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DESARROLLO RURAL

y Teorías del Cambio Social

Mario Morveli Salas

DESARROLLO RURAL

y Teorías del Cambio Social

Primera edición, febrero 2015 500 ejemplares

Autor - Editor: Mario Morveli Salas Los Nogales T-28 San Sebastián - Cuzco Teléfono: 084 - 652357 E-mail: mamosax@hotmail.com

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2015-01883 ISBN: 978-612-00-1846-0

Impresiones Gráficas Meta Color S.R.L.

Manco Inca 224, Wanchaq - Cuzco

Febrero, 2015

Foto y Diseño de Cubierta:

Vicente Torres Diagramado:

Marcos F. Torres Lezama

Impreso en Perú

CONTENIDO

PRÓLOGO

5

INTRODUCCIÓN

7

Capítulo I TEORÍAS DEL CAMBIO SOCIAL

  • 1. El cambio social

11

  • 2. La innovación y difusión como factores del cambio social

16

  • 3. La división del trabajo social como un factor del cambio social

18

  • 4. La educación y asimilación infantil como fuerzas motoras del cambio social

20

  • 5. La religión como un factor del cambio social

22

  • 6. La transformación de la mentalidad como un factor del cambio social

23

  • 7. La teoría de los sistemas mundiales

26

  • 8. La cultura como respuesta funcional a la necesidad humana

27

  • 9. El Derecho como un factor del cambio social

33

Capítulo II TEORÍAS Y ENFOQUES DEL DESARROLLO

  • 1. Consideraciones generales de las teorías del desarrollo

40

  • 1.1. Teoría intervencionista

40

  • 1.2. Teorías liberales

44

  • A. Fundamentos de la teoría económica clásica

45

  • B. Fundamentos de la teoría económica neoclásica

52

C. Fundamentos de la teoría económica contemporánea

57

  • 1.3. CEPAL

62

  • 2. Visión economicista del desarrollo

65

  • 2.1. Desarrollo comunal

65

  • 2.2. Revolución verde

70

  • 2.3. Desarrollo rural integral

71

  • 2.4. Desarrollo alternativo

80

  • 2.5. Desarrollo sostenible

81

  • 2.6. Corredores económicos

90

  • 3. Visión humanista del desarrollo

92

  • 3.1. El desarrollo a escala humana según Manfred Max-Neef

92

  • 3.2. El desarrollo según Amartya Sen

102

  • 3.3. El rol del Derecho en el desarrollo humano

106

  • 3.4. El capital humano como un factor del desarrollo

116

  • 3.5. La función de las ideas en el desarrollo humano

119

  • 3.6. La función de la ética religiosa en el desarrollo humano

120

  • 4. Pobreza

124

  • 4.1. Visión economicista

124

  • 4.2. Visión humanista

127

  • 4.3. Visión intermedia

129

RECAPITULACIÓN: ¿Qué es el desarrollo?

131

BIBLIOGRAFÍA

137

PRÓLOGO

América Latina es el escenario de experimentaciones de investigación científica en distintas temáticas llevadas a cabo por la inteligencia occi-

dental, así como de ensayos y pruebas de cambios y desarrollos socia-

les, económicos, políticos, demográficos, religiosos, psicológicos. Sin

embargo, los resultados de estas acciones son escasamente conocidos y discutidos por los actores latinoamericanos.

Considerando la expresión, el maestro Mario Morveli Salas nos al- canza este libro: Desarrollo Rural y Teorías del Cambio Social, en el que expone espléndidamente que en América Latina se han implemen- tado enfoques de desarrollo rural desde hace más de 50 años. El autor, acentúa que los resultados, al margen de algunos logros favorables, son discutibles; pues en los planes y proyectos de desarrollo ejecutados en América Latina se habría tomado en cuenta insuficientemente los con- ceptos de Derecho, necesidades humanas y sostenibilidad.

Esta afirmación que es el punto central de su trabajo le ha llevado a

hacer una revisión de las teorías del cambio social, de desarrollo y de la realización de los enfoques de desarrollo en América Latina, por su- puesto incidiendo en el caso peruano. La información coherentemente

sistematizada y con razonamiento crítico y reflexivo que le caracteriza le ha permitido probar su tesis. Por cierto, al final de su libro logra

alcanzar una proposición de cómo debería entenderse el desarrollo hu- mano, del que deduzco que esto es el aporte que nos plantea y debe ser motivo de discusión.

El libro expone dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, el autor presenta la síntesis de teorías sociales, culturales, psicológicas, económicas, y lo discute dándole la utilidad respectiva para comprender e implementar el desarrollo en pueblos campesinos y/o indígenas. Con

esto, el Profesor Morveli busca reivindicar que toda acción de desarrollo humano es un quehacer que corresponde a los antropólogos, pero que la historia del desarrollo en el caso peruano ha dejado de lado a esta pro - fesión. Esta es una de la razones por el que los proyectos de desarrollo en el Perú se han encauzado bajo criterios paternalistas, econocráticas y tecnocráticas, con escasa evocación al factor sociocultural. En segundo lugar, para esta sistematización extensa, el autor ha revisado cuantiosa y variada bibliografía, mostrando la inmensa capacidad de crítica y sín- tesis de textos no sólo antropológicos, sino de otras áreas como econo - mía, sociología, psicología, derecho y religión. Es un conglomerado de teorías que hace que el libro goce de riqueza de información, además de que muestra la capacidad de manejo teórico multidisciplinario ha sabido encaminar los distintos conocimientos para discutir la temática del desarrollo.

Así que, reconozco que esto debe ser un texto de lectura obligatoria

para quienes se mueven en el área del desarrollo humano, planificación

social y gestiones políticas. No sólo se trata de una sencilla lectura, sino que debe ser aprehendida y discutida ya que detrás de la sistematización que nos presenta percibo la intensión de que los planes y proyectos de desarrollo humano deben ser gestionados por los profesionales de las ciencias sociales.

Finalmente, me toca felicitar al autor por el esfuerzo que hizo para alcanzarnos este valioso texto. Además, debo confesar que fui testigo de las enseñanzas rigurosas del autor que, como buen maestro y dedica- do a la academia, ha motivado a muchos estudiantes de pre y pos-grado a seguir en esta línea del Desarrollo. Y sin más, es una alegría que el presente volumen salga de las aulas de la Tricentenaria Universidad Na- cional de San Antonio Abad del Cuzco.

C/Dr. Vicente Torres Lezama Cuzco, febrero de 2015

INTRODUCCIÓN

DESARROLLO RURAL Y TEORÍAS DEL CAMBIO SOCIAL tie - ne la finalidad de impulsar el debate y reflexión referida al asunto del

desarrollo humano, particularmente para el ámbito del campo. Es una contribución a partir de la revisión de múltiples literaturas referidas a la cuestión del desarrollo rural y de la experiencia de campo del autor como antropólogo, por supuesto que el tratamiento de la información y los postulados expuestos no deben ser tomados como la última expre - sión sino como posibilidades de ser discutidas.

Por de contado, las lecciones ofrecidas concuerdan mucho más con la antropología para el desarrollo y por allí algunos postulados pue - den responder a la antropología del desarrollo. Esclareciendo, desde los aportes de Escobar (2006), la antropología para el desarrollo es una es- pecialidad que aglutina instrumentos teóricos y metodológicos para fo - mentar el desarrollo a través de ONGs privados o estatales, lo que supo - ne compromiso con los “pobres” para hacer que alcancen su desarrollo; en cambio, la antropología del desarrollo está referida al razonamiento

crítico-filosófico que en términos de discusión, análisis e interpretación

pueden permitir observaciones a los técnicos del desarrollo para que reajusten, si es que es necesario, los procesos metodológicos y teóricos de un proyecto de desarrollo. Aunque esta discusión no es lo esencial, el

lector puede extender la discusión desde otras lecturas.

En el marco de la antropología para el desarrollo, en América lati- na, desde hace más de cincuenta años, se han implementado distintos enfoques 1 de desarrollo y sus resultados pueden ser motivo de amplias

  • 1 El término ENFOQUE está referido al acto de dirigir la atención o el interés hacia un

asunto o un caso desde unos supuestos previos o teóricos para tratar de resolver acertadamen- te una situación, en otros términos, es encaminar o enfocar el desarrollo a la luz de una teoría.

deliberaciones. En este momento, la gestión del desarrollo en el campo está siendo conducida por las agencias de cooperación internacional y

ONGs, y claro, sin desmerecer el papel protagónico que cumplen los

agentes del gobierno central, gobiernos regionales y locales, así como lí-

deres de algunos movimientos religiosos; todos estos, en general, gozan de experiencias importantes con relación al desarrollo. Sin embargo, es necesario recapacitar críticamente ya que los resultados no evidencian

la prosperidad ni la disminución de la pobreza, al contrario se ha afian- zado las diferencias sociales y económicas; esta situación es la que nos

interesa y por eso ensayamos una justificación al flojo o mínimo logro

de objetivos y metas de los proyectos de desarrollo. Para ello se expo - nen varios temas de modo secuencial con los que se procura constatar

los insuficientes resultados de los enfoques aplicados, especialmente de

aquellos que se relacionan con la visión economicista.

