Módulo 2

Elementos
auxiliares de las
armas y balística
3. El cartucho
Introducción
En esta unidad desarrollaremos sobre todo lo referido al cartucho de las armas
de fuego. Conoceremos los primeros orígenes hasta su concepción actual;
estudiaremos sus partes como así también su nomenclatura, que al principio
puede resultar un poco confusa. Ya al final de la unidad, veremos algunas tablas
de datos balísticos para comprender mejor sus prestaciones.

3.1. Concepto general. Origen y evolución
Como nos enseña Guzmán (2003), “cartucho deriva del italiano cartoccio y éste
a su vez del latín charta (papel) y significa: Carga de pólvora y municiones o sólo
de pólvora” (p. 417). Ahora bien, ¿por qué hacemos referencia al papel cuando
estamos hablando de un cartucho? Pues los primeros cartuchos de las armas
cortas propiamente dichos fueron construidos con papel. En la parte superior
de los mismos, se ataba una cuerda o se los sellaba con engrudo para poder
mantener todos sus elementos. Hasta antes de la aparición de este ejemplar, la
carga de las armas se realizaba por la boca del cañón y los elementos se
colocaban de manera suelta, tapándolos al final con algodón o estopa. Estas
eran las armas de avancarga. El proceso mediante el cual había que cargar el
arma y disparar era sumamente lento y debía hacerse luego de cada disparo
que se efectuaba.

Con la aparición del cartucho, se comenzó a evolucionar en relación a la
avancarga, ya que si bien se lo seguía colocando por la boca del cañón, la
operación era considerablemente más rápida, puesto que todos los elementos
necesarios para el disparo se encontraban en una sola unidad. Indudablemente,
esto fue un avance sumamente importante en la evolución de las armas de
fuego, ya que permitió la agilización de la carga de las mismas como así
también sus disparos. Si bien los primeros cartuchos eran sumamente
rudimentarios, ya que eran de papel, este paso dio origen a una evolución
constante.

Inicialmente, los cartuchos de papel debían ser lubricados con grasa para evitar
que la humedad ambiente penetrara en los mismos y pudieran ser utilizados.

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Figura 1: Balas minié. Avancarga

Fuente: Ramón Galán Talens, s. f., http://goo.gl/KhQRvM

Los primeros cartuchos de papel contaban con una bala o esfera de plomo. El
disparo que emitían era interesante, pero no tenía un gran alcance. Luego del
año 1800, se empezó a experimentar con puntas alargadas y en fusiles con
ánima rayada. Esto fue significativamente mejor, pero para la operación de
carga resultaba un poco difícil, ya que había que ejercer una importante
presión y tener cuidado de no dañar la punta del futuro proyectil. Uno de los
precursores de este tipo de puntas fue la bala minié, creada por un capitán, la
cual tenía su base hueca. Esta característica permitía que cuando los gases de la
pólvora se expandían, parte del proyectil cedía y se sellaba de mejor manera
con el ánima de cañón, haciendo más efectivo el uso de un cañón estriado.

Posteriormente, se siguió empleando el cartucho de papel, pero con una
pequeña modificación. El mismo se encontraba impregnado de componentes
que lo hacían quemar rápidamente. Esto evitó limpiar el cañón del arma,
cuestión que antes era necesaria para poder realizar otro disparo consecutivo.

Luego de ello, a comienzos del siglo XIX, comienza a aparecer el cartucho
metálico, el maynard. Esta invención fue sumamente importante porque se
comenzó a utilizar el latón militar en la parte inferior del cartucho, aunque
todavía tenía cuerpo de papel.

Figura 2: Cartucho Maynard. Munición

Fuente: Titán, s. f., http://goo.gl/MvFbWz

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Posteriormente, se comienza a fabricar el cartucho de espiga. Tal invento se
debe a un señor francés apellidado Lefaucheux, motivo por el cual el cartucho
lleva su nombre. Veamos el cartucho para poder explicarlo mejor.

Figura 3: Cartucho Lefaucheux. Munición

Fuente: Marcelo, s. f., Cartuchos Lefaucheux en calibres 5, 7, 9 y 15 mm [Imagen]. Recuperado
de http://goo.gl/rcbX7i

Este cartucho generó una gran revolución, ya que era limpio, práctico y sin
problemas de humedad. Las armas que los usaban tenían características
similares a la principal pieza de un revólver: tambor. En cada uno de sus
alveolos, se colocaba uno de estos cartuchos con su espiga hacia afuera. El
martillo golpeaba la misma y producía el disparo. Sin lugar a dudas, era todo un
avance en la cartuchería. Pero, como se suele decir: “no todo lo que brilla es
oro”, por lo tanto, este cartucho también tenía desventajas.

El problema de este invento radicaba en que si se caía el cartucho, este se
podía disparar, como así también el hecho de que las armas que los empleaban
debían tener un diseño especial para cubrir las espigas de la manipulación
incorrecta. Este inconveniente hizo que este tipo de cartucho no durara mucho
en el tiempo. Actualmente, hay muchas armas de este tipo e incluso son muy
cotizadas por los coleccionistas. Además, hay fábricas que, en virtud de que hay
tantas armas aptas para este tipo de munición, siguen fabricando estos
cartuchos actualmente.

Posteriormente comienzan a surgir otros tipos de cartuchos, siendo los
primeros los de fuego anular. Se les denomina así porque el fulminante
(elemento que veremos en puntos siguientes) se encuentra en la zona
periférica de la vaina. Nacen entre el año 1800 y 1850.

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Figura 4: Sistema de percusión anular

Fuente: Guzmán, 2003, p. 424.

Paralelamente al nacimiento del cartucho de fuego anular, nace el de fuego
central. Este consistía en que el fulminante se encontraba en la parte central
del culote de la vaina. Surgen dos tipos, los llamados bóxer y berdan.

3.2. Partes constitutivas del mismo
De acuerdo a la definición legal establecida en el decreto 395/75, un cartucho
es: “conjunto constituido por el proyectil entero o perdigones, la carga de
proyección, la cápsula fulminante y la vaina”1. En los puntos siguientes,
veremos cada uno de ellos.

En las armas de ánima rayada (estriadas), existen cuatro elementos que
componen al cartucho: punta, vaina, carga de propulsión y fulminante; en las
armas de ánima lisa, como por ejemplo: las escopetas, a los cuatro elementos
anteriores se le agrega el taco separador; es decir que tendríamos: las postas
de plomo o monoposta (Brenneke), la vaina (que suele ser de plástico), la carga
de propulsión, el fulminante y el taco separador.

1
Reglamentación parcial del Decreto Ley 20.429/73 sobre Armas y Explosivos, Bs.As., 20/2/1975; B.O.,
3/3/ 1975. Honorable Congreso de la Nación Argentina. Véase:
http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/35000-39999/38821/texact.htm

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Figura 5: Partes del cartucho. Brigada de rescate de emponzoñamiento animal

Fuente: Admin, 2015, http://goo.gl/lzsHQq

3.3 La bala o proyectil
La denominación bala nace con el inicio de las armas de fuego y,
principalmente, con los cañones; luego fue utilizada en las primeras armas de
avancarga. La bala propiamente dicha hace referencia a una espera de plomo u
otro material similar utilizado en las primeras armas de fuego. Es común que se
confunda la palabra bala con punta. Cabe aclarar que si bien tienen la misma
función, la primera es redonda y la segunda tiene una forma alargada u ojivada.
La primera de ellas (bala redonda), actualmente se encuentra en desuso; en las
armas cortas y largas, sólo se podrán ver las que tienen forma ojivada.

Otra confusión común es hablar de punta y proyectil. Cabe aclarar que son dos
cosas distintas, ya que la punta es una pieza metálica (de plomo desnudo,
semiencamisado o encamisado) que se encuentra en estado de reposo. Cuando
se produce el disparo, esa punta se va a convertir en proyectil. Dicho de otra
manera, un proyectil es una punta disparada o cualquier elemento que
adquiera un movimiento. Por ejemplo, si se lanza una piedra, la misma será
considerada proyectil; es por ello que intervendrá Balística para realizar
estudios donde hubo algún tipo de agresión o daño con este tipo de elemento.

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Figura 6: Puntas de cartucho de arma larga

Fuente: Tipología y Morfología de las Municiones, s. f., http://goo.gl/164lRH

3.4 La vaina
Este elemento es el que contiene a los restantes: es el recipiente principal de
un cartucho. En las armas cortas y largas de ánima rayada, son de latón militar
(compuesto por entre 68 y 71 % de cobre y del 29 al 32 % de zinc), y en las
armas de ánima lisa, por lo general son de metal y plástico o totalmente de
aluminio.

