Intimidad y suspensión del juicio

Epígrafe

El concepto filosófico de “suspensión del juicio” o epojé tiene una larga historia que
se remonta a los estoicos, se torna central en la escuela escéptica y llega hasta la
fenomenología husserliana. Sin embargo esta puesta en suspenso, esta puesta entre
paréntesis del juicio se aplica a una acepción específica y acotada del juicio. En lo que
podemos denominar la constitución de la subjetividad, se encuentran involucradas diversas
modalidades del juicio, esto es, diferentes formas de enlace, que describen, prescriben,
evalúan o relacionan. La capacidad de juzgar no solamente define algo esencial de lo que
somos (perder el juicio implica perder algo precioso para la subjetividad), también somos
definidos por juicios ajenos que afectan nuestros modos de ser en el mundo. Todavía resta
por realizar una historia del modo en que la suspensión del juicio, operada sobre ciertas
formas de juzgar, permitiría la reconfiguración de esos modos de ser, liberaría enlaces
automatizados u obturados y permitiría la creación de otros nuevos. Este trabajo es un
pequeñísimo aporte a esa historia, desde la perspectiva de la intimidad. En este sentido,
deberemos revisar algunas concepciones de la noción de “intimidad”, que no ha sido objeto
de un tratamiento demasiado extenso en la reflexión filosófica. Nos centraremos en las
perspectivas de José Luis Pardo y François Jullien sobre el tópico de la intimidad o lo
íntimo, entendiendo que aún con todas las diferencias que encontramos entre sus
propuestas, la suspensión del juicio está presente como una de las consecuencias de la
instauración o el despliegue de la intimidad.

Intimidad – Privacidad

Lo primero que debemos hacer es aclarar algunos malos entendidos respecto al
concepto de intimidad. (12) “¿Por qué, entonces, ese empeño de los sociólogos en utilizar
el término “intimidad”? El abuso se debe, sin duda, a que la voz “intimidad” está (por
buenos motivos) cargada de connotaciones positivas (autenticidad, inviolabilidad, etc.),

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psicólogos y filósofos. Una cáscara exterior (lo público).” Esta distinción entre intimidad y privacidad será central en la obra de Pardo. cargado de connotaciones negativas. que ya no puede volver a ubicar nuevamente un adentro y un afuera claramente definidos. un carozo íntimo inaccesible. algo que no pueda. Asociada a lo que denomina la “teoría frutal de la intimidad”. un prejuicio de sociólogos. comencemos entonces por pensar ¿qué es lo que tememos perder cuando hablamos de la pérdida de la intimidad? ¿Y por qué esa pérdida nos interpela? ¿Será la necesidad de conservar algo en nosotros que sea inaccesible para cualquier otro. Comencemos por pensar el problema de la pérdida.mientras que se siente cierto pudor a la hora de usar el término “privacidad” (que define aquello sobre lo que ellos realmente investigan). con sus costuras expuestas. algo 2 . Suele escucharse que en los últimos tiempos estamos asistiendo a una pérdida de la intimidad. como si fuéramos una media dada vuelta. en estado de exposición permanente. una carne interior (lo privado) que es aquello a lo que pueden acceder los estudios sociales y un centro duro. Antes de preguntarnos ¿qué es la intimidad?. Que estamos excesivamente vueltos hacia afuera.