Se presenta también un tópico importante referido a la existencia de dos visiones del desarrollo. Uno, la economicista cuya argumentación

consiste en que el desarrollo es la acción de levantar el nivel de vida de las familias y que está supeditada al crecimiento económico, por la que proponen a los beneficiarios a integrarse al mercado, lo que equi- vale a producir más, usar tecnología moderna, crédito y adopción de la racionalidad empresarial; dos, la humanista (desarrollo a escala huma- na) que plantea que el desarrollo es la acción de levantar la calidad de vida de las personas a partir de la satisfacción de las necesidades que son existenciales y axiológicas (Manfred Max-Neef), desarrollo de las capacidades y potestad para la plena libertad (Amartya Sen). De estos dos punto de vista, en América Latina, la perspectiva economicista es la que tiene mayor experiencia de intervención a las comunidades so - ciales de base, comunidades campesinas e indígenas, incluso a pueblos jóvenes a través de los distintos enfoques de desarrollo por más de cin-

cuenta años, tiempo tal vez suficiente para observar y percatarse que los

resultados referidos al cambio sociocultural y desarrollo humano fueron siempre inciertos. Por supuesto, al margen de algunos logros favorables,

para nosotros queda esclarecido que una de las razones de los discuti- bles resultados de los planes y proyectos de desarrollo implementados en América latina fueron la limitada atención a la variable Derecho,

insuficiencia de la percepción precisa de la teoría de las necesidades

humanas y la valoración sólo al nivel de discurso de la sostenibilidad de los recursos naturales. De este modo, la inquietud es evidenciar que los enfoques de desarrollo implementados en América Latina tomaron en

cuenta superficialmente los tres conceptos. Inclinándonos hacia el desarrollo a escala humana, al final de este

ejemplar deducimos que el desarrollo es un proceso que consiste en levantar o elevar la calidad de vida de los individuos o familias. Se exterioriza en la plena satisfacción de las necesidades humanas que son biológicas, en el avance de las capacidades, en la generación de nuevas ideas y en el disfrute de la libertad; estas deben ser conducidas bajo el razonamiento del Derecho como hecho y del desarrollo sostenible tam- bién como hecho. Entonces, queda explícito que toda acción de desarro - llo debe ser llevado a cabo prestando atención a las tres cuestiones: 1) El Derecho como hecho; 2) Las necesidades humanas, las capacidades e ideas nuevas y la libertad; 3) La materialización de la sostenibilidad de los recursos con que se satisfacen las necesidades básicas; por lo indicado, el texto debe ser leído y analizado prestando atención al insu- ficiente uso de los tres conceptos, ya que en la variedad de los conteni- dos propuestos se esclarecerá la escasa contemplación de los conceptos señalados.

Acto seguido, buscando la articulación del contenido, el libro se ha organizado en dos capítulos. En el primero se sistematiza las teorías del cambio social, allí se deslindan el concepto de cambio social, se - guidamente se expone ocho teorías que tienen que ver con el cambio social: 1) la innovación y la difusión como factores del cambio social, 2) la división del trabajo social como un factor del cambio social, 3) la educación y la asimilación en la etapa infantil como fuerza motora del cambio social, 4) la religión como un factor del cambio social, 6) la transformación de las mentalidades como un factor del cambio so - cial, 7) la teoría del sistema mundial, 8) la cultura como una respuesta funcional a las necesidades humanas, 9) el Derecho como un factor del cambio social; todas estas cuestiones deben ser no sólo discutidas, sino

directrices teóricos que encaminen los cambios y desarrollos sociocul- turales y así superar las intervenciones economicistas y técnicas.

En el segundo capítulo se presenta, de modo general, la teoría del de - sarrollo, seguido por la presentación de la aplicación de seis visiones de desarrollo para el campo con contenido economicista. Luego se desplie - ga la visión humanista del desarrollo a partir de los alcances teóricos de Manfred Max-Neef y Amartya Sen, así como la sustentación del rol

que desempeña el capital humano, las ideas, la ética religiosa y el De - recho en el desarrollo humano; cerrando la sección con la deliberación

de la definición de pobreza. Como en el caso anterior, este capítulo está

orientado a esclarecer que existen dos visiones de desarrollo: la econo - micista y la de escala humana.

Finalmente, el interés es discutir sobre la urgencia de dar giro a las implementaciones de desarrollo de tipo economicistas y tecnocráticas a la difusión e implementación del desarrollo a escala humana, toman- do como eje central los conceptos de Derecho, necesidades humanas

y sostenibilidad. Al final del capítulo se presenta una síntesis del texto

precisando justamente lo que debe ser el desarrollo humano.

Al mismo tiempo, se sugiere que la asimilación del texto se sustente en una actitud crítica. La preocupación es únicamente alcanzar algunos elementos para aproximarse a la realidad del desarrollo humano en el campo a la manera propia de razonamiento utilizado por las ciencias sociales.

CAPÍTULO I

TEORÍAS DEL CAMBIO SOCIAL

En este capítulo se expone que los teóricos de las ciencias sociales con- tribuyeron con conocimientos referidos a los cambios sociales. Estos

aportes permitieron encaminar la planificación del desarrollo humano,

aunque vale esclarecer que dichos conocimientos fueron generales y no pensados para casos específicos como el de las comunidades campesi- nas e indígenas del Perú. Sin embargo, es innegable que de una u otra forma se han aplicado dichas teorías para impulsar el progreso humano de los pueblos y con relativo éxito.

Se delibera también la cuestión que si las teorías del cambio social son todavía útiles para guiar los diversos proyectos de desarrollo huma- no en comunidades campesinas e indígenas del Perú. Aunque es cierto que los promotores o agentes del cambio sociocultural todavía se resis- ten a debatir este ingrediente teórico, tal vez porque la promoción del cambio y desarrollo que protagonizan en el campo vía los distintos or- ganismos de desarrollo se encaminan prioritariamente prestando aten- ción al componente técnico asistencial.

  • 1. EL CAMBIO SOCIAL

En primer lugar, es necesario fijar que la disciplina académica que abor- da la situación de los cambios sociales, de modo estricto, es la antropo -

logía. Los teóricos de esta especialidad siempre han instruido sobre esta

cuestión, la siguiente cita confirma:

(…) la antropología también puede definirse como el estudio científico de la

naturaleza humana y de los factores fundamentales de su desarrollo (…) parte del supuesto de que para comprender la naturaleza del hombre es necesario observarlo a través del tiempo y dondequiera que se halle, con el fin de com- probar los cambios que ha experimentado en su existencia como tal y en la trayectoria evolutiva que le dio origen. (Silva, 1998, p.19)

Así, el antropólogo, para comprobar los cambios sociales que el hombre ha experimentado, tiene que comprender la naturaleza misma del hom- bre. Para ello es necesario que lo observe a través del tiempo y espacio. Por supuesto, aquí es inevitable mencionar que en esta disciplina tan amplia, hay una especialidad que está comprometida mucho más con los cambios socioculturales, es la antropología aplicada; sobre esto se escribe:

Pero la antropología aplicada se define de modo más estricto y convencional

cuando se entiende necesario el concurso del antropólogo con el propósito de producir cambios tecnológicos, económicos, culturales o sociales en una comunidad nativa que no se ha incorporado, por su aislamiento cultural, a las

formas de vida de una sociedad nacional más desarrollada. (Silva, 1998, p.42)

Entonces, de modo puntual, los antropólogos que afrontan el asunto de los cambios socioculturales, impulsando los cambios tecnológicos o económicos, están localizados en el campo de la antropología aplicada, que al margen de las discusiones, es lo mismo decir antropología para el desarrollo.

En segundo lugar, y como es obvio, los cambios sociales ocurren en la sociedad humana. La sociedad humana es un proceso que no puede

ser contemplado como un ente inmutable ya que su misma condición y cualidad permite que desencadene transformaciones. Estos cambios que son innatos o naturales se deben a que los hombres interactúan con

su medio natural y social a fin de resolver su subsistencia; los hombres

siempre buscan sobreponerse a la naturaleza para explotarla y así satis- facer sus necesidades y esta práctica genera la escasez de los recursos naturales con resultados de alteración del ambiente y de la población humana. Dicha experiencia hace que los cambios socioculturales sean inherentes, aunque también pueden ser acelerados por la acción intere -

sada de los mismos hombres, pero cualquiera fuere el caso, los cambios siempre ocasionan transformaciones sean estos lentos o veloces.