Como ya sabes, en virtud de los puntos anteriores, la vaina contiene: la carga
de propulsión (pólvora), el fulminante y la punta o postas o monoposta.

En las armas de fuego, cuando la aguja percutora presiona el fulminante, este
inicia un fogonazo que a través de los oídos (que puede ser tipo bóxer o berdan)
el fuego pasa hacia la carga principal (pólvora), la que cuando combustiona,
produce una gran cantidad de gases; esta expansión comienza a realizar el
movimiento de la punta, que se convierte en proyectil.

El material con que están construidas las vainas es un material elástico, ya que
cuando hay una gran expansión de gases, las paredes de la misma se adhieren a
la recámara evitando que se desplace la vaina hacia atrás y logrando que el
proyectil comience su recorrido por el ánima del cañón del arma.

La forma de fabricación de la vaina consiste en que se toma un disco metálico,
el cual, mediante sucesivas embuticiones profundas efectuadas con prensas,
alcanza el tamaño y configuración final. Luego de esto, se efectúa un proceso
de refrentado, ranurado y taladrado. Finalmente, se le hace un tratamiento
térmico que logra que la vaina tenga partes duras y elásticas.

Por su construcción, existen distintos tipos de vainas; ellas son: de cabeza
plegada, de cabeza globo y de cabeza sólida. La utilización de alguna de ellas va
a variar de acuerdo al calibre y potencia del cartucho.

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Figura 7: Clasificación de vainas de acuerdo a su fabricación

Fuente: Guzmán, 2003, p. 452.

En virtud de la recámara en los tipos de armas que utilizaron, las vainas
tuvieron que modificar su reborde o pestaña. Ello responde principalmente a la
cantidad de carga (pólvora) que tienen, al tipo de arma (no es lo mismo un
arma corta que un fusil, por ejemplo) y a la presión que debe aguantar dicha
vaina.

Desde este punto de vista se clasifican en:

 con reborde;

 semi-reborde;

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 sin reborde;

 rebatida;

 cinturonada.

Figura 8: Clasificación de vainas de acuerdo a su base

Fuente: Guzmán, 2003, p. 456.

Por otro lado los cuerpos de las vainas pueden ser:

 cilíndricos;

 cónicos;

 abotellados.

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Figura 9: Tipos de vainas de acuerdo a su forma

Fuente: Guzmán, 2003, p. 455.

3.5 La pólvora
En este punto haremos una descripción sintética de la pólvora, ya que
profundizaremos en la unidad 4 cuestiones acerca de este elemento.

La pólvora a la que nos referiremos en esta unidad hace referencia a la parte
constitutiva del cartucho que permite el disparo. Comúnmente se la denomina
“carga de propulsión”, ya que los gases producto de la deflagración hacen que
permita “empujar” la punta del cartucho o el taco separador en los cartuchos
de escopeta.

Es importante entender que siempre hablamos de deflagración y no de
combustión. Esta diferencia radica en la velocidad con que se quema la pólvora.
Para comprender mejor esto, vamos a analizar la combustión.

La combustión es una reacción química que se genera por la interacción de tres
elementos principales; ellos son:

 el calor;

 el combustible;

 el comburente (el oxígeno del aire).

Podemos definir el fuego como: “una reacción química continuada con
generación de luz y calor, en la que se combinan elementos combustibles con el
oxígeno del aire en presencia del calor” (Consejo de Federaciones de Bomberos
Voluntarios de la República Argentina, 2006, p. 48.)

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Figura 10: Triángulo de fuego

Fuente: Espada Iniesta, 2015, https://goo.gl/cyQNU3

Dicha definición corresponde al fuego incandescente, es decir, sin llama, como
por ejemplo: una brasa. Se denomina triángulo de fuego por los tres elementos
que lo componen.

La reacción en cadena es otro elemento que se agrega a estos tres. Cuando eso
sucede, es decir, cuando se incorpora al triángulo, hablamos de combustión con
llama. Este conjunto se denomina tetraedro de fuego.

Figura 11: Tetraedro de fuego

Fuente: Gustavb, 2006, https://goo.gl/7eP5RO

11
Cuando hablamos de deflagración, en realidad estamos hablando de una
combustión que “quema” entre 1 metro por segundo y la velocidad del sonido
(330 metros por segundo). Este tipo de quema se produce por mantos paralelos
y avanza por difusión térmica. Por ejemplo: la combustión interna de un
vehículo, la pólvora de los fuegos de artificios, la pólvora de las armas de fuego.

Cuando hablamos de detonación, también nos referimos a una combustión,
pero su velocidad es de 330 metros por segundo a aproximadamente 8000
metros por segundo. En este tipo de quema, la combustión avanza por una
onda de choque. Por ejemplo: Nitroglicerina, Trilita o TNT, Pentríta, Hexógeno,
etcétera.

3.6 La cápsula iniciadora o fulminante
Este elemento permite que se inicie el disparo. Se trata de un compuesto
detonante que, sobre la base de una reacción química, desprende partículas
incandescentes a presión y temperatura que, luego de pasar por los oídos de la
vaina, permiten que la pólvora se encienda.

El primer compuesto fue descubierto por John Forsyth alrededor del año 1800
y era el fulminato de mercurio. Fue Joshua Shaw quien dio un paso crucial para
la constitución los cartuchos metálicos pioneros, ya que gracias a él aparece la
cápsula metálica. Como vimos anteriormente, otro cartucho que aparece en la
época es el conocido Lefaucheux; recordemos que salía una espiga de la vaina
de cartucho y que debía ser presionada para que se inicie el disparo.

El primer problema que se presentó con el fulminante de mercurio fue la
debilitación que producía sobre la copa metálica. En virtud a ello, se
comenzaron a probar mezclas de clorato de potasio, pero también eran muy
corrosivas. Posteriormente, los nuevos tipos de fulminantes comenzaron a
utilizar derivados del plomo.

Cómo señalamos antes, existen fulminantes de fuego anular y central.
Recordemos que el de fuego anular presenta el fulminante en la zona periférica
de las vainas, a diferencia del de fuego central que puede ser de dos tipos:
bóxer y berdan.

Las vainas que poseen fulminante berdan tienen yunque incorporado en su
estructura y cuentan, además, con dos oídos. El fulminante tipo bóxer cuenta
con un oído de mayor tamaño que no afecta el inicio del disparo, es decir, es
igual de efectivo que el otro tipo de fulminante.

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Figura 12: Sistemas de percusión central

Fuente: Guzmán, 2003, p. 423.

3.7 El calibre de las armas de fuego.
Definición
De acuerdo a lo que nos enseña Guzmán (2003):

…se denominan calibre del arma de fuego, a la medida de
diámetro interior de su cañón, es decir el limitado por las
paredes constitutivas de la propia superficie interna; en otras
palabras a la medida el diámetro de su ánima, denominándose al
hueco de cañón o tubo metálico característico de toda arma de
fuego, el cual conforma así el calibre propiamente dicho. (p. 375)

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Debemos entender que el cañón se compone de dos partes: la recámara (lugar
donde se va a alojar el cartucho), por un lado, y el ánima, por el otro.

En las armas de ánima lisa, debemos tener en cuenta que para medir el calibre,
debemos realizarlo sólo en zonas donde no tenga un agotellamiento, es decir,
en el llamado choke. El choke en las armas de ánima lisa significa una
disminución del diámetro del ánima de cañón en la boca del arma (se denomina
boca del arma o boca de fuego al lugar por donde sale el disparo). Esto tiene
como fin, juntar las postas o perdigones antes de que salgan del ánima del
cañón, para lograr una mayor distancia de efectividad del disparo.

Definiciones importantes del tema tratado a tener en cuenta:

a) Ánima cilíndrica: si el arma es de este tipo, la medida puede realizarse a
nivel de los macizos o de las rayas. Evidentemente, este tipo de armas
tendrá el mismo calibre al inicio de la recámara como en la boca del
arma.

b) Ánima cónica: el calibre en este tipo de armas será el que se tome en la
boca del arma.

c) Peso absoluto de la bala: este tipo de medida se utilizó con las primeras
armas de artillería. Se denominaban, por ejemplo, cañones de 4, 18, 50
libras, etcétera. Es decir, se realizaban las balas en virtud del peso y
diámetro del arma.

d) Peso relativo de la bala: este sistema se encuentra actualmente vigente
en la mayoría de las armas de ánima lisa. Aquí nada tiene que ver el
número con alguna referencia métrica. Vamos a desarrollar este
concepto para que se comprenda lo mejor posible. Se tomó una libra de
plomo (453,6 gramos) y se la dividió en cuatro partes iguales; luego, en
seis, y después en ocho y así sucesivamente. Con cada una de esas
partes, se hizo una bala redonda, de manera que fueran todas iguales, y
de ahí se determinó el calibre del arma. Vamos a dar un ejemplo de un
arma muy conocida: la escopeta calibre 12. En este caso, si tomo una
libra de plomo y la divido en doce balas iguales, me dará como resultado
que esas balas tendrán un determinado tamaño; ese tamaño va a ser el
calibre del arma. Este número puede estar seguido de la denominación
bore o gauge. Si bien nos referimos a un sistema ponderal (de peso),
para poder darnos cuenta de qué calibre es el arma, debemos
indudablemente realizar una conversión métrica de por lo menos los
calibres más conocidos.

