acababa de decirle. ― ¿Él te dijo eso? ―Preguntó Edward casi en un gruñido― ¿Acaso no lo oíste ayer? ¡Se van a casar! Ese tipo se está aprovechando de lo que tú sientes por él. Ya bastante has sufrido viendo como tu amiguita se regodea frente a . Ángela. Edward. perdona. por favor… ahora no puedo decirte nada más. ―Eso se acabará… pronto.

creo que con lo que pasó te has confundido sobre nosotros… quizás tendríamos que guardar distancia hasta que lo comprendas. sé que más adelante entenderás todo. ―Edward. mintiéndote con respecto a mis sentimientos por ti. Edward miró su reloj de muñeca y vio que estaba en tiempo justo para partir. ―Entiendo… y lamento que mis besos no te convencieran. ―Ella no se regodea ni lo hace para hacerme sufrir. por lo que se apartó de su amiga y agarró la mochila que había dejado a un . Somos amigos y no quiero que por nada eso se arruine. pues primero había tenido que sufrir la indiferencia de Jane y ahora la de Ángela. Ángela. ― ¡Oh. simplemente para que seamos pareja… o novios. Quizás tengas razón y yo sólo esté confundido… ―Mintió. profiriendo un suspiro y concluyendo que las relaciones sentimentales no estaban hechas para él. Solo te pido que me comprendas y que confíes en mí.ti con ese hombre. lo sabes. tomando las de él. En vez de medicina. Ángela dio una sonrisa amistosa a Edward cuando lo vio tan afligido y extendió sus manos por sobre el mesón. Edward soltó una risa y meneó la cabeza. tendría que haber tomado la opción de meterse a un seminario y ser cura. Yo soy tu amigo y no quiero que lo que ocurrió sea un motivo de distanciamiento entre ambos. Y como te quiero tanto como amigo. Edward. sabiendo lo que sientes por él. besas muy bien! Y déjame decirte que Jane es una tonta. apretando a su vez las pequeñas manos de Ángela entre las suyas. agregó con coquetería. te quiero mucho. De cualquier forma. ―No me apartes de ti. pues no sabe lo que se está perdiendo ―. riéndose luego ambos al unísono. no podría engañarte.

― ¡Oh. se despidió. ―Vale.lado. ― ¿Maggie? ―Preguntó. ―No sé qué habrá decidido Bella. ayer recibí una llamada de Maggie. y pues me servirá de ayuda. acercándose a ella para despedirse de un beso casto en la mejilla― ¿Podríamos tomarnos un trago uno de estos días? ― ¡Seguro! Pasaré por el bar quizás esta noche. pero seguro tú se lo dirás. Iba con una misión clara: acabar con el sufrimiento de su hija. Ángela torció la boca antes de responder. Nos vemos ―. ― ¿Y seguirás trabajando sola? ―Preguntó. Eso no lo permitiría. Y mientras Edward se dirigía a la estación de trenes para salir de la localidad. frunciendo su entrecejo― ¿Y Sam lo sabe? ―Creo que no. en ese mismo momento arribaba al lugar Aro Vulturi a bordo de su lujoso vehículo. sobre los sacrificios que Isabella estaba haciendo por salvar a Charlie y lo desesperada que se encontraba. claro que lo haré! ―Exclamó. a tal punto de venderse ella misma. pero de todos modos. mientras se la acomodaba en la espalda. antes de dirigirse hacia la puerta y emprender el rumbo a La Capital para seguir con su vida habitual. O intentarlo. Había calado hondo en él lo que Garrett le habló. así que vendrá por las tardes a que le enseñe. él tenía el suficiente dinero para gastar en esta vida y la . que sintió curiosidad por aprender el oficio.

Las cosas entre ellos se habían quebrajado un poco después de lo último que sucedió entre Esme y él. Iba a levantar el teléfono que tenía pegado a la muralla de la cocina de su casa. arrugando su frente― ¿Puedo ofrecerle . Al jefe de policía estaba preocupado por su amigo Carlisle. dijo Aro. Charlie? ―Sí.próxima. los que siempre contemplaba cuando iba de visita a esa casa― ¿Está solo. debía hablar con Charlie Swan. Carlisle había estado junto a él en todo el proceso de su enfermedad. plantarse frente a ella y decirle quien en verdad era él. ―Oh ―. cuando los golpes en la puerta lo interrumpieron. pero antes de hacerlo. de ningún tipo. Aro sonrió por el atento recibimiento de Charlie. sino Aro Vulturi. ¿necesitaba usted hablar con ella? ―No… no de momento. mientras lo saludaba con un apretón de manos y lo invitaba a pasar. topándose de inmediato con los retratos de su Renée sobre la mesita. entrando a la sala. Charlie se sentía en obligación de tenderle una mano cuando todo el mundo hacia precisamente lo contrario. Pero para eso. ―Espero no importunarlo ―. ― ¡Qué sorpresa! ―Exclamó Charlie. pues el que llegaba de visita no era otro. exclamó Charlie. por lo que no dejaría que su hija pasara por más penurias. Pensó de inmediato que podía ser él. pues pese a todo. equivocado en su pronóstico. él tendría que sincerarse con su hija. más bien me urge hablar con usted y esperaba que fuera en privado. pero aun así. Mi niña salió temprano. No llegara a casa desde hace dos días y no había dado señales. pues tiene que pintar un cuadro en casa de la señora Uley.

Aro inspiró hondo y afirmó sus codos sobre las rodillas. Me fui a estudiar al extranjero y sin poder apartar mis sentimientos por ella. pero lo que yo viví fue la pura realidad. respondió Aro. mirando hacia la ventana. para qué soy bueno. Yo estaba estudiando en la universidad y ella trabajaba como ayudante de cocina en casa de mis padres. y me juré que sería ella la mujer que me acompañaría hasta la muerte. comencé a buscarla para hallarla y que al menos me . Creo que la amé desde el momento que mi madre la presentó como parte del equipo de servicio de la casa. y la alegría más grande me invadió. De la noche a la mañana ella desapareció. Cuando se sintió preparado. gracias Charlie ―. continuó― Hace más de veinte años me vi profundamente enamorado de una mujer. mientras se sentaba en el sofá. comenzó: ―Quiero contarle una historia. hasta que develé mi alma frente a ella y vi que sus sentimientos hacia mi eran los mismo que yo sentía por ella. como encontrando en la luz de la mañana el valor para comenzar a hablar. la mujer que me diera hijos… yo empecé a abordarla desde temas intrascendentes. Charlie lo imitó sentándose junto a él. Estuve un tiempo furioso con ella. dolido. después de haberme prometido amor eterno. ―Pues usted dirá. sin esperar que él dijera nada. Charlie ―. Hicimos planes para nuestro futuro y aguantaríamos hasta que yo egresara de la universidad y tuviera como hacerme cargo de ella… pero nada de eso llegó a concretarse. sin despedirse ni explicar nada. Sé que parece la trama típica de telenovela.algo de tomar? ―No.

pero necesito que usted me confirme eso… . Pero el desconsuelo de saberla muerta fue mitigado por la noticia de saber que algo fuerte me unía a ella: una hija. Mientras Charlie lo oía. con voz tranquila pero ronca.explicara los motivos de su alejamiento. Mi madre me explicó que decidió irse porque encontró una oportunidad de trabajo mejor en la otra punta del país… la cosa es que la busqué durante mucho tiempo. de la que Aro Vulturi no desvió su vista mientras relataba su historia. pues ella rehízo su vida… y murió siendo aún joven. el pasado se hacía claro en su memoria. la misma ventana frente a él. todos esos recuerdos ahora eran nítidos. por el bien de su hija. sola. sabiendo que Bella…? ―Es mi hija ―. y nunca la encontré… hasta hace poco. Se quedaron un momento en silencio. susurró Charlie. hasta que Charlie tomó la palabra: ― ¿Usted llegó aquí. pero tras la historia del señor Vulturi. recordando cuando su Renée llegó al pueblo. porque algo dentro de mí me lo dijo. peno no pude encontrarla. ―Bella ―. sintiéndome un estúpido porque la tuve más cerca de lo que pensé… aunque llegué un poco tarde. hambrienta y embarazada. El mismo nombre que Renée susurró antes de exhalar el último suspiro: Aro. Recordó las veces que ella lloraba y susurraba un nombre al que pedía perdón. Hasta ese momento lo había olvidado. mirando fijo hacia la ventana. De cómo él le ofreció ayuda sin pedir nada a cambio y cómo fue que ella lo aceptó. interrumpió Vulturi con ansiedad. girándose hacia Charlie― No necesité que exámenes me lo confirmaran.

Renée intentaba olvidarlo. como no entendiendo lo que él decía. Era imposible que Bella le hubiese comentado a Garrett de su enfermedad cuando ella no lo sabía… o eso. pero el matrimonio no es un paso que él quiera dar en este momento. usted sabe que un hombre intuye ciertas cosas y Garrett es un joven muy intuitivo. Charlie. Isabella habló con Garrett respecto a su enfermedad… Charlie torció bruscamente su cabeza hacia Aro y abrió sus ojos con desmesura. Así que él le pidió que le hablara con la . incluso llegando a pedirle a Garrett que se case con ella… ― ¡Pero si apenas son novios! ―Por supuesto. ―Eso… eso es imposible… ―Susurró aun con desconcierto. recordó él. ―Me temo que no. Pero no quería hacer exclamaciones que dieran a conocer su estado exultante. sintiendo que estos quemaban de la pura emoción que sintió cuando Charlie le confirmó aquello de lo que él estuvo siempre seguro. por respeto a Charlie. "Tenemos que olvidarnos mutuamente. La preocupación de su hija es lo que me movió a venir y hablar con la verdad frente a usted. Le tiene mucho cariño a Bella. él suponía. el que repercutió en sus ojos.―Nunca supe el nombre del padre biológico de mi niña. eso a él le pareció raro y bueno. Así que se contuvo y decidió abordar el tema que lo había llevado allí. ―Charlie. por nuestro bien" decía ella ―. Bella está buscando desesperadamente opciones para ayudarlo. luego agregó― Definitivamente yo no soy el padre biológico de Bella y estoy seguro que usted sí lo es… y me alivia que haya aparecido en este momento. Aro sintió un calor extenderse en su pecho.

por lo que se levantó y puso una mano sobre su hombro a modo de contención. mi amigo. Su hija. Entendió por qué se apartó de sus amigos. dejando pasar la oportunidad de estudiar en la universidad y quedarse en ese pueblo para trabajar. lloriqueó él. que seguro la cuestionarían sobre la idea aquella de ir de cita en cita buscando al hombre que quisiera casarse con ella a cambio de cubrir su enfermedad. y sé que lo haría si usted obtuviera los tratamientos que necesita para sanar… ―Yo ya no voy a sanar. suplir sus necesidades y hacerla feliz. Aro. Aro ―. Quiero tener la oportunidad de ser su padre. No vine aquí para exigir mi derecho sobre Isabella y llevármela lejos de usted. pero intentando ser condescendiente con ese hombre y tratar de tranquilizarlo.verdad y pues ella se sinceró con él y le contó todo sobre usted y su enfermedad. . su niñita sufriendo en silencio mientras guardaba ese secreto… buscando maneras de ayudarlo. levantándose y llevándose una mano al pecho. ― ¡Por Jesucristo Santísimo! ―Exclamó Charlie. ―No sufra. Sus hombros se agitaron y de su boca brotaron lamentos lastimeros. En ese momento entendió muchas cosas: del por qué ella había dejado de lado su beta artística. No sería capaz. un poco incómodo. secando con la manga de su camisa a cuadros las lágrimas― esta jodida enfermedad me mata poco a poco. doliéndole la idea de su hija sufrir por su culpa. El llanto salió espontaneo de su interior. El médico explicó que los tratamientos serían paliativos.

Mi forma de agradecerle lo que hizo por Renée y lo que hizo por la hija a la que yo no tuve oportunidad de conocer ni reconocer. Charlie. no es caridad. ―No sé cómo se lo tome ella… ―Entenderé sea cual sea su reacción y respetaré cualquier decisión que ella tome. tiempo de calidad con su hija. Pero ella lo acaparó . ―No. develaré secretos y sabrá la verdad. ahora que sabe que soy el hombre que cuidó de su hija biológica durante estos años? ―No. ―Será un shock para ella. Tengo los medios para hacerlo… ―Lo haré. tan sólo si Bella lo acepta ―. Se quedó pensando unos momentos y preguntó al Vulturi― ¿Garrett es parte de un plan que usted trazó para acercarse a ella? eso sería muy cruel. Charlie… con nuestra Bella. Charlie. Yo cerré unos negocios con productores de lácteos de la zona después que supe lo de mi hija… de Bella. pero es una buena niña ―. no es tan así. Le hablaré sobre usted… ―Entiendo. hágalo por ella. Por favor. como amigo por supuesto.―Eso significa que hay tiempo para usted. mientras contemplaba uno de sus cuadros que hace poco habían colgado en la pared. no sea orgulloso y deje que lo ayude. ― ¿Y qué quiere que haga? ¿que reciba su caridad. pensó en voz alta. Envié a Garrett a hacerse cargo de ellos y de paso intentar acercarse a Bella. tomó un respiro hondo y agregó ya un poco más tranquilo― Hablaré con ella sobre el pasado.

pensar y descansar un rato. fue ella que le pidió que fueran novios e incluso que se casaran. ―Por supuesto. Garrett es como mi hijo y ha creado lazos de mucho cariño hacia Bella. usted sabe. Pero dígame. pero mis remedios están cubiertos. Gracias por tomar todo esto tan bien… admito que pensé que me echaría de su casa por mi atrevimiento a presentarme después de tantos años… estaba temeroso en verdad. Por alguna razón. por eso dejó que ella avanzara. Ahora entendemos por qué el apuro. como esperando cerrar un acuerdo de caballeros con un apretón de . ―Nada de eso. ahora necesito un momento para estar a solas. se lo prometo. dice que siente la necesidad de protegerla. pese al poco tiempo de conocerse. Aro ―.desde el primer momento. dijo. alargando su mano hacia él. Charlie asintió. Aro. Tengo documentos del negocio que revisar y bueno… quiero estar cerca. El buen doctor que me vio en La Capital me dio varias muestras. Charlie. ―Bien. ―Yo me quedaré en el pueblo por unos días. He de meditar cuando debo hablar con Bella de todo esto. lo invitó incluso a la primera cita. Agradezco que se preocupe. ―Gracias Charlie. ¿hay algo que pueda hacer por usted? ¿Necesita algún medicamento con urgencia… no sé… cualquier cosa? ―No. ―Le comunicaré cuando hable con mi hija. él confiaba en el empresario e intuía que sus intenciones eran buenas. no Aro. Eso al menos lo dejaba tranquilo. Por algo ella se abrió con él. creyendo en lo que ese hombre le contaba.

lo que Maggie estaba aplicando muy bien. De cualquier manera. ella tiene otros planes. Aro salió de esa casa. ―Bueno. suspiraba de tanto en tanto. **S. ― ¿De verdad vas a necesitar ayuda aquí? ¿Y qué hay de Bella? ―Preguntó Maggie.D** Maggie estaba concentrada en seguir paso a paso las indicaciones que Ángela le dio para preparar un lindo centro de mesa con flores pequeñas y de muchos colores. comentó con algo de pesar. para persuadirla de perdonarlo por su estupidez. Con esa sensación hizo partir su coche. pero con la preocupación natural de saber cómo reaccionaría Bella. Seguro había llegado allí después de ver la cantidad de arreglos florales que Sam hacía llegar para ella cada día. ― ¿Crees que yo pueda servir? ― ¡Oh. Ángela torció la boca. había que poner sensibilidad e imaginación. un poco más tranquilo por haberse sacado ese peso de encima. el que fue correspondido por Aro. mientras pinchaba las flores sobre la esponja verde que servía de base para los arreglos. Le explicó que más que técnica. rumbo a la casona. La menuda mujer de cabello rizado y piel blanca. Después de eso. La maestra sonreía. mientras pensaba en la respuesta. donde Rosalie y Garrett lo esperaban. pero no lo hemos hablado bien. . pues la alumna había captado muy bien todo lo referente a ser creativa para armar el arreglo. claro que sí! ―Bien… porque necesito algo con qué distraerme ―. me vendría bien más ayuda aquí.manos.

Maggie alzó un poco la vista hacia ella y enseguida la bajó hasta su trabajo. al contrario. Ángela… y si no lo quisiera. no debí entrometerme. parecía estarlo disfrutando ―. llegando a quebrar el tallo de la flor que manipulaba en ese momento. sabe que fue un error.. está bien. perdona por preguntar. ―No lo sé… lo pensaré. perdona que te pregunte esto.. Creo que te sentirías mejor si hablaras con él y pensaras en perdonarlo.―Uhm… ¿es por lo de Sam? ―Se aventuró a preguntar Ángela. no se veía desesperado. pero no quiere perderte. sólo tomate el tiempo para pensar. no sentiría este pesar… quizás fue mi culpa también… ―No digas eso. . ―No. ―No sólo por él. ―Perdona. Es sólo que ha sido complicado para mí… bastante duro en verdad. ―Eso es bueno. ¿lo quería. ― ¿Lo perdonarás?. le devolverías el alma al cuerpo. dijo con vehemencia. sabes? ― ¿Lo "querías"? ―Estoy dolida. pero él está como desesperado y está perdiendo las esperanzas… ― ¡Pues que se ligue de una vez con esas putas que trajo el tipo ese! Pues cuando lo vi con ella. él ya se siente lo suficientemente miserable con lo que hizo.

dando pasos hacia ella.― ¿Cómo sabes eso? ―Digamos que tengo mis contactos que me informan sobre su deprimente estado anímico. quien carraspeó. hasta que las campanillas de la puerta sonaron. admitió Ángela. Bella. Una vez adentro. dijo Bella. lista para salir. Maggie también alzó su cabeza. mientras Bella y ella. encontrándose con Bella. con seriedad. me alegro que hayas venido ―. Siguieron en su tarea de alumna y maestra. iban al cuartito de atrás para hablar. ―Hola. cruzándose de brazos. que se mantuvo por largo rato en la puerta. ―Tenemos que hablar ―. tras cerrar la puerta. Maggie. Antes que eso pasara. y exigiendo: ― ¡Explícame qué hacías con Edward la otra noche! ―Bella… yo no sé… ― ¡Nunca lo esperé de ti. contemplándola con un aire indescifrable. Ángela le pidió que se quedara tras el mesón. bella se paró frente a Ángela. alertando a Maggie. Bella! ―Qué tal. y fue la primera en reaccionar con un saludo a la recién llegada: ― ¡Hola. Ángela! Entiendo que pueden ser amigos y que a mi él me ignore por completo. La dueña de la florería desvió su atención hacia allí. pero de ahí a aprovecharte de eso para seducirlo… .

cuando ella estaba "de novia" con el hombre que Ángela quería. te lo juro… Bella en su fuero interno. omitiendo por el bien de su amiga lo que Edward le dijo esa misma mañana cuando fue hasta allá mismo para hablar con ella. pero sentía una inminente traición que la había hecho explotar y llegar hasta allí para pedirle una explicación. por favor. como queriendo retener allí su llanto― Bella. Bella. escúchame… ― ¿Qué tienes que decir? ―Él llegó ese día a celebrar porque supo lo de su beca. apretando fuertemente su mandíbula― ¡Me traicionaste! ― ¡Eso no es cierto! ―Dijo ella. la que se ganó para continuar sus estudios en el extranjero. eso no debió suceder. Él mismo lo entendió así. ― ¿Qué hubiese pasado si no hubiera llegado? ¿Me lo habrías contado? ―Claro… claro que sí. cómo se te ocurre decirme algo así! Sé por qué . dijo. sabía que no tenía derecho a reclamarle nada a su amiga. Cuando me di cuenta. Nos sentamos a hablar mientras tomábamos. el rostro de Edward estaba cerca del mío y avanzó hasta besarme… no sé por qué me dejé llevar… pero no fue nada… ―Explicó.― ¡¿De qué estás hablando?! ― ¡De lo que vi! ―. ― ¿Lo hiciste por vengarte de mí? ¿es eso? ― ¡Dios. y pues no sé cómo terminamos abrazados. conteniendo la voz para no gritar. Bella. llevándose una mano a la garganta.

estás haciendo todo eso con Garrett. pero soy tu amiga. guardando para ella la ilusión que se creó anoche después que Garrett la visitara y le hiciera prometer que ella esperaría por él. perdóname. o el ambiente… no sé. Bella. nunca haría algo así. respeto tu decisión. Quizás fue el vino. abrazándola por los hombros. Bella tomó a su amiga de las manos . Si hubiese querido "desenmascararte" lo hubiera hecho hace tiempo. reconoció Ángela.. ―Lo comprendo ―. claro que no. No podía estar enfadada con su única amiga. Creía en su palabra y entendía que esas cosas pudieran pasar. Eso también lo guardó para ella. cuando yo he soñado por mucho tiempo que él me bese de esa manera.. Él es mi amigo. el que intentaría borrar con el pasar del tiempo. lo sé… y me siento miserable por eso… pero… es mi oportunidad. no quiso comentarle la visita nocturna que Garrett le hizo. Cuando ambas se apartaron. y aunque no lo comparto. Su amiga era tan importante para ella. además tú sabes de quien estoy… ―Sí… lo sé. ―Sentí tanta envidia de ti… ―Reconoció Bella en un susurro. Bella soltó un suspiro y se acercó a su amiga Ángela. lo siento mucho. y eso no cambiará. aunque quedaba en ella un dejo amargo con la imagen de ellos dos besándose. por favor… ― ¿Sientes algo por él? ¿Algo más que sólo amistad? ―No. bajando la mirada hasta sus zapatillas― Verte en esa actitud con Edward. que algo así no quebrantaría la amistad de ambas. como olvidándose de todo… ―Lo siento.

dándole ánimo. predijo. Bella. y te aseguro que llegará la ayuda que necesitas ―. . si sabe que es tu secreto. ―Bueno. las cosas se solucionan. Tengo miedo de que hable con mi padre y se lo diga. Me dijo que me ayudaría. Recordó otra cosa y antes de olvidarlo. ―Lo sé. ¿sabes que no la aceptaré. ―Él no hará eso… o sea. dijo que me ayudaría. mi padre necesita algo más que eso. Ya verás que dentro de poco. Debes tener fe. ―No mientras sea tu novio. ―He tenido fe durante mucho tiempo. ya sabes. bromeó. dijo que seguiríamos como "novios" pues mi papá está muy feliz al verme con él. pues él se lo había comentado la pasada noche. verdad? Necesito de tu ayuda aquí. ― ¿Tú crees? ―Claro. ―Le dije la verdad a Garrett. que confiara en él. ―De todos modos.para llevarla hasta el sillón y sentarse allí. ya sabes cómo es la gente en el pueblo ―. ―Eso es bueno ―. quizás haga otra cosa. y él fue muy comprensivo. susurró Ángela. pero no sé qué pretende. no sorprendida. A él le pareció rara mi reacción cuando te vi con Edward… y pues le conté finalmente lo de mi padre. comentó― Sobre tu renuncia. quizás ahora tú y él puedan…entenderse. pero ahora que el tiempo ha pasado. haciendo sonreír a su amiga.

Había llegado a oídos de él y de sus hermanos que Carlisle había sido despedido del consultorio médico del pueblo. Había cumplido su horario de trabajo y la idea era pasar por "El Bar de Sam". el mismísimo Carlisle Cullen. quien ya había terminado su primer arreglo floral. ―Oh. completamente ebrio. A oídos de Emmett. cuando se levantaron y volvieron a abrazarse. cuando detuvo su tranco en seco. Al parecer. Allí estaba su padre. con una sonrisa. Unas enfermeras fueron las que lo denunciaron ante el director del lugar quien investigó sobre la acusación.―Pero tienes a Maggie ahora. como si fuese un . antes de salir para hacerle compañía a Maggie. fijándose en el revuelto que se generaba en la entrada del bar donde se dirigía. a Carlisle se le veía ebrio por las calles. ¿no lo crees? ―Seguro que sí ―. ella sólo está aprendiendo. y terminó desvinculándolo del establecimiento. Iba doblando la calle. **S. sujetando una botella de licor barato e incluso pidiendo dinero. tomarse una cerveza.D** Emmett estaba sentado en un solitario banco de la plaza del pueblo. había llegado la noticia que desde que lo despidieron. respondió ella. justo al atardecer. y entre las tres el trabajo se haría más ligero. por falta a la ética después del episodio donde él mismo lo sorprendió y le propinó la golpiza de su vida. el altercado de estas dos amigas había quedado en el pasado. hablar con los chicos para distraerse un poco. siendo sacado por Seth y otro de los muchachos del bar. pero no lo hizo. vestido ya de civil y silbando "Yellow Submarine".

Rosalie lo vio sobre ella. y el olor nauseabundo de su cuerpo la hizo querer vomitar. decidió darse la vuelta e ir a casa. cuando vio el tumulto frente a la puerta del bar aquel día. caminaba con los ojos pegados en el celular que maniobraba mientras caminaba. le costó reconocer la figura del hombre ―o más bien del mendigo aquel― a quien se esmeraban por sacar. para besarla. pero más bien eran palabras lascivas y hasta ofensivas para cualquier mujer― intentando abrazarla por la cintura. pero cuando la figura de su padre se presentaba. de igual forma las palabrotas que ese tipo le decía ―que según él eran piropos. ― ¡Suélteme. Ella. luchando contra el empuje de la rubia que se le resistía. vio que la hermosa rubia a la que él vio una sola vez y por la cual había dejado de dormir un par de noche. preciosura y pasamos un buen rato los dos… ―Insistía el hombre. asqueroso! ―Protestaba ella. reaparecía.mendigo. la vio y sin más se acercó a ella. siendo obligado por un par de fuertes y grandes manos que desde la parte trasera de su chaqueta lo . Pero antes que eso sucediera. listo para besar a la mujer. Dudó en si ir o no a prestar ayuda. ajena a eso. incluso cuando el mendigo aquel. era ajena a todo el tumulto. donde aún se oían gritos y protestas. por tanto. alejando el cuerpo apestoso del hombre con sus manos empuñadas― ¡Suélteme! ―Vamos. en su cabeza las imágenes de él follándose a esa mujer resurgían y la violencia de aquel día afloraba. Ciertamente Carlisle no alcanzó su cometido de llevarse a la rubia a un rinconcito y follar. caminando segura rumbo al lugar donde se suscitaba el escándalo. Por eso. mientras su boca se estiraba y se fruncía.

cuando Emmett lo agarró de la solapa de su sucia chaqueta. Por eso mismo. había ahuyentado su estado de ebriedad. con desafiante diversión― ¿Quieres probarla antes que yo le dé el visto bueno…? No alcanzó a terminar la pregunta. tirado aun en el suelo. Carlisle. preguntó Carlisle. mientras la rubia mujer. Emmett Cullen contempló al mendigo con furia. ¿me oyes? Ahora levántate y desaparece de mi vista. quien se mantuvo atenta al escueto . mantente lejos. se levantó como pudo del suelo ―sin ayuda de Emmett por supuesto― y se alejó sin alzar la vista del suelo ni suscitar una disculpa para la rubia mujer. ―¡Qué mierda! Desde su metro noventa de estatura. Carlisle que al parecer con aquel pequeño monólogo de su hijo.apartaron sin problema de Rosalie. sino por su sola presencia frente a él. pues la vez anterior y esta vez has tenido suerte de que las circunstancias me detengan de dejarte inconsciente… o incluso algo peor. pero llena de rencor y sin dejar lugar a dudas. empujándolo hacia atrás. Fue una amenaza sin gritos. haciéndolo caer al suelo sobre su trasero. muy lejos de mí. Emmett le advirtió: ―No estoy bromeando. de mis hermanos y de esta mujer o cualquier otra. sintiendo asco no por su mal olor. Pero la próxima vez no habrá excusas. miraba sorprendida la ira con que el policía aquel miraba al tipo sobre su trasero. ¿me oyes? ― ¿Es… es que la quieres tú? ―. Con ojos y voz amenazante. Mantente lejos de mi madre. ―Más vale que en el resto de tu puta vida no te vuelva a ver cerca de ella. más que asustada por el ataque contra ella.

pero en realidad quien más afectado se veía después de eso. pero reanudando su paso hasta el bar. el que la había obligado a salir de la casa que Garrett arrendaba allí. solo sentado en la banqueta de la plaza. al menos. pues esta vez hubiese esperado que el bonachón policía. todos nos conocemos con todos ―. la invitase a tomar algo por ahí para pasar el mal rato o el susto. se giró y caminó de regreso. siendo él quien tendría que haber preguntado eso a ella. Por otro lado. Emmett . aquella era la imagen que ella recordaba de su escaso primer encuentro. ― ¿Le hizo algo. era el policía. Sintió deseos como nunca antes. allí. ―Este pueblo es pequeño. a quien vio respirar pesado mientras su manos se mantenían apuñadas colgadas a los lados de su cuerpo. pero concluyó que ese no era un buen momento para el policía. alejándose de ella. mientras pasaba una de sus manos por su cabellera negra. esperando poder toparse con ese hombre en otro momento. Torció la boca. a quien vio alejarse con las manos en los bolsillos y los hombros caídos. y su cabeza iba gacha. ― ¿Se encuentra bien? ―Preguntó Rosalie. de salir corriendo tras él y ser ella quien tomase la iniciativa. contestó secamente y sin más. ese tipo? ― ¿Usted lo conoce? Doy por hecho que es así. Rosalie se lamentó en su fuero interno. Él apenas desvió su vista hacia ella.diálogo entre el mendigo y el policía. pero nada de eso pasó. donde pretendía tomar una helada y buena cerveza para alejarse un poco del drama telenovelezco familiar por el que pasaba Aro.

y le atormentaba imaginarse que en vez de la hermosa mujer rubia. ahora más que nunca. por quienes él velaría.trataba de recobrar la calma tras lo vivido. suspiró fuerte varias veces y se levantó para ir rumbo a su casa. antes de regresar a su casa junto a su madre y a su hermana. Pasaría por el mercado y compraría lo necesario para que su madre preparara la lasaña que a él tanto le gustaba. Cerró fuertemente sus ojos. pues él necesitaba estar. . Él conocía casos de hombres ebrios que buscaban satisfacer su apetito sexual incluso abusando de sus esposas o hijas. hubiese sido su hermana a la que Carlisle atacaba. alejando de ambas el peligro reinante que él veía en la figura de Carlisle. cerca de su familia. llamando a Edward para que los acompañara esa noche.

que pese a todo. Además. Mil besos a todas y ahora a leer! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . pues ella se lo había explicado. llena de colores en tonos rojos. Aquí les dejo capítulo de esta locura beteada por mi amiga la señora Gaby Madriz. Nunca fueron buenos amigos. No quería pensar mucho en su encuentro con Edward. sostenían conversaciones simples pero agradables. . pero ocasionalmente cuando se topaban en algún lado o antes. cuando ella tenía cinco años y él un par más. haciendo a un lado el recuerdo de Edward. Sacudió su cabeza. que sería un bonito regalo para su amiga Ángela. Pensó. Bella decidió ocuparlo en concentrarse en una nueva pintura con tema floral: pétalos de flores muy grandes. y dedicada con cariño a todas ustedes. La idea estaba clara en su cabeza y ese era el día en que lo plasmaría en el papel.*Chapter 10*: Chapter 10 ¡Hey. cuando ella frecuentaba a Jacob. A ella eso le bastaba.-) 9. cuando tuvo la idea en su cabeza. su amiga no sería capaz de interesarse por quien ella venia suspirando desde que Edward llegó al pueblo. naranjos y amarillos. hola otra vez!. la había soportado y había estado con ella en todo momento. Aquella mañana soleada de domingo.

viendo en silencio una taza de leche con chocolate. papá. hace que se sienta más liviana y con la sensación de que las cosas mejoraran para ella y sobre todo para su padre. La verdad es que Garrett se había escusado con ella pues tenía . papá. ―No. intuyendo ella. Él tiene un compromiso en La Capital que no puede eludir. no sabe bien cómo. Se notaba algo distraído y preocupado. Definitivamente después de soltarle toda la verdad sobre su comportamiento y el porqué de este. hace ya varios días no iba a casa. Ella sonríe. camina hacia la mesa donde está sentado su padre y deposita un tierno beso en su frente.saliendo de su dormitorio rumbo a la cocina a preparar una taza de café para comenzar su día y su trabajo sobre el lienzo. ― ¿Hoy domingo? ―Eso me dijo. Carlisle. pero lo hará. En la cocina se encontraba su padre. ―Buenos días. creo que tiene algo pendiente con unos colegas a los que no puede ver los días de semana ―. Respondió con mucha seguridad. saliendo de su ensimismamiento. que se trataba de que el pensionista amigo suyo. ― ¿Y qué planes tienes para hoy? ¿Saldrás con Garrett a pasear por allí? La mención de su amigo y cómplice Garrett. Lo que debe hacer es confiar en que él la ayudara. hace que ella sonría. nena ―. Saluda. ―Buenos días.

Allí en su pequeño e íntimo espacio. después de almorzar. montó el lienzo blanco sobre el atril de madera. sino que pensaba raptarse a Ángela y pasar con ella el día… o el día y la noche. la paleta para mezclar. Por eso. mientras la luz clara de la mañana se filtraba por las ventanas francesas de su cuarto y el sonido de la música anglo que solía escuchar llenaba el lugar. Definitivamente. que cuando el director de la escuela de arte de la universidad con quien él habló hace un par de meses. aunque pensaba el padre. ella absorta iba dejando que sus manos y su imaginación hicieran lo suyo sobre el lienzo. De cualquier modo. Y tal era su ensimismamiento que no se dio cuenta de cómo pasaron las horas. se puso a trabajar. sacó su maleta con los óleos y pinceles. en su cuarto cubierta sólo con una enorme camiseta azul. concentrándose sólo en la mezcla de colores que daba vida a una hermosa imagen sobre el fondo blanco. ―Yo pretendo encerrarme en mi cuarto a pintar. hijita?! ―Preguntó Charlie con entusiasmo. dejaría que ella se abstrajera durante la mañana en su trabajo sobre el lienzo y ya por la tarde."planes" pero no con sus colegas como le dijo a Bella. había extrañado la abstracción que le provocaba pintar. Adoraba saber a su hija con su sonrisa y sus ojitos iluminados por la emoción de crear una pintura. que quizás poco y nada duraría ese a emoción en su carita después que hablara con ella lo que venía dilatando ya hace unos días. ― ¡¿De verdad. Pensaba con orgullo. que había rescatado del sótano de la casa. hasta que su padre tras golpear suavemente la puerta de su cuarto. quedaría maravillado cuando viera las hermosuras que su hija crea sobre el lienzo. asomó la cabeza por esta y sonrió cuando vio . olvidándose de todo a su alrededor. dejó a su hija preparar su café de la mañana y se fuera a su cuarto para comenzar con su trabajo de artista. Bella.

contigo. Nos quedaremos aquí… tenemos un montón de temas que conversar ―. ― ¿Tienes planes para esta tarde. dijo Charlie a su hija con mucha seriedad. A esa misma hora. acercándose a ella. dejando un tierno beso en su cabeza. ― ¿Conmigo? ―Preguntó Bella. ― ¿Lo crees? Pienso darse de regalo a Ángela ―Oh. volviendo a besar su coronilla― ahora quítate esa camiseta que está llena de pintura. lo adorará. contigo.la obra de su hija en proceso. que estaba llena de pintura por todas partes. Así que ella simplemente miró a su papá y asintió de regreso. ― ¿Y a dónde iremos? ―A ninguna parte. regresando a dentro del armario para terminar de vestirse. asomando su cabeza por la puerta del closet y mirando a su padre con clara extrañeza. para ponerse algo más de ropa. Dijo. Él suspiró y asintió pausadamente mientras contemplaba los colores sobre el lienzo. ― ¡Está quedando hermoso! ―Exclamó Charlie. Esme junto a su hija terminaba de poner la mesa . ―Sí nena. provocándole que la piel de sus brazos se erizara. ―Sí cariño. papá? ―Preguntó. que la mesa está lista y dispuesta para almorzar. mientras se metía al closet empotrado en la muralla de su cuarto. ya verás ―. Ella le sonrió y dio un paso atrás para admirar cómo iba el proceso. cariño.

necesitaba un poco de nicotina dentro de su organismo. ― ¡Me da igual! Mientras no se le acerque. mientras bebían una cerveza. Edward ya había oído comentarios de personas que habían visto al "Señor Carlisle Cullen" dando vueltas por el pueblo en un estado deplorable. siento ganas de levantarme. Él ya nada tiene que ver con nosotros. seguro alguien ya lo ha visto y se lo ha comentado.para que ellas. ― ¿Y se lo dijiste a mamá? ―Preguntó Edward. junto a sus dos hombres ―Edward y Emmett― tuvieran un agradable almuerzo de domingo. También había llegado a sus oídos sobre su despido del . Emmett! ―Gruñó Edward a su hermano apretando su mandíbula― Deja eso ya. vas a preocupar a mamá. los dos varones estaban sentados en la escalinata de cemento que daba hacia el pequeño jardín trasero de la casa. que haga de su vida lo que quiera. Y mientras ellas se esmeraban por poner correctamente el servicio. pues allá él. Si quiere andar como un mendigo. Emmett puso a su hermano al tanto de lo que le había tocado ver ayer. ir a buscarlo y molerlo a golpes a ese maldito… ¡Cómo se atrevió. jugueteando con la lata de cerveza entre una de sus manos. ¿sabes? Cuando eso pasa. A veces la oigo llorar por las noches. Para tocar el tema de su padre. Y deja de ponerte así. mientras con la otra sostenía un cigarro que ya iba consumido por la mitad. que él haga su vida como quiera. maldita sea! ― ¡Basta. ― ¿Crees que ella no lo sabe? Este pueblo es chico. ― ¡Por supuesto que no! Sabes que ella aun anda suspirando por Carlisle.

no tienes que decírmelo. No sé qué se trae. ― ¿Mal presentimiento? ―No sé ―. ya sabes… No. seguro fue una cuestión sin importancia. Emmett. no lo sabía. ―Mira. Lo que me preocupa es el ahora. así que si lo ves cerca de ella… ―Lo muelo a golpes. pero no me gusta… tengo un mal presentimiento.policlínico y ciertamente sobre el cuchicheo de las mujeres que hablaban del malogrado matrimonio de Esme y Carlisle. pero él no tenía idea de que su hermanita y ese rockero de pacotilla habían tenido un romance. Quería dejarlo listo antes de marcharse del país. por lo que pensó en conseguir un abogado con Sam. para comenzar a tramitar el divorcio. rascando su cabello― antes ella andaba de enamoradiza tras de él. él ya cuelga con noviecitas y putitas. quería que se desvinculara del todo de él. Recordó que Jacob alguna vez se lo comentó. una relación escondida. Emmett tragó el resto de cerveza que quedaba en la lata y secó su . ―Muy bien. ―Y hace un par de días vi otra cosa… ― ¿Qué cosa? ―Jasper andaba siguiendo los pasos de Alice. meditó Emmett en silencio. no quiero que ese tipejo se acerque a Alice. Él no quería que se siguiera involucrando a su madre con ese tipo.

eh? ¿Ya se te hizo con Jane. tanto por la mención de Jane que seguía sin hacerle caso. ―Estoy concentrado en acabar mis estudios. Dijo. Luego miró a su hermano y chocó su hombro con el de él. Pero debía mantener tranquilo a su hermano "casi doctor". ― ¿Y tú? No te he visto con ninguna novia este último tiempo… ―Comentó Edward. y por Bella. haciendo carcajear a su hermano. la que estuvo involucrada en el altercado de Carlisle― ¿Crees que alguien se puede enamorar a primera vista? Edward se tragó una carcajada y se limitó a mirar con sus cejas alzadas a su hermano.boca con la manga de su camiseta. . ― ¿Y te vas solo al país del norte o con alguna noviecita. haciéndolo tambalear hacia un lado. Mintió. Edward lo miró enfadado y lo empujó con fuerza. Emmett asintió con la cabeza en silencio. sin repicar que no le creía. o andas como bobo suspirando por las esquinas como Jake por Bella? Edward torció la boca. concentrado en sus estudios y nada más. Emmett lo miró y se alzó de hombros. de quien le desagradaba un poco hablar después del altercado con Ángela. apagando la colilla de su cigarrillo en la escalera. y ese choque de hombros claramente era una muestra de afecto entre hombres. ―No hay nadie… bueno… ―. pensando en su amiga Ángela. Emmett no era precisamente ni muy suave ni muy sutil con sus demostraciones de afecto. no tengo tiempo para andar suspirando por nadie ―. casi haciéndolo caer. recordando a la rubia mujer que hace poco se había topado con él.

― ¿Por qué lo preguntas? ―Me he cruzado dos veces con una mujer… de la que ni siquiera sé cómo se llama. ―Lo intentaré. Después de un momento de charla masculina. ―Fue la mujer a la que tuve que sacarle de encima a Carlisle. y de que se entere quién es él. Sé que es de La Capital porque la primera vez la vi llegar con el novio de Bella. comentó. pero no estaba como para entablar algún tipo de charla con ella. ―Mamá dice que ya es hora. sabes. Parece un ángel. Alice salió de la casa hacia el patio trasero en busca de sus hermanos. ―Entonces la próxima vez que tengas la oportunidad de hablarle. pensativo― aunque la volví a ver después. ― ¡Oh! ―Me aseguré que estuviese bien y después me fui. Pero fue tan indiferente conmigo esa vez ―. seguro no querrá verme… ―No eres igual a Carlisle. golpeando el hombro de su hermano ―Al menos inténtalo. así que es mejor que entren. Aconsejó Edward. Ella no tendría que hacer conjeturas. no te detengas ―. Se dejó caer sobre la espalda de Edward. Después de eso. hay . abrazándolo por el cuello. ― ¿Y por qué no? Podría haber sido tu oportunidad. ¿no? ―Lo hice. además la libraste de él.

a la que defendería de cualquiera y a la que extrañaría cuando pasara por solitarios tres años lejos de ellos. Bella de tanto en tanto le preguntaba cosas del trabajo o cualquier otra trivialidad para hilar una conversación. agarrando los servicios para ponerse a trabajar sobre el trozo de carne frente a él. de eso estaba seguro. acercándose a Esme para besar el tope de su cabeza. la que era su pilar fundamental en la vida. cargándola hasta el comedor diario. poniéndose de pie de un salto. ― ¡Comida! ―Exclamó Emmett. ― ¡Huele delicioso. Emmett por Dios! ―Reprendió Esme. ― ¡Come con calma. poniendo la servilleta en su pecho. indicándole con la mano el lugar para que se sentara. mientras Edward hacia lo mismo. Iba a ser dura para él sin duda. por el nudo de nervios que sentía obstruir su garganta. con su hermana aun sobre su espalda. Ella lo miró y sonrió con la dulzura de siempre. Se estaba imaginando lo peor… ―Quieres mucho a Garrett. ¿verdad? ―Yo… sí. papá. Dejó caer a su hermana con suavidad. Charlie tragaba su comida con dificultad. Edward aprovecharía cada momento como ese para pasar con su familia. viendo como el segundo de sus hijos metía sin contemplaciones comida a su boca. mucho… . donde vio a su madre poner los abundantes platos de carne en cada puesto.mucha comida allí adentro. Por otro lado. Conocía a su padre y sabía que algo ocurría. pero vería la recompensa. aunque ella también estaba nerviosa. mamá! ―Exclamó Emmett.

estaremos más cómodos ―. que quisieras esconderme algo así! ―Exclamó en medio de su llanto. secando con manotazos rudos las lágrimas que resbalaban por su mejilla. Carraspeó dos veces y comenzó: ― ¿Hija. Él extendió su mano hasta ella y fue más suave. Miró a su padre con sorpresa. ― ¿Acabaste ya de comer? Vamos a la sala a hablar. ―Estoy segura. Susurró. por eso cuando me enteré de mi diagnóstico.― ¿Tanto como para casarte con él? ―Oh. desde cuando sabes sobre mi enfermedad? La pregunta hecha tan directamente sin mediar preámbulo. ―No sonaste muy segura ―. ―Papá… yo… yo… ―No me pareció justo que lo supieras. papá. ― ¡Pues a mí eso no me parece justo. levantándose de la mesa y haciendo a un lado su nerviosismo. Rebatió Charlie. bueno… yo… sí. Los temas pendientes con su hija debían quedar liquidados ese día. Ni siquiera me lo cuestioné. papá ―. Ella tenía derecho a saber toda la verdad. decidí guardar silencio. acariciando el rostro . jugueteando con una albóndiga. dejando el servicio a un lado de plato. Ambos llegaron a la salita y se sentaron en silencio uno frente al otro. hizo que Bella diera un respingo y sintiera como su piel se enfriaba. quien escondió su mirada de él. dejando ambas manos al costado de la mesa. con sus ojos ampliamente abiertos comenzando estos a llenarse de lágrimas. estrechando sus ojos hacia Bella. Indicó Charlie.

aferrándose al cuello de él― No quiero perderte.de su hija mientras eliminaba el rastro de llanto en sus ojos y con el llanto también quemando su garganta y haciendo tiritar su voz. acariciando su rostro― y te proyecto en el futuro y te veo exponiendo tu arte en galerías bien elegantes y gente admirando esas obra de artes… ¡Y pagando mucho por ellas! ―. no digas eso! ―Hija. y mi enfermedad es una de ellas. es que los hijos vean partir a sus padres. papá… ―Mi niña… sabes que la ley de la vida. No estaba dispuesto a preocuparte con ello. haz eso por mí. mi orgullo… hay cosas en la vida sobre las que no tenemos control. yo sólo quería que vivieras tu vida y tus sueños sin preocupaciones. papá… ―Lloriqueó ella. ―No voy a dejarte solo. papá. escúchame ―. que estaba mojado y enrojecido por su llanto― Quiero que dejes de sacrificar tu juventud. Dijo esto último en medio de una carcajada. papá… . mi niña… ―No papá… no fue sacrificio… te amo. Adoré cuando me diste el gusto de volver a retomar la pintura… vieras lo hermosa que te ves cuando pintas ―. habló: ―Mi niña hermosa. dijo con ternura. tomando entre sus manos el rostro ovalado de su hija. ¿Quieres hacer algo por mí? Pues vive la vida. Pero cuando diste señales de dejar todo de lado por quedarte aquí. es como debe ser. Bella. debí intuir que algo te ocurría. Indicó. mi amor. No debiste sacrificar de ir a la universidad por mi culpa. por eso lo hice… todo mi esfuerzo debía y debe concentrarse en ayudarte como sea a salir de esto… porque saldrás de esto. Pero no estarás sola… ― ¡Dios.

Pero tampoco dejarás que la vida pase delante de tus ojos. ― ¡Soy feliz contigo! Y lo que hago. mi niña y me has ayudado no sabes cuánto. no podía creer que Garrett. no digas eso ―. estallando su rostro una vez más en el protector pecho de su padre. te lo suplico. porque te amo papá. Charlie besó el tope de su cabeza y asintió: ―Sí. yo ya estaría bajo tierra… ―No digas eso. pero eso cuando haya dinero para hacerlo… ―Puedo conseguir ese dinero… ― ¿Con quién. meciéndola suavemente para calmar su pena.―No me dejarás solo. Si no fuera por ti Bella. ―Y yo te amo a ti. después que ella le había hablado de forma confidencial de todo aquello que ocurría con Charlie. no es justo para ti ni lo es para mí. Charlie sostuvo en silencio a su hija por un buen rato. lo hago con gusto. ¿verdad? ―Preguntó ella después de un rato. cerrando los ojos y pidiéndole a Dios y a su difunta Renée que le dieran fuerzas para afrontar lo que se venía. quiero ayudarte. lo sé. mi vida. Pidió ella. Tengo que hacer cita con un oftalmólogo y un neurólogo. con Garrett? Ella se apartó de inmediato para mirar a su papá. y después que él prometiera ayuda. cariño. En medio de toda la pena. hubiese ido con el . la que él sentía como suya propia. quiero verte realizada y feliz. ―Te has hecho exámenes. Carlisle me acompañó a hacerme el último examen y el doctor me dio medicamentos de regalo con los que me he sentido mejor. que la abrazó con fuerza.

Pero eso no es el punto importante. eso no era otra cosa que vil traición. ―No puedo creer lo que él ha hecho. y le fue con el cuento a su padre. ― ¿Cómo? ―Aro Vulturi vino a hablar conmigo y… No alcanzó a terminar la frase. Lo que tengo que hablar ahora contigo es delicado y necesito de tu comprensión. debes saber que no fue él quien me lo dijo… no al menos directamente. Garrett no pudo mantener su boca callada. Garrett lo hizo para ayudarte. hija. Le pidió Charlie con tranquilidad desde el sofá.chisme para terminar de dar preocupaciones a su papá. que ella andaba con su hijo por dinero? ¡Dios! ―No puede ser… ―Susurraba ella incrédula todavía. Traicionó mi confianza… ―Nena. O al menos. Ella lo miró y caminó hacia él para sentarse a su lado. ¡Menudo favor! ¿Qué iba a pensar ahora el señor Vulturi. Definitivamente esa no era la ayuda que Bella esperaba de él. Eso era peor de lo que creía. montando las posibles escenas en su cabeza. de tu mente y tu corazón abierto para . eso era lo que ella creía. palmeando el lado junto a él que Bella había ocupado hacía un momento atrás. cuando Bella se levantó de golpe y comenzó a caminar como leona enjaulada por la sala. vuelve aquí ―. Seguro que ir a pedirle ayuda económica a él era su forma de prestarle ayuda a ella. ―Ey nena. ―Y antes que comiences a maldecir a tu novio.

pues Renée. pues después de seis meses que se casaron. papá. mi madre dice que sería un milagro de la naturaleza. ¿recuerdas lo que una vez escuchaste en el baño del colegio. Pero cruelmente. pero con diferentes argumentos. que su madre sabía de muy buena fuente que Charlie no era el padre de Bella. A veces. oía que a su alrededor se tejían una serie de chismes del mismo calibre. como en los lavados. Para Bella. o menos. cuando tenía once años. o en la tienda. Una de las niñas le decía a la otra. ese no fue el único comentario de ese tipo que oyó. en la fila del supermercado. o cuando pasaba por frente de la gente más antigua del pueblo. su madre. Aprendió a vivir con eso.? ―Nunca voy a olvidar lo que dijeron. fue cruel oír desde dentro del cubículo del baño. oyó el cruel comentario. concentrándose en la idea de que su único padre era Charlie Swan. "Si el Jefe Swan fuese su padre. teniendo que morder su puño para no soltar un grito. sobre mi… sobre tu mamá…. había llegado "preñada" al pueblo. la piel se le puso de gallina y supo que por allí iba el resto de la .escuchar y entender todo en su contexto. me estás asustando! ―Nena. ― ¡Dios. los que ella nunca quiso clarificar. cuando dos de tus compañeritas estaban hablando sobre ti. Pero ahora que el mismo Charlie salía a relucir esos recuerdos. nació Bella…" Bella desde dentro del cubículo. dos de sus compañeras cotorras chismoseaban sobre una conversación que una de ellas oyó de su madre.

―Lo soy ―. Venía buscando un lugar donde refugiarse…donde refugiarse ella y su hija que crecía dentro de su vientre. mi protección. Susurró ella sintiendo quemazón en su garganta. y del modo en que lo hizo. Que ella oyera indirectamente del resto todos esos comentarios o incluso que ella sospechara de algo. prometiste que escucharías y que mantendrías tu mente y tu corazón abierto… ― ¡No me puedes pedir eso. Ese fue un golpe de estómago para Bella. ―Cuando naciste. ―Tú… tú eres mi padre ―.conversación. delicada y pequeñita en mis brazos que… que me olvidé de todo. como su hermano o lo . incluso de saber que en realidad… yo no era tu progenitor. Asintió él con mucha seguridad― Eres la hija de mi corazón. La vi y me enamoré y no dudé en ofrecerle mi ayuda. Le pidió. Yo estaba tan emocionado de tener una cosita tan hermosa. Se preparó emocionalmente para lo que Charlie le diría a continuación. Pero hay alguien más… ― ¡No hay nadie más! ―Hija. era muy diferente a que su padre se lo dijera. era como un conejillo asustado. papá! ―Sólo escúchame ―. calmándola mientras metía un mechón de cabella tras su oreja― Cuando conocí a tu madre. Que me recibiera como su amigo. fui el hombre más feliz sobre la faz de la tierra.

lo sé. Sobre ese pasado. dale la oportunidad. Bella volvió a levantarse. Pero ahora él sabe de tu existencia. pero el recuerdo de su pasado era algo que siempre estaba presente en ella. poniendo una mano sobre su sobresaltado pecho― ¿Sabes quién es? ―Él estuvo aquí… ha estado varias veces a decir verdad… ―Admitió Charlie. impresionada. yo no soy el más indicado para contártelo.que ella quisiera. sólo hace un par de días atrás y creo que tienes el derecho a saberlo. esta vez como en estado de shock. por favor. Estaba digiriendo lo que su padre le había contado. Me quiso. provocando que Bella lo mirase ahora con signos entre el horror y la incredulidad. ―Pero… pero… ¡¿Cómo?! ¡¿Cómo no me lo has dicho?! ―Lo he sabido hace muy poco. Lo que sí debes saber. lo sé porque él estuvo aquí. Yo ya escondí este secreto a voces durante mucho y no es algo de lo que me enorgullezca. Ambos fueron separados producto de la crueldad de otra persona y eso lo sé porque Renée me lo confesó alguna vez. y ella lo hizo. pues creo que necesitas los detalles que no puedo darte. y quiere conocerte ― ¡Dios mío! ―Susurró. Aro necesita… . ―Los pormenores de lo que pasó es mejor que se lo preguntes a él… ― ¡No quiero saber quién es! ¡Tú eres mi padre! ―Hija. es que Renée se alejó de tu padre sin que él supiera de tu existencia.

La luz del día al menos seguía presente. aunque ella no estaba segura de cuánto tiempo iba a estar allí. pues ella simplemente corría hacia donde sus pies la guiaran. ― ¿Qué… qué tiene que ver Aro… el padre de Garrett…? ―Preguntó confundida. pasando junto a la gente que seguro la miraba con extrañeza. toda la información que había recibido de golpe durante esa tarde. pues ella en ese momento. pero a ella no le importaba. la verdad no se dio cuenta. ―Hija. Corrió lo más lejos que pudo. Junto a un viejo árbol. . mientras el llanto brotaba con fuerza desde lo más hondo de su pecho. que de pronto se vieron corriendo hacia la salida de la casa. donde grupos de jóvenes iban a beber por las noches. Los engranajes en la cabeza de Bella comenzaron a funcionar a toda velocidad. Era un lugar peligroso de noche. era para dejar confusa a cualquier persona.Los ojos de Bella se abrieron ampliamente cuando Charlie sin darse cuenta soltó el nombre aquel. exactamente desde donde sentía que su dolor comenzaba. Aro Vulturi es tu verdadero padre. o llorar de pena. tratando de poner sentido a lo que su padre acababa de decirle. Se sentía ahogada y no era consciente aun de cómo reaccionar. mientras sus ojos iban nublándose por el llanto. En verdad. no sabía si gritar de frustración o de rabia. jalando de su cabello y esperando que su padre dijera algo. Hasta que llegó al parque abandonado detrás de la estación de tren. ella se dejó caer sobre la tierra y cubrió su rostro con las manos. Así que se dejó llevar por sus pies. oyendo como su padre gritaba tras de ella para que se detuviera.

no estaba segura de querer saberlo. Su móvil quedó sobre la .Estaba confundida. qué es esto… qué debo hacer…!" ahí se quedó Bella. y la noche amenazaba con llegar. pues ella sabía que él se sentía atraído por Ángela. todas las preguntas que se acumulaban en su cabeza se mezclaban. Pero las horas habían pasado. por qué decidió aparecer después de tanto tiempo? ¿Por qué dejó que su madre embarazada se fuera? ¿Por qué no la buscó antes? ¿Qué pretendía ahora? Recordó que su padre algo de esa historia le contó. Intuía que la llegada de Garrett a ese pueblo no había sido casualidad. llorando hasta que el sol se puso mientras su padre en casa esperaba que ella hubiese ido a algún lugar para calmarse después de toda la información que recibió. Lo único que deseaba ahora era llorar. y ella no aparecía. pero ella no estaba convencida y a decir verdad. pero decidió dejarlos pasar. ¿Y él. ¿Y por qué Charlie nunca le dijo la verdad? Vale. ahora que sabía la verdad. las cosas y las sensaciones eran distintas. Pero de cualquier modo. y que todo lo que ella se cuestionaba con respecto a él ahora cobraba sentido. Ahora sabía por qué él decidió estar con ella y no con su amiga: porque Aro se lo pidió. llorar tranquila y en soledad. ella había oído muchos comentarios que más de una vez la hicieron dudar. esperando que regresara cuando ella estuviese más tranquila. Cuando el llanto fue disminuyendo y pudo calmarse un poco. intentó poner en orden los hechos en su cabeza. pues no estaba segura de cómo debía de reaccionar. sintiendo un caos que en ese momento no sabía cómo poner orden. dios. "¡Dios. pues no sabía si quería tener esa charla con su "padre biológico".

Aro. Llamó entonces a Aro. por lo que en ese momento estaba inubicable. Charlie. salió hace varias horas y no regresa. además me preocupa su bienestar. ―Bien. cómo reaccionó? ―Tuvo la reacción normal. Anunció Aro y colgó. aquí lo espero. ―Voy para allá. estaba muy confundida. Pidió fortaleza a Dios . ―En diez minutos estoy allí ―. así que le ruego no me impida ir hasta allá. por favor Charlie. lloraba y de momento a otro se echó a correr. ― ¿Y ubicarla en su móvil? ―Salió de casa sin él.mesita de noche de su cuarto. Apretó el móvil en su mano y cerró los ojos con fuerza. ― ¿No está en casa? ―No y estoy preocupado. para darle a conocer los hechos y ver qué medidas tomaban: ― ¿Charlie? ―Ya lo sabe. Aro. ―No sé si sea buena idea que ella lo encuentre aquí después de lo que supo… ―Tarde o temprano nos tendremos que encontrar. Esta tarde hablé con Bella… ― ¡MI Dios! ¿Y qué dijo.

sosteniendo entre sus manos un libro de anatomía de al menos tres kilos de peso. ¿no?! ― ¡Más te vale que en mi ausencia te comportes como es debido con mi gato.D** ― ¿Y tienes que leer todo este libraco. ¿Y dónde vas a quedarte allá en el otro país? ―Uhm… la universidad que entregó las becas. se fue hasta el departamento. Ellos me asignarán uno. Bella y él. tengo unos ahorros que ayudarán pero quizás deba conseguir un empleo allí. ―Oye. Se merecía esa oportunidad. Edward? ―Preguntó Jacob. que era como la Biblia de Edward. Después del almuerzo con su familia. deseando que Bella le diese la oportunidad de explicarle todo como había ocurrido. se la merecía. ―Tengo que conocer su contenido al derecho y al revés ―. acomodándose en el sofá. tiene alojamientos estudiantiles. la beca me cubre justo. ― ¿Y la beca te alcanza bien… o debemos ponernos a vender tus cosas? ¡Podemos vender a León en el mercado. no estoy seguro todavía. Ambos. encontrándolo Jacob ahí después de llegar de su trabajo. con León junto a él. acariciándole el . mientras tomaba notas en su block desde un apunte digital que estaba guardado en su laptop. mientras intentaba hacer contacto físico con León. **S. y que después de saber esos hechos. Jacob! ―Advirtió muy seriamente Edward a su amigo policía― Y sobre el dinero. terminando de beber su vaso de leche. y se puso a estudiar.mientras iba a su cuarto por las llaves de su coche. ―Vale… ―Asintió Jacob. tomara una decisión. Explicó el futuro médico.

pues gruñía cada vez que Jacob lo tocaba. Cuando Jacob vació el vaso. entra. ya voy! ―Gritó el joven policía antes de abrir la puerta. además de su rostro estaba rojo y también algo sucio como si tuviera tierra y su cabello era una maraña. era por algo. qué sucede!. que estaba muy preocupado de verla así. no tienes que explicármelo… ven. Edward está aquí… El estudiante dejó su laptop y su block de notas sobre la mesa de café y se puso de pie. aunque el felino no estaba muy contento con sus nada de sutiles caricias. por lo que fuera que estuviese llorando.. vio frente a él a quien jamás se imaginó― ¿Bella? La aludida se echó sobre los brazos de su otrora amigo. . Lo primero que vio cuando Jacob apareció con ella en la sala. se dispuso a levantarse para dejar estudiar a Edward e ir a retozar a su cama. fue lo débil que se veía ella y lo sucia que estaba: sus pantalones estaban llenos de tierra y su camiseta estaba arrugada. Edward y Jacob se miraron frunciendo su cejo. Cuando lo hizo. había ido hasta allí y ahora buscaba consuelo en sus brazos. ― ¡Ya voy. pues si ella. ya que se sentía cansado. incluso al gato. Estaba de camino en eso. largando su llanto otra vez. ― ¡Dios. cuando varios golpes fuertes en la puerta sobresaltaron a los dos habitantes del apartamento. sintió en su interior renacer la llama de la ilusión.. ¡¿Le pasó algo a Charlie?! ―No… no… no sabía dónde más ir… Ángela no estaba en su casa y… ―Entiendo. Bella.lomo. No podía creer que ella estuviese allí y no tenía claridad del por qué. Jacob.

Lo descolgó y oyó la voz de Emmett informarle que se debía presentar en el cuartel con urgencia. Edward fue hasta la cocina por el vaso de agua. Lamentablemente él era su superior. miraba con su ceño fruncido a Bella. ― ¡No se lo estoy pidiendo. está bien. Oyó que Emmett decretó. Emmett! ―Exclamó Jacob. ― ¡No puedo ahora. dejando a Jacob con Bella. Bella aun no explicaba qué le había pasado. limpiando su nariz con la manga de su camiseta. agua está bien. que intentaba sonsacarle lo que le había ocurrido. algo caliente. mientras Edward. tragándose él todos los improperios que en ese momento estaba dispuesto a gritarle. Indicó Jacob. pues había habido una emergencia que él no podía cubrir solo. Cuando regresó. por muy amigos que fueran― . como intentando adivinar con el poder de la mente qué le había ocurrido y mientras Jacob seguía refunfuñando contra Emmett. Ella apenas lo miró. dejándola en el sofá donde hace poco él estaba sentado― ¿Quieres beber algo? Agua. de pie y cruzado de brazos. es una orden! ―. siéntate aquí ―. Mientras Bella bebía con largos tragos el agua. secándose una y otra vez las lágrimas que no se detenían. Jacob sintió en el bolsillo de su pantalón la vibración de su teléfono móvil y maldijo mientras lo sacaba. no sé… ―Agua. Se las arregló para responder― Yo sólo… no sabía dónde más ir… ―Está bien. pero se aguantó. grumete Black. ―No… nadie me hizo nada ―. explicándole que "de verdad no podía ir".― ¿Te hicieron algo. Sólo hipeaba. poniéndose de pie. negó con la cabeza. Bella? ¿Por qué vienes así? ―Preguntó Edward. con verdadera preocupación.

Puedes quedarte aquí el tiempo que necesites ―. que le diga que se vaya y que regrese cuando yo acabe con la maldita emergencia en el cuartel? ―Puedes… puedes llevarla a su casa. sentándose frente a ella sobre la mesita de café. por favor… ¿qué quieres que haga. apuntándose a él mismo con el dedo índice y mirando a Jacob como si estuviera loco. sin dejar con opciones a Jacob. ―Está bien. Con un movimiento de cabeza le pidió a Edward que se acercara. ―¡¿Yo?! ―Preguntó Edward. ―Necesito que te quedes con ella mientras voy al cuartel y veo que sucede… ―Susurró Jacob. una emergencia se presentó. mientras ella lo miraba por sobre el vaso. Señaló Jacob. ―¡Si está aquí. ―Bella. tengo que correr a la delegación.Diez minutos. estampando un amistoso beso en su mejilla. Jacob sonrió y agarró a su amigo por los hombros. ―Edward. Edward! ―Exclamó al último casi con desesperación. ―¡Oye! ―Reprochó Edward. Edward soltó el aire lentamente. Black ―. quizás Charlie esté preocupado. Lentamente ella lo apartó de su boca y parpadeó como evaluando lo . Reiteró el jefe a cargo y colgó. empujándolo. es porque no quiere que Charlie la vea! ¡Por favor. pero Edward se quedará contigo. Jacob corrió hasta Bella. aventurándose a acariciar el brazo de Bella. volviendo a cruzarse de brazos.

sin obtener respuesta satisfactoria. ―Yo… yo puedo irme ahora… no quiero… no quiero molestar… ―¡Oh. dejar un largo beso en su frente y salir del apartamento. ―Claro… claro que no molesta. así que tú quédate aquí hasta que yo llegue. quien sinceramente fue el motivo que la llevó a correr hacia allá. torciendo su boca y mirando a Bella y Jacob alternadamente. después de golpear incesantemente la puerta del apartamento de Ángela.que Jacob acababa de decirle. acercarse a ella. no hay problema. maullando desde la cocina. Digamos que su admisión demoró más de lo esperado en salir de su boca. Edward fue a alimentarlo. mientras Edward seguía parado de brazos cruzados detrás del sofá donde ella estaba sentada. no molestas! ¿Verdad que no molesta. Ninguno de los dos estaba seguro de cómo reaccionar. Edward? El joven estudiante de medicina pasó su mano por su cabello a ras de base. Ella retorcía sus manos nerviosamente mirando fijo al piso. El silencio se extendió hasta que León reclamó la atención de su dueño. no sin antes lanzar una mirada de advertencia hacia Edward. Hubo un silencio incómodo en el lugar. ni mucho menos qué decir. Ella. muda de nervio. miró a Jacob ponerse su chaqueta de servicio. aprovechándola instancia para pensar en qué debía de hacer con Bella sentada en el sofá de su sala. Era hora de comer. ¿sí? Edward y León te harán compañía. habiendo pasado al parecer por un mal momento y que por alguna razón que no . ― ¿Ves? No hay problema.

o incluso con Charlie. porqué llegaste así? ¿Alguien te hizo algo? Bella mordió su labio inferior fuertemente y tembló al recordar todo lo que había descubierto en esa tarde. Suspiró y se ubicó frente a ella. caminó con calma hasta la sala. tiene una enfermedad degenerativa muy compleja. para la que no ha recibido un tratamiento adecuado porque es muy costoso… y además me acabo de enterar que él no es mi padre biológico. Bella? ¿Puedo ayudarte en algo? ―Susurró con preocupación. ¡Demonios! ¿Por qué se cuestionaba tanto sobre lo que debía de hacer con ella? ¿No era muy difícil. ―Oye… pero… ―Caviló aun sorprendido. no? Así que después de darle su porción de alimento al minino. Ella apenas levantó su antes de responder. usando la mesa de centro como silla. ―No sé cómo estoy y no sé si puedas ayudarme… o si alguien pueda hacerlo… ― ¿Qué te sucedió. sino Aro Vulturi. oyendo el resumen que Bella hizo para él. encontrando a Bella en el mismo estado de tensión que adoptó desde que llegó. había llegado hasta allí. ― ¿Estás bien. pero no esperó que ella le confesara aquello que lo dejó de una pieza.entendía. Edward formó una amplia O en su boca. mientras pellizcaba su barba naciente― ¿Charlie enfermo? ¿Sabes el nombre de la . lo que en un par de frases intentó resumirlo para Edward: ―Mi padre. Charlie. Estaba esperando que le dijera que había discutido con su galán. el padre putativo de mi "novio".

Edward repasaba en su cabeza sobre cuál sería el padecimiento del Jefe Swan. Se supone que era él quien no sabía que yo lo sabía ―. solo un milagro era lo que mantenía a Charlie vivo todavía. acariciando el lomo de su gato. oyéndolo ronronear y enseguida saltar a su regazo y acomodarse allí. Sintió real preocupación por Charlie y lamentaba que algo como eso le estuviera ocurriendo a él. hizo lo mismo con Bella. el otro padre… .enfermedad? ―No sé los detalles técnicos. el muy coqueto. ―Oye. pues de ser una enfermedad que atacase al sistema nervioso. Sé que visitó al médico. ― ¡Por Dios! ―Está comenzando a tener jaquecas y a perder la visión. Dijo como trabalenguas ―No sé si me explico… ―Claro ―. una intervención es lo que se hace en esos casos ―. paseándose entre las piernas de Edward para llamar su atención. quien llegó hasta ellos. Asintió Edward. que le dio unos medicamentos para mantenerse estable. pero no sé qué tan efectivas son… ―Generalmente esos medicamentos mantiene al paciente. aun sin saber él desde hace cuánto tiempo se la diagnosticaron. lo lamento mucho… supongo que fue un impacto fuerte enterarte hoy de esto… ―Ya lo sabía. Luego. sólo sé que ataca al sistema nervioso. que tímidamente acaricio su dorso. pensativo. Bella. ―Uhm… y sobre tu padre… digo. Comentó.

Soltó Edward. en el pueblo. ―No quiero hablar aun con él. ¿sabes? ―Yo también ―. Bella. y otra cosa es saber que son ciertos. ―No… no sé qué hacer.― ¿Es increíble. en un acto reflejo. acariciando el lomo del gato― Desde siempre oí comentarios. quieres irte a tu casa. a mi casa no. no. Pero una cosa es oír chismes. Susurró con voz ronca. miró la hora en su reloj de muñeca y vio que ya eran más de las nueve de la noche. Edward ―. o cinco… . no? ―Susurró. no es verdad. ―Pero estará preocupado. encapándosele una lagrima que calló sobre el gatito― Estoy tan cansada… emocional y físicamente me siento rendida. ¿Cuánto llevas fuera de tu casa? ―No sé… cuatro horas. arrepintiéndose enseguida― Disculpa. Edward. te puedes quedar aquí. o no… ―¿Oye. pero debes llamar a Charlie para decirle que estás aquí. Estaba oscuro y quizás ella querría ir a su casa a descansar. ―No importa. por favor! Perdona… ―Está bien. ― ¿Y qué vas a hacer? He oído que ese hombre está ahora aquí. o…? ―¡No. que lo que has creído cierto durante tantos años.

marcando a la casa de Charlie. pero con sincero agradecimiento. ―Gracias. así que vente. indicando al felino durmiente. Bella. puedes usar mi cuarto para dormir. que estaba ordenado ―gracias al gentil auspicio de su madre― encendiendo la luz del velador para iluminar el lugar. Dijo Edward. asintiendo lentamente. así que caminó hasta el suyo. ― ¡Claro que no! Además. no Edward. . pensó que no sería de un buen anfitrión hacerla dormir en el sofá. Él rápidamente se levantó y sacó el móvil de su bolsillo.―Debemos avisarle. a quien lo oyó muy preocupado. Ese no era un dormitorio. ―Él es buena compañía para dormir ―. tengo que estudiar toda la noche y la cama es una tentación de la que debo mantenerme alejado esta noche. ¿me dejas que yo lo haga? Bella alzó su cabeza y lo miró con ojos oscuros y nublados por el llanto. sosteniendo a León entre sus brazos. por Dios. era una cueva de león. por lo que fue hasta el cuarto de Jacob. yo me acomodo aquí en el sofá. pero que se relajó cuando le dijo que su hija estaba allí y que se quedaría con ellos hasta que estuviese tranquila. no voy a quitarte el cuarto. Necesitas descansar… ―No. ―Muchas. Edward. puedes usarla. ―Bella. Abrió la puerta y la cerró enseguida. Cuando colgó. muchas gracias Edward. Ella esbozó una sonrisa y se levantó.

―Eso espero. dejándola sobre la cama― El baño está allí y aquí está la cama a tu disposición. Ahora mismo iba a ocupar la cama de Edward y dormirse envuelta en su aroma… algo con lo que soñó desde que era adolecente. Que descanses Bella. Si necesitas algo. estaré en el salón. no todo había sido confusión y dolor ese día. me escuchaste y me pasas tu cama para que descanse. cerrando la puerta tras de él. Bella aprovechó de dejar al gato sobre la cama y agarró la camiseta. Reconoció. Digamos que para ella. ―Te dejo. Entró al cuarto de baño con la camisa aferrada al pecho.―No hice nada del otro mundo. . Edward salió del cuarto. para después hundirse en esa cama y esperar que el sueño de la noche le diera calma y trajera claridad a sus pensamientos. ―Estuviste aquí. Me has ayudado mucho. Bella. entrando al cuarto para sacar de su cajonera una camiseta con la que ella podía dormir. donde se lavaría y se cambiaría. ¿está bien? ―Está bien. ―Lo hago con gusto ―. llevándola a su nariz. y ya verás cómo mañana logras tener las respuestas a tus dudas y tienes claridad sobre lo que debes hacer.

. abrazados y fundidos en un beso abrumador.. no percatándose del momento justo de cuándo fue que su ropa desapareció de su cuerpo y de la de Garrett. ya saben. algunos personajes acercándose.*Chapter 11*: Chapter 11 ¡Feliz año nuevo! Primer capítulo del 2014. Dios. Técnicamente. oh Dios… otra vez!" gimoteaba Ángela. Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina .-) 10. La noche anterior. la historia sigue y se van develando cosas.. A leer entonces... Allí. Mil gracias por acompañarme en esta locura con vuestras lecturas y comentarios. Mil besos a todas y nos estamos leyendo prontito. "¡Oh.. ni ella ni él resistieron a la tentación de echarse sobre la cama. Historia beteada por mi adorada Gaby Madriz y Manu de Marte como colaboradora. agarrándose de las sabanas grises con fuerza mientras otra vez un orgasmo sacudía su cuerpo y lo hacía estallar. pero en . sean todas bienvenidas. aquella era la primera cita de ambos y se podía pensar que ella profesaba de ser "guarra" por esa actitud. una cosa llevó a la otra. y después de pasar un excepcional día con Garrett.

habían hecho el amor. por lo que ni siquiera se cuestionó sobre si era o no correcto tener sexo con él… No. "¡Por vida de Jesús. Sí. soltando una risita. esa lengua…!" Garrett. Era un hormigueo agradable. pero que se iba intensificando a medida que iba regresando a la realidad. Garrett! Es increíble… ―Susurraba ella. mientras Garrett hacía su expedición matutina con su boca por su monte de Venus que ya la noche anterior había colonizado y hecho suyo. ella se había sentido tan amada y deseada por un hombre ―o un adonis como era su caso―. comentó al final. ―¡Dios. no pudo resistir la tentación del asalto aquel. nunca su cabeza había estado ocupada pensando en una mujer. al verla dormida. que aún se mantenía meciéndose suavemente en su interior. Jamás en sus veintitantos años de vida. aferrando la estrecha cintura de Ángela y besando los recovecos de su cuello― Nunca me había sentido igual… y amo esta manera de despertar ―.aquel momento le valía un pepino lo que se pudiese pensar. Así que era oficial: estaba enamorados. ni se había visto suspirando como Romeo nunca antes por nadie. aferrada aun al cuello de Garrett. y en el caso de él. porque ella estaba durmiendo muy tranquila después de aquella noche tan pasional. Ella lo único que deseaba era entregarse en cuerpo y alma a Garrett. Abrió los ojos de golpe cuando se percató que inconscientemente se estaba aferrando a la almohada por sobre su cabeza. cuando sintió un cosquilleo extraño que la llevó a removerse. corrección: ni siquiera se cuestionó sobre si era correcto o no "hacer el amor" con él. pues eso es lo que había pasado entre ambos aquella noche. Se iba a conformar con acariciarle el rostro con su dedo . jamás había deseado a alguien con semejante ímpetu.

Hasta que la tentación fue más fuerte y avasalladora. ―Mi amor. Besó su cabello y suspiró de plenitud cuando ella besó su pecho desnudo.índice. recordando cómo la noche anterior sus manos la habían recorrido por completo y como ella se estremeció con su toque poniendo ella mismo en tela de juicio su cordura: "¡Dios. tengo un negocio que atender. que de momento tendrás que dejarme ir. Garrett! Aro está como loco. me siento tan completo contigo que no voy a dejarte ir nunca… ―Susurró él. Bella lo supo todo y anda desaparecida. Garrett. Él se sentó sobre el colchó y estiró su mano hasta alcanzar su móvil que estaba sobre la mesita de noche. me vas a volver loca…!". Se incorporó. De esta última. vio la cantidad de llamadas perdidas que tenia de Aro y Rosalie. levantándose y dirigiéndose hacia . pero ya!" ―¡Por un demonio! ―Exclamó. ―¡No cierres la puerta con llave! ―Le advirtió Garrett. A penas desbloquear la pantalla. bajando sutilmente por ella hasta llegar al lugar exacto donde sus hermosas piernas se unían. escabulléndose de los brazos de Garrett para sentarse en la cama y recuperar su ropa. Su piel era tan suave que se tentó para ir bajando con este por su cuello. Él sonrió observando como ella intentaba cubrirse con la sábana mientras recogía su ropa para meterse en el baño. y sonriente respondió a sus dichos. ¿se te olvida? ―Le recordó. ―Lamento decirle. a lo que ella lo miró por sobre su hombro desnudo y le guiñó un ojo antes de entrar. ¡Así que regresa tu trasero al pueblo. haciéndose a un lado y atrayendo a su ángel con él entre sus brazos. oyó un mensaje de voz que lo puso alerta: "¡Dónde demonios estás.

no saldrían en un buen rato. Se debe aclarar que Garrett estaba observándola por el reflejo del espejo. asomando su cabeza por la puerta de la ducha. pues sentía que de soltarse. ―¿No te gusta compartir? ―No se trata de eso. muy atrevida. Ángela. cuando Bella supo la verdad. mientras él lavaba sus dientes. necesitan que regrese al pueblo de inmediato ―. sólo que tenemos prisa. Él la miró y negó dándole una sonrisa. ―¿No entras? ―Preguntó Ángela. así que decidió dejarla sola. Ángela ya estaba bajo el chorro de agua caliente.el baño. Pero en honor al tiempo y muy a su pesar. tomando luego la gran toalla que estaba colgada a un lado. ―¿Sucede algo? ―Tengo un montón de llamadas perdidas de Aro y Rosalie. De momento. imaginándose los escenarios del día anterior. correría hacia ella y la metería de regreso a la ducha para tomar ese baño de lluvia que tanto anhelaba. Si él se metía allí con ella. explicó― ¿Tú por casualidad has revisado tu teléfono? ―¿Yo. debía olvidarse de esa idea. Ángela frunció el entrecejo y cerró el agua que seguía cayendo. ―Sólo cuando tú salgas. agarrado con fuerza a la encimera. aferrándola bien por sobre su busto. por lo que decidió insistir. Ella sin embargo quedó preocupada que algo pudiera haberle molestado a Garrett. por qué? .

no sé… A la mención de Bella. Bella ya lo sabía. Garrett intuyó enseguida lo que le sucedía y se acercó a ella. mientras él se metía bajo el chorro de la ducha. Susurró ella. ―No te entiendo. te dije que las cosas se resolvería con respecto a Bella… y digamos que se resolvieron ya. ―Nena. mirando fijo hacia el frente. levantándole con los dedos el mentón para obligarla a mirarle. Ángela bajó la cabeza con vergüenza y apretó aún más la toalla alrededor de su cuerpo. Después de todo ella se enteraría y era mejor que estuviera prevenida. Garrett le explicó qué era lo que lo había llevado al pueblo hace semanas atrás y por qué. ―Me estás asustando ―. Explicó a grandes rasgos la historia de Aro y su relación con Bella. Garrett simplemente dejó un beso en sus labios y la dejó para que se vistiera. ahora más que nunca. a esas alturas. Ángela estaba muda. y le dijo que según lo que Rosalie le había hecho saber. Durante los cuarenta y cinco minutos que duró el viaje. Todo ese relato . cosa que no la enorgullecía. mi ángel. por si Bella la necesitaba. pues no sacaba nada con estarle escondiéndole lo que ocurría con Bella y lo que la rodeaba. Ella te necesitará cerca. incluso que técnicamente Garrett y su amiga aún eran novios y ella estaba en el papel de amante. ¿ya hablaste con ella? ―No todavía… te lo explicaré mientras vayamos de camino. El día anterior lo había olvidado todo.―Uhm… quizás Bella se intentó comunicar contigo. Le prometió que luego hablarían del asunto.

