Sociología, semiótica, comunicación

:
un encuentro posible
Gérard Imbert

Han transcurrido casi quince años desde la publicación, en 1976, de «Semiótica y
Ciencias Sociales», de A. J. Greimas. La semiótica hoy ha salido de lo que podríamos
llamar el impasse lingüístico (la aplicación del modelo lingüístico a la comunicación
social) y, de alguna manera, se aleja del modelo semiológico (el estudio de la circula-
ción de signos y de los sistemas de comunicación) para acercarse a una teoría del
hacer (de los procesos de producción del sentido) que, aunque atenta a los fenómenos
propiamente discursivos (enunciación en particular) y narrativos (construcción de rela-
tos), se va abriendo a una problemática social, posibilitando el encuentro con otros
acercamientos metodológicos (pragmática, sociología del conocimiento), permitiendo
así establecer puentes interdisciplinarios.

Está emergiendo una sensibilidad semiótica que se refleja en la diversificación de en-
foques según los campos analíticos (semiótica del espacio, semiótica de las pasiones,
semiótica jurídica, socio-semiótica, etc.), que coincide por otra parte con un ensan-
chamiento del concepto de texto y de cultura (véanse los trabajos de Lotman y Halli-
day en otros ámbitos). Hoy una síntesis es posible (1).

La semiótica en realidad nunca ha dejado de interesarse por la producción social del
sentido (Roland Barthes fue uno de los primeros, en la década de los cincuenta, en
buscar la ideología en las formas del discurso; Umberto Eco tuvo el mérito de aplicar
esta reflexión a la cultura de masas entonces en auge), y aunque se siga dando la
primacía al discurso (el principio de inmanencia ya no funciona como dogma), es den-
tro de una teoría de la acción y de la manipulación que considera el discurso como
lugar de interacción y confrontación entre sujetos que contribuye a la construcción so-
cial de la realidad.

Esta construcción de la realidad social es patente en los mass media y permite más de
un encuentro con la sociología del conocimiento: la realidad, tal y como la «represen-
tan» los medios de comunicación (por ejemplo, la información), no es un hecho dado
de antemano que el discurso se limita a reproducir (teorías del reflejo), sino que es el
resultado de una serie de dispositivos que conforman lo que podríamos llamar los
«aparatos formales de representación» [obvios en el caso del discurso político (2),
pero patentes también en el discurso periodístico (3)]: dispositivos enunciati-
vos/comunicativos: producción de textos, dispositivos referenciales: creación de esce-
narios y universos simbólicos, dispositivos actoriales: escenificación de los sujetos en
el discurso social.

Una semiótica figurativa, como la propugnamos desde el ángulo del análisis de los
discursos sociales, sería una semiótica centrada en las manifestaciones (verbales y no
verbales) del sujeto (individual y colectivo), en sus «performances» sociales (en sus
diferentes actuaciones tanto públicas como cotidianas).

Desde esta perspectiva la semiótica no aparece como puro instrumento teórico, sino
como reflexión sobre unos objetos en permanente transformación, sobre representa-
ciones modificadas por constantes mutaciones, sobre cambios en los modelos de co-
municación y culturales.

especialmente el de los medios de comunicación. que tendrá lugar dentro del Comité 14 «Sociología de la Comunicación. lle- gando a integrarse de manera armoniosa a los planes de estudio de diferentes facul- tades de Ciencias de la Información. Así como algunos sociólogos invocan una «sociología figurativa» (Pierre Sansot: «Les formes sensibles de la vie sociale»). (2) Eric Landowski: «Le discours politique». Hachette Université. Madrid. (4) La Asociación Internacional de Semiótica ha dedicado un número monográfico de la revista Semiótica a la semiótica española (Mouton de Gruyter. (3) Gérard Imbert: «Le discours du journal. New York. Madrid 1986. García Ferrando. Cinco. 9-13 de julio de 1990). Revista de Investigación en Comunicación. París. No deja de ser reveladora. Editions du CNRS. al modo de producción de los actores y objetos sociales. entre otras) (6). La semiótica so- cial no puede permanecer al margen de los fenómenos de comunicación masiva ni insensible a la dimensión vivencial de lo social. la utilización cada día más extendida de los métodos cualitativos y de diversas técnicas de análisis del discurso (5). Métodos y técnicas de investigación. en los estudios de mercado y de publicidad. compilación de M. L’École de París. Pour une approche socio-sémiotique du discours de la presse». en Sémiotique. (6) Es de agradecer. sociología de la vida cotidiana. entre los sociólogos. atenta a las manifestaciones sociales. (5) Véase al respecto el estudio de Alfonso Ortí: «La apertura y el enfoque cualitativo o estructural: la entrevista abierta y la discusión de grupo» en El análisis de la realidad social. París. 1988. que también estará representado en Madrid. del Conocimiento y de la Cultura» en el próxi- mo congreso mundial de Sociología (Madrid. reivindicamos aquí una semiótica figurativa.) (1) Véase al respecto el artículo de Mauro Wolf: «Desarrollos teóricos en la investigación de la comunica- ción». Alvira y jesús Ibáñez. El tema de este artículo es el propuesto para la sesión de mismo título. Alianza Editorial Textos. con vistas a volver operativa una semiótica aplicada capaz de dar cuenta globalmente de los fe- nómenos de comunicación. la creación de un nuevo comité sobre «Sociología de la vida cotidiana y del imaginario social» presidido por Michel Maffesoli. F. (Nota del autor. sin dejar por ello de recurrir a otras aportaciones (sociolo- gía del conocimiento.Esta semiótica ha encontrado en España (4) un campo fértil en aplicaciones en el ám- bito de la comunicación social. en el marco de la Asociación Internacional de Sociología. junio 1988. 1982. por otra parte. que ha sido pionero en la ma- teria mediante la introducción. en prensa). Personalmente abogo por una instrumentación sistemática de la semiótica. VVAA. de la técnica del grupo de discusión. .