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Tabla 1: Calibres usuales
Calibre en libras Diámetro en milímetros

12 18,10-18,50.

14 17,20-17,60.

16 16,60-17,20.

20 15,60-16,00.

24 14,70-15,10.

28 14,00-14,40.

Fuente: elaboración propia.

3.8 Características de cartuchos para
armas cortas
La principal característica de los cartuchos utilizados comúnmente para las
armas cortas radica en la forma de su vaina: se utilizan principalmente
cilíndricas, y su carga de propulsión es significativamente menor a las de las
armas largas. Sin lugar a dudas, como sabemos, unos de los calibres más
utilizados en las armas de fuego cortas es el famoso .22 Corto y .22 L.R.; pero
también el actualmente utilizado por las fuerzas armadas y de seguridad, el
muy conocido 9 milímetros. Otro dato importante que debes incorporar es que
un calibre muy utilizado por los delincuentes es el calibre .32 Largo, al cual se
lo encuentra en los revólveres. Como vimos anteriormente, el cartucho calibre
.22, ya sea corto o largo, es de fuego anular, a diferencia del resto de los
calibres mencionados, que son de fuego central.

A continuación veremos una tabla con los calibres de armas cortas más
conocidos en Argentina.

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Tabla 2: Calibres de armas cortas en Argentina
Cartucho/Calibre. Denominación y uso.
.22 corto. Calibre 5,56 milímetros utilizado principalmente en
armas de defensa más antiguas.

.22 LR. Calibre 5,56 milímetros utilizado por gran cantidad
de armas cortas y carabinas. Uso de caza menor y
deportivo. También es un calibre muy utilizado por
delincuentes, ya que la munición es bastante
económica.

9 milímetros. También conocido como 9 x 19, 9 NATO o 9 Luger.
Utilizado por todas las fuerzas armadas y de
seguridad en nuestro país. Uso de defensa y tiro
deportivo por particulares.

.32 PLG. Calibre que corresponde al equivalente en 7,65
milímetros. Hay gran cantidad de revólveres, ya
sean cortos o largos. Calibre muy frecuentemente
utilizado por delincuentes.

.40 S&W. Calibre que correspondería a 10 milímetros,
utilizado por particulares para defensa y tiro
deportivo.

.45 ACP. Corresponde al calibre 11,25 milímetros. Fue
utilizado por mucho tiempo por el ejército
argentino, como así también por muchas policías.
Actualmente se utiliza como arma de defensa
principalmente por particulares.

Fuente: elaboración propia.

3.9. Características de cartuchos para
armas largas
Este tipo de cartuchos son utilizados principalmente en nuestro país por las
fuerzas armadas y los particulares dedicados a la caza menor y mayor. En el
caso de las escopetas, se utilizan principalmente en los calibres 12, 16, 20 y 24
para la caza. Con respecto al calibre 12, es también utilizado como dotación de
las instituciones policiales de nuestro país. En el caso de las armas largas de
ánima rayada, el calibre .223 Remington, de 7,62 x 51 calibre es utilizado por
nuestro Ejército Argentino en los fusiles Belga FAL y FAP (fusil automático
liviano y fusil automático pesado, respectivamente). El Máuser modelo 1909,
de origen Argentino, es un fusil mejorado del original Máuser 1898 Belga en
calibre 7,65 x 54.

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En virtud de las presiones que se utilizan en este tipo de munición, debemos
tener en cuenta que todos estos cartuchos son de fuego central, como así
también que la mayoría utiliza vainas abotelladas, ya que los hombros de las
mismas son necesarios para el correcto cierre de la recámara.

A continuación observaremos los calibres de armas largas más comunes.

Tabla 3: Calibres de armas más comunes
Cartucho/Calibre. Denominación y uso.
12 Gauge. Principal calibre de las escopetas utilizado en
Argentina. Gran parte de esto se debe a que las
fuerzas de seguridad lo han adoptado como arma
larga.

16, 20, 24, 28 Gauge. Calibres de escopetas muy utilizados por
particulares para la caza menor.

7,62x51 o 308 Winchester. Utilizado por los fusiles FAL, FSL y FAP. En
Argentina es un calibre muy difundido dentro de
los fusiles y muy utilizado para caza mayor y tiro
deportivo por particulares.

7,65x54. Calibre utilizado por los fusiles Máuser. Si bien no
es muy común este tipo de arma, hay muchas en
poder de coleccionistas. Uso deportivo.

5,56x45 o .223 Remington. Munición utilizada en muchos fusiles y uno de los
principales calibres de EE.UU. En Argentina se está
comenzado a implementar para tiro deportivo.

Fuente: elaboración propia.

3.10. Nomenclatura
Además del calibre principal del arma, también se suelen agregar algunos
guarismos que hacen referencia a otras medidas, separados por un guión o una
barra del número principal. Por ejemplo: calibre 12/70 significa que el arma es
de calibre 12, pero que posee una recámara de 70 milímetros de largo. Por otro
lado, también pueden agregarse leyendas como Express o Magnum, que hacen
referencia a que ese cartucho posee una carga de propulsión mayor.

Existen también algunas incorrecciones para calibres más chicos que por
costumbre se denominan así, aunque realmente no sea real la medida a la que
se hace referencia. Ejemplo de esto es el calibre 32, que se designa también 14
mm, término erróneo, ya que en milímetros correspondería al calibre 28.

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Ya conociendo cómo se miden y determinan los calibres en las armas de ánima
lisa, pasemos a describir los sistemas que nos sirven para determinar el calibre
en las armas de ánima rayada. Hay dos grandes tipos de mediciones: por un
lado, la de los europeos, que utilizan el sistema métrico decimal; por el otro, los
británicos y americanos, que utilizan las centésimas de pulgada.

Es muy común que se escuche en televisión o se lea en un periódico, por
ejemplo: “el arma era de 22 milímetros”, lo que en realidad no es así, ya que se
trata de un arma .22 PLG., es decir, de 22 centésimas de pulgada, lo que
equivale a 5,56 milímetros.

También encontraremos cartuchos denominados 9 milímetros parabellum
(Europa), 9 NATO o 9 x 19, donde nato significa OTAN, y 19, el largo de la vaina
en milímetros; y 9 milímetros Luger (EE.UU.). Todas estas denominaciones
corresponden a un mismo cartucho y calibre, pero de acuerdo al país donde se
utilice, se lo denominará de distinta manera. En Argentina, por ejemplo, algo
común es denominar al .45 ACP (que significa Automatic Colt Pistol) como
11,25 milímetros. Aunque si bien el calibre real es .45, la conversión a
milímetros es correcta; por lo tanto, no significa que sea un calibre distinto. Es
claro que Argentina está adherida al sistema métrico decimal; por lo tanto, se
debe realizar la conversión de pulgadas a milímetros, ya que los instrumentos
más comunes (calibre, regla) son en escala de milímetros.

Algo importante que también debes conocer es que como ocurre con los
calibres de las armas de ánima lisa, también ocurre con las de ánima rayada.
Nos referimos a las palabras o silogismos que se agregan luego del calibre. En
muchos casos, tenemos luego del calibre, el nombre del inventor del mismo o
de la fábrica que realizó el patentamiento. Como ejemplo, podemos citar al
famoso .40 S&W, que sería 10 milímetros de diámetro en nuestro sistema, y
S&W, significa que la fábrica Smith and Wesson es quien patentó este calibre.
Lo mismo sucedió con el .45 ACP –como señalamos más arriba–, que significa
que Colt denominó a ese calibre. En Gran Bretaña, por ejemplo, sucede lo
mismo con el .275 Holland & Holland. Así hay gran cantidad de ejemplos.

