Poemas de Rafael Alberti

De Marinero en tierra (1924)

16
¡Traje, traje mío,
nunca te podré vestir,
que al mar no me dejan ir.
Nunca me verás, ciudad,
con mi traje marinero.
Guardado está en el ropero,
ni me lo dejan probar.
Mi madre me lo ha encerrado,
para que no vaya al mar.

18
Retorcedme sobre el mar,
al sol, como si mi cuerpo
fuera el jirón de una vela.
Exprimid toda mi sangre.
Tended a secar mi vida
sobre las jarcias del muelle.
Seco, arrojadme a las aguas
con una piedra en el cuello
para que nunca más flote.
Lw di mi sangre a los mares.
¡Barcos, navegad por ella!
Debajo estoy yo, tranquilo.

De Entre el clavel y la espada (1939-1940)

Sonetos corporales
4

Un papel desvelado en su blancura.
La hoja blanca de un álamo intachable.
El revés e un jazmín insobornable.
Una azucena virgen de escritura.
El albo viso de una córnea pura.
La piel del agua impúber e impecable.
El dorso de una estrella invulnerable
sobre lo opuesto a una paloma oscura.
Lo blanco a lo más blanco desafía.
Se asesinan de cal los carmesíes
y el pelo rubio de la luz es cano.
Nada se atreve a desdecir al día.
Mas todo se me mancha de alhelíes
por la movida nieve de una mano.