Y no me refiero al equívoco de lo que a veces se denomina “razón íntima” pero no es sino un motivo íntimo. lo que Jacques Derrida denomina falogocentrismo y que lo femenino estaría más cercano al mundo de la intimidad. no todo lo que pueda resguardar de la exhibición o la publicidad es por eso algo íntimo. Si bien esta es una caricatura simplificada de cierto modo de articular una sociedad patriarcal. sino el de los sentimientos y los afectos. ¿Será la intimidad entonces el momento en el que estamos solos con nosotros mismos. aquello para lo que cada uno de nosotros guarda celosamente la llave? Como una adolescente que guarda la pequeña llave de su diario íntimo una vez que ya ha aprendido que tiene también ella sus partes íntimas. Por ejemplo.que no deba entrar en el régimen de la exhibición? ¿Será entonces lo íntimo algo que podamos definir por su negativo. al cuidado de los niños. en tanto universal. no podría ser en ningún caso algo íntimo. aquello a lo que sólo cada uno de nosotros tiene derecho. Mientras que relega a las mujeres al interior de los hogares. fuera de la vista que organiza el mundo de la razón y la violencia públicas. Lo primero que quisiera que nos preguntemos entonces es si podemos pensar en algo así como en una razón íntima. Por supuesto que tenemos que reducir sexualidad a genitalidad en los dos casos. si yo no quiero hacer público el monto de mi salario mensual o un gusto particular por cocinar la carne de tal o cual manera. reino que no es el de la política y la razón. ese momento inaccesible a cualquier otro. En este sentido. aquello que es inaccesible a cualquier otro. sino a lo que podemos denominar singular o personal. no significa por eso que se trate de cuestiones íntimas. se trataría siempre de algo que es público. Esto no solamente se reduce al ámbito de la racionalidad. que demarca un adentro y un afuera? Pero a propósito digo “una” adolescente. el momento en el que no tenemos que portar ya ninguna máscara. La razón. ya que su sexualidad se encontraría “naturalmente” hacia afuera. en el amplio sentido del término. porque en una cultura patriarcal los hombres son invitados justamente a exhibirse. pero sabemos que esta construcción binaria de los géneros constituye un ámbito público para los hombres. aquellas que no hay que exhibir. mientras que las mujeres deberían ser recatadas porque su sexualidad estaría dispuesta “naturalmente” hacia adentro. exhiba o no el producto de mi racionalidad. está asociada a la masculinidad. de lo que sucede puertas adentro. todo el ámbito de la política. espacios de competencia. exhibición y uso público de la razón. En 3 . no es menos cierto que la razón dominante.

Si queremos pensar entonces en las transformaciones de la subjetividad contemporánea 4 . con el declive del liberalismo como principio político y subjetivo de la protección de esa privacidad. en realidad quería decir que no hay algo así como una razón privada. sino del problema de la especificidad de lo íntimo o de la banalización de lo íntimo en la simple privacidad. Si queremos pensar ciertas transformaciones de la subjetividad contemporánea. lo grave es que se trata. p. Una Historia de la vida privada como la que han escrito Georges Duby y Philippe Ariès no es una historia de la vida íntima. al menos para el concepto moderno universal de la razón. 1996. impopular. así como no se puede privatizar la razón. como se dice en la jerga de los políticos. se suele confundir intimidad con privacidad. aceptar sin problemas la utilización del término “intimidad” cuando nos estamos refiriendo a la privacidad no se trataría simplemente de un prurito técnico. 23) “la confusión entre intimidad y privacidad no es únicamente (aunque también lo es) un error teórico o un descuido categorial –cosa que no tendría mayor importancia y reduciría la cuestión a un desacuerdo entre especialistas-. En todo caso el equívoco al que asistimos a menudo es el de asimilar sin problematizarlo demasiado la intimidad con la privacidad. tampoco se puede exhibir la intimidad. quizás no sea adecuado entonces mostrar de qué manera exponemos nuestra intimidad. trabajo siempre ingrato y. Nadie posee. sino intentar entender por qué confundimos intimidad o privacidad de este modo. su exhibición. la razón. su invasión. de forma propia más que otro. para nosotros. Y en este sentido. La privacidad y todos los problemas asociados a su protección. para usar el lenguaje de la antropóloga Paula Sibilia.consecuencia. sigo acá a José Luis Pardo y lo cito (La intimidad. para cuya realización es preciso vencer algunas resistencias fuertemente arraigadas en las autoconciencia de nuestra época. sobre todo. la música que escucho o dónde me fui de vacaciones no significa que esté exhibiendo. exponiendo o compartiendo mi intimidad.” Es decir que. que yo exhiba de diferentes maneras cualquiera de estas cuestiones: lo que estoy comiendo. no puede ser privada o propia. En muchos análisis sociológicos y aún cuando se habla del “derecho a la intimidad”. por definición. o hacer de la intimidad un espectáculo. cuando decía anteriormente que no podía haber una “razón íntima”. tienen que ver en todo caso. Entonces. de una equivocación práctica […] Esto quiere decir que acometer la labor de deslindar el significado de ambos términos presenta el desagradable aspecto de causar una desilusión.