―Pobre Bella… debe estar devastada ―. se trata de Aro. inmediatamente tuvo seguridad que era su hija. ―¿Edward? ―Preguntó Ángela. dijo. he visto como ha buscado a la mujer que amaba y cuando la encontró. y tú sabes por qué. yo no forcé nada. a lo que Garrett lanzó un gruñido que ella pasó por alto― ¿Qué sucede? ―¡Oye. dolido porque Ángela pensara eso de él― Entiéndeme por favor. ella estaba muerta. pero en cuanto supo de Bella. Dijo. lo del noviazgo prácticamente lo empujó ella. dónde has estado! ―Estuve en La Capital… . mirando su teléfono. Una cosa llevó a la otra. su historia. ―¿No me vas a decir nada? ―Preguntó Garrett al ver que Ángela no decía nada― ¿Estás enfadada conmigo? ―Creo que hubiese sido mejor que hablaran con la verdad desde un comienzo. lo he visto sufrir durante años. ―Oye. con un desconocido. por eso pensó en acercarse de a poco. Prácticamente usaste a Bella… ―No podía decirle nada porque no me correspondía ―. Bella no se iba a abrir conmigo. justificándose.parecía una novela y le parecía increíble todo lo que se tejía en torno a esa verdad. el que comenzó a vibrar en sus manos con el nombre de Edward en la pantalla. Ella respondió enseguida. conocerla… ―Engañándola con un novio para sonsacarle la verdad de su vida.

ni tampoco quiere ver a su novio. Llegó allí después de buscarme a mi… ¡Dios. ―Claro. ¿te das cuenta? ―¡Dios! ¿Ella sigue en tu casa? ―Cuando salí. ―Bien… iré a la tienda y dejaré a Maggie a cargo y luego iré hasta tu apartamento a verla. una historia increíble… bueno. ―¿Y cómo está? ―Confundida y herida. pobrecita. Nos vemos más tarde. ―Gracias por llamarme. ―¿Qué quería? ―Preguntó Garrett con algo de enfado en su voz cuando Ángela colgó la llamada. Edward. no estaba preparada para enfrentar si a Charlie ni a ese otro señor. no sé si increíble. Dijo que no pensaba moverse de allí. Tiene un montón de cosas que digerir… Sentí lástima por ella. porque no quiso ir a su casa a dormir. ―Sería lo mejor. así que pasó la noche en el apartamento. pasando por alto de preguntarle por qué estaba en La Capital. sino el padre de su novio.―Bella llegó no sé por qué a nuestro apartamento anoche – comentó Edward. por lo que continuó –Llegó muy mal… ni te imaginas lo que me contó. pero me dijo que Charlie estaba muy enfermo y que él en realidad no era su verdadero padre. debe estar desesperada! Edward . Jacob iba a desayunar con ella. ―Bella pasó la noche en su apartamento.

Aro es como mi padre. creo que ella necesita saber la verdad. Garrett ―. Hice lo que pude. si Charlie le escondió la verdad seguro tenía sus razones. si Aro lo hizo así es por algo. por algo le dije que no podíamos ser novios y por algo ella me explicó lo de su padre. así que iré a su casa después de pasarme por la tienda. Menos mal y estaba él… ―¡Oh. ―Lo hago. girando su cara hacia él y besando la palma de su mano que seguía en su rostro― Ahora démonos prisa. porque no me correspondía. Susurró ella. pero intenta ponerte en el lugar de ella. No podía hablar con Bella de todo esto. Estaba desesperada y ella tiene que comprender que esto será lo mejor. gracias a Dios estaba el buen Edward! ―Exclamó con ironía. pero había cosas en las que no me podía inmiscuir más allá. quiere hacerlo. ella y Charlie necesitan ayuda y Aro puede ayudarlos. esperando ponerse al día . por eso no dejé que las cosas pasaran más allá.me dijo que estaba dolida y muy confundida. sí. no te enfades conmigo. y creo que es el momento justo. pero no hizo comentario al respecto. sólo se limitó a decir: ―¿Puedes dejarme en la tienda. Ángela lo miró con cara de pocos amigos. ―Te creo. ―Lo entiendo… o intento hacerlo. No me corresponde hacer juicio de nadie. quiero ver a Bella. por lo que Bella es como mi hermana. traté de ser sincero con ella todo lo que pude. por favor? Garrett torció su boca en una mueca y alargó su mano hasta el rostro de Ángela ―Oye. Garrett aceleró y entró de lleno al pueblo.

¿se encuentra bien?¿Necesita algo? El jefe de policía suspiró antes de responder ―Estoy bien. El joven luego se acercó a Charlie. ― ¿Ella no se ha comunicado contigo? ―Preguntó Aro. poniendo una mano sobre su hombro. pidiéndole que le llamara cuando hablara con Bella. así que Garrett aceleró hasta la casa de Bella. Respondió él con un tazón de café caliente entre sus manos. ―Señor. de pie .con los hechos del día anterior. ―No te preocupes ―. Ya la noche anterior Edward le había hablado para avisarle que Bella estaba en su casa y que se quedaría allí hasta que estuviese tranquila. ―Charlie. yo espero que usted no guarde rencor conmigo por… ―No hiciste otra cosa sino ayudarla en todo este tiempo. ―Perdona que haya estado inubicable ayer… ―Se disculpó Garrett acercándose a Aro. tranquilizando a Garrett. Le dijo. Temprano por la mañana Jacob fue quien le marcó. diciéndole que su hija al menos estaba durmiendo y que podía estar tranquilo. quien contemplaba el teléfono que estaba sobre la mesa de centro. – Le interrumpió Charlie –No sientas culpabilidad ni nada de eso. Garrett. donde al llegar se encontró con la tensión reinante allí. que allí la cuidarían el tiempo que fuese necesario. muchacho. llamó a Rosalie que le dijo que Aro había estado en casa del señor Swan hasta muy tarde y que por la mañana muy temprano había regresado. ―Gracias por sus palabras. señor ―. Antes de arrancar el coche. Dejó a Ángela en la entrada de la florería. esperando noticias de su hija.

Charlie lo miró. Charlie ya hizo su parte. yo no sé… ―Te indicaré donde es ―. rogando de camino que Dios se apiadara de él. comprendiendo lo que el empresario esperaba de él. responder sus dudas o lo que sea. a lo que dijo: ―Es su decisión. ahora te corresponde darle las explicaciones que ella se merece. como esperando que él le diera la autorización para dar el siguiente paso. eres tú Aro el que debe ir a ella ahora. acompañando a Aro hasta la salida. Aro. Anunció Garrett. pues Garrett tenía razón. No vale la pena quedarse sentados aquí esperando que ella se acerque. Creo más bien que deben dar el siguiente paso ―. ―Está bien. se metió a su coche y se dirigió hasta allá. explicándole donde debía de ir. Charlie. Haga lo que crea conveniente. ¿qué harán ahora? ―Pues esperar a que ella regrese… ―Pues creo que no es lo que deben hacer.junto a la ventana. no lo ha hecho. Dijo a ambos. ―No. sólo le pido que traiga a mi niña de regreso. ― ¡Dios! ―Pero entonces. Aro miró a Charlie después de oír a su hijo. son ustedes los que deben ir hasta ella. . luego dirigiéndose a Aro― Creo que es tu momento de hablar. Aro comprendió las indicaciones. Necesito saber dónde está ahora ella.

Ángela estaba sosteniendo entre sus brazos a su amiga. Ella desconfiaba de él y era lógico. él dio un paso hacia ella. debes de saber que en cuanto tuve conciencia de tu existencia. Aro sintió pena de la reacción de Bella. sabes que esto debes enfrentarlo tarde o temprano. ―Anda Jacob. hazle las preguntas que tienes atoradas en la garganta. No creía correcto llegar y presentarme ante ti. no dejes pasar más tiempo. para . quien al menos había dejado de llorar hacia un rato. dejemos a Bella y al señor Vulturi hablar en privado… ―¡No! ―Negó Bella con pavor. pero debía entenderla. ―Bella. Ángela dio un paso hacia su amiga y la tomó por los hombros. Así la encontró Aro cuando este se atrevió a golpear a la puerta. tuve la intención de acercarme a ti. Cuando Bella y Aro quedaron solos. dando un paso atrás y mirándolo como si frente a ella hubiese un fantasma. la que le fue abierta por Jacob. Escucha lo que él tiene que decirte. poniéndose de pie de un salto. dejó que besara su mejilla para luego salir junto a Jacob del apartamento. No habían hablado mucho. mirándola directamente hasta sus cristalinos ojos. pero hazlo ahora. sólo esperaba que ella lo oyera. sólo le importaba saber que estaba al menos un poco más tranquila. repróchale lo que tengas que reprocharle. siendo Bella la última en verlo allí. Se apartó de los brazos de su amiga. de conocerte. pues Ángela sabía que ella hablaría cuando lo sintiera necesario. Bella asintió a su amiga. ―Antes de decir cualquier cosa.

no fueron así… ―Susurró. Por favor. qué crees que voy a pedir o a exigir? Sólo quiero que me des una oportunidad de acercarme a ti. no pienses eso. te tiene mucho cariño y su intención es ayudarte. imitándole Aro y sentándose en una otomana frente a ella. Susurró Bella. y me parece muy loable de tu parte. Sé que no tienen los medios económicos para cubrir. ―No son limosnas. quisiera que me permitieras hacerlo… ―No queremos limosnas. Cuando Garrett me lo contó. supe que estaba buscando medidas desesperadas por ayudarlo. Se me negó la oportunidad de ser padre por veintiún años… ―¡Usted abandonó a mi madre! ―¡Las cosas no fueron así. Se acercó al sofá y se sentó. por favor no tomes represalias contra él. Meditó durante unos segundos cómo era que debía comenzar a hablar. ―¿Y qué tengo que hacer yo a cambio? ―¿Bella. y bueno. Bella! Por Dios. a conocerte a través de él. decidiendo tocar el tema de Charlie: ―Lamento por lo que está pasando Charlie. quisiera ayudarlos. Mi afán de acercarme a ti es ayudarlos y Charlie lo sabe. después de carraspear. él no te usó ni mintió. Por eso le pedí a Garrett que se acercara y te conociera. Garrett sólo deseaba ayudarme a acercarme a ti. Bella. Los recuerdos del día que supo que Renée había . ―Lo entiendo ―.decirte de sopetón que yo era tu padre. Él y tú han esperado demasiado por esta oportunidad… hazlo por él. bajando su rostro y escondiéndolo tras las palmas de sus manos.

Estoy muy avergonzando de ello. Fue entonces cuando me puse a buscar a Renée… pero mi búsqueda no surtió efecto sino hasta hace poco. porque teníamos planes. . sabiendo que estaba embarazada? ¡Qué persona hace eso! ―Ella me mintió. estaba muerta y no sabes el dolor que eso causó en mí. ―Bella. me dijo que Renée se había marchado porque le ofrecieron un mejor trabajo en otro lado. y no puedo negarte que me sentí traicionado por tu madre durante mucho tiempo. siempre guardé mis sentimientos hacia ella fielmente. ―¿Su madre la echó de la casa. teníamos tantos planes! Yo apenas era estudiante y esperaba ganar mi propio dinero para irme con ella y establecernos juntos. me fui de casa y nunca la perdoné. tu madre se fue de la casa donde trabajaba de la noche a la mañana. eran palpables en él y aun después de todo ese tiempo. Le creí a mi madre cuando me lo dijo. Nunca amé a nadie más. seguían causando dolor en su corazón. La encontré tarde. fue muy tarde… ―Ya estaba muerta… ―Sí. sin darme explicaciones. pues si yo hubiese sabido que ella estaba esperando un bebé. pero quedó embarazada y ―tragó grueso antes de confesar― … y mi madre la obligó a marcharse. jamás hubiese permitido que la apartaran de mi lado.desaparecido. Cuando supe que mi madre había tenido que ver con su desaparición. No supe lo que sucedió realmente hasta mucho tiempo después… ¡Dios. Bella… años buscándola y cuando finalmente la hallé. nos amábamos y habíamos prometido… habíamos prometido muchas cosas el uno al otro.

mientras Aro intentaba retomar la compostura antes de continuar. ―Lo amo mucho. y no tuve duda ni por un segundo de que eras mi hija… ―Siempre oí chismes de algunas personas… ―Comentó pensativa. Renée seguro se lo pidió. después que supe que ella había muerto. Quiero ganarme tu confianza. enseguida supe de tu existencia. Charlie es un buen hombre y no podría haber elegido mejor a alguien para resguardarla.La voz quebrada del empresario y sus ojos inundados de lágrimas. ―El investigador que contraté averiguó que el paradero de Renée estaba aquí. Aclaró terminantemente. ha sido un buen padre. Hubo un momento de silencio. El agradecimiento que tengo hacia . con la vista fija en alguna parte― decían que mi madre llegó aquí embarazada. Pero no podía reprochar ni culpar a nadie por eso. Bella no pudo poner en duda su discurso. Me alegro… me alegro que él haya sido y sea un buen padre para ti. todo eso le era muy difícil de digerir. intuía que él hablaba con la verdad. Así lo sintió Aro. sólo le quedaba agradecer que su hija y Renée hayan estado en buenas manos. Eso dolió. ―Bella… yo quisiera… yo quisiera que me dieras la oportunidad de estar cerca de ti. quiero que nos conozcamos… yo… ―No dejaré a mi padre solo ―. pero mi papá nunca me aclaró aquello y pues… ―No sientas rencor porque no te dijo la verdad. Me alegro que ella lo encontrase. Aun así. y bueno. daban fe de lo que decía. ―Y yo no permitiría eso. quiero darte lo que me fue imposible en todos estos años.

agradeciéndole a la vida esta oportunidad de ser padre. Charlie me lo dijo. Aro… ―Dame la oportunidad entonces ―. ―Yo no puedo quererlo de la noche a la mañana si usted es eso lo que espera. Y ahora me tienes a mí para ayudarlos también. ―Gracias. Vamos a hacer un buen equipo. ella murió hace años. sépalo antes que me pida eso! ―Por mi madre no hay problema. atreviéndose a tomar sus manos entre las suyas y apretarlas― Eres tan hermosa. Y sobre lo demás. me conformo con que me dejes acercarme a ti y ganarme poco a poco tu confianza. pero sí puedo darle… o darnos la oportunidad que se nos fue negada a ambos. Aro llevó las manos de su hija hasta sus labios. las que besó con todo sus sentimientos de cariño hacia ella. muy por el contrario. no puedo llamarlo papá de un día para otro. Aro. créeme por favor. que estoy segura que ella ha de sentirse muy orgullosa de ti. Mi papá está enfermo y yo no he podido ayudarlo… ―¡No digas eso! Has sido de ayuda para él. jamás haría nada por alejarte de él. Se levantó y se sentó junto a ella. . espero que el tiempo vaya forjando y estrechando nuestra relación. ya lo verás.Charlie es… inexplicable. tan parecida a tu madre. ―Quiero confiar en usted. ―No estoy segura de eso. porque siento que usted fue tan víctima como mi madre… ¡Y no quiero conocer a su madre.

dijo. ―No tiene nada que agradecer ―. ―Sí… uhm… yo antes iré a asearme ―. mirando alternadamente a Aro y a Edward. pues aun llevaba puesta la camiseta que Edward le prestó la noche anterior para dormir. ―Uhm… disculpen… ―Llegas temprano. ―Este. fueron muy amables con ella. Bella. el ruido de la llave en la chapa de la puerta los interrumpió. Charlie quedó preocupado en casa. levantándose del sofá al igual que Aro. saludando a Edward. ―Él es Edward. dubitativo― acabé el examen y me vine enseguida. Aro asintió y se giró sobre sus zapatos italianos hacia su hija. asomándose Edward por la puerta. quien miró al muchacho frente a él. con los brazos cargados de libros. soy Aro Vulturi… ―Se presentó Aro. Respondió el estudiante muy sinceramente. tengo mucho que estudiar. y le dijo: ―Gracias por acoger a mi hija anoche. y la verdad es que por nada quería quitársela. creo que no nos han presentado.comentó Bella. creo que debemos marcharnos. Edward ―. Explicó Bella. El empresario dio un paso hacia Edward entonces.En ese momento. Nunca lo había visto antes. ―Bueno. quedando un poco confundido al ver a las dos personas allí en la sala de su apartamento. ―Sí… ―Respondió. o al menos . vive aquí ―.

deseaba llevársela con ella― Después iré a casa.

―Entiendo. Te espero allí, tenemos mucho más de qué hablar ―.
Indicó Aro con una sonrisa, no pudiendo aguantar la tentación de
besar la frente de Bella. Enseguida se despidió de Edward antes de
marcharse, y cuando los dos jóvenes estuvieron solos, el estudiante
soltó la respiración.

―¡Vaya! Ese hombre te quiere, ¿sabes? ―. dijo, caminando hacia
el centro del salón y dejando sobre la mesita sus libros.

― ¿Por qué lo dices? ―Quiso saber ella, muy curiosa, siguiendo
todos los movimientos del estudiante. Era increíble que ese hombre
se viera tan atractivo en una camiseta negra y desteñida puesta al
revés, y sus jeans negros, tan negros como sus botines de cuero y su
chaqueta del mismo material. Y más increíble resultaba que con su
presencia le hiciera olvidar un poco de todo lo vivido recién.

―Por cómo te miraba ―. Explicó Edward, alzándose de
hombros― Presumo que han hablado…

―Sí, y creo que nos daremos una oportunidad de conocernos…
además, me ayudará con la enfermedad de mi papá, que es lo que
más me preocupa en este momento.

―Me alegro de verdad, Bella. Todo mejorará para ti de ahora en
adelante, estoy seguro.

―Eso espero… ahora iré adentro si no te molesta…

―Claro que no. Puedes coger otra camiseta, si gustas, la tuya
estaba sucia y...

―Gracias ―. Respondió ella con una sonrisa, girándose sobre sus

talones y caminando hasta el cuarto de Edward, sintiéndose
conforme por cómo había tomado todo lo referente a Aro y la
decisión de querer darle una oportunidad.

Hacía mucho que no se sentía así de bien, por lo que deseaba
disfrutar de esa sensación ligera que sentía. Esperaba que todo,
absolutamente todo se arreglara para ella, deseó, quitándose la
camiseta por la cabeza y llevándosela a la nariz para absorber el
aroma del perfume de Edward aún llevaba impregnado.

"Sí, en adelante, todo será para mejor"

***S.D***

― ¡¿Qué haces aquí, Sam?!

Maggie había quedado a cargo del negocio durante el tiempo que
Ángela se ausentaba. Pasó aquella mañana muy apurada y le pidió
ese favor, dejándola hecha un atado de nervio. Apenas hace un par
de días había comenzado a ayudarla allí, y ya durante esa mañana
había tenido que hacer tres arreglos florales y vender unas cuantas
docenas de flores. Ahora, cuando el flujo de gente había mermado,
ella se disponía a relajarse un poco, no lográndolo pues Sam
apareció en la floristería, con su cara de borrego a medio morir

―Mi mamá me mandó por sus rosas ―. Explicó Sam con mucha
calma.

― ¡Pues tendrás que venir más tarde, Ángela no está! ―Respondió
Maggie tan cortantemente como pudo, cruzándose de brazos y
evitando a toda costa mirar a Sam directamente a los ojos

― ¡Pues la espero! ―Dijo, afirmando su cadera al mostrador y
cruzándose de brazos muy despreocupadamente. Maggie bufó y se

dispuso a ignorarlo y de paso llamar a Ángela para que viniera en su
rescate.

Se giró para acomodar unas flores que ciertamente no necesitaban
más orden del que ya tenían, sobresaltándose cuando las
campanillas de la puerta sonaron. Honraba a la floristería "La Casa
de Ángela" nada más y nada menos que la estrella del rock que por
esos días pisaba El Pueblo: Jasper Whitlock. Lo malo, más allá de
su desagradable presencia que denotaba petulancia, iba
acompañado de dos de sus groupies, una de ella grabada a fuego en
la memoria de Maggie, quien arrugó un trozo de papel en cuanto la
vio. Desvió su vista hacia Sam, quien apretaba aún más sus brazos
sobre su pecho, mirando hacia el piso, pues la afroamericana mujer
acompañante de Jasper, lo miraba, mientras lamía sus labios.

"¡Joder, líbrame Señor!" rezaba Sam.

―Dios, pero qué tenemos aquí ―. Dijo Jasper, quitándose sus gafas
negras de diseñador, mirando con sus ojos entornados hacia Maggie,
alzando una de sus cejas, obviando la presencia de Sam― ¿Estás a
cargo de este local, belleza?

Sam, para ese momento, era como un volcán con peligro de
erupción. Él podía sentir dentro de sí mismo, una especia de lava
ardiente que burbujeaba y amenazaba con hacerlo estallar, lava que
se conocía coloquialmente como celos. Maggie se apartó un poco
del mesón y frunció sus cejas por la actitud del extraño, porque ella
no tenía ni idea de quién era.

―Sí, estoy a cargo, mientras Ángela regresa, ¿te puedo ayudar?

―Oh, nena, claro que puedes ayudarme, no sabes cómo…

― ¡¿Qué buscas aquí, Jasper?! ―Preguntó Sam con su mandíbula

tensa… o a decir verdad, con su cuerpo completamente tenso,
mirando al rockero con la intención de saltarle encima si no le daba
una buena respuesta. Maggie desvió su vista del cliente hacia Sam,
sorprendida por la reacción del moreno hombre, allí. Ciertamente se
dio cuenta de su estado de tensión, pareciéndola muy extraña su
reacción, pues Sam solía ser amable con todo mundo.

Jasper giró su cabeza muy lentamente desde la menuda mujer tras el
mesón hacia Sam, con su siempre sonrisa socarrona.

― ¿Estabas aquí? ―Preguntó, soltando una risa ―Estoy en una
floristería, ¿qué supones que quiero, Sam? ―. Respondió, volviendo
su atención a Maggie.

―¿Tienes planes de almorzar? Perdona, ¿cómo me dijiste que te
llamabas?

― ¡No te lo dijo! ―Respondió el volcán a punto de hacer erupción.

―Sam, por favor ―. Dijo Maggie a Sam, luego respondió muy
educadamente a Jasper― Sí, ya tengo planes.

― ¿Y puedo saber con quién?

― ¡Conmigo!

― ¿Sam, no tienes nada más que hacer?

La mujer de rasgos afroamericanos que no le había quitado los ojos
al furibundo dueño del bar, caminó sobre sus altísimos tacones hasta
llegar cerca de Sam y poner una mano sensualmente sobre su pecho,
sobresaltándolo.

― ¿Por qué no vamos tú y yo a terminar lo que dejamos pendiente

aquella vez…?

― ¡Basta! ―Exclamó Maggie― No voy a almorzar con usted ni
ahora ni en ningún otro momento. Si quiere flores, tendrá que venir
por la tarde cuando Ángela se encuentre. Igual tú, Sam. Ahora si me
permiten, debo cerrar ―. Dictaminó, rodeando el mesón y
acercándose a la puerta para abrirla, en clara señal para que todos
allí se largaran y la dejaran sola, porque de momento a otra sintió
una profunda necesidad de llorar.

Jasper puso otra vez sus gafas sobre sus ojos, arregló su chaquetilla
se giró y salió, no sin antes acariciar la mandíbula de Maggie,
susurrándole un "Nos volveremos a encontrar", seguido por las dos
mujeres, una de ellas mirándola de pies a cabeza
despreciativamente.

―Vete, Sam –pidió con voz cansada.

Sam caminó hacia ella y en vez de salir, cerró de un portazo y se
apresuró a abrazarla por los hombros, abrigándola en su pecho. Ella
estaba tensa y triste, no haciendo nada por zafarse de su agarre. A
pesar de todo, los brazos de Sam la confortaban, muy a su pesar.

―Dios, Maggie, ¿qué tengo que hacer para que me perdones? Soy
un imbécil, de talla mayor, lo sé, pero estoy arrepentido de lo que
permití que sucediera con esa mujer. ¡Perdóname, nena, te lo
suplico!

―Sam, por favor…

― ¡¿Quieres que me arrodille?! ¡Pues lo haré! ―Anunció,
hincándose frente a ella a toda velocidad, mirándola desde abajo
con súplica, a ella que abría y cerraba su boca, mientras desde
afuera se colaban un par de miradas indiscretas que observaban el

acto desesperado de este joven enamorado.

― ¡¿Quieres por favor levantarte?!

― ¡No! ¡No me levantaré hasta que me perdones, y si tengo que ir
andando sobre mis rodillas hasta el bar y trabajar así, pues lo haré
hasta que me perdones!

― ¡No seas ridículo, Sam!

La dueña de dicho negocio, acababa de dar la vuelta a la esquina,
dirigiéndose directo a su negocio en compañía de Edward, cuando
vio a las mujeres que estaban mirando con extrañeza hacia su
negocio mientras cuchicheaban algo.

― ¡Y ahora qué! ―Exclamó Ángela, caminando rápido hacia su
local. Cuando llegó y vio la escena que se filtraba desde adentro por
los ventanales, entendiendo todo el algarabío. Edward soltó una
risotada y se dobló hacia adelante, agarrándose el estómago
mientras se reía. Ángela le dio un codazo para que se calmara,
apartando a las mujeres de edad para que la dejasen pasar; abrió y
Maggie enseguida le dio una mirada como pidiéndole disculpas,
mientras Sam no apartaba su vista de ella. Seguro a lo lejos había
oído las carcajadas de Edward y se había percatado ya de la
presencia de Ángela, pero no le importaba. No se levantaría hasta
que ella lo perdonara, o le diera la oportunidad de hablar… con eso
último se conformaba, porque sus rodillas estaban ya comenzando a
protestar.

― ¿Sam?¿Qué haces? ―Preguntó Ángela con curiosidad.

―No me levanto de aquí hasta que Maggie me perdone o al menos
acepte almorzar conmigo.

― ¡Hazlo sufrir, Maggie! ―Exclamó Edward, ya más tranquilo,
pero denotando la diversión en su voz.

―Cállate Edward, o estarás despedido ―. Amenazó Sam.

―Maggie, por qué no hablas con él… o si no, de verdad se quedará
de rodillas hasta que consiga lo que quiere ―. Dijo Ángela,
intercediendo por Sam. Maggie mordió su labio y miró a su amiga.

―Nena, por favor… ―Susurró Sam una vez más.

―Anda, Maggie, el hombre está sufriendo. Al menos dale la
oportunidad de hablar… -dijo ahora Edward, intercediendo por su
amigo.

―¡Está bien, está bien! ¡Pero sólo un momento, Sam! ―Respondió
Maggie, poniendo sus manos sobre las caderas. Que hablara con él,
no significaría que lo perdonara… ¿no, verdad?

Sam se paró como un rayo, sin quitarle los ojos de encima a Maggie,
que fue hacia el cuarto de atrás a buscar su bolso. Mientras tanto,
dio un paso hacia Ángela y besó sus mejillas, una a la vez.

―Gracias, gracias Ángela… y entérate que tienes barra libre en el
bar… por el resto de tu vida.

―Vale, Sam.

―Tú y yo hablaremos por la noche ―. Dijo Sam a Edward,
apuntándolo con el dedo índice. Oh, sí, seguro iban a hablar, pensó
Edward, que dejó salir a "Sam-Romeo-Suspiritos" detrás de su
"Furiosa Julieta". Definitivamente ese hombre iba a tener que
esforzarse.

Cuando Ángela y Edward se quedaron a solas, caminaron hasta el
mesón un poco extrañados por lo que acababa de pasar. Por todo lo
que acababa de pasar.

― ¿Te das cuenta… te das cuenta de toda esta locura?

― ¿Lo dices por lo de Sam?

―Oh, eso es un detalle. Lo digo por lo de la telenovela esa de Bella
y su padre… y su otro padre…

―Sí, parece una locura. Pero me alegra que al final su vida vaya a
tomar el rumbo adecuado para ella. Se le abrirán un montón de
oportunidades, en todo sentido.

―Seguro, sólo espero que pueda aprovechar esas oportunidades.

―También lo espero.

―Uhm… y sobre su noviazgo… bueno, o lo que sea que tuviera
con ese tipo… ahora que se acabará todo entre ellos, tú y él…

―Sí, Edward, Garrett y yo nos daremos nuestra oportunidad.

La decepción doliente en el pecho de Edward lo hizo incomodarse.
Sintió ganas de protestar, de rebatir la decisión de su amiga, pero
debía morderse la lengua. ¡¿Por qué demonios se iba a dar una
oportunidad con ese tipo y no con él?! ¡Basta, Edward!

―Me alegro. Ahora me voy, tengo un montón que estudiar…
―Dijo, girándose hacia la puerta.

― ¡Edward! Podemos vernos esta noche, en el bar y conversar…

―Lo siento, Ángela, pero trabajaré sólo un par de horas y luego me
iré a estudiar.

―Bien, entiendo.

―Adiós.

―Oye…uhm… gracias por estar con Bella.

Edward no dijo nada, sólo asintió, tomó la manilla, abrió la puerta y
salió con cargando la decepción en el pecho. Definitivamente las
relaciones sentimentales no iban a ser lo suyo. Mejor se dedicaba a
estudiar y a prepararse para alejarse de allí y descubrir las cosas
nuevas que la vida depararía para él al otro lado del continente.

*Chapter 12*: Chapter 12
Y presentando a "Matilde" quien será la estrella de esta
historia, les dejo actualización.

Mil gracias por mantenerse aquí y le cuento que la historia está
llegando a un quiebre importante... pronto...

A Gaby Madriz mi amiga y Beta que es parte de esta locura y a
Manu de Marte por los hermoso banner, mi absoluto y total
agradecimiento.

Ya sabe, historia dedicada a cada una de ustedes. Mil besos!

Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina

;-)

11.

"I wanna know what love is" de Foreigner, exitosa balada romántica
de los ochenta, sonaba por los altoparlantes del "Bar de Sam",
invitando a varias parejas a hacer un espacio entre las mesas para
bailar apretados con el sonido lento de la canción. Y ya hubiese
querido el buen Sam haber aprovechado esa instancia para bailar
apretadito a su Maggie, pero no. Ya demasiado había cedido ella al
ir a almorzar con él, y aunque durante ese tiempo ella fue bastante
dura y distante, Sam sintió que tenía esperanzas de recuperarla.
¿Cómo iba a ser posible que no le perdonara?

"¿Querías saber qué es el amor, Sam? Pues ya lo sabes, ahora de
paso sabes lo que es perder ese amor por culpa de tu estupidez" se
auto reprochaba.

Intentó, en casi dos horas de almuerzo, siete veces besarla. ¡Siete
malditas veces!, siendo todas esquivadas por ella. ¡Jesús, se moría
por besarla! Pero ella le hacía el quite a sus labios con mucha
destreza, dejándolo profundamente frustrado… y deseoso de ella.

No le prometió nada en cuanto acabaron de almorzar, ella
simplemente le pidió distancia y tranquilidad, pues iba a ser la única
manera de sanar y perdonar ―lo que no significaba que olvidara―
pero él se conformaba con que le diera otra oportunidad de
reconquistarla.

―No me presiones, Sam. Estoy herida… debo oír lo que dice mi
corazón…

―¡Pero si hasta yo oigo tu corazón, y está gritando mi nombre! ¡Por
favor, nena!― rogó, tratando de agarrar sus manos para atraerla a
él, cuando iban saliendo del único restaurante del Pueblo. Ella lo
esquivó, como lo venía haciendo durante esas horas, negó con la
cabeza y se echó andar calle abajo, dejando a un abatido Sam, que
suspiraba de amor por ella.

Y suspirando estaba, mientras las notas del grupo Foreigner seguían
sonando, con su cabeza sujeta por su barbilla y su brazos a su vez
afirmados por los codos sobre la barra.

Edward, que junto a él recibía pedidos de tragos y al mismo tiempo
enseñaba a Seth los secretos del oficio de barman, miraba de tanto
en tanto a su amigo y negaba con la cabeza. Rogaba a Dios que en
ningún momento y bajo ninguna circunstancia, él pudiera verse así
de perdido por una mujer. Ya había superado lo de Jane, que seguía
siendo para él una criatura hermosa que provocaba cosquilleos bajo
su estómago, aunque le quedaba la duda de lo que realmente sentía
por su amiga Ángela. Aunque sabía que si él tuviera la oportunidad

en sus manos, colgaría en su frente el cartel de "Novio de Ángela"
sin dudarlo. Pero ella tenía otros planes. Y él también: sus estudios.
Quedaba un examen por rendir, aprobarlo y pasar a la siguiente y
muy importante etapa de su vida. Estaba a punto de lograrlo y no
podía sacar su atención de ello, nada podía hacerlo titubear.

En ese momento, las dos insistentes chiquillas entraron al bar y se
fueron directamente hacia la barra. Edward las vio acercarse y rodó
los ojos, poniendo enseguida dos vasos largos sobre el mesón y
vertiendo jugo en estos. Las chicas le sonrieron mientras saludaban
y se ubicaban en las butacas.

― ¿Qué hacen aquí a estas horas?

―Estaremos sólo un momento, Sam ―protestó Leah a su hermano,
llevando a continuación su jugo hasta la boca para probarlo.
Enseguida dio un codazo a su fiel amiga Jesica antes de comentar
― ¿Y qué les parece la bomba que estalló en el pueblo?

― ¿De qué hablas?

―Pues de Bella y Charlie, y el otro señor capitalino que resultó ser
su padre. ¿Es una locura, no lo crees? ―le preguntó a su hermano.
Luego miró a Edward, entornando los ojos ―Supimos que había
pasado la noche en tu apartamento, Edward, ¿qué tienes que
contarnos al respecto?

Edward miró impasible a la chiquilla y bufó. "Condenadas niñas
estas…"

― ¿Por qué crees que comentaría contigo algo que no es de tu
incumbencia?

― ¡Oh, Edward! Anda, cuéntanos los pormenores. Supimos que el

señor capitalino llegó incluso hasta allí a buscar a su hija…

―No voy a comentar nada contigo, niña.

―Leah, detén el parloteo si no quieres que te saque a las rastra de
aquí delante de todo el bar.

Leah se alzó de hombros, como no importándole las amenazas de su
hermano. Volvió su vista hacia su silenciosa amiga Jesica y comentó
en voz alta:

―Al parecer se va con él a La Capital… después de todo, eso es lo
que ella estaba esperando, ¿no? Que un hombre rico la sacara de
este pueblo. Tuvo mucha suerte, ahora no sólo tiene un novio rico,
sino que un padre rico también, ¿Lo puedes creer?... Pero pobre
Charlie, se quedará solo y triste en este lugar, sufriendo con su hija
que le da la espalda…

― ¡Leah!― exclamó Sam con voz enérgica, llamándole la atención.
Ni cinco minutos llevaba su hermana sentada en el bar y ya le
estaba sacando de sus casillas.

― ¡Pero si es cierto! Ya todo el mundo comenta que se irá con él…

―No hables si no sabes, Leah ―. Repicó Edward con voz tensa.
No era novedad que ya el pueblo entero se hubiese enterado de toda
la historia que rodeaba a los Swan, pero probablemente pocas
personas sabían todo lo que en verdad se entretejía detrás. Al
barman, por una cuestión de condescendencia, pensó él, le
molestaba que la gente pensara que Bella era tan frívola como para
hacer lo que Leah comentaba con tanta seguridad.

― ¿Ahora la defiendes, Edward? ―Preguntó Leah, alzando sus
cejas oscuras y bien delineadas hacia él―. Quizás ahora que Bella

se va a La Capital con su padre y su prometido, tú puedas tener el
camino libre con Ángela…

Sam golpeó con fuerza la barra, sobresaltando a las dos niñas y a un
par de viejos que se había mantenido en silencio oyendo el cotilleo
de Leah ― ¡Fue suficiente! ―Rodeo el mesón y agarró a su
hermana por un brazo.

― ¡Suéltame, Sam! ―protestaba ella, tratando de soltarse, mientras
iba siendo del bar, siendo sacada con muy poca ceremonia por su
hermano. Todo mundo allí se dio cuenta del altercado ―que dicho
sea de paso, no era ninguna novedad― siguiendo con la mirada
curiosa la escena aquella. Jesica se quedó quietecita y muda en su
sitio, bebiendo su jugo, intentando hacerse invisible para que el muy
molesto dueño del local no fuera a sacarla de igual forma.

Edward negaba con la cabeza la escena, mirando enseguida a
Jesica, quien se apresuró a decir:

―Me tomaré muy rápidamente mi jugo y me largo, te lo juro…
además, yo no dije nada…

―Bien ―. Se limitó a asentir Edward, quien volvió a verter su
concentración en la preparación de los tragos.

―Ejem… uhm… ¿es verdad lo que dice Leah? ―Preguntó Jane
ganándose junto a Edward. Él la miró de reojo y se encogió de
hombros.

―No es algo en lo que deba meterme, pero te aseguro que las cosas
no son como esa niña las pinta ―. Respondió a Jane, dejando las
dos bebidas sobre la bandeja de su compañera, para luego girarse y
salir de allí.

Y es que Edward tenía razón en decir lo que dijo. Las cosas no eran
como las pintaban.

Aquel día, después de Bella salir de su apartamento, se fue hasta su
casa, donde Aro, Garrett y Charlie la esperaban. Este último,
cuando ella abrió la puerta, se apresuró hasta ella y la abrazó
fuertemente contra su pecho. Era como si el alma hubiese regresado
a donde quiera que se hubiese ido, la tranquilidad de tener a su hija
de regreso, lo llenaba de paz. Y saber que ella y Aro habían
hablado, y que ella se había dado una oportunidad para conocerlo,
lo hacía muy feliz, aunque eso supusiera para cualquiera una
contradicción, pues era como una disputa de cariño de una hija
entre el padre biológico y el padre de crianza. Pero esto en realidad
no era una disputa, después de todo, ¿acaso no podía compartir el
amor de ella?

―Mi niña, mi Bella… ¡Dios, qué bueno que estés aquí, me tenías
tan preocupado!

―Estoy bien papá, ¿tú estás bien?

―Estoy bien ahora que estas de regreso, mi niña…

―Uhm…. ¿Bella?

A su espalda un atormentado Garrett esperaba su turno para poder
al menos cruzar un par de palabras con ella. Bella se soltó poco a
poco de su padre y se giró hasta quedar frente a él. Su semblante era
indescifrable en verdad, pensando Garrett que en el poco tiempo
que la conocía, nunca la había visto así.

― ¿Podemos… podemos hablar?

―Lo haremos más tarde ―. Respondió ella muy seriamente, sin

quitarle los ojos de encima ―Ahora quiero resolver un par de
cosas…

―Bien, entonces me voy.

―No es necesario que te vayas, Garrett ―. Intervino Charlie,
notando la incomodidad del muchacho cuando Bella le habló tan
fríamente. Garrett negó con la cabeza hacia Charlie y dio un paso
atrás.

―Es lo mejor, Charlie ―. Dijo y se giró, quedando frente a Aro―.
Nos vemos en casa.

―Gracias, hijo ―. Agradeció el empresario, poniendo una mano
sobre el hombro del joven quien salió luego de asentir con la
cabeza.

Bella volvió a verse envuelta en brazos de Charlie y Aro se sintió un
poco incómodo, pues él hubiese deseado envolver a su hija en sus
brazos con la naturalidad con que Charlie lo hacía. "Pero algún
día…"

―Bueno… ―interrumpió el empresario―. Creo que debemos
hablar… sobre el futuro.

―Quiero que mi papá comience su tratamiento, cuanto antes…

―Hija, no presiones a Aro.

―No es presión, Charlie. Se lo prometí y voy a cumplirlo ―,
admitió con seguridad― y creo que lo mejor será que residan en La
Capital. Finiquitaremos la deuda que hay con esta casa, le pediré a
mis asesores financieros que se encarguen de eso. Además,
contactaré a un médico especialista muy amigo mío que puede

no hay razón para esperar más tiempo. advirtió: ―No quiero entrar a ninguna universidad o escuela sin que sea por mis propios méritos. Charlie. Bella miró a Charlie frunciendo su entrecejo. hija… ―dijo Charlie. ―No pensaba hacerlo. Además. Y por otro lado. acabo de retomar el pincel. Hace unas semanas fui hasta el Círculo de Bellas Artes de una universidad en La Capital… y pues el jefe del departamento se vio interesado… y pues te dará una oportunidad para que ingreses. captar artistas. No tengo práctica. ellos están allí para enseñarte ―. Bella. esto quiero que lo hagas no por mí. sino por ti. y pues carezco de técnicas… ―Hija. sintiendo un escalofrío en todo su cuerpo. Creo sinceramente que si él mismo accedió a admitirte. un poco temerosa―. fue Charlie quien habló con el decano. indicó Charlie― y nena.tomar tu caso cuanto antes. Luego miró a Aro y en tono firme. No quiero que intervenga en esto. Es lo que ellos hacen. ni he visto una universidad… ―Ejem… Bella. fue porque vio tu talento. Estamos en el límite de tiempo para el proceso de admisión. tocándole el hombro―. ―Me temo que será lo mejor. quisiéramos que comenzaras tus estudios cuanto antes. ― ¿Usted cree? ―Preguntó ella. ―Pero… no he postulado a becas. y estoy seguro que eso es lo que tú eres. Yo me someteré a cuanto examen médico me indiquen los doctores. para no perder más tiempo. pensando en lo que le había dicho. pero a cambio . ― ¿Tendremos… tendremos que mudarnos? ―Preguntó Bella.

dejaba una vez más fluir su llanto. Me comunicaré con mi gente y por la tarde les daré novedades… ahora me voy. Le dolía que él no fuera premiado con ese tipo de demostraciones. Admitió. Cuando tomó el pomo de la puerta para salir. elevando la comisura de sus labios. ―No tienes nada que agradecer. Los dejo ―. Enseguida asintió y antes de arroparse nuevamente en sus brazos. mirando sus zapatillas y en un impulso no detuvo. Aro para esas alturas. Ya es tiempo de que comiences a preocuparte por ti misma. ya te lo dije. que era cuestión de tiempo para que eso pasara. lo haré. Ese gesto de Bella era . Bella miró a Charlie con ternura. teniéndose que recordar una vez más. cubriendo su boca con una mano para silencias sus sollozos. le dijo ―Pues si te hace feliz. Bajó su cabeza y caminó hacia la puerta. ―Yo… yo quería… agradecerle todo esto.quiero que tú hagas esto. mientras que con la otra abarcaba la cabeza de su hija. Se giró sobre sus talones y la vio parada a dos pasos de él mordiéndose el labio y retorciendo sus dedos. Aro rascó su cabello y apartó la mirada de la escena que volvía a repetirse frente a sus ojos. ―Bueno… ―interrumpió―. oyó la voz de su hija llamarlo para que se detuviera. caminó los dos pasos que la separaban de su padre biológico y con cuidado lo abrazó por la cintura. Eso esperaba. Creo que es todo. dejando caer su cabeza sobre su pecho. Ella asintió. cerrando sus ojos y sintiendo una tranquilidad y un agradecimiento que hace mucho no experimentaba.

Era lo que él necesitaba para saber que estaba haciendo lo correcto y que finalmente llegaba su oportunidad de ser feliz con su hija. incluso para darle la noticia que la hacía sentirse un poco triste. sino que para tu vida. Pero qué demonios. ― ¿De verdad te alegras? Porque ahora mismo me dices eso como si me estuvieras dando el pésame o algo parecido ―. como todos los días y poner a su amiga Ángela al tanto de todo lo que había ocurrido. me alegro mucho. se convertiría en un gran amigo y aliado para él. ―Eso es cierto. creo que sí… Ángela carraspeó antes de hablar otra vez ―Bueno. hay un montón de cosas que debemos . Además. estaremos a cuarenta y cinco minutos de distancia… ni que te fueras a la otra punta del país. ― ¿Así que entonces te vas? ―Sí. echándose luego al cuello de Bella―.suficiente para él. con el recuerdo de su Renée y la compañía de Charlie. como sacudiendo su melancolía. Al día siguiente. Con su corazón lleno de amor y agradecimiento. es que te extrañaré tanto. y no sólo por Charlie. torciendo su cabeza. amiga! ―Exclamó. listo para coordinar todo lo necesario para la llegada de su hija y de Charlie a su casa en La Capital. Comentó Bella. sobre el cual vaticinó. Bella decidió ir hasta su trabajo. Ángela cerró los ojos y negó con la cabeza. salió de casa de los Swan. las oportunidades te lloverán encima cuando estés allá. ― ¡Dios. así que me alegro.

tan maravillosa que no podía dejar de sonreír. ¿Pero sabes lo que me tiene más contenta? Que al fin tú y él podrán estar juntos. Yo no podía culparlo de nada. quien se mantuvo muy segura y seria cuando dijo aquello. sacudiendo su cabeza. y bueno. Anoche fue a verme a casa. ¿qué te parece? El rostro de Ángela se desfiguró literalmente. quien respiró con calma―. asintió ella―. Hemos decidido casarnos al llegar a la capital. nada de esto hubiese pasado. . sintiendo como la dicha de la libertad para amar se abría dentro de ella y refulgía por sus poros. ya sabes que Aro es como su padre también. llevándose un empujón por parte de su amiga. no aguantó más y se carcajeó. Bella. Era maravillosa esa sensación. me pidió disculpas y me dijo que en adelante seríamos como hermanos. ya sabes… ―Aro… ―Sí. abriendo su boca levemente por la bomba esa que su amiga le acaba de lanzar. después de haber hablado con papá y con… con mi otro padre. por quien también se sentía muy feliz.arreglar aquí antes de marchar. ― ¿Y… con Garrett… ya hablaste? ―Sí ―. Finalmente su momento de amar había llegado junto al abanico de oportunidades que se habría para su amiga Bella. pues si no fuera por él. ― ¡Claro que no. cómo crees eso! ―Exclamó. ― ¡Eso sí! ―Exclamó Ángela de regreso.

No quiso llamar a su madre para darle las buenas nuevas. A simple vista se veía que ella estaba haciendo un tremendo esfuerzo. por lo que su beca al extranjero ya era una realidad. cariño… ―dijo. Como siempre. Admitió Esme luego que él dejara el tapete colgado. por lo que las tres semanas que restaban para emprender vuelo. Ya era hora que descansara.Y si de oportunidades se trataba. debería prepararlas para coordinar con la facultad de medicina su arribo al país del norte. con clara emoción colándosele por la voz . mi Dios. por lo que llegó hasta su pueblo y fue directo a casa de los Uley donde ella trabajaba para contarle. prometiéndose una vez más sacar a su madre de esa casa y alejarla del trabajo ajeno. caminó hacia el patio trasero donde la empleada le dijo que Esme se encontraba. Dijo Edward. lo logré! Él y otros dos de sus compañeros habían logrado hacer efectiva la beca luego de aprobar los exámenes. Al entrar. lo tomó por los hombros y dejó un tierno beso sobre su frente― ¿Cómo te fue hoy en la universidad? ― ¡Pues aprobé mis exámenes! ¡Ya estoy listo para partir! ― ¡Oh. Finalmente había aprobado todos sus exámenes. ―No sabría que vendrías ―. ―Déjame ayudarte ―. el mismísimo Edward salía de su casa de estudios en la Capital con una gigantesca sonrisa en el rostro. envolviendo sus brazos alrededor de su hijo ―Me siento tan orgullosa de ti. tratando de colgar sobre unos maderos horizontales una pesada alfombra mojada. ― ¡Lo logré. Precisamente allí la vio. tomando la alfombra para lanzarla sobre el madero y extenderla a continuación. qué alegría! ―Exclamó con orgullo. por lo que él corrió a ayudarla. maldita sea.

esto es por ti y juro que te daré todo lo que te mereces cuando la oportunidad se presente. Sam y Leah están en casa también. . quien sabía que secretamente extrañaba a Carlisle y sufría por su abandono y por lo que se decía de él por las calles del pueblo. Asintió él. ―No. vayamos adentro. Al almuerzo llegó para hacerles compañía sus hermanos Alice y Emmett.quebrada. ―Está bien. Nunca estuvo preocupado de mis logros académicos. no sé por qué ahora debería estarlo. Por supuesto. pequeña ―. Sam felicitó a su amigo abriendo no sólo una botella de champaña. quien ciertamente se sentía orgulloso del logro de su hermano. Te quedarás a almorzar conmigo. Edward suspiró y frunció su entrecejo. acariciando su cabello― no veo la razón. mientras Edward comentaba los pormenores de la beca y cuando debía de partir. ¿sí? La señora Carmen estará encantada de verte. mirando a su hermana. mamá ―. acariciándole el rostro con la yema de sus dedos. Edward sonrió a su madre con ternura. hijo mío. ―Mamá. señora Esmerald! ―Me conformo con que atiendas mis achaques de vieja… ―Bueno. así que podremos contarles a todos la novedad. ¡La tendré como una reina. abrazando a su madre por los hombros para entrar luego a la casa. antes que se sentaran a la mesa de los Uley para almorzar. sino dos. respondió. ― ¿Hablarás con papá? ―Le preguntó Alice en un momento que estuvo a solas con su hermano mayor.

―Seguro. donde pasaron un ameno momento hasta cerca de las cuatro de la tarde. Respondió ella a su vez. por favor. ― ¡Perfecto! Se despidió de su amigo y caminó hasta su apartamento. Caminó hasta allí para abrirla. quien sonrió tímidamente al verlo. los que se irán conmigo? Tienes ganas de venir. palmeándole la espalda. cuando golpearon la puerta. verdad? ―Alice. encontrándose frente a él con Bella Swan. cada uno volvió a sus quehaceres. donde dormiría hasta que se sintiera descansado. ¿Te importa si invito a dos de mis amigos. Caminó hasta la cocina para servirse un vaso de soda antes de dejarse caer sobre su cama. ―Está bien ―. le dijo Sam a su amigo― y mañana prepárate porque haremos una celebración como corresponde. Estaba en eso. no eches a perder este momento. porque demonios que se lo merecía. . Después de eso. Con Carlisle pasará lo que tenga que pasar. Edward ―. Tiró su mochila al suelo y quitó sus tenis lanzándolo por ahí.― ¿No lo perdonarás. pasaron a la mesa. Luego de ello. donde su gato León dormía apaciblemente sobre el sofá. retirándose Edward hasta su apartamento. ―Tómate esta noche. y si mañana vamos a celebrar… ― ¡Invita a quien tú quieras. suspirando y dejando caer su cabeza en el hombro de su hermano. Edward! ¡Será tú celebración! ―Anunció Sam.

que hicieron ruborizar a Bella. en medio de su nerviosismo. mientras el estudiante de medicina la miraba con diversión― . pasa… ―dijo Edward. haciéndose a un lado para dejar pasar a la visita. el felino durmiente sobre el sofá.―Hola. Edward no aguantó la curiosidad y preguntó: ― ¿Y qué te trae por aquí? ―Bueno…. extendiendo la caja hacia Edward. ―Pasa.Verás… fui hasta la tienda de antigüedades. ―Qué tal. agachándose un poco para acariciarlo. yo… lo que pasa es que yo… ―intentaba. Bella miró a León. tomando la caja entre sus manos. tratar de encontrar las palabras que no sonaran tan sosas. . yo quería agradecerte lo que hiciste por mi… y pues… te compré esto ―. Bella ―. Respondió ella con una sonrisita. y poniendo la caja sobre la mesa de centro para abrirla. ―Sí. sorprendido. por supuesto… fui a dejar un ramo de flores que el dueño pidió y pues… encontré algo… que me hizo acordarme de ti… ― ¿De mí? ―Ajá… es una tontería. Caminó hasta el sofá. Él alzó las cejas. la que está a un costado de la plaza… ―La conozco. con una mano sobre la puerta y con la otra rascándose la nuca. quien traía entre sus manos una pequeña caja. sentándose junto a su durmiente gato. Cuando vio de lo que se trataba. Saludó. Edward ―. Dijo finalmente. no pudo evitar soltar carcajadas. creo… pero… bueno.

reposaba un cráneo muy bien formado de color hueso oscuro. muy bonita ―. me has sorprendido. Allí papá comenzará con un tratamiento . olisqueando el cráneo que aun Edward mantenía entre sus manos. Es un regalo estupendo. Se acercó hasta su amo. invitando a Bella para sentarse junto a él. mordiendo su labio. Perteneció a un doctor amigo suyo… dijo que la llamaban Matilde. leyéndose allí: "Contigo aprendí" ―Un cráneo femenino. ― ¿Te gusta. ¿algún día los expondrás por ahí? ―Sí. ―Es una réplica bastante buena. Luego se hizo a un lado y palmeó el lugar junto a él en el sofá. no tenías que hacerlo. Edward la miró y le brindó una sonrisa de sincero agradecimiento. muchas gracias. quien se despertó con el movimiento del sillón. bueno… he hablado con mi papá y con Aro. me dijo el dueño. ya sabes… ―O pintar un cuadro. Sobre una base de madera oscura. Se llama Matilde. y graciosamente sobre la frente de la calavera un gran reflector médico y una placa dorada de letras negras brillaba sobre la base. ―Sentí que debía hacerlo. llamando la atención del felino. caminó rápidamente y se sentó junto a Edward. Bella. ― ¿De verdad te gustó? Porque podría haber traído flores. mirando a Matilde por todos lados―. Comentó él. Dios. Ella.― ¿Un cráneo? ―Preguntó. León? ―Preguntó a su gato―. sacando el artilugio de su caja. y decidimos mudarnos a La Capital.

pero es bueno saber que ahora tienes a gente a tu alrededor con la que podrás contar y sobre la que podrás apoyarte. te hará bien. me alegro mucho! ―Exclamó. ―Bueno. A lo mejor estoy actuando mal. de momento quiero centrarme en eso y comenzar a hacer las cosas bien… quizás la gente piense que me estoy aprovechando porque es rico y esas cosas. he tenido a Ángela durante todo este tiempo. y yo. pero… ―Quizás actuabas desde la desesperación.para su enfermedad. recordando lo que la noche anterior había comentado la hermana pequeña de Sam en el bar. porque se lo merece. Ahora ella puede ser feliz con Garrett. que me ha aguantado y me ha soportado. ¿no crees? Ella preguntó aquello sabiendo que Edward era muy amigo de Ángela y que seguro conocía toda la historia tras bambalinas sobre . eso es bueno. bueno yo tengo que ir hasta la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Capital para una prueba de ingreso a la carrera. por la oportunidad que te estás dando con tu padre… o sea. Quizás eso te llevó a errar. y ha puesto todo de su parte para acercarse a mí. Es bueno que hayas cedido. Me alegro por Charlie y por ti. No quiero juzgar de cómo hizo las cosas. mirando sus Converse. mientras con sus manos acariciaba sus rodillas hacia arriba y hacia abajo―. ―Siento que Aro se merece también esta oportunidad ―. siento que es un hombre bueno. dijo. pero no es así. con Aro. Bella. ahora pone todo lo suyo para ayudarme. Estoy desesperada por papá y su enfermedad… pero también quiero conocer al hombre que es mi progenitor. ya verás. y de cómo ella le había atinado con sus chismes―. para ayudarnos. ― ¿De verdad? ¡Oye.

me alegro mucho ―. seguro se lo toparía ella en la universidad. Aro consiguió una cita con el decano de la facultad para mañana temprano. Dijo. es increíble. y le costaba reconocer que amaba a Garrett y que seguro sería feliz con él. creo que debo irme. volviendo su rostro para mirar a Bella y sonriendo. Aun así reafirmó: ―Sí. ―Es increíble. Tengo un montón de cosas que preparar… Bella sintió que aquello era como una señal para que su visita acabara. haciendo mención a su beca. se lo merece. Pero ahora que él se iba… justo cuando ambos estaban entretejiendo lazos de amistad… Porque a aquello se le podía llamar amistad. Él olvidó de momento la incomodad de pensar en Ángela y Garrett juntos. por lo que de un salto se puso de pie. hoy aprobé mi último examen y pues ya está todo listo para partir en tres semanas. deseara que fuese algo más… ―Sí. aunque a él eso le doliera un poco. ¿no? Aunque ella. ― ¿Y sobre ti? ―Se aventuró a preguntar Bella― ¿Ya tienes fecha de partida? ―Dijo. con orgullo le contó: ―Bueno. por lo que debo prepararme. con sentimientos encontrados tras ese asentimiento. ―Bueno. sorprendiendo a Edward. también tengo cosas que arreglar. Y él ciertamente reconocía que su amiga Ángela se merecía una felicidad plena. en lo más hondo de su corazón. Porque de quedarse Edward en el país. .los sentimientos que ella tenía por Garrett.

―Mañana por la noche nos reuniremos en el bar a celebrar. alzando sus cejas y levantándose a continuación antes de dejar a Matilde sobre la mesita ―.― ¡Vaya! ―dijo él. Me alegro que te gustara Matilde. quería verse algo rudo. será una buena compañía. ―Uhm… creo… supongo que es una buena idea. como rindiéndose. como amenazándola mientras la apuntaba con el dedo índice. ―Espero hacerlo ―. ―Espero verte allí. ― ¿La llevarás contigo. ―Bien. ¿por qué no vas? Bella mordió su labio. seguida de Edward. pues Bella soltó una risa. Antes que ella abriera. Pues ve a prepararte y sorpréndelos mañana. lo de mi beca y esas cosas. cruzando sus piernas y sujetándose del pomo de la puerta. Dijo. ya sabes. él recordó lo de la fiesta del día siguiente. ―Vale. y sus ojos verdes estrechados hacia ella. Así que alzó la palma de sus manos. Bella ―. apretando su boca en una línea que escondía una sonrisa. te dejo. aunque no lo logró. caminando hacia la puerta. Le dijo. Se sentía emocionada de que él la hubiese invitado para la celebración. pues al parecer. vale. allí estaré. Bella. en tu viaje? ―Soltó la pregunta sin la . pues la postura de Edward le pareció muy graciosa. y creo que tú también tienes que celebrar. ―Sí. ―Bueno.

―Bien. ―Te veo allí. Con un suspiro se volvió hacia la salida.opción de retractarse. llevaba puesto un vestido sencillo en cuello V . mirándola con admiración. ―Bien.D** Bella estaba sentada en la sala de espera de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Capitalina ―un lugar muy elegante y decorado con varias obras de arte. Ella. viendo que él retribuía de la misma forma. nos vemos mañana entonces. para la ocasión. se volvió hacia Edward y le sonrió. será una buena compañera… y será un buen recuerdo tuyo. vámonos a dormir. caminando por el pasillo rumbo a la salida del edificio. ―Bueno. Edward cerró la puerta y miró a Matilde sobre la mesita de té. probablemente por el resto de la tarde. Y con la calavera entre las manos. poniendo a su nueva compañera sobre el velador para enseguida dejarse caer sobre su cama. ―Bueno Matilde. Se acercó a ella y la tomó entre sus manos. listo para sumergirse en un sueño reparador. Ella abrió la puerta y antes de marchar. **S. ―Seguro que sí. se dirigió hacia su cuarto. por supuesto―.

quien accedió a darles una cita aquella mañana. mirando con ansiedad a la mujer. ―Soy yo. pidiéndole un minuto de su tiempo. Unos pasos más allá. arreglándose su corbata gris. Aro carraspeó. levemente maquillada y su cabello tomado en una cola de caballo por su nuca. Marcus Bonafon. a quien le preguntó: . para a continuación Bella se levantara con lentitud. después de recordar la visita de Charlie hace semanas atrás y luego de recibir la llamada de Aro Vulturi. ―Oigan. En sus manos llevaba una carpeta con fotografías que apenas el día anterior Garrett ayudó a tomar de sus cuadros para presentárselos al decano. acompañaban a Bella. Dijo. ―El señor Bonafon la espera ―. ambos padres se levantaron de su sitio al unísono. se dio cuenta que ambos hombres la venían siguiendo. ― ¿La señorita Isabella Swan? ―Preguntó ella. Ella miró primero a Charlie y luego a Aro antes de caminar hacia la oficina.de color marfil que cubría hasta sobre sus rodillas. no sé si pueden entrar. quien los miró con curiosidad por sobre el marco de sus lentes. tan o más nerviosos que ella misma. asintiendo con su cabeza hacia la mujer. mirando enseguida a la menuda mujer de lentes. volviendo a abrir la puerta del despacho. asistente del decano. por supuesto. su cadenita de plata con un dije en forma de lágrima colgando de su cuello del cuello. sentados uno a cada lado de la joven. Cuando la asistente del decano abrió la puerta de la oficina de este. Ambos padres.

Respondió Charlie. Y los caballeros… ―Bueno. Él extendió su mano hasta la joven. . Respondió la mujer. ―El gusto es mío. mientras saluda a Charlie. ―Encantado. quien la recibió en señal de saludo―. ―Y él es Aro Vulturi… Aro. alto de tez morena y ojos muy oscuros y grandes se levantaba para recibir a los visitantes. dubitativa. él es Charlie Swan ―. ―Señor Swan.― ¿Podemos entrar con Isabella a su entrevista? ―Uhm. ―Señorita Isabella Swan. amablemente. dominada por un amplio escritorio caoba. presumo ―. Entraron a una amplia y luminosa oficina. dirigiéndose a Bella. movámonos ―dijo Charlie. ―Ya ves. extendió su mano hasta el decano. asintiendo el decano. que avanzó hacia él con las piernas temblándole de los nervios. un gusto volver a verlo. de murallas pintadas de color blanco invierno y ventanas francesas. señor ―. Le presentó Bella. empujando a su hija hacia la oficina. recordándolo de la anterior visita. sin dejar de hacer contacto visual. con la seguridad y desenvolvimiento. Varios cuadros artísticos y diplomas estaban colgados en toda la habitación. donde tras el cual un hombre vestido de traje gris claro. supongo que sí ―. Dijo.

mientras el decano seguía hablando sobre el orgullo gay y las leyes que se estaban impulsando para entregarles leyes igualitarias tanto a los matrimonios homosexuales como a los heterosexuales. no puso sino esconder su rostro tras la carpeta que tenía en sus manos para ocultar su vista. Explicó. ―Sí. Él ya sabía que el señor Swan era el padre de la joven postulante. para nada… Aro y Charlie abrieron sus ojos y su boca paulatinamente hasta más no poder. usted es… ―Soy su padre. Charlie y yo somos los padres de Isabella ―. pero recuerdo que la vez pasada el señor Swan se presentó como el padre de Isabella ―. para comenzar con la entrevista preliminar.―Igualmente. el jefe del departamento de arte les ofreció asiento. como entendiendo la situación. Don Marcus Bonafon se los quedó mirando por unos segundos en silencio. Pero no podía dejar pasar la curiosidad de saber por qué los dos caballeros la acompañaban. Enseguida. antes de comenzar a hablar con la postulante acerca del proceso de admisión para la carrera. señor Vulturi. ― ¡Oh. Respondió Aro con absoluta certeza. Entonces. mirando enseguida a Aro―. ― ¿También es su padre? ―Preguntó con extrañeza. Mientras Bella. bueno! pues me alegra que en familia acompañen a su hija. . también con los ojos y la boca abierta. Yo no tengo ninguna aversión hacia las parejas gay. ¿pero el otro señor que los acompañaba? ―Perdonen si soy indiscreto. para luego alzar las cejas.

el que tendrás que rendir en tres semanas más ―. y cuando las cosas se tranquilizaron. Marcus. Isabella. En la vida le había pasado algo como eso. iba pasando hoja a hoja. por lo que tendremos que ponernos al día contigo. mientras Charlie continuaba intentando explicarle el asunto al decano y Aro seguía mudo de la sorpresa. de lo decidida y segura que estaba en dar este paso. comenzaron a hablar sobre los asuntos correspondientes a la admisión de la carrera. ¿Te sientes dispuesta? Es poco tiempo para el primer examen. ―Bueno. Te daré una lista con la bibliografía que debes leer para estar preparada. Estaba de más decir que los dos padres allí presentes se sentían orgullosos de Bella. y en el segundo examen tendrás que crear una pintura con la técnica que uno de los maestros te indique. quien miraba los bocetos que Bella llevaba mientras ella misma le contaba sobre estos. quiero hacerlo! ―Respondió Bella con absoluta seguridad y entusiasmo. pero es el conducto regular que debes seguir. Le interrumpía Marcus. Marcus sonrió a la joven y vaticinó para ella un futuro prometedor en el área de las artes. mientras agitaba su mano. muy sorprendido por el talento de la joven allí. Debes pasar por un examen teórico sobre historia del arte. Explicó. ― ¡Me siento preparada. entre otras materias. cerrando la carpeta con las fotografías―. . señor Swan ―. como restándole importancia al asunto.―Señor Bonafon… nosotros no… no… ― ¡No es necesario que se disculpe conmigo! No tenga problema alguno. después de revisar estas fotografías. la mayoría de los alumnos han comenzado con el proceso de admisión ya hace algunas semanas. Después de un rato.

.Una vez afuera. abriéndole la puerta de vidrio que daba hacia la salida de la facultad. apretando la carpeta con sus fotografías en el pecho. Debes ponerte a leerlos lo antes posible ―. Ella asintió. lo sé. ―Eso es cierto. Charlie la miró. lo siento… ¡es que fue muy gracioso! ―Vale. ― ¿Tendremos que regresar mañana? ―Quizás podrían quedarse. ― ¡Bueno. ―Bien. agregó Aro―. olvídate de esa estupidez que dijo el hombre ese y vayamos a una librería por esos textos de estudio. bien. harían una linda pareja! ―Comentó Bella entre sus carcajadas. con su ceño fruncido y le advirtió entre dientes mientras caminaban a la salida: ―Sabes que todavía puedo castigarte. Bella. En casa ya está todo dispuesto para que se instalen enseguida. así que deja de burlarte. ¿Y qué hay sobre tu tratamiento? ―Mañana coordinamos una cita con el doctor que me ha visto siempre y otro especialista del hospital neurológico que verá mi caso. Le recordó Aro. Bella… ―Y ahora será un castigo doble ―. Tres semanas pasan volando… ―Sí. las que no podía reprimir. Bella no puedo evitar echarse a reír con ganas después de lo que había pasado adentro. cuando el decano Marcus Bonafon los había confundido con una pareja gay de lo cual ellos no pudieron sacarlo de su error.

al ver al hombre . indicó Aro. Bella miró a los dos hombres. y pues yo… ― ¡Ve tranquila a esa fiesta. que ya mañana tendrás que ponerte de cabeza sobre los libros que compraremos. de cualquier modo. poniendo tímidamente una mano sobre el hombro de Bella―. Él mismo me pidió que fuera. Con miedo se giró y abrió sus ojos con desmesura. De camino. estarán todos nuestros amigos. leyendo la lista de cosas que su madre pidió que comprara aquella mañana para hacerle una torta de chocolate a Edward. dudo mucho que te hubiesen dejado entrar a la junta médica ―. por la beca de Edward. sucedieron dos cosas que la dejaron sorprendida. si nos hubieses acompañado. ―Lo que pasa es que esta noche… esta noche habrá una celebración. alzando sus hombros. por decir lo menos. Respondió Charlie. Primero. desde atrás sintió una mano que la aferraba por el antebrazo con fuerza. cuando iba doblando una cuadra. ―Está bien ―. caminando hacia el lujoso y amplio coche negro. hija! Aro y yo iremos a la cita con los médicos mañana temprano. Respondió ella.D** Alice caminaba hacia el supermercado. ―Pero… pero yo quería acompañarlos… ―Hija. ya sabes papá. **S. Se metieron dentro y Aro lo echó andar por la concurrida calle de la Capital hacia la librería para comprar los textos que Bella debía de leer. así que no te preocupes. Su favorita. sobresaltándola. mordisqueando su labio. ve tranquila a la fiesta esta noche y disfruta.―Por mi está bien ―.

aquel. ―Mi hijita ―. Pero ella lo conocía. soy tu jodido padre! ¡Te exijo que me des lo que traes aquí! ―Insistió él. con la idea de arrebatárselo. Ella. mientras le gritaba ― ¡Te digo que no tengo dinero! ― ¡No me mientas. y me quieres… anda. ―Mi hijita… ―dijo. Cualquiera que no lo conociera. dando un paso hacia ella para abrazarla. ayúdame Alicita… ― ¡Dios! Papá. dame lo que traes allí. diría que ese hombre era un mendigo pidiendo dinero. y no era un mendigo propiamente tal. Reiteró él. soltándole el brazo para forcejear con el bolso que llevaba cruzado. con esa actitud . que su padre andaba por ahí dando lástima. con voz lastimosa―. no tengo dinero… ― ¡Claro que tienes! ―Exclamó con indignación―. por los comentarios en el pueblo. Claro que tienes y es tu obligación darme… ¡Anda. mal oliente y con aliento alcohólico. Carlisle. pero a ella no le había tocado enfrentarse a él. Ella le lanzó manotazos para apartarlo. estoy loco por tomar un buen trago! ―Dijo. y un poco para retener el gritito de impresión que amenazaba con salir de ella. No tengo dinero. que empezó a soltar lágrimas por el dolor de ver así a su padre. sino un paramédico que hace poco trabajaba en la consulta del pueblo. Sabía. sucio. pues era lo que parecía. tú eres buena y generosa. con la idea fija de arrebatarle el dinero. Su padre. zamarreando a su hija de un lado a otro. Ella cubrió su boca y sus fosas nasales para evitar sentir su mal olor. ni donde ir… ayuda a tu padre ya que mis otros hijos me han dado la espalda… tú no eres como ellos.

vuelvo a verte cerca de ella. es un asunto entre mi hija y yo! ¡Vete! Jasper. interponiéndose entre él y Alice. Furia que se intensificó cuando se dio cuenta de quién era el tipejo que estaba forcejeando con su Alice. Lárgate de aquí ―. vuelvo a saber que la molestas o la buscas para algo. pero en un carro que esperaba que dos ancianos atravesaran la calle por el paso peatonal. agarrando a Carlisle y haciéndolo hacia atrás. Quien corrió no fue nada menos que el mismísimo Jasper Whitlock. porque caeré sobre ti y te moleré a golpes… ― ¡Soy su padre.hacia ella. pedazo de imbécil. maldito animal! ―Gritó el rockero. no dudando ni un minuto en abrir la puerta del coche sin previo aviso y correr a ayudar a la damisela. pero logró sostenerse. Él hombre trastabilló. quien se escondió tras el cuerpo de Jasper. Dijo finalmente. dándole un empujón que hizo tambalear al otrora paramédico. que a esas alturas se sentía endiablado. La segunda cosa que le ocurrió a la menor de los Cullen. agarró por las sucias solapas a Carlisle y con la mandíbula tensa le advirtió: ―Una cosa te digo. casi haciéndolo caer. luchaba para soltarse de él y correr lejos de allí. pero él estaba poniendo todo su esfuerzo en lograr su objetivo. ― ¡No te entrometas. no me amenazases! ― ¡Y aunque fueras el Papa! Así que ya me oíste. un hombre que iba dentro se percató del altercado aquel. fue lo que pasó a continuación. ― ¡Suéltala. . En esa misma esquina. que vio todo negro de furia cuando vio la escena aquella.

amoroso. ― ¿Estás bien? ―Preguntó. Ella mordisqueó su labio. ― ¿cómo… cómo es que tu padre llegó a convertirse en… eso? ―Preguntó Jasper con inquietud. por la sensación que provocaba en ella el toque de Jasper. con genuina preocupación. ―Él se lo buscó. Ella. cuidadoso. Lo interrumpió Jasper. tenía su cabeza gacha pegada a la espalda de Jasper. El hombre por quien lo hubiese dado todo. Desde la calle. . Jasper soltó el aire de sus pulmones y se giró lentamente. ―Estoy bien ―. El abarcó su rostro con ambas mano y con sus dedos limpió las lágrimas que corrían por el rostro de Alice. no lográndolo. con sus ojos fuertemente cerrados y su respiración más rápida de lo normal. dame un maldito billete… ―Lárgate. Cuando el hombre se hubo alejado. viendo en él al antiguo amor. pues ella. el vehículo donde iba montado comenzó a llamarlo. poniendo sus manos sobre los hombros de Alice. pero antes de eso. Susurró. Carlisle ―. Ese era el Jasper de quien ella se enamoró. que tan solo con la intensidad de su mirada lograba expresarle sus sentimientos hacia ella. lentamente abrió sus ojos y alzó su rostro hasta dar con los angustiados ojos de Jasper. dándole a entender que no iba a sacar nada con insistir allí. Ella simplemente alzó sus hombros y fijó su vista en la cadena de plata que colgaba del cuello de él. se hizo a un lado para hacer contacto visual con su hija.―Sólo quiero dinero para un trago. Así que no le quedó más remedio que darse la vuelta y marchar.

y vieron que desde la ventana delantera se asomaba un hombre ―el representante de Jasper― quien agitaba su mano. soltándola luego. Ambos desviaron su vista al coche. dando un paso atrás. Dijo. darse la vuelta y echarse a correr lejos. ―Te estaré esperando. Segundo. te lo suplicó. Alice. Él tomó sus manos y las llevó hasta sus labios. y desde atrás dos de las mujeres que siempre lo acompañaban miraban la escena con antipatía. pidiéndole . Gracias por tu ayuda ―. necesito hablar contigo. dame una oportunidad… ―Jasper. para caminar rápidamente hacia el coche y salir de allí. de verdad. pasando las manos por su cabello para arreglárselo. confundida por todo lo que en menos de quince minutos le tocó vivir. Primero. por el caos que significaba para ella el que Jasper la hubiese abordado justo en ese momento. Por favor. no me falles ―. besándolas casi con adoración. yo no creo… ―Esta noche. Pero él volvió a tomarla por los brazos. se apartó de Jasper. la trato. con la intención de en ese momento. Dijo.haciendo sonar el claxon. Y ahí se quedó Alice. Alice de inmediato. por favor. ―Alice. dime que vas a ir… ―No sé… lo intentaré. Te esperaré esta noche en la esquina de la plaza. yo estoy bien. por la mescolanza de sentimientos que le provocaba haber visto a su padre de esa manera y de cómo. ―Es mejor que te vayas.

. guardaría silencio y no comentaría el altercado.una cita para hablar. "Y que sea lo que Dios quiera" se dijo.. Lo encontraría esa noche en la esquina de la plaza y hablarían. Y con respecto a Jasper… bueno. ¿Qué haría ella? con respecto a su padre. retomando el camino hacia el supermercado.. haría lo que debía hacer… o lo que quería hacer más bien.

Una mujer de mediana estatura. azules y muy expresivos. y aunque era una fiesta "medio privada" Sam decidió no cerrar el local del todo. un pizarrón negro anunciaba la fiesta de celebración que aquella noche haría estallar al "Bar de Sam". "Negocios son negocios" decía.. historia dedicada a cada una de ustedes.. todo mi agradecimiento para ustedes.. Amaba su carrera y al igual que Edward.. En la entrada. a ver qué les parece. Sin más. Edward le enseñaba a Tanya Smith a mezclar tragos. de pelo enrolado y corto con ojos grandes. Ella era una buena amiga suya y compañera de facultad que se iría junto a él al extranjero para estudiar con su beca allí.. Música muy animada sonaba por los altavoces del bar a todo lo que da. En la barra. les dejo el capítulo que esperaban. Ya sabe.*Chapter 13*: Chapter 13 En este capítulo vamos a presentar a Rita.. aunque sí hizo una concesión de dejar todas las bebidas alcohólicas con un buen porcentaje de descuentos.-) 12. Como siempre. =P A Gaby Madriz mi amiga y Beta que es parte de esta locura y a Manu de Marte por los hermoso banner. había . mi absoluto y total agradecimiento. Mil besos! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina .

― ¿Has visto a una gacela alguna vez? ―Preguntó ella con curiosidad. Victoria. es una costumbre de su cultura. su atlética musculatura y su espíritu aventurero. No era la primera vez que oían a Benjamín referirse a una mujer hermosa como "Gacela". mientras seguía las instrucciones de Edward. hermosa como una gacela! ―Exclamaba él. tratando de hacer aquel coctel con la pericia y destreza que su amigo. Él coqueteaba con ella y le decía lo encantado que estaba de mirarla. siendo oído por Edward y Tanya quienes estaban a su lado oyendo como coqueteaba con la colorina. ―No sé si yo me sentiría muy halagada si él se refiriera a mí como un animal… ―comentaba Tanya. Este último estaba mirando como la colorina colega de Edward. Además de ellos se encontraba Benjamín Al Saud. mientras seguía enseñando a su amiga en arte de la mezcla de licores. y digamos que ya no se sorprendían. sus profundos ojos verdes que contrastaban con la tez bronceada de su piel.luchado mucho por conseguir esta oportunidad. sino por la belleza de la joven bartender. aunque les costara entender esos extraños cortejos. con ese aire de su cultura que destilaba sensualidad. tratando de poner atención en las pericias de Edward . no sólo por sus pericias con la coctelera. hacia malabares con la coctelera mientras preparaba una bebida. quien se reía de su torpeza de principiante. otro estudiante de medicina de descendencia marroquí. cuando el licor se le escurría o vertía más ingredientes de los necesarios dentro de la coctelera. Decía él. Se supone que eso significa que son hermosas ―. ― ¡Eres encantadora. completaba el trío que había sido beneficiado con la beca en el extranjero. que lo miraba y le devolvía las coquetas sonrisas que este le lanzaba. ―Ya sabes.

pegándole con el codo en el brazo porque claramente eso era una mentira. Él pensó por unos segundos antes de contestar: ―Uh… sí… y creo que son lindas… ― ¡Oh. Eso era cierto. ― ¿Y Jacob? ―No pudo zafarse del turno que tenía que cubrir esta noche ―. le exigió su presencia. alzándose de hombros. Ella no le prometió nada.con los licores. me dijo que lo haría… ―Esperas que venga sola. claro que no! ―Protestó ella. Enseguida Sam rectificó― ¿Y Ángela? ―Espero que venga. Explicó Edward. salió de allí ganándose junto a su amigo que estaba de maestro con su compañera. accediendo finalmente. quien lo miró entornando los ojos. Estaba pendiente de la puerta que se abría y se cerraba a cada rato. Cuando él la invitó llamándola el día anterior por teléfono. ¿no? ―Cállate. Edward mantenía la esperanza de que Ángela pudiera aparecer sola en la fiesta. después que él insistiera en llamarla para invitarle. pues estaba esperanzado que su Maggie pudiese llegar esa noche. ― ¿Y Angelito? ―Preguntó Sam a Edward. Sam. pero él mantenía las esperanzas. que estaba atendiendo unas llamadas en su despacho. . pero ella enseguida le preguntó si se molestaba que fuera acompañada de Garrett. Sam. Edward tuvo que tragarse un gruñido.

indicó al joven moreno que se hallaba junto a Victoria ― y él es Benjamín. se acercaba a la barra. ―Uhm… las tres se ven muy lindas ―. haciéndose sobre la barra.―Lástima por él… Apareció el joven Seth llevando una bandeja llena de vasos. Bella y Maggie acababan de entrar. Dijo Benjamín. quien lo evitaba con la mirada. ―Perdónenlo chicas ―. que junto a sus amigas. ―Yo sabía que por algún motivo el destino había de traerme hasta aquí ―. ― ¡Ey chicas! Ella es Tanya ―. Dijo Sam. pidiendo otra ronda de tragos que habían solicitado en alguna mesa. apareciendo por ésta. Estaban en eso cuando la puerta del bar volvió a abrirse por enésima vez en lo que iba de noche. dijo Edward. él siempre tiene el . para quedar más cerca de su Maggie. Sam enderezó su postura y arregló su camisa negra mientras veía directo hacia su hermosa Maggie. tres figuras femeninas que pusieron en alerta a varios hombres en el bar. Ángela. indicando a la rubia amiga suya y luego con la cabeza. intervino Tanya―. mirando luego al coqueto amigo de Edward. sobre todo a dos de ellos que estaban tras la barra. sonriéndoles a las tres jóvenes. Él era quien sucedería a Edward y quería hacer bien su trabajo. Benjamín dejó su atención por un momento de la bartender. ― ¡Hola muchachos! ―Saludó primero Ángela. quienes se miraban entre ellas con asombro. no sería fácil cubrirlo. mirando con una arrebatadora sonrisa a las tres hermosas damas que acababan de llegar. Edward ciertamente le sonrió y sólo asintió con la cabeza.

―Bueno. para la que debo aprender un millón de cosas en un tiempo record y luego presentar un trabajo plástico. ― ¡No arruines mi momento. ―Seguro lograrás pasar las pruebas con éxito… ¿y sobre Charlie. y lo someterán a tratamientos. Pero cambió su semblante cuando Edward tomó su hombro y lo apretó levemente.mismo discurso con todas las mujeres. emocionada por la idea de que a Edward le interesara. mientras las tres chicas reían. se sentía feliz con el solo hecho de saber que él lo había recordado y había querido saber cómo le había ido. cuestión que ella agradeció con una muda sonrisa. qué tal le fue? –preguntó Edward ahora con más cautela. Edward se acercó un poco a Bella y le tocó el brazo para llamar su atención. así que no se ilusionen. Bella suspiró y asintió como si el sólo hablar de ese tema la cansara. Afortunadamente estaba dentro del plazo de postulación. debo dar una prueba teórica. pero seguro habrá buenas noticias. Tanya! ―Exclamó enfadado Benjamín. aunque perdí un montón de tiempo para estudiar ―. Definitivamente. Explicó Bella. como infundiéndole apoyo. habrá que tener paciencia con ello. preguntó: ― ¿Y. eso me dijeron por teléfono hace un rato cuando me llamaron. esta tarde fueron a una junta médica o algo así. Con una amable sonrisa en el rostro. qué tal te fue esta mañana? ― ¿En la universidad? Pues bien. Bella suspiró y contestó: ―Bueno. .

no perdiendo el tiempo de colarse tras la barra para abrazar a su nietecito. cuando una exclamación de Seth la distrajo. echándose instintivamente hacia atrás hasta chocar con las vitrinas. acababa de entrar nada menos que la señora Rita Uley. Sam y Edward miraron también hacia allí e imitaron la exclamación de Seth. esto significaba que le gustaban las fiestas y ciertamente los hombres. por qué se estaba comportando así con ella. Jacob tenía turno en la estación de policía. sobre todo jovencitos entre los veinte y treinta y cinco. dándole un sorbo al fuerte trago que la amiga de Edward puso frente a ella para que lo probara. Por la puerta. disfrutaba de las bondades de la vida y gozaba de esta como si fuera una chiquilla de veinte. que a veces llegaba de visita al pueblo. no perdiéndose la oportunidad de pasar por el boliche de su nieto. Jacob? ―preguntó Ángela. Ángela y Victoria sabían por qué la expresión de horror de los hombres allí. Tanya no sabía de qué se trataba. a pesar de estar cerca de pisar los ochenta años. ― ¡Oh. al igual que Maggie. ―Emmett está en la cocina aprendiendo a hacer no se qué cosa. septuagenaria abuela de Sam. Respondió un poco más serio de lo normal.― ¿Y Alice. como para cubrir la retaguardia. incomodando un poco a Ángela. Ella quiso preguntarle a Edward qué demonios le pasaba. mirando hacia la puerta con sus ojos abiertos como dos huevos fritos. y Alice quedó de venir más tarde. mi Dios! ―Dijo el joven. Caminó entonces esta dama derecho hasta la barra. pero Bella. Y es que ella. saludando a las dos chicas que conocía con un sonoro beso en la mejilla. no podrá venir ―. . sacando otras dos copas para preparar otros tragos. Edward la miró y se enderezó. Emmett.

Y ahí estaba. pero qué atractivo estás. . te casarías conmigo? Podrías ser mi doctor privado… ―dijo Rita. Ven aquí. atacando el culo del estudiante Edward Cullen. ―No soy digno de ti. quien le sonreía con una sonrisa tirante. Edward! ¿Ya has pensado en mi propuesta. cuando este la interrumpió. harás desaparecer mi trasero ―. quien quedó encantado con la encantadora anciana. dale un abrazo a la abuela Rita ―. apartándose para salvaguardad su integridad. quien con reticencia se acercó a ella y la abrazó. el que disfrutó entre sus dedos codiciosos. presentándose a continuación con Benjamín. con un poco de vergüenza. luego de soltar a su nieto. Las mujeres de la barra no pudieron evitar reír. ― ¡Oh. Dios. Rita… si sigues apretando. acercándose al barman lobunamente. Se sintió libre cuando la mujer se acercó a Seth e imitó con él el saludo habitual. Rita. Y ahí fue cuando la anciana mujer hizo algo que era habitual para ella: llevó ambas manos al trasero de su nieto y lo apretó con fuerza. Dijo Edward. provocando en él un respingón. otra vez el ataque de las lujuriosas manos de la abuela Rita. extendiendo los brazos hacia su nieto. esperando el turno de Edward y Seth. quienes no podrían librarse del saludo de Rita. ―Tu abuela es… ―estaba comentando Maggie a Sam. Dijo. esas son excusas! Ven aquí. ya estaba algo aburrida de los cruceros y esas cosas.― ¡Abuela! Pero… pero qué sorpresa… ―Ah… es que echaba de menos la tranquilidad de este pueblo. ―Vale. ya sabes… ― ¡Oh.

me parece encantadora. seremos un matrimonio feliz de la tercera edad. cuando ya estaba siendo arrastrada por el joven hasta el espacio que habían apartado para el baile. y lo sabes… Maggie lo miró con sorpresa por la vehemencia en los dichos de Sam. que se estaba tomando concesiones inadecuadas con "Su Maggie". quien se hallaba frente a Sam. Iba a protestar. contemplando impávido aquella escena. sobre los cuales no titubeó. y quien fue la elegida por el moreno estudiante de descendencia marroquí para sacarla a bailar. es hora de comenzar a mover el esqueleto! ―Dijo. quien comenzó a sentir una especie de animadversión por el amiguito de Edward. Por supuesto que no. moviéndose sensual y sinuosamente al ritmo de "Girl on fire" de Alicia Keys. a quien tenía agarrada por la cintura. cuando Benjamín palmeó sus manos. lo sé… ―No iba de decir eso ―. Quien tampoco alcanzó a protestar fue Sam. arrugando su frente―. No iba a aguantar mucho tiempo allí. era Maggie. aclaró Maggie. ya quisiera tener su ánimo y vitalidad cuando tenga su edad. La primera de las mujeres que estaba a su paso. sí. cuando tuvo que atender una . saliendo tras la barra. ― ¿Y andarle pellizcando el trasero a todos los hombres menores de cuarenta cuando se le atraviesan? No creo que yo vaya a permitirte eso… ― ¿Qué tú vayas a permitírmelo? ―Cuando tú tengas la edad de mi abuela. Estaba luchando con su instinto animal para ir y apartar al tipo ese de su mujer. Ni siquiera alcanzó a protestar. llamando la atención: ― ¡Bueno. estarás conmigo. bueno.―Una libidinosa.

voy por él… ―y sin más salió disparada hacia la puerta. En algún momento. rogando que la noche pasara con rapidez o al menos se arreglara para ella. pues su presentimiento de que Edward sentía algo más que amistad por Ángela se hacía palpable allí delante de ella. Es que al regresar al dichoso pueblo. y luego a él. respondiéndole: ―Garrett ya llegó. cuestión que hizo que Edward sintiera celos. recibió al joven empresario. En tanto. lo único que quería era que se alejaran de él. Se quedó mirando seriamente. dónde vas! ―Preguntó él. sobre todo al inicio de su carrera. cuando Edward la detuvo. Ángela se ponía de pie rápidamente para ir en dirección a la puerta. le gustaba la idea de que lo vieran con una serie de mujeres colgándole de brazo. y después de pasadas las . dio un sorbo al trago ―o experimento― que Tanya puso para ella. **S.llamada de uno de sus proveedores. Estaba harto de que lo siguieran a todos lados. los que pocas veces en su vida había sentido. pero desde que había regresado al pueblo aquel. mientras a Bella no le pasaba desprevenida la actitud de Edward. tuvo que inventarse una excusa para pasar de las tres mujeres. viendo Edward. sintiendo un leve pesar en su corazón.D** Jasper para salir aquella noche del hotel a solas. Suspiró con pesar y a través de la pajilla brillante que adornaba el vaso. como sin importarle el qué dirán de los comensales que observaba la escena aquella y cuchicheaba de lo lindo. ― ¡Oye. de brazos cruzados. Ángela miró hacia la puerta. colgándosele del cuello y besándolo en los labios.

cuando la oportunidad de largarse de allí se hizo posible. antes de ir hasta su casa y colarse por la ventana de su cuarto. aunque siempre. y quedarse en ese lugar seria tirar por tierra todo lo que había conseguido. los hombros encorvados y sus manos escondidas en sus bolsillos. Por lo que ahí estaba Jasper. Pero no fue necesario. con las solapas de su chaqueta levantadas. Esperaría unos cuantos minutos más. él no dudó en jurarle que cuando estuviese asentado vendría por ella. justo después de hacerle el amor por última vez antes de él irse del pueblo. Por supuesto. su sueño. caminando en la esquina de la solitaria plaza de un lado a otro. Alice se venía acercando hacia él con paso rápido. Ella había sido la única mujer de quien en su vida se había sentido enamorado. tampoco iba a dejar su carrera de cantante. iba de la mano de la compañía de la mujer de quien se enamoró perdidamente. esa era la oportunidad que tenía para que Alice le creyera cuando le dijera que la amaba y por consiguiente que aceptara irse con él. por lo que su trabajo y Alice eran su prioridad en ese momento. debía esperar a que primero llegara a la cita que hicieron. Siempre había soñado con ser una estrella y vivir en la gran ciudad. no dejaría ninguna de las dos. Reconocía que la fama y todo aquello lo eclipsó. Alice era la única persona que lograba sacar lo mejor de él. Por tanto. cuestión que no hizo. haciéndolo olvidar la promesa aquella que le hizo a la hermosa Alice. esperando que la pequeña figura de Alice apareciera. rodeado de lujo y comodidad. Claro. Pero ahora no iba a cometer el mismo error de antes.semanas. Se . Por eso. No saldría de ese pueblo sin Alice tomada de su mano. lo único que quería era largarse de allí. cuando se lo propusiera. vestida completamente de negro.

y por como miraba hacia todos lados. mientras que con el derecho agarraba fuertemente su nuca. para acercar su rostro hasta el de ella. casi rozando su nariz― ¿Estás bromeando? ― ¿Me ves que esté riendo? ― ¡Entonces deja de decir estupideces! ―Gruñó con su mandíbula apretada. Pretendía ser más suave y persuasivo. para dejar sus labios muy cerca de los de ella. Sé que ya no creerás ninguna de mis promesas porque no cumplí la que te hice antes de irme hace años. eliminando la distancia. ―Sé que tengo que pedirte perdón por un montón de cosas. alcanzando con su mano el brazo de Alice y apretándolo por el codo―. Yo quería… ―Jasper. Pero él no le permitió más distancia. Te vienes conmigo. Alice. ― ¡Estás loco! ―Respondió ella con pasmo. ―. vine aquí a dejarte claro un asunto: lo nuestro se acabó. dando un paso hacia ella. pero estoy aquí para remediarlo. Estoy malditamente harto de estar sin ti y no pienso seguir adelante con mi vida si tú no estás a mi lado… ― ¡Pues te las ingeniaste muy bien para estar sin mi durante este . estaba preocupada de que no la reconocieran. pero me temo que tendré que ser directo con mi ultimátum. Dijo con determinación. soltándose del agarre de Jasper y dando un paso atrás. rodeándola por la cintura con su brazo izquierdo. En un par de semanas te vienes conmigo.notaba apurada. ―Estaba a punto de ir a por ti. Te agradezco lo que hiciste esta mañana. luego añadió―. pero… ― ¡¿Se acabó?! ―Inquirió Jasper con rabia.

La posesividad de Jasper y su pasión la abrumaban. lo sé. comenzando a removerse para apartarse de él. Sólo lo he guardado… ― ¡Me abandonaste! ― ¡Un montón de gente ahora dirige mi vida. las que anheló tantas veces a solas en su habitación. Dijo con desesperación―. desviando su vista al negro cielo ―Esas tres querían un . tantas cosas que decirte. pero estoy seguro que sabes que mi amor por ti no ha mermado. más! La recriminación muy justa de Alice quedó acallada por los labios de Jasper que se estampó con violencia sobre los de ella. pero ya estoy cansado de eso… ―.tiempo e incluso reemplazarme por un montón de mujeres. rogando en silencio que él viniese pronto y cumpliese su promesa de regresar por ella. Había extrañado sus labios y sus manos sobre su cuerpo. la hicieron reaccionar. sin descanso… ― ¡Pues no parecías muy triste o enojado con tu vida nueva! ― ¡Me cegué. ― ¡¿Y esas mujeres?! ¿Las tres esas que andan contigo? Jasper bufó. ―Alice. lanzando mi carrera. mi amor ―. susurró Jasper sobre sus labios― tengo tantas. El recuerdo de sus llantos nocturnos por el abandono de su amor. vale! Me dejé llevar por todo lo que me rodeaba. y no porque me interesara el pueblo. soltando un gemido cuando su lengua se adentró en su la boca de ella y chocó con la suya y Alice no pudo evitar dejarse llevar. Yo pedí que viniéramos a grabar aquí. Alice! Me tuvieron dando vueltas por el mundo. sino porque sería la única manera de estar aquí una temporada larga y tener la oportunidad de acercarme a ti. No me merezco una oportunidad.

poco de fama. En este pueblo la gente tiene un muy mal precedente de mí. No dieron la talla para ser modelos de elite. dame una oportunidad… te lo suplico… ―No puedo… no puedo contestarte eso ahora. pero que tú no me creas… me duele mucho. que martilleaba con violencia como dándole a entender que frente a ella estaba el hombre. Pero más allá de sus palabras. a mi me daba igual. A mi agente le pareció un gancho comercial interesante. Así de simple. vi la oportunidad de largarme y lo hice. Edward se va dentro de poco y dejar sola a mi mamá por irme contigo… no sé… Jasper suspiró con un poco de alivio. tratando de evaluar si lo que decía en verdad era lo que sentía. . al que ella amaría. tú mismo te lo has buscado… ―Odiaba este pueblo. Dijo. Nunca he estado con ellas… ― ¡No te creo! ―Lo sé ―. ―Nena. Alice miró a sus ojos iluminados por el amarillento foco de la plaza brillaba más allá. su amor sería siendo el mismo. ―No eres muy amable que digamos. con voz derrotada―. Y que pasara lo que pasara. así que iban tumbando de evento en evento de cualquier famoso hasta que alguno de ellos les ofrecía fama por compañía. Las cosas en casa están difíciles. el único. pues intuía que el corazón de su Alice había hablado. estaba su corazón. Posibilidad que él no desaprovecharía. Pero ahora odio cualquier lugar porque no estás en él conmigo. No le estaba dando el perdón con facilidad pero sí estaba abriendo una posibilidad. y en verdad me da lo mismo lo que piensen.

alguno de mis hermanos saldrá a buscarme. Si es necesario que yo vaya y hable con ella. te llamaré ―. Yo te amo. ahora me voy. ¿sí? Si quieres hablarle a tu madre. lo haré. ―Lo entiendo. pues hazlo. nena. ―Dos días. cuando sintió la mano de Jasper aferrarle el brazo. Tuvo que comprar a escondidas un móvil prepago que no estuviera al alcance del metiche de su agente. Mamá supone que ya estoy allá. Si no llego al bar. diciendo "Olvidas algo". girarla y acercarla a él. Sólo dime que vas a pensarlo. Hizo ademán de girarse sobre sus talones mara emprender la retirada. Si no me llamas dentro de dos días lo haré yo. lo tranquilizó ella. besándola a continuación con la exigencia y el apremio con lo que lo hizo hace un rato. Si es necesario que me enfrente también a los dos gorilas de tus hermanos. . ¿Cuándo puedo volver a verte? ―Uhm… en un par de días. que controlaba todo. pues también lo haré. ¿tú me amas… todavía? Alice lo miró en silencio por unos instantes. guardando su móvil―. y si no me respondes. claro que lo amaba. ¿Tienes algún número privado donde pueda llamarte? Por supuesto que lo tenía. pero no estaba segura de articular las palabras. por tanto sólo atinó a decir: ―Debo irme. Lo amaba. iré a tu casa y… ―Te llamaré. marcó su número y lo guardó en la memoria del teléfono.―Piénsalo. Así que en el móvil que ella acababa de sacar de su bolsillo. no soportando mucho hasta que apartó su rostro de él. Te amo y lo sabes.

Se sentía abrumada. mirándola a los ojos antes de soltarla y dejarla ir. vio a Ángela aferrada al cuello de un hombre… "¡¿Con el novio de Bella?! Pero qué…" exclamó Alice mentalmente. que se iría con él a cualquier parte. Dijo como una promesa férrea. totalmente perdida. mientras Edward estaba encorvado sobre la barra. taladrando con la mirada a un pasado de copas Benjamín. Definitivamente iba a tener que poner más oído a los chismes en el pueblo.―No voy a volver a cometer el mismo error. Alice ―. En la barra estaban como siempre Sam. que estaba a punto de devolverse a él y responderle con total seguridad que sí. Alice llegó al Bar de Sam después de dar unos cuantos paseos para intentar pasar el mareo por las emociones que el corto encuentro con Jasper provocó en ella. . Entró al bar y vio que la fiesta estaba en todo su esplendor. tan cegada por las palabras y el compromiso implícito en su promesa. la que soltaba risitas oyendo las cosas que el moreno amigo de Edward decía. como ebria de amor. En otro sector un poco apartado de la barra. debía evaluar la situación con la mente fría. Seth batía y batía alegremente la coctelera al ritmo de la animada canción que sonaba de fondo. Pero debía pensarlo. Y a saber ―por como la miraba su hermano― seguro ya se había enamorado de ella. De tanto en tanto se enderezaba para alzarlo en dirección a Bella ―que estaba sentada frente a él― y chocarle su vaso. que coqueteaba con Maggie. sujetando un vaso entre sus manos. Después se volvía a dejar caer. Dio una mirada panorámica y vio entre otras situaciones a su hermano Emmett bebiendo un licor de color verde junto a una rubia mujer que a simple vista se veía alguien muy elegante y refinada.

―Lleva casi una hora chocando mi vaso ―. dirigiéndose hacia el baño y topándose con una imagen que lo dejó helado. ajeno a la preocupación de su hermana. O con cualquier otro hombre. empinándose sobre la barra para llegar hasta ella y dejar un beso en su mejilla ― ¡Seth. antes de volver a chocar su vaso y beber el resto del contenido. Le explicó Bella a Alice. ―Creo que este es el quinto o sexto whisky ―. que seguía enfurruñado. con ganas de golpear al tipo ese que insistía con coquetear con "Su Maggie". quien advirtió su presencia cuando el joven Seth la saludó animadamente. una media sonrisa y el halito alcohólico que lo delataba. un poco preocupada. alzándose de hombros. ― ¡Oh Dios! Necesito ir al baño… ―comentó Edward dejando la copa vacía y tambaleándose hacia el privado de su jefe. no había que ser adivino: sus ojos estaban desorbitados manteniéndose abiertos a duras penas. una margarita sin alcohol para mi hermanita! ―Dijo antes de volver a su sitio y sonreírle simpáticamente a Bella. un poco preocupado por su hermano. viendo como Edward desaparecía. que los miraba sin entender nada. ― ¡Hermanita. Respondió Bella. Ambas . hermanita! ―Le saludó Edward. Edward. ― ¿Cuántas se ha tomado? ―Preguntó Alice. Claro. A penas la hermana menor cruzó mirada con su hermano. se dio cuenta que este ya estaba pasado de copas. se acercó Alice. caminó por la oficina.Hasta allí. He ahí la explicación de la extraña desaparición de sus dos colegas ―Victoria y Jane― y del porqué de la reticencia de la rubia a tener algo con él.

No era que a él le escandalizara una relación lésbica… ¡Pero Dios. llegando Victoria a preguntar. Un. sintió una mano pequeña tocarlo en su tenso brazo. oyendo las risitas de sus dos colegas detrás de él. Antes que eso pasara. llevando tanto tiempo trabajando junto a ellas? ― ¡Soy un jodido estúpido! ―Exclamó casi con indignación al salir de la oficina. se dio la vuelta y salió del baño. Una vez afuera. . ajenos a todo el gentío que los rodeaba. bufando como un endiablado toro a punto de ir hasta su adversario a tornearlo y quitarlo del camino. se topó de golpe con la imagen que llevaba esforzándose evitar durante toda la noche: Ángela y el Garrett ese besándose como si fuera a acabarse el mundo. muy interesado en una de ellas! ¿Cómo era que no se había dado cuenta de ese detalle.mujeres estaban allí. mientras las manos de una indagaban en la entrepierna de la otra. Estúpido ―. él no lo hubiese creído. Fue como un aliciente sensual que las excitó aún más. las volvió aún más descaradas. excitándose. Jodido. justo frente a él. ¡Joder! Si alguien se lo hubiera contado. Y ahí. La idea de que alguien estuviera observándolas. ―Soy. con su mandíbula tensa y sus manos hechas puños colgando a sus costados. apoyó su espalda sobre la pared y soltó el aire de sus pulmones. había estado interesado. Edward? Edward levantó la mano negando con esta y cerrando sus párpados fuertemente. Cuando las mujeres se dieron cuenta de la presencia de Edward allí. mientras Jane mordisqueaba su cuello: ― ¿Te nos quieres unir. pero unos cuantos metros más allá. Reiteró enfatizando cada palabra. besándose con lujuria. ni siquiera se sobresaltaron.

a quien aferró por un brazo y la hizo hacia él. indicándole a Benjamín con la cabeza. ― ¡Es mi hermanita. Benjamín. llevando Benjamín su atención ahora a su hermana Alice. Vamos. No quieres compartir a ninguna mujer hermosa de este pueblo. sin quitar sus ojos de Alice―. completamente en serio. Él desvió la vista de la imagen que lo torturaba hasta la mujer que le había hablado. bebámonos otra copa… ¡¿Estamos aquí para celebrar. Le contó Bella. Sam y Maggie habían desaparecido. recordando su desaparición. Necesito otro trago. ―Saco a Maggie como un troglodita cuando tu amigo aquí intentó robarle un beso ―. Edward ―. ―Eres un egoísta. tomándola por la cintura y guiándola de regreso a la barra.Le inquirió Benjamín. amiga Bella. Se dio cuenta que en su fugaz ausencia. mucho cuidado… cuñado… Bella ahogó una risa cuando vio el gesto tan posesivo de Edward sobre su hermana. Benjamín le guiñó el ojo a su amigo antes de decir: ―Iré con mucho. Él cerró los ojos y suspiró antes de contestar. no?! ―Dijo con entusiasmo.― ¿Te encuentras bien? ―Preguntó la suave voz femenina. ―Sí. así que vete con cuidado! ―Le advirtió Edward. mordisqueándose el labio. Bella lo miraba con preocupación. casi haciéndola caer del taburete. ¡Las quieres a todas para ti! Tú y tu amigo Sam son iguales… ― ¿Y dónde se metió Sam? ―Preguntó arrastrando las palabras. .

Bella? ―Preguntó Alice con sorpresa. Exclamó. bailaba coquetamente con un hombre de unos cuarenta años. no es nada seguro… ―respondió Bella.― ¡Me dijo que era suya! ¿Lo puedes creer? ―Dijo el estudiante marroquí con un dejo de diversión en su voz. En el grupo de baile se encontraba Tanya con . apuntándolo con el dedo índice para explicarle: ―Celebra que la Universidad de La Capital la reclutará y será la mejor artista que se haya visto desde el jodido Salvador Dalí ―. Edward miró a Bella. y devolvió su mirada hasta su amigo. ― ¡Dios. Aseguró Edward. otro trago para mí! ―Gritó Edward. Luego miró el vaso de Bella y volvió a gritar ― ¡Y otro para Bella! ¡Estamos celebrando. ya verás ―. ― ¡Seth. haciendo reír a la futura artista. tendré una de sus obras de arte colgadas en mi casa. animándolos a seguir. haciéndolos girar su vista hacia allí. alzando su vaso. ― ¿Es verdad eso. sonrió. eso es muy bueno! ― ¿Verdad que sí? Y cuando ella sea famosa. Bella. Un vitoreo desde el sector donde la gente bailaba los distrajo de la conversación. ―Aún tengo que dar los exámenes de admisión. La anciana abuela de Sam. el que Seth acababa de poner para él. alzando las cejas hacia ella. agachando su cabeza con vergüenza. mientras las personas aplaudían a su alrededor. levantando su dedo hacia el barman de turno. mirándola con grandes ojos. Rita. maldita sea! ― ¿Y qué es lo que celebra esta hermosa Ghzala? ―Preguntó Benjamín. Edward simplemente negó con la cabeza.

y además estaba Emmett quien sorpresivamente estaba aferrando a la rubia mujer ―que Alice no conocía― desde atrás por la cintura. provocando que él la apretara aún más a su cuerpo. cuando el estudiante de medicina dio media vuelta y agarró a Bella por la cintura.otro tipo que seguro había conocido esa noche. si nos quedamos tras la barra. el chico por quien ella venia suspirando desde hace años ―y que ahora estaba un poco ebrio― la estaba llevando de la mano hasta la pista de baile para bailar con ella. Alentada por el calor y el aroma masculino que manaba de Edward. bajándose del taburete y agarrando a Bella. Bella. quien casi cayó de su sitio cuando este la agarró de la mano. Edward Cullen. saliendo tras la barra y agarrando a Alice de una mano empujándola a la pista―. vamos a bailar! ―Coincidió Edward. comenzando a moverse pegado a su cuerpo al ritmo de la música. mientras a duras penas intentaba moverse y evitando desmayarse de la emoción. ― ¡Bueno. nuestros músculos se atrofiarán! ―Exclamó Benjamín. ella se atrevió a levantar sus manos y llevarlas hasta la nuca de Edward. ― ¡Sí. mirando a la descarada anciana hacer pasitos extraños y candentes con el hombre aquel. No podía creerlo. Y la música está muy buena. ― ¿Quién es la que está con Emmett? ―Rosalie Hale. "Get Lucky" de Daft Punk comenzaba a sonar. demonios. . Con ella. Informó Edward. pensaba en el título del nombre de esa canción. dejando su vaso a medio beber. Definitivamente esa era su noche de suerte. el nuevo amor de Emmett ―.

ya sabes… según como sea la recepción de la víctima.? ¡Oh. Pensativa y divertida le comentó a Edward ―Esa mujer es. ¡La una de la mañana! Dios. ― ¿Te ha besado? ―Quiso saber Bella. porque si seguía mirándolo a los ojos mientras le coqueteaba. sí! ―Exclamó Edward. Ella mordía su labio y bajaba la cabeza. puede incluso a meter su lengua –agregó. Apartó a manotazos a dos comensales que intentaron arrebatarle a Bella para que bailara con ellos. por lo que prefería bajar su rostro y dejarlo caer en el hombro. apartándose un poco mara mirar a Edward con sus ojos muy abiertos. seguro le daba un ataque cardiaco o algo así. A veces su rostro sudoroso quedaba muy cerca del de ella. ―Dios… sí… no me di cuenta cuando lo hizo… ―reconoció él con un poco de vergüenza. Jesús!" Siguieron bailando dos o tres canciones más de la misma manera."¡Cielos! ¿Eso duro que sentía presionar a la altura de su barriga era…. incluso a veces llevando su nariz al cuello desnudo de Bella. absorbiendo su aroma a flores. Bella negó con la cabeza y se carcajeó. ― ¡Una vieja libidinosa. era demasiado tarde y ella . mirando con recelo a la anciana―.. Los agarrones en el culo es lo primero. apretando su culo para convencerlo. y le sonreía coquetamente. incluso se hizo el desentendido cuando la anciana Rita lo invitó a bailar. bella pasó sus ojos por el reloj que colgaba tras la barra. Edward siempre aferrándola por la cintura. arrugando su rostro con asco. En una vuelta del baile.. Bella puso su mano sobre el hombro de Edward. mirando a Rita que se alejaba con otro varón. después la verás besar a sus amigos… besar en los labios.

antes de alcanzar el perchero donde había colgado su chaqueta. rara vez hacía eso. ―Debo irme. arrugando su cara. ella alcanzó a hacer una seña de despedida hacia los que estaban tras el mesón. Cuando Edward volvió a agarrarla de la mano. Es tarde y debo ponerme a estudiar mañana temprano… ― ¡Oh. Agregó. Ella torció su cabeza y alzó sus hombros en señal de disculpa. Así . apartándose de Bella y cruzando sus brazos. y para eso iba a necesitar descansar y dormir. estamos celebrando! ―protestó Edward como un niño pequeño. Se tambaleó otra vez. como si su nueva amiga estuviera diciendo una barbaridad―. Trastabilló de camino. ¡Joder! había bebido cinco whisky. tomándola por la mano hasta la barra. Definitivamente no iba a dejar que Edward la dejara en la casa. sintió realmente su nivel de embriaguez que supo había logrado mantener a raya dentro del bar. mucho menos a Victoria y Tanya que lo miraban con una sonrisa juguetona. Cuando Edward sintió el aire frio pegarle en la cara. Bella. No le dijo nada a Seth sobre si regresaba o no. Edward. sigue celebrando… ― ¡¿Y dejarte ir sola.tenía que ponerse a estudiar al día siguiente. tanto que Bella tuvo que sujetarlo por la cintura. ―No te detengas por mí. Vámonos ―. siendo sacada de entre el gentío del bar hacia la calle. Bella en tanto se cruzó su cartera de cuero y se puso su chaquetita de lino blanca que iba a juego con el mismo vestido que usó esa mañana en la cita con el jefe de carrera de la universidad. estás loca?! ―Protestó él.

Edward. No estaba segura de lo que pretendía… hasta que lo vio abrir sus . buscando la llave de su casa en sus bolsillos―. señorita. atenta a cualquier movimiento de Edward. Su intención era dejarlo en el sofá. Edward soltó un bufido. Él tenía los ojos cerrados. pero antes que eso sucediera. Es una linda calavera que mi amiga Bella me regaló. ―Es más que una calavera ―. Llegaron allí después de interminables veinte minutos en los que Bella tuvo que cargar con el cuerpo de Edward sobre su hombro. Dijo ella. se vio presa entre el cuerpo de Edward y el muro aledaño a esta. metiendo a Edward al piso. ―Fue una tontería ―. de cómo la miraba antes de dormirse y cómo era que León sentía celos de ella. Tan mal no estoy… ―Te dejaré sano y salvo en tu casa y luego me iré a la mía. Simplemente le echó el brazo por los hombros y siguió caminando con ella rumbo a su piso.que prefirió desviar el rumbo de su casa hasta el departamento de Edward. "¡Mi Dios bendito!" exclamaba ella. ― ¡Ey. tú casa está por allá! ―Indicó Edward con su dedo hacia el lado contrario hacia donde caminaran―. respira. mientras él no paraba de parlotear sobre su nuevo amor. No puedes volver solo en este estado. agitado y su nariz estaba pegada a la de ella. ni siquiera poniendo resistencia a la orden de su nueva amiga. después que este lograra abrir la puerta. Matilde. Explicaba Edward.

poniéndole la piel de gallina. ―En… en qué cosa ―. Susurró. Su fuero interno le gritaba que recordara que el hombre aquel había bebido más de la cuenta.ojos. sintiendo que en cualquier momento le daba un paro cardiaco. sujetando su antebrazo en la muralla junto a la cabeza de Bella. Eres linda y frágil… delicada. olisqueando su cuello. el futuro médico parecía totalmente sobrio. Eso lo comprobó cuando alzó su rostro de su cuello. Cuantas noches . ―Benjamín llevaba razón ―. pasando a acariciar la cadenita con la inicial de su nombre colgándole en el pecho. En silencio y con mil emociones aflorándole. cuantas noches soñó con ese momento. Su pecho comenzó a subir y a bajar con rapidez. Cuantas. hasta que sus dedos rozaron sus pómulos violentamente enrojecidos. Dijo. La luz de la sala estaba encendida por lo que vio con total claridad sus dilatados pero oscuros ojos verdes que la miraban con una intensidad que nunca antes le había dirigido. no estando segura si aquello era un cruel sueño. a punto del colapso después de oírlo. dejó que Edward siguiera hablándole―. rozándole con la punta de la nariz. ella vio cómo su boca se acercaba a la suya y en un rápido movimiento su boca estuvo sobre la suya. sintiendo como su cuerpo de ponía alerta al roce de Edward. Enseguida. Rebatió Bella. ―Eres realmente linda. Bella cerró los ojos con fuerza. mientras la otra ascendía a su rostro por su cuello. Indicó con voz ronca. ―Sé lo que digo ―. obligando a mirarle. pero en ese momento. Eres una bella gacela… ―No… no sabes lo que dices ―. como una Ghzala ―. Admitió totalmente en serio.

lo que estaba viviendo en ese momento era mejor de lo que había soñado. Edward recorrió el camino desde la puerta del apartamento hasta su dormitorio sin trastrabillar y prácticamente sin apartar su boca ni sus ojos de ella. que seguro lo había llevado a decirle y hacerle esas cosas… como levantarla del suelo. Jesús. Una vez él recostado de costado. colándose por la ventana simplemente para robarle uno. ahora simplemente se dejaría llevar por el sabor de la boca de ese hermoso hombre.envidiando las bocas femeninas que codiciaban los labios de Edward. Acarició su cuello. Ella atinó a envolverle los hombros y disfrutar. No quería pensar en el estado etílico de Edward. rodeándola con ambos brazos por la cintura. su sueño cumpliéndose cuando ella menos se lo imaginó. retomó la sesión de besos. dos o tres besos. sujetándola a su cuello por la cintura hasta su cuarto. . Jesús. "¡Ay. Mañana vendrían los cuestionamientos y todo lo demás. esta vez dejando que sus manos recorrieran lenta y sinuosamente los costados del menudo cuerpo que temblaba junto a él. Y ahí estaba. sin dejar de reclamar su boca. llegando al cuarto en penumbras y dejándola caer sobre su cama. sujetándola siempre por la cintura. torciendo su cara para darle el mejor acceso a su boca y a su lengua que estaba sosteniendo una batalla campal con la suya. ay Jesús!" eso sí no se lo esperaba. Edward se apartó un poco. Disfrutar del momento. Pues eso haría. sin dejar de rozar sus brazos y en un impulso caminó con Bella a cuestas. Cuantas veces imaginándose en su loca cabeza cómo él llegaba de noche a su cuarto.

a punto de hacerla estallar. No aguanto mucho tiempo lejos de su boca. Ella arqueó su espalda cuando sintió sus dedos masajearle su monte . provocando que de ella saliera un gemido que no pudo contener. por favor… qué vas a… que vas a hacer conmigo… ―susurró ella cuando él mordisqueaba su cuello. ―Edward… Edward. recostándola completamente de espalda para poder colarse sobre ella. mientras él volvía a reclamar sus labios. desde sus rodillas y subiendo hasta colarse bajo su falda. tan bien ―. Bella se contorneaba bajo él. sobre todo allí en su entrepierna. Atinó a levantar su rodilla derecha y flexionarla para aliviar un poco la quemazón. Comenzó a removerse. quedando a torso desnudo. que a esas alturas era líquida y ardía ferozmente.―Sabes tan. entendiendo Edward que ella le estaba dando acceso. no dudó en rodearle y acariciar su espalda ancha con codicia. tal como ahora se colaban por sus piernas. pues su vestidito color marfil estaba casi completamente arremangado en su cintura. bella gacela… ―Lo que tú… lo que tú quieras… Edward se apartó y quitó su camiseta por sobre su cabeza en cuestión de segundos. necesitaba la fricción. codiciando su cuello. y una de las manos de Edward se estaban colando bajo su mojada braguita de encaje blanco. ―Qué quieres tú que yo haga contigo. Susurró él. apretándose por completo a su cuerpo. Ella. pues el calor dentro de ella la sofocaba. sentir las manos grandes y suaves de Edward recorrerle el cuerpo por completo. cuando él regreso hasta pegarse a su cuerpo caliente. Lo único que quería era gemir y gemir.

estaba bebido y no tenía sentimientos reales hacia ella? "¡Oh. el que atesoraría por el resto de su vida. que iba a llegar y sería el mejor primer orgasmo con Edward.de Venus. Jadeaba desesperada. Dios!" ―¡Edward! ―Gritó. sacándole la ropa. por ejemplo. sabiendo que su bendito primer orgasmo con Edward estaba de camino. ¿Pero sería el último? ¿Se detendría él allí? ¿O querría seguir. arañando la espalda húmeda de Edward. soltando un gemido violento. pasara lo que pasara a partir de mañana. . El primer orgasmo con Edward. El erotismo de los movimientos de Edward la estaba consumiendo y llevando a lugares donde ella siempre anheló ir en su compañía. desnudándola por completo para poder hacerle el amor? ¿Dejaría ella que eso pasara. sabiendo que el hombre que la estaba besando y acariciándola sin piedad. cuando su primer orgasmo llegó.

veamos qué pasa. Como siempre y con todo mi corazón agradezco a cada una d ustedes. aprovechando la luz natural que era perfecta para trabajar y explotar la inspiración con la que despertó Bella ese día. y es que no era para menos. mil gracias a mi beta hermosa Gaby Madriz por su ayuda. Besos a todas! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . y la que dejaría fluir perfectamente sobre el lienzo. que quiso darle de puñetazos al colchón de la pura rabia.*Chapter 14*: Chapter 14 Ya estoy aquí. ya saben. quienes se mantienen leyendo esta locura que va agarrando camino. hubo un punto que se sintió tan frustrada. Como siempre.. . aunque eso sí. La noche anterior había sido una de las más perfectas de su vida.. Puso el atril de frente a la ventana desde donde se filtraba luminosidad de aquella mañana. apoyo y amistad.-) 13. Y bueno. Bueno. no? Espero vuestros comentarios.

Después que Edward se atreviera a colar sus dedos por entre sus braguitas. seis o siete whiskeys de esa noche le estaban pasando la cuenta. percibiendo Bella la suavidad del aire sobre su cuello. los cinco. más y más. Así de rápido. le dijera algo… ¡O hiciera algo más. se recostaba sobre su espalda. Esos simples toques la había llevado a estallar en mil pedacitos. su boca que hacía maravillas en sus labios y por la piel desnuda a la que tuviera acceso. deseando más. despeinada y totalmente excitada. cuando él finalmente la tomara y se hundiera en ella con toda su esplendorosa masculinidad ―y quizás está de más decir que a esas alturas estaba deseosa de sentirlo completamente dentro de ella―… pero nada de eso pasó. bostezara y se durmiera. completamente pasmada y agitada. Ella lo miró. para enseguida sentirlo que se apartaba de ella. esperando que él abriera los ojos. maldición! Pero al estudiante de medicina. .Después de la fiesta en el bar y como un milagro que se cernía sobre ella. había llegado al apartamento de Edward y había disfrutado de uno o casi dos orgasmos con él. Así de simple. Dormido como un caballo había caído Edward después de esas maniobras sensuales sobre su cama. al parecer. porque de momento a otro este se relajó completamente en un suspiro largo que soltó. Pero el cuerpo de Edward tenía otros planes al parecer. sintió ella que iba entrando al paraíso. quien sólo los alentó maniobrando deliciosas sensaciones en su cuerpo con sus avariciosas manos y sus sorprendentes y diestros dedos. masajear su ansioso clítoris y regalarle un devastador orgasmo. las que prometían tanto. con su vestido arremangado en su cintura. lo que prometía ser nada más que un preludio de lo que se esperaba para el resto de la noche.

se desnudó. cruzarse la cartera y salir de allí. Quizás. y en el estado en que Edward se encontraba. pasando por la sala para colarse su chaquetilla y sus zapatos. sintiendo el cosquilleo de su barba sobre la yema de sus dedos. ahí estaba. usada quizás. haciendo que la comisura de sus labios de elevara lentamente. suspiró. por lo que simplemente quiso retener lo mejor de esa noche. así lo quiso ver ella. Lo primero que hizo al despertarse. y así mismo. Y ahora. por lo que prefirió agradecerle a los astros por ese regalo y pensar que quizás para ella sí existía una oportunidad con él. en la maravillosa bruma post pasión. la mañana siguiente. No podía creerlo. bajando por su mejilla. sonriendo frente al lienzo blanco que esperaba ser cubierto por la imagen con la que Bella había despertado aquella mañana. y lo que decían sobre este lo hacían con mucha razón: era un . fue encender su ordenador. ella se hubiera visto arrepentida al día siguiente. Fue una situación tragicómica sin duda. Llegó a su casa como flotando. Nunca antes había visto a ese animalito con el detenimiento que lo estaba viendo ahora. si hubiesen llegado a tener sexo. Estaba en todo su derecho de comenzar a propinarle golpes al hombre ese que dormía… pero la imagen tranquila y serena de Edward la enterneció. Como siempre quiso hacerlo. se metió a la cama.Bella se incorporó despacio. negando con la cabeza. atreviéndose a llevar sus manos hasta su corta cabellera y acariciarla. abrir el navegador y teclear en Google "Gacela". bostezo y calló en brazos de Morfeo. ¿por qué no? Lo dejó entonces profundamente dormido en su casa y salió del cuarto de puntillas con sus zapatos en la mano.

esbelto. por si se había enredado allí. sino por cómo Edward comparó sus virtudes con ella. franjas negras en las nalgas y blanco en parte inferior. encendiendo la impresora para sacar la imagen del animal y plasmarlo luego en el lienzo. Así que antes de comenzar. preparando su material.antílope hermoso. Provista de finos cuernos y su pelaje es de una coloración amarilla oscura. con la imagen del animal pegado a la madera del atril junto a cuadro en blanco. aquella noche. delicado. con el atardecer anaranjado de fondo completando la imagen. Instintivamente llevó sus dedos a su cuello desnudo y se percató recién en ese momento que la medalla de plata con el colgante en forma de lágrima que había llevado todo el día anterior. Así que ahí estaba. mientras se miraba al espejo y sonreía como una boba. había desaparecido. Y probablemente esa imagen no iba a poder quitársela en mucho tiempo. Bella. no lograría concentrarse. ―Mi medalla… Fue hasta la recamara y buscó en su cama. más allá de lo hermosa que era aquella criatura. Sacudió la ropa que se quitó la noche anterior. de patas largas. agarrándose el cabello para tomárselo en una coleta. Hasta que detuvo en un detalle. Era cierto que tenía mucho que estudiar. incluso elegante. . pero si no sacaba ese cuadro de su cabeza y lo plasmaba. corrió al baño de su cuarto y buscó un elástico. se había soñado corriendo por un prado de color amarillento junto al animalito aquel. pero nada que aparecía la cadenita de plata que Ángela le regaló hacía años atrás. "Soy como una gacela…" sonrió. Algo faltaba.

volteando un poco su cabeza hacia la almohada.―Dónde dejé mi medalla ―. Al menos eso pretendía. quedando de espalda sobre su colchón. mirando hacia el piso. Al menos eso le pasó con el whisky. a sus padres― y ver cómo iba la cosa por ahí. decidió llamar a La Capital a su padre ―bueno. . molesto porque habían interrumpido su sueño. demonios. Giró. **S. percatándose que se había quedado dormido con los jeans puestos… "Quizás cómo llegué…" Suspiró. Ojalá y pronto la encontrara. inhalando aire y absorbiendo por sus fosas nasales un aroma leve pero diferente que no era el suyo. abriendo poco a poco sus ojos para enfrentarse a la claridad de la mañana. ― ¡Joder. Era irónico que un barman no tuviera mucho aguante con los tragos al momento de beberlos. moviéndose y provocando que el felino saltara de la cama. ¡Pero. Odiaría perder ese recuerdo que su amiga le dio. a ver si sus ojos lograban vislumbrarla. Se removió un poco.D** Edward se removió en su cama y sintió el tamborileo en su cabeza. sentía un bulto sobre sus piernas que pesaba más que otras veces y que le impedía moverse a sus anchas. hazte a un lado! ―Dijo con voz ronca. Olvidando de momento la cadenita perdida. e informarles de lo bien que lo pasó la noche anterior en la fiesta y que hoy aprovecharía la soledad de la casa para estudiar. Susurró. y antes de avocarse a su pintura. Volvió a abrir los ojos lentamente. que fue lo único que bebió la noche anterior. León. sólo fueron cinco… o seis vasos! ¿Por qué le dolía la cabeza como si se hubiera bebido el stock completo de Scotch de todo el bar? Además.

como para recordar qué había ocurrido. dejando la cadenita sobre su velador. Y mientras se atormentaba con lo de la noche anterior y buscaba explicaciones. después abrazos y besos… ¡Joder! ¿Pero hasta dónde había llegado? ¿Qué había pasado… finalmente? ¿Por qué ese aroma de mujer en la almohada de su cama? ― ¡Oh. para llevarlas hasta atrás de su cabeza. segundo. por qué rayos lo hice! ¿Despecho. pues la oscuridad y la conciencia lo trasladaban a los recuerdos de la noche anterior: primero su furia de ver a Ángela y al Garrett ese tan apasionados. Jesús. por lo que la vergüenza no le deja enfrentarlo tan temprano. qué hice! ―Se lamentó. qué hice! ―Exclamó en voz alta.mirando a su alrededor. Pasó sus manos por las sabanas. mientras iba recordando. sintió el sonido de la puerta que se abría y se cerraba. hizo un esfuerzo monumental por levantarse con semejante dolor de cabeza ―que . la mayoría estos incomodándole. Dios. celos. necesidad? Ahora seguro Bella lo estaría odiando. para rascarse la cabeza con ambas manos. ― ¡Bella! ¡Oh. tapándose los ojos con un brazo. Bella. hasta que poco a poco sus ojos comenzaron a abrirse con desmesura. mirando la cadenita. y tercero. pero parece que era peor.― ¡Pero qué demonios. Frunció sus cejas. oh Dios. topándose con algo de metal que llamó su atención. Seguro era Jake llegando de su turno nocturno… Jake… ¡Una cosa más que añadir a su tormento! Había traicionado a su amigo. meditaba él con un torbellino de emociones. Bailes y charlas con ella. cuando se encontró con la sorpresita de Victoria y Jane en el baño de Sam. Lo tomó en su mano y lo levantó hasta cerca de sus ojos: una medalla de plata con un dije en forma lágrima que colgaba de él. así es que por muy cobarde que sonara.

oyendo tras la puerta del baño el sonido de la regadera. ― ¡¿Cómo estuvo la fiesta. Después de estar Edward más de veinte minutos bajo el chorro de agua. dejando la medallita en la mesita caoba y saliendo a continuación del cuarto. se arregló y se dispuso a salir del apartamento. y de paso la enfrentaría? ― ¡Joder! ¡No sé. cerrando la puerta tras de él. no le dijo quién― y de pasada vio sobre la base la mesa de noche. ¿Iría acaso a devolvérsela a su dueña. Era una cadena de mujer. la cadenita que hace poco Edward había descubierto en su cama. Alzó sus cejas y sonrió con picardía. dedujo enseguida. la que levantó entre sus manos con curiosidad para observarla más de cerca. antes de meterse a su cuarto a dormir. pero se dio cuenta que la cama estaba revuelta y vacía. El sueño que cargaba no le daba para esperar a Edward. no sin antes alimentar a León y guardar la cadena de plata en su bolsillo. eh?! ―Gritó Jake desde la recamara. mi amigo ―. Comentó para él con diversión. así que prefirió encontrarlo a la hora de almuerzo y allí hablar de la fiesta… y de su amiguita. con un tremendo bostezo. Había querido pasar por ahí para ver si su amigo estaba ya despierto para que le contara algunos pormenores de la fiesta que se perdió. mientras salía . Jake abrió lento la puerta del dormitorio de Edward y oyó desde su baño la regadera correr. no sé! ―Protestó para sí mismo.bien merecido se lo tenía― y caminó al cuarto de baño de su recamara. ―Ya veo que tuviste una buena noche. se acercó a la mesita de noche para ver otra vez la dichosa calavera de la que no sabía bien su procedencia ―Edward simplemente le dijo que se la habían regalado. Como siempre. Sin esperar respuesta.

con nada de convencimiento. tomándola por el hombro. ¿Estás bien? ―Lo estoy… ―respondió ella. ni a mí ni a nadie. mirando hacia el cemento del suelo. no es algo que nadie tenga derecho a condenar. ―Te entiendo ―. Asintió Edward. por qué estás tan rara.del apartamento rumbo al bar. Jane. Ella es más ligera con el tema. sin que sea un tema tabú en su vida. ¿sí? . Edward ―. Susurró. pero yo… es complicado. ―Qué pasa. Él torció la boca y dio un paso hacia ella. suspirando―. y por lo demás estamos en pleno siglo XXI. ―Qué hay. bajó la cabeza como con timidez. cuestión que nunca había hecho. Eres grandecita y sabes lo que haces. ¿sabes? Casi nadie lo sabe. No me des explicaciones. mujer. ― ¿Te parece poco? Después de lo que viste anoche en el baño.. ―Hola. ―Oye. con quien primero se topó fue con Jane.. mucho menos yo que soy tu amigo. quien barría la entrada del local. Tú sabes lo que haces. pero anoche me sentía… desenfrenada… y bueno. no voy a enjuiciarte por eso. dio a entender que sentía vergüenza. Yo seré discreto hasta que decidas que es algo que no tienes por qué esconder. Ella era ―a menudo― una mujer segura de sí misma y pocas veces se aminoraba frente a algo o a alguien. ―Eso… es algo que recién estoy descubriendo. nos agarraste en pleno momento a Victoria y a mí. pero el semblante de aquel momento en que se encontró con Edward. Al llegar allí. Cuando lo vio.

ciertamente sin dejar de sonreír. de la que Jane había hablado. seguro lo necesitas después de lo de anoche ―. fresco como una lechuga.―Gracias. ― ¡Ey. no dejabas que nadie bailara con ella… los vi muy coquetos ―. Galeno… ―Ya… . indicándole con su dedo índice los labios. atreviendo a preguntar― ¿Y qué tal tu noche con Bella? ― ¿Cómo dices? ― ¡No me digas que no lo recuerdas! ¡Si tan mal no estabas! ―Exclamó Jane. después de soltar un suspiro. con una sonrisa de oreja a oreja. Edward ―. Comentó Edward―. Lo primero que vio fue a Sam mirando hacia el horizonte. alzando sus cejas hacia su amigo. Agregó. entornando los ojos hacia él. Respondió. como haciéndose el desentendido ― ¡Estás loca! Mejor. dime si Sam ya llegó. Creo que las cosas se arreglaron entre Maggie y él. Era como de tu propiedad. sentándose frente a él― Qué te traes con esa… sonrisita ―. Romeo! ―Le llamó Edward. Voy a entrar. ―Menos mal ―. y suspiró larga y profundamente. entró al local. Se relajó visiblemente la rubia amiga de Edward. ―Hay café recién preparado. con sus ojos fijos en algún punto no definido y la sonrisa gigante en su rostro. quien hizo una mueca y sin responder. ―Estoy enamorado. ―Sam llegó temprano. Le dijo. propinándole un empujón en el brazo―. Sam lo miró. Edward tragó grueso y miró a su amiga. Comentó Jane con diversión.

que terminó encendiéndome. Es como si hubiera bajado sus barreras conmigo. ¡Dios. lo puse en su lugar y a Maggie la saqué de aquí.. afirmadas estas por los codos sobre la barra. ―Vale. porque sabe que lo que siento por ella es real. estaba muy enfadada… La cosa es que estaba expeliendo un montón de pasión en sus palabras mientras discutía. furiosa. maldita sea! ―Exclamó Sam. donde le dejé bien claro que yo soy su hombre… ― ¿Te la follaste en el callejón? ― ¡Cuida tus palabras. en ningún caso sentí lo que sentí estando con ella. Tranquilamente comenzó a relatar: ―Después que el descarado de tu amigo se propasara con MI chica. ya sabes.Sam volvió a suspirar y puso su cara en sus manos. y me la llevé a casa. Ya sabes… ― ¡Sí. hermano. mientras yo simplemente la miraba.. me apretaba a ella como si quisiera fundirse en mi piel… por lo que entendí el mensaje. Galeno! . ― ¿Y pasó?. estaba tan ardiente como yo. disculpa ―. enderezándose enseguida con tono molesto. me perdonó. y sabe que lo que pasó con la amiga de Jasper fue una estupidez. entendiendo que se le había pasado la mano con su comentario. Edward! ―Lo inquirió Sam amenazante. Dijo Edward. Ella comenzó a discutir conmigo sobre qué derecho tenía yo. cuando yo soy su hombre. pero nunca. La agarré por la cintura y la metí al callejón. Sam respiró y continuó ―La cuestión es que se aferró a mí como hiedra. triunfante―. y todo eso. Le dije que no iba a permitir que flirteara con otro. He estado con otras mujeres.

Por supuesto que se iba a regar por el pueblo el chisme de anoche. ―No sé qué me pasó… nunca traspaso mis límites con el alcohol. Te vi incluso enclaustrado en algún monasterio… ― ¡Cierra la boca. pasando las manos por su cabeza. intentando buscar las palabras adecuadas―. haciendo que su jefe se hiciera hacia atrás con sorpresa por su arrebato. Creo que fue un cúmulo de cosas las que me empujaron a… ya sabes… Sam se hizo sobre el mesón. perdona… ―se disculpó Sam.―Pues ya iba siendo hora… ya pensaba que estabas perdiendo tu poder de convencimiento. ―Okey. y después cuando salieron juntos. cruzando los brazos sobre este. cuando los vieron bailar. ― ¿Fue tan malo? ―No lo sé… no me acuerdo… ― ¿Fue un mal polvo con Bella? ―¡Cierra la boca! ―Explotó Edward. Edward bufó y pasó sus manos reiteradas veces por su cara antes de lanzar su historia. alzando sus manos en señal de rendición. simplemente bebí y… ―se detuvo. pero anoche no me di cuenta. y susurró con preocupación hacia su amigo: ― ¿Acabaste con ella en la cama? . porque Sam no iba a dejar que saliera de allí sin contarle lo que ocurrió. Cullen! Y mejor dime qué demonios pasó ayer… oí comentarios… "¡Jesús!" exclamó.

―Tengo… tengo recuerdos con ella en mi cama… pero… en un momento se me pierden. con mucho respeto. Sam suspiró. apuntándole con el dedo índice a su pecho―. Yo estoy convencido de que Bella siente algo por ti. Solo dejó esto ―. un poco aturdido por lo que Edward declaró ― ¿Y ella? ¿No estaba allí cuando despertaste? ―Pues no. Sam! ―Ya sabes de lo que habló ―. porque comenzaste a beber después que el Principito llegara por ella… ― ¿El Principito? ―Garrett. dijo el dueño del bar. mientras Sam . Observó a su atormentado amigo Edward con la mirada indagadora. ―Mi buen Edward. pensativo. Lo regañó Sam―. lo que te llevó a tomarte todo el whisky. sacó Edward la cadena que llevaba en el bolsillo de su jeans y se la mostró a Sam―. sí. pero no recuerdo cuando se fue. como cuando te diste cuenta que estabas clavado por Ángela… ― ¿"Clavado por Ángela"? ¡Qué es eso. Edward soltó una risotada y negó con la cabeza. no la sentí. creo que la cagaste… en grande. evaluando la situación. pasando su dedo índice por el mentón. Te hablo de lo que sientes por Ángela. no sé cómo acabó… Sam frunció el entrecejo y se rascó la cabeza. aunque tú digas lo contrario. No me vengas a distraer con tonteras. y quizás esto alimente sus esperanzas… a no ser que tú si sientas algo escondido allí por ella ―.

seguía exponiendo su punto de vista. Admitió Sam. ―Es bueno que lo tengas claro ―. Miró a Edward. Regreso al rato ―. Lo mejor es que la enfrentes y le digas que lo que ocurrió se te escapó de las manos… ya sabes. aun así. bajándose del taburete. Cullen! Y regresas tu trasero aquí para decirme qué sucedió ―Vale. Y no es mi intención darle pie para que crea que siento algo por ella. caminando con sus ojos en el suelo. como esperando algo. Edward. apartándose del mesón con semblante abatido. Edward continuó―. pero el hombre allí no se movía. ― ¿Qué? ― ¡Qué esperas! ¡Ve a hablar con ella de una vez! ¿O vas a dejar que pase el tiempo? ―Es muy temprano. será mejor que lo aclares. como diciéndole ¿Estás seguro?. Indicó Edward. Sam le lanzó una mirada con ojos entornados. suspirando―. segundo. está bien ―. no tengo sentimientos escondidos por Bella… ni por nadie ―. rumbo a casa del jefe de policía Charlie Swan. quizás ni siquiera está despierta… ― ¡Ve de una vez. si no es tu intención darle alas a sus sentimientos por ti. Respondió Edward. . cruzándose de brazos. ―Creo que inconscientemente la usaste. A no ser que quieras… ―Sam. Salió del negocio con su cuerpo encorvado y sus manos metidas en los bolsillos de sus jeans azules desgastados. primero te recuerdo que me voy en un par de semanas y estaré fuera al menos por tres años.

Acotó Ángela. "su novio". Ahora sabía que no sólo los tragos de más habían empujado a ese extraño actuar de Edward. y volvió sus ojos al cuadro que iba tomando forma. agregó― ¿Sabes que estaba algo borracho. Bella ―. y delicada como una gacela.D** Ángela formó una gran y perfecto O en su boca cuando le oyó a Bella el relato de la noche anterior. verdad? Bella detuvo en seco el pincel por fracción de segundos. Cuando despertó aquella mañana en su cama y en brazos del desnudo y joven empresario Garrett. . sin aparatar la vista de su objetivo frente a ella. que repetía aquello como loro a toda mujer que se le paraba en frente a ella también se lo dijo. Benjamín. Ángela mordió su labio y antes de arrepentirse. sino que también le llevaron a prácticamente terminar con Bella en su cama. retomando enseguida su trabajo. recordó cuando la noche anterior vio a Edward y Bella salir del bar muy aferrados el uno al otro. pintando absorta su nuevo cuadro mientras relataba para ella con lujo de detalle su noche con Edward. Bella la miró fugazmente. el que seguro se debió a los tragos de más que Edward tomó. Le parecía extraño. recordando al amigo de Edward. por lo mismo se le hacía raro ese repentino acercamiento. sonriendo. ―Y lo eres. **S. pues entre su amiga Bella y su amigo Edward. Sintió una comezón en la nuca cuando vio a Bella tan ilusionada. nunca hubo una relación de estrecha amistad. y antes de eso todas las veces que había brindado y los bailes que habían compartido. ―Me dijo que era linda.

Suspiró y meditó unos segundos si era bueno que ella interfiriera hablando con Edward. Quizás sea el que presente en el examen práctico. que nadie más se percatara. Ángela. tienes un montón de libros que estudiar. asintiendo. Pero su amiga la conocía bastante bien y sabía que sus dichos. no eran muy ciertos. Bella sonrió. pero quiero dejar adelantado este trabajo. ― ¡Sí! ― ¿Y Charlie? . Ella intuía que las cosas se torcerían de ahí en adelante. por mucho que eso le costara. con un poco de pesar en su voz y en su interior. ―Tendría que estar en eso. y es que sus esperanzas se habían potenciado. pues en verdad para ella cambiaba mucho. no cambia nada… ―aceptó. ¿no? ―Comentó. pero seguro será un trabajo perfecto.―No soy inepta. Pero hubo un momento en que… en que lo vi totalmente sobrio… no sé. no conozco eso de las técnicas y todo eso. viendo la pila de textos de arte que se alzaba sobre la mesita de centro. porque tiene una mezcla de técnicas que puede interesarle a los evaluadores. Ángela. Lo que pasó anoche entre Edward y yo. ―Entonces. no quiero que te hagan daño… ―Estoy bien. ni siquiera su amiga Ángela. pero quería mantenerlas a raya y para ella. ¿no crees? ―Bueno. Prefirió meditarlo a solas y cambiar el tema. los que acababa de decir. quizás fue mi deseo de que así fuera… ―Bella.

¿verdad? ―Sí. abrió la puerta. Al menos su futuro con sus padres se veía fructífero.―Bueno. frunciendo su entrecejo. ―Edward… ―susurró ella. Respondió él. sin conocer la respuesta. al que le daba vueltas en silencio en su cabeza. moviendo los dedos de sus pies y retorciendo su mano aun aferrada al pomo de la puerta. su cabello atado de forma irregular por su nuca y sus pies descalzos. Y como si sus preocupaciones estuvieran llamando al otro de los protagonistas de ese entuerto. Con pantalones negros de chándal. ¡Creo que podremos hacer un buen equipo! ―Exclamó alegremente Bella. Bella detuvo su trabajo con el pincel y miró a su amiga. Aro y yo estaremos con él en todo momento. Bella ―. la puerta de entrada sonó con tres golpes lentos pero firmes. haciendo sonreír a Ángela. ―Se ha portado bien el señor Vulturi. pero me siento optimista sobre la enfermedad de papá. Él ha hecho todo porque este "acercamiento" entre él y yo sea lo más natural posible. ― ¿Quién crees que sea? ―Preguntó Ángela. tiene que someterse a un montón de chequeos médicos a partir del lunes. alzando esta sus hombros. asintiendo con la cabeza― ¿Puedo… puedo hablar contigo? . una camiseta de tirantes del mismo color. quedando enseguida estupefacta al ver la figura masculina frente a ella. y se lo agradezco. No sé por qué. Él parpadeó un par de veces antes de contestar: ―Hola… hola. feliz por el vuelco que la vida de su amiga estaba teniendo. cuando Bella se encaminó a la entrada. Suspiró y volvió a recordar el asuntito con Edward. creo que podrán controlarla mediante tratamientos.

Observó al pie de foto las características del antílope aquel. impostando una falsa sonrisa ante la revelación tan cortante de Edward hacia ella. mirando alternadamente a Bella y Edward frente a ella―. Saludó ella de regreso. la que cerró suavemente al salir. a un lado del atril. ―Claro ―. Edward caminó tentado por la curiosidad hacia el atril que sostenía un lienzo que estaba comenzando a ser inundado de tonos tierra. pensó Ángela. seguro. la amiga caminó rápido hacia la puerta. Sin más. Pero más que eso. hablamos más tarde. pasa ―. Ángela. Dijo Ángela. Incomodidad que nunca antes el uno sintió frente al otro. Edward ―. pues sabía que ella también debía de tener una charla muy sincera con su amigo.―Sí… sí. me voy entonces ―. Bella. Se giró entonces y vio a Bella frente a él. ―He venido a hablar con Bella. tratando de sonar relajada. Había un dejo de incomodidad entre ambos que era palpable en ese momento. llamó su atención la foto del animal que estaba pegado a la madera del atril. donde detuvo sus pasos cuando vio a Ángela sentada junto a la ventana. ―Hola. el que retumbaba repetidamente en su cabeza: Gacela. Pensó en dejarlo pasar solo de momento. pues ella aun lo consideraba como tal. ―Hola. pero no lo consiguió. . Ese fue un mensaje alto y claro. ―Bueno pues. levantándose del sillón. Dijo ella. Se hizo a un lado para darle la pasada a Edward que caminó directo hasta la sala. "Joder" pensó él.

Bella. ―No se trata de eso… pero estaba ebrio… ―le recordó con tono conciliador. al menos eso denotó su lenguaje corporal.expectante y nerviosa. ―Bella… lo de anoche… yo… creo que… ―suspiró. ¿Para ti hubiera sido mejor que nos hubiésemos vuelto a encontrar y hubiésemos . arrugarlo y lanzarlo al suelo. cuando Edward se quedó dormido casi sobre ella se sintió así. Edward. se sintió mal y arrepentida de ser tan estúpida. la que quitó luego. cuando se irguió y puso las manos sobre sus caderas. Edward suspiró y cubrió sus ojos con la palma de su mano por unos momentos. mirando a Bella ahora con disculpa. De cualquier forma.― Ahora si me disculpas. por qué dejaste que pasara! ― ¿Tan malo te pareció? ―Preguntó dolida. por favor ―. sobre todo cuando la vio caminar hasta el atril. pero ella ya estaba comenzando a sentir la rabia y la frustración. sé lo que hago y respondo por mis actos. Edward. dejando estupefacto a Edward. dando un paso hacia ella. que el hombre aquel estaba frente a ella. Ni siquiera la noche anterior. Dijo él. Dijo con voz segura y firme. Así que no te atormentes más ―. despegar la foto del animal de un tirón. a ver si las palabras llegaban ahora con fluidez a su boca ― ¡Diablos. Pero ahora. ―Pues no me pareció. tengo un montón que estudiar… ―Bella. No soy una chiquilla. Así que decidió no dilatar más la conversación. No me empujaste a tu cama. totalmente sobrio diciéndole esas cosas. mirándolo con la barbilla alzada.― No intentes hacerte la dura ni ponerte a la defensiva. Fue una estupidez. ni te apures.

tenía necesidades y así como iba. hazlo ahora antes que te arrepientas . Bella. Era hombre.hecho como si nada. Bella. Eres hermosa. es cierto. ―Y lo que dije. ― ¿Lo hubieras hecho si no hubieses bebido como lo hiciste? ―Se atrevió a preguntar. Bella. También soy adulto y responsable por lo que hago. ―No lo sé ―. ― ¿Estás… arrepentido… por lo de anoche? Edward aspiró aire por sus fosas nasales lentamente. seguro lo había aliviado de su lívido y lo había hecho olvidar todo lo demás. De reojo lo vio cuando el hombre se agachó y recogió el papel que ella había arrugado y tirado al suelo en un arranque de dignidad mezclada con furia femenina. Pero las cosas debieron pasar de otra manera… ―se alzó de hombros. porque en verdad no lo sabía. esquivando la mirada verde de Edward. porque no sabía cómo seguir explicándose. Aunque supo que lo de la noche pasada no llegó a ser sexo con todo lo que eso implica. y el tonto que no se dé cuenta de ello. Bella! ¡Maldita sea. o que a mí se me hubiera olvidado todo? Sentí que era necesario venir y darte una disculpa. "¡Hazlo. Respondió con toda sinceridad. seguro iba derecho a hacer el voto de castidad. ¿Estaba arrepentido? ―No… no arrepentido. estirando el papel entre sus manos y volviendo a pegarlo en la madera del atril. Bella mordió la carne interna de su mejilla y arrugando su frente miró hacia el suelo. es porque es ciego o estúpido ―. botándola también lentamente ahora por la boca. Indicó con una sonrisita.

por favor… detente ―. como pidiéndole que no continuara. Se vio con la joven pintora abrazándole por el cuello. dio pasos inseguros hacia él. porque nunca nadie me había hecho sentir lo que tú… y no estoy arrepentida. Pidió él. Edward. que se entristecía por su rechazo. como tantas veces se lo dijo durante y después de la fiesta. hazlo!" Su subconsciente le gritaba que tomara la iniciativa con el hombre que tenía frente a ella. Ella cubrió sus ojos con su mano. todo lo contrario… ¿entonces qué hacía que no la apartaba? ―Bella… no. el que no negó que le había gustado lo de la otra noche y el sostuvo que ella era hermosa. dando un paso atrás para apartarse del doloroso y contraído rostro de Bella. pues no quería seguir haciendo el ridículo delante del chico por el que siempre había suspirado y . quien la miró alzando sus cejas. Así que sin esperar que pasaran más segundos en los que pudiera arrepentirse. Cerró los ojos y tragó grueso. volvería a hacerlo… tantas veces como tú quisieras… ―Bella… ―susurró Edward. y preguntar con voz susurrante: ―Corrí el riesgo contigo anoche. pero ella no le hizo caso. obligando a las amenazantes lágrimas a quedarse donde estaban. sin quitar sus ojos de los de él. casi colgándose de él. Pero valió la pena. ¡Jesús! Él no había ido a su casa para eso. con su cuerpo muy cerca del suyo. alzando su rostro para encontrar sus labios y unirlos a los suyos suavemente. haciendo acopio de su fuerza de voluntad. es más.por no haber tomado la iniciativa! ¡Hazlo. Abrió sus ojos como platos cuando le vio tomar el papel entre sus manos.

extendiendo la invitación. apartándose enseguida de él. no pasa nada. Edward. esta noche cocinaré para Jacob. vio la nota de Jake pegada en el refrigerador.― Uhm… esto es tuyo. ―Oye. Bella ―. creo. ya sabes. pasándose las manos por su cabello. porque la verdad es que no quería que Bella acabara más dolida. . Reconoció Edward con pesar. Edward rascó su cabeza. topándose con algo pequeño de metal.quien ahora la rechazaba tan contundentemente. el que pasó a desatar de moña― Mira… tengo un montón que estudiar. La culpa fue mía… ― ¡Vale. claro… yo… lamento todo esto. Lo encontré esta mañana. evitando en todo momento sus verdes ojos. metiendo las manos en los bolsillos de su jeans. Dijo. ¿Cómo remediarlo entonces? ―Uhm. anoche no pudo estar en el bar… y pensaba que… quizás quisieras ir ―. Seguro que a Jacob le encantaría la idea de que Bella estuviese invitada también. Porque antes de salir él de su departamento. no te eches la culpa para tratar de salvar la situación! ―Dijo exasperada. el que agarró entre sus dedos y sacó para dárselo a su dueña. Bella dio dos pasos rápidos hacia él y arrebató con rapidez la medalla que colgaba de los dedos de Edward. ―Dios. no digas eso. así que te pediría que me dejaras… ―Claro. qué pensarás ahora de mi… ―susurró ahora dando ella pasos ciegos hacia atrás. donde le exigía una cena de celebración y enseguida unos buenos tragos en el bar. y torció la boca en desagrado.

y sacudió la cabeza hacia él con gesto entumecido y contrariado. que en verdad me gustaría verlo ―. De verdad. torciendo la boca en una risa. guiñándole el ojo. Edward. no seguro del todo si lo que decía era la pura verdad ―Mira. Hasta la noche. Una vez sola. Dijo.Mordiendo su labio. "¡Dios.― Te esperamos entonces. retorciendo sus dedos. aliviado por que al menos las cosas hubieran acabado bien. tomó su hombro y lo apretó levemente. como en ese momento. ―Yo llevo el vino. olvidando la presencia de Jacob. Agregó. ― ¿De verdad te gustaría que fuera? ―Preguntó. dejándole que saliera de su casa. ― ¡Perfecto! ―Respondió él. esto es como una cita!" exclamó ella en su interior. definitivamente. Bella alzó lentamente la cabeza hacia él. ―Sí. no es necesario. y acaba ese cuadro. moviendo la cabeza hacia la pintura. ―Oye. que era lo que siempre hacía cuando estaba nerviosa. Cuando caminó hacia la salida y pasó por el lado de Bella. que logró finalmente contagiar a Bella. Susurrando un "Adiós" despidió a Edward allí mismo a la sala. a lo que Bella sintió que sus rodillas cederían en cualquier momento. ―No sientas que me debes una salida o algo así. se dejó caer sobre el sillón y alzando las piernas y . no te estoy invitando para que te sientas menos mal ―. Soltó la carne de entre sus dientes. Explicó Edward. tómalo como mi agradecimiento por haberme dado a la hermosa Matilde ―.

caminó hacia el atril y tomó el pincel que había dejado remojando en un recipiente de agua. Quizás esa noche sería el comienzo de algo… o el término de algo. por qué no. ella sentía.agitándolas en el aire con entusiasmo. al que llamó "El resplandor de la Gacela" Definitivamente. colocó la medallita alrededor de su cuello. Seguro Bella tenía la razón. se levantó de un salto. que después de esa noche. Con su ánimo exultante. . aunque el cambio no necesariamente no significaba que las cosas se torcerían para bien. las cosas entre ella y Edward cambiarían inevitablemente. concentrándose una vez más para continuar con su cuadro. Definitivamente las cosas habían terminado mejor de lo que ella esperaba y sentía que en verdad podía tener una oportunidad con Edward.

— ¡¿La invitaste?! ¿De verdad invitaste a cenar a Bella esta noche por mí? —Preguntó Jacob con sus ojos negros llenos de ilusión. alzándose de hombros. — ¿Qué te apetece esta noche. Disfrútenlo.*Chapter 15*: Chapter 15 Ya niñas. cuando Edward llegó al apartamento ese día. Mil gracias a ustedes que leen esta locura. Espero lo disfruten y hagan sus apuestas para lo que se viene. Cata! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . . para ver con qué contaba para la preparación de la cena. mil gracias por su ayuda y a Manu por su locura. Besos a todas. sus comentarios me hacen muy feliz. después de ir a hablar con Bella y pasar por cierto a darle las novedades a Sam. mi amiga y beta. mientras abría y cerraba puertas de los estantes de la cocina.-) 14. aquí está el capítulo que esperaban. Su jefe y amigo había simplemente levantado levemente la comisura de sus labios. —Seguro… —Respondió Edward. tratando de sonar natural y despreocupado. pero Edward sencillamente no quería escucharla. A Gaby. negando lentamente con la cabeza. Él tenía una teoría.

cuando la pasada noche usó a Bella. donde estaba Sam. Edward. Y todo se complicaba para él. volvería a hacerlo… tantas veces como tú quisieras…" No quería ni pensar en que Jacob pudiera llegar a enterarse de lo que ocurrió… — ¡Edward. Edward. teniendo que volver a su aparente estado de relajación frente a su amigo. cerrando la puerta de madera y caminando hacia la sala. desde hace mucho tiempo y se olvidó de eso. —Lo siento. para sacar a Ángela de su retina por un rato. escondido tras la puerta de la alacena. es más. "Corrí el riesgo contigo anoche. ahogando la vergüenza que sentía en ese momento por haber traicionado la amistad de su amigo. no sé… ¡Se me cierra el estómago de la ilusión! —Comentó Jacob. te estoy hablando! El grito de Jake interrumpió su remordimiento. ahora que sabía que las conjeturas de su amigo Sam. despeinando su negro cabello. creo que ella gusta de esa comida. Pero valió la pena. Él sabía lo enamorado que Jacob estaba de Bella. ¿no? —La pizza es italiana… .comisario? —Uf. sobre lo que Bella sentía por él. —Te preguntaba si te crees capaz de hacer algo italiano. cubría sus ojos con la palma de una de sus manos. porque nunca nadie me había hecho sentir lo que tú… y no estoy arrepentida. —Dijo. No creo que sea buena idea recibirla sólo con pizza. eran ciertas.

