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SISTEMA CONSTITUCIONAL EN GUATEMALA

la Constitución Política de 1965, ha dado paso al actual marco normativo no solo en
la República de Guatemala sino también en Centro América, la Constitución Política
de 1985, afirma que “la superioridad de las personas humanas como sujeto dio fin
al desorden social” como resultado de la influencia del pensamiento social
humanista.

En la historia del movimiento constitucional guatemalteco, la Corte de
Constitucionalidad aparece como una de las innovaciones implementadas por el
legislador (Constituyente, 1985), si bien anteriormente existía un órgano
jurisdiccional con competencia en determinadas materias de orden constitucional,
el mismo se conformaba con magistrados que integraban ordinariamente la
estructura orgánica del poder judicial.

La innovación principal implementada por la Constitución de Guatemala de 1985,
consistió en diseñar la Corte de Constitucionalidad como un tribunal permanente,
independiente de los demás organismos del Estado, cuyas funciones específicas
son las asignadas por la Constitución y la ley constitucional de materia que regula
las asignaturas que constituyen el objeto de su específica competencia institucional.

A partir de los Artículos 262 al 265 de la Constitución Política de la República de
Guatemala del año 1965, vigente hasta el 23 de marzo de 1982, se puede
comprobar que la Corte de Constitucionalidad, de esa época, estaba determinada
por las características propias del sistema de control constitucional difuso o
americano, que tiene su firmeza en el derecho anglosajón. Ese sistema control
constitucional, propició la creación del Tribunal o Corte Constitucional ubicada
dentro de la organización de los tribunales que conforman la estructura orgánica del
poder judicial, uno de los tres principales organismos de Estado.

En el Artículo 262 de la Constitución en referencia, se establecía que el Presidente
del Organismo Judicial y de la Corte Suprema de Justicia, lo era también de la Corte
de Constitucionalidad, la cual también integraban otros Magistrados de la misma
Corte y los Magistrados restantes eran sorteados entre los Magistrados de las Salas
de las Cortes de Apelaciones y el Tribunal Contencioso Administrativo.

Dentro del sistema de control constitucional difuso o americano, el Tribunal
Constitucional Guatemalteco, conocía de la acción de inconstitucionalidad contra
las leyes o disposiciones gubernativas de carácter general que contuvieran vicio
parcial o total de inconstitucionalidad, la cual solo podría declararse con el voto
favorable de por lo menos 8 de sus miembros, la corte se conformaba con 12
magistrados.

Por su importancia, ya que versa sobre la legitimación activa para promover la
acción de inconstitucionalidad general o abstracta, así como sobre los efectos de la
sentencia que declare tal situación, se transcriben los artículos 264 y 265 de la
Constitución de 1965, los cuales estipulaban:

“Artículo 264. El recurso de inconstitucionalidad podrán interponerlo: 1. El Consejo
de Estado. 2. El Colegio de Abogados, por decisión de su asamblea general. 3. El
Ministerio Público, por disposición del presidente de la república, tomada en consejo
de ministros. Dicha institución será parte en todo caso aunque no sea la recurrente.

Cualquier persona o entidad a quien afecte directamente la inconstitucionalidad de
la ley o disposición gubernativa impugnada, con el auxilio de diez abogados en
ejercicio. 19 La Corte, podrá decretar la suspensión de la ley o disposición
gubernativa si la inconstitucionalidad fuere notoria y susceptible de causar
gravámenes irreparables. La suspensión será de efectos generales y se publicará
en el diario oficial al día siguiente de haberse decretado. Para decretar la
suspensión bastará el voto favorable de la mayoría absoluta del total de miembros
de la corte de constitucionalidad. En la ley constitucional correspondiente, se
regulará todo lo relativo a esta materia.”

Como puede deducirse, la legitimación popular era muy restringida ya que una
persona particular debería contar con el auxilio de 10 abogados en ejercicio,
contrariamente a lo que sucede actualmente en donde únicamente se necesita el
auxilio de tres Abogados colegiados activos para instar la promoción de una acción
inconstitucionalidad general o abstracta.

El precitado Artículo 265 constitucional establecía: “Cuando la sentencia declare la
inconstitucionalidad total de una ley o disposición gubernativa de carácter general
ésta quedará sin vigor, y si la inconstitucionalidad fuere parcial quedara sin vigor en
la parte declarada inconstitucional. En ambos casos dejarán de surtir efecto desde
el día siguiente al de la publicación del fallo en el diario oficial.

No obstante lo dispuesto en el párrafo que antecede, cuando se hubiere acordado
la suspensión conforme el Artículo 264 de esta constitución, los efectos del fallo se
retrotraerán a la fecha en que la suspensión hubiere sido publicada. Contra las
sentencias que dicte la corte de constitucionalidad no cabrá recurso alguno.”

