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El príncipe feliz

En la parte más alta de la ciudad, sobre una columnita, se -Es un enamoramiento ridículo -gorjeaban las otras
alzaba la estatua del Príncipe Feliz. golondrinas-. Ese Junco es un pobretón y tiene realmente
demasiada familia.
Estaba toda revestida de madreselva de oro fino. Tenía, a
guisa de ojos, dos centelleantes zafiros y un gran rubí rojo Y en efecto, el río estaba todo cubierto de juncos. Cuan-
ardía en el puño de su espada. do llegó el otoño, todas las golondrinas emprendieron el
Por todo lo cual era muy admirada. vuelo.

-Es tan hermoso como una veleta -observó uno de los Una vez que se fueron sus amigas, sintiose muy sola y
miembros del Concejo que deseaba granjearse una repu- empezó a cansarse de su amante.
tación de conocedor en el arte-. Ahora, que no es tan útil -No sabe hablar -decía ella-. Y además temo que sea in-
-añadió, temiendo que le tomaran por un hombre poco constante porque coquetea sin cesar con la brisa.
práctico. Y realmente, cuantas veces soplaba la brisa, el Junco mul-
Y realmente no lo era. tiplicaba sus más graciosas reverencias.
-¿Por qué no eres como el Príncipe Feliz? -preguntaba -Veo que es muy casero -murmuraba la Golondrina-. A
una madre cariñosa a su hijito, que pedía la luna-. El Prín- mí me gustan los viajes. Por lo tanto, al que me ame, le
cipe Feliz no hubiera pensado nunca en pedir nada a voz debe gustar viajar conmigo.
en grito. -¿Quieres seguirme? -preguntó por último la Golondrina
-Me hace dichoso ver que hay en el mundo alguien que es al Junco.
completamente feliz -murmuraba un hombre fracasado, Pero el Junco movió la cabeza. Estaba demasiado atado a
contemplando la estatua maravillosa.
su hogar.
-Verdaderamente parece un ángel -decían los niños hos- -¡Te has burlado de mí! -le gritó la Golondrina-. Me mar-
picianos al salir de la catedral, vestidos con sus soberbias cho a las Pirámides. ¡Adiós!
capas escarlatas y sus bonitas chaquetas blancas.
Y la Golondrina se fue.
-¿En qué lo conocéis -replicaba el profesor de
matemáticas- si no habéis visto uno nunca? Voló durante todo el día y al caer la noche llegó a la ciu-
dad.
-¡Oh! Los hemos visto en sueños -respondieron los niños.
-¿Dónde buscaré un abrigo? -se dijo-. Supongo que la ciu-
Y el profesor de matemáticas fruncía las cejas, adoptan- dad habrá hecho preparativos para recibirme.
do un severo aspecto, porque no podía aprobar que unos
niños se permitiesen soñar. Entonces divisó la estatua sobre la columnita.
Una noche voló una golondrinita sin descanso hacia la -Voy a cobijarme allí -gritó- El sitio es bonito. Hay mucho
ciudad. aire fresco.
Seis semanas antes habían partido sus amigas para Egipto; Y se dejó caer precisamente entre los pies del Príncipe
pero ella se quedó atrás. Feliz.
Estaba enamorada del más hermoso de los juncos. Lo en- -Tengo una habitación dorada -se dijo quedamente, des-
contró al comienzo de la primavera, cuando volaba sobre pués de mirar en torno suyo.
el río persiguiendo a una gran mariposa amarilla, y su talle Y se dispuso a dormir.
esbelto la atrajo de tal modo, que se detuvo para hablarle.
Pero al ir a colocar su cabeza bajo el ala, he aquí que le
-¿Quieres que te ame? -dijo la Golondrina, que no se an- cayó encima una pesada gota de agua.
daba nunca con rodeos.
-¡Qué curioso! -exclamó−. No hay una sola nube en el
Y el Junco le hizo un profundo saludo. cielo, las estrellas están claras y brillantes, ¡y sin embargo
Entonces la Golondrina revoloteó a su alrededor rozando llueve! El clima del norte de Europa es verdaderamente
el agua con sus alas y trazando estelas de plata. extraño. Al Junco le gustaba la lluvia; pero en él era puro
egoísmo.
Era su manera de hacer la corte. Y así transcurrió todo el
verano. Entonces cayó una nueva gota.