— ¿Y sobre la dama? — ¿La dama? —Preguntó Edward. Cualquier cosa para evitar mirar a los ojos a su amigo. en el bar fue todo música. — ¿Y de quién se trata. y ahí había olor a mujer… a no ser que cambiaras de perfume. mientras encorvaba su cuerpo hacia adelante.—Vale. —Agradeció Jacob. galeno. verdad? —Sí. con aire muy relajado. —Dijo. aunque sabía . haciendo además de desatar sus botas. —Veré que puedo hacer. eh? ¿Le mentiría sobre quien había sido? Por supuesto que lo haría. —Gracias. tragos y ya sabes… lo de siempre. no porque quisiera. muy jocoso —además vi la medallita de ella sobre tu mesa. dame los detalles sobre lo que me perdí anoche en el bar… y cuéntame sobre la "muñequita" que trajiste a casa anoche. por Dios" —Bueno. tragando grueso. ¿por fin se te hizo con Jane? "Ay. Se hizo hacia atrás en el sofá. pero me refería a un plato más elaborado. — Ahora. — ¡Oye. puso sus brazos tras su cabeza. —comentó Jake. ¿Porque era de ella. tratando de sonar risueño. sino porque para él era más importante evitar la decepción de su amigo sobre algo sin importancia. y estrechó los ojos hacia Edward. no soy estúpido! Esta mañana estabas en la ducha cuando entré al cuarto. quien se había ubicado en el pequeño otomana.

levantándose y caminando con paso firme. no sabía. —No. quien seguía con su entrecejo arrugado. .que tendría que llegar el momento de sincerarse con él. —Preguntó Edward. alistándose para acompañar a su hermano a por Jasper. quizás usando a Jane. ¿pero cuando? Estaba reuniendo el valor para mentirle. Edward arrugó su frente y en silencio dejó que su hermano continuara— y vengo a informante que después de lo que oí. vio a Emmett entrando directo. pretendo ir en busca del rockero de pacotilla ese. Se levantó. —informó Emmett a su hermano. y romperle la cara hasta desfigurarlo… —Qué sucedió. apenas saludando a Jacob y en cuanto Edward vio a su hermano con el semblante de enojo que traía. mientras Edward botaba todo el aire acumulado en sus pulmones. —intervino Jacob mirando a Edward. —Alice le contaba a mamá que la noche de tu fiesta se juntó con Jasper… ¿tú sabías que ellos dos tuvieron un romance o algo así? —Te lo dije. maldita sea? —Protestó Jacob. —Oí una conversación entre mamá y Alice esta mañana. supo que algo había pasado. porque luego que salga de aquí. Cuando abrió. probablemente me despidan o me suspendan de mi trabajo. cuando golpes estruendosos en la puerta fueron como su campana de salvación. — ¿Quién golpea así. preparándose para lo que Emmett tenía que decirle.

—Pidió Emmett con sus dientes apretados. Sólo le pidió que lo pensara bien… y que ella la apoyaría… — ¡Mierda! —Exclamó Jacob. voy por ese malparido… — ¡Un momento. —Sí. ¡¿Lo puedes creer?! — ¿Y qué le dijo mamá? —Bueno. —Ahora que ya lo sabes. . le habló sobre su corazón y de esas cosas que hablan las mujeres. poniéndose entre ambos hermanos. mierda. para hacerlos entrar en razón. ni se negó frente a eso. pero sin un dejo de sentimiento. Pero no le prohibió nada. —No me hagas perder más tiempo. Jacob.—Pues. —Le dijo a Jacob. — ¿Y qué pasa si Alice se quiere ir con él? ¿Cuál es el problema? —Preguntó como si fuera lo más normal del mundo. con tono muy tranquilo. voy por ese tipo. Quizás lo era. Edward reiteró la exclamación de su amigo. Alice le dijo a mamá que siempre ha estado enamorada de ese mequetrefe y que le pidió que se fuera con él. como si la idea de ir en busca de un tipo para romperle la cara. tú sabes. Miró a su hermano enseguida — ¿Vienes conmigo? — ¡Ey. un momento ahí los dos! —Interrumpió Jacob otra vez. Emmett! —Lo detuvo Jacob— ¿Dónde vas? —Ya lo oíste. fuera como un trámite más. porque no era necesario que Edward hubiera asentido a la "invitación" de Emmett para saber que iba a ir también por Jasper.

asintiendo despacio con su cabeza. Ciertamente. mejorando por instantes su mal humor. como si estuviera loco. —Movámonos entonces. No estoy dispuesto a que mi hermana malgaste su tiempo junto a ese tipo. tortolitos? —Preguntó Emmett. cuando antes que eso pasara Jacob le gritó a Edward: — ¡Ey! ¿Y nuestra cena? — ¿Tendrán una cena romántica. Edward doró los ojos a su hermano y antes de responder. — ¿Te estás oyendo. Jacob? —Preguntó amenazante Emmett— Mí hermanita quiere irse con un tipo de quien nadie confía. —Comentó Edward con aparente calma. vio a su hermano Edward muy coqueto con la chica en cuestión. y aunque durante la mayor parte de esta estuvo al pendiente de la rubia mujer que dejó le robara dos o tres besos. Jacob acotó: —No cena romántica… pero vendrá Bella y debemos prepararnos… —Respondió Jacob con ilusión. en quien no confío… sé que le hará daño y quiero evitarle ese sufrimiento. fue Emmett. dándole un codazo a su hermano. ¿Pretendes que mi hermana sea considerada una más? ¡Pues yo no estoy dispuesto! —La haremos entrar en razón. dispuestos a salir. dando un intimidador paso hacia él. Los hermanos caminaron hacia la puerta. .pero no para los dos sobreprotectores hermanos de Alice. El primero en reaccionar. Emmett estrechó sus ojos hacia su hermano mayor. que miraron al unísono a Jacob. Emmett había sido uno de los asistentes a la fiesta. y que llegó al pueblo con tres putas colgando de su brazo.

Edward lo miró de reojo y bufó. Al cabo de diez minutos.Y en un movimiento rápido. no hagas ni un solo comentario. ¿no? —No. oye! Yo sólo los vi bailar… pero si estás preocupado es porque pasó algo más. No me demoro. alejando del edificio por las calles del pueblo. —Comentó con la mejor intención Emmett. miró a Jacob sobre su hombro y le aseguró: —Estará todo listo. "¿Buen amigo? ¡Soy una mierda!" se increpó. — ¡Oye. —No digas nada. sintiéndose como el demonio de mal. palmeando la espalda de su hermano. —Dijo Edward. caminando por el pasillo hacia la escalera. mientras caminaba con su hermano hacia la salida— La invité porque a Jake le hace ilusión. así que olvídalo. no? —Intrigado. Es todo. y antes de seguirlo. Jacob! —Protestó y cerró la puerta a continuación. para salvar su propio pellejo antes que su hermano lanzara un comentario que lo pusiera al descubierto. los hermanos Cullen llegaron a casa de su madre. Pero eres capaz de… echar a volar tu imaginación. Al entrar caminaron directo hasta la pequeña sala. tú mientras tanto haz un poco de aseo… ¡Tu dormitorio huele como una maldita cueva de león. fue producto de tu imaginación. donde . así que detente ahí. Lo que sea que hayas visto anoche. —Vaya… eres buen amigo. — ¿Así que Bella. Emmett insistió mientras descendían a la primera planta. Edward abrió la puerta y empujó a Emmett hacia afuera. no pasó nada más. Además ella se va y él no ha tenido muchas oportunidades con ella.

hablar con doña Esme… — ¡No vas a llevarte a mi hermanita de aquí! —Gritó Emmett. nada más… — ¡No soy tu amigo! Y no sé qué podrías hablar tú con mamá. —Oye. vine para hablar con tu madre. mirando con frialdad a Jasper y sujetando a su hermano por el hombro.nada más entrar. — ¿Qué pretendes. amigo. — ¡¿Y este. Emmett! —Le gritó Alice a su hermano. se encontraron con el hombre que se les había atravesado entre ceja y ceja. quien al parecer acababa de comenzar a tener una conversación con ambos. Jasper la imitó y con calma le habló a Emmett. — ¡¿Y por qué te metes tú. indicando con su cabeza a Jasper. dicho hombrecito estaba sentado junto a su hermana y frente a su madre. —Lo que dije. alzando sus brazos. —¡Respeta a Jasper. porque ella sabía que sus dos retoños eran capaces de saltar sobre el amigo de Alice. qué hace aquí?! —Escupió Emmett. levantándose del sofá. defendiendo su derecho a decidir. —¡Eres una niña! —Rebatió Emmett. y que había jodido su buen humor. caminando un paso más a punto de ir directamente hasta la yugular de Jasper. Jasper? —Quiso saber Edward. Pero eso no era todo. eh?! ¡Es mi decisión! —Gritó aún más fuerte Alice. . — ¿Hijos? —Preguntó Esme. como advirtiéndoles que se calmaran.

mientras trataban de poner atención a ver si lograban oír algo. esperando que el tiempo pasara. "¡Qué injusta es la vida!" pensaba Emmett. — ¡Pero mamá nada. sonando más como si hubiese regañado a un niño pequeño que a su hijo ya adulto —Así que permítanme terminar aquí. esperando que sus hijos la obedecieran. y ella para evitar que se entrometieran. quien sujetaba a Alice por el brazo. encontrándolos con semblante muy serio. Después de unos eternos quince minutos. Cuando termine con ellos. levantando la voz —cuestión que rara vez hacía— poniendo orden a la situación. Ambos se sentaron en la pequeña mesa para cuatro personas que había ahí. pues a veces se les pasaba la mano con esto de ser sobreprotectores con Alice. no quitándole los ojos de encima a Jasper. y que fueran tan celosos de ella. pero otras veces —la mayoría de estas— agradecía que fueran así. Emmett. tratando de contenerla. Parece que su madre sabía que ambos iban a estar al pendiente de la conversación. Quiso rodar los ojos. que cuidaran así de ella. de su bienestar.Edward abría y cerraba sus fosas nasales con indignación. hablaba más bajo que lo habitual. Esme alcanzó a sus dos hijos mayores en la cocina de su casa. déjenme seguir hablando a solas con su hermana y Jasper. — ¡No quiero más gritos! —Se interpuso la matriarca. — Edward. Emmett! —Dijo. continuaré con ustedes. Ya los alcanzo en la cocina. . — ¡Pero mamá! —protestó Emmett. Puso sus manos en las caderas. lo que eventualmente sucedió. Uno frente a otro. Pero nada.

Emmett Cullen! —Perdona mamá… ¡es que no lo puedo creer! —Pues ve haciéndote a la idea. muy respetuosamente. o si en verdad es lo que todas las revistas de cotilleos dicen de él. qué fue eso que sucedió allá en la sala hace un rato. — Ese joven se presentó en mi casa. mudo. mamá! — Protestó Emmett.—Bien. por lo que continuó. a quien dejó en jaque. acompañándolos en la mesa. jovencitos. —Intervino Edward— ¿Si quiera conoces quien realmente es ese tipo? ¿Sabes todo lo que se habla de él. y que pretendía hacer su vida junto a ella. me dijo que amaba a mi hija. niños! Es algo que iba a pasar tarde o temprano… — ¿Algo que iba a pasar? ¿A qué te refieres? ¿A caso ya es un hecho? —Creo que sí. y todo lo demás? — Preguntó Esme desafiante a su hijo mayor. — ¡Mierda. y que mi hija lo amaba a él. — ¡Ay. Sabe todo lo que se habla de él. pero creo que a quien yo hace un rato frente a . de las mujeres que lo acompañan? ¿A caso no recuerdas que cuando vivía aquí con sus padres era un altanero desagradable? — ¿Y te has preguntado por qué él era así. —Un momento mamá. —Dijo ella con mucha calma. — ¡Qué es eso de que Alice quiere irse con ese tipejo. mamá! — ¡Cuida tu vocabulario frente a mí. mirándolos a uno y a otro.

mirando a su madre con el entrecejo fruncido. aquí estás. ha sufrido con lo de tu . y yo prefiero que me lo digan antes de estar haciéndolo a escondidas. mientras ladeaba la cabeza y lo miraba con ternura. —Ella no ha tomado ni una decisión todavía. siempre ha sido así. era un chico sincero. enamorado y dispuesto a cambiar todo por la mujer a quien ama. que es como una adolecente enamorada… Tengo la sensación de que en otro momento. tú hubieras reaccionado igual que nosotros. y echándose hacia atrás en su silla. Es voluble y puede hacerle daño en cualquier momento a Alice. tragando grueso y comenzando a juguetear con su cabello color miel. igual que Jasper. Quiere estudiar el próximo semestre y eso debe ser lo más importante para ella. pero no. dejando que todo pase. por lo que es inevitable que no vuelvan a juntarse.mí. sobre todo ahora que está en la cúspide de la fama. mamá. Ya ha estado mucho tiempo bajo nuestro alero protector. muy relajada. —Quiero que tu hermana tome sus propias decisiones. — ¿Por qué está tomando esto tan ligero. Edward guardaba silencio después de oír a su madre. Doña Esme? —Le preguntó Edward. —Estás al tanto que a ese rockerito los humos se les suben a la cabeza con facilidad. sin entender en verdad esa postura de su madre. —Señaló Emmett. quien lo miró. como dicen. Así que ella estará gran parte del tiempo en La Capital. No sabía qué pensar. —No puedo creer lo que dices. cruzando sus brazos sobre su pecho. y Jacob lo sabe. Esme extendió las manos hasta tomar las de Edward entre las suyas y apretarlas con fuerza. se lo dijo delante de mí. Mi instinto de madre me dijo que creyera en él.

—Susurró Emmett. Se acercó hasta el grandulón de su hijo y pasó sus manos por su abundante y grueso cabello oscuro. ¿qué puedo hacer yo? Si en un momento cree que es demasiado y que no tomó la decisión correcta. primero de sus padres y luego bajo toda esta gente que lo maneja y que prácticamente piensa y decide por él. viendo como la oportunidad de ser feliz se va? —Hablas de ese tipo como si fuera el príncipe gentil de no sé qué parte… —Susurró Emmett con rencor. y quiere regresar. quiero que lo tome y lo disfrute. Ella sonrió y asintió sin remedio. Ella sabe que él la ama. . y si ese amor es recíproco. y pues le creo. mirando con adoración a su madre. —Levantó una mano y acarició la barba de tres días de su hijo con ternura— El amor a veces conlleva más que corazones y flores. no puedo no hacerlo. ¿Pero no sería más cruel dejarla encerrada aquí. Conlleva esfuerzo. negando con la cabeza. Si se va con él. Alice sacará lo mejor de ese chico. —Ni yo hijo. tomar decisiones y aprender. Sólo hay que darle una oportunidad de que sea él… —Eres una romántica sin remedio. ha sufrido en silencio el desamor… y ahora que está a la mano. Ella dice conocer mejor que nadie a Jasper. hasta que el momento en que ella desee volver a intentarlo. —Simplemente no quiero que sufra. Esme sonrió. pues aquí estaré yo. mamá.padre. y fue el turno de mimar ahora al buen Emmett. para acogerla. se va bajo su responsabilidad. —Ese jovencito ha vivido siempre bajo la orden de los demás. estoy segura. Quiero que ella pase por eso. mamá. Ni Emmett ni yo queremos eso. sufrimiento a veces.

déjame que hable con ella y con Jasper. levantándose de la silla— ¿Por qué no cenamos juntos esta noche? A Edward le queda poco tiempo acá y debemos aprovechar…. No los voy a amenazar ni mucho menos. — ¡¿De verdad. Ahora que… su padre no… ya sabes. y de alguna manera él lo agradecía. —De cualquier forma. . — Pidió Edward. — ¡Oh. —Agregó Edward. —Intervino Edward. pensando en que lo ideal hubiera sido que su padre. que está sola. aconsejara a Alice. propinándole un puntapié a su hermano en la canilla— Simplemente me comprometí con Jake e invitamos a Bella.—Lo soy. Esme abrió mucho los ojos y miró esperanzada a su hijo. Edward?! — ¡No mamá! —Protestó él. —Creo que a Alice le haría bien que hablaras con ella. —Edward tiene una cena romántica hoy. Pero el hombre ese brillaba por su ausencia. mamá. es todo. alzando sus cejas graciosamente hacia él. —Sé lo que quieres decir. llevándose una mirada de advertencia de su madre— Oye. — ¡Bueno! —Exclamó ella. sólo quiero hablar con ella. cariño. Lo soy. me alegro que integren a Bella! —Y vaya que la integran… —Masculló Emmett. como hermano mayor. Carlisle. Claro que no los iba a amenazar… al menos a ella. —Soltó Emmett burlón. Es todo. ganándose otro duro puntapié de Edward.

acercándose a él.—Dejen de pelear y aprovechen que están aquí para ayudarme a sacar unas cajas del sótano. Tenía un montón de cosas viejas y recuerdos sin sentido. de qué hablas? —No te hagas el estúpido. mientras caminaba tranquilo. luego de saber que Alice estaba más tranquila luego de ese encontrón con el tipo que se supone era su padre. Recordó el músico. con las manos metidas en los bolsillos de su jeans gastado y rasgado en la rodilla. le hizo ver la vida en una nueva perspectiva. quien no permitió que la mujer lo tocase y la empujó hacia un lado. levantándose y dando palmaditas alternadamente a sus hijos para que se levantaran de las sillas y la ayudaran. sintiendo a su alrededor el sonido de flashes que indicaban que dentro de poco. y reconocerlo. aunque para él. tratando de colar sus manos bajo la camisa de Jasper. — ¡Quítate! —Le escupió. Alice iba a salir en las revistas siendo apuntada como "su nueva conquista". Después de meterse en su coche. —Riñó Esme dulcemente. de los que se quería deshacer. mirando enseguida a su representante— ¿Cuál mierda. Jasper caminó tranquilo hacia el hotel. se torció y lo miró con reprobación a su artista. Jasper. Jasper? — ¿Quién era esa niñita. como sintiendo repulsión de su contacto. ella era mucho más que eso. uno de sus representantes que iba en el asiento del copiloto. . nene? —Preguntó la rubia mujer. — ¿Qué fue toda esa mierda ahí afuera. recordó cómo es que se había suscitado todo ese cambio en él. Mientras tanto y después de despedirse de Alice.

porque te rompo la cara. ¡Lárguense! Entró y cerró la puerta. Me hartaron. Suspiró. igual que el tamborileo de su corazón. —dijo. Después de su encuentro nocturno con Alice. pensando en que el artista había tomado algún sicotrópico que lo estaba haciendo decir estupideces. Su cabeza estaba marchando rápido. Que ya era la hora. vestidos siempre de terno y con el móvil pegado del oído. donde le pidió se fuera con él. Jasper?! —Gritó uno de los representantes que recién había sido despedido— ¿Se trata de esa mujercita? —Vuelve a decirle mujercita. ¿me oyeron? O haré un escándalo de proporciones. dejando caer su espalda sobre esta. . Antes de entrar. hagan sus maletas y búsquense a otro de quien colgarse. advirtió — No quiero encontrarlos aquí cuando salga de mi cuarto. —Gruñó Jasper. o quizás sí: Alice. no dieron crédito.Jasper decidió mirar por la ventana y guardar silencio. Y se lo hizo saber a su "equipo"… o más bien a las marionetas para las que trabajaba: —Tú y tú. Pero no se trataba de ningún alucinógeno. Después miró a las tres mujeres que estaban en el sofá. Después se dio media vuelta y caminó hasta su recamara. indicando con el dedo índice a dos de sus representantes— Están despedidos. las cosas fueron tan claras como el agua del Caribe. giró su cabeza y por sobre su hombro. nadie querrá trabajar con ustedes. una mirando la televisión y las otras dos hojeando unas revistas —Ustedes tres. Los dos hombres. que los sepultará para siempre. — ¡¿Qué mierda. que le indicaban que una decisión drástica tendría te tomar.

el más discreto y el único que se preocupaba de lo que Jasper quería o sentía. O mejor dicho. Su agente. uno de los tres que tenía. Unos golpes irrumpieron en el silencio de su cuarto. lo capto. — ¿Puedo hablar contigo? —Entra. John era de los tres representantes de Jasper. John. Vale. mujeres. Pero él estaba seguro de lo que haría. no por él. sino por Alice. ¿pero por qué ahora? ¿Se trata de Alice? . Por los dos. John. Le tenía afecto. asomando primero su cabeza. Quizás si otra persona oyera la determinación de las decisiones de Jasper. he hecho dinero. quien lo descubrió y lo ayudó a llegar a la cima. —Bien.miró hacia el cielo raso del cuarto y susurró el nombre de Alice. amigo? ¿Qué fue todo eso? —Me cansé de todo esto. Por eso decidí disfrutar de ahora en adelante. fama. por eso había decidido continuar con él su carrera y deshacerse de las otras dos pirañas. excesos de todo tipo. — ¿Estás bien. pero recién ahora me di cuenta del costo que estoy pagando por ello. Ese era el primero de los cambios que haría para recuperarla. o que el cambio en él duraría la nada. entró precavido. rodaría los ojos y pensaría que está loco. Seguiría con su carrera. se abocaría a eso y dejaría de lado todo lo demás: fiestas. Volvió a suspirar y caminó hacia la ventana de su recamara. haciendo pasar a quien quiera que fuera quien llamaba. de una forma más mesurada.

recordando las veces en el pasado. — ¿Sabes que tus padres pondrán el grito en el cielo. Si crees que necesitamos de más ayuda. — Caminó hacia la cama y se sentó. John? Voy a seguir mi carrera. dejando a Jasper solo y con una tranquilidad y conformidad que hace tiempo no sentía. que se nos viene el concierto de despedida. . Ya llevabas mucho tiempo viviendo en el estrellato y me estabas cansando en verdad. mirado a su viejo amigo— Me la voy a llevar conmigo. Como lo tendría que haber hecho antes. —A la orden. finiquita a los demás.—Sí. John —dijo. acercándose a Jasper y palmeándole el hombro —Me alegro que hayas pisado tierra finalmente muchacho. Con eso acabaremos la grabación de tu DVD. Tú sólo descansa y concéntrate. Claro que me quedaré contigo. cuando su madre murmuraba y descalificaba a Alice y él no hacía nada para defenderla — ¿Te quedarás conmigo. —Vale. pues mueve tus contactos. Ella puso mis pies en la tierra. Jasper soltó una risa y miró a su colaborador con agradecimiento. No voy a desperdiciar esta oportunidad de ser completamente feliz. verdad? —Ni si quiera me preocupan ellos. pero no como hasta ahora… necesito de alguien… —Ni sigas hablando. A las mujeres dales un poco de dinero y has que se larguen de este pueblo. John. Jasper. Jasper. —Ahora. El hombre de cuarenta años salió del cuarto. Por ella lo voy a hacer. muchacho —respondió el hombre. que me ofendes.

—Uhm… ¿Y no harás nada? digo. pantalón de chándal. zapatillas. soy yo. Es sobre Alice.Con esa misma tranquilidad fue que llegó hasta casa de Alice ese día para hablar con su madre. o es que ya desfiguraron el rostro de Jasper? —No. — ¿Y. que en cualquier momento. Cuando Edward regresó a su apartamento. nadie desfiguró la cara de nadie. a diferencia de los ogros de sus hermanos. — ¿Edward? —Le oyó gritar a su amigo desde el cuarto. según lo que él presintió. Jacob apareció con el torso desnudo. después de ayudar a su madre con unas cosas. dándose cuenta que Jacob se había esmerado por la limpieza del lugar. Hasta flores había puesto. Momentos después. y un plumero en la mano. Mientras a todo lo que da sonaba Bon Jovi. porque cualquier cosa haría por ganarse y recuperar la confianza de Alice. después de haber pasado por la sala y el desayunador. — ¿Lo dices por Alice. para que no se vaya… —Hablaré con ella. —Dijo con . pero no puedo meterme más allá. quien ciertamente fue bastante abierta y comprensiva con él. Y no le importaba dárselas. —Sí. Jacob estaba poniendo orden en su recamara. se le dejarían caer encima para pedirles explicaciones. cómo les fue? Edward soltó aire y se sentó sobre el recién limpio sofá —Creo que no hay nada que hacer. entró.

Pero no podía. con su camisa gris y sus jeans azules. Y mientras el policía se pasaba más tiempo del habitual en el baño. encontrarse ya instalado en el nuevo lugar que lo acogería por tres años. él preparaba algo rápido. mientras todos los acontecimientos de las últimas horas taladraban en su cabeza. no pudiendo evitar sonreír cuando lo vio tan correctamente vestido. Agregó luego con tono cansado— No puedo creer que todo esto esté pasando justo ahora cuando me voy… — ¿Y qué hay de Carlisle? —Preguntó el oficial. ¿no? Edward abrió un ojo y miró a su amigo. que a él lo tenía eligiendo de entre su escaso guardarropa lo mejor que tuviera para ponerse. —Prácticamente gruñó la respuesta.cansancio. —No he sabido nada de él. Deseaba. ni mucho menos. él se acomodó en el sofá de la sala a descansar. perfumándose y todo eso. cerrar los ojos y al abrirlos. dando a entender por supuesto que se trataba de un tema desagradable. Edward suspiró antes de levantarse del sofá. echándose hacia atrás. relajando sus músculos y las tensiones en su cuello. cuando oyó la exclamación de Jacob desde el otro lado de la sala: —Supongo que vas a tomar una ducha o algo así. y dejar todo atrás. recordando las palabras de su madre. después que Jacob le recordara lo de la cena de aquella noche. galán! ¡Estás hecho todo un bom bom!—Exclamó . — ¡Vaya. Y aunque no era una cena de gala. a ratos. por lo que Jacob no insistió. él se quería ver bien para Bella. sentándose junto a Edward. Cuando pasadas las horas la cena estuvo lista.

de quien nadie se había preocupado ese día. eh! Pero ya sabes. "Ojalá y no se entere nunca de lo que pasó la noche anterior…" meditaba Edward. mientras iba a su dormitorio a cambiarse. No era que no creyera en el agradecimiento de su amigo. sino más bien le causaba un cargo de conciencia que lo abrumaba. y haberla invitado. le pondré como tú a mi primer hijo. De tan agradecido que estoy. — ¿Crees que debo poner flores en la mesa? —No. después me declaro. — ¿Crees que está bien así? ¿O es demasiado? ¿Será que estoy exagerando? —No. Jacob sonrió al ver ante él la hermosa . Cuando se abrió la puerta. Al atardecer (¿o al anochecer?) sintieron dos leves golpes en la puerta. Edward. vale… —Lo detuvo Edward. —Gritó Edward. entrando a su cuarto. Jacob se miró para comprobar que las palabras de Edward fueran ciertas. No es necesario. como memorizando los consejos de Edward— Gracias por haberte acordado de mí. Jake. poniendo sus manos tras su nuca. Eres como mi hermano. sin presionarla ni nada de eso. ¡Y será mejor que te esmeres y aproveches esta oportunidad. Jake. levantándose. no. ya verás… —Vale. se su amigo como lo eras hace un tiempo antes de declararle tu amor. arreglando su ropa antes de ir abrir. —Repitió Jacob. los que hicieron que el joven policía se levantara de un salto. pasando por el lado de Jacob y palmeándole la espalda. estás bien. —Amigos primero. mientras Edward alimentaba y mimaba al pobre León.Edward.

Bella! —Saludó Edward con absoluta naturalidad a la recién llegada. con el buen León entre sus manos. abriendo la puerta para hacer pasar a la invitada— Te ves realmente linda. asintiendo y leyendo los sabores que se . ataviada de un vestido azul intenso que llegaba hasta sobre la rodilla. Ella sonrió y caminó hacia él. —Dijo el anfitrión. su cabello castaño cayendo en ondas sobre su espalda y sutil toques de maquillaje sobre su blanco rostro. — Coincidió Edward. por supuesto. una pañoleta también negra rodeando su cuello. ¿por qué no? — ¡Ey. no porque no lo quisiera allí ni mucho menos. Bella. perfecto para acompañar la cena. un blazer negro. sí lo son! Sam tiene un par de botellas en su cava. — ¡Bella! Te esperábamos. llevaba dos botellas de vino. pero desearía disfrutar con ella una cena íntima… quizás luego de cenar. mientras Edward alzaba las botellas de vino y leía las etiquetas. Jake. En la mano además. haciendo que su amigo casi se desmayara de la dicha. sonrió alegremente.imagen de Bella. El animalito. de los puros nervios. las que llevaba fuertemente agarradas por el cuello. y sólo atinó a sonreír de la dicha. Pero se aguantó. — ¡Demonios. dejando las botellas de vino sobre la mesa y reclamando al felino para cargarlo en sus brazos. Y otra vez. —Aro me dijo que era un buen vino. tras el piropo de Bella. Cuando vio a Jacob frente a ella. podría decirle a su amigo que le hiciera el favor. Pensaba en que su amigo Edward podría dar el toque de gracia y desaparecer. También te ves bien. —Gracias. Jacob pensó desmayarse. se dejó querer en brazos de la amable invitada.

y vertiendo del licor oscuro sobre estas. —Dijo Edward.mezclaban en el mosto gran reserva que Bella había llevado— ¿Te parece que abramos unos enseguida? —Claro. Edward cubrió su cara con ambas manos. poniendo tres copas sobre la mesa de centro. esperando que el líquido aquel pudiera calmarla. Las repartió y antes que pudiera decir algo. recuerdo a Alice rubia platinada para parecerse a Britney Spears! —Recordó Jacob. . echándose hacia atrás. —Bueno. aquí están. Bella? Alice es sólo un año menor que tú… —Preguntó Edward. y mientras cenaban. nuestra honorable invitada! Edward sonrió y alzó su copa para acompañar a su enamorado amigo — ¡Por nuestra honorable invitada! Bella estaba roja para esas alturas. Jacob dijo a modo de brindis: — ¡Por Bella. quien a ratos lo miraba y se encrespaba por su toque más bien brusco. sin poder aguatar las carcajadas. pues claro que también lo recordaba. —Respondió ella. — ¿Cómo es que no caíste en esa moda. intentando hacerse el lindo con el felino. sí. el ambiente se fue aligerando. mientras Bella no pudo sino unirse a Jacob en las risas. sentándose en el sofá con el gato aun entre sus brazos. los tres recordaban parajes de la infancia que los hacía reír: — ¡Dios. Después de un rato. Jacob no perdió oportunidad y se sentó junto a ella.

Los otros dos acompañantes lo siguieron y caminaron cada uno hasta la sala. —Comentó el chef. negando con la cabeza. —Bueno.—Oh. rascando su nuca. Edward preguntó: . y hablando de Ángela. —Seguro fuiste el motivo que me llevó a aprender a cocinar. —Es… un poco enredado. yo ya tenía bastante arrancando de la madre de Ángela. Menos mal y Charlie no era ciego y se daba cuenta que tan mala era ella. y ahora es como mi hermano. Lo del noviazgo fue… una tontería. iba a hablar con su padre para ofrecerse de peluquería. Cuando se acomodaron allí. yo sabía que él y Ángela se gustaron desde el minuto que se miraron. que insistía en cortarme el cabello igual que a ella —recordó ella. No sabía que cocinaras tan bien. —Comentó Jacob. —Coincidió Bella y agregando— La cena estuvo deliciosa. Técnicamente. levantándose de la mesa. ¿no? —Comentó Jake. Garrett fue más mi amigo que otra cosa. —Bueno. —Suena bien. —De no ser así. haciendo con su intervención que Edward se tensara— ¿No te molesta que ella esté ahora con el tipo ese que fue tu novio? Bella arrugó su frente y jugueteó con el tenedor —No. luego de ver a la pobre Ángela sufrir los embates de ser la conejilla de indias de su madre. ya recuperado de su ataque de risa. Si se acercó a mí fue para acercarme a Aro. —intervino Jake— yo estaría o con sobrepeso por comer sólo comida chatarra o en desnutrición. y recordando las veces en que la madre de su amiga. Jake. que tal más vino en la sala.

— ¡Por un demonio! —Se oyó desde la cocina la exclamación de Jacob. —Vale. ¿y cuando tienes que dar los exámenes y todo eso para entrar a la Escuela de arte? Antes que pudiera responder. levantándose para atender. Jacob reapareció. el estridente sonido del celular de Jacob sonó. no creo que sea tan complicado… —Seguro se te hará muy fácil…. por respeto a la dama— Dicen que debo presentarme ahora en la comisaría. Edward frunció su entrecejo. no. —Un momento. en dos semanas debo dar el primero. —Dijo Edward. no! ¡No. Bella. por favor. — ¿Jacob? — ¡¿Puedes creer que estos…?! —Cerró los ojos y tragó el fuerte improperio que estuvo a punto de decir. Bella. hay una emergencia en la carretera de entrada al Pueblo. Antes que pudiera ir adentro a averiguar. e interrumpió— será mejor que me vaya entonces… — ¡No.—Bueno. quizás me desocupe rápido y pueda regresar… —Uhm… —Bella mordió su labio. bebiendo un poco de vino. aguarda aquí! —Pidió Jacob con demasiada efusividad. bufando muy molesto. caminando hasta ella e hincándose a su . —Sobre los exámenes. —Pues ni modo. mirando a Bella y alzándose de hombros. Hoy estuve leyendo algo y pues. Jacob. —Se disculpó.

— ¡Vete. Es así como Bella y Edward. mientras él se reía. sonriéndole. pero se llevó un empujón de parte del futuro médico. —Coincidió Jake— Y de regreso puedo ir a dejarte a tu casa. Antes de salir. pero si tardas simplemente me iré… — ¿Podremos salir otro día? —Seguro. Bella parpadeó. Quizás sea una emergencia y Jacob lo resuelve rápido. una vez más quedaron solos. puedes quedarte. —Entonces. —Yo… no sé… — ¡Edward. mientras tomaba una de sus manos y la apretaba entre las suyas. se acercó a Bella y le dio un beso en la mejilla. caminó hacia Edward. seguro que sí.lado. —Bueno. con la intención de hacer lo mismo. pues. iré a ver qué demonios pasa. ¡Por favor. pues quería mantenerse bajo control. para evitar los incomodos silencios— . dile que se quede! —Bella. ya. —dijo Edward. Ella no podía retorcer más sus dedos por los nervios. Sin decir nada. Jacob! —Le increpó Edward. mientras él se recordaba no seguir bebiendo. Jacob tragó la última bocarada de vino. espera! —Está bien. y alentado quizás por este. sorprendida. —Sí. Siempre le hacía lo mismo. —Respondió ella.

pero esa mañana le dijo que era hermosa y no negó que le desagradara lo que había pasado. verdad? —No. todo con mucho whiskey dentro de su sistema. era algún tipo de señal para ella. no Bella. la había besado y había estado a punto de hacerle el amor. Después de todo. bebió el último resquicio de . Por lo que. por lo que pensó que el hecho de que él se hubiera tenido que marchar. Ellos no han de pasar eso por alto. la pasada noche él la había llevado hasta su cama. pero el vino. Vale. pero tienes una indiscutible vocación. me pedirán hacer uno con las técnicas y los motivos que ellos dispongan. Bella! No has tomado curso alguno. ni recordó que Jacob estaría presente en esa cena. supongo no tener problema con eso. — ¡Les patearás el culo. alentada por sus esperanzas.¿continuaste pintando el dibujo que vi esta mañana? —Bueno… —Ella bajó el rostro y jugueteó con una pelusa imaginaria sobre su vestido— avancé bastante. Llegó allí en plan de amiga. No digas eso. Por cruel que parezca. —Eso espero… —dijo. Bebió más vino y se atrevió a preguntar— ¿Te incomoda que esté aquí. Quiero rendir bien en los exámenes… — ¿Y debes presentar algún trabajo de los que ya has hecho? —Según lo que me dijo el decano. pero tuve que detenerme. Bella se había arreglado y perfumado exclusivamente para él. la cena y la compañía hacían que su subconsciente le gritara que actuara como una mujer audaz y se atreviera a confesarle a Edward lo que sentía por él. Mucho menos después que se atreviera a besarlo. suspirando.

Edward! ¿Desde cuando andas mirando a Bella de esa forma?" se autocriticó. Su voz había sonado más ronca que de costumbre y la intensidad de sus verdes ojos fueron como el puntapié para que ella se atreviera a hacer las cosas a las que había hecho mención hacia unos segundos. recostando su cabeza en el respaldo del sofá. —Cómo qué cosas. Bella se sentó junto a él. desenado que ella no diera un paso en falso que los pudiera hacer caer a los dos. Edward lo vio venir. —Quiso saber Edward. acercándose más a Edward. Bella se alzó sobre sus rodillas. no hizo nada por levantarse con alguna excusa. Guardó silencio y dejó que continuara. pero aun así. . Suspiró y Edward alzó las cejas ante esa admisión venida de la nada. En un diestro movimiento. Se quedó allí y esperó. mirándola atentamente. y lentamente se levantó hasta llegar a Edward y sentarse junto a él. Él se giró un poco para quedar frente a ella y prestarle atención. a quien agarró por la nuca con ambas manos y a quien le saqueó la boca con una maestría de la que ella misma se asombraba. —Ahora siento el valor de decir y hacer cosas que antes… que antes no me atrevía.vino que quedaba en su copa. —A veces siento que recién ahora estoy comenzado a ser quien soy en realidad. de tal manera que su cuerpo quedó de lado. pues debía admitir que la invitada se veía excepcionalmente linda en ese vestido azul. "¡Un momento.

porque en ese momento olvidó a Jacob. olvidándose de todo lo demás. olvidó que en un par de días se iba del país a emprender una aventura y que por eso mismo. bajó sus manos hasta sus hombros y espontáneamente comenzó a mecerse. El tacto de las manos de Edward en su espalda. y continuar con la exquisita degustación de esa boca que amaba tanto. por lo que sus manos. de sus cuerpos con prendas de ropa delimitándoles no era suficiente. la fogosidad y el descontrol de su lengua lo estaban envolviendo. como frotándose sobre él. Pero no podía detenerse. Se sintió extrañamente bien bajo el anhelante beso de Bella. tomando a Bella por la cintura para acercarla a su cuerpo. pero en realidad no fue así.El futuro cirujano podría decir que le sorprendió el movimiento de Bella. hasta el momento quietecitas en sus costados. Recordó cuando aquella mañana. Quería volver a repetir lo de la noche anterior. pasó sus dedos por la incipiente barba de él. estando sobrio. Y no estaba seguro si por el vino que acababa de servirse —que no fueron más de dos copas— o sabe Dios por qué cosa. Pero el roce aquel de sus lenguas y sus manos. ahí estaba la respuesta. cuando la bruma de la ebriedad le . Bueno. Bella le preguntó si él. se dejó llevar. la hubiese besado como lo estaba haciendo ahora. Era increíble lo que estaba pasando con él y las pericias de Bella. olvido a Ángela. se alzaron. Acarició su rostro. fue lo que ella necesitó para sentarse a horcajadas sobre él. no quería atarse a nadie más allí que no fuera su familia y su círculo de amigos más íntimo. como si con aquel ósculo tratara de decirle un montón de cosas que no se atrevía a decir con palabras. o no quería en verdad. La intensidad de sus labios.

Cuando la dejó caer en su cama. ¿Verdad? Edward inundó su sentido del olfato con el suave perfume de Bella. como león a su gacela. que acallarían su lujuria sin mediar compromisos de por medio. hermosa y visiblemente excitada. iba a ser un encuentro entre dos adultos responsables. Lisa y llanamente la devoraría y disfrutarían ambos con el festín. Un hombre y una mujer que tenían necesidades. el que había quedado impregnado en sus sábanas. La contempló unos segundos allí iluminada sólo con la luz que se colaba por la ventana. Su cabello estaba sensualmente despeinado y sus labios estaban rojos e hinchados.borró de la memoria las sensaciones tan increíbles que seguramente compartió con ella. Su vestido estaba subido hasta la mitad de sus muslos y sus brazos estaban extendidos por sobre su cabeza. como esperándolo. —Espero que esta vez tengas conciencia de lo que haces y no te arrepientas de… Hasta ahí llegaron las advertencias de Bella. Finalmente. mientras su boca ahora era la que llevaba el ritmo de los candentes besos y sus manos delineaban avariciosas el contorno del menudo cuerpo de Bella. ella jadeaba intensamente. se levantó con Bella rodeándole las caderas con sus piernas y caminó hasta su recamara con ella mordisqueándole el cuello. que . pues Edward se le fue encima. Porque era eso lo que pensaba hacer. Se veía maravillosa. nunca la había visto así. listo para devorarla. Así que impulsado por la lujuria que estaba creciendo dentro de él.

con las pupilas dilatadas y con voz ronca. desde el cajón de su mesita de noche extrajo un condón. volviendo a colarse sobre ella para devorar su boca. Edward. que en un abrir y cerrar de ojos quitó su camisa y sus jeans. la que seguramente desaparecería con la misma rapidez que el vestido. Bella estaba lista para él. la ropa interior de ambos desapareció. Bella lo miró. el que se . La ansiedad de Bella porque al fin su sueño de mimetizar su cuerpo al de Edward se hiciera real. sin dejar de frotarse sobre ella. llevó a que sus manos temblorosas viajaran a la camisa y la desabotonaran lentamente. Quería tocar su piel y develar el color de su ropa íntima. — ¿Estás lista para esto? —Preguntó Edward sobre su boca. respondió moviendo provocativamente su pubis hacia arriba: —Comprueba qué tan lista estoy… Con sus dientes tironeó el labio de bella. masajeándolos y provocándole gemidos que ahogó en su boca.se retorcía de placer bajo él. mientras sus intrusas manos apretaban los pechos de Bella. Estaba algo sonrojada. Sacó el traje azul del cuerpo de Bella empujándolo hacia abajo. como esperando al próximo movimiento del futuro médico. mientras una de sus manos se colaba bajo sus húmedas bragas y comenzaba la tortura allí donde su cuerpo tanto lo anhelaba. viéndole respirar agitadamente y removerse inquieta bajo él. Definitivamente. mientras él buscaba en su espalda el cierre del lindo vestido que haría desaparecer en cosa de segundos. se mordía el labio y sus manos acariciaban su cuello. Por arte de magia.

tan grande que estalló. miradas traviesas. Agradeció no ser virgen y tener un poquito de experiencia —porque digamos que antes de Edward se agregaba sólo su primera vez— y poder devolverle la mano a Edward que la estaba haciendo… Y hasta ahí llegaron sus pensamientos coherentes. mientras ella se arqueaba. Ella en tanto. mientras este salía y entraba de su cuerpo en una sensación exquisita como hace tiempo no sentía. quedándose allí un buen rato hasta que la respiración de ambos retornó con calma. el choque de ambos cuerpo al compás. solo el deseo y la lujuria que se desató. gritos. el corazón de Bella martilleaba con descontrol. dejando que ahora el hombre tuviera su momento de liberación. señores. cuando la bola de fuego que se había comenzado a formar dentro de su cuerpo se hizo grande. el que retribuyó aferrando a Edward de la nuca. y apretándose lo más fuerte que pudo a su miembro duro dentro de ella. como un domo que los alejaba de la realidad y en donde de momento no había ningún tipo de reservas ni de compromisos. exclamaciones incoherentes fue lo único que llenó el espacio tenue. a punto de salírsele del pecho pues su cuerpo en ese preciso momento estaba siendo adorado por quien ella siempre deseó.puso hábilmente en su erecto pene y a continuación sin esperar más. con ansiedad y lujuria se hundió lento en el cuerpo de Bella. Besos sin reservas. convirtiendo su sangre en lava. Eso. — ¡Joder! —Gritó. aprovechó de besar su hombro y acariciar despacio sus fuertes brazos. había sido el primer gran orgasmo de la noche. El sonido de dos bocas devorándose. hundiendo él. porque ¿tendría otra . Jadeos y gemidos de ambos al unísono inundaban el dormitorio. su rostro en el cuello sudado de Bella. de las que ambos eran responsables… Aunque claro. agarrada de los barrotes de la cama de su amante por sobre su cabeza.

y bien comprendía ella que debía aprovechar el momento… ¡Y demonios. en otro momento. la oportunidad de estar así con él? Pues no lo sabía. cómo lo había aprovechado! .vez.

a Manu la loca por regalarme fotos hermosas que me inspiran. era la idea de pasarlo bien con alguien sin que ningún tipo de compromiso lo ligara. Besos a todas. en fin. desde el flirteo con Bella.. Gracias Ahora a leer. En ese preciso momento le importaban poco las excusas que su mente racional pudieran enumerar para dar una explicación a todo eso. Además. y lo mejor ―o lo peor― era que no estaba arrepentido. era lo que seguramente provocó todo eso. aunque la única explicación que él encontraba. Fue increíble. Cata! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . la seducción y los increíbles orgasmos que acababa de tener con ella en dos horas. los que leo religiosamente (y que no me da mucho tiempito de contestar) A mi hermosa beta Gaby Madriz por su inigualable ayuda y amistad.*Chapter 16*: Chapter 16 ¡Actualización niñas! Muchas gracias como siempre por sus lecturas y comentarios.-) 15. Bella era muy guapa y .. El hecho de que la abstinencia y los estudios lo hayan tenido en vilo durante varios meses. Todo.

eso eran sólo figuraciones de Sam. no. no. porque la satisfacción post coital que Edward cargaba en la cara era innegable y eso la enorgulleció secretamente― Simplemente. ganándose de costado y quedando frente a ella.seguro estaba de acuerdo con lo que él pensaba… aunque las palabras que Sam le dijo alguna vez sobre ella y sus sentimientos… No. sintiendo como su piel se estremecía bajo su toque. no sé. no! Fue increíble. con su cabeza inclinada y su cuello expuesto por detrás. ― ¿Qué te olvidaras de todo? ―Preguntó. Sintió que ella soltó una risa y enseguida la vio mover su cabeza afirmativamente. afirmada en sus codos pasando sus manos por su melena castaña una y otra vez. y sin control salió la pregunta― ¿Estás defraudado? ― ¿Defraudado? ¡Demonios. ― ¿Me ves arrepentido. pasando su dedo índice por la columna vertebral de Bella. incorporándose y acomodándose de costado para ver a Edward― ¿Estás arrepentido? Él suspiró e imitó la postura de Bella. con su brazo bajo la cabeza mirando hacia el techo y ella estaba en posición contraria sobre su estómago. ―Respondió. Bella? ―Preguntó en tono suave. ― ¿Estás bien? ―Preguntó Edward. eres muy receptiva y sensual… hiciste que me olvidara de todo… ―respondió muy sinceramente. podría haber llegado Jacob… él todavía podría llegar y pues… . ―Estoy bien. Quiso enseguida morderse la lengua cuando de su boca. Él estaba recostado sobre su espalda. a lo que ella no puso hacer otra cosa sino negar.

―Será mejor que me vaya. ¿pero y lo que él siente? Bella se quedó en silencio contemplando a Edward y de alguna manera se vio reflejada en lo que él acababa de decir con respecto a su amigo porque ¿no era que ella estaba igualmente ilusionada con Edward. no es el momento de pensar en eso ahora…" se repitió. Deseaba que él la detuviera antes que ella cruzara la puerta del baño. Edward entornó la mirada un poco divertido y tocó la punta de su nariz con el dedo índice. No he hecho nada para darle esperanzas. ―Bella. y la idea de que tú ahora nos visites a menudo. a pesar de que él nunca le hubiera dado esperanza? ¿Pero no significaba una ventana de esperanza lo que ambos acababan de compartir? "No. podría haber hecho una fragancia . no. mientras recogía su ropa y caminaba hacia el baño. lo ilusiona… ―Pero yo no quiero que se ilusione. no Bella. Jake suspira por ti desde que lo conozco. se miró en el espejo y vio su rostro sonrojado. pero no pudo evitar el pudor que repentinamente la envolvió incomodándola. cubriendo su cuerpo con una manta que siempre estaba a los pies de la cama de Edward. Una vez adentro. un poco perdida.― ¿Jacob te prohíbe que tengas sexo en el apartamento? ―Preguntó. Incluso podía oler en su propio cuerpo los resquicios del olor a sexo y a Edward mezclados que se impregnaron en ella. ―Dijo. moviéndose de la cama y sentándose en esta mientras buscaba su ropa. es sólo un buen amigo… ―Entiendo. pero nada de eso ocurrió. sus labios hinchados y su cabello despeinado.

―Dijo ella cuando lo vio ponerse de pie. hace un momento se había dicho a sí mismo que no se arrepentía. Edward estaba igual que ella. ―Como quieras. alzándose de hombros y saliendo del dormitorio con Edward tras ella. Vale. Odiaba sentirse tan… avergonzada después de haber vivido lo que vivió. ―Sí. vestido y sentado sobre la cama abrochando botones. Cuando salió ya vestida y arreglada. metiendo la llave en la chapa de la puerta. ―Bella… . Salieron del apartamento en absoluto silencio. ―No es necesario que me acompañes. Ahora. ―Bueno. Seguramente meditaría en la idea de volver a ducharse y deshacerse de ese aroma. Edward en tanto no se sentía muy diferente.deliciosa con esa mezcla. ―dijo ella rápidamente. y es que cualquiera en su situación no lo estaría. gracias por acompañarme. silencio que se mantuvo todo el camino hasta casa de los Swan. sin mirar a Edward a la cara― la cena estuvo deliciosa. pensaba en que en realidad no debería haber pasado aquello. pero aquí jugaban otras cosas que él había pasado por alto. con la cabeza y el cuerpo frio. La incomodidad se hizo palpable cuando llegaron a la puerta de su casa y ella rebuscó en su bolso las llaves para entrar de una buena vez y dejar atrás esa noche tan llena de emociones. Es muy tarde. como por ejemplo Jacob. ―Dijo. es necesario.

"¡Dios! ¿Qué fue eso? ¿Y qué se supone que va a pasar ahora?". meditó. Me dormiré esta noche y otras muchas noches con el recuerdo de tu cuerpo sobre el mío. Por favor mírame y dime que estás bien. movido por la sensación de ternura que ella proyectaba hacia él en ese momento. **S. No quería hacerle daño. claro que no quería y probablemente tendría que haberlo pensado antes. pero él la detuvo por el abrazo. dispuesta a entrar. Ella levantó lentamente su rostro que se mantuvo tercamente inclinado. ―Susurró sobre sus labios. mudo de la impresión.―Buenas noches. espera. el futuro cirujano . dio un paso para acercarse aún más. pero ella logró bloquearlo todo. Edward. saldrá mal…" esa es según Wikipedia. ―Dijo. que llevó la palma de su mano hasta su rostro. tocándose los labios con sus dedos. ―Oye. la forma cómica de explicar los infortunios de la vida. Bella. más conocida como la famosa "Ley de Murphy". con esa sensación extraña que dejó en él el leve roce del beso aquel. y le acarició el pómulo con el pulgar. aun acariciándose los labios. alentada una vez más por el hombre aquel frente a ella. No podría ser mejor. hasta dar con los preocupados ojos de Edward. tomó entre sus puños la chaqueta de Edward y se empinó sobre sus pies para alcanzar la boca de él con la suya en un beso arrolladoramente delicado.D** "Si algo puede salir mal. acariciando a su vez el rostro. ―Todo está bien. para evitar todo aquello. Y claramente. apartándose luego lentamente para entrar a su casa y dejarlo allí.

Su amigo. el asunto de la noche anterior no quedó al margen. Segundo. perdona… pero es que después de lo que pasó la noche de la fiesta esa de celebración. mirando si había algún curioso alrededor que haya podido escuchar su historia. Allí. fuera de poner orden en la estantería de licores y hacer un inventario de estos.Edward Cullen comprobará que esta dichosa ley es totalmente cierta. Sam? ―Dijo entre dientes. Al día siguiente del encuentro con Bella. ― ¿Puedes bajar la voz. no metas a Ángela en esto. ― -¿¡Tuvieron sexo!? ―Casi gritó Sam cuando Edward le contó lo ocurrido. que te alejarías… ¿Y qué pasó con Ángela? ―Primero. los dos caballeros hablaron de la vida. maldita sea. dándole un manotazo en el brazo. así estuvo… . Ciertamente. lo miró con disgusto. pensé que no querías nada con ella. recibe el llamado de Sam para que vaya al bar y le ayude con unas cosas. ―y… ¿y fue bueno? Edward lo miró de reojo y negó con la cabeza respondiendo como si sintiera culpa ―Increíble. ―Perdona. simplemente me dejé llevar… ― ¿También estabas ebrio? ―Estaba completamente sobrio. ahora que tiene un poco más de tiempo. la idea era esa… pero te juro que no pensé en nada.

―Oye. cuando yo ya estaba acostado. Olvidé completamente a Jacob. ―Okey. Eso pasó y ya está.― ¡Quién lo diría de nuestra Bella! ¿No era virgen. No llegó hasta bien pasada la noche. incluso que él podría haber llegado mientras ella y yo… ya sabes. no se dio cuenta? ―Demonios. Ahora volviendo al meollo del asunto. ―Sam… ―lo llamó. basta de elucubrar historia en tu cabecita. Tú no eres de los tipos que se folla a la primera mujer que se le cruza. aunque no lo creas me preocupa. No sé. no lo digo por molestarte. Esta mañana dormía como un lirón cuando salí de casa. sobre todo suponiendo que ella te quie… . ― ¿Crees que pueda enterarse? ―No. no lo creo. Sam. ― ¿Estás seguro? ―Preguntó con escepticismo. levantando una ceja ―Sam. ¿qué va a pasar entre ella y tú? ―Nada. tratando de quitare importancia. menos a una como Bella. sobre todo después de la suave despedida y el aroma de ella impregnado en sus sábanas. como advirtiéndole. guardándose para sí lo mucho que le costó conciliar el sueño. ―Perdona… ¿Y Jacob. ―Dijo. verdad? ―Exclamó con diversión. no. ―Susurró.

Punto. Sam lo siguió para insistir con su teoría. como hastiado del tema. lograron oírse desde afuera de la oficina.― De veras estás imaginándote cosas. Lo de ayer fue entre dos adultos. te conozco y sé que lo de anoche no fue una noche más. Salió de detrás del mostrados y caminó hacia la oficina. con el rostro contrito de rabia. como en ese momento. porque a veces el dueño del bar podía ser psíquico. ¿sabes? Soy tu amigo. Edward cerró los ojos y apuñó sus manos sobre el escritorio de Sam. que tuvieron sexo de forma consentida. ¿lo entiendes?! Esas palabras que Edward expulsó con más fuerza de la que hubiera deseado. así como podría haber sido con cualquiera! No siento nada por Bella. por una chica que había llegado allí. Cuando lo oyó. ― ¡No fue nada.― ¡Detente! ―Dijo Edward. bufando sonoramente. cubriéndose la boca y . Se cruzó de brazos junto a la puerta entreabierta. una pena que rompió su corazón ilusionado y la hizo sentirse miserable y estúpida. apresurada en busca de él. ni antes ni ahora. ―Dijo con mucha calma. ¡Nada. una desazón la invadió. sin bromear. vale! ¡Fue sexo. Por supuesto. y saber que Edward escondía algo. ni siquiera la estimo. Golpeó enseguida la base de madera con rabia y se dio vuelta a hacia su amigo. levantando la mano y parando en seco la frase. nada más. hasta que él reconociera la verdad. ni siquiera es mi amiga. estúpida!" se repitió. contemplando a su amigo ―Podrías ser sincero conmigo. sin compromisos. "¡Estúpida Bella. no significó ni significa nada para mí.

no es eso. Estoy segura que para los dos lo fue… no sé. lista para ir a la florería y contarle a su amiga lo maravilloso de la noche anterior. no sabe bien por qué. su amiga Ángela más que estar contenta por ella. estoy feliz! ¿No estás feliz por mí? ¿O crees que él no podría fijarse en mí? ―No. qué llevó a Bella hasta el bar de Sam. Lo sé. lo sentí… ―Recuerdas que él se va. como que finalmente él se dio cuenta que existo y que ya no le soy indiferente. me di cuenta que puedo conquistarlo. Ángela! ―Exclamó como enamorada―. ¿no es cierto? En un par de días él… ― ¡Y sabré aprovechar estos días. ante la extrañeza de Seth quien la vio salir a toda velocidad de allí. es sólo que te estás dejando llevar… quizás deberías tomártelo más ligero… ―Pensé en un momento pasar por alto esto. ― ¡Fue maravilloso. pero lo intuía. Sabía que su amiga estaba levantando ilusiones sobre el aire y que saldría herida. pero esta mañana. en busca de Edward. con tanta desesperación? Se levantó esa mañana. ¿Pero. que estoy a un paso de lograrlo. se sintió preocupada. Ciertamente. muy animada. Ángela! Haré que se vaya con mi recuerdo y quizás hasta pueda visitarlo… ―Bella… ― ¡Ángela. .saliendo con el llanto a flor de piel del bar. pues vio en su amiga Bella la ilusión aflorar después que ella y Edward "hicieran el amor" como ella le dijo.

tomándola por los hombros― No quiero que salgas dañada. Están tus estudios. ni por Edward ni por nadie. aunque su mejor amiga o cualquier otra persona. pudiese cuestionarla. totalmente segura. Bella. cuando las campanillas de la puerta indicaron que alguien acababa de llegar. amiga. miradas. ―Hola Bella. Estás pasando por un montón de situaciones nuevas. mientras se acercaba al mesón― Lamento que otra vez haya tenido que ausentarme anoche. muy por el contrario. palabras. incluso sonriéndole al agregar― Estoy segura. ―dijo Ángela. no sólo con Edward. que está susceptible a mí. con Aro. sino con Charlie. con su cara llena de risa decidió ir a ver de quien se trataba. he pensado en llamarlo e invitarlo a cenar yo esta vez. preparar algo en casa. concéntrate en eso… ―No estoy perdiendo mi norte. ― ¿Y qué harás? ―Bien. ―Dijo. encontrándose con Jacob allí. ―Agregó. Él me ha demostrado con detalles. Incluso tengo fe de que papá saldrá adelante con su enfermedad. tu talento… no pierdas el norte. Hasta ese momento. me siento más animada y entusiasmada para seguir con eso. ―Saludó Jacob amigablemente. en la que creía sin lugar a dudas. Ambas estaban hablando en el cuartito de atrás. No sé. disculpándose. ahora que estoy sola… no creo que diga que no… ―Amiga. esa era la convicción de Bella. Ella le sonrió y negó con la . pero quiero intentarlo. todo saldrá bien.Quizás creas que soy ingenua. acercándose a Bella.

― ¡¿De verdad?! ―Preguntó Jacob con toda la ilusión de pasar un buen rato con ella a solas y sin que nada los interrumpiera. ¿a qué hora paso por ti? En un movimiento que ella hizo para levantar un tacho con flores . sonriéndole. ―Sonrió. supongo. Se sentía tan bien que podría pasar tiempo con su amigo y recuperar con él el tiempo perdido. ―Seguro. orgulloso de los buenos modales de su amigo― Entonces dime. que sí lo hizo!" ―Sí. Podríamos almorzar. Él se afirmó. es verdad… ―dijo. ―Respondió ella. pues estaba dispuesto a poner a prueba todo su poder de sex-appeal y comenzar su proceso de conquista. Trabajo es trabajo. ¿qué te parece? ―Yo… ―ella rascó su cabeza y parpadeó rápidamente ―claro. metiéndose las manos a los bolsillos de sus pantalones. o pasear por ahí. ¿Fue a dejarte. Jake. verdad? "¿Qué si se comportó a la altura? ¡Dios. ―No hay problema. balanceándose hacia adelante y hacia atrás sobre sus pies― Uhm… pero esperaba que pudiéramos hacer algo ahora. por qué no. ―Bien. ¿no? ―Sí. Aunque ella pensara en esa cita como algo muy diferente a lo que él deseaba o esperara.cabeza. estuvo todo bien. arrimándose sobre el mesón frente a ella ―Espero que Edward se haya comportado a la altura anoche.

prediciendo que allí estallaría una bomba. percibiendo el perfume de Bella. verdad? ― ¿Ja… Jacob? ―Preguntó ella con su voz temblorosa. aquel que su dije simulaba una lágrima tornasol. él sabía lo que sentía por Bella. Jacob abrió los ojos con desmesura. Cerró los ojos y aspiró con fuerza por sus fosas nasales. mientras que él cerraba los ojos con dolor. porque su amigo no podría haber… no. cuando supo que había estado allí con una mujer. la misma que Jacob vio sobre la mesita de noche de su amigo. que para su desdicha era el mismo que estaba impregnado en las sábanas de Edward. el colgante que a diario se ponía. quizás compartían el mismo perfume también… ¿eso podía ser lógico. pero todo era tan… lógico ahora. Edward no era capaz de traicionarlo de esa forma. Quizás esa medalla era de Ángela. Lo percibía. se escapó de debajo de su blusa blanca. como si el asentimiento de ella fuera un puñal clavado en su corazón. no. Él levantó la vista hacia ella y con voz oscura preguntó ―¿Esto… es tuyo? Ella tragó grueso y asintió lentamente. por supuesto que no. no. encontrando respuestas o excusas. mientras alcanzaba con su mano el colgante del cuello de Bella. entonces no lo traicionaría. No. también comenzó a atar cabos.del suelo antes de responderle. No. Comenzó a respirar pesado. pues ella frente al comportamiento de Jacob. no. Apretó aun con más fuerza el dije entre sus . no. El mismo colgante que dejó en el dormitorio de Edward aquella primera vez. como atando cabos. con su vista fija en la lágrima esa colgada del cuello de Bella.

rojo de ira. ―Cálmate. como deseando golpear algo. Como si la medalla entre su puño quemara.manos. ― ¿Fuiste tú…? Dime que tú y Edward no… dime que no fuiste tú la que se metió en su cama la otra noche. no necesitando que ella articulara palabras para responderle. dime que no fuiste tú… esta medalla… Edward tenía esta medalla… era de la mujer con la que… La barbilla de Bella comenzó a temblar. por favor… ― ¡Dime! ―Le gritó. viendo como nunca antes la rabia aflorar en Jacob. soltó la lágrima dando un paso atrás. Ella se sobresaltó. en la culpa de sus ojos estaba la respuesta que él jamás esperó. En el semblante contrito de su rostro. sin querer lo estaba haciendo. Respiró pesado y dando otro paso atrás. que quiso mantenerse al margen. él abrió los ojos y la miró. provocando que Bella sintiera el tirón de la medalla en su cuello y le doliera. o a alguien. Ante la mudez de Bella. . y odiaba esa sensación que ahora opacaba su felicidad. sin quitar los ojos de Bella. haciendo que desde atrás Ángela. preguntó con voz trémula: ― ¿Son… son amantes?¿él y tú? ―Jake. ―Pidió Ángela. Jacob. a la vez que sus ojos se colmaban de lágrimas. Estaba dañando a Jacob. Pasó su mano por su cabello azabache y su otra mano apuñada. preocupada por lo que pudiera ocurrir. por favor. que siempre había sido alegre y muy tranquilo. apareciera.

Probablemente ese peso de conciencia que ella sintió en aquel entonces. Cuando finalmente llegó al bar. pero no tenían la culpa. recordó cuando estaba disque saliendo con Garrett como su novio.― ¡No te metas. ―Respondió ella finalmente. Claro que Edward iba a evitar estar con ella. salió del local. ―Eso… eso no es de tu incumbencia. ¡Por Dios. Ángela tomó a Bella por lo hombros. Ángela soltó un suspiro largo. eran libres de hacer lo que quisieran. como buscando explicación. Bella se apartó y mientras se dirigía a la puerta. Ángela! ―Dijo él. ¿no? Mientras corría. encontró a Seth escribiendo en el . con desesperación. pero prefería ir directamente. era lo que Edward sentía. y negando con la cabeza. o como mínimo sentirse un poco incómodo por consideración a Jake. "¡Dios!" exclamó para sí. donde supuso que Edward estaría. Luego devolvió su vista rencorosa a Bella e insistió en querer saber― Responde de una puta vez. Él la miró de arriba abajo con desdén. recordando cuando Edward la noche pasada hizo mención a Jacob y sus sentimientos. se giró y salió hecho un demonio del local. Quizás Jacob podría haber llegado allí y ella podría aplacarlo para que no dañara a Edward. con la voz temblándole. pero antes que pudiera preguntar algo. dijo: ― ¡Debo decírselo a Edward! ¡Jacob le va a hacer algo… lo sé! ―Y sin más. pasando por alto lo que su amiga sentía. mirándola. Podría haberlo llamado por teléfono. Bella. cómo se había torcido todo! Eso llevó a Bella a salir corriendo en dirección al bar.

ni antes ni ahora.pizarrón negro de la entrada del bar. soltó el llanto. ella entró directo a la oficina de Sam. Este se asombró de verla tan agitada. ― ¿Bella. no significó ni significa nada para mí! ¿Lo entiendes?!" El aire escapó de sus pulmones y la pena llenó su corazón. tan estúpida. él está adentro. mirando hacia adentro del bar a ver si veía algo. qué tienes? ― ¿Jacob ha estado por aquí? ―Preguntó perturbada. ¡Nada. ― ¿Y Edward? ―Oh. cuando un golpe la detuvo justo frente a la puerta entreabierta. en donde al llegar. y antes que la desazón se lo impidiera. No ha pasado hoy por aquí. que la miraba con preocupación. ni siquiera es mi amiga. donde luego escuchó: "¡No fue nada. que ni siquiera la consideraba su amiga? Había sido sólo una chica fácil con quien follar. ¿Cómo fue a ilusionarse? ¿Cómo fue que confió en que sus sentimientos podrían ser retribuidos por él. ― ¡Soy una tonta. así como podría haber sido con cualquiera! No siento nada por Bella. soy una tonta! ―Se repetía con rabia. ni siquiera la estimo. pegándose . pasando de Seth. ―No. vale! ¡Fue sexo. Se sentía tan. no. Es ahí donde olvidó a lo que venía. se dio media vuelta y salió corriendo del bar. Corrió hasta su casa. con Sam… Sin más. levantándose enseguida para ayudarla. nada más. así de simple.

luego que el llanto declinara. Eres una bella gacela…" "Eres hermosa. pero sería la última vez. y el eco de sus sollozos podían oírse en el salón solitario de su casa. salpicándose en el proceso. se quedó desahogando su amargura en soledad. y el tonto que no se dé cuenta de ello. Guardaría sus cosas en una maleta y se largaría por fin de ese pueblo. hasta hacerlo añicos. Cubrió el dibujo en su totalidad. el más grueso que encontró y lo hundió en la pintura negra. y junto a la ventana estaba el cuadro que con mucha ilusión había comenzado a pintar… "El resplandor de la Gacela" lo había titulado. caminando hacia el lienzo. igual que su corazón y sus estúpidas ilusiones pisoteadas. es porque es ciego o estúpido" ―Estúpida… ―susurró. desde donde tomó un cuchillo. Tomó un pincel. Bella. dejando atrás lo malo y desagradable. como sabiamente su amiga Ángela dijo hacía rato atrás. . claro. De ahí en adelante se concentraría en lo realmente importante.con la mano sobre la base de su cabeza. Ese sería el momento de comenzar de una buena vez con su vida… esto. y no conforme con eso. desapareció hasta la cocina. Ahí. Miró a su alrededor. mientras sus lágrimas caían estrepitosamente por sus mejillas. el que comenzó luego de que Edward le dijera tantas palabras lindas… "Eres realmente linda… Linda y frágil… delicada. Se permitiría llorar todo lo que ella quisiera. el que comenzó a pasar varias veces sobre el lienzo. Esto quizás en unas cuantas horas más. la que sin compasión y con violencia comenzó a pasar sobre el cuadro. con el cuadro destruido en pedazos.

Edward decidió ir al apartamento para comenzar con la aburrida labor de seleccionar y embalar lo que debía llevarse además de la ropa. ― ¡Oye. Eres un maldito hijo de puta traidor… "Oh. con su cabeza gacha afirmada por sus manos. qué sucedió! ―Eres un maldito traidor. Jacob no quería oír nada. a sabiendas de lo que siento por ella? ¿Disfrutaste. pensando si debía o no llamar a Bella como para saludar. **S. que sería mejor distanciarse un poco. causándole aun más preocupación. Caminó. mierda" ― ¿Jacob? ― ¿Disfrutaste follándote a Bella. Jacob alzó su rostro contrito de ira hasta su amigo. encontró a Jacob sentado en el sofá de la sala. mientras yo…? ―Jacob. estás bien? Muy lentamente. escúchame… No. Cuando llegó. Edward cerró y con el entrecejo fruncido de preocupación caminó un par de pasos mientras preguntaba: ― ¿Jacob? ¿Sucedió algo. Edward Cullen. no quería entablar ninguna .D** Después de almorzar con Sam y tratando de que este se olvidara de su pasada noche con Bella. pero decidió que no.

o la confirmación a lo que ya había averiguado. no dejó de bailar con Bella. Por un lado. nunca. haciendo que el joven estudiante se hiciera un ovillo. mientras repetía una y otra vez con voz en grito "¡Eres un hijo de puta!". lo hizo tambalear y perder el equilibrio. Mi amigo. Y segundo y más importante. Edward. Se abalanzó hacia él y con un derechazo de puño directo en su cara que Edward no pudo eludir. porque Jacob tenía razón: lo había traicionado y lo había dañado. tomó con una mano la solapa de su chaqueta y volvió a proferir otro golpe de mandíbula. todo estaba claro. apretando los dientes fuertemente. saliendo con ella muy tarde en la noche. ―Dijo con mandíbula tensa. seduciéndola. En el piso. La cara de culpa de su amigo le dio la respuesta. que en la famosa fiesta que se dio en su honor en el bar. tan claro como que en ese momento. Y fue lo que hizo. no tenía forma de justificar ante su amigo lo que había hecho. haciéndolo caer. Se inclinó el furioso Jacob. Ni con actos ni con palabras. Con desesperación pasó la mano por su cara sudorosa y agregó con la voz cargada de rabia ―Jamás lo esperé de ti. Y no hay manera que te perdone esto. siempre llegaba a las amenazas. Edward… . Edward no tenía como defenderse. menos con Edward. uno de sus colegas que patrullaba en el vecindario del jefe Swan. nunca fue bueno para los golpes. lo único que quería era golpear a Edward. pateó su estómago tres veces. Finalmente. Como por ejemplo. Para él. con desdén lo empujó de regreso al suelo. lo vio cuando se despedía de ella con un beso en los labios… todo estaba claro. Anoche. agarrándose el estómago y gimiendo por el dolor de los golpes. ―Eras mi hermano.conversación.

porque tenía razón. Finalmente. él ya no era considerado en su círculo de amigos y además había logrado sacar lo peor de él. Seguro se iba a comenzar a hinchar… pero eso era lo de menos. porque la rabia y la decepción que llevo dentro está en niveles altísimos que seguro no podré controlar… ―Perdóname… ― ¡No! ¡No te perdono! ―Gritó con ira y antes de devolverse hasta Edward y propinarle más golpes. antes que termine matándote… así que es mejor que cuando regrese no te encuentre aquí. moviéndose un poco para buscar el celular en uno de los bolsillos de su jeans. Edward. pero claro. caminando hacia la puerta― Mejor me largo. menos con sus amigos. "¡Eres un hijo de puta!" Jacob no solía usar improperios tan fuertes. le marcó a Sam. ―Pidió con dificultad. "¡Mierda!" exclamó Edward cuando intentó moverse. ― ¿Edward? ―Jacob se enteró. Tendría que haberlo evitado. ―dijo quejumbroso― se enteró y me golpeó… necesito que…necesito que vengas por mí. . o tendría que haber sido bien hombre y decírselo. cuando logró agarrar el móvil. Jacob hizo acopio al atisbo de cordura que le quedaba y salió como fiera del apartamento. ― ¡Me aburrí de ser el bonachón! ¡Ya no más! ―Exclamó. pero era un cobarde y prefirió escondérselo.―Jacob… por favor. Sentía náuseas y la cara pesada y caliente como si hirviera. meditó. dando un portazo que sonó como estruendo en el piso del viejo edificio. Se merecía que Jacob le golpeara así. Tenía que ayudarlo a salir de allí.

Estiró una mano hasta dar con su hombro. Edward suspiró y recordó que ella no tenía la culpa de nada. ―Perdona… ―respondió ella. Cuando llegó. Edward! ―Exclamó Ángela. Seguro tendría que ir al policlínico para que lo checaran.― ¡Mierda. deseando que Esme no anduviera cerca. Edward! Tendré que llevarte a que te curen. Edward soltó un alarido pero Sam ni caso le hizo― Te aguantas. sintiéndose tonta. lo vio sentado en el piso. él y su chica estaban en la floristería. ―Dijo. Para colmo de Edward. soltando un alarido cuando en un movimiento se dio cuenta que hasta sus costillas le dolían. Edward! Voy para allá. afirmando la espalda sobre la pared junto a la puerta. espantada de verlo en tan mal estado y advirtiéndole que debía denunciar a los malhechores que lo habían dejado así. Edward se hizo hacia su espalda. Allí lo esperaba Maggie. pues cuando Sam recibió la llamada de auxilio de su amigo. ―Dijo. Sam lo llevó hasta su casa. Después que en el policlínico la vieja enfermera lo curara. ― ¡Mierda. hermano. con la cabeza sobre las rodillas. se retractó: . pues esa fue una pregunta tonta. el que apretó levemente y con tono conciliador. Edward levanto la cabeza y Sam dio un paso atrás de la pura impresión. acercándose a él y ayudando a levantarse. y colgó. acercándose a Sam para ayudarlo a acomodar a Edward en el sofá― ¿Duele? ― ¿Tú qué crees. Sam se demoró unos veinte minutos en ir al rescate de su amigo. Ángela también estaba allí. Ángela? ―Respondió con sarcasmo. ― ¡Dios. quien cubrió su boca del espanto cuando vio el rostro de Edward hinchado y morado.

Edward. tragando grueso. ―comentó Jake.―No. ¿Dices que Bella iba a avisarme? ―Sí. iba a pedirle que almorzaran o algo así. ― ¿Y qué le dijo Bella? . Así se había enterado Jacob. perdona tú… ―Lamento todo esto. Veo que no sirvió de nada que Bella te avisara. Dios!" Jacob había atados cabos y lo había descubierto. él tenía el colgante de Bella agarrado con fuerza. seguro Jacob no quiso escucharte. ― ¡Oye. había reconocido la medalla que quedó sobre su mesita de noche aquella primera vez… Recordó parte del diálogo: ―¿Y sobre la dama? ―Había preguntado Jacob al otro día. ― ¿La dama? ―Preguntó Edward. y ahí había olor a mujer… a no ser que cambiaras de perfume. ¿Por qué era de ella. verdad? ―Sí. Fue a visitar a Bella. no soy estúpido! Esta mañana estabas en la ducha cuando entré al cuarto. Ángela. muy jocoso― además vi la medallita de ella sobre tu mesa. como si lo reconociera… Edward inspiró por la nariz e hizo hacia atrás su cabeza. Estaba como un demonio en la floristería… ―Espera. "¡Oh. ―respondió Ángela con extrañeza― Jacob estuvo al medio día en la florería. cuando aparecí. De pronto él se dio cuenta de algo… no sé.

mucho menos con Bella. Bella pensó que saldría en busca tuya. seguramente. y para evitar que te pillara desapercibido. no. Él no podía tener tan mala suerte. las posibilidades eran altísimas. pero veo que no te encontró… ―Edward. Él te culpa a ti. ―Es mejor que guardes reposo. confundido. el que sonaba como descolgado. Intentaré convencerla de que . ― ¡Mierda! ―Exclamó. ― ¡¿A dónde demonios crees que vas?! ―Reprochó Sam ― La enfermera dijo reposo. Marcó el número de la casa del jefe Swan. ―lo llamó Sam. y así de enojado como estaba… ―Él no haría una estupidez. Entró muy nerviosa. decidió correr a buscarte y advertirte. Edward frunció el entrecejo. ―Intervino Ángela― Yo iré a su casa y trataré de hablar con ella. no. ¿Qué probabilidades había de que Bella hubiese escuchado la conversación que Sam y él estaban teniendo en la oficina? Después de lo que había pasado hoy. buscándote. Rebuscó su teléfono en el bolsillo y marcó en número de Bella. Cullen. ―Tengo que hablar con Bella… quizás Jacob fue a buscarla también. ¿Por qué Bella…? No. Edward. Jacob lo supo… estaba furioso. pero Seth dice que salió llorando unos minutos después. que acaba de hablar hasta el bar― Seth advirtió que vio a Bella llegar después de mediodía. tratando de levantarse. el que sonaba apagado.―No pudo negárselo.

corriendo hasta la casa de Sam. Edward. ―Edward. decidió ir a casa de Bella. ¿sí? Ángela salió rumbo a casa de Bella para intentar hablar con ella. Ángela no se había comunicado con él. ―Le amonestó Sam― ¿Quieres que te acompañe? . Ellos. así que decidió no esperar y ver por su propia cuenta qué había ocurrido.venga a hablar contigo… ― ¿Harías eso por mí. Ya después hablaría de eso con su hermano. mientras Sam iba al apartamento en busca de sus cosas. Edward. pero dentro del mismo sitio. Edward. su madre y su hermano. Ángela? ―Seguro. Los antiinflamatorios surtieron efecto y Edward se quedó dormido. que despertó por los alaridos de preocupación que dio su madre. Por supuesto. porque fue él mismo quien se lo enrostró a Emmett. cuando la hinchazón de uno de sus pómulos ya había bajado y ya podía caminar sin tanto dolor en la boca del estómago. mientras Maggie y Sam daban a Edward los medicamentos que le recetaron en el policlínico. Esme y Emmett se enteraron. sabía que había sido Jake el de los golpes. ¿por qué no te quedas en casa y dejas que…? ―No. no voy a esperar. Al día siguiente. Pero tú no te muevas de aquí. que se encontraba independiente a la casona familiar. intentó explicarle que "un mal entendido hizo que Jacob reaccionara así". Maggie se quedó con él. No quiero ni pensar que Jacob le haya podido hacer algo… ―Eres terco.

poniendo su oreja sobre la madera de la puerta a ver si oía un ruido. que la noche anterior supo lo que había pasado. ― Déjala en paz. ―Dijo. ―No es de tu incumbencia. ― ¿Bella. hicieron que Edward se diera la vuelta y lo mirara. pues acompañó a su novia a casa de Bella y ella les contó lo que había oído en el bar. sin darse cuenta que otro coche aparcaba tras el de Sam. ―Por supuesto. Garrett le exigió a Ángela que no se atreviera a darle aviso "al desgraciado de Edward" sobre Bella. lanzándole las llaves. Edward volvió a girarse e insistió con los llamados a la puerta de . entornando sus ojos hacia él. hace tiempo le traía bronca. Ya suficiente daño le había hecho. ―decía. El ocupante de este coche recién llegado apretó las manos en el manubrio y se bajó dispuesto a enfrentar al tipo ese que insistía en entrometerse y empeorar todo.―No. La advertencia que salió como un golpe seco de los labios de Garrett. Además. ―Respondió el novio de Ángela. golpeando insistentemente. pero nada. ― ¿Qué haces aquí? ―Preguntó Edward. bajándose y caminando directo a la entrada. Condujo hasta la casa de los Swan y aparcó el coche en frente de esta. pero te agradecería me prestaras tu coche. Por eso Ángela no se comunicó con él la pasada noche. mientras seguía insistiendo con los golpes durante varios minutos. estás ahí? Ábreme por favor.

sintiendo que por el hombro. Con lo que no contaba era con la llegada de Garrett. Garrett lo apartaba. por lo que metió sus cosas a una maleta grande y se iría ese día del pueblo sin más demora.Bella. la hizo mantenerse en silencio hasta que él declinara de golpear y se fuera de una vez. haciendo alusión a los golpes― aléjate de esa puerta y márchate de una buena vez. ― ¡Qué te pasa. Bella afirmada en la puerta. ― ¿Y a ti quién demonios te da derecho a entrometer tu nariz en esto? ―El derecho de que soy como su hermano… ― ¡No me hagas reír! ―Exclamó Edward con ironía. ella se preocupó hasta el llanto. eh! ―Te dije que la dejaras en paz. . Enseguida su rostro se tornó serio y advirtió― No te metas en esto. Él se tensó y lo enfrentó. ―dijo. había tomado la decisión de no demorar más su traslado inminente a la Capital. Desde adentro. Pero el orgullo de mujer que se obligó a anteponer ante el deseo de aliviar el dolor de Edward como fuera. Cuando Ángela le contó que Jacob lo había dejado casi inconsciente a base de golpes. Ella no quiere verte. Una parte de ella quería abrir la puerta y ver cómo se encontraba Edward. La noche anterior en compañía de él y de Ángela. se tomaba el pecho y trataba de controlar la respiración. ―Si no quieres que termine de hacer el trabajo que Jacob no terminó contigo.

recordándose que debía quedar impasible cuando viera a Edward… lo que no surtió efecto. no te metas! ―Le inquirió Edward. lo que escuchaste ayer en el bar. yo no… ―Edward. Pero Garrett no permitió que él respondiera. sólo se permitió el respingón de impresión. retomando la fría apariencia que dominaría la charla de ahí en adelante. Edward? ―Dijo. ― ¡Maldita sea. orgullo de mujer"― Tienes razón. Cuando el metiche de Garrett desapareció a la planta alta de la casa. está bien. Abrió la puerta despacio. recuerda. no debes sentirte en deuda ni mucho . evitando mirarle. ya debemos irnos. miró con amenaza a Edward. Edward se sintió en libertad de hablar: ―Bella. "Orgullo de mujer. interrumpiendo el diálogo: ―Bella. ― ¿Qué necesitas. saber si estaba bien. quien parece no se dio cuanta. Bella. pues sus ojos no dejaron nunca el rostro de Bella. mientras ejercitaba la respiración. Garrett suspiró y antes de entrar. levantando la barbilla. quiso dar un paso hacia él y acariciarle. por favor… ―Bella. ―Dijo ella. Dio un paso y la tomó por el brazo. ―Dijo Garrett en advertencia. decidiendo intervenir para evitar más peleas. Lo que pasó no significó nada.Dio un respingo cuando oyó las amenazas de Garrett hacia Edward. No tienes tiempo de hablar con él. Ella lo miró con súplica y le pidió que entrara y subiera hasta el cuarto por su maleta. Él sólo quería un tiempo en privado para hablar con ella― Bella. pues cuando vio su rostro golpeado. obligándole a mirarle. No tomó en cuanta cuando Garrett le advirtió que la soltara. Que lo que debía hablar con Edward sería cuestión de uno o dos minutos. Pero no lo hizo.