El procedimiento para desarrollar los procesos constitucionales dentro del sistema
difuso guatemalteco, estaba regulado en el Decreto Número 8 de la Asamblea
Nacional Constituyente que contenía la Ley de Amparo, Habeas Corpus de
Constitucionalidad. 20 Con la Constitución Política de la República de Guatemala
de 1985, la Corte de Constitucionalidad salió de la égida del poder judicial y si bien
en casos concretos y en materia de amparo, en primera instancia, continúan
conociendo tribunales ordinarios, estos adquieren la jerarquía de tribunales
constitucionales y es, en definitiva, potestad exclusiva del tribunal constitucional
supremo hacer el pronunciamiento final sobre cada una de las materias dilucidadas,
este es uno de los logros principales del sistema de control constitucional
concentrado.

1.1 CONFORMACIÓN

Guatemala tiene un sistema de Gobierno republicano, democrático y representativo
(artículo 140 de la Constitución Política). Se sigue el modelo clásico de la división
de poderes, en los que el pueblo delega su soberanía; a saber: Legislativo,
integrado por diputados electos en sufragio universal indelegable, para un período
prorrogable de 4 años (artículos 157 a 172 de la Constitución Política); Ejecutivo,
integrado por un Presidente de la República y un Vicepresidente, electos para un
período improrrogable de 4 años, por el voto ciudadano indelegable (el mandatario
nombra a sus ministros, viceministros y secretarios) (artículos 182 a 202 de la
Constitución Política); y Judicial, cuya Corte Suprema de Justicia es electa por el
Congreso de la República, de una nómina depurada por una comisión de
postulación, en la que participan abogados, decanos de las facultades de derecho
y jueces-electores (artículos 203 a 222 de la Constitución Política).

Existen diversos órganos de control, tales como: La Contraloría General de Cuentas
cuyo mandato es fiscalizar los ingresos, egresos y en general todo interés
hacendario de los organismos del Estado, los municipios, entidades
descentralizadas y autónomas, así como cualquier persona que reciba fondos del
Estado o que haga colectas públicas (artículos 232 a 236 de la Constitución
Política); el Ministerio Público, que tiene a su cargo la acción penal pública, en
nombre del Estado (artículo 251 de la Constitución Política); y la Procuraduría
General de la Nación, cuya función es la de asesoría y consultoría de los órganos y
entidades estatales, así como la representación del Estado (artículo 252 de la
Constitución Política).

Con el nuevo modelo constitucional, se introdujeron 3 nuevas figuras que ejercen
un control jurídico-político en las actuaciones estatales: El Tribunal Supremo
Electoral, que tiene a su cargo todo lo relativo al ejercicio del sufragio, los derechos
políticos, organizaciones políticas, autoridades y órganos electorales y el proceso
electoral (artículo 223 de la Constitución Política); La Corte de Constitucionalidad,
tribunal permanente, cuya función esencial es la defensa del orden constitucional
(artículos 268 a 272 de la Constitución Política); y el Procurador de los Derechos
Humanos (Ombudsman), como comisionado del Congreso de la República, para la
defensa de las libertades básicas (artículos 274 a 275 de la Constitución Política).

En cuanto a la división administrativa, el territorio de la República se divide para su
manejo en departamentos y estos a su vez en municipios, sin perjuicio de la
búsqueda de nuevos sistemas de parcelamiento administrativo, atendiendo a
criterios económicos, sociales y culturales (artículo 224 de la Constitución Política).
Como ente operativo, funciona el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural,
para la organización y coordinación de la administración pública; con los
correspondientes Consejos Departamentales y Regionales en cada departamento
y región de la República (artículos 225 y 226 de la Constitución Política).

Prima en la concepción de Estado el reconocimiento a la autonomía municipal, y los
municipios tienen, entre otras funciones, las de: a) Elegir a sus propias autoridades;
b) Obtener y disponer de sus recursos; y c) Atender los servicios públicos locales,
el ordenamiento territorial de su jurisdicción y el cumplimiento de sus fines propios.

Finalmente, en cuanto al régimen tributario y financiero, es potestad del Congreso
de la República decretar los impuestos, arbitrios y contribuciones especiales
(artículo 239 de la Constitución Política) y se tiene a la “justicia social” como punto
de apoyo del régimen económico y social de la República, con la obligación del
Estado de orientar la economía nacional para lograr la utilización de los recursos
naturales y el potencial humano, incrementar la riqueza, pleno empleo y equitativa
distribución del ingreso nacional (artículo 118 de la Constitución Política).