You are on page 1of 386

EL BANQUETE

HUMANO
UNA HISTORIA CULTURAL DEL CANIBALISMO
Luis Pancorbo

EL BANQUETE HUMANO

LUIS PANCORBO

EL BANQUETE HUMANO
UNA HISTORIA CULTURAL
DEL CANIBALISMO

España
México
Argentina

Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o
parcial de esta obra por cualquier procedimiento (ya sea gráfico,
electrónico, óptico, químico, mecánico, fotocopia, etc.) y el
almacenamiento o transmisión de sus contenidos en soportes
magnéticos, sonoros, visuales o de cualquier otro tipo sin
permiso expreso del editor.

© de esta edición, mayo de 2008
SIGLO XXI DE ESPAÑA EDITORES, S. A.
Menéndez Pidal, 3 bis. 28036, Madrid
www.sigloxxieditores.com

© Luis Pancorbo, 2008
© de las fotografías, Luis Pancorbo

Diseño de la cubierta: simonpatesdesing

DERECHOS RESERVADOS CONFORME A LA LEY
Impreso y hecho en España
Printed and made in Spain
ISBN: 978-84-323-1341-7
Depósito legal: M. 24.051-2008
Fotocomposición e impresión: EFCA, S.A.
Parque Industrial «Las Monjas»
28850 Torrejón de Ardoz (Madrid)

Testimonio de Maretu. en Cannibals and converts Entendió también que lejos de allí había hombres de un ojo y otros con hocicos de perro que comían los hombres.La gente puede ser consumida porque la carne hu- mana es deliciosa y porque los que comen carne hu- mana se ponen gordos. Anotación de Cristóbal Colón el 4 de noviembre de 1492. No tiene el olor ni el sabor fuerte del cerdo o del pescado. en «El Primer Viaje a las Indias» . isleño de las Cook.

.

................. ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO . EL CANIBALISMO ANTECESOR ................................................................ 77 9............ 107 IX ................................. LAS MÁS NEFANDAS PARTES........ 49 6.......................... 67 7.... VARIAS BARBARIES ............. XIII PRIMERA PARTE LOS HECHOS 1..... 45 5.. OTROS GÉNESIS ................................ DEL HAMBRE A LA GASTRONOMÍA........................ EL CANÍBAL OCCIDENTAL .................................................................. ÍNDICE INTRODUCCIÓN ................ 31 4... FALTA DE COMIDA .................................................. EL CANIBALISMO PSICOANALÍTICO...... 99 11.... 73 8......................... 87 10..................... EL MISTERIO DE LOS COPROLITOS..... 3 2........ 19 3........................................................................... CANIBALISMO MORTUORIO .....

... ANIMALES ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS ... 185 20....... 261 X ........ ÍNDICE 12........ 175 TERCERA PARTE EN EL NUEVO MUNDO 19.................... COLÓN Y LOS CANIBA .... 159 17............................ CANÍBALES RECIENTES ......................................... EL DEBATIDO CANIBALISMO DE MEXICAS Y AZ- TECAS............................................. 127 SEGUNDA PARTE LOS MITOS 14........... 193 21. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR ........................ CANIBALISMO GERMÁNICO Y NÓRDICO.................................. 209 22.................... LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA ... 139 15....................... CANIBALISMO ENTRE OTROS AMERINDIOS .............. 169 18.. COSTUMBRES JAINES.... 149 16... AUTOCANIBALISMO Y COMUNIONES .............. EN ISLA DOMINICA ..... DIOSES Y DEMONIOS CANÍBALES EN LA INDIA ....................................................... 121 13............ 251 24............................. EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA .................................. 239 23......

..... 337 XI ......... ÁFRICA NEGRA ..... ÍNDICE CUARTA PARTE EN OTROS CONTINENTES 25.............................................................. 285 27......... OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS ................................................................... ASIA: DE MONGOLIA A FILIPINAS .................................................................................. EUROPA ............................................ 307 29................ 295 28...... POLINESIOS ........................ 271 26... 325 BIBLIOGRAFÍA ....................

.

la famosa mujer brasileña secuestrada cuando era niña por los yanomami. un poblado yanomami cerca de la confluencia de los ríos Mavaca y Ocamo. antes de recibir un cuenco con el cara- to de plátano en el que se habían espolvoreado las cenizas humanas de un guerrero guardadas con todo secreto en una pequeña calaba- za. Muchos hom- bres y sobre todo mujeres se habían tiznado los carrillos con hollín. En ese punto estorbaban las miradas extrañas. Luego. Un guerrero me indicó con claridad. XIII . una señal de luto para ellos. Había cierta excitación. en el poblado yanomami llamado Yëpropëteri pude asis- tir a ciertos preparativos y acompañamientos rituales de otra reahu: la consiguiente acumulación de comida para el banquete fúnebre. entre los yano- mami al acercarse al gran perolo de plátanos espachurrados. instándonos a los componentes del equipo a que nos fuésemos en el acto de allí. apuntándome con su arco y flecha y mostrando una cara de pocos amigos. a duras penas contenida. donde asistí por motivos profesionales de filma- ción de un documental a una reahu de los yanomami. La consumición de las mismas correspondía a la gente del poblado receptor y a los invitados de otro poblado cerca- no con quienes los primeros se querían congraciar. hijo de Helena Valero. Tuvo lugar en 1982 en Witokayateri. una fiesta fú- nebre que implica la ingesta de cenizas de un muerto con carato o puré de plátano. Mi guía en aquella ocasión era José Valero. INTRODUCCIÓN Lo más cerca que he podido estar del tema tratado en este libro fue observando a cierta distancia una ceremonia de canibalismo fúne- bre. en la Orino- quia venezolana. y él también se puso nervioso. que haríamos bien en irnos a otra parte.

También he tenido la oportunidad de viajar por muchos lugares del Pacífico Sur. Muy al contrario. y tantas ruinas desperdigadas de su vieja civilización. p. en Papúa- Nueva Guinea. Todos los fore que conocí negaron haber su- frido siquiera tangencialmente la enfermedad de la risa. Pero de lo que no cabe duda es de que su civilización se había adornado con un gran alarde teológico-co- mensal. sus montes y valles sel- váticos. al que aludían con risas nerviosas y simulaciones de grandes temblores. pasaron de ser 100. el de devorar a los enemigos. ni por hambre. Pero en su imaginación se trataba de víctimas que estaban reves- tidas de algo más especial. No las mataban por mero odio. aparte de ser una comida más o menos sabrosa para 1 Pierre et Marie-Noëlle Ottino-Garanger (1999). «el pescado de los dioses: una víctima humana» 1. gentes supervivientes del kuru. Pero en esa ocasión no alcancé a ver el momento de la distribución de las cenizas mezcladas con puré de plátano. como escribe Pierre Ottino. los de Okapa atribuye- ron a los del valle vecino dichas prácticas caníbales y el haber sido víctimas del kuru. De hecho el pesca- do de los dioses. También he estado con los fore del valle de Okapa. 139. sus vecinos. y en cierto modo sus parien- tes. un mal debido a un prión no muy distinto del que produce la enfer- medad de las vacas locas. donde por supuesto ya no hay ningún tipo de antropofagia aunque el asunto pesa sobremanera en las culturas en cuestión.000 entre finales del siglo XIX y 1920. INTRODUCCIÓN los bailes. Era su costumbre. y no fue la menor el impacto de los blancos y sus enfermedades. así llamada por los efectos desmielizantes en los músculos que produce el kuru. Los enata. o marquesanos. Si uno recorre las islas Marquesas y sus paisajes abruptos y solitarios. Y sus enemigos eran gentes de las mismas islas Marquesas.000 en su mayor apogeo a sólo 2. tiene el cuadro ideal para imaginar una decadencia dramática. especialmente de la Melanesia y la Polinesia. Los marquesanos bordearon la extinción por varias razones. las canciones y hasta los retos y duelos de los hombres y sus revolcones por la arena después de soplarse yopo alucinógeno en las narices. Pescaban. una epidemia causa- da por comer cerebros humanos y que tuvo un gran impacto en la década de los sesenta. XIV .

y muchos claros en las selvas de la Melanesia. O incluso los bosques con grandes banianos en cuyas raíces se depositaba a los «pescados de los dioses» en espera del sacrificio. el paradójico dueño de los secretos del bosque. 2 Ibídem. siendo fácil hacerlo. INTRODUCCIÓN los gustos de los marquesanos. Los «pescados de los dioses» se resignaban a su triste suerte. 27. p. En el Congo viví con pigmeos bambuti cuya suerte bien ha podido ser la de acabar en la olla caníbal de los fanáticos rebel- des del Movimiento de Liberación del Congo. me han enseñado como algo digno de verse las piedras verticales donde decapitaban a las vícti- mas antes de comérselas. donde se cometieron actos o ri- tos caníbales hasta hace un par de generaciones. denunció ante el Foro Permanente para Asuntos Indígenas de las Naciones Unidas que los citados rebeldes cocinaron y comieron al menos a 12 pigmeos a principios de 2003. Además. y otras de la isla de Nuku Hiva. una de ellas alude a que los «grandes negros» creen en las propiedades mágicas de la carne de pigmeo. y eso significaba que había que alimentar a dioses y hombres en una renovada alianza. Todavía hoy impresiona ver en las ruinas de Hatiheu. como en otros casos de canibalismo en el mundo. XV . No escapaban de tal sitio. Sinafasi Makelo. «destrozados por el sentido de lo sagrado» 2. un poblado de la isla de Vanua Levu (Fiyi). garantizaba los sutiles intercambios entre vivos y muertos y suponía. un modo de vengar afrentas cuyo origen a veces se ha- bía diluido en las nieblas del tiempo. Los descendientes de los caníbales van perdiendo los complejos. como si su sino fuese una piedra de mayor tamaño que aquella donde les iban a sacrificar y luego a co- mer. En Wasabula. en representación de los pigmeos. pero. la proliferación de petroglifos en lugares sa- grados donde sin duda hubo ceremonias caníbales. He podido ver esos lugares de la isla de Nuku Hiva y de Hiva Oa en las Marquesas y otras muchas islas de la Polinesia. ya había so- nado el pahu. aunque eso no siempre se pueda asegurar en África. el tambor cuyo parche está hecho con piel de tibu- rón. liderado por Jean- Pierre Bemba. si se quieren razones. No hay justificaciones.

Sea como fuere. un lugar narrativo. se trata de un argumento. que tiene el ser humano. y algunos días más sin comer. Así pues. don- de adquiere por un lado signos inequívocos de enfermedad mental. y se asocia a menudo a asesinatos. no así otras de sus barbaries congénitas. como un tabú consistente pero que se puede quebrar en cualquier momento. y más que se irá viendo. Y se trata precisamente. podría decir que con el canibalismo me había topado a lo largo del tiempo y del mundo. de los años y los libros. Ya sea un vago eco de un pasado evolutivo. algo que se conoce comúnmente como genocidio. como ha explicado John Roach 3. sea éste de un prójimo o de un pueblo entero. INTRODUCCIÓN Con todo eso. los que sabían que no tenían que pararse en hacer as- cos a los lomos ajenos para sobrevivir. Además. el caso es que el canibalismo fue consustancial con la conducta de los prime- ros hombres. no es imposi- 3 John Roach (2003). Desde luego. en algunas culturas. de primera magnitud. me vino la idea de reco- pilar un día todo cuanto pudiera del canibalismo. aun teniendo por otro lado para algunos el signo apocalíptico de los tiempos. incluidos los occidentales. una pieza más del va- gón de lo indemostrable. un tema latente. XVI . todo parece indicar que marcadores genéticos de los modernos humanos evidencian que nuestros antepasados eran caníbales. Otra cosa es que no siempre haya sido bien en- tendido en su multiplicidad de facetas: hambre o vicio. a veces rozado. El canibalismo ha sido apartado del camino del hombre moder- no. ya que no en la cola abortada del coxis. pero con plena presencia aún en la imaginación de muchos pueblos. del gen que ha evolucionado como protección contra las enfermedades derivadas de la antropo- fagia. costumbre o imposición. desesperación o religión… Uno supone que entraña también un morbo inscrito en ese resto de cres- ta de reptiles. de modo que si extrapolamos esto a una situación límite. incluida su capacidad para el asesinato. venganza o justicia. un topos. el canibalismo se ha quedado de forma residual en la frontera cultu- ral del hombre y la bestia. Como se sabe. no se puede resistir más de tres días sin beber.

XVII . un último recurso plantado en algún recoveco del cerebro y hasta en el más atávico imaginario de la hu- manidad. porque se sabe que entre los neandertales el canibalismo era una práctica ha- bitual—. Otra cosa es el lógico rechazo que esto produce. forma parte de un pensamiento probable y recu- rrente del hombre en muchas culturas y situaciones. que a lo mejor otros temas extremos como el incesto. fue siempre ayer cuando se dio el penúlti- mo acto de canibalismo. de manera que enfrentarse a la posibilidad de carecer de alimentos y tener que recurrir a la carne humana en una hipoté- tica hambruna. incluso el perpetrado hace muchísimos años. el Neo- lítico. Eso siempre ha estado ahí de- lante. el parricidio… La gente precisa de comida varias veces por día. como una posibilidad. O en los más extremos casos patológicos. Al tema antropofágico se le concede una constante atención in- formativa. cinematográficas. y las que afloran en las esquinas más variopintas de la Red. ya sea en un ac- cidente aéreo como el del equipo de rugby uruguayo en los Andes. Pues si bien pudo haber antropofagia en las eta- pas formativas de la humanidad. Tal vez se deba al escalofrío que produce imaginar si uno mismo podría incurrir en el canibalismo. INTRODUCCIÓN ble que el ayunante forzoso contemple la hipótesis caníbal como re- medio a los pinchazos de su hambre. pasando por el Paleolítico. La cues- tión es que el canibalismo sigue suscitando una curiosidad insacia- ble. en el pasado re- moto del hombre —del Homo sapiens queremos decir. con todo su cortejo de repugnancia y de cortocircuito cultural y moral. o en cualquier otra tragedia de náufragos. y amplias coberturas literarias y subliterarias. la Edad de Bronce. televisivas. una imagen que es mucho más fácil que se presente. Pero no por negarlo deja de exis- tir el rey desnudo y el hombre antropófago. no sólo incontables retornos antropológicos. Y de hecho retorna en muchas ocasiones.

.

PRIMERA PARTE LOS HECHOS .

.

Se trata de un esbozo de una teoría del canibalismo. Cuando el de- seo de venganza ya no le cabe en el pecho hace mutilar el cadáver de su enemigo Héctor y ordena sacrificios humanos. Argumento con motivaciones cul- turales-religiosas. Las consideraciones interculturales que implica el canibalismo han llenado estantes enteros de libros antropológicos y divulgativos. p. Como dice Mark Buchan. y con motivaciones políticas. de la civilización. de la sociedad. visto ya no como una obvia manifestación del salvajismo. 3 . reflexiona y finalmente lo des- carta. irse de sí mismo. cuando Aquiles parece que va a cometer canibalismo. Sin embargo. a cebarse de odio comiendo el cuerpo de Héctor. el sistema de castas de los hindúes. que es tan poliédrico como los cristales de sal. los que no son tenidos por humanos entre los humanos. Pero no acaban ahí las posibilidades interpre- tativas de un tema como el canibalismo. 11. y por tanto quedarse en la franja de los mayores parias de la tierra. «ese rechazo es lo que significa que no se ha divorciado completamente de la sociedad» 1. 1 VARIAS BARBARIES Aquiles es presa del furor cuando muere su amigo Patroclo y baraja muchas barbaridades para resarcirse de esa pérdida. por no hablar de los relatos de aventuras o de las fic- ciones deseosas de excitar recovecos de las más bajas pasiones. sino como la subli- mación de la mayor barbarie que el hombre puede cometer. si es 1 Mark Buchan (2001). por ejemplo. no en vano en la antigua URSS se acuñó el término de no-personas para apartar a los disidentes y hostiles al socialismo marxista.

4 . modula el canibalismo y el hambre o. La hipótesis materialista. 17. 46. si consideramos que un some- ro examen del canibalismo en los textos y las culturas ofrecería como mínimo las siguientes causas generadoras sin contar otros pespuntes críticos: hambre. nece- sidad cosmológica en el caso de los aztecas (según Marshall Sah- lins). según Volhard. la necesidad de proteínas. las cosechas. el canibalismo era la comidilla. enfrentado a la naturaleza para asegurar las plantas. cazar cabezas y el cani- balismo son simbólicamente lo mismo que la cosecha de tubérculos o de cocos» 3. Por eso se han esgrimido variadas hipótesis. teatralización. Volhard Kannibalismus. LOS HECHOS que éstas pueden tener una escala descendente como si fueran ter- mómetros. ni siquiera alardear de una hipótesis. de la que fue un adalid el antropólogo Marvin Harris. que consistiría en analizar ciertas causas psicógenas que «explican el canibalismo en términos de la satisfac- ción de determinadas necesidades psicosexuales». y en ese sentido lleva al gran triángulo de las explicaciones para casi todo. de muchos de aquellos pueblos que habían dejado 2 Peggy Reeves Sanday (1987). religión. Cita la obra de E. que es el formado por la vida. Cuando visité Papúa-Nueva Guinea en 1984 y trabajé entre los min. la ver- güenza incluso. atavismo. comunicación no verbal. necesidad. y más que se puedan acarrear en el futuro. un autor al que aprecia Mircea Eliade por haber desentrañado la antropofagia en esa luz trascendente: «Sacrificar cerdas. venganza. dolo. persigue contextualizar la práctica caníbal. control físico o reducción del caos (según Peggy Reeves San- day)… O una visión religiosa de la vida. comunión. La hipótesis hermenéutica. si se prefiere. como dice Peggy Reeves Sanday 2. El propósito de estas páginas no es adherirse a una perspectiva. y más específicamente entre los atbalmin en la misma frontera con Irian Jaya. como es natural. p. intrincado y en la frontera de lo demostrable. la muerte y la repro- ducción. p. Pero todavía hay algo más novedoso. locura. ritual. Sería éste un canibalismo totalmente artificial y por paradoja. simbolismo. 3 Mircea Eliade (2001). el subtexto. cultura. costumbre. pecado o transgresión.

nosotros. pues para estas gentes [los jalé] el acto supremo de venganza es comerse el cuerpo del enemigo» 4. 5 Koch (1981). Eso aliviaría un tanto la cruenta realidad del canibalismo que antes requiere el sacrificio. especialista en los jalé de Irian Jaya. 5 . al sacar el tema aunque fuese de forma tangencial. Véase también Klaus-Friedrich Koch (1974). que son animales superiores por encima de todos los animales. el salvaje contestó: ¿Por qué degradante? Vosotros coméis ovejas. matarlo y enci- ma comerlo. refirió una anécdota aparecida en el diario de un misionero a principios del siglo XX: «En una oca- sión. p. sin embargo. matices y diferencias locales de la costumbre caníbal variaban tanto como los grupos étnicos. Pero fue entonces también cuando me di cuenta de que. de valle en valle. desde Papúa-Nueva Guinea a Irian Jaya. 69. VARIAS BARBARIES sus prácticas antropofágicas hacía apenas un par de décadas. una tribu que vivía al otro lado de la frontera papú y para cuyos miembros el canibalismo había determinado siempre el grado de agresividad y odio tolerados por su cultura. todos ellos animales inferiores. Aún vivían muchos min de edad avanzada que en su juventud pudieron haber probado la carne humana repetidas veces. comemos hombres. ¡Sois vosotros los que estáis degradados!» 5. dado que eso era relevante en su cultura. según Klaus-Friedrich Koch. cuando un europeo le dijo a un caníbal que el comer carne humana era uno de los hábitos más degradantes. 71. p. cuando no la tortura 4 Klaus-Friedrich Koch (1981). o histórica. y para eso. vacas y pollos. Es un hecho conocido que la isla de Nueva Guinea en general se distinguió por tener numerosas tribus convencidas de que no hay mayor humillación para un enemigo que derrotarlo. pero eran otros quienes lo practicaban. Así se ondulaba la cuestión por los Montes de la Estre- lla. para no herir susceptibilidades. Y en ese sentido no podía haber antropófagos más temidos en esa época que los jalé. tenían una manga muy an- cha: «… los cadáveres pueden ser objeto de la máxima ofensa. hasta algún lugar no bien precisado donde habitaban «real cannibals». Koch. Si bien los grados. o el puro asesinato. siempre recibía la misma respuesta: lo del canibalismo era verdad.

al estilo del exquisito Hannibal Lecter. LOS HECHOS hasta la muerte de una persona. sino que son mecanismos esenciales para la cooperación social. Es algo que va más allá de la ira que puede desencadenar el asesinato de un prójimo. y siempre parece meter el dedo en el ojo de la cultura humana. El humor desengrasa a veces. ¿qué cuñados tendrás? ¿Quién te ayudará a conseguir carne y sagú? Guardarse las mujeres para uno mismo es equivalente a guardarse el excedente de batatas o de cerdos» 7. excita. tus propias batatas.» De eso se han llenado sacos enteros en la cultura popular. p. todo esto no puedes comer» 6. Lo cierto es que el tema del canibalismo preocupa. y los papúes del Sepik lo presentaban también con una pregunta retórica: «Si te ca- sas con tu hermana. «Es que se está comiendo las patatas. A lo que otro paisano le dijo al que golpeaba al blanco: «Pero ¿por qué le pegas? ¿No crees que ya tiene bastante con estar en la olla?». Pero si deseamos una perspectiva adecuada hay que recurrir a personas como Margaret Mead. intri- ga. También es algo que va más allá de cierta perversión libidinosa. tu propia madre. psicopática. El 6 Margaret Mead (1983). occi- dental por supuesto. puedes comer. otras batatas. 6 . quien estudió bien que arraigados tabúes en sociedades presuntamente primitivas no sólo responden a misterio- sos procesos psicológicos. Tu propia hermana. desbordándose hasta los más intrincados confines no sólo personales sino sociales y religiosos. 7 Ibídem. De lo que se desprende que sólo se permite el consumo de los excedentes alimenticios y aparearse con mujeres no consanguíneas. otros cerdos. interesa o repele. Abundan- do en ese tema encontramos la sanción del incesto. siempre mirando con temor y por encima del hombro al terrible peligro de ser devorados en los trópicos. Esto se puede sintetizar con un refrán recogi- do por la antropóloga en sus estudios por la cuenca del Sepik en Papúa-Nueva Guinea: «Otras mujeres. 158. como lo que me contó un misionero que vivió largos años entre los bobo- fing de Alto Volta: había una vez un blanco dentro de una olla caní- bal cuando uno de los negros del pueblo empezó a darle de palos. tus propios cerdos. que de todo hay.

«Algunos indios creían que ese monstruo representaba a todos aquellos que habían muerto de hambre» 8. El canibalismo es algo difícil de sujetar con las meras correas de las palabras. el hambre. la muerte y el posterior renacimiento. Unas veces se comete por gusto y otras porque no que- da más remedio. Ahí es- tán el Windigo de los indios algonquinos. dado que si una persona se transforma en ese monstruo «empezará por comerse sus propios la- bios… La fase final de la transformación se produce cuando el in- dividuo busca. 163. y en esa reciproci- dad se inserta la aparición de un hombre metamorfoseado en monstruo devorador de personas. con su consiguiente remordimiento. el monstruo absoluto y por tanto hasta redentor. En numerosos casos contemporáneos no esconde más que una abe- rración psiquiátrica. cit. para su alimento. a seres humanos con preferencia a animales» 9.. viene de un mundo en el que no sólo los humanos comen animales. sino al contrario. y cuando aparecía la ham- bruna los poblados se transformaban en una orgía de carne humana presidida por aquel gigante con corazón de hielo. p. de la costa Nordeste. muerte. Mientras que el Comedor de Hombres de los kwa- kiutl. p. 7 . la locura caníbal. en determinada sociedad o grupo donde toca ha- cerlo porque es central en la secuencia vida. inapelable. Wechuge es una creación con ribetes psicóti- cos de los beavers y otros atapascanos. del trabajo de 8 Peggy Reeves Sanday. todas ellas tribus ubicadas en el norte de los Estados Unidos y en el sur de Canadá. Aunque antes hay que bailar la Danza Caníbal. 9 Ibídem. máxime cuando apela a que se come divinidad mediante los cuerpos humanos. pero también ha sido una ex- presión de la más alta hipocresía religiosa. justiciera. Y ha sido la gran imagen vindicativa. reproducción. De ahí el interés. por ejemplo. que ha logrado matar a una gran serpiente y ponérsela de cinturón en clara alegoría de un enorme y poderoso pene: ya todo está en sus manos. Windigo era la locura. ob. para muchos pueblos indígenas. 152. VARIAS BARBARIES canibalismo se ha cometido a menudo al socaire de la necesidad. el Wechuge de los atapas- canos y el Comedor de Hombres de los kwakiutl.

traición. Pero no es la misma perspectiva. 11 Paul Ricoeur (1976). a veces más chirriante en la conciencia que la del no matar. Ha habido acaso en el mundo cierta coincidencia. un juego de indig- nación debida. tal vez no el peor. La cuestión es que el canibalismo adquiere la fuerza de una de las mayores metáforas culturales. LOS HECHOS Peggy Reeves Sanday en su obra El canibalismo como sistema cultu- ral 10. desencantada comprensión. que para Mon- taigne era el colmo de la perfección. si no unanimidad. no sería sólo el tener un lenguaje 10 Ibídem. ni mucho menos. y siguiendo además las ideas del «simbolismo del mal» de Paul Ricoeur: «los símbolos dan lugar al pensamiento» 11. o ese tabú sobre el uso de otro hombre como comida. uno de esos filósofos desnudos que si no conoce el vestido. si se prefiere. Siempre se recibe con dosis de estupor la información de que alguien ha pasado esa raya. avaricia. la pobreza. y un fondo de tibia comprensión. en que si algo debiera carac- terizar al hombre. pp. Sea como fuere. sacrosanta. ni el metal ni la agricultura… Y lo más importante es que ni siquiera ha oído «las mismas palabras que sig- nifican mentira. hace sur- gir el filón del canibalismo visto como paradoja. comerse al prójimo o. un gimnosofista. ni tampo- co el mejor. nuestra especie. que a veces hace encasquillar su modestia. por otro error de los muchos que cometen los hombres. donde realiza una formulación simbólica y psicológica del tema al hilo de las teorías de Freud y Jung. la práctica y simbología del canibalismo. que la que pudo tener un indio tupiniquin de la región de Río de Janeiro. 8 . ante la aberración caníbal. constituye uno de los argumentos más fronterizos de la humanidad. 12 Cita de Montaigne (Essais) en Frank Lestringant (1994). perdón…» 12. la riqueza. en cuya Odisea los héroes se contraponen a los Cíclopes entre otras cosas porque pueden ser devorados por estos últimos. envidia. 165 y ss. disimulo. metáfora fil- trada por la sensibilidad occidental ya desde los tiempos de Home- ro. tampoco los contra- tos. Montaigne. si acaso uno más de los de la condición humana. su entendimiento y necesidad con un despliegue de excesos y menudillos. en su célebre y crucial ensayo Des Cannibales. incluso de una persona.

se ha de lle- var en la mochila de la evolución y del progreso junto a otros pesos. Éramos amebas. que han incurrido en él. la olla caníbal. incluso el sa- ber soñarse. No venimos del cielo de las ideas. Pero en estas páginas no va- mos a recurrir a las categorías de buenos y malos. desde las registradas por Heró- doto a las siempre bien documentadas de Tácito. La idea es ir espigando en libros y viajes hasta conseguir perfiles. que era frecuente actividad entre los primeros padres. a los que osan comer a otros humanos. VARIAS BARBARIES articulado. Y es que la lista de los pueblos antiguos y modernos que han cometido canibalismo o. algunos de los cuales por fortuna se van depurando. sino del barro evolutivo. desde Colón a Cabeza de Vaca pasando por cronistas españoles de la conquista de América de la talla de Pedro Mártir de Anglería. carnívoros versus vegetarianos. si se prefiere.100 millones de habitantes. ante lo que puede hacer la humanidad llegado el caso. pequeñas contribuciones si acaso al mapa del hombre. pero al mismo tiem- po ese razonamiento se suele teñir con un grueso barniz de hipocre- sía. o en su defecto convertir y de paso sub- yugar. un país donde es vegetariana la inmensa mayoría de su población de más de 1. sino el prohibirse a sí mismo consumir la carne de sus congéneres. un pretexto más que sobrado a lo largo de la historia para eliminar. ni siquiera el hecho de saberse a sí mismo. o de cuando se expandió el carbono. la barbarie. Se podría tomar como antítesis del canibalismo. decepción. y caníbales. que. es tan larga como la de pueblos virtuosos. y eso. Desde la Antigüedad ha habido un ingente caudal de informaciones sobre costumbres antropofágicas. a la India. el salvajismo. temor. o al menos de camino hacia ella. luego reptiles. Es asimismo de importan- 9 . Nos ocuparemos por supuesto del gran filón americano. y como ejem- plo de perfección. tiene aún precipicios y hasta espacios en blanco. siempre atentos a costum- bres y tabúes dietéticos que no implican consumir carne humana. ni a comedores de cereales y barritas de chocolate frente a comedores de cartílagos y pantorrillas humanas. Naturalmente que el tema del canibalismo suscita repugnancia. Si eso se traspasa viene la animalidad. tal como aseguran algunos antiquísimos restos fósiles. lo mismo que las antiguas cartas marinas.

el más depura- do anticaníbal. aunque solo. donde Daniel Defoe pinta a su personaje en su momento de mayor plenitud existencial. en el lado menos antropofágico po- sible. el primer relato europeo y occidental sobre las barbaridades de incas. Montaigne se apoya en la Historia. es decir. es decir. apare- ciendo incluso en textos tan memorables como Robinsón Crusoe. católica y apostólica Iglesia ro- mana. mayas y aztecas… Sin embargo Montaigne puso toda su inteligencia en dar la vuelta a la cuestión y ejercer la ironía en varios temas españoles. que sí que venía de 13 Cita de Montaigne en Minaz Jooma (2001). según la cual los indios debían someterse al rey de Castilla. que es la soledad. gentes que no se andaban con remilgos en cuestión de crueldad. porque quiere seguir estando. tesoros. LOS HECHOS cia la presentación del canibalismo entre los escritores franceses. pese a estar revestidos por el hábito moral del conquista- dor y llevar la máscara de la santa. al papa de Roma y al señor cristiano de los cielos. aunque la fuente de sus discursos fuese española. empezando por el propio requeri- miento. ha fluido a lo largo de la cul- tura occidental antes de llegar a los análisis antropológicos. 10 . Aunque todo tiene un fin y un día no ve in- conveniente en incorporar a Friday (Viernes). p. empezando por Rabelais y Montaigne y siguiendo por iluministas como Voltaire y Diderot. en desgarrar […] el cuerpo de un hombre aún lleno de sentimiento […] más que comerlo tras su muerte» 13. Para cimentar su diatriba. Por eso Montaigne vio «más barbarie en comer un hombre vivo que un muerto. 14 Ibídem. La gran paradoja del canibalismo. Robinsón Crusoe es el gran anticaníbal. Que esos pobres indios fuesen salvajes y ca- níbales no suponía sino una facilidad ulterior para sus nuevos dueños. mujeres y de- más. 58. si no se plegaban. sino por la separación ontológica de ellos» 14. cuando da gracias a Dios «no por no haber sido la comida de los caníbales. horrorizarse más por la carne de los muertos que por la de los vivos. p. 72. de López de Gómara. tras lo que ya había vía li- bre para acabar con ellos y ocupar sus tierras. las fórmulas de toma de posesión española de los territorios y las gentes que hubiere en América. en el otro lado de la especie humana.

al horno o hervido. dirán algunos bienpensantes. «el alimento más delicioso. o a sepul- tarlos entre algodones. enseña a la bruja ciega un hueso de pollo para que ésta crea que él todavía está muy delgado. criado. 16 Jonathan Swift (2006). Por supuesto. o sea. Esclavo. de 1729. que. quedan las du- das sembradas por el genio que es Defoe: «el silencio que envuelve las relaciones sexuales amo-siervo es particularmente sonoro cuan- do uno se da cuenta del conocimiento habitual. podían dar pie a que los terratenientes ingle- ses solucionasen el problema económico de su tiempo. no. el de Hansel y Gretel. Swift no hablaba de lechones sino de niños irlandeses. asado. como la que recopilaban los hermanos Grimm. VARIAS BARBARIES una tribu caníbal. p. nutri- tivo y saludable. de la gente irlandesa. como no podía ser menos en un colonizador. que es el canibalismo. ya sea estofado. se dirá. a su economía doméstica en calidad de esclavo. de los servicios sexuales que se piden frecuentemente a los esclavos» 15. lo más contra- rio a lo conocido y evidente. Hay que hacer como Hansel. 11 . y no dudo que sería espléndido en un fricasé o un ragout» 16. La tendencia occidental a bordear sus propios tabúes. metido dentro de una jaula. contemporáneo y moderno. lo crudo es el disimulo. no sólo pobres y buenos. De todos modos no hay mejor prueba de madurez en este tema que la que procuró un ensayo de gran calado como es Una modesta proposición… de Jonathan Swift. dada la hambru- na general de Irlanda. los cuales acabaron por condensarse hasta en la propia literatura infantil. enseña a los niños que para no ser comidos tienen que ser astutos. sugerido más que crudamente ex- puesto por Defoe. El canibalismo sirve en Swift como revulsivo. y en segun- do lugar salvasen la vida de la gente pobre. Uno de sus cuentos. Y tan modesta. como provoca- ción: ¿qué es peor. 66. que. Pues bien. no ha podido evitar las más variadas espitas por donde salían los vapores reprimidos. matar a los niños irlandeses de hambre o cebar- 15 Ibídem. o presuntamente infantil. amigo. Un tema. consis- tiendo en comer niños de un año.

Julio C. desde una perspectiva de la izquierda lati- noamericana. Salas ya dibujaba ese mismo panorama en su exce- lente obra sobre los indios caribes 18. en La tem- pestad de Shakespeare. 19 Roberto Fernández Retamar. subcultura o. no trató de afirmarse como ciencia a base de presentar la antropofagia como manifestación de incultura. se convierte en metáfora del antiimperialismo. sobre todo en su momento de mayores horizontes coloniales. y la idea de que la mayoría de los pueblos amerindios eran caníbales. LOS HECHOS los para que se los coman los señores ingleses? La sátira causa a ve- ces más sangre en el poder que cualquier revuelta popular a base de pedradas. A veces se ha llegado a plantear si cierta antropología. de inhu- manidad. ob. Eso es al menos lo que uno puede leer. como ha analizado Roberto Fernández Retamar 17. Retamar llegó muy lejos de to- dos modos en su provocación al decir que el canibalismo indígena no fue sino una falacia que no se correspondía con la realidad. es decir. amén del anticolonialismo. yendo más lejos. incluso como un emblema de la revolución de las masas de mestizos e indios frente a un imperialismo más bien de color blanco y para el caso gringo o norteamericano. 18 Julio César Salas (1920). Pero es que otras veces el canibalismo ha supuesto la plantilla del más profundo discurso sobre el poder humano. uno de los protagonistas junto con Próspero y el mago Ariel. cit. Ésa es la conocida tesis de Retamar. Se habría olvidado entonces el certero humanismo de Montaigne. Este ensayista cubano presenta a Calibán como un adalid de la transformación social de América La- tina. aunque antes que él. para quien «nada hay de bárbaro ni de salvaje en esas 17 Roberto Fernández Retamar (1971). parece un subterfugio para respaldar la conquista y la opresión. y no sólo entre líneas. en los años veinte. la imagen de los caribes pintados como caníbales. cuando apenas había un salvaje en el mundo que no fuese un súbdi- to de hecho o de derecho de alguna potencia europea. Dicho de otro modo. donde Calibán. 12 . «Se trata de la característica versión degradada que ofrece el coloniza- dor del hombre al que coloniza» 19.

asediados por César en la villa de Alexia. 93): «Vascones. 22 Ibídem. el propio Montaig- ne revolotea entre contradicciones y se apoya en Crisipo y Zenón. Pues bien. pp 251-265. Rousseau hace un interesante elogio del tiem- po primitivo. debieron transcurrir dos siglos desde las posiciones comprensivas de Montaigne hacia los pobres salvajes para que en- trase en escena Jean-Jacques Rousseau. 52. sino que en su célebre Discurso parta de la idea de que los hombres son naturalmente iguales entre ellos. p. no es ésa la mayor aporta- ción de Rousseau al tema que nos ocupa. un vegetariano convencido que llega a decir del hombre carnívoro. apoyándose en el latino Juvenal (XV. 13 . no necesariamente caníbal. resolvieron sostenerse comiendo los cuerpos de los viejos. representantes de la secta estoica. pero pronto se convirtieron en gentes malas. 258. Los salvajes no llevan zapatos. se dice. pero por 20 Michel de Montaigne (1969). «cuando a los hombres inocentes y virtuosos les gus- taba tener a los dioses por testigos de sus acciones y habitaban con ellos en las mismas cabañas. p. / Produxere animas» («Los gascones. de 1754. XXXI. usando semejan- tes alimentos prolongaron su vida» 22). o gascones. a desga- rrar las presas con las manos como hacen los leones… Cierto es que en su Discurso sobre el origen y fundamentos de la desigualdad entre los hombres. alimentis talibus usi. cap. fama est. y así sostiene que el hombre salvaje no es tan malo como lo pintan en Europa: a veces es un dechado de virtudes frente al hombre civilizado. Sin embargo. que es un «matador contra natura» («meurtrier contre nature»)… Por consiguiente Rousseau anima a cazar sin instrumentos. Sin embargo. se cansaron de esos incómodos espectadores y los relegaron a magníficos templos» 23. 23 Jean-Jacques Rousseau (1971 [1755]). 21 Ibídem. 258. Es curioso que Montaigne diga que eso mismo hicieron los antiguos vascones. para asegurar que en caso de ne- cesidad no está mal servirse de la carroña humana. VARIAS BARBARIES naciones […] lo que ocurre es que cada cual llama barbarie a lo que es ajeno a sus costumbres» 20. p. «como nuestros antepasados. las mujeres y otras personas inútiles al combate» 21.

cit. como Julio César Sa- las 26. y hasta con el caníbal. Desde el siglo XIX en adelante la antropofagia fue con harta fre- cuencia la cara oscura del hombre. p. y no altera la gran difusión que tuvo el canibalismo en la América precolombina. la gran figura del nuevo entramado moral del discurso de Rousseau. El vencedor come y el vencido se va a buscar fortuna a otra parte» 25. Es otra parte de la verdad. LOS HECHOS lo demás su sencillez natural es encomiable. Si el buen salvaje ha de disputar alguna vez su alimento a otro hombre lo hará no sin ponderar antes «la dificultad de vencer y la de encontrar en otro sitio su subsistencia y. Qué diferencia con el hombre civilizado. uno de los que primero rompieron una lanza contra la incul- pación genérica de canibalismo a las diversas tribus americanas. dos polos extremos que no se corresponden con el templado buen sal- vaje. aún tiene cierta vigencia y predica- mento. Santiago Colás ha escrito sobre ese tipo de posiciones críti- 24 Ibídem. Al contrario. todo termina con algunos puñetazos. Eso se propagó. en detrimento de la verdad. Pero ya hemos visto que no todo el mundo ha aceptado el canibalismo sin más. que son naturalmente malos. 14 . ob. aunque redimibles aviniéndose a ser dóciles y buenos súbditos. dice Rousseau: «El hombre salvaje. 173. incluso por algo más que por necesidad. sin embargo esa posi- ción de Salas. como el orgullo no se mezcla con el combate. cuando ha cenado. Retamar y otros. según Salas. 25 Ibídem. está en paz con toda la naturaleza y es amigo de todos sus semejan- tes» 24. Rousseau no encuentra ese tema digno de un despliegue crítico tan concienzudo como en otras facetas morales. o la que completa- ba con su luz negra el cuadro maniqueo que siempre ha venido bien a teólogos. políticos y demás aspirantes a dominar a los hom- bres. y respecto al tema de que alguna vez pudieron ser antropófagos. la inhumana. 26 Julio César Salas. porque así interesaba a los esclavistas y porque constituía una especie de con- signa por parte de cronistas que no siempre se preocuparon de ver si los hechos que referían eran ciertos y probados.

VARIAS BARBARIES cas. Por eso no sorprende que exista quien. y en especial las de los escritores brasileños agrupados en torno al Manifesto Antropófago de Oswald de Andrade. White Prehistoric Cannibalism at Mancos 5MTUMR-2346. dando un paso más. una especie de tópico transmitido boca-oído por los siglos y por las culturas. 15 . no po- nía nada por delante de su hambre. ni una idea. no ahora que hay un abrumador volumen de evidencias sobre el canibalismo antiguo» 29. dice de Arens que «su posición de abogado del diablo era políticamente correcta cuando publicó su libro (en 1979). por la cantidad de réplicas. ni un rito. una idea que nunca ha sido fehacientemen- te demostrada. que se hizo famoso. más que una pose. sentencias judiciales y caníbales convictos y confesos que ha habi- do en la historia y que irrumpen con sus fechorías en los medios de comunicación. a veces airadas. 29 John Roach (2003). Baste recordar que Tim D. ni una arcada. una repetición más cansina que viciosa. Aunque tocaremos con más detenimiento el tema de Arens más adelante. p. se haya dedicado con todo fervor a negar el canibalismo por falta de pruebas materiales. o si se prefiere primitivo. como el cuento de la buena pipa. reac- cionaron en Brasil contra esa visión europea con su propia agresivi- dad y creatividad. Se refiere al libro de Tim D. 27 Santiago Colás (2001). frente a testimonios. Es el muy mentado caso del antropólogo norte- americano William Arens 28. produciendo una especie de escalofrío atávico. de cuando el ser humano primordial. Hartos de la in- criminación de un pasado caníbal a los indígenas americanos. su posición está desacreditada por activa y por pasiva. 28 William Arens (1979). De ahí que Colás diga que «la historia del canibalismo en Latinoamérica siempre es más la historia de la pala- bra que de la cosa» 27. White. Negar el canibalismo ha sido. 130. una tautolo- gía. que ha podido demostrar que el canibalismo se daba en el suroeste de Colorado hace ya 800 años. que ha recibido su insostenible tesis de que el canibalismo es una ficción arrastrada en el tiempo. más que por sus averiguaciones.

LOS HECHOS El canibalismo ha sido una realidad.100 millones de usuarios. esp. Y la lista al respecto sería larga y abierta a los cuatro vientos. igualmente en una cárcel francesa. ni mítico. pp. no ha de extrañar si un día se incluyen en Internet temas aberrantes rela- cionados con la antropofagia. si ya no se ahorra la difusión de cualquier espanto o anomalía. con todo lo chocante que pueda parecer a los que creían y creen que los hijos de Dios no ha- cen esas cosas. lo que no evita su tristeza antro- pológica. Como el caso que se dio en diciem- bre de 2006 en una cárcel de Rouen. 140-141. al menos cuando se pre- senta el asunto de la antropofagia de los otros como un desafío que pone a prueba la necesidad. explicándolas» 31. donde un preso fue asesinado por un compañero de celda que se comió luego parte de un pulmón y de un músculo intercostal. defendida por ejemplo por Robert Lo- wie. donde Harris se refiere críticamente a Robert Lowie y su obra History of Ethnological Theory. 140. surgen abundantes informaciones de canibalismo contem- poráneo. que interpreta que por ese procedimiento los et- 30 Marvin Harris (2005 [1979]). no en vano éste es el punto y hora de un mundo al albur de las transmisiones radiotelevisivas y con una red de más de 1. Como prueba concluyente. «de abstenerse de todos los juicios subjetivos». el canibalismo ha irrumpido nume- rosas veces como tema de confrontación. Pues bien. y menos estando hechos a imagen y semejanza de Dios. comprendiéndolas y. como el canibalismo o el infanticidio. 31 Ibídem. En la propia antropología. si es posible. dado que en 2004. Eso le parecía demasiado com- prensivo a Harris. se había producido otro caso de asesinato de un interno acompañado de canibalismo de parte del cerebro. no soñado. p. 1937 [trad. y bien entendi- do que todo ello en aras de un «procedimiento científico moder- no» 30. Marvin Harris criticó con firmeza a Lowie en varios puntos de su relativismo cultural y sobre todo en su pretensión de que el antropólogo «como hombre de ciencia registra simplemente cos- tumbres.: Historia de la etnología]. donde hasta el ahorcamiento de Sadam Hussein se convirtió en un objeto de consumo voraz. Farrar and Rinehart. Algo terrible pero nada nuevo. New York. 16 .

que despachaba como sal- vajes a casi todos los pueblos y además impulsando la idea de la «semejanza entre los salvajes y los niños» y el concepto de «absolu- ta barbarie». VARIAS BARBARIES nógrafos y antropólogos que rechazan el canibalismo no podrían describirlo válidamente y analizarlo. etnia. que implican que un antropólogo. como tantas otras materias. y en general tenía todo claro desde el principio. el relativismo. 17 . y otras consabi- das alteraciones del buen salvaje que todos llevamos dentro en un principio. grupo o pueblo. quiere dejar claro que el relativismo cultural de Lowie y de su mentor intelectual Frank Boas «representa. pese a todos sus «pronunciamientos subjetivos». criticarlas. donde el autor critica la obra Tiempos prehistóricos de Sir John Lubbock. desde los simbólicos. deba describirlas. no por eso se deja tomar la mano por un etnocentrismo a ultranza como el del inefable Sir John Lubbock. a los aborígenes por supuesto. 140. definido como «el estado intelectual inferior y la con- dición moral ínfima» de los siempre supuestos primitivos 33. un estado de confusión moral y ética caracterizado por juicios de valor camuflados. 139. Harris. no sólo de la animalidad. en el mejor de los casos. contradicto- rios. no se resuelve con la mera cons- tatación de que es algo condenable en todo tiempo y lugar. pero que se ha hecho pérfido al margen de ser tan cristia- no o budista. Sin embargo hay materias. Dicho lo cual. 33 Ibídem. de «miserables». p. sino reconociendo que constituye una manifestación cuanto menos muy polisémica de la humanidad. autor a su vez de Los orígenes de la civilización y la condición primitiva del hombre. Lub- bock tachaba a los australianos. que tiene fronteras espinosas. endebles e inconscientes» 32. tribu. el caniba- lismo. por supuesto. pudiendo ir sus significados desde los criminales a los alimenticios. sea en un nivel de clan. como el canibalismo. al de- jar caer: «El estudio de las razas inferiores. y la pobreza inducida de los más pobres. a los que proveen cohesión social. y por tanto religiosos y escatológicos. analizarlas y por qué no. p. aparte de su utilidad in- 32 Ibídem. y también la explotación del hombre por el hombre. Indudable y con todo.

ni mucho menos exclusivo del hombre de fuera de la civiliza- ción. y eso no excluía el tema del canibalismo. más cauto. No obstante. el duque de Argyll ha- bía leído a Rousseau con aprovechamiento y con él atizaba a su pai- sano Lubbock como si se tratara de una porra llena de nudos y pa- labras. En 1868 el duque de Argyll atacaba así a Lubbock: «parece admitir que esta horrible costumbre [del canibalismo] no es primitiva» 35. sino que «deben haber sido resultado de la corrupción» 36. Desde luego. 463. Ob. mien- tras el duque de Argyll. sostenía que una cosa son los as- pectos brutales de la condición primitiva de la humanidad y otra bien distinta el que pudiera haber casos de barbarie que se remon- taban tal vez a la Edad Media. 18 . 34 Sir John Lubbock (1912). Quería decir que para Lubbock todas las costumbres brutales eran primitivas sin más. p. Resumen de una Memoria leída ante la Asocia- ción Británica en Dundee». no siendo por tanto algo muy anti- guo. ya en su tiempo tuvo que defenderse de la acusación de simpleza. 35 Ibídem. En «Apéndice. 36 Ibídem. o de antes de la civilización. cit. 1. LOS HECHOS mediata para un Imperio como el nuestro…» 34. p.

habitua- les. p. como para aceptar el nuevo culto de lo cuántico y aún menos poner en el umbral del agujero de conejo la significación del canibalismo y creerlo un mo- mento de inflexión trascendental del hombre suspendido en una re- alidad posible aunque difusa. Todo ello es competencia de un tiempo que uno cree que no se puede medir con parámetros lineales. Por supuesto. el héroe ancestral y generador de Fiyi. y su correlato freudiano. Peggy Reeves Sanday introducía la inquietud de un mo- mento en el que se funden los planos culturales. y conviene cavar sus raíces a la vieja 1 Peggy Reeves Sanday (1987). y menos cuando se ha abierto tanto camino la consideración de lo cuántico. tiene una traducción antropológica en la hor- da original de Tabua. la ausencia de hijos varones: «El padre ha bloqueado la energía sexual de sus hijas al reservarlas para sí» 1. En su estudio del origen del canibalismo en Fiyi. No hemos aceptado una reli- gión que explique los porqués de los caníbales. un agujero de conejo donde la realidad a lo mejor es verdad que cam- bia de paradigma. La antropofagia es un viejo tema. o simplemente eruditos. lo será más si un día se verifica científicamente. tan- to como el hombre. del tiempo cuántico donde incluso se hace simultáneo el pasado. cuyo mito si acaso incluye una variante. 225. cronológicos. realidad y mito. 2 EL CANÍBAL OCCIDENTAL La horda original de Freud. aún no es todo eso más que una idea. 19 . sin duda. aunque de ahí a que ya no sea la realidad va to- davía un abismo. Sin negar que el asunto sea atractivo. donde se produce el enfrentamiento del padre con el hijo. in- cesto y canibalismo. el presente y el futuro.

300 años a. por si todavía alguien las tuviera. En los yacimientos de Atapuerca ya hay más 2 John Roach. el Neolítico (entre 5. pero constituye una toma de responsabi- lidad. o pis- tas míticas y evidencias sociales. En un conjunto funerario ubicado en unas cuevas de Fuentes de León (Badajoz). C. Sin em- bargo. No tendrá eso que ver con el arte cuántico de la cocreación. . se hallaron huesos que demostraban con claridad que la gente prehistórica del lugar había sido canibalizada.000 años a. ese ser que algunos quieren angelical a todo trance. o de pico y paciencia. LOS HECHOS usanza. si no de lo que nos pasa. ¿Era un caníbal el Homo antecessor de Atapuerca? ¿Hubo cani- balismo entonces hace 800.) y la Edad del Cobre (unos 3. de los científicos que se armaban de lápiz y papel. Según el arqueólogo Hi- pólito Collado no hay duda de que los individuos de aquella zona proto-extremeña «se comían unos a otros». hay dos o tres casos y sugie- ren que fueron de canibalismo aislado. como Wi- lliam Arens: «Hay una evidencia limitada de la posibilidad del canibalismo en tiempos prehistóricos. En el verano de 2006 se dio la noticia de un canibalismo feroz ocurrido hace al menos 5.000 años? Hay quienes niegan polémica- mente el canibalismo retrospectivo y casi de todas clases. Las dataciones se renuevan añadiendo años y despejando dudas. C. no exento de cierta abnegación. si es que lo fue» 2. Las dataciones de dieciocho esqueletos encontrados allí se re- parten en dos periodos. cráneos y costillas.000 y 5.000 años. de lo que nos pasó. A este paso la evidencia del canibalismo tal vez alcance los albo- res de la humanidad. al hombre o a su antecesor. Los huesos estaban rotos no por efecto del tiempo sino porque los hombres del Neolítico los manipularon para romper- los y sacar el tuétano. (2003). Otros huesos tenían evidencias de que en ellos se había desgarrado la carne seguramente para comerla. Son buenas noticias para la ciencia y malas para el hombre. Se concluyó que en ese lugar tuvieron lugar «prácticas rituales con seres huma- nos». al modo artesano. o pudo haber- nos pasado. cada vez más datos indican un pasado caníbal de los prime- ros hombres y de sus antecesores indirectos y antepasados directos.). Se refiere a William Arens y su The Man-Eating Myth. para ir sacando huesos y huellas de piedra.

p. sino desenterrando cuerpos para comérselos» 4. no hay que apresurarse tanto en achacar una especie de maldición bíblica al consumo de carne de semejantes. con las que compar- tió un sino de paulatina degradación. entendiendo por ello la deforestación con el consiguien- te empobrecimiento y dramática erosión del terreno. llevó a una decadencia de 3 Daniel Diehl y Mark P. 4 Jared Diamond (2005). en el archipiélago de las Gambier. Por supuesto. al sur de la ca- pital china. Mangareva. p. una isla aún hoy entre las menos accesibles de la Polinesia francesa. 11. Es cierta- mente esclarecedor el caso de los isleños de isla de Pascua (donde la población acabó con los árboles antes que con las personas). 132. formaba una especie de triángulo de intercam- bios con otras dos islas. Donnelly (2006). Esto ha sido habitual en muchos sitios y pueblos del planeta. presa de una crisis que Jared Diamond ha pasado por su lúcido tamiz: «La gente cayó en el canibalismo por las proteínas. datado en medio millón de años. no sólo en la forma de co- mer gente recientemente fallecida. la sobreexplotación de los recursos naturales. Henderson y Pitcairn. y con otros res- tos encontrados en la colina del Hueso del Dragón 3. y suelen pa- sar por el concurso de una serie de calamidades naturales. En el caso de Mangareva. y cada vez se van encontrando más pruebas materiales que lo corroboran. o lo que ocurrió en otra isla polinesia llamada Mangareva. sumada a la superpoblación para el tamaño de la isla. in- cluso en varias etapas del hombre. nadie tiene la foto de la verdad de Ata- puerca ni la de Pekín para confirmar que aquellos seres de humanidad apenas insinuada recurrían a la carne humana por algu- na razón rudamente alimenticia. 21 . Y lo mismo sucede con el Hombre de Pekín. Sin embargo. Pero que sus huesos presenten marcas determinadas indican que unos fueron descarnados y otros en cambio despachurrados para obtener el tuétano y comérselo. Existen otros factores añadidos para que un pueblo y una cultura agoten ese recorrido.000. EL CANÍBAL OCCIDENTAL que indicios de canibalismo y abarcan desde el Homo antecessor a seres más modernos en un arco tan grande que iría desde hace más de un millón de años a hace 100.

según el análisis de Jared Dia- mond. el vidrio volcá- nico de Pitcairn y las tortugas marinas de Henderson. se apoyaba en la madreperla de Mangareva. que llevó a la extinción de la población. El desastre de Mangareva arrastraría a las otras dos islas. LOS HECHOS las que preludian el colapso de las civilizaciones. La propia insularidad pudo ser un posible factor coadyuvante de la an- tropofagia. El canibalismo allí fue el resultado de una decadencia en todos los sentidos. que es de origen insular» 6. p. cortados del resto del mundo. que. En una de sus obras más vibrantes. 133. y eso puede que venga de una primera época muy antigua y muy natural de la antropofagia. descubierto por Bougainville en 1768 en las Tuamotu. 22 . A se pregunta. El hecho fue que la decadencia física y cultural de esas islas. 460. al menos así lo vio con su habitual brillo polémico De- nis Diderot. p. En el París prerrevolucionario el buen enciclopedista. Pero eso no quiere decir que en toda la Polinesia la antro- pofagia tuviera por causa esa escasez de recursos alimenticios. según Diamond: «Esas desapariciones de las poblaciones de Pitcairn y Henderson deben haberse producido tras el corte del cordón umbilical de Mangareva» 5. 6 Denis Diderot (1964). Diderot se transforma en un perso- naje llamado A en diálogo con B. No consta en la historia desgraciada de esas islas polinesias. que existiese un particular énfasis puesto en el canibalismo cultural o mítico. en una isla con menos de una legua de diámetro? Y ¿por qué? El personaje A lo tiene tan claro que él mismo se responde: «Ellos se exterminan y se comen. el Suple- mento al viaje de Bougainville. Ya en el año 1500 de nuestra era no quedaba rastro del floreciente tráfico comercial del citado triángulo polinésico. ¿quién les ha puesto ahí. que los europeos se encontraron desiertas siglos después. al saber de la exis- tencia de los isleños del diminuto atolón des Lanciers. y un salvaje para algunos carcamales del viejo régimen. no se produjo sin pasar antes por un extendido canibalismo. Respuesta a la que replica B con sagacidad: «Donde la multiplicación se limita mediante algu- 5 Ibídem. sintió una curiosidad insaciable por las noticias que traían los marinos de la otra cara del mundo.

y no es escasa. en su Suplemento al viaje de Bougainville. Aotourou. 23 . 448. La ley supersticiosa en las islas no era de peor calaña que en las ciudades repletas de tópicos. Buen nombre para una tierra de licencia ilimitada en el amor y sin separación entre lo mío y lo tuyo. al personaje de Orou pintado por Diderot como encarnación real del buen salvaje. 8 Ibídem. el niño es aplastado en el seno de su madre arrollada a los pies de una sacerdotisa» 7. 9 Ibídem. que pasó por ser el paradigma indiscutible de lo natural. p. Y tal como comentaba eso el señor A: «Es una de las palingenesias más funestas» 10. que las instituciones sobrenaturales se transformaban a la larga en instituciones civiles que a su vez degeneraban «en preceptos so- brenaturales y divinos» 9. 11 Paul Vernière (1964). EL CANÍBAL OCCIDENTAL na ley supersticiosa. sin necesidad de ir a la isla des Lanciers. especialmente por la parte de su diario de a bordo donde relataba cosas fabulosas de Tahití. p. 10 Ibídem. prototipos también famosos del buen salvaje. «tantas costumbres de una crueldad necesaria y extraña cuya causa se ha perdido en la no- che de los tiempos y hace torturar a los filósofos» 8. Diderot hace gala de toda su ambigüedad. Bou- gainville llevó a París a un nativo tahitiano. aunque no llegaran a oscurecer la criatura teórica de Rous- seau. No en vano Di- derot había observado. 461. como Aotourou antes de ser paseado por el Jardín del 7 Ibídem. ídolos y sacerdotes que invocando normas sacadas de su amplia manga talar castraban a los varones o predicaban la infibulación de las hembras…. que fue el que dio pie. Lo cierto es que Diderot se quedó muy impresionado por el via- je del marino francés Bougainville. El Orou de Diderot tampoco era un clon de los indios iroqueses y hurones descritos por La Hon- tan y Maubert de Gouvest 11. isla a la que llamó Nueva Citera. y con mayor adherencia al terreno que el Émile de Rousseau. incluso cuerpo entero. apolilladas y depravadas con la frescu- ra de quien. obra en la que confronta unas le- gislaciones europeas absurdas.

«crímenes enormes por los que se quema en mi país» 13. 473. o que no tuvieron más que hi- 12 Diderot. Diderot sabe. A lo que Orou rebate que cuando el gran obrero de los blancos. hizo el mundo. co- mida. «Orou había escrito en español la arenga del viejo. Orou en cambio vive en las páginas de Diderot enseñan- do sabrosos perfiles de buen caníbal. LOS HECHOS Rey de París y los salones donde le recibió la crema de la capital. el capellán de la expedición de Bougainville. creó también un hombre y una mu- jer: «supón que esos primeros padres no tuvieron más que hijas y que su madre murió en primer lugar. cuando ya le llevaban de vuelta a su país. murió de sarampión en 1771 en Port Dauphin.. tras ser huésped del gobernador Poivre en la isla de Francia (isla Mauricio). 24 . p. Pues bien. Diderot hace que Orou transcriba en español una arenga de un vie- jo tahitiano en la que se quejaba de que no conocían otra enferme- dad que la vejez y de que los europeos les «infectaron la sangre» (la paternidad de la sífilis fue disputada allí por ingleses y franceses). el dios de los blancos. los naturales de Tahití daban todo a los blancos. Madagascar. Sin embargo. Y allí todo el mundo puede tener un coco o más. sin manos ni herramientas. donde la felicidad es simple. siempre por medio de Bougainville. ami». 495. Un personaje crucial del Suple- mento. resulta que con todo y eso los blancos los matan. des- de la señorita de Lespinasse a la duquesa de Choiseul. y Bougainvi- lle tenía una copia en la mano mientras el tahitiano la pronuncia- ba» 12. Y perfiles eruditos increíbles. había vivido en unas islas como las tahitianas. cit. En el fabuloso diálogo diderotiano entre A y B no aflora el cani- balismo. p. ami. que el na- vegante Fernández de Quirós había estado en las Tuamotu y Tahití en el siglo XVI y había quedado algún rastro del idioma español «desde tiempo inmemorial». 13 Ibídem. y no paraban de decir «Taïo. sin cabeza. Aotourou fue tan real que. a diferencia del incesto. mujeres e hijas. pala- bras que significan «amigo» lo mismo en tahitiano que en francés. ob. ancha y ju- gosa como un coco. se subleva cuando oye a Orou hablar sobre la naturalidad de ciertas relaciones sexuales desviadas de la norma.

citado en Frank Lestringant (1994). p. En cualquier caso. p. un libro de éxito desde su primera edición en 1578 que testimonia el canibalismo de los indí- genas (en este caso los tupinambás). los primeros en presentar en el Viejo Mundo las modali- dades antropofágicas de los indios de Suramérica. caimán. el tema del canibalismo en una obra como el Suplemento. hama- ca. EL CANÍBAL OCCIDENTAL jos. Hans Staden. pp. eso no quiere decir que en Francia no hubiese constancia del canibalismo de los otros. como no podía ser menos. indios —para él— paganos y descastados de la ley de Dios. como su manera de asar mediante barbacoas. maraca y tantas otras). p. A Orou también le choca. más bien destinada a producir un choque de trenes en el diverso concepto de la sexualidad entre europeos y tahitianos. Tanto fue así que al llegar la noche el padre de una bella muchacha rogó al severo capellán que aceptara a su hija Palli. siendo hombre. el celibato de monjas y sacerdotes. Théodore de Bry grabó una esce- na donde se ven niños que pasean una cabeza cortada de una vícti- ma cuyo brazo se está asando en ese tipo de parrilla. 592. 16 Ibídem. aunque luego llegaría a ser pastor de la Iglesia de Ginebra. pasó casi un año prisionero de los tupinambás. los presuntos salvajes. marcada por las peleas intestinas amén de por sus logros descubridores. de profesión zapate- ro. 15 Ibídem. El hugonote Jean de Léry. si Diderot prefirió sortear. 124-143. 496. y que la mujer perdió su marido» 14. Léry escribe sus experiencias en Histoire d’un voyage fait en la terre du Brésil 17. 17 Jean de Léry (1975 [1578]). tú te has condenado libremente a no serlo?» 15. algo despistado con las suavidades tahitia- nas: «¿Sabes por lo menos por cuál razón. o sobrevolar. Staden estuvo 14 Ibídem. 25 . y al fin ésta entró en la cabaña del eclesiásti- co mientras éste no dejaba de proferir en toda la noche gritos. y en especial el del capellán. 503. un lansquenete alemán de Homberg (Hessen) al servicio de los por- tugueses. entre los cuales se reconocía: «¡Pero mi religión! ¡Pero mi estado!» 16. tema que se conocía bien en Europa por los escritos de Hans Staden y los grabados de Théodo- re de Bry. que es voz caribe (como canoa. viaja a la edad de 21 años a Brasil en el contexto de la singular expedi- ción de Villegagnon.

que por otro lado eran indios aliados de los franceses. Léry. con todo. 126. entre ra- zón humana y ferocidad de fiera irracional» 19. citadas en Frank Lestringant (1994). p. artillería conceptual recogida con entusiasmo desde Montaigne hasta Rousseau y Diderot. Al final esa tribu brasileña le perdonó la vida. sino el primer detractor de la acusación de canibalismo hecha a los indios. 26 . como que las mujeres eran quienes consumían las partes pudendas del muerto. en atención a su talante y capacidades bélicas. y viendo la comida caníbal como alegoría de una comida «en el más alto sentido […] la cocción aleja el espectro del Bárbaro. de hecho. con su secuela en Léry. o que los niños de pecho eran lavados con sangre del sacrificado… Thévet suministra ideas contradictrorias sobre la fero- cidad de los antropófagos brasileños. al poner el acento en su aspecto de venganza. llegando a ser este hugonote no sólo uno de los primeros eu- ropeos en conocer a esa misma tribu suramericana. rechaza al interior del campo definido por la práctica caníbal la diferencia entre naturaleza y cultura. Léry. repletas de detalles y «singularidades» 18. como llamaban los france- ses a Brasil en el siglo XVI. las noticias de canibalismo proporcionadas por Staden golpearon con fuerza la imaginación europea en general y la de Léry en parti- cular. Para Léry también fue clave el conocimiento que tuvo de las obras de André Thevet. no en el de la nutrición. tal como relata en primera persona en su Warhaftige Historia…. pp. y la carne. En ese sentido Thevet. 19 Frank Lestringant (1994). Y así informa de que un portugués fue co- mido por suplicar a sus captores en vez de presentar ante ellos un aire indignado. publi- cada en Marburg en 1557. 18 André Thevet: Cosmographie Universelle y Singularitez de la France Antarctique. Pues bien. varios casos de canibalismo perpetrados por los tupinambás. parece el más indulgente con el canibalismo. se distinguió por su discusión de la supuesta atrocidad del canibalismo en la Francia Antártica. no haría sino ir destilando la idea de que la maldad de los caníbales no siempre era tan grande como la de ciertos cristianos (españoles y portugueses). LOS HECHOS a punto de ser comido en varias ocasiones y pudo presenciar. 84-96.

es que existe clara semejanza en cómo se produce la eucaristía calvinista. que después de su viaje a la selva brasileña se convierte en un pastor muy combativo. Eso mismo producía a Pierre Richer. se ha levantado como enemigo» (Miqueas. Hasta Brasil llegaron las interferencias papistas de la transubs- tanciación. 130. Y sin embargo Léry era un hugonote que estaba a las órdenes de Villegagnon. hombre claramente anticalvinista y defensor a ultranza del dogma de la «presencia real y corporal de Cristo en el pan y el vino de la Cena» 20. p. EL CANÍBAL OCCIDENTAL En Europa. después de todo. sus príncipes y otros capitanes de la casa de Israel: «El que ayer era mi pueblo. Léry logra hacer un bosquejo lleno de anticipación de los buenos caníbales y los malos caníbales. pasando una copa de vino entre los comensales de la religión reformada. 130. 8). lo que no es poco en pleno siglo XVI. hombre cerca- no entonces a Léry. jefe de la expedición francesa en Brasil. y todo un dogma católico chocaba con las dudas plante- adas por comer cuerpos humanos. p. 21 Ibídem. éste tampoco evita meterse en otros panta- nos con cierta gallardía e inconsciencia. jefe de la Misión ginebrina. 27 . No ahorra en su discurso implicaciones de un cierto antisemitismo al recordar lo que el pro- feta decía acerca del inmenso enfado de Jehová por la rebelión de Jacob. la carne no es una comida. 22 Ibídem. un auténtico ataque de indignación que le lleva- ba a no ver mucha diferencia entre los católicos como Villegagnon y los indios caníbales ouetacas: «quieren groseramente. para quienes «la sangre no es sangre sino un signo. se cometían peores crímenes que en Brasil. p. Lo que está claro para el hugo- note Léry. Si el tema religioso sub specie alimenticia aletea con fuerza en el relato brasileño de Léry. y cómo se pasan la carne humana los indios de Brasil. De ese modo el tupinambá caníbal es comprendido bajo la luz calvinista. más que espi- ritualmente. Pues qué aberraciones no habrían cometido aquellos judíos des- 20 Ibídem. II. comer la carne de Jesucristo… Y a la manera de los salvajes ouetacas mascarla y tragarla cruda» 21. sino una metonimia de comida» 22. 129. caballero de Malta.

p. Y es que no fue- ron pocas en Europa. p. o Drácula. Sin embargo. 131. con lo que está claro que el autor ha leído a Bartolomé de Las Casas. Refléxions sur quelques «histoires juives» à la Renaissance. donde Lestringant comenta Liberté de conscience ou intolérance. La historia universal. como veremos en el capítulo sobre canibalismo en Europa. también en lo que es ahora el Alto Adige ita- liano. Y. Con semejantes pertrechos Léry se suma a una larga diatriba antijudía que iría apareciendo a lo largo del tiempo y aparejando a menudo usura y antropofagia. III. 26 Ibídem. Después de todo. era un autor 23 Ibídem. y en España. 131. para pasar casi enseguida a con- denar a Vlad III. como para el caldero» (Miqueas. y hasta la más cercana. 24 Ibídem. 25 Ibídem. y ahí ya está criticando a los turcos. había sido dema- siado sangrante como para que alguien como Léry se dejara impre- sionar por el canibalismo tupinambá. donde el judío Shylock exige al deudor que al menos le pague con una li- bra de su carne. Que comen asimismo la car- ne de mi pueblo. 2 y 3). de Jean-Claude Margolin. y les desuellan su piel sobre ellos y les quebrantan sus huesos y los rompen. sin ahorrar la condena de tantas muertes causadas en Europa occidental por las guerras de religión. LOS HECHOS carriados «que aborrecen lo bueno y aman lo malo. lo más cercana posible al corazón. Se ve claramente el prejuicio en El mercader de Venecia. en la edición de 1599 de la Histoire de Léry no faltaba «la crueldad de los españoles más que abominables» 26. p. que les quitan su piel y su carne de sobre sus huesos. Y no sólo allí. Para proteger con su escudo argumental a los indios también arremetía contra «las crueldades execrables de Amurat y Mehmet» 25. Sus derivaciones y flecos fueron tan numerosos como malintenciona- dos. 132. por no decir caníbales con todas las letras. «encontró a fi- nales del siglo XV un gran eco sobre todo en la región de Nurem- berg» 24. el hugonote Léry no sólo disparaba sus dardos so- bre los antiguos judíos presuntamente desviados de sus normas dieté- ticas. un joven cristiano sacrificado por los judíos en el curso de una parodia de la crucifixión. como recuerda Lestringant 23. La leyenda de Simón de Trento. como recuerda Lestringant. 28 . las interpretaciones de los judíos como sacamantecas.

que había trabajado con los in- dios guaraníes consiguiendo informaciones de primera mano. hos- tia. Si no había para todos se hacía caldo y se tomaba a cucharadas. «Sin duda invocaba el sentido etimológico de la palabra. Y eso continuaría en muchas direcciones. p. al menos según el jesuita Charlevoix. El padre José de Acosta. antes de ser reducidas para siempre a la visión occidental y jesuita del tiempo y la vida. p. 119. Hambrunas y guerras de religión se aliaban en el norte de Francia y otras regiones euro- peas. Léry se topa dieciséis años más tarde y en su propia tierra con terribles historias caníbales. el canibalismo americano sugirió otros sacramentos. un hugonote a conciencia. quasi ab hoste» 27. no sólo el sentido cristiano de la Historia y del mundo. donde una familia se comió a su hijo muerto. Pero es que. y a veces sin mucha imaginación. 28 Ibídem. Para dar un nombre a los niños los indios primero tocaban con la mano a un muerto. el padre Ruiz de Montoya. aparte de la eucaristía. 27 Ibídem. fue el primero en llamar «hos- tia». llegó también a escribir una casuística caníbal que sume en cierta perplejidad: «… que la vejez desea y apetece más la carne humana como si las gentes viejas se quisieran renovar» 29. países y tiempos. tan lejos de los calientes bosques brasileños. sí en distintos espacios. 116. sino en Fran- cia. que se apoyaba en datos de su hermano en re- ligión. Toda una sofisti- cada liturgia en las selvas paraguayas. El comparar la eucaristía con el canibalismo indígena no es privativo de Léry. autor de la notable Historia natural y moral de las Indias. si no en el tiempo. a la víctima de los sacrificios caníbales az- tecas. Después de haber visto en 1557 el canibalismo tupinambá en Brasil. con todas las letras. 29 . Pero Léry. pero no en Brasil. 29 Ibídem. Inaudito. EL CANÍBAL OCCIDENTAL que conocía los clásicos y que sabía que la historia tiende a repetir- se. p. para devastar el sentido humano. como la ocurridas en Sancerre. por ejemplo el bautismo. «La ceremonia se completaba con el consumo domici- liario de la carne de la víctima. 138. llevando cada familia su parte» 28. inclu- so con eso se mojaba la boca a los niños pequeños.

.

Persia. el ser cósmico. Los romanos se arrogaron originalidad olvidando a Grecia y los griegos no siempre quisieron recordar su deuda con las corrientes orientales que ha- bían fertilizado su cultura. Ante él los posteriores Siva. como si todo hubiese nacido de la cabe- za de mármol de Zeus y antes que él no hubiese habido dioses e ideas en Egipto. Purusha. pero al mis- mo tiempo con algún tipo de materia. El principio es el territorio más proceloso de los mitos y las religiones. la India… 31 . intelectual…). la mente de Purusha. En muchos horizontes se pueden encontrar los caracteres de un dios creador y destructor que se autofagocita y se regenera. constituye la suprema conciencia. Un dios como Purusha es difícilmente repetible. el gran dios de la Trimurti hin- duista. Menos conocido es que en tiempos védicos. 3 OTROS GÉNESIS Todo tuvo un principio y el canibalismo no escapa de él perdiéndose en la niebla del tiempo y la historia. se convirtió en la Luna. Purusha aparece como un ser incatalogable. En la versión más popular y legendaria. contemplado en un aspecto místico y filosófico. Tras sufrir ese ataque devora- dor. Siva. dado que él llega a ser desga- rrado por los devas o dioses menores. uno de los temas más manipulados y copiados generalmente por los pueblos vencedores de alguna forma (militar. lo que parece casi imposible. y antes de Siva. lo más inmaterial suyo. brilló Purusha. de la más única y extraña naturaleza. o el ser primordial. pero sus ojos pasaron a conformar nada menos que el Sol. pero no ha sido ésa la tónica dominante en la mitología del origen. Visnú y Brahma no dejaban de ser unos dioses casi advenedizos. bailaba una danza donde crear y destruir eran radios de una misma rueda.

Hasta ahí sólo se desprende horror. inerme. de una víctima que además parece un niño. el anagrama de Saturno era natures. llena de esquinada inteligencia. pues. piedad. es lo que impacta del famoso cuadro colgado en una de las salas de las pinturas negras de Goya en el museo del Prado. Noches saturnales. LOS HECHOS Purusha se quedó al margen de Europa. como si su poder. metales = hijos. sino a la carne humana. Un bebé. Goya capta a Saturno en el acto bestial de desga- rrar con sus dientes el cuerpo de uno de sus hijos. Sin embargo Saturno no fue sólo el que come con rabia lo que no debería y encima lo hace de forma ciega. y una vez digeridos pasan por la solutio y la putrefactio previas a una purificación en un baño en mercurio des- 1 Alexander Roob (2005). sino a la entera naturaleza. des- pués de todo. en la alquimia. sino de la gran noche. 194. 3 Ibídem. o a las mollejas de cordero. incluso reivindicado. triunfó Saturno. pero si hablamos desde el punto de vista simbólico. En Occidente. Saturno no sólo comía a su prole. no pudiese llegar tan lejos. el dios devorador. desparramando sangre y crueldad. se di- ría. «el príncipe corporal. y por eso fue sublima- do. No se trataba de una noche de orgía sin consecuen- cias. Pues bien. está claro que Saturno llegaba a su apogeo caníbal en la noche saturnal. mezclarme con la ceniza…» 2. Para el célebre al- quimista francés de principios del siglo XX Jean-Julien Champagne. asco. Saturno come a gusto. Y un dios devorador no merece ese títu- lo por tener afición al venado. como las que canta Novalis en sus himnos: «Quiero precipitarme en gotas de rocío. cuando los metales son «como niños peque- ños […] de los que Saturno da buena cuenta» 3. cuando bajan las sombras destructivas y todas las aguas se corrompen… Noches saturnales. 204. p. 200. p. p. Saturno tenía otra cara oculta. Cronos para los griegos. lo que se prefiera añadir. la raíz del opus» 1. plomo loco. delgado como un conejo ante la corpulencia y negrura desmedida del dios. Hay ganas de complicar las esencias de la alquimia. y noches de plomo. una anécdota. más conocido como Fulcanelli. 32 . o en la An- tigüedad clásica grecorromana. 2 Ibídem. blanco. el fogonazo de la sangre.

ni por la conden- sación de todo lo que había en Purusha. ésa sería la cuestión intri- gante del primer canibalismo del planeta. por ejemplo la bilis negra: el humor saturnino «como una dis- posición del ánimo propensa a estimular el genio y el conocimiento profundo del ser» 4. 33 . la historia del mundo se contó con el Génesis en una mano y con una tea en la otra. la diosa primordial. ¿Nació entonces el primer hombre tal como lo inventaron quienes escribie- ron el Génesis creyendo que decían sólo la verdad y no sólo una poesía? Desde luego. 5 Donald A. ni por lo que creían los egipcios sobre Hathor. pero con muchas sustancias cultura- les. Y es que los simbolismos. 169. el cuerpo derrotado. El primer hombre no nació por la regurgitación de Saturno. una diosa vaca que da su leche para crear la vida y que fue representada «con la luna emergiendo de sus pechos […] como una vasija de leche» 5. Tal vez todo habría sido distinto si en vez de crear Dios a Eva de una costilla de Adán le hubiese dado a Adán esa misma cos- tilla para que se la comiera. Mackenzie (1923). Asada o no. el me- 4 Ibídem. y hasta con el incesto y la más absoluta impro- babilidad. OTROS GÉNESIS tilado. No puede estar más lejos de esto un canibalismo salvaje y sin sentido. para quemar herejes. una transacción entre los sueños y las pesadillas. a menudo sobre los hombros de las culturas hu- manas. Pues bien. Una vez canonizado un simbolismo de gran espectro. en nuestros pagos cristianos. donde apenas causa interés un documental de James Cameron don- de dice al hilo de ciertos restos arqueológicos que Jesús se casó con María Magdalena y tuvieron un hijo llamado Judas. han ido cimentan- do las religiones. p. apostólicos y romanos. Saturno es la esencia de la antropofagia. Darwin se hizo de esperar hasta que con su teoría ofreció una alternativa al capítulo único de un Dios que juega con el barro y el hueso. 203. negritud y putre- facción. y entra en el estado de nigredo. p. Es cuando el espíritu abandona el cuerpo envejecido. o el canibalismo por pura hambre y necesidad. Todo lo demás es infame.

especies y géneros. por supuesto. LOS HECHOS jor ejemplo es el del hombre hecho con barro y la mujer con una costilla masculina. espacio. Siguiendo la versión bíblica. como una producción automática de las aguas y la tierra: «Fructificad y multiplicad» 7. Goldman se basa en el estudio de Margaret Atwood Strange things: The Malevolent North in Canadian Literature. y sin embargo era un ser sediento siempre de sangre humana e incapaz de dejar de devorar personas. 7 La Santa Biblia. Ya al quinto día es cuando el poder más mágico triunfa y Dios exclama: «Produzca 6 Marlene Goldman (2001). con magia blanca. pero no impide que Wendigo y Eva puedan estar en la misma línea de ficción sin incomodar ningún misterio sagrado. ésa fue la consigna del Génesis y supuso una especie de evolución comprimida. p. y lo es. p. se sabe que los animales. ¿Por qué Eva no pudo tener un origen caníbal? Una primera mujer que come costilla humana se prepara así para tener un cuerpo distinto. era «un espíritu gigantesco con un corazón y a veces todo un cuerpo de hie- lo» 6. incluso una vez abolida la antropofagia. es decir. es difícil tolerar hipótesis extrañas. Versión de Casiodoro de Reina (1569) revisada por Cipriano de Valera (1602). saca- da sin sangre. como una pastilla que incluye tiempo. es decir. según los relatos de los cree de los bosques y de los ojibway. por ejemplo la de Wendigo (que significa loco en idioma algonquino). todo. de la creación humana: una costilla cruda. la hipótesis del origen aterrador de la especie. los animales del cuarto día fueron creados de golpe. un cuerpo de madre de todos los futuros antropófagos del mundo. entraña el propio origen de la civilización humana. la Biblia no deja lugar a fantasías caníbales con su perfil estrictamente quirúrgi- co. pero no fueron creados por sistemas de costillas. y sin anestesia. Es. Sin embargo. con una secuencia según la cual de las costillas masculinas sa- lían las femeninas y sucesivamente. Wendigo. Parece sumamente exótico. y de ser cierta habría dado mucho pábulo al pesimismo de los hombres. y en gran cantidad. saber. dado que la genética ahí no sólo queda bien dibujada sino siquiera en barrunto. Por el contrario. poder. a diferen- cia de los humanos. 34 . biodiversidad absoluta. 1. surgieron al cuarto día de la Creación. 168.

lo que supuso hasta cierto punto una involución. Se llenaron de dioses y prejuicios de una enorme variedad. No por eso dejaron de comer carne humana cuando se les presentó el momento cultural apropiado o cuando les 8 Ibídem. Había que colocar en las neuronas del hombre recién nacido de la nada el tabú que se haría luego universal: no catarás la carne de tu semejante. lo importante es que Jehová no hizo al hombre como le conocemos. Las personas así fabricadas. caminaron inmediatamente por la senda más favorable y políticamente correcta. de diverger de las ramas prehumanas de los neandertales y otras especies. El sexto día el hombre fue hecho con polvo y con un soplo en su nariz que le confirió la vida. aquejada de envidias y catarros. y a veces en rencor por no poder ser otra cosa. Desde enton- ces el hombre —y la mujer— que comen la manzana tampoco van a poder cazar humanos ni comer sus ancas sin remordimiento y con- dena. sino como una réplica divina «a nuestra imagen. la famosa criatura mezquina. No obstante toda esa mitología bíblica. en vez de someterse al calvario de la lenta evolución. Jehová concede el más fabuloso edén al primer hombre y ahí no acaba la historia. gra- cias a lo cual tenían que comer poco y disfrutar mucho. Indudablemente fue una trampa. bestias y serpientes y ani- males de la tierra según su especie» 8. o ardo- rosa. 9 Ibídem. La primera alimentación adamítica excluía el sudor de la frente y el mejor bo- cado eran las dulces manzanas del conocimiento. y alguna vez llena de generosi- dad. a la producción animal en masa. los seres humanos fue- ron creciendo en cerebro. Esto parece contrastar con el trato previsto para la crea- ción de las personas. y evolucionaron. algo que nunca se creía que pudiese acabar. la de ser dioses. de la nada al todo. de pasar largas estadías como homínidos. pasando por recientes creaciones acuáticas y terrestres. 35 . OTROS GÉNESIS la tierra seres vivientes según su género. Más allá de esa ma- quinaria tan imaginativa. Emigraron y formaron agrupaciones que cada vez se sofisticaron más. o de la nada. conforme a nuestra semejanza» 9.

La reina de Hawai. el cuarto conde de Sandwich. Existió pronto una diversificación entre quienes aprobaron el canibalismo y quienes lo condenaron. 36 . lejos de ser una mujer salvaje o torpe. Leyenda que no hace mucho honor al conde de Sandwich. En 1894 fue destronada. John Montagu. y de distinto humor. Era. Entre medias le encarga- ron altas misiones en el Ministerio de Asuntos Exteriores. LOS HECHOS asaltó el hambre. porque sus antepasa- dos habían comido nada menos que al capitán Cook. Cuando la reina Liliuokalani. vi- sitó Londres dejó muy sorprendidos a todos al decir que ella tenía sangre inglesa. inventor de un bocadillo de roast beef muy útil para no levantarse de la mesa de juego. que tuvieron así la oportunidad de comulgar con los restos de un extraño dios blanco que a la vez ha- bía sido su gran dios Lono. ¿Cómo fue posible esto si los indígenas le consideraban una encarnación del dios Lono? El 14 de febrero de 1779 a Cook le mataron en la bahía Kealakekua. pero debieron pasar cuatro años hasta que los Estados Unidos se anexionaran el archi- piélago al que Cook en 1778 había bautizado Islas Sandwich en ho- nor a su noble patrocinador. última monarca de Hawai. «reino invisible y celestial situado más allá del horizonte […] era además el tiempo cultural original» 10. Las motivaciones reales de los caníbales hawaianos siempre han permanecido en un espacio abierto a la in- terpretación. p. tenía una alta educación y componía canciones y piezas pianísticas como Aloha Oe. quien en 1763 fue embajador especial de su Graciosa Majestad en Madrid y fue nombrado en tres ocasiones Primer Lord del Almirantazgo británico. de clasificación. Todo indica que los nativos creían que Cook venía de un país llamado Kahiki. Según 10 Marshall Sahlins (1988). La ironía del destino es que Cook acabó siendo canibalizado en las islas Sandwich. su cuerpo fue troceado y su carne y sus huesos repartidos por los diversos poblados hawaianos. Aparte queda- ban quienes ni siquiera sabían lo que estaban haciendo. como ella misma aclaró. Cook era noble con quien le ayudaba y dio el nombre del conde de Sandwich a Hawai. que acabó siendo el himno de una monarquía agonizante en su propia persona. 81. Siempre quedan franjas de duda.

O Lono. que es sólo un hom- bre. o el dios Cook si se prefiere. dioses que hiciesen milagros. en la imaginación po- pular hawaiana quedó degradado a la categoría de los seres. ni humanos. Por eso en 1779. los cambios de opinión incluso sobre divinidades poco claras. situación ambigua y peligrosa donde las haya. Primero le hicieron un recibimiento apoteósico. pero nada más conocerlo. tuvo un percance: se le rompió el mástil de su navío y tuvo que volver a puerto. mujeres… El hábil Cook barría para casa: dado que los hawaianos estaban dispuestos a recibirlo como a su propio dios. brotan las incomprensiones represadas. Se debió entre otras razones a que el primer viaje de Cook a las islas Sandwich. p. una bahía tan hermosa como la de Kealakekua iba a ser el teatro del inesperado desenlace. sino un hors catégorie. OTROS GÉNESIS el antropólogo Marshall Sahlins. la corteza de morera machacada que había estado en el templo cargándose de sacralidad a fin de que con ella el capi- tán inglés fuese una imagen religiosa en vida. frutas. Pero eso elimina las contradicciones. En un momento dado se disparan los nervios. los ha- waianos mataron y comieron a Cook. por qué no. Es el concepto del dios Lono lo que subyace tras ese afán hawaiano de halagar a Cook. que se ha adentrado en este tema poniéndose el sombrero de historiador las veces necesarias. coincidiese con las fiestas del año nuevo hawaiano (Makahiki). le habían otorgado una categoría tan especial como la de predecesor divino. y por tanto con la celebración de Lono. en enero de 1778. en su segundo viaje a las Sandwich. «él estaba dis- puesto a aceptar los honores» 12. el dios de la fertilidad. p. Por consiguiente. Al final de ese primer viaje a las Sand- wich. con regalos de cerdos. como recuerda Sahlins 11. em- pieza la pelea entre ambos mundos y el dios. 126. 96. ni divinos. Ya al final de la estancia de los ingleses la retórica sobre la divi- nidad de Lono-Cook se estaba agotando. las pasio- nes. acaba descuartizado. fulgente e inalcanzable en principio. 12 Ibídem. Cook. Los hawaianos tenían ganas de encontrar en los blancos hom- bres como dioses. 37 . o al menos cosas 11 Ibídem. Los sacerdotes le pusieron un ves- tido rojo de tapa.

