Conclusiones • La desobediencia en los niños o la rebeldía en la adolescencia son

comportamientos normales. Solo algunos casos concretos que cumplen unos criterios
diagnósticos específicos, corresponden a Trastornos de Conducta (TC). • Los TC son conductas
persistentes en quienes los padecen, caracterizándose porque infringen las normas sociales y
los derechos de las demás personas. Aparecen antes de los 13 años y para su diagnóstico
deben cumplirse los criterios definidos en un baremo llamado DSM-IV. El diagnóstico descarta
las alteraciones normales de la edad y los problemas de conducta transitorios. • La prevalencia
del TC (número de casos que se presentan en la población) es importante, alcanzando cifras
del 9% en niños y del 4% en niñas. Puede aparecer en la infancia o en la adolescencia y dada la
diversidad de síntomas, puede ser leve, moderado o grave. • Según el sexo hay características
diferentes: en los chicos cuando aparece en la infancia y no se trata, va progresando en
complejidad y gravedad con los años. Sin embargo, si se inicia en la adolescencia, suele ser
menos grave. En las chicas por el contrario, aunque el TC comience en la adolescencia, se
manifiesta y comporta de forma similar al TC en varones de inicio en la infancia, por lo que el
pronóstico es peor que en los casos en adolescentes varones. • Los TC pueden permanecer
hasta la edad adulta traduciéndose en personas con problemas de violencia, delincuenciales,
entre otros. Existen factores que ayudan ha predecir la continuidad del TC en la edad adulta y,
por tanto, orientan la prioridad en el tratamiento. • El TC suele asociarse con otros trastornos;
el de atención e hiperactividad (TDAH), de ansiedad, depresión o el consumo de sustancias. · El
TDAH es el trastorno que con más frecuencia acompaña al TC: la coexistencia de estos dos
trastornos favorece la aparición de problemas más precoces y graves. · El trastorno de
ansiedad es la segunda comorbilidad (trastorno que puede aparecer junto al TC). Sin embargo,
si aparece en la infancia reduce la gravedad del TC y evita su cronicidad, mientras que si
aparece en la adolescencia, tiene el efecto contrario. · 15% a 31% de los casos de TC pueden
desarrollar depresión y con ello el riesgo de baja autoestima y potencial ideación suicida. • El
diagnóstico lo establecen profesionales de salud mental mediante la realización de entrevistas
y la aplicación de diversos tests, tanto al paciente como a su familia y profesores. • Por los
múltiples factores, el tratamiento se dirige al niño y su familia y comprende un abanico de
aproximaciones que incluyen programas de entrenamiento para padres, terapia
multisistémica, entrenamiento en la resolución de problemas, intervenciones psicopedagó-
gicas y el tratamiento farmacológico para casos graves. Particularmente la terapia
multisistémica destaca como la más efectiva para los casos más graves. • La prevención se
dirige fundamentalmente a casos de riesgo como pueden ser preescolares procedentes de
familias desfavorecidas