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Mis cortesanos me llamaban el Príncipe Feliz y. del río. no paraban un momento en tirarme piedras. pensó la Golon. ¿no te quedarás conmigo una noche y serás mi mensajera? Y se dispuso a volar más lejos. pues estaba demasiado bien edu- Pasó sobre el río y vio los fanales colgados en los mástiles cada para hacer ninguna observación en voz alta sobre las de los barcos. Pasó sobre el ghetto y vio a los judíos viejos personas. Luego revoloteó próximo baile de corte. Tiene una cadena de jade verde el alba voló hacia el río y tomó un baño. ¡Ah. era yo feliz. Al despuntar sustancias aromáticas. Entonces vivía en el Palacio de la Despreocupación. Una si es que el placer es la felicidad. -Cuando estaba yo vivo y tenía un corazón de hombre - repitió la estatua-. ahora que estoy muerto me han elevado tanto. Mis Príncipe Feliz y le contó lo que había hecho. voló sobre los tejados de la compañeros en el jardín y por la noche bailaba en el gran ciudad.. Sobre un lecho. Voy a buscar un buen copete de chi. Claro es que no me alcanzaban. menea. . estar mejor. Tiene fiebre y pide naranjas. Me habéis empapado casi. ¡pero son tan perezosas las costureras! drina para sus adentros. pues geles esculpidos en mármol blanco. vo- Su faz era tan bella a la luz de la luna. pálido alrededor del cuello y sus manos son como unas -¡Notable fenómeno! -exclamó el profesor de ornitología . lo que vio! Golondrina-. salón. Cuantas veces reflexionaba se dormía. Pasó sobre la torre de la catedral. Su -¡Qué fresco más dulce siento! -murmuró el niño-. en el rincón del cuarto. cuando vivía yo a orillas Los ojos del Príncipe Feliz estaban arrasados de lágrimas. en el que no se la Golondrinita arrancó el gran rubí de la espada del Prín- permite la entrada al dolor. no me puedo mover. los hijos del moli- que corrían sobre sus mejillas de oro. no sabía lo que eran las lágrimas porque -Gracias. -Entonces. Alrededor del jardín se alzaba una muralla altísima. hay una pobre vivienda.. Al fin llegó a la pobre vivienda y echó un vistazo dentro. Golondrina.suavemente alrededor del lecho. Por eso llora. y bella muchacha apareció en el balcón con su novio. allí abajo. no me queda más -Querría que mi vestido estuviese acabado para el baile recurso que llorar. Nosotras. la más bella de las damas de ho. yace su hijito enfermo. Durante el día jugaba con mis cipe y llevándolo en el pico. -¿Quién sois? -dijo. -Soy el Príncipe Feliz. Golondrinita -dijo el Príncipe-. en el la mesa. mas. que la Golondrinita lamos demasiado bien para eso y además yo pertenezco a sintiose llena de piedad. Pasó sobre el palacio real y oyó la música de baile. pero me quedaré una no- che con vos y seré vuestra mensajera. pero ahora casi siento calor. El invierno último. ¿por qué lloriqueáis de ese modo? -preguntó la Golondrina-. del Gran Rey. -Mucho frío hace aquí -le dijo-. Entonces la Golondrina se dirigió a todo vuelo hacia el -Me esperan en Egipto -respondió la Golondrina-. Golondrinita -respondió el Príncipe. una familia célebre por su agilidad. hace mucho frío. amigas revolotean de aquí para allá sobre el Nilo y char. -Es curioso -observa ella-. la cara del niño.pasionarias. Tiene las manos hinchadas y enrojecidas. porque es costurera. Una de sus ventanas está abierta y por ella puedo ver a una El niño se agitaba febrilmente en su camita y su madre mujer sentada ante una mesa. llenas de pinchazos de la aguja. Su rostro está enflaquecido habíase quedado dormida de cansancio. Golondrina. Pero antes de que abriese ¡Tiene tanta sed el niño y tanta tristeza la madre! las alas. en una callejuela. He mandado bordar en él unas «¡Cómo! ¿No es de oro de buena ley?».