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Monasterios
Consolidado el cristianismo en España, empezaron a
proliferar en territorio peninsular lugares
especialmente dedicados al recogimiento y la oración.
Los monasterios se adscribían al vasto espectro de
órdenes religiosas que se manifestaron en el ámbito
cristiano: cistercienses, cartujos, dominicos,
franciscanos... En una época en que la Iglesia
alimentaba la savia interior de las gentes, los
monasterios se convirtieron en el centro de su vida
social y cultural. Dotados de varios espacios –la iglesia,
el claustro, la biblioteca, el huerto, las celdas de los
monjes, el cementerio o incluso medios de producción
agrícola como molinos– fueron fiel reflejo del poder
económico de una institución aún más vigorosa que la
monarquía o la nobleza. A lo largo de las siguientes
páginas, emprendemos un pío viaje por algunos de los
principales monasterios diseminados de norte a sur y
de este a oeste de España. ¿Nos acompañáis?

ALBERTO DE FRUTOS

REAL MONASTERIO DE GUADALUPE
INICIAMOS este periplo por tierras cacereñas. In illo tempore hubo aquí una
ermita a la que el paso del tiempo mortificó con el agobio de las ruinas. Fue
entonces –siglo XIV– cuando el rey Alfonso XI ordenó adecentarla y convirtió
el funesto espacio en un monasterio en agradecimiento por su victoria en
la batalla del Salado. Tras finalizar las obras, la orden jerónima se hizo cargo
del monasterio hasta la desamortización de 1835. Ellos fueron los artífices
de la fachada meridional que da acceso a la iglesia, así como de la principal
seña de identidad del monasterio, el claustro mudéjar (hoy la titularidad del
templo corresponde a los franciscanos). Sus dimensiones –22.000 metros
cuadrados– hicieron de Guadalupe un centro medieval de primer orden para
la enseñanza y la investigación: talleres de bordado, códices miniados y
orfebrería (en la actualidad museos), escuela de medicina, scriptorium, botica...
Glorioso exponente del gótico español, la UNESCO lo designó Patrimonio de la
Humanidad en 1993.

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EN EL CORAZÓN DE CASTILLA
Sobre estas líneas, la fabulosa silueta de Santa María la Real de las Huelgas (Burgos), que
nació como un monasterio femenino cisterciense. Fundado en el siglo XII por Alfonso
VIII y la reina Leonor, ambos enterrados en su interior, sus trazas definitivas, ya en estilo
gótico, datan del siglo siguiente.
En una latitud más meridional, se encuentra el monasterio de Santa María del
Parral (Segovia), mandado construir por Enrique IV en 1447. Está compuesto por varias
dependencias que se articulan en torno a una serie de claustros góticos y platerescos.
Bajo estas líneas a la izquierda, nos adentramos en el monasterio de Tábara (Zamora).
Su origen se remonta al siglo IX, en tiempos de Alfonso III. Para ilustrarlo, hemos
seleccionado su estampa más reconocible, la torre románica, con sus arcos de herradura
y sus tres pisos de ventanales.
A su derecha, nos allegamos al monasterio de San Benito el Real, en Valladolid, edificado a
principios del siglo XVI en estilo gótico. Su fachada, en forma de pórtico, fue erigida en 1569 por
Rodrigo Gil de Hontañón en estilo renacentista.
Más allá, el monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos), cuyos orígenes son difíciles de
fijar con precisión. En su exterior, destaca la torre cidiana o campanario en estilo románico y, en
su interior, su claustro de los Mártires. El Campeador yace en una capilla de su ilustre panteón.
Otra parada obligada del Camino de Santiago es Sahagún (León), de cuyo monasterio
de San Benito se conservan restos como el arco o la torre del reloj.

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Seguimos este viaje por el tiempo en
la provincia soriana, la menos poblada
de España. Del castillo de Calatañazor
se conserva la torre del homenaje, en
tanto que la plaza mayor bajomedieval
simboliza el poder administrativo de la
época. Gerardo Diego cantó en sus versos
la supuesta batalla que en el año 1002
enfrentó a Almanzor contra las victoriosas
huestes cristianas. La exquisitez del
patrimonio cultural y arquitectónico de
esta localidad propició su declaración
como conjunto histórico-artístico nacional
en 1962.