En otros casos, en cambio, se consignan medidas del cartucho. Por ejemplo, el
.44-40-200 significa que .44 es el calibre del arma; 40, la cantidad de pólvora en
grains (1 grains equivale a 0,0647 gramos), y 200, el peso de la punta en grains.
Posteriormente, se utilizó este calibre para el famoso Winchester palanquero
utilizado en los Estados Unidos.

También vamos a tener silogismos en cuanto a la potencia del cartucho. Como
ejemplo de ello tenemos el famoso .38 Special +P ó .38 Special +P+, donde +P
significa “más potencia”, y +P+ implica más potencia todavía. También otro
ejemplo es el .44 Magnum, donde esta palabra también significa que tiene una
carga más potente.

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Otra cuestión que debemos tener en cuenta es que se muchas veces se hace
referencia al largo de la vaina. Como ejemplo de esto, podemos mencionar el
.22 LR, que significa Long Rifle o rifle largo. En estos silogismos podemos
encontrar: short, long, extra long.

Debido a la gran cantidad de medidas y silogismos, siempre es necesario tener
un manual o tablas de consulta para cuando aparecen los calibres más raros, a
fin de determinar medidas exactas.

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3.11. Tabla de datos balísticos de
diferentes cartuchos

Tabla 4: Tabla balística

Fuente: Barnes, 2006, p. 337.

20
Tabla 5: Tabla balística

Fuente: Barnes, 2006, p. 338.

21
Tabla 6: Tabla balística

Fuente: Barnes, 2006, p. 339.

22
4. Pólvoras y proyectiles
Introducción
En esta unidad conoceremos una de las partes fundamentales del disparo: la
pólvora, como así también estudiaremos los proyectiles. Además, veremos la
importancia de las medidas de seguridad con respecto a la manipulación de las
mismas y los tipos de puntas que existen. También incluiremos todo lo
concerniente a las resoluciones de RENAR con respecto a estos materiales.

4.1. Introducción. Concepto de pólvoras
La pólvora es el principal componente de las armas de fuego. Su
descubrimiento permitió un avance significativo en el desarrollo militar de los
cañones y las armas de fuego, y su evolución fue el surgimiento de la pólvora
sin humo, con la aparición de la nitrocelulosa. A continuación, estudiaremos los
dos tipos principales.

4.2 Su evolución. Pólvora negra. Pólvora
blanca
La pólvora tiene su origen en China, en el siglo IX, la cual también fue llamada
“polvo negro”. Su composición principal es 75 % de nitrato de potasio, un 15 %
de carbón y un 10 % de azufre. Existen pruebas de que ya había sido utilizada
por Roger Bacon en el siglo XIII, aunque los chinos son quienes la
implementaron de manera definitiva. Poco a poco y con cañones muy
rudimentarios, se comenzó a aplicar esta mezcla explosiva en el mundo de las
armas de fuego.

En el año 1884, un francés llamado Paul Vieilli obtuvo un nuevo tipo de pólvora
por gelatinización de la nitrocelulosa con éter y alcohol. A esta pólvora se la
llamó “pólvora B”. Esta fue la primera pólvora “sin humo”, aunque claro está
que todas las pólvoras despiden humos, inclusive la actual, pero
significativamente menor que las primeras. Una característica importante fue
que esta nueva pólvora era mucho más potente que la pólvora negra, lo que
permitió dar un avanzado paso en relación a las municiones.
Posteriormente, en 1838, Christian Schönbein realizó en su casa un
experimento donde destiló una mezcla de ácido sulfúrico y ácido nítrico. El
compuesto se derramó sobre una mesa que Schönbein limpió con un delantal y
puso a secar en la estufa. El delantal se inflamó rápidamente. ¿Qué había
pasado? El algodón se convirtió en nitrocelulosa. Este descubrimiento inició la
etapa del nacimiento de las pólvoras blancas o sin humo que actualmente
tienen los cartuchos de las armas de fuego.

Como nos enseña Guzmán (2003), la pólvora sin humo está “constituida por
variados ésteres orgánicos del ácido nítrico (nitrato de celulosa, nitrato de
glicerilo, trinitrina, nitroglicerina, etc.). Consiste, esencialmente, en nitrato de
celulosa mezclada en variable proporción, con nitrato de glicerilo” (p. 485).

4.3 Características, propiedades y
clasificación de las mismas
Las pólvoras se clasifican en virtud de la velocidad con que deflagran o por el
tipo de base.

Las pólvoras negras se clasifican en:

 Pólvoras vivas: deflagran rápidamente y tienen una granulometría de 1 a
3 mm; además, son productoras de gran cantidad de gases.

 Pólvoras lentas: arden un poco más lentamente, pero tienen una
granulometría de 4 a 12 mm.

 Pólvoras progresivas: poseen granos grandes y son de combustión lenta.

Luego, entre las pólvoras sin humo, existe la siguiente clasificación:

 Pólvoras piroxiladas: contienen celulosa y ácido nítrico.

 Pólvoras de una sola base o monobásicas: son pólvoras que contienen
nitrocelulosa; por lo tanto, es muy rápida su combustión. Generalmente
se utiliza en los cartuchos de escopetas. Se debe evitar la exposición a la
humedad, ya que la afecta notablemente hasta el punto de neutralizarla.

 Pólvoras bibásicas o de doble base: se les llama de esta forma, ya que a
la nitrocelulosa se le agrega la nitroglicerina. Poseen una alta velocidad
de combustión, fácil encendido y gran poder. Su uso es ideal en las
armas cortas. Son resistentes a la humedad y a los cambios de
temperatura.

24
 Pólvora tribásica: posee nitrocelulosa, nitroglicerina y nitroguanidina.
Este último componente sirve para aumentar el poder de fuego. Se las
utiliza en las armas de artillería, por lo general.

Figura 13

Fuente: Bl@nko’s, 2012, http://goo.gl/k3P1rq

4.4. El uso de las pólvoras en los
cartuchos de nueva generación
Como señalamos en el punto anterior, existieron variados tipos de pólvoras.
Evidentemente, esto influyó notablemente en la modernización de los
diferentes cartuchos y condujo al logro de municiones de altas prestaciones
balísticas y, por lo tanto, con un alto desempeño.

Anteriormente, solo se utilizaba la pólvora negra; luego, con la aparición de la
monobásica, tuvieron que modificarse los materiales con lo que estaban
construidos los cartuchos. Un ejemplo claro resulta de los cartuchos de
escopeta que antes eran de cartón: con la aparición de este tipo de nuevos
componentes deflagrantes, se incorporó el plástico y el aluminio en los de
mayor carga.

25
Con los cartuchos para ánima rayada sucedió algo parecido, ya que se tuvieron
que fabricar vainas más gruesas. Esto también trajo consigo la aparición de las
vainas cinturonadas. Las recámaras, por ende, tuvieron que ser modificadas y
los materiales en ellas utilizados, de los más avanzados en el campo de la
metalmecánica. Hoy tenemos armas de compuestos polímeros donde se ha
podido comprobar la fiabilidad del material y su destacada prestación (bajo
peso, gran dureza, se evita la corrosión, etc.).

Como afirmamos antes, uno de los tipos de pólvoras que hay son las tribásicas,
cuyo principal uso es en artillería. Pero también se ha podido comprobar
balísticamente que en las armas de corto cañón tienen un gran desempeño, por
lo que ya hay fábricas que están construyendo municiones con estas
características.

Además, lo novedoso que surge con los cartuchos de nueva generación es que
mas allá de la pólvora que se utiliza, se les han ido agregando otros
componentes que tratan de evitar la corrosión del cañón como así también
preservar su cuidado general. Por ejemplo: se agrega grafito a las nuevas
pólvoras para evitar la absorción de humedad y reducir la electricidad estática.

4.5. Características balísticas.
Advertencias. Precauciones de seguridad
e higiene
Sin lugar a dudas, este es un tema muy importante, ya que hablamos de
sustancias que en cantidades significativas pueden generar una catástrofe.

Como vimos en los puntos anteriores, las nuevas pólvoras son muy potentes,
por lo tanto, el riesgo de su manipulación también lo es. Es por todo ello que
debemos tener el mayor de los cuidados a fin de evitar accidentes.

Como todos sabemos, en las fechas de festejo, como el Año Nuevo o la
Navidad, siempre existen personas quemadas o con algún tipo de lesión por el
mal uso de los fuegos de artificio. Recordemos que estos también son pólvoras,
aunque de características mucho menores que las que estamos estudiando,
pero no por ello debemos fiarnos.

La pólvora se puede iniciar por un contacto con llamas, calor, fricción, golpes,
característica que hace que su manipulación deba ser muy especial. También en
virtud de la alta sensibilidad al rozamiento, se debe tener en cuenta que el solo
hecho de pisarla o restregada puede realizar su ignición.

