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GRUPO INSULAR DE PODEMOS EN EL CABILDO DE TENERIFE

MOCIÓN PARA EL RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL Y LA CONCESIÓN DEL MAYOR
DISTINTIVO QUE POSEE NUESTRA COMUNIDAD AUTÓNOMA A LOS PESCADORES Y LA
TRIPULACIÓN QUE SALVARON DE MORIR AHOGADOS A 23 PASAJEROS QUE
VIAJABAN EN EL AVIÓN ACCIDENTADO EN LA COSTA DE EL SAUZAL EN 1966.

«El mar es dulce y hermoso,
pero puede ser cruel»
Ernest Hemingway

Ahora que se cumple el cincuenta aniversario del rescate de 26 de las 27 personas
que sufrieron el accidente de avión de línea regular que cubría el trayecto entre
Tenerife y La Palma, acaecido el 16 de septiembre de 1966, creemos que es
necesario reconocer no solo la efeméride, sino también a aquellas personas que
protagonizaron esta heróica hazaña. Hablamos del piloto a cargo del vuelo, el
Comandante Eugenio Maldonado Villaluenga, de la tripulante María del Carmen
Vázquez y de los pescadores José Abreu, Teodoro Barroso Herrera, Teodoro Herrera
Peraza, Agustín Ravelo Barroso, Julio Ravelo Barroso, Fernando Reyes Ravelo y
Paulino Reyes, tristemente fallecidos. Pero también del copiloto del vuelo, Fernando
Piedrafita Candial, que aún permanece con vida, así como de los barqueros Juan
Ravelo García, Julio Ravelo García, Domingo Ravelo García, Agustín Ravelo García y
Nino Abreu Barroso, quienes todavía residen en el Norte de Tenerife.

Así sucedieron las cosas.

A las 8:30 de la mañana despegaba del Aeropuerto de Los Rodeos un DC-3
perteneciente a la extinta compañía española de aviación SPANTAX, con matrícula
EC-ACX. Su destino era el antiguo Aeropuerto de Buenavista, en La Palma.

Nada más elevarse entre las nubes y sin apenas visibilidad, el comandante Maldonado
y su copiloto Piedrafita notaron una avería en el motor. El avión tan solo se había
elevado en esos momentos unos 120 metros sobre el suelo y transitaba todavía el
irregular y montañoso paisaje de la costa Norte de Tenerife. Fruto de la falla
mecánica, éste comienza a descender lentamente y parece inminente la colisión,
pero con esfuerzo los pilotos logran que el aparato supere el paisaje agreste y
termine por sobrevolar el mar, planteándose de inmediato la solución marcial de
realizar un amerizaje de emergencia.

Una vez franqueada la masa nubosa que impedía la visibilidad, y todavía muy
próximos a la costa insular, concretamente en el frente de la costa del municipio de
El Sauzal, el avión se posa sobre el mar con la fuerza de uno solo de sus motores. Y
tan pronto como esto sucede, la siguiente preocupación de pilotos y tripulación es
evacuar a los 24 pasajeros que viajaban con ellos.

No obstante, mientras esto sucedía, un grupo de barqueros que se encontraba
pescando en la zona divisó la escena, y sin dudarlo ni un momento decidieron
desplazarse hacia el lugar del accidente para tratar de socorrer a los viajeros.
En un tiempo crucial para sus vidas, casi la totalidad del pasaje es rescatado y
trasladado a tierra de la mano de estos trabajadores del mar.

A tenor de los acontecimientos narrados, las instituciones públicas de Canarias
deberían enorgullecerse de atesorar en su memoria colectiva semejante ejemplo de
desinteresada filantropía, contando todavía entre su paisanaje con personas
anónimas capaces de arriesgar su vida por salvar la vida de los demás. Y es, por
tanto, obligación de las mismas impedir que estos héroes populares pasen
indefectiblemente al olvido de la historia.

Por todo ello, el Cabildo Insular de Tenerife acuerda asumir los siguientes puntos:

1. Reconocer de manera oficial la labor desarrollada por los pescadores Juan
Ravelo García, Julio Ravelo García, Domingo Ravelo García, Agustín Ravelo García,
Nino Abreu Barroso, el copiloto Fernando Piedrafita Candial, y de manera póstuma
al piloto Eugenio Maldonado Villaluenga, la tripulante María del Carmen Vázquez y
los pescadores José Abreu, Teodoro Barroso Herrera, Teodoro Herrera Peraza,
Agustín Ravelo Barroso, Julio Ravelo Barroso, Fernando Reyes Ravelo y Paulino
Reyes su pericia y solidaridad inenarrable al salvar la vida de la mayoría de los
pasajeros que iban en el avión que se accidentó en la costa del municipio de El
Sauzal el 16 de septiembre de 1966.

2. Instar al Gobierno de Canarias a que les sea concedida a todos ellos la Medalla
de Oro de Canarias en su próxima edición de 2017.