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ROMPEOLAS DE LAS ESPAÑAS
El monasterio de San Lorenzo de El
Escorial fue mandado erigir por Felipe
II, a mediados del siglo XVI, como
panteón para su padre y lugar de oración
para la cristiandad. En su origen, fue
un monasterio jerónimo, si bien, en la
actualidad, moran en él frailes de la orden
de San Agustín. Su arquitectura presenta
un eminente estilo plateresco y su traza
fue diseñada por Juan Bautista de Toledo
primero y, a la muerte de este, por Juan
de Herrera, quien aportó los célebres
chapiteles herrerianos que coronan los
extremos de los muros.
A la izquierda de estas líneas, vemos
el monasterio de Santa María del Paular,
a escasos dos kilómetros de Rascafría
(Madrid), fundado como cenobio cartujo
a finales del siglo XIV. Destacan su
refectorio gótico-mudéjar y la iglesia,
que tomó forma en la época de Isabel
la Católica. En su interior es inevitable
pasmarse ante el magnífico retablo mayor
en alabastro policromado.

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TESOROS DE LA MANCHA Señor San Francisco, he deliberado de facer
Sobre estas líneas, San Juan de los Reyes y edificar una casa y monasterio en la muy
(Toledo), monasterio franciscano a iniciativa noble y muy leal ciudad deToledo.”
de Isabel la Católica, quien quiso celebrar Abajo, el monasterio de Santiago de
con él su victoria en la batalla deToro. Fue la Uclés (Cuenca), llamado El Escorial de la
construcción más relevante, y costosa, de Mancha. Le hace justicia el nombre a este
su reinado, obra de Juan Guas, que coronó gigante manchego, que se levantó durante el
así la cima del gótico isabelino. De una sola reinado de Carlos I, mucho tiempo después
nave y con profusa ornamentación, no fue de que Alfonso VIII cediera la vieja fortaleza a
otro su propósito que albergar el panteón la Orden de Santiago, que hizo de ella su casa
real, aunque, tras la conquista de Granada, madre. Los estilos plateresco, herreriano y
sería la catedral de esa ciudad la que acogiera churrigueresco se conjugan en este manual
sus huesos. ¿Y por qué san Juan? La misma de historia del Arte. El maestre Don Rodrigo
reina nos lo explica: “Por cuanto yo he Manrique y su hijo, el Poeta con mayúsculas,
tenido y tengo muy singular devoción al fueron enterrados aquí –hoy, ¿quién sabe?– y
bienaventurado Señor San Juan, Apóstol y una calavera coronada habla por boca del
Evangelista y a la Orden de la Observancia del valido Álvaro de Luna...

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CONQUISTANDO EL SUR
Visitar el monasterio cacereño de Yuste,
fundado en los albores del siglo XV por
el infante Don Fernando, nos enseña que
los reyes son humanos, que sufren y se
hartan de mandar y que, como los leones,
mueren solos. La última morada del rey-
emperador Carlos, en la que ya no queda
ningún monje jerónimo, es una bella y
sensible lección de Historia.
Sobre estas líneas, San Jerónimo de
Granada, fundado en tiempos de los Reyes
Católicos. En su retablo manierista, que
podemos ver en la imagen, intervinieron
el maestro Pablo de Rojas, Juan Bautista
Vázquez y Bernabé de Gaviria, entre otros.
La fotografía más pequeña, a la
izquierda, pertenece al coqueto cenobio
del Palancar, en Cáceres, cuya austeridad
corre pareja con su autenticidad. Fue
fundado por fray Pedro de Alcántara a
mediados del siglo XVI.
A la izquierda de estas líneas, San
Isidoro del Campo, en Santiponce,
Sevilla, fundado por Guzmán el Bueno.
Controvertido foco reformista en la España
del siglo XVI, el jerónimo Casiodoro de
Reina, convertido al luteranismo, huyó de
estos muros y, en la distancia, fraguó la
llamada Biblia del Oso.
Más allá, el monasterio de La Rábida, en
Palos de la Frontera (Huelva), sin el cual no
podríamos concebir el Descubrimiento de
América. Aquí, Cristóbal Colón se alojó una
temporada antes de emprender su aventura
y aquí fueron atendidas sus plegarias.