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Cuando se manipula este tipo de compuesto, resulta necesario utilizar ropas de
algodón y evitar usar vestimentas que tengan lana, poliéster, seda o cualquiera
que pueda generar electricidad electroestática. Evidentemente, no debe
manipularse en ambientes donde pueda haber una fuente de calor cercana y,
por supuesto, quien fume debe encontrarse lo más lejos posible. Además, debe
utilizarse calzado que evite la generación de cargas eléctricas, y mantener las
manos libres de grasas y solventes.

En cuanto al resguardo de recipientes que contienen las mismas, se deben
colocar en lugares secos, alejados de fuentes de calor y de la luz solar, y bajo
medidas de seguridad especiales (paredes reforzadas, puertas blindadas, etc.).

4.6. Puntas o proyectiles. Conceptos
generales
Como explicamos anteriormente, cuando hablamos de punta, nos estamos
refiriendo al elemento que contiene el cartucho que va a ser lanzado al espacio
luego del disparo. Sabemos que a partir del momento en que la punta
comienza el movimiento, se convierte en proyectil, y debemos tener bien en
cuenta esta situación, ya que muchas veces se confunde punta con proyectil.
Por lo tanto, podemos decir que uno es en “estado de reposo” (punta) y el otro
es una punta en estado de movimiento (proyectil).

Habiendo hecho esta importante aclaración, podemos afirmar que las puntas
utilizadas en las armas actuales tienen diferentes formas. Ello responde a las
características balísticas que se espera que tenga ese proyectil sobre el blanco.

Las puntas se dividen por su contextura en tres partes principales, a saber:

 Cabeza, punta u ojiva: esta es la parte frontal de la punta, la que de
acuerdo a su forma, permite lograr un mayor o menor stopping power
(poder de parada) o un mayor o menor poder de penetración; por
ejemplo, para las municiones que tienen como fin atravesar superficies
muy duras o blindadas. Estas pueden ser:

o Ojivales

o Cónicas

o Redondeadas

o Planas

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 Cuerpo: es la parte principal de la punta. Generalmente, es cilíndrico y
puede contener una superficie lisa o con irregularidades. El fin de esta
característica es variado: en algunas ocasiones se busca que los
lubricantes ayuden a sellar los gases y que el proyectil se deslice por el
cañón sin producir emplomamiento, por ejemplo.

 Base: la base del proyectil es tan importante como la punta, ya que en
virtud de la velocidad de la munición, se hace necesario modificar la
parte trasera del proyectil a fin de evitar “turbulencias” que
desestabilicen el proyectil y hagan que éste pierda su eficacia. Por lo
general, se le puede dar forma cilíndrica, cónica o tronco-cónica. El
borde de la base puede ser de arista viva o redondeada y su culote
puede ser hueco o macizo.

Los primeros proyectiles cilíndricos eran macizos, más tarde aparecieron los
huecos. El principal material utilizado para su fabricación es el plomo. Este
material tiene la ventaja de ser económico, de tener un importante peso y ser
maleable. En algunos proyectiles, con fines específicos se lo reemplaza con
hierro o acero, pero son los casos menores. En algunos otros, con fines
específicos, como para fogueo o tiro a corta distancia, se utiliza madera, papel,
plástico o cera.

Otra característica general importante es el blindaje: en algunos casos es
incompleto y en otros es totalmente completo, como es el caso de los
proyectiles más duros y los blindados. Un ejemplo de este último es el provisto
a las fuerzas de seguridad: el 9 mm totalmente encamisado o FMJ (esta
denominación significa: full metal jacket).

Algo que también podemos encontrar, aunque no siempre está presente, es
algún tipo de inscripción en el culote o base de la punta. Esta inscripción puede
hacer referencia a la fábrica, lote, material, etcétera.

4.7. Tipos de proyectiles o puntas
Existe un gran tipo de puntas, y su morfología y características responden al fin
con que fueron construidas. De acuerdo a esto se clasifican en:

 Comunes: son las que no tienen ninguna particularidad especial y que no
tienen un comportamiento fuera de lo previsto.

 Especiales: tienen un fin específico cuando impactan en el blanco o en su
trayectoria. Estas pueden ser:

o Para armas con cañón de ánima rayada, y se subclasifican en:

28
 De punta expansiva: este tipo de proyectiles se deforman
y expanden cuando impactan en el blanco. Tienen como
fin obtener un gran stopping power.

 De blindaje perforado: les falta, en el extremo de la
cabeza, parte del blindaje, lo que hace que se pueda
observar parte del núcleo de plomo.

 Punta perforada: existe una gran variedad dentro de los
de este tipo. En algunos casos, llega a ser muy grande.

 Punta hueca: a este tipo pertenecen los que tienen una
cavidad cerrada.

 Punta blanda: en este tipo de proyectiles el blindaje deja
descubierta parte del núcleo. Se los puede encontrar con
una muesca o cortes para realizar una deformación más
controlada.

 Punta blindada expansiva: aquí se trata de un proyectil
provisto de un semiblindaje que deja aproximadamente
las dos quintas partes de la cabeza al descubierto. Este
tipo de punta se denomina silver tip. Consiste en que
contiene un material distinto al cuerpo principal, y
cuando este impacta contra el blanco, el elemento
penetra sobre el cuerpo principal produciendo una
deformación.

 Punta perforada por una cuña: es muy parecido al
anterior, pero se utiliza para penetraciones sobre
cuerpos más duros. Puede contener un tubo cerrado, un
trozo de madera, un perdigón, etcétera.

 Perforantes: como su nombre lo indica, tienen como
objetivo batir blindajes livianos.

 Trazadores: tienen la finalidad de mostrar la trayectoria
por medio de una estela de humo o de luz que se inicia
con el disparo.

 Incendiarios: este tipo de proyectiles son de estructura
simple, pero poseen en su punta una carga de fósforo
que se inflama cuando impacta y entra en contacto con el
aire.

 Explosivos: Se utilizan en uso militar, principalmente en
aviones. Algunos directamente tienen el explosivo en su
punta, que detona cuando impacta; otros, más

29
complejos, cuentan con una espoleta que acciona la
carga que se encuentra en el interior del mismo o en la
parte trasera.

 Perforantes trazadores: consisten en una combinación
controlada de los elementos que componen los
perforantes y trazadores. Dentro de ellos, existen
numerosas variantes.

 Perforantes incendiarios: estos poseen una combinación
de un blindaje con la punta ocupada por una carga de
fósforo amarillo, y el resto, con un núcleo de acero.

 Trazadores, perforantes e incendiarios: tienen iguales
características que los anteriores, con la diferencia de
que se les agrega una cápsula con sustancias trazantes en
la zona del culote.

 De fragmentación: son utilizados para la práctica de tiro
en interiores y su función es evitar rebotes o esquirlas
que puedan ser peligrosos.

 De reglaje: este tipo de proyectiles se utilizan para
corregir la puntería. Se utilizan para calibrar miras
telescópicas y para tiro en principiantes.

 Múltiples: están compuestos por varias piezas que
pueden o no ensamblarse entre sí. Son muy variados.

 Para desarrollar altas velocidades: tienen como fin
obtener una mayor potencia y recorrido más tendido.

 Para el tiro a distancias reducidas: se utilizan proyectiles
más cortos, huecos, perforados longitudinalmente,
esféricos o con nada más que la coraza, para que sean
livianos y utilicen una cantidad mínima de pólvora.

 Cartuchos de ejercicio: son utilizados para la enseñanza y
para aprender a manejar las armas. Generalmente, son
de aluminio y por fuera parecen un cartucho normal,
aunque tienen unas hendiduras sobre la vaina para que,
al tacto, el operador se dé cuenta que es sin carga o
inerte. Algunos cuentan con un fulminante de goma o
con resorte para que cuando se percuta no afecte la
aguja percutora.

 Cartuchos de fogueo o salva: son morfológicamente
similares a los reales, pero destinados a perder toda

30
eficacia a pocos metros de la boca del arma. Pueden ser
de papel o plástico.

Figura 14: Algunos tipos de puntas

Fuente: Don Lucas, 2012, http://goo.gl/7cJ6nJ

o Para armas con cañón de ánima lisa:

 Brenneke: este es el más conocido y consiste en una
punta de plomo con canaletas longitudinales que
funcionan como “aletas” y que tienen como fin que el
aire haga girar para tratar de brindarle una relativa
trayectoria sólo eficiente a corta distancia.

