CÓMO SALIR DE LA MATRIX, SEGÚN

PHILIP K. DICK
MAGIA Y METAFÍSICA

POR: ALEJANDRO MARTÍNEZ GALLARDO - 03/08/2017

ESTA ES LA RECETA PARA ESCAPAR DE LA MATRIX Y
CONSEGUIR EL ESTADO DE UN CRISTO O UN BUDA,
SEGÚN PHILIP K. DICK
Philip K. Dick dijo en una conferencia en 1977: "Vivimos en una
realidad programada computacionalmente y la única pista que
tenemos es cuando una variable es cambiada y una alteración en
nuestra realidad ocurre". Sus ideas prefiguran indudablemente la
noción desarrollada en la trilogía The Matrix. Una serie que, como ha
notado el profesor Robert Thurman, tiene notables influencias budistas
(la Matrix del budismo se llama samsara) y que ha producido
la gran metáfora de nuestro tiempo para referirse a una sensación
milenaria: la sospecha de que el mundo que experimentamos
convencionalmente es una ilusión. En su laberíntica y obsesiva
reflexión en torno a una serie de visiones místicas que ocurrieron el
2/3/1974, plasmadas en The Exegesis, curiosamente Dick, un gnóstico
cristiano, da como posible escapatoria a este dédalo ilusorio que hoy
llamamos La Matrix el camino del bodhisattva. Dick cuenta sobre el
protagonista de un texto que pensaba titular The Owl:

Sólo escapa verdaderamente del laberinto cuando decide
regresar voluntariamente (volverse a someter al poder del
laberinto) para beneficiar a aquellos que siguen atrapados dentro
de él. Esto es, nunca puedes irte tu sólo, para salir debes de
elegir llevar a los demás... ésta es la paradoja última del
laberinto, la ingenuidad quintaesencial de su construcción, que la
única vía de salida es una vía de regreso voluntaria (al interior de
su poder), que es lo que constituye el sendero del bodhisattva.

Dick refuerza esta misma idea: "Si existe la felicidad, debe de surgir de
voluntariamente entregar el propio ser en intercambio por participar
conscientemente en el destino de la unidad total". En otras palabras, el
héroe de la Matrix, el bodhisattva, el hacker, es aquel que descubre
que la realidad más allá de la ilusión del programa o simulacro es una
completa interdependencia entre todos los seres, lo cual es la semilla
indestructible de la compasión. La motivación de la compasión, de la
renuncia y la entrega en favor de los demás es la sabiduría de que los
otros son parte de mí; si el universo entero es la experiencia de un
sólo cuerpo o mandala, entonces la compasión surge de manera tan
espontánea como cuando uno quita los dedos del fuego (ese fuego es
el samsara, es la Matrix). En el budismo tántrico, la compasión
constituye el insuperable método (upaya) para alcanzar la iluminación
y despertar del sueño del samsara.