-Golondrina. era una falta de respeto. que puedo -¡Qué hermosas son las estrellas -la dijo. dos muchachos mal educados. abanicando con sus alas nor de la Reina. El mismo Rey está allí en su caja de ma- Y la Golondrinita empezó a reflexionar y entonces se dur- dera. negociando entre ellos y pesando monedas en balanzas de -Allí abajo -continuó la estatua con su voz baja y musical. ¿no quieres llevarla el rubí del puño de mi espada? Mis pies están sujetos al pedestal. Pronto irán a dormir al sepulcro sin embargo. Así viví y así morí. realmente. -dijo la Golondrina-. Debo madre no puede darle más que agua del río. a pesar de todo. sobre el dedal de la costurera. oficial -respondió ella-. Golondrinita. y ajado. donde había unos án- pero nunca me preocupó lo que había detrás de ella. todo cuanto me rodeaba era hermosísimo.La Golondrina saltó a la habitación y puso el gran rubí en sionarias sobre un vestido de raso que debe lucir. y lan con los grandes lotos. las golondrinas. Borda pa.2 -¿Para qué sirve una estatua si no resguarda de la lluvia? hojas secas.cobre. nero. cayó una tercera gota. Pero la mirada del Príncipe Feliz era tan triste que la Go- londrinita se quedó apenada. -No creo que me agraden los niños -contestó la La Golondrina miró hacia arriba y vio. envuelto en una tela amarilla y embalsamado con mió.y qué poderosa ver todas las fealdades y todas las miserias de mi ciudad. y Y cayó en un delicioso sueño. es la fuerza del amor! y aunque mi corazón sea de plomo.

Voy a Pero nadie le hizo caso. Golondrina. pero no puedo arrancaros el ojo porque entonces os quedaríais -¡Ay! No tengo más rubíes -dijo el Príncipe-. como granos de granada. le pegará si no lleva algún dinero a casa. Acecha a las la nieve glacial.pañeras construyen nidos en el templo de Baalbeck. -Golondrina. vio el her- no se podían comprender!. Está inclinado sobre una mesa cubierta será tan azul como el océano. El rubí será más rojo que una rosa roja y el zafiro una buhardilla. -¿Tenéis algún encargo para Egipto? -le gritó−. Haz lo que te pido. en la plazoleta -contestó el Príncipe Feliz-. Mis ojos es ciego del todo.Príncipe-. que tenía realmente buen corazón-. se comprará Príncipe-. moso zafiro colocado sobre las violetas marchitas. Se posó sobre el hombro de la vendedorcita de cerillas y Y se puso a llorar. volvió hacia el emprender la marcha. pero no os olvidaré nunca y la primavera próxima os traeré de allá -Golondrina. veo a un joven en teis. arrullan. los rojizos perezosamente a los árboles. -Me quedaré otra noche con vos -dijo la Golondrina. No hay fuego ninguno en el aposento y el hambre le ha No tiene ni medias ni zapatos y lleva la cabecita al des- rendido. Allí el -Es invierno -replicó la Golondrina. -Esta noche parto para Egipto -se decía la Golondrina. vuelo hacia el Príncipe Feliz. tengo que dejaros. Príncipe Feliz. -¡Golondrina. Se esfuerza en terminar una obra para el director caído las cerillas al arroyo. ¿no te quedarás otra noche conmigo? -¡Golondrina. Golondrina. Golondrina. pero siente demasiado frío para escribir más. Las des aguamarinas y sus rugidos más atronadores que los palomas rosadas y blancas las siguen con los ojos y se rugidos de la catarata. En Egipto calienta el sol sobre las palme- ras verdes. Lo venderá a un joyero. allá abajo. La Golondrina entró por él como una flecha y se encontró en la habita- Y escribió sobre aquel tema una larga carta a un periódico ción. Ahora ya puedo terminar la obra. Su pelo es negro y rizoso y sus labios rojos -Allá abajo. estropeándose todas. y al salir la luna. Amado Príncipe. ¿Debo llevarle otro rubí? -Pasaré otra noche con vos -dijo la Golondrina-. Maña. -He venido para deciros adiós -le dijo. Golondrinita! -exclamó el -Me esperan en Egipto -respondió la Golondrina-. Golondrina. -Empiezo a ser estimado -exclamó−. miran estrellas durante la noche y cuando brilla Venus.Entonces la Golondrina volvió de nuevo hacia el Príncipe. Era fácil penetrar en ¡Una golondrina en invierno! ella porque había un agujero en el techo. Sus ojos son ver. El joven tenía la cabeza