“más interior que lo más íntimo mío”. Escuchemos entonces a una subjetividad no moderna. ay de mí. todo por buscarte no con la inteligencia –con la que quisiste que yo aventajase a las bestias–. antes de fijarme en el diccionario Corominas.” Hay algo. 11) “¡Ay. Dios mío –a quien me confieso por haber tenido misericordia de mí cuando aún no te confesaba–. sino lo que estaría aún más adentro. aunque sea nada más que para dejar algunas líneas trazadas. Entonces lo más interno es inter. el thymos tiene que ver sobre todo con el carácter y hay glándulas en nosotros los humanos y también en otros mamíferos que se denominan de esta manera. etc.tenemos entonces que pensar en por qué la intimidad queda reducida a la privacidad y ésta luego a espectacularidad o comunicación. un entre. el otro no puede estar de alguna manera en lo más interior de mí. una relación o mejor aún una apertura hacia otro. Primero ensayemos una aproximación a través de la etimología. como en “interdisciplina”. sino algo más recóndito. Yo suponía. qué es lo que podemos entender por intimidad. no simplemente lo privado. Lo más privado es lo más propio. lo íntimo es lo más interior. lleno de fatiga y devorado por la falta de verdad! Y todo. más interior que lo más íntimo mío y más alto que lo más sumo mío. “internacional” o “intersubjetividad”. sino con los sentidos de la carne. la propiedad y la privacidad no son nunca como tales una apertura hacia otro. Pero ese “inter” de lo “íntimo” y de lo “inter- ior” es también el “inter” de “entre”. es decir “lo más interno”. ¿pero cómo eso sería posible? Rompiendo para empezar la topología de círculos concéntricos del sujeto moderno. una forma de nombrar lo que nosotros llamamos “alma”. porque tú estabas dentro de mí. más lejos estoy de la relación con los otros y de la mutua exposición. no simplemente una confidencia de lo que sucede en el interior de una vida. Si sostenemos que hay una diferencia sustancial entre intimidad y privacidad. pero a la vez eso aún 5 . Entonces. por qué grados fui descendiendo hasta las profundidades del abismo. en palabras de Agustín. El “mus” es un aumentativo y el Inti se comparte con lo interno. comencemos a pensar. según la cual cuanto más al interior mío me dirijo. escuchemos una sección de las maravillosas “Confesiones” de San Agustín: (Libro Segundo VII. pero distinta de la “psyché”. que “íntimo” tenía que ver con el “thymós” griego. Esto es claramente impensable en el modelo de la privacidad liberal. lo intestino. Sin embargo parece que nada tiene que ver lo “íntimo” con este thymós y la partición no es in – timo sino Inti – mus.

pero al mismo tiempo me abre a una experiencia otra que la de mí mismo o mejor aún. sino que también el encuentro con el otro me puede dar un acceso a lo más profundo de mí mismo. la intimidad ganó aquí una densidad que es a la vez singular y relacional. permite la proliferación de algo tan ajeno como propio en este mí mismo. con el retiro hacia el interior de sí del cristiano devoto. o para decirlo también a la inversa. como mínimo agujereado. no solamente encuentro en mi más profundo interior al otro. nunca sentí mi posibilidad de tal o cual cosa hasta que la relación íntima con permitió que sucediera. p 31) “El retiro en el interior de uno mismo desemboca en la relación con el Otro. Claramente no podemos parangonar la protección de la privacidad del sujeto liberal.” Entonces. En última instancia son dos formas muy diferentes de entender la salvación. sin embargo.más interior es exterior a él. cuando por la apertura al Otro se descubre algo más interior en uno. en reconocer que no soy dueño de mí mismo. eso sería no sólo una blasfemia. 6 . fuera de uno mismo. cuando la profundización de lo íntimo dentro de mí se efectúa por medio del acceso al Afuera de mí. nunca experimenté. La intimidad crea entonces una nueva zona. porque Dios no puede ser simplemente una entidad existente al interior del alma de Agustín. que el modelo de subjetividad en anillos concéntricos propio de la modernidad liberal está acá. Ahora la cosa se pone interesante. que a la vez me aísla en algún sentido del mundo (en tanto entro en una relación íntima con otro. mientras que el segundo ansía perderse (en tanto yo) para encontrar al Otro y transformarse. Una paradoja desde la perspectiva de la topología subjetiva moderna tal como la describimos. 2013. por el mero hecho de la alteración que se efectúa en él. Cito nuevamente a Jullien (22) “Lo íntimo por su parte es la posibilidad. un entre que me expulsa fuera de mí al mismo tiempo que habilita un acceso a lo más profundo de mi interioridad. Me salvo en la confirmación de lo que soy. Es decir. El primero quiere conservarse o encontrar y reasegurar su propia identidad. en ser dueño de mí mismo o me salvo en abandonarme a otro. cuanto más se intensifica. de extender correlativamente su adentro hacia afuera. de tener la propia interioridad también en el Otro. derribando la clausura de un “sí mismo”. Así dice François Jullien (Lo íntimo. nos cubre un velo común que nos protege del mundo). sino una suprema tontería interpretativa. Nunca supe.