31
Figura 15: Brenneke

Fuente: Brenneke Classic Magnum 12ga 2-3/4 1-1/8oz, s. f., http://goo.gl/T0pcLM

4.8. Peso y diseño de las puntas
Las puntas de los proyectiles son muy variadas en cuanto a peso y diseño. El
peso de las mismas se mide en grains y la forma de la punta variará de acuerdo
al fin que se desee que cumpla el proyectil. Por lo general, se buscan dos tipos
principales de efectos: en uno es prioridad que sea perforante y en el otro la
prioridad es que genere el mayor stopping power posible. En virtud de ello se
determina principalmente la finalidad que se busca con respecto a la forma de
la punta.

En relación a las principales formas que podemos encontrar en las puntas,
existen las siguientes denominaciones:

 Ojivales: son puntas con una gran aglutinación de la nariz, donde las
prestaciones son principalmente de penetración y alta velocidad.

 Redondeadas: son los tipos de puntas más comunes, donde la relación
penetración y stopping power es bastante similar.

 Tronco-cónicas: en este tipo de munición, se trata de dar una buena
prestación de penetración, pero también un mayor stopping power. La
mayoría de las fuerzas de seguridad utilizan este tipo de munición.

 Planas: son similares a las anteriores, pero estas tienen una marcada
“nariz chata”.

32
 Punta hueca: tienen, como su nombre lo indica, la parte frontal de la
punta hueca. En este tipo de puntas, se trata de trasformar toda la
energía cinética en stopping power; en virtud de ello, no tienen gran
penetración.

Figura 16: Distintos tipos de puntas

Fuente: Tagliafico, s. f., http://www.sectordetiro.com.ar/ba45.htm

4.9. Denominaciones comerciales
Dentro de este apartado, mencionaremos solo a modo informativo las principales
marcas de municiones que podemos encontrar.

 Águila Ammunition (USA);
 Barnen (USA);
 Remington (USA);
 Winchester (USA);
 Fabricaciones Militares (Argentina);
 Stopping Power (Argentina);
 CBC (Compañía Brasilera de Cartuchos);
 CCI (USA);
 Fiocchi (Italia);
 Sako (Finlandia);
 Hornady (USA);
 Starline (USA);
 Wolf (USA);
 Norinco (China).

33
4.10. Resoluciones RENAR
A continuación se mencionan algunas disposiciones y resoluciones del RENAR en
cuanto a pólvoras:

 Disposición 92/04: régimen de pólvoras y fulminantes.
 Disposición 427/07: aprobación de instructivos para certificar psicofísicos a
usuarios de explosivos, pólvoras y afines.
 Disposición 179/08: establece los plazos operativos para las distintas
tramitaciones relacionadas con explosivos, pólvoras y pirotecnia.2

Este ítem solo tiene como fin acercar al estudiante una guía de la legislación pertinente
a las pólvoras, explosivos y afines realizadas por el RENAR.

4.11. Recarga deportiva
La recarga deportiva hace referencia a los legítimos usuarios (ya sea individuales o
comerciales) que deseen recargar cartuchos de armas de fuego. Este método consiste
esencialmente en la reutilización de las vainas de diferentes calibres para, mediante la
compra de pólvora, puntas y fulminantes, obtener nuevos cartuchos. Este proceso
tiene como fin abaratar costos a la hora del disparo, ya que adquirir cartuchos Factory
(de fábrica) eleva mucho el valor, más aún cuando se trata de tiradores que realizan
gran cantidad de prácticas, ya sea para torneos o usos de entrenamiento.

Durante mucho tiempo, la adquisición de máquinas recargadoras era posible sin
ningún tipo de registro legal; pero en virtud de poder tener un control sobre ello, el
RENAR tuvo que regular esta situación obligando, hasta el día de hoy, a registrar tanto
la máquina como todos los elementos necesarios para efectuar la recarga deportiva.

2
Ley Nº 20.429 - Ley nacional de armas y explosivos. Honorable Congreso de la Nación Argentina.

34
Figura 17: Máquina recarga cartuchos

Fuente: Máquina de Recarga Dillon XL-650 9mm, s. f., http://goo.gl/L4ri7M

Este ítem trata, de manera sintética, que el alumno conozca que los particulares y los
comercios se pueden dedicar a la recarga de munición, ya sea para uso privado, en el
caso de los primeros, o para uso comercial, en el caso de los segundos. Esto es sólo a
modo informativo, ya que no resulta relevante en relación a los contenidos que debe
incorporar quien cursa la carrera.

35
5. Balística. Conceptos
generales y clasificación
general
Introducción
En esta unidad analizaremos la balística como ciencia de estudio de todo lo que
comprende las armas de fuego y sus accesorios. Veremos los distintos tipos de
balística que hay, como así también el estudio particular que cada una de ellas
tiene a su cargo. Por otra parte, presentaremos los aspectos del retroceso y del
estampido de las armas y abordaremos, además, los movimientos que el
proyectil adquiere en el espacio; luego analizaremos la importancia de los
efectos que producen los proyectiles en blancos inertes, como así también la
importancia de los rebotes.

5.1. Concepto general
Como vimos anteriormente, en el módulo 1, hablábamos de balística cuando
nos referíamos a una “ciencia que estudia el movimiento de los cuerpos
lanzados al espacio, específicamente de los proyectiles durante todo su
recorrido” (Locles, 2003, p. 81). Este concepto es sumamente importante, ya
que destaca dos aspectos: el movimiento y “durante todo su recorrido”.
Justamente, su recorrido comienza cuando el futuro proyectil aún se encuentra
en reposo.

Si bien el concepto es amplio cuando se refiere a los proyectiles, el interés de
nuestra carrera se va a circunscribir a los disparados por las armas de fuego.
Como afirmamos anteriormente, el estudio va a comenzar cuando todavía no
hay movimiento, es decir, dentro del arma. Ello comprenderá el movimiento
dentro del cañón, la salida al exterior con los fenómenos que lo anteceden, el
recorrido que efectúe y, finalmente, el impacto con los efectos que produzca.
Indudablemente, se requiere conocimiento de otras ciencias auxiliares tales
como la matemática, la física y la química.
Para poder realizar un estudio adecuado de todos los momentos por los que va
a transitar el proyectil, los dogmáticos decidieron dividir la balística en
diferentes partes, la cuales vamos a ver a continuación:

 Balística interior;

 Balística exterior;

 Balística de efectos.

5.2. Balística interior, exterior y de
efectos. Conceptos
 Balística interior: se encarga de estudiar todo lo que sucede dentro del
arma de fuego, es decir, desde que se inicia el disparo hasta que el
proyectil abandona el ánima de cañón. Cuando afirmamos “desde que se
inicia”, hacemos referencia a los efectos mecánicos, físicos y químicos
que se producen en el arma. Aspectos destacados son, por ejemplo, la
marca de percusión sobre el fulminante, la marca de uña extractora y la
marca de botador, características que serán estudiadas oportunamente.
Evidentemente, también hacemos referencia a una transformación de
energía potencial en energía cinética. Para que se produzca tal cambio,
debe suceder la ignición de la cápsula fulminante, deflagración de la
pólvora de propulsión, ingreso del proyectil en el ánima del cañón y los
efectos producidos en esta (erosión, marcas de desgaste, residuos de
pólvora, etc.).

 Balística exterior: esta parte de la balística estudia todo lo que sucede
desde que el proyectil abandona la boca del cañón del arma hasta que
impacta en el blanco. Dentro de este recorrido, se estudian los efectos
de la gravedad, la resistencia del aire y todo otro fenómeno que se
pueda presentar. Efectos como la velocidad del proyectil, forma de la
punta, forma de la base, efectos del sol, temperatura ambiente, viento y
toda otra influencia atmosférica harán que éste se comporte de maneras
distintas; por lo tanto, no todos los proyectiles tendrán una trayectoria
única, es decir, un alcance determinado o efecto esperado que sea
semejante entre distintos proyectiles e incluso en iguales.

 Balística de efectos: como su nombre lo indica, tiene como fin estudiar
los efectos que producen los proyectiles sobre tejidos vivos o inertes.
Aquí se estudian las deformaciones que se producen en el proyectil y las
características de los efectos que producen, por ejemplo, en organismos
vivos (que veremos con más detenimiento en la “balística de las

37
heridas”) o en elementos cotidianos como vidrios, metales, telas,
etcétera.

5.3. El retroceso: concepto y análisis de
los factores de incidencia
La palabra retroceso hace referencia al movimiento que se presenta en las
armas de fuego tipo pistola, ya que al sistema de funcionamiento de las mismas
se lo define como “de corto retroceso” o “retroceso de cañón”. Es importante
aclarar esto, ya que tenemos armas donde este fenómeno no se encuentra
presente, tales como los revólveres, escopetas, fusiles de cerrojo, etcétera.