Este intersticio o glitch divino en la arquitectura de la Matrix o del
laberinto (este hilo de Ariadna), que Dick descubre como la
compasión, es justamente lo que unen al budismo y al cristianismo.
También en The Exegesis, Dick escribe: "Cristo es Buda homologado
como bodhisattava". El acto crístico es un acto de compasión pura:
sacrificar su vida para salvar a los demás; coincide con el
juramento del bodhisattva: dedicar incontables vidas a liberar a todos
los seres, permanecer dentro del samsara hasta que todos los seres
alcancen la liberación. Siguiendo con esta incursión gnóstica en el
budismo mahayana, Dick escribe que "la cualidad más alta de la
compasión es el único poder capaz de resolver el laberinto... La
verdadera medida del hombre no es su inteligencia o su éxito en este
sistema demente. No, la verdadera medida del hombre es esta: qué
tan rápido puede responder a la necesidad de los demás y qué tanto
de sí mismo puede dar". Aquí hay un claro eco bíblico, sólo quien es
capaz de dar su vida (esta vida mundana, este polvo) podrá obtener la
vida eterna, pero no será ya alguien, un individuo, sino será la
divinidad misma: Cristo, Buda... La muerte de nuestra personalidad
separada, de nuestro ego, es la semilla de la vida del espíritu. Pero
esa vida del espíritu más que una fase nueva es la condición original
que siempre ha existido, innata y por lo tanto inmortal. Con esto
llegamos también a otro de los conceptos esenciales de la teología de
Philip K. Dick, el escritor de ciencia ficción que era en realidad uno de
los grandes místicos del siglo XX. Tomando de Platón pero en
comunión también con del camino tántrico del budismo vajrayana,
Dick mantiene que el remedio para sanar esta condición de estar
perdidos en el laberinto (en el samsara) es la anamnesis, la pérdida de
la amnesia que nos caracteriza. "Recordaste tus orígenes, y eran de
más allá de las estrellas". En el budismo tántrico se asume la
condición original, la noción de la pureza primordial, la naturaleza
búdica inherente (o tathagatagarbha), como la realidad presente, así la
base del sendero se vuelve indivisible del fruto (el proyecto de
volverse budas se nutre de la visión de que ya somos budas). En otras
palabras, se trae a mente, se recuerda (mindfulness, sati) la propia
naturaleza búdica, la luz del origen (allende las estrellas y allende lo
humano). Asimismo, el hecho de que la salida del laberinto constituya
precisamente permanecer en él desde la perspectiva de la compasión
intuye ya una noción que no está del todo desarrollada en la visión de
Dick (y que quizás entre en conflicto con el dualismo del gnosticismo
cristiano), esto es, la no-dualidad. En el sentido más profundo, cuando
se ha realizado el cambio de perspectiva de la compasión y la
integración de la totalidad en uno, el laberinto ya no es un laberinto (es
un espacio sin límites), no hay separación entre afuera y adentro, el
samsara es nirvana, pero, nos dicen las tradiciones místicas, es sólo
entendido y experimentado por alguien que ha alcanzado un estado
como el de un cristo, un bodhisattva, un tzadikim, etc.

En la películaThe Matrix: Revolutions, el clímax de la saga se
produce con un enfrentamiento entre el Agente Smith y Neo. Neo logra
conquistar el último obstáculo, así reconociendo completamente su
propia naturaleza búdica como "The One", convirtiéndose antes en su
enemigo, absorbiéndolo en él mismo a Smith. Al lograr esto, la Matrix
estalla en la vacuidad que siempre fue, sólo vacío radiante. Para el
budismo mahayana la vacuidad necesariamente implica la compasión
y viceversa (este extenderse de Neo en Smith es un reconocer la
vacuidad de la identidad y una compasión, un sentir-con). Las cosas
están vacías ya que no tienen existencia inherente, no existen desde
su propio lado sino solamente en interdependencia con todas las otras
cosas; la compasión surge espontáneamente de reconocer esta
interdependencia, incluso podríamos decir que la compasión es esa
misma interdependencia: el acto reflejo que surge
espontáneamente de saber que en cada cosa se reflejan todas las
otras cosas (como en el caso del mítico collar de perlas de Indra, una
de las más hermosas metáforas de la naturaleza del universo).

Dice Dick: "Somos cosmocrators olvidadizos, atrapados en el universo
de nuestra propia hechura". Es la ignorancia de que este mundo es
generado por nuestra propia mente la que perpetúa el estado de
sufrimiento, la que sigue reproduciendo un sueño. Sufrimos y sentimos
dolor porque creemos que el sueño es real y que estamos separados
de los otros, pero ese mismo sufrimiento es lo que nos motiva a
actuar, descubrir la verdad y despertar. "En un sentido muy real, el
dolor que sentimos como criaturas vivientes es el dolor de despertar...
la presión de este dolor nos motiva a buscar respuestas o, lo que es lo
mismo, nos motiva a una mayor conciencia". Este es exactamente el
entendimiento de la primera noble verdad del Buda.