En tercer lugar, los teóricos clásicos de la ciencia social y los es- pecialistas de las distintas ciencias sociales alcanzaron instrucciones importantes sobre lo que supone un cambio social. Por ejemplo, Marx reveló que el avance en las producciones hacía posible el cambio social,

mientras que el resultado de las luchas entre las clases sociales ordenaba el curso del cambio; Weber señaló que el crecimiento de la racionali- zación en todos los aspectos de la vida fue el factor fundamental de los cambios sociales; Durkheim expuso que el incremento de la consisten- cia en las interacciones personales hacía que un pueblo cambiara de una sociedad de solidaridad mecánica a una sociedad de solidaridad orgánica. Así, para éstos clásicos, los cambios son movimientos e inte - racciones, el paso de un estado a otro; de modo puntual, son hechos o acontecimientos socioculturales que desencadenan situaciones de an- gustia y crisis en la estructura social y pueden expresarse a través de

conflictos, incertidumbres, anomias, desequilibrios, transformaciones

positivas o negativas pero que después se armonizan presentando una nueva forma social.

Desde el lado sociológico, se advierte que el cambio social se refiere

siempre a las alteraciones básicas que ocurren en los patrones del com- portamiento, la cultura y la estructura de la sociedad. Aunque puntuali- zan que no todos los cambios son sociales, por ejemplo, la socialización

habitual que experimentan los niños afecta solamente su vida personal y no así a la organización de la familia o de la sociedad en general, de modo que esto no promueve el cambio social; pero la creación de centros comunales para el cuidado de niños en los Kibuts de Israel en donde los jóvenes son alojados, alimentados y adoctrinados, generan un cambio social importante debido a que al niño se le socializa de una

forma que difiere de la socialización tradicional dentro de la familia

(Light, Keller y Calhoun, 1994, p.625).

Añaden también que el cambio social son transformaciones de la cultura y de las instituciones sociales a lo largo del tiempo. Pueden ser

intencionales, pero con frecuencia no es planificado; acontece en todas

partes y está supeditado a los vaivenes del cambio, aunque el ritmo pue -

de variar de un lugar a otro; los efectos del cambio siempre generarán desacuerdos (Macionis y Plummer, 1999, p.640-641).

Desde el ángulo político, se menciona que es necesario considerar los conceptos de reforma y revolución; estos se hallan asociados a dos formas probables de transformación que pueden teóricamente ocurrir en cualquier sociedad humana. El primero se caracteriza por fomentar el cambio en el sistema y, el segundo por impulsar el cambio del sis- tema. En el primer modelo, los grupos u organizaciones políticas pro - mueven el cambio y la justicia social respetando las normas constitucio - nales y aceptando como único mecanismo las elecciones para llegar al control del poder estatal en el que el ciudadano elige libremente en las urnas a sus gobernantes, éstos al asumir poder vía los comicios coad- yuvan el cambio en el sistema a lo que corrientemente se le denomina reforma. En el segundo modelo, las fuerzas políticas se oponen y consi- deran ilegítimo las reglas de juego existentes en la sociedad, cuestionan la Constitución, niegan el rol que desempeñan las instituciones políticas y plantean el cambio total de la estructura de la sociedad; dentro de este tipo se ubican los grupos marxistas extremos que intentan cambiar la sociedad recurriendo a la violencia (Castro, 1990, p.154-155).

Desde la perspectiva económica, el concepto de desarrollo está refe - rido a la noción del cambio, a la alteración de un determinado orden de cosas en el hombre y en la sociedad. Así, el desarrollo tiene todas las particularidades propias del cambio social en un sentido positivo (Max- Neef, 1965, p.6-10).

Desde el lado filosófico, Bunge señala que los cambios sociales son

siempre cambios de estructura. Las estructuras cambian en el curso del

tiempo y son cambios más o menos ansiados por los individuos, aunque no libremente; también menciona que los cambios sociales son efectos de la acción humana y de los individuos que tienen ciertas creencias acerca de cuáles son las instituciones que les conviene. Corrobora fir- memente que los seres humanos modifican sus instituciones según van

resolviendo sus necesidades y a medida que van aprendiendo, o sea, los cambios sociales que están relacionados directamente a las necesidades o deseos humanos impulsan a los individuos a crear instituciones con las cuales satisfacen sus deseos. Por lo tanto, cuando las instituciones

(estructuras) cambian la sociedad se modifica, lo que quiere decir que

las necesidades influyen a viva fuerza para que los individuos puedan

crear múltiples instituciones y así resolver sus necesidades (Bunge, 1999, p.168).

Desde el lado antropológico, el cambio social es también referido en el sentido que los procesos de evolución o difusión ocurren principal- mente bajo la forma de cambio institucional, o sea al nivel estructural. Sea como invención o como un fenómeno de difusión, un dispositivo técnico se incorpora a un sistema de conducta organizada y produce paulatinamente un remodelado completo de la institución de que se trate; ningún invento o verdadera revolución, ningún cambio social o intelectual ocurren sin que hayan sido creadas necesidades nuevas (ne - cesidades derivadas). Aquí se debe acentuar que los cambios sociales están asociados a las necesidades humanas (Malinowski, 1978, p.55).

Así que, los cambios sociales son transformaciones que ocurren en la estructura de la sociedad y su cultura y están relacionados a las necesi- dades que son justamente las que suscitan dichos reajustes primordiales que ocurren en la matriz de la estructura de una o varias unidades so - ciales. Dichos cambios pueden ser positivos o negativos, son positivos cuando están orientados a levantar los niveles y la calidad de vida de los seres humanos, satisfaciendo plenamente las necesidades; y son ne - gativos cuando originan fenómenos anómicos que van en agravio de la organización social con efectos de alteración de la identidad, aumento de pobreza, aumento de tasas de natalidad y mortalidad infantil, des- encuentros entre gobernantes y gobernados, degradación del ambiente, entre otros.

De este modo, se puede continuar deliberando el concepto cambio social desde los distintos teóricos de las ciencias sociales: clásicos y contemporáneos. Indiscutiblemente, los aportes teóricos son y serán ampliamente valiosos y útiles para las acciones del desarrollo humano tanto en el campo como en la ciudad.

Finalmente, es necesario esclarecer que del conjunto de profesiona- les, los antropólogos y sociólogos son los que se han capacitado para

viabilizar de modo planificado los cambios sociales. Estos profesionales

no sólo generan teorías del cambio y desarrollo humano, también están

instruidos para analizar e interpretar teorías referidas al cambio sean estas económicas, políticas, jurídicas o psicoanalíticas, así como están

adiestrados para materializar dichos conocimientos a cualquier realidad y seguidamente encaminar el cambio y el desarrollo humano. Desde

el lado antropológico, es suficiente citar a Flores (1971) quien indica

que “La antropología (…) es una ciencia que busca la comprensión de

la naturaleza humana, a fin de contribuir a la armonía social y que los

cambios culturales sean lo menos perjudicial a la calidad humana de la gente (…) La antropología es la única ciencia que permite una visión

total del hombre, todas las demás son fragmentarias y sólo se refieren a

segmentos de la actividad cultural. Por esto el antropólogo es el más ca- pacitado para orientar los programas que implican cambios, tal el caso

de Reforma Agraria, Educación, Urbanismo, Vivienda, Amortiguación

de prejuicios raciales, relaciones industriales, y otros muchos más que

es innecesario remarcar ahora” (p.6-7).

  • 2. LA INNOVACIÓN Y DIFUSIÓN COMO FACTORES DEL CAMBIO SOCIAL

La innovación es la creación y la institucionalización de nuevas prácti- cas y nuevas estructuras sociales que suponen un proceso de dos etapas:

el descubrimiento y el invento. La innovación puede empezar con el descubrimiento de algo nuevo y que llama la atención a la gente porque satisface una o varias necesidades, o con el invento cuando alguien se imagina una nueva forma de hacer las cosas y le da el uso correspon- diente; cuando se habla o se discute de un fenómeno o hecho nuevo, de una nueva máquina o de cualquier otra experiencia, la innovación no se completa hasta que no se logre una segunda etapa, o sea poner el nuevo descubrimiento o invento en uso; por ejemplo, hace mucho tiempo se descubrió la rueda pero el invento de la rueda no tuvo gran valor has- ta cuando se utilizó para el transporte (Light, Keller y Calhoun, 1991, p.631-632). Entonces, un factor importante para que pueda suceder el cambio social es el descubrimiento y el invento (innovación) puesto en

uso; de esta suerte, la innovación de la tecnología que sirve para algo, el conocimiento aplicado de formas prácticas para los aspectos materiales de la vida, así como la innovación de ideas y valores culturales útiles

influyen de manera decisiva para que se produzca el cambio social.