66. como corresponde a algo de origen divino. y generan lo que existe. p. En eso los hawaianos tenían el mismo tipo de men- talidad que los fiyianos. 82. 16 Ibídem. la tierra. y esa facultad es la que «transmite a la hu- manidad» 17. derrota a los hijos mayores pese a ser éstos progenitores de pájaros y peces. que. no acepta que él no pueda vengarse comiendo a los matadores. 14 Ibídem. al encontrar a alguien de rango superior. Luego Tu. Así pues. «comen el distrito» 14. los humanos son caníbales porque descien- den de una deidad caníbal como Tu. de árboles silves- tres y huertos. Eso lo practicaban los propios jefes hawaianos. nada más conquistar el poder. «Un jefe es un tiburón que viaja por tierra» 15. Si hablamos de melanesios. «Derrotar significa volver noa (sin tapu) y consumi- ble» 16. p. Y así venía sucediendo desde que se produjo una guerra entre los hijos de Rangi y Papa. dice un proverbio hawaiano. La ley tradicional dice que esos enemigos deben ser enterrados en virtud de ciertos parentescos existentes entre ambas tribus en liza. 66. un jefe en Fiyi «transformado en un dios local inhibe su predisposición al canibalismo con respecto a los pro- 13 Ibídem. Es una forma de expresar su voracidad a la hora de conceder prebendas a familia- res y amigos y de obtener riquezas sin límite. Pero en la vida real de los polinesios. y de cualquier barrera o impedimento. En varias mitologías polinesias se puede observar que el caniba- lismo. el hijo menor de la pareja. el cielo. p. exclamaban: «¡Cóme- me!» 13. de devorar a sus hermanos y su progenie. al perder a su hijo en un com- bate. p. sobre todo los de humilde condición. 37. Un jefe maorí. dado que. Se trata de una cita que hace Sahlins de Waterhouse (1866). fue una institu- ción fuera de cualquier legalidad humana. 17 Ibídem. copula con Papa. p. 84. pero pronto se dieron cuenta de que los ingleses en su proceder diario no diferían mucho de otros seres perfectamente canibalizables. LOS HECHOS excepcionales. el canibalismo no ha sido algo que se haya ejercido tan alegremente como para no albergar du- das y contradicciones. 38 . Rangi. Lo cual quiere decir que Tu está en condiciones. 15 Ibídem. más allá del tabú.

Sólo en un nivel de provocación se podría hacer esta pregunta: ¿llevar sangre de antiguos caníbales le convier- te a uno en antropófago? Mamar la leche materna no se ha de tener por canibalismo. James Cook murió como el dios seminal. puesto que el iniciado chupaba «la sangre que mancha el cuchillo que ha servido para la subincisión» 20. y ello porque hasta el pueblo más devoto se cansa un día y sacrifica a quien parecía intocable. Pero ¿es eso canibalismo? 18 Ibídem. la mezizá. 235. p. Por eso también la última reina de Hawai causó sensación y ho- rror al dejar caer en Londres que a lo mejor sus antepasados se ha- bían comido a Cook. por ejemplo los lasakau de la isla de Bau. buscando en cambio víctimas fuera del lugar cuya distribución es una recompensa por las ofrendas que el pueblo le hace a él: mujeres crudas y las primicias crudas de la agricultura» 18. si no desórdenes. por no decir del imperio mundial y victoriano que vendría luego. En el rito judío de la circuncisión hay un momento. p. el omni- potente y fértil. Lo mismo que hacían los aborígenes australianos: «En la tribu de los warramunga. el dios Lono. y su vida se rige por ellas: pue- den ser pescadores de tortugas. Cook fue comido con mucha unción por sus asesinos y los parientes de éstos. Y los binginga apenas se dife- renciaban. por todo el pueblo de una u otra forma. fi- nas entropías. Durkheim recordaba que la sangre procedente de los órganos genitales era considerada sagrada en muchas culturas y tribus. 39 . luego la escupe y bebe vino. como ha visto muy bien Sahlins. pero se convierten en pescadores de hombres (y no en el senti- do cristiano de la expresión) si el jefe les pide sacrificios humanos. 19 Émile Durkheim (1993). y de modo especial entre los aborígenes de Australia. un gran blanco. la madre bebe la sangre de la circuncisión 19. Era una satisfacción acabar con un alto jefe europeo. pero a veces las rayas son sutiles. en que el rabino chupa la sangre del prepucio. 101. OTROS GÉNESIS pietarios nativos. por supuesto. Es evidente que el canibalismo no es algo que se hereda por los genes. y un adelantado de la Pax Britannica. Los vasallos conocen bien esas reglas. 20 Ibídem.

Tampoco vamos a abordar el canibalismo con una cierta pre- sunción de inocencia. En la antigua Bolivia se sacrificaban seres a Tanga Tanga. que dista de tener límites precisos. una casta sacerdotal… La propia caza de cabezas. o a los astomos. El indio tenía poco oro para contentar a todo hijo de vecino que viniese con su sueño de riqueza. o con su locura. 40 . es canibalismo por un lado y sacrificios humanos por otro. Los indios no merecían más que ser desposeídos de todo. El indio tenía encima la vida y. que «tenía tres cabezas. no implicaba que eso tuviese que acabar en antropofagia. Sin embargo el canibalismo del Nuevo Mundo fue la otra cara del supuesto Ofir. llevándolo todo el tiempo a un nivel mítico e indemostrable. cubiertas de capirotes […] Al frente y del medio cuerpo aparecía sobresaliendo una cabeza monstruosa […] Para ofrecer los sacrificios (que eran humanos) se la ponía horizontalmente y se vertía la sangre de la víctima ofrecida en holocausto. Sería como eximir a los grupos humanos de responsabilidad en esa materia —matar humanos para comérse- los—. con la cara en el pecho. Pues bien. entre otros lugares. algo que se puede diferenciar. Tu- 21 Antonio Paredes-Candia (1981). p. tan habitual en tribus de Filipinas y Bor- neo. es decir. podía comerse un asado de humano con toda naturalidad. del improbable Eldorado. mientras se echa toda la culpa de esa actividad a los cinocé- falos. cabeza de perro. así como a tantos otros monstruos que sobre todo en el tiempo de la conquista de América desacredi- taron a los naturales y de paso pusieron en solfa el presunto paraíso terrenal que eran las Indias descubiertas por error de Colón. LOS HECHOS A lo largo de este libro vamos a tratar de responder a una cues- tión como ésa. en un predio tan sembrado aún de dudas. 124. sin boca. en su hueco» 21. Se podían matar personas y no comerlas. y separar enseguida. Luego estaban los condicionamientos políti- cos. a los blemmyae o epífugos. O no las comía todo el mundo sino un grupo de guerreros. según las tribus y las circunstancias. dios de los charcas. Eso no difería del tipo de sacrificio a Ishtar (la cartaginesa Tania) y a tantas otras deidades sedientas al parecer de sangre humana.

pero no un tenedor en una persona ya muerta» 24. p. p. p. de un indio sirionó en la selva bolivia- na. 204. y eso enseguida les hacía a ellos mismos carne de cañón. muchedumbre de mujeres. no siendo claramente humanos. 24 Ibídem. Un día una jefa tahitiana le confesó al escritor francés Pierre Loti que la carne de los europeos le sabía «a bananas maduras» 23. 196. Otras veces el canibalismo ha servido para ahondar en la contradicción moral. incluida la humana. Y todavía en 1550 ese tema seguía desatando controversias encendidas. carne de esclavitud. aunque lo hizo creyendo que le habían dado a probar carne de un mono carayá. 41 . aunque justifique por el calor rei- nante en tierras americanas su incómoda desnudez para los blancos. Los planteamientos sobre el canibalismo no siempre han de- mostrado sagacidad. De las palabras de Gómara se colige que la poligamia («mu- chedumbre de mujeres») era algo tan nefando como la sodomía o la antropofagia. conversa- ción con el diablo. El escritor noventayochista Ciro Bayo aseguró que había comido carne humana. 23 Philip Snow y Stefanie Waine (1986). de ahí la famosa polémica entre Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de Se- púlveda. dado que en una lucha 22 Esteban Krotz (2002). Cuando a Bayo le enseñaron por fin una calavera con piel no había duda de que era humana. OTROS GÉNESIS vieron que transcurrir cuarenta y cinco años desde el descubrimien- to de América para que el papa Paulo III reconociera en 1537 la humanidad de los indios con su bula Sublimis Dei. están en gravísimos pecados de idolatría. El explorador noruego Thor Heyerdahl co- mentó una vez con cierta rabia: «Nos educan para hundir una ba- yoneta en una persona viva. 125. sacrificios de hombres vivos. podían comer cual- quier tipo de carne. Los indios. comida de carne humana. y otros así» 22. sodomía. En otras cuestiones Gómara es inflexible: «Y como no conocen al verdadero Dios y Señor. Pero no hay que ir tan lejos para obtener testimonios de primera mano. Un cronista de la talla de Francisco López de Gómara desacre- dita por regla general a los indios. bastaba meter todo en el mismo saco.

26 Ibídem. Más discutible parece la perspectiva psicológica en la que Wil- frid Lay diferencia entre el mal caníbal y el buen civilizado. Esto era lo que yo había visto y de lo que comí y lo que de- clararon los reos delatados por un compañero. actuamos como asesinos y asesinados al mismo tiempo. p. los primeros habían hecho algunos prisioneros y a uno que falleció «optaron por ponerle en el asador y comérselo como un mono. a Ciro Bayo. a decir verdad. «acostumbraban a devorar a sus enemigos. aliados de los misioneros. así como la carne de cerdo. lo que ya sabemos que no deja de ser un estereotipo interesado: «El caní- bal no sufre quebranto físico del hecho de comer carne humana porque no es consciente de que exista discordancia entre su acción 25 Ciro Bayo (1927). supervivencia. con su correspondiente punto salado. El misionero curioso le pregun- ta a Bayo: «¿Y qué tal sabe la carne del sirionó? —Padre. El resultado es que algo es matado en nosotros por un erróneo sentimiento y pensamiento» 28. 42 . 28 Wilfrid Lay (1920). Aunque se llegó a prohibir y condenar esa costumbre. aunque los recree en algún lugar del inconsciente. porque creían que el va- lor de éstos se les comunicaba con el jugo de sus carnes» 26. glándulas y otros tejidos —es decir en nuestra combinación de cuerpo-alma—. dándome por cóm- plice de su canibalismo» 25. tal como explicó el padre Genaro. Acariciar ideas caníbales no está tan alejado de conceptos como caza. LOS HECHOS entre los indios guarayos. misionero. sistemas nerviosos. 251. y los salvajes si- rionós. yo la encontré muy buena. los guarayos viejos reincidían en ella de tanto en tanto. agresividad. Pero ya son muchos cientos de años en que el hombre ha sido entrenado para vivir en sociedad y reprimir sus instintos asesinos. Y es que antes de ser reducidos los gua- rayos. p. No se equivocó Galeno cuando escribió que la carne del hombre y del cerdo son iguales» 27. 27 Ibídem. 309. o del sueño. «En el protoplasma de nuestros cerebros. Milenios de evolución no han erra- dicado en el ser humano el instinto que le hace reaccionar con prontitud en situaciones límites: matar o ser matado.

Cierto en la realidad. y en paradero desconocido. p. El hombre civili- zado resultaría dañado tanto física como mentalmente por una ac- ción similar por el mero hecho de saber lo que hizo 29. ni en la ficción li- teraria. el doctor Hannibal Lecter. 307. no en el subconsciente. 43 . 29 Ibídem. que aún está ahí. OTROS GÉNESIS y los ideales de la unidad social de la que es parte.

.

parece evidente que el ne- andertal discriminaba poco a quién comía y podríamos conjeturar que eso pudo ser un factor que contribuyó a su extinción. 45 . 4 EL CANIBALISMO ANTECESOR Si en un principio fue el verbo y el verbo se hizo carne. biólogo molecular de la Uni- versidad de Colorado. Donnelly (2006). analizadas 1 Daniel Diehl y Mark P. 13. así como el de los coprolitos de los indios anasazi. Marler. Su genoma ya ha sido estudiado en un buen porcentaje por el paleogenetista Svante Pääbo.» 1 Y Marler domina ese tema. Tam- bién en Rusia central y Ucrania se han encontrado huesos de huma- nos prehistóricos que pudieron haber servido de alimento para otros humanos. Antes y durante la existencia del Homo sapiens vi- vía una intrigante especie contigua a la humana como la de los ne- andertales. La prueba concluyente son los huesos ma- chacados que se han encontrado en varios yacimientos en los que se buscaba el tuétano. Pero a varios expertos les parece claro que los neandertales debieron de haberse dedicado intensa- mente al canibalismo. Richard A. no duda de que el neandertal devoraba indi- viduos de su propia especie. lo cierto es que permitió enseguida el mordisco a algo bien distinto de una manzana del edén. p. En Europa son frecuentes los hallaz- gos en España. «De hecho. Cada vez aparecen más evidencias de antiguos restos humanos canibalizados. en Francia y en algunos lugares de los Alpes. que eso son los coprolitos. como veremos más adelante. No se ha pronunciado sobre si los neandertales disponían del gen del lenguaje y si hubo cruza- mientos con la especie humana. Baste decir ahora que algunas heces humanas fosilizadas.

000 años. Por otro lado. que si acaso consumían los tejidos blandos de las presas. es más. En diciembre de 2006. LOS HECHOS bioquímicamente por Marler. de su cere- bro y conexiones. Los huesos de los neandertales son a veces como noticias del horror caníbal en la rama equivocada del ser humano. de su habilidad alimenticia. en el término asturiano de Vallobal. antecesores de algún modo del Homo. O barruntos de la personalidad del ser casi humano que fue el neandertal y que nunca llegó a serlo quizás por sus inclinaciones caníbales. Y por su habilidad para extraer el tué- tano. Eso se in- terpreta además con cierta claridad a partir de tres mandíbulas aquejadas de una cierta hipoplasia. Y no han cesado de aparecer evidencias de caniba- lismo de los neandertales. El cráneo de neandertal. en los huesos de la cueva 46 . Indudable parece asimismo que los australopitecos. siempre se ha presentado como ejemplo claro de un ser canibalizado. aunque fuese la carroña. en la región del Ródano (sures- te de Francia). en la cueva de El Sidrón. Por otro lado el in- vestigador Alban Defleur. Antonio Rosas. del museo de Ciencias Naturales del CSIC. una proteína que se encuentra en el corazón y los músculos. descubierto en la sima de Krapina (Croacia) por el profesor Dragutin Gorjanovic-Kramberger a fina- les del siglo XIX. un desarrollo anormal que se- gún los expertos determina que aquellos neandertales en cuestión sufrieron hambrunas que afectaron a su crecimiento. hubo otro hallazgo de importancia: restos de un gran banquete caníbal de hace tal vez 43. El detalle es saber de quién era ese tuétano. ya se diferenciaron de los animales de- predadores por su capacidad de machacar los huesos de los anima- les. contienen mioglobina. ha explicado que los huesos de El Sidrón llevan marcas de ha- ber sido devorados por otros neandertales. Ahí vemos la importan- cia capital del tuétano en la historia evolutiva del Homo. cosa que no hacían los animales depredadores. aseguró en 1999 que se habían encontrado restos de neandertales canibali- zados en la cueva de Moula-Guercy. lo que demuestra que alguien ingirió carne humana. Alguien aplastó con todas sus fuerzas ese crá- neo a fin de que sus sesos sirvieran de comida. que detuvieron su desarrollo. de la Universidad de Marsella.

Por un lado esas marcas son idénticas a las que presentan los huesos de algunos animales que sirvieron de co- mida. casi con toda seguridad se dedicaba al canibalismo. 47 . de Ata- puerca. cosa que no se hace con un cuerpo si no es con propósito de comérselo. codirector del proyecto Atapuerca. No parece tratarse de un ritual. lejos de 2 Juan Luis Arsuaga (2007). sino de un caso de violencia. 18. la evidencia clara es la de las huellas de hue- sos percutidos para sacarles el tuétano. En julio de 2006 se comunicaba el hallazgo de nuevos fósiles de Homo antecessor (de una antigüedad de al menos 800. un hallazgo de 1994. Y por fin. llevan a una deducción inequívoca. que denotan que fueron devora- dos por sus congéneres. o cortes. fuesen humanos o menos. 3 Ibídem. p. quizás entre grupos rivales. Para el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga los hallazgos de los yacimientos de la Gran Dolina y de la Sima de los Huesos. los instrumentos usados para desgarrar los cadá- veres y comerlos. más lo que venga en el futuro. seguida de consu- mo de las víctimas» 2. Por otro lado. Ya ha aparecido un centenar de huesos de diez individuos. si bien basculando todavía hacia los homínidos. el gran manjar de los caní- bales. ese ser tan especial. que en algu- nos casos tienen marcas. cree que el canibalismo del Homo antecessor. y eso.000 años) con posibles marcas de canibalismo. representa para Arsuaga un indicio de «un comportamiento caníbal sistemático» 3. Por otro lado. «En el primero de ellos se han encontrado los restos de unos humanos comidos por otros hace casi un millón de años. en el agreste paraje burgalés de Juarros. En la misma línea Eudald Carbonell. Todo ello sin olvidar la gran mina paleontológica de Atapuerca. Son unos diez los esqueletos parciales encon- trados. EL CANIBALISMO ANTECESOR asturiana se han identificado marcas de cortes hechos para descar- nar. Atapuerca también parece decantarse como uno de los mejores sitios para investigar el más an- tiguo canibalismo. La importancia del descubrimiento era doble: esos huesos corroboraban la exten- sión de la especie del Homo antecessor. en ese mismo sitio se han encontrado cuchillos de sílex y cuarcita.

los que aún no saben quiénes son ellos mismos y los otros. Comió semejantes por sistema y con saña. lo que suena paradójico en una cultura de homínidos. Pero lo cier- to es que la mayor parte de los huesos de la Gran Dolina pertene- cen a niños. El lamento o la satisfacción tuvo que percibirse después. debió de representar una manera de autoafirmarse. LOS HECHOS ser algo esporádico. si trascendente o no eso es lo de menos. Tal vez comer al otro. y por consiguiente se extiende la sospecha de que hubo un canibalismo infantil. O una mala sombra sobre unos seres que nos antecedieron. o dictado por la necesidad perentoria. se exten- dió a lo largo de cientos de años. con más verosimilitud que los neandertales. de saberse. enemigo o familiar. en el propio árbol de la hominización. 48 . Encontrar el porqué del primer canibalismo humano sería tan importante como dilucidar en qué punto el cerebro del Homo sa- piens acuñó un simbolismo. De mirarse en ese espejo que era el otro.

les cuesta reconocer el hambre que hay en el planeta. las que a veces ti- ran más comida de la que consumen. o famine. inspi- rados acaso en planes de adelgazamiento. En inglés la falta severa de alimentos se dice fami- ne. Lo primero parece evidente. es un elemento univer- sal. piensan que es suficiente con 1. hambruna. ni es algo privativo de junglas o desiertos. Hambre. Hartas veces se ha querido revestir al canibalismo de ropas sacrificiales dándole un tono solemne acorde con rituales. el canibalismo por supervivencia. no conjuran un desastre que afecta a una de cada siete personas del pla- neta. ha tenido si cabe una extensión mayor en la imaginación humana. Otros. hambre. tiene los mismos efectos de calamidad. Lo segundo. sino tan real como la muerte diaria y por hambre de miles de personas. 49 .100 calorías al día por individuo. aunque suene menos rotundo que hambruna. y. 5 FALTA DE COMIDA En el estudio del canibalismo puede detectarse con cierta facilidad una gran variedad de perfiles.000 calorías o incluso menos. si bien esto se presta a puntualizaciones. o lo que recibe el nombre más tétri- co de hambruna. pero tal vez el sacrificio y la supervivencia sean los grandes amarres de la cuestión. en torno a 850 millones de habitantes del planeta no tienen lo necesario para una nutrición adecuada. costumbres y hábitos en los que comer carne humana apenas suponía la guinda de un complejo en- tramado. La falta de co- mida. Algunos señalan como imprescin- dible la cifra de 2. A las sociedades del bienestar. mu- chas de ellas niños. Y además es un hecho que no corresponde sólo al pasado remo- to del hombre. y a veces la clásica oscilación entre di- cotomías. Dicho de otro modo. Pues bien. y el miedo a perecer que eso produce.

Y eso sin olvidar el tema de fondo: comer qué y a quién. Ahí está la India. incidían en ese concepto de evitar el desper- dicio y por eso decía un jefe: «Vosotros los blancos no coméis co- codrilos y monos aunque saben buenos […] Es una cuestión de 1 Hans Askenasy (1994). p. y donde cuestiones que rocen la antropofagia parecen innecesarios incor- dios. 10. Y es que a menudo los con- flictos bélicos impiden una agricultura normal y causan un colapso del suministro alimenticio. Hans Askenasy reúne estas clásicas y provocadoras preguntas: «¿Qué haríamos? ¿Qué deberíamos hacer? ¿A quién habría que matar llegado el caso? ¿Al más joven o al más anciano? ¿Al más sano (y gordo) o al más enfermo?» 1. 50 . en países sin guerra.5 millones de la Repúbli- ca Democrática del Congo… Por supuesto se trata de hambre. Llegado un caso extremo. La gente muerta de ham- bre no replica como hicieron los canacos de Nueva Caledonia a los blancos que les enseñaban que no debían comer carne humana: «¿Nos quieren prohibir los peces del océano?» 2. de falta de proteínas y de todo alimento. Como otros 42 millones de Bangladesh y los 35. 2 Ibídem. en el siglo XXI hay un hambre. con al menos 221 millones de personas desnutridas. LOS HECHOS Pero una cosa es querer adelgazar y otra no poder comer. Sin embargo. contando con 142 millones de personas que padecen desnutrición severa. aportando nuevos matices a los que pintó Goya. que resulta aún más hiriente. 11 3 Ibídem. la de los miranha. te- rremotos y tsunamis se suman los desastres de la guerra. justificándose así: «¿Cuando mueres no será mejor ser comido por tus familiares que por los gusanos?» 3. y no tiene nada que ver con el canibalismo. Ni por supuesto el arreglo del hambre en el mundo está en función de la aberración caníbal tal como la practicaban en el siglo XIX los indios mayoru- nas. regiones enteras del mundo están castigadas por la sequía y con pérdidas recurrentes de cosechas. En China no todo es tan dorado en su desarrollo. p. A los desastres del clima. Mientras hay países con excedentes de alimentos. En otra tribu amazóni- ca.

muerte asumida por el olvido. y preocupa más una guerra lejana y repentina que la muerte diaria. El hambre causa un edema acompa- ñado de terribles sufrimientos cuando se agota el tejido adiposo y el déficit calórico hace entrar en una lasitud prólogo de hipotensión. p. callada. 1. No quiere ver la muerte actual de niños y mayores por hambre. persistente. o mira el coche del vecino. p. 6 Hans Askenasy. Pero las hambrunas marcaron la historia de muchos paí- ses. FALTA DE COMIDA hábito […] Cuando mato a un enemigo es mejor comerlo que de- jar que se eche a perder» 4. 63. A veces parece causar más desazón la antropofagia que las muertes en un Lager nazi. p. Génesis. 39. Textbook of medicine. o mira el espa- cio. El Genésis bíblico rezuma de hambrunas tan exageradas que parece mentira que la humanidad pudiese recuperarse tras pa- decerlas. Las hambrunas son algo tan viejo como el hombre y algunas han quedado grabadas en la historia de los pueblos. no sólo de los mitos. p. 51 . En Europa hubo periódicas oleadas de hambrunas y canibalismo con picos en el año 1016 y en 1315-1317… Por no hablar de las hambrunas recurrentes en la India.. El hambre tiende a ser un anacro- nismo en un primer mundo que se mira el ombligo. Tremenda fue la crisis alimenticia de Inglaterra en el año 1005. Beeson et al. y el hambre consumirá la tierra» 5. 5 La Santa Biblia (1959). ob. 39. Lo cierto es que la gente desfallece de hambre hoy como ayer. Es lo que ocurre en el sueño del faraón tal como lo interpre- ta José: «Y levantarse han tras ellos siete años de hambre. aunque por supuesto se mantenga el tabú de no comerás carne hu- 4 Ibídem. 41:47-49. Es hambre pasada.367. colapso y muerte. en China o en Rusia. «Los últimos estadios de ese síndrome también se observan en la anorexia nerviosa. por pura ham- bre en tantos poblados africanos. cit. carcinoma terminal y otras en- fermedades…» 6. país donde se calcula que hubo tres millones de muertos de hambre en 1921- 1922.. y toda la hartura será olvidada en la tierra de Egipto. Lo que choca es que el canibalismo produzca más horror que la propia muerte por hambre. El autor cita a Paul B.

rehidratados… No nie- gan que a veces se podría añadir algo natural. Hasta que el hombre no logró domesticar las plantas no se pudo decir que controlara el mundo ni los principales mecanismos de renovación individual y social. Las hambrunas contemporáneas coinciden. Otra con- quista indudable del hombre consistió en dejar de ser cazador para convertirse en campesino hace en torno a unos 10. irradiados (siempre con la idea de eliminar microorganismos). En estos momentos la agricultura alcanza magni- tudes de exactitud que dejarían atónitos a los viejos demiurgos y 7 Ibídem. Es con el control de la agricultura con el que la vida humana se vuelve a constituir. sin capacidad de resistir más. como una almendra. Una de las grandes conquistas del hombre consistió en subir un escalón evolutivo respecto a los grandes simios. y de forma más duradera y sen- sata que en aquellos comienzos bíblicos cuando se consumían man- zanas peligrosas. Un laboratorio. los cuerpos que llegan a ese estado. es decir. lo cual incluye a muchos niños a quienes no se les puede llamar precisamente la esperanza del Ter- cer Mundo. La ironía tiene al menos una capacidad de reproducirse muy superior a la del cuerpo humano generando azúcares. cuando ya carecen de grasa y proteínas. Mucha gente. al menos eso es sos- tenible hasta que los gorilas hablen y nos den su opinión. en su aparente ineluctabili- dad. propone alimentos termoestabilizados (el ca- lor mata bacterias y demás microorganismos).000 años. incluso espa- ciales. con el desarrollo de los alimentos más punteros. LOS HECHOS mana. ¿Con qué fuerzas podrían ser caníbales los muertos ya de hambre? Eso no quiere insinuar que haya que volver al remedio an- tropofágico de Swift. 52 . el Space Food Systems. del Centro Espacial Johnson de Houston. pasa de la desnutrición a un punto todavía más extre- mo. No es precisamente un consuelo. almacenado en el cuerpo como una reserva de suministro de azúcar. a partir de alimentos sin carbohidratos» 7. Es decir. el proceso de «… formación de glicógeno. La ironía es lo que no cesa en este mundo. están abocados a una segura muerte por consunción. que son la fuente de aminoácidos para que se produzca la gluconeogénesis.

se debió a la pérdida de varias cosechas de patatas por un hongo introducido de México en 1845. El aviso ya se venía poniendo en el siglo XX: «Si la tendencia continúa tras el año 2000 tendremos que producir tanto alimento en las dos pri- meras décadas del nuevo siglo como lo producido en los últimos 10. le suenan todas las alarmas: al menos la cuarta parte de todas las plantas del planeta desaparecerá en los próximos cincuenta años. FALTA DE COMIDA por supuesto a los viejos caníbales por hambre. supuso una catástrofe de gran- des proporciones. y mientras tanto cada vez hay más bocas que alimentar. El hambre severa que se abatió sobre Egipto en el año 1201 de nuestra era. Para el año 2070 se espera que la población mun- dial alcance los 10. Ya existen 86.000 millones. Por fortuna se salvó el testimonio escrito de Abd al-Latif. Eso causó una hambruna que dejó casi un millón de víctimas entre los irlandeses.000 años» 8. Con la actual inge- niería genética se transfiere ADN de una planta a otra. a consecuencia de una irrigación anormal del Nilo.000 variedades de arroz. La gran emigración irlandesa. Rhoades (1991). incluso de colapsos. Menos se ha hablado de hambrunas ocurridas en países no occidentales y en tiempos no míticos. El flujo mi- gratorio desde Suecia hacia los Estados Unidos también fue motiva- do por la falta de sustento. siendo tan bueno para la humanidad. 53 . ¿qué comerán? O ¿se comerán? Las hambrunas que han jalonado la historia de los pueblos se resolvieron a costa de desperfectos sociales de envergadura. sea para repe- ler mejor los insectos. ni bí- blicos.000 millones de humanos (casi el doble de lo que había en 2006). El Cairo y otras zonas de Egipto: «En Atfih una tienda de comestibles tenía jarras llenas de carne humana con- 8 Robert E. sea para modificar su forma o color o para conseguir otras mejoras. un doctor árabe de Bagdad que presenció la acumulación de cadáveres en Misr. lo que induce tal vez a creer que el hambre es una fantasía del pasa- do y la antropofagia un vicio ridículo. al nuevo Doctor Frankenstein. Y esos 10. Pero al mismo tiempo. en especial hacia los Estados Unidos. como bien pudo suceder en el caso de la civilización maya. aunque igual de oscuros o más.

como dice Robert Rhoades 11. Esa zona de Perú fue muy castigada por guerrillas y turbulencias políticas. 65.. p. Los esfuerzos ahí parecen menos globales y consistentes que los que se hacen en lugares. No fueron notas pintorescas de al- guien que oyó campanas. Pero no hay que echar en saco roto el esfuerzo de conservación que suponen 13. Ese laboratorio equivale a un banco central ge- nético con sus 228. Hoy los tomates de las Galápagos. ob. depósitos ya no sólo de se- millas. Rhoades. 10 Ibídem. ob. o más. tierra con más humedad pero también con mucha salinidad. sino de mitos y lenguas. tan merito- 9 Hans Askenasy. A History of the Cannibal Complex. cit. 1810) recogidos por Reay Tan- nahill en Flesh and Blood. Y es que. Aunque por el mismo procedimiento habría que tener bancos antropológicos. y sobre todo en el laboratorio del Almacén Na- cional de Semillas. 54 . en Fort Collins. presentes y futuras se salvaron. 64-65. La terrible plaga de Phylloxera arruinó la vid. El doctor Abd al-Latif estuvo allí: «Yo mismo vi un niño pequeño asado en una cesta. cit. que contienen trillones de genes bien custodiados en nitrógeno líquido a unos 196 grados bajo cero. hechos a un ambiente seco y salino. p. El autor cita fragmentos de la Rélation de l’Égypte par Abd-Allatif. se cuenta con bancos genéticos como los mencionados y otros muchos. Se lo llevaron a un comandante […] Dos o tres niños. Ante ese desastre. 11 Robert E. sino en la Universidad Estatal de Colora- do. pero las papas antiguas. y otros mayores que podrían venir y provocar la extinción de gran cantidad de especies.000 especímenes en el Centro Internacional de la Pata- ta en Huancayo.000 ejemplares de semillas. se encontraron en un gran caldero […] Un día se encontró una cazuela donde cocían diez manos preparadas como si fuesen manitas de cordero […] Cerca de la mezquita de Ahmad ibn Touloun se secuestraba a la gente…» 10. médecin arabe de Bagdad (Paris. el mayor tesoro de los Estados Unidos no está en el oro guardado en Fort Knox. LOS HECHOS servadas con agua y sal…» 9. Los sistemas de seguridad en Fort Collins son extraordinarios. arraigan de maravilla en California.

dado que «cada persona barí tiene su doble. como tampoco la de otras tribus amerindias. 277. lo asó «y lo fue comiendo en poco a poco guardando el resto de su carne. 14 Ibídem. Los barí. ahumada» 12. 231. frente a los otros comedores desviados de carne humana. El mito barí revela una autoa- firmación tribal: los buenos no comen a sus hijos. con una falta aguda de proteínas o carbohidratos. 13 Ibídem. lo golpeó hasta matarlo. pp. y. Son mitos. todos los animales que conocemos hoy» 13. concibie- ron la creación del mundo no barí a partir de las cenizas de Sibabió. Luego la quemaron hasta que de sus crepitantes cenizas se oyeron gritos… Un barí cogió un palo y esparció las cenizas y así «iban saliendo los Dabaddó (blan- cos). residuos culturales. 55 . mal llamados motilones. 231-232. es decir. En ese enorme vivero de Charlottesville (Virginia) hasta medio millón de visitantes anuales se extasían ante la pujanza de las plantas más raras y se conciencian al mismo tiem- po sobre lo que supondría su extinción. tienen una identidad comple- ja. Al mayorcito lo atra- jo. dirán los que sólo se guían por cuentas de beneficios. como calcos de sí mis- mos. por último. p. o los que prefieren las humoradas de este 12 Dionisio Castillo (1992). p. Cuando volvie- ron sus padres y la abuela les dio a comer carne de su hijo sospe- charon lo sucedido y mataron a la vieja. de una antropofagia que no se com- padecía. Un resumen del mito podría ser que la abuela Sibabió se quedó a cargo de sus nietos cuando sus padres fueron a cultivar el conuco. la vieja caníbal o la abuelita caníbal. Los barí. Pues bien. en las grandes ciudades del primer mundo. de sexo contra- rio» 14. yukpa. esos que no se encuentran. conoci- dos y temidos antaño como los bravos indios motilones. guajiros […] Finalmente esparció más y salieron dos Daviddú (espíritus malignos). como el Centro de Plantas Históricas Thomas Jefferson’s Monticello. FALTA DE COMIDA rios por otro lado. todo lo que no es barí para ellos procedía de las cenizas de la abuelita. Pocos son en cambio quienes prestan atención a los hombres más originales.

compuesto de fu de tofu y de hu de human. sería el irónico remedio contra el canibalismo y sus apetencias. 16 La Santa Biblia. estudiante de la Tuck School of Business y lector apasionado del libro de Marvin Harris Bueno para comer. Sabaseba es el buen creador de estos indios. 189. o queso de soja ja- ponés. y su propagación por la Red se debió en buena medida a su nombre. Aunque ¿cómo sabía Nuc- kols a qué sabe la carne humana si sólo había probado hasta enton- ces. cit. nadie llegó a comer el hufu. «somos lo que comemos». un alimento propuesto nada menos que como un ersatz de la carne humana. en el cerco y en el apuro con que te angustiará tu 15 Ibídem. 56 . p. Parece más rotundo que el célebre adagio castellano «de lo que se come se cría». ob. 216. el único fruto que había al principio. Pero en ese terreno la Biblia tenía menos remilgos y más bru- talidad.. Que se sepa. LOS HECHOS primer mundo plastificado. el que comiendo piña tropical. ojos de cordero. suelen decir: «We are what we eat». la abuelita que canibalizó a su nieto mayor. Eso último sólo le daba derecho a tener respeto por los maestros. y no llevar ni una molécula de carne. 28:53. la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio. No extraña entonces el triunfo. Así nació el hufu. Su anuncio decía que simulaba el sabor de la carne humana. p. Eso. Pero también tienen a la creadora de los otros. de los no barí. como se ve en el pasaje del Viejo Testamento: «Y comerás el fruto de tu vientre. una variante del tofu. en sus experimentos. y algunos que no lo son. pero al parecer su inventor quiso darle una textura entre la del pollo y el lagarto. No está claro si se llegó a pro- ducir realmente ese hufu. Los médicos norteamericanos. por poner un ejemplo. del hufu. hizo surgir a la gente diciendo «Os llamaréis barí» 15. y ésa es Sibabió. Deuteronomio. criadillas de toro y algu- nos insectos? El hufu fue una ocurrencia en las antípodas de los mitos barí. aunque sólo en Internet. en algún sitio aparte de la imaginación del joven Mark Nuc- kols. pero lo cierto es que en 2005 Nuckols decidió conmover al mundo sacándose de la man- ga un alimento caníbal pero que no creara la culpabilidad del au- téntico canibalismo.

a Isaac. 57 . ha impelido al hombre a comer a su semejante. antiguo nombre de Granada. o en bocado para paliar el hambre. 28:57. Y es que un dios como Jehová tolera pocas cosas. pero su reacción ante la desobediencia hace que el canibalismo sea un mero pasatiempo de sus descarria- das criaturas. a falta de todo. en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades» 17. no el dedo de un dios colérico. el canibalismo no ha necesitado al Viejo Testamento para tener carta de naturaleza entre la humani- dad. Sagunto. El semejante deja de serlo cuando se convierte en artículo alimenticio. aunque este término sea inapro- piado. Jehová aparece ahí como un dios que ni siquiera exime al hom- bre y a la mujer de la mayor barbaridad alimenticia. esas a las que el dios creador parece odiar en el fon- do. Hay muchas historias de canibalismo relacionadas con asedios. El canibalismo no fue incluido entre las plagas bíblicas. Luego los cristianos de- rrotaron a los moros en un contraataque y mataron a su jefe. al cordero. cuando en el año 890 los árabes masacraron a 12. Tras crearlas permite que infrinjan lo que él mismo ordena y quiere y por tanto enseguida les hace caer en un fallo. pero también Leningrado. El hambre.000 prisioneros españo- les en Elvira. ni tuvo la faz de una maldición divina. Un dios que no sólo quiere matar o sacrificar al hijo. el que se imagina virtuoso y ya no tiene otra opción que devorar a sus hijos. Es la pintura más implacable del hombre. incluso para sus- tentar el heroísmo. FALTA DE COMIDA enemigo» 16. 28:68. en una culpa y en una sanción tan tremenda como regresar a Egipto: «y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas. Numancia. Stalingrado… Se- gún Daniel Diehl también lo hubo en la España cristiana. En primer lugar. Deuteronomio. «… pues los co- merá escondidamente. sino perse- guir hasta el más minucioso aniquilamiento físico y moral a todos aquellos que se aparten de su obediencia. pero apoya todas las contra- dicciones. 17 Ibídem. y no ha- brá quien os compre» 18. Incluso la mujer devorará a los hijos que pariere. 18 Ibídem. Deuteronomio.

y las maletas de cuero. no sólo de viejos cadáveres. Cuando ya no quedó ni un perro ni un gato. se formaron fraternidades de caníbales. ob. el gobierno de Pekín lo niega. ¿Cómo fue posible que en su maravilloso y provi- dencial país pudieran pasar cosas semejantes? Fue cuando la gran marcha poblacional hacia el oeste del país. 58 . El grupo de emigrantes liderado por George Donner iba con sus carromatos por el valle de 19 Daniel Diehl y Mark P. Donnelly (2006). 20 Hans Askenasy. Como Donner Party se conoce un caso de canibalismo colectivo ocurrido en 1846 y que todavía choca y horripila a muchas personas de los Estados Unidos. y los cinturones… «Se hablaba de los niños. incluso después de la victoria de Mao. las viudas furiosas y los huérfanos de la ciudad lo desgarraron y lo devoraron. Desde luego. A veces no se dispone de datos tan certeros sobre algo ocurrido hace poco como de catástrofes de hace más de siglo y medio. de cómo los caní- bales aguardaban para cogerlos porque su carne era mucho más tierna. 42. La única razón fue el hambre extrema. 75. La guerra civil entre blancos y rojos tampoco fue ajena al de- sastre alimentario.» 20 Y por supuesto fue más que una suposición que en 1922 el canibalismo se abatiera sobre Ucrania. p. La policía de Leningrado llegó a encarcelar a 260 personas acusadas de antropo- fagia. una tierra tildada de «gra- nero de Rusia». pero es más que posible que hubiese antropofagia en China en varios mo- mentos de su guerra civil.. Los motivos políticos no faltan en el fracaso que suponen las hambrunas. LOS HECHOS «Cuando su cuerpo fue llevado a Elvira. ni alpiste y ni si- quiera un canario.» 19 Una auténtica oleada de canibalismo tuvo lugar en Leningrado durante el sitio que sufrió entre 1941 y 1943 en plena guerra mun- dial. p. donde se habían malogrado repetidamente las cose- chas. cit. Algunos arrancaron el papel de las paredes que creían pegado con una pasta hecha con patatas. y gour- mets de cuerpos frescos. Casos de canibalismo se han re- lacionado asimismo con la situación vivida por Corea del Norte en los últimos años del siglo XX. del cuidado que había que tener con ellos. y otros se comieron los gorros de piel.

moriría a la edad de cuarenta y seis años de peste bubó- nica en Sydney. el capi- tán Dudley. 95. y periódicamente se revisitan añadiendo matices nuevos al viejo horror. el más debilitado. murieron 42 de 87 personas (27 hombres. 172-175. Pronto se les agotaron las provisiones. 21 Ibídem. De hecho le clavaron una navaja en el cuello y se lo fueron comiendo (y bebiendo su sangre) hasta que les duró. En los países anglosajones tienen otros casos estelares de cani- balismo. p. Al final sobrevivieron dos tercios de las mujeres y los niños. Una forma contenida de decir que hubo un dilatado canibalismo de los más fuertes a daño de los más débiles. Poco después los rescató un barco mercante alemán y se supo su historia. les perdonó con la condición de que pasaran seis meses en la cárcel» 22. Es el caso del yate británico de regatas Mignonette. Según Donald Grayson en su informe publicado en el Journal of Anthropological Research. aunque «la Reina. mientras perecieron dos tercios de los hombres. Enseguida sintieron la mordedura del hambre y miraron como una posible solución a uno de ellos. Los marinos antropófagos fueron procesados y condenados por asesinato premeditado. cuando se extraviaron a causa del mal tiempo. El 5 de mayo de 1884 el yate Mignonette zarpó de Essex rum- bo a Australia. pero los su- pervivientes no lo habrían conseguido sin catar carne de persona. Los cuatro supervivientes botaron una chalupa sin saber adónde dirigirse. 59 . perros. FALTA DE COMIDA Sacramento. pp. En fin de cuentas. Uno de los caníbales. un viaje de 25. un grumete llamado Ri- chard Parker. mulas. 22 Ibídem. por con- sejo de su ministro del Interior. so- bre el que corrieron ríos de tinta en los tribunales y en los periódi- cos. el comportamiento del gru- po de Donner demostró «selección natural en acción» 21. muchos de ellos canibalizados. Les quedaban caballos. tras haber superado los puertos de las Montañas Roco- sas. pero ni siquiera dos meses después se fue a pique tras pasar el cabo de Buena Esperan- za. pero cuando acabaron con todo eso miraron a los hombres más fa- mélicos con intenciones aviesas o dictadas por la más cruel necesi- dad. 17 mujeres y 43 niños).000 kilómetros.

en aquella expedición hubo quienes se emplearon a fondo para descarnar huesos y comerse hasta la última piltrafa. hundida en 1816 en el banco de Arguin. en la orilla occidental de la isla King William. 102. en las costas de Mauritania. p. dieron con artefactos y huesos (unos cuatrocientos fragmentos óseos) que sin lu- gar a dudas habían pertenecido a la expedición de Franklin. comparado con el naufragio de la fragata francesa La Méduse. 103. fue desperdiciada. 60 . La prueba la encontraron en 1993 las arqueólogas Margaret Bertulli y Anne Keenleyside. pp. hígado y riñones. El gran cuadro de Géricault Le radeau de La Méduse («La bal- sa de La Medusa») expresa el principio de aquel desastre del que sólo se salvaron quince personas. por supuesto.» 25 Y ahí acabó el mito de que los expedicionarios de Franklin habían muerto de botulismo. los ór- ganos mayores. Sir John Franklin y sus 128 hombres selectos zarpan en mayo de 1845 en busca del mítico Paso del Noroeste. El corazón. Tuvo que transcurrir mucho tiempo para que se supiera la cruda verdad: que los de la expedición de Franklin se habían permitido «un peque- ño canibalismo a lo largo del viaje» 23. o porque se habían envenenado con el plomo de las la- tas de conservas con las que pretendían sobrevivir en el Ártico. 25 Scott Cookman (2001). O lo que es lo mismo. 175-176. en ese punto. recur- so de tantos exploradores perdidos en los hielos. p. 24 Joseph Cummins (2001). que a su vez habían visto todo lo concebible en relación a la antropofagia en una balsa. LOS HECHOS Fue pura anécdota. Las mar- cas de cortes con cuchillos evidenciaban una «desarticulación consis- tente e intencionada» 24. Abundante es asimismo la variante ártica del canibalismo. o atrapados en los mares helados. probablemente fueron extraídos enteros. Los 180 supervivientes se tras- ladaron a una balsa y el horror que se produjo allí dio alas a la que tal vez se convirtiera en la mayor imagen de canibalismo del siglo XIX. Y lo hicieron a conciencia gracias al instru- mental quirúrgico del doctor Goodsir. y tras llegar a la isla canadiense de Baffin en el mes de julio ya no se sabe más de ellos salvo que intentaron volver y que perecieron en el Ártico. «Ninguna parte del cuerpo. En la ba- hía Erebus. 23 Marlene Goldman (2001).

Dos supervi- vientes prefirieron refugiarse en esa isla. Eso se oyó en los puertos. y para perdurar en el empeño. el binomio canibalismo-naufragio. y haber comido trozos de madera mojados. de la República Dominicana llevaba nada menos que a 87 emigrantes ilegales hacinados rumbo a Puerto Rico. donde no había posibili- dad de sobrevivir. la puerta se supone del paraíso que son los Estados Unidos. La yola se quedó a la deriva frente a un islote puertorriqueño de nombre tan profético como Desecho. FALTA DE COMIDA Fue una página oculta. avergonzada. Melville se crió en un ambiente donde la verdad era mucho más fuerte y temi- ble que la mentira. fue corriendo y Melville lo recogió años después. de la historia de las explo- raciones que acaban en hambre y tragedia caníbal. digerido y somati- zado casi. Sólo Faustina Santana. En el transcurso de ese trayecto fue cuando comieron el último bizcocho y no debieron de hacer ascos a la carne de los muertos. y algunos pe- ces. Era el mes de agosto de 2004 y a bordo de la yola se acabó la comida y el agua. y de hecho ellos mismos se consumieron ensegui- da. Pero no hay que remontarse a la orla de barba que se dejaba Ahab sobre la recia mandíbula para encontrar una y otra vez. se requieren autores de la solvencia de. una mujer superviviente de veintisiete 26 Nathaniel Philbrick (2001). Los demás. poniendo a un caníbal como Queequeg en la tripulación del terrible capitán Ahab en Moby Dick 26. ayer o mañana. se hizo balada. Pero para eso. en el Pacífico meridional. Otras veces toda esa temática tétrica de la antropofagia consigue llegar a la literatura y crear ahí nuevos espacios de connotación. 61 . Todos debían digerir en Nantucket (Nueva In- glaterra) el fin del ballenero Essex. en tal o cual mar. Cuando por fin vino el rescate sólo había 36 perso- nas hambrientas y deshidratadas. que el 20 de noviembre de 1820 fue aplastado y hundido por una ballena de esperma de 25 metros frente a la isla Henderson. Muchas confesaron haber bebido su orina. Una simple yola. escogieron ir en chalupas y algunos acabaron en Chile. Bebieron agua del mar y empezaron a cortar orejas y carne de los brazos de los muertos. una veintena de hombres. Ballenero en su juventud. por ejemplo. Herman Melville. por no decir una patera.

un día con otro. El plan de vuelo era cruzar los Andes y aterrizar en Santiago de Chile. cómelo y vive. Ocurrió el 13 de octubre de 1972. hermano. cuando se produjo el accidente de un avión de las Fuerzas Aéreas de Uruguay que había sido alqui- lado por el equipo de rugby Old Christians. Todos o casi to- dos eran católicos y se montaron la primera gran película del canibalismo católico para sobrevivir: éste es mi cuerpo. Dios no había consentido la muerte de unos jóvenes. algo que realizan a diario decenas de vuelos co- merciales. la odisea de los supervivientes uruguayos en los Andes. Sin embargo. Y dilemas morales. Ése es el título de un relato y una película pero ambos basados en un suceso caní- bal real. siendo caní- bales. p. Luego todo el mundo se puso a olvidar. Y conclusiones casi escatológicas de algunos que. cit. 62 . La idea de Canessa era que «los muertos no eran ya seres humanos. Esa vez la fatalidad se conjuró y el Fairchild F-227 se es- trelló en las montañas. De las 45 perso- nas que iban a bordo 13 murieron en el momento mismo del impacto. Otros lo hicieron en los días siguientes por heridas. lo que menos se ha olvidado es precisamente la gran conmoción causada en conciencias e imaginaciones por un episodio de canibalismo moderno como el de Viven. a 4. ob. Dios fue invocado repetidamente en aquella acción antropofágica de los Andes. hambre que obsesiona.. incertidumbre. LOS HECHOS años. Consumieron todo lo imaginable y sobrevino lo peor: más frío. lo revistieron con cierta unción eucarística. y arcadas físi- cas.800 metros de altitud. Dios para arriba y Dios para abajo. Al cabo de 73 terribles días sólo quedaban 16 supervivientes. 41. del colegio Stella Maris de Montevideo. espera. para que encima hubiese más muertes y do- 27 Daniel Diehl y Mark P. un estudiante de medicina en esa época. ni el dolor de sus familias. y miradas al lugar donde habían enterrado a los muertos. que sus almas es- taban con Dios y que lo que habían dejado atrás era lo mismo que cualquier carne» 27. se atrevió a contar lo que pasó realmente en la yola de los do- minicanos. por una avalancha y sobre todo por falta de alimentos. Donnelly. Al parecer tuvo que ver mucho en la decisión Roberto Canes- sa.

al estrellarse un avión. A los treinta y cuatro años del accidente uno de los protagonis- tas. «Dios quiere que sobrevivamos» 29. dice a Marcelo: «He cambia- do de opinión. Sobre los dos largos meses que duró la odisea caníbal de los uruguayos en los Andes se han hecho muchas entrevistas. Pedro Algorta. Al final lo plasma en un libro que tiene como originalidad el pensamiento de que a veces la civilización puede irse al traste en un segundo. si bien ya en los años noventa había hecho un cierto trabajo de reme- moración dando conferencias y acercándose paulatinamente al tema tabú. dice Javier. Nando Parrado. y en un segundo también el hombre regresa a su más escon- dida Prehistoria. Sea como fuere. para decidirse a entrar en el mundo de la carne humana desde el punto de vista del depredador. 31 Ibídem. 63 . tal vez el más completo. Canessa tomó la ini- ciativa y otro compañero. p. Liliana. libros y películas. p. Tal vez todavía queden por divulgar algunos secretos o matices. en efecto. Y Marcelo «fue al techo del avión y trajo una pequeña porción de carne humana que estaba se- cándose al sol. decidió escribir un libro con su experiencia. 29 Piers Paul Read (2002 [1974]). Comeré la carne» 30. 99. «Por fortuna hay una memoria genética en el ser 28 Ibídem. p. 99. cuando un hom- bre que no tiene al canibalismo por norma cultural se despoja de sus propias entrañas culturales. uno de los su- pervivientes. fue quien tuvo la idea precisa de conectar el acto caníbal con la santa comunión católica: «Cristo se sacrificó para que la humanidad pudiese ser salvada y. Liliana cogió un pedazo y se lo metió para el estó- mago» 31. según el relato de Piers Paul Read. como si fuera el espejo más profundo del ser. el canibalismo de sus compañeros. 42. otra superviviente. más dolorosas de arrancar a veces que la piel. sus compañeros muertos estaban haciendo un sacrificio similar» 28. 100. Siempre queda algo más que decir sobre el momento terri- ble. no por supuesto el de la víctima. FALTA DE COMIDA lores de los supervivientes. p. 30 Ibídem.

Y lo fue en todo el sentido más proteínico y profano del término. luego les resultaría más fácil que combatir el frío.» 32 Cuenta Parrado que les ayudó mucho ser de un equipo de rugby. y sin embargo. el punto concreto donde se estrelló el avión. 33 David Benedicto (2006). a los treinta años de la tragedia. Canessa. a diferencia de la película del mismo título. Pudieron rememo- rar sobre el terreno las escenas más emotivas. Tuvimos que tragárnoslo con nieve. la tolerancia. que consideraron «un cuento gringo». un instinto de supervivencia que se agudiza y te empu- ja. Otra cosa es que su aventura no deje de ser explotada incluso por ellos mismos. Dominando las arcadas. el amor. 34 Caroline Graham (2002). tres de los supervivientes. Fue muy fuerte. Inciarte y Paéz. el libro de Piers Paul Read. gracias por concederme el re- 32 Nando Parrado (2006). es desde ese pun- to desde el que aborda la hora. pasada esa barrera. al despedirse de ese viejo cráter helado. una especie de fraternidad: pues bien. regresaron al cráter del volcán Tinguiriri- ca. LOS HECHOS humano. gente acostumbrada a ofrecer su cuerpo como un escudo a los demás. comer carne humana. otro de los supervivientes. In- ciarte gritó al viento: «Adiós amigos. Eran pedacitos de hielo. el momento o el segundo de la ver- dad. de hecho. igual que fósforos. Zerbino ha roto al fin también con la idea un poco ñoña y reli- giosa que se ha tenido de los supervivientes de los Old Christians: «A Dios lo tuvimos de nuestro lado y lo mandamos a la mierda […] El dios que conocimos en los Andes era la paciencia. el estar en paz con uno mismo» 34. El médico Gustavo Zerbino. Alive («Viven»). ha teni- do a sus 54 años la valentía de responder a la pregunta de cómo se come la carne humana: «Es muy complicado agarrar un cuerpo hu- mano congelado y tratar de comérselo. Pero al segundo día empezamos a verlo como la cosa más normal del mundo» 33. estaba «bien he- cho» según los protagonistas. 64 . Por ejemplo. En 2002. cuando el hoy doctor Canessa cogió un pedazo de cristal y luchó durante horas con un cuerpo helado para cortarle el primer pedazo de car- ne salvadora.

Los canacos de Huagap montaban emboscadas para proveerse de enemigos muertos a los que comer en un suntuoso ban- quete o pilú-pilú. Ese conato de capital fue llamado nada menos que Napoleonville. Bueno como la ga- llina o la vaca. el autor de esa frase. Garnier fue uno de los primeros franceses en esa isla melanesia y pudo ver episodios de gue- rras intestinas y sus secuelas. 36 Jules Garnier (c. quizá. sino el ingeniero que des- cubrió en 1864 los inmensos yacimientos de níquel de Nueva Caledo- nia. y que hasta hoy retiene como propio. El caso de supervivencia extrema de los Andes no puede ser más distinto de la antropofagia en Nueva Caledonia. cit. 38 Ibídem. 66 65 . que trabajaba para él como ayudante. Pero las olas no eran el enterramiento más frecuente tras una lucha tribal. siempre en las antípodas del canibalismo que Garnier llegó a presenciar. Una vez había preguntado a un nativo de la isla de Uen. 1944). Ahí tenemos otra cara del espejo. y concretamente en la bahía de Kanala. la gran riqueza de ese territorio de la Melanesia del que Francia tomó posesión en 1843. p. p. «Porque es un alimento bueno y bello. 49. Otra llave del progreso. El nativo de Uen también era comprensivo con 35 Ibídem.. ob. como los combates entre las gentes de Huindo y de Ponerihuen: «Veíamos caer un nativo y otro que luego la corriente llevaría. como el último y piadoso se- pulcro» 37. En 1859 se instaló la primera población francesa estable en Nue- va Caledonia.» 38. En ho- nor de Garnier se llamó garnierita al mineral que halló en esas islas. no fue el clásico expedicionario a tontas ni a locas. Garnier lo sabía bien. sino el estómago de los vencedores. hasta el mar. pero seis años más tarde recibiría el nombre de Nouméa. p. FALTA DE COMIDA galo de la vida.» 36 Jules Garnier (1839-1904). 37 Ibídem. pero con- tinuaban combatiendo y sus gritos furiosos rebelaban más ira que do- lor físico. por qué comían los canacos a sus enemigos. pero él no perdía tiempo en bautizos sino en cosas tan prácticas como la utilización del ferroníquel. «Los hombres caían heridos y sangrantes. Descansad en paz hasta que nos volvamos a encon- trar» 35. 48.

p. 42 Ibídem. se volvían furiosos por la mala puntería» 42. un velero francés.» 41 Garnier. luego con paciente indiferencia comenzó a cortar sus mejillas. que comía despacio. p. insistió mucho para poder ver.» 40 Pero a veces los que acababan devorados eran los franceses. 66. pero de allí a poco no pudieron hacer lo mismo los seis tripulantes del Secreto. Los ojos semiabiertos de la víctima aumentaban su trágica máscara. Había que ser muy buen tirador para acertar en el cuerpo de un caníbal. fue asaltado por la tribu costera de Puanghé y los nativos intentaron comerse a la tripulación. 41 Ibídem. Estaba intacta. Pero no era eso. 40 Ibídem. p. Era hijo de un tiempo en que las Luces no se habían apagado del todo en la metrópoli y no iba a permitir que la oscuridad del canibalismo se abatiera sobre la tierra francesa de Ultramar: «nuestros soldados deseosos de venganza. falta de tino de los blancos. el hombre del ferroníquel. aunque fuese de noche y a hurtadillas. Sin embargo. el Reina de la Isla. Y una vez lo consiguió. parecía pertenecer a un hombre joven. sino que los canacos sabían distinguir el fogonazo del fusil y antes de que llegara la bala tenían tiempo de resguardarse. pues care- cía de barba. no dejó de elogiar la repre- sión que se hizo a la bayoneta sobre los canacos caníbales. Huagap se había retirado a su cabaña con otro jefe anciano para dar buena cuenta de los mejores restos de los enemigos. la nariz. Los franceses de ese barco escaparon. «Al final extendió la mano y levantó una cabeza huma- na. «Todos los franceses de ese barco fueron muertos y comidos. El viejo la observaba. Coincidiendo con la visita de Garnier a las islas canacas. 54. 66 . Más de una vez Garnier re- cibió un presente de carne humana que rechazó por la repugnancia que le causaba. Por eso dormían con el revólver a mano. Aquella cabeza adquiría horribles aspectos. 72. 79. p. porque hacen grandes gue- rras y entonces los cuerpos se pudren» 39. LOS HECHOS Garnier y los blancos que no comían carne humana: «Comprendo que ustedes sientan repugnancia por esto. la boca. que había encallado en un banco de arena. al jefe de Huagap en alguna ceremonia íntima. 39 Ibídem.

Sin embargo. 6 DEL HAMBRE A LA GASTRONOMÍA La perspectiva del canibalismo se bifurca constantemente en lo sim- bólico (conseguir el poder o el coraje del comido) y lo meramente alimenticio. ese tipo de loco. 1 En «Prefacio» de Derek Townsend (1973). es un personaje por el que han pasado numerosas capas de pintura cultural y occidental. que situaba todo. y así lo declaraba en el segundo de los ocho artículos o mandamientos que se hallan en el prefacio de su Fisiología del gusto. El esquimal come lengua de ballena con delectación y el bedui- no tiene como lo más sabroso del mundo a la joroba de un camello. y eso significa el universo entero. Pues bien. dando un paso más en esa dirección. No habría sido posible llegar a un Lecter sin tener en las espaldas un teórico de la gastronomía como Brillat-Savarin. un psiquiatra en las novelas de Tho- mas Harris. 67 . es el de Hannibal Lecter. y son muchos sus testimonios sobre que ellos no comen carne humana porque les falten proteínas o porque no tengan otro remedio. encon- traríamos a quien hace del canibalismo un supremo acto gastronó- mico. 2 Ibídem. Esto último se considera grosero incluso por los propios caníbales. el hombre come: sólo un hombre de ingenio sabe cómo comer. «Los animales se alimentan.» 1 Y el octavo artículo del gran magistrado y gastrónomo francés no iba a la zaga: «El descubrimiento de un nuevo plato trae más felicidad a la humanidad que el descubrimiento de una nueva estrella» 2. sino por motivos superiores. en el plano de la vida que no es nada sin alimento. y ficticio. aunque en distinto contexto cultural. y el ejemplo más notorio.

dorada como una joven alemana y sangrienta como un caribe» 3. La humanidad ha hecho sabroso el mundo usando su imaginación. Townsend toma esa cita de Alfred Des Essarts (1811-1893). murciélagos. aunque según las 3 Ibídem. en Vietnam no siempre comen perros y ser- pientes. y en China entierran los huevos hasta que estén suficientemente podridos y sabrosos para su gusto. 68 . Comer sesos de mono vivo es lo más cercano a la infracción alimenticia más com- pleta. En Filipinas gustan los huevos de pato con embrión dentro. medusas. signos y complicidades. LOS HECHOS Lo cual nada dice a un japonés que traga angulas vivas con un lin- gotazo de sake por la emoción de sentirlas vibrar en el estómago. un pez globo que pue- de resultar mortal si no se limpia bien su bilis. hay a quien se le hace la boca agua con un plato de hormigas culonas o con unos se- sos de mono. insectos. Pero el canibalismo y el pescado no se relacionan estrechamente. la ceremonia cuasi caníbal que se celebra de forma clandestina en Bangkok. el borde mismo de comer a un semejante. antes española. Como todo es relativo. desde el punto de vista de los adoradores de un buen solomillo Stroganoff. mortificada como un mentiroso cogido en el acto. Y muchas más cosas de ese tipo tienen en Japón. nada se escapa de la presunta barbarie gastronómica. gusta como manjar extremo la trompa de elefante. siendo otro tema y de distinto rango el canibalismo en la sociedad pamue. Pero también es una cuestión de cultura. La carne de cordero hacía olvidar en Europa cualquier otra am- bición alimenticia: «Deja que la pierna de cordero sea esperada como la primera reunión de los amantes. Si uno mira bien. Hong Kong y otros lugares. D. y deliciosos rollos de papel de arroz. sino un cuenco de fi- deos con una jarra de alcohol de arroz donde se macera un notable pene de búfalo (ngâu p’in). Y el fugu. Hasta los alimentos más repugnan- tes lo son según qué países. a diferencia del caniba- lismo y los mamíferos. por ejemplo las gam- bas bailarinas. En Guinea Ecuatorial. de aplicar sim- bolismos. Perros y serpientes. llamadas así porque les pelan la cola y las engullen vivas agarrándolas por los bigotes. donde se atri- buye a esa comida unas increíbles propiedades virilizantes que de- jan pálidas a las de los cuernos de rinoceronte.

Pero se olvida el canibalismo propio. ya que cuando un grupo vive día a día de los recursos que tiene inmediatamente al alcance de la mano. Townsend introduce los derechos de caza como sostén argu- mental del canibalismo. derechos de caza. y precisamente salvajes. y para regir determinados territorios. El cerdo corto. el ciclo de acontecimientos condu- centes al canibalismo empezó con la necesidad de defender dere- chos del grupo. p. Más bien. por referirse a tiempos y culturas exóticas. DEL HAMBRE A LA GASTRONOMÍA referencias que recopila Derek Townsend la carne humana es «sa- brosa […] y no menos nutritiva que la de otros animales» 4. el hambre hacía mirar para otro lado cuando la gente conseguía carne en el mercado. El libro del canibalismo pasa- do sigue abierto. sea el muerto un amigo o un enemigo» 5. 9 6 Ibídem. Durante las hambru- nas que azotaron Europa en los siglos IX y X. Las consecuencias fatales derivadas de las batallas inevi- tables tuvieron así un aprovechamiento apropiado. 9 5 Ibídem. como los casos esporádicos de la actualidad. Sin embargo. el aspecto nutricional de la carne humana no es siempre el que prevalece: «Ni la fiebre por la carne ni una severa deficiencia proteínica parece haber sido un factor clave en la evolu- ción de esa práctica. pero no pasa de ser una hipótesis como otras que habría que comprobar dando marcha atrás en los mile- nios y presentándose ante los primeros hombres. enten- diendo por eso al puerco. Una carne quizá obtenida de la muerte de viajeros por parte de bandas de asesinos. Es lo que sostiene Townsend que pasó en Bohemia. y con toda certeza. tiene un gran lugar en la historia de la ali- 4 Ibídem. 10 69 . con los que a lo mejor no iba a ser fácil comunicarse. El canibalismo es un tema que hoy asusta por su salvajismo. p. es inverosímil que desperdicie semejante canti- dad de carne. p. Hubo hombres cerdo. en un periodo que se extendió «hasta el fin de la Edad Media y que probablemente contó para los legendarios hombres lobo» 6. tanto el antiguo que fue colectivo. Alemania y Polonia.

maldades que se iban propagando un poco al estilo de los chistes con prejuicios étnicos. ha dado materia de cocina y reflexión innumerables. long pig. A los indios caribes se les atribuyó una especie de menú ideal: «la carne de los holandeses carecía de aroma. los españoles eran demasiado grasos y con muchas ternillas. Otra cuestión es la delicadeza de la cocina caníbal según Topor. Ahí estamos ya dentro del pánico. y resabiada tras conocer a Brillat-Savarin. como se hizo con el hígado de una suiza […] coloque encima una loncha de tocino. p. añada finas hierbas» 8. perejil. Un surrealista y pánico como Roland Topor también era muy capaz de sintetizar la provocación: «El hombre es el mejor alimento para el hombre» 9. Trata 7 Ibídem. cuando la grasa es blanca y consistente» 10. y otras cosas aún más duras. cebolla y ajos. 8. En tema de exquisiteces gastronómicas te- nemos más ejemplos cercanos. los muslos de las chicas «piernas al aire». en parte por los tabúes que conlleva. mientras los france- ses eran deliciosos y se merecían la medalla de oro entre los europe- os» 7. Lo mejor era meterlo en el horno envolviendo ese hígado en un papel de periódico. 8 Roland Topor (1988). el miope gratinado. Fueron supercherías. 10 Ibídem. Y recogiendo el hilo clásico de Swift. todo muy picado. LOS HECHOS mentación. los ingleses muy buenos pero un poco dulces. y como tal hay que tomar recetas como ésta: «Deje dorar cuatro o cinco rodajas de hígado de hombre corriente en la cazuela. y lo veremos en el capí- tulo dedicado a Oceanía. expresión acuñada con éxito en la Melanesia. pero occidental. No había límite en lo inconcebible tratándose de una cocina ca- níbal. 55. muy útil luego para presentar el plato en la página de los anuncios por pala- bras. 9 Ibídem. Pero el cerdo lar- go. deliciosos patés realizados a partir de aquellos individuos que llevan manchas en la corbata. p. 70 . o verga saltea- da. Topor denun- ciaba la «crianza estéril» de la especie humana y daba algunos con- sejos obvios sobre colores: «La carne está sana cuando es de un bo- nito rojo vivo. como lengua de fumador. Todo era posible en la cocina de Topor.

R. A otras tribus les gustan las flores y las mariposas. 71 . monos. y entre me- dias su cerebro es capaz de aportar más de una justificación a todo el entramado. Prueba el yanomami la carne de una araña mona (Mygala avicularis) y declara que está sabrosa. las termitas. pero también acude en socorro de la falta de experiencia alertando sobre la carne humana de color verde. Otro experto. El caso es que en ese viaje al corazón de las tinieblas de la ali- mentación no vamos solos. carne de puerco montés. como los de Marvin Harris. monos de cola roja. eternamente popular. de que los humanos son los únicos simios asesinos!» 11. las orugas. esta- blece la lista alimenticia de los chimpancés: «por orden decreciente de frecuencia. y todo un reto ir hasta las fronteras de lo comestible. pero en to- das partes se justifican diciendo que quieren probar algo distinto. monos azules y babuinos» 13. DEL HAMBRE A LA GASTRONOMÍA Topor a la carne humana de primera como si fuese de porcino. bana- nas. tubérculos. pescados…). Pero es que le gusta también el pescuezo del armadillo. La comida es una gran fuente de curiosidad para el género huma- no. los piji- guaos fermentados —una especie de albaricoques selváticos con los que se puede hacer un licor— y cortezas de yopo para rallarlas y esnifar. Ponía mucho énfasis Harris en que los chimpancés son primates carnívoros de primera magnitud y eso les lleva a cazar y a matar: «¡Lástima para la teoría. El carácter carnívoro y a veces caníbal del chimpancé no aligera al hombre de su acto más nefando. Y apoyándose en datos de primatólogos como Geza Teleki. 33. p. si eso es la antropofagia. El hombre se mueve siempre por lo que desea y obtiene. Hay textos que vigorizan. No son las comidas que realmente sacian y alimentan (véase cereales. 13 Ibídem. otros tipos de monos y cerdos salvajes)» 12. colobos. W. concluye que estos monos «consagran aproximadamente un 10% de su tiempo a cazar peque- ños mamíferos (en su mayor parte babuinos jóvenes. Wrangham. 12 Ibídem. que observó los chimpancés del Parque Nacional Gombe en Tanzania. de lo vene- 11 Marvin Harris (1989). cuyo estado ya se puede suponer. cerdos y patos silvestres.

LOS HECHOS noso. así que pasen cien años al menos desde el nacimiento. Otra cosa es que en las cosas de comer lleven siempre razón. ágrafos. 72 . eso parece ya claro a estas alturas de destrucción del globo. como le gusta decir a Lévi-Strauss: «En El totemismo en la actualidad como en El pensamiento salvaje intenté demostrar que esos pueblos que consideramos totalmente dominados por la nece- sidad de no morirse de hambre. son perfecta- mente capaces de poseer un pensamiento desinteresado» 14. pueden dar muchas lecciones. 14 Claude Lévi-Strauss (2002). o. de mantenerse en un nivel mínimo de subsistencia en condiciones materiales muy duras. de los mal llamados pueblos primitivos. y unos aborrecen comer huevas de esturión y otros pagan por ellas cifras astronómicas. mejor dicho. por cierto. Lo opuesto. O el caracol sin sus babas. p. la que nada debe oxidar. arrugar o deteriorar. Los pri- mitivos. los ágrafos. las cua- les en cambio van derechas a los laboratorios que las emplean para rejuvenecer la piel occidental. 39. Se detestan o se aman las hormigas culonas como las ancas de rana. A veces conviene ver el contenido de la olla. Los límites están muy lejos porque cada cultura los pone a su gusto.

Una tesis. que abundan por ejemplo en el ámbito de la conquista de América. muy trillada y anticipada por Salas y Retamar. como vimos en el pri- mer capítulo de este libro. para Arens está claro que se trató de la estratagema usada por los españoles para justificar la conquista y sus desmanes sobre los indios. En España. 7 EL MISTERIO DE LOS COPROLITOS Ha habido autores que han denigrado tanto el canibalismo que han llegado a negar su existencia. pero insus- tancial. por cierto. Qué duda cabe que la de Arens fue una provocación original. La posición de William Arens causó un cierto revuelo en 1979 entre los interesados por el caniba- lismo. Tal vez lo primero fue lo que pre- tendió Arens al afirmar que en el tema del canibalismo azteca «las pruebas son demasiado dispersas. y demasia- do sospechosas en varios aspectos como para poder pronunciarse po- sitivamente sobre el tema» 1. Alberto Cardín encontró en 1 William Arens (1979). 77. p. sino el deseo de al- gunos antropólogos de hurgar en un asunto aparatoso. demasiado contingentes. en el que no hay registros históricos ni etnográficos. 73 . Pues bien. tema que parece una hidra de decenas de cabezas. según Arens no hay fuentes ni testi- monios de primera mano sobre el canibalismo. no siendo por eso menos real. Arens tenía a su favor su extracción universitaria norteamericana y la forma que tienen allí de amplificar las ocurrencias polémicas ade- más de los debates en profundidad. claro que un mito an- tes de que se convierta en historia. incluso en el espacio del mito. O a situarlo en un espacio de inven- ción humana. Respecto a los documentos y testimonios literarios.

«incluso una buena interpretación». tras la rendición de Arens. aceptaban el canibalismo. Arens no sólo tuvo que reconocer casi veinte años después de su presunto scoop científico que era algo interesante. 201-202. Tras conocer el hallazgo trascendental de Turner. o mejor colapso. descuartizadas cruelmente. Pues en el ocaso. lo exótico. pp. antropólogo físico. teniendo en su suelo una cultura india caníbal totalmente perfilada como es la anasazi. En 1969 se pre- sentó un informe de Christy Turner II. Es lo máximo que se puede sacar a veces de personas entre cerriles y obstinadas. ya no se pone en tela de juicio la antropofagia de los amerindios. no hay duda de que uno de los factores fue el canibalismo. fracaso. que supuso su práctica alimenticia postrera tras una sucesión de sequías y otras calamidades no bien conocidas. 74 . pero contra los antropólogos que. Todo lo cual con un claro y meridiano propósito: comer sus cuerpos. tan tendenciosos en Gómara y Cortés. en el suroeste de los Estados Unidos. La cantidad de evidencias caníbales ha sido tan grande en el mundo que el problema consiste en resumir. sin prue- bas y que iban en una especie de carrera en pos de lo extraño. que significa «antiguos enemigos» para los navajos de Nue- vo México. son tan inciden- tales en Bernal Díaz. incluso en elegir. Arens decía otro tanto. 3 Douglas Preston (1998). y tan sospechosamente ritualizados en Sahagún […] que causa asombro la lenidad o la credulidad con que se los acepta» 2. pero en Estados Unidos. aunque otras veces eligiera sus blancos de forma más atinada que en este caso: «los testimonios. una idea algo malévo- la viniendo también de un antropólogo que ha cimentado su fama sobre el tema que precisamente denigra. En los 2 Alberto Cardín (1990). sino una posible interpre- tación. en efecto. azteca o no azteca. El canibalismo había de satisfacerles. sobre los huesos «de un grupo de personas —la mayoría mujeres y niños— que habían sido asesinadas. y aún más en el Lic. del pueblo y la cul- tura de los anasazi. LOS HECHOS la negación de Arens combustible para ratificar sus encomiables posi- ciones críticas. Zuazo. según él. Pues bien. Baste citar ahora el caso de los indios anasazi. violenta- mente mutiladas […] incluso sus cráneos habían sido machaca- dos» 3.

una proteína que sólo se encuentra en el tejido muscular. hay marcas que evidencian descarnamiento y despachurramiento. EL MISTERIO DE LOS COPROLITOS huesos encontrados en varias decenas de yacimientos del Cañón del Chaco. 5 Alberto Cardín. hábitat de dicha etnia indígena. 202. ob. ob. sobre todo en los coprolitos de un sitio llamado Cowboy Wash: «Todo lo que hemos encontrado en las muestras […] es mioglobina humana.. Eso prueba que pusie- ron la carne en sus bocas. pp. a quien entonces habría que suponerle un exagerado deseo de mani- pular los datos con el fin de hacer pasar el canibalismo como «índi- ce del bestialismo de los pueblos exóticos» 5 y no sólo con el fin de «fundar sobre bases supuestamente materialistas y racionalistas la relatividad axiológica de cada cultura» 6. p. 7 Bernal Díaz del Castillo (1939). No es posible que en- tre todos no se enteraran de nada. Pero por si eso fuera poco. cit. no pudo inventarse el párrafo magistral de lo que vio: «y con unos navajones de pedernal les aserraban los pechos y les sacaban los corazones bu- yendo […] y los cuerpos dábanles con los pies por las gradas abajo […] y se comían las carnes con chimole» 7. 4 Daniel Diehl y Mark P. o con el sol ya en el ocaso no viese con nitidez. 204-205. 6 Ibídem. pp. En Alberto Cardín. como ya esbozamos. 75 . hay también coprolitos. 14-15. Aunque Bernal Díaz tuviese poca visibilidad. que sí que estaba presente en la propia conquista de Tenochtitlán.. 145. cit. no hay más remedio que llevar la contraria a Cardín y a Arens con respecto al canibalismo azteca. Donnelly (2006). Alberto Cardín se empeñó en defender la tesis de Arens incluso contra las argumentaciones del «materialismo cultural» de Harris. Pues bien. ni los indígenas aliados. biólogo molecular de la Universidad de Colorado. Si tú no co- mes seres humanos esa proteína no aparecerá. Para Marler se trataba sin género de dudas de mioglobina humana. no de otras especies animales. ni los cronistas. ni Bernal Díaz. Tuvieron una comida de carne humana» 4. ni Cortés. y prueba concreta del canibalismo anasazi para Ri- chard Marler. Cierto es que de eso no se han encontrado coprolitos. p. Las viejas heces de los anasazi conservadas por la sequedad del ambiente contenían mioglobina. la prueba irrefutable del canibalismo.

.

coherente. y puede abrirse un futuro «a través del estudio de historias concebidas ya no en forma separada de la mitología. la mentira institucionalizada de la que se ha hecho gala en muchos sectores occidentales por diversos intereses económicos o religiosos. desinteresado también. la mitología bien pudo representar la historia para los pueblos ágrafos. Lo importante no era sólo derrotar 1 Claude Lévi-Strauss (2002). 2 Ibídem. Sin embargo. Lévi-Strauss ha trabajado para rehabilitar a los primitivos. Lévi-Strauss reivindicó el pensamiento salvaje porque lo encon- traba digno. p. 77 . tal como re- cordó Lévi-Strauss. y si ésa es mitológica bienvenida sea. un doctor en medicina o un misione- ro. Mucho peor que la mitología es la manipulación de la realidad. 8 EL CANIBALISMO PSICOANALÍTICO El canibalismo es una historia real del género humano. Otra cosa son las más que copiosas supercherías al respecto o el aferrarse a las mitologías para negar la evidencia. sino como una continuación de ésta» 1. capaz. Lévi-Strauss trató de ir a la raíz de otra forma de pensar. pero sus esfuerzos no han sido los de un cooperante internacional. 39. palabra mal empleada y perfecta- mente sustituible por ágrafos. 75. Por eso se esgrimió el canibalismo en Europa cuando se acaba- ban otros recursos dialécticos. nada de las visceralidades con las que Lévy-Bruhl despachó el tema: «la dife- rencia básica entre el pensamiento “primitivo” […] y el pensamien- to moderno reside en que el primero está completamente determi- nado por representaciones místicas y emocionales» 2. p.

son cono- cidas. ni tocar determinados tejidos. El buen cristiano comulga con ruedas de molino. p. 78 . malvados. LOS HECHOS físicamente al enemigo (al hereje. «de niña se acostum- bró a sacar arañas por las paredes y comerlas» 4. o pellejo de hombre. «En otras palabras. o con alimentos muy apropiados. y que bebían sangre humana en su procesión y así se guardaban se- creto y juravan de ayudar los unos a los otros» 3. A esa persona le gustan los productos suaves y tier- nos. y que las semillas le pa- recen insectos. incluso si tiene una buena dentadura. la fobia a comer carne humana sería casi universal. p. al bueno en muchos casos). se dijo de los templarios: «hazían también su procesión ante una estatua. sino denigrarlo hasta el absurdo. al heterodoxo. La claustrofobia y su contrario. 162. Cosa distinta son las fobias y los miedos dominantes en algunos individuos. o imagen vestida con cuero. la agorafobia. siendo un hombre por estatura y edad es sólo un niño. 3 Pedro Mexía (1662). Todos los diversos son locos.» 5 Y las características infantiles se extienden a otras esferas de la vida y hacen que el suje- to busque caricias en su mujer como si fuera su madre. 93. y por supuesto en comer o no comer gente. aunque con esos y otros datos un psicoanalista colegiría que el sujeto muestra una tendencia inconsciente hacia la leche materna. Hay gente que no puede comer determinados alimen- tos. Pues bien. p. Por ejemplo. al reformador. y de injuria… para quienes no quieren perder el poder. no como una moza de Colonia que. complejos que han sido estudia- dos psicoanalíticamente. Alguien con aversión a comer alimentos con semillas se justifica diciendo que él juzga el sabor por la sensa- ción que le produce el alimento en la boca. carne de hoguera. en la moral. Tras trazar esa raya se ve que las anomalías no sólo no desaparecen sino que siguen campando por sus respetos. además de esperar que las cosas le sean dadas en bandeja por la vida en vez de procurar resultados con sus propios esfuerzos. 117. 4 Ibídem. Se ha establecido la línea de lo bueno y lo malo en la alimenta- ción. según contaba Alberto Magno. 5 Wilfrid Lay (1920). Viene ahí el gran pantano de lo mental.

Los maoríes tienen unas danzas (haka) en las que gestos de ridículo y ferocidad son una especie de cita o de recuerdo de prácticas caní- bales. EL CANIBALISMO PSICOANALÍTICO Tal vez ese tema tabú. A menudo corresponde a esferas oníricas o del inconsciente particular. Se come al héroe y se coge sólo lo mejor de su sustancia. mediante la burla y otra serie de gestos entre antídotos y digestivos. De lo que se come se cría. el asco máximo. como ocurre en determinados rituales satánicos. Freud llama al sueño «el Camino Real del Inconsciente» y lo considera no sólo con fuerza suficiente para ejercer una mirada retrospectiva. 79 . Eso se elimina por vía mental. El ca- nibalismo. También pudo existir un punto de repugnancia intrínseca en comer carne humana y no es extraño que los maoríes exorcizaran eso. Nunca se habla de comer la parte humana negativa que también tienen hasta los más insignes. sin embargo. requiere para su estudio no sólo claves culturales y alimenticias. Se come a un gran guerrero y se adquiere su valor. comparadas con hechos de una gra- vedad psiquiátrica mayor que la parte oculta de un iceberg. como pre- tendía Jung. El sueño sería el medio clave para «penetrar profunda- mente en el inconsciente» 6. 172. o sus virtudes. O se come al admirado y fuerte enemigo para infligirle una enorme humillación. No existe límite en eso y no hay que recurrir a tribus lejanas. Otra cuestión es que el cani- balismo. y otros de la importancia del parricidio. pues aún no está claro que exista un inconsciente colectivo. Ingenuidades. considerado como uno de los mayores tabúes. su coraje. acabe siendo una ex- presión de magia simpatética. El cani- balismo deja de ser algo que se pueda contemplar con los normales anteojos interpretativos cuando se convierte en un derivado más de la locura. En 1985 se co- nocía por el diario Los Angeles Times que en Bakersfield (Califor- 6 Ibídem. del incesto… reposen en el sustrato más escondido del hombre. El canibalismo podría espejarse también en esas franjas del in- consciente que limitan con la realidad. justificado a lo mejor por los sueños. p. sino lleno de significado para el presente y de valor para el futuro (algo en lo que Jung estaba de acuerdo).

No podía tratarse de nada más espan- toso. el canibalismo ha podido ser también tomado como una distracción. 177-178. se deposita en recipientes con fugas. donde se incuban traumas y se liberan complejos. 181. Una vez Gargantúa. según Kenneth Lanning. y los psiquiatras norteameri- canos saben bien que esos temas no pueden ser más delicados: «El peligro más serio es que las acusaciones verdaderas de abuso sexual en la infancia sean trivializadas o desacreditadas» 8. pp. Hans Askenay cita de «The reality of Repressed Memories». salvo que de nuevo flaquearon las evidencias. como el desecho radiactivo. p. 182. causa de muchas abe- rraciones en las que el canibalismo puede acompañar estratos más profundos del desajuste del individuo: «Es verdad que el material reprimido. cogió unas lechugas del huerto sin darse cuenta de que allí reposaban seis peregrinos que venían de Saint-Sébastien. Por supuesto. no se encontra- ron los cuerpos. ni llegó a haber denuncias de niños desaparecidos. el personaje de Rabelais. cerca de Nantes. o como una catarsis. eso no quiere decir que en otros muchos casos no ocurran las mayores monstruosidades. de Elizabeth Loftus. LOS HECHOS nia) hasta 77 adultos participaron en orgías caníbales en las que fueron sacrificados 27 niños. por ejemplo en el terre- no literario. pero nunca perdiendo su potencia. Y con todo y eso. 8 Ibídem. de la Universidad de Washing- ton. de que la histeria sobre abusos en ritos satánicos se había propagado hasta el punto de que «cientos de personas sostienen que miles de criminales están abusando e in- cluso matando a cientos de miles de gentes como parte de cultos sa- tánicos organizados. y constantemente amenazando con una erupción en la conscien- cia» 9. ha sido una de las personas que más ha ahondado en el tema de «la realidad de las memorias reprimidas». y hay sobre eso poca o ninguna evidencia que lo corrobore» 7. Se trataba más bien. eternamente peligro- so. La profesora Elizabeth Loftus. Viéndose en la boca de 7 Hans Askenasy (1994). la autoridad del FBI en temas de abuso de menores. 80 . p. 9 Ibídem.

un asesinato. experto en la Biblia. arrancarían conclusiones poco halagüeñas para la humanidad: «[…] la reproducción conmemorativa de este acto cri- minal y memorable… constituyó el punto de partida de las organi- zaciones sociales. como Darwin. 81 . de las restricciones morales y de la religión» 13. El caso es que Gargantúa ni se dio cuenta hasta que uno de los peregrinos rozó con su bordón un diente cariado del gigante y le hizo un daño terrible. Pero Freud. p. p. Robertson Smith. «inteligencia tan universal como clari- vidente y exenta de prejuicios» 11 y autor del importante tratado Re- ligion of the Semites (1899). «… mataron al Padre y devoraron su cadáver» 12. 156. De ese primer acto de canibalismo. se rebelaron contra esa autoridad. filólogo. de unidad. e introduciéndolos en la boca fue sacando uno a uno a los señores peregrinos. no sería de recibo olvidar en este capítulo el camino desbrozado por Freud y por quienes. el gran festín de la horda donde había por supuesto aspectos festivos. «Para aliviarse el mal. físico. 13 Ibídem. 10 François Rabelais (1965).» 10 ¿Era canibalismo el de Gargantúa? No puede ser tan accidental que ni siquiera el protagonista se dé cuenta. EL CANIBALISMO PSICOANALÍTICO Gargantúa. Es el gran tema de la «comida totémica». Atkinson o Robertson Smith. pero los hermanos. Por supuesto que el Padre dominaba la horda primordial. los peregrinos se sujetaron por la parte de atrás de los dientes del gigante: cuando éste bebió vino. 167. mandó que le trajesen mondadientes. le precedieron en la posible configuración o ima- ginación de una primera sociedad humana con sus primeras aberra- ciones incluidas. Pero sátiras rabelesia- nas al margen. fue mucho más lejos que Robertson Smith. Freud tenía en gran consideración a W. según Robertson Smith. ya en un segundo estadio de la civilización. en su fulgurante y seminal obra Tótem y tabú (1912-13). pero donde también aleteaba el sacrificio de un animal: el tótem. 11 Sigmund Freud (2007). 85. la verdadera co- mida totémica. 12 Ibídem. para Freud. era como un Amazonas bajando hasta su estómago. más bien. p. cele- brativos.

o por los osos que mataban y comían los ainos de Hokkaido (Japón). o de clase impura o prohibida. con sus datos experimentales. de donde Freud deriva que eso no contradecía el matarlo en alguna ocasión excepcional. No consumir el origen de la filiación. y la sangre y la carne se consumían no sólo como alimentos. 82 . asesi- nado y canibalizado. la de las dos grandes prohibiciones o tabúes que estarían en la base de la humanidad (y de sus neurosis): no matar al animal totémico y no cometer incesto. al final todo confluía en devorar a un miembro del clan. la existencia de una «aversión innata a las relaciones incestuosas» 14. pues si se dieron muchas vueltas sobre si el primer animal de sacrificio fue domésti- co. no otro que el Padre. Pues antes que la agricultura. la especie de la que la gente se siente derivar. Pero mérito de Freud fue or- ganizar todas esas sugerencias. incluso sugirió que eso mismo había pasado con los sacrificios humanos de los aztecas. pero no necesariamente algo impío. El Padre. y tampoco incurrir en lo mismo que el mítico Edipo. he ahí una pintura de la primera gente en una horda. La culpa. vendrían según Freud en un segundo posible momento de la huma- 14 Ibídem. Freud brilló en el desarrollo de esos te- mas aunque siempre desde su perspectiva. hubo sacrificio animal. 166. p. pp. el tótem. Eso fue intuido por Robertson Smith en relación a los sacrificios de osos realizados por la tribu de los osos ouataouks de Norteamérica. simbólica o fácticamente. en una fiesta. hasta culminar su idea clave. sino como adoraciones. incluso antes que el uso del fuego. 146-147. que mató al animal de su padre y cometió la animalada de tomar a su madre por esposa. 15 Ibídem. LOS HECHOS Contra mitos de algodón dulce Freud analizaba la violencia que entrañaba comerse al tótem. y por fin comulgado. la necesidad de expiación. esto es. Una neurosis sobre otra. y muchas más que venían del gran caudal de Frazer y su Rama dorada. que se supo- nían hijos de osas. dado que Freud negó. que le llevaba a concluir que «el psicoanálisis nos ha revelado que el animal totémico es en realidad una sustitución del padre» 15. que por otro lado bien pudo ser la primera fiesta del mundo.

ni siquiera iba a permitir a su pro- pia religión de origen. el judaísmo. la ca- tólica Austria también había rechazado el psicoanálisis y a su perso- na. no creía que iba a poder terminar ese libro después de todas las vicisitudes que había sufrido en la Viena ocupada por el nazismo. si miraba atrás. Freud. Freud. EL CANIBALISMO PSICOANALÍTICO nidad. y al mismo tiempo se prohíben a sí mismos tener relaciones sexuales con su madre y hermanas. 65. consagrado por el faraón Ikhnaton. como que «la religión provoca en la humanidad una neurosis análoga. y siguió hasta el final per- filando sus ideas más firmes. a la neurosis por re- presión» 16. 83 . tal como la esbozó Frazer diciendo resignadamente que nadie daría con su verdadera interpretación. del superyó y del ello. en su causa. p. por ejemplo los de índole religiosa. más que esa «fobia del incesto». Veintisiete años después de Tótem y tabú. cuando se les pasa la euforia a los hermanos caníbales. 17 Ibídem. y por el del tabú de la muerte del Padre. Freud no sólo se hace eco de que Moisés bien pudo no haber sido judío. una especie de patente de corso por la que santificar lo más inverosímil. a los que han matado y comido al padre para apropiarse de su poder. Ése es el gran acicate de su último libro. Moisés fue más bien para Freud un denostado egipcio y su monoteísmo una reelaboración del culto del dios Aton. tras la quema de sus libros y la detención de su hija Anna por la Gestapo. exiliado en Londres. donde se ve bien cómo realimentaba sus motivos. 68. se publicaba su obra póstuma Moisés y la reli- gión monoteísta. p. Tabú del incesto. Por su 16 Sigmund Freud (1959). que demostró en todo momento no arredrarse ante las jun- glas del yo. Es algo que siempre late bajo sus exploraciones sobre el canibalismo primordial y otros pensamientos más o menos primiti- vos. Freud en cambio aca- bó dedicando media vida a esa exploración por el mundo de Edipo. que «sólo llegan a com- prenderse apoyándose en los ejemplos que nos proporcionarían los síntomas neuróticos de los individuos» 17. No por eso Freud se dio por vencido. Por otro lado. al poco de la muerte de Freud en 1939. sino que tampoco su famosa religión mono- teísta fue un prodigio de originalidad.