El retroceso viene asociado a lo que los balísticos denominan el “ciclo de
disparo” y consiste en que cuando se tiene alojado un cartucho en la recámara
del arma y el tirador desea efectuar el tiro, deberá presionar la cola del
disparador, la que hará mover el fiador; éste, a su vez, liberará el martillo (que
se encontraba “montado”) que impactará con la zona posterior de la aguja
percutora y, por lo tanto, del lado contrario esta aguja impactará contra el
mixto fulminante. La ignición del mismo ocasionará que, en una velocidad
infinitesimal, el fogonazo producido por este sea transferido por los “oídos”
hacia la carga de propulsión inicial (pólvora). Como explicamos anteriormente,
cuando la pólvora deflagre, producirá gran cantidad de gases, lo que ocasionará
que la vaina se dilate y adhiera a las paredes de la recámara; como los gases no
van a tener lugar por donde escapar, empujarán el proyectil hacia adelante por
el ánima de cañón. En ese momento habrá una gran cantidad de presión dentro
del cañón, la cual va a disminuir progresivamente una vez que el proyectil haya
abandonado el ánima; por lo tanto, el resorte recuperador del arma comenzará
a hacer su trabajo, el cual consistirá en vencer esa resistencia y desplazar la
corredera del arma hacia atrás, lo que hará que la vaina sea llevada consigo
(por efecto de la uña extractora) y que al encontrarse con el botador, sea
desplazada hacia afuera por la ventana de expulsión. Una vez que la corredera
haga tope en su zona máxima posterior y luego de que se haya montado el
martillo de manera automática, ésta comenzará un nuevo movimiento hacia
adelante, lo que dará como resultado que si hay otro cartucho en el cargador,
lo aloje en la recámara del arma para que ya quede listo para efectuarse otro
disparo. Si en algún momento de todo este ciclo, surgiera un inconveniente
(como puede ser aguja percutora dañada, fulminante inerte, pólvora deficiente
por humedad, cargador mal colocado, etc.), dará como resultado que el arma
se trabe o el disparo sea ineficaz. Es por esto que las condiciones mecánicas del
arma como así también las condiciones del cartucho serán muy importantes
para que el disparo se produzca.

38
5.4. El estampido: concepto y análisis
Cuando tenemos un disparo efectuado, existen dos tipos de detonaciones: el
estampido en boca y el estampido del proyectil. El estampido en boca se
produce por la violenta expulsión de gases que salen detrás del proyectil
cuando este abandona el ánima de cañón. El estampido del proyectil se
produce por el espesamiento de aire, que se conoce como “onda de cabeza”,
que se forma delante del mismo en su recorrido, pero cuando la velocidad del
proyectil es superior a la del sonido. Es por esto que en las armas que utilizan
cartuchos de gran potencia y que buscan tener un alcance efectivo a varios
cientos de metros, deben éstos tener una cabeza con una forma lo más
aerodinámicamente posible, ya que la velocidad y el aire influirán
notablemente sobre su trayectoria.

Figura 18: Onda de cabeza de proyectil

Fuente: Guzmán, 2003, p. 242.

5.5. Balística exterior. La trayectoria:
elementos que la componen
Anteriormente vimos la definición de lo que estudia la balística exterior. A
continuación mencionaremos aspectos que pueden alterar la trayectoria que
tienen las armas de fuego.

La trayectoria de las armas de puño y hombro son curvas, a diferencia de las
trayectorias de artillería que son totalmente parabólicas, como por ejemplo: el

39
mortero. Cuando la distancia entre el arma y el blanco es muy corta, podemos
considerarla prácticamente recta.

Como también afirmamos con anterioridad, factores como la luz solar,
gravedad, el viento, la temperatura, la densidad del aire y la curvatura de la
tierra influyen de manera importante y distinta en los diferentes lugares y
tiempos en que se realizan los disparos; por eso, al momento de realizar un
cálculo, es importante contar con estos datos del día del hecho. Por supuesto,
esto puede afectar de manera significativa el resultado cuando hablamos de
distancias bastante largas, pero no influye de manera importante cuando la
distancia es corta.

Desarrollaremos nuevamente la trayectoria cuando veamos los tipos que
existen cuando un proyectil impacta sobre un organismo vivo, en el punto 6.5.

5.6. Movimientos del proyectil en el
espacio
Los proyectiles de las armas de fuego tienen tres tipos de movimientos
principales, a saber: el movimiento zigzag, de nutación y de precesión. El
zigzagueo, como su nombre lo indica, es el efecto de zigzag o movimiento de
manera irregular. Este efecto se da cuando el proyectil abandona la boca del
cañón del arma hasta que se estabiliza. Al movimiento de nutación lo definimos
como el movimiento ligero e irregular que el proyectil tiene sobre su propio eje.
Podemos compararlo con el movimiento que tiene un trompo. Este gira sobre
su eje, pero veremos que existe una leve vibración que hace que a medida que
pierda velocidad, se desestabilice. Con respecto al movimiento de precesión, y
utilizando el ejemplo anterior, podemos afirmar que es el “cabeceo” que se
produce sobre el eje principal del objeto. Veamos la figura siguiente para
comprender mejor los conceptos:

40
Figura 19: Movimientos de los proyectiles

Fuente: Ossa Carpalia, 2011, diap. 35

Estos tipos de movimientos serán diferentes en virtud de las características del
proyectil; por ejemplo, si su cuerpo no se encuentra en perfecta alineación con
respecto a su eje por una falla de fabricación, golpe, etcétera.

5.7. Dispersión en el tiro: concepto y
factores que influyen
La dispersión es el fenómeno por el que se producen trayectorias más o menos
divergentes, con la correspondiente diseminación de los impactos en el blanco,
de una serie de disparos consecutivos y realizados con la misma arma y en las
mismas condiciones. Esta dispersión se verá afectada por alguno de los
siguientes puntos:

 las condiciones del tirador (aptitud);

 las propias del cartucho;

 los agentes atmosféricos;

 las condiciones del arma.

La mínima modificación de alguno de estos aspectos se verá reflejada en el
blanco; la mayoría de las veces, serán las condiciones del tirador las que
afecten el mismo, ya que una variación de la presión de la mano hábil, una falta
de contención de respiración o un movimiento voluntario o involuntario harán
que el agrupamiento de los disparos se vea afectado.

41
5.8. Disparos al aire (balas perdidas)
Actualmente no hay una referencia bibliográfica bien estudiada sobre este
aspecto, aunque Locles (2005) nos enseña que si tomamos como referencia los
manuales de fábrica de la posible arma que realizó el disparo, mediante la
aplicación de algunas funciones matemáticas y trigonométricas podríamos
llegar a determinar la posible distancia de donde se efectuó el disparo (p. 217).

Si bien este autor no enseña este aspecto, resulta muy difícil determinar con
precisión el tipo de arma que fue utilizada, ya que para un mismo calibre
podemos tener varias posibles armas y, por lo tanto, el cálculo puede variar
considerablemente. Sin embargo, con referencia a lo que Locles (2005) enseña,
la experiencia determina que en los disparos al aire, por lo general el ángulo de
tiro es superior a los 60°, por lo que el proyectil tiene una distancia parecida
entre la altura alcanzada y la distancia de llegada al blanco.

5.9. Balística de efectos y terminal
Como nos enseña Guzmán (2003), la “balística terminal, concierne en si misma
a efectos de los proyectiles en los blancos, sean estos hombres, animales o
estructuras físicas no vivientes” (p. 265). También nos dice que “los efectos
instantáneos que ocurren cuando un proyectil choca contra un blanco,
presentan al científico balístico un factor de tiempo en sus observaciones que
es muy difícil de manejar” (p. 264). “Es por ello que en balística terminal la
investigación implica mucha evaluación estadística. Un punto importante a
tener en cuenta respecto de este tema es que los valores cuantitativos son
promedios con distancias y desviaciones estándar que pueden ser grandes” (p.
266).

Evidentemente, podemos manejar tablas y datos generales en cuanto a los
daños que producen los proyectiles sobre los distintos objetos, aunque tendrán
que verse en cada caso en particular las características propias de ese
momento.

Como aspectos generales y fundamentales, debemos tener en cuenta las
siguientes propiedades físicas de un blanco que influyen en el efecto del
proyectil sobre el mismo:

 Dureza o capacidad del material para prevenir hundimiento.

 Flexibilidad o capacidad del material componente del blanco para
absorber energía antes de romperse.