Las innovaciones y los inventos socioculturales siempre han ocasionado

cambios sociales. Se puede citar el caso del invento del arco y la flecha

descrito por Morgan que hizo que una población primaria cambiara su forma de vida del salvajismo por la barbarie, o el florecimiento intelec- tual referido por Compte que forjó el progreso humano hasta alcanzar la fase positiva, o también el invento de un computador y sus respectivos programas que hizo que la máquina de escribir pasara a ser obsoleta suscitando el desarrollo de una nueva sociedad humana denominada sociedad virtual.

Igualmente, las nuevas ideas y valores puestas en marcha pueden fa- cilitar el cambio social. Las ideas anteriores que no son sino paradigmas que corresponden a un contexto social, al ser reemplazados por un para- digma nuevo y acorde al contexto de tiempo y espacio son revoluciona- rias que ocasionan cambios en el proceso social, por ejemplo las nuevas ideas y valores religiosos de tipo calvinista acogidos por los estadouni- denses condujeron al auge del capitalismo; pero bueno, cualquiera de estos casos u otra modalidad de innovación motivan el cambio social, pero siempre en cuando la innovación (descubrimiento e invento) sea puesta en marcha y se ajuste a las necesidades reales del grupo humano.

En cambio, la difusión es la expansión de elementos y patrones cul- turales de un escenario social a otro. Algo que haya sido inventado y puesto en uso en un área cultural puede difundirse a través de la endo - culturación o incrustarse a otras sociedades (Light, Keller y Calhoun, 1991, p.631, 633). Los agentes potenciales de la difusión son, por ejem- plo, los misioneros, pastores o sacerdotes, profesores, comerciantes, tu- ristas, inmigrantes, promotores sociales, antropólogos; estos agentes di- funden elementos y patrones culturales de modo directo a través de las

visitas cumpliendo una misión encomendada por una entidad financiera

o filantrópica (ONGs), entidades religiosas (caso misiones) o académi- cas (maestrías y doctorales), y de modo indirecto pueden ser mediante los medios de comunicación, modas, negocios u otro.

Entonces, queda esclarecida que la innovación y la difusión impul- san el cambio social. La innovación es la creación e institucionalización de nuevas prácticas y estructuras socioculturales que está expresada en el descubrimiento y el invento puesto en uso; y la difusión es un factor de cambio social importante cuando los elementos y patrones culturales

difundidos son adoptados por los grupos humanos para satisfacer sus

necesidades. En ese sentido, los ofrecimientos fijados en los proyectos

de desarrollo deben estar orientados a la promoción de la innovación y

la difusión.

3. LA DIVISIÓN DEL TRABAJO SOCIAL COMO UN FACTOR DEL CAMBIO SOCIAL

Durkheim (1967), otro clásico de la sociología funcionalista, aportó a la teoría de los cambios sociales desde la noción de la división del trabajo social. Indicó que es una ley de la naturaleza y una regla moral de la conducta humana que cada vez más se convierte en la base fundamental del orden social, cumple la función de aumentar la fuerza productiva y la habilidad del trabajador, siendo una de las condiciones necesarias para el desarrollo intelectual y material de las sociedades, así como también viabiliza la civilización (cambio).

Para este clásico, la división del trabajo social cumple además la fun- ción de crear entre dos o más personas el sentimiento de solidaridad y menciona dos tipos: la solidaridad mecánica y la solidaridad orgánica. Indica que las sociedades simples están unidas por lazos de solidaridad mecánica y las sociedades modernas por lazos de solidaridad orgánica. A partir de estos dos tipos, explicó que el cambio social es resultado del paso de una sociedad de solidaridad mecánica a una sociedad de solida- ridad orgánica y esto es generado por la división del trabajo; dicha di- visión es el que actúa para que la estructura de la sociedad cambie. Por cierto, detrás de la solidaridad subyace el consenso que está alimentado por el factor religioso, por eso que no existe solidaridad sin consenso ni consenso sin ideas religiosas.

A propósito de lo señalado, Durkheim escribe en el sentido que ha pasado el tiempo en el que se pensaba que el hombre “perfecto” era el

que se aficionaba por todo, aunque su dedicación fue intrascendente. Con esto se refería que en el viejo régimen se prefería atender múltiples actividades (aficionado a todo) y esto simbolizaba al hombre “perfec- to”; esta inclinación significó el desarrollo de una cultura de afición,

cómoda y relajada sin vigor ni energía, por lo que postuló que en la

sociedad moderna se necesitaban facultades vigorosas y enérgicas más productivas para enfrentarse a la naturaleza con precisión. Expuso que en la sociedad moderna el “buen hombre de antaño” es un simple afi- cionado e improductivo, por lo que hoy debe verse la perfección en el hombre competente que trata no de ser completo sino de tener una tarea específica a la que debe consagrarse para producir con mayor perfec- cionamiento. Entonces, la perfección que está asociada a la división del trabajo es fundamental para constituir la solidaridad orgánica.

La contribución de este clásico con relación al cambio social tiene importancia para el debate del cambio social en comunidades campe - sinas e indígenas de hoy. Está fuera de duda que los grupos primarios 2 , como el caso de los campesinos quechuas, se hallan distinguidos por la solidaridad mecánica, que si desean experimentar cambios sociocultu- rales o progresos es conveniente que den el salto cualitativo hacia una sociedad caracterizada por la solidaridad orgánica que ciertamente es un componente de los denominados grupos secundarios 3 ; pero para que esto suceda se requiere la instauración de la división del trabajo. Este aporte teórico estimula a reflexionar la situación del cambio y el desa- rrollo humano, así como proporciona variables sociales para enriquecer las deliberaciones referidas al desarrollo de los pueblos campesinos e indígenas, por ejemplo las capacitaciones para la especialización son estimulantes que originan la división social del trabajo.

  • 2 Los grupos primarios son aquellos que expresan vida comunal, familiar o vecinal.

Hay una íntima, espontánea y directa relación social, es una relación cara a cara, hay un sen-

timiento de identidad, espíritu común y de servicio. Los casos son resueltos comunalmente, ello indica ausencia del individualismo y predominancia de la conciencia colectiva. En estos grupos -por señalar el caso peruano- todavía actúa el derecho cultural como factor esencial de

organización y con sanciones represivas para quienes infringen normas, valores o conductas, aquí, los delitos son actos que afectan la conciencia colectiva de allí que las sanciones repre - sivas son colectivas.

  • 3 Los grupos secundarios son el resultado del crecimiento de la población o de los pri-

marios. Las relaciones sociales son más complejas e indirectas, predomina la jerarquía y la burocracia, prevalecen organizaciones como empresas, partidos políticos, grupos religiosos, que hacen que el grupo sea compleja; poseen una organización “formal” como Estado o go - bierno en el que los individuos son regulados por el Derecho positivo que es restitutivo y su aplicación requiere de especialistas y organizaciones como es el caso de abogados, jueces, juzgados, tribunales, policías.

4.

LA EDUCACIÓN Y ASIMILACIÓN INFANTIL COMO FUERZAS MOTORAS DEL CAMBIO SOCIAL

McLeish recurriendo a los aportes de R. Taylor, explicó los cambios

sociales desde el punto de vista del psicoanálisis. Dio a conocer que los cambios sociales se deben explicar a partir de la asimilación de la expe - riencia infantil por ser la base de la estructura de la personalidad adulta, por eso subrayó que los cambios sociales obedecen a la acción asimila-

tiva de los individuos en su etapa infantil. Puntualizó que la experiencia de la educación y la asimilación es clave para este efecto, por ejemplo, cuando un infante ha tenido formación y experiencia de asimilación de cualquier índole, esta se reproduce cuando es adulto y permite los cam- bios sociales en el sentido que están aptos para asimilar innovaciones u otros fenómenos producidos por la sociedad, pero cuando la asimilación es de casos de resistencia a lo ajeno esta se reproduce cuando es adulto y hace que se resistan a adoptar otras experiencias (McLeish, 1984,

p.66-106).

Además, para que se produzca el cambio social, R. Taylor menciona

que la imaginación paterna es el primer motor de la acción social. Esta imagen se forma en los primeros años de vida, por eso que cuando un infante ve en la madre la paciencia, la que espera la voluntad del padre

o que no decide por sí sola, significa que de adulto exigirá que su pareja

sea paciente y que espere su voluntad; o cuando ve al padre como el

que decide, el que vivifica a la familia, el que trabaja o el que soluciona contrariedades, significa que de adulto expresará la misma actitud. La concepción infantil es influyente en la etapa adulta, de modo que según haya sido la socialización e influencia de los padres en el infante, el in- dividuo optará por accionar en la sociedad como su padre en el seno de

la familia y esto influye en los asuntos del cambio social.