Freud (72007). 98. repite. 20 Ibídem. p. o que «la vida sexual del hombre muestra un brote precoz que termina hacia los cinco años de edad» 18. y no irá descaminado. 84 . 22 Ibídem. la idolatría. reprimiendo. Pero es Freud quien considera de forma aún más explícita que el rito de la comunión cristiana. Es otra idea crucial. 18 Ibídem. 89. como haría luego Moisés. Habrá quien detecte en estas palabras el trasunto de una comu- nión. con toda la melancolía de una vida casi transcurrida. la hechicería y la magia. como la importancia del periodo que va entre los dos y los cuatro años para la génesis de las neurosis. en ese esquema de la horda pri- mordial hubo un momento en que los hermanos se asociaron «para matar al Padre. LOS HECHOS parte. 97. 23 S. Pero por lo que nos concierne ahora. «que para el creyente es la for- ma simbólica de incorporarse la sangre y la carne de su Dios. intuida por Frazer con su afirmación de que «la comunión cristiana ha absorbido y se ha asimilado un sacramento mucho más antiguo que el cristianis- mo» 23. Además de estas cuestiones. 21 Ibídem. Por eso mismo. 19 Ibídem. del bosquejo que hizo Freud de una primera horda humana bajo el dominio de un jefe vigoroso: «Era el dueño y padre de la horda con un poder ilimitado que ejercía con violencia» 20. devorándole luego. 96. el faraón Amenhotep IV impuso como religión de Estado la de Aton. O la fórmula que establece para el desarrollo de las neurosis: «Trauma precoz-Defensa-Latencia-Ex- plosión de un proceso neurótico-Repetición parcial del recuerdo reprimido» 19. Y para Freud resulta claro que se debe interpretar ese canibalismo como «un intento de identificarse con el Padre incorporándose una parte de él» 22. Moisés y la re- ligión monoteísta es la ratificación postrera. dios único y universal. Este canibalismo no en- contró obstáculo y pudo continuar durante largo tiempo» 21. p. p. p. Moisés y la religión monoteísta es el pretexto que le sirve a Freud para volver a incidir en puntos cru- ciales de su pensamiento. 180. p.

ni comido. en principio. 105 85 . Dicho de otro modo. se podría decir con todo el simbolismo que sea menester. 24 Sigmund Freud (1959). el antiguo banquete del tótem» 24. se le cortó en pedazos que fueron comidos o comulgados por todos. 101. «la cristiana es una religión del Hijo» 25. El tótem. Del hijo caníbal. y de aquellos platos las sociedades y los hombres fueron sirviéndose y adobando ideas y no pocas neurosis. si el judaísmo fue la religión del Padre. p. 25 Ibídem. se incluyó al Padre en el banquete. no debía ser dañado. EL CANIBALISMO PSICOANALÍTICO en sentido y contenido. p. Pero se hicieron excepciones.

.

182. «El animal tótem cede su puesto al 1 Silvia Taulés (2007). rebajadas a la esclavitud u obligadas. Viene en ese momento una zona de intenso simbolismo con todo su poder atenuante. 3 Declaraciones de Yakim Erturk. «[por] sus torturadores [. 160. Obligan a un niño a comerse los excrementos de sus padres. la horda del Padre. en Silvia Taulés (2007). el comido. por ejemplo en la República Democrática del Congo. El Padre vol- vió a ser el jefe de la familia aunque no con los ilimitados poderes anteriores. y no sólo la violación y la tortura. disparadas o apuñaladas en sus genitales. 87 .] a comer excrementos o restos de sus familiares» 3. «la reaparición de lo desplazado o reprimido» 4. Como vimos. el di- vino macho cabrío» 2. fue sustituida por el clan de los Hermanos. no conviene recurrir a la teoría. y no en tiempos de la horda primordial. con sus propias pala- bras. experta en derechos humanos de Naciones Uni- das. según un informe de las Na- ciones Unidas que sostiene que son incontables las mujeres congo- leñas violadas. con que el canibalismo. p. es algo habitual. 2 Sigmund Freud (2007).» 1 Cuando uno se encuentra. 4 Sigmund Freud (1959)... ni siquiera a la retórica de las bellas y lejanas tragedias griegas. Hasta el 85% de los congoleños ha sufrido un acto de violencia. pero Freud no podía dejar pasar tan rápi- damente la culpa que entrañaba todo eso o. incluso extremo. aquellas que para Freud te- nían como argumento favorito «los sufrimientos de Dionysos. por si fuera poca atrocidad. 9 ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO «Obligan a una madre a comerse trozos de su hijo. p. sino en informa- ciones actuales.

46.» 5 Quiere decir que el dios de forma humana primero tiene cabeza de animal. no de cerea- les. no hace muchos ascos ni diferencias: «Sacrificar cerdas. Los judíos mata- ron a Dios en una pieza según los cristianos. y no sólo psicoanalítica. LOS HECHOS dios. a veces un niño o un hombre. un ser divino. Eliade prefiere desviarse de lo físico a lo metafísico aunque en sus estudios sobre el tema se fije sobre todo en pueblos cultivadores de tubérculos. Son variaciones sobre el origen —freudiano— del asesinato pri- mordial. Eliade sitúa incluso ese momento: «in illo tempore. 161. como Mircea Eliade. tal vez tendones. con transiciones muy evidentes. o a lo mejor el dios lo mata y se lo come. 7 Ibídem. y eso sería un canibalismo de la peor especie. 6 Mircea Eliade (2001). Eliade quiere ir más allá y definir el canibalismo ritual como «el comportamiento espiritual condicional del buen salvaje» 8. 8 Ibídem. a menudo una mujer o un joven. p. como parece más probable. cazar cabezas y el canibalismo son 5 Ibídem. y también como realidad. que no toman como neu- rosis. p. sexual y condenado al trabajo— a raíz de un asesinato primordial» 6. p. Cuestión aparte es si el su- jeto se dejó de veras inmolar o si lo inmolaron. 88 . Los ejemplos serían numerosos. luego es ese mismo animal. p. del canibalismo. Pero buscando esas raíces. Hay una serie de variaciones donde se pueden poner mitos y máscaras a granel. que le sirven para colegir que «según sus mitos. el hombre se ha convertido en lo que hoy es —mortal. 44. Este primer asesinato ha cambiado de manera radical el modo de ser de la existencia humana» 7. se ha dejado inmolar para que los tubérculos o los árboles frutales pudieran crecer de su cuerpo. 45. hay otros autores. pero no según los judíos. Las vacas no se comen en la India porque son receptáculo de dio- ses. que no es tan bueno como lo pintan. hombre que buceó en muchas mitologías y religiones. el asesinato primordial que Freud elevó a categoría. Ese salvaje. luego ese animal se hace sagrado y acompaña al dios. pero apoyándose en Volhard y su obra Kannibalismus (1939).

Eliade habla incluso de rasgos comunes entre el canibalismo. «el único problema que podría plantearse —pero ¿se plan- tea?— sería el de comprender cómo es que [el totemismo] no existe en todas partes» 11. descartando otras ideas. Por ende. el totemismo. que alejarían el andarse por las ramas de la especulación. como algo que se organiza interpretando a los dioses. Porque de esta forma acude enseguida la pregunta de por qué unos animales con dientes son tótems. Si a eso se añade que un jefe. el asesinato y la iniciación: «Los cazadores de cabezas y algunas for- mas de canibalismo forman parte del mismo esquema iniciático» 10. un tótem con cabeza de hom- bre o de animal. Es otra forma sibilina de apuntar hacia una idea religiosa que latiría en los pliegues del conglomerado de acciones simbólicas implicadas en el canibalismo. encontrando ahí dos series encarnadas por la naturaleza (con categorías e individuos) y por la cultura (con grupos y personas). o viceversa. p. vigentes desde Freud. ordenan co- mer carne humana para que el mundo siga girando tan redondo como su barriga. p. sino cultural. Eso sin entrar en la manera superracional con la que Lévi-Strauss afrontó el tema de base. Como decía Lévi- Strauss. un dios. incluso del humo inherente a creer que algunos animales fueron ancestros y por tanto seres incomibles. 11 Claude Lévi-Strauss (1965). 89 . 231. como diría. aunque el canibalismo sea un tema que como otros muchos es abordado por los hombres en fun- ción de sus miedos e intereses. y sus sacerdotes y brujos. Y tantas variantes y decepciones. Tal vez. sobre lo que entrañan de responsabilidad y a menudo de neurosis. en un terreno lúdico-poético. 89. 10 Ibídem. No lo ve como un com- portamiento natural. se obtendrá el sentido religioso que Eliade tam- bién quiere desentrañar en la antropofagia. «porque ser libre es ser comestible / lo saben in- 9 Ibídem. y no lo son otros que también son parecidos y de bue- nas dentaduras. Manuel Váz- quez Montalbán. y sus combinaciones. de la semántica mal allanada. ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO simbólicamente lo mismo que la cosecha de tubérculos o cocos» 9.

según la proposición irónica de Pierre Clastres cuando se pregunta si la guerra no es una caza del hombre. la alimenticia. 13 Carlos Fausto (2002). Ha habido siempre muchas tentaciones a la hora de especular y de mezclar en una misma olla canibalismo y alimentación. o al sacrificio. en cuanto comida. puesto que en algunas culturas el ani- mal está humanizado o es humano. Sin embargo. un encadenamiento de dos procesos de transformación: «uno que se deriva de comer a alguien (el canibalismo). vieja dicotomía que casi impide hablar con pro- piedad. 14 Ibídem. 26-10-2007. otro que se desprende de comer como y comer con alguien» 14. artículo conmemorativo sobre Vázquez Montalbán y los «Nueve Novísimos». donde se cita a Pierre Clastres (1968). de los dioses. o de sí mismo. 47-67. como hace Carlos Fausto cuando ve en el canibalis- mo «un consumo destinado al desarrollo de las capacidades subjeti- vas de la persona. 90 . El animal. Eso pue- de alumbrar un plato indigesto si no se aplica un prisma riguroso. El Mundo. libro publicado en edición de bibliófilo. o de sus capaci- dades subjetivas? Por eso Fausto aquilató su razonamiento inclu- yendo un concepto brillante. lo que llama la comensalidad. 12 En Construcción y deconstrucción de una Teoría de la Almendra de Proust. Pero en efecto. antropológico. en México (año 2000). p. es una dádiva lo que los animales ha- cen de sí mismos cuando se ofrecen a la muerte. Pero ¿cómo decir o sugerir si- quiera que el canibalismo es un alimento del alma. sin distribución. Reproduci- do en «Un debate oportuno». es una dádiva del cielo. de Santos Sanz Villanueva. Está claro que sustancias alimenticias para el cuerpo son las que componen la dieta cotidiana. se dirige a la producción del cuerpo físico» 13. pp. mientras la segunda cuestión. LOS HECHOS cluso los caníbales / cuando toman de postre las yemas de otros de- dos» 12. Para apuntalar su idea Fausto se remonta a la «dádiva animal» y la desarrolla desde la perspectiva de los territorios tribales del Amazonas. la caza sería una guerra a los bichos. 15 Ibídem. Si es así. En ese sentido la caza de los animales sería prácticamente «la guerra a los animales» 15. el propio Fausto vio una seria insuficiencia al partir del dualismo habitual en- tre cuerpo y alma. 8.

siendo habi- tual. Más que mérito del caza- dor hay dádiva del animal. sea precisamente el que queda a salvo de la caza y el consumo humano. y al que Freud prestó su gran capacidad de síntesis: «el tótem se dis- tingue del fetiche en que no es nunca un objeto único […] sino una especie animal o vegetal» 16. 91 . 17 Ibídem. se disponen y arreglan de forma delicada. ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO cuando permiten que el hombre los cace. No existe salvajismo en la ejecución de la caza o del desuello operada en ese contexto dadivoso: se diría que son acciones casi litúrgicas. a diferencia de los cazadores boreales. Un sistema que parece consolidado y atractivo. gracias a la participa- ción casi divina de la víctima. El animal tiene simpatía o piedad por el hombre cazador o. o su simbolismo. Los huesos del animal sacrificado. como sugiere Fausto. que adora a una gran ave de presa (el cóndor). el animal totémico del que se desciende. genera un gran aparato de tabúes y normas dietéticas sobre qué animales son susceptibles de ser comidos y cuáles no. Para Fausto los cazadores tropicales de América. que el tótem de una tribu. más que cazado. puede ser incluso que el animal agradezca con su sacrificio alguna ceremonia que se hizo en su honor. mata to- dos los años en el curso de una solemne ceremonia un individuo de esta especie. p. estarían supeditados a un esquema diferen- 16 Sigmund Freud (2007). sino en el pensamiento de indios cazadores de Norteamérica. Los indios zuni de Nuevo Méjico proceden del mismo modo con su tortuga sagrada» 17. 164. después de lo cual es llorada la víctima y conservadas su piel y sus plumas. Todo eso. Todo se puede comer menos el águila si se es de ese clan. y concretamente en grupos al- gonquinos. lo cual se registra no sólo en numerosas tribus amazónicas. muchas de ellas aportadas por Frazer: «Una tribu india de California. o al menos llenas de agradecimien- to. como no podía ser de otra mane- ra. Por eso no cabe hablar en algunos casos de «animales». 123. p. como invitando a una pronta regene- ración o renacimiento. de la misma caza. sino más bien de algo que roza una comunión. pero sólo hasta que vienen las excep- ciones. como es sabido.

pero que. la predación familiar de los ani- males. y lo enfoca con agudeza. su hermano… Lejos de ser algo retórico. 92 . en muchos pueblos amazónicos el ani- mal puede regenerarse en humano y viceversa. para generar parentescos. 15. Pues bien. se produciría una especie de canibalismo si el cazador ingiriese su presa familiar. siguiendo ese razonamiento de Fausto. los hu- manos necesitan cazar para mantener y extender sus relaciones so- ciales. así como abstenerse por o con alguien. 20 Ibídem. Quién sabe si incluso ese animal abatido no retiene o contiene el espíritu de un pariente del cazador. come un animal que puede contener el alma de una persona. Pero ciñamos la cuestión a un indio concreto suramericano.. el noreshi de los yanomami y otros pueblos indígenas. cuestión que alude a temas relacionados con el nahualismo. 11.» 19 Y es que. Un indio wari. Para Fausto es un tema crucial. p. p. como una ofrenda inacabable de su especie. Es un interesante punto de vista conside- rar la dádiva de ese modo. 13. pues mientras en tribus amerindias boreales el animal se regenera en su propia especie (el caribú vuelve a ser caribú). como una repetición de sí misma. o como una quiebra de la continuidad de la especie mediante una metamorfosis en dirección animal-hombre y hombre-animal. p. «La enfermedad sería. no vayan a incurrir en pecados graves. ob.» 20 Los indios amazónicos distinguen con gran primor la tipología de los animales. en cualquier caso. 19 Ibídem. cit. traza un círculo que el indígena vigila mucho para no caer atrapado. «Comer como alguien y comer con alguien es un fuerte vector de identidad. cometer esa imprudencia caníbal podría acarrear males físicos al cazador/devorador y esas enfermedades tendrían a su vez un origen entre inaferrable. por qué no su propio padre. espiritual y mítico. fuente de 18 Carlos Fausto. en fin. por ejemplo. LOS HECHOS te: «Mi argumento supone que humanos y animales están inmersos en un sistema socioeconómico en el cual el objeto en disputa se di- rige a la predación y a la producción de parentesco» 18.

17. cru- do-cocido y otros. es una noción negada en muchas culturas. Todo cuanto no haya sido muy cocido. Los mayores animales. No existiendo esa separación tajante entre lo anímico y lo corpo- ral. Los animales más pequeños. cociendo bien los alimen- tos se controlan mejor las particularidades y alteraciones de personalidad y ser de las especies. cerrar el abanico del ser a un com- puesto de cuerpo y alma. y se aleja del hombre la hipótesis de una antropofagia aunque sea tangencial. es muy significativa en el canibalismo tanto real como potencial. o no vayan a caer en el mismo canibalismo. una serie de ele- mentos de peligro (espíritus de muertos. muy cocinado (el asado es ambiguo por estar a medio camino). ocelotes y otros depredadores. la canónica dicotomía cuerpo-alma no acaba de funcionar bien en estos análisis de animal-humano. como una charapa o tortuga puede ser una prima. casi insignificantes. y estos últimos son incomesti- bles y los más peligrosos. ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO accidentes. es lógico que el canibalismo se insinúe en esas vagas fronteras y que produzca cierta estupefacción en algunos pueblos del mun- do. visto como dos entidades o cosas extra- ñas la una para el otro. al comensal. Volviendo al principio. tigres. es susceptible de incorporar al hombre. p. al distinguir los animales que son vegetales y los animales que son personas. o los que son puro yuxin. Cita datos de Elsje Lagrou y Dimitri Karadimas. Por el contrario. los animales sin yuxin. Además. Los indios kaxinawá diferencian los animales con yuxin (alma). incluso propiedades hu- manas de los animales). que Lévi-Strauss llevó a altas cotas de análisis. También la diferencia entre crudo y cocido. Fausto propone una inteligente redefinición del canibalismo que abarcaría. Comer un armadillo no es inocuo: puede ser un hermano. serían vegetales o les faltaría poco para ser- lo. Pero los indios miranha aún son más ori- ginales. re- presentarían un gran peligro para el consumo humano puesto que ellos mismos son «personas» 21. pero hermano carnal. 93 . casi todas las vertientes del tema: «Es ca- níbal toda forma de devorar (literal o simbólicamente) al otro en su 21 Ibídem. como pájaros o ratones. si no todas.

usando estas últimas palabras como pertenecientes a dos esferas. p. En el consumo no caníbal se re- conduce toda la comida. fuese precisamente el caníbal. Y de ahí adquirían unos y otras capacidades puntuales de ese ser. 19. a la categoría de objeto. en cambio. el rito y la mera comida. metamorfosis. Lo mismo ocurría entre los yagua: el que cazaba un jaguar debía comerse el corazón aún palpitante para no perder esa fuerza del gran ser de la selva y la noche 23. 94 . Los hombres kaxinawá consumían crudo el corazón y la len- gua de la jibóia (Boa constrictor) mientras las mujeres comían los ojos. que rozan hu- manidades en el sentido alimenticio. animal o vegetal. el ase- sino. A veces todo eso se produce de forma onírica. Él podía tener prohibida la in- 22 Ibídem. Siempre recuerdo como fascinante la costumbre de la ombligada de los embera del Chocó. o para no cazar lo que no deben. hay transferencias de poder de animales a hom- bres sin que medie la ingestión. pasiones. Otras veces. y de convertirlas en un objeto a base de activar su neutralidad. Muchos indios estimulan en sus sueños o rituales imágenes de animales para mejorar los resultados de su caza. bien bajo forma de espíritus que a veces se presentan en forma humana. Al poco de nacer un niño le ponen en la herida del ombligo un animal. Pero estábamos comentando la casi exhaustiva y meritoria obra de Fausto. p. o incluso para no ser cazados ellos mis- mos. No hay ahí juegos. conflictivas. 22. chamánica y has- ta alucinógena. LOS HECHOS condición (cruda) de persona» 22. con la que se va a ombligar para siempre: polvo de aletas de pejerrey. Se trata de desactivar las comidas especialmente polisémicas. quien también se pregunta por la gran cuestión de si la antropofagia ha de ser necesariamente una práctica caníbal. sino mítico. bien en cualquier otra variante. no sólo animal. hormigas arreadoras… Y sus cualidades pasarán del ani- mal al humano sin canibalismo alguno. bien bajo forma de animales humanizados. o una parte. Siempre ha habido diferencias al respecto. Lo cual es fundamental para evitar ingestiones que pueden devenir en actos caníbales. 23 Ibídem. No era frecuente en tribus indígenas de Suramérica que el matador.

25 Ibídem. el célebre cacique tupinambá. 95 . situándose en el territorio especial y sin remordimientos de la caza. El indio era muy mirado culturalmente pero a la hora de comer no era especial- mente melindroso. Y entre los tupinambás de Brasil. Al jaguar lo «asa ligeramente para comerlo a la manera cruda» 27. que no cogen el espíritu al matar a un enemigo. Los miranha de Brasil practicaban el exocanibalismo (comían a gente de fuera de su tribu) y «confeccionaban collares con los dien- tes de las víctimas» 26. 26 Ibídem. que acababa en- gullendo al enemigo muerto. Por otro lado. llámese ensoñación mágica o producto de alguna liana alucinógena como la ayahuasca (Banisteriopsis caapi). sino que simplemente se contaminan «por el olor de la sangre y por la grasa mágica (kawahiwa) de la víctima» 24. uno de los ejemplos más tem- pranos del canibalismo americano: todos en esa tribu. p. sino de seguir soñando. hombres. 18. Eso ocurría entre los wari de Rondo- nia. viejos y niños. Por tanto. mujeres. p. allá donde el cazador y su debida presa tienen una relación muy íntima y no sujeta a la sanción ordinaria de los otros. la razón de apropiarse del espíritu de alguien siempre ha sido una forma un tanto mostrenca y reduccionista de presentar el tema del canibalismo. decía que él era un jaguar cuando Hans Staden le criticaba por comerse una pierna humana. de poder pasar al nivel donde los mismos cantores son llamados «jaguar» (jawara). Una delicadeza después de todo. Cunhambebe. Eso es lo que conferirá al matador «una capacidad predatoria y creativa» 25. 27 Ibídem. no así el resto del pueblo. participaban en el festín caníbal. ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO gesta de carne humana. Y puede que lo sean. Los miranha tampoco comían por comer el cuer- 24 Ibídem. si no para los jaguares. Fausto proporciona el iluminan- te ejemplo de los parakana. 23. una capacidad no sólo de seguir cazando enemigos o ani- males. 28. no así los matadores. para ellos mismos en tanto les dure el extrañamiento. Pensando y diciendo eso el cacique estaba fuera del circuito de la humanidad. p.

LOS HECHOS po de un enemigo. Y lo mismo pasaba hasta hace no mucho entre otros mela- nesios. 29 Ibídem. «La sangre (su olor) funciona como un índice sensible de capacidad transformado- ra. 41. aunque hay excep- ciones. Garnier. un ser muy benéfico dado que hacía madurar conve- nientemente las nueces de coco. Lo reco- nocía el propio Lévi-Strauss. 96 .» 28 Incluso cuando hay gente que casi no come otra cosa que pescado. tan capaz por su parte de distinciones sutilísimas en su obra sobre el totemismo 30. como sucede en algunos sitios del Alto Xingú. Por eso cualquier rastro de sangre puede representar riesgo y la comida en la Amazonia suele estar hipercocida. Pues bien. 30 Claude Lévi-Strauss (1964). Comer la cabeza humana ha reves- tido en muchos pueblos cierta preocupación. en Tikopia había un clan. el reproche puede ser consumir «pez mal cocido» 29. que puede darse en islas del Pacífico meridional. donde el antropólogo Ray- mond Firth llegó a hacer unos análisis del totemismo y la alimenta- ción clánica más finos que cortar un pelo con una navaja. precisó que consumían cabezas humanas sin sentir asco o aversión. pero que «puede transformarse en murciélago y como tal destruir las palmeras de otros clanes. que tenía como animal totémico a una anguila. demasiado esquemático. buen conocedor de los canacos de Nueva Caledo- nia. 31 Ibídem. o si lo hacían era sabiendo su potencial peligroso. Es el caso de Tikopia. Ese recelo no deja de ser algo inicial. comparado con la complejidad alimenticia. rodeada de tabúes. recogido de Thomas Gregor: «Uneasy peace: intertribal relations in Brazil’s Upper Xingu». el de los sa Tafua. la más esporádica de las islas Salomón. Diferenciaban las diversas partes del cuerpo hu- mano y no a todas las consideraban comestibles. p. Se deri- va la prohibición alimenticia de los murciélagos […] y por fin los peces que se encuentran en una relación particularmente estrecha con ciertas divinidades» 31. La sangre ha sido asimismo un alimento —y una cuestión— en el que muchos caníbales han puesto gran cuidado. 28 Ibídem.

porque para algunos eso puede representar un tabú. hay que recordar por lo menos que en una islita del Pacífico como Tikopia las pocas decenas de miembros de una estirpe de un clan. El totemismo de los aborígenes australianos. si encuentran un animal muerto en la playa le tienen que dedicar unos vegetales frescos o putu. supuso un reto interpretativo para los antropólo- gos. los korokoro. 42. La mayor parte de las veces se trataba de canguros. 33 Frazer citado en Sigmund Freud (2007). divididos en tribus y clanes. que a su vez se subdividen en mitades (moieities) y varia- dos subgrupos. Pero no menor problema había al tratar de reconvertir la comida de los aborígenes en un objeto claro de análisis. Y a partir de ahí vendrán los distingos sobre quién se lleva la carne encontra- da. «ofrenda sobre la tumba de un muerto reciente» 32. que no han reconocido que la fecundación es consecuen- cia de las relaciones sexuales. como los más primitivos entre todos los actualmente exis- tentes» 33. 97 . p. Por ejem- plo. justificada- mente. 32 Ibídem. pueden ser considerados. Los arunta se llevaban la palma en tiempos de Frazer: «Estos hombres. ANTROPOLOGÍA DEL BANQUETE HUMANO Cuando la comida en Occidente se resume a veces en lo que gusta y en lo que repugna. p. un delfín varado en la arena puede ser el tótem de alguien y el tótem no siempre se come. 136. de iguanas de gorguera y otros animales cargados de tanto o más simbolismo que el cordero de otras latitudes.

.

en toda clase de memorias. eran las nalgas humanas. del marido de Frida Kahlo consistía en demoler la sociedad bur- guesa mediante la antropofagia. y se puso manos a la obra durante el poco tiempo en que se habló de eso. ficticio o menos. el popular guitarrista de los Rolling Stones. aunque no era el hambre lo que movía al gran muralista mexicano sino la provoca- ción. no dejó pasar por alto este caso mexicano: «Rivera afirma que él y sus compañeros comían sólo los cuerpos de personas fallecidas en circunstancias violentas: “muertas reciente- mente y que no estuvieran enfermas o fueran viejas”» 1. Durante una temporada Rivera fue a la morgue para conseguir algún trozo de cadáver. p. Y es que a menudo surgen informaciones sobre los casos más irreverentes en los que está en juego lo más sagrado. Dijo que sus 1 Marvin Harris (1989). Comprobar su verdad exac- ta es otra cuestión. si no en los genes. y para él no podía haber un tabú mayor que el canibalismo. hasta en la olfativa. sino muy tangible y corporal. y eso no es siempre algo intangible. incluidas las gustativas. negó haber esnifado las cenizas de su padre. que llegó a considerar un enigma al canibalismo. Marvin Harris. y en todas las papilas. el deseo de quebrar tabúes. ya puestos a trans- gredir. incorpóreo. 268. El pintor operaba conscientemente en la más pura irracionalidad. En el año 2007 Keith Richards. El propósito. 99 . 10 CANIBALISMO MORTUORIO Corría el año 1904 cuando Diego Rivera empezó a ufanarse de co- mer senos femeninos y de que el mejor bocado. en la vio- lencia más extrema contra un código que se lleva inscrito.

Bert era su padre. o se dijo. p. tenemos a Rivera. «Cuando se celebra el banquete caníbal. o se comentó. Es una víc- tima de la perfidia maternal. 15. Así. Lo que ocurre es que al final del cuen- to la madre se transforma en una vaca y las dos hermanas mayores la degüellan para devorarla. no está de acuerdo con esa brutalidad.4. que buceó en los cuentos populares griegos con fondo antropofágico. el ca- níbal. el canibalismo se cen- tra en un debate entre el mito y la realidad. tras la muerte de su padre. cuando se revisó la historia entera. 2 «Richards dice que lo de esnifar las cenizas de su padre era broma». Tal como venimos desarrollando el tema. Sin embargo. Allí la Ce- nicienta recibe el nombre de Stakhtobouta. 5. 16. Su comportamiento es comprensible si se sabe que su madre le da mala vida. 3 Ibídem. se vio que en 2002. Toda una historia de sesgado cani- balismo mortuorio. LOS HECHOS palabras se habían malinterpretado. Pero por otro lado tenemos estudios que no se basan en lo que parecía. por más que el guitarrista la haya querido en- dulzar diciendo que «sólo intentaba expresar lo unidos que estába- mos Bert y yo» 3. traducible como «la que tiene los muslos manchados de cenizas» 4. Y con todo será ella quien se acabe casando con el hijo del rey. Cenicienta. Esnifé a mi padre» 2. Así llegó a captar hasta las más leves va- riantes de una versión de la Cenicienta en Messa Mani (Pelopone- so). como los de la etnóloga Margarita Xanthakou. y demás. fallecido en 2002 a los 84 años. Una y otra vez tiene lu- gar esa lucha simbólica entre lo que puede ser verdad y lo que deja de serlo apenas se analiza.2007. También le preguntaron cuál era la cosa más rara que había esnifado —porque una vez le pusieron estricnina en su droga— y Richards respondió: «Mi padre. 5 Ibídem. 4 Margarita Xanthakou (1988). una región apartada donde viven los fieros maniotas. sino en una magnitud de estudios. Ri- chards había asegurado en una entrevista a una revista juvenil britá- nica llamada NME (New Musical Express) que había mezclado las cenizas de su padre con cocaína y las había esnifado. El Mun- do. por ejemplo. o tal vez el que juega a caníbal. ella lo rechaza» 5. la más humilde y despreciada. la hermana menor. p. 100 .

Su objetivo era rejuvenecer. p.. «mandó cortar la cabeza de Ciro 6 Alejandra Vallejo-Nágera (2005). Un fondo además muy antiguo y sembrado de retorcimientos barrocos. el país de Drácula por otra parte. que murió en el 529 a. y no blanco como en casi todos los demás hombres» 8. o la eterna juventud. 101 . Heródoto nos habla del monarca persa Ciro el Grande. la gran enemiga de Ciro. lo que enriquece por ejemplo el análisis del simbolismo del endocanibalismo (la matrifagia de la Cenicienta griega). Llegó a matar a 650 jóvenes menores de dieciocho años. 8 Werner Keller (1973). a veces ligado a tal o cual práctica antropo- fágica…» 7. p. 53. C. y los diversos sentidos que dan el apreciado valor comple- mentario. Luego se la bebía. volviendo al ejemplar trabajo de Margarita Xantha- kou. Según otras versiones sucumbió en otro lugar y en otro tiempo. pero hunde las raíces en el copioso fondo antropofágico del imaginario europeo. En ese humus es donde se encuentra a la condesa húngara Erzsébet Báthory. las interpretaciones variables… Siempre habrá personajes cuya historia esté mezclada con el mito. esa historia de las hermanas matrífagas es pura invención. Pues bien. Erzsébet tenía su castillo en la localidad de Csejthe 6. Pese al rigor de Heródoto. CANIBALISMO MORTUORIO Naturalmente. la reina Tomiris. mito recurrente en Transilvania. Y sin embargo eso no es lo importante. Pues bien. 7 Margarita Xanthakou. un pueblo de más allá del Caspio. sino la pertinen- cia de las distinciones. en el noroeste de Irán. tal vez en la guerra contra los masagetas. uno no sale de su asombro al saber lo que el gran historiador dice de los indios: «incluso el esperma que derraman en las hembras es negro. esta etnógrafa busca en el acervo popular maniota y encuentra variantes de historias matrífagas que compara con las de otros paí- ses y continentes. nacida en 1560 y famosa por- que mataba doncellas por el día y se bañaba en su sangre por las noches. y al final se atreve a sugerir que «la consumición de padres o de parientes consanguíneos parece una constante del imaginario formalizado. cit. por donde hoy se extiende Uzbekistán. donde murió empalada en 1614 cuando se descubrieron sus fecho- rías. 315. ob. es decir.

LOS HECHOS

y la introdujo en un odre lleno de sangre humana, a fin de que sa-
ciara por fin su sed de crueldad» 9. Esta variante certificada por la
pluma de Heródoto no deja de ser desconcertante: la cabeza de un
hombre, si bien cortada, sigue bebiendo sangre humana y come-
tiendo así un canibalismo líquido. En España, donde hay gran tra-
dición de cabezas rodantes, de santos y perjuros, nunca se llegó a
eso. Otra cosa es lo del mariscal gallego Pero Pardo de Cela. Fue
decapitado en 1483, pero no por eso su cabeza dejó de pensar. Fue
rodando ella sola hasta la catedral de Mondoñedo y gritando todo
el tiempo: «Credo, credo, credo». Aún en nuestros días un monolito
enseña el lugar de la plaza de Mondoñedo donde rodó la parlante
cabeza del mariscal.
Sin embargo no encontramos placa ni monolito alguno al este
del mar Caspio que certifique la existencia de los masagetas, un
pueblo bastante numeroso y valiente según Heródoto, y que devo-
raba a los ancianos: «si una persona se hace demasiado vieja, los pa-
rientes deciden sacrificarla con unas cuantas reses. Cocida la carne,
celebran un banquete» 10. No podía haber un final más feliz que ése
para los masagetas, quienes en vida se acostaban con la mujer del
prójimo con tal de colgar su arco en el carro de ella.
La gran sofisticación masageta no se podía atribuir a los esci-
tas, pueblo salvaje y sanguinario donde los hubiere, o por lo menos
esa idea nos ha transmitido Heródoto: «Todo guerrero bebe parte
de la sangre del primer enemigo que derriba» 11. Luego venía el
corte de cabeza del enemigo, se desollaba, se raspaba con una cos-
tilla de buey y se colgaba el cuero cabelludo en el caballo del ven-
cedor. Los escitas bebían en cráneos serrados por las órbitas, cos-
tumbre que «pasó de los escitas a los hunos, y de éstos la
heredaron los longobardos germanos» 12. Y que recuerda a las ka-
pala, vasijas recabadas en cráneo humano que aún usan los budis-
tas tántricos en el Tíbet.

9
Ibídem, p. 115.
10
Ibídem, p. 310.
11
Ibídem, p. 302.
12
Ibídem, p. 304.

102

CANIBALISMO MORTUORIO

Variaciones sobre el horror, sin duda, pero en materia de ali-
mentación, o de ritualización con tintes caníbales, no se ha ahorra-
do ni uno solo de los detalles imaginables. Si ha habido quien ha
desenterrado muertos para comérselos, también se ha llegado al ex-
tremo de comer «cadáveres momificados» 13. Y no tanto por buscar
ahí suculencias imposibles, sino magias, remedios, polvos, medica-
mentos, que excitaron lo suyo la imaginación o la superchería.
Un teólogo jesuita como Leonardo Lessio valoraba mucho los
«cadáveres momificados, olorosos a bálsamos y a siglos» usados por
algunos médicos para la «preparación de ciertos elixires y en la te-
rapia de parálisis y apoplejías» 14. Médicos terribles, sin duda, caso
de caer en sus manos. Uno de ellos, Giambattista Moreali, de la ciu-
dad italiana de Reggio, llegaba a sostener que «las carnes humanas, y
especialmente las de los adolescentes, expelen un violento olor áci-
do verminoso, semejante al que acompaña a la carne de ternera» 15.
Ante lo cual es hasta cierto punto ingenuo el canibalismo funerario
de indígenas que toman cenizas con diversos purés.
De todos modos, la antropofagia funeraria tiene un recorrido
más amplio del que parecería en un principio. No sólo se comen las
cenizas del muerto, sino la carne y los huesos. «Si es el primer caso
[carne] los parientes próximos no la comen (mientras los parientes
lejanos sí la comen); en el segundo caso [huesos] son los parientes
cercanos del muerto los que los comen.» 16
Según la antropóloga brasileña Aparecida Vilaça 17, está claro
que los muertos de la tribu wari representaban comida, comida
real. Primero cortaban y asaban el cadáver como si fuera una pie-
za de caza. En un segundo momento todos comían caza, animales
cazados, como presuponiendo que se trataba del cadáver. Así, en-
tre ambas fases, dice Carlos Fausto, pulcro estudioso de etnias
amazónicas, se producía un luto en el que el cadáver «se desfami-

13
Piero Camporesi (1986), p. 46.
14
Ibídem, p. 116.
15
Ibídem, p. 47.
16
Carlos Fausto (2002), p. 29.
17
Ibídem, p. 30. Se refiere al libro de Aparecida Vilaça Comendo como gente. For-
mas do canibalismo wari.

103

LOS HECHOS

liarizaba» 18, se aparejaba a la comida. Y así quedaba listo para su
ingestión.
Otro tanto sucedía con la antropofagia funeraria de los pueblos
pano y guayaki, que se comían hasta niños de la propia tribu debi-
damente cocinados. Los guayaki «cuando se trataba de un niño pe-
queño preferían cocinarlo para que tuviese “líquido suficiente para
todo el mundo” […] Una comensalidad funeraria extendida era un
índice decisivo para determinar las redes de alianza entre los dife-
rentes bandos guayaki» 19.
Se trata hasta aquí de un canibalismo funerario que en pocas
ocasiones ha entrañado un complejo trenzado de relaciones sociales
y clánicas. Pero en torno a los funerales no se ha desplegado sólo
una ritualidad, incluso una desdichada necrofilia, sino que en oca-
siones han servido para poner un momento de alborozo y de cele-
bración mediante la comida, sin que haya necesariamente un com-
ponente caníbal.
Tal es el caso de los ágapes, los banquetes funerarios de la Anti-
güedad grecorromana. Y sin ir tan atrás en el tiempo, y sin salir de
España, de los funerales subrayados por comilonas y convites en
muchas regiones, de modo especial en Galicia, la tierra de los es-
morgantes 20, una palabra gallega rescatada por Jorge Víctor Sueiro
a partir de esmorga o parranda. No le falta razón a este autor. Los
gallegos se han caracterizado hasta anteayer por comer tan copiosa-
mente en los entierros que lo suyo no sería gula sino «una especie
de rito de antropofagia necrófila, la incorporación del muerto a
nuestra vida» 21. De forma que no fue imposible que Fray Antonio
de Guevara, cuya identidad queda un poco vaga, aunque no tan im-
posible como decir que Mondoñedo no existe, idea certera de Cun-
queiro, fustigara en unas reuniones sinodales de la citada ciudad las
cuchipandas de los entierros gallegos. Se empleó a fondo en la críti-
ca, pero al parecer con poco resultado.

18
Carlos Fausto, ob. cit., p. 30.
19
Ibídem, pp. 30-31.
20
Jorge-Víctor Sueiro y Amparo Nieto (1990), p. 149.
21
Ibídem.

104

CANIBALISMO MORTUORIO

Todo es ambigüedad, no sólo vanidad como diría el Eclesiastés.
El antropólogo brasileño Carlos Fausto se ha empeñado en desvelar
las cortinas que cubren de temor y recelo los temas caníbales, y en
la misma floresta amazónica, pero al final reconoce la dificultad
hasta de diferenciar caza de canibalismo. Por supuesto que el cani-
balismo requiere para ser entendido como tal el «consumo del se-
mejante» 22. La cuestión se complica si se quiere seguir siendo dua-
lista y se encuentran ciertas tribus que tienen creencias en cuerpos
zoomorfos y almas antropomorfas. «En la medida en que la simili-
tud entre animales y humanos se da en el plano del alma, comer el
cuerpo de la presa no será una forma de canibalismo» 23. Todo ello
salvo que el otro sea un animal a todos los efectos, y sea cazado en
condiciones que le convierten en presa, y sea comido con la idea so-
lamente nutricional. Luego llega un chamán, o alguien que sabe de
estos asuntos, y declara que la gente se ha comido a un hermano del
otro pueblo que se había puesto, o encarnado, en el cuerpo de un
lustroso pécari.
Ante este cruce apasionante de conceptos, caza-canibalismo,
presa-humano, alma-cuerpo, el tema de la consumición de cadáve-
res en Occidente queda relegado a mentes patológicas y a noticias
que impresionan por su ensañamiento contra lo que parece el ma-
yor de los santuarios inviolables, una tumba con un cadáver. Por
eso chocan las profanaciones, incluso las que llevan incorporado su
canibalismo necrófilo. En abril de 2006 unos desconocidos, el tér-
mino que más consuela a los policías y a los cronistas, profanaron
una tumba en el cementerio de Peralada (Girona). Eso ya era algo
repugnante, pero no hasta el punto de lo que vino luego. Los des-
conocidos sacaron los huesos de una señora difunta, fallecida hacía
diez años, y se pusieron a hacer un caldo en el que añadieron pasti-
llas de Avecrem. Apariencia animal, esencia humana…, todo lo que
es tan debatido y poco diferenciable en el Amazonas se hizo cruel-
mente claro, racial o subcultural en Peralada.

22
Carlos Fausto, ob. cit., p. 33.
23
Ibídem.

105

11

LAS MÁS NEFANDAS PARTES

El semen de bacalao es uno de los alimentos extremos a los que los
japoneses son tan aficionados. Tampoco se ha ahorrado el semen
humano como objeto de comida. Otra cuestión son las ritualizacio-
nes y simbolismos que van aparejados. Gilbert Herdt, profesor de
la Universidad Estatal de San Francisco, realizó unos estudios en
los años ochenta, convertidos en referencias clásicas, sobre los sam-
bia 1, un nombre ficticio para un pueblo de Papúa-Nueva Guinea
bien conocido por el antropólogo a lo largo de más de una decena
de viajes. Según refiere Herdt, para que un adolescente sambia ob-
tenga la plena madurez, incluida la sexual, debe ingerir el semen de
hombres de su comunidad. Realiza felaciones a los mayores de la
tribu y bebe su semen. Tal práctica no parece indicar una inclina-
ción a la homosexualidad, ni siquiera a la bisexualidad, sino un mo-
mento social en la vida de los sambia lleno de implicaciones cultu-
rales. La primera consecuencia es que eso consagra un rito de
pasaje.
Pero la imaginación a veces se queda corta a la hora de calibrar
todas las posibilidades de uso y consumo de sustancias humanas a
lo largo y ancho del mundo. Tuvo gran importancia ritual la orina
en danzas mágicas, como las de los indios zuni de Nuevo México.
«Los danzantes la bebían a grandes sorbos, chascaban la lengua
[…] juraban que era muy, muy buena» 2. Parece ser que esa cos-
tumbre zuni de ingerir orina humana tuvo que ver con los asedios y

1
Gilbert Herdt (1981).
2
John Gregory Bourke (1973 [1891]), p. 15.

107

LOS HECHOS

carestías que sufrieron antaño, y que luego recrearon en una danza
de la orina con fines purificadores.
En cambio, el uso de orina para abluciones llevaría a un amplio
catálogo —como el intentado por Bourke 3 en 1891— de culturas y
tiempos diversos. Los siberianos ounalashka se lavaban con orina y
luego con agua, algo bastante común en Alaska y en las islas del Zo-
rro… El geógrafo romano Estrabón atribuía a los íberos la costum-
bre de lavarse con orina incluso los dientes, «usanza que ellos afir-
man ser propia de los cántabros y poblaciones vecinas» 4.
Usar heces y orina humanos con fines curativos es tan antiguo
como el hombre. Plinio daba numerosos ejemplos al respecto, des-
de usar orina de niño contra las mordeduras de un perro rabioso,
al empleo de orina de los eunucos, «altamente benéfica para pro-
mover la fecundidad de las mujeres» 5. O el ejemplo que consigna
Bourke sobre sus paisanas: «Las mujeres inglesas, en algunas zo-
nas, bebían la orina del marido para que les asistiese a la hora del
parto» 6.
Dioscórides, que llegó a componer el más fabuloso tratado nu-
tricional de la Antigüedad, no se privaba de dar recetas con estiér-
col de animales (el de cigüeña mezclado con vino era bueno para la
epilepsia). Muchos médicos abundaron antes y después que Dios-
córides en el uso de esas materias. El propio Galeno, considerado el
padre de la medicina, no vio inconveniente al uso de heces de mu-
chacho, mezcladas con miel del Ática, para curar la tuberculosis 7.
Por otra parte, a Paracelso sus excelsas alquimias no le impedían
dictaminar que «la sal de la orina humana posee cualidades depura-
tivas» 8, mientras que el excremento de un chico joven y sanguíneo
podría proporcionar un aceite bueno «que viene bien contra el cán-
cer […] alivia las fístulas y conforta a quien sufre alopecia» 9. En ese

3
Ibídem, p. 97.
4
Ibídem, p. 100.
5
Ibídem, p. 110.
6
Ibídem, p. 111.
7
Ibídem, p. 127.
8
Ibídem, p. 131.
9
Ibídem.

108

13 José María Domínguez Moreno (1984). vol. aunque también eso se ha quebrado. Recogió así un curioso método para transferir la enfermedad de la gota de un hombre a un árbol: había que coger las uñas cortadas y algo de piel de los brazos del enfer- mo. «ce- rrándolo de nuevo y untándolo con estiércol de vaca» 12. 153 de la edición original de 1890. estaban en la línea de su admirado maestro Sir James Frazer. Por supuesto. para Bourke. y el elemento más natural de la alimentación humana. no se puede dejar de considerar parte del cuerpo humano. LAS MÁS NEFANDAS PARTES punto no puede faltar Martin Schurig. 109 . pero apenas se le escapó una noticia antigua del mundo que tuviera cierta relevancia mítica y de- rivaciones antropológicas. Un 10 Ibídem. por qué no considerar comestible a una momia: «haga que se empape con un poco de orina y déjese secar en un lugar expuesto al viento del ocaso —pero no al sol— hasta que se reduzca a polvo» 11. Respecto a la leche materna. y en contextos tan variados como chocantes. el lago del Lazio donde se ubicaba el bosque sagrado del rey-sacerdote y de Diana cazadora—. el uso de «un polvo simpatético» 10 y supermágico. El autor de La rama dora- da no se distinguió por su afán viajero —aunque sí que llegó a ir a Nemi. niños. Schurig llegó a aconsejar. Bourke cita ahí The golden bough de Sir James Frazer. II. todos con apetitos anormales respecto a los excrementos. o sencillamente bebiendo agua en la que se haya disuelto un cordón umbilical seco y húmedo» 13. siguiendo una antigua receta de Johannes Philippus ab Hertodt. 12 Ibídem. p. Y es que ni siquiera la sangre catamenial se libró del consumo humano. ya que se hacía con fragmentos de momia humana. hacer un agujero en un roble y llenarlo con esas sustancias. autor del tratado Chylologia. publicado en Dresde en 1725. mujeres. 152. En algunos lugares de Cáceres se procuraba el aborto «tomando sangre catamenial disuelta en orina de joven virgen. ha habido y hay más desviaciones nefandas del canibalismo en el sentido de ingerir las partes menos nobles del cuerpo humano. 11 Ibídem. Al fin y al cabo. donde recoge un amplio abanico de aberraciones cometidas por epilépticos. p. Cura- ciones de magia simpatética que.

En todo el atolón no hay otros guijarros que los que proceden del coral fragmentado por las olas o machacado por los hombres. ya que cuando murió deposita- ron sus restos en una cesta y la colgaron en la gran maneaba de Tabiteuea. Tan mágica como la barca de piedra que usó Caronte para llegar al Hades. atolón a unos tres- cientos kilómetros de la isla-capital Tarawa. la roca que baila junto al santuario de la Virgen de la Barca en Muxía. los dientes. «por eso la preciosa atención con la que. especialmente si procedían de un santo o de un lama» 14. san- gre. en plena Cos- ta de la Muerte de Galicia. guardan una cesta con los restos de Kourabi. Kourabi vino navegando a la isla sobre una piedra de superficie lisa y bruñida que conservan con cariño. ob. aunque eso no logró impedir su muerte el 12 de diciembre de 1582. Pude conocer algo de eso en Kiribati. los frag- mentos de vestidos y las secreciones del santo muerto han sido ate- sorados» 15. líquido catamenial. pues. de una piedra so- brenatural. los huesos. Luego todos los años llevaban los huesos de 14 John Gregory Bourke. su héroe cultu- ral. lo cual es mucha dis- tancia.. antiguas islas Gilbert. sino el de los muertos. De todos modos. que se los bebían como el más maravi- lloso de los licores. orina. 15 Ibídem. y por tanto “medicina”. en todas las comunidades de bajo nivel cultural. en una maneaba. Su origen no era sólo el cuerpo de los vivos. Se trata. la lápida no es el nú- cleo duro de la historia de Kourabi. p. o como la Pedra de Abalar. cráneos. 110 . Y concretamente en Tabiteuea. cit. huesos. Los jugos que caían de su cuerpo eran recogidos en medios cocos por los isleños. eran sustancias misteriosas. bilis. Desde luego ha habido consumos más nefandos que el de la le- che humana: «saliva. 172. siendo los vuelos tan irregulares y aleatorios como los barcos. excrementos. una de las casas ceremoniales de Tabi- teuea. Pues bien. LOS HECHOS personaje tan furibundo como el gran duque de Alba (temible al menos para flamencos y portugueses) enfermó tras su ocupación de Portugal y de regreso a España fue alimentado (amamantado) con leche de mujer a fin de restablecerlo. cálculos. en la Micronesia.

en un festival de rejuvenecimiento de la comunidad. llamada más correctamente Xochiquetzal. quienes por otro lado accedieron a que pudiese asistir y filmar sus cantos de homenaje a su héroe bajo la misma cesta que guarda sus restos. p. Se trata ahora de las propensiones alimenticias escatológicas colin- dantes con el canibalismo que ha habido a lo largo de muchas cen- turias y en muchas religiones y culturas. Llega a sostener Theodor Rosebury 17 que esa diosa madre de la humanidad. 111 . diosa mexicana y madre de los demás dioses. Crepitus y Cloacina entre los romanos —divini- dades de la basura. se da si acaso una cierta freakishness. LAS MÁS NEFANDAS PARTES Kourabi a bañarlos en la playa. la que concibió de forma inmaculada pese a ser esposa de Tzintéotl (Tonacatecutli). No se trata de volver a incidir en los sacrificios humanos. o comulgasen físicamente con él. Eso ha ocupado también el interés crítico de Michel Onfray: «para los que dudan todavía de las posibles extravagancias de las religiones en cuanto a ciertos sopor- tes […] la danza de la orina entre los zuni de Nuevo México […] amuletos con excrementos del gran lama del Tíbet […] bosta y ori- na de vaca para las abluciones purificadoras de los hinduistas. 17 Theodor Rosebury (1969). El horror es si acaso propio del Congo de Conrad. como en otras partes del mundo donde hay cultos y mitos en la raya de lo tolerable por cualquier estómago. Lo cierto es que la freakishness. y antes de que hubiese apa- recido en México un cura español para decir que eso era blasfemo. se ha cebado en muchas clases de religión. Sin olvidar por supuesto a Suchiquecal. Todo eso me fue referido por los isleños. Les parecía lo más normal del mundo que sus antepasados bebiesen a Kourabi. o la inclinación a lo monstruo- so. del pedo y de las cloacas» 16. 16 Michel Onfray (2006). esa diosa protomexicana exigía a sus fieles que comieran excrementos. En Tabiteuea. ni en el volumen que adquirió el canibalismo ritual en el Imperio azteca o en la cultura polinesia. Pues bien. el culto de Stercorius. 39. por usar un voca- blo que definía para Borges ese regusto por lo ambiguo y lo mons- truoso.

cifras de pasmo aunque sean billones y tri- llones americanos. mientras. timo. se pueden rastrear en las obras del místico sueco unas descripciones de batallas entre buenos espíritus y malos espíri- tus que se podrían trasladar a las batallas microscópicas que se li- bran en el sistema inmunitario (en bazo. sistema linfático…). Sin embargo. el número de bacterias excretadas cada día por el ser humano oscila entre 100 billones y 100 trillones. El místico sueco también tenía clara la existencia de malos espíri- tus. Rosebury es un solvente bacteriólogo que ha identificado y va- lorado en el cuerpo humano la monumental fauna microbiana. Swedenborg llegó a decir que la adrenalina era «un licor marrón de gusto dulce que protege a los riñones» 19. tan- to en su aspecto permanente como transeúnte. Tal como averiguó en 1973 un especialista en Swedenborg. Apenas 80 especies de microbios viven en la boca. sino una pintura más de la oscura complejidad de un mundo. Blom-Dahl 18. diosa del amor car- nal. sino de efectos postcríticos en relación con las glándulas suprarrenales. ya desde Emmanuel Swedenborg la anatomía humana pudo conjugar- se con la mística a un gran nivel connotativo. lo mismo que Tlazoltéotl. Parecerían mundos incompatibles con la más tosca religión que prevé todo por parte de un dios y nada fuera de él. según Rosebury. 112 . como llega a afirmar en su Arcana Caelestia—. pero lo más novedoso es que ya en 1748 no sólo hablaba de cielos e infiernos muy variados. más que 18 Christen A. otra cosa es la fe que se quiera echar en todo lo que no se ve. 19 Ibídem. Blom-Dahl (1996). Comer carne humana no sería para Swedenborg una anomalía inconcebible. que hasta 1914 no fueron atribuidas por el científico Cannon a los efectos psicosomáticos de la adrenalina segregada por las glándulas suprarrenales. Sweden- borg describió sentimientos de ansiedad. temores y otras molestias. pero escarbando en sus originales formas descriptivas. LOS HECHOS comía deyecciones. creía Swedenborg.000 en nuestra galaxia. o en realidad de muchos mundos —hay solamente 600. Todos los fenómenos naturales son efectos y sus causas son espiri- tuales. como es el estudioso noruego Christen A.

En el libro de Ezequiel se describe uno de esos enormes en- fados que Jehová solía volcar contra los hijos de Israel. es fatal que se con- vierta uno en lobo» 21. Paris. diciendo que en sana razón todo está en todo y por doquier. Paris. Platón no dejaba de encontrar asimismo alguna naturalidad en la que él llamaba alelofagia. Garnier-Flammarion. 1993. La cita es de Diógenes Laercio en Vie. p. Los filósofos trataron desde la Antigüedad de responder a todo cuanto de congruente. 113 . con oraciones. después de todo. y los dioses a veces reclamaban para sí las peores porquerías. que para él era el Cielo. No toda la culpa se podía echar a los hombres. bien podría tratarse de bacterias del genus Rickett- sia… Para Swedenborg. Parece que se usaron detritus humanos en cultos de Baal en Canaán y Moab. République. existía una correspon- dencia de todos los órganos y miembros del hombre. el hijo del hombre apenas replica cuando recibe el siguiente rapapolvo de su Dios: «Y respondióme: He aquí te doy estiércoles de bueyes en 20 Michel Onfray (1989). Los humanos trataban de aplacar el mal genio de los dioses. 565 d 566 a. Hay carne en el pan y pan en las hierbas. 21 Ibídem. 36. Lobos humanos eran para Platón los peores carnívoros posibles. Había demasia- dos dioses. doctrines et sentences des philosophes illustres. esos cuerpos y tantos otros entran en todos los cuerpos por conductos escondidos y se evaporan juntos» 20. 36. por no decir en ese caso antropofagia. y casi siempre estaban enfadados por algún motivo que se le escapaba a la gente. Cita a Platón. VIII. tanto interio- res como exteriores. LAS MÁS NEFANDAS PARTES seres imposibles. como lo hacen los pueblos extranjeros. Así. que es lo mismo. los alelófagos humanos. y sobre todo incongruente. en Oeuvres Complè- tes. Pléiade. A ese respecto. y eso se resumía finalmente en el Maximus Homo (el Gran Hombre). con ofrendas. con sacrificios. adorna o afea la humanidad. 1950. p. es decir. Para un «discípulo de un perro» o un cínico como Diógenes comer carne humana tenía que ser también bastante natu- ral: «No se encontrará odioso el hecho de comer carne humana. Onfray recuerda frases de Platón que resultan poco platónicas en el sentido que se acabó dando a ese adjetivo: «Cuando se ha probado las entrañas humanas picadas con otras que provienen de otras víctimas sagradas.

LOS HECHOS lugar de los estiércoles de hombre. Cuando los judíos practican la mezizá el rabino cir- cuncidador da un tajo al prepucio del niño y sorbe la sangre de la herida escupiéndola tres veces. todo mezclado» 23. Todo cuando integra el cuerpo humano es en principio canibalizable. mantequilla. Los hinduistas no han debido afrontar un Dios tan terrible como el del Antiguo Testamento. palabra que literalmente significa “las cinco cosas”. es decir. era un dios romano. pues no sería eso una comunión al estilo católico. 114 . si no santificado. 23 John Gregory Bourke. 94. Lo cierto es que hay un constante interés por los comporta- mientos alimenticios de los otros. y dispondrás tu pan con ellos» 22. Hasta los olores corporales fueron conver- tidos en consumo religioso. requesón. un penitente hinduista siempre puede tomar algo que agrada a la divinidad como es el «panchakaryam (o panchagavia). todo ello disimulado. leche. «éste es mi cuerpo». Si Crepitus. querer comer la carne real de un dios con todas sus consecuencias. Una vaca en la In- dia es divina y en calidad de tal no se come su carne.. 1743. pero hay que considerar que también en la India se da ese difí- cil punto de inflexión entre lo animal y lo divino. población del Bajo Egipto. Pedo. p. Es una cita tomada de Charles Perry en A View of the Levant. 70. 24 Ibídem. 686. veneraban a un Pedo y tributaban culto al vientre inflado» 24. El materialismo cultural del an- tropólogo norteamericano Marvin Harris exploró muchos aspectos 22 La Santa Biblia (1959). estiércol y orina. sino una perversión peor que caníbal. 4:15. p. sino espirituales. «los antiguos pelusianos. por el oportuno ritual. p. Además. Se trata por supuesto de elementos vacu- nos. cit. ob. Las religiones a ve- ces han conducido a los hombres a ingestiones de sustancias de ca- rácter espeluznante. el mayor de los tabúes infringibles. y las fronte- ras ni siquiera son físicas. Existe de todos modos un punto de confusión entre las mate- rias susceptibles de ser consideradas antropofágicas. y no sólo relativas a las partes sólidas o líquidas. Hay que ser muy experto para no tragarse algo de sangre en esa aspiración. Libro de Ezequiel. London.

También se usan excremen- tos de vaca entre pueblos nilóticos y australes de África con propó- sitos curativos o supersticiosos. 80. apetecibles por su belleza. En pleno apogeo del British Raj el coro- nel McPherson entró a saco en territorio ghond para desbaratar esos usos. LAS MÁS NEFANDAS PARTES de la cuestión. La vaca vista como algo más deseable que una conejita de Playboy es por supues- to una dilatación de la diferencia cultural de los humanos.. cit. dechados de bondad. El asunto de fondo sería que a ve- ces se han usado los excrementos de vaca como sustitutivos de los sacrificios humanos. ubres hinchadas y rostros de hermosas vírgenes humanas» 25. y si se logra no romper el cabo que une un último resto de razón con el desvarío religioso. que tenían como eje de su ritual matar personas y ofrecer- las a la diosa de la tierra. y así ocurrió: el nuevo dios de la luz aplastó a la diosa de la tierra bajo una montaña e hizo salir un búfalo esplén- dido de la jungla que dijo: «Liberad a ese hombre y sacrificad a este búfalo» 27. 58. 69 27 Ibídem. p. Al mis- mo tiempo un tribunal de Rajastán ha condenado en abril de 2007 al actor Richard Gere por haber besado en la mejilla a una actriz in- dia. ob. Tavernier aseguró que los mercaderes de Bután espolvoreaban ex- 25 Marvin Harris (1989). Las vacas en la India no sólo son di- vinas. antropofagia sesgada donde las haya. Bourke. al este de la India. Esas suplantaciones han sido plato frcuente en los relatos viaje- ros. p. Ahora bien. Harris llegó a reunir una buena colección de calen- darios «en los que las pinups son vacas cubiertas de joyas. G. sino conte- nedoras en su cuerpo de 330 millones de dioses y diosas. esa rectificación requería una visión. como habitual ha sido a lo largo del tiempo y del planeta el uso de excrementos y de orina. escribía Short en sus notas sobre los montañeses de Neilgherries en 1868 26. 115 . o un cuento sobrenatural. Fue el caso de los ghonds de Orissa. 26 J. p. Sólo se entiende si se estira al máximo la cuerda del relativismo cultural. «Verdade- ro estiércol de vaca es comido como expiación de los pecados y la orina se emplea en el culto». y fue cuando los nativos pensaron recurrir a víctimas animales.

el excremento del Gran Lama. El abad Huc. según W. a juzgar por el relato que hizo el marino norteamericano George W. Se ponían esas heces en bolsitas de cuero y se colgaban en el cuello como mano de santo contra toda calamidad. dijo que era «excesivo» defender algo así. como en 1852 Clavigero en su Historia de la Baja California 30. p. la pitahaya. pp. cosa que refrendaron tanto Jacob Baegert. LOS HECHOS crementos sobre las comidas 28. También allí tenían la costumbre de pasarse un trozo de carne que sucesivamente todos escupían antes de comerla. y luego recogían sus excre- mentos. Rockhill. No todo el mundo estuvo de acuerdo con eso. 116 . W. 38. Se refería a las mujeres siberianas al escribir: «bebían orina fresca. 32 Ibídem. Otras veces beber orina era un acto completamente cotidiano. del Tíbet se vendía caro. p. Los aborígenes australianos de la zona de Darlington (Queens- land) orinaban sobre ciertas semillas hasta que fermentaban y luego las ingerían hasta conseguir una especie de delírium trémens 31. Lo cual recuerda punto por punto a los chamanes de diversas etnias si- berianas. en su libro Viajes por Tartaria. sirviendo para hacer amuletos tán- tricos y antídotos formidables contra las enfermedades. a las mujeres les pareció divertido: una se orinó y otra se lo bebió. Según relatos viajeros recogidos en el siglo XIX por geógrafos de prestigio como Maltebrun. Melville en su libro In the Lena Delta. limpiaban las semillas. 29 Ibídem. Y cuando Melville se lo echó en cara. 46. p. tanto la propia como la de los vecinos» 32. Tíbet y China 33. El misionero alemán Jacob Baegert vivió en Baja California de 1742 a 1765 y le dio tiempo de ver cómo los indios comían un cactus. p. las tostaban y las comían en una gran fiesta 29. 30 Ibídem. 33 Ibídem. Sin embargo. que comían Amanita muscaria y bebían luego sus orines aún con un alto contenido alucinógeno. o Dalai Lama. 31 Ibídem. «los budistas han sostenido siempre que ciertas partículas indestructibles pertenecientes al cuerpo de Buda y 28 Ibídem. 42. 42-43. 50.

con materias desconocidas al vulgo. como la de emanar luz. Rockhill The Lamaist Cere- mony called the «Making of the Mani Pills». Tendrían como mayor ca- racterística la de ser muy luminosos. 36 Ibídem. estiércol. Y no ha sido lo peor. o tienen gran- des poderes terapéuticos» 34. 53. al alemán dunger. Los lamas dis- tribuyen esos mani a los fieles en los monasterios y parecen confetis dulces. están dotadas de propiedades específicas. sino que pueden contribuir nada menos que a la libera- ción. Burton recogió mu- chas historias interesantes en sus Arabian nights. unas reliquias llamadas pedung. palabra tibetana que re- cuerda al inglés dung. p. LAS MÁS NEFANDAS PARTES a los santos. siempre en las alturas himaláyicas. p. p. Véase Arminius Vámbéry (1989). 37 Ibídem. W. o algo peor. la cual se recogía con unción y no 34 Ibídem. como si fuesen brillantes go- tas de sudor. o mani-rilbu. 35 Ibídem. el falso derviche. El sabio capitán Richard F. En una ocasión escribió sobre un santón turcomano que escupía en una copa de agua después de recitar una oración. El húngaro Arminius Vámbéry. glóbulos que había en los huesos de Buda y de algunos santos budistas. 52. lo mismo que algunos restos orgánicos. se fabrican mani. Pues bien. Bourke cita el manuscrito de W. p. el «Sagrado Incienso» no era sino un eufemismo de la «Santa Mierda» del Primer Patriarca. «La eti- mología […] demuestra el tipo fundamentalmente indo-germá- nico. Más comprometidas serían. Luego están los dung rus. o mani rindu. al sueco dynga y a otras voces anglosajonas que quieren decir «estiércol». que significa «comprimidos dilatados». 117 . Todavía en el Tíbet y norte de Nepal. y a veces tan cho- cantes como ésta: «… el rey Afrida […] dijo a los emires: “Esta no- che propongo que os santifiquéis con el Sagrado Incienso”» 37. El asunto no es lo que contienen. y eso era vendido lue- go al mejor postor «como medicina capaz de hacer milagros» 36. 58.» 35 En Asia siempre hubo bastantes casos relacionados con la in- gesta de secreciones presuntamente santas. 54. como se le llegó a conocer. viajó extensamente por Asia Central a mediados del XIX. como grageas de pasta azucarada.

166. LOS HECHOS sólo para ser catada: «se aseguraba que los grandes Reyes y altos Sa- cerdotes se servían de eso como colirio para los ojos y remedio so- berano contra la náusea y los cólicos» 38. no siendo siempre católicos y apostólicos. con extraños ingredientes. 40 Ibídem. hígados… Las brujas europeas no se arredraban ante una sustancia llamada hippomanes. los filtros de amor y los filtros de muerte. en tantas varian- 38 Ibídem. 39 Ibídem. Ante eso era casi normal que las brujas usaran materias de cuerpos que desenterraban de los cementerios. cuando le cayó encima una bóveda pese a que se las daba de médico y mago además de gran erudito moral. Otro médico como Bechkerius prefería para eso «exaltar las propiedades de los excrementos humanos» 41. sin olvidar alimentarse mucho con cerdo. que fue obispo y luego papa con el nombre de Juan XXI. 118 . piel. hasta filtros mágicos de los que no convenía saber los ingredientes. Médicos eminentes y fantasiosos como Shuring recetaban estiércol de gallina y de paloma «para curar a las personas encanta- das» 40. en morro. p. nacido en Lisboa hacia 1210 y fallecido en Viterbo como Sumo Pontífice en 1277. 34. A veces se trataba de mezclar un hueso del fémur de un hombre fallecido de muerte violenta con ex- crementos. prosperó y se hizo cada vez más amante de la verdad. ya fuera en codillo. que encon- traban en la cabeza de las aves recién nacidas y no sólo en las de las cebras y los caballos.» 39 En realidad este papa fue Pe- dro Hispano. p. «Idéntica prescripción se encon- traría en los escritos de Pedro de España. p. desde la vincapervinca. 158. en prosciutto. 41 Ibídem. Son por supuesto unos pocos ejemplos de la interminable pano- plia de las supersticiones. planta que pul- verizada y mezclada con gusanos sobre carne induce al amor entre el hombre y la mujer. Hay un extenso catálogo en lo referente al uso específico de desechos humanos en la magia. Eso haría que el destinatario de esa práctica mágica en- suciara su cama todas las noches. Pero el cristiano Occidente evolucionó. sino sesos humanos. orina.

p. 129. otros en cambio se perdían por el camino. LAS MÁS NEFANDAS PARTES tes… Apenas hubo comida segura. Algunos cuerpos iban a parar a la disección anatómi- ca. dinero y poder. Aún existirían consumos antropofágicos tan desagradables. Cuando dos ingenieros llegan al pueblo Al- deaseca a poner la luz les sirven una de esas sopas que al parecer se hacían antes y que se llamaban espurriadas «porque se espurrian los ajos en la boca» 43. 43 Carlos Hernández Olmos (1994). La figura del verdugo se aparejaba a la de un brujo. rociados con líquidos que salen de la boca. p. tras desayunar un buen trago de sangre fresca recién sacada con una flecha de la yugular de una vaca. que se apisonaban contra el suelo y se barrían una vez que estaban secos. en cuanto a poderosa magia. es decir. fue a parar al consumo humano. Una vela hecha con sebo del ajusticiado era lo mejor para descu- brir tesoros ocultos. Es lo mismo que siguen haciendo los masai en sus cabañas de bostas. y muchos acu- dían a sus casas para obtener remedios prodigiosos y a buen precio. el canibalismo y la magia de los otros fueron mirados por encima del hombro. no sólo por prejuicios. 24. Antes hubo que pasar por muchas épocas oscuras y por muchos adobos criminales. 119 . En aquellos años de posguerra en España se usaban excremen- tos frescos de bueyes. a la mandrágora brotada donde caían los últimos orines del ahorcado 42. Con esa grasa se curaban entre otras cosas los males de los paralíticos. Más de una vez la grasa del reo. inclu- so a los alimentos espurriados. En la Edad Media los verdugos europeos obtenían sobresueldos porque les correspondía el cadáver del ahorcado. vi- tuperables es algo suave. tan cotizada. como los que se refieren a vómitos. Es algo que describe Jesús López Pacheco en su novela Central eléctrica. La cuerda del ahorcado traía suerte. Nada se podía comparar. Un trozo de tela de su último atuendo tenía la propiedad de hacer invulnerable a quien lo porta- se. 42 Paul Reader (1962).

.

que se desgajan de la idea de que con eso alguien se come a sí mismo. Uñas. Más bien. Sólo más tarde se dieron cuenta de que con ello aumentaba su inteligencia. gestos voluntarios o no. de la evolución: todo se debía a los cráneos vacíos. pero no hay que descartar que un día configuren la confirma- ción de un canibalismo extendido en el principio de la humanidad. 43. hay que hablar de 1 Oscar Kiss Maerth (1976). según él. o de barro. Sin embargo. «Un mono descubrió que el con- sumo de cerebro fresco de sus congéneres aumenta los impulsos se- xuales. No tenemos de momento sino datos aislados. como dicen los indios qui- chés. o de maíz. uno de los autocanibalismos más habituales. vaciados. p. y malestar. cada vez hay más evidencias de canibalismo en los protohombres y en los cuasihombres como los neandertales. 12 AUTOCANIBALISMO Y COMUNIONES En 1969 causó cierto impacto. padrastros. la idea de Oscar Kiss Maerth sobre la verdad. Ante la magnitud de esa posibilidad parecerá parva materia el comerse las uñas. 121 .» 1 Se trataba desde luego de una actitud provocadora: los monos comedores de cerebros engendraron otros monos cada vez más do- tados sexual e intelectualmente… Se pidieron pruebas al autor y no las pudo dar. Él y sus descendientes se viciaron e iniciaron la caza de cere- bros. Y venir de caníbales no es a lo mejor algo que agrade tanto como venir de simpáticos monos. cutículas. hipóte- sis. cuando comerse las uñas supera cierto límite. casi cuarenta años después de la prime- ra edición de El principio era el fin. El resultado de este proceso es el Homo sapiens. como dicen los cristianos. o mejor.

LOS HECHOS una enfermedad denominada onicofagia. La ingestión de orina humana. de Siddharth Varadara- jan en The Times of India. Pasarse la lengua por la sangre de las heridas también suscita alguna ilación. 122 . 3 John Gregory Bourke (1973 [1891]). Catulo y Diodoro Siculo hablaron de esta costumbre singular». algo pare- cido a un grave estrés postraumático. 100. como lo que ocurrió en el zoo de Belgrado durante los bombardeos de la OTAN en 1999. sino que ciertos santones toman un vasito con su propia micción en ayunas acreditando a eso una gran fuerza salu- tífera. Ahí sí que se han tenido y tienen casos muy dolorosos. que apreciaban el contenido en amoniaco de la 2 Véase el artículo «War ravages Belgrade’s Bengal tiger». Bajo el nombre de trichofagia se conoce un desorden del con- trol de los impulsos que consiste en comer pelo humano. p. un tigre de Bengala. El cliché de usar orina como dentífrico por parte de los antiguos es- pañoles duró hasta los enciclopedistas Diderot y D’Alembert. El síndrome de la onicofa- gia puede revestir agudos problemas si los hábitos son agresivos y provocan desperfectos en la piel y hasta posibles hemorragias. varias lobas y una tigresa reaccionaron comiéndose a sus crías. Fue costumbre corriente también entre indios de Alaska y de otros luga- res más bien fríos. Bourke recoge esta cita de Estrabón en Malte- brun (1827). Prince. Como fruto del mismo efecto. sea la trichofagia efectuada de forma consciente o en completa enajenación. y muy adecuada. Todo lo cual extrañaría sólo hasta cierto punto. Se trata de una reacción instintiva. No es que alguien se convierta en su propio vampiro por hacer eso. 3. tal como relata Estrabón en su Geografía 3. empezó a co- merse sus propias patas 2. «Apuleyo.6. es algo habi- tual en muchos países. Algunos animales enloquecieron hasta tal pun- to que se automutilaron. conociendo la capacidad de ilusión de la gente tanto hoy como ayer. la saliva con sus poderes anti- sépticos. Llamarlo autocanibalismo sería poco respetuoso con los animales. Lavarse rostro y dientes con orina vieja y bien conservada era un uso de los anti- guos íberos y cántabros. Pero en la India no sólo beben la santa y pro- tectora orina vacuna.1999. como hemos visto. En princi- pio es también algo conforme con el canibalismo. para curar una herida con lo que más se tiene a mano.

6 Ibídem. p. Ya dijo Sir James Frazer con claridad. AUTOCANIBALISMO Y COMUNIONES orina caliente. llena del mismo humo que hay en el bosque al alba. En cambio. si no alambicada. 7 Ibídem. Una bella historia que debe- mos al médico y naturalista alemán Georg W. 118. Una mitología muy avis- pada. después de orinar a pla- cer. culturales. y sobre todo la necesidad de encontrarlas. el arco iris estaba vinculado a las heces. las religiones se retuercen con milenarismos y más descaradas ambiciones de poder y dinero. Billutschi. II. Cuando hoy día se han acabado las razones metafísicas. 101. 123 . La rama dorada (vol. p. p. porque eso sería el talismán para transformar los granos de cereal en las conchas que constituían su moneda. 120. sin el romanticismo cosmológico de los kadiack.. Los guineanos eran afortunados cuando encon- traban excrementos de Aidowedo 7. se ponía un vestido de piel de foca con franjas rojizas y de otros colores y así se originaba el arco iris 6. […] La historia de la religión es una larga tentativa de conciliar las viejas costumbres con nuevas razones y encontrar una explicación lógica que sostenga prácticas absurdas» 5. 8 Ibídem. Steller. Para eso era bucólico pensar que la lluvia era la orina del dios Billutschi. 5 Ibídem. míticas. 119. p. p. 128). 118. sino sus- tentar múltiples imaginaciones religiosas. los indígenas obbo del Alto Nilo se enjuagaban la boca con su propia orina. […] Los mitos cambian mientras las costumbres se conservan. la serpiente del Arcoiris. que exploró en 1740 la península rusa de Kamchatka. según los nativos de Kamchatka. Bourke cita a Sir James Frazer. en otros lu- gares. p. algo de gran utilidad para lavar ollas y platos. Y las heces eran y va- lían más que el oro. que «… todos los pueblos han inventado mitos para explicar las razones por las cua- les respetan ciertas costumbres. para sacar de ahí 4 Ibídem. El hombre llega a exprimir lo que ve y lo que no ve. Otras veces. según relata Sir Samuel Baker en The Albert Nyanza: «se debía a la falta absoluta de sal en el país» 4. según los cuales «la primera mujer […] creó los mares orinando» 8. En sentido lato está claro que el canibalismo puede no sólo in- formar acciones puntuales de los pueblos y las personas.

12 M. G. Burton) denominaba «comedores de hombres». «Grises son las teorías. Burton (no hay que confundirlo con el ilustre y sabio capitán Richard F. Una gran duda se cernió sobre los primeros cristianos: cuando comulgaban. se ha horrorizado ante la antro- pofagia. para los carnívoros y los carroñeros. 124 . 10. ¿la hostia seguía o no los caminos habituales de la di- gestión humana? Los llamados estercorianos (del latín stercus. Algo así llena de estupor sólo hasta conocer el próximo ho- rror del que es capaz el hombre. No hacen distinción. G. Cuenta el general Burton que en las Indias Occidentales «teníamos la costumbre de cazar por la noche cangrejos de tierra con palos con nudos corredizos. Burton (1932). no lo pasó por alto en su tratado teológico: «El concepto vulgarmente sensual de la presencia del 9 General R. Muy diverso com- portamiento por supuesto del de los animales. p. vale como la carne humana viviente. que no se plantean esos problemas. viajero en- tre los caníbales guineanos guerzé. p. y por tanto superior al negro. vivían preferentemente en los ce- menterios» 10. 13. p.» 9 La distinción es humana. 11 Ibídem. incluso de los que el general R. «La carne humana muerta. aprovechando una cita del excelso Goethe. hasta que supimos que esos crustá- ceos. pero el be- llo árbol de la vida está siempre verde» 12. estimados como un manjar. Pero es cierto. La secta concluyó que la hostia al fin y al cabo tenía que estar sujeta al mismo proceso que el resto de los alimentos. Eso era lo que dictaba la lógica. a pesar de que ni siquiera vio especial repugnancia o con- tradicción a la hora de comulgar con estiércol humano. demasiado huma- na a veces. LOS HECHOS jugos que alimenten su carrera hacia la muerte. Al general Burton también le impresionó lo que le contó un oficial que había tomado parte en la guerra de España en 1812: había visto después de una batalla cerca de los Pirineos «cuerpos de soldados franceses comidos por grandes truchas en el río» 11. siempre con alma. El asunto tomó alas y un monje como Pascasio Radberto. 10 Ibídem. Lelong (1946). 14. el hombre blanco. es- tiércol) reflexionaron mucho sobre ese asunto descuidado por la magia del rito. H. en el año 831. decía Lelong. 11. p.

14 Ibídem. 16 Ibídem. tiene un origen antiguo aunque no se encuentre en Orígenes y tal vez ni siquiera en Rabano Mauro» 13. p. en la Irlanda del si- glo XIX. porque el concepto y el nombre fueron tomando ondulaciones con el tiempo. que teológicamente se trataba de alimentos que. en base al cual tal cuerpo sería comido. 60. ob. cit. es decir. p. Lo que tenía su fundamento aunque fuese herético. La genésis de las peculiares ideas estercorianas se atribuyó a un autor del siglo IX llamado Amalario. London. 61. 125 . tras recibirlas. 15 Ibídem. hablaba del poder milagroso de sus pañales con todo lo que contenían… Se- gún dicho evangelio «la Virgen dio a los Magos de Oriente que ha- bían venido a visitarlo un pañal que los reyes llevaron consigo y lo quemaron para luego adorarlo según su costumbre local» 16. sea porque. sea porque en las especies permanece algún elemento nutriti- vo. AUTOCANIBALISMO Y COMUNIONES cuerpo del Señor en el sacramento. Bourke cita a Black. para quien «la ingestión de la hostia rompe el ayuno» 14. como ocurre con éstos. 88. Con lo mismo. p. Mu- cho más cerca en el tiempo y en el espacio. acababan en el excusado. se pueden tomar otros alimentos» 15. p. ti- tulado El primer Evangelio de la infancia de Jesucristo. Son ejemplos de estercorianos primitivos.. 17 Ibídem. a los niños enfermizos se les daba a beber «el agua mezcla- da con vino con la que se limpia el cáliz después que el sacerdote haya comulgado» 17. p. ¿Quedaba algo de cuerpo y sangre crística en esos restos? 13 John Gregory Bourke. 1883. Ya en el si- glo XIX ser estercoriano designaba a quienes no creían que la sus- tancia del pan y del vino era sustituida por la sangre y cuerpo de Cristo. digerido y evacuado como un alimento cualquiera. Folk-Medicine. el discutido monje Pascasio no se privó de arremeter contra los estercorianos o ester- corianistas tildándoles de falsos doctrinarios. El cardenal Humberto acusó a Niceta Pettorato de estercoriano por sostener que «la eucaristía rompe el ayuno. 64. 63. ¿Cómo iba a co- rrer esa suerte el cuerpo y la sangre de Cristo? Uno de los evangelios gnósticos que circulaban en el siglo II.

19 Marcelino Menéndez Pelayo (1963[1880-1882]). 20 Ver Douglas Swannie y su Dizionario delle eresie en www. Luego se bebían el con- tenido de la palangana. fango) criticaban la comunión con las especies. El Espíritu Santo les había llegado a ellos y a ellas. La comunión cristiana como posible práctica caníbal fue un gran debate teológico. un sumo sacerdote 20. o que «las forni- caciones de los nicolaítas. Tal vez por eso inventaron una comu- nión especial: sacaban sangre a un niño de un año y la mezclaban con harina para hacer unos panes de comunión. LOS HECHOS Sería tanto como preguntar qué permanece de un cuerpo en el agua que se ha usado para lavarlo.1889.eresie. 30. resultaron ser unos caníba- les heréticos de mucho cuidado. si sobrevivía. cit. sectas gnósticas llama- das catafrigas. Quintila y Maximilla.. 68. Respecto al niño. sea anatema» 21. y el poder del Espíritu Santo lo transfería incluso a sus ayudantes o profetisas Pris- cila. Los pepuzianos (de Pepuza. Hubo una costumbre de extre- ma sumisión por parte de algunas mujeres hinduistas que les lleva- ba a lavar los pies a sus maridos y señores.it. a quienes llama “hijos de víbora”» 19. lo mismo que los dualistas maniqueos. si moría era un mártir. creían en complicadas historias de barbelos. 18 Ibídem. World. 21 Marcelino Menéndez-Pelayo. La secta gnóstica de los borboritas (del griego bor- boros. un ilu- minado que hacia el año 170 afirmaba ser el Paráclito. el espíritu virgen. p. Los borboritas. Bourke cita a Frank G. no a los apóstoles. 126 . algo conectado con el eón fundacional de todas las cosas. 256. p. 209. Los padres del Concilio Bracarense ya lo decían en sus tremen- das proclamas antipriscilianistas y en cierto modo antignósticas: «Si alguien dice que la creación de toda carne no es obra de Dios sino de los ángeles malos. también llamados barbelianos. junto a los hermanos catafrigas. suciedad. No faltaban sectas pintorescas. ob. y a veces homuncionitas. vol I. p. New York. la perfidia de los ofitas. localidad italiana de dudosa existencia considerada como Jerusalén para esos sectarios conocidos también como quinti- lianos). fueron anatemizadas por Prisciliano. Por su parte. Carpenter.06. La mujer hindú «cree obtener la absolución de sus pecados bebiendo esa agua» 18. Se inspiraban en Montano.