―Dijo. ―Lamento que Jacob te hiciera eso.. indicándole el rostro― Traté de hablar con él. Ese fue como otro golpe que sintió muy doloroso. ¿lo entiendes?. No significó ni significa nada para mí. abrazándole por los hombros. Eso es todo… ― ¿Te vas? ―Me voy. nada más. Edward dio un paso atrás. Edward! ―Suspiró. ―Bella. Pero así como los golpes de Jacob. tú no significas nada para mi. No fue la impresión que me dio cuando estuvimos en casa… ― ¡Fue solo sexo. Aro y Charlie nos esperan. Un dolor diferente. ―Dijo. ―Ya es hora. esa no fue la impresión que me diste anoche cuando te despediste de mí. Edward. y decidió repetir alguna de las palabras que él usó cuando hablaba con Sam― Fue sexo. Y fue contigo. Garrett reapareció con dos maletas. no sabía explicarlo bien. una incomodidad. ganándose junto a Bella. pasando por en medio de los dos. ―Bueno. pero… ―No tiene importancia.menos. incluso más que el dolor que los puños de Jacob le propinaron. cerrando la . Ya no tengo nada que hacer aquí. ―Intervino Garrett. directo al coche para meterlas en el maletero.. sintió que ese golpe de Bella también se lo merecía. Bella. así como podría haber sido con cualquiera.

Como sea voy a olvidarte…" rezó en silencio. caminó hasta el coche. rezando que las lágrimas no salieran de ella hasta estar a solas en algún lugar. Edward. se giró. permitiéndose mirar a Edward por última vez y decir― Que tengas un buen viaje. . Sin más.puerta con llave y antes de bajar los peldaños de la entrada. arrepentido de no haber hecho las cosas de otra manera. dolido por cómo habían acabado las cosas. pues sabía muy a su pesar que no lograría olvidar fácilmente su breve idilio con la hija del jefe Swan. dejando a un derrotado Edward parado frente a la puerta. Edward. "Te voy a olvidar. Garrett hizo andar el motor del coche y a toda velocidad se alejó de la casa. sin esperar respuesta ni palabra alguna de Edward. solo y confundido.

―Respondió Edward. Ella cruzó sus brazos.. Nenas. ― ¿Tienes tus tickets aéreos. suspiró y comentó: ― ¡Dios. señora Esme. beta adorada y fiel amiga. divertido por la ansiedad de su madre. tu visa. tengo todo bajo control.-) 16. este capítulo es como de transición. Cata! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . Nos vemos para la próxima. Besos a todas. lo que les puedo adelantar es que la próxima actualización será dentro de 4 años. Gracias como cada semana por vuestras lecturas y palabras comentando cada capítulo. mil gracias por tu ayuda. Gaby Madriz. tu pasaporte? ¿Metiste todo lo necesario dentro de las valijas? ¿No necesitas más dinero? ¿Llevas suficiente ropa interior? ―Cálmate..*Chapter 17*: Chapter 17 Ya estoy para nuestra cita de los jueves. no puedo creer que mi pequeño hijo se vaya! ¡Que mi hija .. así que habrá que ver cómo transcurre todo después de este.. Se le acercó y dejó un beso en su frente antes de seguir metiendo camisetas a la valija de ropa.

pasaré por el bar a despedirme de los muchachos. ni a sus e-mails. Eso. pues necesitaba distanciarse de allí. los dejó tranquilos.pequeña y mi niño se me vayan el mismo día! Esme estaba haciendo mención. te dejo entonces para que termines de arreglar tus cosas. Se avocarían a sacar partido en el talento del muchacho. Había intentado hablar con Bella. que además de la partida de Edward. Habían pasado cinco días desde que Jacob lo había golpeado y desde que Bella se había ido del pueblo. pero ella no respondió a sus mensajes de voz. prometiéndole que cuidaría con su vida a Alice y que se mantendrían en contacto a menudo. los que había usado para salir del pueblo. ¿Saldrás de casa más tarde? ―Sí. Él había hecho trato con un nuevo equipo de trabajo que lo llevaría por el mundo de la música "por el buen camino" alejándolo de las frivolidades del espectáculo. haciéndolo resplandecer por eso. Así que decidió pasar de ese tema y dejar que el tiempo se encargara de suavizar las cosas. El hombre había hablado con Esme. Ese día era su turno de partir finalmente hasta el otro lado del continente y comenzar su aventura. y no por otros escándalos. Regresaré con tiempo justo para darme una ducha. cerrar las maletas e irnos . Alice había decidido dar un paso de fe junto a Jasper y emprender con él el viaje. ―Bueno. pero su padre le dijo que había pedido unos días administrativos. Con Jacob también intentó hablar. dándole Emmett y Edward un voto de confianza al muchacho. el que al menos se veía enamorado y comprometido con Alice. además de visitarla tantas veces como pudieran. la seriedad y el compromiso con que lo dijo frente a la familia de Alice.

él había decidido agarrar sus cosas. encontrándose dentro de esta a Matilde. Por alguna razón no quiso dejarlo allí. no porque las flores llamaran su . que seguro se querrá despedir de ti también. en comparación a la locura de la urbe a la que se enfrentaría en cuestión de horas. y las noticias corrían con fluidez. Al caminar. Como sea. ―Te espero entonces. el cráneo que Bella le había regalado hacía un tiempo atrás. pues estaba acostumbrado a la paz del pequeño poblado. ―Dijo Esme. ―Bien. Antes de salir.de una vez. pues allí todos se conocían con todos. No quiso cuestionarse el impulso aquel de llevarse a Matilde con él. a León y salir de allí. no te preocupes. como un tesoro importante del que no se desharía. extrañaría ese pequeño y curioso lugar. se encontró mirando de frente hacia el local de flores al que tantas veces fue. Salió de casa. simplemente la metió con cuidado en la valija. ―Pasaré a despedirme. Yo mientras iré a casa de doña Carmen. Llegando al centro del pueblito. por lo que lo embutió entre las cosas que llevaría a su viaje. antes de salir del viejo cuarto de Edward. Desde el día del altercado con Jacob. procurando que no fuera a estropearse. saludó a varias personas. decidió meter unos libros a la valija para evitar dejarlos olvidados. y caminó lento por las calles. dejando un amoroso beso en la mejilla de su hijo. por lo que ya todos sabían que ese día era el de su partida. contemplando el entorno de ese pueblo donde vivió gran parte de su vida. "La casa de Ángela" era un lugar recurrente para él.

mientras se apartara para que la loca colorina de Victoria tomara su lugar. donde sus viejos amigos lo esperaban. Él acarició su espalda y sonrió con ternura. ―Oye. y eso sin duda le dolía un poco. no puedo creerlo! ―Dijo Jane. ― ¿Me pasarás el dinero para comprar tus encargos? ― ¡Claro que no! Lo que me interesa es que cuando regreses. O que lo unió alguna vez a la dueña. . además aseguraba que el novio de Ángela también influía en su distanciamiento de él. pues en los últimos días apenas y cruzaba el saludo con él. Edward. Sabía que el altercado con Bella tenía mucho que ver con eso. ― ¡Ay. regresare. el nuevo barman titular y alumno de Edward que lo sucedería tras la barra. he hecho una lista de cosas que quiero que me traigas de tu viaje cuando regreses convertido en todo un cirujano. Sacudió la pesadumbre agitando la cabeza y encaminándose hacia el bar. ― ¡Llegó el viajero! ―Gritó Seth. sino por la relación de amistad que lo unía a la dueña. Sus dos amigas dejaron su trabajo en las pocas mesas que habían ocupadas a esa temprana hora y corrieron para abrazarle cuando oyeron el anuncio de Seth. ya sabes… ― ¡No haré eso! Caminó con ella hasta el bar.atención. veas la posibilidad de operarme la nariz. ¿recuerdas? ―Le recordó a lo que ella sintió sonriendo. donde Seth le sirvió un Martini con su correspondiente aceituna. emocionada. ―Amigo Edward. abrazando a su amigo.

es mil veces mejor de lo que puedes encontrar en este bar. Dios. Jane! ―Le inquirió Sam. ¡Salud por ti. llamando la atención del dueño del bar que estaba haciendo negocios en su oficina. mientras él mismo imitaba a su jefe y sacaba una cerveza para acompañar el brindis. sacando una cerveza nacional del frigorífico. te retendría aquí. Edward! Todos se carcajearon. ha llegado el momento de la despedida. Todos alzaron sus tragos y chocaron en el centro con un . Ha sido tu sueño. Edward. retomando su postura sobria y retomar las palabras―. el infaltable discurso…! ― ¡Cállate. y por ellos Edward. Como decía antes de ser groseramente interrumpido. muchachos… ― ¡Oh. ―Bueno. y si no supiera que lo que viene para ti. mi buen amigo! Concluyó Sam su corto pero sobrecogedor discurso. es que no debes de regresar a no ser que traigan bajo el brazo tu título de cirujano. que emocionó a sus pares. no seas niñita. ― ¡Qué escándalo es este! ―Exclamó impostando voz de mando. así que no te detengas frente a nadie ni a nada que quiero impedirte hacerlo realidad. Las dos mujeres a su lado recibieron un elaborado trago muy femenino que Seth había aprendido a preparar. Aprovecha esta oportunidad. se nos va un buen elemento de este lugar. mira que te has esforzado por mucho por hacerte merecedor de esto. Recuerda lo que tu madre y tus hermanos han hecho por ti.― ¿No es muy temprano para beber? A penas son las cuatro… ― ¡Oh.

Ella se apartó y dejó sus manos sobre el pecho de Edward. Sam. Cuando llegó a él. sentimientos ilegibles para él que se agolpaban hacia ella como su amiga y como mujer. Alice y Jasper también lo acompañarían en el coche del novio de Alice. no quiero hablar de eso. Esme y Maggie irían con él en un coche hasta el aeropuerto. ―Está bien. O al menos eso pretendía. ―Oye. ―se lamentó ella. ―Sí… es que yo… no quería que te fueras sin… sin hablarte. bajando su rostro y con recelo agregó― pero todo lo que ocurrió con Bella… ―Ángela. lo abrazó por los hombros y hundió su rostro en su cuello. Edward. ¿sí? . por favor. mientras él quitaba sus anteojos y limpiaba con sus dedos las lágrimas que habían caído de sus ojos. cuando oyó desde lejos que una mujer gritaba su nombre. Lo que ahora sentía con ese abrazo era una mezcolanza de cosas. ¿estás bien? ―Preguntó Edward. ¿pero por qué lloras? ―No me he comportado como una buena amiga. Él la abrazó por la cintura y afirmó su mentón en el hombro de la chica por unos cuantos segundos.sonoro "¡Salud!" antes de beber un buen trago para deshacer el nudo que a todos se les formó en la garganta. Estuvo un rato con ellos. Él se dio vuelta y vio que corría hacia él la dueña de la floristería. mientras que Emmett. caminando de regreso a casa. acariciándole la espalda. hasta que se percató que había pasado una hora y debía volver a casa para terminar de empacar. Salió del local después de la llorada despedida de sus amigos y el resto del personal que allí trabajaba.

y eso no cambiaría. y él debe entenderlo! ―Protestó. acariciando su brazo con ternura―. que eres importante para mi… ―admitió ella. Edward ―Nunca. Me estaré comunicando contigo de forma clandestina. seguiremos estando juntos. Ángela. cosa de que él no se entere. poniendo una mano en su mejilla y mirándola con la mezcolanza de sentimientos que se agolpaban en él. hubiéramos estado juntos. simplemente la quería. yo podría haber intentado… ―Ángela. escondiendo una sonrisa mientras asentía a su propuesta. dándole la razón a Edward. te conozco de todo una vida. de cualquier manera. ―la detuvo Edward― tú y yo. Como dijo.―Entiendo. Edward suspiró y con su dedo índice alzó la barbilla de Ángela ―Y no te preocupes. ―Prometió él. ¿vale? Así que descuida. . ―Oye. y eso nada ni nadie lo va a cambiar… ―No te olvides de mi. Supongo que tu novio no dejaba que te acercaras a mí… ― ¡Pero eres mi amigo. De cualquier manera. Eres importante para mí. guiándole un ojo. la quería mucho. sentimientos que ahora no eran claros ni mucho menos concretos. ―Quiero que sepas que te quiero mucho. aunque yo me vaya al otro lado del mundo. no quiero que tengas problemas con él por mi culpa. Ella mordió su labio. ¿te parece? ―Le dijo. Si las cosas… si las cosas hubieran sido diferentes. seguiré queriéndote mucho.

sobre mentir…? Porque había mentido. aunque al segundo paso que dio se detuvo abruptamente. por vergüenza o lo que sea… Eso es todo. los que volvió a abrir cuando él se apartó de ella. ― Respondió ella.Antes que ella se pusiera a llorar como Magdalena. sin quitar la mano de su ovalado rostro. Ella cerró los ojos e inspiró. ― ¿Puedes darle un recado a Bella? ―Preguntó Edward. girándose hacia Ángela que seguía ahí de pie. guiñándole el ojo. . Ángela. por miedo. cuando finalmente dijo―. donde dejó un intenso beso de despedida que duró más de lo habitual. ―Le dijo Edward. decidió apurar la despedida. ―Nos vemos. Dile que desearía que las cosas hubieran sido diferentes. acercándola peligrosamente a la comisura de sus labios. por favor. ―Gracias. viéndolo caminar. Dile que lo siento… y dile. ¿Por qué dijo eso último. Edward acercó su boca hasta la mejilla de Ángela. ―Nos vemos luego. Sin decir más. Retomó Edward su camino. ―Dile… ―guardó silencio buscando las palabras adecuadas. ―Por supuesto. Alzó sus cejas cuando lo vio girarse. había mentido cuando le dijo a Sam que no había significado nada. ―Se lo diré. Suspiró y pensó en las palabras ―o trabalenguas― que mandó a decir con Ángela. Se giró nuevamente y retomó su camino a casa. rascando su nuca. Adiós. que a veces uno miente sin razón.

Vilmente adulteró la realidad de lo que en verdad sentía. me voy. desafiantes y listos para una confrontación. ¿pero por qué? Porque la realidad era que no sabía lo que sentía. ―Así que te vas… La voz ronca de su progenitor. Su padre soltó una risotada y asintió con la cabeza. su semblante no se pacificó como con el encuentro anterior. esto no pasa. lo único que sabía era que en pocas horas se iba de allí y debía dejar finiquitado todos sus asuntos. Y sobre finiquitar asuntos. con esas palabras que salieron con reproche de su boca. ― ¡Mira cómo es la vida! Yo alguna vez tuve esa oportunidad en mis manos… pero tú madre cagó mis planes cuando se le ocurrió salir embarazada de ti . Carlisle se encontraba afirmado en un poste de luz. pues a veces. despeinado. Esta vez. su rostro se endureció y el rencor burbujeó en él. mientras estuviera en su mano hacerlo. lo hicieron querer golpearlo. lo miraban inquisitivamente. una de las facciones que heredó de él. o la mayoría. mirando a Carlisle a quien desconocía. tenía el tiempo justo de ir a su casa. ―Escupió Edward. los lazos sanguíneos nos ata de por vida. con una barba que lo avejentaba y la ropa que distaba mucho de ser la vestimenta de un profesional de la salud. Esta vez. Otra interrupción al joven Edward hizo que detuviera su camino. así que se detuvo y miró hacia un lado apenas girando su cabeza hacia donde venía la voz. ―Sí. Pero no lo hizo. y por más que queramos cortar estos lazos. había un asunto que quizás no tendría un fin próximo. Sus ojos verdes.

agitado por la ira que estaba a punto de desbordarse de él―. Estaba a punto de perder los estribos. si te acercas a ella. Un flaco favor le hiciste. no se niega. conociéndola como lo hago. girándose completamente hacia él. Edward estuvo a milímetros de distancia de Carlisle en un abrir y cerrar de ojos. te arrepentirás… ― Esme es mi esposa… ― ¡Pues mala hora elegiste para sacar en cara eso! ―Le gritó. no digamos que en todo este tiempo fuiste de mucha ayuda. que siquiera intentas acercártele. pero seguro no es así como tú piensas… ―La salvé de la vergüenza pública… ―Seguro… ―Y ella no me ha pagado ese favorcito. ―No te acerques a ella. ― ¿Sabes qué hubiera sido de ella si no hubiera tenido un padre para su hijo? ―Probablemente le hubiese importado poco. Y digamos que ahora mismo necesito una mano… seguro que si le pido ayuda. ¿me oyes? Si sé. pues no creo que haya dejado de amarme. agarrando con violencia la solapa de su andrajosa chaqueta.― ¿Mi madre cagó tus planes? ―Preguntó Edward. Emmett no demorará en meterte . podrías simplemente haberte negado. listo para dar un par de pasos y estrellar su puño en la sucia cara de Carlisle― Más bien creo que fue al revés. Ella habría salido adelante sin ti… bueno. para ella lo más importante hubiera sido su hijo. Así que ya sabes.

él era un peligro para su madre. fuera de la golpiza que va a propinarte. como provocándolo. además de pedirle a Sam que moviera sus contactos con abogados para tramitar el divorcio de su madre. ―Le advirtió Edward a su hermano cuando estuvo de regreso en casa. se dio media vuelta y caminó rápido en dirección a su casa. Según la teoría de Carlisle. no se acercará a mamá. a tiempo que lo empujaba hacia atrás. había olvidado que el viejo andaba por ahí. pese al recuerdo latente de los golpes de su hijo y el desprecio de Edward. Carlisle no denoto atisbo de miedo ni temor. **S. Soltó la chaqueta de Carlisle. muy por el contrario. la vida no era justa. ―Descuida. Carlisle. lo miraba con desafío. porque como que él se llamaba Edward que su madre no seguiría atada de ninguna forma a Carlisle. y sabes que es capaz de hacerlo. Antes de perder más tiempo y para evitar hacer una tontería. y mantente alejado de mi madre. Emmett! Mantenlo vigilado. y no podía permitirse aquello. es manteniendo lejos a ese tipo. Así que no tientes tu suerte. más bien estaba endiabladamente enojado porque su hijo estaba haciendo realidad uno de los sueños que él vio truncados. Emmett debía admitirlo.D** ― ¡Así que ya sabes. Durante todo el enfrentamiento verbal. sobre todo ahora que quedaba sola. Velaría por su bienestar y la única manera de hacerlo. Si lo hace lo lamentará―respondió Emmett con un escalofriante tono de voz que . Le daba lo mismo lo que Edward dijera. teniendo en consideración que debía hablar con Emmett sobre el tipo ese.en la cárcel por acoso o lo que sea.

Cuando eso ocurrió. y una vez más se dijo que extrañaría ese pequeño y peculiar lugar. que se hizo al cabo de diez minutos. Edward suspiró y miró la hora en su reloj de pulsera. tenía el tiempo justo para llegar al aeropuerto. ― ¡Ya es hora. listo para partir. ―Gracias hermano. Edward se apresuró a abrazarla y mecerla suavemente. o se nos hará tarde! ―Gritó Esme el primer piso. Su madre tenía razón. estuvo silencioso y cargado de la emoción previa a la despedida. Miró por la ventana el entorno del pueblo en el que prácticamente creció. Digamos que la matriarca de los Cullen sufría la perdida doble. Ella y Edward iban en el coche de Sam.denotaba un compromiso al que Carlisle debía de temer. si respetaba en algo su integridad física y su vida. Alice y Edward. mientras ella hundía su nariz en el pecho de su hijo y se inundaba de su aroma. Así que ayudado por Emmett. El ambiente dentro del coche durante los cuarenta y cinco minutos que duró el viaje. y eso hacía que suspirara por la pena natural. dos de sus polluelos dejaban el hogar. Esme llevó sus manos hasta su boca y sus ojos se desbordaron. Después de despedirse de Doña Carmen Uley y de Maggie ―madre y novia de su amigo Sam― se metió en uno de los coches. Llegaron al aeropuerto con el tiempo justo para que Edward pasara por el check in y esperar el llamado a embarque. agarró sus maletas y salió del cuarto. ―Mamá. quedamos en que nada de lágrimas… ―recordó él. con su . mientras que Emmett y Alice iban en el coche de Jasper. sobre todo por los suspiros que soltaba Esme que iba sentada en el asiento de atrás.

ella.boca pegada en el cabello de su madre. Es sólo… ¡tú sabes que soy una sentimental! ―Protestó ella aún en el pecho de su hijo. Primero se acercó a su hermano Emmett. con las manos sobre sus hombros le sonrió y agregó― Y escríbeme contándome tus avances con la rubia… ―Rosalie. ―Rectificó Edward y agregó un asunto de suma importancia para él― Y cuida de León por mi… ―Domaré al felino. mientras que sus delgadas piernas lo envolvían por la cadera. con su rostro pegado al cuello de su hermano. Edward. colgándose de su cuello. sosteniendo a su hermanita. apartándose un poco. ―Reconoció Edward. secándose las lágrimas con una sonrisa para tratar de convencer que estaba bien. no te apures. hijo. ―Bueno… me temo que es hora. apretándola a él muy fuertemente. asintiéndose este a modo de respuesta. . ―Lo… lo siento. ―Recuerda lo que hablamos. ― ¡Qué mujeres más sentimentales las de mi familia! ―Exclamó Edward. El grandulón comandante de la policía del Pueblo también tenía su corazón arrugado por la pena de ver partir a su hermano. palmeando su espalda. empapándoselo con su llanto. que se echó sobre Edward. ―Sí. ―Le dijo al oído. y su garganta escocía por el llanto que amenazaba con salir. a quien abrazó por los hombros. Esta vez fue el turno de la menor de las hermanas. Pero decidió recobrar la compostura y apartarse.

que observaba en silencio y con respeto la despedida tan sentimental que la familia le daba al mayor de sus hijos.― ¡Dios. la veré cada semana y me la traeré conmigo en cuanto pueda. ya te extraño! ―Esta fue la misma reacción que tuviste cuando me fui de la casa a vivir un par de cuadras más allá. Edward. ―Cuida a mi hermana… ―Lo haré. ¿sí? Estudia mucho y no dejes de ir a ver a mamá. de la cual sintió envidia. tomando su rostro entre sus pequeñas y blancas manos. ―Sólo quiero que ella sea feliz. bajándose del cuerpo de Edward. ―Ve a hacer lo que tengas que hacer. Cuídate. y regresa pronto. pues sus padres nunca estuvieron en el aeropuerto para despedirlo. Y una vez más. gracias por confiar en mi. Extendió su mano. pequeña. la que Jasper no demoró en aceptar a modo de despedida. ―Nunca. Ella soltó una risita y se apretó una vez más a Edward―. ―Prometió Alice. para disfrutarlo mejor. No nos abandones. dándole un beso en la mejilla. ―Estaré a cuarenta y cinco minutos del pueblo. ―Procuraré que así sea… . al que Edward reaccionó cerrando los ojos. ―Le recordó Edward la vez que decidió ir a vivir con Jacob. Se acercó a Jasper.

cualquier cosa. ¿me oyes? ―Seguro. ¡Y más le valía que prometiera lo que había cumplido. él se montaría en un avión y regresaría única y exclusivamente a patearle su rockero trasero! Se apartó. así que cualquier cosa que necesites. Galeno. de su hermano Sam. estoy a un llamado. Se dieron la mano y enseguida se abrazaron. Te visitaré en cuando pueda y mantendremos el contacto. Digamos que había desconfiado del rockero aquel en primera instancia. Me siento tan en deuda contigo que… ―Nada de deudas entre nosotros. notando Edward la diferencia del Jasper que llegó al pueblo hace un tiempo ―el que era altivo y displicente― con este que tenia al frente ―más humilde y respetuoso― el que seguro se había transformado gracias a su hermana. Edward acomodó su bolso de mano en .El corto diálogo dejó tranquilo a Edward. ― ¡Demonios Sam. voy a extrañarte! ―Yo también. que lo miraba como aguantándose la pena de ver partir a su amigo. haciendo carcajear al resto. El último llamado a embarque del vuelo que Edward debía tomar rompió con las carcajadas. concentrándose en el rostro de su mejor amigo. golpeándose fuertemente la espalda. Sam… ― ¡Ustedes dos ahí. parecen novias! ―Se mofó Emmett. Somos hermanos. Edward. porque de lo contrario. Edward. ―Gracias por todo Sam. no lo olvides. pero no podía negar lo prendado que estaba de su hermana. alejando sus amenazas mentales de lado. somos amigos.

mamá. por él. acarició por última vez su rostro con delicadeza. ―Ahora ve a tomar ese avión y sigue adelante con tus sueños.su hombro. ―Volveré pronto. por sus amigos. dedicándole una radiante sonrisa. La abrazó con fuerza. Se apartó y alzó la mano hacia quienes lo despedían allí. esperándote. para que te sientas orgulloso de mí… ―Ya estoy orgullosa de ti y de tus hermanos. No olvides eso nunca… ―Nunca mamá. la que ella retribuyó de igual forma. no permitiría que nadie lo detuviera hasta conseguir su objetivo. por su madre. Regresaría a ese país convertido en un profesional. los hace mejor cada día. poniendo la mano sobre el pecho de su hijo―. Volveré aquí convertido en un cirujano. dejando un beso en la mejilla de su madre. Nada ni nadie. . alejándose hacia la sala de embarque. ―Aseguró. ―Dijo Esme. pero el reconocerlos y aprender de ellos. ―Gracias por todo esto. Antes de apartársele. pensaba mientras pasaba por el detector de metales. no por la profesión que tengan. Y no olvides que aquí está tu familia. inundándose de su perfume floral. por sus hermanos. sino por lo que son. Gracias por no bajar los brazos y ni rendirte. Ahí acababa una etapa y comenzaba otra que duraría al menos tres años. haría truncar esa etapa importante de su vida. Han cometido errores. y seguro los seguirán cometiendo. por su familia y por sus amigos. para finalmente acercarse a su madre. quien secaba sus lágrimas que caían sin piedad por su rostro. por lo que tienen aquí adentro.

allá vamos" **S. mordiéndose el puño para no gemir de pena. esa era una especie de gratificación también. ―Bueno. cerrando sus ojos y soltando un suspiro. sé cuánto te duele esto… ―Ángela. Eso la tenía nerviosa… y la partida de Edward la tenía sumida en la pena. dejando caer su cabeza hacia atrás. por favor. que trataba de aparentar delante de sus padres. la que no desperdiciaría. Atravesó el pasillo entre las personas que como él buscaban su sitio en el avión. Ayer Sam pasó en busca de Maggie a la floristería después de regresar del aeropuerto… ―Aja… ―comentó Bella. ―Gracias. Cruzamos . ―Dijo la asistente de vuelo. me despedí de él. Edward. por si quieres saberlo.Finalmente y después de tanto esfuerzo. Se ubicó. no debes fingir conmigo. Estaba en su recamara de la nueva casa ―la casa de Aro― dándole la última leída al capítulo de uno de los libros que entraría en el examen que debía dar ese día por la tarde. dando finalmente con su asiento. cuando revisó su ticket aéreo antes de entrar al Boeing. ―Bienvenido señor… Cullen. justo junto a la ventana. "Bueno.D** ― ¿Entonces… ya se fue? ―Sí. ―Bella. Bella.

Ángela! ―Bien. Bella tragó grueso. pero lo entendió. le pedí que me disculpara por alejarme de él. pienso que no querrás oír… ― ¡Habla. o lo que sea. Eso quería. Además. para que Edward no fuera sino un recuerdo de adolescencia. Ya Edward se había ido y probablemente no volverían a verse. por vergüenza o miedo. Actuaba más bien impulsada por su orgullo femenino. y que los estudios lograran apartarle de la cabeza y el corazón a Edward.algunas palabras y… ― ¿Y? ―Preguntó Bella con ansias de saber si Edward se había acordado de ella siquiera en un comentario. Eso dijo. Bueno. digna de él. que otro hombre llegara a robarle el corazón. Él dijo que lo sentía y que deseaba que las cosas hubieran sido de otra forma. dijo… otra cosa. por mucho que intentara negar aquello. cerró los ojos y al abrirlos sus ojos se desbordaron. ―Comentó Ángela― Me pidió que te diera un recado. sabía que eso pasaría. Además. Sólo le restaba rezas y pedirle a Dios que se apiadara de ella. dijo que a veces mentimos sin razón. pero como no has querido comunicarte con él de ninguna manera. ella había pasado por alto mensajes de texto en su teléfono y correos electrónicos los que ni siquiera abrió. No estaba segura de lo que Edward había intentado decir con eso último… ¡¿pero por qué en ese momento decías cosas tan raras como esas?! ¿Qué quería decir? No valía la pena ahora sacar conclusiones. casi en contra de su voluntad. . ―Bueno. mientras ella cargaría con ese amor de por vida. Él se olvidaría del polvo rápido que ella fue para él y seguro haría su vida en el extranjero con una mujer estupenda.

aquí te espero. ―Seguro. Cerró los ojos y dejó que el recuerdo de la última noche que pasó con Edward la inundara. que su imaginación. Era una tortura. cerraba los ojos y evocaba al estudiante . lo sabía. haciéndola llorar por aquel el recuerdo tan sobrecogedor. Mordió su labio. del otro lado de la línea telefónica soltó un bufido. La idea de en algún momento de esa noche. pero si ella se concentraba bien. Su amiga. La sensación de tener a Edward dentro de ella. en la soledad de aquella nueva habitación en casa de Aro. y vio algo. cuando lo miró a los ojos. Juraba que incluso podía sentir la boca de Edward recorriéndole el cuerpo. Después que se despidieron. pero era lo único real que tenía. y dejando que las lágrimas mojaran la almohada. sentía que devolvía el tiempo hacia atrás y las sensaciones de esa noche volvían a ella. su olor impregnado en su cuerpo. Bella se hizo un ovillo sobre su cama.―Mensaje recibido. recobrando la seguridad en su voz. ― ¿Nos vemos en fin de semana? Garrett me llevará a cenar a casa de Aro. ―Dijo ella. lloró la partida de Edward. Era una tontería. llevándola a la cúspide del placer. o se enteró más bien que esa idea no fue más que su deseo. he de estudiar para mi examen de esta tarde. algo que le hizo creer que aquello podía ser el inicio de una historia entre ambos… pero luego se dio cuenta. Cada noche antes de dormir. sus gemidos en su oído. Ahora debo colgarte. Era verdad que se había prometido no llorar más con él. el recuerdo de la única vez que hizo el amor con Edward Cullen. pero nunca cumplí era promesa autoimpuesta. agarrándose las rodillas hasta que chocaron con su mandíbula. o intentando eso.

.de medicina. ― ¡Claro que lo harás! ―Exclamó Aro detrás de ellos. **S. bueno pues. Además. ―Acotó Charlie. Y por la celebración. Bella lo miró por el reflejo del espejo y arqueando una ceja.D** ― ¿Estás lista. ―Primero. el examen va a durar al menos tres horas. nah… ―Rebatió Charlie las excusas de su hija. "¿Podré sacarte algún día de mi sistema. es mucho tiempo para que esperen. nah. no es necesario que vayan conmigo. preguntó: ― ¿Tienes que trabajar hoy? ― ¿Trabajo? ¿Quién piensa en trabajar cuando tu hija va a rendir un examen tan importante? ― ¿Cómo? ―Aro y yo te acompañaremos. tengo todo bajo control ―Dijo. pero los resultados no estarán sino hasta dos semanas… ―Nah. Edward?" era una de las preguntas que hacía. la que ciertamente no tenía una respuesta concreta. Esperaremos a que salgas y luego nos iremos por ahí a celebrar tu triunfo. colocándose en su espesa cabellera castaña la última horquilla― Pasaré este examen. no creo que el resto de los alumnos vaya con sus padres. Bella? ¿Has estudiado todo lo que…? ―Papá. agradezco la confianza que me tienen. acomodándose la corbata.

Bella torció la boca ahora. ya que insisten… nos vamos dentro de quince minutos. o más bien como había dicho su médico. Iremos. con la comprensión y el apoyo que le dio sin esperar retribución alguna. Bella bufó y negó con la cabeza ― ¿No podré hacerlos cambiar de parecer. fuera de forma normal. con su afecto y cariño. que en cualquier otra circunstancia. debía de tener cuidado en un montón de cosas. estaban allí frente a ella. No quería sentirse obligada a llamarlo "papá" y no por ofender a Charlie. te esperaremos e iremos a cenar por ahí. simplemente acataba cada orden para seguir adelante con una buena calidad de vida. hubieran llegado a odiarse. Y qué decir de Aro. ―Respondió Aro de inmediato. Era increíble como la vida de esos dos hombres. Sabía que de la noche a la mañana no iba a amarlo ni a llamarlo papá. pero ese hombre con sus cuidados. La salud de su padre iba en franca mejoría. quien reiteró: ―No. ―Bueno. como dos grandes amigos de toda la vida. estaba naciendo el intrínseco cariño que un padre siente por su hija. no lo harás. cierto? ―No. Dio un codazo a su nuevo amigo y aliado Charlie. no podrás. y como un frente aliado mantuvieron su postura―. él no reparaba en ello.Caminó hasta ganarse junto a Aro. y no porque ella se obligara a hacerlo. se estaba ganando poco a poco su amor. . estaba estable y podría llevar su enfermedad que era crónica y hacer una vida normal. sino porque quería que cuando eso ocurriera. Ella sentía e dentro de sí. Si bien era cierto.

―Dijo Aro. Y así fue. hasta que salen perfectas. ―Si fallas. Aro y Charlie. Ambos padres. Aro suspiró y se atrevió a tomar la mano de su hija. deseándole lo mejor. No habrá sido una pérdida de tiempo ni mucho menos. La apretó levemente. ―A su orden. pero queriendo infundirle seguridad. dama. y recordándole que a lo que saliera. es nuestra casa ahora!" rectificaba con vehemencia Aro. me confié demasiado y en verdad no me fue bien en el examen? ―Preguntó Bella una vez que pidieron su orden en el restaurante japonés. Salió el trio de la casona de Aro… "¡No es mi casa. ― ¿Y qué pasa si mis impresiones no son tal? ¿Qué pasa si. Sus padres. A veces hay que intentarlo una y otra vez. quizás. La cuestión es que salieron rumbo a la facultad de arte de la universidad capitalina. ellos estarían allí esperando por ella. antes de entrar. pues lo vuelves a intentar. haciendo una reverencia de lo más graciosa. saliendo a celebrar el triunfo aquel. A veces las cosas no salen bien en el primer intento. . pero con la sensación de haber respondido lo suficientemente bien como para aprobarlo. El examen le había parecido no fácil. que descansaba sobre la mesa. le dieron su bendición con un beso en la frente.caballeros. simplemente tomarás esta experiencia y aprenderás de ella. la dieron enseguida por victoriosa. siempre que Charlie o Bella decían "la casa de Aro". Los dos caballeros no se movieron del lobby del edificio hasta que ella salió con la sensación de triunfo. donde Bella rendiría su examen. ya se los he dicho.

mientras el mesero llevaba las copas que rellenaba enseguida con un champaña de lujo que Aro pidió para ellos. Ella leía entre líneas que él no sólo estaba hablando de la prueba académica que acababa de dar. Pasaron las semanas para Bella. era lo único que necesitaba para seguir adelante. que dentro de poco saldrá a la luz con sus maravillosas obras de arte! ― ¡Salud por Bella y su prominente futuro! ― ¡Salud! ―Dijo Bella. ―Vale. ―Intervino Charlie― No querrá esta prestigiosa universidad. siendo contagiada por la seguridad y la hilaridad de esos dos hombres. ahí venia la respuesta que ella estaba esperando. ―Además. hija! ―Exclamó Charlie. además de la apreciación que la planta docente evaluadora había arrojado sobre el cuadro que tuvo que pintar para ellos. que pensó. en silencio. así que simplemente suspiró y asintió con la cabeza. Alzó su copa hasta el centro y dijo― ¡Brindemos por esta maravillosa artista del pincel. sino de algo más. hasta que recibió la dichosa carta con el membrete de la universidad. a quien contemplaba con la ternura de padre. Bella. ―Insistió Aro. ¿quieres que a este par de viejos les dé un infarto? ¡Abre el sobre. no apartando Aro la vista de su hija. En definitiva.Bella se lo quedó mirando por un largo rato. Pero no quiso preguntarse. . ¿no? ― ¡Es lo que digo! ―Reafirmó Aro. alzando también su copa. dándole ánimo. después que ella jugueteara un buen rato con este entre sus dedos. donde seguro venia el resultado de su examen teórico. Bella. ―Ábrelo ya. perderse a esta maravillosa artista en potencia.

"Digna hija de Reene. Nunca había sentido esto por nadie. lo rasgó sacando la carta de adentro.Ella miró a sus padres y con su estómago hecho un atado de nervios. sintiendo un profundo orgullo por su hija. la que comenzará a dictarse al cabo de seis semanas. recogió la carta que calló de las manos de Bella y la leyó íntegramente. Cuando Charlie soltó a Bella. de cómo ella había logrado pasar esas pruebas con nada más que sus propios méritos. la satisfacción que los hijos les dan a sus padres. que siento que me va a explotar el pecho. haciéndola girar en el aire sujeta a sus brazos. Dios! ―Exclamó enseguida. . Sintió como su hija lo rodeó por la cintura y dejó su cabeza sobre su pecho. acercándose a su hija. exactamente en la fecha que su calendario académico adjunto indica…" Y ahí dejó de leer. fue su turno para acercársele y abrazarla. ―Susurró ella. Bella lo miró y simplemente asintió con la cabeza― ¡Oh. como cuando era una niña. pues sus lágrimas colmaron sus ojos. impidiéndole seguir con la lectura. es mi Isabella…" pensó con emoción. Y adoro que seas tú la que está enseñándome estas emociones. ― ¡¿Entonces?! ―Preguntó Charlie. Él se atrevió a besar el tope de su cabeza y susurrar con sus labios pegados allí: ―Estoy tan. Isabella. cómodamente sujeta por los brazos de Aro. Aro. Leyó en silencio las líneas que manifestaban "el placer que la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Capitalina tiene de informarle que ha sido aceptada mediante el ingreso ordinario a la carrera de Arte. tan orgulloso de ti. Aro mientras tanto. ―Gracias. la que desdobló con sus manos temblando. a quien abrazó. tan.

"Bueno. Un nuevo comienzo. . Bella. otra etapa en su vida. la que seguro la ayudaría a olvidar… a olvidar las cosas que le hicieron daño. estaba lista para comenzar esa nueva etapa de su vida.Bella. con el apoyo de sus padres. la que estaba lista para comenzar a vivirla. y dejarlas en el pasado. aquí vamos".

Ahora veamos cómo sigue el curso en la vida de estos personajes. mil gracias a todas. Estoy muy agradecida.. sorprendiendo a sus pares y sus profesores. había sido elegidas para exponer sus lienzos en una prestigiosa galería de La Capital.-) 17. y a la loca Manu de Marte por su arte con los banner. A Gaby Madrzi. por vuestro entusiasmo y por el cariño que nos brindan con sus comentarios (ya sea aquí. sus maestros destacaban su trabajo. soltando risitas chispeantes provocadas por un par de cosas. mi infinito agradecimiento por su invaluable ayuda. mi beta y amiga. ¡Gracias! Un beso a todas y a leer. Desde el primer semestre de estudio que ella cursó. en los que siempre estaba usando técnicas innovadoras. Isabella abrió la puerta de su ático en penumbras.*Chapter 18*: Chapter 18 ¡Cuatro años en 6 días! Nenas. La primera: ella y tres compañeros más de facultad. Y es que . Cata! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . o por twitter o facebook)..

la llevó a que sus profesores pusieran para ella como "maestro" a un joven francés de treinta y tres años. los que la elogiaron diciendo que sus pinturas inducían a un trance. Y no sólo sobre arte. pero decía ella que era necesario. Isabella Swan. Y la segunda: el ser destacada en sus estudios de arte. junto a sus padres. las que reflejaban sin duda su alma. Era más madura y segura de sí misma. estaba agradecida con la vida y vivía contenta. causando suspiros u otro tipo de manifestaciones en las mujeres al pasar. sino también al arte de la . aunque a veces en la soledad derramaba unas cuantas lágrimas purgando sus recuerdos más tristes. vaticinando que seguro la estudiante de arte. provocando que los admiradores sintieran dificultad al momento de despegar sus ojos de dichas obras. Todo en este hombre de metro noventa de estatura era sexy. se destacaría en el círculo de los maestros contemporáneos. prodigio del pincel. Se notaba feliz. André Beaumont era el nombre del apasionado profesor y seductor artista francés. cuando se volcaba sobre alguna nueva creación. eso fue lo que vieron los críticos de arte en la exposición. había aprendido mucho. pasando su piel bronceada que contrastaba con sus ojos verde agua. Pero en general. Su boca delineada y perfecta que parecía siempre andar susurrando "bésame". que llegó a la universidad después del ofrecimientos de esta para dar clases allí. había servido para que experimentara una serie de cosas que contribuían a lo que ella era ahora. Este arrebatador hombre era el "maestro particular" de Isabella. desde su cabello negro. notándose eso. En los últimos cuatro años viviendo en La Capital. Al parecer. pues había ciertas cosas que nunca olvidaría. y no sólo en lo que a arte plástico trataba.en cuatro años de estudiar allí.

Debía agradecerle a la vida que él se hubiera cruzado en su camino. Aunque sabía que su corazón traidor no había olvidado su amor del pasado… pero cada vez que iba a recordarlo. un muy buen amigo y un estupendo amante. después de la gala inaugural de la exposición. rodeada de atriles. apresándola contra una pared y su escultural cuerpo. Así fue cómo se convirtieron en amantes clandestinos. las chispas de atracción saltaban entre ambos y no bastó más que el roce de sus manos para que André dejara todo y saltara sobre ella como endemoniado.seducción. Aquel hombre era un excelente maestro. como hace mucho. pasando por encima de las normas de la facultad. procurando que no se cayera la botella de champaña que llevaba en una de las manos. mucho tiempo no lo hacía. y ambos tenían claro que aquella relación. ni mucho menos ella que "decía" estar concentrada sólo en su carrera. comiendo su boca en un asalto pasional que hizo que ella gimiera de placer. Y precisamente con él era que Isabella iba llegando aquella noche. lienzos y pinturas. que prohibían este tipo de "contactos entre profesor y alumna". Hace casi un año que estaban juntos. ni él que era un alma libre y errante. Resultó que desde la primera vez que ellos se encontraron a solas en una sala pequeña. era pura lujuria y pasión. . mientras que André llenaba su cuello de besos húmedos. sacudía la cabeza y se concentraba en André y en los placeres que él le daba. Rodeada por sus fuertes brazos. pues nunca involucraron sentimientos. abrió con dificultad la puerta del ático. jalaba sus orejas con los dientes y sus manos la apretaban a su cuerpo duro y anhelante de ella.

dejándolo sólo ante ella en calzoncillos negros. ―Sí. ―Ya me deshago de ella. con destreza y maestría. Se apartó para desabrochar botón a botón. sus calcetines. Ella se empinó sobre sus pies y lo rodeó por el cuello. Él bajó sus ojos hasta su palpitante miembro y sonrió. ― ¿Vamos a celebrar? ― ¡Por supuesto. dándole un mordisco que la hizo chillar. mon petit! Fue tu noche. en la penumbra del lugar. que mordía su dedo índice. Así de lento quitó sus zapatos italianos. mientras ella dejaba caer su cartera negra y alzaba las manos. mon petit Isabella… ―susurró él sobre sus labios. quedando ante él sólo en un conjunto de lencería de encaje negro y pequeño. que denotaban su monumental erección. quitara su vestido negro entallado por sobre su cabeza. soltando una risa pícara. ―Respondió André. está listo para celebrar. desabrochó su cinturón de cuerpo y con ceremonia bajó sus pantalones. ―Llevas… llevas mucha ropa.Una vez adentro. ― ¡Wow! Veo que estás listo. para que él. ante la lujuriosa mirada de ella. Definitivamente sacaste lo mejor de ti. él cerró la puerta con el pié. ―Dijo ella. balanceándose de un lado a otro a la espera que él acabara con ese ritual de seducción. Isabella. quitó la botella de las manos de Isabella. apretándola a su cuerpo. llevando sus dedos hasta su sedoso cabello negro. ―Con un ronco susurro dijo ella. cuando él dejó su boca para degustar su cuello. muy lentamente su camisa. ―Mon Dieu. jalándolo mientras las manos de él la levantaban por las nalgas. saqueando su boca con pasión desatada. ―Dijo él con sincero .

esos que hacían que su garganta se cerrara y sus ojos café se humedecieran y la llevaran hasta lo más hondo de la pena. ―Atinó a decir ella. Ella torció la boca y se cruzó de brazos. ―Gracias. Es tú noche. pero André no quería compromisos y ella… bueno. besándola de nuevo. André. descorcharemos esta maravillosa botella de champaña italiana y brindaremos por ti. ― ¿A tus padres nos les extrañó que no llegaras esta noche a casa? ―Preguntó él. Tenemos mucho que celebrar. preguntando de regreso: ― ¿Y quién dice que no voy a llegar? ―Pues yo. Pero antes que ahondemos en otras cosas. vertiendo el líquido espumoso que enseguida ofreció a Bella―. esta vez con más calma―. esta noche nada de compartir los elogios conmigo. ¿lo olvidas? ¡Eres mi maestro! ―Isabella. en todos los sentidos. tú celebración. ―dijo él. Ella sonrió y torció su cabeza. . dedicándole una arrebatadora sonrisa y un guiño de ojo. caminando hacia ella y rodeándola por la cintura. que sacaba lo mejor de ella. ella era otra cosa. era siempre levantada por la compañía de ese hombre. André no tenía idea de todo lo que conllevaba ese "Gracias" que Isabella expresó. Habría sido tan fácil enamorarse de él. A veces cuando ella se sumía en el mar de los recuerdos. ―Fuiste parte de esto. cuando estuvo de regreso con dos copas altas para el champaña. hasta dejar sus cuerpos muy pegados.orgullo. cuando él se alejó para ocuparse de la botella. ―concedió.

―Suprême… ―susurró André. antes de llevárselo a la boca y beber de él. ―Si te portas como una buena chica. y un baño junto a la única recama del lugar. Vio a André afirmarse sobre el colchón con la rodilla y delinear sus labios con la lengua. y se inclinó hasta su abdomen para absorber el líquido. donde ahora estaban. donde había una mesa y un sofá de tres cuerpos. Ella lo imitó y enseguida indicó sobre lo que André le preguntó: ―Ambos sabían que tendría una fiesta después de la inauguración.Ella se carcajeó mientras el pícaro de su maestro chocaba su baso con el de ella. cerrando ella los ojos y contorneándose por los placeres que todo ello provocaba en su cuerpo. ― ¡Oye! Apenas bebí un sorbo. ―Estupendo. alzándola hasta su hombro para cargarla al dormitorio. así que están en sobre aviso que llegaré por la mañana. ¿te parece? ―Está bien. pasando la lengua por su estómago . Mientras. era más bien pequeño. Enseguida. dejaré que bebas más. quitando el vaso a medio beber de las manos de Bella. ―Concedió él. Ese ático que Aro le regaló hace casi dos años. ―Protestó ella cuando se recuperó de la caída hacia la cama de dos plazas. Una cocina pequeña con lo indispensable. mientras vertía con cuidado sobre su vientre un poco del licor. me deleitaré bebiendo de este maravilloso champagne usando tu cuerpo. dos grandes ventanas francesas y atriles con cuadros por todos lados. pero muy práctico para lo que ella necesitaba. la miró con esos ojos lobunos que tenía. Una sala amplia. ―Respondió ella. tomándola enseguida por sorpresa cuando se agachó y la rodeó por las piernas.

llevándola a la cima del placer. ― Je sais. mientras ella se apretaba a él en su interior. soltando un jadeo de placer. . mientras la embestía una y otra vez. los alaridos de placer inundaron la estancia cuando el orgasmo les arrebató la cordura a ambos al mismo tiempo. complaciendo al hombre―. La besó. Isabella… ―gruñó él sobre sus labios. separándose lo menos posible. Bella se sujetó a él por la sudorosa espalda. elevando la velocidad de sus embestidas. apriétame fuerte! ― ¡Dios. André! ―Gimió ella. ―Mon Deu. ella curvó su espalda y echó hacia atrás su cabeza. apresando su entrepierna con la palma de su mano.y subiendo por su cuerpo hasta llegar a su boca. volviendo a envolverlo con las piernas e invitándolo ahora en entrar por completo y sin miramientos. pequeña. mientras trataban de deshacerse del resto de sus ropas. Gimieron y jadearon en la boca del otro. mientras André apartaba la copa de su sujetador y succionaba con deleite uno de sus pezones. que lo esperaba abierta y jadeante. masajeándola lento. mientras la otra apretaba uno de sus pechos por sobre la copa de su sujetador. Cuando este lo hizo. Por favor… estoy a punto. en ella. mon petit Un momento después. Ella abrió sus piernas y rodeó el cuerpo del hombre con estas. cerrando sus ojos con fuerza. volviéndolo loco de placer― ¡Así. hundiéndole sus dedos. buscando mayor fricción con la dura erección de André. mientras sus manos delineaban su cuerpo y se metían bajo su braguita. Él simplemente rasgó las braguitas de encaje y ella con los tobillos ayudó a que el maldito calzoncillo descendiera y liberara su hermosa masculinidad.

Allí apareció la Agencia Nacional de Operaciones Especiales (A. cuando se sintió traicionado. su novio. Isabella volvió a saber de Jacob. Sí.. Él mismo que después apareció en su camino de forma fortuita. las risas que a veces se escapaban. Aro Vulturi. El empresario había aumentado sus bonos en la bolsa de valores con el incremento de sus negocios. cuando su padre.N. los gemidos y el sonido de los labios que chocaban uno contra otro en la recamara. deleitándose con el post orgasmo y con los leves movimientos que él insistía en mantener. manteniendo el meneo de sus caderas. mezclado con el suyo propio y el aroma del sexo que se impregnaba en ellos. Y mientras los jadeos. social. aún dentro de su cuerpo. la mantenía también a espaldas de Jacob. dentro de la cartera de mano que Isabella había usado esa noche. como si no tuviera suficiente. mientras ella seguía aferrada a la ancha espala de André. repicaba una y otra vez el móvil de ella. un grupo de elite que reclutaba a uniformados y los preparaba para operaciones secretas.E).O. Porque fuera de tener esa relación clandestina con André para evitar ser sancionada por la universidad. o no tanto. su novio.Él se dejó caer sobre ella. en la sala principal. político― que estuviesen propensos a recibir cualquier tipo de ataque que pusiera en riesgo su vida. como . iluminándose esta la pantalla con el nombre de Jacob. estuvo involucrado en un intento de secuestro. El mismo hombre que hace años se alejó de ella. por lo que se convertía en blanco fácil de organizaciones fraudulentas.. salvaguardando la vida de personalidades importantes de todo ámbito ―económico. Porque un asunto no menos importante era lo que Jacob Black representaba para Isabella. inhalando el aroma del perfume cítrico que ella solía usar.

hasta que sin darse cuenta él le robó un beso y a partir de ahí él se presentó como su novio. sin ella poder contradecirlo. él empezó a jugar sus cartas hacia ella y quizás movida por la gratitud. De esto hace ya casi un año y medio. Después de pasar por cursos de especialización y capacitación. Después de su altercado en el pueblo con Edward. cuando Bella tiempo atrás le contó de su historia con Jacob. sintiendo que debía retribuir de alguna manera a Jacob. probablemente Aro en ese momento estaría muerto. Con este triunfo ―que no era más que su trabajo― se llevó el agradecimiento eterno del empresario. Eso no tiene por qué moverte a tener una relación con él. le fue dada su primera misión: estar al mando de un equipo que iría tras los pasos de un grupo organizado que estaba apuntando sus dardos en contra del empresario Vulturi.lo fue en el caso de Aro Vulturi. Isabella decidió comenzar a salir con él. . siendo a su vez llamado a participar de esta organización de elite. Con esos sentimientos. nada volvió a ser como antes para Jacob Back. Para su sorpresa. Allí fue reclutado por el cuerpo de policías. Su temperamento se tornó hostil y desconfiado. Isabella. lo que se alejaba mucho del otrora buen muchacho y alegre camarada. neutralizando a sus atacantes antes que estos pudieran actuar. Si no fuera por Jacob. y ciertamente de Isabella. ―Una cosa es estar agradecida con alguien. fue su antiguo superior Emmett Cullen quien lo invitó a colaborar con la agencia. por lo que decidió emigrar hacia La Capital para intentar dejar todo atrás. ―Comentó André alguna vez. Él logró interceptar el atentado y salvarle la vida.

aunque bien sabía ella que su paciencia no debía ser eterna. ―Él siempre… siempre me recuerda que de una u otra manera la seguridad de mi padre está en sus manos. colgó el teléfono. Él siempre la entendía y le decía que la esperaría. pensó el joven. Él bufó y se le acercó. ―Apuntó ella. suspirando porque "para variar" su chica no contestaba. Isabella había evitado a toda costa llegar a "tercera base" con Jacob. Se acercó a la ventana de su cuarto de hotel a mirar la noche de aquella ciudad donde tuvo que . ― ¿Y por eso lo engañas conmigo? ―Puntualizó André. negando con esta. ―Le cortó André― ¿Te obliga en la cama? ―Agregó. Él nunca le exigía nada. aquella noche que tuvo que ausentarse de la inauguración de la exposición de Isabella. preguntando de sopetón. dime una cosa. Mon petit. Jacob por su parte. ¿es acaso él quien te obliga? Isabella. porque su alma ni su corazón serían suyos. tomando su rostro entre sus manos―. y que tarde o temprano le "exigiría" aquello que ella no quería entregarle.―Él es bueno. haciendo que ella bajara la cabeza con pudor. Ella arrugó su frente y bajó la cabeza. eso no está bien. aunque ella se daba cuenta que cuando las cosas se salían de control ―los besos ya no eran tan recatados y las manos comenzaban a moverse más allá de los límites― ella se apartaba y le decía que no podía avanzar. argumentando su decisión de estar con Jacob Black. puedes confiar en mí. ― ¿Si quiera sientes algo por él? ―Pues… sí. y pues yo… ―Oye. Su cuerpo. y cuida de mi padre. Seguro estaba celebrando.

Suspiró pensando en Isabella. sobre todo a los extranjeros y apuestos cirujanos. llevándose la mano hasta su cuello. y si su novia no quería complacerlo en la cama. Él era hombre. con sus cuidados y . como era este el caso. maldita sea. y rebuscándose bajo la camisa la gargantilla que siempre colgaba de allí. El cirujano ortopédico y traumatológico sonrió ante la ternura de aquella mujer.D** ― ¡Oh. aquel día para una operación menor. Esa medalla en su poder era como un trofeo para él. las actividades lascivas que los habían llevado hasta allí. a quien sin duda extrañaría. debía buscarse a otra que lo hiciera. ― ¿Jacob? ¿Por qué no vuelves a la cama? ―La mimosa y soñolienta voz femenina proveniente de la cama llamó su atención. Ella. Dios! ¡Mi niño. la misma medallita que delató su traición. Era bueno saber que el traidor estaba lejos y que probablemente no regresaría nunca más. donde se desnudó y se metió para retomar con aquella mujer que conoció esa noche. O al menos eso era lo que él creía. por lo que dejó de lado sus pensamientos y se giró de regreso a la cama. **S. La misma que una vez vio sobre el velador de su ex amigo. abrazando al joven doctor por el cuello cuando llegó la hora de su despedida.viajar. no puedes irte! ―Se lamentó la septuagenaria enfermera. la misma cadenita de plata con su dije en forma de lágrima que pertenecía a Isabella y que él mismo le había persuadido a que se la regalara. un trofeo que lo retribuyó de alguna forma de la traición que vivió hace años y por la que aun anidaba rencor. La maternal mujer adoptaba como suyo a cada joven pasante de las carreras médicas que llegaba a trabajar allí.

para luego estrecharlos y golpear al cirujano en su torso mientras lo regañaba― ¡Edward Cullen. y deja de distraerme! Tengo un montón de post operatorios que atender. No quería prolongar la despedida. mujer! . sin dejar de sonreír. ―También te extrañaré. La mujer. me voy. A ti y al resto de las muchachas. agregando― ¡Te quiero mucho. tragó grueso y empujó al joven doctor para que se alejara. ―No te olvides de nosotras. Te aseguro un trabajo. Y regresa a vernos algún día. techo y una cama donde dormir… incluso. ―Me voy. no digas barbaridades! Él se apartó. niñito. ambos sonrieron el uno al otro y volvieron a abrazarse. sin poder retener las carcajadas. ― ¿Y por qué no te vienes conmigo. sin darle la espalda a la enfermera. defendiéndose del ataque de la enfermera. ―Dijo él. abriendo sus ojos como dos huevos fritos dejándola atónita por unos segundos. hacía que la añoranza por los suyos se hiciera más llevadera. ―Estaré en contacto con ustedes. te lo prometo. ―Afirmó Edward con melancolía. si quieres puedes dormir conmigo… La mujer se apartó del joven. le mandó un beso a la mujer con la palma de su mano. comida. eh? ―Le susurró el doctor con coqueteo y diversión―. vete de una vez. ― ¡Vete. alzando sus manos y comenzando a caminar hacia atrás por el diáfano corredor del hospital. Antes de girarse del todo.su cariño. Cuando él se tranquilizó y ella acabó de atacarlo.

Estudiaba durante el día y por las noches trabajaba en bares como barman ―que era lo que sabía hacer― pasando a veces por alto las seis horas de sueño que al menos una persona debía tener para mantener su cuerpo descansado y rendir durante el día. trabajar y ganar el dinero suficiente para vivir con holgura. la separación le dolería más por la conexión y el cariño que Edward Cullen le provocaba. se sintió ansioso de abordar de una vez ese avión y llegar a su lugar y darle a su madre todo lo que había deseado. Y lo más importante.Ella llevó sonrió mientras sus lágrimas iban soltándose de sus ojos. poder retribuir a su madre todos los sacrificios que había hecho por ella. siempre lloraba con las despedidas. y lo más importante era que regresaría a ver a su familia y a sus amigos. viviendo con lo justo y necesario. pues necesitaba pagar los gastos que la beca no cubría. Todo lo que ganaba lo ahorraba. Y es que aquello no era una cuestión de suerte. cada uno de sus logros era fruto de su esfuerzo. Pero en esta ocasión en particular. Desde La Capital ya lo habían contactado y ya tenía trabajo en dos importantes clínicas. su amigo Sam ya había adquirido para él un lugar donde vivir. Él estaba completamente solo en ese desconocido país y ella fue testigo de cómo el joven aquel pasó esos cuatro años esforzándose por ser uno de los mejores y más jóvenes profesionales del bisturí. Por eso. Cuatro años de sacrificios en ese país para conseguir lo que finalmente soñó: ser un profesional. mientras veía al joven girarse y caminar hacia la salida. en dirección al apartamento que rentaba para acabar de hacer sus valijas.D . S. Siempre era lo mismo. cuando salió del hospital donde trabajó por dos años.

tres días. Jasper apoyó su cabeza en su hombro y siguió la mirada de Alice. hay una cocina con lo necesario. meneando su cabeza negativamente y alzando sus manos con frustración. ―Concluyó él. ―Protestó ella. deseando haber tenido más tiempo para decorarlo. ― ¡Quería que lo encontrara todo perfecto! ―Rebatió Alice― ¡Pero demonios. Apenas había llevado un par de sofás que destacaban en medio de la sala de tonos claros con aplicaciones de madera que lograban darle un aire acogedor al departamento. Jasper. ―Yo encuentro que está bien… ― ¿Bien? Apenas y tiene muebles. El dormitorio principal con suerte alcancé a amoblarlo… y me faltan un montón de cosas. girándola para que quedaran . está todo lo necesario: hay sofás.Alice Cullen miró el apartamento a medio amoblar. evaluando con detenimiento todo lo que hacía falta para dejar ese lugar listo para ser habitado como ella quería. una mesa… ―No es todo lo necesario. Él sonrió y dejó un beso en el cuello de su mujer. un dormitorio con una cama. ―Estará bien para él. además. Sam tardó tanto en concretar la compra! ―Vale. además del cortinaje que acababa de instalar con ayuda de su madre. ―Oye. Una mesa de vidrio al centro y un par de mesitas. pero la compra del lugar se había concretado hace muy poco. es suficiente. te dijo que no te preocuparas. Suspiró frustrada. ―Dijo ella. haciendo nota mental de todo lo que faltaba. Suspiró cruzándose de brazos. mientras unos fuertes brazos la rodeaban por la espalda.

que acallaban un poco su melancolía por Edward. quien recibió de parte suya un ticket aéreo para ir a visitarlo. Finalmente él había logrado titularse y decidió quedarse un año más en aquel país al otro lado del continente para especializarse y trabajar. Ya es tarde y mañana tendrás un día ajetreado. ―Amor. Ella hace cuatro años no lo estrechaba entre sus brazos. ya sea por sus estudios de diseño o por el trabajo de Jasper. pero ella siempre dilataba ese viaje. ¿Por qué mejor no nos vamos y descansas? Ya mañana puedes cubrir otras cosas. Ella no había tenido la suerte de su madre. ― ¿Me cargas hasta el coche? ―Preguntó Alice muy coqueta. esto hace unos siete meses atrás. era mejor ir a descansar. Jasper un montón de veces le ofreció ir a visitarlo. no puedes hacer nada más. ― ¡Mañana llega mi hermano y encontrará que su apartamento no está listo! Como bien le recordó Alice a Jasper. Necesitas descansar. pero no te atormentes más. el que le sonrió levantándola por la . Él tenía razón. Edward regresaba al día siguiente. teniendo que conformarse sólo con video-llamadas. ¿sí? Alice suspiró y dejó caer su cara en el pecho de su novio. Besó su nariz y luego su boca antes de recordarle―. que estaba lejos de aquel artista que un día llegó al pueblo con ínfulas de estrella. rodeando a Jasper por el cuello. Para esto tendría que esperarse hasta las ocho de la noche. pero lo más importante era la llegada de Edward. cuando el vuelo arribara. ya a estas horas.frente a frente. quien ahora era un reconocido músico underground. después de cuatro largos años de ausencia. Mañana tendría un montón de cosas que cubrir.

― ¿Vendrás esta noche con Rosalie? ―Preguntó la madre. dejando las bolsas sobre la isla. mirando a su hijo . ― ¡Oye! ―Lo regañó Esme. golpeando su hombro― ¡No te comas eso. aprovechando Emmett de rebuscar algún alimento que zamparse. y eso no estaba bien.cintura. las que se engulló de dos mordidas. muy temprano. madre. Cuando entraron. pues la vez pasada que viajó a verlo. pues habían pasado varias horas que no se echaba alimento alguno a la boca. Divisó unas tartas de anís. y como si nada. Ella presumía que su niño estaba dejando de comer por estudiar o trabajar. caminaron directo a la cocina. al apartamento con las manos cargadas de bolsa de supermercado. y eso era inaceptable. A la mañana siguiente. agregó ―Quiero verle la cara a Edward cuando le dé la noticia… Esme frunció su cejas y giró su cabeza hacia atrás. Ella se encargaría de que la alimentación de su hijo Edward fuera la adecuada. limpiando las migas que habían caído sobre la encimera de la isla. con mercadería para abastecer la alacena y el refrigerador. mi princesa ―respondió él. para que ella se le montara encima al estilo chimpancé. lo había encontrado muy delgado. ―Dijo. son para tu hermano! ― ¡También necesito alimentarme! ―Protestó Emmett con la boca llena. dándole un beso y caminando hacia la salida del departamento. ―Por supuesto. Esme llegó en compañía de su hijo Emmett. esperando que su madre le diera la espalda para tragar otro pan. abriendo los estantes y guardando los alimentos. ―Por supuesto.

Esme había estado esperando la noticia aquella durante mucho tiempo. Él torció su boca y miró por el rabillo del ojo a su madre. Con . cuando el gorila de su hijo la alzó en vilo sobre el suelo. ¡Mi gorilita ya tiene casi tres meses! ― ¡Oh.por sobre el hombro ― ¿Qué noticias? ― ¿No te lo he dicho? ―Preguntó. provocándole a él un dejo de preocupación. volviendo a abrazar a su hijo por el cuello―. dándole un fuerte abrazo. Estaba como estupefacta mirándolo. cubriendo su boca a la vez que se giraba para mirar a su hijo. Esme soltó las cajas de cereales que tenía entre sus manos listas para guardar. Teníamos las sospechas desde hace varias semanas. mi Dios! ―Exclamó ella. el notición. caminando hacia ella. ― ¿Estás bien? ―Quiso saber. Era un bruto. confirmándole el embarazo. ya sabes. señora Esme! La madre de Emmett comenzó a carcajear. a la vez que la hacía girar sobre el piso. Vas a ser abuela. El médico le hizo llegar los exámenes. Hoy es el día más feliz de mi vida. pues añoraba malcriar nietos de una vez por todas. ―Dijiste… dijiste que… ― ¡Vas a ser abuela. por los síntomas de Rose. sacando las conservas de las bolsas y agregó como si nada―. no debía de haberle soltado así. ― ¡No puedo creerlo! ¡¿Pero cómo te enteraste?! ¿Cuándo? ―Anoche recién lo confirmamos. con los ojos vidriosos.

dejando un beso sobre su cabeza. Emmett por otro lado era su carta segura. Emmett la acercó hasta su pecho una vez más. casi se vuelve loco de la dicha. ―Le recordó. "destilando amor" como se burlaba Garrett cada vez que los veía. ni siquiera le conocía alguna novia oficial. pero le encantaba esa sensación. por la forma en que se miraban y se tocaban. Es su primer nieto y está muy emocionado. madre mía! Vas a acabar con tus lágrimas… y mira que te queda mucho por llorar todavía. Alice repitió siempre que acabaría sus estudios de diseño antes de formar una familia con Jasper por supuesto. pues él estaba concentrado en su carrera y no en formar una familia. dejando caer las lágrimas de sus ojos. y para eso había que esperas al menos dos años más. donde el papeleo aquel estaba sobrevalorado.Edward sabía que debía esperar. Ellos ya tenían casi cuatro años de relación.―Dijo. sobre todo cuando vayamos por Edward al aeropuerto. por lo que era el momento. abrazándola ahora con ternura. Rose se lo dijo antes que entraran a una reunión . ― ¡Ay. . soltando una carcajada―. pues desde que comenzó su relación con Rosalie Hale ―que era como medio hermana de Bella y media hermana de Garrett― supo que esos dos estarían juntos de ahí al futuro. pues no podía negar que la idea de convertirse en padre venía a poner su vida patas arriba. ― ¡Bueno. Lo ideal hubiera sido que viniese el matrimonio primero. pues yo también estoy muy emocionada! ―Admitió doña Esmerald con la voz contrita. pero qué se le va a hacer en estos tiempos. Él también tuvo que tragar grueso. sino de dicha. Ciertamente no era un llanto de dolor. ― ¿Y quién más lo sabes? ―Aro lo supo esta mañana. Según ella.

―Dijo. ¿Te encargarás tú de la cena? ―Sí. Emmett recibió la invitación de participar en una agencia organizada de elite. El móvil de Emmett lo interrumpió de su labor. Tengo a mi equipo trabajando. . tenía que estar al tanto de un montón de cosas. los cuales le aportaban tremendo dividendos. y además se permitió viajar un par de veces a ver a Edward al otro país. tu hija me va a tener yendo de un lado a otro con eso de que aún tiene muebles por traer… ― ¿Y Sam? ―En la mañana debía resolver un problema en uno de sus locales y ya por la tarde estaría a disposición de doña Alice. la que se realizaría en eternos seis meses más. sin duda más arriesgadas que el trabajo que tenía en el cuerpo de policías del pequeño pueblo desde donde decidió partir para radicarse en La Capital. apartándose de su hijo y sacando sus lágrimas. la misma para la que Jacob trabajaba y del cual él era su superior. Además.―Tienes razón…― admitió. Poco después que Edward migrara al extranjero. ¿Y no trabajas hoy? ―Nop. compró tres bares en la gran ciudad. y asesorado nada más que por Aro Vulturi. retomando la labor de meter los alimentos en su lugar―. De tal forma. no hay mucho que hacer. quien se decidió a dar un paso adelante. querido. apartándose a un lado para atender. Al igual que su amigo Sam Uley. ―el rey Midas de los negocios―. Dividendos que le permitieron primero comenzar a planear su boda con su amada Maggie. terminando de vaciar las bolsas―.

―Estoy tan ansiosa que llegue la hora… ya quiero ver a mi niño… Emmett la miró también sonriendo. ―¡Allí. cuando esta daba saltitos."La vida me sonríe" decía siempre el buen Sam. Sam y Emmett dieron un respingo cuando la ansiosa hermana soltó un grito y comenzó a saltar más arriba sobre sus bailarinas. Edward venía cargando un carro con dos maletas negras muy grandes. mirando hacia la zona de desembarque a ver si entre el gentío lograba distinguir a su hermano. Esme. allí viene! ―Gritó. coincidió: ―Yo también ya quiero verlo. cuando la madre y sus dos hijos. ― ¿Puedes calmarte Alice? ―Le reprochó Emmett a su hermana. además de Sam. y ella quería ser la primera en verlo. sonriendo enseguida con la ilusión alumbrándole sus hermosos rasgos faciales. Esme soltó un suspiro. mamá. aquel deseo se concretó. pues su hermano debería de aparecer por allí en cualquier momento. Y para ambos. Ciertamente ella hizo caso omiso del reproche de su hermano. aguardaban en el terminal aéreo la llegada del mayor de los hijos. haciendo que el resto de los comensales concentraran su mirada en dirección hacia donde Alice dirigía sus musarañas. mientras agitaba sus manos en alto. Ataviado con una simple camisa azul y sus jeans negros. allí viene. caminó entre el gentío empujando el carro él con los pies un poco . Cuando Emmett regresó junto a su madre para orden los víveres. además del bolso de mano que colgada de su hombro.

estaba su adorada madre. ―Hola. para dar un paso al costado. El viaje había sido largo y cansador. Alice se echó a correr. . Edward! ―lloriqueó ella en el hombro de su hermano. ¿Me extrañaste? ―Preguntó. por Dios. dejó un beso sobre su mejilla acariciándola a continuación. alcanzando él a hacer a un lado el carro para agarrarla entre sus brazos. no pudo evitar esbozar una muy grande sonrisa cuando vio entre la gente a una pequeña mujer que saltaba entre la multitud. Pero deja de llorar. acariciando su espalda con cuidado. Cuando estuvo a dos metros de ellos. ―Mi niñito… ―susurró ella. y junto a ella logró distinguir. Esme simplemente asintió sonriendo. quien también lloraba de la dicha. acariciando el cabello castaño rojizo de su hijo que había crecido. dejando que Emmett se abalanzara hasta su hermano para darle el abrazo del oso como bienvenida. apretándola contra él con todo el amor del tiempo que llevaba extrañándola―. "¡Por fin estoy en casa"! pensó. Alice. Se tranquilizó al sentirlo un poco menos delgado que la última vez que lo vio. guiñándole un ojo―. Esa era su hermanita. Él cerró los ojos y absorbió su perfume francés. pero a pesar de eso. para dejar el turno a su madre.adormilados. ―Le dijo él. ―Pidió después de un rato. pequeña. elevándolo unos centímetros del suelo del aeropuerto. mientras veía que el resto de su familia se acercaba a él. ―Ya estoy aquí. ―Concedió él. ― ¡Ay. ya estás aquí! ¡Cuánto te extrañé. doña Esme. Alice gruñó cuando sintió dos brazos desde atrás alejarla de Edward. agilizando su paso entre la gente. ladeando su cabeza. su hermano Emmett y su amigo Sam.

―Les dijo Edward a sus chicas. ―Admitió Emmett. dejando un beso sobre cada una de sus cabeza. comenzó a salir del terminal aéreo rumbo al coche. y por supuesto de cenar la comida de mamá. ―Y tú estás muy guapo ―Respondió Alice al cumplido―. También te extrañé muchacho. abrazándola por un lado. Bienvenido. Emmett… ya capté el punto. las dos. dándole la mano a su amigo. ¿Estás cansado? ―Un poco. Alice aprovechó la oportunidad que Edward estuvo libre de los abrazos para tomar ese lugar en su regazos. dándole un manotazo a su hermanito para que se apartara. ―Bueno. palmeando luego su espalda―. y por el otro acogiendo a su madre. dejen de pelear el parcito. Flanqueado por ambas mujeres y por sus hermanos que arrastraban sus maletas. Sonrió luego con picardía y apretó con sus dedos la mejilla de su hermano. ―Están hermosas. niñito! ― ¡Suéltame. Edward. que se abrazó a él por la cintura. como solía hacerlo la abuela. ―Se carcajeó Edward en los brazos de su no muy delicado hermano. Godzilla! ―Protestó Edward. pequeña. Sam ―Agradeció Edward. Pero estoy ansioso de llegar y ver qué has hecho con ese apartamento. ¡Estas muy lindo. El recién llegado sonrió. sonriéndole a su fiel amigo. Galeno. están haciendo el ridículo. exclamando―. compadeciéndose un poco en silencio de la pobre Rosalie―. ―Me alegra verte de regreso. liberándolo y dando un paso atrás. ―Intervino Sam.―Vale. ―Gracias. .

están listos. Era un barrio bastante tranquilo pero funcional. ―Comentó Edward. ―Sí. Edward sonrió y pensó que sería novedoso compartir por primera vez con ellos. De verdad. calculando él que a sus trabajos llegaría al menos en quince minutos. para que de una vez deje de trabajar… . pues todo quedaba cerca. es perfecto. Lo siguiente que haré es sacarla de tu casa. y pese a haber llegado hace unas cuentas horas al país. Maggie y Rose se quedaron en el apartamento alistando las últimas cosas. La llegada a su nuevo hogar. ―Estupendo. se sentía muy cómodo y relajado. Quiero que comience a disfrutar de todo lo que puedo darle. además de contemplar a lo lejos los edificios antiguos se alzaban imponentes entre la colonial arquitectura de la ciudad. ―Perfecto ―indicó Edward. cuando en verdad hace tiempo ya eran como parte de la familia. Sin duda se alegró mucho por la noticia de que iba a ser tío. lo compramos casi nuevo. y los tickets aéreos para las vacaciones de nuestras madres. Mañana mismo se los damos. Está en muy buen estado. los antiguos dueños apenas vivieron aquí unos cuantos meses. la ferviente bienvenida y la posterior cena fueron de lo más amenas para Edward. los que incluso podía recorrer caminando. ―Ah. El balcón daba hacia un parquecito rodeado de verdes arbustos. como en casa.―Jasper. fumándose un cigarro en la terraza con su amigo Sam unas horas más tarde. contemplando las luces de la ciudad mientras botaba el humo del tabaco. Todos estaban muy contentos con la noticia. ―El lugar es como me lo contaste. ―Comentó Esme. Parten en quince días. haciendo planes de cómo malcriaría a su primer sobrino.

―Vale. y ciertamente lo habían puesto en perspectiva. Celebrando… algo. y a nosotros. Eso no lo olvidaré nunca. vale Edward. Agradezco como tu familia y tú han querido a mi madre. ¿Qué cree. hermano. ella es como parte de la familia. es sólo que quiero que descanse y comience a disfrutar. no le agradó la idea de que se vieran tú y ella. dubitativo―. ―Quedaron en casa de Aro. Edward lo miró y agitó la cabeza. igual que las llamadas? Ese tipo está loco. ―Agregó Sam. eso ni la distancia ni el tiempo lo habían cambiado.―Oye. pues si alguna vez se sintió enamorado de ella. mirándolo de reojo. negando con la cabeza. ―Asintió Sam―. Ángela era su amiga y la quería como tal. no es que hubiera sido nunca como una sirvienta… ―protestó Sam como ofendido. Ella hubiera deseado venir. poniendo una mano sobre el hombro de su ofendido amigo a modo de disculpa ―Lo sé mi amigo. ― ¿Puedes creer que me escribía e-mails a escondidas de él. Edward frunció su entrecejo y miró a su migo con curiosidad ― ¿Qué celebraban? . Eso cree. eh? ―Que llegas a robarle a su chica. fue sólo confusión. Pensó y se preguntó que quizás cuantas otras cosas no habían cambiado. pero digamos que al buen Garrett. Edward bufó y pensó que en cuatro años. definitivamente había cosas que no habían cambiado. Ellos no habían hecho más que querer a Esme como una más de la familia. ―Comentó Sam. Uhm… esta tarde hablé con Angelita por teléfono. Edward soltó una risa muda.