Así que, para Taylor, el papel o fuente principal del cambio social se halla en el desempeño de las prácticas de la educación infantil. Es la personalidad humana, en última instancia, la que hace la historia. La personalidad es el producto de la socialización tolerante o prohibitiva; o sea, cuando al infante se le educa con bases de personalidad estable (por ejemplo cuando el niño crece en un ambiente familiar donde predomina

la comprensión, confianza, afecto y sin altercados que perjudiquen la

estabilidad de la personalidad del infante), de adulto estará en condicio - nes de expresar una personalidad estable o equilibrada que ciertamente es un factor importante del cambio social.

Explicó, del mismo modo, que hay individuos con personalidad que se resisten al cambio. Estos se ubican en ciertos tipos de estructura de personalidad, por ejemplo, cuando el individuo ha sido socializado con intimidaciones, temores o prohibiciones, de adulto simplemente des- plegará o expresará conductas de resistencia al cambio y que evitará arriesgar ya que le envuelve el temor.

En síntesis, Taylor expuso que ciertos tipos de procesos psicológicos (tales como la imagen paterna, personalidad equilibrada, desarrollo del tipo paterno o el tipo materno en edad infantil) son los sucesos que deben ser tomados en cuenta para explicar y comprender el cambio. La personalidad moldeada mediante la práctica de la educación infantil es la verdadera fuerza motora de la historia y de los cambios sociales.

Este aporte teórico es significativo para las discusiones relacionadas

al cambio y el desarrollo humano. Pues permite interrogar: ¿Por qué muchos campesinos del sur peruano se resisten al cambio? Desde la teoría expuesta se puede suponer que estos se resisten al cambio porque fueron socializados bajo un régimen riguroso de temores, de no arries- gar, de vivir bajo las normas estrictas impuestas por los padres; por ejemplo evitar que toquen elementos frágiles o algún elemento cultural ajeno, estar quietos, estar alejado de los visitantes de la ciudad; que sin duda fueron internalizados en la estructura mental y de jóvenes o mayores simplemente reproducen esa personalidad formada durante la etapa infantil.

Este conocimiento lleva a buscar soluciones del caso descrito. Tal vez puede ser motivo de que se generen proyectos de desarrollo huma- no orientados a brindar capacitaciones para el cambio y otras acciones dirigidas a estos sectores infantiles y que adopten personalidades aptas para el cambio, o bien capacitaciones a los padres de familia para reo - rientar los mecanismos de la socialización infantil.

5. LA RELIGIÓN COMO UN FACTOR DEL CAMBIO SOCIAL

Benjamín Kidd, filósofo social inglés, sostuvo que la religión es el mo - tor de la evolución. Declaró que la religión unifica a las generaciones,

mantiene unida a las sociedades, salva a las civilizaciones amenazadas de graves peligros y hace posible los progresos sociales. Igualmente, el

historiador francés Fustel de Coulanges afirmó que las ideas, y sobre

todo las ideas religiosas, son el motor de los cambios sociales (Timas- cheff, 1986, p.122).

En esta misma visión, Durkheim (1968) expuso que las creencias y las prácticas sagradas unifican al pueblo en una comunidad moral deno - minada Iglesia. Argumentó que la función esencial de la religión es la creación, el refuerzo y la conservación de la solidaridad social, que por cierto son los elementos que impulsan el cambio social. Weber, otro de los teóricos clásicos de la ciencia social, aportó tam-

bién a la discusión del asunto del cambio social; explicó que la ética protestante fue el factor substancial para el desarrollo del capitalismo

maduro, justificando que fue el modelo social ideal al que todas las sociedades deben aspirar. Identificó también un patrón del cambio so - cial al que le denominó crecimiento de la racionalización de todos los aspectos de la vida con contenido ético-religioso; así como expuso que muchas ideas y creencias de un pueblo, y no precisamente sus medios materiales de producción, jugaban el rol importante para forjar el cam- bio social. Quedó convencido que los cambios sociales dependían de la adopción de los aspectos ético-religiosos y de la racionalización de la

vida; por eso justificó que Estados Unidos logró progresar porque sus

habitantes se comprometieron con los valores ético-religiosos del pro - testantismo calvinista (Weber, 1964, p.298; 1990).

Para los calvinistas, la doctrina de la predestinación del alma para la salvación, desde antes de la fundación del mundo, fue el dogma central que les llevó a plasmar una vida ascética. Pero más tarde, esta doctrina

fue cuestionada por los mismos fieles quienes a la postre instituyeron un

comportamiento que giraba en torno a la racionalización de la vida, ha-

ciendo que éstos buscaran indicadores que justifiquen la predestinación

y así es que resaltaron el hecho de que todo aquél predestinado para la

vida eterna debía mostrar un comportamiento racional e ideal expresa- do en acciones de intensidad en el trabajo, ahorro y lucro.

Con justa razón, se menciona que la tradición en Europa Occidental

fue reemplazada por una perspectiva racional sobre la vida, el gobierno

y la economía. Este hecho orientado a la acción racional de propósito fue el que encauzó el cambio social. Por eso la economía capitalista ha

llegado a ser racionalizada, elaborada “científicamente” y con sistemas

computarizados; de forma similar, el gobierno se ha racionalizado cada vez más creando la burocracia, es decir el gobierno mediante funcio - narios y de reglamentaciones formales (Light, Keller y Calhaun, 1991,

p.627).

Así, los alcances teóricos de Weber gozan definitivamente de vigen- cia. Pese a que Weber no ha pensado para los casos de comunidades campesinas e indígenas, en el Perú existen atrayentes experiencias de cómo la ética protestante fue un factor para el cambio social 4 . Esta si- tuación hace que antes de elaborar los proyectos de desarrollo, o inter- venir las comunidades de base, deben necesariamente ser debatidas las teorías referidas al cambio social.

6. LA TRANSFORMACIÓN DE LA MENTALIDAD COMO UN FACTOR DEL CAMBIO SOCIAL

La cuestión de las leyes sociales de la evolución fue siempre una in- quietud de muchos intelectuales. En ese sentido, Sarkar expuso que la historia sigue un patrón en el que la sociedad humana evoluciona y se transforma a un ritmo discernible. Este punto de vista es una forma de visión determinista de la historia, que si bien el hombre es creador de su destino, su accionar se circunscribe a los límites del orden superior: la naturaleza (Batra, 1988, p.31-61).

Sarkar planteó que la sociedad humana es un organismo dinámico en perenne movimiento y en ningún momento inmóvil (Batra, 1988). Es una tesis expuesta en el marco de la teoría dialéctica y, por cierto, hoy

los científicos sociales no optarían por la opinión estática de la sociedad.

  • 4 Puede revisar el Ítem 3.6 del capítulo II. Allí se explica la función de la ética religiosa en

el desarrollo humano.

Hay que resaltar que lo más atrayente de los postulados de Sarkar es

la explicación de que toda sociedad humana se halla estratificada por

cuatro clases sociales, llamado también cuatro tipos de personas. Estos

tipos han sido identificados según su mentalidad o pensamiento que

naturalmente tiene que ver con los cambios sociales.

La primera clase o primer tipo de personas son los trabajadores ma- nuales. Se trata de braceros del campo, peones y obreros no-calificados, obreros fabriles y obreros manuales que carecen de la valía o del ánimo del guerrero, del intelectual y de los logreros (aprovechadores); son per- sonas de poca experiencia escolarizada, explotadas, con desventajas y carencias de ambición.

La segunda clase o segundo tipo de personas son los que tienen la mentalidad del guerrero. Los soldados, policías, bomberos, atletas es- pecializados, mecánicos y otros similares pertenecen a esta clase; sus modos de operación se caracterizan por la destreza física, vigor corpo - ral, resistencia, valor y fuerza, que son los criterios que les permiten desarrollarse para triunfar en la sociedad.

La tercera clase o tercer tipo de personas son los intelectuales. Estos carecen de la energía física del guerrero y más bien están dotados de una relativa superioridad intelectual que les conduce a desarrollar sus aptitudes mentales para triunfar en la sociedad.

La cuarta clase o cuarto tipo de individuos son los denominados logreros. Son individuos de mentes brillantes pero distintas de los in- telectuales y guerreros; están preocupados únicamente por acumular riqueza y dinero siendo el único medio de éxito y prosperidad, con ello aseguran su subsistencia. A esta clase de personas pertenecen los mer- caderes, banqueros, prestamistas y negociantes.

Para Sarkar, estos cuatro tipos de personas son propias de la socie -

dad humana, existen en todo lugar y pueden abrirse camino de una clase a otra por el esfuerzo que hacen en el cambio de su mentalidad y en el ingenio. Además, la dinámica de la estructura social gira en torno a las cuatro clases referidas; los guerreros se encargan de mantener la

ley y el orden, los intelectuales por cultivar la filosofía y la religión, los

logreros por dirigir la economía y los trabajadores manuales por servir con mano de obra barata.