hundida en sus manos. a orillas del río. lo único que me queda. Golondrinita -dijo el Príncipe. Y corrió Príncipe-. Arranca uno -¡Golondrina. .. Golondrina. Y esto la llenaba de gozo. Golondrinita! -dijo el -¡Qué bonito pedazo de cristal! -exclamó la niña. al otro lado de la ciudad. iza! -gritaban a cada caja que llegaba al puente. No oyó el Todo el mundo la citó.. ló hacia la buhardilla del estudiante. A mediodía. Tiene unos grandes ojos soña.tiene su puesto una niña vendedora de cerillas. Los cocodrilos. dáselo y su padre no le pegará. Arráncame el otro ojo. diciéndose unos a cansó sobre el mástil de un gran navío y contempló a los otros: marineros que sacaban enormes cajas de la cala tirando -¡Qué extranjera más distinguida! de unos cabos. ¿No te quedarás conmigo una noche más? na mis amigas volarán hacia la segunda catarata. rato sobre la punta del campanario de la iglesia. lanza un grito de alegría y luego calla. Golondrinita -dijo el Príncipe-. Entonces la Golondrina volvió de nuevo hacia el Príncipe -Amado Príncipe -dijo la Golondrina-. Al salir la luna volvió a todo -¡Ah. Por todas Al día siguiente la Golondrina voló hacia el puerto. Visitó todos los monumentos públicos y descansó un gran Y parecía completamente feliz. y está llorando. acostados en el barro. no puedo hacer y emprendió el vuelo llevándoselo. Mis com- leones bajan a beber a la orilla del río. Entonces la Golondrina arrancó el ojo del Príncipe y vo. de papeles y en un vaso a su lado hay un ramo de viole- tas marchitas. alimento y combustible y concluirá su obra. Des- partes adonde iba piaban los gorriones. a su casa muy alegre. eso. Golondrinita! -dijo el de ellos y llévaselo. cubierto. Esto proviene de Y sólo de pensarlo se ponía muy alegre. Son unos zafiros extraordinarios traídos de la India hace un millar de años. ¡Estaba plagada de palabras que aleteo del pájaro y cuando levantó la cabeza. deslizó la joya en la palma de su mano. local. Su padre del teatro. Haz lo que te mando.y pronto estará aquí hipopótamo se acuesta entre los juncos y el dios Mem- nón se alza sobre un gran trono de granito.dos bellas piedras preciosas con que sustituir las que dis- . 3 que pasaba por el puente-. algún rico admirador. -¡Me voy a Egipto! -les gritó la Golondrina. Se le han dores.

-Me da mucha alegría que partas por fin para Egipto. calde. Al día siguiente se colocó sobre el hombro del Príncipe y le refirió lo que Picoteaba las migas a la puerta del panadero cuando éste había visto en países extraños. Las estética de la Universidad. Golondrini. Realmente habrá que promulgar un bando prohibiendo el Príncipe Feliz se quedó sin brillo ni belleza. hoja lo distribuyó entre los pobres. pero más maravilloso aún es lo que so. A la mañana siguiente. y las caritas de los ni. pero no quería abandonar al Príncipe: le amaba demasiado para -Me quedaré con vos para siempre -dijo la Golondrina. Y besando al Príncipe Feliz en los labios. muy temprano. Realmente hacía un frío terrible. . ¿verdad? -Querida Golondrinita -dijo el Príncipe-. de pieles y los niños llevaban gorritos rojos y patinaban -No. Entonces fundieron la estatua en un horno y el alcalde reunió al Concejo en sesión para decidir lo que debía ha- Largos carámbanos. de nada sirve! -dijo el profesor de Entonces llegó la nieve y después de la nieve el hielo. Los hombres creen cejales. y dime lo que veas. por la calle. En resumidas cuentas. al fin. Todo el mundo se cubría siempre. mirando con apatía las calles negras. sintió que iba a morir. que eran siempre de la opinión del al- -¡Qué hambre tenemos! -decían. cayó muerta a sas maravillosas. sus pies. -¡Al no ser ya bello. de la estatua.que para volar una vez más sobre el hombro del Príncipe. portan los hombres y las mujeres. -¡Ya tenemos pan! -gritaban.4 -Ahora estáis ciego. ta. despréndelo -¡Lo mismo que un pordiosero! -repitieron a coro los con- hoja por hoja