Allí. donde alcanzó una reputación por decapitar a la perfección los cerdos. junto a la lechería del pueblo. como luego salió a la luz. El caso es que no sólo cogió su cabeza cercenada. en una de esas casas de madera. No hay seguridad de que alguien probara o comiera ese plato macabro que preparó Katherine. un grave problema con el alcohol. tan alejada del cli- ché que quiso presentarla como la Hannibal Lecter australiana. Pues bien. que eran de enorme calado. Como suele suceder. hay otro mundo de puertas para dentro. Katherine tenía cuatro hijos de dos matrimonios. pero eso no impidió que el tribu- 127 . Había seguido el tratamiento de Alcohóli- cos Anónimos sin que por eso se reparasen sus desajustes psiquiá- tricos. con ella preparó una comida que sirvió a sus hijos. John Price. 13 CANÍBALES RECIENTES Era febrero del mágico año 2000 en un pueblo del sur de Australia. Se había distingui- do más que nada como empleada de la industria cárnica de la loca- lidad. y luego lo desollara y decapitara. lle- vaba una vida toda ella casa y trabajo. vivía una gafuda pelirroja de mucho y mal carácter llamada Katherine Knight. esa señora nacida en 1955. de esos donde lo que más ocurre es el polvo. la rutina y la espuma de la cerveza. El pueblo se llama Aberdeen y está en un valle curio- samente llamado Hunter (Cazador). Se suponía que Katherine tenía sus diferencias con su pareja. A Price lo mató poco después de hacer el amor. causó gran conmoción en los periódicos australianos. Luego se supo que Katherine había pegado una paliza a su primer marido después de una relación sexual de la que no se quedó satisfecha. pero que un día de febrero le propinara 37 cuchilladas. quién no las tiene. También tenía.

volición. otra cuestión es que la reducción de su pena. Hay quien ha visto en el caso de Katherine elementos de voyeurismo. solicitada por su abogado. LOS HECHOS nal que la juzgó describiera su crimen como «premeditado. Tal vez pesara más el deseo de Katherine de demostrar quién tenía el poder. Katherine es una caníbal muy consciente de sus de- rechos civiles y constitucionales. Mentes dañadas. Sin embargo. sino por ser capaces de tortu- 128 . Para otros eso se añadió a una serie de comportamientos totalmente necrofílicos. el de Katherine fue un canibalismo de la era de la información. Peter Lalor…). el otro punto de la realidad caníbal fuera de mitologías. pero eso ocurre todos los días sin que al abandonador le corten la cabeza y la cuezan con ver- duras. a quienes su canibalismo servía para decirles de forma poco sutil «mirad quién manda aquí». incluso de cara a sus hijos. La gente volvió a recor- dar el horror de un caso en el que lo peor no fue que la pelirroja Katherine matara a su marido como a un cerdo. perturbaciones. El caso desde luego ha dado materia para el análisis. y como un conjunto de perversidades que indicaban «cogni- ción. Lo peor fue que ella luego quisiera cocer una cabeza humana en una olla de sopa. el control real de la casa y de la vida. para disfrutar con la tortura antes de la muerte. todo eso puede haberlo en gentes con piel clara y en gentes con piel oscura. y añadirle una salsa o gravy. Condenaron a Katherine a cade- na perpetua. La historia de Katherine Knight ha generado varios libros (de Sandra Lee. amén de provocar una náusea infinita. Los doboduras de Nueva Guinea no sólo fueron conocidos por su canibalismo. horri- ble». sadismos. En su lejano valle australiano de Hunter tenía acceso al conocimiento de una amplia gama de perversiones que inspiraron ulteriormente su psique ya enferma. con verduras. del buen vivir y del buen comer del mundo. calma y habilidad». la pregunta crucial sigue sin ser contestada. pero ya ha pedido revisión de condena basándose en que ella es la única mujer que cumple semejante pena en toda la isla-continente. todo un atentado contra los cimientos más elementales del buen hacer. En cualquier caso. haya causado una gran con- moción en la opinión pública de Australia. ¿Por qué mató a su novio y se lo comió? Price quería acabar su relación con Katherine.

comiéndolas prácticamente vivas» 1. Pero retrocediendo en el tiempo. p. Otras ve- ces algunas perturbaciones de la gente pasan por ser casi normales. y se arropan con sectas y supercherías de muchas clases. El informe se hizo en 1990. p. «creen en el demonio y uno de cada diez asegura que ha hablado con él» 2. Tortura. Más de la mitad de los 1. No obstante. En España uno de los casos antropofágicos más pavorosos de los últimos tiem- pos fue el de Francisco García. la mayoría mendigos.236 encuestados para un informe del Instituto Gallup de los Estados Unidos. 3 Francisco Pérez Abellán (2006). quien entre 1987 y 1993 acabó con 11 personas. no hay que irse lejos para encontrar perversiones de la condición humana vinculadas a la antropofagia. que hacen sentir la su- perioridad respecto a las costumbres salvajes y caníbales de algunos indios o algunos papúes. Tal vez el caso caníbal más destacado en España por el número y virulencia de sus crímenes fue el de Manuel Blanco Romasanta. 219. Se dijo de él que en cierta oca- sión «… arrancó un corazón y dio un bocado sin sentir nada espe- cial» 3. Ante eso parece baladí que uno de cada cuatro norteamericanos crea en los fantasmas. asesinato. titulado Mirror of America Survey. o que uno de cada seis sienta que ha estado en contacto con algún muerto. orgullo de Occidente. 216. CANÍBALES RECIENTES rar lentamente a sus víctimas «cortando pedacitos de carne sólo cuando querían comer. El cuento popular volvía a en- carnarse en la más cruda realidad y dejaba a la gente sin esas asas culturales y morales. en 1912 fue sonado el caso de la «vampira de Barcelona». 2 Ibídem. que mataba niños a fin de hacer cier- tas pomadas con su sangre y grasa. el lobishome de Rebordechao. pero no hay indicios de que en los últimos años haya bajado en Estados Unidos el número de personas convencidas de la proximidad del diablo. una localidad cerca de Allariz (Orense). o se revisten de creencias. La diferencia es en qué se pone el acento de lo intolerable. 129 . 1 Hans Askenasy (1994). canibalismo… es lo que más se puede odiar y también lo más evidente. El ho- rror anida en cualesquiera sociedades.

adictos a beber sangre hu- mana. pocos caníbales recientes han conseguido la notorie- dad mediática del japonés Issei Sagawa. Pues bien. ni tuétano. Fue el pri- mer caso conocido de conexión entre vampirismo y ciberespacio. LOS HECHOS Lobishome es la voz en gallego para el hombre lobo. un lugar donde no funciona como repelente el olor de ajo. aseguró que bebía sangre de otros para renovar la suya. en 1846 Blanco Romasanta mató a 13 personas. el «vampiro de Sacramento» (Estados Unidos). en otro ser. Llegaron a matar a una persona y habrían podido cometer más crímenes de no haber sido capturados en el año 2001. Con todo. El «vampiro de Düssel- dorf» (1883-1931) se hizo famoso por su especialización: beber la sangre de las heridas de sus víctimas. El mismo mecanismo del hombre lobo. otro de los leitmotivs de ese canibalismo tangencial. Richard Trenton. dado que no se consume carne. se da en los llamados vampiros humanos. El «vampiro de Mulhouse». Los «vampiros de Witten» (Alemania). Por un lado está el conde Vlad. el francés René Kierry. Tanto se oyó en apartadas aldeas sobre la existencia de hom- bres que se comportan como lobos que al final a uno se le averió el cerebro y bajo el manto o excusa de lo lupino dio rienda suelta a una cadena de episodios criminales. la mayor parte mujeres. pero lo que ha trascendido es su figura reconvertida en el mito de Drácula. el loup garou francés. «a 130 . Azimov se dedicaba a sacar sangre a los niños. captaban por Internet a sus víctimas. Pero no se ha tratado solamente de tipos locos e individualistas. Pasaron años hasta que se descubrió que la causa de su debilita- miento eran las malas artes del vampiro de Andiján. aunque no por eso ha sido un fenó- meno que haya carecido de cierta amplitud. y devoró sus cuerpos convencido de ser un lobo. hasta que fue ejecutado en la guillotina en 1937. En 1992 fue por fin detenido Ajmat Azimov. incluso en otro tiempo. una localidad del valle de Fergana entre Uzbekis- tán y Kirguizistán. donantes forzosos al fi- nal. se acercaba más al prototipo de violador de niñas. Habría motivos para considerar al vampirismo una ex- crecencia del canibalismo. el «vampi- ro de Andiján». o un canibalismo reducido. Issei nació prematuro. el empalador. un personaje que con la ausencia de luz se transforma en otra cosa. aunque con distinto re- vestimiento.

y allí fue donde Issei dejó de lado sus metas académicas para concentrarse en la fabricación del más terrible sashimi de los últimos tiempos. 151. La miré a los ojos y dije: “Eres deliciosa”» 6. un subterfugio para que fuera a su casa y para dispararle en la nuca con un fusil. p. director del complejo industrial Kurita Water. CANÍBALES RECIENTES su padre le cabía literalmente en la palma de la mano» 4. Antes de eso probó uno: «Se deshizo en mi boca como una pieza perfecta de atún crudo en un restaurante de sushi. 156. en Tokio. p. Su padre. 155. Issei Sagawa consiguió pasar únicamente cuatro años en la cárcel.» 5 Issei Sagawa tuvo la sangre fría de cor- tar a Renée en pedazos que guardó en el frigorífico para írselos comiendo. «Luego Sa- gawa comentó que le sorprendió lo quieta que se quedó Renée des- pués de haberla matado. a estudiar el doctorado de literatura inglesa en la Sorbona. 6 Ibídem. Carne cruda pero de mujer. Donnelly (2006). lo que su- mado a trastornos físicos y psíquicos de su niñez hacía presagiar graves alteraciones. 5 Ibídem. En 1980 lo mandó a París. En la neblina. Regresó a Japón y se dedicó a escribir un libro autobiográfico. que volcó en su infortunada compañera Renée Hartevelt. sino de que se comie- ran a los prisioneros aliados y a los muertos en combate. Canibalismo de mucha mayor envergadura fue el que tuvo lugar entre las tropas japonesas en la segunda guerra mundial. escudándose en una enfermedad mental. tal su fantasía y vesa- nia. y cursar estudios de Filología Inglesa. No se tra- tó de que se devoraran entre sí los japoneses. También le publicaron una co- lumna en los periódicos donde se las daba de crítico gastronómico (se buscaba el punto morboso de un caníbal) y hasta llegó a comen- tar el valor nutricional de la carne humana. un hombre podero- so. Ya en 1981 Issei invitó un día a Renée a leer una poesía de Schiller. 131 . una estudiante holandesa de veinticinco años. Pues bien. Australia fue uno de los primeros países en establecer que el canibalismo debía 4 Daniel Dieh y Mark P. p. Issei Sagawa logró entrar en la Universidad de Wako. quitaba impor- tancia a algunos brotes extraños de violencia de su hijo. entre ellas una severa confusión de la realidad.

Pero si hubiese sido carne de serpiente no se la habrían ofrecido. «De hecho vimos muchos cuerpos a los que les habían hecho cortes en los muslos» 7. Y al final de la guerra «los soldados japoneses se referían a los aliados como “cerdos blancos” y a la población local como “cerdos negros”» 8. habló con sinceridad de lo acontecido en la retirada japonesa por los montes Finisterre del centro y norte de Nueva Guinea entre diciembre de 1943 y marzo de 1944. un veterano de la guerra de Vietnam. Howard Finch. detenido en 1928. En una ocasión unos compañeros de armas le habían ofrecido carne de serpiente mientras se reían de manera especial. Arthur Shawcross. 9 Joseph Cummins (2001). 167. p. El monstruo Ed Gein fabricó nada menos que un cinturón de pezones humanos. También invitaba a sus amigos a comer carne humana sin que éstos lo sospecharan. hay confesiones directas de canibalismo efectuadas por veteranos de guerra japone- ses recogidas en libros y en explícitos documentales como el estre- nado en 1987. Yuki Yukite Shingun («Adelante Sagrado Ejército»). Un veterano de esa campaña. sino la cantidad de asesinos caníbales en tiempos de paz. por así llamarlos. Pero los casos continúan has- ta anteayer y puede que hasta pasado mañana. Por eso había probado mucha carne cruda. Pero que los japoneses trataron a veces a los prisioneros aliados como ganado era «un rumor oscuro ahora revelado finalmente por Yuki Tanaka» 9. 8 Ibídem. había trabajado en su pueblo como carnicero. Lo más sorprendente. no sólo era un asesino caníbal sino un ma- soquista perturbado a quien le gustaba clavarse agujas en su propio sexo. y lo 7 Ibídem. de todos modos. 168. p. Los suministros habían cesado. Cita a Yuki Tanaka y su «Judge Webb and Japanese Cannibalism». sobre la guerra en Nueva Guinea. no es el comportamien- to patológico y caníbal en tiempos de guerra. LOS HECHOS formar parte de los crímenes de guerra. Los australianos conocie- ron de cerca los casos de canibalismo cometidos por los japoneses en las Filipinas y en Nueva Guinea. 132 . Por otro lado. con la falta de comida que te- nían. Ogawa Shoji.

en especial niños y mujeres.01. Así hizo con 50 niños hasta que por fin lo apresaron y ejecutaron el 15 de abril de 1925. Jeffrey Dahmer. Shawcross llegó a decir en su entrevista con la reportera En- glish que el sabor de la carne humana era como el de la carne de cerdo asada y un poco quemada. 25. como dijo en su descargo —como si pudiese haberlo—. no sólo han llenado la historia de los ver- des campos americanos sino también de los europeos. El Mundo. le cortó el pene y lo cocinó. siendo jóvenes negros muchos de ellos. Meiwes conoció por Internet a Bernd Jürgen y entre ellos nació una amistad truncada enseguida por el asesinato.2. Fritz Haarmann. Al final condenaron a Shawcross a 239 años de cárcel y los debe cumplir en el correccional de Sulli- van. Mei- wes mató a su amigo. como lo haría cualquier otra que descubra de repente el horror que se aloja en uno de sus miembros. de Hannover. Pero se le que- mó el plato que preparaba y así se le estropeó una fantasía sexual que tenía desde su más tierna infancia. CANÍBALES RECIENTES que le faltaba por probar lo consiguió con dos mujeres del Viet- cong. presumió de «haberse comido el corazón y el pene del niño de once años Jack Blake y los genitales de tres de las prostitutas que asesi- nó» 10. de cuarenta y cuatro años. sin mezcla alguna de esa luz —raciocinio. en el estado de Nueva York. al saber que el joven de veintinueve años 10 «Quería conocer el sabor de la carne». Otra historia reciente y ya llevada al cine es la del «caníbal de Rotemburgo». Pero monstruos sin asomo de ironía. el «carnicero de Milwaukee». mató a 17 hombres entre 1978 y 1991. sentimiento— que hace que el ser humano se eleve sobre las mi- serias de su condición. del periódico The Guardian. en otro caso donde la mente huma- na se había resquebrajado con matices de una crueldad imposible en cualquier otra especie animal. Ante la periodista Katherine English. Armin Meiwes. pues al parecer le gustaban sus músculos. 133 . A una la ató a un árbol mientras a otra le iba cortando peda- zos de carne y comiéndoselos. mordía a los niños hasta matarlos. Shawcross siguió matando y comien- do personas en los Estados Unidos. La sociedad sueca quedó estremecida en 2006.

LOS HECHOS Lennart Persson. lo peor en este asunto siempre puede venir y dar una vuelta de campana. En Rusia surgen con cierta frecuencia casos de canibalismo y al- gunos los ponen en relación con la crisis de valores. había matado a puñaladas a dos mujeres y se las había comido. Resultó ser hermana adoptiva del asesino que inmediatamente pasó a ser internado en un psiquiátrico. de la Universidad Complutense. apa- recen en Japón y en Alemania. a la repugnancia. Pero en Rusia también ha habido un canibalismo derivado de las grandes hambrunas. incluso de los grandes sitios que sufrieron a lo largo de su historia. El antropólogo forense José Manuel Reverte. No es cuestión de poner etiquetas étnicas a la perversión. sino «por puro gusto a la carne humana. a la locura. Andrei Chikatilo asesinó entre 1978 y 1990 a muchas mujeres. Se- gún el fiscal Christer Sammens. 134 . y aún se recuerdan los de Stalingrado y Leningrado durante la segunda guerra mundial. que dirigieron sus miras a sus compañeros muer- tos sobre la nieve. Sin saberlo buscan la cadaverina. del pequeño pueblo de Gavle. El profesor Reverte asegura haber conocido el ca- nibalismo en Brasil. Y en cualquier lugar que no se imagina. El llamado «estrés de combate». si no directa- mente con la falta de dinero. sos- tiene que la necrofagia no se produce por motivos abstractos. sumado al hambre. adonde fue a hacer un documental para Televi- sión Española: «Vimos cómo los botocudos. Ya vimos en el capítulo del «canibalismo mortuorio» cómo se hizo un caldo con una difunta y pastillas de Avecrem en Peralada (Gerona) en 2006. en Rusia y en los Estados Unidos. llegando a devorar el útero y arrancarles lengua y pezones. una sustancia que se produce con la putrefacción de los cuerpos y que […] tiene efec- tos adictivos» 11. Incluye declaraciones de José Manuel Reverte. […] Quienes la comen quedan enganchados. Persson «había bebido la sangre de ambas mujeres y […] se comió parte del pecho de una de ellas». o del canibalismo mezclado con la necrofilia. carne de psiquiátrico. Cuando parece que eso podría ser el colmo de la aberración. hizo enloquecer a muchos soldados. una tribu brasileña del 11 Paco Rego (2001). en el este del país. Los caníbales.

pero no se los comían a todos. abiertas en canal y tatuadas con motivos japoneses […] Una vez leí que en Japón hay un museo hecho a base de trozos de piel tatuada que la gente vende antes de morir» 14. 13 Miguel Mora (1998). en el capítulo dedicado a Oceanía. gran admiradora de las viejas xilografías europeas del siglo XVI sobre caníbales de su tierra. Probablemente no quedaría un solo indio en el poblado» 12. que presunta- mente reivindicaba la antropofagia. como «pieles que imitan a la humana. la indígena. a base de sumar otras identidades como la por- tuguesa. y se llega al simulacro. acababan de comerse a siete norteamericanos. Ha sido el caso de los artistas e intelectuales influidos por el Manifiesto Antropófago que publicó en 1928 Oswald de Andrade. de su peleada y jocunda identidad moderna. 135 . la negra. El canibalismo ha podido producir enfermedades con un gran parecido a la encefalopatía espongiforme bovina. porque si no la comida no ayudaba a gue- rrear mejor. la propia identidad brasi- leña. Por eso Adriana Varejão inclu- ye en sus telas intrigantes inspiraciones. Tenían que ser muy valientes. viniera de donde viniera ésta. más conocida como el mal de las vacas locas. se quería reaccionar contra el colonialismo residual y reunir a los brasileños en torno a la provoca- ción de sus propias raíces y sincretismos. la foránea. 14 Ibídem. Otro paso más por este camino del canibalismo visto como un arte infectado de locura. Piense por un momento que alguna de aquellas personas estuviera conta- giada con un virus o un prión. «Cogían a mucha gente. Lo veremos con más detalle en el caso del kuru de Nueva Guinea. que casi un siglo después sigue siendo reclamado por artistas como la pintora Adriana Varejão. Con ese escrito. Pero volviendo a Brasil. o no tener algún poder raro. El artista chino Zhu 12 Ibídem. Todo se autofagocitaba o se canibalizaba en ese proceso. es decir.» 13 Es otra vez la comprensión del intelectual hacia el buen salvaje que a veces era caníbal. CANÍBALES RECIENTES Mato Grosso. la antropofagia en tiempos recientes ha teni- do una connotación completamente distinta. y por fin la nacional o local.

presentador del Canal 4 y crítico de arte del pe- riódico The Sunday Times.2003. y yo creo que lo hay. él verá y traerá justicia para todos. 15 «El chino Zhu Yu equipara el arte con el canibalismo». emitido en enero de 2003 por el Canal 4 de la televisión británica. No puede ser porque haya allí tanta hambre como antes.01. 136 . El trabajo de Zhu Yu originó una avalancha de protestas. 16 Ibídem. «Asqueroso». y re- sulta que lo más sensato fue probablemente el comentario de Wal- demar Januszczak. Se supone que el bebé era de plástico y que lo que bebía no era vino donde se maceraba un pene. Aproveché la brecha que existe entre la moral y la ley y allí basé mi trabajo» 15. El Mundo. Nicolas Cassese. La audiencia se indignó y apeló hasta lo más alto: «Si hay un Dios. 03. LOS HECHOS Yu quiso soprender al mundo con su documental Beijing Swings. La cuestión era la provocación de Zhu Yu: «Ninguna religión pro- híbe el canibalismo […]. fue el comentario de la parlamenta- ria conservadora Ann Widdecombe. Incluyendo al pequeño niño del que os burláis en el programa». Dijo que habría que preguntarse por qué China está produciendo «el arte más oscuro y escandaloso del mundo» 16. otra cosa que se había anunciado. fueron las palabras del espectador Wayne Acholes. Zhu Yu sostenía que se comería a un niño y las imágenes mostraban en efecto al presunto artista mordiendo un presunto cadáver infan- til.

SEGUNDA PARTE LOS MITOS .

.

eran tres her- manas. Homero describe a los gigantes lestrigones y a su rey Antífates como aficionados a beber sangre humana en un lugar que parece coincidir con Bonifacio (Córcega). Euríale y Medusa. p. con- siguiendo así otro signo perdurable de la victoria del humano sobre el monstruo caníbal. categorías que a su vez quedaban a menudo difuminadas. y especialmente la Antigüedad grecolatina. de los dioses. que lo era por representar una raya que se podía traspasar a beneficio final de los hombres. de los bue- nos. 151. 139 . En Gibraltar. Sir Joshua Hassan había apuntado hacia el Peñón con el pulgar de la mano y me había di- cho: “Ésa es una de las columnas de Hércules”» 1. Las Gorgonas. Pero la Antigüedad grecolatina rebosa de historias colindantes con el juego del canibalismo. Las Gorgonas sobresalen en ese panora- ma siempre hundido en un caldo de inconclusión y posibilidades. Paul Theroux viajó allí con su alforja bien cargada de escepticismo y sagacidad: «En lo que respecta a las alusiones literarias. Sólo esta última era mortal. es un vivero inagotable de personajes llenos de apetitos caníbales. toda vez que se les arrime al ascua de la humanidad y no de otra natura- leza de orden mitológico. nada mejor que usar la autoridad de la Odisea para demostrar que tu pueblo natal era im- portante en otros tiempos. Esteno. 14 EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA La edad antigua. Perseo se hizo más fa- moso que nunca por luchar contra Medusa hasta descabezarla. 1 Paul Theroux (2001). y por tanto susceptible de ser tildada de caníbal. ávidas de toda clase de carne y sangre. de los héroes.

no así Deméter. En su caso el canibalismo se centraba en la sangre. En otra ocasión llegó a ofrecer a los dioses un banquete en el que el plato fuerte era Pélo- pe. Tuvo que intervenir Zeus para recomponer seme- jante desaguisado: reunió los restos de Pélope y los arrojó a un cal- dero mágico hasta que se reconstruyó el cuerpo del niño. por sus muchas maldades. 140 . Tántalo fue condenado al Tártaro a sufrir hambre y sed eternamente. Hace casi 2. aunque en medio de un lago y junto a frutos maravi- llosos que apenas se aproximaban a su boca empezaban a alejarse. Al final. Respecto a sus usos salvajes. Luego lo de menos era desollar las cabezas cortadas de los muertos. no en la carne. De los escitas y otros pueblos de genealogía brumosa se dijo que usaban cráneos humanos como copas de bebida. al que situaba en un arco que iba desde el este de Europa hasta los montes Altai. Heró- doto escribió largo y tendido sobre el mundo de los escitas. su propio hijo cocinado. Pero nada superaba el gusto que tenían los escitas por la sangre hu- mana: «Todo guerrero bebe parte de la sangre del primer enemigo que derriba» 3. LOS MITOS Si viajamos con la imaginación por las páginas del mito encon- tramos un festín caníbal con todas sus consecuencias y con todo el brillo fatal que lo acompaña en un lugar que bien pudiera ser Fri- gia. No había prótesis de titanio en aquella época tan imprecisa. en la Siberia meridional. p. Una de las mayores perversidades de Tántalo había consistido en robar la ambrosía a los dioses del Olimpo. El omó- plato que faltaba fue sustituido por otro de marfil.500 años. se comió un omóplato» 2. Los escitas fueron considerados colectivamente como un pue- blo de costumbres antropofágicas. p. 3 Werner Keller (1973). quien «por distracción. rey de Frigia o de Lidia. Heró- doto señala que podían ir desde ordeñar una yegua con una cerba- tana a cocer carne en el vientre de un animal por falta de calderos. Los dioses se dieron cuenta del horror. ya fuera 2 Félix Guirand (1962). o por glotonería. 255. 302. Sabemos por lo menos que ese banquete fue propiciado por el vengativo Tántalo. rasparlas con una costilla de buey y coser las pieles para llevarlas como trofeos en las riendas de sus caballos.

atribuyó la antropofagia a los indios de la India. y eso fue algo en lo que coincidieron luego hunos y mongoles. Hacían grandes matanzas de hombres. y no sólo de caballos. 313. 141 . siempre movido por un deseo de reflejar la realidad. si bien sus vecinos. Descartando. sea hombre o mujer. cortaban el cadáver y mezclaban su carne con la de numerosas reses que se sacrifican para la ocasión. hasta el límite de lo verosímil. El historiador se entretiene describiendo costum- bres funerarias. Cuando se trata de un hom- bre. después de pelada y bien limpia por dentro y por fuera. vivían cerca de grifos que custodiaban mucho oro. que parece introducir bien un banquete caníbal. p. gentes que llevaban vida nómada y se alimentaban de carne cruda y a veces humana. pero siempre relacionado con acciones y costumbres de gran salvajismo. «La cabeza del muerto. Los pueblos de los que a veces habla pudieron ser reales. se encuentra vivo toda- vía en el Himalaya. y de forma especial a los padeos. «Si enferma un miembro su tribu. la cubren con láminas de oro. en cambio. que pinta Heródoto. Pero hablamos ahora de un Asia aún más remota en el tiempo y en los usos. Budistas tántricos un tanto extremos beben en sus rituales en kapala. Todavía se especula con la amplitud que pudo revestir el sacrificio funeral de Genghis Khan. Pues bien. los arimaspos. Un punto de singularidad isedonio era que. ese uso. le dan muerte sus amigos más íntimos. mujeres y caballos con motivo de los enterramientos de los señores principa- les. Ya no se suelen rellenar con sangre humana. los isedonios bien pudieron haber existido. a los ari- maspos. como les gustaba hacer a los grupos más fanáticos. y con costum- bres no muy distintas de las que habrían tenido los escitas.» 4 Heródoto. Porque de no hacer tal 4 Ibídem. cuando moría algún hom- bre importante. con lo que se convierte en objeto sagrado. EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA forrando su interior con cuero o con oro. gentes de un solo ojo. pues. se le estrangula. Los escitas llamaron la atención de Heródoto en más de un as- pecto. como los isedonios. unas calaveras revestidas de estaño.

dado que con su número podían oscurecer el sol. Igualmente oscuro es el semen de los etíopes. 142 . 234. cit. por- que la mayoría son estrangulados tan pronto como les acomete una enfermedad» 6. que tenían alas. picos y garras de hierro y se alimentaban con carne humana.» 5 Las mujeres padeo en cambio eran descuartizadas por las de su propio sexo. p. Pueden ser verdad o no. dicen ellos. p. La Antigüedad estaba repleta de fantasías que probablemente actuaban como antídotos del miedo a lo desconocido. de soledad. Eran yeguas especiales que se alimentaban de carne humana 8. de en- fermedad. 5 Ibídem. p. 8 Félix Guirand.» 7 Eso llevaría a la discusión de si sería antropofagia comer esperma. nada se diga de crisis social cuando se avecina el colapso. El cuarto de los doce trabajos de Hércules se desarrolla entre las aves del lago Estínfalo. ob. LOS MITOS cosa. 315. 7 Ibídem. en todo caso. rey tra- cio de un pueblo llamado los bístones. Nada baladí. «Incluso el es- perma que derraman en las hembras es negro y no blanco como en casi todos los demás hombres. tras lo que pudo conducir a Micenas a esas voraces criaturas. Y en todo tiempo la mitología mitiga las heridas de la razón y se convierte en ella a falta de más evidencias. y muy efectivo: «son pocos los que allí alcanzan una edad avanzada. la ficción consue- la mucho las carencias en las noches de hambre. 315 6 Ibídem. En un mundo sin buena información surgen casi de manera continua las gestas y los héroes. como ya vimos al hablar de los sambia de Papúa-Nue- va Guinea. El octavo trabajo de Hércules impresiona aún más. Hércules llegó a capturar al pro- pio rey Diomedes y lo ofreció como alimento a las yeguas. Heródoto concluía con su rasgo de humor seco y poco complaciente. su carne se perdería. Con lo que nada debe extrañar si en un momento dado se lee en Heródoto que los indios tienen el semen negro. de aislamiento.. El héroe había logrado arrebatarle las yeguas a Diomedes. Lo cierto es que no faltan los ejemplos y algunos cercanos en el tiempo.

EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA Que un hombre. Un mito que nace en Grecia. 239. 143 . No sin suscitar la reflexión de que no hay carne humana lo suficiente- mente excelsa como para que no pueda servir de alimento a un ani- mal distinguido. Si hablamos de iconos. y encima rey. están en un lugar muy destacado de la iconografía caníbal los grabados de Théodore de Bry y de Jean-Baptiste Debret para el libro de Hans Staden. sobre todo los relativos a las barbacoas de blancos que hacían los indios tupinam- bás. Ante lo cual no extraña que fuesen netamente caníbales los se- res pertenecientes al infierno o a algún inframundo. «y beben ávidamente la san- gre que mana de sus carnes. de imágenes que suscitaran y simboliza- ran esas eras oscuras. Ha servido de portada a varios libros a lo largo del tiempo y sigue sirviendo para ilustrar numerosos textos sobre el argumento. de las yeguas de gustos humanizados. sea pasto de los caballos o. Por otro lado. En ese cuadro de Goya se encierra un mito de gran amplitud y complejidades. la verdade- ra patria de Cronos. Al principio de todo Cronos fue un Titán. mientras que Saturno fue el nombre que dieron los romanos al mis- mo dios. Rema- taban a los heridos en los combates. y subían del infierno a por las personas a las que les había llegado la hora. pero Goya es un pintor de tal potencia que donde pone el pincel cuenta otra vez el mundo. me- jor. es una de las grandes me- táforas sobre el canibalismo que nos ha legado la Antigüedad. Luego el dios moriría a manos de un hijo suyo. no puede haber algo más impresionante que el cuadro de Goya Saturno devorando a un hijo. nombre que significa «tiempo» en griego. No hay por eso posibilidad de en- tender mejor el sacrificio de los hijos de Saturno que mirando el cuadro de Goya. Con razón eran llamadas “las perras de Hades”» 9. Esas xilografías alimentaron la imaginación europea desde el siglo XVI. Presenta a Saturno con ojos de loco y agarrando a un pequeño cuerpo blanco ya sin cabeza. p. violentas e improbables de la mitología clási- ca. Las Keres eje- cutaban las órdenes y deseos de las Moiras o Parcas. la ambigua ca- 9 Ibídem. sanguinolento en los po- derosos brazos del dios del tiempo.

o la nada. La carne. donde se formaron las Erinias o Furias. Gea dio a Cronos un diamante en forma de hoz y con esa arma mágica hizo una no- che la verdadera revolución. el Sueño… y por si no fuese bastante. todos tristes tras el coito. 117. Cronos no paraba en barras. sino su repetido parricidio. si acaso. devorándolos. la lamentación. Pero con el transcurso y proceder de los mitos y la vida. si se prefiere. ni en clepsidras que 10 Ibídem. LOS MITOS tegoría que para los antiguos griegos englobaba tanto a los dioses como a los hombres. y Cronos en concre- to fue el artífice de las artes de la magia. En realidad. un reino sin fronteras y creándose todo el tiempo. una cadena mítica. enterrándolos para que no viesen la luz del día. En el reinado de Cronos la Creación siguió dando sus pasos y tope- tazos contra el caos. p. Un día Cronos. La bella leyenda de la generación de Afrodita no es lo que más caracteriza la historia de Cronos. mientras que algunas gotas perdidas se mezclaron con la espuma marina dando origen a la diosa Afrodita. Los Titanes inventaron las artes y la magia. y sus confusiones. Cronos hirió mortalmente a Urano con el diamante. harto de que Urano lo maltratara lo mismo que a sus her- manos. la diosa de la tierra y el dios del cielo. ni en agujas de minutero. Cro- nos mata a su padre y mata a sus hijos. la Muerte. Cronos fue en todo caso el rey del territorio más proceloso que se pueda concebir. a Momos. la alegría desenfrena- da. 144 . La sangre de su padre cayó a borbotones al suelo. Cronos no nació con todo su poder. «los griegos acabaron por honrarlos como antepasados de los hombres» 10. o lo que supusiera que la Noche die- ra a luz a una serie de personajes como el Destino. sino siendo más bien una víctima. pudo ser más mítica e irreal que el tiempo encarna- do en la generación de su padre y en la generación de sus hijos. un anticipo de lo que los cristianos quisieron erigir como axioma. la que cambia el orden del cosmos. Sin embargo. o en mito. no sólo referidas a esa in- congruencia inaferrable que es el tiempo. aceptó con- fabularse con su madre Gea para acabar con él. los Tita- nes constituyeron una primera generación divina al nacer de Gea y Urano. Cronos es así el gran devorador de la carne y del tiempo. y a Oizus.

así lo había indicado el oráculo. Era el tiempo comiéndose a sí mismo y Océano y Tetis en- gendrando tres mil hijos o ríos y tres mil hijas o ninfas. Sin embargo. pues no importa mucho si fue antes o después de algo cierto. comiendo cual- quier carroña de cualquier ser humano o divino.. devorando la necesidad humana de todo y su contrario. Poseidón y Zeus. pero albergaba más ambición al ser no en vano rey de lo más abundante y de lo más escaso. la venganza justiciera. Y luego andaban al acecho las Harpías. Cronos temió que sus propios hijos le lle- gasen a suplantar un día. o de Cronos. y la Discordia. Deméter y Hera. Al mismo tiempo genera a las Parcas. En calidad de tal nada se le podía negar. y el Olvido. Pues entretanto con- tinuaba el reino del Tiempo. y en cambio lograron que brotara algo tan rotundo como el Sol (Helios) y tan sibilino como la Luna (Selene). dependiendo del punto de vista. entre otros astros. y las Gorgonas. y el Fraude. permitiendo por eso que se creara también Némesis. damas ambiguas que distribuyen bien y mal entre los mor- tales ansiosos de tener algo a lo que agarrarse. iba saliendo con regularidad y abun- dancia. las conocidas nereidas. esto es. buenas guardianas de las manzanas de oro del más allá. y por eso crea las Hespérides. Cuando estaba a punto de nacer su hijo Zeus. Cloto. en la mitología existe un punto en el que se recobra la razón por cruenta que sea. rey de lo más elástico o de lo más constreñido. y la Vejez. dios del tiempo. EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA aherrojasen su enorme libertad de acción y pensamiento. La posición de Rea es la más ilógica y desconsolada: tiene que procrear para que su egregio marido Cronos no haga más que co- merse a su prole. lo deseado. las Grayas o Viejas. Hiperión y Tía se lanzaron a procrear en ese tiempo tan flexible. Rea suplicó a sus padres Urano y Gea (que también lo eran de su marido y hermano Cronos) que salvasen al 145 . lo simula- do. Pues bien. y los hi- jos Hades. y la Mentira… Todo lo pensado. Se casó con su hermana Rea. por lo que decidió como medida de prudencia ir comiendo a sus hijos a medida que naciesen. lo sugerido. Sólo Nereo y Dóride tuvieron cincuenta hijas. Láquesis y Átropo. fue ahí donde se incubó el nuevo conflicto caníbal. y tuvieron seis hijos: las hijas Hestia. Cronos debía de sentirse satisfecho de tanto movimiento creati- vo..

no le hacían mella las palabras blandas. una vez enfrentados dos dioses. y se lo entregó a las ninfas para que éstas sacaran de ahí cualquier cosa con tal de ex- presar su deseo. donde el mito dice que bien pudo ser el lugar elegido por Zeus (el próximo padre de los dioses) para nacer. la de Ida. donde es alimentado por la leche de la cabra Amaltea. Fue entonces cuando a Rea se le sugirió que escapase a las tierras calientes y ubérrimas de Creta. el de la abundancia. Como Zeus. ¿O es algo bueno contra las picaduras de mosquitos o serpientes? Zeus logró salir de su madre sin ser devorado por su padre. Zeus sigue escondido un tiempo en los bosques de Ida. Es cuando Rea presenta a su augusto marido Cronos una piedra envuelta en pañales: aquí tienes a tu hijo. cargaba con ese peque- ño detalle que es la divinidad. Para uno era importante tocar una piedra que a su vez hubiese tocado el padre de los dioses. Antes. el hijo del caníbal Cronos. aumentando exponencialmente las posibilidades de un empate. LOS MITOS nascituro. A Cronos. se diluyen las victorias y las derrotas se hacen llevaderas. Todavía se enseña el sitio donde ocurrió todo eso. pero Zeus seguía sin estrenarse en lo esencial. se barrunta un enfrentamiento con su padre. Rea entregó su hijo a la abuela Gea para que lo cuidara y en ese punto tiene lugar una de las mejores tretas de la Antigüedad. Lue- go premiaría a la cabra con una constelación para que siga derra- mando luz de leche por siempre en el espacio. feísima y pavorosa nodriza y portadora de un producto lácteo inigualable. una cueva del monte Ageo en Lassity. cosa de la que es capaz un dios que hace del tiempo lo que se le antoja. moviéndole un apetito tan desaforado como el suyo. Recuerdo haberlo visitado con cierta emoción y temor de que los guías me equivoca- ran de peña. Eran momentos de una belleza mitológica grande e inútil. Eso arma el cuerpo de Zeus y vigoriza su espíritu todavía más. Supongo que así por lo me- nos no le vienen a uno cálculos biliares. Hay en esa isla una serranía. y en ella un monte. el Ageo. donde las chicharras eje- cutan unos conciertos que hacen temblar los olivos. Engulló aquello de un bocado sin que sepamos si regurgitó la pie- dra o la digirió. el astuto Zeus arrebató a la cabra un cuerno. La incongruencia de la mitología se deriva de que. la venganza 146 .

el victorioso Zeus. como el que hizo vomitar a Cronos la piedra que él creyó que era su hijo Zeus recién nacido. según Homero. Lo único cierto es que no hay evidencias de nada en los mitos. estaba a ca- ballo entre un mar muerto y un subsuelo espantoso. aquél fue el fin del primer gran caníbal de la cultura grecolatina. Metis conocía bebedizos má- gicos. cerca del casquete polar. salvo creerlos o no. Luego Cronos volvió a vomitar. Y luego vino una nueva batalla contra los Gi- gantes. Otra idea siempre de tiempos clásicos sugiere que Cronos esca- pó a un jardín de las delicias. retirado para siempre en el final del mundo. Durante mu- cho tiempo se creyó que esa piedra se encontraba en la tumba de Neoptólemo en Delfos. Pero en Tule o en un edén. El joven y divino Zeus. Ni el tiempo ni el mito se pararon después de la derrota de Cronos. Si esa Tule fuese la Thule que aún existe en Groenlandia. No obstante. allá donde no querría vagar ni el más miserable de los dioses. Tal como había anunciado el oráculo. llega por fin el día de destronar a su padre. Ese lugar. hijo de Gea. Otra ilusión que hizo ponerse en marcha a algunos viajeros. devolviendo uno tras otro a todos los hijos que se había comido. desposeídos por Zeus. ya sentenciado por el destino y por Zeus. Otras versio- nes sitúan a Cronos en la misteriosa Tule. es decir. EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA diseñada por su madre diosa Rea. la piedra que fue su propio sucedáneo caníbal. quisieron vengarse y le hicieron la guerra. fuerte y robusto gracias a la leche de la cabra Amaltea. Ya puede llevar al monte Parnaso la piedra vomitada por su padre. Cronos fue destronado. en teoría podría seguir comiendo focas y hombres con toda tranquilidad. podía enfrentarse a su padre. el rey del tiempo. Los Titanes. cuando menos lo sospecha. los focos de la historia clásica olvidan en ese punto al Tiempo devorador y se concentran en el dios actual. y hasta con Tifeo. pero por si acaso pidió ayuda a Metis. con lo que el divi- no rey tuvo que aliarse con Cíclopes y Hecatónquiros para seguir rigiendo el mundo. es- carnecido. y si Cronos no se hubiese su- mido en un sueño misterioso que anula todo el tiempo. el poder de ahora. un monstruo tan horrendo que espantaba a los dioses y que llegó a cortar a Zeus los tendones 147 . expulsado del cielo y desterrado al lugar más esquinado de la última frontera del Universo. hija de Océano.

148 . Y un dios por fin no ne- cesariamente caníbal. Cuando un tanto des- pués de eso Zeus aplasta a Tifeo contra el Etna. de no ser porque Hermes lo liberó. LOS MITOS de los pies y las manos. el tiempo de Cronos y sus excre- cencias monstruosas. El dios primero entre los dioses olímpicos. tal como la co- nocemos. Es cuando empieza a regir de verdad Zeus visto como el dios omnipotente e indiscutido de dioses y hombres. Ésa fue la manera de apresar al rey de los dioses y ahí habría acabado su tiempo y su historia. se puede decir que acaba por fin el tiempo del horror.

Lo mismo sucede con la viuda negra (Latrodectus mactans). claro que si alguien ve eso. En otras especies se da la oofagia. No espe- ran. sino que se come luego a su esforzado com- pañero. Aunque no se tiene presente que. Es una cuestión que afecta a las actuales ranas toro de África y a los dinosaurios ca- níbales del pasado. pues. araña reconocible por su mancha roja en el abdomen. como una clepsidra. La em- briofagia se produce en cambio cuando un embrión come a los em- briones más débiles en el útero. El canibalismo animal se da con profusión en la naturaleza. lo que también se conoce como 149 . La expresión «viuda negra» ha gozado de populari- dad en muchas lenguas y precisamente por aludir a la araña que en- viuda tras el asesinato cometido en plena coyunda contra su macho. a nacer para demostrar sus apetitos. aparte de matar. practican el canibalismo intrauterino. cuando un embrión come huevos no fértiles. porque la araña hembra no sólo ha con- seguido ser fecundada. sobre todo si es un macho. Las mantis religiosas no son. En animales grandes como los osos y entre las hormigas y los escorpiones. pues. 15 ANIMALES ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS El macho araña (Argiope aemula) se aparea con la hembra hasta el límite de sus posibilidades y resistencia. la «viuda negra» se come el cuerpo del asesinado. Una vieja historia natural. Y en las ratas almizcleras. está perdido. Algunos. En- tre las nutrias salvajes y los visones enjaulados. las únicas en aparearse con un macho y comérselo una vez que éste ha prestado el servicio. pero muere en ese acto. En animales domésticos como los cerdos y en parientes próximos del hombre como los chimpancés. Ni siquiera se libran los peces. como el tiburón rayado.

indica la voracidad caníbal de muchas especies ictio- fágicas. «comer al hermano». 3 Ibídem. «El pez grande se come al chico». 150 . autor chino del si- 1 Simon Townsend (2007). Ahora es en la selva ugandesa de Budon- go donde se han registrado casos de «infanticidio» y canibalismo de crías de chimpancés. de todos modos. Ocurre entre algunas especies de tiburones tigre. El pulpo grande se come al chopito. y estas arañas se devoran en- tre sí en cautiverio.. «A finales del siglo VI a. Según las recientes observaciones realizadas en Uganda por el biólogo esco- cés Simon Townsend 1. 55. la budista y la jainista. 2 Felipe Fernández-Armesto (2005). En Occidente. Este comportamiento ya horrorizó a la primatóloga Jane Goodall cuando lo observó hasta en cuatro ocasiones en la re- serva Gombe de Tanzania. p. porque en Oriente no ha habido tan tajante separación entre las criaturas. y la causa más probable se debe al desequilibrio demográfico entre machos y hembras. Pitágoras enseñaba en el sur de Italia que “todo lo que ha nacido con vida en su interior debe tra- tarse como un igual”. hasta el límite de matar a mordiscos a las crías de las rivales para luego devorarlas. hembras dulces— se caen incluso entre los primates. como a veces ocurre entre animales afectados por varios grados de estrés. los machos chimpancés tocan a tres hembras y éstas no parecen aceptarlo. pero a la tarántula le gusta la tarántula. C. Pero la lista caníbal de los animales es larga y sorprendente por la variedad de sus leyes. Y según Cheng Hao. 54. Fernández-Armesto recuerda el «obstinado debate» que se ha librado entre «apologistas de los animales y críti- cos del género humano» 3. Lo cierto es que existe una contigüidad entre el hombre y el animal por más que se haya querido negar. ha habido sus excep- ciones. de una pobla- ción total estimada en 75 individuos en 2007. LOS MITOS adelfofagia. Otras veces los mitos más grandes —machos asesinos. frase muy arraigada en la men- talidad popular. las madres chimpancés matan y comen las crías de otras madres. p. En Budongo.» 2 En la India ese tipo de ideas han fluido con naturalidad a través del hinduismo y especialmente de sus reformas. en Occidente sobre todo.

la mujer del rey Minos. entre ñu y hiena: «es fama que remeda con dul- zura la voz humana» 6. sino que devora humanos costillares. 56. 6 Ibídem. Naturalmente. El Cronos que saca Borges del acervo oriental es «un dragón alado. y es más bien el que «sacó de sí una triple simiente: el húmedo Éter. para el que «no había nada que no pudiera partir con los dientes y acto continuo dige- rir» 5. y es el caso de Cronos o el de Hércules. El caníbal más nítido de los mitos es siempre Minotauro. p. como los explorados por Jorge Luis Borges. Borges pescaba en los abismos donde crecen las criaturas marinas y terrestres más asombrosas desde toda la anti- güedad. 57. ANIMALES ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS glo XI. Eso acercaría mucho el perfil del canibalismo animal al de los hombres. Todos los años Atenas tenía que pagar a Creta el tributo de siete donceles y siete doncellas. La cuestión es intuir dónde em- pezaba y acababa la parte animal del Minotauro y su posible parte humana. 7 Ibídem. aunque siempre quedan reductos de clase indefinida. 56. como el lobo-perro o crocota. En su Manual de zoolo- gía fantástica. p. o la leucrota. hijo nacido de la unión de Pasífae. Borges se afanó por no olvidar nada preocupante para la distraída humanidad que existiese en el supuesto reino ani- mal. el ilimitado Caos y el nebuloso Ere- bo (sic)» 8. «el hombre no es la única criatura inteligente del universo. Un toro que no pace. 151 . por detrás la de un león y por el medio el rostro de un dios» 7. 5 Jorge Luis Borges (1957). La mente humana es igual que la de plantas y árboles. pájaros y ani- males» 4. convierte el canibalismo en una derivada sumamente aviesa: ¿qué 4 Ibídem. Hasta cierto punto lo más sorprendente en Borges se da cuando sus criaturas fantásticas tienen características humanas. que por delan- te mostraba la cabeza de un toro. 8 Ibídem. p. Y bien que lo hizo dándoles un hijo monstruoso y comedor de carne humana. También el Cronos borgesiano se ale- ja del caníbal que pintó Goya. y un toro blanco que envió Poseidón para castigar a esa pareja indigna. Muchas de las criaturas fantásticas tienen propiedades su- prahumanas.

En ese panorama de ambigüedad animal-humana destaca con fuerza propia la Esfinge. 10 Jorge Luis Borges. «En las Antillas y en ciertas regiones de América. Gelón y Escita. 59. p. el canibalismo es gastronomía». se identifiquen tanto con los animales que son al final indistinguibles de ellos. y todo lo transforman en excrementos» 10. A su lado parecen monjas de la caridad esas harpías «invulnerables y fétidas. un lugar al este del bajo Dniéper.» 9 No tuvo más remedio que hacer el amor con ese ser. alas de pájaro y cuerpo de león. Heródoto relató con vigor el pasmo de Hércules cuando pre- tendía recuperar sus caballos en la Tierra Boscosa. En cambio. lo que no es el caso precisamente de la anfisbena. todo lo devoran. ob. «la que va en dos direccio- nes». En Tebas proponía enigmas a los hom- bres. Ge- lón (Gerión) llegaría a reinar en la isla Eritea. LOS MITOS ocurre cuando el humano come vaca o toro? ¿Es también antropo- fagia? No debería serlo por más que algunos. La Esfinge podía tener hambre de conocimientos o hambre de hombres. un ser con cabeza y pechos de mujer. La inhumanidad de las harpías es de sobra conocida. siendo este último el fundador de todo un pueblo del mismo nombre. «En el interior de una cueva encontró allí a un ser de dos naturalezas. Los devoraba si no sabían resolver sus acertijos. dado que tenía una voz humana y podía comunicarse con ellos. Eso no quiere decir que deba tomarse al pie de la letra un grafiti que uno vio una vez en la plaza de la Virgen Blanca de Vitoria: «Si la tauromaquia es cultura. cit. 27. Se trata de una sierpe muy singular estudiada por Borges con regusto de biólogo imposible. como hemos visto so- bre todo en el planeta hinduista y budista. p. ésa es la cuestión. Pero en ese sentido se puede suponer también la imagen metafórica. chi- llando. Se trata no obstante de uno de los seres fantásticos más caníbales que nunca hayan existido.. Agartiso. por serpiente de dos cabezas y por madre 9 Werner Keller (1973). el nombre se aplica a un reptil que comúnmente se co- noce por doble andadora. mitad doncella y mitad serpiente. 152 . El asunto salió bien y el ser concibió tres hijos. más allá de las Co- lumnas de Hércules.

mitad hom- bre y mitad caballo según la descripción de Sir John Mandeville. Se dice que las hormigas la mantienen. El propio Heródoto situó en el país líbico de los garamantes a unos bueyes «que al pacer caminan hacia atrás» 13. pues no eran otra cosa las tentaciones. Y había un ser llamado el catoblepas. Todos los años causa muchas víctimas en los ríos del Congo. También que. Los ypotains no eran nada grande ni digno de mención para Flaubert cuando se lanzó a los sueños más terribles con el pretexto de adentrarse en la psique de San Antonio. porque no le importa adónde va. 26.. tan misterioso hasta que se empieza a ver que es un ñu. p. ob cit. Memoria. que «en griego quiere decir que mira hacia abajo» 14. con bichos tan salvajes como los 11 Ibídem. p. 12 Ibídem. todo lo que ahora sorprende del submundo del cine fantástico y del cómic ya estuvo imaginado con creces. el gran cronista de los viajes portentosos de la Edad Media.» 11 Claro que si una anfisbena es vegetariana. p. de Costa de Marfil y otros países. cuya gordura no está en conso- nancia con su apetito de carne humana.. 13. 49. y de hierro. tal como lo ve Borges tras leer a Flaubert en La tentación de San Antonio: «Mi cráneo es tan pesado que me es imposible llevarlo […] Una vez me devoré las patas sin advertirlo» 15. un animal que por sí solo encarna la pesadilla. es lo que tenían los ypotains. ob. Cuestión distinta es que el hipopótamo actual sea el animal más peligroso para muchas tribus africanas. 50. Un ñu así no cruza el río Mara tras su gran carrera por el Serengeti. 74. si la cortan en dos pedazos. una puede ser humanoide y otra simplemente un animal monstruoso en su am- bigüedad. La anfisbena es pequeña de todos modos comparada con el Goofus Bird. p. Nada nuevo en la Antigüedad. sino dónde estuvo» 12. p. cit. éstos se juntan. otra puede comer carne. 14 Jorge Luis Borges. Flaubert pobló un mundo de pesadillas. ANIMALES ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS de las hormigas. el pájaro que «construye el nido al revés y vuela para atrás. Los ypo- tains podían alimentarse de hombres a diferencia de los buenos y vegetarianos hipopótamos actuales. 15 Ibídem. 153 . 13 Werner Keller.

cuando estos se aventuran en el desierto» 16. con toda la serenidad e información que podía te- ner un viajero del siglo V antes de Cristo. ¿Y qué come un simurg? Lo que él quiera. 100. cit. Se- gún el sabio capitán Burton. con los ojos en el pecho. se hacen con él astas de venablos» 18. LOS MITOS mantícoras. o caballos de agua. Devoro los ejércitos. seres estos últimos conocidos también como blemies. Pero según alegorías chinas. Llueven gotas de sangre sobre el follaje» 17. ob cit. 20 Ibídem. dado que es «el pá- jaro inmortal que anida en las ramas del Árbol de la Ciencia» 19. Hasta ahí es normal.» 20 ¿No es eso un espejo oriental del Leviatán occiden- 16 Ibídem. p. y a los hom- bres acéfalos. pero Borges no duda en perfilar un poco más la descripción que hace Flaubert: «El Mantícora arroja las púas de la cola. los famosos cinocéfalos. aunque es bien sabido que perro no come perro. 17 Ibídem. Otras veces Heródoto sucumbe y se deja llevar por las alas de la fantasía. 135. 19 Jorge Luis Borges.. una vez seco. «Lo contemplan al fin: perci- ben que ellos son el simurg y que el simurg es cada uno de ellos y todos ellos. Atribuye al caballo de agua crin de caballo y un cuero tan duro y grueso «que. que resistirían en la imaginación popular has- ta tiempos de Colón. 14. p. p. el simurg se parece al águila que vive en el fresno cósmico de la mito- logía escandinava. que irradian como flechas en todas direcciones. el simurg es el rey de los pájaros. ¿qué carne comían los hombres con cabeza de perro? Ciertamente podían optar entre sus dos componen- tes o naturalezas. una especie de leones rojos de rostro humano y tres fi- las de dientes. 18 Werner Keller. vistos.. o intuidos. ob. p. También Heródoto trataba de sujetar la fantasía geográfica y fau- nística con apuntes de verosimilitud. Uno de sus puntos famosos en lo que a fauna se refiere es el de los hipopótamos. 154 . Borges acude en socorro de lo más refinado entre lo extravagante y no se priva de registrar al mantícora en su Manual: «escupo la peste. p. 100. Sitúa en la Libia oriental a los hombres con cabeza de perro. el que deja caer una pluma y en su busca van los pe- regrinos pasando tremendos peligros. 134. Pues bien. y así lo refrenda el maestro Borges.

sino en los cerebros y cátedras más sensibles a la hora de interpretar la fundación de la sociedad. por sus rodillas y pecho. quien tiene además aire de rey con su corona. sino superhumano. debería basarse en no- ciones exactas. 53. Homo homini lupus. El Leviatán fue publicado en 1651 con un impacto que dura hasta nuestros días. En el grabado de la primera edición del libro se ve a un Hombre Gigante compuesto por muchos homúnculos. Príncipe del Mar. no ciertamente en las re- vistas del corazón y otras vísceras. esto último e inevitable. el 5 abril de 1588. Ése es Leviatán. es el Leviatán inventado por un escritor como Hobbes. La cuestión es que ese monstruo devorador de hombres no dejaba de ser. dige- rido y aprovechado. y sin embargo su criatura es más antigua. como si los hubiese comido. En el viaje que propone Thomas Hobbes el peligro es en cam- bio tan cercano como el hombre. no sólo caníbal. en efecto. para Hobbes y hasta hoy día. por haber nacido en Westport. quien se rebeló contra Dios cuando éste le dijo: «Abre la boca. Es un monstruo primitivo en la mitología hebrea. Al negarse Ráhab. p. esa denostada actividad. Aparece en la Biblia en forma de monstruo marino. ANIMALES ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS tal? Los que buscan el simurg atraviesan lo peor de la vida humana. y superanimal al mismo tiempo. no sólo humano. y el mar de la Aniquilación. Muchas ideas e imágenes de Hobbes son precursoras hasta de las simientes de la Revolución francesa. y que luego se desperdiga por sus brazos y bazo. y ahí es donde Hobbes hace aparecer la figura de un hombre que es al mismo tiempo una sociedad entera puesta en pie. Dios 21 Robert Graves y Raphael Patai (2004). una espada en una mano y un báculo en la otra. Incluso la política. 155 . de la maquinaria estatal frente al individuo. Para Graves Leviatán bien pudo haber sido Ráhab. y traga todas las aguas del mundo» 21. hombreci- llos incorporados ya a su cuerpo. una metáfora de la cosa pública. el mar del Vértigo. el hombre que es un lobo para el hombre. y al decir primitivo se entiende que anterior a la propia creación del mundo. siendo un adelanto por consiguiente de las peores fantasías de Orwell. que revolucionó la sátira política mucho antes que Voltaire. Príncipe del Mar. o del Estado. pues si hay un monstruo. hoy Mal- mesbury.

25 Ibídem. Claro que en la Leyenda dorada de 1518. Un Bahamut infundía pavor de suyo. Después de todo. cit. como el conde Vlad o Drácula. 88. p. LOS MITOS le dio de puntapiés hasta hundirlo en lo más profundo del océano. 23 Jorge Luis Borges. La ingesta de sangre humana es una actividad caníbal de alcance casi universal. era la prueba de la «causa prime- ra» o de la existencia de Dios. Los vampiros son legión en muchos continentes y culturas. 156 . o ghoulah.. los ángeles infernales y envidiosos.] lograda esa merced. p. bocas. Y es que aparte de los genuinos vampiros humanizados. Incluso «otros afirman que Leviatán ha sido condenado por Dios en una cueva del océano donde todo el peso del mundo descansa sobre él. ¿O era un viento sofocante? ¿O una luz terrible? Bor- ges recoge el precioso párrafo de Las mil y una noches donde «a Isa (Jesús) le fue concedido ver a Bahamut y [. 24 Ibídem. en quienes muchos vieron el reflejo de la progenie del monstruo bíblico Behemoth.. que ya veremos aparecer en la última parte de este libro. al estilo rumano. Bahamut comía también todo sin distinción de animal o humano. 35. por ejemplo entre los aztecas. narices. recogida por Borges. lenguas y pies» y se apoyaba sobre «un pez llamado Bahamut» 24. rubíes o fangos. protagonistas de la más vieja 22 Ibídem. no en vano era «un toro con cuatro mil ojos. mitad bestia y mitad pez […] y mataba a los forasteros y ahogaba las na- ves» 23.. Su enorme cuerpo recostado presiona sobre Temo. pero condenado por sus compañeros. En cambio. o en su aspecto de mito. rodó por el suelo y tardó tres días en recobrar el conocimiento» 25. Las variantes del mito hablan también de un Ráhab perdonado por Dios. se habla de un hijo de Leviatán que vivía en un bosque del Ródano. p. en los desiertos de Arabia el peligro venía para los hombres de un Bahamut. tanto en su aspecto de realidad. orejas. lo que impide que ésta inunde la tierra» 22. Tampoco hay canibalismo sin que aparezca la sangre antes o después. ob. están los increíbles ghouls. 55. aunque Voltaire se hubiese quejado argumentando que no hay causa sin efecto. «un dragón.

indios. erupciones y lesiones cuando les da por salir. escozores. los ghouls son una especie de ogro ca- níbal. Burton tuvo tiempo en la intensidad de sus explora- ciones e investigaciones de ocuparse de los ghouls. En el África tropical hay ciertas moscas llamadas tumbu (Cordylobia antropophaga) que tienen como mala costumbre poner sus larvas en los cuerpos humanos. los repele la luz del día. Allí se alimentan. En la vida real es aun peor. y así aparecen en relatos árabes. —Era una mujer cuando la subimos al calesín —susurró Fettes» 27. Roban en las tumbas y comen carne de los muertos. ANIMALES ORDINARIOS Y EXTRAORDINARIOS fantasía oriental. produciendo luego miasis cutáneas de mucho cuidado. pero también a ellos. Richard F. El ghoul tendría relación con seres vindicativos y a veces sanguinarios como las lamias griegas. demonios cami- nantes que toman forma de animales salvajes… Otras veces estas criaturas de ojos amarillos y bocas llenas de dientes como navajas barberas dominan los cementerios. En su traduc- ción de Las mil y una noches. los yognis y dakinis hindúes. 27 Ibídem. 43. aunque no son capaces de articular palabra. Sin embargo. Su peligrosidad está fuera de duda. p. 26 Robert Louis Stevenson (2002). 157 . lo peor que puede encarar un viajero por el desierto. los cadáveres para disección empleados por los estudiantes de Edimburgo eran mucho más terribles por reales. sa- len unos seres sembrando algo más que inquietud: «Los gules ha- bían llegado más tarde de lo acostumbrado y parecían tener aún más prisa por marcharse que otras veces» 26. «Esto no es una mujer —dijo Macfarlane con voz callada. la Lilith hebrea… En Los ladrones de cadáveres (1881). como a los vampiros. seres que vagan por los desiertos. además de ser vulnerables al fuego. 60. persas. p. de Robert Louis Stevenson.

.

sino Niflheim. aunque tenían uso de razón y características. dado que esos enanos proceden de la carne de un padre creador. Los enanos fueron devueltos a lo que «había sido esta carne en otro tiempo. p. 159 . con sus doce ríos de agua helada. Se valieron para ello de las larvas que se encontraban en el cuerpo en descomposición de Ymir. que unía la morada de los dioses y de los hombres. 325. de su axi- la izquierda nació la primera pareja. con sus ríos venenosos. es decir. el arco iris. 16 CANIBALISMO GERMÁNICO Y NÓRDICO El Génesis islandés presenta situaciones que suscitan perplejidad aunque en un primer momento no existiese la carne. con más hombres que eran como dioses. a la tierra o. 323. Con esas larvas los dioses islandeses formaron una raza de ena- nos. El choque entre aguas glaciales y cálidas fue lo que produjo un primer ser. Pues bien. y ni siquiera la Tierra. Había incluso puentes como el Bifrost. p. se los podría tildar de hijos de caníbales. A Ymir lo mataron Odín y sus hermanos. aunque sería difícil saber si además de ser un gigante tenía alguna forma humana. o el mar. hu- manas. Tras ese cuadro fundacional el mundo se fue matizando con más confusión. Muspellsheim. siem- pre de talla gigantesca. Ymir. ya en su caso. De ahí salía la fuente Hvergelmir. «un mundo de nubes y tinieblas» 1. tras lo cual tuvieron que afrontar la cuestión de poblar definitivamente la tierra. En todo caso. y que luego se convirtió en tierra y rocas» 2. un hombre y una mujer. 2 Ibídem. En el sur en cambio estaba el país del fuego. aún 1 Félix Guirand (1962). y viceversa.

el dios Pulu- ga indicó a Tomo «los alimentos de los que debía abstenerse en la época de las lluvias y le procuró el fuego. Para ello le hizo conocer dos tipos de madera para hacer las llamas y eso se llamó “la madre sol”» 6. así que para la conservación de su especie. Los mincopios de las islas Andamán. p. es amamantado por la vaca Audumia. Los dioses Odín. p. tenidos por salvajes negrillos. a las cavernas. Quatrefages (1887). p. salido de la fusión del hielo. este ser. también se atribuye a los humanos un origen vegetal. Por otro lado. ya nació enseñada por el dios Puluga a tejer cestas. 160 . Hoenir y Lodur encontraron en su camino dos troncos de árbol y los con- virtieron en personas. Casi todos los pueblos tienen una mitología ins- pirada en las peculiaridades de su geografía. Ask y su mujer Embla. sus dos príncipes «susti- tuyen a los desaparecidos con enanos nuevos. a hacer redes y a pintarse la cara con ocre rojo (koibo) y arci- lla blanca (talaog). 327. En una variante del mito de Ymir. tan esencial en los mitos escandinavos y germánicos. Para que no todo sea unívoco. Los enanos carecían de mujeres. y por seres aún meno- res en todo que los pigmeos africanos. El origen del hidromiel. 5 Jean-Louis A. Los hombres vistos como árboles suponen una deducción plausible que pudo hacerse en épocas remotas. 326. 6 Ibídem. es también relevante la ads- cripción de sus mitos a la naturaleza. Volviendo a los pueblos nórdicos. aunque más grande y barbudo» 5. la raza de los enanos no conoce su tér- mino» 3. De este modo. la primera mujer de esos negrillos andamane- ses. «negro como los insulares actuales. 4 Ibídem. al subsuelo. Chana Elewadi. 192. tiene algunas va- 3 Ibídem. los pri- meros seres humanos 4. p. Todo mito en Andamán. hundía sus raíces en la tierra que se veía y tocaba. Su creador Puluga creó un primer hombre llamado Tomo. 192. en el viejo mundo an- damanés aún no segregado por los indios ni devastado por el tsuna- mi. concibieron un mundo muy sofisticado y a la medida de su mundo físico. Pues bien. amasados con la tierra natal. que al lamer el hielo fue esculpiendo también los cuerpos de Buri y su hijo Bor. LOS MITOS mejor.

. Quien bebía ese hidromiel se convertía en poeta. el «crepúsculo de los dioses». no era para menos. los hombres fueron lo- bos dispuestos a devorarse unos a otros» 8. pero los lobos cada vez eran más listos y fuertes. 361. Un fin del tiempo germánico es tam- bién la llegada del tiempo de los lobos. si bien cometía un canibalismo tangencial. o el árbol de la vida. es decir. 334. Sin contar el hambre que hubo: «el hermano atacó al hermano. p. Esa caza fue ardua. Durante este tiempo. 161 . p. CANIBALISMO GERMÁNICO Y NÓRDICO riantes. la crea- ción y el conocimiento en una pieza de la mitología germánica. que toma im- pulso de su muerte para su vida. Noches que pasó «consagrado a Odín. Por eso disminuyó el vigor de sus rayos y apa- rece el color de su sangre en los crepúsculos. En una de ellas la bebida es creada con la saliva que escu- pieron en un vaso los gigantes Ases y Vanes. el fresno primordial. Los lobeznos se hicieron lobos y persiguieron al Sol para quitárselo a los demás vivientes. 7 Félix Guirand. al ser el elemento que se alimenta de sí mismo. penando tal como estaba colgado en las ra- mas de Yggdrasil. La figura de Odín llevaría a los procelosos territorios de la autofagoci- tación. También se atribuye la invención del hidromiel a Kvasir. El resultado fue el hidromiel más increíble. y un día alcanzaron al Sol y lo lle- naron de mordiscos. con- sagrado a mí mismo» 7. abatiéndose luego un tremendo invierno sobre el mundo. Se remonta al momento en que los gigantes dieron a luz a una camada de lobeznos encabezados por el dios Fenrir. expresión que encierra toda la iniquidad posible. o si se prefiere. y con él llenaron el caldero mágico Odrerir. Con el hidromiel de los poetas fue como consiguió resucitar el propio dios Odín tras herirse con su propia lanza y sufrir durante nueve noches. 8 Ibídem. una comu- nión. Hubo incluso un tiempo en que el Sol se quedó exangüe y desapareció. el hijo no respetó lazo al- guno de parentesco. pero no tanto como para evitar ser asesinado por los enanos. ob. que luego mezclaron su sangre con miel. un hombre lleno de inteligencia. No extraña que este y otros mitos nórdicos estén teñidos por cierto sentido de gotterdammerung. cit.

pero carece de malas inclinaciones hacia la carne humana. dis- curre la mitología finlandesa. Los fylgjur seguían el destino del hombre como sucede con la noción de noreshi de los yanomami. p. germánica y eslava. alas desplegadas de pájaro y cola de pez» 11. 11 Ibídem. como el Sampo. El baldan- ders es la pura transformación. es decir. mientras sigue siendo difícil elucidar qué comían las nornas. 156. LOS MITOS Los antiguos germanos creyeron en la existencia de hombres- lobo. No hay rastros evidentes de ello entre los elfos. vagar. y no sólo en un terreno mitológico. de hombre en salchichón. aunque siempre tangencial a él. vivir en suma. pudiendo ir de cosa en cosa. Pensaron que cada hombre tiene un espíritu. Ni siquiera son netamente caníbales mons- truos más modernos. de roble en estiércol… Según Borges. 365. dio enseguida alas a historias de licantropía. otro yo que podía adoptar diver- sas formas corporales tanto de hombres como de animales. Eso quedaba para los cuentos infantiles de los hermanos Grimm. una especie de genios tutelares de las familias que vivían en las cuadras de las casas de campo. 155. un molino que es casi uno de los 9 Ibídem. p. sino en las creencias po- pulares. torso de hombre. tiene «cabeza de sátiro. las nixas —que eran como ninfas de las aguas— o los kobolds. «el que sigue» o «segundo» 9. las valquirias. como el baldanders. la creencia de que una persona podía tener un espíritu que le salía del cuerpo a pasear. 10 Jorge Luis Borges (1957). «cuyo nombre podemos traducir por Ya diferente o Ya otro» 10. Dentro del mundo nórdico. en que el doble animal de la persona vive las vicisitudes de esa persona. ideado por el maestro zapate- ro Hans Sachs de Nuremberg y rescatado un siglo después por Grimmelshausen en su novela Simplicius Simplicissimus. Hay motivos mitológicos fineses poco dilucidados aún. La mitología germánica no se distingue por un desaforado cani- balismo. o fylgja. sobre todo para Hansel y Gretel. p. 162 . en el caso germánico. Sin embargo. con muchos elementos originales de- rivados de una antigua cultura ugro-finesa distinta a las anglosajo- na.

un violín de son maravilloso que encanta y adormece a sus enemigos siempre al acecho. pp. El Sampo muele una tolva de sal. el abedul sobre sus sie- nes» 12. colmado de canciones. 163 . El resultado fue que el monstruo se tragó a Väinämöinen. aunque no por eso pereció. ob. Väinämöinen. Convirtiendo su propia rodilla en yunque. 13 Ibídem. el héroe trató de clavarle su bastón. protagoniza- do por Antero Vipunen. haciendo que los pe- ces adquirieran esos tonos dorados y plateados que caracterizan a truchas y salmones. No hay que descartar la propia invención del poeta y su habilidad para acomodar textos dispares. En el libro de Lönnrot encontramos también un episodio colindante con el canibalismo. Para doblegar a Vipunen. Es un monstruo grande como una mon- taña. Una vez cayó al agua. Väinämöinen em- pezó a golpear el vientre del gigante. cit. 418-419. reina de las tierras del norte —conocidas como Pohjola—. la muer- te. el que guarda la morada de Kalma. «el álamo crecía sobre sus hombros. otra de harina y otra de oro. para cantar las palabras eficientes. «Surma está prepa- rado en todo momento para aprisionar con sus dientes homicidas y engullir luego en sus vastas fauces al imprudente mortal que se 12 Félix Guirand. del mundo de ultratum- ba finlandés. p. se puso a construir una fragua en el mismo estómago del monstruo. y su codo en martillo. es Surma. Así Vipunen tuvo que ceder por fin: «Abrió el cofre repleto de voces. Cual nuevo Jonás nórdico. A partir de la espina de un lu- cio gigante. Kalevala.. percas y lucios. fabrica el kantele. el país de los muertos. CANIBALISMO GERMÁNICO Y NÓRDICO protagonistas del Kalevala. las profundas palabras de los orígenes» 13. 418. Otro monstruo decididamente caníbal. La malvada Louhi. consigue en cierto momen- to robar el sol y la luna al país del sur. Vipunen tenía en su poder las palabras mágicas que necesitaba Väinämöinen para poder construir por fin su navío. El Kalevala (1835) fue una recopilación realizada por Elias Lönnrot tras innumerables viajes por Carelia y otras regiones fin- landesas donde todavía quedaba una vasta tradición oral. el héroe cultural de los fineses. en la isla de Manala.

17 Ibídem. el nombre original del país de los finlandeses. Cáncer. 425. Sarna. a diferencia de la muerte. Los lapones. que en finés «significa […] olor de cadáver» 16. para que nada sea fá- cil en una mentalidad tan apocalíptica. Úlcera. Tienen también en Suomi. Tisis. Gota. tal vez la peor. Había allí una colina de los sacrificios donde los nentsys mataban animales para propiciar a sus espíritus. por ejemplo para conseguir pescas y cazas fructuosas. Peste y…. Lo que no era muy distinto de lo que sucedía en Vaigach. Las sedja se encontraban en los campos y en las islas fluviales y lacustres y se invocaban en muchos casos. Los rusos habían mandado a los nentsys a poblar esa isla con objeto de prevenir que Noruega se apoderase de Nueva Zemlya 18. Y arrojan un objeto metálico con esta otra invocación: «Sea yo ligero como una hoja y Nakki pesado como el hierro» 17. Kalma. tenían gran veneración por sus sedja o piedras sagradas (llamadas saivo o saite por los sami de Suecia). que antes de entrar en el agua dicen por superstición: «Nakki. ya pocas. un ser de- vorado por la envidia» 15. Tampoco son precisamente amables los monstruos del infierno llamado Tuonela. es Loviatar. p. 164 . Una de las hijas. sal del agua. Guirand se basa aquí en Uno Holmberg. 426. un genio de las aguas llamado Nakki (lamprea es nah- kiainen). Nakki acecha sobre todo en lagos de los que se cree que no tienen fondo y por los cuales se llega al reino de un dios del agua y a su palacio lleno de riquezas. en el Ártico siberiano. p. Un ser que no tiene nombre. donde reinan Tuoni y su esposa Tuonetar. «y un genio fatal. también ellos del tronco ugro-finés. «Die Wassergottheiten der finnisch-ugrischen Volker» (1913). Nakki sale del agua al amanecer y al ocaso. 15 Ibídem. aún hoy importante base de con- 14 Ibídem. 422. 18 Ibídem. con sus hijas. 16 Ibídem. y visita el mundo de los seres humanos adoptando varias formas. p. que se casa con el Viento y en- gendra nueve monstruos que no tienen desperdicio y que constitu- yen el catálogo más universal de la ignominia: Pleuresía. Cólico. LOS MITOS ponga a su alcance» 14. divinidades del sufrimiento. yo ahora estoy dentro». Hay gentes en Finlandia.

con toda su carga despectiva. Más que en Siberia. la pesca. Ahí podía sobrevenir el infanticidio y otras formas de extrema violencia. La imagen de unos esquimales radiantes después de una buena comilona de morsa. que no eran tan esporádicas. no se compadece con la realidad de sus privaciones. ha habido evidencias y mitos sobre el cani- balismo más al norte. 43. 20 Ibídem. En esas circuns- tancias. Weber. lo único que el inuk podía ver. CANIBALISMO GERMÁNICO Y NÓRDICO trol en el océano Glacial Ártico. «comedores de carne cruda». muestra la loma de los sacrificios llena de palos donde los nativos han hincado toda clase de carroñas. y en tales circunstancias puede darse algún caso de canibalismo» 20. los que tienen provisiones las 19 Kaj Birket-Smith (1983). susceptible de ser comido. en la Tierra de Ellesmere. Nordenskjöld. «En periodos de hambruna. cuando la regla es “cada uno para sí mismo […] los vivos comen a los muertos. Es decir. En Hazen. o de foca. Los cráneos de los animales se acumulan al pie de ese oratorio mientras las aves marinas sobrevuelan en busca de la última piltrafa antes de que venga el invierno y todo se cubra de hielo. vocablo de los indios wabanaki del norte de Canadá. 165 . la hambruna ártica no es comparable a la de ningún otro paraje del mundo. a 82º 11′ de latitud Norte. se han encontrado «las ruinas más septentrionales conocidas de ha- bitaciones humanas de invierno» 19. p. o de reno. Un dibujo de T. Esquimales vendría de eskimantsik. publicado en el relato de la expedición de A. era a un semejante. Lógicamente. y especialmente entre los inuit. el cli- ma. los inuit tenían capacidad de prever muchas cosas relativas a la caza. Es tanto como decir que en la misma puerta del Polo Norte hubo ocupación humana. a otro inuk. por ejemplo entre el grupo de esquimales caribou. E. y venía una atroz hambruna: «Casi no hay in- vierno en que no mueran víctimas del hambre una o dos familias. pero a veces las cosas fallaban. Los inuit sabían sacar del hielo toda su subsistencia y algunos lujos. tecnología para subsistir en temperaturas extremas. como una goma de mascar que fa- bricaban con aceite de foca. que significa «los hombres».

LOS MITOS esconden para sobrevivir» 21. p. Así. espíritus casi angélicos respecto al hombre. A veces reciben el encargo de ir al mar en nombre de los hombres para obligar a la diosa Sedna a soltar las focas que posee. pequeños grupos de mujeres ocasionalmente acababan comiendo a sus maridos. 165. los angakoks. p. p. Stephen Strong (1973). 166 . Ha- bía fuerzas llamadas innua por los antiguos inuit o esquimales que. «po- siblemente por la naturaleza de su metabolismo o porque el hom- bre debía hacer esfuerzos extenuantes para conseguirle alimento al grupo afectado en pleno por una crisis. La cita procede de la sección «Mitologías de las dos Américas». ya fuesen las piedras o los osos.. lo inanimado y lo animado. se puede llevar uno más de un chasco. «El espíritu de un oso se convierte en el Torngak de un hombre. para ser invisibles como eran. 164. 572-605. 165. Y aunque el lazo entre madre e hijo sea fuerte. Nada escapaba a su influjo. hubo momentos en que los más pequeños fueron «mata- dos y devorados por los miembros más capaces de la sociedad» 22. 22 Ibídem. pp. Se la tenía por una giganta con un solo ojo y bastante adversa a la humanidad. Se trataba de espíritus del fuego. son más bien espíritus justicieros. tenían un enorme poder de impreg- nación. ob. H. Si en cambio se quiere recurrir al mundo espi- ritual como justificante. Cuando las innua se hacían per- sonales. de Max Fauconnet. éste puede ser devorado por un oso y volver luego a la vida» 24. cit. la diosa del mar y de los animales marinos. Parece bastante evidente esa razón de fondo para el antiguo ca- nibalismo esquimal. aunque luego fuesen encontradas en los últimos estadios de la depaupe- ración» 23. las mujeres inuit solían vivir más que los hombres. Con todo. p. 24 Félix Guirand. se llamaban torngak. pero al te- ner forma de embarcación resultaban de lo más engañosos para los 21 Nelson H. Por su parte. fue una divini- dad fundamental para los esquimales. 573. o angekoks. 23 Ibídem. Una breve cadena de metempsicosis con canibalismo espi- ritual incluido. Graburn y B. Los esquimales la temían por producir a veces seres con forma de kayaks que ca- zaban a los hombres. Sedna.

576. tenía el don de caminar sobre las aguas. 167 . diosa con figura de mujer pequeña. 25 Ibídem. O de cuando To- otega. Historias de cuando los kayaks eran caníbales. devorando todo cuanto se oponía su paso» 25. CANIBALISMO GERMÁNICO Y NÓRDICO inuit: «eran perseguidos por un kayak cuya proa se abría y cerraba como una boca inmensa. p.

.

el dios de la tierra. 169 . 17 DIOSES Y DEMONIOS CANÍBALES EN LA INDIA La gran dialéctica de la India. Durante las 1 Yves Benot (1970). pueblos indoeuropeos. un estado de la India que se distinguió a finales del siglo XIX por los meriah. ¡huid!. los aborígenes de Sri Lanka. p. hundiros en vuestros bosques. procedentes del noroeste. Esta práctica implica el canibalismo en cier- tas ocasiones» 2. a gentes dravídicas. lo mismo que los vedas. se genera cuando entre el 3000 y el 1500 a. 2 Félix Guirand (1962). aparte de la lucha de dioses y demo- nios. Los munda fueron estigmatizados como salvajes. y fueron apartados hasta lo más profundo de las junglas. Los khonds. La cita procede de un añadido de Diderot de 1781 al capítulo sobre la ocupación del cabo de Buena Esperanza por los holandeses en su obra Le voyage en Hollande. ofrecían ese tri- buto de vidas humanas a Pennor. arios. C. y a otros aborígenes. Los munda. 451. hombres y dioses. parecieron los primitivos por anto- nomasia. La suya propia ante todo. al tener la costumbre de «inmolar una víctima para asimi- larse su principio vital. o ghonds. 176. entre otros muchos pueblos aborígenes de la India. Ni el hinduismo ni el cristianismo tuvieron reparo a la hora de segregar a los munda. es decir. p. Todavía se encuentran descendientes de los munda en Orissa. desgra- ciados hotentotes!. penetran por el Punjab en el valle del Indo y van encontrando a los indios autóctonos. sacrificios humanos. como ya apostrofaba Diderot a los colonialistas con su célebre perorata: «¡Huid. Las bes- tias feroces que habitan allí son menos temibles que los monstruos bajo cuyo imperio vais a caer» 1. de piel más oscura y otra visión del mundo.

Krisna. los khonds llegaban a vender a sus propios hijos. Vritra habría tenido por tiempo ilimitado a Indra ahogándose en los jugos gástricos de su panza si los otros dioses no le hubiesen forzado a bostezar. o dioses. contrincante del dios In- dra y al que acaba engullendo en su calidad de dragón o serpiente (en ese caso se lo conoce también como Ahi). y asumieron para sí los papeles más comprometidos. tuvieron ritos que implicaban sa- crificios humanos. hasta que los ingleses impidieron esa fatídica costumbre de las montañas de Oris- sa. Ahí están las trayectorias pintorescas. aunque la imaginación popular multiplica esa cifra. como los que todavía se pueden encontrar incluso en algunos campos de ca- cahuetes de pueblos lejanos de Orissa. no fue algo privativo de los aborígenes de la India. el enano. pero no siempre contrapuestos negativamente a los devas. el por otro lado poderoso dios de la lluvia 3. un 3 Ibídem. no menos de 500 al año. El zaní o sacerdote se encar- gaba de matar a las víctimas. p. y a acatar una aversión por la carne en general y por la de vacuno en particular. 170 . LOS MITOS periódicas hambrunas que se abatían sobre sus pueblos. Luego todo eso se abandonó a medida que los dioses tomaron las riendas de lo permitido y lo tabú. De esa ambi- güedad se nutre mucho la mitología india. Otra cosa es lo que sucedía en el silencio de poblados todavía hoy de difícil acceso. 154. Los dongaria khonds hacían sacrificios huma- nos ante altares que eran meros montículos de piedras. la tortuga… o Narasimha. Pero el tema del salvaje. Tanto los arios invasores como los dravídicos invadidos. Especialmente la esfera de los diablos está cuajada de asuras y otros personajes de matiz diabólico. así como sus mezclas. Visnú es Buda. de muchos personajes mito- lógicos indios. hasta llegar a confluir en el hinduismo. por emplear una palabra que significa diferente para la civilización de la mayoría. Uno de los demonios más antiguos de la esfera aria es Vritra. el jabalí. y a veces antropofágicas. En el hinduismo posterior el dios Visnú es capaz de una gran sofisticación dentro de sus diez encarnaciones o avatares principa- les. Así tuvo lugar la salida airosa de Indra.

devi o diosa guerrera. entre fanáticos religiosos y vulgares bandidos. como sucede con Parvati. Antaño fueron de perso- 4 Roy Willis (2006). Su vestido está formado por dos hileras de manos cortadas. como corresponde al pla- neta hinduista de los dioses. 171 . vago e indeterminado. Los célebres thugs. Terrible accidente si Siva no es- tuviese adornado entre otras cosas de omnipotencia. roja. Kali se puede asociar también al canibalismo. los pequeños de- monios que alojaba real o potencialmente 4. y para siempre. DIOSES Y DEMONIOS CANÍBALES EN LA INDIA hombre con cabeza de león sanguinario que devora al demonio Hi- ranyakashipu. el asunto es que Kali mataba a muchos demonios. su otra forma bata- lladora. pero éstos nacían de la propia sangre de Raktavija. Kali saca una lengua enorme. al final. durante el baile del triunfo. el jefe supremo de los demonios. se vio en apuros y ni siquiera le podían ayudar las Matrikas. al lu- char contra Raktavija. asesinaban a los viajeros en nombre de Kali Ma. la deidad que lleva un collar de cráneos humanos y se pone dos cadá- veres como pendientes. Cómo sería Kali de insaciable que. Kali significa «negra». Kali no tuvo más remedio que ponerse a beber toda su sangre antes de que cayera al suelo. ¿El dios Visnú es caníbal por comer carne de diablo? Eso queda lácteo. lo cual lleva a pensar si be- ber sangre no será una de sus acciones. p. In- cluso. los dioses tienen encarnaciones. «madre negra». Un día. Puede presentarse como Dur- ga. otras veces adoptan distintas formas. como es el caso de Visnú. En reali- dad es la diosa del tiempo. la esposa de Siva. esa diosa vampiro o caníbal del hinduismo se puso a chupar el cuerpo del gran demonio para limpiarlo de cualquier ras- tro sanguíneo y así eliminar de él. se puso tan ciega de sangre y tan en trance. Aún hoy Kali ha de ser propiciada mediante sacrificios. Por cada gota de sangre derrama- da de Raktavija nacían otros mil gigantes. A ve- ces es llamada con toda devoción Kali Ma. o directamente como la terrible Kali. 83. las siete «madre- citas» encargadas de echar una mano a Durga. que en una de las vuel- tas que dio mató a su esposo Siva. la que rige vida y muerte. Su especialidad era la estrangu- lación. Si. Obviando esta doble personalidad en una misma batalla.

la gula. pp. 470. ob. estos últimos adoptando casi siempre for- mas y alimentación de vampiros. sino que cumplen su papel de malos. La cita procede la sección «Mitología india». el egregio marido de Kali. Se trataría de sangre bebida. 467. Los rakshasas no es que sean seres malos. «espíritus poco in- dividualizados. Siva. 6 Ibídem. aunque ésto. sin otra razón de ser que el dios tenga una realidad en la tierra en el tiempo que dure Rava- na. Ravana pudo escoger «entre tres encarnaciones como ene- migo de Visnú y siete como amigo suyo» 5. restableciéndose así el bien en el mundo. LOS MITOS nas. su gran templo de Calcuta. 172 . p.. se degüellan ca- britos en su honor. Les mandó que se transformasen en ogresas para que pudiesen beber toda la sangre del asura. sin duda. lo que antes se denominaban las más bajas pasiones. Sin embargo los crematorios y los cementerios son lugares pre- feridos por los hinduistas más extremos. rakshasas y pisacas. En principio es imposible practicar antropofagia con un diablo. que frecuentan a bandadas los cementerios y otros lugares de mal agüero» 6. que es bien distinto. de P. espectros o duendes. si Ravana es- cogió la enemistad fue por considerarla un medio más rápido para alcanzar la liberación y dejarse de historias. en la gran parti- da de cartas de la antigua India. Lo que pasa es que también existen rakshasas. La secta sivaíta de los 5 Félix Guirand. Masson-Oursel y Louise Morin. Para derrotar al asura o diablo Ja- landhara. capaces de entregarse a la lujuria. 454-518. tuvo que recurrir a las esposas de todos los dioses. sacrificial y anacrónica de un diablo. p. al mismo tiempo. Pues bien. contribuyó a generar la peculiar personalidad del dios Vis- nú y la profundidad de su aparente multiplicidad: algunas de sus encarnaciones son meramente transitorias. con lo que tal vez se complica el llamarlo canibalismo. cit. Hoy en Kalighata. su enemigo provisional. Las tres clases principales de demonios del hinduismo son asu- ras. Una trampa. Otros espíritus malignos de menor fuste son bhutas y pretas. otra clase de diablos de naturaleza semidivina. tampoco fue ajeno al derrama- miento y consumo de sangre.

p. La desnu- dez no es sinónimo de toda aberración. pero él había ido a la India escapando de la revolución en su país. DIOSES Y DEMONIOS CANÍBALES EN LA INDIA aghori (o aghozi) sorprende por sus actividades y rituales. A veces lanzan maldi- ciones de un cierto calado: «Desde que un aghori sadhu me maldijo con una neumonía siempre me alejo de esos hombres santos de la India» 7. El abate no añadió que sobre gustos no hay nada escrito. que no han descuidado siquiera comer carne de cualquier procedencia. no siempre comen heces y carroñas. «vestidos de aire». Ya observó el abate Jean-Antoine Dubois en su casi exhaustivo libro de 1825 sobre las costumbres de la India que ciertos gimnoso- fistas o sanyasin desnudos de la India «comen excrementos huma- nos sin mostrar la menor señal de disgusto» 8. tienen a gala ir completamente desnudos y con mucho orgullo. 45. Los naga babas. Se reúnen en akharas. como hacen los aghori. Pero los naga babas. otros extremos ascetas sivaítas. 156. 173 . 8 John Gregory Bourke (1973 [1891]). 7 Sarah MacDonald (2004). y con eso piden limosna amenazando a la gente con ponerla perdida si no les dan algo. de forma que no es improba- ble que añorase de vez en cuando el más clemente pato confitado. que son como clubs con gimnasios donde se practica la lucha hindú tradicional. p. a veces de tipo tántrico. Los aghori son los que se recubren el cuer- po de cenizas de muertos y excrementos propios que llevan dentro de un cráneo humano. ni duermen en los cementerios. pues des- cienden de los luchadores que combatieron contra los ejércitos mo- gules en el siglo XIII.

.

capital de Nuku Hiva (Islas Marquesas). En la foto. Los antiguos marquesanos llamaban «pescados de los dioses» a las víctimas por canibalizar. .1. una escultura de una ofrenda marina en Taiohae.

En la foto una cabeza del tiki Takaii.2. en Hiva Oa (Islas Marquesas). en las ruinas ceremoniales de Puamua. Los tiki eran las divinidades de los antiguos polinesios de las Islas Marquesas. .

muestra un hacha empleada por un antiguo jefe de alto rango para abrir la cabeza de las víctimas por canibalizar. Islas Marquesas). .3. Rose Corsair. directora del museo etnográfico de Taiohae (Nuku Hiva.

y especialmente en Nuevas Hébridas.4. En la foto. La antropofagia fue un elemento característico en muchas islas de la Melanesia. . paisaje de la isla Santo (Vanuatu). llamada Espíritu Santo por su descubridor Quirós en 1606.

Vanuatu) preparando una torre ceremonial. Era parte de la llamada kastom. había procesiones caníbales de pueblo en pueblo transportando el cuerpo de la víctima. . 5. 6. En la isla Tanna. costumbre ancestral. La Melanesia fue una de las partes del mundo donde el canibalismo estuvo más arraigado y duró más tiempo. En la foto nativos de Bunlap (isla de Pentecostés. en las Nuevas Hébridas descubiertas por Cook en 1774. Era una manera también de trabar alianzas.

Fiyi) servía para cortar cabezas de los bokola.7. . víctimas que luego se canibalizaban. Este monolito del pueblo Wasabula (isla Vanua Levu.

Algunas pirámides y monumentos de Teotihuacan. . No sólo los aztecas sino también los mayas practicaron los sacrificios humanos. En la foto esculturas de la Serpiente Emplumada en el templo de Quetzalcoatl. que incluían el canibalismo ritual. En la foto. fueron escenario de sacrificios humanos por parte de los aztecas. «La ciudad de los dioses» (México). 9.8. un templo de la ciudad ceremonial de Palenque.

El antropólogo David Stuart.10. por otro lado. especialista en jeroglíficos mayas. Las inmolaciones eran parte de la cultura maya que. ha puesto en duda la antigua distinción entre las «culturas brutales del norte de México» y «los pacíficos mayas» del sur. . sobresalió arquitectónicamente como se aprecia en las ruinas de Palenque. de la Universidad de Harvard.

En Isla de Pascua hubo una guerra fratricida entre las tribus de los «orejas largas» y los «orejas cortas» con resultados caníbales. Y también sobrevino una gran destrucción de moai. . 12. las estatuas de sus antiguos ariki o jefes.

El volcán Rano Raraku. cantera para la piedra de sus grandes esculturas. la que acabó con un alto nivel de antropofagia. 13. . fue un gran centro de la antigua cultura pascuense. Una cueva del interior de Isla de Pascua (Chile) donde se refugiaron los supervivientes de las matanzas caní- bales que llevaron al colapso de la vieja cultura de Rapa Nui. 11.

. Una reahu o fiesta funeral de los yanomamis. implica también el consumo de cenizas de un muerto con puré de plátano. Un endocanibalismo o necrofagia singular.14. en la Orinoquia de Venezuela.