Batra, apoyándose en Sarkar, declara que toda sociedad humana evolu- ciona siguiendo los cuatro tipos de individuos. Avanzan desde su con- dición de trabajadores manuales o menesterosos al tipo guerrero, luego

de la clase de guerrero a la clase intelectual y finalmente triunfar como

logreros; para esto es importante cambiar de mentalidad y optar la men- talidad de la clase “superior”. Después de alcanzar la última etapa, la evolución culmina con una revolución social al que le denominan ley natural infalible.

En suma, la regla fundamental para el avance de una clase a otra su- perior es la transformación de la mentalidad. El cambio de mentalidad es el motor de la evolución y del desarrollo humano. Tal vez la tesis de la estratificación social en cuatro clases sociales puede ser cuestiona- ble, pero la proposición del cambio de mentalidades sí es motivo de

reflexión y comprensión, pues es una variable importante que debe ser

incorporada a las discusiones referidas al desarrollo y cambio social por estar asociada a la cuestión del cambio de paradigma 5 .

  • 5 Covey puntualiza que el cambio de paradigma en la sociedad post moderna involucra a

los individuos que gozan de un maravilloso poder para el bien o para el mal, ese es el cambio

de paradigma que todos tienen que saber cómo realizarla. El término se emplea en el sentido de modelo, teoría, percepción, o marco de referencia. Es el modo de “ver” el mundo, no en tér- minos del sentido de la vista, sino como percepción, comprensión o interpretación. Un modo simple de pensar, por ejemplo, consiste en considerarlos mapas. El mapa no es el territorio sino la simple explicación de ciertos aspectos de un territorio. Un paradigma es exactamente eso. Todos tienen muchos mapas en la cabeza, con esos mapas interpretan lo que se experi- menta y pocas veces se cuestiona la exactitud, por lo general, ni siquiera hay conciencia de que existen, simplemente se da por irrefutable. El modo en que se ven y se piensan las cosas genera la conducta, ello conduce a que las actitudes o pensamientos no pueden transformarse

si antes no se examinan los paradigmas básicos de los que surgen esas actitudes y conductas. Todos piensan que ven las cosas como son, que son objetivas; pero no es así, ven el mundo no como es, sino como uno es o como fue condicionado para vivir. Cuanto más conciencia se

tiene de los paradigmas y de la medida en que la experiencia ha influenciado, hay mayor grado

para examinar y probar la realidad, escuchar y estar abiertos a las percepciones, con lo cual es posible percibir un cuadro más amplio y una modalidad de visión más objetiva. El cambio de paradigma es una experiencia “eureka”, se experimenta cuando alguien ve de otro modo

la imagen compuesta, diferente a la anterior forma de ver. Ello conduce a optar por un nuevo código de conducta y de pensamiento. Pues demuestra que casi todos los descubrimientos

significativos en el campo científico aparecen primero como rupturas con la tradición, con los

viejos modos de pensar, con los antiguos paradigmas. La innovación del paradigma conduce de un ver tradicional del mundo a otra nueva y objetiva, ese cambio genera poderosas trans- formaciones en la conducta, actitudes, pensamiento y relaciones con los demás. Muchas per- sonas experimentan innovación de pensamiento análogo y fundamental cuando afrontan una crisis que amenaza su vida y de pronto ven sus prioridades bajo una luz diferente, o cuando asumen un nuevo rol. Los paradigmas son poderosos porque crean los lentes con arreglo de los cuales se ve el mundo. El poder de la revolución de un paradigma es el poder esencial de

7. LA TEORÍA DE LOS SISTEMAS MUNDIALES

Wallerstein divide las naciones del mundo en tres grupos: El grupo cen- tral, el grupo de la periferia y el grupo de los semiperiféricos. El grupo central está conformado por países de economía industrial y son los más opulentos del mundo, incluyen a Estados Unidos, a la mayor parte

de los países de Europa Occidental y al Japón; éstos proporcionan la

maquinaria esencial para la producción de las mercancías del mundo (Light, Keller y Calhoun, 1991).

Alrededor del grupo central están la mayoría de los países del mundo que forman los denominados países de la periferia. Está conformada por los países relegados a la agricultura de subsistencia y son infortu- nadamente dependientes de la ayuda extranjera o que participan del sis- tema mundial en condición desventajosa, tales países son, por ejemplo,

Chad, Botswana, Perú, Guatemala, entre otros, y que están flojamente

entretejidos al sistema mundial y se caracterizan por suministrar ma- terias primas, y a cambio compran pequeñas cantidades de mercancías manufacturadas (Light, Keller y Calhoun, 1991, p.643).

Entre el grupo de la periferia y el grupo central se hallan los países semiperiféricos que ascienden y descienden dentro del sistema. Estos países, mientras estén activamente comprometidos con el sistema mun- dial, son capaces de determinar su propio bienestar económico. Corea del Sur es un buen ejemplo de país semiperiférico que surge a medida que va encontrando un mercado mundial receptivo para sus mercancías manufacturadas (Light, Keller y Calhoun, 1991, p.643-644).

En el marco de esta teoría, las naciones más pobres tienen escasas

oportunidades de seguir el ritmo de las naciones más ricas ya que les llevan mucha ventaja. Así, el desarrollo de un país particular estará de -

terminado por su rol en el sistema mundial definido por el comercio

capitalista.

8.

LA CULTURA COMO RESPUESTA FUNCIONAL A LA NECESIDAD HUMANA

Malinowski, uno de los principales exponentes de la antropología fun- cionalista, se ha ocupado de las necesidades del hombre y de sus diver- sas estructuras tales como las instituciones sociales y culturales que no son sino respuestas funcionales a las necesidades humanas. “Estas ne -

cesidades son condiciones que se manifiestan en el organismo humano,

en el marco cultural y en la relación de ambos con el ambiente físico, y que es necesario para la supervivencia del grupo y del organismo”;

en otras palabras, el hombre está definido por sus necesidades que son

ilimitadas y para satisfacerlas acude a la naturaleza que es un recurso escaso, en esta correspondencia la naturaleza desafía al hombre y éste

responde sobreponiéndose y generando cultura. Así, de la manera cómo los hombres crean o innovan la cultura para satisfacer sus necesidades básicas depende el progreso (Malinowski, 1978, p.107).

Esclarece que las necesidades humanas suponen la correlación di- recta con las concomitantes culturales. Esto significa que las necesida- des humanas que son naturales o biológicas se satisfacen precisamente mediante las concomitantes culturales; dicho de otro modo, toda cultura satisface las necesidades del sistema biológico, así como toda manifes-

tación que signifique el uso de utensilios materiales y la realización de

actos simbólicos presupone que se ha dado importancia a un rasgo de la anatomía humana y que hay una referencia directa o indirecta a la satisfacción de una necesidad corporal (Malinowski, 1978, p.112,197).

Se da a conocer, además, que los asuntos sociales han sido causal- mente fijados. Cada elemento cultural (artefactos, instituciones, símbo - los) que da significado y razón a un proceso sociocultural surge como

una respuesta de satisfacción a una o varias exigencias (Mcleish, 1984,

p.41-65). Para llenar dichas necesidades el ser humano crea cultura; en

otros términos, las dificultades humanas de carácter social y biológico

serán solucionadas a partir de respuestas culturales que son a la vez universales y categóricas.

De modo categórico, Malinowski demostró que las necesidades huma- nas básicas son naturales y biológicas 6 . Se fundamentan en la denomi- nada siete necesidades básicas del hombre y se satisfacen mediante las instituciones culturales y sociales, tal como se observa en el siguiente cuadro:

Necesidades básicas (de carácter biológico)

Concomitantes culturales (satisfactores culturales)

  • 1. Metabolismo

  • 1. Abasto

  • 2. Reproducción

  • 2. Parentesco (matrimonio y familia)

  • 3. Bienestar corporal

  • 3. Abrigo (vivienda y vestido)

  • 4. Seguridad

  • 4. Protección (y defensa)

  • 5. Movimiento

  • 5. Actividades (sistemas de juego y reposo)

  • 6. Crecimiento

  • 6. Ejercitación (actividades)

  • 7. Salud

  • 7. Higiene

Fuente: Tomado de Malinowski.- “Una teoría científica de la cultura

y otros ensayos” Edit. Sudamericana, Buenos Aires, 1978, p.109.