compartirla. comercialización o espectáculo.Y así como esta conciencia moderna cree poder manejar su privacidad. en una amistad y. Por eso adelantaba al comienzo de esta lectura que no puedo hacer de lo íntimo un espectáculo. pero a su vez. pero que podemos sentir como más propio y genuino que cualquier contrato comunicacional. pero nunca lo íntimo. sino tan sólo de lo privado. sino la de un nosotros distinto. ni pactos fijos de duración. lo que llamamos lo privado? ¿Qué sucedería entonces con un lenguaje absolutamente singular. o la de la individualidad privada. nos tornamos nosotros íntimos a la vez. insisto. no necesariamente voluntario para acceder a ello. una temporalidad a la vez más propia que ninguna pertenencia privada. cuya resistencia a la demanda de transparencia a la que asistimos hoy en día tiene que ser debidamente apreciada. nunca comunica a los otros lo que está sucediendo entre los que están en ese espacio intermedio de la intimidad. Porque lo íntimo como tal se sustrae a la comunicabilidad. Volvamos entonces a realizar nuestro recorrido para ver si podemos dejar planteados algunos interrogantes para discutir entre todos. hay algo en lo íntimo que lo hace incomunicable. en este sentido modificamos el “entre” anterior. en última instancia. la comunicación implican un común compartido que no nos pertenece ¿entendemos que sí nos pertenece lo propio. No importa cuán exhibida esté para los otros la complicidad del gesto íntimo. comunicarla. sino una gestualidad. Lo privado siempre puede ser forzado a entrar en un régimen de visibilidad. Si la razón y en este mismo sentido. una corporalidad. 7 . reservarla. en el mismo momento que nos desapropia. Un nosotros que no tiene reglas previas de constitución. si logramos acceder a determinada intimidad. más que lo privado. exhibirla. No se puede más que formar parte de un acontecimiento del orden de lo íntimo. así decía. La intimidad construye un nuevo lenguaje. lo íntimo en cambio requiere de un consentimiento de otro orden. por ejemplo. podríamos llamarlo privado o estaría remitiendo a un otro que estaría siempre por arribar? ¿No permitiría ese arribo justamente abrir no sólo un lenguaje. Y no puede tornarse accesible en ningún caso. la comunicación depende de un lenguaje instaurado. de un código compartido que arruina lo íntimo y que a la vez es arruinado por lo íntimo. nunca podemos ser meramente espectadores o emisores desinteresados. que nos desapropia de lo que podíamos entender hasta ese momento como lo que caracterizaba a nuestra identidad? ¿No sería lo íntimo entonces una tercera forma? Ya no la del común de la razón o el lenguaje.

ar/index. corporalidades afectos a la vez los más interiores y los más vinculantes? ¿no sería terrible quedar incapacitados de poder constituir nuevas intimidades? ¿no sería terrible pensar que las únicas posibilidades que tenemos son la exhibición o la reserva de nuestra privacidad? ¿no sería terrible la pérdida de aquello que nos arrojaría fuera de nosotros pasando por nuestro más profunda interioridad? 8.sapsicoanalisis. pero no se trataba finalmente más que de la banalidad de perder la privacidad.Dijimos al principio que teníamos miedo de estar perdiendo la intimidad. Sin embargo. ¿no sería más terrible aún perder la intimidad en el sentido que comenzamos a pensar? ¿no sería terrible no poder constituir ya lenguajes.php? option=com_content&view=article&id=104&Itemid=104 8 . temporalidad. gestos.org.000 palabras máximo http://web.