― ¿Sabes dónde queda la galería de arte aquella? ―Por supuesto. ― ¿Cómo lo sabes. aunque la verdad era que sí le gustaría eso―. que déjame decirte es ridículo. lo siento. Entonces. como advertencia. estando en el extranjero. Edward sonrió al escuchar a su amigo. la recordó con remordimiento. Dios es testigo de que fue así. y se alegraba mucho que fuera así. Se acordó de todo el tiempo que. Pensé que podía incomodarte. ―Vale. ella te lo dijo? ―No. . hermano. puedes decirlo. ¿me vas a decir qué celebraban? ―Bella está exponiendo en una galería de arte muy reconocida aquí. él supo que Bella podía hacer cosas grandes con su talento. ella debía haber aprendido bastante y si estaba exponiendo aun cursando estudios universitarios. se proyecta como la promesa del arte. Cuando su amigo se ponía a hablar. ―Reconoció él. Sé que se trata de Bella. pero ella simplemente no transó―. Él no era estúpido y sabía que se trataba de Bella. ¿Piensas buscarla? ―No lo sé.―Rosalie no transó. Lo intentó. para ella era importante estar aquí y conocer al futuro tío de su hijo… ―Sam… ―dijo Edward. lo estoy presumiendo por tu comportamiento. La catalogaron muy bien. En cuatro años. No era para menos. deseando poder comunicarse con ella. era porque en verdad era buena en lo que hacía. era porque estaba nervioso o algo escondía.

. pensativo. Además. por verla a ella. sintiendo una extraña ansiedad por ver sus obras.―Mañana necesito que me acompañes. Tengo invitaciones para la fiesta inaugural. ― ¿Puedes conseguir una para mí? ― ¿Piensas ir? ―Por supuesto. además será bueno volver a ver a Charlie. ―Respondió Sam. rascando su cabeza―. Siento curiosidad por ver sus obras. y por qué no decirlo. ―Claro. ¿Cómo habrá cambiado? ¿Querrá. después de cuatro años. por favor. ―Dijo Edward. volver a cruzar palabra con él? Pronto lo averiguaría. la otra semana hay otra inauguración en la galería de la universidad. Quiero estar presente en el nacimiento de una estrella.

¡Aguante Venezuela. ―Por favor.. que como siempre digo está dedicada a todas ustedes. muchas gracias! Ah.-) 18. ―Les dijo la asistente que recibía a los visitantes a la prestigiosa galería de arte en La Capital.*Chapter 19*: Chapter 19 ¡Ay niñas lindas! Les estoy tan agradecida por vuestro apoyo a esta locura. mi loca amiga.. paz y libertad ruego para ustedes! Cata! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . mientras les entregaba un folleto a cada uno donde aparecían los detalles de la exposición. Gracias a todos. En nombre de mi hermosa beta y amiga Gaby Madriz y mío. quien juega con las imágenes para regalaros los adelantos vía Facebook. Disfrutar a todos el capítulo y. Ahora seguimos viendo los coletazos de estos cuatro años. y disfruten de la exposición. adelante.. además de las fotografías de los jóvenes artistas que exponían en ese momento. Sam y Edward . y gracias a Manu de Marte.

se ha destacado entre sus pares por el estilo fresco de sus obras. ―Coincidió Edward sin titubear. Se veía contenta en esa fotografía. siendo una experta en el sfumato y manejando con asombrosa destreza los claroscuros. Esta artista de veinticinco años. Galeno. con su cara al natural y su cabello más corto de lo que él recordaba. que mezclan variadas técnicas. .recibieron con una sonrisa de agradecimiento. y hermosa por qué no decirlo. el folleto. contemplando con detenimiento la pequeña foto que acompañaba el párrafo aquel. cruzándose de brazos sin apartar la vista del cuadro aquel. daba la impresión de estar contemplando la mismísima felicidad. mientras ingresaban a la elegante y amplia galería de arte. No sabe si fue producto de su imaginación o qué. ―"La felicidad" ¿Apropiado. no crees? ―Preguntó Sam. mantiene al espectador en un viaje asombroso y surrealista. y como dictaba su nombre. ―Definitivamente. ― ¡Oye. deteniéndose en la descripción de cada lienzo. mientras Edward prestaba atención a la fotografía de una de las expositoras y la reseña sobre ella: "Isabella Swan es estudiante de arte en la Universidad Capital que actualmente cursa el cuarto año de la carrera." Edward sonrió mientras leía. pero logró ver una chispa diferente en los ojos marrones de Bella. Sam iba mirando uno a uno los cuadros de todos los tamaños y colores que estaban colgados sobre las blancas murallas de la sala. pero que al contemplarlo desde lejos. este cuadro es de Bella! ―Exclamó Sam ante un inmenso lienzo donde se desplegaban pincelazos de todos los colores.

Está muy bien aquí. había labrado con Aro una relación de padre e hija. se le nota muy contento. comentar. deteniendo la verborrea de su amigo. y a Charlie. Que Garrett y Rosalie. No puede beber alcohol por el tratamiento. Por ejemplo. mientras Sam le comentaba a su amigo algunas cosas sobre Bella. pero en realidad no sabe la verdad de por qué las cosas… ― ¡Sam! ―Exclamó Edward. la quería a ella como una hermana. viendo los cuadros. pero le gusta ir a sentarse a la barra y charlar. ―Seguro… aunque… ― ¿Aunque qué? ―Preguntó Edward con curiosidad. ya sabes. ―A veces Charlie me visita en alguno de mis bares.Siguieron caminando por la galería. quienes eran para Aro como sus hijos. Que por otro lado. estaba muy bien de su salud. Uno puede hacer conjeturas. ―Lo que pasa… se trata de algo que nadie entiende. ―Verás. Y me alegro que a Bella le hayan pasado tantas cosas buenas en este tiempo. ella y Maggie habían hecho una buena amistada. por cierto. con su enfermedad bajo control. y que a pesar de todo. es que ella tiene una especie de relación con Jacob. cuando oyó en su amigo el tono dubitativo. La compañía de Aro y de su hija y la vida aquí en La Capital le sienta muy bien ―Me alegro que lo de Charlie esté controlado. como novios. . o pareja… ― ¿Con Jacob? ―Preguntó el médico muy extrañado. que denotaba entre ambos mucho afecto que iba en crecimiento.

Cullen? ―Comentó Sam.A Edward. ¿Acaso Bella había desarrollado finalmente sentimientos por Jacob? ¿Pero si era así. ―Comentó Edward pensativo. como si le incomodara la verdad. ―Cuando supieron de mi regreso. ―Dijo Edward. ―Perdona… ¿entonces. pues carezco de detalles. cruzado de brazos y mirando fijo al cuadro. que ahora había cambiado de dueñas. unas de las cosas que no finiquitó antes de irse al extranjero. Mientras se paseaban. como Sam se lo dijo? ― ¿Piensas hablar con él? ― ¿Con Jacob? Pues no sé. Sam suspiró y con un golpe de codo lo invitó a seguir caminando por la sala de arte. ―Qué raro. Pero más de esa información no puedo darte. siendo Jane y Victoria las flamantes propietarias. amenazaron visita y dijeron que tirarían la casa por la ventana. sí. pasándose las manos por su cabello. Ella evita hablar de Jacob las veces que hemos hablado. por qué actuaba tan raro frente al tema. Sam comentaba otras cosas de las que Edward debía ponerse al día. alzando sus hombros. pero hubiese deseado que él pudiera darle la oportunidad de pedirle perdón y decirle lo arrepentido que estaba… ¿aunque se arrepintió realmente de lo que pasó entre él y Bella? ― ¿En dónde andas. el asunto con Jacob era algo más que lo había dejado inquieto. como que el buen Seth seguía siendo la estrella tras la barra del bar. Bella y Jacob están juntos? ―Oh. si se da la oportunidad… ―comentó. recordando el último . Jake jamás quiso volver a contactarse con él después de aquella vez que casi le fractura las costillas y lo entendía.

que muestra una imagen habitual de la vida en la selva.correo que recibió de sus amigas. Tragó grueso y dio un paso atrás. comentando los cuadros al pasar. Caminó enseguida a paso lento como hipnotizado hasta estar muy cerca. Ambos animales. que de una u otra forma. él era el depredador. coincidiendo con la fecha aquella en la que supo que él había roto el corazón de Bella. ese cuadro era un mensaje directo a él. leyendo cuál era el nombre de dicha creación. venía y exponía este cuadro. Cerró los ojos y negó con la cabeza. . que databa de cuatro años antes. pero sin vida. Siguieron caminando. le había dado caza para satisfacer su hambre. ¿por qué ella. para volver a contemplar el cuadro en todo su esplendor: un tigre tenía agarrado por el cuello entre sus filudos dientes a una gacela. cuando en la última parada. poniéndosele la piel de gallina con lo que leyó: "La muerte de la Gacela" es un cuadro al óleo. ―Respondió Edward. ― ¿Te sientes bien? ―Sí… más o menos. el tigre y la gacela en primer plano. de la que se destacaban sus grandes ojos negros. en los que él suponía todo se había estabilizado para ella. que como en esa pintura. hasta dar con la fecha de creación del cuadro. porque si ella era la Gacela. como si supiera que él lo vería algún día? Porque sabía. cuando el depredador caza y da muerte a su víctima para saciar su hambre… " Se saltó el resto de la lectura. un lienzo hizo que Edward se detuviera y mirara con pasmo dicha pintura. al final de la galería. después de todos estos años. masajeando su sien―.

Lo puso aquí por una razón. hasta que ella misma vaya a dejarlo a mi departamento… ―Oye. eh? Primero. no sabemos si están a la venta. ― ¿Y si alguien ya lo compró? ―Sam. quiero este. indicando con el dedo índice el cuadro que tenían en frente―. girándose hacia Sam―. un momento. ¿De qué va todo esto. no sé cómo o qué haremos. ¿Quieres comprar uno? ―Sí. Quiero que sea una compra anónima. ―Respondió el médico muy seguro. este. y segundo. ―Explicó. Sam. ― ¿Tú eres esa razón? ―No sé. oye. Este cuadro es mío y tengo que tenerlo. Este cuadro Bella lo pintó para mandarme un mensaje fuerte y claro. quizás. Y segundo… este cuadro es para mí. pero lograremos que nos lo vendan. sin apartar los ojos del lienzo. . pero lo averiguaré. ¿lo comprarías tú? Acabas de decirme que te provoca escalofríos frente al resto de los cuadros que ha expuesto. Vamos a preguntar. ¿no te parece más lindo ese de la felicidad que vimos antes? ―No. Bella tiene otros cuadros más lindos que este. ―lo detuvo Sam―.Oye. no quiero que sepa que yo lo he comprado. ¿sabes si estos cuadros están a la venta? ―Pues… no sé. Oye. Tendríamos que preguntar. que en verdad da como escalofrío. ¿qué te traes? ―Si no están a la venta. ― ¡¿Este?! ―Dijo Sam.

mientras respondía titubeante cuando la profesional mujer le preguntó los datos del comprador. Sam. ―comentó Sam. de momento. ―Respondió muy sinceramente con frustración. por lo que decidió dejar pasar aquello. girándose junto a Edward y encaminándose hacia el mesón donde estaba la mujer encargada. pero que no podían retirarse sino hasta que acabara la exposición. esto en siete días. el que la dependienta agradeció. Para convencerla y ablandarla tuvieron que coquetear descaradamente con ella. ―Vale. explicándole a la mujer que esta compra era un regalo sorpresa para esa amiga suya. y para tener más seguridad Edward agregó un pago extra a modo de "flete". pues entérate que no soy tu chofer. que los cuadros estaban en venta. metiéndose al coche― todo ese rollo de la compra… si quieres hablar con Bella. vamos a ver si podemos comprar este cuadro. quien les comentó que sí. porque se enredaría él mismo en esa maraña de pensamiento que ya lo confundía. ―No te entiendo. cuando este le rogó que fuera la misma autora del cuadro. llamando a la ficticia compradora como "Gaby Fly" idea de último momento de Sam. Edward sacó su tarjeta de crédito de la cartera entregándosela a la mujer.―Vale. ¿no? . ―Señaló Sam. No quería hacerse más preguntas. ¿por qué simplemente no la buscas y ya? ―No tengo idea. y luego hasta la clínica. por eso a la encargada no le pareció extraña la petición del doctor. la que admiraba mucho el trabajo de Bella. a la concesionaria para ir por tu coche. Edward. quien pudiera ir a dejarlo a la dirección que él apuntó. Edward dio la dirección de su apartamento. prometiéndole que daría las exigencias de su compra a la autora. Ahora.

― ¡Ey. ―No. él lo intuyó y de alguna manera ―consciente o inconscientemente― se aprovechó de eso. me gustaría que fueras a conocer uno de mis bares. ―Gruñó Edward entre dientes. Oye. No iba a tocar el tema de Emma con él. porque como bien había dicho. ―Seguro.―Sí. hermano… ―Lo siento. poniendo en marcha su lujoso Aston Martin―. Estaba cansado y su cabeza estaba pensando en un montón de cosas a la vez. se hubiera ganado un buen golpe de puño en el estómago. Creo que después de la visita a la clínica iré directo a casa a descansar. aquella era una historia pasada que se había quedado en el extranjero. y uhm… ¿qué pasó con Emma? ¿No trató de convencerte de que te quedaras con ella? ―Preguntó Sam con habitual picardía. ―Seguro. Edward prefirió quedarse en casa aquella noche. Ella y su difunto marido lo habían ayudado. que lo taladró con sus verdes ojos. Además hay cosas que no he desembalado. y en lo que pasaría con . ―Respondió Sam. aunque Emma siempre lo miró de forma diferente. Si Sam no hubiera ido conduciendo. Pensó en el cuadro que había comprado esa tarde. ―Para eso están los amigos. Sam. Ella es historia vieja… ―O sea. Galeno! Te quedaste pensativo. no provocándole la menor gracia a Edward. vieja es. pero… ―Cierra el pico. Si te da el ánimo. y gracias por ayudarme con todo esto.

la que estaba repleta de libros y otras cosas importantes que había traído desde el otro país. decidió sacarla y ponerla sobre una mesa. Él pensó que era algún miembro de su familia. siempre con el recuerdo de quien se lo había regalado. La calavera había causado sensación entre sus pares. cuando el timbre de la entrada sonó. Con esos recuerdos. por lo que no demoró en ir a abrir.Bella y con él cuando ella lo supiera… y se sentía frustrado porque llevaba muchas horas pensando en ello. Recordó con diversión. durante esos cuatro años. . encontrándose frente a él con una inesperada sorpresa: ― ¿Ángela? ―Hola. comentando que muy pocos profesionales en esa época contaban con algo semejante a modo de ornamento sobre su escritorio. ―Saludó su amiga moviendo sus manos nerviosamente. levantando la calavera en sus manos. Pero él lo tenía y lo cuidaba mucho. Ella chilló y se carcajeó por el efusivo recibimiento de su amigo. sin duda. Llegado el momento. cuando alguno de sus compañeros de estudios hablaba con Matilde o ensayaba sus diálogos de conquista con la ósea estructura craneal femenina. encontrándose con un artilugio que lo acompañó en su estadía afuera. Tomó una de las maletas que aún estaba cerrada y la abrió con cuidado poniéndola sobre la cama. a quien había extrañado mucho. el que cuidó con mucho celo: Matilde. Estaba sacando el resto de sus libros para ordenarlos en la estantería que Alice dispuso. pues no era justo que un ornamento tan lindo como Matilde se quedara olvidado en su maleta. lo pondría en su lugar de trabajo. Él esbozó una sonrisa y la tomó por sorpresa cuando se acercó a ella y la elevó en sus brazos por la cintura.

provocando que su amiga se ruborizara. Su cabello negro seguía siendo lustroso y más largo de lo que él recordaba. jalándola un poco. ―Oye. ―Comentó ella. ― ¿Has estado bien? Sam me dijo que quizás tendrías problemas con tu novio si sabía que habías venido a verme. rodeando a su amigo por los hombros. ―Comentó él. con las manos tomadas con mucha familiaridad. entrándola a su casa aun sobre sus brazos y cerrando la puerta con el pie―. estás muy guapa. pero de seguro la vida en La Capital había contribuido a que ella tuviera un aire más sofisticado. llevando una de sus manos a la abundante cabellera de Edward.― ¡Ven aquí! ―Dijo. me alegro que hayas vuelto. y pues tendrá que terminar por . no siendo exagerado. y odio esconderle cosas. aunque sabe que seguimos siendo amigos. El maquillaje en su rostro se había acentuado. ―Estoy igual que siempre… pero tú si estás guapo. lejos de la chiquilla dueña de una tienda de flores a la que dejó cuando él se fue. ¿sigue siendo tan aprehensivo? ―Bueno… él no sabe que vine. Edward la llevó hasta el sofá de la sala y allí se acomodaron ambos. La verdad es que no había cambiado mucho. mientras comenzaban a ponerse al día. Tu pelo creció. sino más bien resaltando sus rasgos delicados. descansando su cabeza en el hueco de su cuello. ―Admitió ella. eh? ―Lo lamento… te extrañé mucho. Seguía usando el mismo estilo de lentillas y su ropa era de una mujer más madura. ¿Por qué demoraste tanto en venir.

Ahora la amistad entre ellos era un lazo fuerte y valioso él que protegerían. está muy bien. ― ¿Un poco? ―Preguntó él. contenta con su vida. son maravillosos. aprovechando ambos de abrir una botella de vino para amenizar la conversa. pero no sabe mucho. las cosas no salieron muy bien… ― ¡Cállate. también. ―Sí. ―Acotó Ángela. Sam me ha dicho algunas cosas. eh? ―Preguntó Edward. ―La última vez que bebimos vino. ― ¿Sabe que regresé? ―No. ―indicó. Ya no los incomodaba aquella remembranza del beso que fue producto del vino y otras emociones. Ella está… bien. Bella ha hecho su vida y como te digo.aceptarlo. insistiendo en querer saber de Bella. riéndose del recuerdo. "¡Y una mierda lo que opine Garrett!" ―Y dime… ¿cómo está ella. Edward! ―Exclamó ella. ― ¿Ella? ¿Te refieres a Bella? ―Sí. Digamos que es un poco rencoroso y un poco celoso. alzándose de hombros―. sabes que tengo cosas pendientes con ella y pretendo . Esta tarde fuimos a ver una exposición de sus cuadros. entornando sus ojos con picardía. dando un sorbo a su vino―. no lo sabe… y no sé de qué serviría que lo supiera. esa una muy buena artista. Siguieron hablando de un montón de cosas. ―Ángela. haciendo que ella le golpeara el pecho en protesta.

―Soltó esa explicación sin dificultad. Las cosas para mí no fueron tan sin importancia como ella cree. pero en su fuero interno. como si en realidad eso era todo lo que él pretendía. supo que en verdad había algo más. ―No quiero hacerle daño. haya tensión entre nosotros. Ella. ¿qué hay detrás de eso. saliendo en defensa de su amiga. no quisiera que nada arruinara su momento. De alguna manera tendremos que relacionarnos indirectamente. ― ¿Por qué siento que tienes ansias por verla? Él suspiró y miró el contenido de su copa ―Pues no lo sé. y como si leyera un poco su alma.solucionarlas. ―Dijo. Sam me lo dijo. . Quiero reparar el daño que le hice. muy por el contrario. Pero no quiero pensar mucho en eso… ― ¿Sabes que ella está con Jacob ahora. como toda la vida. después de que ambos… ya sabes. Lo sabré quizás cuando la vea. y no quiero que cuando nos veamos. O digamos que él no había podido esconderlo. sabía que había algo más. Ángela. era guardiana de los secretos de su amiga y esa no iba a ser la ocasión de develarlos. es todo. que no exteriorizó en ese momento. ―Entiendo. pero comentó que no se veía como una novia enamorada. por Rose y Emmett por ejemplo. sólo te pido que no le hagas daño… ella está bien. verdad? ―Sí. eh? ―Quizás tan solo ella no es demostrativa con sus sentimientos. Ella se quedó mirando un rato a Edward.

Sólo te pido que no le digas nada sobre mí. Si todo aquel tema con Bella era una maraña de sentimientos que confundía a Edward ―y eso que llevaba apenas dos días en La Capital―.D** ― ¿Me has echado de menos. Bella? ―Claro. tú sólo no se lo digas.―Oye. ¿Cuándo regresas? ―La estadía aquí se extendió por dos semanas. ―Lo siento. Pero esa excusa tuya es muy débil. ―Le dijo él. ¿cerrar ciclo quizás? ¿Pero era necesario? **S. si no puedes decírmelo. . ¿sí? ―Pero quizás se entere… ―Cómo sea. quizás pueda ascender de nivel luego que los apruebe. acariciándole la barbilla con sus dedos―. que no entendía qué pretendía Edward con todo eso. no es necesario que me mientas. Las capacitaciones han estado muy interesantes. quiero que sea… sorpresa. ―Ay. Edward… ―Confía en mí. lo entiendo. ―No importa. sobre mi regreso. linda. Jacob. eran también tan o más confuso para su amiga Ángela. y la organización me ha pedido que tome uno más.

"No debes olvidar lo que Jacob hace por ti" se decía. La abrazó por los hombros. justo para la celebración de un cumpleaños. ―Gracias. unos tres años. dejando un beso en su cabello. ―Susurró ella. mientras Bella se sentaba a su lado. con su generosidad y la amistad que lo . encontró a Aro aun hablando con entusiasmo de lo bien que le vendría la llegada de este nieto. Había hablado primero con Charlie. lo que sea para salvaguarda la vida de tu padre y la tuya. para recordarle que en sus manos estaba en cierto modo la vida y la seguridad suya y de Aro. terminaron la llamada con un "No olvides que te quiero" de parte de Jacob y un no muy convincente "Yo también" de parte de Bella. Hace ya tiempo. Él y Charlie estaban comenzando a hacer apuestas como por ejemplo sobre qué equipo de futbol preferiría. preguntándole―.―Eso es bueno. llevando las manos a su pecho. ni sus trabajos en proceso ni la próxima presentación de la siguiente semana. ― ¡Haré una sala de juegos para mi nieto. ¿Me ayudarías con la decoración? ―Seguro. Pero él. papá. Cuando regresó a la sala de la casa. Bella. ―Claro… ya sabes. que va a ser como un parque de diversiones! ―Contó Aro. Bella se había animado a comenzar a decirle "papá" a Aro. en donde Jacob ni siquiera le preguntó por cómo iba la exposición. Jake. Después de un rato de no muy fluida conversación. Ahí estaba el juego psicológico que Jacob siempre usaba con Bella. pues no quería pasar a llevar su susceptibilidad.

salió espontaneo de su boca y envuelta en una estela de cariño el "Feliz cumpleaños. que su hija finalmente lo reconociera como padre. con su entrecejo fruncido. ― ¡Viejo tu abuelo. ¿por qué estás molesto? ―Encontrones con Ángela. ajeno a la entusiasta charla. mirando su móvil. muchacho? ―Preguntó Charlie con prudencia. ― ¿Qué tienes. agarrada de su brazo. mirando a Bella. en aquella celebración. ―Nada. estoy muy entusiasmado. Mañana tengo una reunión temprano.había unido a Aro. ―Oye. no. y a Garrett. eh. Por eso. Cuando le pedí que me acompañara esta noche. Mejor me voy. viejo? ―dijo Charlie con diversión a su amigo. sino por sus sentimientos. ―Comentó Aro como si nada. cuando ella le estaba dando su regalo. Charlie. no me dijo . sin convencer a los presentes―. pues que lo hiciera. pero no movida ni por la pena. No era que tuviera que ser adivino para saber que Garrett estaba enojado por algo. mientras Bella lo acompañaba a la puerta. me dijo que tenía que hacer una visita importante. ya sabes. muy feliz! Sólo espero que esto se repita. Ese sin duda. que estaba sentado junto a Charlie. Se despidió de un apretón de manos de los dos caballeros. Charlie! ¡Y sí. ya sabes… tengo la impresión de que me está escondiendo algo. ni por la obligación. aconsejó a su hija que si ella sentía en su corazón llamarlo papá. era el mejor regalo al que podía aspirar. no queremos que mi nieto no tenga primos con quienes jugar. ―Respondió. quien rodó los ojos. ― ¿Estás entusiasmado. papá" que emocionó a Aro hasta las lágrimas.

Ella le sonrió y se empinó para darle un beso en la mejilla él suspiró y torció la boca. Bella. ya mañana hablarán con más calma… ―Odio dormir solo. Celaba a sus nuevos amigos. sabiendo que su ángel no lo acompañaría esa noche por la riña y el arranque de celos que tuvo aquella tarde. tengo un compromiso ―se disculpó Ángela.a quién. Cada vez que Ángela y él discutían era por sus celos. ― ¿Cenamos mañana con Rose? ― ¡Si. estoy ansiosa de verla! ―Vale. ―No pienso que me sea infiel. Me molesta que me esconda sus cosas. . Con el alma inquieta. ―Garrett. ella te ama. ―Esta tarde nos esperan en casa de Aro. claro. ―Bueno. Tenía una sensación extraña en la boca del estómago. es mejor que te vayas a tu casa a descansar. que no confíe en mí. a los fantasmas del pasado. volviendo a marcarle al celular de Ángela por enésima vez. ―Lo siento. te haré saber la hora y el lugar. como siempre. una inquietud que lo molestaba y que hacía que sus celos afloraran. Él frunció su entrecejo y la miró con recelo. Garrett caminó hasta su coche. Bella. a las personas con las que trabajaba. ―Se lamentó. así que no desconfíes en que pueda estar engañándote.

con todos sus músculos tensos. retomando su camino hacia la puerta y salir sin más despedida. ― ¿Me estás escondiendo algo? ―Inquirió. Era tan valiosa para él que siempre sentía que cualquier otro podrí codiciarla y llevársela. sin hacer ademán de despedirse. ―Señaló. levantándose también tras de ella. me voy así. todos los sentimientos afloraban por esa mujer. ―Oye. sobresaltándola. ― ¡Ey! ¿Te vas así? ―Dijo Garrett. ― ¿Algo? ¿Por qué dices eso? ―Porque intuyo cuando lo haces. su mujer. Es que ella le provocaba todo eso. dejándolo a él devastado de la pena. . ―Respondió ella.― ¿Compromiso? ¿Con quién? ¿Dónde? ―Uhm… con unos amigos… ― ¿Qué amigos? ―Le interrumpió él como un energúmeno. antes que se me haga más tarde. Garrett quedó engarrotado. Garrett. Cuando se te pase la pataleta puedes llamarme. recobrando la compostura―. ―Sí. ―Amigos del trabajo. Así que mejor me voy. no tienes por qué ponerte así… ―susurró. levantándose de su silla. además no me has dicho que amigos son esos. no antes. quien se giró sobre sus talones y lo miró desafiante y molesta. ―Advirtió como una fiera.

estaba de espaldas al gran ventanal de la sala. Así que cuando ella llegó después de acabadas sus clases de la mañana. Quiero que vean tu evolución. cuando pudo recuperar la voz después de semejante bienvenida. **S. hasta el último…. eh? ―Preguntó Bella. pidiéndole perdón por enésima vez. ¿Por qué supongo que ya tienes al menos dos nuevas obras listas. delante del lienzo.D** Bella llegó al día siguiente al apartamento de su maestro. lo encontró lanzando pinceladas mientras El bolero de Ravel sonaba por los altoparlantes del estéreo a todo lo que da.― ¡Joder! ―Exclamó. Hemos de elegir los mejores trabajos. pues él le había pedido encontrarse allí porque tenía un par de buenas noticias que darle. justo frente a la puerta de entrada. ―La galería universitaria está lista para empezar a montar tu exposición. dejó la concentración que hasta ese momento tenía puesto sobre su nueva obra y caminó hacia ella para recibirla como siempre: jalándola hasta su pecho. André. un pantalón de chándal negro que caía maravillosamente sexy desde sus caderas hasta sus descalzos pies. Esperaba que hablaran rápido pues el toque de André la había dejado en llamas y anhelante de lujuria pura. a torso descubierto. como siempre ocurría cuando André hacía esas cosas con ella. así que me mostrarás esos cuadros que pintaste antes de entrar a estudiar. mon petit Isabella. Digamos que su sangre se había calentado. abriendo la ícono de mensajes para enviarle uno a su ángel. ― ¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme. no? . Cuando oyó llegar a Bella. rodeándole la cintura fuertemente y devorando su boca en un beso que era pura pasión. cualquier cosa para que volviera a él esa noche.

se levantó con ella en brazo y caminó hacia su recamara. ― ¡¿Cómo voy a bromear con algo así?! ―Oh… ¿y te dijo cuál se vendió? . ― ¿Por qué? ¿Estás ansiosa por algo más? ―Puede ser… André no pudo evitar carcajearse.―Sí. ―Me llamó la dependienta de la galería y me dijo que habías vendido uno de tus cuadros. Besó bajo su oreja. ― ¿Estás bromeando? ―Dijo ella aún incrédula. Él la recompensó con un sonoro beso. sin hacerse mucha ilusión de que fuera a venderlos. ―Lo tranquilizó Bella. así que para adelantar tiempo. mientras André le quitaba su bolso. incrédula por lo que André le decía. antes de llevársela al sofá y sentarla sobre sus piernas. ― ¿Eso es todo? ―Preguntó Bella mordiéndose el labio. ahora trabajando en quitarle sus botas vaqueras. digamos que el gremio de pintores era muy elitista y las personas que adquirían obras se iban siempre a las creadas por los grandes y reconocidos artistas. alzando una de sus cejas hacia ella. jaloneó el lóbulo sintiendo el escalofrío en los brazos de Isabella y sus risitas pícaras. Él sonrió maliciosamente. La verdad es que muy pocos estudiantes lograban vender sus cuadros. su chaquetita de mezclilla. Habían puesto precios tentativos a los cuadros que exponían. Ella abrió sus ojos por la sorpresa. ya están.

de cualquier modo esos detalles puedes ir a preguntarle. con su boca de fuego. cuando él comenzaba a desabotonar su blusa blanca. ―Comentó. Como siempre con él. retorciéndose de anticipación. La empujó con delicadeza hacia atrás. para desabotonar sus jeans y quitarlos muy rápidamente. Iba a hacerlo. oye. sí. ¿pero no preguntaste nada más? ―Quiso saber. Isabella.―Pues no. disfrutando de ese nuevo encuentro. Él se perdió en el sabor de su cuello. Puedes ir más tarde. intentando con los tobillos bajar el pantalón de chándal del hombre que estaba sobre ella. dejando al descubierto su sujetador de encaje blanco. Disfruta tu momento. dejándola totalmente recostada sobre su cama. pero parece que ella estaba un poco apurada. Celebremos este triunfo. Ella. para quitar sus pantalones―. ― ¿Entonces… entonces esto es mi celebración? ―Preguntó Bella. a averiguar cuál es tu obra de arte que se vendió. Él negó con la cabeza ―No. cuando la blusa blanca estuvo completamente desabrochada. como acto reflejo llevó sus manos hasta su sedosa cabellera negra. ―Oh. mon petit. ―Respondió. y a muy buen precio por lo demás. cuando su trabajo con el calzado de Bella estuvo listo. . removiéndose. cómo vas pavimentando tu carrera. ―Oye. estaba ansiosa de lujuria con ese hombre que la quemaba con el toque de sus manos. cuando acabe contigo. ―Dijo con sus labios pegados sobre los de ella. mientras ella pasaba sus manos por la ancha espalda de su maestro. Ella perdió el hilo de sus pensamientos cuando sintió la lengua de André rodearle el ombligo.

belle Isabella. ―Bien. ¿tienes algún problema? ―No… no. ― ¿Admiradoras? ―La muchacha encargada esta mañana de la galería. Ahí quedaron ambos cuerpos. Festejar por supuesto.Felicidades entonces. ansiosa por saber los pormenores de esa compra. pues ella estaría muy feliz de conocerte. corrió prácticamente a la galería para hablar con la dependienta. comenzando a retorcerse para enroscarse el uno en el otro. supongo que no. pero parece que tu talento es tal. Bella. Solicitaron que si era posible que hicieras la entrega de forma personal. bueno… estoy sorprendida. me comentó que dos varones vinieron a comprar el cuadro para una admiradora tuya.D* Cuando Bella acabó su celebración privada con André. No esperaba que esto pasara… ―Es que en verdad no pasa. como ella se lo merecía. La saludó con un fuerte abrazó y la invitó a pasar a su despacho para charlar. ―Supongo que vienes porque te habrás enterado de la venta de uno de tus cuadros. que ya tienes admiradoras. Así que creo que estás amarrada con eso. listos para empezar a festejar este pequeño primer triunfo de Isabella. El comprador fue bastante generoso… . *S. ¿no es así? ―Sí. ― ¡Bella. Bella! ―Exclamó la dueña de la galería.

¿y cuál fue el cuadro que vendimos? ―Déjame revisar. "Eres linda y frágil… delicada. Si bien es cierto es un cuadro que impacta. Cuando ella pintó ese lienzo. en la soledad de su recamara dejaba fluir: Edward. mientras a lo lejos oía a la dueña del lugar seguir elogiándola o .―Uhm. y que a veces. que había sido creado a modo de catarsis en uno de los momentos más complicados de su vida. más intensos. Rabia que superaba a la pena. Eres una bella gacela…" André la había convencido de exponer ese cuadro. abriendo una carpeta con los detalles de la compra―. en los que no me atrevo a escarbar" presintió él cuando lo vio. además de otros… sentimientos más duros. sí! "La muerte de la Gacela". veo que… Bella dejó de oír a la mujer. ―Dijo. lo hizo con un montón de rabia cargando sobre su pecho. Ese cuadro… ese cuadro que ella intentó esconder de los ojos de André. para satisfacer su hambre y garantizar su supervivencia…" "Dios. ¡Ah. un pasado que escondía en lo más recóndito de su memoria. y aunque ambos sentimientos se entremezclaban. sintiendo como sus manos comenzaban a sudar y su respiración comenzaba a tornarse irregular. pasándose la mano por su cuello. ella decidió optar por resaltar la rabia de haberse sentido usada… "el depredador que da caza a su presa. porque decía que cada creación sin duda era inspirada por algún hito importante en la vida del autor… "Y se nota que pusiste mucha pasión en este cuadro. no tendría que haber expuesto ese cuadro… es muy personal…" se lamentaba Bella. con la mirada perdida en alguna parte del parqué de la oficina.

negando con su cabeza. ―Explicó. y antes de perder el hilo de sus pensamientos. pues ese nombre no le sonaba para nada. ¿Te sientes bien. confundida. como por ejemplo. ¿Significaría algo que finalmente ese cuadro ya no le perteneciera? ¿Era una señal para ella. ¿Quieres que te haga el cheque por el monto del cuadro? ―No… yo quisiera donar ese dinero a alguna fundación. agregó la siguiente petición: ― ¿Puedes darme los datos de la persona que compró el cuadro? ―El nombre de la mujer es… ―buscó el nombre en el documento― Gaby Fly. Pensó por unos segundos. ―Vale. pensando que tendría que esperar hasta que se acabara la exposición para conocer a la mujer y preguntarle por qué había comprado ese cuadro. Ella se sobresaltó. un poco frustrada. ¿querría hacerlo? . tocando su mano sobre su brazo para llamar su atención. para su corazón? ¿Tendría que deshacerse de una vez por todas de todo lo que la uniera a él. Suspiró. ― ¿Isabella? ―La llamó la propietaria. sí… perdona. dejar de dormir religiosamente cada noche con la vieja camiseta que alguna vez él le prestó cuando pernoctó en su casa? ¿Sería capaz de hacerlo? O dicho de otra manera. ¿Conoces a esta mujer? Bella arrugó la frente. parpadeando rápidamente y sacudiendo la cabeza―. querida? ―Sí.diciendo algo.

― ¡Por fin me voy a deshacer de ese gato! No dejo de estornudar cuando anda cerca. ―Comentó Rosalie mientras degustaba su liviana cena en base a vegetales. Bella ya venía un poco choqueada después de la charla con la dueña de la galería que le dijo lo de la venta del cuadro y le costaba seguir el hilo de la conversación. Digamos que había quedado . además debo cuidar de no agarrar infecciones por el pelo de esas bestias. que está atesoradito en mi corazón. Garrett y ella habían quedado para cenar aquella noche para ponerse al día sobre todo por el embarazo de Rosalie. Isabella.-) 19. beta y amiga Gaby Madriz que es parte de esta locura y a Manu de Marte por sus fotitos y adelantos visuales (que son publicados en mi perfil de facebook) Abrazos grandes a todas y nos vemos pornto! Cata! Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina .*Chapter 20*: Chapter 20 ¡Sorpresa! Dedicado a todas y cada una de ustedes. A mi jefa. que la tenía luminosa de la dicha. Mil gracias por vuestro cariño.

Edward. Se olvidó de su ánimo en crispado y se concentró en Bella. Bella? ¿Por qué te has puesto así…? ¡Oh! ―Reaccionó Rosalie. ― ¿Me puedes decir qué pasa. Sabía ella que Emmett se había quedado a cargo de León. situaciones del pasado que la habían hecho entender algunas cosas ahora. o a Esme? ―No. Por eso. Sintió sus pómulos arder y una especie de estremecimiento recorrerle el cuerpo. haciendo que ella desviara la vista lentamente hacia él. ella se inquietó. cuando Garrett la miró e implícitamente le pidió que se detuviera. para nada. Su dueño. pues entendía de qué iba la reacción de la chica. no sabe bien por qué. ― ¿Cómo es eso que te desharás de León? ¿Se lo entregarás a Alice. Garrett miró a Bella frunciendo su cejo. después de unos cuantos minutos cayó en cuenta de lo que Rosalie acababa de contarles.inquieta. él se hará cargo de ahora en adelante. ha regresado. mirando a Rosalie como si ella le hubiese estado diciendo algo sorprendentemente imposible. como por ejemplo lo que se decía de Bella y Edward una vez que este último hubiera abandonado el pueblo. . no. por eso cuando su hermana habló de deshacerse del gato aquel. Ella no era tonta ciertamente y había cosas. ―Bella… ―susurró. alargando su mano hasta tocar su tenso brazo y sacarla de su estado de shock. La boca de Bella se abrió lentamente. También hizo conjeturas de la desaparición la noche anterior de su novia y de por qué no había querido decirle el nombre del misterioso amigo con quien debía reunirse. el gato de Edward.

bueno. que incluso acabó con la amistad entre Jacob y el futuro doctorcito. ¿no?!" oyó ella ese comentario de trastienda entre dos mujeres. señoras! Un tórrido romance. alejando el tema para no incomodar a Bella―. ―Bien. bien ―dijo Rosalie. Sencillamente ellos debían de quererla mucho. Garrett. en lo que intentaba recuperaba su compostura. bebió del agua con hielo que pidió para acompañar su comida. Ellos sacan lo mejor de ti. Bella. Bella."¡Hubo romance. ¡Porque para nadie es un secreto que Jake babea por la hija del jefe Swan. ¿no?! Mejor dinos. los que hacía antes de entrar a estudiar. ― ¡Y una mierda que carecen de algo. ¡Pero no vamos a centrar la charla en un gato. son unos veinte y mi maestro quiere que se note la evolución de mi trabajo. como sus hermanos. ―Yo vi los cuadros que hiciste antes y déjame decirte que son fantásticos… ―Carecen de técnica. Bella miró a ambos hermanos y les sonrió. Hay que seleccionar los cuadros que se exhibirán. la que está en tu alma. ¿es dentro de pocos días. Bella! ―Exclamó él. pues ellos sin duda intuían lo que le pasaba pero no insistían en saber más allá. seguía repitiendo mentalmente las palabras de Rose: Edward ha regresado. ―Sí. exponen tu belleza. ―Acotó Garrett. cómo va todo para la inauguración de tu siguiente exposición. Bella. Arrasarás con tus cuadros. y eso . como ella los había aprendido a querer a ellos. Tendré que echarle un vistazo a los lienzos que hay arrumados en el sótano. ruborizándola―. retomando o intentando retomar naturalmente la conversación. verdad? ―A penas unos días más.

No podía ser que la sola idea de saber que Edward había regresado. tengan o no técnica… ― ¡Vaya! ―Comentó Rosalie. . rodando los ojos―. puedes contar conmigo. Bueno pues. ¿Estás bien? Lo pregunto por lo que dijo Rosalie sobre el regreso de Edward… ―Sí. Sentía su corazón golpearle sobre las costillas y escalofríos recorrían todo su cuerpo. soltando risas por el comentario de Rosalie. Bella llegó a su casa. sí. ―Vale. y antes de salir del restaurante. Fue sólo la impresión… ya sabes. salud por la artista del pincel. ―Oye. ―Añadió. Has de saber que seguiré defendiéndote de ser necesario. la tuviera en ese estado. Garrett ―susurró ella. En silencio. Es eso lo que los hace hermosos. ¿si? ―Gracias. sacó de bajo la almohada la vieja camiseta de Edward y la abrazó a su pecho. Se excusó de no acompañarlos porque se sentía cansada. Una vez acabada la cena. Rosalie se excusó para ir al baño. No quería ni pensar lo que sería tenerlo enfrente… si es que eso pasaba. Cualquier cosa.siempre ha sido así. dejando a Garrett y a Bella solos. alzando su copa y mirando al varón con ironía y diversión. y ahora salud también por el nuevo ícono de la poesía. estoy bien. alzando sus respectivas copas. dirigiéndose hacia la salita de estar donde sus padres veían por la televisión la repetición de algún partido de futbol. Sus dos acompañantes la acompañaron. retirándose a su dormitorio. a la vez que él dejaba un beso en su frente.

Dos profesores. prensa coctel y lo demás. ―Dijo. *S. confiando en una buena amiga de André que trabajaba en la Universidad donde expondría para encargarse de todo lo referente a invitaciones. para ver si podía dormir. un crítico de arte. Bella la miró por el reflejo del espejo y asintió. Se instaló con su mirada fija en el techo y se atrevió a pensar en él. Y con mil preguntas dándole vuelta en su cabeza fue que la alcanzó el sueño. André y ella se reunieron a ponerle precio a los cuadros que se expondrían.D* Los días corrieron rápido. ― ¿Estás nerviosa? ―Le preguntó Rosalie. ayudándola a vestirse para la inauguración que tendría cita aquella noche. Bella se vio en la vorágine de preparar la que sería su primera exposición en solitario.Sacudió su cabeza. sin mangas con escote . Rose había insistido en que tomara su pelo en una moña. se quedaría en las arcas de la universidad. checando los cuadros que expondría. con calma y con el recuerdo de un par de ojos verdes que la miraban muy intensamente. y con la camiseta en sus manos caminó hasta el baño donde se desnudó para enseguida calzársela y meterse finalmente a la cama. Este es el primero de muchos. como pocas veces se lo permitía. ―No me gusta ser el centro de atención… ―Pues tendrás que acostúmbrate. como donación a la Escuela de Arte donde estudiaba. El veinte por ciento restante. que la hacía ver más elegante y que era muy acorde con el vestido rojo. decidiendo ella donar el ochenta por ciento de lo recaudado a alguna fundación. dándole el último toque a su peinado.

mi niña. y luego a Bella teniendo con ella el mismo gesto. Ahora ponte las sandalias y movámonos que ya estamos sobre la hora. se acercó a Bella. y un cinturón muy delgado de cuero negro atado a su cintura. En la planta baja la esperaban sus orgullosos padres que piropearon a las damas cuando descendían por las escaleras. dejando un beso tierno sobre su sien. que también se había vestido para la ocasión con un traje negro y una camisa blanca sin corbata. ―Gracias. ―Te digo que estas perfecta. siempre perfectamente vestida con un traje negro y su cabello rubio cayendo en ondas sobre sus hombros. y la rodeó por la cintura. resaltando el tono cereza de sus labios. ― ¡Te ves perfecta! ― ¿No será demasiado? ―Preguntaba ella mirándose al espejo. Charlie. ―Estás hermosísima. dándole un beso en la mejilla. Los dos caballeros escoltaron a las dos damas hasta el coche que las llevaría a las dependencias de la universidad donde se encontraba el centro de exposición. primero tomando la mano de Rosalie. en donde ya estaba todo dispuesto para .redondo que caía recto hasta sobre sus rodillas. se paró junto a ella frente al espejo rodeándole los hombros y dándole una sonrisa de aprobación la empujó levemente para salir finalmente del cuarto. ― ¡Se ven hermosas! ―Exclamó Aro. papá. Rosalie. Su maquillaje era leve.

presentando a esta nueva promesa del arte. . Los abrió y volvió a retomar su compostura para seguir con el show. Se alisó el vestido. se giró y asomó su cabeza hacia el gran salón… cuando lo vio. Se tomó unas cuantas fotografías y respondió a algunas preguntas rápidas. No sabe bien a cuanta gente saludó. entre conocidos de siempre hasta algunos perfectos desconocidos que elogiaban sus obras. que en ese momento estaba solitario. que aplaudieron cuando se hizo el lanzamiento oficial. cuando finalmente lo encontró. como para recobrar fuerzas. enderezó su espalda lista y para adentrarse en el gentío. detrás de una muralla blanca de la que por cierto colgaba una de sus obras. para luego recorrer el montaje. desde los primero que se atrevió a crear usando nada más que la intuición y el don que su padre insistía.comenzar. hasta los últimos que estaban hechos con técnica y estructura. buscando el momento para escabullirse por ahí para tomar un respiro. Estuvo en esos menesteres durante más de una hora. mon petit Isabella. Estaban coordinando algunos asuntos sobre una ronda de preguntas y algunas fotografías antes de salir hasta los asistentes a la inauguración Ella respiró profundamente y junto a su maestro André y otro de sus profesores titulares salió a mezclarse entre los invitados ―que eran unas setenta personas―. ―Susurró André en un momento que se encontraron a solas tras bastidores. Era increíble que esos lienzos que estaban allí colgados fueran suyos. afirmó su espalda sobre la pared y cerró los ojos durante unos segundos. ―Será un gusto quitarte ese vestido esta noche. ella tenía. En los recovecos de la galería.

eh? ―Dijo André. Él ni siquiera la había mirado. o más bien desfalleciendo. Otra vez. cuando no podía dejar a un lado el sobresalto. que volvió a esconderse tras la muralla. del mismo color de su chaqueta. volvió a asomarse sigilosamente por la muralla y se preparó para contemplarlo una vez más. y otra sobre su boca. La pobre Bella casi sufre un ataque cuando sintió la mano de él sobre su brazo desnudo. mientras que la otra descansaba en el bolsillo de su pantalón de vestir gris. la imagen fugaz que acaba de captar hace unos momentos atrás. ― ¡Ey. la que prácticamente se bebió de una tragada. está aquí. con una mano sobre su agitado pecho. ni menos se habían rozado de ninguna manera. mon petit! ¿Por qué estás aquí tan escondidita. Edward está aquí!" Movida por la curiosidad. riéndose por algo. no habían cruzado ninguna palabra. suspirando profundamente. "¡Por todos los cielos. Agarró de la bandeja de un camarero que pasaba por ahí. afirmó su espalda sobre el muro. cómo lo recordaba. según ella. Él enarcó sus . apegada a esta. y ella ya estaba sobresaltada. a unos cuatro metros de distancia junto a Charlie y Sam.Automáticamente volvió a esconderse tras la muralla. haciendo sobresaltar a Bella. Su cabello había crecido indomable y su perfil. una copa de champaña. Con una mano sostenía una copa de vino. tranquilízate!" se auto reprendía. era mucho más atractivo de lo que recordaba… y Dios. Sus rodillas temblaron y en su retina. tomándola por sorpresa. En un momento él hizo ademán de moverse. Bella. Ahí estaba él. "¡Jesús. de perfil. por miedo a que sus rodillas la traicionaran.

vamos con el decano entonces. pues sabía lo que él. André! ―Lo reprendió ella. tocándose su cabello y mirándose su vestido―. Ella caminó erguida en dirección hacia donde se encontraba el decano. mon petit… cuerpos desnudos. Isabella? ¡Parece que viste a un fantasma! "Vale. Simplemente estaba relajándola con su particular estilo. mientras se enderezaba. orgasmos… ― ¡Basta. sí. Habló apresuradamente. ―Estás algo ruborizada. ¿estoy bien? ―Preguntó. jadeos. pero adorable. estaba tratando de hacer. ¿Por qué tan alterada. bien. mirando a su maestro. En todo este rato no ha logrado felicitarte. sin desviar su vista del frente.cejas y soltó una risa―. te ha estado buscando. ¿Qué nos queda por hacer? ―Uhm… ¿a ti y a mi? Pues un montón de cosas. fantasma… algo muy adecuado…" ―Estoy bien. como siempre. estoy bien ―dijo ella. ―El Decano Bonafon quiere verte. medio riéndose. ―Bien. ― ¡Señorita Swan! Le felicito por esta exposición ―la elogió la mayor autoridad de la Facultad de Arte de la Universidad Capital―. quien sonrió. le guiñó el ojo y acarició uno de sus pómulos con el dorso de sus dedos. champaña. ―Gracias. . Trató de concentrarse en su diálogo con el decano y alejar… las otras cosas que la estaban inquietando. gruñidos. tratando de convencerlo.

tenerlo allí a menos de un metro de ella. y junto a este último se encontraba nada menos que Edward Cullen con una sonrisa y una mirada enigmática en dirección a ella. Al hombre ―meditó Bella―. además del calor que la recorrió desde la mollera hasta la punta de los pies. que no podía esconder el orgullo por su alumna. Se quedaron hablando durante unos minutos más. ―Y veo que fue acertado de nuestra parte poner al profesor Beaumont como su guía y maestro. ― ¡Bella. refiriéndose a André. su piel se tornaba de gallina y sus ojos estaban clavados descaradamente en el rostro de Edward. los cuatro años afuera le sentaron sin . hasta que vio al decano esbozar una sonrisa hacia alguien detrás de ella. señor Bonafon. ―Indicó el decano. rodeando a Edward por los hombros. ―Todo el crédito es de Isabella. Desde la decoración hasta la técnica de los cuadro.Para nuestra facultad es un honor que exposiciones de este nivel se presenten en nuestro establecimiento. Bella sintió que sus manos comenzaban a crear una capa de sudor. Automáticamente se giró… y lo inevitable ocurrió. también sonriendo. fue una cuestión que la hizo creer que flotaba. mira quien ha regresado! ―Exclamó Charlie. Aro y Charlie. señor Bonafon. de frente. Sam y Maggie estaban a su lado. ―Muchas gracias. Si haberlo visto a metros de distancia y de perfil la afectó. Frente a ella estaban sus padres.

Enseguida vino Maggie. ―Mi niña. indicándole al profesor que seguía junto a su alumna. ―Dijo simplemente. un poco aturdida. "¡Jesús. y trayéndola de regreso a la tierra. Parece que iba a dejar de respirar cuando lo vio acercarse aún más a ella y dejar un beso en su mejilla. volviendo a pararse junto a Edward. con . Se veía tan varonil. ―Comentó alegremente Charlie. ―Bella. Su cabello castaño rebelde y la estructura firme de su cara lo hacían verse más sexy de lo que recordaba. ―Ejem… ¡Felicitaciones. que imitó el gesto de Sam. Ella. que deseó correr y colgarse en su cuello para volver a degustar sus labios como lo hizo alguna vez. Hasta que llegó el momento de Edward. ―Bueno. él es André Beaumont. Y sus labios… esos labios enmarcados en una barba de dos o tres días era algo fuera de serie. Bella! ―Dijo Sam. poco quedaba del joven estudiante que solía usar camisetas y jeans gastados. Edward giró la vista hacia Charlie y le sonrió con agradecimiento. este muchacho ya es todo un cirujano. interponiéndose en su visión de Edward. retribuyó el abrazo de Sam. al menos para ella. palmeando su espalda con orgullo.duda muy bien. antes de responder con un escueto "Hola" que apenas salió de su boca. años atrás. Su voz ronca y suave parecía una tentación para ella. un leve roce que casi la hizo caer al suelo. tan sensual. rompiendo su fantasía. el maestro de Bella ―dijo Aro a Edward. Y a parte de su sonrisa y sus verdes ojos. María y José!" Se limitó a tragar y parpadear rápido y repetidas veces.

Estaba pérdida. pero su conmoción era tal. ―Hace unos días. ―Esto es maravilloso. Bella. reacciona!" Carraspeó y asintió. de la mejor calidad… ―Todo lo mejor para nuestra Bella. mirando los cuadros que estaban colgados. ―Apuntó Edward después de saludar al profesor. ―Uhm… yo… ¿regresaste hace poco? ―Por fin una frase hilada y coherente salía de la boca de Bella en dirección a Edward. para luego volver su vista hacia Bella. citando como punto fijo el cuello de su camisa. ―Apuntó Aro. que no atinó a hacerlo.su mano fija en la espina dorsal de esta. y seguro su actitud no había pasado desapercibida. Bella ―interrumpió Sam. Esa presentación era algo que ella tendría que haber hecho. extendió su mano hasta André. mientras retorcía sus dedos con fuerza. para corresponder al saludo. bajando la cabeza. ― ¿Te quedarás aquí… o regresarás…? . "¡Demonios. ―Gracias. El vino y la champaña… ―Aro se encargó de contratar a un estupendo catering ―contó Charlie―. de tal forma que el profesor tuvo que quitar su mano de la espalda de Bella. con su tono amigable y animado de siempre―. evitando eso sí dar con sus ojos. Todo francés. ―Todo está estupendo aquí. Edward con educación.

―Por favor. Lo demás puede esperar. siempre con su sonrisa. Si me disculpas. mon petit. sin ánimo de reprenderle. Siguió socializando hasta que la fiesta de inauguración acabó. Hay unas revistas especializadas que quieren hacerte un par de preguntas y tomar algunas fotografías. ― ¿Por… por qué dices eso? ―Si crees que soy ciego. adelante. ―Oh… qué bien. ―Cla… claro ―respondió ella a su maestro―. acercándose un poco a ella ―Tú y yo tendremos más tarde una charla sobre ese doctor. Aun así. ―Respondió Edward con mucha seguridad. Isabella. Concéntrate en esto. Seguro ya tendremos otro momento para hablar. ―Le dijo. Si crees que no me daría cuenta de tu reacción cuando viste a ese amigo de tu padre. ―Isabella ―interrumpió André la pequeña charla del recién llegado médico y su alumna―. ―Explicó él. ―Dios… ―Calma. ―Seguro ―susurró. Ya acabo de instalarme y tengo dos plazas que cubrir en dos clínicas de aquí. Edward. Enseguida fue llevada por André hasta los periodistas. pues vas mal. No .―Me quedo. ella se espantó. tu trabajo. estás equivocada.

divertido. sabes que puedes confiar en mí. ― ¿No te quedas un rato? Puedo buscar alguna técnica para que te . mon petit. ―Edward… significó mucho para mí. ―Muy elocuente tu respuesta. pues André evitó que eso pasara. ―Entonces. Lo dejé de ver hace cuatro años y me sorprendió verlo en la inauguración. verdad? ―Sí… no… más o menos. Enseguida puso su mano sobre el hombro de ella y lo masajeó con delicadeza―. ―Es un antiguo conocido. y se lo preguntó directamente cuando la llevó a su apartamento para celebrar en privado. Pero ahora no quiero hablar de eso… yo estoy cansada y quisiera ir a casa a descansar. pues… fue todo complicado y no nos despedimos en los mejores términos. Cuando nos dejamos de ver.vio irse a Edward ni a sus acompañantes. Ella lo miró de reojo y suspiró. O al menos esa era la idea. André ―rectificó Bella. Puedes hablar conmigo. ―Yo no diría eso. porque como se lo dijo. ¿Hay algo más. Isabella ―concedió él. ―Tu reacción fue demasiado evidente como para ser sólo un conocido. ¿quién es ese misterioso cirujano que te dejó tan… alterada? ―Preguntó el maestro francés sentándose junto a ella en el cómodo sofá. torciendo su boca―. tratando de buscar una respuesta que no expusiera del todo su pasado con él. ―Entiendo. él percibió que algo ocurría con él. Fueron amantes.

Ella ciertamente se estremeció. Alcanzó su mano y la apretó levemente ―Sabía que ibas a triunfar. pero la verdad. dejando besos suaves en su tersa piel. como quieras. ―Lo siento. Vamos entonces. . Recordó la cantidad de correos electrónicos que eliminó de su bandeja de entrada sin leer. Así que decidió alejarse. Ni siquiera has terminado tu carrera y ya estás cosechando éxitos. mientras desayunaban. para salir de ahí. sintiendo que su pecho se inflaba de orgullo. de verdad. bajando su boca hasta el cuello de Bella. Los días pasaron para Bella sin tener noticias de Edward. ir a su casa y descasar… si es que lo lograba. estrechando sus ojos hacia ella durante un momento. Finalmente suspiró y asintió ―Bien. Él torció su boca.relajes. agarrando sus manos que ya habían empezado a acariciarla sinuosamente. ―Clases todo el día y por la tarde debo ir a entregar un cuadro que se vendió hace días. quizás allí había detalles de su vida en el extranjero. Se mordía la lengua por no preguntarle a su amiga Ángela si había tenido oportunidad de conversar con él y saber qué había sido de su vida en esos cuatro años. Pero hoy paso. ― ¿Qué planes tienes para hoy? ―Preguntó Aro a su hija. ahora no tenía ganas de sexo con André. Me siento muy orgulloso de ti. te llevo a tu casa. ―Con genuino agradecimiento besó su mejilla y se puso de pie. ―Le incitó él. Aro alzó sus cejas por la sorpresa y sonrió. ―Gracias André. Bella.

papá. pero protestó cuando se le expuso esa posibilidad. por lo que Aro le dio un puesto a cargo de la seguridad de la empresa.―Gracias. En sus peores momentos de salud había seguido poniéndole el hombro al trabajo. Charlie. Absorbía cada aprendizaje e intentaba plasmarlo sobre el lienzo. porque por cada asignatura quedaba encantada. exponiendo ferviente. Charlie se fue muy temprano al trabajo. y eso no sería diferente ahora que su enfermedad estaba controlada. por su enfermedad. El día para ella. como se lo comentó a su padre. Era cierto que su enfermedad estaba bajo control. pero no debían abusar de ello. sorprendiéndose de lo rápido que pasaba la hora―. ―El jefe Swan va enfadarse… ―canturreó Bella. De todas formas no quiero confiarme. pensando y recordando el entorno que envolvió a los grandes pintores cuando crearon sus más . tenía cosas que coordinar. pasó rápido dentro de las aulas de clases. mientras ella se montaba en su Audi Q5 para irse a la universidad. ―Explicó. limpiándose la boca con la servilleta de lino fino. Dio el último sorbo de su café y miró la hora en su reloj de pulsera Omega. habría tenido todas las posibilidades para jubilarse y descansar. Así fue que Aro y Bella comenzaron su día. Estoy retrasado. Él se fue hasta su trabajo en su elegante Mercedes Benz con chofer incluido. ente que él era un tipo joven y que por nada dejaría de trabajar. tengo aun cosas que aprender… ―Seguro que sí ―coincidió Aro. riéndose con Aro. Aro y Bella sabía que no servía de nada protestar ni tratar de convencerlo de que se quedara en casa a descansar. así Charlie se mantendría ocupado y él lo tendría vigilado. Evitaba faltar a estas.

Llegó el momento de ir hasta la galería por el cuadro que vendió y dejarlo en manos de su comprador. ― ¿Es usted Gaby? ― ¿Gaby? ―Preguntó la mujer. De piel bronceada. sin hacerle problema alguno para ingresar. cabellera corta y amable sonrisa la saludó a la vez que la hacía entrar. frunciendo sus cejas. Al parecer. La dependienta se lo dio ya envuelto y en una tarjeta anotó la dirección de la mujer que lo había comprado. ojos negros. "Cerrar ciclos" pensó ella. indicando que venía al apartamento 022 a dejar un cuadro. de cualquier forma sería una manera de desprenderse del momento aquel de su vida en el que ese lienzo había sido creado. Estacionó el vehículo y caminó con el cuadro en sus brazos hacia la portería. Una mujer de unos cuarenta años de edad abrió la puerta mientras secaba sus manos en el delantal. mientras subía el lienzo a la parte trasera de su vehículo. recuerda que ella lo pidió" recordó que le dijo la mujer. No entendía bien la petición de la compradora. El portero la encaminó al ascensor. Dejó el cuadro en el suelo cuando estuvo frente a la puerta con el número apuntado en la tarjeta. una vez que . "Debes ir a dejarlo personalmente.increíbles obras. tocando el timbre a la espera que la misteriosa Gaby Fly apareciera. él sabía que ella llegaría con ese encargo hasta allí. pulsando el piso al que debía ir.

para enseguida azar sus cejas y negar con la cabeza―. que decía "Contigo aprendí". ¡Oh. que al parecer había sido habitado hace poco. como para percatarse de que no era su imaginación. pues no había cuadros ni retratos. sus ojos fueron a parar a una mesita pequeña que estaba situada en una esquina. no soy ella! Pero por favor. Sin duda. a quien usted busca ya viene. al igual que su camisa con sus mangas arremangadas hasta . ―Bella. quedándose a solas en la sala. Al instante que la voz masculina retumbo a sus espaldas. sí unas cuantas cajas embaladas y un par de maletas aun sin abrir. ―Respondió Bella. donde sobre esta descansaba un adminículo que hizo que su corazón e detuviera. como pensativa. ―Bien.ambas estuvieron en la sala. tome asiento. mientras la mujer desaparecía a toda velocidad. vestido con pantalones de vestir negros. aquella era una vista privilegiada. "Ay Dios…" ―Matilde… ―susurró. Caminó hacia la ventana. tentada por la vista del parque central que se dejaba ver. Se quedó de pie contemplando el diáfano lugar. no. ella se giró. Enseguida su respiración se hizo presurosa mientras sus pasos la acercaban a la mesita para tocar con sus dedos el objeto aquel. Rascó su nariz. abriendo con desmesura sus ojos hacia el varón aquel que en la entrada de la sala la esperaba. iluminada por la luz anaranjada del atardecer que envolvía los copiosos arbustos. "Tiene que ser una coincidencia…" deseó… deseo que se vino abajo cuando vio la plaquita en la base del objeto. En un movimiento de su cabeza.

aun agitada. ―Es… ―buscó por un momento la palabra adecuada sin quitar la vista del cuadro― Estremecedor. que estaba en estado de shock. mientras que sus manos descansaban en los bolsillos de su pantalón. devolviendo el cuadro hasta afirmarlo contra el sofá. Su rostro denotaba tranquilidad. Hermoso y estremecedor. sobre todo después de la apreciación de Edward hacia su obra― ¿Gaby Fly? Edward torció su boca en una sonrisa. para concentrar enseguida su atención en Bella. respirando pesadamente. estás bien? ― ¿Qué pretendes? ―Preguntó con voz temblorosa. ― ¿Bella? ―Preguntó ahora. Me alegro de haberlo comprado antes que otro se me adelantara… ― ¿Se lo compraste a tu mujer? ―Preguntó Bella. desviando su vista enseguida al paquete que envolvía el cuadro. Sus rodillas temblaban y sus manos sudaban por los nervios. sacando las manos de sus bolsillos y acercándose lentamente a ella.el codo. ¿Qué significaba todo eso? ― ¿Bella. Se acercó hasta este y rasgó el papel de envolver hasta que el lienzo estuvo completamente libre de envoltorio. pero expectación probablemente hacia la reacción de ella. ―Gaby Fly es… producto de mi imaginación. . Bello dio un paso atrás. Sus piernas estaban levemente separadas. Lo alzó entre sus brazos y lo observó. Él suspiró. o más bien lo admiró en silencio durante un momento.

Bella ―se interpuso en su camino. ― ¿Lo superaste. a lo que ella simplemente bajó la cabeza. la que intentaría no se notara―. ya lo superé. Lo pintaste para mí. Segundo. por lo que dejó que terminara de hablar ―Tantas veces tratando de comunicarme contigo… ¡¿Por qué no contestabas mis correos?! ¡¿Los leías al menos?! ―Quiso saber. ―Edward… ―decir su nombre le provocó un estremecimiento en la columna vertebral. Agarró entonces a Matilde entre sus manos y se dispuso a caminar hacia el cuadro para agarrarlo y llevárselo de allí ―Me voy. Debía salir de ahí cuanto antes. que dejara el pasado donde debía de estar. no te preocupes. de verdad? Pues déjame decirte que yo no lo he superado ―dijo apresuradamente. y me llevo el cuadro. pero él no transaba. Enseguida la tomó por el brazo y la condujo hasta el sofá. Lo vio negar con la cabeza. casi chocando con su cuerpo ―Primero. con voz ronca. dándole a entender que nunca los leyó. tratando de sonar tranquila. Ella siguió suplicándole con la mirada que la dejara. se dijo. indicándole que se sentara. Te reembolsaré tu dinero… ―Alto ahí. Déjalo estar. lo supe apenas lo vi. tú no te vas de aquí hasta que hablemos. y tercero. deja a Matilde en su lugar. es mío. mientras arrancaba a Matilde de sus brazos y la dejaba en la mesa de centro.―Por… ¿Por qué? ―Porque este cuadro. conciliadora. Ella pudo ver ahora tensión en sus ojos y en la forma que apretaba la mandíbula al hablar. no quiero reembolsos porque no pienso devolverte mi cuadro. ofuscada. Bella. ¿sí? Ha pasado tiempo. desde mucho antes que lo comprara. Ella tragó grueso y no se atrevió a rebatirle nada. ―Dijo. . ― ¡Eso no es cierto! ―Gritó ella.

Bella ―e pidió él. no más mentiras. Además… lo que me oíste decirle a Sam ese día… era mentira. soy una tonta. porque ese cuadro refleja eso. Cuando vi el cuadro… yo supe que te había hecho daño y eso nunca fue mi intención. y quise cerrar el ciclo pintando ese cuadro… o intenté hacerlo. ¿vale? Necesito la paz que me va dar saber que me has perdonado. Ahora habló con más calma. dio un respingo. ―No importa. ―Oye. . Bella. Necesito que lo hagas. habla conmigo… ―Me lastimaste ―asumió. Necesito que me digas lo mucho que me odiaste. Edward. porque Dios sabía lo mucho que había anhelado el toque de Edward. ―Mintió ella.Él soltó el aire de sus pulmones. aun con su mano sobre su mejilla ardiendo. un poco más relajado ―Estaba preocupado por ti. De verdad lo estaba… yo hubiese querido que las cosas… ―Que las cosas no hubieran pasado. con su garganta apretada―. Bella. Pero ahora es un recuerdo. pero no lo apartó. Por favor. lo entiendo… ―No es lo que iba a decir. ―Rebatió Edward. han pasado cosas y ahora estoy bien. de verdad. relajándose un poco. pero de verdad. ha pasado tiempo. esquivando sus potentes ojos verdes que la evaluaban. ―Ni siquiera lo recuerdo. ―No olvidé nada. Edward. alcanzando sus manos y tomándola entre las suyas―. pero… ― ¿Pero? ―Le animó Edward. de verdad… ―Deja de decir eso. Pensé que obviando tus correos lograría olvidar. Cuando sintió la mano de él abarcarle el rostro.

―Te lo puedo cambiar por otro… ― ¡Que no! Bueno. ―Quizás. torciendo su boca. Pero ella ya no era la misma de hace cuatro años… se supone. indicando la muralla vacía frente a ellos. A Sam le gustó mucho. haciendo mil preguntas sobre qué era exactamente lo que él había querido decir con eso. ―Te creo ―concedió ella. quizás compre otro. ―Dijo ella. escondiendo su sonrisa―. no era necesario que gastaras tu dinero ni mucho menos inventaras un nombre. el de la felicidad estaba muy bueno. por qué su preocupación o su insistencia por saber cómo estaba ella después de eso… ¡Después de que tuvieron sexo! ¡Dilo con todas sus letras. ―Le dijo. Te lo juro. Bella… pero por alguna razón. ella creía en lo que él decía. ―Yo también estoy bien.―Dijo con toda la honestidad que pudo. Pero de verdad. Bella! De cualquier forma. una corazonada le dijo que así era. ―Le contó. nada fue lo mismo después de eso. Bella se lo quedó mirando. pero simplemente se me ocurrió hacerlo en cuanto lo vi y pues no me arrepiento. Lo colgaré allí. no era necesario lo del cuadro. . recordando el cuadro de muchos colores que ambos se quedaron viendo por mucho rato aquella vez que fueron a la galería. muy en contra de su lado sensato que le decía que no confiara ni mucho menos que se hiciera ilusiones como la chiquilla enamoradiza de cuatro años atrás. por qué preparar todo ese reencuentro. indicando a la gacela muerta en los colmillos del tigre aquel. Por qué tanta insistencia con sus correros. La misma corazonada que la estaba llevando a re-enamorarse de él.

lo compré. Tenía ahorros. por supuesto. deberías ver tu cara en este momento ―formó una línea recta en sus labios. pero sus ojos lo delataban. después de todo aquel encuentro inicial. Aquello era bueno.Ella sonrió abiertamente por primera vez desde estaba allí. quitó su vista del cirujano y contempló su entorno. Este departamento está ubicado en un excelente sector. más o menos. ―Muy gracioso. tratando de esconder una sonrisa. retribuyó su sonrisa y ella lo encontró hermoso. comentando: ― ¿Rentaste este apartamento? ―No. con su boca abierta. Edward soltó carcajadas que la contagiaron a ella. Pero antes que se ruborizara escandalosamente. deseando que la hora no pasara para no tener que irse de allí. ―Deben haber sido buenos trabajos. conmocionada por lo que Edward le dijo con tanta soltura y sin un ápice de broma. Definitivamente. Bella. Ahí supo que él estaba bromeando. Edward por cierto. doctor. ¿A caso había tenido que recurrir a eso…? ―Dios. sintiéndose relajada como pocas veces lo estuvo con él. Estaba incluso a gusto. ― ¿Te fue bien en el extranjero? ―Sí… no puedo quejarme. Trabajaba mucho. debe haberte costado caro… ―Sí. ¿o no? . se sentía muy cómoda. además… el trabajo de prostituto se paga muy bien en el extranjero… Bella lo miró atónita.

― ¡Pero qué mal anfitrión soy! Deja que te ofrezca algo… ―dijo. la que él supo. desapareciendo por el pasillo. deseaba en verdad volverse a ver con ella. Además. Tenemos un montón de cosas qué hablar.Edward en tanto. no los tengo ―admitió ella. además es temprano. Su corte de cabello moderno. su maquillaje para nada sobrecargado y su vestimenta mucho más cuidado que antes la hacían verse en verdad fabulosa. Había un buen vino blanco que quería compartir con ella mientras hablaban. como su carrera. Quería preguntarle un montón de cosas importantes ―sobre todo que tenía que ver con Jacob y con ese profesor suyo―. se sentía ligero. afirmándose contra el respaldo del sofá. u otras más agradables como la relación con sus padres. yo mismo te llevo a casa. por nada quería agotar los temas de conversación en una noche. ―No es necesario. mordiéndose el interior de su mejilla. quien por cierto se veía más madura y más hermosa. levantándose camino a la cocina. Si se hace tarde. así que comenzaría preguntando cosas triviales. que era excelente. ―Estupendo. . por voz de ellos. tu cuadro ya está aquí y pues. Bella se echó hacia atrás. ―Asintió él. pues quería. Pero no quería ser inoportuno. porque ¿supongo que no tienes otros planes. desflecado hasta los hombros y ligeramente más oscuro de lo que recordaba. yo tendría que irme… ― ¡Claro que no! ―Protestó Edward―. Se sentía grato en compañía de Bella. incluso contento de que las cosas hayan salido mejor de lo que las había presupuestado con ese reencuentro planificado. verdad? ―No.

Se reincorporó alcanzando a la blanca calavera entre sus manos. con tanto celo. ―Le susurró a su aliada Matilde.soltando un largo suspiro. ―Salud. Con dos copas altas en una mano y en la otra una botella de vino blanco fue que se acomodó junto a ella. ¿Acaso había más recuerdos donde ella estuviera involucrada. Le entregó una copa a ella. salud por el reencuentro. ese regalo. sonriéndole y dejándola de regreso sobre la mesa cuando oyó a Edward regresar de la cocina. De veras muy contento. ¿Era acaso esa una segunda oportunidad? . mientras su vista daba con Matilde. Ella. comenzando a servir el mosto recién sacado del refrigerador. conteniéndose para no levantarse y comenzar a dar saltitos alrededor de la sala. Edward. mientras él se quedaba con la otra. llevó la copa hasta su boca y bebió de la deliciosa bebida. alzándola frente a ella en señal de brindis. mirándola por todos lados. ―Bueno. ―Estoy muy contento de que estés aquí. Una punzada de dicha le tocó el corazón cuando se dio cuenta que Edward guardaba ese recuerdo. sin quitar sus marrones ojos de los suyos verdes. y que él mantuviera guardado con tanto ahínco? ―Voy a descubrirlo.

Y es que después de intentar mantener a Edward y su recuerdo dentro del baúl que se permitía abrir muy pocas veces. Ahora a leer. todo mis agradecimientos a ustedes que se toman su tiempo para leer esta locura.. si alguna bruja se lo hubiera predicho. ¿no era eso señal de algo? . y tan sorpresivo como ese encuentro fue también el modo en que él urdió todo para que se encontraran.. Bella se dejó caer de espaldas a su cama. Lo que había pasado hace unas horas atrás. suave y esponjosa nube. y como siempre.-) 20. como si aterrizara sobre una delicada. le era increíble de creer. Con una sonrisa de oreja a oreja. ni en su imaginación había permitido que se creara la idea de un acercamiento tan sorpresivo para ella.*Chapter 21*: Chapter 21 ¡Ey niñas hermosas! He llegado a nuestra cita de los jueves. y a mi loca Manu de Marte por su apoyo incondicional. y recuerde contarme qué le pareció! Mil abrazos a todas! Cata Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina . A mi beta y amiga Gaby Madriz por su ayuda. ella simplemente se hubiera reído en su cara.

sus sueños y deseos se desataran. papá.. preguntó: ―Jacob llamó a casa después que no le contestaras… El nombre de Jacob de alguna manera. ―Estupendo. Charlie asintió despacio y después de un momento. ―Me alegro. ―Mintió. o lo contento que se puso al saber lo buen equipo que eran sus padres y ella. ¿Y puede saber tu viejo con quién estuviste hasta estas horas? ―Preguntó mirando de reojo el reloj sobre la mesita de noche. de cómo a veces ella sentía que él con el pulgar acariciaba el dorso de su mano. sonriendo como colegiala y haciendo ángeles sobre las colchas. colocando su cabeza sobre el hombro de su papá. Arrugó su frente y hundió un poco sus hombros. ― ¿Te fue bien. manteniendo en secreto su reencuentro con Edward. el que aprovechó la cercanía para acariciarla.Esta vez dejó que su imaginación. hizo decaer un poco su ánimo. Y qué decir del modo en que él sostuvo sus manos prácticamente durante las casi tres horas de conversación. no? ―Preguntó divertido. Bella suspiró y se sentó. o cuando torcía la cabeza y le sonreía con esos labios y esos ojos tan hermosos. Sobre su cama. sonriendo al verla tan feliz.. sentándose en la cama junto a ella. la encontró Charlie. y de lo animado que se puso prometiéndole que más temprano que tarde tendrían otra cita. . ―Unos amigos de la universidad. agradeciendo lo que fuese la tuviera de ese modo. El interés con que el médico la miró mientras ella relataba a grandes rasgos su vida en La Capital durante esos cuatro años.

dejando un beso sobre su frente―.―Lo siento. no lo escuché ―Se disculpó. ¿te parece buena idea? . confiando en su palabra. rascando su nuca. ―Se apresuró en responder ella para tranquilizar a Charlie. ―Me gustaría entender esa relación que tienes con él. papá. ―Vale ―respondió. Dijo que llega justo para la fiesta de mi cumpleaños. o suspiras como las enamoradas cuando él anda lejos? ―Es complicado. Charlie la miró con preocupación durante unos segundos. sea quien sea ese alguien. tomando el rostro de su hija entre sus manos ―No quiero que te sientas obligada a estar con alguien. ¿vale? ―No estoy obligada con Jacob. quiero que seas feliz. antes de mover su cabeza y asentir. ―Nena. ― ¿Y por qué no saltas de alegría cuando hablas de él. así que estará aquí cuando lo celebremos. Miró luego a su papá y arrugando su entrecejo. ¿no? ―Pues… sí. ¿lo entiendes? ―Explicó. porque son novios. preguntó― ¿Celebrarás. ―Eso es la otra semana… ―comentó pensativa. Su padre enderezó su postura y la miró muy seriamente. tu cumpleaños? ― ¡Por supuesto! Sam me convenció de hacer algo en uno de sus bares. aunque su respuesta no fuera del todo verdad.