El cuadro de las necesidades básicas y sus respectivas concomitantes culturales han sido delineados con miras a la simplicidad. A continua- ción se presenta una síntesis del desarrollo de cada elemento de las ne - cesidades básicas:

El “Metabolismo” indica no sólo la necesidad de comida y oxígeno, sino también condiciones con las que se puede preparar, comer, digerir la comida y las condiciones sanitarias que implica. “Reproducción” significa (…) que las necesidades sexuales del hombre y la mujer tienen que satisfacerse, así como tiene que mantenerse la continuidad del grupo. El dato “Bienestar corporal” indica que el organismo humano sólo puede funcionar activa y efectivamente con cierta temperatura; que se debe de proteger de la humedad y corrientes; que debe de descansar y dormir. “ Seguridad” se refiere a todos los peligros que acecha en el medio natural, tanto para los civilizados como para los pri- mitivos: terremoto y maremotos, tormentas de nieve y la soledad excesiva; esto también indica la necedad de protección de los animales peligrosos y

  • 6 Acerca de las necesidades humanas que son naturales y biológicas, Manfred Max Neef

indica que estas son existenciales (ser, estar, hacer, tener) y axiológicas (subsistencia, pro -

tección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad, libertad). Por cierto,

estos alcances se aproximan a la afirmación de Malinowski en el sentido que las necesidades

son naturales y biológicas, y claro, Manfred Max Neef considera nueve necesidades mientras que Malinowski considera siete, pero de todos modos las siete necesidades estarían incluidas en el cuadro que presenta Max Neef.

enemigos humanos. ‘Relajación’ implica la necesidad que tiene el organismo

humano de un ritmo de trabajo durante el día y del descanso por la noche, del

ejercicio físico intensivo y el descanso, de temporadas de recreo alternándose con periodos de actividad. El dato “Movimiento” significa que los seres hu- manos deben tener ejercicios regulares en los músculos y el sistema nervioso. “Crecimiento” indica que el desarrollo del organismo humano está dirigido culturalmente desde la infancia a la madurez. La “ Salud” como necesidad biológica (…) se refiere a todos los otros epígrafes.

Está claro que la comprensión de cualquiera de los datos de la columna de necesidades básicas nos lleva al análisis del organismo individual. Hemos vis- to que cualquier insatisfacción de las necesidades básicas implicará necesaria- mente por lo menos un desajuste temporal. Es decir, más exageradamente, la

no satisfacción conlleva enfermedad y decaimiento por el mal metabolismo, la exposición al calor o al frío, al sol y la humedad; o la destrucción llevada a cabo por las fuerzas naturales, los animales o el hombre. Psicológicamente, las necesidades básicas se expresan por instintos, deseos o emociones, que llevan al organismo a la satisfacción de cada necesidad a través de sistemas o

reflejos (…)

Cuando investigamos cómo se satisfacen las necesidades físicas con las condiciones de la cultura, nos topamos con los sistemas de respuestas directas a las necesidades físicas que se enumeran en la columna B. Y aquí observa- mos cómo el individuo depende del grupo: Cada una de estas respuestas cul- turales depende de actividades colectivas organizadas, que se llevan a cabo de acuerdo con un esquema tradicional, y en el que los seres humanos no sólo colaboran uno con otro, sino que continúan los logros, inventos, ingenios y teorías que han heredado de las generaciones anteriores. (Malinowski, 1978, p.109-111; Bohannan y Glazer, 1993, p.286-287)

Entonces, cada necesidad básica exige una respuesta que, por cierto, es cultural; toda cultura debe satisfacer las necesidades básicas ya que de esto depende la existencia. Se debe precisar que junto a las necesidades básicas que son biológicas o naturales existen otras a los que Malinows- ki le denominó necesidades derivadas, su naturaleza es estrictamente cultural y surgen como resultado de la vida del hombre en sociedad, por ejemplo, la necesidad del bienestar corporal que exige una respuesta cultural, sea este vestido o vivienda, a su vez acarrea una necesidad de - rivada que puede ser el jabón o el detergente para lavar la ropa, este a su vez origina otros elementos culturales como la plancha para desarrugar, y así sucesivamente se generan múltiples necesidades derivadas.

Resaltó que el hombre tiene que primero y ante todo satisfacer sus

necesidades básicas. Explicó que la satisfacción de estas necesidades

orgánicas o básicas del hombre requiere de las mínimas condiciones impuestas en cada cultura. Los inconvenientes generados por las nece - sidades deben ser resueltos mediante la contribución de un nuevo am-

biente artificial o secundario (cultura); este ambiente que es ni más ni

menos la cultura debe ser reproducido, conservado y administrado de modo permanente (Malinowski, 1978, p.50-51).

Para este teórico, el análisis científico de la cultura puede mostrar

hechos o realidades que se adecuan a leyes generales y, en consecuen-

cia, puede ser usado como guía para el trabajo de campo como medio

de identificación de realidades culturales y como base de la conducción

cultural. El análisis así bosquejado, con el que se intenta definir la rela- ción entre la cultura y la necesidad humana básica o derivada, es deno - minado funcional (Malinowski, 1978, p.52).

Hay que hacer notar que éste clásico también se refirió a los procesos

de función, evolución y difusión y que suceden principalmente bajo la forma de cambio institucional. Por ejemplo, cuando un nuevo dispositi- vo técnico se incorpora a un sistema organizado y logra satisfacer una necesidad, entonces se produce gradualmente un remodelado completo de la institución; por ende, ningún invento o verdadera revolución, nin-

gún cambio social o intelectual ocurren sin que hayan sido satisfechas las necesidades humanas; ninguna invención en los campos de la téc- nica, del conocimiento y la creencia se incorporan al proceso sociocul- tural si no responden a las necesidades; así es cómo la cultura alcanza

su plenitud y autosuficiencia por el hecho de satisfacer el conjunto de

necesidades básicas, instrumentales e integrativas (Malinowski, 1978,

p.54,55).

Para Malinowski, tal como señala McLeish, la cuestión del cambio social está asociada al concepto de función, evolución y difusión. La

función está referida a la satisfacción de una o varias necesidades, aquí la cultura es un todo funcional que está al servicio de la satisfacción de las necesidades básicas del hombre, como tal, un elemento, un patrón o una institución han sido creados por el hombre para consumar una función que es el de satisfacer las necesidades humanas, por eso que de

la eficiencia con que se crean y satisfacen las necesidades depende el

cambio.

Referente a la evolución, reveló que el concepto de origen y desarro - llo (evolución) son básicos para el entendimiento del cambio cultural. Sostiene que ninguna invención, revolución, cambio social o intelectual ocurren salvo para satisfacer necesidades; la cultura es el sistema que permite a los individuos satisfacer sus necesidades y a adaptarse a su medio, de ella depende el cambio cultural. En este transcurso, digamos evolutivo, los cambios culturales están asociados a una selección y sólo

sobreviven los más apropiados para resolver las necesidades específicas

de la situación social y de adaptación, así como nuevos elementos cul-

turales son asimilados y elaborados por el hombre hasta que desembo - quen en el sistema actual.

En cuanto a la difusión, indicó que los rasgos culturales (aparatos, instituciones, creencias) se difunden de una sociedad a otra para satisfa- cer necesidades y así asegurar la subsistencia. La difusión opera a favor del contacto entre culturas, cada contacto no sólo son actos de “prés- tamo” sino también procesos integrales a los que deben aplicarse las categorías analíticas del funcionalismo, por ello, para los funcionalistas, la evolución, difusión y función son coincidentes; para el caso de la evo - lución los orígenes se deben a la invención y se basan en la flexibilidad que es inherente a la naturaleza humana; esta adaptabilidad es la base o fuente de las necesidades que permiten el desarrollo.

Para este teórico, tal como resalta

McLeish (1984), un sistema so -

cial está conformado por seis componentes: 1) La institución que es el

que constituye la unidad social y el que define los sistemas de valores

(objetivos y propósitos) por los cuales los seres humanos se organizan y entran en asociación dentro de la institución, por ejemplo la familia; 2) Lo personal que hace alusión a un grupo humano que vive organizado

en torno a una autoridad, esto significa que existe una cierta división

de funciones, distribución de privilegios y deberes, por ejemplo, las fa- milias gozan de cierta estructura basada en una jerarquía de funciones, deberes y derechos que permiten asegurar que el grupo sobreviva de

una generación a otra y que todas las estructuras socialmente definidas

como la división del trabajo, autoridad, derecho, entre otros, se repro - duzcan junto con un personal en continuo cambio; 3) Las reglas y nor-

mas que hacen advertencia a las capacidades técnicas, hábitos, órdenes y éticas, son adquiridas o aceptadas por los miembros de la institución

y luego impuestas, de modo que no existen por sí mismas; 4) Las acti- vidades que son las que representan los tipos de comportamiento, son generados por reglas establecidas institucionalmente, aquí el desempe - ño de las actividades depende de la capacidad, energía, honradez y bue - na voluntad de los miembros; 5) La función de la institución que está vinculada a la necesidad, es el resultado de las actividades organizadas por el grupo, aquí la función del comportamiento institucionalizado es satisfacer los impulsos biológicos por medio de actividades concretas; 6) El aparato material que está referido a los rasgos culturales como herramientas, proceso productivo, adornos, entre otras, son unidades culturales que cumplen funciones sociales. Así, todo sistema de activi- dades a los que se dedican los hombres está vinculado a la satisfacción de sus necesidades, quiere decir que toda cultura satisface o debe satis- facer una o varias necesidades.