15. . o fiesta de las cenizas. Indígenas yanomami acicalándose para celebrar una reahu.

gente. . Indígenas ashaninka de la ceja de selva de Perú preparando ayahuasca. Los ashaninka creían que cuando se acabe el mundo todas las personas serán «korintos».16. pero gente devorada. «soga de los muertos».

En las montañas de Orissa (India) se practicaron meriah. . hasta mediados del siglo XIX.17. Lo propiciaba el aislamiento geográfico y cultural que aún sufren algunas tribus como los bonda (en la foto se los ve caminando al mercado de Onukadeli). sacrificios humanos.

Los antiguos inuit. . tenían como gran deidad a Sedna.18. Indian River en la isla Dominica. mal llamados esquimales que significa «comedores de carne cruda». 19. y se figuraban a esa diosa como un kayak con grandes mandíbulas para comer a la gente. Fue el reducto de indios caribes que tuvieron en jaque a los españoles hasta impedir su asentamiento en esta pequeña isla de Barlovento.

.20. Un ballestero en el bosque pamúe o fang. en Río Muni. la parte continental de Guinea Ecuatorial. En tiem- pos de la colonia española hubo muchas referencias a prácticas antropofágicas en el interior del bosque fang.

que es en definitiva un suicidio. Los jaines (los jinas. 175 . p. «Hasta un millar de 1 Jagmanderlal Jaini (1979). prefiere morir antes que matar. un pueblo del Rajastán. que se sienten como un peso para sus familias y que no tienen otro hori- zonte que la muerte. algo que. más que un mandamiento al uso. viudas casi siempre. 145. Es menos común que la sallekhana. el grado más extremo de perfeccionamiento. o una forma de pensar. o religión. Sassole. más en las antípodas de la antropofagia que el jainismo. se denomina santhara. En ambos casos el significado que tiene para los jaines esa especie de suicidio por no comer es que comporta santidad y conduce a la liberación. Especialmente si- guen esa costumbre mujeres ancianas. El jain no sólo no quiere matar a un ser vivo sino que. Entre ellos son sobre todo los monjes llama- dos jina-kalpin («independientes») quienes llegan a la muerte por inanición mediante un yoga de total autopurificación o sallekha- na 1. la otra gran rama de los jaines. esa práctica. los «vestidos de cielo». se con- vierte en una forma de ser. Entre los svetambaras («vestidos de blanco»). es conocido en la India porque algunos prebostes jaines autorizan la santhara. llegado el caso. ideal que practican los jaines digambaras. o victorio- sos. Eso puede entrañar la propia muerte. se decía en el antiguo esoterismo español) tienen como gran punto de inflexión y diferencia de su fe el no matar. 18 COSTUMBRES JAINES No puede haber una creencia. Eso ha fomentado una especie de peregrina- ción a Sassole para cometer el suicidio ritual.

p. rábanos. no activos. p. nada dígase de verdaderas bombas de vida microscópica como pueden ser los tubérculos. prohibiciones y ayunos. «sentándose (mulabanda) con todos los sentidos cerrados. Los jaines más rigurosos practican además una forma extrema de yoga. 111. 47 6 Joseph Campbell (2002). zanahorias. Los jaines partidarios de dejarse morir por inanición consideran que el cuerpo es una carga y. 5 Ibídem. esputos. Estos últimos son quie- nes procederían de las heces. 58. Y es que. Hay ascetas que tras comer algo. Hay que tener en cuenta que los humanos pueden ser el producto de dos generaciones: o vienen del vientre materno (garbhaj) o de una generación espontánea (sammûrchim). 312. se beben los residuos del plato para evitar que nazcan por genera- ción espontánea «millones de pequeñas réplicas de ellos mismos y de cuyas muertes ellos también serían responsables» 5. ni siquiera están seguros de no co- meter asesinato de los gérmenes contenidos en una lechuga. patatas. 3 Lawrence A. Babb (1998). La búsqueda de los jainíes es morir en el momento de liberarse completamente del deseo de vivir» 6. 2 Sarah MacDonald (2002). fluidos genitales… «Toda comida es peligrosa. 176 . p. pero más bien poco y vegetal. semen y varias impure- zas. En la biología se- gún los jaines resulta increíble la cantidad de entidades vivientes. flemas. hay almas (nigods) en heces. está en la raíz del apego fatal del alma al cuerpo y es una forma de alegría sensual» 3. orina. ¿Hay algo más colindante con el canibalismo que una patata? Para los jaines. p. esos seres «no tienen inteligencia y no pueden ser detectados con los sentidos […] Mueren en un antarmuhurt (cuarenta y ocho minutos) sin haber podido desarrollar las enteras características de un cuerpo humano» 4. p. son concentraciones peligrosísimas de vida animal. 46. LOS MITOS personas toman santhara cada año en la India y eso no se investiga como suicidio» 2. De todos modos. 4 Ibídem. Un asceta jain no lo consiente. hablando en sus justos términos. aunque respirando. aun sufriendo una larga cadena de re- nuncias.

o rueda reencarnante. dado que esforzándose como lo hacen quizá se libren del pesado fardo de la samsara. vegetariano. Estos últi- mos llevan un faldellín y una mascarilla para no matar ni microbios con su respiración. COSTUMBRES JAINES Es desde luego la de los jaines una enorme tensión existencial. 174. Es sabido que el jainismo entraña una derivación. Todo esmero con la vida ajena es poco. regentado por los jaines de la capital compadecidos por la suerte o destino de go- rriones. 177 . y todo lo que se quiera. y así no habrá que volver a otro cuerpo con ganas de comer. Pero el mismo ser. Eso plantea cuestiones sofisticadas en el tema del canibalismo que nos ocupa. será el que renacerá constantemente en una cadena que vie- ne de lejos e irá aún más lejos sin que se produzca la extinción del yo. Una de las visitas más instructivas que se puedan hacer en Delhi es al Hospital de los Pájaros. palomas y demás. en dos grandes sectas: los extremistas digambara («vesti- dos de cielo»). Por eso los jaines siguen la división que se creó hacia el año 80 de nues- tra era. no vayan a pisar hormigas. Los jaines temen como a lo peor que pueda suceder el reencar- narse en algo que previamente haya sido asesinado por ellos. para lo que un lama pone su mano sobre la vena yugular o el pulso del moribundo. En esos cuarenta y nueve días «uno atraviesa todos los mundos de los cha- kras […] salvo que se va en la dirección opuesta. o reforma. Y con escobillas barren el suelo a su paso. en «siete veces siete días» 7. del hinduismo primordial. y los svetambara («vestidos de blanco»). el yoga y otros recursos. además de la devoción. 609 años después de la muerte del fundador del jainismo. A uno le recuerda el estrés que sufren las personas en el budismo ti- betano cuando están en ese ambiguo momento entre la muerte y otro periodo de vida. 8 Ibídem. p. de arriba hacia abajo» 8. ¿Quién garantiza entonces que alguien actual no fue caníbal en 7 Ibídem. virtuoso. Más fácil de ver es. Mahavira. Un hinduista no es caníbal en su actual encarnación y además mejora su karma por regla general mediante el vegetarianismo. como cuenta Campbell. es decir. el momento exacto de la muerte.

la imposibilidad de asirse. 11 Ibídem. pero que el rinpoché Trungpa ve de lo más natural: «Tú acarreas al- guna energía dentro de ti que te capacita para relacionarte con las situaciones tal como son» 11. la precisión. su concepto de impermanencia. la au- sencia del ego. LOS MITOS sus millones de vidas precedentes o que lo sea en los millones de vi- das que le aguardan? El ego samsárico es para los hinduistas una cuestión de gran alcurnia y calado. Se empieza a ver a otra gente como a uno mismo. p. no vaya a tratarse de alguien. y en sa- ber bien lo que come. Y que suele representarse con «la espada de Manjushri. que puede traer contradicciones y hasta crímenes si uno no pone cuidado en respetar vidas. Una suerte de déjà vu. Pura contra-lógica: ¿cómo es posible que los buenos cristianos mueran en las guerras? ¿Cómo se come el canibalismo en el contex- to de lo humano? 9 Herbert V. 82. el proceso de aprendizaje ya culminado. Lo cual supone el triunfo del vaivén. Una preconcepción tal vez. p. 84. o quizá de resaca del pasado. p. Sutilezas y misterios que dejan de serlo cuando se acepta una situación tal como es. en el sentido de que uno mismo es un extraño. recurren a la prajna. La jna- na puede manifestarse también cuando al encontrar a alguien pare- ce que ya le conocemos sin que eso haya sucedido. como algunos tántri- cos. la que corta la raíz de la dualidad» 10. la mayor y última victoria. O el de la vaca que pace felizmente en el prado. Si hablamos de budistas. Es. el que trasciende cualquier lucha. lo mismo que el nacimiento. No abundan quienes consiguen tamaña precisión y aún menos quienes logran la jnana. lle- varía a no encontrar algo fijo en la existencia. el flujo y reflujo. Guenther y Chögyam Trungpa (1975). que «es la agudeza de inteli- gencia que corta el fluido samsárico. los otros reformados a partir del hin- duismo. separado o despegado de uno. Y a veces se va más allá. con su verificación de que la muerte ocurre constantemente. 178 . Es el caso del samurái o el rinpoché realizados. 10 Ibídem. 82. dicho de otro modo. aun- que los más clarividentes entre los budistas. que secciona la aorta de la samsara» 9.

37. 16 Ibídem. hombres. p. a la n. lo que se aplica a las verduras y vegetales «por- que son seres vivientes. ácido. 69. seres infernales)… 12. 13 Ibídem. donde los karmas se subdividen adoptando hasta 111 posibilidades. amargo. ob. nos en- contramos con que para ellos existirían nada menos que cuatro gha- tiya o karmas destructivos. como cristal. El jain se atrinchera con todo eso. Se trata de una compasión ilimitada hacia la vida por parte de los jaines. sean animales. y que es en este segundo término y apartado. pájaros o «todo cuando tenga cinco o menos sentidos orgánicos» 13. o los cua- tro anupurvis (ángeles. en cambio. Incluso ayuna dos veces por mes lunar. magnético. Todos. considerando más bien como categorías reales al alma y a la no-alma. 71. la jiva y la ajiva.. Pues bien. a la n. 12 Jagmanderlal Jaini. peces. 179 . son se- guidores a rajatabla de la sachitta-tyaga. donde se dan cinco clases de lo que otros llamarían materia. Pero en su vida diaria el jain pone mucho de su parte para la gran tarea de purificarse no comiendo nada que roce una vida un poco superior. salino. animales. dado que su meta es la depu- ración del karma. y muchos lo hacen una vez por semana. oscuros. p. cuatro clases de karma que no oscurecen la naturaleza esencial del alma. y lo inerte.º 80.º 87. la cadena que conecta alma y cuerpo.º 60. dulce). COSTUMBRES JAINES Hay quien discute en el planeta religioso indio. sale al campo de su vida ac- tual y tiene ahí enseguida un ideal que cumplir: no matar seres vi- vos. «abstinencia de consumir seres sintientes» 15. es decir. ir quitando capas de existencia hasta llegar a la última partícula de materia kármica. desde la n. p. el de los pinda-prakritis. que todo se componga de cuerpo y alma. Con el agravante de que lo vivo o viviente es el alma o espíritu. cit. 14 Ibídem. enano. y herir a un ser viviente es un pecado mortal en el jainismo» 16. y cuatro aghatiya. es la materia. si no muerto. por ejemplo los jaines. 15 Ibídem. Dentro de estos últimos hay un gran saco. siguiendo la visión que tienen los jaines del kar- ma. o a los cinco sabores (picante. lo que llaman karma- varganas 14. el lazo.

organismos vivos en una gota de agua. sino de encontrar conexiones o desconexiones entre el pensamiento jain y el mundo de comer seres vivos. el profesor J. no sólo por nutrir las pasiones «enemigas feroces del alma» 18. 384. p. Es- grimen como razón que hay «diminutos seres vivientes que ninguna cantidad de luz artificial puede revelar o dispersar. Ahora bien. «ya no habría ninguna seguridad para las mujeres ho- nestas» 20. A los jaines les llena de orgullo saber que hay almas en el agua porque sus maestros lo supieron antes de que la ciencia mo- derna lo refrendase. Puede haber. sino por la des- trucción de vida menuda que se produce en los procesos de fer- mentación y destilación. También les está prohibido a los jaines tomar alcohol o estimulantes. y de hecho. 19 Denis Diderot (1964). 20 Ibídem. que significa «abstinencia de comer de noche». 71. Pero aquí no se trata de abordar las más impensadas alteracio- nes de la naturaleza. p. sino de la propuesta del doctor Bordeu de hacer cabras humanas: «sacaríamos una raza vigorosa. Bose de la Universidad de Calcuta ha demolido esa antigua división en la biología. 383. como decía la señorita de L’Espinasse. naturalmente. que se enlaza con la vieja alquimia occidental. Llegaron a intuir que el mundo no se puede dividir en orgánico e inorgánico. No se trata de clonaciones. no todo es aleatorio o meramente imaginativo en la filosofía de los jaines. C. LOS MITOS Todavía más extravagante puede resultar a ojos occidentales un tipo de pratima. ante lo 17 Ibídem. infatigable y veloz con la que podríamos conseguir excelentes criados» 19. Lo único es que serían unos disolutos y. como la de la salamandra. p. es saber cómo se adscriben almas al fuego. 180 . ni de trasplantes. Diderot llegaba a poner en boca del doctor Bordeu una posibi- lidad de transformación de la naturaleza que aún no ha venido por fortuna salvo en la ciencia-ficción. y que podrían ser consumidos con las comidas después del ocaso» 17. en la respiración. en el aire… Otra cuestión más complicada. p. inteligente. 18 Ibídem. una obligación devocional de los jaines llamada ra- tri-bhukta-tyaga.

la cadena de los karmas. Encender fuego produce pánico en las muje- res devotas. Es el cansan- cio de lo que no tiene fin. En realidad. no queriendo fijarse demasiado. según el ser de que se trate. Comer. aunque sólo sea unas hojas de lechuga. No es sólo la experiencia de una vida mortal. que a lo sumo pican con distracción. lleva al encade- namiento del cuerpo. que no piensan en lo ricas que van a estar las lentejas sino que temen a quién pueden quemar en el proceso. con reper- cusiones en la reencarnación. desde que confirmó esa teoría el científico Huyghens) y materias finas-gruesas (como la fra- gancia. Y ése es el gran problema. los gases. al contrario. Incluso cocinar es para los jaines un acto lleno de violencia. Por si fuera poco. Primero sería un acto de asesinato. y eventualmente de canibalismo. si no abiertamente a una contradicción. salvo para raros 181 . Los que preparen las comidas para otros. Los mayores ascetas entre los jaines jamás cocinarán para sí mismos o para otros. Hay seres vivos y otros que lo parecen. Se puede cometer una maldad contra un puerro co- miéndolo. en las antípodas de su concepción de la ahimsa o no violencia. haciendo una bola con la comida para tragársela con agua de una vez y evitar el trance de tener que comer y exponerse a una matanza bacteriana. los jaines distinguen materias gruesas-finas (como las sombras o los ocasos. serán —paradójicamente— absueltos de sus posibles infrac- ciones y pecados. para los jaines todo lo concerniente a comer es peligroso por la posible muerte de seres vivos que entraña. a reproducir karma. seres pequeños pero no por eso menos grandes que los que tienen mayor tamaño. Necesitan alimentarse y por tanto recurren a los devotos. microbiana y demás. sin duda por la enorme cantidad de existencias que deben afrontar. el sonido. de peor en menos malo. y en especial para los notables as- cetas. contra una mosca lastimándola o matándola. y la luz ya se sabe que es ondulatoria y no corpuscular. como en general las percepciones de los sentidos…). se cargarán de mérito por alimentar a maestros ejemplares. COSTUMBRES JAINES cual la carne de un semejante es para ellos la más inimaginable. Maestros que odian comer. Los jaines son muy meticulosos con todo lo que se refiere a la vida. se prefiere comer crudo a cocinado. Por tanto. que si bien no se ven pueden ser cosas grandes.

Y Dios no puede ser imperfecto» 22. Por otro lado. o profeta suyo. la que surge de la misma vida sin necesidad de que nadie la empuje. El jainismo resulta original asimismo concediendo total inde- pendencia al hombre. Se puede escoger cómo vivir. ob. Para eso no basta desde luego pecar de gula o pecar contra el sexto mandamiento mosaico. 22 Ibídem. «La Crea- ción implica volición. y nun- ca mejor dicho. cit. dueño de sus acciones y de su destino. 21 Jagmanderlal Jaini. Hay que atenerse a las consecuencias. El alma. y nada menos que a través de 27 nacimientos. a la que no se opuso Gandhi. puede interferir en la vida humana. y no cualquiera. el más espeluznan- te. Su fundador Mahavira. 5. pero esa decisión es algo irrevocable. p. tanto que ya ni siquiera —dicen los jaines— se cometen pecados de tal volumen como para ir a ese lugar. En este punto cabe recordar que Mahatma Gandhi popularizó las huelgas de hambre muy influido por el ascetismo de los jaines y que fue víctima en última instancia de la mayor paradoja. privilegiados y gentes magníficas. o delegado suyo. y sólo ella. musulmanes. p. 182 . omnis- cientes maestros del jainismo. En dos ocasiones Mahavira llegó a conocer el in- fierno. según el maestro jain Jagmanderlal: «Ningún dios. 4. el último de los llamados tirthankars o «hacedores de vados». el jainismo es una religión prácticamente atea. tuvo que sufrir en sus carnes la teoría y la práctica de las reencarnaciones. sino el séptimo infierno. un deseo de crear […] implica imperfección. LOS MITOS ascetas. arrojó un saldo de un millón de muertos. incluso hinduistas. principio que les diferencia netamente de cristianos. En 1947 la partición de la India entre musulmanes e hindúes.. Ni siquiera consideran que el mundo fue creado. es responsable directamente de todo lo que hace» 21.

TERCARA PARTE EN EL NUEVO MUNDO .

.

islas que inspiraban autén- tico pánico. que se consideran a sí mismas caribes y que reclaman una línea nunca cortada con su historia y progenie. 19 EN ISLA DOMINICA Dominica es una bella y poco visitada isla de las Antillas Menores que guarda como mayor sorpresa. como el de Jean Maillard de 1546. al menos para uno. los actuales caribes se ufanan de ser descendientes de los indígenas que se opusieron a los españoles en tiempos de Colón. los indios caribes fueron. una reserva de indios caribes. El Carib Council. se encarga de mantener la integridad de una tierra que pertenece legalmente a los caribes desde principios del siglo XIX. se marcaban como «isles de Canibales» a las islas de Barlovento. en tempranos derroteros france- ses. Aparte de los extin- guidos arawak. El término de reserva puede parecer un anacro- nismo. los auténticos aborígenes de Dominica. y sin embargo. y eso ha sido reconocido desde tiempos coloniales ingleses hasta la independencia de Dominica en 1978. blancos o ne- gros. encabezado por un jefe elegido cada cuatro años. los indios caribes supervivientes a tantos clichés negati- vos. incluso una perversidad a estas alturas de la historia. o advenedi- zos como mínimo. y tras tantas mezclas. aunque 185 . cerca de 3. serían en cierto modo extranjeros en Dominica. Dentro de eso Dominica se llevaba la palma. y así hasta nuestros días. Todos los demás. o Consejo Caribe. y aún son. Por otro lado.000 en toda Dominica). Sin embargo. sobre todo con afroamericanos. poseen un territorio propio en el nordeste de la isla.000 personas viven en estos momentos en la reserva (y 10. Pues bien. Soslayan naturalmente su antigua reputa- ción de caníbales.

y con selvas intactas como las que forran las faldas del Morne Diablotin. que son territorio francés a todos los efectos. Domi- nica. Pero lo principal. estando al mismo tiempo encajonada entre dos islas mayores. de las Antillas Mayores. que llegaron a dominar esta isla y otras menores de las Antillas hasta casi el siglo XVIII. consiste en la existencia de toda una reserva de indios caribes en el nordeste de la isla. nada tiene que ver con la República Dominicana. siendo la isla más abrupta del Caribe con cum- bres de hasta 2. que en caribe significa «alto es su cuerpo». Con todo y eso. lo que supone en torno al 2% de la superficie de Dominica. o simplemente pundonoroso. dada su ambigüedad geoestratégica. Desanimaban sus ca- racterísticas físicas. Pronto se vio que la isla Do- minica carecía de riquezas relevantes. siempre fue un caso aparte. pequeña y monta- ñosa. si no un caso per- dido. Su extensión es de 3. con la parte occidental de la isla Hispaniola. p. Hubo veces que. Convendría puntualizar que la isla Dominica. 1 Frank Lestringant (1994). el dato de más peso. se llegó en veinte días de navegación. Luego está la duda de considerar a Do- minica isla de Barlovento o de Sotavento. Dominica. en cambio. Acabó siendo colonia in- glesa y teniendo una mayoría de población negra que habla inglés. como Guadalupe y Martinica. y hay opiniones en ambos sentidos. más feraces y pobladas. cree uno. o Waitukubuli. nada menos que en el tránsito más favorable por los vientos para cruzar desde las Canarias a las Anti- llas. pero se encontraba en una posición geográfica inmejorable. o Española.782 acres. 73. Por otro lado. se llama así por haber sido descubierta por el Al- mirante al amanecer del domingo 3 de noviembre de 1493 en el curso de su segundo viaje a América. También pasaba por Dominica una de las rutas de la flota de oro. es decir.500 metros de altitud. el gran descubrimiento del primer viaje de Colón. de sus moradores los indios caribes. EN EL NUEVO MUNDO ir allí representaba «gran provecho» 1 por las oportunidades de comercio. desde la isla Gomera a Dominica. A esa dureza del paisaje se añadía el carácter belicoso. nunca fue isla apetecida por los españoles para poner en ella una base. 186 . unos 15 kilómetros cua- drados.

y le proporcionó una vara de mando con pomo de plata y una banda que llevaba bordado en letras góticas «The Chief of the Caribs» 3. Todavía hoy el jefe Charles Williams porta su vara de plata y una banda de color crema como insignias de su poder tradicional. Hesketh Bell consiguió además una asignación anual para el jefe caribe de seis libras esterlinas. 3 Ibídem. 161. fue el artífice de aumentar los 232 acres iniciales de la reserva a 3. el territorio que los indios caribes ya habían conseguido en tiempos de la reina Victoria. p. Una disposición de la Corona inglesa de 1903 ampliaba. que a veces no pasan de ser unos ranchitos. Los viejos anglo-normandos dirían «Honni soit qui mal y pense». se aprecia un núcleo urbano de cuatro casas junto a la oficina del jefe caribe. El obutu no era sólo el jefe de una tribu. Cuando me recibió en Salybia hizo una precisión en ese sentido: «La jefatura es de antes de la colonización. Antes de la colonización ya teníamos jefes y los lla- mábamos obutu. la capital de la reserva. con la inclusión de montes baldíos y campos que terminan abruptamente en el mar. el nuevo gobernador de la isla. Sólo en Saly- bia.782. La playa y el puerto de la re- serva coinciden con la cala de Sainte-Marie. Los caribes se habían quejado amargamente por carta a la reina de Inglaterra de sus humildes con- diciones de vida. Henry Hesketh Bell. lo mismo que se ayuda colectivamente al recién casado para desmon- tar un terreno donde hacerse una casa. 187 . sus esfuer- zos [de Hesketh Bell] fueron significativos porque llevaron a la ex- pansión de la “reserva” y su organización tal como existe en la ac- tualidad» 2. Cla- ro que todo el mundo echa una mano a los patrones de pesca. El obutu 2 Lennox Honychurch (1975). él es como el rey de los caribes. se desper- digan en laderas desde las que es raro no ver el mar. Lo cierto es que nunca se encontraron los títulos originales de propiedad de la antigua reserva. EN ISLA DOMINICA La reserva caribe se extiende por una pequeña serranía mien- tras las casas. y en cierto modo. un lugar azotado por el viento y lleno de cantos rodados donde varar o botar un pequeño esquife o una barca de pesca representa una verdadera odisea. pero «no obstante.

o garinagu. y el que a veces sus ciudadanos indios parezcan negros. Eso en lo que se refiere a una minoría. En la mayo- ría se advierte una pátina de mestizaje que va del color café con le- che a la leche con café. sin que por eso se pueda decir que los caribes de Do- minica sean caribes negros. de modo que se podía hacer de todo con esos caníbales o salvajes. La verdad es que disposiciones reales españolas del 7 de no- viembre de 1508 y del 3 de julio de 1512 autorizaban a los colonos españoles en el Caribe a tomar como esclavos a los kalinago o cari- bes «de las islas de Los Barbados. No los consideraban humanos. Si los mataban no pasaba nada». o algo negros. p. al menos de cara a los extranjeros: «La palabra caribe —me dijo Williams en la entrevista que le hice en 2005— viene de los eu- ropeos y se relaciona con el canibalismo. cada uno con su visión y sus apetencias. Nos llamaron caníbales salvajes. Regenta un modesto hostal de Salybia y el cargo de jefe caribe le causa disgustos con los vecinos. Sin embargo. Santa Lucía. Dominica. Y eso fue porque la autoridad estaba en manos de la Mo- narquía y de la Iglesia y creían que podían hacer todo lo que se les antojase. 33 188 . no quita para que en cuestión de orgullo y cultura se siga elaborando el patrón caribe. Otra cosa es que los rasgos amerindios estén muy atenuados por la mezcla de sangres. Pero Williams no es tan ingenuo como para creérselo. Matinino [Martinica]. Todavía hoy. la reserva caribe de Salybia es como un Estado dentro del Estado. lo que a todas luces lleva a pensar en un tipo amerindio. la Asunción [Grenada] y Taraco [Toba- go] […] por su resistencia a los cristianos» 4. Además. Williams no se mueve con facilidad de sus convic- ciones. en Dominica existe una cierta proporción de caribes que tienen claros rasgos mongólicos. 4 Ibídem. EN EL NUEVO MUNDO era como un monarca». por ejemplo llamar caníbales a nuestros antepasados. que lo están. Ha estado a punto de dimitir en varias ocasiones. San Vincente. pieles un tanto aceitunadas. cabellos lacios y aceitosos y escasa barba. como los que hay en la Mos- quitia de Honduras y otros lugares donde predomina el componen- te físico africano sobre el indígena de América.

su tez más amarillenta que morena y sus negros y escrutadores ojos. hasta los propios hugonotes. empezando por el propio Colón. y en todo caso. Los españoles. siendo un hombre instruido. como hemos descrito. Los indios caribes tenían incluso corrales de hombres y mujeres de en- gorde. EN ISLA DOMINICA Charles Williams. Respecto a los antropófagos caribes. no disgustaba el sabor de la carne huma- na en barbacoa. Lo cierto es que los caribes fueron crucificados como ningún otro pueblo con el marchamo de caníbales. me pare- ció que me imponía una especie de escrutinio por el hecho de ser español. nada de matices de origen genovés o judío. Los escritos de Colón desvelan la antropofagia y su extensión en el Nuevo Mundo. que verlo nunca lo hará. o rodaballos de tierra. Williams no cree que sus antepasados fuesen antropófagos. y lo más probable es que no todos lo fuesen. Williams era muy susceptible. era el hecho de que Colón hu- biese puesto la palabra caniba en circulación por el mundo. se li- 189 . Para el jefe caribe el Almirante Co- lón había sido a todos los efectos un español. Para Williams caniba es igual que antropófago. lo tenía como responsable hasta cierto punto de haber torcido el sino de su pueblo. lo mismo que si fuesen tortugas. que aún no se llamaba Caribe. llegado el caso. que los caribes castraban a los niños para engordarlos como otros hacen con los capones. Caniba (o cariba o caribe) fue el término usado por los taínos y otros indios autóctonos de aquella mar. Él sabía perfectamente que las palabras las carga el diablo. Al Almirante le sorprende oír. y eso que han pasado más de cinco siglos. son los primeros europeos en registrar esa práctica. Era como si de buenas a primeras el señor Williams no pa- reciese estar muy dispuesto a ofrecer su simpatía a alguien al que te- nía por compatriota de Colón. aunque no sé aún si en razón de su cargo más que por convicción personal. el jefe caribe. y que luego nadie se quiere ha- cer responsable de ellas. el personaje con el que Shakespeare acabó por arruinar la reputación de los caribes en La tempestad. para referirse a unos hermanos belicosos a quienes. Y lo que Williams. no llevaba nada bien. Por supuesto. con su perilla blanca. ni caniba en el sentido de Calibán. y de ahí que esas informaciones provocaran en Europa el discurso de la duda y el matiz al que se abalanzarían.

EN EL NUEVO MUNDO

braban a tales prácticas no tanto por gusto, o por tener una perso-
nalidad sanguinaria, o psicopática, como por obtener el valor de la
persona comida, uno de los arquetipos del debatido tema del cani-
balismo.
Mi propósito en la isla Dominica no era entrar en semejantes
tropezones del pasado, sino filmar la comunidad caribe de la isla.
Eso habría podido irse al traste si el señor Williams se hubiese em-
pecinado en trasladar su visión negativa de la conquista de América
a los españoles de medio milenio después. No fue así y se lo agrade-
cí. Sin embargo, nuestro documental se había cruzado literalmente
con el polémico rodaje de Piratas del Caribe: el cofre del muerto en
la propia isla. Gore Verbinski, el director de esa película, acababa
de terminar en la isla Dominica una parte que recreaba, y con no
poca ironía, el mundo de los indios pelegostos, consumados caníba-
les que vivían en un acantilado y que capturaban para su posterior
asado a las huestes piratas del capitán Jack Sparrow (Johnny Depp
en carne mortal). El tema de los pelegostos, un eufemismo para evi-
tar decir indios caribes, había enfurecido con toda razón a Wi-
lliams, y por eso, que alguien viniese con la idea de filmar algo en su
tierra le producía cierto desasosiego (máxime no disponiendo de un
presupuesto de 225 millones de dólares, lo que costó la segunda
parte de Piratas del Caribe). Cuando me presenté en el despacho de
Williams, él aún no había visto la película y hablaba de oídas sobre
la aparición en ella de unos pelegostos caníbales y chapuceros, ca-
racterizados como una tribu africana aunque llevando maquillajes y
adornos más propios de Papuasia.
Quizá Charles Williams no estaba muy dotado para captar las
ironías del cine contemporáneo, pero tenía muy asumido y digerido
el discurso anticolombino. Me dijo sobre el primer contacto de Co-
lón con sus antepasados: «Las tierras de los caribes fueron invadi-
das, y mucha gente fue masacrada o raptada, pero eso fue proba-
blemente por incomprensión, no conocían nuestra lengua y querían
poseer estas tierras».
Williams reconocía a regañadientes que no tenía que sentirse
molesto por los españoles de hace medio milenio, sino por una gen-
te de Hollywood que pintaba a los caribes como caníbales. Ese fac-

190

EN ISLA DOMINICA

tor, más que los de la desnudez, salvajismo o belicosidad, era al fi-
nal lo que sublevaba a Williams, tal vez porque se veía impotente.
Los mitos con parte de realidad no se acaban de desollar en los si-
glos. Además, no lo podía ir reconociendo y proclamando, pero los
antiguos caribes, si no todos, muchos de ellos, en vez de ceñirse al
pan de casabe y de disfrutar sin remordimientos del sabor de las
papayas, de las palomas torcaces, de los cangrejos blancos de sus
quebradas y de los besugos verdosos de sus mares, también aprecia-
ban la ternura de una taína o un taíno a la parrilla. ¿Los caribes co-
mieron también españoles? Bien, no hay ni un dato en las primeras
crónicas y diarios que permitan asegurarlo con rotundidad.

191

20

COLÓN Y LOS CANIBA

Crucial en la historia fue que Colón escribiera la palabra caniba en la
anotación de su Diario correspondiente al martes 11 de diciembre
de 1492. Eso originó un cliché de tanto alcance como el de los cari-
bes caníbales, términos que acabaron siendo equivalentes con el sig-
nificado de comedores de carne humana. Y ya sabemos que los nom-
bres empiezan a ser las cosas. Colón realmente se limitó a transcribir
como caniba la voz tribal de cariba, y eso fue para resaltar, aparte de
su ferocidad, una de sus ideas míticas: que los caniba eran súbditos
del Gran Can, «porque todas estas islas viven con gran miedo de los
de Caniba, y así torno a decir como otras veces dije —dice él— que
Caniba no es otra cosa sino la gente del Gran Can, que debe ser aquí
muy vecino, y terná navíos y vernán a captivarlos, y como no vuelven
creen que se los han comido» 1. Por otro lado, nadie ha hecho mucho
caso al apunte que hizo Colón en su Diario el miércoles 26 de diciem-
bre, y que demuestra con claridad que él no cometía errores tan inge-
nuos desde el punto de vista terminológico: «aunque diz que el co-
mienzo fue sobre habla de los Caniba, que ellos llaman caribes, que
los vienen a tomar, y traen arcos y flechas sin hierro» 2. Algo más ade-
lante, y siempre en el Diario colombino, aparece el término correcto
fuera ya de su sabor legendario: «El Almirante le dijo por señas que
los reyes de Castilla mandarían destruir a los caribes y que a todos se
los mandarían traer las manos atadas» 3.

1
Cristóbal Colón (1946), p. 85.
2
Ibídem, p. 111.
3
Ibídem.

193

EN EL NUEVO MUNDO

Por otro lado, para Colón escribir Carib con mayúscula suponía
poner en juego un topónimo del mismo tenor que el de Matinino,
sitios, o mejor, islas, llenas de oro: «[el indio] dijo que traería maña-
na una carátula de oro, afirmando que allí había mucho, y en Carib
y en Matinino» 4. Pese a la animadversión, a veces chusca y tan a
destiempo, que aún vuelcan sobre la figura de Colón personas que
prefieren las hipótesis vikinga, china o egipcia, el Almirante tuvo el
mérito de ser el primero en muchos lugares americanos y en no me-
nos lugares utópicos, pero que engendrarían el deseo de viajes y
comprobaciones ulteriores. Pues bien, Colón nunca estuvo en una
isla llamada Carib, llena de alambre de oro, y donde los naturales
«diz que comían los hombres que pueden haber» 5. Tampoco vio
nunca a un caribe comiendo a un taíno, ni siquiera en la isla Gua-
dalupe, donde los españoles mantuvieron las primeras refriegas
contra los caribes en el curso del segundo viaje de 1493. Sin embar-
go, al cabo de los cuatro viajes colombinos, los españoles tuvieron
claras muchas cuestiones, empezando por la belicosidad de los cari-
bes. Ciertas eran las sevicias a las que los caribes sometían a otros
indios de las Antillas, como los taínos de la Hispaniola y de Puerto
Rico, o los ingerí, antiguos pobladores arawak de las islas de Barlo-
vento, entre las cuales se encuentra Dominica, Waitukubuli, isla
que fue quizás la que sublimó el viejo concepto colombino de la isla
Carib. Luego vinieron, como es natural, las variaciones sobre el
tema. Todorov interpreta a su modo la ambigüedad de Colón cuan-
do escucha la palabra cariba: «Colón entiende caniba, así pues las
gentes del Khan. Pero también comprende que según los indios
esos personajes tienen cabezas de perro (del español can…) con las
cuales, precisamente, les comen» 6.
No quedó por nombres y variantes. Según las diversas trascrip-
ciones colombinas, hubo caniba, camiba, cambales, carib, galibi…
Los ingleses fueron pioneros en incorporar a su idioma la voz caní-
bal, y su sentido. La prueba literaria de la popularidad del caribe

4
Ibídem, p. 129.
5
Ibídem, p. 131.
6
Tzvetan Todorov (1982).

194

COLÓN Y LOS CANIBA

caníbal se tiene, y con fuerza, en la figura de Calibán, el personaje
salvaje de La tempestad de Shakespeare. Claro que desde un punto
de vista no literario, la palabra caníbal ya fue usada tanto por Ri-
chard Hakluyt, en su famoso libro de Voyages and Discoveries,
como por Samuel Purchas. Este último, autor de la celebérrima co-
lección de viajes Hakluytus Posthumus 7, tradujo la voz caníbal
como «hombre valiente». En realidad eso es lo que significaba caní-
bal en inglés, aparte de suponer, de forma indirecta, otro dardo
contra los españoles.
Hay luego un nombre tan intrigante como Caribana, que se re-
firió a una imprecisa y vasta región suramericana. Caribana figura-
ba en importantes esferas terrestres de mediados del siglo XVII,
como las que se fabricaban con madera y yeso en Ámsterdam. Asi-
mismo, en obras de gran voluntarismo, como el atlas del holandés
Abraham Ortelius de 1570, llamado Theatrum orbis terrarum, se
aplica Caribana a buena parte de Venezuela. Después vinieron más
mapas, que escaparon de la censura española y que, pegando ima-
ginaciones y realidades, consiguieron una mayor precisión. Fue el
caso de la carta de Nicolas Sanson D’Abbeville de 1679, donde
también figuraba Caribana nombrando un extenso territorio que
se extendía al este del golfo de Urabá, rematado por la Punta Cari-
bana, y continuaba por buena parte de Colombia y Venezuela.
Hugh Thomas ha relatado que, a partir de 1519, ya con un nue-
vo gobernador de las Indias, Rodrigo de Figueroa, los españoles in-
tentaron una especie de estudio etnográfico de las poblaciones indí-
genas. Por lo que se refiere a la costa de Venezuela, se diferenció
entre cuatro tribus caribes y cuatro tribus arawak, aunque no se
usara precisamente este último término, a diferencia del de caribes,
que sí constaba de forma literal. Es más, se llegó a establecer cuatro
provincias «caribes» que se extendían por el golfo de Paria y las di-
versas islas caribeñas que aún no habían sido colonizadas (básica-
mente, las Antillas Menores), mientras quedaban excluidas otras is-
las: «las Lucayas, las Barbados, las Gigantes, Trinidad y Margarita» 8.

7
Samuel Purchas (1905), p. 415.
8
Hugh Thomas (2003), p. 580.

195

EN EL NUEVO MUNDO

Y así, «la captura de caribes quedó, pues, en adelante autorizada,
siempre y cuando obtuviese la oportuna licencia» 9.
Lo cierto es que el canibalismo, aparejado íntimamente a los ca-
ribes, fue el argumento estrella en los primeros tiempos del descu-
brimiento y la conquista española de América. La primera trata de
esclavos de gran amplitud no fue, como se cree, la de los esclavos
negros o africanos en América, sino la trata de esclavos caribes.
Pese a la bambolla que adornaba esta cuestión, tanto para negarla
como para reducirla, el caso fue que, más que el oro, y antes que los
negros, el artículo fundamental del imperio español fue la carne del
caníbal, la carne del indio esclavizado, del que se decía que era re-
belde y sanguinario, y antropófago, pero que durante largas déca-
das (hasta su casi extinción) fue el gran motor humano que ayudó a
la consolidación del asentamiento español en América. Esto se ha
enfocado poco y mal, pero lo cierto es que los caribes engrosaron la
mano de obra forzosa de la primera explotación seria de las minas.
Los pocos, y no siempre bien avenidos, conquistadores españoles
podían aliviarse un poco del colérico clima tropical, mientras sus
esclavos, muchos de ellos caribes, les sacaban el pan de la mandioca
y el oro de los arroyos y las cuevas.
Por consiguiente, los caribes fueron cayendo presas de la nueva
enfermedad y la vieja tristeza de no ser libres. Ellos no pasaban de
ser una pincelada diluida y poco valorada en el cuadro de unas islas
y países que aún no estaba claro si eran las Indias Occidentales o las
últimas Indias Orientales, es decir, las tierras y reinos contiguos a
Catai y Cipango. Los textos sobre los primeros contactos no enalte-
cen precisamente la abnegación laboral de los caribes, y ni siquiera
de los taínos, sino que ponen el dedo en la llaga del canibalismo, en
su importancia como rasgo distintivo de lo que de allí a poco fue
tildado de Nuevo Mundo. Y enseguida se aprovechó la cuestión
para trazar una especie de mapa del nuevo maniqueísmo. Los taí-
nos, los primeros indios que encontró Colón en La Española, se al-
zaron a ojos de los españoles como los indios buenos o contrapues-
tos a otros indios malos, sanguinarios, como los caribes, comedores

9
Ibídem.

196

ese cacique tan amedrentado es el que merecería el título de primer gran y fiable informador etnográfico para los españoles. Guadalupe. Así pues. En tal dialéctica es donde se inscribe el discurso de Colón para justificar su conquista: hay muchas islas y tierras pobladas no sólo por gentes que no conocen al buen dios de los blancos. 111. 197 . le pareció gran cosa» 10. Colón se resistía al derrumbamiento de otro mito. pero un par de meses después del descubrimiento de América. COLÓN Y LOS CANIBA de carne humana. en fecha tan temprana como el 26 de diciembre de 1492. 11 Ibídem. como no sepa qué sean armas. co- medores normales-caníbales. Dominica… Colón estaba a punto de efectuar el regreso a España cuando tuvo que sufrir un ataque en toda regla por parte de los indios de La Española. Pues bien. o si se prefiere. «y cuando su gente oyó los tiros cayeron todos en tierra» 11. Más de lo mismo fue cuando el Almirante mandó disparar una lombarda y una espingar- da. cit. para más inri. Esos combates que se registraron en la zona de Sama- ná no sólo fueron los primeros de cierta entidad entre ambos mun- dos. sino que se produjo la paradoja de que los contrincantes de los españoles no eran caribes. sino que. ya se produce una primera y clara antinomia taínos-caribes. por tanto. entre indios y españoles. un peca- do nefando que justificaba de sobra su represión allá donde se en- contrasen. No era posible 10 Cristóbal Colón. dulces-sanguinarios. y fue quien aseguró al Almirante que los caniba son los «que ellos lla- man caribes» 12. ob. No se dio tal acontecimiento de forma directa. porque no las tie- nen ni las usan. concebido el argumento justificativo. 12 Ibídem. Colón anota en su Diario. Caribes fueron. un encuentro con un cacique lo- cal a quien le enseña cómo se disparan las flechas de un arco tur- quesco y «el señor. comen carne humana. aquellos a los que el Al- mirante prometió denunciar a los reyes de Castilla para que éstos ordenasen su destrucción. p. los espa- ñoles no fueron lo que se dice tiernos con unos caribes o caníbales cuya resistencia acabó encastillándose sobre todo en islas de Barlo- vento como Martinica..

«de quienes todos los otros indios tienen tanto miedo. y los miem- 13 Hernando Colón (1984 [1537-1539]). muje- res y frutas. No podía admitir que no fuesen caribes los indios que mataban espa- ñoles. y en islas aún no bien identificadas como tales. en la lógica del mundo (blanco). del rey y hasta de la Virgen negra de Guadalupe. no así en la incertidumbre de los momentos iniciales de la historia. o que al menos confinaban con ellos» 13. de que el taíno fuese el indio bueno. para etnografías cuidadosas. EN EL NUEVO MUNDO que aquellos bucólicos señores que poco antes regalaban sus aretes de oro y se cortaban con las espadas. cuando él mismo había dado tantas alas al tópico: los ene- migos a batir tenían que ser caribes y caníbales. debido a la pluma de Pedro Mártir de Anglería. por supuesto. que fuesen buenos entregadores de cerdos. de esa mitolo- gía. El tema no iba de taínos o canibas. El asunto era que los indios fuesen buenos trabajado- res. Y sin embargo hoy parece lo más probable que aquellos indios de Samaná. En aquellos primeros lus- tros del descubrimiento. Colón navegaba bien en muchos derroteros marinos. si no un camelo históri- co de gran volumen. 139. Hugh Thomas recoge un texto muy ilustrativo. no estaban los ánimos. y si no. Por fuerza esos enemigos tenían que ser caribes. sino de que los indios fuesen buenos y modosos súbditos de Colón. casi fundacional. no a los de Sama- ná: «los caníbales asaltan habitualmente sus islas para robarlos […] A los niños que cogen. los castran como nosotros a los po- llos o cerdillos […] los intestinos y las extremidades de los miem- bros [de los de edad madura] se las comen frescas. recibir sin tregua y sin pago a cambio. Ahí se quedó sepultada la gran ficción. que se deslomasen por el oro de los blancos sin rechistar y has- ta morir. como lo bautizó Colón. el buen salvaje avant la lettre. empleasen efectivos arcos con flechas emponzoñadas. ni las perspectivas. p. el golfo de las Flechas. más relacionados con los taínos que con alguna tri- bu caribe. 198 . si bien refe- rido probablemente a los indios de Guadalupe. fuesen ciguayos. como si el dar ininterrumpidamente estuviese en su naturaleza y. por no saber por dónde se agarraban.

. Taínos y caníbales eran vocablos imprecisos para denominar pueblos indígenas que poblaban las islas atlánticas y que en el caso de los segundos procedían con toda certeza del continente surame- ricano. 199 . y no había más que exterminarlo. aún los indios no tenían alma. se extendieron por el rosario de las Antillas. se conceptuaba como indio malo y caníbal. el rebelde a esa magnífica salida laboral para seres sin alma que era la esclavitud. p. y luego de isla en isla. COLÓN Y LOS CANIBA bros los guardan para otro tiempo como nosotros los perniles de cerdo» 14. Se esperaba de ellos lo usual. ciudad en la que se encontraban los reyes. las encomiendas. Tras desembarcar en Palos. Todo indio. además de las minas. sino la agradable mansedumbre de los esclavos arrancados de su vida para contento de quienes los miran con la misma condescendencia que a unos animales cariñosos. se capturaba otro. las indulgencias o las dispensas para matrimonios entre primos. probablemente taí- nos más que caníbales. Además. desde donde. 156. bueno o malo. y las tierras de labor en general. se organizó con ellos una comitiva que atravesó el país hasta Barcelona. Hay algo que se recuerda o se maneja poco. subiendo hasta Trinidad. ob. Pero el asunto de la diferencia étnica carecía de importancia ante la diferencia entre caníbales y no caníbales. y traba- jar en calidad de esclavo. que no se re- belasen contra el amo. que enseguida se alzó como el gran argu- mento político de la conquista de América. y es que Colón em- barcó en la Niña rumbo a España a seis indios. Era el otro mundo nuevo y tangible. cosa que el Vaticano no adjudicaba con tanta facilidad como las bu- las. tam- bién requerían muchos brazos. Pues bien. El tiempo volaba y el oro se hacía de rogar en sus filones naturales. y no tenían rabos diabólicos ni hocicos de perro. católica. Se creyó que convenía darles algo de comer. Allí fue donde aquellas despavoridas criaturas de América causaron sensación. española. sólo hubieron de trans- 14 Hugh Thomas. Por el contrario. pero en eso no había que poner mucho énfasis ni gasto. cit. y de hecho se les tomaba por lo que valían. Pero. Muerto un esclavo. simple carne de látigo para sacar oro en condiciones penosas. debía supeditarse a gente superior.

Y sólo trece años desde el famoso 1492. Es una cifra más provocadora que real. simplemente porque Colón llevó un esclavo negro en su cuarto viaje. Se arrumbó entonces el subterfugio de la ferocidad caníbal del indio. EN EL NUEVO MUNDO currir diez años desde el descubrimiento de América para que Juan de Ovando obtuviese permiso para trasladar esclavos negros del sur de España a la isla Española. cumplió con las expectativas de desarrollo que se depositaban sobre sus espaldas. como en cambio aseguró Bartolomé de Las Casas. Ahí explotó una crisis den- tro de otra crisis. y tampoco el indio bueno. y ya no va- lió más que para alimentar crónicas novelescas y textos con mucha moralina religiosa. y ningún apego por la realidad o la bondad. los colonialistas sólo deseaban que los indios trabajasen para ellos les gustase o no. No iban a ser los primeros de ese color en América. Esto no quiere decir. no daba demográficamente para la esclavitud. pero el bloque de los primeros cien africa- nos era prueba evidente de que ya flaqueaba la mano de obra indí- gena para las ambiciones de oro y demás que se tenían. más en consonancia con una diatri- ba para sacudir conciencias que con una suma rigurosa. al menos para la crítica. Pero lo que es innegable es que el impacto del hombre blanco sobre los caníba- les. y otros indios del Caribe. el taíno. incluso con todas las de la ley. Mientras los reyes trataban de que los indios fueran sus súbditos. Las muertes de los indios no siempre se debieron a causas directas. En un momento dado el indio malo. No había tanta abundancia de todo como se ima- ginaba al principio. después 200 . el caribe. Así. si no para el arrepen- timiento. No había que en- trar en si había que darles el nombre de siervos o esclavos. a partir de 1505. y empezó a haber huecos. todavía en 1503 la reina Isabel perfilaba una legislación favorable para los indios que contemplase que. que fuesen aniquilados tres millones de indios. fue tan fulminante como deletéreo. América empezó a recibir un flujo regular de es- clavos negros que cambió para siempre su composición étnica y el curso de su historia. como asesinatos o torturas. Las posiciones de la metrópoli y de la inicial colonia de La Española chocaban en más de un punto. para que el rey católico Fernando ordenase el primer envío a América de cien esclavos africanos. Como refiere Hugh Thomas.

Pero la confirmación más rotunda del canibalismo la tuvie- ron enseguida los españoles en la cercana isla de Guadalupe. Coziendo en una olla. el que sería luego alcaide del fuerte de La Española. Ya en su segundo viaje. sino naborías (criados). 18 Ibídem. En- contraron cabañas con huesos y restos de cuerpos humanos que denotaban que habían sido canibalizados. tuviesen algo así como vacaciones pagadas. p. 198. donde al desembarcar los españoles cap- turan «a doce gordas pero hermosas muchachas y a dos mucha- chos» 16. además de informar de que a los muchachos les castraban para engorde porque no les matarían hasta ser hombres: «la carne de los muchachos e de las mugeres no es buena para comer» 18. 196. 201 . Con este texto. después de ocho meses de trabajo en las minas. el médico de la expedición: «dizem que la carne del ombre es tan buena que no ay tal cosa en el mundo […] Allí se halló en una casa. Dominica. La llamada «ley de demora» entrañaba a este respecto que los indios. es decir. COLÓN Y LOS CANIBA de trabajar. las islas Deseada. y uno la comparte: «¿Conocían los marineros sevillanos la diferencia entre la carne de 15 Ibídem. La reina de España barajaba in- cluso la sorprendente idea de que los indios tuvieran un salario: «no deberían ser considerados esclavos. 198. pudiesen volver a sus casas y ocuparse de sus huertos o conucos. una palabra derivada del taíno» 15. Morales Padrón y Hugh Thomas han recogido el impacto que todo eso produjo en Álvarez Chanca. Colón atraviesa el territorio caribe más específico. 16 Ibídem. 17 Ibídem. Martinica. un pescueço de un ombre» 17. y con los comentarios de Antonio de Torres. Hugh Thomas recoge esta cita del libro de Francisco Morales Padrón Jamaica española y de su artículo «Descubrimiento y toma de posesión» (1952). a Thomas le surge la siguiente duda. Guadalupe… y la pequeña María Galante. Los jóvenes tenían claras señales de haber sido castrados. De esta manera el médico Álvarez Chanca ratificó la existencia del ca- nibalismo amerindio con toda certeza. p. los caníbales los estaban engordando para su ulterior con- sumo. 331. p. p. hombre que se fijó en que los caribes fabricaban puntas de flechas con huesos hu- manos.

había encontrado un filón con el canibalismo real o ficticio de los indígenas de las Indias Occidentales. no tan menor. Hugh Thomas sope- sa mucho asimismo si dar o no la razón sin más a Colón cuando éste afirma. Eso fue causa de más de una controversia. que los caribes se comían a los nativos isleños: «no hay pruebas que confirmen su acusación» 20. entre el tira y afloja de la burocracia y las codicias. Puerto Rico). la reina Isabel se mostró contrariada porque se esclavizara a los indios. Lo cierto es que Colón. y al final. Una pregunta escalofriante. Colón ve en la venta de los indios una forma de conseguir dinero más fácil que poniéndoles a cavar en una mina. era más ambiguo de lo que suponen algunas buenas palabras suel- tas a favor de los indios: «Presumiblemente la reina. p. ya había fácilmente medio millar de esclavos caribes en España cuando Bobadilla volvió a zarpar. y por otro con su venta esperaba poder comprar los bastimen- tos que necesitaba. Sin embargo. que así por un lado se libraba de ellos en las is- las. al fondear en Aguadilla (Boriquen. Por ello a muchos se los liberó nada más llegar a puerto en España. según Thomas. 199. El juego. por supuesto— del Nuevo Mundo. ya que se los suponía caníbales. Uno de los primeros empeños de Colón fue mandar indios esclavos a España. y en ser interpretadas en España y discutidas 19 Ibídem. en 1501 parece que también había esclavos taínos en Granada. las noticias tardaban demasiado tiempo en ir y volver de América. tan místico a veces. Cisneros y Fonseca consideraban que habían sido justamente esclavizados. 20 Ibídem. Por otro lado. de nuestra primera historia americana. puestos a la venta por «tratantes genoveses» 21. Todo lo cual supone un rizo de la cuestión: la inusitada presencia de escla- vos caribes y taínos en España apenas se ha comenzado la gran aventura —económica. p. 21 Ibídem. o capturados por alguna buena razón. 268. Fue el caso de los indios que trajo Francisco de Bobadilla en 1500 a Sevilla y que los reyes exigieron que fuesen devueltos inmediatamente a La Española. EN EL NUEVO MUNDO los hombres y los monos?» 19. Con todo. 202 . indios ca- ribes naturalmente.

los españoles cap- turaron 1. 227. p. arguyó que los indios eran hombres libres. En 1495. No desde África. Siendo una or- den muy poco liberal en España. Y hasta 550 in- dios fueron enviados a España por Colón. casi olvidado bajo los trompetazos gloriosos de la conquista de América y de su contribución a la mejora del planeta. en América actuaron enseguida a favor del indio y fueron precursores de la obra de Bartolomé de Las Casas. El resultado fue estupe- faciente: «La trata de esclavos comenzó así en dirección oeste este. p. 23 Ibídem. donde dieron los más distingui- dos inquisidores. para lo cual urgía esclarecer algunas incertidumbres. 416. 18 años después del descubrimiento de América. En 1510. como otros muchos. un asunto de ese calibre ha pasado en sordina. y amenazándoles con la esclavitud y cosas peores si eran lerdos de entendimiento. 203 . En América el calor y la codicia suponían un cal- do de cultivo que alejaba las buenas intenciones. como llegó a decir el licen- ciado Gregorio en la comisión convocada en la Casa del Cordón de Burgos. No era la menor de ellas si eran o no «animales que hablan» 24. sino desde el Caribe a Europa» 23. La cuestión que había que resolver cuanto antes era cómo tratar a los indios. Pues bien. de haberlas. o. COLÓN Y LOS CANIBA en ambas orillas. Otro experto. el autor del Requerimiento que se leía a los indios en español conminándoles a entender prolijas parrafadas sobre Dios. y por eso no me- recían la libertad. Adán y Eva. el inefable jurista Juan López de Pala- cios Burgos. Será tras la virtual eliminación del indio en el mar Caribe que como hemos visto. Mientras.660 «almas entre machos y hembras» 22. si prefiere. el papa de Roma. tuvo que ver con la esclavitud antes que con su muerte a espada. Las excepciones críticas fueron escasas y apreciables. también tuvo la ocu- rrencia de que las Indias habían sido dadas por Dios a los españo- 22 Ibídem. 24 Ibídem. tras sofocar una rebelión en La Española. pero inclinados a la pereza. Bernardo de Mesa. La la- bor informativa de los dominicos motivó que la Corona mandara convocar reuniones de expertos en España. los dominicos llegaron a la isla Española.

los indios no tenían derecho al suelo que les vio nacer. como la de los apre- sados en la expedición mandada por Juan Bono de Quejo (un vasco tildado por Las Casas de «Juan Bono malo»). y no era para menos. si bien Dios creó a todos los hombres iguales. 519. y eso se podría entender por los españoles. las llamadas Leyes de Burgos de 1512 aliviaron algunos temas a favor de los indios. donde «eran marcados por los compradores con letras en la cara» 25. p. En 1514 cientos de indios de Curaçao. 26 Ibídem. al final los miembros del cargamento de esa expedición de Bono «fueron declarados caribes (caníbales) y por tanto su captura se consideró legítima» 27. siendo el autor del pensamiento de que «todos los caribes eran so- domitas» 26. 580. y los de la gran isla de Trinidad. es decir. Qué abrumadora distancia entre esos hechos y las iniciales pala- bras del Almirante sobre los indios taínos de La Española: «que en el mundo creo que no hay mejor gente. las que se conocían como las tres is- las de los Gigantes. que hacían guerras justas y éstas originaban prisioneros. pero no varió la sustancia de su sometimiento. Los españoles eran el nuevo pueblo elegido por Dios. 422. había algunos más iguales que los otros. Algo después. ni mejor tierra. EN EL NUEVO MUNDO les. Se discutía la pertinencia y hasta la legalidad de ciertas capturas de indios. Todavía en 1516 se mandaban barcos desde La Española para capturar esclavos. caribes. p. porque así eran llamados los de las Antillas Menores. fueron apresados y enviados a La Española. los de las islas de los Gigantes o Antillas Ho- landesas. Aruba y Donaire. 27 Ibídem. Su planteamiento se basaba en que era la misma razón por la que Josué dio Canaán a los judíos. gran reserva de caribes esclavizables frente a Venezuela. esclavos. 204 . y sin ir más lejos. por parte de los dominicos. Pues bien. O la realidad del mismo. ellos aman a 25 Ibídem. p. y en consecuencia. Cierto es que estaba consolidándo- se cada vez más el rechazo a la esclavización de los indios. o sea. López de Palacios se avino a conceder que.

Y eso que los pioneros españoles estaban rodeados de indios amigos y taínos. Por si fuera poco. p. 28 Hernando Colón. Colón encontró indios muy amables que le ofrecían banquetes. al llegar a La Espa- ñola. Pero no menos cierto es que muchas veces los españoles juga- ban a dos paños. p. y la gran noticia: «que las perlas y el oro procedían de unas islas que estaban más al oeste. podía ser un indio bueno» 30. 254. le dicen a Colón que los caribes de Guadalupe la han despoblado. cree uno. Un ardid. Pero no parece menos interesante la forma en que los indios ju- garon con el terror que causaba el canibalismo en las mentes espa- ñolas. o del embrión de la Villa de la Navidad: no había quedado ni un cris- tiano con vida. 133. COLÓN Y LOS CANIBA sus próximos como a sí mismos» 28. como los que hubo en Puerto Rico. ob. pero les aconsejaron que no fueran allí. tal vez una manera de de- cir que se comieron a todos. mientras que un caníbal dócil. Todo lo bueno estaba en aquel más allá aún donde había que jugarse la carne propia en el intento. p. Los caníbales eran los otros indios. La canela crecía mucho en otro valle.. Ya en su tercer viaje por tierras finalmente continentales y suramericanas. no del todo lejano del que usaron sus hermanos en Suramérica para equivocar a los blancos con el tema del oro. si es que había alguno. Colón se entera del desastre del fuerte que allí había dejado. ob. pero que trabaja con seriedad y alegría para el hombre blanco. Por eso podía darse el caso de que un taíno rebelde. Ahí estamos ante la fantástica hipótesis que antes hemos esbozado del buen caníbal. 30 Ibídem. 330. porque los na- tivos eran caníbales» 29. y haciendo oídos sordos de las leyes —nada se diga de las disquisiciones teológicas— que mitiga- ban la dureza de la vida del indio. un hombre que un día comió carne humana.. cit. Ya en su segundo viaje. aprovechando el trabajo de los indios en régi- men prácticamente de esclavitud. sin reclamar ni siquiera un salario. 205 . Eldorado siempre estaba más allá. 29 Hugh Thomas. al pasar por Montserrat y verla desierta de gente. «podía ser considerado un caníbal. cit.

Al parecer Juan de la Cosa echó una bronca a sus hombres. p. pero sabía muy bien por dónde respiraba la heri- da de la conquista española. y ése fue desde luego el tipo de antropofagia española. aunque no desde el punto de vista de los indios. 375. que acabó viendo reflejado su nombre en el nuevo continente: «pues 31 Ibídem. por tanto. aunque Thomas lo da como una anécdo- ta. Si no gustan los relatos de Colón. y en otras obras suyas. Por eso conviene buscar entre las líneas de muchos vie- jos tomos. Américo Vespucio (Amerigo Vespucci). 32 Ibídem. que eso fue probablemente lo que ocurrió y lo que también ratificó Pe- dro Mártir. pero a ver quién les quitaba lo co- mido. EN EL NUEVO MUNDO Bartolomé de Las Casas exageró en su Brevísima relación. antes de los españoles. y tal hace Thomas en la obra de Oviedo. O la más cruda realidad. las cosas iban de mal en peor y los hombres andaban hambrientos y perdidos. 206 . fue autorizada su captura» 31.. p. «Los nativos de Trinidad fueron declarados caníbales el 23 de diciembre de 1511 y. Un ejemplo de flagrante contradicción era la rotunda seriedad con la que se definía a alguien como caribe o caníbal. y sin duda los hubo. El mundo más que nuevo estaba puesto al revés. ese espanto por el que se habían echado océa- nos enteros de palabrería tierna y protectora. como veremos en el siguiente capítulo. Thomas a veces llega a tildar a los aventureros castellanos de «héroes de Homero». sin mediar más investigación que el miedo. En 1505. 411. durante la expedición de Juan de la Cosa y Juan de Ledesma. así que «tres españoles capturaron y mata- ron a un indio al que luego hirvieron» 32. comían indios. para encontrar por fin la noticia bomba del pasado: los españoles se comían a los indios. tratando como él hace siempre de salvar los muebles del Imperio español. carne de indio. si es que no era la peor trama de una utopía. lo que le honra siendo inglés.. el interés o al- gún relato tangencial. Al final nada hay como el hambre para definir los tipos. siempre se pueden usar los de otro italiano. Eso no quita el hecho probado de que los indios. La cuestión sería dejarse de adjudicar bondades y malicias entre blancos e in- dios en medio de un choque de armas y mentalidades.

62. 207 . 33 Américo Vespucio (1985). la humana es entre ellos alimento común. y de la car- ne. COLÓN Y LOS CANIBA que uno a otros los vencedores se comen a los vencidos. con el cual he hablado. Eso fue también el principio de América. p. Ésta es cosa verdade- ramente cierta: pues se ha visto al padre comerse a los hijos y a la mujer: y yo he conocido a un hombre. del que se decía había comido más de trescientos cuerpos humanos» 33.

.

Tuvo una vida movida. Todo lo que Pedro Mártir. compuestas a lo largo de treinta años. que no va a América. al final de su vida fue nombrado lo que sonaba mejor para su vida material y espiritual. y también la fuente de un gran equívoco que dura hasta nuestros días en lo que respecta. 209 . la isla más soñada por él. Otra cosa es que las informaciones suministradas en sus Décadas de Orbe Novo. Incluso con- sigue el puesto de embajador de los Reyes Católicos ante el sultán de Egipto. sobre todo. pero ya en el punto mencionado de los caribes. en Espa- ña. que nunca llegaría a conocer sino por las des- cripciones de los que de ella regresaron» 2. profesor. 21 LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR Pedro Mártir de Anglería (1459-1526). dice del canibalismo americano es precisa- 1 Ramón Alba (1989). fue responsable de llamar Nuevo Mundo a lo que aún no era América. Iremos recorriendo sus Décadas detalladamente. leguleyo. constituyan una mina de noticias. p. y ésta no podía ser otra que la propia duda de su existencia. XV. p. Soldado. italiano de Arona. el mayor al menos sí lo fue en inten- ción informativa y volumen de datos. donde llega a ser hombre de confianza de la Corte. nunca pisó el nuevo continen- te. uno quisie- ra incidir en la cara moderna del canibalismo. y más que en su Italia natal. en las be- llas riberas del Lago Mayor en el Milanesado. Y es que el considerado primer cronista de América. a los caribes. «el soldán de Babilonia» 1. 2 Ibídem. abad de Jamaica. «paradisíaca esposa. XVIII. a los que Pedro Mártir presenta con todos los ropajes de los más indiscutibles caníbales. más que interesante.

no nega- ba el canibalismo como medio extremo de sobrevivir y por tanto con sus derivaciones alimenticias. no sin alguna razón. Arens. 151. que sería como. Hay que convenir al menos en que los historiadores no han admitido la acusación de canibalismo que hacían los romanos sobre los primeros cristianos. más bien oídos que vistos. negar el Holocausto de los judíos durante la Segunda Guerra mundial. p. lo mismo que es inadmisible la acusación de beber sangre humana que los prime- ros cristianos lanzaban sobre los judíos. 210 . en otro ámbi- to. de la Universidad de Stanford: «El interés por el canibalismo es profundo […] siendo considerado el reverso de la humanidad. 4 Ibídem. Pues bien. convencido de estar reinventando la pólvora más antropoló- gica que se pueda concebir. muchos de esos choques y sinrazones sazonaron un momento dialéctico de gran alcance en los años posteriores al des- cubrimiento de América. y lo hemos 3 Gina Kolata (1987). EN EL NUEVO MUNDO mente lo que hizo que un antropólogo norteamericano como Wi- lliam Arens se ensañara en 1979 en lo que él consideraba falta de credibilidad sobre el tema. religiosos y demás. 5 Ibídem. Pero fueron muchos los antropó- logos que pusieron enseguida a caldo a William Arens por intentar negar una evidencia. como llegó a replicar Robert L. que «tendemos a creer que los relatos caníbales sólo se aplican a so- ciedades distintas de la nuestra» 5. llegaba a sostener. tema sentido donde los haya por los antropólogos de muchas generaciones. Carneiro. Una cosa es la falta de comprobación. y otra el desinterés por el canibalismo. William Arens. Y falta incluso de documentación por parte de los antropólogos sobre el canibalismo como costumbre. Ya hemos recorrido también el pasmo ini- cial de Colón por los caniba. p. y por tanto de sus aspectos rituales. profesor de antro- pología en la Universidad de Nueva York en Stony Brook. Según William Durham. Como vimos en el capítulo «Varias barbaries». su lado imponderable» 4. investigador del Museo Americano de Historia Natural. «Hay un abrumador cuerpo de evidencias sobre que el ca- nibalismo se practicó» 3. 152. el canibalismo.

12. Él no es el protago- nista de los hechos. 9 Ibídem. Pedro Mártir parece sentir un interés especial por el tema de los caníbales y se apresura a comentar que Colón. oyó la palabra clave. y caribes que efectuaban con frecuencia razzias. p. Y para afinar aún más su deseo de verosimilitud. los taínos de La Española. cuando navegó en 1494 desde El Hierro a La Española. que describe y contextualiza el primer viaje del Almiran- te. los que él llama los caníbales. 8 Ibídem. p. por alguien ajeno a Colón. conser- vaban a esos niños una vez salados «como nosotros los perniles de cerdo» 8. en «las islas de los caní- bales o caribes. Además. y para eso no sólo hace la gracia de comparar a los niños con cerditos. p. dado que es un relato del primer viaje español a América en 1492 y revela el intento de Pedro Mártir de Anglería. pero quiere ser creído y creíble. de la existen- cia de diversas poblaciones en lo que luego se llamó mar Caribe y sus islas: había indios pacíficos. 12. había otras de ciertos hombres feroces que se comen la carne humana» 7. 7 Ibídem. amén de lo gráfico e impactante que ese símil pudo resultar en su época. robos y secuestros. 12. p. por primera vez y de lleno. o capones. A Pedro Mártir se debe la comparación de niños cautivos como cerdos. Una afirmación que por supuesto no tie- ne mucha base. es más sofisticada. Es pues la ratificación. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR dado por evidente. Pedro Mártir sitúa a los españoles. Al referir los pormenores del segundo viaje de Colón. La posición de alguien como Pedro Mártir de Anglería. acerca de las cuales solo por la fama tenían noticias 6 Pedro Mártir de Anglería (1989). apenas desembarcar en La Española. afirma con rotundidad que las mujeres no eran sujetos de canibalismo por ser algo «ilícito y obsceno» 9. 211 . Pedro Már- tir enfoca a la perfección el alcance del término: «Adquirieron noti- cias de que no lejos de aquellas islas. 12. destinados a la alimentación humana. sino que afirma que los indios caribes. caníba- les: «así llaman a aquellos feroces o caribes» 6. no ha- biendo presenciado Pedro Mártir nada de lo que habla.

los es- pañoles descubrieron una cabeza humana. El cacique Guacanagarix no había cumplido su palabra de alianza. por no decir llaga. Los hombres de Colón. 13 Ibídem. Por cuanto habían tenido la suerte de descubrirla en domingo. vie- ron con sus ojos carnes humanas en las cocinas indias. que no había duda para el italiano de que así lo eran los españoles sobre unos seres aún confu- sos en cuanto a su verdadero ser y personalidad. señala el siempre preciso Pedro Mártir). la primera gran historia. eso si no eran huesos mondos y lirondos de los que ya habían comido toda la carne. Y muchos huesos de tibias y de brazos con los que hacían puntas de saetas. la llamaron Dominica» 11. con acento en la í» 12. o María Galante. Guadalupe. presuntamente pacíficos y bondadosos. junto a car- nes de papagayo y de pato. 212 . p. Los guerre- ros habían huido de sus poblados de veinte o treinta boíos («a las casas llaman boíos. clavada en un palo y con «la sangre aún húmeda» 13. 18. 12 Ibídem. p. de un joven. p. Y su modo de matar a personas superiores. donde en noviembre de 1492 los españoles tuvieron unos hallazgos espeluznantes. EN EL NUEVO MUNDO los nuestros» 10. p. No había duda. y por fin la isla contigua. sino la de la crueldad y premedi- tación de las acciones bélicas de los indios contra los españoles. en ese mismo punto y hora de Guadalupe. Ese primer encuentro real de los españoles con los caníbales se produce tras divisar la isla Dominica: «Vieron primera- mente una isla tan llena de árboles que no pudieron ver ni siquiera una braza de suelo desnudo o pedregoso. Sin embargo. habían exterminado a los españoles del Fuerte Navidad. Por fin. 19. en la que pone su dedo Pedro Mártir de Anglería no es tanto la de un ca- nibalismo nauseabundo y salvaje. aunque trató de decir que a él le habían herido 10 Ibídem. 11 Ibídem. 18. 12. a decir de Pedro Mártir. que los caribes guardaban en cautiverio para usarlos como esclavos o para comerlos. Y así Pedro Mártir refiere consternado que los indios de La Española. Pero los españoles encontraron hasta treinta perso- nas entre niños y mujeres. Lue- go avistaron la Galana.

la gente le llamara mchinja-chinja. La fijación que tenía Pedro Mártir por los caníbales tampoco se extinguió como humo de pajas en unas cuantas páginas. Se trata. que incluso a un hombre 14 William Arens (1979). Todos los indios sin distinción podían ser asesinos. el caso fue que la primera fundación o pueblo español en el Nuevo Mundo había sido destro- zada. como fui infor- mado. 213 . del discurso más extendido para fundamentar el prejuicio caníbal. sino que se vio involucrado como «chupador de sangre». Pedro Mártir volvió una y otra vez al tema a lo largo de sus Décadas. O la obsesiva busca del oro. Todo eso llegó a superar el espacio que dedicó a otros mitos como el de las amazonas. pero se creyó esa especie durante bastante tiempo y en más de un lugar. y no por obra de los caníbales. El que luego sería famoso por su libro The Man-eating Myth 14. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR otros caciques. p. en sus comienzos y tanteos an- tropológicos. o ambas cosas. En cierto modo. necesitaban esas pociones para estar vivos en África» 15. La historial real surgió cuando los británicos organizaron un plan para sacar sangre en África con destino a los soldados afri- canos que luchaban en Ultramar y que podían resultar heridos. ob. 152. no pasaba de ser considerado uno de esos europeos que sacaban la sangre a los africanos. 15 Gina Kolata. cit. ahí se acabó la defensa a ultranza del buen indio occidental. Eso no significaba que los europeos fuesen caníbales o vampiros. Gente que luego enviaba esa sangre a un hospital donde hacían con ella unas píldoras rojas: «eran tomadas regularmente por los europeos que. si no caníbales. Treta o no de Guacanagarix. De nuevo sobrevolaba aquí el prejuicio europeo y la mitología an- tropofágica africana. se sorprendió de que al entrar en un poblado. Cuando en 1968 un antropó- logo polémico donde los haya como nuestro conocido William Arens hizo su trabajo de campo en Tanzania. Arens deseaba encontrar ese tipo de historias en África. Pregun- tó a su intérprete qué significaba y éste no tuvo más remedio que contestarle que «chupador de sangre».. y no sólo lo consiguió. que él no había sido el autor de la matanza y demás zarandajas. con sus más y sus menos.

Impresionaron mucho a los españoles aquellos indios que dejaban unas huellas el doble de grandes que 16 Pedro Mártir. de sobrenombre Niño. Frente a las costas de Paria (Venezuela) salió al paso de los españoles de Niño una flotilla de dieciocho canoas de caníbales «que iban a cazar hombres junto a la Boca de Dragón» 16.. 72. EN EL NUEVO MUNDO como Pedro Mártir. 214 . que refirió que «aquella gente nefanda se había comido a seis compañeros suyos miserables. y descubre a menudo perfiles de gran interés. tuvo más suerte cuando arrebató a los indios casi 50 kilos de perlas. 72. sino en la tierra firme ame- ricana. Llegan en enero de 1500 a unas costas suramerica- nas donde los indígenas «son más altos que los germanos y los de la Panonia» 19. la de Vicente Yáñez Pinzón y su sobrino Alonso Pinzón. 17 Ibídem. p. Aparte de lo cual el prisionero dio otras noticias de los caníbales: construían empalizadas para proteger sus campa- mentos. Pedro Alonso. Al referir el viaje a América de Pedro Alonso Niño. p. 18 Ibídem. Los españoles capturaron a uno de los caníbales y a un prisionero de éstos. y a veces clavaban un palo a modo de pica con una cabeza emplumada «cual bandera o yelmo tomado al enemigo» 18. Otra expedición de gran mérito. p. cit. el primero impor- tante efectuado por alguien que no fuese Colón. 29 Ibídem. le llevó a confundir La Española con el Ofir salomónico. aparece el tema del canibalismo. según lo que relata Pedro Mártir. y que lo mismo iban a hacer con él al día siguiente» 17. sino el nomadismo de «razas am- bulantes como los escitas» 20. 20 Ibídem. ob. En la refrie- ga que comenzó enseguida las armas de fuego ganaron a las flechas. ya no en las islas caribeñas. que abundan en su particular concepción de los grandes mitos y peligros del Nuevo Mundo. más objetivo o menos visionario que Colón. algunas del tamaño de avellanas. No hubo constancia de que practicaran el canibalismo. lo que quiere decir en la misma desembocadura del Orinoco. inaugura el siglo y otras percepciones más sofisticadas. 76. Pedro Mártir va viajando por la historia americana. sacándoles las entrañas y cortán- dolos cruelmente en pedazos.

23 Ibídem. comedores de carne humana» 24. cerca del río Ganges… Eso era en la parte de Paria. 99. por ejemplo un marsupial parecido a la zarigüeya. y entre todos quemaron un pueblo indio de más de cien casas. que se comen las carnes humanas y se llaman caribes o caníba- les» 23. También se maravillaban por la abundancia de la preciada caña canela. En la segunda de sus Décadas. 78. encontraron «muchas islas abandonadas por la sevicia de los caní- bales. Partió de La Española rumbo a Cartagena de Indias. 24 Ibídem. p. tras ver la boca del Marañón. pero feraces» 21. Los indios 21 Ibídem. 22 Ibídem. p. p. Más adelante. Allí fue donde saltó la terrible noticia del canibalismo a daño de españoles. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR las suyas. como hemos visto. En un solo combate murieron 70 soldados españoles. y al llegar a la región de Caramairí encontró a indios fornidos y desnudos que «traen su origen de los caribes. pero más que eso fueron los problemas y las batallas. «el primero que recogió oro en la arena de Urabá» 25. Los lugareños tenían pavor de las embosca- das de los caníbales mientras los españoles se asustaban de eso y de lo de más allá. 25 Ibídem. o sea. excepto los hombres en la mayor parte de ellas. entre ellos el segun- do de Ojeda. Todo ello sin dejar de creer que estaban en algún lugar de la India. porque del canibalismo contra los indios nada dijo Pedro Mártir a diferencia de Oviedo. como ya diji- mos. la de Alonso de Ojeda. Allí había árboles que daban manzanas malas y sombras mortíferas para los que se dormían a su vera. si bien se daba a veces en árboles que dieciséis hombres no rodeaban con sus brazos. de los caníbales. En cambio. Les parecía estar encontrando animales monstruo- sos. Pedro Mártir narra otra expedi- ción que reviste gran interés antropológico. 88. o Amazonas. donde no había animales peligrosos «fuera de los leones. el cartógrafo Juan de la Cosa. 215 . quien se presentó en Cartagena con un gran escuadrón. Y algo de oro. «todos los animales de las islas son man- sos. La venganza española se armó con el concurso de Nicuesa. tigres y cocodrilos» 22.

acabó tomando las riendas de la expedición. en la que destaca su mansión llena de cadáveres ahumados de sus antepasados colgados del techo con cuerdas de al- godón. Pedro Mártir hace también un relato minucioso y ameno del Darién y zonas de Panamá por donde se movió Vasco Núñez de Balboa. Hay que imagi- nar el impacto que debió de provocar esa noticia crucial según Pedro Mártir. Nicuesa y sus hombres «encontraron algo de oro entre las cenizas» 26. Así la antigüedad veneraba a los pe- nates. como 26 Ibídem. 27 Ibídem. y con lo mismo «poco a poco se secaba» 27. de donde se dice que proce- den y toman el nombre los isleños caribes» 28. Eran sólo piel recubriendo sus huesos. Los indios de Cari- bana eran muy diestros con los arcos y Ojeda lo supo pronto: «le pasaron el muslo con una saeta» 29. pero con «vestidos sobretejidos con oro y perlas. ¡oh Soberano Pontífice!» 30. Una enorme sed de venganza llevó a arrasar el pobla- do indígena donde habían matado a Juan de la Cosa. o Castilla del Oro. tal fue el destino de Juan de la Cosa y los suyos. ni el hecho de que Ojeda. p. aunque esa acción no consoló su pérdida. Los españoles fueron. mientras Ojeda lo era de Urabá. carne de comida caní- bal. 29 Ibídem. De allí a poco. 216 . 117. aun siendo más bien goberna- dor de la provincia de Veragua. Luego los indios de Urabá hostigaron a Nicuesa. Fue el principio del fin para Ojeda. una muerte lenta y horrible y no precisamente por caniba- lismo. o Andalucía la Nueva. 30 Ibídem. pues. en lo que se puede considerar el primer acto de naturaleza an- tropofágica sufrido por unos europeos en América. el propio Ojeda fue herido con una flecha em- ponzoñada con el veneno a base de hierba que usaban los indios. que. La costa oriental de Urabá era una tierra «a la cual llaman los indígenas Caribana. Pedro Mártir de Anglería. El cronista no se priva de describir enseguida la corte del cacique Comogro. EN EL NUEVO MUNDO habían hecho pedazos a los españoles que se habían internado en su territorio y se los habían comido. 28 Ibídem.

y encontrar. en efecto. pero a quienes ellos temían eran a los españoles de Vasco Núñez de Balboa. y a su familia entera. que vivía en un palacio en lo alto de un árbol tal que entre siete hombres no lo abarcaban con sus brazos. 146. También en la isla de Santa Cruz los caribes mataron y comieron a un cacique amigo de los españoles. no podía sentirse muy 31 Ibídem. El cacique Abibeiba le dice a Vasco que el oro está más allá. 217 . 33 Ibídem. «Pronto pagarán los caribes su merecido: se irá contra ellos» 35. errantes» 32. poniéndoles debajo fuego lento. lle- ga a decir sobre los que incursionaron en la isla de San Juan (Puer- to Rico) causando muchas muertes de cristianos. vivía y mandaba Tubanama. como William Arens. la vieja historia de la autodefensa india en América. Eran antropófagos. Pero buenos conoce- dores del oro. a seis soles de distancia (los indios no siempre compu- taban por lunas). no pierde la oportunidad de lanzarle una adulación mientras va a lo suyo. acusado en fal- so de ser un vampiro. que eran maestros en tallar canoas. y eso lleva a Vasco Núñez de Balboa a no pararse en minucias caníbales y a buscar. 118. pero que antes de encontrarlo verán «caribes o caníbales que comen carne humana» 33. sin leyes. lo hemos explicado en la Década anterior» 31. 32 Ibídem. contar el horror de América simu- lando cierta frialdad hija de la objetividad: «Mas el modo en que se- can en parrillas aquellos cadáveres. p. 125. de suerte que sólo les quede la piel. sin imperio. 35 Ibídem. 34 Ibídem. siempre de Santa Cruz. Las montañas que delimitaban su territorio estaban ocupa- das por «los caribes. Cuando les preguntaron la razón dijeron que por venganza. De modo que cuando los españoles «llegaron a los tugurios de los caníbales los encontraron todos com- pletamente desocupados» 34. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR paisano del papa que era. por la muerte de siete caribes. linaje de hombres feroces que se comen la car- ne humana. al cacique Abibeiba. Un antropólogo escarmentado en su propia piel. p. cual redecilla de los huesos. p. el rey más feroz y rico en oro. Pedro Mártir toma partido con vehemencia contra los caribes. Más allá.

¿Cómo entendió eso Staden tan a las claras si no hablaba su idioma? Eso no es lo más cuestionable. Arens parece triunfar con este argumento. ahora sí que está apenado de verdad» 36. Arens pone en solfa el relato de Staden. Les dice en alemán «Desde las profundidades he clamado hacia ti» y los indios lo en- tienden a la primera y le responden de la misma forma solemne: «Mira cómo llora. resulta notable su pintura del momento en que los españoles de Nicuesa pasaron tanta hambre tras su abandono en Veragua que no sólo pagaron mucho oro por una cabeza de asno. ob. sea ésta cierta o no. un antropólogo del Instituto Smithsonian. Por ejemplo. p. El respeto que merece el trabajo de Pedro Mártir debe ser tami- zado. que cubre por lo menos un completo ciclo anual. siempre respecto a los indios tupinambás. EN EL NUEVO MUNDO cómodo con los incompletos escritos del pasado. 156. y por eso. llamado Puerto Bello. por supuesto. ni era ése su planteamiento. p. 158. y recogieron hierbas. Pero no dejó pasar si- quiera el testimonio directo que dio en su relación Hans Staden.. Hacían caldo hasta con su piel y por un sapo hubo quien 36 Gina Kolata. pero es innegable su habilidad a la hora de con- trastar crónicas. ni su objetivo. no partían de la base de la verdad científica. es tan detallada y compleja que es inverosímil que todo el cuadro estuviese inventado» 37. Arens metió en el mismo saco lo que le parecían retahílas de historias. no lo vea como concluyente y considere. aunque William Crocker. sino que tras explorar otro sitio. prisionero entre los caníbales tupinambás de Brasil. que «la in- formación sobre la entera institución del canibalismo. arremetió contra cierto tipo de crónicas de oídas como la de Pedro Mártir. 218 . sino que Staden recita a los indios un salmo bíblico. cit. pues éste ya el primer día declara que los indios le quieren comer. cuentos de exploradores dichos y vueltos a contar a lo largo de los tiempos y que. ni su tiempo. con los dimes y diretes. examinar los más variados datos de los cronistas y extraer a la postre los mejores jugos. 37 Ibídem. sin encomendarse al estudio exhaustivo de la ver- dad histórica. llegaron al promonto- rio Mármol y ya allí directamente se comieron los perros que tenían sarna. como es lógico.