Se abrazó a esta. lanzándose de regreso sobre el colchón. Se reincorporó poco a poco sobre la cama. por supuesto. a la reacción de su hija. montada sobre su nube de dicha. Y es que cuando Bella llegó a casa. su hija lo detuvo con una pregunta: ― ¿Quién era la mujer que estaba con papá? ―Quiso saber. y soltó varios suspiros. ella es Emma.― ¡Es estupendo. Se la presentaron. el mismo dueño que le hizo llegar un mensaje en ese momento. ―Dijo. pues ese había sido el mejor día de su vida. ―Oh.. mientras leía embobada las palabras del mensaje: "¿Cenamos mañana? No acepto un no por respuesta" Agitó sus pies al aire. en tanto otro mensaje entraba a su teléfono: "¿Por qué no has contestado? ¿Tienes otro compromiso?" Bella sacudió su cabeza y tecleó una respuesta rápida para el impaciente cirujano: . pero ella simplemente venía en otro planeta y no prestó atención. Soltando risas estaba. riéndose de la felicidad. Antes que pudiera salir. Cuando estuvo sola en su cuarto otra vez.. No recuerdo el apellido. alzó los pulgares graciosamente y caminó hacia la salida de la habitación. papá! ―Charlie. puso poca atención a la mujer que estaba en la sala conversando con sus padres. A tientas rebuscó bajo la almohada la playera que siempre mantenía celosamente cerca de ella. alzando sus hombros. sacudió su cabeza y recuperó su ánimo. recordando su reciente encuentro con el dueño de aquella camiseta. refiriéndose a la mujer que hablaba con Aro cuando ella llegó a casa.

sintiendo en su interior cómo su corazón iba hinchándose de la felicidad. Lo sacó. ― ¿Jacob llegó ya? ―Preguntó el maestro de arte. por eso no pasé por tu casa. El nombre de André aparecía ahora en la pantalla. estoy bien. ¿recuerdas?. Dejó su labor de búsqueda en el armario y contestó a la llamada: ― ¡Mon petit Isabella! ―Exclamó con voz ronca―. Te estuve esperando. mordiendo su dedo índice. en tanto su móvil volvía a vibrar en el bolsillo trasero de su jeans. ¿Mañana sí podremos vernos. "¿Pasas por mi o nos juntamos en algún lugar?" Esperó expectante el siguiente mensaje que no demoró en llegar: "A las nueve pasaré a casa de tus padres a recogerte. tengo ya un compromiso… ―respondió. pero erró en su predicción. lo siento. sonriendo y pensando que sería Edward quien la llamaba. . Saltó enseguida de su cama hacia su guardarropa a rebuscar qué usaría al día siguiente para su cita con el cirujano. dejando de lado su tarea de búsqueda. ¿estás bien? ―Hola André. entendiendo que aquella era una de las pocas razones por las que a veces declinaban reunirse. ―No hay problema. Bella enseguida lo sacó de su error. verdad? ―Uhm… me temo que no. Me retrasó el pedido que tuve que entregar. Bella. mientras caminaba de regreso a su cama." Se quedó mirando un buen rato el móvil con las palabras de Edward. Ahora descansa. el cuadro que compraron.

como entendiendo lo que pasaba―. ¿qué sucedería en esa relación lujuriosa entre su maestro y ella. nunca fue necesario mentirle sobre nada ni esconderle nada. ¿Pero por qué ahora no había querido decirle que su cita era con Edward? Y a todo esto. que ella simplemente siempre le hablaba con la verdad. te dejo entonces para que descanses. es otro asunto. Mañana supongo irás a clases. de lo mal herida que resultó ella. Bien. allí te veré. mon petit. le decía que el acercamiento de Edward a ella iba a ser algo más que el reencuentro de dos viejos amigos. por consideración a André. André. ―Otro asunto… ―se oyó que el artista suspiraba al otro lado del teléfono. con quien no tenía ningún compromiso más allá de los encuentros sexuales? ¿O pensaría en Jacob. no se trata de Jacob.―No. ahora que Edward había reaparecido? Porque una intuición. ―Hasta mañana entonces. que se pondría como loco al saberse engañado nuevamente por Edward y ella? Quizás tendría que hacerse un poco más la difícil. ¿verdad? ―Por supuesto. ¿Qué sucedería si él se le insinuara? ¿Lo detendría ella. ―No me incomodas. después de toda la historia entre ambos. de verdad. mon petite Isabella. Una de las cosas que a Bella le gustaba de André. y no voy a seguir hurgando para no incomodarte. "¡Ay Dios!" . o quizás un deseo disfrazado de intuición. era que él no la presionaba de ninguna manera. la relación entre ellos conllevaba tanta complicidad y confianza. ―Bueno pequeña.

―Suspiró. y por alguna razón ella no quería eso. Bella salió temprano de casa rumbo a la universidad. André. bueno… ¿Negocios con tu invitada de anoche? ―Mi invitada. Por lo que se escabulló sigilosamente hasta su coche cerca de las tres de la tarde para ir hasta su casa y prepararse para la cena. Además. O de plano. dejando los papeles de lado―. Al llegar. al tiempo que lo rodeaba con sus brazos por los hombros. moviendo los papales que tenía en la mano. ― ¿Te sientes bien? ― ¡Claro que sí! ―Exclamó el empresario ante el dejo de preocupación de su hija―. y no te creas . pues sabía que él se había quedado preocupado después de la aparición de Edward en la inauguración de su exposición y su reacción ante él. se la raptaría a alguna sala a oscuras y la tomaría sobre la pared. intentaría de persuadirla para que fuera con él esa noche y soltar tensiones. A penas la saludaste y saliste prácticamente corriendo. La mañana en la oficina fue agotadora. parándose junto a él. ―Ah. Hoy quise quedarme en casa.Al día siguiente. sí. Ni siquiera sentirse con cargo de conciencia por engañar a Jacob la tuvo lejos de las pericias sexuales. meneando la cabeza. Tengo que concentrarme en estas propuestas de negocios ―indicó. por eso quise venir a casa y trabajar más relajado desde aquí. se encontró con su padre Aro trabajando desde el despacho de la casa. es todo. ―Pues no. ― ¿Te despidieron? ―Le preguntó divertida. sin levantar su vista de los papeles sonrió. Él. en donde por alguna razón evitó estar a solas con su maestro.

Por otro lado. Hace tiempo hice negocios con su marido. alzando a la vez sus cejas. si crees que soy ciego y no me doy cuenta de las cosas. Vi como reaccionaste la otra noche. asintiendo. que no resultaron muy fructíferos. ella es una antigua conocida. señor Vulturi y no me moveré de casa sino hasta la noche. cuando Edward se presentó en tu fiesta de inauguración. ―Le contó. golpeando con su dedo índice la nariz de su hija. Esta tarde tendremos una reunión aquí. te tomes un poco más de tiempo para que pueda presentarte con ella como es debido.que no me di cuenta que venias muy contenta… ― ¡No hablemos de mi. Sé que no quieres a Jacob como una chica quiere a su novio. cosa que no consigue hacerlo tu novio? ―Oye… por favor… ―Isabella ―dijo. ― ¿Y se puede saber quién es el afortunado? ―Uhm… un amigo… ― ¿Y qué amigo es ese que te tiene tan sonriente. suspirando y levantándose para abrazar a su hija mientras hablaba―. y pues me gustaría entender por qué estás con él. ―Me comportaré. ahora ella vino al país y pues quiere poner en marcha un negocio. ―Bueno. sentándose sobre el escritorio de roble donde trabajaba su padre. Su padre abrió sus ojos con sorpresa. y dime quién es esa mujer! ―Exigió Bella. Tengo una cita. ―Dijo. guiñándole el ojo. estás equivocada. y espero que estas vez señorita. ―Yo no… .

y por nada te sientas forzada. Sólo quiero recordarte que estoy aquí para ti. Él se puso de pie. Antes que Bella pudiera ponerse a sopesar las palabras de su padre y tomarles el sentido que encajaba muy bien en ese momento de su vida. no quiero que me expliques nada. así que no tengas miedo de seguir tu instinto o tu corazón. ¿lo entiendes? ―Lo entiendo. indicándole a Aro que su visita había llegado. y qué tontería pues a mujeres como esas llamaban por sí solas la atención y el interés en su entorno. ¿si? Tienes todo el derecho de elegir o de declinar de tus decisiones. regresando a tomar su puesto sobre la silla tras su escritorio. que te apoyaré en todo cuanto quieras hacer. entró al despacho la ama de casa. ―Sonrió y dejó un beso en su sien― ¡Eres una niña muy lista! ―Agregó con diversión. simplemente perfecto. El garbo de esa mujer era incuestionable. con gestos delicados . arregló un poco su camisa. Siempre de hombros rectos y sonrisa amigable. Bella se encargó de estudiarla: lucía un cuerpo esbelto de al menos un metro ochenta de estatura. Aquella era la mujer a quien ella reconoció como la visitante del día anterior a quien ella no prestó atención. que entró en el despacho. Mientras ella y su padre se saludaban muy cordialmente.―Nena. Su rostro era blanco y lustro. ―Excelente. palmeando las rodillas de su hija para que bajara su pequeño trasero del escritorio y lo acompañara a recibir a la invitada. papá. eso notó Bella al momento que Emma cruzara la puerta del despacho con su reluciente sonrisa. Su cabello era rubio y muy brillante a tono con su rostro y sus ojos que sobresaltaban en un color azul intenso y muy peculiar.

Emma. pues le sacaba varios centímetros de ventaja. ―Dijo Bella a la mujer. ―Respondió a su invitada. ― ¡Es una niña muy hermosa. no? . respondió: ―Sí. de quien te hablé hace un rato. Bella acompañó por un rato a su padre y su vieja amiga. ¿verdad? ―Preguntó la mujer. Una mujer simplemente perfecta. Bella tuvo que alzar un poco su rostro para mirar a esa mujer. acercándose a ella. Aro! ―Exclamó Emma. Isabella. ―Tu padre me contó que estudias arte y que ya tienes un par de exposiciones con tus obras. ella es Emma Collins. pues esa edad calculaba Bella que tenía esa mujer. Oyó entre otras cosas que esa mujer. Me encantaría verlas uno de estos días. ―Puedes ir cuando quieras. Emma.y refinados. de la que era prácticamente un sacrilegio decir que tenía cuarenta y cinco años. ¿Qué casualidad. que luego de sacudir un poco su cabeza. mirando ahora al orgulloso padre que contemplaba a un lado la escena. Luego miró a Bella y agregó―. ―Lo es. observando la confianza y afabilidad que había entre ambos. La sintió tomar sus manos y sonriendo esperar la respuesta de Bella. soy Isabella. ―Isabella. que seguía mirándola con una genuina sonrisa en su rostro. por una coincidencia del destino venía del mismo lugar de donde Edward había pasado cuatro años estudiando. ―Mucho gusto.

saliendo del despacho hacia su cuarto. La halagaron ciertamente y después que no pudo más con piropos y elogios. Lo pilló justo cuando el cirujano estaba sacando su móvil del bolsillo seguro para avisar que ya estaba allí esperándola. "¡Dios. pero no fue necesario. una cita con Edward!" Una hora estuvo en la tina. tengo una cita. pues él presintió su presencia. su cartera y salir. salió disparada a la salida de su casa. ―Señaló él. donde a lo lejos vislumbró un coche negro y a su chofer recostado sobre el capó del coche. elegir un lindo conjunto de lencería. Seguro cenarían algo en casa. ella se iba desnudando. decidiéndose por un vestido negro hasta la rodilla con cuello subido sin mangas y unas delicadas. alzando sus ojos y esbozando lentamente una sonrisa. mientras se reincorporaba y salía a su encuentro. ya eran cerca de las nueve. ―Señorita Isabella. maquillarse y elegir finalmente cuál era el conjunto perfecto. Cuando se miró al espejo y supo que estaba lista. más otras dos horas y media en las que demoró en secarse el pelo. habiéndoseles unido Charlie al grupo. para hacerla girar sobre sus pies.Eso la llevó a recordar que tenía una cita con el cirujano. está usted francamente deslumbrante esta noche. pensando en qué atuendo sería el ideal para esa cita. Pasó primero a despedirse de Aro que seguían en compañía de Emma. echó a correr el agua tibia y mientras la tina se llenaba. mientras tomaba una de sus manos y la alzaba. Corrió directo a su baño. "Deslumbrante… y eso que es un sencillo vestido . Ella no hizo más que reír y negar con la cabeza. a pesar de que sabía que nadie lo vería. por tanto se disculpó con su padre y su invitada. Tiempo justo para tomar una chaquetita. para la cual no se había preparado.

―Pues… ¿por qué es tan increíble que él y yo…? ― ¿Quieres que te diga por qué es increíble? ―Preguntó Edward. acercándosele un poco más a Bella―. más allá del confortable sillón de cuero y la música suave que inundaba el espacio. Edward se le adelantó. El camino al restaurante fue de lo más cómodo para ella. ambas piezas de vestir negras. insistiendo. sino por la conversación tan liviana y relajada que ambos llevaban mientras se acercaban al restaurante donde Edward pidió las reservaciones. y apostaría mi cabeza a que Jacob no aprobaría para nada que tú y yo saliéramos juntos. Primero. Dime. ―Esa no es una pregunta muy inteligente. mientras la charla continuaba de lo más relajada e incluso divertida para ambos. Edward. porque estás aquí conmigo. ―Dijo ella. estrechando sus ojos hacia ella. ―Se defendió ella. qué haces con él. tratando de desviar la atención de Edward hacia otro lugar. reparando en su pantalón de vestir y su camisa.negro…" ―También te ves muy bien. hasta que Edward lanzó la pregunta del día: ― ¿Me puedes decir qué haces como novia de Jacob? ―Preguntó Edward muy tranquilamente bebiendo de su vino blanco. pero antes que pudiera decir algo más. ―Tengo curiosidad. . mientras ella desviaba sus ojos hasta el blanco mantel del lino. Bebieron vino blanco mientras su pedido de comida estaba listo. dejando el vaso de lado. Él torció su boca y abrió la puerta del copiloto para que ella subiera. en tanto descansaba sus brazos sobre la mesa.

sólo quiero… entender algunas cosas. pero Edward la sujetó por un brazo para evitar que se moviera. Ella tragó grueso. sobre tu maestro… por favor. No quise incomodarte. Lentamente se reacomodó en su silla. Bella abrió sus ojos como dos grandes platos. volviendo a beber vino blanco―. Su mano posesiva en tu espalda baja. Por favor. Bella. esas relaciones no se aprueban dentro de la universidad. Bella. no dando pie para que ella lo negara o admitir que quizás estaba equivocado en sus suposiciones. Segundo. porque ha estado ausente durante el tiempo que llevo aquí y tú no pareces extrañarlo. Y sobre lo último. incomodándose con las preguntas y las presunciones de Edward. Hizo ademán de levantarse de la mesa para salir corriendo. Y tercero… por la relación tan poco profesional que llevas con tu maestro… André si mal no lo recuerdo.Soy quien encabeza su lista de personas no gratas. perdóname ―pidió él. sé ver esas señales. ―Siento si fui tan directo. la manera que te mira… soy hombre. poniendo sus manos sobre la mesa. Edward dejó escapar el aire de sus pulmones un poco más . Bella ―dijo Edward. completamente sorprendida por lo que Edward acababa de decirle en tono acusatorio. ¿no? El pecho de Bella se agitó y la amenidad con que se estaba desarrollando la cita hasta ese momento desapareció. ¿Por qué lo hacía? ― ¿Cómo… por qué dices que mi maestro y yo…? ―No finjas conmigo. ―Agregó. sintiendo la presión de la mano de Edward sobre la suya y su mirada abrazadora suplicándole que se quedara con él. mirándola con algo de arrepentimiento―. Él y tú son amantes. Perderías todo lo que has ganado hasta ahora si se llega a saber. ten cuidado.

casi su hermano. Pero otra parte de él. mirando a Edward de reojo. pero me equivoqué. Se quedaron en silencio mientras una mujer ponía frente a ellos los platos que hace un momento había pedido. Si las cosas entre él y yo se torcieron alguna vez. sentí que podía haber algo entre nosotros. lo que Jacob hacía. Bella envalentonada se atrevió a preguntar: ― ¿Has sabido algo de Carlisle? La quijada de Edward se tensó al solo nombre de Carlisle. Edward asintió en silencio. fue el mismo que sintió por el maestro ese. de quien Bella ya había reconocido un affaire. Ahora tengo que ver cómo… ― ¿Terminar con él? ―No quiero lastimarlo… otra vez. Una parte de él deseaba encontrarse cara a cara con quien fue uno de sus grandes amigos. ¿no? ―Admitió. persuadirla con algo para que estuvieran juntos. Y sobre Jacob. pues intuía que era eso.relajado. al igual que ella. Pero hemos sido cuidadosos de que nadie se dé cuenta. para contestar: ―André ha sido un apoyo incondicional para mí. pues en algún momento pensé que resultaría. y pedirle que lo perdonara una vez más. una parte que sorprendió al mismísimo Edward. que ciertamente. sintiéndose Bella arrepentida por haber sacado a colación a su . Ese deseo violento. Aunque creo que no nos resultó contigo. que estaba lista. que se mantenía serio y concentrado en lo que ella decía―. pues… fue algo que no pudimos controlar. Cuando la camarera finalmente les deseó buen provecho y los dejó solos. quiso tenerlo al frente y romperle la cara por obligar a Bella a estar con él.

sólo alzó los hombros. ―Comprendo ―indicó a la escueta pero clara respuesta de Edward―. no debí preguntar. por favor. ―Dijo Bella. ―Perdona. pero yo deseaba que dejara de trabajar de una vez y que disfrutara. Entiendo que Charlie haya querido buscarlo para ayudarlo. Edward le contó de lo animada que la oyó la última vez que hablaron por teléfono. mejor. ―No está acostumbrada que le sirvan. Mientras cenaban. ―Tienes razón… mejor cuéntame cómo le va a Esme con su viaje. Y no. de los paradisiacos lugares que habían recorrido y lo bien que las atendían a ella y a doña Carmen Ulley. ―No debes disculparte ―señaló. como si se tratase de dos damas de la aristocracia. cambiando el tono de la conversación y viendo como a Edward se le endulzaba la mirada y sonreía con ternura al solo hecho de hablar de su adorada madre. agitando su cabeza en negación―. Carlisle es un tema que me encrespa de verdad y pues. Perdona. Papá intentó buscarlo. Bella? ―Irritado Edward preguntó. ya sabes ―comentó Edward―. no he sabido nada de él y no me interesa saber tampoco. Edward cerró los ojos y sacudió la cabeza―.padre. para ayudarlo o hacerlo entrar en razón… ― ¿Hacerlo entrar en razón sobre qué. como no pudiendo explicar con palabras. mientras esté más lejos de mi familia y de mí. Otra vez quiso salir corriendo de allí. pues me . haciendo que Bella comenzara a hundirse en su silla. pero… ―no concluyó. Ahora que puedo darme unos gustos.

Una pareja de ancianos que pasó junto a ellos se los quedó mirando. haciendo a un lado la tirantez que durante un momento se suscitó cuando tocaron el tema de Jacob. Habían llegado en la conversación hasta las técnicas que ella usaba para pintar. Pero te lo enseñaré de todas maneras. André y Carlisle. Me alegro que ella y doña Carmen se estén divirtiendo. ― ¡Estupendo! Salieron del restaurante. estrechando su mirada hacia ella. Cuando ella le dijo que tenía una especie de ático que era su refugio. eh? ―Preguntó Edward. qué la inspiraba y en dónde lo hacía. ― ¿Así que un refugio. Bella mordió su labio y movió su cabeza afirmativamente. una joven pareja que se quería . a él lo movió la curiosidad. claro! ¿O es un lugar de esos muy secretos que tienen los artistas? ―Más o menos… ―admitió ella con algo de coquetería. fueron tan relajados como los que iniciaron la velada. ella tomada del brazo de él. haciendo reír a Edward―.concentraré en que ella disfrute de todo lo que se negó a disfrutar durante años. sonriendo al ver la encantadora pareja que ambos hacían. Y es que eso parecía. Alzó la mano llamando al camarero mientras le indicaba a Bella― ¡Pues vamos a conocerlo! ― ¡¿Ahora?! ― ¡Pues. riendo de algunas bromas que Edward hacía o de ocurrencias de ella que a él lo hacán carcajear. Los temas de conversación que siguieron. ―Se merece esos gustos que ahora puedes darle.

No era un lugar muy ordenado. dejando que la historia reflejada en los edificios de ladrillo y ventanales franceses dominara ese sector. dándose el tiempo para sacar sus propias conclusiones de los sentimientos o la inspiración que movió a Bella a pintar dichos cuadros. ropa sobre el viejo sofá de tres cuerpos. Bella abrió la puerta e hizo pasar a Edward mientras ella encendía la luz baja. donde la modernidad de las construcciones había declinado a imponerse. Bella le indicó a Edward el camino a seguir hasta dar con el edificio. No parecía una primera cita de dos jóvenes que desde hace cuatro años no se veían. las formas… haces que uno eche a volar la imaginación.y que disfrutaba y reía de las cosas de la vida. Los colores. rodeado de viejos álamos y aromos. la luz. y que se habían distanciado en no muy buenos términos. que miraba con detenimiento cada uno de sus trabajos. que quedaba en el casco histórico de la ciudad. ―Explicó ella con algo de nerviosismo. y sobre todo pinceles de todos los tamaños. ―Cada uno tiene una historia diferente. . ensimismado en un trabajo de arte abstracto a medio terminar. ―Pero algunos no están terminados… ―Serán verdaderas obras maestras. ―Son realmente… sobrecogedores ―comentó él. En silencio. por el contrario. lienzos en blanco y a medio terminar sobre trípodes de madera. pinturas de todos los colores. Ella torció la boca al comentario de Edward. observando los atractivos rasgos de Edward. Edward se detiene en cada trabajo terminado y en proceso. Bella. ya sabes. había cosas tiradas por un lado y por otro.

Las manos del cirujano con sutileza se posaron sobre sus brazos. ―Admitió con voz ronca. ―Después de ti no fue lo mismo… nada fue lo mismo. ―Rebatió él. él a su vez. Edward la gira hasta que ambos quedan frente a frente. a la vez que su frente la dejaba caer sobre la nuca de ella. menos los ojos cargados y ansiosos con que Edward la miraba. Durante un buen rato se miran insistentemente a los ojos sin decir una palabra. lentamente. sólo advirtiendo su presencia cuando el escalofrío le recorrió la espina dorsal. La intimidad que se estaba cerniendo sobre ambos le estaba poniendo la piel de gallina y la estaba haciendo tiritar. Bella cerró sus ojos e inspiró profundamente. La luz amarillenta que alumbraba desde la calle a la sala del pequeño ático. no sintiendo cuando Edward se movió. muy cerca el uno del otro. Miraría lo que fuera. Estaba nerviosa. ―Creí que no te importaba. Ella tragó grueso sin poder apartar sus ojos de las oscuras. ―Susurró. ―Pues pensaste mal. orbes verdes de Edward. sabiéndolo detrás de ella. el silencio espeso que cargaba el aire con una sensación perturbadora que la anulaba. bajando la cabeza y caminando hacia la ventana que daba de lleno al antiguo parque de diversiones. Bella cerró los ojos y soltó un suspiro tembloroso. ―Susurró. llevaba una mano hasta la nuca de ella mientras con la otra . pegando enseguida su frente a la de ella. hasta que él desvía sus verdes ojos hasta los labios de ella y luego de regreso a sus ojos.―Gracias. llenándose del aroma tan masculino de Edward. mientras que.

apretándola fuertemente a su cuerpo. Ella había madurado… se supone al menos. rectificando lo que tantas veces durante cuatro años negó en reconocer: ella seguía total y profundamente enamorada de Edward Cullen. mientras se deja llevar por la hábil boca de Edward. necesitado de los labios de ella.la rodeaba por su estrecha cintura. Bella. Edward sintió que el cuerpo de Bella volvía a tensarse a la vez que sentía sus manos soltar su cabello y bajar hasta su pecho. . "Cuatro años. ―Eso fue lo que susurró antes de atreverse a rozar con delicadeza los labios temblorosos de ella. ¿Tendría ella que detenerlo? ¿Tendría que hacerle un poco más dificultoso el camino para llegar hacia ella? ¿Dónde estaba su sensatez. Edward…" fue lo que pensó ella. que Edward dejó hace cuatro años. o su orgullo de mujer? Eran las preguntas de Bella. como poseso. por mucho que deseara olvidarse de todo y dejarse llevar. Era estúpido que se dejara llevar por esa manera. quien trató de removerse un poco. antes de volver a arremeter. mientras su cuerpo se relajaba y poco a poco aquel beso fue robando intensidad. para que él se detuviera. ―Cuatro años. llevando a cabo prácticamente una lucha campal entre su deseo y su juicio. pensando en que ese beso es con el que ella tantas veces soñó. ―Edward… ―alcanzó a susurrar ella cuando él se apartó unos milímetros de su boca. Lentamente ella sube sus manos sus pectorales hasta rodear su cuello y acariciar el pelo de su nuca. Necesitaba algo de tiempo para poner su cabeza en orden. Definitivamente ella no era la chiquilla necesitada.

empujándolo levemente hacia atrás. Bella. luego dio fricción a los brazos de Bella que temblaban ligeramente. ―Respondió sin vacilar. dejó su frente sobre la de ella. Con los ojos aún cerrados. encontrándose con la intensidad de la mirada frente a ella. metiendo sus manos en los bolsillos. que según pudo ver. Caminó. con un sinnúmero de sentimientos que bullían en su interior. ―Yo… Edward… no puedo permitir esto… ― ¿Por qué? ―Porque no está bien. Su rostro denotaba seriedad y sus ojos apenas iluminados un dejo de inquietud que la hizo tragar grueso. tragó saliva varias veces antes de abrir sus ojos. mientras ella percibía su pecho subir y bajar con rapidez bajo la camisa negra. Menuda mentirosa. aunque mucho más .. ―Perdona. ―Agitó su cabeza y removiéndose se apartó del todo del cuerpo de Edward. Edward había retomado su postura recta. girándose a continuación para quedar a unos cuatro pasos frente a él. ―Pues sí. Acarició su espalda lentamente de abajo hacia arriba. pasándose la mano por su cabello. mezclaba varias emociones que no se atrevió a precisar. ― ¿Lo dices por Jacob? ¿Sientes que estás engañándolo? ―Preguntó. Llevaba prácticamente un año engañándolo con André. mientras recuperaba el ritmo regular de su respiración. igual de agitada que él. perdona si te incomodé. quien la mantuvo prisionera entre él y la ventana. Esperó expectante que ella le dijera lo que parecía tener atorado en su garganta y que se entremezclaba. estrechando sus ojos hacia ella. pero… ―se disculpó Edward. incapaz de apartarse del todo de Bella..

sacas a colación tu relación… ¿qué pretendes? . quien soltó el aire por la nariz y movió lentamente su cabeza a modo de negativa. pero en vez de eso. y mirando a Edward directamente a los ojos. era una decisión fácil. esto de estar engañando a Jacob. Una bruma comenzó a llenar su pecho después de unos segundos de meditar sobre lo que Edward le había dicho: él le estaba proponiendo terminar con Jacob… ¿quizás para estar con ella… para finalmente estar con ella? porque una cosa que Edward no podía esconder. Claramente no le creía. Bella llenó el aire de sus pulmones.tiempo engañándolo con respecto a sus sentimientos. por un lado lo engañas con tu maestro. en su tacto… ahí había mucho más que remordimiento. sencilla y que hace tiempo ella debió de tomar… que hace tiempo deseaba tomar. ―Planteó su solución. en su mirada. No entiendo esta consideración que sientes por él. con la esperanza comenzándole a llenar el pecho. preguntó: ― ¿Por qué… por qué. ―Déjalo entonces. que claramente le pertenecían al hombre frente a ella. era los sentimientos que vertió en ese beso. lo que oyó fue: ―No es que yo lo quiera… simplemente se me hace extraño de alguien como tú. termina con él. Claro. para qué quieres que termine con él? Ella esperaba que él le dijera: "Para que tú y yo podamos estar juntos finalmente… porque no puedo estar más tiempo lejos de ti. cuando se trata de mi. porque me he dado cuenta lo mucho que te amo". y por otro. Esa era la declaración de amor que ella esperaba.

Bella inspiró fuertemente. mientras le propinaba golpes a Edward. deseó ponerse a llorar. ni por qué lo hizo de ese modo. ― ¿Qué pretendo? ―Preguntó ella. la que abrió. Enseguida carraspeó y caminó.Las palabras del cirujano salieron más frías de lo que él mismo esperaba. tendría que haber sido más ruda. No tendría que haberse derretido como una boba. que en ese momento sintió la esperanzan desvanecerse dentro de ella. Bella. de manos en los bolsillos. Eso a ti no te importa. Sin más. caminó con grandes zancadas. inspirando frivolidad en sus palabras y en su postura corporal―. retomando a continuación otra vez su postura de brazos cruzados junto a la puerta. Bella. como para esconder su sonrisa. indiferente… Edward cruzó sus brazos y torció la cabeza en espera de la respuesta. mirando firme y seriamente al cirujano. Bella se obligó a no temblar cuando él estuvo frente a ella. muy cerca y dijo con voz ronca: ―Nos volveremos a ver. consciente e inconscientemente. quien en vez de tener el semblante dominado por la irritación. enrostrándole todo el maldito daño que le había hecho. Torció su boca y bajó la vista hacia sus pies. si me permites. lenta y relajadamente hacia la puerta. quiero trabajar un poco. Ahora. irguiendo su espalda. desapareciendo por el . e imitó su postura con sus brazos. No iba a evaluar ahora por qué lo dijo. Edward. ―caminó aun con los brazos cruzados hacia la puerta. Simplemente deseaba oír la verdad. parecía más bien divertido. quizás como lo tendría que haber hecho el primer día que él armó todo el cuento del encuentro.

Edward. además de la intencionalidad que utilizó para eso. ¿Qué debía pensar entonces? Y sobre todo. el cirujano urdió toda una treta para hacerla llegar hasta él y poder hablar. con la cena. como buscando una explicación. antes de dejar caer su espalda sobre esta. qué demonios pretendes… Se quitó los zapatos de tacón y se dejó resbalar por la puerta hacia el suelo. "Dios. Allí se quedó sentada. . no entiendo nada" exclamaba Bella para sí. ¿qué demonios debía hacer con respecto a Edward? ¿Qué habría pretendido él con ese reencuentro. sobre todo por lo que le dijo en su apartamento y hace unas horas atrás. Dios. y sobre todo su confundido corazón. soltando el aire de sus pulmones y mirando hacia el cielo raso. Dios. con los brazos rodeándole las rodillas. con el beso? ―Dios. El día anterior. buscando las respuestas a las preguntas que atiborraban su cabeza. Bella cerró la puerta lenta y suavemente. quedando sentada sobre este.oscuro pasillo del piso. había cambiado del cielo a la tierra en cosa de horas. y eso ciertamente abrió el primer dique de su esperanza. en la penumbra del piso. La vorágine que tomó su situación con Edward.

de apenas diez años de edad... Pero al menos.. durante dos horas más tendría que quedarse en el hospital para vigilar el postoperatorio de su paciente. ¡Toda mi fuerza para ti. bastándole con eso para recuperarse. amiga! Espero que les guste! Cata Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina. Se sentía capaz de dormir quince horas. Era casi medianoche y el cirujano Edward Cullen fumaba en la azotea del hospital después de haber estado en pabellón durante casi siete horas. pero hoy especialmente va dedicado a mi amiga y beta Gaby Madriz. y sus preguntas por Aks: /Catalina_Lina .*Chapter 22*: Chapter 22 Dedicado como siempre a todas la nenas que me han acompañado en esta locura. aunque siempre la idea esa quedaba en la intención pues no lograba dormir más de seis o siete horas. pese a las complicaciones que se presentaron en su paciente. A pesar de la satisfacción de un buen trabajo realizado. se sentía cansado y añoraba su almohada con urgencia. sintió la vibración de su móvil en el bolsillo . como solía llamar su madre a los cigarros y mientras hacía ejercicios circulares con la cabeza para relajar su cuello.-) 21.. La intervención finalmente había logrado ser un éxito. Suspiró e inhaló el tabaco de su cilindro cancerígeno.

ahora puedes darte ese lujo. a lo que Edward río. ― ¿Pero supongo que mañana estarás aquí sin falta. insistentemente. ― ¡No puedes faltar. ¿Quién podía llamarlo a esta hora? Sólo una persona: ―Sam ―dijo. no voy a faltar. pues como a los dos segundos Edward seguía sin contestar. oyendo del otro lado una . Debo quedarme al menos dos horas más y luego iré directo a mi cama. y recuerda traerle a este viejo una buena botella de whisky como regalo. sabiendo de lo que Sam le hablaba. ― ¿No vienes al bar por unas copas? ―Acabo de salir de una cirugía. ¡No te hagas de rogar. no? ― ¿Mañana? ―Preguntó retóricamente Edward. se lo prometí a Charlie. ―Estupendo. ¿sí? ― ¡Ya no trabajo para ti. ― ¡El cumpleaños de Charlie! Figuras entre los invitados… Charlie. Llega temprano y me ayudas con los tragos. ―Le había dicho Charlie. vale. lo llamó personalmente para informarle sobre la celebración de su cumpleaños en uno de los bares de Sam.derecho de su delantal blanco que cubría el uniforme azul oscuro. prometiendo llevar el obsequio. el día anterior. Galeno! ―Vale. así que esta noche paso. botando el humo. ― ¿Entonces? ―Preguntó Sam. Edward! Ah. agregó―. Sam! ―Gritó.

¿Dejaría que pasaran cuatro años más? . No cuando tenía un postoperatorio que cubrir. de quien sabía era amante. deseando arrancarle la ropa y hundirse en ella… Sacudió la cabeza.risa de su amigo antes que colgara el teléfono sin una despedida. ¿Qué era eso que estaba sintiendo? ¿Por qué ese deseo de posesión tan fuerte hacia ella. dándole un puntapié a una piedra imaginara. viéndola deslumbrante y hermosa entre la gente. Guardó su IPhone a la vez que lanzaba en el tacho la colilla apagada del cigarro. mientras pensaba. trajo a colación lo sucedido con Bella hacia un par de días atrás. llevándose las manos hasta los bolsillos del uniforme. cegándolo. La llamada de Sam recordándole el evento en el bar. cerrando los ojos. Se encontró varias veces pensando en ella y en su boca que lo dejó con gusto a poco. de cómo no pudo esconder su sorpresa cuando lo vio allí… o de cómo él sintió deseos de apartar las manos del profesor ese que se pegó a ella como lapa. preguntándose si en ese momento ella estaba en brazos de ese tal André. No era el momento de pensar en eso. cuando llegó hasta la inauguración de su exposición. "Amante de ella" pensó. no cuando no podía salir corriendo a buscarla. Volvió su memoria unos días más atrás de eso. Si el deseo que André sentía por ella era tan arrebatador como el deseo que sintió con ella. siendo que no tenía ningún derecho? ¿Y qué haría? ¿Insistiría con ella o dejaría que las cosas decantaran? "Cuatro años…" pensó. si él estaba degustando sus labios con la premura y la necesidad que él mismo sintió aquella noche en el ático de Bella.

no pudiendo omitir el beso que él le dio en ese mismo lugar. Bella estaba sentada de piernas cruzadas sobre la cama de su ático frente a André Beaumont. dispuesto a quitarle la ropa a tirones y desnudarla. comenzó a relatar la historia que la unía a Edward. Cuando el maestro se acercó siquiera a su boca con la intención de besarla. Sin decir nada. las cosas entre él y su alumna ya no serían las de antes. pues no estaba listo para sacar conclusiones respecto a lo que le pasaba con Bella. dando rienda suelta a la lujuria que siempre explotaba entre ambos. Pero nada de eso pasó. Por otro lado y a esa misma hora. ―Comienza a hablar. Bella rascó su cabeza y luego de un suspiro. que con su mirada verde agua la analizaba detenidamente. haciendo que se sentara frente a ella. En primera instancia. tomó su mano y la condujo hasta la cama. Isabella. ―Indicó André. En la cama al menos. ella puso las manos sobre su pecho. pues intuía que desde la aparición del hombre aquel ―a quien ella llamó Edward―. porque a decir verdad no sabía qué demonios le pasaba. el sexy maestro llegó a su piso y saltó sobre ella fieramente anhelando su boca y su cuerpo. . primero con la compra del cuadro. deteniendo sus intenciones. agregando además lo que había pasado hace un par de día. segundo con la visita al apartamento del cirujano y luego lo de la cena. André suspiró y dejó caer sus hombros. lanzarla sobre la cama y hundirse en ella.El sonido característico de su bíper lo sacó de su ensoñación y agradecía que aquello pasara.

y no porque él te lo haya propuesto. André mantenía su vista fija en ella. Bella volvió a suspirar y se hincó sobre la cama. y no que me abordara de esta forma. sólo la verdad. debes hacerlo por tú bien. pues es un cabrón. que dejes a Jacob es cuestión de tiempo ―dijo André―. ―confesó. ¿me explico? ―Sí. ―Además ―agregó Bella―. y si ese tipejo está atándote a él usando eso. no te merece. no? ―No sé… ―No hay necesidad de mentirme. Sólo pensé al principio que las cosas podían resultar. acercándose a su amigo para sentir el cobijo de su abrazo. Él no hizo más que su trabajo.― ¿Estás enamorada de él. pero eso no ocurrió. para que te sientas en deuda. ―No estoy con él por agradecimiento… o quizás un poco. ―Deja de pensar en Jacob como el salvador de la vida de tu padre. pasándose las manos por su cabello una y otra vez. Ciertamente Bella agradecía la presencia de André. que en ese momento necesitaba. Pero si lo haces. no sé qué pretende. Era innegable la chispa . ―Ciertamente. ―No te estoy mintiendo. tú sabes… y pues él me propuso que lo dejara… me desafió prácticamente. Lo normal hubiera sido que él se mantuviera impasible frente a mí. sólo que todo esto es tan confuso para mí. porque es eso lo que deseas. sacando conclusiones. mon peittte. está Jacob. quien nunca le exigía nada. de veras pensé que podía enamorarme de él.

pero aún más irrefutable era el cariño y el respeto que ambos se tenían. Después de un rato que siguieron conversando de trabajo. quiero que sepas . en quien no tenía ni una pisca de fe. me estás proponiendo follar? André abrió los ojos. Husmeó con su nariz en el hueco de su cuello. como pasmado. André decidió marcharse. una contención importante. sudar un poco quizás…? ―Preguntó. soltando carcajadas por las cosquillas que en roce de los labios de André provocaban. Prefirió. y eso se lo agradecía con el alma. ― ¿No te apetece soltar tensiones conmigo. correr por el parque para relajarse y sudar… ―Sí. Ella se apartó y estrechó sus ojos hacia él. Porque en silencio. paseando la punta de su nariz por la línea de su cuello. Sabía que su amigo estaba bromeando para hacerla sentir mejor. no estaban enamorados el uno del otro. de momento. haciéndola estremecer a la vez que se retorcía. negando con la cabeza. habían desarrollado entre ambos un lazo de cariño muy especial. aligerar el ambiente a ver si encontraba manera de relajarla un poco. ya sabes. ¿Pero qué había de ese otro hombre. pero no sin antes tomar a Bella y estrecharla en un fuerte abrazo y declarar: ―Pase lo que pase. Si bien era cierto. el cirujano? No perdería oportunidad para observarlo y sacar sus conclusiones. pero escondiendo su diversión ― ¡Qué mujer más lujuriosa! Yo estaba proponiendo salir a hacer footing.de lujuria que nacía entre ambos. él sabía que bienestar de Bella estaba lejos de Jacob. la que los llevaba a velar por el bienestar del otro. claro… son casi la una de la mañana… ―rebatió ella. como en ese momento el atractivo maestro esperaba para su consentida alumna. ― ¿Después de lo que te he contado.

Siempre. Probablemente se evitaría una serie de problemas. dándole una mano a su amigo. De tanto en tanto miraba a su alrededor para ver si daba con el rostro de la mujer con la que llevaba pensando desde hacía rato. además de otra gente que ha ido conociendo… ―le contó. Cuando se quedó a solas. se dejó caer de espalda sobre el colchón de su cama. Él reparó en el atuendo de esta última. galeno. . ―No sabía que Charlie conociese a tanta gente. Bella. Ya habían unos cuantos invitados revoloteando por ahí. preguntándose por qué su corazón no había elegido para enamorarse. ―Comentó Edward. ―Se ha ido relacionando con las amistades de Aro. unos pantalones negros ajustados a sus piernas. mientras levantaba una mano a una de las chicas que ofrecía los tragos para que se llevara una nueva ronda de tragos. Sin dar con ella. y que estoy aquí para ti. finalmente llegó hasta el sitio que se dejó como la barra de la fiesta. **S. tuvo que detenerse a saludar. algunos viejos conocidos a los que Edward a medida que avanzaba. que llenaba vasos frenéticamente.D** ―Demonios. mon petitte.que te quiero. acercándose a Sam. unas botas de cuero del mismo color. los que indicaban la llegada del festejado en compañía de su amigo Aro y su hija. ―Dijo Sam a modo de saludo cuando Edward entró la noche aquella al bar que estaba listo y dispuesto en uno de sus ambientes para la celebración del cumpleaños de Charlie. ―Ya veo… Un estruendo de aplausos detuvo la charla entre los amigos. al hombre que acababa de irse. Menos mal llegaste.

pues al hombre frente . por si sola irradiaba un aura que llamaba la atención… "¡Qué diablos. luego en sus sonrojados pómulos. cuestión que Charlie agradeció. su nombre retumbó en sus oídos bajo la voz de un hombre con quien había roto todo contacto hacía cuatro años. Nadie nunca había provocado esas reacciones en ella. defraudado. quizás disculparse por su arrebato de la última vez y beber mientras charlaban relajadamente de cosas triviales. ―Bella. pero nada de eso pudo hacer. cuando se vio soltando en su cabeza esa cursi descripción. con su traje dos piezas implacablemente calzado. sus manos picaban y sobre su piel sentía mil hormigas correr cuando él dijo su nombre. Edward!" se auto reprendió. peinado naturalmente. Edward no pudo hacer a un lado el remordimiento de lo sucedido aquel entonces. Se demoró un poco para que los padres y su hija llegaran hasta el lugar donde Sam y él se encontraban. Su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho. mirando a su ex amigo de pies a cabeza con un aire superior. ―La saludó. pues no pensaba compartir semejante manjar con nadie. Edward. Edward quería llevársela a un lado para poder hablar con ella. simplemente no necesitaba ataviarse de más. pues a su espalda. Hombre a quien había dañado. El cirujano no demoró en saludar al cumpleañero y decirle que su regalo ―whisky escocés de dieciocho años― iba a entregárselo en privado. herido. Ella.una casaquilla de cuero color verde olivo y su cabello corto y más oscuro. fijando su mirada primero en sus marrones ojos. ―Susurró ella. y enseguida en su boca rosa. sólo él. bajando la vista hasta toparse con sus botas. ―Hola. Jacob Black sonreía como hiena.

. Su vista estaba fija y concentrada en Edward. quien lo taladraba con la mirada. pese a que Jacob ciertamente ya no era el mismo de entonces. desafiándolo silenciosamente―. ¿no? ―Preguntó con una sonrisita arrogante. para alivianar el ambiente. ―Cómo has estado.a él le debía más que una simple disculpa. ―Y sin más. ―No sabía que habías regresado. La misma cadena con el dije en forma de gota que le sirvió para descubrir el engaño de su amigo. ―No pienso irme. eso se notaba. Jacob. se dio media vuelta todo el tomado a la cintura de su novia de. sacando de debajo del cuello de su camisa la cadena aquella que llevaba como trofeo. ―Respondió escuetamente a Sam. ―Dijo sin hacer además de saludarlo. Edward. ―Bien. besando enseguida el cuello de Bella. ―Pues allá tú. quien los observó alejarse con su ceño fruncido. no pretenderás quedarte aquí. Jake. Edward por cierto recordaba ese colgante. Jacob insistió con su oscura mirada de desafía hacia Edward. que se tensó otra vez y trató de apartarse. fijando su vista en este y luego volviendo a mirar a Jacob. ¿Y cuándo te vas? Porque supongo que después de haber estado tantos años afuera. ―Saludó alegremente Sam. mientras caminaba hasta llegar junto a su chica y rodearla fuertemente por la cintura en un claro gesto de posesión. dándole la espalda y apartándose del cirujano. con una buena vida. Regresé para quedarme. ―Respondió irguiendo su espalda y metiendo sus manos en los bolsillos. pues Edward había quedado tenso luego de la aparición de Jacob. Bella dio un respingo de incomodidad cuando Jacob la apretó a él. apenas mirándolo.

Mientras se lamentaba en silencio. ―Es un completo desconocido. Edward asintió y concordó con él. No hay nada del viejo Jake en ese hombre. No pensé que iba a hacerle tanto daño… ―Intentaste disculparte. ― ¿La vieja? ―Sí. ganándose junto a su amigo. Te arrepentiste de haberlo traicionado y se lo quisiste decir. muy contrario a ese muchacho del pasado. características que siempre destacaron en él. ―Dijo. mirando de reojo a su amigo. que tuvo que sacudir su cabeza y volver su vista a Sam. orgulloso y desafiante. Ahora. para nada gentil ni mucho menos amistoso.¿Tanto daño le había hecho? Porque el cambio en la actitud de Jacob era del cielo a la tierra. pues no entendía qué quería decir. Emma… . pero él simplemente no quiso oírte. Ya nada quedaba del chico amistoso y gentil. quiero que me expliques por qué demonios no me dijiste que la vieja estaba aquí… ―comentó mordazmente Sam. ¿no? ―No sé… ―Da igual. pero para él fue más fácil quedar de víctima. ―Comentó Sam. Ahora. aunque ahora mismo está bien lejos de ser una pobre víctima. indicándole con un movimiento de cabeza ―Y me siento culpable por eso. bebiéndoselo en silencio. ―Ya no es el mismo de antes. sintió la mano de Sam sobre su hombro para enseguida ver frente a él un vaso de licor que agradeció. se había reencontrado con un tipo altivo.

Emma. cuando la imagen de Emma Collins se interpuso en su campo visual. Todos los hombres alrededor de ella le miraban con impresión. Tomó sus hombros y dejó un beso más largo de lo habitual muy cerca de la comisura de sus labios.― ¿De qué estás hablando? Sam alzó las cejas y con un gesto de cabeza indicó hacia atrás de Edward. . Edward tensó su cuerpo y esbozó una tirante sonrisa. hablaba distendidamente con Aro Vulturi. Se giró rápidamente para ver de qué demonios hablaba su amigo. colgando de sus hombros por dos delgadas tiras. brillaba en medio de la gente como un punto luminoso. Con un vaso de Martini en la mano. contorneando sus caderas mientras se les acercaba. sin quitar sus intensos ojos azules de los sorprendidos ojos de Edward. ― ¡Viene para acá. la mirada de Edward sobre ella la hubiese puesto alerta. La sonrisa que ella le dio fue deslumbrantemente sensual. Con un vestido tornasol blanco invierno. quitando su atención de la charla con el empresario para comenzar a pasar sus ojos por el lugar hasta dar con él. a quien mantenía cogido del brazo. haciendo que el joven cirujano tragara grueso. Pero al parecer. que al parecer se había excusado con Aro para apartarse. estirándose con las manos su traje negro. muy ajustado. viene para acá! ―Exclamó Sam disimuladamente. "¡Joder!" ― ¡Sorpresa! ―Exclamó sutilmente Emma cuando estuvo a apenas escasos metros de Edward. comenzaba a caminar hacia ellos como fiera. pues esta escultural mujer de 45 años de edad sin duda llamaba la atención.

moviendo su cabeza hacia todos lados en busca de su hermosa chica. un viejo amigo. Sam. primero para que su amigo soltara la mano de Emma y luego para que recordara que su novia Maggie era celosa y no iba a dejar pasarle ni un solo engaño ni coqueteo con nadie. Luego miró hacia el lado y vio a un moreno hombre. ¡pero jamás me imaginé encontrarte aquí! ―Qué coincidencia… ―Coincidencia no. hemos sido socios alguna vez y he venido a cerrar negocios con él. Edward. ― ¿Tienes novia? ―Preguntó Emma con esa voz sensual que la . ¿qué te trae por este lado? ―Es el cumpleaños de Charlie. Edward. Soy una conocida de Aro.―Emma… ¿pero… pero qué haces aquí? ―Lo mismo podría preguntarte yo. Es un placer. El destino. ―El placer es mío. tomando una mano de Emma y besándola. ― ¿Y en donde está Maggie que no la he visto? ―Preguntó Edward con doble intención. ― ¡Qué coincidencia! ―Exclamó ella. tomándose del brazo de Edward y apegándose bien a su cuerpo―. Su amigo Charlie me dijo lo de su fiesta y fue tan amable de invitarme. Emma. ―Susurró esto último muy cerca del oído de Edward. mientras Edward rodaba los ojos―. ¿Y no me digas que este galán es amigo tuyo? ―Este galán se llama Sam Ulley ―se presentó el dueño del bar. Sam dio un respingón al nombre de su novia. muy atractivo que sonreía en su dirección―. Por supuesto.

la muerte de mi marido. Y es que cuando se despidió de ella hace poco más de un mes antes de regresar. miró a su amigo y alzó las cejas repetidas veces hacia él. intuyó que esa mujer era de aquellas que conseguía todo lo que se proponía. raro que un atractivo hombre como tú. por obra y gracia del destino. ―Espero que no te moleste. . que ya de por sí era grande. No tenía sentido. estuviera en su país en la misma ciudad y en el mismo bar que él. A él no le cuadraba aquello que Emma. ―Te quedaste pensativo. ―Comentó Emma. se sentía incómodo. Edward volvió a rodar sus ojos. ―Además. Edward. halagado por las palabras de la mujer. para nada. necesitaba alejarme… ya sabes. como una relación clandestina y pasajera a la que no pudo negarse. y que nunca se conformaba con un no por respuesta. tomándose del brazo de Edward y apoyando su cabeza en el hombro del cirujano. No. no podía creer que Emma llegara a engrosar el ego de su amigo. Edward aparte de sorprendido. sólo que no deja de sorprenderme encontrarte acá. Esa mujer significaba para Edward una parte oscura de su pasado cercano. Luego de un momento y antes que la fierecilla de su novia lo encontrar con esa escultura de mujer. ― ¿Pensativo? ―Preguntó con retórica―. ―No. Sam. no tuviera novia.caracterizaba―. Ya me parecía. Había caído en las redes de su seducción. se disculpó dejando a Edward y su vieja amiga a solas.

había llegado a conocer al recién titulado cirujano cuando luego de realizar uno de sus hobbies. un fulminante ataque . Lo extraño tanto… ―Era un buen hombre. con su cuerpo muy cerca del suyo―. por favor… ― ¿Qué sucede. lo visitaba a diario y estaba al pendiente de su rehabilitación. No pasa nada. se vieron obligados a amputarle ambas piernas. yo… ―cerró los ojos con dolor. millonario empresario. fue algo que no pudimos evitar. lazando esa frase tan cliché. ―Pude haberlo evitado y lo sabes. ―Y te tuvo tanto afecto. Primero con Jacob y luego con Carl Collins. Ella lo miró y sonrió levemente. Digamos que el joven cirujano contribuyó a que el hombre saliera adelante pese a lo que le había ocurrido. alcanzó a sobrevivir luego de ese accidente. el motor de este se incendiara. preocupado del estado anímico del hombre. Además. poniéndose frente a él y subiendo sus manos por sus brazos hasta llegar a sus hombros. Lo que sucedió entre tú y yo. el de volar aviones. El empresario se vino abajo. te quería como a un hijo… ―Emma. porque la historia de traiciones se repetía. aunque dos años más tarde. Si bien es cierto.―Dijo. difunto esposo de Emma. entre los que él figuraba. Edward? ―Quiso saber ella. su ánimo luchador de siempre tambaleó cuando se vio lisiado luego de semejante intervención. dejándolo al borde de la muerte. ―Comentó él. traicioné a tu esposo. las quemaduras fueron tales que los doctores. poniendo una mano sobre su pecho a la vez que Edward se tensaba―. Es algo que nunca podremos evitar. Carl. Edward.

seguro que ahora mi difunto Carl está agradeciéndote desde el cielo que me hayas… ayudado. ―dijo. dejar fluir su lujuria. que se vio cegado por el atrevimiento y la sensualidad de la mujer. pero como una compañera más que como fiel esposa. colgándose de su cuello. hermosa. Edward… lo de entonces acabó. Era atrevida y avasalladora y siempre conseguía lo que .cardiaco lo matara. ¿no crees? Nada nos detiene ahora. Necesitaba atenciones carnales. sólo nos tenemos que dejar llevar por esto que sentimos. parecía sacrilegio decir que tenía más de cuarenta. pero con el cuerpo y esa piel lozana que cargaba y que ya cualquier veinteañera se lo quisiera. ya sabes. ―Sí. pues a Edward no le pareció que ella se sintiera atada a su esposo a través de sus sentimientos. Edward la miró. se acercó al oído de Edward y susurró―. antes de apartarse y sonreír con coquetería y atrevimiento. pues su prestancia hacían que se viera refrescante. Pero eso no significa que pueda haber un nuevo comienzo. ardiente. y que el accidente de su marido la tenía sumida en el olvido. Emma. mucho menos cuando lo abordó en su consulta y prácticamente se le echó encima. ―pasó la lengua por sus rojos labios. Así fue como conoció a este matrimonio. pensativo. cediendo a sus peticiones. sexy. sensual. Vale decir que Emma siempre estuvo junto a su marido. Era atractiva. ¿o te has vuelto inmune ahora a mí? ―jaloneó su lóbulo. ―Bueno. Mayor que él. ―Aquello acabó. Ella se excusaba que era una mujer sensual. al menos eso le dijo a Edward. bueno.

primero porque era la celebración de su padre. se había removido un par de veces a ver si la soltaba. mordiéndose el labio. considerando la opción de salir corriendo de allí a refugiarse en su ático y llamar a André para que la contuviera. a quien evitó buscar por entre la gente. Edward suspiró. atreviéndose a adivinar el pasado que los unía. No la había apartado.se proponía. y segundo porque los brazos de Jacob se cerraban a su cintura como grilletes. su posterior charla. pues eso denotaba una relación bastante íntima entre ambos. lo que para ella era bueno. ―dijo él. Había llegado aquella tarde hasta su casa. ―Comentó alegremente. no pudo negarlo. Pero no podía. pues en mal momento trajo a colación a Bella. y muy talentosa. Ella intentó retribuir su anhelo. que andaba feliz en medio de su celebración. pues quería decir que inmune no se había vuelto a sus encantos. Ella por cierto. apartándose un poco y empujándola levemente por la espalda hacia la barra. ―Ah. pero nada que cedía. pues luego de eso había tomado una decisión: era el momento de terminar su relación con Jacob y sólo esperaba que él comprendiera. Se sintió enferma. desesperado por verla. mi buen amigo Aro… ¿conoces a su hija? Es una niñita encantadora. y la conversación que también tuvo con André. ubicándose en uno de los asientos. ―Mejor vamos a beber algo y me cuentas qué negocios tienes con Aro. sobre todo después de su reencuentro con Edward. Se sentía incómoda. según él directo del aeropuerto. . Se le erizó la piel cuando la mujer se le acercó y se colgó de su cuello. Ella caminó a su lado. Arrugó la frente y decidió hacer a un lado esas particularidades de Emma. no estuvo ajena al encuentro que Edward tuvo con la amiga de su padre. pero le fue imposible. inmovilizándola.

sería en el momento y el lugar perfecto. Se saludaron y luego de una mirada cómplice. sin saber qué pretendía. que se encontraba en la barra junto a Sam. pues Emmett había comentado sobre su regreso. En ese momento. lo que tenía planeado hacer a continuación. le demostraba que finalmente él había salido vencedor sobre el amor de Bella y que haría lo que fuera porque eso durara para siempre. se acercaron hasta el grupo donde se encontraban Charlie. ― ¿Qué? ―Ángela y yo iremos a saludar a Maggie que… ―Maggie va a tener que esperar. Aro. Ángela le propuso se fueran a saludar a Maggie. ―Dijo Jacob. sobre todo porque su principal enemigo estaría viendo aquello desde primera fila. ¿Qué pretendía? Caminó hacia el centro del salón vip del bar que se había adaptado para la fiesta de Charlie. Bella miró con un dejo de espanto. siempre con Bella a su lado. Bella tragó grueso y lo miró expectante. quien se tensó. Bella y Jacob para saludar. Por eso.Jacob por su parte. que seguía sujeta por los brazos de Jacob deseando poder ayudarla. Garrett y Ángela que acababan de llegar. culpando en silencio a Edward a quien no le impresionó ver. . Bella intentó deshacerse de los brazos de Jacob. Allí. mirándola con su ceño fruncido. carraspeando antes de levantar la voz para llamar la atención de los presentes. Ángela miró el rostro descompuesto de Bella. junto a su novia. sonriéndole. sintió la tirantez de Bella. porque antes quiero hacer algo.

Pero muy por el contrario a lo que él creía. quiero ofrecerte una vida larga y feliz a mi lado. quiero reafirmar mis sentimientos de profundo amor por esta hermosa mujer. ―Jacob. no quiero alejar la atención del festejado. como si presagiara el peligro o algo similar que la ahuyentase. pero creo que este es el mejor momento para hacer esto.― ¡Un momento. Bella. tomando la temblorosa mano de Bella. sino de angustia y desesperación. Puso. se hincó sobre una de sus rodillas y a continuación agregó―. por favor! ―Gritó Jacob. la que abrió lentamente mientras decía: ―Aquí frente a todas estas personas. que por alguna razón lo único que deseaba era salir corriendo de allí. ella no lloraba de emoción. sintió sus ojos escocer y un par de lágrimas corrieron por sus rostro. volviéndose hacia él los presentes a la celebración. Se giró hacia una sorprendida Isabella. poder envejecer juntos mientras vemos a nuestros hijos y nietos crecer ―teatralmente. un momento de su atención. sacando a continuación una cajita de terciopelo azul. porque bajo ningún . besando el pelo de Bella antes de continuar―. Ante todos ustedes. Isabella Swan. a quien amo y sin quien no podría vivir. que seguía temblando. hazme el inmenso honor de casarte conmigo. Él la miró y le guiñó el ojo. Vio que su novio metió la mano al bolsillo de su pantalón gris. ―Bueno. lágrimas que él confundió por la emoción de la novia. qué haces. llevándose una exclamación al unísono de varios quienes presenciaban esa petición y que empezaron a aplaudir y vitorear. ―Murmuró Bella. antes que ella pudiese aceptar ―o negarse categóricamente― un anillo de oro con una piedra preciosa muy grande. pero necesito decir algo importante ―dijo en voz alta.

¿entiendes? Charlie y yo te apoyaremos en todo.concepto ella uniría su vida ni lo que restaba de ella a ese hombre a quien no amaba. ella ya había aceptado. no hagas nada que no quieras. cosa que no le gustaba nada. hija. ―Me haces tan feliz. Después de él. antes de soltar poco a poco a su padre. y con carcajadas saliendo de su boca. comenzó a girarla sobre el suelo con exultante dicha. ―Pudo decir ella. ―Isabella. aun cuando la tuvo sujeta entre sus brazos. quisiéramos saludar a los novios. No le dijo nada. interrumpiendo a la pareja. ―Dijo Aro. Mientras Charlie era abrazado por su futuro yerno. quien como Aro. Para él. Sólo sé feliz. y con los pulgares limpió las lágrimas que corrían sin piedad por sus pómulos. pues en su interior no aceptaría una negativa por respuesta. tomándola por la cintura. papá. mi amor. ¿entendido? ―Susurró él en el oído de Bella. Ni siquiera alcanzó a responder a la petición. tocó el turno de Charlie. Aro envolvía en sus brazos a Bella. intuía algo que no era felicidad en el semblante de su hija. Él le tomó el rostro entre sus manos. ¿comprendes? ―Sí… sí. ―Le dijo él al oído. que no pudo sostener el llanto―. cuando Jacob se reincorporó. quien se aferró a él como hiedra. yo… ―Si me permiten. sólo la miró directo a sus tristes ojos marrones y juró que velaría por su felicidad como un día se lo prometió a Renée. . ―Jacob.

Desconocía totalmente el comportamiento de Jake.Por otro lado. Entre la confusión. Emmett. la novia nunca había dicho las palabras mágicas "¡Claro que me caso contigo!". ¿Qué pretendía? ¿Sacar a relucir su relación frente a todos como un trofeo? ¿Coronar su triunfo con esa petición de matrimonio tan poco creíble? Porque claramente la novia no lloraba de la emoción. apostaba a ojos cerrados que Bella no quería casarse con él. Bella contrajo su rostro y negó con la cabeza. ―No sé… ― ¡¿Y te vas a casar?! ¡Tú no lo quieres! . en ese mismo lugar. Y no es una niñita. Sam. ―Agregó. La petición de Jacob ciertamente los había sorprendido. ― ¡Joder. La niñita de Aro ya va a casarse… ―No va a casarse ―aseguró Edward―. Pero a parte de ellos. qué hacía que no lo sacaba de su error? ¿Qué era lo que le debía? ¿O era miedo lo que la detenía? ― ¡¿Puedes creerlo?! ―Comentó Emma junto a Edward―. porque para él eso había sido. ¿Pero entonces. pues él sabía. Bella! ¿Qué fue todo eso? ―Exclamó Ángela una vez a solas. Rosalie y Maggie contemplaban la escena aquella con la quijada abierta hasta prácticamente tocar el suelo. además. un maldito show. preguntándose una vez más si era él el responsable de ese cambio tan increíble. Edward contemplaba impávido el show que Jacob montó. Ángela se apresuró para agarrar el brazo de Bella y llevársela a un lugar apartado donde poder hablar: el baño de damas. antes de alejarse tenso y en silencio hacia el balcón más cercano a encender un cigarrillo.

comenzando a llorar otra vez de la pura frustración. mantuvo su . y por otro lado. para mojar sus manos y enseguida refrescar su cara. ha ayudado tanto a mi padre que… ―Bella. ―Tranquila. yo regresaré adentro y veré cómo están los ánimos. Ángela torció su cabeza y se acercó hasta ella para abrazarla y hablarle con suavidad. Bella. Ahora. dejándolo sobre el lavado―. la pintura se vería desastrosa sobre su cara. ―Sí. No quiero casarme con él… yo… yo había tomado una decisión… yo terminaría mi relación con él… ―hipeó. apartándose y secándose las lágrima―. él cumple con un trabajo. explícale que no puedes casarte con él. Gracias. lo sé ―asintió. Inclinada sobre el lavamanos y con el agua corriendo. ―Lo sé. Menos mal y había usado casi nada de maquillaje. no puedes mostrarle tu agradecimiento fingiendo que lo quieres. sé sincera. quisiera lavarme la cara y calmarme un poco antes de regresar adentro. La amiga de Bella salió cerrando la puerta tras ella. Ángela. ¿sí? Mantén su móvil a mano. Es la fiesta de papá y no quiero arruinarla… ―Por supuesto. Tú tranquila.― ¡Claro que no! ―Exclamó de regreso. ―No quiero lastimarlo… me ha ayudado tanto. mientras Bella abría el grifo del agua. él no puede obligarte. agarrando el anillo de su dedo y quitándoselo violentamente. pues a esas alturas y con tanto llanto. sólo no demores mucho. Cuando estén a solas. seguro él entenderá.

por donde Bella pensó que él saldría. dejando a un lado la toalla para darse la media vuelta y caminar un par de pasos rumbo a la puerta. tragando grueso y no atinando ni siquiera a cerrar la llave. Él la miró seriamente. Él soltó un suspiro y se movió de su posición caminando lento y directo hacia ella. para volverse sobre sus talones y quedar frente a ella. sin poder apartar sus ojos de Edward. con la intención de despedirme y largarme. Edward. la que usó para secar cuidadosamente y en silencio el rostro mojado de Bella. afirmado con su espalda sobre los azulejos claros del baño de damas. advirtió ella. que parecía molesto. luego para tomar una de las toallas de suave algodón que estaban sobre una mesa contigua. dobladas impecablemente. siguiendo con su labor sobre el rostro de Bella. Su rostro estaba serio. puede entrar alguien y molestarse porque estás aquí. incluso podía notarse molesto. dando un respingo cuando vio la imagen en el reflejo del cristal tras ella. ― ¿Qué haces… qué haces aquí? ―Susurró ella. y entré ―Explicó. Esperé unos momentos hasta que ella saliera. La respiración de Bella y sus pulsaciones comenzaron a elevarse . que seguía abierta.rostro cubierto por sus manos un buen rato. hasta que se reincorporó para mirarse al espejo. Cuando regresé. más bien giró el pestillo. observaba de brazos cruzados a la sorprendida Bella. bloqueando la entrada. te vi entrar con Ángela. ―Ah… es mejor que te vayas. Pero no lo hizo. ―No. primero para cerrar el grifo. ―Estaba afuera fumándome un cigarro. no me voy.

Bella ―reconoció entre besos y jadeos― y estoy a punto de perder el control… no me importa en donde estemos… Ese "en donde estemos" trajo un destello de lucidez a la obnubilada . Ella simplemente se abrió a él. Luego. para como la vez anterior. ―Susurraba. hasta quedar prácticamente pegado a su cuerpo. aunque sea para esbozar alguna palabra. ―Edward… Edward. La piel se le erizó como cada vez que se había cruzado con él y su boca se secó. como si hace ya mucho tiempo esperara ansiosa por que viniera a reclamarla. ―Estaba desesperado por ti. Sintió también sus manos pegarse a su estrecha cintura y su rostro acercarse poco a poco hasta que la punta de sus narices se tocaron. que lo estaba llevando a perder el control. se apretó aún más a su cuerpo. codiciando sus besos. Sintió la distancia entre ambos acortarse a medida que él caminaba hacia ella. cuerpo que respondía a ese hombre como con nadie. tragando repetidas veces hasta conseguir que se humectara al menos un poco. comenzar a ascender en intensidad. besando la olorosa piel de su cuello. cuando él apartó su boca de la suya. Jaló su cabello. el calor que emanaba de su cuerpo.con rapidez. demandando de sus manos para que acariciaran su cuerpo. obligando a levantar una de sus piernas. haciéndole sentir la dureza de su excitación por ella. el aliento que se filtraba por sus labios entreabiertos. cerrando los ojos y olvidándose del resto. a la vez que Edward bajaba sus manos hasta sus muslos. primero en un roce mudo. la chispa oscura y sensual de sus ojos verdes que la quemaban… y sus labios que sin permiso se pegaban a los suyos.

O sea que cualquier persona en cualquier momento repararía en su ausencia. que la besaba como un poseso desesperado. al menos no en ese lugar. para acallar la quemazón que comenzaba a extenderse en su cuerpo. recordó que ella no se merecía eso. A decir verdad. ―Jacob… Jacob puede… encontrarnos. se sentía tan desesperada como él.mente de Bella. su frente pegada a la de ella y con sus ojos cerrados con fuerza. y en la de Edward. olvidando todo lo demás. haciéndola gemir. Intentó moverse. Estaba intentando recobrar la cordura y controlarse. aprisionada en los fuertes brazos de Edward. fuera Jacob. Le importaba poco también que Edward se decidiera y la tomara contra las baldosas del baño y se hundiera profundo en ella. Él mordió su labio inferior con fuerza. es más. No quería ni imaginarse que quien advirtiera que ambos no estaban. y por más que deseara arrancarle la ropa y hundirse en ella sin miramientos. porque había sentido claramente la invitación de Bella. ―Dijo. . se lo agradecería. respirando rápido y pesado. restregarse contra el cuerpo fuerte de Edward para tentarlo. antes de volver a besarla con intensa ansiedad. admitiendo: ―En este momento. ―Dijo Bella entre jadeos. recordándole que estaban en un baño público del bar en donde se celebraba el cumpleaños de su padre. Jacob me importa una mierda. Edward se apartó súbitamente de ella. susurró. De verdad no le importaría. con fervor y anhelo. La miró directo a los ojos y con intensidad en su mirada y sus palabras. Lo necesitaba. en ese momento. Ella estaba tan excitada como él. a ella Jacob también le importaba muy poco. envuelta en los brazos fuertes y el calor abrazador de Edward.

volviendo a abrirlos para responder: ― ¿A caso no te das cuenta? ―Volvió a besarla duro y corto―. Bella. Lentamente abrió sus ojos y viola expectación oscura en los de Bella. sorprendida por la demanda de Edward. amaba a Edward. con sus labios entreabiertos. subiéndolas hasta su rostro. sintiéndola inhalar aire fuertemente. Estaban absortos y envueltos por la nebulosa de pasión que poco a poco se iba desvaneciendo. ¿pero él? Hicieron caso omiso al repiqueo en el móvil de Bella y en los golpes de la puerta. por volver a tenerte… Se quedaron en silencio contemplándose el uno al otro. No voy a permitirlo. jamás.Apartó las manos de la cintura y el muslo de Bella. Eres como un imán. hinchados por la posesión de su beso. la desesperación por tenerla y la rabia porque otros pudieran arrebatársela. . ―Mordió su labio inferior. Ese deseo desmedido. simplemente no puedo… y ya he esperado mucho por esto. ― ¿Por… por qué. No puedo apartarme. sin entender muy bien que era aquello que los llamaba a chocar el uno al otro. agregando a continuación―. Bueno. Su corazón golpeaba fuerte contra su pecho y sus manos temblaban aun sobre sobre la piel de su cuello. Edward? ¿Por qué dices eso? ―Atinó a preguntar. El cerró los ojos por fracción de segundos. había sentido lo que con ella. Se acercó un poco hasta rozar sus labios a los de ella y allí dictaminó con voz ronca ―No aceptarás esa estúpida petición de Jacob. tratando de explicarse qué era lo que estaba pasando entre ellos. Con nadie. ella lo sabía. Bella.

Simplemente el recuerdo de ella y Edward en el baño del bar la noche anterior la traían sumida en una especie de transe del que no podía deshacerse... a quienes leen en silencio. beta y amiga que es parte de esta locura. =) Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina.*Chapter 23*: Chapter 23 Lindas niñas. La sensación de hormigueo seguía presente sobre su piel. Besos y abrazos a todas.. agradecimiento y cariño a mi jefa Gaby. Mil gracias por acompañarme en esta locura. ella no hubiera ..-) 22.. mil gracias. y a quienes siempre me dejan su comentario. Había pasado la noche en vela y durante esa mañana en clases había sido todo un desastre tratando de lanzar trazos o poner atención a las clases teóricas. Mi amor. ¡Ahora a leer! Espero os guste. la dulzura y el arrebato de los besos sobre sus labios y el eco de sus palabras seguía sonando en sus oídos… definitivamente. a ver qué pasa después de la pedida de mano de Jacob.. aquí me tienen otra vez. si él hubiese querido. y sus preguntas por Aks: /Catalina_Lina .

caminando ágilmente hacia ella para aferrarla estrechamente por la cintura. percatándose que Edward se había marchado. pintaría un rato. Bella simplemente intentó sonreír. ―Intervino con ánimo. Al menos. y para su tranquilidad. trataría de alguna forma de comunicarse con ella? No se lo dijo. ¿La llamaría.puesto objeción en que le hiciera el amor en el baño. estaba decidida a ir y encerrarse en su ático a solas y pensar. siendo interceptada enseguida por Jacob que con tono jocoso preguntó qué había hecho tanto tiempo encerrada en el baño "con las chicas". decidieron regresar a la fiesta. Él. llevándose a Bella en andas hasta su coche―. Automáticamente recorrió el salón con sus ojos. cuando en el frontis de la facultad. pero sus ideas se fueron a tierra. supo que su amiga Emma no lo había acompañado. girarse y salir del baño. Pero tácitamente. Regresó entonces a la fiesta. y quizás si la inspiración la acompañaba. cuando el calor de su cuerpo hubo descendido a nivel normal. simplemente tomó a Bella por el mentón. Me han entregado mi . cuando estuvo seguro de que no había nadie alrededor de los lavados. Se reincorporó cuando la vio. Aquel día. ―Jacob… ―Vine a raptar a mi prometida. hablando distendidamente. luego de recobrar el aliento. iría hasta su ático. mirándola fija y seriamente por segundos y en estricta mudez. luego de salir del aula. alzando los hombros. vio a Jacob recostado sobre su Mustang negro esperándola. pues la mujer aquella estaba tomada del brazo de Aro. Prefirió callar de momento antes de sacarlo de su error.

así que quiero que lo veas. estando a solas. metiéndose en el asiento del copiloto luego que Jacob hubiera abierto la puerta para ella. pero de un tiempo a esta parte había algo en él que la hacía querer alejarse. eso no podía negarse. Bella en silencio se dedicó a . Lo vio rodear el lujoso coche con su atuendo informal: jeans azules y una camiseta de manga larga blanca que se ajustaba a su torso fornido y su color contrastaba con la tez morena de su piel. De camino al barrio residencial donde se encontraba el departamento nuevo de Jacob. lo que seguro se vería reflejado en un ascenso o algo por el estilo. Pasé a comprar comida china para llevar de tu restaurante favorito. Además. afecto y agradecimiento. pero no estaba enamorada de él. cuando poco a poco fue cortejándola y sin darse cuenta aceptó tener una relación con él. ella pensaba en lo ilusa que fue cuando se vio como novia de ese hombre. ―Respondió ella. apostó en un principio por esa relación. Mientras Jacob se ubicaba tras el manubrio del coche. ―Claro. Almorzaremos allí. ella pensó que eso resultaría. ¿te gusta la idea? El entusiasmo y la sonrisa de Jacob hicieron que ella no pudiera negarse. Cuando estuvieron en el apartamento. pues ella le tenía cariño. Seguro eso la hacía parecer una niñita inmadura y sin decisión.apartamento ya amoblado. iba a poder hablar sinceramente con él y decirle que no podía casarse con él y que definitivamente debían dejar de ser novios. Ella asentía y a veces sonreía al escucharlo tan entusiasmado cuando él le contaba de lo bien valorado que lo tenían en la empresa. él le iba comentando que le habían dado unos merecidos días libres luego de su seminario lejos de la ciudad. Era realmente atractivo y encantador. pero simplemente se equivocó. pero en algún momento.

Edward estaba cerca y no se daría el lujo de dejársela en bandeja de plata. era porque lo estaba subestimando. se debía a que Edward había regresado. lamiendo su piel―. Dios. Jacob sabía que parte de la reticencia que Bella demostraba hacia él ―que era aún más palpable que otras veces―. pues ya demasiado había esperado. Hundió su nariz en su pelo y sus labios rozaron la carne de su cuello. nena. Además. Pero no iba a darle el gusto de verlo desesperado. sino por el contrario. ―Ronroneó en el cuello de Bella. . iba a mostrarle seguridad y a dejar claro que ella era de su propiedad. sobresaltándola cuando la tomó por la cintura y la atrajo hasta su cuerpo. su cabello oscuro. No la iba a soltar. te extrañé tanto… ―Detente Jacob. sus senos pequeños. Y mientras ella contemplaba en silencio su nuevo hogar. los mismos veinte minutos que Edward también desapareció. por más que echara miraditas o se encontrara con él. sus caderas. pero al parecer eso sirvió para que el agarre de Jacob se hiciera de hierro. Ya hemos hablado suficiente.mirar el lugar: un espacio amplio y funcional. construido en ladrillo y madera. algo muy relajado pero que la hacía verse muy sensual. pues si Bella pensó que Jacob no se dio cuenta de su desaparición la noche anterior por más de veinte minutos. él la observaba como depredador a su presa: su figura menuda envuelta en ese atuendo de jeans y chaquetas de cuero que siempre usaba. la estela aromática que dejaba a su paso… Mordió su labio y en silencio se fue acercando a ella por la espalda. con muebles de teca y amplios ventanales. su derrier. ―Jacob… por favor… tenemos que hablar… ―No. su piel lozana y blanca. Ella se tensó en sus brazos y trató de removerse.

―De improviso la giró para dejarla de frente a él. obligándola a abrir su boca para que su lengua la invadiera. Su cuerpo comenzaba a temblar ascendentemente y el aire de sus pulmones comenzó a escasear. respirando pesado y derramando lágrimas. Ella intentó apartarlo empujándolo con los puños por los hombros. cariño. mientras con la mano que aún mantenía en la nuca de Bella. y no voy a detenerme. Además. ―Y así. la levantó sin mucho esfuerzo. Somos una pareja que va a casarse… ―besó sus labios y habló sobre ellos. ―Indicó él en tono persuasivo. Ya he esperado demasiado… vamos a casarnos. Bella. Jacob. estampó sus labios sobre la tensa boca de ella. Déjate llevar nena. pero él nada que cedía. no. lo prometo. provocándole dolor. mientras ella sollozaba . el beso de Jacob se volvía más férreo y demandante. Bella. deja que te ame. no. Él la hizo calar. se apartó un poco mirando a Bella con sus ojos oscuros de deseo. Ella lo miraba con horror. que buscaba desesperadamente deshacerse de él. soy tu novio y tengo derechos. pero por más resistencia que ponía. ―Además. masajeaba sinuosamente. llevándosela a su recamara. agarrando su labio inferior entre sus dientes. no puedes negármelo… ―Jacob… ―lloriqueó ella como un ruego. donde la lanzó sobre la cama y sin pedir permiso comenzó a despojarla de su ropa. sé que me deseas como yo a ti.―No. Comenzó a desesperarse y sintió deseos de llorar. Haremos el amor y lo disfrutaras. es mi derecho. pero tus nervios te traicionan. Bella. y agarrando su nuca con rudeza. que en ese momento velaba por su propio placer. ―Te deseo. ―Esto es natural que suceda entre nosotros. déjame darte placer… ya hace bastante tiempo vengo deseándolo. ―Debes relajarte.

caminando como zombi hasta su cama. bajo ninguna circunstancia pensó que Jacob la tomaría en esa forma tan demandante y en contra de su voluntad. y ojalá ocurriera. Bajó la tapa y afirmó su cabeza sobre este. preguntándole si quería comer algo. pues lo único que la invadió fue horror. Lejos estuvo de sentir placer. Decidió a duras penas levantarse y abrir la llave de la ducha. "Estoy en mi derecho de amarte. Cuando Jacob recobró la compostura después de su orgasmo brutal. Nunca. habiendo dejado toda resistencia para que él se apartara. Cerró la llave y se envolvió en un albornoz. pero ella no respondió. besar . mientras bombeaba en su interior y ella lloraba en silencio. ―Te espero adentro. En su vida. mientras seguía llorando. Se sentía débil. ―Le dijo antes de levantarse. Bella se había sentido tan vulnerada.silenciosamente. metiéndose bajo el chorro de agua fría a ver si eso la ayudaba a sacarse de encima el pesar. la congoja y la suciedad que sentía sobre ella. Bella…" decía. Entró directo a su recamara y corrió hasta el baño donde se hincó frente al váter donde vomitó hasta que sintió que no quedó nada en su estómago. escuchando de atrás como la amable ama de casa gritaba a su espalda. mi amor.D** Subió corriendo las escaleras de su casa. dolor y repulsión. donde se metió bajo las colchas y se acurrucó buscando calor. la invitó a darse un baño con él. **S. sentía que en cualquier momento iba a desmayarse. sin fuerzas. Durante varios minutos estuvo inmóvil bajo la cascada de agua. hasta que poco a poco comenzó a deshacerse de la ropa.