En este proceso, las unidades de transformación son las institucio - nes. Estas adquieren nuevas formas y funciones al surgir y satisfacer necesidades debido al contacto cultural; el contacto de dos culturas siempre origina más necesidades ocasionando la aparición de nuevas instituciones y nuevos elementos culturales. Así es como ocurren los

cambios dentro del sistema, modificando, recrudeciendo o eliminando

a las instituciones.

Sin duda, el aporte de este clásico de la antropología para la com-

prensión de los cambios sociales es significativo. Considerando que el

hombre está caracterizado por sus necesidades ilimitadas, éste crea un conjunto de elementos culturales e instituciones con los que satisface sus necesidades; pero cada vez que crea o desarrolla cultura aparecen otras exigencias y así es cómo se originan nuevos elementos culturales e instituciones, y este es el proceso que decide el progreso humano.

Además, esta explicación es una posibilidad para la materialización de proyectos de desarrollo en el campo considerando dos actividades:

Primero, en los pueblos se deben promocionar la creación de la cultura para satisfacer necesidades reales. Segundo, cada pueblo goza de poten- ciales culturales que les ha permitido vivir por muchos años, sin duda, estos son respuestas a sus necesidades y no hay motivo de estar mar- ginando o luchando para reemplazarlos con otros elementos culturales que tal vez ni responden a sus necesidades reales.

Por lo tanto, desde la teoría señalada, el desarrollo de los pueblos “dé - biles” debe ser encaminado desde la perspectiva cultural endógena. No hay razón para imponer otros elementos culturales que quizás no sa- tisfacen sus necesidades básicas. Insólitamente, la acción de muchos “especialistas” del desarrollo que difundieron y todavía difunden tecno - logías convenidas para la producción agropecuaria en pueblos campesi-

nos fue adoptada insuficientemente. Este puede ser explicado en razón

de que dichas tecnologías no han logrado satisfacer sus necesidades y

expectativas del pueblo (metabolismo, seguridad), lo que significa que se debe reflexionar en el sentido que si las tecnologías que van a ser

difundidas satisfacen o no a las necesidades básicas del grupo humano.

9. EL DERECHO COMO UN FACTOR DEL CAMBIO SOCIAL

De Soto (2000, p.133-178) contribuye también a la discusión de los cam- bios sociales desde el lado del Derecho. Señala que el factor fundamen- tal para el éxito de los países es la adaptación de la ley a las necesida- des sociales y económicas de la población. Describe el caso de Estados Unidos haciendo notar que hace más de 150 años fue un país del tercer mundo que se hallaba gobernada por la ley británica; en ese contexto, la población lidiaba con esta ley y como en el resto de los países pobres, prevalecía el desorden de inmigrantes, las invasiones, los buscadores de oro, los empresarios ilegales, el caos que envolvía a la ley, a la tierra y a la propiedad.

Pero a mediados de 1,800 la colonia de Virginia había logrado re - solver sus situaciones sociales, económicas, de propiedad, entre otras,

a partir de las leyes o acuerdos extralegales. Esta práctica significativa

fue la senda que permitió salir del caos referido, experiencia que fue aplicada por otras colonias y seguidamente por el Estado; de este modo, la legislación de 1,866 no sólo reconoció la legitimidad de los contratos sociales nacidos fuera de la ley oficial o extralegal, sino, además, incor- poró a la “ley formal” principios y derechos de propiedad obtenidos por los colonos, mineros. El reconocimiento y la integración de estos dere - chos extralegales, principalmente de propiedad, fueron los elementos claves para hacer de los Estados Unidos un país distinguido por la eco -

nomía de mercado y el principio productor del capital en el mundo. Fue la revolución del Derecho como el de tener los derechos de propiedad, la legalización paulatina de normas o acuerdos creados por los compa- triotas más pobres y su respectiva integración a la ley del territorio. Este es uno de los misterios aludidos por De Soto, desde luego asombrosa experiencia que impulsó el crecimiento económico de Estados Unidos.

De Soto señala que al aprobar las leyes que integraban a la población extralegal, los políticos estadounidenses expresaron la revolucionaria idea de que las instituciones legales sólo podían sobrevivir si respon- dían a las necesidades sociales. El sistema legal estadounidense se hizo fuerte porque se apoyó en la experiencia del pueblo y en los acuerdos extralegales, a la vez rechazó la doctrina de la ley jurisprudencial bri- tánica apenas relevante a las incertidumbres que se vivía en Estados Unidos. En el largo y difuso proceso de integrar los derechos de pro - piedad extralegales, los legisladores y juristas estadounidenses crearon un nuevo sistema mucho más favorable para una economía de mercado productivo y dinámico. Este proceso fue una revolución nacida de las expectativas normativas de gente común y corriente que luego el go - bierno desarrolló como estructura formal sistematizada y profesional.

Si la experiencia narrada es pasada por alto es escasa la posibilidad del cambio y el desarrollo de los países pobres como el Perú y con ma- yor razón de las comunidades campesinas e indígenas caracterizadas por sistemas económicos de subsistencia. De Soto revela que en muchos países en vías de desarrollo y de los que salen del comunismo, las leyes de la propiedad ya no resultan relevantes frente a la manera cómo viven y trabajan la mayoría de las personas. ¿Cómo puede un sistema legal

aspirar a la legitimidad si excluye al 80% de la población? El reto es re -

ducir esta dificultad, y desde la experiencia estadounidense se muestra

que es una triple tarea: encontrar los verdaderos contratos sociales so -

bre la propiedad, luego integrarlos a la “ley oficial”, y por último diseñar

una estrategia política que haga posible la reforma.

Esta interesante lección expuesta por De Soto permite deducir que los cambios y desarrollo humano dependen de cómo se dispone el De - recho. Advierte que la ley tiene que ser compatible con la forma en que las personas organizan sus vidas y que se mantenga viva en virtud de su contacto con contratos sociales pactados entre gente real y sobre el

terreno. De este modo, la ley debe estar estructurada a partir de la for- ma en que las personas organizan sus vidas y con justa razón, en otra de sus páginas, señaló que se debe escuchar el ladrido de los perros en las calles. Así, el cambio y el desarrollo humano están asociados inevi- tablemente al Derecho.

Este alcance permite declarar que en países pobres como el caso peruano, los proyectos de desarrollo planteados por los profesionales de las distintas entidades de desarrollo y orientados al cambio sociocultu- ral y al crecimiento económico han pasado por alto la variable Derecho. Toda acción encaminada al cambio social ha incidido principalmente en la difusión y adopción de tecnologías modernas, siendo escasa la

materialización de proyectos de desarrollo humano formulados desde el punto de vista del Derecho y, en ese sentido, la narración del caso estadounidense tiene importancia ya que permite reflexionar si esta de - ficiencia es una causa restrictiva para encaminar el verdadero cambio

social.

Entonces, a modo de conclusión y tal como se ha esbozado, existen muchas teorías del cambio social y expuesto desde diversos enfoques por los clásicos de las ciencias sociales, neoclásicos y contemporáneos. Queda fuera de duda la existencia de una gama de riqueza teórica para abordar los aspectos referidos al cambio y el desarrollo humano, y lo que ha faltado es tal vez su difusión y las deducciones que permitan comprender la realidad para impulsar los cambios. Por cierto, siendo ob - jetivos y autocríticos, las acciones de promoción de cambio y desarrollo aplicados en América Latina para las poblaciones del campo, pasaron

por alto este ingrediente teórico y con esto se perdió no sólo el sopor- te académico para protagonizar dichos cambios, sino la posibilidad de comprender que todo cambio está asociado a las necesidades humanas y a la gestión de un Derecho que exprese la realidad del pueblo. Esta deficiencia ha originado que en la formulación de los proyectos de de - sarrollo se incidan únicamente en lo técnico, causando el divorcio entre los investigadores sociales y los técnicos con resultados, por ejemplo, que muchos proyectos no fueron sostenibles, o que muchos rasgos cul-

turales difundidos fueron adoptados superficialmente o parcialmente.

Finalmente, se debe insistir que toda acción de desarrollo humano supone ser encaminado amparándose en las teorías del cambio social,

las mismas que deben ser pautadas por un Derecho como hecho. Las acciones técnicas deben responder a una o varias de estas teorías, jus- tamente porque brindan explicaciones de la realidad de las necesidades humanas y de la manera cómo deben ser resueltas. Este parámetro per- mitirá que la formulación de los proyectos de desarrollo y las acciones técnicas gocen de efectividad.