«y alguna vez hasta co- mieron carne de los indígenas muertos» 38. Los infelices de Veragua. y gra- ves en el tema que nos ocupa. la menos sujeta a investigación y pruebas. En cambio Stanley no hace más que repetir a lo largo de su viaje por el Congo que está expuesto a los peligros de los caníbales. Así fueron llamados los hombres de Nicuesa. 160. 160. Esa frase es concluyente sobre la po- sibilidad de un canibalismo español a daño de los caribes. a cuatro de Diciembre del año del nacimiento de Cristo de mil quinientos catorce» 40. pero otros se salvaron gracias a la antropofagia. Ahí cobran sentido las objeciones de Arens sobre la falta de certidumbre documental en muchos de los relatos con tinte antropofágico. 160. p. ob. Cuando sus guías apresan a tres presuntos caníbales le informan de que 38 Pedro Mártir. p. y además de indios. p. 39 Ibídem. 219 . que acredita a los es- pañoles haber recurrido al canibalismo. Hay que pensar que en todo tiempo la prueba del canibalismo ha sido ardua de establecer por la ausencia de testigos fiables. Arens pone como ejemplo las posturas de dos exploradores en África de la fama y ta- lla de Livingstone y Stanley. presencia- les. Palabras mayores. que de 700 pasaron a 40… Muchos se consumieron de hambre. directos. y asimismo la cara más oculta del descubrimiento. Demasiadas veces se ha atribuido la existencia de canibalismo a algo que alguien oyó de alguien que lo observó. cit. 40 Ibídem. Ésa es la fecha más verosímil a la hora de si- tuar el canibalismo hispánico. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR pagó dos camisas de lino recamadas de oro. p. y que habían sido acusados de cani- balismo.. y cociendo sus carnes mataron por entonces el hambre. 160. «en la corte del Rey Católi- co. ob. cual si comie- ran pavos» 39. 41 Gina Kolata. junto a la de Oviedo. y así lo es- cribió con toda claridad Pedro Mártir. cit. lo descuartizaron secretamente.. También es la primera mención. El primero escribe en 1874 sobre un grupo de nativos que conocía. «En cierto camino del campo se hallaron algunos un indígena muerto por sus compañeros y ya pútrido. «Un jurado escocés habría dicho: No probado» 41.

por- que Stanley nunca vio con sus ojos un acto caníbal. denunciando el canibalismo de los propios. Si el viaje de ida había sido duro. como los hombres de Ni- cuesa. Parece algo concluyente sin serlo. El cacique explicó a Bal- boa que no era por temor de los españoles. 43 Ibídem. el primer gran explorador del Nuevo Mundo. 162. Sólo quedaban 70 de los 190 hombres que Balboa había sacado del Darién. y demuestra gran arrojo ante unas autoridades melindrosas y una opinión pública en paña- les. el retorno de Balboa no pudo ser más penoso. sus relaciones son siempre vívidas y casi siempre 42 Ibídem. no sólo de los otros. Al final. hasta «Stanley y su grupo eran caníbales […] lo que puede explicar hasta cierto punto las duras recepciones de que era objeto durante sus aventu- ras» 43. Al pasar por el territorio del cacique Buchebuea vio que los nativos habían escapado a la selva. sino por vergüenza de no tener nada de comer que ofrecerles. Seguía más bien la corriente a las atribuciones de canibalismo que aplicaban los ne- greros árabes a diversas tribus africanas. Los que procedí- an de La Española enfermaban y caían como chinches. Balboa y los suyos pasaron un hambre terrible tras descubrir la mar Austral. Pedro Mártir va acopiando más perfiles y matices del hambre de los primeros exploradores españoles. y de haber probado hasta perros sarnosos y sapos de fango. p. 220 . La gente que venía del Darién estaba acostumbrada al hambre. Por eso Bal- boa se lamentaba de haber sufrido la Cuaresma más larga del mundo. y no les sorprendía te- ner que comer hierbas sin sal y beber agua de río. así como Pedro Már- tir de Anglería se ganó el título de primer cronista. que comieron carne de indio. Ya dijimos que Pedro Mártir de Anglería ni siquiera pisó América. y sin embargo. Un Stanley español fue en cierto modo Vasco Núñez de Balboa. no hay noticia de que los ya consumidos hombres de Balboa incurrieran en la atrocidad de otros darienitas españoles. EN EL NUEVO MUNDO «huelen a carne humana» 42. y sobre todo cuando se encontraban en los territorios del cacique Pacra. Sin embargo. según Pedro Mártir. Lo cierto es que.

tal como explica. también produje- ron textos llenos de cierta contradicción. buscando siempre el hilo del drama caníbal. mordisquean su tuétano. y en ese tipo de escenario. de su libro Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas. sólo en una nota a pie de página «confiesa que realmente ella no presenció el canibalismo entre los mundugumor. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR convincentes. a un antropólogo como Fitz John Porter Poole. describe en presente las costumbres que observa en la tribu de los mundugumor de Nueva Guinea. pese a toda la re- flexión y el saber acumulado de siglos. Pues bien. que sí vivió con una tribu caníbal y fue testigo presencial del canibalismo. la isla de Nueva Guinea. Por ejemplo Margaret Mead. Es mucho. Kolata cita ahí a Cannibals. y eso para honrarlo y asegurar a su espíritu un pasaje seguro y reciclar su fuerza entre sus parientes» 45. Pedro Mártir. tal como aparecen en el capítulo noveno. el famoso Pedrarias. Antes al contrario. Eximios antropólogos. 44 Ibídem.. 221 . de Poole. cuando muere un hombre las gen- tes de su linaje. titulado «La senda de la vida en una tribu caní- bal». pero no sus descendientes directos. Y se trata de costumbres caníbales. que es una sustancia masculina. Habría que esperar hasta 1971 para encontrar. a los indígenas les parece algo nauseabundo: «se ponen trozos en la boca y luego los escu- pen o los vomitan» 46. Poole precisa que esa elaborada ritualización del canibalismo no estaba acompañada de entusiasmo por el gusto de la carne humana.. Las autori- dades australianas lo habían ilegalizado tres años antes de que ella llegara y ella usa el presente. en 1514. y también pese a conocer las virtudes de la prudencia en el ámbito científico. Por ejemplo. para referirse al pe- riodo en que los nativos eran caníbales» 44. 45 Ibídem. Poole convivió tres años con los bi- min-kuskusmin y observó el uso que hacían de las víctimas: «Cla- sifican algunas partes del cuerpo humano como “macho” y otras como “hembra”. la gran antropóloga norteamericana. 46 Ibídem. lo vuelve a encontrar en otro viaje español de gran interés como es el efectuado por Pedro Arias Dávila.

una isla considerada de caníbales sin que se vieran allí más que cangrejos y lagartos en los cuatro días que se quedaron para hacer aguada. aun- que amenas y ricas» 51. EN EL NUEVO MUNDO Tras recorrer 800 leguas desde la Gomera. 50 Ibídem. y por eso hallaron muchas desiertas. Por supuesto. que la decían Que- 47 Pedro Mártir.. En esta parte de su narración. y el nativo se encrespa ante el forastero. 203. mil regiones elíseas que esos malva- dos habían despoblado. ni allí ni en la zona de Zenú encontraron indicios de antropofagia. a «más de cinco mil hombres sólo desde las islas próximas que ellos habitan. sin embargo. Otra vez el fantasma de la an- tropofagia se dibuja como perteneciente a algún sitio que está más allá. 51 Ibídem. salvo por extremísima necesidad. «seguro y cristalino» 47. 48 Ibídem. Fondearon en el puerto que bautizaron Santa Marta. Pero el forastero es el educado occidental que nunca es caníbal. que se llamaba Hay Hay. 222 . como San- ta Cruz. Éstos encontraron buenas pesquerías y cultivos de yuca. Pedro Mártir apenas encuentra en San Juan de Puerto Rico algo que referir en relación al canibalis- mo. por lo que opusie- ron una tenaz resistencia a los blancos. y ellos en cam- bio eran «bárbaros desnudos y tan valientes» 49. batatas. 201. Luego se dirigieron hacia el sur. Los caribes se llevaron. y di- visaron por vez primera desde el mar las cumbres de la Sierra Neva- da de Santa Marta. cit. 49 Ibídem. maíz. el hombre blanco quiere apoderarse de una playa virginal del norte de la antigua Colombia. y el cronista Pedro Mártir parece sentirlo. porque el resto del relato le puede quedar blando de cartílagos: «Encontraron los nuestros mil islas paradisíacas. p. y Guadalupe. p. y que por eso son muy fe- roces y crueles. de tres leguas. para comérselos. «porque rara vez logran coger forasteros» 50. ob. los rechazaron muchas veces de sus playas con sus hostilidades» 48. Pedrarias llega con los suyos a la Dominica. Los habitantes de la zona «son oriundos de los caribes o caníbales. y muy bueno para las naves aunque no tanto para las gentes.

salieron otras menores. y de ahí vendría la leyenda. Es decir. Juan Ponce y Juan Ayora. lo hacían con denuedo. y otras veces Cara- queira en idioma caribe. Guadalupe o Queraqueida. Por su parte. Juan Ponce en principio iba a limpiar de caribes cuanto pudiera. 55 Ibídem. 223 . Y añade Anglería con fingido sobresalto: «Bastante hemos divagado sobre la voracidad de esos hombres obscenos» 53. fueron atacados. pero cuando. 241. Desmonta muy bien Pedro Mártir el mito de las amazonas al re- ferirse a la isla Guadalupe. y contra derecho y justicia les sacó oro y les trató cruelmente» 55. La del primero tomó hacia el cabo de San Agustín. se entretuvieron los de su expedición en lavar la ropa. se iban de razzias a otras is- las. y de allí afrontó la Cabeza del Dragón (el Orinoco) y Paria. Y eso es lo que hubo de Juan Solís. 53 Ibídem. pero que. siempre según Pedro Mártir de Anglería. según Pedro Már- tir. si tenían que luchar. donde «los malvados y antropófagos caribes […] cual astutas zorras […] en su interior se lisonjeaban de un buen convite» 54. Y tuvieron que huir. aparte del eneldo blan- co. Ésa era la especialidad de Guadalupe. p. Por fin viene el Juan cordobés. Es muy oportuno asimismo el cronista cuando recuerda que. de la gran expedición de Pedrarias. las que otros llamaban amazonas sin serlo. Los cortaron en pedazos y aderezaron para un festín caníbal. 54 Ibídem. como la de los tres Juanes. Consiguieron que Juan Solís y un grupo aban- donaran la nave y se dirigieran en un bote a tierra. como cuenta Pedro Mártir no 52 Ibídem. perdiendo allí Ponce el honor. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR raqueida» 52. era la verdadera patria. 242. una especie de goma que se empleaba para hacer sahumerios y quitar dolores de cabeza. ya en Guadalupe. Juan Ayora usó mano dura con- tra los indios y «despojó a muchos. de las mujeres belicosas. Los indios los mataron a palos nada más desembarcar. Juan Solís. mientras las mujeres se quedaban solas en sus poblados. los caribes locales. como Solís había perdido la vida en otro sitio. p. el epicentro de esa historia si fuese cier- to que sus hombres.

los de Grijal- va encontraron tres islas de caníbales y el cronista se encarniza con sus descripciones de los sacrificios humanos. Corazón y entrañas eran quemados por ser olor grato a los dioses. Ese terrible lu- gar coluacano es bautizado como Isla de los Sacrificios. ído- los): «a falta de niños sacrifican perros. especialmente cuando han sacrificado a un enemigo vencido en la guerra» 58. Se refiere el autor a la expedición de Juan Grijalva. 60 Ibídem. anun- cia Pedro Mártir. 58 Ibídem. pero en tema de antropofagia. EN EL NUEVO MUNDO sin que se aprecie en este momento de su relato una punta de en- vidia. y al poco da una lista de atrocidades: cómo abren el pecho y arrancan el corazón de la víctima «con cuya sangre ca- liente ungen con sangre los labios de los ídolos» 57. a unas 100 millas de la península yucateca. 270. las noticias que suministra Pedro Mártir sobre la Nueva España son abundantes en el tema que nos ocupa. 57 Ibídem. Pues bien. A partir de la Década Cuarta. la mayor parte cubiertos con velos» 59. como no podía ser menos dada la naturaleza cultural del país y su enorme tamaño. a tierras yucatecas partiendo de Cozumel (Santa Cruz) y Yucatán. 59 Ibídem. 224 . Al poco tiempo de esos hechos. Los españoles di- jeron a los indios del lugar que se avergonzaran de sus sacrificios humanos y de sus zemes. y hasta tal punto los persuadieron que és- 56 Ibídem. p. 261. Diego Velázquez. y también enteros. enviado por el gobernador de Cuba. Pedro Mártir sigue sin defraudar: «los morci- llos de los brazos y de los muslos y las pulpas de las pantorrillas se los comen. los de Grijalva vieron «innu- merables cabezas y cadáveres decapitados. «Vamos a referir las ceremonias con que inmolan la sangre de los desdichados» 56. p. Hernán Cortés hizo la misma ruta aunque no pudo desembarcar en la Isla de los Sacrificios por una tormenta y tuvo que refugiarse en Cozumel. donde supo que inmolaban niños y niñas a los zemes (cemíes en La Española. En resumen. que los alimentan para co- mérselos como nuestra gente cría los conejos» 60.

veinte días antes de in- molarlos. hombre que llegó a ser intérprete clave de Hernán Cortés. 271. del pecho. p. Ante lo cual tiene una importancia relativa el sacrificio que hacían a los ze- mes y que consistía en sacarse sangre de la lengua. aquella gente coluaca- na disfrutaba de espléndidos edificios. donde fueron hechos prisioneros. incluso de niños y niñas. ved trozos de mi hijo» 63. y este pretor es- pañol. re- currían a esclavos bien cebados a los que. 62 Ibídem. Un huracán desbarató la nave de Valdivia. «Éstos se comen sólo a los enemigos o a los huéspedes que arriban allí. de las orejas. Luego Cortés encontró a los supervi- vientes de la expedición de Valdivia. 225 . Siete de ellos murieron de hambre y enseguida alimentaron a los peces. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR tos rompieron sus ídolos y los sustituyeron por una pintura de la «Bienaventurada Virgen» 61. Sin embargo. se abstienen de comer carne humana» 62. y al decir de Pedro Mártir. uno de los náufragos supervivientes. supo que su hijo había caído en poder de los comedores de carne humana. Los otros llegaron a Yucatán. alfarería. de los muslos o de las pantorrillas. Pedro Már- tir lo cuenta con tonos tan vibrantes como si hubiese sido testigo de 61 Ibídem. sin rum- bo ni provisiones. la cual en principio tenía que referir la desesperada situación del Darién. llevaban en procesión. Subraya nuestro cronista que cuando la madre de Jerónimo de Aguilar. pronto empezaron a desfallecer. aunque. más 30 compañeros. en el caso de estos últimos. orfebrería y libros. El cacique. hombre cruel según lo adjetiva Pedro Mártir no sin razón. 63 Ibídem. se salvaron en un bote donde. magníficamente vestidos. cada vez que veía car- ne asada en su casa exclamaba: «Ved aquí la madre más desdichada de todas las mujeres. de los labios. y cayó ella misma en el desastre. fuera de estos casos. fueran en realidad papiros de maguey. y tenía sus cronologías y astrologías… Pero todo ello aca- baba tropezando con el espinoso tema de su barbarie encarnada en sacrificios humanos. Y a falta de ellos. mató a Valdivia y a varios españoles con el fin de sacrificarlos a los zemes y posteriormente comérselos.

arra- sando una de sus poblaciones con más de 3. con increíble horror.000 casas. La táctica de negar o derogar el caniba- lismo. 315. y recogiéndo- la en la mano la rocían a lo alto hacia el cielo y por el pavimento del templo. desleales […] y que se comen a los enemigos si cogen alguno» 65. donde. 297. Pero por fin Cortés llega a Tenochtitlán. 66 Ibídem. no inventado por los cro- nistas. Sí que había muchos puentes y torres clavadas en el agua que servían de templos. p. 280. Ante hechos así es lógico que Pedro Mártir no ponga demasiado énfasis en otros pasajes del viaje triunfal de Cortés. en este caso azteca. a cambio. por carecer de —supongamos— un ví- deo que lo registrara. Los cempoalenses le decían a Cortés que los de Tlaxcala «eran falaces. o esclavos com- prados con dinero. Pero son demasiados los testimonios. Los mexicanos también decían que los caníbales eran los otros. la capital de Moctezuma. 65 Ibídem. las cró- nicas y los detalles como para pensar que aquella antropofagia de la Nueva España fue una invención española para denigrar a unos vencidos que. Es otro asunto capital en el desguace de la retórica del caniba- lismo. El canibalismo azteca alcanzó altas cotas de sofisticación. eso siempre y cuando se lo dé por verdadero. o los hijos de los sometidos destinados para eso en vez de contribución» 66. si bien el canibalismo de los bimin-kus- kusmin era cierto. En cierto modo recuerda a lo que pasaba en Nueva Guinea. no pasa de constituir un postrer intento de salvaguardar los intereses de una antigua cultura por encima de montañas de evidencias. les entregaban todo un mundo manchado por sus nefandos pecados. y «en ellos se inmola- ban a cada paso en sacrificios. 226 . se hacen sangre. és- 64 Ibídem. como por ejemplo la forma en que repelió a los tlaxcaltecas. p. y con eso creen que aplacan a los dioses» 64. EN EL NUEVO MUNDO ello: «hiriéndose con agudas navajas. los recuentos. y eso lo pudo comprobar Cortés a lo largo de su viaje a Tenochti- tlán. aunque limitado a ciertos rituales y ocasiones. extendida so- bre una laguna sujeta al flujo y el reflujo del mar. aunque por dónde entraba el mar nadie lo sabía. p.

p. tal vez maíz. 68 Pedro Mártir. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR tos denigraban a los vecinos miyanmin tachándoles de caníbales sanguinarios. y horrible de decir!» 68. y con la abundancia de ciervos. recuerda los detalles sacrificiales: los indios de 67 Gina Kolata. Ídolos de pasta humana. No sabían que lo que habían hecho es- taba mal. y empezar a exclamar: «¡Oh maldad digna de conside- rarse. «La masa mientras húmeda y blanda. ni pensaban que estaba mal […] La carne de sus vecinos era sólo carne» 67. pero todo eso era para llegar al tema de los sacrificios. matando a 16 de sus miembros y comiéndoselos. como llama Pedro Mártir al cacao. ob. y eso es cada dos por tres en las Décadas. aparte de patos y pavos. Y así era.. dadas las coincidencias de los diversos relatos a lo largo de la historia de México contada por españoles... acusados de hacer una incursión en una tribu vecina. ob. p. como no era para menos. cit. 315. an- tropólogo de la Universidad Rutgers que vivió entre esa tribu mi- yanmin. Morren habló con gente que le dijo que había sido caníbal. para amasar la hari- na con su sangre en vez de con agua caliente. «Los acusados fueron muy francos di- ciendo lo que habían hecho. siempre que viene a cuento. y con los perros que ce- baban allí.. un caprichoso maestro que llaman para esta obra hace un ídolo» 69. cit. Cita a Morren en Miyanmin. sin que les revuelva el estómago. al que consagraban harinas molidas y niños y niñas despedazados. 69 Ibídem. p. En el país de la almendra monetaria. De eso hay pocas dudas. Pedro Mártir. una primera vez en 1968-69 y luego en 1980-81. El cuchillo les rompía el corazón y luego unta- ban con la sangre fresca los labios de los dioses. 328. 227 . Morren leyó con detenimiento el sumario de un proceso en el que se habían visto envueltos 30 miyanmin en 1959. los españoles se maravillaron con los logros y edificaciones de Moctezuma. y como el alfarero con el barro o el cerero con la cera. Pero por si aca- so. 164. la ponen bastante compacta. Los sacrificios humanos se sucedían ante la gigantesca estatua de Uvichilabuchichi. francolines y faisanes. sangre y cereal. esos carniceros infernales. como ha corroborado George Morren.

Su grupo. no distinguía con claridad entre animales o no. o casi humana. Moctezuma era un caníbal a la luz de las Décadas de Pedro Mártir de Anglería. merecía comida. sino en sus varias quintas o villas del campo con estanques llenos de aguas limpias. llegó el momento en que Cortés debió reaccionar católicamente contra «la sórdida religión de Tenochtitlán» 72. se encontraran huesos de seis in- dividuos de hace 6. su clan. Los muros de sus templos estaban rojos de sangre humana. No obstante. en una cueva france- sa de la localidad de Fontbrégoua. «sangre sobre sangre hasta el espesor de dos dedos. No siendo el azte- ca un pueblo exclusivamente bárbaro. entre «ellos» y «nos- otros». ¡Oh náusea repugnante!» 71.000 años con marcas de haber sido canibaliza- dos. Causó su revuelo hace ya veinte años que. no se du- daba en acabar con él y comerlo. Sacó la cruz y una pequeña imagen de la Virgen que llevaba en el pecho y «la presentó para adorarla» 73. salvo pies. para no remontarse a épocas más ambiguas. 228 . los mexicanos no siempre eran tan fero- ces. y que en algunos casos se los comía. 71 Ibídem. su canibalismo reproduce la gran pregunta de fondo que se plantea puntualmente cada vez que aparecen restos fósiles humanos canibalizados. 330. 73 Ibídem. manos y vísceras. en la ley antigua. de la Universidad Johns 70 Ibídem. comían los cor- deros inmolados» 70. pero se lavaba las manos antes de comer o ce- nar. Como era de esperar en un relato tan canónico en las ideas y tan serpenteante en los hechos como el de Pedro Mártir. 329. no sólo en sus palacios capitalinos. 72 Ibídem. se cambiaba de vestidos y vivía rodeado de lujo. incluso en la Edad de Piedra. EN EL NUEVO MUNDO México se comían el resto del cuerpo. p. Qué contraste con esa gente que luego sacaba los corazones palpitantes. tanto dulces como saladas. Debió de haber un momento en que una gente humana. «como los judíos en otro tiempo. Eso llevó a reflexionar a Pat Shipman. p. y de peces. y si alguien de otro gru- po o clan aparecía a tiro de piedra cuando había hambre.

«se los comieron los de Colúa. 170. Nueva España. de forma conclusiva y sin género alguno de dudas. Allí construyó una fortaleza y la llamó Segura de la Frontera. Allí ha guardado ade- más una buena cantidad de oro (21. 77 Ibídem. donde quemaban los corazones humanos de las víctimas porque su olor era grato a los dioses. p. 229 . ob. Y no sólo los matan. ob. Cortés siente náuseas por el canibalismo azteca. Por todo ello Cortés resolvió un escarmiento y. arrasó a los antropófagos de Colúa. montes y valles poblados de arbolado» 77. Cuando los enemi- gos les matan un caballo los españoles se lo comen con avidez: «cinco días dicen que pasaron miserablemente con sólo grano de maíz tostado. 349. al de Tenochtitlán. Manda una columna para que lleve ese tesoro a Veracruz y resulta que en la frontera de Colúa son atacados por otros in- dios que matan a cinco jinetes y a cuarenta y cinco infantes. repartiéndose en- tre sí los tesoros» 76. 346. cogieron a doce españoles y se los comieron. pero aún más por tener que huir de Tenochtitlán. p.000 castellanos y piedras pre- ciosas). Nue- va España. donde cree estar a salvo. «en te- ner tan buenos ríos. p. y no hasta saciarse» 75. 345. ba- sándose en testimonios de Juan de Ribera. acosado por los mexicanos. cercana a Tlaxcala. 76 Ibídem. cit. la ingesta de carne huma- 74 Gina Kolata. como escribe al rey en una carta del 30 de octubre de 1520. ayudado por los tlaxcaltecas. cit.. Eran Homo sapiens. p. Pedro Mártir. llega a acreditar al entorno de Moctezuma. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR Hopkins: «No había distinción mental entre gente y animales […] y ésa era gente.. Pronto él y los suyos pasan un hambre atroz. en la que se libra a comentarios en torno a la semejanza de aquellas tierras con las de España. Pero Cortés se repliega y lle- ga hasta Tlaxcala. Ya había pasado otro tanto cuando los de la ciudad de Tepeaca. un nombre sobreimpuesto al de México. Cortés pide al César que confirme el nombre del conjunto. Tenían animales domésticos y ha- cían cazuelas de barro» 74. familiar de Cortés y se- cretario suyo. o me- jor. 75 Pedro Mártir. guaxocingos y otros indios amigos.

No así el celo de Cortés ordenando taxativa- mente la abolición de las ceremonias cruentas y caníbales. Clemente VII: «[Cortés] pide sacerdotes: reclama también campa- nas y ornamentos. y mucho más comérse- los» 79. Iban desnudos y a lo mejor intro- 78 Ibídem. p. en compañía de otros frailes. Entre los informadores del gran trabajo recopilatorio de Pedro Mártir figuró de manera destacada el dominico Tomás Ortiz. ha herido a la luna» 81. p. desde que se le echó en cara «qué cosa tan fea y desagradable a Dios es matar a los hombres. y hablaban de monstruos marinos con cabeza humana y barbada y cola de pez: «Nos parece que serán los Tritones que la antigua fábula llama los trompeteros de Neptu- no» 82. quien había vivido siete años. EN EL NUEVO MUNDO na. p. También decían que espanta- ban a gritos a los cometas. a los que otorgaba como territorio una «vastísima región de terreno. 81 Ibídem. una región junto a Paria y la Boca de Dragón. Ortiz suministró no- ticias de primera mano sobre piaches o curanderos y brujos que predecían los eclipses de luna con tres meses de antelación: «el sol. Con cierta pudibundez añade Pedro Mártir que el rey siempre tuvo un cierto recato en el tema. Que Moctezuma comiera o no corazones humanos puede quedar en suspenso. y poner el nombre del nuevo papa. encolerizado. 82 Ibídem. 79 Ibídem. 388. Todo se enviará y muchos centenares y millares de pueblos nuevos se humillarán ante el trono de Vuestra Beati- tud» 80. 80 Ibídem. mayor que Europa» 83. p. p. 515. 523. Pedro Mártir re- fiere estas medidas con una prosa untuosa al Sumo Pontífice Adria- no VI. 230 . 507. Pero al margen de estas salsas que no habían de faltar en un relato maravilloso de viajes al Nuevo Mundo. Ortiz puso en la ban- deja de Pedro Mártir precisas y abundantes noticias de los caribes o caníbales. pero resulta que éste muere en 1523 y ha de cambiar el enca- bezamiento de su misiva. «y por esto se sospecha que también Moctezuma» 78. 386. en Chiribichí. 83 Ibídem. Y para eso nada mejor que un buen escuadrón de curas.

los enemigos cogidos en las guerras. Respecto al reparto de los enemigos sacrifica- dos. y con la sangre de unos y otros. p. en todas las lenguas de aquellos países. La forma de inmolar en Nicaragua era con la víctima boca arri- ba. «al cacique se le guardan las manos y los pies: los corazones se los dan a los sacerdotes y a sus mujeres e hijos. es lo mismo que más fuerte que los demás […] y ninguno de los insulares pronuncia ese nombre sin miedo. y lo demás se reparte al pueblo en pedacitos. iban a la caza de hombres. Describe las piedras o plataformas de mármol para hacer los sacrificios humanos a la vista del público. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR ducían su sexo en un calabacín de oro. a veces desde ni- ños. situada en la parte oriental de Urabá» 85. 400. «Carib. 84 Ibídem. como otros a la caza de jabalíes. y los que se criaban en las casas para inmo- lar. no se olvida de proporcionar noticias relativas a la Nicaragua explorada y con- quistada por Gil González de Ávila. Así. guardándolos y alimentándolos largo tiempo. 406. La obra de Pedro Mártir no es ciertamente concisa. p. pero las cabe- zas se cuelgan como trofeos en las ramas de ciertos árboles peque- ños que para esto se crían poco distantes de aquel matadero» 88. En primer lugar figura la men- ción del cacique Nicoragua [sic] y de los sacrificios en que los in- dios ofrecen sangre humana a «imágenes de los demonios que hacen prestigios» 86. Se lla- man también caribes de la región Caribana. 88 Ibídem. en unas canoas ligeras (barquillas de un solo madero o monóxilas). 87 Ibídem. 231 . con orejas perforadas. donde se subía un sacerdote empuñando un cuchillo de piedra (obsidiana). ungen los labios y la bar- ba de los ídolos» 87. guardando la misma forma. o se amarraban el prepucio con una cuerda «y sólo lo sueltan para practicar el coito o para ori- nar» 84. sacando el corazón «por entre las costillas. También en Nicaragua las víctimas eran de dos clases. 86 Ibídem. pero eso aumenta su valor a la hora de tener una primera visión de conjunto y en profundidad del Nuevo Mundo. 85 Ibídem. que les es lícito te- nerlos. Imberbes. por ejemplo.

así te lo digo». enlaza mitos. salvo por asuntos de reproducción. recorrido por la prosa florida de Pedro Mártir. manos y entra- ñas los metían en una calabaza que enterraban en la entrada de los templos. entrañaban más bien simbolismos y augurios sobre la bondad de las sementeras. eso cuento». Desde la óptica un tanto ingenua de las primeras crónicas espa- ñolas.. los nicaraos las despedazaban lo mismo. incluso «lo que me han escri- to. «muje- res que a flechazos defienden con bravura sus costas. de bichos. Pies. cit. Pedro Mártir no perdona ni uno solo de los ingredientes míti- cos de la conquista. no era descabellado tildar de mujeres caribes a las amazonas. p. a los caníbales la paternidad de los hi- jos (e hijas) de las amazonas y para ello juega con la belicosidad atribuida a ambos. a las criadas para la matanza. El canibalismo de los nicaraos parece que se dirigía prevalente- mente a los enemigos. y daban a luz hijos varones. que no aguantaban por otro lado a los hombres caníbales. EN EL NUEVO MUNDO A las «víctimas caseras». mientras se quemaban las demás partes. los sacerdotes cogían sus navajas de piedra y se herían y se hacían incisiones. y sobre todo el tema de los caníbales con el de las amazonas. al sur de lo que hoy es 89 Ramón Alba.. y por fin «yo refiero lo que me han referido varo- nes graves» 89. de sequías o de diluvios… A veces. Por eso también. Su estilo. es decir. 90 Pedro Mártir. y casi su moral. era «así me lo cuentan. pues. cit. fue el que se extendía por el Darién. ob. y que si se quedaban encintas de los caní- bales. incluso el cora- zón. 471. la au- sencia de pestes. como el de ungir con san- gre humana la boca de los dioses de piedra. siempre para sacar sangre con la que restregar a sus dioses. Pedro Mártir atribuye. aunque parece que eran menos comestibles o tenían más desperdicio. en el curso de sus procesiones. p. En tanto que ritos. ob. XXX. y que en cier- tas temporadas del año pasan allá los caníbales para engendrar» 90. 232 . y hace bien porque su gran idea era captar la atención de un público ávido de noticias. los expulsaban o eliminaban de su reino mujeril. Sitio no menos mítico. siempre que puede.

92 Ibídem. Los sacerdotes del templo de Dabaiba debían ser castos so pena de ser sacrificados ellos tam- bién. de herir sensibilidades y levantar ronchas enteras de hipocresía. p. no iban a la zaga en dispendio y orgía. en ese reino regido por una diosa tan complaciente con el canibalismo ritual. p. Allí había campanas hechas de huesos de pescados y de tañi- dos alegres. una curiosa deidad que cambia de aspecto y personalidad depen- diendo de la crónica de que se trate. Otra barbaridad reseñada por Pedro Mártir en ese lugar. consistía en los entierros de las viudas. Y en calidad de tal se adoraba bajo la forma de un ídolo que exigía sacrificios hu- manos: allí eran degollados los esclavos y luego se los quemaba. p. Claro. 477. 475. Como remate. Las bacanales de los vi- vos. creyendo que las almas de éstos iban derechas «a las delicias perpetuas. comiendo y bebiendo» 92. 479. no faltaba la costumbre de alimentar a los muertos con maíz y vino a través de unos agujeros que abrían en los sepulcros. incluso los banquetes fúnebres. asuntos capaces. Según Pedro Mártir. Tiene uno por muy valioso el indesmayable afán de Pedro Mártir por recopilar los aspectos americanos que más podían cho- car en la España de la época. Pe- 91 Ibídem. que también en Nicaragua se echaban a la fosa los cria- dos de los señores. y era cuando algunos jóvenes se taladraban el miembro viril con una espina. «Y agitándose con saltos y danzas rocían el pavi- mento del palacio con la sangre que les chorrea» 93. paseándose constantemente alegres por amenos jardines. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR Panamá. como se dice ahora. aunque más les habría gustado a algunos que esas cam- panas o campanillas tuviesen lenguas de oro. conjunto de mitos tan in- cierto como Eldorado. A 40 leguas del río Darién se alzaba el templo de Dabaiba. Dice Pedro Mártir que «el olor de aquellas llamas era agradable al simulacro [ídolo]. y se entiende que esas mujeres estaban vivas antes de ser sepultadas. como la luz de la cera o el humo del incienso en- tre nosotros a los habitantes del cielo» 91. Dabaiba era diosa madre de un criador del cielo y la tierra. 233 . 93 Ibídem.

el italiano aún no tenía noción del conjunto. que les traiga tiempo solea- do. y aunaba por intuición pinturas dispersas de la conquista de Améri- ca. mientras lo bajan a su tumba. p. O del terror de los vivos. sino en su menos conocido El temor de los muertos. por ejemplo. pero el resultado de las Décadas es deslumbrante por prosa y contenido. tal como le informó el Doctor Krujit. 112. p. el suyo es un antecedente claro del tipo de trabajo recolector que practicaría Sir James Frazer. buscan la gloria «cortando la cabeza de sus enemigos y trayendo esos trofeos sangrantes al pue- blo» 97. los orokaiva de la Nueva Guinea inglesa piden al muerto. sin mosquitos y «mándanos cerdos y taro y te haremos una fies- ta en tu honor» 94. Sin embargo. no sólo en su obra monumental. Hasta ahí se trata de los habituales casos de los difuntos vistos como intermediarios de la fertilidad o como inspiración ulterior de los vivos. explicando si acaso que los toraya. 64. 97 Ibídem. del contexto. hace un tipo de tarea que lue- go les sería reconocida a investigadores muy posteriores. a principios del siglo XVI. Por su- puesto. 115. p. no muy distintas de las que recoge Pedro Mártir. Los indígenas de la isla San Cristóbal (en las Salomón) llega- ban a creer que «si un hombre ha sido amable y no ha matado a nadie cuando estaba vivo. 185. Y aunque no se haya reconocido en su justa medida. 95 Ibídem. 234 . Así. Y para los toraya de las islas Célebes «el éxito o pérdida de la cosecha depende de un buen entendimiento con las almas de los muertos» 95. será cruel y matará a mucha gente des- pués de su muerte» 96. 94 Sir James Frazer (1934). pues muchos pueblos coincidieron en temer las sombras de los muer- tos. EN EL NUEVO MUNDO dro Mártir. Hay ahí un enorme caudal de prácticas mortuorias. volumen donde se recogen las conferencias que pronunció en el Trinity College de Cambridge en otoño de 1932 y primavera del año siguiente. en su obra Frazer elude co- nectar el canibalismo con cientos y cientos de ritos y costumbres funerarias del mundo. La rama dorada. 96 Ibídem. y que demuestran una vez más la existencia de cierta identidad de base en el hombre. p.

Pedro Mártir denuncia los malos tratos de los españoles hacia esos isleños habi- tantes de los pequeños archipiélagos junto a La Española y Cuba. p. p. 99 Pedro Mártir. Otro tipo de cani- balismo. Ahí está el triste sino de los suaves lucayos. Con lo que Pedro Mártir acierta vaticinando su próxima extinción como pueblo. ha aco- piado datos de canibalismo tan chocantes como el de la iglesia del delta del Níger. que la gente desmembrara y comiera a los enemigos del Estado. el canibalismo y la dieta castellana. Hasta el punto de que los lucayos. al menos así serían útiles. aunque sin catar carne humana. anticaníbales y protoespañoles.. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR Nigel Barley. El cronista italiano no se privó de teñir sus páginas con un fondo de crítica. 490. el ataque de los usurpados y la reacción deletérea de los usurpadores. un ardoroso revolucionario que propuso la «eucaristía jacobina». es decir. p. ob. cit. Cortés mandó apre- sar a 60 caciques y los quemó vivos en presencia de sus hijos. 438. con un método de pesquisa más moderno. «caídos en la desespera- ción o se mataban a sí mismos o escogiendo el hambre exhalaban su espíritu de inanición sin que razón alguna ni fuerza les persua- diera que tomaran alimento» 100. Y la reacción fue de rechazo y mano dura. 261. Pero sin género de dudas. siendo precursor 98 Nigel Barley (2000). 235 . 100 Ibídem. que para evitar confusiones con el canibalismo pro- hibió la eucaristía del cuerpo y la sangre de Cristo sustituyéndola «por un pastel esponjoso y húmedo conocido con el nombre de maná» 98. En el extremo puesto estaba el abate Meillet. como la que demostró Hernán Cortés tras la matanza de las huestes de Francisco de Garay —que había sido por un tiem- po gobernador de Jamaica—. abusos y depor- taciones de sus islas para trabajos forzados. Hay pues en el relato de Pedro Mártir de Anglería una especie de confrontación dialéctica de dos mundos. entre vejaciones. fueron los españoles los primeros eu- ropeos que tuvieron que enfrentarse de forma constante y extensa con el fenómeno del canibalismo. Si los indios hi- cieron con los españoles «opíparos convites» 99. el español y el amerin- dio. en Pánuco (México).

de llevarse con resignación cristiana. con su no menos debida desapari- ción. 102 Ibídem. Pedro Mártir llega a concluir en su Déca- da Séptima: «Ahora estamos formando nuevas constituciones. desde Ojeda a Juan de la Cosa. del vencido. lindaba cristianamente con la de su debida esclavitud o. Pedro Mártir arremete frontalmente contra quienes «idos a mundos tan apartados. en otro punto de sus Décadas. aunque poco después la cosa se agravaba y venía la acusación de ladrones. Eso era imposible. p. lle- gados allá se convierten en rapaces lobos» 101. Toda una curiosa sarta de insultos y denigraciones con la que la visión del indio. haraganes… Fueron muchos los conquistadores españoles. 103 Ibídem. pues. Y con cierto realismo. y redactados en detrimento de los indios. borrachos (de cervezas y sidras y zumos de yerbas que emborrachan…). la de caníbales sodomitas. Si una vez son indignos los españoles. por qué no. Dentro de las conjunciones que horrorizaban a los primeros apologetas españoles en América figuraba. 439. tan extraños. son sodométicos más que genera- ción alguna: ninguna justicia hay entre ellos: andan desnudos: no tienen amor ni vergüenza: son estólidos alocados» 103. tan lejanos […] arrastrados de la ciega codicia del oro. otras veces lo son los indios. 440. en el de su libertad El mayor razonamiento esgrimi- do ahí contra los indígenas es el del canibalismo que practican. es decir. y en primer lugar. Comenta Pedro Mártir unos manuscritos presentados al Consejo de Indias. p. Veremos cómo se porta la suerte con los indios que han quedado» 102. Eso no quita que la ambigüedad de las Décadas sea casi siempre elevada. tal como asegura el ya citado fraile dominico Tomás Ortiz: «Comen carne humana en la tierra firme. Sin embargo. no exento de pesimismo. EN EL NUEVO MUNDO de alguna manera del más articulado y contundente polemista Bar- tolomé de Las Casas. y pensamos enviar nuevos gobernadores. desde Nicuesa a Ponce de León. al parecer. y por caníbales. los que de aquí se van mansos como corderos. y muchos los es- cuadrones de sus soldados «muertos por la valentía de los caníba- 101 Ibídem. 236 .

Los españoles fueron entonces. 104 Ibídem. a quien (sic) proporcionaron con sus cuerpos ricos convites» 104. carne de in- dios caníbales. si no carne de cañón. 441. y por supuesto de América. p. 237 . considerándose al mismo tiempo los dueños del mundo. LA CRÓNICA DE PEDRO MÁRTIR les. ni tampoco a lo largo de los treinta años en que Pedro Mártir de Anglería desarrolla el proyecto que concibe en 1494. Eso no se podía digerir en las fases iniciales de la conquista. las muy ejemplares cartas que compondrían sus Décadas del Nuevo Mundo. ir escribiendo cartas.

.

El profesor Paul Zimmet ha llegado a decir de la obe- sidad: «Es una amenaza tan grande como el calentamiento global o la gripe aviar» 1. Ex- pertos internacionales en nutrición avisan de que ya se podría estar al borde de una pandemia de obesidad. y puede que no del todo feliz. como la que motiva que el joven Hannibal Lecter en El origen del mal coma setas salvajes con las mejillas asadas de un tipo que mató y se comió a su hermana Mischa. el colapso de los siste- mas sanitarios de muchos países precisamente a causa de las desafo- radas carnes de cada vez más gente. 239 . lo terrible no es el canibalismo sino la obesidad. Es la pintura de un mundo adi- nerado.2006. La obesidad podría ser vista como la otra cara del canibalismo. de los que no suelen gustar a una opinión pública preocupada por la cena de mañana. si anda aquejado de diabetes. la paradoja del canibalismo por necesidad. oc- cidental y rico. no por venganza. hipertensión arterial y es propenso a la insufi- ciencia cardiaca. 1 «El mundo está al borde de una pandemia de obesidad». la obesidad se ha convertido en un azote de nuestro tiempo (menos en Etiopía y otros países con periódicas hambrunas). 22 LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA En buena parte de un mundo que se vanagloria de ser cristiano.09. 04. Fuera de retóricas o de ficciones caníbales. y plantearon temas crudos. El País. por hambre aguda. Hasta 2. gordo por supuesto.500 expertos se reunieron en el X Congre- so Internacional sobre la Obesidad que se celebró en Sydney (Aus- tralia) en 2006. entre otras catástrofes. Algunos van más lejos y se atreven a pronosticar. Todo lo cual dibuja una reducida esperanza de vida.

resultando encarcelado durante un año y devuelto a Es- paña cargado de cadenas. un mundo tan feliz en el que. Pero el momento culminante de la biografía de Cabeza de Vaca es el periodo comprendido entre 1527 y 1537. Atraía calamidad. pero una finta le salvaba en el últi- mo instante. o. Su sueño había sido salir de España a la aventura. Después de sobrevivir a un terrible viaje por Florida y el sur de lo que hoy son los Estados Unidos. Un mundo posthuxleyano sin duda. Luego va de Santo Domingo a Santiago de Cuba. pasó un total de ocho años en mazmorras más o menos infectas. se embarca en Sanlúcar de Barrameda rumbo a La Es- pañola. el número de personas desnutridas en el mundo llega a 600 millones. sino que los padres verán morir a sus hijos aquejados de graves problemas de peso. Cabeza de Vaca iba enlazando desastres como otros co- men guindas. Pero dentro de ese abundante panorama. los hi- jos no verán morir a sus padres. Pues bien. poco tiempo después. aunque para él supusie- 2 Gonzalo Fernández de Oviedo (1991). por primera vez en la historia. No acabó muy bien. cinco españoles fueron quienes merecieron el primer puesto de la historia del canibalismo blanco y moderno. considerando ese lugar la puerta de la voraginosa tie- rra firme. la oportu- na palabra para las espeluznantes aventuras que cuenta en su libro de 1542. Tras ser procesado en 1545. Es cuando figura en la expedición de Pánfilo de Narváez con el cargo de tesorero y al- guacil mayor. y allí no se entretiene. 201. el 17 de ju- nio de 1527. y no sabe bien hasta qué punto lo va a conseguir cuando.000 millones de per- sonas tienen sobrepeso y que hay no menos de 300 millones de obe- sos. más preocupantemente. mientras se olvida que más de 1. Cabeza de Vaca fue el protagonista de los Naufragios. cuando «los unos fueron manjar de los otros y otras desaven- turas se cuentan nunca oídas ni padecidas» 2. Ocurrió durante el viaje norteamericano de Pánfilo de Narváez y Álvar Núñez Cabeza de Vaca. p. EN EL NUEVO MUNDO Pues bien. Álvar Núñez Cabeza de Vaca consiguió ser nombrado Adelantado del Río de la Plata y en calidad de tal lideró en 1540 una expedición austral. 240 . La conquista de América fue fértil en episodios que están en las antípodas de la gordura.

«aunque algunas vezes hallávamos maíz. llevaban he- chas llagas» 5. el mar estaba cerca y lleno de ostiones. Apalache se les antojó a los españoles una especie de paraíso te- rrenal. lagunas y maizales. Nuevo México. 84. LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA ra un calvario. las más andávamos siete e ocho leguas sin toparlo. de las que corta- ban las piernas. pero los españoles habían resuelto continuar sin que les importasen las menudencias. Iban ya «muy fatigados de hambre» 4. p. da inicio a una nueva expedición hacia no se sabe dónde en compañía de unos 300 hombres a pie y 40 a caballo. 6 Ibídem. 241 . Fue un circuito fabuloso de cerca de 18. 4 Ibídem. Pudo así entrar en contacto con los semínolas. 77. Cabeza de Vaca es el primero en atravesar América a pie desde el Atlántico al Pacífico. hay que situar a Cabeza de Vaca el primero de mayo de 1528.000 kilómetros recorridos sin otros pertrechos que las ganas de ir adelante. con buenos pastos y perdices. Se internan en la zona de Apa- lache y empiezan a sentir las mordeduras del hambre. pasa- 3 Álvar Núñez Cabeza de Vaca (1985 [1542]). 5 Ibídem. los indios pueblos y otras mu- chas tribus. Texas. ánades. Además. iban desnudos y «desde le- xos parecen gigantes» 6. pero allí les cae encima la maldición habi- tual. primero a un sitio llamado Aute y luego a la bahía de la Cruz (posiblemente Mobile). 80. p. Sin embargo. p. Du- rante casi quince días anduvieron sin cosa que comer «salvo palmi- tos de la manera de los de Andaluzía» 3. dentro de una mezcla de sonambulismo y padecimiento narrada con eficacia por Cabeza de Vaca. pero por fortuna dieron con un poblado donde los in- dios les socorrieron con maíz. los sioux. y llegar a aprender media docena de idiomas. hasta Culiacán en México. cuando tras muchas peripecias en Flori- da y México. osos y leones. p. moluscos de grandes y afiladas valvas. pues pese a los mariscos que cogían. y muchos avía entre nosotros que allende del mucho cansancio y hambre. A efectos de nuestra historia. pasando entre otros territorios por Florida. todos los indios que habían visto desde la Florida hasta Apalache eran flecheros. 76. sobre todo ostiones. Con cierta prudencia resuelven ir a la cos- ta.

traen por collares» 10. 242 . 10 Gonzalo Fernández de Oviedo. in- cluida la del gobernador. no se detendrían sino ante la mayor riqueza o el mayor desastre. pero pintados muy a lo vivo por Cabeza de Vaca. Ya estaban en la Texas marítima. p. firmes en la idea de que no son de tan baja casta y condición como los indios que van hallando. otros 49 hombres que «ívamos tan apre- tados que no nos podíamos menear» 7. EN EL NUEVO MUNDO ban tanta hambre que se tuvieron que comer los caballos. los españoles parecen andar correo- sos. Dos de ellas. ob. resumida en pocos hombres. tal vez por Galveston. 88. 7 Ibídem. según Plinio. con los cabellos. p. Sin embargo. En otras dos barcas iban 48 y 47 hombres. 9 Ibídem. porque el viento lle- vó mar adentro sus frágiles barcas y sus siempre escasos bastimen- tos. Al menos cuatro días resistieron «con medio puño de maíz crudo» 8. eran capaces de transportar a 49 hombres. Cabeza de Vaca se queja amargamente de que apenas había comido desde mayo otra cosa que maíz tostado y a veces crudo. un perrillo pequeño y unas pocas lisas o mújoles… Cuando lle- garon los indios flecheros (probablemente sioux o dakotas) les pro- metieron traerles comida y cumplieron al otro día regalando a la ex- pedición mucho pescado y unas nueces o raíces. en la embar- cación de Cabeza de Vaca.. En un poblado abandonado encontraron una olla. En ese punto. Es la crónica de un hambre casi uni- versal. Así costearon durantre trein- ta días y la sed les acometió casi matándolos hasta que una tormenta descargó su agua reparadora. p. tal vez castañas de agua. Ya en el mes de noviembre costeaban con mucho frío y mal tiempo. comedores de hombres que vivían al norte de Borístenes y que. y los dientes. 8 Ibídem. cit. ni por supuesto como aquellos otros antiguos hombres. «beben con las cabezas o calaveras de los hombres. Harto fue que pudiesen construir unas barcas de cierto porte. 96. Y por fin. y no más de diez veces algunos peces: «estávamos hechos propia figu- ra de la muerte» 9. p. y decidieron meterse de nuevo en el mar. 98. 95. y buscando comida para variar. Siguieron su aventura hasta llegar a la desembocadura del Misi- sipí sin tener idea de la magnitud de aquel río. Y con todo.

o mejor. 102. a etapas de desesperación. y cuáles son las mejores partes. LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA Todo va de esta guisa para los españoles. cit.. que por ser solo no huvo quien lo comiesse» 11. Son caníbales veteranos. han descubier- to el sabor del costillar humano. Sin que medie palabra uno se debe ya abalanzar sobre el otro y eliminarlo antes de que éste intente hacer lo propio. Fue el atroz juego de la oca del canibalismo español en Améri- ca. aunque si era Pánuco en Mé- xico no estaba cerca de la costa texana. Son ya antropófagos. y así transcurre la narración del su- perviviente Cabeza de Vaca hasta que en el capítulo catorce de su obra. Diego López. viene el clí- max. Lo único interpretable es que cuando el último se ha comido al penúltimo sobreviene la ma- yor tristeza antropológica. y no les ha parecido tan repugnan- te como creían. Ya a nadie llegaban raíces de agua ni pescados y sucedió lo que se temía: «y como las casas eran tan desabrigadas co- mençóse a morir la gente. ob. Los españoles se iban comiendo y tirando el cubilete: primero una víctima socorría con su carne a los otros cuatro. 11 Álvar Núñez Cabeza de Vaca. 243 . Cabeza de Vaca consigna para eterna remembranza los nom- bres de los cinco caníbales: Sierra. titulado «Cómo se partieron cuatro cristianos». aunque ésa no la narra Cabeza de Vaca. y cinco christianos que estavan en rancho en la costa llegaron a tal estremo que se comieron los unos a los otros hasta que quedó uno solo. por no decir la tragedia. y envían a cuatro hombres. se miran con necesidad. a tropezones de ham- bre. y a todo esto los indios se habían cansado de alimentar tanta compe- tencia de bocas. tal vez a Pánuco. Se trata de que en la expedición ya no pueden resistir más. Por fin llega la escena más tremenda. dejándola al hilo de la cometa de la imagina- ción: quedan dos españoles que se miran con gula. Todo eso es más que plausible. Corral. Palacios. los más recios. p. Luego otro es- pañol era canibalizado para alivio de los otros tres. saben destazar y asar. en busca de socorro. si no con odio. Y de nuevo echaban a suertes quién debía ser matado para alimentar a los dos restantes. Los que se quedaron con Cabeza de Vaca tuvieron que aguantar los rigores del clima.

La antropofagia. Por otro lado. Los indios del lugar tuvieron serios problemas de estómago y no fue precisamente por comer carne española. p. 13 Carson I. Si hubiesen presenciado antes un canibalismo semejante. Se podría suponer que los indios de Malhado. A. Cualquier persona puede con- vertirse en un caníbal si se dan las circunstancias: «en Alemania. o endocanibalismo. al decir de Cabeza de Vaca. países o culturas. aunque la di- fusión de la antropofagia no ha respetado edades. Los indios sanos eran. se practicó durante la Guerra de los Treinta Años» 14. igual no habrían permitido a los españoles sobrevivir tanto tiempo. como no podía ser menos. Y uno de los más clamorosos del mundo. Cabeza de Vaca relata que los 12 Ibídem. no por eso se lan- zaron a por sus pantorrillas. tan larga como dos palos y medio» 12. 244 . diestros con los arcos y flechas. Hay que tener en cuenta que. y por agujero que hazen traen una caña atravesada. dice Ritchie. de los 80 hombres que habían llegado a ese punto que llamaron isla de Mal- hado. EN EL NUEVO MUNDO Gonçalo Ruiz. También se perforaban el labio inferior para meterse allí una clavija de caña de medio dedo de larga. y llevaban adornos de cierta originalidad: «tienen los hombres la una teta horadada de una parte a otra. 14 Ibídem. no deja de ser curioso que fuese en la isla llama- da Malhado donde se registró el gran caso de canibalismo español en América. sólo quedaban 15 vivos. Fue sin duda una implacable mor- tandad la que sacudió a los españoles. Cuenta que los indios se espantaron mucho ante el caso. que concluiría con apoteosis caníbal. «puede interpretarse como una espe- cie de seguro contra el hambre» 13. practicaban la necropodosfagia. si no directamen- te caníbales. y aunque atribuyeron a los españoles la causa de sus males. y algunos ay que las tienen ambas. costumbre que sigue existiendo entre algunas tribus amazónicas como los yanomami y los arahuacas. de naturaleza corpulenta. 249. Ritchie (1986). Debió de tratarse de una epidemia que redujo el número de nativos a la mitad. pero que coincidió con otros temas de cierta perturbación. por ejemplo.

brujos o hechi- ceros. suma- do a la mortandad registrada entre los indios por otras razones. Los españoles supervivientes añadieron a su hambre la de sus anfitriones: éstos apenas comían ostiones en esa época y be- bían agua mala. Morirían de inanición. en agua» 15. queman las carnes y se tragan la ceniza mez- clada con el vino de coco. ob. cit. o epidemias poco aclaradas. entendiendo por eso a sus doctores. Cuando moría algún pariente cercano. tal como se lee en la recopilación de viajes hecha por Eduardo Charton: «deshuesan los cuerpos de sus parientes difuntos. p.. Todo el pue- blo cantaba y bailaba en esas exequias junto a la pira. Chocante fue que los indios quisieran convertir a los españoles. pero no así a los físicos. mientras que los amahuacas de la Amazonia peruana y brasileña hacen su mezcla con puré de maíz… También era una costumbre atribuida a los an- tiguos chamorros de las Marianas. p. Y eso lo llevaban a rajatabla: «nos quitavan la comida hasta que hiziésemos lo que nos dezían» 17. Los indios norteamericanos que describe Cabeza de Vaca tení- an otra costumbre que en este caso estaba en las antípodas del cani- balismo. Cabeza de Vaca asegura que se re- 15 Álvar Núñez Cabeza de Vaca. todos se jassan en ellas. Los yanomami de la Orinoquia hacen lo propio mezclando las cenizas del muerto con carato o puré de plátano. 103. si los vecinos y parientes no les socorrieran. «y haziendo muy gran fiesta. [. hijo o hermano. fue lo que dibujó un horizonte de ham- bruna. p. se dejaba de comer en la casa y durante tres meses ni siquiera hacían un gesto por conseguir alimento. que no podían con su alma. de los huessos. Todo eso..] hazen polvos los huessos. 107. 16 Eduardo Charton (1861). cuando se hazen sus honras. 17 Álvar Núñez Cabeza de Vaca. en sus propios curande- ros. y a los parien- tes dan aquellos polvos a bever. no sólo de duelo.. LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA indios de Malhado enterraban normalmente a sus muertos. llamado tuba: todos los años lloran a los muertos por espacio de una semana entera» 16. 245 .. 105. Y passado un año. A los físicos los quemaban en el transcurso de una fiesta fu- neral que recuerda mucho a la reahu de los yanomami. cit. En aquel lugar era poca la gente que se movía en busca de alimentos. ob.

huevos de hormigas. Poco a poco fue explorando las vías de cierto co- mercio o intercambio. el ham- bre nueva del Nuevo Mundo. algo así como el que encontró el pueblo elegido de Jehová. madera. De hecho. Eso habría podido ser el maná español en Norteamérica. de pelo muy hirsuto. Esquivel y otros compañeros de Cabeza de Vaca ha- bían estado con los indios mareames y no habían tenido mucha suerte. Vio por ejemplo que podía llevar de la costa caracoles y conchas buenas para cortar cueros. Los indios que se curaban con padrenuestros encima regalaban «cueros y otras co- sillas» 19. Gracias a los indios isleños y a los de Charruco. y traer del interior pintura de almagre. El caso es que parecía funcionar en medio de aquel increíble des- concierto del hambre que vivían indios y españoles. Los mareames comían poco aunque de todo: arañas. se fue reponiendo de su debilidad. que había que comer todos los días y eso no siempre era posible en plena conquista de lo ignoto. Cabeza de Vaca podía estar tres días sin comer y él mismo se asombraba de su resistencia: «parescíame cosa imposible durar la vida» 20. tierra. pedernales y engrudo para flechas. en el interior. llegó el momento en que Cabeza de Vaca se puso gravemente enfermo. Al menos en tres ocasiones Cabeza de Vaca describe un tipo de vacas como moriscas. estiércol de venado… Los Naufragios son la gran epopeya del hambre. culebras. 246 . ya fuesen las se- creciones de tamarindo en el desierto del Sinaí o cualquier otra 18 Ibídem. Entretanto. salamanquesas. 19 Ibídem. Otras veces como todo remedio ha- cían cauterios con fuego. y la que allí encontraban los del Viejo Mundo. 20 Ibídem. EN EL NUEVO MUNDO sistió viendo que un físico de ellos sajaba la carne donde dolía y chupaba la sangre con su boca. pardillas y negras. Cuando los supervivientes de Malhado deci- dieron partir. él se tuvo que quedar todavía un año. que no eran otra cosa que bisontes. Un panorama que Cabeza de Vaca co- menta no sin humor: «la manera con que nosotros curamos era san- tiguándolos y soplarlos y rezar un Pater noster y un Ave María» 18.

Si no fue así. ob. Aun- que fuese con higos chumbos. a muchos indios postrados. usaban un humo alucinógeno (Ilex cassine) y se emborrachaban con él y con una bebida de hojas «como de enzina» 22. cit. Los ni- ños indígenas mamaban hasta los doce años. que fueron aceptados hasta el siglo XVII por la Compañía de Jesús 21. Como compensación. p. y esto son unos hombres 21 Trinidad Barrera (1985). 43. Los españoles atravesaron las tierras entre el Concho y el Colorado. No es difícil colegir que aquella modorra era pura hambre. 135. A Cabeza de Vaca le sorprenden más cosas. le atribuyeron el poder de calmar las tormentas. LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA planta. Por ejemplo.. pasaron las manadas de bisontes y los españo- les de Cabeza de Vaca volvieron a sentir un hambre atroz. Al final tuvo la reputación de hacer portentos. Pero todavía les quedaba viaje a un manípulo de hombres con tal hambre que bien podrían ser tildados de caníbales potenciales. Cabeza de Vaca era un genio de la propaganda. muchas de las tribus que vio Cabeza de Vaca en el arco del Golfo. y el hambre allí era tan grande como la que llevaban puesta. curó a un indio sacándole la punta de una flecha que tenía bien hincada en el pe- cho. pasando por Tampa y por la boca del Misisipí hasta el Colorado. ocho meses. la diablura de «un hombre casado con otro. como lo que ve en cierta ocasión. p. Cabeza de Vaca va salteando su relato personal con el de los demás españoles. Dijo haber curado con tunas. Más adelante. higos chumbos. Sin embargo. Eso debió pasar cuando le quitaron las cadenas en su viaje de retorno a España en calidad de prisionero. Por él sabemos que los españoles estu- vieron nada menos que ocho meses con los indios avavares. 247 . aunque las referencias geográficas son imprecisas. Cabeza de Vaca se granjeó una cierta fama de mago. 22 Álvar Núñez Cabeza de Vaca. o aquejados de modorra. y da cumplida información de los principales encuentros con los indios. Cabeza de Vaca realizó la operación con un puñal y después cosió la herida sin otra anestesia que alguna que otra palabra. durante las cuales Cabeza de Vaca se ganó una buena reputación de físico. ocho lunas. se cree que por el Colorado.

147. «començaron a sanar todos aquellos que avían enfermado» 25. 248 . Pasado el río Pecos y el río Grande. p. Muchos para tan pocas mandíbulas. Vieron el ameno río Santa María. impotentes. suponía un alimento de fácil conservación. donde tuvieron constancia de que antes que 23 Ibídem. el hambre arreciaba tanto como la incertidumbre de seguir un rumbo. Era una gloria en cambio cuando los españoles descubrían poblados permanentes. viviendas permanentes de adobe y made- ra. calabazas y frijoles en abundan- cia. 148. Luego. Pero cuando éstos implora- ron al cielo por la salud de sus guías indios. EN EL NUEVO MUNDO amarionados. fue el unto de venado. Más que un remedio. 24 Ibídem. y andan tapados como mugeres y hacen oficio de mugeres y tiran arco y llevan muy gran carga» 23. Al lle- gar a México. p. El Pacífico representó más que un oasis para el hombre perdido en el desierto. para Cabeza de Vaca y los suyos. o que les perdonaba. Uno de los secretos del aguante de Cabeza de Vaca a lo largo de una ruta que atravesaba ingentes extensiones de Estados Unidos y México. Algunos de la malhadada expedición volvieron a achacar sus problemas a los indios. 136. en Chihuahua. que eso era sinónimo de vida. Hasta ocho dicen que murieron de resultas del enojo de los españoles. Fue otra clase de maíz. la propia vida que se renovaba. Los es- pañoles bajaron por lo que hoy es el estado mexicano de Sonora hasta la Nueva Galicia. los fantasmas del hambre quedaron definitivamente debelados cuando los indios pima les dieron 600 corazones de venado. que tenían buenas mantas de algodón. 25 Ibídem. y a los indios pueblos. donde la gente india plantaba frijoles y calabazas y sobre todo maíz. y «casas de assiento». todo les empezó a parecer más sustancioso. sin los que habrían es- tado aún más perdidos. «que el agua nos dava en los pechos» 24. junto al río Sonora. Siguieron camino luego hasta salir nada menos que a la mar del Sur. y salió a relucir en muchos momen- tos de apuro sufridos por Cabeza de Vaca y sus compañeros. p. probablemente esas magníficas villas indias que aún se ven en Nuevo México y que parecen alcazabas.

Ese territorio. Un indio llevaba una hebilla de talabarte y un clavo de herrar. Tal como ha investigado Enrique Martínez. Ávila (2006). En 1520. y en el pueblo de Tecoa- que fueron exterminados y muchos de ellos comidos por los indios. entre españoles. ha- bía sido conquistado por Nuño de Guzmán. Los cuerpos de los ofrendados fueron en ocasiones desmembrados y algunas partes fueron comidas por un grupo selecto integrado por sacerdotes. poco antes de la peripecia de Cabeza de Vaca. 249 . y ellos vagaban sin sa- ber por dónde ni qué comer mañana. Tecoaque estaba celebrando en aquel tiempo sus fiestas. desde finales de febrero o principios de marzo de 1521 […] tuvieron lugar los rituales que incluían el sacrificio humano. «Así. razón por la que llevaba una abun- dancia de pertrechos. indios y ne- gros. el que fue jefe de éste. la existencia en el lugar de huesos humanos hervidos es una prueba concluyente de que los mexicas de Tecoaque comieron a otros hombres. Nueva Galicia. en el curso de un oportuno ritual. LOS NAUFRAGIOS DE CABEZA DE VACA ellos habían pasado otros españoles. Y. Pánfilo de Narváez. caballos y vacas. guerreros y miembros de la clase dominante» 26. Llegaron hasta el reino de Texcoco. sin género de dudas. Según el arqueólogo Enri- que Martínez. por supuesto. 26 Antonio O. muchos de ellos españoles. había mandado penetrar en México a una tropa de 550 personas. madre de los dioses aztecas que en esa ocasión se sació con una inesperada y nutrida caravana española que pretendía capturar a Hernán Cortés y de paso fundar una colonia. Fue un gran sacrificio en honor de la diosa Tozi (Hochi).

.

por otro lado. 23 EL DEBATIDO CANIBALISMO DE MEXICAS Y AZTECAS Algunos mexicanos se quejan de que los extranjeros se inclinen a creer que sus antepasados tenían una dieta caníbal. tema en el que siguen produciéndose noticias y hallazgos que no dejan lugar a las dudas. Dicho de otro modo. sin que logre remontar a más altura de la que tiene un gallinero. desde luego. que a lo mejor se ponían luego huesos humanos blanqueados con lima como adornos o amuletos. incluso el intento de negar el canibalismo azteca. que no tenían esas inhibiciones» 1. Tecoaque. los cuales alimentaban la cadena de la realidad antropofágica. sus casi constantes guerras tenían como justificación aprovisionarse de prisioneros. que los aztecas se distinguieron por el vasto consu- mo de carne humana. ni el canibalismo afectaba a toda la población de la llamada civilización azteca. significa en náhuatl «donde se comieron a la gente». como hemos visto en el capítulo anterior. sino a grupos escogidos de sacerdotes y algunos guerreros. En 2006 se anunciaba el descubrimiento de un yacimiento arqueológico prehispánico en Tecoaque. cerca del Distrito Federal. Allí había huesos que eviden- ciaban un uso extendido del canibalismo. Cierto es. El intento de re- ducir esa verdad a su mínima expresión. p. la civilización azteca no puso barrera al- guna al canibalismo. «Estaba tan arraigado el hábito de capturar con preferencia al de matar que los mexicas se aferraron a él incluso cuando tuvieron que luchar contra los españoles. No siempre fue así. por el contrario. 27. 251 . de vez en cuando emprende el vuelo. y fue la traducción del nombre 1 Reay Tannahill (2001). y. o Tecuaque.

largo y te- rrible festín. a cada dato de caniba- lismo surge la voz contraria. llevaban una caravana auxiliar de indios mayas amigos. Eso equivalía a la extracción del corazón. cuando cruzó ese territorio mexicano la ya citada expedición mandada desde Cuba y liderada por Pánfilo de Narváez. Mucho pulque debieron de necesitar en Tecoaque para acompañar un monumental. sino que para ellos representaba «un asunto reli- gioso». Y. gente tributaria del reino de Texcoco y cuya especialidad era la fabricación de pul- que. Los prisioneros estuvieron metidos en jaulas al menos seis meses y de ahí les iban sacando los sacerdotes aztecas para el sacrificio ritual. los mexicas no mantuvieron el canibalismo como una práctica común. 252 . Y no es retóri- ca. mediante sacrificios caníbales. y en este punto la arqueóloga Ximena Chávez argumenta que el sacrificio humano se inscribía en una cosmovisión mesoamericana… Para Ximena Chávez no existió el famoso descorazonamiento de las víctimas. Otras partes del cuerpo hu- mano eran hervidas. Los cráneos y huesos de Tecoaque llevan marcas hechas con cuchillos de obsidiana y otras de dientes humanos. Puesto que se disponían a fundar una co- lonia. Pues sencillamente a homena- jear a Xochiquetzal. Tal su- ceso bien pudo ocurrir en 1520. madre de los dioses. La intendencia de la caravana cayó en poder de la gente de Tecoaque. no fue tan extendida como quisie- 2 Antonio O. Pero como no podía ser menos. De eso se infie- re que los sacerdotes aztecas sacrificaron allí. bebida que se saca del maguey. La cifra total desde luego no era inferior a los 550 restos humanos di- versos que se han encontrado en Tecoaque. Ávila (2006). El arqueólogo Enrique Martínez se atreve a suponer que mu- chos cráneos de españoles se pusieron en palos. y luego desmembra- ron e hirvieron someramente. la pieza más valiosa para comer. y respecto a su difusión. como un mensaje a los indios aliados de éstos: «Ven. de la mejor manera que sabían en su cultura. que se asaba. sino la decapitación. además. a no menos de 550 personas. esto es lo que les pasará si se acercan» 2. EN EL NUEVO MUNDO que le dio el propio Hernán Cortés cuando supo a qué se dedica- ban los habitantes de esa localidad.

arrancaba el corazón aún palpitante y lo aplastaba contra la estatua mientras sus ayudantes empujaban suavemente el cadáver de la víctima por la escalinata» 6. como ya vimos ante- riormente. Y es que la cultura azteca no ahorró ningu- na figuración en el ramo del horror. Pues bien. 4 Reay Tannahill. 298. Blázquez. así como recopiló testimonios de je- suitas españoles (Anchieta. Cuauhxicalli era el recipiente para corazones que usaban los az- tecas. 298. p.000» 5. EL DEBATIDO CANIBALISMO DE MEXICAS Y AZTECAS ron presentar los españoles tal vez para justificar «las matanzas de indígenas» 3. Si Tlaltecuhtli era el espanto personificado. Coatlicue 7 podía ser una diosa tan sanguinaria como Kali y asimismo llevaba collares con cabezas humanas.000 víctimas fueron sacrificadas en cuatro días en la consagración del gran templo del dios de la guerra en Tenochti- tlán» 4. «la escala del sacrificio se estima considerable (salvo para los revisionis- tas). no de discusión. la antropofagia de los antiguos mexicanos es sólo cuestión de número. 28.. un quinto sacerdote le abría el pecho con un cuchillo. sin embargo. Pues bien. un ser con facciones de monstruo que aparece esculpido en piedra en el calendario azteca. ob cit. o mejor. 5 Marvin Harris (1989). Ha- rris se apoyó en los cronistas españoles para certificar la amplitud y detalles del canibalismo azteca. cuan- do se cree que 20. «Después. Tannahill. Azpilicueta…) para afirmar el canibalismo de los tupinambás brasileños en el siglo XVI y avalar con ello el relato de Hans Staden. Y. p. aunque nunca llegó al pico que se atribuye al año 1486. 283. Como dice R. p. 6 Ibídem. Como dice 3 Ibídem. Marvin Harris llegó a manejar cifras mucho más voluminosas sobre el canibalismo de los aztecas: «las estimacio- nes sobre el número de víctimas inmoladas y consumidas cada año oscilan entre un mínimo de 15. el negador del canibalismo presencial. puesto en duda por William Arens.000 y un máximo de 250. 253 . p. la bandeja de ofrendas humanas al dios Tlaltecuhtli. 7 Fernando Benítez (1992 [1950]). Harris vuelve a describir con minucia cómo los sacerdotes-carniceros sujetaban a la víctima en lo alto de las pi- rámides.

o Tepeihuitl. 645. dos meses eran los más propicios para los sa- crificios: el mes XIII. o Xocotlhuetzin. p. cuando los encontraron los de la expedición de Magallanes. un lugar que ni siquiera era del agrado del dios Quetzalcóatl: «huyó de Tollán porque se oponía a los sacrificios humanos» 9. En los 18 meses de 20 días que tenía su calendario. aparte de cinco días vacíos. «se comían a sus enemigos no por- que creyeran que los seres humanos tenían buen sabor. que celebraba la caída de la fruta con grandes sacrificios humanos a los dioses del fuego. p. los toltecas se distinguieron por su cani- balismo ritual. Antes que los aztecas. que «para eliminar la violencia del mundo habría que desposeer a los hombres del don de inventar» 8. al repasar los tiempos de ho- rror que se viven. p. «y había también cabezas decapitadas y pruebas claras de canibalismo» 11. o nemontemi. Pero ni tiempos ni lugares ni pueblos diversos ocultaron el hecho de fondo: que en lo que fue Mesoamérica fue frecuente el sacrificio humano y el canibalismo que llevaba aparejado. y el mes X. 254 . La capital tolteca se ubicaba en Tollán. descubrió gran cantidad de muertos en lo que llamó isla de los Sa- crificios. Los aztecas no dejaron apenas hueco en el tema caníbal. 628. doncellas y aun esclavos compra- dos en el mercado» 12. que costeando desde Yucatán a Tampico. en tiempos del apogeo de los mexicas. consagrado al dios Tláloc con abundantes sacrificios humanos. En el capítulo de- dicado a la crónica de Pedro Mártir de Anglería ya se hizo alusión a la expedición de Grijalva. 12 Ibídem. Lo cual lleva a situar a los mayas al mismo ni- vel que los mexicas y aztecas del norte. sino porque 8 Wolfgang Sofsky (2004). Hugh Thomas se vale de Anglería para perfilar ese aspecto salvaje de los indígenas yucatecos: «Anualmente sacrifican un número incontable de niños. 646. 637. O al de los tupinambás y otros indios del Brasil del siglo XVI que. EN EL NUEVO MUNDO el sociólogo alemán Wolfgang Sofsky. p. que el dios «había des- aparecido mil años antes a bordo de una balsa de serpientes» 10. 9 Hugh Thomas (2003). 10 Ibídem. Aunque también se dijo. 11 Ibídem.

como dice Marvin Harris. nada de danzas caníbales. En honor de Xipe Totec. 16 Ibídem. el canibalismo de los aztecas se debió en parte no a abstrusos dioses y diosas que hablan por esa boca y pi- den sangre al albur. aunque para asistir a ellos la gente ayunaba ritualmente hasta me- diodía. Según Marvin Harris. pero se vestía «con piel humana que representa el nuevo verdor de la tierra» 14. O ya en la gran ciudadela zapoteca de Monte Albán. Se entiende por qué algunos responsables del turismo mexicano. 673. y en el otro. En honor del dios Quetzaltcóatl. Teul. Los teules tenían un Dios que se comía en una hos- tia. 15 Marvin Harris. ob. y no le falta la razón: «Esta pro- pensión a atribuir sentimientos a la brutalidad en nombre del re- lativismo cultural no concuerda en absoluto con los hechos cono- cidos» 16. p. los costes políticos y económicos de la destrucción del potencial 13 Ibídem. te pueden presentar a Xochiquetzal como la dulce diosa de las flores y evitar cualquier conexión sacrificial con ella. Siendo así. Los teules no hacían las barbaridades de los chichimecas. 14 Fernando Benítez. EL DEBATIDO CANIBALISMO DE MEXICAS Y AZTECAS era costumbre hacerlo para adquirir las cualidades de los otros» 13. morada de los dioses. cit. Una posición llena de maquillaje que hace expresarse a Harris con toda contundencia. 255 . aztecas y otros. p. sino a una meditada y sopesada relación de cos- te-beneficios: «la élite azteca tuvo que poner. el dios que simbolizaba la primavera.. «tratan de ocultar la naturaleza monstruosa de la religión azteca. alegando que los prisioneros anhelaban someterse al cu- chillo porque consideraban un honor ser devorados por los dio- ses» 15. se hacían grandes festivales con víctimas humanas. nada más alejado de Xipe. los beneficios alimentarios de la carne humana. 300. cit. se mues- tran como indescifrables los bailarines que llevan flores. los sacrificios de los fie- les empezaban por traspasarse orejas y penes. gran dios de los zapotecas. o blancos casi divinos. p. Con lo cual ha habido también argumentos de sobra para eximir de mayores responsabilidades a los teules. 282. ob. el desollado. pues el nombre procede de un pueblo de Zacatecas.. en un platillo de la ba- lanza.

«mos- cas de agua. ranas y. y no aliviaban la cosa los pavos y los perros… Por eso Harris recuerda que el competente antropólogo Michael Harner ya explicó en 1977 que la carencia de herbívoros se relacio- naba con la extensión del canibalismo azteca. 303. La falta de alimentos no era para Ortiz de Montellano la causa del canibalismo y del guerrear constante de los aztecas. 301. p. y de piaras de cerdos. ni los primeros. R. en el tema del sacrificio humano y el recurso a la antropofagia. que datan del año 400. dado que carecían de cabañas de vacas. escarabajos peloteros. saltamontes. sin pretender por ello ofender a los actuales con culpas atávicas. larvas de libélula. pues. Como suele ocurrir. donde no sólo hay frijoles y maíz. 18 Ibídem. En 2006 ar- queólogos como Rubén Cabrera Castro (del Instituto Nacional de 17 Ibídem. pese a tanta duda. 304. eso era demasiado tajante para pasar sin respuesta. «los campeones mundiales en la práctica del sacrificio humano […] La mayoría de los estudiosos aceptan incluso que los aztecas fueron caníbales consumados» 18. no fueron los únicos. no sólo perros y pavos. Pero poco a poco se van rellenando los huecos. Ortiz de Montellano entró en 1983 en la polémica materia con una lista larguísima de alimentos azte- cas. ni sus pirámides del Sol y la Luna. sino chia y amaranto. EN EL NUEVO MUNDO productor de riqueza del trabajo humano» 17. sino ciervos. casi como ocurrió en la historia del hiato de los mayas. si eso ayuda a quienes han convertido a ese pueblo en sinónimo de las mejores esencias mexicanas. Además. Marvin Harris cita de los artículos de B. Ortiz de Montellano «Aztec cannibalism: An Ecological Necessity?» y «Counting Skulls: Comment on the Aztec Cannibalism Theory of Harner-Harris». p. 256 . 19 Ibídem. Lle- garon al valle central de México hacia el siglo XIII. p. El antropólogo B. Fueron. El azteca era un im- perio con los pies de barro. Pero. ya puestos. armadillos. R. Debió de haber una crisis ha- cia el año 600 de nuestra era. una y otra vez. los arqueólogos no hacen sino corroborar el pasado cruento de los antiguos mexicanos. cuando ese lugar fue abandonado sin mayor explicación. y por tanto no fueron ellos quienes construyeron Teotihuacan. hormigas y gusanos» 19. los aztecas.

lejos de inventar. quien asegura que los indios cocinaban los cuerpos. el guerrero. de víctimas decapitadas. Por otro lado. 21 Bernal Díaz del Castillo (1939). R. Pero si ésos son ecos tenues. no del pue- blo llano. siempre queda la crónica vigorosa de Bernal Díaz del Castillo. recibía numerosos regalos y joyas para animarlo en su carrera depredadora. entendiendo por éste al encar- gado de asesinar a las víctimas. y de hedor que ningún matadero de animales lo igualaba. y la cabe- za colgaban de unas vigas» 21. 325. El Codex Florentino incluye un grabado de claro contenido ca- níbal. hasta que abajo los carniceros los descuartizaban y desolla- 20 A. gracias a un talento literario con el que. No sólo fue un cronista de primera mano. sino de primera magnitud. útil para verificar el canibalismo azteca. p. tan lleno de sangre humana seca. De ahí el célebre párrafo sobre los sacrificios: «aserra- ban con unos navajones de pedernal por los pechos y bulliendo les sacavan el corazón y sangre y lo presentaban a sus ídolos en cuyo nombre hacían aquel sacrificio. nieto de Netzahualcóyotl. no deja lugar a dudas sobre lo que veía con sus ojos. Japón) revelaron la existencia de cinco enterra- mientos espectaculares en la pirámide de la Luna. influiría luego hasta en guiones de películas —como Apocalypto. Se trata de un testimonio de Juan Bautista de Pomar. Pero en el Codex Ramírez se compensa con un extenso relato. Williams (2006). y para ello separaban primero los huesos. sobre todo cuando describe que los indios empujaban a los cadáveres por las gradas de los templos y éstos descendían ro- dando. y aquello comían en fiestas y banquetes. de Mel Gibson—. cacique de Texcoco. Lo referido por Díaz del Castillo so- bre el templo de Huitzilopochtli. Contenían res- tos de guerreros. EL DEBATIDO CANIBALISMO DE MEXICAS Y AZTECAS Antropología e Historia de México) y Saburo Sugiyama (de la Uni- versidad de Aichi. pumas y reptiles… Pudo tratarse de un gran sacrificio propiciatorio con motivo de la erección de la pirámide a partir del año 200 de nues- tra era 20. Cortaban luego piezas de carne que iban a parar a manos de gentes importantes. 257 . y de coyotes. y luego les cortaban los muslos y brazos y cabeza.

faisanes. aunque fuese metidos en jaulas: les daban tomates. Pero todo eso al final no fue sino conquista. como Jerónimo de Aguilar. después de la propia Malinche. y su labor fue una de las claves del éxito de la conquista. o en el campamento de los españoles. pero esto no quiere decir que no se produjera pasado el río Grande. o Malinali. Este anti- guo seminarista ecijano. donde se casó y tuvo hijos. 258 . o secundarios. Aguilar y algunos otros supervivientes al principio no se daban cuenta de por qué les trataban tan bien. sin embargo. volviendo a Bernal Díaz del Castillo. la gran traductora y amante de Cortés. Agui- lar prestó sus servicios como lengua. Claro que viene la duda de si el soldado Bernal estaba junto a la pirámide. considera- dos los verdaderos pioneros blancos en México. en materia sacrificial. o Gonzalo Guerrero. y conocimiento aún más cabal del terreno que se pisaba. enrolado en la expedición de Valdivia. Por eso. re- calca que el suyo es un testimonio directo. los mayas no iban a la zaga de los aztecas. basta girar un poco por el mapa de México para ver que. Gonzalo de San- doval y otros capitanes. a varios kilómetros de distancia de la isla en la que se encontraban los templos. iba desde el Darién panameño a isla Española cuando su carabela encalló en el bajo de los Alacranes. chocolate… En realidad les engordaban con propósitos caníbales. Aguilar con el tiempo llegó a establecerse en un poblado maya. pudo este cronista precisar temas en apariencia menores. lo cual no 22 Ibídem. como que los aztecas tenían tinajas donde metían serpientes para poner huevos «y les daban de comer de los cuerpos de los indios que sacrificaban y otras carnes de perros de los que ellos solían criar» 22. La historia del español Jerónimo de Aguilar lo demuestra. que conocía a su vez el maya y el náhuatl. Cuando llegó posteriormente la expedición de Hernán Cortés. Pues bien. y que lo comparte con compañeros de su real como Pedro de Alvarado. o intérprete del español al maya. curándose así en salud ante las insinuacio- nes de que los españoles jamás presenciaron actos de canibalismo. Algunos pudieron escapar. Bernal. EN EL NUEVO MUNDO ban y por fin se comían las carnes con chilmole. El horror se extendía del norte al sur de México.

En el yacimiento llamado 5Mtumr-2346 se encontraron restos de 30 indi- viduos. en un estudio que no deja lugar a dudas. y antes de eso. niños. Esos huesos fueron fracturados y machacados para sacar el tuétano. Los metatarsos de los pies fueron golpeados asimismo para extraer los tejidos esponjosos. EL DEBATIDO CANIBALISMO DE MEXICAS Y AZTECAS es desde luego un consuelo a beneficio de inventario. White (1992). Cuestiones todas que White ha de- mostrado con exhaustivos estudios anatómico-forenses. partes su- culentas para los indios anasazi. según el paleoantropólogo Tim White 23. Sus huesos indican. en 1982. pertenecientes a la cultura anasa- zi. que fueron asesinados y canibalizados hacia el año 1100. taxonómi- cos y zooarqueológicos. 23 Tim D. en el suroeste de Colorado. 259 . casi hablan. Una de las mayores evidencias de canibalismo en Norteamérica fue el hallazgo de huesos en Mancos. hombres. mujeres. a los cadáveres se los desolló y descuartizó con el fin evidente de cometer canibalismo.

.

cortándole los brazos. 261 . el sucesor de Lautaro. y que alguien lo mató con una maza en la batalla de Tucapel. desnudado y con unas conchas filosas llamadas pellos. Es la historia más interesante. que asaron y se comieron en su presencia. el basilisco «que nació de un huevo de gallo. El canibalismo de los araucanos. y la que menos con- viene promover. provoca la fiebre y la muerte succionando la saliva de la vícti- 1 Cecilia Ruiz de los Ríos (2002). Fue un gran toqui o cau- dillo de los indios chilenos. Otra versión más indica que Valdivia fue hecho prisionero por Caupolicán. Él tampoco. y su cabeza fue empalada en una plaza de Santiago. Esta carne fue asada ante los ojos de Valdivia» 1 y Lau- taro se la comió. fue más que probable. Según otra variante. el conquis- tador de Chile. Se trata de que Valdivia acabó nada menos que de- vorado vivo: «fue torturado. y sus arengas desvelaron que los espa- ñoles no eran invencibles ni inmortales. 24 CANIBALISMO ENTRE OTROS AMERINDIOS El cacique araucano Lautaro presta su nombre a una logia que fue crucial en la emancipación suramericana. llegara o no a las carnes del conquistador Valdivia. p. Y por último le echaron en la boca oro fundido y le aplastaron la cabeza a golpes 2. 17. Lautaro hizo arrancar la carne de los antebrazos del español. En su panteón había un espíritu como Colo-Colo. Estos y otros hechos se cantan en La Araucana de Ercilla. hay una historia paralela que habla de que Lautaro se comió a Pedro de Valdivia. 2 Pedro de Valdivia (1945). los indios ataron a Valdivia a un árbol y estuvieron atormentándolo durante tres días. Sin embargo.

EN EL NUEVO MUNDO

ma» 3 hasta matarla. Chonchonyi es una cabeza con alas, y así va a
dondequiera que haya enfermos, los mata y luego les chupa la san-
gre. Pihuechenyi, espíritu con forma de vampiro, chupa la sangre
de los indios dormidos en el bosque. Con eso es de entender que
los araucanos no necesitaban concebir un infierno ni hacer ascos,
eventualmente, ante la gran humillación que suponía devorar a ca-
chos a sus enemigos.
Los españoles nunca cesaron de sorprenderse ante la compleji-
dad del panteón amerindio, colosal, incluso bien jerarquizado en el
caso inca, o el maya, y otras veces toda una plétora de deidades
contradictorias. Por eso llamaron más la atención las divinidades
caníbales, directas y crueles que buscaban no sólo la carne y la san-
gre de sus hermanos, sino la de los europeos. Siempre en Chile, se
tiene el caso del Imbunche (otras veces Ivumche), un ser concebido
por los calenturientos araucanos como de una sola pierna, pues la
otra le nacía en la nuca. Era sólo una de las características de este
ser contrahecho, aparte de sus variadas formas y edades. Con todo,
capturaba niños que luego desaparecían para siempre. Con el tiem-
po el término imbunche en Chile sirve tanto para un roto como
para un descosido, y para todo lo anómalo y corrupto.
Pero si no, en Argentina estaban los Curupí, seres que arrastran
un pene larguísimo y peligroso porque con él atrapan mujeres y se
las comen 4. O el fabuloso Yaguareté-Abá u hombre tigre 5, hombre
que al convertirse en tigre —sin dejar de ser hombre de alguna ma-
nera, pues antes de actuar reza un credo al revés— le gusta la san-
gre humana y se convierte en un caníbal. Eso, más lo del credo, ha-
cían particularmente odioso al hombre tigre frente a las autoridades
católicas españolas. O si no, salían seres como el Pombero, otro ma-
ligno que bebe sangre a los niños cuando duermen, un auténtico
Señor de los Pájaros, como el Karai-pyhare, Señor de la Noche, que
según los guaraníes de Paraguay, canta y saca el unto.

3
Félix Guirand (1962), p. 602. La cita procede de la sección «Mitologías de las
dos Américas», de Max Fauconnet, pp. 572-605.
4
Adolfo Colombres (1992).
5
Berta E. Vidal de Battini (1984).

262

CANIBALISMO ENTRE OTROS AMERINDIOS

Sacar el unto, o grasa humana, es argumento de amplitud casi
universal. En las culturas amerindias, donde llega a tener un mayor
desarrollo es en los Andes. De ahí es la figura del Pishtako (o Na-
kaq), el degollador, un personaje serrano al que en Perú se hace res-
ponsable de cualquier brujería que lleve aparejada desaparición de
personas, aparte de historias de grasas milagrosas. Se decía que no
puede haber mejor unto que el que se empleaba para hacer campa-
nas. Las campanas tratadas con grasa humana sonaban mucho me-
jor que las demás. Luego, el mito del Pishtako deriva en otros per-
sonajes masculinos y femeninos, porque también puede haber
sacamantecas de ese sexo, como la asustadora Mamá Galla 6, la vieja
que mató a su propia hija y bebió su sangre, y casi la de sus nietos,
si no llega a intervenir el arcángel San Miguel y les lanza una cadena
para subir al cielo. La vieja Mamá Galla también quiso subir, pero
se estrelló originando una laguna. Otras veces se trata de devorado-
ras de niños perdidos, como la Achiqué. Al final, la Achiqué se
cayó por un precipicio en Ancash estrellándose contra el suelo, y
dando origen con su mala sangre a las zarzamoras. Aunque según
otras versiones, originó los peñascos de los montes, aún con caras
horrorosas. En Bolivia, por la zona de Potosí, el Kharisiri sería el
equivalente del Pishtako peruano, un devorador de grasa humana,
aunque se trate de un mito moderno y al Kharisiri se le pinte rubio
y gigantesco.
Tribus ágrafas, como los asháninka (campas) que viven en la
ceja de selva del Perú, sienten gran respeto por los Korintos, devo-
radores de hombres. Hasta el punto de que, según un mito, cuando
se acabe el mundo todos serán ya Korintos y asháninka, es decir,
gente, pero gente devorada. En cambio, entre los emberá-catío, de
la zona del Darién, el ser más espantoso era Costé 7, uno que atra-
paba hombres y los encerraba, castraba y engordaba hasta que estu-
viesen buenos para comer y se pudiese beber su sangre. Criatura
caníbal, se supone, más atendible que Jepá, que después de todo no

6
José María Arguedas y Francisco Izquierdo (1947).
7
Acerca de los asustadores, véase Asustadores indígenas, página web de Daniel
Mathews.