Ambos hombres se miraron y caminaron con paso ágil hasta la recamara. ― ¿Bella. ― ¿Está todo listo para cenar. ― ¿Bella está en casa? ―Llegó hace un par de horas. Ella asintió a la pregunta de su jefe. ―Preguntó Aro muy preocupado de pie tras Charlie. . Nidia? ―Preguntó Aro. Creo que no se siente bien. qué tienes hija. ―Buenas noches Don Aro. que según él percibió un poco afiebrada.sus labios y caminar desnudo hasta su baño. con los ojos cerrados y un poco más pálida que de costumbre. ―Dijo el ama de casa cuando recibió a los caballeros. hija? ―Papá… ―susurró ella como un quejido sin abrir los ojos. buenas noches Don Charlie. Charlie se sentó en la cama junto a ella e instintivamente llevó su mano hasta la frente de su hija. mientras recibía el saco de Charlie. Abrieron la puerta y vieron a Bella hecha un ovillo bajo las mantas. ―Bella. que la llevó hasta su casa luego de casi dos horas de horror. Ella no lo pensó dos veces y a toda velocidad se vistió y corrió hasta la salida. tomando un taxi en el frontis del edificio. porque hace un rato la fui a mirar a su dormitorio y estaba metida en su cama… estaba pálida… no sé… rara ―informó Nidia. quitándose la corbata gris.

Aro arrugó su frente y se inclinó para dejar un beso sobre la frente de su hija antes de susurrar: ―Descansa hija. ¿vale? ―Sí. pues varias veces había despertado llorando. ¿Con . pues si lo hacía y veía a sus dos padres preocupados frente a ella. Charlie salió de la recamara y marcó el número del único doctor que conocía: ―Teléfono del Dr. Aro y Charlie la dejaron dormir. Ni siquiera se había reincorporado o abierto sus ojos. para hacerla comer. No me siento bien… ―Dime qué sientes. Al otro día. pero ella simplemente se negaba. papá. más tarde Nidia te traerá algo liviano de comer. ―Pidió Charlie. Bella. que en ningún momento abrió los ojos. Sin más. y durante la noche fueron cada cierto tiempo para verla. ―Respondió ella. respondió: ―Me duele la cabeza y siento malestar estomacal… ―Nidia dijo que no habías comido ni tomado nada.―Creo… creo que agarré un virus… o algo así. Cullen ―respondió una voz femenina―. Nidia llevó alimento en una bandeja para Bella. ― ¡Es suficiente! ―Exclamó Charlie entre dientes hacia Aro― Voy a llamar a un doctor. ―No tengo ganas… sólo quiero dormir. rompería en llanto. pasando su mano sobre el pelo aun húmedo de su hija. Ella arrugó su frente y tras carraspear.

y por otro lado él no hace visitas a domicilio… ―Señorita. Charlie es un viejo amigo ―explicó. Edward miraba su móvil mientras oía a la enfermera: ―Que su hija estaba muy enferma… ― ¿Bella? ―No me dijo su nombre. un tanto cabreado―. Nos vemos mañana. que mi hija está enferma y necesito que él venga a checarla. Dígale a Edward que Charlie Swan lo llamó. el Dr. meterse a su baño y sacarse la bata luego de una ducha rápida. Cuarenta y cinco minutos más tarde. sólo dígale eso. ―Se lo diré. Después de pasar por su privado. Cullen está saliendo recién de una cirugía. Cullen venga a mi casa a ver a mi hija que no se encuentra bien. necesito que el Dr. ―Respondió la enfermera después de oír al desesperado padre. Casi las once de la noche. señor. Yo le expliqué que usted no hace visitas domiciliarias pero el hombre insistió y pues… ―No hay problema. ―Hasta mañana doctor. salió raudo a casa de Aro Vulturi. por favor. Meditó un momento y se puso en marcha―. . Necesito que venga cuanto antes… ―Señor.quién hablo? ―Disculpe. por amor a Dios ―interrumpió Charlie. mientras miraba la hora en su reloj de pulsera.

Terminado de explicar eso. Además. desde que llegó ayer. ella volvió a sentir que un peso hundía su colchón en el mismo lugar donde Aro estuvo sentado hace un momento. tensando su cuerpo cuando sintió al cirujano caminar hacia ella. ―No te disculpes. El ovillo que formaba su cuerpo se hizo más compacto. ―Edward. ella dice que puede ser un virus. pasando su mano para darle fricción. creo que es algo más que eso. Puedes llamarme en cualquier momento ―lo tranquilizó Edward―. ―Susurró Aro. Ahora dime qué pasa con Bella. mientras cruzaba un par de palabras con sus padres. Charlie. quien avisó a Charlie que el doctorcito había llegado: ―Perdona que te haya llamado. mientras subía con Edward las escaleras. y no ha querido comer ni beber nada. lo suficientemente fuerte para que Bella oyera y deseara que el colchón se abriera y la tragara. Allí con sus ojos cerrados. para posar su vista en el bulto que se veía bajo las colchas de la cama. entrando seguido de Edward que apenas se dio tiempo de deambular su vista por el cuarto. sintió el escalofrío característico que siempre aparecía . ― ¡Pues. estaba sentado. qué bueno que viniste. no sé! Nunca la había visto así. ha estado aovillada y temblando en su cama. Charlie abrió la puerta que daba al cuarto de Bella. pero supo que no era él pues cuando este puso una mano sobre ella. donde junto al cual Aro.Fue recibido por Nidia. pero no sé… llámalo instinto paterno o como sea. La señorita que me atendió me explicó que no haces visitas a domicilio pero… ―se disculpaba Charlie.

así podrán alimentarla y revisarla… ― ¡No. Edward soltó el aire de sus pulmones y giró su cara para mirar a los preocupados padres de Bella. que no había tomado nada. ―Bella. ―Insistió Charlie. ¿puedes mirarme por favor? ―Pidió Edward suavemente. Después del chequeo que Edward hizo a Bella. sólo quiero dormir… ―Nena. no descubrió nada que señalara que tuviera algún tipo de infección o algún virus. ―Me dijeron que no había comido desde ayer. ―Vale. Si sigue así va a deshidratarse. insistió: ―No es necesario. necesito revisarte. abriendo sus ojos y reincorporándose con sobresalto sobre un codo. pero de igual forma le preocupó ver su estado tan . desde donde sacó la instrumentaría para esculcar a la enferma. Edward pudo observarla con más detenimiento: se notaban sus ojeras. Edward sólo va a checarte.cuando Edward la tocaba. ―No es necesario. así que propongo que la hospitalicemos ahora. Quizás algo deshidratada por llevar prácticamente un día sin beber líquido. que en ese momento estaba siendo ayudada por sus padres para reacomodarse sobre la cama. no! ―Exclamó Bella. su piel se veía opaca como sus ojos cafés en los que se traslucía un dejo de pena. levantándose hasta el maletín que había dejado en una mesita al ingresar al cuarto. ―Dijo Edward. Ahora que ella se reincorporó. Ella apretó aún más sus párpados y quejumbrosa. ―Exhortó Bella.

―Pidió él en un susurro. ―No es un virus ni nada de eso lo que te tiene así. Edward no dudó en abrazarla fuerte. dejando caer su cara sobre el hombro del médico para llorar aferrada a él. Bella. Qué sucedió. ―Y yo me quedaré con Bella mientras regresan. Por honor a la verdad debía reconocer que había pedido el consomé y el remedio nada más que para tener un rato a solas con ella. De momento eso era lo único que necesitaba. dímelo por favor. como si recordara algo con dolor. ―Qué te hicieron. a la vez que lágrimas corrían a través de sus mejillas. ¿verdad? ―Indagó Edward mirando atentamente la reacción de Bella. abrazándose a él por el cuello como si su vida pendiera de ello. mientras Aro va por el remedio.desanimado. acariciando la espalda y su cabello. meciéndola suavemente hacia adelante y hacia atrás. ― ¿Será posible pedir un consomé caliente para Bella? ―Preguntó Edward mirando a los padres de ella ―Y un jarrón con agua para diluir un medicamento el que necesito traigan de ser posible ahora de la farmacia para poder suministrárselo yo mismo… ―Yo preparo el consomé. ―Se ofreció Edward después de extender una receta. prácticamente saltó sobre el regazo del doctor. Bella… Ella cerró los ojos. pero ella simplemente se limitaba a hipear en su hombro sin decir nada. Definitivamente algo le había pasado y nada tenía que ver con virus o infecciones. que trató de esconder su mirada de él―. pero él no se . Cuando eso ocurrió se sentó junto a ella y la obligó a levantar su rostro y mirarle. ―Propuso Charlie. Empujada por la preocupación de Edward y por la necesidad de su abrazo.

**S. cuando llegó a casa de Aro para insistir en la negociación de un trato al que el empresario se veía dudoso en concretar. no? Los vi muy íntimos. después de que ingiriera algo de líquido y tomara un medicamento. prometiéndose averiguar lo que había ocurrido con ella. Aro le comentó que no había ido hasta su oficina. ―Comentó ella.D** ―Lamento no haber llegado en buen momento.quedó tranquilo con eso. Eres bienvenida. Aro la miró y alzando una ceja recordó algo que no le pasó desapercibido la noche del cumpleaños de Charlie. ― ¿Y ella se encuentra bien ahora? Me dices que Edward vino a verla anoche. ―Sí. ―Edward estuvo entre el equipo de cirujanos que trató a mi difunto marido ―contó ella―. Charlie lo llamó y no se fue hasta que ella se quedó dormida. ― ¿Conoces bien a Edward. menos sabiendo que tu hija y él son como amigos! Casi una hora más tarde. pues estaba preocupado por su hija. que al parecer había agarrado una especia de virus. ―Muy gentil. Emma. Emma y Aro seguían hablando en la sala. por eso nos ves tan cercanos… ¡Y fue toda una coincidencia reencontrarme con él aquí. ―No pasa nada. ella tratando de convencerlo de los beneficios de cerrar trato con . Mi Carl lo quiso como a un hijo. pensativa. Aro ―Se disculpó Emma Collins al día siguiente. eso al menos fue lo que Edward le dijo para tranquilizarlo.

―Jacob está a cargo de mi seguridad. ¡Oh. Quién sabe si en algún momento se podía encontrar a solas para intercambiar experiencias. lo sé. señora. Estaban en eso cuando Jacob apareció acompañado por Nidia que había abierto la puerta para él. ella estuvo descansando todo el día de ayer ―informó Aro―. mientras sus labios rojos esbozaban una sensual sonrisa. no pude venir ayer ―se excusó Jacob mientras saludaba a su futuro suegro―. me haces sentir vieja con eso de "señora". que sabía intuir cuando una mujer estaba deseosa de lujuria. impostando . Intenté llamar a Bella pero su teléfono estaba apagado. ―Soy más que un simple guardaespaldas. acercándose a Jacob y tendiéndole una mano en señal de saludo. Emma. ― ¿Cómo un guardaespaldas? Ya quisiera yo uno así par a mí. Jacob! Te presento a Emma Collins. por favor. y cuando hablé con Charlie me contó lo que sucedió. Olvidó su lívido por un rato y volvió su vista hacia Aro. ¿lo olvidas. ―Sí. él es Jacob… ―El novio de tu hijita. ―Llámame Emma. ―Explicó Aro a su invitada. una vieja amiga. querido? ―Dijo ella. Estuve presente cuando le pidió matrimonio. Aro. ―Dios. tanto vital como financiera.ella mientras él escéptico decía que debía estudiar bien la propuesta. Ella miró a su amigo empresario y luego de regreso al apuesto novio de Bella. Jacob torció un poco su boca hacia la seductora mujer que descaradamente estaba coqueteando con él.

que la miraba con la cabeza torcida. se puso alerta pues intuía que algo le pasaba a la niña con su novio. deseando estar apartada de Jacob lo más que pudo. Jacob con un movimiento de cabeza se despidió de momento de esa mujer. ―Nena. La mujer que hace años ―cuando conoció por primera vez a la hija de su patrón le tomó cariño―. Nidia. señor. mientras se acercaba aún más a ella―. Cualquier cosa me llamas. quien como si nada se acercaba a ella para sentarse a su lado. siguiendo los pasos de la ama de casa que lo conducía hasta el cuarto de Bella. negó con la cabeza. abriendo sus ojos con desmesura en dirección a Jacob. ¿te encuentras bien? ―Preguntó con preocupación sentándose junto a ella. devolviendo sus asustados ojos hacia Jacob. se incorporó y tensó su cuerpo. ― ¿Necesita algo niña Bella? ―Preguntó la mujer con un poco de extrañeza cuando vio la tensión palpable en Bella cuando aquel chico llegó. pero Jacob fue más rápido. Lleva por favor a Jacob hasta la recamara de Bella y aprovecha de ver si necesita algo. ¿sucedió algo? . reteniéndola por una mano. Saliste corriendo el otro día. Cuando ella se percató de su presencia. Ella retrocedió. ―Como ordene. mi amor.preocupación por lo que lo había llevado hasta allí. donde al entrarla vio semi-recostada con su vista concentrada en un libro. Bella que fugazmente la miró. ― ¿Podría subir a verla? ―Seguro ―respondió Aro de inmediato. mirando hacia Nidia que se había quedado en silencio a un costado de la sala―.

―Pidió ella. Quería poner la mayor distancia posible entre él y ella. dejó la puerta junta. aunque ella sentía un temblor recorrer todo su cuerpo. cuando hicimos el amor. detente por favor. frunciendo su ceño. mordiéndose el labio para evitar que su quijada temblara. como pidiéndole con la mirada que se largara de ahí. "¡Vamos. la miró hacia atrás por sobre su hombro. pero él al parecer no iba a apartarse. que presintió la presencia de la vieja metiche de la ama de llave. Nidia lo entendió. no podrá hacerte daño allí" se auto animaba. no después de… además estás en tu casa. ―Pidió ella obligándose a mantener su voz firme. apretando la mano de Bella. pero no se quedaría tranquila. ―Jacob. Jacob. estaba preocupado.―Jacob… yo… tengo que hablar contigo. ― ¿Qué sucedió. acomodándose lo mejor que podía para decirle a Jacob lo que llevaba atascado en la garganta. fue lo más increíble que he vivido… la forma de cómo te entregaste a mi… yo… todavía tengo esas sensaciones sobre mi piel… ―Basta. ―Nena. Que Jacob estuviera hablando con tanta soltura y naturalidad de lo que había pasado . antes que digas nada… quiero que sepas que lo del otro día. mi amor? Saliste tan rápido la última vez que te vi… y ayer mantuviste tu teléfono apagado todo el día. procurando no apartarse demasiado del dormitorio por si la niña Bella necesitaba algo. que tenía cogida. por lo que al salir. no estás obligada a estar con él. necesito… necesito que guardes silencio y que me escuches lo que tengo que decirte. Jacob. ―Dijo él. tú terreno. Bella! No tengas miedo.

― ¡Ya no! ―Expuso con sus dientes apretados y sus puños estrujando el plumón que cubría su cama―. Somos novios. amenazante―. recordando el día aquel con dolor―. pues jamás se imaginó que el hombre frente a ella fuera a hacerle algo como aquello. La miró con extrañeza y meneó su cabeza en negativa. dañándola no sabe él cuánto. lo nuestro se acabó. no pudiendo evitar las lágrimas que una vez más caían por sus mejillas. Jacob. Mucho menos después de lo que… de lo que ocurrió la última vez… ― ¡Hicimos el amor! ―Exclamó Jacob develando su rabia en sus palabras. apretando su agarre a la mano de Bella. Me recibiste dentro de ti placenteramente ―dijo él con tono oscuro. le hacía sentir miedo. era mi derecho y sigue siéndolo.Me… me forzaste… ―No te sentías como obligada. No puedo seguir contigo.hace dos días. pasando por alto que él prácticamente la obligó a tener sexo. ―Sabes que no es cierto ―susurró ella con voz ronca. lográndolo finalmente. ―Agregó. mi amor? ―No puedo seguir… no puedo seguir con esta relación. . que hizo una mueca de dolor forcejeando para que él la soltara. ―Yo no me voy a casar contigo. Bella. reiterando las mismas palabras que usó ese día para justificarse. ― ¿Qué sucede. ―No puedes estar hablando en serio… vamos a casarnos. ―Admitió luego de tragar grueso.

paseándose de un lado a otro dentro del dormitorio. que fue alertado por Nidia cuando esta oyó los gritos. Ella arrancó su mano del agarre de Jacob otra vez. ―Charlie me dijo que estuviste enferma. ¿verdad? Ese maldito te hizo cambiar de opinión. zarandeándola. ―Indicó con su rostro enfadado. Cuando Jacob iba a acercarse otra vez a ella para hacerla entrar en razón. volviendo a zarandearla esta vez más fuerte. mientras pasaba las manos por su negra cabellera una y otra vez. ¿no? ―Él no tiene nada que ver con esto… ― ¡Y una mierda que no! ―Gritó. seguro eso te está haciendo hablar tonterías sin pensar. . Se acercó a ella su rostro hasta casi tocar la punta de su nariz con la de ella. encogiéndose cuando vio a Jacob acercarse hasta ella.Jacob se puso de pie rápidamente. ¡Vas a ser mi mujer! ―No es cierto… ―susurró ella. ―Esto es por culpa de Edward. hasta que la agarró y la jaló por la muñeca. ―No son tonterías y claro que lo he pensado… ― ¡Aceptaste ser mi esposa delante de todos en la fiesta de tu padre! ―Gritó esta vez sin poder controlarlo―. mientras observaba al furibundo Jacob con sus ojos anegados de lágrimas. sobándose la muñeca adolorida. la puerta del cuarto se abrió intempestivamente apareciendo por esta un confundido Aro. sintiendo otra vez mucho miedo.

la rabia lo atravesó. papá. Una vez afuera. mirando primero a Jacob y luego a su hija. ―Te llamaré cuando estés más tranquila… ―anunció Jacob a bella. ―No quiero que me llames. Jacob? ―Lo siento. ―Demandó. a lo que Jacob tuvo que girarse en silencio y salir de la recamara. no me hagas ser descortés. Bella ―interrumpió Jacob. ―Insistió Aro. No quiero volver a verlo… ―No estás hablando con sensatez. Así que por favor. retírate de mi casa. algo que le decía que debía alejar a ese hombre de su hija. . Caminó con paso ágil hacia ella y la abrazó a su pecho― ¿Por qué le estabas gritando a Isabella. ―Jacob. pero la mirada que Aro le dio en ese momento. hizo que se detuviera. lo estaban empujando a levantarse y sacar a la rastra a Jacob de su casa. ya sabes… ―se disculpó Jacob torciendo su cabeza―. Nena.― ¿Qué sucede? ―Preguntó. deseando estrechar su puño contra algún muro. por favor. Jacob. a quien vio llorando sobre su cama. temblando como un conejillo asustado. mirando con ojos lastimosos a Bella que escondió su mirada de ese hombre a quien ahora desconocía. pero tuvo que contenerse. ― ¿Bella. Una punzada de desconfianza lo atravesó. metiendo sus manos a sus pantalones de tela negra. dando un paso hacia ella. Aro… peleas de novios. ―Dile que se vaya. ―Ya escuchaste a mi hija. pues su instinto paterno. ese que había desarrollado con Bella. por favor. intentando mantenerse bajo control. ―Agregó. acariciando su cabeza. hija? ―La llamó Aro.

Él apenas la miró por sobre su hombro cuando respondió: ―Nada que a usted le importe. . ni mucho menos iba a permitir darle el gusto a Edward de verlo como un perdedor con Bella ni mucho menos dejarle el paso libre hacia ella. intuyendo que allí había sucedido una especie de quebré en su relación. "Maldita la hora en que regresaste. Jacob? ―Preguntó Emma a sus espaldas cuando él iba saliendo. y sin más salió echando humo de casa de Aro Vulturi. **S. Charlie! El aludido oyó en el estacionamiento subterráneo del edificio los gritos de un hombre al que él conocía muy bien. se quedó contemplando por el vidrio de la puerta al joven enojado que iba alejándose hasta su coche. No iba a permitir que sus planes con ella se vieran trucados. muy perspicaz ella. Se giró. que sintió curiosidad. cuando el ama de casa fue a por Aro. iba a regresar cuando las cosas decantaran y hacer entrar en razón a Bella.D** ― ¡Charlie. Definitivamente eso no iba a quedar así. respirando pesado por la nariz como búfalo furioso. Edward Cullen" ― ¿Sucedió algo. señora. con las llaves de su coche en la mano. O eso al menos creyó en un momento de su vida. ―Dijo. Ella. pensando en qué provecho podría sacar ella de todo eso. se había quedado esperando al empresario con quien vio interrumpida su reunión de negocios. hasta quedar frente al otrora paramédico del pueblo en donde él vivió casi toda su vida. Estrechó su mirada hacia el joven.Bajó la escalera como alma que lleva el diablo. Emma.

pues no supo cuidarse para evitar quedar preñada. vivieran una vida acomodada mientras él pasaba pellejerías después de darles educación y un hogar. No era justo que ellos. lo aborrecían. a quien acompañó durante los procesos más difíciles en su vida. desvinculándolo de ella definitivamente. que al igual que su hermano Edward. Charlie siempre intentó ayudarlo. menos a él. su descendencia. y debía reconocerlo: de él era de quien siempre recibía ayuda y consejos. que para mantenerlo lejos le daba una buena cantidad de dinero que él no sabía administrar. . pero él la verdad ya estaba acostumbrado a la vida fácil de la calle. A veces. teniendo él que arreglárselas solo para vivir. lograba interceptar a su hija. o sobrevivir. cuando no tenía apoyo monetario de nadie. como ahora que contaba con Aro Vulturi… de cualquier forma. obligándolo a firmar los papeles de divorcio. ¡Qué injusta era la vida! Después de haber sacrificado su sueño de ser médico por ella. la animadversión de su esposa y sus hijos y el mal hábito del alcohol a cuestas. Con el desprestigio sobre sus hombros. por hacerse responsable de un error que ella cometió. Ni hablar de su hijo Emmett. tuvo que enfrentarse a esa vida que lo tenía arrastrándose por las calles pidiendo una limosna para poder alimentarse o comprar una botella de licor barato. por quien sintió un genuino cariño de hermano. "¡Qué injusta es la vida!" A todo el mundo le estaba yendo bien.Hombre que sufrió una transformación radical desde que su hijo lo descubrió follando a una mujer ―que no era su esposa― obligándolo a apartarse de ella. que lo había demandado. incluso a su viejo amigo Charlie. Y qué decir de su esposa ―o ex esposa― Esme.

mientras corría hacia él. El ex paramédico sonrió como con una mezcla de disculpa y afecto hacia Charlie.― ¡Charlie! ―Volvió a llamarlo. No valía la pena discutir con él. mirando el atuendo andrajoso y su aspecto en general poco aseado. mientras guardaba su billetera. Así que tras un suspiro. sin ahondar más en el . sí. Charlie. agradeciendo que su viejo amigo se detuviera a hablar con él. estaba esperándote… estoy en problemas… ― ¿Dinero. menos en ese momento cuando iba a casa después que Aro lo llamara y a grandes rasgos le contara lo que había sucedido con Jacob y Bella. preguntó: ― ¿Se trata de Bella? ―Sí… no ha estado bien de salud. Su amigo frunció el entrecejo y con genuina preocupación. Siempre que se lo encontraba. pues si Carlisle quisiera. ―Carlisle. Carlisle. ―Mi amigo. sacó su billetera y de ésta unos cuantos billetes que le dio a su amigo. Charlie soltó aire de sus pulmones. llevaría una vida normal y no le andaría mendigando dinero a nadie. ―Esta vez no puedo. no? ―Pues. torciendo su boca. ―Podríamos ir por ahí a tomar algo… un café o una cerveza ―propuso Carlisle. debo ir a casa cuanto antes. Anda. ―Explicó Charlie. ―Dijo. mirando el dinero entre sus manos―. sentía la misma mezcla de pena y rabia. ―Reconoció.

Edward a . subiéndose a su jeep y saliendo raudo rumbo a casa. Carlisle. Uhm… él fue a revisarla. Edward fue… ―el nombre del hijo mayor de Carlisle se le escapó. ― ¿Hace cuanto? ―No sé… un mes. ―Lo siento. no quise importunarte. me sacan de la pieza donde estoy durmiendo… ―Vale. Carlisle. ¿sí? ―Lo haré mi amigo… y gracias por los billetes. te los devolveré en cuanto pueda. un poco más… ― ¡¿Y ese malagradecido no ha preguntado por mi?! ―Carlisle. cualquier otro día si quieres vamos por ahí y charlamos. De verdad ahora no tengo tiempo. Sólo cuídate. por favor. ya. ―Seguro. ― ¿La llevaste a que la revisara un doctor? ―Sí. Si no pago la renta. ―Dijo Charlie a modo de despedida. pero no supe a quien más recurrir. haciendo que este alzara las cejas por la sorpresa―. Charlie. mientras Carlisle volvía a contar el dinero que su amigo le había dado y mientras pensaba que quizás sería bueno ir a hacerle una visita a su primogénito.tema. ― ¿Ya regresó? ―Sí.

ver si conseguía sonsacarle algo de efectivo. .

-) 23. Hizo una nota mental de hablar con el portero y darle orden expresa de avisarle quien sube a su piso..*Chapter 24*: Chapter 24 Dedicado especialmente a mis compatriotas chilenas. mi beta y amiga. y a mi Manu. Edward abrió la puerta de su apartamento. quien le sonreía con la sensualidad ya habitual hacia él. Os quiero! A mi Gaby. ¡Fuerza Manu! Como siempre. . centro y sur. gracias a cada una por acompañarme en esta locura. que estaba en el norte cuando se produjo el terremoto. del norte. gracias nena! Ahora a leer! Besotes Cata! =) Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina. encontrándose frente a él a Emma. y sus preguntas por Aks: /Catalina_Lina .. o de plano entregarle una lista de personas no autorizadas.

Ella hizo caso omiso del comportamiento del cirujano. ―Ah… me agradaría conocerla… ―comentó ella. agarrándolas por las muñecas. estrechando sus ojos hacia ella. Él abrió los ojos y detuvo el movimiento de las manos de la mujer. desviando su rostro hacia un lado. mordiendo su labio y balanceándose sobre sus pies. donde tuvo la intención de dejar un beso. Emma. Cerró los ojos y masajeó su sien mientras decía―. Estoy cansado y pues… ―Relájate conmigo. Se nota la mano femenina. ―Este lugar es magnífico. Disculpa Emma. ―Qué haces aquí. ―No lo creo ―rebatió con dureza. Edward. encantadora. ―Dijo con tono reprobatorio. Edward dio media vuelta y fue de regreso a la sala. seguido por ella que entró tras él mirando a su alrededor la decoración del apartamento. querido. Él por cierto esquivó su boca. ―Me apetecía verte. ―Dijo ella con voz suave. La decoración es… sofisticada. sin esconder su fastidio. empinándose sobre la punta de sus pies para acercar su boca hasta la de Edward. ―Comentó él sin mucha emoción en su voz.―Sorpresa. llegando a poner sus manos sobre sus duros pectorales. ―Mi hermana estuvo encargada. pero llegaste en un mal momento. Edward. ―Susurró ella aprovechando ese momento en que Edward bajó un poco sus defensas. dando un paso adelante. acercándosele con clara intención de seducirlo. acariciándolos insinuantemente sobre la camisa blanca. . como solíamos hacerlo.

¡No te importó que estuviera casada. como si sólo recordarlo le turbara. haciendo que el cirujano cerrara sus ojos y soltara aire por su nariz. no te importó que mi marido se estuviera muriendo! ― ¡Cállate. poniendo las manos a ambos lados de sus caderas―. ¡¿Quién mierda lo molestaba ahora?! Caminó con paso firme hacia la puerta y la abrió con brusquedad. a quien se le iluminaron sus azules ojos y sus pómulos se ruborizaron ante la expectativa. Edward. poniendo al menos dos metros de distancia entre ambos. ―Olvídate de eso. No me fastidies. ofuscado. Déjame en paz. Emma! ―Dios. De partida yo no quiero estar contigo. ¿no lo ves? ―No Emma. lo que pasó entre nosotros fue un error del que me arrepiento. bajando su cabeza con vergüenza. jamás debí traicionar así a Carl… ―dijo. Edward… ―Emma por favor… El timbre del apartamento volvió a sonar. De un movimiento la apartó de su cuerpo. Otra vez su historial de traiciones le estaba pasando la cuenta. listo para lanzar su fastidio en contra el .―Emma… ―susurró acercando su cara hasta la de ella. no lo veo. cambiando el tono de su voz―. Expectativa que cayó como plomo a tierra cuando Edward agregó―. Todo ahora está a nuestro favor para que estemos juntos. lo siento… ―rectificó. Ella apuñó sus manos y le reclamó su indiferencia: ― ¡Cuando estabas solo no me rechazabas! ―Exclamó indignada.

pero aun así sintió una sensación extraña cuando la tuvo cerca. Extendió su mano por instinto hasta dar con una de las de ella. amiga de Edward ―susurró ella apenas. deseando tener el mismo desplante y seguridad que la mujer aquella. Yo soy Emma Collins. muy buena amiga de Edward. que se retorcía mientras sostenía la correa de su bolso―. siempre manteniendo su sonrisa. Pasa. como instalada con propiedad en el lugar. Caminó con determinación hasta ella. dándole un beso en cada mejilla. sonriendo en dirección a ella cuando la vio entrar detrás de Edward. frunciendo su ceño extrañado por la presencia de ella allí. Llegaron hasta la sala. que su actitud se anuló por completo. preguntó―: ¿Interrumpo algo? Tal vez debería haber . Le extrañó verla en el sofá de piernas cruzadas. levantándose con elegancia. quién es! ―Exclamó la mujer. que resaltaba la lozanía y blancura de su piel―. ― ¿Qué tal? Soy Ángela Weber. pero en ese momento estaba tan nerviosa. deteniéndose ella cuando vio a la visitante de Edward a quien creyó ver hace unos días atrás en la fiesta de Charlie. Ella asintió con la cabeza. Ángela no supo por qué. para nada. Tragó grueso enseguida. se tensó. dejándose guiar por Edward. estirando su corta falda de tuvo azul eléctrico. que le quedaba de maravilla con esa blusa negra de raso. no era una chiquilla tímida. Extrañado pero no molesto. y mirando alternadamente a la mujer y luego a Edward. furia que quedó suspendida en el aire cuando se topó con su visitante ―Ángela ―susurró Edward.nuevo visitante. pese a que la mujer había sido muy amable con ella. Bueno. no te quedes ahí. ― ¡Y esta señorita tan linda.

Lo que Edward y yo estábamos haciendo lo podemos retomar en cualquier momento. ―Dijo. no! ―Exclamó Emma. ―Es mejor que me vaya.llamado simplemente… ― ¡Oh. Edward la observaba impasible. echándole una mirada cómplice a Edward. Emma y la próxima vez que vengas. Ha sido un gusto conocerte. Edward volvió a coger la mano de su amiga hasta llevarla al sofá. de verdad no quería interrumpir. mientras Ángela quedó quieta e incómoda. Inspiró y expiró con fuerza antes de asentir y girarse para agarrar su cartera que había dejado sobre el sofá. empinándose para dejar un beso que duró más de lo habitual. Edward. por favor. Enseguida miró muy seriamente a Emma―. donde se sentó junto a ella. Cuando estuvieron solos. Ángela. dándose cuenta que lo había logrado cuando la vio dar varios pasos atrás. mientras le guiñaba. ―Hasta muy pronto. puedo llamarte más tarde. Edward tensó su mandíbula. tomando las manos de Ángela―. Emma enderezó su columna y levantó un poco su mentón. bajando su cabeza. desvaneciendo un poco su hasta ahora sonrisa luminosa y sensual. contrariado y ofuscado pues sabía lo que Emma estaba intentando hacer creer a Ángela. un momento! ―Dijo él para detener sus pasos. cariño. alistándose para escuchar lo iba a decirle. llámame antes. ― ¡No. Edward ―se despidió Emma. . Enseguida caminó hacia Ángela y dejó un beso en cada una de sus mejillas―. Necesito que nos dejes solos. ―Oye.

lo que pasó ese día en el baño del bar. tal como Ángela se lo comentaba. pero siento que debes saberlo. ―Bueno… ella no me pidió que viniera. cuando se sintió mal? Edward estrechó sus ojos hacia ella cuando hizo mención a la visita de doctor que le hizo a Bella. porque algo debía de decirle sobre Bella.―No interrumpiste absolutamente nada ―la tranquilizó―. Ángela. ―Perdona… ¿Tú fuiste a ver a Bella hace unos días. ―Ella me ha contado lo que ocurrió con ustedes. Sentía que debía contarle lo que había ocurrido ―Me estás preocupando. por qué? Ahora fue el turno de Ángela para darle una mirada inquisidora a su amigo. Mejor dime. así de nerviosa. no. para después de un suspiró alzarlos hacia su preocupado amigo. ―Yo… yo he estado bien… pero… ― ¿Pero? Ángela mantuvo por unos momentos sus ojos fijos en sus manos que descansaban sobre su regazo. Algo nada bueno. Digamos que su intuición le dijo que ella había llegado hasta él. cómo has estado. ― ¿Yo. la noche del cumpleaños de Charlie… .

para visitarla. poniéndose de pie para agarrar el vaso de vino a medio beber que había quedado sobre la mesa de centro―. ―Pues que se aparezca ―dijo. ―Comentó Edward. ― ¿Y Bella tiene miedo de Jacob. ―Después que la visitaste. haciendo que Edward alzara sus cejas y soltara aire de sus pulmones. Tengo varias cosas que tratar con él. le pidió que se fuera de su casa. ya sabes. pero sintió gran alivio cuando se lo dijo―. desafiante. ―Júrame que guardarás el secreto de lo que te voy a decir. La cosa es que Jacob se puso muy violento. Ángela. para que lo tengas en cuenta si él llega a aparecerse. la verdad es que fue una estupidez venir aquí. y Aro tuvo que intervenir. ―Ella terminó su relación con él ―soltó. ―Pero no es sólo eso… ―Qué más.―Vale… yo… ―No quiero que me expliques nada… y ahora que lo pienso. que lo . Bella podría rebanarme el pescuezo si se entera que vine a contarte… ―Contarme qué cosa. que pueda hacer algo? ―Quizás… pero teme también por ti. ―Por supuesto. pues Jacob te culpó de que ella acabara con su relación. mordazmente. No iba a exteriorizarlo frente a su amiga. al otro día apareció Jacob en su casa.

lanzando lo que restaba de la copa en su mano sobre la muralla. sobresaltando a Ángela. por la fuerza que este aplicó sobre el vidrio cuando oyó a su amiga decir aquella barbaridad. ― ¿Edward? ―Qué mierda… qué mierda acabas de decirme… ―con voz ronca y contenida preguntó―. estás preocupándome… La chica amiga de Edward cerró los ojos y tragó grueso antes de decir: ―Creo que Jacob obligó a Bella… que la obligó para… para que tuvieran relaciones sexuales… La copa en la mano de Edward se trizó derramando un poco de vino. Se atrevió a mirarlo y vio sus ojos verdes.tomarás con calma… ―Mierda. pero cuando fue a tomarla. para ver si tenía un corte o algo. Ángela. cuando me dices que Jacob violó a Bella… ―Es que… ella no lo ve tan así… ― ¡¿Qué?! ―Gritó. ―Cálmate Edward. dio un paso atrás. Ella abrió los ojos y se levantó rápido. oscuros de la rabia. tratando de esculcar la mano de Edward. mientras su pecho se inflaba y desinflaba por la pesadez de su respiración. . Cómo… cómo es posible que me pidas que guarde silencio… cuando me dices que ese ―cerró los ojos con fuerza conteniéndose para no lanzar otra muy fea palabrota―. esta estaba tensa hasta la inmovilidad. fijos en algún punto de la muralla. que por instinto.

acercándose a Edward y sentándose junto a él ―Pasa veinte días hospitalizado y Bella siempre lo acompaña. ― ¿A dónde viaja? ―A la ciudad cerca del lago. Ángela se quedó de pie. Tragó grueso otra vez y se atrevió a preguntar ― ¿Qué vas a hacer? ― ¿Dónde está? ¿Dónde está Bella? ―Charlie cada seis meses viaja para internarse. ―Sí. ese día ―contestó ella. maldito hijo de puta!" Se dejó caer en el sillón con su cabeza entre las manos. entendiendo la conclusión que Edward había sacado. a unas seis horas en coche desde aquí. maldito hijo de puta. ¿Por qué dices que ella no piensa eso? ―Al parecer ella dejó de negarse ―tragó grueso―. por su tratamiento ―contó ella. Ángela? ―Pues sólo nosotros… . Edward inspiró y expiró fuerte y lentamente. ―El día… el día que fui a verla… ―meditó Edward en voz alta. ― ¿Quién más lo sabe. "¡Maldito hijo de puta. mordiéndose el labio nerviosa pues no sabía que iba a hacer Edward ahora que sabía la verdad. furioso y frustrado. pasándose la mano por su cabello. porque Jacob le decía que era su derecho.― ¡No me calmo! ―Gritó―.

¡Jacob es su maldito jefe de seguridad! ―No creo que lo siga siendo. Ángela… ―comentó Edward. con la mandíbula muy apretada―. Aro seguro no confía en él. ―Reconoció Ángela. poniendo una mano sobre el muslo de Edward. Dudo que lo deje trabajando… ―No puede ser. Te lo juro. de que había hecho bien en ir hasta él y contárselo. Ángela. por qué no lo denunció… ―Ya te lo dije. ―Protégela. Esa fue la confirmación de ella. **S.D** . Edward apretó los párpados por unos segundos. sufrimiento que sentiría un hombre por una mujer cuando hay sentimientos fuertes de por medio que los unen. frustrado y furioso― por qué… por qué Bella permitió que pasara. Al menos Aro debe enterarse. ni salvaguardará a Bella de cualquier cosa que él quiera hacer en su contra… ―Por eso te lo dije.― ¡Hay que denunciarlo! ¡Lo que hizo… lo que hizo es un delito! ―Dijo. Jacob reclamó su derecho. volviendo a abrirlos y tomando la mano de su amiga Ángela entre las suyas. Edward. ―Eso no hará pagar a Jacob lo que le hizo. Al menos ya no están juntos. Él la miró y ella vio en sus ojos el sufrimiento que cargaba ahora que sabía lo ocurrido. después de cómo Jacob reaccionó en su casa. ―Lo haré. según ella. apretándolas ligeramente.

dice que podría quedarse a vivir allí y… ―No sé qué hacer. pues seguro la reprocharía. de ella. Recordó que pronto llegaban su madre y Esme del viaje de vacaciones que Edward les regaló―. Edward. su humor era el de un ogro y le había costado una barbaridad no ir y saltarle a golpes a Jacob. y se opuso tajantemente. frunciendo el cejo. pero… ¿me entiendes. Todavía se preguntaba por qué no había ido a denunciarlo… ―Porque Bella va a negarlo. verdad? La entendía y odiaba que tuviera razón. pero esta vez no podía. Prefería que estuviera esos días fuera. pues no sabía cómo reaccionaría cuando la oyera. Sam. él no había podido dormir.―Estás que echas humo. pero se negó a sí mismo de hacerlo. Varias veces se vio con el teléfono en la mano con la idea de llamarla. . También se lo propuse. Para ella simplemente no fue… ―Ángela. Edward ―comentó Sam sentándose junto a él en la barra de su bar al que el cirujano había llegado después de una extenuante jornada de trabajo. No fue forzado… o sea lo fue. ―Uhm… ―pensativo. sintiendo la necesidad de desahogarse en la medida de lo pertinente. ―Reconoció Edward. para saber cómo estaba. tranquila con Charlie. Generalmente al salir del hospital se iba directo a su casa para descansar. Sam intentaba hilar conversación. por el bien de sus padres. concentrarse en el trabajo le había costado mucho. tragó grueso. Desde que la noche anterior su amiga Ángela había llegado a su casa y le había soltado semejante confesión. Mamá está encantada con el clima cálido del caribe. Su amigo lo miró. evitando decir "la palabra"―.

―Lo tendré en cuenta. acoto: ― ¿Se trata de Bella? ― ¿Por qué estás tan seguro de que se trata de ella? ―No sé. Es guapa. para nada. ― ¿Cómo lo sabes? ―Terminaron. Le dio un trago a su cerveza y como si nada. sexy. no. pero de momento no es quien me preocupa.―Puedes hablarme. ―Pues eso tendría que ponerte feliz. ¿no? ―Dios. ¿Se trata de Emma? ― ¿Emma? No. aunque yo que tú no me confiaría con esa mujer cerca. pero puedo oler que te traerá algún problema. Edward. ― ¿Entonces? ―Es… complicado… Sam alzó una de sus cejas hacia su amigo. Sam. ―Aclaró mordazmente. por qué dices eso… . ―Me alegro. quizás por lo diferente de tu comportamiento desde que te reencontraste con ella y en la cara que traes desde que sabes que se va a casar con Jacob… ―No se van a casar.

Aclara las cosas con ella y dense una oportunidad.― ¿De veras. caminó hacia su oficina en el segundo piso del bar. Eran más de las once de la noche y corría una brisa fresca que pega suave sobre su rostro. se despidió de los chicos tras la barra alzando su mano y caminó hasta la salida del bar. y yo hermano. Sam ―Le dijo a su amigo. Sin decir más. Y como no quería seguir dándole vuelta al asunto. De cómo la abordaste desde que regresaste y pues no me extrañaría que tú y ella ya hayan tenido… encuentros clandestinos. Miras a Bella de la forma en que yo miro a Maggie. Edward miraba fijo el líquido oscuro de su cerveza negra. un poco molesto. estoy enamorado de ella. es eso lo que estás deseando. cuestión que me alegra ―miró hacia el cielo. pero sabes que no es así. pensando en lo que Sam acababa de decirle… o lo que había querido decirle. Edward ―se bajó del taburete. agradeciendo el cirujano ese soplo de aire frío. se levantó del taburete. Sabes lo que quiero decir. ―Cómo sabes qué es lo que deseo… ―Porque se te nota en la cara. como dando las gracias. ―A dónde quieres llegar. pues era su amigo. y continuó―. no negando lo que acababa de decir. maldita sea. ―Ella ya no tiene una relación con Jacob. Se abrochó la chaqueta dispuesto a . haciendo a un lado la botella de cerveza vacía―. tratando de comunicarte con ella. Edward? ¿Piensas hacerte el tonto conmigo? Porque probablemente has tratado de parecer indiferente frente a ella. Soy testigo de tus cuatro años afuera. ¿por qué no confiaba en él? en tanto. tú sabes.

Carlisle. miró a su hijo de pies a cabeza alzando sus cejas. pues caminó y se atrevió a poner la mano sobre el hombre del cirujano para detenerlo. Seguro vivía en una buena casa. volviendo a girarse para retomar su camino. mordaz. El cabello de su nuca se en crispó y automáticamente su mandíbula se tensó. al igual que sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta.caminar la cuadra y media a donde había dejado su coche. Edward Cullen. por instinto agarró la . que Edward había regresado hecho todo un profesional. las que se convirtieron en puños. tenía un coche del año y su cuenta bancaria probablemente estaba rebosante. hombre al que tenía la desgracia de conocer muy bien. pero decidió seguir caminando con la intención de seguir adelante y evitar un enfrentamiento desagradable. el que por cierto no pasaba pellejerías como él. siquiera por la chaqueta que cargaba. Carlisle tenía ganas de enfrentamientos. cuando sintió una socarrona carcajada de hombre a su espalda. Pero al parecer. a punto de que su paciencia traspasara los límites. ― ¿Qué quieres? ―Preguntó Edward. Lentamente Edward se giró y miró al hombre quien fuera su progenitor. Al parecer. Edward. ―escupió a Carlisle. lo que decían era cierto. ―No le des la espalda a tu viejo. ― ¿Así saludas a tu padre? ―Vete al demonio. fumándose un cigarro. Se notaba un hombre de buen pasar. "Sólo esto me faltaba" Apenas detuvo sus pasos por milésimas de segundo.

vale… perdone usted. Carlisle! ― ¡Estoy en la mierda por tu culpa. como para mostrarse―.mano y al girarse. ¿cuál es ese trabajo que mereces? ―Yo podría haber sido un médico exitoso… pero terminé siendo un mediocre paramédico al que ahora nadie quiere contratar. ¿No me ves? ¡Soy un jodido mendigo que tiene que andar pidiendo limosna porque en ninguna parte quieren darme el trabajo que merezco! ―Y según tú. . Paradójicamente. ―Lo amenazó con furia. donde me tienen prohibida la entrada… o podrías llevarme a tu casa… ― ¡Vete a la mierda. provocando que el brazo de Edward sobre su cuello hiciera más presión. Edward se apartó bruscamente. Pero parece que Carlisle no tenía mucho sentido común. Carlisle soltó una carcajada. siguiéndole los pasos mientras este se alejaba. Edward! ¿A caso no me ves? ―Corrió para interponerse delante de su hijo. ―Vale. tirando a Carlisle hacia un lado y dispuesto a largarse de allí antes de hacer una barbaridad. Han sido cuatro años de no vernos… podrías invitarme un trago de calidad en el bar de tu amigo. doctor. habló: ―No vuelvas a tocarme. provocando a Edward por la espalda. hizo una especie de llave sobre el brazo de Carlisle. Lo empujó hacia la muralla y poniendo su brazo desocupado en el cuello de su progenitor. hijo querido. ―Me hiere el corazón que me trates así. abriendo los brazos.

está bien. Ni intentes acercarte ni a mis hermanos. y verás de lo que soy capaz por mantener lejos a mi madre de un parásito como tú. Seguro que si no la presionaras. ―La amenaza directa y concreta de Edward hizo que los ojos verdes de Carlisle se estrecharan de rabia. pero deja de obligar a tus hermanos a alejarse de mí… y deja de obligar a Esme también. No culpes a los demás de lo que tú no pudiste lograr… ―A tu madre la mandaste de paseo por el extranjero ―comentó. cruzándose de brazos―. ―La ley me ampara… ―Atrévete siquiera a intentarlo. Podrías tener la misma deferencia conmigo y regalarme un viajecito por ahí… ― ¡Estás loco! ―Vale. ―Escúchame una cosa. Carlisle. ella me escucharía y me perdonaría… Fue interrumpido cuando Edward se acercó a él y lo agarró de las solapas. Carlisle. Edward. ni mucho menos a mi madre… ―Ella es mi mujer. Carlisle.―Pues tú labraste esa vida para ti. empujando a continuación a su hijo para que lo soltara. ―Ya veremos. si no quieres que me acerque a ti. ―Olvidas que se divorció de ti. .

había llegado hasta la agencia que prestaba seguridad a su amigo Aro Vulturi a quien no había podido hacer firmar los documentos de sociedad que ella tanto codiciaba. Ella movida por la curiosidad. ―Por supuesto.D** ―Verá. para mi es imperante obtener el tipo de seguridad que esta agencia administra. se alejó en silencio. jurando que un día no lejano su hijo vendría a pedirle perdón y le daría lo que por derecho le correspondía. Luego de eso. "Maldito sea". **S. ―Soy viuda y me siento un poco… desamparada tras la muerte de mi difunto marido. quién alzó sus cejas y desvió su vista de la atractiva mujer frente a él. cruzándose de piernas frente al jefe de seguridad. Tenía planes en mente tras esa sociedad con Vulturi. los que se vendrían a tierra si él persistía en pensarlo y estudiar mejor la propuesta. donde al llegar. para finalmente desafiarlo con la mirada. ¿Podría usted ayudarme. señora Collins.Hizo ademán de estirarse su vieja y sucia chaqueta de lanilla y antes de alejarse. miró a su primogénito de pies a cabeza. de la pura frustración acumulada ―agregando el encuentro de su padre como bonus― golpeo el capó del vehículo con sus manos. Tendré que preparar a un equipo el que se reunirá con usted a la brevedad y con quien tendrá que . cerrando los ojos con fuerza. señor Cullen? ―Agregó Emma. ―Explicó Emma Collins a Emmett Cullen. Edward en tanto. sacó de su bolsillo su cajetilla de cigarros encendiendo uno y caminando hasta su coche.

todo lo que sea necesario para saber a qué atenerse. Edward me habló de su trabajo. ―Dijo ella. ―Emma… ―Me alegra saber que voy a hacer tratos con el atractivo hermano de Edward. no? ¿Es él quien le habló de esta agencia? ―Bueno. su historial. por favor. ¿sería posible esa concesión.establecer una relación de confianza. ―Veré si eso es factible. . ¿Conoció a mi hermano en el extranjero. señora Collins. Ellos deben saber sus movimientos. Quisiera eso sí ver la posibilidad de que alguien en concreto esté a cargo de mi seguridad. desabrochando el primer botón de su camisa. Emmett? ― ¿Y quién es esa persona de mi equipo de quien usted habla? ―Jacob Black. bueno… ―incómodo. su grupo de amigos. pero en verdad fue Aro quien me lo comentó. pero de repente sintió calor―. removiéndose con coquetería. ―Dígame Emma. ―Sí. Emmett soltó un poco el nudo de su corbata. Emmett movió su cabeza en silencio. No sabe bien por qué. recordando la cita que Aro Vulturi había pedido con él para tratar un asunto importante sobre su equipo de seguridad. con su siempre luminosa y sensual sonrisa que lograba cautivar a los hombres. en fin. ―Entiendo ―asintió ella despacio con la cabeza―.

En un movimiento rápido antes de salir. "¡Joder!" pensó Emmett. poniéndose de pie. y con la misma sonrisa sensual característica suya. asintiendo―. Dejó un suave y provocador beso en la comisura de sus labios. mientras Emma salía contorneando sus caderas pensando en el siguiente paso que daría.―Ya veo ―dijo Emmett. espere mi llamado telefónico. provocando que el pobre Emmett. e impresionado vio cuando esta se siguió acercando hasta hablar prácticamente con sus labios pegados a la comisura de los suyos―. le guiñó un ojo antes de salir de la oficina. querido Emmett. por lo que dentro de un par de días recibirá noticias mías. Emma. abanicándose el rostro. abriera mucho sus ojos de la impresión por la audacia de esa mujer. puso sus manos sobre el pecho de él que había quedado suficientemente cerca de la mujer. Voy a estar esperando tu llamada con real ansiedad. ―Perfecto ―dijo ella. Aquí ya tengo lo que necesito de momento. . seguida de Emmett que la acompañó hasta la puerta de su despacho. se giró hacia Emmett. Emma al apartarse vio que el apuesto jefe de seguridad se sonrojó y con coqueta diversión. Bueno.

Besotes a todas! Cata! =) Facebook como Catalina Lina y en Twiter como Cata_lina_lina. bromeaba con él diciéndole cosas como esas. y Bella cuando los miraba bromear así. Siempre lo hacía. A mi Gaby. y a miss Manu que es quien le regala los adelantitos en Facebook.-) 24.. y sus preguntas por Aks: /Catalina_Lina . Charlie siempre se reía y apartaba a su amigo a manotazos para que dejara de molestarlo. Cada vez que Charlie debía marchar a su tratamiento y él no podía acompañarlos.*Chapter 25*: Chapter 25 Dedicado a cada una de las que me acompañan en esta locura. mirándolo detenidamente muy cerca de su cara y tanteando su abdomen. mi beta y amiga.. gracias a ambas por vuestro apoyo! Ahora a leer. . sonreía agradecida de la relación de amistad que sus padres habían labrado. Mil gracias nenas por vuestro apoyo. Charlie! ―exclamó Aro a su amigo― ¿Aprovechaste de hacerte un retoque o algo así? Porque tienes menos arrugas y tu grasa abdominal ha desaparecido… ―se burlaba Aro. ― ¡Diablos.

mi buen amigo. aunque sus creaciones últimamente están careciendo de colores vivos.―Bueno. Yo me encargo del viejo Charlie… ―acordó Aro. o suspiraba seguido. a solas contigo la ayudarían a recomponer su ánimo. ―Ve tranquila. los veo más tarde ―dijo. pero veo que no es así y me preocupa. Aro se sentó junto a la cama de su amigo. me alegro que hayan terminado. ― ¿Y cómo estuvo ella en estos días? ―Bueno… a veces me hacía el dormido y la veía llorar en silencio. ―Comentó él. además se vienen todos los exámenes y esas cosas de la universidad que estresan a cualquier joven. Bella en tanto. acomodando a su padre sobre los almohadones de su cama. como con añoranza… ¿crees que extrañe a Jacob? ―Para nada ―respondió tajante Aro―. los que . bueno. Cuando salió del cuarto y ambos caballeros quedaron solos. con el ceño fruncido. tu abuelo! ―Bueno. Charlie lo miró de reojo antes de gruñirle: ― ¡Viejo. ―Comentó ella. Lo que no entiendo es por qué ahora está así… pensé que unos días afuera de la ciudad. Bella. se refugia en sus estudios y en pintar. pasando por alto las tonterías de sus padres y dándole a cada uno un beso cariñoso en su mejilla. ¿no crees? ―Eso espero. soltando un suspiro. Y para ser sincero. ―Quizás es cuestión de tiempo. papá debe descansar y yo tengo examen así que no me puedo quedar.

qué es lo que te tiene así…" Estuvo veinte días ausente por cuestiones de la salud de su padre y quiso pensar en un momento que era eso que la tenía así. mon petit Isabella. ―Lo siento… ―No lo sientas. ensimismada. "Ah. llevando la palma de su mano hasta el pecho de Isabella. mirando a su maestro. semblante que se acentuó más o menos al regreso de ese amigo cirujano suyo. ―Comentó André. ―No me gusta nada eso. Isabella. lanzando trazos sobre el lienzo con su frente arrugada. mezclando los colores adecuadamente ―guardó silencio y se quitó los lentes―. como preocupada por algo. Extrañaba ese arranque de energía. Su semblante melancólico no le pasa desapercibido. desarrollando la técnica correctamente. Soltó un suspiro y dejó caer su cabeza. por tanto nada tenía que ver con su humor. Algo no va bien aquí adentro. ―Se aventuró a precisar. Eso es al menos lo que nota André.siempre preponderaron en sus creaciones. que la observa aquel día. su chispa. Su pasión. Isabella. acompáñame a dar una vuelta por la arboleda de la . Ella detuvo la dirección del pincel y giró su cabeza hacia un lado. la vitalidad que la caracterizaba cuando él la conoció. ―Yo… yo… ―Ven. se había ido de paseo. con tono muy profesional. Lo que no me gusta es lo que refleja. su preocupado maestro. su alegría… todo eso al parecer. pero el señor Swan estaba bien. El cuadro está tomando la forma correcta.

universidad ―dijo, tomando su hombro y apretándolo con cariño―.
Necesitas tomar un poco de aire.

Bella en silencio dejó sus adminículos de trabajo allí y agarrando su
cartera siguió a André hasta las afueras de la universidad donde se
sentía un aire otoñal muy raro para la época. Caminó en silencio a
su lado por varios minutos hasta que él habló:

―Deduzco que el doctor es quien te tiene así.

Bella miró de reojo al atractivo hombre a su lado. Su semblante
serio y el leve reproche que salió de esa afirmación llamaron su
atención. André realmente debía estar muy preocupado por ella, por
eso enseguida aclaró el asunto… o se lo aclaró en la medida de lo
posible.

―No, nada tiene que ver Edward.

― ¿Entonces? ―Se detuvo de golpe y se atrevió a vista y paciencia
de cualquier alumno que pudiera verlos y malinterpretar la
situación, a tomar su mentón con fuerza y acercar su rostro muy
cerca del de ella―. No me mientas, mon petit. Te lo dije, no es
necesario que hagas eso conmigo. Pero quiero ayudarte, y no me
dejas…

―Terminé con Jacob.

Cruzó por el rostro del maestro la confusión de la admisión de
Isabella. Él sabía que eso era algo que ella quería hacer y lo tendría
que haber hecho hace bastante, digamos entonces que asociar su
decaído estado con la separación de Jacob, era algo que
simplemente lo desorientaba.

―Uhm… ―el confundido maestro dio un paso atrás y rascó su

nuca―. ¿Y lo extrañas? ¿Por eso estás así?

―No ―negó ella escondiendo un poco su risa por la confusión de
su maestro―. ¿De veras piensas que lo echo de menos?

―Pues… no… ¡Pero explícame entonces, mon dieu!

―Ya sabes a lo que le temo… Jacob es muy… era muy posesivo
conmigo y el día que terminé con él, se fue de mi casa con mucho
rencor y tengo miedo que le pueda hacer algo a papá, ya sabes, era
su jefe de seguridad…

― ¿Era?

―Papá escuchó los gritos de él, cuando estábamos discutiendo. Lo
vio alterado y me vio alterada a mí también, le pedí que lo sacara y
creo que él supo que algo ocurría. Desconfió de él, como que tuvo
una intuición y pues habló con Emmett para que lo sacara de su
grupo de seguridad.

― ¿Emmett?

―El jefe de Jacob...

― ¡Ah! ―André se quedó pensativo mientras completaban el
circuito que los llevaba hasta el punto de partida, a las puertas de la
facultad. Era normal que ella se sintiera atormentada por lo que el
loco de Jacob pudiera hacer contra Aro y sobre todo por lo que
pudiera hacerle a ella… ¿o era que él muy desgraciado ya había
hecho algo?

―Y bueno, eso es lo que creo me tiene así… ―dijo, metiendo las
manos a su chaqueta de cuero―. Además, tú sabes que los artistas
pasamos por tiempos de altos y bajos, es normal, ¿no?

―Sí, claro… ―comentó, estrechando sus ojos hacia ella, poco a
poco elevando la comisura de sus labios―. ¡Entonces, mon petite,
es hora de disfrutar la soltería! ―Y sin más, sin importarle donde
estaba, la alzó el vilo, comenzando a darle vueltas en círculos sobre
el suelo. Ella reaccionó sacando sus manos de las carteras y
agarrándose a André por sus fuertes hombros y soltando carcajadas
nerviosas.

Cuando por fin se dignó a soltarla, Bella lo golpeó en el pecho
mientras acababan sus carcajadas. André por su parte se conformó
con haberla oído reír y ver sus pómulos con algo más de color, su
cabello negro algo revuelto y sus ojos brillantes era algo que
extrañaba. Debía reconocerlo, la extrañaba desnuda, rozando su
cuerpo al de ella. Echaba de menos oírla gemir y pedirle más,
explotar de placer y derrumbarse sobre él… su cuerpo cálido y su
corazón galopando con rapidez era algo que extrañaba, como nunca
extraño eso en ninguna otra mujer. Secretamente, al seductor
maestro que siempre disfrutaba de las relaciones libres, quiso que
esa chica fuera de él, únicamente de él.

De pronto, los ojos de André se desviaron hacia la espalda de
Isabella, alzando sus cejas con algo de sorpresa al ver a quien vio.

A unos cinco o siete metros de distancia, cierto cirujano, de brazos
cruzados y semblante muy serio, estaba recostado sobre su coche
observando la escena que ambos acababan de dar.

Bella se espantó al ver el rostro de André, pensando en que alguien
de la facultad podría haberlos visto, girándose enseguida hacia
donde su maestro observaba con tanta atención, cuando vio a
Edward con su cara de enfado y su postura tensa. Ella por cierto,
llevó la mano hasta su pecho, el que comenzaba a tranquilizarse
después de haber recibido una dosis de adrenalina por parte de su

maestro, adrenalina que no se comparaba con lo que ella sentía
cuando Edward se cruzaba en su camino.

―Bueno, supongo que el cirujano no me busca a mí, ¿verdad?
―Comentó él con desenfado, cruzándose también de brazos, como
desafiándolo. Bella miró a André y levantó su dedo en dirección a
Edward, como indicándole a André que iría hasta él. El maestro
suspiró y puso una mano sobre el brazo de Isabella―. Ve tranquila,
mon petit.

―Gracias. ―Susurró ella, alejándose de su maestro y caminando
hacia Edward con paso lento, como inseguro, mientras él no se
movía de su postura. Sólo bajó la cabeza hasta el suelo, volviendo
casi enseguida a levantar su vista y fijarla en los nerviosos ojos de
Bella. Ella, mientras se iba acercando, se dio cuenta de lo mucho
que lo había extrañado. Por supuesto, para ella fue un alivio cuando
él la llamó en su ausencia para ver cómo iba todo, pero
reencontrárselo tan sorpresivamente en ese lugar, tan atractivo
como siempre, con esos pantalones de vestir negros y una camisa
azul oscura, su cabello rebelde y sus ojos verdes.

―Ho… hola. ―Susurró ella cuando estuvo lo suficientemente
cerca como para que él la escuchara.

―Espero no haber interrumpido nada. ―Preguntó, mirando por
sobre su hombro, hacia donde ella y su maestro habían estado hace
un instante.

―No, no… pero, ¿qué haces aquí?

Edward inspiró aire por su nariz, como para relajarse. Se enderezó y
metió sus manos a los bolsillos de su pantalón, devolviendo su vista
hacia Bella, que lo miraba con su labio inferior entre sus dientes.

―Vengo para llevarte a almorzar.

― ¿A mí?

―Por supuesto.

―Uhm…―miró su reloj de pulsera―. Debo estar de regreso a las
tres para un examen.

―Ah, pero eso no es problema. Sé de un par de lugares por aquí
cerca a los que podemos ir, ¿me acompañas entonces?

La comisura de los labios de Bella poco a poco comenzaron a
levantarse y su corazón no dejaba de latir presuroso, pensando en
que su día iba mejorando poco a poco.

― ¡Claro!

Edward le abrió la puerta del copiloto donde la dejó entrar luego de
una graciosa reverencia que la hizo carcajearse, para enseguida
rodear el auto y meterse en el asiento tras el volante y hacer partir
su coche rumbo a unos de los buenos restaurantes que a veces solía
visitar cuando estudiaba en aquella universidad.

Apenas cinco minutos de camino fueron los que pasaron hasta que
llegaron a destino. Ella le comentó que un par de veces había
llegado hasta allí con unos amigos por lo que sabía era un estupendo
lugar.

Se ubicaron en una mesa junto a una ventana donde fueron
atendidos enseguida por un mesero que tomó la orden y les dijo que
en quince minutos la orden estaría sobre la mesa.

― ¿Charlie tuvo complicaciones? Por su tratamiento, digo…

―No… bueno, él dice que siente como si un vampiro le succionara
la sangre. Lo deja atontado el proceso y tener que hacerse tantos
exámenes lo aburre un poco, pero su enfermedad está bajo control.

―Es necesario que lo haga, igual sus medicamentos. Por lo que sé,
está en juego su sistema inmune y nervioso, no puede descuidarse.

―Y no lo hace. Papá me ayuda a que no se descuide… o sea, papá
Aro, ya sabes…

―Claro.

El mesero llegó con el jugo natural de frambuesa que ella había
pedido y con la copa de vino que él pidió.

―Y tú, ¿te has sentido bien? La última vez que te vi… ―dijo
Edward, esperando que ella dijera algo, por más que decir, ella
simplemente se removió en su asiento y volvió a beber de su jugo.
Era evidente la tensión en ella cuando recordaba ese día, y a decir
verdad para él también era incómodo, por no decir febril, que era lo
que realmente sentía cuando recordaba su pasada charla con
Ángela. Pero se controló para no incomodar a Bella no poner en
evidencia a su amiga, recordando que llegaría el momento, tarde o
temprano, que arreglaría cuentas con Jacob Black.

―Estoy bien, Edward. El viaje fuera de la ciudad ayudó a relajarme
y a concentrarme para los exámenes. Sólo estaba estresada, te lo
dije.

― ¿Segura es sólo eso?

―Segura… ¿por qué lo dices?

―No lo sé ―dijo él, arrugando su frente―. Uhm… Ángela me

comentó algo de Jacob… de que habías terminado con él… ¿es
cierto eso?

―Sí…

―Bueno pues, salud por eso. ―Dijo, alzando su copa hacia Bella.
Ella torció la boca y negó con la cabeza. Edward esbozó una sonrisa
y bebió de su vino, saboreándolo más que otras veces, sin quitarle
los ojos de encima a Bella, que ya estaba sonrojada.

― ¿Y Esme, ya llegó de su viaje? ―Preguntó ella, cambiando de
tema. Estaba nerviosa y la alegría que Edward demostró cuando ella
le confirmó su ruptura no hizo más que acrecentar ese nerviosismo.
Edward claramente se dio cuenta de eso, y continuó con su sonrisa
en los labios, dejando ir la conversación hacia donde ella quisiera.

―Sí, doña Esme está de regreso de sus flamantes vacaciones.
―Comenzó a contar las cosas que ella misma le comentó a él
cuando regresó de las playas paradisiacas en compañía de doña
Carmen Uley. Él no podía sentirse más satisfecho cuando la vio
llegar con sus ojos brillantes de felicidad tras ese viaje, el primero
que hacía fuera del país, las primeras vacaciones verdaderas que
tenía en toda su vida, sin preocupaciones.

Hablaron de eso la mayor parte del tiempo, al tiempo que llegaba la
comida y comenzaban a degustar de sus platos de filete con verdura
para él y salmón ahumado con papas para ella.

― ¿Y de verdad va a vivir en un apartamento con doña Carmen?
―Preguntó ella, encantada con lo que Edward le dijo sobre el viaje
de Esme y sobre ese detalle del apartamento que supo por un
comentario de Ángela.

―Sí. Ni Sam quiere tener a doña Carmen en el pueblo, ni yo a mi

madre, ni mucho menos que siga trabajando de empleada para ella.
Eso se acabó.

―Pero entre doña Carmen y Esme nunca ha habido una relación de
patrona y empleada, sino más bien de amigas…

―Eso es cierto, y yo lo agradezco porque esa familia nos quiso
como si mi madre y mis hermanos fuéramos parte de ellos, nunca
hicieron distinción ―explicó, no siendo desagradecido, porque
agradecimiento era lo que sentía por los Uley―. Pero aun así, mi
madre era la que hacía aseo en esa casa y se le pagaba por ello. Ya
no más, nunca más.

―Comprendo ―Llevó un trozo de salmón a la boca y lo masticó
despacio, mientras pensaba en la siguiente pregunta que hace rato
deseaba preguntar―. ¿Emma Collins y tú son amigos, no?

Edward la miró frunciendo su ceño. Limpió su boca con la servilleta
de lino que descansaba sobre uno de sus muslos.

― ¿Por qué lo preguntas?

―Ella es conocida de mi padre, Aro. Además, los vi en la fiesta, en
el bar de Sam... Es obvio que se conocen…

―Sí, es cierto. ―Admitió él, viendo como Bella mordía su labio
antes de llevarse el vaso a la boca ―La conocí a ella y a su marido
hace algún tiempo. Él digamos que fue uno de mis primeros
pacientes y me tomó mucho cariño… y yo a él.

―Ah… ella es muy atractiva, ¿no crees?

―Sí, lo es. ―Bella volvió a morder su labio a la vez que arrugaba
ahora ella su entrecejo, porque había otra pregunta atravesada en su

cuello, deseosa de salir:

"¡¿Fueron amantes?!" porque de la manera en que ella lo miraba y
lo toqueteaba…

―Sí, fuimos amantes…

Bella abrió sus ojos como dos grandes platos hacia Edward. ¿Había
hecho la pregunta en voz alta? ¿Cómo era que él se la había
respondido? ¿Tan obvia era? ¡Joder! Miró la hora en su reloj de
pulsera y se removió en su sitio.

―Se me… se me hace tarde. Quiero llegar antes y repasar unos
apuntes... será mejor que me marche…

―Tranquila, yo te acompaño. ―Dijo él serenamente, levantando su
mano en dirección al mesero, haciéndole una señal para que le
llevara la cuenta.

Luego que el camarero ofreciera un digestivo o un café, cortesía de
la casa, que ambos desistieron de tomar, se levantaron en silencio y
caminaron hacia la salida, rumbo al coche. Pero Edward tuvo otra
idea para ganar tiempo y proponerle lo que llevaba en mente hacer
desde ese mediodía.

― ¿Te parece si vamos caminando? ―Preguntó, tomando su mano
para detener el caminar de ella ―No está lejos y te sirve para tomar
un poco de aire antes del examen.

―Seguro. ―Susurró, siguiendo la dirección a la universidad junto a
Edward que la acompañó prácticamente en silencio y con su mano
puesta en su espina dorsal.

Cuando llegaron al frontis de la casa de estudio, ella se giró hacia él

y con sus ojos en los suyos, le dijo:

―Muchas gracias por la invitación.

―Nada que agradecer.

Cuando ella hizo ademán de alejarse, él volvió a tomar su mano,
deteniendo su andar. Se acercó a ella un poco más de lo habitual,
tomándole la otra mano, antes la sorpresiva mirada de ella.

―Escápate este fin de semana conmigo ―propuso así sin más, con
una mirada y una media sonrisa pícara―. Hay un lugar a un par de
horas de aquí que quiero conocer que está cerca de la playa… te
servirá para relajarte y quizás hasta te inspires… ¿qué me dices?

Ella estaba estupefacta. ¿Había escuchado bien? ¿Un fin de semana,
cerca de la playa, con Edward? ¡Dios! Eso era como si a un niño le
ofrecieran un caramelo. Y como los niños que seguro no se negaban
ante ese ofrecimiento, ella lentamente asintió, sin quitar sus
sorpresivos y muy abiertos ojos marrones de los de Edward, los que
se iluminaron de satisfacción.

―Perfecto. Saldremos el viernes al atardecer, ¿te parece?

Otra vez, ella muda de la impresión, sólo asintió y él se carcajeó,
pues seguro su cara era todo un poema. Pasó su dedo índice por su
nariz como una suave caricia, golpeando ligeramente la punta de
esta, sin dejar de sonreírle.

―Ahora ve adentro y aprueba ese examen. Te llamo esta noche
para ver que tal te fue, ¿está bien?

Y una vez más, las palabras se negaron a salir de su boca. Su
consternación era tal que no estaba segura si estaba soñando o qué

cosa, pues para ella era casi irreal que Edward estuviera con ella en
el plan de conquista, porque muy aturdida estaba, pero no para
darse cuenta de las intenciones de Edward, que no podía negar que
hacían latir con más fuerza y esperanza su corazón.

¿Hacerse la difícil o la indiferente con él? Quizás eso era lo que
tendría que hacer, pero no lo haría, simplemente aprovecharía el
momento. Ya demasiado había sufrido, ya demasiado había
esperado por esto, así que decidió tomar esta oportunidad y
aprovecharla.

Tan aprovechado como cuando vio a Edward acercarse hasta su
boca y dejar un casto beso sobre sus labios, reaccionando ella por
instinto y agarrándolo con una mano en su cuello para apretarlo un
poco más a ella. Y ahí estaba, la reacción que ella anhelaba: él
rodeándole por la cintura, apegándola a su cuerpo y abriendo su
boca para que la lengua de ambos se encontrara y se dejaran llevar
aunque sea por unos minutos.

¡Dios, él era lo que ella necesitaba para dejar su amargo pasado
atrás!

El beso poco a poco fue decantando, hasta que nada más fueron
roces leves sobre los labios mientras ambos abrían sus ojos y se
contemplaban sin pudor.

―Ve adentro, no queremos que te reprueben, ¿no?

―No me importaría. ―Admitió ella, acariciándole a Edward el
cabello de su nuca. Él entornó los ojos y dejando un último beso en
sus labios se apartó.

―Si repruebas, no hay viaje, señorita. Así que ve adentro y lúcete.

―Entendido, doctor. Adiós entonces. ―Dijo ella entre risas,
agitando su mano mientras se alejaba de él, con el corazón hinchado
de dicha, mientras a lo lejos un cabizbajo maestro de arte
contemplaba la escena, sintiendo que su tiempo con Isabella estaba
llegado a su fin. André…

**S.D**

―Jacob, has hecho un estupendo trabajo con la seguridad del señor
Vulturi, pero él ha decidido o solicitado más bien hacer una
modificación en su equipo de seguridad, por eso te he puesto a
cargo de la seguridad de una conocida suya, la viuda Emma Collins.
―Dijo Emmett, extendiéndole a Jacob una carpeta negra con los
datos recopilados por la organización de la nueva clienta. Jacob, con
su ceño fruncido agarró la carpeta y la ojeó pasando su vista por los
datos de la mujer. Sin levantar la vista de su lectura, preguntó en
tono mordaz:

― ¿Vulturi dijo por qué no quería seguir trabajando conmigo?

―No, Jacob, pero no presentó quejas ni mucho menos…

―Por supuesto. ―Susurró apretando su mandíbula. Él sabía por
qué su suegro lo quería lejos.

Muy mala suerte había sido la suya cuando el viejo Vulturi los oyó
discutiendo, el mismo día que Bella terminó su relación con él.
¡Joder! ¿A caso para él no era algo normal las discusiones entre
parejas? Pues para Jacob, lo que pasó con Bella no fue más que eso,
y digamos que estaba siendo razonable y le estaba dando su tiempo,
su espacio, para luego volver a arremeter. Sobre todo después de
que finalmente tuvieran sexo… ¡Por Dios, ni que haya sido una
doncellita virginal que estaba cuidando su virtud! Tuvo que aplicar

un poco de persuasión e incluso algo de fuerza, pero finalmente ella
se le entregó como desde siempre debió haber sido. Vale, no había
sido el primero, pero por Dios que sí sería el último.

―Ahora, averigua y estudia a esta mujer. Es viuda y con una
herencia codiciosa, por lo que debe estar rodeada por aves de rapiña
―explicó Emmett, mientras Jacob seguía leyendo y asintiendo con
la cabeza a las palabras de su superior―. Trabajaras con tu equipo
de siempre, así que ponlos a trabajar. La reunión de planificación
con ellos y con la señora Collins debe estar para dentro de los
próximos días.

―Me pondré en esto entonces. ―Indicó, levantándose y
despidiéndose de su superior con un asentimiento de cabeza. Llegó
hasta su oficina y se dejó caer tras su escritorio con la atención
puesta en los papeles que Emmett acababa de darle.

Dejó a un lado los documentos, abriendo el navegador de su laptop
en donde tecleó el nombre de la mujer, su nueva clienta,
comenzando su investigación sobre esta por lo más rápido y
sencillo: el internet.

Entre lo que figuraba más relevante, era la muerte de su magnate
marido. Tecleó enseguida el nombre de su marido y cuando puso
atención en que de él se decía, levantó sus cejas soltando un silbido.
El otrora magnate había estado involucrado en asuntos de dudosa
categoría, como evasión de impuestos y juicios por lavado de
dinero. En resumen, el hombre no era de los trigos muy limpios y
probablemente la señora Emma Collins más que estar rodeada de
buitres que buscaban su dinero, seguro estaba siendo seguida por los
enemigos que él apostaba el difunto señor Collins tenía.

Como conclusión él mismo sacó que si él no era un hombre íntegro,

pues ella tampoco seguro lo sería. Su intuición le decía que estaba
en lo correcto, sobre todo después de conocerla, advirtiendo que esa
mujer tenía un aire seductoramente peligroso…

¿Qué era lo que ella quería con Vulturi? ¿Por qué tanta su
insistencia de cerrar negocio con él?... puso en pausa esos
cuestionamientos y recordó de momento a otro la fiesta de Charlie,
y lo cercana que la vio a Edward… claro, ambos venían del mismo
país…

―Interesante… ―susurró, pinchando una foto del buscador, donde
la estupenda mujer salía con una sonrisa muy compuesta del brazo
de su difunto marido.

No supo por qué, pero intuyó que esa sociedad con Emma Collins a
él le traería mucho provecho, el que iba más allá de lo económico.

**S.D**

―Las cosas entre Garrett y yo no marchan muy bien. ―Declaró
con tristeza Ángela a Bella, mientras esta última terminaba de hacer
su maleta para el viaje de fin de semana, que la tenía sonriendo de
oreja a oreja y caminando por sobre las nubes, mientras su amiga la
observaba sentada sobre su cama con las piernas cruzadas, estilo
yoga.

Bella dejó de momento su alegría y su quehacer sobre su equipaje,
acercándose a su cabizbaja amiga y sentándose junto a ella sobre la
cama.

―Oye, lo siento ―dijo, tomándole ambas manos―. Pero dime, qué
ha pasado…

―Pasa que es un posesivo y un celoso hasta el extremo. Esta

mañana me vio despedirme de uno de mis colegas con un beso en la
mejilla, y no tienes idea como se puso…

―Él te ama, Ángela.

― ¡Pues que lo demuestre, Bella! Anda como ogro todo el
tiempo… está insoportable… ¿sabes hace cuanto no me toca…?
―Susurró esto último con la pena aflorándole por los ojos.

― ¿Y qué vas a hacer?

―Se va de viaje de negocios por cuatro días. Creo que me tomaré
esos días para pensar en si quiero de verdad seguir adelante con esta
relación como está…

― ¿Ya no lo amas?

―Si no lo amara, no me importaría. Pero que lo ame, no significa
que esté dispuesta a que me pase a llevar. No pienso aguantárselo.

―Y no debes, amiga ―coincidió Bella. ―Ya verás, cuando regrese
de su viaje, las cosas se arreglarán entre ambos. Seguro les hace
bien la distancia para poner en perspectiva sus sentimientos.

―Eso espero ―dijo Ángela entre suspiros―. ¿Tú estás bien?
¿Jacob no ha intentado…?

―No, no… ―se apresuró en responder ella, bajándose de la cama
y retomando su tarea ―Ha llamado varias veces, pero no le
contestó. Hace días eso sí que dejó de intentarlo, así que quizás ya
se cansó, cosa que me alegra.

―Ya sabes lo que tienes que hacer si él se te acerca, ¿verdad?

―No dejaré que se me vuelva a acercar, Ángela. De ninguna
manera ―dijo con convicción, cerrando la cremallera de su bolso
de viaje―. Ya no le tengo miedo, ya no más. Sé que haber accedido
a tener una relación con él fue un error, quizás me confundí, qué se
yo. Ahora voy a disfrutar y aprovechar las oportunidades.

― ¡Hurra! ―Exclamó Ángela, alzando sus manos, ante el
manifiesto tan seguro de su amiga, que no puso hacer otra cosa sino
reír, volviéndose a su cama y dejándose caer de espaldas sobre esta
a un lado de Ángela, que la miró con alegría.

― ¿Estás así por Edward, verdad?

― ¡Dios, sí! ―contestó ella, cerrando sus ojos. ―Yo no he hecho
nada por acercármele, siempre ha sido él quien ha tomado la
iniciativa, ¿no significa eso algo? ¿Qué le importo al menos un
poco?

―Claro que sí, Bella.

―Y no creo que sea sólo por remordimiento sobre lo que pasó hace
años que él me busca, ¿no?

―Pues… no.

― ¡¿Ya ves?