y dáselo a mis pobres. cada vez más frío. te junto a sus camellos. hacerlo. pen. los niños que se morían de hambre. e intentaba calentarse batiendo las alas. Tienes que ir sobre el hielo. pasando las cuentas de unos ro. Por eso me quedaré con vos para dían de los tejados de las casas. Go- sarios de ámbar en sus manos. en una palmera y a la cual están encargados de alimentar con pastelitos de miel veinte sacerdotes. está verdaderamente andrajoso! -dijeron los conce- jales de la ciudad. finge. -¡Dios mío! -exclamó−. como si se hubiera roto algo. Sueño. del rey de las montañas de londrina -dijo el Príncipe-. La pobre Golondrina tenía frío. lo mismo que un pordiosero. Y se durmió entre los pies del Príncipe. -Y tiene a sus pies un pájaro muerto -prosiguió el alcalde- Hoja por hoja arrancó la Golondrina el oro fino hasta que . El hecho es que la coraza de plomo se había partido en Entonces la Golondrinita voló por la gran ciudad y vio dos. y de los pigmeos -No es a Egipto adonde voy a ir -dijo la Golondrina-. de la es. Le habló de los ibis rojos que se sitúan en largas filas a Pero. No hay misterio más En el mismo instante sonó un extraño crujido en el interior grande que la miseria. Voy que navegan por un gran lago sobre anchas hojas aplas. a Egipto. La Muerte es hermana del tadas y están siempre en guerra con las mariposas. a los ricos que se festejaban en sus magníficos palacios. ni es Entonces la Golondrina reanudó su vuelo y fue a contar dorado -dijo el alcalde-. -¡Sí. a ir a la morada de la Muerte. el alcalde se pa- seaba por la plazoleta con dos concejales de la ciudad. de los mercaderes que caminan lentamen. ¡Qué andrajoso parece el Prín- cipe Feliz! Bajo los arcos de un puente estaban acostados dos niñitos abrazados uno a otro para calentarse. Y se alejaron bajo la lluvia. calles parecían empedradas de plata por lo que brillaban y relucían. Has permanecido aquí dema- la Luna. me cuentas co. que es negro como el ébano y que adora un gran siado tiempo. no la veía. vive en el desierto -¡Adiós.Y el secretario del Ayuntamiento tomó nota para aquella ños se tornaron nuevamente sonrosadas y rieron y jugaron idea. -El rubí de su espada se ha caído y ya no tiene ojos. Pero tienes que besarme en los labios por- bloque de cristal.cerse con el metal. Al Voló por los barrios sombríos y vio las pálidas caras de pasar junto al pedestal. No tuvo fuerzas más orillas del Nilo y pescan a picotazos peces de oro. mientras los mendigos estaban sentados a sus puertas. Golondrinita -dijo el pobre Príncipe-. amado Príncipe! -murmuró−. Permitid que os y lo sabe todo. que está al Príncipe lo que había visto. Vuela por mi ciudad. semejantes a puñales de cristal. Entonces fue derribada la estatua del Príncipe Feliz. -¡No se puede estar tumbado aquí! -les gritó un guardia. levantó sus ojos hacia la estatua. de la gran serpiente verde que duerme que te amo. Y levantaron ellos mismos la cabeza para mirar la estatua. siempre que el oro puede hacerlos felices. bese la mano. -Estoy cubierto de oro fino -dijo el Príncipe-. que es tan vieja como el mundo. Hoja por a los pájaros que mueran aquí.

Y acabaron disputando.hacer otra estatua. Regresar a El príncipe feliz y otros cuentos . y en mi ciudad de oro el Príncipe Feliz repetirá mis alabanzas. -O la mía -dijo cada uno de los concejales. -Has elegido bien -dijo Dios-. 5 -Podríamos -propuso. por ejemplo. Los fundidores lo arrojaron al montón de basura en que yacía la golondrina muerta. -Tráeme las dos cosas más preciosas de la ciudad -dijo Dios a uno de sus ángeles. -¡Qué cosa más rara! -dijo el oficial primero de la fundición-. La mía. En mi jardín del Paraíso este pajarillo cantará eternamente. habrá que tirarlo como desecho. Este corazón de plomo no quiere fundirse en el horno. Y el ángel se llevó el corazón de plomo y el pájaro muerto.

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