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LOS CAMINOS DEL NORTE su iglesia, en la imagen. Los peregrinos
reyes de Pamplona y cuya cripta merece
PRESIDIENDO esta página, el monasterio de Santiago tienen aquí una parada
también una atenta visita.
de Santo Toribio de Liébana, muy cerca de ineludible.
En la otra página, de arriba abajo,
Potes, Cantabria, que siguió en el tiempo A su derecha, el monasterio
San Millán de la Cogolla (La Rioja), que
al primigenio San Martín de Turieno. benedictino de San Martín de Pinario, en
cuenta con dos edificios, Yuso y Suso.
La iglesia actual data del siglo XIII y el Santiago de Compostela, que fue el más
Considerado la cuna del castellano, fue
templo respira los aires cistercienses. pujante de Galicia a finales del siglo XV
aquí donde se compusieron las Glosas
Imprescindible por sus obras del Beato de y que hoy “ejerce” de Seminario Mayor
Emilianenses; el monasterio de San Juan
Liébana y el Lignum Crucis. compostelano. La escalera de acceso, en
de la Peña, protegido por la roca que le
Sobre estas líneas, la abadía- la imagen, es obra de fray Manuel de los
da nombre y cuna, esta vez del reino de
monasterio de Samos, en Lugo, que Mártires (siglo XVIII).
Aragón (ver Historia de Iberia Vieja, nº 34);
establece un fértil diálogo entre el Gótico, Bajo ella, una fotografía del monasterio
y Santa María la Real de Nájera (La Rioja),
el Renacimiento y el Barroco, estilo al navarro de Leyre, en cuya iglesia se
importante panteón real en el corazón del
que corresponde la fachada principal de encuentra el panteón de los primeros
Camino de Santiago.

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CATALUÑA
Y terminamos nuestro paseo en Cataluña,
que merecería, por sí sola, un número
monográfico. Junto a los monasterios
masculinos y femeninos de la Orden del
Císter, hay otros de valor incalculable,
como el que os mostramos a la derecha de
estas líneas.
Se trata de Sant Pere de Rodes,
benedictino, en el Puerto de la Selva del
Alto Ampurdán gerundés. Las ruinas
del castillo de Verdera hacen las veces
de marquesina de este templo, del que
encontramos ya vagas referencias allá por
el siglo IX. Centro de peregrinaje medieval,
en su soberbia nave se celebraron varios
jubileos durante la Edad Media y su pureza
románica domina la bahía de Llançà con
sus ojos cargados de siglos y sabiduría.
Bajo él, otra excepcional muestra de
monasterio benedictino, en este caso el de
Santa María de Ripoll, también en Girona.
Fundado por Wilfredo el Velloso a finales
del siglo IX, su colección de manuscritos
lo convirtió en uno de los epicentros
de la cultura medieval. Sin duda, nos
encontramos ante uno de los monumentos
románicos más ricos de la Península.
En la otra página, arriba, una
perspectiva del claustro de Santa María
de Santes Creus, en el término de
Aiguamurcia, provincia de Tarragona. Los
monjes ya no fatigan sus galerías, pero
antaño fue la abadía cisterciense más
dinámica de la región y panteón real de
los monarcas de la Corona de Aragón
hasta que se trasladó a Poblet. Las tumbas
de Pedro III, uno de sus impulsores, y de
su hijo Jaime II son algunas de las joyas
escultóricas que contiene, mientras que el
claustro consta de cuatro galerías cubiertas
con bóvedas de crucería que se remontan
al siglo XIV. El modelo arquitectónico de
Bernardo de Claraval, responsable de la
expansión de la orden del Císter, se deja
ver en la pertinente disposición de los
espacios.
El citado monasterio de Santa
María de Poblet, en la Conca de Barberá
(Tarragona), pone punto final a nuestro
recorrido. Panteón real de la Corona de
Aragón desde finales del siglo XIV hasta
el XV, es uno de los cinco monasterios
españoles Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO, junto con los de
Guadalupe, El Escorial, San Millán de Yuso
y San Millán de Suso. Si a vista de pájaro
resulta impresionante, su interior no lo es
menos. Sus sepulcros reales –entre otros
personajes están (o acaso estuvieron),
enterrados Alfonso V de Aragón, Enrique
de Trastámara y Martín I de Aragón– y el
retablo renacentista de Damián Forment
son solo algunos de los monumentos que
nos dejarán con la boca abierta en este
recinto.

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