263

EN EL NUEVO MUNDO

es sino una boa cuya voz es el trueno con el que atrae a las gentes
para comérselas.
La larga lista que componen estos y otros nombres topa con el
folclore, rodea la ficción, es entre inverosímil y atendible, desde el
punto de vista etnográfico. No tienen la verdad de verdaderos dio-
ses caníbales, si eso no fuese una tautología. Al enorme Tanga-Tan-
ga, dios de los charcas o chancas (Bolivia), se le ofrecían sacrificios
humanos. «Tenía tres cabezas, cubiertas de capirotes […] Para
ofrecer los sacrificios (que eran humanos) se la ponía horizontal-
mente y se vertía la sangre de la víctima ofrecida en holocausto, en
su hueco» 8.
Pero en el Paraguay de 1592, el canibalismo era tan real como
que al hermano Bernardo se lo comieron los indios paranaes.
Fray Bernardo era un mestizo intrépido, colaborador de los fran-
ciscanos, y al final el primer mártir de los católicos de Paraguay
que ha subido a los altares. Bernardo quiso interesarse por la
suerte de un dominico que se había internado en regiones aún
salvajes del Paraná. Pues bien, él mismo, Bernardo, fue captura-
do, martirizado y devorado en Guairá, región entre el río Paraná
y la costa, por los indios paranaes, que lo consideraron un espía.
«El fraile no se cansa en repetirles que él nada tiene que ver con
los españoles, les dice que viene a predicarles la palabra de
Dios» 9. No le valió de nada negar su nacionalidad terrenal. Lo
metieron en una cabaña y lo mataron con un garrote, pero un
hombre de sus cualidades, antes de ser canibalizado, tenía que
hacer algún milagro: «lo colgaron de un horcón y siendo la soga
gruesa se quebró, segunda vez lo tornaron a colgar con un bejuco
y allí les tornó a predicar estando muerto» 10. Tampoco eso es mu-
cho para un hombre santo que ya era una leyenda sin acabar de
morir. «Un indio le abrió y le sacó el corazón y el indio llamado el
malo le echó al fuego diciendo, tengo que ver si habláis todavía,
que os tengo que comer, el cual no se atrevió a comerlo y dentro

8
Antonio Paredes-Candia (1981), p. 124.
9
Margarita Durán y José Luis Salas (1994), p. 71.
10
Ibídem, p. 73.

264

CANIBALISMO ENTRE OTROS AMERINDIOS

de pocos días se murió el indio llamado el malo de repentina y sú-
bita muerte» 11.
Un fraile que habla sin corazón en el pecho y a punto de ser co-
mido no tiene más remedio que ser canonizado. Sin embargo, tam-
bién nos ha llegado el punto de vista de los antiguos paranaes y de
su ritual antropofágico: «vengaban con la muerte del enemigo a los
espíritus de sus parientes caídos en las guerras de invasión y con-
quista españolas […] romper el cráneo del enemigo era más impor-
tante que la misma antropofagia» 12. En honor a la verdad, hay que
decir que los paranaes no comieron al final a fray Bernardo, y eso
«por el temor que se apoderó de ellos al ver los prodigios que obra-
ba aquel corazón que seguía “palpitando y hablándoles de Dios” en
las manos de Avapochy» 13.
Uno se queda con la imagen del corazón extirpado que habla
en la selva del Paraná. Ante eso las costumbres caníbales de los in-
dios no pasaban a veces de aficiones intrascendentes. Otras veces el
canibalismo indio era lo más serio que había entre el cielo y la tie-
rra. Los tupinambás comían carne humana, lo mismo que sus dio-
ses. Maira-Atá, el hechicero mágico, se unió a una mortal llamada
Sarigoys, y fue padre de los gemelos Ariconte y Tamendonare, que
están en el origen del gran diluvio. La madre de los gemelos, aban-
donada por el dios, vagó por la selva hasta llegar «a una aldea don-
de fue víctima de la crueldad de los indios, los cuales la cortaron en
pedazos y se la comieron» 14. Los gemelos decidieron vengarse y por
eso anegaron el mundo de los indios y los convirtieron en tigres. En
otro mito, un ser maléfico llamado Agnen mató a uno de los geme-
los y se lo comió.
Grupos de tupí-guaranís, como los tupinambás y los tupini-
quins, luchaban entre sí para capturar prisioneros. Los engordaban
en jaulas y hasta les daban una mujer que para que hiciesen hijos
(futuros asados). El gran cacique tupinambá Cunhambebe, cuyo

11
Ibídem, p. 74.
12
Ibídem, p. 75.
13
Ibídem.
14
Félix Guirand, ob. cit., p. 602.

265

EN EL NUEVO MUNDO

nombre significa «lengua que corre rastrera» 15, dominaba con su
tribu una franja litoral que iba desde la desembocadura del Amazo-
nas a la del río de la Plata. Pero nunca dejó de pelear, ni con otras
tribus, ni con los portugueses que llegaron a Brasil. «Castigaba a
sus enemigos con una crueldad impresionante. Y los devoraba» 16.
Sin embargo, para Antônio Torres el caníbal Cunhambebe tenía
dotes de negociador, y lo mismo que se enfrentaba a los portugue-
ses se hizo amigo de los franceses, los de la expedición de Villegag-
non, «amistad que acabaría en un triángulo nada amoroso con los
portugueses, pero que tuvo como consecuencia que los franceses lo
hicieran célebre por toda Europa» 17.
En la imaginación de Torres el cacique se relaciona con el cauti-
vo de los indios Hans Staden, y en una ocasión coinciden ante un
cesto lleno de carne humana. De Cunhambebe «era conocida su
afición por los brazos y los dedos de las manos», pero no consta
que se lanzara a por las pantorrillas del lansquenete Staden, o «su
carne trémula» 18, como dice Torres. «El alemán pasaba los días re-
zando, lloriqueando y muerto de miedo» 19.
En el antiguo Perú tampoco fueron insensibles a la llamada de
la sangre humana. En las pirámides de El Brujo, un complejo mo-
chica junto al río Chicama, se han descubierto figuras como la del
Degollador, que lleva un tumi (un cuchillo ritual) en una mano y
una cabeza decapitada en la otra. Todo parece indicar, siguiendo las
investigaciones arqueológicas de Régulo Franco, que ese personaje
pudo ser Aiapaec, dios de la montaña y hacedor de la lluvia y de los
ríos, al que los mochicas propiciaban con sacrificios humanos.
Otras veces los mochicas bebían cálices de sangre ante sus dioses,
algunos de colmillos retorcidos, y acaso bajo los influjos del cactus
San Pedro (Trichocereus pachanoi). Ese cactus no es como el acha-
parrado peyote, pudiendo crecer hasta siete metros, como una co-
lumna de color entre verde y azul. Los indígenas llamaban a ese

15
Antônio Torres (2003), p. 11.
16
Ibídem, p. 12.
17
Ibídem, p. 27.
18
Ibídem, p. 49.
19
Ibídem, p. 14.

266

CANIBALISMO ENTRE OTROS AMERINDIOS

cactus achuma, o wachuma, con el significado de «el que abre las
puertas del cielo». Otros, siempre en Perú, asocian el San Pedro,
otras veces llamado familiarmente San Pedrito, a los cuatro vientos,
y a los cuatro costados del mundo y del Imperio incaico. Sea como
fuere, el San Pedro no debió de ser ajeno a ceremonias en las que
los hombres perdían la razón y navegaban por visiones donde no
parecía tan malo el sabor de la sangre sacrificial.
Beber sangre humana fue, después de todo, un acto de caniba-
lismo y al mismo tiempo de fe, cuando no de conjura y emancipa-
ción, como sucedió no sólo entre algunas tribus amerindias, sino
entre los descendientes de los esclavos negros. En Cuba destacó a
partir de 1835 y hasta la independencia, la secta de los ñáñigos,
descendientes de esclavos negros abakuás de posible origen came-
runés (de Calabar). Los ñáñigos se caracterizaron por el odio mor-
tal al blanco y eso lo escenificaban a veces en unas ceremonias que
implicaban sacrificios de víctimas humanas. También bebían san-
gre humana, aunque primero se ofreciese al gran tambor ritual lla-
mado Ekwé, cuyo parche al parecer estaba hecho con la piel de la
princesa Ekán. Los ñáñigos, sobre todo los rayados, o escarifica-
dos, se juramentaban para matar a los blancos, sinónimo de espa-
ñoles. Sin embargo, el ñañiguismo no fue una cuestión únicamente
cubana, ni siquiera estrictamente de origen calabarí. «Los mismos
personajes, Ecué, Ireme, Isicuaneca, aparecen en las leyendas de
los masai, de los chagas, de los sotos, de los suahelis, de los congos
y de todas las nacionalidades de éstos» 20. Siempre sin salir de
Cuba, y dentro de la historia de la santería y de las creencias sin-
créticas, hubo otra secta, la de los ñangas, bajo la advocación del
dios rojo Changó (Shangó), a la que también se atribuyeron copio-
sos sacrificios humanos.
Pero en este y otros casos, cuánto de mito y de hecho haya es
cuestión poco dilucidada. Alberto Cardín recogía muchos casos
chocantes: los guaharibo, considerados caníbales en algunas cró-
nicas españolas, pensaban que el corned beef que llevaba el biólo-
go francés Jacques Monod a la selva era «carne enlatada de los in-

20
Juan Luis Martín (2004), p. 67.

267

EN EL NUEVO MUNDO

dios que emigraban a las ciudades»21. Sería lo mismo que cuando
los hawaianos veían a los blancos comer sandías y exclamaban:
«¡Son dioses de verdad! Comen carne humana»22. Pero no deja de
ser parecido a la forma en que los blancos podían comentar: mi-
rad a esos simples salvajes, ellos también nos quieren tomar el
pelo…

21
Alberto Cardín (1994), p. 64.
22
Ibídem, p. 65.

268

CUARTA PARTE EN OTROS CONTINENTES .

.

El canibalismo es. allí donde existe. p. grupo o tribu. humillaciones… Puede confundirse con un sacrificio a los dioses. el canibalismo practicado en los límites de un pueblo. por supuesto salvajes de otros continentes. torturas. siempre y exclusivamente. Sin embargo. tenían claro que «los negros no conciben que la tierra pueda ser realmente vendida. todo eso se ha tamizado por la luz de la excepcionalidad. Además. extraeu- ropeos. como Lucien Lévy-Bruhl. del practicado fuera de esas entidades. ha habido casos de antropofagia en Europa. pues en principio la víctima no está de acuerdo. Eminentes an- tropólogos europeos. Antes de comer a alguien hay que matarlo. claro que en 1927. algunas de ellas registradas en la Edad Media en unión de pestes y otras calamidades. de los bárbaros. 136. Pero los blancos no comprenden por su parte que una transacción tan simple resulte ininteligible para los indíge- nas» 1. 2 Claude Lévi-Strauss (1984). 110. Puede ser incluso el 1 Lucien Lévy-Bruhl (1985). 25 EUROPA Europa juega en el canibalismo el papel de la dama pudibunda. 271 . y no pocos en épocas de hambrunas. Pero esa muerte lleva aparejadas sevicias. Aún más difícil resulta seccionar la barbarie. Ya ha puesto Lévi-Strauss el dedo en la llaga al recordar que «la práctica del ca- nibalismo. Pues bien. no parece jamás ser la regla» 2. conside- rándolo una antigualla más que no conviene remover. del asesinato que suele conllevar. y en realidad es una caza del hombre como si fuese un animal. p. que representa el cani- balismo. es decir. no siempre resulta fácil diferenciar endocanibalismo y exocanibalismo.

por lo general. Lévi-Strauss traza unos mapas muy certeros: «Ya sea en Indo- nesia entre los atoni. un catálogo de tribus que han llenado libros enteros de literatura etnográfica. Lévi-Strauss ha destacado que el canibalismo. ya citado en el capítulo 1. porque los varios Hannibal Lecter entran más bien en las singularidades psi- quiátricas de la antropofagia universal. uno y su contrario. a través de Hans Staden y André Thevet. por cierto. o en América del Sur entre los jívaro. a menudo a la par» 3. a una determinada clase política. supuso para este tema específico un impacto tan fuerte como el que pudo tener Las Casas en su diatriba general contra el maltrato al amerindio. como suministros de explicaciones reales. contraposiciones a las que empezó a reducir un enorme acervo mitológico. 135. el ritual de la caza de cabezas se corresponde en todos sus detalles con el sacrificio seguido de canibalismo entre los anti- guos tupinambás» 4. no siempre es extensible a toda la comunidad. Por eso Lévi-Strauss considera oportuno diferenciarlos: «En efecto. Todo eso y más fue sustentado por Lévi-Strauss en análisis exhaustivos de mitos. o a determinada casta sacerdotal. cuyo alegato Des cannibales. sino con vinculación a sus realidades. y podemos poner en tela de juicio que haya que sepa- rar dos costumbres que van. He ahí. y no siempre le parecieron historias alejadas de la actualidad del hombre. en Nueva Gui- nea entre los asmat y los marind-anim. Y para que no queden dudas de que las teorías se solapan sólo con aire. 272 . sobre todo ameri- canos (más de 800). hasta Montaigne. Hemos visto en otro capítulo de este libro el influjo que tuvo en Europa el tema de los tupinambás. que- dando restringido. o tribu. en lo que se refiere a pue- blos enteros. aunque se desarrolle en el seno de tal o cual pueblo. Una de las pa- 3 Ibídem. tal vez con la excepción de los vampiros. EN OTROS CONTINENTES canibalismo algo camuflado en una caza ritual de cabezas. por otra parte. la pro- blemática del canibalismo y la de la caza de cabezas se encubren mutuamente. los tempasuk dusun y los iban. p. 4 Ibídem. Pero los europeos no son caníbales. De ahí vinieron sus céle- bres oposiciones binarias.

Y para cada forma. o más europea. p. un alimento muy bueno para contrarrestar los efectos del agárico o de la amanita muscaria. Los taltoses no eran bebedores de sangre como los vampiros. condu- jo a una teoría alimenticia de la civilización. pasando por una serie de formas intermedias (paternales y maternales. 7 Ibídem. 273 . sacamantecas. ese bagaje que parece relativo al otro mundo. 6 Ibídem. 142. «Los kwakiutl de la Columbia británica explican el origen de sus ritos caníbales mediante el matrimonio forzoso de una de sus hijas con un ogro sobrenatural» 5. Europa también estaba plagada en sus épocas más oscuras de ogros. Por supuesto que los vampiros europeos no fueron seres de fic- ción que pudieran espantarse con ajos y crucifijos. Pues bien. puede tener una lectura más cercana. p. los vampirismos han volado por media Europa con las formas más variadas. se echaba la culpa a los judíos. animal-humano y tantas otras oposiciones. luego. y si no. habría que averiguar qué reglas se siguen. EUROPA rejas más conocidas en la antropología. Aparte del conde Vlad Tepes. etcétera. En Hungría hubo taltoses. Nada de todo esto escaparía de la lupa de Lévi-Strauss. pero su autor también conjeturó con acierto sobre la enorme extensión de vida-muerte. Los hubo tan 5 Ibídem. si la des- cendencia es patrilineal o matrilineal. esto es. El propio Lévi-Strauss reconoce a menudo que los mitos plantean tantas preguntas como respuestas proporcionan. 138. anfi- triones e invitados. que eran brujos que tenían un dedo más en la mano (como el imaginati- vo e imaginario Hannibal Lecter). el voivoda válaco del siglo XV inmortalizado —y ésta vez de verdad— como Drácula por Bram Stoker. explotadores y explotados…)» 6. p. desde las formas que llamó «reversibles (tomadores y dadores de muje- res). lo crudo y lo cocido. y cómo interactúa todo «en función de los otros aspectos de la organización social propia de cada grupo» 7. 141. que analizó muchas expresiones simbólicas del canibalismo. a los más antiguos territorios salvajes. sino de leche. hasta formas irreversibles (compatriotas y enemigos).

. Hay quien cree que para idear su Drácula (1897) se inspiró en sus propios delirios tras sufrir una severa intoxicación de cangrejos. un enfermo a quien se le atribuye a principios del siglo XV el asesinato de 700 niños: «Lue- go. y con quien Stoker departía en un pub de Londres. el conde Vlad. En menor escala (con sólo 24 o 27 víctimas). sino el irlandés Bram Stoker. sino por empalar a todo enemigo y amigo que le molesta- ra. contemporáneo de otro psicópata parecido. 274 .] Vlad Tepes concibió otro principio muy moderno.. que se ha hecho popular en muchos idiomas. de todos modos. que no fue un eslavo quien puso a volar a los vampiros. a él y al país. y sus antepasados. eso es lo que hizo en los años veinte Fritz Haarmann. el «vampiro de Hannover». quizás de raíz griega y equi- valente a nosophoro. 13. El nombre de «vampiro». Stoker usa Drácula en el sentido de «demonio» que tenía en los Cárpatos. los cojos y los leprosos? [. 9 Ricardo Angoso (2004). p. «portador del mal». que exhumaba cadáveres recientes en los cemen- terios y les seccionaba la garganta para beber de ella. que bajo las vestiduras de un falso derviche llegó tanto lejos como al Turquestán. EN OTROS CONTINENTES reales como Gilles de Laval. no se distinguió en vida por las patrañas de la succión de la sangre. O el no menos sangrante caso del sargento francés Bertrand a media- dos del siglo XIX. el ale- mán Peter Kürten. Hay que tomar en consi- deración. procedería del vampir usado por los antiguos serbios. p. La cita es de Ralf-Peter Martin. ¡En el proceso se denunció que había llegado a beber la sangre directamente de las gargantas abiertas!» 8. el Empalador. barón de Rais. 8 Renzo Vitallini (2007). Gilles de Rais apartaba parte de la sangre obtenida con el dego- llamiento de los muchachitos. y la bebía afanoso. Lo peor es que en esa vesania llegase a matar incluso a los pobres. como ha escrito Ralf-Peter Martin: «¿De qué le servían. Pero el vampiro por antonomasia. 109. los mendigos eran una carga para el país» 9. Los Drácula: Vlad Tepes. Según él.. conocido como el «vampiro de Düsseldorf». el que vivía en el castillo de Bran. Los rumanos emplean la palabra nosferatu. aunque tal vez le ayudara también el ingente caudal de conocimientos que tenía su amigo el orientalista Arminius Vámbéry.

los kuruzen. y al parecer acabó en una ocasión con 3. llamando al pue- blo llano a las armas. En 1514 la Bula de León X animaba a una cruzada contra los infieles. derro- tar a Dózsa. György Dózsa. 275 . Otra cuestión es la puramente supersticiosa. poder-divini- dad. como hacen los masai flechando los cuellos de sus vacas para desayunar sangre). aunque no se pudo con Dózsa. mujeres y niños in- cluidos. fue el caudillo de esos cruzados po- pulares. convertido en un héroe popular por su lucha con- tra los turcos en tiempos del sultán Selim I. aprovecharon la ocasión para ajustar cuentas y pulir agra- vios. precursor hitleriano. Encerró a los cabecillas en una prisión y durante dos sema- nas no les suministró alimento alguno. Luego mandó que vistieran al buen monseñor con sus ropajes ceremoniales y lo mandó empalar.000 miembros de esa etnia: «Drá- cula tomó a tres de los más rollizos y los mandó asar para que los de- más los devoraran y les obligó a comerse los unos a los otros. es decir. y hasta arquetípicos. Ahí fue donde apareció Juan Zapolya y con un fin claro. Pasó a cuchillo a sus partidarios. siendo canónicos. pues de lo contrario serían enviados a luchar contra los turcos» 10. Los vampiros europeos. y que en un momento dado llegó a apalear al obis- po Niklas Csáky. Pero el 10 Ibídem. Hubo zonas del este de Europa. si el ajo o el crucifijo no lo impiden. voivoda de Transilvania. campesinos convertidos en guerreros que dejaban sus hoces y empuñaban las lanzas. que siguió imbatido. y de Polonia y de Bohemia. de Dálnok. Sólo sobrevivieron Dózsa y nueve de sus sulbalternos hechos unos esqueletos andantes. hasta el punto de que la corte de Bohemia tuvo que intervenir para sofocar a los levantiscos. EUROPA Drácula. seleccionan buenas y jugosas yugulares y ata- can al anochecer. en especial Transilvania. también se ensañó con los gitanos. El primer resultado fue que los campesinos quemaron las casas y propiedades de los no- bles. sangre-poder. o de baja mitolo- gía. que fueron fértiles en aberraciones alimentarias en función de diversas leyendas donde se confundían los planos: realidad-mito. El vampiro europeo tendía a picar y chupar la yugular (no así la carótida. Lo demuestra la historia del húngaro Juan Zapolya. Los campesinos húngaros.

Dózsa «apretó los dientes y no soltó una sola queja. hasta que cuando aquellos desgraciados empezaron a comer sus muslos asados a fue- go lento. Se han llevado al cine todas las novelas de Thomas Harris sobre el personaje. con lo que Dózsa empezó a asar- se. Por si acaso no era suficiente. partes históricas y partes inventadas por Stoker. EN OTROS CONTINENTES voivoda Zapolya. Tal vez el refinamiento constituya el elemento de novedad de Lecter. desde Hunter (Michael Mann. p. Dózsa fue descuar- tizado en condiciones y sus pedazos se colgaron en horcas en las cuatro ciudades más importantes del país. empala- mientos y derramamientos de sangre múltiples. porque cada vez comían a su jefe con más voracidad. Sus hombres debieron de tomar gusto al asado. transilvana y polisémica como pocas. 1986) a El silencio de los corderos (Jonathan Demme. 2002). 12 Ibídem. le puso una corona de hierro incandescente en las sienes y un cetro al rojo vivo en la mano. se puso al rojo vivo y ahí sentó a Dózsa. y su típica sed de sangre vampiresca. pero tal vez el cine haya sido lo que más ha contribuido a fijar su imagen. El dragón rojo (Brett Ratner. Como se puede deducir. desde Hannibal (Ridley Scott. Drácula tiene muchas caras. Así los campesinos que- daron domeñados por la Dieta del Imperio y «condenados a servi- dumbre perpetua» 12. Y ahí es adonde quiere llegar esta historia fronteriza. 2001) al remake. 119. les dijo: “¡Perros!”» 11. que pareció imbatible hasta que Thomas Harris se sacara de la manga al doctor Hannibal Lecter. El voivoda Zapolya ya había ordenado a los hombres de Dózsa que empezaran a comer a su jefe. Tres se ne- garon y fueron muertos a sablazos. La versión cine- matográfica de Tom Browning de 1931. con Bela Lugosi a los col- millos y Helen Chandler al cuello. Por fin. 276 . pero seis obedecieron. 11 Paul Reader (1962). ha llegado a representar el col- mo de la decadencia. 1991). y el que ha tenido un éxito sostenido. todavía no estaban satisfechos: los gitanos a su servicio forjaron un trono de hierro. epítome de tantos canibalismos de la historia. o su mito.

EUROPA En Hannibal: El origen del mal (2007). Por eso su personaje de Hannibal Lecter puede decir a la agente especial del FBI a la que ayuda a resolver un caso difícil: «Clarice. y obser- ve El desollamiento de Marsias. Luego resulta que el protagonista come cangrejos y existen 13 Thomas Harris (1993). p. antes de que lo devuel- van a Checoslovaquia. un alto poema de Robert Browning donde todo es una sorpresa ya desde el título. insinuado. El Tiziano es maravilloso en cuanto a deta- lles» 14. las desolladuras recreativas se practican siempre con la víctima de cabeza. vaya a la Galería Nacional. y vinculada a unas ba- ses casi científicas. por eso Hanni- bal Lecter flirtea con ella esgrimiendo puntuales conocimientos: «Cuando regrese a Washington. 15 James Irby. 135. Napoleón Murat y Carlos Peralta (1968). Fue mo- tivado por haber tenido que presenciar de niño cómo unos fascistas lituanos se comían a su hermanita. Y hay canibalismo vago. de Tiziano. uno de los pocos actores capaces de hacer desaparecer por un ins- tante la raya entre perversión y exquisitez. «de ahí sus re- petidas referencias a las figuras monstruosas e híbridas en su obra que él [Borges] teme que sea el terrible defecto de sus cuentos» 15. como un telón de fondo en obras de tanta importancia como Caliban upon Setebos. algo horrendo y delictivo. para que la presión sanguínea se manten- ga más tiempo en la cabeza y en el pecho. y el sujeto permanezca consciente. O que el canibalismo es también lo que es. El joven Gaspard Ulliel. se describe la infancia y juventud de Hannibal Lecter y sobre todo la génesis de su canibalismo. la últi- ma entrega por el momento. Ya se ha comentado en este libro que Lecter se vengaría luego de uno de los caníbales comiéndole a su vez uno de sus carrillos con setas salvajes. 277 . Habría que diferenciar canibalismo y un cierto gusto por lo monstruoso. no llega a las cimas de expresividad de Anthony Hopkins. Hopkins da la idea de tener una costumbre hasta cierto punto chic. Por supuesto que no. por la freakishness al estilo de Borges. p. de Peter Webber. 14. ¿No lo sabía?» 13. 14 Ibídem. que presta su rostro al joven Hannibal Lecter.

Se cree que Harris eligió el nombre de Hannibal por Aníbal Barca. y respecto a los hombres. mediante su personaje Hannibal Lecter. «Mató a un músico que desentonaba para mejorar la orquesta de cámara donde actuaba». consumó la odisea de cruzar los Pirineos y luego los Alpes con un ejército que al principio tenía 60. ha llevado el canibalismo a rozar la gastronomía. aunque hasta catorce maîtres de la ciudad habían pasado a formar parte de sus extraños y reputados ragús. Sin embargo. Alguien 278 . Lecter tiene seis dedos en una mano —su dedo medio está como duplicado—. se llega a decir en la película Hannibal. Siempre en la película Hannibal. un bo- cado que recuerda la afición de ciertos chinos y tailandeses por co- mer sesos de mono. un doctor sutilísimo. que sólo utiliza uvas de Chardonnay y de Pinot Noir. de Côte de Baune. al que Harris presenta una vez como amante del arte en Baltimore. sin embargo es un hombre de vasta cultura. de pasta de almendras y flores blancas. EN OTROS CONTINENTES dioses más poderosos que los de los victorianos. un ser que ha captu- rado también la imaginación de la gente deseosa de asustarse en medio mundo. Se da como leyenda entre urbana y suburbial la existencia de sesiones de gastronomía casi espiritista en Bangkok. Sólo sobrevivió un elefante. la leyenda cuenta que muchos de los caídos sirvieron de sustento a los vivos. y de ahí mismo se sirve. lituano de origen y francés de lengua y salsas. gourmet y tan antropófago como Hannibal the Cannibal. y que así sale con sus efluvios de helecho y ámbar. la Europa superviviente de tantas guerras y posguerras parece haber encontrado su antihéroe en un europeo culto y oblicuo. Pero para que nadie se confíe con mignardises. el horror absolu- to está al acecho. Y es que hay un vino para cada bocado. en vivo y en directo.000 hombres y 38 elefantes. el caudillo cartaginés que en el año 218 a. en la que también lo hace un mono atado. C. sin olvi- dar que es un gran vino. o en el sur de China. Harris. Lecter rebana la tapa de los sesos al investigador sin suerte protagonizado por el ac- tor Ray Liotta. donde los comensales se sientan en torno a una mesa redonda. Para unas mollejas humanas Lecter prefiere el delicado blanco Puligny-Montrachet.

Pronto sólo quedaron cua- 16 Kurt Singer (1963). En El hombre y el misterio en Asia relata sus viajes científicos por el Yeni- séi. un polaco que llegó a ser Alto Comisionado de Combustibles del ejército ruso durante la guerra ruso-japonesa. Al final Lecter escapa en un avión de línea. dioses. «Peleamos bravamente con el hambre du- rante algunos días. 17 Ferdinand Ossendowski (1930). hasta que ese intento separatista fue aplastado. sin hablar sobre ello y sin ponernos de acuerdo. Ossen- dowski escribió un libro que tuvo mucho éxito. aquellos que ven las cosas. quesos franceses y lo que se supone que es un seso rebozado. pero al fin. 18 Ibídem. pero antes saca su elegante tartera (marca Dean & DeLu- ca) llena de delicias tales como caviar beluga. hombres. Hannibal recuerda al Hemingway que escribía sobre los críticos de sus obras: «Me gustan los antropó- fagos. y le ofrece esto último al niño que tiene en el asiento de al lado. Todo es poco para abrir cami- no entre las nuevas generaciones. EUROPA coge un machete y le cercena el cráneo y los comensales empiezan a probar con su cuchara o tenedor el palpitante alimento. A Hemingway lo hubiera entendido muy bien un escritor tan peculiar como Ferdinand Ossendowski. cuenta que se habían escapado de la prisión de Akatoni. Ya en los bosques se les echó el invierno. Pero como decía Trufanoff. desenterramos de la nieve el cuerpo de nuestro compa- ñero y nos lo repartimos como si hubiese sido un buey o un corde- ro» 17. Bestias. rumbo al paraíso se supone. 37. p. con capital en Karbin. y en 1905 participó en el gobierno revolucionario de Extre- mo Oriente. in- cluso intentó segregar una parte de Siberia oriental. 97. llamado Trufanoff. 279 . las hacen y las sienten antes de con- siderarse calificados para criticar o valorar mi vida y mi labor» 16. Conoció como pocos Siberia y Mongolia. p. en una asombrosa contigüidad con la antropofagia. «el invierno en Siberia es muy largo y más malo que una madrastra» 18. aunque en general sus obras circularon profusamente. salpicados de encuentros con tremendos personajes. y un compañero murió de agotamiento. como unos fugitivos rusos que pasan al servicio de su expedición. Uno de ellos.

p. p. Caro Baroja da cuenta de for- mas tan curiosas de judío errante. «el gobierno [ruso] con su indiferencia perversa cambia los hombres del siglo XX en bestias salvajes. 39. p. Sea como fuere. «que en algunos pueblos son medio mujeres medio peces. 22 Julio Caro Baroja (1981). 19 Ibídem. II. «Con ellos nos alimentamos y recobramos las perdidas fuerzas hasta la primavera» 19. fue dirigida a brujas varias y a judíos. en- tre los que se encuentra el del judío errante. Según Ossendowski. 39. visto y analizado por Julio Caro Baroja como «personalidad mágica» 23 y por ende. y otro bajo y endeble para Trufanoff. 71. El caso es que el tártaro acabó su presa y comenzó a reclamarle comida a Tru- fanoff. o nigromancia. Todo eso ha sido tratado y publicado por extenso. Tam- bién el factor de la necromantia. un muerto gordo fue para el tártaro Yusuf. 361. adivinación ante cadáveres. 280 . A eso contribuyeron muchos factores. reina mítica de Libia que mataba a las embarazadas y devo- raba los fetos. [y] también tienen muchas se- mejanzas con los de otros países indogermánicos» 22. y no sólo en Sibe- ria. 21 Ibídem. no es el caso de remontarse a las lamiñak. sus- ceptible de ir a parar a la Inquisición. EN OTROS CONTINENTES tro en aquel grupo. 23 Julio Caro Baroja (1967). en España una buena parte de su- persticiones y falsas acusaciones sobre el canibalismo recayeron so- bre judíos y judaizantes. vol. 24 Ibídem. 353. Por lo que se refiere a España. y en otros mitad mujeres mitad aves. Ni siquiera a Lamia. p. con- duciéndoles a la antropofagia y a los más feroces desmanes y cre- ando hordas de descontentos y desalmados. 20 Ibídem. como los llamados «Juan de Espera en Dios» o «Juan de Vota Dios» 24. sigue alimentando esporádicamente las páginas de sucesos de los diarios. p. «reversos folclóricos». acosándole hasta el punto de que éste no tuvo más remedio que matarlo: «el pelo se me puso blanco» 20. que se han vengado con creces de sus verdugos en los sangrientos días del bolchevis- mo» 21. Pero aparte de seres mitológicos. el canibalismo en Rusia.

Asesinatos de niños. parecidos a los sacamantecas de otras re- giones. Las cenizas no parecen estar apagadas aún. los testimonios son por desgracia verdaderamente irrefuta- bles. Eso ha motivado alguna iniciativa correctora tan oportuna como la ley aprobada en el Parlamento italiano en 2007. siempre con un tinte lo más denigratorio posible. Y hubo. pero «en otros casos. Negar las mal- dades hechas contra los judíos es un ejemplo de la mendacidad cri- minal de algunos. cuando un pastor de Guadix se perdió por la sierra de Gadol hasta que vio una hoguera donde unos gitanos asaban «la mitad de un hombre» 25. en la realidad y el folclore. 281 . una in- finidad de mantequeros. Caro Baroja acopia muchos datos de un «opúsculo anti-gitanesco de Juan de Quiñones». como lo ocurrido en 1629. incluyendo los más antiguos e inciertos. todas estas iniciativas conviven con la costumbre de seguir achacando toda clase de crímenes a los judíos. contra los judíos acusados de lo que en español recibió el nombre de judiadas. Muchos de ellos fueron ajusticiados bajo la acusación de canibalismo. es decir. por supuesto. Y sin em- bargo. no precisamente bromas ligeras. canibalístico. EUROPA Sin embargo. sobre todo en Andalucía. al ser los mismos gitanos antropófagos quienes declaran por su propia voluntad. 25 Ibídem. aparte del ensañamiento político. acumu- laron en su contra muchos prejuicios caníbales. Los gitanos. sin sentirse presionados por malos tratos o torturas […] haber deglutido manjares humanos en deter- minadas ocasiones» 26. viniera o no al caso. los gitanos se llevaron la palma en el tema de la antropofagia española. Un largo prejuicio español y europeo. se atri- buyeron a judíos y judaizantes. 67. 26 Alfonso Sastre (2007 [1980]). en opinión también de Alfonso Sastre. profanaciones de la hostia y otros elementos cristianos. p. Por otra parte. Cada cierto tiempo salta el antise- mitismo y el ataque indiscriminado a los judíos. es decir. no hay que olvidar el ensañamiento popular. 262. que castiga con penas de cárcel a quien niegue la existencia del Holocausto (Shoah). que ha pervivido hasta nuestros días. secuestros. p.

hijo de Elio Toaff. según el profesor Ariel Toaff. en cuyas orillas se enclava la ciudad de Trento. desde el río Danubio al río Adige. hubo un cierto tráfico de sangre seca en países centroeuropeos. y lógicamente de cordero. En principio esto se debió. Los antiguos cristianos ya intentaron des- acreditar a los judíos por esa vía. nasales o las de la circunci- sión. Simonino fue un niño de dos años y medio secuestrado y asesinado por los judíos en la Pascua de 1475. Derramar sangre era esencial. la Pascua judía. que ha de sonar como cercano en España. y más vi- niendo de un intelectual judío como Ariel Toaff. el sacrificio de Isaac y otros puntos culminantes de la ritualidad hebrea. hubo una secta de judíos askenazis en los Alpes que se dedi- caba a esas matanzas pascuales de niños. que durante décadas fue el rabino de la Sinagoga de Roma. Con todo eso. se podría decir. Tema polémico. sangre kosher y con certificado rabínico. No obstan- 282 . entre el año 1100 y el 1500. Los católicos lo veneraron como el beato San Simonino hasta 1965. y como hemostático para detener las hemorragias menstruales. Ariel Toaff se ha atrevido a sostener que. Además de falso es ridículo. con sus ribetes antropofágicos incluidos. dada la prohibición expresa de ingerir sangre que tienen los hebreos. a que sectas extremistas recurrían a interpretaciones sesgadas de la Cábala y usaban sangre seca con propósitos curativos en crisis epilépticas. EN OTROS CONTINENTES Un tema específico. Pues bien. Llegó a ser casi algo típico antes de la Pascua acusar a los judíos de matar a los niños para consumir su sangre. Ariel Toaff no pone en duda que algunos extremistas judíos llegaran a crucificar a niños cristianos. Incluso se empastaba el pan ácimo con sangre. cuando se puso en el congelador toda su historia. Con lo mismo. Ariel Toaff ha desencadenado una tormentosa polémica. Con su sangre se mojaba el pan ácimo de la Pésaj. En Italia ha ser- vido para desempolvar la historia de Simonino da Trento. es el de los presuntos rituales caníbales de los judíos. Convendría enmarcarlo en su origen. La sangre ocupa- ba y ocupa un lugar central en las ceremonias de circuncisión. para celebrar la salida de Egipto. Era. Otras veces la sangre seca — siempre humana y cristiana— se espolvoreaba en el vino antes de recitar las diez maldiciones contra Egipto. y más que se encuentra en su último libro.

para comerla con pan áci- mo en la Pascua. 27 Ariel Toaff (2007). el obispo Giovanni Hinderbach expulsara a los judíos de Trento. Los aires transi- gentes del Concilio Vaticano II originaron una revisión del tema y la propia remoción del cadáver de San Simonino. Ariel Toaff ha declarado que dedicará los ingresos del libro a la Anti-Defamation League de Nueva York. la muerte de Simonino motivó que. Moshe Kaveh. el rector de la Universidad Bar-Ilán. encargada de combatir los episodios de antisemitismo. EUROPA te. Por eso tal vez. Por eso la posición de Ariel Toaff. 283 . siempre han distado de ser algo rigurosamente cierto. dedicado a San Simonino de Trento entró con pujanza popular en el siglo XX. ha reprochado a Ariel Toaff una falta de sensibilidad que bordea el peor prejuicio. El beato Simonino fue degradado al desván de los incómodos y dudosos. El re- sultado fue que en casi todas las librerías la obra se retiró. que se encontra- ba en la basílica de San Pedro. Eso se acompañó también muy pronto con todo un arsenal de milagrerías y supersticiones. Ebrei d’Europa e omicidi rituali 27. Ha habido quien le ha pedido que se retractara y que reescribiera diversos pasajes. profesor de Historia de la Edad Media y del Renacimiento en la Universidad Bar-Ilán de Tel Aviv. hasta el punto de que el culto. pero culto al fin y al cabo. en la época en cuestión. menor. y de otros niños. ha desatado una gran polémica a raíz de su libro Pasque di sangue. Según el diario israelí Haaretz. Se acusó a los judíos de esa ciudad del norte de Italia de haber sacado la sangre de Simonino. para favorecer el diálogo inte- rreligioso entre católicos y hebreos. y la posterior matanza y expulsión de éstos por di- cho tema. pues la muerte del niño achaca- da a los judíos.

.

comía seres humanos y estaba destruyendo la gente. haré agujeros en el suelo. armada con arco y fle- chas. el acento. 21. y siempre torturaré a los hombres» 1. Buda le cortó los dedos pulgares. p. hasta que un hombre le disparó una flecha con buena puntería. a los mongoles les encanta comer marmotas reales. indiscutida al menos en Mongolia. Cuando fue a recuperarla vio en el agujero a un niño de tres años con un arco y flechas: desde entonces está prohibido matar a la marmota del arco y las flechas. a esa marmota mítica y armada no se la ve ni por aso- mo. le recortó el hueso del cuello y de los hombros y la dejó ir. dentro de su pro- 1 Choi Luvsanjav y Robert Travers (1988). sabrosas. si acaso. 285 . Y ahí es donde reina la marmota. lo mismo que en otras latitudes. y el miedo. Pues hace mucho tiempo la marmota. Sin embargo. no ahorrando ni si- quiera el canibalismo. se tra- ta de un país que consiguió ser uno de los mayores crisoles de pue- blos y culturas en Asia. 26 ASIA: DE MONGOLIA A FILIPINAS Pese al cliché casi exclusivo de barbarie que tiene Mongolia. Lógicamente. están lo suficientemente humanizados como para poder representar un espejo más o menos distorsionado de la humanidad. cocinándolas además en botillo. lo tiene más como un tema de folclore. Nunca beberé agua pura. diciendo: «Serás una provisión para las alforjas del hombre». Entonces la marmota hizo este juramento: «Nunca comeré hierba seca el año anterior. rollizas. En cambio. Uno. se han puesto casi siempre en el salvajismo mongol. En Mongolia existe un amplio ciclo de leyendas de anima- les que. Así empezó la marmota su nueva vida.

incapaces de resistir su propia curiosidad. 6 Ibídem. el canibalismo en Asia tiene una dimensión mu- cho mayor que la que ha podido ofrecer tal o cual folclore. hambruna de la calavera. algunos órganos hu- manos se incorporaron también a ese animal. 61. Las hambrunas indias sólo serían comparables en cuanto a ho- rror y mortandad. Luego fueron terribles la de 1148-49 y la de 1344-45. El hambre siempre supuso en 2 Ibídem. 3 Ibídem. Sin ir más lejos. porque son «huesos de hombre» 2. Por supuesto. llamada así porque moría tanta gente que no se podía enterrar» 7. Sin contar una de las peores que se recuerdan. p. la de 1631 y la de 1661. «cuando hasta el emperador mongol no podía atender las necesida- des de su casa» 4. un tercio de la población» 6. que es como carne humana. de 1396- 1407. p. 286 . pero una de las primeras hambru- nas de las que se tenga noticia sucedió en la India en el año 650 de nuestra era. No existe registro en muchos casos. en 1790-92. El resultado es una de las más chocantes adherencias del canibalismo a uno de los anima- les más tímidos. el canibalismo ha seguido como corolario a las tristemen- te famosas y recurrentes hambrunas de China o de la India. «con una estimación de tres millones de muertos». o la de 1669-70. Recorriendo las estepas mongolas se ve fácilmente una gran cantidad de marmotas erguidas junto a sus agujeros y atisbando el mundo. «cuando no llovió en dos años» 5. ni siquiera la carne de los riñones. 5 Ibídem. y por algún giro de magia simpatética. «la de Doji Bara. 4 Hans Askenasy (1994). Y la hambruna llamada Durga Devi. 7 Ibídem. EN OTROS CONTINENTES pia piel y metiendo dentro piedras incandescentes. Pero siguen res- petando la tradición de tirar los huesos del cuello. La razón de fondo es que la marmota comía antes seres huma- nos. 62. En la de 1769-70 sólo en Bengala «murieron 10 millones. a las de China. Y más abundantes en Mongolia. que no en vano se llaman «riñones de hombre» 3. Y tampoco prueban el tuétano.

y hasta desconocido por los españoles. He mirado bien. incluso canibalismo. una niñita kazaja de siete a ocho años […] Tenía los ojos del hambre. inanición. ASIA: DE MONGOLIA A FILIPINAS China un ciclo de muerte con el que había que contar. bajo el montón de ropas viejas consumía probable- mente a sus padres. La colectivización impuesta por los soviéticos. un niño. en el Oriente más lejano. Cita tomada de un libro de Valerii Mikhailov Cronì- que du grand djout. sumada al terrible djout (zut en Mongolia). pese a tener una historia co- mún hasta 1898. el hambre maldi- ta […] Allá. Según el demógrafo Tabimov. la revista La Ilustración Española y Americana publicaba de vez en cuando fotos de salvajes. el año del desastre colonial. es- talinismo. no era un djinn. Esa retahíla solía corresponder a los igorrotes.2 millones. 1916 y 1943 (esta última con al menos un millón de muertos). al padre y la madre» 8. y de la consiguiente pérdida de las dos perlas que le quedaban a Es- paña. supusieron cuatro millones de muertos sólo en Kazajistán. las pérdidas por crisis económicas. No faltaron escenas tan dra- máticas como las que describió el escritor Valerii Mikhaïlov: «¿Creéis que era un djinn? No. hambruna. p. he visto todo. 287 . Cuba y las Filipinas. algo más que una mina de nostalgias. Era un ser humano. originó en la década de los años treinta una enorme hambruna en las estepas. unas heladas persistentes que impiden pastar al ganado. Murieron 2. caníbales y tatuados. No se podría establecer una relación causa-efecto entre ineficacia de los gobiernos y hambre extrema. problemas ecológicos. Los españoles tuvieron empeño en presentarlos como reputados caníbales hasta poco antes de perder las islas. En el panorama de salvajismo aparejado con canibalismo destacaron los igorrotes del norte de Luzón. y relativamente recientes. Pero ahí está el caso de un país de Asia central como Kazajistán. terror.1 millones de kaza- jos en una población de 6. 158. fueron las hambrunas de los años 1887-89. Terribles. Las Filipinas son una mina de datos etno- gráficos y de ejemplos ilustrativos del tema que nos ocupa. un 8 René Cagnat (1999). Casi al otro lado del mapa de Asia. se encuentran las islas Filipinas. En los años previos a 1898.

liderado entre otros por Andrés Bonifacio. Una vez el arzobispo de Manila fue a confirmar a unos ni- ños igorrotes y como no se habían cubierto las piernas le dijo al cura local «que el sacramento no podía celebrarse […] y el buen sacerdote no tuvo más remedio que despojarse de sus propios calzoncillos y po- nérselos sucesivamente a cada uno de los pequeños neófitos» 9. 154.000). los igorrotes no fueron reducidos hasta 1829. una expedición manda- da por Pedro Durán de Monforte. benguets. un capitán que pudo entrar en lugares antes nunca pisados por los españoles en las pro- vincias norteñas de Benguet. en Manila se sentía pánico con sólo mentar a los igorrotes. cancanais (50.000). no sólo a los nati- vos rebeldes. y eso fue el fruto más bien tardío de las acciones militares de Guillermo Galvey. y a veces ur- banos. La propaganda espa- ñola no perdió ocasión de atribuir todo lo peor. quien a su vez se inspiraba en la Liga Filipina fundada por José Rizal en 1892. 288 . Sus miembros usaban mandiles decorados con cabezas hu- manas cortadas y sangrantes. Se les achacaba hasta tener aversión por la ropa occidental. sino a gentes de ámbitos más modernos. Lepanto. p. La Sociedad Katipunan se extendió por las islas hasta ser descubierta en 1896. 9 Julio Palacios (1935). Ifugao y Bontoc. La primera incursión española por tierra de igorrotes tuvo lugar en 1663. pero ha sido difícil escindir ambas cuestiones. Todavía en 1930 había grupos de igorrotes como los ifugaos (unos 120. Como hemos visto. Si el movimiento Katipunan producía preocupación en los últimos tiempos de la colonia española. Sin embargo. como los conjurados del Katipunan. kalingas o calingas (78. la caza de cabezas no entraña antropofagia. apayaos…. a los que se acreditaba la caza ritual de cabezas. que se apoyó en aspectos chocantes de las logias masó- nicas. año en el que empezó una vasta represión que no serviría de mucho. EN OTROS CONTINENTES nombre que servía para agrupar tribus muy distintas. entró en ese país. Por encargo del gobernador Diego de Salcedo.000).000). bontocs (60. hasta alcanzar el pueblo de Cayán. Al final Katipunan tomó el volumen de un movimiento revolucionario. una sociedad secreta también conocida como KKK (Kataastaasan Kagalang-Galang Na Katipunan).

p. bungian. a veces él y su pequeño séquito tenían que dormir en rancherías apartadas. Otro sacerdote. 11 Ibídem. En el curso de la misión especial de Campa. habrían de caer a usanza igorrotal. 10 Buenaventura Campa (1894). y que por otro lado apoyan la idea de su origen malayo. Las cabe- zas constituían ofrendas a los espíritus para asegurar la fertilidad de tierras y animales. recogió mu- chas informaciones de temas tribales. p. o fiestas.. 63. desalojando a los negrillos.. Buenaventura Campa. Con motivo de esas cacerías de cabezas humanas se celebraban grandes cañaos. ifugaos. 99. 12 Ibídem.). negritos. Hacia 1895 el número de ifugaos podía fácilmente ascender a unos 20. ASIA: DE MONGOLIA A FILIPINAS Los igorrotes viven en unas montañas donde cultivan arroz en terrazas espectaculares que recuerdan a las de Bali. A Oscáriz se debe una ley tan tajante como ésta: «Por cada cabeza de cristianos que rodara por el suelo.000 en la del Mayóyao. Todavía en 1844 el misionero Remigio del Álamo entraba a pa- cificar ilongotes. dos de mayóyaos por lo menos» 10. cuando ellos ya llevaban rebanadas más de cien 11. La caza de cabezas era costumbre extendida sobre todo en pue- blos igorrotes como bontocs. 289 . rodeado de calaveras humanas cortadas todas por aquel valentón» 13. 4. 13 Ibídem. La hipótesis más realista sugiere que los filipinos vinieron desde el oeste. los silípanes eran «asesinos» para los mayóyaos y «una legión de demonios». silípanes. Por ejemplo. vicego- bernador de la provincia de Isabela.000 en la zona del Silipan. desde la Insulindia. catalangan. También así se ponía en marcha el mecanismo imparable de la venganza.000 (5. calingas y apayaos. p. los auténticos aborígenes de las Fili- pinas. Los silípanes decían al padre Remigio que siempre eran los otros quienes cortaban cabezas. 25. como la de Silvestre en Aloyájoy: «en esta casa pasé una vez la no- che más fatal de mi vida. se- gún Campa 12. 95. quiangan… Aunque el que más se distinguió en la política de acer- camiento a las tribus más indómitas fue Mariano Oscáriz. p. mayóyaos.

La idea que tenían algunos avispados norteamerica- nos era exhibir en Venice a esas gentes de Filipinas.. Pues bien. tal como hoy se entiende. Pero lo que causó sensación fue llevar allí a veintidós igorrotes.000 o 40. y llevarlas luego a la Exposición del Pacífico. venía de lejos y tenía largas raí- ces. Ése y parecidos prejuicios no sólo llevaron la marca española. absurdo. The Christianization of the Philippines. se distinguía por sus espectáculos. y luego del nortea- mericano. los igorrotes impresionaron en Estados Unidos especialmente por sus tatuajes. Y algo sí vestían. La cabeza humana era un objeto valioso para propiciar los campos y el orgullo propio. Ya en 1915 Venice. En las sociedades de muchos pueblos tagalos. La cultura igorrote en general no se paraba ante la cabeza del prójimo. Y es que el prejuicio contra los filipinos. y has- ta inmoral y contraproducente en sus efectos prácticos» 14. Al final esa celebra- ción tuvo lugar. EN OTROS CONTINENTES Campa daba la cifra de 30. p. en San Francisco. exposiciones. 16 Ibídem.. Se sabía que el igorrote se hacía un tatuaje por cada cabeza cortada. hombres y mujeres. una de las atracciones previstas para celebrar la inauguración del Canal de Panamá. 161. Casi no llama la atención ver a un misionero más apoyando la represión y el anhelo de independencia de la gente local. indígenas o no. que quie- re decir «enemigo») y pedía «la dominación efectiva de estos terri- torios salvajes […] abomínese para siempre el llamado sistema de atracción. los brujos gozaban de verdadero predicamento. y con gran éxito. teatro. no parecen sino ye- guas hartas de heno» 16. por quijotesco. 290 . una lujosa zona de Los Ángeles.000 calingas (calinga. Pero no eran sólo los igorrotes los que vivían un mundo ritual muy alejado del español. «una manta de la cintura para abaxo e un juboncito muy pequeño de manera que dexan la barriga descubierta. 161. los mangasalar 14 Ibídem. 15 Anónimo (1965). presentándolos nada menos que como «comedores de perros y se- micaníbales». cine. Por ejemplo. p. Por eso se decía con toda tranquilidad: «Las mujeres [de Lu- zón] eran feísimas y muy deshonestísimas» 15.

129. especial- mente en los cabellos. tomo XIV. 546-547. sudor…). 20 Ibídem. pp. capaz de tomar forma humana. y mordían a muchos hombres hasta matar- los. En Asia ha sido frecuente el consumo de determinadas sustan- cias humanas. uno de los conceptos claves de la espiritualidad popular filipina. Algunos nativos de Indonesia consideran a eso «la sustancia del alma». según el antropólogo A. 19 Ibídem. zielestof para el etnográfo holandés A. E. 291 . ASIA: DE MONGOLIA A FILIPINAS componían mixturas para ganar voluntades amorosas. En el cadáver del igorrote se encontraba el anito. de Élisée Reclus. Cuando muere la persona. que estudió esos asuntos. 129. ciertas partes del cuerpo son ricas en esta sustancia: la ca- beza. aunque tiene más acepciones. como las Visayas. Jenks. En islas apartadas. Según Reclus. el espíritu de todo falle- cido. y no precisamen- te de cenizas. La palma se la llevaban los brujos ilocanos apoyados por entes o duendes como el katataoan. Un canibalismo funerario en toda regla. que se consideraban comestibles por ser también de naturaleza espiritual. 103. El silagan era capaz de destrozar el hígado de las personas vestidas de blanco. El anito es. «la sustancia deja el cuerpo. «cuando los ancianos igorrotes mueren se debe celebrar una gran comida en su memoria» 19. 18 Ibídem. casándose. pero el autor reconoce que en tiempos antiguos era de otra forma: «el cadáver era dividido entre todos los asistentes y esta costumbre funeraria se ha sostenido hasta principio del siglo» 20. o tanoana para los toraya de las Célebes. las uñas. p. y de viajar por la noche comiendo los cadáveres de la gente 17. p. Kurjit. teniendo niños y 17 Juan Roger (1949). el hígado» 18. p. Roger cita Nouvelle Géographie Universelle. la sangre. había sibinan que se transforma- ban en caimán o perro. puede tener la forma de animales y comer la “sustancia” de otras personas […] Esa sustancia se adhiere al cuerpo humano. de gi- gante en concreto. los dientes y las secreciones (saliva. «Los anitos viven en los alrede- dores […] reviven en formas espirituales en las montañas y repro- ducen el mundo de los vivientes. C. Eso no parece ser una gran novedad.

y estos miembros van destilando hasta que quedan en los hue- sos y aquella podre fermentada con el vino sirve de comida» 23. The Bontoc Igorot. obligación para casarse. de poseer escla- vos en la vida futura… 22. Según Jenks. que se bebe durante las danzas para adquirir el valor del indivi- duo que han matado. 25 Ibídem. 188. cuando fallecía alguien importante de la tribu (y así pasaba entre los bilanan. 23 Ibídem. deseo de co- sechas abundantes. de lograr la fecundidad de las mujeres. 22 Ibídem. de Fr. p. pero el cuerpo del difunto era enterrado y no comido. Al tercer día se abren las cabezas y se quitan los sesos. ilocanos. E. Roger cita a A. Los cañaos. de los zama- bales. «cuando se consigue una cabeza se la pone en un bambú. Roger toma datos de Igorrotes. eran ofrendas a la divini- dad. de asegurar abundancia de pescados y caza. p. deseo de parecer valiente. el sagang o el saloko (Sabut. siempre con la 21 Ibídem. 130. EN OTROS CONTINENTES muriendo» 21. p. Salokang). de tener favores de las mujeres. Es decir. «Los apayaos hacen lo mismo con las cabezas ca- zadas. Jenks. Ángel Pérez. 134. o fiestas de caza de cabezas humanas. y los consiguientes sacrificios hu- manos. En las islas del sur del país. estudio geográfico y etnográfico so- bre algunos distritos del norte de Luzón. 292 . Algunos comen una parte del hígado o del corazón de un guerrero valeroso para “tomar” así su ánimo» 24. las dividen en partes y las dan a sus amigos. de aumentar la riqueza. calamianes y otros). Eso parece espectacular. con el aspecto formal de grandes comilonas y libaciones. manos y pies de sus víctimas en la tinaja del vino. cualquier pretexto le era sufi- ciente a un igorrote que se levantara con mal pie o con ganas de ha- cer un sacrificio. 185. la caza de cabezas estaba motivada por: deuda de vida. aunque «lo que sí hacen es meter mu- chas veces las cabezas. de garantizar salud y actividad. cagayanes y tantos otros. pero no necesariamente caníbales. que se mezclan con el li- cor. el muerto que muere y que a partir de entonces puede llegar a ser una serpiente o una roca… Pudo haber corte de cabezas. 24 Ibídem. Los tinguian rompían una cabeza «distribuyendo los fragmentos a los participantes» 25. p. de ser exaltado por los descendientes.

por la cabeza. la costumbre de los bagobos era «cortar un pedazo de carne. sino por la ilusión de aumentar el propio poder. Los bagobos luchaban contra los bilanan. 28 Ibídem. 190. que se poní- an flores rojas tras cazar al menos 25 cabezas. 27 Ibídem. 189. ASIA: DE MONGOLIA A FILIPINAS idea de tener así el valor del individuo que han matado» 26. Cole. C. especialmente de hígado. «en los kalingas la preparación del licor con los sesos es muy semejante a las prácti- cas de los tinguian» 27. 29 Ibídem. no hay límite. con la desacralización que eso comporta. los atá… Cuando cazaban cabezas. los taga kaolo. Así obedecían a Mandalangan y el cosmos seguía girando como tenía que hacerlo. el asiento de la vida y la mayor promotora de la fertilidad. El relato que hizo Cole de sus costumbres de caza al hombre tiene puntos tan clave como éste: «abren el cuerpo y extraído el hígado lo comen los gue- rreros que “se vuelven como Mandalangan”. y no sólo por acallar una conciencia de la que a lo mejor se carecía. Y ahí se comprueba otra vez la identidad de algunos pensamientos del géne- ro humano: no fue ayer cuando se descubrió que matar hombres podía revestirse de magia. La cabeza. Según F. 293 . las piernas y los brazos y en el pueblo son hechos pedazos por las mu- jeres y los muchachos» 29. Si se empieza a cortar cabezas humanas. del cuerpo del individuo que han matado y comerlo para adquirir su valor» 28. p. p. Algunas veces se llevan el cráneo. 26 Ibídem. En ese cuadro destacaban sin duda los kalamanes. se abre el cráneo tam- bién y se comen los sesos.

.

o el caniba- lismo y el rumor. 2 Ibídem. Federico Ratzel prevenía sobre una costumbre de los bosquimanos. signos inequívocos. «la amputación de los dedos. El nombre es la cosa. o algunas falanges. Sirva de ejemplo que no eran sólo los africanos orientales. para algunos. 1 Federico Ratzel (1888). de comer carne. Sin embargo. a muchos bosquimanos les faltaban los dedos. 94. y eso lo explicó Ratzel con las informaciones de Barrow de este modo: «la ampu- tación de una falange de la mano izquierda es el remedio a que acude el bosquimán cada vez que es atacado de alguna enferme- dad. nada se diga del mito y la realidad. nombre con el que se conocía a los zande o azande de Sudán. los que tenían los dientes limados y afilados. como los azande. A algunos blancos el sonido onomato- péyico de nyam nyam les recordaba el sonido de los negros deglu- tiendo magníficas y prohibidas pantorrillas. se podría decir siguiendo la lógica de Umberto Eco. p. 27 ÁFRICA NEGRA No se puede encontrar fácilmente una tribu que exprese de mane- ra más gráfica el canibalismo africano que la de los nyam nyam. 295 . para que la sangre que mana pueda arrastrar consigo el prin- cipio morboso» 2. y el sonido la evoca. sobre todo humana. de la mano izquierda. Pero ¿cómo podían recordarlo si habían sido devorados? Si siempre es difícil separar el grano de la paja. cuya verdadera significación no se encuentra en ninguna parte aclarada» 1. Habría que tener cuidado con las adscripciones poco sustentadas en hechos.

A. p. Schweinfurth (1873). Al parecer. 296 . según informaciones de G. ex ministro de Salud de Uganda. EN OTROS CONTINENTES Los nyam nyam tenían un color de piel más parecido al de los pueblos etíopes y somalíes que al de los negros nubios. además incier- tas. cierto. Los mangallas. tras ser derrocado Idi Amin. fueron asociados antiguamente a la antropofa- gia. aunque no se trata de volcar responsabilidades. y cuya pasión por la carne humana era tal que para satisfacer ese gusto inmundo no vaciló […] en acusar a siete de sus mujeres de crímenes imaginarios por los cuales las man- dó matar. llamado Magonga. y de Jean Bedel Bokassa en la República Cen- troafricana han tenido un cierto fondo de canibalismo. Sea como fuere. según el cual «Amin le había confesado que había co- mido carne de sus víctimas. que guardaba cabezas humanas en el frigorífico para hablar con ellas. se encontraron restos humanos en una nevera de su palacio. Grave y directo fue otro argu- mento acreditado al antiguo presidente de Uganda. Ésa era la mayor delicia para la tribu de los bongos caníbales. Los kakwa. Y es que a veces no había límites en el más profun- do Congo: «Yo he visto un personaje mangalla. o en otras gentes. también tenían pasión por la carne humana. 5 Juan C. con sus distingos: «Prefieren un brazo o un pie de alguno de sus esclavos a un pollo o a una pierna de carnero y no comprenden la repugnancia que causa a los blancos» 3. Acostum- braban asimismo a afilarse los dientes y eso evocaba enseguida qué tipo de carne preferían. en África central. 4 Ibídem. el tirano Idi Amin murió en 3 Teodoro Westmark (1888). que tenía diez mujeres. cerca del río Ubangui. lo único que se tiene al respecto es un posible testimonio de Henry Kyemba. Sin embargo. especificándole que la carne humana le “sabía salada”» 5. Les gustaba la carne humana. pero no menos la grasa humana. de la Cal (2007). 328. la tribu de Idi Amin. en el pasado. a donde comérselas enseguida. las vidas excesivas y milagros políticos de Idi Amin en Uganda. ¡Una de aquellas infelices fue muerta en la noche del mismo día en que había dado a luz a un hijo!» 4. En épocas recientes.

En 2002 las fuerzas rebeldes del MLC se hicieron fuertes sobre todo en la selva del Ituri. 7 «Cannibalism reported in Congo». 29. donde hubo numerosos casos de mujeres rapta- das. 297 . Una monstruosidad sin paliativos en el contexto terrible de la historia congoleña. Associated Press. un grupo rebelde encabezado por el antiguo comerciante Jean-Pierre Bemba. como los del MLC. Movimiento de Liberación del Congo. cit. ha de- clarado a funcionarios de las Naciones Unidas que investigaron el caso. o el siempre insinua- do de Macías y los suyos en Guinea Ecuatorial. ÁFRICA NEGRA Jiddah (Arabia Saudita) con toda la tranquilidad de lo que él creía ser. enero. p. de Bokassa. sufre las consecuencias de lo que se atribuye a sus milicianos: haberse comido pigmeos congo- leños. cogieron a miem- bros de su familia y los asaron. con un saldo de en torno a tres millones de per- sonas muertas durante los seis años más agudos de guerra civil. Más allá de casos puntuales y con pocas pruebas. quiso ser vicepresidente tras el acuerdo de paz del Congo de 2002. 2003. Pues bien. el actual Congo si- gue siendo tan virulento como cuando lo recorría Savorgnan de Brazza a finales del siglo XIX sorprendiéndose de que los mangallas y otros comieran personas de forma tan natural «como lo puede ser para un europeo matar y comerse una gallina de su corral» 6. Personaje singular donde los haya. y en concreto de la región del Ituri. ahora el horror se disfraza con siglas y uniformes de camufla- je. «incluso echaron sal en la carne mientras comían como si eso fuera lo suyo» 7. un buen musulmán. pero entonces. ob.. Pero por fin hay datos que se añaden a las habituales condolencias y a la palabra conradiana que mejor lo expresa todo. Hayan hecho o no algo concreto los funcionarios de la ONU. conocen perfectamente la 6 Teodoro Westmark. que los rebeldes entraron en su poblado. El canibalismo congoleño también ha sido denunciado por Si- nafasi Makelo ante las Naciones Unidas. Uno de los supervivientes. en el norte del país. ejecuciones… y finalmente canibalismo a costa de los pigmeos locales o bambuti. como el su- puesto canibalismo de Idi Amin. 329. el horror. Amuzati Nzoli. y cada vez que intenta meterse en alta política.

000 en el país) como si fuesen monos de los que obtener toda clase de portentos. plantas y venenos… Hay quien sostiene que son los corazones de los pigmeos el objeto específico de ese canibalis- mo. de Roger Lumbala. Sostienen que pueden convertir- se en agua. se ha abatido un silencio tan corpulento y sombrío como las ceibas del Ituri. En 2003 monseñor Melchisedec Sifuku Paluku. resurjan los peores fantasmas del pasado africano. hasta que fueron aplastados por el capi- tán Richter. tenaces y poderosos. por caminos obli- cuos. Y es que no deja de ser otra paradoja que. pasando por el calentamiento global. fumando en pipa. y también a los guerrilleros del RCD-N (Ras- semblement Congolais pour la Démocratie Nationale). Ahora regresan hasta con formas psicopáticas. Después de eso. Los rebeldes congoleños que comen pigmeos. y hoy República De- mocrática del Congo. ser como agua. Los maji-maji ya se hicieron famosos por su rebelión en el África Orien- tal Alemana en 1905 y 1907. No son cuentos en torno a la hoguera. y su gran habilidad para conocer pistas y senderos. De hecho. es también el epicentro de ciertas aberraciones dignas de men- 298 . Katanga. invisibles. en un moderno instrumento de terror. su capacidad de visión más allá de lo natural. EN OTROS CONTINENTES existencia de una práctica tribal que se convierte. Siempre en el Congo belga. aunque sea hacia Marte. lo hacen porque así creen absorber sus poderes de dueños del bosque. además de llevar collares con dedos humanos y sacos llenos de fetos y otros horrores. acusó abiertamente de canibalismo a los milicianos del MLC. una de las regiones más ricas del país. viendo las estrellas. se dice en el Congo que los maji-maji matan a las embarazadas y les sacan los fetos para untarse con ellos. obispo de Beni-Butemba (Congo). cuando el mundo más avanza. se cuenta que los maji- maji comen a los pigmeos (hay en torno a 600. como las que cultivan los cjinja-cjinja. otro género de mili- cianos llenos de fanatismo mágico. lo que tiene más poderes sobrenaturales. luego Zaire. Y por si fuera poco horror — el horror de Conrad nació en el río Congo—. aunque por si acaso llevan cabezas humanas como si fuesen banderas. Han vuelto incluso a la palestra del África Ecuatorial los maji-maji («agua-agua»). un tipo de estranguladores que comen a sus víctimas después de castrarlas.

La reputación de ferocidad de los antiguos mangbetu le debía mucho al canibalismo. muy extendido. destacó el lituano de origen alemán George August Schwein- furth. 8 George A. Descubriendo el río Uele. nuevos maji-maji que creen en amuletos y en aguas milagrosas. p. la capital regio- nal. rey de los terribles mombouttous. no fue capturar prisioneros. 299 . Lo que más famoso hizo a Gedeón. hambrunas… y sin embargo su ejército estaba compuesto por un par de millares de ni- ños soldados. por una reflexión del uno sobre el otro. 119. 9 Dominique Sewane (2004). pero que tienen largas espaldas desde que entraron los primeros exploradores blancos. Maravillarse es una pérdida de tiempo y. que sostienen que Gedeón es vegetariano. Todavía en 2006 Lumumbashi. p. dado que en los poblados Schweinfurth vio mujeres «calentando la parte inferior de un cuerpo humano. Schweinfurth (2004). como bien dice Dominique Sewane. o Gedeón. Nku- ma Irunga. una antropóloga francesa que trabaja desde 1980 en la vida ritual de los batammariba de Togo. un jefe tribal de apenas 37 años a quien se atribuye un canibalismo despiadado. Montaigne ya lo dejó claro puntualizando que nuestros jui- cios de valor están influidos por nuestro medio. y así «cada cual llama barbarie a lo que no usa» 9. 118. acusada de comerse hasta un cura. Un único y joven «se- ñor de la guerra» ha provocado éxodos masivos. antes por supuesto de entre- garse a los soldados de la ONU en 2006. ÁFRICA NEGRA ción. El nombre de Katanga fue muy conocido por las luchas étni- cas y los intentos de secesión que hubo durante el mandato del pre- sidente Lumumba. adquirió triste renombre por las fechorías de gentes como Kyungu Mutanga. exactamente igual como nosotros calentamos y raspamos un cerdo después de haberlo asado» 8. hoy más conocidos como mangbetu y veci- nos de los nyam-nyam. y que han causado tanto pánico que al menos 200. Barbaries. afluente del río Congo. el subgrupo de los azande del que hemos ha- blado. En 1870 consiguió penetrar en la corte de Mounza. por una historia. sino comérselos.000 katangueses han huido de sus casas. aunque no así su carnívora mujer. Una exageración para sus amigos. por supues- to.

artículo de T. antes Guinea Española. 89. Los juglares que reci- taban poemas épicos del pueblo fang acompañándose de un nvet. EN OTROS CONTINENTES En Guinea Ecuatorial. y especialmente el cráneo del fallecido. relacionados con el enterramiento y desenterramiento de cabezas humanas. ¿Cómo se puede denigrar a un adversario de manera más eficaz que tildándole de caníbal? Y lo cierto es que ciertos rituales de los fangs. 300 . el clan de Mon- gomo de la parte continental no ha dejado de atraer historias con tinte antropofágico hasta tiempos recientes. Es posible que antiguamente incluso fueran causadas muertes para solemnizar la investidura del nuevo cantor y tañedor. pero había cronistas que daban toda clase de de- talles: «En el sagrado recinto guardan. p. ante los que se prosternan jurando venganza. Poca gente podía ver personalmente sus ritos en lo más profundo del bosque pamúe. Por otro lado. «La transmisión del cargo [de juglar] se hace después de la muerte del viejo. por un lado. Luego la imaginación hacía el resto. a ciertas costumbres ancestrales de los fangs. y los órganos genitales incinerados de los enemigos notables por su ferocidad y arrojo. tribu que se podría encuadrar dentro del término general de pamúes. los cráneos de sus antepasados muertos en campaña. se han prestado a ello. 12 Carlos González Echegaray (1964). como en un santuario. Abren y destapan recipientes en que guardan trozos de corazón. 336. Eso se ha debido. 166. p. un instrumento con tres calabazas como caja de resonancia. Pero algo de verdad se espiga aquí y allá. p. Crespo en La Guinea Española. 10 J. no po- dían ejercer esa profesión por capricho. Bravo Carbonell (1925). no hay que olvidar que estas prácticas tradicionales han sido víctimas de un enfoque propagandístico y por tanto interesado. 11 Ibídem. muertos por la tribu en guerras anteriores» 10. y en ella se llevan a cabo una serie de ceremonias en las que desempeña importante papel el cadáver. El autor se basa en «Iniciación del juglar fang». No es extraño que se ungieran con cenizas el cuerpo para llegar al momento cumbre: «y los trozos de corazón se los reparten y los comen con religiosidad y fervor» 11. 1962. cuyo valor se prueba con macabras escenas nocturnas en el bosque» 12.

A Ñeñe. El deseo a veces puede más que la realidad. Y de este arbusto se saca la iboga» 13. Rupé y Morimó. 211. en poblados muy parecidos al de Mongomomongoc. o Fernando Poo. Hubo ya en tiempos coloniales un sincretismo cristiano y fe- tichista al que no escapó dicha secta. p. ÁFRICA NEGRA Íñigo de Aranzadi consiguió informaciones puntuales sobre el mbueti. captadas algunas por Aranzadi. toman iboga y son capaces. pacífica. no sólo de matar según lo que les ordene el ecambo. 15 Ibídem. p. los bubis no tenían tanto problema de ese tipo como los fangs. de Aranzadi. se lee «comer carne humana está castigado por los blancos» 15. tuvo gran pujanza en los bosques de Río Muni. se la comieron en su pueblo igual porque alguien había tenido un sueño. Pero en la bella. 201. Tenían y tienen dos dioses. y que vio nacer a Francisco Macías Nguema y a su sobrino Teodoro Obiang Nguema. 14 Ibídem. grandes figuras de un clan que sigue dominando los destinos mágicos y las hinchadas cuentas del petróleo de Guinea Ecuatorial. «Los banchis del mbueti entraron en la casa y terminaron de envenenar a Ñeñé con cadaverina» 14. Creció y se convirtió en arbusto. a la par que muy dual. uno bueno y otro malo. Eso se transmitía a través de historias. El que comulga con la planta sagrada y alucinógena de la iboga es un firme candidato a no detenerse siquiera ante la antropo- fagia. el maestro de ce- remonias. y el deseo de comulgar con iboga. una mujer fang. 301 . Pues bien. 193. En una historia. lo importante es congraciarse con el 13 Íñigo de Aranzadi (1962). fun- dado por Mba Eseme y otros hermanos suyos de la tribu eseng. p. casi indolente Bioko. Los banchis. sino de comer lo que les traen. De ahí lo que se decía en los apócrifos credos del mbueti: «Jesús se quitó una costilla y la plantó en la tierra. Esa era la teoría. Una muy antigua pulsión caníbal del bosque pamúe. de forma parecida a la que hacen los cristianos con el pan y el vino. iniciados. pero con base etnográfica. la secta fetichista y de cierto perfil caníbal presente en Río Muni. Los bubis construyeron un mundo escatológico muy inteligente.

102. Normalmente se cavaba una fosa grande junto a la cabaña real y ahí se enterraba a un determinado número de víc- timas para que dieran lustre y propiciaran el tránsito de los finados a la cualidad de antepasados. en Gui- nea Bissau. disciplinados en el ca- fetal y en el servicio doméstico. De todos modos. «Elevan sus preces al dios del mal y no se preocupan del dios bueno. En el África occidental. incluso bajo los por- tugueses. Filosofía paradójica y po- sitivista en opinión del escritor José Mas. p. 17 Miguel de Unamuno (1931). bajo los franceses. celebraban los funerales reales con acompañamiento de sacrificios humanos. en 1930-1931. o de espíritus. Los bidyogos. En- cender una vela de sebo a los buenos bubis. y más en concreto en las islas Bisagos. cosa por cierto que re- cuerda los entierros reales de los mongoles. sobre todo en el contexto de los funerales de los reyes. p. y en especial el de Geng- his Khan. Aparte de tesoros que aún se buscan con ahínco. la sordina fue aún mayor si cabe. y la otra de cera!» 17. EN OTROS CONTINENTES segundo. Bernatzik tuvo motivos para reconocer que las autoridades portuguesas impedían que se realiza- 16 José Mas (1931). Y eso hacían mucho los colonialistas en tiempos españoles. 4. 302 . porque afirman que de este último nada tienen que te- mer. pudo haber canibalismo ritual. motivó su fulminante respuesta: «¡Si los más de los cristianos rezan más al diablo —diablo quiere decir fiscal— que a Cristo. bisagos en portugués. una a San Miguel y otra al diablo. escucha decir a un administrador portugués que con motivo de la muerte de Pampa se habían efectuado muertes rituales de muchas personas. Cuando el viajero y etnó- grafo alemán Hugo Bernatzik visita el archipiélago de las Bisagos. puesto que su bondad es infinita» 16. la encendida a aquél es de sebo. cuando llegó a oí- dos de Miguel de Unamuno. y también sus vecinos mandyakos. y otra de cera a los indómitos fangs. la cual. cuando fueron sacrificados miles de soldados y sus caba- llos. de quienes se oía con harta frecuencia que eran irreductibles por- que comían a veces carne humana. aunque crean hacer otra cosa! ¡Si rezando en- cienden dos velas. que fue colonia lusitana. Durante su estancia en las Bisagos.

pero al final se había afincado en Es- paña y llegó a conocer sus costumbres hasta el punto de publicar un libro sobre los toros titulado Corrida: arte. pudo cerciorarse de que. Abc y otros periódicos. aunque también recorrió Abisinia. españoles. Libros suyos de tema africano como La vida del blanco en la tierra del negro (1927) o La danza de los caníbales (1928). sangre y pasión (1930). lo que signi- ficaba de los tiempos europeos. que había aprendido de emigrante en la Ar- gentina. Ya en 1927 el viajero rumano colaboraba en El Sol. cabras. Ese cuento se lo podía aplicar el escritor Mihai Tican Rumano. dado que manejaba bien el idioma español. se empleó a fondo en Baloma du- rante el sepelio de la reina Pampa. Y es que no hubo viaje por África que se preciara. 303 . y por todo el mundo. publica- dos en español. como las crónicas llenas de color de Stanley y tantos otros que hincharon el perro y lo que no era el perro. Angola y el Congo. fueron todo un éxito de ventas. 93. Mihai Ti- can viajó extensamente por África. ÁFRICA NEGRA ran sacrificios en honor de los reyes muertos. cerdos. donde tomó buena nota de temas caníbales. muy celoso en esta materia. pollos. vasijas de vino de palma. sobre todo por la parte occiden- tal. y hasta varias vacas además de la difunta reina… «Para poder comprobar más tarde si la sepultura había sido abierta de nuevo. Mihai Tican habla- ba en esa época de vencer la desilusión de los tiempos. trazó con la punta de su bastón la cifra del año 1930 en el montículo de tierra y depositó algunas conchas en un orden determinado. Cuando volvió a la isla. de 1. Mihai Tican viajó mucho. Todo eso fue calando. que no lleva- se hábilmente disuelto en alguna página un comentario sobre lo sal- vajes que eran los caníbales. si bien el montícu- lo se había hundido algo. y cómo ponían allí telas. En 1936 fue condecorado por Niceto Alcalá Zamora como caballero de la Orden de la República Española. quien en los años treinta gozaba de gran popularidad en España con sus libros de aventuras. Primero controló cómo construían la tumba. cala- bazas llenas de arroz y mijo. y daba como receta «a 18 Hugo Bernatzik (1998).70 m de profundidad. p. Un funcionario portu- gués. la tumba no había sido violada» 18. y no hizo tanto impacto el edificante y serio relato del Doctor Livingstone.

Tican decía mucho «Mektub». Con grasa humana se unta el caudillo de los matabeles y fertiliza las tie- rras» 22. Vasos ashantis he- chos con medios cráneos fueron llevados al Museo Británico. «Dejándome de circunloquios. Estas apreciaciones de Ratzel. El peligro era to- parse con barbaries del calibre de la antropofagia. no es una lo- cura cuando se trata de obtener un estudio de la civilización y de las costumbres. amén de alter ego. usar cráneos humanos como vasos es de lo más común. 37. y puede llegar a Tombella. contrario a la moral de nuestras tierras. así que se pone en marcha con toda su florida imaginación. con- templar el canibalismo era como contemplar la vivisección. en la Guinea portuguesa. el jefe guineano. para estudiar. y empezar a ver lo cierto que es eso de que todo estaba escrito. EN OTROS CONTINENTES los aburridos de la civilización» ponerse a viajar. p. para sa- ber. del modo de vivir de los salvajes» 19. Ya hemos visto que es el material con el que los tibeta- nos tántricos hacen sus kapala o cálices votivos. 21 Ibídem.] Sencillamente: para aprender algo. 22 Federico Ratzel. su prologuista favorito. un particular raro. horripilante. p. 145. ob.. 304 . p. es preciso aquel animal en holocausto de la ciencia» 20. para Mihai Tican. y opina: «Si nos hubiesen dicho que aquellos pedazos de carne asada eran de suculento buey o de magnífico cerdo. Después de todo. pero para eso Mihai Tican se amparaba en un no bien precisado Doctor Hell. basadas en informes riguro- sos. la hubiésemos comido con 19 Mihai Tican Rumano (1928). cit. p. y éste respondía a todas las dudas para que todo cuadrara: «Hasta el asistir a un acto salvaje. contrastan mucho con la ligereza con la que Mihai Tican sienta a sus compañeros en la mesa de Somor. «¿Por qué? [. 16. como los moros ante lo irreme- diable... un ejemplo de mentalidad. Por eso. «Va- lerse de cráneos humanos como vasos es cosa que vemos en las costas de Guinea y llevar dientes humanos como adornos […] Ade- más con carne humana se hacen manipulaciones sospechosas. 20 Ibídem. diré claramente que los vasos en que se nos ofrecía el vino de palma no eran otra cosa que la parte superior de cráneos humanos» 21. 17.

la que se hacía para acompañar el banquete. El corazón se ofrece a la persona que sigue en calidad al jefe del poblado» 25. para Mihai Tican no sólo estaba repleta de exclamaciones o imprecaciones: «El cadáver se decapita y su cabeza se entrega al jefe de la tribu o bien al sacerdote sacrifi- cador […] De los dedos se apropian las mujeres que se hallan en- cintas. Mihai Tican disfruta con todo lo horripilante que ve. p. y si no las hay. el mismo color y tan buen olor como cualquiera otra» 23. 23 Mihai Tican Rumano. Eso es lo que le hace exclamar a Lafitte: «¡Apartad. ese plato!» 24. ob. cit. Por eso se pregunta: «¿Mi curiosidad era recriminable?» 26. p. 25 Ibídem. Pero una auténtica danza caníbal. 305 . Desde luego. 24 Ibídem. las más ancianas. 96. Llega a asegu- rar que ha asistido a «la danza de los caníbales». 26 Ibídem. 52. ÁFRICA NEGRA verdadero placer […] Tenía. por Dios. 94. p.. algo único que po- cos ojos europeos vieron. apartad. sí.

.

le ad- judican sin cesar el cliché de antropófago andante. los bisnietos de los que comieron carne humana. Rabuka. como si fuesen responsables de algo que atañe a su ya lejano pasado. Pues bien. y me pareció el mejor prototipo imaginable de melanesio for- nido. hay un archipiélago como Fiyi. y gustándole tanto las frutas y hortalizas isleñas. Ahora se plantea en esas islas un debate muy distinto. un continente donde hasta las islas grandes se convierten en motas. por la voz del general Sitiveni Rabuka. 28 OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS Dentro de Oceanía. y a veces no tanto. pero que eran dueños de donde nacieron. y el estigma ha durado hasta nuestros días. Un argumento que naturalmente cela sus deseos de mayor poder político y económico. e indios. capital de las islas Salo- món. estos últimos acusan a los primeros de canibalismo. a caballo entre la Melanesia y la Polinesia. presente en más de un golpe de Estado a favor de la tradición. se solapan con otros nuevos. y allí no hay más antigüe- dad de verdad que la melanesia. Conocí al general Rabuka en Honiara. Todo eso es un prejuicio sobre otro. Hay una guerra larvada. descendientes de los trabajadores que trajeron los ingleses en el siglo XIX para cor- tar la caña de azúcar. y una enésima paradoja del cani- balismo. Siendo Rabuka un vegetariano convencido. los melane- sios. Lo que ocurre es que los viejos clichés. lejos de 307 . sin necesidad de aplicarle el tropo de armario de tres cuerpos. entre melane- sios originales. sin perder del todo el sepia de sus planchas. pueden decir frases como ésta: «Sólo porque no seamos tan inteligentes como los hindúes no signi- fica que los hindúes se vayan a aprovechar de nosotros». Por otro lado. que fue considerado patria de los más inveterados caníbales.

88. la «tierra de la larga nube blanca». No other way. Aunque no sea más que por su extensión. aunque algunas tribus ya empezaban a sentir horror por semejante práctica. al menos en Australia central venía dado por la escasez de recursos animales y vegetales. A finales del siglo XIX el geógrafo francés Saint-Yves sostenía que en Australia se practicaba el canibalismo. pero muy le- jos por lo que se refiere a población autóctona. o Aotearoa. con el propósito de establecer entre ellos lazos de amistad» 2. 308 . los melanesios. en la re- gión nororiental de Queensland. p. castas y costumbres. En otras regiones australianas comer carne humana era una consecuencia de las guerras tribales. es un militar instruido y refinado. El canibalismo no era un capricho. el hambre causa- ba un canibalismo que tenía sus reglas: «Sólo las madres tienen de- recho a comer a sus hijos. y Saint-Yves ponía como prue- ba de ello el que los nativos de los lagos Albert y Alexandra emple- asen cráneos humanos como copas para beber. valga el oxímoron. por parte inglesa. donde. 2 Ibídem. El capitán Cook tuvo que emplearse a fondo en 1769 contra la resistencia de los maoríes. En la geografía y en la historia. y se prohíbe a los hijos comer a sus pa- dres» 1. Saint-Yves (1886). Mientras. aunque tenía 1 G. EN OTROS CONTINENTES eso. los que vivían en esas islas inmersos en un sofisticado sistema de tabú- es. Relativamente cerca de Australia y sus aborígenes. Se les pintó. Oceanía ha sido el más vasto territorio del canibalismo. era lógico para el Imperio británico apoderarse de unas islas tan ricas como las neozelandesas. y de hecho se resistían a regalar su tierra. como un pueblo belicoso. para reclamar que su país no debe hin- duizarse con perjuicio del otro 50 por ciento. protocolos. el canibalismo ritual era frecuente. entre las cuales se encontraban las guerras a menudo caníbales. como la llaman los maoríes. un pueblo que los británicos no pudieron domeñar a su gusto hasta 1871. Es decir. Ha escri- to un libro. al menos hasta 1830. Pues bien. «los hombres se pintan el cuerpo de blanco para comer los miembros de una mujer o de una joven. se encuentra Nueva Zelanda.

Hablaba de sumisión a la Coro- na. Los caníbales fiyia- nos fueron pronto tan nobles como Ratu Epenisa Seru Cakobau 3. En Melanesia no siempre se enterraba a los cadáveres. Las supersticiones y tabúes en torno al canibalismo en Fiyi cu- brían un amplio espectro. el último rey de Melanesia. en que vuelven las reclamaciones de los nativos. Vieron lo importante que era hacerse con las voluntades de los jefes isle- ños. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS que ver por supuesto con cuestiones culturales. pero se sugerían ciertos derechos inalienables de los maoríes so- bre sus tierras. aunque los jefes usaban tenedores especiales de madera para fines antropofágicos. Ratu Udreudre. era de uso cere- monial para personas de alto rango. Pero el Londres victoriano lo tenía muy claro. Además. p. 309 . El tenedor caníbal. ¿Cómo se iba a recompensar a unos caníbales entregán- doles sus propias tierras? Tanto mejor era conferirlas a los convictos británicos. Hubo un célebre jefe fiyiano. Los ingleses también debieron abordar el tema antropofágico en Fiyi. y que vivía 3 Philip Snow y Stefanie Waine (1986). que. Apenas entró la civilización blanca de lleno. En Fiyi se exageró la costumbre hasta destinar cierta clase de espinacas para acompañar la carne humana. Los ingleses actuaron en Fiyi con bastante tacto. pasó a ser ferviente cristiano. carne de penal. lo mismo que de Australia. un país que prácticamente les fue regalado por sus jefes tra- dicionales. el trata- do se quedó en papel mojado hasta nuestros días. que no podían tocar la carne humana con sus manos. Ya en 1840 jefes ingleses y maoríes habían firmado el rimbombante Tratado de Waitangi. nacido en 1817 y fallecido en 1883. no sólo de especial belicosidad. de caníbal supremo de las islas. no hay nada más fácil para civilizar a un caníbal que ennobleciéndolo. Fiyi se distinguió por ser un país donde se comía el cerdo largo a mano. Hoy se ha convertido en uno de los princi- pales souvenirs de esas islas melanesias. Se creyó que la carne humana daba cierta fosforescencia por las noches a manos y utensilios que entraban en contacto con ella. convirtiéndose incluso en el rey Cakobau de Fiyi. muerto en 1849. hubiesen sido o no caníbales. o iaulaniboloka. fueron los primeros poblado- res blancos de Nueva Zelanda. 192. que ésos.

Son muchas las evidencias de la presencia de canibalismo en Oceanía. Pues bien. preguntó cómo se llamaba aquel sitio. Ese error perdura hasta nuestros días. Esa terrible ofensa mereció un veredicto tradicio- nal: muerte. Y además. la gran isla fiyiana donde se asienta la capital Suva. en Suva. En cambio 4 Ibídem. quien matase a Baker ganaría un diente de ballena. sirviese para co- cer a los blancos. p. una de las islas meridionales del gru- po. No es cierto por ejemplo que una gran caldera situada en una acera de la Calle Mayor de Port Vila. Le respondieron «Tan- na». casi pasados. al conseguir su independencia del Condominio Franco-Británico. el nombre que puso Cook a ese archipiélago de la Melanesia rebautizado como Vanuatu en 1980. capital de Vanuatu. Aún se ense- ña en el Museo de Fiyi. el reveren- do Richard Lyth llegó a contar 872 piedras. pero a pesar de que eso mismo se dice en un cartel explicativo del Ayunta- miento. 137. un resto de calzado de Baker que se salvó de tantos apetitos. aunque también ha habido ahí una cierta manipulación. EN OTROS CONTINENTES en Cokova. que significa «tierra». Cuando en 1774 el capitán Cook desembarcó en Tanna. En el fondo late la vieja reputación caníbal de las Nuevas Hé- bridas. un distrito montañoso de la isla. en el nordeste de Viti Levu. como si fuese la de un cerdo en una de sus magníficas fies- tas o magiti. Lo descuartizaron y repartieron su carne a la manera tra- dicional. 872 seres humanos que el jefe se había comido él solo. pero bien cocinados. Por el contrario. metodista wesle- yano. como el de Yucatán. al reverendo Thomas Baker. Un poblado llegó a aceptar una pierna «en la que una bota Wellington se creyó que formaba parte de la piel europea. 310 . muchos visitantes prefieren creer el viejo chiste de la olla caníbal y se hacen fotos junto a la vieja caldera. Y fue cocinada y recocinada para tratar de ablandarla» 4. lo mataron en 1867 en Viti Levu. por tocar la cabeza de un jefe del río Rewa y quitarle el peine. que vino a ser la misma historia. que ponía una piedra aline- ada con otras por cada muerto canibalizado. y con pocos vegetales de acompañamiento. Servía a los balleneros para hervir grasa. Un día lo asesinaron en Navatusila.

