Salmo 2

Aquí se ve cómo David & su reino son figura venidera & indudable profecía de Jesús Cristo
& de su reino.

1 ¿Por qué se_amotina toda nación? 9 Pues en Tu justicia los quebrarás
¿Por qué los pueblos piensan Totalmente con la vara de hierro;
vanidades? Asimismo los desmenuzarás
2 Los reyes del mundo_harán rebelión, Como a vasija de alfarero.
Y conspirarán muchas majestades 10 Ahora vosotros todos los reyes
Contra_el Señor y contra Su Ungido, Sed gobernados por la discreción;
3 Diciendo: Todos venid a quebrar Y vosotros, de la tierra los jueces,
Las cadenas que Él nos ha metido, ¡Oh! ¡Admitid Su amonestación!
Sus duras cuerdas vamos a_arrojar.
11 Resolved servir siempre al Señor
4 El que mora_en los cielos se reirá, Con verdadero temor reverente,
Y risa tendrá_el Señor soberano, Y estad alegres con gran temblor.
Pues de todos ellos se burlará. 12 También honrad al Hijo solamente,
5 Y con furor hablará_a los humanos, Para que no se enoje el Santo,
Los turbará con Su ira potente. Y al andar muráis sin remisión,
6 Mas yo he puesto, en mi voluntad, Pues Su ira se inflama de pronto.
Sobre Sion, que es mi santo monte, Los que en Él fían benditos son.
A mi gran Rey, lleno de majestad.

7 Yo muy solemne voy a publicar
El decreto, pues el Señor me dijo:
Hoy a Ti Yo vengo de engendrar;
Sí, solamente Tú eres mi Hijo.
8 Pídeme Tú, y todas las naciones
Te_entregaré Yo por Tu heredad,
Y de la tierra todos los confines
Como posesión de Tu majestad.

Notas de John Brown de Haddington
Este salmo se relaciona probablemente con la instalación de David en su trono y sus victorias sobre sus
enemigos que asistieron a ella. Compare con Salmo 18:2; Samuel 3, 5, 8, 10, 18, 20. Pero todo esto se
relaciona con Jesús, nuestro Redentor. He aquí: (1) La violenta y armonizada, pero fracasada oposición,
que judíos y gentiles de todas partes hacen a la persona y obra redentora del gran Dios, mi Salvador.
¡Mirad cuanta ruina y aflicción se apoderan de ellos por sus intentos! Versículos 1-5, 9. (2) Contemplen
cómo, a pesar de toda su furiosa maldad y oposición, Jehová instala a nuestro Rey Redentor en su
iglesia, e infaliblemente lo fija en su trono; lo confiesa como su Hijo Unigénito, y le da a los gentiles
como su pueblo. Versículos 6-8. (3) Mire la demanda de Jehová de seria consideración, temor, alegría,
obediencia y amor a su exaltado Hijo. Versículos 9-12.

Mientras canto, permítanme mencionar la naturaleza horrible del pecado: déjenme con mi corazón
quebrantado, llorar por mi negligencia y oposición a Jesucristo. Déjenme maravillarme y bendecir su
nombre porque no perecí en mi iniquidad. Déjenme con honestidad aceptar a aquel Redentor que fue
rebajado, como mi Salvador, mi soberano, mi propietario, mi Dios, mi todo. Déjenme aprender a
conocerlo, regocijarme en Él, y con santo temor, comprometer toda mi salvación, la salvación de mi
país, ¡No!, la salvación de toda la tierra a Él.