42
 Ausencia de defectos locales, tales como nudos en la madera, zonal
delgadas en el metal, o burbujas de aire en el vidrio. (Guzmán, 2003, p.
267).

5.10. Diferencias entre penetración y
perforación
Cuando hablamos de penetración, nos estamos refiriendo al momento en que
el proyectil impacta en el blanco, pero no tiene orificio de salida. Cuando
hablamos de perforación, vamos a encontrar orificio de entrada y de salida. Es
importante esta diferencia, ya que en los estudios (principalmente, en la
trayectoria médico-legal) resulta significativo saber desde donde ingresó el
proyectil, qué órganos afectó y por qué parte salió, datos sumamente útiles al
momento de la reconstrucción del hecho.

5.11. El rebote de los proyectiles
El rebote de un proyectil consiste en el salto o el golpe que se produce con un
ángulo determinado sobre una superficie, por lo general, dura. Este efecto es
sumamente peligroso, ya que afecta la trayectoria inicial del proyectil y de
acuerdo a la superficie del mismo (de plomo desnudo, FMJ, SMJ, etc.), tenderá
a rebotar fácilmente o, por el contrario, se fragmentará o desintegrará. En
experimentos realizados, Guzmán (2003), nos explica que por lo general “el
ángulo de desvío es menor que el de impacto” (p. 289).

Una característica a tener en cuenta es que, por lo general, en los proyectiles
que han tenido un rebote, uno de sus lados presenta una superficie plana,
indicio muy importante a tener en cuenta por el investigador, ya que basándose
en ello podrá realizar una búsqueda minuciosa en el lugar del hecho a fin de
observar alguna característica que confirme tal situación.

Un hecho real para ejemplificar lo dicho es un caso en donde se discutía si el
tirador tenía la intención de dispararle a la cara de la víctima o, por el contrario,
la lesión fue producto de un rebote. Aquí el tribunal trataba de probar la
intencionalidad. Cabe destacar que la víctima estaba con vida y tenía alojado el
proyectil detrás del ojo, lo que hacía imposible extraerlo. Luego de una
radiografía y una tomografía, se pudo determinar que el proyectil presentaba
uno de sus lados planos, lo que nos indicaba, como mencionamos
anteriormente, que se trató de una lesión por rebote.

43
5.12. Impacto de proyectiles
Como vimos en puntos anteriores, el impacto de los proyectiles sobre las
distintas superficies genera fenómenos y efectos en virtud del elemento en el
que impactan. Lo importante de este punto es destacar que también existen
elementos que permiten detener los impactos de los proyectiles o tratan de
disminuir su efecto. Los chalecos balísticos, los cascos balísticos y los derivados
del kevlar o twaron son materiales que evitan el daño de los disparos de las
armas de fuego. Su tenencia y portación (chalecos, por ejemplo) debe ser
autorizada por el RENAR y generalmente solo se brinda a personas que
justifiquen tal autorización.

5.13. Roces durante la trayectoria
Es importante tener en cuenta que muchas veces pueden ocurrir roces durante
la trayectoria de un proyectil, lo que sería menor a un rebote, pero que haría
que desvíe su trayectoria levemente; por ejemplo: en casos donde el proyectil
ha rozado telas, maderas, y pared, en dichas superficies se puede ver una
marca lineal y en el proyectil podemos encontrar restos de este material, lo que
permite confirmar tal situación. Este tipo de marcas son muy suaves y a veces
casi imperceptibles, por lo que el especialista deberá agudizar su vista a fin de
poder dar con ellos. Por lo general, sólo altera levemente la trayectoria del
proyectil (ya que no se trata de un rebote) y su análisis corresponderá a cada
caso, en relación a tener o no en cuenta dicho roce.

5.14. Impacto sobre madera, vidrio,
metales, mampostería, telas y otras
superficies.
La perforación de un vidrio por un proyectil de arma de fuego resulta muy
frecuente en las grandes ciudades y en los vehículos. Desde disparos
accidentales hasta con fines de homicidio, es común que puedan haber
afectado algún vidrio de la vivienda donde se cometió el hecho, por ejemplo, e
inclusive se presentan casos con frecuencia en los edificios.

Los vidrios comunes –solo a manera informativa– están compuestos por
variados porcentajes de arena, carbonato de soda, dolomita, calcita, sulfato de
sodio y feldespato. El vidrio puede tener varias funciones, como por ejemplo: la

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aislación acústica, el control térmico, la reducción de luz exterior y de seguridad
(antirrobo, antiincendios, antibalas).

En los vehículos, tenemos dos tipos de vidrios a saber: los laminados y los
templados. Esto resulta importante, ya que no solo afecta a los disparos de las
armas de fuego, sino que tiene una función especial en la seguridad pasiva del
vehículo. En el caso de los vidrios templados, su construcción es similar al que
se emplea para el acero en el proceso de templanza. El vidrio adquiere una
mayor resistencia y capacidad de flexión que aumenta de manera significativa
el soporte a los cambios bruscos de temperatura. En caso de rotura, el vidrio se
desintegra en pequeños trozos sin bordes cortantes. Por su parte, los vidrios
laminados se realizan mediante la incorporación de dos vidrios y una lámina de
polivinil butiral. Este tipo de vidrio tiene la capacidad que si se rompe, el mismo
quedará adherido a la lámina incorporada. Se utilizan principalmente en
vehículos y en aislación acústica.

También existe otro tipo de vidrio que puede recibir impacto de proyectil: es el
vidrio de seguridad antibala. Este tipo de vidrio es realizado con el mismo
proceso de los laminados, pero el espesor de la lámina como así también la
cantidad de vidrios utilizados permiten brindar la resistencia balística que se
espera.

Desde el punto de vista que nos compete, por lo general, se trata de dilucidar
en el lugar del hecho dos cuestiones principales: si el orificio en el vidrio
corresponde a un proyectil de arma de fuego y, por el otro lado, desde dónde y
hacia dónde se produjo el mismo.

Si bien se pueden realizar estudios en virtud de tablas comparativas, se
recomienda que, en ocasiones que así lo requieran, se realice la
experimentación en laboratorio con el mismo vidrio en cuestión y los disparos
del tipo de calibre que se desea estudiar, ya que –como señalamos
anteriormente– existen gran cantidad de vidrios; por lo tanto, para no efectuar
un cálculo erróneo, se recomienda utilizar este método.

Sin embargo, hay patrones generales que podemos seguir para saber desde
qué dirección provino el proyectil. Una característica particular es el efecto que
se produce en un solo lado del orificio. Allí encontraremos escamas de vidrio
que han sido expulsadas con violencia, lo cual genera la apariencia de un
volcán. Este fenómeno nos indica que el proyectil provino del lado contrario al
que encontraremos tal efecto. Para comprender mejor esto, observa la figura
siguiente.

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Figura 20: Corte en bisel del vidrio o forma "volcán"

Fuente: Guzmán, 2003, p. 304.

Si realizamos una observación con algún elemento de aumento, podremos
observar que en el “volcán”, uno de sus lados tendrá mayor desprendimiento
de astillas, lo que nos indicará que el proyectil provino del lado contrario (en
relación al ángulo). A esta apreciación también la podremos argumentar con el
estudio de las líneas radiales que presentará el vidrio y las líneas concéntricas.

Figura 21: Líneas radiales y concéntricas en vidrios

Fuente: Guzmán, 2003, p. 305.

Para el estudio de la posible trayectoria, en la práctica se analizan, por un lado,
el bisel formado en el orificio (lo que llamamos volcán) y, por el otro lado, el
lugar donde se incrustó el proyectil. En virtud de ello, se recomienda la
utilización de láser o hilos de colores para poder realizar una trayectoria
estimada y, como consecuencia, obtener un ángulo cierto para el cálculo
respectivo.

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Disparos sobre otros elementos
Los disparos sobre chapa, por ejemplo, presentan una deformación marcada
desde donde vino el proyectil como así también (en algunos casos) dejan a
veces marcas del estriado del proyectil. Existe, además, por lo general,
desprendimiento de pintura en la zona inmediata al orificio, y su estudio
permite dilucidar la posible trayectoria.

En el caso de las maderas, el astillado presente en el orificio de salida también
nos indica (de manera similar al vidrio) la posible trayectoria.

Es importante destacar que con respecto al estudio de los orificios de las armas
de fuego y debido a la gran cantidad de materiales con distinta densidad,
consistencia, resistencia y otro tipo de propiedades particulares a esos
materiales, es que muchas veces resulta necesario realizar la práctica en
laboratorio de disparos en condiciones similares a las encontradas en el lugar
del hecho, con el propósito de ser más precisos al momento de realizar
conclusiones de trayectoria.

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