En 1839 John Williams. «La venganza no conoce el perdón ni el olvido. y que querían ven- garse. que desde entonces fueron considerados poco menos que demonios. Williams acabó comido por los isleños de Erromango. pescadores de holoturias o trepang. Practicaban el blackbirding. 181. pero la venganza mantiene su objetivo en el punto de mira. sandaleros. pero para ellos todo se debía al espíritu de venganza tan común en muchas latitudes. Sus mujeres siempre tuvieron reputación de ser 5 Wolfgang Sofsky (2004). Aoba. Los naukulamene y otros grupos hacían procesiones caníbales con cuerpos ya descompuestos. Puede que pase el tiempo. Pues bien. decoloracio- nes de la pigmentación. nuevos pactos. Los nativos melanesios. ha recuperado su bello nom- bre indígena porque en inglés fue bautizada como Leper Island. esto es. peinaban las playas para reclutar a la fuerza mano de obra para cortar caña de azúcar o recoger algodón en Hawai. 311 . perteneciente a la London Missionary Society y misionero precursor en las Cook —fue llamado «apóstol de la Polinesia» por haber trabajado tanto como lo hizo en Raiatea. y aún es así como se la conoce. incluso un misionero. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS Cook puso a la bahía Waeisisi el nombre de Port Resolution. Tiene una gran memoria y para ella el tiempo no cura nada» 5. Esto se debió a que los negreros no distinguían entre leprosos y gentes con afecciones benignas de piel o leucodermias. p. entre que tení- an obligaciones hacia sus espíritus insaciables. en Fiyi o en Queensland (Australia). y todo eso demoraba la distribución de la carne humana. una de las islas de Vanuatu. Lo curioso es que en Aoba no había lepra como en otras islas. jerarquías. Eso no quita que los pocos blancos que se dejaban caer en esas islas fueran de la peor escoria. por supuesto. Aitutaki y otros sitios polinesios—. Eran salvajes para los eu- ropeos. siempre en el sur de las Nuevas Hébridas. y concretamente en la isla de Erromango. por su navío. Tanna fue una isla plagada en su interior de ritos antropofágicos. no dudaban en resarcirse de vez en cuando comiendo un blanco distinguido. quiso repetir su éxito en la Me- lanesia. Había un reparto de cadáveres muy mi- nucioso de acuerdo a viejas alianzas. Antes de Cook y después de él.

p. y como la conocía bien. primitivas y atra- sadas si se comparaban con los archipiélagos más orientales. no debe remontarse el hecho. muy negros y muy caníbales. con piel aceitunada y largos cabe- llos. donde llegó a ser traductor del Tribunal Mixto del Condominio. del canaco. Otros relatos que nos han llegado de las Nuevas Hébridas. 312 . Yo pensar que Blanco es todos los diablos» 9. Paton. El autor no tenía un gran concepto en general de las Nuevas Hébridas. Yo creo que ella sabe a quién pertenecía esa mano» 7. escocés de Glasgow. Así. John G. Los paganos eran por regla general muy malos. nació en 1877 y en 1912 viajó a las Nuevas Hébridas. y alcohólico. p. o querida. Flet- cher procuraba tomar mucha quinina en las islas y esperaba que no le diera la fiebre de blackwater. 137. la filosofía de vida del nativo. tienen un tinte edificante. y todos feos como los siete pecados capi- tales» 8. cuando era pequeña […] Como ella tiene quince años. 66. Otra cuestión fue que en Aoba los hombres eran antropófagos redomados. porque captaba a la primera la ciudad de Londres. de origen escocés. Fletcher. como llaman en las Nuevas Hébridas a una malaria mortal de necesidad. en Tahití. ¿por qué quiere trabajar al sol? Negro si tiene kai- kai no trabaja. que era de Aoba. 8 Ibídem. Admiraba a Pío Baroja y en especial su novela La ciudad de la niebla. afirma que en muchas islas de las Nuevas Hébridas «los nativos son peligrosos caníbales. se resumía según Fletcher en que «si Blanco tiene mucho kai-kai (co- mida) en su casa. 7 Ibídem. no cabelleras crespas y una piel más bien oscura. una nadería. fin más vero- símil que acabar en una olla caníbal. EN OTROS CONTINENTES grandes bellezas. Murió como «un pobre blanco». se permite escribir: «confiesa que ha probado una vez un pedacito de mano asada. «agua negra». llega a las Nuevas Hébridas en 6 Robert James Fletcher (1979). es decir. teniendo como tienen rasgos más malayos o poli- nesios que melanesios. p. Después de todo. Fletcher tenía una amiga. 9 Ibídem. como escribió Robert James Fletcher 6 en un buen libro sobre el país. 50. los de los misioneros británicos.

«su gente mataba a tres mujeres para su recuperación». 313 . y la dejó totalmente convertida. es decir. sino de viajar por Inglaterra y los Es- tados Unidos. Martin ya se había enrolado en 1908 en el Snark. la brujería» 13. pero años después regresó a una pequeña isla cercana. No le parece muy ha- lagüeño. y el misionero vio cómo apaleaban hasta la muerte a varios hombres y los colgaban de un árbol sagrado «como una ofrenda a los dioses» 12. Otros que escaparon a una muerte cierta. 62. En la isla de Tanna los nativos siempre parecían animados a comer carne humana. no a destruir» («I have gone to save. Aniwa. p. 12 Ibídem. sino que obtuvieron sus ganancias en las Nuevas Hébridas. 91. Luego los bajaron y los llevaron junto a la casa de Pa- ton. «he venido a salvar. Poco después Paton escribe a sus superiores de la London Missionary Society: «Se dice que el habitual deseo de los ca- níbales por la carne humana es tan horrible que llega a hacerles des- enterrar y darse un festín con los recién sepultados» 11. La pareja tuvo gran notoriedad a principios del siglo XX por sus trabajos cinemato- gráficos y aventureros. Paton tuvo que escapar de Tanna. 11 Ibídem. y de morir intacto en 1905. otra forma de intimidación. p. así que el corazón de Paton se horrorizaba por «tan crueles y horripilantes prácticas» 10. and not to destroy»). a la provecta edad de 81 años. como también decía Paton. No sólo le dio tiempo de volver a Escocia. y pudo conocer de pri- 10 James Paton (1892). Pues bien. que no sólo no fueron canibalizados. Los nativos trataban de ocultar esas prácticas antropofágicas. pero es que «si pudiesen conseguir la más pequeña partícula de una fruta mía o de mi comida tendrían el poder de acabar con mi vida con el Nahak. pero no siempre lo conseguían. no fuese que los comiesen a él y a su esposa. p. 90. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS 1858 y ve a los paganos desnudos y pintados. Por eso Paton no se separó mucho de su revólver en los casi tres años de es- tancia en Tanna. 13 Ibídem. el célebre queche de Jack London. Cuando un jefe como Nouka se enfermaba. Una vez hicieron una redada caní- bal. fueron Martin y Osa Johnson. Aun- que.

En esta oca- sión pudieron ver en la isla de Epi los restos oxidados del Snark de London. En la bahía Lambuna vie- ron gentes que escapaban tanto de los small nambas. en esa oca- sión hasta los nativos de las Salomón. Martin Johnson y los de- más del Snark desembarcaron en Port Mary. Sin embargo. En la islita Tomman comprobaron la vigencia de la costumbre de elongar cabezas humanas. para demostrar que habían estado entre los caníbales. lo que hizo que los 14 Osa Johnson (2003). en lo que hoy es Vanuatu. Pues bien. Martin decidió tomar una de esas cabezas. Siguieron indagando y salió a relucir un nombre. Por supuesto. p. EN OTROS CONTINENTES mera mano lo que eran «las terribles Salomón». Otro encuentro notable fue el que tuvo la pareja de cineastas con poblaciones en el istmo de Malekula. La de 1917 fue una primera toma de contacto. cerca ya del territorio de una tribu en principio tan salvaje como era la de los big nambas ca- pitaneados por el jefe Nagapate. de las Nuevas Hébridas. en manos de los británicos. de películas y dólares. le parecieron demasiado mansos. a un kilómetro y medio de la bahía Tanemarou. vía Numea y Port Vila. y un año después regresaron a Malekula bien pertre- chados. como de los big nambas. no sólo en pelícu- la. Ya casado con Osa. incluidas las cabañas donde había cabezas humanas puestas a secar. Malekula tenía una terrible reputación antropofágica durante el Condominio Franco-Británico. Ya no había allí canibalismo. y lograron que les llevaran hasta la islita Vao. en la isla Santa Ana. y a partir de allí pudie- ron conseguir imágenes muy intensas de los big nambas. y que vivían en los árboles como único refugio. 314 . y en que pudiera filmar «nativos comple- tamente desvinculados de la civilización» 14. donde los indígenas eran caníbales. aunque alguno llevaba una car- casa de despertador colgada de la nariz. la isla Malekula. los Johnson buscaban precisamente eso. Esos crá- neos servían a los nativos para sobremodelar con arcilla y guardarlos con veneración. 120. según la expresión afortunada del escritor norteamericano. en Malekula. eran de personas cazadas y canibali- zadas. mujer intrépida donde las hubiese en esa época. Luego llegaron a Vao. Martin quiso escoger un lugar con caníbales reales.

que aún usaban arco y flechas. Hernando Gallego. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS Johnson siguieran con su búsqueda infatigable. los españoles estaban oyendo misa en la isla de Santa Isabel cuando lle- garon quince canoas llenas de guerreros El propio Mendaña relata: 15 Ibídem. Es el caso de los kakamoras de Makira (San Cristóbal). son una parte de la Melanesia con gran concentración de historias caníbales. y en- contraron un poblado donde «en las rojas brasas descansaba una cabeza humana carbonizada. y abrió incluso un filón que ellos mismos siguieron explotando en otros viajes por Borneo y África ecuatorial. huyen del arcabuz. y en concreto por Álvaro de Mendaña en 1568. tocan arma con caracoles y tambores. 172. I. aparte de los buenos pigmeos. el de 1568. nombre que puede parecer chocante si se desconoce que fue descubierta por los españoles de Fernández de Quirós en 1606. Cla- ro que a veces no se trata de actos antropofágicos achacables a las tribus. Siempre en pos de caníbales. escribió en su Relación sobre los indígenas de la isla Flora (en realidad son las islas Sule y Pile): «se enrubian el ca- bello. Los Johnson organizaron una expedición para salir al encuentro de los bushmen. con las cuencas rellenas de hojas enro- lladas» 15. 1. En el transcurso del primer viaje de Mendaña. o eso les pareció. Al final estuvieron ocho meses en las Nuevas Hébridas. Era un documento indiscutible de la pervivencia del cani- balismo. en el Congo vieron poblaciones con los dientes limados. p. sino a los duendes. 16 Justo Zaragoza (1876). vol. Les informaron de que tal vez encontrarían bosquimanos caníbales en el interior de la isla de Espíritu Santo. y su película Cannibals of the South Seas alcanzó un gran éxito de público. descubiertas por los españo- les. Indudablemente las islas Salomón. p. piloto de la primera expedición de Mendaña en 1568. Tomada de la «Relación de Hernán Gallego» incluida en el libro. Algo que fue muy habitual en el relato de los dos viajes que hizo Mendaña a unas islas que él mismo bautizó como Salomón. enanos y otros personajes más o menos inexistentes. co- men carne humana» 16. de los mongos de Santa Isabel o de los mumutanbu de Nggela (islas Floridas). 315 .

p. II. El 27 de mayo de 1568. que parecía de un mucha- cho. Keesing y Peter Corris (1980). El adelantado cogió el regalo y lo enterró en un hoyo a la vista de todos ellos diciéndoles en su lengua: «Teo naleha arra». 25 18 Ibídem. cortadora de cabezas. y con él unas rayces de binahu. Y era canibalismo puro y duro. Pues bien. ob cit. con los cráneos partidos y evidencias de que faltan sus sesos 19. transcurrió 17 Ibídem. Otros cadáveres no tenían lenguas. En la isla que los de Mendaña bautizan Guadalcanal. primo de Hernán Cortés. casi como Tanna en las Nuevas Hébridas. Naleha!”. em- pezaron a comer las faldas vegetales de las mujeres de Truk. vol. a diez españoles que habían desembarcado los encuentran sin dientes. comisionado británico para el Pacífico Occidental. p. Tanto fue así que en 1911 Sir Frederick May. en la parte central. caníbal. 59. De todos modos. como cuando las cabras de Hernando de Saavedra. 316 . a los kwaio les llegaban cartuchos para los ri- fles de repetición Zinder a tres esterlinas la unidad. Pese al ais- lamiento de sus junglas. 44. EN OTROS CONTINENTES «y enbiome un cuarto de carne humana. no otras anécdotas de aquellos mares. escribió a su gobierno en Londres que había que mandar una fuerza combinada con sijs punjabíes o pathan —«acompañados de intérpretes competentes» 21— para reducir a los bosquimanos de Malaita. y díxome en su lengua “¡Nale- ha. los kwaio imponían su propia ley. 20 Philip Snow y Stefanie Waine. 29. En Malaita había gente salvaje. 21 Roger M. que quiere decir «yo no lo como» 18. Malaita (Ramos para los españoles) fue la isla que tuvo peor reputación de las Salomón. las escaramuzas de los nativos son incesantes. por el pueblo sevillano del que era oriundo el maese de campo Pedro de Ortega Valencia. no la del Imperio británico. que quiere decir “Comeldo”» 17.. Hasta hace unos pocos decenios. 19 Luis Pancorbo (2006). con lo que se demuestra que el español fue pasto de los caníbales de forma muy temprana en la historia de los mares del Sur. Con lo cual los nativos se retiraron muy ofendidos. p. que creían que lo de matar cristianos iba a dejarlo pasar impune el Imperio de su Graciosa Majestad. en la Micronesia 20. p.

que son cotizadas a muy alto precio. con su horrible sonido. el señor William Bell. 45. y se usaron todos los efectivos del buque de guerra Adelaide. Pero se engañaría quien pensara que era un vi- cio exclusivo de los canacos. sus sesos saltaron por todas partes» 22. devorar a los hombres blancos» 23. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS poco más de un decenio. London recorre y recoge en su geografía humana una larga serie de vagabundos y aventureros que pierden el sentido por esos jack- pots de cabezas. se lo clavó en la cabeza. cuando levantó sus ojos Bell. En muchas islas melanesias había un auténtico jackpot. que fue un desafío al gobierno de las ya indepen- dientes islas Salomón. Los kwaio perdieron sus santuarios aunque con cierta fre- cuencia vuelven a sus revivals milenaristas. «Cada aldea salvaje circula su jackpot que todos con- tribuyen. p. representante colonial en la isla de Malaita. El tema le persigue buena parte de su vida. Cuando transcurre algún tiempo sin que nadie traiga una cabeza. 44. pues de cogerlos ellos y no otros tendrían asegura- da la fortuna. fue asesi- nado cuando recaudaba impuestos. sobre todo si pertenecieron a hombre blanco» 24. p. el escritor Jack London sintió una cierta llamada. como el movimiento Marching Rule. La represión fue implacable. donde «los caciques de las alde- as negras todavía solían comer “cerdo largo”. las Salomón y por supuesto en Fiyi. como se hace patente en muchos de sus relatos. 24 Ibídem. 138. 25 Ibídem. El cráneo de Bell virtualmente explotó y. y de forma especial en Los vagabundos. Y a veces el valor de esas ollas o jackpots podía ascender a 80 libras es- 22 Ibídem. suele adquirir proporciones inusitadas el tesoro acumulado» 25. «Basiana se hizo con el barril. Y es que a finales del XIX y principios del XX el canibalismo era lo más normal del mundo en las Nuevas Hébridas. esto es. 317 . p. o tesoro. Gracias a ésas y más cosas de «las terribles Salomón». y quien trae la cabeza de un blanco arrambla con la olla. y en el mes de octubre de 1927. mezclada con terror. lo levantó con ambas manos y. y precisamente era porque «los antropó- fagos se dedican a la caza de cabezas. por parte del canibalismo. 23 Jack London (1984).

que era lo mismo que decir dinero contante y sonante. Lo cual vale tanto para su parte oriental. Y ese lugar no es por supuesto la inventada Ringmanu de London. Otra vez se corre un velo de desinformación y leyenda. y al des- aparecer en noviembre de 1961 en el territorio de los otsjanep. p. Pero eso se atribuye con regularidad a cada pueblo más o menos remoto. Cuando tenía 17 años. una gran suma. hay cierta idea de la pervivencia del canibalis- mo. ¡oh. EN OTROS CONTINENTES terlinas. se conjetura que acabó comido por los miembros de esa tribu de Irian Jaya. como para Irian Jaya. 83. mi deseo y la inmediata posesión de mi cabeza para la que todos tus preparativos esperan» 26. Si se trata de Irian Jaya. Quizá por eso interesan todos los testimonios. Se ha dicho y creído que los danis de Irian Jaya lo han sido hasta hace poco. Ha influido mucho al respecto la suerte que corrió Michael Rockefeller. incluso algunos tan trans- versales y curiosos como los de Errol Flynn. London narra la existencia de un ídolo hecho de un ex- traño metal. tal vez de un meteorito. pues no sólo contenían cabezas sino braza- das enteras de conchas. Hay un lugar donde las prácticas antropofágicas han resistido más que en otros sitios. 318 . Ngurn! Quien no sea de la horda no puede ver al Ídolo Rojo y vivir. su parte oriental. El ídolo rojo. pero muy melanesia. Todo sucede cuando el antropólogo Basset cae en esa isla perdida. En uno de los cuentos de London más extraños y vibrantes. aún bajo dominio indonesio. aficionado a los viajes y la etnografía. Yo no viviré ya de ningún modo […] Así se satisfarán tres fines: la Ley. y recubierto de sangre de tan- tos sacrificios. isla de Ringmanu. donde hay zonas poco exploradas. Michael era un aventurero. el que sería famoso actor de Hollywood vivió en una plantación de 26 Ibídem. lo que hoy es la República de Pa- púa-Nueva Guinea. Los asmat de Irian Jaya eran caníbales en los años sesenta. y se pone enfermo de fiebres maláricas: «Yo sé la ley. hijo del multimillonario Nelson Rockefeller. sino la gran isla de Nueva Guinea. ubicado en la misteriosa.

un pueblo de cerca de un millar de habitan- tes de la región de West Sepik. y lo masculino y lo femenino. Afek «dio a luz a través de una vagina en cada nalga. y entonces puede escindir sus cualidades también en contrarios: «El placer queda separado del dolor. Y es que se creen descendientes de unos antepasados hermafroditas —aportando sustancias corporales tanto masculinas como femeni- nas— que se reprodujeron mediante una fisión corporal. p. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS cocoteros de Nueva Guinea. 129. Yomnok. Es decir. cuando canibalizaban a un enemigo. El otro ser. 129. Los ante- pasados de la mitad ritual bimin proceden de la nalga derecha y los 27 Joseph Cummins (2001). o de los habi- tuales dimes y diretes. Esta dialéctica de cualidades con- trarias está presente en la concepción de los bimin-kuskusmin del bien y el mal. tiene mayor contenido masculino aunque esté provisto de pene-clítoris. y la que se hacía en el Gran Rito del Pandanus. 319 . Es el caso de los bimin-kuskusmin. 29 Peggy Reeves Sanday (1987). p. Aparte de cuestiones más o menos anecdóticas. y observó ciertas costumbres de las que luego escribió: «lo mejor era dar sal a los cazadores de cabezas que se presentaban con ánimo de matar y comer gente. A esto se añade toda una casuística que hunde sus raíces en la pecu- liar mitología de ribetes psicobiológicos de los bimin-kuskusmin. la complejidad real del canibalismo papú ha sido reflejada en excelentes estudios antropológicos. sabemos que la antropofagia de dicho pueblo papú se subdivide en dos. Uno de esos seres con predominancia femenina era Afek (que es también la matrona mitológica de otras tribus min del oeste de Papúa-Nueva Guinea). Afek es «la Gran Madre urobórica que contiene todos los con- trarios» 28. y en su definición del otro étnico» 29. Afek es el símbolo y la imagen materna que se fragmenta. lo masculino de lo femenino y lo bueno de lo malo. la practicada en rituales mortuorios. X. p. La sal les calmaba» 27. estudiado en profundidad por Fitz John Porter Poole entre 1971 y 1973. 28 Erich Neumann (1955). Gracias a este antropólogo. Cita a Fitz John Porter Poole (1981).

los que no siguen las normas caníbales. La expresión bonnes manières à table se queda- ría corta para describir de qué forma tan ritualística. son los otros. pero menos que los bimin- kuskusmin. 131. los auténticos hom- bres. y al mismo tiempo tan orgullosa. y que se diferencia de la sangre menstrual de la madre aunque pasa no sólo a las hijas sino a los hijos. Y no se niega que sean humanos. se rea- lizaba el Gran Rito del Pandano —por celebrarse en arboledas de este tipo de palmeras—. Pues bien. como mínimo una vez cada generación. Por otro lado. En primer lu- gar. demuestran un tacto exquisito ante el asunto alimenticio. 31 Ibídem. así como sigue los tabúes relativos al incesto respetando la sangre agnaticia. insaciables de carne humana. que eso se consideran a sí mismos los bimin-kuskusmin. siempre al acecho de perso- nas del sexo opuesto parar comerles los genitales. 127. p. cosa que un buen bimin-kuskusmin nunca probaría porque da mal gusto a la carne humana. y durante diez días se celebraba la recolec- ción de sus frutos. se recurre a la consabida razón de que los malos. llenas de distingos so- bre las categorías humanas y subhumanas en cuestión. no rituales. otros seres humanos. además. idearon otro tipo de personajes a los que atribuir toda clase de maldades. seres tan fantásticos como de- formes. Pues bien. poseídos. brujas (tamam)… o niños. los responsables de todo. Éstos. EN OTROS CONTINENTES de los kuskusmin de la izquierda» 30. Dado que el fruto del pandano es masculi- 30 Ibídem. incluidos canibalismos desafo- rados y a destiempo. no contentos con esa progenie. revisten el acto antropofágico. la que proporcionan ambos progenitores. p. además de cere- bro y otras partes como la vesícula biliar. Por eso concibieron la existencia de los animales-hombres. y un sacrificio. 320 . es decir. sólo pueden ser locos. La gente de bien come según las normas establecidas. gentes de tribus vecinas que son susceptibles de ser cazadas y canibaliza- das. Cuidado con estos últimos también: «Los niños pueden atacar y consumir el útero y luego el pezón» 31. con el adherido tema de la fertilidad y el creci- miento.

inmarcesible y místico en los bimin-kuskusmin. Todo lo cual se realizaba antes de llegar a la víctima ape- tecida. y otros contrarios. Cita a Fitz John Porter Poole (1983). El canibalismo ritual de los bimin-kuskusmin no aludía sólo a la fertilidad. y reconstituyendo luego. 321 . no todo era excelso. p. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS no. rompiendo primero en partes. al hilo de Poole. Tiene mucha razón Peggy Reeves Sanday cuando comenta. Torturaban y seviciaban a la víctima. las partes de acuerdo con roles mundanos y rituales tales como el linaje de agnados. para completar el hilo de su pensamiento dual: «El rito progresa a partir de esta uni- dad primordial. Y obtener lo que se podría considerar una energía positiva que viene de otra de signo destructor. si eran capturados. 34 Ibídem. Casi siempre eran los hombres vecinos quienes. un hombre o una mujer. incluso sagrada. Pero eso sucedía a veces. lo mascu- lino y lo femenino. un ser humano. Lo cier- to en todo caso es que colgaban de un pandano las cabezas huma- nas (masculinas) para que se pudrieran. aunque ésta fuese un hombre. Así. esos indígenas de Papúa «pensaban que la reacción que tenía lugar en la sustancia se produ- cía simultáneamente dentro del alquimista» 34. 33 Ibídem. lo puro y lo profanado. Como los antiguos émulos de Paracelso. mediante actos de comida y tortura. p. tratando de integrar el bien y el mal. por ejemplo. pasaban a la hoguera. el guía ritual. el hechicero. Tras esta separación no paraba el proceso ritual hasta ir descartan- 32 Ibídem. primera fase de un asado. que los bimin-kuskusmin realizaban el canibalismo como si fuese una prueba de alquimia. que repercutiese en su favor. 141. 139. el embaucador y la bruja» 33. «requería una víctima femenina adulta obtenida […] de los ok- sapmin» 32. pues de ella pretendían derivar una transformación positiva. Sin embargo. el casuario era conside- rado más femenino (más Afek). y el jabalí más masculino (más Yomnok). Y en otro pandano ataban las partes femeninas de la víctima. sino que ponía en marcha un consumo de dualismo exa- cerbado que se expresaba mediante la ingesta de partes masculinas y femeninas de animales.

La tribu fore vive en el valle de Okapa. Y es cierto que ya en la dé- cada de los sesenta la enfermedad llegaba a matar hasta a 200 per- sonas cada año. de encefalopatía 35 Ibídem. de los pandanos. 322 . denominada nvCJ. Los fore creyeron que era la enfermedad de la risa. no hay que confundirlo con una variante. el kuru fue una enferme- dad determinada por un prión. el canibalismo en Papúa-Nueva Guinea. 146. por las convulsiones imparables que producía. por eso estos últimos sufrieron más las consecuencias de la enfermedad. La cau- sa. siendo el objetivo verdadero seguir contando con la fertilidad de sus mujeres. EN OTROS CONTINENTES do «aquello que es asocial en la víctima». Para algunos se remontaría a finales del siglo XIX. y las mujeres y los niños cerebros humanos. Este mal tiene una incidencia de uno por millón.000 personas en 1958 cuando se desató la epidemia de kuru. fue un virus lento (slow virus). que los bimin-kus- kusmin hacían ese complejo ritual caníbal porque pasaban hambre. se cree que hubo kuru entre 1920 y 1960. p. dado que «el objetivo es. Lejos de ser algo misterioso. incluso los extraños rictus que ponían algunas personas antes de morir. El canibalismo fore contemplaba de forma específica que los hombres comiesen músculos preferentemente. y contaba con unas 8. Aunque es arriesgado dar fechas en un asunto semejante. un país con no menos de 800 grupos étnicos. el de redimir del mal a la virtud y comerla» 35. luego se supo. El kuru guarda parecido con síndromes de encefa- lopatía espongiforme como el mal de Creutzfeldt-Jacob. No se sabe a ciencia cierta cuándo empezó la práctica del cani- balismo entre los fore. o por una determinada proteína al- terada del prión. Toda una regeneración ontológica donde hay pocos datos para concluir. según analiza Reeves Sanday siguiendo a Poole. fue sin duda el resultado de comer cadá- veres. no fue siempre una excepción compleja y ritual de tal o cual poblado lejano. en el altiplano oriental de Papúa-Nueva Guinea. Sin embargo. El canibalismo llegó a alcanzar cotas de epidemia. Sin embargo. tal como se puso en evidencia en el famoso caso de los fore y el kuru. o mágico. los estertores. los casuarios y los jabalíes. Pues bien. repetidamente.

y hacía que se desvaneciese el vínculo entre comida caníbal y enfermedad. 323 . los niños fore nacidos después de abando- nar el canibalismo crecieron sanos. Los responsables de la buena noticia científica sobre el kuru fueron los doctores Carleton Gajdusek y Michael Alpers. En 1966 hicieron una prueba determinante: transmitieron kuru a chimpancés inyec- tándoles tejido cerebral infectado. De forma gráfica se ha dicho que el kuru dejaba el cerebro como un queso de Gruyère. espasmos. el kuru también se veía acompañado por falta grave de coordinación moto- ra. demencia… En sus rituales caníbales las mujeres fore. El proceso de incubación era muy largo. tildado de enfermedad de la risa para mayor ironía. parálisis o rigidez muscular. en un momento dado los fore. y tras dejar éstos de consumir muertos. se ex- plicó a los fore el origen de la enfermedad. en evitar el canibalismo. con 150 fallecidos). enseguida se confirmó que ésa era la raíz del problema. es decir. El caso es que los fore no se dieron cuen- ta de las terribles consecuencias del kuru. y que se adquiere por la ingestión de carnes de vacuno contaminadas (en la última epidemia a caballo entre fines del siglo XX y principios del XXI. Probaron así que la causa del kuru no era genética. la par- te exquisita en cuestión. la conocida popular- mente como enfermedad de las vacas locas. De hecho. y de modo especial sus sesos. contagiaban con sus ma- nos sucias la carne humana que pasaban a los hombres. Pues bien. hubo 157 ca- sos sólo en Gran Bretaña. encargadas de manipular el contenido del banquete. y esos agujeros no eran metafóricos sino que se han visua- lizado en las imágenes tomadas por el Virtual Hospital de la Uni- versidad de Iowa. Cuando por fin se hizo un análisis científico de la situación. y que por tanto había que poner el énfasis en la prevención. del Insti- tuto Nacional de Salud de los Estados Unidos. Parece probable que el canibalismo fuese para los fore una forma de honrar a sus familiares muertos. los achacaron a la brujería y no por eso dejaron de comer cerebros y otras partes de las personas. cambios de personalidad. Además. para lo cual no había mayor honor que devorarlos. OCEANÍA: ABORÍGENES Y MELANESIOS espongiforme bovina descubierta en 1996. teniendo ya muchos casos de enfermedad.

consiguió triste celebridad al ser detenido por el FBI en Frederick (Maryland) y acusado de abusar sexualmente de un menor. Se le llama el prión E219K entre japoneses e hindúes. coordinador de un estudio sobre el kuru realizado por el Medical Research Center y el University College de Londres (sus resultados fueron publicados en la revista Science. Parece que esos polimorfismos aparecieron hace 500. La buena noticia es que desde los años sesenta no se han vuelto a detectar casos de kuru entre los fore. Según Mead. En 1976 llegaría a obtener el premio Nobel de Medi- cina por su estudio epidemiológico del kuru. se ubica en el gen del prión y se conoce como M129V entre los papúes (Mead lo encontró en 23 mujeres sobre 30).000 años. Claro que hace medio mi- llón de años ya era bastante poder devorar cualquier cosa o cual- quier ser. no conociendo el comedor a qué especie pertenecía él mismo y guiándose por el rugido de su estómago. campaba por sus respetos no habiendo resistencia alguna a las en- fermedades degenerativas que causaba. y otra modificada. Eso tiene una explicación clara para el doctor Simon Mead. un gen determinado actúa contra los efectos de la carne contaminada. Sin embargo. 324 . en abril de 2003). Lo cual sugiere que antes de eso el canibalismo. soltero y de 72 años. sosteniendo que se contraía por manipular con las manos cerebros humanos en las ce- remonias caníbales. pueden estar a sal- vo. de llamarlo así. veinte años después de ese reco- nocimiento internacional. Esa mutación. EN OTROS CONTINENTES El doctor Carleton Gajdusek fue a estudiar personalmente este tema a Papúa. un niño de quince años que se había traído de la Micronesia para que vivie- ra en su casa. o polimorfismo. carne humana en este caso. También se ha averiguado que los individuos que adquieren una copia normal de priones. el doctor Gajdusek.

29

POLINESIOS

Como hemos visto, en Australia central, donde los recursos anima-
les y vegetales son raros, la causa clara del canibalismo fue el ham-
bre. Con todo, hubo un lugar del Pacífico, y en concreto de la Poli-
nesia, aunque estuviese tan escorado hacia América como la isla de
Pascua, donde el canibalismo fue una frenética actividad de todos
contra todos. El misionero Sebastián Englert, uno de los mejores
conocedores de la verdad etnográfica de la isla de Pascua, descartó
que el canibalismo fuese anterior a la llegada de Hotu Matu’a, el
héroe cultural de Rapa Nui, que significa «isla grande» en idioma
polinesio. Eso equivalía a colocar el canibalismo pascuense, no en
la protohistoria isleña, sino en un verosímil periodo histórico, el
que se refiere a la emigración de gentes polinesias, de las Marquesas
probablemente, hacia el extremo oriental del Pacífico donde se ubi-
ca la isla de Pascua.
El gran momento caníbal de Pascua, por no decir el apogeo,
fue en torno al año 1730, como producto de las luchas intestinas
de los isleños. Era cuando se gritaba «huri moai», «derribar las es-
tatuas», y cuando sin duda se comían unos a otros. Luego, con los
pascuenses tomados como esclavos por los negreros peruanos,
además de enfermedades varias, sobre todo viruela y lepra, resultó
que en 1897 sólo quedaban en la isla once habitantes. Pareció im-
posible que no se extinguieran los pascuenses, que tanto empeño
habían puesto en determinadas épocas en tener el privilegio de ser
«los que cocían carne humana» («hare kai tangata»), aunque según
Englert, «parece probable que solamente en casos aislados, sobre
todo en guerras y matanzas por venganza de sangre, se practicaba

325

EN OTROS CONTINENTES

el canibalismo» 1. Englert cuenta que una anciana de más de cien
años, la madre de Juan Tepano, fallecida en 1936, «había presen-
ciado, cuando niña, un acto de canibalismo, unos enemigos lleva-
ron a un tío abuelo de ella, arrastrándolo, a Hanga Tetenga, donde
lo mataron y cocieron su carne en curanto» 2. «Curanto» es la pala-
bra que usan en Chile para umu, voz polinesia para un horno de
asar que se construye haciendo un hoyo en la tierra, y poniendo
piedras calientes. En el curanto se echa de todo lo que se tiene.
Nadie pone en duda que hubo curantos humanos en Pascua.
En Pascua nunca se dio una vegetación extraordinaria. Las di-
mensiones de la isla tampoco permitieron una fauna ni variada ni
abundante. La gente comía carne, a lo mejor de aves marinas, con
su sabor a rancio; o ratones de campo. Raramente podían comer
pollos y cerdos. Lo que menos faltaba era el pescado —atún, angui-
las—, y por supuesto tubérculos, ñames, taros y camotes. Y pláta-
nos, la fruta por excelencia, y a veces hojas de ti, planta sagrada de
la Polinesia y susceptible de servir de acompañamiento en varios
platos. El propio Darwin alabó la hoja de esa planta que le dieron
como postre en Tahití.
En la antigua Pascua el hambre recurrente era poca cosa com-
parada con la sed que debían de sufrir los isleños. Ésa fue la tesis
del doctor Stephen-Chauvet, tras analizar las estatuas de madera,
moai kavakava, que muestran gentes esqueléticas, con las costillas
salidas, síntoma de «perturbaciones endocrinas a causa de un defi-
ciente consumo de agua» 3. Siguiendo ese razonamiento, los isleños
no tenían agua fresca suficiente, faltándoles manantiales y ríos, y
aunque filtraban el agua de mar no acababan con su salinidad. Por
eso estaban al mismo tiempo, siempre según el doctor Stephen-
Chauvet, «deshidratados e hiperclorurizados […] venían a ser
como sardinas arenques en su consistencia física» 4. Englert, sin
embargo, no cree en el tema de la hipercloruración. Los antiguos

1
Sebastián Englert (1988), p. 209.
2
Ibídem.
3
Ibídem, p. 225.
4
Ibídem.

326

POLINESIOS

pascuenses no ponían sal en sus curantos. Todavía bien entrado el
siglo XX, aún no salaban sus comidas teniendo agua potable sufi-
ciente.
El asunto fue que en torno al año 1680 (antes de los primeros
europeos, que los holandeses de Roggeveen sólo llegaron en 1722),
sucedió algo tan grave como una guerra civil entre los dos grandes
grupos de la isla, los hanau momoko y los hanau eepe, con el resulta-
do de la práctica destrucción de estos últimos y mediante la antro-
pofagia en muchos casos. Se conocía a esos grupos enfrentados
como «orejas cortas» y «orejas largas», respectivamente, pero es
una pobre caracterización.
Uno de los hanau eepe llamado Ko Ita «tenía en su casa [en
Orongo] los cadáveres de 30 niños que había matado para comer-
los. Entre sus víctimas se encontraban los siete hijos de un hanau
momoko, Ko Pepe» 5. Por venganza, los hermanos de Ko Pepe, to-
dos ellos hanau momoko, arrasaron a los hanau eepe en media isla,
desde Orongo hasta Vinapú. Y los hanau eepe se refugiaron desde
entonces en el monte Poike. Fue uno de los sucesos que preludia-
ron la gran batalla final entre las tribus.
Los hanau eepe se creían invencibles en su monte, uno de los
mayores de la isla, casi una fortaleza natural. Además, juntaron una
gran cantidad de leña para quemar a sus enemigos, los hanau mo-
moko, en el caso de que se acercaran. Según la leyenda recogida por
Englert, los hanau momoko contaron con un caballo de Troya, una
mujer eepe llamada Moko Pingei y traidora a los suyos: «Fijaos en
mí. Cuando yo esté sentada, tejiendo un canasto, señal es que ellos
están dormidos. Que vayan entonces los hombres a la pelea» 6.
Los hanau momoko consiguieron arrinconar a los hanau eepe en
una trinchera excavada al pie de su monte donde ardía un gran fue-
go. «La zanja se llenó por completo y el buen olor (de carne asada)
de los hanau eepe subió por los aires» 7. Luego la zanja en cuestión
fue conocida como Ko te umu o te hanau eepe, es decir, «el curanto

5
Ibídem, p. 90.
6
Ibídem, p. 91.
7
Ibídem.

327

EN OTROS CONTINENTES

de los hanau eepe», pues éstos no fueron solamente quemados, sino
derrotados por el procedimiento que inflige mayor humillación, el
canibalismo.
A partir de ahí hay innumerables historias y especulaciones so-
bre el canibalismo en la isla de Pascua. Cada cráneo con una perfo-
ración lleva a algunos a la hipótesis caníbal. Sin hablar de Make-
Make, el supremo dios de Rapa Nui que nunca se cansaba de exigir
sacrificios humanos. Pero el curanto descrito fue más material que
todas esas conjeturas.
Si tomamos como ejemplo otro escenario polinesio como las is-
las Cook, no queda más remedio que afirmar que el canibalismo
existía desde tiempo inmemorial. Desde luego, lo hubo mucho an-
tes de la llegada de los misioneros en el siglo XIX. Uno de ellos, el
reverendo William Wyatt Gill, vivió entre 1852 y 1872 en Mangaia,
una de las Cook, y en 1894 publicó sus experiencias y una buena
cantidad de información etnográfica sobre los isleños de las Hervey,
como se conocían entonces (y también de los aborígenes de las islas
del estrecho de Torres, donde trabajó posteriormente). Pues bien,
Gill pudo hablar con el nonagenario Taraaore, último sacerdote de
Tangaroa, dios supremo y tutelar de las principales islas, como Ra-
rotonga y Aitutaki. El sacerdote nativo explica a Gill, el sacerdote
extranjero, que hacían sacrificios humanos para ese dios supremo
llamado Tangaroa 8.
Cuando alguien moría de muerte natural en las Cook había
quien se arrancaba las paletas de la boca, y quien se hería todo el
cuerpo con dientes de tiburón para ofrecer esa sangre, siempre en
señal de duelo. Por otro lado, tenía gran importancia subrayar de
qué tribu se era, lo que quedaba determinado según se descendiera
de una línea u otra. Si se venía de un antepasado de sexo masculino
se era tama tane y si se procedía de un antepasado femenino, tama
fafine. Eso constituía un elemento primordial de la tribu, aparte de
tener dioses propios, templos o marae y canciones especiales.
Fuera de las pequeñas islas Cook, en Tahití, epicentro de la cul-
tura polinesia, había santuarios dedicados al dios Oro (también lla-

8
William Wyatt Gill (1993 [1893]), p. 15.

328

POLINESIOS

mado Rongo, Rono, Orono…), aunque el más importante se halla-
ba en la isla de Raiatea, donde se originó su culto, y donde «se ofre-
cían cincuenta hediondas cabezas en una sola generación» 9. Según
Gill, para los sacrificios al dios se preferían los hombres: «las muje-
res de Tahití no se podían elegir para eso siendo noa, comunes;
mientras los hombres eran tapu, sagrados, y por tanto adecuados
para el sacrificio» 10.
Tapu podía ser un hombre, el hombre, pero también todo lo
relativo a lo sagrado, y por tanto lo que no se podía profanar, alte-
rar o quebrar. Los marquesanos, otro pueblo en islas apartadas del
gran centro cultural polinesio, constituido sobre todo por Raiatea
y las islas de la Sociedad, no dudaron durante mucho tiempo sobre
lo que tenían que hacer con «los pescados de los dioses». Cuando
pescaban a una víctima, «fuese una mujer, un niño o un viejo, estu-
viese viva o muerta, dos hombres entre los más robustos la cogían
por los pies y las manos y la ataban fuertemente a una larga pérti-
ga, la cargaban sobre sus hombros y marchando uno delante del
otro la llevaban colgada entre los dos a la plaza pública, el centro
de reunión donde ya estaban los tuhuka, los sacerdotes, y el pue-
blo, todos engalanados como en los grandes días de fiesta» 11. Y
entonces tocaban los tambores y cantaban: «Tuku’a! Tuku’a! Tu-
ku’a!», «Ha sido dado, ha sido dado, ha sido dado» 12. El sacerdote
cogía una caña de la que pendía un anzuelo, se lo ponía en la boca
a la víctima, que ya sin mana o fuerza sobrenatural de ninguna cla-
se era un pescado, y continuaba su cántico: «Haka au! Haka au te
metau», «Bailo, bailo para ti, anzuelo» 13. El resto, como cuenta en
su impresionante relato Jean-Louis Teuruarii, es de gran violencia,
pues el sacerdote arremete con sus dedos y uñas contra los pesca-
dos de los dioses: les arranca los ojos y otras partes que devora en-
seguida. El cuerpo iba al horno, se cortaba en pedazos y todo el
mundo recibía su parte.

9
Ibídem, p. 23.
10
Ibídem.
11
Jean-Louis Teuruarii Candelot (1999), p. 107.
12
Ibídem.
13
Ibídem, p. 108.

329

EN OTROS CONTINENTES

Tantos fueron los excesos en general en la Polinesia, y en parti-
cular en la Polinesia francesa, que la reacción no se haría esperar.
Fue particularmente dura la actuación del sacerdote católico Hono-
ré Laval en las islas Gambier, forzando a los nativos a ser algo así
como curas y monjas. Tiene esto algún parangón con el celo fanáti-
co de Fernández de Quirós, que en los largos meses de navegación
por el Pacífico prohibió a sus hombres que blasfemaran o jugaran a
los dados. Luego, en la isla del Espíritu Santo, Quirós fundó una
ciudad llamada Nueva Jerusalén, y al río que pasaba por allí lo bau-
tizó Jordán. Volviendo a las Gambier, el problema es que antes de
que Laval acabara loco y le quitaran de su puesto, dejó no menos
de 5.000 víctimas mortales entre los isleños 14.
Eso no quita que los hábitos caníbales de los llamados paga-
nos, y su gusto por una carne que les sabía tan dulce como la del
puerco, representaran «la mayor obstrucción» 15 al hombre blan-
co, fuese misionero o traficante de sándalo, de cohombros de mar
o de esclavos. Los nativos, especialmente de las ricas islas poline-
sias, no se dejaban avasallar con tanta facilidad. De eso sabía mu-
cho un hombre tan singular como Benjamin Morrell, comerciante
de bêches-de-mer, holoturias. Entre 1822 y 1831 realizó tres gran-
des viajes por el Pacífico Sur, y dejó algunos relatos de sus expe-
riencias, aunque al mismo tiempo fuese conocido como «el mayor
mentiroso del Pacífico». Lo cierto es que presenció ceremonias
antropofágicas y dio datos aún hoy valiosos sobre los maoríes:
«devoran los cuerpos de sus enemigos, pero no por un apetito fí-
sico o delicia que les produzca la carne humana…» 16. Más bien,
según Morrell, se celebraba «el horrible rito […] para apaciguar
un apetito moral, mucho más voraz que el hambre» 17. En ese sen-
tido el canibalismo expresaba odio, venganza y «una insaciable
malicia que perseguirá a su víctima más allá de los confines de la
tumba» 18.

14
Philip Snow y Stefanie Waine (1986), p. 132.
15
Ibídem, p. 118.
16
Ibídem, p. 124.
17
Ibídem.
18
Ibídem.

330

POLINESIOS

Morrell sabía bien de lo que hablaba, porque una vez, cerca del
atolón de Ontong Java, al norte de las Salomón, 28 de sus hombres
desembarcaron en un islote y los nativos se los comieron asados.
Ese sitio fue oportunamente bautizado como Massacre Islands 19.
Otro escritor que aportó alguna interioridad de los mares del
Sur fue Pierre Loti. Llegó a conocer bien Tahití, una reina local que
le confesó una vez que la carne de los europeos sabía «a bananas
maduras» 20. Había en eso una sarcástica naturalidad que el escritor
francés no dejó pasar. Sin embargo, esa pizca de humor se pierde
en el mar de testimonios sobre el canibalismo recogidos por fuentes
eclesiásticas. William Pascoe Crook, misionero en las islas Marque-
sas, no tenía duda de que, para los nativos, comer carne humana
significaba apropiarse de los poderes del enemigo vencido, en una
suerte de magia.
Contra eso luchaban los misioneros, y en algunos casos morían
en el intento. Ya se ha referido el caso de John Williams, devorado
en la isla melanesia de Erromango en 1839. Esta isla del sur de las
Nuevas Hébridas, como vimos, adquirió fama de infernal por su ca-
nibalismo —de blancos, naturalmente—, algo que también resaltó
una novela de Pierre Benoit llena de evocaciones de una vegetación
asfixiante y, con los tambores caníbales retumbando por las
noches 21. Pero en las cercanas Salomón hubo más casos de blancos
misioneros asesinados y quién sabe si canibalizados. En San Jorge,
la isla gemela de Santa Isabel, la primera isla del archipiélago adon-
de llegaron los españoles en 1568, fue asesinado en 1845 monseñor
Epalle por negarse a cambiar su anillo por un par de limones. Este
marista fue el primer obispo católico en perecer, aunque no el pri-
mero de esa dignidad eclesiástica, pues ya en 1871 John Patteson, el
obispo anglicano de Melanesia, había sido asesinado en Santa Cruz,
la última isla donde los españoles de Mendaña intentaron en 1595
poner una colonia española, y donde el propio Mendaña había fa-
llecido. Todo un ciclo.

19
Ibídem, p. 77.
20
Ibídem, p. 204.
21
Philippe Diolé (1976), p. 148.

331

332 . sobre los que construían su visión del mundo. se hartaban de decir en tiempos de Cook que los verdaderos caníbales eran otros. por mucho que avanzara o mejorara su moral. Y es que quitarles esa costumbre y esos tabúes. afluente del río Sepik (Papúa-Nueva Guinea). la de Margaret Mead. seguían teniendo vivo el re- cuerdo del canibalismo. dejaron de ser antropófagos al mismo tiempo que contemplaban el casi to- tal arrasamiento de la cultura tradicional. y el consiguiente canibalismo. EN OTROS CONTINENTES Volviendo a la Polinesia. Carne y huesos del gran capitán fueron distribuidos en- tre los altos jefes de las Sandwich. 177. Cook ya había llamado Islas de los Amigos al archipiélago de Tonga donde conspiraron para matarle. que prohibían hasta pasear por la noche des- pués de las ocho sin llevar un farol… A ese estado de cosas contri- 22 Margaret Mead (1983). Una de las voces más autorizadas de la antropología. por ejemplo los de Samoa o los de Fiyi. Suponía el final de una larga cadena de errores e incomprensio- nes. p. No sucedió tanto con los tchambuli. Lo decapitaron y cortaron en pedazos. Si esto pasó menos en la Melanesia. no se pudo hacer sin desvitalizar su cultura. Cook fue tomado en Ha- wai (islas Sandwich) por la encarnación del dios Lono y al final mu- rió asesinado en la bahía de Kealakekua. Quién sabe si fue o no una señal. im- pusieron una especie de estado teocrático con las llamadas blue laws («leyes azules»). «desanimó y deprimió a pueblos conquistadores como los iatmul y los mundugumor» 22. un «grupo cerrado» y de apenas 500 personas. en las islas Cook y otros lugares. y no les fue fácil readaptarse a otro tipo de vida bajo las nuevas normas impuestas por el gobierno australiano. el capitán Cook. sólo fue por la inaccesibilidad y aislamiento de muchos lugares. No deja de ser irónico que perezca a manos de los caníbales de Hawai cuando ya lo habían convertido en un dios o semidiós. no dejó de percibir cómo la prohibición de la caza de cabezas. en su tercer viaje (1776-79). reino de la Polinesia todavía existente. pero en especial los mundugumor de Yuat. Eso pasó en la Polinesia. Otras veces los misioneros. En Tonga. llegó a ver en un arae o templo de Tahití un sacrificio hu- mano.

Incluso los llevaron a picar a las minas de guano. sal y plata de Perú. directamente con hombres. Y lo mismo en zonas de la Melanesia como Nueva Caledonia. pero que. 23 Philip Snow y Stefanie Waine. que como hemos visto era el secuestro de hombres para trabajar en las plantaciones. sándalo. Eso fue más normal de lo que se cree en el Pacífico. p. Se las daba de haber presenciado nume- rosas veces ritos caníbales. El reverendo James Hadfield. además de igualmente deplorable. Y en las Gilbert y Caroli- nas de Micronesia. Tokelau y Pascua en la Polinesia. como hemos visto. cit. Williams. misionero metodista de las Nuevas Hébridas. 17. un hombre que pudo componer su vida gracias al reverendo Hadfield. y cómo las esposas de los altos jefes eran estranguladas cuando fallecían sus maridos. contribuyó a la despoblación de vastas zonas de las Marquesas. y además con copra. POLINESIOS buyó mucho John Williams. que nada tuvo que envidiar a la des- trucción de códices mayas por el obispo Landa en Maní (México) tres siglos antes. conocido como Caníbal Jack. Diaper. Nuevas Hébridas y Salomón. Ése fue el caso de William James Diaper. También hubo una connivencia entre misioneros y otros blan- cos desaprensivos que cargaban. a quien encontró en 1889 en las islas de la Lealtad (Nueva Caledo- nia). si no con almas. ob. holoturias y cualquier cosa de valor. acabaría siendo vícti- ma de su celo. 333 .. quien en 1830 llegó a hacer una gran quema de ídolos en Rarotonga. Los misioneros aprovechaban esa gente blanca sin escrúpulos para obtener noticias y pertrecharse en su particular guerra santa contra los paganos. Sus mujeres fueron previamente estrangula- das en vista de lo inevitable: estaba muriendo un gran caníbal y se le debían todos los honores. se apoyó en beachcombers (literalmente «peinadores de playas») y otros descastados que se dedicaban al blackbirding. tenía seis mujeres y era diestro con los mosquetes. En 1845 el reverendo Thomas Wi- lliams vio en Taveuni (Fiyi) a un alto jefe que fue enterrado sin ha- ber muerto del todo 23. Todo eso representó una es- clavitud que pasó en sordina en comparación con los esclavos ne- gros.

quien contó sobre la isla de los Pinos (Nueva Caledonia) en 1841 que «comen los cuerpos de sus enemigos muer- tos en batalla. la de Mary Davis Wallis. en ello les iba su negocio. EN OTROS CONTINENTES Los misioneros no ahorraron ningún detalle horrible sobre la antropofagia. La Wallis tuvo el mérito de ser la primera mujer que escribió —en 1851— sus experiencias vitales en los mares del Sur. p. By a lady. 124. No habría que suponer por eso que las explicaciones sobre el canibalismo en los mares del Sur tengan que recaer por fuerza más en motivos culturales que en carencia de alimentos. Snow y Waine citan de Life in Feejee. 26 Ibídem. Hay abrumado- res testimonios de esta segunda motivación. 127. 125. un nativo de las Cook entrenado como misionero y enviado a Nueva Caledonia. Ta’unga. pues se lo propinaba en la nuca. El desertor Robarts confesó al capitán ruso Von Krusenstern. five years among the cannibals. Otro de quien a lo mejor se puede uno fiar es del marino mer- cante Andrew Cheyne. al este de Viti Levu (Fiyi). el jefe dijo que era muy sencillo: les pegaba un palo. no meramente para gratificar su venganza. un capitán de barco dedicado a las holoturias. de Mary Davis Cook Wallis. cómo ponían un cuerpo en una piedra. 334 . lo que equivalía a ejecu- tarlas 25. or. p. oriunda de Salem (EEUU) y mujer de Benjamin Wallis. que había visto practicar canibalismo en las Marquesas y que eso se debía a falta de proteínas. El reverendo Joseph Wode- house observó en la isla de Bau. p. Aún hoy se puede ver esa piedra en la antigua iglesia de Bau. vio que allí lo fundamental era la venganza y «un desmedido apetito por la carne humana» 26. le cortaban la cabeza y «los niños jugaban con ella como si fuera un pelota de cricket» 24. 25 Ibídem. Por el contrario. Cuando Mary le preguntó cómo lo llevaba en caso de conflictos o celos. que le rescató. sino para satisfacer su ansioso apetito por esta clase de alimento […] Lo pre- fieren […] les sabe más dulce que el cerdo […] Prefieren carne de 24 Ibídem. El jefe supremo de Bau se sorprendía de que ella fuese la única mu- jer del capitán Wallis mientras él tenía 100 esposas. una islita que tuvo otra visita célebre.

y por otro llevó a cabo implacablemente la política de su gobierno sobre no interfe- rir en la explotación de fosfatos en Banaba. Uno de los autores que más se aplicaron en el estudio y descripción de esos archipiélagos fue Sir Arthur Grimble. p. p. 335 . o deshonre los huesos de sus padres» 29. El ritual de Nakaa se llamaba Te Kaetikawai (el enderezamiento del camino). y al que no escapaba ni un grano de arena ni una maldad de los hombres. Pues sabían bien lo que no tenían que hacer: «Que un hombre no se acueste con su hermana o coma el tótem de sus padres. más algo de tabaco. Menos informaciones nos han llegado del tema en la Microne- sia. lo mismo que los incestuosos y los comedores de sus tótems. Como se sentaba entre el mundo de los vivos y el de los muertos. POLINESIOS mujer y de niño antes que de hombre» 27. un juez supremo. un personaje controvertido. podía celebrar en aquél juicios y aplicar sanciones. Grimble no era un ecologista. Por si fuera poco. estrangular a quienes hubiesen descuidado sus deberes ri- tuales con los fallecidos. A principios del si- glo XX la Compañía Británica de Fosfatos hizo un contrato por 999 años con los isleños micronesios de Banaba y a cambio les daba 50 libras esterlinas al año. p. Por ejemplo. cuando los canacos de Pinos regalaban carne humana a los de otro poblado. 28 Arthur Grimble (1970). aunque sus datos sobre los i-kiribati son atendibles. 29 Ibídem. un ámbito extraordinariamente extendido pese a la exigüidad de tierras emergidas. En 1945 la isla se había convertido en poco más que una polvareda gris en medio del mar y los isleños fueron realojados en la isla Rawi (pronunciado Rambi) de Fiyi. 118. 42. y quien lo seguía se libraba de la red con la que el dios echaba a los malos en un pozo. Tenían un dios supremo. Esa gente merecía ser empalada. no era óbice para que no fuese comida y apreciada en su justa medida. Por un lado fue el gobernador de las is- las Gilbert (hoy Kiribati. llamado Nakaa. lo que nos lleva a un canibalismo de tipo más bien alegórico 28. o mejor. 45. 27 Ibídem. pero había algún retraso y la dádiva llegaba descompuesta. que se pronuncia Kiribás). un ojo que nunca se cerraba sobre el mundo.

000 millas de distancia. Creer que son historias imposibles. a más de 2. el ciprés fúnebre. Y eso les duele aún mucho a los descendientes de los banabians. la sangre de sapo. Sólo faltaba ahí el hígado y la médula del «desdichado niño para hacer un fortísimo brebaje de amor (pocu- lum amoris) si otros hechizos no resultan eficaces» 31. p. los huevos y las plumas de la “striga”. no sólo de la antropofagia. Devorar las imá- genes más antiguas de la humanidad. fuera convirtiéndose en un lugar imposible para la vida. 31 Ibídem. a Grimble no le tembló la mano cuando permitió que el atolón de Banaba. Intentar que no sean reales. Pues también el cuerpo humano fue el principio y el fin. quien roba un niño y prepara «un primer hechizo con sustancias de carácter maléfico. 336 . también conocido como Ocean Island. 30 Julio Caro Baroja (1966). Ellos y sus padres añoran su isla perdida. tal vez eso sea también canibalismo. p. sino de la magia. tales como la higuera silvestre arrancada de un sepulcro. 54. aunque ha- yan nacido en la bella isla fiyiana de Rawi. 45. Añoranza. EN OTROS CONTINENTES Sin embargo. como la de la célebre hechicera romana Canidia. las hierbas de Iolcos e Hiberia (países fecundos en venenos) y los huesos arrebatados a la boca de una perra en ayuno» 30.

161. BARLEY. BABB. Paul B. José María y Francisco Izquierdo (1947): Mitos. Historical Conservation Society/University of San Agustín. Madrid. en Revista de Occidente. ARSUAGA. ANGOSO. Historia 16. Filadelfia. leyendas y cuentos peruanos. en Álvar Núñez Cabeza de Vaca: Naufragios. BEESON. discurso de ingreso en la Real Academia de Docto- res. ÁVILA. 310. 337 . 47-74. W. Oxford. ANÓNIMO (1965): The Christianization of the Philippines. B. BAYO. BARRERA. Nueva York. Oxford University Press. (2006): «Españoles devorados». Prometheus Books. BIBLIOGRAFÍA ALBA. Saunders. Antonio O. Caro Raggio. ARANZADI. Cecil (1975): Textbook of medicine. Oxford University Press. Alianza Editorial. ASKENASY. Madrid. Juan Luis (2007): «Hombres y dioses. Polifemo. Delhi. en Pedro Mártir de Anglería: Déca- das del Nuevo Mundo. Nueva York. Ciro (1927): Por la América desconocida. Barcelona. ATWOOD. Nigel (2000): Bailando sobre la tumba. Ministerio de Educación. El País. Ricardo (2004): «La ruta de Drácula». Plaza & Janés.. ARGUEDAS. Lawrence A. Barcelona. Motilal Banarsidass Publishers. Madrid. Manila. Pedro Mártir de (1989): Décadas del Nuevo Mundo. Íñigo de (1962): En el bosque fang. 340. Anagrama. Ramón (1989): «Introducción». Polifemo. Walsh McDermott. Margaret (1995): Strange things: The Malevolent North in Cana- dian Literature. 8-19. ARENS. Lima. Anthropology and Anthro- pophagy. Trinidad (1985): «Introducción». p. Hans (1994): Cannibalism: From Sacrifice to Survival. ANGLERÍA. William (1979): The Man-Eating Myth. Madrid. 31 de agosto de 2006. La naturaleza de la agre- sividad humana». Russell L. (1998): Ascetics and Kings in a Jain Ritual Culture.

25 de febrero de 2007. 11-33. (1996): «The Third Source. BENOT. Swedenborg: A Physical & Metaphysical Revelation». Lowdermilk & Co. Yves (1970): Diderot. Timun Mas. Madrid. Madrid. John Gregory (1973 [1891]): Gli sporchi rituali. Mas- pero. René (1999): La rumeur des steppes.. Entrevista con Gustavo Zerbino». Jean-Anthelme (1869): La Fisiología del gusto. Albany. Fondo de Cultura Económica. BRAVO CARBONELL. Crónica 591. CAMPA. 338 . en http://www. CAL. en Kristen Guest (ed. William George (1883): Folk Medicine: A chapter in the History of Culture. CARDÍN. Icaria. Publications of the Folk-Lore Society. Labor. 88. Barcelona. BIBLIOGRAFÍA BENEDICTO. Madrid. Piero (1986): El pan salvaje. París. Buenaventura (1894): Los mayóyaos y la raza ifugao. Emecé. Barcelona. Washington. París. BLOM-DAHL. de l’athéisme à l’anticolonialisme. Jorge Luis (1957): Manual de zoología fantástica. Christen A. Barcelona. Tientos Etnológicos II. G. Guaraldi Editore.): Eating Their Words: Cannibalism and the Bounda- ries of Cultural Identity. BOURKE. Mondibérica. BLACK. (1932): Les mangeurs d’hommes. BENÍTEZ. J. (1925): En la selva virgen del Muni. BORGES. orig. Fondo de Cultura Económica. 23 de julio de 2006. BUCHAN. 12. Juan C. Madrid. de Minuesa. Mark (2001): «Food for Thought: Achilles and the Cyclops». París. Im- prenta Vda. R. Payot. Kaj (1983): Los esquimales. Londres. 199-214. p. Hugo (1998): En el reino de los bidyogo.). Librería de Alfonso Durán (edic. de la (2007): «El español que comió con Idi Amin». org/blomdahl/Sweden. BRILLAT SAVARIN. State University of New York Press. El Mundo. México. entrevis- ta con el padre Fidel González. en Lo próximo y lo ajeno. CAMPBELL. Payot. Fernando (1992 [1950]): La ruta de Hernán Cortés.theisticscience. París. BIRKET-SMITH. El Semanal. (Edición original: Scatologic Rites of all Nations.htm. Barcelona. Rimini. Alberto (1990): «El canibalismo azteca: una confutación». CAGNAT. Joseph (2002): Los mitos en el tiempo. Im- prenta Zoila Ascasibar. David (2006): «Para sobrevivir en los negocios hay que ser algo caníbal. México. 1825). BURTON. — (1994): Dialéctica y canibalismo. Barcelona. Anagrama. BERNATZIK. CAMPORESI.

The Lyons Press. DOMÍNGUEZ MORENO. Jared (2005): Collapse. DÍAZ DEL CASTILLO. Frank G. COLÁS.) (2001): Cannibals: Shocking True Tales of the Last Taboo on Land and at Sea. Madrid. 339 . Buenos Aires. Daniel y DONNELLY.» en Oeuvres philosophiques. Joseph (ed. Santiago (2001): «From Caliban to Cronus». edición y prólogo de Ignacio B. 8-61. DIAMOND. 4b. 129-147. DIOLÉ. edición de Luis Arranz. Journal de la Société des Américanistes. DIEHL. Nueva York. Wiley. Madrid. Albany. 136-144. (1889): World. Eduardo (1861): Viajeros antiguos y modernos. Penguin. Sierra Ponzano Editor. COLÓN. CHARTON. Revista de Folklore (Fundación Joaquín Díaz). — (1981): Los pueblos de España. Alianza Edito- rial. Espasa Calpe. BIBLIOGRAFÍA CARO BAROJA. Denis (1964): «Supplément au voyage de Bougainville ou dialo- gue entre A. Colección de las relaciones de viajes. Philippe (1976): Les oubliés du Pacifique. COLÓN. Scott (2001): Ice blink: The Tragic Fate of Sir John Franklin’s Lost Polar Expedition. Thrupp. José María (1984): «Ritos de fecundidad y embara- zo en la tradición cacereña». Amarú Ediciones. Nueva York. México. Julio (1966): Las brujas y su mundo. COOKMAN. Taurus. Madrid. Editorial Pedro Robredo. CUMMINS. 20-06-1889. Cristóbal (1946): Los cuatro viajes del Almirante y su testamento. Suite de l’entretien» en Oeuvres phi- losophiques. CLASTRES. Garnier Frères. en Kristen Guest (ed. Adolfo (1992): Seres sobrenaturales de la cultura popular ar- gentina. How Societies choose to fail or succeed. 46. State University of New York Press. COLOMBRES. Hernando (1984 [1537-1539]): Historia del Almirante. — (1964): «Le rêve de D’Alembert. Salamanca. París Flammarion. Historia 16. Guilford (Conneticut). Sutton Publishing. Mark P. París.): Eating Their Words: Cannibalism and the Boundaries of Cultural Identity. et B. Madrid. Editorial del Sol. París. Dionisio (1992): Mito y sociedad en los barí. CASTILLO. Garnier Frères. 57. Madrid. Istmo. Bernal (1939): Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Anzoátegui sobre la relación compen- diada por Fray Bartolomé de Las Casas. DIDEROT. Madrid. (2006): Eat Thy Neighbour. CARPENTER. Nueva York. A History of Cannibalism. Pierre (1968): «Ethnographie des Indiens Guayaki». — (1967): Vidas mágicas e inquisición.

1890.) FLETCHER. Géographie vivante. Sigmund (1959): Moisés y la religión monoteísta. 16. FERNÁNDEZ RETAMAR. ELIADE. 1863- 1866». Margarita y José Luis SALAS (1994): Testimonio indígena 1592- 1627. BIBLIOGRAFÍA DURÁN. 1973. 1933. University of the South Pacific. Barcelona. París.): Le Tour du monde. Mana. prefacio de Paul Valéry. 1944): Por tierras caníbales.) GILL. 4. par. Editorial Bruño. William Wyatt (1993 [1893]): Cook Islands Custom. Hachette. La Habana. París.) FRAZER. París. Émile (1993): Las formas elementales de la vida religiosa. Estudios de Antropología Social. Fiji. 1923. lib. (Segunda edición: Editorial La Pléyade. 2. París. desarrolla las ideas de Kannibalismus de Ewald Volhard. Jules (c. Sebastián (1988): La tierra de Hotu Matu’a. Émile Nourry. Buenos Aires. edición de Luigi Giuliani.) — (1981): La rama dorada. Ediciones B. Bohn. Londres. Roberto (1971): Calibán: Apuntes sobre la cultura de nuestra América. 21). Kairós. pp. (Pri- mera edición en inglés. cap. Sir James (1934): La crainte des morts. Madrid. 340 . Bar- celona. Carlos (2002): «Banquete de gente: Comensalidade e canibalismo na Amazônia». Felipe (2005): Breve historia de la Humanidad. 8. En el cap. Alianza Editorial. London. conferencias en el Trinity College de Cambridge. Madrid. ESSARTS. Mircea (2001): Mitos. Robert James (1979): Îles-Paradis. (Edición original: «Voyage à la Nouvelle Calédonie. — (2007): Tótem y tabú. Santiago de Chile.) FREUD. Librairie Louis Janet. Alianza Editorial. GARNIER. firmado con el seudónimo Asterisk. (Edición original: The fear of the Dead in Primiti- ve Religion. Macmillan & Co. José Ballesta Editor. «Las inquietudes del caníbal». ENGLERT. FERNÁNDEZ-ARMESTO. 42-47. sueños y misterios. Fondo de Cultura Económica. Le Sycomore. en Édouard Charton (dir. iii. Historia y etnología de la Isla de Pascua. DURKHEIM. Editorial Universitaria. Ma- drid. Buenos Aires. 1867-1868. CEADUC (Biblioteca Paraguaya de Antropología. FERNÁNDEZ DE OVIEDO. Buenos Aires. ESTRABÓN (1854): Geography. Asunción. FAUSTO. Alfred Des (1850): L’Univers illustré. Îles d’illusion. Gonzalo (1991): Historia general y natural de las Indias. Madrid. (Título original: Letters from the South Seas. Lo- sada.

Thomas (1990): «Uneasy peace: intertribal relations in Brazil’s Upper Xingu». Caroline (2002): «Viven 30 años después».) GUENTHER. 29 de septiembre de 2002. Doubleday & Company. Pacific Palisades. 341 . Siglo XXI de España. 1952. México. B. Madrid. Carlos (1994): Comer y escribir. Nelson H. Barcelona. Madrid.) (1962): Mitología general.) (1990): The Anthropology of War. Nueva York. Cambridge. XXXII. HAAS. Cox & Wyman. Albany. H. Mercasa. Herbert V. GRABURN. — (1999): Sambia Sexual Culture. Uno (1913): «Die Wassergottheiten der finnisch-ugrischen Volker». Cam- bridge University Press. Madrid. Labor. CSIC.): Eating Their Words: Cannibalism and the Boundaries of Cultural Identity. 1964. Madrid.) (2001): Eating Their Words: Cannibalism and the Boundaries of Cultural Identity. Idioms of Masculinity. Cambridge. GRAHAM. Magazine de El Mun- do. Arthur (1970): A Pattern of Islands. — (2007): Hannibal. London John Murray. y TRUNGPA. Una historia de la ali- mentación a través de la literatura española. Robert y Raphael PATAI (2004): Los mitos hebreos. (1973): Circumpolar peo- ples: An Anthropological Perspective. Garden City. GONZÁLEZ ECHEGARAY. en Jonathan Haas (ed. Mémoires de la Société Finno-Ougrienne. BIBLIOGRAFÍA GOLDMAN. Barcelona. The Book of Genesis. Mondadori. HERNÁNDEZ OLMOS. Colorado y Londres. Chicago. — (2005 [1979]): El desarrollo de la teoría antropológica. Essays from the field. Gilbert (1981): Guardians of the Flutes. en Kristen Guest (ed. II: «Etnolo- gía». 167-186. y Stephen STRONG. Boulder. Chögyam (1975): The Dawn of Tantra. Carlos (1964): Estudios Guineos. GUEST. Goodyear Pu- blishing Company. Kristen (ed. GRIMBLE. vol. Marvin (1989): Bueno para comer. Félix (dir. el origen del mal. HERDT. Albany. Thomas (1993): El silencio de los corderos. GUIRAND. State Uni- versity of New York Press.) GREGOR.) (1990): The Anthropology of War. Madrid. Shambhala. HARRIS. (Pri- mera edición en Londres. Cambridge University Press. Altaya. HARRIS. Jonathan (ed. Alianza Editorial. 105-124. Marlene (2001): «Margaret Atwood’s Wilderness Tips: Apo- calyptic Cannibal Fiction». Univer- sity of Chicago Press. State University of New York. Alian- za Editorial. HOLMBERG. McGraw-Hill. Una Historia de las teorías de la cultura. (Edición original: Hebrew Myths. GRAVES.

Macmillan.): Eating Their Words: Cannibalism and the Boundaries of Cultural Iden- tity. Wilfrid (1920): Man’s Unconscious Conflict.) [Trad. A popular exposition of Psychoanalysis. Claude (1964): Il totemismo oggi. México. KOLATA. KELLER. Oxford. Trubner & Co. Islas del Pacífi- co». LÉVI-STRAUSS. Oscar (1976): El principio era el fin. Cambridge (Mass. James. 151-169. LAY. 57-78. Klaus-Friedrich (1974): War and Peace in Jalemo. Osa (2003): Casada con la aventura. Fondo de Cultura Económica. Kegan Paul. Oxford. LELONG. grandeur et décadence. KROTZ. París. (1946): Ces hommes qu’on appelle anthropophages. Éditions Alsatia. Werner (1973): El asombro de Heródoto. JOOMA. Tierras altas de Nueva Guinea». and the Trope of Cannibalism». Esteban (2002): La otredad cultural entre utopía y ciencia. Presses Universi- taires de France. Wellington y Nueva York. Paris. Minaz (2001): «Robinson Crusoe Inc(orporates): Domestic Eco- nomy. Harvard University Press. Barcelona. Jagmanderlal (1979): Outlines of Jainism. Gina (1987): «Are the horrors of cannibalism fact or fiction?». en Anthony Forge (dir. Droz. Frank (1994): Le cannibale. Barcelona. edición facsímil de Jean-Claude Morisot. Ethnological Survey Publi- cations. LÉRY. Jaini Trust. JAINI. M. y Carlos PERALTA (1968): Encuentro con Borges. London. KISS Maerth. México. Düsseldorf.] 342 . Fondo de Cultura Económica. en Kristen Guest (ed. vol I.: (1965): El totemismo en la actuali- dad. y CORRIS. Jean de (1975 [1578]): Histoire d’un voyage fait en la terre du Brasil. Smithsonian. — (1981): «Los jalé. París. Trench. BIBLIOGRAFÍA HONYCHURCH. Oxford University Press.) KOCH. Indore. Éditions Perrin. A. A History of the Is- land. Ediciones B.). (1905): The Bontoc Igorot. Barral. Melbourne. JENKS. J. Milano. (Edi- ción original: Der Anfang war das Ende. The Malaita Massacre. State University of New York Press. Barcelona. Albany. Barcelona. Ginebra. Roger M. JOHNSON. H. Manila. KEESING. Buenos aires. Napoléon MURAT. t. Editorial Galerna. IRBY. LESTRINGANT. esp. Lennox (1975): The Dominica Story. Melanesia. Bruguera. E. 1971. 2: «Australia. ECON. Incest. 1962. Salvat. Peter (1980): Lightning Meets the West Wind.): Pueblos de la Tierra. L. Feltrinelli (Tra- ducción italiana de Le totemisme aujourd’hui. 17 (12).

Ameri- can Psychologist. — (2002): Mito y significado.es/ agon- za59/indigenas. Sarah (2004): Holy Cow!. Barcelona. MARTÍN. Published Anthony Finley. Cultura. LONDON.) LUBBOCK. Tusquets. V. Changó y Yemayá. prólogo de Miguel de Unamuno. Dr. 343 . MAS. vol. Lucien (1985): El alma primitiva. Droz. Yael ROSENFELD: Asustadores in- dígenas. en Myths of Pre-Columbian America. State Publishing House. Londres y Nueva York. MALTE-BRUN. Barcelona. Madrid. Robert H. Alianza Editorial. MACKENZIE. Fi- ladelfia. Alejandro GONZÁLEZ. Madrid. en Cartas de una antropóloga. Madrid. BIBLIOGRAFÍA — (1984): «Canibalismo y disfraz ritual». Huancayo. Madrid. en http://encina. Fa- rrar and Rinehart. 1978. (Trad. Editorial Pueyo. José (1931): En el país de los bubis. 1930. Jack (1984): Los vagabundos y otros cuentos. Ulaanbaatar. Nueva York. Daniel.) MARTIN.: (1946) Historia de la etnología. Margaret (1983): «Carta a William Fielding Ogburn. LUVSANJAV. (eds. (1923): «The Milk Goddess and her Pot Symbol». Ré- flexions sur quelques «histoires juives» à la Renaissance. Club Inter- nacional del Libro. London Bantam Books. Fondo de Cultura Económica. MACDONALD. Sir John (1912): Los orígenes de la civilización y la condición pri- mitiva del hombre. The Gresham Publis- hing Co.) (1988): How did the great bear originate? Folktales from Mongolia. Donald A. Routledge & Ke- gan Paul. 10 de agosto de 1932». (Facsímil de la primera edición: La Habana. (1827): Universal Geography. Sarpe. Elizabeth (1993): «The Reality of Repressed Memories». Madrid. (1937): History of Ethnological Theory. el Empalador. MARGOLIN.htm MEAD. 518-537. esp. MATHEWS. (Primera edición en inglés: Myth and meaning. Espa- sa Calpe. Londres. LOWIE. Ginebra. Sevilla.) LÉVY-BRUHL. Choi y Robert TRAVERS. Daniel Jorro Editor.pntic. Madrid. artículo «Spain». Ralf-Peter (1984): Los Drácula: Vlad Tepes. Bruguera-Emecé. Jean-Claude (1991): Liberté de conscience ou intolérance. 48. M. en Palabra dada. Juan Luis (2004): Ecué. México. y sus antepasados. Página web auspiciada por la Universidad Nacional del Cen- tro de Perú (UNCP). LOFTUS. Ediciones Es- puela de Plata.mec.

Critique de la raison diététique. Madrid. Dio- ses. PARRADO. Anuario de Estudios Americanos. MIKHAILOV. 611-617. 85. Grasset. MORA. Luis (2006): Las islas del rey Salomón. Barcelona. MORALES PADRÓN. París.): Les Îles Marquises. París. MORREN. — (2006): Tratado de ateología. París. Michel de (1969): «Des cannibales». Laertes. Archipel de mémoire. Barcelona. — (1993): Vie. Madrid. Sevilla. Pedro (1662): Silva de varia lección. símbolos. Planeta. Éditions Autrement. B. orgullo de España. Aguilar. ORTIZ DE MONTELLANO. PALACIOS. (1978): «Aztec cannibalism: An Ecological Necessity?». PANCORBO. Francisco (1952): Jamaica española. Anagrama. NÚÑEZ CABEZA DE VACA. 403-406. Bermejo Impresor. CSIC. BIBLIOGRAFÍA MENÉNDEZ PELAYO. Impresor Joseph Fer- nández de Buendía. Erich (1955): «The Origins and History of Consciousness». American Anthropologist. Gar- nier-Flammarion. E. Marcelino (1963 [1880-1882]): Historia de los hetero- doxos españoles. en Eve Sivadjian (dir. Barcelona. Alianza Editorial. Lerna. Julio (1935): Filipinas. George (1986): Miyanmin. — (1983): «Counting Skulls: Comment on the Aztec Cannibalism Theory of Harner-Harris». Madrid. MONTAIGNE. 11 de enero de 1998. OSSENDOWSKI. Michel (1989): Le ventre des philosophes. Al- maty). Editions Jalyn. El País. en: Peggy Reeves Sanday: El canibalismo como sistema cultural. PAREDES-CANDIA. OTTINO-GARANGER. Madrid. Gar- nier-Flammarion. héroes. Pierre y OTTINO-GARANGER. en Essais. Marie-Noëlle (1999): «Fenua Enata: la Terre des Hommes». Iowa State University Press. CSIC. Barcelona. Antonio (1981): Diccionario mitológico de Bolivia. Un viaje por las islas de la Malasia. ONFRAY. B. París. NEUMANN. edición de Tri- nidad Barrera. Nando (2006): Milagro en los Andes. 1987. Valerii (1996): Chronique du grand djout (edición en ruso. 344 . Ediciones Isla. Ferdinand (1930): El hombre y el misterio en Asia. 12. — (1955): «Descubrimiento y toma de posesión». Madrid. MEXÍA. Miguel (1998): «Adriana Varejão muestra en Madrid su fascinación por la antropofagia». La Paz. Science. Álvar (1985 [1542]): Naufragios. 200. R. doctrines et sentences des philosophes illustres.

Washington D. Montaner y Simón. Londres. Penguin Books. Samuel (1905): Hakluytus Posthumus. Avon Books. RECLUS. Fitz John Porter (1981): Transforming ‘Natural’ Woman: Female Ritual Leaders and Gender Ideology Among Bimin-Kuskusming. PHILBRICK. Cambrid- ge University Press. James MacLe- hose & Sons. Interviú. Nueva York. Manila. Glasgow. 13-50. RATZEL. Douglas (1998): «Cannibals of the Canyon». Tricksters. T. Piers Paul (2002 [1974]): Alive. The New Yorker. (1887): Les pygmées. Nathaniel (2001): In the Heart of the Sea. Ángel (1902): Igorrotes. VIII 565 d 5666 a. París. Egypt and Greece. QUATREFAGES.): The Ethnography of Cannibalism. 116-65. Paul (1962): Verdugos famosos.) READER. particularly of Constantinople. Ferma. Paton. Londres. Baillière et Fils. Society for Psycological Anthropology. y Harriet WHITEHEAD: Sexual Meanings. — (1992): Wisdom and Practice: The Mythic Making of Sacred History among the Bimin-Kuskusming of Papua New Guinea. PURCHAS. París. — (1983): Cannibals. State University of New York Press. The true story of thirty years among South Sea Cannibals. Anthropophagic Images among Bimin-Kuskusming. The Tragedy of the Whaleship Essex. Barcelona. 30 noviembre 1998. Noguer. RABELAIS. Albany. Cambridge. PRESTON. François (1965): Gargantua y Pantagruel. Syria. PÉREZ ABELLÁN. READ. en ORTNER Sherry G. BIBLIOGRAFÍA PATON. 6-33. République. Francisco (2006): «Caníbales. estudio geográfico y etnográfico sobre al- gunos distritos del norte de Luzón. edición de James Paton. edición revisada por el autor. en REYNOLDS Frank y David TRACY (ed. Jen-Louis A. James (1892): The Story of John G. Pléiade. POOLE. PLATÓN (1950): Oeuvres Complètes. en BROWN Paula y Donald TUZIN (ed. Federico (1888): Las razas humanas. 3 de julio de 2006. vampiros y hombres lobo». Fr. The story of the Andes survivors. 345 . Woodward and C.): Discourse and Practice. Plaza & Ja- nés. (Primera edi- ción en español: Viven. Charles (1743): A view of the Levant. and Witches. Barcelona. 1974. Élisée (1776-1779): Nouvelle Géographie Universelle. Barcelona. Ha- chette. PERRY. Nueva York.C. París. Hodder & Stoughton. Davis. Barcelona. PÉREZ.

2837 (año XXVII). SASTRE. (1886): L’Océanie. Dominique (2004): «Des Cannibales». Barcelona. George A. Brockhaus. Tours. El Mundo. Leip- zig. Madrid. Lerna. National Geographic. SAINT-YVES. Bolsa de Noticias. 1967. 05 de abril de 2002. París. — (1971): Microbes and Morals (The Strange Story of Venereal Disease). (1986): Comida y civilización. Juan (1949): Estudio etnológico comparativo de las formas religiosas primitivas de las tribus salvajes de Filipinas. Colonia. Gedisa. SCHWEINFURTH. Schwein- furth: Au pays des mombouttous. Édi- tions Mille et une nuits. Kurt (1963): Hemingway. 11 de febrero de 2001. Éditions Mille et une nuits. París. Alfonso (2007 [1980]): Lumpen. G. ROOB. (1991): «The World’s Food Supply at Risk». Alianza Edi- torial. Plaza & Janés. Metáfora. A. Garnier-Flammarion. en George A. Cecilia (2002): «El canibalismo en la historia». Alexander (2005): Alquimia & Mística. Robert E.) RITCHIE. Nueva York. 1873. 10 de abril de 2003. Paco (2001): «Hannibal existe». Vida y muerte de un gigante. Buenos Aires. Ediciones Megalópolis. Maison Alfred Mame et Fils.) SEWANE. ROSEBURY. Viking Press. SALAS. Peggy (1987): El canibalismo como sistema cultural. Paul (1976): El simbolismo del mal. ROACH. Jean-Jacques (1971 [1755]): Discours sur l’origine et les fonde- ments de l’inégalité parmi les hommes. Barcelona. ROUSSEAU. (2004): Au pays des mombouttous. Theodor (1969): Life on man. Beacon Press. RICOEUR. SAHLINS. Madrid. Viking Press. CSIC. 346 . 74-105. REGO. Papeles hallados en un cubo de basura. Paris. BIBLIOGRAFÍA REEVES SANDAY. Carson I. (Edición original: Im Herzen von Afrika. Los indios caribes: Estudio sobre el origen del mito de la antropofagia. Hondarribia. RUIZ DE LOS RÍOS. RHOADES. Barcelona. Bar- celona. Marshall (1988): Islas de historia. marginación y jerigonça. Talleres Gráficos Lux. Nueva York. 179 (4). antropología e historia. SINGER. ROGER. Natio- nal Geographic Society News. John (2003): «Cannibalism: Normal for Early Humans?». Boston. La muerte del capitán Cook. Julio César (1921): Etnografía americana. 113-120. (Edición original: Symbolism of Evil. Editorial Hiru. Taschen.

Es- pasa Calpe. Amparo (1990): Esmorgantes. Ediciones B. SOFSKY. Ariel (2007): Pasque di sangue. Abraxas. Mihai (1928): La danza de los caníbales. Madrid. Pierre l’Huilier. Monte Ávila. Jean-Louis (1999): «Il y a longtemps le soleil sur la mer». TEURUARII Candelot. Poliedro. Robert Louis (2002): «Los ladrones de cadáveres». McLaren. Ebrei d’Europa e omicidi rituali. — (2001): «Blood for the Gods. STADEN. Lon- dres. 12 de noviembre de 2007. Guilford (Conneticut). Antônio (2003): Mi querido caníbal. Stein and Day. Edito- rial Lux. Philip y WAINE.): Cannibals: Shocking True Tales of the Last Taboo on Land and at Sea. TICAN RUMANO. París. Wolfgang (2004): Tiempos de horror. Jorge-Víctor y NIETO.it/it/Home. Stefanie (1986): The people from the horizon. Hans (1557): Warhaftige Historia und beschreibung eyner landts- chafft der Wilnen Nacketen Grimmigen Menschfresser Leuthen in der Newenwelt America. — (1578): Les singularitez de la France Antarctique. tortura habitual en Con- go». Amok. en Joseph Cummins (ed. SWANNIE. A History of the Cannibal Com- plex. violencia y guerra. Tzvetan (1982): La conquête de l’Amerique. Marburg.eresie. THEVET. TOPOR. De Colón a Magallanes. Barcelona. Barce- lona. THEROUX. Paul (2001): Las columnas de Hércules. en Les Îles Marquises. Douglas: Dizionario del pensiero cristiano alternativo (Dizionario delle eresie). Nueva York. TORRES. París. Éditions Autrement. Archipel de Mémoire. TOAFF. Hugh (2003): El Imperio español. Barcelona. Roland (1988): La cocina caníbal. BIBLIOGRAFÍA SNOW. STEVENSON. Mondadori. La question de l’au- tre. Siglo XXI de España. TODOROV. Madrid. TANNAHILL. The Lyons Press. en El hombre de negro. Héritiers de Maurice de la Porte. Bo- lonia. Reay (1975): Flesh and Blood. El Mundo. París. Madrid. SUEIRO. Silvia (2007): «Canibalismo y violación.htm SWIFT. Planeta. París. Il Mulino. http://www. Volumen dirigido por Eve Sivadjian. 25-30. 347 . Jonathan (2006): Una modesta proposición y otros escritos. THOMAS. Barcelona. Seuil. Caracas. André (1575): Cosmographie Universelle. Barcelona. Flesh and Blood». TAULÉS.

Princeton University Press. Pedro de (1945): Antología. Alejandra (2005): Locos de la Historia. Wesleyan Conference. Teodoro (1888): «Tres años en el Congo». Miguel de (1931): «Prólogo». Princeton. Madrid. Sociedades Bíblicas Unidas. Madrid. Barcelona. VITALLINI. Arminius (1989): Viaje al Asia central de un (falso derviche). La Esfe- ra de los Libros. hombres lobo y vampiros. que incluye «Región de los grandes lagos» y «El Con- go. Derek (1973): Cannibals to Caviar. Roasa. VILAÇA. Berta E. versión revisada por C. Américo (1985): El Nuevo Mundo. Ediciones Culturales Argentinas/Ministerio de Educación y Justicia. (Reimpresión: Suva. en Victor Giraud: África pintoresca. Buenos Aires. (1992): Prehistoric Cannibalism at Mancos 5MTUMR- 2346.) (1950): La Santa Biblia. Formas do canibalismo wari. Diderot: Supplément au vo- yage de Bougainville. Ja- caranda Press. 15 de mayo 2007. VALERA.) TOWNSEND. WHITE. Ediciones Fe. Grupo Editorial GRM. VALDIVIA. Boston. Ewald (1939): Kannibalismus. Exploraciones realizadas en el oeste de África por Savorgnan de Brazza». or. UNAMUNO. Tim D. Milton (Queensland). WESTMARK. (Incluye el prefacio de Jean-Anthelme Brillat-Savarin a La physiologie du goût. WALLIS. VERNIÈRE. París. WATERHOUSE. Simon (2007): «Female-led Infanticide in Wild Chimpanzees» Current Biology. en: José Mas: En el país de los bubis. Barcelona. By a lady. Cipriano de (ed. Joseph (1866): The King and the People of Fiji. Madrid. VALLEJO-NÁGERA. Stecker und Schröeder. Mary Davis Cook (1851): Life in Feejee. selección y prólogo de José Gutié- rrez-Rave. 1983). Granada. Akal. Editora da UFRJ. Río de Janeiro. Montaner y Simón. Fiji Museum. Renzo (2007): Brujas. Madrid. five years among the cannibals. VÁMBÉRY. Lon- dres. Aparecida (2000): Comendo como gente. William Heath. en D. BIBLIOGRAFÍA TOWNSEND. Viajes y documentos comple- tos. Londres. VESPUCIO. Garnier Frères. Stuttgart. VIDAL DE BATTINI. de Valera en 1602 a partir de la de Casiodoro de Reina (1569). Editorial Pueyo. (1984): Cuentos y leyendas populares de la Ar- gentina. VOLHARD. Paul (1964): «Introduction». 348 .

Justo (1876): Historia del descubrimiento de las regiones aus- triales hecho por el general Pedro Fernández de Quirós. De la Stakhtobouta maniote (Grèce) à l’approche comparative de l’anthro- pophagie intraparentale imaginaire». 165-180. Cahiers de l’Homme. YUKI. (2006): «La pirámide de la muerte». octubre 2006. XANTHAKOU. 28. Boulder (Colora- do). 349 . Taschen. Colonia. Im- prenta Manuel G. Hernández. WILLIS. Madrid. Roy (coord. R. Tanaka (1998): «Judge Webb and Japanese Cannibalism». A. en Hid- den Horrors: Japanese War Crimes in World War II.) (2006): Mitología del mundo. National Geographic en español. Margarita (1988): «Cendrillon et les soeurs cannibales. ZARAGOZA. Westview Press. BIBLIOGRAFÍA WILLIAMS.

.

de los años y los libros. fue siempre ayer cuando se dio el penúltimo acto de canibalismo.Ya confiesa Luis Pancorbo en el prólogo a esta obra haberse topado con el canibalismo a lo largo del tiempo y del mundo. por ejemplo. como un tabú consistente pero que puede quebrarse en cualquier momento. con su característico estilo ameno nos acerca. Apartado ya del camino del hombre moderno. en Papúa-Nueva Guinea. incluidos los occidentales. a una reahu de los yanomami. devoravan a sus enemigos. Nos habla también de los lugareños del valle de Okapa. una epidemia causada por la ingesta de cerebros humanos. cinematográficas y televisivas. Y es que el tema antropofágico recibe no sólo incontables retornos antropológicos sino una constante atención informativa así como amplias coberturas literarias y subliterarias. se ha quedado de forma residual en la frontera cultural del hombre y la bestia. de las islas Marquesas y sus paisajes abruptos y solitarios. un tema latente en algunas culturas. una ceremonia de canibalismo fúnebre que implica el consumo de cenizas de un muerto con carato o puré de plátano. pues si bien pudo haber canibalismo en las etapas formativas de la humanidad. o marquesanos. . o de las piedras verticales de la isla de Vanua Levu (Fiyi) donde ataban a las víctimas antes de comérselas. donde los enata. pero con plena presencia aún en la imaginación de muchos pueblos. y su intención en estas páginas: recopilar todo cuanto pudiera sobre él. gentes supervivientes del kuru. El canibalismo sigue suscitando una curiosidad insaciable. En esta obra podemos acercarnos a algunos de esos casos. Así.